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.

Re?Jista Mexicana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
DICIEMBRE 12 DE 1915.

VOLUMEN lo. NUMERO 14.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�/

'

REVISTA MEXICANA .
.Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio. Texas, under the Act. oí March 3. 1879

Año l.

San Antonio, Texas, Diciembre 12 de 1915.

Número 14.

El Preconstitucionalismo~
Cinco años de guerra fratricida han consumido la mayor parte de la riqueza púb!ica, y lo que es más sensible aún,
han destrozado los últimos vestigios de las antiguas instituciones. La sociedad mexicana vive desde hace año y medio, sobre bases falsas y movedizas, y carece de leyes y
autoridades que le garanticen el respeto a la vida y la propiedad. Desde que el Presidente Carbajal interrumpió voluntariamente sus fünciones de Poder Ejecutivo y autorizó la
disolución del Ejército Federal, los Tri;bunales se quedaron
s·n brazos que hicieran efectivas sus sentencias, y el pueblo
entero quedó sometido a la voluntad de las gavillas armadas
que inundaban el territorio mexicano.

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Don Venustiano Carranza comprendió desde el primer
momento que no ejercía autoridad sobre los "Generales" y
"Go'.:lernadores" que integraban el llamado Ejército Consti·
tuciona'ista, y que, con solo manifestar un intento de concen·
trar el mando, provocaría rna insubordinación general. El
ex-Gobernador de Coahuila se dio cuenta de que todos los
caudillos que se encontratan en s:i derredor no consentirían
que su poder absoluto fuese limitado por leyes y decretos,
que garanfzasen una vida civilizada, sino que por lo contrario estaban desosos de continuar en un régimen bonanci-ble de inrresponsabilidades; y anhelando él, a su vez, contin,·ar con su t'tulo de "Primer Jefe," acogió con ent,1siasmo
la idea de rn "período preconstitucional" que lo libertaba de
la obligac:ón de poner a la sociedad bajo el al,llparo santo
de la Ley.
El "preconstitucionalismo" ha sido el disfraz bajo el cual
ha ocultado Carranza su impotencia. Sabe Don Venustiano
que Orregén estará dispuesto a hacer su voluntad omnímoda
donde quiera que se ha' le, y que hasta Pablo González, el
más fiel de sus amigos, rmpieza a hacerse tocar el himno
nacional rn la Cap:tal de la República. Sabe 1g1.1almente que
el día en que ¡:rocure poner valladares al autoritarismo de
Obregón y a la vanidad de González, perderá hasta la categoría meramente nominal con que tanto se envanece. Por
consiguiente, deja hacer, y romo "NO HA LLEGADO EL
TIFMPO DE ORGANIZAR," y "es extemporáneo volver al
régimen com:tituc:onal," divierte sus ocios en visitar poblaciones y se goza con el poco envidiable deleite de escuchar discursos. Después de todo, es lóg:co: puesto que no
t:ene el oro del poder, se conforma con sus ialsos oropeles.
Nat,.ra!mcntc, con ese sistema, lo único que logrará Carranza será continuar su situación equívoc4 y perpet,1ar en
México, por algún tiempo, la creciente disgregaC:ón del poder. A medida qu: pasen los días, irá siendo más débil l;¡
a11toric!ad central, en tanto que la autoridad de los caciques
se consol"dará más y más en sus feudos respectivos. Alvaro Obregón que es el que más espera del porvenir, ha vuelto

a su Estado natal, en donde seguramente sueña establecer
las bases de su fut vra vida. Pablo González, menos práctico que el caudillo sonorense, se ha limitado a rodearse por
"pitines" vesf dos de Generales, que recompensan las mercedes de su señor, murmurándole a los oídos, la profecía de
las Brujas de Macbeth. Salvador Alvarado da rienda suelta
a las extravagancias de su cerebro calenturiento, creyéndose
el apóstol de la Revolución, tal como antes se creyó apóstol
de la enseñanza. Y así, cada quién, por su lado, y sin fuerza superior que los congregue y armonice, enderezan sus
energías por rumbos contradictorios, arrojando la Patria a
t·n verdadero caos.
Al principio, muchos creyeron que el peligro carrancista era Villa. Y suponían que tan pronto como éste fuera
vencido, quedaría consolidado el trono de Don Venustiano.
Pero lejos de eso, el aniquilamiento del cabecilla durangueño no ha traído un sólo elemento a la reorganización nacio·
na!. Continúa fa República en estado de ansiedad, el Código
Penal, suspenso, los Tribunales cerrados, las elecciones pendientes y el Pre-Constitudonalismo imperante. En una pa·
Jabra. los jefes mi!?tares siguen imponiendo su omnímoda vo1'&lt;,ntad, y Don Venrstiano pers·stc en s~s giras pintorescas
fscrchando los sonoros ditirambos de sus campanudos ora·
dores.
Ahora, los Estados U nidos han reconocido a Carranza
como Gobifrno de México, Villa está aniquilado, la reacción
se encuentra en el destierro. . . . ¿Qué razón existe para sostener la prórroga del período preconstitucional? ¿Por qué
Carranza no ha organizado su gobierno? ¿Por qué no dicta
rna ley, o cuando menos unas bases generales, que normen
los puntos más importantes de su administración y marquen
les cercos indispensables a las autoridades políticas y militares? Nada hace Carranza y nada hará, porque nada le permiten sus aparentes subordinados. Como está seg,1ro de que
los cal:ecillas de la Revolución desobedecerían cualquiera ley
que pusiera rienda a sus desmanes y tropelías, prefiere Ca-rranza continuar su "PRE-CONSTITUCIONALISMO" que
es el mágico secreto de la lealtad de sus partidarlos.
Después del pre-constitucionalismo vendra el post-consúucionalismo; pero sea que a la palabra qtte sirvió de bandera a rna Revolución se le anteponga este o aq,1él prefijo,
lo cierto es que bajo la autoridad nominal de Carranza, Mé·
xico no podrá entrar ·dentro del carril de las instituciones y
de la Ley. El día en que Don Venustiano haga el ensayo de
prohibir el famoso "pre" en su organismo político, le pasará
lo que al morfinómano que quiere suspender en un instante
el vicio que ha alimentado a fuerza de vacilación y debilidad:
comprenderá que su mal es tan grande, qu: después de haberle amargado la vida, lo condena a seg11irlo teniendo hasta
la muerte.

�n. 45

Posito de Guadalupe -

mexico

El Estandarte de la Virgen de Guadalupe custodiado por los Grals.
Gregorio Ruiz y Emiliano Lojero en una de las fiestas del
1

Centenario de la Independencia.

La Virgen de Guadalupe
La Vírgen de Guadalupe es más
que mex icana :es todo M,éxico.
Los hombres pueden ser incrédulos; los pueblos son siempre creyentes; la razón y el análisis, capaces de
ll enar un alma, no alcanzan a todo
un pueblo, a quien mueven los sentimientos y en quien se multiplican las
pasiones. La sed de ideal, sin embargo, es tan viva en las masas como
en los individuos y allí donde las
profundidades de la meditación y el
esplendor de las grandes teorías no
enciende los espíri tu s, la luz sobrenatural de la bondad celeste, un rayo
mi serico rdioso de espe ranza, alivian
el hambre y la se d, refrescan los sudores de angt:stias y de fa tigas y dan
paz a los espíritus sencill os, con más
eficacia cuanto mayor es el cansancio
y con más dulzura cuanto más amarga la ex is tencia.
Ese don divino de consolación y de
amor es el que ha hecho de la Vírgen
de Guadalupe el centro de un ión de
los corazones mex icanos. pues ante
ella no sólo se contempla a la imagen
de la elegida de la Divinidad, sin o· a
la protectora de todas las muj eres
nuestras, a la Mater Adrnirabilis de
nuestras madres y de nues tras esposas. Y más aún: a la protectora de
la raza entera, ante quien se han postrado en peregrinaciones seculares,
las frentes humildes y curtidas de

nuestros paisanos, y ante quien se han
descr.bierto las frentes luminosas de
nuestros héroes y en cuyo nombre se
han llevado a cabo las más estupendas hazañas de nuestra historia.
!\arra !a tradición que Juan Diego,
devoto de la Vi rgen, la invocaba a
menud o, y en el cerro del 1'epeyac,
áspero y pedregoso, cubierto de abrojos, de cardos y de espinas, se arro_dillaba a orar fervo rosamente, y que
alguna vez, cuando más doloric1o estaba su cuerpo y más contris tado y
humillado su pobre espíritu, vio a la
Vírge n que flotaba sobre las púas ele
un ma.guey.
Corrió el indio a llevar la nueva al
/\ rzobispo, pero no logró llegar hasta él. Regresó al lt.:·gar del prodig io,
a pedir al gún signo para ser creído.
La aparición se repitió y en prenda
visible y material de ella, nacieron
rosas. claYeles y violetas de entre
los secos peñascos, donde sólo podrán nacer espinas. J ua,n Diego cortó las [lores marav illosas, ll enó con
ellas el "ayate" que l! evaba atado al
cuello y aprct_acla su cosecha contra
el pecho volvió al palacio Archiepis·
copa!. Venció su ardor la resistencia
de los familiares y fué llevado a presencia del Arzobispo, el Ilustre D.
Fray Juan de Zumárraga, a nte quien
refirió los prod ig ios que había visto,
añadie ndo que, en prueba de la verdad

ele su di cho, llevaba flores que no
habían nacido jamás antes en a,q uellos
ri scos. Soltó los extremos del ayate
y cayeron, frescas y fragantes en pleno invierno, las más admirables rosas,
los más rojos claveles y las violetas más perfumadas. Mas si el asombro del santo Arzobispo había sido
grande, ll egó a la .e stupefacción al ver
que sobre el ayate de Juan Diego,
había quedado 1.a Imagen de la Vir~
gen, pin tada por las flores !
Y así nació el culto de la Vírgen
que para mostrarse en M'éxico, quiso aparecer morena.
La leyen da re 1ig iosa ha sido algo
más qu e dominio de la I glesia : ha
si~lo nue stra leyenda : lleva cons igo
la poesía profética de nuestra Independencia, después de haber sido la
fraganc ia ún ica de nuestros indios en
toda su vicia de sujeción, y enciende
y g raba con un esplendor ele vivas
rosas, la Image n ele la G uadalupana
en la dolorosa his toria nuestra, más
agria que el Tepeyac, con más cardos, con más espinas.
Después de su misión de amor en la
_é poca colonial, fu'é lá baro y fué escudo en las manos sagradas del Padre
H idalgo: Nuestra vicia como Nación
autónoma com ienza aquella noche glo
riosa del 15 de septiembre en que,
elJa ftte la guía ele los In surge ntes.,
fué ella quien presidió con sus ben-

diciones a la epope,ya ele once años,
y el g rito de guerra de toda la campaña ; aquel ¡Viva la. Vírgen de Guadalupe! llevaba consigo tocio lo me. jor nues tro, todo lo mejor pe una
raza: la unidad, que nunca se consigi;e como en el sufrimiento, en la
esperan za y en la. oración. Bajo el
patrocinio de sus ojos n egros y de
sus man os morenas, pusieron nuestros P adres el destino ele la patria,
y la .tradición ha pasado a ser no relig iosa sino nacional, no cuestión l it:
creencias sino ele historia.
Además de que conserva en los
gruesos hilos del tejido el temblo de
mill on es de labios que han implorado a sus plantas, de que están llenos
sus oj os de las miradas de dolo r y de
agradecimiento que ha contemplado,
de que están colmadas sus manos con
las mercedes que ha di spe nsado y sus
labios con las bendiciones qu e ha he·
cho sentir a los corazones ele todo
un pueblo, E lla oyó la voz de rebelión
de labios ·del Libertador, E lla oyó los
gemidos y los gritos de triunfo de
los que caían invocándola. E lla sintió
el beso adorante de Morelos y está

consagrada por la vcnerac10n de
nuestros a.ntepasados y por la sang re ele m:estros más gloriosos ca u&lt;li,
Pos.
Cuando en el Centenario de la Independencia pasó por las calles de
México, en el Estandarte de JT idalgo
acompañando las rel iquias de Morelos que, como don regio, presenta,r a
el R ey D. Alfonso Xlll en nombre
de Es pafia a nu estra patria. ¿ Qué
destin o hizo que mandara la división
el General V e lasco, que la escoltaran
los Generales Lojero y Gregario Ruiz,
qu e la recibiera en el Pa lacio Nacional, el General Porfirio Díaz? Parece que se cerraba un ciclo: que la
patrona de la Independencia acudía
a despedir a l último año de vida. librL
ele México, ciando a l defensor de Puebla, en un saludo póstu mo, la bendición ele Dios y • 1a bendición de Hidalgo; que el pobre viejo a quien
a menazaban en esos m omentos lo~
pseudo-libertadores qu e han venido a
rendir la bandera a pies extraííos, tu vo una compensación suprema, y que
s i había de morir en el destier ro, si
h abía cometido errores y amasado

rayos, todo desaparecía ante una sola
consicleráción : había amado a su patria, había defendido su clig nidd : Je
había dacio el esplendor inaudito ele
1910, y el viento de cien años antes
le traía en las man os divinas ele la
Vírgen de Guadalupe, en el E standarte de Il iclalgo, el homenaje ele la
patria libre ante la agonía ele nu estra
dignidad y de nuestra independ encia !
Por coincidencia horribl e. también
Grega rio Ruiz, el caballeroso militar
que prestó g uardia de hon or a la
Guadalupana, cayó a manos ele l0s
bárbaros, sin juicio y s in sentencia,
asesinado en el Pa lacio.
Una leyend a más en la his toria de
la Vírgen India.
Son tantas las que ya existen, que
sólo recordaremos una : E n la escalinata que con duce a la Capilla, construída en el Tepeyac, sobre el lugar
en que t uvo lugar la aparición, Capi lla en la que por algún tiempo estuvo la Imagen, antes de se r transladacla a la soberbia Basílica en que
hoy se encuentra, la que no pudo se1
construída en la altura por el deseo
de que fuera vast a y magnífica, existe

�Evacuación de Varsovia. Los campesinos rusos abandonan sus hogares
ante la llegada de los Alemanes
.

La Libertad de la Prensa
"Revista Mexicana" ha sido prohibida.
DESDE J A UJA
A 29 de Noviembre de 1915.
!lri bien querido colega:
Entre las demostraciones de amor
a la !libertad que tenemos· ya catalogadas con el adve nimiento de • la
restauración, merece lt1gar preferente
este hecho: ''REY ISTA MEX1J CANA" ya no pasa nuestras fronteras.
Estos li bertadores han dispuesto,
valiéndose de stis sabuesos, que esa
publicación deje de tener entra&lt;la en
este florcci-:nte país, y estamos hace
cuatro semanas sin leer una sola línea
de las que salen de e:.a redacción.
Se comprende bien el móvil de tan
libertario a.cuerdo : "no desorientar
la op inión públ,ica", ni más ni menos que como reza la ley sobre supresi'ón de agrupaciones políticas.
Celosos de la tra.nq'uilidad del país,
los mandatarios del día no quieren
que tus escritos vengan a ser causa
de motines populares, y acabe por
perturbarse la paz, aquí donde la estamos disfrutando completa, orgánica y radical, no a medias, artificiosa y vacilante como la que imp~ró
bajo la bota charolada de Don Porfirio.
Después de haber hecho la guerra,
estos caballeros de la polaina quieren probarnos que saben ser soste-

nedores de la paz; y como nada existe más peligroso que ia mentalidad
de los hombres cuando se encamina
torcidamente. han de comprender que
esa Revista es un elemento nocivo,
perfectamente apropiado para echar
por tierra estos monumentos creados
a la sombra de los benefactores del
pueblo. ¡ Estarles costando tantos
sacrificios la reconstrucción naciona 1,
y venir tú con tu labor antipatr iótica a desbara.tarles con cuatro plnmadas lo que ellos a sangre y fuego
elaboran sobre sólidas bases, es una
abominación! Han obrado, pues, con
admirable acuerdo, cerrando el paso
a un periódico como el tuyo.
Habemos a lgunos reaccionarios y
traidores a la patria que nos sentimos a fli gidos ante esta libertaria. disposición; pero sinceramente reconocemos ( también nosotros tenemos
m:estro "reconocimiento") que es
muy merecido el castigo que se nos
impone. ¿Quién nos da derecho para alimentarnos co1tmanjares que ponen en grave pelligro nuestra vida,
como hijos de un país que ha llegado
al culmen de las prerrogativas individuales? Estos de la "gtoriosa" (segunda etapa) están en el deber de
procurarnos la mayor suma de be-

neficios, y el pri mero de ellos es la
"salud públ ica," como aquí se le Jliama. Y para que ésta no se resienta, hay que apartar del olfato y aun
de la vista todo lo que pueda dañarnos el organismo. Lo malo es que
lo vedado despierta apetito, y el día
en que por un fraude inic¡¡o se les
cuele a los sabuesos vigilantes cualquier eciemplar de tos tuyos y venga
sigi losamente has ta nosotros, vamos
a tirarnos sobre él con vo racidad de
tigres des¡1ués de veinte d ías de rezago en la alimentación. Y con atracones así, a lo desesperado, nos pondremos malísimamente del estómago.
i Los apuros en que se verán n uestros benefactores al enterarse de los
estragos causados en la salud pública!
¡ Y las rabietas que les dará la
ineficacia de esta moderna terapéutica social!
Pero cuidado con lbs organismos
viciados. Y a nosotros, con lo poco
que .veníamos saboreando de los
productos de tu elaboración, nos acm,tumbramos de tal modo a esos potajes, que acabaremos por ponernos
canijos si nuestros protectores logran éxito cabal en la patriótica labor emprendida. Y n'o será mucho
si nos ataca el delirio del hambre.

..

Sra. Paula Lecea de Botello y Niña Cit:lo Aurelia Botello, esposa e hija del último Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León.
¡ Y esto en un país como Jauja, donde todo es abundancia. regalo y uaratura ! ¡ Figúrate qué sarcasmo!
Que es nacionalista la obra d.:: los
actuales redentores, nadie puede negarlo. Impidiendo la introducción
de periódicos que aparecen en tierra
de yanquis, favorecen indirectamente a !la prensa de este país, lo cual
tiene que considerarse como labor
de nacionalismo puro. Así, los que
gustamos de lectu ras del día, o no&amp;

lanzamos ,·alerosamcntc al piélago de
la verbosidad revolucionaria, tan delirada y nutriti,·a, porque aquí no se
admiten escritos qt:e tiendan a "desorientar la opinión pública," o nos
resignamos a vi•ir sin este alimento
intelectual.
lllirándolo fríamente
para. qué lo necesitamos? Que no~
baste lo que pasa por delante de
nuestros ojos, par:i a fianzarnos en la
idea consoladora de que nos estamos preparando al disfrute de una

larga era próspera, en la que el absolutismo quedará fuera de régimen,
Y la uniformidad de criterio político
acabará con esas divisiones que tan
funestas son para los pueDlos que ya
lograron manumitirse.
Como ves, a pesar de la manía de
los decretos, no se ha lanzado disposiciones visible y tang·iblie para interceptar el paso a tu Re;ista. -Ña da de alharacas: todo calladamente
(P3sa a la última pág.)

'

�El Rey de W urtemburg pasa revista a sus tropas en territorio francés.

Las Grandes Horas
Las dos Vendimias.
'l'raducción de "~evista l\Iexicana".
Desde que partieron las golondrinas, ha perdido el cie!o su azul resplandeciente y seráfico: tiene hoy gri~
ses profundos como de manto de invierno.
El Dordoiia, entre sus riberas despejadas. en dond~ danza a las · horas
de bruma la ronda de las hadas violetas, parece más ancho: diríase que se
ha desbordado, que corren más profundas su aguas de estaño al tornarse glaciales. Empiezan los hilos de
humo a nacer de los flancos de los

El defensor de los Indios.

Fr. Bartolomé 'de las Casas.

tejados y los árboles, pensando en sus
hojas, se hallan consternados.
En la llanura gascona, en las hondonadas esparcidas ante m i vista, lo
mismo que en las ancas de los vallados pedregosos, distingo a lo lejos
un hormiguero de gentes, entre los
rahs follajes de oro negro y de ver-

de bronce. J nclinados hacia el suelo,
en actitud de tiradores en acecho.
¿se ocultan acaso al abrigo de las redes y setos que forman los pámpanos entrelazados? Bi~n sé que no:
-Están en la vendimia.
Grandes maniobras de l otoiío. Cel~bración del antiguo rilo eterno.
11 umildes vend imias que presentan
ac¡uí la imagen simplificada, pero sin
embargo, exacta, de las magníficas
recolecciones producidas por los opu
len tos viñedos inmensos. En esta
grave estación en que la naturaleza
y la vida misma cambian tan bruscamente de carácter, en que todo se
esfuerza por desligarse para recogerse mejor; en que parece, a primera
vista que sólo quedan pérrlidas y añoranzas, una obra de recompensa, de
soberbia y legítima ganancia tiene lugar a pesar de todo: la vendim ia, que

viene a coronar la ingrata labor del
vinícola y lo compensa. Y se lleva
a cabo en los campos, hoy como siempre; pero ¡ cuán diversamente! Fuera de los vi.ejos y de los niños, no hay
sino mujeres para la tarea y el vermellón de más de una falda está allí
recordando con su mancha vibrante
c¡ue el varón, hace ya catorce meses,
partió para vestir el pantalón r ojo.
Desde entonces, no lo han vuelto a
ver sino una sola vez: en una licencia breve, vestido con el azu l lejano
de los horizontes en los que aun se
halla, escarbando la tierra. Qué fa lta
hace s iempre; pero sobre todo en la
cosecha! Tan frágil y tan ligera, la
espiga que se mece pide al segador
más fuerza y más emp uje que el pesado racimo al viñador. Basta la
mano para desprender el racimo, dedos débiles lo cortan. E l chiquillo que

�do nada por esperar. "Pero, diréis,
llegaremos demasiado tarde a esas
tierras de Canaán despojadas ya por
el otoño". Sí , tarde para las peq1ieñas vend imi as, pero no para las gran des. las de los ejércitos.-Si los \' inos
rosados, si los vinos grises han s'do
fermentados ya. son nuestros soldados
quienes habrán de beberlos. Fn el
M osa. en i\f ose la, en Lorena. hasta
las pendientes cobrizas del Rh in. se
Yr ndimia rá, sin cuida rse de la esta-

d ,n.
Y cuando el burn Yiñaclor de Francia ebrio ele gloria haya regresado a
su hogar, a sn granero. a su pequeña
bodega, !as mujeres, las niñas, ya
crecidas, le servirán lentamente, más
tarde, el vi no de 1914 y ele 1915, el
vino generoso del recuerdo, que valdrá por todos los vinos crudos. por
todos los vinos raros.-"fu;mos no!J&gt;otras. recuérda lo, quienes nos enroj ecimos las manos en la vend im ia". E l
responderá: " Lo recuerdo. Y o me

:..

El Archiduque J0sé Francisco y el Príncipe Heredero de Austria conversando con algunos
·
ofidales y autoridades civiles.
no es más alto que la parra, y el
se unen s in cesar y funden sus púrpuabuelo encorvado que se le une, están
ras fecundas.
aptos para esa obra fáci l.
i\l e agrada, y prefiero no ver en
Pero ¿es posible ciarse cuenta de la ello rn efecto del azar, que la época
ausencia de los hombres sin pregu n-. del comienzo, a l frente, de nuestras
tarse adónde están ?-No. Y al pun- grand es vendimias, coinclda con la de
to, iluminada por el ft:.lgor de los he- las pequeñas, a retaguardia, y que
chos nuevos que acabamos de saber, aquí la podadera y las tij e ras de !ala respuesta surge, sola, impresionan- ~ bor hayan segr.ido el ejemplo de las
te de oportu nidad: " Los hombres es- l0 ayonetas. Sí, hermosas vendimias,
tán también en las vendimias, en las comp letas, las de nuestros so 1dados:
otras, las que comienzan ig ualm ente vendimias hechas a l raso, en las rea coronar su labor i,1grata." Y todo des de hierro de las viñas alambralo que éstas tien en de inocencia y de das, y en los bosques raspados, tah:i.
paz, tie nen. las de allá lejos. de te- dos, sulfatados por la metralla, en
rror y de muerte. i\Ias, cada una en donde !os árboles centenarios reducisu género, tienen las dos su razón de dos a astillas no tienen a un metro
ser y su bienh echora necesidad: se de l suelo sino tirabuzones torcidos:
completan y van juntas al mismo fin. vendimias que se prosiguen en los
El vino y !a sangre tienen entre sí embudos del campo de ba tall a, co11una corre laci.ón maravillosa y oculta vertidos en las cubas humeantes de
que la guerra hace visible. La sang re estas horribles recolecciones. Y ¿ de
qr e hoy está corriendo y que la tie- dónde ha partido, de dónde se ha Jan··
rra bebe, parece un vino redentor y ndo al fin este esp léndido y fur iomi lagroso, y · el li cor qu e corre de la so movimiento de vendimia? De lá
Yiña presenta más que nunca el as- Champaña! de la región por excelenpecto sagrado de la sangr e y la pro- cia de la viña del reino de los vinos,
mesa de sus virtudes. Ya salten del arrasado, removido, hecho trizas, nunlagar o de las venas, estos dos ríos ca exhausto! No es posible, aunque
corr en como dos fuentes de vida que se quiera, dejar de ha llar en esta elec-

_)

........ f

c'ón tan apropiada del terreno, en
estos momentos, una intención de eleg-ancia francesa. Por privi legio ins igne y merecido, esta Champaña dolorosa es uno ele los escasos Ju,gare.:;
doncl e se habrán hecho a la vez, inmediata la una a la otra, cas i en la
misma línea, las dos venldimias. A llí,
los racim,os habrán caído en los canastos al sonido del cañón, a la 1111s·
ma hora en que los racimos alemanes
crujían aplastados bajo las prensas de
nuestra artillería.
A la ·hora actual las vendimi.as rústicas han terminado. Adiós cepas y
racimos! La viña no tiene ya en
su cahel!era roja los hermosos frutos maduros que la adornaban; no
queda 1111 solo grano para los pájaros!
Pero las vend imias de la patria, las
otras-. no han hecho sino comenzar y
prosegu,ran siempre. Serán largas.
Bien puede pasar todo el invierno en
ellas a tal punto es grande el viñedo
por purgar: fo rma horizonte. S in
embargo, se llegará a ver el fin. Y
después de éstas vendrán otras, cada
una a su tiempo, y en viñedos no menos famosos y que no habrán perd í--

las enrojecía también".
En el hogar, cuyas paredes tienen
afelpado más suave q1:e la cepa
ele !as botellas, mirarán cómo se cris-

1111

pan los sarmientos tor turados por el
fuego y cada uno encontrará en ellos
r1 esp~smo de su pasado. Las mujeres re, ivirún en aquella s flamas los
largos s ilencios de las veladas, en la
c::isa estupefacta. y el héroe escuchará
en el crepita:· de la madera seca el
ta c-tac rabioso ele la ametralladora.
Entre la sarabancla del chisporroteo
los niños verán flores y moscas de
oro: el padre ,·erá allí cohetes e incend ios. Y por muchos inviernos
así, poco a poco, paladearán el v'no
respetable de la victoria. El refrescará 1as gargantas enronquecidas por
La Ma rsellesa. No se prodigará, no
será lle,·ado a la mesa sino en las
fi estas de fami lia y en los aniversa-

rios.
Y, en aquellos tiempos,

nuestros

enemigos también destaparán sus botellas, pero si,n alegría, en una Alemania herida y deshonrada. Tendrán,
ciertamente. sed siempre-más aún
q1:e antes! Guardarán s iempre la surerstición de sL.s zafias borracheras.
Repetirán siempre el vino a los pies
de a1 c:lla de los Bávaros. Levantar:111 s iempre s1 s copas erud itas, s us
co¡,as de Bohemia. todas las vasijas
y jarr os de sus \'iejas leyendas. pero
el Johannisberg habrá desechado la
azúcar de sus buenos tiempos, el Rudesheimer. el Liebfrauenmilch les ras! arán la ga rganta y en el grueso tarro en que brindando a nuestra muerte mojó 13ismark tan a menudo los
hi gotes ftavos. la sa nta cerveza naciona l tendrá por una etern idad, el sabor
de la derrota.

HENRI LAVEDAN.

�S. S. Benedicto XVII, quién ha

· del Vaticano reconociendo indirectamePte la

11 Majestad de los Soberanos de Italia. -- ervicio de Reflectores de Campafia --- Los
heridos Alemanefl, dados de alta, re

a las 1íneas de combate. --- Los últimos

1 1 perfeccionamientos en las tJirchera~; · ~ación de teleEcbpios para el tiro.

�El Príncipe Leopoldn y sus pn :&lt;.: p1:11t l&gt; lJ( r11 n,k s csü ;dian

lln

mapa de las operaciones.

Puente colosal del Río San destrozado en las últimas campañas.

Carlos Luis de Freycinet
Vice-Presidente del ConEejo del Gobierno de Francia.
1'raduc iJo espe, ialmenta para " Re'IJista M exicana."
Nos hemós acostumb rado ya a
pensar en el General Jof fre como en
''el Gran Viejo'º de la guerra actual,
quizá porque su cabello. ant.!s ra staiio, se ha t1ocaclo en la más fi na
plata; todos S itS soldados habla n de
él con tierno afecto, como del '' A huelo Joffre." Pero en comparación con
el nuevo V ice-Pres idente del Con sejo
de l\íinistros y Secretario. de Go1,rrnación, Carlos-Lu is de Sanlses de
Freycinet. para dar a tan hurn caballero todos sus títu los, el Gener::il
J offre no es sino un jonn. Y esto
al pie ele la letra. porque cna ndo Joffre. como un Yaliente snborclinarlo
de diec'.ocho a ños manejaba una hatería en el cinto de fuertes de París
en contra de la invasi.ón prusia na d.:
1870, Freycinet ,entonces de c1'. arenta y dos años, que había ganado nna
reputación europea como hombre de
ciencia, fi!ósofo1 economista y nego-

ciante. se 1 aliaba C'O.Jpcrando con el
ard iente p::itriot:.i L :ón Gambc t ta en
la tarea de reorganizar lo, ejércitos
de Francia. fuera de los muros de
farís, de c'oncle se había eYad ido en
un ploho. para rli1 i~ r los traha~os de
la dcfrns:i nac:ona l.

J,lica y aun vive. a l.n se halla junto
al Prime r l\finistro en el más g, andio o Gal inete de notables q11e ha
,.¡, to r: r:rn cia. Ve rdade ramente. Freyc· net es la más fina flor y resumen
dr la Franc:a moderna: en él vin toc!a 11 11a época de su h istoria.

f.rrvc i!l,' t s,•ría Yerfhdemanete Yene1 ahle. hasta angnst o. nada más q ·e
por la f11r r 7a ele los a:ios. J offre. el
;ih1'.elo. nació j11:tamente a! tiempo
clcl gol pe ele estado de J.: is ;-..: apolcón. fsto da su fecha: p~ro Fr~yci-

E' anciano cah~llero celebró su octo ,;t'.s:1110 sé-ptimo a niversario hace
pocos clías-cl 14 dr nov iembrr. f&lt;n
esa fccLa naciü c·n la pequci,a ciL1da,l
. .
.
.
.i .'. : .. r..r~i;,.
de l·o1x. en Aneg.!. al pie cle;los ·lk-..1·'··,:·,,,
1

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rineos. c:is· a medio ra:n:110. po r tti)_a&gt;- • ., ·:·~;', •
entre ·RiYesaltes
, cl .:rncié .•.¡ );··:;té·.\
nct nació durante r1 reinado de Car- roinri rlcilri:i·.-'
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lns X. viv ió los pálidos y desconcer- ració Jo ffre, ' y'' \\1 int-Beat, tierra natan t es aíi os de Lnis Felipe-cnyo 11 ic- t:il. del G.-:neral Callien i. Sus parien:
to hoy rige los drstinos de Bnlg-a- tes ele la precedente genera rió n l1an
ria_.yjÓ la Segn nda República de , obtenido renombre por la misma la1848. el Segundo Impe rio que des- hor que Carlos Darwin hizo en Bcalumb ró ele gloria en l\f ag-en ta y Solfe- g'c; la labor a qne ha asoci:id o s11
rino y cayó derrumbado en Sedán; nombre el bnque inglés Challenger:
tomó parte activa en la reconstrnt.
una g ran exploración de los mares
ción de Francia e n la Tercera Repú- antárticos, en busca de nuevos datos

de oceanografía, geología, botánica y
cartografía. Por eso es que en la
Australia occidental, precisamente al
sur de Java, existe un Puerto Freycinet, y en botánica, 1111 género de
plantas lleva el mismo nombre.
Obtuvo una alta reputación como
escritor científico algunos aiíos antes de la guerra prusiana de 1870, en
el mismo trabajJ en que se ha distinguido el primo del Presidente
Poincaré, en matemáticas. En la Biblioteca pública de Nueva York existe una formidable colección de sus
obras; Tratado de Mecánica Racio·
nal: en dos volúmenes; un Estudio del
Análisis !infinitesimal, o sea Ensayo
sobre la l\Ietafísica del Cálculo Superior. Teoría l\fütemática de los Grados de Ferrocarril. De esas obras.
la última es la única que sugiere la
labor material de Freycinet. Graduado en la Escuela Politécnica en 1848,
tuvo un empleo como ingeniero de
minas del Estado: ocho años más ta~.
de pasó al trabajo de ferrocarriles, y
obtuvo un gran éxito como Director
del F. C. Meridional de Francia, puesto que desempeñó durante cinco laboriosos años. Terminó allí un sistema de operaciones que ha sido copia-

do en una gran área y que ha dejado
su marca en todo el sistema de Ferrocarriles franceses.
En 1862 inició, cuando ya era notable como hombre de negocios no
menos que como escritor de singula1
fuerza, una serie de estudios cconónu·
cos cuyo fin primordial era, como para la actividad que ha desarrollado
Lord Shaftesbury en Inglaterra, obte ne r las mejores condiciones posib1es de salubridad y ele bienestar para
los trabajadores de las Fábricas, y
reducir en todo lo posible la participación de las mujeres y de los niiíos
en la vida industrial o, cuando men , s,
proporcionarles todas las salvaguardias de que se pueda disponer. Siete
años estudió estos problemas en Ing laterra. en Francia, en Alemania y
en Bélgica. Dos de las obras en que
registró el fruto de sus investigaciones fueron tan excelentes que lograron ser "coronadas" por la Academia Fran cesa e11 1869.
Esto nos lleva a la vÍ~pera de la
guerra Franco-Prusiana, en la que.
como queda dicho, tuvo tanta parte
con Gambetta, quien dice de él: "Carlos de Freycinet. mi colega. cuya abnegación iguala a las peores dificul-

tades y cuya resolución vence todos
los obstáculos". Con Gambetta, dej ó el Gobierno cuando fue firmado el
armisticio con los prusianos.
En 1876, Freycinet volvió a la vf:
da pública en Francia, al ser elegido
Senador por su adhesión política a
Gambetta. En el M.inisteri o Dufaure de 1877 fué Ministro de Obras Públicas, y en ese puesto llevó a cabo
un gran proyecto para la apropiación de los Ferroca rriles por el Estado-una necesidad militar en Fra11;
cía- además de habe r construido nue~·as líneas con un valor de tres mil
millones de francos, ($600.000.000) y
de haber desarrollado el sistema de
cana!es con un costo de $200.000.000.
Retuvo su puesto en el Ministerio
W addington y sucedió a su jefe como
Primer Mlin istro y M in istro de Relaciones Exteriores en 1879. Fué la
primera de numeroºsas ocasiones en
que ha ocupado la jefatura del Gabine te. Freycinet dictó una ley concediendo amnistía a los comun istas de
1871 e hizo un primer esfuerzo para
solucionar la cuestión de la Iglesia y
el Estado; pero era demasiado tolerante para los deseos de Gambetta.
cuya frase de alarma era : "El cleri-

�Los Trenes de Aprovisionamiento Siguen la División de un Cuerpo de Ejército.
calismo, he ahí el enemigo!" y sus
diferencia produjeron la caída del
Gabinete en septiembre de 1880.
Pero tan presto gira el torbellino
en Francia, que quince meses después
era nuevamente Primer Ministro, y
pronto volvió a caer, esta vez por diferencias con Inglaterra sobre la
cuestión de Egipto.
En abril de 1885, fué el Ministro de
Relaciones, del Ministerio Brisson,
Jefe del Gabinete al año s iguiente,
en el que tomó parte activa y honorable en el desarrollo del dominio
colonial ele Francia-su mejor conquista política después de la guerra
Franco-Prusiana. Tan firmes fu eron
los cimientos puestos por él QUI'!, ·al
e'stallar l1a guerra actual, en tanto
que A lemania tenía como un millón
de millas cuadradas de territorio colonial, Francia tiene entre cuatro y
cinco millones. Esta disparidad es
mucho mayor aún hoy que Alemania,
en cuanto a poder colonial, prácticame.n te lo ha perdido todo.
En 1887, F reycinct se presentó
para la Presidencia de 'la República.
En el caso de haber sido elegid!), ello
habría significado su r etiro de la
política activa, puesto que el Presidente francés se halla fuera de las
luchas políticas casi tanto como el
Soberano de Inglaterra. Pero pareció demasiado moderado a los radicales y Sadi Carnot gobernó en
aquella vez.
Tuvo su revancha, no obstante,
porque fué nombrado Minis tro de la
Guerra en el Gabinete Floquet de
1888. el primero de los civiles que
ocupara ese puesto des de la caída de
Luis Felipe, cuarenta años antes.
Atlí fue donde llevó a cabo la más
fecunda labor pará Francia, soste-

niendo su posición durante cinco
años consecutivos y cinco Gabinetes
diversos. Obtuvo ta aprobación de la
ley de tre s años de servicio, es tableció el Estado :Mayor General Fran- .
cés y organizó el Consejo Supremo de
Guerra, comisió n compues ta de doce
Generales que, bajo la dirección del
Ministro de la Guer ra, rige las ope
raciones del Ejército Francés. En
agosto de 1914, Joffre, Gallieni y
Pau eran los mi~mbros más conocidos de este Consejo.
Durante uno de los cinco Ministerios nombrados, Freycinet fué Jefe
del Gabi nete y conservó además su
Cartera ele Guerra-un hecho que demuestra su fuerza como orador parlamentario. En 1898 ocupó nuevamente el 1finisterio de la Guerra en
el Gabinete Dupuy, y después consagró varios años a escribir sus "Recuerdos" que forma n dos volúmenes
de memorias: s u libro sobre Egipto
(1905) y sus "Pensamientos" que publicó en "El Contemporáneo."
En sus memorias, lo m.ás intere·
san te es la relación de la participación tomada por él en la formación
de la alianza Franco-Rusa, en 1893,
alianza que está para determinar la
hi storia de esta generación y ele la
s iguiente. E l relato es demasiadn
largo de hacer; pero el hecho es que,
en nombre de R usia. el Emperador
Alejandro III y el Gran Duque N icolás (padre del Gran Duque Actual)
tendieron las manos cordiales, que
fueron estre.chadas por Freycinet y
por el Pres idente de la República
f rancesa; Bismarck y su embajae101
en París, el Conde l\Iunster, trataron
por todos los m edios de ellos conocid os, · de frus trar la alianza entre
Francia y Rusia, y de sus ·e sfu erzos,

Freycinet narra una anécdota interesante:
En 1889, Freycinet hizo una visita
al Conde Munster en la Embajada
Alemana. La hija del Conde, la Condesa l\liaría, estaba presente. l\lunster
dijo: "]\h querido Freycinet, que
interés posible hace a Uds. arrojarse en brazos de Rusia? Créam~ Ud.,
nada bueno viene del Oriente.''-Observación algo ligera en boca del vecino oriental de Francia.
"Mi querido Conde," replicó Frey,
cinct, "entre Rusia y nosotros exis te
una vieja simpatía, que se ha mostrado en los días ele Napoleón. y más
recientemente, bajo las murallas de
Sepastopol. Además, es muy natural
que busquemos un contrapeso a la
Triple Alianza. Que no desean Uds.
atacarnos, lo creo; pero con el Nuevo gmperador, quién sa be lo que vaya a suceder?"
La Condesa María intervino en la
co nversac ión: "Oh! desengáñese Ud.
Conozco bien a Guillermo. Jugaba
frecuentemente con él cuando éramo~
nmos. Tiene sentimientos relig iosos
profundos y no tomará nunca la iniciativa para hacer la guerra.''
Freycinet recuerda al éntonces
Gran Duque Nicolás que· !~ decía, en
marzo de 1891: "Si veo claramente, ., .
los ejércitos francés y ruso .formarán uno solo en caso de guerra. Y
el que esto sea bien conocido aleja,
rá el pelig ro. Porque nadie querrá
atacar a Francia y a Ru sia unidas.
Es to es lo que repito a mi fam ilia."
Hoy, el venerable freyc inet entra
una vez más a la vida activa, con el
mi smo aliado contra el mi smo enemigo. Deséemosle "M uchos cumpleaño~
felices, el 14 de noviembre."

LA LEYENDA DE LA REINA BUENA.
Cuentos de la Reina de Rumanía.
f: x is tía en un t iempo una reina bu ena. Deseaba ésta calmar todos los
sufri mientos que que veía sobre la tierra. t\ o obstante, c1.anto más bien hacía parecíale que la miseria se multiplicaba. Sus recursos no bastaban para pobreza tan grande; sus palabras
no tenían la virtud de librar del peso
de su dolor a los pobres, ni su mano
sabía curar todas las enfermedades.
Pensó sin embargo, que Dios, que e,.
la bondad mi sma, no podía querer un
mundo tan defectuoso, y que, si únicamente los hombres se avenían a tomarlo como era, no dejarían de. llegar
á se r felices. E ntonces se dirigió a la
iglesia y elevó una plegaria, de la cual
desconocía en aquel instan te el alcance y el atreYimiento. Oraba, como

Sintió la reina _que, gracias a su miY decía: "¡ Dios bondadoso, haced
que si encuentro a uno qué sufre, ~e rada, aquel muchacho recobraba todo
convierta en dichoso con mi sola mi- su vigor, y que un cansancio desconora ~la, aun cuando ca iga n sobre mí s us cido la r endía. De pronto, el niño
se tornó alegre.
dolores!"
,
-Creo que puedo andar-dijo como
Salió con el corazón oprimido, preen
un sueño; levantóse sobre su leguntándose si Dios la habría escuchado. Dios muchas veces parece que es cho de dolor, y se puso a caminar,
sordo a nuestras oraciones. Pero el 'cual si jamás hubiese estado paralímismo día comprend ió la reina que tico.
había s ido oída.
La reina selló su contento con una
En efecto, encontró a un muchacho sonrisa de cansancio; volvió a su paque, tendido en su carrito, no había lacio. cayó en cama, y quedó parapodido nunca dar un paso. Desde mu- lítica durante gran número de semacho tiempo le conocía ya la reina. nas. S us piernas estaban como muery él la amaba con todas las fuerzas tas, pero rehu saba los auxilios de un
de su alma. Como de costumbre, se médico, diciendo que cuando Je lleacercó a él, tomó su mano tierna con gase su hora, Dios la libraría del sula suya, y con voz dulce le habló de frimiento. Esa hora llegó.

tantos otros, en su clemencia, sin sa-

una pronta curación.
Los ojos del niño se ag randaban
poco a poco.

ber, al fin y al cabo, si sus ruegos serían escuchados.

Desde aquel día se hizo, sucesivamente, cargo de todas las dolencias;
se puso ciega, sorda, muda, calentu-

�generoso, y lloraba en silencio. Pronto, sin embargo, volvían a disiparse
los nublados, y comprendía que, aun
en el orden moral, debía echar sobre
sí las penas del prójimo. Desde enda! Nada de cuanto otras veces encantaba a su corazón.

rienta, pero siempre salía de estas tonces, su paciencia fué inalterable, y rodillas, vienda ya a su hijo fuera dt
pruebas más hermosa, más joven, más las gentes olvidaban · que la habían peligro.
radiante. Nunca se l'e oía exhalar un tratado mal, imaginándose que habían
Esta vez, cuando regresaba a su palamento. A pesar de que ella no ha- amado siempre a su reina, y nunca la lacio la reina, se si ntió tan fatigada
blaba jamás palabra, pronto se divul- desconocieron ni insultaron. Dulce- co.1110 de ordinario, y no obstante, un
6ó su arte de curar. Y las gentes mente, una sonrisa llegaba hasta su grave mal, la muerte misma quizás,
la atormentaban con sus sufrimientos, corazón: una mirada de sus ojos les debía espiarla.
Cuál no sería su impresión cuando
aun comprendiendo los sacrificios que había dado el olvido.
Para ella fué una prueba especial vió al día siguiente caer gravemente
en su pro hacía. Decíase que la reina
estaba expuesta a todos los conta- el haber devuelto al buen camino a enfermo a su hijo único e ir a grandes
gios, y no consentía que se la preser- un hombre, víctima de una pernicio- pasos al encuentro de la muerte
vase de ellos, particularmente tratán- sa tentación, y tener que sufrir por "¡Dios mío! ¡Dios mío!-gemía- no
tal hecho remordimientos y todas las me pidáis este sacrificio, que es sudose de niños.
torturas
de la conciencia; como si ella perior a mis fuerzas !" Vanas eran
No tardó en tocar ella misma la pobreza. Pensaba procurarse trabajo ; misma hubiese cometido la falta. Pe- sus s úplicas. De nada le servían sus
pero al cabo de algún tiempo no te- saba esto demasiado. porque ella se cuidados y su experiencia. Su propia
nía nada, ni para atender a su propia juzgaba inocente, y, sin embargo, sn mirada había perdido su poder. El
persona; no podía hacerse la más pe- pobre corazón palpitaba, noche y día, niño no abría los ojos; sólo hablaba,
q uefia ilusión: siempre le faltaban los mortal'rnente angustiado. En ocasio- balbuciente, de ángeles extraordinamedios. Así, a pesar de los nume- nes, comprendía que tal estado ei:a riamente hermosos y de flores, hasrosos subsidios de su tierno esposo, pasajero, semejante a todos los de- ta que se le quedó en sus brazos, pálile ocurrió como a Santa Isabel: ape- más, pero el sufrimien.to era terrible. do e inanimado, mientras que aqueUn día oyó a una pobre mujer que lla desventurada muj"er, herida, sl11
nas poseía un manto.
le
suplicaba:-"¡ Bondadosa reina, mi una lágrima, sin fuerzas, sentía únicaSu nombre era mil veces bendeci·
único
hijo se muere, y sé que poseeis mente el dolor que la devoraba.
do; se buscaba la ocasión de acercarhierbas
qne curan lo que nadie pueDe entonces. su dón parecía que hase a ella, de tocarla, de robarle una
de
curar!"
bía huido de ella. La gente creía que
mirada, porque el brillo de sus ojos
Sin vacilar, se dirigió hasta el le· había perdido la fe en sus hierbas miconsolaba a quien la mirase. Se concho
de muerte sobre e-1 cual agoniza• lagrosas. Por aquel tiempo, la vida
sideraba feliz y tranquila, y su destino
ba
el
niño. ·Volvió a abrir éste sus presentábase con tintes negros a la
era completamente bueno, no apartándose de Dios. Nadie sabía resistir ojos medio cerrados, y miró a la reina · pobre reina. M1aldijo ésta su plegaria
todavía una vez. Esta sola mirada y se maldijo a sí misma. Acusábase
a la paz que de ella se desprendía.
Más difíciles de sobrell'evar eran bastó para que reardiese la llama in- de haber hecho recaer sobre su espo-las horas de olvido, cuando había apa- terior de su cuerpo; el pecho recobró so el peso de . su propia desventura.
ciguado alguna discordia. y debía abri- su respiración, los labios descoloridos i E l mundo se le ofrecía lleno de tigar, allá en su interior, mios propósi- y fríos tornáronse rojos y calientes. nieblas, sumido en una noche sin autos._· Hacía por olvidar, en tal instan- y aquella madre, reconocida, se arrojó rora, sin primavera, sin árboles her:
te, q·ue todo ello era parte de su dón a los pies de la reina. abrazando sus mosos, sin cantos de pájaros, sin nat

·,

.•

La que jamás había exhalado una
queja y tanto había trabajado por aliviar la miseria de los demás, halló
entonces despi.a dado el cielo, y no tuvo la virtud de congratularse de la
dicha de la otra madre a quien ella
había librado de este dolor espantoso.

la violeta, y que le decía con v0z armoniosa:
-¡ Madre mía, no llores más! ¡ 1fo
has hecho más dichoso que hubiera
podido ser aquí abajo, a pesar de tu
amor entrañable! ¿No me has abierlo el cielo? ¡ A él he podido volver
sin do 1or y sin pecado, gracias a tu
sacrificio, madre mía! ¡ No llores más!
Yo estoy siempre a tu lado. Cometi ste una piadosa falta cuando creíste podrías ali.v iar todus los dolores
del mundo. Y has tenido que expiarla, encorvada sobre el polvo. La tie-

Luego que anduvo a tientas largo
tiempo ; mucho después, en la noche
de las dudas, la reina quedóse por fin
dormida. De pronto le pareció que se
abría la puerta de su alcoba; que entraba su hijo radiante de felicidad:
que se sentaba al borde de su cama;
que con su manecita levantaba la losa de plomo que pesaba sobre su
pecho: que le comunicaba la alegría
en un hálito que despedía el aroma de

rra es tal como Dios la quiere: una
cantera, un hornillo. un crisol, el paso
brevísimo de una existencia a otra,
más perfecta a medí.da de lo que hayamos depurado nuestro espíritu sobre la tierra. ¡ Paciencia, madre mía I
La hora de la libertad suena, y ni un
momento dejaré de asistirte, iluminándote con "mi luz y alentándote con mi
fuerza. ¡ Fácil te se rá hallar siempre
consuelo, porque crees en una vida

,1

futura, porque estás convencida de
que ·nos espera a todos I l La muerte
no existe! No es ésta sino un renacimiento y ¡madre mía, si supieses
cuán hermoso es, lo esperarías radiante de gozo, y no suspirarías más! La
pobreza, la enfermedad, la injusticia
y la lucha son necesarias; todo ello
sirve para purificarse y ayudarse y
apiadarse mutuamente.
Así son felices cuantos van con tocia sus fuerzas en socorro de los desgraciados, y les ofrecen todo cuanto
pueden darles; pero convertir la tierra
en paraíso, eso ninguno ni puede ni
ele be hacerlo; porque la tierra es un
obrador que se llama en el concepto
humano "infierno o purgatorio."
Despertó la reina entonces, y volvió
a reinar . la paz en su corazón. Podía nuevamente hacer bien, alegrarse,
pero curar ____ no. No lo deseó más;
vivía en una dicha apacible, y a su
alrededor derramaba la tranquilidad.
CARMEN SILVA.

t•'

1

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'.

�'1

LA GLORIA.
Cuento Selecto.
Octavio Bruot despertó una mañana con una idea que le pareció buena.
Octavio Bruot era lo que se llama
vulgarmente r. n Ji.terato.
· Había escrito Yersos que nadie había querido editar; había escrito novelas que tocios los periódicos habían devuelto sin leer; había escrito
comedias, dramas y sainetes que hasta el di.rector del teatro más ínfimo
había rechazado!
Tenía, no obstante, a falta de talento, una t eoría, un ideal:
Se creía llamado a ser jefe ele escuela, y pensaba . fi rmemente en haber inventado el género moderno.
Entendía por esta palabra tocio lo
que constituye la yida de nuestros
días, tan extraña, tan positiva desde
ciertos aspectos, tan loca desde otros.
Decía que cada época, habiendo tenido su expresión prop:a, la nuestra
debía, a su vez. tener la s uya.
·No le faltaba razón.
Desgraciadamente, no era hombre
para llevar al combate la bandera que
enarbolaba, y todo s u valor se limitaba, a discutir mu'C110, a perorar en los
cafés.
A hora bien: una mañana encontró
al sa ltar ele! lecho, la obra maestra
que desde ha cía tanto tiempo buscaba.
Cuando digo que la encontró, no hablo con exactitncl: quiero decir qne
creyó encontrarla.
Había " dacio a 1112" un título.
¿Qué haría con él? Aún no lo sabía. Pero el título le pareció elocuente, sonoro, sugestivo; rico en
ideas, fáci l de retener en la memoria.
lleno de modernismo, y res umien&lt;l o
este siglo y las aspiraciones del genio de una manera compleja al par
que sencilla.
Este título era: La Gloria.
XXX

Con este título hizo primeramente
un soneto.
El soneto fué leido a los amigos,
naturalm ente acompañado de prelimi-Revista Gal. Ocho.nares, comentarios y , obser vaciones
destinados a hacer comprender todo
el alcance de la obra.
Por unanimidad fué el soneto declarado admirable.
-Hay que publicarlo inmediatamente-gritaron los más entusiastas.
-Estos versos van a dar la nota de

la poesía nneva.
Un envidioso qu e no se atrevía a
decir francamente su parecer, pero
que se sentía molestado por el éxito
de su rival, enl'oll'ió su crítica en un
cumplido.
-Yo-dijo-creo que el asnnto pedía más desarrollo. Ciertamente, el
soneto es hermoso. Pero. ¿ no os
parrce que es insuficiente para cont ener t.na idea de esa importancia?
Fijaos. Una cosa tan profunda, tan
alta, tan variada, tan complicada no
puede caber en catorce Yersos. E l
pensamiento. sobrado poderoso, está
es1a' lando dentro de su estrecha forma. Si yo fuera Hruot, haría de ese
soneto 1111 drama.
Todo el cenáculo aplaudió esta censura, contentísimo en el fondo de \'er
el famoso soneto sometido a corrección.

Bruot no comprendió la ironía del
envidioso.
-Tenéis razón-dijo mordiéndose
los lahios.-11 abía achicado mi idea;
la había embutido en este molde estrecho. Te agradezco tu crítica, que
me prueba cuánto 111;! estimas. En
efecto, mi id eal requiere mucho más
que catorce versos. 11 aré un drama
en cinco actos y nueYe ct:adros.
Y, a pesar de las protestas hipócritas de sns amigos, rasgó en mil peda7os el soneto, que era una obra
il1aestra.
XXX

Vivió durante cinco aii os con el
recuerdo &lt;le este soneto.
.\ todos hablaba de su drama admirable: La Gloria. Bruot se había hecho casi célebre con su drama en cartera. Se sabía que no le qu edaban
por hacer sino muy pocas escenas.

Se decía que adelantaba el trabajo.
J\luchos que no conocían siquiera al
autor, garantizaban su genio y divulgaban su fama. A creérseles, Bruot
tenía un gran porvenir, era una esperanza maravillosa. No podía negarse ,Que el futuro genio tardaba mucho
en darse a conocer. Pero ¿ el álea no
emplea cien años antes ele ciar flores?
En fin, fue acabado el drama. Fue
un acontecimiento en los pequeños
periód icos. ¿ Qué teatro iba a serv ir
ele campo de batalla a la nueva escuela?
Sin duc\a se disputarían todos los
empresarios el honor de presentar al
público la obra capital ,~el siglo XIX.
¿ Habría artistas capaces, de interpretarla?
Antes de todo, Bruot reunió a sus
amigos y quiso darles una lectura de
su obra.
No obtuvo el mismo éxito que cuando leyó el soneto. ¿ Se habrían formado una id ea superior a lo que era
en realidad el drama? ¿No habría resultado Bruot tan admirable como se
esperaba? ¿Habría alg.o de envidia
en el juicio de los oyentes? ¿ Sería
quizá que éstos eran ya menos jóvenes, y por consiguiente. menos entusiastas? En suma, la lectura fue un
fracaso.
Solamen te el envidioso protestó
contra la frialdad general y ostentó
rna admiración sin límites. •
- i Esta es una ohra!-clecía.-Una
obra que responde a la id ea concebida. JI ay movimiento, vida, observación. realidad, grandeza, modernismo.
¿Q u'én se acuerda del soneto? Am igo, has encontrado el drama moderno. el drama del porvenir, el drama
eterno.
Pero Hruot seguía consternado.
-¿ Quieres que le diga la verdad?le .diio otro ele los am igos.
- Di.
-Pues bien: pienso que la vida moderna es demasiado fronElosa para
meterla en un drama. En tu lugar, yo
· refundiría todo eso, lo alargaría, lo
aclararía, agrandaría el marco, ajustándolo al tamaño de la idea. Haría
del ,drama una novela.
-Tiene razón-exclamaron todos;
-tiene razón. Ilaz una novela.
X X X

Con un heroísimo extraordinario
Bruot arrojó su drama al fuego y
se puso a hacer una novela.
Pasó trabajando en ella diez años.
Los amigos, unos murieron. otros olvidi'ron se de Bruot . Recordaban los
má vagamente que trabaJaba en una
lar
novela; pero se dudaba que llegara a t~rmi.narla . .
A los sesenta años estaba casi o!-

No se citaba su nombre sino de tarde en lard e, y se citaba como el nombre de un excéntrico, de un monomaniaco.
Ko faltaba quien se burlara de aquella gigantesca obra en veinte volúmenes, que trataban de resumir toda
m:estra sociedad contemporánea.
Pero Bruot había terminado su formidable novela.
Comprendía veintisiete volúmenes.
lilas al final del trabajo, aterrado de
haber escrito tanto, no se atrevió al
experimento de una }ectura entre
amigos, como otras veces. Entonces
se puso a abreviar, a cortar, a condensar.
A foerza ele condensar, resumió los
veintisiete volúmenes poco a poco,
primero en diez, luego en cinco, después en dos, al fin en uno.
Al cabo redujo su obra a un cuento
de cien páginas.

Tenía entonces ochenta años. Ya
no tenía más que a un amigo confidente ele su ambición nunca muerta.
-Publica el cuento-le dijo el amigo.-Te juro que te conquistará un
nombre entre los primeros escritores.

-No-respondió Bruot.-No he llegado aún al punto de condensación
que deseo. Conozco mi oficio y conozco al público. Para hacer una
obra que dure, es necesario hacerla
intensa. Cien páginas es demasiado.
En mi inspiración juvenil encontré
la forma verdadera de mi pensamiento, forma breve, precisa. cincelada,
estrecha, apretando el ideal como un
corsé, como una coraza. ¡ El soneto! Aún me acuerdo de aquel maravilloso soneto. Pero hoy me parece ·
sobrado amplio.
Si aun me concediera el cielo diez
años de vida, haría un verso, un verso nada más, que reconcentrara todo
mi pensamiento.
Vivió los diez años, y escribió el
verso deseado.
11Iomentos antes de morir, comprendió que aun eran aquellas demasiadas
palabras.
Entonces, haciendo un esfuerzo,
acercó el papel a la luz de una bujía,
y el magistral verso, la obra maravillosa que hablaba de La Gloria, quedó
reduQiiclo a cenizas.

Ultimas Estilos

Juan RICHEPIN.

�DULCES Y PASTELES~
TURRON DE ALMENDRA
I ngredir ntes :I libra de azúcar.
10 claras de huevo.
Almend ras tostadas.
Se pone eJ azúcar al fuego con un
poco de agua; cuando está a pu nto
de caramelo se saca Y se le incorporan las claras muy bien batidas: se
blanquea con unas gotitas de limón }'
se vuelve a poner a fuego muy man so hasta que seque; enseguida se le
añaden las almendras Y se sirve en
copitas.

20 tazas de harin a.
0 taza de azúcar.
1!h tazas de mantequi ll a derretida.
1 huevo.
1 taza de melaza.
1 taza de ieche agria.
1 clavo.
1 cucharadita de soda.

2 cucharaditas de canela.
Se bate el huevo con el azúcar,
manteqtiilla la melaza y la leche;
incorpora la harina y por último
Je añade la canela, el clavo, y
soda; se amasa y se mete al hórn o
un mol'de engrasado.

Mostachones (muy ricos).

ROSCAS.
Ingredientes:I libra de azúca r.
10 claras de huevo.
Corazones de nuez.
Se ba ten las claras hasta que queden enteramente secas; se incQrpora
poco a poco el azúcar que ha de esta r
muy bien molido y se aiiad.en los corazones de nuez; enseguida se va
I
ooo~
ndo en copos con una cuchara
.
sobre una bandeja que tenga encima un papel grueso y engrasado Y st
mete al horn o a fuego lento.

PASTELERIA
Ing redientes:-

la

ei.

El Poder Secreto.
-o-

Con este maravilloso li bro resolverá
todas sus dificultades, será protegido
de la suerte, recobrará el cari ño perdido se hará amar del ser que adore
y logrará casamien to afortunado: obtendrá éxi to en todos sus negocios Y
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,
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ca el azt\car, la le\'a,dura, las yemas
,
1.
'fl'~.. .
-~
la sal y un a poca de leche a que
'
,
Oficina y Molinos
qnecle suave la masa; se deja toda
, TEXASR
Calles Guenther y
la noche y a la ma iia na siguiente se i
King William
hacen las roscas y se dejan reposar · -"""~" 6 "'"""....
Cerca del
tres o cuatro horas; se les unta por
encima yema de 111.: evo Y azúcar graPIONEER ,,.. F. C. S. A. &amp; A. P.
__e~nnulada y se me_t
a 1_1_
1º-r-no_. _ _ _ _ _
~ _.. '-··2,_,.·~..-4
- ,_~ _"'"_"·" --sa_n_A_n_to_n_iº-·-T:-e-x
.

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Nadie desconoce que los escritores de este gran diario son los mismos que redactaron periódicos metropolittmos de gran: prestigio. Al frente de ellos se encuentra
el Lic. José E]guero, que corno recordarán todos los mexicanos fue quien sustituyó a D. Trinidad Sánchez Santos
en la dirección de ' 'El País.'' Y fue el Lic. Elguero
quien escribió en 1912 aquel artículo admirable que se
tituló ' 'La Partida de la Porra'', que bautizó a las legiones de politicastros oficiales con el mote imborrable de
" Porristas" .
..,.
" El Presente" está escrito. con el mismo nervio, con
la misma fuerza de los periódicos mexicanos de aquel en
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No. anterior.

-

LA LINEA DIRECTA , .,

mj Página Recreativa j m

Con las letras anteriores repetidas tantas vecescomo lo indica el número correspondiente, formar el nombre de un mexicano tristemente célebre.

' 'EL PRESENTE' '
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P. O. Box 1155
San Antonio, T ex.

�DESDE JAUJA
Conclusión.
-ocon la cautela diplomática que es d~
usanza en gobiernos prceco11stit11cionales, para ___ _
¡que no lo sepan ni la

lt11.

11i el Yi1·nto!

Ignoro sl continuará5 manóando
tus periódicos a este delicioso país,
o habrás ya recibido aviso de k•s interesados para que suspendas los envíos. Como quiera que sea, mi c.lebcr
es ponerte al tanto de esto, para que
no arrojes tontamente tu dinero a
la calle, y te guardes los ejemplares
que tomaban este rumbo, utilizándolos por otro lado. De otra manera,
vas a nutrir con tus ju•gos a los centinelas fronterizos que no podrán saborear nunca tales manjares con la
fruición de los reaccionarios y traidores que suspiramos todavía por el
grillete porfiriano.
Y Jo probable es que proceda la
especulación: ve~derán a precio fabuloso los ejemplares, y destinaráneso sí-el producto a las clases proletar¡as, como han estado haciendo

con todos los bienes confiscados en
Jauja. lle aquí cón,o ae modo indirecto podrías tú favorecer al pueblo,
ayer entre suplicios inquisitoriales
condenado a leer exclusivamente periódicos subvencionados por la dictadura, y hoy liberto y soberano,
sin trabas para enterarse de todo papel impreso. venga de donde viniere.
Como no hay regla sin excepción, el
tuyo ha quedado "fuera de cortadura," según el léxico democrático.
Aunque para esta mi décima epís tola · te parezca un final cursi, creo que
aquí encaja bien este grito redentor:

R[Vl~TA Mf XI CANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:- ·

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
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Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.

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Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
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Cor. Houston &amp; Leona St's.
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                    <text>RerJista Mexicana.
,.'.'

SEMANARIO ILUSTRADO.
DICIEMBRE 19 DE 1915.

VOLUMEN 1º. NUMERO 15.
PRECIO, 10 CFNTAVOS.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio I.

--

UNA DELICIA, una creación exquisita de los perfum istas parisienses. Una artística caja llena de refinamiento, de
frescura y de fragancia ; la farnrita de las damas más delicadas y exigentes. Eso es el POLVO PARA LA CARA
"LADY MARY". Ud. puede obtenerlo por 5 O cents.
POLVO DE TALCO GRATIS. Con cada caja de Polvo
para la cara '' Lady Mary," damos a Ud. un fra sco grande de
Polvo de Talco de Lilas de Arly ( que se vende al precio de
25cts. ) o un tarro de crema "Lady i\Ia ry".
EL AGUA DE TOCADOR ··Lady Mary'' t iene, como el
Yient o del Sur, el a roma de las corolas más suaves y perfumada s. En un frasco de forma original : $1-50.
LA CREMA "Lady :'.\1ary" es la flor de las creaciones de
Mr. V. Vivau dou. E n un frasco Da nubio azul : 50 cents.

Mande Ud. 15cts. a Vivaudou, Dep. V. : Times Bldg,
N. Yorh por una muestra de Extracto "Lady Mary"
en una primorosa botella.
Las Creaciones de V ivaudou y de Arly.
Agentes Exclusivos en San Antonio:
W A GNER' S DRUG STORE.

,e-

•

San Antonio, Texas, Diciembre 19 de 1915.

Número 15.

La Navidad de la Patria

--

Nuestra patria no es ya sino ·un cementerio. De todos
La posición entre los dos océanos,con un istmo como el
n:=estros ·grandes hombres dan cuenta las innumerables lá- de Tehuantepec por todo obstáculo, salvado ya por el F.
pidas que, en sustitución de las cosechas destruídas, han he- Carril construído por el Gobierno del General Díaz; el
cho surgir a su paso las hord;ls carrancistas. El gesto, la descubrimiento de nuestra riqueza petrolífera, de las masut':ilime figura del sembrador, se han con~ertido ante los es- yores del mundo; el clima y las riquezas incomparables: todo
_pejuelos del "Pr;mer Jefe", como frente a espejos grotescos, está d sp.::esto para hacer de México una potencia de primer
en las siluetas tenebrosas de sus antiguos lugartenientes: ro- orden; el pafs que en una fo tura organización del mundo,
jos de sangre: Villa y Fierros; en las misérrimas deshon- ocupe el lugar que tuvo Italia cuando el esplendor de Roma.
ras de s·:s antiguos Ministros; en la misión nefasta de sus Era necesario an·,ar ese futuro, p:ilverizar ese poder, deslugartenientes y de sus Ministros actuales.
truír ese país: el Carrancismo recibió el encargo.
Al son de la matanza, D. Venusfano pasea sus anteojos,
Parece que la obra iniciada el 21 de abriÍ de 1914, por
vacíos como cuencas de calavera, en una gira que imita las el Almirante Fletcher en Veracruz, q11edar4 consumada dendel Gral. Díaz, con las d:ferencias que separan las fiestas del tro de ¡:ocos días, cuando D. Venustiano Carranza estreche
amo de las del criado; convierte a México en una sucursal la mano del Eml:ajador Fletcher en el Palacio Nacional.
africana de Washington; glorifica sus triunfos con arcos de- Mas no! "El Primer Jefe" ofreció acabar con el país, a camleznables y, a falta de la crema, los asientos de la intelectt.ta- bio del reconocimiento y el reconocimiento lo está devoranlidad cantan alabanzas en un concierto que suena a De Pro- do a él. Cuando su Embajador,-Arredondo o C::1brera-alfundis en el viento que huele a muerto.
lado de los demás diplomáticos del Continente, lleve al PreMuerta la Constitución, sin leyes que la s:istituyan, Mé- sidente Wilson la apro'Jación carrancista; obsequ'ándole no
xico ha dejado de existir como Estado entre las Naciones del a México, sino el cadáver de México, se removerán todas
mundo; muerta la Ley, dentro del país, sin Códigos y s·n las tumbas y la hora final de Carranza y de los suyos habrá
Tribunales, México no existe como Nación para sus pro· sonado.
pios hijos. Muerta la dignidad, bajo la atmósfera corromEs necesario que la destrucción sea completa, para que
pida, los jefes roban, desp'.:és de haber asesinado, y el Ce- los· destruya a ellos: en toda revolución, en toda reconstrucmenterio Nacional ofrece el macabro espectá~ulo de un pan- ción, en todas las grandes convulsiones hi~tóricas, hay dos
teón invadido por ladrones de sepulcros.
períodos: el de cr:men y el de virtud, el de traición y el de
Pueden los cuatro espejuelos de esta' tragedia: los va- honor, el de infamia y el de gloria.
cíos de D. Venustiano y los amarillos de odio de Luis CaD. Venustiano y los s'.iyos aceptaron el primero y pronto
brera, estar satisfechos de su obra: La Muerte y el Ham- acatarán. Ya la Peste y el Hambre han venido en su auxilio.
l:re, las dos deidades a quienes consagraron las armas de sus Mas el momento mismo de la muerte, será el de la resurrecsecuaces, están para triunfar. Llegan a las estaciones fron- ción: la sangre los ahoga, "al delirio de matar re'sponde el
terizas caravanas de fugitivos: traen los pies descalzos; vis- delirio de morir" y jusfciero e implacable avanza ya el ene·
ten harapos, y vienen por millares: forman una corriente in- migo que a su vez acabará con ellos. ¿La revolución del
terminable; los avienta el aire irrespirable de los cadáveres Sur? ¿Oaxaca? ¿Baja California? ¿Argumedo? . .... .
insepultos, precip:ta sil fuga el estallido de los balazos con ¿Quién?. . . . . . No hay que preguntar el nombre: el Destique los héroes del "Primer Jefe" los expul!&gt;an; no caben ya no habrá de cumplirse. Los hombres mueren; los pueblos
en la tierra en que nacieron, como si manos fabulosas la hu- sólo desaparecen cuando se suicidan, y el nuestro no ha rebieran levantado de en ·medio para hacer rodar a esos infe- nunciado nunca a la vida. Ahora menos que nunca. Parelices a tierra extraña. El terror y la misena los ha!} aniqui· ce que renace: más bien, que va a nacer; que, en una natilado, han puesto en las bocas arrugas que perpetúan el dolor vidad sublime, abre los ojos y, al abrirlos, encuentra los ojos
y temblores que parece que imploran y se atropellan a las de la madre Patria, que le imploran. Ese día, la aspiración
puertas del destierro, para entrar a él, como los concurrentes, nacional tomará nombre.
por salir, de un teatro incendiado.
¡ Ay entonces de los matricidas!
Muerto todo en México, el Presidente Wilson convoca
E speremos pues, vigilantemente. Parecía todo muerto,
a una unión Pan-Americana, ofensiva y defensiva, en contra todo perdido, y, al contrario: todo está para nacer. La Esde :IDuropa. Sabía el Presidente Wilson que nosotros nada peranza, rotos los p ies, sangrando las rodillas, apagados los
teníamos que temer de Europa; mas para el Presidente Wil- ojos, se inclina anhelante sobre el seno de la patria y oye
son, dada su política internacional, existe un ~ran peligro en un rt:mor de vida, de vida inmensa, más allá de las tumbas,
el tri'cnfo de Alemania, lo mismo que en el de Inglaterra. y un soplo divino hace temblar y resonar sus blancas alas soOtro inmenso peligro, más próximo, amenazaba en la Unión bre los sepulcros!
de las Repúblicas Hispano-Americanas, para tratar sus asunEsperemos diligentemente. Preparemos con recogitos directamente, sin intermediarios, con Europa y con los miento y con alegría la Navidad futura: la Natividad de la
Estados Unidos.
Patria.

�democráticos; por ejemplo: acostarse
un depurador de estos a lo largo de
una banca de plaza pública, en tanto q'
las niñas clan fe del hecho, y escuchar
éstas YOCablos ele aquellos que nunca
merecieron los honores ele la publicidad en papel impreso. Porque entre
las prerrogativas entra naturalmente
la ele hablar fuerte y subrayar las
palabras mejor caldeadas en el hornno
democrático. De manera que así no
hay quien pierda sílaba ele las emitidas por estos demoledores de la usurpación.
Otra ele las ventajas que proporcionan estas libertades concedidas al
grupo de abajo, consiste en que, enemistados ferozmen te con el baiío y la
li mpieza de ias ropas, ofrecen un
agradable espectáculo, sin tomar en
cuenta los momentos de desahogo íntimo en que practicdn minucioso registro de !as vestimentas para extraer
de sus pl iegues y costuras los picantes insectos que les hacen fiel com·
paiíía.
F.s fácil de presumir cómo quedarán aquellas bancas crespués de esta
detenida labor de caza y pesca. Y
así nacla tiene de extraño que un ciudadano pacífico salido a la calle tras
de sumergirse hi giéincamente en el

Tropas aliadas en las cercanías de Saloniki

Lfl Redención de los Parásitos
Desde Jauja.
• A 6 de Diciembre de 1915.
1-.Ii muy estimado amigo:
Tocios sabemos bien que la igualdad social ha sido uno de los principios proclamados por la revolución.
Kada de privi legios para ningún nacido no importan cuna, posición pe·
cu ni~ria, méritos, ni aptitudes me'nta·
les. Todos hemos de ser medidos
por el mismo rasero. Ni señores, ni
vasa 1los; ni amos, ni servidores; porque las servid umbre! son signos de
esclavitud y a esta hay que abolirla
en nombre de la libertad.
Y puesto que las l.alanges guerrera s son las que han proclamado este
régimen, por ellas habrá de comenzar
la práctica igualitaria. Así, no será
mal visto que un Coronel le ensille
la cabalgadura a su a~«stente; que el
sargento pasee del brazo por plazas
y a lamedas a la consorte del Capitán:
que juntos coman en restaurant de

lujo el General y el cabo de cr.ad ra,
y que haga cuarto de centinela frente a su cuartel el Comandante, a l
rendi r su cuarto el soldado ra so.
Esto parece tan lógico que hast·.
se antoja ocioso enunciarlo. Et nrincip io igual itario resalta aquí tan claro y tan visible que sólo s iendo topo
de nacimiento no se le percibe en
todo su esplendor.
Todavía no vemos que Generales
y reclutas, Coroneles y asistentes, Comandantes y cabos de cuadra se confundan fraternalmente en esta encan·
tadora comunidad; pero poco ha de
vivir quien no lo ,ea, porque una
vez terminado el período pre-constitucional vendrá el imperio de la igualdad, sin distinción de grados, méritos,
capacidades y posición. La jerarquía militar se derrumbará de puro
apolillada, como fruto podrido ele las
dictaduras.

Por de pronto tenemos una manifestación libertaria en el hecho de
que los soldados de última fila, aquel'os que llamaban "carne de cañón"
en los tiempos porfirianos, cuentan
con prerrogativas que antes no disfrutaban, tales como la de tomar
asiento en los paseos púb licos y recorrerlos libremente entreverándose
conforme .al canon democrático con
las pollas mejor tr~jeadas y los mozalbetés acicalados a la moda. Esto
prod uce a los ojos y al ánimo un efecto delicioso y original; sobre todo
original, puesto que no es tábamos
habitr.ados a presenciar estas cosas.
Como no son precisamente las buenas formas las que distinguen a estos
libertadores de la capa de abajo, ni
es posible pedi rles que s u vocabulario
resplandezca por la ,1ureza, ya de expresión, ya de esencia, a cada paso
somos testigos de cuactros netamente

•

líquido incoloro, y portando camisa
albeante acabada de traer de la lavandería china, vuelva al domici'io ostentando algunos ejemplares minúscu
los que recorren e1, aiversas direcciones la almidonada pechera, recogidos durante uuos minutos de descanso en los asientos públicos. :\q11ello es a lgo así como el símbolo de la
democrac'a, para comprobar que pul·
cros o descuidados, todos podemos
llenr hoy visible y palpitante la insignia gloriosa.
¿ X o resplandece aqu í la pregonada
igualdad?
Véase cómo un ejército de par;1sitos que lo mismo escarabajea entre
piltrafas que pasea airosamente , obre
alburas invioladas, ha venido a ser el
genuino representante ele la nivelación social.
Los propios diminutos bichos han
tenido un resurgimiento benéfico pa·
ra la clase. Antes habitaban humildes cabañas y aun infectas pocilgas.
Vivían y morían, recluídos en lu gares recónditos y malsanos, era hum'llante su condición; nada rnbían
de ríc~s residencias, ni de excursiones sobre terreno limpio y bien ::dcrczado. Pero era tiempo también de que
semejante abyecta tiranía tuviese tér-

mino feliz, y ya los vemos ahora co·
dcarse con gentes de pro, dueño.; absolutos de la luz, en libertad plena, como es razo nab le que sea en consonancia
con esta renoració n social que nos
ha traído el núc 1eo depurador. No
era justo que r edimido el pueblo, saca dos a fl ote los elementos más abnegados de la g leba, quedaran si n
ig uales derechos los insecto.; que
siempre fueron fieles at grupo cuyas
cadenas
quedaron de finitivamente
despedazadas en Jauja.
Se Ye clara la tendencia drl constitucionalismo a ir n,moviendo lc,s
bajos fondos, para que ahí. donde la
d:ctadura se cebó inexorable, broten
y tomen alas los seres •1uc Yegetaron en la obscuridad y en el oprobio.
Ahora dime si es de conde narse
o nó el apóstrofe de aquella dama
que evocando a la libertad hace un
s iglo y pico, exclamaba en et ratíbnlo: ¡ Cuántos crímenes se cometen
en tu nombre!
Y no tengas a mal s i en esta mi
undécima epís tola he tocado un terna
que acaso pudi.: ra tildarse de "pican te'.'

Tu amigo ele siempre,

SILVERIO.

�•

El Terror de los Carranclanes
l.

•

ACROSTICO

en que se anó.-

lo que trajo

•

11.

III.

El viejo barbas de chiA Villa perdi6le el miePorque ya está el bandoléEnteramente vencí-.

Reconocido por WiSe conceptuaba segúY creía que por múaños iba a estar tranquí-

Ha bajado la monéDe una manera terríEn lugar de haber subíTras el reconocimié-.

Pero en cambio pone el griToda su gente en el cieAl advertir que Ar guméA Monterrey se aproxi-.

Mas ya viene BenjamíY resulta que íué inúLa infamia de VeracrúY la venta del paí-

Pero todo importaríMuy poco si no anduvieArmando bolas y ruiEl terrible de Argumé-.

Ya sudan los carranclá-,
Ya se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá-

Ya sudan los carrancláYa se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá-

Ya sudan los carranclá-,
Ya se esparce un gran Terró-:
Y al pobre de Venustiá-

Las rodillas se le doY el copete se le paY hasta le tiembla la pio-

Las rodillas se le doY el copete se la paY hasta le tiembla la pio-

Las rodillas se le doY el copete se le paY hasta le tiembla la pio-.

Venuatiá.-.

Venganzas por el pasá-;
Exaltación de brib6-;
Nulidad del matrim6-;
Ultraje a todo lo fi-;
Saqueos por sus bandí-;
Tiranía que estrangú-;
Incendios morrocotú-;
Asesinatos a mi-.
Nacionalismo de pe-;
Oprobios al_territó-;

Confiscaciones de to-;
Agravios para los bue-;
Reformas que causan mie-;
Ruina que en cueros nos pu-;
Alimentos por las nu- ;
Ntgocios para los pi-;
Zánganos yendo a este gri-:
¡Armense todos los bru-!
SILVERIO.

A 5 de Dic. de 1915

�IV.

¿De qué sirvió que en Laré-

Ya se esparce un gran Terró-;
Y al pobre de Venustiá·

Don Venus viera a Fergú-?

¿De qué sirvió que con FuHablase en Douglas Obré-?

¿ De qué sirvió tanta ayúDel Almiranti: FlechéQue después de herir a AzuéDesembarcó en V eracrú-?
Ya sedan los carranclá-,

Las rodillas se le doy el copete se le p1ty hasta le tiembla la pio-.

V.
¡ Que demonio de Argumé- !
Al empezar el festíAmenaza al carrancíy todo lo echa a perdé-.

Y Wilson queda perplf·, .
Y Carranza convencí ·
De que perderá la síTras de perder la vergiié-.

REGALO DE NAVIDAD

Y a sudan los carranclá·
Ya se esparce un gran ':ferró-;
Y al pobre de Venustiá·

Escrito en inglés especialmente para REVISTA MEXICA~A. por la Sra.
Matilde Lorenz de Cerna, y traducido por su esposo el Dr. David Cerna,

Las rodillas se le doy el copete se le pay hasta le tiembla la pio-.
VALERIO.

La Propiedad es un Robo
Desde Canaán
Muy querido Silverio:
En esta época gloriosísima de libertad y de red ención hemos presenciado actos g randiosos que reconfortan
el alma y levantan el espíritu.
Una de las cosas que más me han
hecho simpatizar con la revo!uciún l'S
la faci lidad con que un hombre se
convier te de proletario en propietar io. 'l'u sabes que la gramática ha
hecho que se parezcan estos dM YO·
ca hlos, y que para convertir el un o
en el otro, no se tiene que hacer 111f1 3
que rnmbiar una "!" por una "p" y
agregar una " i ". ¿Porqué, pues, lo
que es fácil para el lenguaje, ha de
ser difícil para la realidad ele la Yida ? ¡ Absu rd os in tolerab'es de la tina.nía !

1Toy, cuando a un "General" se le
ocurre ocupar una casa ajena, lo
único que hace es mandar a un oficial que notifique a los propieta ri os
su decis ión (esto equiw1le a la con,·ersión de la "!") y luego se instala él mis mo en las mejores r ecámaras (esto es lo correspondiente a la
adición de la "i".)
J\fuchas veces los dueíios van a rec1amar lo s uyo, y suele suceder que
el "General" asaltante (no de la plaza de Oaxaca como Morelos, ni de
la ciudad ele Puebla como Díaz, s ino
sencillame nte de un hogar ajeno),
recibe al antiguo propietario en su
misma s.a la, y lo invita a sen tarse en
sus propios muebles. Esto es bello,
por que después de todo, demuestra
la sencil!ez y modestia de los revolu cionarios. Antes, los generales eran
presuntuosos y aristócratas, y sitiaban Querétaro y exigían a los Empe-

radores que les entn,gasen la Espada: lÍoy no, son sumamente modestos, y lejos de ambicionar laureles,
que acabarían por marcar distancias,
se limitan a pedir un .automóvil. Y
luego, democráticamente, invitan al
dueño a ciar unas vuelt-lS en el dichoso y bien manumitido vehículo.
Esto es lo que yo he hecho, con
tu estilo, mi querido Silverio. En
tiempo ele la tiranía no se usa'ba imitar a ningún autor, sin recibi r ante
las gentes cultas el nombre de "plagiario." Pero la Revolución, que todo lo ha reformado y redimido, liberta a los despojadores de casas del
nombre de "ladrones" y a los despo'
jadores de estilo del nombre de "pla·
giarios." Después ~e codo, hace bien
porque ante la razón y- la justicia no
hay motivo por que un Altamirano
esté por encima de Rip-Rip.
Por eso, Silverio. me he apoderado de tu estilo ; y a semejanza de los
"Generales" qÚe después de asaltar
casas ajenas, reciben a los dueños
legítimos con bene, o:encia y cortesía, yo también te invito a tí para
que leas mis composiciones y veas la
manera de como lo ·'tuyo" ha pasado a ser "mío".
Después de todo, esto· es democrático e igualitario y tengo la seguridad
de qu e s i te parece mal es porque
aún estás contaminado de las infamias. Bonaparte pasó por el puente
de Areola lumin osamente: los "Gener.a les" que no tienen ocasión de
pasar por ese puente, hacen bien en
pasar por los dinteles de las casas
ajenas: demuestran modestia y valor
temerario, puesto que se conforman
con poco, y se a rriesgan a que los ·
llamen ladrones. Bonaparte en Arco-

la no puso en peligro más que su vida: en cambio, los que ocupan ca·
sas de otros, hacen ante la Patria el
sacrificio de su rep utación.
Yo, por ejem!}lo, no tengo esti lo
propio, y recurro a! tuyo, para mis
creacion es literarias. Esto es legítimo y patriótico. Hace algunos años,
un estudiante de Derecho puso en
Jauja la mues tra de cómo se ponía la
firma debajo .de un cuento ageno,
que s i mal no recuerdo se llamaba
"Así quieren las mad res." Naturalmente, como aquél compañero se
adelantaba a su época, fué duramente Censurado por eHVldiOSOS que 110
sabían penetrar en los misterios del
porYenir. Hoy, han sido reconocidas sus Yirtucles, se h: ha rehabilitado y después el e asaltar una biblioteca, ha llegado a figura prominente
de la cosa pública.
1\saltar una bib lioteca e's tarea hero:ca, amigo mío porque además de
demostrar valor, sign ifica tendencia
abn egada a la sabiduría. j Asaltar
Puebla: esto es propio de gentes brutales que entronizan tiranías! Apoderarse de los libros del Lic. Goros·
t ieta-pongo por caso-es una labor
que no puede ser desempeíiada por
un e~píritu vulgar.
Lo mismo hago yo con tus versos :
los lib erto de la ergás tu!a en donde
· los tenías encerrados, con el centinela de tu firma, y los doy a la publ icidad.
No po r robarte, te quiere meno s,
VALERIO.

~

•

)

•

E ra una tarde sombría de crudo invierno.
-"Tiempo infernal, tiempo infernal," exclamó ai rado el viejo arqueólogo al saludar a su antiguo amigo:
médico que, solo en s u humilde vehículo, ~e encaminaba a auxiliar a
una indigente enferm~ en los arrabales de populosa ciudad.
E l arqueólogo era un anciano misántropo que ll evaba una vida de
so!terón in corregible, si n lazos de familia a que acu~ir en demanda de
consuelo, s in obligaciones que cumplir.
E l galeno era viudo. Su esposa,
difunta de varios años, no había de_iaclo descendiente alguno, y esto le
había encanecido y llenado el alma
de amargura y pesimismo.
Tiritando de frío, el médico invitó
a s u amigo a que le acompañase.
-"Venga usted conmigo, Egipto.
Voy a aux iliar a una pobre mujer
quien quizás, para cuando lleguemos a
su choza, habrá dejado de existir.
J ,uego re.gresaremos, y estaremos en
nuestros hogares antes de que el sol
s e ponga en el ocaso."
Aceptó el arqueólogo la invitació n,
nolens volens. Durante la triste caminata ambos se desataron en quejas
contra el mundo y sus miserias, aumentando su ma l humor los copos ele
nieve que un ,·iento glacial hacía arrojar sohre sus rostros ..
1Tabiendo arribado a la casi desierta
choza. encontraron : a la enferma,
muerta; y casi muerto de frío y hambre. a un chiquillo de menos de un
año de edad.
¿Qué medida tomar a nte aquél triste y do!'oroso cuadro?
Los buenos vecinos nada podían
hacer. que también ell os eran desheredados de la fortuna.
Una · nz dispuesto, por su propia
cuen ta, qu e se diera sepultu ra al cadá·
Yer de la infeliz muj er, los dos amigos se ll evaron a l infante a la casa
de l arc¡ueólogo.
Durante su Yiaje de regreso dieron
en quejarse contra las inconve niencias del enmantillado montoncito ele
carne humana; contra la grave responsabilidad que se habían contraído,
a ello obligados por las circunstancias, y, por fin, la dieron por aceptar de buen grado las consecuencias.
Pasado un corto período de silencio
profundo, el médico hizo la siguiente

obser\'ación:
-"Esta ocasión extraordinaria, amigo mío, me hace recordar las bellas
expresiones del Duque en Como Gustéis (As You Like It), de Shakespeare:
"Diferencia de estaciones: como, el
viento glacial, y los regaíios iracundos de zéfiros de invierno, que, cuando mi cuerpo azotan y lo hieren, ha~ta hacerme encoger tiritando de frío,
yo sonrío, y digo:-esto no es adu lación; son los consejeros que con todo sentimiento me persuaden de lo
que soy: cuán dulces son los usos
de la adversidad, que, como el feo y
venenosos sapo, aun lleva una preciosa joya en la cabeza. Y esta nuestra Yicla, exenta de sociales atenciones, encuen tra lenguas en los árboles,
libros en plácidos arroyos, sermones
en las piedras, y el bien en todas las
cosas". ( 1).
Y agregó en tono de broma:
-"Ha encontrado usted un magnífico ejemplar en esta. exploración. Lo
fel'c ito por ello. porque debe hallarse
usted muy satisfecho de haber recibido
un hermoso rega!.o ele J\'avidad, s in
esperarl o."
Xada contestó el arc¡ueólogo, pues,
profu ndamente pensativo, contemplaha aJ huérfano, al parecer, ¡ con ternnra casi paternal!
Ya en el hogar del anticuario, el
chiquillo fué objeto de los mayores
y más delicad os cuidados.
Por va rios días el médico trabajó
asiduamente, sin descanso cas i, por
sa lvar a aquel enmantillado montocito de carne humana. Horas enteras
se pasaron los dos ancianos contemplando, llenos de ansiedad, aquel pe-

qu eño ser que luchaba entre la vida y
la muerte.
Salvósc al fin el huerfanito.
Con la resurrección del pequeííuclo
vino también la resurrección en el
alma del misántropo, p"raue· ante.Q
de ello darse cuenta :·1 rec1amaba
como suyo propio al ch iquitín, y ya
pensaba seriamente en el porvenir de
su hijo!
Ya había por quién trabajar; ya
haqía a quien dedicar cuidados; ya
había qu ien de su cariño fuese dueíio.
La vida era hoy para el ·misántropo un
encan to. no una pesada carga.
También el médico se había transformado.
Los dos amigos convinieron en unir
sus esfuerzos en pro de su protegido,
que igua!mente el galeno se sentía
impulsado a contribuir a la buena obra,
que asímismo en él se había desper·
tado un sentimiento de paternal amor.
Para ambos, a la Yerdad, la vida
comenzaba de nuevo. Ambos, como
el Fénix de la fábu la, renacían de s us
propias cenizas, vigorosos y llenos de
ilusiones.
Contemplando el sol de N'a\' idad al
través de los crista1es. los dos amigos, extas;ados. estrecháronse las manos. y, rebozando el corazó n ele gozo,
murmuráronsc mutuas felicitaciones y
deáronse Felices Pascuas: que allí,
en aquellas dos almas, en donde antes
tan sólo existían la duda y el más
negro pesimismo, voh·ió a a rd er en
todo sn esplendor la intensa !!ama de
la Fe.
Una ,·cz más se levantaba un Cristo; U n Cris to volvía a nacer.
San Antonio, 'l'ex. Dic. 4 de 1915.

(1 ).- "The scasons' difference.-as, the icy fang,
And churlish chiding of the winter's wind,
\ Vhich when it bites and blows u pon my body,
Even till I shrink with colcl, I smile, and say
This is no flattery.-these are counse llors
That feelin gly persuade me what I am.
Sll'eet are th e uses of adversity,
\\'hich, like the toad, ug 1y and venemous,
\V ears yet a precious je~·el in his head;
J\nd this o:ir life, exempt from public haunt.
Finds tongues in trees. books in the running brooks,
Sermons in stones, and good in everything."

�Los Funerales de Manuel Acuña
Interesante Crónica de Don Nicolás Rangél.
¡ ?IIael Acuña se ha suicidado ! ¡ La patria pierde una esperanza ele legítimo
orgullo, de la que recibiera los pri·
meros opimos frutos !
Tales exc lamaciones se oían en esta capital la tarde del 6 de diciembre
de 1873.
Porque la noticia se esparció con
suma rapidez. Acuña era admirado
ya de los primeros literatos de ~f'éxico, y a la vez era popularísimo. Su
"Nocturno" a Rosario y sus composiciones "A una ram era" y "Ante 1111
caclá ver," las sabía de memoria toda
a que'la generación de románticos.
Muy pocos poetas han conseguido se r
admirados tan ní,pidamente.
]\[uchacho precoz' y simpá tico. desde la aparición de sus primeros versos llamó la aten~ión pública, y se
espe raban con ansia st:s nuevas producciones, como si se presintiera un
fin próximo y desastroso. T\'ada lo
bacía prever. Sin embargo, llegó inesperadamente, brutalm ente, cruclmen te.
¿ Qué fue lo que impulsó a ese genio a poner fin a sus días? No intentaremos descorrer ese Yelo, como
no intentaremos, tampoco, investigar
algunos secretos que verá el lector
en un .documento que los periód icos
de la época publicaron y que es conocido de muy pocos.
Acuña tenía una familia en M éxi·
c0: una familia humildísima, a juzgar
por la cant idad que manos cariñosas, de uno de sus amigos, y del producto de la suscrwción para sus fune rales, le dieron para lutos y alimentos .
Manuel Acuña tenía un hijo, que
murió tal vez prematuramente y al
mismo tiempo que el padre.
Y todas estas noticias, olvidadas
por los que las supieron y desconocidas para la generalidad, las, damos
hoy a la estampa.
La despedida de Manuel Acuña no
prdo ser ni más desconosoladora ni
más cruel.
El viernes S, por la noche, destruyó
Dios sabe cuántas ins piradas composic:ones que contarían, sin duda, su
torturada existencia. Escribió a su
madre sentidísima carta de desped ida,
y después las siguientes lín eas:
"Lo de menos era entrar en detalles sobre la causa de mi muerte :

i ?lfanuel Acuña ha muerto!

llt

Sr. Martín Volpe y Trinidad Ramos de Volpe, que acal?an de contraer
matrimonio en la Ciudad de Laredo, Texas

•

-·- IRAS Y GEMIDOS -·-•
•

Para "Revis ta Mexicana."

A Federico García y Alba.
Cuando el volcán agita en. sus entrañas
olas de fuego que rugientes chocan,
hace temblar de espanto a las montaña.
que con sus moles su furor provocan.
Y entonces, de aquél antro tumultuoso
y preñado de rabia purpurina,
suele brotar con furia de coloso
un torrente de lava que calcina.
Cuando Eolo descarga sus flagelos

sobre la mar, que su extensión dilata,
y caen con furor desde los cielos
las aguas en potente catarata;
ruge furioso el líquido elemento
y en su seno sepulta embar caciones,
y es cada tumbo fú nebre lamento,
y remedan sus gritos maldiciones.
Así, cuando la pena se agiganta
y hondas he ridas en el pecho deja,
del mismo pecho sube a la garganta
un pedazo del alma que se queja.
S. Antonio, T exas 11-12-915.

GMO. A. Y F IERRO.

¡;uno ; basta con saber que nadie más
que yo m:smo es el culpable.-Dicicmbre 6 de 1873.-Manuel Acuña."
Y eso fue tocio.
El nefasto día se levantó tarde:
salió despt:és y estuvo de palique con
sus camaradas, sin que estos· pudieran adi vinar la próxima catástrofe.
A las doce y media del día vo~vió a
entrar a su cuarto, el número 13, el
mismo que ocupara Juan Díaz Covarrubias; y nadie sabe lo que entonces
sucedió.
Juan de Dios Peza acostumbraba
visita r lo diariamente a la una de la
tarde. Y i cuál no sería su sorpresa y
su dolor al encontrarlo muerto l
Llamó a los estudiantes de med icina Vargas, O rive y otros compañeros de Acuña y en Yano pretendieron
restit1 irlo a !a vida.
La víspera, estando d.:: paseo en la
t\lameda con su amigo Peza, sintió
1·chementcs deseos de escribir y le
didó el siguien te soneto:

Acuña murió en la miseria. :Nada,
o muy poco le habían producido si:s
ad mirables composiciones. IJ oras an·
tes de morir buscaba un editor para
ellas.
La bohemia literaria fue la primera en acudir con su modesto óbolo
para sufragar los gastos inmediatos;
Y, a iniciativa de don Ignacio Cumplido, las Redacciones unidas de los
periód:cos "El Sig!o XIX" y "Eco de
.\ mbos Mundos" nombraron a los señores don Eduardo L. Gallo y don
] uan E . Barbero para que colectasen
donativos de la Prensa pa ra los gastos de los funerales. En la Escuela
de Medicina quedó, igualmente, abierta r na suscripción con ese fin.
A rreglaclo el en tierro por su inseparable amigo y compañero, el inspirado poeta Agustín F. Cuenca, tuvo
lugar la mañana del día 10, saliendo
el cor tejo fúnebre de la Escuela d.::
~ledicina, en cuya capilla se expuso
el cadáver cm balsamado.

A UN ARRO YO

EL ENTIERRO

Cuando todo era fl ores tu camino;
Cra¡1clo todo era pájaros tu ambiente,
Y, cediendo tu curso a la pendiente,
'fodo era, en t1, fugaz y repentino.
Vin o el invierno con sus nieblas: vino
El hie lo que hoy estanca la corriente,
Y, en situación tan triste y diferente,
Ni aun un pálido sol te da el Dest ino.
Y así es la vida: en incesante vue 1o
~1 ientras que todo es ilusión, avanza
E n una hora lo que mide el cielo;
Y ct:ando el duelo asoma en lonta(nan za,
Entonces. como tú. cambiada en hielo,
No puede reflejar ni la esperanza.

Al publicar "La Iberia" la anterior
compos ición, agregó: "Larra. en su
artículo "En un cementerio," escritv
también la víspe ra de su muerte, estampó una idea parecida a !a que en
este soneto se contiene, "Esperanza'
fue la ú'liima palabra que de la inspi rada lira de los dos se escapó."
Ddn Alejandro Casarín y un joven
artista, Alamillo, tomaron la mascarilla de Acuña y modelaron su mano
derecha; ' mano que escribió los bel!os
versos que le han conquistado fama
imperecedera.

lll programa según el cual se ordenó el entierro, fue este :
Derrotero : Cerca de ::Santo Dom ing-o hasta la esquina del Esclavo.P.sclavo. hasta la esquina de la Profcsa.-Profesa, hasta la esquina de San
Juan de Letrán. -San Juan de Letrán,
hasta el Salto del Agua, donde ),1
caja se colocó en la carro;,a.
Comitiva: primero, el cadáver : segundo, música; tercero, personas invitadas: cr1arto, círculo de obreros, artistas y actores; quinto. comisiones :
sexto. Redacci ones ; séptimo, s ociedad
"Concordia"; octavo, sociedad "El
P orvenir": noveno, sociedad "Díaz
Covarn:bias" : décimo, sociedad dramática "A lianza"; &lt;lécimoprimcro.
ConserYatorio de Música y Declamac1on; décimosegundo, li ceo "11 idalgo": décimotercero, sociedad "Filoiátrica"; décimocuarto, el carro fúncbre
y los coches.
Oradores: primero, señor don l\íanuel Rocha. (Sociedad "Filoiátrica") :
segundo, señor don Gustavo Baz y
señor don Justo Sierra, del liceo "Hidalgo"; tercero, oradores de las sociedades, en el orden invertido del programa: cuarto, tribuna libre; quinto,
Juan de Dios Peza.
Presidió el duelo la sociedad "Filoiá trica."
A las nueve de la mañana, una com-

�pacta multitud invadía la plazuela de
Saryto, Domingo, ansiosa de tributar
sus. homenajes a su poeta favo rito.
En el interior de la Escuela de l\fedici na se habían reun ido los intelectuales de más renombre de la capital,
los representantes de las corporaciones científicas y lite rarias, las sociedades mutualistas y de obreros y los
amigos Íf)timos ele Acuña. Estos últimos se disputaban el honor de llc~ar
en hombros el cadáver del poeta.
1lomentos antes de las diez fue sacado el cadáver. y en pos ele él una
músíca mili tar, a la que seguía la consternada comitiva.
Después, una elegante carroza,
adornada con una lira de cuerdas rotas y encima de ella, atada con negro
crespón, la corona que conquistó el
poeta con su drama ''El Pasado". Esta carroza precedía a un gran número de coches, en su mayor parte pertcn~cien tes a particulares.

ALOCUCION DE PEZA

tns afectos ____ no han podido borrarse sino porque ____ ¡silencio'---- Ley
de la tierra es que el poeta, el '.'Cr·
daclero poeta, el que. como tú, can~a
a la Xaturaleza y es el profeta de la
humaniclad, sea como esas cxhalaciunes que, cruzando liápiclamcntc el
cielo, dejan una huella luminosa ___ _
. ''En ti esa huella es imperecedcr.1;
tú te has encendido como el astro
más brillante en el cielo de la patria;
pero, ¡ay ! para eso has dejado un vacío in menso en nuestros corazones;
para eso nos has abandonado r.ua111b
más te necesitábamos _____ ; cuanclo
tú alentabas nuestros pasos; tú, el
ún ico ·entre nosotros que sinti,'1 y
palpó su gloria en la prima vera de
su vi da.
"Hoy___ no, l\fianueL __ l-foy ____ ,u
cuerpo yace inerte, y yo, que ma,¡uinalmente he trazado estas lineas en
nombre de tus hermanos, en nombre
'de aque llos que en ninguna de tus
horas sagradas pudieron abandonarte,
en nombre de los que en ti miraron
siempre al más querido de . sus amigos y al más sincero de st·s jucc.!s,
vengo hoy __ __ a_ decirte la última palabra ___ Manuel: tras el dolor inmen·
so de haberte encontrado sin vida:
tras el dolor ele un desengaño tan tris·
te, todo es sufrimiento débil; por eso
· aun me serví de mis últimos esfuerzos para pisar esta tribuna en nombre de tus hermanos en letras----··¡ Adiós para siempre'---- ¡Adiós!''
A las doce del día el primer puñado ele tierra cayó sobre el ataúd.

A las once llegó el cortejo al panteón del Campo F lorido, y colocado
el ataúd bajo i:n cobertizo artísti camente ;elornado, ocnparon la enlutada
t ribnna diez y nueve personas, las
cuales hablaron elocuentemente, unas
en verso y otras en prosa. El último
orador, el inseparable amigo y hermano ele Acuña, Juan de Dios Peza, &lt;les·
aparecido ya también, pronunció esta
srnticla alocución:
"lTermano:
"La suerte me designó para darte el
DEL CAMP O FLORIDO A
úl timo adiós al borde del sepulcro en
DOLORES
110111 hre de tus hermanos. y por c3.o
vengo a ocu,par una tribuna que jaDiecisiete añ o~ rcpos;:ron lo!: rc~t(,s
más creí tener delante ele mis ojo~. ele Acuña en el pancci,11 rld Cantpo
"Yo que si.emp re escuché tus palaF lorido, en la fosa qac coni,) .iusro
bras con la atención con qne se oye
homenaje al gc,1:,), ccdio gn,tui1.1al maestro; yo que recogí ele tus lamrnt,: el g-ohern:i "!, •r cid Di,tr:t 0, scbios mil confidencias en las ch11r.c:s
iíor don Othón Pérez.
horas ele la_amistad, no puedo, no deUna maííana inclemente, triste cobo, no quiero conformarme con cs:a
mo
el alma del poeta, se co~grcga ron
terr,iblc verdad: has mnerto.
"N"o, no has muerto: la vicia no es en el panteón algunos de los miembros
el tránsito doloroso por la tierra; la ele la junta eacarga,b dd m 111u11:c•1:f•J
Yida 110 es SÓlO )a que reviste Ulla SO)a a Acuña. a fin ,1,! pr,:,.•nr:,1 .. la t.·· 111:fortná: la vicia es la nota que com- mación de los restos, los que serían
pleta las armnoías del universo, y esa trasladados al panteón de Dolores.
nota ·jamás deja de vibrar, porque es A las seis y veinte minutos procedió
infi nita. Tú lo has dicho: la transior- a ella el doctor Ahel González, quien
maeión es la vida y la transformación la hi zo dcsinteresaclamcnte, habienes eterna. Pero, ¡ay I cómo tranquili- do regalado las sustancias dcsin feczar a truestros .corazones con esta tantcs el doctor Patiño.
E l acta levantada con este 1110verdad, cuando ellos latían dichosos
ron, mirarte. Dime, hermano mío: tiYO dice ·a la letra:
"En la ciudad de México, , a los
¿ nosotros· faltamos alguna vez a nuestro cariño? ¿ qi:edó abrigada en tu pe· treinta días del mes ele noviembre cíe!
cho alg1111a queja en contra nnestra ? año ele mil ochocientos nov.enta, se .
Entonces---- ¿por qué. ¡Dios mío'--- reun ieron en el panteó n del "Campo
Florido'' los sel!orcs diputados por el
por qu é nos abandonas
tercer distrito del Es tado de Aguaspre? ___ _. Tu inteligencia,

calientes. Agapito Silva, doctor Abel
F. Gonzálcz y secretario que suscribe, miembros todos ele la junta directiva del monumento consagrado ,\
Manuel- Acuña, para proceder a ta exhumación de los restos de ese ma logrado e inolvidable poeta.
"La ex humación se practicó por el
doctor Gonz~lez en pr~scncia del se~
ñor B.enigno Trujillo, administrador
de l panteón, y ele conformidad con
los preceptos de la ciencia, a las seis
y ve inte minutos &lt;le la mañana.
"La orden del Gobierno del Distrito dice:
"Gobierno del Distrito Fcclcral.
(Sección del Estado Civil).-Previos
los requi'sitos legales, puede practicarse en ese panteón la exhumac1ú11
de los restos del ciudadano nT anucl
Acufia, que se encuentran en el pa,·imcnto, y serán entregados a sus deudos donde les convenga.-1\[éxico, 15
de agosto·de 1899.-I slas y Bustamante.-AJ adm inistrador del Campo Florido.
"Los restos se encontraron en perfecto estado de poder exhumarse, y
no despendían gases nocivos a la salubridad, y, por lo tanto: el mécliM
de la junta directiva no tuvo incon,·eniente en aprobar que fuesen trn5ladados del Campo Florido al .P~n- ·
tcón de Dolores.
''En vista del pericial informe, se_
levantó la presente acta, que, desp\lés
de firmada por los testigos, certifico:
Agapito Silva doctor Abe! F. González, Benigno Trujillo, C. Fehronio
l\íurillo. ·C. F. Loreto Rosas, Luis A.
Escandón, secretari o de la junta directiva."
Alguno de los testigos prcs0ncialcs
refiere que, al aparecer el cadáver, se
vió que tenía perfectamente intactos
los cabellos qr.e caían sobre la frente: tenía abrochada su levita negra,
color que sufrió alguna alteración,
cambiando en verde.
Se le encontró en la bolsa derecha
ele su chaleco una peseta del cuíí0
español, moneda con la cual pagó el
mismo poeta al doctor González, que
recogió esa prenda en su exhumación.
Trasladados los restos al panteón
de Dolores el primero de diciembre
de 1890, rucron sepultados, a perp~tuidad en la fosa 352 del primer lote
ele primera clase.
La partida bajo la cual se hizo la ·
inhumación, fue la número 140,101.
Pre.s iclió el duelo el poeta michoacano don Agapito Silva. La fosa la
cedió, graciosamente, el Gobierno del
'D istri-to.
Poco tiempo después se colocó en
el lugar en que descansa para siempre uno de los más graneles
radas poetas

simo monumento, que hasta la fecha
existe en bastante buen estado de
conservación. Este rilonumento es
de chiluca sobre base de recinto. Sobre una lápida de mármol, de 120 x 70
centímetros, que está colocada en
el primer cuerpo, se Ice:
l\ft\XUEL ACU~A
A
Salt illo, 17 de agosto de 1847.

o
México, 6 de diciembre de 1872.
Recnerdo imperecedero
/\ 1 malogrado poeta,
Al inolvidable amigo.
J nnta Directiva:
Tr~neo Paz. J\gapito Silva. Arturo
Paz. José l\f-a. Ga rza Galá n, Luis
A. Escandón.
1891.
Otra peqi:cíía lápida, también de

mármol, de SO x 25 centímetros, coloca
da en el segundo cuerpo vertical del
mon umento, tiene grabacla, en oro,
una lira pcntacorcle, con uno de sus
lados y dos cuerdas, rotos, y circu n·
dada de una rama ele laurel y nna
palma. En lazada a éstas, un listón
qnc las circunda, en cuyas partes Yisib!es pueden leerse los nombres de
las composiciones siguientes: ''S de
~layo,'' "La Felicidad," "Ante 11 11 cadál'er," "El Pasado'' y "Gloria."
Cuatro columnas de hierro, de las
que penden unas cadenas, completan
este monumcn to.
X X X

El último artículo humorístico que
escribió 1\1 anuel Acuíía y que publicó
"El Federali'sta," de fecha 9 de diciembre de 1873, fue una crítica litera ria a una composición poética de l
sciior don J qsé Joaquín Terrazas, pu~
b!irada en el periódico "La Voz ele

l\f éxico", de 27 de noviembre del mismo año. Aparece firmada por "Un
l'eterinario."

E l misi110 día de sn muerte apa re·
ció en el periódico popular ''El Torito'', la letrilla bien conocida:
Sí. mi amigo don Grcgorio,
tiene usted mucha razón:
eso mismo qne usted dice,
eso mismo digo yo ____ !
Esta letrilla se publ icó en la sección denominada "Cornadas,'' sin títu lo, con fecha 22 de noviembre y
fi rmada por "Miau ." Dos días antes
estuvo Acu íía en la Redacción de ese
periódico a entregarla, y había recitado algunos fragmentos de las compos:ciones que más tarde se publicaron con el nombre de "l lojas Secas.''

NICOLAS RANGEL.

Poesía de Don Justo Sierra
Leída por él mismo en el entierro de Manuel Acuña
i Palmas, triun fos, laureles, dnkc aurora
De un porvenir feliz, todo en una hora
De soledad y hastío
Cambiaste por el triste
Derecho de morir, hermano mío!

En vano el mundo incl inará la frente
Sobre tu tumba; en vano de l abismo
Querrá arranca r el lúgubre secreto
De tu heroico egoísmo.
El drama ele tu vida se encontraba
Desde la cuna en t\1 interior escrito;
Era un germen que en tu alma fermentaba,
En tu alma que, buscando el infinito,
En un mundo raq11í tico se ahogaba.
, ¡ f\y I tú eras ele otra raza ya perdida;
La muerte heló en tu boca el postrer grito
De incurable dolor y ele anatema
Con que, en tu sangre juvenil teñida,
Arrojabas al mundo ht diadema.
E ras un rey proscrito;
Y a11tes que presentar tu frente altiva
De espi nas coronada
Al ultraje, a la burla, a la saliva
Del mundo miserable,
Antes que al hombre revelar tu suerte,
'fe encubrirse en tu lecho de dolores
Con la púrpura regia de la muerte.
Tiempo hace te faltaba
El beso maternal que el pecho escuda;
Como águila en la noche se agitaba
Tiu alma en la inmensa noche ele la eluda.
Tiempo hace que tu ciclo se apagaba ____ _
Los soles escaló tu fantasía,
Y crc.íste que el orbe fatigado
En su manto ele estrellas se moría.

Buscaste el más allá; nada saciaba
La inspiración suprema ele tu pecho,
Y de tu vuelo al ímpetu gigante
Y ele tu vuelo al ímpetu gigante
El rumbo efe los astros era estrecho.
Nada encontraste ____ El ala ele la ciencia
Sobre t u espalda se qncbró, y Yolvistc
A posar de la ti erra en la indigencia,
Solo, si.hlime, triste _____ _
Y así arrojaste el guante en "El Pasado"
A nuestra pobre sociedad idiota,
Que t u audacia aplaudió sin comprenderte,
Y nos cantaste en tu postrera nota
Tus divinos amores con la muerte.
¿ Qué te_ importaban dime,
El odio o el amor de los mortales?
!\' ada más eran átomos pequeños
Que un instante anublaron
La luz crepuscular de tus ensueños.
¿Qué te importaban, clíme,
Por el dest ino cru el amortajado
En el dolor sin tregua y el olvido,
Algunas hojas ele laurel sagrado
Por el llanto agos tadas en tu nido ?
¿ Qué te importaba a tí la grata impía
Del enano, tus plantas lastimando
Con su ponzoíía vi l ? ¿qué la porfía
En insultar tu faz, del vu lgo necio ?
¿ X o le queda al poeta todavía
El Olimpo mortal de su desprecio?
Manuel, mi hermano, el poeta incomparable,
El divino cantor del pensamiento,
¿A que pedir razón a tus despojos,
De tu postcr aliento?

�pa
Sa
Sil

di
tu
lo
ne
da

ca
m

te

a
ta
e
p

ta

Que en lágrimas empapa nuestros ojos.
Si en tu hora postrime ra
Nada ha 1lastc en el seno de la noche
Que a la angustia ele tu alma respondiera;
Si te quisiste erguir buscando el aire
De una región mejor de fe y poesía,
Y el silencio rodeó tu desven tura
Y te sentiste solo en tu agonía;
Si viste el ciclo, si el sagrado nombre
De tu madre a tus labios se acercaba·
Si, como en tu niñed, buscaste triste '
Su rostro en tu alma angelical impreso
Y, al tiempo de expira r, sentir quisiste
Como un perdón de Dios, su último beso,

.. . ··,· ...... ... .. . ..... .
i ,\ diós, adiós, mañana
En torno de tu tumba habrá callado
La po'mpa estéril de la gloria humana.
¡.\h ! La historia cruel tic tus dolores
Será la sombra que huye fugitiva;
Como hoy el mundo tu rcet:erd~ esquiva.
Tal vez tu tumba esquivarán las flores.

¡Cuántos te olvidarán! Nunca el que pudo
Escuchar un momento tu gemido ____ _
E l que una vez sintió bajo su mano
De tu alma enferma el fúnebre la tido.
¿Cómo olvidarte? N'o. Siempre en las horas
En que llegt:e la sombra fu11craria
Escuchará tu voz, como en la noche
El grito ele la Úrante procelaria,
Se mezclará tu nombre a sus amores,
Tu memoria beticlita a su plegaria,
Tus versos al perfume de sus flores _____
Cerca del f.ucgo de su hogar, vacío
'fe esperará un lugar, y si el impío
Duelo visi ta su mansión obscura,
Como 1in .sollozo de letal quebranto .
Se mezclará en la copa de su vida
Gota perenne de insaciable llanto,
El nombre infortt:nado del suicida.
¡ Adiós, hermano, ad iós ! Ya en lontananza
Tu estrella se apagó: nues tra alma herida
Como señal de eterna despedida,
En tu sepulcro escribirá: esperanza!

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te

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a
s

Avanzadas austriacas en la frontera Italiana.

Las Grandes Horas
La Mesura.
Traauciao por "REVISTA MEXICANA."
Una de nuestras características, la
principal quiá, ha sido siempre la
mesura.
l Iabrá podido sucedemos que, como pueblo, en el curso de la historia,
de la misma manera que puede acon tecer a cada t:no de nosotros en momentos de tur bación individual, hayamos faltado más de una vez a esta
mesura que parece inseparable de
nuestra conducta. y haber faltado tan
gravemente que se ha,ya podido ercer
que 'a habíamos perdido para siem ·
pre. ~ o, nada de eso. No son sino
accidentes humanos, espinas de la
misma cualidad. Quién es aquel que
sabe el número de recaídas necesario
para la conserración y el coronamiento de una virtud? A pesar de todo,
hemos guardado nuestra mesura y

podemos estar orgullosos de ella. das, sin embargo, ft:eron sometidos
Sin trib1:tarnos, en efecto, elogios nuestros nervios tensos! Ko hay 1111 0
que no irian ele acuerdo con el don en todos los órdenes de ideas. en
de moderación ci tado, tcnem,os de- todos los géneros y matices de las
recho para encontrar admirab le el emocione.s, que no hayamos tenido,
que, dotados de una v,vaciclad super- que no hayamos sufrido. Nada, de
lativa para sentir, no salvemos sin todo lo que es capaz de quebrantar
embargo, casi jamás, los límites. Es- al más sólido temperame nto naciota virtud, en tiempos ordinarios, se nal, nos ha sido perdonado! E l deshabía man ifestado ya, al curso y me- tino, para otorgarnos un mérito madida de múltiples circun stancias; pero yor, nos ha acosado más. A pesar
podemos decir hoy, que la guerra la · de todo, hemos permanecido inmuha coordinado y la ha exaltado hasta nes. Ko solam ente ha triunfado
su pe rfección. Descfe hace año y me- nuestra ec uanim idad de todos los redio, Yenga lo que nos vi ni era, no nos veses, sino que se ha templadp, se
hemos despojado de esta serenidad ha fortalecido bajo los golpes, a tal
con la que hemos resue:t.o demostrar, punto, que la experiencia, después de
de un extremo a otro de la. terrible habern os endurecido en la escuela de
prueba, que somos dueños de nos- la lentitud y de la tristeza, nos haotros mismos. ¡A cuántas sacudí- lla hoy maduros para acoge r a la ale-

�gría en dosis progresivas. Somos
recompensados dob!cmente por ha-her aprendido a esperar: qt e allí,
en la, actitud suprema con que resistimos si n doblegarnos los choques
más espantosos dd éxito. es donde
aparece el bencfic:o esplendente de
esta do lorosa educación.
i\o se ha necesitado que cayese de
lo alto, que viniera de nin~una parte
la menor consigna pa.,a lJile codos, a
los primeros rumores de nuestra
enérgica ofensi1·a, mostrasen la misma disciplina reser\'ada. 1".n Francia
jamás se necesita darse la. contraseiía para tenerla. Cada uno la recire, a su nacimiento, por tradic· ón.
En todas las grandes cuestiones de
honor, to.dos los fram eses nos entendemos. sin estar obligados a prnio
acuerdo. Al cboque y al fuego de
la misma ch ispa, se establece al punto la corriente dir ina que nos galvaniza y nos hace resonar al unísono.

¿ llabéis risto la tra11qrila unanim;.cl~cl con que hemos saludado, en un
ri,·o 1110\'imiento de akgría, rete1fr
clo al momento, el vi:;;-oroso ª"anee
de nuestros Ejércitos en l\rto's y en
la Champaña?-:,,.:¡ gri tos ni cántico,
11 i procesio11es. Es dcmasi~do profundo nue stro recogimiento para que
11os abandonemos a manifestac'o11t'S
rui do•as que no corresp.ond.erían a la
nob leza de nuestros pensamient.os.
Por otra parte, un sentimiento que se
retiene es más intensamente gustado:
conserrn todo su aroma; a l agitarse,
se pierde.
Los penosos caminos recorridos
nos han enseñado que debemos, para
prose¡:niir, \le1·ar nuestros deseos,
nuestras esperanzas y aun nuestn•s
victorias con infinitas precuaciones,
como un tesoro frágil y sagrario.
~omos como los miembros de una familia, como los niños que, r-:un idos
en una sala. esperan el resultado de
una ope ración que se hace en la alcoba vecina a un enfermo querido:
0reración ele la que depende su vida.
:\ menudo. de momento a momento,
,·ienen a deC:,.·les: "Va bien ____ To··
do marcha adm ira blemcnte. Pero
¡ pariencia '- --- aun ,,o puede decirse la última palabra. Au n no term ina." Y cuando h operación ha acahado y ha tenido éxito. el cirujano no
consiente en declarar 1,o sino después
&lt;le algú n tiempo, de varias horas o
c!e var· os días. Los niños no tieneii
derecho a hacer estallar s u alegría sihasta aquel instante \'igilaclo y solemne. en que se les dice: "Sí_ __ _
1Testra madre se 11a salvado!" Sólo
r11tonces pierden la cabeza, se a,bra~;, n y ríen. Y algunas veces también, han sido hasta entonces tan
pn,dentes, tan tímidos en sus espe-

ranzas que no pueden creer en la
curación cuando se les anunc:a, y
es necesario proclamarla a gritos.
Y bien, sabemos que nuestra madre
está mej0r, pero que no ha saoado
aun ele! todo y por esto permanecemos sonrie ntes y pensativos, hasta
que no se nos diga que ''ha pasado
Perder la mesura
tocio pc',igro.''
frente a esperanzas tan capitales haría el ef ccto de un sacrilegio: pod ría
traer mala sue rte. ,\demás, estamos
obligados por toda la templanza que
hemos practicado ya en nuestras palabr,\s, en nuestros gestos, en el ejercicio d¿ nuestra imaginación. PorqPe es admirable obsenar que este
sentido innato vela inces;ntcmen te
sobre la armonía de nuestros pensamientos como en la er,r,it mia de
nuestr,1s emociones: que preside a
todas las manifestaciones de nuestra
sensibilidad. que no permite a ninguna extcrnarse sin haberla examinado y en con tracio &lt;l igna cie nosotros: ·
qnr la cMen•, 1ia desesperación, el sufrimic n'.o, el dolor, la ,·enganza, el
odio j::sto nada prevalece sobre su
mi iún moral y reguladora.
llien podemos exclamar a Yeces,
poseídos de horror: "¡'\osotros ta:11,
bién empicaremos sus medios viles
y sus anms ignominiosas! t\osotros
-también .asfixiaremos'--- ¡ Cuidado
con NUESTROS soldados, más tarde. en VUESTRAS a ldeas!___ ¡ Os
de,·o lveremos ojo por ojo, fuego por
fuego, campanario por campanario!. ...
~o lo haremos, no haremos nada.
:,; o podemos: no sabemos.
1\ un ejecutando las represa lias
anunciadas. a las que nos obliga el
bárbaro. llernn nuestras grana,das la
rectitui que e1·ita a las mujeres y
a los niños: tenemos el respeto tenaz
por la inocencia. En el comba le, fu era del combate. antes, en él, dzspués,
Q:rard;i mos la mesura: lo que no nos
im pidió prodigarla, Íntegra y pura.
1\1 esura en los soldados, en su actitud, en sus cartas, en. sus relatos en
sus sobrias pláticas: mesura en los
enfermos. en los herid os, que ahogan
o csp,·cian sus gem idos; en los mo-ribundos. que se esfuerzan por par-tir en silencio. .1\1 esura en la resignación de los padres, en la fiebre ingenua de la infancia, rn la concisión leal
de las comrnicaciones y de los boletines de éxito, en el tono de la prens~.. en la opinió n, en los juicios, en
el escrúpu lo de !os rostros, en el
andar, en las miradas! Es univer.sal
y contag:osa. La adquiriría t:uo a
su pesar si, no la tm· iera. 'foca las
al mas. como la gracia: de tal modo
que quien la olvida y le falta, tiene
conciencia, al instante, del exceso en
que ha caído. A visados en todas las

cosas del dominio del gusto perma1cce111os !úcidos aun en el curso de
un error pasajero. Una ley de cla' idad, de orden y de razón nos guía
invariablemente. Ya se trate -en la
¡ az o en la guerra- de gloria o de
amor, de heroísmo o de ternura, de
aec',ón o de ensueño, de arte, de literatura: en todas las religiones del
bien, de la verdad, de la belleza, esta
mesura es el perpetl'o milagro de
nu.::stro genio somos los únicos que
la roseemos a tan a' to punto ele delicadeza y de \'irtua lidad. Ella e3
quien nos ha preservado siempre del
vértigo de la desproporción, de las
catústrofcs del ridículo. ele la locura
ele las magnitudes, que bien sabemos no es la misma que la de las
grandezas. Lo colosal es demasiado
pequeño para nosotros y lo enorme
110 alcanza a los pies de nuestro ideal.
El día del triunfo no hincaremos claYOS en un inmenso Joffre de madera.
¿ Es decir que esta actftud volun taria nos tuerce y nos paraliza? De
ninguna manera. El [H dor que ,·cla
una cmocivn no la amengua nunca:
la condensa y la fortifica. Nosotros,
por lo contrario. "gozamos" toda la
intensidad · de los transportes a que
hemos renunciado. Si habíamos preYisto que las nuev,:s se rían buenas,
1'10 nos arrojamos sobre ellas con un
furor brutal y discordante: nos informamos de ellas como ele una carta importante, esperada con calma,
,~bierta con tranquilidad, leída sin agi
tación.
.
Todos estos días, en torno de la
·mesa al fin de la comida, se han levantado los Yasos en una com,unidad
de deseos, de grati tud y de votos que
se convertían en sublimes al permanecer mudos. l\ . través de la púrpt:ra y del oró de nuestros vinos. las
miradas se encontraban. se hablaban,
renovaba n el juramento g ra.bado en
los corazones. ¿Por qué se brindaba? Por todo. por millares de cosas
que no. formaban sino una sola y
que expresaba el silencio. Y esto
sobrepasaba a todos los brindis, a todas las efusiones. Otra hora ve ndrá,
sin duda, en la que bailaremos, cantaremos, como embriagados; en que,
después de desplegarlas, dejaremos
flot,1r nuestras banderas y toda la seda tricolor de nuestros sentimientos:
pero aun entonces. en el del irio de estas expansiones que parecerán in moderadas. la Hesura estará ahí, para
ennob!ecer la embriaguez, para dar
1111 ritmo a nuestro entusiasmo y embellecer sus pliegues porque ella es
la expresión soberana, el · estilo· del
alma francesa.
HENRY LAVEDAN.

LA ESTRELLA DE LOS REYES MAGOS.
Por Amado Nervo.
Cuando los tres Reyes :'dágos hu- a los griegos, sabrías que las estrebieron cumplido su misión de adorar llas son soles enormes, que Yemos
a Jesús 11iiio, y de ofrecerle incien- tan peq1:eíios a causa de su lejanía.
so co1i10 a Dios, oro como a rey y En cuanto a !os planetas, son siete
mirni (a111arga y acre) co;no a hom- los conocidos en los ct al.::s los poebre. p¿nsaron en tornar a sus tierras tas griegos simboliz~n los dioses a
d' stantes.
saber: l\,J ercurio, Vcnus, l\larte, úEl alic:ente mayor de este rewr, ¡,itcr, Saturno, la Tierra que hab'tano era el deseo de narrar a los su- mos, y la Luna que ilumina nuesyos el maravilloso ,·iaje.
tras• noches. Y aun afirma Aristó·
Gaspar emp('ro, quiso &lt;Ietenerst teles, en conceptos quizá un poco
un poco .en Palesli11a. Deseaba cono- obscuros, pero no tanto que 110 se
cer las ciudades ro man izadas, a las c11 tie11da11, que má~ i\llá del alcance
qi:e l lerodes el Grande había do- de nuestros ojos hay otros planeta~
tado de 111011ume11tos grandiosos.
desconocidos. Ahora bien: ¿cuúl d.::
Quería, asimismo, ver la mdrópoli esos siete planetas d ~ que te hablo
jud;oica, Jerusalén, y contemp'ar la pod:a bajar a! nuestro para guiarte?
opulencia y majestad del templo edi- r.l e dirás que la Lrna, que es el más
ficado por Salomón.
c~rcano: pero, tras de que tú afirma.\sí lo hizo, y se hospedó duran- l·as ha poco que ,·cías el lucero "no
te al¡::-unos cl'as en la ciudad santa
obsta nte la c'aridad lt nar," este pladonde tr~inta y tres ai1os más tar--~ neta es todavía ele tal suerte gr-anele el hijo de[ hombre debía ser cru-- de, que en vez de guiaros os hub;ese
::ificado.
cerrado tocios los camii1os con su
Casrar era mry ingenuo: a pesar ,n:olc formidable ___ __ Por lo que resele su alcurnia, había visto poco 1111111·- pecta a los cometas, iras ele que ocudo, y a cada paso, en Cesárea (la pan inmensas extensiones en el esantigua Sebasto) y en Jerusalén, su- pacio, sería absurdo suponer que, al
hre todo, encontrab~ motivos para bajar 11110 de ellos para conduciros
admirarse.
no hubiese sido visto de toda !a TieTenía poco que referir, y como se rra, y es. por otra parte, ridículo penl·allaha aún estremecido 11or el mila- sar q1 e un cuerpo tan tenue y de tal
gro qur había visto, era éste el ob- magnitud se hubiese detenido, como
jeto prcd i'ccto de sus conversacione~. afirmas, sobre el techo de 1111 establo
Cierto día, en la casa donde se hos- de rlelén ____ . 'l'cntlrás, por tanto, q1:e
pedaba. púsose a la mesa caca de él co111·enir connt;go. ¡oh r0y! en que tu
estrella es absürda, y en que ni el
1111 ro·nano, rec· én llegaoo a J erusalén con una misión ~t:t:unaaria dd más ignorante ele los pastores caldeos, bien familiarizados con las noemperador.
Este romano era hombre instnuclo, ches rcsplandecient,'s, creería una pahabía estediaclo filosofía con un so- labra de lo que dices---- Y perdona
fista gríego, se había leído a Platón lo rudo de mi franqueza.
y a rlotino, a los poetas y a los fiiCaspar, que había seguido con prolnsof os. y sus juicios estaban, ge- funda atención estl' discurso, traduneralm,:,nte, inspirados por 1:11 cle-- cido por uno ele los presentes en nuc·
¡;ante escepticismo.
na parte, po1:que el rey oriental ig~
.\1 oí r 11arrar a aquel rey bárbaro noraha c~si por completo el latín, des
sn per,grinación en pos de t:na es· p, és ele algunos 111:1wlos de perple· t re'la. el ro:i1ano se permitió, sonrien- jidad. y en medio de la at~11ci911 un ánime ya expectante. ya sorprendida,
do duhitati\'amcnle. decir a Gaspar:
-Perdóname que haga una obje- ) a h11 1lona. re~pondio as :
-Te confieso que al principio.
rió11 a lu interesante rdato: Pretencks haher ,·isto con tus compañeros cu~ ndo vi la estrella anunciada en
1111 radiante astro que te indicaba, tosu.::iíos por espíritus armoniosos. 11 0
l'as h·s roches, el camino. Pero ¿qt·c: pcPsé en la posihil' dad o imposibiliastro p'.ld 'a ser éste? Bien sabes que dad ele que me g1,iase, ni de que hu110 l-:1y en el ciclo sino estrellas fibiera podido descender a la tierra: 111c
jas. planetas y cometas. Una estre- contenté con seguirla ____ (Lo:; ma.'!slla no puede bajar a la t:erra. ?\ ues- tros qt:e condujeron m,i infancia por
tra pobre esfera, sería destruida, los caminos de la sabiduría, no haabrasada en un i11stante. Si leyeses bían leído a Aristóteles. Sabían, sí,

J

nu:chos secretos de las almas y muchas propiedades y caracteres octatos de las cosas ____ ) Pero más tarde, cuando el examen sustitt yó a la
emoción producida por nuestra mara\'illosa ave11tura, he reflexionado e11
al:{o ele lo que tú ahora me dices, 11u
con la claridad con que tú lo piensa!&gt;
y expones-más confusa quiza, peru
mús intensamente- y considerando
asimismo lo que mis compañews
Ca'tasar y i\l'elchor me han dicho, y
lo que oí de los labios de muchos
pastores, que todos veía.n y s.:guían
la estrella, he acabado por compre11·
&lt;lcr que ésta era una cstreila interior. . .. Sí-continuó Gaspar con
cierta emoc;ón, que digniíicaba au,,
más su 110Hc y ang1 loso rostro 1110r.:110 y ponía en sus grandes uj;;~
de gacela pensativa quién sabe qué
f1·l 6 orcs sobrenaturales:-sí, era una
lt17. interior, 1111 astro que babia llaciclo en m:estros espíritus. Lo veíamos en una especie de éxtasis, sin
acertar a decirnos .;1 nuestro deliquio encendía el lucero o él producía
nuestro deliquio... l\lientras los drome
darios caminaban, proyectando a la
luz de la luna sohre el desierto lívido s1:s cuellos ele serpiente, nosotros perseguíamos una visión in ter·
na____ Quizá íbamos hasta con los
ojos cerrados, porque ciertas luce~
di,·inas se ven así mejor ____ Cuando nos arrodillamos ante aquel infante desnudo y temblvru~o uel es·
tal,\o, la lu z de adentro quedó eclipsada por la luz de afoera, por el fulgor que emanaba de los ojos del niiio
misterioso. ¡ El lucero se había hecho carne'----El romano, ligeramente conmo,·:do
por el rdato del rey, miraba inmór il el metal de su copa. en el que
arcl:a un tímido rayito de la tarde,
que J&gt;cnetraba por 1111.1 vc11,ana a·
bierta.
- i Quién sabe si, en efecto, ese nifrn ele que hablas ha Yenido a encender una estrella nuc1·a en ;as ai·
mas'---Cas¡iar no contestó.
.\ lo lejos. entre los riscos ásperos del paisaje, más allá de los tor ·
ciclos pinos, se desangraba lentamente el crepúsculo.

Amado NERVO.

�Navidad Imperial
Evocaciones de 1811.
Es la velada de }fayidad del año
de 181 1, y Xapoleón, en su gab in ete del pal acio de las Tullerías, trabaja solo desde las diez de la noche.
E n la vasta pieza reina cas i la obscurid ad. Vagamente entre la som bra,
aquí y allá, relucen alg unos objetos dorados, marcos de cuadros invisibles, ~abezas de tigre que rematan
los brazos de un sill ón, o la pesada
borla de una cortina. Las bujías de
cera bajo sus veladores de plata de
dos candelabros, no alumbran sin o la
ancha mesa cargada de atlas y gruesos registros encuadernados en marroq uí verde y sellados con la N y la
corona.
ITace más de dos horas que el Emperador trabaja, y que sobre sus cartas geográficas y sobre los estaao~
ele situación de sus ejércitos, inclina atravesada de un mechón negro,
su' for midable frente, llena de pensami entos, pesada como el mundo del
que medita la conquista.
E l atlas abierto, presenta una carta de Asia. y la mano del Emperador, nerviosa, femen ina, encantadora .--busca lentam ente con el índice
~ llú. al' á. a traYés de la Persia, un
camin o hacia el Indostán.
¡ ~í, las Tndias, p or tierra l ¿Por
r¡-: é no ? Puesto que su marina ha

s.&lt;lo vencida y dest ruida, el conqu istador no tien e cami no que tomar, sino bajo las palmas &lt;le los bosques

faln:losos, seguido de sus águilas cu·
yo oro chispea en tre el acero de las
l:ayon etas; herir directamente en el
corazón a la Inglaterra, es decir, en
su imperio colonial, en su tesoro!
T iene ya la grandeza de César y
de Ca rlomagno, qui ere aún más, qu iere ·la de Alejandro. Y sencillam ente forja es te s ueño. Conoce ya r l
oriente; tras él ha quedado una 1~ye nda inmortal. E l Nilo v1o un día,
sobre un dromedario, un débil general de cabellos largos.
A los bo rdes del Ganges, para el
pesado emperador de levita gris será
necesario el elefante de Porn s. :Sabe ya cómo se arrastra a los pueblos
y cómo se les fanatiza.
Mandará allá a los soldados de tez
bronceada y turbantes de blanca~
musel inas; verá mezclados entre su
estado mayor a los rajahs cua.jados
de ped rería ;· y preguntará su destin o
a los monstruosos ídolos que levantan sus diez trazos sobre sus mitras
de diamantes puesto que ha poco en
Egipto, la esfinge de gra.n ito de la
cara aplas tada, delante de la cual ~oñó con sus manos apoyadas sobre
el sable curvo, no quiso revelar su
secreto.

¡ Emperador de E uropa! ¡Sultá n
de Asia! Serán los dos únicos títu los
grabados en su mausoleo.
Un 'obstáculo : ¡ la inmensa Rusia l
1T as si no ha podido fijar la ilotan-

te anú tad de Alejandro, ¡ él. la vencerá! Y la pequeña mano del emperador hojea con a\'idez los gru.:sos volúmenes verd es, las listas qne
le di cen los efectivos del enorme
ejército que se amontona en direc ción del Niemen.
Sí, vencerá al autócrata del &gt;iorte y lo arrast ra rá, tzar vasallo, seguid o de sus hordas sa lvajes a la
conqu:'Sta del O ri ente.
j Em perador de E uropa!
¡Sultán
ele As ia! La obra no supera ni a sn
deseo, ni a su genio. Y una Yez
forma do su prodig:·oso impe rio, no
lo aven turará a. ser compartido un
día entre sus tenientes corno el Macedon iano.
X X X

Desde el veinte de marzo, ~ a¡,o·
leó n tiene 1111 h ijo, 1m heredero 1~
su gforia y su pod er; y en J&lt;&gt;s hhios
del emperador se dibuJa un a inefable
sonrisa, al pensar en r:l 11rn0 que
duernre tan cerca ele Pl, en el palacio silencioso.
De pronto levanta ia cabeza rnn un
movinú~nto de s orp:·e~a. J-las ta el
gabine te tan cerrado, y cuyos ('Spc sos co rtinajes apagan todo ruido, llega t:n extraño y profundo murmullo.
Parece que las gruesas abejas de oro
bordadas sobre la s eda ele los tapices
se ponen todas a zumbar.
E l' Emperador escucha más atentamente. cuando distingue las sonoras

Los Soldados juran sostener sus banderas hasta la muerte.
vibraciones del bronce.
ban en los espacios del firmamento Jesús en su santo Pesebre.
"¡ Ah l sí.••. NoeL .. La misa de es trellado:
l!l Emperador no piensa más que
media noche."
"Gloria a Dios, y paz en la tierra!" en su hijo, y siente de pronto un
Y son en efecto, las campanas de
El Emperador escucha las campa- irresistible deseo de verle.
todas las iglesia.s de París, que cele- nas de Navidad y sueña-sueña en
Se levanta, golpea las manos, e inbran el hacimiento de J esús; las cam- su infancia obscura y humilde, en la
mediatamente se abre una puerta di·
panas que Bonaparte no ha mucho misa de media noche de su tío el
simu lada entre la tapicería, y Rousha restablecido en las torres y cam· archidiácono de la catedral de Ajact an se presenta. A una señal del
pana.rios cuando como cónsul paci- cio. y el r egreso de la numerosa faamo toma uno de los candelabros; y el
ficador. reco nciliaba en Francia tan- miJia al viejo hogar, testigo de tanEmperador alumbrado por s u fiel
tos hermanos enemigos.
ta pobreza. tan dignamente sufrida, mameluko atraviesa los corredores
Qué de veces han sonado en los y en la belleza de matrona de su
desi'ertos y va derecho al apartag loriosos T e Deums, el evados en s u madre presidiendo la fru gal cena en
mento del p equeño rey. Penetra, deshonor ; y cómo repicaron a todo yue- . la que se comían castañas. Su hijo,
pidiendo con un gesto a Ta nodriza
lo apenas hace algunos meses el día su hijo de él, del victorioso empey damas que se despiertan con sodel nacimiento del Rey de Roma, fe- rador y de la archiduquesa de Ausbresalto. y se queda ele pie delante
cha memorable en que el cielo, . con- tria, no conocerá estas miserias, será
de la cuna del prodigioso recién nacediendo un hij o al héroe, parecía dueño del mundo.
cido.
estar de acuerdo con él, reconocienAfuera, en la noche helada, las
E l Rey de Roma duerme profundo la legi timidad de su obra, y pro- campanas siguen r epicando. En la
damente. Por encima ae la blancumetiéndole su, duración.
puerta de las Tullerías, el veterano ra de sábanas y encajes, atraviesa
Sin embargo, en esta noche fría y con bonete de pelo que marcha fu- el g ran cordón de la Legión de Hoclara, suenan lo mismo de alegres, rioso a grandes pasos delante de su nor, y hundida en el almo hadón reasí de tr iunfan tes como sa na.ron pa- iuardia para calentarse los piés, quiposa la encantadora cabecita, mienra Austerlitz y para Wagram. S í, zá se recuerda en estos momentos
tras una mano chiquita adorable d es,
suenan lo mismo para el humilde ni- de una or ación, o de algún cántico
cansa encima de las ropas; y sobre
ño, para. el hijo del carp intero naci- que apren dió a11á en su• aldea, mieneste ca ndor, sobre esta pureza, sobre
do sobre la paja de un establo, hace tras la madre lo tenía sobre de sus
esta inocencia, el cordón de seda
ya tanto tiempo, mientras que in- rodillas, y sonríe con ternura bajo
escqrlata pasa como un arroyo
finidad de voces misteriosas clama· su rudo bigote al evoc'ar al Niño
de sangre, com o la corriente de

�sang re que se va..,_ _a__d~rramar,_con._terna, ahora más que nunca, p;ens.a .en _ba1Llas torturas.-..de Prome teo, Y si n
la esperanza de que esta frágil cabe· el G ran Ejército y en la conquis- ver, sob re tocio, en el parqHe de Sci10cita ciña un día la más pesada de las ta de la' Rusia y ele las In dias; j u- enbrunn, bajo un cielo de otoí10, al
coronas, y ele que esta pequ eña ma- ran cio cl ejar a su heredero tocios los jove n triste y pál ido, co n una piaca
no, ahora tan delicada y lincla como tronos del Viejo l\I.unclo.
de una arelen austriaca. sobre su un1una fló.r, soporte más tarde todo un
Le ha ciado ya la ciuclacl de San fo rme blanco, que tose cam inando s i1
haz cle cetros.
Pedro como so naja, pron to ten drá el lenciosam en te encima de las hojas
Napoleón contempla a su h ijo y rec;én nacido entr e sus demás jugue- m uer tas.
s ueña: jamás org ullo huniano ha aca- tes otras ciudades santas.
Y m ientras el' Emperador persir iciado más deliciosamente un cora¡ E mir de la l\I1ecca ! ¡ R ajah de g ue su monstruosa quimera, imagina
zón.
Denarés ! ¡ Ilé aquí los tí tulos dig - el reino de su hijo, Y de los suceQ ue vengan a incli na rse delante de t1os del Rey de Roma !
so res de su hijo, sob re tocio el uni.,.eresta cu ná tocios los graneles di gnata¡Ah!! ¡por qué las mujeres ele so y se supone er. iin, él mismo.
ríos ele' su · corte, sus generales más Francia no son más fecu ndas, par a
:-S:apoleón, en el tiem¡10 Y la leyenda
ilus tres que los h éroes de H o mero, poder tener baj o sus órdenes el in- hecho un mito fab uloso, un nuevo
que vengan m inist ros y senadores re- vencible capi tán un m illón, dos mi no- :\!arte; rn dios sola r t riun fante en
camacl ds de oro, y jacobinos renega, nes de soldados ! El uni verso entero, medio del Zodia co de sus doce mados y viejos r egicidas llevando aho- el globo del mu ndo es lo qt:e quier e riscal es.
Las ca mpanas de Kavi clad s uenan
ra la. , iqr.ea imperial, que vengan a poner en es ta pe queña mano!
Y sueíía, s ueña . sordo a la voz ele
siemp re, a legremente, triun falme nte,
solicitar, si se atreven, el favor inI
menso de besar la pequeña manecita las campanas santas, s in un pwsa- locamente, en h ono r del pobre peque reposa sobre las sedas de la miento para Aquél que reina en los queííito nacido en Belén. el que co ncielos, y que mira desde los más g ran quistó Yerdade rame nte al mundo hacuna.
ce m il novecientos a ños. no con san·
E l Em perador sueña, y en meclio des imp eri os lHis ta los hor migueros.
S
ueña,
s
in
ver
en
el
po
rvenir
s
u
gre ni con vi.etarias, s ino con el ver·
del co nfuso clamor de las cam panas
inmenso
ejército
sepu
ltado
entre
la
bo de p;,,: y de amor, y que reinará
que llaman para la misa de media
noche, él cree oír la marcha cad en- nie\' e del 13eresina, s in ver el último e n las a lmas po r todos los siglos de
ciosa de las tropas y el rodar de lo~ tro feo de sus águilas arrasado por la los s iglos.
\ armones, allá sobre la s rutas cubiertas metr,,lla in g-lesa con el batallón saFrancisco COPEE.
\le nieve de la Alemania y de la Po· g rado de Wa terloo, sin ,·er en med io
lonia, Embriagado de ambición pa· cleli océano ta roca donde lo espera-

•

...
Un nifio polaco en los brazos de un oficial alemán de la Cruz Roja.

ARISTIDES BRIAND
EL JEFE DEL GOBIERNO FRANCES.
Traaucción ae REVISTA MEXICANA.

·,
,,

.

Arístides Brian&lt;l se considera ua
socialista. Por varios años fue uno
de los jefes, agresivo, militante, triunfador, ~el Partido Socialista acti·:o.
Víctor Berger, que quisiera hacer la
refQrma de la República Americana,
nos asegura que el nombramiento Je
Briand para presidir el nuevo Gabinete francés, y su aceptación pai.
desempeñar ese puesto demuestran
que Francia está disptiesta a hacer la
paz-bajo las condiciones &lt;le Alemania. No puede haber error más radical, más comp!eta equivocación sobre
el alma de Briand y el alma de Francia. Es verdad que Arísticles Briand
es un socialista, pero para él esa calidad significa una generosa simpatía
con la humanidad entera, simpatía que
ha ele manifestarse en hechos y !10

mo nos declara toda la verdad cuando nos dice que el nuevo Cabinrtc
significa una cosa, y una nada más;
la Victoria!
Arístides Briancl es un hombre de
53 aiios; comparativamente joven, poi
tanto, entre los estad istas que están
actualmente dirigiendo la guerra. Nació en :;{ antes, la gran ciudad indu,;trial de la desembocadura del Loira
en la Francia occidental. No fué uno
de los apesarados hijos de la pobreza, nacidos en la privación y la miseria, sino hijo de padres acomodados y cultos, tipos normales de la
burguesa ciudadanía francesa. Pero
él, desde su niííez, fue un soñador
entusiasta, lleno de bellas teorías para el mejqramiento humano, ansioso
de laborar por la nuern edad ele oro

cía como un estudiante aplicado e inteligente, pero su espíritu estaba más
que en el derecho, en la política. Y
admirablemente dotado con lo que su
amigo y compañero &lt;le trabajo, Georges Clemcnceau, lla m'a'el claro y
crí tico espíritu de Francia," anhelaba

en palabras y, si es necesario, en e!

que haga de la tierra un paraíso.

-puesto que el Socialismo es, en cier-

fiero sacrificio de la guerra. El mis-

Pasó por la Escuela de Jurispruden-

to grado, sujeción,- era· francamente

expresar sus ideales y sus proyectos
en palabras de amor y de entusiasm0

En aquellos días en que la tercera
República luchaba encarnizadamente
en Francia, amenazada por el segundo brote del movimien to Comunista,
por una parte, y por la renovada hostil idad de Bismarck, por la otra, había un periódico llamado "El Pueblo"
que amaba a la Libertad con tan exaltada pasión que más que socialista,

�anarquista; y en "El Pueblo" h izo
su' primera campaña el j oven abogado nantés. Enseguida, ocupó el puesto de editorialista ele "La Linterna,''
cuyo propósito como el de la linte rn a
de D iógenes, era buscar un hombre
honrado. De La Linterna pasó a ''La
Pequeña República," la que dejó a su
vrz para fundar, en fraternal acuerdo
con el famoso Jaurés, la ho1a sonoramente llamada "l-1umanidad." Aquellos dos hombres eran en verdad irreconci1iables, estaban destinados desde el principio a tomar puntos de
vista antagónicos en tocia cuestión
fuhdamental; pero, por el momento
trabajaron juntos comq camaradas, en
el más gen uino sentido socialista.
.'\rístides Briancl, joven, se encontraba en los momentos de "buscar su
vía'' y su asociación con Jaurés fue
11 11 paso en el camino.
Se ha dicho del socialista típico qnc
es 1111 ho:11hre de imaginación espl,~n elida pero de débi l voluntad: dt tal
manera que, capacitado para hac r r
magníficos sueiíos, es incapaz ele la
menor prov idencia para convertirlo~
en realidad, por lo que acaba por
echar espuma por la boca. en t'na
có!era impotente. 11 as Briand pii~t'e

mo tiempo, la resolución, inquebrantable y valerosa, de proceder aí hecho que los convie rta en realidades.
Así, mientras escribía en "H umanidad," sus visiones de cosas futuras,
v:o con toda lucidez que el primer
paso efectivo que había que dar, para
mejorar la cond ición de los Jornaleros. era el fome nto de las uniones ele
trabajo las que podrían conquistar.
palmo a palmo, un día y otro día, pero venciendo siempre, alguna v,~11taja duradera.
Sin reconocerlo totalmente, dió el
mús decisivo paso de sn carrera cuando en el Gran Congreso ele Trabajadores, en ?\antes, en 1894, acogió
la cat:sa de las Uniones de Trabajo y
la defendió en contra de la ''Utopia''
dr l famoso jefe Jt:!es Guesde, que
pertenec'.a a la escuela que rechaza y
dep lora to.da legislación progre;.i,·..t,
: o 'o meioramiento parc:al en la con dición de los trabajadores, porque
ah uyentan el día de "la Revolución
~ocia!."

en la espera del día milenario.
Como todos los franceses, sinti,) la
fascinac ión tremenda y el estímulo de
la Yida maraYillosa y del "esprit" parisienses. Como abogado y corno ¡,0~:tico, su ideal en Par:s era la Cantara
de Diputados, y Yarias vece..; SI! presentó como candidato a los votos de
sus conciudadanos. Al fin ~vnsigui[,
el éxito en 1902, cuando tcni:t cuarenta años. Lo acerbo de b Y•&lt;~a
parlamentaria de entonces era q11-:: h
Cámara popu lar estaba di,iciicla ('11
una docena de pequeños partidos -en
notable contraste con el sistema tradicional Inglés de la división en &lt;hs
partidos so!amente; de tal mr.nera
que la tarea de 1111 Primer Ministro
francés que qui siera mantener una
mayoría e;, el Parlamento era como
la de la heroína del cuento q11c p.ir,,
cn:zar el río tenía que saltar d.: n1,
hielo flotante a otro y tla ba por resulta~lo que ningún Ministeri o ir..inces que habían entre ·' llos t,:v1crr,n
l lab ía una ventaja, sin e111hargo, y
era
que los rarlamentaristas franceses
Desde la fecha ele! Congreso de .
adquirieron
una experiencia única en
Xantes hace veinti:11~ años, se des,1
tácti
ca,
y
todos los hoinbrcs c:tpafr licidad un inrsal. ha tenido al mi,ces
que
había
entre ellos tuvieron
c:dió el destino de Briand. Se con,·ir tió en uno c'.e jefes reconocidos oportunidad para probar sus fuerz.1~

una vo luntad exc?pc:onalmente fi rme

y de confianza de los Sociali,tas. en

en el campo guberna,n•11l:tl.

y vigorosa, y si acaricia ensueños &lt;l~

acJt:elb rama del partido qu ~ no erre

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grandes dificultades tamb.i én; entre
Esta tradición, de que la Iglesia deellas, la gran inestabilid«d, y dcsJe be de gobernar al Estado, se comluego se distinguió Arísti&lt;lcs l3rianu p licaba en Francia con el hecho de
en la Cámara francesa a'.J0ganclo ca- que el partido de la dominación clel urosamente y trabajar.do con emr,e- rical o de la Iglesia era también el
iío. por la unión de los elementos rralista, dedicado a atacar y a derribar
más rad icales, con el fin d~ obten,-r la República, asi que, "clericalismo"
una legislación práctica, dirigida r~- significaba también hostilidad al gopeciahnente al mejoramiento de las bi'e rno popular y a los p rincipios de
clases t rabajadoras.
·la democracia. Esto expli'ca el enUna sola y grande cuestión absor- carnizamiento de la l'ucha, que no era
bía entonces la atención de todos ios realmente en contra de la religión o
espíritus activos en Francia, con ex- en contra de la Iglesia Cató lica sino
clusión de casi todas las cuestiones en contra de la influencia romana · y
externas e interiores: era la de las de su interferencia dictatorial en la
relaciones entre la Iglesia y el E~:a- política francesa.
do. o más bien, de bs Jglcsias y el
Arístides Briand llegó a ser una
Estado; porque no solamente la lgle- figura mundial cuando, llamado a insia Católica Romana, que era la do- formar sobre el proyecto de separaminante, sino tamuién las org-ani,:aci:&gt;- ción de la Iglesia y del Esta do, r inncs religios;¡ &lt;le la lglesia Protes- dió su informe ante la Cámara de
tante y aun de la Judía, tenían una Diputados con tal fuerza, tal clari:rosición oficial y estaban pagadas dad y, adefnás, con tanta urbanidad
por el Tesoro Público. En real idad y genti leza, que su destreza en el
puede decirse que la cuestión era de manejo del asunto palió muchas hela Iglesia Católica sola, y de la vi- ridas enconables. No solamente fué
gencia tradicional de la teoría de Gre- el autor de la ley, que puso a la
gario VII-el gran Hildebrando-de Iglesia en una situación muy semeque el Estado debe estar sujeto a la jante a la que tiene en los Estados
Iglesia, que los Reyes y los Empera- Unidos, s ino también su ej ecutor prindores todos recibían su trono del Papa cipal en el Ministerio Sarrien en 1906;
romano y eran sus vasallos.
por más que su aceptación para for-

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- DIRECCION. 811

mar parte del Gabin·ete de un Primer
Ministro "burg ués" deter minara el
que fuera expulsado del Partido Socialista.
También otra g rande hazaña ha h echo célebre el nombre de Arístides
Briand: su campaña, su gran campaña victoriosa en contra del Sindicalismo, man ifestada en su actitud
ante la huelga de los F . Carriles,
en la que valientemente y con todo
éxito, aceptó y sostuvo el principio
de que los inter eses de la totalidad
de la nación son los supremos y pueden y deben de soprepujar a los intereses de cualquier clase, sección o
cuerpo.
"Arístides fue un Dragón" dice Maxi
miliano Harden, resumiendo en una
frase el papel que entonces desempeñó Briand, con va lor y entereza magníficos. Briand por su parte contestó
a los a taques de sus enemigos con
brillante ingenio: "me llamais un dictador,'' decía, "si he de hacer de
dictador, necesito ser un buen g inete. Mañana mismo buscaré un caballo."

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�Una Cultura Falsa.
Su contacto con el militarismo.
Se ha publicado en Francia una
edición crítica del manifiesto de los
intelectuales alemanes. Entre los documentos que habrá que recordar de
esta gnerra tendrá que fig urar tal
•· volumen preferentemente. El at.tor
de la edición es Luis Dimier; ha cdi' tado la obra la Nouvelle librairie nat i~nale, de París. Const~ l~ edición de le;&gt; siguiente: el t.exto auténti ~o en alemán: la versión o:icial
francesa. Yersión dada por los mis·
mos alemanes: la traducción litcr:.11.
exacta. h~cha por Dimicr, traducción
que difiere bastante-h, c¡.;o io vcrc.
mos-del texto francés salido de
Aleman ia: finalmente, .varios cap'tt.los de glosa y comentarios. En la
prese nte ocasión Yamos a recoger la
doctrina expuesta por Dimier en un o
de estos capítulos. ..\ borda el autor
en esas páginas el -concepto ·9e la
cultura. ¿Qué debemos entender por

C'ivilización y por cultura? ¿ Cuál es
el carácter prrclominantc de la civilización y de la ct.ltu ra alemanas?
"() la civilización no es nada-dice
Di111ier-o es algo común a todas las
na,:oncs". La civilizació11 no puede
se r algo exclusivam..:nte nacional; n(',
pncde consistir sino en dictados, principios y categorías que · s¿an aplicables y útiles y fecundos a todos los
ho:nbres. ''Los pre¡u1c1os locales,
los humores particulares !as determinaciones étnicas no entran en la
civilinción." Por tal causa no poclemos hahlar de ciYilizació n alemana, o ciYilización francesa, o civilización italiana. Civilización es para
r1 hombre y no para unos homlJrcs.
Y esto no quiere cl?cir-aiíacle el atitor-que una nación no pueda van.a ,,.lor'arse de contar como suya una
~leterminada aportación a· !a obra general de ciYilización que pcrsigre la
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en beneficio ele todos, puede ser el
res111taclo del trabajo de una nación:
ese pueblo puede ser Grecia, l{oma,
ltalia, Fra ncia, España. Y en cst
scnt;clo podemos hablar ele civilización griega, lati na, italiana, francesa,
española.
Pero prcvcngúmonos contra el exclusivismo; pongamos mucho cuidado en ~!lo. Abrir la puerta al prejuicio nacional puede se r abrir la
puerta al retroceso, al csl.cionamiento o a la barbarie. X o es el prcjui cio y el particularismo· griego, la·
tino, italian o o francés lo que ha
constiti:,ido la civilización, sino lo
que había de general y humano en el
genio griego, latino, ital iano o francés. ''i\l con trario-d;ce Dimicr~,
es precisamente corrigiendo esos prejuicios subordinando esos hum ores,
reformando esos rasgos y esas proporciones en el sentido delicado qm.
revela el estudio de las cosas Jlern,
do hasta los principios, y ia verdad
abarcada en toda su extensión, como
los gri egos y latinos han lleg[tcJo :\
ser los preceptores del género humano."
Lo mismo ha ocurrido en !as naciones modernas. Si alguna ha dacio
jU nombre a una. civilización. ha sido
a causa de esa niisma intensificación
&lt;¡uc ha hecho ele los principios hu manos y generales. K o en otro sentido
ha podido hablarse el~ que el Rcna- ·
cimie11to era itclliano. y de que la civilización del siglo XVT TT era francesa. Y a.iíadc el autor: "A lemania
ha p~ctenclido cambiar esto; Alemania ha querido p~secr t:na civilización que no fue ra si no de ella. que
no ref 1cjara si no a ella, cuyos rasgos
no fueran sino sus rasgos nacionales."' "Quiero decir- sigue escribiendo Dimier-que Alemania, en vez de
norma lizar sus gustos, de lo proporcionado, de lo razonable, se ha aa·
do, al contrario, por norma esos mts·
mos gustos, fa ntasías y humores.
Quiero añadir que ele la norma que Ale
111.ania se daba de ese modo, han
resultado dos cosas: de una parte, un
cisma et;ropeo, más radical, más solemne que el que ha marcado la Refo rma y diferente de la Reforma en
el hecho de que la Reforma no sepaque a Alemania: y de

•

•

humanidad; lo que luego redundar~
subordinar el mundo a ese cisma.
l'orqur la separación que Alemania
operaba el sistema intelectual, moral
Y étnico en que ella se fo rtificaba,
no le. im pidió la pretensión, de una
cil!rta, universa.lidad, que era la de la
conquista. Reducida esencialmente a
no ser sino el germanismo, la cultura
se arrogó en virtud de su nombre,
que se tradujo en civili zación, la pre·
tensión de anexion arse el mundo."
Y aquí volvemos a llamar la atención-cosa esencialísima-entre lo
que hay de particular en im país -:,
lo que puede haber de general y humano: aquello, el prejuicio, la pasión,
la cor ruptel a, no puede ser incorporado a la obra de la civfühción,
esto último, el pri.ncipio que bienhechoramente abarque a tocios los
hombres, sí y con ~sultaclo fecundo
para la marcha ele la -huma nicla-d. ·
Alemania ha qt,erido-como observa
Dimier-elevar su exahado y violento germanismo a la condición ele
principio universal. Y eso es lo que
un hombre moderno y progresivo 110
puede aceptar. Fundado en tal pretensión germánica, Emilio Boutroux
ha podido decir: "La cultura alemana difie re profundamente de lo que
la humanidad en tiende por cultura y
civilización."
'J'odo esto 110 quiere decir que Alemania, cuando aun no se había llegado al actual concepto de cultura,
no ha.ya prestado servicios a la obra
general de la civilización, ya por c1
esfu erzo de los particulares, ya por la
obra de la nación misma. "Yo no
pretendo negar-dice Dimier-qu e en
ciertos .dominios. en que ese concepto tiene apenas consecuencias, dom inio de las ciencias exactas o ciencias
auxiliares de la historia, la nación no
se haya hecho útil, aun clesp11és de
surg-icla la teoría ele la cultura. Digo, sí, que todo Jo que en Alemama
procede del designio ll ti no se r sine.
cll&lt;\ misma, y de imponerse como tal
a t;,t humanidad, debe ser rechazado
y &lt;;ombatido." Leib11itz data de antes de la i11Yención de la cr.Jtura,
.C~ethe es contemporáneo de la invención; pero escapa casi por com~
pleto a ella; Bcethoven y Schumnnn
no tienen ele e!la n.ada. Examinadas las celebridades al emanas una a
una, desde este punto ele vista, comprobaríamos que al rechazar la cultu,
ra, com.o germanista., el mundo civilizado está lejos de privarse de algún provecho.
En el artícu lo anterior indicábamos
que la civilización nioderna alemana
convergía lógica y fatalmente al mis · '
litarismo. Razón es ésta por la que
un espíri tu liberal no puede acep tar

sino con mu chas salvedades y distingos el pensamiento filosófico moderno de Alemania. De la identidad del
hecho y del derecho y &lt;!el exaltado
nacionalism'o, se hahía de llegar sin
remisión a la exaltación de la fu erza
militar. Todo en la nación había de
polarizarse en torno al militarismo y
a la conquista. Todo: industria, comercio, política, filosofía, cultura.
Los mis¡nos noventa y tres intelectuales firmantes del manifiesto lo
han rccpnociclo así; lo más autorizado Y prestigioso de Alemania en la
inteligencia. ha hecho esa pública confesión. En el texto oficial francés·
del manifiesto se lec lo :,iguiente:
"Sin nuestro militarismo. nuestra civilización estaría destruida desde hace mu cho tiempo. Para protegerla es
por lo que ese militarismo ha nacido
en nuestro país, expuesto como nin,
guno a las invasiones que se ban sucedido de siglo en siglo."' En la
versión francesa dada por la misma .
Alemania se ha suprimido de la anterior frase un inciso importantísimo·
ese inciso figura en el texto alemán'.
La traducción literal de ese texto

auténtico es ésta: "Sin el militarismo alemán, la ci)'ifí;.~-ci~ alemana
habría desapareci(Ío de la ti.erra desde hacet rnucyo tiempo. Es par~
protcge.rlá que,, nacido de ella 1 el militarismo se ha formado en un país
que estuvo durante siglos entregado
como ningún otro al bandidismo de
las in vasiones." El militarismo nacido de la cultura alemana. . . • ¡ Y eso
lo declara todo lo más prestigioso de
la intelectualidad germánica! ¿Por
qué se ha suprimido ese inciso en la
versión francesa? El hecho es en alto grado interesante.

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en_ la dire~~ión de ''El País.' ' Y fue el Lic. Elguero
quien escribió en 1912 aquel artículo admirable que se
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MEXICANO QUE SE DISTINGUE EN ESPAÑ
Conferencia del Lic. Rodolfo Reyes
en San Sebastián.
--o-La prensa del otro lado del Océano
nos trae ia noticia de que el Lic.
Rodolfo Reyes se impuso como orador en la península ibérica. Recojemos con orgullo la noticia, pues aunque las convicciones y las circunstancias nos han colocado como adversar"ios de Rodolfo Reyes, tenemos
una gran satisfacción de que haya levanta.do el nombre de la Patria en el
extranjero. Somos ante todo, mexicanos, y nos alegra que un mexicano
se abra paso en cualquier terreno,
cuando esgrime como armas su carácter y su talento.
Los periódicos de San Sebastián no
pueden ser más elogiosos. Dice "La
Voz de Guipúzcoa :"
"Al conferenciante se le puede clasificar entre los oradores bien formados. Su juventud y su gesto denotan en él la existencia de un carácter
laborioso y firme. Su erudición histórico política se revela en el caudal
abundoso de sus citas. Su ima¡inaci?n

tiene vuelos meridionales: el juego de textura moral de su nación; un espílas bellas figuras retóricas es cons- rit noble que le hace ser justo en
tan te en su discurso. Conoce y sien- todo momento, apreciando sin apasiote mucho las cosas de España; llora namiento los sucesos prósperos o adcon elocuentes acentos la situación de versos de su patria; un hombre presu patria, sacudida por las convulslc..- parado para desempeñar con éxito senes de una revolución que no acaba. guro las misiones más delicadas y drE l señor Reyes, en fin, acusa la pose- ficiles que le confíe su nación.
sión de un temptramento fuerte, inLos aplausos que oyó anoche Rodómito como la raza a que pertene- dolfo Reyes le probarían que su conce."
ferencia fué una serie de aciertos so"El Correo del Norte" no es menos beranamente expuestos.
expresivo en s~s alabanzas, y se proNuestra cariñosa felicitación. Su
duce en los siguientes términos:
triunfo de ayer ha dado a conocer
"No conocíamos al Dr. Reyes co- en todo su innegable valer como hommo orador, pero la impresión que bre eminente.
ayer nos hizo nos trajo la convicción
"El Pueblo Vasco" también se exde que puede figurar al lado de. los presa del Lic. Reyes en términos almás renombrados magos de la pala- tísimos y hace una crónica detallada
bra, de esos que han rasado a la His, de la conferencia, que no reproducitoria nimbados por la gloria.
mos por haber sido publicada en la
Maneja el habla castellana con un prensa diaria de esta localidad.
clasicismo más propio del nacido en
Celebramos el triunfo del Lic. Reel riñón de Castilla, que en tierra yes y deseamos que todos los memexicana. Vos airosa; bien timbra- xicanos procuren borrar en el extranda, resistente a una oración de más jero la impresión de barbarie que han
de una hora; la. acción adecuada y dejado los actuales poseedores de tejusta; conocimiento hondo de la con- rritorio mexicano.

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El caso no tiene importancia, y sólo' muestra cuánta petulancia y vanidad pueden caber en un cerebro estrecho.
Suponer que Inglaterra y Alemania, Austria y Francia, Turquía y Rusia van a olvidar sus intereses y sus pasiones solamente porqae así lo desea un individuo que no se ha señalado en el mundo más que como un fabricante ele carros, es
cosa t an banal; que únicamente en Estados Unidos puede
ser concebida.

La prensa diaria nos cqmunica la noticia de que Don Venustiano Carranza, hastiado de asistir a bailes, kermesses,
rifas de compadres, veladas con discursos oficiales, comedias
ele oficiales, y toda esa clase ele fiestas que constituyen el
"arte" según la revolución, se ha dedicado a cazar venados Y
liebres en los alderredores de Saltillo.
Es natu ral.· El criado quiere hacer lo que antes hizo el
amo. ¿Don Porfirio organizó ·cacerías?-Pues también Don
Venustiano las organizará.
Lo malo es que para ello se meta en una selva intrincada, en donde, con toda seguridad no encontrará ni la décima
parte de las liebres que militan en el Ejército libertador. Para matar liebres, ·no tiene más que buscar en su derredor las
presas apetecidas, aunque a decir verdad, para que la cacería fuese un éxito completo, tendría Don Venustiano que cometer suicidio. Así caería la liebre más codiciada de nuestra
fauna.

infamias mayores que las que se realizan en Europa. Y podría volver a su país, en donde tendría la obligación de participar a sus compatriotas que el Gobierno de Wash ington es
quién ·ha presidido aquella saturnal de sangre.
P ero por si acaso llfr. Ford no quisiere caer en las garras de Villa, Carranza o Zapata, y desea servir a la causa de
la humanidad, bien puede hacer una gira por el Sur del Estado de Texas y enterarse de cómo murió el General Orozco, y
de cómo también han sido ejecutados centenares de compa-

El mas notable invento musical del mundo no!l ha llegado. Ha hecho de todas las demas maquinas parlantes cosas del pasado. Si Ud. lo qui.ere, sírvase traer sus discos propios y tendremos mucho gusto en
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X X X

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Alvaro Obregón, que según John Lind, puede mandar
Ejércitos europeos, ha demostrado su estrategia profunda en
su última campaña contra el vi1lismo. Primero, aniquiló a
Doroteo Arango en Nogales; después lo volv_ió a aniquilar
en Agua Prieta, luego tornó a aniquilarlo en Frontera, y ahora se prepara a aniquilarlo en Ciudad J uárez.

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triotas nuestros, a las orillas del Río Bravo. P ara hacer es·
ta g ira no necesita comprar un barco ni siquiera un ferrocarril: le basta uno ele esos pequei10s automóviles que han
servido para labrar su extraordinaria fortuna.

En este país, Ford es un personaje. E'n Francia y en
Inglaterra, en Alemania y Austria,, apena~ si merecería el
grado de oficial. Por eso nadie le hará caso y tendrá que
regresar aureolado por el desaire y el ridículo. Pero si tan
buenas intenciones tiene, puede gastar la milésima parte de
su fortuna en un viajecito a México, en d&lt;1ncle presenciaría

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es hora de firmar la paz.

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El tema de todos los artículos norte-america nos es el de
la preparación bélica anunciada por Wilson en el último mensaje presidencial. Todos se sienten épicos y apoyan al Presidente en su afán de convertir a Estados Unidos en una
Esparta. Pero lo que no podemos explitarnos es cómo un
país que no ha logrado nunca reclutar arriba de setenta mil
hombres, a pesar de que ha intentado elevar la cifra de su
Ejército hasta noventa mil, va a poder reunir medio millón
de soldados bajo sus banderas.
En los lugares más visibles de todas las poblaciones hay
anuncios--&lt;tan vistosos como si fueran de la Emulsión de
Scott-en los cuales se pondera la excelsitud de la vida militar, y se invita a todos los americanos a entrar al Ejército.
Y no obstante el anuncio y el buen sueldo, y la magnífica alimentación y la elegancia de los cuarteles,_____ nadie, absoluta mente nadie quiere ser soldado. Todos prefieren ser cualquiera cosa menos vestir el uniforme.
Y como el nuevo Ejército tiene que hacerse sobre la base
del servicio Yoluntario ¿cómo se va a lograr esa cantidad fa-

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Y a propósito de romanticismo, Wilson se casó el 18 del

actual. Una reunión de damas fué invitada a felicitarlo y
rechazó tan extravagante proposición.
Un periódico americano censura acremente a las damas
por haber expresado que el segundo matrimonio de Wilson,
estando· tan próxima la defunción de su primerá esposa, constituía un acto muy poco serio y menos digno en un personaje que debiera servir de ejemplo a la Nación.
Las damas estuvieron dentro de su papel; y si alguien
tuvo culpa íué la que propuso tan absurda felicitación. No
lo mira así el diario yanki, porque este país no es la tierra
de la Lógica sino de la Libertad ____ para hacer injusticias.

-·• Regalos de Noche Buena -·•
Para Revista M exicana
Para los héroes (?) que han libertado
a nuestro pueblo, por bien de Dios,
la mar ele obsequios ha destinado
en este invierno "don" SANTA CLOSS.
Y, pues ño es cosa que tal portento
quede ignorado,-que entraña honorhoy con profundo detenimiento
te hago un relato, caro l&lt;:ctor.
Al señor barbas de chivo,
ex-comodín del Senado,
"primer Jefe" y "encargado
del Poder Ejecutivo",
con un recado efusivo
y c!riñoso a la par,
quiso Santa Claus mandar
un poco de patriotismo
y otro poco de heroisino.
¡ Qué modo de derrochar!
También recibió el barbón,
de la misma procedencta,
una dosis de conciencia
- j El San to estuvo guasón!y por triste conclusión
que cualquiera palpa y siente,
Venus recibió igualmente
un estuche preparado
para que limpie el calzado
de don Woodrow el Presidente---.
X

'l

bulosa de hombres?
El día en que se aprueben las proposiciones bélicas de
Mr. Wilson, y se inicie el reclutamiento, comprenderá el funcionario de la Casa Blanca que no es lo mismo concebirse en
un momento de romanticismo, como un César victorioso que
pone sus legiones a los pies de su amada, que organizar sesudamente la defensa militar de un país.

X

X

Don Alvarito Obregón
recibió-¡ ya es otra cosa!un CORSET color de rosa
con moñitos de listón;
un pomito de azarcón,
un perfumador "Suspiro,"
un VALS obligado a "güiro,"
un "rial" de polvos de arroz
y un ____ revólver treinta y dos
para que se pegue un tiro.

aclamado por la fama:
un tratado que se llama
"el despojo a la alta escuela."
X

Dn. Heriberto Barrón,
el lacayo del reyismo,
el que atesora un cinismo
más grande que el del barbón,
en bien de su progresión
obtuvo algo que revela
que del bien es centinela

X

QUASI MODO.

SANTACLAUS
Santa Claus! Santa Claus! ya los pinares
ofrendan su ramaje solitario,
que enciende un misterioso Iampadario,
en el rincón feliz de los hogares.
Los perfumes del valle, a los altares,
el árbol llevará, como incensario;
y la carga del dócil dromedario,
ahuyentará los cándidos pesares.
La noche pasará en la lenta esfera;
y en donde ansiadamente se te espera,

asomará, por

X

Y así sucesivamente,
la distribución fue hermosa.
y fiel, mas como no es cosa
de escribir eternamente,
el cronista, reverente,
da fin a la relación,
deplorando que el barbón,
el regalador audaz,
no le haya traído paz
a nuestra triste nación.

fin, la tarda aurora.

Mas eres ¡ay! buen viejo, despiadado 1
Porque a mi hogar ausente y desolado,
no llegarás, oh. Santa Clausl ahora. ·

MARIANO VIESCA ARIZPE.

�PECK
En el nombre del Padre, del Hijo ........ .
J\dora&lt;lo hijo:
l\fe figuro cómo has &lt;le estar en
estos momentos: jalándote los cabe.. ..
ll os porque no encuent ras ¡a
P
para llamarme padre y fir me en tu
manía &lt;le morderte las uñas, con menoscabo &lt;le mi dignidad y &lt;le la higiene. ¡Todo me Jo imagino, hijito !
T us berri nches por no tomar el te
de cebada, t us caprich os por andar
si n calcetines y tus retobos por qu ere r es tar todo el día con el ch ico &lt;l e
Vice nte, qu .:: te da charanrnscas Y te
mece en el columpio hasta que t e
indigestas .
.1Pobre &lt;le tu mad re! Razón • de
sobra Je asiste para jalarte las ore¡as.
Mira, R egino. Yo te ngo para t í.
como comp renderás, todo el ca riño de
padre que te mereces, porque, al fin
y al cabo, soy padre tuyo, y po r demás es pensar en remediarlo. P ero
· es bueno que comprendíl s, también,
que tu mamá es---- tu ma má Y es
mi esposa, y que la debes respetar
po r ambos conceptos. Porque te pertenéce a tí , y porque me pertenece
a mí.
Que te riñe porque te comes la
parafina, que te repre nde porque fumas las colil~as, que te amonesta porque desplumas a los pollos ? Bien hecho. Tiene la misión de educarte, Y
vela por tu bien. (Est e "vela" no es
de parafina. Cons te.)
Ahora que ____ ya· estás grandecit o
para que veas que tu ma má ele hoy,
no es tu mamá de hace cinco años.
E l ti:o que nos la quería llevar, la
ao-ohió por completo. La hih que
tt Je derramas, la está consumiendo.
Y la edad, hijo, la edad que ayanza,
y avanza, y nos acaba, sin que podamos remediarlo.

Eso sí,. si te inv itan, vas; pero una
P or eso te digo que la respetes, que
vez
solamente. y te' cuida s de romla cuid es, y que no la molestes pa ra
per la pi iiata, y &lt;le robarte la ·:c?nada.
lación." De lo que te den, pa rt1ras
X o pienses en escribir a los Sancon tu mamá la mitad, Y le convidatos Reyes, porque, como estamos en
rás ele lo tuyo al hijo de la port_era.,,
revolució n, las comunicaciones se haK O le pida s "comida de navidad
llan interrumpidas, y los San tos Rea tu mad re, ni "arbolito," ni " nacives no recibirán tus cartas. Además,
miento," ni "agu inaldos." Confo rma~arece q11e en el cielo no andan bien
te con un a pierna de galli na, que Je
las 1..orns y que se viola !'a correspo n- recomiendo te fría al asado r. y
de ncia con relativa fac ilidad. Y no sa nta s pascuas.
scr:a cosa de que, po r el afán de teLa patria no da t&gt;ara más, hij o, Y
ner ta mbor este año, fueras a da r un hay que confor marse.
diso-nsto
a a quell os se ñores, que, .por
Conque ___ _ besos a mam á, caricias
~
otra parte, sé que andan a la qu111ta a la abuelita, y muchos mimos para
preg unta.
tí.
De suerte que no pienses en escriTu padre que te bendice.
bir. Guarda el tintero y cuídate ele
TIBERIO.
sacar tus zapatos. Porque llevas el
riesgo de que te los roben. i So n tan
malos los ho mbres, hijo!
HARINA
Ah !, oye. Como se aproximan las
" posadas" y conozco tu carácter ele
Pioneer
parrandero, me apresuro a recomen "Marca del Viejo"
darte que no te salgas ele la casa por
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ir a la de Encarnación. Encarnación
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nos quiere y tiene para tu mamá
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el gallo colorad o para la pulmonía de
Calles Guenther Y
la abuelita, y que a un no le he deKing W illiam
vuelto, estoy medio disgust ado con
Cerca del
él, y no me ag radaría que, por una
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Es todo lo que puedo ya ofrecerte.
Tú me diste un amor, un solo amor,
un gran amor ______ _

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Me lo robó la muerte
I y no me queda más que mi dolor!
Acéptalo, Se.ñor
Ies todo lo que puedo ya ofrecerte 1
UNIDAD
No, madre, no te olvido:
---- mas, apenas ayer ella se ha ido
y es natural que mi dolor presente
cubra. tu dulce imagen en mi mente
con la imagen del otro bien perdido.
Ya juntas viviréis en mi memoria,
como oriente y ocaso de mi historia,
como principio y fi n de mi -sendero,
como nido y sepulcro de mi gloria:
i pues contigo, nací, con ella, muero!
Ya viviréis las dos en- mis amores
sin jamás separaros;
pues como en un matiz hay dos colores
y en un tallo dos flores,
en una misma pena he de juntaros!
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Antes de conocer a esta gran casa de cambio, había hecho negocio con \·arias otras y frecuentemente tenía disgustos,
ya sea por las operaciones o por el trato que recibía pero m i buena estre lla me llevó a la MAYO'S MONE Y EXCHANGE, 323 Calle de Houston en San Antonio. Texas y desde entonces 110 he vuelto a pensar siquiera en las otras
casas.
E l trato que recibí en la :.layo's :.-Ioney Exchange era exquisito. y obtU\·c mucho más dinero mexicano de lo
que yo esperaba y su ga lantería llegó hasta el grado de facil itarme a uno de sus empleados quien me sirv ió de intérprete y guía por la población y por cuya intervención me dieron precios especiales en las otras casas de comercio.
A mi: regreso he seguido escribiendo a esa casa de cambio. enviándole m is ped idos por dinero y por todo lo
equ he necesitado. y desde medicinas hasta carruajes, quedando cada \·ez más complacido de s u actividad, baratura y
buena fe. por lo que no he rncilado en recomendarlos con todos m is amigos quienes como yo están muy contentos de
tratar con ellos.
Por su consejo empezé a ahorrar hace como un afio y a la fecha cuento con más de diez m il pesos con los que
estoy por comprar un rancho en México en donde pasaré fe liz el resto de mi vida.
Xo vacilo en recomendar a todos que ahorren y que inviertan sus ahorros en dinero mexicano garantizado y sobre todo que escriban hoy mismo a la i\layo's ~Ioney Exchange 323 E . Houston, San Antonio, Texas, haciéndole pe·
&lt;licio por lo que necesiten. seguro ·de que en esa casa hallarán. como yo. a unos buenos y sinceros amigos y a una honcr
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                  <text>Revista Mexicana : semanario ilustrado</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ALREDEDORES DE MEXICO, PAISAJE DE XOCHIMILCO.

�.REVISTA MEXICAN·A,.
.,

Semanario Ilustrado.

..

¡

. - ,

..

Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San

~ ·-

,,

-,~·

_,u

Antonio, Texas, under the Act. of l\Iarch 3, 1879

Afio

l.

San Antonio, Texas, Diciembre 26 de 1915.

Número 16.

Villa y el Villismo
La Corte del Patibulario.
La extinci6n de Francisco Villa como caudillo revol'ucio·
nario fue la nota sensacional en la última semana. El bandolero se encuentra vencido y ha llegado a este país, en donde hace pocos meses era aún tratado como "entidad internacional." Viene cargado de oro: trae como botín los pro·
ductos del saqueo impune de una naci6n; pero todas las ri·
quezas del mundo reunidas no le podrán proporcionar ni la
décima parte de la voluptuosidad de su antigua vida, caprichosa y errante, llena de audacias y peligros: pronto sentirá
el hastío de su existenc·a burguesa en el destierro, y reinci·
dirá en s'u afán inextinto de aventuras. Los hombres como
Villa no pueden estar tranquilos sino en un presidio: nacieron para llevar grilletes en los pies, y cuando no los tienen,
los buscan por extraña fatalidad. Dice Dostoyewsky que la
pr·mera obsesión de todo criminal consiste en visitar el lugar del crimen: por eso, Villa volverá a cruzar el Río Bravo para recrearse en el antigt·o teatro de sus famosas correrías. Entonces, quizás tropiece con el patíbulo que lo está
reclamando desde hace un ci·arto de siglo.
No existe en nuestra historia una figura q11e se pueda
comparar con la de Francisco Villa. En tres años se convirti6 de jefe de una partida de foragidos en amo a': soluto de
una Nación. Después de haber sido durante veinticinco años
camarada de patibularios, desp';és de segu:rlo siendo, gozó
de la embriaguez loca ce contemp!ar a sus plantas besando
sus botas enlodadas a eminentes personalidades que se habían distinguido en la Cátedra y en el F~ro. ¿QiJé prestigio
recóndito poseía este homtre singular para que los espíritus más orgullosos g' orificasen sus obscenidades de lépero?
¿Qué milagroso conjuro hacía que sus lacayos besaran el
látigo con el cual los azotaba? ¿Qué fuerza magnética emergía de su ser para que las gentes, en su presencia se olvidaran
de la dignidad y del honor?
Hombre vulgar, enteramente v·1 1lgar-nos dicen aquellos
que lo conocieron. Procablemente tienen raz6n; pero su vulgaridad no; fué obstáculo para que adornase su cuadrilla de
bandolero, con las charreteras deo Felipe Angeles, la casaca
diplomática de Miguel Díaz Lombardo, la toga austera de
Francisco Escudero, el birrete dóctoral de Miguel s ·1va y la
borla rniv~rsitaria de Valentín Gama. Hombre vulgar que
casi sin e; !uerzo realiz6 el placer inefa':ile de verse obedecido y aclamado por cna crema intelectual, que aunque degradada y abyecta tenía que mirar con asco la exaltación del
delito y la apoteosis de la obscenidad.
Felipe Angeles fue un alumno distinguido del Colegio
Militar en donde se graduó como Teniente de Artillería. Más

tarde fué pensionado en Europa, donde ampli6 notablemen·
te su cultura militar. En las escuelas francesas trat6 intimamente a las primeras personalidades del Estado Mayor y
contrajo franca y cordial amistad con los Generales Pau y
Foch, hoy figuras de brillantísimo relieve en la tragedia europea. A su regreso desempeñó en México comisiones técnicas de trascendencia y acabó por ser Director de aquel
Colegio, cuyos alumnos enseñaron en 1847 a morir en contra del invasor. Ese era Felipe Angeles. Pues bien un día
este hombre absurdo se olvid6 de sus lauros de estudiante,
de su cultura refinada, de su amistad con Foch y con Pau,
de su grado de General, del alto ejemplo de pundonor que
debía infiltrar en el ánimo de sus discípulos; y poseído de
rn vértigo de precipic:o, dej6 ideales, conveniencias, dignidad,
laureles, honor, por sentir la voluptuosidad inexplicable de
revolcarse en un estercolero.
Miguel Díaz Lombardo pertenece a una distinguida familia conservadora, que ¡::or sus preju:cios arcaicos de imperialismo, se mantuvo distante de los gobiernos de Juárez de Lerdo y de Díaz. Don Mig.iel hizo magnífica carrera de abogado, que perfeccionó en el bufete del cultísimo Emilio Parco: vivi6 apartado de la cosa pública hasta figurar transitoriamente en la Administración del Sr. Madero. Fernando
Iglesias Calder6n y Miguel Silva eran dos reconocidas intelectualidades que vieron con malos ojos la dictadura porfiriana, soñando quizás con la resurrección del legalismo de Don
José María Iglesias. Valentín Gama, era un hombre superior recluído en su gabinete de pedogogo y matemático, porque se conceptuaba muy por encima de su época. Todos parecían esperar mejores días, reservaban sus principiales energías para un tiempo propic:o en el cual su colaboración fuese már, eficaz a la República. Mas vino la conmoci6n revolucionaria. . . . . . y aquellos hombres que habían esperado
veinte años, aquellos que rechazaron con orgullo la librea
¡::orfiriana, no t11vieron empacho en domar sµs rebeldías de
antaño para incorporarse en el Estado Mayor de un presidiario. Odiaron la matona y füeron siervos del grillete.
¿ Qué hizo Villa para pervertirlos?
Nos explicaríamos perfectamente la actitud de ]os "intelectuales villistas" si Villa hubiera revolu~ionado moralmente; pero lejos de ello, cuando se encontró en el solio, siguió siendo el mismo, con su amor siemprq creciente a la
disoluci6n y al pillaje, al concubinato y al ro'\;)o, a la traici6n
y al cr1men. Las líneas de su rostro no se ennoblecieron
con el mando: su frente continu6 cetrina, llena de protuberanc:as y coronada por los cabellos alborotados del rijo-

�so; sus mofletes abotogados de infamia, siguieron en perpetua congestión-; sus ojos jamás perdieron la feroz desconfianza de las hienas; su nariz se mantuvo siempre abierta, como
sedienta de sangre; sus mandíbulas desproporcionadas crecieron en vez de suavizarse, como si procurasen eternizar
su apt:tud de triturar cartílagos y huesos; y su boca, aquella horrible boca de bestia nunca abita, ostentó siempre la
misma mueca abierta, como si constantemente estuviese lista
para vomitar insolencias y chocarrerías.
Pensando en este hombre singular y en los hombres que

¡0 rodearon conduímo¿ en que no fue una virtud emergente
de su ser la que lo hizo tener esclavos de la inteligencia.
Fué algo pavoroso y que casi nos resistimos ~ confesar~o:
fué una depravación general, una gangrena horrible, una fie-

bre de disolución que se apoderó de una sociedad corrompida, en un tiempo maldito, que recordarán avergonzadas
las generac:ones venideras. Afortunadamente, la eliminación de Villa no es un epílogo revolucionario como supone el
carrancismo. No! Es el prólogo de una serie de eliminaciones necesarias para la reconstrucción na~ional.

Admirable caFicatura de Villa, original de Santiago R. de la Vega Y que fue publicada en "Claridades" de El Paso Tex.

Reoista Mexicana,
Desea a sus lectores un Feliz Año Nuevo
que les compense de todas las desventuras de 1915.

Hombres y Reses
Desae Jauja.
A 13 de Diciembre de 1915.
Mi muy estimado campañero:
_ F irme en su idea de ir sembrando
de decretos el campo nacional, nuestro muy ilustre ex-senador de la era
abominable, ha lanzad.o desde Saltillo, durante su gira democrática, un
decreto prohibiendo la exportación
de cueros de res.
Ese documento ~s breve, tan breve
que sólo contiene tlll Considerando;
pero chorrea jugo de puro substancioso, porque en él se declara que el
alto precio de los cueros tiene origen
en la escasez de reses, y és ta proviene
de "Haberse venido sacrificando el
ganado desatentadamente, a veces en
forma delictuosa, con grave detrimento de la agricultura y de los intereses
públicos."
La claridad del documento, como
comprenderás, no permite que se diga quiénes han sido los causantes de
la escasez del ganado; pero por lenguas ponzoñosas se sabe que la obra
del carrancismo se inició g loriosamente con jornadas de abundantísima exportación de reses que se hallaban
"bajo la férula ignominiosa de sus
propietarios"; y at:nque esto ·no ha de
ser un misterio para el insigne redentor coah uilense, porque casi en sus
barbas, según las mismas lenguas
ponzoííosas, desatentadamente y en
forma delictuosa se consumó el sacrific:o, buen.9 es que a estas horas¡ quizá tin" poco tarde !-se t rata de reparar el daíío para que no siga el
grave detrimento de la agricultura y
de los intereses públicos, confonue
reza el decreto regenerador.
TT ablando un momento en serio,
permíteme exclamar: ¡Qué amarga
verdad la de Don Venus! Efectivamente, se ha venido sacri ficando el
ganado, corriendo con él a tierras de
Yanquilandia, y vendiéndolo a cambio
de carabinas y balas para combatir la
tisurpac1011. Porque la usurpac1011
tiene perfiles trágicos; pero ofrece todos los toques fascinantes del ideal
más puro, cuando es usurpación de vacas gordas, toros lucios, bueyes laboriosos y cabras lecheras! i Oh deliciosa égloga la que podrían escribir los Virgilios del carrancismo, rememorando el éxodo de aquellos ji,.
defensos animales conducidos por los
otros que iban armados hasta los dientes!

Las jornadas de entonces han de
haber dejado en el aire lamentos de
angustia mezclados con silbidos paYorosos. Las vacas, los toros y los
bueyes, muge y muge; las cabras, bala y bala, y los exporta dores, bala y
bala también _____!
Durante los días que permaneció en
Saltillo, Don Venus, no queriendo parecerse ni de lejos a Don Porfiri.o,
tan aficionado a cacerías, consagró
sus ocios a ejerc1c10s cinegéticos.
Quizá entonces, al hacer un recorrido por los feraces campos que ha cult ivado con patriótico esmero, se halló
de improviso, escopeta en mano, con
una vaca enflaquecida por luengas vigil ias _____ _
y dándose en la frente una palmada,
ha de haber dicho para su coleto:
"Voy a echar un decreto
Pa que ya no se lleven la Bueyada".
Y así nacería la nov1s1111a disposi~
c1on que viene a surtir sus efectos en
las crías de aqu ellos toros y de aquellas vacas arrebatadas al terruíío, y
los cuales dobla rían la cerviz co~ Yisibles señales de amargu ra durante la
caminata, y una vez allá detrás del revuelto Bravo, mugirían dolientemente en sus horas 110stálgicas. Los animalillos que entoiices por su corta
edad quedaban aquí, dejados por inút iles, !!orando su orfandad y su aban dono. serán los que hoy obtengan el
beneficio de no salir del predio nativo, destinados a perecer de indigestión por lo abundante y jugoso de
los pastos, baj'o el mismo diáfano
azul que cobijó su cuna, y al que
tántas veces habrán dirigido lánguidame:n le los ojos húmedos en demanda
de misericordia para que no se les sacrifique en fo rma del ictuosa.
¡Ay! Si nada más fa! taran cueros
de res en Jauja, no sería tan lamentable nuestra situación; pero si nos damos a contar los cueros humanos que
han sido perforados por las balas y
que estarán bajo tierra, aparte de los
millares devorados por lo~ cuervos,
desfilaría ante nuestros ojos una procesión dantesca! Verdad es que este
sacrificio no ha t enido características
del ictuosas, ni ha sido con perjuicio
ele la agricu ltura, porque cuando se
muere y se mata por un ideal tan seductor como el consignado en las glo-

riosas páginas del Plan de Guadalupe,
la existencia personal y la existencia de la agricultura significan lo que
un átomo en la inmensidad de los
espacios.
De acuerdo con el decir de las lengua s ponzoñosas antes citadas, nadie
sabe que en tiempo de la dictadura se
cometieran actos delictuosos tan seííalados y tan abundantes con el ganado, como sucedió desde la iniciación
de este surgimiento reformista. De
modo que por mucho que se apure la
memoria, no se da con otros culpables de tal delito que con la num erosa pléyade hacinada bajo la bandera
que enarboló Don Venus.
Sin embargo, no hay que perder
la esperanza de la democrática reivindicación C\!ando. se ~xijan Tesponsabilidades. Así como se fusiló a
García Granados, porque no pensaba
que ser carrancista fuera una virtud
Y se pasó por las armas a Gustav~
Navarro, porque fabricaba proyectiles
destiuados a defender el honor nacional cuand o en Veracruz tomaron hospedaje los yanquis, así también se irá
haciendo la investigación depuradora
del delito de robar ganado, y llevarlo
a Texas, y convertirlo en fusiles y parque para matar mexicanos, y entonces se verá cómo cumple sus ideales
la revolución, castigan do a los que
Desatentadamente sacrificaron reses
en forma delictuosa.
Comentan do el texto del famoso decreto, los meticulosos piens¡m que
habría sido más delicado no mencionar lo de la escasez, ni lo del sacrificio. ni lo de la delincuencia, ni lo
del detrimento, por aquello de que
no es prudente, ni piadoso, mentar la
soga en la casa del ahorcado; pero
Don Venus ___ __
que en decir la verdad no tiéne em(pacho,
no ha querido taparle el ojo al macho.

Y aquí da término esta mi duodécima epístola, no sin enviarte un a fectuoso abrazo.
Tu amigo y cofrade.
SILVERIO.

�que sne darra usted un permiso para

Sr. Dr. David Cerna.

El Presidente Lincoln y el Secretario Stanton
Anécdotas de Personajes Célebres.
Escrito Especialmente pa.ra "REVISTA MEXICANA"
Una afligida madre suriana que había logrado obtener del Presidente
Abraham Lincoln, el perdón para su
h ijo condenado a muerte como espía,
compareció en la Secretaría de Guerra. llevando el documento oficial en
que se ordenaba fuese puesto el reo
en abso luta libertad.
La dama &lt;lió el documento a un escri biente, y éste lo entregó al Secretario Edwin M .. Stanton.
m' señor Stanton era un distinguido intelectual; robusto, de baja estatura, barba larga algo canosa, ojos
negros y vivarachos; y de ligeros
movimientos de cuerpo, con tendencia,.a la nerviosidad.
Dirigiendo una mirada furtiva a su

visitante, exclamó :
-"Con que usted es la señora que
ti ene un hijo herido en la prisión,
sentenciado a muerte con10 espía?"
- "Por mi desgracia, yo soy," le
contestó la pobre mujer, derramando
copiosas lágrimas.

años, que hace tres se huyó de mi lado
y entr ó al servicio de las armas."
-"Ni una palabra más, señora," repuso el Secretario, montado en ~ra.
"N9 tengo tiempo que pe rder. Favor
de retirarse, que nada puedo hacer
por usted."

-"Bien; pues nada puedo hacer por
usted," continuó el Secretario, ya en
un tono más brusco. "Ni puedo emplear 1¡ás tiempo en escucharla. Si
usted ha dadq_ a luz y criado seres
para que se rebelen con tra el mejor
gobie rno de la tierra, sujétese a las
consecuencias."

-":C,.flas, traigo para usted una orden del señor Presidente", prorrumpió
la madre, en tono ele protesta.
-"Sí, señora, ya lo sé," repuso irónicamente el Ministro, "ya lo sé. Y
haré con esa qrclen lo que con muchas
otras de igual procedencia: me empeñaré a fin de que no sea obedecida.
Ahora,· tenga usted la bondad de retirarse."

- "Pero, señor mío," replicó la dama, entre sollozos, "mi hijo es tan
sólo un muchacho de diez y nueve

-"Pero el Presidente me aseguró

pasar al Hospital, toda vez que estaba
acordado el perdón para mi hijó." ~
-"Ah, ya comp rendo. 1fas, permítame usted, señora, que le haga
saber esfo : El Presidente es un imbé'cil, un egregio imbécil. Y ahora, ¿me
hace usted el favor de retirarse y dejanne en paz?"
-"¡Vaya un animal!", exclamó pa.ra
sí, indig nada, la joven que acompañaba a la angustiada madre.
Esta últiina agregó:
-"¡ Por qué se investirá de autoridad a individuos semejantes l"
-"Para mí es un misterio," observó la joven. "Sin embargo, se ha
asegurado que el señor Stanton es el
~ec retario de Guerr.r más grande que
ha figurado en n uestra historia."
Ambas damas regresaron incontinenti al despacho presidencial. Llevadas a la presencia del señor Lin.
coln, la joven contó al Supremo Magis trado de la Nación, el mal recibimiento que el señor Stanton había
hecho a la pobre madre, y dióle a conocer el leng uaje abusivo emp leado
por aquel.
- ''Con que el señor Secretario dijo
que i yo era un imbécil!, exclamó el
Presidente, frunciendo el entrecejo y
asomando a sus labios humorística
sonrisa.
-"Sí, señor," agregó la joven, "un
egregio imbécil."
-"Egregio, además" reputo el Presidente, la risa conteniendo a duras
pehas. ''Vaya, vaya _____ Bien; si el
señor Stanton ha dicho que yo soy
un egregio imbécil, así debe ser----porque, por experiencia, me consta
que el señor Secretario casi siempre
tien e razón, y siempre siente lo que
dice. Pasaré a verlo sobre el partictilar. Entretanto, no se preocupen
ustedes pot el in ciden te.-El hijo de
usted, señora, será puesto en absolu ta
libertad."
Dibujóse la a nsiedad en el triste
rostro de aquel grande hombre, escapóse un suspiro de su pecho, y la atribulada madre pudo observar, a l través
de aquellos ojos grises vagamente al
vacío dirigidos, una ráfaga de decisión
suprema, y del león el poder indómito.
Atentamente despidió a sus visitantes, y al punto trasladóse el señor
Lincoln al Ministerio de la Guerra.
El Secr etario, que en esos momentos acusaba un humor insoportable,
hallábase solo en su despacho, nerviosamente a su s illón asido. Con característica humildad preguntóle el Presidente las r azones que tuviera p~ra
r ehusarse a ejecutar su orden. Sin
vacilació n alguna contestó, colérico, el
señor Stanton lo siguiente :

-"Mis razones son muy sencillas.
La ejecución de ese traidor es de todo pu nto necesaria, pues ella forma
parte de una bien estudiada política
de justicia de qne esencialmente dependen el porven ir y la estabi lidad de
la Nación. Si he de ser yo quien
desempeñe las labÓres inherentes a
esta Secretaría, no permito que la intervención del Ejecutivo estorbe constantemente mis actos. Además, el individuo de mayor influencia en el
Congreso, me ha recomendado encarecidamente se haga en este caso especia l, estricta y pronta justicia. Por
tanto, yo aconsejo a usted, señor Presidente, se abstenga de entrar en abierta lucha con es·e Hércules de la política militante, y con particnlarismo
durante esta terrible crisis nacional
por que atravesamos."
A la verdad, los excesos de aquella época de historia política cu lminaron en los esfuerzos que, aun después
del injustificable asesinato del P residente Lincoln, se hacían para african'izar varios de los más grandes Estados de la Unión Americana; como
hoy, por ejemplo, con sus procedim ientos antipatrióticos, los jefes reYOlucionarios en la desventurada patria de Cuauhtémoe y de Juárez, tratan, al parecer, de substituir con otra
imposible, ¡ el alma de la nacionalidad
mexicana!
El señor Lincoln, sentado en un
confidente, cruzadas las piernas, con
toda humildad, sin proferir palab ra
alguna, 'y s in acusar la más leve emoción, escuchó hasta el último vocablo del discurso que le espetara su iracundo Secretario. Efectuando luego
un lige ro cambio de postura, y colocando las manos sohre sus rodillas, e)
impas ible Presidente, con toda saugre fría, clavó sus intensos ojos g rises sobre Stanton cuyos labios aun
acusaban movimientos convulsivos, y
expt:so brevemen te :
-"Stanton, yo creo que mi orden
debe ejecuta rse."
-"Pues no ha de ser así," con testó el interpelado, de mane ra decidida.
"Usted trata de interrumpir el curs,J
de la jus ticia, y yo no puedo ejecutar esa orden."
El señor Lincoln, sin dejar ele clavar su mi rada penetrante sobre el obstinado Stanton, pausadamente, y con
insistencia, exclamó:
- "Señor Secretario, esa orden debe
ejecutarse."
Al punto el señor Stanton &lt;lió media vuelta sobre su asiento ,tomó ía
pluma, mojóla en el tintero, corrióla
ne rviosamente, rápidamente, sobre
una cuartilla de papel oficial que te,
nía delante, y, después de calzar con

su firma lo que había escrito, se levantó, acercóse a l señor Lincoln, con
el documento en la mano, y pron unció
estas palabras:
-"Señor Presidente, deseo dar a usted las gracias por sus constantes de,
mostraciones de amistad hacia mí durante estos terribles afios de prueba
en que he desempeñado esta Cartera. La guerra ha concluido, y mis labores oficiales también han terminado. Le presento mi renuncia."
Del sofá lentamente levantóse el
señor Lincoln, y echó una mirada de
sorpresa sobre el rostro, enrojecido
de ira, del Ministro de la Guerra. Tomó el docume nto, lo hizo mil pedazos, y, colocando uno de sus largos
brazos sobre los ho:nbros del atolondrado Secretario, expuso, en tono casi paternal:
- "Stanton, usted ha s ido un fiel
sirviente público, y no es usted quien
ha de determinar la !echa y la ocasión
en que ya no sean necesarios sus
servicios. Siga usted adelante en sus
tareas. En este asunto que ha motivado nuestra actual entrevista, quiero que se cumpla con lo que he tenido a bien acordar. Pero _____ , de
·ello yo me encargaré personalmente."
Sin pronunciar una sola palabra en
contestación ,el Secretario S tanton,
visib lemente conmovido, volvió a ocupar su asiento; y el Presidente, satisfecho, regresó a la Casa Blanca.
De aqt:ella furibunda campaña que
se llamó Período de Reconstrucción
Nacional, y que tan sólo era un caos
en que estallaban las más tremendas
pasiones políticas, y en que tantos crímenes a diario casi se cometían, el
Goliat había ce dido a la pa labra persuasiva, caído inerme ante la serena
pero enérgica actitud, de aquel humilde David que tan hábilmente manejaba las riendas del "mejor gob t
no de la tierra."
Sea de todo ello lo que fuere, es
bien sabido que después de l extraordina ri o suceso que narrado queda no
tu \'o el Presidente Abraham Lincoln
amigo más leal, ni más grande admirador, que el Sec retario F.dwin M.
Stanton.
DA VID CERNA.
San Anton io, Texas, Dic., de 191'5.
NOTA.-No carece de autenticidad
la an terior anécdota, pues de ella han
dado cuenta varios autores, entre ellos
Thomas Dixon, jr., en su reciente interesantísimo libro :intitulado ·T he
Clansman. De esta obra principalmente me he servido en la preparación de l presente trabajo.-D. C.

�/

·Nuestros Iritelectllfllei '.- ','·,:

..

;~

.

Don Ricardo García Granados.
Su Vida, sus obras y sus luchas.
-Pero dice usted que aquel caballero es don Ricardo García Granados?
-Sí, señor. El mismo.
-Parece imposible!
Pero era él. Los mismos pasos,
los mismos modales, los mismos ___ _
Nada! Que no había duda. Que era
él. Y le seguimos.
Iba el l1om Ure incondcible, Un
traje negro y polvoso le servía de
vestido; un sombrero de alas anchas y
caídas le cubría la cabeza, y unas barbas tupidas, más descuidadas que lacias, le sombreaban la cara, dándole
todo un aspecto imponente.
- Pero este es García Granados, el
historiador?, preguntamos.
-Sí, señor. El historiador, el político el científico y el diplomático.
Ah! y el protagonista, también, de
una traged ia horrible, de un drama
bárbaro y salvaje como no lo imaginaron nunca los caníbales. Ese es
el señor García Granados.
Llegamos junto con él a su casa, y
con exquisita amabilidad nos invitó a
que entráramos.
- Pasen ustedes, nos dijo, y perdonen esta revolución. Soy emigrado,
y como me encuentro de paso en esta ciudad, no he tenido ni tiempo,
ni manera de establecerme.
-F.migrado ha dicho usted?
-Sí, seiíor. Emigrado. Y sin es-peranzas de volver. Pero no crea usted que es ia primera ocasión en que
me hallo en estas tierras. El primer
destierro lo pasé por culpa de don
Porfirio, y el segundo, ya lo está usted viendo, por ct.lpa de Carranza.
Hace veintidós años atravesaba la
misma situación. P ero entonces había un motivo, una causa fundamental: había ;itacado al general Díaz, y
sabido es que el general Díaz con todo transigía, menos con los ataques a
su administración y a su política.
- Error capital.
-Error o mala fe. El caso era ese.
Con mi hermano Alberto, -que erí paz
descanse.- fundé .un periódico en México. "La República" si mal no recuerdo. Allí estábamos don Justo
Renítez asústese usted, ¡don Justo
Benítez!, don Protasio 'fagle, don José Luis Requena, don Federico Gar0

cía y Alva, Antonio Rivera G, mi hermano Alberto y yo. Y por si le parece a tisted poco, el general Escobedo, que era accionista del periódico
y Presidente de un club reeleccionista. Opine usted.
-Un contrasentido.
-Ni más ni menos. Pues por esa
puhlicación fuí desterrado. J\H hermano Alberto fué a la cárcel; Rivera G. sufrió diez meses ele prisión;
García y Ah-a estuvo ocho meses en
la penitenciaría. Y mur.ió "La Rep$blica", Siquiera en aquella época,
con matar los periódicos estaba un o
a salvo de la persecución, y libre del
peligro ele perder la vicia. Regresé
al poco tiempo. Y tanto yo, como
mi hermano, resolvimos no meter• nos máS' en política.
-Naturalmente!
_:_fundamos la Academia de Ciencias Sociales, y me dediqué a mis trahaios de historia. Por cierto qt:e, en
190.f. abrió el gobierno un concurso
científico para premiar el mejor estu&lt;fo histórico-sociológico soqre la
Constitución de 57 y de las Leyes ele
Reforma. Y me tocó en suerte llevarme el primer premio. Un diploma y tres mil pesos en billetes fueron el pago d.:! mi trabajo.
-Y quiénes contendían en el certa111r11?
-~o lo supimos a ciencia cierta.
Porfirio Parra obtuvo un accesit y
Andrés l\J'olina F.nríquez, otro. Y no
s1·pimos más. Fueron sinodales el
Lic. Julio Zárate. el Lic. don l\Liguel
l\f acedo y el Dr. don l\la11ue1 Flores.
• -Casi nada!
-Qué tiempos. señor. qué tiempos
aqrellos ! Después, en la Academia
de Ciencias Sociales se trató ele mandar un delcg-aclo al Congreso Pan--americano de Río Janeiro, en 1906.
Y fuí agraciado con el nombramiento.
Joaquín Casasús se negó a hacerlo;
Ole1ra rio l\folina estaba también imposibilitado. Y fuí yo. Recuerdo que,
tan pronto como J enaro Raigosa me
&lt;lió tan grata not;icia, llegué a mi
casa y le dije a mi señora,- benclita
seiíora· mía!- Arréglame las P.e tacas, mujer.
J\I e marcho al Brasil.
Mi señora se echó de espaldas. No

podía pasar, como verídica, aqueila
noticia.
-Pero estás loco, Ricardo?
-Lo que oyes. Me voy al Brasil.
Soy delegado de la Academia de Giencias Sociales en el Congreso Pan-americano de Río J aneiro.. Y no hay remedio.
Salí; cumplí mi misión; me trataron
a cuerpo de rey; regresé; dí cuenta
de mi cometido. Y en pago a mis
servicios, me nombraron Representan te de México en los países .centro,
americanos. Residí en San Salvador.
-Y cuándo dejó usted la carreta"
diplomática?
-A la caída del General Díaz. Volví a mi tierra durante el régimen maderista a dedicarme a mis trabajos cie
historia. Fué entonces cuando la
Casa Ballescá se fijó en mí para hacer el sexto tomo del "t.féxico a través de los siglos." Labor en que me
he venido ocupando hasta la fecha,
sin mezcl.ftme en p0lítica, sin tomar
ingerencia en los asuntos públicos y
sin participair, en lo absoluto, de las
cosas del gobierno. Pero i qué quiere
usted! Vino la revolución; se verificó la tragedia que tocios conocen y
tuve que salir del país. Sin un papel. sin un alfiler que me· pudiera
comprometer ante los revolucionarios. Hice un viaje penosísimo. Salí
de México, disfrazado de lechero; a
lomo de burro la emprendí hasta Zumpango, y allí hice vida común co1r los
labriegos, cuidando de hacérmeles
agradable. Con el poco dinero que
pucle guardarme en los bolsil!os, compré mi pasaje hasta Laredo; tomé el
primer tren, y de mi asiento no me
moví sino hasta pisar tierra americana. JT asta entonces respiré tranquilo.
-Son muchas las molestias que se
sufren en el ca.mino?
-l\,füe usted. Los revolucionarios
no se meten con uno para nada. Y
no por falta de voluntad, sino porque
es imposible abrirse paso en aquel!os
grupos apiñados. Pero lo que es higiene, comodidad y 1'reposo_;.._.., 110
hay que pedirlo por ahora. Por precaución yo no me traje ni un papel.
Y la introducción de la Historia de
México, que fué lo único que vino
conmigo, traía, como recurso salva

dor, una carta suscrita con un nombre supuesto, que decía más o menos:
"Mi que6clo Gámez:
Le incluyo a usted el original de la
historia que me pide. Es de un amigo mío, y me parece que no le disgustará. Su servitlor. Roustoff."
Esa ha sido mi odisea. Ahora pienso ir a Nueva York, a buscar la. vida
en lo que pueda. Interrumpidos mis
trabajos históricos, no me queda más
recurso que ver la manera de pasar

este destierro lo menos penoso posible. Ejerceré mi profesión o barreré
los pisos. El caso es no morirme de
hambre.
Llegó a buscar a don Ricardo un
amigo suyo, y no quisimos quitarle
más el tiempo.
Le dimos las gracias por su amabilidad y nos despedimos.

pregunta :
-Pero este es García Granados, el
historiador?
-Sí, señor. El historiador, el político, el científico y el diplomático.
Ah! Y el protagonista de una tragedia horrible, que hará época en los
anales macabros de la revolució n.

X X X

Y al salir nos hicimos la misma

Alfonso ANA YA.

Curioso punto de observación levantado por los Ingleses en los Dardanelos.

�El País Perfecto
,.:",'

Mi qneri.do Silverió: ·
'l'ú me vives compadeciendo por
haber abandonado el territorio mexicano· é~· et1' glorioso' ·momento en que
nuestra Patria se convertía en Jauja;
pero es porque no has considerado
que desde hace año y medio disfruto
de la dicha inefable de vivir en Canaán, Y si ll egar a la tierra de promisión después de asolearse durante
'cuarenta años en el desierto, constituye una alegría inenarrable, ¿como
será de grande mi alborozo, al verme en Canaán, sin molestias ·de travesía, sin dejar muerto a Moisés en
medio del camino, y sin necesidad de
que los alimentos hayÍn caído rlel cielo, para no fallecer de agotamiento?
De seguro, Silverio, que tú etes un
hombre feliz por vivir en Jauja; pero
mi felicidad es m~yor que la tuya porque vivo en Canaán, la naéión perfecta. Bien es cierto que el exquisito
Anatole France ha encontrado a este
país más parecido a una feria que a
un a civi,lización; pero es sin duda alguna porque el discípt¡lo predilecto de
Renán tiene un alma arcaica, incapaz de comprender el ruído ni el estruendo de la vida perfecta. Tamb ién
es verdad qi:e Eca de Queiroz, el ilustre autor de "La Reli quia" y "El Primo Bas: lio," ha dicho que Chicago
se asemeja más a un gra nero que a
una metrópoli; y a l\í áximo Gorki le
ha parecido la "Estatua de la Libertad", la representación de la grasa y
de la mugre; pero estos juicios desfavorables sob re Canaán, agregados a
los del siempre sutil Paul Bourget y
a los del siempre nostálgico Pierre
Loti nada significan; si se tiene en
cue1;ta que Don Venustiano Car~anza, el regenerador de Jauja, encuen tra
a este país tan admirable, que a él
recurrió para la educación de sus familiares. Y 110 conttnto con enviar
a sus más cercanos parientes, ha pensionado a cinco docenas de maestros
de escuela para que vengan a llenar
sus almas de aquél e$píritu justiciero
y magnánimo, que nos hizo el favor
de apoderarse del p'u erto principa 1
,·
de Jauja, el 2J de A~ril de 1914.
Nosotros crefamos, ;hace veinte meses, que el desembarq}1e . d~_tr,opas canaanitas en el primero de nuestros
puertos constituía un ,ultraje a ,rnestra nacionalidatfC.qí.i"{~~igÜdle'scle iuégo cumplir el juramento de la prime-

/

Bellezas Infantiles

Desde Canaán
ra estrofa del himno nacional; pero
esta creencia obedecía a que nuestros
maestros, educados por Barreda y Ramírez, por Altamira-110 y Sierra, no estaban al tanto de la manera de impartir la enseñanza en Canaán. Ahora, que Jauja tiene la seguridad &lt;le
que la civilización canaanita será esparcida por los ses en ta normalistas
que vi.n ieron a este 1&gt;aís, podemos
creer que desaparecerán las sur.cptibilidades absurdas de antaño, y que
m:estro himno será reformado en los
siguientes términos:
"Mas si honraren

los Funston y
(Fletchers
Con sus plantas gloriosas tu suelo,
Piensa, oh Jauja querida, que el ticlo
Un esclavo en cada hijo te dio!"
Indudablemente, que Jauja ha progresado mucho; pero se debe a su "canaani.z ación" que comenzó hace dos
años y que se perfeccionará cuando
las cinco docenas de maestros de escuela enseñen a sus discípulos la manera artíst ica y humanitaria ele linchar un negro. En la época clr ·1a
Dictadura, para matar a un hombre,
se le atormentaba antes, con un fatigosísimo proceso, que duraba meses y en ocasiones, dos y tres años.
Ahora, no. Se le aprehende, se le
acusa, se le condena y se le ejecula
en un mismo dla. La muerte del Ing.
García Granados, demuestra lo adelantada que se encuentr'1 la justicia
jaujista e_!l su canaanización constan·
te, puesto ·q\le se le condenó a muerte,
a pesar de que el Agente acusadcr
sólamente pedía dos años de pri~ión;
sin embargo, bueno es decir q!te todal¡a
fa lta mucho a Jau1·a, y qi:e se imv
pone una ejecución como la del Genéral Orozco, enteramente conforme
con los principios más rudi.m entarios
de . equidad, para poder ~ecir qi~e.
Jauja ha entrado en el carril de la civilización.
Los trámites jurídicos de Canaán
son expeditos y rápidos: la prueba la
tienes en la causa qce se ha instruido
én contra ele! ex-Dictador de Jauja,
que desde hace seis meses no logra
que se practique una sola dili~encia
en el juicio que se l.: tramita ni se le
dé oportunidad para defenderse. Esto
es admirable por.que pone· é1e inanifiesto que las autoridades no recurren a

aquellas antiguallas que se llaman
declaraciones, careos, cÓmprobación
del cuerpo del de lito, conclusiones del
Ministerio Público y la Defensa,'· y
ofras cosas arcaicas 'que no son indis-'
pensables para impartir el Suum Cni
que."
Pero la mej or prueba del espíritu
justiciero de Canaá.n es lo que ha
hecho con Jauja en los últimos años.
Jauja era_antes una verdadera ignominia cargada de riquezas y adelanto,
con el fardo al?ru m~dor del petróleo
y con el lastre hor~ible del istmo de
Tehuantepec. Dios. envía a· las almas fuertes el dolor, y Canaán, con un
espíritu cristianísimo nos ha enviado
revoluciones, miseria, bandidaje, crimen, infam ias, y como si todo esto no
bastase, nos ha regalado a Don Ve- '
m:'s tiano. Este último regalo es tan
Yalioso, que si mis palabras fueran
oídas, propondría a mis compatriotas,
enviásemos a Canaán, como obsequio
especial, a Don Heribert'o Barrón,
único modo de pagar el favor tan
grande que nos han hecho.
Canaán nos ha quitado las riquezas, tal como un padre generoso quita
a sus hijos el dinero que habrán de
malgastar ; nos ha privado de la Independencia tal como se le pri va a un
menor de la libertad que lo perjudica: y siguiendo adelante en sus nobilísimos propósitos, ha convertido a
Jauja entero en una provincia de Canaán. Tu has contemplado esta evolución gloriosa, y te refocilas con tanta ventura desde Jauja. ¿Cómo 1i'o me
refocilaré yo qu e me encuentro en
el corazón del propio Canaán?
Y como los sesenta nacional istas
llevan' la misión sagrada de canaani;,ar a nuestros hijos, te voy a contar
en varias· cartas las g rand ezas de este
país. En una epístola te hablaré de
la natural eza, en otra de l Arte, y así
• por el estilo procuraré pintarte los
mejores detalles del alma canaanita,
para que ayudes a las cinco docenas
de maestros de escuela en su gloriosísima labor.

..

_J----

í

..

Y ahora, hasta la semana próxima.

'I'11 rolega que hien te estima,

Niña Berta Garza ·cantú,
VALERIO.

hija del Sr. Carlos Garza Cantú y Sra. Guadalupe
G . de Garza Cantú, de Monterrey, N. L.

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00
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El Beso

~

Por Jesús E. V alenzuela.

~

'

•

~'

Por Jesús E. Valenzuela

A Rosendo Pineda.

11
1 1

Sueña el rey que es rey, y vive
con este en;año mandando.
Calderón de la Barca.

1 1
1 1

Un oso y un tigre resguardan mi 'lecho;
un tápalo chino, colgado del techo,
esparce sus rosas en gayo dosel;
mis libros a un lado (mis viejos amigos
de dichas y duelos perennes testigos)
y al otro un espejo tallad o en bisel.

E n el fondo, hojas, p1antas regionales,
una po'icromia de juegos florales,
y en gót ico aspecto gallardo lebrel;
todo reviviendo por medios colores,
los tiempos heroicos de altirns señores,
de duras tizonas y blando ronde!.

Dos monstruos mar inos, enormes figuras
de fa unas extintas, cuyas dentaduras
mascan la penumbra con ira brutal,
retorciendo airados sus biformes colas
en los toques rojos de las largas o1as
aur:candescentes de 1:11 biombo oriental.

La blanca princesa ____ es un princesa,
como que entreabre sus labios de fresa
cuando estoy a solas en mi habitación;
y le entono versos, y le cuento historias
de amores arca icos y arcaicas victorias,
trorndor secreto de la tradición.

Enfrente la mesa de icónico estilo,
en ella un Aquiles, la Venus de ~l ilo
y un cofre pequeiio con cartas de amorde amor'---- de memorias de tiempos pasadoscon flores marchitas, listones chafados,
todo sin perfume, todo sin color-----

Yo sé que me ama. Sus ojos a veces
en las al tas horas me pagan a creces
mis tiernas miradas, mirándome a mí.
Le dije una noche: Princesa: te adoro;
y escuché muy claro su acento de oro
diciendo muy quedo: también te amo a tí.

A Manuel José Oth6n.
1 1

1 1

Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador, cuyos ruídos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, ¿a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá, ¿a la vida o a la muerte?_ ____ _
i Qué follaje le prestó la primavera!
i Cuántos pájaros de ignotos horizontes

en el árbol joven, fuerte,

11
1 1

jay! sus nidos suspendieron en las ramas !
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿que tú no amas?
¿Nunca fuiste
como fronda de i!usiones
por encima de los lodos
de la ,·ida breve y tri ste,
que así acahas con la fronda y las canciones?
Si es i:n mústil, lci1ador, para que ostenlr

Exornan el plano vecino del muro,
sepias, acuarelas, el perfil obscuro
de un sátiro joven y un rojo tapiz,
donde medievales artistas arcanos
milagros tejieron -yo adoro las manosdc luces y sombras, en raro matiz.
Sobre la una mano, fcrmosa doncella
sostiene una ave que espó njase en ella,
abiertas las alas queriendo volar;
con la otra, toma las áureas semillas
que una dama ofrece, puesta de rodil1as,
en ex traíía copa de espuma de mar.

Temblaron las flores de seda en el techo,
rugieron las pieles que guardan mi lecho,
oí como 1111 eco de estrofa nupcial;
y rápido, entonces, sal tando a la mesa,
dicicnrlo: Princesa, mi blanca Princesa,
besé de rodillas su blanco brial.
i Oh efímeros sueños!_ ___ Un sueño es la vicia.
Yo ví a mi princesa, princesa querida,
juntar a mis labios sus labios de miel;
y bajo su beso -quimera de amoresre,·ivos los tiempos de altivos señores,
de duras tizonas y blando ronde!.

•
Por el rojo campo, árboles y arbustos ;
y airando las manos, erguidas los bustos,
un fiel unicornio y un brarn león;
figuras egregias, solemnes r solas.
sosteniet1do lanzas cuyas banderolas
dcstienden al yiento su ilustre guión.

¿ Quién puede arrancarme mi efímero sueño?
Yo soy de mis sueños el único dueño;
verdad o mentira, yo he siüo feliz ___ _
Y ha puesto en mis labios sus labios de fresa,
temblando de amores, mi blanca princesa,
la blanca princesa del rojo tapiz.

su ('Scarlata guión la guerra,
111cn'ces que la tierra te sustentC',
ni tu huel!a señalar sobre la tierra.

110

i\!rira,
L·íiador, ese árbol f11é la lira

1

1 1

liLre y franca
q1.e esco~ió ~at11raleza entre la selva:
el invierno lo cuh, i,'1 de r-sc:1rch:1 hlanra
y el v('rano de hojas ve rd es,
para que la gran parvada pronto vuC' lva.
¿Por qué, clíme, leñador, con tu hacha muerdes
ese tronco qt:e es sustento
de las \'O ces de las a ves y de I vicn to?
Oh! ______ no sigas

el crncl trahajo n:do ele tu hacha:
d: ··y cosecha en la llanada las es¡.:gas,
de;a el úrhol a la furia de la racha.

¡:\!ira! _____ Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco __, ___ _
Si sacude el sol su lumbre,
o su du'ce haz la luna,
¡ qué infeliz desolación en esa cumbre!
¿ l'or qué el árbol te importuna?
¿ Por qué buscas con su muerte tu fortu na?
L

l\ o prosigas, leñador, tu Yil tarea;

vea
tu estulticia singular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol nob le sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobre los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que t us ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tu s afanes -rufo provecho- son prolijos.
¿ Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débi les mujeres?
Por la saiia de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
E n tu sórdida pobreza
rns matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
¿qué tú mismo no te escuchas?
¿y en tu espíritu no sie ntes
que erns árboles do'ientes,
que se abaten a tus golpes en la sie rra,
gala son y son riqueza de )a tierra?
Ohl las frondas, oh! las sombras, oh! los cantos
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la t\ mér:ca; el rlcs1erto
no es tan árido, tan tr iste, ni está muerto,
porque tiene sus esfinges y s11 s san tos.

�Los soldados franceses oyen misa antes de salir a la lucha.

Los soldados franceses dan sepultura a sus compañeros de armas.

�EL MAL VIS·.
Por la Condesa. de Pardo Bazán.
Entre las, mezquinas construcciones del barrio de la Julería, rlestacáhase una espaciosa, bien encalada, alta, con vol;ado balconcillo lleno de
cajas de cla ~:eles reventones y plantas
floridas.
1
Era la de:! jud'o Da\'icl, negociante
en joyas, telas y pieles, y el pensil
lo cuidaba su hija Séfora. que solía
asomarse par:i regar, y para colgar
al sol la jaula de 1111 mall'ÍS, d ruiseñor de a&lt;jnella comarca.
Aunque tan activo traficante, ciesmentía David las características dd
hebreo avariento y sórdido. Sus estancias lucían mobiliario más rico
que el del conde de Lemos, señor de
la ciudad. Su mano se abría frecuentemente· 'para la limos na. IT asta
a los men~tgds cristianos socorda.
Su rostro np era el de nariz corva y
boca astuta de los fariseos, sino una
faz grave y bella, con ahorquillada
barba rizosa.
Dentro de su hogar, David ocultaba, o por lo menos callaba, sus buenas obras, cuando en cristianos recaían, porque su esposa, Raquel, pro-

frsaha a 1os crist ianos odio de muer- sohre todo en las noches claras. rste. acrecentado por la rabia de notar t re iladas o lunares. :d nchas veces
q1:c ni su marido ni sn hija compar- oía Séfora, bajando la cabeza y cat:an tal furor, acentuado como mn 11ando, las discusiones de su padre y
monoman ía. Era una mujer qt e ha- de su madre, pees no siempre lograbía sido muy hermosa, de ojos so·11- ba David ev:tarlas con su prudencia.
hríos. cej:·s pobladas, labios qt•e ha-¿ llas olvidado, hombre sin frhía estrechado. y secado la cólera, y gritaha la matrona-cómo ahorcó d
hiliosa tez. Frecuentemrntr. tomal1a ronde ele l.t·mos a nuestro hrrm:ino
de la lciiera clos pa'itos. los ,rnza- Simcún ?
ha, los ataba. y arrojándolos al suelo,
-Simeón acuno .11011eda falsase comp'ac:a en escnpi rl os y pisarlos contesta ha Da,·id-y eso es un g-ral'e
delito, que la ley castiga con !a 1111.errepetidamente.
Cuando Séfora presenciaba estos te.
-llizo bien en falsificar la monerltrajes, su li ndo rostro, delicado y
pálido, se en·tristecía. Ella no podía da de los perros, contra los cuales
crcr qee los cristianos fuesen todos todo es lícito- replicaba ,·ibrante de
malvados y réprobos. Tenía, secre- ira Raquel.
- ~lnjer- adl'ertía el negoc'antc,tamente, 1•11a ami¡,'-1 crist'ana, la hi.:a
de 11 n ranac~cro qu e vi vía al lado de los hijos ele Dios no · deben entre sí,
la Tglesia conventual de Santa María, 11amarse perros ni decirs'e raca.
y \'endía sus hornadas a los frai'es, IT 0111 bres somos todos, los cristianos
Ocr.lta la amistad como. un delito, como los judíos, · y todos peéamos
era más íntima aun: buscaban ardi- ante la presencia del Señor. Ya te
des para reunirse, y se con taban esas he dicho una vez qne Rabí Jesús ennaderí'as que lisonjean a la gente jo- señó cosas verdaderas. Para que nos
ven: cómo se enfi la una sarta de co- perdonen, hay qne perdonar.
-A Rabí Jesús, el impostor, si volrales, lo bien que cantaba el malvís,

.....

viese al mundo, debieran crucificarle
otra vez~rugió Raquel, con luz siniestra en la mi rada.
Séfora, sin alternar en la di sputa,
guardaba en su corazó n las palabras
de su padre. Salía éste, la sigliiente mañana, a un viaje corto, para
vender por los castillos circunvecinos sus mercancías ¡Jreciosas, entre
las cuales, no sin indignación de Raquel, iban rosarios de oro y misales
encuadernados en piel arábiga y, acompañando Séfora hasta fuera del
pueblo al traficante, conversaron, libres de la vigilancia de Raquel.
-!11 i amiguita cristiana es muy buena-afirmaba Séfora.-¿ Por qué dice mi madre que todos los cristianos
son lobos, canes y buitres?
-Séfora-respondía el hebreo,ese odio que tu madre se complace
en cultivar, y que a su vez nos profesan muchos cristianos, sera nue~tra perdición. No: Jo ha sido ya.
Por ob ra de ese odio feroz, vagamos
si n patria y aislados como leprosos,
donde quiera que nos lleva el destino. 'I'u madre me aflige, me envenena el pan, con la maldición incesante colgada de los labios. Lejos de
condenar a los cristianos, ya que entre ellos vivimos, debemos hacer lo
posible para unirnos a ellos, ,para
hermanar nuestras almas. Oye un
secreto, hija-articuló bajando la voz,
aun cuando el arriuo, con la reata
de mulas cargadas de fardos, caminaba . muy adelante._:_Esos odios son
propios de gente baja. Nuestro Ra-

bino piensa como yo, aunque no Jo
dice, por temor a que lo apedreen.
Y, 1esto importa mucho, Séfora ! Atiende un consejo que voy a darte:
¡ Guárdate de tu madre! ¡ Es capaz_ ____ quién sabe de qué 1 Yo estaré de vuelta el sábado próximo.
La ausencia del padre coincidía
con la Semana Santa. Raquel, que
evitaba las fiestas de los cristianos,
todos los días, desde la mañana salía a vigilar algunos trabajos agrícolas en una granja que poseían alJí
ce rca. Séfora quedaba al cuidado
de la casa, con orden expresa 'de
no abandonarla un momento. Y la
n111a obedeció, hasta el Miércoles
Santo, en que un deseo impetuoso
agitó su espíritu, como agita el viento las parvas en la era.
QuerÍa asistir a las ceremonias religiosas en honor de Rabí Jesús.
Quería saber cómo era su culto, cómo narraban en el templo su historia, su martirio. Y fué a pedir a su
amiga, la panadera, ropa humilde de
cristiana.
Vistióse la doncella isrealita en
casa de su amiga; y ambas penetraron en la iglesia conventual, colocándose al pie del presbiterio. Iban a
comenzar los oficios.
Séfora, fascinada, miraba el retablo, recientemente co1ocado, resplandecie nte, con sus dorados nuevos,
flamíge ros, y sus frescas pinturas,
obra de lo que hoy llamamos un primitivo- pues esta historia es contemporánea del arte que enseñaron los

Van Eyck-. Allí estaba, en las tablas primorosas, Rabí J esúa, en tod~s
las escenas de su vida terrenal: e~
brazos de su madre, t:n ·,a gloria de
las Palmas, en la senda de la .Cruz,
en el patíbulo, y por último, dulce y
pensativo, triunfador, con el cabello
partido en bucles, los ojos abismales, y entre dos dedos de la alzada,
bendecidora mano, la blanca Hostia ...
El relato de la Pasión empezaba.
Era la traición de Judas, las palabras
de Isaías: "Decid a la hija de Sión
que su Salvador viene"---- Y la ruína de Jerusalén, y el relato de la celebración de la Pascua, y la oferta del
Cuerpo y de la Sangre, y luego, la
hora de agonía en el Huerto, y el
Prendimiento sellado con el beso de
traición, y los azotes, y el escarnio,
Séfora, extática, bebía el amargor
celeste del drama, antes para ella ignoto. Ansiosamente, suplicó a su
amiga que, por la tarde, volviesen al
Oficio de Tinieblas.
Y como lo hubiese ob tenido, los
Salmos cayeron sobre su alma, los
Salmos que ya conocía, pero · cuyo
sentido creía ahora entender por primera vez. Las lamentaciones y trenos arrancaron de sus ojos lágrimas
puras. Medio desvanecida de emoción, tuvo su amiga que sacarla de
la iglesia, vestirla otra vez y acompañarla hasta su casa.
· En el zaguán esperaba a Séfora lá
sierva de su madre, la vieja Sara; alborotada, haciendo aspavientos;· · ' •
-¿Dónde eras· ida, hija Sefora? Te

�busqué por todas partes, cordera mía.
/

¿ Y qué diré a Raquel cuando me pre-

·La Abeja

gunte?
Séfora hizo un gesto de indiferencia, enró y fué derecha al balcón; necesitaba aire. La nocT1e había caído
las flores olían a miel. El malvís aÍ
primer resplandor de la saliente l~n a
empezó a gorjear. El corazón de Sé~
fora se colmaba, como un cuenco don
de el vino aromado de las granadas
rebosa. Toda la plenitud de la savia
primaveral hinchada -:sus venas, y cada trino del pájaro aumentaba su ideal
delirio. Sentfa que amaba; que el
amor, por fin, la veucía deliciosamente. Y fué necesario que Sara la llamase a gritos para que se apartase
de aquel alto balcón, que tan lejos
estaba de la tierra y tan próximo al
cielo bañado de opalina luz ___ _

DE LA ENCICLOPEDIA DE ILUSTRACION Y CULTURA
Libro en Preparación del Lic. Francisco Elguero.
ABF.JA. El rumoroso y dorado in- rocío, tres gotas del divino licor, que
sécto, amigo de Virgilio y de Cervan- afanosos y diligentes, libaron tres intes, símbolo del trabajo asiduo y fe- sectillos que pasaban: la mariposa,
cundo y a quien la poesía sagrada la araña y la ABEJA".
ha comparado a una de las más ama"Desde entonces los tres aman el
bles vírgerws, a Cecilia la mártir, arte y lo cultivan."
musa de la armonía cristiana, de quien
Pero el pueblo también debe ser esdijo: "quasi apis ~rgumentosa Do- cuchado en este concierto de dioses:
mino deservisti", "fuiste diligente, coEl Capitán Stevens nos regala a' mo industriosa abeja, para servir a gunos refranes viejísimos y aunque
Dios."
. no conocemos ciertas palabras de
Amable insecto cuyo aguijón mismo ellos y tememos sean erratas, los inha servido para compararlo a la sáti- sertamos como aparecen en su prera más leve y alada, pero más útil cioso diccionario:
quizá, al epigrama gracioso y justicie"Abeja y piedra que treveja y pénro, del que dijo admirablemente la dola tras oreja y porte en la Igreja,
musa española:
desea a su hijo la vieja."
Por la traducción inglesa se ve que
treveja es trabaja, aludiendo a la pieA la abeja semejante,
dre de molino, e Igreja, Iglesia. El
Para que cause placer,
pueblo, que no se para en pelillos,
El epigrama ha de ser
quizó
desfiguró Iglesia y trabaja para
Pequeño, dulce y punzante.
hacer
los consonantes.
Martíqez de la Rosa.
cuga la abeja, miel torna,
"Cuando
El poeta de Mantua se deleita en
y
cuando
el
araña, poncoña." (Cuga,
las tranquilas Geórgicas, cantando la
es
chupa).
abeja y la colmena y el Falerno que

La mañana del Sá°bado de Gloria
volvió Séfora a la encrucijada a esperar a su padre. Cuando le vi ó
asomar, apoyado en su báculo, al
modo de los antiguos patriarcas, se
echó a s u cuello y declaró con ardie;te voz que suplicaba:
-Padr:e, tengo que confesarte lo
que sucede. Perdóname, no lo he sabido remediar. He ido al tem,p lo de
los cristianos en estos días, y he visto_ el retrato de Rabí J esúa. ¡ Tiene
tu misma cara! Es más joven, pero
semejanza mayor no cabe.
Callaba el negociante, sorprendido,
hasta que al fin prorrumpió:
Hija mía, no extrañes eso. Rabí
J esúa descendió directamente del Rey
David, y yo ____ yo, pobre traficante ____ , ló mismo. Por eso los varones de nuestra f.amilia se han llamado
siempre David. De nuestra casta esperamos que nazca el Mesías prometido.

endulza la miel de oro, y sus versos
serán repetidos por los labios de los
hombres que amen las letras y admiren uno de los encantos natu rales
que más enseñan, regalan y enamoran: la sana y honesta poesía.

-Pues bien, padre, has de saber
que amo a Rabí J esúa ___ _
- ¡Pobre niña! Hace siglos que el
Rabí ha muerto, víctima de los odios
- respondió el israelita sencillamente.
-Muchas vírgenes-contestó ellase reúnen para amarle en solitarios se . la tol?l (~ ceñida al talle. Dcsmonasterios, cerrados a las miradas • pues le s1rv10 la cena. Hací~ un luprofanas. ¡ Así lo haré yo!
na: argenta~o Y e l aire traía por el
-iRef!exiónal o, Séfora! Sobre to- abierto balcon auras de flor de sa úco
do, que tu madre no lo sospeche.
Y brezo. Séfora se asomó.
-No me importa, Siento un valor, una fuerza terrible que me irnpulsa. Yo misma se lo confesaré.
N o hubo que confesarlo. La noticia de la "conversión" se había esparcido por el pueblo. AJ llegar a
su casa, el rostro lh·idt'J de la madre hizo comprender a la hija -que
Sara, indiscreta, había hablado. Raquel, sin embargo, no abrió la boca.
Con manos trémulas, lavó los pies
a su marido Y los enfogó, desciñéndo-

Cantaba dulcemente el malvís, y
la niña pensaba e.n la felicidad de
amar siempre, siempre a Rabí J esúa
entre las paredes blancas del retiro.
después de recibir en la fr~nte eÍ
a•gua jordánica, que redime __ __ Le
amaría cada vez más. Le amaría por
su cruz, por sus clavos, por la cárdena brecha de su costado, por Jas espihas desgarradoras de su blanca frente __ __ Moriría amándole y Ju ego subiría hasta besar sus pies taladrados,

llevando la mirra de su amor en un
cáliz, como una ofrenda ____ Y se reclinaba, escuchando el pájaro misteri oso ___ _
Un vértigo nub ló de improviso los
ojos de la soñado ra. Sintió como si
en su cabeza entrase una enorme ·
tromba de aire que la asfixiaba. Aún
oyó, rn aquel supremo trance e:
último y romántico arpeg;o del' ruiseñor del SiL ___ - - -Luego, nada: su
cuerpo rebotó sqbrc los guijarrros de
la calle.
Y la tradición asegura que bara~da
ha.b.ían sido aserrados
por la mano implacable del · mismo
odio que cru cificó a Rabi Jesúa.

Y balaustres

Cervantes, en la g randilocuen te
pintura de la Edad de Oro, dice: "En
las quiebras de las peñas y en lo
hueco de los árboles, formaban su república las discretas y solícitas aoe·
jas, ofreciendo a cualquiera mano,
sin interés alguno, la fértil cosecha
de su dulcísimo trabajo."
En lengua alguna se ha elogiado
mejor una virtud con que las abejas
nos aleccionan: la liberalidad. O.tros
graciosos insectos e Jmo las mariposas, las arañas y las -hormigas, trabajan para si mismos; la abeja lo hace para el hombre t._mnién.
Goethe le dedicó una de sus baladas áticas y graciosas, como podía haberlas imaginado el más refinado artista ateniense.
'"Iba Minerva con paso ligero al
banquete de los dioses, que ya la· esperaban impacientes, y llevaba en la
manó una copa murrii1a rebosante de
la AMiBROSIA, licor suyo que debía
ofrecer a los inmortales convidados."
"Al pasar una risueña. pradera, la
prisa la hizo tropezar ligeramente y
cayeron entre la hierba, empapada de

El pueblo y San Basilio coincidieron, porque este gran Padre de la
Iglesia aconsejaba que en el estudio
de los clásicos paganos, se procediese
como hacen las abejas al chupar las
flores venenosas, que dejan la ponzoña y toman la miel.
La musa moderna 110 podía olvidar
el insecto que con fa mariposa y la
cigarra, deleitaba la flelena y la liltina, y Augier dijo:

"¡Sa bouche étroite est si vermeille!
¡ Son visage a tant de fraicheur!
¡ Helas I qui ne serait abeille
Auprés d'une si bel!e fleur !
Tienes los labios tan vi~os,
Tienes la cara tan fresca,
Que el alma, viéndote rosa,
Se quiere vo,lver abeja.
Rostand;- en el himno al sol de
Chantecler, que traducido publicamos
en otro lugar de esta Enciclopedia
(V. Rostand) no podía olvidar el
glorioso insecto y le dedica algunas
alusiones tan felices como fugaces.
Víctor Hugo en una sátira terrible
e injusta contra Napoleón 111, a
quien llamaba el "Pequeño", se acuerda de las múltiples abejas del manto
imperial de los Bom,partes, que también tachonan su blasón, y les dice
que ellas, castas, laboriosas, humildes,
liberales, abandonen el manto que
cobijaba la lujuria, !a pereza, el orgullo y la codicia.
Agreguemos al ramillete una flor
de la patria.
El Illmo. Sr. D. Arcadio Pagaza,
actual Obispo de V-eracruz, en unos
soberbios versos de un RETO (certamen poéti~o entre pastores) que dedicó al Illmo. Sr. Labastida, Arzobispo
de México, se dirige a las abejas y
les dice, en lengu~je que ella.s, si hablaran, usarían:

Castas abejas, que en el flavo estío
juntáis el polen de las tiernas violas,
y libáis en las nítidas corolas
el opalino y gélido rocío:
decidme, os ruego, en qué breñal sombrío,
en que plantel de rubeas amapolas,
en cuáles grutas, tétrica, y solas
tenéis oculto vuestro hogar natío.
Decídmelo por Dios. Si no me es dacio
celebrar en idilios inmortales
la piedad y el valer del g ran Prelado,
entraré en los oscuros lauredales
y en cestillo de mimbres aparado
le he de iuntar violetas y panales.
Pero es preciso que en ~ste artículo también hable la ciencia acerca de
la amable bestiecilla, como decía
Fray Luis de Granada.
Un ilustre sabio alemán, Christian
Henoo.nn Vossen, dice con todos los
grandes naturalistas:

"Cuando uno ve los brillantes lepidópteros o las diligentes abejas, revo·
loteando en torno. d_e una flor, se creerá sólo que bµscan miel, sin
sospechar los fines ulteriores que. la
P.rovidencia con ello se propone. En
muchas. pi.a ntas el _polt!p, ~eces,~rip a

�/

la fecundación es trasladado· del estigma al pistilo (ya de una misma
planta y de otra) por obra del insecto que lo agita o lleva por el aire.
Si llegaran a faltar los zánganos, la
planta del trébol desapareciera, porque sólo ellos, a causa de la longitud
de la trompa, pueden servir para sacar el polen y transmitirlo. Be suerte que hay plantas e insectos de tal
modo relacionados, que no pod rían

las unas fructificar sin los otros.
También aquí pertenece el hecho ob~ervado ei1 varios insectos de los que
chupan la miel de las flores, como
las abejas, que si por la mañana comienzan a picar en una planta, no
van en todo el día a plantas de otra
especie. Quizá sea la causa inmediata de esto el que la fragancia de las
primeras flores que liban, las penetra y embelesa, no dejándoles sentir

el perfume de las otras. Mas cuán
útil sea esto para la fructificación de
los árboles no es difícil de ver. Porque yendo el insecto de flor en flor
de la misma especie, deja caer en los
pistilos polen útil y fecundante, mas
si fuera a otras flores el polen sería
estéril y desa·provechado. (El Cristian ismo y las J mpugnaciones de sus
adversarios. Traducción castellana del
Jesuita Abacial, págs. 322. y 323.)
\

El Padre Melitón

/

Cuento.
-El Padre Mditón es un sabio!
Esta era la voz que, esparcida por
la ciudad de Madriü, cundió enseguida por las provincias de España. Y
desde las humildes moradas del pueblo bajo, hasta las gradas del trono
de S. M·. católica Carlos III, se afirmaba, como artículo de fe, la insondable sabiduría del modesto fra ile
carmelita del Convento de la Calle
de Alcalá.
El Padre l\fditón era un mozo, alto como un templete, fornido y de
tez morena como un moro, y de ojos
de mirada dormida, en contraste con
sn imaginación que, al· decir de las
ge ntes, siempre estaba despierta.
La fama del monje carmelita diariamente llevaba al convento a infinidad de necesitados de sabios consejos. Y era de verse con qué mirar de penetración escuchaba el fraile las cuitas de sus semejantes, y,
siguiendo la máxima que dice que
"de sabios es el callar," el Padre Melitón contestaba siem:,re con monosílabos, y en una vez muy tenue, casi
imperceptible, como si sus palabras
se desprendieran con trabajo del oculto manan tial de su ciencia.
Pero el Padre M'elitón era un sabio.
Por concesión del general de la
orden, estaba el Padre Melitón exento del rigor de la regla, y para él no
rezaban ni los contínuos ayunos, ni la
eterna abstinencia de carne, obligatoria para todos los demás religiosos;
y podía distraer su espíritu con frecuentes paseos, y ha_sta paladear
generosos vinos en recompensa 'de
los amargos tragos que daban a su

ánimo aquellos papelotes antignos y dicar a su memoria 6entido discurv1e¡os pergaminos, entre los cuales so, ensalzando no sólo su saber, sino
se pasaba las horas enteras el sabio también la modestia del humi lde fraireligioso.
le que, para huír del pecado de la
Y como también las rarezas son vanidad, no quiso que su trabajo fuepatrimonio ele los sabios, y la mo- ra conocido sino hasta después de
destia, atributo del religioso, el Padre su muerte.
M elitón había afcanzado consentiComenzó el lectora! de la comumiento de los super~ores para que el nidad la lectura del primer volumen,
fruto de sus trabajos y desvelos, re- y enmedio del más completo y respecopilados en grandes tomos empasta- tuoso silencio del auditorio, leyó:
dos, no fuera de nadie conocido du"Obras completas der muy reverenrante la vida de su autor.
do fraile l\'Mitón, de la Madre de
Y el Padre Melitón pasaba muchas Dios, de la orden de los Carmelitas des
horas del día y muchos días del año calzos; formadas de veinte volúmenes
encerrado en su cómoda celda, tras- hechos por propia mano del Padr~
mitiendo al papel el torrente de su l\[elitón, por la gracia y misericordia
saber inagotable, que la posteridad de Dios_. Libro Prrmero; capít'ulo
había de saborear cuando él pagara primero y único: DE LA FACILIsu tributo a la madre tierra, que DAD CON QUE SE ENGAAA A
tampoco en aquella época se detenía LOS HOM,BRES."
ante la ciencia.
Y el lector cuidadosamente cambió
Y llegó el día en que el cielo llamó la hoja, y después otra, y otra, y
a su seno al Padre Mlelitón, noticia un sudor frío de muerte, invadió toque, esparcida con toda velocidad por do SY cuerpo, y sus labios se cerra~da la corte de España, sacudió de ron, y sus ojos se abrieron mucho
'
pesar a todos sus vecinos. Y pobres Y el libro cayó de sus manos.
y ricos, y grandes y humildes, y
Aquél tomo y los diecinueve ressabios e ignorantes, pasaron, en silen- tantes estaban co1~pletamente en
ciosa procesión, ante el cadáver del blanco; pero en aquellos folios albos
sabio, expuesto a la admiración del dejaba el Padre M1elitón escrita una
pueblo en los atrios del templo.
verdadera obra de filosofía.
Con pregón se anunció el lugar,
De la facilidad con que se engaña a
día y hora en que comenzaría, en los hombres!
la iglesia de los frailes carmelitas, la
pública lectura de las obras comr·
Pedro A. Serrano.
tas, escritas por el Padre Melitón, y
que formaban veinte volúmenes de
dimensiones enormes.
Ante numerosa concurrencia pues,
se procedió a dar lectura de las obras
del Padre Melitón, no sin antes de-

Resumen de la Semana
VIAJEROS.- Según noticias · de cilla Hipólito Villa y algunos otros
Nueva York, recibidas en esta ciu- secuaces, y de la evacuación inmediadad, se sabe que acaba de arribar a ta de Ciudad J uárez.
No se sabe, a ciencia cierta, cuáaqu'el puerto, procedente de Europa,
el Sr. Lic. D. Luis Cabrera, ministro les sean los propósitos de los villisde - Ho:cienda en el gabinete de Ca- tas al dejar, en manos ele los carranrránza, y que está para llegar a la cistas, la importante plaza fronteriza;
misma metr.ópoli el Sr. Lic. Juan pero se cree, fundadamente, que ello
Sái1chez Azcona, que por algún tiem- obedece a la desmoralización que reipo' fungió de representante del ca- na en esa facc¡ón revolucionaria y a
la resolución que tienen sus jefes de
ml1ncismo en el Reino de España.
retirarse
de la lucha armada para disSegún los rumores que circulan, el
frutar
de
sus "economías".
Lic. Cabrera volverá a hacerse cargo
SE RETIRA.-Los periódicos de
de '. su alto puesto en el gobierno de
"fado," y el Lic. Sánchez Azcona San Antonio, Texas, que se publican
ocl~pará la cartera de Relaciones Ex- en inglés, dan la halagadora noticia
de que Francisco Villa está decidido a
te;fo~es en el gabinete provisional.
Sii1 embargo, dícese que ambos in- abandonar la revolución, a renunciar
dividuos no marcharán a la Capital el mando supremo de sus tropas y a
de la República, sino hasta que se en- internarse a territorio americano, si
cuentre allí don Venustiano Carranza, las autoridades de este país le garandespués de terminar su gira pacifista tizan la vida e intereses.
Parece ser,-seg{m se desprende del
por el territorio nacional.
!ÓBSEQUIO MACABRO.- Un co- caso de referencia,-que el jefe de
ronel carrancista, apellidado Galicia la fracasada Dívisión del Norte se haLuna, dirigió a Pablo Gon~ález, con lla desilusionado de su campaña milifecha 12 de los corrientes, t1n telegra- tar, y que, ante el abandono de que
má concebido en los siguientes térmi- está siendo objeto por parte de sus
principales lugartenientes y el peligro
no~ :
de ser fusilado por ellos mismos, ha
.¡,Hónrome en remitir a usted, mi
superi.or, la cabeza del general científico Juan. B. Hernández, como regalo' de Navidad y como demostración
dé nuestras actividades.
I'J uan B. Hernández era un científico que prestó muchos servicios a
Pbrfirio Díaz y que estaba emparenta:do ·con el usurpador Huerta."
Ha sitio generalmente repudiado est; proceder, que pugna con la civilización, y que evidencia el ínfimo nivel moral en que se hallan colocados
los que se titulan redentores de México.
Pero hay que hacer constar que el
militar sacrificado no es don Juan A.
Hernández, general de la extinta institución y consuegro del ex-Presidente
Huerta, sino el general Juan B. Hernándéz, viejo servidor de la Patria,
que por mucho tiempo d_esempeñó el
puesto de Jefe Político en San An--drés Chalchicomu_la, Puebla, y que
últimamente ocupó el cargo de Comandante del Fuerte de San Juan de
Utúa.
DE BODA.-EI 18 del actual , sin
las ceremonias rituales de protocolo,
contrajo matrimonio el Presidente de
los Estados Unidos, Mr. Woodrow
Wilson con la señora Norman Galt.
EVACUACION.-Telegramas recibidos por un periódico local dan
cuenta del inesperado arribo, a la
ciudad de El Paso, Texas, del cabe-

resuelto retirarse a la vida privada,
al decir de é¡, "como compete a un
mexicano patriota, que ama a su país
y que no quiere entorpecer, por más
tiempo, el restablecimiento de la paz."
CONFERE NCIA.- Varios jefes villistas han celebrado una conferencia,
en la ciudad de El Paso, Texas, con
el cónsul carrancista Andrés G. Gar-

cía.
En dicha conferencia se trató de las
bases y condiciones sobre las qu'e podría plantearse la rendición de algunos
grupos armados de la Di.visión del
Norte. Pero no se tienen noticias
exactas del resultado.
NUEVO JEF E.- Corre insistentemente el rumor de que el general José Isabel Robles, ele las fuerzas convencionistas, ocupará el puesto de Villa como comandante en jefe de las
tropas de éste.
Dícese también que Robles, en combinación con el general ex-federal
Ocaranza, dirigirá las operaciones en
el norte de México, de acuerdo con
una nueva revolución contra Carranza.
No se tiene confirmación de esta
noticia.

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1

San Antonio, T ex.

[.

�Et.Pritlcipio delFin
La famosa Convención
que pagó negro tributo
llenando de horror y luto
a ' nl\estra pobre nación,
con la fuga de un ladrón
ll ~gó a su esperado fin;
y hoy Carranza el comodín
dice con satisfacción:
-ayer arañé el violón,
pero ya tengo violín ____ ~

""Vl
j

El part ido carranclán
empieza a sentirse bien,
pues queda, en un satiamén,
dueño del trigo y del pan.
Más duke que el mazapán
le es a Venus la cuestión,
pues 110 le causa opres ión
su conciencia de sultán
más negra qlte el alqu itrán
y que la faz de Barrón.

...

Los no pocos federales
que ensuciaron sus galones
s¡rviéndole a ln chacales,
hóy, 9ueños de cuatro reales,

ai vn~lo cruzan el Bravo
y de Wilson al esclavo (!)
ofrecen servir leales,
p\'1es para ____ señores tales,
"un clavo saca otro clavO----"

Y. mientras tanto, Obregón,
que me dicen no es muy suato,
le arregla .su "carbonató"
al celebrado barbón. ,
Sé hará la revolución
número cincuenta y tres----'pero muy pronto, a su vez,
cesarán inquina y daño:
¡no se hacen tántas a l afio
que no se paguen al mes!

.'·

(1).

DESIDERIO.
Léase Carranza.

. E n _el cementerio que rodea la igles,a, siempre fresco, lleno de flores, y
dorado por el sol, vi una muchacha
de diez Y siete años, aun no cumplidos, apoyada sobre una tumba y riendo a carcajada tendida.
No es posibl'e imaginar nada más
hermoso que aquella criatura angelical, esbelta, agraciada, con sus cabellos rubios, no muy largos, sus ojos
centellantes Y sus labios de coral.
. Per? me disgustaba que 110 dejase
de reir, porque no está bien eso de
mostrar alegría junto a las tumbas
donde yacen los muertos.
Mie acerqué Y no pude resistir a la
tentación de hablarle en estos términos:
-Hace us ted mal' en reírse señor ita. Estoy seguro de que no' ha conocido usted siquiera al que descansa
bajo esa losa.

. ."

.

.

/ .

-¿ Qué no le he conocido ?-dijo l,a
joven.-¿ Qué no le he conocido? Era
• mi novio, que me adoraba ton delirio
: Y a quien yo correspondía con pa• sión. Mi fe licidad era la suya; corrían parejas nue~tras esperanza.s,, y
cuando mi amado murió, creí morir
yo también.
·
··
-Pero el caso es que usted se ríe
-repuse yo.
-¡ Ah !--contestó la doncella.-l\11e
río para rendir un tributo a mis recuerdos de ventura.

Ciudad J uárez siente ya
las botitas de Obregón
y, no obstante la estación,
de gozo floreando está.
Carranza espera el maná
que don Wood row le ofreció,
Y· exclama: primero yo
y en seguida Dios dirá ;
¡y muy satisfech9 'eS'tá .. ~
pbrque a Santa Anna inJtó _____ ¡
Es la angustia general
en nues tra pobre nación ;
que huyó Caco de rondón.
pero Cestas, que es igual,
encarnado al natural .
en don Venus harba-flor,
con mengua del patrio honor
dará a su amo paternal
media tierra naiconal
porque lo haga dictador ____ _

. -LA CARC!}JAD:I).

-¡ N" o comprendo'-----Cua ndo vivía, estribaba su mayor
goce en verme alegre y contenta, y
si me p usiese a llorar sobre su tumba, estoy segura dé que habría de
producirle un profundísimo pesar.

CATULLE MENDEZ.
[jfttc_:,g;a!ir:i&amp;i_H-1~~·-

.. . -~~ ... ~ .',

,Origen del ·nombre de alg~nas flores.
La fucsia tomó su non~bre &lt;le Leo- de la ninfa de este nombre cuya hisnardo Fuch, un sabio b¡:tánico ale- toria refiere Virgil io.
ftián.
Cuenta Ovidio que un joven- bie n
La begonia, fue llamada así en ho- parecido llamado Narciso se convirtió
nor de Mt Begún, botánico francés. en la flor que ll eva su nombre.
Jazmín es corrupción de la palabra
· Lirio se deriva de la palabra céltica
árabe ysmin.
li, que signi fica blanco. Esa flor ha
El plúmbago se llama así, porque sido considerada sie.mpre como emlos médicos antiguos suponían que blema de la pureza.
era eficaz para curar el envenenam1e11Pedro M agnol, Profesor de Medicito por plomo.
na en la Universidad de Montpelier,
El nombre de la : lila es casi igual F rancia, tlió su nombre a la magnolia.
al que es ta flor tiene-- en persa.
E l adortis tomó su nombre del herAlthea procede de una palabra grie- moso joven de s u nombre, muerto en
ga que significa "curar."
una cacería.
La dahlia tomó su nombre de un
Desde muy antiguos tiempos se ha
célebre botánico sueco, Andrés Dahl, considerado el pensamiento como 1111
que fué discípulo de-Lineo. - • .,,. ~
emblema de recuerdos carifiosos .
El amarilis fué llamado así en honor

BOLAS DE MIGAJON·
-Y a Zapata para con Wilson?
-Templado!

E l colmo de la . pretensión periodística:
escribir cien veces "el, la, · el la." Y
llamarse "articulista." Uffl
Los americanos. han dado en llamar
"bill" a las facturas. Y tienen razón. Ap enas hay algo más "vil" que
una factura!
-¿ Qué desea usted 'de "chr\strnas"
a los mandatarios de Washington?
-De "crismas"? Que se las r&lt;;&gt;mpan.
Y perdón por la molestia ___ _
Cuestión de temperatura :
- ¿ Cómo ve usted a Wilson para
con Carranza?
-Frío.

Al temperamento inventor de los
americanos cuadraría bien descubrir
una hornilla para freír este invierno.
Porque, a la verdad, se presenta
muy "crudo"!
-¿En qué se parece una crónica de
Urbina a la imbecilidad de Carranza?
-En eso. En qu e es "crónica."

r

Lansing ha dicho que la cuestlón
con Austria lo tiene muy ocupado. Y
Wilson, por su parte, afirma que él
se ha ocupado mucho antes que Lansing.
Esto quiere decir que Mr. Wilson
se ha "pre____ ocupado."

- Una palabra musical :
-Re-la-mi-do.
Otra, aritmética:
-Re ____ diez !
\Vilson, entrando a un café,
-hay té,inventó una infamia ahí,

- J;laL-tí,con furor de i Belcebú,
- ¡Ay, tú!Se salió de donde "hay té",
se introdujo donde "HaL--tí,"
y se ~eropió por ailí
lo que ~~ginará ..usté,
"Hay té," "Hai_ __ tí"---" ¡ Ay tú".

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equ he necesitado, y desde medicinas hasta carruajes, quedando cada vez más comp lacido de su actividad, baratura y
buena fe, por lo que no he vacilado en recomendarlos con todos mis amigos quienes como yo están muy contentos de
tratar con el los.
Por su consejo empezé a ahorrar hace como un año y a la fecha cuento con más de diez mil pesos con los que
estoy por comprar un rancho en México en donde pasaré feliz el resto de mi vida.
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tlido por lo que necesiten, seguro de que en esa casa hallarán, como yo, a unos buenos y s in ceros amigos y a una honO'
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Lic. ·Nemesio García Naranjo,
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Niña de Carlos
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derecha que de derecha a izAnagrama de una comedia esquierda.
. pañola.

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IDon Elías ·I
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1252
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14316
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123456
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2
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1915. Año 1. No. 16. Diciembre</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
Enero 2 de 1916.

Precio 1O centavos.

Volumen 2. No. 17.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entcrcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San

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Antonio, Texas, under the Act. of 1Iarch 3, 1879
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Año Nuevo, Vida Nueva.

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La Vuelta del Espíritu Heroico .

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Número 17.

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San Antonio, Texas, Enero 2 de 1916.

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El año ha terminado, ¿qué nos traerá el año n::evo? Pasó el de 1915 y en vercad que ninguno de nosotros, los hijos de naciones en guerra, lo hemcs despedido como otras
veces; no herros sentiC:o al recibir al nuevo, aquellas lágrimas de felicidad que r.os anegaban los ojos al mirar a los
seres amados, a la media noche, cuando levántabamos los
vasos en un trindis fraternal de felic;taciones mutuas, en
torno de la mesa florida, en tanto la música hablaba por
nosotros y sotre la cit:cad despierta y espectante, cantaba
el coro de las campanas, ben:iiciendo al cielo.
En vez de cantos, nos parece oír gr:tos de dolor y de
odio; a lvs voces de awor y de concordia han sustituído c'amorcs de g·•e1ra y de matanza y, lejos de los campanarios,
mide el cañ(n en nucrtra fcrra r'tmos de m~:ertc sobre la
desolación de los can-pos fratricidas.
Pasó 1915 y, al volver hacia atrás la vista, en la invitadón q ·e siempre hace el año nuevo, un instint ivo movimiento de protesta quit're borrar este año último y el anterior
y otros más. Atcrmentacla la memor:a tusra refugio en lo
rasado y tusca consuelo a s·1 angustia retrotrayéndonos a
nuestro México de 1910, el del Centenario, y evoca aquella
suntuos·dad para poner en la amargura de hoy el hechizo
de aqt'el vino encantado del México de ayer; cuando aun era
la Patr;a, rna y grande, des!· mbrante de majestad, de riqueza y de esperanza. C• ando era tan imponente y veneracla ql'e ro intentatan h1 m:llarla, q •e los más grand-::s Soberanos de la tierra enviaban a los más encumbrados embajadores; cuando poseía los tres dones maravillosos: la
juventud, con la a'curnia, la ínter gencia y la bondad; mando había adqu:rido después de sus largas cris:s, un addanto y una cultura q•·e eran asomho d-:: los países originar:os
de la civilización, a la q"e ha'&gt;ía aportado dos mat'ces más:
el de la S"avísima ternnra de sus m!'jeres y el de la fina cleganc;a de s',•s arffices.
Fn aquel tiemro r"do presrntar ante el esplendor de los
extraños una socicclad hechicerfsca de be'leza, de elegancia y de gusto; ante los artistas y los sabios, pudo estar orgo l'osa de sus grand--~ -o~t·~. de sus pintores y de sus músicos. Y si .iun no 11 •r;al-a a c'ar ma~stros 21 mundo ni ejemplos al f turo, poras riae'o'lrs, quizá n :ngur.a, podían enorg,.llecrrse como ella &lt;le conocer los traestrcs y los modelos
extraños, p--es todos los sabio!;. to:.las las escuelas, todas las
doctrinas Je rran famiEares. Fra 1:na gran Matrona que env:aba s ·s hijos a Grecia para hered11r a Grecia en Roma. y
qne eSTleraba el más alto destino de la fidelidad de sus hijo6
y del heroísmo de su raza.
El tiempo implacable obliga a repasar estos cinco años

horriLlcs, y su ra~o arranca un grito de angustia. Hablábamos de nuestra estirp:, de nuestro orgullo, de nuestras grandezas y he aquí que aquel regio esplendor fué como el de
In inccnd· o; q e i.:quel'a hechicería encLbría un principio
mortal; q· e '•na mulftud desheredada, oprimida, sin luz en
los ojos, meditai:a en silencio. Que bajo el sonar de las orquestas murmuraban cóleras sordas y aquella Corte, como la
cxquisüa de Luis XV, as:stía, cubierta de lujo y refinamiento, a su d;solucién y a st·s ft nerales.
Sí, mas no es razén que fa'te luz para dejar la casa en
tinictlas~ no es razón q .. e haya desheredados ¡:ara destruir
lo; b;cncs rratr rnaks, y est'.Js cinco años ndastcs, celosos
de la opt lerc·a ele 1910, r.o JleYaron pan a quien carecía de
él, ni j' src·a a ks cpr:mid · s : soplaron toc'as las antor :has,
dcrr irLaron todas las mans:cn(S y acabaron, no con los vicios de 1910 sino con la here~ad entera, con todo el patrimonio. Si en 1~•10 rodíamos estar orgul'.osos de la op•1lencia
m;i.ternal, hoy, en c2ml&gt;io, sólo sentmios dolor o vergüenza y
el viento de d:ciemtr:: rasa funeral esparciendo despojos y
cenizas ..... .
Año Nuevo : T ambién al otro lado del océano ruge el
cañón rnt re los campos; también al!á caen los hombres a millares, matacos por la metra'Ja; pero hay un resplandor sotrchurnar.o en esa lucha y nun-::a espírit ·s mortales tuvieron
ccasión de admirar hechos más grandes: ni los cantos de ia
Ilíara ni los anales de Alejandro son comparables a esta
granclicsa traged;a en la que está rehaciéndose el munao.
Hay ,·na id~a en cada frente y una hoguera en cada pecho: d rhoq .. e de las arwas tiene rcsonanc:as eternas y de
rsa confla¡:-rac'ón ::;urgirá una h ·man:dad nueva, o para der ir·o exactatrente: reno··ada; porq•·e es el mundo antiguo,
dd heroísiro. en lucha con el mo:lerno. del tráfico. En esos
carnrcs de haz;,ñas sorrchumanas, rna cosa se disc"te, se
afrrna v va a srr res .. elta: la funda'llcntal y ddin.tiva, y en
un molde terrrnal, el bronce y el h;erro fundidos están vaciando, arri?s1r'os con carne y ron sangre de hoy, la estatua
11rit'cr1,a ,. ·;n,..,.n•tal dr Palas At&lt;"nl'a: de la idea de Patria.
C'11da m,;¡ de l;,s n;,c· 0'1&lt;'S ronrnrr~ a 111 e-ran rl'novación y
!'r:¡ ero' f .. rr" rI r~!;"ltaAl'I la :rria,rn ('I r¡ sacrificio y la ley
c'f' ~ jec:fn a la n:irinn;,l'd,..t V a 1~ r~7 .... c,nedará romo !PCr;ó,, sur,rt&gt;rra oue rrct;f;&lt;'ll" las rr,entiras r1,. la h·storia y los
r1:~fr~r..-s ~e h. esnrcnlación rro-lerPa. en }'IS º''ª Pstál-amos
n··trir1os l-?io l?s frrr:&gt;s dt&gt; ilrr,-,orra6a v tlt&gt; inifi_vid,·al'smo.
Allá !"" forn-an las p;:itrias nul'vas: PO&lt;;otro-;. la d~sha.
r"m&lt;'s: ará se agrun:in los honibr,.s en !Yf"nos t :,n corr,pa"tos ou~ oa ra arrancar a uno de ellos o oara oenetrar en la
masa, hay que pulverizarla toda, y de la egoísta competen-

�cia mercantil, llegan los hijos de un mismo pueblo a la in·
audita abneg&lt;1ción de la muerte. Nosotros, al contrario: he·
•
1
mos roto las hgas, hemos desbaratado el hogar. Como en
la inmortal fábula griega, han sido sacrificados, para aplacar
el hambre pasajera, los rebaños sagrados de Apolo: los principios del orden y de la armonía, la solidaridad y el ideal,
y la tormenta hace naufragar todas las naves y arroja sólo
cadáveres a las orillas. Desp11és del sacrilegio, toda la tripulación está perdida : riñen los compañeros de una misma
nave; la tempestad parte las quillas y náufragos y dispersos vagamos todos a merced de las olas encrespadas, en tanto la Patria, como dolida Penélope, hace y deshace la tela de
su vestidura temblando de pavor ante el agravio de caer en
brazos de los P retendientes, y aguarda con fe inquebrantable
la vuelta del espíritu heroico que haya de salvarla.
Y la memoria y la esperanza se unen para decirnos que
así es, que así existe para nosotros, que se halla intacta, inviolable en nuestro corazón, que sólo falta volver a unirnos,
a ponernos el uno al lado del otro, como lo hacíamos en ca-

.

sa, cuando éramos pequeños, para ver que somos felices con
sólo vernos reunidos! Que si alguien o algo trata de separarnos, de romper el hogar, hay que desecharlo, que arrojarlo fuera, para que la casa siga en paz.
Así, los que están en casa no llorarán por los ausentes,
los qt.:e estamos ausentes no sentiremos esta horrible nostalgia del hogar, y después de tanta angustia, de tanto desconsuelo, verá la Patria a sus hijos en torno suyo y después de
haber aprendido, los unos en la guerra, los otros en el dest ierro, q,1e no vivimos los hombres sino como partes de una
patria, al levantar nuestros vasos, a la media noche, saludando un año nuevo, la nueva regla de vida hará que al mirarnos en los ojos tengamos la mayor de las felicidades y
el único duradero de los orgullos: el de poder, al fin de los
años nuestros, brindar a la vida y a la muerte, con la certeza de que hemos cumplido con el mandamiento de honrar
padre y madre, y en el destino de la patria hemos preparado para ella muchos felices años nuevos.

~

La _Estatua de la Libertad.
Desde Canaán.

SR. GRAL. VICTORIANO HUERTA. QUE A PESAR DE ENCONTRARSE GRAVEMENTE
ENFERMO. SIGUE DESPERTANDO EN LOS ESTADOS UNIDOS EL MISMO TEMOR
QUE DESPERTO CUANDO SE ENCONTRABA AL FRENTE DE LA
REPUBLICA MEXICANA.

M'uy querido Silverio:
A tí te consta que una de las cosas
de este país que más ha despertado
la admiración de las gentes de Jauja
es la famosa estatua de la Libertad,
que según el decir de los canaanitas
"ilumina con su antorcha al mundo."
Este sonoro decir ha servido entre
otras cosas para que Moheno compare
ingeniosamente la referida estatua con
aquellas gentes que son "candil de
la calle y oscuridad de su casa," porque a decir verdad, la antorcha que
ostenta la ,i.gura liberta ria, con ser
enorme, apenas si ilumina cien metros en su derredor.
Aunque mi tendencia marcada a una
aristocracia intelectual me ha hecho
siempre preferir tm Leonardo, esclavo de un Francisco J, a un gañán
manumiso cantando la Marsellesa, era
tanto lo que había oído decir de la
estatua de referencia .que sentía una
curiosidad inmensa por conocerla. Y
me figuraba que era un bronce milagroso, simbólico de todo un pueblo,
que levantándose sobre rutinas y prejuicios, invitaba a la humanidad a la
concordia y al trabajo.
Enorme fue mi sorpresa al encontrarme no con una Diosa presidiendo
un pueblo y señalando los derroteros
del porvenir sino con una figura desproporcionada y contrahecha, que a
pesar de su estupenda estatura se veía
aplastada e insignificante. Quizás ést o te parezca extraño y hasta contradictorio, querido Silverio; pero mi al-

ma romanti.cona y algo sentimental
t iene su manera arcaira de contemplar las cosas; y probabl~mente por
eso, las dimensiones no entran para
nada, en el concepto que tengo formado de la inmensidad. Uno de esos
edificios fabu losos de cincuenta pisos
de altura me parece más lejano del
cielo que el mas humilde campanario
de la más escondida de nuestras aldeas, que no obstante de medir apenas veinte metros de altura logra, envolver su torrecilla en una aureola
transparente de divinidad. Yo he
clavado y vuelto a clavar mis ojos en
la antorcha de la estatua de la Libertad y por mús que lo he intentado, no
he podido forj~rme la grata ilusión
de estar contemplando un astro; en
cambio, en frente de las pupilas apagadas de ''La Noche" de Miguel Angel, sin necsidad de tea libertaria,
he advertido 1~11 refl ejo santo de los
resplandores de Dios.
Por eso, la estatua de la Libertad
me pareció grande sin grandeza, inmensa sin inmensidad; oscura a pesar de su famosa antorcha.
A las gentes ele Canaán les parece
en cambio una escultura divina. Porque para ellos el secreto del Arte no
radica en la pureza de la forma, ni
en la excelsitud del pensamiento, ni
en la apoteosis de la emoción: para
ellos, la Belleza es hija legítima de
la Dimensión. Aquí la p·atabra enorme equivale a estético, y uno de los
cordones férreos que sostienen el

puente de Brooklyn tiene mayor mérito artístico que el torso de Belvedere. Por eso su admiración llega a l
éxtasis cuando al referirse a la estatua, pueden exclamar: "su nariz es
tan larga como una estatura humana';
"en el candelabro ele la antorcha
p11eden caminar seis hombres." Y
no se imaginan, cómo la Venus de
l\1:ilo, sin amplificación, pueda despertar la veneración del mundo. Así
son, Silverio, las gentes de Canaán.
Los franceses, psicólogos refinados,
comprendieron perfectamente el concepto estético de los canaanitas y por
eso les regalaron la estatua más grande del mundo. Podían haberles obsequiado un bronce milagroso de Rodin, o cuando menos un mármol divino de Falguieres. Y si querían entregarles la representación artística
más alta de la Libertad, les bastaba
enviar una reproducción de la Victoria de Samotracia, cuyas alas vigorosas mueven una nave y pueden redimir un pueblo. Sí; esto pudieron haber hecho los franceses; pero enviar
estas obras a la rusticidad de los canaanitas era lo mismo que obsequiar
las sandalias de Cleopatra para los
pies grotescos de Sancho Panza. Consideraron pues, más oportuno, enviar
el bronce famoso, que si mereciera
el nombre que lleva bastaría por sí
sólo para convertir a las gentes de
buen gusto en enemigos jurados de
la Libertad.
Pero a pesar de su desproporción y

�fealdad, hace Yeinte años encarnaba
un símbolo sagrado: en aquel entonces era la estructura más alta de Canaán. Los espíritus exqu1s1tos la
podrían mirar con aversión; pero ella
estaba más arriba de cualquiera construcción. Su brazo pesado y monstruoso levantaba la an torcha por encima de lodo: sobre ella sólamen te
fulguraban las estrellas de Dios. Y
lo que pasaba con la estatua pasaba
igt:almente con lodo Canaán: era un
país sin Arte ni Religión, sin I dioma ni 11 isloria; pero libre, con una
libertad absoluta que lo redimía de
sus lacras y compensaba con largueza
la ausencia de· sus virtudes.
Eso era el símbolo de antaño. El
símbolo de ogaño también resu lta admirable y perfecto. lloy se han levantado en Canaán construcciones colosales. a cuyo lado la estatua de la
libertad parece un insignificante bibelot. El "Woo.lworth ~ldg" y la Torre l\fetropoli tana son edificaciones
gigantescas que se irguen muy por
encima de la antes insuperable Diosa.
Y resulta irónico que el rayo de lui

que sale de una de las ventanas de
estos edificios corte la atmósfera muy
ar riba de la antorcha de la estatua. Y
parece que es tas nuevas ed ificaciones
levantadas con fines netamente mer.cantiles, al alzarse sobre la escultura
quieren decir al mundo que en la t ierra de Canaán el Comercio ha destronado a la Libertad.
Sí; anles la estatua ¡parecía una
reina dominando en su Imperio y hoy
semeja haber llegado al crepúsculo
sombrío de su divinidad. Y despojada de .su grandeza, convertida de símbolo de triunfo en símbolo de cierro-·
ta, solamente queda de ella su tosca
deformidad que parece exhibirse insolentemente para comprobar una vez
más la exactitud de las últimas palabras de 11adame Roland.
Y contemplando la estatua deforme
y vencida, y meditando melancólicc1
mente en la agonía de la Libertad, pen
sé, que rido Silverio que ún icamen te
lo bello es digno ele nacer, ele vivir,
y hasta de derrumbarse por que el
derrumbamiento lo acaba de santificar. Las ruinas del Partenón llenan

el pasado radiante de la humanidad,
y los escombros de la Catedral de
Rheims iluminarán su porvenir.
Y puesto que 1a estatua de la Libertad no se puede red imir como obra
de Arle se debe, cuando menos, redimir como obra simbólica. ºPara ello,
precisa hacer con su bronce todo Ju
contrario de lo que Napoleón hizo
con el de la Columna Vendomc: si
ésta fue fundida con bronce de cañones; y el bronce que había servido
para crea r leyendas sirvió luego para
perpetl1arse como obra hclla, con el
bronce de la estatua de Bartholdi, que
fue un fracaso como obra de Arle, deben fundirse los cañones y las granadas que derrumben los edificios
que ha construido el l\fercanlilismo
para colocarse encima de la Libertad.
Pero, ya me puse demas iado solemne y en estos momentos recuerdo que
por haberle servido a la 'l'iranía no
tengo derecho a hablar de la Libertad. Pe rdona mi atrevimiento y acepta mi cariño.

VALERIO.

·Las Botitas de Año Nuevo.
Por MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA.
b que no me Yiste ni una sola vez desabotonen. Y si supieras 11ue, a
en los festines, y siempre siempre pes;:,r de su lujo, tiene en el alma 1111
en todas las tristezas : tú, la que me grau , acío ! Era de una mujer rirn y
acomp~íias en todo lo obscnro de la muy hella. Por mirarlo habrían ciavida. en el estudio, en el trabajo, en do, los galanes ele la época. aiíos :elas en fermeclacles, en las penas, y te lices de sus mocedades. Por obtenerquedas sola y apagada cuando voy al lo, prometió 11110 da.r la l'ida. Y ese
amor, a los placeres, al ruido: tú, l.1 lo co11sig-ri{i, porque era apuesto, jnque haces br illar en el papel los en- \'en y ,·aliente. La hermosa enamolutados signos ck rni pensamiento, y rada, al fin rendida. dejb al salir del
sabes qr.c. a menudo, son lágrimas baile, en la diestra de l doncel 1111
las gotas q11e crédula bene,·o'encia guante perfumado. Y en el guante
llama, a veces, diamantes: lÚ, ;¡ cu- esta esquela:
ya luz ha nacido lo único mío QUP
acaso vi,·irá: lámpara buena ¿ qué 1,os ¿ Ven,lrás ?.... Tnquieta en el jardín estraerá el nuevo aiío?
(prro,
Por devoción a religiosa y poética Quiero ser tuya con el alma tod,a ___ !
leyenda. los niños que tienen padres, i FI lucero del alha es el lucero
y padres cariñosos dejan esta noche Que alumbrará temhlando nuestra
sus zapatitos en la mesa que está
(boda!
junto a la cama, y dentro de esos zapatitos hallan, al siguiente día. la goLas rosas del jardín saben el selosina y el juguete pro:netidos. Voy creto y cuchichean. En el hosq1 ecia escribir ¡ oh lámpara! para que llo de naranjos suspiran l0s olvidatú la leas antes que nadie, la historia dos azahares ____ _
t\ 1 ap¡¡ntar el día, la a macla huyó
de los breves zapaLitos. Cendrillón,
que se parece much o a tí, me la con- del amado. Tal corría que dejé, en
tó.
la arena del jardín, por no detrnerPapá Ener o,- el d~ la harha florida, se, la rnhori7ada zapat illa color de
como la del Empen,clor Carlo-:\lag110 rosa _____ ! la zapatilla que durante
-l'iene al mundo en c1anto San Sil- dos minutos narla mits oprimic', el pie
l'est re se rala sn capucha y hace !a bre,·e ele la ninfa!
noche snhre la tierra. íluen cómico
Desde entonces est.'t ,·ac·o ___ espe-el Diablo sabe más por l'iejo que rando siempre. r;:1 amante se la llcpor Diablo-no entra jamás en esce- \'Ó como reliquia: pero ,le rl huy0
na antes de tiempo: ag-t'arda a que el el amor, como antes hab'a huido la
rclox-apuntaclor dé las doce llama- gentil enamorada. Yo, que entiendo
das e, ínterin suenan éstas. conver- el id ioma en que se expresa el escarsa con el anciano S2n Silvestre, (]uien, pín ele raso. sé que dice:
a fuern de haberse muerto tantas
-Soy el qne tú besaste con ter,·eces, ya mnere tan sencilla y mansa- nura. Soy e! que espera en ,·ano qre
mente, como q11ien dice i Buenas No- lo llenes tú ron 1111 rcct:erdo. Sé que
ches! y se cluerme.
mi dueiía te esperó muchas noches.
-Papá Enero-dice el Santo.- muchos meses, m11chos aiíos, y que
¿ Porqne buscas. mimas y prefieres los ahora está tC'ndida ,:obre el dr,:nndo
zapa titos ele los niñ os?
mármol ele la t11111ha. romo yo snhre
-Santo padre, no soy yo el que los el mármol de la chimenea. ¡ Xi &lt;'11:t
A tí, lámpara, nrnca te he visto husca; ellos tirnen la hora .siempre ni yo tendremos aiío 1111evo ! P;i ra
palidecer sino cnanclo clare;i el cl:a: a hierta y piden ____ piden! Tanto los tí anudaba mi SC'ÍÍora s11s cahrllos rn·
tu h17. como el cariño ele los huenus he tratado, tanto C"OIH)7.C'O s1 s sccrr- hios, mirándose rn el espej0 ele Vrpadres. siempre es la misma: te&gt; entur- tos, que los amo. Cada zapato tiene necia. f\o podía venir a tí. porqur sn
bie', mi a liento: te dejó expiran te .mi su secreto. Unos son felices huc- planta descal7a, p1mza&lt;la por los rardescuido, como a los b11e11os padres lrn a taloncitos rnlor de rosa, a me- dos del camino. habría manchado ele
les empaña la vicl'a y les enferma el dias ele seda. Otros, han sufrido musangre tus alfomilras. 're e&gt;peró.
desamor o el suspiro de los hiJos: cho.
Le habías prometido darle la vi&lt;l a v
rrro. jamás clistr srñales de cansanEn mi armario de ébano rhap""ado le diste unas horas. Con ansia ag-u:ircio. y ni rlesrspcraste ni temiste.
g-1:ardo muchos. C:ida uno está, para cló que tú me ataras a s11 pié. y ha
i ~fi hermana de la Caridad, Sor mí, lleno de recuerdos. T~ay uno co- mt:erto, y no se atreve la infC'li z a
i\Ta rrrlina. la hermana a quien Al- lor rle rosa que parece ele carne. Es- entrar en el cielo, porque se averfrrdo de ~l ussct elijo expiran te: "Dor- ta hecho para pisar flores. para que giien7.;i de tener el pie drsnurlo __ __ _
mir _______por fin voy a dormir!" ve- las alfombras · lo acaricien, para que
Fste otro hotincito-prosig-uió Paladora de cofia blanca, viejecita: tú, las manos de una camarera guapa Jo pá Enero--este roto, de suela clave-

Lámpara que me has acompaí1ado
durante lar~os aíios en las noches de
tedio y en las noches de tráhajo.
U1111para anciana ele cofia blanca y
gafas v.::rcles; enfermera rallada y
cliligrnte: tú, la que no haces ni el
menor mido; veladora, oye el tic-tac
monótono, incesante de aquel cucú
cokado en la pared; pronto va a abrirse la puerlecilla de nogal. para
dar paso al abierto pico, a los ojos
rojizos y a la cresta del gallo que
a medio día y a media noche da el
a;erta a las horas vigilantes. Lámpara no consientas que te apaguen las
,&lt;rg-enes · locas. porque hele ahí que
está a la puerta y llama.
Es e I mismo: pero se llama de
otro modo. Los aíios se parecen a
los enfermos ele los hosp itales y a
los presidiarios, en que sólo el número q11e llc,·an k s singulariza. No
J ienen nombre, y i desclichaclo el c¡ut..
lo tiene! a ese, de seguro. la desgracia se lo dio. I'orq11e habréis oído
decir el "aiío de la peste," el ''aiío de
la guerra," el ''año del hambre:" pero
nunca el aiio de la dicha, el aiío del
amor el año de la Gloria! Sólo el
dolor suele llamar a los aiíos: ¡ hijos
míos! ¡ Cuántas noches de San SilvC'stre i oh huena lámpara! hemos pasado en esta muela espera ! Ni tú ni yo
creemos en los aiíos nue,·os, ·el tiempo no interrumpe su marcha ni un
segundo _____ continúa indivisible, como infinita línea recta que no sahemos de donde arranca ni si termina
en algún punto: pero, a pesar ele ello,
s11perticioso scutim ie nto se apodera
ele nosotros en la última noche de Diciembre. como si esta fuese en realidad la última noche de una Yida. ¡ .\y
lo sólo cierto es, que en cada una de
esas noches nos encontramos más y
más cercanos a la última noche sin
orillas I

�teada, es el de un niño que nunca tu\ ' O juguetes porque su padre era muy
rico y la madre era muy pobre. Anduvo mucho, lo agt.jerearon las pi~clras, lo cubrió et lodo, por todas
partes le entraba el agua. El niño
era mendigo y una noche pidió,
por amor de Dios a un desconocido
que era su pad re, y este nada le dió
porque era Noche Buena, soplaba aire
muy frío y no quiso desabotonarse su
gabán_____ Una última noche de Diciembre, el cielo echó más frío que
nunca dentro de ese zapatito. Y esa
vez fue la única en que el pobrecito
pordiosero tuvo su regalo ele año nuevo: aquella noche se murió.

J\I ira ahora, padre santo, tocios los
botincitos que me esperan. ¿ Cómo
no he de quererlos, si son tan pequ eíiuclos y graciosos? Hay entre
e' los muchos que son pobres, por
ejemplo, la punta de aquél parece
t-oca de negrito limpia-botas: por la
rajadura que tiene ha de asomarse la
carne de los dedos· regordetes, como

una encía muy colorada. Ese otro
está cansado de tanto ir a la escuela,
Y st.s resortes [)ojos dicen: ¡ya no
vamos! El ele más allá-¡ glotoncísimo !-se ha comido los tacones. Pero todos esperan algo, pues aunque
pobres, son dichosos, porque nadie
es enteramente pobre ni enteramen te
desgraciado mientras tiene padres.

queños pies que ahora están muy abrigados en las colchas? ¿ De qu,é serán los zapatos que usen mañana?
Atiza el fuego de tu chimenea, mi
viejo amigo San Silvestre: me da frío
pensar en los niños descalzos!
No sabes cómo quiero a los muchachos! Y cómo río al oír lo que me
dicen. ¿Sabes lo que me pidió ese
chicuelo que apenas sabe hablar?
Los zapatitos de los niños ricos
esos tan cucos y tan monos, nada me. ¡ Me pidió una hermanita! Cada año
preoct 'pan, no les hago falta. ¡ A esos me hacen más encargos. j Y cada
les caen juguetes todo el año! Los año estoy más viejo I
que costaron mucho al pobre papá,
por más que sean de los mas baratos;
los que se acaban pronto porc¡ue duLámpara : ya asoma la erizada cresran medio aíio; los que conocen a los ta de l gallo en el cucú. Al umb ra a
remendones, esos son los que miro mi fantasía para que deje sobre el
con cariño, los que llenaría de dia- mármol su zapat ito de cristal. Es el
manles esta noche para que los padres compraran mtl\:has' canicas a sus
hijos.
Si n embargo, tam bién los otros, !os
de los ricos, me hunden en serias
reflexiones.

¿Adonde irán esos

pe-

. ..

;.• ·

;. - ,.·

,.·.···

..

de Cenicienta la tt.tnajador;t, humilde y pobre. 'roma tú tu a ño nuevo;
toma otro poco de vida. ¿No me das
Loda la tuya? Aun brillas; aun oigo
al egres risas en mi hogar; aun canta
algo en lo íntimo de mi alma. No
es hora de dormir. Velemos todavía.

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Mendigos con Garrote
DESDE JAUJA.

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A 20 de Diciembre de 1915.
~fi estimado am igo:
Fué tan bochornoso par este pab
el período dictatoria l; nos costó tantó tánta vergiienza. que casi la der rochamos toda a jLzgar por la pofa que
nos queda.
En aquella época, no suficientemente excecrada, era teoría, por todos admit ida, el agradecimiento cuando se
nos dispensaba un a complace ncia cual
quiera. Por ej emplo : se organizaba
un festival en homenaje a un mandata rio, sistema, muy propio de los pueblos en abyecta serYic.lumbre; y la
co misió n encargada de recabar fo ndos, los recibía sin escr úpu los en cuan
to al valor pecuniario de las cuotas.
Esta apatía en pun to tan esencial,
era causa de que cada contribuyente
aportara la s uma que se le a ntojaba,
seguro de que con t oda impunidad

podía entregar lo mismo cinco pesos que doscientos. Como la suscrición era volun taria, cada quien hacía
lo que le daba la gana. Aquello constituía un abuso .porque la. li bertad
ind i\'id ual debe tener sus cortapisas;
pero todo era fn ,to del estado de
opresión y servilismo en que nos hall ábamos entonces.
Y lo cu rioso es qué no sólo .no se
enfadaba la comisión recaudadora sino que en fórmu las e.le cortesía, muy
propias del "régimen pretoriano," segú n estribillo del ins igne "RlP-R IP,"
ponía el agradecimiento encima de la
cuota.

go. viene a se r menos que un átomo, si se re compara con aquella
"noche eterna de cuatrocientos años,"
de que nos habló h1.1.ce poco Don Alvaro el manco.
¡ Qtié diferencia entre aquellos opro
biosos tiempos y l,,s libertarios que
corren! 11 oy tocio ha de ser con med ida y razón. Por ejemplo: se organizan festejos para recibir a. Don Venus en los actuales dominios del ilustre ex-molinero Pon Pahlo; y como
se trata, no de u11a adulación repugnante. sino ele un '·.\CTO QUF, TíE:\'E l\'"\11•:\'S,\ SlG\TlfICACTON Y
TR,\SCE:\'DE:\'CIA, PUES'I'O QUE

Se comprende bien que un sistema
político y administrativo, con tales
deficiencias democráticas, no pudiera
durar ; y así fué como lo vimos desmoronarse después de treinta años,
lapso que, aunque al parecer es lar-

E:\' EL SE GLORIFICA A LA PROPTA NJ\CIOX MEXICANA QUE
1-IA TRll,1:\'FADO DE 'I'ODOS SUS
E.NEM1GOS, Y QúE DUEílA EN
Al'lOLUTO DE SU PROPIA VOLU.NTAD, SE LEVANTA AL'I'IVA

�y co;,: scrnxTE y SE

PRF.PJ\R.i\

i\ LA Olrn .\ DE Rv'.CO\'STRUCCI O \' T.\i'; C-.:ECES.\R I :\ C0,\10
GR.\ \' l)I o ::;;:\.''-según reza un ediln1 ial titulado "CO.;,\S DE LA AL·
T .\ ll.\:\'C\." rn'ido ;i, luz en "El
l'i1ehlo," d;_, la anti gua ciudad de los
palacios, oc1 padns hoy por la pléyade
I enculo1 a,- hay q1 e dar a ]ns festejos to la maj es t;, d y pn:npa, n::ituralment c sin que en ellos tome asiento la ,·il-:, a 11101 al propi1 de las servitl11111hre ~ con ompidas.
Se hare, J)l'Cs, la cuestación de rstilo, y clos de los principa'es Banc05
del p·tis- el \'aci onal de )léxico y el
de Londres y l\! lxico.-c r;_,yendo candorosamente que todal'Ía privaba c·I
"1 éginH'n pretoriano,., se cotizan con
ll escicn 'os pesos el uno y doscientos
cinc1 rnta , 1 otro, srg1 ramente en
moneda de cu rso legal forzoso (vulgo hi li:nhiqucs), porque ahora- e 0 te es
el ra pe! prd!'rido por todas ):is rlases socia'es. da,la la súlida g;,i.rantía
que ofrccr. romo emitido por 1?11 Gohirrno "de facto.''
Sa '•r r esto b Secretaría de Gohern~ci c',n el Gobierno del Disit rito, h
Junta Or~ani zadora de los Festejos y
el Pr.:sidentc de la Junta dr Festejos
de la Ct arla Demarcación de Po11cía, y cnrendérsclcs el pelo ele rabia
democr[t: ;ra, fué ohra que turn la
duraciún fngaz lle 1;11 relúmpago.
Aq neílo no podía quedar así: en e1
acto se di~pu rn la rlcvoh?ción de las
dos ca utida r!cs, co n c;· rtas en bs ruales se consi ~na que "L.\ SIC:JIC:\1'JV.\
I'.\ RQUED.-\D DE L:\S
l :&gt;.°S'l' 1 T UC 'O~ms .\LUDIDAS, '.\O
11,\ C,·: Sl :,.: o CO"\WIWB.\R U\'A
VE Z ~'.\ S l .\ CO ND lT CT.-\ ET -:R.'A ' IF X'ff.'. F XDIIG.\ DE LA REVO LUCi n\J. QUE DftSDE LOS
CO;o, I
DE ESTA, SlEl\1'PRE
11.\ \'
~.'.\ :'\ IFEs·,·,\00:
PUES
OTr. .\ " J"R ! \ SU ESPLENDIDEZ
sr SF T R.\T .\ R,\ Dl~ FESTEJAR
1\ J\ Lí.l1 \'0S l)Jo: SUS .\:-.:T IGUOS
T!R .\ \ O ~ I'ROTFCTORES,'' como
text t,al.11,' nt c dire C' l mism o editoria-1
de "Fl P11eh1oº', to•nándolo rle la
carta st ~0&lt;lirl a : c::irta y editorial que
te aMmpaii o para ronrencertc de qne
es:n no rs frrto el C' alg una pesadil'a
qrr I a,·a s11frido Y" C-:uraute 1.11,;1 partíc1 la de la "nochr rt.? rna de cuatrocien tos años.''
;-.:o creas que 1·oy a meterme en el
tra lla ·o de an:ilizar la . parte litrraria
de lo tran ~crito. por m:t s q1 ·e me causa com,'7c'l n aq;·ello de ''()'l'R .\ S l~RIA SU ES PLE ND I OE7.," porque
se c0 nf: csa q11e la huho ah ora, aunque no tan elástica,; y es to no se compagina con lo de haher pre ten dido lo~
donantes. según la propia carta, contribuir ''DE LA l\IANERA MAS

mxzos

TRRTSORIA." Y se me atraganta asimismo aquero do:! ''SUS A\'T IGUUS
TIR,\ ;o;os PR01'EC'J'ül&lt;ES;" puesto que el protector nunca. es tirano
de SL. protegido, y el tirano nunca
prote,g-e a su 't iraninclo. Esto lo saben desde Palavicini hasta R IP-RIP.
Aqu í lo q11e importa hacer res~ ltar es el procedimiento caballeresco
y la altitud digna de la Secretaría de
Cobernac:&lt;'in, de l Cohi~rn o del Distrito. de !a Ju nta Organizado.a de fes
tejos y del Presidente etc. ele. de la
Cuarta De111arración de l'olicía; asom
hrántlome de q1 e habiendo de por me
d:o l'o:iría y C1?arta no recibieran azotes en la ('árcc:l los directores d~
up1cl:os rlos Bancos, como en rigor lo
merecían.
l'o111¡,a1 a, pues, el 1·iejo sistema con
el nuern, y halla rús que la libertad
in,'.i1·id1:al se h::i robustecido de l!n modo a 'arman te, eri~iéndose sobre 1,a~amento f1me: y verás cómo estos
trasegado, es de 111i Iones ____ ajenos,
nn plleden conformarse con can t id::idcs rid:culas, c1 ando se trata de celehrar el arribo de un ci11 dada no cuya
modest ia exaltan s1i,. apologistas: 1110de. tia hien rnmb"1ohada ron el hecho de la elevolucit'.rn de los quinien tos.
cincuenta pesos de Lrlimbiq,?es.
Sigue comparando, y tendrás que
en la era dictatorial se aceptaba y
agradcc a ton4amente la cuota, po r
ir ri soria que fuese; y hoy se rehusan
las clonaciones, acompañándolas de
cartas repujael:is de adornos grama ,ica'es y d?mocrúticos. aprovechándose
de tema de t::in p:ttriótica importancia
r a1 a la con'.e t ció_n de editoriales finísimos en que se enaltece a los donantes, haciéndoles en tende r, sin embargo, qre el Constitucionalismo se
!;asta por sí sólo; afirmación muy
orortnna y feliz, ya que admiralJ lementr se enla:·a al herho de andarse
solicitando dinero de los Bancos para
tributar honores a Don Venus.
¡Quiniento ; cinrnenta pesos entre
dos Instituciones podcro»as ! ¡ Qué tacañer' a! ¡ \' esto cuando el Gobierno "de facto" les es tá haci?ndo ,.¡
favor de d('s~alizarlcs sus mentas. y de
cesiones. evitándolrs asi las mo lestías
declarar la caducidad ele al~unas· rnn
y C'I gasto de seguir emitiendo papel!
Por eso dije al principio q11e ya nos
qPeclaha pora ,·crgü cn;·a.
Fs muy significativo también el toqre sentimental_ ___ .-orno de enamorada 11 01·ia romántica a q1 icn rscuere
la duela·_____ de que si de a'{asajar
tiranos fuera el casc.. ··OTRA SERT:\
SU ESPLE NDrDEZ." ¡Conque a fa!
ta de clara adhesión. negros celillos
tenemos ! ¿ Y de quién? De Don Porfirio ? Pues son injus tos los delicadísimos organizadores del festival. Por-

..

q11e Don ror!irio no foé para Don Venus, sino ''SU A:--JTIGUO TiR,\;--..;v
PROTECTOR'', pu_;sto que lo mant uvo en el Senado dmante quince
años.
Y evoca ndo este d1 ke re c1 er.Jo d~
complicidad del Prime r Jefe en 111~
actos aho:ninables ,le 1a di ctadu1 a,
cie rro esta mi décima-terce1 a r p.,;tola.
T u amigo y camarada,
SILVERIO.

11

11

........,

N. de la R.-?\o p11blica,nos el editoria l a que se re fiere la anteriür ep'stola po rqt e pa ra que nt,cst ros lect0res se den cuenta cabal del asunto,
basta qne lean la ca rta cid I'residt!nte General Ignacio Rod ríguez ~l. Pur
el hilo se saca el ovillo.
SE DEVUELVE N A LOS BANCO :;
NACIONAL Y LOND RES, SU S
CUOTAS PARA LA RECE&gt;.?CION AL PRIMER J EFE

·,

--o-Así lo acordaron, dignament ~. las a
toridades constit •.c:onal ~t c:s
"~féxico, 11 de dicieml,rr de 1915.
Sr. Presidente de la Junta de Festejos de la cuarta derna1 cación d.:
policía.
..P resente.
l\fuy señor mío:
Por mi conducto, la Secrrtar'. a de
Gobernación, el Gobierno del Distrito y la Jnnta Organi7ado1a de !os
Festejos que se preparan ra ra solemniza r la llegada de nuestro dis tin ~uido P rimer Je fe, enca rC'crn a usted se
sirl'a devolver a las poderosas l nstituciones llamadas Banco ~ acional y
Bando de Lond res y México, las cantidades de 300.00 y 250.00 pesos, respectivamen te, · con las que, de la
manera más irrisoria, l· an pretendid o
contrib uir para la ctiebración de un
acontecimiento de la trascendencia
nacional que reviste 1a ent1 ad::i vi · toriosa a la ciudad de l\J (xico del Primer Jefe del Ejército Constitucion·v
li-s ta, Encargado del Poder F,jec.utivo.
Por mi parte, me p~rmito aiiadir,
qr'e oo llama mi atención rn lo mi ~
mí ni mo la significatil'a rarq1·Nl~d ele
las insti tuc iones aludidas: ella no hare sino comprobar. una ,·éz mfts. la
conducta eter1Jamentc encmi.~a el? h
Revolución, que, desde los comienzos
de ésta. siempre han manifestado
Otra sería s11 esplendidez si se trotara de festej ar a a)guno de sns antig11os t iranos protectores.
Anti·cipo las gracias y qnedo 1ma
vez más a sus órdenes.
El Presiélente General de la Junta
de Festejos, Ignacio Rodríguez 11.''
"El Demócrata" 14 Dbre. 1915.

La célebre bailarina rusa Ana Pawlova, que después de sus éxitos en Europa, no fue com'prendida por el público de Nueva York. que prefiere el Cake Walk. zapateado de los negros a las danzas armoniosas de la Grecia;

�El Final de la Guerra
''La confian za es indispe nsable;
al degenerar en 1111 cieo-o
oppero
•
•
t,
t11111s1110 esta coníian7a se conYierte en un peligro público. ¿Cnálrs son las pósiciones respecti ras
de los dos grupos de beligerantes
a I cabo de un a.ño de guerra? ¿Cuál
de ellos ha avanzado y continúa
a ,·anzando? :,. : osotros. natu ralmcntr. estamos seguros tic que, a la
larga, ramos a derrocar a agota1
al enemigo: pero ¿110 estába mos
igralrnente seguros de que Lieja
resistiría varios meses, de que .\ mheres era casi inrx p11¡:p1 a hle. d" q11r
1\ ustria, no sólo no reganaría Lemherg. sino que perdería. además.
Cracol'ia. de que. antes de las últimas Pascua s, los ru sos cncontraría11sc ca11Jino ele Berlín y ele que
esta prÍlllavera veríamos a l3élgi·
ca li bre de in l'asores "
Doctor E. J. Dillón.

1'

fo'.J doctor Dillon · es un o de los
hombres más eminentes de Europa.
¿Ct:án tos aíios tiene? Yo no lo sé;
pero difícilmente se puede citar un
país ct·ropeo del que el doctor Dillon
110 diga:
- \' o he ,·ivido ve:ntc aiios en ese
p~ís cstuclia nclo su iclioni;1 . su historia. sus leyes. sus costumhres, sus
instituciones.... f.Í1..... (aquí una
fecha rcmotísima) yo he intervenido
#c•n la rnn fcrción de un tratado entre
cs1' país y tal otro....
\' Jo ext raord inar:o es que el doctor f)i 'lon di ce la Ycrdad. Conoce
m:1s de treinta idiomas: el ruso y l.is
0tras le11g11as ·c~laYa~: el alemán. act11a l v primitivo teutón: el griqo
~ c·l latín, r on todos s11s derivado~
111oclrrnos. Y el rspaíiol. idio111a en
rl rn:·I yo he tenido el honor ele ha·
1 hr rn día con rl docto r Di'lon, le es
pcrfccta111cnte fam;,liar.
Su f11crtc es la política internacional. ,\ntrs de la gue rra se podía
cll'cir q11c en las cancillerías europeas
Po había secreto para el doctor Di·
Pon. rp irn. corno corresponsal del
Pail.v T elegra ph, ha obtenido éxi tos
rn iodístirns formidahlcs. Y es que
~p:1rte 511 hahilich1d. el doctor D;llon
co11s tit·1ye 1111a institución. y si en
1111 país cu;1],¡11iera hay vei nte corrcspons:t les ex tranjeros y el jefe del Got,icrno de ese país necesita hacerle a
algimo una revelación importante, elig-e siempre como confidente al doctot
Dillon. F.1 corresponsal del Times
tendría la autoridad de l Times, el
corresponsal del Temps tendrá la autoridad del Temps y el de la Frankfurter Zeitung tendrá la a4toridad de
la Frankfurter Zeitung: pero el doctor Dillon tiene su propia y persos

nal ,tutoridacl. Así, él pronosticó este aiio. con más ele un mes de anti·
cipaciún, la fecha exacta de la caída
del :.\1 inisterio Salandra y la de -la
i11tcrvc11ció11 dr l tafo en la guerra ...
Pero el doctor Dillon 110 sólo intor·
ma. sino que opii1a. '' Mientras el
doctor Dillon escri ba en la Contemporary Rer icw-decía uno de los má5
altos tratadistas políticos de J\ lemania. t'I profesor Dcl t&gt;rück, sucesor de
Trcitschke-. tocios los que anhela·
mos ascgu ra r la paz entre J\ lcmania
e l 11glatcrra trabajaremos en rano."
,\ hora el doctor Dillon ve que !;\
guerra "ª para muy largo. y propone
1111 medio de ace 1crarla. Su proposiciún tiene 1111 inte¡és directo e inmtdiato para todo rl mundo, aun para
J·:~paii,a. ya que tiende a envoh·cr en
el ronfl icto a tod os los países neutrales. Y si yo me he extendido tanto en la presentación del doctor Dillon. antes de presentar su proposición. fué para demostrar que el &lt;!OC·
tor Dillon es un hombre a quien se
Je hace 'l:a!lo. y cryas proposiciones
se estudian sie~11pre con interés. El
l·a sido quien propu~o en Tngl~tcrra.
antes q11c 11iugún otro la formación
de 1111 Gabinete de coalicii'&gt;n y la
creación de un ministerio de l\íunic1011es. Chi.ro que Inglaterra hubiera hecho amhas cosas. aun sin la
próposición del doctor Dillon: pero
es que el docto r Dillon sólo propone cosas razonables. ,·iahles, y,
muchas veces. como hombre bien en·
tcrado que es propone cosas cuya rea
Jización está de antemano resucita.
A way .to end the war (1111 med:o
rara terminar la guerra l se titula el
artícn 10 del doctor Dill(jln en The
English Review, Y este medio consiste en la creación de una gran alían
za económica. qre tendría por base
dos tarifas aduan eras: una muy ha·
ja-y de la que. en muchos casos. se
podrí;\ prescindir complctame11tepara los países que entrasen en el
concierto económico con la Cuádruple f. ntente. y otra. muy alta. para
los demás países. El cstablccimientc
de esta Liga rep resentaría hoy 271
millones de hombres de un lado-e)
1arlo de la Enten te-. 142 millones
d!' otro lado y 65 millones de neu ·
trates. 1\1 ás tarrle. casi toda el Africa, la mitad del Asia, el Canadá y la
Australia estarían con los aliados.
ro habria neutralidad posible. Se
ría preciso decidirse por la Entente
o por las potencias del centro a~

Europa; pero, en la inmensa mayo
ría de los casos, sería preciso decidirse por la Entente. dueña del ma1
y representante de casi todos los roer
cados del mundo. Para la exportación se crearían también dos tarifas,
y los países no pertenecientes a ta
Liga sufrirían trastornos gravisimos
en su industria a costa del encareci'mi en to del carbón y de otros artícu,
los. Se crearían además impuestos
L'!'peciales para la navegación y el
rabota ie y se formaría un sindicato
bancario.
Tal es el proyecto del doctor Dillon. ~Ioralmente. este proyecto representaría una enorme imposición,
pero los ingleses. convencidos como
están de que, a más de sus propias
lihc rtadcs. defienden en esta g-uerra
las libertades del mundo. no retroce·
cl er' an por tan poco. "~uando la ca,a arde-dice el doctor Dillon-, los
t,ombcros tratan de salvar a los vecinos. aunque los vecinos no quieran
salvarse." :.\fás seria es la objección
de que, con el concierto aduanero en
proyecto, infinidad ele artrcu!.os subi·
rían de precio; y la vida encarecería
considerablemente. Y, sobre todo,
el concierto enc0ntr-aría una opost:
c:ón formidable en los lil&gt;recamhistas
ingleses. capaces de dejarse mata1
antes que abandonar sus principios.
N' o se trata. sin embargo, ele un
proyecto completamente irrealizable,
ya que sus inconl'enientes se com,
pensan con ventajas grandísimas. Se·
ría el aislamiento económico de Alemania y sería algo más aún. AI entrar en el concierto ele la Entente, ca,
da país tendría t:n interés material
clirectísimo en el triunfo de los aliados, y no sería extraiio que algunos
países pusieran su fuerza mi litar al
servicio de este interés.
¿Qué ocurri ría en España si la idea
del doctor Di llon se llevase a cabo?
¿ Qué harían los partidarios de la
neutralidad ante la necesidad de quebrantarla para unirnos económicamen te a la Cuádruple Entente? ¿lrla·
mos 'tal vez, a una guerra contra 10~
aliados para defender esta neutralidad que nos es tan querida? El
as.unto no de ja de te ner interés, y
Yale bien la pena de que los técnico!
lo estudien un poco.
Londres, Septiembre 1915.

JULIO CAMBA.

N ño Alfun:=;o Pé,ez, ~e MAtani ,..,r&lt;'~ T1m1p''. r.ctuolmente
radicado en Laredo, Texas.

EL RETRATO.
Calle, :.filial!

diJo alguno Junto a

mí.

•

:\hré al individuo ,1 quien se m.: señalaba. porque hac· a mucho tiempo
que yo tenía ganas de conocer a aquel
don Juan. Ya no .-ra joven. Tenía
el pelo gris, de ese gris turbio parecido a las gorras de pelo con que. se
cubren los habitantes de ciertos pueblos del Xorte. Su barba, larga y
muy fina. le caía sobre el pecho y tenía también semejanza -con aquella
misma piel. Hablaba con una mujer,
inclinado hacia ella, en l'OZ baja y mirándola con ojos dt!lces. Su mirada era acariciadora y tierna.
Estaba yo al tamo de su vida, o
por lo menos de lo que de ella se conocía. Había sido amado locamente

11111,has 1·cces. y su nombre se hah;a
mezclado a gran ní11n.:ro de historia s
dramáticas y conmovedoras. Se le
co11sieleraha como hombre muy seductor. casi irresistible. Cuando pregunté a algunas mujeres que harían s11
mayor elogio, para a verigt.ar de dcí nde le l'enía aquel poder. después de
reflexionar 1111 punto, me respondían
siempre:
-:'\o sé ... tiene cierto atracli1·0,
cierto en can to .. y en rigor ele verdad. aquel hombre no era hermoso. y hasta carecía
ele la elcg-ancia especial ele la que suponemos dotados a los conquistadores
de corazones femc11i11os. Preg11ntáhamc yo dónde estaría oc11lta su seduv
moral? Jamás se me había citado una

cic',n. ¿.\ raso prol'enia de 1111:i fuerza
frase suya. ); unca oí alabar su inteligencia. ¿ En st s ojos? 'ral 1·ez.
¿ 1-'.n la voz? La voz de alguno, seres tiene un tono ~ensual, exquisito.
:\Jgo como el s,1hor delicioso ele algunos manjares. Se siente hamhre ck
escucharles y el acento de sus pal:il&gt;ras ti&lt;'ne algo de una golosina.
J\ 1111 amigo que pasaba rn aquel
in stante le pregunté :
- ¿ Conoces tú a ;\I iEal?
- Sí.
-Pues prcséntamelo.
Un minuto después catnhiithamos
1111 apretón de manos y connrsal amos amistosamente. Lo que él decía,
aunqne no contenía nada superior, era
agradable. Aquella voz era dulce, aca-

�U nu de lus c, s'lq conmovedoras de la uctua l trugedia Europea, es la pa rticip1.ci6n que toman lo&lt;1 niños en
la lucha tremenda Et pre:=,ente grubildo mue-tra a los alumnos d:: las escuelts primar ,t1s de Fruncía ejercittlndose
e 1 el manejo de las armas,
PdrB su,-tituir Q su" padre:en la santa misión de defender a la Patria.
Aunque estamos acosu nqrados a ul)ir l'l palabrn
"guJrra" con la idea de matan~. no podemos menos
que ~dmirar estq prepnraciór
heroieti, llent1 de nbnf&gt;gución
y virilidt1d.

~~~
~~"
0~ ·~:"'"
1,

\1

El grabado que aquí re
producimos también poned
manifiesto la abnegación y e
sacrificio de los niños en
gran tragedia de • Europa~
Representa a los niños d
Koenigsberg cultivando lo
campos que sus padres aban
donan para ir a defender
Patria en contra del:enemigo
Estos niños, que han de
jado sus juegos de infanci
prematuramdnte, constituí
rán mañana una generació
de hierro, sobre la cual bie
pueden descansar los desti
nos de la férrea Alemania
Al contemplarlos, no
sentimos fascinados por la
nera heroica como._se está
formando los hombres d
porvenir.
1

�El Rey de Ing1aterrn visita
riciadora, pero yo había oído otras
que imp,resionaban más. Se le escuchaba con placer, como con plac er se
escucha el murmu ll o de una fuente.
Para segu ir el curso de su conversación, no era preciso ninguna extraordinaria tensión del pensam iento, ni
aquella inspiraba gran curiosidad; no
man tenía vivo el interés; al contrario,
era tranquila , reposada. No despertaban sus palabras, ni el afán de a rgiiirle. ni la entusiasta aprobación.
Tan fácil era replicarle, como atenderle. La respuesta venía lógicamente; como si lo que él había dicho
arrancase las frases de la boca.
La impresi.ó n que me produjo fué
la de figurarme, aunque sólo le conocía desde un cuarto de hora ant es, qu e
todo en él me era conocido y fami liar:
su ges to. sus palabras, sus id eas; después de algunos ins tan tes de conversación, me parecía un am igo íntimo.

A

un nficiHl herid~

Entre nosotros ya hahía r.na confianza tan expontánea y tan g rande, que
Ir hnhiera contado esos detall es de
la l' ida íntima. qnr se rrfiercn so lamente a los más antignos camarada s.
lncludablementc, allí hab ía 1111 misterio. E sas barreras. levantadas entre
los seres hum a nos, y que só lo el tiempo. la simpatía y la iclentidacl absoluta de gustos. de cultura y relaciones
constantes, hacen caer poco a poco,
parecía n no c'xistir entre él y yo. y
si n dud a, entre él y tod os aquell os
hombres y muj eres a quienes la casualidad ponía en su camino.
AJ cabo de media hora nos separamos. prometiéndonos vern os con frcci.encia. Antes de despedirse me invitó a almorza r con él dos días después.
l\f ás sucedió, qne habiéndome ol vidado de la hora de la cita, ll egué a
su casa demasiado pronto, cuando él

no había vuelto aúl\. Un criado, correcto y si lencioso, abrió un bello sal0n. al¡.ro sombrío, íntimo, recogido.
~¡ e encontraba a llí tan a mi gusto como en mi propia casa. 1\I u chas veces
he pod:do ohserl'ar la influencia que
el aspecto de las habitaciones ejerce
sobre el espíritu. Piezas hay, en las
qu e se siente lllio idiota, otras que inspiran extraordinario deseo &lt;Íe hablar ;
un ,:s. entristecen. a pesar de su claridad y hlancua; otras. alegran el alma. por más que estén vestidas de
obscu ros colores. Nuestros ojos. ;
igual que nuestro corazón, tienen sus
od ios y sus amore s, y nos los imponen furtivamente. y sin que nos demos cue nta de ello, influyen en n11estro carácter. La armonía de los muebles de las paredrs. el estilo del con junto, obran in stantáneamente sobre
nuestro espíritu. como obran sobre la
naturaleza física el perfume de los

bosques y el aire del mar o de las
montañas. Me senté sobre un diván
de mu ll idos cojines, y me sentí de repente hun dido, preso dulcemen te entre
los suaves almohadones de pluma, forrados de seda, como si la forma y el
volu men de mi cuerpo tuviesen allí
su molde preparado desde mucho tiem
po antes. Después, dirigí la vista en
torno ____ En aquella estancia no había nada de relumbrón. Objetos modestos, muebles sencillos, a la par qre
raros, tapices de Oriente, que no parecían provenir del Louv re, sino del
interior de un harém. y fre n te a mí
un retrato de mujer. Era éste de
regulares dimensiones de medio cuerpo. Aquella muj er tenía en las manos
un libro. Era joven, llevaba la cabeza descubierta. el peinado bajo, formando dos ondas que le cubrían la
frente. Su son risa triste. Ya por tener la cabeza descubierta. o bien por
la actitud natural de aquella mujer,
lo cierto es que nunca me pareció retrato alguno tan en su propia casa como el que contemplaba en aquellos
momentos. Era en un todo dferentc
a los muchos que había visto y que
copian trajes vistosos, peinados estra,·agantcs y la afectación estudiada
de la muj er que piensa en el p intor
que está enfrente o en las personas
que después han de contemplar el retrato. Unas, de pie, con aires de
reina qu1e seguramente no han conservado en su vida. Otras, deseando
agrada r con su gestecillo coquetón.
Y todas tienen ya una flor. ya un
pliegue del vestido u del labio. que se
conoce puesto por el pintor para el
efecto. Que lleven sombrero, o cubran sus cabezas con encaje o la lleven descubie rta, desde luego se ve algo artificioso o rebuscado. ¿Qué será
esto? Lo ignoramos, puesto que no
las hemos conocido; pero se adivina.
Parece como qt,e están en visita con
gente a quien desean agradar, mostrándole todas sus bellezas, y su estudiada ac.titud, ya modesta, ya altanera.
-¿ Qué decir de la mujer que contemp laba ahora ?-Estaba en su casa
v estaba sola; sí. porque sonreía co;,,o se sonríe cuando se piensa solitariamente en alguna cosa triste y du lce a la vez, y no como se sonríe cuando hay alguno mirando. Estaba tan
sola y tan en su ca.s a, que formaba
en torno el vacío absoluto. Ella la
habitaba y la llenaba. Podía entrar
mucha gente y hablar y reir y aún
cantar. E lla estaría siempre sola con
su sonrisa y daría vida a todo aquello
con su mirada, con aquella mirada
especial que caía sobre mí, fija, acariciadora, sin verme.-Todos los retratos saben que son contemplados, y

------ - -

D

-

Mujeres Inglesas ocupadas en apagar incendios mientras sus
maridos Juchan por salvar a su Patria.
nos miran con ojos que ven, que se
mueYen, que nos siguen desde que entram os en la habitación hasta que salimos de ella. Aquel no veía nada,
por más que su mirada se clavase en
la mía en línea recta. 1\fe acordaba
del hermoso verso de Baudelaire, que
dice:
'·'frs ojos que atraen como los de
un retrato."
l\f e atraían en efecto con fuerza irresistible. Aquellos ojos pintados que
habían pestañeado, que acaso pestañeaban aún, acusaban en mí una turbación poderosa, inmensa ___ _
¡Oh! ¡qué encanto adormecedor como suave brisa, seductor como el crepúsculo rosa y azul, y melancólico como la noche que le sigue, salía de
aquel cüadro sombrío y de aquellos
ojos impenetrables! Aquellos ojos

creados por unas cuantas hábiles pinceladas, ocupan el misterio de lo que
a un tiempo parece ser y no ser ; de
lo que puede expresar la mirada de
una mujer, de lo que hace germina r el
an1or----------Abrióse la puerta y entró M ilial.
Excusó sn tardanza, al paso que yo
excusé el haber anticipado la hora de
mi visita. Después, no pude menos de
decirle:

¿Ser ía indiscr eción, preguntaros
qwen es esta mujer?
Y me respondió:
Es mi madre. Murió muy joven.
¡ Entonces comprendí de donde venía la inexplicable seducción de aquel
hombre!
GUY DE MAUPASSANT.

�Un Soldado francés, que al regresar herido a su ciudad natal recibe una ofrenda de rosas.

�TOPICOS DEL DIA.
Copiamos de un diario carrancista, la s iguiente nota fechada en Ciénega del Toro:
"Al arribar el C. Carranza, los campesinos le formaron
valla con más de quinientas yuntas, poniéndose en acción los
silbatos de qu ince trilladoras."
Todo ese homenaje parece "chuela rústica." ¡ Formarle valla al Primer Jefe con quinientas yun tas, sabida ya la
afición que el carrancismo demos tró al ganado!
Y luego las trilladoras silbándole a Don Venus ____ ¡ Qué
espontaneidad ! ¡ H asta los aperos de labranza !
Cómo se ve que so n los campesinos
hombres muy socarrones y ladinos.

X X X
En un periódico Oficial del gobierno "de facto" vemos
una solicitud de concesión minera.' Las colin dancias son:
el rincón del Embudo, el rin cón del Diablo y el rincón del
Cabrito. El fun do minero se denominará Venus.
Como se ve, todos estos nomb res se enlazan maravillo·
samenle, y son s imbólicos y de actualidad.

El\J'B UDO (la ley en uso);
DIABLO (aq uél que ya nos lleva);
C1\BRITO (evoca el abuso
de echar al ganado le,·a);
y VENUS (el viejo obtuso
que está chupando la brev&lt;).).

X X X
Para ir abriendo paso a los ideales redentores de la revoluci.ón, acaban de ser s uprimidos en Monterrey dos diarios carrancistas que habían estado defendiendo a los ciento
y pico de maestros destituidos oficialmente por el grave delito de solicitar aumento de sueldo.
No hay peor cuña que la del mismo palo, ni hay que
olvidarse de echarle la viga a la odiosa, porque haéía estragos en la libertad del pensamiento.

X X X
Los Bancos mexicanos, única riqueza que medio había
quedado en pie, después de cumplidos los ideales reYolucionarios, están siendo objeto de una escrupulosa inspección
por parte del des-gobierno de Carranza, y ya se ha declarado la cad~i.dad de algunas concesiones bancarias.
Parece que se tiende al establecimiento de un sólo Banco
emisor de papel en la Repú blica, probablemente con el deseo de evitar el monopolio.
Sobre esta teoría económica, se busca a todo trance cualquier pretexto para echar abajo las instituciones de crédito
existentes, que tienen como delito primordial el haber sido
creadas durante el imperio de la dictadura. Así lo consignan los 'periódicos del país.
Y como todos los Bancos fueron abiertos en aquel período agobiador ele treinta años, ya se puede sacar la consecuencia de la actual inspección depuradora.
13 de Diciembre de 1915.

X X X
11

Alvaro Obregón declaró enfáticamente en E t Paso que
primero se cortaría el brazo que le queda que cometerle una
deslealtad a Don V enustiano Carranza.
Ante todo, es curioso ver como Obregón tiene empeño

do queda en casa.
~

en hablar siempre del brazo que perdió y del bra.zo que le
queda. En Monterrey dijo: "vengo a abrazar al héroe del
Ebano con el brazo que me dejó la traición." En alguna otra
¡H1,rte manifestó: "me basta el brazo que me queda para exterminar al bandolero Villa." Y así por d estilo. siempr.trae el brazo perdid o o el que le queda, como una especie d
imán que mantiene o procura mantener atraída la opiniói\
de la República.
Por lo que se refiere a las protes tas de leaJtad, creemos
sinceramente en ellas, por más qee no constituyan la clave
del problema mexicano. Sabemos que Ob regón será siempre fiel a Don Venustiano Carranza; pero no es eso lo que
se necesita,: lo que precisa es que sea leal y subo{dinado con
Pablo Gol17álcz o algún otro jefe que se encargue interinamente ele la Presidencia de México, mientras Don Venus-tiano se presenta como candidato a la Primera Magistratura del país. Allí es donde se encuentra la verdadera clave
de la paz mexicana.

X X X
E l Coronel Esteban Cantú, Comandante de la Baja Cali í0•·nia. ha decidido son1eterse a la autoridad de Don Vent,~tiano Carrama, y median te negociaciones entab!adas directamente con AlYaro Obregón, ha conseguido seguir como Jefe de l Territorio de referencia.
Y conste que son ya dos los anticarraucistas que tienen
tropas '1ajo mando en el te rritor io de México. Primero, José
Isabel Robles: hoy, Esteban Cailtú; ¿ i'il añana?
No cabe duda de que la situación mexicana se consolida y qre Alvaro Obregón está preparando el terreno para
que Don Venustiano reine luengos y felices años.

X X X
Andrés García, Cónsul carrancista en El Paso, Texas,
dirigió un tremendo ataque al Lic. Díaz L ombardo por ha-her degene rado en Consejero del troglodita Villa. Díaz Lombardo, por su parte acusa a Carranza de haberle conferido
el grado de General de División al propio troglodi ta. Asimismo echa en cara a José Isabel Robles, el nombramiento
que hizo en favor de Villa, de General en Jefe de las fu erzas
convencionistas, y al prop io Cónsu l García de haber vendido el algodón robado en la Laguna en Abri l de 1914.
Hacen mal en discutir Díaz Lombardo y Andrés García
po rque los dos tienen razón.
.
Villa es un troglodita y fué una ignominia investirlo como General de División y como General en J efe del Ejército J\lexicano. Taml&gt;ién significó una degeneración indisculpable el hecho de conYertirse en s u Minis tro y de haberle ayr idado a Yender bienes robados. Si todo es claro, como
un diamante, ¿para qué discutir?
~Los dos tienen razón.

X X X
llipólito Villa se encuentra en El Paso cargado de oro
y cargado también de acusaciones. Primero le pidieron diez
mil dólares, luego el doble, y en unos cuantos días, las sumas recl amadas ascendieron a cien mil dólares.
El hecho es delicioso y demuestra el espíritu recto y justiciero de este noble y hospitalario país, que ayudó eficazmente a los bandoleros en la tarea de saquear a nuestra Patria y que hoy, convencido forno está de que el villismo fué
un crimen, se propone despojar a los des.pojadores __ _
i Bravo! A~í se sirve a la Moral, a la Libertad ___ y to-

X X X
Villa tene preso a un hermano de Obregón, y éste ha
ordenado a Jacinto Treviño que persiga a l bandolero, a pesar
de que su herma119 sea sacrificado. En una palabra, la P ar
tria, que actualmente debe a Obregón un brazo, corre el riesgo inminente de deberle también un hermano.
Una, pierna perdida en 1837 nos costó diez años después,
la mitad de nuestro territorio.
¿ Cuánto nos irá a costar el brazo de D. Alvaro?

X, X

X

El ejército de los Estados Unidos ha tenido en los últimos diez años 48,000 desertores. Esta cifra es tanto má3
significativa cuanto que el propio Ejército apenas asciende
a ochenta mil hombres. Y en un numerario tan cor to resulta
escandaloso que se deserten cuatrocientos soldados al mes.
Si en la línea ailemaua que cubre desde los Vosgos hasta
F landes ( dos millones de hombres) se efectuase una deserción proporcional, el Ejército teutón perdería diez mil hombres mensuales además de aquellos que cayeran muertos o
heridos por los proyectiles franceses, y de los que fuesen
capturados por el enemigo. El E jército alemán con sus reservas asciende a once millones de hombres, que si desertaran
como los norte-amercanos, se disminuirían por ese solo capítulo en cincuenta y cinco mil unidades al mes.

Sin embargo, el espíritu de aquel pueblo es distinto al
de este país, y allá la deserción es excepcional.
Mlr. Wi lson que proyecta aumentar el Ejército americano a medio millón de hombres debe considerar seriamente,
que los desertores van a multiplicarse más rápidamente que
las filas, y que debe por tanto procurar que el remedio no
resulte peor que la enfermedad.

X X X
L os Estados Unidos están a punto de romper sus relaciones dip 1omáticas con Austria-Hungría, y probablemente
a la hora en que circule " Revista M1exicana" ya se han r etirado los respectivos Embajadores.
Pero esta. gran Nación no puede hacer más de lo que ha
hecho en contra de Alemania y Austria; y por consiguiente,
este suceso carece de importancia, para el desarrollo de la
tragedia europea. Estados Unidos, siguiendo una neutralidad verdadera, habrían sacado grandes ventajas del conflicto arniado; pero les pareció mejor lucrar con la venta de armas y municiones, y han provocado en su interior un conflicto treme.ndo que no van a poder solucionar.
La ruptura entre Austria y Estados Unidos va a significar el rompim iento definitivo entre los Americanos y los
Germano-Americanos. Esta división se efectuará unos cuantos
meses antes de la contienda electoral, y probablemente va a
ser el origen de acontecimientos extraordinarios.

Los que Vuelven
Comienzan a r egresar a la patria
aquellos que a los primeros nubarrones tempestuosos, lo abandonaron todo, para no ver el cuadro de pavor
que nos ha traído la guerra.
No vuelven animosos; no muestran
el semblante de quien se siente feliz sob re el amado terruño; traen sello de tristeza: la que recogieron a,llá
en el destierro, o la que acaso les produce la destrucción que no presenciaron y la turba indigente que no había desfilado delante de sus ojos.
Hablan de nuestro porvenir sin el
calor de la esperanza que tonifica.
Les abruma el peso de la fatalidad.
"Esto no se arreglará; no tornaremos
a ver floreciente nuestro país."-dicen a media voz, y echando a todas
partes la mirada, temerosos del oído
aguzado del delator oficial.
Muchos de ellos vuelven al hogar
que profanaron las audacias revolucionarias. Ah í quedó, para memoria
que no ha de borrarse, la huella del
ultraje. Falta mucho de lo que había: la ma.no alevosa de la rapiña arrebató lo más tentador, lo más vistoi:o. Lo demás quedó maltrecho. Casas hay que no conservan uno solo de
los objetos que las ocuparon. Paredes desnudas y alcobas vacías son las

c¡ue reciben con frío de sepulcro a sus
antiguos moradores y dueños.
Bien se advierte en el gesto y en
el abatimiento cuán amarga es la decepción de las víctimas. Huyeron ricos, y tornan para vivir con modestia
que ha de afligirles. Lucharon vara
labrar la fe lidad de los suyos, en
previsión de las volubilidades del mañana, y miran hoy en torno las cenizas de lo que fué.
En estos desmanes nada tuvo que
ver la acción política de los ultrajados, porque en ella nunca se mezclaron.
Aquellos opulentos no habían cometido más cielito que recibir los halagos
de la fortuna.
Y la revolución }os marcó con su
estigma, porque esta ha sido " la guerra de los de abajo contra los de arriba", según desvergonzada expresión
de los propios instigadores de la horda.
Y no fué la. soldasca mercenaria la
que consumó el atropello: j usto es decirlo. Fueron los mandarines ensorberbecidos, los fracasados de toda la
vida. Viéronse de pronto con una
espada en la diestra, capitaneando imbéciles, y allá fueron a pisotear hogares donde acumuló sus delicadezas el
refinamiento de la d a.se.

¡ Qué cólera, reprimida en pr esencia de sus verdugos, la de estos desterrados que vuelven! No lo dicen por
el terror que les üprime la garganta; pero en lo recóndito del espíritu,
¡ qué negrura de odio hacia, la canalla vencedora; hacia los haraganes y
desarra.pados de ayer, enriquecidos
hoy por el robo cínico!
¿Y a qué vuelven? ¿ Por qué vuelven? Vuelven acaso a convencerse de
su infortunio y a contemplar los despojos de lo que fue su obra de largos
años. Vuelven quizá, por que lejos,
bajo el ambiente mismo de donde parte el soplo infernal avivador de esta
inmensa hoguera que nos devora, habrán sentido ya la pesadez del hastío. Vuelven, porque esta es su patria. y la acogerán más hondo en su
corazón, viéndola empobrecida y desgarrada.
Y acá, en sus horas de vigilia, sobre el lecho mismo que mancilló la
impudicia, lanzarán este rabioso apóst rofe:

¡M\ALDITA SEA LA REVOLU-·
CIONI

ENRIQUE MARQUEZ.

�A Esperar el Año.
-Qui'lrnbo don Raymundo ! ¿Cómo \'an los male s ?
,i Qué dice el trabajo ?
Ya usté ni platica, ni habla, ni cont.?sta
dende que el muchacho
se amarró en· el pueblo de Tepecuacuilco
a !'hija del maistro,
en la fiesta aquella de la pastorela
de'n ca' don Ulalio.
Usté ya di'a tiro nos echó al olvido,
nos echó al tapanco.
Ya ni nos pregunta cómo van las cosas,
cómo ancla el volado,
qué tal van las siembras, cómo están las vacas,
cómo está el rebaíio.
¡ 0l'ada, don Raymundo! Dende aquel suceso
quedó usté tan ancho,
qui'a los prohrs hn ..i.is. antes ¡;us amigos.
.
nos mandó en ca'el diablo.
-rero homhr,·, don Heno! ¡ Dios me favore zca
si.l o ele pensarlo!
Y o a us té, don Benito. -bajo mi palabra.yo a usté lo quie'ro harto.
Y ora mi sma mente m'iba pa' su casa
m'iha yo a buscarlo,
pa\·er s i se viene, con todo y su vieja,
a esperar el aíio.
¡ :\ndcle, don Beno,
tráigase su banco,
y aquí que la ;..;acha nos haga un mondongo
medio sancochado,
y unos biiíuelitos,. y con dos cuartilla~
que nos merque un tra go.
¡ Andele, compadre! Venga a emborracharse
pa'esperar el aíio.
-Sí, señor Raymundo,
bien hay que esperarlo.

,·cr si Dios quiere que el aiío que viene .
es pa'cmparejarnos:
ra'ver si acompleto lo de mis vaqu itas,
lo ele mi rebaño,
lo ele mi maicito, lo ele mis frijoles,
lo ele mis garbanzos.
-Pues y yo, compadre. ¡Tanto que he sufridoit
¡ Lo que me he atrasado!
- Y por qué motivo, dígan~e, don Ben o?

¡\

-Pues por el sufragio,
¡ or la democracia, por tocia esa bola
. de cosas---- j qué diablo!
que a naide inte resan y que a todos juntos
nos han amolado.
Tocio lo qae pasa; los robos, las· hambres,
los asesinatos,
la peste clrl tifo ____ ¡ no le quepa duda!
es por el sufragio,
es ¡ or el sufragio que prrclican esos,
c:se&gt;s que se llaman revolucionarios.
-Quie ra Dios, compadrr,
qui era el cielo santo,
que en el año nue vo
téngamos trabajo.
~ o más Maderitos ! ¡ r,,:o más Panchos \iilbs !
¡ ~ o más V en ustianos !
.,-Pues ándele apriesa,
trá igasr su banco,
y aqt. Í que la )facha nos haga u1~ mondougo
medio sancochado,
y unos biín.elitos, y con tres cuartillas
que nos merque un trago,
¡:;a'beber tranquilos,
pa'esperar el año.

TIBERIO.

Año Nuevo, Vida Igual
"A iío nuevo, vida nueva",
reza el adagio vulgar·
por eso, al soplar del año
la última rach a i11Yernal,
toda se vue!ve propósitos
de enmienda, la humanidad.
El adorador de Baco
protesta no beber más,
y no apostar otro peso
el esclavo ele Birján;
y así suce_s ivamen te,
los de aqní, los de acullá
y todos los que en el globo
son inmenso colmenar,
piensan mandar sus defectos,
como en carrera triunfal,
metidos en la maleta
de cada . año que se
Pero todo observador

"ª----

No hay qne hacernos iíusiones:
''Año nuevo, vida igual".
siempre con pena verá
qu e .del ya vctus,o adagio
ha hecho la humanidad
un trueca tintas qne reza:
"¡\ íío nuevo, vida igual."
Y para mostrar de plano
la fnerza de esta verdad
ahí ,-an dos botoncitos
como muestra nada más.
En el aíío dieciséis,
que ya en las puertas está,
¿ prescindirá V enustiano
el simple. de legislar
con su método art nouveau
y pre-constitucional?
¿ Prescindirá de despojos

el partido carra1,c1án?
¿ Dejará \Vil son de ser
gran amante de la paz ____ ?
Urueta, don Luis Cabrera,
Pela :chini y Znrharán,
con e I man to de la patria
dejarii n de comerciar?
¿ ).:0 matará Pancho Villa,
ni Escudero beberá,
ni "Rip-Rip" hará periódicos.
-aunque los hace muy mal.ni la. basura ele México
en e I éter flot ará;
ni cada vulgar ratero
se llamará "general ?"------

DESIDERIO.

Resumen de la Semana
TIFO.-Una fuerte epidemia de
tifo se ha desarrollado, de poco tiempo a esta parte, en la ciudad de l\l éxico y poblacionts ce1 canas del Distrito Federal, c:aus.utclo innumcraliles
víctimas entre la c:la!&gt;~ baja d.-1 p·1cblo.
Las autoridades tarrancist.1s y el
Consejo Superior de Salubridad &lt;le
aquella metrópoli, han dictado algunas medidas eucaminadas a contrarrestar los efectos de la terrible epidemia; pero, hasta la fecha, no se
han obtenido resultados satisfactorios.
NO SE RINDE.-Francisco Villa
ha dirigido un telegrama a, los periódicos más importantes de Nueva
York, manifestando que carecen de
verdad las versiones propaladas por
los carrancistas, en lo que respecta
a su rendición y huida; pues que.
muy por el contrario, se halla ocupado actualmente en reorganizar sus
tropas y en reforzarlas con nuevos
elementos, pa.ra emprender una lucha tenaz en contra de don Venustiano Carranza, a quien tilda de trai·
dor y criminal.
X

X

X

DECLAR,\CJO&gt;J RS.-El Lic. don
:Miguel Díaz Lombardo. Secretario
'de Relaciones en el gabinete tic
Francisco Vi1la ha declarado a los
representantes de la prensa americana que son falsas de toda falsedad
las noticias referentes a la rendición
del cahecil\a fronterizo; que él,-Díaz
Lombarclo,-está en aptitud de informar que dicho jefe, así como las
tropas que hasta hoy le han siclo fieles y tocios los ciernen tos armados
de la Convención, están dispuestos
a seguir la lucha contra Carranza,
seguros ele que hacen obra patriótica
y que combaten por uu ideal enteramente revolucionario.
X

X

X

ATAQUES.-El Coronel Tcotloro
Roosevelt, ex-Presidente de los Estados Unidos y candidato actual del
Partido Repnblicauo para la Primera
11 agistratura ele este país, ha hecho
,d{l'unas declaraciones al periódico
The Sun, de Nue\'a York, con moti\'O de l_
a política de Wilson en los
asuntos interiores de México.
En concepto de Mr. Roosevelt,que robustece con sólidos argumentos, -vVilson ha incurrido en lamentables equivocaciones y en contradic-

cioncs que pugnan con la moral; que
hizo mal en no reconocer al general
ll uerta so pretexto de que su gobierno dimanaba de una_ convulsión armada, y que ha hecho peor en reconocer a Carranza, ele manera tan
inopinada, puesto que la administración de este i11divitluo, salvaje· y
sangrieu ta como no lo fué aquella, tie
ne s u base en un movimiento revolucionario que ha costado muchas vidas
mexicanas, que ha . costado muchas
vidas americanas y que ha perjudicado grandemente los intereses de nacionales y extranjeros.
l\Ir. Roosevell considera que la política de Wilson a este respecto: ha
sido francamente intervencion ist;i.
con la inmoralidad consiguiente a
toda interve nción, pero sin los res ultad os beneficiosos que son de esperarse dé una intervención semcdan-

te, porque, - según el criterio de
fllr. Roosevelt, - lo primero que
debe hacerse en estas cuestiones es
evitar el mal; y si no puede evitarse
el mal, evitar el golpe; y si no puede evitarse el golpe, darlo pero bien
dado, de modo que no se tenga que
lamentar después debilidad o desacierto,
Por último, l\lr. Roosevelt ataca
a Wilson por la indiferencia y poco
celo con que ha visto los perjuicios
sufridos en J\J éxico por los ciudadanos americanos.
lx

X

X

LLEGADA.-El veintiseis de diciembre último llegó a Ciudad J uárez,
procedente de la Ciud~d de México,
el primer tren de pasajeros, después
de diez meses ele in lerru pción en el

�tráfico del Ferrocarril Ce ntral.
X

X

X

GO BIERN O ClVIL. -Varios periódicos de San A nto nio, T exa s, habla n del esta blecimiento de un gobi erno civil en Ciudad Ju árez, por
disposició n expresa de Alvaro O bregón.
Alg unas personas que se dicen bien
e nteradas de estos man ejos políticos,
a firm an que, de con firma rse la anterio r not1c1a, implicaría un acto lle
verdade ra oposició n del cabecilla s o-

noren se hacia don Venustiano Carran
za, puesto que el establecim iento de
un gobiern o civil. en época en que
un régimen m ilita r constit uye el gobiern o de fac to reconocido por las
prime ras potencias, ent ra ña una rebelión fr anca de qL icn o rdena el es tabl ecimi ento de ese gobierno, en contra del .1 efe militar q ue ocnpa la s uprema l\l agistra tura de la República.
D ícese también que, del lado de
Obregó n, se encuentran varios polít icos mexicanos, alg unos fina ncieros
americanos y un regular número de

militares pertenecientes al extinto ejér
cito federal, q ue ha n venido combatiendo en las fil as de la dis uelta Convenció n.
X

X

D. Sant iago R. de la V ega,
Guillermo de H ohenzo-.
lern y Elena de Montenegro.

X

E NTRADA.- Al va ro Obr egón, J efe de las ope racio1,es en contra de
Francisco V illa, ha hecho su entrada
tri unfal a Ciu dad J uá rez, después de
pa cta r, de ac uerdo con el gobierno
de \Vash ington, la rend ición incondicio na l de alg unos j efes y oficiales de
la fa mosa D ivis ió n del Norte.

Recibimos la sig uiente carta, que
con todo gusto publicamos :
'' El Paso, Texas, 21 &lt;le cl ic. de 1915.
Sr. Lic D. Nemesio García Naranj o,
P. O. Box 637.
Sah Anton,io, Texas.
Muy seíí or rnío:En el n úmero 15 de su R ev ista, he
Yisto publicada un a caricatura del
seííor Carra nza que lleva m i fir ma y
que t iene por pié un acróstico.
ll'e de agradece r a usted se sirva
hacer con star qu1e tal cosa se ha hecho s in mi consen timiento y que. para
evitarme hacer aclMaciones en cada
caso,-n o respondo en general de
ningu na de las altert1cio nes que se hagan o se hayan hec:~1 0 a m is dibujos
al reproducirlos.
Soy de usted a fmo. atto. S. S.

ANNABEL LEE
Poema de Edgar Allan Poe.

S. R. de la Vega.

Traducción directa del Inglés por Carmela Eulate.

E sta historia que voy a deciros,
-triste historia de amo r y de arcanoHa oc urrido en tm tiempo lejano,
En un reino a la o ril!a del mar.
Fue heroína una joven hermosa,
A nna bel, m i ge ntil desposada,
D ulce virgen de casta mira&lt;l:t,
Q ue en el mundo a mí sola iba a ama r.
Yo era un niño, eJla niíía inocente,
P ero el mutuo e inmenso cariño
Era má s que el afecto de un niño,
Eta más que el a m or de un mo rtal.
Y los mis mos alados querubes,
D esde el rein o esplendente del cielo
En vidia ban el cándido a nh elo
D e los niños del rei no del m ar.
Y por esta razón, una noche.
A A nnabel me a rrebata la muerte ____
Y o la tuve en mis bra zos inerte _____ _
Sólo pu eden mis ojos llorar- ---U n arcangel, acaso su• hermano,
La ha llevado, implacable, a la fosa ,
Y s u cuerpo Jo cubre la losa
D e una t umba a la orilla del mar.
Son los úng eles, sí, que envidiaban
N'tlestra dicha infinita, absoluta,
De Annabel la belleza impoluta,
Que una ráfaga vino a matar.
No digáis que m i men te delira,
Que mis lai os locuras desc r iben,
P reguntadlo a los hombres que viven

Cuellos y Peinados.

En el reino a la orilla del m ar.
N nestro amor fné más fuerte que todo,
A nte él todo amor es inerte,
11 a vencido en su lucha a la muerte;
Nad ie ha am ado cual yo a. h1i Annabel.
No ha n podido los á ngeles puros,
Ni el demo nio con pér fi dos lazos,
Arra ncar a An nabel de m is br azos,
N i mi amo r con el tiem po vencer.
Y e lla vien e en el rayo de luna,
A mostrar me su r ostro de cera ,
Su fig ura gentil, hech ice ra,
De ma rmó r'ea, mortal pali dez.
L os luceros que alum bran la noche,
De otros mundos espl éndidos fa ros,
Son los ojos brilla ntes y claros
De m i her mosa y que rida Annabel.

GRABADOS
,

Y una. n oche t ras otra, inta ngible,
A m i lecbo se acer ca callada _____
Su cabeza reclina en mi almoh3da:
Yo la siento a m i lado a lenta r.
¡ O h, emoción de t ernura subl ime !
¡ Oh mi amada ! ¡ mi vida ! ¡ mi esposa !_ ___ _
Nuestro lecho nupcial es la losa
D e una t umba a la o ril! a del mar.
NOT A.-fü anterior poem a fué leído an te el
AT E NEO JTJSPA NO -AM·ERTCA N O , de Wash ington, D. C., por el señor D . E milio M'. A mores. L a
autora de la trad ucci ón, señori ta CARM:ELA lWL A T E, es orig in aria ele Sevilla, F. spa íía, y Socia
Correspondiente del A T E N EO.

Rápidos, excelentes y a
su justo p:recio
Trabajos en cobre o en zinc
para hacer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.

Nota de la R edacción. -Efectivamente, el señor de la V ega no nos
dio permiso para publicar los versos
de Sil verio debajo de su carica lu ra
de Carranza, y por tal m otivo le s uplicamos q ue se s irva perdonarnos.
Aprovechamos la opor tu nidad para
implorar el perdón de S. M. l. Guill ermo Segundo por habe rn os a trevido a poner su retrato encima de un
cuento francés intitu lado "La Cicat ri z" y a S. l\L E lena de M•o ntenegro,
R eina de Ital ia , por no habe rle pedido permiso a l publica r su r etra to
en una de nuest ras portadas.

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SEMANARIO ILUSTRADO
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La Srita.. Casilda López nos
envía los siguientes
problemas:

Solucioi:es a los Anagramas anteriores:

o----

•

Charada

•

Querida prima y segunda:
si tu madre nos tercera,
dile doble dos mimosa
y a su tres cuatro te sienta;
que ella, al ver los azahares
que en en la cuatro dos albean,
se apiadará de mi anhelo,
se apiadará de tu pena,
y verá, en fin, que la todo
nuestras dos almas acerca
Episodio charadístico
Cierta noche obscura,
tormentosa y fría
llegó un dos tercera
que dos, cuarta, quinta,
cual niños a quienes
doble dos formida
y paróse en seco.
en la misma orilla
do la cuatro cinco
su oleaje enrisca.
Un prima segunda
se lanza enseguida
de cabeza al agua,
la ronda lo trinca
y lo lleva al puesto
y allí lo castigan.
¿Qué pesares hondos
su acción determinan?
¿Quién era ese hombre?
¿Cuál es el enigma.?... .
Pues un cuatro dos
que al torcer la esquina
y llegar al todo
sobre el cual vivía,
al ver a su suegra
sintióse suicida.

Las soluciones a los Anagramas y Triángulo Numérico que
aparecieron en su número de
•'Revista Mexicana'' del N 9
16 son los siguientes:
la.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
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Esq. Houston y Leona Sts.
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Dábale arróz a fa zo"
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rra el abad.
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Camilo Flamarión.
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Cariño.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
Napoleón Bonaparte. americano.
Ricardo Corazón de
-o-

2a.
3a.
4a.
5a.
Leon:
6a. Doña Clarines.
7a. Leonidas.

Srita Vicenta Ximénez
de Floresville, T ex.
Mala Filarmónico:
Camilo Flamarión.
Triángulo Numérico:
123456

En el resto del mundo.
1 trimestre . . . . $ 2.00. oro americano. ,
1 semestre ... :" 3.50 "
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1 año .. . .. . ... " 6.00 "
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adelantados. No se devuelven originalcs.-Para anuncios y demás asuntos
de administración · diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

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Antón robó a Pepe Lan:
Napoleón Bona parte.

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Srita. Casilda López Carvajal,
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El Sr. Gabino Vela nos
envía las siguientes soluciones:
A la Charada que apareció en
el No. 10:
Cucharada.
A la Charada que se publicó
en el No. 14:
Pachuca.

.

. ..

' '

.

·.:.: l

'
}

ADVERTENCIAS:

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Don Elías:
Leonidas.

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·,

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."
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In other Countrie1
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 17. Enero</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PAISAJES DE MEXICO.--EL POPOCATEPETL

Semanario Ilustrado
9 DE ENERO DE 1916.

VOLUMEN II No. 18.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, Enero 9 de 1916.

Número 18.

El Precio del Carrancismo.

\..._

'
-·~

l

El Gobernador Hunt de Arizona ha solicitado oficial- criminalidad que sacrifique a los débiles por el placer de
mente la cooperación del Gobernador Johnson de California contemplar su agonía.
a fin de iniciar los trabajos políticos necesarios para aumenPor tales causas, los Estados Unidos no han apoyado
tar la extensión de sus respectivos Estados con una faja ridesinteresadamente las revoluciones que ban destrozado a
quísima de la Baja California, que separa dicho territorio del nuestra Patria. Necesitaban obtener determinadas concesioEstado de Sonora y que abarca desde la línea divisoria internes, destruir el espíritu nacional, imponer su comercio, sacrinacional hasta las aguas del mar de Cortés. . En dicha faja
ficar el istmo de Tehuantepec en beneficio del Istmo de Pase encuentran la región fertilísima conocida por el nombre
namá; y como las gentes honradas no estarían dispuestas a
de Valle Imperial y la desembocadura del Río Colorado.
acabar con México, decidieron entregarlo a una partida de
Los Estados Unidos, al realizar el proyecto del Gobervándalos que derrumbasen todo, a fin de que el pueblo atornador de Arizona adquirirían desde Juego dos puertos extementado por el hambre entregase sus manos vencidas a los
riores desde los cuales quedaría· dominado mercantil y miligrilletes implacables del conquistador. Y nuestra Patria
tarmente el golfo de California. Así mismo separarían con
fue puesta con toda frialdad, con absoluto discernimiento,
esa pequeña saliente la península del resto del país; y si se en las manos de unos hombres que no tenían ya que per.
tien~ en cuenta que en medio de estas fracciones de territorio
der, puesto que en Abril de 1914, habían perdido el decoro
mexicano se encontrarían dos poderosas bases navales norte- y el honor.
americanas no se necesita ser profeta para augurar que la
Pero todo se hizo con paciencia, mediante un programa
anexión actual no sería sino el prólogo de la anexión total
detallado,
y nat"ralmente, con las protestas indispensable de
de la Baja California.
humanidad y desinterés. No huto ignorancia de nuestro
El asunto es grave, ai.:nque a decir verdad, lo estamos temedio ni desconocimiento de nuestra historia. México íué
miendo desde hace mucho tiempo. El Presidente Wilson ha
sacrificado conscientemente, con el propósito calculado del
aseg11rado en diversas ocasiones que su política c~n relación
beneficio posterior. Todo nuestro pasado y nuestro destino,
a México no se ha inspirado en ambiciones y que respetará
nuestras tradiciones y nuestra historia, nuestra leyenda y
la integridad de nuestro territorio. Pero I~ circunstancia de
nuestro Arte, nuestra vida nacional en suma, fué considerado
que dos Gobernadores de la Unión Americana, inicien oficialcomo algo que precisaba derrumbar para que la ola de la inmente una usurpación tan inji;sta, es mctivo s ..ificiente para
vasión norte-americana no tuvíera en su expansiones muraaue los mexicanos veamos con alarma que la desintegración
llas ni valladares. F l delito foé armado y el crimen recibió
de la Patria se aproxima. El Presidente Wilson decía que
su espaldarazo de caballero; hoy, la recompensa tiene que
no reconocería ningún gobierno emanado de la violencia y
ser tremenda para la Patria.
reconoció la revolución militar del General Benavides en PeEl Presidente Wilson dice que no ambiciona un centímerú, y el mandarinato de Don Venustiano en México, que !.1º
tiene otro origen que el de una brutal imposición de la solda- tro de nuestro territorio; pero. . . . . . de sabios es rrtudar de
desca apoyada por el invasor. ·Por consig11iente, corremos el opm,on. Fl Gobernador H unt segu'rá sus trabajos lentapeligro de que con un nuevo perJ.:rio intente desmembrar nues- mente y pronto llegaremos a la funesta solución. Pero México sigue siendo fuerte en su debilidad, alienta en su lecho
tra nacionalidad.
de
muerte y espera resignado y tranquilo su Destino. Ha
Después de todo· el acto resulta lógico dentro de su inh•chado
dos veces contra Franc;a y una vez en contra de los
morali&lt;lad. No se explica que un hombre sostenido por todo
Fstados
Unidos; sufrió once años para consumar sn indeun pueblo, y sin intenciones ulteriores, dé apoyo moral y ma.
pendencia
y siete años para conseg'..iir su reforma; ha sido
terial, a una partida de bandoleros, en su labor infame de
adC"más
a'!'rtado
por infinidad de revoluciones intestinas y ha
clespojar a las gentes honradas y cultas de un país. Existen
seres degenerados, que los crim.nólogos llaman "delincucn. vivido durante ochenta y cuatro años (de 1810 a 1894) oh
tes natos" q"e violan las leyes morales porque su naturaleza mila~ro, con una banrarrota constante en sus presupuestos.
torcida los impele fatalmente a producir el mal: pero nin- Un p•·erlo así de resistente, que ha tolerado cinco años de
g,.na sociedad, por primitiva y l:&gt;á11'1ara que sea, comete crí- rrvoludón y veinte mesrs de crimen sin agotarse, no puede
menes innecesariamente y tan solo por rl pwrito de hacer · ser drstrozado en aras de la ambición.
Los carranclstas fracasarán en su tarea de destrozar a
el mal. Fn los despojos de los p..ieblos, en las conq,iistas
de los débiles, en las irrupciones vandálicas, las naciones b1·s- la Patria, y los Fstados Unidos no recojerán la cosecha de
can su propio mejoramiento, y el sacrificio del vencido se su obra. Ya lo dijo el Poeta : cuentan con todo; pero les
hace en aras de la ambición y del interés. Todavía no apa- falta una cosa:
rece en el mundo el pueblo que tenga la suficiente dosis de
¡Dios!

�NuestroS Intelectuales
El Dr. Don Aureliano Urrutia.

•

1
1

11e acompañas, lector? Voy a ver
;,i do&lt;:Lor l ': ,·wi:.i. A don .\"urcli·1,h,
Lo has tratado alguna vez? Bueno
Pues si ,·ienes conmigo te lo presentar-é con mucho g usto, platicarás con
él un largo rato y verás lo que se esconde dentro de su coraza de bronce. t\h ! Porque te adv ierto que el
doctor, individualmente considerado,
es una be!la persona. , \ mable, decente. · de fi nos modales, el~ Yasta ilust ración. Una bella persona. Qué
más puedo decirte!
Claro que esta 1111preswn,-111uy
mía y de la cual me hago yo el responsable,- la corroborarás después
de platicar un rato. Porqtie de pronto, así como quien dice, de sope tón,

no creo que te ilusione demasiado
la figura del méd ico, con sus cabell os largos y desordenados, con s u
boca trigueña y saliente, con su cara
pomulosa y achatada, y con un abdomen, y una gallardía ____ Digo! A
menos que te agraden mucho los tipos 11acio1¡ales, en cuyo caso, lector
amigo, tiempo y paciencia te fallarán para estudiar la figura del doctor.
Porque don Aureliano, mal que nos
pese, no es más que un ind io. Un
indio hecho gente. Hecho hombre a
fuerza de ilustración y de carácter.
E n él, como en la mayoría de los tipos representativos de nuestra raza,
la materia fué fácilmente amoldable.
Y la amoldó a la cirujía. Y resultó

un cirujano eminenk Del mismo modo que hubiera resultado un ingeniero notable o un filósofo profundo,
ele haber amoldado su inteligencia a
las ciencias matemáticas o la filosofía.
i Cuestiones de étn ica ¿Sabes?
Pero si su inteligencia y su percep- ·
ción son obra de u11a voluntad superior, en cambio su ed ucació n y su
cultura se deben a él, a él directamente, qu e supo vencer toda di ficu ltad y tocio obstáculo para llegar a l
fin. Y por ese 'só10 capítulo, si no
tuviera otros muc!10s que lo honran,
merece ya nuestro res peto.
Un indi viduo del pueblo, como él,
que sale ele las más modestas capas
sociales, como él, que se levanta, que

se fo rma, que se hace y que llega hasta el sitio prominenLe en que el doctor Urrulia se ha colocado, es un 111dividuo merecedor, cuando menos, a
la admiració n general.
Porque es bueno -1ue sepas, lector,
que don Aureliano es, en efecto, un
hombre de cuna humi lde. N'ació en
Xochimilco, si no miente mi memoria,
en ju nio de 1872, haciendo s us estudios primarios en la esct:ela ele la localidad. Después ingresó a la Prepara toria de !\léxico, en 85, precisamente cuando el general Díaz, -ilustre desaparecido,-e,..:upó la presidencia de la República en su segund o período constitucional. Y es curioso.
En esa época fué cuando se formó la
generación que ha venido dando tanto queha cer en los ültimos tiempos.
~J anuel Calero, Flores :\l agón, Vera
Estaíiol. Rodol fo Reyes, Rafael Zubaran, Luis Cabrera y otros. Todos
estudiantes de Prep;¡.ratoria! Y por
otro lado, Félix Día¿, Go nzalo Carita,
Fidencio l lernánáez, Felipe Ang-eles,
na \'id de la Fuente. y otros. Todos
estudiantes dd Colegio ;\l ilitar.
ri:es en esa época en tró el doctor
a la P repara'toria. Cuando el general Díaz, celoso del orden en los ramos de su administración. nombró director de aque l estahkcimicnlo docente a don Vida! Castaíieda y ~áJera. clisqre para imponer au(or i&lt;lad, dizque para meterlos en cin tura _____ ,\llá él.
Y don .\ureliano S&lt;.' formú. Termi nó sus estudios profesionales d a1i•&gt;
&lt;le 9.5, e ingr ó, inmediatamente después para ganar el 6USle nlo. a las filas del Ejército. en calidad de '.\Jayor del Cuerpo l\ lfoico l\J ilitar.
Que si fué profesor de la Escuda
ele '.\Jedicina. preguntas? Claro está.
Y por oposición. Disputó las cátedras
ele cirujía teórica ele te rapéutica quir úrgica y de ci ru jía práctica, a Su;Lrez
Gamboa. a RodrígJez, a \forma. y
triun fó. Si mal no recuerdo, l\í acías,
Icaza. ;\'. úíiez y Licéaga fungieron ele
sinodales.
De ah í la fama de don :\ urdiano.
Después, el g-ohierno ele ~ladero lo
nombró Director de la Escuela, con
el aplauso unánime ele los estudiantes
y con la aceptación expresa de l profesorado.
llrrutia correspomlió a la distinción
del gohi,'rno. Tmplan tú algunas rt'f ormas ele im portancia en el plan ele
estudios, suprimiendo los cursos teóricos de patología e implantando t1n
mé1odo de cstnl ios práctico en los
hospita les, ele la citada asignatura.
l gt1al renovación introdujo en los
cursos de bacteriología, otorgando a
sus discípulos amplias facultades pa-

ra que, si n trabas &lt;le ninguna especie, pudieran hacer sus prácticas ele
clínica y cirujía en las respecliras salas &lt;le los hospitales existentes.
:\. este respecto recuerdo las palabras del doctor, el día de su toma &lt;le
posesión:
-De hoy en adelante, dijo el asiento &lt;le la Escuela ?\acional de Medicina será el llospital General y los
institutos c\natomo-Patológicos
y
Bacteriológico. Touos íos ca&lt;lá veres
el&lt;! estos establecimientos serán recogidos por la escuela y utilizados en
el gabinete &lt;le disección. Porqt.c con
iinneza crco,-y cstu está también en
la conciencia &lt;le tooos los profesores,
-que los mejores textos para la enseíianza son: el ca&lt;lá \·er en •\nato mía
y el enfermo en Patología.
Estas fueron, lector, las palabras
del eminente médico, que expt.so a gui
sa de programa, y a las que ciñó su
labor inknsísima en todo el tiempo
que estuvo al frente &lt;le la alta Escuela.
Cierto que cooperaron con él los
profesores. Pero también es verdad
que, aun en el mismo profc.:sorado, hizo una revolución.
P idió a la superiori&lt;lad d ingreso
a la Escuela ele elementos ventajosamen te conocidos por sn competencia. Como l'errín en llistulog'a: l lidal·.\O. )lam ell y l\Jarl:nez Jire!{ en
disecciún: Villarreal, Velázqtr,'Z l 1riar
te. ,\ h-arez. y Cutiérrez, en Cirujía. y
Fandila l'etia. en .\11ato111ía.
Y así. y no ele otro modo, se explica el triunfo tan completo que obtu,·o en su delicada misión.
Te ad\ierto -aunqt1e 11~\o el riesg-o de que me tom&lt;'S por apolo!{ista
d&lt;.'i doctor Urrutia.-- qu e duran te el
tiempo que este cirujano desempeíió
la dirección del pla11td médico. tll\'O
a su cargo el tt·rccr curso de clín ica
de perfeccionamiento en la misma esct ela.
Después, el gobierno le confiú la
dirección del 11 ospi,al Gen~ral. y snhre las con1)iciones que guarda -o
que guardaba, a l menos, por aquel
en tonces,- el doctor Urrutia me decía:
-Fuera de loda pa:sir1n y dentro ele
un espíritu de justicia, puedo n1a11ifesta r que el 1 lospital General de l\l éxico es uno de los mejore:; hospitaÍcs del mundo. .\sí como se oye.
Del n1nn&lt;lo. ll e recorrido los 111ejor.'s sanatorios, los mejores hospitales y las mejores casas &lt;le asistencia
médica en .\ Jemania, en Francia, en
St•iza. en l talia, en Runanía y en los
Estados Unidos. Y después de ese
largo recorrido de estudio, concluyó
afirmando que el llospilal General de

l\l éxico no desdice, en nada, de los
mejores hospitales extranjeros. Visité la sa l.:! Tufier en F rancia; a Roux.
en Suiza; a Cocher, en Alemania; a
Jonesco, en Rumanía. Y de todas estas eminentísimas personalidades no
tuve más que distinciones señaladas
y atenciones exquisitas. Principal:
mente, de Tufier y de Roux.
Y es conveniente que sepas, además lector amigo, que en co ncepto
del doctor Urrutia, los métodos &lt;le
. enseíianza empicados en l\léxico satisfacen su misión; porque hacen que
el pro fesor tenga una base fi rme de
conocimientos generales, sobre q,ue
construir, después, la especialidad a
que qu iera dedicarse. Estas obserYacioncs las hizo el doctor con motivo de los propósitos que parecen
abrigar los revolucionarios en lo que
toca a la irnplanlación de otros sistemas pedagógicos en ~léxico.
-Yo creo, dice el doctor Urrulla.
que los mexicanos tienen una cirujía
especial y genuina. Que adunan a la
l.ielkza &lt;le la ciruj ía fran cesa, la tranqt ili&lt;lad y aplomo &lt;le la cirujía alemana. Un mexicano opera nd o, -ag-rcga,- &lt;la al acto qu irúrgico un sello .cxclush·o. que despierta cmociún
in tensa en cada uno de sus ti empos:
pero. al mismo tic111po. revela tal s~g-uridad tal confianza y tal firme,a
en lo que hace. que sólo se expl ica
por los conocimientos que tiene y
que h1 ad r¡uirido de acuerdo con los
métodos usuales en nul!stra escuela.
Fs decir. sabe lo que hace y por qué
lo han•. El acto es he lio, y la bell eza del acto estriba, más que en el resultado que se "ª a obtener, en la
seg-uridad con que se ejecu ta. Esta es
la ciruj'a pecu liar mexicana. que tiene. romo punto capital ele apoyo, un
dt'sarrollo étnico &lt;le que carece n otras
raras .
.\quí para intcr nos, lector, y sin
c111e qt•f'fla oírn os el sabio cirujano,
debo decirte que este hombre ha realizado operaciones asombrosas. Y si
no Le cansa n mucho los términos de
medicina ni le empalaga el teje y
maneje de la cirujía, re relataré algunas ct antas:
Fx ti rpi'i, cierta yez, la aneurisma
del tronco braquio-.:efálico con ligarh•ra directa sohre la aorta. El tumor
ten ía las dimensiones de una cabeza
de Íclo, y la operación fué lle\'ada a
nbo en presencia de los doctores
:\lnnroe y Crockell. de ;'{ucva York.
'l'amhién ha extirpado. en su tota lid acl. el intestino g-1ueso, haci endo la
su tura por procedimientos personales.
La anestesia raquicliana la ha aplicado en más de cinco mil enfermos

�y tiene un procedir.iiento para extirpar la matriz sin utilizar las pinzas
de ligadura, como c011sta a varios doctores del Hospital de Santa Rosa, de
esta ciudad.
Tiene, as1m1smo,
observaciones
personales en transplantaciones de
huesos y articulaciunes, que ha llevado a la práctica, con resultados satisfactorios, en el propio Hospital de
Santa· Rosa.
En el año de 1909, hicieron una visita a México, con el exclusivo objeto de asistir a una operación del
doctor Urrutia, los eminentes médi.
cos americanos Chas E . Bowers, W.
A. Wood y A. F. Vanee. Y ante
ellos practicó la difícil resección de
la cadera, con anc:stesia raquidiana
de cocaína, que manifestaron empeño
en ver aplicar los cirujanos americanos.
El éxito fué brillante • y obtuvo
nuestro compatriota calurosos elog ios de sus huéspedes.
Además, el doctor Urrutia dispuso
una exhibición cinematográfica en la
que les hizo ver una laparotomía para la extracción de un tumor de vientre y la extirpació11 del maxilar derecho.
En el mismo aiío de 1909, el doctor
Urrutia llevó a caLo una operación
quirúrgica sin precedente. Encontró
un gran .tumor que, ten iendo como
punto central el "ciego", se extendía
al intestino "delgad..,," obstruyéndolo
en una buena -extensión. Comprendía el uréter y el r iiíón del lado derecho, abarcaba el colon ascendente
el colon transverso y terminaba en
la parte correspondiente de la "s"
iliaca. donde formaba un g ran estrechamiento. Abierto el vientre, el caso parecía c!esesperado. En estas
condiciones, los cirujanos cierran el

vientre, dejando el tumor: o, según
los procedimientos europeos, se hace
la anastomosis de los intestinos con
la ''s" ilíaca, como recurso paliativo
que, a la larga, acaba con el enfermo.
Sin embargo, el doctor Urrutia resolvió, dada la poca edad del paciente, llevar a cabo una operación radi.
cal, extirpando todas las partes enfermas, incluida la porción intestinal,
el colon, el ciego. las válvulas, el riiíón, el uréter, etc., y estableciendo
. rnnductos a r tificia les para el paso de
los líquidos y para la salida · de los
excrementos, ajustándose a una técnica rápida y a una ejecución correcta que dejara los órganos en condiciones parecidas a las que ocupaban
normalmente.
Esta operación, - cuyo símil sólo se
ha practicado en animales,- fué ruidosamente aclamada por el entonces
Ministro de Instrucción Públiq, don
] usto Sierra, -inocentón que sabía
apreciar el mérito,- quien felici tó a l
doctor Urrutia, diciéndole ante un
grupo de estudiantes: "Di-. Urrutia.
Así se hace y así se enseña."
El paciente, llamado José Ochoa,
vive tranquilamente ___ __

XXX
Ahora el doctor se ocupa en sus
trabajos profesionales.
Tiene un
magnífico consultorio en la Avenida
C. y está escribiendo, en sus ratos de
ocio, un resumen de la ciruj ía mexicana que le ha sido pedido, para antes de dos meses por el magazine
"Annals of Su rgery of Phi ladelph ia."
Que si ha figurado en política? Ya
lo creo. Pero su personalidad en
ese sentido es detestable. Qtdso ver
la política, desde el pun to de vista de
la cirujía, y al practicar la extirpación de las llagas, se equivocó lamentab lemente. ¡ Toda\la andan , por ahí,

bichos a .quienes hubiera convenido
caer en manos de este habilísimo cirujano!
A lgunos lo atacan por radical e in.
transigente. Y hasta le atribuyen cosas muy negras. Pero de esto sé decirte, lector amigo, que en boca cerrada no entran moscas.
No me explico, sin embargo, cómo
un ogro semejante, cómo un aterrador de esta naturaleza, pudo dedicarse, con todo cariño, al amparo del
triste, a la ayuda del necesitado; curando a los pobres y, atendiendo a
los desahuciados.
A nosotros, por le.. menos, nos atendió con solicitud y delicadeza. Nos
dedicó expresamente una sala en su
sanatorio de Coyoacán, que era
atendida por los mejores médicos, y
a la que puso un título especial que
decía: "Asociación de Periodistas
Metropolitanos. Servicio Exclusivo."
Y más después en el Hospital General, nos abrió una nueva plaza, poniéndo a nuestra dispos ición, todos los elementos con que aquella
institución contaba.
En fin, que no n ,e explico el contrasentido.
Y ahí lo tienes ahora. Trabajan.
do en su profesión. "Haciendo patria". como él dice.
¡ Haciendo patria., para que hoy, que
tanta calamidad aflige a :tliéxico, los
extranjeros vean que los hijos de
aquella desventurada República saben
trabajar y saben honrarla con sus
trabajos!
Y creo, lector, que ya ¡a5 inútil que
me acompañes a ver al doctor. Hemos platicado largamente. Y casi,
casi te he hecho su apología. Conque abur!
AJfonso ANAY A.

LAS POSADAS
Capítulo de un libro inédito intitulado ''Entre Bu~~os''
•·Recuerdos y Meditaciones de un Desterrado
Escrito por el Lic. Francisco Elguero.
Describe este artículo la noche del
16 de Diciembre, ele 1914, noche animada, bulliciosa, alegre en las ciudades ele i\f éxico. durante el tiempo de
la bendita paz.
Las Posadas son exclusivamente
m:estras. Requieren clima ben igno
porque generosamente se verifican en
los patios de las cusas y bajo los
corredores abiertos; exigen sin embargo el ambiente fresco, el cielo
luminoso, porque sin cierto frío moderado y discreto realmente refocilador, y sin un azu l constelado de es. tre! las invernales, la ~iesta perdería
"'ran parte de ·s u carácter singular. •
b
La devoción al m isterio del Nacimiento del Dios Homj)res es muy española de veras, p~ro nosotros por
permitirlo el clima, hicimos domésti.
ca esa devoción, y para animarla y
alegrarla dieó el buen humor ele nuestros abuelos, todavía no ent ri stecido
con tanto crimen y con tanta sangre,
al rededor del altar de Belém sencilla fiesta de fam ilia, en que los niños
toman la mayor participación.
E n las casas de la capital y ele los
Estados en que impera el espíritu religioso ye! discernimiento que da la
cu l tura sab estimar en su profundo
encanto la
ostumbres antiguas, genu inamente populares, no se admite
en las Posadas el baile intruso, ni la
bebida impropia de la niñez, ni siquiera la cena de la gente grave.
Rezan los adultos la novena y el
rosario al pie del aftar en que el retablo de Belén, profusamente iluminado, aparece bajo una· bóveda de ramaje de pinos olorusos, se sacan los
Santos Peregrin os en proces ión entre
filas de luces; un grupo de concurrentes se detiene frente a cada puerta del corredor, cantando el villancico que pide posada; otro contesta
des de el interior del aposento, negán.
dola.
Y la música de la letanía y de los
contrapuestos cantos es la vieja, la
tradicional, la que no puede tener
más encanto que el recuerdo, y que
por lo mismo el bu\!n gusto ele la gen-

te culta conserva s in alteración, porque en cosas como esta la novedad
es execr able.
¿ Qué arte puede haber en música
de villancicos si no es el que yo considero superior y profundo, de evocar
santos recuerdos y traernos con sus
notas alegres y sencillas y en sus
r im.:;is candorosas, efluvios de la infancia, ai res de juven tud, calor maternal, algo que nos pinta la sonrisa del padre, que repite la broma del
am igo nn;erto, y que hace llegar al
sentido y al· corazón de los que hemos perdido hijos, algún eco, algún
rumor lejano de sus juegos infantiles?
, Después se rompe la piñata una
ol!a cub ierta de oropeles o encajada
e n el armazón de algu na figura extraiía o grotesca, -l!e un buque, un
muñeco, un marrano, olla ench ida ele
confites, cacahuates, p eanuts en esta
tierra frutas y caramelos.
Cuando la olla se rompe y se esparce en el st:elo la rica colación,
los niiíos. y aun a1stmas muchachas,
se arrojan sobre ella pugnando cada
pepenador (l. por ser qu ien más recoja.
Después viene la jura palabra que
no trae el diccionario en la acepción mexicana que juzgo netamente
española. En la jura de los reyes
se arrojaba dinero a l pueblo Y ese
acto, tan grato al populach o, tomó el
nombre del acto principal.
La jura cons iste en arrojar a los
niíios las frutas y confitt,ras secas
de la estación ..
Los ni ños, algunos caballeros y las
muzas se reunen después en los corredores o en los patios y se platica
y se adivinan charadas y se juegan
prendas.
No pretendo que las leyes, como en
los ti empos de Grecia, conserven esas
cos tumbres de nuestros padres, aleg res y sociales y ¡,or eso provechosas, honradas y por eso patrióticas,
r~ligiosas y por eso sant;is. Pero s i
yo fuese Riaiío, aquel buen español
I ntenclente ele Cuanajuató, que no ~e

limitaba a gobernar sino que educaba
en la ctJtura la sociedad que regia,
s in duda que conservaría y estimularía una diversión que en vano el folk
lore puede buscar en otra parte, más
típica por el colorido regional, más
enemiga ele la lice11cra, más conservadora de la familia. mas protectora de la paz en las citl(lades, y hasta
más discreta y honrada surcidora de
enlaces jm·eniles.
En el alma te acojo como tesoro
de otra ecbd, recuerdo puro y santo
de mejores días I
Conserve el pueblo esa noble fiesta que creó su piedad española: que
modeló su imaginaciórt tropical; que
muestra todo el encanto de los goces
domésticos, que es para la niiíez inmenso regocijo: para la ancianidad
mansa y serena melancolía; para la
j1:ventud, goce honrado, fuente de
afectos nobles y muchas veces oca.
sión propicia de fe lices en laces.
Los que nos denigran; los que nos
juzgan sem i-bárbaros porque · las reYoluciones se suceden en México a
las revoluciones, co,no las olas a las
olas: los que atribuyen los de lirios y
locuras de nuestro pueblo a pervers ión
ingénita y no, como yo lo creo, a
un filtro que inventó la impiedad y
que bebió nuestra inexperiencia; acudan a una de esas fiestas mexicanas
de los días de Navidad y digan nos si
no reYC lan virtudes popu lares como
la santa alegría de la casa, la devoción ingenua y regocijada; el amor
a la niñez, la sociabilidad de un patio
andaluz: la imaginación fresca, risueña. gallarda de un pueblo que sabe
hacer cuad ros vivos con el colorido
la frescura y la grac:a que daban los
pintores sevillanos a los á ngeles, los
niños, las Vírgenes y las palomitas.
(1 ). Palabra mexicana que debería
aceptar la Academia Espaiíola, porque en el idioma no tenemos vocablo
que signifique r ecoger cosas pequeñas.

�estéis agotados. Habéis peleado como héroes. Pero la patria está en
pel igro. El que no pueda resistir más
puede regresar a su casa sin temor de
castigo. Pro la patria está en peligro y vengo a morir por ella con vosotr os. Qne se queden los que quieran
morir por Serbia, con su Rey.'' Levantó el rifl e e h izo fuego. Las palabras del a ncia no que había dejado el
lecho de enfermo para pe lear en las
trin cheras, electrizó a los soldados.
Se lanzaro n al ata que sin vacilación
y doce días después no quedaba 1111
sólo austriaco en territorio de Serbia,
y recuperaban Belgrado.
La Entrevis ta con P utnik.
Ahora esperaba' el Rey la repetición

del milagro. V is itó nuevamente la
primera línea de las trincheras y permaneció dos horas con los solclados,
levantando trabajosamente el rifle para disparar. i\T as sn aspecto era profundamente triste al regresar a :-Jish.
Los l\l inistros habían partido ya y decidió regresar a Kralievo.
En K rusevatz distinguió el automóvil que condncía al Genera lísimo Pntnik. el viejo Voivocla im·encible, a
q11ien los soldados llaman "el abuelo."
Putn ik regresaba (le Kraguyevatz, a
donde estaban a punto de entrar los
alemanes. Y el viejo Voi,·oda enfermo como el rey, pero incansable. tnvo
que aband onar la plaza. Los dos automóviles se encontraron y se detuYieron. En aquell os días, Krasevatz

era presa del panico que sembraba
como un contagio la caravana de refugiados provenientes ele Kish y del
norte. El camino estaba obstrn ído
por los fugit ivos, por las carretas,
por los bt.cyes. Alg,1:en reconoció los
coches y dos nombres pasa ron de boca en boca en aquella muchedumbre:
-··m Rev. el Voivodal" ~· de súbito
aquella multitud quedó muda como
por encanto. Abrieron paso a los
automóYi les, al ineándose a los lados.
Los hombres se descubrían, las muieres miraban con ojos fascinados, muy
abiertos. Xadie profirió una palabra.
X o se oyó un solo grito. Los dos carruajes a,·anzaron lentamente, y parecía su paso el de una proces ión fúnebre.

El Reg Pedro.
Cómo se consumó su derrota.

'

1

El corresponsal del Cor.reo de la
Tarde, de Mi lfrn, Sign. Fraccaroli,
hace la sigu iente descripción emocionante ele las hazañas del Rey P edro:
- El Rey estaba enfermo antes de
comenzar la guerra. A su enfermedad se debió el qu e fuera conferido
el mando supremo de las operaciones
a s u hijo Alejandro, el heredero del
trono. El Rey estaba sujeto a tratamiento médico en T ópola. Tan pronto como tuvo la convicción de qt:e
Bulgaria agredería a Serbia enfermo
como estaba, declaró su resolución
de marchar inmediatamente a la frontera a comba tir a los búlgaros. La
frontera septentrional tenía poco
atractivo para él, pero deseaba encontrarse frente a frente de los agreso res de 1912, entonces terribl emente
castigados,-,los que habían si do los
"hermanos'' de la ¡,rimera guerra de
los Balkanes. Los médicos se opus ieron, declarando que sería una loen-

ra marchar en concJ.iciones tan cleplorablcs de salud.
E l Rey resistió al principio, después
pareció resignarse: "está bien", dijo
al doctor. Dos días más tarde, partió sin avisar al médico. Ll egó a
Xis h en un automóvil, y se dirigió en
segu ida a buscar a Pasitch a su modesta oficina, y le pidió permiso para
llegar a la línea de fuego. Pasitch
quedó sorprendido ele ver al R ey tan
enfermo y tan exitado, con los ojos
ardiendo como carbunclos y el rostro demacrado. Pe1 o aim más lo sorpren día la pregunta: ¿Cómo era que
e l Rey pedía permiso?-"Soy un soldado," respondió el Rey Pedro, "el
Voivoda tiene el n1ando de nuestro
ejército. por tanto, vengo a a listarme en las filas." ·felefonearon a
K rag11ycvatz, en dond e se hallaba aun
Putnik, También se ílam ó al médico.
El Voivocla pidió al rey, el médico
le ordenó, que no fuera.

•

E l Fusil del Rey.
Entonces el Rey dijo: "Bien esta.
Tenéis facultades para negar permiso
a un viejo soldado. U n soldado viejo sirve para muy poco. l\fas soy
tam bién el Rey, y es posible que el
Rry pueda aun hacer algo bueno cntr_e sus soldados. Dadme dos gendarmes.'' Y partió para la frontera ori en
tal, en la que sus hombres contenían
el avance de los húlgaros.
Qijzás el rey esperaba otro mi lagro. El mes ele diciembre anterior,
él fué quien dió nuevo valor a sus
tropas, que se retiraban ante las g randes masas qu e Austria había arrojado más allá del Danubio y del Save.
Tuvo que ser conducido hasta La zarevatz, a la vanguardia del ejército
de Stcfanovitch, y allí se dirig ió a la
trinchera del Segundo Regimiento, el
famoso "Regimiento el e Hierro," sosteniéndose en un bastón. Cambió el
bastón por un rifle y dijo a sus soldados : "Hijos míos, comprendo que

Niño Mario Garza A ldape: de Torreón, Méx.
Actualmente en San Antonio, T ex,

�TOPICOS DEL DIA.
Desde que D. Vennstiano Carranza, desarorllando sus instintos bélicos. demostrados cuando la Dictadura haciéndose
reservista, se dio el título de "Ge neral'', todo en l\f éxico lo
ha imitado: desde la felicidad hasta el tifo que son los ún icos
Generales en la República: la felicidad, según los manumisos
de D. Venustiano: el. tifo, según las noticias de los periódicos.
De los tres Generales no sabemos cuál es el que verdaderam ente domina; pero a juzgar por las noticias, D. V enustia110 es el General Constitucionalista que ha acabado con la
Constitución, la felicidad es la general que se pone de luto
et.ando pasan sus compañeros armados y ele gala cuando piensa en que no vuelnn, y el tifo es general que dejan tras de sí
los otros Generales.
Con es tos tres generales, bien pueden los Carrancistas desafiar a todos los ejércitos del Ka iser.

X X X
El 29 de sept:embre día del A rcángel San Miguel, vencedor del Diablo, celebró SU' septuagésimo otoiio el Sr. Carranza. ''Le tocó en suerte'', como dice Fabela hablando de
la Patria, hallarse en S. Luis Potosí. Fueron inivtadas las familias decentes y no acudió ninguna Se trató de exitar al pue
blo a la alegría, quitándole el hambre con discursos sobre
la libertad, y el pueblo silbó a sus libertades Se di'Ó un
baile en la Lonja y acudieroh las res.petables cohortes libertarias ______ y nadie más. D. Venustiano dijo, en vista de aquel
entusiasta recibim jento, que si se hallaba en San Luis era por
necesidades de la guerra no porque merecieran su presencia.
Jnmediatamente se sintió la onda bienhechora de la propaganda constitucionalista en una epidemia de tifo.

X X X

ron facultades extraordinarias a Mr. W ilson para desembarcar tropas en Veracruz, en 1914, nadie ha sabido qué ha pasado. Se dijo que el desembarque de tropas era para obligar
un saludo a la bandera americana, encubriendo así, con un ·
motivo que alhagara al pueblo americano, otros fi nes. Posteriormente se congratuló el Presidente Wilson de haber determinado la caída del General IT uerta, y de haber dado su
apoyo material a las facciones del famoso ochenta por ciento, que van a resultar a M'éxico del mil por ciento, y desde entonces nadie ni nada ha podido explicar las· doctrinas,
contradicciones y declaraciones de M:r. \Vilsn. La interpela.
ción del Senado Americano es universal: ¿ Qué es Jo que se
propone el Profesor de Princeton con todo esto? Aunque
ya sabem&lt;?s a qué atenernos, independientemente de sus declaraciones.

Damas Distinguidas.

X X X
Un ciudadano ele los Estados Unidos, que acaba de llegar de México, publica en "The Sun,'' de Nt.'eva York, un artículo en el que dice que tocios los americanos residen tes en
nuestra Patria desean vivamente que Roosevelt sea Presidente a fin de que desde luego envíe 50 000 soldados para
imponer la paz en ll1exico.
Afortunadamente la cosa no pasa de ser un buen o mal
deseo.
Si para apagar la revolución de Pizano y de la Rosa hubo necesidad de movil izar todo el Ejército yanqui, ¿a qué
milagro se recurriría para someter a l caudillaje en México?
Pwede ser que Arredonclo lo sepa.

X X X
¿ Y la moneda?-; Bajando'!
¿Y el pobre pueblo?-¡ Muriendo I
¿Y Don Venus?-¡ Banqueteando!
¿Y la Patria?-¡ Sollozando!
¿Y Estados Unidos?-¡Riendo !

Pero, en cambio ha ten ido un gran éxito. De un penodico genuinamente democrático, tomamos las siguientes palabras de l Primer ] efe: "Estas ideas, que ahora he expresado y que hace poco fueron indicadas por mí, han tenido eco
en un distingu ido ciudadano que pensó ya también en la
X X -X
unión de las naciones latino-americanas y en los prinicpios
Alvaro Obregón se halJa .enfermo en Querétaro, por lo
que acabo de enunciar, de paz, de jt:sticia, de libertad para que hizo acudiera a curarlo un médico de !ucson, Arizona.
todos los pueblos de América."
Q.ue Obregón esté enfermo o que llame a un médico, nada
Esto, traducido al romance, quiere decir que el Presi- tiene de extraodinario. Pero ¡ llamar a un médico de Tucson
dente W ilson es discípulo de Carranza, que la idea del pan- cuando hay en México médicos a quienes estiman los méamericanismo nació de la vejez venerable del Primer Jefe dicos más notables del mcndo! Todo irá ele. los Estados Uniy fué acogida por la amorosa naturaleza de Mr. Wi lson; a dos para estos hombres: las armas, el dinero, el reconocila vez muestra cómo Don Venustiano, llama a Wilson "ciu- miento y las consignas.
dad:1110" y acaba de enunciar un programa para tocia la A1:néHan sust:tuído el jarano por el texano, el foot hall a los
rica Si después de haber sido porfirista y Reyista resulta toros y no han enviado a Washington el Palacio Nacíona l,
demasiado cómico Don V enustiano declarándose demagogo, porque es más cómodo para Washington mandar a Fletcher
más cómico ·aún se nos presenta acogiendo a la América con Carranza.
entera bajo su manto. Porque, según las noticias ante-dichas,
X X X
bajo la de ropa del Costitucionalismo no es propiamente la
libertad la que se cobija sino el redimido vehículo del tifo.

Un decreto reciente de Pablo González suprime los sueL
dos de los ] efes y Oficiales ex-federales, que habían quedaX X X
do "en Depósito" en Mkxico; pero si no reciben paga sí obeA la Conferencia Pan-Americana de Wash ington, en pro decen órdenes, por lo que quedan arraigados en la Ciudad,
de Ja paz y de Ja un.ión Continental, ha delegado el Constitu- a disposición de su Señoría Pablo González.
cionalismo a los .Seiiorcs Luis Casti llo Ledón y M am:el Ga- .
Después de haberse sometido a todos los caprichos del
mio. La institución pacifista .norte-a1J1ericana más caracteri- enemigo, no es extraño que éste se muestre carla vez más inzada, célebre en el mundo e~t.r:ro: la · de Carnegie, nombra solente.
delegados a lqs Señores Licenci¡¡.do.~ Emilio Rabasa y JoaNo hay actualmente sino dos clases en México: la· Que
quín D. Casasús. Para qué hacer comentarios?
.. ,pega y la que sufre los golpes. Como siempre, es~án con la

X X X
F.) Senado American&lt;;&gt; ha interpelado al Presidente Wil-

son para que in forme sobre !Ós motivos del reconocimiento
oto,·gado a Carranza. La verdad es que desde que se die-

prmera los histriones del Señor; pero cuando la• clase que
sdre, no se cansa de ser batida, entonces no &lt;')necia más remed io que recibir con más frecuencia, por ver si así se
cansan los que pegan.

" ·t

J fl l'l.

CRrmen zqmbrano de M on terrey, N.

L.

EL MISTERIO DE LOS REYES MAGOS
11 un&lt;lido entre la, ábpcras ,·crtientes de la sierra, cuyas crestas cunfinahan velados horiwntcti, el hotel parecía caído allí como un a de aquellas
moks que en otro tiempo, desde la
cumbre al valle, rociaron desprend idas.
El sol,' en el invierno, no descendía
nunca hasta. dorar las esbdtas cupuii-

llas del hotel. Preso entre las bru111as, tamizando su I ui a tra l'és (le
los cdajcs (¡ue orlaban las montaiias,
pero sin romperlos nunca, pc_rn~it" a
que 'a humedad soca,ase los c1m1e11tos del edificio. enrnlviéndolo con un
abrazo solapado y capcioso.
i'( o era éste el único peligro que
amenazaba su existencia. ¡\ la acción corrosiva de laJ agt.as era prcci-

so aiiadir la de los trenes. La contingencia de un posible desmoron~miento por ,falta de solidez en la cimentación estaba compensada con la
cvc11t,1alidad de una catástrofe probaLlc, a poco que una de las locomotoras, al enfilar la curva, trepase por la
rampa. Vivir en el hotel era, pues,
\ i,·ir en un perpetuo azar.
'l'al c\11111110 de · circunstancias ad-

�versas, todas ellas atentatorias a la
plena integridad y larga duración del
edificio, más aumentaba que disminu ía el interés de los propietarios por
su conservación y mejoram iento. El
temor a ve rl o destruído acrecía en
ellos el deseo de repararlo con esa extremosa solicitud cGn que se mima a
los enfe rmos incurables. Ya era t:na
Ven us de piedra para el parterre, ya
un zócalo de mán nol para los corredores, ya un raro injerto para el
jardín. ya una campana de cristal para el invernadero.
Pero l\Iargot-el ángel ru bio de
mimosa gracia y de encendidos ojos[e abu rría morta1mente. ¡ Que no le.
hablasen a ella de refinamientos ni
de comodidades! El hotel, con todos sus lujos. no era otra cosa sino
la eterna jaula de oro de que hablan
los poetas: y ella, a clecir verdad, estaba del oro y de la jaula hasta el
oro mismo de sus cabel1 os. ¡ Qué
tedio. santo Dios! La nostalgia de
irad rid, co n sus ma ñanitas del Retiro y su legión de niñas dispuestas a
j11ga r, hahía hecho presa en el alma
de la chiqui lla.
E n espera siempre de lo desconocido, de lo imprevis to. de lo qte, ll e1ando de foe ra, salpicase con algn na
rovecla cl la sucesión rnva riab!e ele los
días los dos amigos de la casa, Mar~ot .y Ryhi, el inmenso perrazo negro
con melenas de leó n, veían desfilar el
tiem po con el mismo gesto de res ignada expectación. Sólo de vez en
cnando a.ct:dían algunas visitas al hotel.

bo cometido en sus ínmediaciones. El
expreso, sob re todo era desvalijado
con una frecue ncia que ya tenía sembrada brena fama en tre los viajeros
de aquella línea.
C11ando el expreso, a las altas horas de la, madrugada, silbando por la
c··rva, deslizá hase de túnel a túnel
como un reptil mon struoso, l\Iargot
no pod' a evitar un estremecimiento.
El exp reso no era un tren como los
q11e ella desde el balcón. ve'a cruzar
en ple11a tarde, divirt1éndose en extender los brazos para sentirlos acariciados por el aire de la marcha. El
expreso era un tre n so t¿mne. majest11oso. al que asaltaban los ladrones
entre las sombras. Para ' TIJargot, el
expreso tenía ese prestigio misterioso y extraño con que las cosas que
s uceden a media noche fascinan el
ánimo y amedrentan la imaginación
ele los niños que se acuestan temprano __ ___ _

y ah umados lentes; ya un señor colo-

Por si tal cúmulo úe circunstancias
no era l•astante para acrecentar el
odio qr~ a l\ l argo t le inspiraba el hotel. una idea terri ble. casi trá{l"ica: me11os soportab le one el miedo procluci&lt;ln ror el paso de l expreso y el fastid;o orasionado por, la a• ,se ncia de
a n1i~11itos, vino a colmar su indignación.
; Dio~ de Dios ! ; Cómo era posihle n11 e. en aquel aislamiento e11 &lt;111e
l:t casa se encontraba, los Re ves J\T ag-os ~e acordasen de Margot ? Ella
pond ría int'itilmentc sus zapatitos a la
intrmperie. Sobre e! los, aquel año,
no florecería la rrg-ia ofrenda de Gasp:i r, l\T elrhor y Baltazar ___ éra para
volve rse loca.

rado te y sano, con barba rubia ; ya
1111 ing 1és bien afeitado y con monóclo _________ Para l\fargot, aquellos
seño res, que jamás coi ncidían los un os
con los ot ros, haciendo sus visitas en
días disti ntos y separadamente, no tenía n sino una mirada de indiferencia
o un a fo~az caricia al encon trarla en
el jardín. Margot respondía con
igual desdén. Bybi, por el co ntrar io,
como qreriendo desqu itarse del prolongado silencio a que el abandono
del hotel lo condenaba, solía ladrar
con terca obstinación.
Porque Bybi, bajo las t razas de
burgués. cuya agilidad hubiera el ocio
entorpec,ido. era un celoso cumpli dor
de sus deberes. Atlivinando el pelig ro que en el aislam iento del ed ificio
pudie ran correr sus dueños. dormía
rle oie. Tal exceso de fideli dad y
viP-ilancia no era de l tudo inútil.
De entre las po,:as noticias. en
efecto, que del mundo exter ior llegaban hasta el hotel, figuraba siempre
en primer término la del último ro-

Sin emhariro. la seguridad con otle
s11s padres le· afi rm,iron que los Revl's. desde el cielo, divisan tocios los
rincones de la tierra, tranq uilizó a
]lf·an:rot. Entonces. una duda de
otra clase vino a inqu ietar su espírit,•. ; El paso de los Reves sería verrl :,rlrro, o. como s us am igas del Retiro le insi nuaron. sería todo ac111el10
1,pa impostura con fa que los padres
enir~ ñ~n a sus hi ios? ___ __ i so~oecha
horrible! Pero ella esclarecería lo
nue l111hirse de verdad en el fantástko rlesfile. En Madri d, otros años.
por ignorar la hora exacta en que tal .
maravilla hahía de realizarse, no pudo co11seguir 1o. Et sueño, a pesar
~··vo, la rendía antes del amanecer.
Este año. ta curiosidad. más for rte
O"e el sueño. nueclaría satisfecha. Era
evidente además. que los Reyes pasarían rn el exnreso. 1. Por qré sitio si
no. ihan a llegar de noche hasta el
hotel?
1\fargot no comunicó a nadie su proyecto. AqueJTa noche, como todas, se

Ya era un señor de negras patillas

cuerdo y testimonio de la extraña ma- mirar de que regia manera la obsequia
ravilla, aquella boh,11 de cuero entre ron los Reyes 1 ¡Jamás, en anteriores
años, estuvieron con ella tan esplénsus manOS---Ahiertos los broches ele níquei y didos t Bien hicieron en olvidar los
examinado el contenido, la sorpresa dulces y los juguetes- --- Pa ra Margot, mujercita de siete años, las jode M.argot aun fué más grande.
Un tesoro. P ulseras ele zafiros, co- yas iban te niendo ya un poder mistellares de hri l1antes, sortijas de esme- rioso y enorme de at racción ___ _
raldas. Los rubíes, destacándose soPor vez pri mera, el brillo de las piebre la seda color ca rn e del estuche. dras la desvelaba. Su primer inso mLas perl as, sobre el rojo terciopelo nio de m1:jer coincidió con s u último
de los cofres. E l azu l celeste de las sueño de chiquilla. Y J\fargot, al fin ,
turquesas, sobre el raso az ul e1éctrico purlo dormirse ele mad rugada como
de l joyero _____
duermen los ni ños en la noche de Re,_
yes, con un sopo r intranquilo, que
¡ Qué hermoso!
ne huena ga na, l\fargot ln:biese ido (') temor a despe rtar de masiado tarde
al dormitorio de sus padres; pero la interru mpe de vez en vez, como un
prudencia pudo en ella más que el en- alerta de la ilusión ___ __
Un sollozo prolongado, insistente,
tusiasmo. y decidió esperar a l día siguiente. ¡Qué sorpresa cuando en el veló su sueií o. Sus pad res habían as ishotel despertaran todos y pudiesen ad- tido a la escena del balcón sin que

acostó temprano, durmiéndose más
pronto que de costumbre. En el balcón quedaron esperando los zapatitos ___ __
Pero no era verdad que dr. rmi cse
'.\T argot. Con los ojos cerrados, complacíase en imaginar la sorpresa de
sus padres cuando viesen descubierta
la s uperchería. Porque l\fargot ya
no dudaba. Un certero instinto la
convenció de que los Reyes no existían : y en sus ojo6, abier tos al fin
cuando la dejaron sola, brilla ba más
el fu lgor de la mal icia experta que
la inocencia de la candidez que ig nora ____ ¡Bah! ¡ Qué tontería más gran
de pensar que a ella pudieran engañar
la ____ _!
Un silbido lejano. una leve y remota
vibración que, rodando por el silencio
de la noche anun,,:aba el ¡:&gt;róximo
desfile cid expreso, hizo q,.'e l\1argot
se levan tase.
Avanzando descalza y con sigilo
has ta el balcón del gabinete, extrañó
ve rl o abie rto. En los zapatitos, sin
embargo, no había nada.
Entonces, sin temor al frío, cubie rta solamente por los pliegues de su
camisilla de dormir, se dispuso a esperar.
Había nevado por la tarde. El
campo estaba blanco. Una luna gran.
de, clara, de invierno, rodando por un
ciclo del que huyeron las nubes, desgarradas, hacía destacar las negras bocas de ambos túneles como las ún icas
mácu!as del paisaje.
El expreso se aproximaba.
l\largot no pudo reprimir su emoción. Con los labios contraídos y los
ojos muy abiertos, esperaba ____ Las
entrañas del túnel tetumbaron. E l
silbido de la locomotora hi rió el silencio con una estridencia· prolongada.
Un destello roj izo fu lguró en el seno de las sombras como la inyectada
pupila de un an tílope _____ El expreso cruzó rápido, estruendoso, azotando con fu ertes racl1as de viento los
bucles de Margot.
Y algo ocurrió entonces que dejó a
l\Jargot maravillada y suspensa. obligándola a rendi rse ante la evidencia
de una maga realidad de brujería.
Imposible dudar. Ella misma, con
sus propios ojos, presenció el milag ro. Los Reyes existían. No era
su paso una impostura, como las amigas del Retiro le dijeron. A llí estaba para probarlo, el presente que al
cruzar el expreso por delante cid hotel había una somb ra lanzado hasta el
balcón _____ ¿Fué Melchor, Gas par o
Raltasar? 1\-Jargot no lo sabía. Cuando qu iso mirar de nuevo, só 1o quedaban del expreso unus jirones de humo flotando por el aire, y como re-

ella lo a dvirtiera..
El abismo de vileza que ocultaba la
vida del hotel había estado a punto
de mostrarse ante los ojos del ángel,
que todo lo ignoraba----, que, salvado milagrosamente úe la cruel re·
velación, todo lo seguirí a ignorando.
Los cómplices de aquellos robos es
canda!osos del expreso también recibieron de los Reyes un regalo : el remord imiento.
Y reconciliados con el bien, ambos
pensaron que los R.:yes, al pasar, había n dejado en los halcones del hotel algo que para M argot era más
que un t esoro: algo que era la felicidad, porque era la ignorancia de la
infamia de sus padres y del horro r de
st.s vidas- ----

F.

....·,

Mujeres lnRlesas en sus trajes de labranza.

Aparido Miranda.

�REVISTA

MEX ICANA

111

·!.!::::==================~==================================================~~
En los Dardanelos. A la Puesta del Sol.
Las Escuadras aliadas han abandonado la Campaña de Turquía: Constantinot:b, la soberbil Stumboul, ha permanecido inexpugnable: la cadena de fuertes establecidos a lo largo del Estrecho fue irrompible, La Campaña de los Dardanelos deja como huella la destrucció n de Servia, a pesar de los heroísmos de su Rey, bravo y caballero como el de Bélgica,
vencidol -por la gran avalancha teUtona.
La magnífica reproducción que damos a nuestros lectores, muestra al clarín del buque insignia Francés saludando al
Astro Rey y a la gloriosa Bandera de Francia en el memento de arriarla. l a infinita belleza y meb.ncolía del mar corresponden admirablemente a la grand eza d e esta lucha de Titanes.
A Bizancio fueron los Emperadores Romanos a refugiar los últimos tesoros de la herenciu de Augusto, y cuando
Constantino le dio su nombre, com prendía que la Gran Joya del Oriente era la puerfa de Europa y de Asiu; así como el
más grande de los Capitanes Modernos, Napoleón Bonaparte, la apellidó lo Cat:ital rr.ilitar del Mundo.
Uno de los más extraños caracteres de la guerra es que Alemania parece la más atenta a bs lecciones del E mperador y por eso , oportunamente, cuidó de organizar el Ejército turco y posteriormente, de convertirlo en su aliado .

�U na niña polaca da de beber en una posada a los soldados alemanes.

Los Mentores de D.

V enustiano.

El Porvenir de los Bilimbiques.
DESDE JAUJA .
iíores padres y sus seiíorcs maestros,
que en paz descansen.
?\ada de esto se sabía en Jauja,
~Ii muy estimad o amigo:
porque
la vida pública &lt;le Don VeEn este piélago de salobres ondas
nus
tiano
vino a tener sus primeros resobre el cual m11·egamos rumbo al
lieves
cuando
la mano &lt;le hierro del
puerto d&lt;! sa lvación, las palabras del
dictador
lo
condujo
amorosamente haPrimer Jefe caen como gotas de néc·
tar balsámico y embriagador. Por cia un s itial del Se nac:o. Después
su figura ha tomado proporciones
eso las recojo yo cfusivamcn te.
alarmantes
enarbolando la bandera de
De una arenga que pronu nció en
s u pueblo natal-Cuatro. Ciénegas-y la legalidad.
De modo que ajustando cuentas. tede unas declaraciones hechas a la
nemos
que la educación casera y esprensa, tomaré. asunto para esta mi
colar
no
vino a dar sus frutos sino
décima-cuarta epístola.
al
cabo
de
unos doce lustros, porque
En la arenga ha exhibido una mo-a
estas
horas
el ex-senador porfi ri sta
destia que lo enaltece. Dijo no decontará
no
menos
de sesen ta y cinco
berse a él exclusivamente la obra que
años
el\!
vida.
Pasó.
pues, el austero
ha realizado al mando de sus tropas.
reformador
por
un
largo
período de
. \tribuye el hecho a la enucación que
recibió. así en el hogar como en las sumisión. y no precisamente pasiva
aulas. Comparte, pues, humildemen- sino todo lo contrario, ayudando con
te la gloria alcanzada, con sus se- su clara inteligencia, su verbo po. \ 2 de Enero de 1916.

tente y abundoso y su acerado temple
de carácter , a la ruda labor de Don
Porfir io.
¡ Lo que sufriría tvdo ese tiempo en
la incubació n del Plan de Guadalupe!
11 oy que palpamos los beneficios
de su acción revolucionaria, . tenemos que lamentar ;.margamente las
demoras en recibir nosotros el fruto
de aquellas enseñanzas. ¡ Cuánto no
hubiéramos ganado si Don V enust iano. en lugar de pega rse al sitial de
la Senaduría durante quince aiíos, levanta una revolución salvadora desde hace treinta!
Pero está de Dios que Jauja haya
de caminar muy lentamente "por la
vía de su adelantamiento," como elij e
ra cualq uier Rip.Rip.
Tarde llega el bien, pero ____ al fi n
llega. ¡ Bendigamos a los progenitores de Don Venustiano y a sus hábi-

�les maestros, que tánta sa biduría lopido y efectivo. La:J decla raciones de
g raron inculcar · en aquella criatura!
Don Venus, no del todo fra ncas y
Con los ojos de la imaginación, y
a biertas por donde asoma ya el sagaz
cerrando los de la cara, nos figuradiplomá tico, dan sobrada hi-1., sin emmos el cuad ro de la escuela regi_onal.
bargo, sobre la fo rma de' hacer 1J11e
Venu stian ito, muy avispado él, dela ndesaparezcan en su totalidad los fa_
te de sus sap ie ntisismos dó mines
mosos bili mbiques. Estos no iuen&gt;n
avecindados en Cuatro Ciénegas allá la n:cados, scgÍl n el Primer Jefe, para
por el año de 1,860, oyendo las pré- que tuvieran t:n va lor represe11tati I o
dicas sobre incautaciones, prés tamos en moneda extranjera , sino pa ra saforzosos emisión de bilimbiques, pro- tis face r las necesidades ele la rc~'olumulgación de dccrctos,-ya para el di- ción sa lvadora, prefiriendo este sistevorcio, ya para los cueros de res,-íi til ma al de prés tamos fo rzos0s que alem pleo de la dinamita en voladura de gunos de sus partidari os le aconscJatrenes y destrucción de puentes y ban al pri ncipio. Ta mpoco quiso ,·111:fin cas, cad ucidad de co ncesiones ba ntir bonos que resulla ran carga j1ara el
carias, l ibertad de penados, filiació n go bie rn o estabkcido una vez Jcrrode es tos en ejérc itos legalistas, fusila- cada la usurpación. Del modo qnc
miento de reaccionarios y traidores,
e l ideaba las cosas, resultaría el cosetc., etc., ¡ todo ese desfile de glorioto de las co nquistas li be rtarias, pro-.
sos hechos cons umado~ Por el paporcionalmentc distri buido e?1lre tntriótico empuj e del hoy indó mito guerrero de Coahuila, y que han venido a clos los habi tan tes y se estimaría a su
echar los cimien tos de la fu tura y per- tiempo como contr ibnció11 de guerra.
petua felicidad del ex-México Bárba- l\l e parece que en estos conceptos,
ro!
si bien no son los texti.:alcs por ·no
tener yo a la vista el imj)l·eso relatiXXX
vo, se t rasluce lo bastante pa ra que d
Pasaré a las declaraciones. Es tas pú bli co entiend a que cada cnal se
se reiieren a la emisión de los bi- quedará co n lo que le toqu &lt;'. ·,icne la
li111biques. Empiezo por LOnfesar lo
nu lificación ofi&lt;:ia l y el Gohir rno D!~
desacer tado que estuve en un a de
Y: AC'l'O no le debe a ningún nacidü
mis epístolas cua ndo, metiénd ome a
1
un só o. centavo. i~s un medio de
profeta, va ticiné qt: e habría de irse
saldar cue ntas e11te\amente prc-co11sdisminu yendo el va lor total de lo emititucional y democrático.
tido, i)or medio de decret os qu e nuliQue no se decid ió por lo;; préstaficaran ta les y cuales billetes conside rados como falsos. Co n toda hu- mos forzosos, bien lo sabemos en
mildad declaro que sufrí un error gra- Jauja, y el e ello pueden dar tcsti1110vísimo al exponer ese pensamiento. nio los mil es de enca rcelados ri co3
~o va a proce derse así ; y en mi de- que por no soltar rápida n:cnte las
ber de rendi r cul to a la verdad, aun- sumas que se les asignaban al arbitrio
que me a margue, hago p ública confe- de los renovadores, una vez convC'rtidos en gobierno, tt:v1eron qr·e pasa r
sión de mi desac ierto.
sema nas y meses ,·n celdas penit enEl procedi mien to va a ser más ráciarias, ras·_cándose la piel y la cabeza

~

~

~

por el festín macabrn de lus parásitos en redenciór.. !. que lb se llamaba
entones ''co nrrd)t:ción · de g·Je rra ...
Tampoco se ;rw!c:;1 ú a nadie con interve nir bi"Cnes urbanos y r.isti-.:,n. ocupar casas ajenas, quirnr automúvi-·
les, ca ballos, ganado, etc., etc. Tndo
eso se respetó romo cosa sagrada y
obra en poder de sus legítimos dueÍlós. Así es qu,~ no hulio para el s0stenin:ie11to de la r~, o!ución sin,) puramcu tc los bilimbiques, tal como lo
hace público Don Venustiano. Por
eso es justiciera y salvadora su idea.
Uú pequeiio sacrificio como este,
¿qué importancia tiene si se le compara con el imperio absolLto y defini tivo de la democracia y la gigan tesca labor de reconstrucción nacional?
Ahora nos exp lit.:amos todos, por
qué el hil imbiqre, a pesar d&lt;!l reconocim iento yanqui, no mejoró de tipo,
sino antes bien ha descendi do más
aprisa que la caña de un cohete después del estallido en los aires. Ese
pa pel no se emitió para que tuviera
valor ninguno en moneda extranjera.
j Lo que sign ifica no hallarse uno al
tanto ele los proyectos secretos de 1111
jefe renovador! Vienen las divagaciones, los comentos, las profecías,
los cá!culos financieros, y a errar dr
medio a medio. Ah ora sí, ya vamos
viendo claro, por más que Don Venus
ha querido dejar la cosa un tanto ambigua, con cierto sen t ido misterioso,
púdicamente semi-,·elado.
Dime ahora si tengo o nó razón
cuando declaro que me equi voq1:é en
mi augurio. Y mira si me gusta o
no que la verdad resplandezca, aunque sea en mi propio da ño.
'l'uyo de corazón,

SILVERIO.

~

Lo vemos a todas ho-:
trepados están los bruque afilaron bien las upara incautárselo to-.
Lo más fino y más lujóque se ha conocido en Jau-,
esta gente se lo incaupor un medio muy sencí-:
declarando a todo rienemigo de la cau-.

' - IÓ ..di~es y está probá°:;
más la duda se me clade si aquello que se obtúhaciendo uso de la. u-,
será propiedad sagrá-.

Pues mañana otro nos grí-,
machete en mano: "Bribó-1
LA PROPIEDAD ES UN RO-,"
y lo robado nos quí-.
Vamos,. que esta malclecídoctrina es una madéque en los sesos se me enré-;
y o soy un pobre cuadró-,
o nada existe segú-

Conque mira si es negóque regreses a tu tieY te afilies a Don V epara hacerte poderó-,
LA PROPIEDAD ES UN RO -,

DESDE JAUJA
Mi muy queri'do Valé-;
con todo g usto he leítu fácil y ameno escríY tus sonetos supré-.
Eso de tu plagio es chué-:
bien sabes que de este mose escribieron a montóversos en tiempo lejá-,
cuando desfacía ag rá-,
lanza en ristre Don Quijó-,

Es toy de acuerdo contíen cua n to expresa tu plucon sá tira tan agúque se sie1rtcn las cosqui-.
'r e explicas a maravícuando exclamas muy garbó-:
LA PRO P fE DA D ES UN RO-;
porqu e este es el mismo leque el 'l'ío de los decrélleva en su escudo glorió-.

Por lo visto es tás vencí-,
y apla cada ya tu fu-,
res uelves seguir la ruclel viejo barbas de chi-.
llaces bien: es el camíquc da dinero y da fa-,
y en menos que canta un ga-,
muge un toro o ladra un pe-,
te ceñi rá el Primer Jebancla de Divisioná-.

El que desde Jauja ·escríal que escribe de Canále agradece el agasáde imitarlo en el estí-,
Y le ruega, a ser precípor el P lan de Guadalú-,
no olvide aclarar la duque arriba apuntada que-,
si de nuevo le concégallardías de su plu-.

SILVERIO.

La Respuesta de

Vale,-J

El robo es una propie.D esae
Mi muy querido Silvé-:
Si, como dice Prou&lt;lhó-,
La propiedad es un ró-,
Re sulta el robo propié-;
Y por consiguiente, aquéQue se adqufrió · con las u-,
Es propiedad indiscúQ~ie no puede ser tocánl ientras que subsista el PlaGlorioso de Guadalú-.

Hoy no; la cosa resú-:
Fácil, pronta y justic,ié-:
; Quiéres cogerte lo agé-?
." Ptres que maniobren tus u-1
1
'
y si aquello que se ot&gt;tuPor robo fuese robá-,
N o hay que olvidar que el pez graSe come siempre al pez chíy que en cuevas ele bandíTodos tienen uñas la-.

y por eso no compré-

Estas cosas justiciéDel viejo barbas de chí-.
La nueva filosofíEs bastante misterióPara todo soñadóQue no consienta olvicláA quellas barbari&lt;láLlamadas honra y honó-.
Para arrancar la propiéAntaño se requeríUn largo y cansado jníCon, período de proé-;
Se. pronunéiaba sentéDespués de- Jos alegá-; •
Luego, ante los Magistrá-

eanaán.

Se entablaba apelacióy en seguida casacióPara acabar con ampá-.

'l'ú estás formado a la a n tí-

Una duda de Silve,-J.

siguiendo así la cadé-.

Por eso, si alguien se atreA robar a otro ladróF.ste recobra su roRobándoselo otra ve-.
y así en gloriosa cadeDe robos y la trocí-,
De es tafas y de rapiTodo qu eda equilibnl-:
Lo que con uñas se ga-,
Con uñ~s también se cuí-.

r·

•

1

¿ Has compren cl i&lt;lo SilvéEl régimen de las u-?
¿ Se han disipado tus duSobre al robo y la propié-?

..

Alaba pues a Don Vey a su santo precusó-,
Aquel ejemplar varóNo comprendido en su PaEl mártir J csús ArriaEl arcángel Chucho el Ro-.
¡ Las uñas para viví¡ Para vigilar las uLas uñas para ejecúy evitar las injustí_.;
Un papel importantí'l'ienen. y en una paláSirven para legisláPara sancionar decréy aunque lo dudes, SilveSon el poder judiciá-.
Dichosos aquellos síLoaclos por Don QuijoEn los que el mundo perdióLa noción del "tuyo y mí-"
P ero es mucho más feliE l reinado ele Don VeQue ha mejorado al mancheDiciéndole a tocio el mu-:
"Lo mío es mío, y lo tu~,
Lo tuyo es mío tambié-."

VALERIO.

�Soissons, la Martirizada.
Por Pierre Loti.
Trad uc ción de Revis ta Mexicana.
El prusiano es cr't.1el por naturaleza,
la civilización lo tornará feroz.
-GOETHE.-

y a la \'ez más trfrgico.
Aquí )' allit, sobr..: las parceles que
han JH:rinaneri do incúlumcs, peq11 eiias
inscripciones, impresas s~lne papt'i
11 ay en el norte cna de nu ~stras blanco. rcz:in: "Casa desocupada''.
grandes ciudades martirizadas a la \' siguen los nomlircs. man11scritos,
q11c no se PIH"de llegar ya, si no es de los obst inado~ t'n ausentars.:. Espnr pasos tortuoso., y cubiertos. ron to adqnicn.:, sin saber 11110 porq nr. un
las precauciones de 1111 pid roja rn aire de puerilidad. Es para al.:jar a
las sclras, porque los búrharo~ se los laclronC's o un a, iso para las g raocultan dondequiera en fa tie1:ra. al nadas? ¿ ,\ clc'rndc fué don ele ví, en
abrig-o de la colina inmediata )' con medio ele t. na cl.:solaciún como C:·sta,
sus malign os ojos armados de geme- a, isos de esa misma especie? i,\h! sí.
los, vigilan los caminos, para rociar fué en l'ekín. cuando lo ocuparon !as
de metralla a quienquiera que se atre- tro¡ a, europeas y fu é ('11 la desdichava a atra\'esarlos.
da sección qne correspondió a los al..:Recientemente, un adorable ata rde- mancs, en la que los soldados del
cer de septiembre, fuí guiado hacia J,ai,;e r dieron rienda sue lt:i a todos
esa ciudad por ofirialrs avezados a sus malos instintos: p,irqnc entonl'cs
esos peligrosos senderos. Caminando pulieron ser ju,-gados esos tlesalmaen zig-ng por zanjas que atraries:111 dos comparándolos con los soldados
jardines abandonados. entre las rosas de los demá s paísrs aliado~ q11r ocupostreras y los árboles carg-:iclos de 1·arc,11 'as secciones circt:nl'ec inas sin
frutns, ll egamos sin difin.ltad :i los l.acer rlai10 a nadie.
suburbios y poco d..:spués a las caI llns fneron los ún icos, hs alC'11all es de b ciudad, donde Íia comenza- nes. que dieron tortura a sus victin,as
do ya a crecer la hierba ele las rui- y 'os infelices que quedaron entreganas, porque hace 1111 aiío que fueron dos a esa crueldad imhécil. tratai-on
segadas esas vidas. ¡\ lo lejos, a rlc pnne:-se a cu hicrto. fijando pequegrandes distancias, grupos d~ solda- ñas inscripciones sohrc sus puertas,
dos: fuera de ellos, nadi e: 1111 silencio tales como: "Somos chinos bajo la
de muerte bajo el deºo maral'illoso protección francesa" o bien: •· Fn
del estío agonizante.
esta casa tod os somos chinos cristiaAntes de la in\'asión, era un:i ele nos.''
aquellas ciudades 1111 poco anticuadas
Lo que nada le~ vaEa. pues. por
ele! interior ele !_as provincias fr:incc- o tr:i pa.rte el Emprr:idor.-l-l. siempre
sas, con mansiones modestas dero- ~l. cuyos tcntárn'os san,zrientos p11rra&lt;las por escudos de armas. en torno cl r n ser hallarlos siempre en In mús
el e peq1:ciías plazas cuaclraclas phnta. hond o de torl:is las herirlas abiertas
clas ele olmos. ¡ TTa ele haber siclo h
en c1;alq11icr p:iís del mundo: él. el
vicia. tan tranquila ahí, en meclio ele gran organizador de la ra1{1strofe un iaquellas costumbres de otro tiempo! wrsa l. el Seiíor de la piratería, el
¡Viejas casas solariegas, amadas re- príncipe de la m:ita,1za y de b carniverentemente, sin duela alguna, y que cería. hahía dicho a sus tropas: '' Id
una barbarie imbécil lucha a diario y y haced lo que los ! Tunos. Que Chiapasionadamente por destruir! l\í 11- na ~icnta. dentro de cien aiios, el techas ele ellas se han derrum baclo, es· rror ele Yncstro pai,o7" Y lo obedeparcienclo por el arroyo sus muebles cieron opdentamente !
venerables, y en su inmovilidad acPero aquellas casas de Pekín. arratua l mantienen actitudes que parecen sadas por sus órdenes, derramaron
ele sufrimiento. Esta noche, qne pa- sohrc las piedras de las calles chirece ser de lánguida energ;a, el soni- nas un tesoro de reliqui:is, ext raña s
do del caiíón, algo distante viene a y rem otas para nosotros :-imág-cncs
puntuar, si así puede decirse, la luc- de la piedad china fragmentos de altuosa monoto nía ele las horas: mas tares de los antepasados, pequeiías
esa música intermitente es tan habi- tahlillas de laca en las que había instual que se oye sin fijar la atención cri tas. en columnas. largas genealoen ella, y, en vez de romper el silen- gías manchúes, cuyos orígenes se percio, parece que lo hace más profundo dían en la noche.

Y aquí, los poh.-es despojos que
yacen en la ciudad, nos son más familiares y su aspecto oprime más cloloros:imcnte el corazón. La cuna de
un niiío: un piano humilrle, de forma
an ticuad a, caído de cabeza desde un
piso al to y que aun despierta el rec1 -crdo ele las vieja~ sonatas de las
reuniones de fami '. ía. i\f:e acuerdo
también de hahc r visto en un ~aiío,
llena de sucirclacles. la fotografía piadosame nte amplifira1ía y encuadrada,
ele la honrada y dulce fisonomía de
la abuela, con sus rizadores! Debe
de estar durmiendo ella. ya hace mucho tiempo, en alguna cripta y esa
imagen profnada era segu;amcnte su
última huella sobre la tierra.
El trueno del caiíón se hace más
pcrreptib1c a meclicla que avanzamos
por estas calles muertas en las que
el :ihandono ele 1111 verano entero ha
ciado tiempo para q1:e broten tantas
l·ierbas y flores silvestres.
En el corazón de la ciudad se halla
la Catedral. más antigua que la de
Rhrims, y famosa en nuestra historia
ele Francia. Por supuesto que los
alemanes se clclritaron en h:iccr blanco en e1la, siempre bajo el mi smo
pretexto. de estúpida malicia. de qu e
hah;a habido un puesto ele observación en lo alto de la torre. Un sace rdote cuy:is vcstidnras están bor~ladas ele rojo, y que no huyó un solo
dí:i ante el bombardeo. nos abre la
p•:e rt:i y nps acompaii:i por la Caterlra l.
:"\ os pmd11ce 11na gr:111 sorpresa, al
entrar. el h:illarlo tocio en teramente
I bnco, con la YÍvida hlancura de tn
cel ificio totalmente nuevo. Con sns
brechas, ahicrtas por los húrha ros desde e! techo hasta rl pavimento, la
Ca tedral no da, desde lnego, la impresión de una ruina, si no más bien
la de un:i constrncción no terminada,
en la que se está trabajando todavía.
La Catedral, por otra parte, es mara,·illosa ele atrevimiento y de g racia.
Un:i ele las obras marstras de nuestro arte Gótico en su más pura floracJin primera.
El prela do nos explica aquella desconcertante blancura. Antes de que
Yin icran los bárbaros, estaban para
terminar la JaborioM tarea de raspa r
caela piedra, una por una, con el objeto de renovar tocias las junturas

con cemento; así había caído en polrn
la capa gris q11e el incienso, quemado
por varios siglos, había dacio a la
piedra. Es q1iizá 1111 tanto sacrílega
esa raspadura; pero me parece que
brinda una magnífica oport1111iclacl para admirar. De hecho, bajo la monótona tinta gris cenicienta a la que
estamos acostumbr:,(iOs en nuestras
iglesias antiguas lo,; esbeltos pilares,
las finas nervaduras de las bóvedas,
parecen por decirlo así, de una sola
pieza y hacen pensar en que surgieron
solas y sin esfuerzo alguno. Aquí todo lo contrario: los millares y millares de pequeiías piedras, tan distintas
unas de otras al haber siclo· ren ovadas,
se hacen incomprensibles y desconcertantes. al sostenerse suspensas formando la techumbre interior a tal altura sobre nuestras cabezas, y, mucho mejor que en las iglesias cubiertas uniformemente con una tinta ceniza. tenemos la revelación ele tocia la
paciente y milagrosa labor de aquellos artífices de antaiío que, sin la ayuda del hierro y ele tocios los au xilia, .
res modernos, consiguieron hacer que
esas cosas frágiles y aéreas se man ..
tu,·icran juntas por incontables aiíos.
En la nasílica, como en su exterior,
reina 1111 silencio que angustia, puntuado lentamente por los disparos de
canon. Y sohre el trono Episcopal
permanece legible una inscripción que.
en medio de aquel caos, adquiere la
fuerza ele un irónico anatema en contra de los bárbaros: '·Pax et Justitia."
A \'anzamos pisando fragmentos de
todas clases. de los que nos apartamos
cada vez que nos es posible, por respeto a los pedazos preciosos el e vidrios estañados, pu;:s hace daño oír

bajo los pies el crujido del Yidrio que ros en sencilJas hojas de papel. De
ord inario, pasamos al lado sin mirarse quiebra.
Todo el esplcndot del poniente es- · las, pues no nos merecen ni el drsti1·al al que no estamos hahituaclos en dén, ni siquiera un encongimiento de
santuarios como éste, penetra a to'- hombros. Pero en esa pared, donde
rrentes por las brechas abiertas en la ironía de las balas les ha hecho
los muros y por las Yentanas linamen jt.stiria, tocándolas mil veces, adquiete puntiagudas, ya. stn velos. La do- ren ele súbito algo irrcsistihlcm&lt;&gt;nte
ble fi la de pihres se hunden en pers- cómico y les debcmus un momento ele
pecti\'a, en la blancura lunlionosa, como dil'ersión, ele franca y sonora risa, r
al'cniclas paralelas ele gigan tescos tron esta. es, indudablemente, la única ocasión, durante su mísera existencia en
cos albos.
Cuando salimos de la Catedral, sur- la que han logrado algo bueno.
Iloy ¿quién recuerda siquiera esas
ge ante nuestra vista. en una de las
calles abandonadas, 1111 muro cubierto pequeiíeceses del pasado? Los miscon carteles impresos, los que según mos que las escribieron han de ser
parece, las granadas han tenido espe- los primeros en reírse ele ellas y quizá a esta misma hora se hallen comcial empciío en destruir.
Il ahían sido colncaclos unos junto batiendo lacio a lado, como hermanos.
a otros, lo más apiiíaclos posible, su- i\1 ás tarde. no lo niego, cuando los
perponiendo las orillas como con celo bárbaros se haya11 marcliado finalclel espacio qne los otros ocupaban, mente, nuestros sctta ri smos tratarán
cmo ansiosos de cubrirse, ele devorar- de levantar la cabeza nuevamente en
se. J\ despecho ele la lluvia de balas este o en aquel lugar, mas no por
caída sobre ellos tan ccrteramen te, eso dejarán de hahcr recibido en la.
pueden leerse toda\'Ía algnnas frases gran guerra el golpe del que no hahrún
que eran sin duela las más importan- ele recobrarse. Porque sea lo que
tes, ya que estaban impresas en gran- fuere lo que el destino nos rcserre,
des caracteres para impresionar la nada serfr capaz de hacer que no havista: "Traición!, Falsedad dcsYer- ya habido en Francia, ele un extremo
gonzacla !'' clama una de esas líneas. al otro ele nuestra línea ele batalla,
"¿Calumnia infame. mentira innoble l" por muchos meses, esa red intrincaresponde otra, en enormes letras ele da de madrigueras su7Jtcrráneas a las
anuncio _____ ¿Qué significa. en el que llamamos las trincheras. Y esas
trincheras, que a primera Yista parenombre del Cielo, tod o esto?
cen ser nada más qt,e espantosas guaOh! sí. las mezquindades ele nuesridas de sórdida miseria y de su f ritras pcqueiías luchas electorales de
miento, comproharfrn haher sido, al
hace tan poco tiempo, que han percontrario, el más espléndido de los
manecido allí, legibles aún, como en
templos, al qu e hrmos acudido todos
la picota, a pesar de las ll11Yias ele dos
para purificarnos y, por decirlo así,
veranos y de la nieYe de un invierno!
para unirnos en comunión en la mis¿ Cuán sorprenden te la resistencia ele
ma santa mesa.
cosas tan absurdas, pegadas a los mu-

�En Elogio del A ta1Ji8mo.
Ataca un periódico cubano de reciente fecha a un médico prominente
de la misma nacionalidad, que hace _política en los Estados LJnidos
contra el Gobierno el e su país y que
ha tenido, entre otras cosas, conceptos duros para los espaiíolcs en . la
Pe rla antillana y finalmente contra la
propia España.
Esto trae a la mem oria el disc urso pronunciado no hace much os días
por una alta personalidad rrrnlucionaria, quien, de ma nera muy sin¡5¡¡Jar
por cierto y a propósito de la próxima pacilicación ele i\l éxico, expresó
que, desde la conquista, nns encontramos los mexicanos sumidos en la
noche inmensa de la esclavit11d y que
desde la misma lejana época histórica, los turban tes clericales, las en .
ces, las espadas y todo lo que en pos
de sí trajo el inmortal conquistador
Cortés, como una n,anifcstación de la
civi lizació n ele entonces. no si rri ernn
más que para arrojarnos en el abismo infinito del retroceso.
Conceptos parecidos se escnchan
frecuentemente en :,ocas dirersas.
Aún mas: hay quien odie ferrn:-osamcntc a todo lo que tiene algo ele
español y hay much os-los admirado res ele la energía ele Rooselve t, del
puritanismo ele Wilson y de todas las
discutibles virtudes de las altas pcrso• na lidadcs norte-am ericanas contemporáneas-que darJan la mitad ele su
vicia porque nuestras costumbres y
nuestra manera ele ser fueran iguales
a las de los habitantes ele es te país
de los magazin es y ele las exp.-:dicio·
nes pacifistas "Forcl".
Ignoro si los que tai habl an tcn d_rf1 ry
razón; pero sí sé que abundamos to- ·
davía los que sen timos tristeza de
las agresiones a la madre Espa ña y
a lo que de el1a hemos tenido, así
sean del más conspícuo_ re\'oluc ionario. del enemigo más insigne del Gobierno de Cuba o ctel tendero de la
esq uina.

ha visto más duramente ofendido ah o americano, no puede implantarse en.
ra jue el nuevo Gobierno de .México tre nosotros. Resultaría grotesco,
trata de ciar otro aspecto a nuestra ridículo. Algo digno de las zarzuenacionalidad. Se adhiere a las ideas las del género chico. Nos mirara.
pan-americanistas de \\'ilson, elogia
mos como aquellos "enganchados"
la doctrina Al oni:oc., pretende llevar que regresan al sur mascando breva,
a nuestras escuelas el sistema peda- l' el iendo whiskey y mal enfundados
gógico de los Estados Unidos, prote- en los hol~uras de los trajes de page la incursión del protestantismo, cata de las fáb ri cas de Chicago.
mientras persigue ai catolicismo, feli- · Un pueblo inflamahlc, entusiasta,
cita al gran \V oodrow por su matri. sensitivo, inconstante, qt e se clá ele
mon io, decreta el divorcio, prohibe puiíalaclas a la Yt1clta de una esquina
las corridas ele toros y recomienda por el amor ele su dama, que aplaud e
el box, el foo t-ball y todos los depor- a Gaona, que diviniza a la Iris, que
Es esto tal vez el sentimiento de l tes higiénicos que en este lado del &lt;lice amores en las quejas de una guiatavismo que se revela, que se entris. BraYo se cultivan. En fín, que se tarra, que Yitorca hoy a don Fancistecc. Es amor a lo heredado, a· lo quiere hacer de nosotros el remedo ro Madero y maiíana le combate en
que se ha hecho patte de nuestra ,·i- de es tos hombres del norte, frív~. la Ciudadela, que se confiesa y cree
da misma, que se s,cnte herido. Fs calculadores , materialistas, lleno el en la Vírgen de Guadalupe, no f, uela tristeza que llega cuan do se ri di- cerebro de sumas y de restas y ayn- dc asim ilarse jamás la gravedad exóculiza algo que es íntimamente nues- ~o el corazón de las aregrías del sen- tica ni la frialdad inmensa e inextro, y cu.ya exister1cla va- 'tmída a timiiento.
presiva. [~ los Estados Unidos.
nuestra alma.
Y
esto,
aparte
~I
atavismo
nuestro
·
Cuba, prote~ida y hasta gobernada
Y este sentimiento suave, delicado
que
en
lo
íntimo
del
alma
se
queja
en
t:n tiempo por el Gobiernq{Qf este
indefinible, que por jugo de heredad
en
señal
de
protesta,
lejos
el
amor
país
sigue siendo Cu1&gt;a attl;t&lt;¡t¡te y
nos ha venido a todos los que nacea
nuestro
sello
de
nacionalidad.
q·,¡:
soííadora.
1\1 éxico será s/-cmp re hija
mos en las naciones que en otro tie mse
revela,
y contra las opiniones de de España.
po formaren parte de la España, se
los admiradores del pueblo nortePor eso es que habemos muchos

,,..._

todaYÍa que sentimos la tristeza ele
la agresiones a la madre Patria y a
lo que de ella hemos tenido; porque
mirando hacia nuestra alma, contemplando nuestro interior examinando
Jo que nos rodea. encon tramos por
tocias partes el sello ele nuestra nacionalidad, de esa adorable nacionalidad de Cicles y de Quijotes, de poetas y ele guerreros que nos trajo Hcrnán Cortés y que al mezclarse triunfalmente con la pureza india, con la
bravía serenidad ele Cuauhtémoc y
~r octczuma, con la tristeza reflexiva
de la ).faJinche, produjo una raza
victoriosa de hombres que llevan en
su sangre el empujt, de todas las p:tsiones, el amor a tocias las belle~as
y el anhelo infinito de todas las libertades.
Y en este caso, nada significarán
los decretos del Gobierno para abrir
nuevos horizontes a nuestros gustos
y a nuestras aficiones, mejor dicho,
para 111:ircar otro derrotero a ·nuestra
psicología: nada ganará el revolucionario citado con impugnar a los conquistadores españoles; en el vacío se
perde rán las frases despectivas ele

El Poder Secreto.

los que creen que Españ:i nos ha lleYaclo al retroceso. E l pueblo mexicano seguirá siendo el mismo; con
algo de indio y con mucho de ibero.
Soñador, locuaz, turbul~11to y sintiendo hondamen te dentro de su alma b
devoción a las leyMdas religiosas Y
la emoción triunfal de las tardes de
toros. Nuestra nacionalidad no puede cambiarse tan bruscamente. Es
algo que heredamos de nuestros padres que aprendemos al saborear los
!'
,
pri meros sentimientos, que nos quet o
con tos besos de nuestra madre Y C')a
las caricias de nuestras novias. P:spaña palpita dentro ele nuestra alma.
hierve en nuestra sangre y la llevamos asida fuertet\1ente a nuestro
corazón. Intentar arrancarla de nosotros es intentar destruír toda nuestra historia, olvidar todo nues tro p:isaclo brillante y victorioso.
Pobre Esp.aña, pobre Madre Patria.

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Qué mal has hecho en haber decaído,
en haber llegado a la ancianidad Y en
no haber sostenido el empuje glorioso de tu época de esplendor. Y
sobre todo qué mal has hecho en no
haber inventado una doctrina Monr.oe
y no enviar armas al Nuevo Mundo
para que los mexicanos se asesinaran
fra tricidarrien te.
¡ Entonces,
tal vez dijera que
eras la nación más grande de la tierra!

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�Resumen de. la Semana.
OPER.\DO.-Los periódicos de
esta localidad han dado la noticia de
que el general don Victoriano Huerta, ex-Presidente ele lllcxico, acaba
de sufrir una delicada operación quirúrgica, de la que, afortunadamente, ha salido sin novedad.
El general Huerta, cuya salud ha
venido f!aqueando de poco tiempo a
esta parle, se halla recluido en su casa particular, al lado de sus familiares que lo atienden, y ha siclo objeto
de seiíaladas consideraciones de parte
&lt;le nuestros compatriotas y de algunos
americanos que no caminan de acuerdo con la política de Wilson.

XXX
lXCORPOR.\.DO.-Según lo informa la prensa diaria, el señor Coronel don Esteban Cantú, que por
a 1g-ím tiempo estuvo al frente de la
Je fa tura Política del Territorio de la
Haja California, acaba ele ingresar a
las filas del constitucionalismo de
aruerclo con un arreg-lo previo tenido
cnn el g-encral Alvaro Obregón.
Por espíritu de justicia hav que haC&lt;'r rnnstar que el coronel Cantú.
111ir111hro del extinto Ejército federal
disnelto en Teo 1ovucan. siemp re se
m:rnifcslÍl amigo del orden y veló por
la tranquilidad de sus antiguos dominios.
Cantú. en efrctn. apartó al territorio frnn terizn de las g-arras de la reynf11ciAn. _v st•po atender a la s nece~idadrs dr :rnucl puehlo, hasta donde
le f11é posible.
Fs. por !anto. un elemento ma1rnífico que se incorpora al carrancismo.

XXX
A CTllJIUATIU.\.-Según se ha
,·enido rnmor;indo i'1ltimamente. el
grneral Obregón está haciendo los
prt&gt;r&gt;;,rativns necesarios para hacer s11
rn1,.acla en la Capital del F.stado de
Cliih11ahua.
Parece sn que en dicha ciudad se
frlt&gt;hrará una conferencia entre los
rrinfipalr~ irft&gt;, &lt;ld carrancismo. y
nup sP rlis&lt;'•·tirá ahí el 111•e1·0 prof'r~nia &lt;'e Q"ohirrno y el gahinele que
rf,,h,, f•·n~ir durante el período pro,·i~innal.
SáhC'se, ta111hién, que tanto don Ve111·stia110 Carranza como Ohreg-Ón,
~'&gt;rio-~n rlr"ros de nomhrar. de mutt•n ?c11errln, un Presidente que se
r11cargve de con\'ocar a elecciones,
p:ira d?iar a amhos en libertad de
derechos de ciudadanía en

los próximos comicios.

XXX
NUEVO
PRESIDEXTE.-Algunas noticias que llegan a la Ciudad de
El Paso, Texas, informan que el licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.
-general zapatista que ha venido operando al lacio del jefe suriano,-acaba
de ser nombrado Presidente de la
Convención Soberana, por el voto
expreso de los principales cabedllas,
fieles hasta hoy a aquella institución.
X o se sabe, a ciencia cierta, rnál
será el asiento de la aludida Convención ni el lugar donde se instalen
las oficinas de la Presidencia Provisional de la República. Pero Jo

Actualidades
Que cesando en sus desmanes
los señores "carranclanes"
paz a :.léxico le den
y sin locas ambiciones,
vayan a las elecciones,
está bien;
pero que don Venustiano,
con el poder en la mano
se sueñe sen bo r feudal,
olvidando en su cinismo
que le sirvió al porfirismo ___ _
está mal!

ciert.o es que Soto y Gama, como
primera disposición de su gobierno,
ha hecho un llamamiento a lus ciudadanos de la República para que
coadyuven con la Convención al derrocamiento de don Venustiano Carranza.

XXX
ARlUBO.-Los periódicos de la Ila
bana informan de la llegada, a aquellos lugares, de la familia de Francisco Villa.

Que los hombres de esta tierra
comprendan que no es la guerra
precisamente un edén,
y encaminen rumbo a Buropa
a su pacifista tropa,
.e stá bien;
pero que, "con la otra mano,''
del gran pueblo mexicano
crezcan el bercngenal
protcg-ien&lt;lo ''neutralmentc"
a cualquier Caco insolente ___ _
está maL_•__ _

Según las entrevistas concedidas
por la seiíora Luz Corral de Vi lla, se
sabe que el ex-Jefe de la División del
}: orte no saldrá del territorio nacional, y que luchará, hasta mori r, con tra el régimen carrancista.

CI EII'E:IIITE
l3 ,·::;:::,::::::·:·:·=;;-:::::::::::·/

Que Olm:gón comprenda al cabo
que de Venns no es esclal'o,
y lo deje sin ~artén,
y unido a sus "generales''
le haga de éhi1·0 tamales
está hien;
pero el mismo sujt'to.
por no l'ersc en 1111 aprieto
jure a Venus ser leal,
mientras acá en la frontera
le forma su ratonera,
está mal.
Que terribles "reaccionarios"
por sagaces y arbitrarios
en el ostracismo estén.
pues saben que si regresan
de fijo los descabezan, '
está bien;
Pero que I lcriherto Frías,
que fue en difíciles días
con V cnus firme y leal,
haya sido sentenciado
a morir emparedado,
está mal!
Que de 1111 justo Presidente
los hombres de un Continente
enamorados estén,
y has ta se empeñen a efecto
de hacer que salga reelecto.
está bien:
pero que. tras de exhibirse.
quiera \Vilson reelegirse
y luche en sentido tal,
con asombro de la gente
que tiene un dedo de frente ___ _
¡ esto sí que está muy mal !!!

DESIDERIO

�IPágina Recreativa I R~~!~~1~I~Jf~~~
~

Los problemas del Número 16
fueron solucionados por las siguientes personas, además de aquellas cuyos nombres publicamos en nuestro
No. anterior:

J aime Oros Morales

I

Dn. A. Paez es judío

I

San Antonio, Texas.

lo. Srita. Consuelo Mendirichaga de esta Ciudad, Alberto Celestino Campa de Del Río, T ex. Gustavo A. Ruiz, de Los An~eles, Cal.
y Esteban L. Guerrero de Austin,
Tex.
2o. Alberto Celestino Campa de Del Río, Tex.
3o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz,
4o. Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Gustavo O. Ruiz, Esteban L. Guerra y Niños Angel E. y Mercedes
L. Garza Mendiola, de Eagle Pass,

.x . -

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

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PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

TRIANGULO NUMERICO
Por María Zúñiga.

1

- Vocal

1 4
2 5 6
3 6 5 2
5 2 3 4 2
1 2 2 4 5

- Nota
- Mineral
- Gentilicio
- N. de Varón
6 - Planta

- - - O&gt; -- -

Tex.

1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre .. .. $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año ...... , . .. " 3.50

oro americano
"
"
"
"
"
"
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-oEn el resto del mundo.
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año ..•... . .. " 6.00 "
"
-o-

So. Srita. Consuelo Mandirichaga, Alberto Celestino Campa,
y Niños Angel E. y Mercedes L.
Garza Mendiola.

60. Srita. Consuelo Mendi-

CUADRO SILABICO:

o o o -- N. de Varón¡
o o o -- Oficio
o o o Vestidura
o----·
•

Charada

P. O. Box 637.

•

- o-

JEROGLIFICO COMPRIMIDO.
I

Nota Nota K.

1

AFERESIS DE LETRAS
Sustancia Química
O o o o -- Pasión
o o o -- Verbo
0 0 - - Personaje mitológico

0 0 0 0 0 --

ANAGRAMAS
-o-

IEstaría Maduro. 1

Los pagos de suscripción deben i.cr
adelantados. No se devuelven origi • 1les.-Para anuncios y demás asum vs
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

richaga y Alberto Celestino Campa.
7o, Srita. Consuelo Mendirichaga, Alberto Celestino Campa,
Esteban Guerrero y Niños Mercedes y Angel Garza Mendiola.

ADVERTENCIAS:

Un animal en tres-cuarta,
Otro segunda y final,
Y la tercia y la primera
Tela fina y especial.
Prima y dos dan nombre propio
Tan sólo para mujer,
Y cuarta y tercia, vestido
Que en los jueces puedes ver.
Tanto se alegra el que ·juega
Cuando tercera y final,
Como el que enfermo se hallaba
Y prima y quinta del mal.
Dos y Cuatra, indefinida
Parte del tiempo nos da,
Y el todo, como ·remedio
En botica se hallará.

SAN ANTONIO, TEXAS.
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Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>Me
SEMANARIO ILUSTRADO.
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�:REVISTA MEXIC ANA.
Semanario Ilustrado.
Ent crcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San
Antonio, Texas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

San Antonio, Texas, Enero 16 de 1916.

Número 19.

Victoriano Huerta
-:-.

Acal:a de descender a la tum':Ja el hombre más extraordinario que ha prod\:cido Méx:co en los últimos años. Era
rn rebelde, un espíritu indomable, una serenidad de montaña, i.:n carácter inaccesible al desastre y al desencanto, . una
energía siempre creciente porque tenía la virtud de nutrirse
con infortunios, r no de esos maravillosos seres de los cuales no púede decirse q:e están aniquilados sino cuando han
muerte.
Su cuerpo era superior a la fatiga, s\:s músculos nune:t
s--pieron lo q--e era la contracción del sufrimiento, tl'JS nervies estaban dornacos por un esp'ritu libre. En s·: s pupilas
nunra brillaron lágrimas, n i siquiera como aquellas que virtió Cortés rn la Koche Triste. Si hubiera vivido h ace cuatro
s;glos habría soportad o silencioso y tranquilo, como s ,1 gran
Abuelo, las llamaradas bjo sus p'es. Vivió en el s·glo XX y
renunciando al cloro!ormo y demás privativoS' del s:·frimiento fsico, cntregata su C--fí¡:o a las operaciones q·:irúrgicas
más colorcws, sin exhalar 1·na queja. Un cuerpo formado
para ser la coraza de un gran espíritu, el escudo protector
de un ensueño, el bah·arte inexpugnable de l'n ideal.
Y lo era, en verdad. F! General Huerta creía e.n la P atria Y en su destin'.&gt;. Creía también que su misión era la
de David: soñaba-porque había i:n romántico oculto en su
máscara de tronce-que bajo su férrea dirección México se
r.abría de libertar del inflvjo norte-americano. Fn 1810,-decía,-nuestra 'Patria se U::ertó de España; en 1857, obtuvo la ·
errancipac'ón de conciencia; en nuestros tiempos, debemos
libertarla del ¡:oder sajón. Fse fué su programa pol!tico, ese
fué el secreto de su popularidad, ese fué también el origen
de su derrota, de su destierro, de su pr:sión y de su muerte.
Ct'anc'o los Fstados Unidos intentaron poner la mano en
nurstros destinos, as•·mió
una
actitud
orgullosa y
altanera que hizo concentrar en si persona las miradas de
t odo el mundo. Y con una audacia que atra' a a los corazones,
s:emr re res'.:ntidos con los recuerdos de 1847, se jugó el todo por el todo, y sin admitir transacciones que envilecen,
aceptó el reto qve Je lanzaba el Presidente Wilson. El General Puerta creía en el patr"otismo de la Revolución, y juzval:a, que así como en 1861, huto conservadores que · abdi_caron s··s ' d~as por defendrr a la Patria, así también en 1914,
rruchos de los rcvoluc'onzrios, en el momento del conflicto int,..rnac·onal, il:an a olvidar sus rencillas políticas, para prot &lt;&gt;irr el s"elo de la RepúbEca contra el ultraje del invasor.
¡ Error inmenso! La Revolución sólo había sido la vang,·ardia arnlariada del extranjero. El ultraje de Veracruz fué
recibido con entusiasmo para ser celetrado después en el

aqiversar:o de la Independencia, y bajo la sombra de los
mismos añows sai:inos que vieron rodar el cadáver de Melgar por las a!.-:ruptas laderas de Chapultepec.
Desde ese instante comprendió el General Huerta que
su ol::ra había sido prematura . ..... y decidió abandonar la
Presidencia. César· no fué muerto por los puñales enemigos
sino por la ingrafaud de Bruto. Lo mismo le pasó a Huerta: no se consideró vencido cuando los americanos desem1: arcaron en Veracruz, s no en el momento vergonzoso en
q--e los revo'.uc'.onarios tra:cionaron a su Patr;a,
Después._. . . er ando q::eC:ó comprobado que no era su
presencia en el solio lo que fomentaba la guerra civil, c..:ando se palpó claramente que la Revolución era un vulgar estallido de l:andidaje y anarqufa, volvió al Continente Amer:cano para cumpl.r con su deber. La policía de los Estados
Unidcs lo aprehend:ó cerca de la frontera mexicana, en
un:ón del General Orozco: ambos salieron del calabozo para la Eternidad. Los dos murieron en manos de enemigos,
y sus cadáveres tendidos en tierra norte-americana, víctimas
del deseo de libertar a México, son el símbolo más acabado de nuestro p~eblo. Su muerte, como la de Ph lopemenes,
puede ser la desaparición de una raza.
Pero no! La Patria es una madre siempre fe&lt;.;unda de
val:entes. Dice Víctor H ugo q i.l e Catalina Sforza, al contemplar desde la ciudadela de Rímini el sacrificio de sus hijos,
se llevó las manos al vientre y gritó con rab:a a los ejecutores: "Ved de donde nacen otros." Lo m!smo puede decir nuestra Patr:a en frente de los cadáveres de Huerta y
Orozco. Su seno está listo para seguir aEmentando mártires y héroes.
Fl General Huerta cayó sin rendirse: inerme, pero lleno
de trío, ap'astado, pero siempre disp'11esto a continuar la lucha. No pertenece a la casta gloriosa de los Césares que
tr:unfan. Su est'rpe dedende de los Aníbales que son vencidos, y de los Cuauhtémoc, que miran en su propio naufragio el naufragio de su Patria ; pero q,.e to~avía en medio de
s•1 derrota, tienen un ademán de sublime orgullo, un gesto
de imperturbable grandeza q\·e arrojan como i: n castigo sol:re el rostro insolente de sus vencedores.
Fl encono con q··e fué perseguido demu:stra únicamente
fa estatura moral del desaparecido.
H acía año y medio que ha')ía dejado de ser Pres'.dcnte
de México; ya no tenía ejército bajo su mantlo; ya no disponía de mercedes para conqu;star voluntades; casi todos
s•·s amigos lo habían abandonado ..... . y sin embargo, sin
fu ..rzas materiales visibles, en sü aislamiento, en Sil calabozo, en su propio lecho de muerte, seguía despertando el

�temor de todo Estados Unidos. La nación entera estaba inquieta porque Huerta hablaba, porque se movía, p orque existía . . . ... E1 mundo lo estaba viendo, y eso, es&lt;;&gt; . . . . .. era un
peligro para ia l·n:ón norte-amcr:cana. i_:&gt;or eso fué indispensable tenerlo sujeto en una bartolina, con un proceso pendiente, sitiado p or un ejérc:to de carceleros y policías, y con
el proyecto quizás de trasladarlo a ·.:n islote desierfo en med:o del Océano.

Pero así como Napoleón le dijo a su carceler o que a\Ín
d( sp" és de que Inglaterra desapareciera del mapa, el munc o recordar ía conm ovido las batallas de Marengo y Auster1 t z, así t ambién el infortunado ex-Presidente de México pudo haber dicho a los esbirros q ue atormentaron sus últimos
días: primero desaparece vuestra nación que m i recuerdo clel
alma mexicana.
/\ ··

TOPICOS DEL-DIA.

··.,~

..

lÍ

Ya Argumedo llegó a Gómez Palacio; ya se apoderó de
L erdo; ya tiene en su poder una cosecha de a lgodón que le
iba a reportar a los carrancistas un ingreso de varios millones de dólares; ya h: siló a varios traidores por la es pal da;
ya está atacando Torreón; ya hostiliza Saltillo, ya ___ __

··-··

cimos qi:e no saben ni LER, ni ESCREBTR, como ellos dicen .
Con factores tan importantes, la cultu ra de México no
tiene pierde.

X X X
Ya suda n los carra nclá-,
Ya se espa rce un gran ter·rÓ-,
Y al pobre de Venustiá-,
Las rodillas se le doy el copete se le pay hasta le tiembla la pio- !
Don Venustia no Carranza ha establecido la capital de
la República en la misma ciudad en donde el A rch iduque
Miaximiliano estableció su gobierno en los últimos momentos de su vida.
En verdad, que el Primer Jefe ha s ido op ortuno por prim er a vez en su vida.
¡ Querétaro ! ¡ Cerro de las Campanas! !I nvasión fran·
cesa! !21 de·Abril de 1914 !
Cuidado, Don Venustiano con la lumbre. Querétaro es
fatal.

X X X

--

l os pe riódicos de México pub li can el retrato del Prime r Jefe en el rri"omento ele escribir un pensamien to en el
album dedicado a H idalgo, ·y qte existe en la casa que h a bitó el padre de la Patria.
¡ Q,u é raró ! ¡ Como se está volvie ndo reacciona rio D.
Venustiano !
Eso de firmar en el album ele Hidalgo es cosa abominable del pa~ado : ahora, lo patriótico, lo noble, lo revolucionario es firmar rn un alht1m dedicado a \,V ilson, a Funsto n, a
Badger o a Fletcher. As im;smo en lugar ele celebrar el 16
de Septiembre, lo lógico es festej ar el 21 de Abri l.

X X X
Un periódico. de la capital de la Repúb lica ha publicado una carta del D irector del l\f useo Nacional de. Arqueología, Sr. EJ:as Amador, en la cual se ocupa de l importantísimo asu nto de denunciar a dos pobres ex-emp leados de la refe rida institución .
El asunto no merece ni siquie ra recordarse. Y si lo traemos a referencia es única mente porc1ue lo consideramos sintomático de la ola corru ptora que ha invadido lós espíritus
mas sanos. Don Elías Ama dor. que como figura científica
no llegará a nada, era en cambio una persona honorable digna del mayor respeto.
y ahora, nos resu lta un espía, un delator - -- - - i Oh,
Re\'olución, como nos has puesto!

X X X

Retrato a pluma ob3equiado a ''REVISTA MEXICANA''
por el artista Mariano Martínez.

Uno ele los gravísimos defectos de la adm inistración porfirist~. según los Rip-Rip ele la libertaria actual, fué mantener al pueblo en la ignorancia.
Por eso esta revolución se hizo para i'.ustrar a las masas; y al efecto, cogieron la carabina individuos que en unos
ctantos meses ascendieron a Generales, entre los que hay ra-

Palavicin i p,1blicó un ar tículo en loor rle Chelito Dávalos
¡;or habe r éste "dado a luz" r.n libro titulado "Carne ele
Cai1ón."
E n ese a r tículo dice que Chelito "es ahora el primer dramaturgo mexicano."
¿);'o les parece a ustedes que ese AHORA nle un Potosí?

X X X
Cada General y cada Gobernador en México tiene su
car ro especial en las líneas ferroca rrileras, y van siempre
con inmen~o séquito: parientes amigos, admirador es, empicados oficiales, comadres, soldadesca y p lataformas para
la conducción de automóviles, prop:edad exclusiva y legítima
de los ma ndarines del día.
E n cambio, para el servicio público, hay JAULAS ele las
qre en tiempo de la dictadura se utilizaban en la conducción
de bestias.
¡ Cómo se han trocado los papeles!

X X X
El ·'General" Pablo González en unas órdenes acerca del
proceso ele var ios acusados de robo y violación ele garantías
individ,iales, que a la postre fueron fusilados, habla en un
lenguaj e du lcemente republicano. "Yo mando;" "No hago
gracia;" "Tengo a bien" y otras frases por el esti lo abundan
en e l escrito.
¿ En qué ca rtilla democrática aprendería eso de "Tengo
a bien," qt&gt;e sobre ser ridículamente pre~11ntuoso es delator
de ignorancia? El "tener a bien" se aplica a otra persona;
nunca hablando de uno mismo.
¡ Cómo enseñan la orej a estos satélitr5 de Venus!
¡ Y todavía dice el bue n Don Pablo qr e " no hace gracia"!
¡ Pero muchísima que nos hace!
A lo que hemos llegado : ¡ un carrancista ordenando el
ft:s ilamiento ele los que roban y violan garantías!
Si continúan aplicando el mismo castigo por los mismos
clel'tos, acaban con el F.jército Libertad or.

X X X
En Méx ico, para que los Bancos se ajusten a la ley r
no defrauden al pueblo, se les ha revisado sus existencias
metálicas. I\'ada más razonable.
Lo ún ico que llama la atenci ón es que antes ele proceder
así, el Gobiern o "ele facto" no haya reintegrado a esos Bancos las gruesas cantidades que por concepto ele préstamos
~orzosos les quitó durante la obra anti-usu rpadora.
Porqt e eso ele que un Gobierno exija pureza ele manejos al mismo a quien no le ha pagado lo que le arrebató carabina en mano, será muy cómodo para el pre-constitucionalismo: pero es muy inmoral para cualquiera que toda,·ía no
haya perdido la vergüenza.

�'•
\

Caricatura publicada en " Claridades" con las siguientes leyendas:
" La voz d€ ·su amo" y " Tú me reivindicarás. "

,..,_.

Lo que el Dictador veía.
Los más viles para obedecer, son l?s más insolentes para mandar.

---t,C6mo va la pesca?
---Los peces están recelosos: pero al fin muerden .
--De "Poli Oculos," --

Sed bienVenidos.
E l día 15 de este mes circuló el
primer número de ''.Poli Oculos" pe.
riódico qtincenal de caricaturas, dedicado a combatir los errores de la
política Wilsoniana, tanto en los asuntos interiores como en los extranjeros.

E l aspecto es atractivo, el texto interesante y las cariet1furas muy intenDe ellas reproducimos
c'onadas.
dos: una que comenta la verdadera
actitud de Washington en la unión
"Pan-Americana" y ía segunda, la
empresa de sostener al Pre-Consti tu-

cionalismo de D. Venustiano, tan deteriorado, con ayuda de los diplomát icos del A. B. C.
"Poli Oculos"' es ta publicado en
inglés y en es tos tiempos próximos
(Pasa a la últ ima pág.)

.Salón Luis XVI rica mente decorado. Por los balcones se divisa la plaza principal de la metrópoli. En uno
de los r incones conversan íntimamente el D ictador y su 1\-1 inis t¡o de
la Guerra. E l D ictador habla wa el
tono firme y seguro de qu ien t iene
la costumbre de ser escuchado, y parece poner e n cada urna de sus palabras todas las a ma rguras ·y esceptici.;;mo s de una vida de luchas que careció de satisfacciones juveniles. · Su
voz. a medida que se comp!i~a el diálogo se v•t~ h e r.,:í.~ ~·"'l', ;r•r('n(..~ y ~i·1cera, y e\'oc:1 l;1 inu.!&lt;'1 d~ u·1 act &gt;r
que se quita de pronto la careta, v
presenta su ro.;tn ta l co·no r~. El
Min istro efe la G11er,-.1 esrnr ha cm
·\lgo (fo i11cr,·ci1i! 1cl:t:f. las palabra s
de su Jefe, pero lejn;; de r ebatirlas,

deja hablar al Di:L·1,lr,,, .c1t1,!ü SClii~r. to de recoger su amarguísima experiencia y su mar~villosa intuició n para sor p~ender los secretos del corazón ln:m ano.
E l D ictador.-¿ Conque Ud. lo considera honrado?
El ~J inis t ro.- Sí. señor.
E l Dictador.-La palabra "honrado," General, es de mucho más difícil
aplicación que lo que Ud. se imagina. Aunque no nació Ud. en cuna de
príncipe ni le debe su elevada posición a un favor especial, en cambio
sus ascensos han sido demasiado rápidos y no le han proporcionado la
oportunidad de conocer el espíritu humano. Para llegar al fondo del alma
se necesita una vida de azares, peli-

gros y decepciones. Se requiere ade ..
más un gran fracaso, una derrota como la que yo experimenté en 1871.
El l\finistro.-Efectivamente, señor,
entre Ud. y yo . ... .
El Dictador.-No deseo sugerirle
que lo que es Ud. se debe a mi faYor; lo que quiero decirle es que Ud.
gozó en plena juv(!,ntud de las delicias del mando; que no ha sufrido
hasta hoy un verdadero desencanto ;
y que por eso reputa sinceras las alabanzas que le prodigan. Yo, en cambio, f4í aclamado en 1867. y luego
sufrí de 1872 a 1876 todas las decepciones posibles. En esos cuatro años
apredía conocer á los hombres y se
perfectamente a que atenerme cuando
recibo las aclamaciones de quiénes se
dicen mis admiradores y ami$OS,

�\•eces más dura de la que fu eron víct imas cuando. arrastraban la cadena.
. \sí se portará
si alguna vez
llega a mandar.
E l r,.¡ inistro.-Pcro quiere ser Gobernador interino de Coahuila y ___ _
El Dictador.-Bien sabe Ud. que
trasmitir órdenes no es mandar. En
ti gobierno ele Coahuila y en el Senado no le toca sino obedecer. Sabrá que lo l' igi lamos y por eso se limitará a ser nuestro instrume nto:
pero si algún día se \'e libre, ese dia
se rebelará, sí, General, se rebelará.
Y entonces no nos perdonará.
El i\lin istro.-Pcro si no hemos hecho otra cosa &lt;¡ne levantarlo.
El Dictador.-Precisamente eso será lo que nunca 1105 perdone: Sabe
que cada cuatro años lo hemos Yisto llega r de rodillas a este Palacio,.
para implorar st1 continuación en el
Senaclo. 11 a ido, en cinco años, como
doscientas vrccs a la pagaduría
a recoger la dácliYa oficial ; y no nos
pe rdonará estos recuerdos de sumis1011. No le preocupa lo que le hemos hecho : lo que le duele es aquello que le hemos Yisto hacer para continua r disfrutando m:estro favor.

c______

El i\l ii1istro.-Entonces, no cree
Ud. que los votos de adhesión que
le envía c ____ sean sinceros.
El Dicta&lt;lor.-No.
El lllinistro.-¿Piensa Ud. sacarlo
del Senado?
El Dictador.- D~ ning una manera.
El llf'in istro.-¿ Cómo?
E l Dictador.-El mundo, General,
no es un conjr.nto de Arcángeles, y
es preciso tomarlo como es en realidad, y no como quisiéramos que fuese. Nadie desea ta11to como yo,. formar una crema de hombres superiores que s e encargue de l Gobierno de
lll éxico ; pero eso no es tan fácil como podría suponerse. Para hacer el
bien de una nación se deben utilizar
los elementos buenos y los malos ____
sí, los malos, también. Por eso ve
Ud. que en el cuerpo gubernamental,
alternan eminencias con ndidades, y
en el Senado se sienta el cultísimo
Emilio Pardo al lado de e_ ___ que es
un farsante sin significación.
El }.[lnistro.- Entonces. ¿ Por qué
lo mantiene Ud. en ia privanza?
El Dictador.- Porque es de aquellos hombres que sirven sin vacilar.
Ud. me lo r ecomendó como obediente. y en efecto, hasta hoy ha sido sumiso a mis consignas. Tiene además
otra ventaja; es muel o. En cinco
aiíos que lleva ele recibir las quincenas no ha despegado los labios sino
para votar por la afirmativa. No he
neces itad o amordazarlo porque la Naturaleza se encargó de negarle los
id eales y las ilus ion es que tienden a
exteriorizarse.
El Mfoistro.-Efectivamente, es silencioso.
El Dictador.-Pero algunos jóvenes impetu osos. Gen eral contemplan las injusticias impt:estas por condiciones históricas y étnicas, y quier en remediarlas en un momen to.
No tiene Ud. una idea de lo que me
duele ahogar esas voces nobles qu e no
tienen otro defec to que querer realizar en unas cuantas horas. lo que no
se puede hacer sino en siglos. Mu-

chas veces me he visto obligado a es- General, el equil ibri,1 es ind ispe nsable
terilizar algunas juventudes inquietas en la vida.
y turbt.lentas; y aunque, comprendía
El Ministro.-Entonces, Ud. no le
que era en bien de la Patria, siempre reconoce a c ____ más mérito que el
de la o.bediencia.
es triste marchitar ilus iones.
El Uinistro.-Pero necesario, seEl Dictador.-Ni ese siquiera, Geñor.
neral.
El Ditcador.-Pero ¿ cuánto mejor
E l Ministro.-N o entiendo.
E l Dictador.-La ooediencia es meno sería estar siempre lejos de tan
dolorosa necesidad ? Por eso cuando ritoria cuando es hij a de la convictropiezo con un hombre mudo .co- ción: entonces. se llama disciplina.
mo c_______ lo conservo como un En cambio, cuando es engendrada
magnífico auxiliar.
por la conven iencia, no tiene base
El Ministro.-¿ Pe(O tan útiles así moral y se llama servilismo. Dent ro
son los inertes?
del cuerpo g ubernamental hay muEl Dictador.-Ud. sabe General que chos qu e obedecen ¡1orque cr ee n sinun gran edificio no se hace con dia- ceramente CJL'.'e es te régimen dictatomantes sino con canteras: lo mismo rial es 1.:11 puente ind ispenasble para
pasa con mi obra pacificadora: los llegar a las fu turas libertades. E sos
tontos me sirven más que los sabios. se llaman disciplii:ados; pero hay
V _____ es más útil que Justo Sierra. . otros que sirven en contra de sus
El 11inistro.-Entonces, ¿desecha con vicciones, y que mañana, r enegarán de su actual obediencia : esos son
,usted a los hombres superiores ?
servirles.
es de estos últimos.
El Dictador.-No tanto. O igo sus
El
Ministro.-¿Y
por qué lo cree
consejos, les encomiendo ob ras cienasí?
Ud.
tíficas, los mando a Congresos UniEl Dictador.-Por que es r evoltoso
versitarios y los estimulo como puepor
temperamento, y a Ud. le consta
do; pero cuando nvcesito obrar, me
veo obligado a neucralizar sus ímpe- que tiene antecedentes de agitador.
tus por medio de mis autómatas. Ya H oy nos sirve porque nos t eme ___ _
ve Ud. , en las Cámaras tengo mu- y también porque llenamos sus machas gentes cultas que dan lustre a nos de oro. Pero si corno es posible,
mi gobierno; pero &lt;l su lado tengo llegare un día en el cual nos viera
una mayoría de mansos, incapaces de sin mando, enton ces _____ entonces,
alzar la voz. Si el Congreso estuv ie- Gen eral, se vol vería rabioso contra
ra formado únicamente por hombres mí, y mordería es ta misma mano qu e
supe riores como Rabasa y Díaz Mi- le ha dad o el pan _____ _

E l Min istro.-Entonces, si Ud. lo
t iene · eii tan · mal concepto, bórrelo
ele la lista de Senal~o res _____ y asunto concluido.
El D ictador.- ¿ Y para qué?
El }.] inist ro.-Para mejorar su gobiern o.
El Dictador.- ¡ Es tan di fíci l l Ha ce años que una com:sión ele gentes
bien intencionadas me pidieron que
los liberta ra de un Gobernador arbitra rio que se ll amaba Zertuche. A
mi me constaba que tenían razón en
queja rse, pero no , ude menos que
contestarles tristemente:· ¡ Todos los
hombres son Zertuches !
F.I i\l inistro.-Tan mal concepto tiene Ud. del género huma no.
El D ictaclor.- 1lay sus excepciones. General, pero es nmy difícil encontrarlas. Po r lo pronto, de jemos
a e ____ en su puesto. E s torpe y
será desleal ; pero todo sirve, todo,
hasta el guano. ustedes los impael bien
cientes
quieren
hacer
utilizando ún icamente el bie n. Así
como para darle consistencia al oro
~e le mezcla con meta les inferiores, así
también para darle consistencia al
bien, se necesita la ayuda de lo malo

e___ _

y lo mediocre. Q ue siga pues
en el Senado, y hasta lo podremos
mejorar en la primera ocasión; pero
sin forjarnos ilusiones. El mundo no
es un conj unto de arcánge les y es
preciso tomarlo como es y no como
qi;isiéramos que fuese.
El i\l inistro.- Con todo respeto, me
permito manifestar a Ud. que pienso ele otra manera.
El Dictador.-Porque le falta a Ud.
General. una derrota como la que yo
sifrí en 1871. Cuando la sufra Ud.
aprenderá también algo fundamental,
El 1'.finistro.- ¿ Qué cosa?
El Dictador.-La tolerancia y la
frialdad, cualidades ind ispensables p-ara poder vivir después de haber llegado al fondo del alma humana.
E l i\l inistro queda triste y el D ictado r sonríe escépticament e. E n estos momentos, un oficial brillantemente uniformado entra al salón y
dice: "El Senador e _____ tiene cuatro horas de esperar en la antesala."
El Dictador:-Dígale Ud. que puede pasar.

Telón ráp ido.

c_____

rón, Casasús y Bulnes, la Asamblea
se volvería un centro excesivamente
peligroso. Suponga Ud. por un momento que mañana amanezca Bulncs
con deseos de proponer una Ley inconveniente. Ud. sabe que la elocuencia de este hombre es arrebatadora, y qi.: e si la mayoría de las Cámaras, no estuviera integrada por
gentes como
la ley podía ser
votada en un istante de exitación,
y el gobierno se vería en un g ran
predicamento. E s pues necesario poner enfrente de cada intelectual una
docena de nulidades. El equilibrio,

e____

El ~ini stro.-¿ Pero lo cree Ud. tan
ingrato ?
El Dictador.-Los más viles para
obedecer son los más insolentes para
mandar. Un criado que llega a am o
resulta intolerable. E n el Sur de E stados Uni dos, observé dt:rante el {mico viaj e de r ecreo que he hecho en
mi vida, a muchos negros que fueron
·esclavos, antes de la obra r edento ra
de Lincoln, y que habían llegado a
capat aces de las propias haciendas
en donde aotes fu er on azotados. ¡ Si
Ud. los viera I Tratan a sus compañeros de raza, con una crueldad diez

El Deudo,
Doctor, el enfermo sigue muy grave,
Dr . W ilson ,
N o importa. He prometido curarle y lo cur o .
Los Asistentes, en coro ,
Lo cura! Lo cura!
De Poli Oculos.

�barriendo con cuanto encontraban a
mano.
· Como de fabricación reciente ha salido "EL GOBIERNO PUTREl?ACTO, para reemplazar al "DE FACTO" que nació simultáneamente con
el célebre reconocimiento yanqui.
Muchos otros motes salieron a relucir, pero tuvieron vida pasajera. Entre ellos recuerdo dos: "LOS PUROS", qÚe comenzó por llevar un
adjetivo deprimente a la derecha--digamos "sinvergüenzas", u otro al
gusto-y qt:e después se empleaba a
secas, tal como lo indico: y •· L.·\ PESTE DOBLE", para sig11iiicar el estrago bajo dos aspectos: contra el

Decires Populares.
DESDE JAUJA.
A 8 de Enero de 1916.
Mi queridísimo colega:
Hoy abarcaré varios puntos para
que resu lte una miscelánea, en mi
constante ahinco de echar por camino opuesto a] que siguen los elementos constitutivos del Gobierno preconstitucional; pues ha sali do ya un
precioso decreto sobre la tendencia
unificadora de la revoleción. De manera que mientras elJos se dedican a
formar bloque, yo me complazco en
el fraccionamiento, Y no te asombre
la noví sima disposición: vivimos en
pleno dominio de la plaga que aquí
denominamos ''DECRETOMANIA".
Y por este punto comenzaré. El
flamante decreto de Don Venus exige
la destitución inmediata de todos los
individuos que ahora se hallan prestando servicios al pseudo-gobierno.
si es que estu,·ieron bajo la férula del
poder dictatorial. No quedará uno
sólo de los empleados que sirvieron
a Porfirio Díaz y a Victoriano Huerta, sino bajo condición úe que hayan
de antemano expresado y con11probado simpatías por el nuevo régimen.
Los periódicos carr.ancistas declaran
qr e esto "no es represalia ni ve nganza. sino un necesario drenaje act1111nistrativo."
De modo que conforme al decreto
que podríamos considerar como derivac;ón de la cloaca ____ por aquello
del drenaje _____ , no quedarán de los
rie_ios empleados sino aquellos que
en tecnicismo democrá tico se ll aman
"i\JAROi\IEROS": ios que por su habilida d en jueg-os de equilibrio supieron se r porfiristas, maderistas, huerfstas y carrancistas, por orden de sure~ión. rasando por encima de ULALIO y Roque. Los de ideas firmes. o c¡ue no las hayan tenido ell
política. dedicados exclusivamente a
sns labores con honradez. aptitud y
constancia. esos se irán a la calle, por
1'1 delito de no estar "identifcados con
la raPsa .. " Así es como se distribi:ye la justicia. y se imopne u1J régimen de moralidad y se lleva a cabo el
drn1aie administrativo.
Probablemente la excepción apuntada obedece al propósito de no verse
el propio Don Venus en la necesidad
de renunciar la Primer.a Jefatura, atenJiendo a que prestó servicios de Senador en los tiempos del General

Díaz y a que fué Subteniente de la
~egunda Reserva organizada por Don
Bernardo.
Si es así, doblaremos la cabeza y
ao~laremos la hoja.

* * *

A propósito de doblar la cabeza. me
acuerdo del yugo, y al acordarme del
y_ugo. se me viene a la mano una
anécdota de origen campestre que
corre por acá como rigurosamen te histórica. Aquí la tienes:
Ello ft é cuando el carrancismo en
sr s comienzos. andaba aJl.á por la
frontera cumpliendo su programa redentor, en términos de merecer el titulo nobiliario de "ROBA-VACAS,"
que conserva grabado en su escu do
señorial, para ejemplo de fut uras generaciones necesitadas de propagar
ideales democráticos.

Un carretero volvía de la ciudad
conduciendo el rústico vehículo, rumbo a una ranchería. Era al caer la
tarde. y el hombre iba echando al aire "sonatas turales"-que dijera un
poeta bucólico.-i ntercalándolas con
interjecciones a los dos fatigados bue~'es para qre no retardaran el paso. y
fuera a sorprenderle la noche en pleno campo. Se hablaba mucho, por
aque ll os días, de la obra depuradora
de los carrancistas, y el carr~ tero se
daba prisa para esquivar el encuentro.
Pero el destino, que a veces tiene entraiías más negras que los anteojos
del Prime r Jefe, dispuso las cosas de
manera tal que no hubo escape. Cuando menos lo esperaba, "le cayeron"
los henefactores de las clases desheredadas y lo despojaron del vehículo
y de los bueyes, ha.:iéndolo que co11tinuara a pié su ca111ino. Aqt:e l infeliz. afligido por la ¡,érclida de lo suyo. se consolaba con la idea de que
no Ir había n quitado también el derecho de segu ir respirando. Llegó a
la ranchería, y al entrar en su ~¡_Yien.
ele halló el e visita a un compadre suyo. Narró el percance con la amarg-11ra que es de suponer, y el visitante,
qt•e por lo visto era socarrón y maligno. puso al relato este su bstancioso
comento :- POS. compadre. qué le hemos de hacer. Hay &lt;1u e conformarse
con la volunt,¡1d de Dios. Dicen los
"&lt;'arranclanes" QUESQUE vienen a
"QUITARNOS EL YUGO"; pero a
usted lo DESGRACIARON de a viaJe, porqt:'e también le quitaron la ca-

rreta y la yunta.

* * *

Y ya que cité los motes de robavacas" y "carranclanes", con los cuales el humorismo popular bautizó a
los revolucionarios desde que se inició esta era glorio,a, te hablaré de
algunas otras designaciones 11echas al
grupo, y que salen de todos los labios co·n la prudencia exigida dentro
del régimen ampliamente libertario a
cuyo amparo vivimos.
Recordarás que en los tiem pos je(
rn,1derismo se altt&gt;ró-;;.d,:m;i, úc '"
su fa111oso lema; y en ing-a~ de e,cri birse: "SUFRAGIO EFECTIVO.
NO REELECCION", se escrib ía:
"SUFRAGIO EFECTI VO, NO. RE,
ELECION.11 Hubo también entonces otras alteraciones sohre el lema.
Algunos lo citaron así: "SUSTR AIGO
EF ECTIVO. NO REFLEXCON."
Pnes ahora, con lo de "CONSTl'l' UCTON Y REFORMAS" se ha her.ho
un cambio, substituyendo la leyenda
tentadora por esta otra: "CONFISCACTO~ Y REFORMAS."

bolsillo y contra el olfato. 1I'amb1en
se les llamó ''LOS iNCAUTOS," por
aquello de las incautaciones; y "LOS
DE LA lNTERVE~ClON", por lo
mismo de intervenir üienes ajenos, y
por las simbólicas barras y estrellas
designando grados.
Para estas fechas, ya son pocos,
pero bien seleccionados, los apodos
que les quedan; con lo que basta para la identificación.

* * *

Como final va la noticia de cierta
idea que anda ya flotando en la atmósfe ra del choteo. Una vez que Don
Venus sea reconocido por todos los
países que hayan cultivado relaciones

con el nuestro, se propondrá una manifestación popular monstruo, en la
cual figuren represenrados los diversos grupos sociales, como señal de
que J at:ja en lera se apresta a otorgar
también su "RECO:-l'OCIMTENTO"
por los beneficios recibidos desde que
se LEVA l\1'0 Don Venus hasta que
nos TI UNDJ O a todos.
¿ ~fo crees que esto sea de estricta justicia? 1lientras me das tu parecer, dejo quieta la r11uma, hasta mi
próxima epístola ·que será la décimasexta.
Tu viejo amigo,

/

'

•

1

!

Como estos bienhechores del pueblo se hicieron llamar " CO NST I'i'UCIOXALISTAS", y su amor a lo
ajeno pasaba de lo soñado a lo real,
median te una destreza suma er1 la
ejecución, la picardía callejera dió
en llamarlos
"CON SUS URAS
LJSTAS". F.sa misma te nde ncia a
apoderarse de lo ajeno convirtió el
verbo "robar'' en CARRANCEAR", lo
gra nda tal fortuna que es de nso corriente entre los mismos partidarios
de Don Venus, quitnes unos a otros
se lanzan frases como estas: "MP.
carranceaste mi capote." "Si te descuidas te carranceo las polainas.'' Y
se queda n tan frescus.
Lo de ·"EL PRIMER J Ef'E EN'CARGADO DEL PODER EJ ECUTIVO" se ha t ransformado en esto:
"EL PRIMER CHEF'ERE ENCAJADO EN E L PODER EJECUTíVO".
A veces las opiniones . se rlividían
en la aplicación de los remoí(uetes. y
en tanto qu·e a la vista de un desfile
de libertadores, alguien &lt;lecía: "Ahí
va la brigada de LA MUGRE", otro
rectificando exclamaba: "la brigada
de LA LIM·PIA". Y resul taba que
ambos tenían razón; el primero, por
lo astroso de los depuradores, y el
segundo por la función que ejercían,

SILVERIO.

'l

..

"'

Bomberos femeninos en Inglaterra.

�AUTOGRAFO DEL GENERAL HUERTA.

Íd.

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1

•

Señora Emilia Aguila Viuda de Huerb, quien estuvo al lado de su esposo hasta el último momento.

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�GENERALHUERTA, - - - - - - - - - - - .

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�Angulus riaent.
Un rinconcito de jardín humilde
y en él un árbol de apretada copa;

/

Niña Amelia Camarena, de la Ciudad de México
Hija del Lic. A ·. R. Camarena.

HIMNO AL SOL
Traducción de Rostand.
De la Enciclopedia de Ilustración y Cultura. ( Libro en preparación

del Lic. F ranciscó Elguero) .

A tí que vuelves gemas el llanto matutino
Y mudas muertas flores en vivas mariposas.
Luego que se deshacen, como mortal destino,
Al soplo del Pirene, del Rosellón vecino
En los almendros tiernos, las hojas temblorosas;

Das al ánfora rústica esmalte jaspeado;
Secando un blanco lienzo le vuelves oriflama;
Por ti tiene la hacina el capuchón dorado,
Por ti la capuchita del panal delicado,
H ermana menor suya, también de oro se llama.

A tí, rey sol, adoro, a tí cuya lu z pura,
Al besar tantas frentes y hacer tanto panal,
Rompiéndose en mil rayos espléndida fu lgura,
En la choza que alegra y el fruto que madura,
Una y múltiple como cariño maternal.

Gloria a tí en las praderas y gloria a tí en las viñas;
Bendígante los musgos de montes y de valles;
Gloria cuando los cisnes y los lagartos tiñas;
Gloria cuando perfiles vastísimas campiñas ;
Gloria cuando precises minúsculos detalles.

Te canto y sacerdote tuyo yo ser .q uisiera,
Tú, lustre de la c~ba que azu lea el jabón,
T ú, que cuando en ocaso tu majestad impera.Sueles poner un rayo de un pobre en la vidriera,
Tiñéndola de púrpura como imperial blasón.

Tú las sombras engendras, tranq uilas o medrosas,
Que agranda o que recorta tu mágico poder,
En torno cuanto brilla. Amantes y curiosas
Las impalpables sombras, hermanas de las cosa,s,
y más bellas a veces, han duplicado el ser.

Gira,n los girasoles por ti en el cementerio,
Y mi dorado hermano adorna la veleta, ·
Y bajo de los tilos, por tu real imperio,
Las movedizas sombras tiemblan con tal misterio
Que allí no encuentro donde posar la_ plánta inquieta.

Te adoro, a ti que prestas al horizonte tint~s.
Iris a la cascada, alma al bosque y la fuente.
La tierra en si tan lóbrega, cual paraíso pintas.
¿ Qué serían las cosas de tu color extintas?
Lo que son solamente.

un roble añoso y lánguido que tenga
fresco el ramaje y semiazul la sombra.
Allí, un viejo sillen, -claustral y cómodo
refugio de cansancios-donde todas
las mañanas, me siente, y, en silencio
repase de mi vida las memorias,
como las cuentas de un rosario. Una
•
casa de muro enjabelgado y tosca
majestad, de interior pobre y arcaico,
sin resonancias: una pieza sola
con un estante antiguo, una ancha mesa
y un lecho blanco;-comedor y alcoba.
U na docena de libracos míos,
-camaradas de goces y de glorias,
que encendieron su lámpara divina
en la quieta penumbra de mis horas:
Clásicos españoles: los Romances,
Fray Luis, San Juan, Lope de Vega, G óngora ,
y Cervantes; Cervantes es mi guía;
Quevedo, no; Quevedo es otra cosa.
Don Miguel es la sátira contenta;
y Don Francisco la ironía fosca;
mas Don Miguel y Don Francisco tienen
sutil ingenio y alma generosa.
•

Un rinconcito de Jardín, el roble
y la casa y los libros: he aquí toda
la ilusión que me queda . -¡Qué fracaso,
qué gran fracaso el de mi vida loca!
En esa soledad sueño, así como
soñé, de niño, en Ja primera novia.
El alma, avergonzadamente, pide
el reposo, después de la derrota.
De cuando en cuando, una visión amable;
de cuando en cuando, el ala de una estrofa;
y algún bello crepúsculo; y alguna
primaveral emanación de rosas.
Y paz. La paz de la vejez tranquila,
la paz humilde, resignada y honda.
que aleja, lentamente, los dolores
y que es como el principio de la otra.

Luis G. Urbina.
Habana, Noviembre 9, - 1915.

�Las Trincheras Francesas.
-EN SOISSONS.Traducción de REVISTA MEXICANA.
i Nuestras trin cheras! Comienzan do, que una seiíal tdSi imperceptible
allí, cerca, mty cerca, ay! de la Ciu- sería bastante para hacer brotar .del
dad martirizada·: a la mitad de l paseo suelo una vida furiosa, de fuego, de
Y nos va1~10s llegando a ellas a través sangre, de lamentos, cle~da la confude estas ca lles por las que nadie pasa sión de la niuerte.
ya.
Por un estrecho descenso oculto,
Es bien sabido que nuestras ciudapenetramos a los pasos llamados indes provincianas, cas i todas, tien en su
testinos, qu e· van a llevarnos cerca
m_a llo, que es su paseo, sombreado
.. tan cerca de los bárbaros que casi
por árboles que en ocasiones tienen
los oiremos respirar. Es una empremás de cien años de edad: el mallo sa agobiadora, intermina ble, la de
de aqu í era tenid o por uno de los
atravesarlos. El aire es cálid o y pemás bellos de Francia: mas no es posado. se tiene la impresión de que lo
sible ya aventurarse por él, porque la
oprimen a uno, de qt:e la tierra de
muerte furti va lo cubre a todas horas
los 1111 ros la terales ,·a a desmoronarY sólo podemos atravesarlo secretase sobre los hombros, y luego, cada
mente, por enmarañados pasos subtediez- o doce pasos, hay á ngu los inrrán eos, cavados a toda prisa. a los tenciona lmente abruptos que obliga n a
que denominan los "intestinos."
uno a vo' tear. a voltear constanteDirijámosle an tes una mirada , a tramente, Y se sien te que cami na uno
vés de un a rendija practicada en el
nn,cho, nu:cho Y apenas si se avanza.
muo: La tristeza del mal lo es tal
i Qué tentación ta n obsesionante la de
vez más pu ngente que la de las catrepar a uno de los lados, de volver
lles, porque es el lugar escogido en
al aire libre, de sacar s iquiera la cadonde las buenas ge ntes del lugar
beza para ver por donde vamos'- - -acostumbran reunirse para el descanPero significaría la muerte _____ Y se
'_so y para la alegría tran quila. Se exs:.: fre una angustia real al sentirse
'. tiend e a lo lejos, has ta donde la vista
preso en _ese laberiuto, a: saber qt e
J
pu ede alcanzél:r a lo largo de los o.lpara salir con vida es necesa rio pasar
T\10S Y se halla. como es natura.!, vacío.
ele nuevo, impresci ndiblemente, a lo
vacío y silen cioso: hierba funera l 1,a
'argo de toda esta sucesión de pequecubierto también de verdura sus caliíos rodeos. que lo mantienen a un o
7adas, como si hubiera caído sohre
retroced ien do siempre.
de él la paz de un abandono definiLa cálida opresión de estos p asativo y a es ta hora exquisita del crepúscu1o, el sol poniente tie nde sobre dizos aumenta por la circun stancia
él, hasta perderse en la distancia, t:na ele que hay mucha ge nte en ellos
serie rle rayas de oro, entre las som- ho:-nbrcs en uniforme azu l pálido:
bras que van ju ntán dose, de los tron- qne se pegan a las paredes y contra
cos de los árboles. D iríase que es tá quienes roza uno p~, a .pasar. Cier tos
vacío, el malJo de la Ciudad martiri- lugares están tan poblados como las
zada; sí por el momento nada se galerías de 11 11 .hormi guero; si entonmueve en todo él, so se oye un sólo ces fuera necesario huír precipitadaruido: mas se halla salpicado a tre- mente i qr é confusión, qué magullachos por caba ll ones de tierra, seme- miento habría'-- -- Au nque es verdad
jantes, en una mayor escala, a los que que nuestros soldados ti enen rostros
forma n las r atas o los topos e1,1 un a la vez tan sonrientes y tan resuelsembradío: y al punto imaginamos ]~ tos q11e la idea de una fu ga, por s u
que · hay ahí, porque ya conocemos parte, a nte no importa q11é, ni sibien esos disimulados pasillos de la qu iera ll ega a insinuarse alguna vez.
Como la hora de la comida se acerguerra moderna.
'
ca,
comi enzan a e::tender sus mesa s
Pequeiías excavacion es sini estras.
aquí
y allá, en los recodos más seg uque nos revelan que este s itio ele lóbrego silencio se halla, por lo con- ros. en los abrigos protegidos. P ues
trario, terriblemente habitado. bajo la -fác ilmente se compre nd e que tienen
verdura -de la' hierba: que ojos p ene- que cenar temprano para hacerl o con
trantes lo observan de todas partes, iL:'Z.
que cañon es oculto~ Io están cubrien-

No es posible en cender una lámpa-

ra: tan pronto como caiga la noche,
reinará a llí la obscuridad de un sept:lcro Y, a no se r que haya una alarma, que un ataque repentino alumbre
con el destello de los fogonazos, se
Yi rirá so lamente por el sentido del
tacto hasta el amanecer.
He aquí, que llegan los portadores
de la cena en una alegre procesión:
,ha tenido- que hacer un largo viaje,
en los in trincados corredores, esta
cena de los soldados; pero huele bien
Y los huéspedes ocupan sus asientos
o lo qu e hace sus veces. Oh ¡ Qtré
asombrosa promiscuidad la de estos
compañ eros de mesa en la que parece se hallan todos tan bien de estar
¡·untos ! No tengo tiimpo esta vez
para esperar ; pero recuerdo ha berm e
dete nido, no hace mucho, en una trin
chera del A rgonne, para una larga
ebria, al final de 1a comida. Había
all í un ex-anti-militarista del tipo más
rabioso, al lado de un heroico sargesto, cuyos ojos se empañaban de
lágrimas al ver pasar una de nuestras
!:anderas acribill ada a balazos· con
el'os, un ex-apache, a quien las' me~
jillas, empalidecidas por las correrías
corturnas. habían vuelto a enrojecer,
al a ire libre, y qt:.1e parecía por entonces ser en todo tra,nce un combatiente de primera y, fina)me nte, el más
al egre de todos, un so ldado de treinta a ños, sólidamente construído, que
no disponía de ti empo para rasurarse la barba, pero que conservaba
cu idadosamente una tonsura en la coron illa. Y este camarada que tan ce1osamcn te se dedicaba a conservar este disti ntivo revelador, había sid o 1111
anti-cle rical furioso, un trabajador de
zinc, en Belleville.
I'roseguimos nuestro camino, sin
,·er nada nunca. conducidos como los
ciegos. Pero el fi n J e nuestra -expedición debe de estar próximo porque
oig o que nos diéen : "Ahora, caminad
co n cr. idado, habla.{ quedo!," y un
poco después : "Ahora, no hableis nada." Y cuando uno ele los nuestros
levantó demasiado la cabeza, hubo
una detonación. un cruj ido seco ; pasó una bala silbando, fa lló el blanco
Y se perdió e n la maleza. Después el
sil encio volvió a cerrarse, más profun do, más ex traño.
E l pu nto terminal es un reducto

f·

abovedado, de paredes mitad de t ierra
crasa; mitad_ de "láminas de hierro.
En la cubierta de hierro han s ido
abiertos dos o trés pequeños agujeros que un mecanis mo permite abrir
y cerrar violentamente, y a través de
mio de ellos podemus Yer hacía afuera, durante pocos segundos, en una
especie de semo-seguridad ; a no ser
c1ue una bala _repentina entre por JU:s
ojos has'ta el cerebro _____ ¿ E s posible
que no hayamos avanzado más? Después de ta nto caminar, no hemos llegado ni al final del mallo. Continúa
estrechánd ose . ante n'osotros, con sus
aven idas de olmos, e rguidos y apacibles, con s u alfombra de hierba funera l. E l sol hace desapa rece r las franjas de oro qu e tendía hace pocos instantes; el cre púsculo declina y no hay
ni un sonido, ni siquiera el rumor
de los pájaros cua1,do van a descansar. E l inmÓYil s ilencio de la muerte !
En una nueva dirección, otra abertu
ra de la.s pla nchas de hierro nos pe rmite ver h acía la orilla opuesta. Exactam en te sobre la ribera derecha del
río a cuya izquierda estamos, a veinte
metros de distan cia. nuevos caballones de tierra, cubiertos con ramas
amigas y que se . h allan silen ciosos como el mallo, con el mismo silencio
intencional. sospechoso, terrible. Y
oi¡rn que susurran e n mis oídos: "Allí
están ellos."
"¡ Allí está n!" O h! los ha bíamos adi
vinado, por haber conocido en tantos
otros Jugares esas atroces zonas de

silen cio mendaz que forman una de
las características de la guerra moderna. Sí, allí están ei!os, hundidos y
protegidos en nuestra tierra francesa
que no estalla para sepultarlos: Hijos de esa raza a bomina ble que lleva
la menti ra en la sang re; que ha enseñado a todos los ejércitos del mundo a hacer que ha sta las cosas mientan y hasta la apariencia de las cosas: las trincheras ·q ue los g uarecen
tienen el aspecto de inocentes abrigos entre la hierba; las casas que escudan a sus estados mayores toman
el aire de ruinas aband onadas. E llos
mismos, no son vistos jmás; avanzan e invaden como la hormiga bla nca, como los · g usanos. Y e ntonces,
cuando menos se les espe ra, de día o
de noche, precedidos por toda la cohorte de in ventos infernales que han
llevado a cabo: líqu idos ard ientes, gases que ciegan y gases q ue ahogan,
si:rgc n de la tierra como bestias a
las qu e se ha abierto la jaula.
i Qué sarcasmo! Después de esfuerzos prodig iosos de maquinaria y de
Qt1 ímica, ¡ ser retrotraídos a los usos
de l hombre de las cavernas ! ¡Después de habe r combatido por más de
un año con máquinas tan diabólicamente perfeccionadas para llevar la
mrerte a grandes distancias, encontrarse así, casi tocándonos, durante
días. durante meses. con los nervios
en tensión, con todo el organismo
alerta: pero s iempre bien ocultos, s in
moverse nunca'------¡ Horror! Creo e n verdad que están

cuchicheando en aquel hoyo'----Como nosotros, hablan en voz baja; pero a pesar de ella, podemos reconocer el acento alemán. Conversan, esas gentes invisibles, en el s ilencio que nos rod ea, y sus voces par ece que llegan a nosotros de abajo,
de las entraiías de la tierra. Al punto,
una interjección, ele un oficial s in duda, los llama al orden y quedan silenciosos. P ero los hemos oído, a!ií, inmediatos, y es ta especie de rumores
de an imales que cavan, era más lúgubre a nuestros oídos que cualquier
estrépito de batalla.
N"o que s us voces fuesen crueles,
no. a l contrario: casi eran armoniosas, de tal manera que, s i no hubiéramos sabido qu ién c.s hablabn, n o habríamos sufrido este estremecimiento
de cólera en toda nuestra carne y nos
habríamos sentido inclinados a decirles: "¡Venid!" tregua a esta ca.cería
mortal. ¿No somos todos hombres ,
he rmanos? Salid de v uestros escondrijos y démonos las manos."
Per o lo sabemos bien, si sus voces
son humanas y pue de ser que también
sus caras s us almas no lo son; carecen de elementos esenciales: de lealtad, de honor, de remo rdimiento y
espccialmnte, del más noble y al mismo tiempo del más elemental de los
sentimientos, que h:.sta las bestias lle
gan a poseer alg una vez: el sen ti-·
miento de piedad. Recuerdo una frase de Víctor Rugo, que anterioi:mente me parecía obscura; decía: 1'la
noche que la fiera tiene en vez de

�alma." E sta imagen me la han hecho inte ligible las almas alemanas.
¿Qué puede ser, sino noche sin t:n rayo, el alma de su siniestro Emperador, el alma de su heredero imperial,
cuyo rostro, cortante como un hacha,
scpalta en una gran gorra de piel negra, adornada por una ca lavera
No haber tenido durante toda una
vida ot ro cuidado que fabricar má.
quinas de muerte, que inventar explosivos y venenos para matar, qLe
ejercitar soldados para el homicidio:
que haber organizado, para satisfacer
t:na monstruosa vanidad personal, toda la barbarie arre:&gt;ujada en el alma germana: haber organizado,-repito el vocablo, porque aunque no
es correcto francés, es, ay! esenc ial mente alemán,- organ izado, pues, la
ferocidad nativa, organizado la grotesca megalomanía, su servil' ismo de
borregos y su credulidad estúpida. ¡ Y
no morir de horror después, ante sn
propia obra! _____ En Yerdad que a un
se atreven a vivir, estos seres de las
tinieblas, fre nte a tantas lágrimas,
fr ente a tantas tor turas y tantos inmensos montones de osamentas ! ¡ Comen satisfechos, duermén, aceptan
I•omenaies; hasta sirven, segt:. ramente, para modelos de escultores, para
bronces y má rmoles duraderos, cuando las to rturas de Ch in a serían demasiado benignas para ellos!
Oh! lo que digo no es tratando
de suscitar un odio mundial innece.
sario; no, es que creo de mi deber
emplea r todas mis fuerzas en alejar
el pe1igroso olvido que puede caer
sobre sus crímenes. Temo tánto a
nuestra adorada y francesa ligereza
de espíritu, a nuestro. buen natural
y a nuestra con fianza l Somos tan capaces de permitir que los ten táculos
&lt;le esta "monstruosa gib ia vuelvan a
hundirse una vez más en nuestra ca rne! Quién sabe si la innumerable plaga de espías no volverá a caer nuevamehte caYadores s igilosos que
corruptores. cavadores de sigilosos que
hasta debajo del piso de nuestras casas tienden emplazamie ntos para cañ.ones alemanes, no, no nos permita.
mos jamás olvidar que esta raza depredatoria es incurablemente traidor a, furtiva, hornicidc1.; que para e!la
ningún tratado de paz es valedero y
que, en tanto no se le aplaste, no se
corte su cabeza,-su terrífica cabeza
de Gorgona,-el imperialismo prt:siano comenzará de nuevo.
Cuando encontremos en las calles
a nuestros jóvenes, mutilados, cami.
nando en grupos, trabajosamente, apo
yados los unos en ios otros; y a los
que han sido cegados, que van conducidos de la mano, y a todas esas

mujeres que han sido también heridas de mt:erte bajo sus velos de luto, rcpiLámonos siempre: Es su obra.;
y a4ucl que a la sombra, encubierto
por las mentiras más impudentes pasó largo tiempo preparándola, es su
1,ais~r. Y d. si no se le aplasta, no
s0 i1ará en otra cosa que en comenzar otra vez, mai1ana !
Cuando nos encontremos en las est::ciones donde se embarcan los homb1es para la frontera, a aquellas mujeres jóvenes que conteniendo las
l:.igrimas en los ojos f1enos de angustia y de valentía, con un uiño
en los brazos, acuden a dar el último adiós a un soldado que Yiste el
t,n iforme de las trin cheras, rep itámo.
nos: A él, cuya ausencia será tan llorada, le esp era la melra!la de l Kaiser, y tal vez mañana lo arroje, anóni.no y perdido, con millarrs más,
a lll,0 de aquellos hoyancos de carne
deshecha qt.e forman la delicia de
Alemania y que no desea s ino estar
llenando siempre.
Especialmente, cuando veamos pa·
sar, con sus nuevos uniformes azt: •
les, a nuestras genaaciones más jóvenes, a nuestros hijos, que marchan
tan esp'.(ndidamente, con soberbia
alegría en sus ojos tiernos y con ramos de ro~as en la boca de los fnsíles, entonces meditemos nuestra re,·ancha sacrosanta en contra de aque-.
llos que yacen allá abajo apostados.
en e~pera de los nuestros, y en con.,
tra cid hombre maldito que tiene la1
noche por alma.
Desde el reducto protegido en ef
que nos encontramos y en el que, para
observar hacia afue ra, tenemos que
levantar periscopios de acero, ven1u!&gt;
aún el mallo, con su hierba verde.
tan tranqui lo en la luz evanescente
del anochecer_____ No oímos más
a los bárbaros, no conversan ya ni
se mueven n i resp ira_n, y só lo conservamos la inquieta. tristeza, diría más
bien. la descorazonadora tristeza de
sentirlos tan cerca.
Para recpnquistar la esperanza y la
alegría, basta con volver sobre nuestros pasos, en estos "intestinos" en
los que la cena está para terminar,
bajo el crepúsculo aclmirab 1'e. Allí,
tan pronto como estamos basta nte
lejos de ellos para que nuestros soldados puedan charlar y reír libremente, nos baña al punto una santa alegría, una consoladora y absoluta certeza. Allí está el l)ranantial inagotable de nuestro poder irres istib!e, allí
es donde se refrescan una vez y
otra vez y siempre los ímpetus irresistibles de ntestros ataques fo rmidables, de la victoria definitiva.
Lo que pr imero llama nuest ra aten-

c1on en torno ele estas mesas, es la
admirable cordialidad, la afectuosa fa.
miliariclad que reína entre oficiales y
soldados. Hace ya largo tiempo que
hemos tenido esa experiencia en la
r.r arina. Las prolongadas expatriaciones, 1os peligros cqmpartidos en
una estrecha concha, nos ponen a todos en íntimo con.acto; y no creo
que mis camaradas de los ejércitos
de tierra me guardei1 un resentimiento si digo que esta familiar idad, tan
compatible con la disciplina, es para
ellos más nueva que para nosotr os.
Uno de los beneficios resen·ados para el los por esta guerra de trincheras, es el haberse visto obligados a
Yivir más cerca ele sus soldados, hacitndose así más queridos para ellos.
Conocen ya a · casi todos sus camaradas a quienes decora una cinta, los
llaman po r su nombre y conversan
con ellos como con amigos. Por eso,
cuando llegan las horas solemnes del
asalto, en vez de tenerlos qte azuzar
por la espalda, a latigazos como acon
tece con los salvajes del otro lado,
van al frente, a la manera francesa,
y poca necesidad tienen ni aun de
volver la cara para ver si todos sus
homb res van en su segirniento.
Así es como a esta guerra sobrehumana y especialmente a la Yida en
común en las trincheras, debernos esta unión que nos hace grandes estos rasgos de abnegación tan sublimes que sentimos impulsos de arrodillarnos ante ellos.
Oh! b.endigamos estas trincheras
nuestras, en las que se han fundido to
das las clases social~s, en las que se
han formado arn,istades que ayer parecían imp osibl es, en las que "los
hombres de sociedad'' han aprendido que el alma del campesino, del
trabajador, del mecánico, pueden se r
tan nob!es y exquisitas como las del
más elegante gen tleman, y aun más
interesantes, por más originales y
transparentes, al tener menos afeit~s
que las cubran.
.. Trincheras, "intestinos," pequeños
laberintos, redes subterráneas. de abnegación y ele sufrimiento, en ellas se
ha establecido nuestra mej or y más
pura escuela de unidad social.
!\fas por esta palabra, "social." tan
frecuentemente profanada, entiendo,
como sin duda se ha comprendido, la
verdadera unidad social, aquella que
es sinónima de tolerancia y de frater
nielad: aqueJla en una palabr;i. de la
que Cristo vino a .darnos la más cta.
ra fórmula,. la qut ~esurne, en su adorable senci11ez, a _todas las demás:
"Amaos los m~os a los otros."

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I.

ESTANCIAS

II.

Ven, hermosa del nombre florido.
quiero hablarte. muy cerca, al oíúo,
y decirte que tengo razón;
es amargo vocablo el de Olvido.
mas precisa que todo lo ido
sea mortal como toda ilusión.

Nunca vuelvas de un vtaJe muy largo,
que al regreso tristísimas quejas
porque nada es eterno ni igual;
todo nuevo sería, o diverso,
que es el tiempo un anciano perverso
implacable en su obra fatal.

Porque al fin, lo pasado es quimera
que el anhelo creyó verdadera ;
e,;. ensueño borroso y fugaz
del que el alma en la tumba despierta
cuando se abre para ella la puerta
que separa la lucha y la paz.

Nunca vuelvas mujer, si te alejas,
que, al regreso, tristísimas quejas
de tu• pecho oprimido saldrán;
si murió tu cariño en tu ensueño,
nun ca intentes volverlo del sueño
de la muerte, a la vida mortal.

También es la tenaz pesadilla
que termina en la pálida orilla
de la muerte en la hora postrer;
cuando libre el espíritu sube
-. desd'e el suelo, al igual de la nube
- - que -era lodo y es copo después.

No sería jamás aquel Il'iismo;
de la muerte es muy hondo el abismo
y no vuelve lo suyo jamás:
de la tumba resurge la vida,
mas la sangre en la tierra absorbida
va a teñir la eclosión del rosal.

RAUL BARRAGAN.

�La Corte del Patibulario.

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Cosas de Jauja
En Jauja, la fe liz, la codiciada,
la que por fin se encuentra libertada.
cosas se miran hoy, morrocotudas,
que a todas las personas dej an mudas.
En tal virtitd, enmedio a su bonanza,
gritan todos allá: Viva Ca rranza !!!

Y todo lo que en ] auja está pasando
vale.... la pena de sali r volando.
Han anunciado ya gentes formales
que habrá otra convención de "generales,"
para saber, de toda esa panclilla
quién ha de ser el que r'eleve- a Villa,
pues no es cosa de hacer que esas legiones
dejen que se enmohezcan_ los cañones.

Los boleros de ayer visten levita
(qué bien que se verá n, Virgen bendita!)
y los que ayer tuvieron sus millones
poco menos están que sin calzon'es.
Es inmutable ley del remolino
cubrir con lo más sucio lo más fino • • •..
Las que antes bibliotecas se lla111aro11
y a "científicos" puros ilustraron,
hoy sólo albergan, en su brega diaria
los piojos de la ge nte "liber taria;"
y la gente comenta sin sonrojos
que hoy tienen libertad hasta los piojos ..•..
Una pieza de pan, corta pitanza,
vale cuarenta pesos de Carranza;
y unos zapatos valen, ha pasado,
una mensualidad de diputado.

~1

~~~:~:~:~§;;:~I~~~;}.;:;~.,~~

•

A l que chilla, le rompen el bautismo
por bien del "pre-constitucionalismo,"
y al que todo "comenta" con suspiros,
por "neutral" le recetan cinco tiros.
Esto es saber la antigua moraleja:
"Siempre algo qu ita lo que nada deja."
Díaz Soto y Gama fué recientemente
nombrado por Zapata Preside nte,
y a V illa lo hará Zar ya que lo estima,
tal vez de Ticumán o de la Cima.
Y Zapata comenta: nunca yerro ____ _
A Venustiano ••••• que lo muerda un perro.

DESIDERIO.

Junio de ' 1915. Hacemos constar que
hasta nosotros ha llegado el rumor
de que la casa en Que se efectuó el
banqt:ete, no fue la de Don Lorenzo
González Treviño como se asienta en
lá crónica, sino la del Li~. Viviano L.
Villarreal; y aunque la personalidad
del anfitrión es lo de menos en este
caso, siempre recojerá la historia con
in terés-, el detalJe de Que un ex-Go.
bernaclor, honorable y austero, sentó
&lt;\ su mesa, en medio de su familia. a
un lépero de presidio. i Hasta donde
llegan las pasiones!
Como no nos consta este último detalle, nos limitamc,~ a trascribir la
crónica, tanto más digna de crédito,
cuanto que habiéndc;se publicado hace
siete meses, nadie la ha rectificado
hasta la fecha. Cedemos, pues la palabra al cronista:
"Y el banquete que las familias de
1\1 on ter rey ofr ecieron a Villa ....• parece un cuento del Abate Brantome !
Es verdad gue no fueron tocias las
familias de Monterrey, no, eso no;
pero sí una de las principales, de las
más distingi:idas, llenó el salón come·
clor de la aristocrática casa de un capitalista, para recibir al bandolero."
Así, con exclamaciones, nos CU&lt;!.Hb1
el viajero que viene de Monterrey la
crónica de una fiesta que se le dio
a Francisco Villa en la casa del señor Don Lorenzo González Treviño, personaje de los más conspícuos
de la fronte ra, re lacionado con Don
José I ves Liman tour y con los prohombres de los re6 ímenes que han
sucedido al porfirtano.

LO OR AL VENGADOR
De la casa Madero salió la idéa de
celebrar la llegada de Villa a Monterrey con una gran fiesta. Las invitaciones fueron familiares, pues el
banquete tenía por objeto mostrar a .
la sociedad neoleonesa el r egocijo de
fa familia triunfante por el paladín de
la casa: el Jefe de ,a Revolución del
Norte.
Dejemos la palabra a nuestro in.
formante:
"La fiesta no tuvo un carácter íntimo, oo: fué la glonficación de Fran, cisco Villa por une. familia grande

como un pueblo. En la casa del señor don Lorenzo González Treviño,
dueño de la Hacienda de San Carlos
para la cual han tenido magnanimidades sin ejemplo dos gobiernos: el del
se ñor Limantour y el familiar del
señor Madero se reunreron tod,as las
clamas de la aristocracia el~ dinero
en l\f onterrey, es dc:c,r, todas las damas de la familia l\Iac!ero.

la camisa de seda ¡,or el recio cinturón de cuero, del q1.,e pendían las cachas negruzcas de un par de pistolas.
Sencillo como un héroe, no aceptó la
presentación personal que se le quería hacer de cada tiria de las señoritas
Que estaban presemes, sino que dirigiéndose a Raul Madero, le preguntó
con ruda franque za: "Dónde está el
almuerzo, Rulito ?"

¿DONDE ESTA EL ALMUERZO,
RULITO?

AQUELLOS DIENTES
LLOS ......

"Una dama de las que asistieron al
banquete relataba así a una de sus
amigas, el recibimiento que hicieron
a Villa:
"Llegó a las puertas de la casa seguido de su escolta de "dorados," sudoroso y lleno de polvo, sal iéll(;l osele

"No creas que todas las señoras
que estábamos allí ten íamos tranqui.
liclad cuando los ojos del General se
fijaban en los nuestros; sin embargo
soportábamos aquella mirada que no
llegó a ser feroz y más nos llamaban
la atención los dientes amarillentos,

AMARI-

�responsabilidad de la guerra. Yo
sólo puedo hablar cie lo que he visto.
He visto que el aspecto de Alemania
no induce a la tristeza; he observado que Alemania no se halla abatida,

muy afilados y siempr e descubiertos
del vengador de Francisco.
que produjo a los Lerdo, a Barreda, a
"Fuimos a la mesa sigu iendo a Villa que, fami liarizado desde luego, se
sentó en el sitio de honor y se ouso :i
relatarn os sus campañas al mismo
tiempo que comía con gran apetito.

ni muchísimo menos. La energía vital de ese pueblo robusto sabe dominar el apuro del momento, y la raza,
sin duda alguna. se nace superior a
todas las adversidades de la hora.

" QUIE RO T ORTILL AS"

"¡ Tan curioso el General ! ¿ \,.luE&gt;
crees que pidió para comer los m;,njares más ricos que se le habían preparado en aquella 111esa llena de flor es y de cristalería de Racarat? 'J'·J r-

He visto en Munich una ciudad alegre y clara, limpia y populosa; he
visto en Nuremberg humear las cien
chimeneas de sus fábricas; y en Berlín
famoso por su fausto y su sed de diversiones, he notado un espíritu de
confianza, de tranquilidad y de vida
intensa.
/

tillas-----''-1lire-dijo a Dn. Lorenzo-déme
tortillas, las quero porqte con estos
panes no se pueden hacer c;opas. se
quebran."
Seguramente que esto lo dijo ~ur
· chiste pero el caso es q,:,~ C1uiso seguir la broma hasta que no le llevaron
las tortillas y se puso a comer con
ellas un trozo de "'paté foiegras"- - -i Una delicia el General!
"K os relató sus campañas Y a veces al hacerlo sus palabras eran m:.s
encendidas que las rosas que estaban
cerca de un búca ro que tenía cerca dt
s:1 rostro sonriente.
"¡ y si:s amores! Ah, no puedes
fi&lt;Yurarte la sencill..:z con que este
"
1 "D.
hombre
habla de sus amores.icen que yo me llevé de To:reón a un
puño de mujeres--- mentiros?~· . Sólo me llevé una y a esa le deJc cmco
mil pesos para sus trapos--- - - ··

La gente de Berlíu come y bebe con
. buen apetito, llena los cafés, invade
las salas de espectáculos. Las orques·
tas tocan de buena gana en los in-

'·El banquete se deslizó así, en alecres pláticas. Y todas las damas tejinios de elogios una corona par a el
vengador de la muerte de nu-:!stros
queridos hermanos Francisco Y G:,s-

el público no cono,:e, pero que t&gt;in
duda será una sugestiva página de la
histor ia de esta revolución. i Ah, se
me olvidaba un detalle----- pero no,
para que voy a dár~e lo a i.Jd."

ro:

-¿ Pero es verdad que n&lt;&gt; le ha pasado a usted nada? ¿Es cierto cnanto ~scribc usted en el periódico?
. Podemos crer que en Alemania, a. la
hora actual, un extranjero. entra, vive,
transita, sin temor a molestia3 y ve-

¿

jaciones----?
.
Estas preguntas me han sido hechas
por individ,ws cc11á11ime~. hasta por
ge ntes irermanófilas. !.o cual demuestra que la campaíia de las mil
publicaciones aliadistas tiene una _eficacia induclabe. Ha sido Y signe siendo una campaña hábil, que ha concluido po r enturbiar la atmósfera intelectual del mundo. Hasta el punto
de que hoy, para la generalidad de
las gentes, Alemania cesa de ser una
nsforma en un fanrealidacl Y Se tra

Alguien dirá que ésta es la obtusa
tranquilidad ·de la inconsciencia, de la
ignorancia. Pero es lo cierto que en
Alemania se publican libremente los

Joaquín P iña.

tavo !"

* * *

N t:estro informante terminó:
"Así l;e o'.do relabr el banqnet.! que
en Monterrey ca,:só asombro Y ,¡ue

EL PRESENTE, 8 de J unio de 1915.
San Antonio, Texas.

Los feroces teutones.
Tan pronto como he regresado a
Madrid, algunas personas me han hecho extrañas interrogaciones. Me
han dirigido preguntas de este géne-

mensos cafés, y no vacilan en tocar
piezas italianas, francesas y rusa3.
Tocarían seguramente piezas inglesas
si los ingleses se hubiesen acordado
alguna vez de inventar una pieza dr
música.

comunicados de los Gobiernos enemi.
gos, caso desconocido en Franci,
También es un hecho evidente que en
las librerías de Berlín se venden al
público los periódicos de París y Londres, hasta los periódicos más patrioteros y agresivos; caso también perfectamente desconocido en París.
Se dice: que el alemán es desconfiado; al prusiano, sobre todo, se le adjudica la mayor desconfianza ______ _
Cuan~o me sie~o a la mesa del restaurant y hago frente al mozo difícilrs equilibrios con el idioma, los
próximos comensales levantan la vis. ta Je! periódico o cesan de hablar entre sí. Ue miran, me inspeccionan.
Tratan de descifrar el enigma que les
cae de pronto en pleno Berlín y en
plena hora del almuerzo. Y se ponen
a conjeturar:
- ¿Quién será este señor extranjero? ¿Qué clase de idioma habla?
Y calculan: No parece que sea germano. No es escandinavo ni ruso.
Tampoco parece turco. Me miran
bien. Observan qi;e mi tipo es de naturaleza despistadora; por el aspecto
físico puedo ser de la Europa Central,
y por cierta tiesura de modales podría pasar por inglés. En cambio, el
idioma y el acento t ienen fuerte matiz lat'n o. ¿ Es francés lo que hablo?

tasma, en r.na ficción borrosa e imprecisa.
Alguno pues, me habrá consicler;,
do con cierta adn:iiración, suponiendo
q1:e un v:aje por Alemania importa
· y osac1·,a. Na a''
un esft:crzo de coraJe
más contrario a la verdad. Hoy puede un sujeto neutral, inofensivo, recorrer toda la Alemania sin hacer un
sobreacopio de valor. y es bien cierto que un viaje por Alemania no otorO'a act!almente ninguna cédula de va&lt;&gt;

len tía.
Los alemanes no exigen al v1aJeru
precauciones extraordinarias. A~orn
bien: así como las fórmulas poltc1ales se verifican en Francia con alguna
negligencia, debido a la_ endémica fl_ojedad de los pueblos fat111os, esas mismas fórmulas se llevan a cabo en Alemania con atenta prolijidad. Pero
estando en regla nu.estros pape les, nadie tiene interés en molestarnos. ,-\
mí nadie me ha mol estado. La Poli-

cía me ha dejado en paz. 1"o he recib ido ninguna visi ta oficiosa o insreccionadorn. Durante más de un
mes he transitado por Alemania libremente, y no he sentido siquiera el
a;obio de la susp:cacia pública. Necesitaba hacer esta confesión, Y la
es cribo aquí, en efecto, bajo el resg,;ardo de mi palabra verídica.
Los lectores de buena fe se dejan
. arras trar fácilmente ¡JOr la fantasía ele
ciertos escritores. Es frecuente pensar que en Alemania faltan las cosas
esenciales; que todos están tristes o
medrosos en Alemania; que la gente
vive en A \emania bajo el látigo de
la autoridad o bajo el terror del sable: que hay en Alemania grupos de
hambrien tos y . turbas descontentas--y O ignoro el estado de alma de los
hombres dirigentes de Alemania, como ignoro lo qt.re piensan las dos docenas de prohomhre.i: mgleses, franceses y rusos que llevan sobre sí la

GRABADOS
Rápidos, excelentes y a
su justo precio
Trabajos en cobre o en zinc
para hácer ilustraciones a una tinta
o a varios colores.
•

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CALCASIEU BUILDING
San Antonio, T ex.

Afinan el oído con disimulo. hacen
po r r ecordar las lecciones de lengua
francesa que acaso estudiaron en el
colegio; no, no es francés lo que yo
hablo. Entonces, ¿ qué diablo de idioma es el mío? ¿Será el italiano ____ ?
En la cabeza de esas gentes investigadoras se produce la angustia de
lo it'tverosímil. Hasta que yo mismo les liberto de su angustia. · Y con
cualquier pretexto le expongo al mozo, en voz alta, mi cualidad nacional. i Soy español!
En Alemania está permitido hablar
la lengua española. No así el inglés;
el inglés es un idioma prohibido, bajo
pena de amonestación. En cambio, la
lengua francesa estlt consentida, a título de intermed iaria. Véase, pues,
cómo Alemania guafda algunas consideraciones a Francia, consideraciones
que no son, ciertamente, muy retribuidas.
En cuanto a las expansiones públicas, yo he notado en Berlín una constan te seriedad. Los éxitos y las victorias no producen en el pueblo explosiones bullangueras. Estando yo
en Berlín se supo la gran acometida
francesa en la Champagne; los comunicados dieron cuenta exacta de los
sucesos, y en los cristales de los periódicos aparecían uno a uno los despachos. "El ataque ha sido en tal
forma. Las pérdidas son de tal clase. La acometida ha sido contenida
en secO----" Después se supo la participación armada de Bulgaria, el
triunfo diplomático alemán, la toma
de Belgrado, la invasión arrolladora
de Servia y la apertura del camino
de Constantinopla. Entonces también,
el público acudía a los escaparates
de las redacciones, leía los jocundos
despachos y alejábase en silencio, sin
alharacas ni demostraciones.
El alemán está habituado a la experimentación, a los trabajos científicos y al estudio intenso ; hace sus
cálculos, toma sus medidas y sabe,
por consiguiente, que el resultado no
ha de faltar ____ Así en el asunto de
la guerra, yo he notado que los alemanes tienen una confianza diríamos
que científica y racional. No se les
ocurre, como a sus enemigos occidentales, opinar y construir sobre
conjetura!, discursos, y vehementes
promesas.
Pero me faltan por consignar otras
observaciones, que irán apareciendo a
su hora. Hoy sólo quería tranquilizar a los lectores más impresionables,
y decirles que nada de nefasto le ha
sucedido al autor. L os alemanes no
piensan que deban devorar crudos a
los extranjeros.
José Ma. SAL AVERRIA.

�,:

Rf Vl~TA MfXIC~U Página Recreativ-a .·
SEMANARIO ILUSTRADO
- :x: -

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Charadas.

Juego de letras

-o-

- - -- 01--- -

-o-

Primera - segunda - tercera - primera
primera - segunda - prMilera
primera - segunda - tercera.

PRECIOS DE SUSCRIPCION

---o---

San Antonio, Texas.

Pago adelantado
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . .. $ 1.00
1 semestre
" 1.80
1 año . . . . . . . . . . " 3.50

oro americano
"
"
"
"
"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano,

-o-En el resto del mundo.
1 trimestre . ... $ 2.00. oro americano.
1 semestre . ... " 3.50 "
,,
1 ·año . . . . . . . . . " 6.00 "
"

-oADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven origina.
les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

tercera - primera es consonante.
tercera - segunda - cuarta, fue torero.
tercera - tercera es afirmación .
tercera · el todo para invierno.

Charada rápida
-

5
3
2

o-

Letra
Preposición
Pronombre
Forma verbal
Apellido
T iempo de verbo

53
25
542

15
42
A tribut? de espada
345
Nombre de mujer
452
Tiempo de verbo
423
Cortante
12345 Rama del saber
- - - 0 1 - - --

P. O. Box 637.

Cúadrado de letras

SAN ANTONIO, TEXAS.

12345 - Planeta
1265460 - V iejo
8590 - Animal
60960 - Adjetivo despectivo
125670 - Palabra mal escrita pero
acomodada al conjunto
1234567890 - Nombre de persona
- - - o , - --

En nuestra próxima edición publicarem os los nombres de las per-·
sonas que resolvier on los problemas del número anterior.

Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P . O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

Anagramas

Subacription ratea

•

L. H.-Dile a Lila, mico gustó.-!. G . j

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In Mexico and Unit ed States.

1 month . . .. $
3 months ... "
6 months ... "
I year ..... . "
Single Copy .. "
On the train .. "
Old Copy .. . . "

0.40 American Cy,
1.00
"
"
1.80
"
3.50

"

0.10
0.15
0.20

"
"
"

In other Countriea

3 month1 • . . " 2.00
I montha . .. . " 3.50
1 J'e&amp;r
" 6.00

Con las letras del siguiente
cuadro se forman las mismas palabras, leyendo vertical u horizontalmente.
. - cuadrúpedo
. - verbo
, - utensilio
. - verbo

...

"

"
"

..

....

Joven necio, cuelga el dado.
Raul S. Gubini.
Mi tío Lucilio G. H, Galleda.
Este último anagrama nos fue remiitdo por el Sr. A niceto B. Zapata
de Seguín, Texas .
-o-

.•

~

ANTONIO MAGNON
Sales Agent.
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224 COMMERCE ST. ROOM 205.
TEL. CROCKETT 7259.
Mis relaciones con pers onas ad iheradas me permite agenciar préstamos
sobre joyas u otras gara ntías a tipo
de inte rés de Banc0. Solicito sus ncgoc:os. Traducciones de Español al
J nglés y ,·icevcrsa. Atiendo a reclamaciones, cte., etc.
H oras de oficina : de 9. A. M. a 7 P.M.
_¡

-o-REVISTA MEXICANA

~·r

-

SED BIENVENIDOS.
-Conclusión. a la campaña electoral de Funcionarios de los .Estados Unidos, viene
opor tu namente a la contienda.
Y ahora, que hasta los mismos periódicos americanos ven el juego
¿qué dirán los carra nclan es?

\

._ • -";:

-

,, ¡.,~,.,..,,,, ·• 1
Nt:cstro estimado amigo, el Sr.
Emilio Valenzuela, que fué el último
director de. "Justicia," nos anuncia la
próxima publicación de un nuevo ¡,criódico, independiente y nacionalis ta:
"La Constitución," que será publicado en E l Paso, Texas.
En este nu evo esfuerzo que p one
de manifi&lt;:!sto la constancia de nuest ro
buen amigo Emi lio en sus luchas periodí sticas y patrióticas, esperamos
que obtenga el éxito que merece n sus
esfuerzos y que deseamos para todos
los que aun se acuerdan que tienen
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�</text>
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                    <text>RerJisla Me xi cana.
SEMANARIO ILUSTRADO.
\

'..

11t

° . NUMERO 20.

23 DE ENERO DE 1916.

VOLUMEN 1
PRECIO, 10 CENTAVOS.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entcrcd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

A ño II.

San Antonio, Texas, Enero 23 de 1916.

Número 20.

El Peligro de. A mérica está en A mérica.

'T

El Congreso científico pan-americano que se acaba de
reunir en Washington, ha hecho a un lado los estudios aiJstractos para abordar el problema concreh, del porven:r de
la América. Pero, la mayor parte de los sabios latino-americanos, incurriendo en un error colosal, que solamente se ex-plica por el aturdimiento que ha prodi.:cido en todas las conciencias la tragedia europea, han propuesto remedios para
peligr·::is fantást:cos, sin ver los riesgos inminentes que
realmente existen, y de los cuáles, son víctimas Colombia, la
nación despojada, y México, el país destruido.
Efectivamente, rn Europa existe t n peligro enorme, un
peligro incontrastable y fatal que ya nadie puede remediar;
pero ese peligro no se alza amenazador en frente de las nac:entes y débiles soberanías latinas, sino en contra del espíritu absorbente e imperialista de Yanquilandia. Cualesquiera que sean los resultados de la guerra europea, los Estados
Unidos quedarán sin la hegemonía a que tanto han asp,rado
desde hace casi un siglo.
Este país fascinó por algunos años al mundo con su estuprndo progreso material y su aparienc·a engañadora de
fuerza; pero después de que el Lusitania se lievó al fondo de
los mares cien cad¡í.veres envueltos en una bandera que aún
no ha podido sacarlos a flote; después de que un cónsul, no
ol::stante de llevar la representación de todo un pueblo - los
Cónsules norte-americanos, además de ser agentes comerciales, tienen f.-nciones diplomáticas y políticas, como se vio
en Méx'co con Silliman y Carothers,-fué víctima de la guerra sin que se desplomasen los cielos sobre sus ejecutores,
después de todo ést-J, el mundo vio asombrado que la fuerza
y el ?Oder norte-ameriranos solamente eran un mentira, un
bluff colosal, que como las alas celebérr!mas del símbolo
heleno, se derritieron con sólo acercarse ai fJego.
El Gobierno Yanki comprendió en un instante que su
porvenir se encontraba lleno de som.bras, y recurrió a los
mismos puef,los, que años atrás había impfamente sacrifica.
do. Y llamó a Colombia, a NicaragiJa, a Venezuela y a n uestro infortunado México. ¿Para salvar a la América latina?
No! Para intentar su propia salvación, oara garantizar su
f; turo control en el Continente, para mantener en pie, su
comercio, apuntalado con el monopoEo y el proteccionismo,
y que con la primera sacudida de libre competencia se vendrá abajo estruendosamente no sólo en la Amér ica latina sino hasta dentro de su propio territorio.
Y ha. propuesto i:na alianza entre todos los pueblos del
continente, para contener el peligro europeo. Pero ese pel'gro no existe. Existió sí, hace cuatro siglos, para las razas atorígenes o_&lt;Je cayeron al golpe del inv'lsor; después de
la independencia de la América, realizada ñace un siglo, tuvieron las naciones eiJropeas sus intentos reaccionarios de
poder, que iniciados con la invas:ón de Barradas en Tam

pico encontraron epílogo tremendo en el Cerro &lt;le las Campanas; per,:i desde entonces a acá, los mismos pueblos de
Etro¡:a cons.:deran como locura ci::alquiera aventura de conqu'sta en América. En 1867, la doctrina de Monroe dejó de
ser una protección para convertirse en amenaza.
Los mismos luchadores que se habían enfrentado con
Elropa comprendieron qi:e el peligro latino-americano se hab:a trasladado a América. Y por boca del más elocuente y
refinado espíritu de aquella gloriosa generación, se condensó
el temor en esta frase sencilla, con la cual se detuvo por algunos años la política ferrocarrilera de México: entre la
fuerza y la debilidad, debe existir el desierto. Y Lerdo de
Tejada t'~vo toda la razón : el pel'gro mexicano, desde aquel
ent::mces, desde mucho antes, si hemos de ser sinceros, radica exclusivamente en los Estados Unidos.
A Europa no le debemos otro mal que el de haber in_
tentado mermar nuestra soberanía; en cambio, Estados Unidos nos arrecató la mitad de nuestro territorio, y ha encendido y s'gue encendiend:&gt; la hoguera revolucionaria en donde se han calcinado nuestras riquezas y nuestras institucioms, nuestrn progreso material y nuestra cultura.
Las naciones europeas se han limitado de medio siglo a
la fecha, a im poner su comercio y su ind'.istria por las vías
honradas de !a libre competencia; Inglaterra y Alemania en
los últimos veinte años han sostenido una lucha colosal por
dowi.nar el mercado del mundo, y esa lucha ha venido a tener desePlace en una pugna de caracter guerrero. Pero cualouiera de estas dos naciones que obtenga el triunfo, llenará
el ml'ndo con los ¡:rodrctos de sus talleres y 5us fábricas, a
rrecios aue este ¡:a's jamás podrá igualar. En Estados Unidos se sz1'~e perfectamente que la derrota comerc·a1 es inevitable, y por eso preoara el terreno, y qiJiere comprometer a
toda la América latina en un pacto absurdo que solamente
t:eneficia a Yankiland:a.
Entre tanto, los hombres de ciencia de la América latina
ceben atrir los ojos y ver aue el peligro de las integridades
tur·tcriales no se encuentran en Enopa sino en el mismo
cont'nente. Aoui. aquí en América es en donde se fragua
nurntra destn·cción. No son los ejércitos de Hindenburg ni
de Mackenzen ni la flota de Inglaterra las que nos quieren
conouistar. No son laureles de nuestra tierra los que ambiciona el General JoCre. De Francia e Inglaterra, de Alerran:a e Italia no nos llegarán más que los esplendores de
una c'vilización gloriosa, rica en pensamlentos y virt-.1des.
El peligro, el verdadero, el &gt;'m
. ico peligro radica en el pueblo que arma a los delincuentes de un país con el compromiso tácito de despedazarlo, con el pacto anterior de convertirlo en migajas, que se puedan recoger facilmente sin necesidad
de recurrir a las armas.

�Conversaciones Espirituales
DESDE JAUJA.
11li muy querido colega:
Las conversaciones de alto coturno
que antes tomaban tema en el de la
moda, por ejemplo, se han .ido modificando a favor del soplo democrático que nos perfuma el ambiente, como verás en esta mi décima-sexta
epístola.
Ahora el obligado tópico es el de la
carestía y escasez de los comesttbies
y el de la falta de servidumbre doméstica.
Las personas que mejor visten y
que todavía conservan sus habitaciones de lujo, a pesar de la racna 1:u,1-.
fiscadora. apenas reciben una visita,
ya están abordando el interesantísimo punto de los víveres, adicionado con el no menos importante de los
criados, entre exclamaciones ele asombro y lamentos agudísimos que se
I?icrden en los espacios in ter-planeta·
ríos.
Antaño, hablar de cosas tan prosai.
cas hubiera sido algo menos que pecado ele heregía. A semejantes vulgaridades no se ahajaba nadie que tuviera medianos pri11cipios de cultura
social; per_o felizmente he111os penudo la vergiienza a este respecto, sin
qu e en o!ros particulares hagamos
uso de ella, por su incompatibi liclacl
con los ideales que hoy informan el
espíritu público.
Y t:na vez perdida la vergiienza, nos
hablamos todos con el mayor desparpajo de las intimidades domésticas.
Cuando la dictadura nos tenia con
el dogal al cuello, ni el 111ás pohrete
era capaz de platicamos que su alimentación estaba a base 'de tortilla y
frijol, con presindcncia absoluta de
otro manjar menos democrático. i\l uy
al contrario. la presunción solía recurrir al engaño, ponderando la sucuíen. cia de los platillos imaginarios que
cada quien paladeaba a domicilio, para
darse tono de gentes de pro devotas
del Señor del buen cliente.
Il oy han desaparecido esos escrúpulos candorosos y esas mentirillas
inocentes. srstituyé1rdoseles con una
franque za y una familiaridad que 11u
son sino hijas legítimas de nuestra
flamante democratización.
Las niñas de más rumboso abolengo elaboran e l pan, espuman la olla,
pican la cebolleta, despluman las a.
ves de corral, presencian cabe el fo-

gón el ''maromear" de los frijoles que
hierven, y hacen, en suma, todos los
menesteres de la cocina. sin que les
cause el más leve rubor comunicarlo
a sus amistades, y antes bien alardeando de su pericia culinaria.
Caballeros que en la era ominosa
no habrían puesto los pies en una
carnicería para pertrecharse de las raciones indispensables al consumo de
la familia, se presentan hoy con la
mansedumbre y resit!;nación de un .rob
de levita en el indicado establecimiento, compran los bocadillos de su preferencia, y a casa ron ellos. ya sea
colgando de ia clás1~,1 r.1ta nacional,
ya irreverenlemr11t::! cnvu!:ltoc; r n 11,1
diario carrancista.
Amplifica el . cuadro hasta donde
te plazca, mueve a tu antojo las figuras, y tendrás a esos mismos caballeros. ya con s u jarra de lech e al asomar el alba. ya a la propia hora. con
la canasta rebosando l'egetales llevada .
al raza. ya a plena luz febea con su
par de "posturas de aye'.' en la mano,
etc .. cte., trajines todos ellos en que
no se habían metido antes de desbordarse sobre Jauja la Iiber-taria corriente ____ ¡ Y tan corriente!
Sé de un indiYidno a quien su mujer
puso en este predicamento: "O vas al
mercado por ajos y cebollas, o te sien
tas a leerme el decreto sobre el divorcio". Y espantado el hombre. echó
mano a la canasta y se lanzó a la Cdllc.
Cualquiera pensará que pues los co111estibles no abundan y su precio es
subiclísimo. las gentes acostumbradas
a vivir arrimadas a la estufa, deberían
arrojar una cifra considerable de brazos dispuestos al servicio dom·~stico.
Pero es el caso que 110 sucede así, viniendo éste a ser uno más entre los
fenómenos sociales que estamos pr~senciando. No hay ahora quien sirva .
Este es el hecho mondo y lirondo. Y
si no si r ven los de abajo, tampoco hemos de pretender que sirvan los d.::
arriba. Y aún cuando lo pretenrliéramos, sería inútil. porque está pronado que no sirven.
Si hechos y 110 palabras es lo qur.
convence, creo que lo escrito hai&gt;ri. de
considerarse por tí como evidentemente. comprobatorio de que esta111os
llevando a la práctica el credo demn.
crático. Nos gustará o nó el principio político; pero cumplimos con él

sometiéndonos a funciones que antes
rechazábamos por inadecuadas a ciertos grados de cultura personal.
Mirándolo con calma, este es uno
de los más plausibles efectos de la
causa, porqu.e así no nos encariñan:os
ni con el dinero, ni ton la dulce oc10sidad1 esto que Palavicini llamaría
"dolce farniente". Se nos estrecha a
agitar los músculos, a compenetrarnos con la vida doméstica en sus má,
minuciosas reconditeces y a compartir
estas necesarias faenas con la porción
femenina que contengan nuestros respectivos hogares. Si la esposa. la
hermana, la hija, o la más venerable
señora de la casa, entran ele lleno en
el ejercicio de estos deberes, no hay
razón para que el ser másculo, permanezca en mullido diván mirando las
estrellas y echando cálculos sobre si
hay tan tas como decretos en Jauja, o
bien saboreando los editoriales . ele
Rip-Rip entre las bocanadas ele humo
de un veguero con anillo dorado que
ostente la imagen de la diosa V eu us.
Así veremos que el dinero es de una
ineficac;a probada dentro del régimen
igualitario, aparte de constituir una
tentación, pecaminosa para nuestros
sal vadorcs, dado que, segÍtu el criterio periodístico dominante, "EN LOS
RICOS ESTA F,L E\IEMJ GO C01'!1U\T, Y ES PRECISO 1R CONTRA
ELLOS", motivo por el cual es preciso también no hacer ostentació n de la
veta metalífera.

Y viéndosenos por las calles, enfundados en la levita, portadores de los
alimentos cotidianos. nadie podrá sospechar que tenemos el arca repieta,
ni habrá quien nos tache de enem i·
gos del ejercicio corporal, testimonios
ambos de nuestra identificación con
el sistema igualitario que pide hum ildad y trabajo po r más que en ocasio
ncs la doctrina flaquea. pues los diarios del carrancismo llaman " PROCER" a Don V enustiano; pero hay
que suponer piadosamente que este
es error de caja. lT an de haber querido llamarle PRECOZ o PROBE,
epí tetos que se le acomodan con per·
fecta justeza.

Y aquí termino con un afectuos0
abrazo para tí.
·
Tu amigo,
SILVERIO.

•

LA
GARZA
Por Rafael Heliodoro Valle

•

Para "REVISTA MEXICANA"
La garza es un copo de nieve rosada;
y en fondo celeste su plata asr,Icada

va con las tendidas a las al tras lnz,
como una azucena de péta lo, bla,tcos
cua ndo la alborada llena ]03 harranccJ3
sonrosados de oro, de rosa y Je luz!
Labra con cuidado la brisa su a liño;
La cubre una vaga cascada de armiño,
de encajes, de santas blanduras dv tuL ___
¡ Oh el a lado lir io, de blancor de cirio,
qt:e brotó de un li rio y engendra otro lirio,
y esponja las alas en el aire azul!
Sobre un gra n silencio de espuma sedeña
es algo divino que sufre y que sueña,
es hostia sobre una patena in mortal ;
es como una góndola q ue imprime su sello
estela r, en donde florece su cuello
a manera de una prora de cristal !

Por ella lo bla nco desciñe sus galas;
carece de trinos, pero tienes alas
que se abren cual pétalos de una ebúrnea flor.
¡ Salve a l ave insigne que nació en las brn mas
y tiene bañadas de rosa las plumas
en la Sinfonía en Blanco Mayor!
Es vela de niebla sobre el terso lagu,
es gota de nácar de· un ensueño vago;
surtidor de alas, vara de liriaL ___ _
Es como una esfinge de muslos c.ie cera.
la mayor blancura de la primavera,
blancura entre todo lo p rimavera'-----Salve a su ara pu ra que lirismos fragua
y empoll a silencios cuando roza el agua,
llevando sin peso las alas e n cruz!
¡ Cáliz eucarístico· de a labastro leve,
la garza es un fino trabajo de nieve,
de rosa, de cielo, de plata y de luz!

Trilogía Espléndida.
EL GENIO.
Artista de los sacrificios lentos
y las espi rituales amarguras,
que te constrnyes con tus pensamientos
un azulado O limpo en las alturas.

Y asperjas tus pa labras en los Yientos
y haces arder las cosas más oscuras
y labras con bu riles opulentos
tus crisoelefan tinas escu lturas ____ _
Para tí el J deal es la inconclusa
estatua pigmaleónica, la :r.I usa
que en sus éxtasis ven los escultores;
y que está sin el numen de la Vida,
irreYelada, múti la y fund ida
muy en la intimidad de sus dolores!
EL ORO.
En tí el candor hereditario toma
el angélico rosa de la infancia,
hada del oro y del ;miar, paloma
de un exquisito nido de fragancia.
Yendo en el automóvil, tu arrogaµcia
sus vencedores séquitos asoma:
el sempiterno resplandor de Francia
y la superba plenitud de Roma.

Pues posees inciensos e incensarios
y haces morir los tigres sanguinar;os
con tu mirada, que es azu l saeta:
tienes por caballeros heraldados
príncipes con joyeles y brocados,
y por lector de cámara, un poeta.
LA ESTIRPE
Eres la excelsitud, la que perduras
a través del dolor inmuPe · y bella,
porque mis llag-as de D,::!h-,:, rn:·a:.
con tu celeste bálsamo ele estrella.

Y me tiendes tus brazos, las más puras
guirnaldas mías en la hora aquella
en que bchí en tus labios de doncella
la miel de las Ságra&lt;las Escrituras----Y pues resumes oro, sangre y gloria,
y tu semblante cándido palpita
núbi l y evanescente en mi memoria,
refulge en el poema legendario,
como en la luz solar la margarita
y como en la penumbra el incensario!

Rafael H eliodoro V alle.

�Diccionario Constitucionalista.
Al Gobierno de Facto , democráticamente.
ABISMO.-Punto geográfico en
Jauja. Se llega a él por una pendiente estrecha y tortuosa que parte de un matorral denom inado ''Plan
de Guadalupe".
A)Ei\0.-Todo lo que antes pertenecía a su dueño.
AR,\ DO.-Trasto que hace algunos años se oxidó. Pronto pasará a
los museos.
AR:\1.\RSE.-Voz popular que vale por e1¡riquecerse de la noche a la
mañana, privil egio exclusivo de los
ident ificados con la .:ansa.
AUTO}IOVJL.-Vehícu lo de muchos caballos. En la actualidad todos
ellos van a rri ba.
B,\R B.\S.- Las hay de pincel y de
chivo. Aquellas sc,n para pintar, y
éstas para ser pintacias. Las últimas
son más resistentes, dan ·mayor majestad y sirven para ser alisadas J,vi
los refractar ios a la bajeza.
B I Lli\l RI QVES-Papel que sirve pa
ra E\!VOLVER ______ a las naciones
en graves confl ictos económicos.
BURC UESES.-Los que derrochan
lo suyo ostentosamente, a diferencia
de los libertadores, que con humildad
recogen las migajas 11inndonadas por
los burgueses.
CARCEL.-Lugar de reclusión en
que ignominiosamente se encerraba a
los criminales cuando existía la paz
artificial. La democracia dió li bertad a los cautivos, organizando con
ellos brillantes legiones de ciudadanos armados.
CARRANCEAR.-Verbo reflex ivo
y defectivo. Reflex ivo. porque convida a reflex ionar sobre la faci li dad con
que se popularizan ciertas voces: y
defectivo, porque e1rtraña un defecto:
quedarse con lo ajeno.
CASA S.-Las más ac reditadas son
las "casas de cambio", llamadas as í
porque cambian ele dueño, sin tirarse
escri tura ele compra-venta.
CODO.-Hueso que llevaban al
descubie rto 'muchos indi ge ntes que ya
son perso najes públicos. De aquí la
loct: ción fam iliar: "METER LA MANO HASTA EL CODO".
CONSTITUCION.- Acopio de artículos ele .primera necesidad para la
formación de programas políti cos.
CHOTEO.-Arte de llamar ILUSTRES a personajes que dicen: TRAIBA, FOTURO Y EMPIECE:-JOS.

DICTADOR.-El

que

dicta.

Se

aplica comunmente al individuo que
se pasa la vida dictando decretos.
DI'.\ Ai\I ITA.-Substancia in ofensiva empleada sin éxito en destrucción
de puentes, voladura de trenes Y desmoronamiento de edificios .
EVr\CUACJ 0\:.- ·Acto heróico que
a todo correr r ealizan los gLterrcros
más valerosos, cuando el ataque es por
la retaguardia.
EX.-Prcfijo qu e marca la línea divisoria entre lo pasado y lo presente.
Esa línea puede franquearse si un exreservista se con vierte en Primer
Jefe.
FRA UDE.-Se practica con el voto
popula r . cuando no se expiden leyes
d¿mocráticas para la supresión de
agrupaciones po líticas.
GOB I ER.:-;-OS.-Hay de ellos una
diversidad incontable. El mejor de
todos es el DE FACTO. porque no
ti ene DE FECTO.
CUARt\CllE.-Especie de sandalia.
Ha caído en desuso, para ceder el
paso a la polaina. (Véase POLAl:-.:A).
HAi\lBRE.-Arbol frondoso y corpulento que a veces llega a tocar el
cielo con los brazos. E l fenómeno
ocurre cuando abundan los ciudadanos
armados.
H UERTISi\10.-Filiación atribuida
a quien posee bienes de fortuna. para que proceda la incautación.
IGUALDAD.-Utensilio que sirve
para hacer pobres a los ricos y ricos
a los pobres, s in necesidad de que
éstos suelen la gota gorda.
I\!DISOLUBILlDA D.- Antiguamente fné peculiar ele los matrimonios
irredentos. La Ley del divorcio vino a romper esa c,1yuncla oprobiosa,
fundándose en la volubilidad del amor.
JXVASIO\!.-Castigo que en lo
personal se impone a un Jefe de Estado. cuando 110 saluda banderas que
ostentan barras y estrellas. Erróneamente se había tenido como ultraje
al país representado por ese Jefe. La·
democracia hi zo caer de los ojos la
venda.
JUSTTCIA.-Deiclad que discierne
premios y aplica condenas. X o siempre "discierne" bien. Se da el caso
ele verse convertido representante supremo de la democracia un Senador
ele la tiranía.
KIL01\fET RICO.-Aplícase a todo
escrito largo y soporífero, especialmente s i es D ECRETO.

LA T AS.-Las más solicitadas en
el mercado públ ico contienen artículos ele RIP-RlP.
LECALIDAD.-Principio redentor
que autoriza a disponer de lo ajeno
sin la voluntad de su dueño.
LIBERT,\D.-Andamio para constriur ed ificios político-sociales. Terminado el edificio. se echa abajo el
andamio.
}IORDAZA.-Aparato para
dar
vuelos al pensamiento, hablado o escrito. Usase mucho en pueblos ya
manumitidos.
XEUTRALIDAD.-'.'\o rma que sigue todo país en los confl ictos de su
vecino. facilitando armas, parque y
paso el~ tropas, para que el vecino se
haga pedazos.
~OCil E.-Espacio ele unas cuantas
horas que media en tre la puesta y la
salida del sol, según el más a ntiguo
Galván. Como extepción en la histo ria del mundo, se registra una " noche eterna ele más &lt;le cuatrocientos
años." (Co nst'.tltese la Cronología del
;,,[aneo G lorioso).
XULIDADES.-hrsonajes de viso
en el seno de las agrupaciones depuradoras.
ODIOSA.-:\lás propiame nte "Lr\
ODJOSA."-Era tiránica de un guerrero que dominó treinta aiios, dejando sesen ta y cinco millones &lt;le pesos
que todavía están r epartiéndose equitativamente entre las clases menesterosas.
P,\Z .- (Arqueología)-Idolo de baro que se veneraba en tiempos de ''La
Od iosa". (Véase la definición anterior).
POL\ T'.'\A.-Pi eza de cuero que
abarca desde un poco más abajo de la
rodilla hasta un poco más arriba de l
sitio donde anteriormente se llevaba
el guarache. (Véase GUARACHE).
POLVO.-Suhstancia que se masca.
'·ITacer morder el poivo," es metáfora
de lujG e n arengas y editoriales libertarios.
PRE-COXSTJTUClOXAL.- Período po lítico transitorio. Su duración
es elástica: puede ser ele cinco años o
de cincuenta; pero ele todas maneras
es transitorio.
PRETOR1AXIS110.- Régimen des
pótico que ahoga los de re chos civi les.
Tras el pretorianismo vino el preconstitucionalismo. garanti zand o tanto los derechos civiles como los mctviles.

QUERE;,.JCJA.-Tómase por amor
al terrnño. Especie de sentimiento
nostálgico que se apodera de las reses llevadas al extranjero, para cambiarlas por armas y municiones, destinadas a pertrechar ejércitos legalistas .
RF.CO\!OCIMIEXTO. - Patente
yanqui otorgada a los gobiernos emanados de re\·oluciones que nos quitan la \'enda. (Véz,se l'.'\ VASlOX).
ROBA-V1\C,\S.-~fote que se explica por sí sólo. Aplícase a . lo:;
enemigos de la usurpación.
SAQUEO.-Prcrrogativa concedida
a las masas que han suf rielo una paz
afrentosa, cuand o C::sta excede de
treinta años.

SE:-:¡\ i)O.-Crupo de autómatas al
sen·icio de la dictadura. Los hay
que duran más de quince años sin
soltar la lengt:a. Pasado ese período
de mutismo. arengan al puebl o, lo
"tantean" con planes más o menos
guadalupanos, y resultan fecundísimos para la elaboración de decretos·.
T.\CA~ERL\.-Es peculiar de los
Bancos que no contribuyen con decoro a las req:pciones triunfales. Pa-

ra no incurrir en tacañería, el donati\'O elche exceder de trescientos pe~os. moneda de curso legal forzoso.
'l'R El '.\TA-'l'REl i\'l'A. - Factor
aritmético infalible para solucionar los
más intrincados problemas económicos.
U~i\S.-Artcfacto
inclispenasble
para llevar "a puro y debido efecto"
ideales ren ovadores.

capaz ele atropellar territorio extraño.
YUGO.-Aparato de madera y cuero, destinado a oprimir pueblos soberanos. Carece do aplicación en Jauja,
por lo explicado en ía definición que
sigue.

VEXUS. -"Estrella de primera mag
nitucl en el cido ele la patria." (Definición tomada de Rip-Rip.)
VERGUF'.'\Zí\.-Usase mucho en
pocs'a. Los más ilustres autores la
han definido así: ",\rre:)ol desvanecido al soplo del torbellino revolucio-

Z.'\ Fi\RRAXCl 10.-Estado de éxtasis paradisiaco, que disfrutan los
países durante sus pugnas democráticas.

nario.''

VI LLI S :\! 0.-l'rotu berancia de
mal carácter qre ;uele aparecer en
la cabeza ____ de una facción reconstructora. En la antigiieclacl se hizo
célehr~ por lo irrecluctib lc, una de
esas protuberancias que puso en peligro la vida de la diosa Venus.
\VTLSOXTS:\10.-Culto que los renovadores rinden a un Jefe de Estado. g-ran protector ele las libertades,
fiel intérprete de la neutralidad e in-

YU'.'\TA.-Pareja de reses. Jloy no
tiene uso esta voz, porque han sido
''sacrificadas'' las reses "en forma delictuosa,'' según consta por decreto.

Zt\PATTSM 0.-Clorioso movimien
to ele emancipación in iciado hace cinco ai1os por Generaics cíe calzón bla11co.
SILVERIO.
Jauja, a lo. de Enero de 1916.
(1) .-Obra en preparación. Contendrá más de diez mil voces, sin
contar la "voz de alarma" y la '\·oz
de protesta," del pre-constitucionalismo.-El presente fragmento, en calidad de muestra, y como tributo. al
Cód igo de 57, sólo contiene 57 definiciones .

�Las Clases Conservadoras de México
Ante el Desastre Nacional.
~tw Orleans, La., Enero 16 de 1916,
Sr. Director de "Revista l\Iexicana."

P. O. Box 637. San Antonio, Tex.

1\1 i querido ar:1igo:
A mediados de Diciembre último
dejé de recibir "el Presente", que durante más de un año se publicó en esa
ciudad; y como ésto ocurriese a J;¡ sazón que debía yo el importe de un
trimestre, me dirijí a su director Sr.
Lic. D. José Elguero presentándole
mis excusas por no haber podido pa:iar aquella p~que ñéz.
E.l Lic .. Elguero me cont~stó en té!'minos que creo deben darse a conocer. ''Si no ha recibido usted ''El
Presente",-dice el Sr. E lguero-, no
ha sido porque haya dejado de pagar
la suscripción, siuo porque ya no 5C
publica éste periódico. ,\unque usted no _enviara lo que debe, tendría yo
mucho gusto en continuar mandándole "El Presen te."
"Por desgracia, no contamos con
elementos para seguir pt: blicando el
periódico: nuestros paisanos ricos,
son cada día más egoístas, y usted
compren.derá que un diario no se hace
con buenos deseos sino con rlinem "
¿?\o le parece, mi querido Nemr,io.
foerte y penosamente Stl!testiva esa
carta? ¿no encuentra usted qne, t'n
sn irre&lt;lnctible sencillez, esos conceptos arrojan intensa luz sobre muchos
acontecimientos de "nuestro tiempo
y nuestra tierra"?
' Necesito por un momento olvidarme de la actitud o tendencia política
de "El Presente" cuya labor como
h .Je todo periódico de política mil:ta:ite. tie1,e que haber dividirlo pnfundame¡ite la opinión en dos bandos:
el de los qi:e la aprobaban sin reserva,
considerándola sana, patriótica y plausible y el de los que la condenaban
sin · apelación, por dañina. traidora y
execrable, para dejar establecidos estos dos hechos evidentes:
Primero :-"El Presente" fué, por
lo menos durante los últimos meses,
un defensor resuelto y sistemático de
los elementos conservadores mexicanos;
Segundo:-Esos elementos conserndores han dejado perecer su órgar.o
en la emigración.
¿ Necesitaré decir que al hablar de
"elementos conservadores" no quiero
dar a la frase la significación oportunista. momentánea y muy mexicana
que le atribuyó la que yo llamo "literatura de la revolució n de Ayutla ··,

que no aludo a lo tJUe el "folk-lore''
mexicano llamaba hasta hace año y
1,1edio "moctws" sino que me refie10
a los eleme ntos ¡nodera&lt;lores &lt;le las
sociedades civilizadas, rentistas, propietarios, agricultores, intelectual~s,
etc., cuya acción, cuando es bien coordinada, saÍ\'a a los pueblos de los lamentables extremos a qne los llevaría
la demagogia q,\e tanto abundó en
i\l éxico desde 1821? Evidentemente
no, si esta carta ha de ser leída por
usted solam ente; pero la aclaración
me parece indispensable si juzga us.
te&lt;l de alguna utilidad su publ icación.
Y como la condición de esos elementos conser\'adores mexicanos , no
era en 191 S mejor que seis meses antes, se nos presenta esta disyuntiva
ineYitabl.e: esas clases copservadoras
negaron su apoyo a "El Presente" o
por incapacidad &lt;le su director, el Sr.
Elguero, o por incapacidad de ellas
mismas.
Y como negar que el Lic. Elguero
es un periodista de lo mejor entre los
mexicanos que antes en nuestro país
y hoy fuera de él son, sin hipérbole,
los mejores del Continente, gracias en
mucha parte a Reyes Spindola, como
negar esto al Sr. Elgu ero, es cosa que
en justicia rro podemos ni aún los que
como yo casi nunca recibimos de
"El País" sino ataques, hemos de aceptar el segundo término de aquella
alternativa.
Y he aquí qi:e un hecho tan llano
y tan sencillo en apariencia, viene a
iluminar ante mi espíritu el fondo de
algunos de los últimos sucesos que
-han sacudido de muerte a nuestro país
y a explicar, y hasta a justificar ante el implacable dtterminismo de· la
vida, .más de un exceso revolucionario.
Con sujeción a un criterio netamente científico, austeramente verídico, el
único t:tulo en que pueden asentarse
ciertos derechos es la plena capacidad
para el ejercicio de éstos. En esa categoría figt:ra, tal vez en primera línea, el derecho a la vida de aigunos
organismos colectivus. Una casta, una
aristocracia cualqueira, de la sangre,
del dinero o de la inte ligencia, sol,,
debe vivir a rnndición de poseer una
cultura superior, un patriotismo acendrado un altruismo intligente y atento a las necesidades del momento
histórico, un profundo respeto a la
verdad, un noble valor civil y una laboriosidad incansable y fecunda. En

tales condiciones una aristocracia, como representativa de una se lección re
finada y rigurosa, lejos de ser una carga para el pueblo se convierte en su
guía más seguro y en su más alto ejemplo: tal es el caso de la benemérita aristocracia inglesa.
Pero cuando una casta no tiene ni
puede invocar semejantes títulos para
disfrutar de una situación dominante,
se convie rte si no en un tumor maligno por lo menos en un apéndice inútil
Y cualquiera que suprima una casta
así hace obra buena indudablemente,
aún cuando los móviles de su acción
puedan ser inconfesables. Una a ristocracia sin esas cualidades, egoísta y
desvirilizada por el ocio y una intelec
tualidad sin ideales ni valor civil no
.
. '
tienen el der echo de vivi r como castas
superiores, como clases directoras.
Aquí en New Orleans, d~nde dos
millares de emigrados vivimos, como
legítimos mexicanos, evitándonos r ecíprocamen te, escondiéndonos unos
de otros para comernos a solas en
nuestro rincón nuestra rebanada &lt;le
pan sin tener que partirla con un semejante, más que un semejante, un
compatriota en esta tierra tan hostil
para nosotros, aquí, digo, tuve esta
mañana una revelación inesperada:
me presentaron a un joven mexicano
opulento, que después de viaja r rica.
mente por tierras de ultramar decidió
acercarse a México "pa ra ver s1 ya :s~
compone aquello" según frase suya.
que es toda una lección de psicología;
y agregó:

-No quise ir a la Habana temeroso
de encontrarme allá mucho elemento
mexicano.
Había usted imaginado nada igual?

Y entonces recordé lo que nos .ocurrió el año pasado en esa ciudad de
San Antonio cuando se organizó aquella anodina Convención Paciiicádora. Más de uno de nosotros, pensando candorosamente que en real idad se trataba de hacer algo por la
pacificaci,ón de Mé.J¡::ico, haciendo un
sacrificio para pagar el pasaje, marchamos a San Antonio, para ir a encontrarnos con que en lo general aque
lla era una Asamblea de medrosos y
de egoístas, en donde, habiendo millonarios, costó trabajo reunir el costo
de los telegramas puestos a Méx ico.
no obstante que los que no teníamos
dinero qu itamos cinco o diez pesos de
la miseria con que contábamos para
pasar tres días en San Antonio.

odian profundamente a la revolución
porque les ha arrebatado sus comodidades, y desprecian altiYamente a los
revolucionarios, considerándolos in feriores, de baja extracción, indignos de
rozarse con ellos; pero no obstante
iquE contados son los que no sepasan la Yida emp inándose para vel' ansiosamente a i\léxico, atisbando la hora de que, surgiendo de la misma gleba insubo rdinada, se ierga en el horizonte el amo de fuertes puños, que,
aún del'Ohiéndoles al rostro su deo
precio, les den1elva con él sus prop1eclades ocupadas 1 !Cr.án pocos son ca-i\le han dicho que estU\'O usted
paces &lt;le aceptar con altiva conformisuperior. Yo no pude ir porque,
dad la situación y buscar nueYos hoaunque usted sabe que estoy con usrizontes o de resolverse a una brega
tedes de corazón, no quiero aparecer
peligrosa para reconquistar por la
en nada porque tengo allá en i\l·éxico
fuerza lo que por la fuerza se les quimi ''hacienda" Y----- ya sabe usted.!
¿ Puede darse nada más lastimoso? tara!
Vagamente. el que más y el que
Estos ricos trémulos, enfermos del
menos . esperan que volverán a 1Iéxico
temor de que un día u otro la revocomo al fí n YO lYieron a París los nolució n les arrebate la hacienda qr.e
bles emigrados durante la Restaur~dejaron allá en ;\f éxico ¿ no le hacen
ción ; pero esto sin gastar un peso, sin
a usted el efecto de miserables ratas
emplear un esfuerzo, sin afrontar un
cogidas por la cola que ni aún se apeligro: por una maraYillosa improntre ven a huír por miedo de perder el
sación han de volver a encontrarse
pedazo de rabo? Y en presencia uc
en sus palacios intactos, sin un "bibeestos pobres séres, incapaces has ta pa
lof' de menos. con el automóvil a la
ra defender lo suyo, que si alguna vez
puerta para llevarles a pasear su insobresalieron y dominaron fué solo
dolencia bajo las sombrías alamedas
porque sus abuelos. pugnando ruda·
ele Chapultepec.
mente. sunirron conquistar una fortu¡ Vana ilusión! Si no fuera una imina, pero c:ue si kesen despojados ele
tación servil, diría que "el pasado palo que heredaron es dudoso que sin·ie
só," ·y pasó para siempre; hay que
ran para algo más que meseros de ca - ·
frotarse los ojos sin miedo de ver el
fé, ¿ no se siente usted un poco "rn!lshorror &lt;le la hora presente; desde la
culotte" y medio re:onciliac!o con aConstitución ele 57 hasta los fresnos
qu ellos nuestros bacdolcros de camidel zócalo. la anarquía lo ha barrino real que si no sal·en l:tbrar una ror
do todo y cuando Yol l'amos a :\I éxico
tuna, son, cuando se s1;-nten áv idos de
iremos a encontrar una Patria distinella. capaces de roharl, p:s:o'.a en mata, como si a 111:estro Yiejo :\f éxico, el
no?
de las Yerbenas y de las posadas, el
En el fondo, aquel10s robres seres,
de los paseos de San Francisco y las
me refi ero a nuestros ricos e intelecformaciones de Septiembre, se lo hu tuales egoístas, son más hien digno~
bie ra sorbido un cataclismo; y habrá
de lástima, ante un criterio netamen que comenzar una vida nue,·a, con
te privado. sin Yistas al arduo probleuue1·os arrestos.
ma nacional. Segu ram ente todos elh::

Pronuncié entonces un discurso-y
puedo recordarlo sin falsas modestias
porque quedan allí muchos testigos
presenciales y lo dijeron todos los periódicos de esa ciudad-que, no por
elocuencia mía sino por la fuerza arrebatadora de la sinceridad, arrancó lágrimas a muchos de aquellos hombres
que teníamos los pies en San J\ntonio
pero el pensamiesto y el corazón en
l\1 éxico. Al día siguiente encontré a
muchos mexicanos de nuestras llamadas ''clases directoras" que me felici.
taban en estos términos:

'

El Congreso
El Congreso Cienufico que se ha
retnido en \Vashington ha tenido, a
la verdad, poco de Congreso y poco
ele científico. pero ha dado lugar a
, arias manifestaciones políticas e impolíticas. :t\ o se puede en efecto llamar realmente Congreso a un conjunto de personas que no discute y
que no se reune en su Totalidad más
que el día ele la inaugur ació n de las
sesiones y el día &lt;le la clausura, como
sucedió en el caso que aquí se refiere.
Conforme al programa, se debía tratar

Cuando los revolucionarios de allá
imaginan con ingenuidad infantil que
son ellos los factores conscientes de
esta renovación, o ignoran u olvidan
la lógica social, que encadena fuertemente los hechos humanos; pero sea
como fuere, resulta innegable que e1
momento es de transformación muy
honda en ni:estra Patria. Los que 1a
amamos ardientemente y acaso por
eso nos aferramos a un tonificante optimismo par a un futuro no muy cercano por desgracia, queremos tener también fe en que del herl' idero actual,
donde se agitan en confusión incesante toda clase de gérmenes, queremos esperar que de ese caldo de tragedia ha de surgir al fín fuerte y pura, el alma de la Patria nuel'a como
de horrenda fermentación, allá en
nuesfros "ingenios" de la costa, se
destila por la trabajosa curva del
serpentín, irisado chorro que no conserya en su espíritu ninguno de los
gérmenes que fermentaron en la olla
original.
'
Pero esto será por la fuerza inmanente que aún en sus peores crisis
animó siempre el fondo del alma nacional y no por obra de esas "clases
superiores", muertas por el eg-oísmo
que a través de to(bs las razas y de
todos los pueb los, fueron siempre los
blanqueados sepulcros de que habló el
Sah'ador en la vieja tierra evangélica.
Y en esta palingenesia dolorosa, ante los escombros de la Patria Yieja
que se va y los brotes de la nueva que
renace. todos esos egoístas habrán aprendido a su costa y a muy alto precio, la enorme suma de Yerdad ence.
riada en la formidable sentencia a la
que cerraron sns oídos y sus corazo nes:
"Cuando los que mandan pierden la
nrgiienza. los que obedecen pierden
el respeto."
Suyo siempre afmo.

QUERIDO MOHENO.

Científico Pan Americano

de ,\ntropología .\stronomía, Agri.
cultura, Comercio, Derecho Justicia,.
etc .. y aLnque se oll'idó la Sociología,
debía espe rarse labor fructífera. en
vista de que al lado de las celebridades
de los Estados Un idos, aparecerían
también algunos hombres prominentes de la AméTica-Latina; pero la
verdad es que predominó el espíritu
político y que se hicieron manifestaciones torpes, pueriles e hipócritas,
que no tenían relación muy íntima
co11 la ciencia.

Para dedicar su atención a las cuestiones científicas, que era el obJeto
ostensible del Congreso, se hizo una
&lt;li\•isión por Seciones, pero tan19oco
ahí hubo discusiones, sino únicamente
lectura de trabaj os, presentados ante
un público muy reducido y de los
cuajes el público en general apenas
ti:Yo conocimiento. En cambio se
dió mucha importancia a las manifes-

(Pasa a la penúltima pág.)

�Nuestros Intelectuales
El Dr. Don Francisco V ázquez Gómez.

'

- La fi g ura de l docto r Vázquez
Gó m ez?
-Sí, seño r.
- P e ro si es revolucio naria.
-Y q11 é impo rta ! X o po r eso es
menos dis ting uida, i1í menos brill a n.
te. E l doctor V ázqu ez Gómez homra a M éxico, y coll eso nos basta.
Esta secció n está mspirada en una
idea patrióti ca qu e tiene por objeto
ma ni fes tar e) grado de cultura a q ue
ha llegado nues tro país, y para conseguir lo, no nos hemos de dete ner
a nte los mu ros de un egoísmo perso na l o ele partido. Ya lo dij imos a l
prin c1p10. P or a quí desfi la rán tocias
las más prominentes ' personali dades
mexica nas, r evolucio narias o no revoluci onarias, s iempre qu e con su vida y

sus obras !nanten el nombre de la
patria. Que e l docto r Vázq uez Gómez es reYolucionario? íl ien está. Pero también es un eminente médi co y
un notable pedagogo.
- E l doctor Vázq uez Góm ez?
-Sí, señor. Lo q ue us ted oye.
Y por cierto, que su carrera es de
las más salientes q ue hemos conocido.
El docto_r Vázquez Gómez nació, a llá
por el año de 60, en un ra ncho de mala mr erte. En un rancho llamado de l
Carmen, a inmediacio nes de Tula,
T aman lipas. :\'ació en la pobreza más
desesperante. Y para cursar sus estudios, tuvo que hace r esfuerzos inauditos. porque ayudaba a su padre en las labores. de l campo, para
mantener a la fam ilia. Después, fue

a Tula. Y de ah í. a p ri ncipios de 1881
pa só a l :\teneo '· Fuen te," del Saltillo,
en do nde dio com ienzo a sus estudios
secundarios, cursa ndo e l prim er a ño
e n cinco m eses esca sos. 11 izo el viaj e
a la Ca pital de Co ahr.ila, con dos pesos y medio en la bolsa, y g racias a
que don Serapio de la Ga rza, casado
con una he rma na de :\1anuel Acuñ a le
costeó el pasaje, pudo llegar a Salti llo y a hí encon t ra r un e mp leo de escribie nte en e l despacho de don Eu.
logio de Ancla, el m ás viejo notari0
de la loca lidad. Dos años estuvo trabajando, y durante ellos, cursó tres
ele Preparatoria. A fi nes de noviembre de l 81, salió rum bo a M éx ico a continuar sus estudios, y ot1a
persona,-clon :.\1anuel Castro, de -Cua-

tro Ciénegas,- le pagó el transporte
también.
E l doctor Vázqucz Cómez llegó a
}léxico en un estado lamentable. Sin
am igos. sin dinero, sin ropa. i Qué
digo! Casi si n zapatos. Y fué e ntonces et.ando don David de la Fuente - a lus ión aparte,- le facilitaba
rinco pesos mensuales que unidos a
algunos centa,·os más. ganados por el
doctor explicando las lecciones a sus
compaiieros, sin·ieron para que él y
su hennano Emi lio. viviesen a lgún
f cmpo con muchas pri,·aciones. El
doctor lomó un cuarto en la Pila ::.1:ca. que le re ntaba ochenta centavos
a la se ma na, y por espacio Je un ailo
y durmiend o en el sucio, comieron
con seis cen tavos diarios cada 11110.
l'ambazo en la 111aiia~a, pambazo al
medio día y pambazo en la noche. Y
cuando había "excedente," piloncillo.
Con que us ted dirá_ ___ _
- Pe ro esto es de leyen da!
- As í lo parece, en efecto. En ese
año, cua ndo e l doctor obtuvo el primer premio e n su examen &lt;le química. su hermano le r~a ló vein ticin co
centavos. que con Francisco despilfarró inm ed iatamen te en una ''comida completa'', en la a n tigua fonda
"La Fstrella de Oro''. Fué la pr,mcra vez, en sÜ vida. q ue don Fran.
cisco comía de a ,·eín ticí nco .:cn ta,·t)s.
Después. la suerte fué cambiando
poco a poco. El doctor, dotado de
una intcl•gc ncia priv il egiada obtuvo
~ic111pre las primeras calificacione~
rn e 1 colegio: dobló cursos con facili dad, y obtu vo premios y medallas y
di ~tinciones. Sus profesores lo quisieron muchísimo. Don .\lfonso llerrera le dispen só muchas finezas. y el
doctor don ¡: rancisco Ortega. director ele la Fscncla de 11edicina. lo 111rn oh.i cto de atenci o nes se ilaladas. En
18~4 obt11 \'0 el único premio entre q11i11ientos al 11111nos. y con ese motivo le
,oncedíeron una beca en el go biern o.
Oespnés. fué practicante del H ospital
·· Héísteg11i" y de la Beneficencia Públi,:i. Y cna ndo s u situación se desaho ':!Ó 1111 poco más, ll evó a su fami lia
a ;\! éxico. y entre él y su hermano
Fmilio. sufragaron los gastos. Se recºhió en marzo del 89, y en mayo del
111ismo ail o. es decir. a los dos mes,·s !'Íg-uientes. ing resó de profesor a
la E sencia de ~J edicina, por oposició n.
- Brillante carre ra !
- Y no sólo, sino que después hi zo
1•11 ,·i~je a f: t;ropa. dond e pe rmaneció
1i1:'•s de 1111 añ o. y e n Paris co ncurrió
a las cl íni cas de Dieulaffoy de Guyon.
ele Tillcau x. de Duplay. de Bo ucha rd ,
d.: German See. ele Co urtad e y di.'
Darato ux, de quie n fué jefe de clí-

nica. Luego, estu\'o en Londres. donde conoció a l doctor L enox Llro wn,
distinguido laringologista. E n 1897,
iué a ;\Joscow, al Congreso ~lédico
Internacional, comis io nad o por e l go.
bierno de ~léxico, y desem peñó la comisión es pecial de visitar los prin cipales Jnstitu tos de so rd o-mudos de
Europa. En 1901, f ué co misionado
también para es tudiar en \\'a shing to n,
l'hilaúelphia y .': ueva York los es tablecimientos de educació n de los sordo-mudos, y sobre es te pa rticular, ha
hecho estudi os profundos. l'crtcnecc
a varias s ociedades científi cas. .\ la
.':a..:ional de Ciruj ía: a la Filoiátrica ;
a la Terapéutica de l'arís, cuyos m iem
bros le diero n un banquete y le o bligaron a brindar en francés. y a la
Academia :\'acio nal ele ,\J e díc111a, ue
la cual fué l'rcs iden te. P or cierto,
que se rali ó del JlUesto para armar
una rcvolurión ci entífica en .JJ éxico.
Sacó a es tudio la cu estió n del tifo, y
co nvoc ó a los doctores más eminentes
para cstt.diar la eitiol ogí a de esas enfermedades , para de scubrir los medios
de su propagación _y la forma m ej o r
de combatirla. Y corno entusias mara
tanto este a sunto. el g obi erno o fre ció ci ncuenta mil pe sos de premios.
divididos en dos cantid ades de ,·cin te mil y una de diez mil. pa ra el mejor es~udi o que se presentara sobre
el particu la r. De mane ra qu e. puede
decirse. s in miedo a incurrir e n e rror.
que tocó al doc tor Vá zquez Gó mez la
suerte de haber siclo el prim ero que
iniciara las investigaciones sobre la
horrible epidemia que asuela la República _____
Co nque díganos usted. señ o r rad ical. si es te mexican o. si este revolucio.
nari o no es digno el e de sfilar. y muy
preferentemente, po r nues tra sección.
Ya quis iéramos que toci os los mexicanos fueran así. y so br e todo. q ue
todos los revo lucionarios se formara n
en su mold e !
;'\;uestro hombre se qu edó ex tático
y después de ca,·ilar bre,·es mom entos. exclam ó :
-Tienen us tedes razón. Es un mexicano emin ente.

* * *

Co n estos anteced entes. nos di r ig imos en h11 sca del se ño r do n 17ra ncisco. Y le halla mos. Ca hall erosamente nos brindó su consultorio y
co nversa mos la rgo rato. E l docto r es
a mi g-o de la c harla. y s in se ntirlo,
se nos fue ron dos horas co nve rsando.
-Q11 ié11 sabe por qt;é te ngo tanto
ho rro r a estas e ntrc ,·istas el e periód icos. nos dijo sonriend o. Siempre fas
he Yisto co n cierta descon fianza.
- Sin em bargo. doctor. és ta es in ocente. Se t rata sólo de q ue nos co-

m unique usted, lo más sucintamente
que quiera. sus ideas sobre pedagogi.1
na cio nal. P o rqu e. aunqu e us ted 110 lo
crea, has ta aquí llegaron los ecos rle ·
aqu ella rc,·olu ció n pro rncada por sus
di scursos en los Consej os de J nstrucci ó n Pública y los dos folle tos •que escribió r s ted sobre el particular. Y
supim os , tambié n, la política q ue desa rro llaro n en su co ntra algun os mulque r icnks, y las felicitaciones -q ue,·
po r o tro lacio. recibía us ted de los
más al tos ma ndatarios del país. :"\a.
da! Que es tamos al tanto de todo
esto y que soli citamos de su amabilidad al g unas declaracio nes .
- Tendría qu e extend er me cl cmas iaclo.
- .\o im po rta. El asunto ,·ale la
pen a. y hay qu e tratarlo.
- J'ue~ sea. ~1 i ¡, rimcr trabaj o ~ohre pedag-og-í a, -comenzó diciéndo
el doctor.- L'ntraííaba la .idea de ,110d iíirar. de una manera raclical. el plan
el e es tudios de la E scuela .':ací01rn l
l'rcpara to ria. Y digo de una man era.
radical. porqu e con~titnía una ycrdaclera in vers ió n en el orden de la e11-,
~eiian za. adaptándola. lo más fi elmente pos ibl e. al natu ral dcsarro!Jo ele ·.
las fa , ultades intelectu ales. E l plan
ele rs luelios de la Escuela P reparatoria
fué impl a ntado po r el ilus tre don Gahino Barreda, a raiz de la expcclicii'Jll
el e la L ey de ln strucciún Pública for mada por el mismt, maestro y por
do n .\ntonio J lartinc z de Ca, trn . 1
e n esa ley. que reorganizaba por l"ülllplcto el plan educati vo. 'lll C ahría
nu e\'OS ho rizontes a la intelectualida d m exicana y qu e presrntaba un·
método de e nseñ anza enteramente
1111c\'O, don Gahin o :1arreda. alis tario
ya en las fil as cid positivismo de
Comte imp la ntó swi principios ¡;.
losóficos. csta hlcciend o una jcra rqu;.t
cientí fica. con i_t1iciac ió11 en lo ahs .
t racto y co n término en lo co ncreto. o
men os abstracto. E s decir. con iniciació n en las Ciencias JI a te111;Í tic;i ~
" con término en la Tlísto ria Xat11 r;tl.
F l es tudio de l desarroll o de las facnltad es el e! niño. ense ña que su inte lig-e nria e\' oluciona de lo concreto a lo
a bs tra cto: por eso pro pu se qur el plau .
de es tudi os ele la Preparatoria, - y
en .í!rn e ral. el e todas las escuel as St'· ·
r11nrla r ias.- debía in ve rtirse. pa ra h:i..rrr má s fá cil su en se ñan za. e n el sentirl o de romcnn r por lo menos a bst rac to. Ta 11 is toria X atu ra!. prir
rirmplo. ql' c cn mi con cep to es de
h~ ri~ n,i:i~ me nos 11ilstractas. enci,•rra ínfinírla d de cuesti on es de detalle.
para cuyo es tu dio se requiere 1111:i
fresca mrmoria y una viva curiosidad.
Y romo r l niño. por ley na tu ral i111¡,0sible de modificarse, tiene muy

�desarrollada aquélla facultad, y cue:ita, además, con un vivo instinto cie
curiosidad por saberlo todo, nada más
a propósito que la Historia Natural
para iniciarlo en las ciencias, con el
estu&lt;lio de las menos abstractas. De
este modo, el curso de esta materia,
en su parte descriptiva, rico en particularidades y pormenores, no tendría
para el joven mayor inconveniente,
por su facultad retrntiYa y ¡,or su
. curiosidad desmedida. Apreciando diferencias y estableciendo semejanzas
entre los in div iduos. se iniciará, insens iblemen te, el proceso ele h g,:ncralización. que lo conducirá como de la
mano, al estudio de las especies, géneros y familias; lo cual, como se ve,
ofrece el mcj"or sistema de disciplina
mental. Esto, se e ntiende, sin proscribir el estudio ele las matemáticas, sino aclunánlo con método, desde la
aritmética elemental, hasta las formas
supe riores, más abstractas.

man idacl, desde sus orígenes hasta su
fina l presente, haciendo una filosofía
completa en el cu rso de la . materia.
Proponía yo también, -y esto es
punto capital de mis estuclicis,- que
- la enseñanza debería ser libre. · Libre, en la más extensa acepción del
Yocablo, pero sin colocarse fue ra &lt;le
la vigilancia del gobierno. Un· profesor, un sacerdote, un intelectual
cualquiera, podría establecer uiia ·es·cuela. con sólo rendir el aviso correspondiente; en la inteligencia de
que el gobierno, desde ese punto y
mome nto, vigilaría de la higiene física, de la higiene moral y ele la higiene intelectual ele los educandos. De
la higie ne física, para ver que la es~
cuela reuniera las condiciones · ele salubridad necesarias \ J desarrollo de la
juven tud: que contára con salones
amplios, bien ventilados, con luz suficiente, con patios a propósito para
ejercicios gimnásticos. De la higiene
E n segundo lu gar, proponía yo que
moral, para ver qúe no se les mal
en las ciencias experimentales, todas
aconsejara, ni se les guiase por torcilas obsenaciones y los experimentos
dos caminos, sino que, empezando por
&lt;iue el joven tuviera que hacer en sus
educarles el amo r a 'sus ·padres, se les.
estudios, fuese n objetivos y prácticos.
incu lcaran sus obligaciones púa COI)
Que fuera el profesor quien le prela sociedad y se fuera, ºpoco a · poco,
parase los medios, para que él, -el
cul tivando en ellos el se1itimientó ele
joven,- haciendo los experimentos y
esa abstracción sublime, que se· llama
recogiendo y Yalorizanclo los hechos,
Patria. Y po r últi1110, de la higiei1e
descubriese los prin cipios y las leyes.
int\:lectual. para ve.r que no se les re.
que rige n a la naturaleza. Es decir.
cargaran los programas educativos.
que no fuesen los prin cipios y las leni se les obligara mayor nú rÍ1eró de
yes los que normasen su expe rimentaasignaturas que las contenidas en los
ción, sin o su experimentación la que
planes oficiales. Esto no quiere dedescubriese lo sp rincipios y las leyes.
cir. sin embargo, que hubiera necesiDe es te modo se lograría, aparte de
dad ele seguír los cursos exactos de
cu ltivar cada vez más el espíritu oblas escuelas del gobierno. ni ele im poservador del joven, despertar en él,
ner sus mismos libros de texto, sino
por natural complacencia, una emulasolam ente relacionar ambos estudios,
ción-y un vivo deseo de seguir en sus
En seguida propo,1ía yo que se hi- -los de las escuelas oficiales y los
investigaciones y descubrir algo nne- ciera. desde las escuelas inferiores a de las escuelas libres,- par;i que el
YO.
¡ Quién nos niega _que el joven, las más elevadas. un estudio extenso joven pueda pasar ele unas ·a otras sin
después de sacar en limpio, por obser- y profundo ele la Tfistoria. Pero de grandes· dificultades.
·
vaciones puramente prácticas, la ley la l Tistoria detallada. Desde sus ruUn país pobre como el nuestro,
de la pesantez ele los cuerpos. no se . dimentos. hasta su filosofía. Empe- que tiene un por ciento considerable
siente o~ro Arqntmedes ! Mientras zando si quiere. por la mitología. si- ele indiv iduos que apenas se visten, no
que si empezamos por decirle que todo guiendo después con la leyenda. e_n - debería. por ahora, malgasta r el dicuerpo sumerg ido en un fluido. pier- trando a la historia narrativa y con- nero en escuelas de mampostería, ni
de una parte ele su peso igual al peso cluyendo en la fil osofía de la misma colocar mo numentos ele a rte en sus
del flnicl o que desa}oja. el joven con- historia. De ese modo, estudiada el fachadas. La escuela está dentro, y al
vendrá, sin comprenderlo, que Arguí. alumn o dos cursos a la vez: el de la buen éxito ele ella deben concurrir tomedes fue un sabio, pero no se hará histoFia y el de la sociología. El ni- das las voluntades, para que el nií1.o,
la ilu'Sión ele haberle igualado, ni ño tiene una imaginación viYísima; más que del arte decorativo que tosentirá complacencia, ni se desperta- gusta rle la leyenda fantást ica, tiene davía no comprende, disfrute princirá su emulación. Y se habrá perdido una memoria extraordinaria, y por palmente de las condiciones higiéniel tiempo las timosamente. El pueblo ello es fácilmente adaptable al estu- cas que reclama su educación.
Por último, riroponía yo que se
alemán, que es. si n disputa. el más dio de la Historia. De esta suerte,
adelantado del mundo, ha alcanzado como tocio hecho y todo fen óme no implantara la enseñanza mi litar obliS! IS progresos en la química y en la está indisolublemen te enlazado en g-atoria. Que se enseiíara el arte mifísica, precisamente por la implanta- otro, y el cambi o es el resultado ele litar a todo el mundo; de manera que.
ción de este método educativo, que, algún otro cambi o anteceden te y la en un caso necesario y apremiante, t~- '
por otra parte, encierra un curso de ocasión de algún otro cambio sub?i- do el mundo supiera ser soldado. Na- '
lóg-ica completo.
gu iente. el joven estaría ~n aptitud de turalmente, con las excepcion es conF.n tercer lugar, proponía yo que ver y estudiar el desarrollo de la hu- siguientes. Los niñ os, los ancianos y
en el plan de estudios ele la Escuela
Preparatoria se introdujera un sistema de adaptación, para alistar al educando a otra clase de estudios inme-.
diatos. De tal suerte que s i el joven,
por falta de sus padres, por escasez de
recursos, por cambio de residencia o
por otras circunstancias poderosas, se
Yiese en la necesidad de interrumpir
S\ls estudios preparatorios, estuviese
apto, en cualquier momento, para iniciar sus nuevos estudios en escuelas
de otra índole. Por ejemplo : en las
de arte y oficios. en las ele comercio,
en las de agricultura. Y hasta para
obtener emp leos en el gobierno. Todo. ele manera de evitar q11e el joyen
sea inútil. y que reniegue del tiempo perdido en sus e8tudios.
El cuarto punto de mi trabajo proponía que la enseiíanza del latín fuera obligatoria. Que al joven se le
enseñase esta lengua, no sólo porque
es el origen ele la nuestra. sino porque es la matriz de I clasicismo y proporciona una gimnasia intelectual de
primer orden. En Alemania, verbigracia. se estud ia el la.tín: porque en
concepto de aquellas gen te s, su idio.
ma tiene. a lo menos. un setenta por
ciento de palabras derivadas del mismo latín: porque educa su inteligencia
y les sirve par estudiar. a los clásicos
en s11 lengua original. única manera
de apreciar la belleza de aquellos modelos inimitables. Pues nosotros. cuyo idioma cuenta co n una proporción
superior de palabras derivadas. debemos estudiar el latín, para comprender bien nuestro idioma, estud iar a
los clásicos y ejercitarnos en el análisis de las obras de los gnrndes hombres.

los lisiados no entrarían en esa ebli- res, y aun en las escuelas catóúlicas, tecles más?
-:Es suficiente, señor doctor. Y
r;ación. Pero fuera ele ellos, tocios, donde hay alumnos que profesan disabsolutamente todos. los mexicanos, tintos credos, deben respetarse las muchísimas gracias. Después, si tieestarían obligados a concurrir a la creencias, y no tratar de imponer a los ne usted tiempo y quiere dispensarinstrucción militar, a efecto ele 1r alumnos las que tenga la escuela; esto nos otro favor, vendremos a molestarpreparando fuerzas para defender a la enseñará prácticamente la tolerancia lo para recoger sus ideas sobre la
religiosa ele que tanto necesitamos. revolución.
patria en cualquiera eventualidad.
El doctor prometió complacernos,
En
los Estados Unidos, y en otros
Y en cuanto a la enseñanza de la
y
nos despedimos cariñosamente.
países.
aparte
ele
este
respeto
por
las
religión, creo que ella es materia más
Ah! Y al salir, pensamos en nuesdel hogar que ele la escuela. Porque, creencias extrañas. se obliga a los
no habiendo una religión oficial, es al alumnos a cumplir con los deberes tro amigo, el radical_ ___ _
padre de familia al que toca inculcar que les impone la religión que proAlfonso ANAYA.
sus principios religiosos al hijo, para fesan.
Estas son, en síntesis, mis ideas socultivar su fe y su credo. Sí creo que
(Tiberio.)
en las escuelas privadas o particula· bre pedagogía nacional. Quieren us-

-

Niña Luisa Pérez, de Matamoros, Tamps. , actualmente ·
en Laredo, Texas.

\. t

�CANT

UPCIAL
a al matrimonio Zúñiga Quiroga, ae Monterre'J}, N. L.

Fué un idilio allá en la infancia. Fué una
y encendida,
sobre el cándido prestigio de un athor:
fué una au ro ra en otra aurora:
fu é en e t alba, toda lirios y azucenas. de la vida ,
la a lborada, toda rosas y clal'e les. del amor.
Fué en un va 11e. Florecían
los jardines. Sonreían
las fonta1rns. El ambiente se dijera de cri 0 tal.
El azu l se revestía de tocados de inocencia,
y las cosas se adormían
l'agamen te. y adorm idas diluirse parecían
rn la alada transparencia
del encanto matinal.
F.lla nítida y fragante,
é-1 fogoso y pe nsativo,
se encontraron bajo el pal io de aquel tenue amanecer:
se miraron _____ y en los aires huho un beso rutilante,
y un tembl or allá en las almas ardoroso y fugitil'o,
y en los cielos vi rg inales un intenso rosicler ____ _
Y el amor llegó. Primero
como dulce mensajero
de un romántico embe leso y nna prístina ilusión;
trajo a rrull os y miradas y suspiros fascina ntes,
y vertió como torrente de lumínicos diamantes
una rica pedrería de id eal ensoi1ación.
\'ino luego sobrio. vívido y fecundo;
halló 1111 a lma en carla cosa: descubrió el ritmo
de los seres, y con ellos a compás supo latir ;
puso en toda acción un sím bolo, un fervo r y una
sorpre ndió cánt icos hondos de inefable poesía.
y afianzóse a la a legría.
sana y firme y luminosa de vivir.
Y despurs llegó sombrío. con pavor de precipicio
y ron cárrle nos heraldos &lt;le cil icio;
ron ~a marca de la lucha. la abstinencia y el suplicio.

¡ Fué la poda angustiosa,
pero santa y milagrosa
del dol or:
y entre largas fortalezas,
y entre místicas du lzu ras y recónditas terne·rns,
Yino el triunfo indestructible del amor!
V u estro a mo r está completo:
fué ilusión, fué vida intensa , foé dolor hra,·o y secreto;
hoy le Yernos en la gloria de su noble ple1~it11 cl.
~o es 1111 pájaro in experto y vacifa nte;
es 1111 cóndor dominante,
~e sabrá, en las altitudes. cor tar furias ele ciclones
y turbiones,
y después me cerse en calma por la limpia excelsitud.
Yo lo auguro en este día de ternuras y de rantos,
en &lt;1ue fluyen. confundiendo sus corrientes imprecisas.
las sonantes cataratas de las ri sas
y las fu entes pudorosas de los llantos ____ _
¡ Ley perenne de esta tierra sin Yen tura,
que en los júbilos supremos al reí r se una -:1 llorad
y hoy es fue rza qu e ese llanto que en silen.:io se derrama
dé su nota de amargura,
porque e l viejo roble gime si le arrancan una rama,
au nq ue sepa c¡ue esa rama va a ser vida de la llama
g-enerosa y confortante ele un hogar.

¡ Desposados, mis hermanos: que crucéis l'uestro sende ro
con pisa r amable y fuerte,
perdurabl emente juntos, hasta el límite postrero
~onde se alza n las portadas inmortales de la muerte:
y tra spuestos los alcázares mortuorios,
&lt;¡ ue os s intáis arrebatados al alcázar de l Señor.
y en exce lsa apoteosis de a rm onías y fu lgores,
y en di\'ina florescencia de perfumes y colores.
;, 11 e_ celebren_ vuestras
alm\s sus eternos desposorios
con :\quél que es Rey eterno del amor!

ALFONSO JUNCO.
Monterrey, 26 de Noviembre de 1915.

Sr. Manuel Moyo Bnrrenechea, que contrajo mn-

Srita. Elizabeth Meyer, que contrajo matrimonio con

trimonio cno la Srita. Elizabeth Meyer.

el Sr. Manuel Mayo Barrenechea.

�•

LA POSESA.
--FRAGMENTO.-yi'i a 1;us p' es y "él"' sonno _____ son- tristemente, t ris temente. Y sus vestiD. G onzalo.- ¡Doiía Luisa!
Doña Luisa.-Ya me había robado ri ó. pe ro ~e fné. dejándome a mí ·c1ui:as resplandecía n con tenuidad, coel corazón y ahora venía a robar me hijo mirándome en los ojos fijam..'n- mo s i las baiíaran las estrellas en su
m i hijo, que es con, o nu estro segun- te.. i Y dejó la estancia saturada de luz.
do corazón, como un corazón grande su pcrfrme de azahar, de su perfr.D. Conzal o.-:\1 irad que sufr e vuesy crecido que se nos s ale del pcch0 me &lt;le Yirgen !
tra a lma.
D. Gonzalo.-Doi1a Lu isa, os hacéis
y que va por el mundo derramando
D. Luisa.-¿ Es pos ible, Don Gonzaamor y haciéndon os sufrir con sus su- daiio con \'nestra s pa lab ras.
lo. sufrir cu an do no se tiene corazón ~
D. I. r isa.-\o. Don Gonzalo. Dál- Ya os lo he dicho : ''él'' me lo robó,
fr imientos.
samo
s on que caen como nn cons.:elo en mi am ada aldea. • Cuand o m e lo
Don Go nzalo.-Dutía L uisa I
sob
r
e
mi pecho lacerado y ya sin co- arrancó del pech o ____ recuerdo, sí_ __
D oña Luisa.- Quería robarme aho ra
razi'in
Escuchad . Otro día 1·ino el
mi gran &lt;;O razón, y Yl no has ta mí en
( Un dolo roso gesto contrae el r osla noch e, anun ciándose con el rui- prop io Vi rrey. Fray Pay~ En ríqnez tro de Doiía Luisa, Su mano caída
do de~ su espuelas de oro, dom inado r. de Ri1 era. Y vino resplancleciente co- en un brazo del si llón·, se levanta y
fuerte en s u or gullo que jamás trope- mo lo estaba el día que derra mó sobre apoya la frente. Hace memoria D ozó con obstácu lo. Ma pecho se sen- "ellos" sus be ndiciones. revestido con ila Luisa y al fin su elta nuevamente
tía oprimido cuandc., ·'éf" no llegaba la cas ulla ele oro y pe-dreria.1 omnipo- su man o que, como la otra. qu eda
bas ta mí ; pero cuando a partó los cor- tente en su doble poder de rC'presen- tend ida, abiertos los dedos de un blantinajes del lecho y quedó en la clari- tante de Dios y del Rey. Pero una co ma r file ño sob re la mad era obscura
dad de la lámpara que ahuyenta las cruz más grande (Jt:e en la que halla de l si llón) .
vis iones nocturnas, entÓnces sentí qu e en cla1·ado al Cris to de la Amargu ra
Do íía L uisa.-Fué ü na mañana, cuan
el sút il perfume de azahar que ha traía en sus espaldas el prócer; y le do la aurora aparecía en el o riente
recogido sin duda algun.a en los le- pesaba tanto que lo hacía inclinarse y despertaba al nuevo día a mi amada
chos de las ví rgenes que sacri fica en a t ierra. a donde miraban su ojo~ azu _ aldea. :fo había en trado aún toda la
sus ansias de amor día t ras día, me iba · les y tristes como los de Jesús N'u es- luz po r m i ve ntana, sólo una claridad
a perder. Y este pensa miento me dio tro Se ñor. Y me pidió a mi hijo, hu - blancuzca, como debe ser el aroma de
fuerza, que pude sacar la daga y cla- m il deme nte, con voz de h umildad y los azaha res para el Unico que ve lo
vársela en el pecho ____ E l arma ca- de Amor a Di os. :,{ eguéme y se fué invis ible. "El'' olía a azahar ¡porque

es e olor, Don Gonzalo, es ele él, lo
acompaiía, form a parte de s u ser, es
como un cendal en el que va envuelto su cuerpo ! D on R amiro durmióme en sus brazos, .arrullándome como
si fue ra una niña. Y ya cuando mis
ojos no veíaÍ1 si no a él, sentí cómo
su mano entraba hasta mi pecho y
arrebataba de mi seno el corazón palpitante, inflamado y sangriento · i Vi
en sus manos mi ent raña y qu ise Jlorar por su ausencia, no porque me dolie ra el hurto que de él hacía Don Ramjro, sin o de alegría ____ per o la luz
· de la aurora entró a mi estancia y
sacó de las tinieblas y de l misterio
mis pequeñas pinturas, iluminando los
oros y las flores con luz de gloria.
Cada estampa de las q ue en largas horas de soledad habían cr ea do mis manos semejaba un jar dín fantást ico. poblado de ani males y de ángeles creados por mi imag inación. Con la au ro ra, mi estancia se amplió con aquellos jardines que tendieron sus perspectivas de uno a otro confín del mun do. Y quise camina r. ponerme de
pie, salir de los b razos de Don Ramiro ; pero cuand o lo intenté vi que por

la ven tana en un tropel, rumoroso como el de las hojas de un árbol, volaban todos los ángeles - --- y delante
todos iba el más amado, el de mi
guarda!
(Los ojos cada vez más brillantes
y fijos en la Yisión qeu los inmoviliza
se llenan de lágrimas que ruedan lentamente por la faz pál ida. Los labios
no están cer rados y tiemblan, como
ha temblado el cue rpo, en una vibración rápida como las que suelen sacudir los tallos de las azucenas. Cuando las dos gotas que han salido de
los lagrimales y rodado hasta las com isuras de los labios, como dos cuentas de cristales, se· queman en el fuego de la boca, la mujer torna a hab lar con el mismo apasionado sentim iento).
- Vino. después del Virrey, una t urha rle rufianes, pagados sin duda por
Don Ramiro. Se mostraban amenazan tes y fie ros. Jlf e encontraron en
mi ventana, apoyado el seno en m is
brazos cruzados. envuelta mi cabeza
en la toca negra. Clamaron por mi
hijo. Yo los veía a la luz de sus an tor chas. que arrancaban ful go res a

sus espadas y que los encendían como
si su almas estuvieran ya en el infierno. consumiéndose en el fuego que
más tarde los ha de quemar por toda
la eternidad ____ _ D aban saltos y rugidos como monstruos; pero, como todas las turbas, no sabían qué hacer,
sin guía y sin amo. Yo los veía con
los ojos fijos, inmóvil porque mi desprecio por la muchedumbre es absoluto. Se fue ron sin atreverse a nada
y sólo uno, el que 1,1:l.s se me acer có.
elijo santiguándose : "Válame el cielo. que la dama tieñe ojos de infier-

no."
D. Conzalo.- Nadie os arrebatará a
vuestro hijo, D oña Luisa ..
D . Luisa.- (Con voz queda y t emblorosa. perd iendo la inmovilidad en
que se ha sostenido por largo tiempo. se acerca al hombre y tomándole
la mano con la s suyas :)
- Sí. Don Gon zalo ! i "El" '-- -- Si
yuelve. nQ tend ré fu erza para resistirle. si traspone los umbrales de es!a
estancia, pasará por m i voluntad como
por una alfombra____ i Mi alma es
torre vencida por largo asedio! Si él
vuelve, mis manos sufrirán el sortile-

�gio de su cabellera &lt;le oro. &lt;¡ue es como panal de miel donde, abejas sedientas, mis manos ha n abrevado: mis
labios se unirán a sus labios, que de
sed de ellos se abrasan, pues labios
de mujer que en ellos se posaron
hambre y sed de ellos sintieron para
siempre; mis brazos buscarán su
cuerpo, que amoldados a oprimirlo
están, como raices qu e &lt;lesde tiernas
se enrollaron a una piedra y de su
co ntorn o tomaron la forma : y mi seno arde con 1111 foego que sólo él puede ap lacar_ ____ ¡1\l,. Don Gonzalo!
Mis sentidos de tierra miserable se
animan a su presencia como al soplo
de Dios el barro del primer hombre:
mi vi&lt;la vol verá a ser suya ____ y i enton ces!
( Por la puerta que queda frente a
Doíía Luisa aparece el infante. J\prc.
suradamente se acerca hasta donde está su mad re y le echa al cuello los brazos. Doíía Luisa le abraza con tal
fu erza. qu e arranca 11 11 ay de los labios del niíío).
n. Luisa.-¡Hijo mío! ¡l.1ijo mío!
¡hijo mío!
(Se pone en pie la dama. . Tiene
toda su faz eí aspecto enérgico de los
rost ros c¡ue en la tiecadencia romana
hicieron ..los artistas para inmortalizar
a las mujeres guerreras. El niíío se
libra de los brazos .de su madre y
va al lecho, oculto por pesados cortinajes. Cuando ha desaparecido el
infante, Doña Lu isa. clavados los
ojos en la visión que la enerva, saca de sus ropas la daga que arrebató a Don Ramiro y poniéndola a la
altura de su cabeza:)
Doña Luisa.- Si él viene. mataré a
mi hijo antes que me lo arrebate ¡Lo
mataré!
(Guarda lentamente la daga entre
los pliegues de su corpiño y lentamente. vuelve a la impasibilidad: bellísimo su rostro en marco de tiniebla. encendido por la luz que emana de su
propia pali dez. Toma asiento en el

sitial que antes ocupab~ y calla. En
la alcoba todo es so111brío. La tiniebla apaga el rojo de los cortinajes
que ornltan el lecho y cae sobre el
lcrciopelo de los sillones que por la
color par('cen obscuros charcos de
sangre. Los matices &lt;lcl rojo tienen
una armonía suti l Que no se ex tingue.
porque a medida que va obscureciendo
es má s luminosa la irradiación &lt;l e la
liln1para de ágata ¡.Juesta al pie de
una imagen de ] csús Crucificado. .\ l
fi n. tocia la estancia &lt;.fUc'da en tinieblas
Y ~úlo la efigie del Cri sto sangriento.
abiertas sus carnes por el mart1no,
desnudos los huesos de las manos por
las desgarraduras de los cl.tvos que
los srjctan al madc1o: ,la rabcza coronada por esp in as sangrientas-y el
rostro de Doña Luisa,-quedan claros
en la sombra.

ci&lt;lo el ceíío y contraídos los labios
en un ges to duro:)
-Que no abra.
Francisca.-¡ ,\ma, mi ama, m1 Pedro será muerto!
Doíía Luisa.- Quc no abra.
Francisca.-¡ P or piedad, ama, Hll
ama, mi P edro será muerto!
Doi1a Luisa.-Quc, se deje matar.
( Francisra sollozu. Se alza y. los
ojos bajos. sale de la esta ncia. Fuera el ruid o acrece. Tiemblan las paredes de la casa a los golpes que dan
en la pu erta con gran des vigas q11 e
lan zan contra la mad era a man era de
arietes. Lás maldiciones de la canalla entusiasmada entran como saetas
por la ventana.)
La voz de Don Ramiro.-¡ Daos
priesa canallas. que tendréis para beber. cien doblones!
(Los ojos de Doíía Luisa se l' uclDon Go1rzalo se pone ele pie y dove
n al Cri sto cnsang;rentado. El Di.os
bla ·la cintura en un profundo saludo:
tiene los suyos cerrados, que es tá
-Q uedaos con Dios. Doíía Luisa. muerto. Y así. Doíía Luisa 110 enQue el os illiminc y alivie Yuestra cuentra el coi,scjo divino. Un ges to de angustia hace más ardientes
pena.
los ojos: un suspiro sale de los laDoña Luisa. (Tencliéndolc la man o)
bios. Francisca torna. ?llha a su
--1 dos con él. Don Gonzalo.
seííora con ojos de súplica. tal como
(Cuando queda sola. sigue guardan- los perros en el momento en que
do su &lt;1uietucl y mutismo. Las manos van a ser muertos por la mano quehai o ti manto. sólo su rostro emcrje rida).
de la som hra. pálido. con los oios
Francisca.- ¡ Ama. mi ama!
La
lucientes. Se creye1a que las tinieblas puerta cede. ¡ Ama. mi ama. mi Pehan tragado ya el cuerpo de la da- dro será muerto!
ma y oue resta la faz en el último ins(Doña L uisa saca de su manto la
tante de su vida sobre el mundo. al diestra y la tiende hacia la puerta.
dintel de la ete rn idad. E l silencio. Francisca obedece snbyugada por el
Yasto ('Orno las tinieblas. se rompe de gesto imperativo. El ruido es atropronto por fuertes golpes que se escu- nador: Crujen las cade nas que afian chan c-11 la calle. en la puerta de la zan las puertas de la casa y se descasa. La criada entra y se postra garra la madera con chirridos laa los pies de Doña Lui sa:)·
mentables. Como si el aliento de la
Francisca.- ¡ Ama. mi ama! F.! SP- ca nalla fíera un rugido. así escucha
ñor conmina a mi }'edro que abra la la clama: hlanca y "nardecida.
puerta a su paso. ¡Ama. mi ama I Si
La voz de Don Ramiro.-Deteneos.
nos ne.gamos a s u demanda m1 Pedro bellacos. que no os compré para el
será muerto!
saqueo de mi propia casa.
Doña Luisa (Se pone de pie, fru nDoña Luisa a,·am a hasta el Cri sto

sangriento y se abate a sus pies. Alza las manos que 1,areccn lirios que
se ofrecen al Dios muerto. A l fin
se levanta. Y tiene su faz un gesto
de inquietud que se va disipando apre.
su radamentc, como suelen deshacerse
las nubes que obscu recen un girón
del ciclo. Resuelta se llega hasta el
lecho. Saca de su corpiño la dag-a y
aparta los corti najes. Ilaíía la luz
de la lámpara de ágata el rostro del
hijo ele Don Ramiro. Sobre la faz
tranquila y dorada por los reflejos de
los bucles en que se enmarca, una
sonrisa está suspendida como una
aureola. Busca Doña Luisa el cuello
y cua ndo lo despoja de las hebras
doradas que lo cul,rcn, lo tienta con
la mano siniestra y con la diestra
hunde la daga. T ranqu ila la cabeza
infantil se in cli na como en un g-esto
de resignación y las pupilas se ab ren
y miran a Doña Luisa, fijas y dulces.
Extremecida por el ruido de pasos
que se escucha en las afueras de la
habitación. gira la dama y aYanza
hacia el centro de la estancia. dejando caer los cortinajes con la 111:1-

no empapada de sangre, que t iene Luisa permanece de pie, viéndolo al~la color de los pendones. Y adelan- jarse con a ngustia, como si ~intiera
ta trabajosamente por la estancia, que tras de él se va toda su vid a. Cotrabajosa y lentamente, como si se mo fatigada y ta ml'lién marcada por
sintiera muy fatigada o como cuando el perfume que ha dejado tras sí el
oía que su hijo la llamaba _____ Don caballero, siente que sus piernas I aciRamiro entra a la estancia.
lan. Da un paso y otro en busca del
Don Ramiro.-,1\Ii hijo.
asiento que está más próximo. Lo
(Doña Luisa señala el lecho ten- alcanza y cuando cae en él, hunde con
diendo la diestra obscurec ida en san- crue ldad sus uñas en el seno, se desgre.) Al'anza el caballero y al lle- garra el corpiño y la carn e hhnca
gar a los cortinajes los apart.1 ,•iolen- asoma, ya teííicla por las crueles hetamcntc. La daga tiembla ~obre el ridas. Al fin alza los ojos a los del
cuello del infante como un monstruo Dios muerto y cae a sus pies. Y tensediento de sangre. Se vuelve el ca- dida a lo largo, soll oza profundamenballero y al hacerlo deja caer los pl ie- te: todo su cuerpo _tiembla en la algues del lecho. Se descubre y repues- fomb ra, cxtremccido por los lamento de la brusca iJnr-rcsión se lleva la tos. Y cuando éstos van cesando y
mano diestra a la espada como que- só lo sacuden el cuerpo de tiempo en
riendo arrancarla de su vaina y aca- tiempo, se escucha e n los intervaJ03
bar con la dama. Se con tiene. Do- cómo cae la sangre del hijo de Don
íía Lnisa lo mira fijamente, lijamcn- Ramiro del lecho al sucio, en un rutc, sin apartar sus miradas de los ojos mor tan suave como el de un corazón
que la ven con cólera y desprecio).
que Ya dejando de lat ir, que se va mu Don Ramiro.-¡ Os haré qut'mar vi. rie ndo en la soledad y en el misterio
va: lo juro por Jesús Crucificado!
de la noche profunda.
(Se cubre el caballero y sin YO!ver
el rostro sale de la estancia. Doíí,,
Jtiaq'iJÍn Piña.

f.l('A')~ Í!X, .
)ifl.,')(¡!I· M&lt;Mlltl·

�El Problema de la Educación
en la América Latina
E l li cenciado Guillermo A. Sher- aspiraciones sofocadas hasta la muerwell ha presentado ,ma memoria in- te; la ignorancia casi absoluta, el aban
te resante a l Congreso Científico Pan- clono más compl eto. Entre ambos
Americano, en la cual apunta obser- g ru pos hay una clase media intelecvaciones atinadas relati1·as a la es- tual ,corta en número y no muy firtructura inttlcctual de México y se- memente cimentada en su educación.
ñala remedios para incorporar a los Crear definitivamente esta clase media, y hacerla grand, y sólida iiasta
reiagados en la civ ilización.
A p ropósito de nuestra raza dice lo que abso rba a la clase inferior, levantándola ele su estado actual, tal es
siguiente :
"Los ibero-americanos somos de ra- el prob lema de la educación en i\Iéxiza no bien comprendida por los ex- co y entien do que muy semejante es
t raños. Tenemos la he rencia céltica; en muchos otros países ibero-amerila romana; la semítica, qué nos ha canos. y resolverlo es en gran parte
dado el medita r hondo, la inspección la empresa ele la escuela primaria."
Luego apunta la siguiente tesis, bas
interna, la religión con s.us pomposas
características ori entales; y la indí- tantc atrevida y aventurada, de ningena, qne nos ha d·otado &lt;le cualida- guna consistenc ia . •
"Si un país posee los diez mejores
des m isteriosas aun no bien comprendidas, atavismos recónditos qi.:e dicen maest ros de l mundo en las diez escuea nuestros oídos, con voces apagadas, las más hermosas, nunca hará tanto
cosas de los incas y de los toltecas, por la cultura ele su pueblo como el
cuya sangre aún circula en esos obs- que, en las . mismas condiciones, tencuros hab itantes de nuestras aldeas, ga ci-:n maes tros menos notables ~n
que espe ran el despertar de sus ener- cien esct e las menos perfectas. Y, al
gías par cooperar con ellas al bie- l:n y al cabo, un país le puede ensenest ar y
la grandeza de nu estras • ñar a otro en materia pedagógica mupatrias, y al bienestar y a la dicha cho ele edificios y clotacioóes, pero poco ·de espíritu y de vida íntima; y el
de la humanidad."
Refiriéndose a la crema intelectual proble ma esc().lar no se resuelve sólo
de México exp resa los conceptos que con pa lacios n i con laboratorios de alto precio."
s iguen, y que son exac tos :
¡ Un P latón educa más que todas
"En México hay una clase social
poseedor a de exquisita y refi nada cu l- las K ormales I
;\Jr.is adelante expone una tes is matura. Nuestros cerebros, como nuest ros cuerpos, se visten en París y en terialista y mercantil, por la cual se
Lond res. Tan pronto como los hom- advie r te la influencia funesta que ejer
br es de cualqui era otra parte del mu n- ce en los hombres cultos una estancia
do. nosotros conocemos lo más nue- prolo:1gada eil este país. El licenciavo que produce el br illan te espíritu do Sher well es hombre de ideales, ele
fr ancés, el a.lma meditativa ele los ale- ensueños, y solamtntc nos explica·
manes, el espíritu atrevido de los ru- mos las sigu ientes palabras, como
sos, o el alma ponder ada de los in- em itidas en un momento de sombrío
gles.es. Ttalia nos manda las obras de desencanto :
''La sociedad .no tiene derecho de
sus cri minologistas y psicólogos.
exigir
sacrificios a h,s maestros, como
?\iet zsche ya estaba sien cl.o olvidado
no
tiene
-derecho de exigir que n ad ie
por nues tros jóvenes cuando el suse
conv
ierta
en mártir. Si hay mae6perhombre constituía una novedad en
tros
qt:e
quieran
trabajar com o após.
otros pueblos; y, si ya hemos dado
toles,
suya
será
la
gloria, y allá les.
la mano a Comte renacemos al espibatiremos
palmas
y
les rend iremos
ritualismo con Brunetiére, a la vez
homenajes.
Apóstoles
fueron los n oque sonreímos irónicamente con Anables
franc
iscanos,
los
primeros
en en tole France."
"Desgracia muy grande es que esta señar a nuestros indios a rezar y a
rultísima clase social sea tan peque- leer. los jesuitas que llevaron sus insti
ña. Abajo de ella, a una gran dis- luciones docentes hasta nuestras 111011
tancia ,están la miseria intelectual y tañas y todos los religiosos que tanto
moral, el abandono, las energías re- han procurado difundir la enseñanri midas hasta el aniquilamiento, las za del catecismo y del silabario, sin

a

más recompensa que la satis facción
del deber cumplido. Pero como nadie
puede garantizar que todos quie ran
seguir el mismo camin o, y lo lógico
es q1 e eso 'no s.uceda, es mucho mejor
dejarse de vanas palab ras sobre apostolados colecti'vos y que se tra¡e este
asunto como un verdadero negocio.
La sociedad ·requie re los servicios del
maestro y los paga. S i paga barato
ob tendra servicio malo; si paga caro
tendrá muchos solicitantes y podrá
escoger lo mejor. P er o como hay es·
casez ele maestros de escuela, es muy
posible que aun pagando caro, la sociedad de nuestro país tenga que contentarse con media11ías, por fal ta absoluta de algo bue no. De aquí el problema de preparar maestros o de importarlos."
¡ Cómo puede cree r un maestr o que
la educación es ci.:estión ele con tabilidad I Aquí, en Estados Unidos en donde hasta el amor es oro, bien puede
sostene rse que el oro es el secreto ele
la bondad educativa. P ero es que en
riléx ico tenemos la dolorosa experiencia de que la gene ración de maestros
de escuela que educó a Altamirano, a
Zamaco na, a P allares , a Ocampo, a
S ierra fué formada por gente que ganaba tantas pesetas mensuales como alumnos tenía; y que en cam bio, los normal istas que ganaban dos
y tres pesos al día- (muy poco, pero
muchísimo más que sus antesesores)
no han educando sino medianías s111
s1gmhca1:tu11.
En cambio, el L ic. Sherwell al referirse a las Escuelas Normales a pun~
ta los sigu ientes a tinados conceptos :
''Hay quienes consideran el n ormalismo en l\1éj ico como la gran conquista pedagógica moderna, y quienes
en él m iran un estupendo fracaso.
Lo c;ierto es que en esta institución
hay serios defectos que deben corregirse. Es el más impor tante la superficialidad de la enseñanza que en
las escuelas norma les se imparte. In gresan a ellas n iños &lt;le quince a cl ieciseis años que desde luego estudian
Antropología y Psicología; y ele ésta,
desde los b~ncos del aula, infieren, siguiendo lo que dicen los textos, los
principios pedagógicos que formu la un .
profesor de París o que llegan recienteme nte importados de los Estados U nidos de América. Reciben un

al paso de la gloria que simbolizan la choza humilde abierta al aire de los
las barras y las estrellas, es necesario ti ópicos, serán las escuelas en donde
que el maestro sienta antes las mis- se ft.rma rá la patria del futuro. Pero
mas hondas emociones, es necesario que se multipliquen; que no haya un
que sienta húmedos los ojos y con- sólo niño que se exima de la obligavulso el corazó.n el paso ,del águila que ción de concurrir; que no haya un
devora la serpiente, que lleve dentro sólo pueblo en donde no tenga reserdel alma el culto oc la pampa y ele vado cada niño su lugar dentr o del
las cumbres andinas, o que sienta recinto de la escuela.
Termina con las siguientes palabras
brotar de sus labios un hurra involunque
forma n parte de nuestra convictario al ver ondear sobre el fondo
azul del cielo los colores que simbo- ción:
Estudiémonos, i:ornprenclámonos, ha
lizan la poderosa Unión Norte-americana. De cualquiera que sepa cien- gamos desde luego la labor de urgen·
cia, y p reparemos una labor cada
cia podrá obtenerse ciencia; pero el
amor no se sabe y no se ensería; d dia más perfecta por el conocimiento
propias condiciones.
amor no se sabe y no se enseña; el de nuestras
temblores ele voz, en resplandor de Aprendamos las le1,guas extranjeras
ojos, en plegarias y ritos, en corrien- para comunicarnos con los otros puetes misteriosas que Yan de un alma blos en nuestros negocios, y para dea otra alma, y esto jamás lo podrá ha- cirles frases sinceras de amistad leal;
ce!' quien no lo sienta. muy hondamen- pero conservemos nuestros propios
te, y sólo puede sentirlo así quien ideales, y no hablemos de la patria a
en los brazos de la madre, antes de nuestros hijos sino en la dulce lendesper tar a la razón, fué levantado gua en que dijimos a nuestras madres
para ver pasar entre sonantes clarines la primera palabra de amor y en que
y legiones fatigadas, aclamada y on- elevamos al cielo la primera oración
dulante, desgarrada y gloriosa, en- ele nuestras almas infantiles.
vuelta en velos ele humo y resplando* * *
Felicitamos sinceramente al L ic.
res de sol, la patria entera convertida
en un girón de seda, al que es incien- Sherwell por su inttJresante folleto, y
so el vapor de la sangre derramada s i le rebatimos algunas de . sus ideas
en los combates por defenderla, por es porque creemos que en materia edu
mantenerla íntegra, respetuosa para cativa todos deben manifestar sus opiniones para que se destruya a tiempo
todos, pero de todos respetada!
el
error o se aquilate la verdad.
Estarnos de acuerdo con el Lic.
Nos
consta que es un maestro honSherwell, aunque a decir verdad, creerado
y
que ha trabajado mucho por
mos que si mucho aprenden nuestros
la
educación
de nuestro pueblo.
¿ Podrá resolverse la cuestión por maestros al viajar por Estados Unidos, corren en cambio el peligro de
medio de la importación de maestros
perder lo principal o sea el concepto
extranjeros? ¡No, y mil veces nó !
claro ele lo que es una educación.
Una men te ilustrada y un cora,.ón
Sales Agent.
En seguida el Sr. Sherwell apunta
bien puesto se rebelan de consuno
DUERLER
BUILDIN G
observaciones
muy
serias
relativas
al
an te la monstru osa idea. Del extran224
COMMERCE
ST. ROOM 205.
magisterio
nacional.
Habla
de
la
injero se puede obtener información,
TEL.
eROCKETT
7259.
fluencia
que
la
amistad
y
la
política
pero no educación. L os norte-ameriMis relaciones con personas adineejercen
en
el
profesorado.
Llega
a
canos pueden ir, y es de desearse 4ue
radas me permite agenciar préstamos
vayan, a la América Latina a ense- decir lo siguiente, que por desgracia sobre joyas u otras garantías a tipo
de in terés de Banco. Solicito sus neñarnos su maravillosa ciencia ele apli- es rigurosamente verídico:
Traducciones de Español al
gocios.
Se
ha
dado
el
caso,
digo
esto
por
cación práctica; y los ibero-americaInglés y Yiceversa. Atiendo a reclaví2
ele
ilustración
de
cierto~
peligros
nos podemos venir a esta gran nación a instru ir en las ·más íntimas que deben evitarse. de que en las es- maciones, etc., etc.
H or as de oficina: de 9. A. M. a 7 P . M.
bellezas del idioma de Quintana, de rnel~s normales se hayan formado
núcleos
con
¡:iropósitos
ajenos
a
los·
-------------Zorrilla de San Martín o de Camoens :
puramente
docentes
y
que
hayan
ex"LA PUERTA DEL S O L"
y así pueden realizarse cambios .:on
RESTAURANT MEXICANO
otras naciones; pero la educación dd tendido sus ramificaciones a los norpueblo, la fo rmación del alma de bs malistas en ejercicio activo. La es- 719 W. Commerce St. Tel. New 750.
San Antonio, Texas.
gt neraciones que nacen es empresa cuela primaria debe quedar inmune
a
toda
influencia
que
la
aparte
ele
su
Comidas
netamente Mexicanas, P laque r equiere el ar tífice nacional, homnoble
objeto,
y
el
organismo
que
la
tillos
especiales
al gusto del consu bre penetrado de los ideales, nutrido
r·obierna
debe
estar
preparado
a
pumidor.
de los pensamientos, inspirado en los
At ención especial para familias.
amores que constituyen los la?.Os Ín- rificarla, dándole lo mejor y extirpanEsmero y prontifüd y L impieza.
timos de la nacionalidad. Para en- do ele ella cuanto la manche o perju Visite usted nuestra casa y se conseñar el amor de la bandera de los dique.
El Sr. Sherwell e., mvy demócrata vencerá ele que nuestros precios no ad
tres colores que nació en Iguala, para
miten competencia y encontrará un
hacer que se abran los ojos de ta en su concepto de la enseñanza:
No es hoy el tie::npo de ccnstruir trato exquisito.
juventud a beber los resplandores del
fu lgurante sol argentino, para hai:er palacios. La escuela blanca y limpia, M ARTINE Z Y GARCIA
MORALES HERMANOS
que la -niñez bata palmas estusiastas el cuarto con asientos y ventanas, o

pequeño barniz de ciencia, lo indispensab le para tener capital doctrinar io que impa~tir a los niños, y luego,
con el derecho que les da su diploma, pasan a enseñar y entran dentro
de la maquinaria gubernativa como
otras tantas ruedas más o menos imperfectas."
E l L ic. Sherwell no entra en detalles sobre los resultados funestos que
han tra\do a nuestro país los "conocimientos superficiales" ele los normalistas que han llenado nuestra atmósfe ra de .m entiras. Baste saber que
entre los revolucionarios han sido
maestros L uis Cabrera, Otilio Montaño, Antonio Villarreal, Alberto Ca·
rrera Torres, Herminio Pérez Abreu,
J\fanuel Chao, Cándido Navarro y
otros muchós por el estilo que conocen la r evolución francesa a través
cie pésimas novelas cte folletín . K o
se r equiere más para comprender el
desastre de la cultura superficial.
El Sr. Sherwell termina este pá.
rrafo con las siguientes palabras, que
nos parecerían más verdaderas, si no
tuvieran la excepción que señala :
Pero, fuera de la ¡.1reparación indispe nsable a los maestros rurales, no
deben existir instituciones de semicultura. porque es bien sabido lo peligrosos que son los cerebros qne la
ciencia desflora, pero no disciplina
se riamente con la larga vigilia y el
intenso meditar.
Más adelante se pregunta el Sr.
She rwell:

A NTONIO MAGNON

�Los Moros y la Guerra.
, U~A PROCLAMA ·nEL SIGLO XIII.
---- Despues hablo a l ezicl en voz vuest ros caudillos: no cedáis ni volalta. q'.1e todos oyerr.n con marnvi- váis la espalda a vuestros enemigos .
llado silencio:
pues peleáis por la causa de Dio~
. deseos:
'
.. ~ e~!cl, a t,1 cuidado con fío la ex. .~ o os lleven otros viles
así
ped1c1011 de esta santa g!1rrra. Y te n ,rnca temáis entrar en las peleas, ni
encargo del mando y ac;¡,1dillan1irnto Ps espante el cxccsiro número rle
dr nuestra gente: no la oprimas ni los contrarios. Si Dios os diere la
trates con altanería ní aspereza: mi· victoria. no a hu séis de vuestro vcn'ra que tocios so n muslimes: entien- cim ento ni cns, ngrcntéis rncstras
de que van en tn compaiíía prudrn· upa:las en los rendidos. ni en los nites Y esforzados caudil los, consúlta- fí?s. ni en las mujeres Y débiles anlos e~ las ocasiones, no presumas c_:anos: en las entradas y paso por
clemas1aclo ele tu parecer. aprovécha- tierra ele enemigos no hagáis talas
te de sus ~onscjos. Y cu ida siempre Y f1. rtales. ni estraguéis ni qu~m~is
de obrar s!n precipitación, no como de arboles. ni destruyáis sus palmas
temerario Y sin juicio. Con todos st:s casas: Y ele ellos Y (;~ sus gana~ias ele ser justo. que qulen no fwr~ dos tomad cuanto os convenga. X o
Justo y cabal, no prosperará."
clcstrnyáis ni nguna cÓsa sin necesiY a 1as tropas dijo:
dad, ocupad las ciudades Y fórtalczas.
- "Cuando encontre:s en la pelea Y destru=d aquellas qt:c puedan se
.
• r
a vuestros enemigos. haced co·1,o hur- asilo a niestros con trarios T t I
e
•
ra ª'
nos muslimes. ;,cordaos de ser dio-- con piedad a los rendidos Y humillanos descend ientes de Ismael: en
dos. Y así Dios usará con vosotros
ordenanza y disposición de las hues- í'C' ni misericordia. Oprimid a los
tes, Y en las batall as. seguid vues- ~oh;;rbios Y rebeldes, y a los que sean
tras banderas. seguid y obedeced a rérfidos a vuestras conúic'oncs. ~o

la

GRABADOS

haya falsía ni dob lez en vuestros con venios y tratos con los enemigos, y
sed siemp re con tocios fieles , lca 1es Y nobles: Y mantened constant~s
".uestras palabras y prometimien to.
;-,; o t1:rb~is !a quie tud de los mo nj es
Y solita rios. ni destruyáis sus moradas: pero tratad con rigor de muerte' a los enemigos que res istan armaclos las condiciones que les impon··
gamos _____ "
, Palabras del Califa Abu-Bccre hacia el año 620 de la 11egi ra.

El Poder Secreto.
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NOTA DE ARTE
Acaban de llegar a esta ciudad dos artistas mexicanos, que se proponen dar conciertos
de música selecta, El pianista Manuel Barajas, cuyo retrato publicamos, fue graduado en
el Conservatorio Nacional de Música y Arte Dramático de México, y en el Stern' sches
de Berlín: posee un magnífico temperamento y su gusto es exquisito. El violinista José G.
Correa--cuyo retrato publicaremos en nuestro número próximo--fue también graduado en
el Conservatorio de M éxico y se distingue igualmente por su gusto refinado.
''Revista Mexicana'' se complace en saludarlos cariñosamente y en presentarlos a sus
lectores. ÜJalá que al éxito artístico, que seguramente alcanzarán, logren adunar el éxito
pecuniario, para que puedan seguir adelante en su cultísima labor.

�UN LIBRO DE VERDAD

Joyas Literarias ·

El Lic. Querido Moheno,
con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en
la cual se pinta al pueblo Y al
país norteamericanos con exactitud pasmosa.

De la Grey Carrancista.
"Científico" y todo, yo les he teni.
do a bien, hasta cierto punto, a los
señores que encabeza don Venustiano,
el que hayan esgrimido y sigan esgrimiendo sobre nuestras humanidades
----O sobre nuestros intereses, el mazo de su odio. Al fin y al cabo, el tal
odio es muy explicable: es el odio de
los potros broncos a l freno, el odio
de los bueyes al yugo, el odio de los
estudiantes flojos a las tradicionales
"orejas de burro".
Ya digo que hasta cierto punto he
tenídoles a bien a los carrancistas los
rigores que han desplegado contra
nosotros; ha sido ese un caso de legítima defensa.
En hora buena que hayan partido en
dos ___ _ o en diez fragmentos los códigos penales; muy bien hecho el que
hayan demolido cárceles para no tener et peligro de habitarlas tarde o
temprano,; pero, díganme los señores
"libertadores", ¿ qué daño les ha hecho la poesía? ¿ Qué delito ha perpetrado en perjuicio suyo el sentido
común, para que lo traigan a mal
traer desde las columnas de los llamados periódicos del "preconstitucionalismo ?"
Opino que ninguno; pero estos diablos de "libertadores" son así. A 1guno de ellos, de los más campanudos, en un rapto de "libertiasis" aguda. se dijo: "¿por qué no más los
od iados "científicos" han de ser poetas? ¿Por qué sólamente los Urbina
los Díaz Mirón. los Tablada, han de
firmar al pie de composiciones poéticas en los periódicos? ¿La revolución
ha echado abajo los privi legios _____ "
Dijo, y empuñando una pluma con
la misma facilidad con que Rubén Darío manejaría un a,rado, estampó en
las columnas de "El Pueblo" de Veracruz estas e;atorce letras "Alma de
Libertad," y se lanzó contra la métrica y el senti'do común de esta ma la
manera:
"Voy a empuñar mi lira redentora" __ _
Nada, que en estos señores todo es
redentor, hasta las correas de los guaraches.

Por supuesto, que pedirle al mundo
"que despierte" con estos versos, es
obligarlo a que haga lo contrario, es
decir, a que se duerma. Como que
esto es peor que una dosis de adormidera.
Y don León Osorio, que es el nombre del autor de esta preciosidad, no
conseguiría con la estrofa que antecede que Júpiter le mandara sus rayos;
pero la gente sensata____ algo más
que rayos le habrá mandado ___ _
Y sigue la tempestad:

"Voy a lanzar mi grito de combate
y segando cabezas como pasto ___,,

¿ Con qué come usted pasto, don
León? Ya me lo figuraba: sus versos
denuncian sus instintos: usted debe
alimentarse con alfalfa o rastrojo.
Sigue de amor la llama:

"Voy a lanzar mi grito de combate
y segando cabezas como pasto,
voy a ponerme al frente de mis tur(bas ___ ,,

Ahora sí pensó usted una cosa razonable: póngase al frente de sus turbas y siegue cabezas____ de los ga.
nados que se "incaute", pero ____ no
haga usted versos.
Más adelante dice don León:
"He de pulverizar a los infames.
pues he pulverziado los peñascos ___ "
j
Caracoles! Esto no es un "león",
es un cartucho de dinamita que tiene
el poder de explotar la mar de veces,
ya que ha pulverizado peñascos y aún
piensa seguirlos pulverizando.

Esto me recuerda aquello de la
zarzuela de marras: "si hay quien me
pulverice, que no hay, y me pulveriza, la segui ré a usted pulverizado y
tocio"; sólo que el señor Osorio concluirá: "haré versos, puiverizaclo y todo."
Con que:

"Voy a empuñar mi lira redentora
con la pujanza heroica de mis brazos,
para gritar al mundo que despierte,
para pedirle a .Júpiter sus rayos"

"He de pulverizar a los infames,
pues he pulverizado los peñascos,
y sé buscar el medio para todo ___ ,.

Sí, señor, ya lo creo que sabe usted
buscar el "medio", y el real también,
por el método de las uñas listas, que
es magnífico .
Adelante, es decir, atrás:
"---Y sé buscar el medio para todo :

Es un prodigio de franqueza, de valor y de sinceridad.
El precio de la obra será el
de $ O. 60 cts. Para los agentes y libreros, el precio será especial. Pídanse condiciones de
venta con anterioridad.

Cuestión de sistema: antes las piedras se partían con cincel y martillo;
pero los "libertadores" han en mendado hasta eso. A no ser qu e se refiera
don León a las piedras que él y sus
compañeros "libertadores" llevan en
el cerebro, qu·e estas pied ras sí que
se pueden partir con hacha; pero es ta
ha de estar muy bien temp lada.
Y ahora, vean los lectores todas las
promesas que hace este señor León
en sus pésimos versos:

El libro está en prensa Y
r r onto aparecerá. Tan pronto
como sea l?uesto en circulación,
publicaremos el anuncio respectivo.

"Yo pedi ré a l centro de la tie rra
todo el fuego que tenga en sus arca(nos;
ya partiré los templos de los curas
que se oponen del pueblo al adelanto."

Diríjase Ud. a REV ISTA
MEXICA N A,
P. O . BOX, 637.
SAN ANTONIO, TEX A S.

Yo he de qu itar a todos los obispos
esos lujos que adornan sus palacios;
voy a romper de hierro las cadenas
que torturan al pobre presidiario;
voy a arrojar del mundo a los mo( narcas
(Aquí el Kaiser resulta un pobre dtablo)
y a llevarle en mi aliento (los m icro(bios
o el tufo de los vinos "incautados")
Voy a arrojar del mundo a los mo( narcas,
voy a enterrar a todos los lacayos __ _
(Sobre la marcha, pues, pero no olvi(des
ql}e debes empezar por Venus tiano)
y a poner dinamita en los conventos
(y a violar a las monjas, bravo, bravo;
y después de sus múltiples hazañas
don Venus lo hará a usted Divisio(nario)
Pero _____ es lo que. -0igo yo : ¿ qué
mal les habrán hecho a estos hombres
el sentido común y la gramática..: __ ?

DESIDERIO.

··.; ·~

;;I

-~

'

"~

COSAS DEL TIO--=S::..:.:AM:....:___- ~
º .

taciones políticas. "The N ew York
Times'' dijo con razón que la nota
predominan te en la sesión i1~aug.nral
había siclo la expresión de sohdandad
entre las naciones del Continente
Americano, frente al Viejo Mundo y
en el mismo sentido siguieron las
manifestaciones los días siguientes,
no sin acerbas crí ticas a la manera
de concluir la guerra de parte de las
naciones europeas Y al peligro que
corre rán las naciones de aquende d
Atlántico de parte de tas naciones q11e
resulten victoriosas en el presente

mexicanos nos parecen una sangrienta
burla después que invocando su nombre s~ nos ha arruinado, apareció una
proposición algo más que pueril, presentada por el célebre William J.
Bryan, ''ante un distinguido público,"
según decía un periódico, encaminada
a recomendar la ac.iopción de 500 palabras castellanas en el idioma inglés
y de igeal número de palabras inglesas en la lengua castellana, con lo
cual se conseguirá que se fueran acercando los dos idiomas Y que se fuera
facilitando la buena inteligencia entre los pobladores de ambas Américas. No dijo sin embargo el ilustre

conflicto; como si no fuera &lt;le esperarse que aun los vencedores queden
Sr Bryan· si será también conv~nientan extenuados que iJOr lo pronto no
te que una parte de los verb~s mglehan de pensar más que en conser\'ar
ses se conjugaran en lo sucesivo conl,1 paz de cualquier manera. En
forme a las reglas castellanas y a la
cuanto a nosotros los mexicanos, heinversa, una parte de las castellanos
·mos ten ido por cierto ,!cmasiaclo moal estilo inglés. Esto sería sin duda
tivo de maldecí:· últimamente la ex.el natural complemento del luminoso
elusiva ingerencia americana y óe ,lcproyecto del ex-Ministro de Estado
plorar la falta de influencia europea
Y ex-candidato a la !'residencia de la
que 'e hacía anti'? contrapeso.
República.
Al lado de esas manifestaciones de
En fin se dirigió el Presidente Wili;olidaridad y fraternidad, que a los

l Congreso "científico" con sus
son a
d' . d
hipocresías acostumb.r~clas, 1c1en .·º
que la verdadera poht1ca pan-ame11cana debía consistir en respetar la
soberanía de todás las naciones, gr~ndes y pequeñas Y que en lo suc~s'."º
debería estar estrictamente proh1b1do
proporcionar armas a los trastornad~res de 1 orden o rebeldes en otros pa1ses. Son estas palabras una verdadera ironía. en boca del hombre que ordenó la ocupación a viva fuer~a del
puerto ele Veracruz y que apoyo d.escaradamente a bandidos como Villa
Y Carranza contra el Gob'.erno establecido en México. Lo mas deplor~ble es que las repúblicas de Sucl-~merica se hayan prestado a serv'.r de
instrumento a la pvlítica d~
ilson;
pero según dice el rumor publico, necesitan dinero y como actualmente ~o
lo pueden conseguir en Europa, tuv1~ron que dirigirse a los Est~dos U~1dos Y el pobre 1Iéxico ha sido la victima de estas transacciones. Cuando
habla el interés, la justicia Y la fraternidad se conYierten en palabras vanas que se tas lleva el viento.

'.V

�Páqina Recreativa

RfVISTA Mf XICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:-

Soluciones de los problemas
de nuestro número 17:

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.

Jeroglífico Comprimido.

-o-

GIL6

la. CHARADA. --Primavera.
Fue resuelto por la Señorita Adela
Gutiérre~. de Río Grande City y los
Señores Demetrio Palacios, de San
Antonio, Félix Lugo, de Columbus,
N. México y Luis de Zúñiga, de Laredo.

TEL. CROCKET 3398,
San Antonio, Texas.

-&lt;&gt;PRECIOS DE SUSCRIPCION

METATESIS

Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

2a. CHARADA. --Biscochería.
1 2 3 4 5 6 En los globos

Fue resuelta por el Señor Luis de
Zúñiga, de Laredo.

Soluciones de los problemas
de nuestro número 18.

•

-o-

JEROGLIFICO COMPRIMIDO.
--Mímica. ·
Fue resuelto por C. C. Campos
jr., ' alumno del Colegio Nuevo de
Del Río, Texas.
AFERESIS DE LETRAS. --Sodio.
Fue resuelto por Manuel Ramírez,
de El Paso, Texas.
ler. ANAGRAMA. --María Estuardo.
Fue resuelto por L. Alberto C.
Campos, del Colegio Nuevo de Del
Río, Texas y por María J. Laing, de
San Antonio.
. ·
2o, ANAGRAMA.--José María Morelos.
Fue resuelto por Antonio Menchaca jr., del Colegio Nuevo de Del
Río, por Aniceto B. de Zapata, de
Seguin, Texas y por María Laing, de
esta ciudad.
3er, ANAGRAMA.--Juan de
Dios Peza.
Fue resuelto por C. C. Campos jr.
del Colegio Nuevo de Del Río, por
Aniceto B. Zapata, de Seguin y por
María J. Laing, de esta ciudad.
4o: ANAGRAMA.---Amado
Nervo.

1
1
1
1

1 6 4 5 2 3 En los libros

Charada

•

'Segunda' 'cuarta' en los viejos;
en 'tercia' 'prima' hay agua;
y con mujer 'tercia' 'dos';
si pudiera me casaba.
Es instrumento de música
el 'todo' de esta charada.

INTERPRETATIVA

Nadie remitió estas soluciones:
TRIANGULO NUMERICO.-Romero.
CUADRO SILABICO

Al-fon-so
fon-dis-ta
so- ta -na

cts.
$ 1.00
" 1.80
" 3.50

oro americano
''
"
"
"
"
"

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números a~rasados_ 20 centavos oro
americano.

-oEn el resto del mundo.
1 trimestre .. .. $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año . . . . . . . . . " 6.00 "
"

-oADVERTENCIAS:

Friocaliente
ADIVINANZAS
-o-

Si a una ciudad espafiola,
histórica por su valor,
cambias su letra primera,
obtendrás una italiana
que hizo célebre el amor,

En el campo fui nacida,
vestida de verdes ramas,
y al pueblo me trajeron
para servir a las damas;
a mi todo me regalan,
Resuelto por C. C. Campos jr.
caramelos, miel, melada,
CHARADA. --Saragatona.
mas yo todo lo reparto
Fue resuelta por las Sritas. Cristi- por que no sé comer nada.

na Guerra Canales, de Brownsville,
Texas, Berta R. Campos, del Colegio Nuevo de Del Río y Emilio Rodríguez jr., de Victoria, Texas.

mes. . . . . . 40
trimestre ....
semestre
año. . . . . . . . . .

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven origina.
les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.

-oREVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

Subacrlption ratea
Advanced payment.
In Mexico and United States.

Y o nací de padres blancos,
En mí se pintan colores,
Por mí se mueren los hombres
Y se destruyen Señores.
Todas pasan por mí
Y yo no paso por nadie,
Todas preguntan por mí
Y yo no pregunto por nadie.

1 month .. .. $
3 months ... "
6 months ... "
I ycar . . .... "
Single Copy . . "
On the train . . "
Old Copy .... ,,

0.40 American Cy.
1.00
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1.80
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3.50
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0.10
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0.15
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LA MAQUINA MULTIPLO MOTRIZ.

EL MIL POR CIENTO.
Si Ud. invierte un ''Dollar," y le produce dos, se siente Ud. muy satisfecho; pero si le produce diez, su satisfacción llega al asombro.
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FUERZA, q';e se encargará de desarrollar el resto de poder, trayendo por resultado un gasto diez veces menor.
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LUIS HURTADO, A ente General.

�</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Semanario Ilustrado
30 DE ENERO DE 1916.

VOLUMEN II: No.
PRECIO 10 CTS.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
E ntered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Año II.

San Antonio, Texas. Enero 30 de 1916.

Número 21.

La Ofrenda de Sangre
•.

--

Ciudad Juárez se ha convertido en un teocalli azteca.
Así como los sacerdotes de nuestras tribus aborígenes aplacaban la cólera de sus dioses extrayendo corazones humeantes de los pechos atormentados de las víctimas, y ofrendándoselos luego, en el más salvaje de los ritos, así también
las autoridades de Ciudad Juárez, le ofrecen sacrificios a la
"divinidad del carrancismo" para que desarrugue el entrecejo y detenga el peso de su cólera tremenda.
Hace tres semanas que veint:ún ciudadanos norte-americanos füeron ejecutados en la estación ferrocarrilera de Santa Isabel, y desde entonces, el coloso yanqui está indignado
en contra de los que fueron sus favoritos. En la prensa y
en los mítines, en la Cámara Baja y hasta en el Senado de
la Nación, han surgido voces airadas que pid(;'n reparación
por el ultraje .. Y el carrancismo pone de su parte todo lo
humanamente posible, -y lo inhumano taml'Jién- para obtenGr el perdón de la deidad protectora.
La prensa de este país acusó a la gente de Francisco
Villa del asesinat·:&gt;, y el famoso bandolero fué puesto en
seguida, fuera del dominio de la Ley. Llevaba veinte años
de asesinar mexicanos, de conculcar derechos y de violar
honras; y sin embargo, seguía bajo el amparo de las instit'uc:ones primitivas de Carranza. Después de matar ale. vosamente al súbdito inglés Benton, recibió del Primer Jefe la banda azul de General Divisionario. Sus crímenes
fueron loados y sus infam:aa merecieron la apoteosis. Erí
cambio, bastó que se sospechara que había ases:nado norteamericanos para que D. Venustiano fulminase sobre él
sus anatemas y prometiera ofrendarlo en aras de sus dioses ......
Los Estados U nidos dieron a Carranza la victoria.
Ellos le ayudaron moralmente durante más de un año; y
cuando se palpó que esa ayuda no ba ,;taba, lo auxiliaron apo
derándose del puerto de Veracruz. Es, por consiguiente,
lógico, que bon Venust:ano procure desagraviar a sus patrone-5, a costa de todo. Después del 21 de Abril de 1914,
M;éxiro es un país en donde quince millones de mexican-0s
pueden ser robados y matados impunemente; pero !ay del
que toque a 1·n norte-americano! Los Racerdotes del carra ncismo sacrificarán sin dilación al audaz que se atreva
a tanto. y )!'.:varan su cadáver, entre cánticos y palmas, hasta la línea d:'lisoria, para que Huitzilopoxtli desde la otra
orilla del Bravo, pueda deleitarse con el espectáculo de sangre .... . .. .
José Antonio Rodríguez y Manuel Baca Valles fueron
hechos prisioneros en Madera, y ejecutados inmediatamente; pero eso no bastaba .... .. Se requería además la ofren-

da, el homenaje de la sangre, la exhibición de los cadáveres.
Para que la deidad se reconciliara con sus antiguos adoradores, era menester mand:ule el obsequio macabro, como a
Salomé, la cabeza del Baut:sta. Y sin otra finalidad, que
la de satisfacer un culto, la de practicar un rito rojo, fueron
traídos los cadáveres hasta un lugar en donde pudieran ser
vistos por gente de Estados Unidos. Después de esta ceremonia espeluznante, los carrancistas quedaron satisfechos: habían hecho de su parte todo lo humanamente posible-y lo inhumano también-para reconquistar el favor
de la deidad propicia.
Sin embargo. . . . . . reflexionaron un ~1oco, y se dieron
c'. ienta de que aún se podía hacer algo más en aras del ídolo
indignado. La ofrenda del cadáver de Rodríguez era poco: se podía ofrecer, no el cadáver, sino el sacrificio mismo. Y decidieron traer dos pris:oneros vivos hasta ciudad
]t'ár~z, para ejecutarlos enfrente de la Nación ofendida. Los
hermanos Durán fueron las víctimas escogidas para esta
saturnal de sangre: protestaron inocencia; pero ¿ qué importaba? Era indispensable celebrar una liturgia digna de Moloch. Los pr:sioneros fueron fusilados en frente de una
Nación, cuyo gobierno recibió plácidamente el sacrificio.
La sangre de los veintiún americanos de Santa Isabel está
ya vengada.
A las veinticuatro horas de haberse efectuado las últimas ejecuciones, el carranc:srno se consideraba seguro, y
pedía al General Pershing, por boca de Gabriel Gavira, que
impidiera que fos soldados de Estados Unidos disparasen sus
armas sobre México. Era natural. Desrués de la ofrenda
roja, H uitzilopoxtli tenía que atender a sus adoradores.
Y ahora, considerando estos acontecimientos intrinsecamente, y desprendiéndolos en lo absoluto de la horrible humillación que infieren a nuestro pueblo y a nuestra raza, tenemos que convenir, en que fueron lógicos &lt;lentro de su horrenda barbarie. Todos lós creyentes ofrecen lo que tienen,
y el culto de un pueblo refleja siempre la psicología social.
Los gr:egos ofrendaban rosas y mirtos "en los templos magníficos de Ares" .y los aztecas llevaban corazones a las aras
de Huitzilopoxtli. Fra Angélico ponía su pincel al servicio
de Dios y de los Santos, y en cambio, el tngenuo juglar de
o.ue hablara Anatole France, le ofrecía a la Vírgen sus pif"etas y sus malabares, que era lo único que sabía hacer.
Dc-ntro de esta tendencia universal y h\imana, los carran~stas están dentro de su papel ofrendando sacrificios humanos
e-n los altares del país que les ha entregado a nuestra Patria
como botín. Al fin y al cabo, la carne mexicana es barata,
y la ofrenda deja tranquila a la Div1nidad:

�La Literatura Americana
está yéndose a los perros

~=--------,~

Ecos de la Polémica Moheno-Cerna
"Culpa es de los MAGAZINES,"
dice Henry Holt q.iien lam~nta
la explotación de nombres, y
acusa a1 Gobierno de ayudar
a aquellos de manera indebida
Por JOYCE KILMER

-..-

1
1

El violinista mexicano José G. Correa, que en unión
del pianista Manuel Barajas, ha obtenido un
éxito artístico en la Ciudad de
Nueva Orleans.

l
I'

•••

La literatura americana se está yendo a los perros. Los ~Í'agazines la
empujan ele manera rápida en su carrera descendente.
Tal fué lo que me manifestó He nry
Holt; Henry llolt quien, por muchos
a1ios. ha figurado entre los más distinguidos pnhlicistas de lihros en el
idioma inglés. Y sentados ambos con
toda soltura y comodidad en su bien
aconclici.onado despacho de la calle
Treinta y Tres, me relató la historia
del desarrollo reciente de l magazine,
refiriéndose especialmente a sn influencia corruptora. Cree que la costumbre ele hacer sensacional alarde de
los nombres de los contribuyentes, es
una de las fases más perniciosas del
periodismp americano moclerno, y
expresó el deseo de ,·oh·er a los tiempos aquell os en que todos los trabajos publicados en los magazines, apan:cían sin firma.
Sn creencia en el ,·alnr de las rnn trihuciones literarias anónimas publicadas en los maga7ines. no :;r ha~a \'ll1eram&lt;'nte rn la teoría: pues J, 1 hcch0
rn·ehas práct icas con rc,i!ltailos satisfactorios. Hace dos a~ s que rnmen7Ó a dar forma a una !rnhEcación
tri-mC'nsual, qu&lt;' sólo ha admiticiri rn
sus rnlumnas artículos sin íirma. El
éxito de dicha publicaciíin ha sido tal
rue hasta su título i-e ha Yistn 01110
no adecuado, pues lleva el &lt;le T hc Unno,...ular Review (La Revista Impop ular).
Teniendo en ¡;uenta el sistema de
anuncios que empican los ma~azines
de mayor circulación, y en que los
nombres de nuestros más distinguidos
noYelistas son anunciados con c•1tusias1110 febril, supliqué al sciíor l folt
me dijera por qué creía en la pnhlicación de artículos sin firma en los
magazines, y cuáles eran los rc.,ultados prácticos que emanaban de la aplicación de ese principio. ::\fe contesto

lo siguiente:
··y o no me decidí por el momento
en favo r &lt;le los trabajos sin firma,
tan sólo porque me dol iera el hecho
de que fue ran pomposamente anu nciados los nombres de los autores,
como es costumbre hacerlo en las
publicaciones baratas. Estudié el
asunto de ma nera razonada.
''El motivo primo rdia l que tuve fué
dar a cada artículo el Yalor que pudie ra tener The Review misma en
su conjunto. The Unpopular Review,
como puede usted ver, es una separación &lt;le las muchas fases que caracterizan a las publicaciones contemporáneas, entre cuyas fases se encuentra la explota ción de nombres de autore~
•·un nombre indica con frecuencia
que el trabajo que calza pertenece a
un individuo que cree no ser necesario producir lo mejor de que es ca-.
paz. Yo creo poder decir que, por
regla general. los colaboradores de
The Unpopular Review empican tocias s,1s energías intelectuales en la
preparaciún de sus trabajos. A la
, erclad, si alguna , ez he creído que
no lo ha n hecho así, ellos han tenido
la bondad de escuchar mis indicaciones encaminadas a excitar todas sus
aptitudes en la composición ele sus
obras.
"Para ser franco diré que otro, de
mis moti,·os tU\'O su origen en el exito que. según mis observaciones, han
tenido muchas de las novelas puhliraclas por Roberts Brothers, ele noston,
bajo el títu lo de No Name Series (Serie de Novelas anónimas). Esta circunstancia produjo una proionga&lt;la
discusión referente a quienes i:1eran
los ,·erclacleros autores. circunstancia
que contribuyó a que dicha ~erie de
novelas tuviera resonancia.
''Ese, sin embargo, 110 foé 1r.1 principal motivo. Creo poder decir 'IUe
desde un principio 11~ procurado ,·er
si era posible qur. mi idea tu.·iera
éxito, haciendo uso de med ios legítimos, y la supresión de nombres de
autores formaba parte &lt;le mi plan.
"Con respecto a la realización de
dicha idea, aunque personas muy inteligentes la han criticado por ambos
lados, creo que los indi,·iduos de ma-

yor competencia intelectual la han
aprobado. En esta opinión mía, sin
embargo, puedo estar influenciado en
gran parte por el hecho de que yo
mismo la apruebo."
- "Entonces, es su convicción de
usted que la explotación &lt;le nombres
ha estado ejerciendo influencia perniciosa en nuestra literatura", le advertí.
-"Con tocia seguridad," contestó el
señor Jl olt. •· ta explotación ele nombres de autores, el uso mismo ele
nomlhres en toda publicación period1stica. es un sistema que se ha de!a rrollado en t iempos modernos. Las
grandes publicaciones inglesas no estaban ampararlas con firma a lguna.
La explotación de nombres es una
fase del mercantilismo en liter«tura.
"Todos convienen en que nuestra
literatura se encuentra en malas condiciones. Las publi..-acion"s peric-clísticas la e,tán mandando a los perros.
Y esta degeneració,1 &lt;l1·he atribuirse
en gran parte a la cxpl,&gt;tari·in &lt;le
nombres, de lo c1J.1l rcml.:1 la i.n 1r,,ición de nn trabajo intelectual demasiado excesivo sobre autores &lt;le bien
sentada reputación
"Los autores reciben más dinero
por 1111 trabajo en forma ele entregas,
que por drrcchos ele propiedad sob re
un libro II obra completa. ,\ sí, pues
en lugar ele emplear sus mejores energ-ías en la composición ele un trabajo
&lt;lado, los autores introducen en sns
no,·elas con harta frecuencia, pasajes
de extraordinario interés, a efecto di!
que sean publicadas por entregas. J~s
ta es la razón, probablemente, P'&gt;r
qué los autores agotan el Yerdarlero
interés ele sus narraciones antes de ter
minarla..s. que es para cuando debe de- '
jarse lo mejor de l asunto Que se explota."

-."¿ Cree usted," le pregunté, ",iue
el anónimo o sea la supresión de
nombres de autores podrá remédia'r
semejante mal?"
-"Sin duda que sí," respondi,í el
señor Ho!t, sin vacilar. "Si no se' explotasen los nombres de los autores
éstos no procurarían gai;tar sus me~
jores energías con un traba.io excesivo. Apenas tenemos, nosotros los
publicistas, un nuevo autor que ha-

�Dr. David Cerna.
Lic. Querido Moheno.
ya adquiirdo celebridad, cuando ya
los magazines, que llr~.al! a enterarse de ello, comienzan a ofrecerles,
por un período más o men,:,s cor to,
cantidades extraordinarias por sus
trabajos. Los nuevos autores creen
que estos precios pueden perdurar por
tiempo indefinido; y luego la dan por
la esplendidez en sus derroches de dinero, de lo cual no pueden prescindit
aun cuando ya dejen de ser novedades senóonales y de alto precio en el
merca ntilismo literario.
"No importa cual sea la capacidad
intelectual de un autor, tan sólo puede considerá rsele como una novedad,
por una cor ta temporada. Y son pocos, muy pocos los novelistas popula res que con el tiempo sean capaces
de un desarrollo intelectual ascendente para poder evitar, en sus producciones periodísticas, el fracaso de su

efímeri reputación literaria.
"La circulación de sus libros pue.de
aumentar &lt;tonsiderablemente; pero es
indudable que su demanda por el público como autores novedosos disminu1ra en proporc1on. Tan luegti como un nuevo autor obtiene celebridad, las publicaciones periodísticas lo
persiguen como en su tocado persiguen las mu}eres las últimas~modas.
"El natural resultado de todo esto
es el agotamiento de los autores por
exceso de trabajo intelectual. Bajo
el sistema de agencias literarias, tengo conocimiento de contratos hechos
por. varios· libros no escritos toclavia,
y por los cuales se ha adelantado dinero en pago de ellos·.
"Pero," continuó el señor Holt, '·Jo
que hace más notable este pernicioso
sistema de mag:azines, es la protección que éstos reciben de parte dei

Gobierno. 41Iace como dos años &lt;;ne
The Unpopular Review publicó un
artículo en que se aclaraba el hecho
de que el cobro post~! de un crntarn
por libra, por razón de porte, era un
estímulo para el desarrollo extraordinario de las publicaciones periodísticas; a tal grado, que hoy. se imprimen en Íos Estados Unidos, anualmente, fuera de los diarios de información, más de siete' billones y medio
de ejemplares de magazines, y de
este número más de la mitad se distribuye por medio del correo. Nosotros damos a la publicidad. menor
número de libros. comparativamente,
que las otras naciones civilizarlas: pe.ro imprimimos más publicaciones periodísticas que todos los demás países·
en combinación. Publicamos el sesenta por ciento de la literatura perrodística, llamémosle así, del mundo

entero."
- "Pues qué, ¿es pequeño el número de li bros que publicamos?" le pregunté.
- "Muy pequeño en .
orc;é,11 al
número de magazines que &lt;lamo~ al
público," me contestó el señor Holt.
"A la verdad, el número es ridículamente pequeño teniendo en cuenta la
población de Estados Unidos. Según
la estadística que dí a conocer en
The U npopular Review, hace dos
años, se imprimía, en Suiza, un libro
por cada 872 individuos; en el Japón,
uno cada 1224; en Alemania, uno
por cada 2075; en Francia, uno por
cada 3800; en la Gran Bretaña, uno
por cada 3808, y en los Estados Unidos, uno por cada 7295. Y en 1911
la proporción era más baja todaví~
entre nosotros.
"En los Estados Unidos se dan :.
la pu blicidad cerca de diez mil libros
al año. Suiza que, en tamaño, no lle-

ga ni a la décima octava parte del Estado de Texas, 'publica ariualmente.
por millón de habitantes, diez veces
más libros que nosotros. Rusia, que
muchos de nosotros consideramos como un país atrasado, publica cerca de
tres veces más libros que este país,
ten iendo aquel una población tan sólo como dos terceras partes mayor .
que la nuestra.
"El número de los vendedores de
libros en pequeño disminuye rápidamente. Una generación atrás, cuando
la población de los Estados Unidos
era poco menos de la mitad de lo que
es ahora, contábam0s con tres a cuatro mil librerías, Hoy tenemos un
número menor de mil quinientos, y
éste disminuye año por año. Pero, en
cambio, existen. como ¡ cien mil estanquillos para la venta de publicaciones
periodístrcas l"
- "¿Es esta diminución en el número de librerías, y en el de libros publi-

cados, debida di rectamente al gran desarrollo de las publicaciones pe riodísticas?" le pregunté.
-"Con toda seguridad que lo es,"
me contestó el señor Holt. "El Gobierno ha favorecido deliberadamente
a los publicistas p..r1odí11ticos, y los
de li bros han sufrido por ello. El antiguo cobro postal de tres centavos
por libra de peso para los magazines'
y ele dos centavos para los periódicos
en general, fué rebajado en 1885 a. un
centavo para todos ellos. El costo del
servicio que se pre&amp;~a para dar curso
a esas publicaciones, es varias veces
mayor que el valor del porte expresado: se ha estimado en el de 6 y me
dio a 12 centavos por libra de peso.
"Muy natural era -1ue esto diera por
resultado el tremendo desarrollo del
negocio periodístico. Por un período
de ,quince años, anterior a la forma-

(Pasa a la antepenúltima pág.)

�Nuestros Intelectuales
El Lic. Francisco Elguero.
Con tu permiso, lector, me pongo
descriptivo.
Una casa de huéspedes. Una portera tratable. Unos ch icos en retozo. Un gallo. Un perro. Dos escobas. Y, enmedio de todo aquello, una
ciudadana pálida ___ _
Berrea un piano ____ _
-El Lic. D. Francisco Elguero?
- Suba usted. En el segundo piso,
cuarto número ocho. A la derecha __ _
Encontrarnos a don F rancisco entregado a sus labores. Muchos libros,
muchos papeles, una máquina de escribir. Y una tranquilidad absoluta.
Ilay un tibio cai0r de estufa, que
conforta ___ _
-Perdone usted, señor, pero ____ _
-:\ada tiene usted que decirme,
porqt,e lo sé tocio.
Usted lo que
quiere es una entrevista. No es eso?
-Efectivamente.
-Pues bien. Antes que me interrogue, y· agrádeciéndole mucho el fa-vo r que me dispensa, debo decirle que
no voy a hablar mt,s que para decir
que no puedo hacerlo. En año cuatro meses que llern en el destierro,
me he proh ibido estrictamente la política, que ni hago, ni escribo, ni hablo
nada respecto de ella, y mi mayor deseo consistiría en llegar a ol viciarla.
:'i o por eso Yi vo en eI ocio. No, señor. Trabajo en mi Enciclopedia de
I lustración y Cultura, sin descanso, y
ella, -si no me veo condenado a ganarme el pan de cada día,- será el
único objeto a que aplique las fuerzas que me. quedan y el tiempo que
me falta. Una obra de éstas puede
absorber, no digo la Yicla de un viejo como yo, sino 1:. de un joven co-·
mo usted; y aun cuando me fuera dable volver a la política y a los negocios, no lo haría para no perjudicar
mi empresa. Claro es que lo que yo
pl!erla lograr. por mucho que viva y
mucho qee trabaje, ha de ser muy poco: pero, joven amlgo, obras de esta
naturaleza, son como los edificios
bien trazados. que en lo que en ellos
haga un arquitecto, no se pierde aun&lt;111e abandone la tarea. niáe usted
La Fnciclopedia Británica apareció.
por primera vez, en tres volúmenes, a
principios del siglo XVIII, y, en edi·
ciones sucesivas. ha ido creciendo,
creciendo, hasta llegar a tener veintinueve in folio en la de 1911. Y ¿quién

me dice a mí, mísero mor tal que va
al ocaso, que si logro hacer algo út il
y recreativo, no vendrá alguien que
ensanche ese trabajo, en provecho de
la cultura mexicana? Sobre todo.
quiero terminar mis días haciendo el
único bien que está a mi alcance: es·
tudiar y escribir.
-N' o ble labor! Es decir, noble y
común. Porque en eso se ha pasa-do usted la vida. Que estudios de
derecho, que artículos de periód ico.
que composiciones literarias, que disertaciones filosóficas____ !Vaya usted a saber!
-J\' o me hable usted de filosofías.
que es en lo que mas perdí mi tiempo. Y recti.fico: no lo perdí del todo
;fo lo perdí, porque, después de quemarme las pestañas y de devanarme
los sesos, hice un libro. Un libro de
filosofía y de historia, al que titulé
de "Primera Intenció n". Y lo titulé
así. no para que se le disculparan sus
faltas. sino para que se vie ra que las
reconocía yo, y que, por reconocerlas,
admitía que mi pobre libro estaba
condenado a ser eternamente malo.
-Pero don Francisco, por D ios!
¿Es acaso la diser tación sobre el Dogma de la Inmaculada?
-Sí, señor. Y es lástima que uno
de los pocos libros que en :r.1éxico se
han publicado con tan buenos fines
como el mío, no hubiera salido airoso
de la suerte. S in embargo. cuenta la
fábula que una vez, 'dos niños. Santa
Teresa y su herm,.no Rodrigo, quisieron marchar a país de gentiles y
dar su v;da por la fe. No había moros. ni chinos a dos mil leguas de distancia, y apenas a lgunas cuantas habían caminado los rapaces, cuando
cansados. hambrientos y s in saber
qué rumbo tomar, se sentaron a la
orilla del camino, tristes y cabizbajos
Se les acercó un misionero, que reg-resaha del Asia, desesperado de vencer tanto obstáculo a la evangelización
c)e aqt:ellas inqratas reg-iones . Pre·
gt;nta a los niños a dónde van: le dicen éstos. inttenuamente, su imposible
empresa, y el misionero reflexiona-- Volvieron los niños ; su hogar, y el
~nciano emprendió. de nuevo. el camino del destierro. de la lucha y del
martirio. Los pequeñuelos no fueron
mártires; pero hicieron un apóstol, un
mártir y un santo! :Pues este es el

caso de m i libro. Con ser tan malo y
no conseguir su fin científico, puede
sembrar siquiera, en un alma recta o
pecadora, algún b.1en pc11samiento.
Porque, yo desconfío de m is fuerzas,
pero no de las de la verdad. Y por
eso escribo. Y el libro a que me vengo refiriendo tiene su base en la siguiente filosofía. Lo creo que, cuando en las sociedades se desata una
corriente de mal, en el seno de la
igles ia el bion contrario cobra nuevo
vigor y nuevo alien to; de manera que,
mientras en la humanidad, alguna cosa santa llega a corromperse al grado
de que se vea muerta, en la igles1:,
florece tan to, que llega a su completa
lozanía. Ley de las compensaciones
y de las reacciones, llamaría yo a esta
ley maraYillosa, por virtud de la cn;tl
siempre existe en la tierra, para los
mayores males, contrapeso de bien;
para los mayores errores, contrapeso
de verdad. Y así como la declaración
de la Infalibilidad Pontificia se 111zc
en su tiempo; es decir, cuando lo rr
quería una gran necesidad humana, la
declaración del Dogma de la 1nmacu
lada verificóse igualmente, por virtud
de la ley de reacciones y compensaciones. para combatir con ella la dañosa filosofía imperante, para poner
dique a la marea de sensualidad que
crecía, para contrarrestar la tendencia
diabólica del suicidio, para atenuar el
curso del divorcio, para vencer al socia lismo. Y para poner valla a esa
anarquía
antosa, la Iglesia necesitaba esfuerzo supremo, y lo hizo, acrisolando las virtude:!&gt; opuestas al mal
amenazante. y elevando a Cris to la
más solemne y universal de las plegarias, a qtiicn. en cambio del nuevo
homenaje, pedía nuevo rayo de l uz
para la fe, nuevo aliento para la caridad y nuevo soplu para la esperanza. San Agustín dice que entre las
persecuciones de la tierra y entre los
consuelos de Dios, discurre "peregrinando" la Iglesia.
.
-Luego entonces, señor, usted cree
en el Dogma de la Inmaculada _____ ?
- Si no tutviera otras consideraciones de orden teológico, me bastaría ser
cristiano y leer el Génesis para creerlo. Porque desde el establecimiento
del Cristianismo. la Iglesia admitió
que esta 1fujer privilegiada era la !IIadre de Dios, y la profetizó como ven-

cedora de la serpiente del mal; y no
podría corrsponder tal vatici.nio a una
mu j er concebida en pecado. " I psa
con teret caput tuu m," dijo Dios a Satanás, - la mujer quebrantará tu cabeza,- y tal profecía sería inexplicable ciertamente, s i :María hubiera sido víctima de la serpien te bíblica, naciendo con la mancha original. San
León decía: '·Jnmaculata virginibus
concup iscentiam ne~ciebat;" Sa n Agus
tín: "Nihil in ea concupiscentialiter
resistebat." Y la voz solemn·e de esos
padres ilustres no se perdía en la
humanidad; ésta recogía su sentido
como un tesoro, y por eso todos los
poetas del Cristian ismo ha n cantado
la Tnmaculada, desde Sedulio. h~sta
Santeuil; desde los· troveros hasta Lamartine y H~go. El siglo XIII, el
siglo cris t iano por excelencia, el que
tuvo filósofos como Santo T omás;
poetas como Dante; apóstoles como
San F rancisco; Papas, como Inocencio l ! l : g uerreros y reyes como San
Luis y Sa n Fernando; códigos como
las Siete Partidas; universidades como
Oxford y P a rís; el siglo de la mayor
eflorescencia cris tiana, el del verdadero y santo renacimiento, ese siglo fué
el de la Inmaculada, resonando en la
Sorbo na la poderosa elocuencia del
gran irlandés Scolo, que hacía bri llar
la concepción sin n,ancilla de la Madre de Dios, a la luz de aqud argumento, breve e irresis tible como el rayo: " potui t, decuit, ergo .fecit".
Bossuet, el primer orador moderno.
quizá el primero de los siglos, teólogo insigne que an iquiló cientificamente la mayor de las herejías: émulo de San Agustín por el genio: de
O rígenes por la erudición; de 'I'ertuliano por la sobriedad, y superior a
todos por la elocuencia; Bossuet, en
una de sus cartas, se lamentaba, qu izá con excesiva amargu~. de que la
Iglesia no declarase el dogma de la
Inmaculada.· Y a que seguir ! E l si·
g-lo X I X llegó, y Francia, que iba a
la cabeza del mundo, después de sufri r la tiranía del populacho y de anegarse en lágri mas y sangre, se Yió
sujeta al despotismo militar más absol uto y a rrastrada a la guerra continental más loca. Y, -oh, ley de l as
reacciones mara vill osas!- los horrores de la revolución pri mero, las angustias de las luchas después. y lo~
desengaños del desa.!He por último. la
hicieron volver los ojos a D ios, estimulada por las medidas napoleónicas,
v por el estilo admirable de Chateauhriand y el genio de Lammenais y
de De !Ir aistre. Y en aquella época
rle desazón y ele neurosis mental, vino
la filosofí'a positivis ta buscando a la
razón extraviada, asilo seguro aunque

estrecho; campo reducido, per o sin Lampe, aflig ido espectador de est a
p rincipios; maes tro que enseñase po· catástrofe, deja caer s u paraguas, cóco, pero con absoluta certidumbre. Y rrenle p or el r ostro g ruesas lágrimas
A ugusto Comte dió norma segura a y su dor de agonía. ·Entonces Kant
la razón, pero a condición de que s e se enternece y dice con tono bonacor tase las alas, de que se limitase a ch ón y m alicioso : " Es preciso que
ver a través de los sentidos; de que el viejo Lam pe t enga un Dios, sin lo
prescindiese de su origen y de su fi n, cual n o puede ser feliz el pobre hom~
buscando sólo la verdad en el haz de bre. Y como la razón práctica dice
la tierra, como la bestia el pasto. que el hombre debe ser dichoso en
Puede cum plir el positiv ismo su pro- es te mundo, a sí, pues, quiero muy de
mesa de no dejarnos errar, pero a veras que la razón práctica ga ran ti-t rueque de ignorar lo que más impor- ce la existencia de Dios". Como conta. ".!\" o hay causas, todos so n fe nó- secuencia ele este razonamiento, Kan t
menos; h echos, puros hechos y só lo dis tin gue entre la razón teó rica y la
hechos," gritaba el pedagogo de D i- razón práctica, y con ayuda de esto,
ckens. La ciencia está en gene ralizar, como cC11 una varita mágica, resucita
y su generalización es la ley. Y aquí a Dios que ha bía matado en la razó n
se detiene el sistema. Y qué, -pre- teó rica. P ud itra ser muy bien que
gunta el catecúmeno,- nunca esa Kant emprend iese esa resurrección n o
ciencia miope se remon tara a las ca u- solamente por a mis ta d con el viej o
sas,
J\'unca, contesta el Pontífice. Lampe, s ino por temor a la policía.
Observa exactament e, generaliza ló- ¿ O braría por co nvicción ? ¿ Quiso, al
gicamente lo observado, y co n téntate destruir todas las pru ebas de la ex iscon la ley que nazca de la generaliza- tencia de Dfos, mostrarnos lo triste
ció n. No ]legarás a D ios por ese ca- que era para n osottos no saber nada
mi no, pero no importa: el progreso es- de D ios? O bró en esto, más o m e·
ta precisamente en sepa'rarse de Ei. nos, como el a migo 'vVestfaliano, que
(Aquí el positivismo, que nada quiere rompió todos los faroles de la calle
enseiíar en materias religiosas, co-- G rohn en Gotinga, y nos echó en la
micnza a hacer se apóstol del ateís- obscuridad un la rgo d iscurso sobre
mo). Napoleón fue gran enemigo de la necesidad p ráctica de los faroles
los fi lósofos que le parecían peligro- que había a pedreado de una manera
sos, y según Jufroy, en 1814, la filoso- tPórica, para enseiíarnos que sin h lu1.
fía en F rancia se asfixiaba en un bien hechora no podíamos ver nada."
L ittré, sucesor de Comte en el posi"agujero sin aire." Y cua ndo a la
caída del César, pudo respi rar un po- tivismo, que murió, fel izmente, e n el
co, pidió oxígeno a Aleman ia, y Kant seno &lt;le la Iglesia, cua ndo contemle inspiró el pesado ambiente ge rmá- pla ba con tristeza el "m ás allá", no
nico, saturado de densas y pegajosas se atrevía a negar a Dios, ni a la
brumas. ITeine, al hablar de esta evo- otra vida, y decía con acento melanlució n candorosa, dice con exquisi ta cólico: "El más allá es absolutamente inaccesible al espíritu human o.
gracia:
Pero
inaccesible no quiere decir nulo
"Dios, según Kant, es un "noumen,"
y en consonancia con sus argumen- o inexistente. La razón no ve a Dios
tos, ese Ser ideal y t rascendental, que- ni a la inmortalidad, ni a la causa,
da reducido a una suposición. Es el ni al fin. Q uien los ve, entonces? L a
resultado de una "ilusión" natural. Y fe? Pero si la fe no puede ex istir sin
las palabras del Dante, "Lasciate og- la razón, como el telescopio no existe
ni speranza" las inscribimos en esa sin la vista natural. Si la razó n no
parte de la "Crítica de la Razón p u-· puede descubrir las causas primer as
ra." ¿ Creeréis, tal vez, que ya no nos y las causas fi nales, qué nos puede
queda sino volver a nuestra casa? decir la fe, que se as ienta sobre la raNo ta l : aún tenemos que ver el saí-- zón?
Spencer confiesa, y negarlo seria
nete. por q11 e tras la tragedia, viene lo
des
tru ir la razón por s u base, que
c~mico. l\Ianuel Kant ha tenido, has·
ta aquí, el acento de un filósofo in ex- tratándose del orige n de las cosas,
orable, que, tomando el cielo por una de estas tres proposiciones tiene
asalto, ha pasado a cuchillo toda · que ser :ver dad: "o el unive r so exisla guarn ición. Véis que yace n sin vi- te por sí mismo, o se ha creado a sí
m ismo, o debe su ·existen cia a un
da los guardas de co rps ontológicos
cosmológicos y psicoteológicos : la ag-ente s uperior." Y, al hacer el ani rnisma deidad, privada de demost ra- lisis de éstas t res proposicion es, dice
ción, ha sucumbido : ya no hay ni mi- que repugna a la razón que el universericordia divina, n\ bondad paternal, so sea el ente necesario; ta mpoco se
n i recompensa f utura para las actua- ha creado el mundo a s! mismo. agreles privaciones; la inmortalidad del ga. porque una potencia no puede poa lma está en agon ía ____ Y el viejo n er se a sí misma en acto, con lo que

�no hace mas que expresar, substancialmente, el principio aristotélico de
que ."todo lo que se mueve, se mueve
por otro". Y por último, también en
su concepto ''Tepugna a la razón su
tercera hipótesis," y r esulta que el
ilustre Spencer se queda sin ninguno
de los miembros de la proposición.
Pues una de las tres cosas tiene que
ser cierta, si se aciara que ninguna,
podemos agregar algún otro miembro

s~ ha hecho a sí mjsmo, ¿cómo puedo
afirmar que lo hizo el relojero? !Estoy ante lo incognoscible! Y el buen
sentido lo conduc iría a l manicomio.

Cu rsé algunos estudios preparatorios
en México y me recibí en Morelia
en 1880. Desde esa fecha, ejercí mi
profesión, hasta 1911 en que me dePe ro___ noto que me voy exten- diqué a la política, fundando el Partidiendo demasiado, y recuerde usted, do Católico de Michoacán. Fuí dique dije que iba yo a hablar, solo pa- putado al Congreso de Madero, y
ra deci r que no podía hacerlo ____ Va- después de su disolución, Director del
ya pu·es mi conclusión: Comte impu- Timbre y Catedrático de Elocuencia
so al siglo el positivismo y este n o Forense en la E. Sacional de Jurispruencont ró más valladar que la iglesia. dencia.
a la proposición : cualquier cosa, co- A la teoría de lo incognoscible, debeHe escrito el libro sobre el Dogma
mo la de que el mundo lo hizo In- ría contestar con soiemne reconoci- de que antes hablé, y que me fue preg late rra en las fá br icas de Manches- miento de lo sobrenatu ral,-re ligión miado en un concurso especial; un
ter, por ejemplo. Cojamos una cosa sin sobrenatural, vino sin uvas, dijo estudio sobre la protección de l indíge~
de las que tengamos a la vista; un Concourt;-a la doctrina de los tres na, prese ntado al Congreso Católico
reloj verbigracia, y tratemos de in- estados que supone la civilización ene- de Oaxaca; dos tomos de versos;
vestigar su origen. Tú, oh reloj !-le miga de la Cruz, Con un manifiesto muchos artículos de dereclio y de podiremos, suponiendo que perdiéramos de su fe, siempre viva y robusta; a l lítica en los periódicos; y tengo un
el tiempo en semejante investigación, · desprecio sistemático del principio y li1'ro inédito que se llama "Entre rui- no te has criado a tí mismo, por- del fin, con la decla1·ación de un dog
1 nas. R ecuerdos y meditaciones de un
que esto es imposible; no has existi'do ma que encierra los principios del em igrado." Y mi Enciclopedia, que
siempre, porque también esto es im- cristianismo. Ese es el compendio de absorbe todo mi tiempo.
posible; luego, con toda seguridad, te mi li bro. Y ese, también, el término
Y aquí tienes, lector, a un filósofo,
h izo algun o: el reloje ro. Pero Spen- de la entrevista. O qué, deseaba us- a un licenciado, a un enciclopedista,
cer, lo mismo qu lo hace con el uni- ted a lgo más?
a un poeta, y a un católico.
verso,-el más y el menos no diversiY por s i fuere poco, a un mexicano
-Sus datos biográficos, si no le
fi can,-coge la alhaja y dice: no es fuera molesto.
por los cuatro costados.
este reloj el ente necesario, tampoeo
- Nací en · Morelia en marzo del 56

Alfonso ANA YA.

n, 41 ffiexico ·

13osilica de Ouodolupe

Efrén Zimballist y Alma Gluck, dos artistas de reputación universal
retratados con su hijo que les inspira todavía más cariño que
el Arte. Zimballist tocando el violín y A lma Gluck
cantando, tienen muy pocos rivales en
el Mundo.

�Están en la salita azul. El, de frac.
. • ella, escotada. Es la víspera del
, ía ele Reyes.
Ella.-¿ Por qué calla usted tanto,
ni buen amigo?
E L-Porque pienso mucho, amiia
ncantadora.
Flla.- ,¿ En qué?
El.-F.n usted. en mí, en los Re.res qt:e \'eudrán esta noche y en la
1 entación pueril de colocar mis botas
1'11 la chimenea.
Flla.-(:::onriendo) . Será en un radiador.
El.-(A cordándose de qr.e la industria moderna les ha quitado a los
Reyes un sitio más.) Ya ve usted si
eran desatinados m;s pensamientos.
que ni sitio les encontraba para realizarlos.
Ella.-(Acorclándose también ele
que no es piadoso el burlarse de
, inguna ilusión .) Quedan los halcones--- -, y, por si fuera poco. yo
mandaré al acercarse la media noche
que abran ele par en par vidrieras y
ventanas.
1:1.-r Complacido ele qt:c lo entienc'.an.) ¿Pondrá usted su za~atito'
Ella.- Sí.
El.-(Galante.) Con una a,·ellana ____ o con una perla Jo colmarán.
Ella.-(Dejándose lievar por el encanto de todo absurdo.) Xi al'ellanas ni perlas quisiera yo que me trajeran.
EL- Entonces, ¿qué?
flla.-Un jr guete.
El.-: Una muñeca?
chas sólo con mandarlas hacer-. tan
,,,ncillo es el muiieco de cartón como este muiieco de carne y hueso a
~t·i"n ll;1111a usted su bnrna amiga.
E l.-(Otra vez gala nte.) 'l'an senci'I". sí: tan li ndo, no.
fb.-(Persisticndo en su idea.) -:(crr~r 011e rxistan , lo admito: es una
r-.. r l ri~rl. l'Pr!"\ ¡;,,ne s11 lógica. Ahora. r-r""r n1·e existen. que son de origen celestial_ ___ ,. discutir su poder,
no: eso no tiene lógica.
Fl.- (Sinti énclose ,nuy hombre, muy
viejo.) \'a hemos pasado ele la edad
en que es lírico creerlo.

Sr. Lic. Antonio C. Elizondo y Sra. Ignacia V1llarreal
de Elizondo, que contrajer on matrimonio
en la Ciudad de Laredo, T ex.

Diálogos Infantiles
Por Manuel Linares Rivas .
...

E lla.-(Sescnta años, con cédula de
cuarenta y nueve. Es una cédula renovable, como los pagarés ___ __)
El.-(Sesenta y tres años. Bisoñé
discreto y en la barba un ti nte menos discreto, que realiza su misión
juvenil por quincenas, como las estancias carcelarias de los blasfemos).
Para ella, que es tá medio ciega, él
con serva la varonil arrogancia de su
juvent ud. Para él, que está medio

•

sordo,· ella conserva Ja melodiosa voz
de ruiseñor que le fascinaba de muchacho ___ _
Fueron novios cuando Espartero, el
valiente general ; se casaron, como todos los novios temp raneros, él con
otra y el la con otro; se volvieron a
e ncontra r, viudos los dos, cuando Espartero, el de la plaza de toros, y
desde en tonces unen a diario sus afectos, sus recuerdos y sus catarros.

Es el amor tosido _____ : triste derivación del amor suspi rado ____ _
El viene todos los días a visitarla
porque no qu iere ser cruel y nega rle
tan pequeño favo r a la pobre enamorada. porque bien merece ese diminuto pre.mio un amor tan constante ____
Viven ambos en el más hermoso
de los errores de este mundo, e n el
de creer que a uno lo quieren ____ _

I

flla.-¿Por qué no?
Ll.-¡ l~so sena ,o;ver a la 1111antia !
1·,lla.-(Con Locla su almal. ¿Y por

guien espere a los Reyes !\fagos?
El.- i\inguno. Al c011t1ar.o; f.::liz
yo si los esperara tamiJién.
El:a.-~-:n su infanda c!c usted ¿no
huho una época en (JUe ya dudaba de
(¡lle liO?
que ,·inirran __ _ y en q,1e aun ponía
1,1.-Porque eso es imposibll.!.
l lla.-( i'oniéndose serial. ¿ \" por los zap,,tos al ha,cón____ ¡ p_or si
qt.é rs imposible, mi huen amigo: Si acaso!?
EL-Si .
t.stecl niega que ha;a Reyes ~lagos,
Ella.-¿ Qué traba;o nos costará hoy
tan difícil es que nos traigan una al'Cdecir que no l'ienen ____ y, por si acal1a11a como que nos traigan un reino
tan absurdo es pedirles una muñe- SO-----, aguardarlos?
El.- :'\ ingun o __ __ ; pero eso es arti ca como pedirles la felicidad o la
j1.,·cntuct _____ : pero si usted ere~ q,1e iiarse.
Ella.-Sí, Aniiiarsc, vol ver un molos hay y qt.e pueden recorrer el mundo entero desde la noche a la auro- m~nto a la candorosa ilusión de los
1ª---- -, ¡ tan fácil les será, en su po- pocos años. ____ ¿ Sabe t.sted ele algo
drr so orenatnral. traernos el juguet.! mejor para los que tienen años ele
sobra?
como traernos la felicidad !
El.-(Queriendo que eso lo quieEl.-Xo lo creo yo tan igual.
Ella.- ( Brillándole los oj o, de locas ran.) Si es gusto de usted --~Ella. -(Despojá nclose rápida · de
esperanzas.) Yo sí . En la tienda en
donde se aprovisionan los Reyes :\la- cincuenta años). ¿Queres que juguegos- y en donde las cosas quedan he- mos a Reyes ~lagos'
El.- (.\iíadicndo rápidamente otros
1'.lla.- ( lndignánclose por la incredulidad _____ y por la edad). Si "dice sesenta a1ios a los sesenta que tiene,
usted lo que piensa. por usted lo sien- para hacerse tan viejo que ya sea coto. Yo, cada día que pasa, me en- mo un niño) . Quero, quero.
Ella.-¿Les pediremos muchos jucuwtro más próxima a creerlo todo.
guetes?
El.-Lo grande. también yo.
EL-¡ l\fr.chos, muchos! (Olvidán Ella.-¡ En lo grande. cualquiera!
La cuestión es creer en lo pequeño en dose de que es un niño). Después de
lo que se puede discutir con algo de todo ___ , cuanto heMos tenido, hon orazón . ¿ Adorar a Dios, ¡ Vaya un res. amores, amistades. penas o alemérito! La fe consiste en reverenciar grías _____ , ¿ qué fueron sino juguetes
a los apóstoles rezar a los santos, so- de nuestra vida?
Ella.-( A la criada, que ha llamado
iiár con los ángeles y agr.ardar por
y
ya vino.) Tráigame los zapatito5
los Reyes Magos.
blancos.
E L-Recon ocer que existieron. qi·e
El.-(Sac:rndo su cartera). ¿'.\Je
lle, aron su ofrenda _____ , sí; pero que
,•xisten hoy , en el sentido de que ven- permite usted que en uno ponga mi
1
gan al mundo con sus camellos car- tarjeta
Ella.-Yo misma la pondré. Démela.
t::idos de juguetcS----Fl.-Y man de usted Qtte abran la
Ella.-( T'onienclo dLJlzura y miel
rn st s ralah1asl. :\lal hecho. m1 ,·catana para que no tengan obstácul,11cn am·r-o. mal hecho. Cnanclo las lo material_ __ : pero tampoco será ma,il nas ,e tornan ,·icias. por aiio, y lo qur abramos algo el alma a la ilLpor nefanda sabich:ría, no hay nac!a sión de recibirlos.
EL-Tampoco.
()re las rcjt•,·enezca tanto como el reElla.-¿ Queres?
torno a las ideas primitiYas y simpliEl.~Quero.
císimas de la niñez. F l gran medio
Ella, an iiiándose, r:e.
p;,ra creer en algo con fe consoladora
El. em·ejeciéndose. llora.
t ~ t l creer en mucho con sinceridad __
Y los dos son felices un momento.
¿(Jué daño Je hace a usted el que al-

•

�Soldados alemanes que con':!ucen a un oficial herido.

�TOPICOS DEL DIA
U n periódico de la ciud ad de 1f éxico ha tenido la h umorada de publicar un editorial con el siguiente t; tulo: ''Es
i.n peligro grave el contacto con la mugre."
No sabern os a que obedece el nuevo criterio de los periódicos metropolita nos pues es bien sabido que en las fi las libertarias se ha cons iderado la Hig iene como rea cciona ria
retrógrada. La mugre en ca mbio, con su olorcillo democrático y redentor , 1.a sido g lorificada como una d?idad que borra dis tan,:.as. con fu nde ciases y co~suma co n sus heroicos
y denonados parásitos, la ·obra g loriosa de la Revolución.
De ntro del campo de l nu evo rég,men, tocio tiene su dist intiY•&gt; gi-a;;icnlo, y se rechaza la be11Zina como a ristocrát ca y
corruptora·: y no gustan los redentor es de ve r cosas I m pias,
a no ser que sean los bo)sill os y casas agenas. Hacen bien:
pues co mo ~Uos ~on llamados "la m ~gre de la sociedad," se
consideran na turales aliados de la mugre que orla los cuellos
y los p9ños. y dej a en las solapas de los sacos la ma rca glor iosa di igu~ldad, en el mismo sitio en que an ta ño el T ira no
D íaz cometia el cri men de ostenta r conmecoraciones· extran jeras.
Resulta 1,na contradicción punibl e, que un period ista se
atre\'l a llec!arar la mugre, como pel igro, pues dicha afirmación equivale a decir que el carra ncis mo -que es mugre soc:al-es peligro para la na'ción.
XXX

E l Primer J efe ha decidido camb iar la capital de l\léxico
a Celaya, porqu e en Q"uerétaro había mucho ti fo.
An'fe todo es justo hacer nota r que mientras los R eyes
y Gobernante s acu den ·al lugar de las epidemias Y. accide ntes
populares, Don Ve nu stia no huye p,\ra buscar refugio, salud
y segu rid ad. Hace bie n en no tene r costumbres monárq uicas. St el r ey A lberto se encuen tra en la !" nea de h:.ego, al
fre nte del ejé rcito belga, el democrático Venustiano debe
ocu ltar se an te el enemigo. Si la reina Ele na de Monte negro
busca el sitio del peli gro para cuidar amorosamente a sus
súbditos. el revolucionario Ca r ranza debe fugarse del Juga r
azotado por la enfe rmedad.
Sería una in fam ia, que después de derr amar tanta sangre
pa ra consegt'ir la reivindicación de los derechos, resu ltase
ahora .el P.rimer Jefe con cos tumbres moná rquicas.
Por
Don Venustiano es la an títesis de los gobernant es . eur'o'peo¡¡ : es corre Ión para no parecerse a A lbe rto, qt:ebradizo pa ra distanciarse de Guiller mo II y tonto para que
no 1o con fu n dan con f&gt;o incaré.
'

eio

¿ Verdad que es un gobernante revolucionario ideal ?
. Sin embargo hace mal en huír del tifo, porque _significa
tan't o como huír de sí mismo. E l tifo no es s in o el producto
natural de los parásitos manumitidos que desde los cuellos y
las pres illas de los generales libertador es, van proclamando
la gloria de la Rev9lución.

Esto es gratitud inverticla. gratitud revolucionaria, gratitud carrancista.
XXX

~I is ter \Vi lson ha recibido un telegrama de esos que
tiñen el rostro de rubor.
Sin embargo, lo más probable es que siga destruyendo a
México.

escr itorzuelos de la Revolnción.
Díaz M irán, ;\ en o Urbina, Conzález M artíncz y demás
poetas mexicanos qt:e tienen nombre internacional quedarán
decapitados .y serán substituídos por los discípulos de Chelito
Dávalos.
El propósito es admirable y pone de manifiesto el afán
de los l" bertadorcs por acabar con el buen nombre de 111éxi.
en. Fiec1iv~;nentr, antes nos esmerábamos porque _lo mejor
de nuestra literatura fuese publicado en los periódicos qt:e
llevahan la noticia de nuestra c,.ltnra ~¡ Exterior. La selección era exigente y el gusto no transigía : hab ía una verdadera aristocracia intele crnal que no entraba en componendas con

XXX

Un ·periódico de la ciudad de l\Iéxico adula a Don Venustia110 ,on las siguientes palabras:
Pilote, auste ro. Yaliente, conrencido, firme sereno, vi-

el gusto rna!{t llado y corrompido de la horda litera ria.
Así se formaron ''ReYista Azu l" y "Revista l\foclerna" y
todo el Continente se enteró de que ]\[éxico era el asiento de
una c\1ltura refinada y exquisita. Los ·e scrito res honraban
a la Pat ria.

La Devolución de la Propiedad
Contrato leonino que deben firma.r los duefíos para volver a recibir lo suyo.

Hoy. ho. Se trata de honrar a la Revolución. y para eso,
el mejor cam ino es deshon rar a l\Jéxico.
Efectivamente, si se pone una pluma en las manos de
Rip--R ip o de Palavi cin i o del mismo Alomia. y luego se en v1d11 ~u~ 1,wducc1unes a la J&lt;.epúbl,ca .Argemina o a Colombia con la etiqueta de "composiciones mcxi::::111:i.s," los
compa triotas de Lugones y Sih·a pueden creer que la patria
de Sor J ran~ rnls de la Cn z se ha convertido en una tierra
de trogloditas y can íbales.
XXX

Don Venustiano ha dirigido el siguiente oficio a Palavicin i :
"Esta J efat1 ra ha ten:co a bien acordar que apro\'echando la circunstancia de ql!e los cursos escolares se inaug ura.
rán bsta el próximo 6 de Marzo, se traslade usted a le&gt;s Estados Unidos de América con el objeto de de,dicars ,"!. a los estudi os q11e le ha encomendado esta J efatJra en in strucciones
Yerbales."
E l ofic·o es encantador y muestra como trata Carranza
a sus "e nca rgados"- ----- - de Despacho, lo cual es di gno de
aplaudirse porqu e a Palavicini no se le puede t ratar de otra
manera. Pero resulta raro qre lo oblig1...e n a abandonar las
escuelas en el momento en que se prepara la apertura de los
cursos, que es ~in duda, el de mayor laboriosidad. Los m eses de ncaciones son para el descanso de los alumnos y no
de los Directores ele la enseñanza.
Decididamen te Félix F ulgencio está en desgracia. Así
se irá desgranand o la mazorca .

·•

XXX

x..xx

Se empieza a rumorar con alguna insistencia que Alvaro
O bre¡ró n se encuentra prisionero en Querétaro, a disposición
de Carranza.

Un señor que se llama Salvador Martínez Alomia. y que
por la manera de escribir y por apellidarse Martínez. parece
pari en te de Rip--R ip. lanza desde las columnas de un diario de
la ciudad de M:éxico la luminosa idea ele suprimir en los supleme~ tos literarios de los periód icos los nombres de los poetas, co)1sagrados y llenar las col umnas c·on producciones ele

E l acto, en caso de ser cierto, viene a comp robar la g ratitud qu e anima el a lma ele Don Venustiano. Don Po r fi rio
Día z lo hizo Senador, lo obligó a r~cib;r decenas ch:rante
dieciséis años. y Carrann. hoy cubre i a me moria de su antig-uo benefactor con ignomin ia. A lvaro Obregó n sa lvó a Don
Venustiano del peligro villista, y hoy se encuentra en desgracia.

dente, eximio, seguro, apóstol, profeta, elegido, augusto, taumaturgo, águila, ave mitológica, campeón, etc., etc."
Hacemos constar que todos estos piropos están conden.
sados en menos de veinte líneas de un editorial que se llama
"Las Cenizas del Fénix. " Como nota curiosa manifestamos
que también se califica a Don Venus de " rampante" lo cual
es de una aplicación exacta.
Al at: tor del artículo le sonó bien la palabrita, y se la
colgó al Primer Jefe.
Rampante.
Y así como Colón encontró a la América buscando a la
lndia así el editorialista que buscaba una alabanza se encon tr6 con un ad.ietirn monumental digno no solamente de Don
Venustiano sino de todo el carrancis,10
íRampante!

....

]fo la Ciudad de Laredo, Estado de 'l'amaulípas a los---·
días de l mes de _____ del año de--- -- mil novecientos .... . ,
presente ____ _ por ante el Jefe ele esta Oficina compareció el
~eñor ------: viene ahora el expresado señor-- ---- haciendo
urn de la franqu ic ia que el Superior Gobierno ha concedido
cu su Decreto ele tres de Septiembre próximo pasado, prorrogado con fech a \'einte de Noviembre de 1&lt;&gt; 15. a solicit;ir le
sean denteltas las prop iedades de ....... que fueron interve nidas por las fuerzas Constitrcionalistas del Gobierno del
Estado y las cuales están ubicadas en la munidpalidacl de ___ _
111 anifiesta así mismo el ex presado señor - ----- que justifica la propiedad de sus fincas con la copia certificada de
sus respectiYOs títulos c¡ue adjunta a la solicitud a e·s te efecto présentada en esta Oficina con fecha ck ayer.
Sigue diciendo el expone nte, que sin meterse a considerar los motivos que el Gobierno haya teníJ0 para decretar
la in terl'e nció n de las tantas veces referidas propiedades, suplica su devolución con fundamento en el Decreto a que ya
se ha hecho referencia.
Agrega el señor _______ qre deseando demostrar su adhesión y simpatía hacia la Causa del Pue 11lo, de una manera
expontánea, cede en favor del Gobierno del Estado tudo lo
&lt;(L1e como '~ [ABER'' pudiere resultar en el pasivo de sus
propiedades durante el tiempo que dichos bienes estuvieron
bajo la administración del Gobierno; hac•endo presente que
estima lo que en su beneficio se hizo durante la intervención
(ya herrando con fie rro de la finca las crías que eran de herrarse, ya cultivando las labores y conser vando las cercas,
o ya mejorando en lo posible las fincas urbilnas que constituyen este capital); por lo que considera de justicia la cesión
qu e ahora hace y que quiere que tenga tod~ la fuerza que
más sea de Ley.
El señor ______ Presidente del R. Ayuntamiento de esta
Ciudad y autorizado debidamente por el Superior Gobierno
del Estado, para hacer la entrega de estas fincas, en vista
de lo antes expuesto por el señor _______ manifiesta que: ____ _
fué intervenida de conformidad con el "MANI FIESTO AL
ESTADO DE TAMAULIPAS," expedido en San Fernando
por el C. General Don Luis Caballero, Gobernador y Comandante Militar del ·Estado, en Octubre de mil novecientos
trece; y que habiendo justificado debidamente el señor----- la personalidad que le caracteriza en esta solicitud, así como
.exhibido .Jos documentos que amparan la propiedad que re-

clama, en cumplimien to de lo mandado por el Superior Go~
biemo en el Decreto de tres de Septiemh, e último, prorrogado el veinte de Noviembre que corre y con las facultades
que en este sentido se le tienen conferidas, hace devolución
al expresado señ or- - --- - de la _______ no sin estimarle Ml
nombre del Jefe del Estado, la c~sión que dichas propieda.
des estuvieron intervenidas.
El señor------ a lo antes por él manifestado añadió: que
renuncia en toda forma legal al derecho de reclamaciones
por lo que de dichas fincas hubieren dispuesto ya el Ejército
y ya alguien que sirviendo a la Causa hubtere necesitado en
bene ficio de ella; pues como ha ~!icho ya desea patentizar
rn voluntad en favor del Pueblo.
Y agrega por último el repetido señor-- - --- que para
que su cesión. sea de más valor, si algunas contribuciones
tanto municipales como del Estado hubieren pendientes de
pago, éstas serán cubiertas por su sola cuenta.
Expone el señor P residen te l\fomicipal, que como el
ideal de la Revolución es beneficiar a la clase del Pueblo, pide al señ or ______ _ respete los convenios que el Gobierno
por conduc"to de sus empleados respectivos ha celebrado con
la gente trabajadora que actualmente reside en las propiedades que se devuelven y cuyos convenios son en lo relativo
a siembras, cuyas cosechas pendientes de levantarse deberán
ser respetadas como se ha dicho por el propietario.
A lo antes manifestado, el señor --- , ___ dijo : que con
todo gusto se obliga a respetar las cosechas o trabaios pendientes de terminarse que tenga esa gent, Y que no se mez:cla rá ni dispondrá de nada de lo que a esas cosechas corresponda. pues como ha dicho antes, gusta de ayudar al hombre trabajador.
Con lo que se dió por terminada esta acta, que tanto el
señor-------- como el señor Presidente M:Unicipal quieren
que tenga toda la fuerza de un contrato en toda forma de
Ley. obligándose a su cumplimiento; y la firman asociados
de los seño res-- - - ------- de este domicilio y co• capacida4
legal para testificar.
Solicitan te.

Pnsidente Municipal
Secretario.

,.
Testigo .

t

.

~.

••

T estigo.

�La Agonía de los Coyotes

11

11

--DESDE JAUJA.-Estimado amigo mío:

. J.

Srita. Josefi~a Cantú, de Monterrey, N. L. México.
Radicada actualmente en Brownsville.

1

11

Manos· Blancás •••••
l.

II.

Mianos blancas, más puras qu e el armmo
que de toda impureza huye el contacto
por conservar en su ropaje intacto
el cuidadoso, encantador aliño;

Manos blancas, más blancas que la nievP
que las cumbres ostentan con orgullo;
yo quisiera saber de qué capullo
el hechizo surgió que me conmu1.,re.

fuistéis hechas así, para un canno
desatinado, ardiente, inmenso, abstracto;
Y por sentir vuestro exquisito tacto
yo quisiera volver a ser un niño.

Me parecéis dos rosas, que una leve
brisa temprana envuelve en su murmullo;
Y es vuestro idioma como el blanco arrullo
de lo que el viento entre las frondas mueve.

Porque así, en mi cabeza, sin espanto
os posarais cual par de mariposas,
acariciándome con quieto encanto;

Habláis la lengua que a entender no alcanza
la multitud, a la hermosura ciega;
notas del himno que hasta Dios se lanza

y así podría desatar el llanto,
de miraros tan frágiles y hermosas
en un alarde de infantil quebranto.'

como un gigante coro de alabanza
sois, manos blancas, a que mi alm~ entrega
su ilusión y su anhelo y su esperanza.

RAUL BARRAGAN.

recibido esta disposición por los camNingún decreto de los lanzados has- bistas. Nada digo de los corredores
'
ta hoy por el PrimH Jefe ha causado porque no habrá sino el número que
la impresión simpática que el relativo para el buen servicio señale la Sea las casas de cambio, expedido en cretaría de Hacienda, y una vez cu·
Q'u erétaro a principios del año. Vale bierta la cifra, los demás, en pro de
la pena dedicarle íntegra esta mi "los intereses públicos," se dedicarán
décima-séptima carta.
• a vender botones con retratos del PriCito el punto de la expedición para mer Jefe para lucirlos en las solapas,
que veas cómo Don Venus aprove- o a comerciar con vidrios de aumento
cha el tiempo en la otra expedición: para ver el paso de Venus por el disen Jauja. El hombre es incansable co del sol.
Lo que más ha encantado es la mepara formular decretos, todos tendiendida
de previsión por parte de este pado a defender "los intereses públicos,"
muletilla que invariablemente cons_ta ternal Gobierno. Antafio, nos hubiéen cada una de sus altas disposiciones. ramos caído de bruces atacados de
Naturalmente no falta en el nuevo síncope, al saber que se exigía un dedecreto la declaración franca de que pósito previo de diez mil pesos palas casas de cambio son "N egociacio- ra garantizar multas; pero ahora nada
nes que especulan inmoderadamente nos sorprende, y antes bien lo :vemos
con la fluctuación de valores nacio- todó como fiel expresión de las refornales, no deteniéndose para conse- mas prometidas en el Plan de Guaguirlo ante los medios mas reproba- dalupe.
Diez mil pesos oro nacional, apenas
bles, y entre los cuales explotan preimplica
sacrificio aprontar desde Juego
ferentemente la propalación de notiesta
bagatela,
además de los cien mil
cias falsas con grave perjuicio de los
representan
cinco
mil dollars, y no
intereses públicos."
Después de este democrático sopla· pesos que como mínimum necesita camocos a los cambistas, del cual no se da casa para abrirse al público, sobre
libran los corredores "Que causan per- todo sabiéndose que el Gobierno, desjuicios similares a los que las casas pués de tomarse la molestia de vigide cambio ocasionan," también con lar fondos ajenos, no cobra comisión
daño de "los intereses públicos," vie· de caja, contra lo usado por banqueros
nen los requisitos indispensables para avarientos y tacafios.
el funcionamiento de estas oficinas.
Algunos pedantes con ribetes de
Se requiere áutorización de la Secre- ecónomos encuentran que es operataría de Hacienda; el capital no ha ción bursátil desacertada dejar inmode ser ñ1enor de ci~n mil pesos, si vilizados en la Tesorería Nacional diez
bien no. se especifica la clase de 1mi- mil pesos oro por tiempo indefinido,
neda; es preciso depositar en la Te- sin producir interés. porque empleados
sorería General de fa nación diez mil esos fondos en cualquier negoc~o al'pesos oro nacional como garantía del gún rédito se obtendría. Pero es que
pago de multas que se impondrán en no se detienen a pensar en que ese
caso de contravención al decreto, mul- tiempo no ha de ser indefinido, puestas que serán de cien a mil pesos, tam- to que disminuirá la suma con las
bién en oro nacional, y los impuestos multas, las cuales vendrán de segu~
con que esas casas sean gravadas, ro, porque viciados como están los
igualmente han de pagarse en oro na- cambistas en usar "los medios más
reprobables" no abandonarán su siscional.
tema,
y en una docena de infraccioAhí tienes a brochazo gordo I,\ sínnes- que para ellos equivaldrá a otra
tesis de la nueva disposición.
Como notarás, el oro nacional--que "decena trágica''-los diez mil pesos
aquí no se ve por ninguna parte- pasarán a poder del Gobierno de facaparece por donde quiera en el decre- to. Porque éste no ha de ~er tan cito. Ni depósitos, ni multas, ni im- catero para aplicar multas de a cien
puestos se arreglan en bilimbiques, pudiendo aplicarlas de a mil. . De ma~
sin embargo de lo cual ésta es en nera que el importe por intereses no
Jauja la; moneda de forzosa circula- es de tomarse en cuenta.
ción, y ¡ay! del que rehuse admitirla.
Tampoco se fijan estos Limantoures
Esta repulsa es de exclusivo privile- de papel mascado en que diez mil pegio del 9obierno de facto, como el de- sos oro nacional son muy tentadores,
creto lo confirma.
y corren peligro de desaparecer de
Ya imaginarás con qué júbilo se ha la noche a la mañana si en sus propias

cajas los conservan los cambistas, porque para eso hay en el mundo ladrones y ganzúas. Todo esto se salva
poniendo los diez mil en manos de
nuestros regeneradores. Así el dinero
está más seguro que un vaso sagrado,
pues ya dieron pruebas del respeto a
la propiedad. Se explicarían estas desconfianzas cuando predominaron los
abominables científicos.; pero hoy que
prevalece la inmaculada democracia
es calumnia de pensamiento dudar d~
las seguridades qm. presta la Tesorería de la nación. ¡ Bonita manera de
corresponder a la liberalidad del Go-bíerno en facili tar sus arcas para guardar dinero ajeno I
De pronto parece (}lle cien mil pesos en la inversión y diez mil pesos
oro nacional destinados a multas es
mucho dinero para un cambista; ;ero
meditando un poco se cae en la cuenta de que ahora cualquier pelagatos
que hace dos afias llevaba al aire los
juanetes y lucía fleco en los bajos traseros del pantalón, es poseedor de sumas muchísimo más crecidas. Hay,
pues, que desechar esta preocupación.
No falta quien sospeche que se tiende a suprimir de un golpe todas las
casas de cambio existentes, a fin de
que cubra el hueco exclusivamente algún favorito identificado con la causa
Y para quien no rezará lo del depósit~
de diez mil, ni las demás franquicias
del decreto; pero yo creo que esto no
es sino malignidad de reaccionarios y
traidores. Porque testimonios tenemos
de cómo es íntegro el grupo depurador
Y cuánto se ha opqesto a los monopolios. Recuérdese su proyecto de establec~r un solo Bancu emisor en Jauja,
dependiente del gobierno, garantizando su papel con las reservas metálicas
de los Bancos que autorizó la dictadura, porque estos las han robado a
las clases menesterosas y hay que cas·
tigarlos por tan criminal despojo con
la incautación legalista. Dígase si con
tales antecedentes hay derecho para
exponer juicios temerarios.
Por de pronto la medida de previsión
sobre el depósito para garantizar multas, ha despertado entusiasmo, y acabo
de saber que inspirándose en tan sabia
ensefianza gubernamental, un motorista se mandó hacer un par de muletas
por si llegan a amputarle una pierna;
un relojero ha encargado ·un ojo de
cristal por si queda tuerto, por si "le
falta" la primera y se impone el divorTu amigo y compañero.
cio.

SILVERIO.

�La Vida Literaria en Francia
¿Qué hacen los literatos franceses
durante la guerra? Una mirada rápida sobre sus obras y sus actos in teresará probablemente al lector. Sólo me
guía una intención informativa. No
hay manera de criticar en conjunto la
literatura francesa del período actual.
Es literatura patri,ótica, es decir. dogmática, para los que hemos tomado el
partido de Francia por razones de raza, de sentimiento, de cultura, de innegable afinidad espiritual. Los literatos franceses escriben todos sobre el
mismo tema, como si cumpliesen un
mismo rito, como si sacrificasen sobre
un mismo altar. Confortan a su Patria en sus dolores, mantienen el fuego de sus esperanzas, aquilatan sus
Yirtudes resurgidas y juzgan, para
censurarlos o aplaudirlos, a sus estrategas y sus gobernantes. El papel de
Francia en la guerra es, sin duda, el
más noble, el más puro de todos. Hace una guerra de defensa. Y la hace
en su Pl'Opio suelo, con todo honor y
con todo heroísmo. La batalla que hizo sacudir a Alemania sus ensueños
de dominación universal fué ganada
por las armas francesas. La batalla
del l\Iarne estableció entre los beligerantes un equilibrio que, sin duda alguna, el más hábil o el má s fuerte podía romper a su favor. pero que salvó
a Francia del desastre definitivo y
probó al mundo que el Ejército germano había encontrado un rival digno
de su fuerza en Europa: el francés.
Recorra el lector los periódicos de
Alemania y verá como el valor y el
talento de los soldádos de Francia son
reconocidos explícitamente.
Los literatos franceses no esc~iben,
pues, en el tono débi l y recel oso de
los que se consideran vencidos. Tampoco hay en sus pág inas arrogancias
frenéticas, bravuconadas hiperbólicas,
cantos triunfales que disonarían cuando la Patira sufre el martirio de la invasión. Hay serenidad en el análisis
de los acontecimientos, confianza en
el porvenir y un rigor ideológico y un
raudal de lirismo tan abundante y . armonioso, que no hay modo de dar por
quebrantado a un pueblo que por boca de s us artistas puede . todavía hablar así. En resumen: la literatu ra de
la guerj'a en Francia no es lacrimosa
ni elegíaca, como una literatura de
decadencia. Es una literatura de renovación y de sacudida del alma nacional. Y, · naturálmente, sigue siendo entonada, mesurada, "bien hecha,"
pues no se pierden en unos cuantos

meses de guerra las características de
un espíritu literario. La precisión, la
claridad, la proporción siguen dominando en las páginas de los literatos
franceses. Pero vengamos a nuestra
mirada rápida sobre las obras y los
actos de éstos; obras y actos, porque
en algunos escritores deberemos considerar conjuntamente al literato y al
soldado.

es actualmente director literario de
Le Journal, y hace en Excelsior, con
delicadeza infinita, las necrologías de
los poetas que han muerto en la batalla y de los escritores como Lemaitre,
como Hervieu, como Remy de Gourp10nt, que no han podido llegar hasta
el epílogo glorioso, sin duda, de la
Pocas frentes inmortales
tragedia.
se han inclinado para siemp re bajo
Iré muy de prisa. Anatole France el plomo alemán. No es Franciaquiso servir a su Patria con las ar- por fortuna-tierra de literatos premas igual que con la pluma. Su an- coces o impacientes. Ernest Psichacianidad no pudo consentirle este no- ri, Charles Dumas, Emile Despax, A·
ble honor, y el maestro ha debido llain Fournier y otros héroes juveniresignarse a escribir artículos-unos les, en la vida litera ria, eran todavía
pocos-donde su prosa transparente adolesc;entes. De Charles Pegony,
y con frialdades de cristal sabe cal- propagandista apasionado y arbitradearse como una gema incandescente. rio, puede cantarse· su hermosa muer1\1 irbeau calla. (Todo un artículo re- _te sin pretender que sus laureles lite·
clama el silencio de l\Iirbeau.) P ie- rarios sean tan frondosos como los de
rre Loti. el suave, el su ti!, el plañide- su heroísmo.
Le sens de la mort, de Paul Bourro Loti, ha vuelto a vestir uniforme
get,
y La Veillée des armes, de l\,f¡:¡.rde mi litar. Presta servicios en el
celle
Tinayre, son las dos novelas a·
campo atrincherado de París y escricerca
de la guer ra que más se destabe en La llustración las páginas descan;
pero
ninguna de ambas tiene e1
criptivas más bellas que hayan podireposo,
la
hondura analítica ni la firdo inspirar los sacrificios de Reims,
meza
de
construcción
que la novela~
de Arras, de Soissons----- l\Taurice
Barrés y René Bazín alternan en las arte difícil, arte ele tiempos de pazcolumnas de L'Echo de París. (Ya he exige de modo inapelable.
Cíianto se pub lica es, fragmentario.
hablado particularmente del ilustre
Barrés.) J. II. Rosny, ainé, talento De cien libros que se hojean en las
tan vigoroso como fecundo, publ ica galerías del Odeón. 95 son recopilacuentos y no velas cortas en Le Jour- ciones de artículos de comentarios, de
nal y La Revue de París.
l\f arce! páginas descriptivas. Todas las revis
Prevos t, el gran nove lista mundano, tas y todos los periódicos ¡nuestrai.
es capitán de Artillería. y se ocupa que la producción literaria ha sabido
en los ferrocarriles estratégicos. An- 'moldeÚse a las necesidades del mo
tiguo alumno de la Escuela Politécni- mento. T ocios los literatos hacen et
ca, ha podido asumir un cargo mil i- trabajo cor~o, el único que el cora·tar indiscutibfemen te útil. Escribe en zón, que a tan duras pruebas resiste,
La Revue de París, que dirige. Allí les consiente y el único que acoge el
he tenido el gusto de encontrarle, jo- público c0n agradecimiento.
He olvidado muchos nombres. Creí
vial y optimista con su uniforme de
artillero, que suele lucir algunos jue- _qu e era posible dar en un solo artícuves, "bajo la cúpula" de la Academia. .Jo una impresión de conjunto de h.
IIr hablado hace pocos días de Don- _vida li teraria en París, en los días donay, de Lavedan, de Bataille, de casi _lorosos que estamos viviendo. ¿ Me
todos los dramaturgos convertidos permitirá el lector que, de tarde en
en articulistas. Y me olvidé enton- ·tarde, vuelva a hablarle de litera tura ?
ces de algunos literatos que cultivan Las guerras tienen principio y fin.
la novela ·y el teatro: de Richepin y son varias y caprichosas como las va
dr Abe! Hermant. por ejempio. Am- niclades y las ambiciones de la huma·
bos escriben en los periódicos pród i- nidad. E l arte no se detiene nunca:
gamen te. J. H. Rosny, jeune, y Paul encierra lo mejor y lo más inocente
l\fargueritte colaboran con asiduidad de nuestras almas: el ideal. Hablaen La Petite _Gironde, el e Burdeos. rem os de li teratura, de pintura y de
Paul Fori, el príncipe de los poetas. mus1ca alguna vez____ Hablaremos
fia fundado una hoja bisemanal t itula- de ideal.
da: Les Poemes de France, donde no
Alberto INSUA.
hay más resonancias que las de su lira. Henri de Regnier, tan ponderado,

Un Reformador Universal
- - EL EVANGELIO. DE CELAY A - Celaya había producido cajetas, pero no Evangelios; "tocaba en suertev
a las barbas de D. Venustiano florecer en buenas nuevas e insignes disparates en aquella tierra amable que no
había ofendido a Dios sino por ser
la víctima inocente de una derrota
villista.
Después de dieciocho meses de Presidente ele la legua el Primer Jefe, con
el un ojo, o anteojo, en los encantos
femeninos y el otro en la democrática, pero manumisa ~oncurrencia que lo
acompañaba en un banquete,-a diferencia de los tiranos que se sientan en
mesas frugales,-se inspiró en el nombre de la fábrica que los festejaba,
"La Internacional" y se sintió apóstol,
en medio de las naciones, como San
Juan en Patmos; vio en los rostros
de sus compañeros de mesa los rasgos del Kaiser, de los Czares de Rusia
de Serbia, ele Montenegro; de los Reyes de Inglaterra, de Italia de Albania,
de Bélgica; de los Príncipes, de los
Generales, de los Tronos, de las Dominaciones y pronunció un brindis.
(perdóneselo el vinv) dirigido a los
cielos, a la tierra y al mar: al llniverso l\Iundo en general y a sus amigos
en particular, del que ofrecemos algunas muestras a nuestros lectores para su edificación y su refocilamiento.
"Esta revolución,-dice D. Venus,no tendrá sólo la significación que
tiene para nosotros, por el restablecimiento del orden constitucional Y
de la paz, como otras veces lo he
expresado-----, saldrá de nuestros Jí.
mites teritoriales, porque son nuestras
ideas los ·princ~pios ele justicia, de
humanidad y de civilización que deben
triunfar. Aun cuando no sea nuestra
Patria la más adelantada, lo será en
las ideas, que muy pronto han empezado a germinar ya en toda la América Latina y que irán extendiéndose
poco a poco en todo el Universo"
(Aplausos nutricios).
• ,,
¡ Restablecimiento del or~ \-»n.w'
tucional ! !paz, justicia, hu'fruMt.1:Tad
civilización! y esto en Celaya, por boca ele D. Venus, y en lengua bárbara!
La risa se desborda cuando D. Venus asegura que si no es nuestra Patria la más adelantada, lo será en
las ideas; porque nuestra patria era
otra cosa; podía ofrecer al mundo
nombres gloriosos y sabios ilustres, y
si la ha inundado el huarache y en
vez de un Porfirio Díaz la rige un

Modelo de Peinado
Carranza. y en donde gobernaba el talento de Lerdo de Tejada hoy rebuz.
na un manumiso de setenta años con
tonsura del dictador y si en un' rapto
de vanidad semejante a la del escolapio a quien d~claran genio doméstico,
se cree un director de pueblos y un
profeta universal, es digno de· una caricatura de 'l'anagra este buen
anciano que decreta la generación espontánea de las ideas y cree que ·son
los más atrasados de un puebl&amp; los
que pueden guiar a los demás pueblos
de la tierra, los más salvajes a los más
civilizados, los héroes de la incautación a los países de trabajtf y de industria, y ·los ahijados de Funston a
los defensores de París y a los guerreros de Alemania.
Como D. Venus se sentía sobre un
zócalo entre sus abnegados libertado-

res de la propiedad ajena, de las yuntas, yugos y demás implementos ele
labranza, como aun no vuelve de su
asombro al verse dueño de gran parte ele un país como l\liéxico, empieza
a chochear, a s9ñar que crece, que crece, que crece: D. Benito Juárez fue
declarado Benemérito de las Américas; pero el pobre de Venustiano no
espera a que lo declaren, "se declara''
el mentor de la América y dice, que
sus "ideas" poco a poco irán extendiéndose por todo el Universo! j Benemérito Universal! D. Venus ha
perdido el juicio que le había dado la
dictadura. Está grave. Se decía que
había sido hecho prisionero: má5 le
valiera estar dormido o preso, que al
fin eso tendría solución; pero Benemérito del Universo! Eso ya es incurable!

�Así paga el diablo a quien le sirve.
La anarquía desatada .por la in eptitud
cuoica del Senador porfiriano fue reconocida como '" libertad" por 11r. \Vilson, el teorizante del desbarajuste en
el exterior y de la fuerza en casa. La
I arbarie de esto¡¡ caníbales fue recono
cida como poder por los represe11tantes de la refinada Argen tina, de Chile
del cultísimo Brasil, y hoy D. \f,,.
nustiano dómi ne de kakhi y de poiainas, infestado de maestro escuela por
sus enciclopedista~ del "traiba" y de l
"yáyamos,'' se deciara rnacstr~ de l
A. R. C., como se ha baut izado maestro de \Vilson en brind is ante rior
(siempre en brindis) y en verd ad que
s i su figura es grotesca y prod,1ce el
efecto de un leguleyo de pueblo, a lzado, qt;e recibe en su casa a !(~ntes
de f rae, merecen sus protectores ei
chubasco, porque es la mejor ,:on testación a sus "cartas de reconocimiento."
Sigue D. Venus: "nosotros iremos
IJevando a la práct",.:a todo lo hpmanamente posible no sólo para el bienestar de nosotros, sino de todos los
hombres de las demás naciones ____ _
( para sus amigos, qué mejor servicio
que llel'arse a D. \'cnus a reformarlos) _____ no para combatir con las
demás razas que pueblan la tierrn, ( no
solamente &lt;:on una &lt;&gt; con dos, o con
tres o con todas las que lucha Alemania, no: contra todas las demás qi:e
pueblan la tierra: "la tierra.'' entirndanlo bien los habitantes del Asia, ciel
i\frica, deiEnropa y de Oceania) sino
porque nuestros hermanos nos secundarán y serán los colaboradores nncstros en el bien universal! (Apla11s0s
estruendosos de los libertadores del
Universo).
Enseguida, recuerda tiernamente al
sexo débil al que tanto ha amado, y
ex dama: "no solamente el sexo masculii10, sino como en otras poblaciones, en que la mujer ha comprendido
la trascendencia de m:estra causa. vie-

nen-(aquí vuelve a romper los yug-os Y cadenas ominosos de la gramáti ca, como enemiga de la libertad de
palabra), vienen hacia nosotros y
ofreciendti al General Obregón un tributo de admiración, en nombre del
pueb lo de Celaya, acaba (duro con la
ir t;his. q1·e es ,osa de las dictaduras)
de colocarle u na bon rosa condecoración." (Aplausos nutridos, "exdamariones de vivas"-no de muertas,-¡ el
delirio!)

al sentido comú·n, si no fuera· porque
nos da rubor imprimirla; po rque al
fi n y al cabo es el Primer Jefe, ; lo·
que ll evamos r eproducido son locuras;
pero eso: eso es para arru inar el crédito de un país. Y para muestra de
la "ideación" del Primer Jete en ese
brindis, {qué mal vi no tiene D. Venus), no podemos privar a los no-ma1111miticlos, del final, que es el que
enuncia el nuevo Evangelio de este
nuevo Ven us:
Sgne D. Venus en el fuego de, su
"Por esto es que las guerras deben
inspiración: "Vamos a trabajar, no r rohibirse a los fuertes, ( ! !) oor q"uc
por la paz nuestra, si no por la paz no tienen derecho para sacrificar a
uni,,ersal! (pobrecito Méxioo, y ser sus nacionales n·i para sacrificar a l0s
condenado al martirio por este - discí- débiles, quienes van a llevar la guerra
pulo ele 1'T r. Ford, dejarlo así y •Jerli- y el exterminio".
No hemos quitado ni puesto letra.
c-arse a la paz un iversal !) "Basta va
"Nosotros, los latino-ame ri ca nos
de luchas! Basta ya de sangre!" (V ~nlos que no tenemos cañones ni acora~
g-a Yino. y au tomóvil).
Sigue una peroración so,b re la ~nc- 7ados. tendremos que implantar. el
rra que publicaríamos en 1\uestra Pa- principio que debe existir en el Unigina Recreativa, con premios para verso para estab lecer la paz." (Párn
quien lograra traducirla al espaíiol y Y Óyeme, oh SoL ___)
Enseguida, parece que D. Venus tuvo un momento breve de lucidez, para recaer en lo contrario: "esa paz
que no ex istirá mientras haya diferen cia entre las naciones,----- mientras
que
las leyes que las rigen no fea n
Si es usted delgado de Cara. Brazos, Cuello, etc., use la maravillolas
mismas
( !) y, sobre todo, míen·
sa Crema de K. &amp;' W. DEVELOPING CREAM. Usando nuestra
tras
no
reine
la justicia sobre la tieya afamada Crema.---GARANTIZAMOS QUE DESARROLLA
rra. (Ay! ay ! ay! y que no exista de
CUALQUIER PARTE RAOUITICA DEL CUERPO, de una maveras, para que no hubiera Venns de
nera asombroi¡a, por más delg\da que ésta se encuentre. PRUEBELA
USELA Y SE CONVENCERA.
.
'
primer os jefes).
Con las lágrimas que arranca a la
ancianidad la presencia de las damas
Frascos de ~ l. 00_y $ l. 50 libres de más gastos. Dirija .sus 6rdenes a:
en la crisis de los brindis, prosigue:
"Hasta ahora, ha sido la fuerza de
las naciones la que ha dominado al
Box 101.
STA. A.
SAN ANTONIO, TEX.
mu'lldo. S i nosotros no logramos todo
lo que deseamos, habremos contribuí-

1ESCUCHE; MIRE, .LEA USTEDf
- - - - ¡¡ESTO LE INTERESA!! - - - -

MANDE USTED POR ELLA HOY MISMO.

---K.

~

W. MFG. CO.---

do a que se empiece ahora a luchar ha entregado la herencia sagrada a sus licidad, para la República.
por el bienestar general y que cesen pastores: a Fabela el amado, a CaY parásitos a su lado y sobre la Nalas luchas entre las grandes naciones brera, el publicano, a Urueta, el cri- ción el 'riTo !
y que pongamos fin a ese sinnúmero sóstomo; al Dr. Atl, pintor como San
Mas, la justicia existe: esta herende desgracias que asuelan a la huma- Lucas, deja la redacción de este Evan- cia de D. Venus, es el padrón de burnidad."
gelio.
la de sus intelectualoides, y su EvanPobre D. Venus: después de todo
De las pláticas de Sócrates nos que- gelio chocarrero es la mejor vengan· hay aquí filantropía y a mor al pró.ii- dan, para maravilla, los Diálogos de za que podía haber ejercido el penmo, y hasta justicia; lástima que no Platón y las Memor ables de J enofon- samiento del mundo en contra de la
comprenda él mismo el alcance de te; de Pericles, la oración que per- barbarie que acaba con nuestra hermosus palabras, que el cosmopolitismo le petuó Tucídides; de Isócrates, los Dis- sa tierra. La.s palabras de D. Venus
cier re los ojos y no cumpla con el cursos; de César los Comentarios; de pintan el cuadro más perfecto, digno
del Greco: " El Evangelio de Celaya"
adagio de que "el buen juez por su Alejandro, toda Alejandría!
que
rivaliraría con "El Pasmo de Sicasa empieza," porque nos haría un
i Q'ue nos quedará, oh dioses in:
cillia"
de Rafael y con "La Rendición
servicio y se conden.i.rla al suicidio.
mortales, de este brindis de D. Vede Breda de Velásquez: D. Venus,
Pero en vista de esta actitud, el nus?
de Benemérito del Universo y Profeta
Kaiser ha convocado a su Consejo.
De la sangre de su tocaya, la no
Cósmico; a sus pies, sus intelectuales,
Poincaré llamó a J offre a París: el
manumisa Afrodita, (reaccionaria, de
escribiendo sus palabras, como en el
Rey Jorge al General French. L os
la ti ranía olímpica,)-nació la rosa
J nfierno los malos poetas sus versos :
di,p lomáticos del A. B. C. aguardan las
De este nuevo Prvfeta, cuya misión
eternamente. El rostro barbón de V enuevas declaraciones de D. Venus paes pacificar y organizar el mundo,
nus aureolado por tres letras cabalísra dirigirle nuevas muestras de ad·
prohibiendo la fuerzd, dominando con
ticas y en lo alto, Mr. Wilson.
miración, y el Asia y el Africa decilos débiles, matando con el amor a
SICVERIO CHICO.
den ayudar a Europa s i llegan las
los hombres y despojando para mulavanzadas Carrancistas pacificadoras,
tiplicar los bienes, qué habrá de naEMPIRE.
y han suscrito toda la sal de Siberia
cer? ¿Qué nos reserva este nuevo Vey toda el betún del Africa para puriRestaurat Realmente Mexicano
nus, ya manumitido?
ficar la atmósfera y el suelo.
El mas concurrido por la
!Horror! que de los hilos cenicienY D. Venus, -ante quien muda ~e
Colonia Mexicana.
postró la tierra,- termina: "Espero tos de su barba profética y florecida Contraesquina del Hotel Gunter.
que muy pronto estas ideas que · ape- en apotegmas, ha nacido ya una cosa:
223 St. Mary Street.
nas esbozadas manifiesto aquí, se ex- el nó menos manu1,1lso parásito que
San Antonio, Texas.
tenderán más y dejo a los intelectua- ha dejado a su paso, como don de fe- ·-~~~~~~~~~~~~~~·
les, que sabrán interpretarlas, el trabajo que no me corresponde a mí" ....
Et lux facta fuit.
i Así hablaba Zaratustra !-Falta ahora la labor de los comentaristas. El,

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�La Literatura Americana... ,.
-- Conclusión. -ción de la estadística de referencia,
nuevas publicaciones periodísticas habían comenzado a aparecer en los
Estados Unidos, a razón de más de
diez por día, diar iamente, s in excluir
los domingos y los días de fies ta. Se
dieron a la pub licidad en este país,
cada a ño, de media a tres cuartas partes de veces más ejemplares de periódicos i que los que se hayan pi:.esto en circu lación de :as primeras ediciones de todos los libros que se hayan impreso en el mundo entero!
.. En 1904, según el Census Bulletin
(Boletín del Censo,) No. 57, se gastaron en los Estados Unidos __ _____
280,000 000 pesos en pe ri ódicos, y en
libros de texto para uso de las escuelas y co legios, tan sólo 12,000.000 pesos. Esto es, por cada dolar que se
gastó en literatu r:.. instructi va, se
emp learon 23 pesos en periódicos.
"He estado hab lando de los malos
efectos que ha proó.,cid·o el periodismo en nuestra literatura. Pero hay
i:.n lado económico de la cuestión, que
debe mencionarse. Por el año fisca:
que finalizó el JO de Junio de 1913
los gastos del Departam ento de Correo fuero n mayores de $260,000,000.
E l material periodístico, clasificado
de segunda clase, a que se dió curso.
se componía de casi las dos te rceras
partes del tonelaje e importó más de
una tercera parte de la cantidad total ;
pero el impuesto p"gado por los publicistas respectivos ascendió a poco
menos de $10,000,000 contra i:.n costo
de $86,000,000.
"El material de correspondencia.
que en peso era una quinta parte de l
de las pub licaciones periodísticas, tuvo
qt:e proporcionar $175 000,000 de impuestos· para cubrir 1111 se r vicio que
cos taba al Gobierno me nos que ___ __
$100,000,000. Es decir. el porte de
correspondencia pagó diez y ocho veces más iJT\])uestos que los artículos
clasificados de segunda clase, o sean
las publicaciones periodísticas, y pesaba una quinta parte menos.
"El artícu lo de primera clase cuesta, cuando menos, cerca de cuatro veces más por libra, que el de segunda
clase, y paga ochenta y cuatro veces
más. Cuando un 111dividuo de los
. cuarenta o cin cuenta millones que
usan el correo de primera clase, pone
en una carta un timbre de dos centavos, un centavo es para pagar el
servicio que se presta para llevarla a
su destino, y la mayor parte del otro
centavo se usa para ciar servicio de
"privilegio especial" a raz.ó n de ¡ un
octavo del costo verdadero en favor

de poco menos que 30,000 publicistas
periodísticos I

"l\l'e su-p ongo," continuó el señor
IIolt, ., que la ley sobre portes po r
libra de peso, fué tormulada con un
obje_to ed ucat ivo. Pero ya usted ve
que el resu ltado es el de que el Gobierno distr ibuye The Police Gazette
(La Gaceta de Policia), a razón de
un centavo por libra, y cobra ¡ocho
veces más en la distribució n de un libro de texto escolar o de una .bi blia!
''No puede esper arse que la lite ratura viva bajo estas cond iciones. E l
.i,umero de libros publicados segui rá
disminuyendo año por año, y el de
los magazi nes sensacionales continuará aumentando; se !&gt;egutrá n explotando los nombres de autores, y éstos
co ntinuarán sr.friendo agotamiento
po r exceso de traba10 intelectual, preparando sus obras por entregas con
act1v.dad febril, en vez de ocupa rse
en la preparación de contribucione,;
a la buena literatu ra. L os trabajos
periodísticos continuarán arrojando las
bellas letras a los perros siempre que
el Gobierno siga en su tarea de prestar apoyo a los publicistas respectivos,
e in troduciendo el desaliento en los
publi cistas de libros."
Finalmente supliqué al señor Holt
me dij era cuá l era su opinión, basaaa
e n su experiencia .;orno publicis ta,
con respecto al probable efecto de la
guerra sobre la lite r ~tura.
·· ,~ es pecto de las novelas me contestó; " teniendo en cuenta que se
necesita un año cuando menos para
escri bir una de ellas qi:.e pueda clasificarse como buena; que probablemente al principiar la g11erra todos los nove listas tenían algund obra comenzada
(faltándoles, cligamos, para conclufrla,
se[s meses); y, por otra parte, la ci rcunsta ncia de que la guerra no Jleva
diez y ocho meses todavía, todo esto
parece ser una demostra~ión práctica
de que, con referencia al efecto que la
guerra pueda tener en la producción
de novelas. i nadie sabe nada sobre el
particular!"
(Tomado de The New York Times
Magazine, de En ero 9 de 191 6) .
Por la trad~cc:ón DAVID CERNA.
NOT A del Traductor.-En vista de
las anteriores declaraciones que, por
en cargo especial del ilustrado director
de este semanario, he procurado tra·
ducir con toda fidelidad. me voy a
permitir. contando ..on la iud1,1fgencia
del señor Lic. D. Nemesio García Naranjo, y la de los bondadosos lectores
de REVISTA l\IEX I CANA, hacer
unas cuantas observaciones.
No creo, since r amente, que. el señor

Holt esté en lo justo al a sentar que la
literatura americana está siendo arrojada a los perros, a consecuencia del
notable desarrollo de las publicaciones per iodísticas.
El señor Holt considera ef asunto
prin cipalmente desde el pun to de vista económ ico; pe ro no hace, ni superficialmente siquie ra, un anális is
crítico-literario. No puede hace rl o.
El señor Holt no es conoci do en el
mundo de las letras como auto r, n i
menos como historiador o cr ítico literario. Es un dis tinguido publicista
de muy buenos libros sobre literatura;
nada más: Por tau to, su a utoridad
en mate rias puramente litera rias es
poco menos que nula, y sus asertos
(porque n o puede emiti r un juicio razonado sobre el particular) no deben
tomarse e n se ria consideración.
De entr e el considerable grupo de
historiadores y crí ticos literarios de
r enombr e, que han estudiado detenidamente, concienzudamente, la histor ia del desarroJló y el carácter de las
be llas le tras norte-americanas, desde
sus principios hasta la época presentJ,
uno de ellos s son pocos comipa rativamente los que como él piensan) se
ha atrevido a censura r el espíritu de
las producciones literarias en general,
de este país: John l\facy.
Pero contra la opinión de l\facy se
encuentran las muy respetables y autorizadas de M oses Cole Tyl er, Charles P. Richa rdson. \Villiam Joseph
Long, Barre! Wendel, Brander Matthews, Edmundo Cla rence Stedman
T . W. Higginson, Walter Cochrane
Ilronson, W. Pe'terfield Trench, 'Louise
l\J anly, Edwin l\1ims, Bruce R. Payne
y ,·arios otros.
Nada nuevo nos ha dicho el señor

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El Lic. Querido M oheno,
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la cual se pinta al pueblo y al
país norteamericanos con exactitud pasmosa.
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El precio de la obra será el
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El libro está en prensa y
pronto aparecerá. Tan pronto
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pubµcaremos el anuncio respectivo.
Diríjase Ud. a REVISTA
MEXICANA,

COSAS DEL TIO SAM
Holt con respecto al desarrollo de la
literatura mercenaria, materia que, dicho sea de paso, no es exclusiva de
este país, y de la cual ya se han ocupado otros escritores.
Ya tuve ocasión de referirme al
mismo asunto, en mi contetsación al
señor Lic. Gómez Robelo, en la cual,
entre otras cosas, expuse lo siguiente:
"En efecto, mucho de lo que_ en
prosa y verso se ha publicado recientemente y sigue publicándose en ciertos libros y magazines revela tan sólo una perversión mercenaria del arte
literario. Esas obras no constituyen
literatura p,or cierto; en ellas no se
encuentra un pensamiento digno, y
menos existe imagtnación artística.
Son producciones elaboradas por tal
o cual precio, con el único objeto de
explotar al público Ignorante o necio,
en provecho pecun\ario tan sólo de
autor y publicista. (Esto lo corrobora el señor Holt en sus declaraciones).
"Los autores de paga que hoy abun-

P. O. BOX, 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.
- -o -

por ejemplo), que a las obras ele esa
ralea de traficantes literatos se re·
duce la literatura americana contemporánea, porque tal creencia equivale
a un desconocimiento completo de la
materia;____ _ equivale a seguir las
huellas de quienes, por ignorancia,
odio de raza; o sencillamente mala fé,
se fij an tan sólo en los defectos del
adve~sario ¡ para confundirlo y despreciarlo!"
Nada tengo que agregar por ahora advirtiendo ,sin ~mbargo, que me
propongo referirme, en un próximo
artículo, a los prosistas americanos
"---- Ya se comprende, pues, que modernos para dC'111ostrar, como he
las malsanas o insípidas producciones procurado hacerlo al mencionar los
de esta turba de escritores sin con- poetas y examinar algunos de sus
ciencia, tienden naturalmente a des- más notables trabajos, que, a pesar
truir todo sentimiento noble, a per- del desarrollo del mercantilismo litevertir todo excelso movimiento de in- rario actual, y de stt corruptora tendencia, no ha decaído la producción de
telectualidad.
buena literatura en este país.
"Con todo, no crean los señores
DAVID CERNA.
Gómez Robelo y Moheno, y otros
que opinan como ellos (el señor Holt, San Antonio, Tex. Enero 22 de 1916.

dan, es verdad, trabajan febrilmente
como el comerciante sórdido, para acu
mular el vil metal, y no para robustecer el arte literario, ensanchar la · filosofía, o profundizar la ciencia; y
mucho menos para bien del género
humano. Todo lo sacrifican ante el
altar de su magestad el Dinero. Para ell os el éxito material se sobrepone
a todo principio sano, a la promulgación de la verdad, a la buena literatura; a la literatura que recrea y eleva el
espíritu, a la literatura que enseña, a
la literatura que ennoblece el alma y
la depura.

�I Página Recreativa I RfVISTA MfXl~ANA
SEMANARIO ILUSTRADO
..__:x : -

Soluciones de los problemas
de nuestro número 19.
CHARADA RAPIDA.---Filosofía.
Fue resuelta por la Sra. María del
R. H . de Garza, de Hidalgo, Texas.
ato
CUADRADODELETRAS mar
aza
~ora r

CHARADA.
En montaf'ía alpina vive
prima y tercera, rumiante
que en segnnda y sexta a veces
busca su refugio y pace. ·
Dos y tres en geometría
encuentran los estudiantes,
sexta y tercera es de música
elemento indispensable.
Si a una, tres, cuatro y cinco
una por una agregares
la sexta, ya formarás
de cuatro verbos cabales
presente de indicativo
y para que el todo alcances
piensa que es una inyección
de cafeína, que el yanqui,
para hacernos más felices
ha propinado a un cadáver.

Fue resuelto por la Sra. María del
R. H . de Garza y por la Srita. Esperanza Casso, de Laredo, Texas.
ler. ANAGRAMA.---Miguel
Hidalgo y Costilla.
·
Fue resuelto por el Sr. Aniceto B.
Zapata, de Seguín, Texas.
2o. ANAGRAMA. --Celedonio
Junco de la Vega.
Fue resuelto por Luis Ramírez, de
--oLaredo, Texas.
FUGA DE CONSONANTES.
3er. ANAGRAMA.---Luis G.
--Versos de Calderón de la Barca.-Urbina.
.
.
Fue resuelto por Ramón Martínez,
.ue ..a.. e u..a.10 .ue u . .m,
de El Paso, Texas.
.a.. o ..e ..Le.o e.. a.a,
4o. ANAGRAMA.--Miguel Hi.ue .ó.o .e .u..e..a.a
dalgo y Costilla.
.o. .a. .ie .. a. . ue .o.ía.
Apareció con un error. y quizás
-.a.. á o. :o. e ...e .í .e.ía,
por eso no fue resuelto.
.á.. o.. e . .. i ..e .ue .o
JUEGO DE LETRAS.--Venus. .ua .. o e . .o... o .o ..ió
tiano.
.a.. ó .a .e.. ue .. a .ie .. o
Fue resuelto por la Sra. María del
.ue i.a o.. o s.. io .o.ie .. o
R. H . de Garza y por la Srita. Es.a . . ie .. a.. ue é. a . .o.ó,
peranza Casso.
-o-

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
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Esq. Houston y Leona Sts.
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adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
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SAN ANTONIO, TEXAS.
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lllustrated W eekly
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Las dos primeras cha}1ldas no fueron descifradas por ninguno de. nuestros lectores. Su solución es la siguiente;
la.---Estoque
2a. ---Abanico,
El Sr. Aniceto B. Zapata nos envía los tres siguientes anagramas que
con todo gusto publicamos:

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                  <text>Revista Mexicana : semanario ilustrado</text>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                    <text>�-REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of l\farch 3, 1879

Ano II.

San Antonio, Texas, 6 de Febrero de 1916.

Número 22.

EL ESPIRITO PRACTICO
'BANCARROTA DE LA PLUTOCRACIA AMERICANA

. ._.

Mr. Woodrow Wilson, el Presidente de los Estados Uni La gt:erra pros:gue, rehaciendo las nacionalidades, fundos, emprende una gira, cumplido el tercer año de su perío- diendo en nuevos moldes no sólo las ideas sino los tipos
do presidencial y cuando falta menos de uno para la próxi- étn:cos; renovando al mundo con el resurgimiento de las
ma elección, predicando el militar:smo.
únicas fuerzas creadoras: las sociales, y con el único ideal
Este hecho, de propaganda electoral, fene, sin embargo, digno de ese no~bre: el ideal antiguo, el del heroísmo. No
una signifcación que llega a lo más profundo, a lo más do- - entran solamente en conflicto los hombres n i los pueblos,
loroso. Sencillo, pero profundo a la vez, .es comprender d
sino las civilizaciones y los cánones de vida, y se encuentran
gran fracaso de lo que estábamos acostumbrados a admi- frente a frente dos épocas de humanidad, Sea quien foere
rar bajo el nombre de "el espíritu prácf co," que atribuíamos el vencedor, ha triunfado ya una verdad: entre la t:enda y
con caracteres milagrosos a nuestros vecinos; e intensa- el cuartel la relación no es que el cuartel sirve para cuidar
mente doloroso es convencernos de nuestro error, porque si a la tienda sino que las dos s'rven al pueblo y el tendero
el espír't'J práctico, no ha servido sino para prostit:.iir a los tiene que servir de soldado. Porque la sangre no es garanact1·ales du&lt;'ños de nuestro país sí ha amenguado en la tía de intereses, sino sangre de la patria; rorque el hombre
nación cualidades que posee, que parecen desaparec:das no existe, no puede ex:stir como en las abstracciones de J.
temporalmente y que son las únicas dignas del espíritu: el Jacobo Rousseau, como unidad ab~oluta, sino q,re todo lo
orgullo, la independencia, la elevación. Y al derrumbarse el que de él hac~ un hombre, para senfr. para pensar, para
ído!o. porque su oro no tiene la consistencia del barro, nos vivir, proviene de su estirpe y del suelo en, que ella surgió.
muestra todo el dolor de nuestras pérdidas, toda la magn:- Desde el color de su piel hasta la lengua que habla, los toma
tud de nuestro desastre.
1 de esas dos fuentes: de la humana y de la cósmica: la priAnte el espectáculo de Mr. Wilson predicando al pi.le- mera es la raza; la segunda, la Patria.
blo norte-americano la excelencia del espíritu militar; an- 11 Y por eso, hoy que los Estados Un:dos vienen a reca1
te la bancarrota del "espíritu práctico," es nuestro urgente . pacitar en que la g.ierra europea t iene que llegar a un fideber abrir los ojos, enmendar nuestros yerros y en una j na!; hoy que presenciamos que no se mueven los pueblos
nacción suprema de humanidad, de verdad y de patriotismo, 1 por la piedad de los extraños sino por su propia fuerza y
rectificar todos n uestros juicios, sin detenernos ante nuestra : vitalidad; Mr. Wilson ve próximo el peligro y él, el teórico
historia, si no es para exaltar sus heroísmos.
J de la paz, con Mr. Bryan, en la pasada campaña electoral y
Ya que el Destino nos impuso la contigu:dad del país en las notas a Alernan:a, se convierte e11 el teórico de la
rn que l{obierna Mr. Wilson, y si hemos atendiclc&gt; más guern y se lanza a una nueva propaganda, confesando que
qne a otros pueblos a lo que vemos y a lo que oímos en Nor- el poder no es bastante a resistir un mes, que el contingente
te-América, sirva este si:ceso para hacernos escuchar la lec- no basta a defender una costa, que aquella primera marina
ción tremenda que ha oído Mr. W :lson, y que recitan sobre del mundo es la crarta o la quinta, y no habla ya de tarila t ierra los cien mil cañones que están tronando hace die- fas, ni de trusts; no cotiza ya el interés en dólares ni en simciocho meses sobre el Viejo Mundo.
patías humanas, sino que lo m.:de por el número y por el al.
Cuando estalló esa guerra, el mes de· agosto de 1914, se canee de los cañones y por el número y por el espíritu de
hizo visible un violento contraste: el de la conflagración allá los soldados.
y el de la paz en los Estados Unidos. Se removieron toFs demasiado tarde. Los ejércitos no se improvisan.
das las teorías, Y. al fragor de los combates en que en trecho- 1 os ejércitos son obra de la organización total de un p·•eblo,
Célt":an millones de hombres, opuso la prensa norte-america- nos enseña Alemania y nos enseña Francia; ni los millones
na el roro de sus periódicos que cantaban la excelencia de de ¡::'.'ras de lnj?'laterra n : los millones de hombres de Rusia,
la industr'a, los millones de la producción, los milagros de ni los dos acopios de millones unidos han podido evitar que
la dPmorracia.
1;¡ &lt;'r~anizaci ón militar tPutona, nacida de su organización
Y algo qne no era sino el miedo de morir, clamó en los social viva sobre el territorio enemigo. Y ha sido un espípueblos que no estal:-an m guerr a, la " Guerra al m'litarismo." r' t11 divrrso rl oue ha rapac:tado a las dos aliadas para reEntonces, las frases: "lo mejor del mtmdo," "el más sisfr el empuje de la Et:ropa entera: el de solidaridad, en
J?"r:tnd e del mundo". "el más frerte del mundo" pertenecían r0ntra d~l falso individ ·alismo de s•·s contrar'as, que no es
a los
sus productos, a sus edificios, a
política del e¡rnísmo
el credo dG los ne-

�añadir a la identidad en el fin, la subordinación de las capacidades. Y eso no es obra de un año, ni de un lustro, ni se
compra en el mercado; es el resultado de una educación rigurosa, Y de una moralidad perfecta. Atrás de las democracias atisba solamente el espíritu mercantil de competencia,
el individualismo del lucro. Y en su contra han aparecido
• el individualismo de la justic:a y la comunidad en el esfoerzo, en el progreso, en el sacrificio. Porque la justicia dice
que si no todos los hombres son iguales en la apt:tud, todos
los son en la abnegación ; a la inversa de las nuevas democracias, que han decretado la igualdad en la aptitud, rehusándose a la privación, y dando · nacimiento a países en que el
homtre es el lobo del hombre como en la feroz competencia norteamer:cana o en que la ig l!aldad hace reinar a la
fuerza bruta, como en n'.1estro desgraciado país, en vez de
estatlecer la s olidaridad en el esfuerzo y la selección en el
gobierno.
Al primer fpo pertenecen las maraviJlas de la industria,
q•1e son los trr sts, las maravillas de la oferta y la demanda , que son todos los sin trabajo. Al segundo tipo, pertenecen las maravillas de la abnegación, del desfoterés, de la
g11 erra: la disciplina y el heroísmo : las trincheras de Francia, en las que encuentra Pierre Loti la mesa de comunión de
las clases antes div"didas; el soldado alemán, que viste el
uniforme de la patria, allí donde el que no es sabio ni poetq, n: filósofo, es soldado, y a la hora del peligro, lo son todos.
"El espíritu práctico" el que creaba lo mejor, lo mayor,
lo primero del mundo, es t odo lo contrario. Y lo adorábamos! Secaba las almas, apagaba los ideales, suscitaba las
ambiciones sin despertar las capacidades y era un ídolo!
Ese espíritu, con toda· frialdad, con el cálculo y la moralidad de un tratante de carne humana, y siempre bajo las
palabras de democrac'a en América, de humanidad s obre el
m •·ndo . ha alimentado todas las guerras: en América para
dar estancias a sus Compañías y en América y en Europa

para dar dividendos a sus Trusts, y hoy, ante la nueva faz
&lt;.1el mu~do, después de haber sacrificado pueblos a su genio económico; no por filantropía, ni por espíritu de justicia,
sino por instinto de conservación, hace llamamientos de amistad a sus víct.~as y exhorta a sus espíritus pr~cticos para
que se conviertan en espíritus militares, esto es, en espírit-.s de sacrificio!
No eran esas sus palabras en cinco años de guerra azuzada en nuestro país, cuando bajo la amenaza constante de la
intervención cayó el General Díaz en lijO, como el Presidente Madero en 1913 y bajo su intervención efectiva, el General
Huerta en 1914.
Y bajo ese poder, bajo esa protección, aceptando todo y
sanc:onando todo, se ha podido levantar D. V enustiano Carranza, recibiendo el espaldarazo de la Casa Blanca!
¡ Traición inútil! ¡ Humillación estéril I El Pres:dente
Wilson y con él todos los técnicos norte-americanos han demostrado el fracaso tota:l de la organización plutocrática
norte-amer:cana, y ante el peligro europeo, que buscará comerc·o, actividad y dinero en la tierra del comercio, de la actividad y del dinero, las prédicas son tardías, el llamamiento
a las armas no. despertará los heroísmos sepultados bajo edific:os como torres, dedicadas al dólar, ni galvanizará espíritt· s que al acudir a los Estados Unidos, escuchaban los llamamientos de la paz perpetua, de la industria neutral, del
oro omnipotente.
El bluff fue colosal. El toque de alarma que to desmorona, nos 'ha11a pulverizados; pero tenemos vivas las dos
fi,entes: la raza de héroes y la patria fecun&lt;ia. Nada más nos
hacía falta librarnos del "espíritu práct:co," comprobar que
no hay sino una vida útil: 1~ que se resuelve a morir; y un
f'spír it u práctico: el que ha creado a los pueblos y los ha
qecho vivir, el que en los momentos actuales vuelve a hacer
florecer sobre la tierra el esplendor perdido de los siglos que
nos dieron civilización: el Espíritu Heroico.

ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS,---Caricatura del "Fischietto"

EL ABISMO
Por Francisca de Escuther
Ella puso a un la do el periódico obstante, la muJer no quiso abandoque habia es tado leyendo. E l sin nv- nar a su marido: sin quejas. y au1
tarlo, continuó !bsorto en la lectu- con buena voluntad, prefirió acom,para de su libro.
iiarlo también en la muerte. Se abraAfuera bramaba el viento &lt;le! in- . zaron para hundirse en la sombra de
vierno y sacud ía impetuoso las venta- la tumba, como aííos atrás, jóvenes y
nas. mientras qu e en el in ter ior el f-ue- felices. se había11 abrazado bajo la
¡rn &lt;le la chim enea caientaha el apo. bend:ción del sacerdote para marchar
sento. iluminando el s uelo con un co- al tálamo cubierto de rosas. Ju n tos
lor roj izo. La lámpara dibujaba un habían e ntrado en el país de lo descírculo de suave luz sobre la mesa. conocid o, donde jamás debían sepaen torno de la cual obscuras butacas rarse. La tempestad que afuera braex ten dían s us brazos conYida ndo a l maba amenazadora, ya no podía nareposo. E n el rincón. el pen&lt;lic·me da con tra ellos. Se poseían el uno al
rrloj hacia oi r su acompasado tic-tac. otro para s iempre, y habían triunfado
F.1 si lencio era tan profn ndo, que P'J· de los dolores de la ,·ida co n el sendí an contarse las osci lacion es del tim iento de una inquebrantab le fidepéndulo.
lf'\'Jí lidad.
Si n_tióse de pronto el redoblar del
La joven que acaba de leer esta
,·icnto. El viejo cancionero clama- historia. toma el papel que la relata
ha. g ritaba. gemía &lt;: n el ca ñón de la y lo estruja con crispada mano. Doch imenea. La jove n escuchaba con lor punzante hiere ~u corazón, y es:, tcnción. No de otro modo dehió so- tá a punto de estallar en lágrimas.
plar rl viento durante la noche rn la Pobre y desnudo debió ser el rnarto
cl'a l sucnmhieron los dos prota,:r•)nis- don de' se consumó el drama. 1'icmt;i s de la hi storia que acababa de po hacía que su m odesto mobiliario
lrcr. Era una de tantas crónica,; cri- es taha en el ~l! on te de Piedad. En la
mo µe ordinario aparece n en los es tufa brilla la siniest ra brasa cuvos
ebrios. Se las lec. en lo genera l. con g-ases han ele trae r la invisible y si len ínrliferenría, algunas veces con ciertn ciosa muerte. Pero la mujer se si,·ninterés Dos persondS llevadas a la te s eg-nra en los brazos de ~n •.'spcirles~spcración por la miseria. és,;i1nn so: ahora y para siem pre se pertenede la vida por el cami no rie l s uicidin. C&lt;' ll el uno a l otro. "¡ Cuán hermoso
Al día sigu iente- la Gaceta alude a debe ser esto." se dice mentalmente
l;i a11 topsia de los cadáveres. a s u en- la jo•:en: un suspiro se escapa de su
t;rrrn: y el episodio ha concluid o así. pecho. "¡ Qh !'' continúa. "¡ quién pufn seg-1,ida viene el oh·ido.
diera es trechar entre sus brazos 1111
Pero la mujer qt?é a hora junta sus coraz6n fie l!" l\lira a 3 l! marido. c¡ue
m:1nos ~' fiia ávidamente sus mirad as está se ntado al fr ente. per,) no le t'xsobre el perindico. parece s ing11h1r- tiende los brazos. Hace lan{o tiem111-ente conmovida. No le es dable po q11e viven de este 1110&lt;11) Ella conanartar s u pensam iento de aquel hre- temp la aque l bello y varoni l srmblanve relato. Su meditación sil encios:.&gt; te &lt;111e tiene grabado rn el fondo de
levanta en alto s us luces. para ilumi- s11 alma. conoce toJas ;:11 5 di, crsas
nar el cuadro en todos sus aspectos
rxpresiones y hasta sahc cuúl será sn
Se trata de una pareja que se ha 1110,·imi ento al volte:tr la lw]a del li~nicirl ado dándose la rn ilerte por me- bro qu e está leyendo. Se hallan tan
dio de la asfixia. No eran jóvenes. rrrra nos el 11110 del otro. que sns ,·esv los años habían recrudecido los ticlos se ro7a 11 · y s in embarg-o hav
ma les de la mise ria: pero ésta. aun- ,,na inconmens urable di stancia. i\1iraqt•e cruel. no había si do bastante :i 1o fiiamentc casi s in conciencia: él
~e-para rlos. Se habían sustraido al ,,.,·anta por ca~ualic!a.J s11~ o o~ dc:I
flo lor por el suicidio. Y sin embar- li bro cu ya lectrn lo ahsorhc: las nirul;is se cnPan. am 1ia; fría ;, iwliíp.
l!O. h 11111,ier habría podido aún asirse a la ribera. y tal vez salvarse. 'J'e- rentes. y frías e indiferentes también
11ía a111ii;tos y parientes que pudie- ~(' apartan en seguida. Tan juntos
ron ofrecerle un asilo. Su marido
r&lt;tán y al mismo tiempo tan di stanror otra parte se había hecho
modo culpable por la mala

hay entre ellos y que ,lcaso los sepa.
re eternamente. Vi,·en juntos. pero
sin cam biar una palabra cordial y de
confianza. 1lutuamcnte se miran indolentes y fríos. y en ocasio nes esquivan mirarse. Son extraños entre sí,
y cada uno ll e1·a una máscara rígida.
impenetrable. .ilI eclia entre ellos algo
invisi ble que nadie sospecha, que
ellos mismos jamús mencionan, au11quc lo conocen bie n , ei abismo, el ancho y tenebroso abismo.
A veces llegan amigos: se conversa.
se ríe, se toca y se canta. Los cxtraiios creen que est os dos encantados se pertenece n; ellos con versan
también , ríen y hasta se miran con
afabil idad. Pero saben muy bien que
es pura comedia. Cuand o quedan
solos el abismo reaparece. Lentamente se enfrían, se entumece n y se
asus tan de esta so lc&lt;la&lt;l a cuatro m,1ros como antes.
Hace algunas semanas les ,·ino una
buena noticia. El marido obtuvo 1111
emp leo honroso que trajo a la casa
un modesto bienestar. La suegra fué
la primera en part ici parla. "Alegraos.
hijos míos !" les dijo. De to&lt;las partes Yi nieron felicitaciones, se alqu il,&gt;
una casa más cómoda. se compraro11
muebles más confortables y ocurrieron otras cosas semeja ntes. Estas
gratas sensaciones volvieron a se rles
comunes, y por un momento comprendieron &lt;le nuevo que se poseían
mútuamente. La vida torn ó a pare·
cerles dulce y mús bella bajo una
nueva luz. l Jabía tanto que cons ul tarse entre sí ! Se sorprend ía n ron
miradas a fables. solícitas. cariiiosas.
Parecía que una corriente in r isi hle
los unía de nuevo el uno al otro como puente misterioso tlondr. a la luz
de los as tros del amor. dos almas
que se co111pre11de11 cantan a cluo la
más bella canció n de la vida. E l
ahismo se hacía. pues, más pequeño
y podía salvarse de un solo paso.
Bajo es tos auspicios se instalaron
en la nu e1·a habitación. pero a poro
andar los bri llantes días palidecieron
y las cosas recobraron su anterior aspecto. Cada uno de los dos creía qur
era el otro quien debía dar el primer
paso. E speraban mútuamen te. pern
en vano. ¿ Era obstinación, pusilanimidad, indecisa lt1cha interior? En

�•

cillas clisipads bien pronto para condensarse después. El era inclinado a
la ira y dejaba escapar con facilidad
palabras clnras, agresi\·s, amargas.
l•,Jla no lo notó 11i en el no\·iazgo, ni
en la lnna de miel, porque él se conten ía cuidad osamente; ahora cedía fácilme nte a sus impu lsos, y en pocas
ocasiones bastab:. la más ligera con! radícción, el más Jcye contratiempo
para estallar· en cólera y prorrumpir
e11 palabras ofensivas. Ella se lastimaba profu ndamente, no olvidaba m
podía perdonar. Se replegaba sobre
si misma, se hacía más íntima, casi
impenetrable, si lenciosa en su cxtenor, me nos amante y tierna. El la
ohscrrnba con rencor y encono, porque no sabía perdonar i:na palabra
pro fe rida de ligero. Gradua lm ente
se iha le vantando entre ell os algo
como nna mampara invisible. La palabra 110 partía de sus labios con la
t'spon túnca cordialidad de otros tiempos: cada un o de ellos hacia sus resen·as, las acariciaba, y por decirlo
así, las rumiaba: cada uno pesa ha las
rnlpas del otro y las propias. y hal,..i
ha sn platillo el más liviano.
Sohr¿'\·ino a l fi n u na hora fatal. El
liaoía ll egado a su casa contrariado
por algún clcsarrcglo en sus negocios.
Ella sabía qué en semejan te estado
de ánimo bastaba una mera palabra
para colmar sn irritación: pero quiso
la cas1::tliclad qre se traspapcJase un
documento importante que él neces;taba ron urgencia, la joven no acertó a encontrarlo y fué reprendida
con dureza. Ella se irguió esta vez
y lo reconvino con amargura y desdén . Dos manos crispadas cayenrn
sohrr s ns hombros y la sacudieron
rnn \·iolcncia. E lla no se qnejó, no
profir:ó una palabra, &lt;lejó ~u casa y
se fué a la de sus padres de q11.icnes,
·como hija Íln ica. era acloracla.
1-'.1 esposo fné a solicitarla allí sin
pérd ida ele ti empo, le piclir'&gt; perdón y
j111.1tos se restituyeron a la casa. Ella
no pudo hacer otra cosa en vista de'
~1.s súp licas, sino a ri esgo ele pare·'

Niños Guadalupe y Manuel Olea,
de la ciudad de México,
actualmente rádicados en El Paso, Texas.

,.

blábanse de nue\·o sus semblantes,
recaían en la indiferencia, el antigt:o
abismo se agrandaba: perdieron el
Yalor, la esperanza, el renaciente calor de la maiíana. La tarde los en;
contraba otra vez fríos. entumecidas
sus almas. El ab ismo bostezaba entre ellos como antes.
¡\sí tran scurrieron algunas semanas. En ocasiones esta fría calma
era interrumpida por él con una palabra en la que se sentía la cólera:

todos modos sir¡ conmo\·erse, y dando por cierto que lo que le pasaba entonces debía repetirse indefinidamente. ¿Era esto verdad? ¿La escena
no debía cambiar? ¿Había siclo siempre así?
Reflexionó: no: el pasado había sido mry diferente. En otro tiempo
reclinaba la cabeza en el amante pecho de su marido. La YOZ que ahora
le repFca con dureza se suavizaba sinal
la suya. Sus

promesas: lo? labios estaba.u también
unidos. ¡ Qué lejano le pareció aquel
tiempo, vago y encantador como un
sueiio ! Apenas podía darse . cuenta
ele la realidad ele aquellos días. ¿Cómo se había operado este cambio?
En. el verano ligeras nubes oscurecen el sol, se disipan, reaparecen,.. Y
ele pronto negra y densa nube cuaja
la tempestad, sin que pueda 'explicarse la rapidez de esta t rans formación.
Ellos
en el cielo de su vida,

1

ce r obstinada y terca: pero no hah:a
podido perdonarlo sino a medias. y
1111a reconciliación cfusi\'a, sincera.
del c_orazón. era por el momento imrosihlc. . \sí lo comprendió él. advir_tícndo que había siclo estéril el sacrifi¡:io .ele su huni!:lacion. Porque
·c1:a1¡do e1_1 _la s iguiente noche se sentaroi1 ,el u1io frente ..-~ otro. las manos
en lazadas. e.I ta sintió bien a pesar de
_líl t~rnu~a que él le manifestaba, que
las cosas no .eran ya como antes. En
a¡1-,;rirnci;~ to.do estaba reparado. pe. · en .~) fondo a111hos comprendían

sin que desde entonces otra nube se
In bicsr interpuesto entre ellos, el
amor vacilalia en s1,s pechos como la
liama de una lúmpara que está a punto de consumir el aceite qne la alinH.:nta. 1\llí estaba el abismo, ensanchándose día a día en medio de dos
corazones cfcsfallecientes y paralizados.

JI ace mucho tiem 1Jo qne esto sucede. En aque l instante la jo\'en parece contemplar el ahismo, se horror iza y se pregunta cómo es posilile
que las cosas continúen así. ¡ Se
amaban tanto antes! y ¿ahora? ____ _
¿\o tiene él todavía su fici ente poder sol.Jre su alma puesto que todaY1a
la fascina y encanta? El lcranta la
mirada, pero no para fijarse en ella;
\·e la lámpara, redobla la actividad de
su lnz y voltea otra hoja del libro en
que lec. ¿ Qr.é pasa en aquel la alma?
·i Comprende su asla mien to? ¿ Está
conforme con él? ¿ Está aún con·
ten to? ¿ l'ienas que esto puede y, sobre todo, elche cambiar? Ella nada
sabe ele todo esto: el interior de
aque lla otra alma es tan impenetrable
como el de la si.ya propia. .\ mbos
son
enigmas
dolorosos que el
orgullo hace indescifrables, que só lo
e l amor po&lt;lrá aclara r y resolrer. Ella
lclga a comprender hasta con hor ror
que los dos són t.,traños entre sí.
l•.1 la dir¡ge algunas Ycces una mirada
sombría. ¿ Qué sign ifica esta mira
da? ¿odio, ira, o queja y dolor ? ¡.\li!
si ella pudiera arrojarse otra yez ·en
sus hrazos y contem plarlo dichoso
com&lt;&gt; en mejores dias ! A 1 pensarlo
se cst remece con ele licia: nrnchas YC·
ces La sentido este impulso, y el pen~
sarniento ha pasado por su alm a como 1. n hermoso sueño. Pero una vc:z
al frente ele su rna1 ,:lo, el ahismo se
ahre de 1111ero, se siente paralizada.
y los brazos que quiere tenderle prrmancc,·n inertes a lo largo de su cuerpo.
En su interior una voz triste rnurmt1ra la melancólica canción ele Jo
que fué. ¡ Es tan triste el aislamiento y tan bella y sonriente la comunidad del amor. ¿ Y esto ha de perpet1:ares? Xo: seamos iurrtes y oh idemos. Olvidemos que este abismo h~
surgido entre nosotros. Xos amábamos y éramos felices: lo que intrrvino fué t:na pesad ill a ! ¡Qué vt1e lva a
ser todo como antes!
l'ero sus labios, que debían murmurar estas cosas. permanecen cer rados: ¿ Por qué no se clesplegan para
decirlas' E lla misma no lo sabe.
Vuelve a suspirar profundame nt e. pero ¿.¡
]lace

za n ele la dulce fruición de se mejantes citas.
El focgo lan g uidece en J;[ ch imenea, el viento aletea con menos ful'rza en las ventanas, y las ra lil's cle la
ciudacl están s ilenciosas. Ji:! rel oj
am.ncia la hora dd suci10. E l se leYan ta y encicnele una bujía cuya i11 ,:
alumbra su rostro Yaroni l, se rio e inmó\'i l. Ella t1emhla de susto y 1lr
congoja: parécele que él Ya a alejarse
para siempre. Su pensamiento intimo, fijo y conce ntrado en él mientras estaban sentados, siente que se
rompe como la malla de una red qu e
deja en el fon do del Océano t1n tesoro inap reciable.
S u co razón late con precipi ta ción,
como un reloj que apresura locamente su moy11111ento. Si encerrado en
su cuarto. aquel gas mo rtífero llegara a asfixiarlo, si se perdiera de su
vista hundiéndose e., las sombras, si
transcurridos algunos minutos fuera
ya demasiado tard e y el sueiío se &lt;l csYancciera para siempre____ Y aun
cuando nacla ele esto ocurra y el 111ai1a11a sea como el hoy. ¿ vale la pena
de seguir Yivicndo así? ¡ Con qu é
horror rontcmpla aho ra este génerrJ
ele Yida! "¿Cómo he pod ido soportarlo?" se pregunta.
Resu rge en s n imaginación el matrimonio su icida, el pobre y \'acío
cuarto .cuya miseria le parece 1.na
opu lencia comparada con la mi seria
de su bienestar. J\ 1 lado de ella, jown floreciente y riL:a. ¡ cuán felices y
Ycrdade ramentc ri¡:os le parecen aqu e
11&lt;:&gt;s desgraciados! La imagen clr
estos mi1rrtos no la ahancl011arú ya
más y la acompaiíarú siemp re como
hado amonestaclor atiza nd o en s u alma el tantálico deseo de un amor ~
una confianza compartidas.
E l toma su lilJro y se dirige a b
puerta: ni siquiera le dice ah'ora. prerisamente ahora. aquel frío s~ln&lt;lo dr
"hurnas noches'' cr-!1 que hace t iempo acostnmhra desped irse de ella. Sr
"ª· Por t:11 moYimicnto irresistible.
casi inconsciente. se apres ura a se·
guirlo: ¡ahora o nunca! Pero ¿qur
qu iere? ¿qné va a hacer? Ella misma lo ignora.
El oye sus pasos, el roer de s11s
vestidos. y mira atrás. Su mirada
asombrada e interrogativa encnentra la de la jo\·en. E lla se de tiene
a a lgunos pasos delante de él. El abismo está entre los dos: no pueden
salrarl o, ¡imposible! Un frío mor·
tal inva de s u cuerpo: ignora que las
lágrimas inundan su rostro. En aqurl
instante él avanza t:n paso, un o sólo
la lmgía cae de sus manos. y la luz

�Nuestros Intelectuales
El Lic. Querido Moheno.
1\quí tienes. lector, de cómo siendo tú mi buen amigo, te puedes ir
dando el gusto de conocer a nuestros
intelectu ales. hasta el punto de lamerte los dedos.
Porque snpongo,-y perdona. por
Dios, el a"trevimiento,-qne no te hahrú desagraciado esta peregrinación,
y qne. como consecuencia de ella.
irás sorp rend iendo detalles que nuestros hombres grand es cuidaban de
guardar en el misterio. Y eso sólo
te bastará, si no tienes una exigencia
mu y desarrollada, para mostrarte satis fecho y para dejarme contento,
manten iendo el equilibrio que debe
haber ent re el derech o que tienes de
pedir y la obligación que tengo de atenderte.
Y conste que no he sido parco al
tratar de servirte. Y~ lo has vi~t,..
tú.
Primero, fué una disertación sob re
cirujía mexicana, por el Dr. Urrutía;
después, una clase de pedagogía nacional, por el Dr. Vázquez Gómez:
luego. un estudio de filosofía teológica, por don Francisco Elgnero; y ahora, tratándose del seiior l\ l oheno,
, qué quieres tu saber?
El ilustre tribuno. el más discutido.
el más celebrado, el más vilipendiado
de nuestros oradores pariam e1itarios.
te dispensa el honor d.:: ponerse a tus
órdenes. Tú sa bes si ap~ovechas el
momento.
Pero, eso sí, hay que hablarle con
hn en h1¡mor, porque él es todo ironía: porrp e. como don f.ra ncisco Ruinrs. f l r s tocio anécdota, todo historieta. ;(o parece sino que, dentro de
su iigura de csferóide, se esconde el
hombre más jocoso más inteligente
~, más cáustico qu e hayas. tú conocido.
Pregúntale lo qne quieras. porqu e
sus ojos barrenaclores están penetrando en tn cuerpo de mantequilla.
, Qué qnieres tú saher ? ¿ Los episodios principales de su ,·ida' Hicn está. Toma 1;11 asiento y escucha:

* * ..
-':\ací. dice rl seiíor ?\f oheno. en
el Estado &lt;le Chiapas. en diciembre
del 73. En 1880 ingresé a la escuela

Chiapas, gracias al portentoso y hu·
milde "i\l étodo de 1' ray Víctor", hecho por un modesto cura de pueblo
de indios, 1"ray Víctor Flores, genio
pedagógico que, si en \'ez de nacer
en Chiapas, hubiera nacido en Suiza
o Alemania, llenana el mundo con
su fama. De ese mismo año es el recuerdo de mi primera no Ye la leída:
"Mald.tas sean las mujeres", una novela cursi que me hizo derramar muchas lágrimas infantiles, y que en
1880,-que para mi pi:eblo representa la plenitud del período romántico,
-hizo llorar a muchas novias y suicidarse a más de un galán. Después,
ingresé al "Liceo, en un pueblecillo
del icioso, Ixtacomitán, recostado en
la sierra, en la ,·ertiente del Golfo,
entre flores y cascadas. Y ali í, en
las hermosas páginas del "Telémaco", de Fenelón, comencé a leer en
francés. Ese mismo año muria m1
madre, que era como el núcleo de 1111
pobre hogar, y como resultad o de
esa catástrofe, lós restos de mi fami lia emigra ron a San Juan Bautista,
en cuyo Instituto comencé mis estudios preparatorios, teniendo como
maestros más notables al emin ente::
hombre de letras don Manuel Stnchez ) lí1rmol y al sabi_o naturalista
don J osé '.'\. Rovirosa, poco conocido
en nuestro país. no obstante ser, sin
dl.Cla, el botánico mns notable que ha
prod1:cído l\t éxico.

* * *
¿Te enteras, lector?. El señor
~' oheno, tampoco es parco en el elogio.
-En 1892, signe hablando don
Querido, estudiaba yo J)rimer año rl e
medicina. carrera por donde me había empujado una f,. Isa vocación: pero perdí el curso J),Jr ~1abcr es tado
preso &lt;' ti la cá rcel de Belem, cor Rive ra G., i\l ascareiias y otros. con motivo de los se ri os motín"S ¡)Opulares
que lenntamos contra la reelección
del gene ral Díaz. E n la cá rcel encontramos "empresario" para 1111 periódico de oposición. y ai año sígnien te.
en ero de 93. fundam,Js e:, primer ''Demócrata,'' diario de violenta pugna
con el general Díaz. que nada . tuvo
de común con los que después ha cdítadc ei Sr. Rafael i\ía rtín ez con ese

g1.nda pns1on el e aíio y medio en la
propia cárcel de Relem.
l mposibilítacio &lt;le Geg,;:r allí el cur·
so de ~I edicina, compré líhros de Derecho, estudié con ahinco, y al salir
en li bertad pude presentar examen
de tres cursos. En 1896 concluí mi
carrera de abogado. y al comenzar el
97. fuí enviado por el Gobierno Federal al clesempeiio de una c'omisión
en Ensenada de Tocios Santos, Baja
California.
Viajé entonces por el Oeste de Estad os Unidos, y de regreso en 1Jéxíco, fijé mi residC!lc:a en Córdoba.
del Estado ele Veracruz, donde por
espacio de catorce aiios. ejercí mi
profesión que ha sido la principal
ocupación de mi vida: y, por último
en ese mismo año me casé.
Gran actividad. gran carácter y
gran perseverancia. lec tor. :Pero-sigue escuchando.

* * *
-En 1899 formé parte de la Legislatura ele Tabasco y en Septiembre de 1900 por primera vez figuré en
el Congre~o Xacíonal como Diputado. pronunciando. en Octnhre siguiente, mi primer discr.rso parla·
mentario, sobre la cuestión de pena
de mu erte.
En 1908 tuve una Yisión muy cla·
ra del desastre a que íbamos acercán·
donas como resultado del larguísimo
"""hi"rt10 drl General Díaz y del Ya·
cío de instituciones adecua.das en que
nos enco ntrábamos y, entre el asombro nacional. publiqué mi libro "Hac·a Donde Vamos," donde anuncié al
Cenera! Díaz poco más o menos los
nconterimíentos de los últimos cinco
aiíos. y acaso también el desenlace
que aú n no presrnciamos. Esto, fuera de toda pretens:o n.
Tan des habituad o estaha el púhli·
co na,:onal a &lt;¡ne SI'.'. 11ablara tan claro como yo lo hice en aqt:el libro.
nne alguno_s candorosos llegaron a
s11pone r y aún a decir que lo había
~'º escrito de acuerd o con el General
Día7. y hasta qu e había recibido cinc11r11ta mil pesos-cantidad que jamás he visto aún en el ventanillo &lt;le
1m Tlanco-rnrno pago ele mi trabajo.
La verdad es que el libro me valió
el r11ojo durante 1111 aiio riel Gene-

me la vida.
D. Ramón Corral, a
qui en yo· analicé por primera vez con
toda independen cia y seriedad, recibió la autorización .1iara di sponer de
mi persona a su arhitrio. A la oportuna, inteligente y bondadosa intervención de 1111 in olvidable amigo, prominente corralísta que no hace mucho due rme el s¡1eiio eterno, y que me
defendió con entereza y talento. debí
entonces no ser víctima de 1111 atentado.
En 1911 la Legislatura d Chiapas
me nombró Gohernaclor interino del
Estado, puesto del que no llegué a
encargarme por la oposición que me
hizo el gobierno de don Francisco
León de la Barra.

* * *
P.ste aiio marca el triunfo de la rr·
volucíón iniciada en 1910 y una fecha importante para mí.
AI advenimi ento de l maderísmo fuí
yo uno de sus fervorosos partidarios.
:\ lg-un os ele los más nauseabundos
periódicos de l\J éxíco. califica ron esa
actitud mía de falsa. Quien conociera mis prisiones de 1892-91. pero so·
hrr todo· mí entusiasmo de toda l:i
vi da DOr la tribuna oarlamentaria.
comprenderá que no podía yo menos
ele recibir con los brazos abiertos
una de esas libertades en que pod ría
florecer la t ribuna mexicana.
Desgraciadamente. ni Don Francisco I. i\f aclero n í sus amigos estaban
preparados para afrontar la formidable tarea que les cayó de las nubes.
pues ni él tenía en materia política
otra cosa que ensueiios de un romanticismo columbino, absolutamente lim
pio de tocio principio de gobierno ni
administración. De allí mí ruptura con
f'I maderismo. el 20 de Septiembre de
1912.
Pero esto amerita explicaciones.
Cuand o clon Francisco l. )íadero
llegó al poder. me propuse. en la me·
díd a de mi pos ibilidad. allegarle elementos de estabilidad, dado que aquél
no podía pretender ser un gobie rno
de fuerza.
Don Francisco J. J\í'a&lt;lero a menudo repe tía la frase de Lerdo "la prensa se combate con la .prensa": pero
jamás se dió cuenta de que el sentido
ele la frase es que la prensa de oposición debe combat:,rla un gobierno
libre por medio de una prensa amiga
muy superior a la de oposición. pués
en efecto. siempre careció de prensa
que oponer a la que lo comba tía.
Yo me propuse convertir en realidad aquella frase.
?lri

servánciose independiente en apariencia, dejase de hacer la temible política que l~acía: en sus iniormaciones;
man tener un periódico semi-ofocial
qu e reflejara la opinión del gobierno;
tener un diario de la tarde género amarillo para combatir co n sus propias armas a la prensa agresiva y altanera; fundar en Veracruz un gran
diario redactado por telégrafo desde
la Capital para dominar el público jarocho y el de Tehuantepec y Chiapas; fundar otro gran diario en Torreó n redactado también telegráficamente desde l\léxico para dominar la
opinión en la frontera del Norte ; ejercer sobre los diarios de provincias
un cierto domin io que les impidiera
hacer oposición en las informaciones,
y fomentar indi rectamente la aparición en provin cias de nuevos di arios
que. aún siendo hostiles, desde su nacimiento vivieran sometidos en parte
a nuestra influencia. Y tod o sin pedir un centa,·o de subvención.
Se necesitaba para esto un millón
de pesos, pesos de plata o med ios
dollars. y aunque yo no tenía una pei&gt;eta, conseguí el rniilón mediante la
ayuda de un excelente amigo mío que
reside en la ciudad ele 1l'éxico, pero
cuyo nombre no daré sin autorización
suya.
Por cuenta del referido millón, se
ex hibi eron desde h:ego cient o cincuenta mil pesos con los cuales se
adquirió primero "El Demócrata l\Iexican o," destinado a ser el diario amarillo de la tarde, a que antes alud í, y
después "'.\ueYa Fra'' que sería el semi-oficial. '),' 11eva Era," que desde
su fundaci ón fué un fracaso, estaba
a la sazón qu ebrada en más de setenta mil pesos. qu e nosotros pagamos, al constituir la nu eva sociedad.
cnya gerencia en prr.'eba de desinterés
se confirmó a don Gustavo )Jadrro.
sin que él 'apo rtara un solo peso.
Yo tomé la direcci-ón de "\'" nen
Era" adonde. como se vé, entré por
propio derecho, como entraría a mi
casa. y no por el favor de los i\faclero. como creen algunos mil es de bausanes : en realidad fuí yo qu ien híz0
el favor. p.ues "~neva Era" estaba al
desaparecer. agobiada de deudas.
,-\ 1 mismo tiempo trata ha yo con D.
Fernando Galván la compra de "ReYista de Re,·istas"; tenía ya encaminarla la adquisición ele "A rte y Letras" también con ~ns talleres y aseg urada la mayoría de acciones de "El
l mparcíal", en $350.000.00.
El resto del programa, o sea la
fo nci ación de dos grandes diarios en
V eracrnz y en Torreón, así como el
control de la
telegráfica

trato presentado a la -Sec retaría de
Comuni caciones y Obras I'úbii·cas,
&lt;¡1. e snbsta ncialmen te comprendía :
l o.-El uso de un hi lo tel egráiico
a V eracrn z y otro a Torreón, durante la noche, pagando nuestra compaf1ía los empleados que hi ciera n ese
sen '1c10 y al gobiern o una ca ntidad
mensual por los hílc.s que se nos concedían.
2o.-El establecimiento en :\léxico
de una ,\gencia 'l'elcgráfica, algo romo la i\ssociated I'ress, para ciar a
todos los diarios de la República una
información completa de la Yida
mundial, mediante la a11torízació11
para poner todos los días dos tek·
gramas circulares, uno por la maiia·
na y otro por la tard e. a tocia la República, pagando nosotros al gobierno un centavo por cada diez palabras.
Como nuestros dos telegramas serían
circ1 lares. esto es, idénticos para to·
do el país. el precio resultaba remunerador para el gobierno, pero aún
sin se rlo. a yudaba a un posíti\'o progreso na cional, y nosotros. dando a
la prensa el e pro,·incias un sen ·icío
muy com pleto y sum amente baratt~.
domi naríamos la información. no c0n
el propósito de sup rimir la Yerdaci. lo
que habría sido torp e, sino ele eYitar
las exageraciones perjudiciales al gobierno.
:'11 as como la Gerencia de esa Agencia Telegráfica podría representar
una enorme suma ele fu erza políti ca,
para que no se creye ra que yo podría
utilizarla en mi proyecho, manifesté
a do n Francisco I. :\ladero que, al
constituirse la compaiiía, se crearía n
dos series de acciones: una, serir A.
de acciones pagadoras, y otra de acciones liberales. serie Tl, que tendrían por modo exclusivo el derecho
de remover libremente a l personal dírctor y que se entrega ría sin desembolso alguno al mismo don Francisco l. :-1 aclcro. como garantía de
nuestra pu re,-a de intc nr iones.
Por último. como toda aquella enor-

me organiución periodístico. no podía
producir gananc ias sino puramente
pérdidas. le pedíamos no nna subYención. sino S&lt;'ncillamrnte que. sin priYí legío alguno, se JJos diera ocasió n
de obtener una ganancia legítima.
conceclíéncionos tocio el t rabajo que rl
Gob ierno Federal daba :i. las imprentas privadas, sie mpre que nosotros In
hiciéramos al precio más bajo qt:e el
público ofrecie ra.
X

X

X

Xo obstant e qne don Franciscc
aceptó mis ideas con entusiasmo, r l

�·Ganapanes y Legalistas

..

Las Dos Margaritas

Desde Jauja a Canaán
Enero 18-1916.
:\l i Valerio muy querido :
l'or pers onas
qu e a estas zon as han l'e11ido
p, oct&lt;lt'11 tcs de esas zo nas,
he sabido
q ,1e rnn afabilidad
¡,ropia de gente gala nte,
111 c has pu esto varias epís tola s ;
111as por la sagacidad
11d Jega lis rn o impera nte,
yo 110 he V1S'l 'O L1\ S.
(.\lira qné faci lidad
¡,a1a hallar l'l cons unante)

l\ o lo ig nora s
a es tas horas :
la li bert a ria ord enanza
co n diplomático ta cto
cer ró el paso a tu 1levista ;
pr,rq ue a tacas a Carran za
y a su Coh iern o "de facto"
1&gt; re-cons tituciona lis ta.
Siendo así,
Vt' r;1s qu e nin gun o aquí
se ap rovech a
de l esfuerzo qu e e n la lucha
t ti gran talento derroch a.·
¿ Quié n recoge tu cosecha ?
¿ \j uié n tn s palabra s escucha
1.ont I a el viej o de la piocha'
De esta s uerte,
bi en se advierte
qu e nos result a embu ste ra
la des ig nació n R EVl STA
que a tu T{evista se da.
¡Sarcas mo ! Si ni siqui era
, s cnt re nosotros V l ST A .
¿ cí,mo RF:-V IS'f 1\ será?

\,L,.J.:........,=

lla go en el punt o hin capi é
pa ra que sepas a qu é
se debe que nada digo
sob re la correspond encia
que me envió tu dcfc rci1 cia,
buen a migo.
~oy eficaz y cortés
el e la ca beza a los pies,
según cuenta la opini{)Jl
que en ello me otorga g racia ;
y el no dar contestación
se Ye ría
como falt a de eficacia
y fa lta de cor tesía.
Bien se ve
qne cu ando menos diría
lo que presrrihe el ri tual :
".\c1:so recibo de
__tu_c:u:L.'\ .tl.i:•..Jceha

\' ia ltáncl ome el asunto,
pond ría mi nom bre al p ie
des pu és de pone r r l pu nto.

(: racias. pues, a la s personas
(j ll C ya VÍ,
J,I o,·edrnt es de esas zo nas,
p1:erl o da r te, hncn Va lerio,
co mo te la doy aqu~,

La Decena Roja
REVISTA MEXICANA c'edicará el número próximo n los c&lt;!IPbrpc &lt;\Contecirnie ntos de febrero
de 1913.
En la carátula, n cl "'R1in tnR, nparecerá el u trnto del G eneral Bermirdo Reyes, quien murió enfrpnte del Pull'lcio N acional el primer
dia de fa decena trágica. En J¡,s
páginas inter iores , co ntendrá Ufl
material nutrido y selecto, tanto
desde el punto de vist'I gráfico como examinado con criterio artístico; Fotog rafí&lt;1Rde rev.olucionarioF,
·m retra to de Don Francisco Ma1ero sr., en medio de s11s hijo;.
rron cisco y G ustavo, car icat11ra~
alusiva~ a aquella época . y Pn fin,
los mejnreR grabados que se puedan dr1r de todos aquell0s ac0ntec1miento~ que Re resolvieron en
la caíd 1 del mader ismo.
TAmhifo se public:irá una crónica imparcial y verídica, de nquellaR
'*ing,·ien lns j o rnocla~, el pri mer
manifiesto n la Nflción del G,,neral Huerta, el pActo de IH Ciudadela, Ju renuncia de los Sres. Madero y Pino Suárez. y muchr.s otros documentos de singular importancia.
iUn número histórico ! .jTodo
por diez centavos !
Pídulo usted Rin dilación , puerhoy que tener presente que los
números dedimdos por REVI~r A MEXICANA A la R evolución de 1910 y a la muerte del General Huer ta, se Ago taron el mismo dia de su aparición.
Diríja1,e nsted a REVISTA MEXICANA.
.
P. O. Box, 637.
SAN ANTONIO, TEX AS.

Por Catulle Mendes.

b Justa ra zón de mi
, il encio de ce me nterio.
Qurclo, en tanto.
r o n r l a ns ia de saber
qn é me ha dich o
In pluma qnc es 1111 encant o.
1\l as qué le Ya rn os a hacer :
so meternos al caprich o
del Yicjo el e lu r nga p ioch a,
y de tánto y tánto bich o
q1.e aquí lo ajeno derrocha.
Y espera r pacientemente.
aunque parezca bol. era ;
pues que si el refrán no miente,
se desespera e1 que espera ;
y aquel qne se deses pera
no es paciente.
~ras no tildaré al idioma
qu e nos da más ele una hrom a
como lo hace el carran cis mo
que tocio lo aj eno toma
con cinis mo,
y lu ego al deco ro infam a •
diciendo que esto se lla ma
LEGJ\ LISMO

I
Lambert y Landry, que no eran felices en el seno de su familia, por ser
hijos de unas gentes muy pobres resolvieron ir a con er el mundu en l&gt;u.sca de fortuna. Pu~i~rnusl! en camino
una mañanita de primavera. Landry
tenía quince años. Lambert diez . y
seis; eran, pues, muy jóvenes para va
gabundear de aquella suerte: a la vez
que mucha esperanza, tenían poca inquietud. Pero confortáronse grandemente con una aventura que les ocurrió en los comienzo; del Yiaje.
Al bordear los linderos ele 1111 U·)Squecillo, salió al enruentn rle ellos
una dama ; iba engalanac!a to,la wn
flores ; los botones íl•! oro y la~ pimpinelas sonreíanse entre 10.s cabellos, IJs
volúbilis le formaban guirnaldas en
su vestidura, caída h,1sl-a sus hrcves
zapatitos de muzgo semejante a ter.-io
pelo verde; sus lal,10s parecían una
eglantina y sus ojos dos campanillas
azules. Cada vez que se movía, volaban desde ella las mariposas como
una rociada. No es sorprendente
que así fuese, puesto que era el hada Primavera, a quien desde Abril se
la ve pasar cantando por los bosques
reverdecidos y por las praderas esmal
tadas otra vez de flores.

K o te asom brcs
ele qué as í se alteren nombres.
de la rea li dad en mengua.
¿\'o has notado
q11e a qn ien tiene larga leng ua
Jr"rlr rini os DFSLF \' (;TJ.\ DO;
~· Jla mamos C.\i\'1\ P,\ N
:d cnt r que el pan no gana?
L1 C'Q"O el grupo carranclá n
l•acr hien c11 a1Hlo se 11 fa na
,,&lt;' lla nn r LFC .\ L al he cho
rlr cle iar r n un pe tate
al que aye r cl or111:a en lecho
de mag na lr.

-Vaya, dijo a los dos hermanos,
puesto que partís para un largo vi:11#
je, quiero hacer un regalo a cada uno
de vosotros. Landry, toma esta mar
garita; y tú, Lambert recibe esta margarita también. Os bastará arrancar
un pétalo a estas flores y tirarlo le
jos, para sentir en el instante un placer sin igual y que será precisamente
aquel que hayais deseado. Idos seguid vuestro camino, tratad de hacer
buen uso de los presentes de la Primavera.

Desde Ja11ja a Cana i111,
aqu í Ya n,
onrriclísimo Valr rio.
r on ,·otos po r t11 rnlnd.
a 1)ra zos de g rat itncl
de t11 cole ga

SILVERIO.

\'OT :\.- T e st!plico que.
I'~ ra r ,·i tarte censura
d r po lftiros rn hrf'P:a .

r,t o 110 aparezca al pie
r 1r ~h:1111a ra ri r at11ra
dr f' an(ago rle la Vef.!a.

el obsequio que les había hecho 1a dama vestida de flores.
,

•

Con mucha co¡:tesía dieron las gracias a aquella hada obsequiosa, y luego pusiéronse e.n camino, satisfechos
hasta más no poder. Pero al llegar a
una encrucijada, hubo discordancia de
pareceres entre efü,s: Lambert quería ir por la derecha, Landry quería
ir por la izquierda; tanto que, para
acabar la disputa, convinieron en que
cada cual hiciera su gusto, y se separaron después de besarse. Quizá
no le disgustara a cada hermano verse

tar los velitos de las mujeres, ocupadas siempre en llevarse los pétalos
de la margarita.

11
I I l.
Al entrar Landry en la próxima
aldea vió a una joven puesta de codo5
Enteramente opuesta fué la conen una ventana y .penas pudo c,m- ducta de Lambert. Era un mocito
tener un grito : j tan linda le parecié ~ económico, incapaz de derrochar su
No, jamás había visto una personita tesoro. En cuanto se encontrc, solo
tan encantadora: ni siquiera había so- en el camino, prometióse ahorrar el
ñado que pudiera existir una así. Ca- regalo del hada. Por numerosas que
si una nma todavía, con cabellos fuesen las hojuelas de la corola, si las
tan finos y tan rubios que apenas se • arrancaba a cada instank lltg-aría édistinguían del aire iluminado por el poca en que ya no hubiese ninguna.
so l tenía la piel pálida aquí, un po- La pn:dencia exigía reservarlas paquito enrojecida allí (lirio por frente, ra el porvenir; obrando de ese morosa por mejillas); abríanse sus O;us do, de seguro que se conformaba con
como dos azules pervincas donde hri- las intenciones de la PrimaYera. En
llase una perla de lluvia; no había la- la próxima ciudad por. donde pasó,
bios que, al ver los suyos, no hubie- compró una cajita muy sólida, con
sen querido ser abejas. ¡ Guardóse cerradura y llave: metió en ella la
bien Landry de vacilar! Arrancó y flor, res uel to a no· mirarla más; quetiró a l'o lejos uno de los pétalos de ría evitar las tentaciones. Qué había
su margarita! aún no había arrebatado de cometer la falta de levantar los oel viento el frágil despojo, cuando la jos hacia las mocitas de las ventanas,
niña de la ventana estaba ya en la ra- o s eguir a las hermosas transeuntes
lle, sonriéndole al viajero. M archá- ele encendido mirar y labios locuelos !
ronse al bosque vecino, con las manos Razonable, metódico, preocupado por
unidas, hablando en voz baja, dicién- cosas serias, hízose comerciante y
dose que se "amaban: experimentahan gan ó sumas cuantiosísimas. .No te·
tales delicias, nada más qut' con escu- nía más que desprecio para esos aturcharse el uno al otro, que se creían en didos que pasan los días en fiestas,
el paraíso. Y conocieron muchos mo- sin cuidarse del mañana; si había ocamentos parecidos a ese primer mo- sión. no dejaba de sermoncarlos de lo
mento.: muchos días tan dulces como lindo. Por ese motivo consiclerábanaquel primer día. Hubiera sido una le mucho las gentes honradas, de adicl1a sin término, a no ser porque cuerdo todas ellas en elogiarle, en pola niña murió una tarde de Otoño, nerle como ejemplo. Y continuaba
mientras las hojas secas arrastrada!. .enriqueciéndose, trabajando desde la
por el cierzo chocaban contra las vi- mañana a la noche. A decir verdad,
drieras dando golpecitos, como los li- no era dichoso como hubiera querido
jeros dedos ele la muerte que pasa. serlo; pensaba, 11 pesar suyo, en los
Landry lloró durante largo tiempo ; goces Que rehuía. ¡:!'\o hubiera te ....
pero las lágrimas no ciegan tanto que do más que abrir la ca)lta y tirar al
no se pueda mirar a través de ellas. aire un pétalo, para amar y ser amaCierto día vió una hermosa tran seun- do! Pero, en seguida refrenaba el
te vestida de raso espolinado con oro. placer, para más tarde. Sería ya maaudaces los ojos, locos los labios; y chucho, cuando quedara sin pétalos su
echando al viento otro pétalo, partió margarita. "¡ Paciencia, no nos apre·
con ella. Desde entonces. indolente, su remos!" Nada arriesgaba con a-pidiendo a cada hora que fuese t1n guardar, puesto que la flor estaba a
goce, y a cada goce que durase más buen recaudo dentro de la caja. La
de una hora, ávido sin descanso de brisa, revoloteando en torno suyo, no
cuanto encanta, enloquece y extasía, cesaba de murmurar: "¡Tira un pégastó sin contar días y noches, to- talo, échall}elo a fin de que me lo lledos entre risas, todos con besos. Las ve Y te sonrías!" Pero él se hacía el
auras apenas tenían tiempo para mo- sueco; Y el viento se marchaba para

�y sacudir sobre las mejillas de las
mujeres jóvenes los velitos de encaje.

mi imprudencia. ¡He tenido tantos
goces, hermano míol

toncito de polvo gnsaceo, semejan te
a una pulgarada de ceniza sepulcral.

IV

-¡ De valiente cosa te valieron I Si
hubieras sido tan circunspecto como
yo, no te verías reducido a estériles
duelos. Porque, sábelo, no tengo más
que hacer un gesto para gustar todos los placeres de que estás harto.
-¿ Es posible?

- i Oh-exclamó con ira-maldita
hada perversa, que se ha burlado de
mí!

Pues bien; al cabo de muchos años,
llegó un día en que visitando Lambert
sus haciendas encontróse en el campo
con un l10mbre bastante mal vestido,
que iba a lo largo de un campo de
alfalfa.
-¡Ajá ¡Qué veo! ¿No eres tú, Landry, hermano mí'o?
-Sí, yo soy-respondió el otro.
- j En qué mísero estado te vuelvo
a encontrar! Todo me induce a cr~er
que has hecho mal uso del regalo de
la Primavera.

- j Ay !-suspiró Landry-quizá he
tirado demasiado de prisa todos los
pétalos al aire. Sin embargo, aunque
no poco triste, no me arrepiento de

-Como lo oyes, puesto que he
guardado intacto el presente del hada. ·¡Ah, ah! Puedo pasar buenos
ratos, si quiero. Mira lo que vale el
tener economía.
-¡Qué! ¿Intacto, de veras?
· -Mira si no-dijo Lambert, abri~n
do la caja que había sacado del bolsillo.
Pero se quedó muy pálido, pues en
lugar de la fresca margarita abierta,
no tenía ante los ojos sino un mon-

Entonces una señora joven, toda
vestida de flores, salió de un chaparro del camino, y dijo:
-No me he burlado de t í ni de tu
hermano: ya es tiempo de explicaros
las cosas. En efecto, las clos margaritas eran vuestra misma juventud:
la tuya. Landry, que has arrojado a
todos los vientos del capricho; la tuya, Lambert, que has dejado marchitarse sin hacer uso de ella, dentro
de tu corazón siempre cerrado. ¡ Y tú
no tienes ni siguiera lo que le queda a
tu hermano: el recue rdo en flor dt
haberla deshojado I
Catulle MENDES:

•

LOS ALEMANES CONSTRUYENDO UN PUENTE.

PRIMAVERA

�La Reina i,l.aría de Inglaterra ante la reliquia
conmemorativa del Almirante Nelson, el vencedor
de T rafalgar, en el aniversario de aquella gran batalla.
La Estatua Colosal del Mariscal V on Hindenburg, destinada a ser cubierta con clavos de hierro,
de plata o de oro, para beneficio de la Cruz Roja,
en Alematia .

�El Espíritu y la Organización
Entre los parciales que la germanofilia tiene en España, no todos son
unos posesos o unos casquivanos ; hay
gente erudita, que razona y que investiga. A estos eruditos nos dirigimos; quisiéramos ver confirmada o
rectificada cit"rta noticia. Se trata
de lo siguien te: Un periódico francés ha hablado de la existen cia de t:n
libro alemán titulado Cronología
Y resumen para el estudio de la historia eclesiática. Su autor es el el octor
\~' eingarten, cated rático en la Univer
sidad de Breslau. Hay una edició1.
de 1897, revisada y aurnc:n,acla por el
profesor de la misma Universidad
Franklin Arnolcl. Se relatan compen
cliosame nte los hechos en esta sinopsis: no puede ciar más de sí un manual.
Al llegar a la parte d.e España se lee
esto que transcribimos:
"1868. España abierta al Evangelio. Tglesia evangélica de España, en
el día más de 12.000 religionarios.
1870. Unión para secundar la difosión del Evangelio en España.
1888. Horfeli nato evangélico en E,t
Escorial.

esa libertad no puede detenerse; rn
acción será indefinida e ilimitada. En
la práctica así sucedé; y de ahj la 111uchedurnbre de sectas ' con ventícu lv·
capillas y ramificaciones del protc:;tan ti smo ; y de ahí el q11e el protesta ntismo, como religión sistemátira. ,·aya desvaneciéndose poco a poco, hasta quedar reducido a !111 cre,'o st1:1·etivo. Lutero, al procla111ar d lil;re
examen, ha realiza do posi:i,a1111;1;lc fa
mfts honda rerc:t,ci0 n 111,,ckrna. Dt:
il procede Kant y r!e él. ,11• L1 ll"r,J a
tra, és de Kant, todos los modernos
filósofos alemanes ___ _

~.

de la guerra: violación de la neutra·
helad . de un país, devastaciones martirios, ince~dios. etcétera, etcé~era."
Esto-proseguía nuestro amigo-en
cuanto a una de las partes del problema alemán: el relativo al espíritu
Existe, sin embargo, otro aspecto tan
seductor como éste; aspecto que s1.:
resume en la palabra mágica, sorprer,
dente de organiza ción. ¡ A cu:'111tos
españoles que, como yo, son liherales ha seducido este vocablo! Cuando se habla de la soberbia orga1mación alemana es preciso refle,ionar
lo que se dice. ¿Quién hab:á que
no loe y acepte la organi zac10n?
¡ Hasta las revoluciones han de ser
orgánicas y sistemáticas ! Pem organización, ¿para qué? ¿Con qué fin?
rigurémonos un director rlc peri&lt;Jdico que recomienda insistcnten1e11 t~ a
sus P:clactores que hagan bu•! ll '.\ letra.
que esc riban con claridad s11s artículos para que pueda n entender los tipógrafos las cuartillas. ¿Quién pod rá
reprochar su anhelo a ese director de
periódico? La buena letra en las
cuartillas es necesario; pero ¿qué es

Las anter;ores observaciones se las
hacíamos, días pasados, a un nuestro
amigo, muy estimado, que figura en
la izquierda liberal espaiiola. Si es
e~e el espíritu de Ale111ania-concl11ía
mos-, ¿cómo no patrocinan ustedes
la causa germánica?" Nuestro amigo
nos contestó en estos términos:
··Es exacto todo cuanto usted dice,
Y nosot ros reconocmo~ :a revolució1,
re~!i?ada por el libre examen que Lutero trae al mundo. Nosotros aprobamos tamhién. en general, el espíri1890. En España cuarenta evange- tu de los modern os folósofos de Alelo que se expresa con esa buena lelistas, sesenta pastores evangélico~, mania. Se p11ede decir que la tendentra? ¿No será lo más esencial saber
c=1&gt;nto veinte salas de servicios rt' li- , :a i"lo 0 óiica rlr Alemania, en los tiem
lo qi.:e se dice con elta? ¿Cuál es el
giosos, tres mil comuigadores, cerca · pos modernos, se encierra en un miscontenido de las cuartillas? ¿ Cuál es
de seis mil niños educados eva ngéli- l irismo panteísta. A tm misticismo el contenido de la organización alecamente."
panteísta se encamina todo ti pcnsa- mana? Una organización, una disci;-," ada más. En este librito se lee "'i&lt;'nlo alrmán morh-rno: nuestros tr,t plina, una jerarquía y seriación sociatambién: "1871. 18 de Febrero. El ,i:. ionali ~t~s y conservadores dehen l&lt;'s dispuestas y encaminadas a la doprimer· emperador protestante de la saberlo. De Lutero acá. todo marchr, minación militar. no podemos acephistoria universal." ¿Pueden los eru- ~11 .'\ lc·,1a 11i~ r0ntra el catolicismo. tarlas los liberales. Un hombre moditos germanófilos de España decir- ·TTn rPvflhrionario podrá aceptar, en derno hahrá de rechazar ese ideal.
nos si exi&amp;te este manual?. Lo ver- prinrioio. rsa P;rnn tendencia filosófi- ¿Sr concibe, como ideal humano. un
daderamente grave es que el libro, ca alemana: tal es por ejemplo, la ac- pueblo entero, desde lo más alto has1&gt;scrito por profesorrs dr Universi- tit nd ~rlortada por Pío Raroja. Pero, ta lo más pequeño, girando en torno
dad, está dest inado al estudio en los a11n estando conform es, en grandes
a nna p1&gt;rspectiva histórica de concentros pedagógicos de Alemania. Es- lín eas. rnn el espíritu filosófico alequista y de dominación? V ea usted
te hecho-¡ tan sencillo!-podrá 11:i.- ni"~ n . 11 ns()trnq, latinos. p~ rtidarins dt
cómo al llegar aquí, el misticismo ele
Ct'r que· re fl exionen muchos g-ermanó- h clara rnón. 110 podemos aceptar
la fu er7a, producto de la filosofía alefilos españoles, no los casquiYano" ni drl ran teísmo alemán lo que tienr de
mana se en lan con el concepto de
los posesos. Este hecho demuestra mí~tiro. A esa filosofía, nosot10s, disc iplina y de organización. Y vea
c11ál es la esencia del espíritu alem:í.n. rartr~ianos proponemos las mismas nsted cómo nosotros, liberales, no poEl protestantismo-se ha dicho mil 0hierrionpq que proponemos en Fra1, demos aceptar sin reservas el pensaveces-representa la investigación li- r'a a la filosofía de Rergson. Y o- miento filosófico alemán y rechazabre dentro de las materias religiosas. hramos así porque ese m:sticismo mos en absoluto. sin distingos, la tan
Pero esta lihertad de la investigación pa11 t1&gt;Ísta engendra fatalmente otro ponderada organización alemana. ¡ Có
lleva en sí la mina del mismo prn- misticismo todavía má~ terrib le: el de 1110! ¿Hay un pueblo, en Europa y
testant ismo. ¿ De qué manera el li- la fner z~ y C'l de itn exaltado nacio- en el siglo XX, organizado todo él y
bre examen que contra el cntoli,is- nalismo.
En la fu erza. como cosa exclusiYamente para esclavizar a o1110 ha proclamado el protestantismo
mística. creen todos los mod ernos es- tros pueblos? No- concluía nuestro
no podrá ejercitarse cuan&lt;lo S&lt;' tratr tadistas y pensadores alemanes·. Y amigo-: liberales, demócratas, no
ri el misíno protestantismo ? Si con el erando se lleg-a a ese grado de satu- podernos ercer qu~ las naciones sean
libre examen derribamos el dn~ma ración colecti\·a, un pueblo está pergra ndes por la f111'rza miHar. El
católico, ¿con qué lógica podremos cli.clo. Porque la fórmula suprema de
ideal no está en la or,;:anizació:1 para
crear dentro del protestantismo otr,) ese pueblo será (lo ha expresado He-la conquista, sino 1&gt;n otras C.(1sas m:ís
dogma contra el cual no pued; pre- g-el) la de la identidad del hecho y del altas ____ _
valecer el examen? No; una vez acep- derecho. Y esa fórmula justificará
tada la libertad de la investigación, Y explicará los más terri bles horrores

Georges Clemenceau
Vi!?ita sin palabras.
Monsieur Georges Clemenceau es
hombre de corta estatura. Con su
cráneo . desn11.do, su cara ósea y sus
,,jos vivaces, qui! brillan en el k·n&lt;lo
de dos órbita3 profundí~1mas. Ckc H:n
tcau inspira a la V'?~ r e:'¡lc:,) y sim patía. Nunca le había yo visto de cerca
hasta hace algunas tardes, en que fui
a la redacción de su periódicoL'Homme Echainé-para interrogarle
acerca del conflicto actual. No bien
hube insinuado mis pretensiones.
Clemenceau. con una s,mrisa ripi&lt;la,
me ~·.dvirtió:
-Desoe el princil'io d.! la guerra
me he propuesto no aceptar interviús
para ningún periódico, ni francés ni
extranjero. Todo lo que tengo que
decir lo digo en mis artículos. Cre:ime que siento mucho no poder complacerle. Es una cuestión de princi¡,io ____ _
Era un lenguaje enérgico, lógico,
que no podía herir mi vanidad de visitante. Yo me afirmé en el sillón en
que me había sentado, y Clemenceau
siguió corigiendo las pruebas de su
artículo. Esta naturalidad me gustó.
Aquel hombre era, justamente, el que
yo me había imaginado: franco, sencillo, siempre en la brecha, inflexible
en sus convicicones, y, por encima de
todo, desenvuelto, atrayente, gamin
de P arís, joven a pesar de su poco
de pelo blanco y de su tez rugosa )
amarillenta. Clemenceau simboliza
en cierto modo a Francia, eternamen
te joven tras las hendeduras de la
fachada.
Clemenceau, es de seguro, el político francés más interesante del momento que atravesamos. Patriota entusiasta, que le permite ver y señalar
l~s faltas en que pueden incurrir alg-unos de sus gobernantes. Experimentado por la guerra del 70. sabe mejor que nadie adónde pueden condu-

cir los errores de un Gobierno en parecidas circunstancias. Y como Clemcnccau quiere que el desquite sea
total y brillante, no eluda en clamar
contra tocios los abusos y todas las
imprevisiones que podrían, no hacer
imposible, pero retardar la victoria.
Nadie sabe mejor que él rendir homenaje a las virtudes de sus compatriotas, al heroísmo sonriente y al espíritu de iniciativa del soldado francés;
pero, por lo mismo, nadie como d
se interesa por que la vida del soldado se rodee de todas las garantías
posibles. De ahí las campañas de!
;;ran estadista, todo lo contundentes
que la censura le permite, en pro oel
mejoramiento continuo de la Sanidad
Militar.
éon su verbo irónico, y flexible como un látigo, Clemenceau ataca a todo político investido de una función
desproporcionada a sus aptitudt:!s, a
todo el que asume responsabilidades
superiores a sus fuerzas. Clemcncc:.,.u
es el fiscal , el censor de los que le
censuran ____ Ex-presidente del Consejo de ministros y presidente. en 1a
actualidad, de la comisión senatorial
del Ejército, ¿ en qué alma de político de su tiempo y de su Patria no ha
sondeado Clemenceau? ¿ Y qué secretos, qué altos secretos de Estado
puede ignorar el patricio eminente?
Leer todos los días- los artículos di::
Clemenceau equi\·ale a pulsar el sentimiento de la mayor parte de Francia, de la' más patriota y la más S&lt;!rena a la vez.
Y como Clemenceau es de los que
predican y dan trigo al mismo tiem·po, manda a su hijo y a su nieto a las
trincheras (los dos han sido heridos
graYemente), cuando nadie mejor que
él podría alejarlos de l combate. Claro está que, de otro modo, Clemenceau no habría dispuesto de toda su

conciencia para librar su batalla contra los emboscados. Clemenceau, en
esto, es irreductible: estima que en
una verdadera República todos los
ciudadanos deben participar sucesivamente del peligro y del honor.
Su
prosa, que es clara y elocuente, alcanza el tono épico al explicar los sacrificios que la Patria exige y que le son
debidos. Cuando se trata de politic;;.
exterior, Clemenceau no es meno,clarividente. Clemenceau p~cdijo la
defección de Bulgaria. Clemenceau,
cuando todo el mundo era optimi~ia,
señaló el antagonismo mortal de las
dos políticas griegas. la propiamente
helénica de Venizelos, el restauradvr
de su país, y la germanizada y germanizante del extranjero que los grie·
gos tienen y acatan por Rey. Clemencau no espera grandes cosas de
Rumanía, y, en cuanto a la expedición a Salónica, tuvo-y sigue teniendo en él-un detractor incansable.
A cada paso, la censura hace del
artículo diario del temible periodista
una gran mancha blanca. ¡No 1m-porla ! Clemenceau sabe que, más tarde o más temprano, él concluye siem
pre por decir lo que quiere y por
conseguir que se le escuche. Nadie
ignora que se llegó a suspender su
periódico L' llomme Libre. El hombre Encadenado salió al día siguiente.
Este detalle, mezcla de vigor y de
gracia, pinta a Clemenceau de cuerpo
entero.
Cuando el admirable patriota levantó la llama de las galeradas de su
artículo-un articulo sobre la candente cuestión de los Balkanes-, yo es. treché la mano que me tendía. Y así
concluyo esta interviú sin declaraciones, esta visita sin palapras __ _
Alberto INSUA.

�La Libertad de ·Comercio
DESDE JAUJA
ncjar a su albedrío todo convoy fe- "ustedes ya mordieron; ora d;jennos
Charlo a veces sobre asuntos polí- rrocarrilero, entran ampliamente por echar una tarascada."
~ ú, no es que no haya libertad dl'
ticos con 1111 simpático viejecito de la YÍa comercial adquiriendo · canticomercio:
es que se ha evitado el
productos
naciodades
fahr.losas
de
apellido Arau ja. muy dado a lecturas,
abuso de esa libertad. Antes, cualnales
en
la
zona
misma
de
su
cose¡H:ro propenso a barajar textos y auquier inclividt:o, ya con dinero propio,
tores, quizá porque va flaqueándole cha, para llevarlos por todo el país
a los lugares donde alcancen mejor ya con crédito, hacia ,·cnir a su pola memoria.
der un carro de harina, otro ele
mercado.
Convénzase, amigo Silverio,-me
Es natural: tiene que haber sus di- maíz, ot ro de latas de manteca, pad('cÍa ayer-Don V ennstiano no pueferencias entre los militares de ayer gaba flete, impuestos, etc., y expende contentar a todos. Acuérdese de
y los militares de hoy. Aquellos vi - día sus artículos con toda tranquiliaquel filosófico pensamiento, que no
vían apoltronados, s:n funciones béli- dad, seguro de que realizaba un negosé si es de Demóstenes o de Chucho
cio lícito. I'ucs eso no ronvicne acUrueta: "Una de. las cosas que Dios cas, adormecidos por el opio de una tualmente, porque la abundancia de
paz artificiosa, luciendo en grandes
no ha logrado. a pesar de su poder
paradas vistosos entorchados, entida- una mercancía trae su baratura, y
omnímodo. es dar gusto a todos los
des inútiles a la patria, figuras de re- decir baratura es rememorar la épomortales."
lumbrón, meramente
decorativas. ca porfiriana, y la época poríiriana.
Decía esto, al hablar sobre el núLos de hoy han cruzado entre las ba- debe ser borrada y estigmatizada por
mero muy considerable de ciudadanos las; 'han expuesto su vida en defensa oprobiosa. Es preciso que los propacíficos que se quejan de la falta dr
de principios rescatadores de la li- lrtarios, los que antes tuvieron hamlibe rtad de com'ercio, tema que elijo
bre y sed de justicia. sepan lo qre es
bertad; han pasado al raso noches s in
para esta mi décima-octava epístola.
hambre ele "comer fr ijoles", para ex·
sueiío, de zozobras entre los rigores
presarme en términos ele la libertaria.
F.n efecto, abundan los quejosos
invernales; se han aventurado a cosirviéndoles de· fu nclamen to para sus ger un tabardillo bajo los rayos de Y así pal parán los beneficios de la
lamentaciones ciertos hechos a que soles caniculares en sus constantes revolución. que no quiere puntos (le
dan h·gar los acuerdos oficiales : por correrías; y por encima de todo es- contacto con sistemas pretorianos.
ejemplo y para no ir muy lejos hacia to, que es abncgació,1 y sacrificio, han
Bueno es declarar que pudorosos co
atrás: extorsionar casas de cambio librado de las ergástulas del corral 1110 son estos caudillos dedicados al
hasta conseguir su clausura definiti- y de la pesebrera, m1ilares y millares culto de Mercurio no hacen figurar
va, y perseguir a los correclo.res has- de reses y caballos, y han puesto su al frente ele esas negociaciones cota obligarlos a que ya no correteen. rnatJO redentora en los caudales aje- merciales sus nombres aureolados &lt;le
seguro con la idea de qpe este privi- nos para cle,·olvcrlos misericordiosa- prestigio en los campos de l\Tarte.
legio lo disfruten exclusiyamente los mente al pueblo, de quien los arreba- Ponen por delante a un Pérez o un
ci1Hladanos armados.
tó la codicia científica, duranlo los López cualquiera q.:e saque la cara,
y ellos permanecen a la retaguardia,
Disiento abiertamente de la opinión treinta años de nuestra servidumbre.
siguiendo
su Yieja táctica.
de estos seiíores, y tengo para ello
Justo es que el pre-constituciona1
\quí
tienes
expiicado claramente
1111a sene de hechos que me dan la lismo premie a sus leales. ¿Y cómo
el
problema,
y
expuesto
el fnndamen ·
razón.
realizar este acto Justiciero, sin que
to
de
mi
opinión,
contraria
en abso¿ Qué no hay libertad de comercio? las arcas de la na... :ón sufran detriluto
a
la
de
los
descontentos
que se
¡~i alguna yrz hemos disfrutado de mento? Pt:es ,de una manera bien
quejan
de
que
la
libertad
de
comerrlla es precisamente ahora que está sencilla: otorgúndotes la gracia rlc
cr. mpliendo sus ideaies la r evolución que dispongan de cosechas, las con- c· o no existe. Lo que sucede es que
duzcan por trenes de ferrocarril a Don Venus, hecho a imagen y scmecarrancista !
donde
mejor precio se les saque, con, jann ele su Creador, no puede sa.tisEse derecho se ha extendido _hoy
facer por igt:al a todos sus súhditos:
a gremios que anks carecieron del la ventaja de no permitir que los coy es injusto pretender que un simheneficio. Entre esos gremios puedo merciantes enriquecidos de tiempo
atrús al amparo de la nefanda hag:rn ple mortal le enmiende la plana a la
ritar el de los militares.
Divina ProYidencia.
; Cuándo se Yió. en tiempo de la iguales compras y ¡ps mismos emharO para decirlo c.on sujeción a la
,lirtadura. que un General o Coronel Qucs, cosa que se consigue con una
mét rica:
sr dedicara a la compra-venta de ca- frase sacramental el.Jcuentísima: "NO
F.s lo que afirma el Yicjccito .\ rauja,
rros de café, furgones de azúcar. car- HAY CARROS''. Y ante este es~·
en esto Jo secundo:
!.!amentos de telas, cte., etc.? Nunca. coll o, el antiguo mercader, explotador lo que no puede el Redentor del i\í unLa restricción en CS{C punto era tirá- inicuo del pueblo, da media rnr!ta.
( do.
nira y oprobiosa: el soldado se de- poniendo ele' vuelta y media, en tre
¿ ha el e poclcrlo el Redentor ele Jauja?
bía a sus propios asuntos de ordenan- dientes. a nt:estros redentores. Es
n. y nada más. Ahora estamos vien- una exigencia absurda pretender que
1'11 a mi go clc siempre.
do cómo los afiliados en el ejército
libertador, con las fac:Jidades que les
· erar( nía. rlueiíos. de mai\fi apreciable compai1ero:

�/

El banquete en honor de Villa

desmentido la existencia de la fiesta
Pues a1;n{1ne la familia J.I a&lt;lero no es
acreedora a nuestros afectos, basta
con que sea mexicana, para que deseemos enterarnos ele todo corazón,
que rechazó orgullosamente el conta cto del presidiario.

U na carta de Don Lorenzo González Treviño

,-,,.,,.,1~~1,,1,~~-~~ilíil ~I

El señor don Lorenzo González
Tre viíio, nos ha dirigdo una carta de
la cual copiamos los clos pé\rrafos sigui entes:
"1 le leido en el numero 19 de ''ReYista ~l.exicana," periódico que i1stea
edita. un artículo bajo el rubro de"La
Corte del Patibulario," "Reminiscencias de un banqr:ete villista." ref1rién- ·
close a 1111 artículo publicado por "El
Prese nte," el 8 de Junio de 1915, que·
t:stcd es reproducen, dando cuenta de'
un banquete que se dice dí yo en mi
casa en ~lonterrey. al General Villa, ·y
agregando ustedes, por vía de aclaración. que según se les ha informado
despu és no fue dado por mí sino por .
~I seiior licenciado clon Viviano L. Villarreal. y dicen ustedes qt:e poco im-

portan
pecho
rsonalidades
al caso ; pe·o qi,e las
el he
c111~ un ex-Goberna-.
Wíil.WW..,¡,¡,W;,¡J¡¡¡¡¿;W~~~~~~~,W~íLJ~~LJ~~U¡ÍíL¡~j¡i.J~~Lj 'or h onorah le y austero haya sen tac! o en su mesa a 1111:, persona como .el. .
Ge neral Villa lo rec,.,ge rá la historia.
Por lo c¡ue se asienta en la Revista
a que me re fie ro, esa crónica había sido ya publicada por '' El Presente'' .Ya- .
rios meses antes. y hoy ,líi, reÍ?/¿ch.10,·,
cen ustedes. no sé con qué fin. :fo tu1·e conocimiento de ta l pt: blicaci9n
que hizo "ltl Presen te:· y por eso no'
me ocupé de ella. y aunqu e rectifican
ustedes Q\le han s~:Jido desp~1~~ 1~0
fr e en mi casa sino en la del licenciacl1) \'ilbrrcal. donde se dió ese haníl"Cle. creo ele mi deber decir que e~
f;, lso qt•e se haya ctado tal fiesta en
mi casa al General Villa y es faí'so'
t::imhién oue se haya dado en la ·casa
del lice nciado Villarreal. y g11e yo .estuviera prese nte en banquete ·al1ti1no
q11r se le diera al General Villa."·
C,Jmen7amos po_r nianifestar al se·
iior Gonzá lez Treviño q11e la reproducción ele la crónica ele "El Presente" se hirn con finalidad histórica:
pi1es ya que tantos males ha sufrido
m1cstra Patria. bue1,o es cuando menos. que las generaciones venideras
rono7ran a la socicdacl achial. y eviten. hasta donde sea posible. los vicios y errores q11e :iroduj eron . el desastre nacional. V como el he cho de
ofrrcer un ha11q11ete ai patibu lario a
qu ién el seíior González Treviño llama respet;1osa111cnte "Gcnera l,n viene
a marcar 1111 "record" vergonzoso, recogimos la cróni ca para que se depurasen los hechos, y los interesados
111\'iesen ti empo ,, oport1111idad cle acla·

El Bar del
Parlamento
Desde la X o-treating order, u orden contra las invitaciones, no hay
en todo Londres más que un sitio en
el que los am igos puedan ofrecerse
mutuamente el aperitivo o el cognac.
El lector no dejará de extrañarse al
conocer el nombre de este lugar, único donde se desprecia la ley: es ('!
Parlamento ____
La excepción se explica por el hecho de que el Parlamento está con siderado en Inglaterra como prop1c
dad . rea l. La ley no le alcanza. Y,
además, los Parlamentos no han sido
creados para observar las leyes. sino
para hacerlas. Pueden observarlas o
110, así cómo un fabricante de sombreros de paja puede cubrir su cabeza con un pajizo o con un sombrero
coreano ___ _

~

V

Fuera del Parlamento, según hemos referido ya en otros artículo,. no
hay invitación posible. Un simple
wh iskey and soda, que antes si,lo
costaba tres o cuatro peniques, ahora
puede costarle a uno cien libras d;:!
multa y seis meses de trabajos forzados. i Y todavía hay quien asegura
que la guerra no ha enc·an.rid,) la Yi(h!

Tocados Femeninos
Celehra1nos que la fiesta no se haya dado en la casa de don Lorenzo
Conzález Trevi ño: y celebramos más
aún que el señor licenciado Viviano
L. Villarreal se haya manten ido en

se en anfitrión ele 1111 " tipo de Lombroso." Y p11ecle creerlo, el seíi or Con
zálcz TreYiño, celebraríamos muchísimo más q1:e su recti ficació n hubiese
siclo más categórica, y que en kgar
de limitarse a negar su participación

La cosa se compEca c,,11 una nuc,.·:i
11rden del Central Control Board prohibiendo el crédito. Los . establecimientos de bebidas n,i ¡,od~án, ele hoy
más, hacerle crédito a nadie. ni para
beber en el local, ni para llevarse J,ebidas a casa. Xo hay crédito, ni hay
amigos que conviden. Y, para colmo
ele desdichas, no está permitido beber
ni comprar bebidas alcohól icas más
que desde las doce a las dos y media. los días de semana, y de una a
tres de la tarde y de seis de la tarde a nueve ele la noche, los domingos.
Inglaterra ya no es, como lo fué un
tiempo, el paraíso de los borrachos.
1 loy, para be her en ella, no queda
más que un recurso; hacerse elegir
miembro del Parlamento.

�Hombres y Nombres Nuevos

La Anarquía de México.

Cosas de la Gloriosa.

Los Asesinatos de Santa Isabel

Cómo han cambiado las cosas
en nuestro ;\Jéxico, oh Dios,
desde que la .. redentora"
de ese país se aducíi0
para ciamos libertades
que Porfirio el dictador
con treinta a11os ele injusticia
al pueblo le ar reba tó.
! lasta el idioma ha cambiado
ele modo tan seductor,
qt.c hoy, al pelado que roba
no se le llama laclron,
ni disponer de lo ajeno
es un robo, no scíior:
el que lo hace es magistraclo
Y el acto es .. iucautación''.
t\ntes, el que en la vía púhlii:a
tsca111oteaba un reloj,
era llerado a lklén
-infamias dc:1 dictaclorY sujetado a un proceso
y encerraelo un mes o dos
para mitigar 1111 poco
su inmoderada afic.r'H:,
apa rte de retratarlo
en cierto cuadro "de honor"
de "rateros conocidos ··
con su identificación .
II oy, las cosas han camhia&lt;'.o
del todo. gracias a Dios
Y las celdas de las cárc¡¡'&lt;:S
exclusivamente son
para enccr rar "reaceil)na1 ios ..
amigos del dictador,
pues los rateros de ayer
son :\1 iuistros de l nstrucciún
coroneles, generales.
senadores, qt é
yo ____ _

se

X 'x X

&gt;. fús donde el radicalismo
ele la actual re,·olución
(abróchese usted el saco)
ha resultado mejor.
es en la cuestión de prensa:
si da gusto, como hay Dios'
i\yer, al calce de alguna
brillante composición
publicada en un periódico
escrito en buen español,
se miraba: Luis G. Urhina.
o Salvador Díaz ~¡ irón.
o R. de Zayas Enríqucz
o bien Carlos Díaz Dufoó.
TT oy, en imprentas ro hadas
a la odiosa usurpación
o a cuarquiera honrado quídam
qt'.'e plata por ellas dió.

cdactaclos en sal\'aje
y tscntos sin 1011 ni son.
y Lll ellos se ven .. pues1as''
que firma "Jt.an .\mador··
-uno qnc l'endía chorizos
en la calle del Rcloxu León Osario, un sujeto
q,.e antes era curtidor
y f1,é "ascendido" a poeta
por don Venus el barbón
cull1o premio a cinco asaltos.
a s etc estupros y a dos
"¡,1 ccon.stitucionaladas"
coa robo y escalación.
l,us p,1jos de editoriales
los íirma cualqtier seiíor
r¡uc liacc un lustro era gendarme
Y a qu ien ~ladero ascendió
I

a rargento, por conducto
e.le cualquier renovador.
X X X

.\sí han cambiado las cosas
en nucst ro ~I éxico oh Dios:
Y cr ando \'eO los periódicos
q ,.e hace la rC\'olución
ron mcng-na de la Gramá tica
y ele I idioma espa ií ol,
a explicarme no me alcanza
mi pobrecita razón,
córn_.o es 'que los linotipos.
,·ictimas de tánto horror.
no estallan en mil pedazos
de pena y de indignación ____ _
DESIDERIO.

Opinión de un norteamericano honrado.
"\V. S. Windham, de Los Angeles,
de Villa por la Administración de
\ \'ilson. Cualquier.. que sea la res- Tepic, México, pocos días después de
ponsabilidad por las actuales condi- que gocé de su hospitalidad. Y esciones de .\léxico, recae sobre el Pre- ta es una región en la que los Carransidente \\'ilson, porque él ha tenido clanes dominan totdlmente. Cuando
la situación en la palma de la mano estuve con \,Vindham, vi una silla a
la que habían trozado las patas los
desde que ocupó la l'residencia."
Los proyectiles habían atrabalazos.
De igual manera, los 3,000 hombres
,·csado
la
puerta mientras él defendía
al mando del ''General" Estrada. que
su
casa
de
los bandidos a quienes hase encuentran actualmente por aquella región. deberían ser enviados en bía alimentado, varias semanas. con
persecución de los bandidos villistas. su gando. Lo 111;..taron, 1)0brecito,
Se encontrarían guardias y metedo- porque se negó a darles también su
res. Fstos carráncistas que se hallan ropa. Su viuda y sus hijos estaban
a las órdenes de Estrada fueron re- en Los Angeles y aun v~ven allí, que
cluta~os en las cárceles de Guaclala- yo sepa.
Este asesinato no se ha publicado
jara y de la Ciudad de ~léxico por su
nunca;-a lo menos, no he llegado
Jeie. y son la escoria de la tierra.
): o hay nada más IJ&lt;Ljo en toda la es- a verlo en los periódicos, y los he
leido c011 toda regularidad, buscando
cala de la creación que esos homla
110tiria."
hrcs. Han robado &lt;t tal punto a los
habitantes de los lugares en que han
&lt;"'•11110 la declaración más imporoperado. que Estrada ha ganado el
f ~11te, por su sinceridad y por las
apodo de ''La fscoba." por su per~.preciaciones documentadas sobre la
fección para barre r cuanto se ha hasituación de )-Léxico, traducimos para
llado al paso ele st,s soldados. Los
nuestr.os lectores la entrevista conceinfelices peones de todos los pueblos
dida por uno de los hombres notaque ha recorrido, han quedado redu.
bles de la Ciudad &lt;le Filadelfia:
ci~los al hambre, porque no les han
dejado nada."
Después del amar~o sarcasmo y de
la cólera que habían predominado en
su acento. éste se cubrió de tristeza al
hablar ele\ asesinato ele un amigo per~onal. lte\·aclo a cabo en Tepic, el
"LA P UE RTA DEL SOL"
s~nal. Hendo a cabo en 'reµic, el 5
RES'l'AURAN'l' MEXICANO
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CUALQUIER PA RTE RAQUITICA DEL CUERPO, de una maMARTINEZ Y GARCIA

.Éu una enérgica acusación de la
que llama "débil, menospreciable y
,·acilantc política de \Vilson, que deliberadamente ha hecho fracasar al
único Gobierno fuerte que ha habido
en ~I éxico, después del de Porfirio
Díaz,'' el ~I ayor Casio E. Gillette, un
notable ingeniero de Filadelfia, que
acaba ele regresar de ~Iéxico, dijo:
que si bien el asesinato de trece americanos y dos ingleses en las colinas
del oeste 'de Chihuahua, en México
por bandidos villistas, era deplorable, no era, sin embargo, sino un
ejemplo de la anarquía y de la brutalidad que imperan en la República de l
sur.
"I..:stos asesinatos," dijo el ~layar
Gillette "se han hecho públicos: pero
&lt;lebo decir a Uds. que ha habido asc,;i1ntos de :rn1ericanos )úr , fl,•cc11:1~.
los que han sido comunicados al Departamento de Estado, y el Departamento de Fstado ha impedido se hagan del conocimiento de todos. "Si
el Congreso acudiera al Departamento. pidiendo que se diera a conócer
la lista de los asesinatos que le han
sido comunicados, el mundo quedaría
asombrado."
"Doy por hccl10 que enviarán 'nuevo acopio de caligrafía y de fina literatura a Carranza tratando de estas últimas atrocidades de Villa; pero
debo recordarles, sin embargo, que
los rifles q1re dispararon sobre esos
desdichados, fueron puestos en manos

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Conclusión.
único resultado práctico a que antes
aludí, echó a volar y perdió misera··
blemente los ,Pdmeros ciento cincuenta mil pesos. El resto del programa jamás pudo realizarse porque
el Presidente no prestó más atención
al asunto. de manera que el contrato
durmió en Comunicaciones meses y
meses sin que jamás llegara a resolverse nada, y en cuanto a don Gustavo Madero, nuestro gerente, pretendía que ''Kueva Era" produjera utilidades, sin llegar nunca a comprender que en i\1éxico y en t, n régimen
de libertades, un periódico defensor
del gobierno tiene que vivir a pérdida continua.

pecie de que el hombre más puro sería · el peor de los gobernantes, y acaso don Francisco J. · Madero justifique tamaña afirmación: en todo caso,
?lf ade~o podría gobernar una legión
de ángeles. pero no una colectiviclatj
de hombres, hechos de carne y hueso.
mezcla de vicios y de virtudes, de
heroísmos y cobardías, de ideales y
de intereses, de entusiasmos y desesperanzas.
Convencido de ello y de que, por lo
tanto. el maderismo, con las mejores
intenciones que se qri era concederle,
nos llevaba a todos al desastre. me
separé de él pública y lealmente, en
carta dirigida a don Gustavo Madero
el 20 de Septiembre de 1912 y que

ANTONIO MAGNON

* * *

Sales Agent.

1'odo fué manejado con gran torpeza: en ":\! ueva Era" se cambiaba
un director cada seis semanas, y yo,
que no era allí un extraño, sino quien
había llevado allí el dinero de que
vil'Ía el periódico. fuí echado a ia
calle sin consideración ni escrúpulo,
a los cuarenta días de haber recibido la dirección y a la sazón que me
encontraba en cama con u11a· fiebre
intensa, contraida por las vigilias qu e
me imponía la organización de aqnc ..
lla empresa.
Por entonces quedaron instala(!as
las Cámaras maderistas y el Presidente comisionó a Sánchez A7.cona,
su Secretario partícula r. para que
trasmitiera a los diputados maclrristas el deseo presidencial de que se
me destituyera ele todas las comisi1) 11es que se me habían· confiado, lo que
yo previne renunciándolas.
Si a esto se agrega que el mismo
rresiclente me hi7.0 tomar la causa del
Coronel Rodríguez Malpica. su canilidato en la campaña electoral de
Ve racrnz, de donde saqué tres mil
pesos de deudas y un torrente ele
soeces inju rias que derramaron sobré
mí Lagos Chá1aro y su pandilla, se
tiene ya una síntesis de los favores
que. según don Ramó n Prida, debo yo
a ln ~ spffores lfadero.
Si~hele. el eminente psicólog-o ita¡;~n'l. ;i,·an7Ó &lt;'11 su aclmirahle "Psicbo1ogíe des Sectes" la atrevida es-

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Inglés y Yiceversa. Atiendo a reclamaciones, cte., etc.
H or as de oficina: de 9. A. M, a 7 P .M.

publicó toda la prensa, pasando a los
bancos de la oposició~, para ver si
all í podía ayudar a lo que en vano
procuré del lad o maderista: encauzar el gobierno por un camino de
sah-ación.
Y una vez allí, ta rde a tarde se me
vi ó en la Cámara combatiendo, no al
Presidente. lo que era contrario a
mis teorías, sino a su detestable Ga-

El Poder Secreto.
--o-

Con este maravi lloso fibro resolverá
todas sus dificultades. será protegido
de la suerte, recobrará el cariño perdido se hará amar del ser que adore
y logrará cas~mien to afortunado; obtendrá éxito en todos sus negocios Y
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angustia, hice todo el bien q~e pu e a
los pe rseguidos.
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.
El 19 de feH~ero 1&gt;ronu1~c1e en la
Ca. mara el e. D'iputados 1111 dis curso llamanelo a todos los mexi canos a la reconciliación.
.
Pocos d1,as después nos reuni
. mos
en 1111• el eSJJacho los cuatro . miembros
del " cua el n·1·a t er o" con moti,·o. de . una
.• e1e1 Gral · Huerta' para discutir la
cita
ac titud que asumi ríamos.
Entre los meses de Feb,rero Y Se~tiembre de 1913, continue e~ la ~amara de Diputados, con la misma mb n rue-

COSAS DEL TIO SAM
S . 1
ha de ello es que el 25 de ept1enure
pronuncié un discurso de violen to
ata(jl1e contra el Lic. Rodolfo Rey.es
Col,tra los acontecimientos de la Cmlla dela y contra la política que en
al!!un os E stados desarrollaba c.l G~~
hierno.
el cual, ala rmado e1e m¡ ac t i- .
t ud en la Cámara. para sacarme de
ella, me llevó al Gabinete, prime: º en
Relaciones Exteriores Y despues en
l nclustria y Come rcio.
P or razón del origen de mi nombramiento, ambas Carteras fuero n para
mí una prisión dorada: sospechad•J
siempre, diariamente atacado con rudeza por la prensa de orden de algunos miembros del mismo gobierno.
jamás tuve influencia alg111:ª·. lo _que
explica mi nula gestión Mm 1stenal.
Ella queda consignada al detalle en
un librejo que escribí en New Yor~
desde hace afio Y medio, titulada "M1
Act uación Política Después de la Decena Tráp:ica" QU.e acaso alguna vez

puec.la yo dar al público.
El día 3 de Julio de 1914, el Gral.
11 uerta me mandó pedir mi dimisión,
d d
. , b'l
la c¡ue presenté con ver pa ero JU
~ ..1 ~·
v. al siguiente salí para uerto "'1ex1co Y X ew york. Desde entonces permanezco en el destierro.
X X X

Pero, ¿qué te pasa, lector? , Parece como que estás fuera de ti . Como que te anonadas. Como que .te
abstraes ____ Pues qJé. ¿te ha extasiado la plática de don Querido?
1\aturalmen tc ! Si este ilustre parlamentario, con ser tan vilipendiado.
es uno de los hombres a quienes se
escucha con más agrado en :tlf éxico.
Es. Y 11 0 lo dudes ni un momento.
uno de nuestros mejores tribunos
contemporáneos.

�Página Recreativa R[VISTA MHICAU
SEMANARIO ILUSTRADO
-a:-

Soluciones ·correspondientes
al número 20.
-o-

METATESIS

! lastre
letras
1
I

Resuelto por Colombina, de San
Antonio, Texas y María J. Laing, de
Múzquiz, Coahuila.
CHARADA. ---Ocarirta.
Resuelta por Colombina y María
J. Laing, Emilia Caballé, de Caléxico,
California, y niña Cristina Guerra
Canales, de Brownsville, Texas.
INTERPRETATIVA.---Paludismo,
No fue resuelta.
la. ADIVINANZA. --Gerona y
Verana.
Resuelta por María J. Laing, de
Múzquiz, Couhuila.
2a. ADIVINANZA.--La mesa.
Resuelta por Pedro Ruiz, de Los
Angeles, California.
3a. ADIVINANZA.- -La vergüenza.
Resuelta por Juanita Mármol, de
San Francisco, California.
4a. ADIVINANZA.---EI camino,
Fue resuelta por María J. Laing y
por Colombina.

ROMBO
Consonante
Parte de una ave
Piedra preciosa
. . , . . . . Parte instrmto. música
. . . . . . . Nombre de historiador
. . . . . . Objeto náutico .
Fruta
Metal
Vocal
En este acertijo, qge nos fue remitido por Colombina, el nombre del
historiador debe leerse ~unto vertical
como horizontalmente.
METATESIS
12 3 4 aurora
3 4 2 1 instrumento mortífero
1 2 3 4 5 6 árbol frutal
3 4 1 2 5 6 obstáculo

1 2 3 4 ciudad .
4 3 21 sentimiento divino

1 2 3 4 caudillo árabe
2 1 4 3 raza bella
1 2 3 4 5 6 7 nombre. de mujer
3 4 5 7 6 2 1 empleo público que desea olvidar Carranza

1 2 3 4 5 6 batalla napoleónica
3 1 5 6 2 4 ex-ministro mexicano
3 4 5 6 2 1 pasión humana

1 2 3 4 5 6 en las flores
3 5 6 1 2 4 en los bu-iles
1 2 3 4 conquisttldor
3 2 1 4 acaudalado
1 2 34 ra~ aborigen de Aménca
3 4 1 2 el primer homicida

EL ABISMO
Conclusión

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637,
Esq. Houston y Leona Sta.
TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.
-oPRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.
1 mes. . . . . . 40 cts.
oro americano
1 trimestre . . . . $ 1.00 "
"
1 semestre
'' 1.80 "
"
. ano
- . . . .. . . . .. •" 350
""
.
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
- oEn el resto del mundo.
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .. .. " 3.50 "
"
l año .. . ..... . " 6.00 "
"
-o-

ADVERTENCIAS:

se extingue. Un sollozo estalla en
Los pagos de suscripción deben ser
su pecho y desgarra su garganta co- adelantados. No se devuelven originamo fuerza incon.teniblc y poderosa les.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
que sale a la snperficie.
Quién fué el prin1ero en abrir los
REVISTA MEXICANA.
brazos? J\;adie lo sabe, ni lo dejaron
ver las lágrimas; pero el ab is~no está P. O. Box 637.
colmado. Dos brazos la han atraido
SAN ANTONIO, TEXAS.
dulcemente sob re un pecho bajo el
-ocual el corazón resucitado por el amor
REVISTA MEXICANA
loca la diana de la nueva vida.
A fuera el silencio es absoluto. Sobre las densas tinieblas brillan aqt:Í
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
y allá las luces de los faroles, y en
Nemesio García Naranjo.
lo alto, en un .fragmento del pálido
P.
O. Box 637
ciclo de l in vierno, grupos de estreCor. Houston &amp; Leona Sts.
llas miran como testigos eternamenSan Antonio, Texas.
te indiferentes los pasajeros dolores
y alegrías de aqu í abajo.
0

----o,- ---

HARINA
Pionee~

Subtcrlption ratea
Advanced piyment.

In Mexico and United States.
1 month .. .. $ 0.40 American Cy.
3 months ... " 1.00
"
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1.80
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Producción diaria
I year . ... . . " 3.50
"
15 00 Barriles
Single Copy . . " 0.1 O
"
.,
Oficina y Molinos . On the train . . " 0.15
Old Copy . . .. " 0.20
"
Calles Guenther 1
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"Marca del Viejo"
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..
..,.

..

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MORALES HERMANOS

�The Power Multiplying Machine Co.
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LA MAQUINA MULTIPLO-MOTRIZ.

EL MIL POR CIENTO.
Si Ud. invierte un "Dollar," y le produce dos, se siente Ud. muy satisfecho; pero si le produce diez, su satisfac.
ción llega al asombro.
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nero.
Si Ud. necesita un motor de diez caballos para mover sus máquinas; ha tenido hasta ahora que hacer todos los
gastos consiguientes a un motor de diez caballos.
Sí con un mot.or de un sólo caballo de fuerza pudiera Ud. mover esa misma plaqta, un caballo le produciría lo mismo que diez, y habría Ud. multiplicado su dinero.
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FUERZA, que se encargará de desarrollar el resto de poder, trayendo por resultado un gasto diez veces menor.
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necesidad mundial.
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descul:rimiento, y estará basada en absolutas seguridades para los accionistas. Esta Compañía quedará constituida con
un capital social de Trescientos mil dólares, divididos en treinta mil acciones de a Diez dólares cada acción.
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resto, en abonos semanarios de Un dollar, por cada una.
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�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752301&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista Mexicana •
SEMANARIO ILUSTRADO .
13 DE FEBRERO,DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN I I. NUMERO 23.

�REVISTA MEXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entercd as sccond class mattcr, Octobcr 25, 1915 at thc Post Officc of San
Antonio, Texas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

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1

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1

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Número 23.

Verdadero y Falso
Panamericanismo

\

1

San Antonio, Texas, 13 de Febrero de 1916.

El Congreso Pan-Americano que con pretextos científicos se reunió en Washington recientemente, fué en realidad
una asamblea política convocada por la Casa Blanca para tener ocasión de · presentar ante los públicos latino-americanos la supuesta evolución de la doctrina Monroe hada un
franco pan-americanismo recíproco.
Ni la calidad de los delegados a ese congreso, salvo contadas excepc:-0nes, ni los temas tratados t1hí fueron ci'cntíficos jamás; pero en cambio Mr. Wilson tuvo ocasión de presentar sus puntos de vista ante la socarronería latino-americana, hecha de rn poco de egoismo, un poco de miedo y otro
poco de excepticismo y de malicia.
Según Mr. Lansing pr:mero y Mr. Wilson después, América, la verdadera Amérrca o sea todo el Continente y no ya
fos E stados Un:dos, que es a lo que aquí llaifian América, según aquellos señores, digo, al terminar la guerra europea todas las naciones de este Continente se verán amenazadas por
el grupo de beligerantes que obtenga el triunfo: la hipotética' desaparición de Estados Unidos no será Sino el prólogo
de la desaparic:ón de todas las demás sO!J eranías en el mundo de Colón, de donde aquellos altos mandatarios concluyen
que todos los países hispano-americanos Geben unirse defensivamente ante el pel:gro común.
"! hope and believe, dice Mr. Wilson, that this can be
acomplished. These conferences have enabled me to foresec
ho'w it will be acomplished. It will be acomplished in the
f:rst place by the states of Amer:ca uniting in guaranteei'ng
to each other absolutely polit:cal independence and territorial
integrity. In the second place and as a necessary corollary
to that guaranteeing the agreemeht to settle all pending
b01:ndary disputes among themselves, should the, unhappily
arise, will be handled by patient, j:mpartial investigat:on and
settled by arbitration; and the agreement necessary to the
peace of the Americas, that no state of either confnent will
permit revolutionary expeditions aga:nst another state to be
fitted out on its territory, and that they will prohibit the
exportation of munitions of war for the purpose of s',1ppying
revolutionist against ne:ghboring governments."
Tomados literalmente esos conceptos, la cosa resulta hermosísima- demasiado hermosa para que pudiera ser una realidad- y su autor adquiere los perfiles de uno de aquellos
séres que por su valor intrínseco nos reconcilian con la pobre y last:rnosa especie humana.
¡ Qué más quisiéramos que ver a toda la América libre

de esas legítimas desconf:anzas, marchando sin tropiezos hacia un futuro grandioso.
Pero si queremos no adormecernos en un optimismo peligroso, si queremos pisar el terreno firme de la realidad y
avanzar sin extraviarnos con espej:smos falaces, necesitamos
aquilatar con toda precisión el valor de esas declaraciones,
analizándolas m:nuciosamente ante el criterio de los antecedentes personales del autor de la novísima doctrina.
En ocasión recientísima, en un discurso ultratendencioso prom:nci'ado en New York el día 27 del pasado, el propio Mr. W1lson ha hecho notar que NO SON RAROS EN
EL LOS MAS RADICALES CAMBIOS DE OPINION.
como le ha ocurr:do respecto de la preparación militar de
Estados Unidos, que combatía resueltamer;-:e hace un año y
que ahora defiende con calor, lo mismo que con el asunto de
la comisión de tar:fas.
"Perhaps yoJ learned as I dare say you did learn beforehand, that I was expecting to address you in the subject of
preparedness you recalled the address which I made to Congress somthing more than a year ago in which I saitl that
th 's question of military preparedness was not a pressing
questión. But more than a year has gone by since then, and
I would be ashamed if had n ot learned samething in fourteen months. The minute I stop changing my mind as
Presidcnt. with the change of all circrmstances in the world,
I will be a back number."
"There is another thing about which I have changed my
mind. A year ago I was not in favor of a tar:ff board,
etc."
Fn nuestro país y en nuestra leng;:a corre con mucho
rréd'to este viejo decir: "de sab'os es mr dar de opinión" ; de
s··nte o_"e s.i h'. biéramos de medirla con esa vara, la sabiduría de Mr. Wilson resultaría por encima de toda ponderación,
atenta la frecuencia conque cambia de parecer, según él mismo reconoce.
Vale, pues, la pena de que l·:&gt;s países hispano-americanos
med'trn l'n momento antes de pactar con quien, aún sabienclo _h arlar muy atinadamente. a meni,do suele rechazar por
la noche lo que categór :camente declaró por la mañana.

X X X
. . Hav que remontarse hasta los primeros días del gobierno de M\r. Wilson, hasta su famoso "speech" de Mobiile, pa-

�país extraño. Y que éste fué el ún:co objeto de la ocupación de Veracruz, parece ponerlo en claro el hecho de que
después del 21 de Abril jamás volvió a acordarse siqurera de
los 21 cañonazos famosos.
Otro caso. Como acabamos de ver, en Abril de 1914 Mr.
Wilson opinaba que el hecho de que una facción combatiente
durante una guerra civil detenga momentáneamente a unos
marinos extranjeros, aunque después ofrezca toda clase de
expl.caciones, es motivo suf:ciente para que la Nación respectiva despache una poderosa exped.ción naval y ocupe mi1.tarmente durante muchos meses un puerto extranjero, sacrificando en ello vidas h'..manas y no pocos millones de dollars;
pero en Enero de 1916, en preSencia de una fa&lt;;ción combati&lt;.nte q ce en ese mismo país fusila brutalmente a 17. ciudadanos americanos por el sólo hecho de serlo, esto es, para
infer:r deliberadamente un ultraje a este país, opina que ello
no amer.ta otra cosa que una nota reclamando un poco de
más cuidado para otra vez.
EL ESTIMABLE PROFESOR NUEV AMIENTE RABIA CAMBIADO DE OPINION !
En su discurso de Ind.anápolis, a prind p:os de 1915, decía M.r. Wilson a propósito de la revolución mexicana:
"Las naciones et.ropeas derraman toda la sangre que
quieren sin que nadie pretenda impedirselos; ¿por qué no
hemos de conceder el mismo derecho a los mexicanos? El
país es de ellos, por tanto ellos solos deben arreglarse, y
m:entras yo sea Presidente de los Estados Unidos, nadi'e se
ha de mezclar en sus asuntos ;" pero, no obstante, el 2 de
Junio siguiente dir.ge a los jefes rebeldes mexicanos su célebre nota previniéndoles que en un plazo muy br.eve se pusiesen en paz, advertidos que de no hacerlo, él daría los pasos conducentes para restituir México a la civilización: lo
cual, si no estoy equ:vocado, sign'.fica que EL PRESIDENTE WILSON RABIA SUFRIDO OTRO CAMBIO RADICAL DE OPINION.
Aquellos jefes rebeldes, por su parte, hicieron de esa nota
el mismo caso que de las nubes de antaño, lo cual DETERMINO UN NUEVO CAMBIO DE OPINION EN MR.
WILSON, puesto que al fin no llevó cabo su formidable
amenaza.
Por el contrario, en Agosto siguiente se dirige otra vez
a los jefes rebeldes, pero esta vez invitándolos para reunirse
tervencionismo.
en una conferencia y en ella organizar de común acuerdo un
Fso no obstante, el día 21 de Abrí~ de 191.4, una numegobierno provis:onal que convocase a elecciones para el resrosa flota de guerra, integrada por más de 40 buques, entre
tablec:m~ento del régimen consftucional en México.
ellos los más poderosos de la escuadra americana, cañoneó
Salvo los carrancistas, que con sobra de justicia pensael puerto de Veracruz y, derramando sangre mexicana y
ron que aquella centésima intromisión en los asuntos mesangre yanqui, se apoderó del puerto que conservó en su poxicanos era una mal encul'.:iierta ayuda al v:llismo, que a
der hasta el 23 de Noviembre s'guiente, administrándolo dugran prisa iba decayendo, salvo los carranc:atas, digo, todos
rante esos ocho meses como cosa propia, hasta el grado de los demás jefes militares aceptaron la invitación y mandaron
que todavía hoy la Casa Blanca retiene en su poder los mi- si.:s delegados a Washington ; pero cuando llegaron a tocar a
llones de dollars recardados en aquel puerto.
la puerta del Departamento de Estado, se encontraron con¿A qué se debió ésto·?
que ni siquiera se les recibía, porque Mr. Wilson había deAl llamado incidente de" Tamp'co: ma mañana diez o
terminado no hacer más caso de la conferencia ni del régiquince marinos americanos que indebidamente desembarcamen const:tucional, s'no aceptar al carrancismo tal como él
ron en aquel puerto, ocupado a la sazón por un Jefe huerera, re~onociéndolo como gobierno "de facto" sin meterse
tista y sifado por los carrancistas, fueron detenidos moen más honduras.
mentáneamente y puestos a poco en libertad, con toda clase
EL SE~OR PRESIDENTE HABIA VUELTO A
de safsfactorias explicaciones. El gobierno americano quiso,
CAMBIAR DE OPINION !
. no obstante, dar al suceso las proporc:ones de una ofensa
Por ,último, la consecuenda natural de tal reconocimienal honor nacional, reparable solamente mediante un saludo
to debía ser el restablecimiento inmediato de las relaciones
de 21 cañonazos a la bandera americana, que el General
diplomáfcas, acreditando sendos embajadores en WashingHuerta relr.:só tenazmente, lo que dio pretexto al Presidenton y en la ciudad de México. Y en efecto, Mr. Wilson
te Wilson para el ataque y ocupación de Veracruz.
nombró embajador a Fletcher y don Venustiano CarranDe admifr como sincero este arranque de excesiva suza al licenciado Arredondo; pero es el caso que los meses
ceptibilidad y como causa real ese pretexto, hemos de conpasan unos desp'1és de otros sin que el mexicano sea recibiicluir que el Presidente WILSON RABIA CAMBIADO
do oficialmente, de manera que ha venido a quedar en una
UNA VEZ MAS DE OPINION, puesto que de manera tan
situación intermedia y equívoca que sobre ser inusitada debe
positiva y grave se mezclaba en los asuntos interiores de un

ra comenzar el catálogo de sus cambios de opinión o, lo
que es lo mismo, la historia del permanente divorcio entre
sus acciones y sus palabras. Cuando en Mobile comenzó a
predicar la buena nueva, decía Mr. Wilson: "no más gobiernos emanados de la violencia, no más go,l iernos de origen
espurio, inconst tucional." Pocos días después el Coronel
Benavides daba en la Capital del Perú un cuartelazo típico,
para derribar al gobierno constitucional del Presidente Billinght1rst y apoderarse de la República. Y cuando todavía
en las calles de Lima no se dis.:paba el humo de los disparos
ni coagulaba la sangre de las víctimas, ~ntre ellas el Miniistro de la Guerra, la Cancillería americana se apresuraba a
reconocer al flamante gobierno peruano y a estrechar cordialmente las manos del Coronel Benavides, sin meterse a
averigvar si aun tenían en ellas salpiicaduras de sangre o pedazos de la Constitución de la República peruana.
¡ Es oye d rante el tiempo trascurr:do entre el "speech"
de Mobile y el cuartelazo de Benavides, EL PRESIDENTE
WILSON HABIA CAMBIADO DE OPINION!
Mr. Wilscn ha vivido declarando que los Estados Unidos
han menester la confianza de los países hi'spano-americanos
y a_ue, ¡:ara ello, es necesario abstenerse sistemáticamente de
toda intervenc · ón m los asuntos interiores de este Cont:nente. Eso no obstante, a fines de 1915 mandó desembarcar
2000 marinos en terr'.torio de H aytí, con los cuales ha combatido a balazos a los insurrectos de aquel país, imponiéndoles un gobierno inconst~tucional e hijo de la violencia, formado con el único objeto de aprobar el convenio de protectorado sobre aquella Rep(ólica, con el cual los Estados Unidos quedarán dueños de la antigua Española, puesto que la
otra mitad, la Domin'cana, la tienen ya desde los tiempos de
Roosevelt sujeta a protectorado.
En el caso de Haytí, por tanto, el Presidente Wilson había cambiado otra vez de opinión!
Y venimos ahora a la conducta de Mr. Wiison en la
cuestión mexicana, que es la que ha dado a conocer mejor su
temperamento y su política, y que procuraré presentar sin
espíritLI alguno de sectarismo, como si no fuese yo mexicano.
Desde los primeros momentos después de que asumió la
Presidencia. declaró Mr. Wilson t•na y otra vez que en la
cuestión de México se mantendría dentro de un ríg:do no in-

resultar embarazosa, por más que el Departamento de Estado. pretenda salvar la d:ficultad con la caUicación de "embaJador designado" que aplica al licenciado Arredondo.
. ~~o será que Mr. Wilson una vez más ha cambiado de
opm1on?
X

X X

. Agregaré todavía a los que anteceden un caso más, a
nesgo de que resulte fastidiosa esta enumeración; pero cuando s~ hace una imputación tan seria como la que estas líneas
contienen, a t:n personaje tan elevado como ei Presidente de
l~~ Estados Unidos, parece necesar;o fundar tamaña afirma· C:on ~n el mayor número de hechos i'rreprochables.
~m duda mis lectores no han olvidado que Mr. Wilson
c~rr~
debate fund~mental sobre el hundimiento del "Lus1tama, , donde perecieron tantos americanos, con una nota
q~e tenia todo el valor de un ultimatum advirtiendo al gobierno del Kaiser que todo futuro atentado a barcos mercantes con americanos a bordo, lo recib:ría la Casa Blanca como una "ofensa deliberada."
Después de aq·uella nota, ante la repeti'c:ón del caso no
~abía !ugar, en práctica internac:onal, más que a una acción
mmed1ata. Los submarinos teutones, sin embargo, han seguido enviando al fondo de los mares docenas de barcos con
docenas de americanos ; pero MR. WILSON NUEVAMENTE.,HA ~A~BIADO DE OPINION, y en lugar de una
accton energ1ca se conforma con una serie inacabable d
t
,
e
no as que segun Mr. Roosevelt producen el efecto de "un
hombre cuya esposa fuese abofeteada en la vía pública y
a.ue por toda acción le previniese que en lo sucesivo se que· ,s face was slapped
de en casa." (" . . . .. . a man whose w1fe
on the street and who took no other action than to tell her
to sta: at home"~, y que han hecho decir al Dr. Dumba, exEmba1ador austnaco en Washington, que "President Wilson's ability is confined to writing beaufful English who
would do credit to Macaulay!" (New Orneals Daily States.
Nov. de 1915.)
De todo esto resulta, en mi concepto, que tanto las actitudes como las declaraciones del Presidente Wilson suelen
~er. c_osa de poca consistencia y duración, en las que ni los
md1v1duos ni las nadones, pero mucho menos las naciones
deben fiar a la 1"gera, para no exponerse a un ridículo difi~
cilmente reparable o a riesgos de un alcance y duración imposibles de prever.
Y me.nos mal cuando sus mudanzas sean, como yo quiero admitirlo, "tona fide"; pero ¿puede afirmarse ésto sin
vadlac:ones?
Sin afirmar resueltamente que los frecuentes y a veces
desconcertantes cambios de opinión por parte de Mr. Wilson
lleven s:empre en ARRIERE-PENSEE, los hechos arrojan
elementos para hacerlos, por lo menos, muy sospechosos.
Cuando desde una gran altura se habla para un público
mundial enunciando dogmas, principios y reglas generales
de conducta, se expone uno a que se acepte como sospechosa
toda infracción a esos dogmas, principios y reglas. Así,
cl!ando desde el Capitol:o de Washington se formula ante los
pueblos atentos la doctrina de no intervencionismo, debe en.
tenderse que tal declaración ampara y comprende sin distinción a todos los pueblos, lo mismo a los católicos que los
hetrodoxos, lo mismo a los blancos que a los amarillos O a
los negros, lo mismo a las más fuertes que a las más enclenques nacionalidades.
No ha sido ésta sin embargo, la conducta políti'ca del
P~es:dente Wilson. Sin i~vocar más hechos que los que
caigan dentro de la categoria de innegables por el propio Mr.
Wilson, debemos reconocer que, en efecto, toda una inacabable serie de atentados a la propiedad de miles. de ciuda-

~!

danos
y a la vida de más de 250 , comet'd
M, · americanos
d
I os en
exico espués del 21 de Abril de 1914, no han logrado conmover su aparente ecuanimidad. Pero su rígida abstención
re~pec!o de México ¿corresponde a pureza de intenc:ones o
mas bien es obra del temor que a Mr. Wilson infunde la
a~ent~ra? Aún los peores enemigos de Mr. Wilson se inclmanan por el primer extremo si hubiese procedido de igual
modo en toda_s l~s ocasiones; pero cuando vemos que tratándose de la d1mmuta República de Haytí no vac'la en int~rve~:r militarmente, cuando vemos la 'presión ~ue viene
eJerc1e~do para que el Senado apruebe el tratado pendiente
co~ Nicaragua, que tanto ha de mermar la so:&gt;eranía de ese
~a1s y cuando conocemos sus irritantes exigencias con la
mdefensa República Dominicana, para ani'.quilar su ejército
y ap:derarse hasta de la policía, necesitaríamos un sectaris~o ciego. ~ara aceptar como sinceras sus declaraciones de no
mterv~nc1on, tan reiteradas respecto de México.
Bien o mal, el carrancismo cuenta con 200.000 hombres
arma~os, y en la Casa Blanca no se ignora que si hubiese un
confhct~, todos los mexitanos, hasta los perseguidos del
ca.rranc1smo, nos i.:niríamos a éste para defender a la Patn~. y es posible que esto tenga su parte de influencia en la
actitud de la casa Blanca.
Esta inferencia no sólo cuenta en su apoyo con fuertes
eleme~tos de orden lógico sino también con categór:cas declaraciones de altas personalidades americanas.
·,E~ uno de los primeros clubs de Chicago, un prominente
periodista, Mr. F~ederick Palmer, a propósito del fusilamiento de" los 17 americanos en Chihuahua , ha di'rho 1o que sigue:
·
~ntes de que intervengamos (en Méx'.co, se entiende)
necesitamos estar listos para intervenir, Y lo cierto es que
P?_r ahora no lo estamos. Es una desgra&lt;.:a que la intervenc1on. parezca
necesaria Y por mi parte creo que tendr'a que
,
venir mas pronto o más tarde ; pero. . . . . siempre será más
tarde!" (Before we interven ce we must be ready to intervene
~nd we ~re not ready now. It is, perhaps, unfortunate that
'.nterventton seems necessary, and I think sooner or later
1t must come. But it should be later. New York Herald
'
Enero 14 de 1916.)
T Y una personalidad más alta todavía, el gobernador de
exas, ~r. Jam1!s B. Ferguson, desde las páginas del Herald, ha dicho estas palabras que todos los latino-americanos,
pe~o sobre todo los mexicanos, debemos recojer Y guardar
cuidadosamente :
"Que esos hombres del Congreso que condenan l p
'd
w·1lson y piden que intervengamos en México
a
reSI ente
se
convenzan del, hecho de que los Estados Unidos absolutamente no estan preparados para una gu1::rra con México
Con una e~periencia de doce meses de diario ·contacto co~
lo más fl.:&gt;rtdo del .ejérc:to nacional, sé que el número de sus
hom~res Y su equipo no son suficientes para impedir que el
ultra1e (~e trata del fusilamiento de los 17 americanos) pueda repet.rse todos los días de la semana
. "En, el presente estad9 de nuestro ejér·c·i~~. y nuestra manna sena la mayor torpeza intentar la pacifi'cación de México por la fu_erza, etc." (Let those men in Congress who are
~ow cpnd~mning President Wilson and dtmanding that we
~ntervene m Me-xico realize the fact that the United States
is wh.olly unprepared for war with Mexico. With and
expenence of twelve months in daíly contact with the
~lower of the national army, I know that the number of men
m th~ .army and their equipment are no sufficient to stop a
repettt1on of the present outrage every day in the week
I~ the present state of our army and navy it would be. ~h~
wildest folly to attempt the pacification of Mexico by
force . . . . . . )
. No ~e puede ser más categórico para declarar que si no
se mterv1ene en México es porque no se puede; pero al hacer-

�lo ¿no se declara también de un modo implícito que una vez
que se pueda, se intervendrá?

X X X
Después de tales antecedentes, no parece una audacia
concluir que la política de Mr. Wilson en materia de panamericanismo puede con justicia definirse como LA OCULACION SISTEMATICA DE LOS ACTOS MAS REPROBABLES BAJO EL MANTO DE LAS DECLARACIONES MAS APARATOSAS Y DE LOS MAS NOBL.ES
CONCEPTOS.
Sin aceptar ni por un momento que los beligerantes puedan ser 1.m peligro más que para los Estados U nidos, es evidente que un franco y bien entendido pan-americanismo, encontraría ancha y sólida base en el común interés de todos
los países de este Continente. Si la Casa Blanca se decide
a cultivar con los países situados al Sur del Río Grande una
verdadera amistad, purgada de dobleces, los Estados Unidos podrán comprobar que el engrandecimiento de nuestra
raza no entraña para ellos peligro alguno y que, por el contrario, su poder·: &gt; so aunque naciente industrialismo tiene
muchas ventajas q.ie recojer de nuestra confianza en su
huena fe: los Estados Unidos encontrarían en nosotros magnífaos clientes y amigos leales a toda J)rueba y nosotros encontraríamos en este pueblo enorme, una poderosa ayuda pa-

r

ra nuestro. desenvolvimiento y un consejero lleno de prestigio para guiarnos.
Pero para esto no basta con discursos que, por muy
bt:enos que resulten, siempre carecerán de la suprema fuerza,
de la decisiva elocuencia del ejemplo; y a un viejo profesor
de Universi'dad no le es lícito olvidar el precepto del gran
lírico latino: "Si vis me flere ...... etc."
Para lograr la confianza del Cont:nente, es menester
que ya no haya más atentados a las pequeñas soberanías, que
cada quien dentro de su casa, humilde o suntuosa, resuelva
sL:s propios asuntos según su leal saber y entender.
Así, sí podremos ir todos los países de este Continente
a mimos en la estrecha solidaridad de qu~ hablaba Mr. Wilson en el último Congreso Pan-Americano; pero mientras,
parece necesario que algui1en conteste a satisfacción éstas
dos cuest:ones:
¿Quién nos garantiza que en esta vez se trata de pan-amer:canismo de buena fe?
Y aun dado q·,,e así fuera, ¿quién nos asegura que una
de estas mañanas no despertemos con la noticia, proclamada
desde lo alto del Capitolio, de que MR. WILSON UNA
VEZ MAS HA CAMBIADO DE OPINION?
QUERIDO MOHENO.

Documentos Históricos
MANIFIESTO DEL GENERAL HUERTA.
En vista de las circunstancias dificilísimas porque atraviesa la Nación y muy particularmente en estos ultimas días la capital de la República, la que por obra del deficiente Gobierno del señor Madero bien se puede califica1
su situación casi de anarqu ía, he asumí.do el Poder Ejecutivo, Y en espera de que las Cáma ra s de la Unión se reúnan
desde lt.:ego para determinar sobre esta sittiación política actual, tengo detenidos en el P alacio Nacional al señor Fr:rn&lt;:isco I Madero y su Ga binete, para que, una vez resuelto
ese punto y tratando de conciliar los ánimos en los presentes momentos históricos, trabajemos todos en favor de la
paz, qu e para la :\!ación entera es asunto de vida o muerte.
Dado en el Palacio del Pode r Ejecutivo a 18 de febrero
de 1913.- El General Comandante :Militar E ncargado del
Poder Ejecutivo,
v. HUERTA.

New Orleans, La. Febrero, de 1916.

MANIFIESTO DE LOS GENERALES
HUERTA Y DlAZ

•

La insostenible y angustiosa situación por que a traviesa
la capital de la República, ha obligado al ejército, representado por los subscriptos, a unirse en un sentimie nto de fraternidad para lograr la salvación de la Patria, y como consecuencia la na ción puede estar tranqt.:ila.
Todas las libertades dentro del orden, quedan aseguradas bajo las responsabilid ades de los jefes que suscriben y
que asumen desde luego el mando y la admin istración, en
cuanto sea preciso, para dar plenas garantías a los nacio11ales y extranjeros, ofreciendo que dentro del término de setenta y dos horas quedará debidame nte organizada la situación legal.
El ejército in vi ta al pueblo con qui en cuenta, a seguir en
la noble actitud de respeto y moderación que ha guardado
hasta hoy, e invita asimismo a todos los bandos revoluo:ionarios a uni rse para consolidar la paz nacio nal.
México, Febrero 18 de 1913.
FELIX DIAZ. - V. HUERTA.

EL PACTO DE LA CIUDADELA.

El Tfo Sam alimenta lt:1. hoguera con municiones
Caricatura original de Meggendorfer Blatter de Munich

En la Cit:dad de México. a las nu eve y media de la mañana del día dieciocho de F ebrero de mil novecientos tre·
ce, reunidos los· señores genrales Félix Díaz Y V ictoriano
Huerta, asistidos el primero por los licenciad os Fidencio
Hernández y Rodolfo Reyes, y el segundo por los señores
teniente coronel Joaquín Mass e ingeniero Enrique Zepeda,
expuso el señor general Huerta que, en virtud de ser insostenible la situación por parte del go bierno del señor Madero,
para evita r más derramamiento de sa~~re Y por s~ntimie~tos
de fraternidad nacional, ha hecho pns1onero a dicho se nor,
a su Gabinete y a algunas otras p erso nas; que desea expresar al señor Gene ral Díaz sus buenos deseos para que los
elementos po r él representados fraternicen Y, todos unidos,
saÍven la ang ustio sa situación actral. El señor General Díaz
expresó que su movimiento no ha tenido más objeto que log rar el bien nacional y que en t al virtud, está dis puesto a
cualquier sacri ficio que redunde en beneficio de la patria.
Después de las discusiones del caso, entre todos los presentes arriba señalados, se convino en lo siguiente:

PRil\IERO.-Desde este momento se da por inexistente
y desconocido el Poder Ejecutivo que funcionaba, comprometiéndose los elementos representados por los Generales
Díaz y Huerta a imped ir por todos los medios cu-alquier intento para el restablecimiento de dicho poder.
SEG UN DO.-A la mayor brevedad se procurará solucionar en los mejores términos legales posibles , la situación existente, y los señores generales Díaz y Huerta pondrán tocios sus empeños a efecto de que el segundo asuma
antes de se tenta y dos horas, la Presidencia Provisional de
la Repúb lica; con el siguiente Gabinete:
Relaciones :-Licenciado Francisco León de la Barra.
Hacienda :-Licenciado Toribio Esquive! Obregón.
Guerra:-General Manuel Mondragón.
Fomento:-lngeniero Alberoo Robles Gil.
Gobernación :- Ingeniero Alberto García Granados.
Ju sticia :-Licenciado Rodolfo Reyes.
Instrucción Pública :-Licenciado J orge Vera Estaño!.
Comunicaciones:-Inge niero David de la Fuente.
Será creado un nuevo l\Iinisterio, que se encargará de
resolver la cuestión agraria y ramos anexos, denominándose
el e Agr'icultura y encargándose de la cartera respectiva el licenciado l\lanuel Garza Aldape.
Las modificaciones que por cualquiera causa se acuerden en este proyecto ele Gabinete, deberán reso!Yerse en la
misma forma que en que se ha resuelto éste.
TERCERO.-Entre tanto se soluciona y resuelve la situación legal, quedan encargados de todos los elementos y
autoridades de todo género, cuyo ejercicio sea requ erido para
dar gara ntías, los señores generales Huerta y Díaz.
CUART O.- El señor ge neral Díaz declina el ofrecimiento de formar parte del Gabinete provisional en caso de que
asuma la presidencia provisional el señor general Huerta,
para quedar en libertad de emprender s us trabajos en el sentid o de sus compromisos con su partido en la próxima elección. propósito que desea expresar claramente y del que quedan bien entendidos los firmantes.
QUI NTO'.-Inmediatamente se hará la notificación oficial a los representantes extranjeros, limitándola a expresarles que ha cesado el Poder Ejecutivo, que se provee a su
substitución legal, que entre tanto quedan con toda la autoridad del mismo los se ñores generales Díaz y Huerta y que
se otorgarán todas las garantías procedentes a sus respectivos nacionales.
SEXTO.-Desde luego se im·itará a todos los revolucionarios a cesar en sus movimíentos hostiles, procurándose
los arreglos respecti vos.
El general Victoriano Huerta. - El general Félix Díaz.

RENUNCIA DE LOS SEÑORES
MADERO Y PINO SUAREZ.
Ciudadanos secretarios de la honorable Cámara de Diputados :- En vista de los acontecimientos que se han &lt;lesa·
rrollado de ayer a acá en la Nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renun cia de nu estros cargos de
Presidente y Vicepresidente, respectivamente, para los que
fuimos elegid os.-Protestamos lo necesario.
l\féxico, 19 de Febrero de 1913.
FRANCISCO I. MADERO. - JOSE M. PINO SUAREZ.

�•

TOPICOS DEL DIA.
En un artículo reciente, sobre la ¡1rrparac1oa militar de
los Estados Unidos, publicado en el .i\l etropolitan Magazine,
Enrique Reutherdal dice lo signiente;
''Nuestro patriotismo se éstá desmomnando y flota, deshecho, en el refluj o de la ind iferencia. Nuestra~ cualidades
varoniles, como nación, están en tl(!catiencia. No ¡1ue&lt;le ya
ningún americano ergt, ir la cabeza en el extran¡cro. N uestro papel en el mundo es el de una bolsa de oro. En Alemania se ríen de nosotros. como detítr.res sin fibra; sólo
respetan nt:1estro dinero. Inglaterra j uzga qne ,omos unos
cobardes y nuestra vida, mercancía que 5e pa~a al contado.
Los franceses nos tienen el mayor desprecin."
Faltó . decir al Sr. Reutherdal lo ~igniente: "en ca mbio,
los carrancistas nos adoran."
Todo está compensado en esta vida.

X X X
Don Venustiano Carranza ha anunciado que el futuro
Congreso Constituyente que decretará la organización venidera de J'\'I éxico será integrado únicamenti! ¡.:or Diputados:
los Se nadores quedarán excluidos en b elaboración de las
futuras instituciones.
El hecho es curioso y pone u·~ mauii'iesto el concepto
qu e Carranza tiene del Senado de una Nación. Seguramente,
el primer Jefe de l Ejército Constituci,rnalista st,pone que to·
dos los Senadores del mundo, han Je ser a lgo semejantes a
lo que él fué. durante di-eciséis años de h nefanda dictadura
porfirista. Y desde este punto de vista, nada más jus to ni
lógico que sup rimir este alto cuerpo gubernamental.
Don Venustiano al escuchar la palabra Senado no rec1.:,erda la Asamb lea gloriosa de Roma, por la sencilla razón
de que jamás ha oído hablar de ella. Para él, la cámara alta tiene otra clase de evocaciones y despierta distintos pensamientos: Don Porfirio, antesalas, nóminas, consignas, decenas, votaciones afi rmati vas, sil encio, etc., etc., etc.
¿Para qué nos daría Dios el tormento de la memoria ?
Con razón puede Carranza exclamar con el poeta:
----- Tengo una inmensa
Necesidad de oh·idol

al que presente el mejor texto de Geografía para las Escuelas E lementales de Miéxico.
Ésta medida sí nos parece acertada. Porque si bien es
cierto que el carranc;ismo ha ofrecido reformar en lo absoluto nuestras instituciones, y la sit1.:ación moral y económica de los mexicanos, lo único que en realidad corre grave
peligro de sufrir una reforma radical es la geografía que estudiábamos en tiempos de la Dictadura.
En aquel abominable entonces México estaba recargado
de territorio inútil que resultaba una carga insoportable para
el pobre pueblo.
i Veintisiete Estados y treJ Territori0s ! ¡ Cuánta tierra
superflua!
Por eso, se requiere una n1.:eva Geografí'a , para lo cual
se ped irá a los "héroes de Veracruz" de 1914 que ayuden a
Don Venus tiano en la patriotica labor de componer el nue-·
vo Territorio.
. ,Y los geógrafos----- ª escribir textos.

X X X

E l Colegio Militar de Chapultepec se volverá a abrir en
breve término. I gnacio Pesqueira ha anunciado que será
nuevo el personal y nuevos igualmente los textos y los programas de la nueva institución.
Es natural que la novedad sea absoluta. Como ha variado el criterio general edt:cativo, tienen que suprimirse al··
gunas asig naturas y crearse otras de s ingu lar importancia.
Desde luego se prohibirá la enseñanza de J'\J'atemáti.cas, Disciplina. Estrategía, Dibujo, I diomas, Historia y algunas
otras materias más, por conceptuarse ínútiles en la formación del espíritu militar. Los curso; serán sencillos, sabios,
útiles y sobre todo, prácticos. Se distribuirán los estudios
en tres años, conforme al siguiente plan redentor :
Primer año.-ler .. Curso de L iberación de Ganados. ler.
Curso de P réstamos forzosos.- Curso teórico de quemazón
de puentes y destruc.ción de vías férreas .Segundo año.-Zo. Curso de Liberación de Ganados y
ligeras nociones de sacrificios de Vacas y venta de cueros.
Zo. Curso de Préstamos forzosos.-Curso práctico de incen- .
dios de trenes y puentes. ler. Curso de Ocupación de casas
X X X
particulares. l er. Curso de Emisión de Bilimbiques.
E l Primer Jefe del Ejército Constitucionalista había
Tercer Año.-Zo. Curso de Ocupación de casas agenas.prometido" una organización antimilitarista, ciudadana, deZo. Curso de emisiones de bi limbiques.-Arte de formu lar democrática e indi,vidualista, c-0piada servilmente de los Estacretos y reformas.-Práctica de evacuaciones de plazas asaldos Unidos. Pero bastó que Míster Wi lson emprendiera su
tadas.-Curso especial para manejar automóvi les agenos, esgira guerrera en favor de la "preparación militar de los Especialmente si son ·grises.-Gim nas ia ( en esta clase se entados Un idos" para que el ex-Su btenien te de la Segunda Reseñará a los alumnos a dar el prodig ioso salto desde un
serYa sintiese despertar sus instintos bélicos, y aventurase
trapecio que se llama "Senado Porfiriano" a otro que se llala idea del Servicio J'\Iil itar Obligator io.
ma "Jefatura del Ejército Constitucionalísta.")
Todavía hace tres me ses. aquello que olía a militar era
En el orden moraJ, se proh ibirá a los alumnos que veconceptuado "pretorianismo nau·seabundo." Hoy, no. Lo
neren la memoria de los héroes de 1847, pues ha quedado
militar es lo patriótico y lo noble.
bien probado que lo patriótico es sustituir la glorificación
Ya fi.I,ister W ilson cambió de modo de pensar, e inmede M'elgar y Es cutia coo la de Funston y F letcher.
diatamente ese cambio. ee reflejó en el alma de su satélite.
E l profesorado será selecto y se reclutará en aquellas
Si el funcionari.o de la Casa Blanca vuelve a cambiar,
casas calumniadas que se llamaron "cárceles" en tiempos
también Carranza seg uirá una nueva línea tl'e conducta.
de opresión ignominiosa, y que hoy en adelante informarán
¡La voz de su Amo!
el cerebro de la gente nueva.
X X X
Con tan bello plan y tan espléndidos maestros, Don VeLa Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes ha nustiano, puede formar muchos "Generales" dignos de suce•
derle en el mando.
ofrecido un premio de cinco mil bilimbiques (léase $150.00)

El Caballo de Alejandro
DESDE JAUJA
A 25 de Enero de 1916.
l\I i siempre querido amigo:
~ra en la ciudad de los palacios, y
acabábamos de leer el viejecito Arauja
y yo una Sátira de Sell és, titulada
''Los caballos," obra teatral tan aplicable a nuestros días y a nuestro
medio, no obstante haber sido elaborada hará unos veinte años y allá detrás del mar, que al salir a la calle
con mi amigo, íbamos haciendo sabrosos comentarios sobre nuestra lectura.
Y como ocurre en estos casos, se
nos llenó de caba llerías la cabeza.
Tan dom inados nos sentíamos por
aquella idea tenaz, que nuestros ojos
hacían abstracción de ct:anto les salía al paso, para fijarlos de lleno en
las cabalgaduras, así en los caballejos tísicos que han quedado para tirar de los coches de alquiler, como
en los arrogantes corceles montados
por los Generales del día.
Paso a paso, ll egamos a nuestro
paseo de la Reforma. y perseguidos
por aquella obsesión, apenas se irguió
ante nosotros el caballo de Carlos I V,
nos detuvimos a contemplarlo, evocando episodios lejanos y trayéndonos la fantasía los perínclitos varones
de la historia y de la leyenda, que no
podemos concebir sino jinetes en sus
respectivas cabalgaduras.
Entonces fué el desfi le del hidalgo
aventurero Don Alonso de Quijano a
lomos de Rocinante; del Cid invencible sobre su Babieca; de Alejandro
el Conquistador en su Bucéfalo; del
feroz Calígda en su Incitato elevado
a la dignidad de Cónsul; deleit~ndose
mi compañero en aplicar el cauterio
de la ironía a los mandarines de hoy,
imbuído quizá del espíritu sarcástico
de la obrita que acabábamos de paladear, no sin que me viera forzado a
rectificaciones de nombres y hechos,
dada la tendencia de Arauja a trabucar sus recuerdos.
Bucéfalos, Babiecas y cuadrúpedos
inves tidos de Cónsules, veía por todas
partes, no precisamente en los ani,
males por la mano piadosa de la legalidad, sino en los propios redentores que ahora jinetean altaneros en
los nobles brutos. Y Arauja señalaba los tipos que le ,p asaban por la
imaginación, y que todos aquí conocemos de los pelos a la planta.

De pronto, y siempre en contemplación de la ecuestre escultura, como si un chispazo eléctrico l_e hubiera
tocado en la región que ocupa la masa encefálica, se. vuelve hacia mí interrogándome.
-No encuentra usted semejanza
entre nosotros y uno de los animales
que ¡icabamos de nombrar ? Y si la
encuentra, a cuál de ellos nos parecemos los hijos de Jauja?
Me dejó perplejo su par de preguntas; y tras de cavilar un rato, le
contesté:
-No acierto en qué podamos parecernos a ninguna de las históricas
bestias; aparte de que toda comparación con ellas sería deprimente para
nosotros. De cualquier modo vistas
las cosas, pertenecemos a un orden
zoológico más elevado.
-No hay que envanecerse, amígo
Silverio. Algo dieran muchos ciudadanos armados o sin armar, por ser
tan laboriosos como la hormiga, tan
castos como los elefantes, tan 111dustriosos como la abeja __ __
-Convenido-interrumpí-atajándole en la serie comparativa que ví
venirse encima. Pero cuál es el caballo con quien tenemos semejanza,
y en qué consiste ella?
-Pues Bucéfalo.
~Bucémlo? Y po r qué?
- Porque Alejandro era el único
que lo montaba cuando el animal llevaba encima sus lujosos jaeces, y hasta abajábase humildemente la bestia
para que con mayor facilidad el Rey
macedónico saltara sobre los lomos.
Nunca con tales arreos permitió Bucéfalo que otro fuese el jinete. Pero
eso sí, desprovisto de ellos, ya "en
pelo," como acá decimos, lo cabalgaba cualquier mozo de cuadra. Lo
recuerda ust ed?
-Conozco el detalle, admirable por
cierto. ya que pone a gra n altu ra el
instinto de la bestia. Eliano es quien
lo refiere. Pero y la semejanza?

-Para allá vamos, amigo mío. Nosotros hemos hecho caso igual que Bu- .
céfalo. Cuando los arreos de la paz,
del florecimiento material, de las filigranas de la cultura nos revestían
ostentosamente, nadie sino un grande
hombre se trepaba a nuestros lomos.
Jamás osó ninguno la avilantez de ir
a horcajadas sobre nosotros. Nos
engalanamos para aquel admirable jinete, y para nadie más. Pero i ay!
amigo Silverio, cayeron los jaeces vistosos, nos queda_mos ''e n pelo," Y---¡ ya van gañanes y mozos de cuadra
que se encajan grotescamente sobre
el nuevo Bucéfalo! Ve usted la analogía f
- De una perfección cabal, amígo
Arauja; pero lo que ya dije: mt:y
crnel. ¡ Equ ipararnos a una bestia!
-Nada de sentimentalism os. Bestias somos. No hemos tolerado que
el analfabeta y el gandul y el facineroso vayan a la cabeza, seguidos de
la turba in co nsciente? ¡ Lo merecemos, amigo Sil\'erio, lo merecemos!
¡ Bucéfalos, nada más que Bucéfalos!
Y hablando así, el viejecíto Arauja
lernntaba trémulo las manos hacia el
monumento a cuyo pié nos hallábarnos, y los ojos se le encendían en llamas de colérico arrebato. Estaba
patético ____ Yo quedé en silencio, meditando con amargura en su alegórico símil.
Tendrá razón? Y si la tiene, ct:ándo tornaremos a ver sobre nuestros
lomos aquellos lujosísimos arreos?
Cuándo será que un varón fuerte y
de alto rango se apodere del bruto y
sea el único dueño y señor de cah1)qarlo?
Perdóname s i en esta mi décimanona epístola he tratado de asunto de
mera caballería.
Tu fiel amigo,
SILVERIO

¿Cuál es el periódico más bien impreso?
''REVISTA MEXICANA''
l,Por qué? Porque sus talleres son los mejores de San Antonio.
Mande Ud. hacer su papel y sobres a "Revista Mexicana"

�Una Batería de Artillería Felicista.

La Decena Roja
Hace tres años, el día 9 de ieb rero
de 1913, se iniciaba e n la Ciudad de
México el movi miento de rebelión de
par te del Ejército en cont ra del Gobierno de D. F rancisco I. Madero, que
deter minó la caída de éste régimen,
consumada el mar tes 18 del mismo
mes, al ser aprehendido en el Palacio
\'acional, el P residen te, Sr. Madero,
el Vice-Presidente, Lic. J osé María
no Suárez, algunos miembros del Gabinete y e l General Felipe Angeles, el
Jefe de más alta graduación de las
fuerzas adictas a l Gobierno; aprehensión que ·puso fin a los combates que
se habían sucedido en la Ciudad durante ese período de di ez dJas, al que
la imaginación popula r bautizó con
los nombres de " D ecena T rágica" y
"D ece na Roja."
Basados en las narraciones más verídicas podernos ofrecer a nuestros lec
tores un resumen enteramente impar
cial de ell os, así como la información
gráfi ca más interesante y cop ias de
los principales documentos de esa intensa convu lsión social.
Para dar una idea exacta de la época y del ambien te, es necesario repasar, su marísi.mamente siquiera, todos los acontecimientos a nteriores.
Después de los tratados de Ciudad
Juárez y de la renuncia del Sr . Genera l Díaz, ocupó la P r esidencia, en calidad de in terino y para convocar a

elecciones, el Lic. P ra ncisco L. de la
Barra ; verificado et resul tado de la
elección, res ultaron desig nados pa ra
la Presidencia y para la Vice-Presidencia de la República, D. Francisco
l. Mader o y el Lic. J. M. Pino S uá r ez,
res pectivarnen te.
La elección del L ic. Pino Suárez
fue mal vista por una mayoría de los
partidarios del Sr. Madero, que lo habían apoyado en la cam pa ña armada
en contra del Gobierno del General
D íaz, porque la fór mula política sostenida con a nte rioridad era la de Madero-Vázquez Gómez, bajo el lema de
"Sufragio Efectivo, No-Reelección," y
fu e considerada como una im pos ición
del Partido Constitucional Progresista, inspirada po r D. Gustavo Madero,
la designación del Lic. Pino Suárez.
E n vista de los procedimientos segu idos durante el interinato del Sr.
de la Barra. bajo la presión de algunos elementos armados que seguía n
ciegamente las inspiraciones de la política maderista, re tiró su candidatura
el Dr. D. Francisco Vázquez Gómez,
an un ciando que lo hacía porque no
había legalidad en los procedimientos, y otro de los candidatos a la P residencia, el General Bernardo Reyes,
presentó un memorial a la Cámara pidiendo la nulidad de las elecciones,
de pt·eceptos constitu-

Al darse cuenta de que se ha ría efectiva la designación del Lic. P ino
Suárez, el General Reyes, salió de la
República y vino a los Estados Unidos y el L ic. Vázquez Gómez, en torno de quien se hab ían agrupado los
elementos adictos a la primera faz de
la Revol ución de 1910, siguió el mismo camino.
Cuando el Sr. Madero tomó pose·
sión de la Presidencia, ya existían
númerosos núcleos de descontento y
de conj uración, en los que se le acusaba de haber violado las promesas
del Plan de San L uis y de haber sustituído únicamente a las personas en
el poder, pero conservando procedimientos iguales a los que él acusaba
en la adm inistración del General Díaz.
E l mes de ·diciembre de 1911, el General Reyes se lanzaba a la revolución: fracasó, y se rindió en Linares,
el 24 de diciembre. Sus compañeros,
los Sres. Lic. David Reyes Retana y
Miguel Quiroga, fueron hechos prisioneros pocas horas antes, todos fueron conducidos a México, internados
en la prisión militar de Sant iago, y
así terminó la primera revolución . reyista.
En febrero de 1912 fue capturado
C. Juárez, por las fue r zas de Salazar
y de Campa; el 6 de marzo siguiente,
hizo su entrada a Chihuahua el Ejér-

do a la cabeza al Gener a l P ascual
Orozco, el héroe de la Revolución de
1910, que exigía del Sr. Madero el
cumplimiento del Plan de San Luis.
La suerte de la campaña quedó decidida en el segundv Rellano, en que
el Gral. Huerta derrotó a las fuerzas
combinadas del Gral. Orozco, y al fi n,
en 1912 en Oj inaga. Orozco, enfermo,
se retiró de la campaña activa, y queda
ron núcleos dispersos de revolucionarios, al mando ele Al a rce lo Cara veo, el
más importante, ele J . Inés Salazar,
de Benjamín Argumedo que si bien
no lograban un éxito completo, mantenían constantemente en actividad a l
ejército maderista y Yivo el sentimiento de la reYolución.
El mes de octubre de 1912, e l General Félix Díaz, con el Coronel Diaz
Ordaz, y otros oficiales que habían
pertenecido al Ejército, se apoderó
del Puerto de Veracruz . Yolviendo a
dar un golpe sensacional, que fue de
breve duración, pues cayó la P laza
en manos del General Beltrán.
El Gral. Félix Díaz, despi:és de un
reríodo de exitación aguda, en el
qre la actividad de sus amigos y la
eficacia de la Suprema Corte, lograron
sa lrnrlo de un Consejo de Guerra extraord inario, fue trasladado a la C.
ele l\T·é xico, e internado en la Penite nciaría.
Nada pue de dar una idea mejor ni
más imparcial del estado de la opinión, de la marcha de l Gobierno y de
la carencia de unidad de la admi11
t ració n, que e l Memo rial presentado
al Sr. Madero por los miembros del
"Bloque Renovador" de la Cámara de
D iputados, grupo formado por los
diputados amigos del Gobierno, quienes fueron los primeros e n declarar
en el mencionado documento hechos
que coinciden con los formulados por
los hombres levantados en a r mas en
contra del S r. Madero.
El l\l!emorial ele los "Renorndores"
hace las siguientes afirmaciones trascendentales, r edactadas. por el Diputado José I. Novelo y aprobadas por
el grupo:
I.-'La Revolución va a su ruina,
arrastrando al Gobierno emanado de
ella, sencillamt nte porque no ha gobernado con la Revolución".
I J.-"Era natural y lógica la contrarevol ución. Pero también que hubiera sido sofocada por el Gobierno más
popular que ha tenido el país. Y sin
&lt;!mbargo, ha acontecido todo lo contrario." ''El Gobierno ha padecido
otro error con creer que la contra-revolución sólo podía sofocarse por medio de las armas." ''Ha olvidado el
Gobierno que las revoluciones sólo

triunfan cuando en la opinión pública
tienen su más fuerte e incontrastable
sostén". "Vamos camino de que la
contra-revolución consiga adueñarse
de la opinión pública."
"Este Gobierno parece
poco a poco.''

suicidarse

11 !.-Suprimida, por los medios legales de represión. la prensa de escándalo, quedaría cegada la fuente
que esparce del uno al otro confín de
la República, la simiente contra-revolucionaria."
1V.-" El peor enemigo del Gobierno actual resulta ser ei .tlJ,inisterio de
Justicia''-(Por no haber suprimido
por los medios lega les, a la prensa de
oposición.)
"Todos o casi todos los funcionarios del Poder Judicial son enemigos
del actual Gobierno, ponen a este en
ridículo y lleva n este ridículo hasta lo
i~nomin ioso."
"Acaba ndo con los conspiradores
de capital. se acabará con la inercia
contemplati,·a de los Gobiernos de los
Estados y se facilitará la pacificación
del país. para gloria de rnestra Señoría y de la Revolución de 1910." (La
Señoría era la del Sr. ~ladero) .
''F.1 Bloque Renovador es la fuerza
política. la fuerza social, la columna
del Gobierno. Y andan los miembros
del Bloque e n caricaturas gráficas o
en caricaturas escritas y son, ante la
opinión. especie de perros serviles que
merecen el desprecio general. Todo
porque el 1\1:inisterio de Justicia no ha
sabido ,·elar por el pn:stig'io y respetabilidad del Gobierno y de sus amig-os". "Pero el (lobierno, no sólo los
enemigos del Gobierno, nos desprecia.
nos desaira y exhibe a las veces ese
desa ire v. ese desprecio en que tiene
a los miembros del Bloque Renovador." "Para i r a rn frac~so sr!!uro,
110 hay como ser amigos del Gol,icr110."

Y para terminar, daba los siguirntes conseios: "Cambiar la orienta.::ión
y los procedimientos de la Secretaría de Justicia y de los Trih1111ales,
para poner coto a la procacidad subvrr~ iva rle la nrt&gt;nsa contra-revolucion;uia. Oue el Blc,q1,·e Renovador sea
tratarlo con considt"raciones oficiales
y que todos los empleados de las Secretarías sean personas de indiscutible criterio político revolucionario."
I!I 'memorial extractado pinta la sitnación en todas sus fases: E l Gobierno híbrido. los que se decían sus
amigos. en ridículo, y solicitando la
persecución de los adversarios; a la
vez que tratando vanamente de adueñarse de la política 11or medio de solicitudes. Los miembros del mismo

Gobierno acusándose mutuamente de
incapacidad y de falta de solidaridad,
y la opinión, en la prensa, en... la tribuna, en los diversos movimientos armados, unificada en el sentido de que
aqt.ello no podia durar. Este era el
ambiente que rodeaba al Gobierno
del Sr. l\ladero cuando estalló la revolución de febrero.
Según las crónicas fided ignas, ese
movimiento fue proyectado en la Habana, por los Sres. Grales. Manuel
i\J ondragón y Gregorio Ruiz y Cecilio
Ocón, amigos de los Generales Reyes
y Félix Díaz, aprovechando el sentir
general y los gérmenes que habían
quedado del primer intento del Gral.
Díaz.
'Tanto en el Ministerio de Gobernación como en el de Guerra se recibieron noticias de que la conspiración
existía en la Ciudad, donde se intentaha. como realmente se hizo, hacer
defeccionar a las ft:erzas de la guarnicié•n, dar un sólo g-olpe de mano v
apoderarse del Presidente y de s-us
;\[ inistros y lle\'ar a la Presidencia
al Gral. Bernardo Reyes.
La fecha fijada había siclo el 18 de
febrero; pero las investigaciones iniciadas por las autoridades obligaron a
los conjurados a anticipar sus proyectos, que prsicron en planta el 9 de
febrero, llamado

EL DOMINGO ROJO:
A las 5 de la mafiana partieron simultáneamente de 1'Ialpam y de Tacubaya, los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes, de la primera localidad y 300 dragones del primer Regimiento .Y 400 hombres del segundo y
quinto de artillería de Tacubaya.
Los últimos se dirigieron al Cuartel
de la Libertad, donde se les unieron
l 00 hombres más del primer Regimiento y emprendieron el avance sobre la Penitenciaría; a la vez que los
Aspirantes se dirigían a la Prisión l\lilitar de Santiago, para poner en libertad al Gral. Reyes.
Las fuerzas que prestaban guardia
en Palacio habían sido puestas
de
acuerdo y se creía poder llegar con
toda seguridad a él, por lo que el Gral.
Reyes se puso a la cabeza de los
pronunciados y sin dispositivo ele combate, se dirigió a ese lugar. Un gra1?
número de Aspirantes, que formaban
la \'anguarclia, penetró al edificio, sin
que les hubieran hecho resistencia;
pero al llegar el Gral. Reyes, ya el
Gral. Lauro Villar, con una energía
extraordinaria, había hecho que los
soldados se pusieran nuevamente de

�el ataque a la Ciudadela con un cañoneo nutrido que es contestado con
la misma intensidad, sembrando el terror sobre los habitantes de la Ciudad.
E l combate de artillería dura ocho
h oras consecutivas. Se lanzan sobre
la ciudadela fuerzas rurales, por los
cua tro rumbos. Por la Avenida de
Balderas y la calle de K uevo México
se lanzan al at .. que por habe rlo sol ici tado su jefe, Gabriel llernandez, rurales montados, que son an iquilad os
por el fuego de ca ñón y de ametralladoras de la Cieclad y quedan sobre el
pavimento más de cien cadáveres, sin
contar los heridos.
La s posiciones del Gobierno ocupan
los lu gares siguientes: Ri nconada de
San Diego, Estación del F. C. Xacional; Hotel Imperial, frente al Café

Colón, esqu ina de las calles de Lucerna y Prim; Teatro Nacional, ( esta
última fu e acallada prontamente por
la artillería felicista,) y en la esquina
de los A reos de Belém y Kiño Perdido, Desde todos estos puestos se hace n disparos de artillería sobr e la Ciudad ela, pero sin dañar a esta, cansando enormes destrozos en los edificios
circunvecinos y aun en los lejan os.
Las balas perdidas de fusi lería causan
grandes destrozos en todos los rumbos de la Ciudad, donde cae n hombres
y mujeres heridos súbitamente.
Los muertos este día llegan a doscieu tos ; pasan de trescientos los heridos.
E l Sr. )íadero se m1:estra optimista y cree que al día siguiente habrá
desalojado a los rebeldes.

MIERCOLES 12.
Contin úan los combates. fue recuperada la Sexta Comisaría, esq uin a de
Victoria y Revillagigedo, por las
fuerzas del Gral. Delgado. quien avanza hasta el jardín Carl os Pacheco.
que tiene que abandonar por el mortífero fuego enemigo.
Los cañones de la Ciudadela, contestando un ataque por el Sur, abren
nna brecha en los muros ele la Cárcel
de Belém; los reclu sos, bajo el ft.ego. se eYaden de la pri sión. 11 uchos
de ellos perecen. otros logran sa lvarse y van a unirse a la s fuerzas felicistas.
E l Embajador ele los Estados Üni-dos y algunos ?.1 inistros Extranjeros
piden al Presidente se establezca una

El Sefior Francisco Madero sr..en medio de sus
hijos Francisco y Gustavo
parte del Gobierno, por lo que al acercarse a la Puerta l\l,ariana, recibió el
divisionario una descarga, con lo que
se inició más que un combate, p1:es
los acompañan tes del Gral. Reyes se
desbandaron, an te el ataque tan impreYisto, un tiroteo nutrido que barrió a todos los que se retardaron en
huír. especia lmente al gran número ele
curiosos que había acudido a la novedad, y quedaron sobre la P laza no
menos de quinien tos cadáveres, y un
espantoso número de heridos.
Entretanto, el Presidente Madero,
se dirigió a los alumnos del Colegio
1\1 ilitar de Chaputlepec para que lo
escoltaran y con ell os, se dirigió al
centro de la Ciudad. Al penetrar a
la Avenida de San Francisco el tiroteo, qee llegaba desde la plaza, así como di sparos aislados que salían de las
proximidades, hicieron que el Sr. 11 ad ero se refugiara en la Foto grafía Daguerre, en dond e se le unieron los
111,inistros de fomento y de Hacienda, el Gral. V. Huerta y algunos diputados. y de allí se dirigió a Palacio, una vez que se hubo ciado aviso
&lt;le su marcha. Herido el Gral. Villar,
fué nomb rado comandante Militar de
la plaza. el Gral. Hue rta.
Por orden del Sr. Madero, los Alumnos de la Escuela de Aspirantes que
habían quedado presos en Palacio,
fueron quintados, y fusilados quince de

ellos sin formación de causa. ,
En iguales condiciones, también dio
orden de fusi lar al Oral. Gregorio
Ruiz, y este militar, con llna serenidad que todos admiraron, dio las órdenes relativas a su ejecució.n, hasta
la voz de "fuego".
Pasados los primeros momentos de
confusión, el Gral. Fél ix Díaz, acompañado por el Gral. l\Iond ragón, emprendió el ataqlle de la Ciudadela, que
se rindió después de una corta resistencia, y mediante un parlamento del
Gral. l\fondragón.
A las tres de la tarde, reconcentradas algunas fuerzas, la mayoría rurales. frente al Palacio Nacional, D.
Francisco I. l\í ad ero se dirigió en
Automóvil a Cuernavaca, para conferenciar con el Gral. Angeles, y hace r que viniera el mayor número de
fuerzas para atacar la Ciudadela.

LUNES 10.
Desde el día a nterior, queda la Ciudad s in vigilancia, poseída de pánico
y anticipando los combates. que van a
tener lugar en las calles, habituadas a
vivir en la mayor tranquilidad a pesar de los constantes cambios de Gobierno y de la serie de revoluciones
que se han venido sucediendo desde

tráfico está paralizado· y sólo pasan
los automóv iles de las Cruces, Roja y
Blanca, recogie ndo los heridos del ·día
antericr, que pasan de un millar. En
los ed ific ios, como en Ciudad sitiada,
flotan las bande ras ele tod as las naciones; en las colonias se ven los distin tiYos de los puestos ele socorro. Un
g ran núrríero de damas de la aristocracia y de la clase media hace de enfermeras .
E l Cuerpo Diplomático, ante la
gravedad de la situación, viendo al
Gobierno perdido·, empieza a hacer
pres ión sobre el Presidente para evitar el derramamiento de sangre y el
sacrificio de los pacíficos. E l Sr. l\Iadero, que regresa a las seis de la tarde de Cuernavaca, con testa que no
puede dar garantías a los neutrales,
y que corresponde a estos salir de las
zonas peligrosas.
Con el Señor l\f ad ero llegan unos
dos mil hombres y poco después, proceden tes de Celaya y de San Juan
T"eotihuacán, los regimientos 80. y 300.
de rurales.
Los defensores de la Ciudadela son
unos 1,500, con parque de cañón y de
fusil bastante para seis meses de resistencia.

MARTES 11.

1910.
A las 10:10 de la mañana comien~a

Una batería de mtillería bajo el mAndo directo de Felipe Ani&lt;eles
zona neutral, pues empiezan a sufrir
g randes daños las colonias Juárez Y
Roma, donde hay much os extranjeros.
Queda la Ciudad en tinieblas, aumentando el pavor de la situación.
Un gran número de fami lias abandona sus hogares, en la zona de peligro, y busca r efugio en las Colonias
de Santa Miaría, en Peralvillo y en la
Vill~ de Guadalupe.
A la media noche, el espanto crece
por el nutrido fuego de fusilería y de
artillería que parte de la Ciudadela para P._rotegcr la introducción de provis iones.

JUEVES 13.
El bombardeo de este día es el más
terrible. La batería al mando del

Gral. Angeles, situada en la cercanía
de la Estación del F. C. Xaciona l,
no logra fijar sus tiros sobre la Ciudadela y causa grandes destrozos en
otros ed ific ios. ºOtra batería, colocada en el TI otel G uard iola, atrae el
fuego sobre el ce ntro de la Ciudad.
Los ctrriosos se acercan a Yer el efecto de los disparos y nuevos proyectiles matan a muchos de ellos. E l ?.Ii-

sobre él y que, por otra parte, él y
los suyos prefieren morir en su
puesto, si n solicitar ni desear clemencia.

nistro de la Guerra envía una comunicación al Gral. Félix Díaz diciéndole
que como el fuego de sus cañones
causa daiíos en residencias de particu lares y ele extranjeros. al tomar la
posición serán considerados todos los

VIERNES 14.

que la ocupan, fuera de la ley. Cont es ta el Gral. Díaz que no depende de
él hacer cesar el fuego, puesto que
tiene que defenderse del que hacen

Los caíiones de la Ciudadela son
apuntados a Palacio, y caen las granada s en el edificic,. una de ellas en
la puerta :d ariana, matando a varios
soldados.

Los Senadores, citados por el )linistro Lascurain, se reúnen en la Casa de D. Sehas tián Camacho, y so n
in formados de que el Gobierno Americano ha ordenado el envío de buques de guerra a puertos de la República.
Como resultado

de esa junta, se

�¡qtº
SEÑOR GENERAL DON FELIX DIAZ

�acordó citar al Senado para sesión que
tendría lugar en la Cámara de Dipotados.
El l'.rinistro de España, por encargo
del Sr. l'.Iadero, conferencia con los
Jefes de la Ciudadela para im·estigar
las condiciones de paz. E l Lic. de la
Barra recibe la visita del Gral. A ngeles con quien acude al Palacio :Nacional. "En la entrel'ista, que fue bas~
tante larga," dice el Sr. de la Barra, "quedé autorizado para hablar con
-los Sres. generales Díaz y 1'.Iondragón
a efecto de que concertaran un armisticio y se nombraran dos comisiones por cada parte que estudiaran la
forma de solucionar el conflicto."
Al acudi r el Lic. de la Barra, salía
de la Ciudadela el l'.linistro Cólogan.
, Ratifican los Sres. Díaz y 11 ondragón lo que habían manifestado al 11 inistro de Espaiía: Que no podían concertar un armisticio, y las negociaciones sólo podían iniciarse en forma.
siempre que les sirl'iera de base la
renuncia preYia de los Sres. i\Iadero y
Pino Suárez y de los miembros del
Gabinete.
Informado el Sr. 1fadero. manifestó
que por ningún motivo se hallaba
dispuesto a dimitir.
El Sr. }.ladero envía un mensaje
personal al Presidente de los E . Unidos, i\Or. Taft, rogándole no desembarque tropas y suplicándole que disponga que los residentes americanos
de la Ciudad de 1léxico. abandonen la
zona de fuego y se reconcentren en
determinados puntos y en los subt:'rbios.

siguientes acuer dos:
1.-Consúltese con el Presidente de
la República, en nombre de la suprema necesidad de salvar la Soberanía
l':: acional, que haga dimisión de su alto cargo.
J 1.-llágase igual consulta a l C. Vicepresidente ele la República.
111.-:,; ómbrese una comisión que
haga saber al Sr. Presidente y al Sr.
Vice-presidente los acuerdos ;dopta-

son incinerados.
A la media noche, el fuego de la Ciudadela se h izo más nutrido que en el
día, aumentando la exi tación de toda
la ciudad.
Según noticias posteriores, algu nos
ele sus ministros p ropus iero't1 al Sr.
1[adero la presentación de su renuncia.

dos.
El Sr. Lascurain ind icó la conveniencia de que todos los Senadores
presentes se trasladen al Palacio Nacional para comunicar las resoluciones tomadas.
Los veinticinco Senadores se trasladaron al Palacio ~aciana\, acompaiíados del Sr. Secretario de Relaciones.
E l Sr. Cólogan, les informa que ha
conferenciado con el Presiden te y le
ha indicado, en nombre de los ministros extranjeros, la conveniencia de
presentar su dimisión. Que la situación era más gra 1·e, y que no era verdad se hubiera recibido telegrama
tranquilizador del Presidente Taft, como se decía en los círculos oficiales.

SABAD O 15.
Se reúnen ve111t111cinco Senadores,
que deliberan hasta las once de la
mañana. E l Sr. Lascurain, 1linistro
de Relaciones, informa: '' que es por
extremo angustiosa la situación de
i\f éxico, que a la una de la maclrngacla
el Embajador Americano había reunido a los miembros del Cuerpo Diplomático para haceries saber la llegada
ele buques, y su op inión firme y resuelta de que tres mil marinos llegarían a la Ciudad para proteger las
vidas e intereses de los norte-ameri canos." ":Jo hay tiempo que perder,"
tcrmi'nó el Sr. Lascurain, "los momentos son preciosos y ante el inminente
peligro que nos amenaza, acudo al
Senado para que en nombre del más
alto y puro patriotismo, adopte las
medidas enderazadas a conjurarlo."
E l Senador José D. Fernández expone que la inminente gravedad de la
situación no admite esperas y lo que
debe hacer el Senado es aprobar los

Después de Yeinlicinco minutos de
espera, se presentaron los Señorés
Secretarios de 1-1 acienda, de 1-· omento y Comunicaciones, Ernesto
:\ladero, :\lanuel Bonilla y Jaime Gurn, acompañados del Sr. Lascnrain, e
hicieron saber a los miembros del Senado que el Sr. 1\adero había salid11
hacía Yeinte minutos acompañado del
;.linistro de la Guerra, a recorrer las
posiciones gobier111stas, por lo que no
podía recibi rlos. El Senador Enríquez contestó a los informes _dados
por D. Ernesto ?-ladero lo siguiente:
.. :{ o son las circunstancias generales
del País s ino el peligro ele la compli. cación norte-americana el que ha ins pirado el paso que damos; peligro ante el ccal, todo amor propio debe de
ceder y aun todos los títu los de legitimidad, porque sobre todo interés hu mano está la patria."
En la ta rde ele este día el Embajador americano acude a Palacio y a
la Ciudadela para concertar un armisticio, a fin ele que las famiilas pudieran hacerse de provisiones y camb iaran de dom icilio, armisticio que había ele dura r hasta las seis de la mañana del lunes.
Durante todo el día continúan el
bombardeo y el fuego de ametralladoras.
Para evitar en lo posible los peligros de los cadáve1,es y de las basuras ele t oda clase que han quedado
abandonados en las calles se prenden
gran des fogatas en que unas y otros

DOMINGO 16.
La ciudad recibe la noticia de que
se ha pactado un arm is ticio de 24 horas ;las calles se llenan de gen tes que
sienten la fruición de la suspen sión
del fuego. St vacían casi todas las casas colocadas en la zona de peligro;
las famil ias huye n en masa hacia las
colonias y se aprovisionan. Cerca de
las dos de la tarde, cuando no se esperaba, vuelve a abrir se un fuego nutrido que siembra nuevamente el espanto y la dsolación. Corren rumor es
de que el Gobierno había faltado a su
compromiso y trataba de aprovechar
el armisticio para apoderarse de posiciones ventajosas.
Lo que sucedió realmente fue que
los miembros del c!ferpo diplomático,
reunidos para pactar las condiciones
de la suspensión de las hostilidades
no se p11sieron· de acuerdo sobre si esa
suspensión autorizaba a lo ocupantes
de la Ciudadela a in troducir víveres,
por lo q1:e quedaron las negociaciones
rotas, lo que se comunicó a los combatientes e inmediatamente ab rieron el
fuego para imped ir al en emigo que se
hiciera de algu na Yentaja en ese lapso de tiempo.
Se inician persecuciones en contra
&lt;le los simpatizadores de los r ebeldes.
El L ic. de la Bar ra tiene que r efugiarse en la legación inglesa.
Vuelven algunos Senadore-s a r eun irse en la casa de D. Sebastián Cama cho y no llegan a n ingún acuerdo, en
vi sta de la actitud del Sr. l\r'adero.

LUNES 17.
Los Senadores P iment el y Obregón
se dirigen al Gral. Blanquet para obtener nuevos informes de la s ituación.
El Gral. Blanquet les informa que el
Gral. I-f:ue rta. Comandante ele la Plaza, ha estado a verlo; que n o era
posible intentar con éxito u n ataqu('
a la Ciudadela, porque se n ecesitaría para ello de diez mil hombres, los
que n o tenía el Gobierno : mani festó
sor pr esa al conocer la actitud de los
Estados Unidos y en vista de ella, ex presó la necesidad de conservar a· todo
trance las tropas para r esistir cualquier intento de invasión, en vez de
sacr ificarlas en guerra fratricida. Re-

comendó también se le hicíera saber
al Gral. Huerta todo lo acontecido
en las juntas de Senadores. Los Sres.
Pimentel y Obregón hablaron con el
Gral. Huerta sobre esos asuntos.
Contesta el Presidente Taft. Dice,
en resumen, que por lo pronto no
. hay sino medidas de precaución na-tura!, que llama la atención del Presidente sobre la vital importancia del
pronto restablecimiento de la paz y
del orden; de que las vidas y propiedades de los ciudadanos americanos
sean respetadas, y termina: "Recíprocamente a la ansiedad manifiesta en el
mensaje ele Vuestra Excelencia, creo
de mi deber -añadir sinceramente y
sin reservas que el curso de los acontecimintos durante los dos últimos
años y que hoy culminan en una si-

tuación muy peligrosa, crea en este
país un pesimismo extremo y la convicción de que el deber imperioso en
estos momentos está en aliviar pronto
la actual-situación."-vVilliam H. Taft.

MARTES 18.
A las seis de la mañana. el Gral.
11 uerta mandó llamar a los Senadores
encareciendo que concurrieran a la
Comandancia sin demora. Se reunieron los Senadores Camacho, Enríquez, Fernández Juan C., Rabasa,
Castellot, Guzmán, Obregón, Aguirre
y Pimentel y resolvieron acudir al
llamamiento. Los expresados Señores dijeron al Gral. Huerta tocio lo
habido. F.\ Gral. contestó que creía
patrióticos los sentimientos de los

Senadores y mostró un acta, firmada
el día anterior o ese mismo día, en la
cual se declaraba que no era posible
tomar por asalto la Ciudadela; agregó que el Gobierno no tenía los elementos necesarios para dominar el
movimiento revolucio nario que existía en :'.\léxico y en una buena parte
del país. Hizo llamar con urgencia al
:\linistro de la Guerra, General García Peña y a varios otros generales,
llegaron y se hizo saber al Gral. García Peiía todo lo acontecido, por creer
que el mejor cÓnducto para hacerlo
saber al Sr. Madero era su Secretario de la Guerra.
El Gral. García Peña fue a ver al
Presidente y regresó diciendo que el
Sr. }.ladero esperaba; po r lo que los
Senadores se trasladaron al salón ver-

Escombros de "Nueva Era" Periódico Maderista incendiado el 18 de Febrero de 1913 .
de en compañía del 1linistro. 111
Presidente contestó a lo manifestado
en esa ocasión por el Senador Obregón que no extrañaba que le hablaran de renuncia pues que seguramente
pretendían que volviese al poder el
Gral. Porfirio Díaz; pero que no estaba dispuesto a renunciar y sólo muerto dejaría la Presidencia. Llamó aparte a los Senadores Castellot y Enríquez y les encomendó que dijesen a
los jefes millares que todo peligro
había pasado, por lo que no era necesario pedir una resolución urgente
al Presidente y al Vicepresidente.
Salieron todos menos los Sres. Castellot y Enríquez y entonces mandó
llamar el Sr. Madero al Gral. Huerta
para que ellos cumplieran el encargo
que les había dado.

Continúa el bombardeo, que se hace nutrido a las diez ele la mañana,
obligando a la gente que había salido
porque era sumamente débil el fuego,
horas antes, a refugiarse nuevamente
en los lugares lejanos. A las 3 ele la
tarde, corre por la ciudad la noticia
de que el Presidente está preso y
han cesado, las hostilidades, con lo
que la Ciudad se tranquiliza, después
de los diez días de muerte y de congoja.
El Gral. Blanquet informado del
peligro de interven ción, se mantuvo
a la espectativa. según las informacíones más creíbles; y se puso de
acuerdo con otros jefes militares y
con el Gral. Huerta para dar fin a la
situación tan pavorosa para la Ciudad y para la República.

Cerca de las dos de la tarde, se encontraban reunidos en los salones de
la Presidencia el Sr. Madero, el L ic.
Pino Suárez y los 1'.Iinistros. El teniente coronel Jiménez Riveroll, el
Mayor Izquierdo y otros militares n
sus órdenes, penetraron al Salón para
manifestar al Presidente que debía
renunciar; que el ejército no quería
luchar más contra sus hermanos, que
la Nación pedía un cambio inmediato
para su paz y su tranquilidad.
D. Francisco, en vez de c'o ntestar,
sacó la pistola y disparó sobre el Teniente Coronel Rivero\1, dejándolo
muerto. Gustavo Garmendía, ayudante del President.e, enlazó con un
brazo al Mayor Izquierdo y le disparó un balazo en la cabeza. Marcos
Hernández hizo fuego y recibió a su

�Por ese pacto, el Poder EjecutiYo
quedaba a cargo del Gral. Huerta,
como Presidente ; pero con la restricción de que habría de gobernar con
el Gabinete designado en el conveuio
no siendo l\[inistro el Gral. Díaz con
el objeto ele que éste preparara, fuera
ele un puesto público, su campaña
electoral para la Presidencia de la
República.
El día 19, en la madrugada, fueron
fusilados en la Ciudadela, D. Gustavo
l\Tadero y D. Adolfo Bassó, de quien
se decía que había disparado personalmente sobre el Gral. Reyes. A
pesar de todo, la ciudad estaba rego-

cijada con su vuelta a la tranquilidad
pública; las calles apenas podían contener a la gente, que volvía a verse
libre. La Cámara se reunió y se dedaró en sesión permanente.
A las ocho y tres cuartos de la noche, se presentó ante ella el l\Iinistro
de Relaci ones, Sr. Lascurain, portador
de las renuncias escritas del Presidente y del Vice-Presidente de la República. Aceptadas éstas, fue declarado Presidente Constitucional el Sr.
Lascurain, que nombró Secretario ele
Gobernación al Gral. Huerta. Renunci ó el Sr. Lascurain a su vez. Su renuncia fué aceptada por la Cámara

y, conforme a las prescripciones cons-

titucionales, fué declarado Presidente
Interino el General Victori,, Huerta.
La sesión permanente fué ciausurada.
Se abrieron las puertas al público;
se abrió sesión pública y en medio de
una grande ovación prestó la protesta de Ley el nuevo Presidente, ante
la esperanza de la República de volver a la paz y ele alejar los peligros
que venían amenazándola.
Así terminó aquella serie de acontecimientos trascendentales, que pusieron fin al Gobierno del Sr. Madero, y que formaron la terrible "Decena Trágica."

Notable caricatura de "Multicolor," publicada en Enero
de 1913, con la siguiente leyenda:
''Ya merito acabamos con la Nación.''
vez un· disparo del Ingeniero Enríque
Zepeda.
El General Blanquet, desarmó y
aprehendió al Sr. Madero y a los que
con él estaban y los condujo al departamento de guardia, donde quedaron incomunicados.
Mientras esto acontecía en el Palacio Nacional, un grupo de gendarmes .del Ejército aprehendía en el
Restaurant Gambrinus a Gustavo Madero, quien daba un banquete a D.
Francisco Romero por su ascenso a
General Brigadier.
A las 5 de la tarde, despu és de una
escena violenta, dice González Garza, fueron puestos en libertad los Mini·s tros del Sr. Madero y éste y el
Lic. Pino Suárei quedaron detenidos
en la Intendencia de Palacio.
Así terminaron los combates en la
Ciudad de M'éxico, y sólo es necesario agregar que no sólamente el cuerpo Diplomático, los Senadores, y los
mismos Ministros del S r. :Ma dero le
aconsejaron que presentara su renun-

cia, lo mismo que a l Vice Presidente
El Gener al Huerta asumió el poder,
Pino Suárez, sino que la Ciudad en· militarmente, y lanzó la proclama que
tera, la pedía, convencidos de que era &amp;n otro lugar publicamos.
imposible para las fue r zas de l GobierEse mismo día celebró una confeno dominar la situación y prolonga- rencia con el Gral. Félix Díaz en la
ba con su resistencia el terror, el de- que resolvieron uni rse en un sólo senrramamiento de sangre y el sacrificio tim iento de confraternidad para lode innumerables víctimas inocentes y, grar la salvación de la Patria.
especialmente, por la urgencia de aleLa Decena Trágica había termijar de una vez el mayor peligro: el nado. La ciudad volvía a respirar,
de la siempre amenazantte interven- con la tristeza de las ang ustias pasación norte-americana que no quedaba das, pero con la satisfacción de darlas
sin o pendiente según las palabras del por idas para siempre; ansiosa nada
mensaje de l\1r. Taft, quien urgía al más de saber el curso posterior de
Sr. Madero a dar los pasos que foie- los acontecimientos y de que cesara
ran necesarios para restablecer el or- de una vez la causa de los trastornos.
den y la paz, a la vez que confesaba
1-Tabían existido dos movimientos
su pesimismo ante la aptitud del Go- sucesiíVOS: el de la Ciudadela y el que
bierno para consegui rlo.
· ori¡rinó la aprehensión del Sr. M adeCuando la noticia de la prisión del ro; las armas estaban divididas entre
Sr. l\fadcro quedó plenamente co nfir- los dos caudillos: para evitar una lu111?.da con la cesación total de los te- cha entre sí, celebraron el Gral. Férribles disparos de la arti llería, fue un lix Díaz y el Gral. Huerta el Conveinm enso sentimiento de descanso el nio conocido con el nombre de "Pacque se sintió no sólo n la Ciudad sino to de la Ciudadela" que también puen la República entera.
blicamos.

Cariºcatura de "Multicolor" publicada hace tres años con
·
Grac1osa
,,
1 Fl
"
la si8uiente leyenda No pueden sacar a a ate.

�La Higuera· de Lilot ·

Nadíe habla de la Paz
La Abnegación Francesa
Los amigos de la verdad, sea cruel
o halagiieña; los que desean poseer,
en lo posible, una visión justa de las
cosas, acostumbran a investigar por
sí mismos, o, por lo menos, a com
probar la exactitud de las investigaciones ajenas. Los espírituis apasionados o impacientes se obstinan en
forzar los hechos, empequeñeciéndolos o agrandándolos, según convenga
a su interés o a sus deseos. La guerra ha venido a probarnos cuán endeble y pueril es nuestra facultad de
razonamiento. Excepción hecha de
algunas almas fuertes y contemplativas, que saben amar sin que -el juicio, obscurecido por la pasión, les impida juzgar la persona o el ideal amados. cuantos hablamos de la guerra en el libro, en el discurso, en el
periódico o ante la taza de café incurrimos en la misma inconsecuencia filosófica: decimos no lo que es, sino
lo que queremos que sea ___ Naturalmente, los hechos inapelables e inflexibles se burlan de nosotros.
Tratando de no incurrir en tal defecto, y ·sin que crea haber llegado, m
mucho menos, a las cumbres de la
serenidad, desde que comenzó la guerra-qu'e he decidido pasar en Francia
-no me fío de alocuciones, ni de discursos, ni de artículos, ya sean est&lt;''
últímos confiados y entusiastas, o des
corazonadores y pesimistas. Detrás
de toda alocu~ión, de todo discurso,
de todo artículo, hay un hombre, . un
temperamento, una rivalidad, un interés _____ Cosas todas compatible~ con
la verdad ; pero .no equivalentes a la
verdad misma. Veo que el lectür me
interroga: "¿Y de qué se fía usted?
¿Dónde tropieza usted con la impresión exacta de lo que ocurre?" Y yo
respondo, sin titubear: "En la vida
privada y en la vida de relación social de todos los días." Yo hago más
caso del amigo que vuelvr. de las trincheras con licencia. para descansar
ocho días, que de veinte libros sobre
la guerra, de los que figuran en el
O&lt;león ; yo escucho más atentamente
al barbero que me afeita, al sast re
que me toma medidas, al mozo qu e
me trae mi vaso de cerveza, a la
madre que me habh del hijo muerte
r:1 campaña y a las gentes c¡ ue charlan en el teatro o en el café, que de
todos los artículos- que leo con ad-

miración y respeto-de mi ilustre amigo Barrés, de Clemenceau, de Lavedan, de Donnay y de tantos otros
escritores notabilísimos.
mozo que me sirve el caf{·, ni la 111adre que perdió un hijo en la guerra,
Y es que yo no busco la verdad militar, ni la verdad diplomática-¿acaso existe?-, ni la verdad financiera __
Yo busco otra verdad, que las envuelve a todas, que es la savia y la entra,
ña de todas: la verdad moral. Lo qtl\
me interesa conocer es el temple del
alma de cada uno de los pueblos beligerantes. En Francia estoy, y al alma de Francia me he dirigido esi.u:,
días, en que, tan insistentemente y
tan hábilmente, han llegado de Alemania los que han dado en llamarse
"ruidos de paz". Ruidos que tratan
de sondear la opinión ~rancesa; ruidos que no acusan · debilidad, sino
sentido práctico en los alemanes.
Ellos habían preparado la guerra corta y de conquista y se ven fo rzados
a la guerra ·Jarga y de &lt;lefensa. La
llevan muy bien. A título provisorio,
ocupan extensas comarcas del enemigo. Prendas magníficas para la transacción para el arreglo. Pero el enemigo no quiere "arreglarse'·; prefiere seguir; piensa ganar la partida ___
Ni mi barbero, ni mi sastre, ni el
ni el amigo que tiene familia en la
zona invadida, ni la propia mujer galante que añora el Paris de la paz,
el París con extranjeros pródigos y
casquivanos; ni el industrial que se
arruina, ni el comerciante que pierde,

Por Jean Rameau

ni el escritor que vive a duras penas
admiten que pueda hablarse de paz.
En vano 'he hecho preguntas y he
qu erido sorprender una reflexión, un
gesto que revelen cansancio, tristeza,
"ganas de concluir". Es posible que
otros encuentren tales síntomas de
debi'lidad. Y o no he logrado sorprenderlos. Y como admiro a Francia,
como me parece lógico que no quiera
ni disc~tir "la paz de Alemania", he
concluído mis investigaciones, diciéndome, exactamente, lo mismo que Ma
ximiliano Barden, el famoso. el audaz el ingenioso, el profundo periodista alemán, ha dicho a sus compatriotas no hace aún muchos dias:
"Francia no está cansada.
Francia
no está deprimida. Francia cree e11
la victoria". Hay que seguir lucllan·
do ____ _

•

Alberto INSUA.

HARINA
Pioneer
"Marca del Viejo"
Pioneer Flour Milis
Producción diaria
15 00 Barriles
Oficina y Molino•
Calles Guenther 1
Kin¡ William
Cerca del

F. C. S. A. &amp; A. P.

:,..,_

No era precisamente un lince el joven heredero de Biremus. i Ah, no!
En la escuela no pasó nunca del silabario y las ideas no parecían florecer en su mente smo como ciertos
musgos del polo; cuando la primavera era excepcional.
Pero si no podía coronarse a Lilot
con el laurel del sabio, era en compensación tan vigon,so que a los quin·
ce años cargaba sacos de maiz como
un molinero, a los diez y seis levantaba entre los dientes una mesa de seis
cubiertos y sus padres cuando le veían
hermoso y gallardo hacer estas haza·
ñas probaban algo de aquella satisfac·
ción que sintieron al vender en qui. nientos francos y en la feria de Laboubeyre al famosu léfiro III, potro de las cuadras de la heredad.
¡ Y en verdad que era airoso el tal
Lilotl ¡Y qt:é salud, Dios poderoso!
Pulmones sólidos como fuelles de fragua, corazón arreglado como el rclox
de la parroquia, movimientos sueltos
y ágiles: si por desgracia recibía un
arañazo, no hacía más que lamerse a
guisa de perro y a las dos pasadas
de lengua quedaba como nuevo.
· Lilot sabía la causa de su vigor,. la
cual era que su á rbol gozaba de excelente salud, porque Lilot como la
mayor parte de sus compatriotas tenía su árbol. E n su país, los labradores acostumbran plantar un árbol cada vez que les nace un niño y tienen
fe en que el vegetal y el rorro correrán la misma suerte: si el arbol prospera sucederá lo mismo con el niñc
y languide.cerá si la planta se marchi-

ta.

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STA.A.

SAN ANTONIO, TEX.

El árbol de Lilot era una higuera
que se había plantado cerca de un lagunato a fin de que tuvieran sus raíces jugo suficiente, y se encontraba
bien el muy goloso. Era frondoso,
enorme, cargado de frutas y protegido por una corteza lisa como la p~el
de una doncella. i Qué buena sávia absorvía al borde de ese lagu'Tlato al
que las aguas pluviales traían los abonos de todas las colinas del contorno I
Además Lilot lo cuidaba con_ empeño: ·iba a visitarlo frecuentemente, ca·
si todos los domingos, lo descargaba de hormigas y de caracoles, sobre·
vigilaba el brote de los renuevos Y
curaba con limón las heridas que le
quedaban cuando la tempestad le
arrancaba algunas ramas. Gracias a

tantos mimos, la higuera engordaba
como un canónigo mostrando un tronco hinchado por la savia, rodeado de ramas vigorosas com-o brazos
de Hércules que extendían su sombra
sobre los árboles circunvecinos.
Pues bien: a la otra orilla del laguna to, en tierras de las Cazerotte, tejedoras de la parroquia, había un ciruelo raquítico, un pobre diablo de
ciruelo que no prosperaba. La higuera de Lilot tenía el aspecto de ahogarlo, de sofocarlo con el peso de
una rama ·enorme que alargaba en
aquella dirección como un puño amenazante.
Una tarde Lilot, que por entonces
tenía &lt;liez y seis años, vio venir a una
chiquilla, morenita, delicada, con ojos
de capulines y un pañuelo rojo anudado en derredor del cuello, la cual era
Totina Cazerotte, hija de la tejedora.
Brincó el arroyuelo su rtidor del lagunato, ligeramente, como una cabra
que retoza y se aproximó a la higuera, un poco avergonzada, mostrando
en su rostro una sonrisa conciliadora
una bella sonrisa que abría el apetito
como una tajada ·de pan con mantequilla.
-Buenos días Lilot.
-Bu'enos días, Totina.
-¿ Cómo es que no podas la higuera?
- Sí, vecina, la podo.
Totina inclinó la cabeza y su son·
risa se extinguía como si tuviera algo
serio que decir, al mismo tiempo que
sus labios con movimientos insólitos
dejaban adivinar que un torrente de
palahras estaba próximo a salir de
aquella boquita.
.
De pronto, armándose de valor dijo
ruborizada:
-Lilot, venía a traerte un recado.
- ¿Cuál?
-M'a má me encargó te dijera que
serías muy amable, pero muy amable,
si cortaras a tu higuera una rama.
- Cómo! exclamó d muchacho con
entonación hostil, !cortar una rama a
mi higuera!
_5¡_____ esta grande, mira, esta
que cae a nuestro jardín y que nos
hace sombra.
-Ah! ¿Les hace sombra? Tanto
peor. tanto peor.
-No hay medio de lograr en nues·
tro jardín una lechuga.
-¿De veras?

-Las zanahorias no se dan, ni las
cebollas, ni las patatas.
-Es un grat! perjuicio.
-¿Y qué me dices de nuestros árboles frutales? Se mueren todos.
-Bah!
-Mira, Lilot mira un poco la facha
de ese óruelo que está al otro lado
del agua.
-Ah! ese sí, ese si tiene una triste figura----N o le quedan dos años de vid.1
-Es posible: pero ¡ qué te importa
es~ 1 ¿ Te gustan mucho las ciruelas?
-Me enloquecen.
-No tienes buen gusto. Las ciruelas no sirven, en tanto que los higos-----No te burles, Lilot, te aseguro
que soy muy desgrada.
-¿A causa de esta rama?
-Sí, si no la cvrtas voy a caer
enferma, lo presiento. ¡Córtala! ¿Sí?
-Pero si no puedo.
-¿Y por qué?
-Porque---- ¿ eres mi amiga, Totina? ¿me prometes no decirle nada
a nadie? Pues bien esta higuera es
mi árbol.
-¿ Tu árbol, Lilot?
-Sí, lo plantaron el día de mi nacimiento. Ahora comprenderás que
no debo, que no puedo tocar una so·
la de sus hojas.
-Totina se echó a llorar.
-Bueno, pues el ciruelo es mi árbol, dijo entre sus sollozos.
-Ah! Bah!
-La plantó mi padre cuando nacÍ
y tu higuera lo mata, Lilot, y yo taro,.
bién moriré pronto por causa tuya __ _
yo que habrla querido alcanzar los
veinte años.
Y la niña, tan supersticiosa como
su vecino, lloraba a mares Y sus
breves hombros temblaban con estremecimientos convulsivos.
Lilot estaba abrumado.
-Tu árboL-- tu árboL--' repetía
con voz sorda--- - - ¿y por qué diablos lo plantó tu padre aquí?
-Por el agua. Todo crecía muy
bien aquí, antes de que adquiriera
tanto desarrollo tu maldita higuera:
¡ qué desgraciada soy!
Sí que lo era y Lilot no lo dudaba
pero ¿&lt;Jué podía haaer? Nada porque sería atentar contra su persona,
sería como cortarse un brazo.
El muchacho se pasó la mano por

�~ frente para facilitar la eclosión de

alguna buena idea que se revolvía allí
y dijo:

-Bah I No es enteramente seguro
que la muerte de tu ciruelo te pueda
traer desgracias: las gentes dicen
tonterías; pero el maestro de la escuela que no era nada lerdo, condenaba esas preocupaciones. No llores.
Totina. Además, aanque el ciruelo
esté enfermo tú tienes más salud que
una primavera. Ya ves que el árbol
no tiene que ver con uno.
-Pues entonces; (por qué no dejas
tocar tu arbol?
Esta contestación dejó mudo al heredero de Biremus.
Se volvió a pasar la mall.O por la
frente, pero nada pudo sacar de alli.
-¿ Quiéres, Lilot? ¿quiéres? preguntaba la chiquilla zalamera mostrando su sonrisa apetitosa como una
tajada de pan con mantequilla.
Pero él la rechazó.
-;No: le dijo, no quiero, no quiero!
-¿ Es tu última vatabra?
;-Sí, déjame en paz.
-Pues bien, adiós, replicó ella picada en lo más vivo. Ah 1 ¿ no quieres
perder una rama? Pues ten cuidado.!
no sea que las pierdas todas. Ya te
arrepentirás.
Lilot palideció con esta amenaza.
-¿ Qué quieres decir? preguntó.
-Y o me entiendo, murmuró Totina, y atravesó el arroyuelo levantándo
se el vestido y dejando ver unas piernas blancas ya bien desarrolladas que
se espejaban en el agua murmuradora.
"Ya te arrepentirás" parecían 'd ecir
esos murmullos "ya te arrepentirás".
Lilot temblaba de cólera.
-¿ Pensará acaso matar mi árbol?
se preguntaba, Ah ¡ rriiserablé~----1
y sentía impulsos de cojer a la
chi ca por las orejas y ' tratarla como
se merecía ¡ Qué abomina ción I Iba en
el acto a dar aviso a la gendarmería ____ _
1

Pero Lilot se detuvo apenas había
andado algunos pasos.
¿ Y si los gen4armes no lo creían?
Son gentes ignorantes que vienen
de países lejanos e11 que no se sabe
nada de estas cosas y se burlarían de
él. Era mejor no ocurrir a ellos y
sobrevigilar a Totina. Eso sí,·
A partir de este mome~to Lilot ve·
nía · varias veces cada día a visitar 'ta
higuera armado de un sólido. garrote:
inspeccionaba el árbol minuciosamente, contaba las ramas con los dedos,
y reconocía particularmente• la que
daba sobre el ciruelo vecino. Algunas veces hasta revolvía la tierra al
rededor dei tronco para examinar las

raíces.
\ De vez en cuando al hacer estas
itispecciones veía a Totina del otro
lado del lagunato, burlesca y con ojos
maliciosos que parecían decirle "ya te
arrepentirás" y este aire agresivo de
la muchacha le ponia la carne dt
gallina.
-Tiene en la cabecita a lgún mal
proyecto, se decía él y hasta creyo
necesario empezar a vigilar por las
noches, lo cual le ocasionó un catarro abundante; y como no se aliviaba se alarmó. Seguramente el árbol
sufría, le habían hecho algo_____ y
a pesar de pacientes investigaciones
nada pudo desct.brir.
-Ah! la maldita'----- murmuraba
mostrando el puño cerrado en dirección a la casa de las tejedoras.
De noche, despertaba sobresaltado
creyendo oír hachazos y como dormía mal comenzó a enflaquecer, y su
padre le preguntaba inquieto:
-¿ Qué tienes muchacho? Algo
malo roes desde hace días.
Y era verdad Lilot se veía en los
espejos pálido y demacrado, y cuando quiso levantar t,na mesa con los
dientes, cayó de boca y se lastimó.
Totina en cambio estaba resplandeciente, crecida, bella y vigorosa. Si:
de seguro que algo había en eso!
Mes por mes sus ojos parecían más
hrillantes y sus formas más correctas,
sin que con todo y eso se viera que
el ciruelo mejoraba maldita la cosa.
Lilot abría los ojos espantado sin
encontrar la explicación de esta doble
metamorfosis y mientras más veía a
Totina más pensativo quedaba y i ·
descontento de sí mismo.
¿No había estado en efecto, demasiado duro con la niña? Después de
todo ella no era mala; bastaba pa¡¡¡.
convencerse con ver su sonrisa y así
·debían pensarlo los mu chachos de la
'a Idea que la perseguían todas las tardes cuando iba a la fuente. Ah! pillos; de buena gana les arrojaría piedras Lilot. Por lo demás, a pesar
suyo, y sin duda inspirado por el demonio él, como los demás, también
iba a esperar a Totina detrás de los
árboles en el cami111to de la fuente,
pero se ocultaba enrojeciendo hasta
las orejas, cuando la joven se acercaba: y cuando sus pasos se dejaban
oír muy cerca, Lilot temblaba y sentía como si cada pa,o fuera un golpe
sobre su corazón.
¿ Qué le pasaba? Estaba enfe rmo,
se volvfa loco, espíritus malignos debían haber soplado sobre su cerebro
y le trastornaron todas sus ideas como una ráfaga de aire revuelve las
hojas de la encina. ·

A veces, por la noche, Lilot se
quedaba contemplando horas enteras
un hilito de luz amarilla que le 1u:;gaba al través de los árboles, desde
la habitación de Totina y no era por
defender su higuera por lo que así
se desvelaba, oh! no, habría por el
contrario sido mu'y feliz si hubiera
ve11ido la joven a derribar algunas ramas, porque en suma eso no habría
perjudicado a su árl,ol gran cosa ¡tenía tantas ramas! y hasta puede ser
qi1e quitándole varias hubiera quedado más bonita.
-Ah! si me atreviera, pensaba Lilot rascándose la oreja, si me atreviera a cortarlas yo mismo para hacer
las paces- con Totina, y merecer de
nuevo aquellas sonrisas de otros tiempos que hacían su t:ara apetitosa como una tajada de pan con mantequilla.
Una noche Lilot despertó sobresaltado. ¿Qué oía? ¿Hachazos? Sí!
y venían del lagunato. Le estaban derribando su higuera.
Se levantó, se virs tió, tomó su garrote y salió en tanto quie los golpes
se oían aún. Parecían vacilantes, tímidos, casi vergonzosos.
Lilot marchó con rapidez y sin ruido bajo los árboles a la claridad dudosa de la luna creciente que bogaba
en el horizonte como un barco lejano.
Si era su higuera la que cortaban
y Lilot distinguía ya la silueta de una
mujer en el extremo de una escala,
una mujer cuyo brazo se levantaba y
se abatía sobre la rama principal del
árbol, la. que era perjudicial al ciruelo
de los Cazerotte.
Es Totina ! exclamó palideciendo de
alegría y perdonándole desde el fondo del corazón. Habría querido correr a darle las gracias pero le temblaba11 las piernas y vacilante, deslumbrado, cohibido, como si marchara en una nube, se aproximó a la joven que no le había visto venir y
continuaba cortando pronto, pronto
como si tuviera miedo de ser sorprendida. Lilot se acercó aún conmovido
y dijo en voz dulce:
-Buenas noches, Totina.
Ella le respondió con un grito, un
agudo grito de espanto que despertó
los ecos de la aldea!
-Socorro! socorro! al asesino l clama ha la joven con terror.
Y como quisiera bajar con demasiada rapidez, cayó de la escalera.
Lilot también gritó al verla caer.
-Dios mío! ¿se ha hecho usted daño ? dijo precipitándose a su lado.
-Socorro l al asesino! seguía gritando Totina que creía llegada su última hora.

'

•

Instintivamente quiso levantarse y miento dulce irradió de su frente obshuir, pero le faltaron las fuerzas ce- cura: el ciruelo vivirá y ella también. ·
rró los ojos y se desmayó. Lilot tem- Yo sé cómo.
blaba.
Por la tarde fué a ver al Cura, se
-Totina, decía con voz sorda ¿no confesó largamente en la iglesia invame oyes?
Perdóname; te aseguro dida por las sombras crepusculares,
que no iba a hacerte &lt;laño; respónde- y así que sintió su alma bien pura,
me, Totina; no puede ser, no puecre regresó a su casa. Así que todos se
ser que te mueras tan pronto I
durmieron, tomó un hacha y se diriY se arrodilló llorando junto al gió a la higuera bajo la luz mortecicuerpo inmóvil de Totina.
na de la luna, un poco menos pálida
Pero de súbito se levantó, la tomó que la noche anterior.
en sus brazos robustos y la lle,,ó a
i Lilot levantó el hacha y la Jejó
la aldea para que la curaran y pudie- caer sobre su árbol! Sí, In cortaba
ra volver a abrir sus lindos ojos ne- porque en su opinión et a rl único
gros como capulines y sonreír con sus medio de salvar a To1 ina. Y cortalabios que olían a fresas. Y al con- ba sin pena esta higuera querida,
tacto de este amado cuerpecito, Lilot sembrada por su padre y de la que
sentía que se estaba fundiendo como dependía su propia existencia.
la nieve al calor del sol.
Para que no le faltaran las fuerzas
-Totina, murmuraba extasiado. a- pensaba en Totina y cortaba, cortaba
pretándola contra su pecho y luego, haciendo retumbar los ecos en el sisin pensarlo, por movimiento irresis- lencio de la noche.
tible se inclinó. y posó un beso ar·
Y cuando el árbol vacilando crujía
diente y prolongado en sus labios ya, Lilot oyó pasos, lentos, breves,
olientes a fresas.
Ella se estremeció, entreabrió los
párpados y viendo al que la llevaba en
sus brazos volvió a gritar:
-Socorro! socorro!
Y de un salto escapó, entró en su
casa y cerró la puerta con violencia.
Lilot no durmió en el resto de la
noche; le apenaba verse odiado de
'ratina. Tempra,nito se levantó y fué
a la casa de las tejedoras.
-¿Cómo sigue Totina? preguntó
con voz tímida a la vieja que salió
a abrirle.
-Muy mal, le co11testaron. Ya verás lo que resulta de haberla hecho
cae r de lo alto de una escala.
Y le cerraron la puerta en las narices.
Al medio día volvió a preguntar y
le dieron la misma respuesta.
Luego vió entrar al médico y S(:
alarmó más todavía.
-¿ Estaba realmente grave Totina?
¿ qué' iba a ser de ella con un árbol
tan raquítico como d suyo?
Corrió a ver el ciruelo y lo encontró en un estado deplorable. E l
tronco se torcía como el espinazo de
un jorobado para huir de la higuera
que le oprimía y ya sus ramas estaban muertas. Esta higuera esparcía
la muerte en torno suyo con sus raíces glotonas que chupaban todo el
j111&lt;0 de la tierra.
¡Qué ogro! No
habría sido bastante cortar la rama
principal para que reviviera el ciruelo. ¡ Pobre To tina l
Y los ojos de Lilot se humedecieron, creyó sentir aún en sus brazos el
cuerpecito de la niña, ese cuerpo que
pronto se iba a enfriar.
-Oht' no, dijo, no! Y un pensa-

que parecían pesar apenas sobre las
hojas secas. Se volvió y distinguió a
Totina.
-¿ Eres tú? preguntó temblando de
piés a cabeza.
-Oh l Lilot, dijo eiia juntando las
manos en señal de aflicción, ¿ qué haces, qué haces?
- Ya lo ves, corto mi árbol.
-¿Para qué?
-Para que prospere el tuyo, para
que vivas largo tiempo y seas feliz
porque te amo.
-Oh! Lilot, ¿qué dices, me amas
deveras?
-Sí.
-¿Y por mí cortas tu árbol, porque me creías enferma? Pues no lo
estaba. Era por asustarte. Pero me
amas y esto me regocija. ¿ Por qué
no lo habías dicho?
-Porque no me atrevía. Te has
puesto tan linda ____ ¿ Y tú, me quieres un poquito?
-Que si te quiero l Toma, toma y

�mira si te quiero.
ciruelo se obstinaba en no dar frut~,
y le besó repetidas veces en los lo había mandado también dernojos, con sus labios olientes a fre- bar ____ _
sas. M,entras, el alma de Lilot temblaba toda. ¡ Qué sabrosos eran los
besos de Totina I Su~piró y creyó
morir dulcemente junto a su hermana la higuera que acababa de abatir.
-Puesto que me amas, Lilot, dij o
ella con voz que parecía venir de muy
lejos, pídeme en matrimonio y nos
casaremos para la pascua.
Los ojos de Lilot se abrieron, se fijaron en la joven y se llenaron de
lágrimas.
-¡ Casarme I bien lo hubiera querido, pero ya no puedo.
-¿Por qué?
---&lt;Porque voy a morir.
.
?
-¿A causa de la hrguera.
-Sí mira, ya está al caer.
-Oh! Es verdad, dijo Totina palideciendo ¿ qué has hecho, desgraciado?
y retrocedió de un salto. Sin un
sop lo de viento, la 11iguera se inclinaba Y se oían crugir sus últimas fibras; luego con un gran estruendo se
abatió, revolvi,e ndo .:on sus pesadas
ramas hasta el fondo del agua.
Totina lanzó un grito Y contempló
a Lilot que temblaba.
-Ahora, dijo con débil voz, soy yo
el que moriré, pero no tengo miedo,
Totina, esta tarde me confesé Y recibí la absolución.
E ntonces, pensando que ya no iba
a vivir más, se t endió en la yerba y
cerró los ojos.
-Y deveras vas a morir? Socorro socorro ! gri:tó la joven aterrada,
Y ~orrió hacia la casa de Biremus.
golpeando la puerta con . todas sus
fuerzas.
-Despertad, g ritó: vuestro hijo se
muere.
E l 'padre de Lilot y toda la fa"'.ilia
se levantaron al momento y corriendo al la.do de la higuera abatida, levantaron al joven Y lo trajeron a su
lecho.
Al día siguiente respiraba aún.
-Dios mío! qué hambre tengo!
gritó a las diez.
0
Esa tarde, inquieto aún, al probar sus
fuerzas ' observó que podía levantar
con los dientes la mesa de seis cubiertos.
-Vaya, vaya, se dijo, puede que el
viejo maestro de escuela tenga razón.

- i Qué lástima I las virtudes maraviltosas de los árboles, se van l
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Soluciones correspondientes de Floresville, Mario Vera Becerra
al número 21.
Y Sara Kramer, de El Paso.
-oAnagramas originales del Sr. Aniceto B. Zapata:
lo. Ignacio Allende.---Resuelto
por Colombina, de San Antonio, Ildefonso Serna y Sabás Longoria, de
S. Diego, L. J. González, de. Vernon, "Fray Mosca," de S. Diego,
Gilberto S. Argiielles y Daniel González, de Brownsville, Hesiquio de
la Garza, de Hidalgo y niños Esaú
Galindo y C. C. Campos, del Colegio Nuevo de Del Rio, Vicenta Ximénez, de Floresville y Sara Kramer,
de El Paso.
2o. Benito Juárez. ---Resuelto por
Berta Campos, Beatriz Ballesteros,
Francisca Luján, Teres'l Villalobos,
L. Alberto Campos, Miguel Guardia,
Antonio Menchacajr. y Luis Gómez,
de Del Rio, Texas, Colombina, de S.
Antonio, Ildefonso Serna y Sabás
Longoria, de San Diego, Horacio
Fourzan, de El Paso, L. J. González,
de Vernon, Texas, "Fray Mosca,"
de S. Diego, Daniel González y Gilberto S. Argiielles, de Brownsville,
Texas, Demetrio Pnlacios, de S. Antonio, María del R. H. de la Garza,
de Hidalgo, María J . Laing, de San
Antonio, Hesiquio de la Garza, de
Hidalgo, Vicenta Ximénez, de Floresville, Elena C. de Diez, de Laredo,
y Sara Kramer. de El Paso.

FUGA DE CONSONANTES.
---Versos de Calderón de la Barca.
Cuentan de un sabio ......... etc.
Resuelta por Aniceto B. Zapata,
de Seguín, Profesora Ana H. García, de Laredo, María Julia Laing, de
S. Antonio, María del R. H. de Garza, de Hidalgo, Daniel González y
Gilberto S. Arguelles, de Brownsville, "Fray Mosca," de San Diego,
Horacio Fourzan, de El Paso, Berta
Campos, del Colegio Nuevo de Del
Rio, Vicenta Ximénez. de Floresville, Elena C. de Diez, de Laredo y
Sara Kramer, de El Paso.
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de administración diríjase a:

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· Roza, Gonzaga y Cía.

REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.

3o. Porfirio Díaz. ---Resuelto por
-oHesiquio de h Garza, dy Hidalgo,
REVISTA MEXICANA
María J. Laing, de S. Antonio, MaE. E. Ser Divino,
ría del R. H. de la Garza, de Hidalhonra de tu invicta gbria
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nio, Daniel González y Gilberto S. Anagrama propuesto por C. C. Cam- Director and Proprietor
Nemcsio García Naranjo.
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pos jr. de Del Rio.
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de El Paso, Colombina, de San AnSan Antonio, Texas.
tonio, Francisca Luján, Guadalupe
----01---Anagrama presentado por L. M.
Garza, Beatriz Ballesteros, Olivia RoSuárez
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Del
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dríguez y Antonio Guillén, del CoSub1crlption rate1
legio Nuevo, de Del Rio, Vicenta
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Ximénez, de Floresville, Elena C. de
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Diez, de Laredo, y Sara Kramer, de
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El Paso.
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CHARADA. ---Reconocimiento.
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Daniel González, Gilberto S. Ar- Demetrio Palacios.
guelles y Carmen Guerra Canales, de
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Brownsville, María del R. H. de la
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Garza, de Hidalgo, María J. Laing,
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                    <text>Semanario Ilustrado

�REVISTA . M EXICANA.
Semanario Ilustrado.
Entered as second class mattcr, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, undcr thc Act. of l\larch 3, 1879

Arfo II.

San Antonio, Texas, 20 de Febrero de 1916.

Número 24.

La ·Reconstrucción de México
'.

1

1

¡
f

....

'•
' 4 ...

~

.

Lo que puede hacer O axaca

· El carrancismo ha entrado en agonía. Las desconfianzas mutr as entre los ca'Jdillos imperantes, el descenso continuo del ¡:apel moneda, el crecim'.ento invariable de la anarquía, y sol:re todo el espectáculo de un gob1c;rno inestable y
errante, como s: f.:era la cabeza de una tr,bu asiática, son síntomas fatales. que anuncian un desplorñamiento próximo. Los
manifiestos del Primer Jefe, las proclamas de los Generales,
los artícu'. os de los editorial"stas y hasta las gacetillas de los
reporteros, parecen ser la expresión delirante de un organismo moribundo: son el natural desvarío que prod&lt;1cen las
fiebres qcc matan. El Dr. Atl da la pauta de la locura, y
en su derredor se desarrolla cna literatura de manicomio que
quiere reformar al mundo mientras México, se muere de
hambre.
Ante el espectáculo caricaturesco y trágico de este régimen que se ·desmorona, cabe pregllntar: ¿ cuál va a ser la
futura orientación de Méx:co? ¿sobre qué bases se va a
reconstruir la Patria? ¿ dónde están las fuerzas congregadoras de energía, que reúnan todo lo disperso, y Jo sujeten
con i:n círculo de hierro, para que no se siga despedazando el espíritu nacional?
Un Estado de la Federación Mexicana ha permanecido
aislado de la anarquía, independiente de la tra:c;6n y el crimen ; ha conservado intactas sus instituciones y vive civilizadamentc en medio del caos que lo rodea. Dentro de los
límites oaxaqueños fúnciona un Congreso local, electo por
el pueblo, que toma las medidas indispensables para la vida
del Estado, vota los presupuestos y aprueba las cuentas de
gastos; un Poder Ejecutivo que promulga las Leyes votadas
por aquél, y en Tribunal Superior de Justicia que garantiza la aplicación de los Códigos. Estas autoridades, &lt;m el
rromento en que fué disuelto el Ejército Federal, tuvieron
el acierto de susftuirlo por medio de Guardias Nacionales,
q"c frcron crea~¡is y . reglamentadas de acuerdo con nues.
tra Constitución. En torno de ese gobierno y de su pequeño Ejército, se ha agr:upado unánimemente el pueblo de J t.1árez, resucito a convertirse en dique que impi'd a la invasión
de la 1:arbarie y el delito.
Hasta hoy, Oaxaca se ha Jim:tado a defenderse de los
pcl'gros que la amenazaban del exterior: ha conservado sus
elementos de vida, y no ha permitido que sus tropas, salgan
del territorio local para tomar parte en la 'horrenda tragedia
que conmueve a la Patria. Ha hecho bien. Intentar una
avent" ra nacional, cuando el delito estaba en su apogeo, era
sacrificarse estérilmente, sin esperanza de triunfo. Hay momentos, en qJé la sola circunstanc:a de continuar en pie, significa una victoria. -He vivido- contestaba el Abate Sieycs

a una interpelac:ón que se le hacía sobre sus actos durante
el Régimen del Terror. Oaxaca también ha logrado vjvir en
medio del derrumbamiento general, y eso es bastante. Sus
:nstituciones pueden ser la base de la reconstrucción de México: su go':&gt;terno local se puede convertir en gobierno general, y sus G t·ardias Nac'onales pueden ser el núcleo organizad'or del futuro Ejército de la Nación.
C.:ando la Revolución carrancista estaba en auge, cual·
quier intento de reconstrucción patriótica era inoportuno.
Pero ahora que está próximo a deshacerse, ahora que se- va
a romper la sombra de mando que congrega tibiamente los
elementos del preconstitucionaEsmo, no puede continuar
conservando su actit::d pasiva y neutral. Además de seguir
velando por st:s intereses interiores tendrá que velar por la
salvación de la Patria.
Fl artículo 128 de la Constitución ordena que cuando por
ct·aJquier motivo se interrumpe el régimen const:tucional, lo
único que procede es volver a él. Pues bien, en México ha
quedado roto el régimen constituo:onal, desde que el Sr .
Licenciado Carbajal abandonó la Presidencia sin renunciar
ante d Congreso que había recibido su protesta de Ley, y
sin que el General Velasco,- único Secretario de Estado que
funcionaba a s.i lado-recogiese el gobierno de la Rep6bl:ca
com&lt;&gt; se lo ordenaba nuestra Carta fundamental. México
vive fuera del dominio de la Ley, desde aquel día de Agosto de 1914, en el cual tuvo lugar aquel acontecimiento anormal, qu~ se llamó "disolución del Ejecutivo." Es pues,
llegado el caso de cumpl'r el artículo 128 de la Constituci'ón;
y si hasta hoy, ha resultado impolítico e inoport'&lt;Jno iniciar la
magna empresa, tan pronto como el carrancismo llegue a la
cris;s, que inevitablemente sobrevendrá, Oaxaca debe enarbolar la bandera de la legalidad y el orden, y proceder a la
restauración constitucional de la República.
El asunto es muy sencillo. La Constitución ordena la
vuelta a las Institcciones; y obedec:endo este mandato santo,
y tomando en consideración las condiciones pavorosas del
pa•s, LA LFGISLATURA DE OAXACA DEBE ASUMIR
TEMPORALMENTE LA SOBERANIA NACIONAL, que
reside en el pueblo, del cual si no tiene una representac'6n
aholuta si ti'ene rna delegación parcial. EL CONGRESO
LOCAL OAXAQUEÑO DEBE, POR CONSIGUIENTE
DECLARARSE PROVISIONALMENTE, PODER LEGISLATIVO DE LA NACION en tanto que pueda ser electa ,·na nl'eva Asamblea Popular. En medio del derrumbamiento general de autor'.dades e instituciones, es el único
cuerpo q •e tiene origen legal ; y aún cuando su legalidad se
encuentra confinada dentro de los límites de una entidad fe·

�derativa, la ausencia absoluta de una organización nacional,
hace que en ella se concentren las miradas ansiosas del país.
México necesita urgentemente un centro coordenador de
energías, un punto de orientación, algo que tenga siquiera
una sombra de legalidad ; y como el ca·udillaje y la anarquía
le impiden ir a las casillas electorales a nombrar sus legítimos mandatarios, y como por otra parte si la República sigue fuera del orden constitucional, corre el peligro de desaparecer, todos los mex:canos verían con júbilo, que los r epresentantes de un E stado, aceptando las responsabBidades
del momento, asumieran el gobierno nacional y se echasen
sobre los h.o mbros la magna empresa de reconstruir a la
Patria.
Si las autoridades de Oaxaca vieran que babia otros Estados en idénticas condiciones al suyo, lo que procedería
sería formar iina liga semejante a la que se formó a raíz del
golpe de Estado de Comonfort. Pero es inútil escrutar los
horizontes : lo único que en Méx:co queda edificado sobre el
terreno de la elección pop'Lllar es la Legislatura de Oaxaca :
a ella, pues le corresponde el honor-y el deber tambiénde asumir la autoridad suprema de la Nación: Si así lo hicie-

re, y después de formular el decreto de reinstalaci6n de los
Supremos Poderes Federales, nombrare el Presidente Provisional que huhi'ere de convocar a elecciones generales, todos
los mexicanos que actualmente están divididos por odios y
resentimientos se congregarían de nuevo bajo la bandera
santa de la legalidad y el orden.
¿Es r igurosamente constitucional esta línea de conducta ?
-No se trata de hacer algo apegado extrictamente a la Ley,
sino algo que la restaure. Además, el artículo 128 de la
Constit.icrón ordena imperativamente, y cuando no existe
más que un camino para cumplir lo mandado, hay q1·e
guirlo sin vacilar. Los funcionarios que tengan el valor cte
aceptar una responsabilidad tan grave, pueden contar de antemano, con que la Nación aprobará s,i conducta.
Oaxaca debe seguir las huellas del más ilustre de sus hijos. Hace medio si'glo que Juárez hizo q'11e la Patria volviera al carril constitucional después de una lucha tremenda en
contra qel extranjero. Hoy la República se vuelve a encontrar fuera del reinado de la Ley, y los descendientes del Reformador, pueden imitar su conducta: después de salvar ·a
su Estado, su obligación es iniciar la salvación de la Patria.

Nuestros Intelectuales
El Ingeniero Gonzalo Garita

A CRISTOBAL COLON
C omposición originAl de Rubén Darí &gt;, gran poeta que acaba
de morir en Nicaragua, despu ~s de hAber hecho
revolucionar prodigiosamente las letras
Latino Americanas.
¡ Desg raciado almiran te! Tn pobre América,
tu l nd ia virgen y !1ermosa de sangre cálida.
la pe rla de t ns sueños, es una histérica
dé con\'ll lsil'Os ner\'ios y frente p;"tiida.

Cuando en vientre de América cayó semilla
de la raza de hie rro que fu é en España,
mezcló su fue rza heroica la gran Cas till a
con la fuerza del indio de la montaña.

Un desas troso espíritu posee tu tier ra ;
donde la trihn unida blandió sns mazas,
hoy se enciende en t re hermanos perpett.a g uerra,
se hieren y destroza n las mis mas razas.

¡ P luguiera a Dios las aguas antes intactaq
no refle jaran nunca las bla ncas ve las.
ni \' ieran las estrellas estupefactas
arribar a la or illa tLs carave lasl

Al ídolo de piedra reemplaza ahora
el ícl·olo de carne que se entroniza
y cada día alu mbra la blanca anrura
en los cam pos fraternos sang re y ceniza.

Libres como la~ ágt.ilas. vieran los montes
pasar los aborígenes por los. boscajes,
persig-niencb los pumas y los bison tes
con el da rdo ce rtero de sus carcajes.

Desdeñando a los reyes nos dimos leyes
al son de los cañones y los clarines,
y hoy, al fa\'or sin iestro de negros reyes,
frate rni zan los J udas con los Caines.

Que mf,s \'a liera el jefe duro y bi-za rro
que el so ldad o que en fa ngo sns glorias finca,
r¡ ne ha hecho gemi r al zipa bajo sn car ro
o temblar las he ladas mom ias del in ca.

Bebiendo la es parcida savia fra ncesa
con nuestra boca indí ge na semiespañola.
dia a día cantamos la '},íarsell esa"
pa ra acabar danzando la "Carmañola."

La cru z que nos lleYaste padece mengua;
y tras enca nalladas revoluciones.
la canall a escritora mancha la lengua
que escribieron Cervantes y Calderones.

Las ambiciones pérfidas no ti enen diques ;
soi1adas Iibertacles yacen deshechas:
¡ eso no hicieron m:nca nue stros caciques,
a quienes la s montaíías daban las flechas I

Cristo
por las calles flaco y enclenque;
Barrabás tiene esclavos y charreteras,
y las tierras del Chibcha, Cuzco y Palenque,
han ,·isto en galanadas a la s panteras.

Ellos eran soberbios, leales, fran cos,
ceñ idas las cabezas de raras pluma s;
¡ojalá hubieran sido los hombres blan cos
como los Atahua lpas y i\[octezuma sl

Duelos, espantos, guerra, fiebre constante
en nuestra senda ha puesto la suerte tr is te.
Cristóforo Colombo, ¡ pobre almirante!
ruega ·a Dios por el mundo que descubris te.

"ª

Es te don Gonzalo es es pecial. Con
ser tanto lo que vale co mo ingeniero, y tener t an sólida reputación ·en
el gremio intelectual mexicano, es el
hombre más modesto que nosotros
he mos conocido.
Siempre reposado, siempre t ranquilo y prude nte.
Como buen ingeniero,-y vaya si es
bueno !- se trazó una línea recta en
su vida y a ell a ha ce ñido todos sus
actos.
F.s honrado, es trabajado r y es inte ligente.
Y no sabemos qué cosa se rá más
de estas tres cosas.
Pero no le hablen de su profesión,

porque le darán un gran di sgusto.
Y como al hablar de s u profesión, se
tiene que hablar mucho y bien, prefer imos no tocar este punto, pa ra ahorrarle derramamientos de bilis.
Porque, no sé si ustedes lo sabrán:
pero don Gomalo Garita es uno de
los ingenieros civiles más prom inen tes con que cuenta nues tro país, Y
acaso el que más ed ific ios públicos,
notables todos, ha construido has ta
la fecha.
Dirigió el "Correo", honra de México; construyó "La Mutua", galardón del Cinco de Mayo; levantó la
columna de la "In dependencia," orgullo de la ingeniería mexicana ; y por

esp acio de doce años es tu vo al frente de las obras del P alacio Nacional
y del Cas tillo de Chapultepec, a11,plia ndo la Secretaría de Guerra, refo rmando la arquería y construyendo
nuevos departa metnos.
Y así como se ve, modesto y reposado, el ingeniero Garita 1\egó a ma·
nejar fo ndos del erario nacional, por
más de veinte millo nes de pesos. y
a te ner, bajo sus órdenes, a más de
win te mi l operarios. todos compatriotas, que ganaban el sustento de sus
fami lias en aquell os aborrecibles
tiem pos de la dictadura, y que respond ieron al trato afable y ca riñoso
de su viejo jefe, alistándose en las

�filas que este preparaba para batir al
invasor.
Ejerciendo su profosión don Gonzalo se ha distingu ido, muy principalmente, en sus sistemas de cimentación que adapta a las difí'ciles condiciones de l subsuelo de México. Y
si no hubiera otros ejempjos que poner de manifi.esto, señalaríamos tan
sólo la colum na de la "I ndependencia", cimentada en un sistema de pilotes de concreto y madera, soportando la plataforma de concreto re~orzado en la. que se apoya el monumento, el cual hasta la fecha no ha
tenido ni un desnivel, ni un hundimiento, ni un desperfecto.
Esta ha sido, sin disputa, su mejor obra de ingeniería.
Po r eso, lector, ya vamos crcvcn&lt;lo
lo que dice la Santa Escritura~ "ser
muy prudente, es imprudente."
Y aqu~ el ingeniero Garita, con
p€rmiso &lt;le sus años, es imprudente.
X X X

Le vimos en su casa h~bitación . .-\1
lado de su fiel compañera y de &amp;u bellísima hija. Nos recibió con exquisi·
ta cortesía y nos brindó un asiento.
Don Gonzalo jügaba al ajedrez ___ _
-Sentimos interrumpí~ esta dulce
tranquilidad, dij imos.
-De ninguna manera!, respond ió
el ingeniero. Sea usted bienYenido y
siéntese. ¿ Gusta usted acompañarnos? ?l!i esposa ____ Mi hija__ _

-A los pies de ustedes.
Don Gonzalo nos acercó una silla,
y di rigiéndose a su señora. dijo:

-El señor es redactor de la "Revista." De la "Revista 1-Iexicana"
que leemos co n tanto agrado. De
manera que él podrá informarnos de
las novedades últimas. A ver, q11é,
tenemos por ahí?
-Que nosotros sepamos, nada. Solamente lo que dicen los periódicos ....
-Es decir, lo que dice;t- ·ustedes.
-No. señor. Lo qrc a nosotros
nos. co mu nican.

'1

La señora enrolló unos papeles,
gua rdó las piezas &lt;le ajedrez, y exclamó:
-M ira, hija. Con pcrm·~o de los
señores, da esto a la señora Tamariz, y dile que en seguida estaré con
ella.
-Van ustedes a salir ?, pre12:11ntamos.
·..'.._Al hall nada más. Viera ust ed
que se pone muy alegre? Toda, las
noches se reunen los vecinos. y ;nientras unos tocan, otros juegan. y otro.s
cantan, Y, en fin, que la vida, -esta
penosa vida del destierrn.-- se n pa-

o menos conten.ta. Diga! · Si la alegría y la tranquilidad caben enmcdio
de tantas tribulaciones que nos ailigen.
-Sea por Dios, señora!
Pronto quedamos solos con el ingeniero. Y una Vfót ahí, frente por
frente del que, en mejores tiempos,
fuera Director de Artes y Oficios, comenzamos nuestra conversación.

militar. No sabe usted lo que me
gustan es tas cosas! Precisamente
por eso, cuando se precipitó el incidente de Veracruz, me ofrecí, con todo desinterés y sinceridad, para servir a la causa del país, alistando fuerzas defensoras de nuestro suelo. Y
por ahí hay personas que no me dejarán mentir. Pedí al general. Huerta autorización para formar voluntarios, y puse mis servicios a disposición de la patria, sin necesidad de
sueldos, ni de honores, ni de grados.

-Habrá usted visto nuestra sección
de in telectuales, verdad?
-Sí, señor. Y por cierto que con
sumo in terés y mucho gusto.
-Pues bien. Gratitud ap arte, aho- - -Y logró usted algún resultado
práctico?
ra le loca a usted su turno.
-Práctico, propiamente dicho, no;
-Es bro'Ja?
-No, señor. V~rdad momia y li- pero muy satisfactorio sí. Llegué a
ronda. Y deseamos que usted, cuya tener, listos para cualquiera emerfama de ingen iero ciril traspone nues- gencia, a más de cuatro mil empleatras fronte ras. nos hable de su vida, dos en menos de dos meses. Y eso,
&lt;le si.:s obras, - de sus im¡presionts, después de tropezar con obstáculos
i &lt;le lo que a usted le plazca, vamos! insuperables y de empezar con la orTodo, de· manera de levanta r el nom- ganización de oficinas, con la selecbre de nuestro querido México.
ción de personal, y con todos esos
-Si no fuera,- rep \icó,-porque es- detalles que tanto tiempo consumen
timo que esa labor entraña una idea Y tan tas paciencias agotan. Sin emnacionalista, el~rada y noble, contes- bargo, como antes digo, no fué un
taría a ustedes en sentido negativo. fracaso mi labor. M'e propuse educar
Y no por otra cosa, sino porque yo, en la milicia a los empleados públicos
ni soy nadie, ni naúa significo. No porque consideré que ellos, en atenhe pasado de ser un simple profesio- ción a ~u nivel social e intelectual.
estaban más capacitados para ser ofi11 ista, puesto al servicio de mi fami lia,
ciales
o "clases" en corto tiempo, y
y que. po r milagro quizá, pude ser
podrían,
a su vez, instruir a la tropa
útil a la sociedad y a mi patria, como .
formada
por el ptreblo.
ustedes dicen. ¡ Mas obras ! !Me
-Y
-.usted
cree qi1e en México sea
pregunta usted por nús obras ! Y
fact
ible
el
establecimiento
del serviqué qu ieren que conteste, si la preobligatorio
1
cio
militar
gunta es lo que más me desconsuela?
Allá están. Son el "Correo," la "Mu-Mire usted. Yo he estudiado la
tua", el monumento a la "Indepen- organización mi litar de los prtncipa .
dencia," la casa "Bocker", la arque- les pueblos europeos, y comprendo
ría de "Palacio". Todo está allá, en que mucho se podría tomar de aqueel país que abandon&lt;1mos, como mu- llos ejemplos, adaptando sus princielos testigos ele mis esfuerzos y de pios a n~1estras condiciones étnicas.
· Pero--:en 'México convendría hacer almis actividades. •
-Al eje rcicio de su profesión ha guna modificación. Desde luego, que
el gobiern o que decretase el servicio
co nsagrado usted toda su vida?
-Toda. ~alvo dieciocho días que mi litar obligatorio fuera un gobierno
fungí de Tnspe&lt;'tor de Policía. poco legal, emanado de la voluntad del
antes de la caída de l gobierno porfi- pueblo y establecido conforme a nuesri sta. ~· dos meses, en época del general Huerta, que me dediqué a formar cuerpos de volun_tarios para la
defensa nacional. Porque debe usted
saber que yo soy soldado. Pero soldado de verdad. De corazón y de
rscuela. Hice mis ·estudios en el Colegio Militar, y de ahí salí más soldado que ingeniero. Y no mentiría
si dijera a usted que, en un caso dado. - i es un decir!- en que se me
ofreciera la oportunidad de ser Miristro de Comunicaciones o Ministro
de la Guerra, con todo gusto prefería lo segundo, para instruir

tras leyes constitucionales, . para que
sus decretos tuvieran valor, y más
que nada, para que respon dieran a
una necesidad pública o .para que representaran el sentir popular. Desp'ués, que se estableciera la enseñanza militar obligatoria en las escuelas, oficiales y particulares, en los
establecimientos públicos y privados, .
y en todas partes; y, por últ imo, que
se adoptara el sistema de gua rdias
nacionales, que es como si dijéramos
la antesala para el servicio militar
obligatorio. Y veríamos así que cada
Estado, que cada Distrito, que c.a.&lt;ta

elusiva, formada poi' ciudadanos loca- Mayor Impe rial. Y solamente así se
les. sin más obligación que guardar explica que tres aliados heterogéneos,
el orden en su comarca y estar lista los alemanes, los austri~cos y los turpara la defensa nacional. De esto al cos, marchen enteramente de acuerservicio militar obligatorio no hay do. Pues ese debe ser nuestro modelo, y de la organización militar alemás que un paso.
-Y el ejército fecleral se proscri- mana, -que no viene a ser más que
una consecuencia de su organización
biría?
-De ningún mod o. El Ejército Fe- política y económica,- debemos to-deral, que vendría a ser el sostén de mar muchas enseñanzas, como la delas instituciones centrales, se iría for- berá tomar todo pueblo que quiera
mando con los elementos selecciona- ser libre, y sobre todo, que quiera vidos. suscept'fbles de aumentarse, vir dentro de las fronteras que le permientras mayores sean los progresos tenecen.
11ue se observen en las guardias na - Y usted cree que el triunfo de
Alemania traería resultado beneficiocionales.
-Y ·cual cree usted que sería el so para México?
-Tndiscutiblemente sí. El triunfo
mejor modelo pará formar a nuestro
de Alemania entrañaría, en mi confuturo ejército?
-El alemán. Indiscutiblemente el cepto, la salvación de nuestra nacioalemán. Es el tipo clásico de la or- nalidad, el rompimiento de la preganización. En Alemania existe sólo tendida hegemonía sajona y el prin1:11 grupo director.
Un grupo inte- cipio del pan-latinismo como supremo
grado por militares, intelectuales to- ideal a que debe aspirar el Continente
dos, cuyas órdenes, previa y concien- americano. Por eso yo, aunque tenzudamente estudiadas. se obedecen sin go profundas simpatías por los ejé rreparos 111 objeciones. Es el Estado citos de Francia, des110 de corazón el

,-

triunfo de los teutones. Porque de
él depedería et'. triunfo ele nuestros
ideales.
- Y ve usted remota esa victoria?
-Diré a usted que, en esta guerra
sólo lo inesperado hará fracasar
esperanzas.
Pero yo creo qu e, s1.. 1a
.
contienda sigue como hasta aqu1,• e 1
resultado definitivo depende ra,
• .. en
gran parte, de la actitud de Rumanía
Y de la . toma del Canal d e Suez por
" ,
A~ema111a, cosas ambas que hacen inclmar
del lado de est e i or. b la balanza
.
m1c1a le imperio. En fin ff ó d' •
¡ ·¡ ·
, 1 s ira
a. u tima palabra · y • con10 paren
. • tesis. debo decir a . usted (jne son la,
once de la noche___ ___
·

mi;

~ os despedimos del señor Garita
., '
muy agradecidos por su fina at
y t
•
enc10n.
1
ocav1a
en
los
momentos
de
s
:
.
a¡··,r
se Jugaba en la casa alegremente. '
- Me doblo!
·
-A blancas!
-;\í e como el alfil!
-Uno. dos, tres Y--- ivnela!

Alforiso ·ANA y A.

Al ·Margen de la
Situación Mexicana
Interesantes declaraciones del Dr. Fr&amp;ncisco Vázquez Gómez

j

11rang11ramos hoy esta sección guntamos al doctor.- acerca ele lo.-:
política destinada a pnhlicar las acontecimie ntos más rnlminantes de
ideas n opinione~ c'¡ne. sobre el in- la n•rnlución de 1910, y de las ca11trincado problema mexicano, tie- sas de la revolución anti-maderista?
-1\1 ncho podría decirles acerca de
nen formadas nuestros compatriolo
pr:mero,-nos respondió;- má~
tas más prominentes, tanto del lano
lo
considero oportuno. Como usdo de 'la reacción, como del de la
ted
sabe.
mucho se ha escrito sobre la
revolución .
revolución
de 191 0, pero hasta hoy
Así pues, inieiai11os nuestra labor
el
icho
toda la verdad: algunadie
ha
con las tleclarac1ones ele! Dr. D.
nos
no
la
dicen
porque así com·iene
Francisco Vázqu11z Gómez, que es
:sin disputa la personalidad más a sus int ereses. y r.111chos. porque la
distinguida del grupo revoluciona- ignoran, lo cual ha dado margen a
rio, ' advirtiendo a nuestros lecto- que cada quien diga lo qne le parece
res, de una vez por todas, que no cierto. o lo que 111{1,. te conviene. A
nos hacemos solida rios de los con- sn tiempo, cuando las pasiones se
ceptos que se emitan, ni de las opi- hayan calmado, publicaré mis ''Meniones que se externen, y que cuan- morias" lo más documentadas qt:e
ta declaración aparezca en las co- ~ea posible, y el público conC1cerá mu lumnas de este semanario irán sus- chas cosas interesantes que hoy ni
critas por su autor, sin punto de sospecha.
En cuanto a lo segundo, es decir.
más, ni punto ?e menos.
a
las causas de la revolución antiX X X
maderista.
también me abstendré de
-Puede usted de~rnos algo, -pre-

hablar por ahora, pues no quiero tener el triste y nada envidiable prh:¡_
kgio de hacer revelaciones que pudieran perju dicar a algunas personas·.
J'or el momento, me bastará decír lo
q1•e lodo el mundo sabe y que, en ge:
neral, es verdad: la revolución de
1910, que encarnaba promesas de ii~
hertad y ele redención, fracasó a1
triunfar. Y fracasó, porque ele una
revol11ció11 de principios que f11é An ·~.¡
origen. se tornó en 1111 asunto pt'rsonalista: y, como era natural, la re,·olnción, o. mejor dicho, las ideas re,·olucionarias. siguieron su curso y
continuaron su obra. Aquí cabría re~
rorclar lo que ha dicho algún pensador francés : "las revoluciones se hacen sin tener en cuen ta a los revolucionarios; es decir, a pesar de ellos."
Como usted sabe, mucho se ha criticado a los que no fueron satélites
incondicionales del P res.idente l\Iade-

�tomado el trabajo de averiguar si él
fué o no fiel a las ideas re voluciona-

ses sociales, y por lo mismo, a uni~icar la gran familia mexicana, para
rias.
formar un pueblo li bre, unido, prós- Tiene Ud. inconveniente en dar- pero y fuerte; unido en el amor a la
me su opinió n acerca de las tende1i- Patria, a la libertad, a la paz, al tracias o fines de la rernlución de 1910,
bajo, y unido también en el respeto y
preguntamos?
amor a nuestras instituciones; pero
-Ninguno, aunque lo haré muy sus- no tiende a unificar al pueblo en sus
cintamente, porque e l asunto sería opinion es políticas; porque · un país
motivo de uu libro y no de una sim- en donde no hay más que una opiple conversación.
nión e n asuntos de orden político, es
- Voy a dar a usted mi opinión di- un país de esclavos. La libertad tiejo el doctor, recalca!1do la frase, ~or- ne, como característica dominante, el
que hay varias, y cada quien la en- ser ruidosa en s us manifestac10~.es, ;i
tiende a su modo o como más le con- veces vehementes y apasionadas ; peYiene. Aunque pai;czca una simpleza,
,.., siempre útiles y necesarias. Cb.ro
diré a usted que la revolución, a mi
es que a nuestros gobernantes no
juicio, tuvo y tiene co111,o objeto funles ha gustado la libertad, porqt ....
damcnta.J, satisfacer las causas que le más que la opinión pública, que redieron o rigen, y estas son varias y de frena los abusos del poder, les ha
distinta naturaleza. Voy a explicar- . conYenido la sumisi1rn aduladora que
me. Usted, como todo el mundo1 sa- todo lo acepta, pero que también tobe perfectamente que durante 111u- do lo corrompe. l'\ ues tros goberna nchos años, el pueblo mexicano ha tes han preferido, por ser más fácil,
vivido bajo el yugo de gobiernos dic- gobernar por medio de úkases dil.'.tatatoriales, despóticos y tiránicos, que
torialcs que el favorito incondicional
han reducido a cero toda acción popu- aplaude; y no éon la opinión pública.
lar en nuestro país, y, por lo mism o, libremente manifestada, que razona y
no han permitido la formac ió n y ac- objeta. y muy a menudo, derrota y
ción de la opi nión pública. factor im- aun nulifica.
porta11t1simo de orientaciones en toDesde 1910 a la fecha tengo la íntidos los países que 110 están compues- ma co111·icció11 de q ue la revoluci ón.
tos &lt;le esclarns. Esto dio lugar a la
interpretando .fielmente el sentir dd
formación de dos grupos: uno privile- pueblo mexicano, no quiere más Jicgiado, el más redu cido, y otro o pri- taduras, y mucho menos, dictadura:,;
miJo, el formado, cuando menos, po r militan:s. de las &lt;1uc tiene triste y
quince de los diecisci s millones de ha- dolorosa e:qic ricncia. :; o quiere más
bitantes con que cuenta nuestro país . la mano de hierro del dictador, sino
E11 l\léxico, todos debíamos ser la mano de hierro de la ley, que no
iguiales ante la ley: pero. ¡ qué dife- puede ni debe ten er pasiones, que es
rencia en la r ealidad! J'ara _el g rupo dcsa¡:as ionada en su majestad e iguai
privilegiado todas eran ventajas, y
para toll os. Sólo a~í puede imr,r.rar la
en su fa,·or se burlaba frecuentemc11- justicia cn :a1estro p: ís.
te la ley: mie ntras qne, para la in-Y bien,- insistimo$ nosotros,- mensa mayo ría, no había más ley que cree usted enton ces que no haya nela voluntad. la conveniencia o el ca- cesidad de reformar nuestras leyes?
pricho del cacique r del mandatario.
-Claro que sí:-rcspondió el docLa injusticia era crónica e irremedia- to r,-hay necesidad de ciertas reforble: la crítica o la simple advertencia mas, porque, de 9tro modo. la revoal · gobierno, es consideraba como 111, lución habría s ido e stéril. Unas fundelito, y nadie se -atrevía a aparecer
damentalc;s. y otras, de simple decomo delincuente. porque ya sabia
talle, las reform as se imponen, pero
lo que le esperaba. Pues bien. siem- con una co ndición que considero
pr.e he creído y sigo creyendo que cse nc: al: que se in spiret~ e n un espíun a de las tendencias o fin es de la ritu de li bertad y j\1stic ia y tie ndan
revolució n es hacer desaparece r es" al bienestar de todos los me'."icanos
y 110 a farnreccr a un grupo determi estade a nómalo q11 e mantiene a
pueblos en un equilibrio in estable, nado.
pronto a romperse e n cualqni&lt;:'r mo¿C ree usted que el pueblo mexi mento y al más ligero pretexto: la r&lt;'- cano esté preparado para hacer buen
1·ol ució n tiende a reconr111is tar el ii- uso de sus derecho s políticos r
bre ejercicio de los derechos políticos
- Au nque nuestro pueblo tuvo un
y civi les del puebl o 111exica110: es de- paréntesis de mu chos años en su edu cir. a conquis tar y hacer efectiva la
cación política, hay que ofrecerle t oYerdadera libertad dentro de la lev. das las oportunidades para que la rea Tiende, por consi1rniente, a borr;ir, nude y haga progresos. Es obra del
ante la ley,

'º"

voluciones en México. :Mas esta
educación, para ser práctica y útil,
requiere la libertad como condicÍi.lll
necesaria, supuesto que las dictaduras,
civiles
nulitares, no constituyen el
medio más adecuado para que vJVa y
fructifique la democracia. Dictadura
y Democracia son cosas imcompatibles, como la enfermedad y la: salud
al mismo tiempo en un organismo; la
una mata al espíritu popular, mientras que la otra lo vivifica y entona.
Siempre he creído, por•lo demás, que
quienes m:nca han estado preparados
para las prácticas democráticas, ha.:
sido nuestros gobiernos que, por conYeniencias o ambiciones mezquinas,
han refrenado y matado de todos modos el espíritu democrático de nuestro pueblo, en vez de alentarlo. Otro
de los fines importantísimos de la
- reYolución es resolver el problema
agrario de nuestro país. Tan importante es r s te propósito de la revolución, que algunos lo consideran el
único fundamenta l que persigue. Por
mi parte, siempre lo he consid:·rado
de importancia trascendental; y si no
ló menciono en primer lugar, l!S porque creo que, para· desarrollarlo, }'
sobre todo, para conservar su conqnista, es absolutamente indispensable que el pueblo disfrute ampliamente de sus lilicrtadcs . políticas. Considero la libertad como el arma 111a3
poderosa para conservar y hacer etccti vos los derechos del ciudadano. ::iin
liliertad no hay justicia: ésta la otorgan siempre los dictadores como una
gracia especial o como un favor; y
cuando el dictador amanece de ma1
humor, hace lo que m ejor le parece.
La estabilidal de un principio com,J
el que envuelve el problema agrario,
no debe estar a merced de los caprichos de un dictador, porque, an&lt;lando.
el tiempo, se perdería lo ganado.
Algunas personas creen que en México no existe el problema agrario.
Así han opinado 1i'uestros go.bernantes; pero creo que han padecido un
error muy lamentable, pues el problema agrario es mundial y 110 mexicano exclusivamente: lo que :;ucede es que en algunos países está rl'suel to hace mucho tiempo y en otros,
está en pleno desarrollo. Sólo l\féxico va un siglo atrás en este sentido.
La solución del problema agrario
es fundamental e indispen sable para
realizar nuestro progreso no sólo
económico, sino social, educativo y
moral. Pero para mí, la cuestión
de las tierras como se dice, no s,·
reduce a resolver el problema de los
ejidos de los pueblos:

¿

con el primero. A mi juicio, la reYolución tiene como objeto conquistar
el principio ele la división de la gran
propiedad territorial sobre bases justas, empleando para ello procedimientos directos o indirectos, según el caso. Directos. dividiendo las tierras
de propiedad federal y las que el gobierno adquiera por compra a particulares: indi~ectos, todos aquellos que
se juzguen convenientes para ob ligar a los grandes terratenientes a diYidir lo que n•pueden cultivar y que.
hasta hoy, ha constituido una riqueza
paralizada e inútil para el país.
-Pero no cree usted, seiíor doctor, -argüimos nosotros,- que los
que adquieran 1111. pedazo de tierra,
pronto la vendan y vueh-an a quedar
en el mismo estado que antes?
-Es ta objeción, - repuso,- la h&lt;:
oí do de muchas antiagra.ristas y la
he visto publicada en muchos periódi cos: pero ella, aunque con apariencias de solid ez, no revela otra cosa
que. quienes la oponen. no han estudiado el asunto o no quieren entenderlo.
l&gt;urantc los dos aíios de mi per111a11C'11cia en Washington, me dediq ué a estudiar esta cuestión, que c5
de vita l importan cia para nuestro
querido ~J éxico. Leí lo más que pude y turc muchas e interesantes conHrsadones con varios de los más
disti11guidos diplomáticu:; acreditados
anle &lt;'l Gobierno de la Casa Bla11ca,
c~pecialmente con aqudlos en cuyos
país es la n1estión de las tierras está
en ple110 liC'sarrollo. Fundándome en
la e11seíia11 za adq uirida. pt:edo decir
que nuc st ros gobiernos han ,·i,·i&lt;lo en
la más co111plcta ignorancia de lo que
pasa más allá de nuestras fronteras,
hasta que el pu eblo, ese pueblo mexicano tan mal tratado por propios
y cxtrai1os. ha proclamado u11a rcfor1na que en otros países se ha considerado de importancia trasce11dcn ta1.
,\sí pues. la objección que en vuclv1..
la pre¡ninta que usted me hace, está
resuelta prácticamente en todos los
paÍs&lt;'s que han o torgado al problema
ai.rario una preferencia especial: y
pa ra 110 citar sin o algunos, bastará
me11cio11ar los Estados Un idos, el
Canadá. Australia. la República /1.r¡!enti11a, l:lrasil y especialmente la in fortu11 ada Scn- ia. en donde se ·ha dallo solución hasta los detalles más insign ifi cantes.
La cuestión entre nosotros no COI•·
s is te en o bligar a todo ei mundo a
que posca un pedazo de tierra para
malbaratarla o mantenerla improduct ir a. sino en ofrecer a todo el mundo
ig uales facilidades para obtenerla. y
t n cambio de esas facilidades, exigir

el cultivo y mejoramiento progresi1·0 por quien la adquiere, para su beneficio exclusiv o, bajo la ayuda y protección del Estado. Esta es, en general. el procedimiento lógico y na,
tura! y el que reclama, como factor
importante, la inteligencia. la inic1ati 1·a, trabajo y perseverancia del pequeño propietario; porqt:e hay que
tener presente que esta cuestión
agraria no sólo tiende al mejoramiento económico, sino que es un elemento moralizador de primera fuerza. El
hombre que posee un pedazo de tierra. que habita en ella; que la cu lti, a y mejora, y con más razón lo~
que en ella nacen, será siempre un
buen ciudadano. se sentirá mexicano
de Yeras y no un extraño en su propia patria.
J l iclalgo y los suyos realizaron nuestra indepedencia política; J t,árez nos
legó la libertad ele ercer y de pensar: esta rcl'ol11ción realizará nuestra
indcJ?endencia económica, aunque los
re,·olucionarios no quieran.
Por supuesto que la solución del
problema agrario rC'quie re como consecuencia lógica y necesaria, la solución de o tros problemas de segundo
orden y de distinta naturaleza, cspec.al111e11tc cconúmicos y financiero,.
l·:I problema, pues. es complexo y
merecedor de estudio atento y profundo.
-1' propósito de asuntos económicos y financieros Scíior Doctor. ¿Vol
verá ~léxico pronto a disfrntar del
e111·icliahle crédito que tenía? ¿Se resoh·erá pronto esta cues ti ón? ¿ Qué
opi11a Ud. del proyecto de un Ranco
úniro de emisióu. fondado y regentC'aclo por el Gobierno?
-Son estas muchas preguntas y vO}
a ser conciso en mi s contestaciones.
En primer lugar. el crédito que tenía l\liéxíco ha sta 1_910. no era cnvicliahlc. como Ud. dice. supuesto que
para ro11scguir di11ero. el Gobiern o
t11YO quC' garantizar sus empréstitos
con el 62 o 11o del producto de las
acl11a11as marítimas y fronterizas. más
1111 10 o'o. por si el 62 no era st:iicicntc : es decir. 72. o 1o. Y no sólo esto. si110 que quienes cobraban los cl er&lt;'chos: recogí an las entradas y hacía11 la liquidación quin ce nal. no era
d Gobierno. sino sus acreedores: e,·
to. a mi juicio. 110 es tener crédito.
s11pues to que ni siquiera se otorgaha
al Gobierno la con fian za de que él
rohrara y lil't'::ro pagara. Varias Yeces se
hl d;cho Que al triunfo de la revol11riún !:'11 191 l. el Gobierno dejó en
Caja 62 millones de pesos. cosa que
siempre he dudado, fundándome en
este hecho: al recibir el gobierno el
señor de la Barra, Mayo de 1911 hu-

bo necesidad de pedir a la casa Spytr
y Co .. de }: ueva York, diez millones
de dollars, o sean Yeinte millones de
pesos mexicanos, con interés de seis
por ciento, más comisiones, etc. Y en
,·erdad, yo nunca he podido entendei
cómo teniendo el gobierno sesenta y
dos millones disponibles y ociosos, se
pidieran veinte con interés muy alto.
La cuestión económico financier~
de l\J éxico es actualmente nmy difícil de solucio nar de un modo serio }
satisfactorio y lo será más cada día.
De un modo general, diré que mien tras la cuestión política no se resuelYa, la económico-financiera per,
manecerá insoluta. Aquí cabe recordar lo que dijo un ~I inistro de las fi11anzas francesas cuando el rey le reprochaba su incompetencia: " dadme
buena política y os daré ln:enas finanzas.'' .
Respecto a su tercera preg unta, diré a Ud. que no conozco los detalles
del proyecto de que me habla ; pero
e n general, creo que tal vez en países vie jos bien constituidos. como Iugfaterra y Francia, sea conveniente
la institución de un banco de emisión
único: pero en los países nuc,·os, como ~I éxico, especialmente e n las co11diciones actualrs. sin confianza. s in
crédito. s in dinero. tcnie11do que re··
construir lo destruido y con tantos e
important (:s problemas que resolver.
no creo que el proyecto de qu e usted me habla sea el más convenienll'.
La soluciqu del problema agrario necesita la meltiplicación de las instituciones d&lt;: crédito. sobre todo de los
pcqucíios bancos y no agencias de un
banco único. porque esto. no sólo sería monopolizador. sin o que haría las
transaccio nes más difíciles, más caras, y sobre todo. más sujetas a la
directa acción del gobierno, o sea a
las ,·iscisitudes de la política. El gobierno. como en los tiempos pasado~.
se va ldría de las instituciones de crédito, para favorecer a sus incondicio11alcs y poner toda olasc ele trabas a los indiferentes o enemigos políticos: es decir, la tira11ía. no só lu
sería política, sino económica, y esta
es muy ¡l&lt;!ligrosa. La revolución habría sido má s que inútil. pe rjudicial.
Considero que el asunto puede resol1·c rse de varios modos : por mi parte,
como soy ami go incondicional de las
libertades , (no libertinaje). creo que
para illéxico. sería más con,·e nienlc
la libertad bancaria, cuidadosamen te
reglamentada y bie11 vigilada por el
Gobierno. As í no habrá favoritismos
escanda losos: 110 habrá miembros del
Gobierno en las directivas de los Bancos y cada banco correrá la suerte a
que lo hagan merecedor la compe-

�tencia y buena fe de sus directores.
El gobierno se limitaría a velar por
los inter eses del público, cumpl iendo
as,í con un sagrado deber. En cuanto
al sis tema de concesiones de cualquiera nat n.raleza, lo considero malo y
pe 1jndicial para los intereses ge nerales del país.
-:-Pa.ra terminar, cree usted posible el pi;onto. restablecimie nto de la
paz ell¡ M'éxico?
-Es muy difícil opinar con prnbahilidades de acierto; pero diré a usted, sin embargo, que la solución la
dará la misma revolución, y que el
pronto restablecimiento de la paz en
1\1éxico lo considero fácil o imposible: todo depende de los medios que
se pongan en práctica para realizarlo. Si se emplea solamen te la fuer·
za como medio y el personalismo c0mo fin, la paz será imposible dentro
de 1111 plazo corto; pero si como :nedio se emplean m edidas de r.oncordia y conci liación , y como fin se

persigue el bien de la patria y el
triunfo de las ideas revolucionarias,
la p-az se hará muy pronto en ·nuestro país. Y ya es tiempo de hacerla,
con tanta mayor razón, cuanto que
las ideas revolucionarias que han de
ser\' ir de base a una reconstruc,ión
sólida y duradera, s~rn aceptadas por
todos los mexicanos con contadísimas
excepciones, si es qne ¡¡ealmen tc las
hay.
-¿ Y la reacción ?
-Esa.___ como dijo Becquer, 110
volverá. Volverán los reaccionarios
a Mexico; pero la imposición de candidatos oficiales, la pris ión o muerte
de los candidatos indepenclienles, i&lt;1
bu rla del voto popular y la proh ibición de ocuparse en los asuntos políticos de la patria, todo eso no ,·oJverá.
E l problema de la ed ucación popular es de una importancia extraordinaria para . México y por eso la rernlnción le concede toda- la ate11ción

que merece y· considera· necesario
fu ndar el mayor número· posible ·de
escuelas. Y si bien. todos convienen
en esto, por mi parte creo que no
sólo es indis pensable fundar. e~cnc~
las prima rias, sin o también rn11d1as
de enseñanza secuuclaria (¡1'&lt;' es donde prin,;ipalme11te s.: c&lt;lnt.:i d . r:I'·
rá,ter del hombre. ··,
A ntes se tenía el propósito de que
en México, con 16 millones :,de ha~
hitantes, no hubiera más qué una so~
la escuela secundari
lo que a nii
juicio es, un error. México necesita
universidades libres, muchas escue.
las secundarias y todas las es¿nelas
primarias que sea posible fu ndar, así
como escuelas técnicas ·. elementales,
de agricultura, etc.; pues es ele lamentarse, y mucho, que en . más ele
treinta años -de paz, no se haya he cho
por la ins truccióJl' ,pública, en México,
siquiera la cuarta parte de lo que se
ha hecho en otros países.

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�amistad de algunas personas.
¡ Qué existencia! ¿ Pero no vale
más que la de Germana. hoy?
Toda su felicidad, que parecía interminable, se vino abajo e n dos años.
Una apoplegia se llevó a su marido. Su hijo. que ya era oficial, murió e.n la última expedición colonial.
Le quedaba a Ge rmana una hija
viuda. madre de una he rmosa criatura : la madre y el niño murieron dt'
difteria hace qwince días----Sola. con los pocos recursos que el
Estado concede a las viudas de sus
empleados, aquí está de vuel ta co•n0
un ángel herido de muerte. Hoy
transladaron aquí los r estos de su~
ser es queridos donde podrá ir al me-

Convoy alemana través de Krusevac Servia

ENVIDIA
Por Marcel Prevost.
Para mí, cuya vida tra nscurre triste y monótona, será este día uno de
los más agi'.t ados; no he tenido, s111
embargo, más que ,ma visita: la de
una antigua amiga, que vuelve a esta
tierra, después de treinta años de residencia en París; treinta años de dicha, de feli cidad inmensa, para ser
víctima después de la más horrorosa
catástrofe y encontrase sola, inconsolable.
H e aquí la historia de Germana
Eyron; merece ser conocida.
F uimos compañeras de colegio: hicimos la primera comun ión el mi smo
día ; nos examinamos juntas muchas
veces, y sie mpre unidas nos presentaron en el mundo.
Este último acontecimiento consistía en asistir una vez por semana a
las modestas reun iones m us icales QllP
ciaban alternativamente a lgunos tuncionarios públicos.
M·i aparición fué más brillante que
la de Germana; puesto que han transcurriodo treinta años, puedo decir s in
orgullo, que yo era la más bonita de
las dos ; la más bonita y la

duros, y Germana tan sólo ocho o
diez mil.
Y o morena, ella rubia, cun una carita de gato, sin mas atr~ctivos que
los pocos años.
Pero los hombres ven las cosas a
su manera, y aunque me llamaban
"la hermosa Luisa," hacíaJ1 la cor te
a Ge rmana, y no sentían hacia mí
más que una admiración platónica __ _
inspiraba respeto, en una palabra.
¡ Cuá ntas veces llegaron a mis oídos estas palabras: "Luisa necesita
por su belleza un Príncipe que se case con ella y la lleve a un Palacio
encantado------" Quizás tuYieran razón _____ Desg raciadamente los Príncipes se olvidaron de mí. pues nunca
hicieron ningún ,·iaje por aquella prov111c1a.
El resul tado fué que me quedé para vestir imágenes, mientras que
Germana. agasaiada por t9do el mundo, se casaba a los veintitrés años con
un inspector de Aduanas.
A las pocas semanas. se iba a París,
habiendo conseguido que dieran a su
marido un cargo en 1a administración
central.

t rimonio y fué aún más festejada que
lo había sido de soltera.
Adoró a su marido y a s us dos hijos- ¡ una niña· y un niño, como en los
cuentos de hadas 1-y fué realmente
un mode lo de casadas. ¡ Es tan fácil ser virtuosa cuando se posee la fe.
licidad l
Mientras tanto la pobre Luisa en·
veiecía____ Cuan do pienso en es tos
treinta años de mi vida, me parecen
rna interminable avenida de árboles,
todos lo m ismo _____ ¡Qué .hice en estos treinta años, Dios de mi vida I y
¿cómo pude soportar sin morirme de
hastío, los innumerables días pasados
en la misma monotonía ? Pues bien
mentiría si dijese que he sufrido en
mi soledad, y después de pasar los
treinta, la cri sis de las solteras, pasó
la fiebre, y me desperté un día resignada con mi sue rte, hasta riéndome de
ell a.
Feli,z y contenta, en fin , de mi libertad, arreglé mi vidá para no aburrirme; he aprendido lenguas que no
hablaré con nadie, he formado proyectos de viaje que tampoco consefin, haciendo

nos, a rezar sobre su tumba ____ Y a que me envíe una pena que me haga
esta se rá su vida e11 adelante: desha- de rrama r esas lágrimas.
cerse en lágrimas entre los sauces del ...... ...... ......
cementerio, hasta unirse, como ella .. . ...... ... ......
¡ Cómo se miente una a sí misma!
desea, con los aus~n tes.
Escribo
esto y las lágrimas me vie~
¡ Cuá ntas veces en mis años de sonen
a
los
ojos. Y lloro pensauJc
ledad, a l recibi r carta de Ge rmana en
que
Germa
na
me hablaba hace un raque habla de su marido, de sus hijos,
tuve accesos de melan colía dolorosa, to de su casa de su matrimonio, de
su hij o y del otro precioso bebé que
rc\'Oh·ité ndome contra mi destino !
JI é nos a hora ella y yo en el mismo t endía en su agonía los brazos hacia
abandono, en la misma humillación; ella _____ Sí, ha st.fr ido; no es ahora
no tenemos más que nuestra nmtua más que un mar de dolores, pero ha
amistad ___ Y \'erdaderamente, ¿ no es amado, ha sido esposa y madre ____
mejor mi suerte qu e la de esta infe- Y ahora sí que t engo celos y envidia
liz, ht&gt;rida cuatro veces en lo que más de s11s tnmhas que son suyas, y sobre las cua les tiene el derecho de JI oquería?
\' o ahora desafío a la providen cia rar, de llorar mucho.

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La guerra sobre la nieve
En el grabado superior de esta
plana se ven dos centinela~ franceses cuidando una línea de los Vosgos; en la ilustración de enmedio se
mira una patrulla austriaca, lista para emprender trab9jos de exploración; y en el grabado inferior. una
batcrffi a1emat.a de a1 .,_..Meaz e
las nieves de una estepa rusa.
Los tres grabados son bellísimos,
y nos dan una idea de la lucha colosal que se desarrolla en Europa,
a pesar de las inclemencias de la
Naturaleza. De esta guerra tiene
que salir una humanidad superior,
virilizada por el sufrimiento, y redimida por el sacrificio.

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El Duque de Brunswick, --único yerno del Kaiser, --en la línea de operaciones

, Las Grandes Horas
El Cuadro de Honor
N. B.-"La Ilustración ," el mejor
periódico ilustrado de F rancia, ha emprendido la nobilísima tarea de publicar, con cada uno de sus números,
cuatro páginas dedicadas a los qu e se
han distin guido en la gran gu erra
orie ntal, por su bravu ra, por su abnegación, por cualqu ie, rasgo de heroísmó o de sacrifico en la campaña.
Aparecen all í los retratos de los heridos y de · los m'uertos, de los qne
han llevado a cabo algun a hazaña extraordinaria, y el hermoso artículo
que . t.raducimos esp-,:clalmente para
los lectores de "Revista Mexicana,"
deb ido a la pluma ele Henri Lavedan,
el escritor más vibrante de la época
actual, se refiere a esa labor ele perpetuar la memoria de aquellos que,
antes, eran los héroes ignorados.
X X X

La extrema reserva que me ha impuesto la Direcció n del periódico para que no parezca que se dispensa elog ios utilizando la pluma de su redactor, no puede llegar hasta impedirme
decir que el CUADRO DE HONOR

prendido y llevado a cabo con tan noble res peto por el piadoso esiuerzo
de La llnstració n, a costa de incesantes dificultades, es una obra espléndid a, un Yerdadero montmento de
gloria, de h.eroísmo y de sereno esplendor.

ños párrafos que mil Yeces seguidas,
en términos casi idénticos, rinden el
mismo homenaje, afirman iguales virtudes. La mesura y la c~ncisión de
es tas referencias dicen má s que todas
las hipérboles. Jamá~ llega a causa r la sublimidad de su monotonía.
Con una persisten cia infatigable y reg ular, se repiten, sin interrupción,
siempre parecidas, a intérvalos igi:ales : Valiente comportamiento en el

E l libro __ _ el Gran Libro de b
Deuda Públ ica de aclmira'ción, de rec_onocimiento y de amor que formarán má s tarde, reunidas y empastada s por la Victoria, todas las hojas combate .... Oficial, notable .... Ha
dispersas hoy y distribuídas al día
dado prueba del mayor valor, ... Ha
será una ob ra inm ortal , un poem~ demostrado la más grande entereépico vivido y compuesto por el ge- za. . . Ha conducido brillantemente
nio francés más puro, la recopi lación a sus hombres . . . Ha dado el más
ele los apuntes sueltos de la l-1 is toria bello ejemplo... . Despertó la admiy la reuni ón de los T estamentos: la
ración de todos .. . Y así en columBiblia de la g uerra. E n s u es tt1dio na s. en pág inas ente ras ____ Esas frairemos a in formarnos y a recordar, ses caen. caen, cori la palpitación graY aprenderemos a 110 desesperar ja-· ve y fatal ele un reloj; como marcanmás de nuestra raza.
do el mecanismo misterioso de la viYa es, desde a hora, fortificante y da, el fluj o y refluj o de la sangre en
dolorosa su lectura y fecunda, por la aquellos corazones cálidos y generointensidad de emoc~ones de todo gé- sos, de los que la mayoría no palpi•
nero que suscita y transporta. Nin- tan ya.
_guna carta, ninguna narración llegan

--

arrojo. el número y la gravedad de las
heridas, todos los dramas de la 1,atalla y todos los méritos. to&lt;los los heroísmos de la gi:erra, de la rarnt', de
los corazones y de :as .1lmas. con la
increíble variedad de sus matices. c¡ue
dan reducidos a cierto número de expresiones tranquilas y lacónicas, que
tien en la fría severidad de -las frases
destinadas al márm,J;: efectivamente
han revestido ya, para los que ha~
muerto, la tranqui lidad de los epitafios.
Las clases sociales quedan aquí
mezcladas, sin dist111ción de grado,
en un acercamiento su premo. J\1,ás
aún que en las filas, el infante se avecina al jefe y el soldado raso se codea con el general. Y en fin, sobre
cada cita, que pinta y escu lpe la figu ra moral del nliente y la muestra
a la luz, se presenca su inmagen física, la reproducción de aquella faz
h1.,mana que es la cubierta leal y la
fiel expresión de su valor, el relieve
de su voluntad. Gracias a estos dos
signos, el retrato-se completa, obtiene
de un a sola vez todos los rasgos. Del
primero se pasa al segundo para buscar y encontrar la correlación que los
une. La fisono mía explica los hechos; el texto queda Jus tificado por la
franqueza de los rasgos. Se traducen
mutuamente con toda fidelidad.
i Qué conmoYedora galería la que
ofrece la larga serie de estos rostros
varoniles. Tomamos cada una Je la5
hojas que viene a añadi rse a las precedentes y comenzamos a examinarla
con igual fervor. Estos hombres modestos, estos desconocidos que merecían ser célebres, ocupan al punto y
despiertan a nuestros más altos pensamientos, y nos hacen respirar el
aire puro de sus emociones. Los abordamos, uno por uno, poseícios del
deseo de conocerlos en el breve instante en que, demasiado tarde, pasan
ante nuestros ojos y por nuestro espíritu para ya no ,rolver quizá jamás---Y no obstante, aun sabiendo que no
podremos recordarlos bien, los agrupamos con aplicación sincera, como
si debiéramos conservarlos inscritos
en nuestro recuerdo. No hay uno sólo a quien dejar a un lado. Todos
nos solicitan, todos son nuestros amigos. Si tuvie ramos aún nuestra
retentividad infantil, los aprenderíamos de memoria. Ya vistan el uniforme o bien el traje civil, que su retrato coincida con la guerra o sea anterior a ella, tienen todos la misma
mirada recta, el mismo porte de cabeza, alt~vo y lleno de resolución.

resplandor en la mirada o bien en los ría la última y que iría dentro de tres,
labios una sonrisa; bravos mozos sen- dentro de cinco años a mostrar a micillos del pueblo ríen sin esfuerzo al- llares de miradas los rasgos de un
guno. Pero la mayoría son serios, magnífico soldado,- --- insospechado
meditabundos, como si pensaran pa- -entonces! Otras "pruebas," en gran
ra siempre en las cosas que han vis- número, han sido obtenidas durante
la guerra y algunas muestran una heto __ _
En cuanto a mí, cuando he acabado rida,-cuanclo fué recibida en la cade examinar detenidamente el rostro beza,-porque todos esos retratos
enigmático que aún reserva su secre- son bustos, medallones, no muestran
to, y sólo entonces, me pregunto: sino la cúspide de esps bravos: la
frente pura, los ojos limpios, la boca
''¿ Qué es lo que ha hecho este, a su
vez?" y con g rande turbación, casi de los aleg res juramentos y de las
sin atrenrme a hacerlo, comienzo a solemnes protestas---- y el corazón
es la línea del blanco por bajo de la
leer la cita de la orden del día.
Por copiosa ele g loria que ella sea, cual la fotografía no llega.
La mayor parte de esas fotografías
no es larga nunca ___ Y mientras mason
únicas, de un precio inestimable
yor es el ri esgo, más terrible el pelipara
las familias, que no han consengro, más bella la acción que reclatido
en desasirse de ellas sino desma la .recompensa,- --- más se eleva
pués
de haber adquirido la certeza
dentro de mí, sin poderme contener,
el grito. la im ploración. la plegaria: de que serían tratadas sin brusque"Con tal . Dios mío, que haya esca- dad, con todas las precauciones y mipado." Y ¿no es, seguro t'Stoy de ramien tos que merecen, y que les seello, el primer cuidado, la angustia rían devueltas intactas, en la misma
dominante de tocios cuantos repasan envoltura. Podrían escribirse pá,ginas ente ras sobre la conmovedora
las líneas del temible texto? Y ¡qué
manera
con que proceden los padres
t risteza, súbita, profunda; qué golpe
al
envia
r un retra to y la anotarión
el que se siente apenas la palabra :
del
"Héroe"
que era el suyo. No se
" mu erto" viene, después de haber helimi
tan
a
pedir
sencillamente una insrido a aquel valiente, a herirnos a
nosotros. como una bala fría, y derri- cripción. :t,Jo ___ aun teniendo aviso
ba nuestra esperanza! U na piedad in- ele que so la mente 1,abrá de reprodudecible nos oprime. ¡Cómo ! ¡muerto! cirse' el texto publicado en "El Ofi¡ Pobrecillo, que no tuvo ti empo ni cial'', quieren, a pesar de todo, "compara gozar de su cruz, de su meda- pletar," aun cuando no se utilice,---para que se sepa ___ _ Es necesario que
lla, de saborear su g loria'---- illishablen de su hijo y proporcionan toterio de esas vidas arancadas demados los pormenores: ____ educado en
siado pronto, y que hace pensar en
tal colegio _____ obtuvo premios----una selección. Y ¡por qué no ha de
ser un favor divino el de se r elegido tenía tal oficio---·- o bien narran topara morir! Queremos creerlo. rc- da su carrera militar. P ero ni en sus
ro a pesar de todo, ¡ qué alegría, qué cartas ni en sus visitas, cuando acuden personalm ente, tienen una sola
descanso cuando llegamos al fin de
queja ___ _ Jamás un extremo declala "orden del dia", sin accidente, sin
matorio. transportes, g ritos de odio
contratiempo---- ¿ Es posible, Señor;
contra el enemigo: ___ Un duelo íntique haya sido tan intrépido, que haya
mo y lleno de dignidad los cubre y
estado en un infiernO--Y que haya eslos mantiene firmes, recogidos ____ Se
tado bien y aún esté vivo? --E~ un misiente que no inter rumpen su actitud
lagro--- es verdad! Y nos persuadide pie, sino para caer de rodillas.
mos, complacidos, de que este invulA veces, inquietos y contrariados
nerable no tiene ya nada que temer
y ha quedado a salvo para siempre. de no ver aparecer la imagen tan imY emeguida pasamos a otro, para ex- pacientemente esperada, buscada en ca
pertl'9entar cada vez la misma turba- da número, acudt;n para investigar la
causa del retardo___ ¿No se habrá
ción ansiosa.
perdido
el retrato? _____ Ante este teY cómo dejar de evocar tam.bién la
se
cubren de palidez. Al punmor,
historia, diferente al principio y casi
to
se
les
muestra, y respiran. Pero
siempre parecida al fin, de todas esas
lo
que
no
es posible explicar es el
pequeñas fotografías? Muchas fuemovimiento
febril y celoso de las maron hechas en tiempos de paz y de
nos,
la
espontaneidad
tierna y doloroven tura, cuando la vida parecía desasa
del
gestO,----el
atasis
de la mirrollarse en un porvenir inmenso ___ _
rada,
la
adoración
muda,
y
el
silencio
Ah ! ¡ qué terrible asombro, si en aquel
de
plegaria
que
proclaman:
"¡
es él,
minuto en que estaba el aparato apuntan
frees
él!"
Y
después,
esta
frase,
tado sobre él, como un cañón, cuancuente, que sin tristeza y sin reprodo el hombre

�"Era tan valiente! Había

de quedar

allí !"
Paciencia, confianza, orgullo, fidelidad nacional Y fe i ciigiosa, tales son
l~s sen timientos fundamentales, las
piedras sobre las cuales, en lo más
agudo de una tristeza aceptada, bus can apoyo las familias de los muertos gloriosos, grabados en el Ct;adro

de H onor. Y ninguna envidia rnin
vie ne a obscurecer la nitidez de su
pena. Los padres de un muerto no
~ufren de ver, en la misma página,
Junto a su hijo ido. el retrato de otro
que aun osa vivir. La madre dolorosa se alegra de la madre que no se
encuentra en duelo ____ y ésta, r o·
su parte, halla una lágrima pa ra llo-

rar al hijo que no era suyo.
y es el Cuadro de Honor el que
opera este prodigio de conmiseración.
de conco rdia Y de unidad francesa, exaltando ~os nombres, entremezclados.
de l?s vivos Y de los muertos de la
patria _q ue mejor Y de más ce rca han
defend·do st:s altares.

·Caricaturas Precursoras
,,,: del Cuartelazo

HENRI LAVEDAN.

'•

,•

í

·.

\

, _ ... -&lt;..

-~

N o hay modo de ponerlo en el seguro
''M ulticolor'' Octubre 12 de 1912

...

,

Artillería Austriaca sobre la nieve.

El Bloque Renovador, e n el memo. rjal que presentó al Sr. i\f adero, dt:1
que hicimos un resumen en, la crón ica de la Decena Trágica, se quejaba amargamente de que tanto· el
Gobierno como los que formaban el
bfoque amigo de la administración,
eran tra ídos a mal traer en perit',d icos y en caricaturas, y expresaban el
tenaÓr de que lo que- llamaban "prncacidád" de la prensa de oposición .
llegara a ga nar a la opin ión púb li ca,
y pedían, en consecuencia. que urgentem ente se diera nuevo rumb o ·a la
SecretarÍa de Justicia. haciendo que
por · conducto de los tribunales y
osando "de los medios legales" que.clara suprimida la prensa de oposición, para que ya no salieran tanto
en caricatura:
Efectivamente. pc..cas épocas periohan sido
brillantes

lat iva a que había peligro de que la
prensa se hiciera de la opinión : la opinión · era la que se había hecho de la
prensa, la que le dictaba sus palabras. la que inspiraba los editoriales,
las criticas, las vehemencias de la
pr~nsa seria, que no podía ser serena,
y las sátiras, los epigramas de la
prensa de caricaturas, que Jlegó a ser
la mejor de todas las habidas en nuestras luchas políticas; y la opinión estaba un ificada: era necesario qt:e
aquello terminara; había un desbaraju ste que irritaba a todos y dejaba
descontentos aun a los mismos de
casa. Fra i:na desorganización completa, y para comprobarlo, nada mejor que recordar que se deshizo como
un castillo de naipes y no dejó sino
escombros.
Tan hondo era ese sentimieñto que
justo es decirla libertad

ción. y el único periódico del Gobiern o, ''La Nueva E ra" no tenía ni
fuerza ni prestigio ni influencia en
la op inión, y basta con recorda r que
al final de la decena trágica, el pueblo
acudió a incendiar el edificio de ese
diario, movido por propio impulso,
y con zaña mucho mayor que la demostrada e n cualquiera otra ocasió11
en contra de otros periód icos.
Los acontecimientos de Febrero
fueron previstos por esa unidad de deseo: y no sólo, sino que fueron aconse.iados por la opinión en masa. Las
caricatu ras que hemos reproducido
del gran ":'lfultico lor," vistas después
de los hechos, a esta distancia, adquieren un gran relieve y, des pués de
todo, a pesar de todo, hacen sonreír
pensando en la gran malicia e inteligencia de nuestra alma nacional, que
tiene lucideces tan clarividentes cuan-

�POLITICA"

La Sefiora al militar. --¡Si la sigue.. levantando
· 1a rompa.r
.
, : no habra, qmen
Multicolor 19 de Diciembre de 1912
genio.
Cada una &lt;le ellas ha sido reprodu cida con la leyenda que fué publicada
y al comentarlas, lo advertimos desde luego, no hacemos sino glosar lo
que, estamos seguros, era la expresión
del sentir general.
La primera caricatura, en fecha, es
la que dice: "No hay modo de p·o nerlo en el seguro," publicada en
1J ulticolor el 22 de Agosto de 1912.
Recordarán nuestros lectores que uno
de los puntos de la propaganda maderista fué atacar al ejército y que
ya en la presidencia, el Sr. Madero
no se cu idó de rectificar algunos errores: el ejército. por otra parte, era
el único sostén de su go bierno, que
no contaba ya con el apoyo de la
opinión, y si la revolución del norte
había sido desmembrada, no había
desaparecido.
En Ag~sto de 1912, después de ese
triunfo, el Sr. Madero disgustó especiahnente a los que habían lu chado
por él, y la caricatura tiene un doble s ignificado: Ni había modo de
que los que lo defendían estuvieran
~egu ros con el Sr. Madero, ni, en
ro nsecuencia, que el Sr. Madero tuviera a su vez, seguridad,
la intención de esa caricatura, con el doble
sentido a que se prestaba, era profét ica : No había modo! Y el mausser

r

Después del 15 de Septiembre, en
que según las malas lenguas de la
sát ira, hubo que poner un añad ido a
la cuerda que hacía sonar la Cam pana
de la I ndepcndcncia, p ara que la alcallZara el Sr. Madero, que era de
pequeiia ,;statura, apareció otra caricatura: "¿ Pero si apenas hace unos
clias que le pusimos el aiiadido. por
qué se lo qu itamos ahora ?-Porque
para el año próximo es fácil que 110
haga falta."
Ta•nbién el doble senti d o de esta
indicador:
anunciaba que pa ra el a íí o siguiente
no ~ ería el Sr. Madero qu ie n tirara
de h cuerda. pero a la vez quería decir que haría falta qu ie n tuviera mayo1 estatura que él. Y esto, en p lena dominación maderista !
proft cía fué doblemen te

La tercera caricatura es más directa y es ya una indil;ación al ejército,
de que cese de sostener e n alto al Sr.
Madero: La opinión dice a l militar."
que es el Ejército:- "Si la s igue Ud.
leva ntando, no habrá quien la rompa!"
Es decir, que era ya necesario qur
a lg-uno la rompiera y que era y a
tiempo de que el Ejército d ejara caer
a ese Gobierno.
Completaremos nuestros comentacon el de las caricaturas pu blica-

fue ron las más inmediatas a los acontecimientos de Febrero.

El mes de Enero de 1913, el día 3.

I?~ tres elementos directores de la po-

lit,ca preside ncial: D. Francisco, V.
Gustavo. Y el Lic. Pinó Suárez tratan
I
J
t.e. sacar a flote la situación, y la
opmió n pública, por voz de Mul-

En el balcón central del Palacio.--La cuerda corresponde a la campana
de la Independencia.
U no--¿Pero si apenas hace unos cuantos días que le pusimos el añadido, por qué lo quitamos ahora?
Otro--Porque para el año próximo, es fácil que no haga falta.

ticolor afi rma categóricamente que
ellos no eran capaces de lograrlo. Ya
el presagio era cada vez más pesimista y all í estaba el anu ncio del
próximo naufragio, sin embozos si n
'
t
eqmvocos, neto y claro a nte la República entera.

''Multicolór'' 26 de Septiembre de 1912.

La Evasión de los Presos

A l fi_n, el 30 de E .,ero, ya e n vísperas del levantanu.e nto del Ejército'.
Y cuando la intran quilidad era rúayor Y se hacía más evidente el disgusto, una sátira postrera: E l cúmulo de errores, de atropellos, de in-

Recuerdos de 1913

consistencias, y de indebidos fa vore~
a limitado número de personas, consumando la rui na de la patria y como
protesta, a la vez que como incitació;1
a todos los que pt1dieran porier 11Í1
remed io. el diálogo "Entre Papeleros": "Ya merito acabamos con la
X ación."
Y después, al mes siguiente. din
días después, la nación, acabó co11
como dicen los renomemorial: el suicidio

,

Serían las seis de la mañana, aproxim~damente. del domingo 9 de febrero de 1913, cuando los cuarenta
y tá11tos detenidos en el departamento llamado "de distinción" en la cárcel de Belén, de la Capital de la República, nos despertamos sobresaltados. Era que a lo lejos se escuchaba
algo como ecos de nutridas descargas de fusilería a la vez que el estridente "traca-traca" de las am,etraJtadoras.
Kinguno de los reclusos pudimos,

in usitado ; pero las más variadas su posiciones comenzaron a bordarse en
conversaciones de corros improvisados dentro de aquel estrecho local.
Quién decía que los zapatistas estaban atacando la Capital, quién aseguraba que se estaba fusilando en
masa a los presos de la penitenciaría;
quié n, finalmente-y este se acercaba
a lo cierto,-hablaba de un pronunciam iento de la guarnición c'o ntra el
Gobierno maderista.
No tardamos en saber lo que lejos
de nuestro incómodo recinto ocurría:

cel, amigo de algunos de nosotros, al
ocupar a la cabeza de· sus -escasas
fuerzas las azoteas del edificio, desde
estas y a gritos nos dijo que don Félix Díaz se había sublevado, que el
Gral. Reyes había sido libertado y
muerto enfrente de Palacio, que los
"aspirantes" eran los iniciadores del
movimien to y que, finalmente, se esperaba que los "suble,·ados" atacasen
de un momento a otro la cárcel, para
ponernos en libertad y unirnos a i.us
fuerzas; pero que "allí estaban ellos
para impedirlo."
A._las llllf'Vf' r! .. 1:,

�que, según costumbre en la cárcel de
Belén, los presos de 'distinción" recorríamos los corredores c0rrespondientes a nuestro departamento, un:i
orden de la Alcaidía hizo que los capataces o "mayores" (presos ascendidos a jefes de departamento ) procedieran, garrote en mano, a ohligar a
todos los reclusos á pasar inmedia tamente a sus respectivos departamentos, repartiendo al efecto alguno~ garrotazos entre los re:iacios.
1'dientras la orden se llevaba a efecto, los soldados de guarnición en la
cárcel apuntaban con sus fusiles a
los presos que se revolvían desonlenadamente en los patios, desde la azotea del edificio.
Encerrada la totalidad de los pr•!sos en sus departamentos respectiY~1s
y cerradas fuertemente las puertas de
estos, una detonación estridente y, te·
rri,b le, seguida de inmenso vocerío,
se dejó oír hacia el lado poniente de
la Cárcel. Una granada disparada no
sabemos dónde. había estallarlo ,·n _.¡
patio llamado ''de talleres." haciendo
víctimas a varios detenidos. Con
esto, el pánico cundió entre los presos de aquel departamento, qi:iene,
comenzaron a pedir a gritos que s,•
les sacara de a llí, y al no conseguiri,&gt;.
se arrojaron en masa so bre las íuertrs
barras de hie rro de la enorme pue:-ta de su encierro, tratando de forza r!:;.~.
J\' o bien se dió cuenta de esta maniobra el Subalcaide de la Cárcel. de
apellido Hermosilla,-pues el A lea irle
brilló por su ausencia en aquellos momentos-se puso al frente de una docena de soldados, penetró al patio de
"talleres" y, a una distancia de seis u
ocho metros; comenzó, imitado por
sus soldados, a hacer fuego sobre los
infelices reclnsos que no hacían ut-a
cosa que intentar ponerse a salvo dd
fuego de las granadas. Este tirnteo,
que fué presencia'do por el que estas
líneas escribe, desde una ventana &lt;le
la llamada cocina &lt;lel depa rtamen t,)
de "distinción," ocasionó la muerte
inmediata de siete presos y dejo a mas
de di ez heridos de más o menos graYédad. Sin embargo. nada de esto se
ha consignado en los relatos qne se
han hecho de lo oc urrido duranlt
aquellos días.
A las once de la mañana de aquel
memorable día, ya fas fuerzas del
Gral. Félix Díaz habían posesioná¡¡o:se de ta Ciudadela y preparaban
su ob'ra de fortifi cació n en los alrededores de ella.
El "rancho" destinado a los presos
de Belén fué llevado a la Ciudadede don Félix Díaz, y

Los dos días siguientes, lunes y mar
tes, 10 y 11, respectivamente, de fehrero, pasaron para nosotro~ sin n0vedad ____ y sin comida, pues las puertas de la cárcel estaban cerradas a
muerte, y .-\lcaide, Subalcaide, Celadores, empleados y soldados, inrlusive
}ríes y oficiales, hahían huí&lt;10 \'11 masa durante ,a nocht' del dn,.1i11go, q,1\:dando la cárcel "rn,t0diada" por los
¡,n·,os únicamente. Si esta circunstancia hubiese sido conocida por nosotros durar.te la noche del domingo,
much os malos ratos uos hubiéramos
ahorrado.
Durante los días domingo, lunes,
martes y parte del miércoles de esa
memorable semana, los presos de Belén tuvimos que contentarnos con comer frijoles descon,pi:es tos que estaban almaceandos en enormes barriles
para se r tirados al mu ladar_ __ _
A las di ez de la mañana de l miércoles, aproximadamen te, nuestra situarión cambió: una risible escolta de
soldados de línea, a l mando del entonces "Cqpitán Prime ro'' Rohert. se
oosesionó ele las alturas del edificio.
instaló en ellas dos ametra lladoras y
comenzó un mort ífero fuego _____ sohre los muros de la Ciudadela. La
contestación no se hizo esperar: una
t'norme gra nada de los felicistas rcvrntó en la esquina superior de los
muros ele las bartolinas, y a ella siguieron hasta doce, sin interrupción.
rlernlojando a Robe, t y a los suyos.
qu ien es tuvieron qr e bajar apresuradamente para no ser barridos por la
·· 1etralla. FI cañoneo sobre Belén sig11 ió form idabte:11ente y cada proyecti l fe licista abría .·na gruesa boca
en los ve(ustos muros de la cárcel
Cuando estos ftt eron rotos cerca de su
hase por aquella,, lfnvia de acero y
plomo, todos los presos del departamento de "tal leres," quienes habían
ya. co n las fuerzas que da la desesperación, roto las rejas interiores de
~n encierro se precipitaron a la call e por el ángu lo del edificio más inmediato a la Ciudadela. Para ellos
había brillado la libertad ____ ai:nquc
muchos cayeron atravesados por las
balas de sus propios libertadores.
Para el resto de la prisión-lo.~
gendarmes procesados los "di stinguirl os." los de "por Gobierno" y las
in fe li ces mujeres-el problema quedaba en pié. Para salir por las brechas que en los muros de ta parte nororste había abierto las granadas. habríamos ten ido necesidad de llegar
hasta la Alcaidía, pasar por lo:, corredores interiores y penetrar por último al departamento qu e por primera vez desde su construcción estaba
comunicado con la calle, con la liber1

tad, con el sol. Y esto habría sido
una temeridad, una ro cura: cada mi1mto que se perdiera podía significar
la vida de muchos hombres. Por otra
parte, ¿sabíamos ni remotamente que
la Alcaidía estaba abandonada? Ignorábamos qt:e a l pasar por aque l luga r podíamos ser acribillados a balazos por la guardia de la cárcel?
Pero los detenidos en el departamento llamado de "encausados," contiguo al de "distinción," hallaro n la
clave del problema: rompiero n, desencajándolas del granito, las rejas de
su encierro, ·Y se lanzaron por aquellos corredores rumbo a las escaleras
que comunicaban con la salida principal.

consideraciones. Ocho o diez de los
más resueltos avanzamos hasta c0locarnos a un paso del "Gaucho". Algunos empuñaban barrotes de hierro
de un catre que había sido despedazado; otro, el doctor Bachter, un hércules de feria, empuñaba una enorme
mancuerna de esferas de hierro, de
aquellas que usan los pugilistas para
hacer gimnasia, y los demás, corta- plumas.
Ante aquellos "argumentos" y la
. resolución que creo se leía en nuestras miradas, el "gaucho" nos franqueó el paso y, cuando la puerta volé
hecha pedazos por el empuje de docenas de hombres, no foé el últim~ en
volar, más que correr, por aquellos
sombríos corredores, en pos de la ansiada libertad.
El patio bajo, la Alcaidía, la calle....
¡ Qué aspecto tan espantoso presentaba todo! Aquí y acullá, soldados
muertos enmedio de un enorme charc@ de sangre coagulada, mujeres estranguladas ( tres, yo las ví), fusiles
rotos. entrañas humanas esparcidas ....
Nuestra marcha, brincando cadáveres y· ocultándonos en los huecos de
las puertas para no ser blanco de las
balas que lamían las paredes constantemente. fue uno de los episodios
más teri bles de aquellos memorables
días; fue un episodio que me quitó el

Qué aspecto tan terrible el de aquellos hombres que, ansiosos de libertad y huyendo de un peligro de muerte, se lanzaban quizás en pos de otro
igual! Nu nca se borrará de mi mente aquel ct:adro. Todos los ojos pa:
recían querer saltar de sus órbitas; los
rostros eran ele una lividez cadavérica; las bocas se entreabrían 'en un.1
mueca de horror y las manos de los
unos asían instintivamente las de los
que estaban más cerca, como para comunicarse mutuamente un va lor que
a todos faltaba.
Cuando, amontonados a una de las
,·entanas de nuestro. encierro y testigos mudos de aqutf terrible desfile,
ln.bimos pe rdido de ,,sta al último de
los resueltos prófugos, pues todos habían ya ganarlo los corredores del
pi so b:tjo, todos en masa nos di rigimos a la puer'ta de nuestro departamento para hacerla saltar. Las granadas seguían estallando, y ya más
cerca de nosotros.
El ''mayor'' de ese departamento
fra el ''Gaucho Arge ntino," maderista
a ''raja tabla" que fué más tarde víctima de la ferocidad de Doroteo Arango.
De dicho "mayor", que, al fin y
al cabo, era un preso como nosotros
- aunque él lo era por asesinato, yo
por "delitos" de imprenta y otros por
delitos de otro oraen,-espe rábamos
una ayuda decidida para salir de a~uel
an tro: pero, cuál ser!a nuestra sorp·resa al presenciar cwe aque l hombre
fuerte y robusto como un toro, se
cruzaba de brazos. frente a nosotros
y de espaldas a la única puerta de
sali da, mientras con voz grave y firs
me exclamaba: "nadie sa1e de aquí
],as ta oue el Gobierno nos mande libertar."
Creímos que aquc: hombre· había
perdido el juicio. Pero nuestro de,
sespe ración y nuestra ansia de libertad no nos permitieron detenernos en

sueño durante muchas noches ____ Tal
fue d horror que imprimió en mi cerebro.
Después____ una nueva detención
y una nueva prisió n en el Parque de
Ingenieros, de donde se pretendía
mandarnos a la Penitenciaría del Distrito. después de haberse pensado en
darnos armas para que "defendiéramos al gobierno constituido." Esto
habría sido famoso: yo, el director de
"El Ahuizote." disparando balazos en
defensa de los maderistas _____ Si los
momentos no hubiesen sido tan terribles, me habría reído de buena
gana.
En cumplimiento de un "úkase" final la nzado por el entonces coronel
l\lanuel Romero, fuimos, enmedio de
una doble fila de soldados, conducidos por las calles del Doctor Lavista
para segui r luego por las del Niño
Pe rdido y rendir nuestra jornada en
el cuartel de P ere&lt;lo, según se dignó
decirnos t111 sargento de nuestros custodios.
¿Quién de los presos inició la desbandada? Sería difícil precisarlo; el
caso fue que, al doblar la esquina
que forman las calles antes mencionadas, los trescientos y pico de. presos que íbamos conducidos como queda dicho, nos la nzamos en distintas
di recciones y cada uno buscó refugio

en donde su suerte se lo permitió. El
que estas líneas escribe fue a dar con
su pobre humanidad detrás de unos
cilindros Yiejos en 1a "trastienda" de
rn "molino de nixtamal." Fuí de los
más afortunados; muchos fueron cazados por los soldados maderistas al
pretender ponerse en salvo, y otros,
los más, reaprehendidos, golpeados e
internados en el cuartel de Peredo.
Después, la vuelta al hogar, el regocijo de los seres queridos, que ya
nos creían muertos, fas lágrimas, el
principio de la relativa tranquilidad
Y----- la formidable noticia de que
el maderismo, sinfü:ndo próximo su
derrumbamiento, había ordenado fuesen fusi lados los periodistas independientes.
Afortunadamente, México es muy
grande, y en una humilde casa de vecindad de la Colonia de Santa Miaría
de la Ribera, encontramos refugio seguro hasta que los gritos de "Viva
Félix Díaz", lanzados en la vía pública, nos indicaron que se había desplomado el gobierno inconsciente de
una fami lia de mercaderes, para de jar
que se inaugurara un régimen al que
la mano ele hierro de los Estados
Un idos haría caer para causar la ruina de nuestro infortunado país.

Guillermo Aguirre y FIERRO.

•
Dos Anécdotas del Gral.
Victoriano' Huerta
Del folleto que acaba de publicar el desYiando el tiro de éste.
Sr. Rómulo Velasco Ceballos, entre-Ven acá-dijo el jefe de la cxpesacamos las dos siguientes anécdo- .dición al ind io maya.-¿ Por qué me
tas:
querías matar?
A l fre nte. de su fuerza, porque ya
-Porque nos haces la guerra.
hemos dicho que era no sólo valiente
-¿ Sabes quién soy yo 1
sino temerario, jinete en macho ele
-Eres Huerta.
recio andar, caniinaba cierto día de
~ Pues yo no te voy a matar; te
1901 o 1902, dirigiendo una batida
YOY
a hacer sargento de mis tropas,
contra los indios mayas, en el estado
y
vivirás
bien, y conocerás tierras
de Yucatán. De pronto, surgió, denmuy
hermosas,
y te educaras, y serás
tro del tupido bosque, una pobre chootro
hombre
mejor
que el que hoy
za. Huerta caminó recto hacia ella;
eres.
¿
Qué
piensas?
¿Aceptas?
su gente, ayudantes Y escolta, ve.nía
- No. mátame o déjame libre.
detrás; dos tiros retumbaron de improviso: uno, había querido ser ap~n-Pero, mira ___ _
tado al pecho de Huerta, por el m- No; mátame o déjame libre.
dio ocupante de Ja choza; el otro, dis-Bueno. T e voy a dejar, ¿y si yo
parado por un soldddo federal, mató
algún día, ¿qué
a ta mujer del maya, la cual fatalen el momento

Y el general Huerta, conmovido, lo
dejó partir.
X X X

_______ A don l:lenito Ju.árez, de
entre las filas de cadetes fo rmados en
el amplio patio del Castillo de Chapultepec, llamó la atención un su congénere de raza, bronceado, serio, de
fre nte alta y mirada profunda y atrevida.
-¿ Es distinguido ese alumno ?-pre
guntó discretamente el Benemérito al
Director del plantel, general Sóstenes Rocha.- Y como' los informes hubieran sido calurosos y excelentes, el
presidente indio llamó al cadete Victoriano Huerta (se trataba de él), Y
le dijo:
- De los ind ios que se educan como :
usted, la patria espera muclio.-Y
las dos manos de bronce se estrecha-

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�IPá~ina Recreativa I R~!!~~t~f~J~~~
Soluciones correspondientes
al número 22
-o-Rombo propuesto por Colombina:
CLAVIJERO.
Fue resuelto por Herminia Cortés
y Demetrio Palacios, de San Antonio;
Mario V era Becerra y Horacio Fourzán, de El Paso; Mario Macías Molina y Blanca y Emma Martínez, de
Caléxico; Elena C. de Diez, de Laredo.
. Alba
1a. M etates1s:
Bala

.

Fue resuelta por Colombina y Demetrio Palacios, de San Antonio; Emilia C. de Bilbao y Blanca y Emma
Martínez, de Caléxico; María J. F.
de Gaona. de Hebbronville; Juan Emilio Decker, de Brownsville; Mario
V era Becerra y Horacio Fourzán.
de El Paso; María del Refugio H . de
Garza, de Hidalgo.
. Morera
2a. M etates1s:
Ré
mora
Fue resuelta por Elena C . de Diez,
de Laredo; María J. F. de Gaona, de
Hebbronville; Emilia Caballé de Bilbao, de Caléxico; Mario Vera Becerra. de El Paso.
. Suegra
3a. Metates1s: Gr
uesa
Fue resuelta por María J. F. de
Gaona, de Hebbronville; Emilia Caballé de Bilbao, de Caléxico; María
del Refugio H. de Garza, de Hidalgo;
Profesora Ana H. García. de Laredo; Mario Vera Becerra y Horacio
Fourzán. de El Paso; Juan Emilio
Decker, de Brownsville.
. Roma
4a. Metates1s: A
mor

. Rosenda
6a. M etates1s: S
d
ena or
Fue resuelta por Elena C. de Diez
y Ana H. García. de Laredo ; María

J. F. de Gaona, de Hebbronville; Emilia C . de Bilbao, Blanca y Emma
Martínez, de Caléxico; Juan Emilio
Decker, de Brownsville; María del
R. H. de Garza, de Hidalgo ; Horacio Fourzán. de El Paso.
Arcole
7a. Metatesis: Calero
Cólera
Fue resuelta por Elena C. de Diez
y Ana H. García, de Laredo; María
J. F. de Gaona, de Hebbronville;
Emilia C. de Bilbao. Blanca y Emma
Martínez, de Caléxico; M ario Vera
Becerra y Horacio Fourzán, de El
Paso; Juan E. Decker, de Brownsville.
. Néctar
8a. M etates1s:
Carnet
Fue resuelta por M aría J. F. de
Gaona, de Hebbronville; Elena C.
de Diez, de Laredo; Emilia Caballé,
Blanca y Emma Martínez, de Caléxico; Juan Emilio Decker , de Brownsville.
. Ciro
9a. M etates1s: R'
ICO

Fue resuelta por Elena C. de Diez
y Ana H. García, de Laredo; Emilia C. de Bilbao, Blanca y Emma
Martínez, de Caléxico; Colombirta y

Demetrio Palacios, de San Antonio;
María del R. H. de Garza. de Hidalgo; Horacio Fourzán y Mario Vera Becerra, de El Paso; Juan Emilio
Decker, de Brownsville.
. Inca
loa. Metates1s:
Caín

Fue resuelta por María J. F. de
Fue.resuelta por Elena C . de Diez Gaona, de Hebbronville; María del
y Ana H. García, de Laredo; María R. H. de Garza, de Hidalgo; Ana
J . F. de Gaona, de Hebbronville; H . García y Elena C. de Diez, de
María del R. H. de Garza, de Hidal- Laredo; Emilia Caballé, Blanca y Ego; Mario V era Becerra y Horacio mma Martínez, de Caléxico; ColomFourzán , de El Paso; Blanca y Emma · bina y Demetrio Palacios, de S. AnMartínez, de Caléxico; Colombina, tonio; Mario Vera Becerra y HoraHrminia Cortés y Demetrio Palacios, cio Fourzán, de El Paso; Juan Emi-.
de S. Antonio; Juan Emilio Decker. lio Decker. de Brownsville.
de Brownsville; Emilia Caballé de
- oBilbao, de Caléxico.
. Ornar
5a. Metates1s: M
Rombo propuesto por la sei\orita
ora
Profesora Ana H. García, de Laredo.
Fue resuelta por María J. F. de
Gaona, de Hebbronville; Emilia C.
consonante
de Bilbao, Blanca y Emma Martínez,
verbo
de Caléxico; Ana H . García, de Laverbo
redo; María del R. H. de Garza, de
nombre de un periódico
Hidalgo; Horacio Fourzán, de El Papreposición
so; Juat;l Emilio Decker, de Brownsterminación diminutivo
ville.
vocal

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Nemesio García 'Naranjo.
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Cor. Houston &amp; Leona Sta; ·.
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�The Power Multiplying Machine Co.
UNINCORPORA TED.

LA MAQUINA ~1ULTIPLO-MOTRIZ.

EL MIL POR CIENTO.
La palanca: ella f..:é el origen del invento.
La palanca mulfplica la fuerza,-pensó un hombre de inteligencia y de empresa.-Luego, si se aplica a la electricidad la palanca, tiene que multiplicar la energía eléctrica. Y sobre este argumento indiscutible, después de largos y
pacientes años de estudios y trabajos, logró construír un apa ~ato, que de la manera más mar villosa aumenta la fuerza de
los motor es.
Así fué como nació la MAQUINA MULTIPLO MOTRIZ.
Con ella, en motor de un caballo, desarrolla la fuerza necesar·a para mover c¡;alquier máquina que requier e diez
caballos de energía. Esto parecía un sueño; pero también parecían sueños el Telégrafo sin hilos, el Fonógrafo, La
Navegación Aerea, los Buques Sub-marinos, y sin embargo, han acabado por convertirse en realidades palpables.
La MAQU I NA MULTIPLO MOTRIZ, va a revo'.i.:cionar la industria del mundo, porque al multiplicar la
energía multiplicará igualmente la producción.
Con un motor de medio caballo, que ahora se emplea para que f. ncione una prensa pequeña de pedal, se podrá
mover una rotativa!
Es un Maravilloso Invento Mexicano, para el cual se está organizando una Compañía, que explotará este gran
descubrimiento, y estará basada en absolutas seguridades pa ra los accionistas. Esta Compañía quedará constituida con
un capital social de Trescientos mil dólares, divididos en treinta mil acciones de a Diez dólares cada acción.
Para adquirir acciones de esta Compañía, sólo es ne~esario pagar Dos Dollars de suscrición por cada acción y el
resto, en abonos semanarios de Un dollar, por cada una.
No perderá Ud. el dinero que haya pagado; aun en el caso de que no pague el valor total de sus acciones, pro.
porcionamos al accionista grandes privilegios.
Tiene U d. una oportunidad única de invertir sus aho~ros y de multiplicar su dinero.
Acuda Ud. hoy mismo a nuestras Oficinas en San Antonio, Texas:

The Power Multiplying Machine Co.
UNINCORPORATED:
BRADY BLDG. CUARTO PISO, NUM. 404.
TELEFONO CR. 4761.
CALLE DE HOUSTON, FRENTE AL HOTEL GUNTER.
Háblenos Ud. por teléfono o escríbanos si vive Ud. fuera de la Ciudad; tenemos algunas otras proposiciones y
explicaciones que hacerle.

LUIS HURTADO, Agente General.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
27 DE FEBRERO DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN I I. NUMERO 25.

�REVISTA ME·XICANA
Semanario Ilustrado
Entered aa aecond class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio II.

San Antonio, Texas, 27 de Febrero de 1916.

Número 25.

La Capital de la República

•

Don Venustiano Carranza ha decidido camo1ar la capital de la l&lt;ep:'.iblica a la ciudad de Querétaro porque la vieja
metrópoli de los Emperadores aztecas le parece demasiado
hostil a los ideales de la Revolu~ión. Pudo haber escogido
alguna otra población histórica, como Dolores Hidalgo, qo.1e
recuerda perennemente el grito de nuestra independencia; pero prefirió Querétaro, que evoca la ejecución del Archiduque
Maximiliano. Los caudillos del preconstiti¡,cionalismo son
así: necesitan tener ante sus ojos la visión o el recuerdo de
un patíbulo.
Si' por capital de un país se entiende la ciudad en donde
radica su gobierno político y militar, no hay nada más sencill~ que realizar un cambio; pero si se acepta una significación más amplia, y se llama capital al centro de donde emerge el gobierno científico y artístico, económico y social, Querétaro no es ni podrá ser en muchos años la capital de nuestro país. Precisaría trasladar a esta bella e histórica ciudad,
no la frgura sen:1 de Don Venustiano, que nada tiene que ver
con el gobierno auténtico de México, sino la leyenda y tradiciones populares, la decoración magnífica del valle, con sus
volcanes y sus lagos, el misterio recóndito de sus templos, la
opulencia señorial de sus casas solariegas, las tumbas de los .
heroes, todo eso en fin que hace de la antig.::a Tenoxtitlán,
el centro más atractivo de la Nación.
México no es la capital de nuestra Patria porque el General Don Porfirio Díaz haya tenido el antojo de vivir en el
Palacio de Chapultepec por un tercio de centuria, sino porque ha sido la ciudad escogida por la Historia para esconder dentro de su maravillosa muralla de volcanes las más nobles hazañas y las más fantást:cas leyendas. En el delicioso valle que se extiende a la falda exhuberante de la serranía
del Ajusco, se escucharon los cantos melancólicos de Netzahualcóyotl y las imprecaciones guerreras de M.otecuhzoma Ilhuicamina ; en las crestas nevadas del Popocatepetl, dejaron s·a vencedora huella los audaces conquistadores, que
fueron hasta el cráter de fuego, para extraer los componentes de la pólvora, que necesitaban para continuar la lucha.
Tierra santa en donde cayeron las lágrimas de Cortés y los
pedazos carbonizados de las plantas de Cuauhtemoc, donde
se revolcó ensangrentado, el cuerpo moribundo de Morelos
y donde duermen su sueño eterno el Padre de la Patria y el
Campeón de la Reforma. En derredor de las reliquias venerables, santificadas por los recuerdos, se han agrupado
desde tiempos remotísimos los hombres de más elevada inteligencia y más serena voluntad, para formar el núcleó que
congrega y unifica los elementos antagónicos y distantes,
hasta conseg'air a través de los siglos, una homogénea e indestructible nacionalidad.

Y México resulta en nuestra Patria lo mismo que Atenas en Grecia, Roma en Italia y París en Francia: la ciudad
indiscutible que gobierna con sus ideas a todo el país. Hacia
ella convergen los mejores elementos de provincia, en ella
se perfeccionan, y por ella sus o:1ras adquieren resonancia
nacional.
Se explica perfectamente que Federico Mistral haya tejido su encantadora poesía en la romántica Provenza; pero
las tragedias de Racine y las comedias de Moliere, las novelas de Balzac y los poemas de Víctor Hugo requirieron el
crisol soberano de París. Lo mismo pasa en nuestro México: las capitales de Estado, y hasta las más pequeñas aldeas, producen tpoetas inspirados y pensadores profundos:
Manuei José Othón y Rafael Delgado son magníficos ejemplos; pero el pensamiento nacional en su esencia, en su expresión 111áxima, en su virtud unificadora y potente, es fruto de la ciudad de los virreyes. Allí se imprimió el primer
libro del Nuevo Mundo, allí se fundó el primer periódico, allí
también se levantaron los muros de la pr:mera Universidad.
Allí finalmente t uvieron si:s mejores fulguraciones los cerebros de Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Raiz de Alarcón,
Joaquín Fernández de Lizardi, Servando Teresa de Mier,
An.irés Quintana Roo, Lucas Alamán, José Joaquín Pesado,
José Fernando Ramírez, Manuel Orozco y Berra, Melchor
Ocampo, Ignacio Ramírez, Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, Joaquín García Icazbalceta, Guillermo Prieto, Gab!no
Barreda, Ignacio Manuel Altamirano, Jacinto Pallares, Manuel Acuña, Justo Sierra, Manuel Gutiérrez Nájera y tantos
otros que han contrib'i.lido a la formación del cerebro nacional. Casi todos naderon en provinc:a, pero fueron a México, como a una nueva Eleusis, para ver y sentir la verdad.
Bien puede Don Venustiano Carranza firmar los decretos que guste en la capilla expiatoria del Cerro de las Campanas; pero mientras el Calendario Azteca evoque las civilizaciones precortesianas y la estatua de Carlos IV y el Palacio de Minería, recuerden los esplendores del régimen colonial; mientras las esquilas de Catedral entonen el angelus,
con los mismos repiques que saludaron al Ejército Trigarante; mientras la calle del Indio Triste si'g a evocando los
lamentos de una raza dolorida; mientras la cumbre del Tepeyac pregone los milagros de la Vírgen india y los sabinos centenar:os de Chapultepec cuenten la epopeya de los
aguiluchos del cuarenta y siete; mientras los volcanes nos
hablen del paso de Cortés, y el valle entero cante la épica
defensa de Cuauhtémoc, México seguirá siendo el corazón de
nuestra Patria. Más aún: será la Patria misma, sintetizada
en una ciudad opulenta y bella.
El nacimiento de Méx:.:o es orígen de nuestra raza y gé-

�nesis de nuestra h istoria. Nuestra Patria comenzó a alentar en aquel día bendito en que una tribu errante, atraída por
los cantos de los pájaros agoreros, y por el resplandor de los
astros propi'cios,

empezó a caminar hacia el mediodía

en

busca del águila caudal anunciada por los oráculos. Y cuando . nuestros abuelos, los tenoxcas, la contemplaron extasiados, sujetando y destrozando con una de sus garras, a la
vieja serpiente de las profecías, mientras q.ie con la otra se

dioses para asiento de la Patria. Y si el Destino quiso que
el símbolo anhelado no apareciera sino sobre un peñón rodeado ~e agua, fué seguramente porque los dioses encontraron las tierras de entonces demasiado holladas para aquella raza de gigantes, y buscaron un sitio virgen, en donde sólo habían impreso sus huellas, las pisadas luminosas de los
Astros. Así nació nuestra adorada México. Así nació con

posaba trit:nfalmente en la penca erizada de un nopal, com-

ella nuestra nacionalidad.
Los carrancistas la odian. ¡ Y como no la han de odiar!
Es bella, legendaria, heróica, y sobre todo . . . . . . ¡ se llama

prendieron que aquel sagrado J'.Jgar era el escogido por los

México!

Nuestros Intelectuales
El Doctor Fernando López

La Libertad Electoral
DESDE JAUJA
Por supuesto que el tipógrafo no
to este Seiior se prese ntó a continuar
j li muy apreciable amigo:
se
llama Ramiro; pero esta libertad
Si es que estabas orgulloso de sa- sus ardras y benéficas labores, con
para
buscar acomodo a la rima, es una
hfr qt e a tu periódico le marcaron el debido acatam~enlo a las órdenes
de
las
múltiples libertades que se han
el alto en la frontera norte, porque riadas por decreto del Soberano de
conse
rvado
incólumes en Jauja.
lo conceptuaras como privilegio ex- ] auja sobre prohibh:ión absoluta ele
¡
¡\h
!
Se
me olv idaba un detalle.
clusirn, me permitiré ''bajarle los que se organicen agrupaciones polítiEn
una
de
las hojas se hace conshumos'' dándote una noticia en esta cas. castigó a los contraventores de
tar,
con
la
prosopopeya
inherente a
carta, a la cual corresponde el nú- la legal disposición, no precisamente
este
género
de
literatura,
que "así se
en la persona de los candidatos que
mero ,·einte de la serie.
SA'rlSFACERAN las aspiraciones del
ninguna
culpa
tienen
de
ser
simpátiEstuYe de paso últimamente en la
pueblo."
Capital de la Insula donde tU\·iste a cos y populares, siuo en los indivi~
A nadie sorprendió tampoco el SAhien abrir los ojos a la luz, y allá me duos que redactaron las hojas y en las
'J'I SFACERA N sonoro y rotundo. Si
imprentas
donde
se
tiraron.
Aque11os
enteré de \111 suceso de carácte r políestamos en el período renovador, bien
tico, que viene a corroborar la Yerdad pararon en la cárcel, y estas fueron
cabe esa leve reforma al idioma. Y I
de ciertos proverbios. tales como ":-{o clausuradas: tocio ello dentro del seharto debemos agradecer que no sara
cartabón
democrático
que
nos
hay peor cuña que la del mismo palo"
liera un SASTIFACIERA::-J, que es
y "C uando la perra es brava hasta a rige.
Tanto los propagandistas como los más democrático todavía.
los de casa muerde."
Por otra parte, ¿ quién asegura que
impresores
se disculpan exponiendo
E llo fué que resueltos algunos parautoridad no tuvo en cuenta sela
tidarios de la libertaria imperante a qre a l tratarse de personajes que es.
mejan
te u•l traje linguístico para casponer en práctica los redentores· prin · tán dentro del régimen dominante, no
tigar
al
culpable? No hay que olvic;pios por los cuales se ha derrama- creían incurrir en pena. ¡ Gravísimo
dar
que
nos hallamos bajo un régido sangre. se han creado hilimbiques e'rror el suyo! Desconocen que la ley
men
depurativo,
y en este caso quees uniforme, y no concede prerrogay se han manumitido rnbaños y ganada
justifiicado
el
procedÍll11iento de
dos. hicieron circular unas pcqueíía;; tivas. En otros t iempos, una disposiaprehensión.
Así
los
encargados de
hojas impre8as indicando nombres ción oficial se. esquivaría fáci lmente
dirigirse
al
pueblo,
r10 le inculcarán
para la elección de mandatario su- por los que estaban en el candelero,
considerándosele quizá letra muerta. doctrinas pern iciosas con grave da·
premo de la Insula.
iio para la pureza del habla españoLas hojillas. como es de rigor, Pero 'ahora, ¡qué diferencia! Una ley
la.
traían un buen abasto de alabanzas es para ser respetada y cumplida por
Con lo narrado verás cuán pronto
moros
y
cristianos.
a los candidatos. cosa que a nadie
ha
comenzado a dar sus apostólicos
Se refiere que uno de los impresosorprendió, porque se trat:aha de perfrutos el Decreto de Don Venus sosonajes que están dentro del grupo res penados pretende atrincherarse en bre supresión, de Clubs políticos, pareno1·ador. Tampoco tembló la tierra un ~rgumento que él estima indestruc- ra evitar que "la Opinión pública se
al anuncio de aquellos trabajos elec- tible. y ef cual puede formularse así:
de soriente."
torales. Era ya sabido que del seno "El original me fue presentado por
Y ahora, antes de terminar, vaya
de los libertadores habría de surgir un individuo del ejército, y yo no po- tilla amistosa recomen dación personal.
la gente de mando; porque es requi- día negarme."
De esta suerte, este hombre inge- Sín·ete decirles
sito indispensable que para estos carA los metidos en esos trotes
gos se tenga bien comprobada la iden- nt:o ha empeorado su causa; porque de tu flamante linotipía,
( ficación con los ideales r evolucio- lo que afirma equivale a declarar que
que no hagan mangas y capirotes
él sospechaba hallarse bajo la prenanos.
con los finales y los palotes
¡ ?\'ada más faltaba s ino qu&lt;&gt; después siAn de las bayonetas.
Y es lo que dice un versero de que ºDesde Jauja Silverio envía,
ele los sacrificios realizados por los
como lo hicieron et otro día
esos que todo lo ajustan· a la mébenefactores del pueblo, un ciudadano
con "La Agonía de los Coyotes".
pacífico, de los ignorantes en mane- trica:
¡ Ay, qué agonía l
Al tirar esas hojas Don Ramiro
jos de incautación, fuera a tener deGracias anticipadas, y adios.
por respeto al fusil. metió la pata.
recho de ser proclamado candidato!
Tu stempre afectísimo,
Ocurría todo esto en ausencia del Vió la culata y se dispuso al tiro,
SILVERIO.
actual Jefe del Estado; pero en cuan- y el tiro le salió por la culata.

. Haber becho, en corto tiempo, una to Federal, como Teniente Corone l
carrera brillantísima ; haberla puesto, , del Cuerpo Médico, y al Consejo Sudesde sus comienzos, al servicio de las perio_r de Salubridad, como Vocal en instituciones benéficas de nuestro cargado de la Desinfección y de l In spaís; haber atendido, con el aplauso tituto Antirrábico; Jer socio· tituiar
unánime de los alumnos, a las cáte- de la ,\cademia de Medicina de l\1éxico. y miembro correspondiente de
dras de Cirujía de Urge11cia en la
la
Sociedad de Cirujanos l\Uilitares, de
Escuela Práctica Médico-Malitar, y de
\\'ashington,
y miembro de la Asoci,Cirt:jía en el Cadáver en la Escuela
ción
Americana
de Salubridad PúbliKacional de l\ledicina. y de Clínica
ca:
haber
representado
a nuestro pals
Externa. en el Hospital Militar de
en
,·arios
Congresos
Cien
tíficos TnInstrucción ; haber estudiado, al lado .
de las eminencias médicas más no- ternacionales: y, por último, haber sitables del Viejo Con tinente, las en- do uno de los principales fundadores
fermedades de los ojos, y hacer de dt&gt; la Cruz Roja Mexicana, y uno de
ellas una especialidad ; haber dirigido, !-US Vicepresidentes en su Primera
primero el Hospital Militar de I ns- Id esa Directiva. y recibir. como pretrucción. y después el Hospital Ge- mio a su in ~ansable labor, tan cientíneral de México, contribuyendo a su fica como patriótica, la condecoración
organ ización y a su reg lamentación. del ~lérito l\fjlitar, del Gobierno Eshasta colocarlo, con mano firme y pañol, y la }Jedalla de Oro de Priclara inteligencia, a la altura de los mera Clase, de la Cruz Roja Espame jor es del mundo; haber estableci- ñola, he ahí los méritos, sólidos e indo la Escuela de Enfermeras y des- discutibl~s, en que descansa la justa
empeñado, gratuitamente, una clase fama de que disfruta el doctor Feren la misma; haber servido al Ejérci- nando López.

E l ,·1eJo facu'itatirn, en efecto, ha
ded icado toda su vida al estudio , todo
su estudio a la ciencia médica, y toda
s u ciencia al servicio de s us compatriotas. Y aunque jamás se ha apartado del campo de su profesión, ni
ha militado nunca en ningún partido
político. se encuentra ahora alejado
ele su país natal, por la pena y la vergüenza que le dan las rencillas de
l1 ermanos contra h ermanos.
Y aquí vi,·e. y trabaja, y se afana
por conquistar para México, s iquiera el respeto y kt consideración que
merece su pasado, ese pasado glorioso. hoy venido tan a menos, por la
equivocación o por la perfidia de sus
hijos ____ _
X X X

-Y o no sé s i estaré o no estaré en
lo justo,-nos dijo el doctor López;pero tranq.uilamente confío en que,
terminada la contienda europea en el
sentido en que creo terminará, y solucionados, de una manera definitiva,
nuestros problemas interiores, si de-

�seamos obtene r frutos sazonados para
el bien de la Patria, nos veremos en
la necesidad de abonar la semilla
sembrada en las escuelas, con la sa~
Yia que nos bri nda el país más culto
de la t ierra. Porque yo soy de los
qne esperan, como consecue ncia de
esta lucha formidab le, una verdadera
revo lución en todos los órdenes: en
el social, en el político, en el económ ico y en el científico. Para mí, más
que los inte reses comerciales,-o si
no más, cuando menos proporcionalmente en la misma relación,-son los
deseos de imponer al mundo una nueva civilización, los que mueven y
agitan esta incomparab le guerra cont inenta l. Es el Imperio Alemán,
fuerte y vigoroso, el que trata de
vencer a sus adversarios, decadentes
· y frívo los. Y así como Roma se impuso, an iquilando a Cartago, así A lemania se impondrá, derrotando a Ing laterra. Y &lt;le ese resu1tado, que no
será más que la consecuencia natural
y lógica de una superioridad abrumadora e n todos sentidos, debe remos
aprorecharnos para eng ra ndecer a
nuestro pueblo, tan digno de mejo r
suerte.
-Luego entonces, seño r,-arguimos nosotros,-usted cree que Alemania obtendrá el t riunfo por ser la más
culta y mejor organizada?

·I

timo vtaJe que hice a Europa, con
motivo de una Exposición Internacional de .H ig!ene, e n Dresde n.
Voy a rontar a U/\Ced a lgunas anécdotas:
Fuí a M unich, 9onde se celebran
periódicameri.té ~ái~;~os conci&lt;:rtos de
música de \\' agner. ''El Oro de l
Rhin," "La Walkyria," ''Sigfrido" y
''El Ocaso de los Dioses" const ituyen las páginas de los programas.
Son .:onciertos de música selecta a
los que concurren "dilettantis" de todo el mundo. Entré. Y ahí empezó
mi asombro. K o hay distinción en
las localidades. Excepto el palco imperial, todas son de una misma categoría y precio. En cada cuatro hileras hay dos puertas de salida para
1:11 raso preciso. La orquesta se hunde en una profundidad de metros. La
sala se obscurece totalmente. Y a la
hora fijada, que marca un toque de
trompeta, se cierra el coliseo, y nadie
entra más. Comienza el espectáculo.
El púb lico enmudece. Hay que ver

prendió que el empleado de "relevo,",
sin pedir permiso ni decir una palabra,
se dedicase al placer de remover
nuestras camas y abrir nuestros equ ipajes "para apresar el contrabando."
El empleado alemán, en tanto, sereno, rígido. como una estatua, nos dijo
con deliciosa ironía:
-Monsiet1r! La France! C'est la

Francel
En Alemania hay veintisiete institi; tos para combatir -Ja viruela, aplican la vacuna con el virus de la Yiruela misma, y este virus lo toman ele
algún pueblo ce rcano, porque dentro
del suyo no existe un sólo varioloso.
En Alemania hay museos de ilustración·, donde el pueblo se instruye objetivamente en todos los ramos del
saber humano. En Alemania hay estableci rnientos de higiene, donde se
guardan, en materia de bacteriología
por ejem.p lo, todos los microbios ele
todas las enfermedades, al pie de un
microscopio Zeiss, para su observación púl,lica.

Y esto, señor, n-o lo hay en ninguna parte del mu111do.
De ahí que yo concluya repitiendo
lo que dije al prin&lt;;ipio : Si deseamos
obtener frutos sazonados para el bien
de la Patria, nos veremos en la necesidad de abonar la semilla, -sembrada en las escue las, con la savia del
país más culto de, la tierra.
Y sería t;na obra patriótica y meritoria, que hoy que atraviesa nuestro
Pero esto que pasa en Alemania, país por un período de crisis, ·y que
donde el pueblo se congrega, como entra a una nueva forma, y toma nueen una iglesia, a oir la música favori- vas orientaciones. los que han echata de sus gen ios, no sucede ni en la do sobre s_us espaldas la inmensª larn lta Francia, ni en ninguna otra par- · bor de reconstruir lg .deshecho, se
inspiraran en los moldes - de ese puete. En Francia no se ve esa cuirur:!
ni se o bserva esa disciplina. Y va blo grandioso que, con sólo su civinst ed a s1,s museos, y concurre us- lización, ha podido enfrentarse al.
mundo entero,
ted a sus ho~pitales, y asiste ni
a sus es tab lecimientos científicos, anX X X
tes tan admirables y pasmosos, y nota
nsted la misma decadencia, el mismo
El cronista se ha quedado perplejo.
abandono. la misma regresión. PaY para salir de esa abstracción, no
encuentra más que una puerta:
r ece que ese pueblo va a su ocaso.
-¡ Comprarse un libro de Arturo
Una vez, a l abandonar con mi seSchopenhal,ler,
y hacerse ge rmanófilo !
ñora la hermosa tierra ge rmana, y
con qué religiosidad, con qué veneración y con qué respeto escucha las
sinfonías ese pueblo tildado de bárbaro. Nadie quiere perder una sola nota. Nadie tose. Nadie se mueve de
su asiento. Todos están abstraídos en
su delectación. Y cuando el espectácu lo termina, los espíritus sobresaltados rompen en aplausos rabiosos.
Diez minutos de ovación. Y basta.

-Evidentemente. Y nó sólo lo
creo, sino que lo deseo y espero. Y
tengo fe en que de su civilización tomemos el modelo para hacernos fuertes, para hacernos respetables y dignos, Y, sobre todo, pa ra oponer un
valladar al hambriento expansionismo saJon. Yo no sabría decirle de
otros órdenes, que desconozco en detalle; pero en medi cina, en cirujía, en
química, y en todo lo concerniente
al orden intelec tua l, Alemania va a
la cabeza de las naciones de l mundo.
Y yo, que tenía profunda ve ne ración
por Francia, que veía en ella al cerebro director, y que la admiraba.-y
la sigo admirando fodavía,-por su
arte Y su gloria, pude darme exacta
cuenta de su inferioridad ante la gran
deza del imperio germánico, en el úl- crnzar la frontera fr.ancesa, nos sor-

Alfonso ANA YA.

Las Grandes Horas
El Coronel Portaestandarte
El 24 de septiembre, en la noche,
el Coronel Desgrées du Lou, jefe del
65 de infantería, se disponía a leer,
tendido en una cama de campaña, en
un abrigo ca,·ado transversalmente a
)OO metros de la extrema línea de iu.:go, cuando le anunciaron al teleío11ista encárgado de asegurar, durante
el próximo ataque, su comunicación
con uina sección de artillería de campaña. Lo recibe al punto y una yez
que queda in formado del objeto de su
,·isita, lo cita para el día siguiente, a
las 6 y media de la mañana. Cua11do
el telefonista se le reúne, a la hora
fijada, lo encuentra tan dueño de sí
mismo como lo había dejado la víspera. y dando sus órdenes con una
calma perfecta. i\ las 7 y media, d
Comandante Godat. ele quien tarnbii:n
aquel día había de ser el último. Yi&lt;; ne al puesto de la jefatura a &lt;lar
n;enta al coronel de algunos asun tos t:rgentes. y si recuerdo de li beradamente estas idas y ven idas. los pormenores de la diaria tarea en aquel
25 de Septiembre, es porque revisten, después de la muerte de aquellos
que fueron hasta lo Ílltimo sus tran qui los y .conscientes actores, 1111 aspecto singulannent~ profundo de importancia moral y de humilde belleza.
Hacia las 8 y media, el telefonista
\'Olvió a informar al coronel de al. gunos puntos de su mcumbencia; éste
le dio nuevas órdenes y añadió:
"Quiero que pase revista todo mi regimiento. El ataque será a las 9 y
cuarto, estaré al frente a las 9. Quede Ud. aquí y se unirá conmigo a la
retaguardia del Ílltimo batallón."
Y enseguida viste sus arreos. Llevaba un gran capote azul de tropa.
sin signos aparentes de su grado de
oficial, con sólo la cruz de gl!erra
prendida sobre el pecho: además su
revól ver y una mochila con ob.ietos
personales. Se cul,re con su caBco,
semejante al de los soldados. ~ujcta
la yugular bajo la barba y va a otro
abrigo en el que se preparan también
su ayudante, el capitán da Costa y el
porta-estandarte subteniente Lehert.
Ahí. se sienta sobre los escalones que
dai'i al exterior, unos segundos apenas. porque el momento se acerca. -Las agujas del reloj están a punto de
marcar las 9 y cuarto. El coronel se
levanta, toma la bandera y tr epa sobre el punto de p~rtida, descubierto

a la vista del enemigo, al nivd del
terreno barrido ya por la metralla __ _
soberbio mo1·i111iento de valor, insti11ti1·0 y premeditado a la vez, destinado en el espíritu d.el jefe, a le1·antar
el ánimo de sus soldados, mostrándoles el camino. Ese gesto ¿se perderá
para la historia? ¿ Va a fundirse, a
amengt arse, sin dejar sobre la pantalla de la guerra su huella ne1a y
audaz. auténtica, oficial? No. Es tan
elocuente y tan generoso, &lt;le tm simholismo tan puro. que un sargento. a
pocos pasos. con una pequeña cámara lo toma, lo sorprende a l ,·uelo. al.
tanteo ____ l lermosa sangre fría! Qué
feliz co;1tinge11c ia '---- Todo se une
ron una armonía lógica y sublime. __
la mano del 11110 que enarbola el estandarte, la tlel otro qt:'e apunta d
objetivo. y ¡¡inguna de las dos tiembla. Pero el coronel. en el momento
en que se libra el obturador, vuelvr
el rostro. \fo veremos su cara. ¿Lo
sabe? l'\o. Ko sabe nada. N"o sospecha siquiera que uno de sus subalternos , en este segundo, inscribe para
el porven ir aquel último "movimiento." el más bello de los que haya
pod ido hacer sobre la tierra. Y así
quedará para siempre, desviado aque l
rostro de nosotros. de los vh·os. en
la actitud estoic·a del renunciamiento
voluntario y del sacrificio aceptado.
Se sabrá que es él, lo reconoceremos,
pero srs rasgos nos escaparán, desJc
aquel instante en que. por una mod.:s fa inconsciente y 1lllisteriosa, hahia
ya dejado de mirarnos ____ Y es mucho mejor que así sea.
De pie, erguido, sobre la trinchera.
el coronel Desgrées du Lou permanece inm óvil, sosteniendo la bandera. estricta y rigurosa, enrollada a ,u
asta y como atada para la lucha y
para el cuerpo a cuerpo. Flotará más
tarde. Bien plantado en el suelo, el
val iente oficial no se mueve, 110 Ye
s=no su objetivo. lo designa al fijarl ·J.
Las balas. silbando a centenares. lo
provocan sin conmo,·erlo; y la guardia de la bandera está aglomerada a
s11s pies. más abajv que él. menes
por precarc10n que por deferencia.
para no interponerse, a fin de dej;.1r,
por lo contrario, a la actitud" de su jefe toda la libertad de su estatura.
Cinco minutos, cinco largos minutos, permaneció allí, levantando en alto el emblema inmaculado sobre el
cual llovía el fuego atraído por la

punta de lanza, de la misma manera
que el rayo, excitado, se precipita sobre la de los pararrayos. Entre tanto. las filas pasabau, se deshacían: los
hombres corrían al asalto precedidos
y arrastrados por las bayonetas,--·-poniendo en su impulso tod-o su c0razón aun antes de haber Yisto a su
coronel. y rrdoblantlo el empuje sú-h=tamente. galvanizados al verlo. .\
medida que, por racimos o por trombas o uno a 1mo llegaban al nivel del
jefe, atrapaban al ¡,asar lo más que
podían de su actitud, de su mirada,
del fluido de exhortación que emanaba de toda su persona y lo lle,·aban
consigo con un árdor arrebatador y
magnífico, electrizados a distanc11.
reanimados &lt;le ha~er atravesado la
zona de los tres coíores invisibles,
replegados. pero cuyo esplendor siempre presente daba a sus ojos fulgores
de victoria. Sin cksviarse, se ''carg-ahan '' sin embrago ligeramente hacia el lado del "padre del Regimiento." lo rozaban. habrían querido todos tocarlo al paso, arriesgar una frase. una palabra, ____ demostrarle, rn
el ímpetu de sus músculos y de ~u s
pensami..:.ntos, qi;e lo comprendían,
que estaban con él, como él con
ellos---- que eran una sola cosa __ _
y no hallaban qué decir, tan rápida,
tan torrencial era la corriente que los
arrastraba ____ ah! el tiempo, el minuto, el segundo no permitían la más
corta detención. la charla más breve.~-- era preciso marchar---- marchar _____ .Algunos, a pesar de todo,
no podían retener un ·jura1nento, un
grito. un clamor de admi ración, de ale
gría. de enternecimiento guerrero __ _
un grito de soldado como no lo habían proferido nunca y en el que sabían poner y entremezclar, sin con fr111dirlos. todo su furor y todo su
amor. Uno de ellos, trémulo de emoción. había asido la mano de su jefe ____ no había podido contenerse __ _
y la sa.cudía gritando : ''¡Oh! mi coronel! mi coronel'----" con la ,·oz
ahogada. como cuando va uno a llorar y no quiere hacerlo.
El. s=n embargo. recibía con una
indecible felicidad esta ráfaga de se11t1111tentos que no lo estremecía mi~
que la otra, la &lt;le la batalla. Enrigecido contra toda debilidad, exclama-·
ba a instantes: "Ah! valientes! v:tlientes ¡_ ____ "
Al fin, conmovido y arrebatado a

�sn vez, contento de haber visto a su
regm11en to perfectamente lanzado:
"Ahora nosotros, gritó a los de su
grupo: ''¡ Adelante 1 ¡ Viva Francia("
Franquea la zQna neutra bajo las ráfagas de obuses y a\lanza sobre la primera trinchera alemana, a la que
acerca cada vez m~s. seguido de los
bravos que lo rodean y que no lo
abandonan. Llega ya a ellas cnand~&gt;,
a cinco metros, una descarga de ametralladora hecha a boca de jarro, por
el enemigo que se repliega abandonan
do sus posiciones, viene a segarlo, a
él" y a los suyos. Cae con el rostro
en tierra ____ El capitán ayudante se
desploma sobre el borde de la trinchera, enta!1to que rueda al fondo de
ella el subteniente porta-estandarte,
asido a él conquistándolo con sus
fuerzas inanimadas en el momento
mismo en que espira ____ cuatro zapadores son ametrallados también __ _

,e

Un grito desgarrador resuena al
mismo tiempo en medio de aqnel i.:spantoso estrépito: ''Han matado a mi
coronel! voy a salvarlo!" Es el soldado Fortín, su asistente, quien da
ese grito, loco de rabia y de dolor.
Pero al arrojarse vacila, asesinado
cerca de su jefe, a cuyos pies mue-

re, fielmente. Entonces un ciclista y
el asistente &lt;le! capitán que han escapado a la muerte, "altan, recogen J;i
bandera .y se repliegan sobre nuestra5
líneas, porque los ah:mane~, para apoderarse de ella, surgen de los ángulos
de la trinchera ____ Todo ha terminad o. La posición está tomada, se
lia. conseguido el a\'ance, la bataila
está ganada, la bandera sah•ª---- ··
Pero el . jefe ejemplar y los valientes
que formaban su guardia, han pagado
con la vida este cruel éxito.
La gloriosa conducta del coronel ha
s ido honrada con la mención siguirn.
te en la orden general del Ejército.
'·Coronel Dcsgrées dn Lou, al mando
del 650. Regimiento de Infantería, jefe de cuerpo de un vaior magno. li erido en el curso de la campa.ña, había regresado, antes de sanar, al frrnte. Ha sucumbido Yalientemente, en
la primera línea, conduciendo a su
regimiento al asalto de una posición
enemiga provista de alambrado, el
25 de Septiembre de 1915."
Qué oración fúnebre más completa que esas líneas, con su pungente
austeridad! Obligan a pensar y a ;,.dmirar por horas en teras ____ 1\'ue~tro
espíritu emocionado _las desarrolla, las

ahonda y después, sueña lar¡;o
tiempo con ellas.
Quebrantados y engrandecidos a un
tiempo en su altivo dolor, la viuda y
los hijos del héroe, pueden hoy contemplar con orgullo su postrera imagen. La recibieron después de su
ll!UC:rtc enviada por el sargento que
la había fijado en plena batalla, en
el instante radioso y definitivo. :\1
mirar al esposo, al padre amado que,
entregado por entero a la bandera.
no los mira más sobre la tierra, reptt en las líneas admirables que él escribió · poco tiempo antes ele su última
partida. Testamento de un alma . ~anta. cumplida, ansiosa de perfección:
"Cuánto es necesario orar para que
en este momento supremo ·nada venga a turbar nuestra conciencia! Y
sentimos entonces que nada vale sino
Dios. ¿ Estoy pr.e sto? Si lo est,1mos, la muerte no es nada. A pesar
rlc todas las penas, quienesquiera que_
sean los seres queridos que abandonamos. nos decimos que el honor está comprometido, que el deber francés nos obliga y que Dios no permite que nos rehusemos a cumplirlo."

HENRI LAVEDAN.

.

'

Srita Margarih Vázquez G6mez, que contrajo matrimonio en esta ciudad con el Sr. Ignacio Alvarez lcaza.

FIDES PUNICA
Artículo del lic. Querido Moheno
En mi artículo titulado "Ve rdadero mariones mias, dictadas por el ren- dt: los negros, cuando la \'er&lt;lacl es
y Falso Pan-americanismo" decía yo cor natural en corazones mexicanos. que si en su lucha con Douglas se aiique la política internacional ele !ll r. y desprovistas de pruebas: cuando en lió entre los abolicionistas, esto fué
Wilson podía definirse como ''la sis- v\'ashiugton ya no se siente la nece- por razones de índole electoral, dado
que Douglas era esclavista; pero es
temática ocultación de los actos más sidad de sostener una postura heroica,
innegable que después, cuando llegó
reprobables bajo el manto de las de- se con!iesan los mayores desmanes
a la Presidencia, el 4 de Marzo de
claraciones más ap:,.ratosas y de los .Y los peores motivos con el tranquilo
1861.
tenía la firme intención de no
cinismo del traficante que profesa
más nobles conceptos."
ocuparse
más de los esclavos. El
Esto no es verdad sino en parte: la que "el negocio es el negocio.' Tenprofesor
americano,
Lawton B. Evans,
verdad completa. es que nunca fué go en las manos una enciclopedia
que no escatima elogios a Lincoln,
americana,
tan
reciente
que
ya
se
ocuotra la 'política de la Casa Blanca:
en la página 368 de su obra (de texvista a través de su historia, resul- pa del actual conflicto europeo; y en
to en escuelas de Estados Unidos)
esa
obra,
bajo
el
rubro
"}.[exican
ta un inmenso "sepulcro blanqueado"
''Tite Essential Facts of American
\Var"
se
dice
lo
que
voy
a
traducir
que bajo mármoles s untuosos guarda
History," dice de Lincoln que:
con
rigurosa
fidelidad:
la podredumbre de todas las pasio·· En su discurso inaugural declarú
''La causa fundamental de aquelia
nes humanas. Desde la ya remota
qnc el Sur no debía temer a un Prefecha en que el Presidente Monroe lucha filé el deseo del partido esclasidente republicano y que "no te111a
hizo su famosa declaración. hasta las vista de los Estados Unidos, de obteel propósito de mezclarse ní directa
actuales disputas sobre la actividad ner nuevos territorios donde pudiera
ni indirectamente en la cuestión ele la
1le los submarinos, la política de \11/a- extenderse la institución de la esclaesclavitud e n aquellos Estados donde
sh ington en relación con los otros vitud. Esto condujo al apresurado reya existía.''-"[n his inaug11ratio11
pnebfos es una serie de actos conde- conocimiento de la independencia de
speech he declared the Southern
nables, consumados en nombre de los la República de Texas, en 1837, a
States ne ed ha,·e no fear of a Re1&gt;umás altos id ea les. 11e propongo de- una prolongada agitación pública en
blican Presi&lt;lent. He stated that he
favor de la anexión de Texas, a desmostrarlo en estas líneas.
had no purpose to interfere directly
En 1823 alarmado el Presidente pecho de la tenaz oposición de !l[é- or indirectly with slavery in the Sta1l'onroe por el Congreso de V erona y xico, lo que se verificó en 1845, y fi- tes where it already existed."
e11\·alentonado por la incompatibili- nalmente a la dispn_ta sobre límites
De manera que si ·el Sur no se hudad de los intereses británicos con los que trajo la g uerra. :\1 ien tras fué biera precipitado. s i la Convención de
de la San ta Alianza, envió a las Cá- Estado mexicano, el límite ele Texas Charleston para expedir s u"Ordenanmaras su famoso Mensaje en el cual, por el Sur había s ido el río Nueces: za de Secesión" hubiera tspcrado cofingiendo defender las nacientes sobe- pero al ingresar a la Un ión america- nocer la actitud de Lincoln una vez
ranía s latino-americanas en realidad na, reclamó, ··con el apoyo de los que llegase al poder, es posible que
laboraba pro-domo. Y después de Estados Unidos," el Río Grande co- se hubiera evitad o la guerra separa tisaquella fecha, aunque los gobiernos mo frontera natural. En 1845 subió ta y que los negros aún guardara11
ame.ricanos en teoría han pretendido a la Presidencia James K. Polk con (·n Estados Uni dos la condición de eshacer de la '·doctri na" una especie de la abierta ambición ele adquirir para clavos, que tanto han de echar de meegida para los pue blos de este Con- los Estados Unidos todo el territorio nos. ya que entonces se les cuidaba
tinente, su verdadera inten ción, mala- de California. Oregon, Xuevo 11 éxico como a ganado de tiro, mientras que
mente disimulada, ha sido la de con- y Texas, y "al ¡fecto ordenó al Gral. ahora se les persigue y se les &lt;lá caza
vertirla en 1111 dogal ele aquellos pue- Taylor, estaci.onado con tres mil hom- como a fieras.
bres en el río Xueces, que lo cruzase
blos.
Un caso más. La guerra que acabó
v .avanzara hasta el Río Grande.''La efímera República &lt;le Texas,
en Cuba con el dominio español, tam:.The :'\ ew Practica! Reference Libraconvertida en Estado de la Unión
bién se hizo en nombre de los más
ry-Chicago and :-{ew Yor -1915."
americana por su mismo "leader"
leYantados ideales. ·"En nombre de
Tomo Il I.
Sam Houston, es el acto de un tratanla humanidad, en nombre de la civiA hora rec1;ér&lt;lese qne el Presidente lización-decía el Presidente McKinte de negros disfrazado de apóstol,
preparatorio de otra piratería, la gue- Polk en su i\fensaje al Congreso, de- ley en su :'.\l~nsaje al Congreso-es
rra con México que emprendida tam- cía sin sentir el rubor de la mentira:
necesario que la guerra en Cuba terbién en nombre de grandes ideales, ·' \! éx ico ha invadido nuestro territo- mine." '·In the name of humanity,
f1:é movida, en realidad. por los inte- ri o y derramado san.g re americana en in the name of civilization_____ thr
reses políticos del Presidente Polk y sue lo americano:" ":\f-exico has inva- war in Cnba nrnst stop !" Siempre la
sn partido y por los in te reses. más cled our territory and shed american "humanidad" y la "civilización" encucondenables toda\'Ía. de los negreros blood 1°pon american soil " De esa briendo los intereses políticos y ecodel Sur. que veían la posibilidad no manera, quedaban satisfechos los idea- nómicos a caza del tabaco. del azúcar
sólo de dar gran desarrollo al cul- les !
de Guantánamo y d..: las tarifas difeAl Presidente Lincoln, incluido en
tivo del algodón s ino de ganar nuevos
renciales!
territorips para la maldecida causa el martirologio de los grandes liberX X X
ele la esclavitud, de acuerdo con . el tadores por el odioso asesinato de
El gobierno de la Casa Blanca \'UelFord's Theatre, lo ha erigido la opillamado "comprom iso de !lfissouri."
en esta vez sus ojos ente rnecidos
ve
~o se trata aquí de arbitrarias afir- nión americana e n delibe rado apóstol

�hacia el extremo Oriente, y en una
nueva crisis de idealismo sui generis,
en un rapto de lirismo cartaginés, resueh·e que los mahometanos y gentiles de Filipinas, que España con su
insuperable eficacia colonizadora no
logró cristianizar en tres siglos, en
sólo veinte aíios de dominación americana han ganado las alturas de la
más refinada disciplina cívica, y que,
por tanto, han conqt: istado el derecho
a la emancipación.
El bill de independencia, que después de aprobarlo el Senado pasó a la
Cámara de Representantes donde ahora se encuentra y donde con seguridad no sufrirá reformas substanc'ales, establece en lo fundamental que
"no antes de dos años ni después de
cuatro, el Presidente de los Estados
Unidos podrá "retirar" la soberanía
americana concediendo su independencia al pueblo filipino, siempre qu&lt;'
juzgue que ese pueblo ha dado los
pasos condt:centes al establecimiento
de un gobierno independiente, republicano en la forma y estable en su carácter, dispuesto a aceptar los arreg los que el Presidente americano juzJ!Ue adecuados para la protección de
los intereses americanos y &lt;le otros
nacionales en las islas, con la reserva
de bases navales, estaciones carboneras y 'otras propiedades" que los Estados Un idos puedan requerir para
sus propósitos militares, etc,-------"------the President should withdraw the sovereignity of the United
States and proclaim the independence of the Filipino people provided he
should find that proper steps had
been taken to secure, by peaceful
means, an independen t Philippine government. "republican in form, stable
in character" and prepared to enter
into such abinding agreements with
th e United States as the President
may deem necessary for the protectión of recognized rights of americans
and other nationals in the islands.
'fhe President would be empowered
to reserve naval bases, coaling stations and other properties required by
th e United States for military purposes." "The 'l'imes-Picayune," Enero 27 de 1916.
En la Casa Blanca no faltan psicólogos sútiles para quienes no es una
novedad que aquella inmensa parte de
la pobre especie humana que jamás
estul'o capacitada para los trabajos
de comprobación, solo percibe y retiene la parte aparatosa y deslumbrante de los grandes hechos, desentendiéndose de lo poco aparente u obscuro; que, por ende, en el caso de
Filipinas descuidará los bajos fondos
del asunto, es decir la parte que en

todo ellb corresponde a los intereses
y al recelo que inspira el Japón, para
no atender sino a los dramáticos, a
la aparente abnegación de quien, tras
de combatir con España y haber comprado en veinte millones el dominio
del Archipiélago, después ele 20 años
de tarea educadora para hacer del filipino un pueblo a la altura del inglés, generosamente renuncia a los
derechos conquistados y le concede la
independencia.
¡ Lástima grande que no sea ,·erdad
tanta belleza! Lejos de qu e el pueblo filipino haya logrado la cultura
y el ci,·ismo que requiere una verclaclcra democracia, en su mayor parte
sigue siendo semisalvaje, mahometano
o gentil. l'or debajo de aquellas declaraciones ele principios. tan desacreditadas por el abuso en los labios de l
gobierno americano, se descubre una
rcrdad que lo pone en posición poco
airosa. a saber: que el proyecto de i11dl'pendencia lo ha inspirado el saludab le temor que ahora inspiran los
japoneses. Desde su participación en
la guerra actual, el Japón ha crecido
demasiado: los Estados Unidos com··
prenden que después de la guerra, tarde o pronto, el Japon · tomará Filipinas de grado o por fuerza, y como
su amor propio no se resigna a lo
primero, ni su prudencia admite verlo;,
expuestos a lo último, quieren resolve r
la situación diciendo como aquel personaje de género chico: ahí 'queda
eso!
De allí la proyectada independen··
cia y de allí los términos en que está
redactado el biU. Con arreglo a éste,
el Presidente de los Estados Unidos
podrá conceder la independencia al
pueblo filipino si dentro de cierto
plazo ese pueblo ha satisfecho determinadas condicione.;. ¿A qué atien den éstas 1 A la aptitud de aquel
pueblo para estableéer un gobierno
independiente, republicano y establl.',
contesta el proyecto; a la magnitud
e inminencia del peligro japonés, contestamos nosotros y contestan con
nosotros la verdad y el espíritu dd
proyecto.
No sólo nos lo enseña así con caracteres de relieve ese bill, confirmando co n superior elocuencia cien años
de historia política, cien años de so-noras declaraciones de principios, encubrie ndo inconfesables intenciones,
sino que ilu stra aquella convicción
un hecho ele valor decisivo.
Entre la antigua Española, tan lll•na de los recuerdos del Almirante genovés, y la posesión inglesa de Jamaica, como una de las piedras del
puente con que la Casa Blanca pretende unir la punta de Key West con

la plaza de Balboa, para pasar a las
islas Galápagos, dar la vuelta hasta
nuestra bahía Magdalena y , dejar asfixiadose dentro de ese círculo a México y Centro América, surge de las
azules ondas la celebrada isla de
Puerto Rico, cedida por España a
.Estados Unidos en el tratado de París
de 1898.
Grandes riquezas naturales en propon:ión de su arca, estrecha densidad
de población-más de 3,000 habitantes por milla cuadrada, fuerte unidad
de raza y de· cultura y admirable posición geográfica, bastan para hacer
de Puerto Rico el país y el pueblo
_ideales para que surgiera allí una república insular modelo.
Jamás, sin embargo, pensóº la Casa
Blanca en dar la independencia a ese
pueblo, del que ha hecho un paria
internacional, ya que conforme a las
leyes de la Unión, los hijos de Puerto Rico ni siquiera son ciudadanos dt·
los Estados Unidos.
Y mientras ello siga siendo así, ni
las fórmulas más sonoras, ni las protestas más solemnes, ni todo el diccionario de la vieja perfidia florentina,
podrán hacernos creer en los alte,s
ideales de justicia, de libertad. de
humanidad y civilización, en . el gobierno que, mientras ante el peligre,
japonés, concede la independencia al .
filipino bárbaro, como quien arro.ia
una ascua ard iente, mantiene sin esperanza ele redención al pueblo ele
Puerto Rico, que es pÓsitivamente civi lizado, no ciertamente con aquella
civilización que se manifiesta por el
lynchamiento diario y por la venta Je
municiones para alimentar la hoguera
de la guerra europea, sino con aquella
otra, que es la verdadera, de la que ha
dicho el divino humorista lusitano que
"tiene por mejor esfuerzo perfeccionar el Alma que reforzar el Cuerpo y
que, aún por el lado de la utilidad,
considera un Sentimiento más útil que
una Máqufoa !"
X X X

Los principios de "libe rtad,'' de
"civilización", de "humanidad" y Je
"Justicia," en manos de la Casa Blanca han adquirido una elasticidad que
los hace adaptables a todos los usos.
En nombre de ellos se fomentan en
Estados Unidos las revoluciones qae
desangran a los pueblos americanos
de civilización latina; los mismos Principios que invoca la arrogancia de la
admin istración Taft en el Caso •le
Ca nnony Grace frente a la débil 1'.·icaragua, se convierten en presurosa
sumisión en el caso del "Trent," cuarido ante el altanero ultimátum inglés

(Pasa a la penúltima pág.)

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�Que lo diga Ulogio

PAGINA LITERARIA
RUBEN DARIO
MELANCOLIA
,
Hermano, .tú que tienes la luz, dime la mía.
.. oy romo un ciego. Voy sin rumbo y andando a tientas
Voy bajo terrnpestades y tormentas
.
ciego de ensueño y loco de armonía.
Ese es mi mal. Señor. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
qu~ llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
deJan raer las gotas de mi melancolía.
Y así voy, ciego y loco, por este mnndo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que muy corto------Y en es te titubeo de aliento y agonía,
rarqo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿\o oyes caer las gotas de mi melancolía?

A UNA NOVIA
Alma hlanca. m&lt;Ís blanca qre el lirio:
frente blanca, más blanca que el ..:tno
que ilumina el altar del Señor;
ya se rás por hermosa encendida
'
ya serás sonrosada y herida
por el rayo de luz del amor.

Labios rojos de sangre di\'ina,
labios donde la r; s:i argentina
junta el a lbo marfil al cla,·el.
ya veréis cómo el beso os pro1·01.:a
c11ando Cipris en l'Íe a esa boca
sus ahejas sedientas de miel.

r.Janos blancas cual rosas benditas
Qt'e sabéis de shojar margaritas
'
junto al fresco rosal del pensil,
ya &lt;1aréis la canción del amado
c•,a11do hiráis el sonoro teclado
del triun~al clavicordio de abril.

i Ojos bellos de ojeras cercadus,
ya ,·eréis los pa lacios dorado s
de una vaga, ideal Estambul.
Cl'ando lleven las hadas a Oriente
a la bella del Bosque durmiente
en el carro del Príncipe Azul l

i Blanca llor I De tu cáliz ri~ueño
la libélula errante del sueño
alza el vuelo veloz, ¡ blanca flor!
Primavera sn palio levanta
Y hay un coro de alondras que canta
la canción matinal del amor.

CHARITAS
A Vicente de Paul nuestro Rey Cristo.
Con dulce lengua dice: '
-H ijo mío, tus labios
Dignos son de imprimirse
E n la herida que el ciego
.
En mi costad~ abrió. Tu amor sublime
Tiene sublime premio: asciende y goza
Del alto galardón que conseguiste.
E l alma de Vicente llega al coro
De los alados A ngelcs que al triste
l\1 ortal custodian: eran más brillantes
Que los ce les tes astr os. Cris to, s igueD ijo al amado espíritu del Santo.Ve en tonces la re"gión en donde existen
J os augustos ,\ rriingeles. zodiaco
Dr d iamant in a niel't' . indestructible
Ejército de lu z y mensajeras
Castas palomas o águ ilas insignes.
Luego la majestad esplendorosa
f'e l coro de los Príncipes
Que las divinas órdenes realizan
{ en el humano espíritu presiden;
fl coro de las altas Potestades
Que al torrente infernal levantan diques ;
E l coro de las místicas Virtudes.
Las huellas de los mártires
Y las intactas manos de las vírg.!nes;
E l coro prestigioso
De las Dominaciones que dirigen
J\'uestras almas al bi en, y el coro
ne los Tronos insignes,
Que del Eterno el sofo
Cariátides de luz indefinible,
~·o,tienen por los s ig los de los siglos,
Y ~) coro de Quernbes que compite
Con la antorcha del sol.
Por fin, la g loria
De teológico fuego e n que se erigen
Las llamas vivas de inmortal esencia.
Cristo al San to bendice
Y así penetra el Serafín de Francia
Al coro de los ígneos Serafines.

1

qué de cosas me cuenta de mi ahijado---- Tan monc,
-Comadrita Sin foro, vengo loca de gusto:
que
ha de verse ajuariado de Capitán Primero,
llegó anoche mi Ulogio.
montado
en esos pencos: el alazán y el moro!
Ya es Capitán Primero,
N'
omás
que
se ,me acabe de cocer esta go rda
y tan ancho de gordo.
&lt;le
su compadre Goyo
Trai dos pencos rechulos:
que
se
va
a
la
majada
pa trer unas chivitas,
un alazón y un moro;
me.
echo
encima
el rebozo
munchas mudas de ropa, toditita nÍuy fina;
y voy a saludarlo. Falta que ya no quera
su montura platiada, capotes y jorongos;
ni que le dé un abrazo su madrina Sinforo;
y en las manos, si viera,
porque otros nomás suben
unos anillos de oro
y se hacen orgullosos-----con tamañas piedrotas que nomás las mira 11110
¡
Qucn
lo
vido,
deveras, ordeñando las cabras
y le lloran los ojos.
con
el
mech
ón
de pelos tapándole los ojos,
¡ Ah, qué cosas tan chulas las que trujo s u ahijado,
y
es
que ora resurarse
comad rita Sin foro l
con
maquinaria
él sólo!
T rai i:na maquinaria
Si
estoy
que
ya
la
sangre
se
me hace gorloritos
pa resurarse solo;
por
ir
a
ver
a
Ulogio.
y un pedazo de hueso con cerdas en la punta
Me acuerdo de aquel día que se jué con k ge nte
quesque usa pa limpiarse los dientes---- ¡ Ah que Ulogio !
que traiba Don Gorgonio
Bien q'hizo que Basilio y yo nos carcaj iáramos
y q'hizo aquí en el ranch o
de risa ____ Está que es otro.
mr.nchísimos destrozos.
Y Jo ques de billetes, ni pa qué se lo cuento,
"¡ Xo te vayas, Ulogio," le gritábamos todas
nos enseñó manojos.
las mu jeres llorando _____ " ¡que te matan los mochos!"
¿Se afiguira que quijo cenarse el bocadito
Y usté y mi compadrito se andaban retorciendo
de queso con tortía qi.:e le dimos nosotros?
de pena de mirarlo con aquel alboroto.
Ni por pienso. comadre;
Y no hubo la manera de que se le quitara
se ha vue lto melindroso.
de la cabeza aqueo, y se jué con los otros,
P refiere los bisteses
montado en un caballo de los mesmos que habían
con papas doraditas y arrocito con pollo.
sacado del pesebre del amo Don Ambrosio.
Ta claro, comadrita, como ha comido en casas
El s iba muy contento con carabina y parque,
onde guisan sabroso ___ _
y llorándolo a gritos nos quedábamos todos ______ _
'{ ni un rozón le han dado denrle que anda en la bola.
i Probecito del amo!
¡ Q,u é suerte de mi Ulogio !
De los golpes tan juertes que le dió Don Gorgonio
¡ Ansí fu eron de gordas las velas que le puse
se privó del se ntido, y le vino una jiebre,
a mi Divino Rostro;
y a las ci.:atro semanas lo llevaron a l pozo ______ _
y ansí las limosnitas que le echaba a la Virgen
¡ Este rancho era suvo !
del Perpétuo Socorro!
¡ Ya lo manija11 otros!
Su compadre Basilio, que estaba el probe súpito
¡ Qué máquina de cosas tan tristes y tan feas
con los calenturones que tiende el mes de Agosto
hemos pasado todos!
le han pegado tan juerte, nomás vicio a l muchacho
Pero ya pa qué hacemos
se le cortó la jiebrc y ya hasta parece otro,
que nos ardan los ojos
de pu ri tito gustO---- i Pos nomás arregule,
y nos pónganos tristes. comadrita Candela.
cornadrita Sin foro,
Yo tamb:én por mi ahijado le recé a San Anton io,
ya pa dos años justos
y ~e nos hizo el gus to. ¡ Ya Capitán Primero,
de no sabe r de Ulogio !
y tan ancho de gordo!
¡Qué bien dicía el maistro Don Cliofas, ¿ )fo se acuerda?
~i estoy &lt;.¡ne ya la sangre se me hace gorgoritos
"Lo ques esta criatura "ª a subir como un globo."
por echarme el rebozo
Una av ispa era el diablo de chamaco dende antes
pa verl,o y saluda rlo. Ya merito se acaba
que ajustara los ocho.
de cocer esta gorda ele s u compadre Goyo
¡ Quen lo vicio, comadre, cuando arriaba las vacas,
que se Ya a la majada pa trer unas chivitas ____ _
y coliaba becerros y lazaba los potros,
¡ Conque dice que trujo billetes a manojos,
bien dado el muchachote,
y montura platiada,
con más juerza que aqueos hijos del mayordomo
muchas mulas de ropa, capotes y jorongos.
que estaban tan ñervudos. y ora verlo ajuariado
y trnos ani llos de oro con tamañas piedrotas
ele Capitán Primero, y tan ancho de gordo!
que nomás las mira uno y le lloran los ojos !
,M'ire nomás qué sino da Dios a sus criaturas,
Pos es como us té dice: la bola será mala
cornadrita Sin foro.
pa los ricos que queren atorcantar a todos;
Y aluego -andan diciendo que la bola es m uy maia.
que lo ques pa los probes ____ _
Pos será pa los ricos que atorcantan a todos;
¡ Pregúntenselo a Ulogio !
que lo ques pa los probes--- SILVERIO.
i Pregúntenselo a Ulogio !
Jauja, a 21 de Enero de 1916.
,-¡ Por las benditas ánimas, comadrita Candela,

�,......, ,,.
__

..

.,-

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...

,. *'

..,.

....,.
....

~

I

•

.,,,

Una partida de zapadores alemanes caminando a través de las nieves de Bélgica

-

......

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"

~

· ··
.

· ....··.. ·~"'·....

...

--.·--'!'"""'e

U na ambulancia austriaca, tra~ del campo de batalla los últimos heridos

Centinelas teutones, cuidando posiciones importantes

�EVOCACION
Cuento de la Condesa de Pardo Bazán
El M:arqués de Zaldúa, era al entrar en la edad viril, Secretario de la
Embajada, garzón cumplido y apuesto, con una barba y un pelo que parecían siempre acabados de estrenar,
manos tan pulcras como las de una
dama, vestir intachable y conversación intachable y en general discreta:
en suma dotado de cuantas prendas
hacer brillar en sociedad a un caballero. Y en sociedad brillaba realmente el Miarqués: sonreíanle las bellas, y de buen grado se refugiaban
en su compañía a la sombra de una
lantana o de un gomero, en una serre,
a charlar y oir historias, a desmenuzar el tocado o a cumentar los arnoríos de las demás. Su brazo para ir
al comedor, su compañía para el rigodón, eran cosas gratas; su saludo se
devolvía con halagueña cordialidad,
de igual a igual; ramo que él regalase se enseñaba a las amigas, previo
este comentario: "De Zaldúa. ¡ Qr.é
amable! ¡ Qué bonitas flores!"
En vista de esto~ antecedentes, no
faltará quien crea que nuestro diplomático es un afortunado mortal. \To
obstante, el Marqués, que por tener
buen gusto en todo hasta tien,! eI de
no ser jactancioso ni fatuo, afirma,
cuando habla en cunfianza absoluta,
que no .hay hombre de menos suerte
con las mujeres.
Si me pasase lo contrario; si fuese
un conquistador, me lo callaría-suele
aífadir sonriendo.-Pero puesto que
nada conquisto, no hay razón para
que me haga el misterioso y oculte
mis derrotas. Soy el perpetuo vencido: ya he desesperado de sitiar plazas, porque sé que habría de levantar
el cerco prudentemente, para salvar
siquiera el amor propto.
Reflexionando sobre el asunto he
dacio en creer que mi mala ventura
es hija de lo que llaman mis éxitos de
salón. ¿Ha observado usted que las
mujeres menos amadas son esas tan
festejadas, esas reinai¡, mundanas que
al pasar levantan rumor de admiración y a quienes todos los hombres
tienen alguna insustancialidad que
decir? Algo parecido nos debe de
sucedér a los que en los círculos a lgo escogidos no hacemos Papel del
todo desairado. 'l'ambién creo que
me perjudica----- no vaya usted a
reírse---- la buena educación de familia. Me la inculcaron desde niño,

y soy extremadamente cortés con las
seiioras: imposible que nadie las trate con más respeto, con más delicadeza. Al hablarlas las incienso; al
sonreídas les dedico un poema. Y
aunque parezca extraño ____ a veces
se me oct:rre que las mujeres, por la
dependencia en que vive su sexo desde tiempo inmemorial, tienen un flaco inconf.esado por los hombres insolent.es y duros, reconociendo en ellos
al amo y señor. Los que estamos
dispuestos a descolgar la luna para
com placerlas, quizás pasamos por
sa ndios o por débiles, dos cosas igualmente malas.
Cierto día, hablando así el ill arqués
a un amigo suyo, el amigo le preguntó si era posible que tanta galantería.
tanta corrección, no le hubiesen valido algo más que simpatías, si nunca
se hab:a creído dueño del corazón
de r.11a dama. El Marqués, después
de algunos instantes de perplejidad
contestó:
- E n fin, ya ha pasado tiempo; la
interesada no existe, y si usted me
permite callar el nombre, contaré la
única fortunilla que tuve ____ Después
de que usted se entere, no me hallará alabadizo por habe rla contadO---es una victoria negativa, qu e concurre a demostrar lo mismo que decíamos antes. (y aquí el Marqués sonrió con cierto humori smo triste), que
no eclipsaré yo a los Tenorios ni a
los !\fañara s.
"Una de las veces que viví en Espaiia
con licencia para ver a mi madre, encargóme ésta que al regre sar a P~rís
visitase a una Duquesa amiga suya, a
quien no había visto en muchos años,
porque vivía retirada, desde la muerte de una hija muy querida, en soberbia quinta, a poca distancia de Bayona. Resuelto a cumplir el deseo de
mi madre, resolví también no aburrirme, o al menos no demostrarlo, en las
horas que la visita durase. Me bajé
en la estación más pr6xima a la quinta. donde ya me espe raba el capellán
de la Duquesa. con un break."
"A fuer de señora fina, la Duquesa
me recibió con muestras de contento,
y salió a saludarme at vestíbulo, toda
de luto, sin más adorno que unos pendientes de perlas de inestimable precio por ·10 iguales, lo gruesos y la
hermosura de oriente- ----"
-¿ Cómo aquellas dos perlas que

usted lleva en la pechera muchas noches?
-"Justo. Mi prin1er movimiento al
ver a la señora, fué tomarla la mano
y besársela con dt.voción y viveza.
X oté sorprendido que tan sencilla
atenció n le hacía salir el color a las
mejillas. ¡ Cuánto tiempo que nadie
le besaba la mano! No sé por qué,
al advertirlo, me ocurrió lisonjear un
poco a la pobre señora, tratándola como se trata a una mujer joven, guapa y digna de un muchacho de buena sociedad , con habn mezcla de respeto y galantería. Las primeras palabras de la Duquesa fueron para notar mi gran parecido con mi madre,
y lo dijo con 1.r tierna turbación del
que recuerda afectos y alegrías pasados. Después añadió que, comprendiendo lo qtie son muchachos, me rogaba qt:e me considerase en su casa
enteramente libre, y que sabiendo las
horas de comer, y enterado de que
en la quinta había coches y caballos
a mi disposición, podía arreglar los
días a mi gusto. Respondí con calor
que no me había desviado de mi camino sino para ve rla y acompañarla,
y que ella no sería tan cruel que no
me permitiese gozar, aunque solo fuese por breve tiempo, de su conversación y trato. Nuevamente se CQlore6
su cara, y como hiciese una indicación al capellán para que me mostrase la quinta, la supliqué,- sino la
era molesto-que me la enseñase ella
misma, a la hora que tuviese por más
conveniente, porque el "recuerdo de
aquella finca se uniese a l de sü duefía
en el santuario de mi memoria. Al
· punto la Duquesa pidió su sombrilla,
su sombrerito de jardín, . y sin dilación quiso que fué8emos a recorrer
arriates, estufas, bosque, río o granja
o caserío ele los colonos. La presenté el brazo y la sostuve con alma,
con la tensión de músculos que en
un baile desarrollamos p¡¡.fa pasear
por los salones a la reina de la fiesta
y ostentarla.
"Durante el paseo la fuí animando,
a fuerza de atención, a que hablase
mucho; y dos o tres veces la hice reír
y contestar en tono chancero. En
el invernáculo nos paramos delante
de una flor rara, el jazmín doble, y
alabando su aroma, la rogué que me .
pusiese una rama en el ojal. Consintió declarando que era yo muy capri-

ch oso: y mientras me sujetaba la rama con sus dedos torneados áún, la
miré al fondo de las pupilas, con una
gratitud risueña Y,---- no sé como
diga ___ _ iba a decir amorosa---- en
fin, con un no sé qué, que la hizo
bajar los ojos---- ¡Sí, bajarlos!
"Volvió de la excursión algo fatigada; subió a arreglarse para comer,
y durante la comida procuré seguir
entreteniéndola, sin que ta conversación languideciese un minuto. A los
postres, volví a ofrecerla el brazo, y
ya lo tomaba para pasar al salón,
cuando el capellán, asombrado, la recordó que faltaba dar las gracias.
Rezamos, y ya en el salón; me senté
al lado de la Duquesa e insensiblemente la traje a hablar de su juventud, de su! triunfos. Al contarme
que en un baile de casa de Montejo
llevaba traje rosa salpicado de jazmines-justamente de jazmines-excla-

mé como involuntariamente:-¡ Qué
hermosa estaría usted!-Volvió la cabeza, hubo un silencio eléctrico de algunos segundos---- y noté que su
respiración se hacia difícil.
"Al retirarme a mi cuarto, recapacité, y me alarmé, lo confieso; ví en
perspectiva la ridiculez posible de una
situación hasta entonces tan original,
tan graciosa, tan culta---- y resolví
marcharme a coger el tren que pasa
al amanecer por Bayona. Dicho Y
hecho: salté de la cama, me vestí, bajé a la cuadra, mandé poner el break,
y dejé una cartita para la Duquesa,
donde presentándola todas mis excusas, indicaba que las despedidas son
siempre melancólicas, y que mi deseo
era que no quedase ningún mal recuerdo de mi breve estancia.
"El día de año nuevo recibí en París una caja. No contenía más que
jazmines dobles. El día de mi santo

recibí otra. Igual contenido. Al
cumplirse un año-día por día-de mi
llegada a la quinta, más jazmines. ·
Ya no pude dudar de la procedencia.
La Duquesa los criaba a precio de oro
y me los enviaba en toda estación.
"Después nada recibL--- más que
la noticia de la muerte de la Duquesa,
y a poco me entregaron esas perlas
que usted sabe-sus pendientes-que
en su testamento me legaba a título
de recuerdo del día en que nos conocimos. Así rezaba la cláusula: en que
nos conocimos.
"Ea, ya sabe usted mi conquista ____ "

-¿ Y usted cree-preguntó el amigo con suma curiosidad-que la Duquesa no enfermó de pena de no verle?
-La Duquesa tenía sesenta y cinco años-dijo por vía de contestación
Zaldúa.

•

S. A. I. El Príncipe Federico en medio
de dos compañeros:de armas

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Los Prosistas Norteaffiericanos
Al derredor de la Polémica Moheno-Cerna

No cabe duda que en el período
presente las dos formas más populares de literatura en prosa cultivadas
por lós autores de Estados Unidos,
son la novela y la historieta o cuento
corto.
Tañ suscintamente como sea posible voy a ocuparme de los novelistas
norte-americanos de más renombre
cuyas obras no deben confundirse
con las' "short stories, moving-picture
stories," de que nos habla el señor
Gómez Robelo en su empeño, al parecer, de no admitir que este país haya producido y esté produciendo buena literatura. Convengo en que en
semejante juicio no está sólo el dis--tinguido literato mexicano, pues otros
opinan de igual manera. En ello, sin
embargo, carecen de razón.
Las obras de los prosistas norte-

americanos, como I rving, Cooper,
Hawthorne, y Poe, por ejemplo, se
distinguen por su caracter romántico,
y en las de los tres primeros, sobre
todo, se nota todavía la influencia
de los escritores europeos.
Los trabajos en prosa de produc--ción más _o menos reciente, con parti cularismo las novelas, se inclinan a l
realismo o sea la descripción de la vida mod erna en todas las escalas sociales.
Para poder apreciar dichos traba-jos. con más o menos justificado criterio, hay que tener en cuenta. si es
posible, el verdadero significado de
los términos clasicismo, romanticismo y realismo, tan frecuentemente
usados para clasificar las obras literarias.
Al considerar la literatura inglesa,

por ejemplo, se ha querido hacer un
contraste marcado entre el período
romántico y el período clásico, así
llamados.
El clasicismo del siglo diez y ocho
era asaz frío, preciso, formal, y seguía ciertas reglas prescritas, reglas
que no podían aplicarse, digamos, a
las obras dramáticas de Shakespeare; ni, en su mayor parte, a las de
los demás escritores de la Epoca de
Isabel, obras que fueron calificadas
de monstruosamente irregulares.
"El clasicismo," ha dicho alguien.
"apelaba a la cabeza, y glorificaba el
intelecto con menoscabo de la imaginación." Los autores clásicos más
eminentes del siglo diez y ocho fueron Alexander Pope y John Dryden,
y el portavoz de estos poetas fué el
célebre Dr. Samuel Johnson.

�El llamado romanticismo que se
desarrolló muy especialmente durai1te el siglo p asado, se ocupaba en dar
expres ión literaria a los ideales de la
gente sencilla, cuya importancia fué
asímismo reconocida políticamente a
raíz del triunfo de los principios democráticos, obtenido así en América C011'IO en Europa, con particularidad en Francia e Inglaterra.
Ese romanticismo se dirigía al corazón y no a la cabeza, o, de otra
suerte, a la imaginación y no al in telecto. Autores románticos por excelencia fueron S_helley, \V ord swor th,
Scott y Lord Byron.
En toda ~bra de arte literario lo!l
extremos son los que dan lugar, así
puede decirse, a que se establezca una
dist inción más o menos marcada, entre clasicismo y romanticismo; porque, en último análisis, y para contrarrestar tal distinción, bien puede
aceptarse la general ización sugcrid:1
por Coethe, de que todo lo bueno en
literatura es clásico, y en este sentidv
el clasicismo y el romanticismo se
confunden.
A principios del siglo diez y ntlé\ e
la designación de escuela romántica
se aplicaba, en Alemania, a los poetas
y a los artistas más prominentes que
trataban de formar una literatura nacional, independiente de toda influencia francesa.
Por otra parte, entre los franc es0s
la escuela romántica se componía de
los poetas y dramaturgos de la época.
a cuya cabeza se encontraba Víctor
Hugo, último superviviente de ese notable grupo de escritores. Sus tendencias se dirigían hacia lo nat,m,1
para distinguirlo de lo clásico, o se.a
de lo convencional.
Es muy difícil, pues, señalar un a
distinción absoluta entre lo clásico y
lo romántico, entre el producto genuino de lá imaginación y el reaEsmo.
Dícese, por ejemplo, que Cha rles
Dickens, reformista social en sus
obras, fué un escritor em in enteme nte
romántico en la forma, y qu e, por el
contrario, fué esencialmente realista
el satírico William Makepeace Thackeray. Sin embargo, las creaciones
de este último son las del primero,
despojadas de toda exageración para hacerl as repre sentar la realidad
de la vida.
l'vf'ás aún; para muchos .críticos li·
terarios los tipos que Dickens ha d~lineado tan magistralmente en su~ no·
velas, son, a pesar del carácter exagerado de que están revestidos, más
humanos y más reales que los de 'i'hackeray; y puédese asentar, en términos generales, que hay más realismo·

en las obras del romántico Shakespeare que en las de los más célebres
escritores tenidos como puramente
realistas.
Al tenerse en cuenta lo que queda
expresado se podrá apreciar mejor el
verdadero carácter de las obras de
los prosistas contemporáneos de este
país.
Los novelistas modernos n,1rtc·
americanos pertene(;en. en su mayor
parte, a la escuela ele los real ís tJs,
que se han apartado casi por completo de los romanceros como Irving,
Cooper, Hawthorne y Poe; y eso se
debe atribuir a la influencia que en
ellos hayan podido ejerce r los insig nes realistas europeos como lbsen,
Zola, ToLrguéneff y Tolstoi, por
ejemplo.
Sin emba rgo. muchas de las ubras
de estos últimos, con particularismo
las ele l bsen, son esencialmen te: románt icas. Algui en ha comr,nado,
por su romanticismo, a Peer Gynt, tic
losen, con A Mids .. mmer Night's
Dream (Si:.eño de una Noche de Verano), de Shakespeare. y quizás no
carezca de razón.
~ucede igual cosa con los di\'crso~ t1 a bajos de los nove listas norteamericanos contemporáneos, · novd istas que, s i no en et estilo, llevan d
romanticismo en el alma, aunq ue se
les califique de realistas.
\' no podía ni puede se r de otr:i
manera. Casi todos los grandes escritores del mundo han sido influen ciados •por el espíritu de l romanticismo, porque el género hLmauo mmca se ha conformado con lo rtal. con
lo de actualidad, nada más, sir.o qne
siempr e ha padecido y padece hambre y sed de lo ideal; y sólo el r0manticismo puede satisfacer, cuando menos en gran parte, e~os fe nómenos
psicológicos.
Efectivamen te, " no se puede sujatar la mente humana con cadenas
oe hierro," dice el novelista y critico
litera rio moderno, Julian Hawthorn~;
"y las leyes que ejercen domiaio absol uto sobre la materia. no se pueden
aplica r al tratarse de poner diques al
espí ritu libre _____ ¿ Con qué f.in se ha
otorgado a la raza este don j.,reciow
de la imaginación? ¿Ha sido para
que el hombre se ocupe de cosas triviales, que por sí m ismas se e:q,lican,.
o para aplicarlo a la creación ele una
!liada, de una Divina Comedia, de un
Hamlet o &lt;le un Paraíso Perdido?
¿ Es mejor proporcionar a la costur era y al dependiente de almacén,
una imi tación acababa de su vropia
pequeñez, o que de en tusiasm o estremecer todo un pueblo con un g ran
romance y elevar una generación con

un poema sublime? Si entre nosótros
existen Horace \Valpoles, o Chr&lt;tP.rfid&lt;ls, o Doswell, en horahuena; que
a nosotros ape len en su carácter ele
estudiantes de costumbres y de biografía: serán bien recibidos y recocidos según sus méritos; pero 0 ¡.,or
qué t ratar ellos de apropiarse d tono y los títulos que llevan el sello
de Shakespeare, o &lt;le Fielding, o de
Balzac? Una obra de arte debe ser
reali sta tan sólo en cuanto a su materia prima; pero en designio debe
ser no realista sino ideal. Que los
idea listas tomen su tosco matuial de
las acumulaciones de la ciencia; pero
que no se atrevan a introducir bs leyes físicas en las regiones de la r.1etafís ica. E l valor de la novela está
en el hecho de que ella nos proporciona lo que no puede darnos la vida real; de que puede omitir lo triYial, lo vago, lo redundante,·y seleccionar lo que es de significación, lo
que encierra fue rza, lo característico; de que puede satisfacer los anhelos, de»enmascarar el error y vindicar la naturaleza humana____ La
intuición de todo etso, aunque se niegue al sentido, se proporciona a la
fé, y estamos autorizados para incluir
en la obra romántica toda íntima
convicción ____ Las novelas de la imaginación encierran más verdades que
las exhibiciones o las co .iias simples
de los hechos, porque las novelas incluyen éstos, pudiendo pintar cuadros
no sólo de la tierra que pisamos, sino
también del firmamento qt,e nos cubre, de las esperanzas y frescuras de
la mañana, del misterio y las negrur¡¡s de la noche. Ellas forma n un
círculo completo, en vez de aprisionarse desconfiadamente en los arcos
inferiores."
X

X

X

La escue la real ista de los 1wvelistas norte-americano5 modernos tiende a incrustar, por decirlo así, en el
arte literario, "el paisaje común, las
figuras comunes, las comunes esperanzas, y los amores y las ambiciones
ele la vida común."
Por todas partes del país han :ipareciclo novelistas que, en sus traba-·
jos, han procurado describir ésta o
aquella fase de la &gt;!Ocieclad americana. Y de aquí que se note claramente la influencia que · en los diversos
autores de aquende el Atlántico ha
eje rcido el provincialismo de determinadas localidades.
En efecto, la literatura norte-americana moderna cuenta con escritores
que se han ocupado principalmente
de dar a conocer, verbi-gracia, las ca·
racterísticas de la anciana de Nueva
Inglaterra; las de los montañeses de

1. Angeles en medio de algunos com_p añeros que lo creía~ el futuro jefe de:_Mé~icoi
Obregón jurando sumisión a la Convención de Aguascahentes. 3. Los c~nve~ciona
jur~n sostener la Convención. 4. Villarreal enarbola la céle~re ban era
.
" 5 y 6. HavJ vJ Angeles suscriben el compromiso de lealtad
de 1as f 1rmas.
que de no hacerlo así, sob re sus cabezas cae rán la sangre y anatema de
nuestros hermanos.
Llamamiento a\ Pueblo
15o.- ?.1exicanos: cons iderad que la
astucia y mala fé de un hombre está
derramando sangre ele una manera escanrlalosa, por ser in capaz pra gobe rnar: considerad que su sistema de
gobierno está agarrotando a la P11tri a y hollando con la fuerza bruta
de las bayonetas nuestras instituciones : y así como nuestras armas las
levantamos para elevarlo al Poder.
las volvemos contra él por faltar a
sns compromisos con el pueblo mexicano y haber traicio1111flo la re\'olur ión iniciada por él; no somos personalistas, ¡ somos partidarios ele los
principios y no de los hombres!
Pueblo mexicano; apt&gt;yad con las
armas en las manos este plan Y haréis la prosperidad y bienestar de la
Patria.

Libertad. Justicia y Ley. Ayala,
Estado ele H orelos, Xoviemhre 25 de
1911.
General en Jefe Emiliano Zapata,
Rúbrica. Generales: F.ufemio Zapata, ,Francisco i\l endoza, Jesús í\loralcs, Jesús ;\avarro. Otilio E. i\lontaíio, José Tritidacl R uiz, Prócnlo ~apistrán. rúbricas. Coroneles: f ~h~e
Vaquero, Cesáreo Burgos, Qu111t111
Gon:t.ález, Pedro Salaz11 r, Simón Roías. Emigdio í\larmolejo, José Cam;)os. Pioqu into Calis, Felipe Tijera.
Rafael Sánchez, José Pérez. S:?ntia[!O
·\n-nilar i\1\argi1rito Martínez. FPliciaD~mingnez, ;\l.annel Vérgara,
Cruz Sala zar. Lauro Sánchez. Amador
Salazar. Lorenzo Vásquez, Catari:10
Perrlomo. Jesús Sá nchn. Domingo •
Romero. z.icarías Torri·s, :1011 ifaciü
García, Daniel Andrade, Ponciano
Domínguez, Jesús Capistri111, r úbri cas. Capitanes. Daniel :.lantilla, José
:.!. Carrillo Francisco Alarcon. Severiano Gutiérrez, rúhri·~as ~· si~11en
más firmas.

;1~

Carta del General Emiliano
··campamento re\'olucionaril1
in,Tilguero, Marzo 14 de 1912.-Se e la
Don F.niiilio v:,sr¡11r1. G:&gt;1111:r..
se
.\ntonio, Texc1s. E. 1; . .\. i\i ny Y es
mado señor: Estoy enterado de temvimiento revolucionari:, en el :
por lo cual felicito a Ud. Y ~ del
1g:e rle rsa manera co111!,i1,aremr ites
dos movimientos ha(;ia la Ciud a Pa:.1 éx ico. para termi1!ar run rl nkee,
troso gobiern11 rld trai ,lor . mbra
Ya l.1rl. sah1· •11:c 111i~ 1,ar1id.1
yo, proclamamos a Ud. nuestr
ro ·'Presidente rle México," pt
nemos fe en Ud. como el homb on el
sabrá hacer cumplir el El P¡a al
5811 Luis P otosí, reformado et arruj~
de ,\yala y en Tacubaya que
11,anera se hará la feliciclacl del Cielo!
mexicano y será cimentada la invisiva paz nacional. Espero se nadas,
tre Ud .. bien de salud Y soy felón
Afmo. y S. S. F.I General, E rosca
Zapata.'' -R úhrica.
nstricuxilio,

nhelo-

�Plan de San Luis Potosí.
l n.-Sc clecl¡¡ ra n nulas las ekcciont' para !' residente y \' iccpreside11tc ele la l~cpública. ~lagi,tra clos a la
Suprema Corle de Justicia dt' la ;(acii'm. y Dipu tadlls y Senadores, C' elchr¡¡d as c11 ju11in y julio de l rnrrit' nt&lt;·

das las au tnridaclt's cuyo poder ele:)~
dimanar del rnt1, popnl,11-. pnrquc adcmús ek 110 hahn ,ido eketas por el

registra la l listoria ele ~l &lt;'·wo.
3.-Para~ evitar. hasta donde sea
posible. los trasltlrnos in hc'.~entes .1
tocio movi111iento renilucionario. :,;e
declara n l'ige ntes a rcsen-;1 de r('-

año.
.Zn.-Se desconoce al actual Gobier-

puchlo, ha n pndiclo tocios los títulus
qne podian tt·nn ,le lcg-a!idad. comcti,•1Hlo y apnyanclo rnn los ek111entos
que el puehln ¡n.so1 ;! su clisposicii'in
para la d('fens¡¡ ele' sns intereses. el

fnr mar oportu namen tr por los nwdin ..;
t'o11st ituci¡1n,1 les aquellas que requieran refor111a. toclas las leyes promul-

no del General Díaz. as, como a lo.;

frau&lt;k electoral rn;'i, cscanclaloso que

gadas por la ac tual ad ministración y

Francisco Villa sentado en la silla presidencial de Juál
su izquierda se encuentra Tomás Urbina y a su derecha 1
Zapata y Otilio Montaña. Esta es la mayor ironía de nue~
1
.
t or1a.
para

lovio Herrera rodeado por varios oficiales de su Estado
acepJste jefe revolucionario murió misteriosamente en Nuevo
por Q"! sospecha que fue sacrificado por alguno de sus suborlitera
dinados

~r:~r

1

-----

el c1
conf1 ntos respecttros.
.
•
a excep- co m,p romi sos contraídos por l,t admiA ellos que mnni fies tamente nistraci ún porfiris ta co n gobiern os o
la d~ pugna con los princi pios corporaciones extranjeras antes del
se ªPs en este Plan. 1gualmen- 20 del entrante.
Y a 1)túan las leyes, fal los dr
.\bu sanclo ele la ley de te rrenos bal~
trataq decretos que hayan san- dios. num erosos peque ños prop ietaciona~ ru entas y man ejos de rios. en su mayoría indígenas. han sicia frtod os los funcionarios de do despojados ele sus terre nos, ya por
Po!1.ació n porfirista en tocios aruer rlo de la ·Secretaría de Fomen to.
la esc pues tan pronto como la o por fall os de los tribun;:iles de la
los Pq ri unfe se inicia;á la for- República. Siend o ele tocia justicia
a cur-comisiones de investiga- . resti t1:ir a los an tiguPs poseedores los
Hugo irtamina r ace re¡¡ ele las te rrenos de que se les &lt;iespojú ci t' un
table.Jades en que hayan ,pod i·- modo tan arbitrario. sr clt•claran s11denc1 los iu nr ionarios de la jetos a reY i~i(&gt;n tales resolucio11es _v
para &lt; de los rstados y dt' los fall os y se exij iri1 a los q11e los aclde lo
qu irit•ron rlr un modo tan inmortal
Es aso serún rrspetados los o a s11s hered eros. que los restit11yan
distin~
lo ror:~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~nuino

a sus primtivos propietarios. a qnienes pagarán también una indemnizaciún por los perjuicios sufrielos. Sólo en el caso ele que estos terreno5
h¡l)'an pasado a poder de tercera
persona antes ele la prom nlgación de
est(• p Jan, los antiguos propietarios
recibirá n indemnización ele aquellos en
cuyo beneficio se ,·erificó el despojo.
.Jo.-.\demás ele la Constituc ión y
leyes vige ntes, se declara ley suprema
ele la Repúbli c;1 el principio ele No
Reelección ele! Presidente y ViceP resiclenle ele la República, Gobernadores ele los Estados y Preside ntes
'\1 unici pales, mientras se hagan · las
reformas constitucionales respecti-

I

· · 1
d'll
· ·Ies de la Insurrección de 1910
Dn. Francisco l. Madero rodeado de los prmcipRa es cau_ 1 os ~JV1
h , llamar •'Presidente
1
·
f
de
la
evo
uc1ón
aunque
se
ac1a
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d
1
b
que farman su ga mete, cuan o aun era e Je e
h
J é' M p·1 S ,
Francisco V azquez
Provisional de la República.'' De izquierda a derec a son os
a
uarez,
13
Gómez, V enustiano Car.ranza, Federico González Garza lY Manue~ orn \
uno de los cuales tiene
so.dam.edn1 J1vÍnR~!oÍ~~ión !
De los seis personajes retratados en esta
-desterrados a los otros tres. ¡La so11 an a e a

11

P!ªna

Villa, Eulalia Gutiérrez y Emjliano Zapata comiendo
e..J_9-s _ V:irre_yes_ en ~le. 1'Jli~rr1:8. vajilla 1 "' trajo a M é
x1co ..J./üchi uque.Max1m1hano.
' -"

1

ta ni Congreso ele la Unión del uso
q11e haya he,hn ele las facu ltaclcs que
le confiere el presen te plan .
7o.- El clía 20 del mes de noviembre.
ele las seis de la tarde en adelant&lt;·.
tocios los ciuclada nos de la Repúbl ica
tomar:111 las armas para arrojar del
poder a las antoridadcs que a ct11¡.1 lme11te g-ohi&lt;.&gt;rnan.
\.

las ,·ías de comnni~ación lo harún
ek sde la YÍspe ra.)
80 -Cuando lns an riclacles presenten .resiste ncia armajla. se les ohli~ara, por la, fiierza
,, ele las armas a rcspetar la voh1nt,1 &lt;l \l&lt;)Pular: pero ~11
este caso las leyes de la guerra scran
rig-uro,amente ohserl'acl'.1~. !lamánclos~.
e~pe.ql:/lmrnle la atrt1 c1on soLrc la~
•~ ro11'bicioncs
rel· ·
.

la

no usa ba

1;.s expa nsivas ni fusi lar a los ¡n 1sioncros. Tambén se llama la atención
respec to al cleher el e toci o mexic:rno ele
respetar a tos cx'tran.ieros en sus personas e intereses.
9o.-Las autoridarlcs que opongan
resistencia a la realización ele este
plan, serán rcclucicla'S i1 prisi~in parq
~¡ ur se les juzgue por los tnbun,lle~
la Rep-úb1ica L-...4n&lt;lo la rcvolr1cién

iCo-

vas.
50.-,\sum o el carácter de P Hule PrO\'isiona I de los Estar!, en
elos ~I exicanos. con las faeultaza y
cesarias para hacer la g uerra pe la
bierno usurpador ele Porfirio Í lleT an pronto como la ca¡,it·f toRepública y más ele la mitad erlo;
Estados de la Federación, e e la
poder ele las fuerzas del pue inP resirle n te Provisional com· e Ja
elecciones extraordinarias p , se
mes después, y entregarán e y es
al Pres idente que resulte el tempronto como sea conocido el
clo ele la elecció n.
del
60.-El Presidente Provisi úmites
tes ele entregar el poder. da~a Pa-

�Tennessee; las de los caballeros de ta
Virginia; las de los criollos de la Luisiana; las de los ne~ros de los ingenios surianos; y, subre todo, cuenta
con novelistas que han hecho cm1dios especiales acerca de la vida social de Boston, Nueva York, Washington, Filadelfia, Chicago y otras
poblaciones de importancia.
Dos de los más notables novelista,
de estos tiempos, y que se pueclen·
considerar como los legítimos representantes de la literatura realista
norte-americana, son Henry James,
Jr., y William Dean Howells.
Mas antes de ir adelante cabe preguntar aquí, con Hamilton, ¿ qué es
el realismo americano de la época
presente?

Tratar de definirlv puede ser más
fácil que dar una definición adecuada
de la poesía, o de la belleza; pero
siempre no es fácil.
Basta decir que el realismo de los
noYelistas contemporáneos de este
µais, no expresa los más o menos rel'Óndilos sentimientos del corazón humano; pinta, sí, cuadros artísticos de
la \'ida exterior; no ofrece explicaciones acerca de los diyersos asuntos
que trae a la consideración del lector atento, y si deja a éste que haga
sus propias reflexiones al examinar
las bondades y los defectos, las virtudes y los \'icios de la sociedad en
que vive, sociedad que debe someterse al crisol de un análisis natural, no
caprichoso; es sencillo así en sus

descripciones como en su caracterización; es prolijo en los detalles; insiste en que es un deber delinear la
vida tal y como es, 9ero en cuyo problema omite, al parecer, varios de los
más importantes factores.
Es, pues, un realismo sui generis,
realismo que, con ciertas diferencias
&lt;le detalle y originalidad en la forma
de su presentación, han cultivado con
harta maestría los dos noveli:;tas de
referencia; y ellos, juntamente con
sus prototipos europeos, han ejercido
marcada influencia en las obras de
los prosistas que les han sucedido.
DAVID CERNA.

Continuará en el próximo número

La Visión del Desterrado
Crítica Literaria de José Juan Tablada

citn Venustiano Carranza rodeado de las Sritas. y Taquígrafos de su Secretaría Particular.

I

la
lo terminado. Tan pronto como
a ciudad o pueblo recobre su liH ju libertad se reconocerá como
ta1ticlacl provisional al principal jedet{. las armas, con fac11ltacl para
pa1ar sus funciones en algún otro
det,
lano caracterizado. c¡uien será
mado en ese cargo o remo,·ido
dis I Gobernador Provisional.
lo a de las primeras medidas del
nui
o Provisional será poner rn
mo ad a todos los presos politicoi;.
.-lEJ nomhraniiento de CoberProvisional de c11cla Estado
obr aya sido ocupado por las fuerro e la revolución, será hecho por
con residente
Provisional.
Este
el nador tendrá la estricta obli-,
cke n de convocar a
elecciones
de bernador Constitucional del Esdes tan pronto como sea posible, a
ra del Presidente Provisional. Se
de túan de esta regla los Estados
11 le dos años a esta parte han
tera ido campañas dem1ocrát ícas paline;nbiar de Gobierno pues en esvelaf considerará como Gobernador
ge,
. sional al qne fné can,~l.i~a to d~I
hu , siempre que se acllwra act1cker te a este plan.
1
nos caso de que el Presi&lt;l~t\te Pro~¡ no haya hecho el , 11ombr,,- no h~.ya Ilegado a • u destitfo
el agraciado 110 acepta l

por cualquier circunstancia, entonces
eJ Gobernador. será designado por
,·otaciún entre todos los jefes ele In~
armas qne operen en el territ orio cl r l
EstRdO respectil'o, a reserva de que
sn nombram iento sea ratificado por el
Presidente Provisional tan pronto rn
1110 sea posible.
l lo.- Las nuevas autoridades clisponclrán ele todos los fondos q1.e se
encuentren en las oficinas públic¡¡s
para los gastos de la guerra, llevando las cuentas co n tocia escrupnlosiclad. En caso ele que esos fondos
no sean suficientes para los gastos ele
la guerra. rontratarán empréstitos. ya
sean volunta rios o fnr1oso~. Estos últimos solo con ciuclaclanos o instituciones nacionales. De estos empréstitos se
llevará también cuenta escrupulosa y
se otorgará 11 recibos en de biela forma a los interesados. a fin ele que al
triunfar la revolución se les restituya
Jo prestado.
TRANSITORIO. A.-Los jefes de
las fuerzas ,·olnntarias tomarán el
grado que corresponda al número tic
fuerzas de su man do. En l'aso de
operar fuerzas mi litares y vo luntarias
unidas. tendrá el mando de ellas el
jefe de mayor graduación, pero eu l'a•o tk qJ1e a11,bos jefes tengan el misn:¡,o ,;-eado. e , m~ lo será del jefe militar.

Los jefes civiles disfrutarán ele dicho grado mientras dure la gue rra y
una vez terminada, esos nombramientos. a solici t1td ele lo¡; ~nttrri;~do~
se re.visarán por la Secretaría de G11rrra que los ratificarfr en su gra'lü ti
los rechazará según sns méritos.
B.-Todos los jefes, tanto civilc-~
como militares, harán g11anlar a sus
tropas la más estricta disciplina; pues
ellos será n responsables ante el Gobierno Provisional de los clrsmanes
que l'Ometan las fue rzas a su man
do. salvo c¡ue j11stific111en no haber·
les siclo posible contener a sns sotoa
dos y haber impuesto a tos culpahks
el castigo merecido.
Las penas más seve ra s serán apli-caclas a los soldados que saqueen algun a población o que fusilen a lo;;
prisioneros indefensos.
C'.-Si las fuer zas y las au.toridades
que sostienen al General Diaz fusilan
a los prisioneros ele guerra. no por
eso y como represalias se hará lo mismo con los ele ellos que caigan en
poder nuestro; pero en cambio serán
fusilados dentro ele las veinticuatro
horns y de spués ele 1111 juicio sumario. las autoridades civi les o militares al servicio del General Díaz que
u1¡a Yez estallada la revolució~ hayan
rJde nado, dispuesto en cualquier for'/ia, trasm iticl.o ta •orden o fusilad~ [

r

Entre las árticas frialdades de este
destierro, áspero como una roqueda
y dilatado como una estepa infinita
ha nacido una fragante y ardiente
flor de poesía, la primera en asomar
su fresco cáliz sedeño, entre los tenaces cactus y los hostiles abrojos de
los odios estériles y de las pasiones
infecundas.
Tiene esa agreste flor en su perfume algo como el presagio de una Primavera que llega, algo tiene también
en su brillar opalescente, de esas estrellas que surgen !.Obre el horizonte
aun ensangrentado por el crepúsculo
de un trágico día ____ , quizás algo
también del cándido volar dé la paloma, surgiendo del Arca, sobre la
tempestad---La esencia de talc.s símbolos parece estar contenida en efecto como
en una copa rica y generosa en la
bella poesía que José Castellot acaba de escribir titulándola "VISIO:N
DEL DESTERRADO" y datándola
''Noche Buena de 1915. Nueva York."
Al serme reveladv ese poema tuve
una sorpresa que no fué sin embargo
1111 estupor, pues quien la autorizaba
con su firma, inédito hasta entonces
en el lirismo, José Castellot, era ya
una figura prócer en otros géneros
de actividades, una de las que más
culminaron cuando era México una
nación sólidamente próspera y organizada. Pero· aunque avalorando su
ilustre personalidad, nunca supuse en
Castellot, ni el estro poético, ni la alta filosofía humana .Y social que su
"VISION DEL DESTERRADO" revelá.

La adversidad cvn sus duros hierros, golpeando como un bronce la
conciencia magnánima de este nuevo autor, no ha arrancado vanos lamentos, sino armoniosas resonancias
y destellos que se han plasmado en
los r útilos de esa poesía como en una
estrella.
Tal poema simple y bello ni requiere análisis, ni pide exégesis; es
transparente como una vena de agua
clara, brotada de las rocallosas asperezas del dolor de todos nosotros
y que corre limpia y fluida, sin mancharse con el cieno del fondo pero reflejando en cambio como los astros
del cielo los sentimientos más nobles
del alma humana.
Será que los espíritus fuertes son
en el dolor como el hierro en las
fragt.as que tras enrojecerse cambian
su sangre trágica en suprema blancura adamantinaL- .. La "VISIOX DEL DESTERRADO" es un estado de alma "representativo," no ya para todo mexicano,
sino para todo hispano americano
ante quien signifiquen algo los destinos de la raza; es un bravo apóstrofe a la infamia nórdica continental
que suena como el alerta de un centinela olvidado por su legión en un desierto desde cuyos confines todos
avanza el peligro amenazante y despiadado. Es casi un "Mane, Tecel,
Phares" que arde ante los ojos de
los comensales, coronados de adormideras y perturbados por un vino
letal.
Leed ese poema; oh americanos 1
leed eficazmente esos versos de cuya

intención no os hablaré sino para
impulsaros a su lectura.
Como Oviclio, como el Dante, Como Litaipé en Manchuria, como Rugo en Sil peñasco, el Desterrado en
Sil boharda siente más su tristeza y
desamparo al oi,r con los can tos de la
Xavidad. ese júbilo universal que llena con su vasto ritmo al mundo tocio. Todos son felices o creen serlo;
pero el Desterrado se evade de la
grosera ergástula de esa alegría injustamente pagana y en pos de la
Verdad que allí no encuentra, se
remonta a las regiones ideales y es
imperiosamente llevado a la contemplación de su patria.
La Ye de pié sobre la orilla del
"río de lodo" quie marca sus límites
septentrionales, erguida como una Pallas Athenea ante la Cartago yankee,
amparando sus espaldas a la sombra
de su broquel de oro, como una gigantesca Acrópolis a toda la América
Latina.
Señalando al Norte, apunta con el
dardo de diamante de su lanza al
vultúrido de disfraz aquilino, y arruj ·
el "Io Pean".
"Esa Aguila no cruza nuestro Cielo!
Y al punto de la~ sombras invisibles parten las flechas envenenadas,
la Vírgen armada caída bajo el felón
asalto, siente a la Hidra que enrosca
a sus miembros el viscoso y constrictor abrazo y cuando pide auxilio,
volviendo al Sur sus miradas anhelosas:
"---- no se oía
Una voz de Consuelo___ _
Muda la tierra Austral____ y mu-

�do el Cielo ___ _
Viene en seguida el proceso de esa
tragedia increíble y oscura e n la
cual los Estados Unidos y los represent antes de otra~ naciones ay, hermanas! jugaron smtestramente el
destino de una Patria. Llama el poeta a ese inverecundo con tubernio "el
banquete de las Hijas de Caín." Epíteto que por su ju'sticia esplendorosa
VIDA,
Cerrad las
Volved las
Renazca el

merecerá ser incrustado como un diamante en una corona de hierro en
los fallos futuros de la Historia!
Una pintura truculenta pero exacta del estado actual de la nación
mexicana se incrusta con claro oscuro de agua fuerte en mitad del poema
y allí palpita como ... n trágico y moribundo corazón.
En este instante esa poesía que he

JUSTICIA, AMOR, ¡Apresuraos!!
bocas del horrible Infierno,
F urias a su fuego eterno _____ _
Fénix del revue lto Caos!

X X X

De cómo se realiza un milagro de
carpintería:
No hace usted más qu·e sentirse Pri·
mer Jefe, que sentarse en la "silla"
presidencia!_ __ _
Y por obra de encantamiento esa
"silla" se le vuelve "cómoda."

POR EL DOCTOR MANUEL FLORES

Baje la Paz divina de. los Cielos,

A reinar en la Tierra soberana
Y ponga eterno fin a tantos due los ____ !

Y prosigua la Patria l\lexicana
Cumpliendo su deber, como heroína,
Defendiendo la América L atina
Del Aguila rapaz Americana!

Pues son dardos de oro, son abejas, las abejas que Hugo lanzó sobre
la imperial infamia napoleónica. las
abejas que s urgen de las flores y
convierten en mieles el ve neno, pero

que también son hijas y mensajeras
de la fuerza. pues según el mito grie·
go las abejas nacieron de los flancos del toro.
José Juan Tablada.

Bolas de Migajón·
Ahora resulta que don Venustian, ·
ordena la persecución de los "cultos",
porque comprende que él no es "culto", n~ cosa que se le parezca.
Tiene razón.
Y más vale que lo co111prenda a
tiempo----

EL TIEMPO

Que la rnz del perdón suene clemente
Para hermanos___ y Hermanas fratricidas,
Que el manto del olvido, indiferente,
Cubra el negro pasado en nuestras vidas l

Re vivid a mi Patria ____ ¡ que aun existe
El polvo de su carn e y de su·s huesos,
Y, Alma Maternidad, no se resiste
A la emoción de los filiales besos I
Vuelvan sus pobres hijos repartidos
Por todos los confines de la Tierra,
Y con sincera contrición, unidos,
Juntos disfruten todo cuan to encierra !

Al comparar esa poesía con una
bella y fragante flor de )irismo, no
creo haber forzado el símil ¿ qué hay
en ese poema versos que se clavan
como dardos?

comparado con una Oor arde como
en llamas de holocausto y su cáliz es
como la boca de una herida que damara venganza.
Pero pasado ese viento trágico vuelve la flor a encumbrar como un incensario su perfume sereno y místico
en un a bellísima invocación a la Vida. a la Justicia y al A mor que termi na así:

Después de muchos desvelos y privaciones, don V enustiano ha dado la
nota del patriotismo. Ha descubierto
que lo que le hace ralta al pueblo de
México son "constituyentes."
Y quizá tenga razón; pero nos parece que a esa nota le ha faltado otra:
un "re".
De tal manera que lo que al pueblo
mexicano . se le de, sean "re ____ cons·
titu~entes."
Y sería mejor.
X X X

Villa dice:
-Conqu e los americanos "intervienen," no?

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-Pues, "inter ____ vienen," matemos
a los ame ricanos.
Y excuso decir a usted.es---·
X X X

Los oficiosos a firman que don V enustiano es hombre de "arrestos" y
de "genio."
Pero parece ser que lo del "genio,'.'
no es más que una mtemperancia de
caricter, - "mal genio," que decimos
nosotros,-y lo de los "arrestos,''. es
algo que se remonta a sus buenos
tiempos de subteniente reservista. ·
Pero es hombre de "arrestos" y de
"genio" ; ¡qué diablo!

Al tiempo se le achaca todo sin que
tenga la culpa de nada.
Es él, según el vulgo, el que marchita las flores, el que corroe las enci)Jas, el que deseca o pudre los frutos.
No. hay delito contra la propiedad,
co ntra la belleza o contra la vida, de
que no se le acuse y de que no sea
inocente.
. Sus detractores le atribuyen que hace del monumento la ruina; de la juventud y de la bell·c ia, la vejez y la
fealdad; de la saluJ, la enfermedad,
y . de la lozanía y la frescura, la i,oclredumbre.
Es él quien ha desalmenado el viejo
y. orgulloso torreónt quien ha sob repuesto a la vetustez de la pie~ra
parasitismo de la yedra. Del leon vigoroso y temible ha hecho el león
leproso, digno de las coces del asno:
ha transformado al genio en idiota; al
ágil en impotente; en inerte al laborioso. Gracias a él, la Tierra de Promisión es hoy el desiertc; ahí donde
cabrilleaba el oleaje, hoy s~ y•!rgue la
accidentada cordillera, y donde florecía la A tlándida, ahora hierve la
espuma.
Más aún; si exi3ten los astros: si
más allá de Íos últimos linderos del
espacio se han formado sistemas planetarios; si ma sas primitivamente inconsistentes y ~téreas son hoy, tal
ve~, Ti-iundos en los que ludían Y ~vo·
lu cionan humanidades acaso suP.erio,
res a la nuestra, en can tidad Y en
calidad, es el 'fiempo el etern o cu lpa-

:¡

•

ble el causante de todas esas ~rande;as, y también de todas esas mise·
rias.
De arriba a abaje., de un lado al
otro, del zenit al nadir de la existen·
cia y de la Naturaleza, el Tiempo pa·
rece goberna rlo todo, decretarlo todo,
desde la condensación en astros de la
nebi:losa primitiva, hasta la procreación en microbios de las moléculas
in-divisibles, y desde los cataclismos
cósmicos, hasta las corrosiones de la

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polilla.
Con el Tiempo se derrumban impe·
rios, desaparecen la~ civilizaciones, se
hunden las montañas y surgen los
Océanos. Con el Tiempo, Menfis,
Xínive, Babilonia, se sepultan bajo
los aluviones; las selvas antidiluvianas se transforman en mantos carboníferos profundos, y lo que eran robles y encinos corpulentos, frondas
exuberantes y raíces poderosas e invasoras se transforman en blocks negruzcos y escuetos de hulla y de
turba.
El Tiempo es todo y no es nada.
Destila. los asfalt os y hace de ellos
esencias; comprime las arenas movedizas y las petrifica en rocas indestructibles; de las osamentas sepultadas de las caravanas hace fuegos fa.
tuos; los que fueron hombres, son ya
gusaneras, y tanto es su poder y su
audacia tanta, que acabará por apagar los solP.s y extinguir los astros.
El Tiem1&gt;0 es dueño de todo y amo
de todo. Saturno se conformaba con
devorar a sus propios hijos; el Tiempo acabará por devorarnos a todos,
a nosotros, a nuestros hijos, a las
mujeres de nuestros hijos, y a todo
cuanto de existente y de vividero
encierra la creación.

�F renfe al Creador hay, pues, un destrttctor. E l eco del "fiat" es el
" nihil" E l Tiempo es Satanás fren te
a frente a J ehovah. Todo lo que fue
creado, organizado, vivificado acaba
por caer y aniquilarse ante el verdadero, el positivo, el inconte5table l,u;zbel.
De lo que el Supremo Hacedor
hizo luz, el T iempo hará tinieblas;
lo que el Creador separó, el T iempo
lo mezclará y confundi rá. D e la vida,
el Tiempo hará la muerte, y él ha rá
regresa r la creación al caos primitivo.
Si D ios creó el Tiemp o, se echó un
alacrán en el seno, por que el Tiempo acabará por aniquilar su obra.
No hay peor bandolero. M ahoma,
arrasando con su alfa nge a todos
cuantos no creían en él ni en el fárrago de disparates que p ropala ba:
Atila, agostando hasta la yerba de los
prados con las pezuñas de· 811 caballo:
T imour, Gengis-Khan, los vándalos.
los os trogodos, los unos y los otros
devastando, incend iando. su byugando.
no son sino niños de teta comparados
con ese ter rible aniqu ilador: el T iempo. Ko en van o la iconografía mitológica lo r epresenta como un anciano que esgrime la más segadora de
las guadañas.
Pues bien ; ese desafo rado, ese ener-

gúmeno, ese destru ctor, ese d!!spiadado, ese criminal y ese reo empedernido de todos los delitos, es el más
dulce, el más puro, el más impeca ble
y. el más tierno de los inocentes y
de los ir responsables .
El Tiempo no es el ministro ejecutor, sino el impasible espectador
de todo cuanto acaece. Las cosas,
buenas o malas, edificantes o abominables, gratas u odiosas, plausibles o
vituperables, suced en o acontecen en
el Tiempo ; mas no por el Tiempo.
E'. I Tiempo presencia y co ntempla
todo el bi,en como todo el mal humano y cósmico. Como el poeta
latino, puede decir:
Video melio re, p roboque ___ _
Como P ilatos se lava las manos, y
siga la bola ¡ que cada cual se las
entienda como pueda ! Pero él no hace nada, ni promueve nada, ni moti,·a nada, como no tardaremos en demostrarlo.
La única funció n del T iempo es
transcurrir, ya corno corren majes tuosas las corrien tes del Amazonas o del
Gulf- Stream, o ya como tormentosa
se precipita la Catara ta del Niágara.
Si los astros g iran, es por s u cu enta
y riesgo. El 'riempo se conforma
con anotar la du ración de sus evo luciones.
J.,as olas lame n las rocas y las pu 1-

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verizan en arenas. Buena pro les
haga a las unas y a las otras ; el T iempo anota en su carnet que se necesitan diez o veinte siglos, i qué le importa a éll para reducir a polvo un
cen tímet ro cúbico de granito.
E l fondo de los mares se eleva a
razón de un diez milímetro por sig lo. ¡ Pues que se eleve! En veinte billones de siglos el Mediterráneo
será un nuevo Sahara, y listos!
Los aluviones de los ríos ganan terreno sobre el mar: ¡ y a mí qué me
cuenta Ud! E s o sólo quie re decir que
el l\füssissippi habrá enriquecido dentro de miles de millones de siglos
con un nuevo E s tado a la Confederació n americana!
- Y en todo esto, se pregunta el
Tiempo a sí mismo, ¿qué tengo yo
que ver ? ¡ Que se apolilló la madera I P ues correr tr anslado a la polilla. ¡ Q ué se agusanó el cadáver! A
las la rras con ese hueso. i Qu e se
disgregó la rocá1 Pu es que acuse recibo la acción corros iva de la a tmós fera. ¡ Q ue se hundió la isla · en el
ma r! Pues estaría mal cinmentada.
¡ Qu e surgió un continente en medio
del Pacífico! Pues vendría a toma r
aire. ¡ Que la Selva Negra se hizo
ma nto de carbón de piedra I Pues
busca ría el eterno descanso.
Y ¡nada! que el T iempo tien e razó n en el fondo y en la forma. No¡
no es él el cul pable de nada. Testigo presencial u ocular de todo lo
que ocurre, n.i es reo, ni es criminal,
ni es res ponsable ____ ni es verdad !
Y no ha y más remedio que absolverlo sin ulterior recurso. Sus piezas de convicció n son: la momia de
Ramsés, sobre la cual han transcurrí·
do diez mil a ños y días, y que, a pe·
sar del tr anscurso del Tiempo, se
presenta tan fresca y rozagante como
el día en que nació, en la otra ma no
lleva a D iana de P oitie rs, bella a los
ochenta a ños como.su&amp; biznietas a los
quince, en la otra al H imalaya, .son·
riente como el primer día de la crea·
ción, y en la última una lata, esta si
de verdad, de corned-beef americano.
Y el jurado calificador no tiene más
que a bsolver al Tiempo de los muchos pecados qu e se cometen en su
nom bre.
Conclusión :
E nvejecemos, enfermamos y morimos, no por la acción del Tiempo, sin o po r nuestros excesos, nuestros vicios y nuestros ext ravíos. Seamos
sobrios, probos, temperantes y cautos,
y el Gran Ver dugo, el Tiem,po, nos
cubrirá con su m anto protector como
cubrió a su hijo predilecto : a Matusalem.

que amenaza con la g uerra inmrdiata,
se abren las cárceles de Boston para
dar paso a Mason y Slidell; en el
nombre de los ideales se mutila a Colombia creando la fragmentaria so be-

que ponga fín a las p iraterías de st:s
atrevidos submarinos, mientras que se
calla con plácida sonrisa ante las piraterías de la espa ntable fl ota inglesa ; la civilización y la liber tad, la

ranía de Panamá, regida d~ facto por
un capataz del Canal ; por los pri:1cipios y los ideales se arrebata S\1 autonomía a Sa nto Domingo y Haití

humanidad y la justicia en cuyo nc1mbre el gob ierno de Washington califica a F rancisco Villa de bandolero
fuera de la ley, sirvieron hace cuatro
meses para que el actual Ministro

y mediante la compra de una estaci011
naval en el Golfo de Fonseca, se a r ruinan a un m ismo tiempo las sobera-

de Guer ra americano, Gral. Scott,
fuera en e mbajada especial a t ratar
de tú por tú con su compadre Villa, a

nías de Nicaragua, Honduras y fü
Salvador; los ideales y los principios · quien entonces la prensa a mericana
cargan los cañones de la escuadra a- titulaba "general" y "Napoleón de
mericana que el 21 de Abril &lt;le 1914 México;" en nombre de los más nobombardea el indefenso puerto co- bles ideales, M r. W ilson recorre a hora
mercial de Veracruz, sacrificando su país llevan do a cuestas su retablo
centenares de l!O combatientes: por la
fc ivilización y ·por la humanidad, por
1a.......- ~ la libertad y por la justicia se eKige
de Alemania, encerrada en Europa,

de. "preparednes," pr edica ndo la guer ra santa y azuzando a su pueblo a
que se arme sin demora, y, en fín, los
m is mos ideal es se han de invocar

muy pronto, luego que la "pr eparación'' militar sea efectiva, para la que
es su finalidad verdadera, la intervención armada en México. L os emigrados que quieren ve r en el P residente Wilson sola mente un maestro
de escuela corto de vista, sufren un
craso error: Mr. W ilson es un "politician," quier e decir, un proiesional
de esa corrompida política de los
"bosses" y de los "rings" célebre ya
en el mundo; pero es también un eminente profesor y un sociólogo de primera línea en su país; y un s ociólogo
y un político de esas condiciones, no
va a suponer que un pueblo enYej eciclo en las artes de la paz y metalizado
hasta los huesos, en sólo unos cuantos
meses pueda emular los dos s iglos de
preparación militar, científica ~· metódica, de la patria del Gran Feder ico:
¡ i\léxico, he ah í la futura víctima!
¡\ew Orleans, La. Febrero ___ de 1916.

UN LIBRO DE VERDAD

El Lic. Querido Moheno,
con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en
la cual se pinta al pueblo y al
país norteamericanos con e.xactitud pasmosa.
Es un prodigio de franque.za, de valor y de sinceridad.
El precio de la obra será el
de O. 60 cts. Para los agentes y libreros, el precio será especial. Pídanse condiciones de
venta con anterioridad.

*

El libro está en prensa Y
pronto aparecerá. Tan pronto
como sea puesto en circulación,
publicaremos el anuncio respectivo.
Diríjase U d. a REVISTA
MEXICANA,
P. O. BOX, 637.
SAN ANTONIO, TEXAS.
- -o-

COSAS DEL TIO SAM

�S.olucjones correspondientes
al número 23 ·

na H. García, de Laredo, Texas.

-o-

consonante
verbo
planeta
nombre de mujer
consonante

ANAGRAMAS

lo. Doctor David Cerna. --20. Juan
Aldama.--30. Campoamor.--40. Ignacio Zaragoza. --50. General de División Victoriano Huerta. --60. Viejo barbas de chí.--7o. Tío decretos. -80. Leona Vicario.
daga
Cuadro de letras:

ªgoma
m r
O

ar a r
María del R. H. de Garza, de Hidalgo, resolvió el cuadrado de letras
y los anagramas 4o. 5o. y 80.
Colombina, de San Antonio, resolvió todos los anteriores, menes el
tercero.
Pola de la Garza. de Laredo, resolvió los anagramas lo. 2o. y 4o.
D. Salinas de Me Quincy, resolvió los anagramas lo. y 5o.
Aniceto B. Zapata, de Seguin, resolvió el cuadrado de letras y los anagramas 2o. 4o. y 80.
Jacobo Domínguez, de El Paso, resolvió los mismos, menos el octavo.
Gilberto L. Arguelles , de Brownsville, resolvió el cuadrado de letras y
los anagramas lo. 2o. y 80.
Los Sres. Antonio Chapa y Juan
E. Decker, de Brownsville, resolvieron el cuadrado de letras y los anagramas lo. 2o. 3o. 4o. 5o. y 80.
Antonio Menchacajr., de Del Rio,
resolvió el cuadrado de letras y los
anagramas lo. 2o. 3o. 4o. y 5o.
Demetrio Palacios, de San Antonio, resolvió el segundo .
Faustino Rodríguez jr. de Davy,
Texas, fue el único que resolvió todos los anagramas y el cuadrado de letras.
-o-

,

Problemas propuestos por
· nuestros lectores
Rombo propuesto por la Sra. María del Refugio Hinojosa de Garza,
de Hidalgo, Texas.
consonante
deseo de los mexicanos
tela
. . . . . . . planeta
verbo
número
vocal
Rombo y fuga de consonantes, protos por la sef\orita Profesora Apues

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sta.
TEL. CROCKET 3398.
San Antonio, Texas.
-o-

ROMBO

FUGA DE VOCALES
Versos de Sor Juana Inés de la Cruz.
De.ttnt~sombr&lt;t de m¡" b,en qaertdo,
,m,gen dEI. hechizo qi&amp; m,s ~111.
B(llq ,1'5,m por QJ1icn qltgrf m¡(I'1,
Otlce 1~s,on por qlf&lt;Cn p(nqndo v,vo
St" 41 i·~n de fl(s grqc,fs 4 tr¡ct,vD
S,rv( 1ni p,cho d, .b.d .. nt. «e&lt;ro
liP4ra ~ mf t~m,rqs lc8'njm&gt;
S, hQs ~ bt(rlqrmt k.tgc, Í"81t,v#?
Juego de leira'3 propuesto por Demetrio Palacios.

15 3 5 parásito
215 3 7 8 ciudadmexicanadelnorte
12 3 4 5 6 7 8 ciudadmexicanadelnorte
12 3 4 5 6 7 8 nombre de planta
Anagrama propuesto por A n;ceto

B. Zapata.
Fannina

I

Anagrama propuesto por Jacobo
Domínguez, de El Paso.

I

Romano i canto
,---·-----Rombo propuesto por Horacio
Fourzán.
consonante
cloruro
enemigo
mezcla de raza
químico notable
término geométrico
un animal
otro animal
consonante
El nombre del químico debe leerse
vertical y horizontalmente.
Cuadrado de letras propuesto por
Demetrio Palacios.
cuadrúpedo
cantidad
creatura
aventurar
Debe leerse vertical y horizontalmente.
Anagrama propuestos por Gilberberto L. Arguelles, de Brownsville.
Aroma i lucero

...

1 mes. . . . . . 40 cts.
oro americano
1 trimestre. . . . $ 1.00 "
"
1 semestre
" 1.80 "
"
1 año. . . . . . . . . . '' 3.50 · "
"
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano.
-o-

En el resto del mundo.

8 7 8 cuadrúpedo

3 7 6 7 joven

I Don Emiliano X

PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos,

J

1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
l semestre .... " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . " 6.00 "
"

-o-

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.,

Old Copy .. .. " 0.20

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In other Cou.ntriea
3 month1 _ . " 2.00
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The Power Multiplying Machine Co.
UNINCORPORATED.

LA MAQUINA MULTIPLO MOTRIZ.
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de

EL MIL POR CIENTO.
La palanca. ella f,.;é el origen del iuvento.
La palanca mult plica la fuerza,- pensó un hombre de in teligencia y de empresa.-Luego, si se aplica a la elec·
tricidad la palanca, tiene que multiplicar la energía eléctrica. Y sobre este argumento indiscutibie, después de largos y
pacientes años de estudios y trabajos, logró construír un apa : ato, que de la manera más marvillosa aumenta la fuerza de
los motores.
Así fué como nació la MAQU IN A MULTIPLO MOTRIZ.
Con ella, .:n motor de un caballo, desarrolla la fuerza necesar"a para mover c::alquier máquina que requiere diez
caballos de energía. Esto parecía un sueño ; pero también parecían sueños el Telégrafo sin hilos. el Fonógrafo, La
Navegación Aerea, los Buques Sub-marinos, y sin embargo, han acabado por convertirse en realidades palpables.
La MAQUINA MULTIPLO MOTRIZ, va a revo!ucionar la industria del mundo, porque al multiplicar la
h.,~
energía multiplicará igualmente la producción.
Con un motor de medio ca!:&gt;allo, que ahora se emplea para que L ncione una prensa pequeña de pecraf.:::\e
pbdrá
.

.

mover una rotativa!
Es un Maravilloso Invento Mexicano, para· el cual se está organizando una Compañía, que explotará este gran
descubr;miento, y estará basada en absolutas seguridades para los accionistas. Esta Compañía quedará constituida con
un capital social de Trescientos mil dólares, divididos en treinta mil acciones de a Diez dólares cada acción.
Para adquirir acciones de esta Compañía, sólo es ne: esario pagar Dos Dollars de suscrición por cada acción y el
resto en al:onos semanarios de Un Dollar, por cada una.
' No perderá Ud. el dinero que haya pagado ; aun en el caso de que no pague el valor total de sus acciones, pro·
porcionamos al acc·o nis ta grandes privilegios.
Tiene Ud. rna oportunidad única de invertir sus ah:&gt;rr os y de mo.1ltiplicar su dinero.
Acuda Ud. hoy mismo a nuestrav Oficinas en San Antonio, Texas.

The Power ·Multiplying M achine Co.
UNINCORPORATED.
BRADY BLDG. CUARTO PISO. NUM. 404.
CALLE DE HOUSTON, FRENTE AL HOTEL GUNTER. .
T ELEFONO CR. 4761.
Háblenos TTd. por +eléfono o escríbanos si vive Ud. fuera de la Ciudad; tenemos algunas otras proposiciones y
explicaciones que hacerle.

LUIS HURTADO, A ente General.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
· SEMANARIO ILUSTRADO
5 DE ·MARZO DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

.

....

.

VOLUMEN I I. NUMERO 26.

�..,
GUILLERMO PRIETO
fue el Tirteo de la Reforma,
el poeta de la Segunda Independencia, la figura más romancesca y noble de toda
nuestra Historia.
Fue además el salvador de
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VISTA MEXIC.ANA
Semanario Ilustrado
Entered as 1econd cl.ass matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
AntoniÓ, Texas, undcr the Act. of March 3, 1879

Af'io II.

San Antonio, Texas, 5 de Marzo de 1916.

. ~úmero 26.

La Nueva Revmlución
..

El General Félix Díaz ha enarbolado por tercera vez
en su vida el estandarte revolucionario, y desde una aldea veracruzana ha dirigido un Manifiesto al pueblo mexicano. El Ejército que proyecta formar se llamar~ "Reorganizador Nacional," y su lema será el mismo de antaño: "Paz y Justicia."
El primer paso está ya dado y eso puede ser una aurora para la Patria. El momento es oportuno. El pueblo, víctima de los horrores de la anarquía y del hambre,
implora ansiosamente que se ponga fin al carrancismo;
los revolucionarios se encuentran divididos por ambiciones personales; la situación económica es insostenible;
y los Estados Unidos, se han convencido de que ni los
cañones de sus acorazados ni el oro de sus trusts pueden
realizar el milagro de sostener el gobierno de Carranza.
El General Díaz tiene, por consiguiente, grandes probabilidades de llegar a la Victoria. Algunos escépticos,
podrán recordar la toma de Veracruz por el General Beltrán, y la popularidad de la Ciudadela deshecha, en menos
de cien días; pero aparte de que nunca ha sido un movimiento armado, tan urgentemente pedido por todas las
clases, como en los actuales momentos, hay que tener en
cuenta que dos derrotas enseñan muchísimo más que cien
victorias. Además el nuevo caudillo lleva un nombre
ilustre, uno de esos nombres, como el de César o el de
Bonaparte, que bastan por sí sólos, para conquistar el
amor de las muchedumbres: se llama Díaz. El vencido
de ayer, tiene pues la oportunidad de corregir sus yerros
y transformarse en hérce nacional.
.
El nuevo Manifiesto revolucionario hace promesas
agrarias, políticas y sociales. El pueblo mexicano, que
después de desear muchas reformas, ha acabado por li·
mitar sus anhelos, a tener lo indispensable para vivir en
paz, acogerá con entusiasmo el ofrecimiento de la reconstrucción nacional. Sí, levantar lo demolido, reconstituir
el organismo gastado, curar las heridas de la guerra civil, y sobre todo, poner los cimientos de una paz menos
artificial que la porfiriana: ¡ eso es lo único que desea
México!
Ahora lo que se necesita es unidad, concordia, armonía. Una fuerza congregadora que olvide resentimientos
y rencores, una opinión pública que sacrifique convicciones, en aras del bien de la Patria. El General Díaz
dice en su Manifiesto que va a restaurar ·et régimen constitucional interrumpido el 10 de Octubre de 1913; desconoce los actos posteriores a esta fecha, y amenaza encausar a los funcionarios responsables de la disolución de
las Cámaras Federales. Esto constittlye un grave error
Ípolítico, que hiere sin necesidad a muchos desterrados
honorables, representantes genuinos de las clases cultas

y honradas de nuestra Patria. Aparte de que el firmante del Manifiesto es el menos indicado para reprochar la
interrupción de un régimen constitucional, por haberse
alzado dos veces en armas, en contra de un gobierno, formado en parte por las Cámaras de referencia, resulta un
absurdo jurídico sostener que un Presidente, por el sólo
hecho de faltar a la Constitución, pierde su altísima investidura. Además la disolución del Congreso, fué un
acto de mera defensiva que realizó un Poder, en frente de
otro que trataba de desconocerlo. Los diputados renovadores han confesado en Manifiestos que conoce todo
el mundo que su intención clara y terminante, era derribar el Poder Ejecutivo emanado de la revolución de
Febrero, acaudillada por el Gral Félix Diaz. Resulta
pues, algo anómalo que hoy desconozca un Régimen creado parcialmente por él mismo, y por el sólo hecho de suprimir unas Cámaras que él había desconocido con anterioridad.
Por otra parte, este acontecimiento pertenece al dominio de la Historia, y los responsables, tienen la con-·
vicción de que la posteridad ratificará 11u conducta. El
problema actual nada tiene: que ver con la disolución del
Congreso: lo que se aecesita es acabar con los .destructores del país.
Quizá el autor del Manifiesto se dejó dominar por
rus resentimientos personales sin ver que el momento es
gravísimo, y que lo primero que tiene que hacer cualquiera que intente la reorganización de la Patria, ·es desprenderse de toda clase de debilidades, para quedar a la altura de su misión. El país atraviesa por la crisis más tremenda de su historia, y es por consiguiente, lamentable,
que las clases desterradas inicien su labor reconstructora arrojándose cargos que pudieron tener razón de ser,
hace todavía algunos meses, pero que en la actualidad, lo
único que realizan es mermar energías y paralizar esfuerzos.
Es muy sensible que en estos pavorosos instantes,
cuando el delito se encuentra entronizado en nuestra Patria, se resucite un tema de división; pero más sensible
aún sería que aquellos mexicanos eminentes, que tienen
derecho para sentirse ofendidos, contestasen con otros
resentimientos, y se encendiera de nuevo la hoguera de
la discordia. Se requiere ante todo unión, porque sin ella
peligra la Patria. Es por tanto necesario disculpar ese
error del General Díaz, y esperar que pronto lo repare
1
enarbolando, no la bandera de un grupo lastimado, sino
el pabellón reconciliador de la República.
Es urgente que llegue ese momento de sacrificio en
que se abdica de todo por el bien de la Nación. La guerra europea nos proporciona un ejemplo luminoso: Paul

�Herve se ha olvidado de su socialismo y Anatole France dejó las tendencias anárquicas de su espíritu, para recordar ambos que ante todo son franceses. Así nosotros:
olvidémonos de todo, por la salvación de México. Esta
revolución puede ser el retorno de la vida civilizada en
nuestro país. Por eso, en frente de ella, debemos tolerar sus errores, soportar sus inconsecuencias, y coadyuvar
hasta donde nuestras fuerzas lo permitan, en la reconstrucción de la Patria.
Los que no crean en el triunfo de este movimiento,
deben callar sus escepticismos y ayudar con su silencio;
los que tengan resentimientos en contra del nuevo caudi-

llo, deben ocultarlos; los que alienten ambiciones, deben
refrenarlas, y todos, absolutamente todos, hasta lo que
más han combatido al Gral. Félix Díaz, deben tener presente, que con esta revolución pueden estar vinculados
la vida y el honor, la cultura y el decoro de la República;
y que por lo mismo, entre ella y el régimen carrancista,
no se debe ni siquiera vacilar. El Gral. Díaz por su parte, está en la obligación de comprender que su papel es
muy superior, al de Jefe de una facción política, resentida de fracasos anteriores, y que por tanto, su deber consiste en encarnar el anhelo de confraternidad nacional.
Solamente así se podrá obtener un triu.nfo definitivo.

El Levantamiento de Don Félix, ha
causado indignación

Manifiesto a la Nación
•

El 27 de Octubre de 1913 dije desde Vera.
cruz al Pueblo Mexicano, en documento impreso, que, en vista de ·que el orden Constitu.
ciona.l de la. República ha.bía sido interrumpi.
do, por virtud del golpe de Esta.do del General
Huerta., y de que yo había. rea.liza.do ya. mi ofer.
ta. de ha.liarme presente dentro del territorio
na.ciona.1, a.1 efectuarse las elecciones presiden.
ciales, "como no quería verme liga.do en los
procedimientos anti-constitucionales que forzo.
se.mente continua.rían desan ollá.ndose en el
Pa.ís, me veía obligado a abandonarlo y mar.
char a.1 extranjero, donde permanecería por al.
gún tiempo, observando lo que siguiera ocu.
rriendo, pa.ra normar ni conducta."
Aquella circunstancia, y el fraude electo.
ra.1 consumado el 26 del propio mes de Octu.
bre, determina.ron mi completo a.pa.rtamiento
de la escena. política y el destierro voluntario
en que desde entonces he vivido, con el anhe.
lo, renovado cada día, de saber del restablecimiento en México de un Gobierno honrado y
fuerte, que devolviera. a.1 · País la tranquilidad
perdida hace má.s de cinco años, y que, con su
conducta, lo reinsta.lara en el catálogo de los
pueblos cultos, en el cual ocupó ya lugar mere.
cido y estimable durante varios lustros, a.1 que
tiene legítimo derecho y del que desatentada.
mente lo han apartado las ciegas pasiones de
sus me.los hijos.
Pero lejos de eso, México; por desgracia,
ha dado a.1 Mundo el espectáculo de una regre.
sión a.ná.rquica más y más a.guda y de la cual
no había ejemplo en nuestra Historia.
Ni la Administración del General Huerta,
ni la transmisión del poder llevada a. cabo por
el Licenciado Carvajal, ni menos aún la fac.
ción que a sí misma intitúlase 11 Oonstitucion&amp;lista" con agra.vio del alcance de · tan alto vo.
ca.blo, representada, ya. por la Convención de
Agua.scalientes, ilegal y arbitraria desde sus
fundamentos, supuesto que, para designar un
Presidente Provisional, privó del sagrado derecho del voto a todos los ciudadanos, reser.
vándolo a un grupo de cabecillas, que nunca
pudieron ser considerados como representan.
tes del pueblo, en el cual reside la Soberanía.;

bien mediante el ungido por la llamada Convención con el expresado título de Presidente
Provisional; o ya finalmente por cuantos grupos han venido sucediéndole en el ejercicio del
Poder, inclusive el llamado Primer Jefe, arrogándose anómalamente todos los Supremos Poderes de )a Nación; nadie, en suma, ha planteado siquiera el arduo problema de nuestra
obra urgentísima. de reconstrucción nacional;
Jefes, facciones y grupos, atentos sólo a vergonzosos deseos de propio enriquecimiento, de
personal venganza, o de efímero poderío, van
prolongando la agonía dolorosa de la Patria,
sin importarles que con sus procederes estén
dando pretexto para formalizar una intervención extranjera armada, y, si no mediara la
confianza de su inmensa vitalidad, en la existencia de una consoladora mayoría de hombres honrados, y en las tendencias sanas de
nuestro pueblo, cuando no se le alucina y descarría con mentidas promesas, habría para desesperar de que nuestros me.les tuviesen hUJDano remedio.
No cabría aquí la descripción del cuadro
pavoroso que presenta la Patria Mexicana.; tan
grandes y horrendas son sus proporciones: el
pueblo, sin trabajo y sin pan, las fábricas en
ruinas, destruídas las preciosas vías de comunicación, los -campos yermos y sin cultivo,
los hogares enlutados, menospreciada la vida
humana, conculcados todos los derechos y las
libertades todas, cerradas las fuentes de vida
interior y perdido por completo nuestro crédito en el exterior, suprimida la es~uela y abierto el garito, substituídos los tribunales por la
persecución y el patíbulo, y el Ejército, que,
a pesar de sus defectos y errores, es necesario a las sociedades constituídas, infa.mado y
deshecho, para. que ocupen su puesto agrupaciones armadas sin historia, moral, ni disciplina..
·
Es imposible cont emplar por más tiempo
este triste espectáculo, sin que las manos empuñen las armas para ir a colaborar con los
grupos de patriotas que, desde hace algunos
meses, sostienen en varios puntos del territo.
rio nacional, con infatigable constancia, la

..

~

En las clases elevadas.

Y entre la clase del pueblo.
Caricaturas publicadas el 24 de de Octubre de 1912 en la
Ciudad de M éxico por " Multicolor," comentando
el levantamiento de Félix Díaz en Veracruz .

�bandera del orden, de la justicia. y de la paz. la reorganización de nuestros poderes e instiEn consonancia. con estas ideas, varios mexi- tuciones, bajo las normas legales que estaban
canos amantes de nuestra. Patria y de sus ins- en vigor el día 10 de Octubre de 1913, fecha en
tituciones resolvimos iniciar en la. República. que el General Huerta disolvió el Congreso de
un mo~iento arma.do, cuyas tendencias y la Unión electo legalmente por el Pueblo. Proprograma fueron delineados en el acta. levan- testando luchar hasta el fin, llevando como protada en el Rancho de Tierra. Colorada, del Es- pósito único la salvación de la Patria, por medio de la. cesación de la anarquía, la reinstalatado de Veracruz, el 23 de Febrero de 1916.
ción de los poderes públicos, el resta.~leciComo adelante se verá por el texto de dimiento de nuestras instituciones y el meJora.
cho documento f uí designado por mis compamiento de nuestras clases trabajadoras, acorñeros como G;neral en Jefe del Ejército Reorganizador Nacional Y. con ese carác~er hago daron lo siguiente:
PRIMERO.-Se designa al Ejército, al que
por medio de este Manifiesto u:ll entusiasta ll~está
encomendada la tarea a. que se refiere el
mamiento a todos mis compatriotas y en partipárrafo
precedente, con el nombre de '' EJERcular a mis amigos, a los que se han manifesCITO
REORGANIZADOR
NACIONAL."
tado mis partidarios o simpatiza.dores, a aqueSEGUNDO.-Se nombra General en Jefe
llos en cuyo favor contraje deuda inolvidable
de gratitud, por la adhe_sión _ttue ~~ _han de- de dícho Ejército al ciudadano FELIX DIAZ.
TERCERO.-Se confieren a dicho Jefe dumostrado en ci¡cunstancias bien dificiles, pa.
ra que hoy vengan con nosotros a prestar a la rante la campaña que se requiera para el afia~Patria su concurso, con objeto de poner fin, zamiento de las instituciones y el restablecide una vez por todas, a. la anarquía que, des- miento de la paz, f acuita.des extraordi~arias
pués de haber destruído nuestras más sagra- amplísimas en los ramos de Guerra, Hacienda.
das instituciones, concluiría., si no fuera pron- y Gobernación.
CUARTO.-El Ejército Reorganizador Natamente reprimida; por destruír nuestra naciocional apoyará y hará cumplir todos los decrenalidad.
No somos revolucionarios en el sentido tos expedidos por el General en Jefe, en uso
que la sociedad mexicana está a.costumbrada de las facultades que esta acta le confiere.
QUINTO.-Se declara que, a partir del 10
a dar a. ese vocablo. No puede haber revolución allí donde no ha.y Gobierno, ni Institucio- de Octubre de 1913, el General Victoriano
res, ni normas legales que modificar o destruír. Huerta al disolver el Congreso de la Unión,
El grupo que formamos no es una nueva fac-. interru~piendo el orden Constitucional, quedó
ción que aparece en la ensangrentada esce- constituído en usurpador de funciones públina mexicana. Somos patriotas sinceros que em- cas. Respecto a los funcionarios que hayan
prendemos la tarea de coordinar las fuerzas contraído responsabilidades por hechos que te}lhonradas del País, cualesquiera que sean los gan conexión directa con ese 11.cto, quedaran
partidos de donde emanen o los credos políti- sujetos a lo que La Ley y los Tribunales decos de quienes las representen, con tal de que finan en la materia.
SEXTO.-Se desconocen todos los actos Y
ellas converjan hacia la reorganización de la
República. En esta labor de reconstrucción, de contratos ejecutados por el Ciudadano Victoreedificación, está al lado nuestro el verdade- riano Huerta a partir del 10 de Octubre de 1913
ro Pueblo, el heroico Pueblo Mexicano, que no y todos los decretos, leyes y disposiciones de
ha. de consentir que se le arrebaten su Cons- general observancia expedi~os P?r e~ llamad?
titución Política y sus liberales instituciones, Con!rl'eso de la Unión, que substituyo a la V1por cuya conquista combatió muc?os años;. ese 1?"és~a-Sexta Legislat~a del Congreso de la
Pueblo que odia a los que predican el pilla.- Unión. Los intereses privados, creados de bueje y l~ venganza, porque sabe que el trabajo na fé al amparo de tales actos, contra~os y ley la justicia en pacífica unión, constituyen los yes, serán respetados en cuanto no lesionen al
elementos únicos para lograr u.a progreso efec- interés público.
SEPTIMO.-Se declaran nulos, de ningún
tivo y ·un bienestar verdadero. Y esta tarea
no es de regresión, no es de retroceso. De toda valor e incapaces de revalidación, todos los acla República es bien conocida la sinc~ridad de tos y contratos de los cabecillas y agrupacionuestro credo liberal; y respecto a las ideas que nes que con diversos títulos han usurpado f unhan servido de bandera o de pretexto a los mo- ciones que la Ley reserva a los funcionarios
vimentos revolucionarios últil.aos, aceptamos elector por el Pueblo, en q~e resi~e esencial
con verdadero entusiasmo aquellas que crista- y originariamente la Soberama _!ia.cional y del
lizan los deseos del Pueblo y que puedan ser- cual debe dimanar todo poder publico para que
vir positivamente para su mejoramiento y pro- sea legitimo. En consecuencia, se declaran
también nulos todos los actos verificados por
gresiva evolución.
El acta. que normará nuestra labor dice quienes der!va.ron la autori~a~ de que se deasí: "Los subscriptos, reunidos en el Campa. cían investidos, de grados militares o nombramento de Tierra Colorada, del Estado de Vera.- mientos emanados de los cabecillas o agrupacruz, el día 23 de Febrero de 1916, decidieron 'ciones a.ludidos, o simplemente de la fuerza de
emprender en la República. un movimiento ar- que hayan podido valerse para apoyar la usurmado que en combinación con los que han ini- pación.
OCTAVO.-Los pueblos y comunidades de
ciado ya ~n varios puntos del País otros gru.
pos, trabaje por el restablecimiento del orden" indígenas que juzguen haber sido despojados

t

de bienes, cuyo uso o propiedad les correspondía legalmente, podrán reclamar, una vez que
el orden se restablezca y ante los Tribunales
competentes, contra el despojo, a.un cuando los
autores de éste se encuentren amparados por
sentencias que tengan fuerza ejecutoria. Se
exime desde luego del Impuesto del Timbre y de
cualquiera otro, toda instancia hecha por los
pueblos para recuperar sus bienes y los Tribunales atenderán de preferencia estas reclamaciones, substanciándolas con toda rapidez.
NOVENO.-Considerando que el anhelo de
poseer tierras es una legitima manifestación
del deseo de progresar por medio del trabajo,
y que la subdivisión de la propiedad rural y
su mejor aprovechamiento aumentarán la riqueza pública y, por consecuencia, el bienestar
de todas las clases sociales, el movimiento de
reorganización comprenderá, muy principalmente, la resolución del problema del reparto
de tierras, para lo cual, tan pronto como el or.
den se restablezca, se creará una comisión que
estudie todas y cada una de las fórmulas propuestas para satisfacer ta.les aspíraciones, aceptándose desde luego, como bases firmes y segu.
ras para la solución que será adoptada, las siguientes:
(a) Se devolverán a todos los pueblos los
egidos y bienes de uso común de que hayan sido indebidamente priva.dos y se dotará, a todos los que de ellos hayan carecido, en forma
que satisfaga a sus necesidades, adquiriéndose
con tales objetos por la Nación, los terrenos
que sean menester, y siguiendo para ello los procedimientos que la ley fija para las expropiaciones por ca.usa de utilidad pública, en los
casos en que los poseedores actuales demuestren que ampara sus derechos algún título legal
bastante, pues, en caso contrario, se procederá según la ley dispone, para los casos de despojo.
(b) Todos los terrenos ntt.cionales y baldíos y no reducidos a propiedad privada, quedarán destinados principalmente a la formación de colonias agrícolas, cuyos lotes se repar.
tirán de preferencia. entre los individuos que
en la clase de tropa hayan prestado servicios
en favor del orden, militando en las filas del
Ejército Reorganizador Nacional.
(c) El Gobierno de la Unión expropiará
por los procedimientos legales a los grandes
terratenientes, de la parte o partes de la.tifun.
dios o haciendas que sean necesarias para sati$facer en cada región la demanda de tierras
solicitadas por las clases trabajadoras, de
acuerdo con la ley especial que reglamentará
esta materia.
(d) Se dictarán leyes adecuadas para facilitar y protejer el contrato de aparcería. o de
medieros y leyes fiscales que, gravando las
grandes latifundios en razón directa de su ex.
tensión y reduciendo los impuestos sobre la pequeña propiedad, favorezcan la subdivisión de
las haciendas, colocando al agricultor pobre en
situación más favorable que la del gran terrateniente, por lo que toca a los unpuestos sobre
propiedad rural.
(e) La dotación de agua y las obras de re-

gadío necesarias para los terrenos de los pueblos o de las colonias agrícolas, constituyen
obras de interés nacional preferente y a su
pronta ejecución queda el Gobierno que se establezca solemnemente obligado.
DECIMO.-Los fundos legales y egidos
que aún conservan los puéblos no podrán ser
repartidos, si no es cen el consentimiento de los
mismos pueblos, expresado en la forma que reglamentarán las leyes que sobre la materia se
expidan.
UNDECIMO.-Se declaran enteramente
nulas todas las confiscaciones que se han hecho o que se hagan violando el precepto Constitucional que declara. abolida para siempre la
pena de confiscación. Todas las personas que
por cualquier título adquieran bienes confiscados, sea en propiedad, en arrendamiento, en
posesión o en calidad de usuarios gratuitos, o
de cualquier otro orden, están obliga.dos a devolver los bienes muebles o inmuebles a sus
legítimos dueños en cualquier tiempo que éstos
los reclamen, sin perjuicio de que los detentadores queden sujetos a las responsabilidades
en que, según las leyes, hayan mcurrido.
DUODECIMO.-Las adjudicaciones de bienes muebles o inmuebles en remate o por cualquier otro medio, cuando hayan sido origina.
das por falta de pago de contribuciones o de
.impuestos, de pensiones censuales, réditos o capitales dados en mutuo de plazo vencido y que
estaban garantizados con hipoteca o prenda,
serán nulas, siempre que se hayan verificado en
el curso de los últimos tres años o que se verifi.
quen en lo futuro hasta que el orden se resta.
blezca., si se llega a probar por los perjudicados, que la falta de pago se debió a ausencia
del propietario, necesi~ad de permanecer oculto, o imposibilidad de apersonar a algún representante y que todo esto reconocía como
causa la necesidad de substraerse a persecuciones políticas.
DECIMO-TERCERO.- Ninguna propiedad priva.da o pública podrá ser ocupada por
autoridad o persona alguna, sin el pleno con.
sentimiento de sus propietarios. En cuanto
a la pública, el consentimiento deberá ser expresado por el funcionario público que represente
a la Entidad a la cual la propiedad legalmente
pertenece. Se exceptúa de las reglas anteriores el caso. de ocupación de propiedad exijido
por las operaciones de guerra; pero tal ocupa.
ción ser~ siempre transitoria y sin desconocer
en ningún caso al propietario sa carácter y sus
derechos y entre éstos, el de ser indemnizado
de los daños que se le causen.
DECIMO.CUARTO.-Ninguna negociación agrícola, comercial o industrial, podrá ser
sometida a intervención si no es por orden de
Juez competente.
DECIMO-QUINTO.-Los habitantes de la
República disfrutarán de plena libertad religi_osa. ·Las religiones y cultos, sin distincich:i
alguna, tendrán el libre ejercicio que les ga.
rantizan la Constitución de 1857 y las Leyes
de Reforma.
DECIMO.SEXTO.-Inmediatamente que
sean ocupadas por el Ejército Reorganizador

�VIGESIMO-PRIMERO.-Los
miembros
Nacional las diferentes plazas, se reinstalarán
Nacioque
integren
el
Ejército
Reorganizador
en ellas los Tribuanles y autoridades locales,
nal,
así
como
los
partidos
y
ciudadanos
que
coocon objeto de que la Administracción Pública
peren
a
la
reorganización
nacional,
se
comprorecobre su normal funcionamiento. Al establecer en la Capital de la República el Gobierno meten a no apoyar en las elecciones que se lleProvisional, se instalarán con igual carácter de ven a. cabo, con objeto de instalar los Poderes
provisionales, la Suprema Corte de Justicia de Federales que en definitiva debe elegir el Puela Nación y los Tribunales, convocándose al Pue blo, si no es que los candidatos aceptan en sus
blo Mexicano a elecciones ae Poder Legislati- progrimas políticos las bases de esta. a.eta que
vo, después de que se expida una ley de amnis- puedan tener aplicaión en lo sucesivo. Y fir.
tía CJ.Ue, dentro de las ciscunstancias que reinen ma.ron todos los que estaban presentes, convientonces, f a.cilite la unión de todos los mexica- niéndose en que se exija a. cada. uno que denos y haga cesar la era de odios y venganzas. see incorporarse a.l Ejército Reorganizador
El Congreso de la. Unión electo por el Pueblo Nacional, la adhesión a. esta acta. "Firmas,"
etc., etc.''
convocará a ·elecciones de los otros Poderes.
CONCIUDADANOS:-Ya. conocéis los proDECIMO-SEPTIMO.-El Gobierno que se
establezca reconocerá todos los contratos y con- pósitos que nos llevan a la victoria o a.l sacricesiones dados por los Gobiernos anteriores le- ficio; es llegado el momento de apelar a las argítimos, a ciudadanos o empresas mexicanas y mas para reconquistar las libertades que sin
extranjeras, siempre que estén ajustados a los piedad nos han arrebatado, hasta. la. de conciencia, que es base y sustento de todas las depreceptos del Derecho.
DECIMO-OCTAVO.-Se favorecerá. por el más; para reconstruír nuestros hogares villaGobierno de la. Unión el establecimiento de un namente ;¡.rrasados; para asegurar a nuestros
régimen de libertad de enseñanza y el mejora- hijos el derecho de vivir como seres civilizamiento y difusión de la Instrucción Pública. de dos en su propia tierra; para borrar por medio del trabajo y el ejercicio pacífico de nueslas clases populares.
DECIMO-NOVENO.-Se adopta como le- tros derechos las vergüenzas que hoy nos sonma del Ejército Reorganizador Nacional el de rojan; para expulsar por siempre los odios y
"PAZ Y JUSTICIA," que condensa. las aspira- los anhelos de venganza que ba.n transforma.do
ciones del Pueblo Mexicano y se declara obli- a la. gran familia mexicana en un grupo ensangatorio su uso al pie de todo documento Oficial. ~entado de fratricidas; para castigar, por úlVIGESIMO.-Todos los empleados y fun- timo, a los que pretenden privarnos de Patria..
Acompañadme a. la lucha, aunque en ella
cionarios nombrados o electos conforme a las
bases anteriores, antes de enkar en ejercicio ten~amos que sacrificar nuestras vidas, que
de sus cargos deberán protestar. '' guardar y · na.da va.len si las perdemos por salvar la vida
hacer guardar la.s bases de esta acta y, dentro de la. República, que, desangrada y agonizande ellas, la Constitución Política de 1857, sus te, está a punto de sucumbir.
adiciones y reformas y las leyes que de ellas
FELIX DIAZ.
hayan emanado.' '

Ahí le va, D. Venus. ••• •'•

No obstante las opiniones
de Carranza y sus espías,
seguro es que Félix D íAz
ya se fajó los calzones.
Al frente de sus legiones
airoso pendón ondea.
Y do n Venus se pandea,
teme que el "guiso" lo empache .. . .
¡ ora lo verás, guarache:
ya apareció t u correa !

***

Desde el Bravo hasta el Suchiate,
los señores carrancistas
tienen stts maletas listas,
y preparan su it acate.
Se cayeron del mecate
por su conducta ma lvada,
y ante su queja menguada
la Casa Blanca está sor&lt;!a.

No es fácil sopear co n gorda
ni hacer tacos con tostada.

***
Ya Venus e! "redentor"
perdiendo está la chaveta.
Quien nació pa ra maceta
no pasa del corredor.
Ya el grupo "libertador"
ve la cosa muy obscura
y eliminarse procura
t odo "bravo" carranclán :
cuando pasa ef huracán
vuelve al polvo la basura ... ..

***
Los audaces ban doleros
asesinos de muj eres,
volve rán a sus "quiaceres"
de mozos o de rateros.

Hoy, comprenden los pech_eros
de nuestra pobre nación,
que aunque el humano montón
hecho fué del mismo barro,
¡ no es igual. . . . beber en jarro
que beber en botellón!

***
Vamos a ver si es lo mismo
ocupar casas agenas
y ser, con los mansos, hiena s,
a luchar con heroísmo.
Ya solloza el carrancismo
porque Je arreglan su saldo.
¡ Éntrenle, por ·s an Ubaldo,
que la ocasión es muy buena!
¡ Ora es cuando, yerbabuena,
le has de dar sabor al caldo!

QUASIMODO.

•.

Joaquín D~ Casasús
Acaba de morir en Nueva York el
Lic. Joaquín D. Casasús. Era ~no
de los hombres más prominentes en
México, por su vasta inteligencia y
por su · cultura. Desempeñó importantísimas misiones diplomáticas, ent re ellas la de Embajador de México
en los Estados Unidos; fué miembro
qe gran número de sociedades literarias Y científicas; un distinguido autor de estudios de Economía Política; traductor notable de las obras de
los poetas latinos. Un hombre, en
resumen que vivió entregado al trabajo útil y fecundo. Para recordar
a lgunas de sus labores, reproducirnos
parte de lo que de él se decía en México por los más cultos críticos del
país y que hemos tomado de "Revista Moderna de Mé.'&lt;ico", así como
la magnífica máscara de Julio Ruelas.

***

NUESTRO EMBAJADOR EN
WASHINGTON
Nuestro Gobierno, con un tino que
t odo el país le reconocerá, sin duda,
acaba de nombrar Embajador de

México en Washington al Lic. D.
Joaquín D. Casasús.
Nuestra embajada en Washington,
nuestra única embajada, es el puesto
por excelencia que tenernos en el extranjero, el más delicado, el más brillante, el más laborioso. Se necesitaba para él un hombre de grandes antecedentes, un hombre notable. De
esta manera se honraba a la nación
amiga, que de tanta galantería y tanta fineza nos había hecho objeto con
motivo de la muerte del Embajador
Aspiroz. Ahora bien, el señor Casasús llena perfectamente las condiciones arriba indicadas, y el aplauso unánime del país va a responder dentro
de poco a la fina elección del Gqbierno.
La voz pública que los antiguos
designaban como la voz de Dios (vox
populi vox Dei) y que tiene intuiciones y aciertos notables, señalaba hace tiempo al Lic. Casasús. como el
más idóneo candidato para Embajador de México en la gran República vecina.
Pero al propio tiempo se pensaba

que no podría admitir ese puesto.
La magnitud de sus negocios, la importancia de su bufete, que es, sin
duda, el primero de la República, hacían suponer que vacilaría, cuando
menos en aceptarlo.
El señor Casasús no ha vacilado.
Todos sus amigos conocemos su de- .
sinterés, su espléndido desinterés de
gran señor, y todos sabemos que es
de los que aman a su país, no con
ese amor de exaltaciones, de patriotería, de gritos y sombrerazos, sino
con ese amor sereno, serio, reflexivo,
fuert~. de los hombres superiores y
que a ninguna costa le negaría todo su esfuerzo, toda su labor, toda
su vida . ... . .
La vasta ilustración de este hombre, cuya a1ma múltiple ha sabido
penetrarse de enseñanzas tan diversas; de conocimientos tan variados;
que se sabe tan a fondo y tan cultamente la literatura &lt;;lásica y- la literatura moderna; que con la misma
elegancia vierte el español a los grandes latinos y a los grandes poetas
sajones contemporáneos; que descue-

�bucólicas del Mantuano. Difícil es
1la de tan visible manera en ciencias su cerebro; sólo que este prócer de
para ,los paladares habituados al saarlas
letras
tiene
bien
repletas
las
sociales y políticas; a quien conobor acre y picante de los humorismos
cas
de
la
inteligencia,
y
pocos
temocen bien en Europa y Estados Unicasi patológicos de Mirbeau y de
dos como hombre de estudio, hará res debe de abrigar de que se le
Willy, o a los morbosismos psicolóde nuestra embajada en Washington agoten con sus dádivas generosas. A
gicos de los Des Esseintes, o de Mr.
nadie
ha
causado,
pues,
extrañeza
algo análogo a Jo que ha hecho de
de Venus, encontrar el debido encansu casa en México: el núcleo natural que al estudio magistral sobre la "Vito en las plácidas notas de la horada
y
obras
de
Cayo
Valero
Catulo,"
y forzoso de todos los intelectuaciana musa o en la sencillez primihaya
seguido,
a
la
vuelta
de
un
os
les hispano-americanos.
Decía la Princesa de Asturias, re- cuantos meses, la bella traducción de tiva de la pastoral de Longo .....
¿ Tenemos razón? La intrincada
las bucólicas virgilianas, a éstas, la
cientemente muerta:
red de la vida moderna, ¿ ha aprisio"Musa
Antigua,"
bella
colección
de
-Cuando mi madre nombraba o
nado nuestros espíritus en sus tupimi hermano' Alfonso nombra un nue- versos líricos originales, y que hoy,
das mallas y sólo esos refinamiencuando
estamos
aún
saboreando
los
vo Embaj~dor, lo primero que yo he
tos, esos matices de color, de sonido
preguntado con interés, es: "¿ quién versos de Ligdamo 'Y del voluptuoso
y de perfume son ideales dignos de
es su esposa?" porque juzgo que de Tíbulo, y resuenan todavía en nueslas aspiraciones estéticas de ahora? ...
ella depende en buena parte el éxito tros oídos los apasionados acentos de
Y o no sé; pero sí sé que el arte es
la
latina
Safo,
ya
el
infatigable
D.
de la misión diplomática."
amplio y generoso; que todo cabe en
Joaquín
está
para
publicar
la
traducY en la c0rte de Fr2!1cia pudo decirse que los encantos de la señora ción de Catulo, obra quizás la más su católico recinto con tal que llede Kerroual habían hecho más por bella de cuantas el autor ha empren- ve, como indispensable pa~porte, e\
signo inmortal de la be11eza, y que,
el país en la corte de Carlos II de dido por ese camino, y cuya lectura
ha sido la nota más interesante en de cualquier modo, entre sorbo y
Inglaterra que un congreso de paz.
Ahora bien, la dama que comparte las últimas sesiones del "Liceo Al- sorbo del aromado y opalino ajenjo,
bueno es acudir a la odre plena de
con el Lic. Casasús las penas y las tamirano," al que cupo en suerte gusañejo
y delicioso vino ..... .
alegrías de la vida, la angelical Ca- tar las primicias del interesante y esBienvenido
el libro del maestro, y
talina, que es tan querida en México, perado libro.
venga
también
en buena hora, y
A quien, como Don Joaquín, tiene
a quien por herencia y por alianza
mientras
más
pronto,
mejor -antes
viénele el amor a todo lo que es bue- que dedicar su tiempo a abrumadores
que el sabor de la uva rica y genetrabajos
de
índole
científica
y
a
no y bello; la guapa dama, cuyo duJ.
rosa haya desaparecido de nuestros
ce y afable tipo de matrona romana innumerables negocios de su conculabios,-el bien oliente haz de floa todos conquista, cuya gracia y dis- rridísimo despacho, y mira en los esres de Catulo, el más brillante de
tinción ingénita a todos encantan, tudios literarios que emprende sólo
los
líricos latinos.
que ha sabido hacer de su amplia y un "grato y honesto solaz para el
E. González Martínei.
espíritu,"
podría
exigírsele
a
lo
suradiante casa de la tercera de Humbold.t el centro obligado de todos los mo una obra de Amateur, un mariDos Encomiables Actos de Don
que cultivan las bellas letras; la ami- poseo propio de culto intelecto y de
Joaquín Casasús.
ga bien amada de los poetas, en fin, atildado gusto; pero su amor al arte
será sin duda, la embajadora por ex- es inmenso, y su obra lo es, a la par,
Hace días, la prensa, que viene
celencia. Y su colaboración de gra- de poeta muy alto y de pacienzudo
ocupándose de la interesante y alta
erudito
que
ha
andado
en
serias
procia, de tino, de elegancia de cultura
personalidad del nuevo Embajador
en la labor de su esposo harán de longadas pláticas con traductores, code
la República en Estados Unidos,
sus salones de la metrópoli america- mentadores y biógrafos. Sólo que
Don
Joaquín D. Casasús, hizo púna, el más bello, más noble y más este intelectual que ama la literatura
blica
la siguiente carta:
simpático pedacito de México que moderna, que traduce a Heredia y
"Sr.
D.
Alberto Villaseñor.-Ciudad.
rinde culto a las i&lt;;!eas estéticas de
pueda soñarse.
Mi
muy
querido amigo:
los
nuevos
cánones,
no
disi1nula
su
Dejarán ambos esposos en México
''Cuando
Ud.
me expresó su deseo
preferencia
por
las
viejas
literaturas,
un · hueco muy hondo. Muchos espíritus les seguirán pensativos en el y cada libro suyo es una excursión a de continuar su Europa sus estudios,
v1aJe. Pero también muchos regoci- ese país lejano, donde brotan las cla- le ofrecí que había de ayudarle pajos responderán a sus triunfos en la ras fuentes de la eterna belleza, en ra llevar a cabo su propósito; y en
cuyas linfas pocos van a beber aho- cumplimiento de aque11a oferta; ten-"
nación vecina y amiga.
ra, olvidadizos o ignorantes del plá- go el gusto de remitir a usted una
AMADO NERVO.
cido y ¡terfumado sendero que a ellas libreta del banco Central, de la cual
que está depositada en su
LAS ELEGIAS DE TIBULO DE conduce. Atraídos por el poliforme aparece
nombre
y
a su disposición, la suma
y sutil encanto del arte nuevo, seLIGDAMO Y DE SULPICIA
de
($5,000.00)
cinco mil pesos.
Traducidas en verso castellano por dientos de sensaciones raras, enfer"Usted sabe bien que sin esfuerzo
mizas
en
ocasiones,
preferimos
el
caD. Joaquín D. Casasús.
ro perfume del camarín pecaminoso ni sacrificio alguno de mi parte, he
1905.
al ambiente sano e impregnado de podido reunir esa suma; y como en
Viene el libro tal como lo esperáaromas delicados de la romana cam- mi casa quieren a usted todos por
bamos: en elegante volumen de cerpiña; las testas de Rodin, atormen- igual: mi mujer, mis · hijos y yo, en
ca de seiscientas páginas, bella y cuitadas de pensamientos, al mármol nombre de todos va ese obsequio,
dadosamente impreso y bien nutrido
impasible
de la Venus de Milo, don- que habrá de contribuir a que usted
de arte, de erudición y doctrina. La
1legue a ser una legítima gloria naenorme laboriosidad del alto poeta y de no hay más que quietud, serenicional.
distingl)ido humanista, nos ti ene ya dad y hermosura; el canto sensual y
Si usted logra realizar sus ambiacostumbrados a esas esplendideces doloroso de Verlaine, las cabalisticas
ciones y nosotroi, todos podemos teinspiraciones
de
Ma11armé,
a
los
lide pródigo intelectual que, como el
hombre del cuento de Daudet va re- rismos ingenuos-en su misma sen(Pasa a la última pág.)
partiendo a manos llenas el oro de sualidad- de Catulo, y a las gracias
~~~~~o,~~~~~

..

�Rosario de A mor g de Dolor

Poesías de Rafael ·Heliodoro Valle

Por Felipe Sa88one

MABLO EL GRAN MENDIGO
Para Nemesio García Naranjo
Fuiste una rosa en medio del camino;
en mi agitado mar, segurn puerto;
oasis y palmera en mi desierto
y descanso del pobre peregrino.

¡Ay, yo que nunca tuve primavera,
la hallé en los besos de tu amor un día,
y me dieron tu labios a'mbrosía,
y perfumes me dio tu cabellera!

Sonrió la ternura en tu divino
rostro de Yirgen; fuiste el cielo :;ibierto
a la fe y la esperanza, en el incierto
pon·enir de mi trágico destino.

Eras la realidad de mi quimera,
suave consuelo en mi melancolía,
idea y ritmo de mi poesía,
e;as la dicha ___ ¡ y fuiste pasajera!

Tú fuiste el agua que brotó en la roca
la calma de mi pena y mis enojos
y la salud para mi mente loca.

Ante la injusta guerra de la st:erte,
en vano a Dios resignación le pido,
en vano quiero estar tranqui l~ y fue rte :

Y en mi senda de espinas y de abrojo
pnso tu amor la fuente de tu boca

perdí la juyentud. pues que he perdido
tu dnlce amor Yen cido por la muerte,

y rl sereno remanso de tus ojos.

¡y vencedor en mi alma de l OYirl o !

A1110 todo lo erran te,
to do lo cristalino,
todo lo fdgu rante:
la rosa embalsamando en el camino,
la ~agorada clareza del diamante,
y el rspíritu, Cristo ago1iizante
sobre el laurel divino ____ _

Fuiste rosa temprana. Tus colores,
que la traidora muerte ha marchi tado,
eran un tri un fo en el jardín luna&lt;lo
donde trinan de amor mis risueñores.

Ya de tus labios en la fuente pura,
no he de apagar la sed que me devora:
llena del ·llanto que mi pena llora,
mi Yida es una copa de amargura.

1\ mo Lodo lo puro
y lo que no se apaga;
y en 1·cz de apaciguar la sed aciaga
(&gt;n la píxide roja dr E picuro.
ro .. , o mi flor en el jardín obscuro
y i ~te 111i corazón me da su llaga.

De la suerte enemiga a los rigor~ s
quedó mi pobr.e amor abandonado:
mi corazón es un jardín cerrado
donde ha muerto el rosal de n~is amores.

De mi recuerdo en la tenaz locura,
surges como un fantasma, hora tras hora,
y eres la triste sombra de mi aurora
y el fuego fatuo de mi noche oscura.

En tu boca pequeña y encendida,
toda mi vida ardiente y voluptuosa
romo una abeja se qurd ó prendida;

¡Señor, Señor, piedad de mi queb ranto!
1.,lévame ya. si tan severo humillas
ei oriu llo de haberla amado tanto,

mas la muerte, celosa y envidiosa,
tronchó el esbelto tallo de tu vida,
breve como la vida ele una rosa.

l\Iuerta estabas; los besos no senti,te
que, loco de dolor, te dí al perde rte;
la sensación helada de la muerte
fué todo lo que a mi ansia devolviste.

que ya no puedo recobrar la calma,
re cordando el abril de sus rnejilla11
en este inviern o que me hiela el alma.

¡Muerta del corazón, muerta querida!
A un que de tí me separó la suerte,
tan viva estás en mí, que sueño ve rte
en mi lecho de amor adormecida.

Por el recuerdo de esa noche triste
lloran mis ojos que no pueden verte,
y odio la tierra que logró tenerte
y envidio la mortaja que te viste.

~o temas. no, que el alma no te olvida:
tu recuerdo es tan hondo y es tan fue r te,
que eres toda la vida de mi muerte
v eres toda la muert e de mi vida.

Ya ni a la \'OZ de mi ·dolor des pierta
tu hermosura dormida en esta fosa;
pero en la tierra que mi ª1!1ºr te esquiva.

Descansa en paz, bajo el a zul sereno.
Seguiré siendo tr iste y siendo btteno
como tú me qui siste; y si a mi puerta

brotará de tu pobre carne muerta
por cada beso que te dí, una rosa

ye sab ré r esponder, deshecho en llanto,

a

con el aroma que exhalabas viva.

de un nuevo amor llega el mentido encanto
¡ qué estoy enamorado de una muerta l

!

•

Vin e desde la sombra inconmovida
qu e al misterio del ritmo se encadena;
tu,·e luz en la boc.a; vi la Vida
y la adoré como una novia buena,
como un radiante aman ece r que addene
a temblar en la noche adormecida
mien tra s la pue rta del jardín se abra;
y soy ui1 santo pálido que tiene
su corona de espinas : la palabra----

Es'a h ~rid·l sm~rad'I
q1·c apena~ a c:catrizar empirza

si e~ con hábamo~ híhlicos la,·ada
pnr la mano ideal de la pu reza,
rrtorna con presteza
y lllt' convierte en imperial mend i~o
,n ·r , ;1 llr,·,rndo nimho en la cabeza.
i fs ta herida sagrada.
(fl'r c's honda y la bendigo,
prru qi:r es incurable, la Belleza!
i Oh dioses ! ¿Hasta cuándo
hr de ,·ivil" soñando;
tc- nrlrá la inmensidad mis alas reas
y rnlvC'ré a la tierra como vino,
J': li, 10 de vagar, el peregrino
por el país azul de las Ideas?

Antes qrr todo. el ansi a del ensueño,
~· la fre nte en el brillo de la nube
y l:i mano en el búcaro abrileño;
mientras la Poesía,
,n,,,n la torre. st: be
~ 1 hmamcnto de cristal del día;
la torre que. en los matinales oros,
era donde aque l sátrapa tenía
annas, sabidurías y tesoros.
Y buscar lo distante,
y estar agonizante
de la meditación en el reposo;
y el alma, como un mártir que n" ruega,
sobre la cruz del verso luminoso,
mientras lle ~a lii Muerte, mientras, llega _____ _

LA PREDILECTA
Yo no sabía que te ama ba. Olvida
lo tiránico de mi indiferencia :
reconozco a la novia más querida
sólo tras un cristal, el de la ausencia.
Llueve entre tan to : y dice en su inconscienc ia
la lluvia, al imitar tu despedida:
" Siempre la amada de la adolescenci¡i
es la más predilecta de la Vida!"
Porque sobre mi espíritu se siente
una emoción vecina a la del llanw,
Qienso en t í y en mi t ierra, infantilm en te;
, al pensarlas, tu amor es una urna,
a mi tierra te pareces tanto
en lo triguciía y en lo taciturn a ___ _

1lorque

EL RIO TUTELAR
Río que conociste las huraiía~
hambres de tantos náufragos hrados,
que el océano azul de las hazañas
pob laro n de a ,·enturas y ele hastíos ___ _
Fué de cármenes siemhras lo q1:e baiías
y juntas en los pensamientos míos
el divin~ candor de las montañas
y la humana tristeza de los ríos ___ _
!g-u'al a tu corrien te al' &gt;orotada .
ella, de mi cariño entra en la ra,la
y con ingenuidades se encamina
cual rÍo espiritlial que se ;ipresura
a poner una gola ele dulzura
en mi orguJlosa claridad marina __ __ _

DESDE SOI RECUBIERTA
Será mi austero símbolo aqurl ave
que sedienta a los éteres se lanza:
o con el ancla hrrida. mi Esperanza
se morirá en -la proa de la nave.
El día es de una seda suave
y es así mi amb ición que no descansa.

¡ Quién sabe cuándo Yoh·eré. quién sabe!
¡Voy hacia r.n puerto azul. la lontananza!
F rente a la clara inmensidad abierta
te mando desde la sobrecubierta,
al perder la natal costa querida,
- Como un príncipe en busca de diademala rosa triste de mi despeqida
con el águila real de mi poema ____ •

�REVISTA MEXICANA

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En este grabado se ve perfectamente una pequefia batería de artillería lista
para repeler el ataque del enemigo. El cuadro es atrayente. Una de las estepas interminables de Rusia, cubierta por la blancura de la nieve. Un pequefio
muro levantado provisionalmente para protejer a los artilleros de las balas enemigas. Los soldados atentos, desafiando los peligros de la guen·a y las inclemencias del clima, con las rodillas y los pechos, sobre las mismas nieves que despedazaron, hace un siglo el eJército de Bonaparte
Cuando uno piensa que lo mismo que esta pequeña avanzada se encuentran millones y millones de gentes que hablan 'distintos idiomas y que pertenecen
a diversas razas, que en todos alienta el mismo concepto del deber, el mismo espiíritu de sacrificio, la abnegación de ambiciones individuales en favor del triunfo de
la Patria, comprende que tras de esta guerra tiene que surgir una humanidad superior. El mundo se está renovando, y si bien es cierto que día a día caen segadas millares de vidas en flor, también es verdad que la tragedia está acabando con
el espíritu egoísta y mercantilizado, que dominó en Europa durante el último tercio de centuria, y que sigue dominando en América.

· :l

--

�El Pavor de.los Héroes
Diálogo Frívolo Fantástico

".º

Acto único.
Personajes :-El patriarca Barbosa y
Don Alvaro.
- -o,.--

La escena en una Ciudad tendida al
pié de histórico Cerro
Lujoso despacho en el Palacio de
El Patriarca Barbosa. Gran mesa en
el centro. Sobre ella un reloj, y desparramados en profusión Códigos y
periódicos. Al fondo, enormes ana. queles con mazos de billetes de flamante elaboración.

El P.- En ella fío. No hablemos
más de vuestra lealtad. (Pausa).
Don A.-¿ Esbozábais alguna de
vuestras sabias leyes?
El P.-Sí: un decret o prohibiendo
que los muertos hablen.
Don A.-¡ Oh! Vuestra experiencia todo lo precave. ¿ Y el motivo?
El P.-(Dejando nerviosamente la
pluma sobre. la mesa) Sabed, Don
Alvaro, que mediaba la noche de ayer
cuando sonaron a la puerta tres ald~bonazos, y entre sordo rumor de cadenas, pasó ante mí una sombra fatídica: la del Hapsburgo. Su lividez
era cadavérica.
Don A.-Ko es extraií o. Cadáver
es ha medio siglo . .
El P.-Pero su Yoz era solemne,
aunque no sono ra.
Don A.-(Aparte y como &lt;listraído)
i Sonora!
El P.-Y aquella voz decía:

$entados ante la mesa, frente a
frente, el Patriarca Barbosa y Don
J\ lvaro.- E l primero viste uniformt'
de paño g t is, botonadura do rada con
águilas en relieve. Apoya la frente
sobre la izqu ierda mano: actitud pensativa: ojos que se ocultan tras cristales a humados; en la diestra mano
una pluma dispuesta a trazar los lineamientos de un Decreto salvadür.
lJ a de ser pluma-fuente, simbólica de
que fluye con espontaneidad. Durante el diálogo se acaricia la barba
con señoril donaire.-El segundo lleva al cinto dos pistolas, a pesar de
que le falta un brazo. Viste pantalón blanco. lustrosa polaina negra, hol
gada camisa a rayas, tirantes de seda. No porta chaquetín. Con la sini estra agita de vez en cuando una
elegante fusta.-Es de noche.
El P.-Os he llamado, porque vos,
Don Alvaro, habeis sido mi brazo derecho.
Don A.- i M~ brazo derecho! No
evoqueis, Señor, tal recuerdo. 1Ii
brazo derecho quedó sobre los campos de batalla.
El P.-Verdad es. Mal hice en renovar la herida. Recogerá la historia ese episodio glorioso-- -- D ecíais
que habéisme jurado fidelidad.
Don A.-Así lo afirmé y así lo rei-

tero, Señor.
El P.-Asegurásteis que antes de
traicionarme os cortaríais ,·os mismo
el brazo que os queda. ¿Cómo podrá
ser esto?
Don A-Razón tenéis. Ha sido
una mera figura retórica. Gus to de
ellas. Mas no habré menest er de la
nueva rrlutilaci.ón. Mi lealtad, Señor- -----

El P.-El ex-Napoleón Serrano.
Don A.-M.al os pagó el ex-Napoleón. A vos debió el honor &lt;le lucir
la banda del Generalato. Lo recordá is?
. El P.- Para mi venrüenza lo recuerdo. .Propio de a lmas ruines ha sipagar las mercedes con la ingratitud. Esa fué siempre su moneda.
Don A.-(Aparte y como distraído)
i ~1oneda ! (A El Patriarca) J ugáis
admirablemente el vocablo.
El P.-(Con desenfado) ¿ Y qué
importa jugar el vocablo, para quien
ha jugado la vida? Todo lo al;an&lt;loné, Don Alvaro, por la libertad de
mis amados súbditos: familia, gobierno, haci endas.
Don A.-(Aparte y otra vez como
distraído) ¡Haciendas ! (A El Patriarca) Vuestro genio resplandece
con fulgo res de astro. No en balde se
.
os • a d mira,
y rendís voluntades a
vuestro albedrío.
El P .-Para el triunfo conté siempre con vos, valeroso Capitán. ¿Prometéis solemnemente continuar luchando en pró de mis altos ideales?
Don A.-Os lo prometo, Señor,
Hasta vencer o morir lu charé a brazo
partido.

Don A.-Sabéis, Señor, que la historia se repite. El de la Barba F lorida, llamaban al Hapsburgo. Vos sois
el Patriarca Barbosa. Y esta semejanza ____ _

El P.- Ved lo que decís, Don
Yaro. No caben comparaciones entre
un t:surpador y un libertador.
Don A.-Perdonad. Sólo intenté
señalar similitu.des físicas que pudieran servi r para funda r el augurio.
Vos sois el ídolo del pueblo, su guía
y redentor. Pero las muchedumbres
son versátiles.
·
E l P. Bien está. ¿ Creeis entonces que mi imperio no debe aposentarse sobre ias ruinas del otro ?
¿ Creéis que la sombra imperial_ __ ?
Don A.~'l'oda precau~ión es de to·
marse en cuenta. Además, nadie sospechará que dais oídos a la superstición. Recordad el premio a las valerosas hu estes del puerto.
El P.-Cierto, Don Alvaro ; tengo
acordado
condecorarlas.
i\lio fratello,
l1azaiía, digna es lk
Don
A.-La
non ti fidare.
recompensa.
·
torna al Castello
El P .-Figuraos si no. Haber ocuque mira al mare.
pado la plaza entrando victo riosas
Don A.-(Agitando la fusta, remo- nuetras fuerzas. en tanto que los hijos
viéndose en su asiento y mirando de del "'.\ orte. •1uestros dign os a liados, la
soslayo al reloj) ¿ Decíais qnc me- cYacuaban, proeza es en verdad merecedo ra de singular galardón. Por
diaba la noche ___ __?
eso
he decidido tal timbre en su loor.
El P.-Sí, Don A !varo ____ ¿ Creéis
Don
A.-Y toca a vos imponer esa5
que ese Castillo sea el de M-i ramar?
condecoraciones.
De vuestra propia
Don A.-Nó, el de Ulúa. Señor, el
mano
justiciera
han
de ser recibida~
de U lúa. Pero vos- - -- permanecispor
las
huestes
invencibles.
Así os
teis sereno ____ Vuestro indómito vatrasladaréis al puer to, Y----lor ___ _
El P.-Cuerdamen te discurrís, D on
El P.-Claro está. ¿Aca~o YOS temeríais, Capitán General de mi s ejér- Alvaro. Es de rigor que yo encamine
mis pasos hacia el lugar mismo de la
citos?
Don A.-Señor ____ Esta mutil ación memorable jornada.
Don A.-Ciertamente. Sobre que
'da testimonio de- --en
el puerto estáis en fácil camino de
E l P .-.De YUestra fiereza, sí: lo
si fatalmente · vuestra essalvación,
comprendo. (pausa) ¿Pero será pretrella
llegase
a un eclipse.
ciso que torne yo al lugar heróico en
El
P
.
...:...:Pero
teméis acaso--- - ?
que nuestros nobles aliados, los hiDon
A.En
modo alguno. Sólo
jos del Norte, plantaron un día su
que
toda
precaución---vencedora enseña?
El P. Yo fío en nuestros pujantes
D on A.-Quizá convenga. Señor.
aliados.
Pruebas dieron ya de su
Este sitio recuerda ___ _
predilecdón
por nosotros. E llos no
El P.-Otro sitio, Dpn Alvaro, otro
la reacción se enpermitirán
que
sitio. Cruza ante mí la visión de refrente
a
nuestros
bravos, y yo no tepublicanos sitiadores y sitiados im·
mo
deslealtades
de
los míos.
peri alistas, vencedores y vencidos.
Don
A.Un
desleal
tuvisteis que
M\as yo debo desechar supersticioyo
me
encargué
de.exterminar.
nes.

El P.-¿A brazo partido. decís~
i Ah! Sí, estáis en lo justo. Os falta
la mitad del derecho.
Don A.-(Aparte y de nuevo como
distraído) i Derecho ! (A El Patriarca) Cada palabra de las vuestras
obra el milagro de la evocación. S0;\10 RA , MONEDA, HAQ.IENDAS,
DER ECHO.-SONORA, !ti amado
te rruño. MONEDA, la que ha elaborádose profusamente a vuestro
mandato, para que el pueblo no carez ca ele! codiciado talismán qlle todo lo vence. HACIENDAS, uno de
los pun tos de mira de la incautación
depuradora. DERECHO, el que nos
oto_rgan las armas vencedoras para
devolver al proletario los tesoros que

le arrebataron los felones expoliado- Mas no puedo daros la diestra. Enres de antaño.
tera Y para siempre os la dí en los
E l P.-En pró de mis súbditos he campos de batalla. En cambio, quéluchado Y po r ellos he de velar. Ve- dame el brazo más leal: el que va
la remos ambos. ¿No es así, Don recto al corazón.
Alvaro?
El P.-Frase de arcaica comedia
Don A.-Así es, Venerable Patriar- popular.
ca.
Don :\.-Lo que vos sois : popular
. El I'.-Os ha correspondido la ma- Digo bien?
·
gia de la evocación. PATRIARCA.
El P.-Bien decís, Don Alvaro. La
¿ X o oís que suena como si dos voca- popularidad es la base de mi gobierblos fueran: PATRIA y ARCA? no.
Pues su significado es claro. PADon A.-;-De facto, Señor.
TRIA a la cual habremos de llenar
El P.-Sí, Don Alvaro. De facto.
·el ARCA.
Don A.-Tal decía por estribillo un
· Don A.-Llenar, decís? Los reac- i\ l inistro en tiempos de aquel Lerdo
cionarios, nuestros implacables ene- que no lo era; aquel Lerdo que pro~
migos, dirían lo contrario: VACIAR. nunció el enfático AHORA O NUNEl P.-X o habléis de esa cáfila que CA ____ _
mordió el polvo de la derrota. DeEl P.-(Agitándose nervioso) Sí:
jadles piadosamente el derecho del
AHORA O NUNCA __ __ ¡Y otra
pataleo.
vez la sombra fatídica, Don Alvaro l
Don A. -¡ Esa palabra en vuestros
_Don A.-Desechad visiones y dorlabios, Señor ! ¡PATALEO! Respe- mid tranqu ilo. El viaje al puer to
tuosamente digo que os democrati- ahuyentará esas medrosas fa ntasías.
záis.
A vuestras órdenes, Patria rca imperE l P.-Osadía es la vuestra. ¿Se- turbable.
rá preciso recordaros que os halláis
E l P.-Hasta la vista, mi valeroso
a nte vuestro superior jerárquico?
Capitán.
Don A.- Excusad, Señor. Ha sido
(Ambos se ponen de pie, se estre'.111 desahogo confidencial.
y O recochan las_ manos con aire solemne, Y
JO como perla valiosa cada una de
en este mstante se oyen las doce en
rnestras palabras.
• el re loj de Catedral ; desp ués se es. El P.- Bien está; Y poned más tien- cuchan tres aldabonazos y sordo ruto en las vuestras.
mor de cadenas; Y por último, la voz
Don A.-(i\.Ii rando recelosamente al graYe Y cavernosa de un lívido fa ntasreloj, ya próximo a señalar las do- ma que. dice:
ce) Puedo retirarme?
M'io fratello,
El P.-Podéis retiraros, si os planon
t i fidare,
ce. Dadme vuestra mano leal para
torna al Ca stello
estrecharla efusivo.
.
qne mira al mare.
Don A.-La del brazo siniestro,
Señor.
El Patriarca Barbosa y Don AlEl P.- (Pasándose la man~ por la varo, víctimas de violent o síncope se
'
frente' como qu ien trata pe a lejar un desplóman heróicamente).
pensamie nto sombrío) i Siniestro !
Voz evocatriz asimismo, Don Alvaro.
Don A.-B ien decís, Señor. Nada
escapa a vuestra sut il ¡penetración.

TELON RA PIDO.

SILVERIO.
En Jauja a 31 de E nero de 1916.

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RUBEN V ALEN·TI
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I

El 27 de Febrero d~ 1915, moría en
Guatemala el Lic. Rubén Valenti.
En el Gabinete del General Huerta,
-el amigo de los jóvenes-había sido Sub-secretario de Instrucción Pública, al lado de nuestro Director, que
era el Ministro y al desbordarse la
ola de barbarie, roto el último dique,
que era el ejército, se vio obli~·a do
a salir de México. Peregrinaba en
el destierro cuando la amargura y la
exasperación Jo llevaron a la muer·
te.
Era una intelectualidad llena de
fuego, un alma volcánica y constituía
una de las esperanzas de la literatura, era uno de los hombres que por
su carácter y su integridad, hacían
porvenir en México y su muerte trágica es uno de tantos despojos que
la explosión de odio, que ha estallado en nuestra patria, ha dejado tras
de sí.
Publicamos, en recuerdo suyo, varias de sus composiéiones, características de su temperamento formado
de pasión de terl!ura.

LOS ESPEJOS MARAVILLOSOS
Luz, la protagonista de esta historia, era una niña de belleza deslumbradora, que contaba, cuando la
misma da principio, diez y seis años
de edad y se encontraba, a la sazón,
veraneando con su familia en un balneario a orillas del mar.
Una ocasión, en que Luz paseaba
por la plaza solazándose en la contemplación del mar azul, sonoro y
palpitante, cuyas olas se desvanecían
a sus pies orladas de alba encajería
de espumas, se encontró con una vie·
jecit!1 de semblante risueño y bondadoso que, sentado en una roca, gozaba plácidamente de la caricia saludable de la brisa y del grandioso espectáculo que ofrecía la caída de la
tarde.
Agradó a la anciana la. niña, a quien
saludó cariñosamente; esta contestó
con amabilidad el saludo, y luego se
entabló entre ambas una conversación interesante y amena. Después
de mucho charlar, hablaron acerca

de la belleza de !as mujeres y, con
tal motivo, dijo la viejecita a Luz
que era encantadoramente bella, lo
cual sin duda sabría, tanto porque no
habrían faltado lisonjeros que se lo
dijeran, como porque muy a menudo
habría consultado el espejo sobre es·
te particular; pero que, a buen seguro, solamente se habría visto en los
espejos vulgares, comunes y corrien·
tes; los cuales son siempre imperfectos y, por lo mismo, en vez de reflejar fielmente las imágenes, las defor·
man, restándoles encantos expresión
y belleza, así como debilitan la luz,
mermándole intensidad, brillo y es·
plendor. De manera que, sin temor
de mentirle, podía asegurarle, por
propia experiencia, que no tenía idea
cabal de toda su belleza y que era
por tanto, más hermosa de lo que
creía.
A miel supieron estas palabras a la
niña, que escuchó a la anciana con
profunda atención, y no bien hubo esta acabado, c·uando le preguntó llena
de curiosidad si existía alguna cla·

�se especial de espejos en la cual pudiera uno verse tal cual es, y que si
la había, en donde podría conseguirlos. La viejecita le contestó que ella
en su juventud, cuando era bella, tuvo un novio a quien amó entrañablemente y que éste le proporcionó dos
espejos, en los que pudo ver fielmente toda su belleza, habiendo quedado
sorprendida, al darse cuenta de las
gracias y encantos que poseía, y que
hasta entonces había ignorado; que
esto era cuanto podía decirle sobre
el asunto.
A más andar se venía encima la
noche, obscura y con barruntos de
tempestad; así es que Luz se vio obli·
gada a despedirse de su amiga, quien
al decirla adiós, le recomendó que
exigiera a aquel a quien diera su
corazón, los espejos maravillosos, en
donde pudiera contemplar extasiada
toda su belleza, y añadió de manera profética · ¡ Cumple con mi con sejo y serás feliz I
Volvió Luz a la ciudad y pronto
comenzaron a salirte pretendientes:
unos alhagados por su alta posición,
otros seducidos por su fama, algunós
atraídos por su belleza; pero nadie
enamorado realmente de ella y que
estimara en cuanto valían sus virtudes y su hermosura. A ning:mo quiso y a todos los trató con deferencia y les contó la historia de los esesp~jos maravillosos, que le relató la
viejecita una tarde a la orilla del
mar.
No faltó quien tomara a lo serio
la tal historia, y Luz recibió como
obsequio numerosos espejos: lunas
de Venecia, tersas y claras como diamantes; espejos de Bohemia, glaucos
y transparentes como el agua; lunas
de plata bruñida y de acero reluciente; espejos antiguos de Alejandría,
Bizancio y Murano: todo lo más exquisito, lo más raro, lo más preciado
que ha producido la industria en este
ramo, desde los tiempos más remotos. Pero Luz se veía en ellos poco
más o menos como en las lunas rle su
tocador y acabó por creer que la viejecita había querido bromearse con
ella y echó a mala parte su historia
y su consejo.
Luz contrajo en cierta ocas1on
amistad con un joven· que desde luego se captó su simpatía: algo había
en él que la cautivaba, atraía y seducía. A poco la amistad se hizo íntima y no tardó en convertirse en un
amor ardiente, sincero y profundo;
ambos pasaban largas horas conversando, durante las cuales ella veía
encantada los ojos del amado que la
miraban extasiados, exhalando resplandores; ora suaves coli1o caricias,
ora lánguidos como suspiros, ora
fulminadores como centellas, ora

amorosos como heso~. No 1:ahía visto ella, en su vida, ojos que a semejanza de éstos, se transformaran. encendieran e iridiscieran, y que a la
vista de ella alcanzaran tan bella expresión.
En época propicia, voh-ió Luz con
su familia al balneario. Una vez paseaba en la playa del mar, a solas
con su amor, ensimismada y dichosa.
al compartir con la naturaleza la honda pasión que sentía, y a la c'ual correspondían cariñosos los cielos con
su inmensidad suavemente pálida, el
mar con sus murmullos, a rumor de
besos p:uecido, y el universo todo
con una caricia que conmovía hasta
lo más íntimo de su alma. De repente reparó en la viejecita que, como
en la ocasión anterior, sentada en
una roca contemplaba el mar, y se
acercó a ella llena de curiosidad y
ansiosa de platicar. Esta se alegró
muchísimo de volverla a ver y tras
mucho hablar, le preguntó si ya te:iía ·
novio y si éste le había proporcionado los- espejos maravillosos de que
le hablara en la primera ocasión en
que se vieron. Luz contestó que ya
tenía novio y que eso de los espejos
había sido una broma. Figúrese (;.J.
añadió, que conté la historia de nLe5tro encuentro a varios prdl'ndie11tes
que me salieron y tan a pi::cho toniaron lo de los espejos que •ne il ~naron de baratijas antigr.as y modnnas; pero ¡quiá! los espejos maravillosos no apareci~rou, pues c1, t,)dos me veía, poco rná, fl meuos., lo
mismo.
-No me extraña 10 qve rn •! uices,
replicó la ancian:i; p&lt;:,·o, dime, ¿am;is
mucho a tu novio? ¿P.stás coutenta con él? ¿c6mo es~
-Ah! sí, le amo con toda el alma! Es muy hermos 1 Yaronil, franco, leal; tiene unos ojos bC'llos . .::orno
las corolas de las flores; arrohado1es
como el cielo azul, claro y limpio de
nublados; misteriosos como la noche
llena de estrellas. Cuando me miran
se tornan más bellos aún, adquieren
un brillo, un esplendor, una luz que
encanta y fascina y que jamás había
visto yo en ojos algunos.
-¿ Sabes porqué se tornan tan bellos cuando te ven?
-¿ Por qué? Quisiera saberlo.
-Porque reflejan tu belleza; porque revelan las gracias que atesora tu
ser, porque explende en ellos tu encanto femenil. Eres dichosa, amable
niña; esos ojos bellos y arrobadores
como los cielos limpios de nublados ;
los ojos de tu amado, son los espejos
maravillossos de que te hablé; feliz
tú, que los encontraste: hay tantas
mujeres que pasan por la tierra, sin
jamás verlos; ¡pobrecitas!

Luz sonrió, suspiró e inclinó la cabeza, queriendo ocultar su rubor.

LA NOVICIA
Hay en lo interno de mi alma un
templo de sencilla arquitectura, que
suele aparecer, a semejanza de las
estrellas muy lejanas, tan sólo a través de una diafanidad límpida y tranquila. Tiene una sola nave serena y
apacible, en donde impera un silencio musical, el silencio en que se han
desvanecido las más dulces, las más
tiernas, las más sua,'2.; melodías. Lejos, muy lejos, está del mundo áspero y rudo; es ajeno a sus afanes y se
disipa y desaparece al leve amago
de inquietudes o rigores, más velozmente que al soplo del viento el humo sutil del incensario.
En la nave tranquila vaga solitaria,
$in ruido ni zozobras, cual la luna por
los cielos azulosos, una novicia de
blancas vestiduras, espiritual y cándorosa, que con las manos, a lo~lirios semejantes, desgrana las cuentas de un rosario de marfil, mientras
reza con mística unción sus oraciones, silenciosas como las esperanzas
que cantan en su alma. Su blancura
es de mármol, de nieve, de azucena,
y fulgura y esplende y alumbra el
plácido recinto en donde mora, cual
lampadario que · nunca se consume.
Es esbelta y gallarda su figura y
armoniosos su porte y movimientos,
que tienen donaires de palmera.
Jamás he logrado admirar la gloria
de su rostro, por albas Jocas velado,
ni extasiarme en las d¿ticias de su
voz; mas imagino su perfil delicado y
señorial, y presiento su sonrisa giocondina, y adivinó su mirada ensoñadora, y regocija a mi oído el presagio melodioso de su acento arrobador.
¿ Qién eres, misteriosa novicia de
mi santuario? , Es un feliz augurio·
tu imagen, que en el fondo de mr al- .
ma o en la inconsútil tela de un en- ·
sueño, como en el cristal de un lago
vag¡mente se dibuja?
· ·
La etérea visión, la ideal ériátura,
alba y tranquila, nada a mi~ · ansias ·
responde, mas con su sigilo; sú vaguedad y su misterio, finge a la es_peranza y a! ensueño nebu1osa de
caricas, de consuelos y venturas inefables.

MELODIA SENTIMENTAL

a E.M. D. C.
Perenne y sola, como una estrella.
vives y fulges en mi fantasía; mi vida es· lámpara votiva que arde ante
tu imagen bella y sin cesar mi corazón te incensa con amor.
(Pasa a la última pág.)

La Política de Wilson
Discurso del ex-Senador Elihu Root
Aunque pueden disculparse errores
por la ceguedad de la pasión política,
y se deja al tiempo la rectificación
.de los juicios sobre una época; hay
que reconocer que en los acontecimientos desarrollados en México durante los ~!timos añ.os, y especialmente de 1914 a esta fecha, no han sido
ni el error ni la pasión los que han
cegado a los destructores de nuestro
país, sino la ambición criminal que
no ha vacilado en sacrificar a fa Patria para satisfacer apetitos inferiores.
Como un sambenito lleva sobre el
cuetpo el carrancismo la investidura
extranjera y tan evidente es su culpabilidad que ya se encargan los luidos extraños de señalarlo y los mismos norte-americanos declaran a todos los vientos que la obra de la administración de Mr. Wilson después
de haber sido una intromisión, ha
constituído un fracaso, y es~ obra es
D. Venustiano Carranza.
Del discurso del .:x-Senador Root,
uno de los hombres más autorizados
en los Estados Unidos, de cuya honradez y de cuya verdad no cabe duda,
public¡mos el extenso ·fragmento cuya traducción nos ha sido enviada por
uno de los amigos de "Revista Mexicana", y que ha sido declarado la clave, la base fundamental de la campaña electoral del Partido Republicano
en la próxima elección de Presidente
de los Estados Unidos.
Ante esta tremenda requisitoria,
apretada de hechos y categórica en
sus afirmaciones, ante esta denuncia
que más que a la política del Presidente Wilson debe teñir de un imborrable rubor a los malos mexicanos,
tiempo es de reaccionar y de volver
a la senda del honor y del patriotismo, a la estimación que disfrutaba
México antes de esta anarquía que
nos ha desmoronado como pueblo y
que amenaza acabar con la Nación.
Los Estados Unidos tenían derechos y obligaciones en México. Más
de cuarenta mil de nuestros ciudadanos buscaron fortuna y establecieron
sus hogares allí. Mil mlllones de dólares, de capital americano, han sido
invertidos en aquel país, tan rico y
tan fértil, y millones de dólares, de
ingresos sobre estas empresas, volvían anualmente a los Estados Unidos, no únicamente en beneficio de

los interesados, sino también para
contribuir al engrandecimiento de
nuestro país, en suis producciones Y
en sus empresas.
Pero vino la revolución, y la guerra
civil entró •n apógeo. Ciudadanos
americanos fueron ase·sinados; propiedades americanas fueron destruidas desenfrenadamente, y las vidas Y
propiedades de los americanos en México estuvieron en peligro.
Esa eta la situación cuando el señor Wilson entró a la presidencia en
Miarzo de 1913. Su deber era evidente. Este era, en primer lugar, hacer uso de sus facultades como Presidente para obtener protección de vidas e intereses de los americanos en
México, y exigir que las leyes y las
estipulaciones de los tratados existentes, f.ueran observados en México,
en lo que respecta a los Estados Unidos y a sus ciudadanos.
Su deber era, en segundo luga_r, como primer mandatario de una potencia extranjera, respetar la independencia de México, abstenerse de toda
intervención en sus asuntos domésticos y de todo esfuerzo para dominarlo, excepto en lo que estaba justificado por las leyes internacionales para
la protección de derechos americanos.
Pero el Presidente de los Estados
Unidos faltó a estos dos deberes.
El, deliberadamente, los abandonó y
sigui,ó nu camino enteramente opuesto y contradictorio. Intervino en
México para ayudar a una facción en
lucha civil contra otra. Tomó por
su cuenta el arrojar a Huerta y colocar a Carranza en su lugar. Huerta
estaba en posesión del gobierno y sostenía . ser el Presidente constitucional de México. Sin duda, era el Presidente "d'e facto" en México. Por
bien o por mal, malo o bueno, Huerta estaba ahí. Y como desde el norte,
Carran.za y un grupo de cabecillas
independientes estaban tratando de
derrocar a Huerta, el Presidente Wilson hizo causa común con ellos para
arrojar a esa autoridad ya constituida.
En Agosto de 1913, por conducto
de Mr. J ohn Lind, Wilson presentó a
Huerta una comunicación que, en
esencia, pedía a Huerta se retirara
defintivamente del gobierno de México. Cuando Huerta se "resistió a

ello, la fuerza de los Estados Unidos
fué empleada para arrojarlo. Las
potencias extranjeras fueron inducidas a negarle a su gobierno los préstamos de dinero necesarios para reparar los daños causados por la guerra y para restablecer el orden. Y
armas y municiones de guerra fueron
proporcionadas, sin restricción alguna, a las fuerzas del norte, y al gobiérno de H11erta se le i,mpidió, por
todos los medios, recibirlas.
Por último, el Presidente mandó a
nuestro ejército y a nuestra marina a
invadir a México, y a capturar su
Puerto principal: V era cruz; a retenerlo en su poder y a ahogar el comercio mexicano, hasta que cayó
Huerta.
El Gobierno de los Estados Unidos
intervino en México para dirigir los
asuntos de ese país independiente, y
para imponer la voluntad del Presidente americano en los mismos asuntos, con amenazas, con presión económica y con la fuerza de las armas.
¿ Basándose en qué pretensión de
derecho procedió a esta intervención?
No para conseguir respeto a los derechos americanos; no para proteger
las vidas y propiedades de nuestros
compatriotas; no para obligar el cumplimiento de las leyes de humanidad.
Al contrario. Huerta era la única autoridad en México, a quien podía dirigirse una petición para la protección
de las vidas e intereses de nuestros
nacionales. El fué la única autoridad que, en verdad, protegió a los
americanos, europeos y mexicanos.
Unicamente dentro del territorio dominado por Huerta había paz relativa y prevalecía el orden. El territorio donde dominaba la autoridad armada de Carranza, de Villa y de sus
partidarios, era teatro de los crímenes más espantosos. Cuadrillas de
bandidos infestaban el país entero, cometiendo tropelías sin freno. Tanto
los americanos como los mexicanos
estaban en sus manos. Y fueron asesinados ciudadanos americanos y fueron violadas las mujeres americanas,
impunemente. Miles de seres fueron
reducidos a la pobreza por la destrucción de las industrias de que vivían.
Multitud de préstamos forzosos se imponía a cambio de protección de intereses. No había ninguna de las
autoridades rebeldes que pudiera y
quisiera dar protección o reparación.

�El sentimiento general de los me- caso alguno. Muchas veces, los solEntonces se vió, claramente, bajo qué
dados de los Estados Unidos, uniforcondiciones Carranza y Villa tenían xicanos lo exigía, era una orden pemados, fueron .muertos o heridos despartidarim,, y eran éstas: oportunidad rentoria, y las tropas íueron retiradas.
de el otro lado de la frontera por solTodaYÍa
algo
peor.
La
toma
de
y licencia, sin restricción alguna, padados de Carranza y de Villa; más de
Veracruz
destruyó
la
confianza
en
ra asesinar, robar y violar.
cincuenta murieron de esa manera, y
Y sin embargo, el gobierno de los nuestra sinceridad para con :Méx ico,
no se hizo caso. La demanda del saporque
todos
los
hombres
conscienEstados Unidos permaneció indifeludo a la bandera no volvió a mentarrente, y perdonó los asesinatos de tes de México creyeron que el mose,
después de la captura de V era cruz.
americanos, los ultrajes a las mujeres tivo pretextado para este hecho, no
No
hay un hombre conscente en Méamericanas, la destrucción de sus pro- era el verdadero.
xico
que crea que la disputa sobre el
Relataré los hechos: el 9, de Abril
piedades, el insulto a oficiales amerisaludo
fué la verdadera razón para la·
canos, y la profanación de su bande- de 1914, la tripulación de un bote del
captura
de Veracruz.
ra, y se unió a los hombres que eran Dolphin desembarcó en un muell e de
¿Hay
alguna
persona aquí que duculpables de todos estos actos, para Tampico, para comprar provisiones.
de
que
la
causa
:ileg;ida no fué más
Il abía sido prohibido, el uso de ese
derrocar la autoridad de Huerta.
que
un
pretexto,
y que hl vrrdadera
¿ Por qué? El mismo Presidente muelle, y el oficial mexicano, encarcausa fué rl propósito de derrocar a
arresló
a
la
tri.
gado
de
su
vigilancia,
nos lo ha dicho. Porque él consideHuerta?
ró a Huerta como usurpador; porqi.1e pt ·!ación del bote. Pero un oficial de
El ¡;&gt;ueblo mexicano, qne vió U1:-1
más
alta
categoría
le
ordenó
la
deél juzgó que el pueblo mexicano deciudad
inrlt'f~n~a captur:1d1 por las
bería tener una participación más tuviera en el muelle y esperara insfuerza
de
las a!~as, y tr• $Cientos dr.
amplia en el gobierno y una porción trucciones. Hora y media después, la
sus
habitan,.es
muertos· rn tierra namás grande de las tierras, y él cre- tripulación fué puesta en libertad. No
tal
violada;
un
pabellón extranieru
yó que Carranza y Villa harían estas recibió ningún daño o afrenta, excepflotando
sor,re
su
gran puerto. por Jn
to la aprehensión.
concesiones.
,:!le
sabía que no era m."ts (]t:r 111; pre
Fué hecha la reparación inmediata.
Todos debemos de simpatizar con
texto falso, imputó un m,,. ivo l ).!avi;.
El
comandante del Puerto de Tampiestos sentmuentos. Pero no hay comás siniestro a este hecho: el de asesa más peligrosa que la simpatía mal co presentó sus disculpas. El Gogurar el dominio de México por los
bierno del General Huerta también. Estados U nidos; v los mexicanos creaplicada.
De todos los hombres del mundo, El oficial que ordenó la aprehensión yeron, como natural consecuencia, que
el hombre investido con el Poder Eje- fué arrestado y prometido su castigo. cuando las tropas americanas evacutivo de los Estados Unidos era el Pero el almirante americano de la flo- cuaron, su propósito original fué abanque menos libertad tenía para sentar ta st:rta en Tampico demandó las re- donado por miedo.
Con la ocupación de V eracruz,
su j1.:icio, por su propia cuenta, sobre paraciones públicas, por medio de un
saludo
a
nuestra
bandera;
de
ahí
vino
nuestra
fuerza moral en México terlos títulos de un aspirante a la presidencia de México o .para reformar una discusión sobre los hechos y so- minó. Nosotros fuimos y somos
bre cómo decía ser el saludo que las odiados hasta ahora por lo qu•e hicilas leyes agrarias de México.
Los resultados de esta intervención circunstancias demandaban. El nú- mos a México. Y nosotros fuimos y
fueron de lo más desastroso. Si nues- mero de disparos y cómo, en caso de somos despreciados hasta este motro gobierno hubiera mandado t1"rt que se contestaran, había de hacerse. mento por nuestra debilidad y por
M,i entras estaba pendiente esta dis- nuestro fracaso en ta protección de
fuerza armada a México para protecusión,
y aparentemente a causa de vidas e intereses de nuestros ciudadager las vidas y el honor de los ameese
incidente,
el gobierno americano nos.
ricanos, hubiéramos encontrado representó
un
ultimaturn
de 2 ¡ horas,
No hay pabellón más deshonrado,
sistencia; pero habríamos sido comy
desembarcó
una
ft.:erza
armada,
que
ni
ciudadanía que más avergüence en
prendidos y respetados por el pueblo
captLrÓ
la
ciudad
de
Veracruz.
México
que la nuestra, y por eso hemexicano, porque se hubiera dado
mos.
fracasado
en México.
Se
dice
que
trescientos
mexicanos
cuenta de que obrábamos conforme a
Por increíble que parezca, Huerta
nuestro derecho internacional, al ejer- murieron. Diecisiete marinos americer nuestro deber como nación para canos fueron muertos y muchos , heri- fué arrojado de M'.é xico por el goproteger a nll'estros ciudadanos; pero dos. Precisamente en ese tiempo, ilfr. bierno americano, sin garantía ningucuando el Presidente mandó una fuer- Rryan, con aprobación de Wilson, es- na de los homl&gt;res que iban a ser enza armada a M'éxico para resolver la taba íirmando tratados con más de cumbrados en su lugar, y por eso los
sucesión presidencial en aquella Re- medio mundo, comprometiéndose a asesinatos, los atropellos y las violapública, creó un resentimiento, y des- que si alguna controversia llegase a ciones han continu·ado hasta hoy. Desconfianza para nuestros m:viles entre surgir, tendría que ser sometida a pués de que Huerta había caído y de
tqdas las clases y ramificaciones del una junta de arbitraje, y no se toma- que la expedición a Veracruz fué rería ninguna acción hasta después de tirada, Wilson anunció "que nadie tepueblo mexicano.
Cuando nuestro ejército desembar- que pasara un año. Aquetla contro- nía derecho a entrometerse en los
có en V eracruz, el mismo Carranza, versia, de poca importancia como era, asuntos de Mli\xico, pues que sólo ésque iba a ser el principal beneficiado surgió el 9 de Abril, y el 21 de ese te tenía el derecho de arreglarlos por
por este acto, protestó públicamente mismo mes, Veracruz fué tomado. Las si mismo." Repudia toda responsabicontra él, obligado por el desconten- tropas de Villa y de Carranza habían li dad por lo que pase en México, y se
to que observó en sus partidarios, des- aprehendido y encarcelado a emplea- contenta con una política de "vigilancontent0 que, por otra parte, habría dos consulares americanos varias ve- te espe ra" ( watchful waitlng).
Pero ¿ quién puede intervenir en
ces; habían derribado y desgarrado el
causado la deserción de todos.
una
guerra civil, ayudar a varios de
pabellón
americano,
y
lo
habían
pisoCuando Huerta hubo caído, el gobierno que por entonces lo reempla- teado en el fango con indignidades los partidos y destruir a otros, y deszó demandó perentoriamente el reti· indescriptibles. La.s pruebas estaban pués rehuír t oda responsabilidad por
en posesión nuestra; pero no se hizo los resultados?
ro de las tropas americanas.

Nosotros hemos llegado a este lamentable estado de confusión y humillación en México, no por la fuerza
de las circunstancias sóbre las cuales
no ten'Íamos el control, sino porque
la administración de los Estados Unidos intervino, por la tuerza de las ar-

mas, en el arreglo de los asuntos domésticos de aquel país, en lugar de
velar y proteger las propiedades y
vidas de nuestros nacionales.
Y en las muertes y en los ultrajes,
en los sufrimientos y n la ruina de
nuestros compatriotas, en el odio y

el desprecio para nuestro país y en
la ignominia de nuestro nombre en
aquella tierra, la administración de
Washington comparte la responsabilidad con Villa y con Carranza, salvajes con quienes ha hecho causa común.

•

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De Simplicissimus, Munich.

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variadas y selectas. En ellas resaltará brillantemente la :figura gloriosa del Benemérito.
Una biografía compendiada, fragmentos de discursos alusivos, Juicios de GUILLERMO
PRIETO, JUSTO SIERRA, GUTIERREZ NAJERA, poesías dedicadas a cantar sus
méritos, y todo aqueJlo que enaltezca su memoria.
El Album'de Díaz será igualmente sugestivo y llevará en la carátula el héroe del 2 de
Abril en medio de los colores nacionales. Contendrá una biografía resumida del caudjllo, militar y política, y varios documentos importantes relacionados con su vida, como
su hoja de servicios y una lista de sus condecoraciones nacionales y extranjeras. Además llevará un cuadro comparativo de la República en 1876 y en 1910, y varias opiniones de eminencias mundiales, sobre la personalidad del ex-Presidente.
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cualquiera de los dos álbumes, sin retribución alguna.
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�Joaquín D. Casasús. ---Conclusión
ner el gusto de haber contribuido a
ello, habremos obtenido una de nuestras más gratas satisfacciones.
"Sabe usted con cuánto cariño soy
su amigo que le quiere,
Joaquín D. Casasús.
Esta carta, singular y bella, es un
raro ejemplar en el epistolario de
nuestros próceres; nunca un laurel
ha sido discernido de manera tan
discreta y tan eficaz, con un gesto
tan bello de desinterés, de noble entusiasmo y de claro juicio . .
Después de leer esta carta, vienen
a la memoria las cláusulas del Evangelio de la Riqueza, de Carnegie,
cláusulas que, como todas las que entrañan una "buena nueva" en el sentido revelador de la palabra, tienen
mucho de redentor y de sublime y es-_
tán muy por encima de las mediocres
leyes que en el aplanamiento de
nuestra época norman la vida de los
hombres.
Gran ob ra de superior cultura y de
alto y trascendente patriotismo ha&lt;i, el Sr. Casasús cuando consuma
tales aC'tos. Estimular a los artistas,
a las altas intelectualidades, es una
brillante manera de engrandecer a la
patria. E l hecho que entraña la carta anterior no es aislado, pues su autor, en esos mismos días, expensó generosamente a nuestro compaííero, e!
joven pintor Roberto Montenegro,
para que fuera a París a desarrollar
y afirmar su prestigioso talento.
Obrar así, "ayudando a los que se
ayudan," impulsando a quienes lo merec,en, es y ha sido siempre un noble sistema de conducta en el Sr. Casasús, un noble proceder que el grande y venerable John Ruskin, el autor de la "Religión de la Belleza",
aprobaría con su intensa y dulce sonrisa de patriarca y de esteta.
Actos como los del Sr. Casasús,
honrando a su autor y a la Patria,
elevan el espíritu y lo llevan a esas
épocas radiantes que nos parecen legendarias de los Mecenas, d_e los próceres sabios y pródigos. Suenan ilustres nombres: los Duques de Urbino,
Ludovico el Moro, Lorenzo el Magnífico, todos los "fattori del Arte"
del Renacimiento Italiano.
Y grande debe ser, en verdad, quien
tales grandezas rememora!
J. J. TABLADA.

Rubén V alenti. ---Conclusión.
Al posarse la luz en la gota de rocío, tiembla, se deshace y · riega el
suelo con irisada pedrería; tal mi pensamiento cuando a tí llega tímido,
conturbado y de amor extremecido.
En las diáfanas ondas del arroyue-

lo manso la claridad de la luna se
deslíe y florecen en su glauca seda
los plateados lirios de la noche; así
se funde en mis alegres días la luz
amorosa de tus ojos y florecen en mi
esperanza tus besos y tus caricias.
Sobre el vano rumor del mundo
surge, flor de sonido, la melodía dulcísima de tu nombre, como en el
amarillento y monótono trigal, la
amapola llameante y roja, duermen
tus suspirQs en el silencio del perfume que brota de la entreabierta rosa y en el alba blanquecina besan mis
ojos el polvo de tus huellas.
Cuando en el ocaso cuelga la melancolía sus cortinajes de palideces
de violeta y tintes de perla, en la
vaga, tenue, lánguida tarde otoñal de
somnolieta tranquilidad, la esencia de
las lágrimas queridas que tú, mi bienamada, has vertido, quedamente, lentamente, tristemente, se va filtrando
en mi corazón.
México, Octubre de 1910.
RUBEN V ALENTI.

Resolvieron el rombo propuesto
por la señora Profesora Ana H. García, de Laredo, publicado en el número 24, los señores Arturo Gaona,
de Hebronsville; Antonio Menchaca jr., de Del Río; Maria del R. H.
de Garza, de Hidalgo; MaríaJ. Laing,
de S. Antonio y Mario Macias Molina, de El Paso.
Dicha resolución es: REVISTA.
Rombo propuesto por María J.
Laing, de Múzquiz, Coahuila:

ROMBO
consonante
verbo
verbo
sustantivo
conocido militar
insignia nacional
urge a los mexicanos
anhel0 de México
consonante
CHARADAS
Mi prima es tiempo de verbo
Planeta es prima con dos;
Y dos, con cuatro, del Himno
Nacional es el autor;
Si el diptongo de la tercia
Divides con precaución,
Hallarás a una pariente;
Es la cuarta, negación,
Y el todo. es un ser nefasto
Que a su ·Patria traicionó.
Mi prima es tiempo de verbo,
Y prima dos, muy sonado,
Es el primer apellido
De un ministro desterrado
Mi tercia llevó en sus hombros
Jesucristo en el calvario
Y el bello nombre es mi todo
De un estado mexicano.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PAISAJES MEXICANOS. - - EL IXTACCIHUATL.

Semanario Ilustrado
12 DE MARZO DE 1916.

· VOLUMEN II. · No. 27.

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Afio II.

San Antonio, Texas, 12 de Marzo de 1916.

Número 27.

La Revolución y la Ley
. '

--·
'·

La crisis por la que pasaron Grecia y Roma, la que
hizo en la Edad Media que de los municipios libres surgieran las nacionalidades, y de los feudos la Francia de
1400; la que formó la unidad norte-americana por la sangrienta guerra de Norte contra Sur, la que construyó el
Imperio Germánico, por el hierro y por el fuego, según
la frase del Canciller Bismark, es la misma que nos sacude, y o foi,ja un nuevo espíritu que recoja los escombros y reconstruya las instituciones, o quedará México
convertido en una salvaje provincia en la que cada nación poderosa tenga el derecho que le dan los pretextos
de humanidad y de civilización, para establecer por la
fuerza una colonia de paz y de trabajo.
La Patria está por encima de todo: no es hora ya de
luchas de partido ni de predominio de facciont:s; ante ese
principio, que aniquiló a la Comuna cuando el enemigo•
se hallaba a las puertas de París, todo cede y se impone
la necesidad de una nueva acción cuyas bases sean indestructibles y cuyas tendencias sean inatacables.
Un estado no existe sin una constitución, ni hay sociedad sin reglas de conducta y no es posible admitir que
una disposición propia legitime un acto. El régimen legal ha sido suspendido. La forma adoptada por nuestros mayores para constituir a la República, está destrozada y, sin ella, sólo pueden ser consideradas como bandas sin freno las que asuelan al país. El General Díaz,
en esta hora suprema, debe legitimar sus actos, apoyándolos en la Soberanía de su Estado Natal, acogiéndose bajo
la protección de sus leyes constitucionales y convocando
en nombre de ellas y de la Constitución General de la
República, a la nación entera al restablecimiento de la
ley, cuya violación impera. Ninguna junta revolucionaria tiene autoridad para constituirse en legisladora del
país, de la misma manera que no la tuvo la Con•ención
de los hombres armados para decidir del destino de la
República. Existe una ley fundamental, y una revolución
no puede revocarla ni destruirla sin la voluntad de los
mismos que le han dado autoridad, que son los representantes del pueblo. En tanto, la ley subsiste y -ella misma
proporciona los medios de innovarla. Todos los actos
llevados a cabo hasta hoy son nulos y no hay una sola
apariencia de legitimidad tras de los abusos de los que
no han tenido más razón que la de las armas. Convocar
a una asamblea nacional, cuando la intolerancia ha llegado a despreciar en absoluto la vida humana y una tiranía sin precedente ha borrado hasta el último vestigio de
libertad, sería frustrar una nueva empresa, tan sangrientamente como las anteriores. Y como los caudillos actuales no pueden permitir que la voluntad se manifieste,
porque les es hostil y los condena de modo implacable,
po hay ya sino un medio, -¡ es: rec9n~truir lo destruido,

yendo de la parte hacia el todo y de la pequeña colectividad a la nación.
Cada uno de los Estados de la República: Desde Sonora .hasta Tamaulipas, y de norte a sur, tiene el derecho;
más aún: tiene el deber de reasumir su soberanía y de
constituirse nuevamente de acuerdo con sus propias leyes,
para defender la Ley General en &lt;»1e descansa la existencia de México.
El Estado de Nuevo León, por medio de su Legislatura, prorrogó hace dos años, los períodos constitucionales de sus mandatarios hasta tanto que pudiera haber nuevamente elecciones legítimas y eso puede ser origen de
una ulterior organización. El Estado de Oaxaca se ha
mantenido, gracias a la decisión de sus hijos y a las circunstancias favorables de su topografía, a cubierto de las
incursiones salvajes de los carrancistas. Ahí está el ejemplo: que en cada Estado un grupo de sus ciudadanos proclame la vigencia de su ley particular, para restablecer su
vida social y legal.. Que los patriotas resueltos a salvar a
la nación de este naufragio, acudan a sus Estados y susciten en ellos la defensa nacional, comenzando por la local. El programa de cada uno debe consistir en el restablecimiento de las autoridades, comenzando por la de los
pequeños pueblos, por los municipios que vayan ocupando, para terminar por los poderes generales del Estado.
Cada municipio organizado nuevamente es un centro
real, de libertad y de orden; de ellos puede nacer una vez
más la nacionalidad perdida, como en la Edad Media, a
la que hemos retrocedido en el feudalismo que han establecido sobre el país los cabecillas, para dividirse los frutos. Mientras la voluntad nacional no se manifiesta en
toda su amplitud, sólo tienen poder para resolver sobre
las cuestiones interiores, los funcionarios designados por
la voluntad de los ciudadanos. El derecho a hacer esa
designación es fundamental en una República y el objeto
único, es el beneficio del pueblo, según los términos del
precepto constitucional que es, más que un precepto, la
expresión de la inquebrantable mayoría de la nación:
"Todo poder dimana del pueblo y se instituye para su beneficio." El origen : el dimanar del pueblo, por la libre
expresión de la voluntad de este, y el fin: el de quedar
constituido exclusivamente para beneficio de la colectividad, resumen los caracteres y las calificativas de un gobierno legítimo. Y otro precepto, el que define nuestra
manera de ser como nación sobre la tierra, dice: Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en' una República, democrática representativa y federal. Esa decisión ha
sido violada hasta sus más íntimas raíces. Existe una tiranía militar, centralizada en un Primer Jefe, que no obedece a designación ninguna; que no ejerce las funciones

�de Ejecutivo, servidor de un cuerpo que legisle, y de tribunales que administren justicia, y jamás en pueblo alguno ha podido darse otro ejemplo más punible de pretorianismo que éste, que lleva además, dos grandes lacras:
la incompetencia y la inmoralidad.
El General Díaz y cada jefe militar que se lance a la
lucha, debe tener un carácter más amplio que el que da
un grupo. El regocijo con que la población pacífica de
la República ha recibido la noticia del nuevo movimiente,
revela que el papel de los Jefes no es el de encabezar partidos, sino el de encarnar aspiraciones nacionales. De este modo, su obra será indestructible, aun cuando los hieran las derrotas, aun cuando los sorprendiera la muerte.
.A la vez, esta posición legal permite a todos los patriotas
encabezar las voluntades y organizarlas en sus Estados
respectivos, para la realización de un fin general.
Es incomprensible cómo el carrancismo, que recibió
todo el poder y que recogió toda la fuerza y todos los
elementos de guerra acumulados por los gobiernos anteriores, ha podido sacrificar a su sed de oro y a la satisfacción que envidiaba de los acomodados de otros años,
la oportunidad que le ofrecían todas las circunstancias
para haberse convertido en Gobierno y haber reorganizado a la Nación. No lo hizo, los Estados Unidos reciben
las remesas de oro y de bienes robados que forman el
objeto de esta bárbara irrupción.
La guerra de clase¡ ha terminado, para los jefes cor..
la ocupación de los bienes de los antiguos "científicos",
a los que han substituído, sin la inteligencia, que no pueden robarles, y que, como todo lo que no pueden utilizar, destruyen en continuados asesinatos; y para los soldados, en la necesidad de pelear los unos contra los otros,
y en contra de la clase de que nacieron, para poder vivir,
para poder morir, ya que la paralización de todos los elementos de riqueza ha impuesto sobre nuestro país, la necesidad de la destrucción, para alimentar a los supervivientes sobre un terreno que, capaz de enriquecer a millones de hombres, hoy no basta a hacer subsistir a la mi-

tad de sus pobladores. En esta situación, la guerra de
clases se ha convertido en la riña por el botín, y la sustitución de las clases inferiores a las clases cultas, ha arruinado a la totalidad.
Para conservar su poder que se bambolea, el carrancismo ocurre a la persecución encarnizada de todos los
que no son sus cómplices, pues hasta la abstención les
parece un reproche y quisieran hac~r de todos los hombres sus asociados en el crimen, con la ilusión de que la
multiplicación de las responsabilidades amengua el deshonor.
La patria está por encima de todo y la Constitución
es su fórmula visible. A ella hay que volver y sólo ella
puede dar los planos para reedificar lo derrumbado; a su
sombra y amparo, las Constituciones de los Estados, y
bajo la autoridad de éstas, una a una, las pequeñas entidades políticas, deben ir surgiendo de la asfixia a la vida
y de su existencia a la existencia nacional.
Cuando cada una de esas Entidades haya podido
reinstalar sus poderes, la Nación habrá resucitado de sus
cenizas, y podrá entonces, al amparo de la ley, cristalizar las nuevas aspiraciones del pueblo; la' primera de todas, la de vivir, la de tener Patria que lo asista en su debilidad de hombre con la majestad, con la autoridad de alguna ley.
Siguiendo ese camino, y escudado por la egida invulnerable de nuestra Constitución, el General Félix Díaz, todos los que resuelvan poner su vida o su actividad al servicio de su Patria, habrán salvado esta crisis y después
de las guerras de Independencia y de Reforma, quedará esta agitación encausada en un ideal tan alto como el
de esas luchas gloriosas: el de la Unificación Nacional.
Para esta labor está reservado el tr:unfo, y hay, para
conducir las obras y los pensamientos, dos principios como dos alas de bendición: La Ley suprema de la República que lo autoriza y lo ordena; la necesidad de vivir
de la Nación, que lo reclama.

FEBRERO TRAGICO

l
~·

1

r

Desde la fangosa orilla del viejo Mississippi, bajo cuyas turbias ondas duerme su último sueño el explorador
Hernando de Soto, asisto al ocaso de un Sol de invierno,
en esta última tarde de Febrero.
Del otro lado del río, la vista se pierde en el monütono paisaje, sobre cuyo fondo gris se recorta el perfil de
las locomotoras trajineras, en incesante tráfago. Una de
ellas rasga el espacio con doliente y prolongado lamento,
cuyo caliente chorro de vapor se condensa en blanquísimos grumos en el ambiente húmedo y frío.
Bajo la acción evocadora del medio, que llega hasta
lo más hondo de mi corazón, mi pensamiento vuela a la
patria ausente, de donde salimos hace ya tanto tiempo
y adonde algunos, los que han abierto el fúnebre desfile,
no volverán ya nunca: primero Rubén Valenti, que duerme allá, bajo el cielo divinamente azul de Guatemala ; en
Julio, el coloso caído, el primero en la guerra y en la paz,
que, más afer.tunado que otros, para alumbrar las tinieblas
del minuto supremo, tuvo los fulgores de gloria de Miahuatlán, la Carbonera, el 2 de Abril, San Lorenzo y México; después, el General Huerta, que sucumbe llevando
en él rostro y en los labios la protesta ancestral de
Cuauhtemoc; ayer apenas, don Joaquín Casasús, el espléndido Mecenas de mejores días; después ..... ¿quien
lo sabe?

Con la memoria puesta allá abajo, en nuestro México, cruzo bajo los árboles ahora desnudos de Audubon
Park; hacia el Poniente muere, con muerte sórdida, la
luz de este último día de Febrero.
En la avenida próxima comienzan a encender sus faros eléctricos los raudos automóviles de estos burgueses que van, ruidosos, indiferentes y vacíos, a los bailes
de Carnaval, sin parecer que sospechen siquiera que al
otro laclo del Río Grande, un pueblo entero agoniza por
obra de ellos mismos en gran parte.
Por sobre el bullicio de la calle se eleva, estridente y
bárbaro, el grito de un papelero que vocea la edición de
un diario vespertino, con las últimas noticias: el Senado Americano acaba de aprobar al tratado que reduce la
República de Haytí a un protectorado yanqui.
¡Trágico mes, este de Febrero! Hace tres años, entre el fulgor de gloria de nuestros crepúsculos del Valle de México, lo veía yo morir tras la azu.losa sierra, llena el alma de tristes presentimientos. Y ahora, tres
años después, entre las añoránzas del destierro, vuelvo
a verlo morir, más tristemente todavía.
Con ser el más breve de todos, este mes de Febrero
ha de pasar a la doliente historia latino-americana, como
el más fecundo en miserias y desastres: en el breve lapso
de sus 29 días, la Casa Blanca ha rematado la soberanía

de cuatro repúblicas: Haytí, Nicaragua, Honduras y El
Salvador.
A medida que las sombras avanzan, desciende sobre
las cosas Y sobre mi espíritu una inmensa tristeza· siento
en l~s labios el dejo de la naúsea, y con la sensa~ión de
u?a !~potencia irremediable en el alma, me pregunto en
s~lenc10: ¿es que esos gobiernos del A. B. C. no sentiran subir a sus rostros la oleada de rubor que enciende
los. nuestros, cuando a solás con nuestra conciencia cristaliza en vivientes imágenes el recuerdo de accione~ vergonzosas?
Porque, en efecto, muchos eslabones de las cadenas
que d~sde este Febrero atarán aquellas repúblicas al carro triunfal de los Estados Unidos, se forjaron sobre el
yun~ue del servilismo y la complicidad de aquellos tres
gobiernos.
. . ¡~atricidas! Cuando tocados de una megalomanra
1rnsona a la que sólo falta, para cabalgar sobre Rocinante, la honradez y el valor de Quijano, se prestaron a la
bochornosa tercería de Niágara Falls, su zalamería cortesana convirtió el manto del soberano en tapete curiales:
co don?e después se firmarían los trat.ados de Nicaragua
y Hayh.

.'

.Hace ya muchos siglos descendió desde lo alto la inflexible sen~encia que a las veces consagra en hechos irreparables
inmanente justicia de la vida: "el que a hierro
mata a hierro muere." Hay que recordarlo en este minuto. de honda tribulación universal; porque cuando en las
trincheras de Europa la brisa comience a or.e ar la sangre
de los que cayeron en la "épica fatiga" y se extinga el
fulgo= del último disparo, acaso en las costas del Cabo
Hay~1ano o en las tranquilas aguas del Golfo de Fonseca
e~p1ecen a cargarse los cañones de los acorazados yan~uis que vayan, como en Veracruz, a bombardear los
indefensos puertos de las repúblicas australes.
y en esa h~r.a tristísima para toda nuestra raza, seguramente en Mex1co no habrá sino recogimiento y amargura en los corazones~ pero es posible que en las riberas
?el. Potomac'. donde aun queda en los aires el eco de las
ultim~s efusiones. panamericanas, estalle una estridente
carcaJada que repitan las ondas del estrecho de Magallanes y que,. como la serenata de Mefisto frente a la reja
de ~arganta ~aculada, marque sobre el airado rostro del
vencido, el latigazo cruento de la cínica mofa.
QUERIDO MOHENO.
FEBRERO 29 DE 1916.

!ª

�I

.:~~~º

SSeñor LUIS ANAYA y ANAYA y t
quiénes acaban de contraer ma ri

ZULEMA CARDENAS DE ANAY,A,
en la ciudad de Laredo, Texas.

La Corona de Siemprevivas
El suceso que voy a relatar es n. , · . y O no gano
gurosamente h1stonco.
.,
ni pierdo en ello, ni llevo pretens1?n
l na Unicamente trato de de¡ar
a gu ·
nota
apuntada en alguna ¡arte ~na
de psicología menu&lt;l~, e.xces~vamente
mteres para
menud a, Pero no •m
quien pueda comprenderla.
Empecemos.
.
Francisco Solé, alias Lo Pub1ll, e~taba muriéndose en V ... , en su p1sito de menestral acomoda~o.
Todas las noches, al ret1rarse l?s
médicos de consulta, decían lo. mismo al compacto grupo de panentes
que les acompañaba hasta la puerta:
- No creemos que llegue a ver el
día de mañana. Mucho será si llega
a pasar esta no che ·_ y otras frases
parecidas.

mon t an- a , y para llegar a V .... debía
.
pasar por la capital de la provmcia.
.
t
y ocurrió que al ir hacia 1~ es a., v1'o' en una tienda de ataudes
Y
c10n
.
objetos •fúnebres, una soberbia corona que la d eJ· ó embelesada. Era
gran de, muy g rande.' su diámetro
,
. , era de tres palmos. Trataqu1zas
.
de s1embase d e una maciza rosca
.
. as , con algunas v10letas de. teprev1v
la Y un colosal lazo de anchas cmtas
de moaré negro.
.
Rita no pudo resistir al deseo de
comprar una corona tan hermosa d~ .
lucir su ofrenda en el entierro
Francisco.
-¡Bah! .... ¡Bah! .... Cuando yo
llegue ya habrá muerto ... Seguro ...
tes.
.
d
¡ La compro!Rita vivía en un pueblecito e 1a

La esposa, dos hermanas, una ~u- ada tres primos Y dos tíos, i cu~nntas veces
'
oyeron el fat1' d'ico pr~n.os ticol Pero los parientes que res1d1a~
en otras poblaciones i pobre gente.
lo ignoraban. Teniéndol~ en cu~~ta, la futura viuda encargo a s.u. h~JO
or que les escribiera, parhc1panma Y
· ·' d I a
doles la triste noticia, mv1tan, o ~s
despedirse del enfermo, en ter~mos
tan desesperados que comprend1~r~n
e e n caso de resolverse al v1a¡e,
qu'
sólo llegarían a enterrarle. .
. Así lo comprendió efechvament.e
una prima de Francisco,. llamada Rita, mujer muy entrometida, m~y vanidosa Y muy amiga de cumplir _con
todo el ceremonial en casos seme¡an-

E hizo pegar a las cintas unas letras doradas que decían:
Recuerdo Eterno
A mi primo Francisco Solé
Rita Guasch.
Luego el dueño de la tienda colocó la corona en una caja de cartón
muy grande, y más fúnebre que la
misma corona. La tapa estaba cubierta de cruces, panteones y sauces
llorones de fotografía y en los ángulos leíanse anuncios como los siguientes: Se visten difuntos a precios módicos. Se gestiona todo lo referente a un entierro con prontitud,
etc., etc.
Cargada con el atadij_o de la ropa
que llevaba bajo un brazo y la gran
caja en el otro, Rita dirigióse a la
estación. Iba más contenta que antes y experimentando cierto deseo
que no se atrevía a declararse, a)go
pasmada: el deseo de hallar muerto
a Francisco, con el objeto de poder
lucir · aquel recuerdo eterno.
Un vecino del pueblo que iba en
el mismo vagón, dióla algunas noticias del enfermo.
-¡Rita!. ... ¿ Usted por aquí?
-¡Ay, sí, señor! Voy a despedirme de Lo Pubill ... sin duda le encontraré muerto ya,-dijo con cierto
frenesí y con intención.
-No lo sé, pero me parece que no.
Precisamente esta mañana, cuando
he salido de casa, no había. muerto.
-¿ Qué me dice usted ?-exclamó
Rita, contrariada y· sin darse cuenta.
Y lanzó una expresiva mirada a la
caj¡l de la corona.
El otro hizo lo mismo, y comprendiendo inmediatamente de lo º que se
trataba, preguntó con mal disimulada sonrisa:
-¿ Y qué trae, qué trae aquí, si no
es indiscreción?
Rita no se hizo la misteriosa ni se
apercibió por un momento ·siquiera
de su extraña y ridícula indelicade'!:a.
La vanidad podía más.
-¡ Ah, vea usted I Una hermosa
corona para el entierro de Francisco. Si usted quiere abriré la caja,
¡ Verá usted qué lujo!
-No, de ninguna manera . . . Pero
esto me parece que es anticiparse algo, digo yo.
Pero Rita ni le comprendió. Desató la caja y mostró la corona, diciendo:
-¿ Verdad que estará hermosa colgada del coche mortuorio, arrastran do las cintas por las calles de la
villa?. . . . . Oon seguridad será el
primer entierro que habrán visto con
una corona así! Pobrecito. . . . ¡ Todo
para él .... , hijo mío!
Al llegar a V .... , Rita tomó un coche de la estación, y mientras subía
en él, cargada siempre con su atadi-

jo y con la caja, preguntó al muchacho que le abrió la puertezuela:
-Chico, ¿ tít sabes cómo sigue el
enfermo de casa P ubill?
-Sí, señora. Por la mañana se ha
dicho que estaba mejor y que pa,ó
la noche bastante sosegado.
-Sí ¿eh?. : . . Anda, anda: llévame
en seguida a su casa.
Por la escalera, e!trecha y obscura, mientras el muchacho subía el
paquete, Rita apenas podía pasar.
tropezando por uno y otro lado con
la voluminosa caja de la corona. A!ltes de llamar ya la habían oído y estaban aguardándola a la puerta todos
los parientes.
-¡Ay, Rita!. . . . ¡Rita mía!. .. Todavía llegas a tiempo ... ¡AlabaJo
sea Dios!
Besos, abrazos y alguna ltgrima.
Pero Rita, embarazada con la caja,
a duras penas se limitaba a ; q;etir,
siempre frenética:
-Bien: ¿cómo sigue? ... ¿c '::i,, sigue?
-¡Ay, hija mía! Ha sufrido nrias
alternativas; pero hoy a Dios gracias,
parece que el médico le ha encontrado algo mejor. . . Poca cosa, sin embargo ... Pero lo que decimos: mientras hay vida hay esperanza .... . .. .
¡Ay! .. . . . ¡Yo que le dí por muerto
ayer!
- ¡ Oh, yo también, hija, yo también! .... ¡No creí que llegara a tiempo!
-Bueno, pues ahora dicen que si
sigue como la noche última, no desconfían de salvarle . . . ¡ Dios mío! .. .
¡ Qué trastornos!. . . ¿No lo ves? . . . .
Entra, entra . . . . Chico, deja el lío
sobre esa silla. ¿ Y tú qué llevas aquí?
¿dónde vas con tanta carga?
Rita, con el aplomo de siempre, con
la inconsciencia de siempre, contestó
redondamente, con completa satisfacción:
- ¡Ay, hija!. . . . Me he traído esta
corona para el entierro de Francisco!. . . . ¡ Como le quiero tanto 1......
¡No he podido prescindir de ello 1•••
¡ Nada, un recuerdo! ....
El grupo de parientes, con extraordinaria unanimidad, nada halló extraño, ni mucho menos, en aquel hecho: aquella muestra de buen afecto
les llegó al alma. De repente, todos
a coro se lanzaron de nuevo hacia
Rita y le dejaron húmedas las mejillas a puro besuqueo y lagrimeo. Así
la condujeron a su habitación, movidos, como ella, de la curiosidad y
la vanidad: querían ver la corona inmediatamente I
Formando una circunferencia alrededor de la caja, permanecieron mudos de sorpresa; tan espléndido regalo sugirió en seguida en aquellos
cerebros la misma imagen que ob'Se-

sionada a Rita: ¡ la corona colgada de
la caja del difunto, arrastrando las
anchas cintas por las calles de la villa, siendo la envidia y la admiración
del vecindario entero!. . . . Luego sólo se oyó esta exclamación unánime:
-¡ Qué hermoso. . . . . estaría!
Alguien no llegó· a tiempo a rectificar en esta forma, y dijo cándidamente:
-¡ Qué hermoso. . . . estará!
Rita estaba henchida de júbilo en
vista del asombro que produjo su regalo.
Pero todo parecía conjurado para
que no llegara a lucir lo que Rita se
figuraba. Durante todo el día fué
acentuándose la mejoría del enfermo.
Aunque Rita y hasta la futura viuda
iban enseñando la corona a sus más
íntimos conocidos con cierto orgullo,
ya empezaban a sospechar que no
tendría que servir.
Efectivamente, dos, tres, cuatro
días después Francisco estaba fuera
de cuidado: tanto, que quiso que entraran a saludarle los parientes, que
sólo llegaban hasta la puerta.
Rita entró acompañada de la esposa.
-Ya lo ves, ya lo ves, Franciscole dijo ésta con aquel tono mimoso
y fingido con que se habla a los pequeñuelos y a los enfermos que reviven.-¡ Ya lo ves! ¡ Hasta Rita, la
pobre, ha venido! ¡Mírala!. . . Acércate, Rita.
A la vista de su pariente, tan demacrado y abriendo de nuevo a la
vida los amortiguados ojos, Rita sintió una verdadera conmoción que no
le causaron ni la idea de la muerte ni
las' simples palabras desesperadas.
Echóse a llorar repentinamente, cogió la mano de Francisco, la besó, y
dijo llena de sinceridad:
-Ay, sí chico,. . . ¡ Sí hijo mío! .. .
¡ Con los pies descalzos y desde la
otra parte del mundo hubiera venido
para cuidarte! ·
- ¡ Gracias, gracias, lo creo! ..... .
Te lo agradezco-contestó el enfermo con dificultad, con la lengua
torpe, como si no le cupiese en la
boca.
Y mientras estaban en este punto,
la esposa del enfermo tocó con el
codo el brazo de Rita, murmurándol,1
al oído:
-¿ Se lo decimos?
Lo que quería decir era q1:.~ por
cierto y probado podía tener Francisco el aprecio de Rita su pat i,:nta,
como que hasta le había comprado
una co,rona para el entierro.
Hubo un momento de vacilación.
Pero el aspecto del enfermo era tan
triste y grotesco a un tiempo, que- las
dos mujeres experimentaron entonces por un sólo instante la inoportu-

�nidad de hablar del pasado peligro.
El pobre Francisco daba ganas de
llorar y de soltar la risa con su gran
gorro de dormir a modo de cucurucho, la nariz afilada todavía, las mejillas negruzcas, cubiertas de una barba corta y clara no afeitada hacía
tiempo, la cabeza mirando al techo,
todo el cuerpo inmóvil y abollado bajo la cubierta de la cama como un
monigote cargado de ropa. Casi les
infundió pavor y nada dijeron.
Pero aquel extraño deseo fué hurgando en el entendimiento, y como
el optimismo de los médicos continuara y el enfermo fuera mejorando
por horas, su esposa, al día siguien"te, le dijo con fingida indiferencia,
mientras le arreglaba un poco la cama:
-¡Vaya .... que puedes estar satisfecho!. . . . Todos han venido a verte .... Todos se han interesado por
tí. . . . ¡ Especialmente la pobre Rita!. .. ¿No sabes lo que ha hecho? ...
¡Vamos, te lo quiero decir!. ... ¡Te
había comprado una corona. . . . muy
hermosa! .....

-¡Una coronal-dijo el enfermo
sorprendido y como queriendo ·coger
una idea que se le escapaba!-¡ Una
corona 1.••.
Y después de un momento de silencio, dos lágrimas se le deslizaron por
las mºejillas: no había sospechado el
peligro que había corrido. Era aquella la primera .n~ticia.
Pero, después de aquel instante de
emoción que su esposa no advirtió,
cayó en la rara curiosidad, en la vanidad inexplicable de toda aquella familia:
-¡Tráemela! . . . ¡ Quiero verla!
Era un frenesí de niño, con llanto ,
y palabras ininteligibles de apoplético, reclamar¡do impaciente un juguete.
Y a la vista del fúnebre objeto.
Francisco continuó llorando, pero
admirado a la vez, lleno de vanidad.
-¡ Fobre Rita! ... ¡ d&lt;·cidla que venga, que éntre en seguida, quiero darla las gracias!. . . . ¡ Sí, gracias,
gracias!-continuaba cnocheando.
Y añadió con cierto enfurruña-

miento de convaleciente, aunque irritable y nervioso:
-¡ Y quiero que me regale estl
corona tan hermosa!
Esto último no entraba en los
cálculos de Rita, que estaba pensando ya desde algunas horas sí en la
tienda se encargarían otra vez del inútil y flamante recuerdo eterno. Pero ¡ qué remedio I tuvo que ceder.
Después de todo, como estuvo conforme en regalarla al muerto la regalaría al vivo.
Al día siguiente la corona colgaba
de un sillón con el gorro de cucurucho, demacrado, sucio,. envuelto eri
mantas. Veía la coron;! colgando de
su propio ataúd, arrastrando las cintas por las calles de la villa, con envidia y admiración de los vecinos,
de los compañeros y amigos que seguían al coche.
Y, de pro.nto, murmuró sin adve~tirlo:
-¡ Qué hermoso hubiera sido! ....
¡ Qué ,lástima!
J. IXART.

....

-

Cosas de la"Vox Populi''
--De una correspondencia íntima-. . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . ..
~

Pues sí, querido "Quasimodo", aquí
las cosas han cambiado radicalmente, como por encanto, de la noche a
la mañana, que se di.:e carrancistamente. Las unidades del "sufrido
pueblo", que aplaudían a "don" P:-.blo González-a pesar de que nunca
lo vieron montado por un "jokey"
hábil- que llamaban hermano a Juan
Sarabia cuando e.;te asomaba su morena faz desde los balcones del fa&lt;;tuoso edificio que ahora ocupa: en
Hombre.; Ilustres; los mismos que
para saquear "democráticamente" ur&gt;a
casa de comercio pedían a sus "ami ·
gos" los carrancistas a cuatro o cinco de la "rese.-vada" para que les sirvieran de vanguardia, esos hombres. . . . ya no son partidarios de la
revolución.
Te preguntarás que cómo adquirí
esta certidumbre.
¡ La "vox pópuli," mi querido "Qua·
simodo" '. Es~ heraldo que nunca se
equivoca.... el pesar -Je que nunca
calla.
En fin, paso a referirte algunos de
los indicios de ese cambio en la opinión metropolitana.

En la pared de un lugar nada per- distas, abundan en la actualidad las
fumado ni poético del Teatro Arbeu, alusiones satíricas al fracaso carranaparecieron, d':as pasados, dibujados cista.
Ahí van algunos ejemplares.
con carbón, los siguie1~tes versos:
-Hermano,
traigo una "cruda" "de
"Está mlly triste Carranza,
facto."
el c~lebrado barbón,
-¿Cómo?
porque a afianzar la pitanza
-Sí: con un trago más desapareya no le ayuda Our,gón.
ce .....
¡ Este ~aneo es "chica" lanza!"
En otro lugar, tocayo del anterior,
*
sito en el propio Palacio Nacional.
En una cantina a la ho,a de la copudo leer un .:urioso, y de esto hace
pa.
tres día~:
-Tómate "la del estribo."
"El "bilimbique" bajaudo,
-Imposible, "manito," apenas tensubiendo las mercancías ....
go
tiempo para ir a comer, y luego
Igual c0sa está pasando
ahí me tienes desarrollando ur:a veCon Carra riza y Fé:Ex Díaz". '
La siguiente quinti\ia va de boca locidad marca Pablo González .....
en boca "sotto voce :"
***
"¿ En Querétaro atrancado
En
fin,
m1
querido
"Quasimodo,"
don Venus? Mal •:a la histom, :
es
que
en el amel
hecho
innegable
su destino está trazado:
biente de México ya flota ese "algo"
es un toro aquerenciado ...
que se sentía a raiz de los "Tratados
en la Capilla Expiatoria".
de Ciudad J uárez"; el mismo que se
observó en los días en que se habla***
En el lenguaje familiar, ese que en ba de licenciar al Ejército Federal
México se salpica de chascarrillos y y de que Huerta renunciara. Ya en
que, de preferencia es usado por los los corrillos se platica que los oaxaestudiantes y los aspirantes a perio- queños ganan terreno geográfica y

* *

Señorita CARMEN CAUSSADE, · Soprano española que ha cantado con gran éxito,
·
en el ''Beethoven Hall'' de San Antonio.
políticamente. Las noticias que a
diario dan los periódicos carrancistas
sobre los triunfos de las huestes deÍ
"d e f acto, " no 1as cr!!en ni los ciegosordo-mudos.
¿ Recuerdas el efecto que hacían las
noticias de "El Imparcial" cuando este gran diario fué acaparado por los
Madero ? Pues haz de cuenta que
todos los periódicos de aquí son ... .
"imparciales," según el caso que les
hace el público.
Más de algún borrachito alegre, entre trago y trago, frunce el ceño y
di~~ dirie;iéndose a los circunstantes:

"Ya lo verán, desgraciados, "ay" viene Don Félix Díaz". Y ya sabes tú
que "los borrachos y los muchachos ...... "

***

El último botón de muestra. En
hojas su~ltas escritas en máquina, sin
que nadie haya podido ni sospechar
la procedencia de ellas, han circulado
profusamente los siguientes versos:
"Tras del movimiento armado
en que sólo han engordado
don Venus y Doroteo,
ya México, fastidiado
tan sólo tiene un d_e ;eo:

que vayan. . . . . al otro lado
los amigos del saqueo;
que aunque nos han "libertado"
dizque, de las tiranías
'
que hubo aquí en tiempo pasado,
todos a grito pelado
pedimos AQUELLOS "DIAS."
Y basta por ahora, mi querido amigo. . En mi próxima te referiré lo
que siga observando en esta tierra
que ha merecido el nombre de Jauja
que le da un ilustre "científico" des&lt;le Yanquilandia.
Por la copia,
QUASIMODO.

�OFRENDA
Los balcones ojivales de un convento carmelita,
Perpetúan en sus marcos, cual prodigio de cristal,
La litúrgica vidriera que a un ~aestro mosaíta
Encargó un prior de Hipona por decreto rectoral.
Un infolio venerable, en romance franco anuncia
Que sus goznes y sus llaves, maravilla de cincel,
Fueron la obra legendaria de un orfebre de Maguncia
Que emigró al país de Hungría, bajo el reino de Isabel.
Cuando el sol gasta su aljaba en los ónices del coro,
Asemeja la vidriera zodiacal constelación,
·
Sumergida en el encanto de un crepúsculo de oro
Que realza sus matices de jacinto y corindón:
Bajo el ·beso de mil lirios- un floral beso de sedaCiñe el Niño Dios un nimbo de un reflejo aurisolar;
Sus pañales son de un °lino tan hermoso, que remeda
El vellón de bella espuma que en las ancas tiene el mar.
Y M'aría- Oh alegría, oh ambrosía, oh melodía!Más sagrada que los óleos de la unción del rey Saúl,
En su manto azul, glaciado de menuda pl'.drería,
Está envuelta, como el sueño de algún astro en lago a zul.
José vela en los portales con su vara de azucenas

Y su manto de gran púrpura como un viejo emperador;
A sus piés están ardiendo suaves mirras agarenas
En brasero que es la boca de un dorado aligator.
Suaves mirras que extrajeron de un jardín de mil corolas,
Los tres magos orientales cuya pompa es toda real:
Bajo un cetro de oro fino resplandecen sus estolas
Y sus mitras -eminentei, de un prestigio arzobispal.
Respirando un vapor de oro por sus túmidas narices,
Descendió el Toro celeste que preside al sol de Abril;
L leva atados en sus cuernos por guirnalda cuatro lises,
Y la estrella Sahil luce enclavada en su perfil.

Y la mística paloma, en un claro azul distin.ta,
Lleva en -el pico una cinta de grana, como pendón;
Santa Dei Genitrix, dice en la grana de la cinta,
Decorada como el regio pectoral de Salomón.

Sefior ANGEL DE LEON, Barítono espafiol que ha sido muy aplaudido
en el "Beethoven Hall" de esta ciudad.

NOTA DE ARTE
Grata debe de ser para nuestros paisanos, amantes
de la música en su mayoría, la noticia de que se ha inaugurado en el BEETHOVEN HALL de esta Ciudad una
temporada de Conciertos vocales e instrumentales y de
Ballet, bajo la dirección del Maestro Gorjoux, bien conocido en México por haber sido uno de los profesores
de Música favoritos de la Metrópoli.
La Srita. Carmen Caussade, Soprano, de voz admirable, que recordarán gratamente los aficionados de México, por su volumen y por su modulación intensamente
dramática; el Barítono Sr. Angel de León, otro de los
consentidos de la Capital, por sus grandes facultades y
por la expresión de su voz, severamente educada y llena
de flexibilidad, son los solistas y las Sritas. Zulema Pettus y Lucy Henderson, las bailarinas.
El programa para la noche del día Ir, a las 8:30 P.

M., es de un atractivo inusitado en estos tiempos y en ·
esta tierra: Música de Puccini:. Una romanza de 1.fadame Butterfly, Una Canción Española y Los Molinos de
Viento, por la Srita. Caussade; este último número en
dúo con el Sr. de León. El prólogo de Payasos; El Guitárrico y otros números, por el mism,o Barítono. Danzas
de Tschiskowski, de Delibes; y Pastorela, por las Sri tas.
Pettus y Henderson; Obertura del Guarany; Idilio, del
Octeto español y otras selecciones para la orquesta; tales
son los principales números del concierto de la noche del
u de Marzo, y nos apresuramos a dar la noticia a nuestros compatriotas, deseosos de que en el incomparable
encanto de la música encuentren un paréntesis de alegría
pura y de intenso regocijo, tanto por la hermosura del
programa como po r los recuerdos que evoca. Y a los artistas, nuestros mejores deseos por un éxito total que co-

rresponda a su mensaje de arte.

Sobre el rústico pesebre de las altas glorias, lle~a,
- Resonante de alabanzas su magnífico daríny a la puerta &lt;le! pesebre como un cisne astral despliega
Sus dos alas, cual dos liras, un inmenso serafín.
Cuando el diácono salmodia, segundado del arpista,
Las perínclitas secuencias ante el negro facistol,
Y en los derlos abaciales centellea la amatista,
Y la carne de las hostias resplandece como un sol.
La vidriera de colores estremécese en su hueco,
Conmovida como al paso de un armado palafrén,
Y parece qu:e resuenan en el ámbito del reo,
Las cuarenta mil campanas de una ideal Jerusalén.

Leopold~ LUGONES.

�El Gas de la Muerte

A ninguno "dejarán", no; para estar cierto de ello, basta con mirar a
todos esos médicos jóvenes, a todas
esas enfermeras, un poco agotados,
es verdad, pero tan cuidadosos y tan
valientes, que no p:('r&lt;kn de -vista a
uno sólo de ellos.
Y, a Dios gracias, salvarán a casi
todos. (De seiscientos asfixü¡dos de
aquella noche, quinientos están ya
fuera de peligro). Tan pronto como
resistan ser tra11sportados, serán llevados lejos de este infierno del frente de batalla, en el que los obuses
del Kaiser se encarnizan voluntariamente sobre los moribundos; se recostarán más cómodamente en hospitales tranquilos, donde sufrirán toda vía mucho indudablemente por
ocho, por quince días o un mes, pero
de donde no tardarán en volver a
partir, más advertidos, más prudentes y ansiosos de volver a combatir.
Puede decirse que el golpe de la asfixia ha fallado, como el de las grandes acometidas salvajes; que no ha
rendido todo lo que la cabeza de Gorgona esperaba. Y, sin embargo, con
qué cálculos tan hábiles ha sido intentado cada vez ese golpe, siempre
en los momentos más propicios! Ya
se sabe que los alemanes, maestros
del espionaje e informados siempre
de todo, no dejan nunca de elegir,
para sus ataques, de cuafquiera naturaleza, los d:as de relevo, las horas en que los recién llegados a enfren tarlos se encuentran en la balumba del arribo. Así pues la noche en
que llevaron a cabo este crimen, seiscientos de los nuestrns acababan precisamente
ocupar sus puestos

Por Pierre Loti
Traducción de ''Revista Mexicana''
Un sitio de horror, que se creería da instante, las enfermeras traen vo éxito y, con timidez al principio,
imaginado por el Dante. El aire ~e- enormes globos negros y los que temiendo aún el disgusto universal,
sado, sofocante; dos o tres pequenas. más luchan en la agonía de la asfixia ocurrió a la asfixia, después de haveladoras que parece tienen miedo tienden sus pobres manos implorán- ber ensayado, por supuesto, el desvirde iluminar demasiado, atraviesan dolos: es el oxígeno que los hace . tuar la opinión con sus mentiras haJ
apenas una obscuridad brumosa, cá- respirar mejor y sufrir un poco me- , bituales, acusando a Francia de halida llena del olor . del sudor Y de nos. Muchos de ellos tienen de es- ber tomado la iniciativa. Como cínila fiebre. Gentes atareadas cuchi- tos globos negros, sobre el pecho ja- camente lo esperaba, no ha habido
chean con ansiedad. Pero lo que más deante y, en la boca, guardan ávida- ¡ay! una rebelión general de la conse oye son estertores agónicos. Es- mente el tubo por dond~ se escapa ciencia humana. Y como ante los
tertores que nacen de una serie de el gas salvador; se diría que son ni- crímenes precedentes,-pillaje sistepequeños lechos, alineados hasta to- ños grandes con su biberón, lo que matizado, destrucción de catedrales,
carse, sobre los que se (fistinguen for- pone algo como una bufonería maca- violaciones, matanza~ de niños Y de
mas humanas, pechos sobre todo, pe- bra en estos cuadros de horror. La mujeres,-los Neutrales no se han
chos que se agitan con fuerza, apr~- asfixia según la constitución de cada conmovido; parece verdaderamente
suradamente, y que levantan las sa- uno tiene efectos diversos, que exi- que la mirada turbia, feroz y muergen' formas diferentes de tratamien- ta de su cabeza de Gorgona o de
banas como si hubiera llegado la ho·
to. Algunos, casi desnudos sobre su Medusa los ha congelado a todos en
ra final. ...
su sitio. Y en el momento en que
Es una de las ambulancias en la lecho, están cubiertos de ventosas, o
línea de combate, improvisada .como bien todos untados t1e tintura de yo- escribo, el último · de los gorgonizase pudo, al día siguiente de una de do. Hay otros también -oh! los dos por la mirada del monstruo es
las más infernales af,ominó.cil!nes más gravemente daiíac!o.,, - que ese pobre rey de Grecia, inconsistenalemanas. Todos esos hijos de Fran- están enteramente hinchados, el pe- te y torpe, que t1embla al borde del
cia, que parece van a lanzar el últi- cho, los brazos, el rostro,_ Y que pa- abismo de las peores felonías. Que ·
mo suspiro, no pudieron ser llevados recen muñecos de goma inflados .. · · haya neutrales por terror, Dios mío,
más lejos, por la gravedad de sus .M uñecos de goma, nifw:; CO!l biberón, se lo explica uno; pero que haya
lesiones. Esta gran sala de paredes aunque estas comparaciones sean las pueblos y de grandes cualidades, q~e
desportilladas era una b0dega para únicas exactas, par(;cc S3crilego ,·m- hayan podido permanecer germanobarricas de champaña, esos pequeños plearlas cuando la angustia oprime filos va más allá de nuestra comprensión'. ¿ Por qué· maniobras han conlechos - unos cincuenta,- han si- el corazón y se sienten ganas de
seguido
cegarlos, con qué calumnias,
do fabricados con priesa febril, con llorar, llorar de lástima, llorar de
ó
por
qué
cohechos? ....
ramas que aun conseryan la co_rtez~ rabia!.. . . . Puedan estas comparaNuestros queridos soldados, con el
ciones
brutales
grabarse
mejor
en
los
y parecen lo que en nuestr?s J~rd'.pulmón abrasado, jadeantes sobre sus
nes se llama muebles de estilo rustt· espíritus, por su misma inconvenienpequeños lechos "rústicos," tiene~
para
conservar
más
largo
tiemcia,
co. Pero ¿ por qué este calor, cas_i
irrespirable, que exhalan ias estufas? po el odio, la indignación Y la ,ed una expresión de gratitud cuando, siguiendo al médico, se aproxima uno_
-Es que nunca hace demasiado ca- &lt;le santas represalias!
a
ellos y miran con ojos llenos de
Porque
hay
un
hombre
que
nos
ha
lor p¡¡ra pulmones de asfixiados.-Y
bondad,
cuando se les estrecha la
preparado
detenidamente
todo
est~,
¿esta obscuridad? ¿por qué esta obsHe
aquí a uno, inflado como
mano.
y
ese
hombre
continúa
viviendo;
vicuridad, que da un aspecto dantesco
a este lugar de martirio y que debe ve, y como el remordimiento es des- un globo, inconocible sin duda par_a
de incomodar tanto a las blancas Y conocido, sin duda para su alma de aquellos que no lo hubieran visto sidulces enfermeras? Es que lo~ bár- rapaz, es incapaz de sufrir si no es no antes de esta horrible hinchazón,
baros, están ahí, en ,:uo.; aguJLros, e1uy el furor de haber fallado el golpe al a quien si se_ le tocan, aun lo m~.s
cerca de esta aldehuela en la que, menos por esta vez. Antes de des- ligeramente posible, las pobres meJ1para divertirse mis de nna yez, h~n encadenar la muerte de esta manera llas distendidas, se sit'nte 1,ajo los
aplastado las casas y el campanano sobre el mundo, fríamente había com- dedos crepitar los ¡;iises i:1filtrados
y si con sus anteojos siempre listos, binado todo, previsto todo: "Y si a entre la piel y la carne. "Vamos, esdistinguieran en este triste anochecer pesar de todo, se dijo, mis grandes tá mucho mejor que en. la mañana,"
de noviembre, encenderse la serie de cargas a lo rinoceronte y mi enorme dice el médico. Y prosigue en voz
baja, dirigiéndose a la enfermera:
ventanas de una larga sala, al punto maquinaria de carnicería llegaran a
husmearían una ambulancia y los encontrarse, por imposible, con una Comienzo a creer, señora, que también salvaremos a este; pero es nece:
obuses lloverían sobre los lechos hu- resistencia demasiado espléndida? ...
mildes: es conocida su predilección Entonces osaré quizás, confiado en sario no dejarlo ni un momento."
por ametrallar hospitales, convoys la complicidad de los neutrales, sí, Oh! recomenda~ión inútil, porque no
oiaré desafiar a todas las leyes de la tiene ella la menor intención de ,dede la Cruz Roja, I glesias!. ...
Así que apenas se ve, en una es- civilización, y emplearé otros me- jarlo, la enfermera blanca cuyos ojos
pecie de bruma desprendida del. agua dios. . . . Preparé.monos, a todo even- están empañados por cuarenta y ocho
que hierve sobre calentadores. A ca- to." En efecto, la embestida no tu- horas de una vigilia sin tregua.

de

r.

avanzados, .después de una larga y
fatigosa marcha; &lt;le súbito, entre una
salva de obuses que los sorprendia
en su primer sueño, han percibido,
aquí y allá, pequeños._ silbidos discretos, como producidos por traidoras sirenas de va~or1-era el gas mortífero que emanaba en torno de ello~,
dilatando sus espesas, sus lúgubres
nubes grises. Y simultáneamente,
sus fanales, que no arrojaban en
aquella bruma sino pequeñas luces
vagas. Enloquecidos entonces, ahogándose ya, pensaron demasiado tarde en aquellas máscaras que se les
hab'. a dado y en las que, por lo demás, no creían; se !ubrieron con
ellas muy torpemente y algunos, por
un movimiento irresistible de conservación, sintiendo la quemadura de
los bronquios, cedieron al deseo de
correr, y fueron los dañados de más
gravedad, a causa del exceso de cloro inhalado en las grandes aspiraciones de la carrera. Mas para otra
vez no se dejarán sorprender ni ellos
ni ninguno de los nuestros; herqiéticamente enmascarados, permanecerán inmóviles en torno de hogueras
preparadas de antemano, cuyas flamas súbitas neutralizan los venenos
del aire,-y el daño será casi nulo,
una hora de malestar, penoso de sobrellevar; pero por regla general sin
consecuencias funestas. Es verdad
que en los antros malditos de sus
laboratorios, los intelectuales de Alemania, convencidos de que los Neutra
les aceptarán todo, se esíuerzan en
encontrar otros venenos peores aún;
pero hasta que los hayan encontrado, la cabeza de Goreona habrá fa.

liado su golpe, comó han fallado tantos otros, esto es incontestable. Nosotros, por desgracia, no hemos podido aún encontrar el medio de corresponderles can sufic:iente crueldad;
para defendernos no tenemos pues
otra cosa que la máscara protectora que se perfecciona, cada día;-y
después de todo,
los ~jos de los
neutrales, si es que aun tienen ojos
para ver, tal vez es más digno no
emplear otra cosa. Pero de todos
. modos, cuá1.1 · diverso sería el caso
nuestro si recurriéramos a asfixiarlos
también, a ellos, pícaros y asesinos,
agresores que hah penetrado con
fractura y que, en la desesperanza de
romper nuestras líneas, intentan fumigarnos innoblemente en nuestra
casa, en nuestro caro país de Francia, como se fumigaria a conejos en
su madriguera, a ratas en sus agujeros. Los idiomas humanos no habían previsto estas trascendentes ignominias, que descorazonarían a los
últimos de los canibales, así que no
hay pa'abras par~ nombrarlas ..... .
Nuestros pobres soldados asfixiados,
jadeaado sobre sus peque'ríos lechos!
¡ cómo habría yo querido mostrarlos
a todos, a su~ padres, a sus hijos, a
ssu hermanos, para lkvar · al paroxismo las indignaciones sagradas y la
sed de venganza; sí, mostrarlos en
todas partes y hacer oír sus estertores aun a los tan impasibles Neutrales, para dejar convictos de sordera
intelectua l o de crimen a tantos obstinados pacifistas, para sembrar doquiera la alarma en contra de la
Gran Baroarie, que ha hecho erupción ~obre la Europa! ....

a

1SAL VE!
Por Laura Méndez de Cuenca
j Qué

triste Enero, pálido y frío!

¡Ay del enfermo, ay del que triste

Abierta, abierta de par en par,

El viento zumba, cuaja el rocío

De\'ora cuitas en soledad!

Y con cadenas el pensamiento

Que brilla en perlas en el maizal;

Primaverales brisas de ºMarzo,

Porque no estorbe para el contento,

Desnuda ramas, deshoja flores,

Tornad veloces, ro111ped el cuarzo

Porque no enlute con su pesar.

Arranca nidos y a sus rigores

De estas entrañas que encierro aquí;

Salve viajera de lontananza,

Tiemblan las cañas del carrizal.

Que ct:ando vuelvan los ruiseño res

Consoladora, dulce esperanza,

Odios los mimbus de oscuro manto,

En cruz las alas, cantando amores,

Sah·e si v_ienes a mí esta vez;

Rayos que truenan metiendo espanto,

No hallen invierno dentro de mí.

!\o te am edrentes, que no te exijo

Alegre lluvia de otra estación;

Alma doliente ¿ dónde está el mimo

Ki la alegría, ni el regocijo

Desde que flotan blancas neblinas,

Con que soñaste? ¿dónde. el arrimo

~¡ las quimeras de la niñez.

Del techo huyeron las golondrinas,

Quiero en un pecho se ncillo y

Las ilus=ones del corazón.

Q1:"e ni en la cuna dado te fué? ---Valle de penas, mt:ndo de sombras ___

Adios ardiente noche de Junio;

i Oh~dicha ! dicha de miel te nombras,

Y sus latidos con' ansia oir;

Vierte hoysus galas el plenilunio

Y eres de espinas. ¿Por qué? ¿Por qué?

Cuando ya el seno de amor no salta,

En luz de nieve por la ciudad;

Del pecho franco la endeble puerta,

¡ Para el descanso qué poco falta!

AzuJ rop aje la n9 ~he vistej

Por esperarte tengo ya abierta,

¡ Oué poco falta para morir!

sa110

Posar mi frente, poner mi mano,

�Por los Campos

d,la Guerra· Europea

La guerra europea sigu~ siendo el centro
de la atención mundial.
En la parte superior de esta plana se ven:
1~ U nos oficiales haciendo uso de carros
de labranza para las operaciones militares.
2 ~ Trenes de correos con rumbo a las
trincheras.
3 ~ Inundación del río Lepónica en Serbia.
El grabado de la parte inferior nos muestra
un {ren de municiones llegado a la línea de fuego.

�La Reconstrucción de México
Lo que puede hacer el Estado de Oa.xaca
A instancias de muchas. personas, .reproducimos nuestro editorial correspondiente al número 24 ·
El carrancismo ha entrado en agonía. Las desconfian- conservando su actitrd pasiva y neutral. Además de seguir
zas mutuas entre los caudillos imperantes, el descenso con- velanQo por sc:s intereses interiores tendrá que velar por la
tinuo del papel moneda, el crecirn:ento invariable de la anar- salvación de la Patria.
El artícu!o 128 de la Constitución ordena que cuando por
quía, y sobre todo el espectáculo de un gob1Gmo inestable y
errante, como si fuera la cabeza de una tr,b'ü asiática, son sín- c,·alquier moti'vo se interrumpe el régimen const:tucional, lo
tomas fatales que anuncian un desplomamiento próximo. Los único que procede es volver a él. Pues bien, en México ha
manifiestos del Primer Jefe, las prcclamas de los Generales, quedado roto el régimen constituc:onal, desd; que el Sr.
los artículos de los editorial:stas y hasta las gacetinas de los Licenciado Carbaj¡l abandonó la Presidencia sin renunciar
reporteros, parecen ser la expresión delirante de un orga- ante el Congreso qt:e había rec:bido su protesta de Ley, y
nismo moribundo: son el natural desvarío que prod'ucen las sin que el General Velasco,-único Secretario de Estado que
fiebres que matan. El Dr. Atl da la pauta de la locura, y funcionaba a Sü lado-recogiese el gobierno de la Repúbl:ca
en su derredor se desarrolla una literatura de manicomio que como se lo ordenaba nuestra Carta fundamental. México
quiere reformar al mundo mientras México, se muere de vive fuera del dominio de la Ley, 1esde aquel día de Agosto de 1914, en el cual tuvo lugar aquel acontecimiento anorhambre.
Ante el espectáculo caricaturesco y trágico de este régi- mal, que se llamó "disokción del Ejecutivo." Es pues,
men que se desmorona, cabe preg,.mtar: ¿cuál va a ser la llegado el caso de cumpl:r el artículo 128 de ljl Constit;.ici'ón;
futura orientación de Méx'.co? ¿sobre qué bases se va a y si hasta hoy, ha resdtado impolítico e inoport:no iniciar la
reconstruir la Patria? ¿dónde están las fuerzas congrega- magna empresa, tan pronto como el carrancismo llegue a la
doras de energía, que reúnan todo lo disperso, y lo sujeten crisis, que inevltablemente sobrevendrá, Oaxaca debe enarcon i;n círculo de hierro, para que no se siga despedazan- bolar la bandera de la legalidad y el orden, y proceder a la
do el espíritu nacional?
¡ restauración constitucional de la Repúbl:ca.
El asunto es muy sencillo. La Constitt:ción ordena la
Un Estado de la Federación Mexicana ha permanecido
aislado de la anarquía, independiente de la tra·c:ón y el cri- vuelta a las Instituciones; y o':&gt;edec:endo este mandato santo,
y tomando en consideración las condiciones pavorosas del
men; ha conservado intactas sus instituciones y vive civiH
zadamente en medio del caos que lo rodea. Dentro de los pafs, LA LEGISLATURA DE OAXACA DEBE ASUMIR
limites oaxaq?eños r&amp;1ncionit. un _Cong~so local, electo por TEMPORALMENTE LA SOBERANIA NACIONAL, que
el pueblo, que toma las medidas indispensables para la vida reside en el pueblo, del cual si no tiene t:na represen tac· 6n
del Estado, vota los presupuestos y aprueba las cuentas de arsoluta si tiene rna delegaci6n parcial.- EL CONGRESO
gastos; un Poder Ejecutivo que promulga las Leyes votadas LOCAL CAXAQUEÑO DEBE, POR CONSIGUIENTE
DECLARARSE PROVISIONALMENTE, PODER LE.
por aquél, y un Tribunal Superior de Justicia que garanti·
GISLATIVO
DE LA NACION en tanto que pueda ser elec.
za la aplicación de los Códigos. Estas a1.1toridades, en el
ta
rna
nt'eva
Asamblea Popular. En medio del derrumba.
momento en que fué disuelto el Jl:jército Federal, tuvieron
general
de autor'.dades e instituciones, es el único
miento
el acierto de susftuirlo por medio de Guardias Nacionales,
que fueron creada!$ y rtglamentadas de acuerdo con nues- cuerro q ·e tiene or·gcn legal; y aún cuando su legalidad se
tra Constitución. l!'n torno de ese gobierno ,j' de su peque- enctientra confinada dentro de los límites de una entidad fe.
fío Ejército, se ha agrupado unánimemente el pueblo de Joá- derativa, la ausencia abso!rta de una o'rganización nacional,
rez, resuelto a cohVert:irsé en dique que impida la' inva~i6n hace que en ella se concentren las miradas ansiosas del país.
México necesita urgentemente un centro coordenador de
de la barbarie y el delito.
Hasta hoy, Oaxaca se h~ lilJ)itado J defender¡;e de los energías, un p""nto de or'.entaci6n, algo que tenga s·quiera
pel'.gros q_ue la amenaza~~n del exterior: ba conservado sus 1·na somtra de legalidad; y como el ca·Jdil;aje y la anarquía
elementos de vida, y no ha permitido que sus tropas, salgan le imp:den ir a las casi,llas electorales a nombrar sus legítidel territorio local para tomai; parte en la horrenda tragedia mos mandatarios, y como por otra parte si la Repftblica sique conmueve a la Patria. Ha hecho bien. Intentar una gue fuera del orden constitucional, corre el peligro de desaaventi'ra nacional, cuando el delito estaba en su apogeo, era parecer, todos los mex·canos verían con júbilo, que los re~acrificarse estérilmente, sin esperanza de triunfo. Hay mo- presentantes de un Estado, aceptando las responsab:lidades
mentos, en q..ié la sola circunstancia de cont¡nuar en pie, sig- del momento, asumieran el gobiierno nacional y se echasen
nifica una victoria. -He vivido- contestaba el Abate Sieyes sobre los horneros la magna empresa de reconstr::ir a la
a una interpelación que se le hacía sobre sus actos durartte Patria.
Si las autoridades de Oaxaca vieran que había otros Esel Régimen del Terror. Oaxaca también ha logrado vivir en
tados
en idénticas condiciones al suyo, lo que procedería
medio del derrumbamiento general, y eso es bastante. Sus
rna liga semejan.te a la que se formó a raíz del
sería
forrr.ar
instituciones pueden ser la base de la reconstrucción de Mé,dco: su gobierno local se puede convertir en gobierno gene- go:pe de Estado de Comonfort. Pero es inútil escrrtar los
ral, y sus Gt·ardias Nac·onales pueden ser el núcleo organi- · horizontes: lo ún'co que en Méx:co queda edificado sobre el
terreno de la elección popc•lar ~s la Legislat.ira de Oaxaca:
zador del futuro Ejército de la Nación.
C'11ando la Revolución carrancista estaba en auge, cual~ a ella, pues le corresponde el honor-Y el deber tambiénquier intento de reconstrucción patriótica era inoportu~o. de asvmir la actoridad suptema de la Nación: Si así lo hiciePero ahora que está próximo a deshacerse, ahora que se va re, y después de formular el decreto de reinstalac'ón de los
a romper la sombra de mando que congrega tibiamente los Supremos Poderes Federales, nombrare el Presidente Provielementos del preconstitucionalismo, no puede continuar sional que hubi'ere de convocar a elecciones generales, todos

los mexicanos que actualmente están di\rididos por odios y
resentimientos se congregarían de nuevo bajo la bandera
santa de la legalidad y el orden.
¿Es rigurqsamente constiti:cional esta línea de conducta?
-No se trata de hacer algo apegado extrictamente a la Ley
sino algo que la restaure. Además, el artículo 128 de l~
Constit .:ción ordena imperativamente, y cuando no existe
más que un camino para ct:mplir lo mandado, hay que
gu:rlo sin vacilar. Los funcionarios que tengan el valor cte

aceptar una responsabilidad tan grave, pueden contar de antemano, con que la Nación aprobará sn conducta.
Oaxac;i. debe seguir las huellas del más ilustre de sus hijos. Hace medio srglo que Juárez hizo que la Patria volviera al carril constitucional después de una lucha tremenda en
contra del extranjero. Hoy la República se vuelve a encontrar fuera del reinado de la Ley, y los descendientes del Reformador, pueden imitar su conducta: después de salvar a
su Estado, su obligación es iniciar la salvación de la Patria.

Una heroína de 17 años
Emillienne Moreau
Traducción de · ·Revista Mexicana"
Una joven francésa, casi una nina, ría inglesa. No experimentaba nin- de Septiembre de 1915, desde la toacaba de recibir en Francia la cruz gún temor; no veía sino la victoria. ma de la aldea de Loos por los inde guerra, añadiendo su nombre y su Y el Ejército Inglés hizo su entra- gleses, se apresuró a organizar en
ejemplo al conmovedor cuadro de da en Loos. Entonces, según narra su casa un puesto de socorros, emhonor 'en el que constan las religio- el corresponsal del Petit Parisien, pleó todo ese día y la noche siguiensas, las Damas de la Cruz Roja, los que había ido a hacer una encuesta te en transportar a la casa a los hefuncionarios postales citados en la al lugar, entonces, la niña salió a to- ridos, en prodigarles sus cuidados y
orden general del Ejército Francés. da prisa.
puso todos sus recursos a su dispoSe llama Emillienne Moreau, tiene
"Los cadáveres interceptaban las sición sin aceptar la más pequeña
diecisiete años y medio; vive en el calles. Había sangre en todas par- retribución.
pueblo de Loos libertado por el Ejér- tes. Los heridos jadeaban a sus pies.
No vaciló en salir de su casa arcito Inglés en los combates de los Por sus trajes pintorescos, reconoce mada de un revólver y consi~uió,
últimos días de Septiembre. En el a aquellos highlanders tan temidos con ayuda de algunos enfermos intranscurso de esos combates y a la por los alemanes. Uno a uno los gleses, poner en estado que no hiciehora de la victoria fué cuando esta levanta. No es muy fuerte, pero su ran daño a dos soldados alemanes
joven francesa demostró su heroísmo voluntad decuplica sus fuerzas. D~ que, emboscados en una casa próxiY provocó la admiración de los highde beber a unos y venda a otros. Los ma, hacían fuego sobre el puesto.
landLrs del general Sir Douglas · recuesta lo mejor que le es posible
El redactor del Petit Parisien ha
Haig. Pero desde la primera noche y los médicos ingleses la encontra- dado pormenores del combate que lide la ocupación alemana, había dado ron inclinada sobre aquellos valien- bró la Srita. Moreau. Afirma que no
tes, de los que casi todos le deben mató menos de cinco soldados alela medida de su energía.
manes: tres con granadas, otros dos
Durante el año que los alemanes la vida.
"A la entrada del pueblo se oye · con el revólver reglamentario de un
ocuparon Loos, permaneció en la casa de su padre, antiguo soldado re- un canto, coreado por millares de oficial inglés. "Los tres primeros
tirado, con su madre y su hermano, voces, es el "bios salve al Rey". La dice, se habían parapetado en un sub~
éste de diez años, y logró imponer Srita. Moreau escucha. Terminado terráneo desde el cua) disparaban soa los enemigos el respeto a su ho- el himno nacional ingles, va hacia bre el puesto inglés y rehusaron sagar. Como había preparado su exa- los soldados y con toda la fuerza de lir. Los otros dos, con la bayoneta
men para ser institutriz, aceptó el sus pulmones, entona la Marsellesa. calaqa avanzaron ;.menazándola. Sin
"Los soldados de la vieja Inglate- temblar, los dejó llegar muy cerca y
cargo de cuidar de los· niños del pueblo. El año fué terrible. M. Mo- rra se asombran y después se entu- los derribó muertos, como un veterano."
reau murió del dolor de haber sufri- siasman. Rodean a aquella jovenciDe la misma manera contribuyó
do la invasión. Su hija calmó su ago- ta. La aclaman y, con ella, vuelven
Juana
Hachette . a la salvación de
nía y faltando la madera, encontró a cantar el himno glorioso de RouBeauvais. El nombre de Emillienne
en su piedad filial el valor para pre- get de Lisie."
Moreau 'permanecerá unido a la libeparar ella misma el ataúd.
La cita que de ella hace la Orden ración de Loos. Esta jovencita el
Al fin, el día de la liberación estu- del Día del Ejército, dice así:
día de hoy, tan modesta, tan tíru'ida,
vo próximo. Desde el granero de la
"La Sr.ita Ei'riillienne Moreau, de colmada de gracia y de seriedad, ha
casa, la Srita Moreau presenció la diecisiete años y medio de edad do- re.novado una página de la historia
imponente preparación de la artille- miciliada en Loos (Norte). El 25 de Francia.

�~uegos Infantiles

La Constitución Americana

DESDE JAUJA

¿Es un pedazo de papel?

de los chiquillos a imitar todo aque- netración de los nmos, que no .;e reA 20 de Febrero de 1916.
llo que miran u oyen. Se presenta signa con el papel humilde, sino que
Mi muy estimado amigo:
en el pueblo un par de ciegos tocan- aspira a puesto de viso y relieve, codo bandurria y cantando copla?, Y a pia fidelísima de lo que hacen los
No ignoras que mi solterismo me
poco ya están las coplas en boca de hombres maduros y barbados!
ha privado de conocer las deli_cias de
todos los pilletes, y entre sus dedos
Estos pilletes han visto cómo salen
la paternidad, lo cual no qU1ta que unas hojas de maiz haciendo funde los cuarteles pelotones de solme encante n los niños y vea en ellos ciones de bandurria. Acude un pres' dados en retozo grotesco, •dándose
la rep resentación de los fu turos glo- tidigitador, y al punto la caterva inpuñetazos, empujándose sobre la darificadores de la pat ria, cosas ambas fantil se adiestra en el escamoteo
mita que atinó a pasar entre el grusuficientes para que los chiquillos me de monedas extraídas de los bolsipo, y soltando a pulmón lleno paladespierten el más vivo interés.
llos de papá. Llega una compañía bras evangélicas propias del vocabuSiguiendo estas inclinaciones de -~i acrobática, y ya están los pequeñue- lario libertador. Y al salir de las esespíritu Y dándome a la º?servac10n
improvisando en los patios su ci r- cuelas, el cuadro se reproduce por
del medio en que nos agitamos, te co casero y haciendo equilibrios en el aquellas criaturas que llegan al doaseguro que me produce un júbilo es- alambre, a s.emejanza de los acróba micilio con las caras encendidas y supecialísimo meditar sobre las gran- tas que fueron un tiempo reservistas dorosas , las rop:is empolvadas o hedeza:; que le están reservadas a J a~- y ·senadores, para tornarse, al correr chas girones, y echando fuera la
ja, cuando los retoños de hoy se mi- de los años, en rep resentantes de lengua por donde han escapado los
ren convertidos en hombres cabales. Primeras Je fa turas pre-constituciona- dicharachos r~clentores, aprendidos
No es preciso poseer milagrosa- les.
con más acierto que la lección señamente el secreto de la adivinación palada por el paciente dómine.
¿ Qué quieres, pues, que hagan hoy
ra afirmar que los ejemplos puestos los rnocosillos en Jauja? Gritar Vi¿ No te imaginas cuántos Zapatas
a la vista de los actuales pimpollos vas a Zapata, a Villa y a Carranza,
y Villas y Carranzas surgirán de esque corretean entre los ocho Y los armarse de fusiletes de madera y estas columnas i'nfant iles ? ¿ No te das
doce aiws, dan la certeza de lo que padas de hoja de lata; ceñirse las
a pensar qué hermoso porvenir el de
será este país dentro de veinte o piernas con desperdicios de tela para
Jauja, vigorizado el espíritu de estos
veinticinco.
fingir la polaina renovadora; cruzar- nenes por el aliento renovador de
Nosotros, los que pasamos niñez Y . se el pecho con cartucheras fabrica- nuestros días?
juventud oprimidos po r el círculo d_e das a domicilio, repletas de casquillos
Ellos sí que serán varones duchos
hierro de una paz artificiosa, tuvi- abandonados en campos y ciudades
en las peleas a sangre y fuego, no
mos que sentirnos amodorrados, la- por los guerreros de verdad; encascomo nosotros, desventurados manxos, sin ánimo para las luchas reden- quetarse sombrerillos de aristocrátisos, que sentimos sobre nuestras
t oras aplastados siempre por la ma- co petate; formar grupos callejeros
frentes el peso de una paz ignomi-·
no o~nipotente de la tiranía. Y a- que ma rchan al redoble de tamborciniosa, y llevábamos en ellas el estigpenas si ent rábamos en calor cuan- llos y al són de cornetas, montados
ma de la servidumbre 1rredimible.
do de niños se nos relataban por en nerviosos corceles de palos de
nuestros progenitores hazañas de éscoba, y lanzar por aquellas bocas
¡ Tus grandezas adiví-,
otros tiempos, y cuando ya más cre- que todavía chorrean la leche maoh, la Jauja del futú-,
ciditos nos entregábamos a lecturas ternal, sapos y culebras de los misde episodios lejanos en que la espa.da mos que vomita la falange depuradotr~s el P lan de Guadalúy el fusil eran embrazados con bn_ora. Y al menor desconcierto en las
del viejo barbas de chi- !
so arrebato para castigar despotis- filas, la espada que vibra en lo a l¡ Cómo siento que mi vimos y vengar afrentas. Nos faltó to, el fusil que apunta, el caballo que
no mire ·yo prolongáel ejemplo vivo, que es la mejor en- se convierte en instrumento conpara
verte prestigiáseñanza de t odas las doctrinas.
tundente, la gritería que asorda al
en los años venidé· Cuán venturosos los chicos del vecindario, y por final de la bélica
1
'
día, a quienes ha t ocado una epoca jornada, dos o t res chichones, un par
po r gentes del mismo peturbulentamente libertaria, con su de cráneos lesionados, el lloro chide Venus, Villa y Zapá-1
magno y luci&lt;;lo cortejo de incauta- llón de estampilla, y los aspavientos
Y cieno esta mi vigésima-primera
ciones, derrame profuso de bilimbi- de mamá que sale despavorida a la
ques, diluvio de decretos, estruen- calle con el peine en la mano y la epístola, enviándote un cariñoso ado de fusilería, ametralladoras y ca- cabellera alborotada, al oír los la- brazo.
ñones desfile pomposo de ejércitos mentos del hijo de sus entrañas ...
Tu amigo y colega,
legali~tas exhalando olor democr~ti- ¡ Ya hubo sangre, como cum1&gt;,le en
co químicamente puro, y en cuya in- toda pelea heroica I
SILVERIO.
dumentaria se ostenta, junto al claEn estos ejércitos no hay soldados
veteado zapato yanqui, el amplio rasos ni menos reclutas: este es Gesombrero "huichol" de manufactura neral, el otro Coronel, el de más allá
nacional!
Capitán. ¡ Siempre tirando a lo alto
Y a conoces la tendencia peculia r estos inocentes! ¡ Oh, deliciosa pe-

los

N. B.-Mr. Beck, el autor de este
artículo que extractamos para nuestros lectores, es uno de los abogados
, prominentes de los Estados Un idos.
Su opinión en cuestiones constitucionales es de las más respetadas en este país; fué auxiliar del Procurador
General en las administraciones de
Me. Kinley y de Roosevelt. Sus libros han sido traducidos a varios
id iomas y este artículo ha sido
publicado por el "Times" de N. York
en lugar preferente.

***

Elihu Root, en tocia su larga carrera eminentemente útil, no ha pronunciado un discurso más notable r¡ue
aquel con que inauguró recientemente la Convención Reµt:':ilicana ,Id Estado de N. York. (Discurso del que
publicamos en nuestro número 25 las
referencias sobre la política de Mr.
Wilson en el caso México.) La profunda impresión que ha producido en
el pueblo americano justifica la
creencia de que esa alocución es un
acontecimiento político de la mayor
trascendencia.
Es extraño, sin embargo, que en
este enérgico emplazamiento de la
política exterior de la administración
de Wilson, Mr. Root no insistiera
sobre un punto que a él, prófundo
conocedor del derecho constitucional,
tiene que haber llamado e~pecialmente la atención.
La política exterior de Mr. Wilson
ha sido en muy importantes cuestionoes, una constante violación de la
Constitución, y la aparente indiferencia del pueblo ante este aspecto del
asunto sugiere la posibilidad de que
pueda decirse de nuestro gran Código lo que de muchos credos religiosos: que la forma sobrevive a la sustancia de la fe.
Hay que reconocer que desde los
comienzos del Gobierno, ciertas prevenciones constitucionales, tales como las relativas al Colegio Electoral, han sido en todo excepto en la
forma, enteramente nulas; pero aquellas disposiciones que requieren la
concurrencia del Senado con el Presidente en la conducción de nuestras
relaciones exteriores, habían sido
hasta hora ob~ervadas y preservadas
con especial afecto, ante el reconocimiento general, celoso de su sabiduría.
Y en una de las más importantes
crisis de la historia, Mr. Wilson ha

llegado hasta a excluir al Senado de
su participación propia en la política
exterior del Gobierno, y esta usurpación de poder no ha sido seguida
de ninguna protesta del cuerpo cuya
prerrogativa constitucional ha sido
violada, lo que hace pensar al que estudie cuidadosamente nuestra historia en que si no será posible que
nuestra Constitución llegue a ser,
gracias a este constante crecimiento
de poder del Ejecutivo, nada más
que "un pedazo de papel."
Para los autores de la constitución
no había disposiciones de mayor importancia que las que requieren la acción conjunta del Ejecupvo y del
Senado para determinar la política
exterior de la República. Para ellos,
esta acción concurrente marcaba la
distinción principal entre una república y una monarquía.
En 1787 todos los gobiernos existentes entonces, con excepción del
nuestro, consideraban las relaciones
exteriores como una prerrogativa peculiar de la Corona y no de la Legislatura. El Rey, Emperador o Czar,
celebraba tratados, nombraba y recibía Embajadores y Ministros, declaraba la guerra y firmaba la paz.
El único límite para ese poder en las
monarquías democráticas, como Inglaterra, era el que tenía la Legislatura sobre los gastos de la nación,
pero por lo demás, las cuestiones exteriores se consideraba que estaban
especialmente investidas en la corona.
La convención de 1787, formada
como lo estaba en su mayoría, por
hombres que habían conocido por experiencia propia las dificultades que
presentaba ' el encomendar la dirección de las cuestiones internacionales exclusivamente a un cuerpo legislativo, determinaron concentrar esa
facultad y hacerla, de ese modo, más
eficiente. El texto primitivo de la
Constitución decía que "El Senado de
los Estados Unidos tiene la facultad
de celebrar tratados y de nombrar
Embajadores y Jueces (Magistrados)
de la Suprema Corte." La Comisión
a la que pasó la revisión de este documento hizo notar que no siempre
está el Congreso en sesiones y se hacía necesario delegar el poder en algún funcionario que estuviera siempre en posibilidad de obrar. Para este fin se escogió naturalmente al Presidente en contra de las objeciones

de aquellos que sentían que conferir
ese poder era hacer de la república
una monarquía en todo excepto en el
nombre.
Entonces se adoptó una de las
grandes transacciones de la Constitución, en la que sabiamente se decidió que el E jecutivo habría de ser
el órgano primario de comunicación
con otros gobiernos, y como tal podría negociar tratados y nombrar,
con la aprobación del Senado, Ministros y Embajadores. El precepto
adoptado definitivamente dice:
"El (el Presidente) tendrá facultad,
a propuesta y con el consentimiento
del Senado, para hacer tratados, con
tal que dos tercios de los Senadores
presentes lo aprueben, y para que,
a propuesta y con el consentimiento
del Senado, nombre Embajadores, y
otros Ministros y Cónsules, Ma~istrados de la Suprema Corte y todos
los demás funcionarios y empleado~
de los Estados Unidos, cuyo nombramiento no esté regido por alguna
otra disposición constitucional, y que
será determinado por la ley; pero el
Congreso pu~de, por medio de un decreto, conferir la facultad de hacer el
nombramiento de dichos empleados
inferiores, en el Presidente, solo, en
los tribunales de justicia o en los jefes de departamento."
Es claro pues que las relaciones internacionales del Gobierno estaban
divididas en tres clases y se adoptaron tres métodos diferentes para cada una de ellas:
1.- Los Embajadores y los Ministros que habrían de tener la representación de la República en las cortes extranjeras, serían nombrados por
el Presidente, con la indicación y
consentimiento de una mayoría del
· Senado.
2.-Los tratados, de todas clases,
serían negociados por el Presidente,
pero no tendrían fuerza ninguna sino
hasta ser ratificados por dos tercios
del Senado.
3.-La declaración de guerra y, por
derecho implícito, las cuestiones de
g uerra y paz, fueron atribución exclusiva del Congreso.
Aun esta facultad especial del Ejecutivo referente .a nuestras relaciones
internacionales f,ué una de las varias
razones presentadas por los publkistas contra la ratificación de la Constitución. Dejando a tt.n lado estas objeciones, es razonablemente cierto

�que la Constitución de los Estados Jorge III. Y esto es más de llamar mó una "libertad" al enviar a Mr.
Unidos nunca habría sido ratificado la atención desde el momento en que Lind en tal aventura, y aquella lipor los Estados si el poder final so- Mr. Wilson es un abogado, por edu- bertad se la tomó con la Constitubre nuestras relaciones internaciona- cación, y debe suponérsele, por lo ción de su país, porque Mr. Lind,
les no hubiera sido conferido prácti- mismo un pasable conocimiento de al ir a México como representante
camente al Senado, de la manera di- la Constitución, y es también un his- acreditado del Presidente de los Escha antes, con la reserva última de toriador reconocido lo que hace pre- tados Unidos, no podía ser consideque para declarar la guerra o hacer sumir en él, el conocimiento de la rado de otra manera que como Emla paz era necesaria una resolución filosoía de nuestras instituciones po- bajador o Ministro, y según queda
dicho, la Constitución ordena exprede las dos Cámaras legislativas, y líticas.
Tomad, por ejemplo, la totalidad samente que el Presidente no puede
nada puede dar más exactamente la
medida de la adaptación gradual de de su manejo en la cuestión de Mé- enviar a una nación extranjera ninuna Constitución escrita a los muda- xico. Cuando él llegó a la presiden- gún Embajador, Ministro, Cónsul u
bles usos e ideas de las generaciones cia, existía en México un gobierno otro funcionario, si no es por indicaque se suceden, que el hecho de que estable, que había sido reconocido ción y consentimiento del Senado. El
el Presidente no sólo ha llegado a más o menos formalmente por todas nombre de J ohn Lind jamás fué menser el poder primario e inicial en los · las naciones extranjeras, incluída, la cionado al Senado, y en consecuenasuntos internacionales, sino el pri- nuestra. Aquella administración era cia, ese augusto cuerpo nunca le ha
mero y principal y la influencia del resultado, como tantos otros gobier- conferido en manera alguna, legitimiSenado ha sido reducida a su míni- nos precedentes en México, de una dad para representar a los Estados
mum durante la administración de revuelta interior, sobre cuyos méri- Unidos en una mis ión de tal naturaletos no es fácil a ningún extranjero za. Además, ni el Senado ni el ConWilson.
greso de los Estados Unidos han auHemos visto que mientras el Pre· dar una opinión satisfactoria.
Mr. Wilson, sin consultar al Con~ torizado jamás al Presidente para pesidente no puede declarar la guerra,
greso
o al ISenado, resolvió destruir al dir que sea destruido el gobierno
sí puede dar pasos que hagan la guede facto que entonces existente en México y que se lleve a
Gobierno
rra inevitable; si bien no puede nomexistía
en
México,
no solamente re- cabo una nueva elección ni ha autobrar Ministro; y Embajadores, sí
husándose
a
reconocerlo,
sino tam- rizado una interferencia en los asunpuede esperar a que el Congreso esté
tos internos de México como la que
en receso para hacer nombramientos bién evitando, por agencias diplomáimplica
la demanda cre que SE' !1aga
provisionales. No puede negociar un ticas el que siguieran reconociéndolo
una elección especial de Presidente.
todas
las
otras
naciones
extranjeras.
tratado efectivo con un poder extracon el requisito de que el entonce!;
ño, pero puede arreglar, mientras la Como resultado de esta actitud, la
Presidente de facto, no pueda ser
insurrección
de
Carranza,
originariaacción del Senado se halla pendiente,
elegible. Esto, en sustancia, era demente
débil,
restringida
a
la
región
un modus vivendi. Mientras que las
clarar la guerra al gobierno existendecisiones sobre la guerra y la paz norte de México, se hizo más temite en México, declararla y llevarla a
no caen bajo su potestad, puede dar ble, y Mr. Wilson, entonces, sin el
cabo sin la sanción del Congreso.
o.os
consentimiento
del
Senado,
envió
pasos que o evitan o precipitan la
Y si esta injustificable usurpaci0n
guerra, y estos actos, que puede lle- representantes diplomáticos a México,
uno
J
ohn
Lind,
para
arrojar
a
de
funciones era indudable en la mivar a cabo sin la concurrencia de alHuerta
del
poder
y
el
otro,
William
sión
de Lind con Huerta, más injusguna de las Cámaras legislativas, pueB.
Hale
para
conferenciar,
en
nom.
tificable
aún era en el caso de la miden virtualmente comprometer a la
nación en una política determinada, bre del primer magistrado, y por sión de Hale ante Carranza y Villa.
tanto, en nombre de su paí,s, con Ca- La ayuda que de ese modo se daba
sin su consentimiento.
a los rebeldes y la ayuda moral conrranza.
Esta expansión del poder ejecutivo,
cedida así al incalificable Villa, consAl
explicar
el
nombramiento
de
que ha procedido en violación tanto
tituía una violación del espíritu de
.
J
ohn
Lind,
Mr.
Wilson
dijo
en
su
indel espíritu como de la letra de la
la Constitución aun cuando pudier;
al
Congreso
el
27
de
Agosto
forme
Constitución, ha tenido muchos ejemno haberlo sido de su letra. Admito
plos en nuestra historia, pero nunca de 1913:
"Me tomé la libertad de enviar al que el poder ejercido por el Presihabía sido llevada hasta el extremo
alcanzado por la administración de Hon. J ohn Lind, ex-Gobernador de dente al conceder o negar su reconoMr. Wilson. Su política exterior, Minnesota, como mi enviado y repre- cimiento a los nuevos Gobiernos de
tanto en lo que · se refiere a México sentante personal a la Ciudad de Mé- las naciones extranjeras lleva consicomo a las naciones europeas, ha si- xico, con las siguientes instruccio- . go en la práctica la facultad del Ejecutivo de decidir cuando menos prodo una violación continua y palpable nes."
visionalmente,
el estado legal de esas
de la Constitución, y el hecho de que
Estas instrucciones eran, substannaciones;
pero
en el caso de México,
esto haya sido seguido de débiles cialmente, ofrecer los buenos oficios
de
ese
poder fué más allá
el
ejercicio
protestas por parte del pueblo y ten- del país para el propósito de derride
la
cuestión
ordinaria
de reconociga una aparente tolerancia por parte bar al único gobierno estable en 'Médel Senado, muestra cuán inestable xico. Estos buenos oficios habían de miento. El Presidente, sin las aupuede ser hasta una constitución es- ser cumplidos por medio de la más torización del Congreso o del Senacrita. y hasta qué punto puede ser injustificada interferencia en los do, virtual si no técnicamente, hizo
ultrajado nuestro Código constitucio- asuntos internos de México, exigien- la guerra al Gobierno de hecho de
nal por la ambición de un Ejecutivo do de aquel Gobierno el que hiciera México, y la hizo con tal éxito que
que se ha centralizado a sí mismo.
una convocato.ria especial a eleccio- ese gobierno sucumbió, dando por resultado que México se encuentre desMr. Wilson ha creado todas aque- nes, en las que, por mandato de Mr.
de entonces. en un estado de anarllas condiciones que los autores de Wilson, el Presidente Huerta, aun
quía
crónica.
la Constitución trataron de evitar, al cuando constitucionalmente elegible,
Un
ejemplo más claro de esta usurasumir y ejercer todas las facultades habría de ser excluído.
pación
de funciones, es el nombraCiertamente que el presidente esrelativas a las relaciones exteriores,
miento
del Coronel Edward M. Houque ejercía la corona en tiempo de tuvo en lo justo al decir que se to-

se como Embajador Plenipotenciario
y extraordinario en toda Europa. La
ley jamás creó tal puesto, y sin decisión del Congreso, este nuevo cargo de Embajador Supremo no puede
tener absolutamente ninguna justificación .....
Aun cuando el coronel House pueda tener todas las cualidades de Fran-

klin, Talleyrand y Metternich combinadas, susbsiste el hecho de que al
acreditarlo como representante diplomático de este país en todas las naciones beligerantes de Europa, Mr.
Wilson ha ejercido exactamente aquel poder que la Constitución le ha
retirado expresamente y la circu'nstancia de que poco o ningún caso se

halla hecho de esa usurpación de funciones y que el Senado, en otro tiempo tan celoso de sus prerrogativas,
esté también callado, justifica ampliamente la humillante pregunta con
que comienza este artículo: ¿ Es la
Constitución de los Estados Unidos
nada más que un pedazo de papel?.

Un Extranjero Pernicioso
La Expulsión del S~fior Laguera

• 1&lt;

•

Acaba de ser expulsado de México
el Señor Don José P. Lagüera, Cónsul de España en la ciudad de Monterrey, según parece por el delito de
haber albergado en su residencia oficial a un sacerdote español de apellido Palacio, contra quien se ensaííaba el carrancismo, porque . para éste,
en esa nacionalidad y en ese ministerio existen dos grandes estigmas.
Nos explicamos perfectamente el
atropello, sabiendo que el Señor Lagüera, a juzgar por los informes que
tenemos adquiridos, es todo un caballero, inteligente, de carácter afable, laborioso en el cargo que desempeñaba, accesible a todas horas, lo
mismo para el potentado que para el
menesteroso, dispuesto siempre a servir no solamente los intereses de sus
compatriotas, sino los intereses de
mexicanos y extranjeros de todas nacionalidades, como lo comprobó durante las postrimerías del dominio federal en Monterrey, y después, en el
período del carrancismo y del villismo.
Un hombre así, tenía que ser para Carranza un extranjero pernicioso.
El Sr. Lagüera residía en Monterrey desde muy joven, dedicado al
comercio. Unió sus destinos a los
de Úna dama perteneciente a distinguidísima familia de la localidad; formó un hogar que ha sido espejo de
virtudes; cuenta hoy con numerosa
familia; se abrió paso en la sociedad por su propio esfuerzo, y no hay
en su vida un sólo rasgo que no lo
acredite de hombre pulcro y caballeroso. Entre los muchos españo-

les residentes en Monterrey, él fué ·aun le sirve para seguir desempeñanseñalado para desempeñar el cargo do su cargo.
en que se distinguió por su prudenUn hombre así, tenía que ser pacia, por su actividad, por su tacto y ra Carranza un extranjero perniciopor las generosidades amplísimas de so.
su espíritu lleno de esa hidalguía
Dominante en Mol\terrey la facproverbial en los hombres de su raza.
Algunos años llevaba de tener bajo ción carrancista dos días después de
su dirección el Consulado Español, aquellos sucesos. tomaron hospedaje
y durante ellos se acrecentó el afec- en la Penitenciaría más de tresciento que todos le dispensaban mucho tos ciudadanos de lo más conspicuo
antes de representar a su patria en en la Capital de Nuevo León, por el
hecho de no aprestarse a entregar en
puesto tan difícil como poc0, enviel acto las enormes sumas que como
diable dentro de los tiempos actuacontingente de guerra se les exiles.
gían. Y desde ese momento. el SeUn hombre así, tenía que ser pañor Lagüera t rabajó tenazmente en
ra Carranza un extranjero pernifavor de sus connacionales y de los
cioso:
mexicanos y de otros extranjeros.
Cuando en Monterrey, atacado Se le miraba en afanosa tarea. sin
entonces por los revolucionarios, se descanso, poniendo todo su empesupo la entrada de los americanos ño y toda su influencia oficial por
en Veracruz, hubo una efervescen- a tenuar los riesgos de las autoridacia popular muy explicable y muy des r evolucionarias. Esto aumentó
justificada; y bajo la lluvia de balas para él las simpatías que de tiemse echaron a la calle masas de gen- po atrás tenía conquistadas entre
te lanzando mueras a los Estados lo más prominente de aquella soUnidos y Vivas al Gobierno del Ge- ciedad. hasta el punto de que si casa
neral Huerta. En aquellos momen- por casa se recorren las de Montetos, el pueblo ll~no de indignación, rrey. no habrá una sola de donde
quiso hacer presa en el representan- no salgan sino palabras de elogio y
te de la nación invasora, y el Sr. La- de cariño ·para aquel Cónsul, descongüera con toda valentía, se expuso tadas naturalmente las fincas que
a las iras de la colectividad, ampa- ocupe la gente de mando. Y aquí
rando generosamente a su colega cabe añ~dir que merced a los hábiY poniéndolo a salvo en el Consules manejos del Sr. Lagüera, se sallado español, tras de aplacar en forvaron de las garras de la confiscama cariñosa la rabia del pueblo. De ción algunos edificios particulares y
no haber sido tan estimado el Sr.
no pocos objetos codiciados por la
Lagüera, las masas habrían burlado
facción revolucionaria.
aquella intervención, y acaso a esUn hombre así, tenía que ser para
tas horas el Cónsul de los Estados
Unidos no contara con la vida que Carranza un extranjero pernicioso;

�Los Prosistas Norteamericanos
y el Lic. Gómez Robelo
Al derredor de la polémica Moheno-Cerna

II
Estos últimos, no obstante, han seguido distintas sendas, si es de tenerse en cuenta el carácter, o más bien
dicho, quizás, la fo;ma que han dado a sus producciones.
Para ser más explícito, diré que algunos autores han cultivado el realismo puro y sencillo; otros, empleando, por lo general, un estilo frío, ,lesapasionado, en la exposición, han intentado dar a sus trabajos un time
romántico; mientras que los de más
allá han seguido y siguen de cerca
el plan sugerido por el príncipe de los
realistas americanos: Henry .fames,.
Jr.
Como quiera que sea (y en ello
tiene razón Hamilton), en la historieta o cuento corto, como en la novela de mayores pretensiones, existe,
en conjunto, una tendencia de los
autores a delinear lo ideal dentro de
lo real, no a despojar del todo a los
cuadros realistas del elemento idealista; y en esa tendencia precisamente, en esos esfuerzos, se observa
cómo se ha apelado al uso de un arte literario delicado, éxquisito, original. Porque en esas obras se ha
tratado y se trata de exhibir al desnudo las realidades de la vida, en vez
de seguir tan sólo quiméricos ideales,
ideales basados en el romanticismo o
en la invención.
La vida, por sí sola, constituía un
campo inagotable para que de él sacase los marvillosos cuadros realistas que nos pintara ese genio colosal, ese vidente inimitable, Shakespeare (siempre Shakespeare), Shakespeare, quien mejor conoció el corazón humano, después de Dios, según el feliz pensallliento de esa estrella de primera magnitud en el hermoso cielo de la literatura mexicana:
Justo Sierra.
Y sin embargo, Sl1akespeare nunca
se apartó de lo romántico, de lo ideal,
y se valió hasta de lo sobrenatural en
su tratamiento de ta vida humana,
método que, por cierto, no han empleado Tourguénett o 1'olstoi, ni
otros escritores .de su talla.
Si se desea considerar el asunto
desde otro punto de vista, cabe pre-

guntar: ¿Cuál es la vida que el nove- donado poco después esta forma litelista debe describir? ¿El barullo, las raria, Henry James, fr., se dedicó exactividades de nuestras relaciones so- clusivamente al realismo, realismo
ciales solamente, o la existenci~ mis- que se observa en sus bien conoi:idas novelas internacionales.
ma tan llena de misterios?
Entre sus mejores trabajos, así caliSe impone este otro problema:
¿ Qué es lo más importante, lo que ficados por los críticos literarios de
reviste mayor interés, el asunto mis- mayor reputación en ambos continenmo que se presenta para su estudio, tes, se pueden mencionar: Roderick
o la manera de tratarlo
Natural- Hudson, The Bostonians (Oriundos
mente que lo más importante, lo que de Boston), The Tragic Muse (Ia
reviste mayor interés, es el asunto. Musa Trágica), The Portrait of a
El arte se encargará de poner en cla- Lady (El Retrato de una Dama).
Henry James, Jr., es también un
ro el por•qué de su existencia.
competente
comentador literario coPor último, ¿qué es la vida? Los
más grandes, los más profundos pen- mo se puede ver por el carácter de
sadores del mundo, y de todas las su libro sobre French Poets and No¿pocas, re.sponden unánimente: "Las velists (Los Poetas y Novelistas
ambiciones, las esperanzas, l0s en- Franceses) en que demuestra profuntusiasmos, los amores, los ideales, dos conocimientos de la literatura
de las almas que se elevan," expresa- francesa. Semejante a ese trabajo
do todo así en sencilla o en pulida son los intitulados Transatlantic Sketprosa como en robmsto y sonoro ver- ches (Cuentos Trasatlánticos) y Porso, al soplo mágico de divina inspira- traits of Places (Cuadros de Lugares).
ción.
Como biógrafo se ha distinguido
En la mayor parte de sus más recon
su obra William W etmore Story
cientes. novelas (pues es un autor voluminoso), Henry James, Jr., descri- and his Friends (William W etmore
be la vida de los americanos allende Story y sus Amigos). Ha escrito
los mares, y en ellas hace contras- asímismo la biografía del novelista
tes por demás interesantes entre el Hawthorne.
En las ideas y en !al forma Henry
carácter y las instituciones de EuroJames, J r., es absolutamente moderpa y los Estados Unidos.
Henry James, Jr., ha gastado la no. Se ocupa especialmente en desmayor parte de su vida en Europa, y cribir con toda fidelidad la vida social
sus novelas tienen esencialmente ese contemporánea. Sus caracteres son
carácter que se ha dado en calificar individuos cuyas concepciones de la
de internacional. Sus héroes y sus vida se traducen en considerarla coheroínas son generalmente america- mo un pasatiempo hermoso, y artísnos, cuyas peculiaridades o crudezas tico, si se quiere; pero al través del
el novelista analiza más ventajosa- tecnicismo de su arte, y a pesar de
mente colocándolas sobre el fondo la máscara del convencionalismo que
de la sociedad europea, socieda-d de procura .explotar, este autor hace que
más altos refinamientos, quizás, e in- en esos caracteres se revele lo esendudablemente de mayore~ pretensi,)- cialmente humano, sin obligarnos a
nes, pretensiones basadas en la tradi- olvidar que existen lo que podemos
llamar tragedias espirituales.
ción, quijotesca en esencia.
Y así, el arte modernista de la noEn su libro intitulado A Passionate
Pilgrim (Un Peregrino Apasionado), vela no cuenta con un ejemplo de
entre los primogénitos de su inven- tragedia espiritual, más notable, que
ción (como de su Venus y Adonis di- el cuadro que nos pinta este vigoroso
jera el inmortal dramaturgo), se en- escritor en su . extraordinaria creacuentra una colección de historietas ción de Isabel Archer en The Porllenas de idealismo, de belleza y gra- trait of a Lady.
cia románticas; pero h!lbiendo aban(Faaa a la \Utima p~g.)

•

GUILLERMO PRIETO
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SOLUCIO~ES CORRESPONDIENTES AL No. 25

10.-Rombo propuesto por la Sra.
María del R. , H. de Garza.-Saturno.
-Fue resuelto por Blanca y Emma
Martínez de Caléxico, Angel E. y
Mercedes L. Garza de Eagle Pass,
Esperanza Casso de Laredo, C. C.
Campos de Del Río y Ana H. García
de Laredo.
20.-Rombo propuesto por la Srita.
Profa. Ana H. García.-Venus.-Fue
resuelto por C. C. Campos de Del
Río, Esperanza Casso de Laredo, Mas
ría del R. H. de Garza de Hidalgo,
Blanca, Ernma Martínez de Caléxico
Angel y Mercedes Garza de Eagl~
Pass.
30.-Fuga de Vocales propuesto
por la Srita. Profa. Ana H. García:
Detente sombra de mi bien querido
Imagen óel hechizo que más quiero
Bella ilnsión por quien alegre mnero
Dulce ilusión por quien penando vivo,
Si el imán de tus gracias atractivo
Sirve mi pecho de obediente acero
¿ Para qué me enamoras lisonjero
Si has de burlarme luego fugitivo?

Fué resuelto por Esperanza Casso
de Laredo.
Anagrama propuesto por Gilberto
L. Argüelles. Marco Aurelio.-Fué
resuelto por María del R. H. de Garza de Hidalgo, C. C. Campos de Del
Río.

LAS LETRAS.
Conclusión
Obra Ímproba sería hacer un análisis crítico-literario o filosófico de
los tipos delineados por el celebérrimo novelista contemporáneo de
que me ocupo. No pretendo siquiera
emprender semejante tarea, tarea reservada a plumas superiores. En el
caso de Henry James, Jr., como en
los de William Dean Howells y otros
prosistas de renombre a que me referiré más tarde, mi propósito es tan

a s n o
s e

s

n
ñ a
o s a r

0

DAVID~CERNA

El Ateneo Luisianés
Conferencia del Sr. Víctor J. Velázquez.

En los salones del Sr. Rouen, uno
de los principales abogados de Nueva Orleans, Presidente del Ateneo de
Fue resuelto por Blanca y Emma Luisiana, y atendida exquisitamente
Martínez de Caléxico, María del R. por la Señora de Rouen , celebró una
H. de Garza de Hidalgo, Natalia S. de sus últimas sesiones esa d'istinguide Liese de Belleville, Aniceto B. da asociación, eminentemente· culta,
Zapata de Seguín, Angel y Merce'des Y tan celosa por mantener el comerL. Garza de Eagle Pass, Feliciano cio intelectual con las más notables
Mendoza de Maxwell, Esperanza personalidades del tnundo intelectual
Casso de Laredo, C. C. Campos de que cada año hace venir a un miemDel Río y Carmen Alonso de Brown- bro , de la Academia Francesa para
sville.
que dé algunas conferencias.
Nuestro compatriota, el Sr. Víctor
Ju ego de letras propuesto por Aniceto B. Zapata.-Lampazos.-Fue re- J. ·Velásquez, Secretario de Embajasuelto por Esperanza Casso de Lare- da que tuvo ese mismo puesto ante
do, C. C. Campos de Del Río y Ma- el Gobierno del Japón, obtuvo la ,distinción de ser huésped del Ateneo,
ría del R. H. de Garza de Hidalgo.
y d1ó una interesante conferencia soAnagrama propuesto por Aniceto ·
B. Zapata.-Fernando Maximiliano,- bre el Japón, sus costumbres, su car ácter, su espíritu conservador Q"P
Fué resuelto por C. C. Campos de
guarda fieramente las tradici ones de
Del Río y María del R. H. de Garlos antepasados y las encubre con
za de Hidalgo.
la máscara superficial de su ficticia
Anagrama propuesto por J acobo adaptación a las costumbres del ocDomínguez.-Marco
Antonio.-Fué cidente, para hacerse más impenetraresuelto por C. C. Campos de Del ble, permitiendo a la civilización exRío.
Cuadrado de letras propuesto por
Demetrio Palacios.

sólo señalar el camino que, para un
examen concienzudo e imparcial del
asunto, debieran seguir fos amantes
de las bellas letras y muy especialmetne aquellos que alegan que está
decayendo el espíritu de la buena literatura norte-americ,ma en los tiempos que corren, lo cual no es exacto.
Hecha la anterior aclaración, por
YÍa de paréntesis, y para terminar mis
alusiones a Henry James, J r., diré
.que este escritor, presuponiendo un
conocimiento cosmopolita, un interés
genuino así en el arte verdadero como en el artificio social, de parte de
sus lectores, exhibe tipos magistralmente delineados, tipos que representan los hombres y las mujeres &lt;le
la sociedad americana moderna.
En esa casi inagotable fuente literaria, alimentada copiosamente por
las obras de Henry James, Jr,, podemos beber todos, aun aquellos que
con particularismo buscan arte en la
vida y vida en el arte.

traña deslizarse sobre ese aspecto europeo, a la vez que por sus ritos, por
su lenguaje, por su escritura, se aisla
como tras de una nueva muralla, más
inexpugnable que las de granito.
E l S r. Rouen, que había presentado al nuevo conferencista con palabras alhagadoras, y reco rdó las condecoraciones y honores concedidos a
este compatriota nuestro por gobiernos extranjeros, a pesar de su extrema juventud, después de la plática,
dijo: que la confe rencia del Sr. Velásquez haría época en los anales del
Ateneo. La prensa local elogia ta mbién la labor 'del joven diplomático
y con verdadero placer hacemos la
crónica anterior, pues este acontecimiento es uno más entre los que en
estas horas de prueba y de dolor,
muestran ante los públicos extranjeros algunos de los rasgos de las clases cultas de México y cada uno de
ellos es una semilla en la futura reconstrucción y grandeza de nuestra
Patria.

¿Desea Ud. conocer la biografía del Gral. Porfirio Díaz?
Pida una suscrición semestral, y junto con ella, le remitiremos en calidad de obsequio, "El Album de Díaz."
Allí aparecerá la biografía del gran Presidente.

I PáginEl Recreativa

RfVISTf MDICAN~
SEMANARIO ILUSTRADO
-:x:--

CHARADAS

TRIANGULO NUMERICO

4
l 4

Prima y segunda en Espaí'iu
con frecuencia puedes ver;
y prima prima se llama
quien te tiene más querer;
Prima tercera con cuarta
llevó Cristo al ascender
el Calvario; cuarta prima
ciudad histórica es;
y si eres discreto, el todo
nunca habrás de merecer.

Arroja una prima cuarta
al aire, y prima segundt1
este vino delicioso;
di a tercia cuarta que acuda,
a saborear este néctar;
y brindemos todas junta,
por su Majestad el todo
célebre reina de R usia.

vocal·
nota
623
número
1237
nombre de. mujer
5 7 6 7 1 ejercicio acuático
3 4 5 6 7 3 caminos estrechos
12 3 4567 nombre de mujer

•

ANAGRAMA

H.' R. es yerno de A. B.
JEROGLIFICO COMPRTMIDO
K. Nota Nota
Anagrama propuesto por Gilberto
L. Arguelles, de Browsville, Tex.

__,,_

Mi prima es nombre de letra.
El prima dos en las selvas
primera tercia con cuarh
cuando alegra prima vera
es dos y tercia con cuarta .
Mira .... iqué tarde tan bella,
si me das tu tercia prima
y divertirte deseas
por el todo que es muy amplio
te llevaré en mi litera.

- -o-META TESIS

ROMBOS

3

1 2 3 4 CuadrÍIP.edo.
3 4 2 1 alba.

--o-PRECIOS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En México y Estados Unidos.

1 mes. . . . . . 40
1 trimestre. . . .
1 semestre
1 año . .... .. . ..

cts.

oro americano

$ 1.00 ,,

"

" 1.80 "
'' 3.50 ,,

"
..

Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados_ 20 centavos oro
americano,

En el resto del mundo,
1 trimestre .... $ 2.00. oro americano.
1 semestre .... " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . " 6.00 "
"

3 4 Hechicero.

ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.

P. O. Box 637.

3 4 r 2 pegante.

SAN ANTONIO, TEXAS.

r

2

2 1

r

3 4 E levada.
3 .J algo fastid ioso.

3 4 Poeta.
1 4 3 2 Riqueza mineral.

3 4 S Grupo despreciable
4 3 2 I S Si n cultivo, est ulta.
I 2

r

-0-

REVISTA MEXICANA

2

2

3 4 S Cantante

4 5 T 2 3 punto cardinal.

Illustrated Weekly
Director an~ Proprietor
Nemcsio García Naranjo,
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sta.
San Antonio, Teua.

r 2 3 4 S Punto cardinal

4 S3

fruta

I 2

nombre de mujer
nombre de mujer
vocal

I 2

ciudad italiana
astro
consonante

4 Hembra feroz.

r 2 3 4 Ligar
4 3 2 1 roedor.

l 2

pez

3 4 Cuerpo redondo.

2 I

consonante
parte de un ave
árbol

consonante
agua corriente
monte célebre

San Antonio, Texas.

-o-1 2

1 2

Rombos, triángulo numérico, jeroglífico comprimido y anagrama, propuestos por el señor Juan E. Decker,
de Brownsville, Texas.

TEL. CROCKET 3398.

N dejad el aro Rangel

--o--

Prima doble disminuye
cierto nombre de varón;
prima sola es una letra,
prima tercia, trovador;
aquel que segunda tercia
es bien amado de Dios,
y es adorador del todo
el que adora la inacción.'

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo,
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.

2

I

I

2

2 1

héroe mitológico

3 4 S 6 7 Conducto de sangre
3 4 S 6 7 robo mezquino.
3 4 S 6 7 Vehículo de dos ruedas.
3 6 5 4 7 Objeto de uso personal

3 4 S 6 Presidente de :México

3 4 I 6 S 2 Retraso.
I 2

3 4 Pronombre personal

2 1

4 3 Fiel

2 3 4 S Ver.
3 2 1 4 S hacer versos

I

2

z

3 4 S l;ntre caballeros
5 3 4 entre panaderos.

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In Mexico and United Statea.
1 montb . . . . $ 0.40 American Cy,
3 months .. . " 1.00
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6 months ... " 1.80
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I year ...... " 3.50
"
Single Copy .. " 0.10
"
"
On the train .. " 0.15
"
H
Old Copy - •.•" 0.20
"

..

In other Co'untriea
3 month, _ . •• 2.00
i montha _ . .. 3.50
"

..

1 ,.., - _ - ,. 6.00

•

H

•
•

�BENITO JUAREZ
.,

'

1:-:

PORFIRIO DIAZ
DOS PRECl080S OBSEQUIOS DE

, REVISTA MEXICANA
.
.

.

•

,
El día 21 de Marz() próximo publicaremos un Album dedicado al Ilustre Reforma-

dor BENITO JU AREZ y el 2 de Abril editaremos otro· Album en memoria del gran
PORFIRIO DIAZ.
,.
El Album de Juáre°6 tendrá una carátula a varias tintas, del monumento del Reformador en la Alameda de la ciudad de México. Las páginas interiores serán amenas,
variadas y selectas. En ellas resaltará brillantemente la figura gloriosa del Benemérito.
Una biografía compendiada, fragmentos de discursos alusivos, Juicios de GUILLERMO
PRIETO, .JUSTO SIERRA, GUTIERREZ NAJERA, poesías dedicadas a cantar sus
méirtos, y todo aquello que enaltezca su memoria.
El Album de Díaz será igualmente sugestivo y llevará en la carátula ~1 héroe del 2 de
Abril en medio de los colores nacionales. Contendrá una biografía resumida del caudillo, militar y política, y varios documentos importantes relacionados con su vida, como
su hoja de servicios y una lista de sus condecoraciones nacionales y extraf'jera5. Además llevará un cuadro comparativo de la República en 1876 y en 1910, y varias opiniones de eminencias mundiales, sobre la personalidad del ex-Presidente.
Estos preciosos álbumes serán obsequiados a los suscritores, en los siguientes términos:
Las personas que envíen el pago adelantado por una suscrición semestral, recibirán
cualquiera de los dos álbumes, sin retribución alguna.
Los suscritores por un afio, recibirán ambos álbumes en calidad de obsequio.
Los que no sean suscritores, no recibirán estos bellísimos regalos.
¡A suscribirse! ¡A recibir desde luego el obsequio!
~

Puede U d. desde luego llenar cualquiera de los dos cupones siguientes:

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O Box 637,
San Antonio, Texas.
Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de ~ l. 80 cts. pw-11 que remita, a
vuelta de correo, el "Album de_ _ _ _ __
- - - - - - - - - Y una suscrición semestral
de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud . atto. y S. S.
.... .,.
Mi n o m b r e - - - - - - - - - - - - ·
,, d i r e c c i ó n - - - - - - - - - - '' c i u d a d - - - - - - - - - - - ,, E s t a d o ~ - - - - - - - - - - -

•

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P.

o: Box 637 ,
San Antonio, Te:xas.

Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA MEXICANA

Soy de Ud. atto. y S. S.
Mi nombre _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
,, dirección _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
,, ciuda,1U-----------•• E s t a d o - - - - - - - - - - - -

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Semanario Ilustrado
19 DE MARZO DE 1916.

VOLUMEN II. No. 28.

�...
..;

.

..

REVISTA MEXICANA

BENITO JUAREZ

Semanario .Ilustrado

-PORFIRIO DIAZ

Entered as second class matter, October 25, \915 at the Post Office of San
Antonio, T~xas, under thc Act. of March 3, 1879

Año II.

DOS PRECIOSOS OBSEQUIOS DE

REVISTA MEXICANA

La tragedia mexicana iniciada en las postrimerías
de 1910 h~ llegado a su pavoroso desenlace: las trepas
norteamericanas han empezado a invadir nuestro país, y
se preparan para una larga campaña. El fantasma tant~ tiempo temido y esperado ha hecho su aparición simestra, Y México se encuentra en el momento decisivo
de su historia.
El bandolero irreductible Francisco Villa, cercado
por ~l fracaso Y corroído por el despecho de la derrota,
cruzo audazmente la línea internacional y asaltó una po-

El Album de Juárez tendrá una carátula a varias tintas, del monumento del Refor·
mador en la Alameda de la ciudad de México. Las págim.s interiores serán amenas,
variadas y selectas. En ellas resaltará brillantemente la figura gloriosa del Benemérito.
Una biografía compendiada, fragmentos de discursos alusivos: Juicios de GUILLERMO
PRIETO, JUSTO SIERRA, GUTIERREZ NAJERA, poesías-dedicadas a cantar sus
méritos, y todo aquello que enaltezca su memoria.
El Album de Díaz será igualmente sugestivo y llevará en la carátula el héroe del 2 de
Abril en medio de los colores nacionales. Contendrá una biografía resumida del cau·
dillo, militar y política, y varios documentos importantes relacionados con su vida, como
su hoja de servicios y una lista de sus condecoraciones nacionales y extranjeras. Además llevará un cuadro comparativo d~ la República en 1876 y en 1910, y varias opiniones de e~inencias mundiales, sobre la personalidad del ex- Presidente.
·~
Estos preciosos álbumes serán obsequiados a los suscrito res, en los sig,.1ientes términos:
. Las personas que envíen el pago adelantado por una suscrición semestral, recibirán
cµalquiera de los dos álbumes, sin retribución alguna.
Los suscritores por un afio, recibirán ambos álbumes en calidad·de obsequio.
Los que no sean suscritores, no recibirán estos bellísimos regalos. .
¡A suscribirse! ¡A recibir desde luego el obsequio!
Puede Ud. desde luego llenar cualquiera de los dos cupones siguientes:

.

•

..

P. O. Box 637.

Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañara
Ud. la cantidad de $ l. 80 cts. pura que remita, a
vuelta de correo, el Album d e - - - - -- - - - - - -- - - - Y una suscrici6n semestral
. de REVISTA MEXICANA.
Soy de Ud. iitto. y S. S.
Mi nombre
, , dirección
,, ciudad
,, Estado

'

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
San Antonio, Texas.

San Antonio, Texas.

.
.

""{

.
-

Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de~ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrici6n anual de REVISTA MEXICANA

Mi nombre
, , dirección
,, ciudad
.. Estado

..
.
'

Desde l~~go la inc~rsión villista es un acto reprob~_ble Y vandáhco que mngún ser civilizado puede prohtJar porque no entraña el más leve trasunto de ideal. N O
e~carna el último e_sfuerzo de .Sansón, sucumbiendo glor~o~amente en medio de los filisteos, ni evoca el g.esto
d1:mo de Ayax retando colérico a los dioses. Francisco
Villa no . arrojó el guante sobre la faz norteamericana,
porque viera en la patria de Washington el espectro ame' ..
nazante
1
· que inspiró la Oda a Roosevelt de Rube'n D ano
~S-~Jos ?el asesino de Benton jamás han sorprendido la
v1s10n milagrosa de la solidaridad latino-americana El
21 de, ~bril ?e 1914 tuvo la oportunidad de defender a
su pa1s mvad~do en. Veracruz; y sin embargo, aceptó gustoso ~l. ultraJe nacional porque le brindaba una ocasión
~agmf1ca pan proseguir en su existencia azarosa de asesinatos y de saqueos.
·
Después siguió siendo un perro mudo un .
dº ·
,
siervo
·
mcon
. 1c10nal de la Casa Blanca y se presto' para cua1quiera clase de combinaciones y mane1·os c d l
R , bl"
·
uan o as
epu teas de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile,
U~uguay Y Guatemala, cometieron la indignidad inexplicable
como si fuera "Entidad m
· t ernac10·
1,, , de tratarlo
,
na , e,1 a~epto toda clase de insinuaciones sin importarle la perdida de la soberanía y el decoro de la Patria. y
es porque en concepto de Villa, la política y la diplomacia,

no tienen otro objeto que investirlo de impunidad para
·
cometer toda clase de crímenes y tropelías.
Mientras encontró en las autoridades norte:imericanas un apoyo moral y material para sus saturnales de sangre, fue amigo subordinado y adicto ; pero cuando el Gobierno de la Casa Blanca, comprend;ó su error funesto,
Y retiró teda clase de facilidades guerreras a su antiguo aliado, éste se revolvió colérico, y decid\ó vengarse
de sus . antiguos protectores. :i11 bandolero se sintió humillado porque ya no le rendían honores de Divisionario·
sentía la nostalgia del trato cordial de su ex-amigo, el Ge~
neral Scott; se molestaba con la ausencia de notas internacionales, y en un arranque r:ibioso de impotencia quiso
demostrar a sus protectores de antaño que si había sido
útil como amigo podía ser temible como adveri-ario.
Ese fue el origen del asalto a Golu":"lbus: est uvo dictado por la desesperación del •;encido, qt.,e se ve acorralado, sin probabilidad remota ;'le éxito, y que, cargado de
bilis, pone toda r-u energfa. en ei prurito nnbédl de hacerse odioso y execrable. Jamás le preocu11ó que su actitud
trajera complicaciones internacionales ni pusiese en peligro la integrid, d de N¡éxico, ¡,¡orque pa ra .t&lt;'randsco VL
Ha-como dijera Don Justo Sierra de Santa Anna-la Patria no es una madre sino ura concubina.

LA ACTITUD DE ESTADOS UNIDOS

Soy de Ud. atto. y S. S.
-~

blación fronteriza de los Estados U nidos. El Presidente Wilson, secundado por el sentimiento unánime de su
gobierno, ordenó inmediatamente al Ejército norteamericano, que se internara en nuestro país y persiguiera a
Francisco Villa hasta vengar el ultraje. Este es, en síntesis, el caso que vamos a analizar con toda la serenidad
de criterio que autorice nuestro patriotismo herido. Procuraremos ser imparciales, pero sin intentar siquiera, desprendernos de nuestros sentimientos de dignidad y de ho
nor.

LA ACTITUD
DE VILLA
.

.
P. O. Box 637.

Número 28.

La Invasión· de la Patria

El día 21 de Marzo próximo publicaremos un Album dedicado al Ilustre Reforma·
dor BENITO JU AREZ y el 2 de Abril editaremos otro Album en memoria del gran
PORFIRIO DIAZ.

Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA

San Antonio, Texas, 19 de Marzo de 1916.'

Los soldados norteamericanos repelieron inmediatamente la agresión de Columbus, y algunos de ellos cruzaron desde luego la línea divisoria en persecución de Vi- .
Ha. Un día después el Presidente Wilson ordenó al Genera~ Funston que invadiera con sus tropas el territorio
mexicano y emprendiese una activa campaña en contra
del bandolero, hasta conseguir su captura. Puesto que en
México nadie es capaz de aprehender y castigar a Villa-

tal es el razonamiento oficial norteamericano-los Estad~s Unidos tienen el derecho de internarse en la República, para aprehenderlo y castigarlo por su propia cuenta. Y sobre ese razonamiento deleznable e injusto, se
ha ordenado la invasión armada de nuestra pobre Patria.
Ante todo, los Estados Unidos ·debieran recordar
que ~illa pudo se: vencido en infinidad de ocasiones, y
que s1 su personalidad se fue agrandando, se debió exclu-

�•

/

El General Scott, Jefe del Estado Mayor Americano
sivamente a la simpatía y ayuda que recibió de es~e país.
Cuando un hombre de orden y de paz-el General Huerta-adivinando las futuras infamias de Villa, lo aprehendió sobre el campamento de Chihuahua, y lo envió a la
Capital de la República, para que fuese juzgado y sentenciado conforme a la Ley, un gobierno favorecido con la
simpatía de los Estados Unidos, le abrió las puertas. de la
bartolina y le dio la oportunidad de reincidir en su an'
tigua vida de asaltos y correrías.
Entonces fue cuando la literatura norte-americana
forjó la leyenda pueril y absurda de que Villa había iniciado su carrera en el crimen por defender· el honor ultrajado de una hermana. Se cantó la vida del bandolero, como la de un campesino frugal, un santo pastor· de Arcadia, que había abandonado el cultivo de la madre tierra
para vengar la deshonra de su familia. Se pregonó que
tras de este episodio romancesco, anduvo durante dieciocho años, vagando por los barrancos y las laderas de las
montañas hasta que la revolución de 1910, lo libertó de
la vindicta porfiriana. Esta historieta burda, digna de un
cinematógrafo de barrio, mereció el aplauso unánime de
la Nación norte-americana que acabó por envolver una
vida llena de crímenes, en los ígneos resplandores de una
epopeya napoleónica. Al mismo tiempo, se le facilitaron
toda clase de pertrechos y municiones de guerra, para que
los usara en la destrucción sistemática de las instituciones
patrias, y en la exaltación horrible de esa anarquía ~nfernal, que ha convertido a México en un asiento de irresponsabilidad para toda clase de delitos.
Sí los Estados Unidos armaron a Villa, y éste utilizó su; armas en contra de aquello que significaba cultura, honor, orden, moral, justicia y ley. Desde hace dos
años los mexicanos que más valen, los que tienen más
fuerza social y representativa, los que debieran encarnar

.

/

el núcleo organizador y constructor de su país, se hallan
fuera de su Patria dispersos y errantes, porque el Gobierno de la Casa Blanca supuso que armando bandidos en
contra de la crema intelectual y moral de un país, se iba
a conseguir la liberación inmediata de las clases oprimidas y desheredadas.
Villa y sus hombres, por inclinación innata, por tendencia arraigada, rompieron todos 1os moldes, quebraron
todos los frenos, despedazaron todos los cauces, y arrojaron la Nación a un verdadero caos. Y cuando la Casa
Blanca, después de haber insolentado al bandido con zalamerías .Y halagos, decidió retirarle su protección, creyendo que con sólo ese hecho se restaurarían el orden Y
las instituciones en nuestro desventurado país, Francisco
Villa, lejos de amedrentarse, buscó en el territorio norte,
americano un nuevo escenario para sus hazañas de salteador. ¡ Es natural! Lo que resulta absurdo es que sus
antiguos aliados, pisen el suelo bendito de nuestros mayores. para destruir lo que ellos mismos construyeron.
. Y es inútil que se diga y se vuelva a decir que las/
fuerzas de Estados Unidos no van a lastimar la integridad ni la honra de la Nación. En cuestiones de pudor, no
hay términos medios, y el que pierde un átomo lo pierde
todo. Por primera vez en nuestra historia de pueblo libre fuerzas extrañas van a pisar el suelo mexicano sin ser
recibidas por medio de las armas. Esto es doloroso, porque indica que nuestros hijos no heredarán de nosotros,
el legado de gloria, inmaculado e intacto, que nosotros
recibimos de nuestros padres. Se podrá decir, como consuelo: "Esto no es invasión," "esto no es intervención;"
pero es fo mismo que si alguien le dijera a una mujer honrada: "déjame besar tu boca y oprimir tu seno, porque
mis caricias no intentan menoscabar tu honor."

Sefior Roberto Lansing, Secretario de Relaciones de los Estados Unidos

LA ACTITUD DE CARRANZA
...

......,.
•

•

Al día siguiente del atentado villista, Don VenustiaEl espíritu de una verdadera reciprocidad consistiría
no Carranza participó al Gobierno de los Estados Unidos en hacer abstracción absoluta de la línea divisoria, y posu profundo pesar por lo ocurrido y pidió permiso ·para ner las fuerzas combinadas de los dos países, en .contra
que sus tropas pudieran internarse en territorio norte- de un enemigo de la civilización. Pero, si como lo preamericano y perseguir con eficacia al enemigo. Al mis- tende el gobierno de W ash~ngton, la línea divisoria va a
mo tiempo dirigió un Manifiesto al Pueblo Mexicano ofre- seguir existiendo para los m.exicanos, y se borra en lo abciendo solemnemente que el Ejército de Estados Unidos soiuto para los norteamericanos, la reciprocidad se esfuma
no pisaría el suelo nacional si el Gobierno norte-america- en un .formulismo sarcástico y vacío.
no no concedía a las fuerzas mexicanas igual derecho en
Por el texto de la comunicación del Secretario Lansu territorio.
sing se .advierte que si mañana la gavilla villista es perseEste giro fue hábil, y colocó a los Estados Unidos - guida por tropas carrancistas, y logra cruzar el Río Braen la obligación moral de conceder la reciprocidad soli- vo, los soldados de Don Venustiano carecerán del derecitada por Carranza. Si se negaba a las fuerzas constitu- cho para llevar adelante su persecución. ¡ Reciprocidad
cionalistas el derecho· de internarse en Estados Unidos, curiosísima! Para perseguir a Villa los norteamericanos
se confesaba tácitamente que las tropas norteamericanas pueden cruzar la línea divisoria cuantas veces quieran; en
no podían abrogarse la facultad de ocupar territorio me- cambio, laS' tropas de Don Venustiano, tienen que manxicano. Irían a México porque eran fuertes; pero con- tenerse siempre dentro del territorio nacional.
fesando con hechos irrefutables que estaban ejercitando
Don Venustiano Carranza no debe aceptar esta reuna violación. Se vieron pues, en la necesidad ineludible ciprocidad acomodaticia en la cual todas las ventajas las
de contestar afirmativamente; pero con el objeto de nuli- recibe Estados Unidos y todos los ultrajes los sufre Méficar la petición carrancista, pusieron la limitación de que xico. Su obligación está en sostener los términos de su
las tropas constitucionalistas, no tendrían derecho para Primer Manifiesto, y asumir en caso necesario, la defenocupar territorio americano sino en el caso de que una sa de la integridad nacional. Para ello cuenta con el apopartida organizada en Estados Unidos, hiciera en cual- yo de la Nación que no ve ni verá con agrado, que las
quier población mexicana, lo mismo que Villa había he- tropas americanas pisen el suelo de nuestros mayores
cho en la plaza de Columbus. Esta restricción ha desba- sin que se conceda igual derecho, desde luego, en Estaratado todo espíritu de reciprocidad, y Carranza está en dos Unidos a fuerzas mexicanas. Una actitud levantada
la obligación de rechazarla con energía.
y viril, mantenida hasta el último momento puede sal-

�var todas las distancias, extinguir todos los rencores, y
realizar el milagro de la reconciliación.
No obstante las imprudentes declaraciones del Lic.

La Revolución y Mr. Wilson

Acuña y del telegrama de Alvaro Obreón aun esperamos
que Carranza sostenga su Primer Manifiesto, y se coloque
a la altura de su deber.
·

Reminiscencias de 1914

LA ACTITUD DE MEXICO
Nuestra Patria se encuentra en estos momentos atur- drá evitar la ~upervivencia de la ·Nación. La bandera no
dida, desorientada, .despedazada; pero conserva intactos significa absolutamente nada: la Patria es todo. '
Y la Patria vive. Los Estados Unidos debieran tener
su naturaleza heroica y su deseo de vivir. Su actitud aun
se halla envuelta en los misterios. del futuro; pero será la . presente que hace más de dos tercios de siglo se firmaron
' misma de siempre. En el momento oportuno, exigirá el los tratados de Guadalupe, y sin embargo, aun no se tan
pago de esta deuda de honor. Si los que hoy se encuen- americanizado los mexicanos que viven en Texas y Nuevo
tran al frente de los des.tinos mexicanos, no se supieren México, Arizona y California. Nuestra ra:ta es persistenponer a la altura de su misión, el país sacaría 4e sus en- te, y en medio de sus odios y divisiones, conserva inalter!lbles s,u homogeneidad y su carác!er. Y un país así, que
trañas, los elementos de su propia salvación.
Los pueblos se defienden aun contra la voluntad de no se confunde fácilmente con los demás pueblos, que no
sus ma~datarios. La necesidad de vivir galvaniza a los se fusiona sino excepcionalmente con las otras razas, que
moribundos, la fe sacude a los caídos, el espíritu de sacri- conserva sus tradiciones y perpetúa sus leyendas, que, en
ficio realiza el milagro de la resurrección. La. España de. una palabra, mantiene siempre creciente la fuerza maravillosa de su genio, no se domina con la ocupación de tres
1808 es el mejor ejemplo de una defensa patriótica emergiendo de una época de corrupción y desmoronamiento. o cuatro plazas militares, ni aún con la absorción total de
Y así, como en aquel entonces, una corte disoluta e inerte su territorio.
México, por consiguiente, no perderá su nacionalino fue capaz de matar el espíritu nacional, ni la cobardía
dad,
aun
cuando llegare a ser vencido. Nuestra vitalidad,
de Fernando VII pudo impedir que su nombre fuese la
como
la
de
Polonia e Irlanda, como la de Armenia y Bélbandera de la Independencia, así tampoco, en los actuales
momentos, la actitud de los mandatarios de México, po- gica está por encima del desastre mismo.

Plática del Presidente Wilson con los corresponsales de la prensa en Washington. - 2 de Marzo.-(Principios que han guiado a la administración en sus relaciones
con la situación Mexicana, y en otros asuntos internacionales).
'

. •'

.-

•

posible, las impre&amp;iones sobre la situación que tienen sus
representantes _en la Ciudad de México, lo que, como Uds.
ven, es totalmente diverso. Por esto puedo decir a Uds.
que estoy buscando la verdad de los hechos. Cuando la
ad~ui_ramos, se~~ posible, según espero, formular un plan
~efm1do de accton. Y hasta que no dispongamos de una
MEXICO
información fidedigna, no habrá cambio en la política se"U na nación de la magnitud y de la fuerza de los ' guida por la Administración, de "no meter las manos."
Estados Unidos puede permitirse el esperar todo el tiem- Tenemos fa mejor disposición para hacer lo que sea recto
po que quiera. Nadie duda de su poder, como no duda Y necesario, cuando sepamos qué sea ello. Pienso que
nadie de que el Sr. Huerta habrá de retirarse eventual- el problema mexicano no es insoluble, nada de eso; creo
mente. No pued~ haber vacilación alguna en creer que que hay una magnífica oportunidad para dejarlo de una
lo que deseemos realizar en México, habrá de ser realiza- vez resuelto. En vez de empeorar, va mejorando. Los
do. Y qui~nes sienten prisa por que las cosas se hagan, periódicos que hablan de que las cosas nos llevan a la insegún dicen, olvidan que son ellos los que tienen que ha- tervención· armada o que sospechan una actividad militar
cerlas. Que tienen que sacrificar hermanos e hijos y pro- de los poderes europeos, se equivocan de medio a memetidas a ese fin, si quieren que algo se haga desde luego. dio. Difícilmente habría posibilidad para uno u otro eveny si están dispuestos a esperar;nada de eso será net~ .. La solución pacífica es la que cada día se hace más
cesarlo.
f~cil. Una cosa puedo decir: Mis planes no llevan conEn lo relativo al reconocimiento de México, lo que sigo absolutamente nada que no sea amistoso para México
Hay multitud de rumores sueltos; pero Uds. no de~
estamos esperando-lo que todos los gobiernos esperanes el curso legal por cuyo medio México confía en esta- ben darles oídos. El Senador Bacon hizo en el Senado el
blecer muy pronto un gobierno constitucional. Es nece- otro día algunas afirmaciones indicando que la situación
sario que diga algunas palabras sobre la conducta de los
es grave. Dijo que nos hallamos frente a un gran peligro
Estádos Unidos, para que nada se haga O se diga que la qu~ me encuentro ante una emergencia mayor que cualhaga más difícil de lo que ya es; de tal manera que pue- quiera otra que, estando él en el Senado, se haya enfrendan Uds. saber exactamente cuál es mi intención y pue- tado con un Presidente, mucho más seria que la situación
Cubana. Por supuesto que Uds. recordarán cuál era el
dan tener una guía. La dificultad estriba en que nosotros
no sabemos qué es lo que sucede en México. Tengo ra- fin que perseguía el Senador Bacon con sus palabras. Trazones para creer-y siempre me veo obligado a decir lo ta.ha de prevenir a aquellos caballeros que aparentemenmismo de México, porque no hay nada que pueda asegu- te dese.arían hacer de la situación otra de tal género que
rarse con certeza......tengo toda clase de razones para creer no pudiera ser conducida pacíficamente, el que advirtieran
que las manifestaciones que se rumora ha habido en la que estaban jugando con elementos a los que no deben
Ciudad de México en contra de los Americanos, son foexasperar-con los que no debe jugarse. Este era su
mentadas y concebidas por un pequeñ&lt;:&gt; grupo de personas objeto. Ha habido también cierta tendencia a dar una
interpretación torcida a la actitud del Japón. Hace días el
que tratan de obligar a este Gobierno a reconocer al Gobierno del Sr. Huerta; y la misma factura puede atribuir- Capitán Y cierto número de oficiales, unos quince, del ÍTse a buen número de cosas que se. dice están sucediendo. ZUMO, crucero japonés que acababa de llegar, fueron a la
Y al examinarlas aparece, en lo que puede afirmarse a es- c.iudad de Mé~ico Y presentaron allí sus respetos al gota distancia, que no son ciertas. Pondré un ejemplo: un
bierno, de la misma manera que el almirante inglés, recordía. se dij~, después de la captura de alguna ciudad, que
~arán Uds., el Almirante Craddock; y el alemán hicieron
·vanas muJeres habían sido ultrajadas, por lo que se ha- igual cosa. Corren tambi~n consejas sobre el envío d~
bían suicidado. Tratamos al punto, por conducto del De- nuestros marinos a la Ciudad de México· pero no son sino
partamento de Estado, de obtener confirmación de ese consejas. No hay en ellas un palab~a d~ verdad. No hehecho o algún otro medio para llegar a saber la verdad mo~ tenido aviso de Mr. O'Shaughnessy de que sea necede su existencia, .por medio de nuestros cónsules en el lu- sano hacer nada semejante; al contrario, nos ha informagar y en los lugares inmediatos. No fue posible obtener do que no se necesita. Todas estas cosas, que me divierratificación ninguna de ese hecho y, en mi opinión no ten al leerlas, no son sino invencione~. Nunca juego con
aconteció jamás.. Los mismos términos que uso rr:ues- la mano. escondida. Tengo la mejor voluntad de jugar con
tran a Uds. nuestras dificultades: digo que en m¡' opinión
cartas vistas.
no sucedió nunca. Pero no lo sé a ciencia cierta. y de~
. (Acerca del envío de la flota a Veracruz, dijo lo siseo que Uds. caballeros, cooperen conmigo, no solamente gwente:)
en procurar la información más exacta que sea posible
No te~~an Uds. la impresión de que va a haber guesino también en el esfuerzo de que el público no sea sor- rra con Mexico. Somos sus amigos y necesitamos ayuprendido por rumores sin fundamento.
darlos, por todos los medios que podamos, para que recobren sus derechos y su Gobierno y sus leyes; y por hoy,
acudo al Congreso para afrontar una situación especial y
Representaciones de Gobiernos Extranjeros para obtener su consentimiento para resolverla. Este es
nada más un incident_e entre este Gobierno y una persoSe ha dicho, entre otras cosas, que los gobiernos ex~ n~ que se da el nombre de Presidente Provisional de Métranjeros están haciendo "representaciones" que constitu- xico, Y cuyo derecho para darse ese nombre, nunca heyen una presión sobre este Gobierno. Ahora bien, eso no mos reconocido de ninguna manera
es cierto. Nos han expuedto, lo más extra-oficialmente
Es posible entenderse con un dict~dor por medio de

�nuestra marina sin precipitar la guerra. Ya se ha hecho . . .
Ento~ces, cuál es el propósito de nuestras operaciones navales en México? No es, caballeros, lo que Uds.,
parece que creen-no, no es eso, es decir, eliminar a
Huerta. Su propósito es obligarlo a reconocer la dignidad
de los Estados Unidos.
(Y explicando su apoyo a Villa en la lucha que él,
principalmente dirigía en contra del General Huerta, el
Presidente Wilson dijo en otra ocasión:)
'
Toda mi simpatía se inclina hacia el ochenta por
ciento de los mexicanos oprimidos que están luchando,
sacrificando sus vidas por la conquista de la libertad."

***
En este conflicto, hay ciertamente dos responsables:

el primero Villa, que no había variado su condición por
ser enemigo del General Huerta. El otro, el Presidente
que puso todo su poder y toda su infl~encia al lado de un
hombre cuyos instintos se han revelado claramente al público norte-americano en esta ocasión; pero cuya índole
era bien conocida en México.
El error fundamental, el punto de partida, se halla
en que afirmando, como lo hacía Mr. Wilson, que no era
posible saber lo que pasaba en México, pudiera creer que
era sumamente sencillo constituirse en árbitro para decidir las cuestiones interiores de una nación, partiendo de
la ignorancia de esas condiciones, y de tal pasión que, como los hechos lo han demostrado dolorosamente, las imputaciones del Presidente Wilson eran aplicables en su
totalidad, al hombre a quien favorecía, no a quien atacaba.

El Problema Mexicano
DECLARACIONES DEL LIC. FRANCISCO LEON DE LA BARRA.
N. B.-Traducimos del "The New York Times" el
siguiente artículo, a título de información política.

* *

"

'
,

Caricatura tomada de ''Simplicissimus'' de Munich.

nos en lo que concierne a las tierras que producen los artículos alimenticios. Seguramente que hay el problema de
la miseria; pero no tiene nada que ver con las leyes cons*
Estaba yo resuelto a no decir una palabra sobre la titucionales relativas a la propiedad de la tierra. Se ha
situación política de México, para no distraer mi atención acumulado una verdadera montaña de falsedades demagóni un instante de mi misión a este país, como representan- gicas sobre las condiciones en que viven los indígenas en
te de intereses financieros Ingleses y Franceses. .Pero México. Sociólogos tan eminentes como Bulnes declaran
hoy, que he sido solicitado por el New York Times para que, aun dando por hecho el que la división de las tiehablar sobre México, cambio mi actitud. Y hablaré como rras en México fuera fácil, nunca alejaría la miseria de las
quien no abriga ni odio ni rencor, que desprecia los en- clases bajas, y en cambio haría surgir problemas más
conados pero vanos ataques de que ha sido blanco, ataques graves. Pero a pesar de todo, es necesario estudiar los
inspirados solamente en el hecho de que amé intensamente medios para prestar una ayuda eficaz a las clases menesa mi patria y creí en la ley y en el orden.
terosas.
El problema actual ge México, es de los más serios,
Puede aducir~e un sinnúmero de pruebas para depero no es desesperado. Perder la esperanza los mexica- mostrar que ninguno de los partidos, durante el régimen
nos, sería olvidar las páginas gloriosas de nuestra historia, del General Díaz, ni el General Díaz tampoco, se opusiela inmensidad de nuestras riquezas, y nuestros elementos ron jamás a la creación de pequeños terratenientes-con
intelectuales, incapaces por hoy de desarrollarse. Si Mé- tal, por supuesto, que los grandes terratenientes fueran
xico se transformara en una verdadera República, bajo un desposeídos únicamente de acuerdo con la Constitución;
gobierno legal que diera garantías a todos, el valor de la que sobre este punto está redactada con gran sabiduría
sus recursos materiales y morales aparecería al momento. pues prohibe la expropiación excepto por causas de utiEl problema económico de México es de los más lidad pública y ~evio el pago de una indemnización aprocomplicados. Para los que no tienen aptitudes para una piada . .
labor de reorganización, debe parecer insoluble.
Todo lo que pudiera favorecer a los pequeños propieAntes de la revolución la situación era de las más bo- tarios, se hizo, y mucho se ha avanzado en ese camino.
nancibles, pero desde el 31 de Diciembre de 1913, las nuFue la revolución la que vino a hacer difícil y aun imposibes comenzaron a aparecer y surgieron los primeros te- ble llevar a cabo todo lo que se había proyectado. Si el
mores. La deuda exterior ascendía en aquella fecha a objeto de la revolución era el de fomentar la creación de
pequeños terratenientes, ha demostrado que no es sino un
.f:35.000,000 y la deuda interior a $140.000,000 plata mexicana. Había además algunas otras obligaciones, entre ellas fracaso, porque la única ley aprobada por el Sr. Carranza
una por $25.000,000 oro adquiridas para el establecimiento sobre la materia-las leyes promulgadas en Yucatán-se
de unl institución de crédito, para trabajos de irrigación proponen el restablecimiento de la propiedad colectiva
y mejoras agrícolas.
agraria, tal como existía en tiempos de los Aztecas, cuya
La situación se ha hecho cada vez más complicada forma fue respetada por los españoles hasta 1821 y por
ante la vasta e incesante destrucción de la propiedad na- los mexicanos independientes hasta 1865. En una palacional y extranjera, y de las frecuentes emisiones de pr.- bra, se ha dado un paso atrás, a muchos años de retroceso
pel moneda, sin valor garantizado, llevadas a cabo por las -prueba e~ocuente de la capacidad de estos caballeros rediversas partidas revolucionarias. La redención de este volucionarios.
papel moneda y la adopción de alguna otra forma de moEn cuanto al problema del trabajo, no ha existido
neda circulante, presenta dos serios obstáculos que, según jamás en México tal como se manifiesta en los grandes
creo, no pueden ser vencidos por los partidarios del Señor centros europeos de población, en los que el pauperismo
Carranza, entre los que no hay ni siquiera hombres de tfl.e- está llamado a crecer por encima de todo proyecto de saldiana habilidad para sospechar la importancia de los asun- vación. Ni ha tomado tampoco la forma bajo la cual es
tos públicos, y menos aun para tomar la iniciativa y para conocido .en los centros industriales de los Estados Uniresolver los problemas políticos de manera satisfactoria.
dos, en los que' llegó a ser una seria amenaza, hasta que
El país es tan rico que, bajo otras condiciones, esto fué rápidamente reprimido. Esto quedó demostrado en
es, con la cooperación de los hombres de inteligencia,- las huelgas de Colorado.
sería fácil encontrar los medios de afrontar las necesidaNo obstante, las leyes deben de favo recer al trabades urgentes de la nación de acuerdo con un amplio plan
jador, en los casos de accidentes de trabajo, en la lucha
financiero que pudiera ganar pronto la confianza de nues- entre el capital y el trabajo, y deben de reglamentar el
tros acreedores extranjeros. Una gran combinación finan- -trabajo de las mujeres y de los niños. Que se me permita
ciera con todos los capitaljstas y productores del país, no llamar la atención sobre el hecho de que, mientras fui Preen contraria oposición si ofreciera en cambio, la inmediata sidente Interino, establecí con ese fin, y con a::,robación
tranquilidad en el interior y la reapertura de nuestras del Poder Legislativo, el Departamento Nacional del Trafuentes de trabajo.
bajo, que supongo aun existe, como un auxiliar imporEstoy lejos de coincidir con los medios propuestos tante para la solución de estos problemas. Al mismo tiempor el partido revolucionario para resolver el llamado po decidí el establecimiento de la Comisión Nacional
"problema agrario y del trabajo;" los principales anzuelos Agraria, para el estudio de las cuestiones relativas a la
usados por estos caballeros para engañar al pueblo. Em- división de las tierras, la irrigación y todos los medios de
plean continuamente la palabra "democracia" a despecho fomentar la agricultura.
Un pensador de los más eminentes, D. Emilio Rabade que desconocen totalmente su verdadero significado.
Hasta ahora ni uno solo de esos hombres ha llegado a ex- sa,-uno de los delegados a la conferencia pan-americana
plicar al pueblo lo que ese ideal significa y cómo debe de de Niágara Falls, hace dos años,-dice en su libro "La
Constitución y la Dictadura" que los autores de nuestra
realizarse.
No hay tal problema agrario en México, cuando me- Constitución no consiguieron crear una organización polí-

~-

�tica adaptada a las necesidades peculiares del pueblo de
México, especialmente en lo que se refiere a las facultades
del Gobierno.
Uno que otro punto de la Constitución muestra que
se haya hecho un estudio del pueblo para cuyo uso se destinaba; pero en conjunto, parece un trabajo meramente académico a quienquiera que sepa cuál es realmente la forma
democrática de Gobierno.
·
La historia de más de medio siglo lo comprueba. No
trato de decir que los legisladores de aquellos lejanos días
debían de haber forjado un instrumento capaz de remediar
todos los males de una nación acabada de surgir, carente
de instrucción cívica, pobre, esparcida sobre una inmensa extensión de territorio formado por regiones aisladas
y escasamente poblado por dos razas enteramente ajenas
la una a la otra, para las que la mayor dificultad es la de
llegar al grado necesario de unión que forme un conjunto
homogéneo. Pero, aun concediendo esto, debo insistir en
que debieron haberse hecho leyes adaptadas a esta manera
especial de ser. El progreso moral es· una transformación
que cambia gradualmente. U na ley que no reconoce esta
verdad, es vana. Es más fácil ser ignorante y tener desdén que ser justo, y como lo primero no requiere gran
estudio, la opinión pública arrojó la resposabilidad de todos los males sobre el gobierno y sobre los gobiernos anteriores, acusándoles de no cumplir las leyes. Y nunca se
preocupó de investigar si era posible qi,e esos gobiernos
cumplieran la ley al pie de la letra ni si el pueblo que
pensaba estaba en posibilidad de tomar parte en las labores del gobierno.
Cuando Juárez volvió a la capital de la República en
1867, después de haber vencido totalmente a los conservadores, derrocado un imperio y destruído para siemt¡re la
idea monárquica en México, la Constitución era un ídolo
porque había sido la bandera durante toda la lucha. Pero la Constitución no ha sido desde entonces, aplicada totalmente. Más tarde, los mexicanos llegaron a advertir
que sus errores ~ran relativamente pocos, pero se referían a puntos vitales y causaron una confusión general en
todo el sistema.
Y a pesar de todo, los que por ignorancia o por ma-·
la fe han levantado la Constitución como un pendón de
guerra afirman que es un documento lleno de sabiduría.
La consideran como una víctima, cuando, en verdad, es
quizá la fuente principal de los males que denuncian. Y
por supuesto que son ellos mismos, los revolucionarios,
quienes han hecho girones lo mejor que había en ella. Para rehuír toda responsabilidad por los atentados que cometen en contra de lo que la sociedad trene por más sagrado, en contra de todo lo que está garantizado por la
Constitución, han inventado la frase "Período Pre-constitucional". Y fueron éllos los que principiaron por llamarse Constitucionalistas ! El Gobierno mexicano de
facto no es una violación de las leyes sociológicas, sino su
cumplimiento inevitable.
El gran Bolívar dijo: "La Fuerza no es el Gobierno;
un Gobierno fuerte no significa un gobierno despótico o
tiránico." Y yo digo: "Para que un gobierno pueda existir, es necesario que la ley se cumpla, y donde quiera
que la fuerza sola domina, las leyes o están muertas o
se están muriendo."
Tal es el caso del Gobierno del Señor Carranza, que
combina con un enorme catálog9 de errores toda clase de
ultrajes y de intolerancia.
Deseo no herir susceptiiblidades, y sólo me anima
la convicción de que debo decir la verdad cuando el presente y el futuro de México están comprometidos. Pero
insisto en que tales excesos no pueden producir una forma
democrática de gobierno.Por lo contrario, causan su retardo.
El Presidente Wilson, siendo un hombre de cien-

cia, debe de saber que el gobierno de un pueblo debe de
emanar necesariamente de las partes componentes de ese
pueblo y debe estar basado en la historia, la razá, las condiciones físicas, el estado general de civilización, y las influencias externas. Si hubiera hecho este análisis, difícilmente habría dejado de ver el hecho de que la Constitución del pueblo de México carece, hasta la fecha, de los
elementos necesarios para el gobierno democrático. Se
habría dado cuenta de que el ideal de democracia es alcanzado por la evolución, no por la revolución.
Hacer la crónica de todos los daños causados a los
mex~canos por las recientes revoluciones de su país, sería
la más ardua tarea, como es bien sabido. Pero sí es oportuna la siguiente pregunta: la revolución mexicana ¿ha beneficiado al pueblo de los Estados Unidos, material, moral
o físicamente? ¿ Ha beneficiado los intereses de la civilización en general? ¿Ha ayudado al prestigio de la doctrina Monroe? ¿ Ha aumentado el respeto pedido por los
Estados Unidos al mundo entero como potencia de primera clase?
Cuando la evolución progrese no habrá más revoluciones. La generación joven de hoy y la generación que
se levanta se preocuparán más de los intereses públicos y
del desarrollo gradual de las instituciones nacionales, y de
las costumbres,-en otras palabras, de la evolución de la
sociedad. Esta es mi creencia y mi esperanza después de
la triste experiencia por la que todos hemos pasado, y que
es el único beneficio recibido de la revolución. Cuando
esa era llegue, los agitadores de profesión no serán ya
creídos por las clases trabajadoras y ni aun por los que
abriguen ambiciones personales.
He aquí un nuevo problema :-el de las ambiciones
personales. Hay un germen corrosivo que devora el corazón del organismo nacional. El único remedio estará
en ciertos hábitos mentales adquiridos desde la cuna.
Todo ciudadano tiene, como Mexicano, el derecho de
aspirar a los puestos públicos. Pero los que ocupa11 el poder no siempre tienen en cuenta la aptitud y las cualidades de los investidos con las funciones de Gobierno,-es
bastante que compartan· las tendencias de los que están
en la cúspide.
La instrucción pública debe ser .fomentada en todas
partes por medio de presupuestos más elevados; la instrucción debe de ser federalizada; la inmigración favorecida;
la legislación debe reformarse para favorecer más a los
pequeños terratenientes; deben darse leyes de irrigación,
dt manera que el país entero quede irrigado; las concesiones de · tierras petrolíferas deben ser dadas con gran
cuidado; los impuestos deben distribuirse justamente entre todos los productores;-innumerables son en verdad
las labores que se enfrentan con un Gobierno de México
que realmente lo sea y que desee ser progresista.
Para terminar: Todo gobierno, y ~l nuestro no es
una excepción, tiene el deber de reconocer sus deudas, internas y exteriores, y de dar preferencia en el pago, a
aquellas que aumenten su crédito. Ninguna nación civilizada pide lo imposible de las naciones sus deudoras. La
buena fe al pedir el pago no debe prevalecer sobre el respeto debido a la soberanía nacional. Pero las naciones
deben pagar, pagar, pagar siempre, no importa a qué costo, a no ser el de su honor y su integridad.
Hago estas declaraciones con ánimo sereno, inspirado únicamente en el amor de mi patria, con la esperanza
de verla algún día próspera y feliz. Mi única ambición actual es la de poder dejar a mis hijos un nombre honrado
y sin mancha, lo que he podido conseguir hasta hoy a través de toda mi vida política.
Permitidme terminar citando las siguientes palabras
de Juárez, que tienen especial aplicación en la actualidad:
"El respeto al derecho ajeno, es la paz".

U na p1:1trulla alemana cerca de Duneburg

•

Adriana .Buquet
.

Por Anatole France
-Convengamos-me decía mi ami- porvenir era la de procurarse una rengo ·Laboulleé, mientras se nos ser- tita, y cuyo sólo anhelo al presenvía el café y fumábamos nuestros ci- te era el de asistir, de reg alo, a cualgarros-convengamos en que todos qu ier tcatrl Buquet era un hombre
esos hechos que se atribuyen a un bo nachón, de carácter completamenestado no definido aún del organis- te débil; su mujer era muy guapa, de
mo, la doble vista, la sugestión a dis- un temperamento bilioso, y nervioso,
tancia, los preseQtimientos confirma- en el cual la vida agitada de París,
dos y otros fenómenos por el estilo, que se mfiltra hasta en los hogares
no han podido estudiarse, la mayor más tranquilos había hecho que preparte de las veces, de modo que sa- dominaran los pícaros nervios.
tisfagan por completo las exigencias
- El matrimonio Buquet trnía muy
de la crítica científica.
·
pocas relaciones y una sóla amistad:
Hay muchos testimonios que certi- la del amigo Géraud, como ellos le
fican de la veracidad de estos he- designaban siempre, un mozo de 30
chos; pero por muy sinceros y muy o 40 años, que por nada del mundo
respetables que esos testimonios dejaría de asistir a ia oficina de la
sean, la ciencia no puede admitirlos, casa de banca en que trabajaba, ni lleporque la ciencia solo se nutre de garía un minu to más tard e de la hodemostraciones.
ra señalada para la co mida en el doY o era también de los que duda- micilio de los Buquet, que a diario le
ban, hasta que tuve en mi poder las re-cib ía n cariñ osamen te, señalándole
pruebas, de que existen estos casos
con una sonrisa su puesto en la mesa.
con el estudio de uno que voy a co n~
Muchas tardes iba yo también a catarte y que he presenciado yo.
sa de los Buquet, a la misma hora
-El matrimonio Buquet-continuó de la comida, para llevarles unos bimi amigo-era una pareja sencilla y lletes de teatro.
vulgar, cuya sola ambición para el
Uno de estos días, encontrándome

con unas localidades, de las que no
sabía que hacer, me fui a la calle de
Crenclle, a casa de mis amigos.
Llegué un poco más tarde, y cuando entré en el comedor ya estaba
servida la sopa. Noté con sorpresa
que el amigo Géraud no estaba.
El bueno de Buquet rabiaba de
hambre y quería sentarse a la mesa,
pero su mujer se oponía, diciendo
que era necesario tener un poco de
paciencia hasta que llegase Géraud.
- ¡ A comer, a comer !-dije al entrar, para inte rrumpir la disputa que
empezaba.-Hay que acabar pronto
si quereis aprovechar este palco para
los Franceses. Esta noche se representa Dénise. Es preciso ver comenzar el primer acto.
Se pusieron a la mesa. Buquet comía de prisa, tragando a grandes sorbos s us cucharadas de fideos. y rr~ogiendo con la lengua los hilos que se
le caían en los mostachos. Adriana,
la mujer, visiblemente nerviosa e intranquila apenas podía pasar bocado.
-Las mujeres son extraordinariamente nerviosas-dice de pronto

all

�quet.-.Figúrate, querido· Loubelleé,
que Adrian'l está inquieta porque Géraud 110 ha 'venido a comer esta tarde. Estoy seguro de que está pensando mi mujer en algún accidente;
alguna desgracia, algún absurdo.
¡ Qué tiene de particular que Géraud no venga! El tiene sus negocios, es jóven, le atraerá . cualquier
asunto. . . . . En definitiva; es ''libre y
no tiene a quien dar cuenta de su
persona!
,
Por otra parte, Géraud nos dedica
todas las tardes y hay que concederle un poco de libertad. Yo profeso
el principio de que no debe uno preocuparse nunca de lo que los .amigos
hacen.
-Mi mujer, por lo visto, no piensa
de la misma manera.
Madame Buquet respondió con voz
emocionada:
-No estoy tranquila; tengo el presentimiento de que a Géraud le ha
sucedido algo.
- ¡ Qué ha de sucederle!-gritó Buquct, y continuó comiendo.
Se levantaron de ía tnesa sin que
se pronunciara una palai&gt;r~ más.
- Ve a vestirte, Adriana-dijo el
marido a la mujer, que permanecía
indecisa.-Yo no ne~esito más sino
ponerme el paletot. Aquí te esperamos.
Adriana salió y nosotros nos quedamos fumando y charlando.
Apenas hahían transcurrido cinco
minutos desde la ·salida de madame
Buquct, escuchamos un grito de espanto, seguido del golpe que produjera un cuerpo al caer sobre la alfombra.
Buquet y yo nos precipitamos hacia una habitación ,·ecina, donde encontramos a Adriana tendida en la
alfombra con el rostro lívido y el
pecho convulso y jadeante.
Entre los dos la transportamos a
la cama, donde haciéndola respirar
unas sales, la volvimos al conocimiento.
-¡ Ahí, ahí !-fué su primera palabra -¡Ah!- continuó señalándonos
un armario de luna.-Le he visto. Le
he visto en el espejo.
Me volví a verle, creyendo q!,le se
encontraba tras de mí, y al observar
que no habla nadie, comprendí y caí
desmayada.
-Pero querioa mía-preguntó el
esposo ¿ qué diablos has visto?

•

-Lo he visto a él, a Géraud.
-¡A Géraudl
-Sí, lo repito, le he visto "! él me
ha mirado también.
Buquet me miró asustado.
-No te alarmes amigo mío-le dije.-Estos accidentes son muy explicables, y no tienen ninguna gravedad. Adriana está mejor, y no hay
iriconveniente algunu en que se vista
y os vayais al teatro. Yo iré con
vosotros.
-Sí, sí-dijo Adriana pricipitadamente-vamos: pero a condición de
que pasemos . ant-es por casa de Géraud.
'
-¡ Pero si no hay necesidad !-interrumpió el marido.
-Iremos-dije entonces,-La casa
de Géraud está cercd; no nos entretendrá la visita y con esto quedará
Adriana completamente tranquila.
Poco después entrábamos en un
carruaje, dando orden al cochero para que nos llevara al número S de la
calle de Louvre.
Estas eran las señas de Géraud.
Este vivfa solo, atendido por la por- '
tera, que tenía una llave d,e su habitación.
Apenas llegamos a casa de Géraud,
Buquet salió del coche y penetró en
•
la portería.
-;-¿ Y el Señor Géraud?
-En su cuarto. Vino a las cinco
y no ha vuelto a salir.
-¡Ya ves, querida mía!-dijo Buquet volviwido al carruaje.-Géraud
está en su cuarto y no le pasa nada.
Tus presentimientos no tenían sentido común.
¡ Cochero I A la comedia Francesa.
• -No, Buquet-gritó su esposa. No
nos vayamos aún, hay que verle, es
preciso.
a
-¡ Subir cuatro piso~ para nada I
Adriana, por tu culpa vamos a llegar tarde al teatro. En fin, subiré.
¡ Cuando una mujer se empeña en
una cosa! ....
Madame Buquet, y yo quedamos
solos en el coche. Yo miraba a Adriana, presa de la más grande agitación,
con los ojos muy abiertos, fijos en la
puerta por la que había penetrado su
marido.
A poco rato reapareció éste.

•

-He llamado tres veces y no contesta-nos dijo.-El tendrá sus razones para encerrarse a esta hora.

Pof los campos del Crimen

Creo que ya podemos irnos al teatro.
Miré a Adriana y ví en su rostro
una expresión tan trágica que, yo
mismo comencé a experimentar seria
inquietud.
Después de todo, reflexioné, no es
cosa natural que este Géraud, que
nunca come en su casa, haya faltado
a la de sus ,amigos para estar encerrado allí desde las cinco· de la tarde.
-Esperadme-dije al matrimonio
-voy a preguntarle a la portera.

Como fué asesinado el notable ferrocarrilero mexicano Don Servando Canales

' A ésta también le había parecido
extraño que Géraud estuviese en su
cuarto tanto tiempo.
-Esperad-me dijo-tengo otra
llave , de su habitación. Podemos subir y sabremos qué le psa.a
Penetramos en el cuarto de Géraud. No había luz por r¡inguna parte. La portera llamó tres o cuatro
veces, sin que le contestara nadie.
Llegamos a la habitación de Géraud caminando a tientas, dando tropezones y siempr~ en medio de la
mayor oscuridad, porque no llevábamos cerillas.
-Sobre la mesa de noche debe haber una caja de cerillas-me dijo la
portera, que comenzaba a temblar Y
que no podía dar un paso.
Me acerqllé, palpando sobre el
~ármol. De.. pronto sentí e¡ mis
dedos algo que me hizo una impresión profunda, algo que me anunciaba no· sé que drama espantoso.
Seguí buscando hasta encontrar las
cerillas. Cua~do encendí luz, ví a
Géraud tendido en su cama, con. la
cabeza destrozada de un balazo.

,,

- .'

Junto al cadáver hallé una carta
manchada de sangre. Géraud se despedía en aquella de su amigo Buquet, sin decir las razones porque
se mataba.
Reconocí el cadáver, apreciando
que la muerte debió haber ocurrido
hacía una hora. ta misma, precisamente, en que Adriana Buquet tenía
la siniestra visión en el espejo.

j.

X X X

-Esta es mi historia-concluyó mi
amigo.-¿ No es bastante para confirmar la existencia de esos casos de
que te hablaba, los cuales hacen trabajar a la ciencia con más celo y más
conciencia que buen éxito en sus estudios.

'

Pavorizado el ánimo de los habitantes de la ciudad de México, con
motivo de los desmanes que allí cometieran las hordas vandálicas de
don Venustiano en su primera entrada "triunfal y gloriosa," esperábase
con ansia indescriptible, después de
la escición de Aguascalientes, el arribo de la entonces poderosa División
del Norte, al mando del at:daz salteador de las serranías de Cusihuiriachic, a quien se suponía que los laureles de las victorias hubiesen modificado en sus. procedimientos felinos.
El 1.foen deseo lleva a las gentes sencillas y nobles hasta el error de creer
que la perversidad de ciertos espíritus puede ser substituida por la magnanimidad y la hidalguía. Esta creencia llevó a la conciencia pública una
• gran dosis de tranquilidad y de confianza. I.Iabía que esperar, pues, a la
Divis:ón del Norte, prodigadora de
garantías y respetuosa con todos los
derechos humanos y legales.
Así fue que, bajo la influencia de
e:ita impresión equívoca y dolorosamente lamentable, Servando Canales,
el más competente de todos los ferrocaariieros mexicanos, al que más ·
de veinte mil hombres de ese poderoso elemento debían conocimientos
y servicios, y el que, como nadie, había trabajado por ia nacionalización
ele las ;líneas, volvió a la metn~poli
seguro i:le que, en vez de perjudicár\
1 .
,
· sel~, se¡ tendnan en cuenta sus servicios, puestos, de muchos años antes, fuda de toda discusión. Servando, con¡o la mayoría, estaba en el
. error que para él fue de ft:nestas consecuencias, a los pocos días se le asesinaba, que no otra cosa es el fusilami-euto, como dijera el poeta, sino un
asesinato con premeditación, alevosía
y }'entaja.
Se hallaba el señor Canales en su
casa situada cerca de la estación de
B~ena Viiita, acompañado de su familia; cuando .una noche se presentaron
diz que unos compañeros de él,
buscándolo para decirle que no tuviera cuidado, qt:e las cosas estaban perfectamente bien, que podía salir sin
que nadie lo molestara y que, por el
contrario, según ellos entendían, sus
servieios serían, como siempre, utilizados con ventaja por el "general"
don Francisco Villa. En aquellos momentos. la nobleza de Servando no
le _permitió pensar en que aquellos individuos ya no eran ~us antiguos ami-

gos, sus compañeros de pesados y difíciles trabajos, sus protegidos desde
los tiempos en que la insolencia de
los yanqui landinos resoplaba con más
furias y más petulancia que una locomotora de doble potencia.
Ignorando el señor Canales que
se trataba de una celada infame, salió de su casa en compañía de sus
antiguos "amigos," con quienes momentos después departía alegremente en un café. De pronto se presentaron unos agentes especiales de la
Comandancia Militar, manifestando al
distinguido ferrocarrilero que los
acompañara. Este frunció el ceño; se
dio cuenta de la infamia, y con voz
tranquila dijo a sus acompañantes:
sabía qc·e al volver a mi pais me exponía a muchos peligros; pero nunca
creí que en el alma de mis compañeros se escondiera tanta villanía. Canales y los agentes salieron con paso firme del establecimiento, rumbo a
la estación de Buena 'Vista, en cuyo
patio se hallaba el carro de Manuel
Medinaveytia. Allí quedó el señor
Canales preso, coñ cen~inelas de vista. Esto ocurría como a las siete de
la tarde.
El siguiente día lo pasó "el reo"
en aquel carro. Y como el "generalísimo Villa se hallaba fu!ra de la capital, nada pudo hacerse en favor del
señor Canales. Los demás jefes alegaban no tener c~rtas en el asunto. El crimen, aunque burdamente,
estaba bien fraguado.
Poco después de la media noche,
cuando ya lo! patios de estación se
encontraban envueltos en un silencio sepulcral, fue sacado del carro el
señor Canales y conducido al extremo de la estacóin, cerca de N onoalco,
donde hay un pirú robusto y frondoso, y en el que a diario y a la misma hora, los señores "generales" colgaban a indefensas personas con el
objeto de exigirles determinadas sumas. Allí, en el tronco de aquel árbol, fue asesinado el señor Canales.
Cinco proyectiles le atravesaron el
pecho. Un esbirro, "dignif•r.ado" rn"
las insignias de capitán, a:;.i,có el reglamentario tiro de gracia. Del cadáver del infortunado luchador mexicanista y patriota de ve rdad, nadie supo. Todo el mundo ignoraba lo ocurrido. El que escribe estas líneas. aunque perseguido, tuvo oportunidad oc;
seguir cautelosamente el desarrollo de
este crimen abominable.

¿Mataron a Servando Canales por
haberle servido al señor Gral. H uerta en la campaña de Chihuahua, en la
que este gran soldado por insubordinación intentó fusilar a F rancisco Villa? No: Canales tenía forzosamente que desaparecer. Canales era ui1
verdadero mexicano, t:n patriota que
había 1-er.ho campa'la cont~a lo~ pnquilandinos en los rerrocarriles: era
un elemento poderoso y peligrosísi1110 que se erguía ir~nte a las tendencias de la revolución y que más• tarde, como alto jefe de las líneas, podía
causar serios trastornos en el campo de la política desnacionalizadora
del señor Presidente Wilson: no hay
para qué hacer un comentario más sobre las causas determinantes del asesinato.
A los cuantos días después de· consumado el crµnen llegó Francisco Villa· a la ciudad de México. La honorable esposa del desaparecido, doña
María Fragoso, perteneciente a una
distinguida familia tamaulipeca, se acercó a él, en demanda de una corn,
tancia para hacer efectivo el cobro de
unas pólizas. El vándalo fingió so rprenderse, diciendo: Señora: yo no
mandé matar a su esposo; esperaha
que viniera al país para ponerlo, en
vez de superintendente que era, de gerente general de los ferrocarriles; ,yo
soy de los que lamentan lo ocurrido.
Así se lavó las manos Francisco Villa; y sacando. su cartera, entregaba
a la respetable viuda un grueso rollo
de billetes. La señora, indignada jus~
ta mente, exclamó: no quiero :iada de
los asesinos de mi marido.
-Señora: repito a usted que nomaté a Servando.
-Lo mataron los suyo:;, y usted,
señor Villa, moralmente es el respo:1 sable.
-¿ Quiere, usted, señora, que ses
hijos se eduquen por mi cuenta en un
colegio europeo o de los Estados Fnidos?
-Lo único que deseo, respon dió, doña María, es simplemente nna Cl)nstancia de que está muerto.
El "generalísimo," ya confundido
ante la recta y noble actitud de la Yiu da, se concretó a decir que haría las
averiguaciones del caso.
La señora, más indignada aún, lanzó una. mirada enérgica al rostro canallesco del bandolero y abandont'&gt; et
lugar sin despedirse_____ ·

EPAMINONDA\

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..~F

· La guerra europea ha demostrado, que el espíritu heroico, que
animó el p:isado radiante de la humanidad, ha despertado gloriosamente
En el grabado superior se mira un torpedero alemán desafiando la
muerte, en el preciso momento en que burla el bloqueo de la poderosa escuadra británica. Inglaterra era considerada como Ja ''reina de
los mares;" pero en la presente contienda se ha visto que su reinado

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~ ~ ~ J ~ , . . . n a ~ ~ o o l e a í ' el rm¡,erio iniHtRlt6 de la ffel-f

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mera potencitt del mundo.
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El grait&gt;ado inferior muestra a un grupo de soldad6s alemanes,
austriacos y búlgaros en amable convivialidad: re¡resent m, en síntesis, la alianza de sus Patrias respectivas.

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REVISTA MEXICANA

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�El Record del Odio
Por Henri Lavedan

Traducción de ''Revista Mexicana''
gullo, que exclama: "Tanto mejor! talado a lo largo de todas las fronter-le alegro de ser aborrecida!" y por ras, en el interi~r de todos los imalgún tiempo, se descansa en medio perios, guarda vía de todos los desde la maldición. Hay una jactancia filaderos, apostado en la bifurcación
diabólica en erguirse, entre un hura- de todos los caminos de todas las
,. n de oprobios. como si engrande- , decision es, y del más pequeíío proran. Delirio inevitable de la pcr- yecto, tranquilo como un soldado de
·e:·sidad. Todos los malos sentimien- hielo que vigila, con el arma descantos, en una alegría acre y breve, sada. . . . . y sentirlo también que se
tienen su luna de hiel. Pero ¿por manifiesta sordamente, seguro, en
qué esta especie de orgullo? Porque los mismos lugares en que tiene el l ~
se cree que el odio está hecho de te- aire distraído; pero en los que, echa- 1f'"
rror y que no es sino su magn:fica do, se oculta y calla.... acechando
expres10n. ¿No e3, ser te:n1do, el su hora. . . . . ¿Imagináis esta situación? .... ¿su J?Crpetua amenaza? ¿la
ideal del carnicero?
Y después, contrnr:a:1do sus per- atmósfera asfixiante creada poco a
niciosos cilculos, Aleman:a se dio poco po.r semejante temperatura?
cuenta de que sus enemigos no la Ese odio, cayendo siempre, suceda
temían, que ei od:o era lo único que lo que suceda, como una nieve negra
vive en ellos y permanece. Esta cer- que se amontona y no se funde nuntidu .nbre no dej ó de turbar'.a. Su ca, que sube, en la que se resbala uno,
aplomo vaciló. A parú de ese ins- o bien, que se endurece en torno pata:-ite, el odio comenzó a efectuar en ra moldear, para envolver, para aaquel pueblo, que hab'.a puesto tan- plastar bajo un carapacho, inflintas esperanzas en él, su misterioso giendo desde mucho tiempo antes el
trabajo de choque· de retíOceso. Es frío precursor de la muerte. . . sus
que las sociedades, lo mismo que los dentelladas y sus martillazos t. .....
inJividuos, no lo mueven impunemen- ¡ qué obsesión! ¡ qué suplicio ! ¡adonte. No responde s: nó para confundir de están la desvergüenza y los transodio.
portes de los primeros momentos?
Habiendo hecho, pues, todo lo ne- y para perder al que lo agita, des- La locura de los comienzos se ha
pué3
de
ha'.:Jer
proporciorrado
algunos
cesario, a sabiendas, deliberadamenevaporado. Cueste lo que cueste, es
te, ha podido cosechar sin tardanza, destellos de horrible voluptuosidad. forzoso n;iirar al odio frente a frente
Bien se pueden subir los humos
desde el principio descarado de sus
con
la gloriosa idea de haber atraído y sin visajes.
cnmenes, todo lo que esperaba Y más
Ahí está, lo miden, lo d_etallan en
aún. Sobre todos los "frentes" de y posaJo sobre la cabeza, como una su realismo, ta l como ha llegado a
corona,
el
odio
del
mundo
entero,
la humanidad, una colosal artilleríaser y diverso de como se quería.
tambor, de maldiciones, se puso a re- bie tll se puede pretender que nada se Bien pueden tratar de ilusionarse y .
doblar sin reposo; los espíritus sub- arriesga, y después, que aun eso nada de serenarse proclamando que es la
levados, los corazones indignados hi- importa: no es verdad. El odio del consecuencia natural ele una mentacieron estallar su inmenso y justo mundo entero es algo real, serio, que lidad belicosa y no sab ría tener con
furor. Era la explosión incoercible paraliza la sonrisa e inunda la razón. qué afectarlos, que, por lo contrario,
Como diría La Rochefoucauld, no
de las almas sacudidas por la espanal!í "nada de qué presumir." ¡ To- es útil y rinde un homenaje .... ¡Va!:ay
tosa sorpresa y que aun no habían
dos los días, sin excepción, ver or- mos, golpeaos los costados! Alematenido tiempo de habituar.se a ella.
ganizarse ese sentimiento de odio in- nia se ve obligada 5Ín remedio a re-·
Alemania, ante este concierto, conoconocer que el odio que ha tenido \a.
ció entonces una embriaguez impa- exorable, extenderse, afirmarse do- audaz imprudencia de provocar y
quiera, en ta prensa, en los libros, en
ciente que no esperaba sino una selos discursos de todos los Estados que hoy soporta es un odio especial,
ñal para desbordarse. Acogió con
civilizados del universo, verlo pin- reservado, compuesto expresamente
regocijo esta tempestad que le hacía
tado en todos los rostros, caer de to- para ella y que no tiene nada de cooír los sonidos de su preferencia, la
dos los labios, de todas las plumas, mún con aquella especie de furor de
melodía de sus deseos. Exultaba en
animar la mirada de todos los ojos, penacho púrpura, desencadenado y
un vértigo: "Al fin! Soy odiada, exey más fijamente los del niño, los de sin freno al que se había bautizado
crada a mi altura, como nadie lo ha
la mujer, los del anciano, de los bue- hasta hoy con ese nombre. El odio
sido ni lo será jamás. ¡ Por encima
que ella ha creado y determinado
de todo t ¡ Qué honor! y ¡ qué ven- nos, de los débiles, que no sabían anontra sí misma en los otros, está
tes odiar; a cualquier lado que se
tura!" Había logrado su fin y se condesprovisto
de espumas y de convulvuelva y al que se lleve la súbita
gratulaba. . . . Aquello no podía fasiones. Nada de rabia. Es un sende
la
interrogación,
enconangustia
llar; el mal tiene su lógica y la pertrar el odio, el Mane Thecel escrito timiento levantado, regular, aereado,
versidad sigue su camino propio. El
1plio y tranquilo como un horizonodio que uno bebe, que se respira, sobre todos los muros, en la picota te. Se la odia sin cólera, gravemenaturde y emborracha; exaspera el or- de todas las ruinas; descubrirlo ins-

Alemania es hoy odiada del mundo entero. Puede uno declararlo sin
que lo dicte el odio. Es la verdad.
No es ocasión de exan;iinar las ca-.:sas perfectamente comprobadas del
te~ible sentimiento cuyo objeto r,rivilegiado ha conseguido llegar a ser;
pero quisiera mostrar desde h:ego
las fases sucesivas por las que ese
sentimiento ha pasado antes de llegar a la plenitud y a la universalidad
que ha conquistado al fin y, en seguida, los efectos espec:ales que resultan de este éxito.
Aleman:a, nadie lo ignora, ha querido el odio. Como todo lo demás,
lo preparó también. Ha buscado Y
aguzado como en una piedra todos
los filos ha cuidado y alistado el mecanismo con una premeditación meticulosa: Lo ha -querido entero, bajo
el reiina:niento de su doble forma,
activa y pasiva, en ella misma y en
los otros. No se sabe de qué ha tenido más deseo: si de sentirlo o de
inspirárlo, ni qué le satisface más.
Las dos formas la han engreído, han
formado su sueño dorado. Ama el

r

,

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...........

•;

:

te, fríamente, tranquilamente, de ma- a nuestros ejércitos . . .... sino a nosnera geométrica. Esto es tan seco y otros, a las mujeres, a las madres,
\Y tan _preciso como la aritmética, tan a la!\ jóvenes, a los pequeños, a los
'lt\ sencillo como una adición, como una no-militantes, a los pobres .... a tomultiplicación. Se la odia porque es dos los alemanes; nos odian, dondene~esario, porque no es posible de- quiera, sin reservas, inocentes o culjar de hacerlo. Se la odia porque es pables, dulces o crueles, todos cuun deber. Desde que ha llegado a biertos por la misma aversión .....
este resultado extraordinario y signi- Y sufrir esta sentencia! ¿ Por qué heficativo de su gangrena moral, impo- mos de sufrirla?"
Y cuando han tenido que confene un sentimiento hasta hoy atacado
Y condenado, y lo transforma en sarse esto, por regla general, ¿ es toobligación. He aquí lo que hace te- do? No. Se ven obligados a enumible este género particular de odio; merar todos los odios que los allo que le da un alcance tan alto y ·anzan y a contarlos. Después del
tan poderoso; he aquí la causa de de los Aliados, el de los Neufralesque nuestro enemigo lo sienta, visi- comenzando por los Estados Unidos
ble, presente, de espaldas, por más -odio menos oficial, menos legal,
que intente sustraerse a él, porque pero así de cierto, y más vehemente,
irradia y penetra a pesar de todo. Na- porque se siente exitado,' burlado,
da resiste a su acción incansable y desafiado sin cesar y forzado a deserena. Mina los terrenos más duros vorarse en silencio . . . . Ah! el reny se infiltra como el agua para des- cor amargo de los pequeños pueblos,
agregar las ilusiones perniciosas, las agarrotados por el espanto y que devoluntades impías. Y este conglo- testan doblemente a la ogresa, por
merado de duelos soberanos, esta verse sometidos a temerla! Se avercristalización de la justicia, esta per- güenzan ante sí mismos de su defec-'
secusión razonada del castigo que no ción y no perdonan a esta Harpía
se detiene ni se retarda una sola ho- de Europa el que los reduzca a perra, sino que, al contrario, aumenta, manecer sordos a las voces del pase amplía, crece de minuto en mi- sado, a los reproches de su conciennuto, añade una línea a las de com- cia, a las trompetas del porvenir . ...
. bate, un frente más, y constituye\:
Alemania recoge, hasta en sus proun segundo bloqueo, una nueva cir- pias filas, el odio de sus mismos aucunvalación cuyo peso _es formidable. xiliares, de sus cómplices domesticaSer odiado t Lancemos tensas y dos, de sus falsos y serviles amigos,
sacudidas, estas palabras roncas a el de los austriacos molestados, araAlemania y que no la abandonen nun- ñados, diezmados, el de los turcos
ca. Sentirse la colosal, la inmensa enervados y sorbidos en este papel
Deutschland, la fuerza, la luz, el ge- de vergüenza, creyendo que "estaba
nio, la 'ciencia, la belleza, la su- escrito". Hay bávaros y sajones que
premacía humana en todo. . . . la de- os harían retroceder de horror si pulegación y la representación divinas dieseis leer de repente en su alma·
sobre la tierra. . . ¡ y no ser adorada! vengativa el odio consagrado al ti- Decirse : "Soy odiada. Lo seré siem- rano de Prusia. Fernando de Bulpre, por cadenas de siglos". Aun garia, príncipe y Ju das de Francia,
cuando este odio se atenúe, o que se tiene, él también, no lo dudéis, odio
crea que ha desaparecido, admitá- a sus muy grandes protectores .... .
moslo, en el abismo de los años, re- y execrándolo, abraza al Kaiser, a
nacerá, retrospectivamente, cada vez quien inspira por su parte un ardor
que se estudie y que se narre la his- semejante.
Alemania no escapa tampoco al
toria de esta guerra atroz. . . reaparecerá como una mancha que vuelve odio de los muertos, que viene a
sobre una mejilla o, a través del acrecer el de los vivos, odio dormiguante, sobre el dorso de la mano, do, yacente y desdeñoso, odio de
apenas se pronuncie una palabra má- mármol, de piedra y de plomo, de
gica. Es indeleble.
cenizas inertes, odio que parece peReflexionad en que hay en este mo- nar, desprendido, perdido en la nomento en el vasto imperio de Ger- che de las noches, ciego, inmóvil y
mania millones de seres agobiados o mudo, pero que continúa exhalándonada más desconcertados y medita- se no obstante y que se prolonga en
bundos que sentados al amor de la el más allá. . . . . El silencio de la
lumbre que no los calienta piensan tumba no perdona. . . juzga y decide
ante los rigores del invierno: "Sí, en última instancia .. .. Aun si el
nos odian, ... .. no solamente a nues- odio, por modificado que sea, estutro emperador,.a nuestros mariscales, viera prohibido a los muertos, la ter-

nura y la indiferencia no le~ pueden
ser ni proscritas ni permitidas. Entonces ¿ qué sentimiente los arrulla y
los ocupa sino este dulce odio, persistente desde su principio? y al hablar de los muertos no se trata solamente de los nuestros, sino también
de los suyos que, ad,·ertidos al fin de
la mentira de las causas, sabiendo la
verdad, descubriendo todo lo que se
les había ocultado, ven hoy con claridad y compadeciendo a su patria
criminal le lanzan no obstante, su
arta tema.
Qué de odio! ¡ Dios mío! Que tánto haya! Es espantoso. Pero llegamos a lo más trágico. Bien puede
uno querer haciéndose inhumano, ser
sobrehumano. . . . no somos jamás
sino hombres, nada más que hombres, y los seguimos siendo, a través
de todas las experiencias del orgullo
y de la locura. No ser y no recaer
a todo momento sino un hombre, es
el castigo, la ley y la grandeza de
nuestro destino. Ahora bien, el hombre, por malvado que sea, tiene necesidad de amor. No puede respirar
sin la pureza de este oxígeno. En
ciertos momentos decisivos, aun
cuando sea incapaz de amar, quiere
ser amado. Después de que ha agotado todas las delicias del terror y
de la excecración, aun gustando aquella voluptuosidad final de tener
a su víctima aplastada a sus pies y
aun . debatiéndose, no tiene sino una
idea, mientras más imposible es: que
su víctima lo ame. Ser adorado de
quien odiáis, ¿no es, por encima de
todo lo que puede uno soñar, la última y más grande de todas las victorias? Forzar la amorosa docilidad
de Bélgica y de Polonia después de
haberles dado martirio. ¡ Qué triunfo! ¡Ser amigos más tarde! algún
día,. . . . de esos franceses tan bravos! ¡ tan simpáticos l ¡ Qué final!
Alemania debe vestir el luto de sus
agradables esperanzas.
Ya nó es posible amarla. Ha sembrado el odio, y lo cosecha. Se vuelve sobre de ella como esas nubes
envenenadas salidas de sus trincheras y que un viento indómito rebate
súbitamente en su dirección. Mañana, pasado mañana, cuando busque
amor en· el mundo, no lo habrá para
ella. Es demasiado tarde. Esto ha
concluído. Se le odia, para siempre,
con una triste serenidad. Los hombres . le reprocharán eternamente el
que haya puesto a la Civilización en
la imposibilidad de . perdonarla nunca.

HENRI LAVEDAN.

�Trovadores Fronterizos

¡

'·

.

'

Manuel Múzquiz Blanco
Carta inédita 4e Luis G. Urbine.
Querido Manuel:
Días y días, he guardado tu libro
en el cajón donde duermen, Dios sa·
brá si para mucho tiempo, las estrofas en que, de cuando en cuando, escondo, como en juguete de sorpresa,
un grano de emoción, el hilo de luz
de un sueño, o. con más frecuencia,
la · diáfana cuentecilla de una lágrima,
que, vertida a solas, en el silencio del
espíritu, se ocultó, avergonzada, dentro de la envoltura sonora de un verso.
Tus músicas verbales y las mías,
han reposado juntas en una misma
habitación; y hoy, que rompiendo la
intimidad para ellas tan placenteras.
tas separo para entregarte lo que te
pertenece, paréceme como que mis
rimas van a quedarse más tristes, y
como que su soledad acabará por mar
chitar más de prisa sus otoñales gracias y sus mustios atavíos.
Porque

las tuyas

son

que el melancólico y el apasionado,
se complican entonces del que vale
más que ellos, y los domina por la
virtud de su poder: d~I tierno.
Y es ese, artísticamente hablando,
tu recurso más fuerte, el de la krnura. Piadoso eres y compasivo y sen·
sitivo, y la nobleza de tu temperamento no presenta de continuo en tu
obra el aspecto huraño del triste, ni
pompas de oro, de los desfiles decorativos de la imagen, de la orquestación wagneriana de la prosodia, del
ímpeto ardoroso del pasional, sino
la admirable emoción del piadoso, del
amoroso, del soñador contemplativo,
que se da cuenta de cómo brota del
fondo de su corazón un inmenso anhelo de bien, frente al amplio espectáculo de la naturaleza y de la vida.

juventud,

mildes, también los pob res, también
los que saben de desventuras y desencantos abrirán en su bohardilla desmantelada, frente al velón de flama
anémica, tu libro triste de finas, y
ténues sonoridades, de cadencias remotas, como de rondalla en plenilunio,
y escucharán la cristalina lamentación de un poeta joven, apasionado,
melancólico y tierno.

Tu poesía no es grandiosa ni 1('
será. Huye de los artificios, de la
metáfora. No es poesía teatral ; ni
usa faJsas y deslumbrantes joyas.

Pequeña y grácil, no busca la atención callejera, ni pasa, brincando, por
el tablado de la feria, y agitando su
bastón de listones. Pequeña y grácil, dirá en el rincón aristocrático de
Eres tú un poeta melancólico. Mas un saloncillo, en la cha:se-longue de
no hay en tu melancolía cansancio ni u•na alcoba perfumada, en la sobreabatimiento. Tu alma viril y nue- mesa de una comida de artistas, frenva está indudablemente herida por el te a la corola de cristal de una copa,
dolor; pero como el soldado en el junto a la cabellera fragan te de una
fragor de la batalla, apenas ha sen- mujer bella, en el tete-a-tete de una
tido que le mana la sangre generosa: intelectual conversación
femenina
está empeñado en la lucha--ci,~g0 es·
con la taza de te en la mano destá por el acaloramiento del combate y
pués de que se haya dormido en el
tiene fé en el triunfo.
teclado una melodía de Mendehlsson.
Eres un melancólico pero eres tam- dirá un lindo y doliente madrigal, una
bién un apasionado; y las energías de canción blanda y fácil, una estanc;a de
tu pasión, bruñen y abrillantan tu modulación argentina, un soneto de
ensueño y dan a tus formas poéticas, áurea trama como t:n pedazo de broagilidad de ala montañesa.
cado.

y la juventud es una compañera que,

sin quererlo, sabe mezclar a las tristezas más honda~. el cálido aliento &lt;le
sus entusiasmos y es1)ernnz,1s.

Tus versos, no siempre puros, sün
siempre flexibles como cintas de
templado acero y suelen enarcarse en
cnrvas límp,das como las de las espadas que se doblan para probar la
finura de la hoja reluciente.

Tu filosofía está espolvoreada con
aremllas de escepticismo; por tus
composiciones sentimentales se deslizan algunos átomos de 1.r onía sutil;
por tu versificación escurren, aquí y
allá, las rebuscadas disonar":ias, las
quebraduras del ntmEJ. Todas estas
particularidades, indican tu filiación.
.e.res Ln romántico moderno, ur. poeta del últ.mo barco. Tu desengaño,
de sonrisa burlona, y tus audacias ll·
ricas. están de moda.
Y sin em.11argo, el contagio con la
escuela nueva, es solamente superficial. Sabes sentir como un creyente
y sabes rimar como un parnasiano.
Tu cualidad fundamental, la que te
imprimirá carácter en la poesía americana, es tu gran deseo de reprodu·
cir la realidad, de confrontarla con
tu mrmdo interior, y de exteriorizaria
verdadera y sincera, tal corno la sientes y la ves.

ARENGA LIRICA
...

Eres un pintor, un excelente pintor
de paleta poco rica. Pintas en r.laro obscuro, en gris; pero posees el tino de armoni,zar los platas, que recuérdalo, eran el supremo y admira·
ble recurso de Velázquez.
Estás triste, perc1 amas la vida: Y
esperas. Tu juventud, como la hermana Ana, mira desde el ventanal del
torreón, el horizonte lleno de luz.
Por allí ha de venir la gloria.

Sueña con ella y confía en el divino
M.as no es sólo de salón y de alcodon
del arte, que obra milagros.
ba y de sobremesa tu poesía. Como
es intensa y dolorosa, como salió de
Toma tus versos, camaradas de los
tu alma. pulida pero amargada, como míos, de los que sepultados quedan en
entre sus arabescos y sutilezas lleva el cajón polvoriento, donde guardo
salpicaduras rojas, que tomáranse por las reliquias de mis ' intimidades.
Algunas veces, este acero de tu ver- rubíes y son gotas de sangre, como
LUIS G. URBINA.
so se transforma, por la eficacia de has vivido y sentido tus versos, y ha&amp;
tu sensibilidad exquiisita, en terciope- puesto, dentro del artificio rimado, tu
Habana, Dic. 9 de 1915.
los y sedas de suavidad ideal. Y es corazón de hombre, también 1os hu-

'

..

Leída en la Inaugura~ión del Monumento a J uárez
Y fué del seno de la noche obscura
de una raza infeliz heroica y triste, ·
del que brotó serena tu figura.

perem;ie antorcha que el pavor rechaza¡
fanal insomne que a los vientos reta
astro que resplandece y amenaza.

No, efímero relámpago, prendiste
por un instante al horizonte, el fuego
de un sideral y lívido amatiste ;

He aquí por qué la multitud inquieta,
agítase; y estamos frente a frente
tú, la inmortalidad, y yo, el poeta.

No relumbraste en la tiniebla, y luego,
extinto tu fulgor, quedóse el mundo
más hirviente de sombras y más ciego.

y humilde ; tú, marmorizado ensueño;

No, Señor, fue· tu brillo en lo profundo
de la terrible noche de la raza
hundida en un sopor meditabundo,

He aquí llegar con religioso empeño
a tí-lo grande, el .símbolo que dura- ;
al hombre-lo que pasa, lo pequeño-.

Inmenso y grave tú,. yo, reverente
yo, voz que canta y átomo que siente.

�Pero al pasar su pequeñoz, depura
la vida; y de tu carne, ayer morena,
hace hoy, por fin, escultural blancura.

Vela en la majestad del monumento
gran héroe de la ley, como en la vida:
recogido en tu noble pensamiento.

Mas no se alza tu imagen tan serena,
ni tan radiante e~tá de lo que entonces
fue en medio a la tenaz lucha terrena.

Del bloque mismo en el que fue esculpida
tu imagen, evocaron los cinceles
el simbólico grupo que te cuida.

La puerta del no ser giró en sus gonces
y entraste tú, llevando hasta la muerte
el color y la fuerza de los bronces.

Y en la blanca materia tus laureles
se vuelven perdurables, y así miras
que la Patria y la Gloria te son fieles.

,

y penetrar severo en el combate;
y así morir en él, tranquilo y fuerte.

No provocas temor ni odios inspiras :
pero quedó sobre tu ceño adusto,
el resplandor de las sagradas iras.

¡Late, soberbio mármol, late, late,
cual si tuvieses corazón; te lleva ·
el pueblo en su alma como a dios penate; _

Salvaste a la República en tu augusto
deber. Señor, estás aquí por eso,
y porque fuiste grande y fuiste justo.

Y así, Señor, quisiste engrandecerte,

y tu memoria, en cada hogar, renueva
la gran veneración por el que pudo
surgir del negro fondo de la gleba !
Por el que fue una voz del triste y mudo
genio del conquistado que aun se asombra
con la feral visión del férreo escudo.
Y por aquel que el indio llama y nombra,.
cuando quiere mirar, como Tobías,
a un ángel blanco en medio de la sombra.
Tramontaron los soles de tus días
penosos, y el Derecho, tu bandera,
ampara nuestras dulces alegrías.
El azul de tu cielo reverbera
con flamante esplendor. con el anhelo
de dar al aire luz de primavera,
oro y diafanidad para que el vuelo
de las almas, se bañe en la infinita
claridad misteriosa de tu cielo:
Todo florece en paz-la paz bendita;
la paloma del arca que atraviesa
la nube, y la esperanza resucita-.
Brilla tu monumento en la turquesa
del fulgor matinal, y hasta el ramaje
parece que se inclina y que te besa.
En tí reposarán de su viaje
azul, las golondrinas bulliciosas,
sacudiéndose el polvo del plumaje..
Hasta tí llegarán las mariposas
y te enviarán perfumes en el viento
los rojos incensarios de las rosas.

. d este alto ejemplo !-Lisonjera
~
mira
es la esperanza, ¡oh, padre ! pero díme :
¿se cambiará el erial en sementera?
Tú, el hombre de la fe, la fe sublime,
para sembrar, da nervio a nuestra mano
y en nuestras almas tu vigor imprime.
Que en el glorioso "excelsis" soberano
se cante el nombre del plebeyo fuerte,
de austeridad viril, como un romano ;
que en nuestro libre espíritu despierte
la admiración por tí, cuya existencia
tranquila y pura sorprendió la muerte,
Que nos envuelva, cual divina esencia,
la Libertad ; pues que también nos diste
la santa libertad de la conciencia.

Y que en el fondo de tu raza triste
se encienda el ideal, como en la obscura

En tus hombros de Atlante cayó el peso
del porvenir ; tuviste la energía
de conducir un mundo hacia el progreso
a través del dolor y la agonía.
-La Patria, el recordar tus heroísmos,
se estremece de orgullo todavía.
Porque entre sus terribles cataclismos
y sus faustos gloriosos, señor, eres
como una luz que alumbra los abismos.Ni el odio temas, ni el olvido esperes;
no es efímera y vana tu grandeza.
¿Vive la Libertad? Pues tú no mueres.
La apoteosis inmortal empieza;
la de tu raza en tí, la que parece
una gran sombra en una gran tristeza.

.~

-

La· que fosca y callada, languidece
y en su informe quimera primitiva,
no sé qué sueños pavorosos mece.
Padre, es preciso que tu raza viva;
ella fue heroi'ca como tú; es preciso
que recobre la fe tu raza altiva.
Padre, desde tu cabaña, de improviso,
salió firme, tenaz, clarividente,
como con un fulgor de paraíso,
tu alma indígena. . . . Entonces, en Oriente
hubo aurora, y ,el sol de tus montañas
con dardo de oro se clavó en tu frente.
Y fuiste conductor a.el pueblo;-¡ extrañas
vidas, las que esperáis a que el sol hiera
con su dardo la luz de vuestras cabañas,

•

noche se enciende un pálido amatiste.
Que se levante siempre la blancura
de tu soberbio mármol, que las rosas
incensen con fragancias tu figura.
Que suban hasta tí las mariposas,
que a tí vengan los pájaros contentos
~ sacudir las alas temblorosas.
Que te ofrezca la cauda de los vientos,
baña'1os, cual las aves, en rocío,
en lágrimas de amor los pensamientos.

Y así como en la paz, en la contienda,
en dócil calma, o en furor bravío,
como ·a un ara magnífica y tremenda,
llegue a regar las flores de su ofrenda
y a bendecirte el pueblo, ¡ Padre mío!
Luis G. URBINA.

�GUELATAO Y JUAREZ
Primeros Albores del Gran Hombre

.

'

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.....

• .¡

1
11

}

1

San Pablo Guelatao es un pueblecillo asentado en la rama 'oriental de la ~ierra Madre,. a 55 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Su.
perímetro mide 20,950 metros, y el núme~o de sus 'habitantes asciende a 354. Sus casa~ son de adobe y teja; y sus edificios principal.~s, dos igle,sias de arquitectura moderna, el Palacio Municipal,
el panteón .y un portal donde están las escuelas de niños y niñas y
la . biblioteca pública. En el centro del poblado hay un jardín, y
junto, una laguna de So metros de diámetro, cuyas aguas límpidas y
. serenas cambian de colores por ·quién sabe qué artes; unas veces son
claras; otras, negras; otras, purpurinas; .otras, de color café; en fin,
pasan y repasan por mil matices. Por esto la denominan laguna encantada. Frondosos y altos fresnos ciñea su~ r.iberas y hacen delicioso el lugar. Aquí las familias celebran días de campo y verbenas, y "discurren en los de fiesta al toque de la música de l pueblo.
El tlima es tropical y templado. Se produce el limón, el naranjo, el mango, la cai1a, el durazno, el membrillo y otras frutas.
Sus habitantes viven a"e la agricultura y la horticultura. Cosechan maíz. frijol, alverja, lechuga, rábano,1 tomate, cebolla,
ajo y col,
•
•
Siembran en primavera y otoño, pero la primera siembra es de regadío. El acueducto llega al río Illoovetoo, afluente del Río Grande

., ..

11

d~l distrito de Ixtlán.
• En este pueblito hay dos cosas que son las más grandes; una
choza en contraste con las demás del caserío, situada a 50 metros
del Palacio Municipal; y una estatua que destaca en el jardín. La
estatua representa a un indio que nació en la choza: a Pablo Be-

11

por el Lic. José María Arteaga.
La noche del jueves 30 de julio de 1829, en el Instituto, defendió
'
en act'o p~blico estas tesis de derecho:
1a Los poderes constitucionales no deben mezclarse en sus funciones.
2a Debe haber una fuerza que mantenga la independencia y

nito J uárez.
De este indio, ejemplar peregrino de energía, cuyos padres fueron Marcelino Juárez y Brígida García, quedan de pie todavía gentes d&lt;; su sangre: María Ruíz, de edad de 193 años, mujer de Justo Juárez, primo hermano de Marcelino; y sus hijos Ruperto, Jµan
y Anastasio, que cuentan, respectivamente, 53, 61 y 68 años. Vive
también Felipe García, de 93, primo hermano de · Pablo Benito Juárez. Dice Felipe gue este su primo quedó huérfano de padres cuando rayaba en los 8 años.. Marcelino falleció en el portal del Palacio de Gobierno de Oaxaca, en una de sus idas para vender fruta,
y descansa en el Patrocinio; Brígida, en Guelatao, y yace en uno
de los templos.
No le dejaron recurso alguno a Benito sino su trabajo, que fué
siempre su sostén. f.ntonces buscó refugio en el hogar de su tío
Bernardino, de índole recta y severa, que tenía por intereses un
solar contiguo a la laguna encantada y un rebaño de ovejas. El
huérfano dedicóse a su cuidado. Antes del pastoreo, entraba en la
escuela particular de Domingo García, nativo del lugar. Después,

arreaba a sus animalitos. A veces, trepado en un árbol, les perora·
ba en s~ lengua, en zapoteco.
Un día, el miércoles 16 de diciembre de 1818, por andar jugando
con uno de sus amiguitos de infancia, no advirtió que el r ebaño
había entrado a saco en una sementera. El propietario tomó 'en rehenes a las ovejas, en tanto 110 le fuese reparado el daño. Perdido
de ánimo el pastorcito y puesta su consideración en la severidad
de su tío, huyó del pueblo y tomó camino de Oaxaca. Iba el pobrecito con sola su ropa en el cuerpo: sombrerito de palma, camisa
Y calzoncitos de manta, y cacles. A trechos parecía detener el paso para escuchar la voz de su conciencia en la lucha sostenida entre el amor a su hogar y 'el temple de su carácter. Así, .con estas
tempestades en su alma, hermosa y pura, llegó a la ciudad, preguntó por· la calle de Segovia, y paró en la casa de Don Antonio Maza
'
español y amo de su hermana J oseta.
A poco de transcurrir tiempo, Josefa. le puso de sirviente con
Don Antonio Salanueva, tercer~ descubierto de la 3a orden de San
Francisco y encuadernador de libros. Cerca de este buen hombre
completó su instrucción primaria, y en seguida se matriculó en el
Colegio Seminario, en que había dos cátedras de gramática, una de
filosofía, una de teología y otra de teología dogmática.
El 8 de enero de 1827 abrió sus puertas el Instituto de Ciencias
Y Artes del Estado, y él fue uno de los primeros alumnos: se inscribió
·en la 8a aula, que era la de Derecho natural y Civil, desempeñada

el equilibrio de estos poderes.
3a Esta fuerza debe residir en el tribunal de la opinión pú-

blica.
El 12 de agosto de 1830, en el mismo plantel sostuvo públicamente estas otras conclusiones:
Ia La elección directa es más convenient.e en un sistema repu·
blicano.
2a Esta elección se hace tanto más necesaria cua nto más \1us-

•

•tración haya en el pueblo.
¿ Todo esto no revela al pontífice impasible y perseverante de
la República y la Reforma?
i Y quién había de creer que, transcurridos veintincinco años de
haber llegado aquel indito, prófugo de su pueblo, a Oaxaca, en busca de fortuna, contraería matrimonio con una hija del amo de su
hermana Josefa l

ANGEL .POLA.

�HARINA
Pioneer

ESCOPETA, "ORGULLO DEL CAZADOR." Disparo firme y preciso: fusil desarme, de tres piezas, cañón de acero escogido; boca de ahogo; armazón y monturas de forros endurecidos; caja y extremo prefijo
de palo nogal negro; culata de hule vulcánica; palanca
superior que
fundo.na a derecha o izquierda; peso 6-Yz libras; cañón de 30 o 3:1 pulgad!is; tiros para cartuchos 12, 16 o 20, según se pida.

·Gran Sensación Editorial.
Un Libro del Lic. Querido Moheno.

"Marca del Viejo"
Pioneer Flour Milis
Producción diaria
15 00 Barriles
Oficina y Molinos
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Rombo propuesto por la Srita. MaJUEGO DE 'LETRAS
ría T. Laing.-Félix Díaz.-Ia. Cha4 Vocal
rada, Venustiano.- 2a. Charada, Ve1 7 Nota
racruz.
5 8 3 Astro
Fueron resueltos los tres proble5
8 5 2 Apellido
mas por la Srita. Carmen Mendiri2
6
3 2 5 Astrónomo
chaga de Monterrey, Profa. Ana H.
2
5
6
4 6 8 Inteligente
García de Laredo, Elvira y ;\na 1far1 3 5 6 8 7 Escritor ruso
6
8
tínez de Calexico, Eva F. de Rue1 2 3 4 5 6 7 8 Historiador
da de El Paso, María del R. H. de
Gar1a de Hidalgo, Mercedes L. Garza de Eagle Pass, Profa. María F. Ri- Rombo propuesto por Arturo
Gaona de Hebbronville, Texas.
vas de Hebbronville, Arturo Gaona
de Hebbronviíle, Aurelia L. Hernán.
Consonante
dez de Eagle Pass, Gabriel Hinojoi-a
Adverbio
de Alice y Josefa G. de Olivares de
Metal
1,aredo.
. . . . . . . Pasajero
La Srita. María J. 1.,aing de esta
. . . . . . . . . Región Francesa
ciudad y J. M. Chávez de El Paso
. . . . . . . Castillo Maximiliano
resolvieron las dos charadas y el Sr.
Felino
Carlos ~eyes B. de Berclair el ro:nbo.
Número
La Srita. Carn,en Mendirichaga
hace notar que el autor del Himno
Consonante
Nacional es Nunó y no Nusnó, como
Sustancia química
resulta de la Charada Tiene razón
Fruta
en 'SU observación.
General Insurgente
Metal
Problemas propuestos por la ProNúmero
fesora María J. de Gaona, de HebVocal
bronville.
TRIANGULO
Fuga de consonantes por Indalecio
Vocal
Ruiz
Tapia de Sterling City, Texas.
Negación y consonante
Patriarca
Tierra caldea
Político español
Protagonista, J . Isaacs
Escritor mexicano
Fuerte en todos lados
Una misma letra en los vértices y
la misma palabra en la hipotenusa y
en los catetos
ROMBOS

.

Consonante
Mineral
Nación
Astro
Consonante
\

Vertical y horizontalmente el nombre de la nación.
Consonante
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Verticalmente la misma nación

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.
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I trimestre ... . . $1.00 oro americano.
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1

trimestre. . . . . $2.00. oro americano
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u . . a.a.10.e.1a . a .. e.
u . a . ie .. ae .. a.e . . ia
iu . . e.a . o.ee.e . a .. e.
Problemas propuestos por J. M.
Chávez de El Paso, T ex.
Verbo mal escrito
Nombre de mujer .
, Sustantivo
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Adjetivo
Bebida M exicana

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REVISTA MEXICANA

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
~26 DE MARZO DE .1916.
¡,

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN I I. NUMERO 29.

�REVISTA MEXICANA

Aquí tiene Ud. el re
trato del pensador más
grande que ha producido
el nuevo mundo en los
. últimos 50 ai'\os .

Semanario Ilustrado
Entered as 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

JUSTO SIERRA.
Fue el maestro que
educ6 a varias generaciones, y que más contribuyó en la formación del es
p{ritu mexicano.
¿Desea Ud . saber lo
que este hombre extraordinario escribió a propósito de la vida del Benemé
rito de América.
Remítanos Ud. $1.80
y junto con una suscriciól"
trimestral de REVISTA
MEXICANA. le enviaremos en calidad de obsequio El Albúm de Juárez
que editaremos el próximo 21 de Marzo. Allí
aparecerá algo dedicado
por D. Justo Sierra, a la
memoria heroica del Reformador.
La suscrición semes-·
tral de ''Revista Mexicana" cuesta *1.80; por con
siguiente le resultará a Ud
gratis el Album de Juárez .
iSeis meses de ' ' Re vis·
ta Mexicana' ' el mejor
magazine de la América
Latina!

'' Revista Mexicana''

1

1

*

\

Publicará el próximo 2 DE ABRIL un número especial
dedicado a loar las glorias del héroe de MIAHU A TLAN y
la CARBONERA.
Llevará en la Portada el retrato del ILUSTRE PltESIDENTE. en medio de los COLORES NACIONALES.
En las páginas interiores, llevará un material nutrido. y
selecto.
EL PRECIO SERA EL MISMO DE SIEMPRE:
10 CTS. EL EJEMPLAR

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Haga Ud. su pedido
desde luego porque si se
retarda, corre el riesgo de
que se agote la edición ,
como ha sucedido con todas las publicaciones especiales de "REVISTA
MEXICANA' '
,
Diríjase, pues, sin tardanza a REVISTA MEXICANA. P.0 .Bo.x637
San Antonio, T ex.

San Antonio, Texas, 26 de Marzo de 1916.

Número 29.

La Guerra y la Paz

j El Album de J uárez !
Todo por la pequefla
suma de 1.80.

1

Pida Ud. los ejemplares que desée antes
que se agote la edición.

• Ario II.

.J

Toda · lucha armada ha invocado un ideal generoso;
ha tratado de justificarse con móviles de mejoramiento y
de civilización: el bien de la humanidad ha sido la leyenda
inscrita al pie de la bandera roja y negra de las destrucciones. Cada una de las instituciones de la paz ostenta a
su vez el mismo lema y la guerra y la paz se disputan
la supremacía en esta competencia filantrópica de mejorar el destino de los hombres.
Si llegamos a ver más allá de las aparatosas· vestiduras de una o de otra, descubrimos que la guerra, a pesar
de su aspecto feroz, del hierro y del fuego, de su horror
y de su estrépito, ha sido la verdadera generadora de la
civilización; que cada uno de los pueblos que han dejado
su marca sobre los pensamientos, sobre los sentimientos
de la humanidad, lo ha conseguido no por la paz, sino por
las armas; que la Grecia antigua llevó en la espada de sus
generales, las doctrinas de Platón y de Aristóteles a los
pobladores del Asia, hasta detenerse frente a las enseñanzas de los Vedas en la India. Que por el Occidente,
sólo el mar limitó la marcha de Alejandro, expedición que
hizo que se derramara sobre el mundo el pensamiento antiguo, como si de las cumbres del Olimpo hubieran descendido los dioses para presidir sobre las creaciones subsecuentes de la humanidad.
La guerra formó los pueblos, conservó la vida a los
vencidos para aprovecharlos como esclavos, hasta convertirlos en libertos. La guerra inventó la ley y a ella se deben las compensaciones de la justicia; los templos a los
dioses, las Catedrales Góticas que una nueva guerra destruye, y a la guerra se deben los fueros primitivos de que
derivan las naciones actuales. Y de la guerra nacen hoy
las nuevas ideas y las nuevas formas de gobierno y la
nueva educación de los hombres y de los pueblos. La
profecía del Génesis no se aplica solamente a la maternidad, sino a toda obra de fecundación y de creación, que
se lleva a cabo por el dolor, que es más terrible cuanto
más grandiosa la victoria final.
En cambio, bajo la tela de lino de la paz, en las espigas que crecen a sus pies, en los yunques y en las fraguas que entonan el himno de las naciones que no son,
que no quieren ser sino industriales, asoma la guerra, bajo
otra forma que, por ser disimulada, por tener aspectos
mitigados y pacíficos, es más dura, más fría, más implacable; el comercio, cuya guerra no está bajo la advocación de Atenea, destructora de ciudades y constructora del
Partenón, sino bajo la gordura del dios Plutos, amarillo
de oro, vestido de papel moneda y que no tiene por pro- :
tejidos a Aquiles ni a Odiseo sino a Capitanes de Industria, bajo las columnas de mármol de la Aduana y de la
Bolsa.
Las viudas, los huérfanos, los heridos y los muertos
de los campos de batalla, dejan sobre la tierra una lec-

c10n. Pero las viudás, los huérfanos, 106 lisiados, los muertos de la paz, los miserables, los consuntivos, los hambrientos, los desheredados de la guerra comercial, de la
competencia, de la oferta y de la demanda, de todas las
instituciones llamadas libres que han convertido el trabajo en mercancía y al jornaleró de las constituciones modernas en un esclavo sin liberación posible, ni dejan enseñanzas al mundo ni aprovechan a la civilización, sino a
los Señores del Comercio, que se han sustituido a los Señores de Pueblos; y no hay justicia que' asista a esos hombres libres ni ideal que los alumbre ni bendición de paz
para las mesas sin pan ni para los hogares sin fuego.
Y cuando la guerra estalla, movida por los que han
puesto precio a la patria y a la vida de los hombres, como
en nuestra presente guerra civil, no es el Capitán de industria, no es el gobernante satisfecho, no es el respetable instrumento del progreso el que va a la muerte: son
los mismos desdichados que van al taller, a la fragua, a
los hornos que abrasan, y a la nieve, al aire y a la lluvia.
Cuando la paz renace y se cumple la frase poética
de trocar la espada por el arado, es el soldado que sobrevive el que lleva a cabo el trueque, porque el Capitán guerrero y el Capitán de los negocios, en su misión patriótica de enriquecer a su país duplicando su capital, lo que
truecan· es la fabricación de espadas por la de arados, misiones que además de producir el cien por ciento, signo
de progreso, satisfacen las demandas de la nación en la
oportunidad debida, signo de patriotismo.
La corona de encino de la paz se transforma en libro de cheques y el ramo de laurel de la guerra en alza
de las acciones.
Tales son la guerra y la paz, los ideales y cánticos de
progreso y de humanidad de los países del industrialismo
y del espíritu moderno.
No son así los de los pueblos que han dado su pensamiento a las generaciones sucesivas: Grecia y Roma,
Florencia y España; no son así los de las naciones que
en la actual guerra trasatlántica imprimen una nueva forma a la humanidad: Francia, Alemania, Inglaterra. De
una conflagración tan horrenda espera el espíritu desgarrado una nueva gloria, y rehace la prueba del sufrimie.nto y de los heroísmos una civilización más viril, más noble, más fuerte. Cada uno de los combatientes deja como
huella a Víctor Hugo y a Descartes, a Kant y a Goethe,
a Bacon y a Shakespeare; pero de la paz adinerada, con
reveses de miseria desoladora; de la guerra que el millón
engendra, cuando no quedan tras de las fuerzas armadas
sino latas de conservas, órdenes de incautación, y corre
la sangre sobre terrenos que pasan a manos de los vándalos, hambre y peste en el pueblo y, en vez de una verdad, muerte y mentira, la guerra es una infamia y la paz
una ignominia.

•

�/

,

Carnaval de Mexicalli.

El Carro de la Guerra.

México Condenado

- ...

Un Artículo Profético
Reproducimos de "Mexico I nternacional," periódico
que se ed itó en esta ciudad hace siete años, un artículo
doloroso del brillante periodista neolonés Adolfo Duelos
Salinas. Dicho artículo entraña una profecía tremenda,
y fue publicado unos pocos días después de la muerte
de su auto r.

***
E l distinguidísimo escritor y crítico literario del
'·Daily E xpress," a quien en otra ocasipn t uvimos el
gusto de referirnos po nderando su sagacidad invest igadora, nos concedió la honra de hacernos una visita,-de
la cual no dió cuenta en su periódico, quizás por lo que
podrá traslucirse más abajo ;-pero no por ello dejó ele
ser interesante.
Es joven, inexperto, un tanto altivo, y por razón de
temp.eramen to y negocio, afecto a barre¡ a plumazos los
escombros ele nuestro suelo sin temer la polvareda; aun que no por el ministerio de la oración verbal. Lo que
val ~ decir, que si en pendolear es prolijo, en hablar indeciso es y hasta cauto. Se diría que sabe mucho más
escribiendo que hablando.
Importaban estos detalles, a fin de que sus víctimas
conocieran, siquiera fuese a grandes brochazos, a su
simpático de turpador, (aunque confesamos que no hacía
falta).
Y di jo Mr. C. F. Crowell:
"Pasé dos años en 1-léxico escr ibiendo para The
Mexican Herald, que conceptuó el primer periódico de la
República."
Pensé halagarle diciendo, a usanza americana, "el
primero del mundo;" pero a t iempo recordé que aquel
periódico se daba a la estampa en México, y nos hallábamos· entonces, él y yo, pisando la verdadera tierra de
todas las perfecciones reales y soñadas. Me contuve,
y Crowell prosiguio :
- "Aquí, escribo a hora en el "Daily Express;" principalmente los domingos .. ... "

- ' Y en "El Noticiero" último, hicimos mención de
ese periódico, con motivo de un a rtículo en que se fust iga sin conmiseración a los escr ito res mexicanos .... . "
(Crowell sonrió con satisfacción aparente) .
-"No pretendo, añadí, haber con testado con la
amplitud que era del caso, el extenso artícu lo de Crowell (ignoraba todavía el nombre de mi interlocutor);
pues algo importante me obligó a dejar en el tinteror natu ral benevolencia (¡ pardon 1) y el deseo de no mostrarme tan ofendido como en realidad lo estaba. Simple gaz moñería periodística, vanidad torpemen te disimulada.
- Debí haber dicho, por ejemplo, (y baste con uno), que,
casi sin excepción, cuantos americanos nos visitan, pueden clasificarse de la manera siguiente :
Primero: los aventureros desdinerados, que allá van
en busca de un empleo en los ferrocarriles, minas, u otra
parte; o bien se dedican to see the sights (a ver las vist as) , según la expresión cor riente.
Estos, por lo general, no son peligrosos, s.i les va
bien; que si mal les va, y escribir saben, no faltará diario
de este país que dé cabida gustoso a sus lucubraciones
literar ias y estupendas. Estas na rraciones son con frecuencia tan interesantes como una novela de Julio Verne; y, leyendo, leyendo, suele uno cree¡se caminando po r
las campiñas de la Luna, de bracero con el cojo J. T.
Masto n.
En segúndo lugar regístranse los que cruzan el Bravo provistos de unas cuantas águilas americanas, con
decisión firme de hace rlas procrear y mul tiplicarse en
ter ritor io mexicano; y merced a las cuales, aquí recogen
una mina, allá una industria, más lejos una zona fértil
f poco a poco lo van acaparando todo, como los ratones
en granero abandonado."
-"Es verdad" r eplicó Crowell, (textual) "los ame r icanos están comprando a toda prisa cuanto en México vale algo. Pronto no quedará cosa alguna, digna de
fijar la ate11ción (worth to be mentioned) que no pertenezca, y . . ..• ¿no le pa rece a usted que dentro de unos

patria; y antes los dos océanos, que hoy acanc1an nuesveinte años, más o menos, los Estados Unidos tomarán
tras costas, la hundan en abrazo mortal, que verla proposesión de México, casi sin trabajo? .... . "
fanada y en poder de ustedes."
La pregunta fué hecha a quema ropa, con franque- ' Pero, inter rumpió Crowell, si en México nadie
za y con virilidad que estimamos debidamente. Deshabla
como usted; allí (al pie de la letra) ya no existe
pués de todo, suya no era la culpa, sino nuestra : de los
patriotismo más que entre los pelados; los cuales cuanbribones que nos venden, de los malditos que nos emdo uno les dice algo, si al caso viene, no dejan de conpujan al. derrumbadero con sus mentiras, con su idolentestar: 'yo soy puro mexicano y no me destiño." Los
cia, con su ceguedad, con su confiania idiota en el león
demás,
parecen tener implícita confianza en nosotros
que acecha para devorarnos; mientras que ellos, los estul(añadió
sonriendo irón icamente), no cesan de adularnos
tos, mueven la cola pacíficamente y danzan al son de los
lo mejor que saben.,, a ver si podemos comprarles algo."
cascabeles. Me refiero a la MAYOR PARTE de la pren'No," repitió como encarii1ado con la frase, "ya en
sa mexicana, con ''El Imparcial," 'El Mexican Herald,"
México no existe patriotismo más que entre los pelados."
"El Diario" y "El Monterrey News", al frente de la pro- 'Esos nos salvarán," dijo en voz alta el adminiscesión vergonzante.
trador de 'El Noticiero," que escuchaba interesado la
- "No pu~do precisar el lapso, continué, pero .. ...
conversación extraña, herido visiblemente.
me temo que sus palabras, que son expresión de lo que
-No; le repliqué, lidiarán como buenos; pero a la
el noventa por ciento de los americanos piensan y creen
postre serán entregados vilmente, como los españoles
-aunque taffy (miel con el dedo) les dan a los necios a
en Cuba. La comparación es mucho más exacta de lo
quienes despreciándoles les mienten amistad sin pudor;
que Ud. cree.
me temo que sus palabras, repito, entrañen una verdad
-Allí no hay partidos, propiamente tales; no más
t errible, terrible para los que como yo, colocan· el amor
hay porfiristas, reyistas y revolucionarios a secas.
a la Patria por encima de todas las consideraciones del
-La prensa, "El Imparcial" no me negará Ud. que,
mundo."
con una subvención algo mayor qu la del "Mexican He"Comprendo que la generación presente está educarald", es un periódico que no sirve.
da en el amor al yankee. Gracias a las reparticiones de
-Digo más; es altamente nocivo; deletéreo para
tierras por el Gobierno, en beneficio de militares y privalos
intereses
t rascendentales del país.
dos que más tarde y por una bicoca traspasaron al ex¿De
suerte
que Ud. no cree que la "toma de potranjero; gracias a la idiotez, ignorancia, avaricia grosera
sesión" de México por los Estados Unidos, le sea benéy pobreza intelectual de nuestros ricos, México actual, es
fica?
sólo comparable a una de aquellas reinas fabulosas de la
-Los castigos más tremendos son benéficos a la
antigüedad,-de tocados deslumbrantes,-que los soldaHumanidad;
sobre todo cuando son completos; esto es
dos del Conquistado, iban desnudando a toda prisa, ejercuando
a
la
ruina
de las naciones, se sigue de cerca la de
ciendo en ellas toda clase de profanaciones . ... En breve:
los
criminales
que
la provocaron y sus nombres pasan a
"nuestro país les ha sido entregado criminalmente, por
la leyenda entre los malditos! .. ...
hombres a quienes juzgarán mañana. Sí; la INVASION
- Su nombre de Ud.?
que usted presume (no puedo llamarla conquista), es pro-No traigo tarjeta.
bable; digo más, es casi cierta;- pues• no parece sino que
-Sírvase escribirlo.
nuestro país es un país de ciegos y de idiotas-parece que
Y nuestro in te locutor escribió: C. T. Crowcll.
el remedio, Dios mismo puso fuera de nuestro alcance;
pero, Mr. Crowell, no seré yo uno de los mexicanos que
Á. DUCLOS SALINAS.
dejen aproximarse fríamente ese instante maldito para mi

...

•

•

En el centro M aclovio H errera, hermano del cabecilla carrancista
que, según rumores, ha desconocido al Primer Jefe.

�Niño Pascual Orozco, hijo póstumo del valiente mexicano de igual nombre

Las Dos Praderas
Por Enrique Sienkiewicz
Existían dos países vecinos el uno del otro, como
dos vastas praderas· separadas por un límpido arroyuelo.
Las riberas de aquel arroyuelo se inclinaban dulcemente y formaban en un punto un remanso semejante a
un pequeño estanque.
A través de la onda azul se veía un fondo de oro.
Los lotos, de pétalos rosa y blanco, surgían a la superficie y se balanceaban por sobre ~I manto cristaliño; mariposas y libélulas irisadas se posaban sobre las flores; en
el follaje de las palmeras que sombreaban el arroyo, los
trinos de los ruiseñores llenaban el aire lumin·o so con notas tan suaves como el repiquetear de una campanita de
plata.
Aquel remanso formaba el paso de un país al otro.
El primero se llamaba El Prado de la Vida y el
segundo El Prado de la Muerte.
El todopoderoso Brah~a fué su creador. Encomendó al buen Vichnú el gobierno del país de la Vida y
al sabio Shiva el del país de la Muerte, diciéndole:
-Haced lo que creais que sea mejor.
Bien pronto el país de Vichnú se encontró pletórico
de vida. El sol evolucionó, y hubo días y hubo noches;
los mares tuvieron flujos y reflujos; las nubes, preñadas
de lluvia, corrieron por el cielo; los bosques cubrieron .
la tierra; los hombres, los animales y los pájaros llenaron
los espacios.
Y, para que los seres vivientes pudieran multipli-

carse, la buena divinidad creó al Amor, fuente de la felicidad.
Entonces Brahma hizo venir a Vichnú hacia su trono y le dijo:
-No puede haber nada más perfecto sobre la tierra que lo que tú has hecho. Y puesto que, antes que a
ti he creado al Cielo, ve a él a aescansar. Y esos seres, a quienes llamas hombres, que continúen la ·existencia por su propio esfuerzo.
Vichnú obedeció. El género humano quedó abandonado a sí mismo. Sus buenas resoluciones hicieron
nacer· el regocijo; las, malas, la pena; y los hombres notaron, con sorpresa, que la vida no es un tejido de alegrías sin fin, sino que se creería que su trama hubiera sido hecha por dos obreras, de las que una tenía la sonrisa en los labios y la otra las lágrimas en los ojos.
Enton,es fueron hasta el trono de Vichnú y se quejaron:
-Señor: es muy duro vivir enmedio de las penas.
Vichnú respondió :
- ¡ Que el Amor os consuele!
Y al escuchar esto los desdichados, se volvierou
tranquilos. En efecto, el Amor expulsaba las penas.
Las molestias parecían tan insignificantes comparadas
con la felicidad que procura, que se desdeñó concederles
atención alguna.
Pero el amor es, al mismo tiempo una, fuerza crea-

.,

•

dora. Por vasto que fuera el país de Vichnt'i, bien pronto para la multitud humana faltaron las castañas en los
bosques, los depósitos de miel en '!os panales y los frutos
en los árboles. Los más inteligentes se pusieron a trabajar el suelo, a cuJ.tivarlo, a sembrarlo y a recoger cosechas. '
· El Trabajo hizo su aparición en el mundo. Bien
pronto se consagraron a él todos, hasta el extremo de
que se co~virtió en la esencia misma de la Existencia.
Pero el Trabajo reclama el Esfuerzo y el Esfuerzo
produce la Fatiga.
De nuevo las multitudes se reunieron a los pies del
trono de Vichnú.
- ¡ Señor, clamaron tendiendo los brazos suplicantes: el Esfuerzo ha debilitado nuestros músculos y la Fatiga ha maltrecho nuestros huesos. Querríamos descansar y necesitamos trabajar para . vivir.
Vichnú respondió:
-El gran Brahma no me permite desarrollar hasta lo infiinto vuestras fuerzas; pero puede crear algo que
las suspenda momentáneamente y que os procurará el
reposo.
Entonces fué creado el Sueño.
La humanidad acogió con alegría este nuevo don, y
bien pronto le pareció el más precioso ele los que la divinidad le había concedido. Porque el Sueño calmaba las
penas y las molestias, reparaba las fuerzas agotadas Y,
como una buena madre, secaT)a las lágrimas y arrojaba
un ligero velo de olvido sobre un pasado dolo-roso.
Así pues los hombres se extasiaban ante sus beneficios.
- ¡ Bendito seas, oh, Seiíor ! Eres más dulce que
la vida.
Y no tenían sino un reproche que dirigirle: el de
no ser sin fin, el de tener un despe;tar; despertar seguido de trabajo, de nuevos esfuerzos y de nuevas fatigas.
Este pensamiento se les impuso con tal fuerza, que,
por tercera vez, se presentaron ante el trono de Vichnú.
-¡ Señor! el bien que nos habéis dado es enorme,
indecible; pero es incompleto. Haced que el Sueño sea
eterno.
V-ichnú frunció sus augustas cejas, descontento con
tan frecuentes demandas.
-No puedo concedéroslo; pero pasad el remanso y,
sobre la orilla opuesta del arroyuelo, encontraréis lo· que
buscáis.
La multitud aceptó este consejo y se dirigió hacia
el vado; después, deteniéndose a la orilla, examinó la
pradera que se extendía al otro lado.
Más allá de la onda pura y tranquila, con sus orillas
esmaltadas dP flores, comenzaba el reino de la Muerte,
el dominio de Shiva.
No había ailí saiida, ni puesta de sol, ni día ni noche, y sólo la atmósfera irradiaba una dulce claridad de
ópalo.
Los objetos no proyectaban sombra alguna, porque la claridad lo impregnaba todo y parecía ser la esencia misma de todas las cosas.
·No era un desierto, sino todo lo contrario. Hasta
perderse de vista, la llanura estaba cubierta de colinas,
adornadas por admirables bosquecillos. Las lianas, yedras y viñas vírgenes festonaban las rocas; pero éstas,
los árboles y las hojas, mostraban una diafanidad como
de luz condensada.
El follaje se teñía de un color rosado imperceptible desde los primeros rayos de la aurora; todos los objetos respiraban la calma suprema, la quietud exquisita,

desconocida en ia vida. Paredan sumergidos en ideat
ensoñación adormecidos en un reposo delicioso y eterno.
Ni un soplo de brisa pasaba; ni una flor, ni una
hoja eran mecidas por el céfiro.
La multitud que llegó gozosa a las fronteras del
reino de Shiva, se quedó muda a la vista de su inmensidad silenciosa.
-¡ Oh, la paz de esa claridad l murmuraban todos
encantados.
- ¡ Oh, el sueño, el reposo eterno!
Y los más fatigados agregaban:
-Vamos a buscar ese reposo infinito.
Penetraron al vado. El agua que brillaba con todas las luces del diamante, pareció retirarse para faci-.
litarles el paso. Los que permanecieron inmóviles, oprimidos de angustia súbita, lanzaron gritos; pero los que
partieron, ni siquiera volvían las cabezas. Partían gozosos, atraídos por el aspecto maravilloso de aquel paisaje desconocido.
La multitud que .se había quedado atrás, notó que
los que la d~jaron cambiaban a la simple vista. Sus cuerpos se volvían ligeros, transparentes, aéreos y luminosos. Parecían disolverse en la luz que irradiaba en el
valle de Sh.iva. Y cuando entraron en el reino de la
Muerte, se recostaron, unos al pie de las rocas y otros
al pie de los árboles o bajo los arbustos cubiertos de flores. Sus ojos se cerraban¡ pero sus rostros conservaban
una serenidad, una expresión de dicha tal, que el Amor jamás había procurado en el valle de la Vida.
Entonces, los que aún permanecían en él, se dijeron:
-El país de Shiva es preferible al de Vichnú.
Y el paso del vado comenzó nuevamente.
Fué entonces un éxodo de viejos y de hombres en
la edad viril de maridos con sus mujeres, de madres con
sus hijos, de jóvenes con las jóvenes. Millares y millares de criaturas humanas se aglomeraban para franquear el vado silencioso, y bien pronto el prado de la Vida quedó casi desierto.
Entonces Vichnú, que tenía que velar por el desarrollo de su reino, se espantó del consejo que diera en un
momento de mal humor y se presentó inquieto ante Brahma.
-Creador, dijo, ¡ protege la Vida I Has hecho el dominio de la Muerte tan hermoso, tan seductor, que
· todos abandonan el mío.
-¿No te ha quedado, pues, nadie? interrogó Brahma.
-Un solo joven con su amacfa. Se aman tanto, que
prefieren renunciar a la felicidad eterna antes que verse
obligados a cerrar los ojos y a dejar de contemplarse.
- Y bien, ¿qué más quieres?
-Que hagas el más allá menos atractivo, porque
esa pareja me abandonará también, cuando la primavera
de su amor haya pasado.
Brahma qudó pensativo y respondió después de un
rpomento.
-No, no disminuiré la felicidad ni el esplendor del
país de la Muerte; pero protegeré la vida en otra forma. Los hombres estarán obligados a pasar el vado;
pero no lo harán con tan buena voluntad.
Habiendo dicho estas palabras, Brahma tejió un
velo de tinieblas y después creó dos monstruos, de los
·que uno se llama el Dolor, el otro el Terror, y los hizo
suspender ese velo a la entrada del vado.
Desde entonces, el valle de Vichnú hormiguea de
nuevo. El reino de la Muerte es siempre luminoso y dulce; pero el paso a él causa pavor a los vivientes.

�Sonetos de Clearco Meonio
Muere el pastor y agrúpase el ganado
Del lecho en torno, y con balar creciente
Asorda y rasga el vagaroso ambiente,
Mudo testigo de su bien pasado.
La grama olvida. del ameno prado
Aunque le incita fresca y reluciente;
Y en no acercarse obstínase a la fuente
Si no le guía el huérfano cayado.
De su egregio Pastor así la hermosa
Mística grey henchida de amargura
La cátedra circunda tumultuosa;
Y exhalando en sollozos su ternura,
Con mirtos cubre la reciente fosa
Y eleva sus plegarias a la altura.

Y érguese al éter empinado risco
Que blanca nieve de continuo baña
Y destácase encima la montaña
Sobre el zafir a guisa de obelisco.
Tras él, temprano se levanta el disco
Del rubio sol dorando la campaña;
Y es el imán, el blanco de la saña
De cierzo y rayos, hielos y pedrisco.
Mas ¡ay! que ayer de la azulada cumbre
Bajó rodando, y al encino y hiedra
Arrolló aquella enorm_e pesadumbre.
Y ¡ ay de la mie s !. ... De súbito desmedra·
La hiere el rayo con violada lumb re;
Y la destroza resonante piedra.

Sobre piélago azul, a toda vela,
Sin precaver la rabia y alboroto
De ola encrespada y furibundo Noto,
Se deslizaba ungida carabela.
Tras sí dejaba luminosa estela;
Y de encallar el riesgo era remoto
Por el celo y destreza del Pi loto
A quien fue encomendada su tutela.
¡Ay! El varón esclarecido y fuerte,
Cuando aun lejos miraba la bahía,
Cede al amago de contraria s uerte.

Nace risueño y sube al mediodía
El so l _hermoso, y t riste y negligente
Entre areboles baja al occidente
Co n luz de luna, sin color y fría.

'

\

Querido Venus: (hablarte
de "tú" me hace mucha gracia.
Olé por la democracia
que me permite tutearte)
1fi atención al dedicarte,
-a un lado malas ideaste pido que claro veas,
pues mañana será tarde.
Si ya la cosa está que arde,
¿ por qué no te ip irangueas?

i

En el dorso de blanca serran:a
Hunde agobiado la marchita frente;
Y no torna los ojos aunque siente
Que en pos le sigue la tiniebla impía.

Sube a cub ierta al expirar el día;
Rinde el ánima bella, y con su muerte
Deja a la nave sin timón ni guía.

Más que nunca fe liz, con firme paso
Hacia otro mundo se encamina lento
De las estrella~ al fulgor escaso.
Pero exhalan la fuente, el ave, el viento,
Al ver al astro rey en el ocaso,
t n murmur·ios su amatgo sentimiento.

Asoma el aquilón batie ndo el ala,
Alzase el polvo, se obscurece el cielo,
Corusca la centella y viene al suelo
E l cedro añoso de las selvas g_ala.
Ninguno entre los árboks le iguala;
Sobre él la nube suspendió su vuelo;
Y entre las frondas con amor y celo
Libró a las aves de asesina bala.
H iedras y vides los zarcillos de oro
Hincaron en su pie; sombra y firmeza
Daba de arbustos al temblante coro,
Que hoy, cediendo del hado a la fiereza,
Bañados de la aurora por el lloro
Melancó licos doblan la cabeza.

E n tre peñascos y arenillas mana,
F luye y borbolla y corre a la llanura
Dando suave murmurio a la aura pura,
Dulce, freca, limpísima fontana.
En la pradera tíñese de g rana
Los rosales cimbrando; y se apresura
A revestir de mágica verdura
Y opimos frutos a la erial besana.
Refrigera en los ímprobos calores,
Deleita y brinda próvido sustento
Al colono y rebaños mugidores.
¡Ayl Esa fuente en hórido momento
Se agota, y los quejosos labradores
Hacen vibrar el adormido viento.

E l cáliz rompe, de sereno río
Cabe la orilla delicada viola
Ostentando en su nítida corola
Blanca diadema de sutil rocío.
Al tardecer, el cárdeno atavío
Fragante y r ico a l céfiro tremo la;
Y entre heliotropos se levanta sola,
Sola en su especie con extraño brío.
Y embriaga con su olor. Mas ... (¡oh inconstancia
De los bienes y pompa de este suelo !)
Para el bóreas sañudo no hay distancia;
Viene y le aja el color; la quema el hielo;
La frente inclina, y su postre r fragancia
Sube a perderse en el azul del cielo.

Lejos, muy lejos del edén que avaro
Guarda entre flores de su infancia el nido.
En bajel averiado y combatido
Brega el nauta sin brújula ni amparo.
Al hundirse en las olas el sol claro
· Surge la sombra, y júzgase perdido;
Registra el horizonte, y sorprendido
Ve en lontananza luminoso faro.
Quiere limpiar la sudorosa frente,
Y al)tes arrumba la dudosa quilla
F ijo el mirar, el corazón latiente.
¡ Nauta infe lice !. . . ¡mí sera barquilla!
Hase extinguido e l faro de repente .... .
¡ No llegaréis a la risueña orilla!

J. Arcadio PAGAZA.

Primera Epístola a Don Venus

Pélate ya de un jalón;
¿ya que buscas ni qué escarbas?,
pues don Félix con tus barbas
•
va a hacer un escobellón;
y s i te miran pelón,
te dirán mil cosas feas.
Danos -tu adiós y no seas
ante el destino cobarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿ po r qué no te ipirangueas?

***

Es locura que imagines,
tan sólo porque en un tris
te hallas, que en este país
co nseguirás tecolines.
Ya se conocen tus fines
y tus torcidas ideas.
No habrás, si no te meneas,
compasión que te resguarde ....
Si ya lo cosa está que arde,
¿po r qué no te ipirangueas?

¿No comprendes por ventura,
eminente Venustiano,
que un día, tarde o temprano,
vuelve al polvo la. basura ?·
Ningún mal cien años dura;
sábelo y tonto no seas;
mira cómo te meneas,
no se te vaya a hacer tarde ....
S i ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

***

\I

•

•

***

/

***

Los "constitucionalistas,"
tus hermanos en pillaje,
ya te miran con coraje,
te ti enen entre uñas ( listas).
A la opinión no despistas,
por muy águila que seas.
Si ya amontonaste "breas,"
cállate y no hagas alarde .... .
Y si la cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

'

Ese pueblo, el "libertado,"
es m uy capaz de colgarte
o, cuando menos, mandarte
con tus barbas a otro lado.
De tí ya está fastidiado,
ya no quiere más 'Urreas",
le hacen falta paz y "b reas,"
y no muy tarde muy tarde ...
Si ya lo cosa está que arde,
¿ por qué no te ipirangueas?

Remediar todo s sus males
a la nación le ofrecis te,
pero ella ve que le hiciste
de borrego los tamales.
Has tenido acciones tales,
que se han pasado de feas ....
Si s ientes que te pandeas,
no hagas de valor alarde.
Si ya lo cosa está que arde,
¿por qué no .te ipirangueas?

** *

***

Despierta, Venus, despierta
y escucha por compasión
los gritos de la razón
que está llamando a tu puerta.
Tienes la frontera abierta
y un buque; ¿ qué más deseas?
Ve arreglando tus zaleas;
vete y el diablo te guarde .....
S i ya lo cosa está que arde,
¿por qué no te ipirangueas?

QUASIMODO.

�,·

TOPICOS DEL DIA.
Un periódico alemán de Nueva York propone que
con los Estados fronterizos de México se forme· un país
nuevo.
¡ Calma, calma!
¡ Aún no cae la fortaleza de Verdun !
Todavía no es tiempo de reformar al Universo.

* * *
Un periódico de la ciudad de México ha- tenido la
graciosísima ocurrencia de comunicar a sus lectores, que·
el Lic. García Naranjo ha estabelcido un café en Los Angeles, y que el Lic. Vera Estaño! funciona como mesero.
La verdad es que el chiste es de una agudeza digna de Moliere, y que el autor _debe estar enfermo de me,. ningitis a consecuencia del esfuerzo cerebral que· realizó.
La noticia no es del todo inexacta: El Lic. García
Naranjo, no está radicado en los Angeles sino en San
Antonio; pero tiene en cambio un establecimiento que
se llama '·Revista Mexicana," en donde todos los domingos les receta un café a los carrancista-s.

* * *
1.,a ,distinguida actriz mexicana María del Carmen
Martínez ha llegado en unión de su Compañía, a esta
ciudad, en donde piensa dar una serie de representaciones dramáticas.
El debut tendrá lugar en la presente semana con la
hermosa comedia de Rusiñol "Vida 'f' Dulzura," escri ta
como ''Los Buhos" de Benavente y "El Genio Alegre"
de los Quintero, con el propósito de cantar la alegría de
la vida.
Deseamos que los artistas obtengan un éxito completo.

* * *
Luis Herrera, hermano del célebre Maclovio y Comandante de las fuerzas carrancistas en Chihuahua, ha
desconocido el gobierno del Primer Jefe y le ha declarado
la guerra a los Estados Unidos. La noticia fue desmentida por el cónsul carrancista de El Paso; lo que no impidió que las autoridades norte-americanas aprehendieran a Macario Herrera y suspendieran el tráfico de tranvías entre dicha población y Ciudad J uárez.

* * *
La prensa local norte-americana nos comunica que
el General Pershing estuvo incomunicado con el General
Funston por espacio de sesenta horas. Según la misma
prensa, la telegrafía sin hi los no puede funcionar regularmente desde Chihuahua porque la configuración accidentada del terreno interrumpe con frecuencia la comunicación.

*

*

*

..,.Dos aviadores norte-americanos, encargados del servicio de exploración, en la campaña en contr~ de Francisco Villa, se extraviaron por varios días, y aunque uno de
ellos, ya fue localizado, se siguen abrigando serios temores por la vida del segundo.
'.1,'ambién se ha dicho, que los aereoplanos no pue-

den funcionar en vista de las escabrosidades del terreno.
*.

*

*

Carranza está cada día más fuerte; pero sus pesos
bajan todos los días de una manera considerable, hasta el
grado de que en la última semana han bajado a la suma .
risible de dos centavos.
Si la situación continúa así, no es difícil predecir qtie
muy pronto sobrevendrá una crisis pavorosa en las filas
del carrancismo.
Los soldados del Primer Jefe ganan dos · pesos al
día, es decir, cuatro centavos. Pero no es eso lo malo;
sino que dentro de un mes, el peso valdrá la mitad y antes
de Mayo carecerá en lo absoluto de valor. Es por consiguiente humano, que así como ha habido huelgas de empleados, funcionarios y ferrocarrileros, sobrevenga una
huelga de soldados.
Bien es cierto que los soldados carrancistas, no
son hechos de carne y hueso como la mayor parte de las
gentes, sino que fueron a la lucha por la libertad: libertad
de ganados, automóviles, cervecerías, casas particulares,
etc., etc. Pero como ya no hay automóviles ni ganados,
resulta la función libertaria inútil, y probablemente sigan
la ruta de Cincinato, es decir, abandonen la carrera. libertadora.
No tardaremos pues en saber que la guarnición de
este o de aquel lugar, se pronunció exigiendo el pago de
sus haberes en una moneda, menos libertadora, pero un
poquito más efectiva.
E l tiempo lo dirá.

SnldRdo herido conducido por sus compañeros de armas

LO IMPREVISTO
TRADUCCION DE ''REVISTA MEXICANA''

* * *
Diálogo entre dos carranclanes.
-¿Por qué odiamos tanto a los intelectuales de Mé•

?

XICO.

-Por eso, porque tienen cultura y talento.
¿ Y por qué sentimos tanta inquina en contra del ta.
lento y de l_a cultura?
-Porque es lo único que -no les hemos podido robar.

* * *
Los preconstitucionalistas han resuelto et problema
económico: crearán el Banco de Estado, único que tendrá autorización para emitir billetes, con fo~ que redimirán los cientos de millones que andan sueltos a centavo el
peso.
J,.o que no dicen es con qué garantizarán las nuevas emisiones; porque lo mismo da poner "Gobierno P rovisional" que "Banco del Gobierno Provisional" y para
fabricar papel impreso, el nombre no da el valor, sino "la
fierrada" del Banco, que es lo que no tiene el Gobierno
Preconstitucionalista, por lo que ahora viene mejor que
nunca aquello de: "o herrar o quitar el Banco."
Y este es un Banco de yerros; pero sin un "fierro."

***
Las autoridad es constitucionalistas, que fusilai1 diariamente para festí n de libertadores, han decretado penas
severas para quienes maltraten a los animales. Este es
su aplicación de la máxim-"A marás a tu prójimo como
a tí mismo."

•

Sin eluda que el hombre no ha tenido jamás el don de descifrar el
eterno enigma del :Maíiana. La naturaleza de los acontecimientos que
aun están ocultos y el orden en qne
deberán de cumplirse le escapan. El
porvenir es un istmo, a la vez opaco
y nebuloso, en el que penetra como
un ciego, · a tientas, el único para el
que no dispone del poder de abrirlo
antes de entrar. Debe de caminar,
hacia el fi n que se ha propuesto, con
el espíritu y los brazos tendidos en
las tineblas. Sin embargo, hemos
aprendido en las lecciones de la historia que algunos sabios del pasado,
dotados de una penetración superior,
han tenido, aquí y allá, una visión
justa y profunda de lo que habría
de suceder al cabo de un tiempo más
o menos remoto; y hemos podido
observar, por nosotros mismos, en
algunos espíritus esta facultad rara
y potente de dilucidar las cuestiones futuras, de forzar y resolver problemas sociales que parecía no podían ser planteados sino para permanecer años y siglos sin respuesta.
No trato de alegar, al hablar de
quienes nos iluminan sobre el porvenir, que sean profetas. No. El
profeta es palabra de Dios, un inspi-

rado, un iluminado de la altura, nuncio de lo que será; o bien que, al
afirmarlas, revela en toda su fuerza
verdades escondidas para los -demás
hombres. Los adivinos de que hablo
son simples mortales, sin claridades
milagrosas, pero que, más habituados
a reflexion;¡.r, hábiles en sorprender
todos los aspectos de los hechos, en
pesar una a una todas las eventualidades, en registrar todas las soluciones, en sacar sin flaquezas las consecuencias rigurosas de las causas,
llegan gracias -a un inflexible método inductivo y a un ardiente trabajo
lógico y macizo, a dar la impresión
de que arrancan a lo? acontecimientos esperados el secreto verídico de
su marcha y de su disposición. Hallan, inventan el resultado más extrictamente apropiado a cada circunstancia, el más capaz de satisfacer a
la razón y de aliviar la esperanzaaun destruyéndola, p ues la sacan de
la incertidumbre. Y a menudo vemos también que por un azar favorable, acontecen las cosas tal como
la habían anticipado estos curiosos
de lo desconocido, que triunfan a
buena cuenta.
Ahora bien, si estudiamos, desde
sus comienzos esta guerra gigantes-

ca e inexpresable, nos sorprende
la resistencia absoluta, tenaz, que ha
opuesto incesantemente a dejarse
adivinar y aun conducir por los más
ingeniosos estrategas de la imaginación. "Los acontecimientos, de grandeza varia, pero todos dignos del
rrombre de grandes, que la han hecho notable, han sido preparados y
desarrollados en una serie de peripecias que tienen lo inesperado '.: lo
estupendo de los más terribles golpes teatrales. Han burlado todos los
cálculos, anulado todas las certezas.
Hechos que habían sido "decretados"
desde hacía treinta años y que habían llegado hasta el punto de convertirse en verdades indiscutibles y
que tenían fuerza de ley, tales como
"la toma de N ancy" en las primeras ha.ras siguientes a · 1a declaración," se han negado a realizarse, se
han libertado de la dirección que se
les había inflingido· con tiranía demasiado complaciente, ... y otros hechos, negados mil veces de antemano, con la más tranquila certidumbre,
han tenido lugar a la hora exacta y
de la manera como se les · tuvo por
humanamente imposibles. Arrojados
de sopresa en sorpresa, ya agradables
ya desagradables; en la persistencia

�horrible de una tormenta siempre
creciente, siempre variable, que gana
de la semana al mes y del mes al año
proporciones cuyo límite se acerca y
se aleja, no hemos dejado de ser
mantenidos en suspenso, desconcertados y a veces aligerados, además
ª por los intereses vitales que nos
cautivan, por lo imprevisto, que es
característico de los tiempos que
atravesamos.
Nada de lo qu e parecía que debía
de suceder ha acontecido y casi to&lt;las
las cosas que hemos visto desarrollarse n9 había sido jamás previstas,
ni sospechadas siquiera.... Cuando
por excepción han tenido lugar de
manera tal que nos hacían creer, al
principio, que iban a observar fielmente el programa que las habíamos
trazado, bien pronto dejan ele hacer
compañía a nuestrns deseos y a nuestras esperanzas. Todo el mundo aquí, sin desearla y sin temerla, esperaba la guerra. '
Al preverla, · se hab;a examinado,
pues, todas las hipótesis, forjado todos los planes, tornado· o creído tomar todas las precauciones ... y, sin
embargo, al aparecer, esta famosa
guerra, tan preparada, tan madurada
por medio siglo ele sufrimientos, ele
cavilaciones, de trab~jos, de esfuerzos, de medidas y de sacrificios de
todas clases, ha encontrado medio,
entre tan gran número de vías minuciosamente organizadas, cuidadas
y niveladas que le marraban rl camino, de no elegir ninguna, de sustraerse a nuestras más sabias combinaciones y de tomar una ruta y un aspecto totalmente diversos. diametral-'
mente opuestos a nuestros hábitos
de espíritu.
He aquí algo inaudito. Pero lo es
más todavía el qi.:e estando a la hora
presente de acuerdo todas las gentes
sensatas y bien informada:s sobre la
manera cómo esto acabará, esto es,
por la victoria de los Aliados y la
humillación de 1\lemania, nadie sin
embargo en el. universo entero sea
capaz de decidir r¡ué tiempo será necesario para las operaciones ni cuáles

serán las fases que conducirán a su
realización. El fin está aclarado, el
camino sigue en tinieblas. Sabemos
adonde vamos sin saber por donde
pasaremos. Esta ignorancia no se
ha establecido solamente en la multitud y entre el común de los hombres, lo que parecería excusable y
natural; los más señalados para preservarse de ella están obligados a
sufrirla. No creo equivocarme al
pensar que sobre estos puntos: "la
duración del trayecto y su naturaleza," los grandes jefes de los ejércitos no saben de antemano más que
nosotros. El más, sutil y más sagaz
ele los diplomáticos no puede afirmar nada. Interrogad a generales,
activos o retirados, a cualquiera de
nuestros críticos militares, nadie se
creerá con derecho para dar una
opinión definida y decisiva sobre los
próximos acontecimientos de la guerra ni sobre su duración. Su competencia vacilará. Es imposible· dejar de sorprenderse por esta universalidad de reserva y de duda.
Es que lo Imprevisto, que parece
dirigirlo todo en este cataclismo, nos
ha p;oducido ya tan rudos estupo, res, nos ha ciado tantos mentís,· que
hemos perdido el sentido y el gustp
de las predicciones. Bien puede el
porvenir tentarnos una y otra vez,
mostrarnos horizontes luminosos,
desenvolver para nosotros perspectivas seductoras,. . . . rechazamos su~
invitaciones, no aceptamos mis el
que se nos imponga para turbarnos
una vez mf.s. Preferimos prudentemente no investigar nada, no saber
nada, a perdernos en mirajes. La
espera obscura y resignada. por se-'
vera que sea, siquiera no nos lleva al
desencanto. Toda predicción, como
no puede impedirse qué tome su
fuerza del deseo y su ropaje de un
sueño, conduce en caso de retardo o
de fracaso, a un estado de languidez. Aun los acontecimientos felices,
cuando se mahifiestan de otro modo
que como habíamos tenido la imprudencia de acostumbrarnos a concebirlos, causan un placer menor que

si no esperáramos nada.
Y puesto que no podemos evitar lo
Imprevisto, es excelente, para sabo·
rearlo en toda su plenitud, no deformarlo de antemano. Esperemos sin
impaciencia. Guardemos de este modo el beneficio de la buena y grande sorpresa, siempre posible. Así la
otra, la desagradable, nos hallará
mejor armados. En las horas en que
la desesperación o la simple fatiga
confunden nuestras · ideas y alteran
nuestro juicio, . repitámonos que lo
Imprevisto lleva en sí dos partes:
una penosa y otra agradable y no
nos aferremos menos a la segunda
que a la primera. ¿ El tiempo es largo? ¿ El cielo se cubre de amenazas? ¿Tenemos la desgracia de encontrarnos con funestos Carnots de
Gabinete que, arreglando a su antojo el porvenir, hallan una morosa
delectación en desorganizar la victoria? .... en el mismo instante afiancémonos a lo Imprevisto, saludable y
bendito. Pensemos nuevamente en
que la mayor parte de los peligros
que nos han sido anunciados no han
ocurrido o se han disipado antes de
alcanzarnos. Así volveremos a tener
confianza. Y de la misma manera,
ante la promesa demasiado ruidosa
de una ofensiva irrevocable, y de batallas que 'están en vísperas de ser
ganadas . . . digámonos al punto: Cuidado con lo Imprevisto!. ... Y vueltos nuevamente a la posesión de
nuestra sangre fría, i;echazaremos las
quim~ras, de cualquier lado que nos
soliciten.
Si esta palabra y este constante
pensamiento de lo Impreviso en estos días felices pudieran no abandonarnos, sostener nuestros desfallecimientos, hacernos sentir a cada momento su doble acicate, ser:virnos de
recurso y de piedra de toque, antes
de emitir una opinión o de adoptar
una de~isión, experimentaríamos, estoy seguro de ello, con un mayor
equilibrio, un gran aliento moral.

Nuestros Intelectuales
El Lic. Rodolfo Reyes

HENRI LAVEDAN.

•

Siguiendo en nuestro propósito de
dar a conocer las opiniones de los
mexicanos más distinguidos por su
intelectualidad y por su posición política y social, con el objeto principal de orientar la opinión sobre las
cuestiones más tras,endentales !_)2 ra
nuestro país, ya sea en sus actividades
interiores o en las del resto del mundo que puedan afectar a las nuestras,
pedimos al Sr. Lic. Rodolfo Reyes,
actualmente en Europa, se sirviera
contestar varias preguntas relativas
a la guerra europea, por lo que e$e .
acontecimiento extraordinario en la
historia tiene de importancia para el
futuro de nuestro país,
El Lic. Reyes nos ha enviado sus
respuestas, desde San Sebastián, España, y son como sigue:
¿ Qué opina Ud. de las naciones
beligerantes en la actual guerra europea?
Yo soy de los hombres que juzgan que no hay dentro del término
medio general de los grupos humanos
civilizados razas superiores e inferiores; pero ni siquiera esencialmente pueblos superiores e inferiores,
creo que hay razas distintas y grupos humanos que pasan por diversos
momentos o que obran en diversos
medios. Por eso a cada raza, a cada
pueblo, le reconozco sus gr.audezas
y estimo que lo que los unos juzgamos errores, 'vicios o inferioridadl's,
pueden ser necesidades de temperamento, exigencias de circunstancias y
matices étnicos que somos los ot;os
incapaces de apreciar. No sé si este criterio derive en mí del nacionalismo intenso que informa la esencia
de mis convicciones, de la finalidad
constante que monopoliza todas ellas:
la salvación de mi nacionalidad en
todas sus integridades por sí misma
· y mediante las trasformaciones que
sus virtudes puedan procurarle. Siendo tal mi criterio, la pregunta que se
me hace debo contestarla diciendo
que Francia, Inglaterra y Alemania
son magistrales, asombrosos tipos de
su raza y de la fuerza de sus respect ivas nacionalidades y que merecen
el respeto de todos los que rindamos
culto a cualquier esfuerzo nacionalista, a cualquiera tendencia de aseguramiento de las finalidades de una raza dentro de los límites de un Estado.
-Por lo que hace a su pasado, el
culto para Francia es oriánico en

todo temperamento latino de mm1ma cultura y esa Nación ha tenido
y tiene todos los tít ulos para que
los afines de su raza prosternemos
nuestros corazones ante ella, aun
cuando sólo sea porque sus entrañas
parieron el verbo fecundo de la democracia e hicieron penetrar en las
instituciones del mundo latino el concepto del derecho del hombre sobre
sí mismo.
Inglaterra, la Roma del Derecho
político moderno, el origen de la definición de libertades que la Revolución fr~ncesa había de traducir a
nuestro modo de ser, el país clásico
de la libertad íntima, de la verdadera,
del disfrute el.e los derechos civiles,
el país tipo de la organización indus~
trial antimilitarista, aún para aquellos
que somos •de temperamento antípoda del que informa a su raza, presenta uno de los portentos admirables que honran a la especie humana.
En cuanto a Alemania, aún para
los menos iniciados en su fecundo
pasado, en su potencialidad artística
y científica, venía representando un
fenómeno asombroso de reintegración desde que al conjuro del ge'nio
de Bismark y entre las ebriedades del
triunfo del 70, que confirmaba el que
poco antes ob tenía sobre Austria,
venía a tomar parte en la vida moderna industrial con una potencia,
con una organización, con una disciplina social, con un patriotismo, con
una fuerza de raza, que constituyen
algo jamás igualado en la historia de
la humanidad, pues la propia disciplina romana no tuvo la amplitud, la
previsión; las modalidades que · esta
alemana contemporánea, que en unos
pocos años puso en jaque la potencia
,nercantil de Inglaterra y que en unos
meses ha puesto en jaque a la coalición más formidable que ha visto la
humanidad en los campos de bata11a.
Ahora, si la pregunta se refiere a
lo que opine yo de esas naciones en
la presente guerra, comienzo por declarar que todas me admiran, que
por todas como miembro -de una nacionalidad que yo quisiera ver grande, insuperable, siento emulación,
que las veo a todas cumplir con fatales y precisos destinos y que estimo
que sólo la simpatía o la ventaja de
nuestras propias naciones en relación

con esa lucha, puede dar lugar a estimaciones más o menos apasionadas
en pro o en contra de cada grupo.
Sí tengo la convicción de que esta
guerra es real y positivamente entre
Inglaterra y Alemania, que son el
"made in Germany" y el "made in
England" los que no caben en el
Mundo y tratan de eliminarse para
el que triunfe preparar su lucha con
el "made in America" y que Francia
lleva la ventaja bajo el punto de vista de la simpatía de ir en mucho empujada por una pasión, sin problema
económico ingente que resolver, aún
cuand,o acaso sí obrando también por
una previsión, que puede ser fundada,
de que la hegemonía alemana sería
una amenaza directa en su futuro.
Las mentiras de si un grupo lucha
por ideales de Libertad y de derecho,
el otro por ambiciones militares y de
imposición, son buenas para noticias
de gacetilla y para oraciones de plazuela, es el brutal egoísmo, el hambre colectiva la que lanza hoy, como
lanzó ayer a los pueblos a las luchas
.en estas salvajes, pero imprescindibles regresiones y los políticos de cada grupo satisfaciendo esa necesidad
inexorable y los ciudadanos de cada
nación defendiendo a la suya y atacando a la enemiga, cumplen con deberes sagrados que no merecen sino
el respeto de cuantos tengamos el
verdadero concepto de la nacionalidad
y de la r.aza.
-¿ Cuáles de esas Naciones se encuentran más cerca de nosotros?
Más cerca de nuestro corazón está
Francia, más cerca de nuestros intereses futuros Alemania y en un punto
variable y que depende de mil contingencias, Inglaterra.
Al explicarme contestaré su tercera pregunta.
¿ Cuál sería el resultado de la guerra que más favoreciera a nuestra
Patria?
Nuestra patria por encima de todos sus problemas tiene naturalmente el de conservar en todos sentidos
su autonomía y no sólo esa autonomía en el concepto jurídico; sino en
el sentido de poder llenar el duro y
terrible destino que le corresponde
como muro de dos razas, de dos tendencias, de dos t ipos de humanidad
de los dos únicos t ipos de humanidad
(Pasa a la penúltima pág.)

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POR LOS CAMPOS DE LA GUERRA EUROPEA
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~ ~ados r~oducen las escen~. tí~c~As la 1Wtert,Q..L t;O 1: ~e lo~ hiifres como.,....s.e
~ en é F i t t o t , empunan las armas ytasU)eres, co o"1&lt;5 mtre7C el éQ
J · gía:bacm~ ffis ·
sustituyen en las actividades no sólo pacíficas sino en las directamente ,relacionadas con la ~ampafia. Los
soldados alemanes ocupan una de las aldeas del sur de Serbia, en su invasión de la Europa Oriental, que
ha abierto el camino . a la segunda cuenca del Mediterráneo, y las mujeres se dedican a la elaboración de
sasas, vendas, y demás objetos, que en cantidades exhorbitantes exige la Cruz Roja.

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quella noche. Solo diremos, que
cuando amaneció, el Cura había reanimado el espíritu de sus compañeros de infortunio. Esos infelices, antes embrutecidos por el terror, habíanse transformado en gloriosos már
tires sostenidos por :a Fe cristiana y
la esperanza de una vida eterna.
A las once, una escolta esperaba en
la puerta y los prisioneros se pusieron en marcha. El Cura iba a la cabecera recitando el Oficio de difuntos. Por el camino los vecinos arrodillados dirigían a su pastor su última mirada.

El .C ura de Horties
Un Episodio heroico de la guerra
Un terrible combate se librabl a
algunas leguas del pueblo de Horties: el ruido llegaba confusamente,
sobresaltando a todo ser viviente. La
metralla desgarraba el aire, el cañón
despertaba los ecos, y en lontananza
se distinguían las humaredas de pólvora.
El cura estaba en la iglesia rogando por la patria.
A su alrededor, con la frente en
tierra y pálidos de terror, se encontraban los vecinos, pidiéndole a Dios
que los protegiera.
El ruido de los clarines y trompetas se oyó al mismo tiempo que algunas sombras alemanas se deslizaban
por el valle corriendo a la batalla.
Su número era grande, y precipitaban el paso para llegar a tiemp?.
Los alemanes querían tener su par
te de presa, ya que llevaban hierro y
bronce para destruir a los franceses.
Sus soldados eran ya tres contra
uno y era preciso ser más numerosos
aún.
Antes de entrar en el círculo de
fuego, reunieron todas sus fuerzas,
haciendo alto en la encrucijada de
Chataigniers.
Una línea de centinelas protegía
un descanso que debía ser corto.
Por muy próximos que estuvieron
estos centinelas, no pudieron imp ~dir que dos jóvenes se aproximaran
entre los matorrales acercándose sigilosamente, y tirasen sobre los alemanes.
Sonaron cuatro tiros, y se vio a
dos jóvenes huir como venados y meterse en un campo de trigo.
Veinte balas silbaron a sus oídos;
pero no se halló en la tierra ni una
mancha de sangre. Muchas veces en
su fuga fueron vistos; pero eran muy
jóvenes, ágiles y valientes, y lograron huir.
·
Debemos ·añadir que tiraban hábilmente porque tres prusianos rodaron
por el suelo heridos en el pecho, la
cuarta bala fué a coronar el águila
de dos cabezas que adornaban la placa de un casco· oficial.
-Escopetas de caza de dos tiros,
dijo el oficial.
Entonces un destacamento de soldados alemanes se dirigió al pueblo;

al entrar cogieron a los primeros seis
vecinos y los llevaron a la alcaldía.
El jefe del destacamento dijo al Alcalde:
-Usted es la primera autoridad, y
vengo en nombre de mi augusto soberano a decirle que han sido muertos
íllgunos alemanes cerca de este pueblo, y siendo sus habitantes' los más
cercanos al lugar de·! sucesQ, ellos son
responsables. Es preciso, pues, que
se nos entreguen los culpables, y si
no, seis vecinos serán fusilados. Dad
vuestras órdenes, que yo esperaré
hasta mañana a las once. Debiendo
tener lugar la ejecución al medio día,
no hay tiempo que p~rder; entretanto, el pueblo quedará ocupado militarmente, y guardará los seis rehenes.
Imposible es pintar la desolación
de la pobre gente del pueblo.
Las mujeres gritaban desesperadas, los hombres querían huir, pero
los alemanes guardaban las avenidas.
Reuniéronse todos los vecinos, y convinieron que la suerte señal~ra las
víctimas.
Los .que habían disparado contra
los alemanes no pertenecían al pueblo,' seguían la columna prusiana para escoger el momento favorable.
¡ Puede que su padre hubier~ sido asesinado, su madre hubiera muerto de
dolor, o su casa incendiada!
Pasó aquel día entre discusiones;
gemidos y desesperación.
El Alcalde, el Cura M. Gerl, y
dos ancianos más, ya octogenarios,
suplicaron en vano al oficial prusiano que les perdonase; se le probó
que los del pueblo no habían tomado
parte en aquella traición; las mujeres lloraban a sus piés. Todo fue inútil. El capitán · hacía ejecutar la
consigna con gran exactitud y fría
cortesía, pero ·sin cólera y sin denuest9s.
Los seis desgraciados que la suerte
había señalado, fueron entregados a
las cinco de la tarde y encerrados en
la sala de la escuela, en el piso de
la alc¡ldía.
El oficial prusiano autorizó al Cura para que les llevase los consuelos
de la Religión. T enían las manos
a ta das a la espalda, y una misma cuer
da unía los piés de todos.
El sacerdote encontró a todos los

,

hombres en tal estaqo de postración,
que apenas comprendían sus palabras.
Dos de ellos parecían sin sentido,
otro era presa de la fiebre y de delirio. Al extremo de la cuerda, con
la cabeza erguida y serena en apariencia, había un hombre de cuarenta
años, y padre de cinco niños, de los
que era el único sostén.
Al principio escuchó con resigna·ción las palabras del sacerdote, pero
desesperado luego, prorrumpió en las
más horribles imprecaciones.
Maldecía a la naturaleza entera,
lloraba por sus hijos, que quedaban
expuestos a la mendicidad y tal' vez
¡a la muerte. Entonces quería que
sus cinco hijos fueran entregados con
él a los ·prusianos: y con risa sarcástica exclamaba: "Si señor, fue Bernardo, el chiquitín de tres años el que
disparó contra esos miserables."
Todos los esfuerzos del sacerdote
fueron inútiles para llevar la paz al alma de aquel pobre desesperado. El
Cura salió y marchó lentamente hacia el retén donde se encontraba el
oficial. Este fumaba en una gran pipa de porcelana. Escuchó al Cura sin
interrumpirle, dejando entretanto escapar de sus labips ligeras bocanadas de humo.
-Señor capitán, dijo el Cura, se
les ha entregado a ustedes seis rehenes que dentro de pocas horas serin
fusilados. Ninguno de ellos ha tirado sobre vuestros soldados. Habiéndose escapado los culpables, vuestro
fin no es más que presentar un escarmiento a los habitantes de otras localidades. Poco les importa, pues, fusilar a Pedro o a Pablo o a Juan. Además, que cuanto más conocida sea la
víctima, más saludable será el ejemplo. Vengo, pues, en consecuencia,
a pedir a usted el favor de que me
permita ocupar el lugar de un pobre
padre de familia, cuya muerte hundirá en la miseria a cinco niños. E l
y yo somos inocentes, pero mi muerte aprovechará más que la suya.
- Bueno, dijo el oficial.
Cuatro soldados condujeron al Cura a la cárcel, donde fué atado con
las otras víctimas.
El padre de los cinco niños abrazó
a su Cura y corrió a su casa para consolar a sus hijos.
No pintaremos las agonías de a-

Se acercaban al lugar de la ejecución, cuando un oficial de Estado Mayor prusiano, que pasaba con sus asistentes, se detuvo.
El Cura le había llamado la atención. El capitán explicó la cosa, que
no pareció al superior tan natural como a su subordinado. Mandó suspender la ejecución, y dirigió una información al general. Este hizo comparecer al sacerdote.
La explicación fue corta, el general era un hombre de corazón, que lo
comprendió todo, y dijo al Cura:
Señor, yo no puedo hacer una ex-

cepción en favor de usted, y sin embargo, no quiero que usted muera.
Váyase, y diga a sus feligreses que
por usted perdono a todos. Pero que
sea la primera y última vez.
Cuando 'el Cura salió, dijo el general a los oficiales testigos de esta
escena: "Si todos los franceses tuvieran ;l corazón 8e este sencillo sacerdote, no permaneceríamos mucho
tiempo del lado acá del Rhin."

.

;

•
•

Señorita Elvira Banuett, reina del Carnaval
de 1916 celebrado con toda pompa en
Me:x:icali, Baja California.

General AMBERT.

�•

La Tiranía Alimenticia

A visos · de

DESDE JAUJA
A 27 de Febrero de 1916.
11 i muy e~tima,10 cotr;~c,,' .

•

Con esta carta van veintidós que
te llevo dirigidas, sin embargo de lo
cual me faltan aun veintidós mil cosas que contarte, vistas en este bello
país, tan gloriosamente impulsado
por Don Venus y sus pundonorosos
incautadores.
Después de las libertad,,.s conquistadas en beneficio del pueblo, sólo
nos hacía falta un privilegio que estábamos todos esperando como los
israelitas el maná. Sabes cuál es ese
privilegio? El de vivir sin las groseras exigencias orgánicas de la diaria alimentació;1.
Comprenderás bien que un pueblo
manumitido, dueño absoluto de sus
derechos, expurgado de científicos
sin pudor, no debe considerar completa su obra redentora s ino hasta el
momento de des ligarse del yugo
oprobioso de andar buscando el pan
de cada día. Y con toda felicidad se
está resolviendo el problema, merced a las sabias disposiciones del
Primer Jefe, hombre ducho en .tenernos a ración de hambr e.
Entre las funciones fisiológicas a
que el organismo humano está fatalmente sometido, ninguna tan menguada y tan nociva como la de engullir manjares, así sean ellos de los
de primera fila. De ninguna manera podría haberse tolerado que en
este punto continuáramos la marcha
señalada por las generaciones que
nos precedieron, y muchísimo menos
si entre éstas se cuenta el grupo servil capitaneado por el General Díaz.
Aquellos treinta y pico de años destinados a comer hasta la saciedad y
a precio ínfimo, fueron un lapso de
servidumbre, relajador de los sanos
hábitos y ocasionado a r ebajar la
dignidad del individuo, que nunca se
muestra más claramente en su aspecto animal que cuando mastica, deglute y digiere.
Verdad es que en esto las opiniones han de dividirse, no faltando
quien diga que por algo se popularizó el adagio aquel: "Barriga llena
corazón contento." P ero es indudable que en esto hay la manifestación patente de una ordinariez de palurdo. Fíjate si no en la traza de
un hombre que acaba de comer opíparamente: la animalidad grosera y
torpe se refleja en sus pesados movimientos y en su fisonomía de ahito.
Nunca el s~r humano se asemeja

tanto a la bestia como cuando ha
llegado a la hartura por efecto de
los comestibles.
.M uy justo, pues, que una er a de. libertades como la que en J auja se
viene desarrolla ndo, comprendiera
a simismo la ruptura del grillete que
nos estrecha a las funciones de la
alimen ta ción.
Vemos ahora que el vido de comer va desaparecie ndo, y no paulatinamente, sino de un modo rápido,
lo que en breve nos pon drá ágiles y
vigorosos para la lucha. Ya ésta no
consis tirá e n cumpli r el mandato de
"Ganarás el pan con el sudor de tu
frente," el cua l, por lo q ue de bíblico tiene, debe se r suprimido, s i es
preciso por medio de un decreto emanado de la P rimera J eíatura, tan experta y fecunda en la ma teria.

Y un a vez que todos los hijos de
Jauja hayamos adquirido la sabia ensei1a nza democrat ica de no comer,
poco ha de quedarnos para ser fe lices. P orque está demostrado que la
pug na por los clásicos fr ijoles es la
que nos enloquece y ag ita, llevándonos en ocasiones a graves . conflicto s
aun entre miemb ros de una misma
fa m iiia. Así, no habrá pretextos que
invocar para lanzarnos épicamente
los · unos sobre lo s otros, y la paz
s erá sólida, du radera y defi nitiva. E n
suma, no habrá desacuerdos intestin os, precisamente porque los intestinos no t endrán labor alguna a su
cargo.
Muchos se alarman creyendo que
no podremos viv ir sin comer; pero
los que así discurr.en perte necen al
g rupo de reaccionar ios y traidores
dispues tos siempre a desprestig iar a
los paladines de la causa. Se explica
que de este modo p iensen los alarmistas, porque la tiranía porfiriana
nunca supo abordar problemas económico s de esta índole, dedicada como estuvo a mantener al pueblo sujeto a todos los yugos afrentosos,
entre estos el de afanarse por el sus·
tento cot idiano. Al contrario, procuró que todos los comes tibles abundaran pa ra de esta suer te adormecer al
pueblo dentro de esa atmósfera de
letargo que se p roduce al influjo de
las digestiones le ntas y pesadas. E ra
nat ural que un p ueblo así se halla ra
muy distante del impulso de acometer empresas red entoras. A su cuerpo le faltaba ligereza y a su espíritu
le sobraba sopor. Qué se requería,
pues, para levantar el ánimo y robus-

tcccr la materia? Apartar del arado
al labriego, extraer al operario de la
fábrica, arrancar. de~ re;,iano al pastor, someterlos momentáneamente a
un rég imen opuesto al acostumbrado para la nutrición de sus órganos,
y a poco andar, tuvimos ejércitos libertarios capaces de vivir sin el ominoso martirio de la masticación, como ya lo , estamos viendo.
Ha quedado, pues, resuelto casi el
problema del hambre, por medio de
la supresión de la comida. El procedimento es maravilloso, pero no nuevo; porque con el problema agrario
se hizo algo semejante. Tú sabes
que es incalculable la suma de saliva y tinta de imprenta que se ha venido derrochando en disertaciones
sob re el problema agrario. Pues
bien, la libertaria actual, para llegar
a una· solución satisfactoria, convir·
tió la peonada en ciudadanos armados, echó sobre los sembradíos las
caballadas de la incautación, se apoderó de los graneros, de las reses,
de ia mulada y de las cosech.a s; destruyó la maquinaria y los aperos &lt;le
labranza, prendió fuego a las fincas
de ca1:npo, y bien limpio ya todo,
el problema agrario quedó definitivamente resuelto.
Hay un punto de moralidad en esto
de la supresión de la comida, y es
que los saqueos no tienen ya objeto
práctico. Antes, apenas había evacuaciones militares, el pueblo se tiraba ciegamente sobre los almacenes
para hacer la provisión alimenticia,
sin las molestias que exige el mandato bíblico. De manera que con las
evacuaciones coincidía un hambre feroz que se r esolvía en el saqueo de
m uniciones de ~oca. Ahora no presenciaremo s ya más este espectáculo renovador.
Nadie negará que este magno problema
económico
(esencialmente
E CO NOMICO) ha sido resuelto por
el hombre que surgió a la vida de la
inmortalidad (¡ cuidado con suprimir
la T!) en los ricos viñedos de Cuatro
Ciénegas, democráticamente conocido por Don Venus, y más democráticamente aún por

Se Compran Dentaduras

t:¡ ..,.,,,

I

--

E l Tío de los decréo el Viejo Barbas de chí-.
,

......... ......... .
._

Y terminado es te escrí-,
te envío un abrazo estré-.

SILVERIO.

Ocasión

,

Del órgano genuinamente constitucionalista que publica el cuerpo de
ex-gente menuda, hoy de golilla, en
la Ciudad de México, ex-Capital del
ex-México, y hoy delicia de libertadores redimidos en metálico, tomamos, los siguientes "avisos de ocasión:"
"Se compran dentaduras viejas,
por usadas que sean, sin oro: de
$55 a $75; con oro: hasta $400." Y
a renglón seguido: "Dentaduras viejas, por necesitarlas con urgencia, pago lo que el dueño quiera"; como la
competencia y la urgencia son apremiantes, inmediatamente después
otro aviso: "Pago por dentaduras
v1eJas c'inco pesos más que lo que
anuncie cualquiera otro I"
"Dentaduras, con urgencia, pero
viejas! ¡ Oh, épocas de la odiosa dictadura, en que las dentaduras se compraban nuevas y a la medida 1 ¿ Qué
catástrofes, qué de rechinar de dientes, qué de mordidas habrá habido
para que los comerciantes necesiten
proveer urgentemente de dentaduras
a los inmigrantes legítimamente renovadores; para que, en vez de hacer llegar su renovación a las dentaduras, quieran amueblar sus órganos
bucales con dientes usados 1
Pero el asunto es grave: porque
no hay uno solo que quiera dentaduras nuevas, sino que todas han de
ser viejas! Asoma por ahí una suspicacia que honra al espíritu liberal
de los hijos adoptivos del patriarca
de Cuatro Ciénegas: la sospecha de
que soliciten las más vjejas entre todas las dentaduras; porque como la
mayor parte de ellos las traen nuevecitas, sin usar, ¿ cuántos de ellos no
habían comido sólido en su vida?
quieren dentaduras que estén probadas en la vida ruin de la dictaqura, en
la que se comía y se bebía, y de esa
manera, haya seguridad de que presten debidamente el servicio para el
cual se les destina, que es el de masticar. Imagino el ansia con que los
abnegados libertadores del pueblo pobre. están esperando esos instrumentos antes desconocidos para los genuinamente constitucionalistas, ahora
que su vida de martirio y de privaciones se ha encontrado con que los
dientes sirven para masticar comida
y no para morder al prójimo ni para
cortarse las uñas, cuando el excesivo
crecimiento de éstas impide su legí-

tima función de asegurar lo que cae
en las manos 1
Cuando se compra una máquina, la
fábrica garantiza el haberla probado,
cuando en los tiempos antiguos eran
vendidos los caballos se acostumbraba probarlos; antes de ponerse un
traje, también se veía si no le quedaba "grande". al destinario y cuando
se necesitaba una dentadura, acudían
los pacientes al dentista para que
previo el moldeo del paladar y de la
encía, arreglara la maquinaria; pero
hoy, qué ·mejor prueba de una dentadura que la de venir de los tiempos
en que se comía! ¿Para qué más investigaciones? Y como vienen a 2,0rrillo esos avisos queda demostrado
por su abundancia que la solicitud es ·
enorme: las falanjes libertadoras han
ocupado las casas, se· hait apoderado
de las cocinas, de las bodegas, de los
trajes y muebles de los reaccionarios,
para purificarlos a su_ contacto depurador y desinfectante de toda huella de tiranía, huellas que apestan a
jabón, enemigo de la democracia; a
perfume, corruptor de las energías
guerreras, excepto en el General Obre
gón; del afeite y de la compostura,
signos todos que no cuadran ni cotejan con la sencillez patriarcal de un
ex-Senador por quince años ni con el
acre olor de la pólvora, del sudor de
las fatigas, de la gasolina de los automóviles, y de las demás funciones del
cuerpo constitucionalista, hoy preconstitucionalizado, y cuya nueva función, después de empÍear las uñas,
es la de usar los dientes.
Para habilitar a los redentores habrá que desamueblar a los redimidos; para que ellos coman, los sufridos indi~iduos de la clase libertada
tendrán que conformarse con sopas
o que criar callo en las encías; pero
eso no significa nada, ante la nueva
armonía que se hará oír en las reuniones Venustianistas: el ruido de los
dientes; y como las dentaduras no
fueron hechas de encargo sino que algunos difuntos eran más chicos y
otros más grandes, el sonido de las
dentaduras viejas en las comilonas
que van a dar los libertado.res recién investidos de órganos alimenticios, va a ser algo que un espíritu
vulgar, no habituado a espectáculos
gloriosos de preconstitucionalismo,
llamaría apocalíptico, infernal o dantesco; pero que un ser ungido con

los bálsamos del nuevo aroma democrático, templado el corazón en los
espectáculos ennoblecedores del saqueo, del plagio y del fusilamiento
diario, hallará sencillamente divino y
digno de ser cantado por un .nuevo
poeta homérico junto al festín de
A treo.

Y estos avisos de "ocasión" rematan la pintura de los tiempos actuales, bajo la dominación reformadora del mundo, que ha establecido
desde la tribuna de los brindis D.
Venus, hoy discípulo del Dr. Atl:
Y debemos recordar, a propósito
de este doctor, ilustr~ en el reino
de los pintores de dulcerías, por su
sistema de aplicar los colores de los
helados a la reproducción de los vol·
canes, basado en la consideración de
que lo mismo el Popocatepetl que la
carlota rusa tienen "nieve", que según él mismo refiere en su autobio·
grafía, cuando holló la falda del Ixtacihuatl, se sintió mahometano, y
allí qonde nadie antes de él había
podido ascender sin fuertes teguas y
forradas botas, él caminó descalzo,
vestido de manta, según cuenta, porque sólo así, podía comprender el
color de las peñas, y hablar con la
montaña, que permanece muda cuando es un pantalón de casimir el ,ue
le habla y un ser con calcetines de
lana el que la interroga-recordamos, decía, que él refiere entre sus
múltiples aventuras que de la mis·
ma manera que anduvo descalzo y
·en calzón de manta, tuvo que adaptar
su alimentación al espíritu de la peña y para acabar su comunicación
material y espiritual con ella, se alimentaba ¿con qué, diréis? ¿con nopáles, a la manera de los príncipes
aztecas? ¿ con tunas? ¿ con quelites?
¿ con hierba? Sí con bastante hier·
ba, nacida en la falda misma del volcán; lo que unía materialmente a éste
con el pintor y daba a su cuerpo iden·
tidad corpór ea con los productos de
l;¡t natura leza salvaje; p ero a la vez,
¡ oh poder de adaptación y de estómago I sin ser avestruz, ni fábrica de
cemento, el Dr. Atl, s e alimentaba,
seg ún él mismo lo afirma, ¡ con are·
na!
Qué de ex traño tiene pues la solicitud de dentaduras, que sirvan para comer comida?

�Una Empresa
de Porvenir
La asombrosa vitalidad nacional,
sin embargo de la obra destructora
de la revolución, se conserva firme
en muchas regiones de la República,
especialmente en la petrolífera, que
es en la que las grandes transacciones
no se han interrumpido para nada,
pues la riqueza incomparable de ese
subsuelo está llamada a perdurar y a
florecer por tiempo indefinido a pesar
de lás grandes calamidades que pudieran presentarse.
De ello nos dan prueba elocuentísima las últimas operaciones realizadas en alta escala; la formación de
nuevas y poderosas empresas; la
afluencia contínua de capital nacional
y extranjero y la asombrosa producción de petróleo de estos últimos
días, de cuyos nuevos pozos está brotando una cantidad del precioso líquido superior a la del mundo entero.
De estas empresas, "LA CORONA" es la que mayor éxito ha obtenido en estos días, tanto por encontrarse en la región del Pánuco en que
la explotación es sumamente fácil y
rápida, como porque "La Bolsa Mercantil" ha dedicado a ella sección especial para la cuotización de sus acciones, en la misma forma en que se
hace con la "Hispano-Mexicana" y
"Lluvia de Oro," cuyas acciones se
aprecian notablemente en esta misma plaza.
El millonario coahuilense Lic. D.
Pragedis de la Peña, convencido del
gran impulso que las transacciones
petroleras están tomando a diario,
acaba de obtener un gran número de
acciones de "Lluvia de Oro," cuyo
fundo se halla conti~uo al de "La Corona."
En vista de esta notoria prosperidad del negocio de esta empresa,
"Lluvia de Oro," su tesorero general
ha cubierto todos los gastos que demanda la empresa, a fin de realizar
más tarde a prerios infinitamente
mayores, lo cual dará derecho a los
tenedores de acciones a salvar el s oio
del total del capital social y percibir a la hora de los dividendos un
45 ojo más de lo que se obtendría si
el capital se hubiera emitido íntegro.
Los datos anteriores son más que
suficientes para demostrar la bondad
del negocio, a cuyo apoyo su prosperi
dad y su éxito completo se hallan desde ahora fuera de toda discusión.
"Lluvia de Oro" será, sin duda alguna, dados estos antecedentes, la
empresa que mayores demandas tendrá de parte de todos los hombres
que quieran invertir sus capitales en

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores ·que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y l~ obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
'
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida "íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Ju~rez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aqµellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del S~. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE !UAREZ, así formado es un libro que reún~
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.

·'EL SALVAVIDA"
NUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
Tos, Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
que comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
PRECIOS: Una botella $1. 00
Seis botellas $ 5. 00
Toda b')t~lla de "El S~vavida" deberá llevar el retrato de su inventor y fabricante en la etiqueta de la botella y en la caja exterior. Mande sus órdenes acompañadas de su vabr y dirigidas a M. ARISPE y Cia., 14151-2 W.
Commerce St., San Antonio, T e.xas.
nuestro suelo, sin peligro de ir a un
fracaso, pues debemos advertir, además, que en la citada región del Pá-

nuco ninguna empresa ha dejado de
prosperar en mayores o menores pro·

,

r ---

¡

'

•

· GENERAL PORFIRIO DIAZ
I

I

El Señor Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oaxaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a U d. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA, y allí encontrará Ud. la biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá U d.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el ''Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el ''Album de Juárez.'' ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�'

•

La inspirada actriz mexicana María del Carmen Martinez, que próximamente
hará su presentación en esta ciudad, con la comedia de Rusiñol, ''Vida y Dulzura''

Grecia no quiere la Guerra
Por Alberto Insua
Monsieur J ean Psichari, profesor
de.la Escuela de Lenguas vivas orientales y de la Escuela de Altos estudios de París, e~ uno de los escritores más conocidos de la literatura
griega contemporánea.
Es el primero que ha empleado
en prosa la lengua popular griega,
comprendida po · todos 'us helenos .Y
el que ha logr.... d:&gt; que 5ubstituya, casi por complet ,. a un idioma eter~clito, griego ant!guo degenerado y lleno
de barbarism~s. qtre los pedantes .i , .
/, , :ca modern1 califican pomposamente de griego culto. M. Psichari
ha hecho una revolución filológica y
ha fundado una escuela litcrar!a. Por
iodo esto, aunque sea cht'adano francés desde su juventud, y aunque su
hijo, Emest Psichari, meto de Re-

m:r., haya muerto he. oica m· 11 ;e por
Francia, el gran literato a que me
refiero ha guardado fidelidad a la
Patria de sus padres, y reune, a mi
ver, las mejores condiciones para
hablarnos de esta cuestión de Grecia,
tan desorientadora y tan triste ....
He aquí lo que M. Jean Psichari se
ha servido manifestarme:
"No tengo la intención de justificar a Grecia; pero debo decir en su
descargo que la diplomacia de la Cuádruple Entente ha sido muy poco hábil con aquel país. Los aliados han
rehusado por dos veces la cooperación militar de los griegos: la primera, cuando el gran Venizelos la ofreció, con el asentimiento del Rey
Constantino, en los días trágicos que
precedieron a la victoria del Marne.

Los aliados desdeñaron la ayuda modesta, pero generosa, de Grecia; ¿por
qué dirá usted? Por no ofender a
Turquía .. .. En Abril último, el príncipe Jorge, hermano del Monarca
griego, que vive en París, casado
con la princesa María Bonaparte,
ofreció a los aliados, en nombre de su
hermano, la colaboración del Ejérci-.
to heleno, siempre que los aliados
desembarcasen en Salónica 300,000
hombres y atacasen por tierra a Turquía. Monsieur Delcassé no aceptó.. . . ¡ porque había que tener contenta a Bulgaria! De modo que, ciegamente, para que turcos y búlgaros
no se enfadasen, la Cuádruple Entente ha desairado a Grecia en dos
Los acontecimientos nos

•

de las previsiones de la diplomacia
de los aliados.
Y la cosa no tiene ~ompostura ....
Grecia ya no quiere batirse-hay que
decirlo claro-porque tiene miedo, un
miedo que no sentía ·hace aún pocos
meses y que ni remotamente experimentaba al principio de la guerra.
De esto me declaro testigo. Yo me
encontraba en Grecia cuando fué decretada la movilización francesa. He
visto a los griegos recorrer las calles de Patras dando vivas a Francia, y eso que Patras es una ciudad
donde abundan los alemanes naturalizados. Los sentimientos francófilos de la población eran tan vehementes, que los alemanes se vieron aislados en seguida: nadie les hablaba,
Y debieron recluirse en sus casas, como parias. . . . . . En aquel momento
histórico los griegos estaban dispuestos a batirse por Francia y a pagar
la deuda de gratitud que tienen contraída con las potencias que la libertaron del yugo turco y que le garantizaron una constitución.
El pueblo heleno es, esencialmente, altivo y valeroso. Y si ha permitido que el Rey viole su Constitución, es porque ese pueblo admira y
quiere a su Rey. Le quiere y le admira porque el Rey fué valiente en
la guerra balkánica y porque salió
' de ella victorioso. El príncipe Constantino fué quien tomó Janina, y
no hay que olvidar lo que Janina, la
capital del Epiro, significa para los
griegos. Janina es la ciudad santa,
cuna de todas las tradiciones de la
Grecia moderna, la ciudad cantada
por el gran poeta Valaoritis. El sitiador victorioso de Janina es popular y es el ídolo de su Ejército. Sin
este hecho de armas afortunado, tal
vez no conservase el Trono a estas
horas. . . . No es que el Rey tenga
más popularidad ni más influencia
que Venizelos. Lo que ocurre es
que los griegos se sienten tan orgullosos de su "gran Rey" como de
"su gran estadista." Y no experimentan la necesidad de preferir el
uno al otro. Se quedan con los
dos ....
Usted · me pregunta por qu,~ ese
pueblo valeroso tiene tal mierlo de
guerrear en este instante . ... La respuesta es muy sencilla. La culpa de

esta contradicción corresponde al asombrará a la Historia, no consiste
Rey. El Rey tiene miedo: un mie- en favorecer a los alemanes y a los
do irreflexivo, que le hace perder la búlgaros; en permitir la inmolación
cabeza; un miedo triple, si usier\ me de Servia, nación hermana de la que
permite la expresión. Por dr p.-&lt;,n- él dirige, ni en ofrecer la cerviz de
to, le tiene miedo a Alemania, y
nuevo a Turquía: consiste en · algo
este pavoroso respeto a la potencia más grave aún, en algo que entra en
germánica data de 1866 y es un pavor el espíritu de un pueblo corrosivahereditario. Me explicaré. El Rey mente: consiste en haber hecho del
Jorge, padre de Constantino, no ha- miedo la moneda oficial, de haber
bía olvidado nunca el despedazamien- puesto al sentimiento más vergonzoso
to del Schleswig, y conservando en del hombre la estampilla regia.
El Rey Constantino ha corrompisu alma de danés un rencor patriótico contra Prusia, mandó a su hijo a do a su pueblo explotando el instinto
estudiar, precisamente, a .Alemania, de conservación. Y a eso se debe
no por amor, compréndalo usteá. gi- su victoria, su triste victoria, que sóno por miedo. ¿ No es curioso? Y lo será momentánea."
Monsieur Psichari pronuncia enel Rey Constantino, como su padre,
se siente hipnotizado por el poderío tonces en un tono profético las paalemán. No es alguien que ama y labras que siguen:
"El Rey será destronado . .. Greadmira libremente. Es un caso de
sugestión que los alemanes han sa- cia, después de una servidumbre de
bido explotar.... Se ha dicho que cuatro siglos, no ha conseguido llesu esposa, la Reina Sofía, le mane- gar a esa rapidez de concepción que
ja a su antojo. No es verdad. La es la característica de los pueblos
hermana del Kaiser y el Rey de Gre- libres. Pero la rebelión ruge esconcia forman un matrimonio &lt;le!;t.Dlolo. dida y el pueblo heleno advertirá el
La Reina no tiene ningún ascendien- fin desastroso a que le conduce la
te sobre el Rey. Excuso decirle que política de su Rey, en cuanto un búlel miedo de éste a Alemania ha ad- garo o un germano huelle el suelo
quirido proporciones fabulosas con- de su patria. Entonces se levantará
forme las tropas del Emperador Gui- contra la Corona y pedirá a Venizellermo se aproximaban a sus fronte- los que le devuelva el honor colocánras.
dole bajo las banderas de los aliaEl segundo miedo de Constantino dos."
He procurado transmitir a los leces el que le inspiran los aliados, que
pueden invocar contra él dos argu- tores con fidelidad absoluta las dementos: uno, de justicia, recordando claraciones de M. J ean Psichari. Son
que Grecia debe su libertad a las hondas, apasionadas y audaces. Tiepotencias aliadas, y otro, de fuerza, nen el sabor psicológico de un anáque es el que más le convence. En lisis novelesco. Como Stendhal,
cuanto Inglaterra ha fruncido el c~- monsieur Psichari se lo explica toño se han aplacado en Grecia las co- do acudiendo directamente al corazón
humano. ¿ Es posible que el destino
rrienes germanófilas .
Y el tercer miedo del vencedor de de los pueblos dependa del carácter
J anina es el que le produce Venize- de un hombre, de un hombre solo ... ?
los, el Cavour griego, el político po- ¡ Qué paralelo habrá de establecerse
pular, cuya fuerza aumenta cada día. · entre Alberto de Bélgica y el Rey
Entre la barrera triple de sus temo- Constantino I
Mientras los historiadores futuros
res, el Rey se encuentra acorralado;
no sabe qué hacer, y de ahí su po- no lo intentan, veamos, en las jorlítica contradictoria, su política "tem- nadas palpitantes que han de vivir
blorosa." Como todo el que tiembla los descendientes de la Hélade ante
es juguete de cuantos le rodean. Y nosotros, si las profecías de M.
ciego de espanto se vuelve contra Psichari se realizan o no; si Grecia,
su país y contra sí ip.ismo y rompe alma máter de la civilización, se reditratados y pisotea una Constitución. me, o cae para no levantarse más ....
Ha perdido la noción del ~añana .. .
Alberto INSUA.
Y su gran error, su falta, que

...............,

.... ._

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Nuestros Intelectuales
- .,..

, --Conclusión -que existen en América, sin ser hostil
para el vecino, sin dejar de aprovechar sus fecundas enseñanzas; pero
dentro del criterio que arriba expuse
de que la superioridad relativa de las
razas es un concepto enteramente
variable y que lo que cada raza debe
hacer es cultivar s us virtudes y sus
fuerzas defendiendo su esencia y su
temperamento. Por una u otra razón, de un modo u otro, por a lgo
que acaso no sea consciente en muchos de sus miembros sociales, el
impe rialismo mercantil o polít icament e organizado, va siendo la característica del desarrollo de la República Norte ~mericana, a pesar de que
ti ene aún tanta vi rginidad en su territorio y tanto margen para aumentar la densidad de su población, que
no llega a ser la del más despoblado
de los países europeos y que es casi
la misma que la nuestra. De la guerra europea es preciso que s urja un.
equilibrio respecto a América que
produzca un estado ta l que Estados
Unidos en el orden mercantil, militar ,
político, tenga que gastar el exceso de
fuerza que hoy quiere derivarse hacia el imperialismo en defenders~ de
la preponderancia del vencedor de la
guerra europea. Este creo yo que es
el punto de vista no sólo mexicano;
sino hispano americano, no sólo hispano ame ricano; sino de la raza española toda. Esto produciría la ventaja hasta de hacer posible una aprox imació n, una alianza efectiva de
toda América-la sajona y la española;-pero ya no bajo el pie actual ; sino segura América española
de que los Estados Unidos no podían
distraer fuerza para producir hegemonía y acaso consumando previamente América española-y ese sería

el ideal- una confederación perfectamente posible p-ara ciertos puntos generales de defensa de raza.
Dentro de ese criterio el triunfo
de uno o otro bando; pero definitivo,
absoluto, cabal, indiscutible, es lo
único que egoistamente, nacionalmente, debemos desear los hispano-amer icanos; señalar ya cual de los dos
bandos es de desear que triunfe me
llevaría al terreno de la simpatía,
de las repugnancias de raza, de las
incompatibilidades de caracteres, de
los deseos tle revanchas y eso, que yo
lo padezco mucho, no creo que sea
debido exhibirlo en una op inión como esta, pues sería ya preciso entrar
en apreciaciones concretas, en proponer planes etc., etc., cosa que estimo
por el momento improcedente.
Si la Guerra europea no resolviéndose definitivamente, deja detrás de
las barricadas a estos pueblos europeos, agotados, enervados, llenos de
armamentos, que apenas podrá arrastrar su destrozada economía, entonces ¡ Ay de los débiles en América!. ...
el muro de razas, por ahora, de un
modo o dt: otro tenderá a moverse
hacia el Canal de Panamá, porque el
único vencedor habrán sido los Estados Unidos y a pesar de sus virtudes, inegables, a pesar de los sentimientos personales muy nobles en
muchos de sus ciudadanos, a pesar de
todo y por encima de todo, las tendencias imperial istas se impondrán,
corno ooa finalidad ineludible y quien
sabe si ni siquiera tengamos ocasión
de ser desalojados de nuestra difícil
y honrosa posición en una lucha que
nos hiciera pasar a la historia como
el recuerdo de algo respetable y digno de mejores destinos.
RODOLFO REYES.

ra Banuet cie Mexicalli y J. E.
Dicker de Brownsville.
3a. Cl~arada.-Avenida.-Fue resuelto por Fray Mosca de San Diego,
María del R. H. de Garn de Hidalgo, Elisa Gutiérrez de Longoria de
Río Grande, Ana M. de Martí nez de
Caléxico, Gilberto L. Argüelles y J .
E. Dicker de Brownsville.
4a. Charada.-Pereza.- F ue resuelta por Gilberto Argüelles de Brownsville, María de l R. H. de Garza de
Hebbronville, Feo. L. Berna! de Los
Angeles, Fray Mosca de San Diego,
Elisa Gutiérrez de Longoria de Río
Grande, Ana 11. de Martínez de Caléxico, Fidel Ramírez González, Artu ro J. Gaona de Hebbronville y J.
E. Decker de Brownsville.
Primer Rombo.-Plátano.- Fue resuelto por María J. Lai ng de Múzquiz, F idel Ra mírez González y A rturo J. Gaona de Hebbronville, Ana
M. de Martínez de Caléxico, F ray
Mosca de San Diego, Profeso ra S.
Ortega de Maxwell, María del R. H .
de Garza de Hidalgo, Colombina de
San Antonio, Gilberto L. Argüelles
de Brnwnsville, Concepción Risa Jiménez de Del Río María García Canales de San Diego e Isaura N oriega
de Caléxico.
Segundo Rombo.-Tiburón.- Fue
resuelto por Ana M. de Martínez de
Caléxico, Fidel Ramírez González y
Arturo Gaona de H ebbronville, S.
Ortega de Maxwell, Fray Mosca,
María García Canales de San Diego
e Isaura Noriega de Caléxico.
Triángulo numérico.- Rosenda.Fue resuelto por Estella Garza de
Dolores, Gilberto L . Argüelles de
Brownsville, Colombina de San A ntonio, María del R. H. de Garza de
Hidalgo, Ana H. García de Laredo,
Fray Mosca de San D iego, Feo. J .
Berna! de Los Angeles, Prof. S. Ortega de Maxwell, Elisa Gutiérrez
Longoria de Río Grande E n .esto P érez de Dolores, Ana M. Martínez de
Caléxico, F idel Ramírez González
y Arturo J. Gaona de Hebbro nville,
María García Canales, Elvira Banuet,
Isaura Noriega, Victo ria Martínez y
Rosalía Medina.
I
1er. Anagrama.-Bernardo Reyes.
-Fue resue lto por María J. Laing,
Fidel Ramírez González de Hebbronville, Fray Mosca, Elisa Gutiérrez
Longoria, Ana 1L de Martínez, Feo.
L. Berna!, Ana H. García, María del
R. H . de Garza, Colombina, Gilberto
L. Argüelles y Concepción Risa Jiménez.
20. Anagrama. - Alejandro E l
Grande.-Fue resuelto por Fray Mosca, Fidel Ramírez González, María
del R. H. de Garza.
Jeroglífico Comprimido.-Camila.
- Fue resuelto por María del R. H. de

�HARINA
Garza, Fray Mosca, Colombina, María J. Laing, Elisa Gutiérrez de Longoria e Isaura Noriega.
•
Metatesís.-Bola y loba.-Altar y
rata.-Orto y roto.-Mago y goma.Alta Y lata.-Vate y veta.-Turba y
bruta.-Tenor y norte.-Oeste y Teseo.-Arteril!, Y ratería.-Carreta y
cartera.-Madero y demora.-Ella y
leal.-Mirar y rimar.-Honor y horno.Los Sres. Feo. L. Berna! de Los
Angeles Y Fidel Ramírez González de
Hebbronville resolvieron las .quince
Metatesis presentadas, sin equivocarse . en ninguna de ellas. María J.
Lamg Y Colombina resolvieron todas menos la tercera; Fray Mosca
todas, menos la 15a.; Gilberto L. Argüelles, todas menos ta 3a. y la sa.;

Ana H. García, todas, menos la 3a.
7a., 8a., IOa. y 12a.; y Ana M. de
Martínez, todas menos la 3a., 6a., 7a.,
ua. y 15a.
La Sra. María del R. H. de Garza r.esolvió la Ia., 2a., 4a., 8a., 10a.,
12a. Y 14a.; María García Canales resolvió la Ia., 4a., 8a., 9a., IIa., 12a.
Y 15a.; Praxedis J. García resolvió la
2a.,. sa., '6a., 10a., 12a., 13a. y 14a.;
Elv1ra Banuet de Mexicalli resolvió
la Ia., 2a., 4a. y 6a.; Isaura Noriega
resolvió la sa., 10a., ua. y 12a.; Victoria 1:Lartínez resolvió la 13a. y la
\4ª·; Y J. E. Decker resolvió todas con
excepción de las 3a., 6a. y 7a.
Rosalío Medina resolvió todas las
Metatesis con excepción de la número 13.

ROMBO Propuesto por Jo~fa G. de Olivares.
Consonante
No. de cuatro guarismos
Apellido
Obra de defensa
Aparatos de comunicación
Dícese de la carga lista para embarque
Aclamación a un Cral. Mexicano
Dícese de los de Sto. Domingo
·
Afección
Lo que no se encuentra
La que corre en las costas del mar
Nos servimos de ella en la mesa
Consonante
CHARADAS
No.

1,

Mi "p,rima" con dos "segundas"
ciñe el cuerpo del soldado·
"pnma
. ,, " cuarta,,, cuando suenan
'
'
dícenle ande acompasado.
"Prima" "segunda" revela
en la gente penas y años;
Y "segunda" repetida
íntimamente llamamos
a la mujer que de niños
nos llevara entre sus bratos.
Total es el apellido
de un político ilustrado
que fué \1:inistro en Es;aña
Y a quien el Clero le hace asco.
No.

2.

"Prima" con "cuarta" y "segunda"
es sabroso vegetal
que se toma en 'el puchero.
"tercia" "cuarta", en la ciudad
causa pánico terrible
si dura un minuto o más
(pero sin ortografía
puesta su letra inicial).
Y o "segunda" "cuarta" que
no lo van a descifrar,

mas si son buenos creyentes,
estudiaron el total.

No. 3. ·
"Prima" "cuarta'' es sua;e tela
que gastan las bailarinas.
"Cuarta" "prima" da calor
Y es caiirichosa y oscila.
"Segunda" "prima" en plural
a los pájaros cobijan
Y en invierno están desnudas.
"Tercia" "cuarta" con su vida
pagará tras breve plazo
sus crÍiiH::nes injusticias.
Y el total es una flor
generalmente amarilla.

Rombo propuesto por Colombina,
de San Antonio, Tex.as.
Vocal
Juguete
Cosa molesta
Adorno mujeril
E. de México
Autor cómico
Nom. de varón
Poeta
Transporte
En el agua
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ANAGRAMA
Ni Homero quedó

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Hermana mía era la. Catedral de Sa.n Esteba.n,
El ilustre historiador de ··Los monjes de Occidente" y de "Santa Isabel de Hungría," que tan en Agen, y sin que el protomártir os arrojase una
bien conocía la Edad Media., escribió un libro opo- de las piedras que contra él lanzaron los jacobinos
niendo a la obra católica y creadora en el arte la. de su tiempo, cayeron a.1 golpe de Vl\estra piqueta
dest.ructora, que llamó gráfica.mente ''vandalismo,' ' los pilares góticos, y los que rotos quedaron en pie,
refiriéndose a la primera revolución y a sus hijas sirvieron para atar los mulos de la fería en que se
cambió el sagrado recinto.
legitimas anteriores a. la. catástrofe del 70.
Otro de los más notables escritores franceses
De mi familia ojival y con naves espléndidas y
contemporáneos, gran cincelador de la prosa, que ve maravillosos cristales de colores, eran las iglesias de
la verdad al través del arte y va hacia ella., Mauri- los Franciscanos y Dominicos de Tolos&amp;, y su arte,
cio Barrés, en un libro reciente completa la obra de que salió al encuentro de la revolución pidíéndole
Montalcmbert y pone en la yicota la barbarie jaco- misericordia, no consiguió más que caer en la ignobina. mostrando las profanaciones y ruinas de las minia de verse convertido en almacén de forrajes,
iglesias de Francia y pidiendo a los que no han re- en granero y ell cuadra.
negado de la fe y de la belleza, piedad para ellas.
Recorred a Francia, y desde la abadía de Saint
Si los jacobinos franceses fuesen a. leer sentados Bertin de Omer y la de Arthous hasta. la. mism&amp; de
sobre algún capitel roto de la Catedral de Reims los Oluny, y oiréis esta voz mía que recogen como un eco
dos libros, y si el sentimiento estético no se hubie- tedas las ig·lesias de la Patria, pa.ra. deciros: . ¡, Os
se exting'lúdo en ellos con las creencias religiosas, habéis olvidado ya del " inventario" de los templos
puede ser que sintiesen caer sobre sus ideas una me- y de la venta. escandalosa. de vuestros "liquidadof,ralla más fuerte que la que vomitaron sobre las pie- res?" ¿No ha llegado uno de estos "artistas" en
dras los cañones alemanes.
os repartos de su presupuesto a vender una hermosa
Los gritos contra la barbarie germánica, que iglesia nueva reproducida en fotografias, expuesta
lanza bomba1; contra la ciudad y los edificios, que eu multitud ele sitios públicos por los fieles para. que
las arrojan sobre ellos, serían apagados por la voz no se ignorase el escándalo, por ¡ "un franco!"? ¿No
misteriosa que sale de las ruinas góticas, que presen- se han convertido otras en cinematógrafos y en salas
cia.ron el desfile de tantos Reyes y generaciones cre- de can-can?
yentes y el de tantas t.iranías sectarias, y puede ser
¿No habéis levantado contra cada. templo una
que ungida con el óleo qu.e crismó tantas realezas. cscnela laica, cuando no habéis levantado seis, para
les aplicase las palabra.e del Redentor, diciéndoles: enseñar a la nueva generación que era un monumen-No lloréis sobre mí, sino sobre vue:.tras obras, que to elevado a la superstición y a la. barbarie y robado
son las que han dirigido contra mí los cañoner ale- a la industria o al placer?
manes.
¡ Bah ! Jacobino. no te enternezcas tanto sobre
Compañera mía y más antigua que yo era la
mis
ruinas góticas. Tus antepasados, los enciclogloriosa abadía de Fonterrault, que fué centro de
pedistas
del siglo XVllI, llamaron al ojival, que su
caridad, panteón de Reves, prodigio del arte v la risem
ualismo
era incapaz de comprender, arte bárbaqueza, y que t.uvo por docenas abadesas aue llevaban
ro.
y
uno
de
tus maestros, Michelet, que quería. d&amp;r
sangre y diadema real, y sin qne nadie disparase
a
la.
ht1ma1iidad
una Biblia que era la. negación de
más proyectiles sobre vosotros aue oraciones fervienla
mía,
irsultó
a
toda4i las Catedra.les góticas, dites, la saaueásteis y la profonái;tej" no respetando
ciendo
que
le
parecían
"insectos monstruosos que
salones-, ni claustros, ni sus cinco admirables iglellevasen
detrás
el
tórax.''.
Siglos y ca.ñones se lían
sías, para convertirla en cas:a de r~clusos y en cuanecesitado para. romper el mío.
·
dras.
¡Jacobino,
no
llores
sobre
mis
ruinas, que son,
Ta.mbién t.enía. magníficas ojivas y haces de cocomo
yo,
medíoeva.les
!
Llora
sobre
tus obras, sobre
lumnas g-alla.rdas y festones de ~Tanito y de mármol
tu
laicismo,
que
es
el
que
gastando
y
dividíendo las
el Palacio de los Papas, en Aviñón, t 1ue recordii.ba
de
una
gran
nación
y
empleando
el poder
energías
la "cautividad" y el " in-a,n cisma," y que fué ca-lificomo
un
proyectil
contra
las
conciencias
que
simboc:i do de "la obra máf imponente de la arquitectura.
lizaba
la
vieja.
Catedral,
has
cargado
los
cañones
alerivil de la Edad ~edia.' ' y sin que nadie or hiciese
fueiso desde sus maravillosos ventanales. los habéis manes que han disparado contra mí.

roto y habéis partido sue galería&amp;y liatones para
convertirlo en eá.rce1 y en eu:t.dl'lt•

�EL ESP AÑOL.

5

14 de Enero de 1916.

Sr. D. Pedró Serrano
1.11 estimado ami go : Recibo su grata carta de 22 el.el pasa.do Diciembre, y mucho le agradezco la bondadosa felicitación que en la
misma me envi a por mi nombramiento para este puesto.
Reitero á V. lo

que como respue st a á su anterior le. ex-

'
puse en 28 del pasado Diciembre, sintiendo
muohi simo que la. indole

del interrogatorio no me permita complacerle ,oomo me hubiera sido
Iimy

grato hacerlo en otro caso.
Sabe es siempre suyo afmo. amigo e.e.

Literatura Contemporánea
Ajimeses de Luna
---------

ll e 111Jgido. mis cabellos cíe ,·ioletu
~- lliÍS.lll!lll0S tlt!'llH l'dO . . . . .

P,n la sec:rcta
c-ÚJJHtt·a d,· mi .\ Jl1amhra &lt;le poeta
----ol'o. s1·&lt;i11s y u1ú1·111o]Ps- t11 apa1·i1.:ión aguarda.

· l 'u ern,ut·1-10 dt• Ílrnhar a1·1llo 1·u los JH'h&lt;'te1·os.
y a .tl·cn·¿i,. &lt;11• la a!Jip1·ta. 1·Plosfa
pCllPtl'a. hasta t•ll_l briag'Hl'lllC'. ln JHlt',;Íil
dP ln rnwht· fio1·ida ck lu1·p1·os . ...

L
8

. Te. 1·sp1•ro .. ,. l·:1.inwlta 1•11 u11a
fosfon·stl'llÍ&lt;.' daridad .t;&lt;' h111a .
l lC&gt;garás hasta 111í .... Los surticlon·::;
,•alladu1. r·wt11do pnses. y hasta el Yiento
para &lt;'Jllhl'Íag-ursc dt· la,wint-, flon's
lalJ1w, a :d1s0!'hcr tn aliento.
irft a .. t11s
. _!

Vendrá~ ele' algnua fábula d,· 0 1·il'ntc,.
húmedos
l,o~
1·,1hr1lfl8.
.
. ,.
... . &lt;lr rocío,

solH·t· mis hom hros a indinar tu frcntr
pa,·a ahll,\'t·lltilr las somhras de mi hastío.
Y 1·1111ntlo rni ilusión clesgat're rl broche
d,• tu al11wiza l 11P luna.
,n rg-irfo, H lllis ojos. c•omo una
1·sc·11ltt1rn ,;&lt;·snuda d&lt;' la ~ochc'.
,Junto al l,l¡¡u{'() ·!.iimPs rni Jahio l'spr1·:1 .. . .
\1 i1•11t1w-: slll'iia ln piel dl• la pantl'1·a
1·011 &lt;
'I bl.ando 1·alor d(• tus 1·ariei.1s
y ebrio lll' n111or tn dc•smH1C'7. anhP1o,
a ;11T11JJ.1rsc· t·11 la ])(H'ht·. 1i&lt;&gt;ndmt s11 raudo ,·up]o
las palomas dP oro c1P las !Joras propi1·ias.

· .J n,·,·ntud dt• la c·n l'm. ,juventnd del 1·nsn('110·. .
las 1·osas dul'an po1·0; prodiga su perfump
anfrs qui• SP d cshojt&gt;11. 'fn jardín ~s p&lt;:&lt;Jnciío.
,\· a sm; pnc'1·tas. el&lt;' hastío mi Y ida se consumr !
F. VILLAESPESA.

�</text>
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San Antonio, T ex.

Entered u 1econd class matter, October 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Afio 11.

San Antonio, Texas, 2 de Abril de 1916.

Número 30.

EL DOS DE ABRIL
3 de Abril de 1912. reproducimos un fragmento del acta

Cía Manufacturera de Dulces
"LA ABEJA"
Dulcería - - Pastelería
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San Antonio. Tex:

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Semanario Ilustrado

Del ''Diario de los Debates,'' correspondiente al

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REVISTA MEXICANA

de la sesión de la Cámara de Diputados, en la cual fue
elevado el día dos de Abril a la categoría de fiesta nacional. La proposición fué firmada por veinte diputados,
se presentó a la Mesa Directiva, y ésta la puso inmediatamente a discusión.

*•*

-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.
-El Ciudadano Presidente: Nadíe ha solicitado la palabra en contra; en pro la tiene pedida el ciudadano Diputado Nemesio García Naranjo. (Aplausos).
-El Ciudadano García Naranjo: Señores Diputados: No se trata de una resurrección política. El señor
Presidente Díaz, como dijo el Diputado Aspe en memorable ocasión, "HA MUERTO." El "porfirismo," como
entidad de lucha, ha dejado de alentar en nuestro medio
público, para revivir en la Historia al lado del "juarismo"
y del "lerdismo". No seremos nosotro• los que arranquemos bloques de un mausoleo glorioso, para levantar edificaciones en donde podamos guarecernos; nuestras frentes
no profanarán laureles de una tumba épica .... ¡Nó! Estad tranquilos, espíritus temerosos e inquietos: el señor
General Díaz no volverá a blandir su espada arcangélica
de llamas; su estandarte triunfal no volverá a flamear orgullosamente sobre nuestros campos; Aquiles lleva en su
talón el dardo que ha circunscrito su destino! ¡ Son unos
cuantos los seres apasionados que esperan su regreso como las cavernas de Patmos están todavía esperando lá
vuelta del visionario del Apocalipsis
Solamente en
el Arte pudo el gran lírico francés re~Ü;a~ el prodigio de
una resurrección, cuando hace aparecer al Mesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de
las misteriosas profundidades en donde estuvo sepultado,
y entrando en la madriguera de los Burgraves para azotar
a los verdugos de su patria con un puñado de relámpagos
y truenos que llevaba en la diestra justiciera, mientras su
frente majestuosa se contraía con un gesto heroico de indignación y de venganza! (Aplausos).
Nuestra iniciativa no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron
y los clarines enmudecieron al sonar la hora bendita en
que, nueve lustros antes, se iniciaba la última de nuestras
epopeyas. . . Tal parece que tras de alcanzar el naufragio
de la Administración, se procura el naufragio de la Historia. Se intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de
gloria, como si fuese un recuerdo de rubor! (AplatJsos -,
y9c~s: bien! bien!)

Pero la verdad no admite ser confinada en el triste
silencio de las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto, soporta intacta la cólera de los tiempos. Dice Víctor Hugo que las cenizas de los siglos cubren a Esquilo hasta los hombros, dejando ver solamente
la cabeza; pero al igual del coloso de las soledades, con su
cabeza llega a la altura de los dioses que le rodean, erguidos en sus pedestales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, podemos nosotros decir del atrida de Oaxaca: la
pasión y el odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la cólera y la envidia han bañado de
polvo su tarea colosal de pacificador; ya sólo asoma en
los horizontes su cabeza marcial de paladín; pero es tan
grande, que con ella le basta par¡¡ sobrepasar a todos sus
compatriotas, aun cuando haya algunos que estén en la
cima del Capitolio. (Voces: bravo! bien! Aplausos nutridísimos).
Con el 2 de Abril se inicia la agonía de aquel Imperio que en un arranque de locura concibió el último de los
Bonapartes. Desde el g de Marzo se encontraban frente
a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas que militaban bajo el mando de Noriega sentían
que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz,
Alatorre, Pacheco, González, Mier y Terán y Enríquez sitiaban a Puebla; y la ciudad heroica semejaba estar envuelta en una constelación. De repente, las tropas de Leonardo Márquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron
desde la Capital de la República y amenazaron desencadenarse sobre las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pretendían estrujar los laureles germinados en
Miahuatlán y la Carbonera.
El Jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las
fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares de
Leonardo Márquez, y decidió romper aquella dificultad
con una de las audacias más estupe,;das que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante de inspiración divina, caer sobre Puebla a viva fuerza, para hostilizar luego con toda libertad al ejército de Márquez. El
pensamiento se llevó a cabo triunfalmente. El 2 de Abril
en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobr!! la ciudad
ilustre; una semana después, derrotó a Márquez en San
Lorenzo, y a mediados de Abril terminó su magnífica
campaña con el cerco de la Capital de la República. La
epopeya concluía en. tanto que preludiaba la tragedia de los
Hapsburgos, aquella tragedia que, según la frase del Maestro Justo Sierra, parecía trazada como por un Esquilo que
removiera en gigantescos escenarios acontecimientos, pueblos y humanidades! (Aplausos).
· Y si el asalto de Puebla tuvo una gran significación
en el término de la lucha de nuestra segunda independencia, como acción de guerra tiene proporciones que la ele-

�van hasta la leyenda. El 2 de Abril desde un punto de
vista netamente militar, es un laurel que podrían ceñir con
honra las frentes nobles de los caudillos más esclarecidos.
(Aplausos.)
Difícilmente se encuentran militares que puedan contar en sus hojas de servicios el asalto de una plaza; pues
los asaltos, por lo regular, se resuelven en derrotas. Basta hojear un compendio de historia guerrera para darse
cuenta de los desastres que acarrean los asaltos. En 1588
fueron rechazados los ejércitos en el asalto de Berg-opZoom. En 1622 intentaron tomar de nuevo esta plaza; pero, en lugar de obtener la revancha, experimentaron una_
derrota más considerable que la sufrida anteriormente.
en 1791 fracasó Laudon en el asalto de Schweidnitz. El
Duque de Brunswick fue rechazado dos años más tarde
al querer tomar a viva fuerza la plaza de Bitch. El General Verdier no pudo tomar en seis meses, durante distintos asaltos, la ciudad de Zaragoza, y el mismo Mariscal
Lannes no obtuvo la capitulación de esta ciudad épica, por
asalto, sino después de seis meses de cerco inexpugnable,
que desató sobre los soldados moribundos y la población
asolada los horrores del hambre y de la peste. En Gerona, los Generales Duhesme y Saint Cyr intentaron sucesivamente varios asaltos, y se vieron obligados a retirarse y esperar las consecuencias de un sitio largo y tranquilo. Suchet fué derrotado en el asalto de Valencia; el
célebre "Manco" no pudo tomar Guadalajara; Clausell tuvo precisión de retirarse después del ataque de Constantina, y, por fin, el General Grant sufrió un descalabro en su
primera tentativa de asalto a la plaza de Vicksburg. Son
famosos en la historia militar los fracasos obtenidos en
varias épocas por los asaltantes de las plazas de Francfort, de Soissons, de Badajoz, de Anvers, de Roma y de
Toul. En los tiempos modernos hemos visto rendirse
Puer ..o Arturo a los japoneses; pero no en virtud de un
asalto victorioso, sino por el cerco terrible que hizo estallar en la plaza sitiada el azote lúgubre de las calamidades más crueles.
En la historia de nuestra patria, Calleja no pudo tomar a Cuautla, ni T aylor a Monterrey, ni Negrete a San
Luis Potosí, ni Uraga a Morelia, ni Lorencez a Puebla.
El Mariscal Forey no logró obtener la rendición de González Ortega por asalto, sino por agotamiento. El mismo
Mordos no logr ó apoderarse de la plaza de Acapulco en el
pri,n cr asalto; sin embargo, este genio de la guerra disfrutó de una honrosísima revancha al obtener poco tiempo
después, por asalto, la ciudad de Oaxaca y la propia fortaleza de Acapulco.
Con estos ejemplos queda comprobado que el señor
General Díaz, al asaltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en la historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas,
en aquella jornada, reunieron la apoteosis de la Estrategia
en la apoteosis de la Patria. El señor General Díaz, en
aquella fecha, no se conformó con salvar las instituciones,
sino que las puso encima de un luminoso pedestal. La
justicia no se limitó a obtener la victoria, sino que, a semejanza de la guerrera Pallas, derivó desde entonces su
exi:ltcncia de la olímpica testa de un Jove omnipotente.
(Apl2usos nutridos) .
¿Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos a diana, permaneciésemos mudos, como los cortesanos de Luis XVIII ante el recuerdo de Marengo y Austerlitz ? La leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la
envidia de los Barbones, que confundieron la agonía de
un régimen con la agonía de la verdad y se olvidaron de
que las victorias de Bonaparte eran .las victorias de la
Francia. A nosotros nos está pasando lo mismo. Escatimar laureles en el aniversario ilustre, por fin&amp;ir indife-

renda al vteJo desterrado, es ofender a nuestro bravo
Ejército, porque se arroja polvo sobre uno de los mejores cuarteles de su blasón; es lastimar a la patria, porque
se arranca con mano rabiosa y fanática _una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien, el recuerdo discutido del Estadista os pertenec temporalmente, oh, políticos militantes I Podéis analizarlo sin piedad. Clavad
en él vuestros escalpelos; partid sus músculos; romped sus
Pero inclinaos anarterias; descuartizad sus nervios
te el Guerrero, porque desde ha~~ . 45. años reposa en el
regazo maternal de la República, y si alguien fuese a interrumpir su descanso, sería un infeliz Codro que mereciera
más bien la risa que la cólera candente de Juvenal. (Voces: bien! bravo! Aplausos).
Hace tiempo que algunos eruditos suscitaron ciertas
rivalidades entre el Ejército del Norte y el Ejército de
Oriente. Se hicierop entonces indebidos parangones entre Miahuatlán y San Jacinto, entre la Carbonera y Santa Gertrudis, entre el asalto de Puebla y la rendición de
Querétaro. Pero, afortunadamente, estos conatós de discordia no encontraron eco en las almas fuertes de los
veteranos, quienes comprendieron que las hazañas de las
diversas legiones no eran sino ramas distintas de un mismo laurel, bronces diferentes en un mismo crisol
Glorificar el 2 de Abril, no puede, por consiguient~, · ~o·n~
siderarse como despectivo para los otros héroes de nuestra segunda independencia, porque no se trata de la apoteosis de un Partido, sino de la apoteosis de la Patria!
(Voces : bien! Aplausos).
Este asunto es de obvia resolución, porque para fallarlo no se requiere dictamen de comisión ni repetidas lecturas. Se discute un problema de ingeniería, se estudia
un caso jurídico, se medita sobre una cuestión social; pero
las ep'opeyas tienen el privilegio santo de deslumbrar y
repudian la indagación minuciosa de los gabinetes. La
batalla de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en bibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUM~NTOS I El 2 de Abril tiene la grandeza de haber
penetrado en el al¡ia apasionada de las multitudes y no
saldrá de allí con sabias rectificaciones de eruditos. Los
historiadores deben dedicarse al estudio de las cuestiones secundarias, a semejañza de los hortelanos, que sólo cultivan las plantas pequeñas : las epopeyas nacen y se
desarrollan como las selvas, sin necesitar nunca del castigo encantado de la poda: se bastan a sí mismas; florecen
y fructifican, bajo la caricia directa de la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauzar en un canal el ímpetu desbordante del Niágara
El 2 de Abril debe ser fiesta nacional, porque así lo sie·n~
te la República. Esto se sostiene más bien con pasión que
con razonamientos. -A todos los fríos argumentadores se
les puede contestar con las palabras de Ezequiel: "¡ Arrancaré de su pecho el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!" (Aplausos nutridos y prolongados).
-El Ciudadano Secretario: ¿Se considera suficientemente discutido ?-Sí se considera.-En votación nominal
se pregunta si ha lugar a votar en lo general.
Recogida la votación, resultó aprobado en lo general
por unanimidad de 135 ciudadanos Diputados.
En votación nominal se preguntó si había lugar a votar en lo particular. Se contestó afirmativamente, y recogida la votación, se aprobó en lo particular por unanimidad de 135 votos.-Pasa al Senado para los efectos
constitucionales. (Voces: ¡bravo! Aplausos) .
El ciudadano Presidente nombró en comisión, para
que lleven dicho Proyecto de Ley a la Cámara de Senadores, a los ciudadanos Nemesio García Naranjo, Benjamín Bolaños, José María Lozano, Prisciliano Maldonado,
Antonio Tovar y Prosecretario Melesio Parra.

-El Ciudadano Lozano: Pida la palabra para una
proposición.
-El Ciudadano Presidente : Tiene la palabra el ciu· -~
dadano Lozano.
-El Ciudadano Lozano: La _proposición complementaria que sujeto a la apJ:obación de la Cámara, es la siguiente: Que se dirija por la Mesa de esta Asamblea un
cable al señor General Porfirio Díaz, participándole que
se ha aprobado en la Cámara de Diputados el Proyecto de
Ley cuyo texto consta en la Secretaría; será un perfume
y una caricia para el ilustre desterrado que pasea en las
cortes europeas, cual nuevo Lear, su abandono y su infortunio. (Aplausos) .
-El Ciudadano Presidente : La Mesa invita al ciudadano Diputado Lozano para que se sirva formular su
proposición por escrito, para someterla inmediatamente
a la consideración de la Cámara.
-El Ciudadano Pereyra : Atentamente ruego a Su
Señoría que, interpretando con benevolencia el sentir de
la Cámara, que es de hacer de este asunto uno de resolución obvia, inmediata y económica, que las aclamaciones
han cubierto con entusiasmo, nos evite media hora de retardo en esta sesión, para que podamos mañana venir a
encargarnos de nuestros trabajos y para que no pese sobre la proposición del señor Licenciado Lozano ningún
formulismo reglamentario.

-El Ciudadano Presidente: Yo con mucho gusto
accedería a la demanda de los señores Diputados; pero les
ruego que se sirvan considerar que tengo que sujetarme al
Reglamento ; y sírvanse tomar esto en cuenta y que no me
anima ningún pensamiento más que respetar la voluntad
de h Cámara.
~ -El Ciudadano Pereyra :
Así lo entiendo, señor
Presidente, porque si no, no hubiera acudido a usted, sino
a la Cámara. Usted obra con toda legalidad.
-El Ciudadano Secretario: La :,roposición del señor
Diputado José María Lozano es la siguiente:
"Pido a la Cámara que, con dispensa de todo trámite, se sirva aprobar la siguiente proposición :
"Por medio de un cablegrama, comuníquese al señor
General de División Don Porfirio Díaz que la Cámara de
Diputados en sesión de hoy aprobó el siguiente
"PROYECTO DE LEY:
"Es día de fiesta nacional el dos de Abril".
"Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión.-México, Abril 3 de 1g12.-José
María Lozano."
(Voces: muy bien! Aplausos).
-El Ciudadano Secretario: Está a discusión.-¿No
hay quien pida la palabra?-En votación tconómica, ¿se
aprueba?-Aprobado. (Aplausos).

�BATALLA DE LA

~ARBONERA

LA CARBONERA
El día 16 de Octubre de 1866, el General Díaz interceptó al enemigo un pliego, en el que se daba parte al
General Oronoz, de que una columna de 1,500 hombres,
casi todos austriacos y muy bien equipados, iban en auxilio de Oaxaca; y se le recomendaba sostenerse en la plaza
a todo trance.
A la vez, y con rumbo a La Carbonera, por dond.e
venía la columna imperialista, se acercaba el General F1gueroa, que con reducidas y mal municionadas tropas,
trataba de incorporarse a las fuerzas sitiadoras.
El General Díaz concibió entonces el proyecto de
ir a sorprender a la columna imperialista, con el objeto
de privar a Oaxaca de aquel auxilio, y proteger a la vez
la llegada de la columna de Figuero-a, que corría riesgo
de ser aniquilada.
En la noche del mismo día 16, con el más estricto
sigilo, concentró las fuerzas sitiadoras en la hacienda de
Aguilera y protegido por la obscuridad, avanzó por el
camino de Etla, pasando hasta San Juan del Estado, donde llegó a las nu ve de la mañana del día 17, en los momentos en que también acababa de llegar con su columna en salvo el General Figueroa.
Informado el Sr. General Díaz ele que las tropas austriacas tardarían más de 24 horas para llegar a La Carbonera, decidió regresar con sólo su caballería y amagar
ostensiblemente la ciudad de Oaxaca, con obj eto de hacer creer a Oronoz que continuaba las operaciones de sitio, e impedirle que hiciera una salida al encuentro de la
columna de auxilio.
Llega ese mismo día frente a Oaxaca y permanece allí en la hacienda Blanca, que sólo dista de la ciudad u~os cinco kilómetros; pero en la noche vuelve sin
que su movimiento sea sentido, marchando a incorporarse con el grueso de sus tropas, a las que había ordenado
que al amanecer del día 18, se adelantaran al encuentr~
de la columna austriaca, y se anticiparan a tomar posiciones en La Carbom;ra.
La meseta de La Carbonera, donde está situado el
0

rancho de ese nombre, mide algo más de un kilómetro cuadrado.
Hay en su superficie, dos colinas separadas por una
cuenca, y el camino seguido por las fuerzas republicanas,
sube casi directamente de Sudoeste a Noroeste, y tiene
un sólo ancón ya cerca de la cumbre.
De aquellas dos colinas, la más ata, la loma de La
Carbonera, fue la ocupada por las fuerzas austriacas, que
llegaron a ella por el sinuoso camino que sube por el
Norte.
La colina más baja, delante de la cual hay un barranco , debía ser ocupada por la columna republicana.
Temiendo el General Díaz que los austriacos se anticipen, apresura su marcha, e incorporado al grueso de
su fuerza, llega a La Carbonera, y al ascender a la meseta, recibe la noticia de que en esos momentos, eran las
doce del día, el enemigo, con 1,500 hombres y seis piezas
de montaña, rayádas y de calibre de siete centímetros, está subiendo por el lado opuesto.
El General Díaz, que llevaba 1,600 hombres medianamente armados, un pedrero en muy mal estado Y, dos
obuses lisos, ordena desde luego que el Coronel D. José
Segura Guzmán, con 300 infantes, cubierto por la pequeña colina y defendido por el bárranco, quede allí en disposición de atacar, en su oportunidad y por sorpresa, el flanco enemigo, P.udiendo, además, si el caso se presenta,
cortar su retirada.
Hace avanzar el grueso de su fuerza, quedando la
caballería cubierta en el ancón del camino, Y toma posiciones de combate, mientras el enemigo hace lo mismo a unos 600 metros de distancia, en el lado contrario.
El Coronel Félix Díaz, con 300 hombres, se coloca
en el centro, en línea desplegada, con tiradores a vanguardia; el General Figueroa, con 300 en columna, forma
el ala derecha, un tanto avanzada entre el monte y con
tiradores avanzados; y el Coronel Espinosa, con otros
300 y la artillería, cubre el ala izquierda, desplegando
también tiradores, y situándose de modo que la caballe-

·--

ría tenga expedito el paso. En tales condiciones empezó el combate.
"Aun no acababa yo de colocar las tropas, pues
mandaba, por medio de mi mayor de órdenes, el Coronel D. Manuel González, hacer a un lado del camino las
del Coronel Espinosa y Gorostiza, cuando el enemigo,
bajo la protección del fuego de su artillería, destacó una
espesa cadena de tiradores franceses, que avanzaron con
intrepidez y que llegaron cerca de mi línea, sin que pudiera impedirlo el fuego de los míos y de mis cañones.
Fue necesario eje~utar un contra ataque, con la mitad,
respectivamente, de las dos columnas de las alas, y esto
ocasionó que el enemigo emprendiera una decisiva carga
con la mayor parte de su infantería. No obstante que
reforcé las medias columnas con sus correspondientes restos, fueron obligadas a replegarse a los costados, a la ceja
del monte y barranco de los respectivos flancos, ante el
empuje del contrario, bien sostenido en ese instante por
la brusca salida de su caballería, que en su mayor parte
era húngara. Lancé entonces al combate toda la reserva que me quedaba, formada por la tropa del centro, lo
mismo que la caballería que había dejado en segunda línea; y cuando, rechazado a virtud de esto, el enemigo llegaba desordenado a la colina, base de su operación, donde aun conservaba una pequeña reserva y su artillería,
moví, por medio de un foque convenido, al Coronel Segura, que apareciendo de improviso en el relieve del terreno, por el costado izquierdo, corre a cortar su retirada.
"Este movimiento, que se ejecutaba a la vista del
enemigo, por encima del relieve de que hablo, y mi ataque vigoroso por el frente, determinaron la fuga de la
caballería traidora, y una parte de la húngara, y la confusión y derrota de la infantería. De pronto se hicieron
unos 600 prisioneros y se quitaron cuatro cañones, y sobre la persecusión dejaron los fugitivos otro cañón y un
montaje solo, cuya respectiva pieza se llevaron a lomo
de mula, y se capturaron 100 hombres más.
"La caballería, lo mismo la mexicana que la húngara, se escapó en su mayor parte, con excepción de unos
39 o 40 extraviados que fueron capturados en las selvas
por los paisanos armados, y dos días después conducidos a Oaxaca" (Memorias del General Díaz). •
La columna enemiga estaba al mando del Coronel
austriaco Hotse, y a sus órdenes iban Trujeque, Flon, y
el entonces Coronel Hermenejildo Carrillo.
Dicha columna, de 1,500 hombres, estaba formada
por un batallón de infantería austriaca, dos compañías de
enganchados voluntarios franceses, tres escuadrones de
húngaros y dos de mexicanos.
La batalla comenzó a la una de la tarde y la derrota
quedó consumada a las cinco.
La persecución, hecha por el General Díaz en persona, duró hasta las siete y ..nedia de la noche, y la
oficialidad de la infantería enemiga qued.ó toda prisionera.
Esta brillante victoria del General republicano, acobardó a Oronoz, que inició desde luego la capitulación de
la plaza de Oaxaca, según se ve por la siguiente carta:
"OaKaca, 21 de Octubre de 1866.-Sr. D. Rafael García.
"Querido hermano:
"Habiéndose demorado algunos días la salida de mi
correo para ese rumbo, a causa de haber tenido que levantar el sitio de esta plaza, para impedir que entrara un
refuerzo que venía al enemigo, hoy, de regreso aquí, tengo el gusto de comunicaFte lo último ocurrido.
"Tuve noticia de que la guarnición de Huajuápam y
Yauhuitlán, reforzadas con hombres de la de Tehuacán,
se reunían en el segundo punto, y a poco se ponían en
marcha hacia esta ciudad, en gran número, la mayor parte austriacos. En esa fecha aun no se me habían incorporado las tropas del Gral. Figueroa, y tanto por temor

de que las batiera en el camino el enemigo, como porque
cubiertos los puntos de la plaza para sitiar al de adentro,
apenas me quedaban disponibles unos cuantos centenares de hombres, me decidí a levantar momentáneamente
el sitio, para reunir todas mis fuerzas y salir al encuentro de la Columna enemiga.
"Así lo verifiqué en la noche del 15 al 16 del corriente; el 17 se me incorporó, en San Juan del Estado, el
General Figueroa, y al siguiente día emprendí marcha
por Huitzo, adelante, que era el camino que mis exploradores me indicaban tomaría el enemigo, que la víspera
había pernoctado en Huauclilla. Me propus~, pues, batirlo en un punto llamado La Carbonera, y anduve con
tanta suerte, que apenas empezaba a tomar posesión de
aquel punto, empezó a descubrirse la Columna contraria.
A poco se trabó un reñido combate, que duró como hora y media, a cuyo término quedaba completamente derrotado el enemigo, y era perseguido por mi caballería y parte de la infantería, en un trayecto de tres leguas, hasta que
la noche nos impidió seguir adelante.
"En toda aquella grande extensión quedaron innumerables cadáveres e infinidad de armas, que el enemigo
abanddnaba al morir o al caer prisionero. Los resultados de esta espléndida victoria fueron: en lo material,
416 prisioneros austriacos; cuatro piezas rayadas, con
más de 300 granadas y botes de metralla; sobre 700 carabinas y fusiles, muchas armas y efectos de guerra, parque,
mulas, etc.
"Moralmente, se puede decir que estreché el sitio
de la plaza, pues al volver apenas, antes de comenzar de
nuevo las operaciones, el enemigo, que ha visto desfilar
delante de sus fuertes el trofeo de La Carbonera, comienza a desmayar, e inicia negociaciones de capitulación, que
he desoído, porque quiero reducirlo al último extremo, y
no hacer sacrificio ninguno al triunfo.
·
"Estoy impuesto de los sucesos de esa línea, por las
comunicaciones de los Generales Méndez, Rodríguez, Cuellar y León, a quienes contesto por este mismo correo.
"Te incluyo algunos ejemplares de los primeros
números del Boletín que comencé a publicar al sitiar la
plaza.
"Con la victoria de La Carbonera, no sólo se conquista Oaxaca, sino que todo el Estado, con excepción de
Tehuantepec, queda libre de imperialistas.
"Sin otra cosa que comunicarte, me repito con gusto
tu afectísimo hermano que te quiere:-(firmado)-Porfirio Díaz."
Terminada la persecución de Hotse, Porfirio Diaz
volvió sobre Oaxaca.
"El 19 de Octubre de 1866 volví a Huitzo, y el 20
a Oaxaca, para restablecer el sitio.
"La primera noticia que tuvo Oronoz de que venía a auxiliarle una columna y de que había combatido,
fue una de las circulares que yo mandé a todos los pueblos, para que me proveyeran de hombres y camillas, a
fin de hacer el transporte de los heridos.
"Oronoz se apercibió, naturalmente, de que había
tenido lugar un reñido combate; pero dudaba de sus resultados y había ordenado al jefe que mandaba el fortín
de la Soledad, situado en una avanzada eminencia, que
cuando alguna Columna de tropa se acercara, disparase,
como aviso a la plaza, si era amiga, tres tiros de cañón,
consecutivos; y si era enemiga, un sólo tiro con bala, en
dirección a ella.
"Como los primeros que formaron en la Columna, con hileras de mis soldados a los flancos, eran los
prisioneros austriacos, y todos tenían parte de su uniforme rojo, el jefe del fortín de la Soledad anunció, engañado por ésto, la presencia de una Columna amiga; equivocación que no tarJ6, CJl reparar cuando estuvimos más
cerca y pudimos ser Jxaminados mejor.

�tos imperialistas, que aun quedaban sobre tas armas en
"Reocupé, sin que el enemigo hiciera seria resistenTehuantepec, a fin de no dejar a retaguardia enemigo al·
cia, toda la línea que había tenido antes, efectuando ligegu~o que pudiera estorbarle o march,ar sobre sus hueros tiroteos, que duraron hasta media noche.
llas, y el 12 de Dciembre de 1866, con 1,200 hombres y
"Al día siguiente seguí estrechando el sitio, y lo
tres piezas, rayadas, de montaña, salió sobre Ttlhuante•
mantuve hasta el día 30, haciéndolo más riguroso. Cuanpee, contra el Coronel D. Remigio Tolédo, que con urtós
do me preparaba a atacar el dominante fortín de la So2,300 imperialistas guarnecía dicha pláz,a.
ledad, como operación preliminar para asaltar en segui"Ejecuté mi marcha sin rtovedad hasta Jalapa, ocho
·da los edificios de la ciudad, que el enemigo ocupaba, éste
leguas antes de llegar a Tehuantepec, y .a!1í supe por mis
tocó parlamento y me propuso la entrega de la plaza meexploradores, que el enemigo tomaba 'posiciones ventajodiante condiciones, a los que contesté que sólo aceptaría
sísimas en un lugar llamado "El Tablón," a la margen
su rendición incondicional. Así me la ofreció bien luego,
izquierda del río de Tehuantepec. En consecuencÍ:á, al
y nombré en comisión, para el arreglo de los detalles de
emprender mi marcha el día sguiente, 13 de Diciembre,
la capitulación, al General Figueroa y a los Coroneles D.
hice una desviación a la izquierda, tomando el camino
Manuel González y D. Félix Díaz. El enemigo se rinque conduce a La Chitova, con objeto de evitar el paso
dió a discreción e hzo la entrega el 31 de Octubre. Repor un camino hondp, con altur.a ocupada por el enemigo
fundí toda su tropa en mis batallones, y establecí prisioa un flanco y con el.río al otro. Por tal medio podía ocunes c9nvenientes para los jefes y oficiales.
par la ciudad de Tehuantepec, sin combatir, caso de que
"Al ocupar la plaza de Oaxaca, di el grado de GeToledo siguiera en sus posiciones, o si las abandonaba
neral usando de las fac1;1ltades que tenía, a los Coroneles
para evitármelo, lucharíamos en terreno que no fuera
D. Manuel González y D. Faustino Vázquez Aldana, no
ventajoso para él." (Memorias).
haciendo lo mismo con el Coronel D. Félix Díaz, por
Al ver Toledo que la columna del General Díaz se
ser mi hermano, sin embargo de que me lo suplicaron sus
había desviado por el camino de La Chitova, se lanzó soagraciados compañeros; pero habi_endo esto llegado desbre su retaguardia, pero el jefe republicano, sin suspenpués a conocimiento del Gobierno Géneral, se me envió
der su marcha, se limitó a ir tiroteando la cabeza de la
el despacho de General graduado en favor de mi citado
Columna enemiga; y al encontrar a su paso un arroyo,
hermano". (Memorias).
dejó emboscado allí el batallón "Libres de Oaxaca," manEl vencedor de La Carbonera y de Oaxaca, no sólo
dado por el Coronel Félix Díaz, con orden de atacar por
estableció prisiones para los jefes y oficiales que se hala espalda a las tropas imperialistas, una vez que pasabían rendido: estableció una escuela para niñas. Este rasran, y en el momento en que las fuerzas republicanas diego no necesita comentarios.
sen
media vuelta sobre ellas.
"Había tenido ocasión de ver muy de cerca, en el
Poco después de haber pasado el arroyo, se encuencurso de la campaña, el estado de atraso que guardaba
tra el Gral. Díaz en un lugar despejado de monte, que
en las pequeñas poblaciones la educación de la mujer, lo
aunque en plano inclinado, le parece apropiado para el
cual la hacía egoísta; y esto trascendiendo en la familia,
combate; vuelve allí caras de improviso contra el eneproducía naturalmente sus amargos· frutos, pues ella en
migo, que le sigue de cerca, y al estampido de los cael hogar, cuando no ve más allá-que el hogar mismo, entiñones, anunciando que ha llegado el momento decisivo,
bia los entusiasmos y hasta paraliza los se~timientos alsale D. Félix Díaz de su emboscada y carga a la bayonetruistas del patriotismo. Así es que juzgué un deber dar
ta sobre la retaguardia de Toledo, a la vez que D. Porfirio
el primer paso en la educación de la mujer en Oaxaca;
carga, también a la bayoneta, sobre la vanguardia.
y con este objeto, al hallarme en la capital, después de la
Sorpr:ndido Toledo, busca la salvación en el tupido
rendición de Oronoz, sin embargo de la grande escasez de
monte, formado casi todo por una variedad de cierto arrecursos con que luchaba y dé la necesidad de aplicar, de
busto, cuyo nombre vulgar, uña de gato, -justifica lo agutoda preferencia, los muy pocos de que podía di°sponer a
do de su corta y curva espina.
la organización del cuerpo de ejército con que intentaba
Comprendiendo que la persecución no debe hacerse
emprender 1a campaña contra Puebla y México, establecí,
en aquel monte, limitase el Gral. Díaz a levan tar el camel 2 de Diciembre de 1866, una academia de educación sepo, recogiendo las armas abandonadas por el enemigo, y
cundaria para niñas, que fue la primera que se organizó
llevando consigo los heridos de una y otra parte y 98 prien los Estados de la República, y a la cual he tenido la
sioneros, prosigue hasta Guevea, donde pernocta.
satisfacción de ver después prosperar grandemP.nte." (MeAl día siguiente, 14 de Diciembre, llega a Tehuanmorias)
tepec, sin hallar resistencia y ocupa la ciudad.
Al rendirse la plaza de Oaxaca, que durante dos años
"Dos días después de haberla ocupado, supe por mi!
había constituido un importante centro de operacione~
expl~radores que un núcleo considerable del enemigo esdel ejército imperialsta, entregó al vencedor 1,100 soldataba en Tequis.ixtlán; me dirigí a ese pueblo con 300
dos, el depósito de fusiles y municiones, la maestranza
hombres, y después de una marcha de toda la noche, lley 30 cañones.
gué a é( a las siete de la mañana del día siguiente, en
Las tropas oaxaqueñas que con tanta constancia y
momentos en que los contrarios lo abandonaban precipiabnegación habían servido, solicitaban un descanso que
tadamente; les hice algunos muertos, no pudiendo perles fue concedido, quedando en sus pueblos con el carácter
seguir a los fugitivos en la larga distancia, porque como
de Guardia nacional y listas para ocurrir al llamado del
todos ellos eran de la localidad y acostumbrados a la sel·caudillo. La custodia de la plaza quedó encomendada
va, que en el Istmo es montuosa y espesa, se dispersaron
al General D. Alejandro García, con una fuerza dé mil· completamente en los bosques para evadir la persecución.
hombres, vecinos de la ciudad que voluntariamente presta"El día 18 tuve conocimiento en Tehuantepec, adonron sus serv1c1os. A las órdenes del Gral. García quedade había regresado, de que el enemigo se estaba reunienba también el Gral. D. Manuel González, organizando con
do en una selv.a inmediata a Jalapa. Verifiqué otra
cuadros de jefes, oficiales y alguna tropa que servía de
batida, que dio por resultado hacerle algunos muertos y
pie veterano, tres batallones de cazadores, uno de artillela captura de 38 prisioneros. El enemigo volvió a huír
r'os y una compañía de zapadores.
sin batirse, y advertí que su número disminuía consideraEntretanto, el Gral. Díaz organizaba el Gobierno del
blemente respecto del que advertimos en Tequisixtlán)'
Estado y hacía importantes preparativos para su proyec(Memorias).
tada expedición sobre Puebla, expedición que había reDR. FORTUNATO HERNANDEZ,
1uelto emprender en cuanto hubiese exterminado los res-

El .Grat Porfirio Díaz
Fragmentos
E
. de un discurso pronunciado el 2 de Abril de 1909 , por e1 entonces
stud1ante de J.urisprudencia. ·Nemesio García Naranjo, ante la gran
Convención Electoral reunida en la Ciudad de México.
~

· · ·: Cuatro lustros después, entraba aquel obscuro estudiante a I~ presidencia de la República, mas para
enton~es, ya vema precedido de una historia legendaria
·y casi fab~losa; el choque de su espada vencedora y el
ronco alando de sus clarinadas, habían producido tanto
espant~ el) las filas reaccionarias e invasoras, como el triple gnto de Aquiles en el campamento de los troyanos·
en nuestra historia había trazado una constelación con lo~
nombres d~ sus batallas, ·pues donde ponía la punta de su
es~ada se encendía una estrella, y donde posaba el pie,
de Jaba un semillero de laureles: como el furioso Atlante
l~ bastaba chocar para producir fosforescencias. Si hu~
bi_era muerto en aquella lucha, su cadáver, como el del
Cid, ha_bría seguido sembrando pavor en los enemigos de
la .p~tria. E'.a en nuestra niñez, cuando recogíamos las
cromcas heroicas de los labios palpitan tes de viejos veteranos, que, aunque no adornaban sus humildes frentes
con lauros de oro como los aedas, ni vestían túnicas encarnadas como los rapsodas antiguos, recordaban sin emba'.~º'· a los homéridas de la Hélade, por sus gestos esquilianos Y por sus voces trémulas que caturreaban amores, que sollozaban tragedias, que aullaban cóleras que
clamoreaban hecatombes.
'
Y, aunque en las gloriosas hazafias, nunca el héroe
caba!gaba en l?s exámetros divinos, ni corría presuroso a
traves ~e me~af~ras lucientes, ni se estremecía jadeant e
en ~ed10 de 1magenes fastuosas, nosotros sentíamos sacud1rse con delirio nuestras almas infantiles, porque en
aquellos relatos, sencillos como bloques dóricos, fl otaba l~ áugusta leyenda de la patria, impregnada de una
poes1a casta, que nos hacía comulgar con la eternidad!
~ cuando la hermosa flor de Hapsburgo se hubo
~arch1tado y doblegado al golpe de las rachas que anunciaban nuestra libertad; cuando los ensueños calenturient?s de Napoleón III, acabaron de cruzar nuestros ho nzontes como nubes de tormentas que se alejan entonces
el sefior General Díaz depuso todas las cólera~ heroicas
Y. todos los impulsivismos sagrados, para iniciar su grand10s~ obra de paz y de prosperidad. A semejanza de los
glor'.os?s rosales, que se cubren· de espinas para esperar
los mv1er~os Y que luego se cubren de flores para saludar las primaveras.
.
Con esto deli neó admirablemente su t ipo de militar
mtachable;
porque
,
. . no es el meJ' or soldado , e1 que se engn~ co~ un reg1.m1en t~, o el que jamás. abandona las filas' no. es preciso deJar esa preocupación; es necesario
abstraer ~ colocar ·U.n poco más alto los ideales de militar. AleJandro,
Ambal, Bonaparte ' no son, en m1· con1
·
cepto, o~ tipos de sol.dados heroicos, porque luchando
sm necesidad, prostituyeron la grandeza de sus luchas;
s_obre ellos se encuentra Cincinato, que solamente es militar ~uando debe se'.lo, Y que, después de vencer a los'
enemigos de su patria, deja el acero de su estoque por
el acero del arado, para volver a pedir a las entrarías de

la madre. tierra, el encanto sagrado de sus tributos; sobre
ellos esta Cervan_tes, quien, después de sacrificar una de
s~s m~nos, par~ mmortalizar las armas españolas, se dedica a mmortalizar sus letras, escribiendo con la mano que
l~ resta, el poema más maravilloso que han escuchado los
siglos!
El señor General Díaz tuvo la gloria de experimentar una de esas grandiosas transformaciones: después de
la batalla de Teco_a,c, dejó de ser el héroe del partido, el
?ombre .d.e la facc10n determinada, para convertirse en el
Jef~ leg'.t1mo _de la República entera. Todos los revolucionarios tnunfadores, a semejanza de Anastasio Bustamante, había~ entronizado a sus corifeos y perseguido a sus enemigos . con la más absolu ta intransigencia·
~or eso debe haber causado general aso mbro, que el se~
n?r _General Díaz re_clutara colaboradores para su grand10sa obra, en el mismo bando lerdista que acababa de
ve~cer. Era q_ue. s~ asentaba en nuestra patria, por vez
pri.mera, u~. prmc1p10 de salud bienhechora para el fu tur? · la poht1ca de los amigos quedaba substituida para
siempre por la política de los aptos.
Anteriormente todos nuestros polít icos habían sido
especies de Mari~s y de Silas, que procuraban siempre,
con _fe, con tenacidad, hasta con a bnegación, el entroniz~m1ento de sus amigos y la proscripción de sus contran?s. El ~artido lo era todo: estaba sobre la misma pa~na. Hab1a que repetir constantemente la frase bárbara:
'¡ A! de los vencidos!" El sefior General Díaz sen tó contrariamente como principio: la patria antes que el partido; Y, al efecto, procuró conciliar todos los in tereses y
todas las aspiraciones nacionales, y, para llevar a cabo
su atre~ido pensamiento y uni ficar la patria, se sirvió de
sus antiguos enemigos, como el gran Julio César se sirviera ~ara la unificación del mundo, de las legiones de la
Galia, que él mismo había vencido y humi llado.
. Y esa transformación de militar a político, se me
antoJ_a la de un ~u:rrero espartano que, de repente, se
convierte en patricio de la vieja Ro ma; porque en él
d~ pronto resucitó el alma lati na, dándole los atributo~
de a~uella raza heroica, al hacerlo pertinaz como Catón
sobno como Julio César, valie nte como Trajano, piado~
so como Antonio, docto co mo Marco Aurelio !
Y fue precisament e por esa admirable síntesis de
las fa~ultades más opu~stas del alma; por esa complt_Fdad
d_e caracter; por esa umversalidad ele inteligencia y de cr;terio, por lo que el señor Ge neral Díaz sa t isfizo todas las
asp'.r~ciones y fusionó todos los partidos. J acobinos y
•catohcos, ateos y creyentes, liberales y conservadores:
todos fueron mexicanos para él ; y t odos recibieron de
su mano bienhechora, medios de existencia y de desarrollo. .En esto se parece el señor General Díaz a esas montañas ilustres cuyas nieves inmaculadas alimentan a la
vez, distintos ríos, que riegan diversas regiones, y desembocan en diversos mares.

�•

AMADO
NERVO
.•
~

HABLA EL POETA

El cielo está enladrillado.
¿Quién lo desenladrillará ?.

El deseñladrilla.dor que lo desenladrillas,,
buen desenladrilla.dor será.

De ''Multicolor,' ' de 7 de Diciembre de 1911.

Nací en Tepic, pequeña ciudad de
la costa del Pacífico el 27 de Agosto de 1870. 1li apellido es . Ruiz de
Nervo; mi padre lo modificó, enco·
giéndolo. Se llamaba Amado, y me
&lt;lió su nombre. Resulté, pues, Ama~o N ervo, y esto, que parecía seudónimo- así lo creyeron muchos en
América- y que en tod o caso es raro,
me valió, quizá, no poco para mi fortuna li teraria. ¡ Quién saae cuál habría s ido mi suerte con el R uiz de
N ervo ancestral, o si me hub iese llamado Pérez y Pérez I
E mpecé a escribir siendo muy niño,
y en cierta oc:isión, una hermana mía
encontró mis versos, hechos a hurta·
dillas, y los leyó en el comedor a tod:: la fam ilia reunida. Y:J e~cap&lt;:: a
un rincón. 11i padre frunció el ceño.
Y eso fue to&lt;lo. Un poco más de rigidez y escapo para siempre. Hoy
sería, quizá. un hombre p ráctico. Habría amasado una fortuna cot1 el dinero de los demás, y m i honorabilidad y ser iedad me abrirían todos los
cam inos. Pero mi padre sólo frunció
el ceño ... . Por lo demás mi madre
escribía tamb ién versos. y también a
h ur tad illas. Su sexo y sus grandes
dolores la salvaron a tiempo, y murió
sin saber si tenía talento : ahora lo
habrá descubierto con una sonrisa piadosa . . .•.
No he ten ido, ni tengo tendencia
alguna literar ia especia1. Escribo corno me place. Según el spiritus qui
flat ubi vult. No sostengo más que
un a escuela: la de m i honda y perenne
s in ceridad.
He hecho innum1.:rablcs cosas mala s, en prosa y Yerso, y algunas buen;is : pero sé cuáles son unas y otras.
Si hub iese sido rico. no habría hecho más que las buenas. y acaso hoy
sólo se tendría de mí un pequeño libro de arte consc;ente, libre y altivo.
¡No se pudo! Era preciso vivir en
un país donde casi nadie le:a libros,
y la única forma de difusión estaba
constituida por el periódico. De to·
das las cosas que más me duelen, es
esa la que me duele más: el libro br(•
ve y p recioso. que la vida no me dejó
escribir : el libro libre y único.
He publicado, hasta hoy, en prosa:
"El Bachiller," "El Donador de Almas," "Pascual Aguilera," "Otras vidas"-en el que están los tres anteriores reeditados - "Almas que pa-

san" e infinitos a rtículos de todos géneros, en infinitos periódicos y revistas. L a prensa, y los críticos en general, se han oct pado muchísimo de
mí; pero casi siempre para decirme
horrores. :\le he comido diez tone·
ladas de sapos frescos ..... y los he
digerido.
"El Bachiller," por lo audaz e imprel'isto de su forma. y especialmente de su desenlace, ocasionó en América tal escándalo, que me sirvió grandemente para que me conocieran. Se
discutió con pasión, a veces con
encono; pe r o se me discutió, que era
lo esencial. "El Bachiller" fué publicado en francés, por Van ier, el edi-

me

tor de V erlaine, y se han hecho de
él tres edicio nes en español.
En cuanto a mi lírica, hela aquí :
"Perlas Negra s" ( versos de adolescencia) , · 11íst icas,- Poemas ( de los
cua' cs - El Prisma roto- y -La Hermana Ag-: a.·) ' 'Lira Hcro'ca," "Jardines interiores" y "El Exodo" y ''Las
flores del cam ino" ( prosa y verso.)
Preparo " En voz baja " que será un
libro exclusi,·amente de tono menor,
en el que no hay que bLscar ni sonoridádes. ni orato rias, ni conceptuosismo: es la Vida, en lo que tiene
de enig.¡nát;co. de insinuante y bellament e impreciso, que pasa cuchichean
do por esas páginas.

GRATIA PLENA
T odo en ella encantaba. todo en ella a traía :
Su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar.
El ingenio ele F rancia de su boca fl uía.
¡ E ra llena de gracia . . .. . como el avemaría!
¡Quien la Yio, no la pudo ya jamás okidar !
Ingenua como el agua, diáfana como el día,
Rubia y nevada como margarita sin par,
Al influjo de su alma celeste, amanecía .....
Era llena de gracia, como el avemaría.
¡Q uien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable dignidad la investía
De no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas. princesa parecía .. ...
Era ilena de gracia, como el aYemaría.
¡ Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Y o gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
Dolorosa; por ella tuvo fin mi .anhelar
Y cadencias arcanas halló mi poesía.
E ra llena de gracia, como el avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olv ida r~
¡Cuánto ! ¡cuánto la quise! ¡ Por diez años fue mía!
¡ Pero flores tan bellas nunca pueden durar!
Era llena de gracia, como el avemaría.
Y a la fuente de gracia de donde procedía
Se volvió. . . . . ¡como gota que se v uelve a la mar !

Amado NERVO.

�·Muerta

El fylaestro y el Discípulo

•

La Composición Original

En vano entre la sombra mis brazos siempre abiertos
Asir quieren su imagen con ilusorio afán.
¡ Qué noche tan callada, qué limbos tan inciertos !
Oh Padre de·los vivos, ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos,· Señor, a dónde van!

(FRAGMENTOS).
El preclaro Maestro se llamaba Francisco
Y el discípulo amado se llamaba José;

Muy vasta, muy distante, muy honda, sí, muy honda;
¡pero muy honda ! debe ser ¡ay! la negra onda
en que navega su alma como un tímido albor,
para que aquella madre tan buena no responda
ni se estremezca al grito de mi infinito amor.
Glacial sin duda es esa zona que hiende. Fría,
oh, sí, mtiy fría, ¡ pero muy fría! debe estar
para que no la mueva la voz de mi agonía,
para que todo el fuego de la ternura mía
su c?razón piadoso no llegue a deshelar.

!.'

•

Acaso en una playa remota y desolada,
en frente de un océano s.in límítes, que está
convulso a todas horas, mi ausente idolatrada
los torvos horizontes escruta con mirada
febril, buscando un barco de luz que no vendrá .....
Quién sabe ·por qué abismos host!les y encubiertos
sus blancas alas trémulas el vuelo tenderán.
Quién sabe por qué espacios brumosos y desiertos .....
Oh Padre de los vivos ¡a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Señor, a dónde vari !

.,,_'

••

t

•••••

•••

••••••••••••

•

Oh Dios, me quiso mucho, sus brazos siempre abiertos
como un gran nido, tuvo para mi loco afán.
Guiad hacia la Vida sus pobres pies inciertos.
¡Piedad para mi muerta ! ¡piedad para los muertos !
A dónde van los muertos, Señor, a dónde van!
AMADO NERVO.

0

0

Y que también vosotros conmigo guardaréis.

Lihert~d, D~~~c~~ci~; ~o· ~¿is. p~lab~~s h~~c~;.'
Los principios no mueren cuando siembran el bien.

. . . . . . . . . . .. . . . . .. J~~~ B." i&gt;iii.oAóo ...

•••

Quizá me grita "¡hijo !" buscando en mí un escudo :
-mi celo tantas veces en vida la amparó!y advierte con espanto que todo se halla mudo,
que hay algo en las tinieblas fatídico y zañudo,
que nadie la protege ni le respondo yo . . ...

0

T~i ei ·s~n~Úl~ diilog~. qu~ g~a~d~r~ ¡¡ Hi~to;i~ ·

Acaso está muy sola; tal vez mientras yo pienso
en ella, está muy triste; quizá con miedo esté . ....
Tal vez se abre a sus ojos algún arcano inmenso,
¡quién sabe lo que siente ! ¡quién sabe lo que ve !
•

cºuént~;e q~~ l~~ ~l~~~ de. ~St 0~ do; h¿~b·r~s bu~~os
Errando en lo infinito se hallaron una vez
Y entre ambas surgió un diálogo que guardará la Historia
Y que es interesante por demás. Vais a ver:
-Cómo me regocija verte siempre a mi vera·
Mi viudez iluminas; cuán bueno eres, José. '
-Maestro: abandonarte por escapar mi vida
Qué mucho que aquí me halles, cumplí con ~¡ ;Úber.
-Es verdad; por humilde, por leal, por sincero
N~die en valer te iguala ¿quién como tú tan fieÍ?
Has superado a Pedro; que aquél negó tres veces
..... Y tú no me has negado ni una sola, José.
0

Tal vez en un planeta bañado de penumbra
sin fin, que un sol opaco, ya casi extinto, alumbra,
cuitada peregrina mirando en rededor
ilógicos aspectos de seres y de cosas,
absurdas perspectivas, creaciones monstruosas,
que causan extrañeza sutil y vago horror .....

•••••••••••••

Los dos, de pueblo en pueblo, lanzaban su doctrina,
En parábolas de una dulcedumbre de miel.
Evangelizadores de santas libertades
Abrían hondos surcos para el fruto del bien:
Tronchaban a su paso dictatoriales zarzas
Y esparcían simientes de una dorada mies'.
El Maestro era ingenuo, bondadoso, sencillo;
Su alma era una azucena de inmaculada tez.
Y como el _
Nazareno gustaba infantilmente
De que todos los niños se allegasen a él.
El discípulo era suave, tierno, amoroso;
También era sencillo, modesto era también
Y como una ovejuela, tras la sal de unas O:anos.
Iba en pos del Maestro que le amaba por fiel.
El era el predilecto de su Señor; él era
Su más dulce compañía, su timbre de más prez
Bajo nómade tienda, tras las largas jornadas,
Sobre el hombro querido reclinaba la sien
Y esas dos almas eran una .sola; se unían '
En fusión tan secreta, tan misteriosa, que
Palpitaban unísonas con un temblor divino
Incendiando sus alas en el sol de la fe.

México, Febrero 22 de 1916.

•

\

La Parodia
Imitando al Arcade Alicandro Epirótico
El preclaro Maestro se llamaba BERNARDO
'
Y el discípulo amado se llamaba JUANIN.
Los dos en la metrópoli de Nuevo León vivían
allá cuando imperaba la matona del Cid.
El Maestro era altivo, dominante y severo,
como cumple a quien ciñe reluciente espadín ;
mas por ser de milicia gustaba infantilmente
de que todos los "JUANES" le rodearan
y así
logró que desde México, donde Juanín ch~p~ba
dictatoriales zarzas, se le ·llegara a unir.
Y allá tuvo a su cargo la Biblioteca Pública

'

Y allá fue Catedrático del Colegio Civil,
lanzando su doctrina y abriendo surcos hondos
'
sobre todo en la,s arcas, al poner "Recibí
tantos pesos en plata del cuño mexicano"
de aquellos ¡ay!" que ahora no tiene ya el p~í~.' · ·
Hábil en el manejo de una lira que supo
celebrar la epopeya del magno DOS DE ABRIL
titulaba al caudillo "GRAN PORFIRIO PRIMERO"
cual si fuese un monarca del tiempo de Tarif.
'
El discípulo era cortés, dúctil, meloso ;
se insinuaba de un modo delicado y sutil;
Y oyendo las parábolas evangelizadoras
del Maestro Bernardo, doblaba la cerviz.
Y cual una ovejuela, tras la sal de unas manos
-sal de una dulcedumbre de miel para Juaní~iba en pos del Maestro que le amaba pór ducho
para alisar las piochas que pasan ya del gris.
El era el predilecto de su Señor; él era
su más dulce compaña, su cantor más gentil.
Bajo el artesonado del Palacio que había
construido el Maestro, se les miraba ir
de una sala a otra sala, cogidos de las manos
'
como fuera costumbre del apuesto adalid,
charlando de política, de letras y de historias,
arrogante Bernardo, zalamero Juanín.
Esas dos almas eran una sola : se unían
en fusión tan secreta, tan misteriosa y
tan ín'tima, que unísonas con un temblor divino
sus alas incendiaban al sol del porvenir.
Y cuando ya cumplida su misión, se marcharon
el uno rumbo a México y el otro hacia París,
la traición en las sombras escondida esperaba
los instantes propicios, y el discipulo al fin,
viendo apuntar un orto glorioso en el zafiro,
se volvió maderista con arranque febril,
Y cantando las glorias del apóstol y mártir
se pasaba la vida sintiéndose feliz.
El discípulo amado ya superaba a Pedro:
si éste negó tres veces, aquel negaba mil.
Mas el destino quiso favorecer bien pronto
la inclinación marcada del bueno de Juanín
al barberil oficio que honores y prebendas
le dejara a la sombra de aquella piocha grís.
Y apareció en las Sierras agrestes de Coahuila,
nacido allá de Ciénegas en la frondosa vid,
varón que es alto, es fuerte, y es sano y es austero
'
y alzó ya la cosecha que 'no es grano de anís.
Lo mismo que el Maestro Bernardo (a quien extático
adoró de igual modo que lo hiciera Juanín)
gasta el hombre de hierro luenga piocha entrecana
donde puede el discípulo sus prodigios lucir.
Y a es diestro en el manejo de las ajenas piochas;
conoce a maravilla su oficio barberil;
que aumentó su experiencia mucho antes que partiera
su Maestro Bernardo camino de París.
Tal el hecho sencillo que guardará la Historia,
y que por eso es justo rememorar aquí.
i Fidelidad, Decoro, no sóis palabras huecas!
Quien no quiera creerlo, pregúntelo a Juanín;
que en la Patria bendita de los libertadores
alzados con cosechas de cuanto da el país,
hay muchas existencias CEGADAS por la infamia
que nacen para gloria del arte barberil.
Juan B. GORDILLO.
México, Febrero 24 de 1916.

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A pesar de los rigores dd invierno, crudísimo en las latitudes septrentionales no Be interrumpió la campaña. Entre la débil vegetación de marzo, los soldados
vivaquean y el fuego los reune alegremente al borde mismo de la línea de combate.
En el otro gr'lbado se ve a tres lavanderas de una aldea,J&gt;9laca, dispuestas a
recibir a las avanzadas alemanas de ocupación como a las libertaa".ras de su patria,
- •
-e_ - 1 ;~jgr_ de I&gt;olonia se ha desarrollado un

.

cel).trales.

cos se han unido a los aliados,

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· Trenes militares rumbo a la guerra.

La Partida de Billar
Por Alfonso Daudet
Los soldados están rendidos de
cansancio: como que llevan batiéndose dos días y han pasado la noche
con la mochila a cuestas bajo una
lluvia torrencial. Y eso no obstante, van ya tres horas que se les deja
consumirse "en su lugar, descansen,"
metidos dentro de los charcos en las
carreteras, dentro de los barrizales
en los campos empapados.
Sin fuerzas por la fatiga y por las
malas noches anteriores, y con los
uniformes chorreando agua, arrímanse unos contra otros pará calentarse,
para sostenerse. Los hay que duermen de pie, apoyados en la mochila
de su vecino y en esos rostros inmóviles, con el abandono del sueño, es
donde mejor se ven la laxitud y las
privaciones. La lluvia, el fartgo, la
falta de fuego, la falta de rancho, el
cielo cerrado y obscuro, el enemigo a
quien se siente en derredor. Esto es
lúgubre .....
¿Qué hacen allí? ¿Qué pasa?
Los cañones, con la boca apuntando hacia la selva, tionen el aspecto
de acechar a alguna cosa. Las ametralladoras emboscadas miran con fijeza al horizonte. Todo parece dispuesto para un combate. ¿Por qué
no se ataca? ¿A qué se espera?
Se esperan órdenes, y el Cuartel
general no las envía.
Sin embargo, no está lejos el Cuar-

te! general. Es ese hermoso castillo,
estilo Luis XIII, cuyos rojos ladrillos, lavados por la lluvia, relucen a
media ladera entre los matorrales.
Morada propiamen~e de Príncipes,
muy digna de engalanarse con el pabellón de seda de un Mariscal.
Detrás de un gran foso y una rampa de piedra que los separan del camino, suben los prados artificiales,
lisos, verdes y ·festoneados por macetas de flores, en derechura hasta la
escalinata de ingreso. Al otro lado,
hacia las habitaciones de confianza,
las alamedas forman calles de árboles
luminosas; el estanque donde nadan
los cisnes aparece como un espejo; y
bajo la techumbre, como de pagoda,
de una inmensa pajarera, aletean y
hacen la rueda los faisanes dorados
y los pavos reales lanzando agudos
gritos entre el follaje. Aun cuando
los dueños están ausentes, no se nota
allí el abandono, ese gran "dejadlo
todo" de la guerra! El oriflama del
Jefe del Ejército ha preservado hasta
las menores florecillas de los prados
artificiales; hay algo de extrañeza al
encontrar tan cerca del campo de
batalla esa tranquilidad opulenta originada en el orden de las cosas, le
correcta alineación de las masas arbóreas, la profundidad silenciosa de
los pasos.
La lluvia, que amontona allá abajo

tan sucio barro en los caminosty excava roderas tan profundas, aquí no
es más que un chaparrón elegante,
aristocrático, que aviva el rojo de los
ladrillos y el verde de las praderas,
que da lustre a las hojas de los naranjos y a las blancas plumas de los
cisnes. Todo reluce, todo está apacible. Verdaderamente, sin la bandera que flota en la crestería de la
techumbre, sin los dos centinelas que
hay de guardia sobre la verja, nadie
pensarí~ que estaba en el Cuartel general. Los caballos descansan en las
cuadras. Acá y allá se encuentran
asistentes y ordenanzas con traje de
cuartel dando vuelta~ al rededor de
las cocinas, o algún jardinero con
pantalón encarnado, paseando tranquilamente su rastrillo sobre la arena
de las grandes calles de árboles.
El comedor, cuyas ventanas dan a
la escalinata, permite ver una mesa
a medio levantar, botellas destapadas,
vasos llenos y vací~s sobre el mantel arrugado, todo un final de banquete después de irse los comensales.
En la estancia inmediata óyense voces
altas, risas; bolas de marfil que ruedan, copas de cristal que chocan entre sí. El Mariscal está ocupado en
jugar su partidita, y he ahí por qué
espera sus órdenes el ejército. Cuando el Mariscal ha comenzado la partida, ya puede hundirse el firmamen-

'.

to, nada en el mundo podría impedirle que la concluya.
¡ El billar! es el flaco de ese guerrero. Vedlo, como en la batalla,
de gran uniforme, con el pecho cubierno de placas, la mirada brillante, los pómulos enc~ndidos, con la
animación que dan la comida, el juego, los grogs. Rodéanle sus ayudantes, serviciales, respetuosos, pasmándose de admiración a cada uno de
sus tacazos. Cuando el Mariscal ha. ce un tanto se precipitan todos hacia el contador; cuando el Mariscal
tiene sed, todos quieren prepararle el
grog. ¡ Es una de tropezarse charreteras y plumeros, un entrechocamiento ruidoso de cruces y cordones! Esto, y el ver todas esas lindas sonrisas, e&amp;as finas reverencias de cortesanos, tantos galones bordados y
uniformes nuevos, en aquel salón alto ton maderaje de roble en las paredes, con vistas a grandes jardines
y patios de honor, todo esto recuerda los otoños de Compiegne y distrae
reposadamente de la· vista de los capotes sucios que se aburren allá abajo a lo largo de los caminos, y forman grupos tan sombríos bajo la lluvia.
El compañero de partida del Mariscal es un Capitán de Estado Mayor, -encorsetado, con el pelito rizo,
con gu.intes claros, de primera fuerza
en el billar y capaz de vencer a todos los Mariscales de la tierra; pero
que sabe mantenerse a una respestuosa distancia de su Jefe y pone todo su
empeño en no ganar, cuidángose de
no perder con excesiva facilidad tampoco. Es lo que se llama un oficial
de porvenir ....
Atención joven, fijarse bien: el
Mariscal tiene quince tantos y u"sted
tiene diez. Se trata . de ir llevando
así la partida hasta concluirla; y esto servirá más para los ascensos de
usted que si estuviese ahí fuera con
los otros, bajo esos torrentes de agua
que anegan el horizonte, ocupado en
manchar el bonito uniforme de usted, en deslustrar el oro de sus cordones y esperar órdenes que nunca
llegan.
Es una partida interesante de verdad. Corren las bolas, se rozan, cru-

zan sus colores. Las bandas devuelven bien la bola, el tapete se caliem
ta ..... De pronto ilumina el cielo el
fogonazo de un cañón. Un ruido sordo hace retemblar las vidrieras. Todo el mundo se estremece; míranse
con inquietud. Por supuesto, el Mariscal es el único que no ha visto nada, ni oído nada: inclinado en la mesa de "billar está absorto preparando
un retroceso. ¡ Son su fuerte los retrocesos! .....
Ved: un ' nuevo fogonazo, luego
otro. Los estampidos de cañón se
suceden, se precipitan. Los ayudantes corren hacia las ventanas. ¿Será
que los prusianos atacan?
-Pues bueno, que ataquen, dice
el· Mariscal dando tiza al taco.-Capitán, a usted ie toca tirar.
El Estado Mayor tiembla de admirac10n. Turena, dormido sobre su
cureña, no es nada junto a este Mariscal, delante de la mesa de billar
en el momento del combate ..... entretanto, redobla el estrépito. A los
estampidos del cañón siguen los desgarramentos de las ametralladqras,
los redobles del fuego por compañías ..
Al final de las praderas artificiales
suben unos vapores rojos con bordes
negros. Todo el fondo del parque
está abrasado. Los pavos reales y los
faisanas despavoridos, claman en la
pajarera; los caballos árabes, al oler
la pólvora, se encabritan dentro de
sus cuadras. El cuartel general comienza a conmoverse. Partes sobre
partes. Los portapliegos llegan a
rienda suelta. Piden que vaya el Mariscal.
No hay quien se acerque al Mariscal ¡ Cuando les decía yo a ustedes
que nada podría impedirle que acabase su mesa!
-"Capitán, a usted le toca tirar."
Pero el Capitán sufre distracciones. ¡ A pesar de todo, lo que es ser
joven l Hétele que pierde la cab~za,
olvida el juego y hace &lt;le un tirón
dos series, que casi le dan ganada la
partida. La sorpresa, la indignación
estallan en s·u rostro varonil. Precisamente entonces cae reventando
en el patio un caballo que llegaba a
todo galope. Un Ayudante, cubierto
de barro forza la consigna y sube

de un salto la escalinata: ¡ Mariscal,
Mariscal!. . Hay que ver como se le
recibe .... Hinchado de cólera y ~ojo
como un gallo, el Mariscal aparece
en la ventana, con su taco en la mano:
-¿Qué hay? .... ¿Qué pasa? ...•
¿Es que no hay centinela aquí?
-Pero, Mariscal. ..
-Bueno ... En seguida. Que esperen mis órdenes .... .
Y la ventana se vuelve a cerar con
violencia.
-¡ Que esperen sus órdenes I

Eso es lo que hacen los infelices.
El viento les arroja la lluvia y la
metralla los azota a rostro descubierto. Batallones enteros son aplastados, mientras otros permanecen inútiles, arma al brazo, sin poder darse
cuenta de su inacción. No se hace
pada. Se esperan órdenes. Mas como no hacen falta órdenes para morir, caen hombres a centenares tras
de las malezas, dentro de los fosos,
frente al gran castillo en silencio.
Hasta caídos aún los destroza la metralla; y por sus abiertas heridas corre sin ruido la sangre generosa de
los soldados ... Allá arriba, en la sala · de billar, también se baten con
calor, terriblemente: el Mariscal ha
vuelto a avanzar, pero el capitán se
defiende como un león ....
¡ Diez y siete l ¡ Diez y ocho l ¡ Diez
y nueve! ...
Apenas hay tiempo de marcar los
tantos. Se acerca el estruendo de
la batalla. Al Mariscal no le falta
más que uno para ganar. Empiezan
a caer granadas en el jardín. Estalla una encima del estanque. El espejo se hiende; un cisne despavorido nada entre un remolino de plumas ensangrentadas. Es el último
cañonazo.
Ahora, uq gran silencio. Nada
m~s que la lluvia que cae en los sotillos, un atronamiento confuso en la
falda de la colina y por los caminos
empapados, algo así como el pateo
de un rebaño que marcha a escape ...
El ejército va en plena derrota.
El Mariscal ha ganado la partida.

Alfonso DAUDET.

�.•
'

.

-----

Querido barbas de chivo,
"libertador" consagrado,
"primer Jefe" y "encargado
del robar ejecutivo:"
No te puedo ver. . te escribo
Y aquí en lo particular
hoy te quiero preguntar
(pero ello sin mala idea)
¿ no sientes que la zalea
se te empieza a chamuscar?

Reproducimos este artículo de Salaverria, porque aunque fué escrito
para España, es de una aplicación exacta en México. También en nuestra Patria, se ha entronizado la moda de proclamar nuestros defectos,
negar nuestras virtudes, y admirar
únicamente lo que viene del extranjero.

..

~

Segunda Epístola a D. Venus

·El Tono Despectivo

particulares; entonces no hay incon- rrencia de tres factores: la literatura,
veniente en arremeter contra la propia la política radical y el regionalismo
catalán y vasco.
España.
Los escritores, en su afán de esclaEl tono despecti,·o frente a las
ideas nacionales es un hecho oprobio- recer las causas de la catástrofe de
so y corruptor, que conviene des- Cuba, han dado acaso los principales
truirlo en seguida. Ya no es el filó- argumentos. Estos argumentos los
sofo, el especulador intelectual, el han cogido con delicia los políticos
cultivado articulista; es el simple via- y periódicos llamados radicales; tamjante de comercio quien se permite bién los han tomado para su campa***
La mente observadora queda sus- deducir, con aire convencido y entre ña antiespañola los regionalistas y
pensa y preocupada al considerar que gestos desdeñosos, que España es un separatistas.
Nada hay tan triste como presenel español no solamente se niega a sí país de cuarta clase. Las salas de
los
cafés
se
llenan
de
libres
y
temeel espectáculo de algunos de
ciar
mismo, sino que se desprecia. El tonuestros
periódicos. Con palabras
que
se
rarias
consideraciones,
en
las
no despectivo está de moda entre
nosotros; de las esferas intelectuales tritura el cuerpo patrio. ¿ Tenemos gruesas, o con chistes soeces, en arha descendido al campo del vulgo y acaso Ejército? ¿ Adónde pueden ir tículos de fondo o en simples gacetinuestros soldados, si no sirven para llas, una Prensa que se dice progredel pueblo.
El caso es triste, p_ero hay que nada? ¿ Saben algo nuestros oficia- sista hace jirones el cuerpo nacioafrontarlo; y es lo cierto que por una les? ¿Tenemos, por ventura, cañones nal, tritura todas las cosas, manosea
negligencia de los cultore~, o por y material de guerra? En cuanto a todos los tópicos, ensucia las ideas
una mala educación, un poco de des- la enseñanza, ¿ no es cierto que esta- más nobles y altas. Es triste ver a
dén por las cosas nacionales presta mos a la altura del Paraguav? Nues- un Sr. Lerroux o un Sr. Soriano, ína un individuo hispano cierto aire tras costumbres, ¿ no son las más timamente egoístas. sin ninguna suerdistinguido. Esto es incomprensible soeces del mundo? ¿ Es que se puede te de ideal colectivt1 y por mero esen todas las naciones, por lo menos comparar a Cervantes con Shakes- tímulo de bullir o medrar; es triste
en las naciones medianamente consti- peare? Si alguien nombra a Marrue- verlos siempre atentos a despertar en
tuídas; yo confieso que no lo he ob- cos ' pronto asoman sonrisas suficien- la "muchedumbre los instintos bajos,
tes en los rostros. ¡ Pero si estamos las rebeldías estériles, las negaciones
servado en ninguna parte.
Existe, sí,. el tono de acusación y más atrasados que los moro~ si no absolutas, el desdén de la Patria. Es
de autocrhica, particularmente en los servimos para nada .. .. ! Todo esto triste ver que Pablo Iglesias, admitipueblos latinos, aGaso porque esos ha bajado del café a la taberna, y los do en la rueda de los voceadores
pueblos se encuentran en un estado aÍbaííiles, en efecto, repiten entre mandatarios, pone en la campaña negativa todo el peso de su rudeza, tode decadencia si se les compara con gumos: ¡ Pero si no somos nadie!
No es de ahora, seguramente, esta da la carga de su socialismo inintelisu antiguo esplendor y con los pueblos germanos o anglo-sajones. Pe- inclinación negativa de los espaí1oles; gen te, arrabalesco.
En cuanto al regionalismo, de forro el tono de acusación, y hasta pe- "n nue$~ra literatura clásica existen
simista, nunca ha llegado hasta el hartos documentos ilustrativos. Pe- mación conservadora y clerical, ha
desdén y la burla de sí mismo. En ro desde la derrota de Cuba, el mal metido su ins idia, su nihilismo, su
Francia, por ejemplo, antes de la adquiere fuerza increíble y se hace, negación y su virus disociativo en
guerra actual, han podido registrarse sobre todo, universal. Los políticos aquellas comarcas que eran, por su
momentos infelices, crisis lamenta- y el pueblo, los cultos y los vulgares, actividad, su robustez y su aptitud
bles, en que se acusaba de abusos al todos comulgan en la misma idea. politica, la mejor esperanza de la
Ejército, a la Justicia, a los minis- Hoy la idea alcanza su momento de nación. Las provincias del Norte de
tros; pero a nadie se le ocurrió decir -- lenitud. Así se observa en los go- 1talia, las más sanas y enérgicas, han
que Francia era un objeto mínimo, y bernantes algo como un temor, una sido las que han vigorizado el resurque los organismos esenciales de indecisión, un rebajamiento del Po- gimiento. Del Piamonte, rubia flor
Francia eran cosas despreciables. Ta- der. . . . Hay el miedo a las reformas de la tierra, surgió la nacionalidad,
les ex abruptos, si alguien se decidía capitales, miedo a suscitar ilusiones. y Milán es la verdadera cabeza de
a lanzarlos, caían en la ineptitud de El vulgo no cree en nada, no cree en Italia. Aquí, en España, de Barcelouna minoría; la sanción pública, que sí mismo. El vulgo antepone en se- na y de Bilbao han salido los alienen Francia misma nunca ha perdido guida su ¿ para qué .... ? Por lo tan- tos nihilistas, antinacionales, disociasu poder, ha inutilizado siempre los to, los gobernantes re reducen a ini- tlvos .....
ciar reformas vacuas que no re suel ex abruptos y las estridencias.
Ahora, yo, en un paréntesis privado,
Aquí abajo la sanción pública tie- ven nada, como la flamante reforma necesito decir que no me mueve, al
ne escaso vigor. Las palabras se di- del Sr. Burell acerca de la libertad escribir estos artículos, ningún plan
cen a la ligera, y las palabras diri- de la cátedra. Habría que reformar partidista. Si se me apretase a la
gidas contra la Patria tienen menos el espíritu y no los detalles y acci- confesión, necesitaría expresar mi
responsabilidad que nmguna otra. dentes. Elevar el tono del espíritu ausencia de espíritu de partido. Creo,
Ocurre, pues, en España que a veces público. Empezar por que los gober- sin embargo, que en España hacen
un orador o un publicista no se atre- nantes elevasen su tono, su autori- falta escritores que no dependan de
ven a atacar al ministro de la Gue- dad, su seguridad frente a los proble- un partido determinado, para verse lirra, y, en cambio, se ensañan con mas, la misión y el momento patrio.
bres de la depedencia a un grupo, a
El tono despectivo ha sido aumenel Ejército. A veces no conviene
(Pasa a la última pág.)
meterse con el Gobierno por intereses tado y universalizado por la concu-

...

-.

·~-

¿No sientes que la opinión
te tiene ya en un garlito,
que te llama borrachito
o simplemente "barbón?"
Pues esto, revelación
muy clara y precisa es
de que el público interés
estriba en hacerte daño.
¡No se hacen tan tas al año
que no se paguen al mes!

Aunque de indignos recursos
siempre has sabido echar mano,
el gran pueblo mexicano
po traga ya tus discursos;
no te valdrán los ocursos
que a Washington manda Urrea;
te hace falta mucha "brea"
y hay enfrente más de un bache .. :
¡ Ora lo verás, guarache,
ya pareció tu correal

Al verte en comelitones
de Baco ante los altares,
todos te dicen que pares,
mas tu contestas que . .. "nones."
Con constan tes atracones
no verás la cosa clara,
pues aunque tu gula es cara
son en balde tus excesos ....
si comieras puros sesos
otro gallo te cantara ....

Para hacer revoluciones
no basta ser un gran pillo,
y el que ha de ser real sencillo .....
aunque ande entre los doblones.
Nomás a los hocicones
dicen que el puro les queda,
por eso a ti se te enreda

Caricatura publicada en ''Claridades'' con las siguientes Leyendas: La Voz de su amo y Tú me reinvindicarás
el caso tan a lo vivo:
el que nació para chivo
que bien está en la alameda!

Serás doquier aclamado
si al extranjero te vas,
y hasta en héroe rayarás
si te llevas a tu lado
a tanto desvergonzado
que en todo lo ajeno muerde;
si aun el odio no te pierde,
oye un consejo muy hondo:
no compres "viaje redondo,"
porque la vuelta está verde . ...

Es ya tiempo, Venustiane,
de comerte en el olvido
la sangre que has convertido

en buen oro americano.
Mira que, tarde o temprano,
se acaban los ventarrones;
"pélate" con tus millones
y no sueñes, por Caifás,
que una "gorra" cuesta más
que un sombrero con galones.

Quedamos pues, oh barbón,
en que te debes "pelar"
para ya no continuar
tu obra de robo Y TRAICION.
Busca una buena ocasión
y no tu fuerza pregones.
Quédate .. . si te propones
gue el pueblo, con gran motivo,
te cuelgue de las de chivo
para ejemplo de bribones!

QUASIMODO.

�-

TO PICOS DEL· DIA.
Porque hemos venido sosteniendo que la política de
Mr. Wilson, en su antiguo amor a Villa y a los que hizo
Villa,-dígalo Columbus,-ha resultado un fracaso, un
diario nos hace todas las acusaciones posibles.
Manes de la Constitución! ¿Serán también "antiamericanistas" Mr. Elihu Root, el Senador Lodge y Mr.
Beck, cuyas opiniones hemos publicado?

***

El General José Inés Salazar fue conducido "manu
militari" a la Oficina Federal de El Paso, acusado de simpatizar con Villa!
Interrogado sobre esa imputación, contestó: "Mas
villistas son Uds., que hicieron a Villa honores de General de División. A mí me dijo personalmente el General Scott que Villa era un Napoleón y un gran general
Y yo le contesté que Villa no era sino un Napoleón de
bandidos y un general de asesinos."

población de la República para que contribuya a la creación del fondo de reserva.
Si en vez de hacer un llamamiento al patriotismo de
los pacíficos, se hiciera una inspección de los bienes de
los Generales de D. Venus, y se devolviera la mitad de lo
que se han "constitucionalizado" quedaría cubierto el efectivo necesario para crear ese fondo.
Para imitar a los grandes hombres de la Reforma,
no tiene cuate D. Venustiano. Después de nacionalizar
los bienes del clero, murieron pobres desde el Presidente
Juárez, h"asta sus Ministros y consejeros: Ramírez, D.
Juan Antonio de la F uente, los Lerdo. D. Melchor -Ocampo no amplió su hacienda de Pomoca ni Guillermo Prieto
ocupó la casa del Arzobispo. Exactamente como los Generales del automóvil gns y los representantes del Primer Jefe.

***

Siguen los "avisos de ocasión" del órgano venustianista reflejando todo el esplendor de la "nueva era". Para
muestra basta con los siguientes precios "de barata": Garbanzo, $1.6o. Sal, $o.70. Azúcar, $5.20. Queso, $2.00.
Harina, $95.00. Hule viejo, $1.25. Llantas id., $250.00.
Ante esta abundancia, perdone "Rip-Rip" el plagio:
llora el pueblo liberto y ciudadano, por· los centavos de la
tiranía sobre los bilimbiques de la libertad.

***

Se compran zapatos viejos, vestidos rotos, muebles
desvencijados, latas vacías y botellas quebradas. Todo
aquello que en las épocas de la dictadura se destinaba a
la basura y hallaba su panteón en el tiradero, habilita hoy
las tiendas del carrancismo. Cada cascote vale un peso y
a la inversa, un peso vale lo que dos calcetines agujerados.

***

Siguiendo la escala, "un quinto' 1 de los de D. Porfirio, son dos pesos, de los de D. Venus, y D. Venus ....
un Senador por quince años del tiempo de D. Porfirio.

***

Como "sus Pesos," son todas las cosas de D. Venustiano: antaño eran generales Mariano Escobedo, Negrete, Berriozábal, Riva Palacio. Ahora, el primer Divisionario creado por D. Venus fue Villa, y tras de él, González, Pérez, López y Sánchez
Lo mismo las fechas de las fiestas nacionales: del 2
de Abril se pasó el 21 del mismo y def 5 de Mayo al 15
de Marzo.
Por la misma razón, para deshacer al país, donde
gobernaba un Porfirio Díaz, ha sido necesario soltar a
doscientos mil carranclanes 1
Para menospreciar alguna cosa, se decía: "no vale
tres cuartillas" y hoy, ¡ cómo quisiéramos que esos h ombres valieran siquiera tres centavos !

***

Para 1.ar garantías a sus nuevos bilimbiques, decreta D. Venus la venta de las Iglesias y la ocupación de los
bienes de particulares pertenecientes a l clero. Esto se
hace con dos objetos, según los dómines del carrancismo: hacer efectivas las Leyes de Reforma,- (y la Constitución también, que creó la ·garantía de la propiedad privada,)-y no recurrir a un empréstito· exterior.
A la vez se ha hecho un llamamiento patriótico a la

***
El genio de D. Venus es colosal: para no recurrir
a un empréstito exterior, que conservaría el dominio de
la nación sobre los bienes nacionalizados, los pone en
venta. De seguro que no van a ser sus honrados generales los que compren esos bienes, por la sencilla razón de
que hay que dar dinero en cambio y ellos se· han habituado a pagar con un tiro lo que "toman"; serán extranjeros los que compren, s¡' llegan a venderse de verdad
esos bienes, y entonces, México no deberá al extranjero,
pero el extranje~o será el dueño de lo de más valor en
México. La moralidad de D. Venus es la de la máxima
cínica: "Lo que se ha de teñir que se vaya remojando y
lo que se ha de empeñar, que se venda."

***

El General D. Alvaro Obregón acusa a los americanos como autores indirectos del atentado de Columbus, porque han permitido a los mexicanos no identificados con la horda, el vivir en los Estados Unidos.
¡Qué cinismo! No le basta a D. Alvaro haber caminado a México sobre el pavés tendido por la escuadra
americana desde Veracruz, tampoco le satisface el haber
recibido sus armas y municiones por la protección de la
Casa Blanca, no se conforma con que el Divisionario Villa
sea su excamarada de armas y de mayor antigüedad en las
filas venustianistas.
Ahora nos viene con qu e los reaccionarios son los
responsables de las fechorías de Villa. No, ilustre orador
y sucesor en gloria ·militar del Napoleón carranclán: la
primera fechoría de Villa fue la d~ haber c-reado a 1lds.,
la segunda, la de haberlos sostenido; la tercera es mutn-t
y consiste en haberse' conocido; la cuarta fue la de haberse clesconori&lt;lo. La quinta. que t'S sin du&lt;la la culpab1lidad a la que el ilustre D. Alvaro se refiere, es que D.
Venus haya sido reconocido y la sexta; la de Columbus,
no es sino remedo de aquella lección que dieron los carrancistas, en las vecindades de Brownsville, ¿ no es verdad, guerrero ilustre ?

DON DE LAGRIMAS ~
'·-

Nació un príncipe. Era el primogénito, y la reina,
queriendo forzar su destino con su anhelo de madre, le
llamó "Feliz".
Apenas nacido llegaron a las puertas del palacio real
todas las hadas del contorno. Venían cabalgando unas
sobre hipogrifos y dragones; otras en carros de flores
tirados por cándidas palomas, y la más inexperta y sofiadora llegó · modestamente acomodada sobre un rayo
de luna.
La reina recibió a las hadas, de antiguo conocidas
suyas, y cada una fué dejando sobre la cuna del infante
dones tras dones.
-¡Serás he.mosol
-¡ Serás valiente I
-¡ Serás amado!
-¡ Sabrás vencer!
-¡ Sabrás reír!
-¡ Sabrás llorar!-comenzó a decir el hada de las lágrimas, última en el destile, que en pie junto a la cuna
se disponía a derramar sobre los ojos del príncipe el
contenido de ánfora misteriosa; pero la reina se interpuso rápidamente entre el hada y el niño. ¡ Llorar su hijo, llorar su príncipe "Feliz" .... l No, no podía ser. Suplicaba y plañía.
¡ Que todas las lágrimas destinadas al hijo cayesen
sobre su corazón de madre; que todas brotasen de sus
ojos y marchitasen su corazón!. . . . El príncipe "Feliz"
no debía conocer .el llanto.
El hada, como mujer y como inmortal ,fos veces orgullosa, tomó a desprecio su petición; subió en su carro
de iris tirado por murciélagos, y se fué :.ire adelante,
enmarañando nubes; pero antes de marchar lanzó sobre
el infante, a modo de maldición, estas palabras:
-¡No sabrás llorar!
La reina abrazó al príncipe llena de gozo. ¡ Le había
preservado de las lágrimas!
Pero no le había librado del dolor; el niño sufrió como todos los mortales, y eran de ver las horribles muecas movidas por el dolor en aquel rostro infantil que,
sin llorar, sufría; mirándolas aprendió la reina que. el
dolor sin lágrimas es dos veces dolor.
Pasaron años. El príncipe era joven y gallardo; como pronosticaron sus egregias madriaas, sabí~ vencer, sabía reir, aprendió el goce; adivinó que la quintaesencia
del gozar está en llorar de gozo; sintió la pena amarga
d~'-no poder llorar y no pudo llorarla .... Y el príncipe
"Feliz" fue el más infeliz de los príncipes.
Discurría un melancólico atardecer por los jardines
del palacio, y en lo más intrincado del laberinto vislumbró un soldado de rudo cuerpo y marcial continente: con-

templando algo estaba a modo de áureo vellón que ~n
la mano tenía, y lágrimas tiernas brotaban · oé sü cohzón. Supo después el príncipe que aquello que el soldado miraba era un dorado rizo de mujer, y recrudecido su
pesar por envidia al hombre aquel que lloraba de ámor,
abandonó la corte en busca de remedio. Surcó mares,
traspuso cumbres, recorrió valles y contempló frondas
sin hallar nunca el suspirado venero de las uropias lágrimas.
. Volvió a la corte. La reina, muerta de angustia, demandó con públicos pregones remedio para el mal de su
hijo. - De no sé qué antros llegó una vii:jedta encorvada:
:_Tengo cien años-dijo-y sé cómo desarmaf'la 'CÓlera del hada de las lágrimas. Es preciso que una .p ersona hermosa y ajena al príncipe arrostre mil peligros y
llegue sola al palacio de la inmortal para implorar su perdón. Repitiéronse los pregones. Una chiquilla rubia se
presentó en la corte.
-¡Yo iré!
,
Reía al ofrecerse, con los labios, con la frente, como
si toda la alegría de la tierra hubiese hecho nido en su
corazón.
-¡ Que Dios te bendiga!-suspiró la rein,a mirándola
partir.
-¡ Que vuelvas pronto !-dijo el prínripe "Feliz,"
enamorado súbitamente de la chiquilla .. . .
Volvió; la corte se vistió ·de gala para recibirla. Modesta ·y alegre contó las peripecias del v1;1.1e: abismos
salvados, dragones vencidos.
-Aquí tenéis, señor, el dón de lágrim.i.s que tanto
deseasteis, y puso en manos del príncipe ánfora primorosa y diminuta. Aquí está encerrada la esencia de todas
las lágrimas que habéis deseado verter. Lloraréis, se ñor, por vez primera el día en que, sin vos procurarlo,
rompáis el cristal que la guarda.
-Y ¿qué pides en premio?-preguntó el príncipe;-soñando colocar su corona sobre los rizos rubios de la·hiña.
-Nada, señor. Sólo la compasión movió mi deseo
de haceros feliz; en cuanto a mí, lo soy tanto, que no está
mi dicha en poder vuestro,-replicó ella mientras nacía
de sus ojos un rayo de amor. Siguió el príncipe la mirada de ella, y la encontró en los aires, cruzándose en un
beso con la de aquel soldado al cual viera llorar un día
de ternura en los jardines reales.
Sintió el príncipe entonces mordedura de celos; crispó sus manos el despecho y se quebraron los cristales del
ánfora. Y ante toda la corte que celebrara su. sin par
ventura, derramó el príncipe "Feliz" las primeras lágrimas, mucho más tristes que sus pasadas tristezas.

G. Martínez SIERRA.
J

-:~,...

***

Nuestro querido amigo, el Sr. Emilio Valenzuela.
director de "La Constitución" ha sido reducido a prisión
por las autoridades de El Paso, Texas, y "La Constitución"
suspendida.
Sinceramente lamentamos el contratiempo que· sufre nuestro excelente amigo y deseamos que pronto rec~
bre su libertad.

ft. ")OflO..,a. • •t • J

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Alma Española
J
Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubiera paseado,
con la altivez hidalga de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.

1
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente,
a una ciudad de los Países Bajos,
suelta la enseña y a tambor batiente.

Cruzar las landas con el agua el cuello
bajo los fuegos de los a~cabuces,
y pasar viejos burgos a degüello
entre un tumulto de sangrientas luces.

Chambergo con cintillo de esmeralda,
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos a la borgoñona.

tomar una galera o un castillo,
y haber dado que hablar mucho a la Fama.

Y conducir herejes a la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

Y caer con el pecho atravesado
a la medrosa luz de un farolillo
bajo las celosías de mi dama.

a hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.

De mi patria y mi Dios noble cruzado,

Tener un nombre que sonase a hierro:
don César, don Rodrigo o don Fernando,
y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas,
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado a las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte a los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones,
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía

que mujeres itálicas sedujo
mi española y galante bizarría.
Y jugar, en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento

el alerta tenaz del centinela,
a la luz de una hoguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta el puño de oro de mi espada.

'""'u

I

'

.

Esperar sin dolor la hora postrera
sin que nada a la vida nos despierte,

Todas las tardes a la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que Cristo loa,

. Y sin miedos, ya en paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

y ya noche a mi casa tornaría,
arrastrando el reuma de mi pierna,
igual que el buen don Lope Figueroa.

el alma a Dios, y el cuerpo a los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.

entre las tibias y la calavera
que nos hablan de Dios y de la muerte.

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, a la luz de la mañana,
entre el estruendo de la artillería
de los turcos la nave capitana.

Y o nací con tres siglos de retraso:
Amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo de plumas y la espada.

Hundir mi hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herfr sin tregua y matar con saña.

Y es el mayor pesar en mi agonía
vivir en este siglo sin poesía,
ciego de fe. . . . mas sin creer en nada.

Y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto
la cruz de Cristo y el pendón de Espaíía.

FRANCISCO VILLAESPESA.

'
Desplegadas las

velas luminosas
entre las pompas de imperial boato,
arribar a las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo ante el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.

en la puente de rápida galera,

Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.

Para adornar tu palidez de luna
y ceñir tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas como una
corona de oro ornada de diamantes.

tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, cuyo renombre fuera
terror de ingleses y de sarracemos.

tan cargada de oro que trajera
la escotilla rasando con las olas.

Y ya casi al final de la existencia,
hacer de todo afán renunciamiento,
y para oír la voz de la conciencia,
encerrarme en la celda de un convento.

ENVIO

Lanzarme al mar sobre veloz galera

Y abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar a las costas españolas

A vivar con mis manos los tizones
del hogar, y a mis hijos, en mi tierra,
entre pausas de asmas y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.

•

�)i;~ág~na Recreativa
· ' ··· · ···

· · Soluciones correspondientes al número 28

Triángulo _propuesto por la Sra.
María J. Gaona de Hebbronville.Alemania.-Nadie lo resolvió.
Rombos propuestos por la Sra.
Gaona.
10.-J apón.-Fue resuelto por la
Srita. Praxedis García de San Diego,
P rof. Leylam Ortega de Maxwell,
Srita. María García Canales de San
Diego, Señoritas E loísa y Ana Martínez de Caléxii:b y A. E.' Garza de
Eagle Pass.

María García Canales de San Diego,
Arturo Gaona de Hebbronville, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa de
Alice, Eloísa y Ana M'.1rtínez. de Caléxico.
Rombo propuesto por Arturo J.
Gaona.-Champagne.-Fue resuelto
por Baldornero Chavez de El Paso,
E loísa y Ana Martínez de Caléxico,
Julián Terán y ·Gabriel Hinojosa de
Alice, María García Canales de San
Diego. ·

20.-Francia.-Fue resuelto por
Eloísa y Ana Martínez de Caléxico,
Gab riel Hinojosa y Julián Terán de
Alice, María García Canales y Praxedis J. García, de $an Diego, y Prof.
Leylam Ortega de Maxwell.

Rombo propuesto por María J .
Laing.-Galeana.-Fue resuelto por
María García Canales y Praxedis
García de San Diego, Arturo Gaona
de Hebbronville, Gabriel Hinojosa y
Julián Terán de Alice, Eloísa y Ana
Martínez de Caléxico.

Juego de letras propuesto por Colombina.-Salustio.-Fue resuelto por

Fuga de Consonantes propuesto
por Indalecio Ruiz Tapia.

"Este. era un Rey que tenía
Un palacio de diamantes
Una tienda hecha del día
Y un rebaño de Elefantes.
~~ue resuelto por Hosalío A. Mcdide E l Paso,

Fuga de vocales por J. M. Chavez
de E l Paso.
No son muertos los que en dulce
(calma
La paz disfrutan en la t umba fría · ·
Muertos son los que llevan muerta el
(alma
Y viven todavía.
Fue resuelta por P raxedis García y María García Canales Arturo
Gaona, J ulián Terán y Gabriel Hinojosa, Leylam Ortega, Eloísa y Ana
Martínez, José L. Aguilar, A. E.
Garza y Rosalío"A. Medina.
(hsa a

la última pág.)

LO QUE ES LA VIDA
La vida es el mal. La última expresión de la vida
terres tre es la vida humana, y la vida de los hombres se
cifra en una bata lla inexorable de apetitos, en un tumulto desordenado de egoísmos, que se entrechocan, se desgarran se dilaceran. El progreso marca la distancia que
a lc; ~za ei salto del tigre, que es de diez metros; Y el curso de la, bala, que es de veinte kilómetros. La íiera, a
diez; . paso;, nos perturba. El hombre, a cuatro leguas,
nos llena de terror. El hombre es la fiera aume ntada.
Nunca los abismos del mar engendrarán U!? monstruo equivalente al navío de guerra, con las escamas de
acero las entrañas de bronce, el mirar de relámpago, las
bocas' abiertas, pavorosas, rugiendo metralla, masticando
llamaradas exhalando muerte.
La p~ta del prehistórico atla ntosauro desmigaja ~druscos. La dinamita del químico revienta montañas como nueces. Si la garra del mastodonte socava un cedro,
el cañón Krupp revienta baluartes y trincheras. Una víbora envenena un ho mbre; pero un hombre solo arrasa un
P,ueblo.
,
. ·
.
: ~~· .' "Xú?aderan1~1Jte l9s_grat?,des ~onstruos n? ~parecierón e n la época secundan a : aparecieron en la ult ima, con
eL h~~i;~{ Al.' pi~ ge ·un · Napoleón; un megalosauro es
u~{i ~~m:\ga: L9s lobos de la vieja Euro~a atacan _Y dest io~¡¡1 ;¡i.¡gupas d-ocenas de viandantes, mientras millones
yt. dír1iónes ,de mis~ra.bles caen en la fosa del abando~o, sac~ifi~adot
la sóberbia de los príncipes, a la mentira de
los Papas, a la gula devoradora de la burguesía cristiana
y democrática. El matadero es la fórmula cruda de la
sociedad en que vivimos. Unos nacen para reses, otros
para verdugos. Unos comen, otros son comidos. ~ay
c riaturas lóbregas vest idas de harapos minando montes ;
y criaturas espléndidas cubiertas de oro y terciopelo, b ,illando a l sol. En el cofre del banquero duermen pobrezas metalizadas. Hay hombres qu ! hacen en una noche

a

un barrio fúnebre de mendigos. Adorna n gargantas de
cortesanas collares de esmeraldas y diamantes, tan siniestros y luctuosos como rosarios de crá neos en pecho de
salvajes.
·Viven cuadrúpedos en cavernas de mármol, y agoni zan parias en prisiones infectas, roídos por gusanos. H e
visto palacios devorar pocilgas; todo bulevar grandioso
reclama un cuartel, una cárcel y u1:a horca. El dios Millón no digiere sin la guillotina de ce ntinela. Los hombres se reparten el Globo, como los buitres el carnero.
Cuanto más grande es el buitre, mayor es su parte. Hombres hay q:ie tienen imperios; y hay hombres que no tienen hogar.
Los pies primorosos de las princesas se deslizan brilla ntes de oro por alfombras; y· los pies descalzos de los
vagabundos van sangrando sobre pedruscos y espinas.
Beben champaña algunos caballos de sport, usan collares
de brillan tes algunos pe¡ros falderos; y hay seres que,
por falta de pan, encie nden hogueras para morir. Bendito sea el óxido de ca rbono que exhala paz y tranquilidad. ¡Y la naturaleza insensible a l drama bárbaro de
los hombres ! Guerras, odios, crímenes, tiranías, hecatombes, desastres, iniquidades, la dejan indife rente e inco nsciente como la roca inmóvil, tocada po_r el ala de una avispa. El clamor atro nador de todas las angustias no arranca un ¡ay! a la inmensidad inexorable. La aurora sonríe
con el mismo esplendor en los campos de batalla, que en
las cunas infantiles; y las yerbas golosas no distinguen
entre la podredumbre de Locusta y la podredumbre de
Juana de Arco. Regad v,.rgeles con la sangre_ de Iscariote o con la. sangr..t de. ~ris~o, y los lirio~ in.ocentes ( extraña inocencia) se "abnran igualmente cand1dos y nevados.
.

Guerra JUNQUEIRO.

Porfirio Díaz

I EL ALBUM DE JUAREZ

Cumpliendo con el ofrecimiento hecho a nuestros suscritores,
hoy comenzará a circular el "ALB UM DE DIAZ," que ha editado
"REVISTA MEXICANA" como
un homenaje al HEROE DEL 2
DE ABRIL.
Es una vida más llena de peripecias que una novela, y a la vez
lleva en sí la historia de la patria,
desde el año de 1855. Por sus rasgos de audacia, de perseverancia
y de heroísmo; es más interesante que cualquiera historia de imaginación y explica cómo se formó
el México del Centenario y cómo
se deshizo aquella grandeza en la
Larbar:ie actual.
Es un resumen de historia política y social y una exposición de
las causas determinantes de la
anarquía que ha acabado con la
dignidad nacional, y fue escrita,
en vista de los datos más auténticos, por el Lic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REY lST A MEXICANA.
El apéndice a la Biografía completa el estudio de la vida del Gran
P residente, con la hoja de servicios, que es un monumento de gloria imperecedera, y un cuadro comparativo entre el México de 1876
y el de 1909.
Para estudiar al General Díaz
en todos sus aspectos, reproducimos, además, una pintura magistral
de los rasgos característicos de D.
Sebastián Lerdo de Tejada y del
General Díaz, hecha por la pluma
inimitable del DUQUE JOB.
El libro más interesante que
pueda obtenerse en la crisis actual
de México.
U n obsequio de "REVISTA
MEXICANA" a sus suscritores.
Envíenos Ud. el cupón hoy mismo.

Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre :
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por lapalabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade .a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los co~pañeros del Sr. Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que .se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBE L y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBU~ DE JUAREZ, así formado es un l~bro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y a l editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
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Suplicamos ·ª nuestros A,¡entes y Suscritores, se sirvan
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poder magnét ico y dominará i las personas que le rodean; sus enemigos no
podrán causarle daño y adquirirá valiosos secretos para curarse U d. y las
demás personas que soliciten su ayuda.
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�•
Pasatiempos propuestos por Genaro Fourzán, de Columbus, Nuevo
México, para REVISTA MEXICANA.

. . .. . . .

CHARADA
Prima, segunda, tercera,
Del guerrero anhelo es,
Y le es aun más lisonjera
Si es cuatro, segunda, tres.
Cuatro y tercia, excavaci6n;
Segunda y cuarta, en la música;
Todo, nombre de var6n
Y negaci6n en la última. .
CHARADA DIALOGADA
---Siéntate y juguemos a las primera segunda.
---No; dos vale que tercera segunda de este tercera tercera.
---¡Sabroso! i,De dónde te lo enviaron?
---De todo.

ANAGRAMA
Marca cero, la veo

D.

I

UVISTA MDl~ANA
SEMANARIO ILUSTRADO
-o-

2 3 4 s-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.

San Anton io, Texas.

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

1 2 3 4 5-atributo doctoral
S 3 I 2 4-en los campos.
I 2 3 4- Enfrente de las olas
2 4 3 1-Arma primitiva.

I 2 3 4 S 6 7-En el fondo del mar .
6. 7 3 4 S I 2- En el extremo Orient(

En México y E stados Unidos
Pago adelantado
I trimestre . .... $1.00 oro americano.
I semestre . . . . ' 1.80
"
"
I año . . . . . . . . . ' 3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo.
1

1 2 3 4 5-General Romano
2 S 3 I 4-Pieza de pan
2 3 4-Parte delantera de un buque
2 3 1 4-Lo que Ud. lleva
1

Rombo y cuadrado de letras Propuestos por la Srita. Esperanza Casso.
ROMBO

Vocal
En las ruedas
. Reina de Esparta
Juego de Sociedad
Un Verbo
Divisi6n del tiempo
Consonante
CUADRADO DE LETRAS
Cuadrúpedo
Parte de un ave
En las ciudades
Verbo
Anagramas y Rombos encadenados
propuestos por Srita. Profa. Ana H.
García.
ROMBOS
Consonante
Verbo
Otro verbo
Conocido Periodista
Planeta
Miembro de la familia
Vocal
Consonante
Inmensidad de agua
En el correo
En geometria
Número
Vocal

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

I

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1 2 3 4 5 Orden religiosa.
1 2 4 5 3 Tiempo de verbo.
4 5 1 2 3 Comestible.

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Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637.
Esq. Houston y Leona Sts.
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ANAGRAMA
Ir i en dividir la paz fi6 generoso.

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Arbol Frutal
Apellido de periodista
Signo ortográfico
En la comida
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2 3 4 5 6-Nombre de mujer
S 6 1 4 3 2-Por donde Ud. anda

1

1

I

trimestre . . . . . $2.0 0. oro americano
semestre . . . . . ' 3.50 "
"
año . . . . . . . . . . ' 6.oo "
"

* ,t *
ADVERTENCIAS:
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adelantados. No St:! devuelven originales.- Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a :
REVISTA MEXICANA

I

2 3 4- Ceremonia religiosa

3 2

I

4- Abismo

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SAN ANTONIO, TEX.
-0--

I

2 3 4 5-Quitar la vida

3 5 4 1 2-Enredo
1
1

2 3 4 S 6 7-Un torero inmenso
2 3 S 4 6 7-Ciudad mexicana

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 637
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

EL TONO DESPECTIVO
Conclusión
un hombre, a una confesión. Los escritores se suman en· seguida a un
partido, y escriben, por tanto, con
una tendencia, lo que equivale a renunciar a una parte considerable de
la verdad. Se empequeñecen, se reducen, se afilian, y esa es la manera
de que tantos bellos cerebros queden
restados para España, cuyo aliento
moral es lo que importa. Hay que
elevar el tono de la conciencia española.
José Ma. SALAVERRIA

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COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Querido Moheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
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Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abominable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9.--Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A9os Agentes y Libreros, precios especiales.
Pronto será puesto a la venta en •·REVISTA MEXICANA"
P. O. Box 637
San Antonio, Tex.

�GENERAL PORFIRIO DIAZ
El-Sef'ior Madero acordó, en Enero de 1912, el retiro forzoso del General
Porfirio Díaz, después de setenta años de servicios a la Patria.
¿Desea Ud conocer su vida legendaria y heroica?
¿Tiene Ud. empeño en contar_ a sus hijos, los detalles de aquella existencia
gloriosa, que tuvo fulguraciones como las de Miahuatlán y la Carbonera, Oa.xaca
y el Dos de Abril?
Es muy fácil. Le basta a Ud. tomar una suscrición semestral de REVISTA
MEXICANA. y allí encontrará Ud. la "biografía del hombre extraordinario que
dio a nuestra Patria lo que hoy tanto necesita: Honor y Paz. Allí verá Ud. su
hoja de servicios con más de cien acciones de guerra. Allí, finalmente, verá Ud.
un estado comparativo entre el México de 1876 y el México de 1910.
El próximo 2 de Abril circulará el '' Album de Díaz.''
Los suscritores de REVISTA MEXICANA que estén al corriente de sus
cuentas y paguen además un semestre, lo recibirán franco de porte. Si toman una
suscrición anual, recibirán además el "Album de Juárez." ¡A suscribirse!
Diríjase Ud. hoy mismo a REVISTA MEXICANA.
Si se retarda, corre el peligro de que se agote la edición.
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA.
P. O. Box 637, SAN ANTONIO, TEXAS.

�</text>
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,

.

-

'

Semanario Ilustrado
9 DE- ABRIL DE 1916.

PRECIO: 10 CTS.

VOLUMEN II. No. 31.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado

Este es el Croquis de un·a

Entered u second class matter, O ctober 25, 1915 at the Post Office of San
Antonio, T exas, undcr thc Act, of March 3, 1879

Afio II.

San Antonio, T ex.as, 9 de Abril de 1916.

N úmero 31.

Una Solución Aceptable

Aquí el General Díaz derrotó en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciudad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campafia triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para com~render que es
un héroe de leyenda. Sus hazañas son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
¿Desea Ud. conocer la biografía porfiriana?
---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un solo centavo adquirirla. Nosotros
la obsequiamos a nuestros suscritores semestrales.
---Remítanos U d., hoy mismo, un giro de $1. 80 y a vuelta de correo tendremos
el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA Y u~ ejemplar ~el
••Album de Díaz,' ' en donde además de la biografía del héroe, escrita por el Lic.
Ricardo Gómez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego!
Nuestra dirección es: REVISTA MEXICANA,
P. O. Box 66, Station A, S

Antonio, Texas.

=====~

# »~~

•

El Gobierno de los E stados Unidos ha empezado a
pensar se'riamente en poner fin a la expedición punitiva en
contra del bandolero Francisco Villa. Este sería un acto.
cuerdo que ayudaría a solucionar satisfactoriamente el intrincado problema mexicano.
Después de veinticuatro días de operaciones militares,
se han registrado únicamente dos escaramuzas, en las
c_u ales se han ocasionado sesenta bajas a las guerrillas villistas. El bandolero se ha escapado, y aunque algunos jefes carrancistas lo suponen herido y en el Distrito de Guerrero, otros creen que se encuentra en las cercanías de Parral, próximo a unirse con las tropas revolucionarias de Canuto R eyes.
Si el objeto de la expedición norteamericana fue la
captura material de Francisco V illa, la retirada de las tropas significaría un fracaso completo; pero si, por lo cont rario, no tuvo más finalidad que inflingir una dura represalia a los asaltantes de Columbus, entonces las escaramuzas dirigidas por los Coroneles Dodd y Brown, y la dispersión villista en Guerrero y Namiquipa, pueden dejar satisfecho el orgullo de los Estados U nidos, y autorizar el regreso de la columna expedicionaria.
E sta últtima solución sería la más satisfactoria para
México y para los E stados Unidos. Para México, porque
lo libraría del bochorno inevitable de tener tropas extrañas dentro de su territorio; y para los Estados U nidos,
porque los alejaría de multitud de complicaciones y dificultades, en una empresa que no puede reportarle ventajas comerciales ni tampoco de gloria.
A medida que Villa se vaya internando en las mont añas que han protegido sus crímenes por veinte años, irá
siendo más díficil la empresa de aprehenderlo. Se necesitaría duplicar por lo menos el efectivo de la expedición
punitiva, y disponer libremente de los ferrocarriles y carreteras, para mantener un continuo contacto con las fuentes de abastecimiento. Y bien, cada paso que se diera, despertaría la suspicacia del pueblo, y hasta podría ser origen
de dificultades con los mismos carrancistas, que hoy son
fieles aliados de las tropas norteamericanas.
Así deben de haberlo comprendido las Secretarías de
Estado y Guerra, desde el momento en que han planteado
la. duración y el carácter concreto de la expedición punitiva,
para exponer las intenciones definitivas y los proyectos últimos del Gobierno norteamericano. Si, como lo esperamos, se resolviese llamar al Ejército del General Pershing,
declarando que la finalidad de la expedición queda satisfe. cha con las últimas acciones de guerra en que fueron dispersados los vilÜitas, México dejaría de tener enfrente
una preocupación internacional y solucionaría rápidamente el problema de su anarquía interior.. Si, por lo contrario, se hace depender el honorfe los Estados Unidos, de
la captura de Francisco Villa, entonces esta nación debe
hacer los preparativos militares y económicos de una lar~a campaña llena de sorpresas y de complicaciones, ligada

con infinidad de accidentes y sujeta a un período larguísimo de tiempo.
Ese hecho vendría a significar que el pueblo de los
Estados Unidos se veía arrojado a todos los horrores de
la guerra nada más que por el hecho aislado de un bandolero, lo que no se compadece ni con la magnitud ni con la
dignidad de una nación orgullosa de su fuerza como los
Estados Unidos, así que esa posición es inaceptable para
los mismos norteamericanos.
Además, al desaparecer el peligro villista, puede sur . gir el peligro carrancista. Don Venustiano es capaz de
todo, por seguir en el poder. Y en estos momentos, en
que se ve su moneda enteramente depreciada, su causa
completamente perdida, sus generales vacilantes, el odio
del pueblo creciente, y la Revolución del sur alzándose como un fantasma arrollador e incontrastable, nada difícil
sería que aprovechara el menor incidente para oponerse al
Ejército del General Pershing, y buscase en un. conflicto
internacional, el amor popular que tanta falta le hace para
continuar en pie.
Ya lo hemos visto, lo estamos viendo. Dio permiso
para que las tropas extrañas se internaran en México, y
exigió que no acampasen ni se acuartelasen e.n las ciudades
es decir, entregó lo principal, y de jó pendientes cuestiones
pequeñas y fútiles, que mañana le pueden servir para generar una complicación en provecho personal. ¡ Como
si el honor de la Patria radicase en las manzanas céntricas
de las poblaciones o en los rieles de un ferrocarril!
Para evitar dificultades posteriores, para eludir una
larga campaña y para reconquistar la confianza del pueblo
mexicano, lo más prudente y lo niás justo es ponerle fin a
la expedición punitiva. Las Secretarías de Estado y de
Guerra del Gobierno norteamericano, al reconsiderar est e
asunto, y al fijar definitivamente su duración, deben tener
en cuenta todas las dificultades y peligros que entraña la
continuación de un estado anormal, y se decidirán, sin duda, por la única solución que satisface a todas las conciencias y respeta los fueros santos del honor y de la justicia.
La conciencia del Primer Jefe lo acusa: sus periódicos han ocultado la verdad de los acontecimientos a los
habitantes de la República. Esta conducta prueba que, a
pesar de todo, es penoso para una nación sufrir lo que México sufre y como es'e dolor proviene de la incapacidad de
Don Venustiano para llevar a término los asuntos de México, sin la ayuda material de los Estados Unidos, dentro
del mismo territorio, el retiro de las tropas produciría en
México el alivio de no sentir por mano extraña las consecuencias de los actos de demencia y de crimen de sus malos
hijos. El Gobierno de Washington quedaría satisfeecho D.
Venustiano en el sitio que le corresponde, Villa castigado y
México en posibilidad de acabar de reconocer sus errores
y de librarse de los que han desatado sobre él todas estas
&lt;;:alamidades.

�MATER. DOLOROSA

TOPICOS DEL DIA.
Las autoridades de \Vashington se encuentran algo
alarmadas porque han sido advertidas de que las tropas
carrancistas se están movilizando en todo el país y especialmente en la frontera septentrional de México. Alvaro Obregón es quién ha orden~do dicha movilización, y la
causa que expone para hacerla, es el incremento, cada
día mayor, de la revolución felixist~.
Pero lo curioso. del caso es, que algunas de las
órdenes de Alvaro Obregón, han sido interceptadas por
Agentes norteamericanos y han venido a parar a manos
de la Secretaría de Estado. En ellas se repite con frecuencia este giro : "E s preciso esperar el momento oportuno."
¿ Conque oportuno? Esta palabreja sin importancia
ni sonoridad, tiene un saborcillo reaccionario-véase el
D iccionario carranclán-qÚe debe inquietar a los apóstoles
y caudillos de la Revolució11. Don Alvaro busca el momento oportuno para hacer algo. ¿ En qué consiste ese
algo?
· !Venustiano, Venustianb ! Cómo se nos figura que
ese "oportuno" es el principio del fin.

POR JOSE JUAN TABLADA

ques, ca mbiados a un magnífico tipo producen alrededor
de tres mil dólares. Por consiguiente, la suma fabulosa
recaudada en Veracruz sirve para pagar los réditos que
causa la Deuda en el término de Doce horas.
Con cuatro o cinco contribuciones como ésta, quedará a rreglado el problema económico de México.
Para algo sirve·el talento financiero de Luis Cabre-

_ Bajo la hornacina de rocalla de oro,
Miré su faz blanca, su trémulo lloro,
Su!? manos cruzadas !lobre el terciopelo,
Mientras de la~ hondas penumbras del coro
Los cant9s sagrados volaban al cielo.
Fue en las horas grises de una tarde umbría .....

ra.

***

Allá en las ojivas desmayaba el día
Con todas las luces de la pedrería,
Y de la Madona dejaba en la frente.
Un albor de luna, p'álido y doliente ... .

El problema que más inquieta a los Estados Unidos
en estos momentos éonsiste en indagar si la ayuda de
Car ranza es efectiva o no, en la persecusión de Villa.
Como el bandolero resulta un día herido en Guerrero, y a las veinticuatro horas aparece cerca de Chihuahua, las tropas del General P ershing, dudan de la coopera-

Como el moribundo que al hospital llega
-Pálido y temblando-llegué a tus altares,

ción carrancista.
L a verdad del caso es que Don Venustiano no hace
ahora sino lo que siempre ha hecho : aparenta una gran
fo rtaleza, un dominio absoluto sobre sus tropas, y en
r ealidad, no es más que un infeliz rey de burlas, que va a
acabar po r ser la víctima de aquellos a quiénes llama sus

Con el alma henchida de cólera ciega¡
Con mi ser nublado de inmensos pesares!

I~

¡ Oh Trágica Vírgen ! ¡ 1Iater Dolorosa¡
Que en lago cambiaste mi alma ptacelosa

s ubordinados.
En realidad, Carranza es un :vejete vanidoso que
por tal que se diga que manda, arrostra las mayores infar rores del hambre organizó una rudísima manifestación,
mias, y las más t remendas responsabilidades.
para pedir a las autoridades un poco de pan. El clamor ·
Y todo pata que Obregón esté esp.erando el momenunánime del pueblo fue "por el amor de Dios." .
to oportuno.
Los jefes carrancistas inll)ediatamente ordenaron la
d isolución de la manifestación, y al efecto, arrojaron sus
E l General Funston ha encargado mil anteojos de
tropas sobre el pueblo. Sin embargo, los soldados, lelarga vista, a fin de que sean usa-dos en la expedición
jos de disparar contra aquellas gentes hambrientas, se conpunitiva.
fundieron con ellas y las acompañaron en su manifestación
Ahora ·sí: con tanto anteojo, Villa vá a ser descu-

***
L a gente del pueblo cie '! orreón, vÍ't:tima de los ho-

¿ Por qué si en blasfemias mi espíritu hervía

•

** *

bierto.

Oh triste Madona, cambiaste en luz pura?
Si todo lo mancha mi dudar eterno I

La prensa diaria de la capital de la República comuúltima campaña.
nica la noticia de que el puerto de Veracruz colectó la
*
suma fabulosa de $163,000 ciento sesenta y tres mil pesos,
Las oficinas encargadas de la inmigración en
para ayudar al Gobierno a pagar la deuda nacional.
Brownsville participan que solamente en el último mes de
Vamos por partes. La deuda de México-sin contar
Marzo cruzaron el Río Bravo más de dos mil mexicanos,
dos o tres mil millones de dólares, destruidos por los
que se han venido a refugiar a este país.
carrancistas, sino atendiendo únicamente a los empréstiEsta cifra pavorosa, superior en un doscientos por
tos co ntraídos por gobiernos anteriores-asciende a cerca
ciento, a cualquiera de las anteriores, indica que el rég~de cuatro cientos millones de dólares que erogan un rémen de carcelazos y persecuéiones, asesinatos Y sadito anual de veinte millofles oro, que desde hace dos . queos, establecido por Carranza en Mexico, está obliganaños no se pagan, y que por tanto, aumentan cada cinco
do a todas la.s gentes a buscar un lugar de descanso fuera
años 100 millones más de deuda.
de la Patria.
Ve in te millones de dólares al año significan un miLos que quedan, o se envilecen o se mueren de haJ:!1·
llón setecientos mil al mes o $5 1500.00 cinco mil quinienbre: así se está preparado la horrible t ragedia cu) o destos dólares cada veinticuatro horas.
enlace, no tardaremos mucho en presenciar.
Ahora bien, los ciento sesenta y tres mil bilim&amp;i-

•

Y_ en la triste iglesia desmayaba el día ..... .
Los siet~ puñales sobre el terciopelo
Con dulce amargura la Virgen lucía, •
Sus tristes miradas volaban al cielo
Y místicamente su llanto corría . .. ... .
i Oh Virgen! solloza mi voz en la sombra 1

Cuando el tedio empaña mi cruel agonía,
:Mi ser te suspira, mi labio te nombra
Y. de los dolores en la eterna sombra
En vez de quejarme, digo: ¡ Madre mía!
Madre mía! el mundo para mí es escoria,
Pera mí la lucha no tiene victoria ... .. .
Pero en las tinieblas de mi desconsuelo 1
Las ondas dolientes de su terciopelo
Serán mi bandera de triunfo y de Glo1 ;a J
:Madre mí:a ! N unéa fueron los amores

Hinqué la rodilla; sentí tu te~nura ....
¿ Por qué las tinieblas de mi ser umbroso

***

Un telegrama de Columbus nos trae la noticia de
que ya se está construyendo en esa población un local
apropiado para encerrar a los prisioneros villistas de la

Por tí se levanta mi canto más -tierno?

¿ Por qué, Madre mía? .....

Llegué hasta tus plantas -Luzbel orgulloso- •

***

de protesta.
¡ Reacción maldita! ¡ Como logra colarse en todas
partes! ¡ Hasta la gente del pueblo y los soldados co nstitucionalislas se han vuelto reaccionarios!

Surgió la plegaria?

La miro manchada por lúgubre noch/ ....
¿Por qué si es inmenso mi dudar eterno

Si junto del Cielo contemplo el Infierno
Si en vez de la amante que me da sus bes~s
Miro al esqueleto que me da sus huesos.
Si a la flor más pura que entreabre su broch(

* *

...

Para mí radiosos ni llenos de flores
Y hasta las miradas
de la amada mía1
.
Cuando en mí derraman su clara alegría,
Dejan una estela muy negra y muy fría!
Ya lo ves ¡oh Madre 1.. •• soy desventur? Jo
¡Vuelve a mí tus ojos de luces piadosas . . . ..
En mi árida senda vierte algunas rosas,
Porque los abrojos ya me han desgarrado
Y sobre mí
. tiemblan las noches umbrosas .I

�tri~ ~ los huesos del desterrado. Fué un desterrado de la
felicidad en la vida, un pobre obrero del arte que alegró
sonoro Y vacío como su flauta, las bodas del prócer míen~
t r:s el prócer, se congestionaba. Y huyendo enfermo y hur ano _del festm de la vida, donde su música se evaporaba
emb~'.agadora como el champaña, peregrinó en busca del
espe¡'.smo_ de la felicidad, que cuando va a alcanzarse huye mas _le¡os. i Inútilmente! J uventino Rosas, heredero de
la fatalidad de las dos razas fusionadas en un solo dolor
era el espectro viviente del infortunio, era el bohemio olvi~
dado de si mismo, arrebatado en el turbión humano, a la
merced de todas las injusticias, porque la vida es lucha y
para ~~~ haya vencedores, fuerza es que haya vencid~s.
~o ptdats clemencia para los antílopes necesarios a la voracidad_ humana. Para que sean salvos, preciso es que huyan, ligeros como el viento a través de la estepa. No qued~ra entonces al alcance del puma hambriento sino el deleitoso olor de la presa en salvo.
Pero e.'_ artista. era un soñador indolente y atávico.
Representac1on genuma de nuestros cancioneros ingenuos
e~ su arte, Y tan profundamente despreciadores de la gloria Y de la fortuna como pródigos de su vida, pasó efímeramente sobre la tierra como una cigarra sonora que exhala. su alma en su canto, que vive de rocío, ebria de sol
Y primavera, ~xtraña a l_a laboriosidad que fabrica panales
Y construye cmdades, divinamente asordada con la música de_sus élitros para no oír el rumor de las alas del tiempo, su~ más misión que labrarse con su propi¡ vida una
morta¡a de la que surgirá una ninfa para metaforsearse en .
un nue':o hemíptero canoro.
. Nos lo r~pre¿entamo.s perseguido por la miseria, despreciado Y olvidado; pero nos olvidamos de que él vivía de
su ensueño. ~~ naturaleza puso en los artistas ese divino
c~nsuelo de vivir de ensueños, de vivir la vida de su arte,
a¡enos a la v_ida arrolladora que los ·deshecha O los arrastra. Ese a~t1sta obscuro que veis pasar inadvertido por la
calle, va sonando una melodía que la humanidad no escu-

•

JUVENTiNO ROSAS

•

•

Oración fúnebre, pronunciada en su honor, el .día que fueron repatriados sus restos

Por Rubén .M . Campos
E l ar tista que hoy tardíamente glorificamos, era el
alma popular de nuestra raza ;,era un cancionero obscuro
que rimaba el alma de la patria. Para él no se abrieron las
aulas, sino el cielo donde gorjean las aves. Estudió el concierto polifónico de la naturaleza, del cual formaba parte,
y, por tanto él era solamente una voz, una melodía, 'un canto fresco y sonoro, desnudo de las galas del contrapunto,
pero dotado de una juventud inmortal.
Al lado de los polifonistas, él era una nota errante y
meláncolica, perdida en el infinito del arte; pero esa nota
era de oro, y al lado de los polifonistas ha recorrido el
mundo, haciendo inmortal el nombre de Juventino Rosas .
E n las ciudades eslavas -como en las tudescas, donclequiera que se vive, dondequiera que se goza, dondequiera que
se sueña, dondequiera que se ama, se escuchará esa belle.
invitación al vals que se llama "Sobre las Olas." Dondequiera que se vive, porque ese canto es vida y alegría, gorjeo y alborada; dondequiera que se goza, porque es explosión de placer y burbuj eo de champaña, embriaguez de juventud y risas de oro de sirenas; dondequiera que se sueña, porque lleva la nostalgia de América y la p¿nsativa
tristeza de una raza vencida, a la que ten emos orgullo de
pertenecer y el honor de rehabilitar; dondequiera que se
ama, porque ese canto es de amor y surg ió de un corazón
adolescente cuando era bueno y puro, cuando no había sido
manchado ni sacrificado por las miserias de la vida.
Nos congregamos a honrar al pueblo mismo, porque
honramos a un hijo del pueblo. Esta manifestación pública en honor de un artista popular, es la recordación de que
amamos lo bello en su primitiva candidez, de que que cultivamos ese amor en sus más sencillas manifestaciones,
porque sabemos bien que los arroyuelos va a formar la

riada cuando el caudal sea bastante raudaloso. E l alma
popular la forman los romanceros y los trovadores, los músicos melodiosos que sin más tesoro que su inspiración libr-e y franca, componen los bellos temas de las futuras sinfonías. Después vendrán los pulimentadores, los artífices
cultos que bucearán en busca de esas perlas para engarzar-.
las et~ joyeles preciosos. Lo esencial es que existan las
perlas. • Las nuestras duermen todavía, esperando que
vengan los magos, los evocadores que, como Grieg en Noruega, Dvorak en Bohemia, Gade en Dinamarca, Granados
en España, "los cinco," Borodine, Rimsky-Ko rsakow, Balakirew, Cui; Moussorgski, en Rusia, hagan la música nacional, el rebuscamiento de los cantos populares para pulirlos, engastados y realzarlos en oro cual si fueren piedras
preciosas. Pero eso vendrá más tar de. Somos un pµeblo
joven, necesitamos aún de los creadores de esa masa popular, alentarlos, amarlos, comprenderlos, estimarlos, no dejarlos emigrar y morir en las desgracia, ser para ellos lo
que la creación para el pájaro que canta, que el árbol que le
da abrigo, el trigal la mies madura, el arroyuelo el agua
del cielo, el sol .el calor, para que, como la flor del campo,
"no traba je ni hile" y, sin embar go, vista con más esplendor que Salomón, según la expres ión del Nazareno; para
que sean la alegría de la tierra madre, cascabeles jubilosos
del placer' de vivir, caracoles sonoros que guarden el murmullo del oleaje humano, ecos vibrantes de las músicas de
las esferas celestes, quejas vivientes de los pesares de los
hombres,. canción para alegrar el viaje en el camino de la
muerte.

•
•
Todo eso fué ese cancionero cuyos huesos repatriamos hoy en un impulso popular de piedad, en un deber
tardío y generoso que nos hace ofrecer un¡¡, sepultura ~~-

•
•

•
•

cha com~ él, cual si un genie~illo alado la vertiera en su oído para mundar su alma de estrellas. Y así pasó J uventino ~osas por la tierra, confortado con un bálsamo que los
&lt;lemas hombres no saben, orgullosos de su triunfo de audaces, merecer de los dioses. El artista trae consigo una
fuente peren~e. de consuelo y de renacimiento a la esperanza.
esa divma fuente fué la que brindó su murmurio y
sus lmfas. puras al compositor desgraciado. A su dulce
frescura, ignorada y conocida por él tan sólo, pudo atravesar !~&lt;lamente el sendero florido, porque a su paso los
abro¡os ~e apartaban, menos crueles que los hombres y
las grammeas daban su olor para alegrar al pobre músi O
Com? en ~l ''Canto de Cisne," de Tolstoi, era el mejo:;
el 1~1as feliz, miemras la nevasca de la vida caía sobre su
sueno como un sudario libertador.
Corriendo los aí1os, un grupo de artistas, sus hermanos, los compositores mexicanos, como un homenaje frat~rnal al que fué pobre y luchador como ellos gestionanan la repatriación de sus huesos, y un antillan~ culto re?~esentante de la ed~cación cubana en las Bellas A;tes,
ma en no'.nbre de la ¡oven República a entrega r los restos
de J uvent1110 Rosas para que vinieran a reposar en la tierra ma~re. De Ju ven tino Rosas no queda sino ese puñado
de ~emzas .... Pero su alma flota y vive en su música melod10sa, ~n. la al~gría sempiterna de la vida que recogió
en su espmtu abierto como una flor, para que fuera fecund~do con el s~grado polen del arte, y derramara su fragancia e1~ notas aureas, mecedoras, arrulladoras del sueíío de
los tristes, que se levantarán de tu sepulcro, ¡ oh músico igno:ado Y gozado en tu música padecedora, bella, dondeqmera que~se vive, dondequiera que se goza, dondequiera
que se suena, dondequiera que se ama, porque tu música es
amor Y consuelo, embriaguez y deleite, y t.raspasará las
fronteras y las distancias en alas de la gloria sobre los
años, sobre los vientos, sobre las nubes, sobre las tinieblas, sobre las brumas, sobre las olas 1.••••

'f

Rubén M. CAMPOS.

�Historia

•

Señorita Marít1 Cárdenas, de Nuevo Lar~do, Tamaulipas,
actualmente radicada &lt;:n Laredo T e.xas.
•

LAS ºTRES GOTAS
Afba-la buena hada protectora de los novios; Alba,
la que mora en la pupila azul de los orígenes más puros,-pasando una mañana cerca ?e una camelia, oyó pronunciar su nombre por tres cristalinas y trémulas gotas.
Aproximóse, y luego, posándose en el corazón de la
flo r, preguntó cariñosa:
- ¿ Qué deseais de mí, gotas brillantes?
- Que vengas a de.cidir en una cuesüón-dijo la primera.
-Propon la.
Somos tres gotas diferentes, oriundas de diversos
puntos; queremos que digas cuál de nosotras vale más
y cuál es la más pur~.
-Acepto. Habla tú, gota brillante.
Y la primera gota, trémula, habló así:
:-Yo vengo de las altas nubes. . . . soy hija de los
grandes mares. Nací en el largo océano, antiguo Y
fuerte. Después de andár envuelta en mil borrascas, una
nube me absorbió. Fuí a las alturas, donde brilla la
estrelÍa, y de allá rodando por entre rayos, caí en la flor
en que descanso ahora. Yo represento el océano.

•

-Habla tú ahora, gota brillante,-dijo el hada a la
segunda.
- Yo soy el rocío que alimenta los lirios; soy hermana de los opalinos fulgores de la luna; soy hija .de las
nieblas que se forman cuando la noche ~scurece a la Naturaleza. Yo represento el amanecer del día.
-¿ Y tú ?-preguntó Alba a la más pequeña.
0

- Yo no valgo nada.
-Habla .... ¿De dónde vienes?
-De los ojos de una viuda: fuí sonrisa, fuí niña, fuí
~mor más tarde; ahora soy lágrima.·...
Las otras reían de la pequeiía gota .. . y Alba, abriendo las alas, tomó la afectuosamente y dijo:
-Esta es la de más valor: esta es la más pura.
- Pero yo fuí el océano ....
- Yo atmósfera .. ...
-Sí, trémulas gotas; mas esta fué corazón .....
Y el hada desapareció en la r egión azul llevando a
la gota humilde.

COELHO NETTO.

•

de una Gata

En mi destierro de Jersey tenía una gata por la que .te hacia la puerta, ya tenía encima la inevitable garra.
Desde aquel momento, por más que Gris se alejara
me interesaba vivamente y la que,-antes de ·ser. mi comal extremo del cuarto y se entretuviese cazando la mospañera de proscripción-lo fue de cárcel, pues había nacica o haciéndose al descuido la toilette, el ratón no se modo en la Conserjería cuando estuve en ella; hija rle una
vía. Al fin, la gata se percibió de que aquello era un
gata blanca que un preso político llevó todavía pequeña y
ardid;
empleó la violencia y saltó sobre su víctima hunque había visto crecer allí. La preferí. a tres hermanos
diéndole dientes y uñas en las ~arnes. El ratón, e~ efecque tuvo, por su mansedumbre, por su sedosa piel, por
to, corría tratando de fugarse y lanzando chillidos dolorosu actitud inteligente, por sus grandes ~jos de vivas mi.
sos; pero en vano; Gris lo perseguía, lo mordía, lo arroradas· que tenían algo de humano. La obtuve de su duejaba
al aire, lo recibía entre las uñas, 10 volvía a lanzar,
ño, quien me la cedió de buen grado; la cobré especial
lo
apretaba
contra la pared,_ lo arrastraba, loca, ebria de
afección y al salir de la cárcel, Gris,-pues llevaba el nomsangre,
.espantosa,
soberbia y colérica. Erizada de frenebre del color de su piel,-me siguió al destierro, a Jersey.
sí, brillaban sus ojos como brasas y parecía la tigre que
Extraña impresión sintió aquella gata nacida en un
había en el fondo de la gata! Los chillidos de la víctima
presidio, viajera de cien leguas en el fondo de una cesta,
fueron debilitándose, al f'in cesaron: lanzada casi hasta el
al encontrarse de repente al aire libre, en pleno espacio,
techo, cayó inerte. Había muerto.
a todos los vientos, entre el océano y e\ cielo. AcostumGris la consideró un momento, como dicic1,&lt;lo ¡ya!.
bradas sus pupilas a los sombríos pasadizos y a las celdas
la arrojó con desdén a un rincón y fue a tomar el sol.
obscuras en las que siempre fue noche al mediodía, no poPresencié aquella tortura con horror, pero sin interdía explicarse los esplendores de la luz solar sobre las
venir, gozoso de poder reprochar a la naturaleza aquella
aguas.. Le espantaba el oleaje tumultuoso, su azotar inagonía abominable, diciéndome: "Eso concierne a Dios
cesante sobre los. bancos, el inmenso vaho océanico, acomque así ha dispuesto las cosas; no seré yo quién las en~
pasado y mugiente:
.
miende: allá se los haya!" Sin embargo, me arrepentí
Era tímida, delicada, tierna; todos la querían; desde
luego de haber permitido aquella atrocidad, y siempre
la prisión se impuso por el afecto; los ladrones detenidos;
GUe he visto un ratón presa de un gato lo he protegido.
que eran nuestros criados, se guardaban bien de hacerle
Pero ¿ qué les habrán hecho los ratones a los gatos en
daño. Se nos enterraba a las diez de la noche; un enorépocas anteriores a su existencia?
me cerrojo atravesaba la férrea puerta de la celda, hasta
Nacen con ese odio hereditario, y si acaso no lo
las siete de la mañana, por más que enfermase alguno. A
sienten lo bastante, las madres se los inspiran. Recuerveces, en el momento en que se nos emparedaba, 'Gris,
do que la gata blanca de la Conserjería se instaló en mi
que no conocía del todo las co,stumbres de la cárcel, no
pieza con sus pequeñuelos y que no tenían aún cinco sehabía entrado aun: los guardias nocturnos la encontraban
manas de nacidos, cuando una noche la madre les trajo un
maullando a mi puerta y faltando a la consigna corrían el
ratón que colocó sobre una losa. Los cuatro gatitos se
cerrojo para que entrase.
aproximaron tímidos y curiosos; la gata comenzó su lecEn Jersey gozaba grandes pr ivilegios. Comía a la
ción de tortura cogiendo y stiltando alternativamente su
mesa, en la cual tenía su plato en un ángulo, manejándose
presa; pero como las celdas no son tan espaciosas como
ele modo que a nadie incomodaba. En mi habitación era
las alcobas, y como la madre, atenta a sus hijos, no vigisoberana: tenía derecho a la mejor poltrona, y como a los
ló lo suficiente al ratón, éste pudo escaparse de prisa.
gatos les gusta el lujo, una encantadora dama la había
El descontento y la humillación de la gata no tuvo
bordado rico y muelle cojín. Durante la noche, para calímite; sentí.a sobre sí las miradas de sus cuatro hijos que
lentarse, se acostaba en mi cama; en el invierno se meparecían decirla : y bien? Su dignidad de madre y su odio
tía dentro de las sábanas. Cuando sentía demasiado calor
de gata estaban comprometidos y ultrajados; movía la
sacaba el cuerpo o la cabeza fuera de los cobertores; y~
cola airada, y como uno de los gatitos se acercara para acasentía profunda complacencia cuando, al despertar, tnconriciarla, y le pisase la cola, le &lt;lió tal arañazo que lo hizo
traba su cabeza al lado de la mía.
rodar debajo de la cama.
Era la dulzura personificada. Un día, sin embargo,
El 'ratón se había escapado por el intersticio de una
se tornó feroz. A poco de salir volvió trayendo entre los
plancha de metal de la chimenea. La gata se colocó frendientes algo que colocó en medio del cuarto. Era un
te a frente a aquel agujero, fija la mirada, inmóvil; cuando
ratón.
se convenció de la inutilidad de su vigilancia, pues el ratón
Allí estaba el infeliz ratón, inmóvil, silenci?so, fija
no salía, r esolvió entretenerse con sus hijos.
la mirada, estupefacto. Gris hizo qué se alejaba; su víctiTranscurrieron tres días después de esta aventura
ma trató .de huir con presteza, pero una zarpada violenta
que ya había olvidado cuando ví aparecer al borde del
la detuvo: volvió a soltarla y el ratón intentó una nueva
agujero a un ratoncillo de amor tiguados ojos, que parecía
huida, pero fue tan desgraciado como en la anterior. Así
buscar a alguien. La gata madre acababa de salir y los
pasó un cuarto de· hora, Gris cojiendo su presa y soltándocuatro gatitos dormían en un rincón sobre una piel de carla, permitiéndole por instantes alejarse un poco y saltánnero que se les había comprado. El ratoncillo adelantó
dole encima con increíble agilidad, recogiéndola de nuevo
las dos patitas delanteras, luego su cuerpo enflaquecido
más y más ensangrentada y moribunda.
y estenuado; propó a dar algunos pasos con lentitud; cayó
Hubo un momento en que el ratón comprendió que
sobre el dorso y expiró. Sin duda el agujero no llegaba
su enemiga se burlaba de él; desistió de aquel peligroso
hasta la pared o ésta era demasiado maciza y no tenía
juegÓ y se quedó inmóvil. Gris se alejó un poco, luego
grietas en donde ocultarse; el ratoncillo había pasado allí
más, volvió la mirada hacia otro sitio, contemplando con
tres días sin comer, prefiriendo morir de hambre, antes
atención una mosca que revoloteaba en la vidriera; con
que tropezar de nuevo con el terrible felino.
todo, este olvido no duró sino cinco minutos. Recobró
AUGUSTE VACQUERIE.
alientos el desdichado ratón y aunque corrió velozmen-

�EL INGENIO DE LAS ALEMANAS
LOS MILAGROS DE LA ECONOMIA
res garbanzos que en Fuen tesaúco? Yo no sé de donde
No faltará nada a Alemania para continuar la lucha
vendrán esos garbanzos 'como manteca;" pero yo los he
hasta el triunfo. Esto lo hemos dicho en muchas cartas;
comido, y me atrevería a jurar que son garbanzos de verpero, aunque algunas veces dijimos también la razón, creemos de cuando en cuando la nostalgia del cocido. No;
mos que no fuimos muy explícitos. En Alemania no faleslos garbanzos tienen todo el aspecto de ser sinceros.
tará nada, aunque falte todo. Este es el pueblo de las subsPero vamos al asunto de esta carta; si los químicos
tituciones, y en cuanto se nota que algo puede escasear,
inventan substituciones, las menageras no quieren quedardesde los sabios químicos hasta las modestas menageras,
se atr:is. Recientemente se ha inaugurado una Expositodo el mundo, se pone a pensar con qué otra cosa podrían
ción de lo que estas mujeres ha1~ ideado para substituir
substituirlo. Desde hace meses, en Berlín, los huevos esinfinitas cosas que les faltan o que resultan subidas de
_tán muy caros, carísimos, a un precio que sólo Krupp y
precio en las actuales condiciones de la vida. Por ejemalgún otro potentado pueden. permitirse el lujl, de beberplo: el almidón y el planchado de las camisas subía hasta
se un par pasado por agua. Según parece, a g,esar de
alarmar. Se pensó en la's pecheras, los cuellos y los puí10s
todos los razonamientos y de los argumentos más sutiles,
de celuloide o caucho; pero estas materias escasean tamlas gallinas alemanas se obstinan en observar la regla
bién. Las mujeres han inventado los cuellos de papel,
anual, según la cual en esta época se.abstienen de depositar
los puiios de papel y las pecheras de papel, que dan el
s us productos en los sitios destinados a tal fin. Las gallipego. Los hay de todas las formas, desde el pajarita hasnas alemanas son tan rebeldes como las españolas, y cop
ta el dipiomático, lo cual prueba que se espera tener paellas no cuenta la organización, la disciplina admirables de
rroquia en las clases elevada::;. También hemos visto en
este pueblo. Pues bien; desde que se notó la escasez de
la Exposición enaguas de señora, pañuelos, servilletas,
huevos, la química nos ha dado unos polvos para substimanteles, paiiales y otras prendas fabricadas con papel.
tuirlos. No vayan a creer los amables lectores que con
Como el jabón está muy caro, esas prendas de papel se
esos polvos se pueden hacer tortillas, y mucho menos que
quitan cuando se ensucian y se tiran. Al mismo tiemse pueda improvisar una ensalada de huevos duros. El
po, ahorran algodón, que ya se sabe sirve ahora para faprospecto que dan con cada paquete de polvos advierte
bricar explosivos en cantidades fabulosas. Sería imposiconcienzudamente que sólo sirven para empanar, para dar
ble enumerar todo lo que hemos visto fabricado con pagusto de huevo a una sopa, para las albóndigas o cosa sepel en esta Exposición, y básteles a ustedes saber que hay
mejante. También advierte que en esos polvos no hay
hasta calcetines. Además, en la Exposición se tienen curnada del huevo, sino que la albúmina y otros componentes
sos de economía doméstica, pues, fijados en la pared, se
están sacados de plantas más generosas que las gallinas.
ven unos cartelones, en los que se leen cosas parecidas a
Y, de la misma manera, la química ha substituído el aceite,
ésta:
la grasa de cerdo, la manteca, la col, las lechugas y las lenFamilia 1Iüller, que sólo cuenta con tres marcos, y
t ejas. Tantas y tan perfectas son las substituciones, que
se compone de padre madre y cuatro hijos. (Gasto diario).
ya, cuando nos sentamos a la mesa, creemos ver en todos
Alquiler de la casa - - - - I
los platos la mano del profesor Oswald. Se venden unos
Pan - - - - - - - - - - 0,40
paquetes de una cosa verde- que, a primera vista, parecen
Patatas - - - - - - - - - 0,10
0 .30
recortes de tela; pero poniéndola en remojo unas cuanCarne - - - - - - tas horas, se tiene la sorpresa de ver una ensalada tan
Grasa
0,30
fresca como si acabara de ser cortada en el huerto. La
L eche
0,25
misma sorpresa con las espinacas, la coliflor, la lombarda y
Café . . . . . .
0,05
otras legumbres. En Berlín se vende el pescado vivo
Verduras
. . . . . . . . . . 0,15
porque hay vagones estanques que lo traen desde el puerto
Tabaco para el padre . . . . . . 0,10
de mar; pero, a pesar de verlos colear en las pescaderías,
Total - - - 2,65
t al es nuestra obsesión de la química, que llegamos a pensar si serán peces artificiales a los que les ponen una maquinaria de relojería en el vientre para que la ilusión sea
Como ven ustedes, a esta familia todavía le sobra
completa. Sea como sea, el caso es que los millones de
dinero de los tres marcos c:¡ue tiene para vivir. Pero nosalemanes siguen teniendo que comer, y que, productos quíotros hemos visto a muchas señoras que visitaban la Exmicos o no, lo que comen los. alimenta. Es más; ¿ queposición quedarse mirando estos cartelones y llevarse las
dad. Porque no es creíble que la química alemana se hamanos a la cabeza, dicie'ndo: "¡No sé, no sé cómo pueya puesto a fabricar garbanzos sólo para que no nos falden hacer ese milagro!"
Ant onio AZP EITUA.
ten a tres españoles que vivimos en Alemania, y que sentirían ustedes creer que en Alemania se encuentran mejo-

El Profesor de M úsica, Martínez del Villar, de Laredo
Texas, enmedio de sus discípulas, que celebraron '
un concierto con un éxito brillante.

La Juventud de Francia
En la XXIX de sus Cartas marruecas (escritas en

1768,! el coronel D. José Cadalso habla de la juventud
francesa.

Lo ~ace en términos de viva actualidad. Uno
de las Cartas (en que se expresan las
ide_as del propio autor, como en las análogas de Montes~Uleu); uno de los personajes de estas Cartas escribe:
En ambas _vu~ltas que he dado por Francia he hallado
en, sµs provmc1as-que siempre mantienen las costumbres
mas puras que la c~pital- un trato humano, cortés Y afable para1 los ..extran¡eros, no producido de la vanida d d e
q.ue se . es v!Slte Y admire, como puede suceder ~n París
smo. dimanado verdaderamente de un corazón franco ;
sencillo, que halla ~usto en procurárselo al desconocido."
En E~1ropa ha habi?o un ambiente de hostilidad contra
Francia ; lo .ha habido también contra España. N o se
puede
.
f d d cte el ucir .nada de estas universales malq uerenc1as;
un ,ª as ha~ s'.d? en el predominio europeo que en ciertas epocas h1stoncas han llegado a alcanzar esos
bl
E E
h h .
.
pue os.
n uropa a abido_s'.empre apelativos especiales para
los. naturales de las distmtas patrias; con una palabra se
for¡aba ,un troq~el ~ue servía para millones de ciudadanos. Lmeas mas arnba de las copiadas de Cadalso se di~e que en, ~uropa ~e le, juzga "al español, religioso; al italiano,
al ,,mgles, soberbio; al holandés, avaro, y
al
1 poht1co;
, ,
a eman, aspero.
No hay autor clásico español (Lope
S~avedr~ Fa¡ardo, Gracián etc.), que no traiga una reta~
hila de estas . . Lope de Vega, por ejemplo, en El peregriJl9 ~n ~u patria, trae la siguiente: "A los escitas llaman

?e los person~Jes

•

crul eles'. a _los italianos, nobles ; a los franceses, religiosos.
a os sicilianos
.
. . ' agudos., a 1os fl amencos, .mdustnosos;
a'
1os
· persas,1 mf1eles; a los turcos ' lascivos ,. a los par t os, cun~sos; a os borgoñones, feroces; a los picardos, alegres.
~ os ~re~ones, duros; a los alejandrinos, engañadores. ~
os egipc10s, atrevidos; a los españoles, arrogantes· a ios
alem~ne~, hermosos." i Pintar como querer! En g~neral
prescmdtendo de esta clasificación, los más de los autores'
al hablar d: alemanes, franceses Y españoles, les acha~
can, _respectivamente, la embriageuz, la ligereza y la soberbia ... .
Cadalso en la Carta citada hace constar el cambio
notable que la edad imprime en el carácter del fra .
Podrá eI f rances
, h a b er sido
.
nces.
intemperan te e impetuoso
en
a
mocedad;
mas
en
llegando
a
cierto
momento
de
la
vida,
I
todos
ardores dan paso a un bello Y equ1'l'b
· · · aquellos
''T
1 ra d o
¡u1c10.
od?s los que llegan a cierta edad-dice nuestro
autor-son, si_n duda, los más sociables del universo; porque desvanecidas las te1;1pestades de su juventud, les
queda el fondo de una mdole sincera, prolija educación
que en este país es común, Y exterior agradable." "E n lle~
gando1 a los, cuarenta años-añade Cadalso-se t rans form~ e ~,rances en otro hombre distinto de lo que era a los
Pero n? se ~rea que en .el francés joven todo
vemte.
se reduce a las ~ichas impetuosidades. No todo en él es
desenvolt~ra Y. libertad. Hay en la juventud francesa un
fondo de idealismo Y de entusiasmo que es lo que la ha;e verdaderamente admirable · "La m1'sma d esenvo
.
1tura

I

�•

•

de Íos j6venes, insufrible a quien no 1os conoce, tiene ~n
no sé qué que los hace amables. Por ella se descubre
todo el hombre interior, incapaz di! rencores, astucia artera , ni intención dañada." Díaz pasados, Cadalso se
encontraba esparciendo el ánimo en cierto café o botillería. Había allí un mozalbete francés que charlaba inconsideradamente de las cosas de España. Cadalso escucha sus palabras estrepitosas, sus voces, sus gestos, y luego le dice a un amigo: "¿ Ves todos estos estrépitos, alborotos, saltos, gritos, voces, ascos 'que hace de España;
esto que dice de los españoles y sus trazas de acabar con
todos los que est amos aquí? Pues apostemos a que si
cualquiera de nosotros se levanta y le pide la última peseta que tiene, se la da con mil amores." Y añade el
autor: "¡ Cuánto más amable es su corazón que el de
aquel otro desconocido que ha estado haciendo tantos
elogios de nuestra nación, que nos consta a nosotros ser
defectuosa por el lado mismo por donde la ensalza!" (Todo esto está un tanto desmañadamente expresado. Al
primer joven, Cadalso no le ha pedido la última peseta,
y no se puede asegurar que la dará. El segundo joven
puede ser un hipócrita redomado; pero al elogiar lo que
no es digno de elogio puede ser también un papanatas.)
El joven de los elogios- prosigue Cadalso-todo lo encarece y pondera; dice mil primores de la capa; intenta
llevarla airosamente y no hace más que arrastrarla con
desgarbo. Ha ido a la comedia y sale encantado después
de haber visto un deplorable engendro. No; preferimos
a nuestro mocito francés que, después de haber leído más
de mil comedias, clásicas, nos dijo que no había encontrado ni una sola escena en ellas regular.
Y ahora viene una observación realmente profunda
y bien expresada de Cadalso, observación de la más viva
actualidad. "Esta juventud-escribe el autor,-en medio
de su superficialidad y arrebato, ha hecho siempre prodigios de valor en servicio de su Rey y en defensa de su
Patria. Cuerpos militares de esta misma traza que ves
forman el nervio del Ejército de Francia. Parece increíble, pero es constante que, con todo el lujo de los persas,

tienen todo el valor de los macedonios. Lo han demostrado en varios lances; pero con singular gloria en la batalla de Fontenay, arrojándose con espada en mano sobre
una infantería formidable, compuesta de naciones duras
y guerreras, y la deshicieron totalmente, ejecutando entonces lo que no había podido lograr su Ejército entero, lleno de oficiales y soldados del mayor mérito." Con todo
el lujo de persas, es decir, con el hábito de la elegancia,
del refinamiento y de la cultura del espíritu, tienen los
franceses, singularmente su juventud, todo el valor de los
macedonios. Se está viendo de una manera espl~ndida
en la presente guerra. Cadalso añade más; Cadalso, coronel, militar que supo morir heroicamente, añade algo
que ha sido tan verdad en 1914 como pudo serlo en 1768;
Cadalso alude a la terrible equivocación que puede sufrir quien juzgue a la nación francesa, quien juzgue a la
juventud francesa por sus aires y. trazas aparentes de ligereza e irreflexión. ¡ Deplorable psicólogo sería quien
tal hiciera! Mal se ha calculado en 1914 al no contar con
ese fondo de entusiasmo, de heroísmo y de abnegación
de la nación francesa, fondo tradicional, innato, indestructible. A ese profundo error alude Cadalso. "De aquí inferirás-escribe el autor-que cada nación tiene su carácter, que es un mixto de vicios y virtudes, en el cual los
vicios pueden apenas llamarse tales si producen en la
realidad algunos buenos efectos y éstos se ven sólo en
los lances prácticos, que suelen ser muy diversos de lo
que se esperaba por mera especulación." Por mera especulación se esperaba que Francia, que la juventud francesa, que se nos pintaba disipada y corrompida, no pudiese resistir al asalto de un enemigo. Esa mera especulación ha engañado a los que pensaban ser debeladores de
Francia. Esa mera especulación. engañará también a los
que piensan que Francia, después de la guerra, no va a
recogerse sobre sí misma para reorganizar su vida pública,
limpiándola de escorias, sobre bases firmes de sinceridad,
de tolerancia, de respeto mutuo y de autoridad inteligente
e inflexible.

AZORIN.

Rosa·María y María Rosa Almada Peláez, gemelas, hijas del
Sr. Marcelino Almada y la Sra. Carmen P. de Almada,
residentes en el Paso, T ex.

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LAS TRINCHERAS
Por los cuatro grabados de
esta plana se advierte la vida
de los soldados en las trincheras.
En uno de ellos, se mira
la trinchera cubierta ~ .nieve: en las dos del centro se
ven respectivamente al nue-

·p~n~J!~""lldfflarffls y a:°'\i't{ll
pieza de grueso calibre en el
momento de ser trasladada;
y finalmente, en el grabado
bajo, se da uno cuenta de
cómo blindan las trincheras
con 'alambre electri:rado que
las vuelven inaccesibles.
Desde hace cerca de dos
años, varios millares de hom
bres, viven debajo de la tierra, ocultos.atisbando al ene
migo, o siempre listos para
morir en aras de la Patria.

�como los e.ar.acoles, llevan la casa, la cabaña, la tienda,
a cuestas.

***

El sombrero ancho de palma es el techo de un jaca1, un techo tan ligero como sufrido; la lluvia no lo
deshace, lo limpia; el sol y el polvo no lo desmenuzan lo
end_urecen; la cal escurridiza, el goterón de pintura' de
aceite, el fango de la vía, no lo ensucian, lo decoran; si se
cae al agua, flota; si lo arrebata el viento, no se maltrata, ru~da hasta topar en pa,r ed; en verano, en la fuga.
en la Jornada, en el desamparo de los caminos, sirve para
sacar agua de los ríos; para ~er lanzado cómo trampa contra los pajarillos; para "tumbar," previamente lastrado
con guijarros, el fruto maduro de los árboles; para guardar en él como en un cesto las yerbas tónicas o medicinales.
Cuando el "rayador" carece de medidas para los
áridos, el esclavo de la gleba presenta su sombrero sabiendo que la copa equivale al tanto necesario de ;r.aíz
para el sustento de un día.
.
E~ mendigo, para ejercer su protegida y lucrativa
mdustna, no ha menester sino un bordón, una buena barba de patriarca, unos pantalones rotos, un jarrito y sombre:o capaz, no clareado; dentro de éste, sin remilgos ni
falsos pudores, dispone dos tortillas a manera de revestimiento, Y "¡ech~n toda la olla, almas caritativas, aunque
sea revuelta, que yo pepenaré lo que me cuadre a mano
'
limpia!"
I:urante el. s_ueíío cubre la cara durmiente, ·y si
s~ dueno desea v1aJar de incógnito, con echárselo por los
oJos no lo conoce ni el dueíío de la pulquería.

* * *

Niña Mercedes Pérez Elizondo, de Gral. T erán,
N. L. actualmente en San Antonio, T ex.

El Sombrero Ancho
Por el Admirable Costumbrista Mexicano, ANGEL DE CAMPO
po llevaban en la cabeza el sueldo de todo un a ño ; que
Los sombreros mexicanos llamados "charros", están
el sombrero ancho representaba en la República un imadquiriendo gran popularidad en Texas, especialmente los ·
que tienen anch os galones y elevada copa. Las gentes portantísimo papel.
Tan es cierto lo anterior, que para reducir a la nada
-dicen- se aglomeran en las sombrererías norteameria nuestros centenares de miles de mexicanos, basta con
canas para comprarlos a cualquier precio y sin regatear;
quitarles el chilapeño y substituírselos por boina, o gosu uso se extiende no sólo en la clase obrera, sino tamrra o boleado; ya son otra cosa, no son nadie.
bién en la acomodada.
El sombrero ancho es símbolo; el sombrero ancho
No hace muchos años vino a México Mr. Bryan con
es histórico; el sombrero ancho es la más reconcentrada
el objeto de recoger datos sobre el metal blanco, y se
esencia de l "mexicano," el sombrero ancho es dón del
enamoró a tal g rado de los "jaranos," que se llevó varios
cielo, un complemento indispensable de la cobija, del
de los que pudieran llamarse "bimetalistas" por. contener
traje de manta y del cacle indestructible.
en la toquilla chapetones y demás; ambos, metales precioEl avío, la indumentaria, el guardarropa de censos.
tenares de mexicanos consiste en un somb rero muy granEsos sombreros ocuparon la atención pública; en
de y un bulto muy pequeño, compuesto de frazada o tilma
" magazines" y en revistas fué tópico aquel objeto de inpara los hombres, y de rebozo, enaguas de castor y un par
dumentari:&gt; , grande, extraño de forma, joyante, cintilante
de botines, para las damas, cuando las damas usan bocuando el sol juega en la trama de los galones. Un crotines, sin medias; con eso pueden ir hasta Roma; con eso,
nist a decía por aquel t iempo que ciertas gentes del cam-

La gente pobre no tiene casa, ni armario ni baúl
ni esc:itorio de cortina, ni cartera o portamonedas; par~
eso d1s?one de un sombrero de doble piso, para guardar en el desde las gordas enchiladas y los cigarros hasta
el s~nto de su devoción, y el mechón de pelos de ;u chaparnta, obtenido en riíía.
A vece~ entre las yerbas medicinales y algunos documentos pnvad~s, se encuentra un pañuelo, precisament~ arr~gado Y roJo, que no se usa para fines estornutatonos, smo para restañar la sangre en caso necesario por~ue en esta :ida, muchas. veces sale uno en busca de hoJas de naranJo, y regresa a su casa empapado en tintura
de_ árnica; ¿ quié? no tiene un enemigo o un faltoso que le
nme feo, le ataJe el paso, le dé un caballazo o le ch ifle
una tonada despreciativa?
H ay centenares de miles de mexicanos cuya vida
como la de las águilas, está a merced de las alas. , . . d~
las alas de un sombrero. El chilapeño y el charro (hasta el fondo de tompeate de los mozos de amasijo) tienen
su nombre especial; los pobres carecerán de retórica 1 de
declaraciones, ·de ademanes caballerescos, pero con una
so!a cabezada dicen lo bastante y más, para buscarse un
ruido.
Este se lo ladeó cuando pasaba la mujer de don
Margarito; aquél se lo echa atrás cuando "devisa" a Vicente el tuerto; el de más allá tuvo la atingencia de soplarle el polvo cuando, tanque o tina en mano brindaba
don Trinidad por los que prefieren pudrirse e1~ la cárcel
por robo, a vivir de la gorra- que vale más que un sombrero ancho,-aceptando_ medidas sin corresponderlas; y
esos actos, al parecer sm mayor significación, constituyen causa grave, justificada, urgente, para "invitarse a
reñir."
En la riña,. el sombrero es un factor de triunfo;
quien sabe valerse de él, como un andante de su escudo
tiene segura la bartolina y el jurado, quizás hasta la pe~
na capital.

Cae el vencido, vienen los gendarmes, ¡nadie to
mueva! : el corro será capaz de robarle los centavos que
traiga en el cinto; pero eso sí, cuando llega la camilla,
uno de los curiosos de mayor representación se acerca,
recoge de la ensangrentada arena el sombrero, tinto de
h~moglobina heroica, le quita las basuras y lo deposita
piadosamente, no en la cabeza, sino a los pies del valeroso.
i Cuántas veces en la accesoria donde vive la mujer
del preso, todo se ha empeñado, hasta las planchas, y queda como recuerdo del amo ausente, ya colgado de una alcayata, ya envuelto en periódicos y trapos, arriba del
tr~stero, ''un charro", que sirve de recuerdo y de respeto,
mientras en la cama de tablas, muy asentadita y vistosa,
campea la frazada de colores con todo y la cuchillada que
le cortó los flecos y· parte de la cenefa.
¿ Qué taííedor de guitarra o salterio no se arrisca el
sombrero para arrancarse con una "valona?" ¿qué rural
no lo afianza para la carga? ¿ qué vaquero no se sirve
de él para espantar las reses?

*

*

*

Y cuando llega el momento del "jarabe", cuando
la tarima se convierte en una "protesta" o "en un voto
de gracias," por la cantidad de rúbricas y floreos que en
ella tra~an los pies alados de la china retrechera, de pronto, un indomable enamorado de la bailadora se quita lo
mejor que tiene, su prenda más valiosa, sus ciento y pico
de pesos de freltro o pélo, y galones de oro y plata y
monograma de lo mismo, su sombrero ancho, y esconde
su gran corazón en la ancha copa y lo arroja a1 suelo para
que ella lo esquive, o lo pisotee, o lo recoja y se lo ponga, entre gritos, aplausos y sombrerazos ·1 mientras se revientas las cuerdas del salterio: ¡¡tal es la rabia con que
las arañan, y echa humo la guitarra de puro fatigada!!
Hay sombreros de lujo que valen hasta cien pesos:
tienen el color, las brillazones y forjateos de flores monstruosas, son el arma irresistible para deslumbrar a las
rancheras de ojos bajos y sonrisa burlesca; ¡ guay de
quien osara tocarlos!; el machete los defiende como si
fueran corona de aristócrata; nunca han caído al suelo no
conocen más que una tierra, el fango sangriento del' coso. Cuando el diestro ves tido de luces, valiente y sereno, después de clásica faena igualó al toro y lo hizo rodar de una sola en su sitio, el inteligence aplaude, el villamelón patea, el charro impulsivo, domador de potros,
expresa su admiración lanzando hasta los pitones de la
res caída su prenda de más lujo, su sagrada prenda de
conquistador y de "alma sin miedo": el sombrero ancho
El espada lo ha recogido y se lo ha puesto, saludado por
"dianas" enloquecedoras. El galoneado, desde ese instante, no se daría ni por µn rancho con tres yuntas: ha
pasado a la categoría de reliquia inalienable.
i La primera deuda de centenares de miles de paisanos se contrae para darse el lujo de estrenar un jarano·
la última cosa que se manda a un empeño para una verbe~
na, es el propio galoneado I
Y al regresar del entierro-en ta clase gratis de
muchos pro\etarios,- cuando en la morada mortuoria persiste todavía el olor de las flores podridas, del tabaco
de mala calidad y de los ponches fuertes del velorio la
madre acaricia la cabeza del chiquitín, le señala la pre~da
capital, que despide chispas en la toqu.illa a -la luz trémula de un cirio, y le dice:
- ¡ Ahí te lo guardo para cuando te venga! Es
para tí, nada debe; precisamente la víspera de que tu padre entrara al hospital, pagó el último abono!
i Lo que podría escribirse sobre los sombreros de
combate!

TIK-TAK.

�La Expedición Punitiva

El Primer Ministro Inglés

DESDE JAUJA
tan de cerca que el mismo día de su asalto a Columbus,
daba
cuenta un General incautador de que se hallaba soMi estimago amigo:
bre
la
pista del ex-compinche y ~n breve comunicaría su
Ya comprenderás que sobre todos los acontecimiencaptura.
tos capaces de interesarnos está hoy el de la entrada de
Hay un punto lamentable en esta combinación milos americanos en Jauja para la pers('cución de Villa por
litar, y es que la liga de ambos ejércitos para atrapar a
loi atropellos que éste cometió en Columbns.
Villa vendrá a poner una gruesa tacha sobre los lineamienTengo, pues, que referirme a los preliminares de estos
del sabio proyecto de Don Venus en lo relativo a la
ta combinación bélica, para que te enteres de cómo el
solución del problema del hambre por medio de la abstiPrimer Jefe dirige los asuntos de car~cter internacional.
nencia defintiva, punto de que traté en mi epístola número
Cualquiera habría discurrido esrerar el _resultado de
veintidos,
anterior inmediata a la que vas leyendo. Porlos arreglos para Jauja y Yanquilandia sobre la forma de
que
el
ejército
menguado de Don Venus se echará brala persecución, para saber si era llegada la hora de excitar
vamente
sobre
los
perniles de Jamón, los furgones de gael sentimiento nacional en defensa del país por una ruptulleta
y
las
latas
de
melaza, en los precisos momentos en
ra de hostilidades de parte de los americanos. Pero Don
que
iban
ya
nuestras
abnegadas huestes habituándose al
Venus no procedió así. Quiso lucir una diplomacia de
ayuno perpetuo.
cuño nuevo, y lanzó una excitativa al pueblo para que se
Pero este pequeño escollo con que ha venido a tropreparase en defensa de la dignidad de la patria. acordánpezar
el proyecto redentor, quedará ampliamente com·
dose probablemente de que se le había olvidado .:.sumir la
pensado
con la ventaja de que una vez metidos en Jauja
misma actitud cuando la toma de Veracruz en tiempos
cincuenta o cien mil americanos bien armados y equipade Huerta.
dos, sin haber dado alcance a Doroteo, no podremos arroEn esa excitativa aseguraba qui: por ningún motivo
jarlos del país, y habrá melaza, galletas y jamón a todo
ni bajo pretexto alguno permitiría qt•e fue; ..~as norte-amepasto, con beneplácito del pueblo que en su mayoría no
ricanas penetraran en nuestro territorio; y esto cuando
se resigna a substituir el sistema de vida a que los acoscomenzaba el escrito dando cuenta de la solicitud yantumbrara la odiosa proporcionándole alimentos baratos Y
qui para traer sus soldados y de lo que él había contesabundantes, por la supresión absoluta de los comestibles.
tado pidiendo la reciprocidad de acción. ·~que! brillante
Este fracaso del novísimo proyecto no será bochorgalimatías democrático cautivó a las masas redi~.idas que
noso
para su ilustre iniciador, porque otros más sencillos
vieron en la actitud de Don Venus un patriotismo de muy
le
han
fallado también. Por ejemplo: la clqusura de
subidos quilates; pero los arrestos popularu se aplacaron
casas
de
cambio fundada en que ellas eran la causa de la
al saberse que dos días después pasarían, como pasaron,
escasa
valorización
del bilimbique. Desde que por detropas yanquis a J a'uja, con el heroico timbre para Don
creto desaparecieron esos exploradores del pueblo, el paVenus de que sus ejércitos tienen igt!al derecho sobre tiepel carrancista ha sufrido un descenso que espanta, lo
rra americana, si se presenta el caso de ccoperar con los
cual d_emuestra que las casas de cambio eran sumamente
vecinos para persecuciones análogas del otro lado del
perjudiciales. Así le sale todo a Don Venus, por lo que
Bravo.
ciegamente confiamos en la rápida reconstrucción del
La excitativa hablaba, como en de rigor, de que la
país.
culpa de todo recaía sobre los reaccionarios, quier.es aplasEn algunas de las principales ciudades de Jauja se
tados por la derrota instigaban a Villa a la ejecución de
festejó rumbosamente el hecho glorioso de penetrar amehorrendos crímenes. En esto sólo faltó un detalle: el de
ricanos en nuestro territorio. Las felicitaciones al Prique los reaccionarios pusieron en mano~ de Villa armas
mer Jefe por su actitud patriótica permitiendo que solda,
y municiones y la banda azul de divisionario. Pero esta
dos
extranjeros le ayuden al .exterminio de Villa, han "fapequeña distracción debe serle perdonada al Primer Jefe,
tigado
los hilos telegráficos." Don Venus habrá formuporque no es posible que tenga tiempo y calma para estas
lado su altísi~o pensamiento en esta expresión democrámenudencias.
tica: "METANSE Y QUITENMELO DE ENCIMA."
En medio de estos desahogos preconstitucionales,
Mira lo que significa una solidaridad firmé entre
hay algo que los atenµa: la consideración de que contannaciones
convecinas, y las ventajas que se obtienen con
do Don Venus con un ejército menguado, (tan menguado
armar
bandoleros,
ponerles motes de Napoleones, fajarles
que apenas alcanza a cient~ cincuenta mil plazas), es una
bandas de divisionarios y prenderles a la cola un reprecrueldad pedirle que él se baste para destrozar a Villa, en
cuya compañía andarán de dos a tres mil bandidos que an- sentante diplomático.
No será difícil que a estas horas, muchas gentes retes constituyeron la flor y nata del ejército libertador. No
cuerden
el proverbio aquel: "CRIA CUERVOS Y TE
podemos fiar en esas cifras, porque hace poco esos bandoSACARAN
LOS OJOS."
leros no sumaban ni cincuenta, según los papeles impreTu afectísimo amigo y colega,
sos, marca Venus, únicos que circulan en Jauja. Villa esA

20

de Marzo de

Crónica de Julio Camba

1916.

taba ya próximo a ser cogido en la trampa; se le perseguía

SILVERIO.

Un día, en tiempos de Campbell-Bannerm .. n, )lr. Balfour estaba atacando al Gobierno. Su brillante oratoria había 'fascinado a la Cámara, y el Gobierne, se sentía
incómodo. Algún ministro había intentado parar los golpes de Mr. Balfour; pero sin el menor resultado. La cosa
iba de mal en peor, y,· entonces, Campbell-Banncrman se
dirigió a un compañer~ de Gabinete y le dijo:
-Como no aplastemos a Balfour, estamos ·perdidos.
Corra usted y traiga el martillo. gordo .... .

...

El martillo gordo era Mr. Asquith .... Hay oradores
que son la daga, otros que son el florete, otros que son la
pistola. Mr. Asquith es el martillo. El gesto oratorio de
Mr. Balfour es un gesto audaz y elegante de es rrimista; el
de Mr. Churchill-todo ímpetu y pasión-hace pensar en
un alegre mosquetero que cargara a balazos sobre el enemigo; el de Mr. Asquith es un gesto de herrero que da
martillazos sobre el yunque .....
Míster Asquith no tiene elegancia, no tiene gracia,
no tiene emoción, no tiene magnetismo perso .: 11. . . . Es
sencillamente, un hombre de una inteligencia poderosa y
de una gran honradez. Ni le debe su puesto a ,m p0der
fascinador del cual carece, ni hay cuidado de que, en virtud
de este poder, arrastre jamás a nadie a aventuras dudosas.
No es un hombre de genio, ni quiere serlo, convencido como está de que el genio constituye una debilidac! mental.
La pasión no influye nunca en sus decisiones. Es liberal
y demócrata; pero fríamente, sin el romanticismo de un
Lloyd GeQrge. Para inspirar a las muchedumbres y hacer
una obra apostólica, Mr. Asquith sería perfectamente inútil;. pero para dirigir un Gobiern&lt;'I, y, sobre todo, para dirigirlo en circunstancias tan críticas como las p:esentes,
es el hombre ideal.
Como orador Mr. Asquith se caracteriza por la exactitud, por la claridad y por la serenidad que sabe guardar
siempre, aun en los momentos en que es mayor la excitación general. A más de compararla a un martillo, su oratoria, puede compararse a un chorro de agua fría. A veces,
cuando cae sobre la Cámara de los Comunes, este chorro
parece excesivamente frío;_ pero es que, entonces, la Cámara se encuentra a una temperatura demasiado elevada.
¡ Qué desagradable el chorro en algunas ocasiones; pero
qué rfecto más tónico el suyo ..... ! Y lo sorprendente es
el pensar cómo mientras la temperatura general ha ido subiendo de punto y la elocuencia de cada orador ha ido elevándose en el ambiente, el bueno de Mr. Asquith habrá podido arreglárselas para mantener tan fresco su pequeíio depósito.
-Este hombre es refractario-dicen algunos.

una gran· inteligencia, sin genio y de una absoluta probidad intelectual. Más o menos, los otros políticos tieneu
~us poderes personales de atracción: Lloyd George tienl!
la leyenda romántica y las melenas grises, y le hace chistes al público; Mr. Balfour tiene la distinción intelectual ·
sir Edward Grey tiene la corrección en el vestir y en la~
actitudes; lord Kitchener, que no habla, tiene el prestigio
enorme de su silencio .... Mr. Asquith no tiene nada más
que su inteligencia: "la menos sutil, la menos sugestiva,
pero la más eficaz de todas las inteligencias que influyen
en la política inglesa," dice un crí'tico.
Es una figura verdaderamente poco pintoresca la figura de Mr. Asquith. Su aspecto no dice gran cosa, ni
en pro ni en contra. Su vida está desprovista de anécdotas. Y claro es que el pueblo no le adora; pero, en
esta crisis solemne, le mira con la misma confianza con
que mira sus dreadnoughts y sus cañones de diez y siete
pulgadas.
Julio CAMBA.

rr=======================:::::-1

Y, en efecto, es refractario a toda pasión y a toda
emoción.
Sus discursos no tienen nunca grandes sutilezas men tales ni tampoco vu lgarizaciones excesivas. Mr. Asquith
pone las cosas en un niv-el medio y sé dirige a la inteligencia general. Los que estén por debajo del término de inteligencia general a la que se dirige Mr. Asquith, esos no
cuentan, y los que quieran algo superior, que se lo pidan
a un fi lósofo y no a un político. Mr. Asquith no adula a
la galería, para la que ta!}tO trabaja Lloyd George; pero
tampoco desprecia la popularidad, a la manera de Mr. Balfour. Es, como digo, un hombre frío, sin imaginación, con

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(Nota: Esta Compañía publica también THE SOUTH
AMERICAN, revista en inglés.)

f::=======================:::!1

�ELLADRON
Escena de la Vida de los Estudiantes
I
-Desde el momento que les digo que no me van ustedes a creer!
-No importa. ¡Cuénta hombre!
-¡ Bueno I Pero tengo obligación de manifestarles
que mi cuento es verídico en todas sus partes, a pesar de
su inverosimilitud. Sólo los estudiantes no extrañarán,
principalmente los viejos, que han conocido esta época en
la cual no dejábamos el cultivo de la broma aun en las
circunstancias más graves.
El viejo estudiante se puso a caballo encima de un
taburete y empezó:

II
Habíamos cenado en casa de Soriol, hoy muerto, el
más endiablado de todos nosotros. Eramos tres no más:
Soriol, Potvin y yo.
Basta decir ql!e habíamos cenado en casa de Soriol
para que comprendz.n que estábamos ebrios. Potvin sólo había conservado su juicio, algo turbado pero lúcido
todavía. ¡ Eramos jóvenes en aquel tiempo!
Recostados sobre alfombras, discutíamos locamente
en el pequeño cuarto que daba al estudio.
·
Soriol, de espaldas en el suelo, las piernas en una
silla, hablaba de campañas, pintaba los uniformes del pnmer imperio, y de repente, levantándose, descolgó un
uniforme completo de húsar del grande armario donde coleccionaba los despojos de los ejércitos pasados y se lo
puso. Luego obligó a Potvin a vestirse de granadero, y
como este se resistía, lo agarramos, y después de haberlo
desnudado, le encajamos un vesti4o enorme, en el cual cpedó hundido.
Y o mismo me vestí de coracero, y Soriol r..0s Ji izo
ejecutar maniobras y ejercicios complicados. Luego hizo
esta proposición: "Ya que estamos vesütlos corno v~tera·
nos, bebamos como veteranos!"
Al efecto, un ponche fue preparnpo y bebido. y
luego por segunda vez la llama ardió sobre la i;,alauga11a

tirada al enemigo·; es decir, a dar una vuelta a la llave de
la puerta; tú, los gra11aderos, vas a servirme de escolta."
Ejecuté el movimiento ordenado, y luego ine junté
con el grueso del ejército que efectuaba un reconocimiento.

En el momento que iba a meterme detrás de un gran
biombo, estalló un ruido furioso. Me abalaucé llevando
siempre la -vela en la mano. Potvin acababa de atravesar
de un golpe de ba,yoneta el pecho de un maniquí, al cual
Soriol descalabraba la cabeza a hacha.zos. Reconocido
el equívoco, el General mandó: "¡Seamos prudentes!" y
· las operaciones siguieron adelante.
Hacía veinte minutos por lo menos que registrábamos
las esquinas y lo,: rincones &lt;lel Estudio; sin éxito, cuando
Potvin tuvo la idea de abrir un enorme armario.
Era sombrío y hondo; adelanté el brazo que llevaba
la luz y me eché para atrás estupefacto; un hombre estaba allí, un hombre vivo que me habia míradc.
Inmediatamente volví a cerrar el armario con doble
vuelta de llave, y tuvimos otro consejo.
Las opiniones estaban muy divididas, Soriol quería
ahumar al ladrón, Potvin quería reducirlo por el hambre,
y yo propuse hacer volar el armario con pólvora.
El voto · de Potvín prevaleció, y mientras hacía la
guardia. con su gran fusil, fuimos a buscar los restos del
ponche y nuestras píp~s. Luego nos instalamos delante
de la puerta cerrada y bebimos a la salud del prisionero.
Al cabo de media hora Soriol dijo:
"No importa, pero deseo mucho verlo de cerca; ¿ si
nos apoderáramos de él por la fuerza?"
Grité: "Bravo," y cada uno se precipitó sobre sus armas. La puerta del armario fué abierta, y So: iol, arm~ndo su pistola que no estaba cargada, se lanzó el primero.
Le seguimos aullando. Esto fué un atropello tre.mendo en la oscuridad. Y desp ués de cinco minutos de
una lucha estupenda, sacamos a la luz una clase de viejo bandido, lleno de canas, asqueroso y harapiento.
Le ligamos los píes y las manos y le sentamos en,

llena de ron.
De repente Potvin, que quedaba, a pesar de todo, due·
ño de sí, nos hizo callar; y después de un silencio de
algunos segundos, dijo a media voz: "¡ Estoy seguro que
hay alguien en el estudio."
Soriol se levantó como pudo y gr:tó:
"¡ Un ladrón! ¡ Qué suerte!"
Y siguió entonando La Marsellesa.
"Aux armes citoyens!"
Tomó armas de una panoplia pegada a la pared y
nos armó, según nuestros uniformes.
Recibí un mosquete y un sable, Potvin un gigantesco
fusil con bayoneta, y Soriol, no encontrando la que necesitaba, se apoderó de una pistola de gendarmería que
enganchó en s u cinturón y de una hacha de abordaje que
agitaba encima de su cabeza.
·
Luego abrió con precaución la puerta del estudio y
el ejército entró en el territorio sospechoso.
Cuando estuvimos en la inmensa pieza, obstruida de
cuadros enormes, de muebles, de objeto? extraños e imprevistos, Soriol nos dijo:
"Me nombro a mí mismo General. Formamos Consejo de Guerra. Tú, los· coraceros, te vas a cortar la re-

"Confiésate con este caballero; tu última hora ha SO·
nado!"
rr I" Aterrado el viejo bribón se puso a gritar. "Socoº. con tal fuerza que tuvimos que ponerle una m0rdaza
para que no 'despertara al vecindario. Entonces se revolcó
por el suelo, tirando patadas y retorciéndose, dt.rr:bando
muebles Y r_ompiendo cacharros. Al cabo de a1g11P.os momentos Sonol, perdiendo la paciencia, gritó: "¡\ cabemos l"
~ apuntando al miserable, echado por tierr:i, apretó
el gatillo de su pistola, el que cayó con un ruid.-. seco.
~;rastra?º P?r el ejemplo tiré a mi vez: mi fusil, que era
eslabon, hizo brotar una chispa que rr.e sorprrndíó.
Entonces Potvin p.ron'unció con solemnidad ·:stas palabras:
"¿-T~nemos el derecho de 'matar a este hombre?"
Sonol, estupefacto • contestó.· "·1 Desde e l momento
que 1e hemos condenado a muerte!"
Pero Potvin replicó: "No se fusilan los civiles· este•
de~e ser ent_r:gado al verdugo, conduzcámoslo a la éomisana de Polic1a :"
El argumento nos pareció concluyente
· l Levanté
.
, b al hombre' y como no po d;1a cammar
le
co oque so ~e una tabla de dibujo, sólidamente amarr~do,
Y me lo lleve con la ayuda de Potvin, mientras qnc Soriol
armado hasta los dientes cerraba ia marcha.
.
'
Enfrent~ d~ la guardia el centinela nos detmo.
d'
El co~1sano llamado nos reconoció, y corno cada
'.ª era testigo de nuestros bromas, de nuestras excentricidades, d~ _nuestros inventos increíbles, se ric y reh ,
nuestro prisionero.
uso
Soriol insistió: entonces el centinela nos o d ,
'd d ¡ ·,
r e.io con
seven
. ,·
dalo. a vo
. v1eramos a nuestra casa s·m promover escan-

Nu~stra tropa se puso en marcha V volvió a ?a sala
de estud10.
Preg~nté: "¿ Qué hacemos del preso?"
, Potvm, enternecido, aseguró que el pobre ' ombre
. 1gcm;zante1
deb1a
, . estar muy cansado.· en rea 1t(. 1a d parec1a
ast ligado, am~~dazado, amarrado sobre la tabla.
.
Me agobio también a mi vez, una lástima inmensa
d: borracho, Y_ quitándole la mordaza le pregunté: "¿ y
como te va, m1 pobre viejo?"
Gimió: "Basta, por la Virgen!"
En~bnces Soriol se volvió patern~'; le soltó de todas las ~1gadu_ras, le. hizo sentar, le tuteó, Y para reponerlo,
nos pusimos .mmed1atamente a preparar un nue..-o ponche.
~¡ l~dron sosegado en su sillón, nos miraba. Cuanª? el hqmdo estuvo a punto, le alargawos una copa y bebimos a su salud.
El preso bebió tanto como un regimiento pero como
empe~~ba .~ amanecer, se levantó Y con un air'.! 'my formal d:Jo: Me veo en la precisión de dejaros, porq:.ie tengo que volver a casa."
N?s quedamos muy afligidos; quisimos detenerlo un
poco mas, pero se excusó con cortesía.
' Entonces nos apretamos tas manos Y Soriol !o alumbro con la vela hasta· el zaguán' gritando al u' lt;m
.
, . O: " i CUlda do con e1 paso de la puerta!"

III
Nos reíamos _a carcajadas al rededor del autor del
c~ento. Se le,ranto, encendió su cachimba v ar1ad1ó plantandosc &lt;'afrente de todos nosotrc:s:
verda~~· lo mejor de todo es que mi historia es la pera

GUY DE MAUPA~SANT.

un sillón.
No abrió la boca.
Entonces Soriol, penetrado de una borrachera solemne, se dirigió a nosotros.
-Vamos a juzgar a este miserable!
Yo estaba en tal estado de embriaguez que esta proposición me pareció de lo más natural.
Potvin fué encargado de presentar la defensa y yo
de sostener la acusación.
Fue condenado a muerte por unanimidad de votos,
menos uno, el de su defensor.
-Vamos a ejecutarlo, dijo Soriol.
P ero tuvo un escrúpulo:
Este hombre no debe morir privado de los socorros
de la religión; hay que buscar un sacerdote.
Hice la objeción de que era muy tarde; rntonces
Soriol me propuso desempeñar el .oficio y exhorto al criminal· para que se confesase conmigo.
E l hombre hacía como cinco minutos que meneaba
los ojos con el mayor· espanto y se preguntaba con qué
clase de seres tenía que habérselas. Entonces articuló con
~oz cavernosa, quemada por el alcohol: · "Ust"des bromean, sin duda!" Pero Soriol le arrodilló a la fuuza y le
dijo:

•

,

Niña María del Carmen Guardiola, hija póstuma del
Gral. Gustavo Guardiola Aguirre, asesinado
en Torreón por las hordas villistas.

�davía hace un segundo era la masa de guerreros tremendo
Y amenazador poder y un segundo ha bastado para reducirlo a la nada, unos pocos avanzan todavía en vertiginosa
carrera que luego caen también para no levantarse más.
Pero una nueva línea sale de los fosos enemigos, de nuevo
los "hurras" amenazadores resuenan en el aire y de nuevo
como sus caf}1aradas, avanzan con el mismo valor y con el
mismo ímpetu. Se adelantan rápidamente, bayoneta en
ristre, hasta a cincuenta metros qe nosotros y de nuevo se
oye el horroroso chasquido de las ametralladoras, de nuevo tiene lugar la horrorosa siega de vidas humanas. Alguno,s avanzan todavía llegando hasta los alambrados, pero
ah1 quedaron enredados, a pesar de que estos alambrados
no se componían sino de pocos alambres cruzados. Por
un momento pienso que los franceses comprenderán que
es verdadera locura querer asaltar nuestras trincheras, pero ya avanza una nueva línea de soldados, sus cascos de
metal tienen mayor inclinación hacia adelante. Los hurras salvajes son todavía más estepitosos, pero un tanto
convulsivos y hacen la impresión de que el avance se hace
con cierta vacilación, llegan a la zona del mortífero fuego,
se detienen, vacilan, su vacilación no dura ni un segundo
Y luego retroceden con mayor velocidad de la que tenían
al avanzar, han presentido el peligro, pero una nueva línea
de soldados ~e levanta tras ellos, avanza y los empuja hacia adelante, unidos corren hacia nosotros, marchando sobre los cadáveres de sus co.mpañeros.
Pero, ¿ qué ocurre? El chasquido de las ametralladoras disminuye, u-na que otra funcióna todavía e involun•

Bajo una Lluvia de Fuego
Episodio dé la Gra!l Ofensiva Francesa
Al rededor de nuestros puestos de observacipn explotan sin interrupción las granadas, destrozan el terreno a
nuestro alrededor y llenan el aire con sus trayectorias.
Vuelan por todas partes árboles desarraigados, trozos
de cemento armado, piedras, pedazos de techo y de plataformas. No se oye ni el zumbido ele los cafiones, ni'el silbido de los proy~ctiles disparados cada vez más cerca, solo
se escucha el corto y espeluzante ric-rac de las ametralla,
doras. Comparado con este siniestro ruido es un verda·
dero placer la contemplación de los cercanos fogonazos de
fusiles y cafiones. La robusta encina en la que he establecido mi puesto de observación, un verdadero nido, gime Y
se agita convulsivamente a cada granada que explota cerca de nosotros y cada vez es más insegura la situación de
nuestro nido. Los mapas y compases se mueven continuamente con movimiento oscil.atorio como el de una mano intraquila y nerviosa. Ric-rac... en seguida un fuerte crujido que nos hace involuntariamente examinar las
ramas de que cuelga nuestro nido y vemos que una gruesa rama un poco abajo ele no sotros ha sido cortada como
por golpe de hacha y cae al suelo. Gases ve1ienosos e
irritantes que salen de las granadas que explotan llegan a
ne5sotr0e. Me admira que todavía no nos hayamos vuelto locos. Tal vez solamente porque para ello nos ha faltado tiempo.
A pocos centenares de metros de noeotros están las
trincheras enemigas y silbando salen de ellas continuamente las granadas dirigidas contra nuestras filas. Son
los cafiones de grueso calibre, "las ranas gordas" como los
llaman por broma los soldados.
Donde caen sus granadas aterran todo, tanto las fosas de las trincheras com&lt;?
las cuevas interiores de protección. Estos cafiones quería
yo hacer callar con mis obuses. ¡ Si pudiera ver cuándo
nuestras granadas explotan 1 Pero el humo no deja ver
nada. Sin embargo, ahora una ligera ráfaga de viento me
permite ver. Hemos dado en el blanco y ·rápidamente disparamos algunos obuses más calculados a la misma distancia.
Creo que las "ranas gordas" han recibido una buena
ración," me dice tranquilamente el ayudante observador.

de un metro de espesor cayó sobre su constructor y compañeros, encerrándolos para siempre bajo la tierra.
La lluvia de granadas era. cada vez más tremenda, ya
no era posible distinguir los estallidos de cada una. Pensamos que era casi una dicha que el ataque fuera tan .violento pues así tendría que terminar pronto. Tal derroche
de proyectiles no lo podrán soportar ni las inagotables
•cantidades de munición americana. Como en una nube
están envueltas las trincheras, las posiciones de los jefes,
las cuevas subterráneas de protección y las baterías.
También yo doy la orden: "¡ Fuego rápido!"
"Interrumpida la comunicación, rotos los alambres,"
anuncia de pronto el telefonista.
¡Maldición! Precisamente en el momento más urgente.
Los telefonistas sacan de sus bolsillos sus banderas
de señales y no hubo ninguna interrupción en las ,·0municaciones. E sta maniobra la habíamos practicado con frecue ncia en tiempo de paz y su precisión era nuestro orgullo en las maniobras.
Una nueva ráfaga de viento nos permite ver otra vez
la inmensa criba. ' El cabo Krµg er se ocupa de unir los
alambres " me anuncia el telefonista, y realmente el muchacho s~lta de hoyo en hoyo bajo copiosa lluvia de granadas, tiene el alambre en la mano, por fin ha encontrado
el lugar en que éste ha sido destruído, se entierra en un
hoyo y desaparece. Ric-rac .... una granada cae cerca de
él, nadie habló una palabra, pero presa de gran emoción
seis ojos miran el hoyo en que el cabo ha desaparecido, los
segundos se hacen eternos. Todavía hace un momento teníamos una docena de cañones de grueso ca}ibre que obedecían a nuestros órdenes y ahora estamos condenados a
.
la más completa impotencia.
De repente el telefonista anuncia con el tono tranquilo de siempre: "~a comunicación está restablec:i\ia," Y
yo ordeno enseguida: "¡ Fuego rápido, fuego rápido!" Pero, ¿qué sucede? Ya no caen granada~ cerca de nosotros.
"¡ Allá, allá!" me indica el ayudante observador, indicándome las que caen como a dos.cientos metros tras de nosotros. Inmediatamente ordeno que también nuestros fuegos sean dirigidos a la retagúardia del enemigo. Todavía me ocupo en arreglar los fuegos dirigidos a la retaguardia cuando el telefonista, que nada hasta entonces había hecho salir de su flemática calma, .me grita un tanto

La tierra bajo nosotros parece una inmensa criba,
está toda agujereada.
Hay hoyos pequefios, grandes
profundos y planos, de todas clases y dimensioes, pero
por último, después de haberlos mirado algún tiempo, todos
parecen iguales, sin embargo hay uno que atrae siempre
nuestras miradas. No hablamos de él, pero cada uno de
los tres que estamos encaramados en el árbol piensa en
él y cada vez que podemos nuestras miradas van al mismo
hoyo, es como todo s los demás, tal vez un poco más oscuro, pero allí estaba nuestra cueva en la que hemos pasado
antes de la gran ofensiva más de una hora de agradable re- ·
poso. Cuando principió la lluvia de g ranadas, la cueva se
hizo insoportable, a cada disparo los muros se acercaban
unos a otros a pesar de que el oficial que la construyó aseguraba que podía r esistir los más tremendos cañonazos.
Pero en ella se encont raba con el segundo ayudante de observación y el telefonista, que nos acababa n de sustituir
cuando cavó una granada de marina y aplastó completamente tod~ la construcción con los dobles soportes de vigas de encina y rieles, el techo de tierra y piedra de más

exaltado:
"¡ Ya vienen, ya vienen!" Dudo un momento, pues
estos fuegos dirigidos a la retaguardia se han hecho últimamente célebres por su eficacia para impedir que las reservas de refuerzo se acerquen a las líneas anteriores en
el momento crít ico del ataque. P ero no es posible dudarlo. Como obedeciendo la voz de mando ~altan de sus fosos algunos hombres que se adelantan, son probablement e oficiales y sus atronadores y este ntóreos "hurras" llenan el espacio. En el mismo momento avanzan millares
de soldados en extensas líneas, avanzan hacia nuestras
trincheras. La san gre se hiela en nuestras venas, está n a
lo más a ochenta metros de nuestros fosos, ya sólo sesenta metros nos separan de ellos; y, ahora repent inamente,
resuena violento chasquido de ametrall adoras Y cañones
revólver.' ¡ Gracias a Dios, estamos salvados ! Como espigas segadas por la hoz caen los hombres a montones, to-

tariamente volvemos la cabzea hacia atrás, a la zona de
fuego que cae a nuestra retaguardia. Espesas nubes de
humo flotan tras nuestras posiciones y en ellas caen las
granadas, son granadas ele gas. Las líneas anteriores no
pueden recibir munición, la situación no puede ser más horrorosa, a pesar de todo parece que estamos perdidos, el
enemigo .se encuentra en nuestras trincheras, saltando sobre los cadáveres de sus camaradas y sobre los alambres
han penetrado en ellas, no son'9Jnuchos, tal vez algunos
cientos en la larga línea ocupada por una división que puedo observar desde. mi puesto, pero están en nuestras trincheras, no cabe duda. Nos lo demuestran las culatas que
se mueven en el aire y las granadas de mano. ¿ Cuál será
el resultado? En las líneas anteriores, el combate cuerpo a
cuerpo, tras ellas la barrera de gases que nos impide retroceder. Sin perder tiempo lanzamos nuestros fuegos tras
las líneas enemigas que avanzan, impediremos así por lo
menos que nuevas líneas los refuercen.
De repente, apenas creo lo que veo, la criba gigantesca parece animarse, nuestros soldados saltan de un hoyo a otro y donde todavía hay minas y fosos de comunicación desaparecen en ellas. ¿ De dónde ;ienen? No lo sé,
su aparición parece un milagro, pasan algunos minutos de
terrible ansiedad, después aparecen pequefios y luego mayores grupos de soldados franceses desarmados. ¡ De
nuevo hemos obtenido la victoria por el Emperador y por
el Imperio!
Hans HORSTEN.

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Consonante.
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Rombo propuesto por Consuelo Falcón Gil, de ~gle Pass, Texas.

.........

...........
.........

Cons:mante
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Movimiento del alma
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Solución de dramas
Nombre funesto para MéxicG
Cualidad
Verbo
Líquido
Acuático
Consonante

Rombo propuesto por la Sra. Herlinda A. de Martínez, de S. Diego.
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Parte de una ave.
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Cantidad.
Animal.
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Rombo propuesto por Consuelo
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Mineral.
Insecto.
Diplomático mexicano
Parte de un libro.
Adverbio.
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Anagrama propuesto por Francisco L. Bernal.
Fidel N. Liz exagera

Anagramas propuestos por Don
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Lic. Nemesio García N~ranjo.
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Nemesio García Naranjo.
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Las soluciones correspondientes
al número 29, las publicaremos en
nuestra próxima edición.

.

tricio,
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juá:
rez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lect or se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr: Juárez, sus ademanes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de la pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificultad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
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EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuantos rasgo$ deja impresa para siempre la figura del pa-

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en vista de los datos más auténticos, por el Lic. Ricardo Gómez Robelo, exclusivamente para REV lST A MEXICANA.
El apéndice a la ~iografía completa el estudio de la vida del Gran
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portada la imagen del Salvador y en las páginas interiores contendrá un material selectísimo.
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I, La Semana Santa por el gran poeta mexicano D.
Manuel Gutiérrez N ájera.
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Jacinto Pallares.
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                    <text>.,,,.

SEMANARIO ILUSTRADO
16 DE ABRIL DE 1916.

PRECIO: 10 CENTA VOS.

VOLUMEN II.---NUMERO 32.

�REVISTA MEXICANA

Gran Sensación Editorial.

Semanario Ilustrado

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

Entered u 1econd claaa matter, Octo ber 25, 1915 at the Poat Office of Saa
Antonio, Texas, under the Act. of March 3, 1879

Ario II.

San Antonio, Texas, 16 de Abril de 1916.

Número 32.

La Situación Mexicana
Tomamos del "PROSPERITY MAGAZINE", el
órgano nacional del Partido Republicano, el siguiente
artículo sensacional, escrito expresamente para ese Magazine, uno de los mejor editados en los Estados Unidos y que tiene la importancia de reflejar oficialmente
la opinión de los hombres más cultos de la Unión Americana, que se hallan libres de ligas con la política de Mr.
Wilson.

*

* *
bandido bestial, y

Viila es un
lo que ha hecho en
Columbus, N. M., puede tenerse como un ejemplo aislado de sus hazañas en todo México. Y, sin embargo,
no hace mucho tiempo aún que parte de la prensa americana lo ensalzaba, presentándolo como un hombre que
había dedicado sus mejores energías a establecer un
gobierno democrático en México.
El asesinato de los 19 americanos en Santa Isabel,
E. de Chihuahua y la incursión de Columbus, han servido para convencer al pueblo americano de qué clase de
hombre es Villa; pero no se convencen aún de que todos
los que tienen el poder en México en la actualidad, especialmente los prominentes en el gobierno carrancista,
no están muy lejos del tipo a que pertenece Villa.
ORI GEN DE LOS CONSTITUCIONALISTAS

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COSAS DEL TlO SAM
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--Los timos-~e Acá.
h~;:, ~o:iuye. 12. --Combination w1od~ágin~;-e~·
Home sweet _home. ll~- H{:i~ Bueno. 15. --El Porvenir de. Uncle Sam.
Lincoln resucitara. 14.ATl Agentes y Libreros, precios espec1nles.
"
so. por 60 centavos.
os
•·REVISTA MEXlCANA
Pronto será puesto a la venta en
San Antonio, T ex.
P. O. Box 66
Estation A.

7.

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La mayor parte de los llamados constitucionalistas han salido del presidio, e inconscientes de su increíble incapacidad, se han entregado a la tarea de dictar toda clase de decretos disparatados que, con el tiempo,
habrían arruinado al país. La ruina de México, sin embargo, se ha precipitado más rápidamente, al haber barrido de pueblos y ciudades todo cuanto era de valer y al
haber destruído todo lo que aquellos hombres no podían
convertir en dinero contante.
Carranza no es un bandido porque haya ido jamás
a robar a un camino real, como lo han hecho la mayoría
de sus partidarios; pero es peor que ellos, porque ha legalizado el pillaje y el saqueo.
Carranza fue Senador en tiempo del General Porfirio Díaz, y por largo:; años fue uno de sus más obedientes servidores. . Más tarde se convirtió en uno de los más
violentos detractores del General Díaz. Madero lo hizo
Gobernador del Estado de Coahuila y mientras ocupaba
ese puesto, sugirió a Madero la organización de una
Guardia Nacional, cuyo primer núcleo sería formado por
él en Coahuila. Madero le dio dos millones de pesos
para ese fin, pero Carranza, en vez de emplear el dinero
en formar una guardia nacional, organizó una revolución en contra de Madero.
El Golpe de Estado de la Ciudad de México, en

abril de 1913, que culminó en el advenimiento del General Huerta a la presidencia, interrumpió sus actividades, las que dirigió entonces a rebelarse en contra de
Huerta, tan pronto como éste asumió la Presidencia, bajo
el pretexto de vengar la muerte de Madero. . Puede ser
muy interesante advertir que, a despecho de su pretendida indignación por este triste suceso, considera como
enemigos a los miembros de la familia Madero, y ha confiscado todas las propiedades que tienen en México.
Carranza fue el primero que se rebeló en contra de
Huerta, porque tenía todo preparado para rebelarse en
contra de Madero; pero durante toda la lucha, el "Primer
Jefe" no ha sido sino una especie de cabeza decorativa.
Toda la campaña efectiva en contra ae Huerta fue llevada a cabo por Villa, Obregón y Zapata.
Carranza se unió a Obregón cerca de la ciudad de
México, una vez que Huerta había renunciado, y poco
tiempo después hizo su entrada a la ciudad con Obregón
y con sus fuerzas.. Como Carranza era el "mejor" de todos los hombres disponibles, fué proclamado Presidente Provisional. Sus primeros actos fueron: disolver el
Ejército Federal, suprimir el Congreso y disolver el cuerpo de Policía de la Ciudad de México.. Continuó siendo
una cabeza decorativa, porque todos los generales constitucionalistas, de Obregón abajo, hacían lo que querían.
Nada de extraño tiene, por tanto, que Carranza haya sido incapaz de evitar que sus bandas saquearan. la Ciudad
de México, especialmente cuando Obregón favoreció esos
actos.
Los generales y oficiales constitucionalistas ocuparon las casas principales, mientras que las tropas en
gran número de casos, se acuartelaban en las iglesias.
Sucedía frecuentemente que las casas ocupadas eran propiedad de gentes ricas que habían huído de México;
pero con mucha frecuencia también los propietarios fueron obligados por la fuerza a salir de sus casas para que
algunos mal - olientes "libertadores" se fueran a vivir a
ellas. . Como complemento, "los libertadores" tomaban
cuanto había de valor y lo convertían en su propiedad
particular; hasta los ornatos, las puertas, etc., eran arrancados del edificio y enviados a Veracruz, para ser embarcados más tarde a Cuba y a los Estados Unidos. Era
un robo perfectamente sistematizado, en el que no participaba el populacho porque "los libertadores" tenían el
derecho exclusivo.
Carranza se dirigió a Veracruz cuando fue arrojado de la ciudad de México por los zapatistas, y desde
entonces ha permanecido alejado de la ciudad; posiblemente cree que la capital no es lugar muy seguro para
él. . En cambio, se ha estado paseando por todas las ciudades del Norte, de banquete en banquete mientras que
el pueblo se muere de hambre, y ha trasladado -según él

�dice- la capital de México a los diversos lugares en
que él ha estado. Primero, hizo de Veracruz su capital;
después, Querétaro, más tarde Dolores Hidalgo, y ¿porqué no?
Bien puede ser una de las poderosas razones para
que Carranza no vaya a México, el que sea supersticioso
y tema que todas las predicciones de la Madre Matiana,
puedan ser ciertas.
La Madre Mariana, una religiosa de la pasada generación, predijo muchos de los acontecimientos que el
' mundo esta presenciando' actualmente. . Predijo la guerra europea y la revolución mexicana, así como gran número de sus episodios, entre otros, que México tendría
tres presidentes con el nombre de Francisco. . Todo ha
salido cierto, hasta ahora, y estamos a punto de saber si
la última predicción resulta cierta o no. . Esa predicción
es la siguiente: "México tendrá también un presidente
con grandes barbas, que será arrastrado por las calles de
México. Después de ésto, se restablecerá la paz."
No cabe duda de que el Presidente con barbas es
Carranza, pero evidentemente no desea todavía que
haya paz en México, si ella ha de venir después de que
él sea arrastrado por las calles de la Ciudad. . Por lo
que prefiere no estar en la ciudad en que eso puede acontecer.
Carranza ha ordenado la muerte de centenares de
hombres ·para satisfacer venganzas personales.. Un ejemplo de los más típicos, es el asesinato "legal" del lng.
Alberto García Granados, uno de los hombres más prominentes de México.
Cuando Carranza preparaba su traidora rebelión en
contra de Madero, escribió dos cartas a García Granados, ofreciéndole la Presidencia. . García Granados, contestó una de estas cartas en términos enérgicos, rehusándose a encabezar un acto tan oprobioso. . Cuando
Huerta llegó a la presidencia, nombró a García Gtanados su Ministro de Gobernación, y por esto es que se
hallaba en el Gabinete cuando tuvo lugar la muerte de
Madero.
García Granados no sólo era un hombre prominente, sino también de un carácter y de una reputación
irreprochables, por lo que, no temiendo a ninguna facción permaneció en la ciudad de México cuando Huerta
salió de la presidencia.. Siguió allí, sin que fuera molestado hasta que Carranza pidió la devolución de ciertas
cartas comprometedoras.. García Granados no pudo devolverlas porque habían sido enviadas fuera del país
y la consecuencia fue que se le acusó de haber tomado
parte en la muerte de Madero y fue fusilado poco después.
(Para fusilar al Sr. García Granados, bueno es recordar, se le levantó de la cama en que agonizaba.)
EL CASO DEL ING. NAVARRO
Otro caso que produjo una impresión sumamente desfavorable en todo México, fue la muerte del Sr.
Navarro, un ingeniero muy conocido. . El Sr. Navarro
sirvió gratuitamente al General Huerta en la pequeña fábrica de municiones de Santa Fe, cerca de la ciudad de
México, cuando los americanos desembarcaron en Veracruz, pero nunca estuvo mezclado en asuntos políticos de
ningún género. . Cuando Carranza llegó al poder, ordenó
el arresto del Sr. Navarro, bajo la acusación de haber
servido al Gral. Huerta, y ordenó que fuera procesado.
Fue juzgado por Manuel Bauche Alcalde, un carrancista
bien conocido, quien demostró en aquella vez ser un hombre justo. Una gran multitud asistió al juicio, y todos
clamaron con entusiasmo al escuchar la absolución del
Sr. Navarro; esa absolución era simbólica para ellos
porque significaba el principio del reinado de la justicia

-

entre los carrancistas. . Sin embargo, la alegría no duró mucho tiempo, porque Carranza no estuvo de acuerdo con el veredicto pronunciado por Bauche Alcalde.
El Sr. Navarro fue arrestado nuevamente y fusilado a
otro día, esta vez sin juicio alguno. .
Este último caso, a pesar de todo, es excepcional,
porque Carranza muy rara vez da orden de matar a un
hombre sin procesarlo. . Por regla general, prefiere el
método seguido en el asesinato de García Granados, esto es, concede a sus víctimas un "proceso legal."
Carranza no es un asesino, porque ha legalizado el
asesinato. . Carranza no es un ladrón, porque aplica un
decreto de confiscación cuando necesita tomar arbitrariamente cualquier propiedad, personal o real.. A la hora
presente, es sumamente fácil probar que cualquier hombre que tiene propiedades es un "científico" o un reac·
cionario, y de esa manera, ya se le puede matar o con·
fiscarle su propiedad o ambas cosas. Carranza es el digno "Primer Jefe" de "aquellas bestias inhumanas con
quienes el Presidente Wilson ha hecho causa común."
Los jefes de otras bandas, por ejemplo, Emiliano
.lapata y su hermano Eufemio, junto con los "gene~
les" Mendoza, Centeno, Pacheco, etc., jefes del poderoso partido zapatista, son tan malos como los villistas y
los carrancistas, y han arruinado totalmente el antes
floreciente Estado de Morelos, y han llevado también su
tea incendiaria a gran parte de los Estados de Puebla,
Guerrero y México.
Los zapatistas arrojaron a los carrancistas de la
ciudad de México, y Villa, a su vez, arrojó a los zapatistas, pero los zapatistas regresaron nuevamente.. En una
palabra , los carrancistas han estado en la ciudad de
México cuatro veces; los zapatistas tres, y los villistas,
dos, y cada partida, a su turno ha saqueado la Ciudad.
Actualmente, el hambre y la peste están terminando el
trabajo de destrucción de los llamados "libertadores."
México ha sido teatro de muchas otras revoluciones,
y solamente hasta que el gran Porfirio Díaz ocupó la
presidencia, hubo paz y orden en México; pero los jefes
anteriores a Díaz eran hombres que daban garantías en
todo el territorio que dominaban. . Melchor Ocampo,
Juárez. Corona, Donato Guerra, Comonfort, eran hombres de un tipo superior, que nunca permitieron a sus
hombres el saqueo. . Sus soldados pueden haber robado
ocasionalmente algunos pollos, o haberse llevado un caballo o una vaca; pero jamás limpiaron toda una región
de ganado, como han hecho los Villistas en el norte de
México o saquearon, desvastaron y arrasaron una ciudad
como los "libertadores" lo han hecho con todas las ciudades de México. . Los "libertadores" de hoy no son
sino bandidos, ladrones, asesinos; han cometido los crímenes más atroces en contra de la Iglesia y de las monjas y han asesinado a todos los que no comparten sus
opiniones anárquicas; en resumen, han aniquilado a su
país, sin levantar jamás una sola voz sincera en pro de
la civilización, del orden o de la justicia.
Y, sin embargo, a esa clase de hombres el Presidente Wilson dió su apoyo más entusiasta paara determinar la caída de Huerta.
Huerta tenía completo dominio del país poco después de haber ocupado la presidencia y pudo haber establecido un gobierno estable y consciente, si el Presidente Wilson no se hubiera mezclado con él. En vez
de ésto, envió a John Lind a pedir a Huerta que renunciara, y con su actitud, alentó a Carranza y a Villa a combatir al gobierno "de facto." Y a más de eso, levantó el
embargo de armas y municiones que había sido decretado por el Presidente Taft, ayudando de ese modo a Carranza, a Villa y a Zapatta y a quienquiera que estuviera
peleando en contra de Huerta.

EL INCIDENTE DE TAMPICO Y LA OCUPACION
DE VERACRUZ
El incidente de Tampico, que consistió en la detención de un grupo de marinos americanos que desembarcaron en un muelle de Tampíco mientras los rebeldes
atacaban la población, dio oportunidad a Wilson para
estorbar más aún a Huerta, porque le proporcionó motivo
para desembarcar fuerzas americanas en Veracruz justamente cuando el vapor alemán "lpiranga," de la línea
Hamburguesa-Americana, iba a desembarcar para Huerta un cargamento considerable de armas y municiones
q_ue habrían permitido a Huerta resistir a Villa en la
ciudad de Torreón.
Los marinos detenidos en Tampico fueron puest?s en.,libertad a las pocas horas. . Huerta dio una sahsfaccion Y reprendió al oficial que estaba al mando del
destacamento. . En mi opinión, el oficial obró justificadamente al detener a los marinos, porque desembarcaron . exactamente cuando los rebeldes estaban atacando
la ciudad Y Tampico se hallaba bajo la más estricta ley
marcial.
Se siguieron negociaciones entre los Estados Unid~s Y el gobierno de Huerta, sobre cómo había de cumplirse la debida satisfacción y sobre si al mismo tiempo
que la bandera americana fuese saludada lo habría de
ser la. mexicana, o no. . Pero las negociaciones se interrumpieron bruscamente al llegar el "lpiranga" a Veracruz. ~ el Presidente Wilson pidió licencia al Congreso
prec.ipitadamente para autorizarlo a usar el ejército y la
marma, para castigar a Huerta por no cumplir con sus
deman~as.. El propósito real de la expedición de Vera.
cruz, sm embargo, fué el impedir que Huerta recibiera
el cargamento del "lpiranga", y también el bloquear los
puertos para cortar a Huerta todo auxilio exterior.
Poco tiempo después, el "lpiranga" escoltado por
dos crucer,os. alemanes, zarpó de Veracruz y arribó a
Puerto Mexico, donde desembarcó tranquilamente su
carga.
. Las medidas rigurosas tomadas en Veracruz para
evitar que Huerta recibiera aquel armamento, no se llevaron a cabo en Puerto México.
. La exp:dición de V eracruz costó a los Estados
~m~os ademas de una gran suma de dinero, la vida de
diecinueve hombres y fue un fracaso, en lo que al saludo
a l~ ban~~ra se refiere; .pero el Presidente Wilson tenía
l~ ~ntencton de pagar a ese precio el que Huerta no recibiera elementos de guerra, su propósito estaba cumplido porque el "Ipiranga" había llegado demasiado tarde
para poder utilizar su cargamento. Las fuerzas federales que. defendían ~orreón, escasas de parque, tuvieron
q~e rehr~rse ante Villa y poco después fue tomada tamb1en la ciudad de Zacatecas.

•

t

El General Huerta pudo haber resistido a los "libe •
tad~res" ~ .haber p~esentado una batalla decisiva, pu;s
hab1a rec1b1do al fm suficientes armas y municiones .
pero prefirió eliminarse de la presidencia. Creyó
'
1
.
'd d
que
a ammos1 a personal que le tenía Mr. Wilson era causa de que éste diera su ayuda a los peores elementos del
país Y por esa razón, el General Huerta, interesado natural~ente .en el futuro de su país, renunció y dejó en la
presidencia a un hombre a propósito para hacer la paz
con, los. rebeldes.. El arreglo que entonces tuvo lugar
ha~ia sido propuesto por los delegados de los Estados
Unidos d~ante las conferencias de Niagara Falls. El
Sr. CarbaJal, un abogado prominente, y opositor de Huerta, f~~ elegido por éste para sucederle como presidente
prov1s1onal. .
Carranza y sus partidarios avanzaron hacía la ciu-

dad de México y se unieron con Obregón y con sus fuerzas qu~ llegaban vía Guadalajara. Villa, que prácticamente hab1a hecho toda la campaña en contra de los Federales en el norte (excepto en Sonora) confió en Carranz~ para que éste hiciera arreglos convenientes con el gobierno de Carbajal.
Per~ Carranza aÍegó ser "el gobierno," después de
la renu~c1a del General Huerta, y pidió la entrega total
del gobierno de Carbajal.
~ar~ajal consultó con el ejército federal y lo encontro dispuesto a resistir a los "libertadores" si intent~ban entrar a la ciudad de México sin dar plenas garantia~ a las vidas y propiedades de sus habitantes. CarbaJal sondeó también la opinión del Presidente Wilson
Y. ~ara su so.r~~esa se encontró con que éste quería tambten su rend1c1on completa a los "libertadores." Las clases cultas del pueblo de México esperaban que· Mr. Wilson apoyaría al gobierno por el que había abogado, sobre todo, cuando el general Huerta había sido eliminad?;. Pero ~1 Presidente Wilson había cambiado de opimon despues de las conferencias del Niágara.
Carbajal, en lugar de resistir a los rebeldes hasta
q~e consintieran en aceptar términos mejores, salió precipitadamente del país.
Entonces fue cuando Carranza y sus partidarios entraron a la Ciudad de México y destrozaron los últimos
restos de gobierno, disolvieron el Ejército, suprimieron
el Poder Legislativo, disolvieron la fuerza de policía y saquearon la ciudad.
El resultado de la oposición de Mr. Wilson al General Huerta fue la destrucción del único gobierno que
ofrecía probabilidades de orden, paz y responsabilidad. y
por su ayuda a los "libertadores" y, posteriormente por
su reconocimiento a Carranza, ha contribuído a 'establecer en México un gobierno de bandidos y de demagogos,. peor que cualquier gobierno que haya habido en México Jamás•.. A más' de ésto Mr. Wilson, por su política,
ha mantenido a estos hombres en el poder. Los Generales Huerta y Orozco son los hombres más conspicuos
apl~,stados en vi~~ud }e la segunda faz de su política
d: watchfull wa1tmg, de observación y espera (de "esp~ra!e Y ya verás," diríamos nosotros,) llamada "el cumphm1ento de las leyes de neutralidad," a favor del gobierno de facto de México.
LA POLITICA DE WILSON HA SIDO
FUNDAMENTALMENTEERRONEA

El error de la política de Mr. Wilson es fundament~l. . No
llegado a conocer que los bandidos, la escoria }e Mex1co, los demagogos, llamados hoy "libertadores son absolutamente incapac~s para gobernar, y que
la mayor parte de sus teorías son inaplicables a México.
Una de las principales pretensiones de los "libertadores" es su invocado intento de establecer un gobiern? democrático.. En primer lugar, México no se halla
au~. preparado para tener un verdadero gobierno democra:1co, Y, en segundo, nada más falso que afirmar que
estan tratando de establecer un gobierno de esa natural~za.. Jat_?ás en la .historia, de México ha habido un gobter~o mas ar~!rano que este, si es que puede llamarse
gobierno.. La hb~rtad de la prensa, de la palabra, etc.,
son, .cosas qu.e brillan por su ausencia, y todo derecho
político ha sido suprimido.

?ª.

, Lo~ "l!bertadores" alegan también que la tierra no
esta equ1!ahvamente .dividida, y que ha sido apropiada
por un numero reducido de hombres ricos. . En algunas
partes, ~ay. g.randes extensiones de terreno propiedad de
un solo md1v1du?,. tales . como Terrazas, Treviño, etc.; pero no hay en Mex1co, m nunca ha habido ese grito por la

�tierra tan sonado por los "libertadores." . Al contrario,
hay :lgunas regiones en México en las que la tierra está
bien subdividida, como en los Estados de Puebla, Jalisco, Nuevo León, etc.; pero esa división ha sido
gradual, por evolución, y no llevada a cabo por leyes que
despojen a los legítimos propietarios de lo ~~e les pertenece para darlo a los pobres. . Alegan tamb1en que tratan de mejorar la condición de los "peones" o sea las
clases trabajadoras; pero lo único que han hecho es hundirlos en el más horrible estado de miseria y de ruina.
La cuestión de establecer un gobierno democrático
en México, y los problemas de tierra y de tra~~jo, pueden llegar a resolverse por medio de la educac1on Y por
un mejoramiento general de las condiciones del país,
auxiliado por leyes juiciosas; pero esos resultados no
pueden obtenerse de las medidas irreflexivas que pretenden los "libertadores."
Los mexicanos no tienen fe en sus "libertadores"
porque han sufrido las consecuencias ,de~astrosas. que han
provenido de sus engaños, pero el publtco americano no
se halla todavía al tanto de la mendacidad, de la insidia Y
de la mala fe de lPs "libertadores," sin hablar de su incapacidad.
HOMBRES CAPACES DE UNA RESTAURACION
NACIONAL
El único medio posible de mejorar las condiciones
de México es tener un Gobierno consciente, bastante
fuerte para dominar el desorden y formado por las clases honradas e inteligentes de México, de modo que puedan organizar al país y sus finanzas.
Por ejemplo: General Félix Díaz, Sr. Eduar~o
Iturbide Lic. Feo. de la Barra, Lic. Emilio Rabasa, Lic.
José c:stellot, Lic. Nemesio García Naranjo: Lic. José
Luis Requena, Lic. Manuel Garza Aldape, Lic. Rodolfo
Reyes, Lic. Pedro Lascurian, Lic. Rafael Martínez Carrillo Lic. Federico Gamboa, Dr. Alcacer -todos hombres 'conocidos, todos mexicanos honrados e inteligentes que podrían dirigir con éxito un gobierno respetable.
Como ellos hay muchos otros, todos hombres de educación, de posición social, de honor; totalmente diversos
de la clase de gentes que se han agrupado en torno de
Carranza.. Casi todo lo mejor de México, ha sido arrojado fuera del país. ·
Ahí están también todos los generales que pertenecieron al Ejército Federal disuelto por Carranza, Y
que serían de gran utilidad en la campaña en contra de
los "libertadores."
Como un ejemplo, citaré algunos nombres, mostrando cómo pueden ser utilizados sus servicios:
Generales como Ignacio Bravo y Juan A. Hernández, darían prestigio; otros como el General Aurelio
Blanquet, Prisciliano Cortés, Eguía Liz y Eduar~o M.
Cauz, son reconocidos como de toda competencia para
llevar a cabo una campaña, y sin duda alguna que prestarían sus servicios en ese sentido; los Generales García
Peña, Gustavo Salas, Ruelas, son muy conocidos como
organizadores e intelectuales y sus servicios serían de
gran valor en el Estado Mayor; los generales Vicente
Calero Rubio Navarrete, José Alessio ~obles, pertenecen al' tipo de los jóvenes, y serían muy eficientes en
emprender expediciones militares; y finalmente, hay muchos otros, como Vicente Almada, Alberto Quiroz, Hernando Limón, que serían muy útiles én la organización de
los servicios complementarios de una organización militar. Como ellos hay otros muchos, todos graduados del
Col~gio Militar de Chapultepec, el W est Point de México, o que han servido por muchos años en el ejército y
que han ascendido, gradQ por grado, a los altos empleos

que ocupaban cuando aquel infortunado país cayó en
manos del nuevo régimen y los arrojó del Ejército. Y
además de ellos hay millares de oficiales graduados también en el Colegio Militar, y que fueron separados del
ejército; como que todo el ejército fue disuelto Y contaba con cerca de 9,000 oficiales.. El ejército actual de carrancistas, zapatistas, etc., está formado de carniceros
ignorantes, de peones, etc.
No hay duda, por tanto, en que existe un número
suficiente de estadistas honrados y competentes que pueden dirigir el país, y atros que pueden dirigir la campaña, y creo que podría disponerse de t~do el dinero. necesario y aun más, con sólo que se tuviera la segundad
de que las armas y municiones podrían ser i~rodu_c!das
a México, para llevar a cabo una gran campana m1lttar.
Existen ya en México numerosos elementos que cooperarían para 'el restablecimiento de un gobierno res- ·
petable; entre ellos, todo el Estado de Oax~ca, que se
ha mantenido fuera del dominio de los carranc1stas, Y hay
muchos jefes que sirvieron a gobiernos pasados, como
los Generales Aguilar, Andrew Almazán, Eguia Liz, que
están operando en l~s Estados de Puebla y Michoacán.
Sus éxitos, sin embargo, han sido lentos, debido a la
falta de municiones, que tienen que ser pasadas ocultamente por los Estados Unidos y enseguida a través de
México, entre el campo carrancista.
Es digno de mencionarse ahora, que el Estado de
Oaxaca, que es el único que no ha sido "redimido" por
los "libertadores" y tiene en el gobierno personas del
"antiguo régimen de tiranía" es el único también que se
halla actualmente en el mismo floreciente estado en que
se encontraban en tiempos del gran General Porfirio Díaz.
El sobrino del Pre~idente Díaz, General Félix Díaz,
parece que se halla actualmente cooperando con las
fuerzas de Oaxaca para poner término al régimen del
bandidaje en México. . En todo el territorio de México
hay también un sinnúmero de fuerzas Que no simpatizan
con Carranza y que indudablemente cooperarían también
para deponerlo, y he aquí por qué el movimiento de que
hablo, encontraría un gran número de partidarios ya sobre las armas.
Pero la única dificultad grave es el abastecimiento de armas y de murticiones.. Estas no pueden obtenerse por hoy de Europa, y el llevar armas y mun~ci~nes
de los Estados Unidos a México es un procedtmieno
demasiado aventurado para asegurar el éxi!o, y esta es
la razón por que los mejores elementos de México no se
han organizado para combatir a los bandidos. . Saben
que sus esfuerzos serán estorbados por el Presidente
,wilson, por medio del "cumplimiento de las leyes de
neutra-Iidad." Estas leyes, sin embargo, no fueron cumplidas cuand¿ los bandidos combatían en contra del gobierno de facto del General Huerta.
Cuán diferente habría sido el destino de México si
una administración republicana hubiera estado en el poder en los Estados Unidos! Es perfectamente cierto
que un presidente republicano no habría hecho causa común con "las bestias inhumanas" que rigen a México
hoy, si hemos de creer a Mr. Root; sino que, en. vez de
hacerlo, habrían cumplido las leyes de neutralidad de
manera diversa, y habría apoyado a los mejores eleme~tos de la nación, no a los peores, como el Presidente Wtlson ha hecho realmente.
Si el Presidente Wilson · no cambia de política,
México tendrá que esperar hasta la terminación de la
guerra europea, o hasta que suba al poder una administración republicana, para que las cosas mejoren un poco.
Y no veo cómo va a manejar a México Carranza hasta
que eso suceda.

CARRANZA VA AL FRACASO

.~-

Carranza está condenado al fracaso porque no tiene
bastante dinero y los financieros americanos rehusan dar
le su ayuda pecunaria. Carranza ha tratado ya de obtener un empréstito, pero sin resultado. Pidió primero
cincuenta millones de dólares, pero los financieros de
Wall Street se rehusaron a prestarlos; pocos meses después pidió doscientos millones, pensando que la primera
cantidad no le había sido concedida porque era una bicoca para los hombres de Wall Street, pero, de la misma
manera que la anterior, tampoco le fue prestada, a pesar
de que Carranza envió a su más hábil financiero, Antonio
Manero, para arreglar el empréstito.
Es muy interesante hacer notar que Antonio Manero, hace pocos años, siendo empleado del "Banco Nacional de México" defraudó al Banco falsificando cheques, y se hizo de esa manera de una suma que equivale
a $19,000 en moneda americana. Fué ayudado en esa
operación por su hermano Enrique y por otro individuo;
pero el fraude fue descubierto y los tres quedaron convictos y fueron enviados a presidio, en el que permanecieron hasta que estalló la revolución y los puso libres.
El régimen de Carranza se está derrumbando no
solamente por la falta de dinero, sino también porque
nadie, ni aun sus mismos generales, están dispuestos a
soportarlo. Las clases humildes, a su vez, ya no quieren más democracia. Lo que les hace falta es pan, y se
han convencido de que Carranza no puede dárselos.
¿Qué es lo que habrá de suceder después? Es muy difícil
predecir lo que sucederá; pero lo más probable es que
Carranza sea depuesto y lo suceda uno de sus genera~
les; y éste no mejoraría las condiciones en México sobre
bases sólidas; así es que México continuará, como hasta
ahora, de mal en peor.
Si entretanto, termina la guerra europea, los Estados Unidos se hallarán frente a serias complicaciones
y no me sorprendería que tuvieran, que combatir contra
un veterano ejército europeo · en suelo de México, o se
vean obligados a intervenir en México o bien a abandonar
la doctrina Monroe.
¿Sería entonces mejor para los Estados Unidos intervenir desde luego para pacificar México antes que termine la guerra europea? Esto significaría una guerra
prolongada, con grandes pérdidas de vidas por una y otra
parte y con un gasto enorme para los Estados Unidos,
sin hablar de que las Repúblicas Sud-americanas perderían la fe en los EstadQ:; Unidos, pues verían en la in-

tervención el fin de una política que se ha esforzado en
debilitar a México hasta donde ha sido posible con el
objeto de dominarlo más tarde con toda facilidad.
Mr. Wilson cambia de opinión con tanta frecuencia que un cambio en su política mexicana no es imposible; pero debe de advertirse que ha sido persistente
especialmente en su apoyo a los "libertadores," a pesar de que cambió de opinión respecto a Villa y reconoció a Carranza.
El pueblo americano puede ver fácilmente cuánto
lo está afectando, más o menos directamente el desastroso estado de cosas en México. Ve que los Estados
Unidos han enviado ya una fuerza expedicionaria a México; saben que significa un gasto considerable el llevarla
a cabo, además de las vidas de ·soldados americanos que
pueden morir en México; y saben también que la intervención será el resultado final.
QUE DEBEN HACER LOS ESTADOS UNIDOS
Los Estados Unidos etán experimentando en su propio suelo las desastrosas consecuencias de tener bandidos bien armados y equipados. Si hubiera estado ene!
poder en México un gobierno fuerte y con responsabilidad, Villa no habría hecho jamás su incursión en Columbus, ni habría asesinado tampoco a los 19 americanos en Santa Isabel, porque ese gobierno habría aniquilado a Villa, Zapata y Carranza hace mucho tiempo .
Ahora los Estados Unidos han tomado a su cargo
el apoderarse de Villa a cualquier costo, pero sin preocuparse por suprimir la causa de ese mal. Los Estados
Unidos, indudablemente se apoderarán de Villa, más
pronto o más tarde; pero eso sólo servirá para ayudar
aún más a Carranza.
¿Y todavía cree el Preside!tte Wilson que Carranza es capaz de dominar a México, si Villa es destruído
por tropas de los Estados Unidos? Si lo cree así, está
deplorablemente equivocado, porque Carranza no será
capaz de dominar en México. Carranza está vacilando
en la silla de "Primer Jefe."
Así es que no podrá obtenerse ningún resultado
definido enviando una expedición a México si no es que
termine en la intervención. Y ésta no es deseada ni por
los mexicanos ni por los americanos.
Por tanto, la mejor solución del problema mexicano sería que el Presidente Wilson diera su apoyo a los
mexicanos inteligentes, honrados y de responsabilidad,
para que sean ellos los que puedan establecer en México
un gobierno fuerte, decente y responsable.

�Por JULIO
LEMAITRE

SARAI

-¡Juan 1, le gritó, yo te lo suplico, ¡ no te vayas I
Se colgaba de sus vestidos; pero rojo de cólera y de
vergüenza, él la arrojó sobre las losas. Algunas gentes
que se encontraban allí, se burlaron de ella; los muchachos
la siguieron con gritos insultantes, y ella regresó sollozando a la casa de su padre.
Desde entonces no se atrevió a volver a la casa de su
vecina Salomé, y permanecía en su casa al lado de su padre enfermo. Sus hermanos, cuando estaban en casa, la
consideraban con dura piedad. Y a veces decían entre
ellos:
-Está, sin duda, poseída de un demoni&lt; ; le pediremos al Maestro que la libre de él.
Pero cuando le hablaron, Jesús les dijo:
-Dejadla. El espíritu que la posee es por ahora
más poderoso que yo.

Sarai de Cafarnaum, es hija de J onás, patrón de bar•
ca, y her~ana de Simón Y de Andrés. .
J onás tenía por amigo y por vecino al pescador Ze
bedeo, marido de Salomé Y padre de Santi~_go y ~e ~uan.
Sarai era hermosa Y sensible. De nm~ hab1a Jugado al borde del lago con Juan, que era apac1bl~ y de rostro agradable. Ya más grande, iba todos los d1as en casa
de la buena Salomé Y trabajaba junto a ella remedando
b
las redes o los vestidos de sus hermanos. . •
Cuando tuvo diez y siete años, conoc10 que ama a
a Juan hijo de Zebedeo Y de Salomé; Y como la trata~a
con a~istad, creyó que era amada por él Y que pronto a
•
pediría en matrimonio.
Fue entonces cuando se comenzó a habfar en. el pa1s,
de un joven profeta que recorría la Galilea anunciando el
reino de Dios.
,
h
"Entonces, dice el Evangelio, como J esus mar~
a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermano~'. S1~on
Y Andrés que echaban sus redes al mar. Les d1Jo: Seguidme, ; os haré pescadores de homb;es." . Al p~nto d~jaron sus redes Y lo siguieron. De allt, habiendo ido mas
leJ· os vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, que estaban 'en una barca con Zebed eo, su pa d re, . Y que remendaban sus redes. Los llamó y al punto deJaron su barca
y a su padre, y lo siguieron."
,
Zebedeo, volviendo a su casa por la noch~, le conto
esas cosas a su muj er. Agregó que cuando, J!!sus habl~~~·
nadie podía resistirlo. Sarai, que estaba al!t, no se a trev10
a decir nada, pues Juan no t enía compromiso con ella, pero en cuanto estuvo sola, lloró.

*•*

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***

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1

Dos semanas después, Juan Y sus compañeros volvieron a la casa. Traían a Jesús con ellos.
•
• h a bló, Y Zebedeo Y Salomé creyeron
en el,bleY
J esus
.. .
todos estaban embargados por una emoc1on mexpresa .
Pero Sarai no se conmovió, pues pensaba que aquel profeta le había robado a aquel a quien amaba.
.
Juan continuó tratándola c_on dulzu¡a, pero sm notar
su palidez y la tristeza de sus OJOS.
Para agasajar a Jesús, hubo en cas~ de Zebede.o una
comida a la que fueron invitados los vecm_os. Sara1 ayudó a Salomé a servir a los convidados Y v1~ .que J u~n era
el amigo prefe rido del profe ta Y comprend10 que sm d~~
da ya nunca le pertenecería. Tanto tembla?~· que deJo
caer un plato, que se rompió derra mando en ti:rra su contenido. J esús intervino para que n~ fuese r eganada. Pero
ella no tuvo ánimo para darle gracias.
El mismo día Jesús fue a buscarla al reducto donde
lavaba los platos Y le dijo:
· tur b a da en tu corazón?
-Hija, mía, ¿por qué estas
y ella se fue sin mirarlo ni responderle.
Juan permaneció algunas semanas en . Cafarnau1;1,
trabajando en su oficio de pescador, a fin de Juntar algun
,
dinero para un nuevo viaje.
Sarai iba siempre a coser a casa de Salome. E_~taba
tan tri ste que por fin la anciana se dió cuenta Y le dtJO:
- ¿Cómo se puede estar triste cuando se con_oce la
buena nueva Y se cree en el advenimiento del remo de
Dios?
La joven pensó :
.
-Mi reino de Dios era cuando Juan me amaba, y m1
buena nueva sería una tierna palabra de su boca. .
El día en que Juan partió de nuevo para reumrs~. con
J esús, no tuvo ya fuerza de ocultar su mal. Corno en
pos de Juan Y lo alcanzó en el puerto.

•

Jesús vino un día a Cafarnaum a tomar algún reposo. Estaba acompañado esta vez por galileas abnegadas,
Juana, Susana, María Cleofas y María de Magdala. Sarai
sabía confusamente lo que había sido la Magdalena y pensaba:
· -Esa sabrá, tal vez, un remedio para mi mal.
Se arregló, pues, para encontrarla en un lugar desierto, le confió su pena y le dijo:
-¡ Tú que has amado, socórreme!
-¿He amado yo?, dijo María de Magdala. Yo
no lo sé. Pero to'dos mis deseos, cuando los había contentado, se cambiaban en amargura y no dejaban más que
ceniza en mi boca.
- Al menos, dijo Sarai, has contentado tus deseos.
Yo quisiera conocer esa amargura y mascar esa ceniza.
-¡ Pobre niña!, dijo María. Yo he encontrado el
umco amor que no engaña. Ama como yo al Hijo del
Padre; al que posee las palabras de la vida eterna.
-Yo lo odio, dijo Sarai, pues por él es por quien sufro; y por eso mismo no puedo creer en su palabra.
Consultó a una vieja egipcia; bebió brebajes, recitó
fórmulas mágicas; pero nada pudo calmar su mal, y de
día y de noche la imagen de Juan la tofturaba con un deseo qu'e le secaba la carne y le envenenaba la sangre.

*•*

Cuando vino el tiempo de la Pascua, quiso ir con sus
padres a Jerusalén, que no estaba más que a dos jornadas
de marcha. Su madre aprobó el piadoso pensamiento y
esperó la curación de su hija; pero Sarai no quería más
que acercarse a Juan.
En la posada en que estaban alojados, supieron la
prisión de Jesús y su condenación.
Juan y María, madre de Jesús, y Juana, y Susana,

y María Cleofas, y Verónica y María de Magdala siguieron al prisionero tan cerca como lo permitió la escolta
de soldados romanos. Sarai se juntó con los galileos. El
dolor le parecía odioso; pero ella se decía a sí misma que
muriendo el Maestro, Juan, con el tiempo, se acordaría de
haberla amado.
El primer clavo se hundió en la mano del ajusticiado y desgarró sus venas; sangre corrió y el cuerpo todo
se arqueó y se .retorció. Pero como Jesús no gritaba,
Sarai no tuvo piedad.
La cruz fue levantada; el condenado colgaba por cuatro llagas. Los agudos gemidos de las mujeres se oían
sin interrupción, atravesando el rumor del populacho enfiestado.

Sarai, inmóvil, veía las cosas como si no fueran
reales; y le parecía que era ella quien moría, y que esos
gemidos eran los lamentos de su corazón por ella misma.
Luego, cuando Jesús habló, cuando le dijo a Juan y
a María: "He aquí a vuestra madre, he aquí a vuestro
hijo/' comprendió que todo había acabado para ella; y estúpida contaba, a su pesar, las gotas de sangre negra que
caían una por una de los pies de Jesús, y luego los puntos
marcados sobre los dados que los sayones, en cuclillas,
arrojaban uno después de otro.
, Pero cuando el Crucificado, en un instante de desfallecimiento, gritó:
"Padre mío, ¿por qué me has abandonado?", sintió,
a la vez que un horrible consuelo, un principio de compasión al decirse:
"Ese también muere desesperado."
Y como al mismo tiempo las quejas de las mujeres
redoblaban, y María, madre de Jesús, caía privada de sentido entre los brazos de sus compañeras, Sarai tuvo por
vez primera este pensamiento:
"Quizás existen sufrimientos mayores aún que el
mío".
- Sin embargo, vuelto de su desmayo, el Crucificado,
con un gran esfuerzo, levantó un poco su lacia cabeza: vió
a los soldados que jugaban a los dados su pobre túnioa; vió
más lejos, sobre la ladera de la colina, la multitud alegre, ciega y mala, y dijo:
"Padre mío, perdónalos, pues no saben lo que hacen."
Entones Sarai se sintió vencida. La revelación de
otro amor la atravesó como un relámpago y la derribó
sobre el suelo. Un dolor tal, o tal vez un deseo tan grande la sacudió, que se le rompió el corazón. Pero no fue
hacia Juan, fue hacia Jesús, hacia donde exhaló el último
de sus suspiros.

�DESDE JAUJA
A

2

de Abril de 1916.

M i estimado amigo y colega:
Por ese espíritu de imitación tan fácil de ser desarrollado en los pueblos manumitidos definitivamente, ha ocurrido en Jauja que desde el momento feliz de haber llamado Don Venus a los despi lfarros de la revolución carrancista "LA DEUDA SAGRADA," todos aquí hemos -:011venido en designarlos con igual nombre.
Te hago la advertencia para que si en el curso de esta mi vigésima-cuarta epístola tengo necesidad de citar a
cada paso LA DEUDA SAGRADA, sepas a qué me refiero.
Como esta gloriosa número dos "nos ha dignificado
y devuelto el título de ciudadanos," según rezan los diarios de Rip-Rip, todos estamos agradecidísimos a Don Venus y adláteres. Y al calor de la gratit~1d, tratamos de
coadyuvar a la resolución de los diversos problemas nacionales que se van presentando a la consi.deración de los
buenos y patriotas hijos de Jauja.
Entre esos problemas, ninguno que nos esté haciendo
más comezón que el económico; y es tal el entusiasmo
con que cogemos la tarea que por todas partes surgen Limantoures enviando a los periódicos proyectos enderezados a enderezar la hacienda pública. Y precisamente e1;
uno de los cien "Demócratas" que regentea Rip-Rip acabo
de leer un extenso proyecto emanado de tres o cuatro idei:tificados con la causa, uno de éstos con grado de Coronel.
Ese proyecto tiende a la redención de La Deuda Sagrada.
y en él se propone un medio sencillo de realizar esla patriótica labor, como vas a verlo.
Sin distinción de clase, edad, ni sexo, los hijos de
J auja deberán contribuir con piezas amonedadas, trozos
de oro o plata pasta, alhajas, etc. enviando su t~ibuto a la
Tesorería General de la nación. Además de ésto, se comprometerán a incinerar todos los bilimbiques que tengan
en m!no, tomando lista de ellos, enviándola a la propia
Tesorería, y haciendo la incineración ante testigos, a ser
pos ible en presencia de las redacciones de lc•s periódicos
para que dén fe del hecho.
En Teatros, Cines y demás espectáculos recreativos,
organizarán funciones que se llamarán "De beneficencia
para la amortización de La Deuda Sagrada". El precio del
boleto se admitirá en la moneda que estime cada espectador; y al terminar la fiesta, los empresarios harán el recuento, mandando a la susodicha Tesorería General el producto íntegro en ~onedas acuñadas o en billetes que no
tengan procedencia revolucionaria, y quemando en la forma indicada lo que de marca legalista se recaude.
-Otros pormenores abarca el proyecto, pero los citados son los más salientes y casi los indispensables para recoger la dosis total de substancia que destila. Antes de
que se me olvide, he de agregar en honor al gremio, que
el Coronel cuya firma es la primera en autorizar el admirable pensamiento, asegura con todo garbo que él no ha sido de los que han "negociado con los dolores de la patria,"
cosa perfectame11te comprensible y natur¡¡l, desde luego
que su grado en la nueva milicia le da patente de hombre
enemigo de incautaciones. ¡ Cualquiera se atreve a sospechar que quien ha llegado a Coronel del Ejército cirra r,cista, maculó sus manos traficando con los dolores de la
patria!
El éxito de la iniciativa ha sido asombroso, y nos lleva a la seguridad de que en seis meses, según los cálculos
del Coronel, La Deuda Sagrada quedará definitivamente
redimida. Como que el escrito tiene fecha 26 de marzo, y pa
ra el día 31 del mismo mes, tras del bombo de la pluma de

LA DEUDA
SAGRADA

Rip-Rip, había reunidos bajo el rumboso título &lt;1e "Subscripción Nacional," noventa y seis pesos, en oro, pla,.l y
morralta, y un mil noventa pesos en bilimbiques. De estas
cantidades, corresponden cincuenta pesos oro nacional y
mil pesos bilimbiques al diario de Rip-Rip, quien, por lo
visto, anda ahora bastante bien de fondos, explicándose así
su aserto de que la revolución "nos ha dignificado."
En esta proporción, y con la fiebre que se ha apoderado de todos nosotros para satisfacer la Deuda Sagrada,
vamos a liquidar cuentas en muy poco tiempo. Todo se
reduce a una regla de tres simple: si en cinco días entró
tanto, en tantos días entrará tanto. Y como los bilimbiques en circulación ascienden solamente a quinientos millones de pesos, según declaró oficialmente el propio Don
Venus, y el número de habitantes de Jauja capacitados para
quemar papel revolucionario y aprontar oro, plata y alhajas, suma catorce millones, tienes,
que po r cabeza nos toca,
casi, casi, una bicoca.
Hay que considerar además, que una vez incinerado
todo el papel carrancista, La Deuda Sagrada queda redimida, y resulta en beneficio de la patria, redimida tanhi~n.
todo lo que dén de sí el oro, la plata y las alhajas. ¡ Mira
tú qué alhajas financieras tenemos en Jauja!
No te extrañe esto de que unos contraigan la deuda
y otros la paguen. Es uno de tantos tornillos que entran
en el tngranaje preconstitucional.
Como ves, la tendencia a quemarlo todo, no ha desaparecido desde que se inició libertariamente la era de incendios de haciendas, estaciones, puentes, carros de ferrocarril, edificios públicos y particulares, etc., etc. Ahora
que_ ya esta obra de reconstrucción quedó consumada, se
pasa a convertir en cenizas el papel emitido a la sombra
protectora del Plan de Guadalupe. Es decir: quemamos
lo ajeno, y vamos a quemar lo propio. En suma: una redención completa a fuego lento, pero seguro.
Bueno es que te fijes en aquello de que se nos ha, "devuelto el título de ciudadanos;" por(fiUe esta devolución es
muy significativa, dado que otros títulos, como los de propiedad, ya por fincas urbanas, ya por rústicas, no han sido
devueltos todavía, en virtud de la ley justiciera de la incautación. Yo no sé en poder de quién estaba el título de
ciudadanos que ahora nos devuelven; pero sí sé en qué manos paraban los otros títulos a que aludo, manos que inútilmente se han tendido en ademán misericordioso deman-.
dando la devolución.
El honroso título de ciudadanos que ya existe en poder nuestro refrendado por el preconstitucionalismo, nos
ha proporcioñado la ventaja de que si intentamos, po r
ejemplo, recomendar como candidato a uno de los mismos
redentores, vamos a dar a la cárcel, ahorrándosenos &lt;le
esta suerte pagar hospedaje en los hoteles, que ahora cobran un tercio de bilimbiques por cada cuarto. ¡ Ya imaginarás lo que nos pasaría si se nos ocurriera lanzar la postulación de Félix Díaz para la Presidencia de Jauja!
No vayas, pues, a irte de espaldas si un día de estos
te comunico que ya quedó redimida totalmente La Deuda
Sagrada, gracias al ingenioso proyecto de un Coronel carrancista que no ha negociado con los dolores de la patria.
¡ Y pensar que en tiempos ele la odiosa se nos caía la
baba ante las maravillas de Don Pepe I ves para la organización de sistemas hacendarios !
· "'ómo somos cándidos los reaccionarios y traidores!
Tu viejo amigo,

. f

SILVERIO.

La Profanación de Tierra Santa
.
París, Abril.
· M1 caro Bertrand:-Muy irónicamente, hoy , e n es t e
ommgo de P ascua en que los cielos alegres se visten
pascualmente con casulla de oro y de azul y las lilas nuevas perfuman ?'1i jardín para santificarlo, llega tu horrenda cart.a , eontandome que diste fin al trazado del "¡ Ferrocarril de J affa a J erusalén l" ¡ Triunfas l De seguro
que en la puerta de Damasco, con las fuertes botas enterrada ~ en el polvo de Josafat, el quitasol apoyado sobre
una piedra tumular del profeta, el lápiz aun errante sobre
el papel, sonríes, te ensanchas y, a través de las gafas ahumadas, contemplas, señalada con banderolas, Ja "línea"
por do~d~ en br~ve, humeando y resoplando, rodará desde la v1eJa J eppo a la vieja Sión el negro convoy de tu
negra obra! ¡Alrededor los destajistas descorchan las
d

;

bbotellas
·,
· de la festiva cerveza! y detrás de voso t ros tam1en tnunfa el Progreso, trepando sobre las murallas de
Herodes, lleno de goznes Y tornillos restregand
t ll'd
,
,
o con esa i os as~eros sus rígidas manos de hierro fundido.
. . Ima~mo Y comprendo tu escandaloso trazado i oh
h1JoI predilecto
.
N
.Y fatal de la Escuela de Pue n t es y Cam1nos.
, o necesitaba ese plano con que me deslumbras, todo en !meas escarlatas, semejando golpes de una faca vil
en carne noble. y es en Jaffa, en la an tiquísima Jeppo
ya ~,etoica Y santa antes del Diluvio, donde tu primera es~
tac1on, con
sus almacenes , sus ba' s cu I as, su
·11 sus cobertizos,
·
campam a, su. Jefe con gorra galonada, se yerguen entre esos nar~nJa les, alabados por el Evangelio, donde San
Pedro, acudiendo a los gritos de las mujeres resucitó a
Doreas, la buena tejedora, y la ayudó a sali~ de su se-

�los Milagros, porque la "modernizan," la "industrialipulcro. Desde a!lí la locomotora, con su 1a. clase forrada
zan" y la hacen cosa común.
de indiana, rueda descaradamente por la planicie de Saarón, tan amada del cielo, que aun bajo las bárbaras
Ese poder, ese influjo espiritual de Palestina ¿ de
pisadas de los filisteos nunca se marchitaban en ella las
qué provenía? De haberse conservado a través de estos
anémonas ni las rosas. Corta a través de Beth-Dagon y
cuatro mil años inmutablemente "bíblica y evangélica" ...
mezcla el polvo de su carbón de Cardiff con el vetusto
Cierto que sobrevinieron mudinzas en Israel; la adminispolvo del templo de Baal, que Sansón, mudo y traspatración turca tiene menos esplendor que la administración
sado de tristeza, derrocó con sus hombros. Corre por
romana; de los verjeles que rodeaban a Jerusalén sólo
encima de Lydda, y atruena con sus silbidos al gran San
quedan peñascos y ortigas; las ciudades, desmoronadas,
Jorge, que, como acorazado, empenachado y con el guanperdieron su heroísmo de ciudadelas; el vino es raro;
telete sobre la espada, duerme allá su sueí10 terreno. Totodo saber se apagó, y no dudo de que dentro de poco en
ma agua por un tubo de cuero del Pozo Santo donde la
Sión, en algún terrado de mercader levantino, se escuche a
Virgen, en la huída a Egipto descansando bajo las h~guela luz de la luna el vals de Madame Angot.
ras, dio de beber al Niño. Se detiene en Ramleh, la viePero la vida íntima en su forma rural, urbana o nója Arimatea ("¡ A rima tea, quince minutos de parada!"), la
mada,
las costumbres, los ceremoniales, los trajes, los
aldea de los dulces huertos y del dulce homl:¡re que enteutensilios,
todo permanece como en los tiempos de Abrarró al Señor. Horada, por túneles humeantes, las colin;is
ham
y
en
los tiempos de Jesús. Entrar en Palestina es
de J udá, donde lloraran los profetas. Rompe por entre
penetrar
en
una Biblia viva. Las tiendas de piel de calas ruinas que fueran la ciudadela y después el sepulcro·
bra
plantadas
a la sombra de los sicomoros; el pastor
de los Macabeos. Cruza por un puente de hierro el toapoy!1do
en
su
alta lanza seguido de su rebaño; las murrente en que David, errante, escogió piedras para su honjeres veladas de amarillo o de blanco, cantando, camino
da derrocadora de monstruos. Rodea y tuerce por el
de la fuente, con el cántaro al hombro; el montañés tiranvalle melancólico que habitó Jeremías. Marcha hasta
do con su honda piedras a las águilas; los viejos, sentaEmmam, corta el Cedrón y se detiene al fin, mugrienta,
dos al fresco de la tarde, a la puerta de las quintas muaceitosa, negra, en el valle de Hennom en el terminal de
radas; las claras terrazas llenas de palomas; el escriba
Jerusalén.
que
pasa con su tintero colgado a la cintura;· las siervas
Ahora, mi buen Bertrand, yo que no · soy del cuerel grano; el hombre de largos cabellos nazamoliendo
po de Puentes y Caminos, ni accionista de la "Compañía
renos
que
nos saluda · con la palabra paz y que habla con
de los Ferrocarriles de Palestina," sino apenas un perenosotros
por
parábolas; la hospedera que nos acoge tengrino que se acuerda de esos lugares adorables, considero
para
que
pasemos una alfombra sobre el umbral
diendo
que tu obra de civilización es . una obra de profanación.
de
su
morada;
y
hasta las procesiones nupciales, y las
¡ Bien lo sé, ingeniero I San Pedro resucitando a la vieja
danzas
lentas
al
ruf-ruf
de las panderetas, y las plañideras
Dorcas; la milagrosa florescencia de los rosales de Saarón;
torno
de
los
sepulcros
blanqueados, todo transporta al
en
el Niño bebiendo en la huída hacia Egipto, a la sombra
peregrino
a
la
vieja
Judea
'
de las Escrituras, y de un modo
de los árboles que los ángeles iban sembrando delante,
tan prudente y real, que a cada momento dudamos si aqueson fábulas .... Pero son fábulas que hace dos mil años
lla ligera y morena mujer, con grandes aretes de oro y
dan encanto, esperanza, abrigo consolador y energía para
aromas de sándalo que conduce un cordero atado a una
vivir a un tercio de la Humanidad. Los lugares donde
punta del manto, no será Raquel, o si entre los hombres
ocurrieron esas historias, de seguro muy sencillas y muy
sentados
a la sombra de la higuera o de la viña, aquel de
humanas, que después, por la necesidad que el alma sienbarba corta y rizada que levanta el brazo, no será Jesús
te de lo divino se transformaron en la linda mitología
enseñando.
cristiana, son por lo mismo venerables.
Esta sensación es preciosa para el creyente y precioEn ellos vivieron, combatieron, enseñaron, padeciesa para el intelectual, porque le pone en comunión flaron, desde Jacob hasta San Pablo, todos los seres exgrante con uno de los más maravillosos momentos de la
cepcionales que hoy pueblan el cielo. Jehová, sólo entre
Historia Humana. De seguro que sería igualmente inteesos montes se mostraba, con terrorífico esplendor, en
resante (más interesante quizá) que se pudiera recoger la
el tiempo en que visitaba a los hombres. Jesús descenmisma emoción en Grecia, y que se encontrase allí con
&lt;iió a er.os valles · melancólicos para renovar el mundo.
sus trajes, sus maneras, su sociabilidad la grande Atenas
Siempre fue la Palestina la residencia preferida de la Dide Pericles. Desgraciadamente aquella Atenas incompavinidad. Nada material &lt;lebí;i, pues, profanar su espirirable yace muerta, para siempre soterrada, deshecha en
tual recogimiento. Y es triste que la humareda del Propolvo bajo la Atenas romana, la Atenas bizantina, la Ategreso ensucie un aire que conserva el perfume del paso
nas bárbara, la Atenas musulmana y la Atenas constitude los ángeles, y que sus carriles de hierro revuelvan el
cional y sórdida. Por todas partes el viejo escenario de
suelo donde aun no se apagaron las pisadas divinas.
la historia está de este modo en ruinas. Los mismos
Tú sonríes y acusas precisamente a la vieja Palesmontes perdieron, a lo que parece, la configuración clásica,
tina de ser una incorregible fuente de Ilusión. Pero la
y nadie puede hallar en el Lacio el · río y el fresco valle
ilusión, Bertrand amigo, es tan útil como la certeza, y en
que
Virgilio habitó y tan virgilianamente cantó. Un
la formación de todo espíritu, para que sea completa, desitio
único en la tierra permanecía aún con los aspectos y
ben entrar tanto los Cuentos de Hadas como los Problelas
costumbres
con que le habían visto y de que habían
mas de Euclides. Destruir la infh._1encia religiosa y poética
participado los hombres que dieran al mundo una de sus
de Tierra Santa, así en los corazones sencillos como en
más altas transformaciones: este sitio era una porción de
las inteligencias cultas, es un retroceso en la Civilización,
Judea, de la Samaria y de Galilea. Si fuese groseramenen la verdadera, en aquella de que tú no eres obrero, y
te 'modernizado," nivelado con el prototipo social amaque tiene por mejor esfuerzo perfeccionar el Alma que redo
del siglo, que es el distrito de Liverpool o el departaforzar el Cuerpo, y que, aun por el lado de la utilidad,
mento
de Marsella, y desapareciese de este modo y para
considera un Sentimiento más útil que una Máquina. Y
simpre la oportunidad educadora de ver una grande imalas locomotoras maniobrando por la Judea y Galilea, con
gen del Pasado, ¡ qué profanación, qué devastación horrisu material de carbón y de hierro, su inevitable desarroble y bárbara I Y perdiendo esa forma· superviviente de
llo de hoteles, ómnibus, billares y farolas de gas, destrulas civilizaciones antiguas, el tesoro de nuestro saber y
yen irremediablemente el poder emotivo de la Tierra de

de nuestra inspiración queda irreparablemente disminuido.
.

zares indianas de Manchester o paños rojos de Sedán. y
tu negro tren rodará vacío. ¡ Qué alegría esta más pura
. Nadi.e más que yo aprecia de seguro y venera un capara todos los entendimientos cul tos, que no sean accio r:imo ~e hierro, mi Bertrand, y hab:.a de serme penoso rea- · nistas de los "Ferrocarriles de Palestina! . ... "
!izar Jornadas de París a Burdeos, como Jesús subía del
Pero tranquilízate, ¡ Bertrand ingeniero y accionista!
valle de Jericó a Jerusalén, montado en un burro. Sin
Los hombres, aún los que mejor sirven al Ideal nunca
embargo, las cosas más út iles son inoportunas y aun esresisten las tentaciones sensua listas del P rogre~o. Si
candalosa~ cuando invade!1 groseramente lugares que no
por una parte, a la salida de Jaffa, la propia caravana de
son congeneres suyos. Nada más necesario en la vida
la reina de Sa.ba. con sus elefantes y asnos salvajes, y es~ue un restaurant, y todavía nadie, por muy incrédulo e
tandartes, Y liras, Y heraldos coronados de anémonas, y
irreverente que sea, desearía que se instalase un restaurant
t?d.os los fardos abarrotados de pedrer:as y bálsamos, in con su sonar de platos y su vaho de guisos, en Notre~
f1111ta en poesía Y. en leyenda, se le presentase al homDame o en la vieja Catedral de Coimbra. Un ferrocarril
bre del siglo XfX para conducirle lentamente a Jerusaes obra. laudable entre París y Burdeos. Entre Jericó y
lén Y a Sa!omón, Y al otro lado un tren. silbando, con las
J erusalen basta la yegua ligera que se alquila por dos dracportezuelas abiertas le prometiese la mis:na jornada sin
mas, Y la tienda de lona que se planta por la tarde
s~lai..eras _ni ajetreos, a veinte kilómetros por hora,' con
entre los palmares. a orillas del agua clara, donde se due;._
billete de _i da y vuelta,. ese hombre, por muy intelectual y
me tan santamen te a la paz radiante de las estrellas de
muy eruditamente artista que fuese , cogería su sombreSiria.
rera Y se metería. deprisa en el vagón donde pudiera quiY precismente esa tienda, y el grave camello que cartarse las botas y dormitar boca arriba.
ga los fardos, Y la escolta flameante de beduínos y los
.
Por esto la maligna obra prosperará por la propia
trozos de Desierto por donde se galopa con el alm~ llena
v'.rtud de su malignidad. Y dentro de pocos años el ocde libertad, y ~I lirio de Salomón que se coge en las griecidental "positivista" que de mañana pa,·ic de la vieja Jeptas de una ruma sagrada, y los frescos parajes junto a
po en su vagón de la. clase. y compre en Gaza la Gaceta
los pozos bíblicos, y las remembranzas del Pasado por la
L iberal del Sinaí y coma divcrtidamcnte en Ramleh en
noche, en torno de la hoguera del campamento son los
el "Gran Ilotel de los 1Iacabcos," irá por la noche en
que constituyen el encanto de la jornada, y atrae 1~ al homJerus~l~n, a través de la Vía Dolorosa iluminada por la
bre de gusto Y que ama las emociones delicadas de Natuelectnc1dad a beber un bock y a jugar cuatro caramboraleza: Historia y Arte. Cuando de Jerusalén se marcha
las en el Casino del Santo Sepulcro.
a G.alilea en un vagón estridente y lleno ele polvo, acaso
Y esta será tu hazaiia, y el fin de la leyenda cristiana
n?d1e emprende la peregrinación magnífica, a no ser el
¡ Adiós, monstruo !-FRADIQUE.
diestro commis-voyageur que va a vender por los Ba-

Eca de QUEIROZ

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La Artillería
y la Guerra
En-111 presente guerra, la artillería
a sido el principal elemento de com-

te.
En las batallas campales, los frans han usado el famoso 75 y los
manes el admirable 77.
En los asaltos de plazas, se han emdo los estupendos caftanes de 42
tímetros.
Los dos grabados superiores muesdos baterías en el momento de
per el fuego en contra del adrio. Abajo se ve un cañón de
eroso calibre, de los que se están
do en el bombardeo de V erdun
a serie de morteros rusos, de los
se están utilizando en las operaes en contra de Turquía.

�simbolismo convencional del lenguaJ·e c1ºent'1f·
.
d J d J• ·
ICO SlllO 1110u. an o e idioma d~I sentimiento, del amor y'de las la'
grimas· mod I d
¡ · ·
'te.
'
u an o e idioma eternamente divino del Ar-

Jesucristo y el Arte Literario

E scuchadme:

Brillante Conferencia del Eminente Pensador Mexicano Don Jacinto Pallares
tasía y una perpetua rebelión contra el éxtasis para desgarrar esos celajes de púrpura; es preciso que el frío análisis destroce sin piedad todas las bellezas del universo
para sorprender el sencillo mecanismo de sus causas.
¡ Mirad si nó, a la naturaleza siempre pródiga en engaños; miradla deleitándose en cubrir bajo infinita variedad de espectáculos el fenómeno sencillísimo de la descomposición de la luz! Aquí es el arco iris desplegando
las pasiones.
sus festones de oro y de púrpura en el dosel azul del firLa ciencia es la percepción profunda de los liilos
mamento; allá es la paleta misteriosa dibujando en los
finísimos que forman la trama delicada e impercef!ltible
horizontes del desierto paisajes impalpables; más allá
de todos los fenómenos del mundo físico, moral y soson soles que se multiplican y auroras de luz que se 1111cial; y el ojo del vulgo no puede seguir con su ignorante
provisan en los abismos del infinito.
mirada las infinitas e ~nnumerables leyes que en asomLas matemáticas tienen cifras misteriosas, signos
brosa unidad rigen al mundo entero.
cabalísticos, figuras enigmáticas que pintan las más sutiLa pupila del sabio se ha cansado en el microscopio,
les y refinadas abstracciones del espíritu; pero con esos
persiguiendo día a día al infusorio que se oculta en los
signos y figuras, el hombre traza en un papel los destinos
pliegues de lo infinitamente pequeño; el atento e incande los astros, de los soles y de las nebulosas. La químisable oído del genio ha necesitado centenares de aííos
ca y la biología tienen fórmulas que parecen evocaciopara sorprender los secretos de la gama musical y las vines de magos, tienen un lenguaje de letras y cifras que
braciones del sonido en las ondas impalpables del espasólo los iniciados comprenden; pero con estas fórmulas
cio; el escalpelo del materialista ha desgarrado en la siposee el hombre la misteriosa predicción de la vida y de
niestra plancha del análisis muchos miembros palpitanla muerte, la salud y la enfermedad responden a los contes y perdídose en muchas tinieblas antes de tocar el nerjuros de ese lenguaje y con él penetra el espíritu en los
vio misterioso que alienta nuestr/vida e inflama el pensarisueííos albores de la cuna y en las tristes tinieblas del
miento y las pasiones en lo íntimo de nuestro cerebro; el
sepulcro. ¿ Quién resiste el fatigoso lenguaje de los semoralista y el jurisconsulto han estado muchos siglos inveros jurisconsultos y de los nebulosos publicistas? Las
clinados hacia el abismo del corazón humano para poáridas páginas de una estadística secular serían menos
der trazar, iluminados por los relámpagos de las temvolummusas, menos gigantescas, menos aterradoras que
pestades sociales el rudimentario y bárbaro decálogo de
los millares de libros que ha engendrado el primitivo y
los derechos y deberes del amo y del esclavo.
rudo código de las doce tablas de la ley; pero bajo la
¡ Esto es la razón, esto es la ciencia!
disciplina de esas rígidas frases, de esos ritos jurídicos,
Ella, como las religiones en sus siglos heroicos, se
de esas inumerables glosas de legistas, la humanidad ha
alimenta de existencias humanas y quiere mártires. Las
hecho el duro aprendizaje del orden y la obediencia para
más robustas organizaciones sucumben fatigadas, pues
pasar al traYés de los siglos desde la ergástula de la esclaaííos enteros de perseverante lucha apenas alcanzan mesYitud hasta las transfiguraciones de la democracia.
quino fruto. Galileo penetra co n atrevida mirada en los
¡Ahora .... perseverantes escrutadores de la natura·
abismos siderales; pero muere ciego. ¡En el Gólgota ele
leza, apóstoles de la ciencia, id a la conquista del mundo
las ciencias el genio es mártir y verdugo de sí mismo a la
armados con el poder de vuestras fórmulas, de vuestros
vez! Y el mundo no se compone de mártires, ni de vocálculos y de vuestras cifras; arrebatad los corazones,
caciones para el sacrificio.
provocad los entusiasmos, transformad las creencias, los
La verdad y la ciencia no se trasmiten de generación
sentimientos y las obras con demostraciones matemátia generación, como las creencias, por simples abluciones
cas, con revelaciones químicas o con predicciones biolóde agua; el bautismo científico es largo y condena al cagicas; detened el ímpetu de los instintos y de las espetecúmeno a penosas iniciaciones, a la dura y severa iniranzas que se desbordan con el frío análisis de las leyes
ciación de esclavizarse a fórmulas abstractas, a simbólicos
de la oferta y de la demanda; enjugad las lágrimas de los
geroglíficos que son un lenguage enigmático para los
millones de hombres que sufren hablándoles de las conprofanos, es decir, para la humanidad entera.
diciones sociológicas del desenvolvimiento; inspirad el
¡ Por qué este tristísimo e inevitable tránsito por las
amor del hombre al hombre y la sed de justicia y mejoracatacumbas del tecnicismo científico ¡1ara poder escalar
miento moral, y la resolución para el martirio con las
el capitolio de la Yerda·d? Porque la naturaleza es avaheladas frases de supervivencia de los más aptos en la
ra y celosa de sus misterios, y para ocultarlos a los ojos
lucha por la vida!
del espíritu, jamás se le presenta desnuda, sino envuelta
• ¡ Id hijos de la meditación, iniciados en los secretos
en el P.érfido ropaje de la belleza. Jamás dice al homde la naturaleza; id a la conquista del mundo con el imbre: he aquí el gérmen secreto de las maravillas que adponente aparato de vuestras fórmulas, de vuestras cifras
miras; he aquí el átomo químico que engendra la celdiy de y u estros cálculos; y el mundo no entenderá vuestro
lla, que se transforma en tejido, que se propaga en abaidioma, y el mundo sentirá pcqueiía vuestra ciencia, pornico de flores, y que elabora en su majestuoso crecimienque cuando esa ciencia haya penetrado con su mirada en
to la túnica de verdura que cobija los bosques y los valles.
las nebulosas, todaYÍa entonces el corazón humano latirá
No; la naturaleza no se presta a tan íntimas confidencias,
in saciable por algo que está más allá de la última nebulopues al desbordarse en formas caprichosas y divinas,
sa .... más allá de los abismos que puede alcanzar la puembriaga la fantasía, pero ex travía y obscurece las
pila arrogante y abstraída del cálculo matemático .... . !
rutas de la razón. Los más simples fenómenos y las
Ese algo baja del cielo a enaltecer nuestro espírimás sencillas verdades se esconden tras nimbos de oro
tu y a henchir nuestros pechos, no encarnándose en el
y de nácar, y es necesaria la dura circuncisión de la fan-

lea Much? ti:mpo antes que las playas del mar de Galide / suls ¡n.suen?s vall~s y colinas recibieran la ambrosía
I flª pa fa )1 a .mas sublnne que 11a escuc 11a d o el mundo ya
ctad1 :so ta gneg~ ~abía predicado la d9ctrina de la ig;,alhomb~;~ana Y erigido en preceptos el amor del hombre ai

Señores:
El mundo no ha sido nunca gobernado moralmen·
te por la razón, ni por la ciencia; el n11.1ndo sólo ha podido ser subyugado y regenerado por el Arte.
La razón es el lenguaje de las altas inteligencias; y el
mundo se compone de muchedumbres cuyo oído sólo entiende el sencillo y sonoro lenguaje del sentimiento y de

¿Por qué pues es t'an d es1ertos
·
los altares de Epic
teto y de Zenói1 Y ¡1enc¡u·das de generaciones las bóvedasd~eJ :~::1an el ara misteriosa de los recuerdos del Martir
d"d

¿Por qué la profunda palabra del estoico se ha per'. º. como el eco de una débil cuerda entre el inmenco
cantico
que e,n ¡11mnos
·
~
.
seculares repite los acentos del
sublime sermon de la montaíía?
Los espíritus cultivados pueden saborear las ¡: .
cas fr~ses estampadas en las cartas de Séneca en I c ,\~'.ser.tac10nes d.e Ep!cteto o en las páginas de I\farc~sA~:
;~bo. , A I~ fi!o.sof1a erudita, a la filosofía de escuela a la
c1entif1ca pudo escaparse como u, It"1mo es f'ue1 zo
de osof1a
¡
·,
e
evac1on
moral esta bella frase de S,eneca .· .lodo este
·
umverso en que vivimos es uno Y sujeto a un D"
eso so
·
·
10s, Y por
mos socios Y miembros de la Divinidad
natura1emtne somos todos los h
b
h
Y por eso
Fra
om res ermanos (r)
gmentos, como este, aparecidos aquí Y allá
frecuente Y se define el amor del hombre al h en bque es
que se pred·
1
.f. .
om re, en
1
ica e sacn 1c10, la resignación Y el valor en
os com~ates de la vida, son recogidos cuidadosamente
por los literatos Y los eruditos Y admirados po· lo f'I' .
fos.
· 5 1 IJSO, Pero . trasladaos con la imaginación a otra escena
mas grand.10sa, en que el arte os va a enseñar esas misma~ do.ctrmas en !enguaje no conocido en las clásicas
~ca e~1as
1~. sabia Grecia, en que el arte tiende las alas
e su mspirac1on sobre los sabios Y los ignorantes los
poder~sos Y los humildes, los presentes Y los futuro¡. en
: e e arte ll~ga .ª esa majestuosa unidad de sentim,ienen monumentos se cu Iares · en que
f que se cristaliza
.
iene por tribuna una montaña ceñida por las ; .e bias d
los mares, Y por auditorio la humanidad entera Y por 1·c1·10e
~a una casca d a de notas de amor, que desde- d ;
moso
·
nan o ,ns;rcs razonamientos se comunica y entiende directa~ente
·¡ con
. dlos corazones. La frente del ¡·o v e n ora d or está
I umrna a por los destellos d 1 · f" ·
. b
e m mito; en sus labios
ttem JanI bacentos de lernura
descono ci"d os 11asta entonces
.
Y su pa a ra comprensiva, universal Y sobcran d . . . , '
&lt;lose a todos los siglos Y a todas las razas d ~· tng1e11b ¡ t.
·
, eJa caer sore a ierra estas frases de fuego Y de I'agnmas
.

?e

"¡ 1Ialditos vosotros, ricos Y opulentos qu~ ap t,.
~ues.tros graneros Y acrecéis tesoros con i'os sudo;:/1s
lagrimas &lt;le la desnudez. llegará u 11 d'1
. . _Y
hambr
d· "
' .
en que sen t1re1s
e Y pe ire.s al mendigo llagoso ·una gota de a
con q.~1e apa~ar el fuego que calcine vuestra garganta! gua

ª

¡i Benditos vosotros a c¡uienes toeo· en suerte en Ja
ierra a pobreza Y el ll~nt?, porque llegará un día en
cada una de vuestras lagrimas será eterno
d qu.e
h
· f bl
.
venero e die . as me a es 1 ¡ B1ena ven turados voso t ros que pad
c1endo . hambre y sed de J.usticia desar·1a1s
· · ¡as
' iras
.
y 1ese d ucc1011es del poder para cubrir con el
I d
as
~ala.b'.a al justo Y al oprimido; porque 1~:r~~s :e;~i:slra
Justitta en el día de las grandes repa rac10nes.
.
1 ¡ y bien
• de
aventuta
d os ,también vosotros que p asa1s
, . por este mu d .
enJugando
y derramando m1·se n.r.ord 1as
.
n o
· , lagrimas
.
poroue
1
e que cno los cielos Y la tierra tiene an···1a d
' h •
t
,
'
'
e estrec aros
con ra su corazon y daros el ósculo divino de
.
ble amor l"
su magota
f

. . . . ..
En aquelio~. s~le;n~¡s· 11;~1;1e·n~~s ·, • s. ; ·t: · · • • • •
del eres ·
1
•0 u 1 irnos rayos
puscu o envolvían en vapor de o¡;o la f ..
d
~~:: de aq~el tribuno del género humano, las i~~:h:~u::
que e escucharon bajaban la mont . .
por vez primera en la vida de la conc·
. anha ~mtiendo
los ha
d ¡
iencia umana que
rapos . e mendigo estaban glorificados por una mo
ra I el esconoc1da
y 11 ueva, Y cuando las sombras de 1
..
che cob1Jaron al mundo, éste había recibido la pal b a nogeneradora que debía cambiar los criterios
~ ra. r_ede la gloria Y de la felicidad "H b h h de la Just1c1a,
ob ·
d
·
ª er ec o de la pobre
z
~ un Jeto e amor Y de deseo; haber levantado al ' •
d1g~ sobre los altares Y glorificado la desnudez de
sena, es un golpe maestro de que tal v z
,
tta
ec~nomía política, pero ante el cuat el ::r~:;e cuenrah~a tiene que inclinarse ·" (2)
t
I
ero morevolución íntima de 1 '
Y es e go pe maestro, esta

1: :.·

!ª

es un discurso, una :::rac;~;:

~:t

0

Y /e las conciencia,s,

1:

alt~s abstracciones Y enseíjanzas d:r
~~ qut las ~as
estan reducidas a estrofas d
i oso ia estoica
e amor.
¿ Qué ha sucedido des ' d
cuencia que los siglos no ~ues .e esta escena de alta elo.d
an visto repeti·se? ·Q é h
suce d i o con las páginas de I f1
f
. . . e u
a
página del sermón de la mo:ta~ oso ia est?1ca ~ con esa
corazón de los hombres
·¡1;a no escrita, smo en el
¿ Qué ha sucedido?
Lasenl
os que la escucharon?
·····
c asica ens d
cuelas nos ha iniciado a p
.
. enanza ,, las esciones del estoicismo. perooco\ escog1d?s tn la 5 concfpsabios todos los nac'.d
poi res Y ricos, ignorantes Y
'
1 os en e mu 11 d0
· .1.
aprendido al pecho d ·
civi izado hemos
e nuestras madres 1 d · ·
Los
, . as iv111;1s estro~
fas del orador del mundo
hombres del poder habrán.
esp1ntus. e_levadcs Y los
.
encontrado qUJza e 1 ¡ , b.
1e~ discursos de Séneca fortaleza
, n .os ia ianstocráticas adversidades.
Y ,~alor para sus alt_as y

~1..

pura d~I poeta nazareno h~ ~:::d~o ;e 11:tase 5tn&lt;:illa Y
rante diez y nueve siglos d
10 en abio cJullares de hombres rud ' edrrahmando dulzuras sobre mi. .
os Y es eredados
En ¡ ·1
.
el e 1as b1bltotecas
el erudit
1 1·
.
e si enc10
,
o, e 1terato y el f1, f h
g 1osado fna y tranquilame t 1 d
.
i oso o an
Epícteto; pero el sermón ~ee 1:sm octr~nas de .zenón Y de
con sangre ..... con san
d
ont~na ha sido glosado
.
gre e tres siglos de
· .
b,
mar•Jno en
1os Jardines de Nerón
I
Circo! . .....
Y en as arbaras hecatombes del
i Oh! el cristianismo adora al V
tribuno sublime de Judea. 1 f"I
f' erbo de Dios en el
.
, a I oso 1a " la 't"
.
J
en 1ca no pued en mirarle un poco f"
1Jamente smo de rodill .
. .
me que lo presente a
t
as, perm1t1dvues ra contero ¡ · ,
,
proposito, tan ?ólo como el ra
.P ac,on, dado mi
para pedirle el secreto del a~ nde art1s,ta de la palabra,
la más alta a la ma' s . . . brle que llego en sus labios a
1111m1ta e de
·f
.
•
Jesús h d · h
sus mam estac10nes.
,
, a ic o un profundo pen d
mas idealista en el fondo
,
.sª. or; es el genio
muy idealista en sus conyce1p11~s matenaltsta en la forma :
c1011es muy
t · ¡·
y aqu'i t , .
'
ma ena 1sta en
Ia expresión
·
ene1s 11uman
t h
do el secreto de la ina . .
amen e ablando, tog1a mmortal d
¡
secreto del arte de tod
1
e su pa abra Y el
•
o
e
arte
de
1
¡
b
.
a pa a ra humana
i Idealista en el fondo idear t
·
porque el ideal es la condi~ión is a en. las concepciones!
toda obra de arte. es 1
' es la vida, es el alma de
,
,
e encanto secret
.
marmol, que flota en la . d
I
o que anima al
.
pie ra anzada a 1
l
palpita en el lienzo apenas humedec-ido . as. a tu.ras, qu.e
bra en las estrofas del
t
por pmcel, que viorador; es la visión relfgºi:sª y en
ª.cento de fuego del
a que 1111cia al a t. t
secretos y maravillas del . f. .
r 1s a en Ios
m mito· que le d
.
.
a un asiento en
1a mesa eucarística de la . 1 . '
vic a mmatenal y
.
Para mí señores el "d .
suprasens1ble.
'
,
1 ea 11smo no e
t
un presentimiento del 111
· f. .t
s o ra cosa que
m, o, Y el arte l f
se encarna ese presentimiento,
a orma en que

:l.

(Pasa a la antepenúltima pág.)

�La Semana Santa
Todavía me acuerdo, como si lo estuviera mirando,
de aquel magnífico saco de terciopelo que estrené un
Jueves Santo.
¡ Ya ha llovido desde entonces I
Tenía sus forros de seda, muy señores míos; y su
bolsa de costado para guardar el pañuelo blanco · con sus
iniciales negras. La víspera del día famoso en que debía
estrenarlo, no dormí en toda la noche. Sólo otra sensación parecida he experimentado: cuando el primer som·
brero de copa se pavoneó con señoril donaire en
peí·

mr

ch ero.

deos malo, que al día siguiente apurará entre aplausos
la familia. Rhin, viejo Rhin, el vino de los ricos, ja:nás
produce una alegría franca ni un placer tan grandt..

*

*

*

Mi saco de terciopelo negro está ya más calvo que
los académicos. Si tuviera memoria me contaría las peripecias &lt;le aquella Semana Santa en que me hizo sudar
como un acróbata. Ya han cambiado las costumbres, hemos perdido muchas diversiones, muchas fiestas. La
procesión no sale ya con su cortejo devoto por las calles,
ni el Centurión caracolea en su caballo color de capa
vieja. Sólo firmes, resistiendo los vaivenes de la suerte
y los empujes de la civilización, permanecen tres cosas
eternas: las matracas, los judas y las rosquillas. Hasta
las aguas frescas han adelantado. La horchata de los buenos tiempos ha desaparecido con la china poblana y los
versos de Guillermo Prieto. Los puestos de aguas frescas
son verdaderamente cafés de encrucijada, con sus pequeñas mesas, más o menos limpias, sus canapés desve,cijados, sus vasos de cristal y sus meseras. Ya no se toma
la horchata en cantaritos nuevos. Delenda est Carthago.
¿ En dónde están ahora aquellas t inieblas de San
Agustín? Seguramente han ido a los teh.rañosos alma·
cenes en donde el tiempo avaro guarda las lunas viejas y
los monumentos de San Francisco. ¡ San Franci~co !
Aquella era la grande Iglesia de la Semana Santa. En
ella se lucían las mantillas negras, último resto del poder
de España, los vestidos de moaré y los floridos tipalos de
China. Ningú n carruaje rompía con el estruendo de las
ruedas el solemne silencio de· las calles. Los g ritos de
los. maromeros rasgaban el aire y los oídos tamb ién. ¡ Como ha corrido el t iempo!
Por aquella sazón no haba nacido Bejarano y no
se proyectaban exposiciones de flo res: Las mujeres no se
exponían más que en los temp los ..... a ser magulladas
por la muchedumbre. Ya no se toma la horchata en can·
taritos nuevos.

¡ Dios mío! ¡ Cómo se suspira de niño por ese Jueves Santo, esperado durante' doce meses! Para los niños de la clase media es el día clásico de los estrenos.
¡ Qué hermosa sería para ellos la Semana Santa, si no
agriara su dicha la maldita estrechez de los botines que
comprados la víspera, al obscurecer, de prisa, entre el
barullo de los entrantes y salientes, aprietan el pie como
un zapato chino! Para los ricos , y los que no conocen,
afortunadamente esas penurias y privacion, s que trae
consigo la pobreza, no existe, de seguro, la infinita an·
siedad con que se aguarda un día de fiesta. Mas para
los pobres, enclaustrados severamente en el duro aislamiento y el trabajo, el calendario abre de trecho en trecho sus cerrados barrotes, dejando ver un pedazo de cielo azul, como el girón del firmamento que se mira por la
angulosa claraboya de una cárcel. Por la abertura de
esos barrotes mal unidos, entra como una 1,ocan.ada de
aire que refresca la sangre y comunica· aliento para seguir copiando oficios en el desmantelado salón de una oficina, o vendiendo diversas mercancías tras el pesado mostrador de una tienda. Esas francas alegrías que saludan
la llegada de los días de fiesta, forman la riqueza de los
pobres. Para ellos la Semana Santa no significa, como para nosotros, el trastorno, penoso siempre, de los
viejos hábitos, la obstrucción del boulcvard y la altura
espantosa del termómetro; para ellos ::sos tres o cuatro
días, ungidos por la tradición cristiana, significan la libertad más amplia y prolongada de que pueden gozar durante el año, la fiesta de familia, la comida cu:dadosamente aderezada, los pescados que sólo se compran para el
Viernes Santo, los paseos llevando a la mujer del brazo y
los niños de la mano a través de las calles y los tem·
plos, el vanidoso placer de tomar un helado en el café, el
anhelado estreno de la ropa nueva, los días sin patrón,
sin amo, sin ministro, las noches de largo sueño no cortado por el repique del reloj dando las seis de la mañana, ni las pesadillas en que revisten formas ..:olosales los
libros de Caja y las enormes ruedas de las fábricas.
La víspera del Jueves Santo, en cuanto dadas ya
las oraciones, ciérranse las oficinas y se apagan las luces
de las tiendas, el pobre esclavo dáse a recorrer las calles,
llevando bien guardados los cartuchos en que tiene el dinero de su sueldo; y cuando vuelve a casa entre los gritos
regocijados de los niños que salen a aguardarle en la escalera, va poco a poco descargando su provisión de encargos: latas y pasteles, el encaje que falta para el vestido nuevo de la esposa, el sombrerito de paja florentina
para el hijo mayor; las provisiones para la despensa, toda la inmensa variedad de peces y mariscos que son indispensables para estas vigilias de gran gala; la empana-;.
da de ostiones, el tarro de mostaza, y cubierta por triple
envoltura de papel de estraza, apenas a:wmando el encarnado casco de latón, la gran botella
Alicante o Bur-

***

La Semana Santa de nuestros días está vestida a la
moderna ! Los hombres pasan el día en las calles de Plateros y las mujeres se exhiben en todo género de exposiciones. Todo lo viejo desde las suegras hasta las mantillas, tienen la licencia de pasear a la luz pública. Lo
primero que se piensa, viendo esos trajes de color de
agua marina, esas plumas de pavo y esos botines de nso,
es que el vestuario del teatro Nacional se ha v,:ndido al
menudeo. Se ven muchas caras y muchísimas caricaturas
Sombreros hechos en la casa y que de lejos o de cerca
parecen fieltros abollados con los que acaba de jugar un
gato; viejas que se descascaran y jóvenes al óleo; levitas
cuyos faldones se abren por detrás, dejando ver un :)ícaro
remiendo; corbatas color de sangre y guantes de redeci·
lla. Los monumentos si han cambiado poco.
La misma profusión de naranjas plateadas y banderitas de oro volador ; las velas de cera, que se tuercen y se
deshacen con el calor sofocante de la iglesia, las aguas
de colores repartiendo la luz en haces, los profetns de cart ó n muy serios y formales; Josué con un sol de nariz colorada, entre las manos. Moisés con &lt;los mechones calumniadores de rayos, erguidos sobre la cabeza; todo~
los personajes de la Biblia, estropeados implacablemente
por los escultores, fijos en el altar, como una guardia Palatina de fa Iglesia.
Manuel Gutiérrez NAJERA.

Pagina Recreati1Ja
Soluciones correspondientes
al número 29.
_Rombo, .propuesto por Josefa G. de
Oltvares.-Viva Félix Díáz.-Fue resuelto por María García Canales de
San Diego. Niña Olivia Peña de
Hebb ronville, Ana H. García de Laredo, Ana M. de Martínez· de Calexico
J. M. Chávez, de El Paso Consuel~
Falcón Gil de Eagle Pass,' Fidel Ran:1írez González de Hebbronville, Mana .del
. R. H. de Garza de ffd
1 a¡go,
Em11ta Sustaite de El Paso y Herlinda Abrego de Martínez de San Diego.

Primera Charada. -Canalejas.-Fue
r~suelta ~or Elisa Gutiérrez de Longona de R10 Grande, Ezequiel Solís de
San Antonio, María del R. H. de Garza de Hidalgo, Fidel Ramírez González de Hcbbronville, Don Víctor de
Cerda de San Antonio, María J. F. de
Gaona de Habbronville, Gilberto S.
Argüelles de Brownsville, Consuelo
Fa~cón Gil de Eagle Pass, Julia R. Lelev1er de Mexicalli, J. M. Chávez de
El Paso, Mercedes L. Garza de Eagle
Pass, Ana M. de Martínez de Calexico,
Ana H. García de Laredo, niña Olivia
S. ,Peña de Hebbronville, Fed L. Berna! de Los Angeles, Ignacia López de

UNA Co1Ecc10N COMPLETA
DE "REVISTA MEXICANA"

(Pasa a la última pá.g.)

DOCUMENTOS HISTORICOS

Los

planes revolucionarios de San Luis Potosí, Ayala Y Guadalupe, el Manifiesto de Pascual
Orozco Y el Pacto de la Ciudadela, son documentos que deben conservarse por todas las personas
q~e deseen estar bien enteradas de los asuntos mexicanos.
El_Plan de San Luis Potosí, fue firmado por Don
Franc1Sco M adero; el de A yala lo suscribió Zapata; Y el de Guadalupe, un grupo de oficiales adictos
a Carranza; el Pacto de la Ciudadela fue firmado
por los Generales Victoriano Huerta y Félix Dí
Todos ellos han coincidido con acontecimien:=~
trscendentales para la República.
---¿Desea Ud. conservarlos?
---Es muy sencillo.
---Los planes de San Luis, Ayala y Guadalupe
Y el Ma~ifi.esto del General Pascual Orozco, fueron publicados en el número 11 de REVISTA MEXICANA; el Pacto de la Ciudadela, la Renuncia
de Madero, otros documentos de trascendencia Y
una ~rónica verídica de los sucesos de la Decena
T rág'.ca, a~recieron en el número 23 de nuestra
propia publicación.
El retrato de Aquiles Serdán aparece en la porta~a del número 11: el del General Reyes en la del
nume_ro_23. Fueron las dos primeras víctimas de
dos distintas revoluciones.
. Pida Ud: e~to~ números interesantes cuyo precio es una msigmficancia. Cada uno vale veinte
centavos, val :&gt;r de los ejemplares atrasado
.Si se compran ambos, su precio es ún;~ente
treinta centavos. Pídalos Ud. antes de que se agoten.
Diríjase desde luego a
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A. San Antonio, Texas.

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Douglas, Ariz., Colombina de San An
tonio, Isaura Noriega de Caléxico
María García Canales de Brownsville'
E!vira _Banuet de Mexicalli, Juan d~
J?ios V1llarreal de Rio Grande y Herlmda A brego de Martínez de San Diego.
Segunda Charada. - Catecismo.Fue resuelta por Elvira Banuet de
Mexicalli, María García Canales de
Brownsville, Isaura Noriega de Calexico, Colombina de San Antonio
Texas, L. Berna! de Los Angeles:

San A n t omo,
· T exas.
1--

�I

Versos del Siglo de ·o ro

Nuestro lecho florido
cuevas de leones enlazado.
púrpura teñido,
paz edificado,
mil escudos de oro coronado.
A zaga de tu huella.
Los jóvenes discurren el camino
Al toque de centella
'
Al adobado vino
'
Emisiones de bilsamo divino.
~n la interior bodega
De m1 amado bebí, Y cuando salía
Por toda aquesta vega,
Ya cosa no sa&amp;ía
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dió su pecho
Allí me enseñó ciencia m;y sabrosa,
Y yo le dí de hecho
A mi, sin dejar cosa
Allí le prometí de
su esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio.
Ya no guardo ganado
Ni ya tengo otro oficio:
Que ya solo en amar es mi exercicio.
Pue~ ya si en el exido
D~ -~ºY más no fuere vista ni hallada,
Direis que me he perdido
Que andándo enamorada '
Me hice perdidiza, y fui ganada.
De flores Y esmeraldas
En las frescas mañanas escogidas
Haremos las guirnaldas
'
En tu amor florecidas '
y en un cabello mío e~tretegidas.
En solo aquel cabello
Q~e. en mi cuello volar consideraste,
Mirastele en mi cuello
Y en él preso quedast:
y en uno de mis ojos ¡e llegaste.
Cuando tú me mirabas
su gracia. en mí tus ojos imprimían;
'

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS
Mil gracias darramando
Pasó por estos sotos con presura,
Y, yéndolos mirando,
Con sola su figura
Vestidos los dexó de su hermosura.

ESPOSA
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero,
No quieras enviarme
De hoy ya más mensajero,
Que no saben decirme lo que quiero.
Y todos cuantos vagan,
De tí me van mil gracias refiriendo,
Y todos más me llagan,
Y déxame muriendo
Un no sé qué que quedan balbuciendo.
Mas ¿ cómo perseveras,
Oh vida, no viviendo donde vives,
Y haciendo porque mueras
Las flechas que recibes
De lo que del Amado en tí concibes?
¿ Por qué, pues has llagado
A aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿Por qué así lo dexaste,
Y no tomas el robo que robaste?
Apaga mis enojos,
Pues que ninguno basta a deshacellos,
Y véante mis ojos,
Pues eres lumbre de ellos
Y solo para tí quiero tenellos.
Descubre tu presencia,
Y máteme tu vista y hermosura:
Mira que la dolencia
De amor, que no se cura
Sino con la presencia y la figura.
¡ Oh cristalina fuente,
Si en esos tus semblantes plateados

'•

De
En
De
De

Canto Espiritual entre el Alma y Cristo su Esposo
¿ADONDE te escondiste,
Amado, y me dexaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
Habiéndome herido;
Salí tras tí clamando, y ya eras ido.
Pastores, los que fuerdes
Allá por las majadas al otero,
Si por ventura vierdes
Aquel que yo más quiero
Decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores,
Iré por esos montes y riberas,
Ni cogeré las flores,
Ni temeré las fieras,
Y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras,
Plantadas por la mano del Amado,
Oh prado de verduras,
De flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado.

°

ESPOSA

Liras de San Juan de la Cruz
ESPOSA

Formases de repente
Los ojos deseados
Que tengo en mis entrañas dibujados!
Apartalos, Amado,
Que voy de vuelo.

ESPOSO

'

Vuélvete, paloma,
Que el ciervo vulnerado
Por el otero asoma,
Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

· Por eso me adamabas
Y en eso merecían '
Los míos adorar lo que en tí vían.
N quieras despreciarme
Que ~i color moreno en mí h~llaste
Y a bien puedes mirarme
Despues que me miraste '
Que gracia Y hermosura' en mí dexaste.

Allí te dí ta mano
Y fuiste reparada'
Donde tu madre fuera violada.

ESPOSA
Mi amado, las montañas,
Los valles solitarios nemorosos,
Las ínsulas extrañas,
Los rios sonorosos,
El silbo de los aires amorosos.
La noche sosegada,
En par de los levantes de la aurora,
La música callada,
La soledad sonora,
La cena, que recrea y enamora.
Cazadnos las raposas,
Que está ya florecida nuestra viña,
En tanto que de rosas
Hacemos una piña,
Y no parezca nadie en la montiña.
Detente, Cierzo muerto:
Ven, Austro, que recuerdas los amores,
Aspira por mi huerto,
Y corran tus olores,
Y pacerá el Amado entre las flores.
Oh ninfas de Judea,
En tanto que en las flores y rosales
El ámbar perfumea,
Morá en los arrabales,
Y no queráis tocar nuestros umbrale~
Escóndete, Carillo,
Y mira con tu haz á las montañas,
Y no quieras decillo;
Mas mira las compañas
De la que va por ínsulas extrañas.

.

ESPOSO
La blanca palomica
Al arca con el ramo se ha tornado
'
Y ya la tortolica
Al socio deseado
En las riberas verdes ha hallado.
En soledad vivía,
Y en soledad ha puesto ya su nido,
Y en soledad la guía
A solas su querido,
También en soledad de amor herido.

ESPOSA
Gocémonos, Amado
Y vámonos a ver en tu h:rmosura
Al monte y al collado
Do mana el agua pura ;'
Entremos más adentro en la espesura.
Y luego a las subidas
Cavernas de las piedras nos iremos
Que están bien escondidas
'
'
Y allí nos entraremos
y el mosto de granad;s gustaremos
'
Allí me mostrarías
Aquello que mí alma pretendía
Y luego me darías
'
Allí tú, vida mía
Aquello que me diste el otro día.
El aspirar del aire,
El canto de la dulce Filomena
El soto Y su donaire
'
En la noche serena '
Con llama que consume y no da pena.
Que nadie lo miraba
Aminadab• tampoco parecí~•
Y el cerco sosegaba,
Y la caballería
A vista de las aguas descendía.

s:r

•

/

ESPOSO
A las aves ligeras,
Leones, ciervos, gamos saltadores,
Montes, valles, riberas,
A~uas, aires, ardores,
Y miedos de las noches veladores,
Por las amenas liras
Y cantos de sirenas os co'njuro
Que cesen vuestras iras,
Y no toqueis al muro,
Porque la Esposa duerma más seguro.
Entrándose ha la Esposa
En el ameno huerto deseado,
Y a su sabor reposa,
El cuello reclinado
.Sobre los dulces brazos del Amado
Debajo del manzano
Allí conmigo fuiste desposada
I

•

�1

GRABADOS
REVISTA MEXICANA
.El 23 de Abril de 1916 dejó de pertenecer al mundo de
los vivos el ingenioso hidalgo Don Miguel d~ Cervantes Saavedra
El Domingo próximo cumplirá trescientos años de haber
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teosis del más grande de los escritores modernos.
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IV. Condición y ejercicios del famoso md go · UlJO e
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�Jesucristo y el· Arte Literario
- CONCLUSION de Pelayo y del Cid, inspirado por otro ideal, el de su religión y sus hogares, salió de las ásperas grutas de Covadonga, para cruzar el Gólgota de siete siglos de sangre
hasta arrebatar a la media luna el cetro de Recaredo; y
os voy a decir:
que ese mismo pueblo, ya sin ideales ni locuras, se conEl primer filósofo del siglo, el hombre que ha povirtió en genízaro de la inquisición en su propio suelo y en
dido reunir en su espíritu gigante los dos más grandes
traficante de carne humana en el Nuevo Mundo .• Lo que
poderes de la inteligencia, el poder analítico de las ciensé es, que los ideales de la demencia democrática hiciecias que convierte en ruinas todos los dogmas a priori y
ron llevar a Ignacio Ramírez las cadenas del presidiario
el poder creador de la filosofía que sintetiza en atrevidas
sin doblegarlo y la toga de altas magistraturas sin co·
y sólidas generalizaciones, todos, absolutamente todos
rromperlo, y que una vez trocados en realidad por la viclos conocimientos humanos después de haberlos profunditoria aquellos ideales, los tirteos de la austeridad repuzado; ese genio del siglo que ha paseado su mirada escrublicana colgaron su lira en los fúnebres sauces del decoro
tadora por todo el universo conocido, ha formulado refiy tomaron el lápiz calculador del logrero para computar
riéndose a las religiones, un pensamiento que puede relos beneficios del niquei y de la deuda inglesa I
ferirse, que voy a referir al arte, porque me 'parece que
1¡ Oh I si el ide~lismo es una quimera y un engaño, jaarte y religión son idénticas manifestaciones de la naturamás engaño alguno ha sido tan fecundo para la sublime
leza humana. "El Conocimiento real (dice este emitransformación de nuestra especie: y si el idealismo es
nente filósofo) no llena, ni llenará jamás el dominio del
el arte, jamás ha existido artista más universal y comprenpensamiento, ni del espíritu. Al fin del descubrimiento
sivo que el que erigiendo en ideal del género humano la
más prodigioso, queda y quedará siempre esta cuestión:
sed infinita de justicia y el progreso infinito del amor,
¿ qué hay más allá? Hay, pues, y habrá siempre dos acha dado el programa y la divisa inmortal a todas las retividades antitéticas del espíritu, pues ahora y en lo suce·
voluciones políticas y morales que han existido y pueden
sivo la actividad humana se ocupará no sólo de los fenóexistir después del sermón de la montaña.
menos y sus relaciones sí que también de algo no aparenPero el idealismo, señores, no se aprende en las este, de algo absoluto. Y el gran mérito del Arte es haber
cuelas; es condición del arte; pero no fruto del arte: éste,
vislumbrado siempre lo supra sensible y no haber cesado
lo único que puede enseñaros es la forma de la inspiración,
jamás de comunicarlo al hombre con los recursos de la
pero no la inspiración misma . . La forma propia del arte,
materia y de le, finito; haber sido siempre fiel a .su misión
la que podéis adquirir con perseverante estudio, ya lo sade impedir a los hombres absorberse por completo en lo
béis, es el materialismo en la expresión que da carne y
relativo y en lo inmediato, en lo material y grosero;" hasangre, relieves de mármol y bronce a los ideales del
ber proclamado (agregaré yo) con todas sus fuerzas que
espíritu y del sentimiento. Este delicado y fino consorel hombre no sólo vive de pan, sino que tiene necesidad
cio del idealismo en las concepciones y el materialismo
de amar, de creer, de adorar, algo más santo que las alen la expresión, ha hecho que la palabra del orador Divino
tas y bajas de las Bolsas mercantiles.
pase de siglo en siglo, sin perder nunca su prestigio ni
Y o, señores, no .quiero, al invocar estas conclusiones
su popularidad, ni su belleza siempre nueva.
del filósofo inglés, resucitar el magíster dixit de la filoso¿ En qué página de las literaturas conocidas podéis
fía dogmática; yo quiero ignorar si el idealismo es un reencontrar materialismo en la expresión más enérgico que
flejo del infinito y el arte el Divino mediador que nos
el de aquellas frases de bronce que se han fundido en la
inicia en la penumbra sobrenatural de lo desconocido, paconciencia de la humanidad? Y cuenta que los narradora redimirnos de las cadenas de la materia que tienden
res del Evangelio apenas han podido trasmitirnos pália envilecer nuestra especie; yo ignoro si el arte despojados reflejos de la sonora vibración y delicados giros de
do del ideal no es otra cosa que un juego del ocio, una
aquella palabra que siempre salía envuelta en olas de fuefantasía de aficionados, la menos vana de las vanidades;
go, de sangre y de· lágrimas; de aquella palabra que era
yo no sé si el idealismo será una quimera de que se alidardo agudísimo cuando desgarraba la piel de los himentan sólo las almas débiles o perturbadas por el extrapócritas, carcajada &lt;;le eterno sarcasmo cuando caía sobre
el rígido pedantismo de las sinagogas, lampo de nieve
vío.
Lo que sé es, que persiguiendo un ideal, el de una
y guirnalda de flores cuando derramaba consuelo sobre
tierra prometida a través de las áridas arenas del Desierlos limpios de corazón.
to, fué como el pueblo hebreo iluminó al mundo con
Un día los eternos tartufos de la teología quisieron
la concepción monoteísta y le redujo con la augusta moridiculizar sus doctrinas de perdón y misericordia, poniénral de sus profetas; y que cuando ese mismo pueblo desdolas en conflictos con los soberanos fueros de la justicia.
cendió a la vida real y edificó un templo y se encariñó
"Esa mujer es adúltera (le dicen); ¿debemos lapidarla,
con el orgullo de sus sinagogas, entonces su moral y su
como ordena la ley, o perdonarla, corno predican tus
teología, convertidas en pedantismo de fariseos, sólo tu·
doctrinas?" Los procedimientos ·lógicos exigirían un lavieron energía para derramar el sarcasmo sobre el Verbo . borioso discurso para arrancar la careta a esta pérfida y
del amor y mancharse con la sangre de su ignominioso
capciosa pregunta, para decir a aquellos moralistas de
suplicio. Lo que sé es, que el ideal de las libertades pafórmulas que la doctrina del perdón se dirige al senti·
trias produjo las locuras de Maratón y Salamina, aquellas
miento, al corazón, al hombre, no a la magistratura ni a
locuras que empujaban a los atenienses y espartanos al
la ley. Pero el orador de Judea encuentra en las promartirio de las Termópilas; y que una vez vendido ese
fundas penetraciones de su alma la frase mágica que en
ideal al oro de la corrupción mecedónica, aquellos hijos
punzante ironía encarna y refleja precisas distinciones y
de Milciades y Temístocles, envilecidos por las dádivas y
luminosos comentarios. "El que esté limpio, que tire la
las riquezas, fueron y estuvieron contentos con serlo y
primera piedra," les dice, y esta vez toda discusión fué
se dejaron llamar por la fustigadora voz demosteniana los
imposible, la palabra se convirtió en látigo y los tartufos
viles mercenarios de Filipo. Lo que sé es, que el pueblo

Yo no sé si al hablar así me conquiste las irónicas
sonrisas de los neófitos de modernas doctrinas; pero con·
suélame de esos anatemas del realismo humano, esto que

religiosos huyeron avergonzados de su t.
Otro día al
orpeza.
reptiles que ~eu:::a~~~!r:~ ~:r~e~:~!~nt es a Iese l!naje

?e

1
:iit:~: ;;nt!:~i:r!: :::u~;l~~:i!a~~s ;or:1:S :u:;~:o~::
supernaturalismo de s
_
m e comprometer el
lidades del poder polí~~oens~~~:zas con las. susceptibiel tributo al Cesar?" p . l.d bemos, le dicen, pagar
·
or to a respuesta J
·
, pregunta: de quién es I f .
. , esucristo les
"Del C , "
a e ig1e esculpida en la moneda?
esar , contestan aq II
b'
·
la realidad. "Pues d d luCe , os es trros, estrechados por
.
a a esar lo que es del C'
. , . esar, y a
D 10s lo que es de Dios,,
antítesis luminosa sentó. las y con este ~m1s1mo tropo Y
resolvió el proble,ma d 1 ba;es. de la libertad religiosa,
re ac1ones entre la Iglesia y
el Estado y sancionó el
es cu!
'
. .
os ueros de la conciencia. No

ª\

na

~ ~~:;~~·e::::~ ~a;d~~~~/:º!:naddores

de su doctri.b I
av1 o e carne humana
L
:
a para o a, esa especie de dram
ve Y escultura animados d 1
,
a popular, de rehefilosofía; la parábola , e º \ma~ altos problemas de la
cido a los hebreos f ', genero le !tteratura casi descono.
' ue en sus ab10s una
..
tanea y natural
'd'I'
creac10n espond "
' un t t io perpetuo d
municarse con las almas se ·11
e se ucc10n para cota el corazón de 1 .
nc1 as Y hacer descender basas ignorantes masas ¡ t
d
concepciones de su ense• as rascen entales
t' d
nanza. ¿ Quién no h
s~ propia historia, en la historia de
a, sen t o en
vida todo el .
su corazon Y de su
.
, .
vigor Y valentía de aquella parábola d 1 h.
JO prodigo? ¡Retrato admirable de todos I h e tno menos grandioso por su
.
.
os umanos,
profundo por las delicadas Y un,1ve_rsali1,ad, que tierno y
1
t~n ~i'b~jados_ los inescrutable:n:~f~::s ~:t8a1::1 qu~·er
nea og1ca, m la moral de observ . ,
.
1 a
tan certera mirada eso t . , . ac10n, han segmdo con
.
s rist1s1mos dese
d ¡
zon Y del carácter dilapidando en las benso~ , e cora,
a y~cc10nes de la
orgía Y del más refinado
timientos elevados, apre:Ji~tsmo' toda la. riqueza de senla vida. 1Con razón la fr os en._ los ~n.meros años de
da la literatura moral Y e:st::aes ~tJO pro~1go. flota en toeco de remo d' ·
as concienc1as como un
. r tm1ento y de vergüenza I
Persio, Juvenal Y Moliére Táci
.
llegan a la piel con su la't'
f' . to Y Rabela1s, apenas
1go usttgador · J es · t h ·
' . ucris o iere
1a carne, penetra hasta el hueso
zón Esa tún' d N
' rasga las fibras del cora.
ica e eso del ridícul
los tartufos Y falsos devotos·
o que ~rrastran todos
que cobija eternamente a los ~e~~:r~:t:iber1to de opr~bio
to; esas coronas de inf .
e tanto por c1enlos avaros, fueron tejid::1a que ciñe~ la frente de todos
.
por J es1«:risto con artificio divino· fue él q ·
,'.
u1en creo esas obras ma t
. . ,
y sattra inmortal "Se I
es ras con fma ironia
·
pu eros blanqueados
f
corrompidos por dentro,, 1 d'
por uera y
más fácil que un came!Í es ice a los hipócritas. "Es
.
o entre por el ojo de
.
que un neo se salve " le d.
u~a aguJa,
pajita en el ojo del v~cin/ ice a los a~aros. "Ves la
1 1
ojo," les dice a los difam~Zor:~ ve.~ ~ ; g~ en tu propio
rais las casas de fas . d
.
H1pocntas que devovm as con largas ora .
" 1
. .
es dice
a los traficantes de ri'tos re 11g1osos
"H' ciones,
, ·
piáis lo de fuera del vaso d 1 1.
ipocntas que limllenos de rapiña Y de inf Y • ~. ato . Y por dentro estáis
de jueces que entonces :::ua, h es dice a los centenares
jurídicas sus secretas p're m.o ~Y, cubren con fórmulas
d I
vancac1ones a favo d 1
.
e soborno o del poder público.
r e amigo,
y otras de igua 1 riqueza
.
·
literaria han
ued yd estas ¡frases
q
o escupidas en la p' d
eterna como un estigma de ;' ra angular de la moral
rablemente los insomnios d ~e:o que atormenta perdudos los avaros de todos I e o os. los hipócritas, de to'
os prevancadore d
d
opresores de la humanidad y
s, e to os los
·
esto es lo q
. .
II
materia1ismo en la forma est
I
ue yo amo
ne Y sangre a las concep~ione: ~el o q~e. se llama dar carse llama vaciar en bronc .
esp1ntu, esto es lo que
e imperecedero las '
¡
ensenanzas de la filosofía.
mas e evadas

f

ª

¿ y esto puede aprenderse?
E
se? ¿ Hay quien pued
1
. ¿ sto puede adquirirreve arnos el se t d I
el secreto de los grandes artistas de I ere ~be as formas,
este es un dón del cielo concedid 0 a pa a ~ª. hu?1ana, o
cos escogidos?
'
como pnv1leg10 a po-

ª

Voy a resolver esta duda.

***

Hubq en Atenas
b
d
ble, flaco, de rugoso s:;b~a~!ª o d_e aspecto despreciapronunciación Y casi tarta d , d~ mcorrecta Y grosera
mu o. . ste abogado se atrevió un día a present
olímpica palabra de /r~el en la tr~b.un~ ilustrada por la
El
ene es. ¿ Ad1vmaic lo
•?
orador fué saludado por 1
'lb 'd
~u.e paso , .•
muchedumbre.
os s1 J os unammes de la
.
Dos veces intentó rehabilitarse d
.,
imponen tes gradas d I p .
Y os veces baJo las
sarcasmos de aquel peueblntxd pers~guido por las burlas y
,
o e artistas.
¿ Que va a hacer esta pob
, ·
gullo? ¿ Esconder su .
r~ victima de su propio or1mpotenc1a y su ve ..
o b scuridades del olvido? . C
rguenza en las
ción Y sus caprichos . t onvencerse de que su vocano van acordes y
.
.
tranqmlos goces de la vid
.
.
apagar en los
gloria que le devora?
a privada la mmoderada sed de
Preguntad a la~.~¡~; del
F .
testarán de lo que es ca az el mar. ocio y ellas os conpreguntad al precursor le Al .ge~10 de la perseverancia;
mostrandoos las cicatrices dee!:: r? M~gno Y él os dirá
zan las tenacidades del I
v1ctonas, lo que aleanma.
Ese abogado despre i bl
bado, se condena dura ~ a
tarta~udo, tres veces sildel estudio, sube frecuente argos anos al aislamiento
con ~celerado paso las
rápidas pendientes de lat
anas recitando trozos de la
lliada para robustece
r su voz declama
t
¡ ·
en re e rmdo de
1as olas tragedias entera 11 ' d
de la playa para correg/j ;van o a la boca piedrecillas
inventa ingeniosa Y ridí ~ orpeza natural de su lengua;
mitad de la cabeza paracu ament~ ra~arse el pelo de la
.
verse as1 obligado
. .
retiro de tranquilas m d 't .
a v1v1r en el
f
e t ac1ones. se entr
a Ia lectura de todos I fl. f '
ega con renesí
todos los oradores deoss I ;.so os, de todos los poetas, de
llegado el moment
ul tempo, y cuando cree que es
o so emne
'! ·
~uelve a presentarse a a,quellay ~r:~:a ~: la prueba,
nos
. . .... Y entonces, con voz atronadora y I sus ensuep1erta el patriotismo alet
d d
e ocuente desvierte a sus oyen tes arga Ido e sus compatriotas, -con.
en so ados ma
.
oprobioso la frente de 1
' . rea con estigma
e~c~lpe en relieves inmor~:le:ercenarios del e:'tr~njero,
h1pocrita invasor Y d
t
los secretos designios del
nada más que s~ pal:;:: ed ctatro lustros, su palabra,
Atenas al potente Y
' ,e .1ene en las fron teras de
,numeros1s1mo ejército de Fil'
.Q , ,
l. ue mas podre deciros d
,
tpo . ...
grafía de las tenacidades h . esp~es de esta rápida biono?
ero1cas el vencedor de Esqui-

ª

¡"

~:t:

U na sola frase, una brevísima fra
zar en vuestros recuerdos tod 1 . se que va a eternitimientos que he prete d'd as as !deas Y todos los sen,.
, . n 1 o comunicaros.
.Q
. t uere1s, tene1s propósitos serio
que mmortalizó las tribunas d G . s de poseer el arte
e recia Y de Roma?
Pues buscad lecciones de
.
.
persever~ncia, en las enseñanzas pde;rv~ranc1a,. de mucha
~lo_c~enc1a griega; pero buscad t P.r !mer tnbun.o de la
m_fm1ta sed de justicia en el divi am?1en .sed de Justicia,
tribuno de la justicia eternal
no idealismo del primer
~ ~ ) "Totum hoc quo continemur un
N
um est, et Deus et
soc11 sumus ejus et memb
Sen. ad, Lucí r.91-93.
ra.
atura nos cognatos edidit,"

(2) Las palabras entre comilla
t d' s Y algunas otn s que
no lo están en el resto d
.
e es e 1scurso
d
or,
smo
tomadas
de
.
.
' no son e su aut
vanos escntores.

�Olivia S. Peña de Hebbronville, Ana tinto de aquel en que vengan las soH. García de Laredo, Ana M. de Mar- luciones de otros problemas.
2a.-Las soluciones correspondientínez de Caléxico, Mercedes L. Garza
tes
a un número de "Revista MexiSEMANARIO ILUSTRADO
de Eagle Pass, J. M. Chávez de El
Paso, Julia R. Lelevier de Mexicalli, cana" deben también ocupar un plie--oConsuelo Falcón Gil de Eagle Pass, go especial, y nunca mezclarse con las
Gilberto Argüelles de Brownsville, soluciones relativas a otros números. Director ·Y Propietario
3a.-La letra debe ser clara1 y el
Lic. Nemesio García Naranjo.
María J. F. de Gaona de Hebbronpapel
solamente
debe
usarse
por
un
P. O. Box 66.-Sta. A.
ville, Don Víctor de Cerda de San An
Esq.
Houston y Leona Sts.
lado.
tonio, Fidel Ramírez González de
4a.-Tanto las soluciones como los
TEL. CROCKET 3398.
Hebbronville, María del R. H. de Garza de Hidalgo y Elisa Gutiérrez de problemas deben venir firmados por
San Antonio, Texas.
Longoria, Juan de Dios \'illarreal de sus respectivos autores.
*
5a.-"Revista Mexicana" se reserva
Rio Grande, Herlinda Abrego de
el
derecho
de
corregir
lo
que
estime
PRECIOS
DE
SUSCRIPCION
Martínez de San Diego y J. M. Caoportuno.
rranza de Del Rio.
En México y Estados Unidos
Charada propuesta por Elisa GuTercera Charada.- Maravilla.Pago adelantado
tiérrez
de
Longoria
de
Rio
Grande.
Fué resuelta por María del R. H. de
De
los
Andes
por
los
picos
1 trimestre ..... $1.00 oro americano.
Garza, Elisa Gutiérrez de Longoria,
1 semestre. . . . ' 1.80
"
"
Fidel Ramírez González, María J. F. Vuela el primero y final
1 año......... '3.50
"
.,
de Gaona, Olivia S. Peíia, Don Víctor Y la tercera y la prima,
Números sueltos 10 centavos oro
de Cerda, Gilberto Argüelles, Con- En tu bota has de encontrar
americano.
suelo Falcón Gil, Julia R. Lelevier, Primera tercera y cuarta
Es destino de valer,
En los trenes, 15 centavos.
J. M. Chávez, Mercedes L. Garza,
Números atrasados 20 ,¡::enta vos oro
Ana M. de 11artínez, Ana H. García, Y aritmética de fijo
americano.
Fed L. Berna!, Colombina, lsaura No- Quien lo ocupe ha de saber.
riega, María García Canales, Elvi- Quien prima segunda y tercia
En el resto del mundo.
ra Banuet, Juan de Dios Villarreal Y Reinos, pueblos o nación,
1 trimestre. . . . . $ 2 .00. oro americano
Será mi todo que fueron
Herlinda Abrego de Martínez.
I semestre. . . . . ' 3.50
"
"
César,
Cortés,
Napoleón.
Rombo, propuesto por Colombina.
1 año. . . . . . . . . . ' 6.oo
"
"
\1aría
J.
F.
de
Gaona
proLa
Sra.
-Aristofanes.-Fue resuelto por la
Sra. María del R. H. de Garza de po1;e las dos siguientes cha r~das:
:t
CHARADA ARITMETICA
Hebbronville, Texas.
ADVERTENCIAS:
Anagrama.- Querido Moheno.Cantidad de cuatro cifras
Fue resuelto por Elvira Banuet, María Más uno y cincuenta
Los pagos de suscripción deben ser
del R. H. de Garza, Isaura No riega, En la primera hallarás:
adelantados. ~o s.: devuelven origiI&lt;'ed L. Berna!, niíia Olivia L. Peíia, Otra de tres solamente
nales.-Para anuncios y demás asunAna H. García, Mercedes L. Garza, Seguida de uno y vocal
tos de administración diríjase a:
J. 1I. Chávez, Cilberto Argüelles, Fi- La segunda te dará.
del Ramírez González, Angel Ramí- De tres cifras la tercera
REVISTA MEXICANA
rez de Brownsville y Herlinda A. de Y un signo de aritmética
P. O. Box 66, Sta. A.
Martínez de San Diego.
Se compone nada más.
SAN ANTONIO, TEX.
Observaciones. - La Srita. Profe- Que todo estudiante admira
sora Ana H. Garza de Laredo, hace En la Historia Universal.
-o--,
notar que la primera charada no esCHARADA HISTORICA
REVISTA MEXICANA
tuvo completa, por no venir enunciaAmiga: por esta prima segunda
da la "tercera." Don Víctor de Cerda
Illustrated W eekly
dice que el Anagrama no esta correcto baste prima tercia del enojo de se- Director and Proprietor
porque en la solución no hay ó acen- gunda repetida porque como ves le
Nemesio García Naranjo.
tuada; Pero nos envía de todos mo- cayó una tercia segunda por mi desP. O. Box 66, Sta. A.
cuido.
dos la siguiente solución trágica:
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
¡ Sueño de Roma fue aniquilar el
El Bandido (con fiereza.) -¿Eh?
San . Antonio, Texas.
La Víctima (resueltamente.)-!Que todo!
CHARADA
no l

RfVISTA MDICANA

1

GRABADOS

Amado Nervo, Luis
G. Urbina, Francisco
M. de Olaguíbel y Ra
fael López son cuatro
poetas inspirados que
han cantado la gloria de
Juárez.
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Allí aparecerán esas
poesías supremas.

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su justo precio.

**

* *

El Bandido (hundiéndole el puñal
en el pecho.) - ¡¡ Morid!!
La Víctima. -¡¡¡O!!.! .. .. (cae
desplomada y muere.)
A NUESTROS COLABORADORES
DE LA PAGINA RECREATIVA
Mucho suplicamos a aquellos lectores nuestros que nos hacen favor de
enviarnos problemas y soluciones, que
se sirvan hacerlo con. sujeción a las
siguientes reglas:
xa.- Los problemas que tengan a
bien propone~ deben venir siempre
acompañados de sus respectivas soluciones, y escritos en un pliego dis-

Prima, prima, cuando brota
de la boquita del niíio,
es una elocuente nota
del poema del cariño.
Segunda prima, absoluta
necesidad en poesía.
Tercia prima, dulce fruta
de la época anual más fría.
Segunda cuarta, señal,
de alegría en los humanos.
Cuarta tercera, animal
calvo; vive en los Pl!;ntanos.
El total en los jardines,
de mil formas y colores,
se tres cuarta en donde hay luz,
y vegetación con flores .

***

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.._..1_ _ _ _ __

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;,:/,'w

Cerca del

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Sr. Admor. de REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Station A.
San Antonio, Texas.
Muy señor mío: Tengo el gusto de acompañar a
Ud. la cantidad de $ 3. 50 cts. para que me remita
los dos álbumes de Benito Juárez y Porfirio Díaz y
una suscrición anual de REVISTA MEXICANA
Soy de Ud. atto. y S. S.
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�Este es el Croquis de una Gran Batalla
BATALLA DE LA

~ARBONERA

;.:·

.il¡it~1iJJ~~r~i~;1
Aquí el General Díaz derrotó en 1876, a los invasores de la Patria.
Después de una brillantísima victoria, ocupó la ciudad de Oaxaca, tomó por
asalto la ciudad de Puebla, aniquiló al último ejército reaccionario en San Lorenzo
y terminó su campaña triunfal con el cerco y la captura de la Capital de la República.
Basta leer ligeramente la vida militar de Porfirio Díaz, para comprender que es
un héroe de leyenda. Sus hazañas son casi inverosímiles, y bastan para conquistarle
la veneración de sus compatriotas.
Pero además fue un hombre de Estado, un constructor, un pacificador, que
levantó su país de la anarquía hasta la civilización. El México de 1910, hoy aniquilado
por la barbarie y el delito, fue su obra, Las gentes que vieron a nuestra Patria en
aquella época y la vuelven a ver hoy, pueden darse cuenta de lo que México ha
perdido con la desaparición del General Díaz.
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---Nada más sencillo. No le cuesta a Ud. un solo centavo adquirirla. Nosotros
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el gusto de enviarle una suscrición de REVISTA MEXICANA y un ejemplar del
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Ricardo Gómez Robelo, aparecerá su hoja de servicios, un cuadro en donde se
resumen los beneficios de su Administración y la lista de sus condecoraciones.
¡A suscribirse desde luego!

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N ue~tra dirección es: REVISTA MEXICANA,

P. O.

Bo~ 66, Station A, San Antonio, Texas.

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REVISTA MEXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO
23 DE ABRIL de 19 t6.

PRECIO 10 CENTAVOS.

VOLUMEN II. --- NUMERO 33.

�~--~~1,~=----~
~~ - - - - ~~~
l.~~~ .

-

~

~,;~ . -,·.

REVISTA MEXICANA

1

~ Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, ~
~~ ~,
Pascual Orozco, ·Aquiles Serdán,
~~ ~,
1
1 1

BeI'nardo Reyes, Félix Díaz.

Obsequio de Revista Mexi~ana.
¿ Desea Ud. conservar un ejempla r

del núm ero prim ero de " Revista Me·xicana" en donde apareció un artículo
dedicado a l Ge neral P ascual Orozco?

1 1

1 1

1 1
1 1

-Esta agotado.
Y lo mismo sucede con los números dedicados al Dos de Abril, a la
revolución de 1910, al General Huerta a la r evo lución mili ta r de la Ciudade la, y al General Félix Díaz. L os
hemos r etirado del Uercado en vis ta
de que nos quedaron sino unos cuant os ejemplares para el archivo. Ya
no los vendemos ni s iquiera a l precio
de veinte centavos el ejemp lar.
las mi smas conternpo rao ne cine doero
Ex iste sin embargo un m('dio de
adquirir esas joyas bibl iográficas y se
lo vamos a anun ciar.
( 1 )-Remitanos Ud. diez nombres de
pers onas que puedan ser suscritores
de " Revista Mexicana," con sus respectivas direcciones y tendremos el
g us to de obseq uiarle el número dedicado a laDecena Trágica, cuya portada lleva el retrato del General Bernardo R eyas.

(2)-Rem itanos Ud. doce nombres y
tendremos el place r de obseq uiarle
aquel ejempla r nuestro que ll eva en la
carátula el retrato de Aguilar Serdan
y en las pági nas in ter iores los textos
de los Planes de Orozco, San Luis Potosí, Ayala y Guad,alupe.
(3)-Remitanos Ud, quince n ombres,
con sus respectivas direccio nes y le
enviaremos a vuelta ele correo el ejemplar cuya portada lleva el retrato del
General Félix Díaz y en las páginas
interior es e l Manifiesto que ha dirigi-

~

Entered u aecond cla11 matter, October 25, 1915 at the Post Office of Su
Antonio, Texaa, under the Act. of March 3, 1879

Afio II.

1

4.-Remitanos Ud. dieciocho nombres de probables s uscritores con sus
respectivas direccio nes, y tendremos
el gusto de obsequ iarle cua lquiera de
los números ded icados a los Gener ales
Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
Las portadas son bellísimas, y en
ambas apa recen los héroes en medio
de los co lores nacionales.

5.- -kcrnitanos Ud. veint e lirecc.ioncs ele probab les suscritores, y le obseq uiaremos nuestro número pr imero,
cuya portada lleva a t res tintas la
Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma de la Ciudad de
México. En las páginas interiores
lucen ocho retratos distintos ele Don
Miguel Hidalgo y un artículo dedicado a la muer te del Gener al Orozco.

El 15 de marzo, la caballería norte-americana al
al mando de!' Coronel Dodd, atravesaba la línea divisoria,
penetrando a territorio de México, entre el gran silencio
del desierto, llevando de los Estados Unidos armas, balas
y dólares, y de Venustiano Carranza el consentimiento
firmado, esto es, la aceptación y el honor. Ese .mismo
día, Alvaro Obregón daba órdenes a sus hombres de servir de guías y auxiliares de los extranjeros, y el Secretario de Relaciones, Acuña, sembraba boletines, anunciando
que el honor nacional quedaba a salvo; los repiques de
las campanas, y las estruendosas apologías vitoreaban al
Primer Jefe, saludando en él al escudo de la tierra patria,
y a la vez una aclamación de gloria cantaba la soberanía
de México.
Al mes siguiente, a tiempo que un destacamento
de la caballe"ría del Coronel Dodd llegaba a Parral, don
Venustiano abandona su disimulada complacencia, para ·enarbolar la bandera del decoro patrio y, en nombre
de él pide a sus aliados la evacuación del territorio mexicano, a la vez que comisiona a uno de sus "generales"
para que organice una asonada que intimide a los soldados expedicionarios . . . . . .
¿Qué significa todo esto? ¿ Qué lo hace tan obscuro, tan misterioso y tan turbio?
Vamos a tratar de descubrirlo, p'or un somero
análisis de la primera actitud y del cambio repentino de
Venustiano Carranza.

1 1
1 1

6-Remitáno~ Ud. veinticinco. direccionc:s y le obsequiaremos . nuestro
número 28 que lleva ei his tórico editorial intit ulado "L a Invasión de la
Patria." Nos han ofrecido por uno
de esos ejemplares hasta un dóla r,
pero como la edición está anotada,
no los' vendemos a ningún precio.
\

7.-Re111íta11os l 1d. cinco di recciones y le obsequiaremos cua lquie ra
ot ro ejemplar de "Revista Mexicana"
de los no agotados, y que vendemos
diariamente a l precio ele veinte cen tavo5. Todos el los traen .u-tículos de
interé~, literatura ele combate, mexicanismo agudo, y será maiíana recorclaclos, como las mejores muestras M
patriCJti,rno e11 una epoca do!onsa.

1 1

1 1

a trabajar y diríjase hoy mismo a

~~

REVISTA MEXICANA

~ ·~

Station A.

San Antonio, T ex.

~

Mi~•=-=m~11mm=s--=~~

San Antonio, Texas, 23 de Abril de 1916.

Número 33

El Proceso de-Carranza

1 1

do a la Nación, para iniciar su campaiía en contra del bandolerismo carrancista.

Si desea Ud. adquirir cualquiera de estos obsequios, póngase

P, O. Box 66.

Semanario Ilustrado

* * *
Los Estados Unidos anunciaron que em1rené erían una "expedición punitiva" para perseguir a Villa en
el interior de México, y Carranza, resuelto a que combatieran por él.-ya se había hecho en Veracruz,-y regocijado de la ocasión, otorgó su consentimiento, a la vez
que ofrecía al pueblo mexicano, en un Manifiesto, que
no entrarían los norte-americanos a México, si no se concedía desde luego igual derecho en los Estados U nidos
a los soldados mexicanos. En la gravedad de aquella situación, esa actitud, garantizada por la declaración al
pueblo, era digna y parecía sincera.
Ante el llamamiento a la defensa de la dignidad
nacional, a pesar del asombro que tal conducta causaba,
siendo de D. Venustiano, hubo espectación. Los jefes
carrancistas, repitieron "la postura" del primero de ellos,
y muchos mexicanos, desterrados y perseguidos, salvando toda diferencia política, no ante la persona, sino ante
la actitud, ofrecieron sus servicios; porque el hecho tenía un solo nombre : "México," y el pueblo del interior
de la República y los desterrados dispuestos a sostener
a su patria, esperaron solemnemente, a pesar de que, todavía entonces, perd~das como se hallan las nociones sen-

cillas de moral y de deber, hubo quienes reprobaron a
los que no tienen otra visión que la de patria, y sin esforzarse por mejorarla o corregirla, se hallan distraídos por
la convicción de que para llegar a lo porvenir es necesario cuidarse por ahora.
Carranza, entre tanto, bajo una concesión ficticia
y que no salvaba ni mantenía ningún principio de respeto
y de reciprocidad internacional, hizo lo opuesto a su ofrecimiento, firmó el permiso y, cuando la caballería norteamericana cruzó la línea divisoria, el Primer Jefe impuso a sus subordinados, a su prensa, ante las operaciones extrañas, un silencio igual al de las arenas del desierto.
Y fue entonces cuando las campanas se echaron a vuelo, repicando la gloria de México, cantando el
triunfo de la soberanía; y era que a pesar del desierto y
del silencio, atronaba los oídos del Primer Jefe y de los
suyos, el rumor de los pasos de los ·caballos, convertido
en algo espectral bajo la mentira que callaba, y a despecho de la esperanza de recibir de las manos del General Funston, por segunda vez, la victoria sobre el enemigo; victoria que tenía un triple valor: la cabeza sangrante del bandido, era la del cómplice, aseguraba un nuevo silencio y la hazaña del Primer Jefe era la de un libertador!
Encubiertos por los mentidos clamores de los suyos, los carrancistas se pusieron a las órdenes de los
norte-americanos y el General Alvaro Obregón, para
acallar su conciencia, acusaba a los "reaccionarios" de traidores.
. Pero cayó desde entonces una losa sepulcral sobre los actos comunes de Funston-Carranza: se hizo el
silencio. Los hombres y los periodistas de Carranza tenían el polvo levantado por las fuerzas extranjeras en
los labios, y quedaron mudos. La censura ansiosa violaba y detenía toda correspondencia y se extendía hasta las
conversaciones. La prensa de México, el día 7 de abril, 22
después de que las fuerzas norte-americanas se habían
internado, anunciaba que se celebraban las conferencias
preliminares para el paso de las tropas extranjeras; publicaba mensajes enviados de San Antonio, en los que
se afirmaba que esas tropas se encontraban en El Paso,
y al dar los pormenores de las escaramuzas del Coronel
Dodd, decía : "Francisco Villa ha sido batido por "nuestras fuerzas."
Pero aquella mentira, aquel silencio, no podían
apagar el rumor de las marchas extranjeras, no podían
hacer callar al desierto, que se estremecía al paso de la
artillería y de los camiones de guerra. No podían los
ruidos de los banquetes, ni las salvas, ni los brindis, ni
los repiques, ni las manifestaciones, aho¡ar los disparos

�de las armas extranjeras, ni los clamores de todas las
conciencias, y poco a poco, primero al oído, después por
una carta, por un recorte de periódico, por un viajero,
porque la tierra trepidaba y el aire se llenaba de murmullos, porque aquel rumor crecía, crecía sin cesar y
asordaba al Primer Jefe y a sus cómplices inmediatos,
el silencio fue más clamoroso que la verdad : al disfra~
zarla, la hacía agigantarse ; al disimular, la retorcía más ;
al mentir, le daba las proporciones de una acusación.
Y las sospechas, en medio del silencio, por obra
del silencio, se vieron confirmadas : no era verdad que
se estuviera en preliminares; no era verdad que las tropas norte-americanas estuvieran todavía en El Paso, detenidas por la mano del Primer Jefe que empuñaba la
bandera de la patria : no era verdad que la hubiera empuñado nunca: no era verdad que, por un instante siquiera, hubiera dejado de haber traición!
Carranza y sus secuaces sintieron que su poder
se bamboleaba; HabíaJl consentido para que el poder
quedara firme, para ver a un enemigo destruido y el triunfo próximo. Tenían el precedente de Veracruz, que condujo a la Primera Jefatura: Columbus llevaría a la Presidencia!
Entonces, el silencio cambió de lugar: no eran
los pobres periodistas de Venustiano Carranza quienes
callaban: no eran los jefes quienes murmuraban en voz
tan baja que no pudiera ser oída fuera de los cuatro muros de una oficina.
El que calló entonces fue el pueblo.
Por un intenso movimiento de concentración, recogido en su dolor y sintiendo toda la amargura de su
desengaño, al mirar cual era el fin de tantos errores, de
tantas infamias, de tanta vergüenza, el pueblo apretó los
labios porque sentía que el corazón se le rompía sin desbordar y el cerebro le reventaba sin dar salida a la tormenta que le azotaba el cráneo.
La impresión fue general : "Algo hay grave, porque el pueblo de México está silencioso, y es que medita
profundamente!"
Aquel silencio infundió pavor en los jefes carrancistas, y devorando su rabia, al ver frustradas sus esperanzas, al no haber consumado la última ignominia nacional
para celebrar el triunfo definitivo, se volvieron contra su
jefe y le exigieron que cambiara su actitud.
Carranza, a quien ninguna infamia arredra, vencido por aquella presión incontrastable, no sintió pudor ni
remordimiento: como el delincuente, que no busca la paz
cumpliendo la expiación, sino la impunidad, en un nuevo de
lito, no pudo decir : "me equivoqué", no pudo confesar su
culpa, no encontró en su alma un resquicio del que pudiera surgir una verdad, y volvió a mentir. En la compli·
cación de sus planes de amoral, desarrolló toda una nue-

va serie de maquinaciones: Negó haber dado permiso para
el paso de tropas norte-americanas, cuando siguen avanzando, amparadas por las de Alvaro Obr-egón; se dirigió al
Gobierno de Washington, pidiendo el retiro. de fuerzas que,
según la prensa carrancista, no habían llegado a pasar,
comunicación que publicó, como el primer 111anifiesto, suprimiendo siempre la verdad. Enseguida, de la misma manera que había traicionado y engañado a su pueblo, envió
a uno de sus capitanes que invitara al Coronel Dodd para
pasar a Parral, a la vez que concertaba con uno de sus
"generales" que hicieran fuego sobre los norte-americanos,
invocando la violación del pacto por el cual quedaba prohibido acampar en las ciudades, tratando de salvar su responsabilidad ante la República, traicionando ahora a sus
aliados.
Con el mismo objeto de infundir pánico en su protector W oodrow Wilson, otro de los lugartenientes del
Primer Jefe, Ramón !turbe, fue enviado a los Estados
Unidos, para que, con los maliciosos misterios de una fingida reserva, hiciera aparecer que D. Venustiano contaba
con un poderoso aliado en el extremo oriente, y, para consumar su nueva trama, un sobrino descubre el cadáver de
Villa y lo exhuma varios días después de sepulto, cuando
la identificación es difícil y el origen de la muerte queda
obscuro.
. Es que Carranza intenta ahogar en el estrépito de
la guerra el mismo rumor que ahogara con los repiques
de las campanas.
El silencio se ha roto con una violencia igual al
esfuerzo tan duro de haberlo guardado. La República pide cuentas a Carranza de aquella soberanía cantada por los
repiques y por los periódicos, el Primer Jefe oye que los
Estados Unidos también le piden cuentas de la emboscada
de Parral, y él, huye,· entra a México, de noche, siempre
en silencio, a reserva de que sus pobres periodistas organicen una nueva manifestación, para proseguir, lejos de la
frontera, lejos de donde están las fuerzas norte-americanas y donde el pueblo las ve, su cadena de mentiras, de infamias y de t raiciones.
Es inútil : sus días están contados. Lo único que
pudo mantenerlo en pie, a él y a los suyos, fue la ayuda
norte-americana. El día que la pierda, se desploma y es
en vano que llame entonces a la patria. Hace un mes,
pudo haber caído, si no como un héroe, sí como un añoso
hijo pródigo, en el regazo de la patria, que, en medio de
tanto dolor, sólo conserva fuerzas para perdonar. Hoy,
si la patria lo rechaza, los Estados Unidos lo acusan y no
serán ellos, ni país alguno de la tierra el que lo admita en
su seno: el traidor a la patria, lo es a todas las patrias;
el que mancilla su tierra, mancilla a todas. El instinto de
cada una se subleva y lo arroja de sí, con la maldición de
Judas inscrita con marca de fuego sobre la frente.

El Timo del PatriotiSÍno
De nuestro colega "El Demócrata Fronterizo" redactado por el veterano periodista neoleonés, licenciado
Justo Cárdenas, tomamos el siguiente artículo, que es
el mejor comentario que hemos encontrado, a la redención del "bilimbique" procurada por los carrancistas, por
medio de suscripción nacional.

***
Los carrancistas, esos vándalos para quienes nada
hay sagrado, y que con la ayuda extranjera han conseguido sojuzgar, diezmar y deshonrar a México, están
ahora explotando, al parecer con poco éxito, en el interior del país, el timo del patriotismo, en la forma de
suscripción popular para cubrir la deuda interior, o sean
los despilfarros y los crímenes contra la propiedad cometidos por el carrancismo, y que ellos quieren hacer
pasar como deuda pública interior.
·
Si el proyecto de pagar la deuda pública de una
nación, contraída legalmente y para beneficio público, es
un absurdo, un verdadero desastre económico, como lo
probaríamos suficientemente si el caso actual mereciera
el honor de ser tomado a lo serio, cuando el mismo Primer Jefe no ha querido tomarlo en cuenta bajo su responsabilidad política, el timo. del patriotismo en la forma de suscripción popular para arrancar al pueblo menesteroso y patriota hasta el último centavo, en las calamitosas circunstancias porque atraviesa el pueblo mexicano, es un crimen sin nombre, merecedor de excecración.
¿ Cómo tienen el descaro de llamar al patriotismo
del pueblo mexi&amp;no para que contribuya al pago de la
deuda interior, por suscripción popular, hombres como
los carrancistas, que han robado templos, hogares, haciendas, Bancos, casas de comercio, negociaciones de todas clases, y que han engañado y explotado miserablemente al pueblo menesteroso, levantando suscripciones,
dando espectáculos de beneficio, organizando jamaicas y
de otros mil modos, sopretesto de erigir monumentos a
Madero, a Pino Suárez, a Jesús Carranza, a Maclovio
H errera, a Manuel Acuña, y a cien más, y para beneficio de viudas, de huérfanos, de instituciones de beneficencia, y nunca han dado cuenta de los fondos recaudados,
ni han erigido los monumentos, ni han distribuido fondos ningunos a los necesitados, ni a las instituciones de
beneficencia para los que decían colectarlos?
Y los timos ya no se circunscriben a los pueblos
de México subyugados por el carrancismo, porque es
tanta la miseria popular, que ya ni con las amenazas de

declarar enemigos del carrancismo a los que se niegan a
contribuir, amenazas que se traducen en espoliaciones
y asesinatos, en atropellos y persecuciones a las familias, sino que audazmente atraviesan las fronteras e invaden el extranjero, para mayor vergüenza y deshonor
de México, como lo demuestra el hecho de que aquí, en
Laredo, se convocara a una junta con el objeto de organizar un comité que se encargue de recaudar fondos, por
suscripción popular también, para el referido pago de
la llamada deuda interior de México, junta que se verificó en el Teatro Strand el domingo último.
No asistimos a esa junta. Creemos que ningún
mexicano que se estime y estime el buen nombre de su
patria, puede concurrir a esas juntas, si no sufre una
sorpresa. Antes, por el contrario, la sensata colonia
mexicana despreció y despreciará como se merecen las
convocatorias para juntas semejantes, y reservará su patriotismo y su generosidad para mejores oportunidades,
a fin de que sus sacrificios sean verdaderamente empleados en bien de la patria adorada, pues ahora, por todo lo
que ya ha visto el público, sólo se trata de un timo, y lo
seguro es que los fondos que se recauden, si algunos llegan a recaudarse, pasarán a los bolsillos particulares de
los timadores, como han pasado los fondos recaudados
de tantas suscripciones levantadas, de tantas corridas de
toros, de tantas funciones dramáticas, de tantas jamaicas, que con el timo de la beneficencia, han dado los carrancistas especuladores y sin pudor, por sí mismos y
por el buen nombre de la patria, que todavía por fo rtuna no necesita de la caridad pública para sahrar sus compromisos.
Los carrancistas· de Laredo, en vista de los fracasos
que en N. Laredo, Lampazos, Monterrey, Saltillo y otras
muchas poblaciones de México, ha sufrido el disparatado timo del patriotismo, tuvieron la peregrina ocurrencia de resolver que la suscr ipción pupular para pagar los despilfarros del carrancismo, se hiciera en la forma de destrucción de los bilimbiques de circulación forzosa en México, con la esperanza de que desaparezcan;
pero los bilimbiques carrancistas, como los hormigueros,
co.n la destrucción aumentan más y más, hasta lo infinito; pues aunque se destruyeran todos los bilimbiqu(!s
existentes, lo que es imposible, ya están preparados otros
quinientos millones para sustituir los desaparecidos.
Lo único que conseguirán los carrancistas de Laredo, con su sistema de destrucción, será que no se haga muy. notorio su fracaso, y quedar a cubierto del ridículo consiguiente.

�La Médula del Quijote
· Escrito expresamente para ''Revista Mexicana,'' por el
Lic. Francisco Elguero.
BIENHECHOR INMORTAL DE LA RAZA
HUMANA llamó el gran crítico francés Sainte Beuve a
nuestro Cervantes y tal parecer !1a sido en 1os tiempos
modernos el de los literatos más doctos y .de los estetas
más insignes de todos los pueblos, como Hegel, Schlegel, Tieck y Reine, como Walter Scott, Sismondi y Ticknor.
La mejor obra de ese genio inmortal, DON QUIJOTE, es humana porque enamora, deleita y dignifica
todos los pueblos de la tierra y por eso corre traducida
a todas las lenguas vivas, hasta a las asiáticas como el
chino, y, para que la lean los doctos, hasta a las muertas, como el griego y el latín. Por eso de Don Quijote
hay más ediciones que las de ningún otro libro, con excepción de la BIBLIA, el libro de Dios, y por eso aun
tras los velos, muchas veces poco sutiles, de idiomas iliteratos, alcanza el lector atento a apreciar las bellezas del
original, bien "que como quien mira los tapices flamencos
por el revés."
España ha sido civilizadora del mundo porque dio
la religión a diez y seis pueblos, porque les trasfundió la
vida propia con la fe, las costumbres, el idioma, el alma en fin, y no es el menor galardón de tanta proeza y
de tanta gloria, el que el pensamiento español recorra
la tierra en un libro maravilloso; haciendo que el corazón d.e muchas y diversas gentes lata con los arranques
y larguezas de la hidalguía castellana, que muchas bocas
repitan las salidas y donaires del más gracioso dE' los
villanos y los discursos y sentencias del más docto de lo s
caballeros, y saboreen la sal andaluza de tanto gracejo
corno el autor derrama, y rían con la risa señoril de la
Duquesa o la maleante de Altisidora.
¿ Pero qué es lo que ha dado al Quijote tamaña nombradía, no sólo en el pueblo, sino en la clase descontentadiza de los doctos? ¿ Por qué los románticos, corno
Hegel y Schlegel, le llaman de los suyos y por qué los
neo-clásicos como Bouchon Doubournial lo comparan
con la Iliada y lo tienen por poema rigurosamente ajustado a la regla de las tres unidades? ¿ Por qué los realistas se lo apropian como su mayor gloria, y los naturalistas se empeñan en ver en él un modelo, y los espiritualistas lo tienen punto menos que por místico?
No es la principal causa ~l lenguaje y el estilo por:
que sus más delicados primores no pueden ser apreciados por extranjeros en traducciones que, por hábiles que
sean, más los disfrazan que los reproducen, y porque esas
galas no son bastantes a conquistar la fama universal
de un libro, ya que Pérsiles y Sigismunda, la única desmayada y enteca obra de Cervantes, parece se halla escrita con mayor corrección que todas las otras, a pesar
de lo cual nadie la lée, si no es algún erudito enfermo de
curiosidad.
El secreto de tanta boga está en el pensamiento capital del libro, que pone en parangon dos caracteres perfectamente verosímiles y bien trazados, el ele un sabio
loco qne quiere realizar maravillas con medios ridículos,
y el de un palurdo ignorante pero malicioso y sagaz, ai
cual su ignorancia oculta mucho y extravía con frecuencia, pero cuya sagacidad natural le hace lograr en la vida
práctica aciertos curiosísimos.
La serie de contrastes mantiene viva la atención y
lo cómico se desborda. Don Quijote tiene a Maritornes

por una dama, al galeote rufián por anciano venerable,
al ventero por castellano, a las mozas del partido por lo
que más opuesto les era; y Sancho, el ganapán que no
sabe leer, descubre que el sastre sisaba, que el viejo del
juramento mentía, que la hembra quejosa de forzamiento, era una embaidora y, con tanto candor como el buen
escudero solicita y acepta la ínsula, con tanta sensatez
.
la deja.
Do9 Quijote da a Sancho consejos tan amistosos,
tan sabios, tan juiciosos, tan cuerdos, que no hay más
que ver y, sin embargo, toma las ovejas por ejércitos y los
molinos por gigantes.
Contrastan las cosas de Sancho entre sí, las de Don
Quijote también y, más graciosamente aún las del uno con
las del otro, y los contrastes son perfectamente naturales y lógicos, nacidos de sendas cualidades y defectos atribuidos a cada personaje con verosimilitud, propiedad Y
sano realismo.
Lo cómico es producido siempre por un contraste,
aunque no todo contraste lo produzca; "la distracción sistemática de D. Quijote, dice Bergson(1) con gran acierto,
contraste prolongadísimo, es lo más cómico que puede
existir en la tierra" y el autor ha sabido idear tan perfectamente las escenas, enlazarlas con tal arte, adornarlas con tal riqúeza de circunstancias, exponerlas c~n tanta naturalidad de estilo, cualidades que sue le conservar
l;i misma traducción, que el libro no se cae de la mano
de ninguna persona discreta, sea griego o chino, mozo o
viejo, letrado insigne o sujeto sólo de buen sentido.
Hasta los episodios están escogidos con arte, para
que en ellos, conforme a las reglas clá~icas, el ánimo repose y pueda el lector recobrar con facilidad el interrumpido pero no enmarañado hilo de la fábula, para seguirlo
sin fatiga.
Estas y otras cualidades que no alcanzamos a apuntar
y que no por ser pequeñas dejan de ser preciosas, son las
que ven los lectores de toda la tierra, pero hay en el Quijote todavía algo esotérico, algún tesoro escondido a la
vista del vulgo, que, sin forzar el plan de la obra, sin pretender sacar de ella la quinta esencia de una alquimia sutil
y de otro jueves, se halla con observación mas cuidadosa
de la del lector común y con el simple buen sentido, un
tanto cuanto culto e ilustrado.

'

* * *

De pronto se me juzgará paradójico, pero nada es
más cierto sino que la locura de D. Quijote es más cuerda
que la cordura de muchos hombres, porque éstos con frecuencia se apartan al obrar de sus principios más sanos,
de sus intereses más grandes, de su misión en la tierra Y
de su camino para el cielo, mientras el gran manchego,
supuesto que creía en la caballería andante y andante se
juzgaba él mismo, quiso obrar como el más cumplido ele
los caballeros . exponiendo su vida por derribar gigantes,
protegiendo a los débiles contra sus verdugos, siempre
buscando la justicia, defendiendo el derecho, siempre casto en sus pensamientos, siempre fiel a su dama, s iempre
libre de codicia, de envidi~ ajeno, enemigo de la holganza, sobrio hasta parecer anacoreta y cristiano en fin, en
cuanto creía, decía y obraba.
Imaginaos un hombre con todas las virtudes que el
cristianismo sueña y realiza y suponed que por medios
naturales, o sobrenaturales, llega a sus manos un talismán
con el cual puede mudar la faz del mundo, enderezando

tuertos y desfaciendo agravios, pero que su ejercido exige a aquel varón ele virtud, que es viejo, no rico y que ha
padecido dolores lumbares, el andar a salto de mata arrostrando todas las intemperies por los más horrorosos vericuetos, abandonando su hacienda y su familia, expuesto
a ser aporreado, herido y aun muerto a cada instante, sin
más medicina que el indigesto aceite ele un alcúzar, sin
más amparo que mal rocín y peor lanza, sin más estímulo que el amor de una dama, casi no conocida y apenas
vislumbrada entre la realidad y el ensueño; sin más anhelo que el de' servir a los tristes y menesterosos, sin más
esperanza de premio, después del inmortal del ciel o, que
el de una gloria en la tierra que no servía para contentar
la vanidad, sino para ~stimular el esfuerzo y mantener
templada y firme la buena intención. (2)
Ese hombre coge su talismán y se echa por la tierra a sufrir pobrezas y ayunos, a ser apedreado por yangüeses, insultado por zafios,engañado por sus mismos amigos, burlado por galeotes, perseguido por la justicia del
rey, vencido por sus propios allegados, hecho hazme-reír
de palurdos y de mujerzuelas, lástima de buenos y generosos, curiosidad de discretos y objeto de las engañifas de
un escudero, en el fondo bueno y leal.
¿No es un santo ese hombre? y s i no raya tan alto
porque el escozor de la negra honrrilla no se aviene con
la santidad íntegra y pura que la Iglesia pTesenta por modelo y los fieles veneran en los altares, ¿ no es un cabal
hombre de bien, según el espíritu y las miras del cristianismo?
Pues tal fue Don Quijote. Crevfi Que la revelación
del gran destino eran los libros de caballería, mentirosos
e insensatos, creyó que el instrumento que lo haría poderoso a realizar mil hazañas y con ellas mil bienes, eran
una lanza mohosa, una celada de cartón y un r ocín flaco, pero su fin no podía ser más noble, su abnegación
más valiente y más cristiano en todo y por todo su proceder.
Conozco tres locos en la literatura y en la historia,
que quieren violentar la sociedad y la naturaleza y transformar el mundo amoldándolo a su albedrío y a sus ensueños. El uno es nuestro manchego, el otro es Fausto,
la gran creación de Goethe, el tercero representa una
clase entera y su nombre colectivo es Socialismo.
Fausto se halla viejo, pero ardiendo en pasión, lamenta la pérdida de los bienes de la tierra y no descubre
la inmortalidad delante. Su anhelo es volver a la juventud para gozar de nuevo y más todavía y lo consigue por
medio de la magia, logrando que el demonio lo transforme y entregue a sus pasiones una doncella senci lla y delicada. Fausto tuvo el ideal del placer, tenía en la mano
un instrumento extraterrestre y lo empleó en seducción
diabólica.
¿ Qué es el socialismo? Sueña en una igualdad imposible y, al hacerlo se rebela contra Dios que nos creó
por naturaleza desiguales. Busca un medio, excitar las
pasiones de los desheredados contra los felices de la tierra,
Tropieza contra la propiedad, la borra; contra la religión,
la persigue; contra la familia, la disuelve.
El caballero español, mucho más noble, como que
era cristiano, cree que con sacrificio de sí mismo, puede
cumplir con toda justicia en la tierra y va a derramar su
sangre por la justicia.
Fausto, el Socialismo y Don Quijote, son tres locos
que no pueden realizar su ideal en el mundo; pero el primero representa el egoísmo y la voluptuosidad, el segundo la rebelión contra lo divino y lo humano; sólo el tercero, s in subvertir nada de lo hecho por Dios y por la naturaleza, va a defender al débil contra el fuerte, a filo de
espada y a punta de lanza, y dice lo que expresó después en fórmula admirable, el primei: orador sagrado de

Francia en el pasado siglo: LA RELIGION ES LA PALABRA DE DIOS, LA GUERRA ES SU BRAZO. (3)
El afán de Fausto, es el hombre rebelado contra
Dios; el del socialismo, es la rebelión de la sociedad contra
su autor, sólo el sueño de Don Quijote es un sueño cristiano y por eso el poema de Cervantes es reflejo del
Cristianismo en la literatura de Castilla.
Y ¡ cómo resalta en la muerte del gran manchego
una especialidad de la religión de nuestros padres, que
solo bastaría para ponerla muy por encima ele cualquiera
otra!
Si Fausto se desengaña, como tiene que suceder al
que la magia practique, a no inventar Goethe un perdón
s in arrepentimiento, ¿ qué le queda? Desesperación, es decir locura o suicidio. Si el Socialismo se desengaña ,lo que
tendrá que sucederle porque niveladas todas las fortunas,
los hombres serán más desgraciados que antes ¿ qué le
queda? El suicidio colectivo que soñó el loco alemán
Hartmann o la vuelta humilde al régimen odi.ado. A Don
Quijote cuerdo, después de haber sido rematadamente
loco ¿ qué le queda? Su ideal íntegro, su sueño de saciar
el hambre y sed ele justicia, próximo a convertirse en realidad eterna, porque va a satisfacer su noble anhelo sin
medida y sin término, en la fuente de la justicia infinita.
No quiero meterme a averiguar si Cervantes, se pr_opuso explícitamente lo que voy a decir, pero no encuentro
mejor coronamiento y remate de su libro, de su plan, de
su viva y pintoresca historia, que el retorno a la razón
del pobre loco, razón perdida sólo para que apareciera
más grande.
Ya en los umbrales de la muerte, Don Quijote recobra .el juicio y lo primero que hace es exclamar con grandes voces: BENDITO SEA DIOS QUE TANTO BIEN
1IE HA HECHO! EN FIN SUS MISERICORDIAS
NO TIENEN LIMITE, NI LAS ABREVIAN NI IMPIDEN LOS PECADOS DE LOS HOMBRES!
Esto equivale a decir: busqué la jus ticia loco y por
loco no la encontré, pero la busco cuerdo y la encontré
tanta y tan sin término, que mi alma no llegará a hartarse jamás."
Si el cristianismo fuera un error, no habría verdad
que lo igualara, porque perdido todo, todo, la juventud, la
riqueza, la esperanza de realizar ensueños, la gloria humana, la tierra, la familia, nos deja a Dios en el cielo y
y la conciencia en el alma y, como decía Santa Teresa, llena de regocijo una vez que después de mil fatigas, no pudo obtener para sus fundaciones más que un·
ducado: "una moneda y yo valemos muy poco, pero yo,
un ducado y DIOS, somos todo"!
Esto explica perfectamente en mi concepto, por que
siendo Don Quijote para muchos profundamente triste,
para Cervantes no lo era. (4)
Reine, leyendo muy joven la traducc.ión alemana de
Tieck, se echó a llorar por causa de la locura del héroe
manchego, pensando que la creación que inspira sueños
tan hermosos, no da la manera de realizarlos. Y Reine
no es más que el símbo lo de la incredulidad o la duda.
El lector vulgar ve lo cómico de los contrastes y ya
es mucho; el que piensa y no cree, penetra más y descubre el desorden angustioso de la naturaleza; el pensador
cristiano, cpmo el mismo Cervantes, se burla de nuestros
vanos intentos para reformar las cosas que Dios puso fuera de nuestro dominio, y ante esa impotencia permanece
tranquilo y aun alegre, porque sabe que lo que no se puede en la tierra, se conquista en la inmortalidad.
Cervantes vió su libertad perdida, por causa de moros y cristianos, desconocido su genio en la patria, sus afanes sin protección, su bolsa sin dinero, su misma honra
manchada o discutida injustamente y sin embargo, vivió
siempre alegre o resignado, empapando· su pluma en re-

�gocijo a veces, a veces en mansa y serena melancolía, pero ni un dejo amargo acibara sus escritos, ni menos la
blasfemia y la rebelión asoman en sus obras
E l Quijote es el libro de un viejo que mira la vida
como es y contempla la eternidad con inefable esperanza.
Tal es el secreto de su éxito. Después de hacer reír
a todos, inspira amarga tristeza en las almas elevadas de
Heine y Sainte Beuve, pero en el cr;yente reflexivo, ya no
diremos docto, produce la resignación serena, la paz cristiana qu son como preludio de la inmortalidad.
No sé si este aspecto será nuevo, pero sin duda que
la impresión tranquila y hasta dulce que deja Don Quijote sobre todo en las almas de los viejos, nace de una verdad cristiana, puesta de resalto en el libro con el vigor
del genio:
El manchego tuvo el ideal de la suprema justicia.
Realizarlo en la tierra es locura, pero es cuerdo y consolador esperar su realización en el cielo.
Libro que hace reir a tantos, con risa sana y discreta, pensar a otros sobre sus altos destinos y a muchos de los cuales consuela, debe ser libro universal y lo

será, mientras la fe viva, la razón no se empañe y florezcan en el corazón sencillos y naturales sentimientos.
Francisco ELGUERO.
(1) Le Rire. Essai sur la signification du comique, par
Henri Bergson-p. 149.
(2)No prohibe el cristianismo anhelar sobria y moderadamente la gloria humana, aunque sea mejor despreciarla. San F rancisco de Sales decía: "ve los honores como un don, como un regalo, no los exijas .como paga," y
estas palabras encierran toda la doctrina acerca de este
punto.
(3) Los religiosos, decía Don Quijote, con toda paz
y sosiego, piden al cielo el bien de la tierra, pero los soldados y caballeros ponemos en ejecución lo que ellos piden. 1a. Parte, cap. XIII.
(4) El 19 de Abril de 1616, cuatro días antes de su
muerte, Cervantes escribía lleno de regocijo su agrad~ cida
carta al Conde de Lemos y decía, jugando, 1os versos de
la copla en tercetos:
Puesto ya el pie en el estribo,
Con las ansias de la muerte,
Gran señor, esto te escribo.

•'

. Un Fra~mento del Quijote
DEL BUEN SUCESO QUE EL VALEROSO DON
QUIJOTE TUVO EN LA ESPANTABLE Y
JAMAS IMAGINADA A VENTURA DE
LOS MOLINOS DE VIENTO
CON OTROS SUCESOS DIGNOS DE FELICE
RECORDACION
En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de
viento que hay en aquel campo; y así como Don Quijote
los vio, dijo a su escudero: La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque
ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta
o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer
batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos
comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y
es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de
sobre la faz de la tierra. ¿ Qué gigantes? dijo Sancho
Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los
brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos
leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que
aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y que lo que en ellos parecen brazos, son
las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra
del molino. Bien parece, respondió Don Quijot~, que no
estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gi. gantes, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera
y desigual batalla. Y diciendo esto dio de espuelas a
su caball o Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento y no gigantes aquellos que
iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni
echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran,
antes iba, diciendo en voces altas: Non fuyades, co-

bardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que
os acomete. Levantóse en esto un poco de viento, y las
grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por
Don Quijote, dijo: Pues aunque mováis más brazos que
los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su adarga con la lanza
en el ris tre , arremetió a todo el galope de Rocinante, y
embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí
al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho
por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se
podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante. ¡Válame Dios! dijo Sancho: ¿no le dije yo a vuestra
merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino
molinos de viento, y no lo podía ignorar, sino quien llevase otros tales en la cabeza? Calla, amigo Sancho, respondió Don Quijote, que las cosas de la guerra más q1!&lt;:
otras están sujetas a continua mudanza: cuanto más que
yo pienso, y es así ver&lt;lad, que aquel sabio Friston, que
me robó el aposento y los libros, ha vuelto esto~ gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al
cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada. Dios lo haga como puede, respondió
Sancho Panza; y ayudándole a levantar tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba: y hablando
de la pasada aventura siguieron el camino del puerto Lápice, porque allí decía Don Quijote que no era posihle dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar
muy pasajero, sino que iba muy pesaroso pr•r 11.1h1:rle faltado la lanza, y diciéndoselo a su escudero, le dijo: Y o me

acuerdo haber leído que un caballero espa1iol lhmaclo
Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una hata 1la roto
la espada, desgajó de una encina U'l p~~:t&lt;ic, r:11r.0 ·o tronco, y con él hizo tales cosa~ aquel di:. y macharó tantos
moros, que le quedó por sobrenorr~rl'. \lachuca, y a~í
él como sus descendientes se llamaron, desde aquel tlía
en adelante Vargas y Mar,1uc;,. Hete dicho esto porque
de la primera encina o roble que se me depare, pienso desgajar otro ramo tal y tan bueno como aquél, que me imagino y pienso hacer con él ta 1es hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a verlas,
y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas. A
la mano de Dios, dijo Sancho, yo lo creo todo así como
vuestra merced lo dice; pern e11derécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída. Así es la verdad, respondió Don Quijote;
y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los
caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque
se le salgan las tripas por ella. Si eso es así, no tengo
yo que replicar, respondió Sancho; pero sabe Dios si yo
me holgara que vuestra merced Se quejara cuando alguna
cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del
más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del
no quejarse. No se dejó de re.i r Don Quijote de la simplicidad de su escudero, y así le declaró que podía muy
bien quejarse como y cuando quisiese, si n gana o _con
ella, que hasta entonces no había cosa en con trario en
la orden de caballería.
Díjole Sancho que mirase que era hora de comer.
Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester, que comiese él cuando se le antojase. Con esta licencia se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y sacando de las alforjas lo que en ellas había
puesto, iba caminando y comiendo detrás de su amo muy
de espacio, y de cuando en cuando empinaba la bota con
tanto g usto, que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Y en tanto que él iba de aquella
manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni tenía por
ningún trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras por pel igrosas que fuesen. En reso-

lucion, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y del
uno de ellos desgajó Don Quijote un ramo seco que casi
le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó
de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no
durmió Don Quijote pensando en su señora Dulcinea, por
acomodarse en lo que había leído en sus libros cuando
los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las
florestas y despoblados, entretenidos con las memorias
de sus señoras. No la pasó así Sancho Panza, que como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de
un· sueño se la llevó toda, y no fueran parte para despertarle, si su amo no le llamara, los rayos del sol que le
daban en el rostro, ni el canto de las aves, que muchas y
muy regocijadamente la venida del nuevo día saludaban .
Al levantarse dio un tiento a la bota; y hallóla algo más
flaca que la noche antes, y afligiósele el corazón por
pareéerle que no llevaban camino de remediar tan presto
su falta. No quiso desayunarse Don Quijote, porque, como está dicho, dió en sustentarse de sabros&lt;". memorias.
Tornaron a su comenzado camino del puerto Lápice,
y a la hora de las tres del día le descubrieron. Aquí, dij&lt;,
en viéndole Don Quijote, podemos, hermano Sanch-: Panza, meter las manos hasta los codos en esto q ;e llaman
aventuras; mas advierte que aunque me vras : n los mayores peligros del mundo, no has de poner rr1a110 a tu espada para defenderme, si ya no vierca que los qne me
ofenden son 1=analla y gente baja, que en tai caso bien p:1edes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ni1;guna manera te es lícito ni concedido por las leyes ;e raba!lcría
que me ayudes hasta que seas armado caballc. o. Por
cierto, señor, respondió Sancho, que vuestra merced ser:i
muy bien obedecido en esto, y más que yo de mío me soy
pacífico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias:
bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona, no teúdré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de
quien quisiere agraviarle. No digo yo menos, respondió
Don Quijote; pero en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales ímpetus. Digo que
así lo haré, respondió Sancho, y que guardaré ese preceto
tan bien como el día del domingo.

Diálogo entre BABIECA Y ROCINANTE

Soneto
B.
R.
B.
R.
B.

R.
B.
B.
B.

¿ Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
Porque nunca se come, y se trabaja.
¿ Pues qué es de la cebada y de la paja? ,
No me deja mi amo ni un bocado.
Andá, señor, que estáis muy mal criado,
Pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
Asno se es de la cuna a la mortaja.
)ueréislo ver? miradlo enamorado.
¿Es necedad amar? R. No 'es gran prudencia.
Metafísico estáis. R. Es que no como.
Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
Si el amo y escudero, o 1nayordomo,
Son tan rocines como Rocinante?

Miguel de Cervantes Saavedra.

�Letanía a Nuestro
Señor Don Quijote
Por Rubén Darío.

Bellezag Infantile8
I

Rey de los hidalgos, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño; vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel! Pro nobis ora, gran Señor.
( i'iembla la floresta de laurel de l mundo,
y antes que su hermano vago, Segismundo,
el páli'clo Hamlet te ofrece una flor.)

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega casto, puro. celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin sav ia, sin brote,
sm alma. sin vida, sin luz, sin Quijote,
sm pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

Caballero errante de los caball eros,
barón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud I
¡ Salud, porque juzgo que hoy muy poca tiene~.
entre los ap lausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes
y las tonterías de la multitud!

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
afonos, recetas ·que firma un doctor,
de las epidemias de horrib les blasfemias
de las Academias,
¡ Líbranos, Señor!

antiguas para quien clásicas glorias
sería n apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos;
resistes certámenes, tarjetas, concursos,.
y; teniendo a Orfeo, tienes a . Orfeón!

De rudos malsines,
fa lsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia su canallocracia
con burlas, la gloria, la vida, el ho no
del puñal con gracia,
¡ líbranos, Señor !

Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu CLAVILE~O,
y cuyo Pegaso relincha hacía tí;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días
y con otras que en lo misterioso vi.

Noble peregrino de los peregrinos,
que san tificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad ..... .

¡ Ruega por nosotros, hambrientos de vid;.,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español t

Ora por nosotros, Señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueño vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión,
que nadie ha popido vencer todavía,
por la adarga al braz·o, toda fantasía,
y la lanza en ristre, todo corazón.

¡ Tú, para quien pocas fuero'n las victoria5

1 1

•
1 1

Niño Raúl Almada Pelaez, hijo del Sr. Lic. Marcelino Almada
y Sra. Carmen P. de Almada, actualmente radicados
en el Paso, Texas.

�VIII

V
¡Dulcinea! Sólo un alucinado
Pudo pensar que la mayor ventura
Es colocar el sueño en la hermosura
De una mujer que nunca se ha mirado.

¿ Qué serpiente, Quijote, qué serpiente
Te hizo probar el árbol de la vida?
Perdiste la ilusión y tu caída
Tuvo que ser inevitablemente.

11fas gozó de su amor. El extraviado
Puede llegar a la ilusión más pura;
Que existe, cual contacto, la locura,
Entre todo el que sueña t lo soñado.

Estrella que naufraga en la esplendente
Luz que el sol desparrama a su salida;
Arroyo que su linfa ve perdida,
La que copiaba al cielo en su corriente.

Aquel amor que nunca se ha senti&lt;lo,
Y que sólo entre sueños ha existido,
Al alma incita más a alzar el vuelo.

Cayó Luzbel; mas no con oraciones
Profanó sus perdidas ilusiones;
Adán cayó; pero el amor que crea

¿ Cuál es el bien mayor? ¿el que desciende
\ nosotros? ¿ o aquel qué nos asciende
Prometiendo besarnos en el cielo.

¡ Sólo tú hallaste, al traspasar el cielo,

Le hizo ve r una gloria en cada duelo;
Rota tu lanza y muerta Dulcinea.

IX

VI

I

III

Se extinguió como el grito de quebrantr
Que graba en los oídos su postrera
Vibración, y una herida lastimera
Deja en el alma, y en los ojos, llanto.

Don Quijote cumpliendo como andante,
\'olvióse inaccesable al sufrimiento;
¡ Cumplir con el deber! no hay un tormento
Que no alivie este bálosamo al instante.

Pero en cambio su ~ida fue un encanto
¡ Compensación extraña! La quimera
Con la desilusión; la primavera
Con el invierno; con el lloro el canto.

La marcha hacia el ensueño, si es constantt
Y no lleva ningún remord imiento,
Transforma en estrellado firmamento
"'odo el infierno que soñara el Dante.

¡Ironía cruel!
¡Con qué profundo
Dolor se ve su alma arrepentida
De haber soñado redimir al mundo!

Tras la conciencia -misterioso prismaLa vida que no cambia por, sí misma,
Se ve sublime o ruin, completa o trunca.

Mas si fue colosal su desventura,
Fue no obstante, feliz: ¡ya que en su vida
Tuvo sólo un momento de cordura!

¡ Por eso Don Quijote, sus tormentas,
Como Cristo las ondas turbulentas,
Pasó flotando sin hundirse nunca!

II

Además, al través de la demencia,
Por todos los mortales tan temida,
La existencia se ve menos herida
Que al través de una hermosa inteligencia.

Mas a tan dura ley siempre domina
La conciencia con odio o con amores:
¡ La hoguera de Juan Huss tiene fulgores,
Y entre mirtos Nerón la frente inclina!

Es que la estrella tiene más fulgencia
Cuando se encuentra en sombras sumergida.
¡Dichoso el loco! Para él la vida
r.:s ,una continuada adolescencia.

El goce por el mal es sufrimiento,
Y alegría el dolor por causas santas:
El triunfo de Cajn es un tormento;

¡ La locura! A su influj o cada rosa
Se vuelve más fragante y más hermosa;
Percíbense en cada astro más fulgores;

Goza Cuauhtémoc en la lumbre ardiente.
¡ Qué importa que el infierno esté en sus planta~
Si el espléndido cielo está en su frente!

Más parecen cantar los arroyuelos
Más azules contémplanse los cielos,
¡ Y se sienten más hondos los amores!

¡ Oh destino cruel! (cuando es impía
Tu obra, no te llamas Providencia,)
¿ Porqué no le arrancaste la existencia
Antes de darle la razón? Creía

Prestándole eI ensueño sus primores,
A lo que está en lo porvenir encumbra;
Mas si en verdad se torna, la deslumbra
Con sus rayos que no han competidores.

Don Quijote .s er rey, y en su agonía
Le arrebataste el cetro: la demencia;
No pudiste destruir su omnipotencia
Sin el reino destruir en que vivía.

Si es la desilusión inevitable,
Amemos el ensueño irrealizable
Como el gran Don Quijote, ¡ el sufrimiento

Ya triunfó la verdad. Ya son las florei
Organos nada más reproductores;
Ya el cielo no es azul; y los encantos

De mirar un anhelo disipado,
Es p; _:erible al barbaro tormento
De verlo en cruda realidad tornado!

Son ficciones no más: el beso ardiente.
Dos bocas que se juntan solamen te,
Y putrefactos líquidos los llantos.

VII
La verdad, como el sol, en su Levant&lt;
Y en su Ocaso, es espléndida y hermosa;
Mas ¡ay! en su cenit, por luminosa,
Es también como el ¡,ol, cruel y quemante.
¡ Crepúsculos que duran un instante,
Durar siglos debieran! ¡ qué dichosa
Sería una existencia nebu losa
Pasada en un amanecer constante!
¡ Pobre Quijote ! ¡ tú no conociste
Crepúsculos tan bellos! Descubriste
De un golpe el sol de la verdad; su fuegQ

IV

Siempre la espina,· la punzante espinel
La sien atormentó a los redentores;
Y siempre, siempre las fragantes flores
Ciñeron al salvai,. que extermina.

Es más bello que todos los amores
El anhelo de amor, cual la penumbra
Es más bella que todo lo que alumbra,
Y el botón es más bello que las flores.

1

Consumió en un instante tus quimeras;
¡ Y fuiste desde entonces como un ciego
Que se halla entre la luz de mil hogueras\

•

X

I Nada he visto jamás tan doloroso
Cual Quijote volviendo a ser Quijano !
¡ Después de ser divino ser humano!
¡ Ser celaje que se alza de asqueroso

Pantano y tras cruzar el cielo hermoso
Vuelve otra vez de nuevo hacia el pantano!
¡Tornarse en Sancho Panza! ¡ Ser gusano
Después· de atravesar por el Toboso!
Don Quijote, dejando su quimera
Para buscar la dicha en ~1 sosiego,
Es un orgullo convertido en ruego;
Es Beethoven contento en su sordera;
Es un Homero que, al sentirse ciego,
Se resigna, ¡oh dolor! con su ceguera!
Nemesio García NARANJO.

lf.. ')Ottu .. ,ae

• •9•)

�DULCINEA

DON QUIJOTE

Sueña con su princesa el caballero
en el umbral del Paraíso erguida,
como una fuente inmaterial de vida
que riega y enflorece el mundo entero .

Camina, de quimeras coronado,
seco y cetrino, en su rocín man sueto,
ceñidos cinturón, adarga y peto
y la tizona en el siniestro lado,

'

1

Canta la golondrina en el alero .. ..
y a l robledal la trepadora asida,
asombra y enguirnalda la avenida
donde posa el ensueño pasajero.

el inmortal Quijote, el esforzado
paladín de ideal, loco discreto,
enardecido por su amor secreto,
distante siempre, pero sie mpre ama.do.

¡ Oh vil encantador! puedes ogaño
herir la nob le aspiración arcana
con el arpón letal del desengaño,

Es ficción y es verdad; así el fecundo
anhelo va por la entricada senda
de la vida falaz y encantadora;

trocando la princesa en aldeana¡
más viril en su rota, por tu daño,
se encrespa y lucha la conciencia humana.

el mal y el bien luchando por el mundo,
en el desierto abrasador, la tienda;
y en la profunda obscuridad, la Aurora.

ºi&gt;- -

En Honorde Cervantes
Cuatro sonetos del eta Jesús E. V alenzuela
ilustra
de ''Revista

.

.

SANCHO PANZA
Como saco de gárrulo s refranes,
obeso, en su asno, con el pelo hirsuto,
ladino a veces, a las veces bruto,
y trémulo a la voz de los batanes;
marcha Sancho en los múltiples afanes
del adalid; y engañador y astuto
es soez, es glotón, es disoluto,
y dichoso entre sucios haraganes.
Doquier un caballero empuña la nza,
y dice al vulgo: '"¡Vamos ! ¡Adelante!
Para el que lucha el porvenir es rico!"
a duras penas van, tras la esperanza,
el ansia de ideal, en Rocinante;
y el sentido común, en su borrico.

,.

berto Montenegro
erna'' de México.

ENVIO
¡ Oh España! Madre de dolor, un día
de civilización alta maestra
alzaste de los mares con la diestra
la América en inmensa profeda.

Símbolo de Quijote, tu porfía
llenó con sus hazañas la palestra,
y hoy a los ojos de los pueblos mue stra,
abierto tu costado, herida impía.
Mas mientras viva el pensamiento humano
y brille en lo'S espacios un lucero,

última antorcha en la divina mano;
copia de lo ideal, o verdádero,
desfilarán, en el confín lejano,
la dama, el paladí n y el escudero.
Jesús E. VALENZUELA.

�La Muerte de Rocinante
Capítulo Unico
De lo que sucedió después de muerto Don Quijote, con
otras cosas de felice recordación y eterna' memoria
¡ No tiembles, oh prudentísimo Cide Hamete, que no
llega mi audacia o insensatez a la de aquel tordesillesco y
malaventurado escritor, que así es él de Tordesillas como
yo de los abrasados desiertos líbicos! ¡No tiembles, digo
otra vez, y cien más lo dijera para mantener la tranquilidad en tu esfo rzado pecho; que no es mi intento descolgar
tu péñola de la espetera; y del hilo de alambre donde luengos siglos ha la pusiste! Quédese en quietud esa péñola
que yo admiro y reverencio como a reliquia, y no permita
el Cieio que la toquen manos que no fueren divinas.
Dígote esto, en descargo de mi conciencia y de los muchos pecados que habré de cometer en el trancurso de esta
osada y peregrina invención, adrede forjada para honrar
tu ingenio y para festejarle, si no como es debido, cuando
menos en lo que logren y alcancen mi buena voluntad y mi
escaso meollo. Y con tu vema, así me la des por mera
cortesía, vamos al cuento, que es lo que hace al c1so. porque yo espero en Dios y en mi ánima de darle fm cumpl\do y sazonado término, a pesar de cuantos gigaut&lt;•, mahn.:lrines y desaforados encantadores or-ulta y co:i1_ia l'Slc misérrimo planeta.
Un mes, a lo sumo, habría pasado de muerto don
Quijote, aquel Alonso Quijano el Bueno, cuyas aventuras
dieron materia para el más regocijado libro de cuantos
alegran y esparcen el ánimo y deleitan y entretienen la
fantasía, cuando Sancho, sacando fuerzas de flaqueza y haciendo de tripas corazón, apersonóse con el alma y la sobrina que no podían verle ni en pintura, y que, no bien notaron su presencia, pusieron el grito en el cielo.
-¿ Qué busca o qué pretende este descastado ?- rugió el ama, puesta en jarras. -¿ Piensa este grandísimo
bellaco que después de muerto mi señor, que de la gloria
de Dios disfrute por todos los siglos, hemos de soportar
cargas o pechos o qué cosa?
--Mala ventura tengas, Sancho de Satan:í.s -clamó
la sobrina en no menos desapacible tono,-que de las muchas que a don Alonso tocaron, no pocas te pesarán en
la conciencia. Crees, mostrenco, que de la locura del tío
algo le alcanza a la sobrina? Pues júrote por el santo
de mi nombre que antes me ahorcarán que logres un
solo maravedí de mi hacienda!
-¡ Voto a tal! ¡ Cómo ladran 1 ¡ Condenadas que sois
vosotras! -gritó a su vez Sancho, encendido en cólera,
porque en esto de decirme has y responderte he, no se
quedaba dormido. -¡ Medrados estamos con el ama! ¡ Y
digo con la sobri_n a ! ¿ Qué mal ni que desaguisados os hice
para que así por quítame allá esas pajas, me pongáis de asco? ¿Vengo a contaros los años, a pediros cuentas de
vuestras maldades o a sacaros a justicia? Pagado estoy.
y no busco dineros, que no soy tan bobo que no sepa donde me aprieta el zapato. ¡ Pecador de mí! -prosiguió dando un gran suspiro.- ¡ Y qué falta que hacen caballeros
andantes, como mi señor don Quijote! ¡ Muerto había de
ser quien yo me sé, que a vivir, ni vosotras gritarías tan
descompasadamente, ni él lo consentiría en modo alguno_
Háblese con más comedimiento, _señora ama, y no alborote
tanto, señora sobrina, que las buenas palabras no cuestan
nada, y la cortesía antes ensalza que envilece a quien la
usa, y no me anden musarañas en los ojos, porque no hay

para qué! ¡No si nó ! Hazte mieles y comerte han las
moscas!
-Si acabará alguna vez con sus malic.ias y sus ne:.
cedade~ este perro gafoso! -vociferó el ama, echando lumbre por los ojos.- ¡ Váyase luego el parrajaco de mal
agüero! ¡Ant!ese al punto la infame y ruin criatura, causa
principal de nuestras desdichas!
-No hubiese ido el alma turbulenta por la contestación a Roma, y me sospecho, que de haberla tenido no
sólo fuera de palabras, porque Sancho, pacífico y tod;, no
solía tener quietas la s manos, si en este punto no llegaran
maese Nicolás el barbero, y Sansón Carrasco, a la sazón
muy entretenido en las cuentas del albaceazgo. Serenaron los án imos, refrenaron los ímpetus, y apaciguaron a
todos lo mejor que pudieron.
-Dígame, señora ama: -preguntó el barbero-¿qué
ocasión ha dado este infeliz de Sancho para semejante alboroto?
i Dígalo él, si lo sabe -respondió el ama, todavía
amostazada.
-Si lo sé; pero me fueron a la mano, que si no .... .
i A esta hora cada uno estaría en su hato! ¡ A tiempo llegaron sus mercedes!. . . . Y quédense allí las cosas, y yo
me entiendo. ¡ Ah, señor bachiller mío! -añadió dirigiéndose a Sansón, que tomaba gran gusto de esta pendencia. -¿ Quién no sabe el apego y la fidelidad con que serví
a mi seiior don Quijote?
Villano soy, de entraña rústica,
Y no sé migaja de letras, pero no echo las mercedes recibidas en saco roto, y para mi santiguada que tengo buena
memoria. Quisiera llevarme conmigo a Rocinante, tenerle a mi alcance cada y cuando me viniera en gana, y darle
la compañía de mi rucio, de quien es el mejor amigo. Le
cobré cariño en esos andurriales por donde juntos anduvimos, y de haberle en mi casa, sólo en el Cielo pudiera apetecer vida más regalada. Con este pensamiento víneme a
wr la señora sobr ina, porque al ama nadie la ha metido
en este negocio, y no soy tan porro que no eche de ver
la mucha ojeriza que me tiene y lo muy bien enemiga mía
que es la bellaca, y pretender merced alguna de ella es
como pedir cotufas en el golfo. Ayúdeme, seiior bachiller,
en esto que deseo, y ponga su poder en que la seiiora sobrina acceda lisa y llanamente a lo pedido, y no se pare en
trámites, porque me corre mucha prisa de reunirme con
mi oislo, amén de que la grita me ha despertado la gana
de yantar.
-¡Miren al bribonazo con lo que sale! -clamó nuevamente el ama.- ¡ Vea la señora sobrina lo que hace,
Y tenga mucho tiento con este alma de cántaro, que es
marrullero y socarrón por todos lados!

'

Con esto y con negar la sobrina la gracia que Sancho
pedía, diciendo a grandes voces que le robaban la hacienda Y la despojaban de lo suyo, se renovó la campaña con
tal encarnizamiento, que no hay para qué encarecerla.
Aturdía el ama con sus gritos; subía de tono la sobrina, y Sancho para las dos tenía que le sobraba, y a lo5
denuestos de una y otra respondía con malicias de que
siempre tuvo buen acopio. Volvíase loco el barbero por
calmar a le ., contendientes de esta calurosa pendencia.
temeroso de que llegaran a las manos, y aun a los p=cs si
les venía en talante; agonizaba de risa el bachiller, rPuy
aficionado a semejantes riñas, como bravo estudiante de

t

Salamanca que había sido, y en cuanto podía azuzaba a los
combatientes para que no cejaran. Desgañitados, roncos,
y faltos de aliento, quedaron ama, sobrina y escudero, y en
tonces Sansón rogó y volvió a rogar, con muy dulces palabras, pues además de muy discreto era zalamero, que se
diese a Sancho lo que tantos títulos y liberalidad solicitaba. Resistióse la sobrina, terció el barbero en la súplica,
y adujo tantas y tan buenas razones, que dio al traste rnn
la resistencia y obstinación de doña Antonia. Y tengo 9or
cosa cierta que la mejor de todas las razones del barbero
fue que no estaba la Magdalena para tafetanes, con lo que
dio a entender, o yo soy muy lego en estos dichos, que la
hacienda, de antaño muy mermada, no podría d;;r abasto
para mantenimiento de caballos, o para cosa parecida.
Sacó Sancho a Rocinante, despídióse de todos, menos
del ama, contra quien murmuró injurias y maldiciones, y
echando a andar por delante al pacífico matalón, de tiempo atrás muy cabizbajo tomó camino, no sin oir có1110 el
ama le gritaba:
-Cuidad, Sancho, de no caer en la manía de caballero andante, que, por mi madre, teneís más traza de boyerizo que de escudero.
Perdóneme Cide -Ha mete Benengeli. E~ta fue s; no
me engaño, la primera vez que Sancho no d ijo oxte ni
moxte, y no por falta de palabras, pues todos sabemo~ de
su verbosidad, sino porque decía, y no andaba errado, que
emprenderla con el ama erar tirar cosas al aire.
En la puerta de la casa aguardaba Teresa P:wza 2 su
marido, y al verle venjr en la buena compañía ,le Rocinante, que a ella no le pareció tal, según torció el gesto,
le salió al encuentro y le dijo:
-Pan habéis de buscar y no quien se le coma! ¿ Qué
provecho pensáis sacar de semejante bestia?
¿ Otra nueva ama ten emos? - respondió Sancho entregándose a la bilis.- Cállate, hermana, que no he menester de tus consejos, ni está la miel para hojuelas.
Sin más razones, se fue derecho al corral, y d"o suelt1
a Rocinante, no sin decirle con voz enternecida y húmedos los ojos:
-Andad, señor mío; id al reposo que retebiC'n ganado le habemos. Cuerpo del Cielo: id a holgaros con el
rucio, vuestro inseparabe compañero; paced junte•, s in temor de caídas, de palos ni de peladillas del arroyo Hanse
acabado las aventuras, que para vos fueron siemp:e drsdichas; andad, Rocinante, que nunca os faltará un celt&gt;mín
de cebada y un poco de paja, que aquí está quie1i os quiere
y os atenderá en su medida; y mala muerte me ié Dios,
si no he de procuraros como a las mesmas niñas de mis
ojos.
Dióle dos palmadas en el anca, y fuese entre colérico y compungido.
Oliéronse pronto el rucio y Rocinante; ozné, el uno,
parando las orejas; relinchó el otro, sacudiendo b e&amp;casa
crin, y a trote largo se unieron para renovar su antiguo
conocimiento. De allí en muchos días no se separaron,
ni aun para dormir, porque es fama que siempre , ivi,:ron
tan cerca el uno del otr-0, que no había más que ver
En las sabrosas y frecuentes pláticas con que: solían
entretener el ocio y el fastidio, ocurrió, cierta vez, que el
rucio, alentado por el recuerdo, que es a la vejez !o qut al
campo la lluvia, díjole al rocín;
-¿ Os acordáis, señor don Rocinante mío, de :iquella
ocasión en que fui hurtado por el ladronazo sin e!1trañas
de Ginés de Pasamonte o de Paropilla, que con amhos
nombres le mientan en cárceles y en hampas? Pues hahéis
de saber que una noche, porque de día no nos· parecíamos
por sitio habitado, llegamos a una venta de esas que a
nuestro señor don Quijote se le antojaban castillos.
-Castillos eran, rucio. ¿ Viste alguna vez posada
con pesebreras de mármol?

-¡Válgame Dios! ¡ Y cómo anda su merced del
celebro! Déjese de patrañas y embelecos, cuyo tiempo
es acabado, y atienda al cuento. Digo que pedimcs albergue, nos le dieron, y fu1me a las pesebreras, qu·~ no eran
de mármol sino de piedra vil. Sabéis, como yo, ser costumbre de venteros, no de castellanos,· la de acorhr la
ración que nos destinan, con grave perjuicio de nue~tro
vientre. Acabóse la mía al cabo de poco, y me eché a buscar por el suelo una que otra brizna de paja, y en esto me
llegó ruido de voces humanas, y como soy curioso &lt;le mío
y ma:licioso de abolengo, púseme a escuchar por saber qué
decían y de qué hablablan.
-¡ Y cómo revelas en eso tu villanía!- replico Pocinante.- De gente baja y mal nacida es acechar conversaciones y espiar a los descuidados.
-Paso entre paso, señor don Rocinante. :No hay
para qué echarme en cara mi linaje, que no es de los más
sucios ni de los menos encumbrados con que solemos tropezar. Hablaban en tal guisa que aun siendo &lt;;ordo los habría oido. Y ruego a su merced que no me irtrrrur.ma,
pues para todo habrá tiempo, y no es éste el de er:micndas
y sermones.
-Prosigue, rucio, que yo me prometo no interrumpirte más, a menos que digas cosa contrária .i los uso&lt;; y
las leyes de la caballería.
-Digo-- prosiguió el rucio, amparado por t&gt;.;te salvoconducto, -que hablaban dos clérigos, los cuales, según
lo supe de sus acémilas, canónigos eran que de apartados
lugares iban ni más ni menos que a Toledo, •:onde p.:nsaban oponerse a la doctoral y la magistral, pues, como sabéis, y desde entonces yo lo tengo sabido, son esas dignidades muy solicitadas, de muy pingüe renta, y de sumo pro
vecho entre cuantas persigue la clerecía.
-Divertida
debió ser la conversación que oíste
-apuntó Rocinante,- porque te advierto que los taies canón igos son discretos. en grado superlativo, y sabedore., :le
cosas de mucha substancia. Tenlos, además, por excelentes comensales, que entre dos bocados te cuentan u:1 cm:nto con tal gracia y tanto donaire que es una maravilla. L es
acusan los envidiosos de que gustan de los placeres r.l~ la
mesa y de ser muy afectos a golosinas; pero a esta a::us;;.ción ellos responden que el cuidar del estómago y regalar¡,,, antes que pecado es virtud, si no degenera en gula, y es
lícito y aguza el ingenio y es fuente de jovialidad y tlisc1 eción.
-¡ Y qué sarta de lindezas ha soltado su merced ¡-replicó el rucio.Si tal dicen en descargo suyo mis señores
los canónigos -añadió, mirando con ojos glotones un cebadal que no lejos de allí verdecía,- andan mu_v acertados y en los dominios y dentro de los términos de la misma verdad, porque vientre repleto ánimo satisfecho, y tripas llevan corazón, y los duelos con pan son menos .....
-Por Dios, rucio, que no digas tantos dis_rarates ! ¡ Y
qué bien te vendría aquello que mi señor don Quiiote decía tan a menudo al buen Sancho: !'Se corto en tus razones, y procura no soltar tantos y tan mal traídos refranes que cortan el hilo de la narraci ón y la hace vulgar,
cansada y difusa." Y cuenta lo de los canónigos, que, a
trueco de oír tus simplezas, holgaréme de saber cosa tan
exquisita, que como tal la reputo desde ahora y la pongo
sobre mi cabeza.
-Así haré de muy buena voluntad, -n::,pondió el
rucio, meneando las orejas.- Sepa su merc·~cl que hablaban de aquel libro, que ya tiene segt\,nda parte, de la famosa historia de don Quijote de la Mancha, obra d9 m ·1cho renombre y regocijo y solaz de cuantos coa su l&lt;'ctura se entretienen. ¡ Ah, señor don Rocinante¡ ¡ Y qué
de cosas dijeron esos bienaventurados canónigos. que no
parecía sino que la misma sabiduría brotaba de su boca!
¡ Qué de explicaciones, qué de comentarios, qué de enco-

�vida hemos topado con gigantes, ni jamás he sa!:&gt;id(J que
mios en loor de nuestras hazañas, porque también vos y
persona cuerda los haya visto, como no fuera er. retablo
yo dam,amos en la danza! Pero sorpréndase su 111e,·ced,
y en las fiestas del Corpus! Le repito que se deje &lt;le emy páseme de oír que no hay tales moros . ....
belecos, que es tentar a Dios decir necedades. Y cnén- No entiendo qué moros puedan ser ese~. -inteteme: ¿qué le dio a su merced, o qué aquijón le punzó la
rrumpió Rocinante.
carne para descompasarse y atreverse con las señoras ja·
-Quise decir; -pro~iguió el rucio- que ese Cide
cas de los yangüeses? Siempre oí a mi amo deshacerse
Hamete Benengeli no es otro que un tal Miguel de Cervan
en elogio3 de su merced, poniendo por las nubes s.i reca
tes Saavedra, que tiene más de español y de cristiano que
to y limpieza, haciéndose lenguas de su honestidarl y r
de moro.
su índole casta y comedida. ¡ Por Dios, que eso fue traz:t
-Mis sospechas y mis barruntos me tenía esconde algún maligno encantador que os mira con r.1alo~ oj o,!
didos-replicó Rocinante-de que a ingenio espaíiol 6e de-¡ Paréceme que os burláis, seor borrico! -replicó
bía libro con tanto arte formado. Muchas vecen h e oído
Rocinante, sacudiendo la cola con despecho. -A c,;o qu ~
hablar de tal Cervantes, de quien todos encarecen la hor.ctapreguntas, bellaco, te respondo: que aquella fue mi última
dosa condición. Sábete que es autor de muchas obras de
salida, y de entonces acá hice firme y duradero p•·opósito
amena y sabrosa lectura, entre las cualts hay come&lt;lias y
de enmienda, y de ello puedes dar fe y testimonio cada
novelas y poesías, y corre como válida la especie de que no
y cuando se presente la oportunidad, por ser de :onstanpocas de todas ellas andan sin el nombre de su 1lueño.
cia tuya mi sincero arrepentimiento, y dado el caso de no
Amén de la gloria que con su pluma se tiene conquista, la,
constarte, con yo afirmarlo habías de tenerlo por la verotros méritos le adornan que dejarían satisfecho al n-,ás
dad misma. Y a aquel, quienquiera que sea, que tratare
descontentadizo. Por servir a Dios y al Rey fu! gran
o tuviese designio de menoscabar mi crédito, desde ahora
soldado, valeroso por extremo, de que dió muestras en el
le digo que es un medroso malandrín, y que miente y
más ~iguroso enc¡¡entro naval de que dan noticías las hismentirá cada vez que osare pronunciar cosa tan contratorias, de donde sacó la una mano crudelisímamente estro
ria a la justicia y al respeto que se me deben; y que si
peada, y la otra dispuesta a escribir cosas de tanta pre,.,
fuera más cristiano de lo que aparenta ser, no me quitara
que serán admiración de las futuras edades. Pues dígote
así la honra, y tan sin provecho suyo. Y- si a pesar de mi
que es hombre de corazón hid{lgo, de muy cristianos se11protesta, valido y amparado de mi vejez, persevera en su
timientos, paciente en la adversidad, de criterio recLo, acerfalaz aseveración, si es caballero, desde este momento le
tado en juicios, afable y discreto, donairoso y agudo, sin tJreto a formidable contienda, quier venga solo e inerme,
chas en la reputaci"ón (por mucho que infames y raiumEiaquier en compañía y armado de todas armas; que si en
dores hayan tratado de ponérselas,) de noble continente,
trance tan difícil Dios me acorre y me ayuda, no me (altay la honradez en persona.
rán ni bríos, ni empuje ni alientos para poner los puntos
-¡ Gracia de Dios, y qué buen sujeto! -exclamó ei
y las ti ldes; y, si como me presumo (por ser anejo a virucio.- Por supuesto que el Rey le tendrá a su iatlo, y le
llanos profezar de las gentes,) villana es su condición
sentará a su mesa, y le habrá llenado de honores y me ·reaviesa, declaro sin ningún valor cuanto él afirmare o sosdes, como a vasallo leal. Pues de los títulos y ri•tuezas
tuviere, viniendo como viene de un descomedido y mal
que habrán amontonado sobre sus espaldas! ¡ Y el comirado que no sabe de achaques de. honestidad. Y vámodearse con príncipes y nuncios y cardenales! ¡ Y eí h;i.bla rnos a aquella sombra, donde pienso echarme, que parece
se de tú .por tú con duques y grandes y señorías de alcurque se me parten los cascos, tal dolor me produce el estar
nia!
en pie.
-¡ Y cuán desacertado vas en lo que dices, rucio l
Así diciendo, empezó a andar con mucha fatiga y dando
Gustan más los hombres de premiar la intriga y l.1s maias
señales de estar muy agobiado. porque amén de los años,
artes que de agasajar a la virtud pobre y austera. Suelen
que no eran pocos, tenía muchos ajes en el desfallecido
los monarcas ser ingratos; indiferentes los príncipe~; mezcuerpo.
quinos los magnates; tornadizos los mecenas; ruine~ los faSucedió con Rocinante lo que acontece con las pervoritos y los validos envidiosos; pero en medio de u,tas m:sonas
que se añejan en un oficio: hacen de él su cü~tumserias brilla la magnanimidad de un conde d'e Lcrnua y de
bre y su vida, y no bien los jubilan, merced · a su inuun don Bernardo de Sandoval y Rojas, dignos r\e que las
tilidad, mayor cada día, que a su pasado meritísimo, sienmuchedumbres veneren hasta las letras de sus non1brc.,.
ten que les abandonan las fuerzas, se desmedran, se enPero mira de rascarme el lomo que, por mi vida, n!c duele
jutan, se amojaman, y al cabo de por u dan en el suelo,
demasiado, y vete con tiento de no lastimarme las matadurendidos por el peso de su miseria. Vinóse abajo aqueras que tú sabes, que harto c~n el sol me escuecen Y r.:ulla máquina, sin estruendo n i alboroto, que nunca fue para
comen.
mayor cosa que la de cargar y sostener sobre sus lomos
Hizo el rucio cuanto le mandaban lo mejor que s,ipo
la más descabellada y portentosa locura en que dio loco
y lo «ntendió.
alguno.
De nada sirvieron los discursos y exhortaciones
-Polvos son estos de aquellas lodos, señor don Ibcique
el
rucio
se empeñó en prodigar al rocín; de nada los
nante l Tal escozor y tales dolames vienen de aquelhs
buenos
bocados
con que Sancho· solía regalarle; de nada
c'a ídas y de aquellos palos de marras. Si cuanr.o vi a su
cierto ungüento con que tralaron de curarle las matadumerced volar por los aires en aquella desdichada an:ntura
ras; de nada en fin, la gloria de que se vería cii;cundado
de los molinos, me pensé que ahí se dejaba la vi&lt;la con la
cuando el Señor fuese servido de avivar el entendimiento
de ese mal andante caballero que fue don Quijote, cuya cede los hombres y refinarles el gusto y hasta mejor::rsele
guera o la locura en mala hora le permitió acometer tan
en
tercio y quinto.
descomunal y nunca vista batalla.
Apenas el rubio Apolo requebraba de amores a la
-Gigantes habr~s de decir, rucio, y n o moiinm·.
pudibunda Aurora, encendida en rubor y oculta tras los
¿ Piensas, necio, que de haber visto molinos, saliera y ;J a
cortinajes gualdados de Oriente, cuan&lt;lo Rocinante, en metodo el correr de mi galope'?
dio de horribles congojas, a juzgar por las contorsiones y
-¡ Pero es posible -exclamó el rucio, alarmado rle
sacudimientos que le tenían en hilo, entendió que se molo que oía,- es posible que la lectura de esos condenados
ría sin remedio. Hizo acopio de fuerzas para levantarse,
libros de caballerías haya echado a perder también el sesupero sólo cons iguió erguir la cabeza, y paseando la mirada
do entendimiento que su merced gasta y a las veces prodide sus oscurecidos ojos por aquellos campos donde florega! ¡ Pecador que yo soy, si en todo lo que llevarr.oi, de

i

ció su lejana y rist:eña juventud, dió un gran suspiro, profundo y dilatado, oue de los últimos pliegues y escondrijos
de las entrañas pareció que le salía. A todo esto, el sol
~e había encaramado obra de dos palmos en el horizonte
Y alumbró de lleno al moribundo rocín. Tengo para mi
que la mucha luz que recibió en los ojos debió de agotarle la vida, porqU'e a poco estiró el pescuezo y las patas
lo más que pudo, como para desperezarse, y tras débil relincho dio el espíritu, digo que se murió, y hasta el alma
diera, de haberla tcnido por señalada y especial merced
por sus muchos merecimientos.
Oyó el rucio el relincho de agonía desde donde estaba echado, que era muy cerca, y poniéndose en pie,
las orejas tendidas hacia adelante, encogido de pavor y
trémulo de espanto, se acercó a oler a su amigo. ¡Válgame Dios! ¡ Y cuál no fue la pena y la zozobra del borrico! Nubláronsele los ojos, de donde empezaron a redar lágrimas con~o bellotas y conteniendo el aliento lo
más que pudo, rompió en estentóreos rebuznos, que a letra decían:
"¡ Muerto es el espejo de las caballerías machegas l
i Muerto ,es Rocinante de más renombre que Pegaso, y más

que Bucefalo y más que Babieca! ¡Ya es apagada aqueotra mejor en sitio donde no alcance el olvido! ¡ Oh,
compañero mío, mi fiel amigo en infortunios y bonanzas I
i Oh corcel famoso del esforzado don Quijote de la Mancha, flor y nata de cuantos fueron, son y habrán de ser
armados caballeros! ¡ Oh leal entre los leales, abnegado
Y generoso entre los buenos, manso entre los pacíficos,
recatado entre los honestos y sin ventura entre los desventurados! ¡ Y qué triste fin te reservaba la mudable
Y para ti siempre esquiva Fortuna! Todo se acaba y todo perece, si no es la fama merecida, y tú, Rocinante1 camino vas de la inmortalidad, donde la vida es inacabable. Siglos vendrán en que tu figura sea labrada en mármoles y fundida en bronces para dar a las futuras edades testimonio de tu excelsa gloria 1 ¡ Descansa en paz
re_posa para siempre, oh Rocinante, oh amigo mío, d~
quien la Mancha se engríe y se muestra orgullosa!"

AL TUMULO DEL REY
FELIPE II EN SEVILLA
_
Voto a Dios que me espanta esta grandeza,
Y que diera un doblón por describilla ·
Porque a ¿ quién no sorprende y ma;avilla
Está máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza
Vale· más de un millón y que es mancilla
Que esto no dure un siglo, oh· gran Sevilla,
Roma triunfantes en ánimo y nobleza.
Jll'postaré que el ánima del muerto
Por gozar este sitio hoy ha dejado
La gloria donde vive eternamente.
Esto oyó un valentón, y dijo: Es cierto
Cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente.

Y luego incontinen te
Caló el chapeo, requirió la espada, ·
Miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
Miguel de Cervantes SAAVEDRA.

En alarma pusieron a Sancho los rebuznos, y acudió a toda prisa diciendo para sí -Hembra no hay ... . .
¿quién diablos mueve semejante alboroto?
-¡ Cuerpo de Dios! -exclamó al ver al rocín- 1· Y
en lo que paró la pobre bestia .... t •
A todo correr llegó Sanchica, en piernas, desgreñada Y sucia, calzados los pies con enormes zapatones descosidos y llenos de barro, y al cuello media sarta de corales de los que le tocaron de la Duquesa. Vio curiosa~ente a Roci~ante, y tras mirarle y (emirarle apoyó un
pie sobre el vientre del caballo y dijo:
-¡Muerto y bien muerto está, padre 1 ¡ Y el hartazgo que se darán los buitres!
Sancho, inclinada la cabeza, se mesaba la hirsuta
barba en ademán de estar muy preocupado y pensativo.
-¡Allá vamos todos! -murmuró al cabo a guisa
de resumen de sus filosofías.
Y acercándose al rucio, añadió:
- Víveme tú, siquiera para mientras te pueda acanc1ar.
Y dando l.a espalda regresó a su casa en compañía
de Sanchica, en quien la muerte de Rocinante no causó
tan poderosa emoción como la noticia del gobierno de
su padre.
. Aq~í el autor de esta verídica historia, sin parar
miente m en Sancho ni en su hija, a quienes deja ir menos comp~?~idos y acon~ojados de cuanto pudiera esperarse, refmendose al rocm, prorrumpe diciendo:
-"¡Quédate a Dios, oh Rocinante! ¡Ahí te queda, caballo mío. El término de tu vida me estaba reservado; Para impedir eficazmente que algún malandrín te
saque a nueva vida, ni siquiera te doy piadosa sepultura.
Abandono tu carne al corvo y acerado pico de las aves
de rapiña, que no por tener plumas lucias y adeliñadas podrán hacerme traición, y tus huesos al sol canicular' y a
las lluvias de otoño, para que los conviertan en voladores átomos que en .triunfal tolvanera vayan en pos del
carro de la Noche, siempre seguido. de juguetones ceferillos, hasta dar en las aspas de un molino de viento."
Miguel Hemández JAUREGUI.

AL MANCO
DE LEPANTO
Alma süave, corazón de piedra,
Pudo ser sacerdote o abogado;
Mas llegó a camarista y fue soldado
A quien ni el hierno ni la muerte arredra.
Después, del cobro de alcabalas me"dra,
Y, como el alguacil alguacilado,
A ser pasó de cobrador, cobrado,
Don Miguel de Cervantes Saavedra.
~···~ ~:

Préndenle un día, y en la cárcel preso,
Y en tanto que su Juez le abre un proceso,
El hondo cauce de su ingenio ensancha.
Hácese Juez, con su grandeza a solas,
Y en un lugar, sin nombre, de la Mancha,
Prende y juzga a las letras epañolasl
José Peón y CONTRERAS.

�I

Un Artículo de Unamuno
Trata de la Condición y Ejercicio del Famoso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

-

Nada sabemos del nacimiento de D. Quijote, nada
de su infancia y juventud, ni de de cómo se fraguara el
ánimo del Caballero de la Fe, del que nos hace con su locura cuerdos. Nada sabemos de sus padres, linaje ni abolengo; ni de cómo hubieran ido asentándosele en el espíritu las visiones de la asentada llanura manchega en que
solía cazar; nada sabemos de la obra que hiciese en su alma la contemplación de los trigales salpicados de amapolas Y clavellinas; nada sabemos de sus mocedades.
Se ha perdido toda memoria de su linaje, nacimiento,
niñez y mocedad; no nos la ha conservado, ni la tradición
oral ni testimonio alguno escrito, y si alguno de estos hubo, hase perdido o yace oculto en polvo secular. No sabemos si dio o no muestras de su ánimo denodado y heroico ya desde tierno infante, al modo de esos santos de
nacimiento que, ya desde mamoncillos, no maman las viernes y días de ayuno por mortificación y dar buen ejemplo.
Respecto a su linaje, declaró él mismo a Sancho,
departiendo con éste después de la conquista del yelmo de
Mambrino, que, si bien era hijodalgo de solar conocido,
de posesión y propiedad, y de devengar quinientos sueldos, no descendía de reyes, aunque, no obstante ello, el
sabio que escribiese su historia podría deslindar de tal
modo su parentela y descendencia, que le hallase ser quinto o sexto nieto de rey. Y de hecho no hay quien a la
larga, no descienda de reyes destronados. Más él era de
los linajes que son y no fueron. Su linaje empieza en él.
Es extraño, sin embargo, cómo los diligentes rebuscadores que se han dado con tanto ahinco a escudriñar la
vida y milagros de nuestro caballero, no han llegado aun
a pesquisar huellas d~ tal linaje, y más ahora en que tanto
peso se atribuye en el destino de un hombre a eso de su
herencia. Que Cervantes no lo hiciera, no nos ha de sorprender, pues al fin creía que es cada cual hijo de sus
obras, y que se va haciendo según vive y obra; pero
que no lo hagan estos inquiridores que, para explicar el ingenio de un héroe, husmean si fue su padre gotoso, catarroso o tuerto, me choca mucho, y sólo me lo
explico, suponiendo que viven en la tan esparcida cuanto
nefanda creencia de que Don Quijote no es sino ente ficticio y fantástico, como si fuera hacedero a humana fantasía el parir a tan estupenda figura.
Aparécenos el hidalgo cuando frisaba en los cincuenta años, en un lugar de la Mancha, pasándolo pobremente
con una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las
más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los
viernes, y algún palomino de añadidura los domingos, lo
cual todo consumía las tres partes de su hacienda acabando de concluirla sayo de velarte, calzado de velludo para
las fiestas con sus. pantuflas de lo mismo y los días de entre semana. . . . vellorí de lo más fino. En un parco comer se le iban las tres partes de sus rentas, en un modesto vestir la otra cuarta. Era, pues, un hidalgo pobre; un
hidalgo de gotera acaso, pero de los de lanza en astillero.
Era hidalgo pobre, mas, a pesar de ello, hijo de -bienes porque, como decía su contemporáneo el Dr. D. Juan
Huarte, en el capítulo XVI de su "Examen de ingenios
para las ciencias," "la ley de la Partida dice que hidalgo
quiere decir hijo de bienes; y si se entiende de bienes
ten:iporales, no tiene razón, porque hay infinitos hijodalgos pobres e infinitos ricos que no son hidalgos; pero si
quiere decir hijo de bienes que llamamos virtud, tiene la
misma significación que dijimos." Y Alonso Quijano era
hijo de bondad.

En eso de la pobreza de .nuestro hidalgo, estriba lo
más de su vida, como de la pobreza de su pueblo brota
el manantial de sus vicios y a la par de sus virtudes. La tierra que alimentaba a Don Quijote es una tierra pobre,
tan desollada por seculares chaparrones, que por dondequiera afloran a ras de ella sus entrañas berroqueñas. Basta ver cómo van por los inviernos sus ríos, apretados a
la rgos trechos entre tajos, hoces y congostos, y llevándose al mar en sus aguas fangosas el rico mantillo que habría de dar a la tierra su verdura. Y esta pobreza del suelo hizo a sus moradores andariegos, pues, o tenían que ir
a buscarse el pan a luengas tierras, o ,bien tenían que ir
guiando a las ovejas de que vivían, de pasto en pas to.
Nuestro hidalgo hubó de ver, año tras otro, pasar a los
pastores pastoreando sus merinas, sin hogar asentado, a
la de Dios nos valga, y acaso viéndolos así soñó alguna
vez con ver tierras nuevas y correr mundo.
Era pobre, de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. De lo
cual se saca que era de temperamento colérico, en el que
,redominan calor y sequedad, y quien lea el ya cüac. ....
"Examen de ingenios" que compuso el Dr. D. Juan Huarte, dedicándoselo a S. M. el Rey Don Felipe II, verá cuán
bien cuadra a Don Quijote lo que de los temperamentos
calientes y secos dice el ingenioso físico. De este mismo
temperamento era también aquel caballero de Cristo, Iñigo de Loyola, de quien tendremos mucho que decir aquí,
y de quien el P. Pedro de Rivadeneira, (*) en la vida que
de él compuso, y en el capítulo V del libro V de ella nos
dice que era muy cálido de complexión y muy colérico,
aunque venció luego la cólera, quedándose "con el vigor
y brío que ella suele dar, y que era menester para la ejecución de las cosas que trataba." Y es natural que Loyola
fuese del mismo temperamento que D. Quijote, porque
había de ser capitán de una milicia, y su arte, arte militar. Y hasta en los más pequeños pormenores se anunciaba lo que había de ser, pues, al describ irnos la estatura y disposición de su cuerpo en el capítulo XVIII del libro IV, nos dice el citado Padre, su historiador, que tenía la frente ancha y desarrugada, y una calva de muy venerable aspecto. Lo que consuena con la cuarta señal que
pone el Dr. Huarte para conocer al que tenga ingenio
militar y ¡:s tener la cabeza calva, y "está la razón muy
clara" dice, añadiendo: "Porque esta diferencia de imaginativa reside en la parte delantera de la cabeza, como todas las demás; y el demasiado calor quema el cuero de la
cabeza y cierra los caminos por donde han de pasar los cabellos; allende que la materia de que se engendra, dicen
los médicos que son los excrementos que hace el. cerebro al tiempo de su nutri"ción, y con el gran fuego que
allí hay todos se gastan y consumen, y así falta materia
de que poderse engendrar." De donde yo deduzco, aunque
el puntualísimo historiador de Don Quijote no nts diga,
que éste era también de frente ancha, espaciosa y desarrugada, y además calvo . .
Era Don Quijote amigo de la caza, en cuyo ejercicio
se aprenden astucias y engaños de guerra, y así es cómo
tras las liebres y perdices corrió y recorrió los aledaños
de su lugar, y debió de recorrerlos solitario y escotero
bajo la tersura sin mancha del cielo manchego.
Era pobre y ocioso; ocioso estaba los más ratos del
año. Y nada hay en el mundo más ingenioso que la pobreza en la ociosidad. La pobreza le hacía amar la vida, apartándolo de todo hartazgo y nutriéndolo de esperanzas,

/

..

prendidos de la vida que pasa, aspiraron a la gloria que
queda. El deseo de la gloria fué su resorte de acción.
Y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el
celebro de manera que vino a perder el juicio. En cuanto
a lo de secársele el celebro, el Dr. Huarte, de quien dije,
nos dice en el capítulo I de su obra, (1ue el entendimiento quiere "que el cerebro sea seco, y compuesto de partes
sutiles y muy delicadas," y por lo que hace a la pérdida del
juicio nos habla de Demócrito Abderita, "el cual vino a
tanta pujanza de entendimiento, allá en la vejez, que se
le perdió la imaginativa, por la cual razón comenzó a hacer
y a decir dichos y sentencias tan fuera de término, que toda la ciudad de Abdera le tuvo por loco", mas, al ir a verle
y curarle, Hipócrates se encontró con que era "el hombre
más sabio que había en el mundo," y los locos y desatinados, los que hicieron ir a curarle." Y fue la ventura de
Demócrito-agrega el Dr. Huarte-que todo cuanto razonó con Hipocrates" en aquel breve tiempo fueron discursos de entendimiento, y no de la imaginativa, donde
tenía la lesión," Y así se ve también en la vida de Don
Quijote que, en oyéndole discursos de entendimiento, teníanle todos por hombre discretísimo y muy cuerdo, mas,
en llegando a los de imaginativa, donde tenía la lesión, admirábanse todos de su locura, locura verdaderamente admirable.
Vino a perder el juicio. Por nuestro bien lo perdió;
para dejarnos eterno ejemplo de generosidad espiritual.
Con juicio, ¿ hubiera sido tan heroico? Hizo en aras de su
pueblo el más grande sacrifici0: el de su juicio. Llenósele
la fantasía de hermosos desatino.s, y creyó ser verdad lo
que es sólo hermosura. Y lo creyó con fe viva, con fe engendradora de obras, que acordó poner en hecho lo que
- - - - - - - - - - - - - - - - - - su desatino le mostraba, y en puro creerlo hízolo verdad.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue
que le pareció convenible y necesario, así para el aumento
de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante e irse por el mundo con sus armas y
caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejerl'ERIOW:O ~ TOPOS LOS INTEIIESAUOS. EN
citab,m, deshaciendo todo género de agravio y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos cobrase
EL NORTE AMERICANO es un periódico
eterno nombre y fama. En esto de cobrar eterno nombre y
ilustrado, mensual, en español, que contiene noti
fama estribaba lo más de su negocio; en ello el aumento
cias e informaciones generales sobre los Estados
de su honra primero, y el servicio de su república desUnidos, de interés para los pueblo,; de Centro y
pués. Y su honra, ¿ qué era? ¿ qué era eso de la honra de
Sud América y las Indias Occidentales.
que andaba entonces tan llena nuestra España? ¿qué es
No es un periódico comercial lleno de lectura
sino
ensancharse un espacio y prolongarse en tiempo la
insulsa sino una revista popular que habla de los
personalidad?
¿ qué es sino darnos a la tradición para vivir
acontecimientos más importantes de los Estados
en
ella
y
así
no
morir del todo? Podrá ello parecer egoísUnidos, y está perfectamente ilustrada.
ta,
y
más
noble
y puro buscar el servicio de la república
Los Estados Unidos son hoy la nación más
primero, si no únicamente, por lo de buscar el reino de
próspera del mundo y su posición singular en los
Dios y su justicia, buscarlo por amor al bien mismo; pero
asuntos mundiales actuales, y sus relaciones pecuni los cuerpos pueden menos que obrar por ley de gravitaliares con las repúblicas del hemisferio occidención
espiritual, por ley de amor propio y deseo de honra.
tal, dan grande importancia a esta revista en
Dicen
los físicos que la ley de la caída es la ley de atracel terreno que ella cubre.
ción
mutua,
atrayéndose una a otra la piedra que cae soLa subscripción anual es $2.00 en México,
bre la tierra y la tierra sobre que aquella cae, en razón a
Panamá, Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas,
su respectiva masa, y así entre Dios y el hombre, es tamy $2.50 en todos los demás países.
bién mutua la atracción. Y si El nos tira a Sí con infinito
' A solicitud enviamos gratis ejemplares de
tirón, también nosotros tiramos de El. Su cielo padece
muestra.
fuerza. Y es El para nosotros, ante todo y sobre todo, el
eterno productor de inmortalidad.
DIRIGIRSE A
El pobre e ingenioso hidalgo no buscó provecho pa·
SOUTH AMERIC"AN PUBLISHING CO. sajero ni regalo de cuerpo, sino eterno nombre y fama, poniendo así su nombre sobre sí mismo. Sometióse a su proNew York
61 Broadway
pia idea, al Don Quijote eterno, a la memoria que de él
quedase. "Quien pierda su alma la ganará," dijo Jesús,
(Nota: Esta Compañía publica también THE SOUTH
es decir, ganará su alma perdida y no otra cosa. Perdió
AMERICAN, revista en inglés.)
Alonso Quijano el juicio, para ganarlo en Don Quijote;
L'..=======================~ un juicio glorificado.

y la ociosidad debió de hacerle pensar en la vida inacabable, en la vida perpetuadora. ¡ Cuántas veces no soñó en
sus mañaneras cacerías, con que su nombre se desparramara en redondo por aquellas abiertas llanuras y rodara
ciñendo a los hogares todos, y resonase en la anchura de
la tierra y de los siglos I De sueños de ambición apacentó
su ociosidad a su pobreza y, despegado del regalo de la
vida, anheló inmÓrtalidad no acabadera.
En aquellos cuarenta y tantos años de su obscura vida, pues frisaba ésta en los cincuenta cuando entró en obra
de inmortalidad nuestro hidalgo, en aquellos cuarenta y
tantos a ños, ¿qué había hecho, fuera de cazar y administrar su hacienda? En las largas horas de su lenta vida,
¿ de qué contemplaciones nutrió su alma? Porque era un
contemplativo, ya que sólo los contemplativos se aprestan
a una obra como la suya.
Adviértase que no se dio al mundo y a su obra {edentora hasta frisar en i&lt;'s cincuenta, en bien sazonada
madurez de vida. No floreció, pues, su locura hasta que su
cordura y su bondad hubieron sazonado bien. No fue un
muchacho que se lanza a tontas y a locas a una carrera
mal conocida, sino un hombre sesudo y cuerdo que enloquece de pura madurez de espíritu.
La ociosidad y un amor desgraciado de que hablaré más
adelante, le llevaron a darse a leer libros de caballerías
con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el
ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda, y hasta vendió muchas fanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías, pues no sólo de
pan vive el hombre. Y apacentó su corazón con las hazañas y proezas de aquellos esforzados caballeros que, des-

I

,.

�Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de
su brazo, por lo menos del imperio de Trapisonda, y se
dió prisa a poner en efecto lo que deseaba. No fue un contemplativo tan sólo, sino que pasó del soñar a poner en
obra lo soñado. Y lo primero que hizo fué limpiar unas armas que habían sido de sus bisagüelos, pues salía a luchar
a un mundo para él desconocido, con armas heredadas
que luengos siglos hacía que estaban puestas y olvidadas
en un rincón. Mas antes limpió las armas
que el orín de la paz gastado había,
(Camoens. "Os Lusiadas," 'IV, 22)
y se arregló una celada de encaje con ca rtones y todo lo
demás que sabéis de cómo lo probó, sin querer repetir
la probatura, en lo que mostró lo cuerda que su locura
era. Y fut: fuego a ver a su rocín y engrandeciólo con los
ojos de la fe y le puso nombre. Y luego se lo puso a sí
mismo, nombre nuevo, como convenía a su renovación
interior, y se llamó Don Quijote, y con este nombre ha
cobrado eternidad de fama. E hizo bien en mudar de nombre, pues con el nuevo llegó a ser de veras hidalgo, si nos
atenemos a la doctrina del dicho Doctor Huarte, que en
la ya citada obra, nos dice así: "El español que inventó
este nombre, hijodalgo, &lt;lió bien a entender .... que tienen
los hombres dos géneros de nacimiento. El uno es natural, en el cual todos son iguales, y el otto espiri tual. Cuando el hombre hace algún hecho heroico o alguna extraña
virtud y hazaña, entonces nace de nuevo y cobra otros mejores padres, y pierde el ser que antes tenía. Ayer se llamaba hijo de Pedro y nieto de Sancho; ahora se llama
hijo de sus obras. De donde tuvo origen el refrán castellano que dice: cada uno es hijo de sus obras, y porque las
buenas y virtuosas llama la Divina Escritura algo, y los
vicios y pecados nada, compuso este nombre, hijodalgo,
que quiere decir ahora descendiente del que hizo alguna
extraña vi rtu d ..... Y así Don Quijote, descendiente de sí
mismo, nació en espíritu al decidirse a salir en busca de
aventuras, y se puso nuevo nombre a cuenta de las hazañas que pensaba llevar a cabo.
Y después de esto, buscó dama de quien enamorarse.
Y en la imagen de Aldonza Lorenzo, moza labradora de
muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamora- .
do, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió
cuenta de ello, encarnó la gloria y la llamó Dulcinea del
Toboso.
MIGUEL DE UNAMUNO.
(*) Le llamo P., es decir Padre, por acomodarme al
uso, o sea abuso, común en casos iales, y aunque sé que
Cristo Jesús dijo: "No os llaméis Padre en la tierra; pues
uno sólo es vuestro Padre: el que está en los cielos. "Mat.

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Juan de Dios \'illarreal de Rio Grande, Elisa Gutiérrez de Longoria de
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Torres de El Paso, Gabriel Hinojosa de El Paso, J. M. Carranza de
Del Rio, A. E. Garza de Eagle Pass,
Sras. Tuttle y Duke de Douglas, Fidel Ramírez González de Hebbronville, Ana H. García y Ana :.L de
Martínez, de Calexico.
2a. Charada propuesta por Genaro
Fourzán.- Damasco. -Fue resuelta
por Gabriel Hinojosa, Victoriano Torres N., María J. Laing, María del
R. H. de Garza, María J. F. de Gaona, Julia R. Lelevier, Elisa Guttiérrez de Longoria, Juan de Dios Villarreal, J. E. Decker, Cuca García,
María Enriqueta Berna!, Gilberto R.
Argüelles, P. Martínez de New York,
Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela,
Colombina de San Antonio, Fidel
Ramírez González, Ana H. García, y
Ana M. de I\Iartínez, de Calexico.
Anagrama propuesto por Fourzán.
-General de División Porfirio Díaz.
-Fue resuelto pqr Colombina, Baldomero Chávez, Fidel Ramírez González, Tobías A. Vela, Alfonso E. Gutiérrez, Srita. P. Martínez, Gilberto
L. Argüelles, María Enriqueta Berna!, Cuca García, Isaura Noriega, Elvira Banuet, J. E. Decker, Mercedes
L. Garza, Arturo Gaona de Habbronville, María del R. H. de Garza, María J. Laing, Victoriano Torres, Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de 1Iartínez de San Diego y Ana M. de 11artínez, de Calexico.
Metatesis propuesta por Fourzán.
-Monja; mojan, jamón.- Fue resuelta por Herlinda A. &lt;le Martínez, María J. Laing, Mercedes L. Garza, J. E .

Dccker, Cuca García, P. M"artínez, Alfonso E. Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramírez González, Baldom&lt;'ro Chá
vez, Colombina, María Enriqueta Ber
nal, Ana H. García y Ana M. de Martínez de Calexico.
Rombo propuesto por Esperanza
Casso.- Ajedrez.- Fue resuelto por
Colombina, Fidel Ramírez González,
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,

Srita. P. Martínez, Gilberta L. Argüe··
lles, Cuca García, Isaura Noriega, J.
E. Decker, Elisa Gutiérrez de Longoria, Mercedes L. Garza, Julia R. Lelevier, Arturo Gaona, María del R. H.
de .Garza, María J. Laing, Gabriel Hi·
nojosa, A. E. Garza, Herlinda Abrego de Martínez ,Ana H. García y Ana
I\f. de Martínez de Calexico.
Cuadrado de letras propuesto por

EL ALBUM DE JUAREZ
Esta semana ha quedado terminada la impresión del ALBUM
DE JUAREZ que prometimos obsequiar a nuestros suscritores que
hicieran el pago de una suscrición por un semestre.
Contiene en un solo libro lo más importante que se ha escrito
sobre la vida y la obra del Reformador, declarado por su actitud ante
la invasión extranjera, el Benemérito de las Américas, y que debe
leer todo mexicano que quiera conocer la importancia histórica de
este Grande Hombre:
EL FRAC DE JUAREZ, por MANUEL GUTIERREZ NAJERA, es una pintura de la persona y del carácter de_ D. Benito Juárez,
hecha por el escritor más delicado que ha habido en los últimos años,
y con unos cuan'.os rasgos deja impresa para siempre la figura del patricio.
BENITO JUAREZ, por D. JUSTO SIERRA, es un resumen,
hecho por el maestro de las modernas generaciones, de la obra de
Juárez, en el que señala cuáles fueron sus luchas, cuál su papel en
nuestra historia patria y cuáles la importancia y la grandeza de su
vida.
Guillermo Prieto narra tres anécdotas de la vida íntima de Juárez, y el incidente de Guadalajara, en el que estuvo a punto de ser asesinado el Sr. Juárez con sus Ministros, y del que fue salvado por la palabra de D. Guillermo Prieto, en uno de esos momentos en que sólo
habla el corazón y triunfa sobre todos los peligros. El artículo de
D. Guillermo Prieto hace que el lector se traslade a aquellos días y
viva como si estuviera en ellos, todos los incidentes de aquella época.
La manera de ser, de hablar, de los compañeros del Sr. Juárez, sus ade·
manes, sus actos íntimos, todo se halla en la narración sencillísima y
palpitante de interés del poeta de la Reforma.
Como complemento de ·ta pintura artística, del análisis histórico
y de la reconstrucción animada de D. Benito Juárez, contiene el Album tres poemas que son de lo mejor, de lo más selecto que se ha
escrito en honor del Benemérito: LA RAZA DE BRONCE, por
AMADO NERVO; EL POEMA DE JUAREZ, por FRANCISCO
M. DE OLAGUIBEL y la ODA A JUAREZ de RAFAEL LOPEZ.
EL ALBUM DE JUAREZ, así formado es un libro que reúne
escritos que no sería posible obtener sino a gran costo y con dificul·
tad, y al editarlo, Revista Mexicana se siente complacida del éxito que
ha alcanzado, ofreciendo publicaciones de tanto valor y de tanta importancia a sus lectores.
Corte Ud. el cupón y envíenos su pedido hoy mismo.

Esperanza Casso.- Vaca, alas, casa,
asar.-Fue resuelto por Maria J. Laing, María J. F. de Gaona, Josefa G. •
de Olivares, Cuca García, Alfonso E.
Cumpliendo con el ofrecimien· cos, por el Lic. Ricardo Gómez Ro·
Guerra, Tobías A. Vela, Fidel Ramíto hecho a nuestros suscritores, belo, exclusivamente para REY lSrez González, Ana H. García y Ana
hoy comenzará a circular el "AL- T A MEXICANA.
M. de Martínez de Calexico.
BUM DE DIAZ," que ha editado
El apénáice a la Biografía comLa Srita. P. Martínez le encontró
"REVISTA MEXICANA" como pleta el estudio de la vida del Gran
la siguiente solución: Gato, alas, tala,
un homenaje al HEROE DEL 2 Presidente, con la hoja de serviosar. Gabriel Hinojosa puso tasa en
DE ABRIL.
cios, que es un monumento de glotercer lugar.
Es una vida más llena de peri- ria imperecedera, y un cuadro comRo1:1bos wcadenados propuestos por
pecias que una novela, y a la vez parativo entre el México de 1876
Ana H. García, Nemesio García Nalleva en sí la historia de la patria, y el de 1909.
ranjo.-Fueron resueltos por la Srita .
Para estudiar al General Díaz
desde el año de 1855. Por sus ras·
P. Martínez, Fidel Ramírez González,
gos
de
audacia,
de
perseverancia
en
todos sus aspectos, ~eproduci·
Tobías A. Vela, Alfonso E. Guerra,
y de heroísmo; es más interesan- mos, además, una pintura magistral
Cuca García, Josefa G. de Olivares,
te que cualquiera historia de ima· de los rasgos característicos de D.
María J. Laing, Baldomero Chávez,
ginación y explica cómo se formó Sebastián Lerdo de Tejada y del
Gilberto L. Argüelles, J. E. Decker,
el México del Centenario y cómo General Díaz, hecha por la pluma
Elisa Gutiérrez de Longoria, Merce·
se
deshizo aquella grandeza en la inimitable del DUQUE JOB.
des L. Garza, Julia R. Lelevier, Artu·
El libro más interesante que
Larharie actual.
ro Gaona, María del R. H. de Garza,
Es un resumen de historia polí- pueda obtenerse en la crisis actual
Gabriel Hinojosa, A. E. Garza, Herlintica y social y una exposición de de México.
da Abrego de Martínez y Ana M. de
las causas determinantes de la
Un obsequio de "REVISTA
Martínez, de Calexico.
anarquía que ha acabado con la MEXICANA" a sus suscritores.
Anagrama propuesto por Ana H.
dignidad nacional, y fue escrita,
Envíenos Ud. el cupón hoy misGarcía.- Marcelo Caraveo.-Fue reen vista de los datos más auténti- mo.
suelto por Herlinda A. de Martínez,
J. M. Carranza, A. E. Garza, Gabriel
Hinojosa, Victoriano Torres, María
del R. H. de Garza, Arturo Gaona, Ju·'EL SALVAVIDA"
lia R. Lclevier, Mercedes L. Garza, JoNUEVO DESCUBRIMIENTO PURAMENTE VEGETAL
sé L. Aguilar de El Paso, Elisa Gu·
Para combatir la terrible plaga de la Tuberculosis, Asma, Resfrío pasado,
tiérrez de Longoria. Elvira Banuet,
Tos,
Ronquera, Pulmones afectados o débiles, Pulmonía y de gran valor para lo
Isaura Noriega, María E_nriqueta Berque comunmente llamamos hoguillo e inflamación en los pasajes respiratorios.
na!, Gilberto L. Argüelles, Colombina,
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b,:,tella
de
''El
Salvavida''
deberá
llevar
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retrato de su inventor y faza, María J. Laing, Cuca García, Al·
bricante
en
la
etiqueta
de
la
botella
y
en
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exterior.
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7a, 8a, y 9a.
Ana H. García.-4a, 6a, 7a, 8a, y 9a.
Ana M. de Martínez.-ia, 6a, 7a, 8a,

1 2

3 4 S 6

5 S 3 4

I 2

Nombre de mujer u
hombre.
Cosa dulce.

I 2 3 4 S Figura geométrica.
3 2 I 4 5 Germen malsano.

3 4

I 2

2 I 3 4

Animal.
Con salud.

tal de un monarca.
1 2

3 4
3

I 2

En el mar.
Sin acompañamiento.

I 2 3 4 5 6
4 5 3 I 2 6

***
PRECIOS DE SUSCRIPCION

Metatesis propuesta por José L.
Aguilar:

En México y Estados Unidos
Pago adelantado

3 4 S 6 7 --Flor
3 6 I 7 4 S 2 --Nombre de mujer.

trimestre ..... $1.00 oro americano.
semestre.... '1.80 "
"
I año......... '3.50
"
''
Números sueltos 10 centavos oro
americano.
En los trenes, 15 centavos.
Números atrasados 20 centavos oro
americano.

I 2

No vendas a tu raza.
Rincon

I

Méjico, la nación grandiosa renace

I

Anagrama propuesto por Enrique
G. Caballero.

Verbo.
Población de Estados
Unidos.

3 4 Nombre de mujer.
3 4 I Lo que aconsejan
Iglesia.

Sacarán ingenio del rico mejicano

A
METATESIS

en la

CUADRADO DE LETRAS PROPUESTO POR EL NI~O
ALFONSO MARTINEZ
- - Nombre de mujer.
- - Ruego.
- - A orillas del _!llar.
- - Nombre de varón.
Charadas propuestas por la Señora Herlinda Abrego de Martínez:
"Prima" y "segunda" en el Cielo
Con "prima" ''_prima" lo enseñas
Lo ·puedes tu contemplar,
Como también orden dás.
"Tercia," es persona querida
Y pariente de papá
Y "cuarta," "prima," padece
De u&amp; ceguera mortal
Y en efecto debe ser
Porque el t9do, nombre es
De un varón, que "cuarta," "pri(ma"
Lo que a él no le conviene
Para su propio interés
"Prima" y "segunda" los hallas
Fuera de toda ciudad
·y si agregas una letra
De la "segunda" al final
Apeilido de un torero
Que fué célebre, hallarás.

Un Libro del Lic. Querido Moheno.

'

San Antonio, Texas.

I 2
2

.

I 2 3 4 S Cordillera.
5 4 2 3 1 Camino.

3 4 S Capital del Oriente.
2 Pieza delgada de metal.

1 2

S 6 I 4 3

I 2 3 4 S 6 Cónyuge.
S 6 3 I 4 2 Pretérito imperfecto.
I

2

3

2

3 4 Ilustre novelista.
I 4 Vasijas de tierra.

I 2 3 4 S 6 Prestigio coinercial.
4 S 2 3 1 6 Lo que no se interrumpe.
I 2

4

2

3 4 S Cuadrúpedo.
I 3 S Encabezado.

I 2 3 4 5 Capital europea.
I 3 4 S 2 Urgencia de tiempo.
2
2

3 4 S 6
3 4 S 6

Guarismo.
Habitación.

.3 4 S Flor.
4 I S Cadencia.

I

2

3

2

I
3

2 3 4

2 1

4

De honradez invariable.
Testarudo.

Adivinanza propuesta por Baldomero Chávez:

Yo soy un joven gallardo
De claros rayos vestido
Y algunas veces de pardo
En tiempo me enfrió y ardo
Y el mundo y sus cosas mido.

Gran Sensación Editorial.

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66.-Sta. A.
Esq. Houston y Leona Sts.
TEL. CROCKET 3398.

Anagramas propuestos por María
Enriqueta Berna!.

I 2 3 4 5 6 7 Lo que es gallardo.
7 7 5 3 4 I 2 Período gubernamen-

4

-o--

"Tercia" es pieza principal
De un juego de sociedad
Y en las selvas y en los montes
También tú la encontrarás
Como en Europa la ven
Como cosa natural
Siendo el todo una ciudad
Que en los lares mexicanos
Ocupa un grande lugar

I 2 3 4 Capital.
4 3 2 1 Pasión.
3 2 I 4 Fruta. ·
1 4 3 2 En los árboles.
Califa.
2 3 4 I

I 2

SEMANARIO ILUSTRADO

Y 9a.

Metatesis p_ropuesta por la Señora
Herlinda Abrego de Martínez.

3 4 En los bautizos.
3 4 I 2 Animal feroz.

RfVISU MfXICANA

I

I

En el resto del mundo.
I

I
I

trimestre. . . . . $2.00. oro americano
semestre. . . . . ' 3.50 "
"
año .......... '6.oo "
"

*t *
ADVERTENCIAS:

1

Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No st: devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA
P. O. Box 66, Sta. A.
SAN ANTONIO, TEX.
-o---,..

REVISTA MEXICANA
Illustrated W eekly
Director and Proprietor
Nemesio García Naranjo.
P. O. Box 66, Sta. A.
Cor. Houston &amp; Leona Sts.
San Antonio, Texas.

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3 months ..... $ 1.00 American Cy. .
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6 months ..... .. 180
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1 year ........ " 3.50
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Old Copies. . . . " 0.20

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In other Countries
3 months..... $ 2 .00

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COSAS DEL TIC SAM
El Lic. Qu~rido M,oheno,con el valor civil que lo caracteriza, ha escrito una obra en la
cual se pinta al pueblo y al país norteamericanos con exactitud pasmosa. Es un prodigio de
franqueza, de valor y de sinceridad.
,
Para que el público juzgue su importancia anticipamos el índice:
lo. --La antesala de Uncle Sam. 2o. --De la Habana a New York, 3o. --Cocina y Literatura. 4o. --La Abomiriable Metrópoli. 5o. --El Molde americano. 60. --El Rebafio de
Panurgo. 7. --Los timos de Acá. 80. --Sobre el mismo tema. 9. --Siguen los timos. 10-Home sweet home. 11. --Home sweet home, concluye. 12. --Combination salad, 13. --Si
Lincoln resucitara. 14. --El Lado Bueno. 15. --El Porvenir de Uncle Sam. 160 páginas en
80. por 60 centavos. A los Agentes y Libreros, precios especinles.
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Station A.

San Antonio, T ex.

�Ignacio Zaragoza.

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Mariano Escobedo

El primero infirió a los invasores de 1862 el primer
descalabro en los cerros de Loreto y Guadalupe de !a ciudad de Puebla; el segundo recibió la espada del Archiduque Maximiliano en el C_e rr') de las Campanas.
iEl 5 de Mayo y el 15 de Mayo!
Dos fechas gloriosas que cÓmprenden una época heroica para la Patria.
' "Revista Mexicana'' no puede pasar inadvertido el
recuerdo de aquellos gloriosos días, y dedicará dos de sus
ediciones a loar a los dos héroes mss grandes que ha pro
dueido la frontera.
Zaragoza no solamente es el héroe del 5 de Mayo:
es además el caudillo que tomo G!.iadalajara y el colabora
dar más efectivo de las jornadas de Silao y Calpulálpam.
Escobedo fue por su parte el paladín en Santa Gertrudis y en San Jacinto,
El número de "Revista Mexicana" correspondiente al 5 de Mayo llevará en lo. carátula. el retrato del General Zaragoza, en medio de los colores nacionales. En
las páginas interiores contendrá un material selectísimo
y nutrido, evocador de aquellos tiempos.
El número correspondiente al 15 de Mayo, contendrá un relato del sitio de Querétaro y de la tragedia del
Cerro de las Campanas, con todos los detalles necesanos. En la carátula llevará también en medio de tapas
tricolores, el retrato del General Escobedo.
Tanto estos dos números como el ya publicado en
el último DOS DE ABRIL serán el mejor homenaje que
se pueda tributar a los héroes de nuestra segunda Independencia. Todo mexicano que ame deveras a su Patria, debe adquirirlos y Jeerlos a sus hijos para que vean
como se portaron nuestros abuelos en el momento sagrado de defender el suelo de la República.
El precio de cada uno de estos ejemplares será _e l
mismo de siempre:
DIEZ CENTAVOS
Haga Ud. sus pedidos desde luego, porque de lo
contrario, corre el peligro de que se agote la edición antes de que recibamos sus órdenes. El número dedico.do al Dos de Abril se agotó el mismo día de su aparición·:
Estos también se agotarán.
Diríjase desde luego a
REVISTA MEXICANA

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Station A.

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                  </elementText>
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              </element>
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                  <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Contiene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Revista Mexicana : Semanario ilustrado,  1916. Año 2. No. 33. Abril </text>
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                <text>Publicada en San Antonio Texas por Nemesio García Naranjo. Continene información ilustrada de la vida pública de México durante periodo revolucionario, así como de América Latina y el mundo. Además contiene notas de actualidad, literatura, historia, ciencia, economía.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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