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                    <text>CUADERNOS DEL
AREA CLINICA
REVISTA DE PSICOANALISIS DELA FACULTAD DE PSICDLOGIA U.A.N.L•

.._,110sun.

0.&lt;,ld Pletrff •

.oTAS $01U tL COIIC'!PTO DI SWffO l'Sl(IVICO
111 IIELUIJI 111'.LIIII.
Plav:io llel....,_1 1 Multo OUti lrrH.

ftJo:r.t.llo\L.iffU D !:L --.UO.UI:

•n

PINn•
•l cu,lr,o .
rur,eiaco YdCl'flllo .

14
feb.

1991

�ONIVBRSIOAO AOTONOMA DE lfUSVO LBOII
DIUCTOUO

ING. GREGORIO PARIAS LONGORIA
RECTOR

e

ING . LORENZO V!U. PEAA
SECRETARIO GENERAL

COADBIUI08 DEL ARIA CLINICA

--•

Revista de Paicoan.Hisis de la Facultad de
Psicolog1a de la u.A.N,L.

FACULTAD DI PI ICOLOCIIA
LIC. BELU. AURORA GARZA CONTRERAS
DIRECTOR

NUlfERO

:roano un

14

LIC. MANUEL G, KUÑIZ GARCIA
SUBDIRECTOR

IllDICI

LIC . IRXA F'ERNANDEZ TOVAR
SABP Y NO SABER

3

I C A

SOBRE EL CONCI.P'fO 01. BOJI.TO PBIQtrICO
!N NELANIE XLEIII

19

Rodolfo Alvarei del castillo Luviano

PBICOAHALISTAB DI I.L ElfGRAliAJB: PIEDRAS E1f
1.L CAMINO

SECRETARIO ACADEMICO

David Flores

ING . ALEJANDRO SALINAS CHAPA
SECRETARIO ADMINISTRATIVO

......... , ............ .. .... ,

NOTAS

C O A D 9 R

■

O 8

D B L

CO■UJO

DIRECTOR

A

a I A C L I

■

Flavio Meléndet y Maria Gutiérret

EDITOllAL

Teófilo J. de la caria Buán
David C. Florea Palacios
Huaberto Leal Benav idea
Manuel G. Muflh Garcia
Ma. Guadalupe Rodriguet Gutiérret
Guilleno Vanagas Arra-.bide
Francisco Veloquio Gontálet
Martha P. Zavala Cerda

----------------------------------DIRIGIR
CORRESPONDENCIA A:
LA

Lic. Rod.Qlfo Alvarei del Cotillo L.
Fac . hicologia U.A.N . L.
Dr. Eduardo Aguirre Pequei\o y Mutualismo.
Col. Mitras. Monterrey, N.L. cp. 64460
México.
tels. 481-065, 482-724 y 480-286.

Francisco Veloquio
éOlf'TENIDO

OBNERAL

33

�BAIIBJl

Y

110

llllU

David Florea.

El trabajo que quiero compartir con ustedes
en esta ocasión es el de una reflexión sobre la
problemática del saber en cuanto éste tiene que
ver con el
inconsciente. Se trata
de
una
reflexión teórica, bien
circunscripta
en el
interior del sistema freudiano, el que se desarrollO a partir de una experiencia, de la cual
quiero tomar tallll:lien,
por otra parte,
como
ejemplo y como pretexto un caso particular. Descrito con austeridad en los Eatu,Uos sobre la
histeria (1), se sitll.a entonces en los inicios
del psicoanálisis, en esa "época heroica" de
trabajo solitario de Freud, respecto a la cual
podemos sentir I casi respirar, la frescura del
gran descubri1111ento del inconsciente freudiano .
Comenzaré, para situarnos, con
descripción dal caso.

una

breve

I.
Catalina as una ¡oven de 17 o 18 años
con quien Freud tuvo uii ún co encuentro, en una
hostaria de 111ontai\a
donde
ella· lo
aborda
dicii!indola qua está "antarma de los nervios".
Sus sintomas: "la cuesta trabajo respirar, sintiendo que se ahoga; siente un peso en los ojos

�5
y la trente, le zumba la cabeza, y le dá un
Da reo que le hace temer que se va a caer. Luego
se le aprieta
el
pecho y casi
no
puede

respirar". (2)
Pero estos sintomas fisicos,
que
Freud no
tarda
en
diagnosticar
como
11
7onversivos", tienen su correlato psíquico, "ve
s1em~re una cara horrorosa que la mira con ojos
terribles", y continuamente la asedia la idea de
que "alguien detrás de ella la va a agarrar de
repente" (3).
Freud, quien

no

se

atreve

a

llevar

la

hipnosis a la montaña, realiza un interrogatorio
clinico del que
extrae
lo
siguiente:
los
sintoaas histéricos hablan •~"'recido dos años
atrás, luego de 'P.-'ª la paciente descubrió a
Francisca, presu1111ble?11ente su
hermana
( 4¡
"timba.da .en la cama, y a su padre encima d~
ella• . Catalina declara cándidamente "no haber
c011prandi~o por entonce•
lo que sucedia; no
tenia --dice-- más de 16 años, y ni se i11t.ginaba
•iquiera tala• co•••· No eab• realaente de qué
ee asustó". (5).
He aqui pues, un "suceso importante" (6)
algo relacionado con la sexualidad, que opera:
si no como trauma, al menos como precipitante de
los ~into11as. Sin embargo, algo induce a Freud a
seguir urgando y encuentra asi más tesoros, a
saber: cuando Catalina contaba con 14 años su
padre la persiguió con
fines sexuales. Ella
habia despertado repentina11ente
una
noche
sintiendo su cuerpo junto al suyo propio, y la
reacción de la
■uchacha
la
describe
asi •
"Asustada se levantó
y le reprochó
aquell~
extraña conducta: '¿qué
hace
usted, padre?,
porqué no se queda usted en su cama? 1 • El padre
ntentó convencerla: '¡Calla tonta! No sabes tll
lo bueno que es eso.' 'No quiero nada de usted
ni bueno ni ■alo. Ni siquiera puede una doZ111i~
tranquila• •. (7).

¡

Tod.avia sobre ésto la aujato narra otros
recuerdos, tanto de aeduccione• t'allidas de su
padre, dirigida• a ella, co1110 de haber sido
testigo de acercamientos, "que no comprende",
entre su padre y Francisca. Pero 111e cont'ormo
con lo ya relatado, y a titulo de sintesis da
esta primera parte expositiva, cito otro pasaje
del texto. Escribe Freud que cuando la escena
del descubrimiento tuvo efecto,
llevaba la sujeto en si dos series de
impresione¡¡;, que se hallian grabado •n su
memoria, sin
qua
hUl&gt;iara
llagado
a
comprendarlae ( .• ) A la vista de la pareja
sorprendida en la realización del coito, 5e
estableció en el acto el enlace de la nueva
impresión con
tales
dos
series
de
reminiscencias, comenzando
en seguida &amp;
comprenderlas
y
ai■ultán111uente
a
de!endet·•e contra ellas ( . . . ) Lo que habia
repugnado a la sujeto no habia sido la
vista de la pareja, sino un recuerdo que la
misma despertó en ella, recuerdo que no
podia ser
sino
el
de aquella escena
nocturna en la que sintió el cuerpo de su
padre junto al suyo. (8).
II.
Es necesario considerar, antes que
nada, la problemática del tiempo, del tiempo
subjetivo, que para
Freud
es
un
tiempo
desnivelado respecto a
la relación entre la
comprensión y la defensa. Me refiero a lo que
Freud llamaba, en alemán nachtrii.gliohkeit, y que
los franceses llaman
•prla-coup,
término
extranjero que adopto por hoy, a !alta de una
adecuada traducción al
castellano. Pero que,
para irnos entendiendo, les digo que es lo que
por ahi ha tendido a deno1dnar5e, no sin cierto
abuso, Rresigni!icación•.
Ustedes ven cómo, en los pasajes que he
citado, Fraud esboza un modelo para pensar este

�6

7

tie ■po curioeo. Y

••t'

en verdad
•ólo ••bozado,
aunque en otro t•xto de la ■i•- 4:poca lo ha
d•Hrrolbdo U• (t), Hay aqui para
decirlo
euaaria■ente, una eigniticación ando■ tia■poe,
en doe ••cana ■• rreud no deja da ■ubrayar qua la
111.1chacha ■o coapraadió loa hecho■ ■ n al ao■ento

en qua obj ■ tivaaent ■ sucedieron, loa co■prandió
de■pu, ■, y qua ju ■ ta-nt■ ■ n el ao-nto aegundo,
en el ■o-nto aa la co11pr■nsión ■ tectiva, ••

cuando la vivencia, o ■ejor dicho,
de la vivencia, •• constituye coao

el recuerdo
trauma; es

eólo entonces cuando •• dispara la defensa
producen loe ■ 1nto11aa.

y••

Ne contentaria con decir que•• un a&lt;xlelo

de coapren-1611 tudia,
y aca ■o citar
algun
paea1 ■ del Proyecto
da
waa psicología para
neurlilogoa c:0110 argtmento
para decir qua la
represión neurótica ocurre única■ente cuando el
yo comprende, en un segundo tie•po, el recuerdo
de lo vivido con anterioridad. Con esto, ae
parece, habriaaoa avanzado,
Pero
co■o
aoy
•~igente lea invito a co■plicarnoa las cosas
preguntándonos ¿qu• hechos son los que no se
comprende desde el ■oménto de su ocurrencia, y
porqu, no se loa comprende?, y todavia, ¿qué
clase de registro
psíquico,
que
clase
de
estatuto aetapaicológico tienen
tales
hechos
entre el ao■ ento de su realización objetiva y el
ao■ento de su comprensión?,
Para . .pe zar
a
responder,
aunque sea
parcialmente, a éstas preguntas, lea pido releer
con■ igo ahora la carta del 6 de dicieabre de
1896, la taaosa oerta 52 (10) donde Freud nos
ofrece un ■odelo
estratificado
del
aparato
paiquico, o de la ■e■oria,
en
el que las
repreaentacionea, desde que entran al sistema
coao percepciones, se registran bajo la tor■a de
•di!erentea clases de signo••, aeg¡l.n au lugar en
una ••cala de niveles progreaivoa, y donde el
pa. ■a.je de un nivel al ai91.1iente requiere la

•traducción• de au tipo d• registro al que le
corresponde ahora. La pri■era claH de éstos
regiatros ee 1, que Freud llaaa, preciaa■ente,
•signo perceptivo•, que supone el agru~iento
de lae ideas en base
a
au •aiaultáneidad•
perceptual, y que, según Freud, no tienen acceso
a la conciencia hasta no eer traducidas en otro
regietro {para lo
cual
requieren, dice, de
"illágenes verbales")
(11).
Por
■i
cuenta
suscribo de buena
gana este aod.elo,
y
lo
interpreto en el
sentido de que ésta signo
perceptivo ea la tonui en qua queda inscripto en
el aparato el acontecimiento eexual, hasta que
obtiene au traducción, ea decir, au co■prenei6n,
en el segundo tiempo. Este signo perceptivo lo_
hago también corresponder a lo qua años después,
Freud denoainar.t •representación-cosa"
(12),
asto ea, una iaagen, visual o auditiva, incluso
una palabra o una !rasa, que sin embargo carece
aún de la
•representación
palabra•
que
permitirla su eventual
•siJlbolización•
y
"elaboración". En otros t,Illlinos
aún: es la
fOtlla en que una huella ané■ ic., rr■anece, COIIO
abierta a ser aigniticada (en e
sentido del
aigni!ic.,do codificado del proceso secundario),
pero que, por el ao■ento, no significa nada.
Pero no
debe
entenderse
equi que la
representación en cuestión est6 reprimida. Freud
dice en au carta que •la !alta de traducción es
lo que clinica■ ente conoce110s por
repreeión•
(13) \ por ■ i parte estoy de acuerdo, pero 11e
veo ~b igado a ■atizarlo. Diria ■6s bien que si
toda represión implica una falta de traducción
(o quiz6 . . jor, una •destraducción•¡, no toda
falta de traducción i ■plioa una represión. Y
ésta precisión ea importante si se considera la
cuestión desde el
punto
de
vieta
de
la
temporalidad. con ésto
quiero
decir que un
acontecimiento, o una vivencia, puede 11uy bien
ser percibido --y registrado-- sin que el Yo
"•epa• lo que
ha
percibido,
sin
que
lo

�8
■ ignitiqua:

qu• la huella da lo percibido pueda
penianecer ahi, co■o •iqno da nada, de hecho en
el aiste11a Preconscienta-con ■ciente,
pero ■ in

una conexión asociativa t'lja, que le otorgue un
significado "plena11.ente reconocido" y reconocibla a nivel yoico. Se trata de decir que la idea
no está repri ■ ida, sino que, sencilla.ente, está
aislada, en el siateaa preconsciente, desconectada, pendiente.
Ahora bien, Freud dice en varios lugares,
seria
inconsciente.
Lo
dice
incluso, co110 ya seJ\al8, en la aisaa carta 52:
•total■ente incapaz da llegar a ser consciente•
(14). Yo digo que no, que eso no es cierto. o
11ejor dicho, que no es total ■enta incapaz de
consciencia; que si es accesible a la conciencia no lo es en el Gentido de lo repriaido. Es
virtualmente conscianthable, es sólo que para
su toaa. de conciencia le falta aún •algo•, un
•puente asociativo•, una
"traducción verbal",
que lo signifique. Mientres la representación en
cuestión no significa nada para el Yo, no hay
•otivo ni posibilidad alguna de que pase a ser
repriaida. Y precisa11ent• es ésto lo que plantea
la teoria del aprts-ooup1
que
la represión
•propiamente dicha• (la nach4ringen ) ! 9ondición
de todo aintoma, sólo se pone en aov11111ento en
el segundo tiempo,
en
el
tie111po
de
la
co111prensión . Es que antes
de
éste
segundo
tiempo, la idea no
repriaicia.

que tal idea

••t•

Pienso que el ejeaplo aás claro de este
estado, podriamos decir "interaedio", es al de
los "restos diurnos", ésas "pequeñeces", ésas
cosas anodinas que percibimos durante h vigilia
y que quedan por ahi, sueltas, hasta que el
trabajo del sueño las reto~ coao_11edioa para
revelar y realizar el deseo inconsciente, y que
sólo después· al otro dia, podemos reconocer
como percapelones del dia anterior . Pues bien,
asi entiendo el signo perceptivo : el tipo de

9
registro pslquico de
un
hecho
vivido
y
percibido, que puad• penanecer indatinidamente
sin entrar en uo proceso alaborativo hasta que,
súbitallents, en un segundo tiempo, es traducido,
co111prendido, y sólo entonces, rapriaido. Y esto
ea lo que habria sucedido con la seducción que
su padre hizo a catalina, de toaar textualaente
la historia que ella relata a Preud.
III. Seglln
cuenta, cuando ocurrió
la
tentativa de seducción, ella "no coaprendió•,
•no sabe de qué se asustó•. De acuerdo con •
aiaao relato, el padre coincide con la hija en
que ella no comprende, y se lo dice: "No sabea
tú lo bueno que es eso". Y por si fuera poco,.
Freud coincide tllJlbién: " ..• hasta mucho después,
la 111uchacha no habla comprendido las verdaderas
intensiones de su
padre" .
Asi
pues, · hay
unani•idad en éste punto: todos están de acuerdo
en que la cándida 110ntañez:a no comprende, no
sabe . Pero nos habiamoa preguntado ¿que es lo
que catalina no sabe?

¡

Retengaaos esta pregunta y salteaoa ahora a
otro aounto de la elaboración freudiana para
pensar lo siguiente: cuando
falta
el saber
adulto sobre la sexualidad (sobre la sexualidad
"actuada•, que el infante vive y percibe), el
niño lo sustituye por otro saber, que él aismo
"construye". Juanito, por eja•plo {15), nos ha
enseñado que si a una niña no se le ve el pene
no es que no lo tenga, es que ea aún auy pequeño
y a de cracarle; o en todo caso, que al las
mujeres no tienen pene es que
se loa han
cortado co1110 castigo por algun acto indebido.
Aludo, evidenteaente,
a lo que Fraud llaaó
•teorias sexuales infantiles• (16).
Son ésos
saberes que cada uno de nosotros construye --y
elabora-- para dar cuenta da lo inco111prensible,
de lo sexual que uno vive en si 11ismo y percibe
an los actos de loa otros.

�JO

11

Hemos aprendido también que estas teorias
sexuales infantiles suelen
tener
un destino
doble, o mejor dicho, que su contenido representacional se desdobla, tópica y dinámicamente
en el aparato
psiquico: su to.niulación
aá~
b1:1rda, la •ás temprana y la más ligada a la
v1vencia¡ suele pasar después a ser reprimida, y
se const tuye como fantasma, incluso co110 lo que
Freud llamó "fantasmas
originarios"
¡muy
esquemáticamente: la castración, la seduce ón,
1-? escena primar;a) . Pero esos saberes no son
simplemente reprimidos,
pues
necesariamente
dejan vestigios, restos
conscientes,
que 88
ehboran de modos ■ás o
menos
sofisticados
utilizando para
ello elementos contingentes'
para ~eminar convirtiéndose
en
la
"novel~
fa1dllar" {17) de cadaneur6ticq es decir como
la historia dramática que de su vida el ;ujeto
se narra conscientemente a si mismo, y que narra
a~ analis!a, para dar cuenta y demostrar cómo
vive, pasiva111ente, los embates de la pulsión
sexual . Es_éste e~ lado yoico, defensivo, de los
fantasmas inconscientes, y es también
por lo
tanto, la herencia
de
las teorias' sexuales
infantiles.
Pueden ustedes ver
en
la historia de
Catalina dos de éstos fantasmas: la
seducción
(porque ella es seducida por el otro por su
padre), y la escena primaria (porque ~lla es
espectadora neutra, no participante, del coito
entre su padre y otra mujer, aunque no se trate
de la madre).
Y ven ustedes
también
cómo
Catalina en este
discurso se presenta
como
pasiva Y neutra: su propio deseo parece estar
an;1lado, borrado, disuelto;
sencillamente
no
existe, pues los otros son los deseantes y los
perversos; Catalina, a los 14 y a los 16 años
se pretende pura e inocente: ella nada • ~ ;
ella, lo único que quiere es •dorair tranquila•.
IV.

Pero todo esto, ¿a donde noa condu-

ce?, ¿se trata simplemente de denunciar como
falsa, como mentirosa, la inocencia que Catalina
presume? En verdad intento ir un paso ID.!s all6.
Y quiero invitarles a dar conmigo todavía otro
salto, un último salto por la teoria freudiana,
esta vez hacia la problemática
de
lo
que
provoca, precisamente, la producción
de
las
teorias sexuales infantiles.
Ya en aus Tr••
•ru1ayo• ••• (18) Freud dice que dichas teorias
sexuales surgen en el niño como una tentativa de
dar cuenta de los eniglllas que le plantea su
entorno familiar. Y
en
su
trabajo
sobre
Leonardo, dice que el deseo de saber no nace
espontáneamente en los
niños, sino
que
es
provocaao por ciertos
•sucesos
imeortantes",
aludiendo con tal exeresión al naci1111ento de un
her:mano, como precipitante del enigna sobre el
origen de los niños (19) . Pero hay, evidentemente, otros "sucesos importantes" que Freud no
dejará de destacar: la percepción --siniestra-de los genitales femeninos, la percepción de una
relación sexual entre los padres[ o la vivencia
de una seducción, Y es que s
tales sucesos
provocan la investigación en el niño es que hay
algo en ellos de enigmático; y ése algo, lo
sabe:mos, es su sentido sexual. Por supuesto que
lo sexual está ahi objetivamente, pero después
de todo, lo sexual está objetivamente en todos
lados, más allá de que los propios adultos se
esfuercen er, no saber nada de ello.
En verdad
no
se
necesitan
"aucesos
importantes", cosas fuera de lo co•ún, para que
todo ser humano se vea enfrentado a loa enigmas
más importantes de la vida, pues lo enigmático
está ya en los adultos que se ocultan para hacer
el sexo, o que ocultan mediante la ropa sus
órganos genitales. En el limite, nos informa
Freud la vivencia de lo sexual, y por lo tanto
lo enigmático, ei.t6 ya en el a■aaantamiento
mismo, en tanto esta ya ahi el goce --inconsciente-- de la madre al dar al pecho. Y la

�ll

12

•A•

c~estión aqui ••
alU da lo que loa adultos
ocultan consciente ■ente al niño, está ahi lo qua
•• ocultan incluso 11. 111 ■ i1111oa, su propio nosaber •obre lo ae,rual, que es inaccesible para
ellos ■ i ■■oa porque es inconacienta, es decir su
propio deseo.

Ea el deseo del adulto --y su realización-

el _deseo del otro, lo que ea enigútico para eÍ
nii;io, Y lo qua despierta en ,1 ésa •pulsión
ep1ste■otilic11.•, ése "deseo de saber",
que a su
vez le induce a la producción de las teorías
aexualee infantiles a gua ~•:i - reteri. El deseo

del otro. Esta es una fomt\la ..:a lacaniana que
treudiana, PefO no i111porta. Lo que importa ea
que la vivencia de lo 158l.'Ual, q¡.;e en el adulto
mismo hace r':"torn~r un saber no-aa.bido, plantea
al niño el 111ster10 sobre el goce y el deseo el
del adulto,
pero
tamoién, correlativame:ite,
sobre el deseo_ propio en la medida en que éste
le es despertaGo por aquél.
Pero ya veiamos que el enigma no es enigma
puro. La pe~cepción de éste sexual del adulto
deja en el niño una huella, un- signo perceptivo,
que acaso no ea todavia un saber --o solamente
el saber de Q1;1e se lo ha percibido--, pero es un
signo percept1 vo que iaplica, co■o vi■os, que sí
carece de traducción, de un lugar tiio en una
red de significados elaborados y consc1enth:ables, al ■ ismo ti-po es un signo que anticipa
la signiric&lt;;1ción que vendrá después. Y no sólo
porque es signo de un goce cuya comprensión
tardia provocará
una
represión
propia-.ente
dicha, sino taabien
porque
provoca
la
con~trucción de saberes, de teorias, de "novelas
ta■ iliares". Y este saber
infantil sobre lo
sexual nunca será verdaderamente desechado; será
repri■ ido, es decir,
pel"llllnecerá. imiutable e
insistente a lo largo y ancho de la vida. y
aunque el Yo
•aprenda•
luego
una
versión
"corregida•, una versión •adulta" de lo sexual -

-y de la historia sexual-- el saber infantil,
constituido como fantasma
inconsciente,
permanecerá como siendo el saber histórico y
efica1, el O.nico· verdadero; la ■ateria aisma del
inconsciente. El saber del que todo neurótico,
como Catalina, nada quiere saber. El saber no
sabido, que retorna como sintoma .
V.
Volvamos ahora con Catalina. En el
erimer tiezpo de su historia, cuando su padre
intenta seducirla, seguramente
ella
ha
experimentado --y percibido-- un goce, o co1110
dice Freud por entonces, un "desencadena■ iento
seY.'.1~1•. Y si bie,1 podeJ110;¡ ad:dtir, al aenos
hipotética.1ente, que en este momento ella 110
sabe, lo q\!C be sentido, lo que ai sabe es que lo
l.;;. t1ent.1,c;,: alyo violento a recorrido su cuerpo,
una corriente net'able que la ha hecho vibrar y
suspirar; algo que, para decirlo con palabras
freudiaras, "arriba al alu" (20) bajo la fonaa
e.e la angu11tia. C~talina "no sabe de que se
asustó" pero clgo la asustó. En otro lugar
Freud e~cribirá que "sí no quiere decir de qué
tiene 11iedo, es que realmente no lo sabe" (21),
es una angustia
"tlotante•,
esto
es 1
una
descarga libidinal no ligada, no cualificada Y
no significada, justamente porqu~ el Yo carece
aun de ciertos ele1:t1ntos
paiquicos,
de las
"ima9enes verbales", necesarias para asignar a
lo vivido un sentido, 1r1ás o asnos acorde con el
saber oficial, adulto, pero un senti~o a~ fin,
que permita al Yo un dominio, por biaginario que
sea del resurgimiento, siempre posible, de la
trri'.ipción del goce que, por ser de-.asiado real,
es peligroso.
En verdad
podemos
aun
pregun~arnos,
mañosamente si en catalina la emergencia del
goce como a~stia responde "siaplelll:inte" a la
falta de un saber traductivo,
o si en ése
momento ya "algo• lo babia significado como un
goce prohibido y
culpabilizante,
Pero
de

�14
cualquier modo, el goce es algo que angustia. Es
algo de lo cual, repito, es preferible no saber
nada.

Eventualmente Catalina construirá acerca de
este goce un
cierto
saber,
una
teor1a,
prorectiva y defensiva. La proyección será un
111ed10 privilegiado para significar el goce, para
saber de él sin saber de él, por9&gt;1e cuando
reaparezca lo hará justamente col!lo aJeno, como

siendo el goce de otro. Pero tal proyección, del
yo, no es, después de todo, una mentira, una
falsedad. Porque es cierto que el goce es el
goce del otro, con la salvedad de que el otro en
cuestión es menos, para Catalina, su padre, que
su propio cuerpo; ése cuerpo-otro que la ataca
con un goce oscuro que
la
asusta, que la
angustia, del que nada quiere saber, y respecto
del cual no puede decirse, final?t1ente, que nada
sabe.
Ahora bien, el movimiento, en Catalina, de
significar apr•s-coup el
recuerdo
de
esta
vivencia, es un movimiento a la vez de avance y
de retroceso, desde el pun,t o de vista de la
asunción de su deseo. Es avance en el sentido de
que ahora ella sabe, ella comJ¡1rende, como dice
Freud, "las verdaderas intenc1ones de su ]?adre".
Las comprende coao sexuales --en el sent1do del
saber adulto sobre lo sexual--, las comprende
también como verdaderas, en tanto atañen a la
verdad del goce del cuerpo. Pero retroceso también. Porque este nuevo saber, esta traducción
del goce que antes la estremeció (y que con toda
seguridadla estremece de nuevo ante la vista de
su padre encima de Francisca), es un saber tanto
o mas defensivo, tanto o Más alienante, que el
saber que, en cierto 111odo, no alci:i.m:ó en el
primer tie111po; es un saber que fija el sentido,
que pretende ·as1 obturar el enigma del deseo¡ ea
tanto que hace de lo sexual algo que sólo ex ate
en el saber y en el deseo de los otros. Es un

11
saber que fija, epi• petrifica, la Unica versión
aceptable de lo vivido; inscribe el guión de una
"novela familiar", en donde
queda claramente
asignado el rol .de la propia Catalina, como el
rol de la pasividad, el rol del haber sido
atacada y angustiada por el otro. Es retroceso
porque la constitución segunda de este saber
promueve la represión
del
deseo
y
su
retraducción, su retorno, no sólo como novela
familiar, sino también como conjunto de síntomas
histéricos.
Y en verdad en éstos sintomi:i.s se mantiene y
se sostiene el enigma. Ella aborda a Freud con
una pregunta que
por poco no se alcanza a
fonnular. si le prestamos algunas palabras, yo
diria que ella parece preguntarse, y preguntar a
quién la escuche --ahi donde eso habla--, a
Freud: "¿qué quiere de mi ésa cara horrorosa que
me mira con ojos terribles?, ¿qué quiere de mi
ése otro que, detrás de mi, quiere agarrarme por
sorpresa?; ¿qué quiere de mi ése inconscienteotro que está por ahi, agazapado en la noche,
siempre acechante y presto al ataque?".
Pero estas palabras son prestadas. Y si es
cierto que en sus síntomas, y en su demanda de
ayuda hay una interrogante, catalina no se la
foilllula como tal. catalina 111ás bien se aferra a
una respuesta, a una certidumbre, a un saber
yoico y proyectivo, que es el Unico medio de que
dispone para traducir y "controlar" el inminete
y peligroso goce sexual.
Con el tiempo ser¡undo, el signo perceptivo
que habia dejado la primera escena, pasa a ser
comprendido, pero no a ~er elaborado c&lt;;&gt;mo la
traducción de algo
propio; al contr~rlo, la
comprensión ha precipitado una represlÓ1:), Esto
es paradójico y desalentador: ¿quiere decir que,
1116s acá de
la
experiencia
particular
de
Catalina mientras más se comprende del goce,
más se
reprime y se lo desconoce?, ¿que todo

1b

�17

16
saber sobre lo sexual •• vuelve, necesariaaente,
un saber no-sabido?.
suspender esta ret'lexión quiero
ésta
via,
algo
que
dejé,
~usta■ente, co■o una pehbra suelta. Dije que la
inscripción de un signo perceptivo i ■plica que
la huella
en
cuestión
peilllanece
sin
un
significado "pleno".
Pero
es
que,
¿puede
lograrse de
lo
sexual,
alguna
vez,
un

IIOTU

l.

s. Freud, "!1tudio1 ■ obre l• bi1t1ri1", en
obras Completas, T. I. , Biblioteca Nueva,
Madrid, 1973, pp . 39-168.

2.

Ibid., p. 101.

..

Ibid., p. 102.

Antes de
por

reto■ar,

significado pleno? Es evidente que en el trata-

■ iento

3.

En su relato original, Freud la coloca como
prima suya, y al sujeto s e ductor co■o a su
tio, pero en sus "O.isione ■ • los bi1toriale1 olinico■", redactados en 1924, nos
infonia, corrigiendo éstos datos, que éste
último era su propio padre . Es de suponer,
entonces, que Frencisca era su heniana, si
bien Freud no lo dice expresa■ente. Cf.
Ibid., p. 138.

analítico estamos del otro lado, que se
trata ah1 de recuperar el saber inconsciente, de
peniitirle una traducción en una foraa de saber
consciente y elaborativa. El análisis intenta
ser un tiempo segundo, un tiempo de completar
una traducción incompleta o fallida. Pero es
i~al111,ente evidente que el priaer tieapo retorna
siempre, y el ■ uieto r■ pite el resurgi■ iento del
goce, y lo proyecta una vez más sobre el otro,
esta vez el analista. Y acaso una vez :más, el
deseo --enigmático-- del analista promueve dicha
revivencia y dicha proyección.
Y
si estoy
pensando las cosas con iusteza quizá no ha90
otra cosa que redescubrfr a la transferencia
co■o un rodeo necesario para la producción de
este nuevo saber sobre lo ya sabido que, después
de todo y siempre, mantiene el enig:ma abierto.

,.

Antes de resbalar hacia el problema de la
teraina;ción del a;nálisis - - o de la pulsión de
■uerte-- pret'iero,
detenerme, interrwnpir este
discurso , con la; hipótesis, nada nueva, bien
sabida, de que todo saber sobre el deseo y el
goce, sólo puede ser, en Ulti ■a instancio, un
saber incompleto, un saber, como diria Lacan, a

10. Id--, "Los orígenes del
III, pp. 3551-6.

■edias.

Ibid., p.103. El subrayedo es

,.

v.

7.

Loe. cit., p. 104

'.
'.

1110.

infre.

Ibid . , p. 105. El subrayado es

■ io.

V. el

"Proyecto
de
psicología
para
neurólogos", T. I. en particular la segunda
parte, titulada "Psicopatologia•.
psicoan,li ■ is", T.

ll. lbíd., pp. 3551-2.

12. Id-, "Lo

incon ■ ciente",

T. II, pp. 2061-82.

13. "Carta 52", loe . cit., p. 3552.
14. Ibid.

�lE
15. V. "Anilhh d• l• tobia d• un niño d• cinco
afi.oa (caao Ju.nito)" T. II, pp. 1365-440.

16. Id-, "Teorias sexuales
pp. 1262-71.

infantiles", T. II,

17. Freu~ designó con éste tér.ino a un fantasma
particular el
de ser hijastro
o
hijo
adoptivo de los propios ~adres. Cf. "La
novela familiar del

neurótico",

Flavio Heléndez z . y Maria Gutiérrez z.

"Asi a !telanie JClein, 11.is que
desterrarla o exorcisarla,
p1damosle trabajar, forzando su 1¡&gt;ensa11iento y su obra a trabaJar.
Nos daremos cuenta entonces de que
el traba¡o de toda gran obra
psicoana 1tica se recubre y se
entrecruza con el trabajo de otra
obra. Miis alU de todo eclecticismo, nuestra época deber1a, en mi
opinión, consagrarse a este trabajo, a este recorta11iento pociente
de todas las exigencias."

"!res ensayos para una teoria sexual".
V. particularmente pp. 1207-9,

19. I~••! "Un recuerdo infantil de Leonardo da
V1nc1", T. II, especialmente la p. 1586.
y

sus destinos",

T.

21. Idam, "Análisis de la fobia de un niño de
cinco años", loe. cit., p. 1375.

Jean Laplanche. ¿Hay que q:u•-r a
Nelanil Kllh1?
Trabajo
del
psicoanUisis, Vol.
I, NO.m. J,
1982.

BIIILIOGRAJ'IA
Fraud, Sig11und. Obra•
co■plata1,
Nueva, Madrid, 1973, 3. Ts.

DI SUJSTO PSIQUICO IDI'

MILANIB KLUlf

Id.e■,

20. ldam, "Los instintos
II, p. 2041.

CO■CIPTO

T. II, pp.

1361-4. Soy
consciente pues,
de
estar
adulterando, a
base
de
extenderlo
el
sentido de esta expresión, al aplicarÍo a
tocio fantasma consciente y egosintónico que,
no reconocido
como fantasma --más
bien
dotado de creencia--, el neurótico adopta
como la historia de su vida.

18.

NOTAS 8011RI IL

Biblioteca
INTRODUCCION.
En este breve escrito nos propone110s
explicitar lo que desde nuestro punto de vista

19

�,1)

constituyen algunos ejes del concepto de sujeto
ps1quico en la obra de Melanie Klein {M.I&lt;:, ¡,
agregando algunas reflexiones que nos perniten
repensar los presupuestos kleinianos desde la
1,&gt;erspectiva de la unidad diá.lectica sujeto/obJeto y del enfoque intersubjetiva que de ésta
se desprende.
Para nuestra
tarea tomamos
como
base
principal la lectura de los textos de M. K. y
sus disc1pulos que sirvieron de punto de
partida para las "Controversia! Diseussions"
que se llevaron a cabo durante 1943 y 1944 en
la Sociedad Psicoanalltica Britanica y 'que
posteriormente, en 1952, se publicaron en un
libro con
el
titulo
de
"Desarrollos en
P•icoanáliaia" (1). De esta manera, la visión
de este trabajo estar! ~imitada principalmente,
pero no de fonna exclusiva, a los planteamientos contenidos en esos escritos.
1. - 0N INCONSCIENTE DESDE LOS ORIGBNEB .

Melanie Klein sabia que el psiquismo
inf&lt;'l':itil no inicia a p&lt;'lrtir de la represión
originaria y que, por lo tanto, era necesario
dar cuenta de las vicisitudes de la vida
anlmica previas a aquélla. Tales vicisitudes se
encontraban enmarcadas dentro de las experiencias mas primarias del bebé, y hallaban su
anclaje teórico
en
los
planteamientos de
Sigiaund Freud a propósito de los destinos
pulsionales anteriores a la represión !undante
(2). Es en este
esfuerzo en el que podemos
inscribir y valorar la obr&lt;'I de Melanie Klein.
Sin embargo,
la
autora
plantea
un
~nconsc~ente desde los orlgenes. Para ella, el
inconsciente no es algo que se constituye en la
historia del sujeto, sino que existe y actúa

21
desde que hay crfa human&lt;'!; toda la riqueza de
la vida anl11ica del bebé es explicada por la
existencia de esa instanci&lt;'I que nace iunto con
el sujeto. En contraste, en Freud observa11os
dentro de los textos de la metapsicologla, el
planteamiento de
que
el
inconsciente
se
constituye a partir de la represión primordial
(Urver4rlingung), proceso que funda el aparato
con sus
diversas
instancias
y
lógicas
particulares que las C&lt;'lr&lt;'lcterizan (3). Para
11

~!=~~ta~g d:°t~ d~ii!!tac\ ón rd1rf:fófnst~~ci~~
-que depende de la 11aduración del Y.o-, ';( no su
factor !undante. Lo anterior tiene implicaciones fundamentales
que
atraviezan
toda
la
conceptualización kleiniana de sujeto ps1quico.
2.- El!I EL PRINCIPIO ERA LA MUERTE.

El bebé nace so111etido a un instinto de
vida y a un instinto de muerte que pulsionan
su interior,
demandando
satisfacciones,
en
pri111era instancia en el pecho 111;aterno. No
obst&lt;'lnte, se trata de un pecho que no constituye un objeto pulsional simple, a pesar de su
caracter ¡¡,rimario, sino que a partir de las
experiencias vitales y alimenticias del bebé,
ese pecho va a ser fantasmatizado, a través de
proyecciones, introyecciones
y
escisiones
multiplicadas. La acción del instinto de muerte
en el interior del organismo del niflo produce
en éste una ansiedad en l&lt;'I forma de temor a la
aniquilación, !'orzando al nil\o a proyectar sus
impulsos destructivos sobre el pecho, constituyéndolo de esta 111anera en pecho malo. y pe~secutorio trente a un pecho bueno e idealizado,
siendÓ éste el recepUculo de sus instintos de
vida .
El pecho 111alo es el que frustra, el pecho

�13
bueno el que gratifica. A■bos per■anecen asi
escindidos para el bebé coao dos objeto;
diferentes, en un intento por controlar y

aislar al prh1ero y a las múltiples amenazas
que representa.
_ Las experiencias de frustración producen
un ;ncremento de las pulsionea de muerte,
debido a 111 ira 9ue produce la privación del
pecho bueno y sat1sfactor, y a su vez conducen
a un estado de voracidad, que en su intento
desesperado de incorporar el pecho, inevitableMnte lo destruye. Por el efecto de retallaci6n
al cual i■aginarillllente el nino se encuentra
sujeto, este pecho se convierte en un perseguidor interno que puede destruirlo, envenenarlo o
aniquilarlo; el cual dentro de las postulacio-nes de
Klein constituye el
al■acigo
del
Supe.ry&lt;:i. Por otro lado, las experiencias de
gratificación refuerzan la existencia de un
pecho interno bueno protector, nutricio dador
de todas las vivencias de bienestar y feÍicidad
~el nii'lo..
Ellas van a dar lugar a la
1ntroyecc1ón de un objeto bueno, que conforma
el ndcleo del Yo, factor integrador que a lo
largo del desarrollo conducir! a la constitu-ción de los objetos totales. Estas transforma-ciones son la parte medular de la posición
esquizo-paranoide, t:lue en el curso de la
evolución del bebé 1r!n cediendo su lugar a la
posición depresiva,
en
la
cu!l
aquél se
relaciona con
objetos
totalizados
cuya
característica es
la
coexistencia de
los
aspectos buenos y malos dentro de s1 misao. De
esta eanera, el pecho y la madre son buenos y
malos a la vez, y el intento de destruirlos
enfrenta al infante con una depresión culpable
que es coabatida llediante intentos incesante;
de repa.raci~n del objeto dariado i■aginaria-n-­
te.
Nos encontramos aqu1 frente a dos tuerzas

instintivas primarias,
que
actOan
en
el
interior del sujeto y que se manifestarán
independientemente de cualquier determinación
histórica singular, dando lugar a una variedad
ili■ itada de actos anbicos.
No se trata de
tuerzas que se constituyen en relación con
al9'Wl orden de causaciones, aino de sustancias
ah1stóricas, independientes
de
cualquier
interacción con la objetividad. Entre las dos
sin e111bargo, la primacía la tiene el instint~
de muerte en lo que se refiere a las causas de
la ansiedad y del conflicto psíquico. Es aquél
el que con sus fines destructivos origina la
ansiedad y los ■ecanismos para hacerle trente,
que segOn su intensidad se convertir.in en
motores o en obsU.culos del desarrollo del
sujeto, eientras que los fines del instinto de
vida no producen ansi.edad por s1 mismos, sino
sólo en tanto est!n ligados a los de la 111uerte.

3.- LA OIALBCTICA Gl!.ATirtcACION-ntUSTJtACIOH,
La relación del bebé con su ■adre está
centrada en la gratificación-frustración de sus
regueri ■ ientos instintivos.
La naturaleza de
esta dialflctica es irrelll.ediablemente problematica, dada la polarización de los instintos de
vida ':( de muerte. Oe aqu1 se desprenden dos
cuestiones ligadas entre s1: una refer nte a la
relación de la estera gratificación-frustración
con la estera del amor-sexualidad, y otra
referente al papel de la madre.

Por momentos
parecer1a
en
el
texto
kleiniano que es suficiente con que la aadre
otorgue protección y cuidado y satisfaga las
necesidae11 del be.bl, que 11ea buena nodriza,
para que aquél cuente con los requisitos
11íni110s para habérselas con el monto de sus
ansiedades y transitar con cierto éxito por el

�camino de su evolución. Esto nos plantea la
ausencia de una sexualidad entendida como
discontinuidad con
lo
biológico-instintivo .
Sabemos por otra parte, cómo intentó Freud
resolver este problema mediante el concepto de
apuntalamiento (Anlehnung) de lo sexual sobre
el orden de lo biolOgico. No negamos que
Melanie I&lt;lein
consideró este
problema
de
plantear el objeto como un objeto no tanto de
la pulsión, sino del bebé, de su amor y su
odio, de su dependencia; sin embargo,
la
especificidad da esta esfera del amor no está

constituirla en su absoluta singularidad, a lo
más, cuando se trata de otorgarle a
lo
fantasmático un orden otro que le darla origen
se recurre a una mitología biológica (5). D~
este modo, tenemos que lo que sucede en el
vinculo con la madre real es el soporte de una
dialéctica intrasubjetiva
que
seguirá
su
desarrollo ineluctable, sin que las vicisitudes
de la historia del sujeto den cuenta totalmente
de su estatuto especifico y singularidad.

~~~~f~~f~a~~disJinun1u~ad ~~n :1el~~~~~a de P~~

4.- tJII DESEO SOLITARIO.

necesidad biológica .
Las
postulaciones
de
nuestra autora no nos permiten conceptualizar
claramente una sexualidad 1116s alU. de la mera
satisfacción de
las
necesidades,
que
precisamente se inscribirla en la relación con
otro deseante.
Insistimos,
Klein
considera
hasta cierto punto el problena, pero no lo
puede teorizar. Justamente cuando Freud define
a la pulsión con un objeto variable, no
determinado filogenéticamente,
nos deja
el
espacio abierto para pensar en una relación con
el otro cuya matriz no está signada por la
biologia (4).
A partir de lo dicho, el vinculo con la
madre real, según el balance ~ratificaciónfrustrac1on que conlleve, influirá a su vez
sobre el
balance agresión-libido,
y
ésto
determinará los montos de ansiedad presentes en
el nif'io.
Pero
desde
estas
variaciones
cuantitativas se
desarollará
un
mundo
imaginario riquisimo, que no puede ser reducido
a una simple superestructura de lo instintual.
Por lo contrario, la fantasia ~uedará entonces
en el análisis, como una realidad que produce
un sentido · autosuficiente y último, que no
necesita, ni puede tampoco, ser reconducida a
una relación intersubjetiva en la que se

Paradójicamente al hecho de que Melanie
Klein propone un objeto de dependencia del bebé
y a que el deseo por este objeto presenta una
serie de vicisitudes, aparece frente a nuestra
mirada como un deseo que está ahi desde el
nacimient? del bebé, que implica objetos pero
que no tiene nada que ver con el deseo del
otro. Es un deseo ~ue como tal no requiere ser
reconocido ni sicjnificado por otro. El niño
desea antes de que haya un deseo previo y ajeno
que lo llame y lo reconozca.
Es decir, la madre aparece como soporte de
las satisfacciones y frustraciones, pero su
deseo y su inconsciente no figuran por ningún
lado; no aparece como sujeto del inconsciente
en cuyo deseo su hijo necesariamente tiene un
lugar. 'l. es que no podemos olvidar que la
concepción, la gestación y el maternaje de un
hijo están necesariamente enclavados en la
sexualidad de la madre. Ello constituye un
mundo que precede y organiza al mundo del niño.
Por otra parte, el padre tampoco es
sujeto deseante ¡¡iara Helanie Klein; es
personaje desde cierta óptica equivalente a
madre, poseedor de un pene equiparable

un
un
la
al

�ro
pecho; pero au propia aubjetividad no tiene
ta•poco un papel constituyente, a pesar de que
en ■o■entos jugar&amp; co■o alternativa y rival en
el a ■or.

As1, el infante no nace en una eatructura
que le pre-existe (estructura -11pica¡, aino
que nace sometido a una serie de mov ■ lentos
instintivo ■ e
iaaginllrios que toaar&amp;n coao
soporte de sus proyecciones a dicha estructura
edipica .
Los padres que describe nuestra autora, no
son sujetos de la cultura que ocupan lugares
que les han sido asignados por un orden que los
trasciende, sino que son aólo cuidadores ús o
Hnos AllOrosos que influyen sobre la subjetividad infantil, condicionando parciallllente sus
■ontos de persecud6n y desintegración o de

bienestar e integración. No son, estos padres,

los agentes que constituyen esa subjetividad
infantil a
partir de •ua propios deseos
inconsciente• -aunque aquélla no i.ea pensada
co■o mero ret'lejo y continuidad de éstos-.
De aqu! se deriva que en Klein hace falta
la noción de. corte, de ruptura dentro de lo
que es el proceso de estructuraclón del sujeto.
Con ello no plantea■os la noción de un aoaento
cronolóqico especltico
ni
de
un
acto
particular, sino de una función que per■ ite
separar al individuo de sus objeto• incestuosos
e insertarlo
plenamente
en
la
cultura.
ll\8cribiendolo al interior de un orden diverso
al de su propio deseo. Nos referi110s a la
!unción paterna,
función de un padre que
irru■ pa co110
tercero, no equivalente a la
udre, que constituirla al nifto en sujeto
desea nte, ubicado en un lugar distinto respecto
a aua padrea. En Kelanie Klein hay una noción
de castración que es reconducida a la pulsión

21
original de ■uerte y que se instituye coao un
tantaa111a del Superyó, pero a final de cuentas
no le otorga un papel deter■ inante en lo que
respecta a la resolución del nudo edlpico tanto
en el va ron COJD.o en la nifta, co■o de hecho s1
lo hace Freud al relegarle la representación de
la prohibición
del
incesto .
Para
nuestra
psicoanalista la salida del Edipo se dA como
resultado natural del proceso evolutivo de la
resolución de
la
posición
depresiva,
consistente en el triunfo del a■or a la pareja
parental por sobre el odio, lo cual darla por
resultado la renuncia a ellos coao objetos
sexuales. Para
Freud
es
indispensable
la
ingerencia de una instancia-ley, externa a los
deseos de loa sujetos de la triada edlpica,
para que la separación del nifto respe~to a sus
padres se pueda llevar a cabo. Lacan d1rla: 9ue
la castración iaaginaria funja en su función
simbólica.
Lo anterior nos lleva a concebir un nifto
■uy solitario,
bregando solo trente a sus
deseos y angustias, generando por si ■ t.1110
■ecania■os defensivos
para
sobrellevar
su
turbulenta realidad interna y externa, en él
contundidas· sin que exista un atuera, un otro
ya constituÍdo -aal o bien-, que le precedió en
existencia, una cultura que le prevalece y en
la que es inscrito desde su concepción. Todo
este continente-escenario en el que el nifto
nace in■erso,
en Helanie Klein
es casi,
podrla11oa decir, e ■cotositado. Es col!lo si el
mundo del beb6 no tuviera un anclaje directo en
el ■undo del adulto. Aunque Klein tallbiin
analit6 adultos,
parecerla .que
el
■undo
subjetivo de ellos
no tu:,,,1era qué . verse
deter■ inante con el de sus h1Jos, co■o s1 todo
se l1111itara al buen cuidado y en adelante se
levantara una 11uralla i■posible de cruzar y
cada uno viviera solitario en su ■undo de

�78
objetos buenos
y
malos,
sin que hubiera
posibilidad alguna
de
encadenamientos
de
historias deseantes entre padres e hijos, al
interior de este subjetivo extre1110.

!J
No está_p?r demás re7ordar que el escándalo del
descubrimiento freudiano es inseparable de este
carácter de la. sexualidad.
6.-

5.- UN CONFLICTO DB AMBIVALENCIA.

Todo el sufrimiento del sujeto humano
puede ser enmarcado como un conflicto entre
tendencias libidinales y de JllUerte,
entre
deseos amorosos y destructivos. Sin embargo, no
encontramos claramente en Klein la concepci6n
de conflicto entre las instancias constitutivas
del aparato ps1quico, sino que dicho conflicto
es pensado siempre en relación con tendencias
instintivas de fines opuestos y en todo caso el
conflicto entre instancias es secundario y
derivado de la ambivalencia instintiva, Por
listo mis?Do, pensamos que no aparecen en M. K.
las producciones
del
inconsciente
como
formaciones de compromiso, de la manera como
Freud las pensó: como una transacción entre una
instancia represora y una reprimida. Para la
autora en todo caso, el compromiso se da entre
las dos tendencias instintivas. De ah1 que la
pbaDtasy sea expresión directa de los instintos
y no implique un compromiso intersistémico, lo
cual, sabemos, tiene sus consecuencias técnicas
en Klein.
Solidario de lo anterior, es el hecho de
que la sexualidad pierde en s1 mis111a su
carácter conflictivo y enigmático y en todo
caso sus fines sirven como defensa frente a las
tendencias que
buscan
la
muerte
y
la
destrucción. El sujeto ama y odia al objeto,
pero su amor,
per •••
no es •otivo de
prohibición"y conflicto. El enigma que plantea
la sexualidad, como deseo del deseo de otro, no
aparece en el escenario que Klein nos describe.

COHCLtl8IONBS.

~i pensamos
toda
nuestra
discusión
anterior 4;!n relaci6~ _con la unidad indlsoluble
s~j4;!to/obJet? -~eguisito indispensable de toda
visión materialista-,
se evidencia que la
autora nos presenta un sujeto que pre-existe
en su~
detenainan~es
fundamentales,
a
1~
relación con el obJeto. Es decir que separa
los dos elemento~ de la unidad, otorgándole un
est~tu~o ontológico
privilegiado
al
polo
subJet1vo sobre lo objetivo -entendido éste
como lo exterior al sujeto, lo otro y los
otros- ~s1, tenemos a un suJeto en gran medida
1ndeJ?end14;!'nte de las vicisitudes singulares de
su historia, pues su subjetividad es pensada
como m4;!'ro
desarrollo
que
proyecta
sus
contenidos en lo_ "exterior" objetivo, el cual
queda conceptualizado como reflejo subordinado
a ~a l69ica de aquélla. El sujeto aparece como
unidad inteligible en s1 misma al margen de la
estructura de relaciones inter'subjetivas en la
cual se inscribe (6).
.
En intima relación con la ausencia de la
intersubjetividad en
el
texto
kleiniano
encoi:itranos ui:i
uso
indiferenciado
de
lo~
térl!'inos instinto, pulsión y deseo, que se
deriva de un borramiento de los limites entre
los ~rdenes biológico y pslquico. Al intentar
seguir las ar$Jmentaciones de M. }C nosotros
hemos r4;!'producido a lo largo de este escrito el
uso equivalente de los téndnos, sin que éso
implique que estamos de acuerdo con ello.
Por otro lado, nos parece importante hacer
una pregunta a nuestra psicoanalista: ¿Desde

�qué lugar esta hablando en ■u teoriz:ación?,
pues nos parece que hay una contu ■ i6n entre la
vivencia del nino y el punto de vbta del
observador qua teorita. El nil\o no sabe qua •u
deseo depende

del

deso

de

aue

padre ■

dnica■ente lo vive, y la teorla acto.a coao eÍ
nino: lo■ padre ■ son vistos dnicaaente a travls
de la
atoraentada
subjetividad del
nil\o
subjetividad que, coao heaos visto, no .~
autoc:onstuye.

ll
en la superficie de sus plantea ■ ientos, es un
texto para ser proble■atizado concienzuda ■ente,
para ser puest;o a trabajar. Aqui e6lo hemos
esbozado tenuemente alguna.a lineas para pensar.

BIBLIOGRAJ'IA

Obra• Coapletaa. Ed. PaidósHormf,. Bs.As. Tomo III.
El articulo
que
M.K.
hab1a
escrito
original ■ente para las discusiones (IA •i4e■ocional y el desarrollo del yo del beW,
con referencia especial a
la poeioiói:i
depresiva), fue sustituido po_r otros tres
al momento de
la publ1cac16n:
Algunas
conoluaione■ te6rica ■
■otire
le
vida
■-ooioiual del lactaote; 8otlre la teoria de
la ansiedad y la culpa; llotae sobre alguno■
■eoani . .oe eaquiloidee. El interf,s de estos
reside en el hecho de que intentaban
sisteaatizar las
conceptualizaciones . de
Klttin, para servir de base en las pol6111cas
que sobre su obra stt hab!an desatad.o en el
seno d.e la institución ana11tica brittnica.

1.- KLEIH,

No obstante, no poda110s dejar de seftalar
en este
trabcjo
algunas
aportaciones
tunda■entales de Melsnia kloin. Una de ellas se
refiere al
éntasia
puesto
en
que
el
autoerotieao y el narciciaao de la constitución
infantil planteados por Fnud, no operan in
vacuo, sino que plantean necesariamente la
puesta en jue,o de una. relación de objeto que
ha sido interiorizada. No hay narcbiat10 sin un
otro -paradójicoaente nos lo dice Klein-.
Por otra
parte,
noS parece que las
descripciones kleinianas 11110bre los mecanisiaos
de proyecc16n, introyección y escici6n, son de
un valor inestiaable en la co■prensión de una
serie de complejos ■odoa de operación del
psiquismo, que tienen relaci6n con ten6•enos
observables en
la
clinica
p.tcoanal1tica,
particular.ente en el trabajo con nifios y
psicóticos. Estas lOcidas aportaciones de la
autora siguen teniendo vigencia, a pesar de que
su inserción en un cuerpo teórico resulte
cuestionable en varios sentidos.
Lo miaao
pode ■os decir respecto a la importancia que se
le otorga a la agresión.
S6lo nos resta para concluir retomar la
propuesta de Laplanche que rerroduci■os en
nuestro ep!grate. El texto de Ne anie JUein es
extraordinaria11ente rico y no puede ser leido

M.

2.- cf.

Freud., S. Puhione1 y de•tiooe de
pulsi6n. Obras
Co■pletas.
.-..Orcortu
Editores. Bs.Aa. To■o XIV, pp. 122 y •igs.

J. -

et.

Freud,

s.

La

npred6n.

Op.Cit.

pp.

142-J.

Aunque cierta. . nte no es ésta la Onica
posición presente
en
Freud,
en
otros
escritos sostiene una posición opuesta.
4.- et. Fr~ud, s. (cita 2) p. UB.
s. - Acerca de este punto en relación con la
obrad.e rreud, cf.: Laplancha, J. De la

�31
teoria 4• la a~ucci6n r••triilgida a la
taoria da la aaducoi6n ganaralhada. En:
Trabajo del Psicoanálisis, Vol. III, No. 9.
p. 279.
6 .- Sobra al aujato da la historia et.:
Pereyra, c. Do ■ apro:ic:Laaoionaa al problema
da la diallctioa. En: cuadernos Pol1ticos.
Ed. Era. No. 41.

PSICOANALISTAS Eli' !L BJIGllAlQJE: PIEDRAS
EN EL CAMINO

Francisco Veloquio .

Como Clausewitz del arte militar, podríamos
decir que el psicoam!ilisis-instituci6n es una
continuación de la politica con otros 111edios.
Medios que
la
presente
crisis
ha puesto

dramáticamente sobre el tapete de discusión.
Nadie puede poner en duda que el psicoanálisisinstitución se juega hoy de tnanera. explicita y
visible en el terreno de la credibilidad de los
analistas, en los supuestos de sus políticas de
encuadre clientes-pacientes y mas aün en su
énfasis antiterrenal de las concepciones de la
enfermedad mental basadas en el modelo médico
psiccl~ico de ti~ individual, o bien, cuando
se realiza
a
nivel
grupal,
los analistas
escamotean el derecho de politizar los orígenes
de los determinantes sociales que subyacen a la
existencia del proceso salud-enfermedad Mental.
México vive una transición de todo tipo en los
diversos escenarios donde el individuo social se
fragmenta y se recupera.
Al menos, los problemas que se han derivado
de h
presente transición y caDbios en los
perfiles de
los
9rupos
poblacionales
son
evidentes. Un buen eJUiplo de esto lo ilustra la

33

�l4
llaaada lucha antidroga que ha devenido en
proble■as coao la tortura y el consuao de droga ■
leg1ti ■adae por el Estado a pesar de contar con
loa conoci ■ ientoa y la intoraaci6n qua ■uchaa
son de Me peligro para la ■alud: solventes,
alcohol, tabaco;
continuando
aa1
con
la
prolongaci6n da los proble■as de aalud ■ental.
{ 1).

Taabitn hay que al'ladir las circunstancias
sociales que provocan las tensiones laborales y
ta■ iliares haciendo cada vez .as la existencia
de un proceso da neurotizaci6n 11aaiva de la
sociedad. La cuestión no aolo queda en este
plano, sino tallbién habrh. que agr~ar la falta
de o~rtunidades educa ti VH y labora les que
justifican los actos de desobediencia civil con
aua costos y rieagos en todos loa ,bbitoa; coiw
tallbiln, la presencia de una polarizaci6n entre
los grupos sociales respecto a sus espectativaa
posibles de realización social y econóaica en la
coyuntura actual.
Mientras que el foco de atención es el
grupo de edad que fluctO.a entre lo• 15 y 24
anos, los funcionarios responsables de la salud
■ental los declaran inexistente• y solo cuando
los reconocen loa atienden con la represión y
sus 110.ltiples fon.as de opri ■ ir. ~ claro que
los proble111as del proceso salud- ■ental tanto
ocupacional co■o
también
el
sindro11e
de
desocupación no existen de 11anen oficial en loa
progra ■as de entrena■ iento clinico. Adeús de
que no
son
registrados,
11uchoa
de
los
representantes de gre■ ios e instituciones niegan
que en la sociedad regio■antana exieta una
crisis e incluso el rechazarla parece obedecer a
la aspiración de un preeio o a un puesto desde
los cuales ae pueda especular con las nó■ inas
que controlao laa jerarquias burocrlticaa que
bolsean las
arcas
pO.blicas
para
beneficio
personal.

!:L LADO 08ctntO Dlrt, P8ICOUALl8I8-l■8TlTUCIO■ .

Un pri ■ er. acerca111iento al psicoanálisisinstitución consiste
en
referirse
a
los
que
plantea
la
supervisión
psicoanalítica. Esta
posee
características
propias de acuerdo a la in•titución que la
practique. Se
reconoce
la
existencia
de
distintos modelos de supervisión psicoanalitica
que estan
deteoinados
por
los
tipos de
institución que
profesan
la
foraación
y
capacitación de recursos humanos bajo la linea
del pensador sigaund Freud y que tienen la
valent1a de atender pacientes que luec¡io se
convierten en clientes. Estos 0.ltim.os siempre
son individuos ajenos a la doctrin1:1 de S. Freud.
Es conveniente distinguirlos de los individuos
que busclln en el psicoanllisis-institución un
•odu ■ vivendi
para
sus
actividades
de
aupervivencia.
proble■as

Una segunda consideración, es la que remite
a la
reflexión
de
que
toda
supervisión
psico1:1nal1tica que se practicll en todas las
instituciones, se1:1n est1:111 pO.blicas o priv1:1da11
est.!in involucr1:1d1:1s en relaciones de poder que
son factibles de ser observadas por cualquier1:1
de loa mortales. (2).
Asi, caracterizar
a
lll
supervisión
psico1:1n1:1litica nos llev1:1ría ll reconocerla como
un reforzador que sirve para l.cjitiaar •l
an.!lisis did.!ctico del psicoanalistll que hll
terminado su ritual de aprendiuje y loa 1:1nos
dedic1:1dos a constituirse co1SO tal deviene en la
personific1:1ción del guia espiritual que tendrá
poder sobre los tuturos analistas. Al t'in1:1l. de
cuentas •l analista didlctico es quien define
al el a~listll en foraación esta preparado par1:1
analizar pacientes y ser conducido por la •1:1no
del qurii. en el arte de la pdctica clinica de
los trastornos ■entales.

�36
Asimismo, el
analista
did&amp;ctico
al
constituirse como la pllltaforma del ritual,
evangelizo al
analista
que
requiere
ser
preparado en
la
liturgia
de
la
santa
interpretación cl!nica de sus casos pacientesclientes.
Siendo después, en la montal'la sagrada donde
el analista 1.Hd&amp;ctico mlis un supervisor con
equivalente poder sobre el analista en formación
se reunen para decidir si el futuro analista
posee los atributos necesarios para cumplir con
la misión.
El
supervisor
tiene
la
responsabilidad de autorizar si el analista en
formación conoce
los
secretos del
trabajo
clinico. El mismo supervisor es quien establece
la vi9ilancia. Adem,15 de ser la autoridad para
legitaar o desacreditar en la cofradía si los
futuros analistas dondnan
los
conocimientos
requeridos.
Sin elllbargo, entre el analista did.ictico,
el supervisor y el futuro analista aparece una
situación de interferencia que re1¡&gt;ercute de
forma directa en los pacientes-clientes que
acuden con los aprendices de hechiceros de almas
9Ue trabajan desde concepciones antiterrenales
institucionalizadas.
Las repercuciones son variadas, entre las
m!s importantes que impactan en los pacientesclientes una consiste en que tanto el supervisor
como el futuro analista ter111inan por presentar
les datos que desea el primero. En última
instancia quien dirige la supervisión es el
hermano mayor que si se las sabe de todas todas.
Otra repercusión igual de importante, es la que
se teje
entre el
futuro analista
y
sus
pacientes-clientes, puesto
que
terminan
sirviendo como conejillos de indias tanto para
el supervisor- como para el analista did!ctico.

JI
Es un tanto parecido a la experimentación
que solo cu111ple con los créditos requeridos para
un pasaje rersonal de la jerarquía eclesi!stica
del an!lis s did6ctico. No obstante, para que un
futuro analista alcance el grado de analis~a
did!ctico es
indispensable
que
acepte
sin
ninguna mediación la consejería del hermano
mayor, porque
si
llegase
a
atreverse
a
contradecirlo no lograria nunca llegar ª. ser un
analista didActico consumado y reco"!ocido con
todos los honores que otorga la legi6n de los
superhombres.
Pero volviendo a los problemas de las
repercusiones en los pacientes-clientes, h;ay que
aceptar la
existencia
de
una
especie
de
prostitución en
relación
al
an!lisis
d::
paciente puesto que éste e~U. ~otalmen!-e inter
ferido con y J?Or la dimensión instituciona~,
con las relaciones de poder, con ~as ne&lt;;=eud~des
y perversiones que tienen el analista did!ctico,
el su1¡&gt;ervisor y el futuro analista de ser
legitimados aceptados y reconocidos por los
otros experfos de dicho arte. (3).
En este l?unto, destaca el significado de la
dimesión institucional que generalment~ ~unca se
analiza cuando se esta~lec~ la.supervisión.
Es
decir, la dimensión institu,cional se vuelve
insignificante, como en los tiempos de S. fre1:1d,
se convierte en una barrera ~e acero. que impide
avanzar a través de la practica clinica Y de la
supervisión en
la
generación
de
nuevos
conocimientos obtenidos mediante el ensamble de
la práctica social y empirica. (4).
La superación
de
estos
obstáculos
significaría la posibilidad de desan:ollar una
estrategia que materialice las experiencias en
un horizoni.e de visibilidad de construcción de
una
11tica
sanitaria
de
los
tra~tornos
ment~es, ausente hoy e~ dia en el discurso
neoliberal del Estado mexicano. (5) •

�38
Esto tiene varias implicaciones, la aás
decorosa serla una pol1tica sanitaria dirigida a
las necesidades de las grandes •ayor!as que son
siempre las qua no pa.rticipan en el actu1:1l
aodelo econ6111.ico que i ■pulsa el actual gobierno
por su neurosis entroaietidas y de grandeza.
Retomando al hilo de la reflexión acerca de
las repercusiones que tiene le supervisión sobre
los pacientes-clientes es el 6nfasis que ésta
pone en las apariencias 9ue toma el analista de
manera exclusiva, Es decir, lo que le sucede al
paciente en t6r11inos subjetivos puesto que ésta
nunca se enlaza con la objetividad &lt;!e la
realidad cotidiana de los pacientes-clientes.
Habria CfJS reformularse adem.§.s del presente
cuestionamiento (el que esto escribe es un
cantante de rock and roll en decadencia) también
el grado de utilidad del rol del supervisor al
11011ento de enfrentar el trabajo cl1nico de los
futuros analistas,
Porque
seria
necesario
interrogar con rigor terrenal, ¿CUAl es la
demanda del uno para el otro?, ¿Qué es lo que
demanda la
institución
tanto
al
analista
did!ctico como al supervisor y estos a su vez a
los futuros analistas?. No cabe la menor duda,
que éstas son piezas claves para la comprensión
de dicha relación porque esto implica convertir
los juicios
y
orientaciones
del
analista
did!ctico y
del
supervisor
en
!onias de
reproducción ideológica y en subalternos de la
acumulación financiera a los futuros analistas.
Entonces, si seria recoaendabla el acertijo:
adivine la ideología de su analista y teI"llline su
anUisis lo mAs pronto posible.
Ahora bien, si se acepta la existencia de
distintos tipos de supervisión de acuerdo a las
caracteristicas de las instituciones, sean estas
conservadoras o de otro tipo, habría que sef\alar
que son las propias instituciones las que

legitiman a su imagen y semejanza. Sin embar¡o,
no pueden deshacerse del problema de los nive es
en que se realtza la conceptualización de lo
institucional de
parte
de
los
analistas
didActicos y que va dirigido al requeri11.iento de
un mayor esfuerzo para su explicitación en los
asuntos que competen a los aspectos técnicos y
metodol69icos del campo de la supervisión. Los
procedimientos que se emplean en la supervisión
poseen un conjunto de foraas de operar que
corresponde de acuerdo al te11.pera11ento, estado
de Animo, teoría psicoanal1tica de moda, deseos,
!antasias, transferencias
y
niveles
de
aprendizaje alcanzados por el analista. Has
todos estos !actores se encuentran al momento de
hacer decisiones con los pacientes-clientes.
Algunos analistas pueden dedicar más tiempo
y tener mjs interés en ciertas defensas del
paciente, otros
pueden
inclinarse
en
los
aspectos 11As conflictivos y asl sucesivamente
hasta que surja la idea del tipo de orientación
mAs adecuada para el paciente . Esto desde luego,
siempre se
realiza
desde
la
escuela
paicoanaUtica favorita del analista. Pero a
reserva de
hacer
insignificante
los
determinantes del campo institucional que marca
y define
la
relación
del
analista,
del
supervisor y del analista en foraación . No se
puede negar que.uno y otro observan situaciones
totalaente distintas del paciente-cliente. Es
saludable reconocer
e
impulsar
diferencias
significativas entre los analistas. (6). No
obstante, una de las aayoras vicisitudes del
analista sobre su paciente son los ao■entos
coyunturales del cu!ndo, d6nde y qué interpretar
porque los problemas aparecen demasiado
elAsticos desde las relaciones del paciente con
su fa■ ilia hasta las vivencias existenciales de
las angustia&amp; y pesadillas. Ea por esta razón
que lo ús iaportante radica en las decisiones
que tome el analista. Es decir, si doaina la

�lj()

contusión en ;a supervü;;iOn, eventuahiente puede
establecer éxitos relativos en la conducción del
paciente.
En otras palabras,
el problema de la
práctica, de la lógica y de la autopercepciOn
del analista determina el tipo de coyuntura que
significa una de las dimensiones concretas de la

lógica de la práctica. Estas cuestiones son las

que el~mina
el
analistii
didáctico
y
el
~uperv1sor porque estos aspectos son de crucial
importancia en
la
dimensión
institucional
pu2sto que la exigencia a loe f uturos analista~
es h
adopciOn de posiciones ins'dtucionales
respecto a su quehacer ideol6gico-po11tico y
esto los analistas did.icticos 1-, reafiI'll!an a
través de la reproducción d( los c onocimientos
exquisitos obtenidos
a
lo
largo
de
su
aprendizaje y formación.
(7) .
Es as1
que
posiciones instit\lcionales dejan entrev~r el
problema de la 1:up"'rvisión haciéndola aparecer
111á~ como una prd7t~ca falsa y engatlosa. No
e::ci~te nunca una visión super, se~cillal'!lente hay
visión y el concepto de supervisión está más
disfrazado que
el
concepto
de
control
o
vigilancia policiacos que no son nada suaves
para los
profanos.
Porque
estos
últimos
conceptos estlin t:.:ezados con limitaciones de
orden social, además de afectar y trastocar
directamente la conducción del paciente. Desde
luego que
la
supervisión
forma
parte del
problema del método cient1fico en las ciencias
sociales, más espec1ficamente en psicologia. En
efecto, es a través de la supervisión que se van
trasmitiendo sugerencias
técnicas,
pero
es
necesario precisar la existencia de un abismo
entre lo que es el psicoanálisis teórico ~ la
aplicación técnica
del
mismo.
En
tén1nos
concretos, a(µ}
es insuficiente la supuesta
gan,ntla de que un analista que dice conocer 11ás
teorla será me¡or analista, o bien, en la
posicón centrar a un analista analizarla 11ejor

41
si no conoce absoluta11e nte nada de teor1a. El
problema de l a, supervisión tal y como lo he
planteado no está agotado, mucho menos se ha
profundizado en otros elementos que competen a
la hi~ótesis
de
la
sincronización
teorlapráctica-técnica. Porque esta hipótesis no puede
ser operacionalizada y conceptualizad;ii como una
aplicación formal, éste es quizás el drama que
se le plantea al psicoanálisis-institución ser
más un arte para una élite de entretenid~s en
los misterios del alma hum;iina con ingresos
suficientes como para re111edar a la decadencia de
la aristocracia de la realidad presente. (8).
El ejemplo más absurdo ha sido el de
reconocer un cierto perfil de la personalidad
del analista
donde
sus
aptitudes
y
sus
relaciones interpersonales de éste conllevan a
una supervisión de tipo recetarios de cocina que
en mucho tienen que ver con el problema de la
cientificidad y de la polltica y es eorque la
supervisión consejeria del analista didáctico,
del supervisor y del futuro analista se acerca
más a la magia blanca, esto es probablemente la
realidad mjs vergonzosa de la práctica de la
supervisión psicoanalitica.
A MANERA DE CONCLOSION.

Una IPejor recomendación para las personas y
las instituciones que profesan la práctica
psicoanalitica antes de que adopten posiciones
de desesperación y de mesianismo serla la de
acompaf\ar a la realidad presente de este país en
transición en la bOsqueda de alternativas de
construcci6n de una tecnologia adecuada que
posibilite el desarrollo de los siguientes
elementos : a) IPonitoreo y evaluación de la
calidad de la atención clinica en psicoanálisis,

�43
b) recolección, anUieia e interpretación de
intoraaci6n de individuos y grupoa, e) accione•
correctivaa y
veriticaci6n de
las
■ is-11,
correspondientes a
los proble■as de
aalud■ental, d)
desarrollar un buen aiste- de
atención y
organitaci6n
de
loa
recursos
financieros y ht1114nos,
e)
an,Uiab de las
implicaciones y r,referencias de los perfiles de
loa pacientes-el entes,
f)
anUiaia
de
la
relación entre loa proovedores de servicio y la
calidad de tatos, g) asi■ ia■o, al an!liab del
deHapefto cllnico
su capacidad de respuesta en
eticiencia, eticac a y calidad de la ■ isma.

l

A veces es ■6s saludable una apertura a loa
distintos sectores de conoci■ ientos que explican
loe probleaas del proceso de aalud-enfer■edad
■ental, que continuar con ideas antiterrenalea
que en nada ayudan a la conte11poranizaci6n con
loe problemas de la raalidad social actual.

5.- Ver los textos de Rojas Soriano, R.; crhia,
8alU4-ht'enedad J
Priotica ■idica.
Ed.
Plaza y VUdez. la. Ecl. México, 1990.
el
de Alllada Bay, I. (Coord.): Salud J cr da
en N6aico1 teJ:toe para 1111 debate. Centro de
Investigacionee Interdisciplinarias
en
Humanidades, U.N.A.K. la. Ed. Ed. Siglo XXI.
México. 1990.

r

6.- Guattari,

F. La intervención inetitucional.
Ed. Folios. México. lHl.

7. - Conversaciones

con Rodolfo Alvarez del
Castillo, Guillerao
Vanegas,
Fernando
Gondlez y Horacio Foladori.

s.- Su!ru,

lHlidad.
1989.

9.- En

Jl:BrEREllCIA8.
1.- Ver

la experiencia del Dr. Roquet y Dr.
Pierre Faureau doc.uaentada en su libro Loa
aluoin6qenoa de la oonoepoi6n indf.9an. a una
nueva paicoterapia en
Ediciones
Pris11a,
México. 1981.

R. - El pdcoanaUe■o. ~l orden
pdcoanalf.t 1co y el poder. Ed. Siglo XXI.
la. Ed. México. 1980.

2. - castel,

J.- Oeleuze,

c. y Guattari, F. Politioa y
pdcoanUiah. Ed. Terra Nova. Kixico. 1980.

4.- vanegaa,

Loe efectoa de la idealhaoi6n
eJa loa qrupoa. cuadernos del Area CUnica.
U.A.N.L. No. 12. febrero 1990. Monterrey,
N.L.
G.

A.
Ed.

{Coord.)
Psiooan.ilisia
y
Siglo XXI. a. Ed. México.

nu11erosos articules publicados en el
Suplemento Cultural
"AqU1
Vaaoa"
del
Periódico El Porvenir, me he dedicado a
reflexionar acerca
del
i ■pacto
de
las
instituciones paicoanal1ticas
en
la
aociedad, en su historia y su aocializaci6n
an nueatro
entorno.
Sin
ellbargo,
las
preguntas iniciales aiguen en pie, ¿CUUes
son los efecto• y el desarrollo que ha
tenido el pensa ■ iento psicoanal1tico en la
entidad? E• decir, ¿C6110 se autoeval(lan los
protagonistas que profesan dicha corriente
de pensaaianto
y
en
Oltireferencia
QuUnes o qu6 grupos socio.les reivindican
a pr6ctica psicoanalltica?, son algunas de
las preguntas que habr1a que hacerse.

!

�C U &amp;D I R

■

OI

D I L &amp;R 1 &amp; C L I

■

I CA

Revista de Psicoan!liais de la Facultad de
Psicología de la U,A,N.L .
COIITl■ I DO

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Olll!RAL
1987

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Te6filo de la Garza.

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PSICOANALISIS Y HOMOSEXUALIDAD FEMENINA
Hartha Liévano y Rosa N. cavazos.
DEL DIABLO QUE HABLA FREUD
Edgar Suárez .

Núm•ro 1 .

Septiembre

1987

FREUD Y LA NEUROPSICOLOGIA
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LA PSICOI.OGIA CLINICA Y LA INSTITUCION HOSPITAL
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MODIFICACIONES EN LOS PUNTAJES DEL MMPI EN LOS
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Nora BazaldUa, Esper anza Hata y Elizabeth Blum.

45

�47
Núa•ro 2 .

Octubr.

1987

ENTREVISTA A Nl!:STOR BRAUNSTEIN

Lilia B. Ra•i r e z.

LA TEORIA PSICOANALITICA COMO LEGADO
Guillenno Vanegas.

RESW.S

UNA EXPERIENCIA EN PSICODRAMA

Josefina Benavides,

Ma rso y Jw:ii o

Xúaer o• 5 y t

PSICOANALISIS COMO ARTE
COMO ARTE LIBIDINAL
Emilio Rodrigué.

MARCIAL,

PSICOANALISIS

SAWD MENTAL Y TERRORISMO DE ESTADO

EX CO-KDICI011 CO■ BL CIJlC1JLO P8 I C01.DLITICO
K!XICAlfO A.C. Y POLISDIU A.C. DBDICADO A LA
IBIIORIA DBL DR. 1JlMA■DO SOJ.lli OOXBi (1928 -1988 )

EDITORIAL
OTRO PSICOANALISTA IMPROBABLE

Enrique Guinsberg.

Rodolfo Alvarez del Castillo .

RESEÑAS

IN MEMORIAM

lllimeros l y , •

octavio Chamizo.
Novilllllbre 1987

Febrero 1988

SOBRE EL TRABAJO
ASPECTO

EDITORIAL

Josefina Benavides.
EL SER: CONSTRUCCION TERMINABLE E INTERMINABLE

LA MOTIVACION EN
IGOR A. CARUSO

Teófilo de la Garza .

SUAREZ

GOMEZ:

EPIDEMIOLOGICO

EL

Y PROCESO DE

APORTACIONES DE LA ETOLOGIA AL PSICOANALISIS
Armando suarez.

SAWD Y ENFERMEDAD MENTAL
Francisco veloquio.

PSICOANALISIS, CIENCIA SOCIAL, IOEOLOGIA.
Armando su!rez .

¿PSICOTERAPIA PSICOANALITICA O PSICOANALISIS?
David Flores.

Armando Suáre1.

INTEGRACION DE LOS

UN

PERSONALISMO DIALECTICO DE

Armando Su¡:\rez.

NOTAS TEORICO-CLINICAS SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD
Guillermo Hern3ndez.
EL ENFOQUE CLINICO

DE ARMANOO

Juan Diego Castillo .

DIFERENTES

ENFOQUES

LAS PARADOJAS DEL DR. FROMM
DE

TERAPIA FAMILIAR AL DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO DE
UN CASO

Lorenzo Sánchez y Rosa E. Gonz.ález.

LOS MEDICO$ Y EL PSICOANALISIS

Armando suar ez.
OOMINACION, SUBDESARROLLO Y PSICOANALISIS

Armando Sud.rez .

�"'

1/l

EL AHALISIS INSTITUCIONAL

Y LAS

INSTI1VCIOK!S

•NORMALIZADORAS• . UN ESTUDIO
SOBRE
INSTITUCIONES CORR!CcIONALES DI M!XICO

lhlaero 7

llovieabra

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Elena Azaola Garrido.

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LA EVOWCION DE V. ESQUIZOFRENIA DESDE UN PUNTO
DE VISTA PSICOANALITICO

susana Roig de Sorsby.

Julio

ltll

LA PASION SEGUN EL OBSESIVO

Nanuel Contrera•.

lhlaero• 10 J 11

SAWD NENTAL, PSICOAHALISIS

9t!DRO Elf IIOJODa.JII a. LA JCEK0.1.IA D11 LA DRA. KllIB
LAHOER.. (lU0-1'87)

AMERICA LATINA

Y

LIBERACION

EN

Dic:sieabra ua,

Enrique Guinaberg.

EDITORIAL

EN TORNO AL SER

Rodolto Alvarez del Castillo.

Xi11ena Wol!f.

Bnero lUO

CARTA A ADELA.IDA Y ROBERTO RETAMAR

Karie Langer.

RETRATO DE UN SUEAO

Francisco Veloquio .

MARIE I.ANGER: UN ARTICULO INEOITO

Jos4 Perrés y José Luis Gonz6lu F .

RESEitAS

PATOLOGIA FEMENINA Y CONDICIONES DE VIDA

IIÜllero 8

Agosto

UH

Silvia Berunn, Karie Langer, et. al.
PSICOANALISIS Y/O REVOLIJCION SOCIAL

LA FAMILIA, EL OSITO DE FELPA Y EL PSICOANALISIS
Teótilo de la Garza .
SI YO FUERA UD. ENTREVISTA A MEl&gt;.NIE XLEIN

Hern4n Solis.

EL PSICOANALISIS. ¿PUEDE EXPORTARSE?
Fram;oi ■

Roustang .

CONSIDERACIO~ES SOBRE SAWD MENTAL OCUPACIONAL
Francisco Veloquio.

Marie Langer.

LA MUJER: SUS LIMITACIONES Y POTENCIALIDADES

Marie Lllnger.

EXPERIENCIAS CON GRUPOS TERAPEUTICO-DIDACTICOS

Karie Langer.

PUBLICACIONES DE MARI! LANGER:
EN PROCESO

Joa4 Perréa.

UNA BIBLIOGRAFIA

�lflaerou

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CONSID!RACION!S SOBRE LA SEXUALIDAD

Radl Pira.o

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LOS lrECTOS DI LA ID!ALIZACION EN LOS GRUPOS

Guillu110 Vanega•.

LA DIWLGACION WLGARIZADA D!L SABER FREUDIANO
Manuel NUl'\1z.
IL PSICOANALISIS D'
SANTIAGO IWIIREZ

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ENTREVISTA

AL DR.

Huaberto Durtn c.

1990

REFLEXIONES SOBRE LA POSIBILIDAD DE UNA KADRE
GRUPAL PARA LAS MUJERES HUERPANAS Y SILENCIADAS
Lore Ares ti.
UN DIVAN PARA BATMAN

David P'lor••·
PRESENTACIONES OE: "EL
NACIMIENTO
PSICOANALISIS. APUNTES CRITICOS
PARA
DELIMITACION EPISTEIWLOGICA• D! JOSE FERRES

José A. carrillo y OCtavio

Cha ■ ito.

DEL
UNA

���</text>
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                <text>Cuadernos del Área Clínica Revista de Psicoanálisis de la Facultad de Psicología UANL, 1991, No 14, Febrero</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��PROTOZOARIOS CILIADOS DE MEXICO VI.
Algunos aspectos del ciclo vital de
Multifasciculatum elegans
( Protozoa: Suctorida).
por
Eucario López-Ochoterena.
Departamento de Biología, Facultad de Ciencias.
Universidad Nacional Autónoma de México.

•

En la literatura especializada sobre el grupo de suctores, solamente se encuentra la cita
original sobre Multifasciculatum elegans
Goodrich y Jahn, 1943 quienes lo encontraron so
bre el caparazón de tortugas del género
Chrysemys picta bellii, colectadas en el lago
Okoboji en el noroeste de Iowa, U.S.A. Como los
mencionados autores no hacen referencia a su ci
clo vital, nos proponemos hacer esta nota, ya
que a este suctor lo encontramos abundantemente
como epizoario del pedúnculo de Systylis hoffi
Bresslau, 1919 (Fig. 1 ) y, a éste, sobre las
conchas de caracoles del género Physa osculans
Aldeman que han sido colectados en los canales
cercanos al lago de Chapultepec, en la ciudad
de México, durante el mes de junio de 1963.

1

�MATERIALES Y MET0D0S
Debido al estado séstil de este protozoario,
su observación "in vivo" es relativamente sencilla, por lo que para su estudio se han emplet
do las técnicas microscópicas de campo claro y
de contraste de fase. Para destacar detalles citologicos se usó la coloración supravital de
azul de metileno al 1% y al 1: 10,000 en solución acuosa ademas se trataron ejemplares con e
fijador de Schaudinn y se tiñeron con hematoxil_
na de Delafield. Las medidas se tomaron con un
micrómetro ocular calibrado. La temperatura del
agua se midió con un termómetro de campo y el pi
de la misma se determinó con papeles Phydrion.
Las fotomicrografías fueron hechas con un adapt~
dor Mikas Leitz para formato de 35 mm.

DE

se

R I p

e

I

oN

Multifasciculatum elegans es un suctor de
cuerpo oval, con simetría bilateral, sin loriga
y con una película gruesa y arrugada; en ocasiones muestra una costilla en el sentido del eje
mayor del cuerpo. Su protoplasma es denso y granular. Su macronúcleo también de forma ovalada,
muestra granulaciones cromáticas finas y está
colocado en el centro del organismo. Posee un
solo micronúcleo que se halla situado en una
escotadura lateral del macron6cleo. Las vacuolas
pulsátiles, en número de 1 a 3, presentan sístole y diástole alternativamente.sus tentáculos
2

son ligeramente capitados y están dispuestos en
cuatro fascículos: dos grupos laterales con 3 a
8 tentáculos cada uno; un grupo proximal con 3
a 6 tentáculos y un grupo grande en el extremo
distal con 12 a 36 tentáculos. En la parte proximal se distingue la escópula que se continúa
con el pedúnculo grueso y finamente estriado,el
cual es generalmente curvo (Figs.2,3 y 4
Medidas:
Zooide: Largo de 30 a 99 u, promedio 69 u;
ancho de 21 a 45 u, promedio 31 u; núcleo largo
35 a 45 u; núcleo ancho 15 a 25 u; vacuolas pul
sátiles 7.5 a 9 u de diámetro; tentáculo: largo
4 a 15 u, grueso 0.2 u.
Pedúnculo: largo 120 a 180 u; grueso 6 a
7.5 u.

•

El aspecto del suctor, a bajo aumento del mi
croscopio, parece ser el de un organismo sin
vida, si no fuera por el ritmo de sus vacuolas
contráctiles que tienen una sístole con duración de 17 segundos y una diástole de 35 segundos; este ritmo es alterno en dos de ellas. El
protoplasma granular, observado a gran aumento
muestra movimientos le ciclosis puestos d&amp; manifiesto por el desplazamiento de pequeñas vacuolas digestivas;en campo oscuro se percibe
claramente el movimiento browniano. Los tentáculos tienen movimientos propios de contracción
sobre todo, en la porción distal y además son
ligeramente capitados cuando están extendidos.
3

��cosmopolita por su presencia en aguas dulces
mexican4s, Como se ha demostrado en este trabajo
puede vivir como epizoario en otros organismos
acuáticos. El tamaño de los ejemplares que sirvieron para hacer la primera descripción y el
de los encontrados por nosotros son muy semejantes.
El ciclo de vida del protozoario aquí descri
to es semejante al que presenta Tokophrya
quadripartita (Claparede et Lachmann, 1861
Bütschli, 1889; anteriormente publicado por nosotros,
Fig. 1 Aspecto de tres individuos de
Multifasciculatum elegans sobre el
pedúnculo de Systylis hoffi . Campo
claro 75X.

RESUMEN
Se describe a Multifasciculatum elegans
Goodrich &amp; Jahn, 1943 encontrado por primera vez
en aguas dulces de México como epizoario del pedúnculo de Systylis hoffi Bresslau, 1919. Se hace referencia a algunos aspectos de su ciclo de
vida, en especial a su habitat, nutrición, reproducción y enquistamiento,
SUMMARY
Multifasciculatum elegans Goodrich &amp; Jahn,
1943 were found as epizoic in Systylis hoffi
Bresslau, 1919 and on shells of snails
Physaosculans Aldeman from Chapultepec Park in
Mexico City. Sorne aspects of it physiology are
described, as nutrition, reproduction and
encystment.
6

l

l

Fig. 2 M. elegans mostrando su forma y estructuras citológicas. Campo claro
125X.

�Fig. 3 Individuo mostrando su macronúcleo
central y la posicion de las vacuolas pulsátiles. Contraste de fase
250X.

Fig. 5

Organismo que muestra la captura y
succión del protoplasma de Tetrahymena
sp. Campo claro 125X.

Fig. 4 Ejemplar de M. elegans mostrando la
longitud de su pedunculo curve.
Contraste de fase 125X.

Fig. 6

Cámara embrionaria longi tu·d inal y central, con poro de eclosión lateral.
Campo claro 250X.

8

9

�Fig. 7

Larva ovoide y angosta dentro del
suctor en reproducción.Se observa
2.demás la vacuola pulsátil de la
larva. Campo claro 250X.

Fig. 8

Paso preparatorio a la conjugación de
dos individuos de M.elegans colocados
en dos pedúnculos separados de
Systylis hoffi. Campo claro 125X.

íO

Fig. 9

Apareamiento completo de 2 individuos
de M. elegans Campo claro 125X.

Fig. 10

11

�B I B L I OGR A F I A

Fig. 11

Bresslirn, E.

1919 Systylis hoffi n. gen.
n. spec. eine neue Vorticellide. Biol, Zbl., 39:41-59

Goodrich, ].P. &amp;
T. L. ]ahn.

1943 Epizoic suctoria (Protozoa) from Turtles. Trans.
Amer. Micros. Soc.
62: 245-253,

López-Ochoterena,E. 1962 Protozoarios Ciliados
de México II. Notas sobre
la Biología de Tokophrya
guadripartita ( Clapar~de
et Lachmann, 1861) Bütschli
1889 (Ciliata: Suctorida)
en aguas dulces de México.
Rev. Biol. Trop. 10: 1-10

Fig. 12
Fig. 10
11 y 12

12

Tres fases consecutivas del enquista
miento de M. elegans con involución
de los tentáculos suctores, contracción del cuerpo y persistencia del
pedúnculo. Campo claro 125X.
13

���</text>
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                    <text>��UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

OPTIMIZACION EN UN PROYECTO
PARA EL CONTROL DE AVENIDAS
DEUN RIO

' '"' "4

~

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.

.

.

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\~( l {. ~. J~.'i
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".~-J

CEMT,lAL

.

ELADIO SAENZ QUIROGA

��- 2 -

- 3 -

Por razones topográficas. Lo s ingeniero b han

proyecto.

decidido que deben construirse~ presab a lo

Notación.

largo del río en lugares diferentes. Además ,

para el planteo y solución del problema:

para que el bistema de control de avenidas sea

x

efectivo, los ingenieros han estimado cierta ca-

1

Consideremos la siguiente notación

= No. total de hectáreas- metro de agua
para irrigación en el proyecto.

pacidad mínima para cada una de las presas. El

x 2 = No. total de hectáreas-metro de agua

gobierno considera que la construcción del pro-

para generación de energía eléctrica en

yecto contribuirá notablemente a un rápido de-

el proyecto.

sarrollo agrícola e industrial de la región. Pa-

c i= Costo por Hect. Mto. de agua para irri1
gación en la presa pi

ra fomentar este desarrollo y al mismo tiempo
recobrar por lo menos parte del costo del pro-

c 2 i= Costo por Hect. - Mto. de agua para ener-

yecto, se planea distribuir la capacidad con

gía eléctrica en la presa pi

propósitos de venta en agua para riego y agua

ªii= Proporción de la capacidad total de

para generación de energía eléctrica.La comi-

agua para irrigación correspondiente a
la presa pi.

timaciones de los costos unitarios de cada uno
de los lugares donde se construirá una presa y
determinan la distribución óptima de la capacidad total del proyecto, de acuerdo con las ne-

L

m

sión de técnicos avocados al proyecto hace es-

1

•

~

ª1i = 1
1

a 2 i ~ Proporción de la capacidad total de
agua_ para energía eléctrica corresponm

diente a la presa pi. ~ ª2i " 1

cesidades de desarrollo económico de cade zona•
El problema es satisfacer las condiciones establecidas minimizando el costo total del

Capacidad mínima de la presa pi

�•
-

- 4 -

5 -

El problema es minimizar el costo total C

Observación. Una hectárea-metro es un prisma
rectangular de una hectárea de base por un metro

sujeto a las necesidades de capacidad mínima

de alto. ( 10,000 metros cúbicos).

para cada presa. Es decir:

En forma tabular, los datos del problema

Minimizar:

pueden presentarse de la siguiente manera:

e=

Distribuci6n

::s:::

Capacidad mínima
de cada presa

.

Irrigaci6n

Energía
Electrica

p1

a 11 x1

ª21

x2

b1

p2

ª12 x1

ª22

x2

b2

ª11 X¡+ ª21

X2~ bl

p1

ª13 11.1

ª23

x2

b3

ª12 X¡+ ª22

X2 ~ b2

•

.

•

•

.

Sujeta a las condiciones laterales:

.
.

.

.
.
.

•
•

•
•

.

.•
.
.

•

La naturaleza de las incógnitas

x1

y

x2

implica que deben ser no-negativas. Entonces
p

m

ª2m x2

ª1m x1

X
Caracidad tota:
'~1i= 1
de nrovecto
Costo Total

t;c

a

xz4r a 2i =X2
l!=

X ~c

1i 1i 1

a
X
2i 2i 2

b
m

•

se tiene la condición adicional :

�-

6 -

En notación matricial

•, (?;_

cli ªu ,

definiendo:

&gt;i.

c21

•

riego y agua para energía eléctrica así como
los costos en cada presa y el costo total del

21
)

proyecto,

Se tiene:
Minimizar: C

-i-

El par (X 1 • x2 J que minimiza el costo total C debe estar contenido en
Solución Gráfica.

~

\
J

d X

Sujeta a : A X ~ b

el conjunto de soluciones del sistema de desigualdades lineales I. El conjunto de soluciones

Para valores determinados se

c 1 i , c 2i ,

ªli

de I será la intersección de los semi-planos c~

a 2i y bi, sé tiene un problema de programación

rrespondientes a las soluciones de cada una de

lineal con 2 incógnitas. Desde luego puede pen-

las desigualdades. Consideremos la siguiente no

sarse que los costos unitarios dependen del tama-

tación:

ño de la obra en cada lugar, pero una vez esta-

Si= Semi-plano de soluciones de la desigualdad

blecidas las proporciones de la capacidad total
del proyecto, se pueden estimar valores específicos para los costos unitarios. La determinación de las incógnitas

i

Conjunto de soluciones del sistema I

S

=

S

= 31

íl

S2

íl S3

m

• • • • • • • • • {) Sm = i /) 1

Si

x1 y x2 proporcionará

datos indispensables para proceder al diseño de
las presas y a la planeación del financiamiento
del proyecto. Es decir, conociendo

x1

y

x2

se

obtienen inmediatamente las capacidades óptimas
de cada presa y su distribución en agua para

+
Es conveniente observar que éste modelo no
incluye limitación para la capacidad total del
proyecto de acuerdo con la capacidad total que
puede proporcionar la cuenca del río. En términos matemáticos, ésta restricción adicional
sería: x1 + x2
X, siendo X la capacidad
máxima que puede proporcionar el río.

=::=

�-

- 9 -

8 -

decir, debe estar contenida en el sub-conjunto

Consideremos la familia de rectas con pendl
diente - cI::-, es decir, el conjunto de rectas

T de S tal que:

paralelas que pasan por el punto (O.d ),varian-

La solución óptima debe ser no-negativa, es

T = {(xl.

X2l

fS

I X1~º

2

;

x~o}

Los elementos del conjunto T reciben el
nombre de soluciones factibles del problema.
El conjunto Tes una región del plano contenido en el primer cuadrante y limitado por

do C. El costo C será mínimo sujeto al sistema

e

de desigualdades I, cuando----a;

+ a 2 i x 2 = bi. Es decir, Tes un
2
polígono convexo.
Ahora, la función que se desea minimizar es:
m
m
c2i ª2i X2
e =
cli ª1i Xl +

ma: ªli x

l.

1

Sea dj =

e=

¿=
l.

por lo menos en un punto a la región del primer
cuadrante T.
Entonces, una vez graficado el polígono T

~
dl Xl

cji a J..l.
+

j = 1, 2

a:;-

e

en el punto mas bajo posible a T.
Si el problema es consistente, la solución
óptima (única) será un vértice del polígono T.

finito de soluciones será un lado del polígono T

d2 X2

¾

ta C = d 1 x 1 + d 2 x 2 para un valor arbitrario
de C y se desplaza paralelamente hasta encontrar

Si el problema es indeterminado, el conjunto in-

La gráfica de esta función es una recta con
ordenada al origen
dl

(abierto) de soluciones de I, se grafica la rec-

1

m

sea mínimo de

manera que la recta correspondiente intersecte

rectas que corresponden a ecuaciones de la for-

¿=

e

2

y pendiente igual a

paralelo a la familia de rectas del costo

C

=

dl xl + d2 X2

Generalización del problema. El problema puede
generalizarse aumentando el número de incógnitas.
Por ejemplo, otra posibilidad de distribución de

�- 11 -

- 10 -

Discutir este problema general, sería es la capacidad total del proyecto podría ser:

x3

=

Capacidad total para abastecimiento de
agua potable.

Considerando n

actividades distintas para

yecto, se tiene:
=

d1

lo que me limitaré a describir el proceso mate mático que se sigue para la solución de éste

la distribución de la capacidad total del pro-

Minimizar: C

cribir la teoría de la programación lineal, por

x1

+ d2

x2 ......•.• +

dn ~

Sujeta a:
ª11 X¡+ ª12 X2 +
ª21 X¡+ ª22 X2 +
•

.. . . .
. . ...

tipo de problema.
l. La solución del problema debe satisfacer
el sistema de desigualdades. Se transforman las desigualdades en ecuaciones suman
do o restando incógnitas artificiales no

+ ªIn ~~bl
+ ª2n ~~b2

•

negativas en el lado izquierdo de

cada

desigualdad. En nuestro problema general
restamos incógnitas artificiales no-nega-

•

tivas para transformar en un sistema de
ecuaciones:

. .. . .

En forma compacta. utilizando matrices·• se

+ªIn~ - ul

=

bl

+ ª2n ~ - u2

=

b2

tiene:
Minimizar

C = d X

•

Sujeta a : A X ~b
•

..
- um - b m

�13 -

- 12 2.

determinado puesto que se tiene mayor número de incógnitas que de ecuaciones.
3.

se les llama soluciones básicas factibles.

El sistema de ecuaciones resultante en in-

Del conjunto infinito de soluciones del
sistema de ecuaciones, nos interesa el
sub-conjunto de vectores no-negativos o
sea las soluciones factibles del problema.
Se demuestra que el conjunto de soluciones
no-negativas del sistema es un poliedro
convexo P. es decir, toda combinación li-

5.

Por último, el teorema fundamental establece que cualquier función lineal de varias variables sujetas a un sistema de
ecuaciones lineales, se maximiza o minimiza en uno de los puntos extremos del
poliedro convexo de soluciones no-negativas del sistema.

Observación, Nótese que el número máximo de puntos extremos del poliedro convexo de soluciones

neal con,exa de puntos extremos de P está

no-negativas es finito e igual al número de com-

contenida en P. En simbolos matemáticos:

binaciones de las

( n + m) incógnitas tomando

m cada vez.
Para i = 1.2,

.....

, m. son los puntos

extremos de P:

¿

m

Entonces,

ci Xi

€ P para todo conm

= 1
junto de escalares ci tales que ~ , 1 • 1
l.

e (n

+

m, m) - (n

+

m)!

- m ! n !
Entonces, se puede encontrar todos los vectores correspondientes a puntos extremos y calcular los correspondientes valores de la función
objetivo para encontrar el máximo o el mínimo
buscado. Sin embargo, esto resulta en general un

4.

r\

Después se demuestra que los puntos extremos
del poliedro

convexo,

corresponden a

vectores que tienen exactamente m componentes diferentes de cero, a los cuales

BIBLIOTECA CL '": l

trabajo extenso. El profesor Dantzig ha combinado estos fundamentos matemáticos para idear un
proceso de cálculo numérico

que

normalmente

�- 14 -

conduce a la solución rápidamente (método
Simplex). El método Simplex consiste en encontrar
un punto extremo e investigar si corresponde o no
al valor mínimo o máximo de la función objetivo.
Si no sucede ésto, se escoge otro punto extremo
que corresponde a un valor de la función objetivo
igual o más cercano al máximo o mínimo buscado

y así sucesivamente hasta encontrar la solución.

���</text>
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                    <text>��TRES NUEVAS ESPECIES DE TREMATODA Rudolphi,1808
QUE PARASITAN A MURCIELAGOS (Chiroptera
Blumen.bach, 1774) DE AMERICA CENTRAL.~
por
Eduardo Caballero y Caballero

El presente estudio se ha realizado con
material de tremátodos que fue colectado en mur
ciélagos de la República de Costa Rica, América
Central, por el microbiólogo Fernando Montero
Gei, el 7 de julio de 1962; los parásitos fueron fijados en solución saturada acuosa de cloruro mercúrico adicionada de ácido acético, ligeramente comprimidos, teñidos con carmín tran~
parentados con terpineol y montados en resina
sintética.
Damos las gracias más cumplidas al licenciado Fernando Montero Gei por habernos proporcionado este valioso material para su estudio,
Recientemente se ha venido utilizando por
algunos zoólogos el nombre TREMATOIDEA en lugar
o
~

Trabajo realizado en el Laboratorio de Zoolo
gía de Invertebrados de la Escuela de ~,(C:i-e-.! · s
Biológicas de la Universidad de Nuevo~I.eótt..
J¡'
terrey, N,L., México.
~ \ '.~ ... !

v.c.___(_ '
. _ ~,'!11.rri~

ru,nt:ü1ff..,~ \,.)•

�de TREMATODA Rudolphi, 1808, para designar la
clase de estos platelmintos, tal vez con el deseo de uniformar la escritura del nombre de la
clase, con la otra del mismo Phylum,
MONOGENOIDEA Bychowsky, 1937.
Pero de acuerdo con el Art~ulo 29, Recomendación 29A del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica adoptado por el XVe. Congreso
Internacional•de Zoología de Londres, en Julio
de 1958 y publicado en 1961, la desinencia OIDEA
debe ser usada en la formación del nombre de la
superfamilia. Por esta razón, nosotros continuamos empleando el nombre TREi\lATODA Rudolphi,1808
para la clase y consideramos como sinónimo
TREMATOIDEA.
Familia Lecithodendriidae Odhner, 1911
Subfamilia Gyrabascinae Macy, 1935
Tribu Limatulea Skarbilovich, 1943
Genus Limatulum Travassos, 1921
Limatulum istmicus n.sp.
El único ejemplar con que se realizó la
presente descripción mide 0.732 mm de largo por
0.403 mm de ancho; el cuerpo es ovoideo, de aspecto grueso, un tanto opaco, con los extremos
redondeados pero sin terminar en punta; la cutícula mide 0.002 mm de espesor y lleva pequeñas
espinas las cuales miden O.úC2 mm de largo por
0.001 mm de ancho,
2

Fig.1 °- Dibujo de una preparación total de
Limatulum istmicus n. sp. Región
dorsal.

�Las ventosas son casi del mismo tamaño, la
ventral, en este ejemplar arreglado en una preparac1on total, presenta el diámetro transversal mayor que el anteroposterior; es musculosa,
subterminal y mide 0.074 mm de diámetro anteroposterior por 0.098 mm de diámetro transversal;
el acetábulo en la mitad ventral del cuerpo, es
esférico, musculoso y mide 0.106 mm de diámetro
anteroposterior por 0.106 mm de diámetro transversal; la relación entre el tamaño de las dos
ventosas, es decir, acetábulo entre ventosa
oral es, 1: l. 4 x 1: 1
La boca, en la misma forma que la ventosa
oral, presenta su diámetro transversal mayor;
es terminal y mide 0.020 mm de diámetro anteroposterior por 0.041 mm de diámetro transversal;
no existe prefaringe y la faringe es un pequeño
órgano de aspecto cóni_co, débilmente musculoso
que mide 0.020 mm de diámetro anteroposterior
por 0.041 mm de diámetro trans',ersal; el esófago
es corto y angosto y mide 0.029 mm de largo por
0.008 mm de ancho; los ciegos intestinales son
cortos y se extienden dorsolateralmente hasta
nivel del borde anterior de los testículos y miden, el derecho 0.033 mm y el izquierdo 0.033 mm
de ancho.
El poro reproductor se encuentra situado lri
teralmente sobre el lado izquierdo del acetábulo
a una distancia de 0.366 mm del borde anterior
del cuerpo; los testículos son dos cuerpos ovoideos que estan colocados al mismo nivel que el
4

área acetabular pero en las porciones laterales
del cuerpo, son alargados en sentido anteroposterior, de bordes enteros y miden, el derecho
0.082 mm de diámetro anteroposterior por 0.061
mm de diámetro transversal y, el izquierdo
0.074 mm de diámetro anteroposterior por 0.094
mm de diámetro transversal; sobre el lado izquierdo del cuerpo del parásito, por delante
del testículo del mismo lado y por detrás del
ciego izquierdo, se encuentra la bolsa del cirro, órgano de forma ovoidea, dirigido de delan
te hacia atrás, el cual va a desembocar al poro
reproductor y mide 0.143 mm de largo por 0.061
mm de ancho; el fondo de la bolsa del cirro está ocupado por la vesícula seminal, la cual es
ur órgano lentiforme y mide 0.074 mm de largo
por 0.025 mm de ancho; el órgano copulador y la
glándula prostática no fueron visibles.
El ovario se localiza ligeramente sobre el
lado derecho y hacia adelante del cuerpo, por
detrás del ciego del mismo lado, al cual es tan
gente, preacetabular, de forma trapezoidal, no
lobulado y mide 0.090 mm de diámetro anteroposterior por 0.098 mm de diámetro transversal, el
ootipo y la glándula de Mehli1' .están situados
por detrás del ovario, en el área comprendida
entre este órgano, el testículo derecho y el
acetábulo; la glándula de Mehlis mide 0.066 mm
o.e largo por O. 08;; mm de .:,;1ci10; no hay receptáculo semi:1al y el conducto de Laurer ,10 fue ,, isible; las numerosas f:.Sl!s kterL1as se extienden
en la porció~ posterior del cuerpo, desde el
5

�borde posterior de los testículos y el acetábulo
hacia atrás pero sin invadir el área caudal; la
porción terminal del útero regresa de la porción
posterior del cuerpo, sobre el lado izquierdo
del cuerpo; hasta alcanzar el poro reproductor;
los huevecillos son numerosos, pequeños, de cáscara lisa, amarillenta y operculados y miden
0.016 mm de largo por 0.010 mm de ancho.
Los folículos vitelinos se encuentran en
áreas laterodorsales anteriores del cuerpo, por
detrás de la faringe y por delante del ovario y,
se extienden lateralmente hasta el extremo distal de los ciegos intestinales, superponiéndose
al área de estos órganos; los viteloductos parten de los grupos vitelinos laterales y se dirigen oblicuamente hacia la región del ootipo; no
existe reservorio vitelino. El poro excretor es
subterminal posterior.
Hospedador. Murciélago, Micronycteris
(Xenoctenes) hirsuta
(Peters, 1869) Sanborn, 1949.
Localización. Intestino delgado.
Localidad. Río Grande de Atenas,Provincia
de Alajuela, Costa Rica, América Central.
Colección helmintológica del
Ejemplar.
autor.
Discusión. Limatulum istmicus n. sp. se
asemeja a L. oklahomensis Macy, 1931 en que la
ventosa oral es menor que el acetábulo, pero se
diferencia porque la nueva especie posee esófago
6

Fig. 2.- Microfotograf1a de una preparación total de Limatulum istmicus n. sp. Región dorsal.

��Familia Anenterotrematidae Yamaguti , 1958
Genus Anenterotrema Stunkard , 1938
Anenterotrema freitasi n . sp .
Esta especie ha sido colectada en el intestino del mismo murciélago en la que se colectó
la especie anteriormente descrita. El cuerpo
del parásito tiene la forma de un pequeño matraz
de fondo plano, con el extremo anterior truncado
y ancho y el posterior ancho y ligeramente redo~
deado y mide 0.373 mm de largo por 0.238 mm de
ancho , a nivel de su porción más amplia; la cutí
cula está desprovista de espinas es delgada y
transparente y mide 0 . 002 mm de espesor.
La ventosa oral es tan grande como el acetábulo, en forma de urna, musculosa, terminal y
mide 0.082 mm de diámetro anteroposterior por
O. 101 mm de diámetro transversal ; el acetábulo
está situado en la región media ventral del cuer
po, es musculoso, grande y mide 0.094 mm de
diámetro anteroposterior por 0 . 123 mm de diámetro transversal ; la relación entre los diámetros
del acetábulo y los de la ventosa oral es:
1:1 x 1:1.2 . El aparato digestivo falta como en
todas las especies del género.
El poro reproductor se abre como a la mi tad de la distancia entre el borde posterior de
la ventosa oral y el borde anterior del acetábulo; los testículos ocupan el área caudal del
cuerpo, en posición lateral, uno en frente del

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Fig. 3.- Dibujo de una preparación total de
Anenterotrema freitasi n. sp. Región
ventral.

�otro, son de contorno liso y de forma ovoidea y
miden, el derecho 0,045 mm de diámetro anteroposterior por 0.053 Qllll de diámetro transversal
y el izquierdo 0.045 mm de diámetro anteroposterior por 0.053 mm de diámetro transversal; por
delante del acetábulo y coincidiendo parcialmente con su área, existe la bolsa del cirro, la
cual es un órgano ovoideo que mide 0.061 mm de
diámetro anteroposterior por 0.041 mm de diámetro transversal; dentro de este órgano se encuentra, en el fondo, una pequeña vesícula seminal que mide 0.025 mm de largo por 0.012 mm de
ancho; la próstata está constituida por escasas
células repartidas en todo el interior de la
bolsa del cirro; el órgano copulador no fué visible.
El ovario, también ocupa la posición caudal del cuerpo, pero además está situado en el
área media ventral, entre los dos testículos;
es de forma piramidal cuyo vértice está orien-tado hacia el borde posterior del cuerpo y mi
de 0 , 049 mm de diámetro anteroposterior por
0.066 mm de diámetro transversal; la glándula
de Mehlis y el ootipo se localizan en el espacio posterolateral izquierdo del cuerpo y se
hallan parcialmente cubiertos por la única
glándula vitelina; el útero lleno de huevos,
.. extiende fundamentalmente en las porciones
11-! ,...,.:..,,-.,~,&lt;4'1
~- ~ ales del cuerpo, desde el borde posterior
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Fig. 4 . - Microfotograf1a de una preparación de
Anenterotrema freitasi n . sp. Región
ventral.

���cirro y miden, el derecho 0º020 mm y el izquie!
do 00041 mm de anchoº
El poro reproductor se abre hacia el lado
izquierdo y un poco posterior del acetábulo, P.!
ro sin ser tangente a este órgano y dista 0.254
mm del borde anterior del cuerpo. Los test1culos se hallan situados en la mitad posterior
del cuerpo del parásito, tendiendo a ser caudales, en las áreas laterales, un poco paralel as
a los bordes y por detrás de las vitelógenas y
del ovario; son ovoideos, grandes, de contornos regulares y miden, el derecho 0.090 mm de
diámetro anteroposterior por 0.061 mm de diámetro transversal y el izquierdo 0.074 mm de diálmetro anteroposterior por 0.086 mm de diámetro
transversal. La bolsa del cirro se encuentra si
tuada por delante del acetábulo en el área posterior que circunscriben los ciegos intestinales, en posición media, es grande de diámetro
transversal mayor que el anteroposterior y lig,!
ramente se incurva sobre el lado izquierdo y
lateral del cuerpo, a la altura de la parte media del acetábulo, para ir a terminar al poro
reproductor y, mide de O.OS-6 mm de diámetro anteroposterior por 0.143 mm de diámetro transver
sal; dentro de ella existe una ves1cula seminal
en forma de cordón grueso que se enrolla helicoidalmente mediante tres o cuatro vueltas y
que mide de 0.025 mm de diámetro; este órgano
se dirige de derecha a izquierda y termina en
un órgano tubuloso, grueso, que corresponde, al

-

18

cirro; en el ejemplar que se describe, se halla
evaginado por la porción izquierda y posterior
de la bolsa del cirro, sufre un plegamiento sobre si mismo, formando un asa y va a terminar
en el poro genital masculino, en una pequeña pa
pila, de paredes estriadas, a manera de un
esfinter; esta porción evaginada, que se ha con
siderado como órgano copulador, mide 0.066 mm
de largo por 0.008 mm de ancho. La glándula
prostática se reduce a una estructura formada
por escasas células repartidas en todo el área
interna de la bolsa del cirro.
El ovario se situa sobre el lado derecho
de la linea media del cuerpo, por detrás del
acetábulo y por delante del testículo derecho
'
al mismo nivel o un poco por delante, de los
folículos vitelinos, pero siempre sobre el mismo lado y, además, en posición ecuatorial; es
piriforme., de contorno liso, con la _porción más
amplia dirigida hacia adelante y mide 0.082 mm
de diámetro anteroposterior por 0.061 mm de
diámetro transversal; el ootipo y la pequeña
glándula de Mehlis ocupan el área media y central del cuerpo, p;ró;i¡;iml\8 al borde interno del
ovario; la glándula de Meh-bis mide 0.033 mm de
l argo por 0.033 mm de ancho; existe también una
estructura la cual interpretamos como un pequeño receptáculo seminal que se halla situado a
un lado de la linea media del cuerpo, pero sobre el lado izquierdo y hacia atrás del ootipo,
enfrente del ovario y mide 0 , 029 mm de largo
19

�por 0.027 mm de ancho. El útero se halla ampli2;
mente desarrollado, ocupa toda el área caudal
del cuerpo, desde por detras de los testículos
hasta el borde posterior del cuerpo; al despre~
derse del ootipo mediante un asa, se dirige h~
cia el lado izquierdo del cuerpo, luego ocupa
el área comprendida entre la porción terminal
del cirro y las glándulas vitelógenas del mismo
lado; de ahí desciende y, las asas ocupan ento~
ces; el área comprendida entre el testículo izquierdo y las vitelógenas; despues avanza hacia.
el área caudal postesticular del cuerpo, la 11!
na ampliamente y cruza hacia el lado derecho,
ocuva entonces la region posterior derecha, asciende hacia adelante, cruza entre el testículo
derecho y el ovario y sube hasta la bolsa del
cirro; en donde desciende nuevamente por entremedio del testículo y del ovario; se dirige entonces hacia la porción media y ventral del
cuerpo y, mediante un asa gruesa, llena de huevecillos, que pronto se reduce de anchura, alcanza el poro reproductor, el cual, como ya se 1
indico, está a un lado del acetábulo, a la izquierda. Los huevecillos son de cáscara lisa,
amarillent•, operculados y miden 0.016 mm de
largo por 0.009 mm de ancho
Las glándulas vitelógenas están formadas
por nueve folículos grandes que se orientan
transversalmente, a nivel del ecuador del cuerpo, fundamentalmente sobre la región dorsal y
lateral, por delante de los testículos y a la
misma altura que el ovario. El poro excretor es
20

Fº1g. 6. - Microfotografía de una
preparación to-.

tal de Pseudomaritrema belopolskoi n.
sp. Región dorsal.

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                <text>Publicación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, publicado en la década de los sesenta. Presenta investigación y difusión científica realizada por la Universidad, así como noticias del ámbito científico internacional. Además de presentar noticias sobre las actividades académicas y científicas de las facultades y escuelas de la UNL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>����la hialuronidasa de la orina, cuando se estudió
en personas normales, mostró una correlación negativa con el volumen excretado. En otras palabras, la actividad de la orina (muestra de 0.5
ce. fueron usadas para medir el cambio en la vi~
cosidad del ácido hialurónico) disminuyó cuando
aumentaba la diuresis y aproximó a cero en grandes volúmenes. En adición a esta información, da
tos obtenidos de pacientes que mostraban algún
tipo de padecimiento renal mostraron una disminu
ción en la actividad enzimática. La sugestión se
hizo entonces de que la enzima era secretada por
células de los túbulos renales Ginetzinsky también reportó que los extractos de tejido renal
contenían una gran cantidad de hialuronidasa. De
hecho. en perros la actividad de la enzima en
extractos de riñón contenían una actividad mucho
mayor que la encontrada en extractos testiculares; pero no se dieron muchos datos. Con esta in
formación Ginetzinsky sugirió que esos cambios
de las concentraciones enzimáticas de orina, podían tener un significado fisiológico, y que el
sistema de ácido hialurónico-hialuronidasa podía
tener un efecto en la producción normal de orina. Para dar mayor fuerza a esta teoría,
Ginetzinsky (2) en 1958 efectuó una serie de experimentos en perros. Estos experimentos fueron
diseñados para mostrar el efecto de la dilución
urinaria y de la concentración de sales en la
actividad de la hialuronidasa. La actividad de
la hialuronidasa fué determinada en la orina

después de diálisis y ajuste al mismo volumen
2
(correspondiendo a la diuresis de,)1,2 ml/min/M )
Los animales fueron sujetos a diuresis acuosa, a
diuresis osmótica por urea y a extractos de hipi
fisis. Ginetzinsky reportó que la actividad de
la hialuronidasa fué mayor en aquellas condiciones en las cuales la concentración de vasopresina fué más alta en el sistema sanguíneo. No se
encontró actividad en los animales que fueron s~
metidos a diuresis acuosa . Concluyó que había
una relación directa entre el proceso de reabso!
ción del agua y la excreción de hialuronidasa
por las células renales. Ginetzinsky (3) lanzó
la hipótesis de que la hormona antidiurética ca~
saba secreción de hialuronidasa, la cual actuaba
sobre los mucopolisacáridos del cemento intercelular causando su despolimerización y así incrementaba la permeabilidad al agua en los tubos c~
lectores. La evidencia presentada para despolim~
rización de estos mucopolisacáridos, viene de
los siguientes experimentos .
Se usaron ratas blancas. Se sacrificaró un
grupo a nivel de la diuresis máxima; otro grupo
fué deshidratado por 48 horas . Inmediatamente
después de sacrificadas, a las ratas de ambos
grupos se les extirparon los riñones, y éstos
se sujetaron a estudio histológico, La técnica
de teñido pertenece a Hess y Hollander (4) . Este
método se supone que tiñe los mucopolisacáridos
con aspecto metacromático, de acuerdo con el gr~
pode Ginetzinsky los mucopolisacáridos se encuentran a todo lo largo del nefrón especialmente
3

2

����anestesiadas con pentobarbital (15 Mgrs.) y para la fijación tisular los riñones fueron perfundidos a través de la aorta abdominal con
una solución al 10% de ácido tricloroacético.
El tejido se pasó a las técnicas ordinarias
histológicas de inmersión en parafina haciéndose corte de 10 micras y se tiñó para los grupossulfhidrilos de las proteinas por una modificación del método de Barrnet Seligman ( 16, 17).
En este método el reactivo para sulfhidrilo
2,2'-dihidroxi 6.6' dinaftil-disulfuro (DDD).
que se une a los grupos sulfhidrilo de los tejidos, fué usado. Un grupo naftol presente en
el reactivo se une al colorante diazo (fast
blue RR) para formar un complejo insoluble y
altamente coloreado, Este complejo se adhiere
a las leyes de Beer y Lambert. Los grupos
disulfuros unidos a las proteinas fueron reducidos a grupos sulfhidrilos con ácido
tioglicólico (TGA) (IS). Entonces los tejidos
fueron teñidos con el procedimiento para los
sulfhidrilos.
Las cantidades en el citoplasma de las células renales tubulares de grupos sulfhidrilos
unidos a las proteinas (PBSH) y disulfuro
(PBSS) fueron medidas cuantitativamente utilizando una técnica de microespectofotometria
usada por Pollister y Moses (19). Las concentraciones relativas en el citoplasma de PBSH
y PBSS fueron calculadas midiendo la extinción
de cilindros de citoplasma de uno a dos micras
10

de diámetro. Los valores de extinción obtenidos fueron medidos a 530 milimicras, que es
la máxima obsorción del complejo coloreado.
Quince células fueron leidas por cada parte
del nefrón haci~ndose tres lecturas en el citoplasma de cada una de estas células. Los resultados fueron expresados como medidas de extinción.

ADENDUM.
Las ratas de control en los experimentos
en los cuales se administró hormonas, recibieron inyecciones salinas del mismo volumen.
Las inyecciones se dieron subcutáneas y antes
de la anestesia.

RESULTADOS EXPERIMENTALES.
Esta serie de experimentos han sido producidos bajo la hipótesis de que la vasopresina
podia afectar la función tubular modificando
la concentración de grupos sulfhidrilo y disulfuro unidos a las células renales.
Utilizando las técnicas anteriormente descritas, se midió histoquimicamente la concentra
ción de los grupos sulfhidrilo y disulfuro uni~
dos a las proteinas de las células del riñón de
ratas normales. La Fig. (1) dá un promedio
de los valores encontrados en diferentes áreas
11

�del nefrón; se dan también valores osmóticos
de los líquidos encontrados dentro y fuera de
los túbulos. Debe ser señalado el alto contenido de azufre en aquellas áreas de la nefrona
en las que se supone que poseen un mecanismo
activo para el transporte iónico.
El primer experimento se sumariza en la
tabla l . Un grupo de 30 ratas se trató como
sigue:
(a) . - 5 ratas fueron usadas como control.
(b). - 5 ratas fueron deshidratadas por 48
horas en la hipótesis de que esto
debería aumentar la secreción endógena de hormona antidiurética. En
este grupo si bien se controló la
ingestión de agua se les permitió
libertad en la ingesta del alimento.
Como se muestra en la tabla (1) una
disminución significante en los sulfhidrilos unidos a proteínas fué
observado en los túbulos contorneados proximales, en los túbulos próximo terminales, en la asa ascendente en el área luminal en los túbulos contorneados distales y en los
túbulos colectores.
Se administró subcutáneamente a 5
ratas 100 mU de hormona antidiurética. Los animales se sacrificaron

dentro de un periodo de 80 minutos
después de la inyección. Se observó una disminución en el contenido
de grupos sulfhidrilos unidos a
las proteínas en las siguientes
áreas del nefrón; Los túbulos próximo terminales, los túbulos contorneados distales y la porción a~
cendente de la asa de Henle en su
área luminal. Sin embargo, el grado de disminución era diferente en
cada rata dependiendo de el tiempo
en que se sacrificó el animal después de la inyección de vasopresina.
(d).- Se utilizó también en la misma manera oxitocina que tiene una estructura química muy relacionada
con la hormona antidiurética. La
oxi•tocina no produjo ningún cambio significativo en el contenido
de grupos sulfhidrilo o disulfuro
unidos a las proteínas en alguna
parte del nefrón.
(e).- Se hiperhidrató a 5 ratas con agua
corriente (5% del peso corporal
por sonda a estómago), se sacrifi
có a las ratas durante la diuresis
acuosa. Se observó en este grupo
13

��horas. Heller (21) demostró la presencia de
una substancia antidiurética en la orina de ratas deshidratadas. Dado que los experimentos
previos han
mostrado que la hormona antidiurética, así como la deshidratación producían cambios en el contenido de grupos sulfhidrilos unidos a las proteínas en todo el nefrón; en los
siguientes experimentos los túbulos próximo terminales se seleccionaron como representantes
del nefrón completo. Se trataron cuatro grupos
de ratas como sigue:
( a J.- Un grupo de cinco ratas fueron usadas como control.
( b). - Se deshidrató un grupo de cinco ra-

tas por 24 horas.
( c). - Se deshidrató un grupo de cinco ratas por 48 horas.
( d). - Se deshidrató un grupo de cinco ratas por 72 horas.
En los grupos de ratas deshidratadas y también en el grupo de control, se les permitió
obt&amp;ner alimento a libertad. La tabla (2) suma
riza los resultados de este experimento. Semostró claramente que la disminución en los grupos
sulfhidrilo unidos a proteínas era máxima después de 24 horas, dicha disminución es de signi
ficación estadística. La deshidratación por 48
16

y 72 horas no cambiaron estadísticamente los
sulfhidrilos unidos a proteínas de los valores
de las deshidratadas en 24 horas. Se sugiere
que la liberación de vasopresina endógena es
probablemente máxima dentro de 24 horas de deshidratación. La concentración de uniones disulfuro no mostró cambios significantes.
Con la hipótesis de que el agua P!!: ~ pue
de suprimir el nivel de hormona antidiurética
endógena, se hizo un experimento en el cual se
les permitió a las ratas deshidratadas tomar
agua ad libitum y se le sacrificó a diferentes intervalos de tiempo. Los resultados se sumarizan en la Fig. (3). Se puede observar que
como en el segundo experimento (sumarizando en
la Fig. 2), una tendencia a la recuperación
en el contenido de grupos sulfhidrilos unidos
a las proteínas se observan casi a los niveles
de control. Durante la recuperación de la deshidratación (se puede comparar a la recuperación de una dosis exógena de vasopresina). Las
uniones disulfuro unidas a las proteínas mostraron una disminución casi hasta cero. Es posible que debido a lo corto de este experimento nuestros resultados no mostraron una completa recuperación en el contenido de uniones disulfuros de las proteínas de las células renales. También se encontró una correlación positiva entre la cantidad de agua ingerida y la
recuperación de los sulfhidrilos unidos a

17

�proteínas en los túbulos próximo terminales . Esta correlación se muestra en la Fig. (4) .
Nuestro experimento final se designó para
encontrar la curva de dosis respuesta para la
vasopresina acuosa. En este experimento las ratas se alimentaron y se les dió agua ad libitum

usaron 10 y 100 mU, no tuvo diferencia significante de la encontrada con 1 mU " Esto puede significar que el nivel máximo de hormona antidiuré
tica endógena en estas ratas es menos de 1 mU.
Cantidades mucho más pequeñas que ésta deben ser
usadas para determinar la curva de dosis repues-

y se trataron como sigue:

ta a la vasopresina acuosa .

(a).- Se usaron cuatro ratas como control,
recibiendo una inyección salina 15
minutos antes de ser sacrificadas.
(b).- Se le dió a un grupo de cuatro ratas
1 ~U de vasopresina.
(c).- Se le dió a un grupo de 4 ratas 10
mU de vasopresina.
(d) . - Se le dió a un grupo de 4 ratas 100
mU de vasopresina.
Todas las ratas que recibieron vasopresina
acuosa subcutánea fueron sacrificadas entre 15
y 22 minutos después de la inyección, pues en
experi~ontos previos ha sido observado que este
es el tiempo para una depresión máxima en la
concentración de sulfhidrilos unidos a las proteínas . Se extrajeron los riñones y se prepararon como en experimentos previos .
La tabla (3) sumariza el resultado de este experimento. Se puede observar que 1 mU de
vasopresina causa una disminución máxima en el
contenido de sulfhidrilos unidos a las proteínas de las células de los túbulos próximo-terminales. La disminución encontrada cuando se
18

DI S CU SI O N.
Estos experimentos confirman y complementan
el trabajo de otros investigadores , mostrando
claramente que la hormona antidiurética endógena
o exógena produce cambios en el contenido de sul
fhidrilo s unidos a las proteínas los cuales fueron observados en todos los tipos de células tubulares .
No parece que la reducción de los grupos

sulfhidrilos unidos a las proteínas sea debida
a una simple reacción entre la hormona y los
grupos sulfhidrilos de las célula renal. Esto
se sugiere dado que los siguientes cálculos
muestran su improbabilidad . La vasopresina tiene peso molecular de aproximadamente 1,000 y
23
en una molécula gramo hay 6 . 02 x 10
moléculas
12
por lo tanto , 0 . 001 de un nanogramo ( 1 x 10- g}
que corresponde en término de peso a cerca de
una miliunidad ( dosis mínima usada para obtener
una depresión máxima en los grupos - SH unidos a
11
molas proteínas ) , deberá contener 6 . 02 x 10
léculas . Dado que el riñón de la rata puede con19

��hormona antidiurética ha sido considerada pero
no es mantenida dado que tal bomba de agua no
tiene una base experimental o termodinámica.
SUMARIO

1 . - En ratas sujetas a deshidratación o inyectadas con vasopresina, se encontró
una disminución significante en los gr~
pos sulfhidrilos unidos a proteínas, se
gún fué medido histoquímicamente, dicha
disminución se encontró en todas las
áreas estudiadas del nefrón.
2. - Durante la recuperación de la vasopresina endógena o exógena los disulfuros
unidos a las proteínas disminuyeron a
niveles muy bajos.
3.- La curva de respuesta a la vasopresina
no tuvo éxito, quizás debido a que se
usaron dosis muy altas.
4.- Una explicación para los hallazgos de
nuestros experimentos es presentada
durante la discusión.

22

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315, 1959.

10 . -

Fong

Fong Lawrence Silver,
11.- Conra d , TO •,
Christman, D. R., and Schwartz , I . L. : "On
. m of action of the antidiurethe mee h anis
· )" , Nat • Acad . of
tic hormone ( Vasopress1n

16 . - Barnett, R.J., Soligman, A.M.: "Histochemi
cal demostration of protein hound sulfhidryl groups", Science 116: 323-327, 1952.

Science 46:10 , pp. 1273- 1277 , Oct . 1960
12 . - Rasmussen , Howard , Schwartz, I.L . ,
Schoessler, M. A., and Hochster, G. :
"Studies on the mechanism of action of
. " , Nat • Academy of Sciences
vasopressin
28

17.- Cafruny, E.J., Distefano, H.S., Farah,A,:
"Cytophotometric determination of protein
hound sulfhydryl groups", J.Histochemistry
and Cytochemistry 3(5): 354-359, 1955 •
29

����</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�CARACTERISTICAS QUIMICAS FARMACOLOGICAS Y ANATOMO PATOLOGICAS DEL PRINCIPIO ACTIVO DE LA KARWINSKIA HUMBOLDTIANA º

1. N. Martrnez G. *

H. Menchaca,

S. de la Garza,

G. Molino.

&lt;r ,. .... " · ~

t:..'

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.

.,., ' ; -_ &lt;

.

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. --

........._

~
y

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uo1ECA CEÑÍª

~~

,illlP.I .

*Tesis recepcional para obm~er el trtulo de Q . F. B. en la
Facultad de Ciencias Quimicas U. N. L.

�CARACTERISTICAS QUIMICAS, FARMACOLOGICAS Y ANATOMO PATOLOGICAS DEL PRINCIPIO ACTIVO DE LA KARWINSKIA HUMBOLDTIANA.

lntroducci6n
En los alrededores de esta ciudad y en casi todo el
norte de la República , existe una planta conocida comun-mente como Coyotillo o Tullidora que en la clasificaci6n bo
tónica es Karwinskia humboldtiana; se le conoce con este nombre (tullidora) por el efecto producido en los animalesque
al ingerir alguna parte de la planto y especialmente el fruto,
les causa forrms paralrticas, y en algunos casos, desenlaces
fatales.
Según Stand ley {l ) las semillas de esta planta prod~
cen tullimiento en los animales, este efecto aparece después
de 2 6 3 dras de h~berlas ingerido y puede ocurrir la muerte
después de algunos meses cuando la intoxicaci6n ha sido crónica. También (l) (2 ) se sabe que el cocimiento de la ra rz es
el contraveneno, siempre que se administre inmediatamente des
pués de presentarse la par61isis.
La ingesti6n de hojas ,

condici6n para-

lrtica, produciendo sin embargo, -un estado cr6nico de depre-

�si6n y debilidad general. La tintura de estas hojas se usa ~

tudio An6tomo-Patol6gico las alteraciones producidas en los _-

ra lavar heridas infectadas .

diferentes órganos, de las rotos: blancas utilizadas como anim~
les de experimentaci6n .

4
Marsh ( ) encontr6 que los frutos y las hojas son tox..!_

LA KARWINSKIA HUMBOLDTIANA

cas al ganado bovino, ovejas y cabras, y report6 algunos c~
sos como el sucedido en Aldama, N . L. en el año 1959, en
el que un niño ingiri6 tullidora y le produjo par61 isis y de~
lidad general, según el mismo autor la par6tisis producida en
los animales no es dolorosa.

Es un arbusto de tamaño variable, de uno a dos me
tros de altura; con hojas opuestas simples, siendo estas oblongas u ovales, redondas o agudas en el 6pice, verde p61ido en
el envés de unos cinco cm. de largo, nervaduras conspicuas y
con tintes negros; flores auxiliares y actinomorfas, hermafrod_!,

De acuerdo con estos hechos hemos . pensado que el estudio Ourmico, Farmacol6gico, y An6tomo-patol6gico de la
Karwinskia Humboldtiana que en este trabajo se incia, es de un

tas o por aborto, unisexuales, tetrámeras o pent6neras, generalmente de color amarillo, blanco amarillento, con eje floral
plano acopado con caliz y corola, que lleva en sus bordes pétalos pequeños y a veces nulos; estambres constantemente -

gran interés.

opositipétalos y a menudo por lo menos al principio e nvueltos
En el presente trabajo, se extrajo de la semilla seca
y molida de esta planta un principio activo y un aceite,

el

por pMalos, ginéceo libre con eje floral, fruto globoso, negrusco de siete mm . de di6metro con sabor del mesoca rpio dulce .

estudio del aceite no muestra toxicida/5), por lo cual se con

CUYA CLASIFICAC ION BOTANICA ES LA
SIGUIENTE:

cret6 a los aspectos frsicos y qurmicos .

REINO ••. • .•.•. . ..•.. . •.• . •••. .• VEGETAL

En el estudio Farmacol6gico del principio activo, se
TIPO

FANEROGAMAS.

.••.•• .•

determinó la dosis letal m6xima, media y mrnima, y en el ~ ;

2

SUB-TIPO • .•.•.• .•• .• • •.•. ••• • •• ANGIOSPERMAS.•

3

�Para llevar a cabo este trabajo, se emple6 el fruto
CLASE.

. . DICOTILEDONEAS

SUB-CLASE • . · • • • • • •

•• DIALIPETALAS

de la Karwinskia Humboldtiana, proveniente de los alrededo-

ORDEN • • • • ••

• . RAMNALES

res del tanque de agua de la Colonia Independencia de esta

FAMILIA •

• RAMNACEAS

ciudad, siendo colectada durante los meses de octubre de -

GENERO .
ESPECIE • • • • • • •

• • • • • • • KARWI NSKIA

... .

1962 a enero de I año de 1963.

• • • • • • HUMBOLDTÍANA
La parte empleada de la planta en estudio fué la
semilla molida y seca (70-80°C) . Para obtener la semilla en
tales condiciones hubo necesidad de poner el fruto en agua
tibia y presionar con los dedos las semillas, hasta que la m~
yor parte de estas estuvieran separadas del pericarpio~e llena
el recipiente que las contiene con agua,se frotan unas con otras
con el objeto de quitar todo resto de mesocarpio; las semillas
asr obtenidas, flotan en la superficie y son recogidas media~
te un colador, después delo cual se ponen a secar . El material seco se utiliz6 en las extracciones para obtener el pn~

En México (.l ) se encuentra distriburda de Baja California
a Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y Yucatán recibiendo diversos
nombres vulgares: en Tamaulipas, Coyotillo;en Coahuila, Tulli-

cipio activo y el aceite .

La semilla molida y seca se macer6 con éter de -

dora; en Nuevo Le6n,Zacatecas y Oaxaca:Capulincillo;en Nayarit ,Jalisco,México y Durango: Margarita;en Sinaloa:Cacachi
la silvestre,cacachilla china,palo negrito,negrito o frutillo;en
Baja California y Chihuahua: Cochi la o Cacachila.

4

petr61eo,obteniéndose un extracto que se liber6 del solvente
y disolvi6 en éter etrlico, precipitando, al añadirle éter de

5

�petr61eo, un polvo amarillento .

de los extractos etéreos y de los residuos correspondientes,

Por evapora ción de la fase etérea, se obtuvo un aCon estos antecedentes se inici6 el presente estudio,
ceite . Con las siguientes propiedades:
afinando en cierto modo la técnica de extracción y purificaColor:

Café obscuro .
ción del principio activo, el cual(5), no es un gluc6sido, ni

Indice de Refracción:

Método de Abeé a 25°C 1.474 .
un alcaloide, sino m6s bien es un compuesto del tipo de los

Número de Saponificación:

112 . 24
colorantes vegetales que tienen acci6n tóxica como es el C_5!

Número de Reichert-Meissl :

5 .5
so de algunas flavanoles, flavonas y cromonas, las cuales

Número de Polenske:

ª.:.

14.5
túan alterando el equilibrio de un sistema óxido-reducción de

Número de Yodo Método de Hanus:

21 .77
los organismos vivos.

Densidad:

Método del Picn6metro a 25°C-0 .88 .
Los'. por e ientos : obten idos de. Jos diferentes extractos

Al hacer la extracci6n con éter de petr61eo, se obtu
fueron:
vo el principio activo (polvo amarillento), elcual se purific6
disolviéndolo en éter etrlico y precipit6ndolo con éter de P!
tróleo, técnica que fué utilizada por tres veces.
En el Instituto de Qurmica de la Universidad Nacional Aut6noma de México en el año de 1960, se hicieron los
estudios preliminares para la separación del principio activo,
habiéndose establecido la fracción con la actividad biológica,
por una técnica que inclura el an61isis farmacológico grueso
6

SOLVENTES

POR CIENTOS DE EXTRACTOS

éte.r de petr61eo

7 .84 % (Principio Activo)

átet etrlico

29 .4 % (Aceite)

LAS PROPIEDADES FISICAS DEL PRINCIPIO ACTIVO
SON:
Polvo amarillo Iig~ramente _café .
Punto de fusión de 114-117ºC con descomposici6n
Solubi Iidad .
En agua destilada ••••. • ••• ••• 1nsoluble.
7

�Bicarbonato de Sodio al 5% •••• . ••• Parcialmente soluble

aún no morra ningún animal en un perrodo de 48 horas. Se -

Metanol . •••••• • ••••••••••••••••• Parcialmente soluble

sonde6 posterionnente 7 .5 mgrs. por gramo de peso a un lote

Acetona .•••.. . •..•.••••.•.•..•.• Soluble

de ocho ratas de las cuales murieron cuatro en un lapso

Eter de Petr6leo ••••.•.•••••••••• .I nsoluble

de

. 48 a 54 horas •

Eter Etflico ••••••••• °" . . . . . . . . . . . Soluble
Se hizo otra experiencia con una cantidad de 7 .8
ESTUDIO FARMACOLOGICO

mgr. por gramo depes:o en un lote de nueve ratas, y en un

Lo experimentaci6n en los animales generalmente su-

lapso de 48 o 72 horas murieron cinco animales. Luego se -

ministra s61o valiosrsimas presunciones. Bajo estas considera- -

trabaj6 con 8 mgr. por gramo de peso muriendo todos las ~

ciones se trabaj6 en la determinoci6n de la dosis letal m6xi-

tas de un lote de ocho en un intérvalo de 48 a 53 horas.

ma, media y mrnima del principio activo, y el an6lisis de las
Al observar la gr6fica 2, se presume que la dosis

alteraciones An6tomo-Patol6gicas, producidas por la ingesti6n
del principio activo, en los diferentes 6rganos de los animales (rotas blancas) .

letal m6xima es de 8 ! O. l mgrs . por gramo de peso. La dosis leta I media es de 7 .5-t O. 1 mgrs. por gramo de peso,

Y

la dosis letal mrnima o nulo fué de 7! 0.1 mgrs por gramo
El principio activo disuelto parcialmente en una solu
de peso.
ci6n de bicarbonato de sodio al 5 %, fué administrado a los

A manero de comprobac i6n, se efectu6 la experie~

animales por sondeo .
cia de lo dosis letal media en diez y nueve ratas blancas, a
Inicialmente se sondearon alrcuotas de 250 mgrs . de
principio activo por rata, y se fué aumentando lo d6sis con
cada experiencia, hasta que se lleg6 o sondear 7 mgrs por gramo de peso de la rato, observ6ndose que con esta dósis
8

las cuales se les administr6 por sondeo 7 .5 mgr . por gramo
de peso, muriendo nueve animales en un lapso de 48 o 54 horas .
9

�Estudio Anátomo-Patológico

pontáneamente a las 49 y 48 horas respectivamente.

Se practicó la necropsia, a las ra tas que murieron es
f) .- Tres ratas a las cuales se les administró 8 mgs:.
pontáneamente, y a las ratas sacrificadas, con la administrapor gramo de peso, del principio activo y a las cuales se les
ción del principio activo .
sacrificó a las 24 horas .
Material Observado
g).- Tres ratas a las cuales se les administró 8 mgs.
a) . - Dos ratas normales testigo a las cuales no se les
por gramo de peso, del principio activo y a las cuales se les
habra administrado el principio activo .
sacrificó sucesivamente a las 46, 47 y a las 48 horas respecb) . - Tres ratas a las cuales se les administraron 250
mgrs . de principio activo, sin tomar en cuenta el peso del a
nimal y las cuales murieron espontáneamente .

c) . - Ocho ratas a las cuales se les administró 8 mgrs.
por gramo de peso, del principio activo, y las cuales murieron espontáneamente •

tivamente .
Los órganos y partes consideradas (piezas) importa~
tes en el presente estudio, fueron : Encéfalo, Médula, Corazón, Hígado y Riñón. Después se practicaron cortes de las pi.:.
zas mencionadas .

RESULTADOS

d).- Una rata a la cual se le administró 7.5 mgrs.
por gramo de peso, del principio activo y que murió a las 53

Un análisis comparativo de los resultados obtenidos
del aceite de la Karwinskia Humboldtiana con otros aceites
puede verse en la (tabla #1) .

horas espontánearrente .

e).- Dos ratas a las cuales se les administró 7 . 8 mg.
por gramo de peso, del principio activo, y que murieron es-

10

En el espectograma infrarrojo del principio activo
(Gráfica #1) se observan las siguientes bandas características:

11

�longitud de Onda

Estudio Anátomo-Patol6gico

3,390 • •.• . ••• •• . . .• .• . Grupos caracterrsticos que co-

Es importante mencionar que los resultados fidedig-

rresponde a la vibración long_!.

nos se obtuvieron de los a nimales sacrificados, ya que la fij~

tudinal de un grupo OH,

ción fué inmediata y no pudieron presentar alteraciones po~

que

1

armoniza con la banda que aparece en 1,200 y 1,400 .

mortem; en cambio los animales que murieron espontáneame.!!
te fueron autopsiados después de un período de tiempo que
osciló entre 2 y 5 horas, por lo cual en estos casos hay pr~

2,970 .• • .• • • .•• • . .•• . • Vibraci6n longitudinal C - H
babilidadde observarse fenómenos debido a autólisis post-mortem.
de grupos metilenos o metilos .
a). - Describiremos en primer lugar las lesiones ob-

720 y 780 •• • • . • •• •• ••. Banda fue rte de estructura aro

servadas en los animales sacrificados, y que en e stos casos -

m6tica.

las alteraciones observadas son seguramente debidas a la into

1,750 . • • . •.••• •••.• . . • Banda correspondiente a la vi

xicación:
braci6n longitudinal C : O
Corazón.- En los animales sacrificados a las 24 Por el tratamiento estadfstico, que se muestra en la
gr6fica #2, de los resultados obtenidos en la acci6n del pr~
cipio activo en los animales de laboratorio empleados .
presume que la dosis letal máxima es de
gramo de peso. Dosis letal media 7

at-

.s± 0.1

I
l

horas, se observó congesti6n marcada del sistema de las venas
centrolobul i Ilares.

Se

0.1 mgrs. por
mgrs. por gramo

Hrgado .- En los anima les sacrificados a las 46 ó
48 horas se observó en cambio, únicamente cierta tumefac- -

. En las gráficas 3 y 4 se observan las dosis letales

ci6n turbia de los hepatocitos . En ningún caso se encontraron

por sexos.

fenómenos de necrosis de importancia.
12

IBUOTEC;\ CENTRAL

13

�Riñones.- No mostraron alteraci6n decisiva, s61o se
observan fen6menos congestivos en forma inconstante.

hallaron extensa zona de necrosis del parenquima hep6tico en
la mayorra de estos animales. También se hollaron en ocasiones algunas lesiones de muerte y destrucción celular en el Ri

Médula Espinal.- En los animales sacrificados a las

ñón de algunas de estas ratas . Estas lesiones prácticamente no

24 horas, no se observaron alteraciones evidentes. En los anI

se acompañaron de reacción inflamatoria de ningún tipo; te-

males sacrificados a las 46-48 horas se observ6: La arquitec-

nemos dudas respecto a la autenticidad de las mismas, yq"que

tura general est6 perfectamente conservada y no se reconocen

no se encontraron en los animales intoxicados y ya que exis-

fen6menos inflamatorios. Sin embargo a gran aumento, las -

te la posibi I idad de que correspondan a alteraciones post-mo2:

neuronas voluminosos de las astas anteriores aparecen ocasi~

tem de 6rgonos previamente lesionados en alguna forma por -

nalmente retrardas, teñidas muy intensamente o muy pólidas,

la acción t6xica de la substancia administrada.

o su citoplasma sehalla vacuolado, grumoso y sin distinguirEn el coraz6n de estos animales no se encontraron alse los grumos de Meissl, en ocasiones no se distingue el núteraciones de importancia.
cleo, no se observan alteraciones de las células neur6glicas.
En los riñones se observ6 congestión muy variable en
Encéfalo.- No se observaron alteraciones definidas

su grado de intensidad. Los cortes de Médula Espinal en su may~
rra no fueron satisfactorios en cuanto a I estudio de la estructuro

y constantes.
b).- Describiremos en segundo lugar, las lesiones
observadas en los ratos que murieron espontáneamente, gener~

fina de las células.
En uno de los animales en que se lograron cortes sati!.

mente a las 48 horas después de la intoxicaci6n:

factorios,se describe que la substancio blanca está algo edemat~

En estos animales se hallaron alteraciones m6s intensos que

sa y en la substancia gris sólo se observ6 ligero congestión capi-

las encontradas en los animales sacrificados; en particular se

lar y neuronas de contorno retraído y citoplasma muy basofilo.
15

14

�No.de rata 82.- Dosis. 8 mgrs . po r gramo
de peso. Fecha de muerte 47 horas . - Tejido . Hrgado Campo.- Célula hepática . Coloraci6n . Hematoxilina eosina.

No. de rata 81 . - Dos is . - 8 mgrs . porgramode peso . - Fecha de muerte 46 horas . Campo
Focos hemorrágicos . Coloraci6n . - Hematoxili
na eosi na .

16

No. de rata . 82 .- 8 mg rs . po r g ramo de peso
Fecha de muerte 47 ho ras . Tejido . - Médula espinal . Campo. - Asta a n terior de n eu r onas .
Coloración. - Hematoxilina eosina .

No . de rat a 82 . - Dos is 8 mg rs. por g ra mo de
pes o • Fe ch a de m u e r te 4 7 ho ras • Te j i do • - Mé
dula e s pinal . Campo . Do s neuronas alteradas .
Coloració n. - Hem a toxilin a eosina.

17

�No. de rata 82.- Dosis 8 mgrs. por gramo de
pe so • F e e h a d e m u e r t e 4 7 h o r a s • T e j i d o • - Mé
dula Espinal. Campo.- Neuronas alargadas Coloraci6n .- Hematoxi I ina eosi na.

No. de rata 81 . - Dosis 8 mgrs . por gramo de
peso. Fecha de muerte 46 horas . Tejido Médula espinal. Campo. Neuronas destruidas .
Coloraci6n .- Hematoxilina eosina.

18

�TABLA # 1
TABLA DE ALGUNOS ACEITES - VEGETALES.
Aceite

Indice de
Peso
especifico. refracción.

Nº.de
Yodo.

Nº .de R.
Neissl.

Nº.de
Polenste.

N°.de Saponi
ficación-:-

A.de Coco

0.863
0.874

1.4775
1.4495

10

8.4

15
20

246
265

A.de Palmisto

0.863
0.874

1.4494
1 . 4517

10
23

4.0
8.0

6

12

243
265

A.Lino

0 . 931
0.938

:i.4782
1.4825

170
202

A.Amapola

0.9239
0.9370

1.4730
1.4750

130
158

o.o
o.o
o.o

A.Maíz

0.9213
0.9255

1.4760
1.4768

110
130

4.0
5.0

188.0
193.4

0.922
0.925

1.470·,
1.472

104
114

0.7
0.9

191.0
195.0

0.914
0.920

1.4680
1,4710

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105

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183.0
196.0

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188.0
194.0

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A.Soja

0.9207
0.9310

1.4710
1.4750

115
145

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197.4

A.Maní
Máx.

0.911
0.926

1.4707
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83
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186.0
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A.KarwinsUa{&amp;)
Himholdtiana.

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Máx.
Máx.

Máx.
Máx.

Máx.

A.Algodón
Máx.

A.Almendra

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A.Girasol

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MILIGRAMOS POR GRAMO DE PESO .
. SE TRAZO LA GRAFICA TOMANDO COMO ABACISA EL i D~
RATAS MUERTAS DURANTE LAS PRIMERAS 48 Hs e Y COMO
ORDENADAS LOS MILIGRAMOS APLICADOS DEL PRINCIPIO
ACTIVO POR GltAMO DE PESO DEL ANIMAL . DE ESTA GRAFICA SE PUEDE OBTENElt TEORICAMENTE LA DOSIS LETAL ME-

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BATAS MUERTAS FEMENINAS DUJIA.Nn; LAS PRIMERAS 48 Hs .,
Y COMO OJlDENADAS LOS MILIGBAMOS APLICADOS DEL PRINCIPIO ACTIVO POR GJIAMO DE. PESO DEL ANIMAL. DE ESTA
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(58-77)Confi:nnación de Dósis Letal Media
(78-84)Ratas s a crificadas cada una con una hora de retraso
y la última enviada en f ormol sin prac tic a~ autopsia o

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En la semilla de la Karwinskia Humboldtiana existe
un principio activo que ocasiona los efectos t6xicos que por la
bi bl iografra conocemos.

El porcentaje de aceite, extrafdo .de las semillas es
alto, en comparaci6n con el obtenido para el Principio Activo.
No obstante, al ingerir el fruto completo, la toxicidad deterr~
nada por gramo de peso de la rata, es baja; esto, posiblemente
se debe a la presencia del aceite, el cual permite una mayor

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en estudio no fué reversible, ya que las ratas a las cuales se -

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les aplic6 dosis bajas no se recuperaron, sino que murieron en
el transcurso de cincuenta dras. Por el resultado del estudio Anátomo-Patol6gico y las alteraciones encontradas, se presume
que el principio actúa sobre la Médula Espinal.

25

�Bi b I i o g ra Ha
1.-

Standley R. L. "Bz-OH in foods" Calif. State Dept . of
Health Berkeley (1960) .

2 .-

Maximino Martrnez "LAS PLANTAS MEDICINALES DE
MEXICO_". Ed . Botas 4a. Ed. 501 (1959) y (1944) .

3.- Pammel, L.H. "MANUAL DE PLANTAS VENENOSAS"
(1911) .
4.- Marsh, C.D.A.B .C. y G. C . Roe 11COYOTILL0 11
(KARWINSKIA HUMBOLDTIANA) 1928.

-

5.- Trabajo desarrollado por el Dr. José F. Herrón y el Dr.
Héctor Menchaca Solrs. Trabajo inédito.

26

�INSTITUTO DE INVESTIGACIONU
TORRE DE LA RECTORIA

PISO 7

CIUDAD UNIVl!RSITARIA
MONTERREY, N. L. MEX.

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                    <text>~

HlPEB THCFl!
UTEKlif!
Dr. Salvador Martínez Cárdenas
Dr. J. Guem Medina

Número 10
Noviembre de 1966

�HIFEnTnCFI! UTERIN!

•
Dr. Salvador Martíoez Cárdenas
Dr. J. Guerra Medina

•

�HIPERTROFIA UTERINA

Dr. Salvador Martínez Cárdenas·~
Dr. J. Guerra Medina**

lNTRODUCCION:

La hipertrofia uterina se caracteriza, desde el punto de
vista clínico, por aumento de volumen del útero y sangrados
provenientes de este órgano; anatómicamente, por engrosamiento difuso del miometrio, (responsable del aumento de volumen y del peso del órgano) y aus-encia de otras lesiones inflamatorias o neoplásicas capaces de explicar el mencionado
engrosamiento.
Con pocas diferencias, la mayoría de los autores que han
revisado este problema, están de acuerdo en estas características clínicas y anotómicas; sin embargo, existe mucha ignorancia
respecto a la etiología y a la patogenía de esta entidad. (1, 3,
5, 6, 8, 16). En parte, esto explica las diferentes denominaciones que ha recibido: "Hipertrofia del miometrio", "fibrosis
uteri", "sub-involución crónica'', "metritis crónica", "Utero hipertrófico", "hipertrofia miometrial menopáusica", etc. Es un
padecimiento en que piensa poco el clínico al palpar un utero
crecido regularmente. Prueba de esto es la relativa poca frecuencia con que se hace el diagnóstico pre-operatorio. Los patólogos tampoco escapan a esta critica, ya que a pesar de des*Jefe del Servicio ·le Ginecología del Hospital Universitario "Dr. José Eleuterio González", Monterrey, N. L.
**Patólogo del Hospital "José A. Muguerza. Monterrey, N . L.
Profesor de Patología de la Facultad de Medicina de la u·~
· tei'!!M:11(1
VO León.
Trabajo presentado en la Sociedad de Ginecología y
el día 14 de septiembre de 1966 y en la XIV Reuní
gía y Obstetricia celebrada en León, Gto., el 20 de

cy
o.

3
/¡

Bll3L!OTECA CENTRAi-

�cribir en sus informes las· alteraciones anatómicas no la incluyen en la lista de tiiagnósticos.
Hemos tenido oportunidad de estudiar varios de estos casos en los últimos añoS'. En 238 úteros examinados, hemos encontrado 17 con las características clínicas y anatómicas de este
padecimiento, es decir, 7.1 ¼, cifra semejante a la encontrada
en otras series ( 5 y 6) .
Dado el interés de esta entidad, hemos creído útil revisar
nuestro material y la literatura al respecto.
Von Scanzoni, (5 y 6) en 1861, fué el primero en estudiar este problema. El supuso que se trataba de una metritis
crónica en su etapa de fibrosis. Posteriormente a este trabajo
original aparecieron otras teorías. Finn, (5 y 6) en 1868, creyó
que el aumento de volumen del útero era debido a hiperplaS'ia
de las fibras musculares. Teilhaber y Meier (5 y 6) en 1902
postularon que el aumento del tejido fibroso del útero explicaba
la incapacidad de las fibras musculares para controlar la hemorragia. Probablemente basados en esta teoría los autores alemanes hacían referencia al "útero insuficiente". Gardner Y
Goodall, ( 5 y 6) en 1906, fueron los primeros en considerar
que las manifestaciones clímcas y los datos anatómicos se explicaban por aumento, tanto del tejido fibroso como del tejido
muscular. Rabinowitz, (5 y 6) en 1910, escribió que este padecimiento era de mujeres· multíparas y que los embarazos explicaban el aumento del tejido fibroso y que por lo tanto no
era un padecimiento de tipo inflamatorio. Baker (5 y 6) en
un estudio muy cuidadoso publicado en 1933 demostró un aumento gradual del tejido conectivo fibroso del útero, en relación con la edad. Concluyó que el término de "fibrosis uteri"
no era adecuado para designar el substratum anatómico del padecimiento. En 1940, Schwartz (5 y 6) analizó 11,438 uteros.
538 de estos casos fueron denominados "sub-involución crónica". Según el autor, esto era el resultado de la reabsorción.
incompleta del tejido elástico peri-arterial y venoso con engrosamiento de la capa íntima. 260 casos fueron clasificados co4

mo metritis crónica que él atribuyó a la extenS'ión de una endometritis. Sólo en 9 úteros se hizo el diagnóstico de hipertrofia y casi todos estaban asociados con hiperplasia del endometrio.
Williams y Kinney, (5 y 6) en 19-44 fueron los primeros
en proponer el término de hipertrofia del miometrio ya que estaban convencidoS' que el aumento de tamaño del útero era debido fundamentalmente a eso, es decir, a hipertrofia de las fibras musculares lisas. Curtís (5 y 6) al año siguiente definío
el término de "hipertrofia del útero'' como: "Aumento de tamaño simétrico del útero con una superficie de cortes firme,
rígida, con vasos sanguíneos prominentes". En 1949 Truemner
y Kaump (5 y 6) examinaron cuidadosamente 52 úteros crecidos, con tinciones especiales, extracción por medios químicos
de tejido conectivo y medidas micrométricaS'. Concluyeron
sin luga1· a dudas, que en estos· úteros hay hipertrofia muscular
definitiva. El diámetro de las fibras musculares en los úteros
crecidos varió entre 14 y 22¼ sobre los controles. Creyeron
que esta hipertrofia era causada por exceS'o de estrógenos.
Se revisó también el material del Hospital Universitario
de esta Ciudad en los años de 1961 a 1965 inclusive. Durante
este tiempo se examinaron 468 úteros en el Departamento de
Anatomía Patológica y en solamente 2 casos se hizo el diagnóstico anatómico de hipertrofia uterina.
Como se mencionó previamente, la frecuencia con que se
hace el diagnóstico pre-operatorio es muy baja. Si al examinar
una pieza quirúrg-ica, el patólogo no piensa en esta entidad,
t ampoco la diagnostica. Una prueba de esto es que la mayor
parte de los casos de nuestra serie son de los últimos dos años
(1965-1966) es decir, el diagnóstico clínico y anatómico se hizo
más frecuentemente una vez que pensamos en este tipo de patología. Esto constituye otro de los motivos para reportar las
observaciones· que incluye el presente estudio.
5

�Hemos creido conveniente examinar los casos desde dos
puntos de vista:
a)

Anatómico.

b)

Clínico.

~

DATOS ANATOMICOS

~

A1

.

-)

("\.)

~~

'°!

&gt;-

;1

~

ct)

!

El examen desde el punto de vista anatómico se hizo sobre 17 casos. La serie de observaciones clínicas comprendió
2Ó casos, los 17 de la serie anatómica y 3 casos adicionales.
En cada uno de estos capítulos se hacen los comentarios res·pectivos.

't_

De agosto 16 de 1961 a junio 23 dé 1966, hemos tenido
la oportunidad de examinar 238 úteros en el Departamento de
Patología quirúrgica del Hospital "José A. Mugueria". En 1'7
de estas piezas
se h~o
el diagnóstico-anatóP1~0
.de ,:'lijp~tro.:t.
.,._.
R
.•
&lt;b
•·
C"
fia del rhiome~rio". ·
·
'

f

f

'

De acuerdo~con Jac-"literatura, revisada, fÜndamentalmente
con los artículos de Lewis, Lee, Easler, Kovar, Ru~sum, Grier,
Schwalm y 'Dubrauszky (5, 6, 14) los datos anatómicos que
nos han seryido para establecer un criterio y las bases para
el diagnóstico son :
·
'

r~:
1-l

-1

t",:

' 1.--: Aumento de volumen y_peso del úfu-o::·? (por encima
de 100 gros).
~ r
~ ,.... 0
C'&gt;
t, 2.::;- Engrosamiento difuso (-2.5~cms. o &amp;ás) ae1 mfor&amp;h:J : trio.
- ·

3·-Ausericia de otras lesiones que pudiesen explicar el
engrosamiento del miometrio {leiomiomas, adenrumosis, etc.).
En todos los casos se hizo e1 estudio ma.Qroscópico y micros~ópico. En el estudio microscópico se comprendió el examen. de varios cortes tomados de diversos sitios del miometrio,
incitlídos en parafina y teñidos con el método rutinario (hematoxtUna y eosina). En los casos 11 al 17, estudiados en 1966
y en , los cuales tuvimos fácil accéso 'a los bloques de parafina
s·e practi&lt;;aron tinciónes con la t~nica de Masson :{!ara tejido
colágeno y 'Con la téonica de Verhoeff para fibra~ e~sticas.

r

•

:,'.

Se anotaron los siguientes datos : 1) tamaño y peso. 2)
longitud de la cavidad endometrial. 3) grosor del miometrio
4) fibrosis. 5) vascularización.
Los datos de fibrosis y vascularización fueron apreciativos, comparando, con las técnicas señaladas, el grado de fibrosis y de vazcularizaci9n con un miometrio de grosor normal
(inferior a 2.5 cms.) en una paciente multípara de 45 años de
edad.
Todos estos datos pueden apreciarse en la siguiente tabla:
6

7

�HIPERTROFIA UTERINA
TABLA DE DATOSANATOMICOS
Caso No. Estudio No. Tamafio (Peso)

Catvidad endometrial

-

Miometrio

Fibrosis

1

64- 517

+

2

64-573

+

3

65-186

+

4

65-319

+

5

65-423

+

6

65--564

+

=

7

65-659

+

=

8

65- 700

+ 190 Grms.

=

+ 3 a 3.5 cms.

9

65- 726

+ 150 Grms.

=

+ 2.5 cms.

10

65-742

+

11

66-7

12

66-122

13

66-249

14

66--316

15

66-385

16

66-466

17

G6-492

+
+
+
+
.+
+
+

Grms.

=
=

+

=

+ 4 a 5 cms.

=
=

+ 3 cms.

=

+

9.5 cms.

9

cms.

200 Grms.

9

130 Grms.

9

cms.
cms.

-

175 Grms.
=

150 Grms.
165 Grms.

=
=

=
8 cms.
7.5 cms.

Vazcularización

+ 3 cms.

=

+ ;, 5 crns.

=

+ 3 eros.

+
+
+
+
+

,

=
-

=
=

=

-

=

2.5 cms.

=

=

3.5 cms.

+
+
++
++
++

+
+
+
+ ++
++

=
2.5 cms.
3 cms.
3 cms .

+ 3 cms.
+ 2.5 cms.

co

�Del examen de esta tabulación de datos anatómicos, se pueden hacer los siguientes comentarios :

Fotografia macroscop1ca del útero, correspondiente al caso No. 18,
que abierto longitudinalmente muestra el engrosamiento difuso del
miometrio y la hiperplasia endometrial de aspecto polipoide.

1.-En todos los casos hubo aumento de tamaño del útero. Como se s·eñaló anteriormente, esto constituye una de las
bases del diagnóstico. El aumento de tamaño fué regular conservándose la forma normal del útero. En los casos en que se
obtuvo el peso, éste varió de 130 grms. a 200 grms. De acuerdo con Schwalm y Dubrauszky (14), son cifras por encima de
lo normal. (Figs. 1 y 2).
Esta hipertrofia del miometrio está constituída fundamentalmente por la hipertrofia de fibras musculares lisas (5),
aunque también se ha encontrado aumento en el tejido conectivo fibroso y en la cantidad de tejido elástico, principalmente
en relación con las arteriolas (6). (Fig. 3).

Fotografía macroscópica del útero, correspondiente al caso No. 12,
Se observa también el engrosamiento difuso del miometrio, el cual
midió 3.5 cms. de espesor. El útero pesó 200 grms.

En nuestra revisión, en los casos en que se estudió el ·cejido conectivo y las fibras elásticas (casos 11 al 17), encontra~os aumento del tejido colágeno en todos, excepto uno que
consideramos dudoso. En tres de estos casos, el aumento de
las fibras colágenas fué muy evidente, tanto alrededor de los
vasos como separando los haces musculares. Algo semejante
sucedió con las fibras elásticas. En un caso (No. 11), no
apreciamos aumento; en otros, ( caso No. 14) fue dudoso; en
tres ( casos No. 12, 13 y 15) lo calificamos· de + ; el caso
17 como de+ + . y el caso 16 como de + + +. Sin embargo
tenemos que reconocer que más que el tejido elástico reconocible, lo que juzgamos fué la vascularización del m.iometrio.
Hay también que hacer notar que estos datos de fibrosis y vascularización deben ser tomados con reserva ya que el método
empleado para su apreciación fué un método difícil de cuantificar. (Fig. 4) .
2.-La cavidad endometrial estuvo agrandada en todos los
casos en que se tuvo el cuidado de medirla al examinar la pieza. Se ha tratado de explicar uno de los síntomas más frecuente de esa alteración, precisamente basados en el aumento de la superficie endometrial sangrante. Esta medida se to9

Fotografía microscópica correspondiente a un corte del miometrio en
&lt;?I caso No. 17. Muestra lo hipertrofia mu:scular y el caimento del tejido conectivo fibroso. ITinción con la técnica de Massonl.

�ASPECTO CLINICO

mó excluyendo el canal endo-cervical. De acuerdo con los- autores señalados previamente (14) va1·ía normalmente entre 6.5
y 9.5 eros.
3.-Desde luego, en todos los casos, el miometrio estaba
engrosado. Este engrosamiento fué difuso y regular y varió
entre 2.5 y 5 cms. Como se señaló antes, los estudios más cuidadosos con técnicas· especiales, métodos químicos y mediciones
micrométricas, han demostrado que este engrosamiento es debido fundamentalmente a la hipertrofia de las fibras musculares, sin negar el aumento en el tejido conectivo y el tejido
elástico-vascular.

Gran similitud hemos encontrado entre nuestras observaciones y las reportadas por varios autores que se han ocupado
en estudiar esta interesante entidad ginecológica.
Desde el punto de vista clínico hemos hecho un análisis de
20 casos, los que han sido estudiados y tratados durante los

4.:-Algunos autores que tratan de explicar esta hipertrofia del miometrio, han señalado el exceso de estrógenos como causa de la alteración. Aunque hay datos contradictorios
al respecto, es interesante señalar que en 4 de nuestros casos
existía biperplasia del endometrio asociada.
En dos casos se encontró un pequeño leiomioma (de 0.5
cms. de diámetro) que por su tamaño, no creímos que fuesen
motivo para eliminar estos casos de la serie. Se eliminaron
varios otros casos de leiomiomas o de adenomiosis, para cumplir con los requisitos señalados al establecer el criterio.

años 1964-66:

1964:

2 casos

1965:

8

"

1966: 10

"

El reciente interés por el padecimiento que nos ocupa, explica el mayor número de casos reportados últimamente y es
evidente que el desconocimiento del proceso ha conducido con
frecuencia al error diagnóstico en nuestro medio.

Haremos mención a los aspectos que hemos podido conC'Tetar y que aparecen resumidos en las tablas 1 y 2.

10

11

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�Edad : El pr omedio de edad fué de 43 años, teniendo 56 y
33 las de mayor y menor edad respectivamente.

la fecha de la operación a la que fueron sometidas para tratar
su padecimiento.

3, entre 50 y 56 años Sexta década de la vida
12,

"

40 y 49

"

Quinta "

,, "

"

5,

,,

33 y 39

"

Cuarta

"

"

"

"

Trnemner y Kaump, (5 y 6) basándose en que la alteración
es encontrada más frecuentemente en o cerca de la menopausia,
la designaron con el nombre de Hipertrofia Miometrial Menopáusica.

J. Lazló y G. Gyüry, (8) estudiando 41 casos de hipertrofia seleccionados de entre 550 histerectomias (7 .5 % ) encontraron que el promedio de edad fué de 42.6 años, correspondiendo
la mayor parte a edades de 40 a 50 años.
Estado Civil, gravidez y fecha del último embarazo:
19 de los casos correspondieron a mujeres casadas y multíparas. Una de las pacientes es soltera y nuligrávida.

En la serie de 50 casos estudiados por Kovar y Russum (5),
46 fueron multíparas y 4 nulíparas. Este dato hizo pensar a estos autores en que el embarazo juega un importante papel en el
agrandamiento del útero.

J. Lazló y G. Gyüry (8) manifiestan en su estudio que el
9.8 % de los casos de hipertrofia estudiados por ellos, correspondían a nulíparas; el 17.1 % a pacientes con un parto y el 73.1 %
a mujeres que habían tenido dos partos o más.
Alteraciones Menstruales:
Las alteraci0nes del sangrado uterino que aparecieron en
las historias clínir-as de las 20 pacientes analizadas, se consignan en la siguiente forma:
Hipermenorrea :
Hipermenorrea y Metrorragias:

Pacientes con más de 10 partos

"

entre 5 y 10

"

,,

1 y

6

"
"

2

Metrorragias:

6

Sangrado irregular:

10

No. de partos no determinados

1

Nuligestas

1

Total:

20

El mayor número de partos en una. paciente fué de 12.
Promedio de partos: 5.3.

La última gestación había tenido lugar 20 años antes en
una de las pacientes y la más cercana databa de 3 años antes de

Sangrado Normal :
La duración de las irregularidades en el sangrado varió de
meses a años, debiéndose señalar el hecho de que en la mayoría
de los casos se trató de pérdidas abundantes.
Dolor: La mayor parte de las pacientes manifestaron haber tenido molestias dolorosas de poca intensidad en bajo vientre. La sensación de pesadez en pelvis no fué característica pero s í con;ún a algunas de nuestras enfermas.

El complejo sintomático referido por los diferentes autores que se han oeupado del t ema, es prácticamente el mismo que

14

15

�el encont r ado en los casos del p1·esente estudio, destacando ei
sangr ado menstrual anormalmente abundante y el dolor en bajo
vientre.
Examen Físico: En la exploración ginecológica se l-iizo
evidente en todos los casos el aumento del volumen uterino, apreciado algunas veces al palpar el vientr e. La impresión que dejó
el examen físico al en contrar un útero grande y duro en la mayoría de los casos, fué de estar ante un útero fibromatoso.

En dos de los casos (3 y 6) había un prolapso de 2o. grado, independientemente del aumento del volumen uter ino.

Fotografía microscópica de un corte del miometrio teñido con la técnica de Verhoeff para fibras elásticas, correspondiente al caso No. 16.
Se aprecia el aumento de la vasculariración.

Exp/,oración Radiológica: En 5 de las pacientes se practicó estudio histerográfico, evidenciándose el aumento de la cavidad uter ina y se señaló en 4 casos que la imagen correspondía
probablemente a miomas, por las supuestas deformidades -:mcontradas. (Figs. 5 y 6) .
Dia,gnóstico pre-operatorio: En 13 de los casos el diagnóstico estuvo orientado hacia la fibromatosis uterina. En 3, se
hizo el diagnóstico de hipertrofia, estando en uno de ellos asociado con carcinoma in situ del cérvix. En dos casos se mencionó el diagnóstico pre-operatorio de adenomiosis, asociado en
uno, con probable hiperplasia del endometrio. Un caso fué diagnosticado de metr 0patía hemorrágica y 2, de prolapso uterino de
2o. grado.

Histerografía correspondiente al caso No. 18 que pone en evidencia
la cavidad uterina aumentada de tamaño y algunas irregularidades
a nivel del canal cervical y el istmo uterino.

La frecuencia con que se hizo el diagnóstico de fibromatosis uterina es relatada también por otros autores, Kovar y
Russum, (5) manifiestan que de la serie de 50 casos estudiado::,
por ellos en 37 ;3e hizo el mismo diagnóstico y expr esan que los
hallazgos' pélvicos conducen fácilmente al en·or y que este sería
menos frecuente si los textos de Ginecología dieran más espacio
a los signos clínicos, sintornatología y diagnóstico de esta entidad.
Si en tres de nuestros casos la hipertrofia se diagnosticó
pre-operatoriamente fué porque hemos comenzado a tener pre16

Histerografía correspondiente al caso No. 13 que muestra una cavidad
aparentemente deformada a expensas de su mitad derecha. Se aprecia la obstrucción tubaria"bilateral a nivel de la porción ístmica.

�•

sente la eventualidad de esta presentación, sobre todo en aquellos casos donde no es evidente la deformación uterina cuando
se sospechan fib"."omiomas.

Diagnóstico post-operatorio y lesiones concomitantes:
El reporte de Anatomía patológica de los úteros extirpados, mostró modificaciones de tamaño y las alteraciones miometriales que de acuerdo con lo expresado antes, autorizan a catalogarlas e-orno úteros hipertróficos.
Las lesiones asociadas se presentaron en el orden siguiente:
Cervicitis crónica

13 casos

Hiperplasia endometrial

5

"

Quistes foliculares

5

"

Leiomiomas pequeños

4

"

Pólipo mucoso del endometrio

1

Hiperplasia cortical de los ovarios

1

"

Metaplasia escamosa del endocervix 1

"

1

"

Paraqueratosis del cérvix

caso

17

�•

~

.

~

tos úteros. Seguramente la multiparidad influye también a
través de las altas concentraciones de estrógenos y progesterona que ocurren en cada embarazo.

COMENTARIO

En la introducción se hizo el resumen historico del padecimiento; se han hecho los comentarios respectivos en relación
con los datoS' anatómicos y clínicos. Por lo expuesto, creemos
que la hipertrofia uterina, con los diferentes términos que ha
sido ·y es conocida, constituye una verdadera entidad patológioo con manifestaciones · ;clínicas distinguibles de otros padecimientos ginecológicos y ,con caracteres anatómicos propios.

La estimulación exagerada del miometrio por estrógenos
y progesterona, ha sido también considerada como un factor
etiológico. Russell (12) informó el caso de una paciente de
67 años con un tumor de células de la granulosa de 4 años de
evolución en quien el útero estaba hipertrofiado en forma importante con un espesor del miometrio de 6 cms. ( el tamaño del
útero era aproximadamente el correspondiente a la 14a. semana
del embarazo). Wilherspoon (15) produjo hipertrofia uterina en
las ratas ovariectomizadas por la inyección diaria subcutánea de
estrona. Recientemente Bloomfield, (2) publicó dos· casos de hipertrofia uterina después de la administración prolongada de
estrógenos. Como hemos señalado, en 5 de nuestros casos exis•tía hiperplasia del endometrio y en 1 se encontró hiperplasia
cortical del estroma ovárico.

Sin embargo, es una entidad cuya etiología y patogenia son
-desconocidas y por lo tanto muy diS'cutibles. Se han señalado a la
inflamación crónica, la multiparidad y al hiperestrogenismo como causas de hipertrofia uterina. Von Scanzoni (5 y 6) en
1861, supuso qY.t_e se trataba de una metcity; cróaj~a en su etapa de fibrosis. Gallard ( 6) en sus "Lecciones clínicas" la engloba en los procesos inflamatorioS' del útero. Siredey y Danlos (5) la consideraban como una metritis parenquimatosa. Recientemente, Kovar y Cols. (5) sugieren que la presencia de células inflamatorias en ei miometrio de algunos de los úteros
por ellos estudiados, es una indicación de la etiología inflamatoria. En nuestra revisión no pudimos comprobar esta aseveración ya que en ninguno de nuestros casos existía infiltrado inflamatorio del miometrio como para clasificarlo de "metritis".
Es cierto que en 13 de los 20 casos de esta serie existía cervi citis crónica de diversa intensidad, sin embargo, la cervicitis es
muy frecuente ~n úteros no hipertrofiados.
Pensamos que la multiparidad explica mejor, por subinvolución, el engrosamiento del miometrio en la mayoría de
loS' casos. Esto ha sido demostrado en varios estudios (3, 5 y
6) y en el nuestro, 19 de los 20 casos eran multíparas. Obviamente esta no seria la patogenia del caso restante. Durante
el proceso de involución después de cada embarazo, hay un aumento gradual de las fibras elásticas del estroma del miometrio
y de las paredes de los vasos sanguíneos. En ocasiones esto
motiva la obliteración de su luz. El aumento del tejido elástico explica la consistencia firme y el aumento de volumen de es18

Estos hallazgos pudiesen sugerir la relación de hiper-estrogenismo e hipertrofia uterina. Sin embargo, ha hafüdo publicaciones contradictorias, como la de Quint, Parker y Hamblen (11) quienes encontraron una hipertrofia intensa del miometrio en una paciente con un adenoma sup1·arrenal productor
de andrógenos ; en este caso, el útero pésó 1,200 grms.

i

19

�TRATAMIENTO

RESUMEN

La elección del tratamiento depende de la evaluación de

1.-La hipertrofia uterina se caracteriza, des'de el punto

la historia de la paciente, sobre todo la cantidad y duración de

de vista clínico, por sangrados uterinos y aumento simétrico del

los sangrados y los hallazgos pélvicos.

útero. Desde el punto de vista anatómico, por un engrosamiento difuso del miometrio (2.5 cms. o más), aumento de volu-

Curtis (1) recomienda el legrado de la cavidad uterina
para estudio histológico con la idea de descartar la posible
malignidad a nivel del endometrio.

men y de peso y ausencia de otras lesiones uterinas capaces de
explicar el sangrado genital.

Este autor ha observado

2.-Es una verdadera entidad anatomo-clínica, conocida y

que el legrado solo ha sido capaz de mejorar la condición de las

descrita desde 1861 (6); fué descrita en México, en forma de-

enfermas y constituye un recurso que debe poners·e en práctica

tallada, por el Dr. Genaro Zenteno (16) en 1933. Sin embargo,

sol&gt;r.e todo en las mujeres que deseen embarazarse o en .':tque-

su reconocimiento ha sido descuidado frecuentemente por los

llas con serios riezgos de tipo operatorio. Si el_legrado no es

Ginecólogos y los Patólogos.

efectivo para el control de los sangrados, puede instituirse

3.-En este estudio, se revisaron 20 casos tanto desde el

una terapéutica androgénica antes de indicar la histerectomía.
,

punto de vista clínico, como desde el punto de vista anatomo-

La testosterona actúa disminuyendo el sangrado por acción lo-

patológico. Se revisó así mismo la literatura al respecto.

cal sobre el miometrio o en el lecho vascular del endometrio;

estableció un criterio clínico y anatómico para su diagnóstico.

independientemente de su acción antiestrogénica que posee.
La histerectomía fué el tratamiento de elección en nuestroS' casos.

El diagnóstico pre-operatorio de fibromatosis ute-

Se

)4.-Su patogenia es muy discutible; se han propuesto tres
factores fundamentales c o m o responsables : a) multiparidad,
b) inflamación crónica y c) hiperestrogenismo. (1, 3, 5, 6, 7
y 9).

rina en 13 de nuestras pacientes determinó que la terapéutica
se orientara en este sentido. En dos de nuestros casos se hizo
legrado endometrial previamente a la histerectomía, practicando además en uno de ellos biopsia del cérvix que permitió diagnosticar un carcinoma in-situ.

5.-El tratamiento varía en cada caso en particular; en
ocasiones, la administración hormonal es suficiente; en otros
casos hay que recurrir al legrado uterino que permitirá descartar patología endometrial y por otra parte es capaz de mejorar

En 19 de las operadas de nues-

las alteraciones de la enferma . Por último, en otros casos ha-

tra serie la histerectomía fué total; solo en uno de los casos no

brá necesidad de practicar la histerectomía para el tratamiento

fué extirpado el cuello.

definitivo.

20

21

�BIBLIOGRAFIA

1.- Curtís, Arthur H. "Hypertrophy of the Uterus". Am. J. of Obst .

and Gynec. 50: 748, 1945.

2.- Bloomfield, A: J. Obst. and Gynec. Brit. Emp. 64: 413, 1957.
3.-

Dilts, P. V. Jr. M. D. and Greene R. R., M. D. " Effects of
increasing parity of the myometrium". Am. J. of Obst. and
Gynec. 89, 1049, 1964.

4.- Fainstat Theodore, M. D. "The helical collagen fibers in the
uterus. Extracellular studies of Uterus". Am. J. of Obst. and
Gynec: 89:1026, 1964.

11 .-

12.- Russell, P. M. G. "Remarkable hyperplasia with granulosa cell
tumor of the ovary" J . Obst. Gynec, Brit, Emp. 47 :669, 1940.
13.- Salase M . M. P. et Laffargue P: "Angiomyomatoses hiperp·
lasiques de 1'uterus !Micro•myomes, angiomyomes et hipert·
ophie du myometrel ' ' Bull-Fed. Gynec Obst. Franc. 16:572,
1964.
14.- Schwalm H. and Dubrouszky: " The estr.ucture of the muscula•
ture of human uterus•muscle and connective tissue" Am. J. of
Obst. and Gynec 94:391, 1966.
15.-

5.- Kovac Riley W. M. D., Russum, Carl B. M. D. and Grier Maurice
E. "What is Fibrosis Uteri. A. clínico pathologic investigation of
Fifty cases". Obst. and Gynec: 4:311, 1954.
6 .-

Q.uint. B. Parker, R. and Hamblen, E. C.: Am. J. Obst. ~nd
Gynec 73:206, 1957.

Witherspoon, J. T. "The hormonal origin of uterine fibroids"
Am. J. Cancer 24:402, 1935.

16.- Zenteno Genaro "Esclerosis multipoliquística del ovario y escle·
rosis uterina primitivas" Cirugía y CiAJjanos 1:77, 1933.

Lewis, Paul L. M. D. Lee B. H. M. D. E'asler, Richard "Myomet•
rial hypertrophy; A clinical pathologic study and review of
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7.- Laguens, Rumén M. D. and Lagrutta José M. D. " Fine structure
of human uterine muscle in pregnancy" Am. J. of Obst. and
Gynec. 89, 1040, 1964.
8.- Laszlo J. et. al: Significance of uterine hypertrophy in irregular
hemorrhages from the genitalia" Arch. Gynaek 202:505, 1965.
9.-

Monfort lrmgard, Pérez Tamayo Ruy: " Studies o n uterine Col•
lagen during pregnancy and puerperium" Lab. lnv. 10, 1240,
1961.

10.- Pérez Tamayo Ruy, Monfort lrmgard: "Homeostasis of connect•
ive tissue" lnjury inflamation and lnmunity; studies of con•
nective tissue. Chapter 1, 1964.

22

23

�NOTA:
Agradecemos sinceramente la colaboración de las siguientes personas:Dr. Rodrigo Rincón, por la revisión del material del departamento de Anatomía-Patológica del Hospital Universitario.
Dr. Sergio de la Garza, por el estudio anátomo-patológico de dos de los casos ( casos No. 18 y 19) .
Los siguientes médicos nos permitieron incluir los casos
que a continuación se anotan:
Dr. Justo Cárdenas, Caso No. 1
Dr. Enrique G. Segovia, Casos Nos. 6 y 8
Dr. Teodoro Guzmán Páez, Caso No. 15
Dr. Dante Decanini Livas, Caso No. 17
Dr. Roque Garza de la Garza, Caso No. 14
Dr. Alfonso Guerrero G., Caso No. 9
Dr. Martín Cantú Garza, Caso No. 4
Dr. Rafael Salinas· Rivero, Caso No. 3
Dr. Asencio Marroquín Toba, Caso No. 16
Dr. H. Ruiz Schubert, Caso No. 20.

24

�.

'

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

Torre de lo Rectoría Piso 7 Ciudad Unive~itoria
Aportado 897 - Tel. 3-87-45
Monterrey, N • L., Mf:x.

�</text>
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                    <text>UNIVERSIDAD

DE NUEVO

LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTiFICAS

ESTUDIO DE LA
POLIMERIZACION
DEL ESTIRENO
EN PRESENCIA
DE PIRIDINA

M. Salomo T.
H• Menchoco S.

No. 9 Marzo de 1966

�UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Instituto de Investigaciones Cientrficas

ESTUDIO DE LA POLIMERIZACION
DEL ESTIRENO
EN PRESENCIA DE PIRIDINA

Tesis presentada por Miguel Saloma
para obtener el tnulo de
Ingeniero QuTmico

M. Saloma T.
H • Menchaca S •

No . 9

•

Marzo·de 1966

)

Cuadernos dlill
Instituto de Investigaciones Cientrficas ,.,
r 1'1"' "'"'
Monterrey, Nuevo Lee!Y .b'\é&amp;k~-·

�INTRODUCCION

Teniendo en consideraci6n el carácter básico de la piridina, era interesante ver el efecto que ésta producra en el m!
canismo de la polimerizaci6n del estireno .

Se pens6 en un principio, que el efecto serra el de un
catalizador de tipo ani6nico y no simplemente un agente de tran~
ferencia de cadena, como lo habra dado a conocer R.Mayo(l)

(2)
y R.A . Gregg

, aún cuando en esos estudios se le tomaba en

cuenta como solvente .

Para ello, se llevaron a cabo polimerizaciones a dife'
rentes temparaturas, variando las concentraciones de piridina t~
mando, en cada uno de los casos, a diferentes tiempos .

Posteriores polimerizaciones se efectuaron en presencia
de un captor de radicales libres y otras a 0ºC . Encontróndose,
en las primeras, que el porcentaje de polimerizaci6n era reducido
a una tercera parte del esperado mientras que en las segundas un
alto porcentaje de polimerizaci6n, en un tiempo relativamente
corto.

Por lo anterior se infiere que la polimerizaci6n a temp~
3

�raturas tales como 100°C en presencia de piridina procede en su

un producto natural, una fuente no usual para compuestos vin_!

mayor parte por rompimiento homolrtico de la molécula de esti-

1icos. La goma de estoraque fué destilada, obteniéndose

reno¡ notándose además, el efecto que esta causa (piridina) en

aceite etéreo", de un olor desagradable caracterrstico, hidro-

el peso molecular, como consecuencia de la transferencia de ca

carburo que tenra elementos en la misma proporción que el be~

dena y que a temperaturas bajas, es factible suponer un efecto

ceno; después de permanecer varios meses a la temperatura am-

catalítico de tipo ani6nico, de la piridina.

biente, el estireno I rquido sufrra inexplicable transfonnación,

U'I

-

una masa transparente, de consistencia parecida a la jalea, se
Se especula también, la influencia que el agua como

o

habra formado. En contraste con el mon6mero estireno, la jocatalizador,

puede tener en el proceso de iniciaci6n.

El poliestireno ha tenido un papel importante en el
desarrollo de las investigaciones referentes a las grandes polim=.

º
lea no se disolvra bien en éter o en alcohol etrlico, lo que indicaba que una nueva substancia de propiedad~ frsicas diferen

tes, se habra fonnado.

o

e•
(3)observó que la fonnación de la jalea estaba
ormo

ros de substancia org6nicas.

promovida por el contacto del aire y el calentamiento.
En el desarrollo comercial, el poliestirneo sigue a el
celuloide y bakelita y es el primer verdadero tennoplástico del
tipo de vidrio org6nico transparente. Es derivado del bencenoprincipalmente obtenido del carb6n mineral y de el etileno (obtenido a partir del petr61eo o granos).

Biyth y Hofmann demostraron que la transfonnaci6n del
estireno no fué una oxidación, ni tampoco que una adici6n o -pérdida de elementos ocurrran durante la polimerizaci6n.
Berthelot encontró que el 6cido sulfúrico concentrado

~e
Iniciadores en el estudio de la Polimerizaci6n del Estireno.
El mon6mero Estireno fue primeramente obtenido de -

4

catoliza la polimerizaci6n del estireno. Lemoi
estireno era polimerizado por la luz del sol.
5

~

;

prob6 qµe e\
e-

'
~:

h,

,-

l

�Temperatura Crftica °C

373

En el estudio de la polimerizaci6n por la luz, Stobbe
Punto de flameo OC

31

us6 el incremento del índice de refracci6n como una estimaci6n
Calor especrfico, cal/g .a
je

el porciento del polfmero fonnado.
250oC
Staudinger explic6 las diferencias en muestras de polie_!

0.407

Calor de vaporizaci6n

ti reno, en término de el peso molecular promedio. los poliesti -

Cal/g, a 25°C

86 09

renos duros, como el hu le natural, son substancias de extremada

Calor de Fusi6n, Cal/g.

25.4

mente alto peso molecular, conteniendo cientos de unidades de

Calor de Combusti6n cal/g.

10. 04

mon6mero {peso molecular l 00, 000-600, 000) º

Constante Dieléctrica,

Las propiedades frsicas aproximadas de el estireno empleado, son mostradas en la siguiente tabla:

1000 ciclos

2 .41

Lfmites Explosivos, % de
volumen en aire 1. 1 - 6 . 1

Punto de ebullici6n°C

145 .2
Coeficiente de expansi6n, cc/cc/°C entre

a

a

l 00 mm º

82

20 mm .

46

0-lO0°C 1 .068 x 10-3
P'ROCEDIMtENTOS USADOS:

Punto de congelaci6n°C

30 .6
Dado que el fin del presente trabajo fué estudiar el

Gravedad Especl'fica 25/'15

0 .905
efecto de la piridina en la polimerizaci6n del estireno; su influencia

25
Indice de Refracci6n nº

1 .5439

Viscosidad a 25 cps

O.73

Tensi6n superficia l a 25°C
dinas/Cm .
6

31 .7

en la velocidad de polimerizaci6n y peso molecular de los polfmeros
obtenidos; asr como el posible mecanismo de poi imerizaci6n de este
sistema, se procedi6 a efectuar polimerizaciones de estireno con d_!.
7

�se pesaba cuidadoí,Qmente la cantidad de piridina necesaria para
ferentes cantidades de piridina.
ol:tener la relaci6n deseada; después se procedfa a agregar el esa) . - Relad6n molar Estireno-Piridina 1:0.05
ti reno; el cual ha bfa sido ca lculado aproximadamente en vol u-~
b).-Relaci6n Molar Estireno-Piridina 1:0.10
men, lo fa ltante se agrega ba con un microgotero, llevá'ldolo h~
e) . - Relaci6n Molar Esti reno-Pi ridi na l :O. 90
ta e l peso deseado . Esta operación requi ere de 5 a 10 minu•os.
Cada una de ellas se llev6 a cabo a .dos tempe~

Posteriormente ya teniendo la mezcla adecuada, se procedía a

turas diferentes: 50°C y 100°C; a si mismo, para cada rel~

tomar a licuotas (1 mi . ) que se vertfan en un tubo previamente

ci6n molar y temperatura, se detennin6 el porcentaje de -

tarado, después de lo cua l se pesaba º Las muestras se llevaron

polimerizaci6n y el peso molecular a tiempos de 5, 10 y 24

por duplicado. La operaci6n consistente en pesar todos los tu-

horas.

bos toma a lrededor de 15 a 20 minutosp que conjuntamente con
Estas polimerizaciones se llevaron a cabo en un

baño de temperatura constante, construrdo de lámina de acero y aislado con cemento monolrtico, provisto de: un --Relay Mere-to - Mere con una sensibilidad de 0 . 1°F; y una
unidad de calentamiento de 300 watts. El medio de calentamiento fué vaselina lrquido industrial. En las polimeriza-

los 5 ó 10 minutos necesarios para pre parar la mezcla , ha cen un
tota l de 20 a 30 minutos.
En seguida se proe:edra a cerrar los tubos (soplete -oxfgeno-gas), los cuales se desposita ban en un tubo mayor con
tapón de corcho, que a su vez e ran introducidos en una ca nastilla de alambre en el baño de temperatura constante .

ciones se usaron tubos sellados de vidrio Pyrex.
A tiempos de 5, 1O y 24 horas se secaban muestras
El procedimiento que se sigui6 en las anteriores y se les determinaba el % de polimerizaci6n.

polimerizaciones fué el siguiente:
En un matraz de 50 mi . con tap6n esmerilado,
8

El procedimiento seguido para la
9

determinaci 6n -

�del% de polimerización, conocido como "soluble en metano!",
yud6ndose por medio de un policfo. Usar alrededor de 125 mi de
se basa en que lo soluble e n metano! puede ser debido a la premetano! para ayudarse a transferir el precipitado y lavado final.
sencia de impure zas o de man6mero no polimeriza do; este métoContinuar la succi6n hasta secar, limpiar lo parte exterior del
do es a propia do paro seguir el curso de la polimeriza ci6n º El
crisol con un paño o gamusa. Seca.r a peso constante bajo una

procedimiento (4) fue el siguie nte:

16mpara infrarojor no. excediendo el calentamiento de 65°C. U... a
Pesar hasta la cua rta decima l, a proxima damente 0 º5

estufa eléctrica puede ser usada para secar el precipitado, sin

gr. de polfmero y tmnsferir a un vaso de precipi tado de 50 mi º

embargo debe tenerse cuidado en remover la mayor parte del so.!_

Muestros pare ia !mente poi imeri zadas puede n ser pesadas den~

vente. La estufa deber6 estar bien ventilada: y los elementos -

tro de el vaso directamente º

Agregar 15 mi. de dioxano y

de calentamiento aislado de las c6maras de calentamiento paro

dejar reposar hasta que la soluci6n sea completa. Cubrir -

evitar una posible explosi6n dél solvente o fuego. Enfriar en un

el vaso con un vidrio de reloj .

desecador y pesar.

Con una a gitación mpida y completa tronsferir la

En la tabla #1 aparecen los resultados de los porcenta-

soluci6n a un vaso de 400 mi conteniendo 200 mi de metano! º

jes de polimerizaci6n promedio, obtenido en las diferentes po~

Lava r el vaso de 50 mi. con 25- 50 mi de metano! contenido en

merizaciones.

una piceta . Se uso un policfa , si e s necesario, paro baja r cua!
quier partícula insoluble. Ca lentar

&lt;J

56°C en un baño de vapor,

Para la detenninaci6n de el peso molecular, se hizo
uso de la correlaci6n entre la viscosidad intrfnseca con el peso

agita ndo hasta que el precipitado haya c oagulado . Filtrar con su~

molecular para polrmeros lineales, representada por la ecuación

ci6n a través de un c risol tarado de vidrio poroso, primero deco~

empfrica propuesta por Mark y Howwink (5 ), basada en los p~

tar la ma yor parte de lfquido y finalmente transferi r lm sólid~ a-

meros trabajos de Staudinger.

10

11

�a

[N]= K • M

Determinaci6n de Viscosidad lntrfnseca .- La viscosidad

-·•- ,. &gt;.d .obiloq nu eb oibsm ·109 saobnobu-x
Donde
~

•~M" es el, 'ceso.molecular
y "KII y_"a" son consIs 111eu no11 o s¿ ;ol5u'(O 01oq tonotem
'·-,· ~

-

tantes paro un determinado
sistema oolimero':'SOlvente . "K" y - {, tt ,rn:)~a c ,ion no 1:&gt;:,u2 cil 1ounitncJ
11

intrrnseca [N] est6 dada por:

a 11 son _detennina90~
a _partir,o:,sc
de....la• interce~i6o
de una cu.rvo · ·
ozumog o om:x::¡ nL• rio:) 10211:)

(NJ = lim. Ninh = lim . (NspYo
o

c

c

o

-, y su pendiente, obtenida al,ijrnficar viscosidad .intrfnseca coo-

,

..

- · -·

,._·oonetb9.'.)X9 on ,01ou.nlri1 010qmol

La viscosidad intrfnseco es obtenido a través de una trq _el J.99P.i:.fml_~_dr,t ~t~s9,.~º~f&lt;;:~lar"d~m~,f ~~~J~f;~;;
das de polrmeros sobre un arppliq_. ~ns~ &lt;te ,-~ª-~9':!~-~:::
un polfm~ro no frocciR~~-~o, .)fli ~-i:l!~i~;.!ffl,

ik,~~~

gfjJl ~~ :J~!t-

cular paro cada mu~~__tra, .. sobre
el mismo- ronao de DeSO mole,...,.., :?o l 90 ú DOl,1 n ,:nn~iNl-Oln9I OO Sb

curva de valores de viscosidad inherente o valores de viscosidad
espec rfi ca, contra concentraci 6n y extrapolando g_concentrac i6n
cero . El valor de la viscosidad que intercepte uno concentra-:.-

ci6n cero se toma com01 viscosidad intrrnseca . Generalmente se
cular, debe ser la misma
. !,._os
~sos""v!&lt;.P&lt;S
m.olecul~res
usados en la
·
.,? 1 "'
.. 1, •::· "' ,,, u 1ot1vs
gráfica, son detenninados por uno de los métodos
absolut~,
.
.,0.'.)92S O

trazan curvas a la vez de viscosidad espedfico y viscosidad inherente contra concentroci6n . Los valores de viscosidad int.rr-n~-

por ejemplo luz esparcida .
seca obtenidos, deberán ser los mismos en cado caso; si no lo --

La ecuaci6n emprrica usada para...,.. la determinaci~
de
.,.
=i
t...

...... ,

son, usualmente se toma el punto medio entre el los .

el peso molecular en este trabajo, fué la reportada por A.Pe~

~q -

terlin (6) para el sistema poliestireno-tolueno a una temperatuo
ra de 30 C .

La determinoci6n de la viscosidad intrrnseca debe estar
basado sobre un mrnimo de tres mediciones de viscosidad inhe-rente o espedfico a diferentes concentraciones; es preferible

la ecuaci6n es:
hacer 4 6 5 mediciones. Las concentraciones deber6n ser desde

0. 1 a 0.5 gr. por 100 mi . de solvente .
13

�Detenninaci6n de Viscosidad Relativa.- La viscosiP = presi6n impulsora en dinas/cm

2

dad relativa puede ser tomada como la relaci6n de el tiempo de
flujo de la soluci6n de un polrmero, a la del solvente puro, en
el mismo viscosimetro y a la misma temperatúra. Estrictamen-

Sin embargo, si ia presi6n impulsora es debida a la
fuerza de gravedad:

te, la viscosidad relativa es la relaci6n de las viscosidades ci-

p -:::: hdg

nem6ticas de la soluci6n y el solvente; asumiendo la misma de!!_
en la que:
sidad para la soluci6n dilufda y solvente; &lt;DSando el mismo vis-

h = altura de el lfquido

cosimetro para el S(?lvente y la soluci6n, la relaci6n de tiempo

d:densidad de el ITquido

de flujo puede ser tomada como viscosidad relativa en muchos

g = aceleraci6n debida a la gravedad.

casos:
l_uego:
La ecuaci6n de Poisevil le nos da la siguiente relaci6n

N- /hdGt
8 VI

cuantitativa:
4

N -

Pr t
- -8V 1- - - - -

Si volúmenes iguales de dos lrquidos fluyen a través de
el mismo capilar, bajo la misma presi6n :

en la que:

4

r hG

N = cqeficiente de viscosidad en poises

Nl
V::: volumen de lrquido que fluye a través de capilar
en cm 3

N2 -

d·, t,,

8V L

r4í, G
SVL

d2 t2

L ~ longitud del capilar en cm.
r:: radio de el capilar en cms.
t = tiempo de flujo en segundos

14

15

�los errores de carga causados por los diferentes niveles
El método seguido est6 diseñado especfficamente para la
de la cabeza impulsora son eliminados, debido a que la cantidad
determinaci6n de la viscosidad relativa de soluciones diluTdas del ITqu ido tomado_.dentro del viscosTmetro es siempre la misma.
(1% o menos). los valores de la viscosidad relativa son usados para calcular la viscosidad intrTnseca o inherentes de un polTmero .

Procedimiento. Pesar unammuestra seca de polTmero de

La viscosidad relativa -se determina f6cilmente, pero su magnitud

m6s o menos 250 mg . según la concentraci6n que se desee, en un

es una funci6n que depende m6s de la concentraci6n del polTmero,

frasco Erlen-Meyer de 50 mi. de boca ancha con tap6n esmerila-

que de su peso molecular.

do . Agregar 25 mi. de tolueno por medio de una pipeta y agitar

las mediciones de la viscosidad relativa se efectúan con_
venientemente en un baño a temperatura constante de 30°C.

hasta disolver"
Cuando la muestra se ha disuelto ..c0mpletamente, filtrar
a través de un crisol de vidrio poroso sin aplicar succi6n, reci'--

Se escogi6 esta temperatura, debido a que el baño siembiendo en un vaso de 50 mi.
pre estar6 arriba de la temperatura ambiente del laboratorio en -Seleccionar un viscosTmetro a través del cual el solven
que se efectúen las mediciones. En este caso particular las deterte fluya en no menos de 100 segundos y preferiblemente no m6s
minaciones a 30oC, se llevaron a cabo durante los meses de No-de 200 segundos .
viembre y Diciembre.
Pipetear 5 mi . de tolueno y verterlo en el viscosTmetro.
Se usaron viscosimetros Cannon-Fenske serie 25 y 50.
Sumergir el viscosTmetro en el baño de temperatura constante en
Estos viscosTmetros Ostwald modificados, fueron desarro-

una posid6n vertical, sujet6ndolo con unas pinzas. Esperar a que

llados por los Drs. M.R. Fenske y M.R. Cannon de la Universidad

el viscosTmetro permanezca en el baño lo suficiente como para que

del Estado de Pennsylvania.

el contenido alcance la temperatura del baño; ordinariamente 16
17

�Nrel

5 minutos es suficiente.

t

to
(tiempo de flujo de la solución en segundos)/(tiempo de flujo del

Después que el solvente ha obtenido la temperatura del ~

solvente en segundos)

ño, aplicar presi6n a la parte superior del brazo ancho del viscosfmetro (o succi6n a el capilar), hasta que el lfquido haya llenado el
primer bulbo y esté alrededor de 1 Cm. arriba de la marca entre los
bulbos. Verificar si no hay burbujas entrampadas. Pennitir que el
lfquido fluya libremente y detenninar el tiempo que tarda el menis-

1

'

Detenninaci6n de Viscosidad Inherente . - La viscosidad
inherente es calculada a partir de la viscosidad relativa de soluciones dilufdas (1% o menos) . la viscosidad relativa es detenni
nada como se describi6 en la sección precedente .

co en pasar de la marca superior a la inferior. Registrar este tiempo, como el tiempo de flujo del solvente; volver a repetir la ope-

Mientras la naturaleza del solvente usado y la concent~

raci6n anterior y medir el tiempo, el cual debero concordar con el

ci6n del polfmero tiene una influencia sobre los valores de la vis-

primero dentro de 0.2 segundos, si no es asf, continuar hasta que -

cosidad hherente, el efecto es menor que sobre la viscosidad re-

tres tiempos de flujo concuerden dentro de O.2 segundos.

lativa . En general, mientras mejor es el solvente, mayor es la
viscosidad inherente para un detem,inado poi fme ro; similannente,

De la solución filtrada anterior, pipetear 5 mi. que se ve!

entre mayor es la concentraci6n, m6s baja ser6 la viscosidad inh!
ter6n en el mismo viscosfmetro; el cual ha sido lavado y secado.
rente. la temperatura es importante únicamente en cuanto su inPonerlo en el baño de temperatura constante, pennitir que se llefluencia sobre la fuerza del solvente y la degradaci6n del polrmegue a la temperatura de equilibrio y detenninar el tiempo de flujo
ro; resultados obtenidos a 30°C y 25oC generalmente concuerdan
como se describi6 anterionnente. Deber6n obtenerse valores que
concuerden dentro de los O.2 segundos; la viscosidad relativa est6

'f

dentro de la precisi6n del método . Los resultados obtenidos por
este método deberán ser precisos dentro de O.04 unidades absolu -

dada por la siguiente relaci6n:
tas, en un rango de valores de viscosidad inherente entre cero y
cinco . la viscosidad inherente es calculada como sigue .
18

19

�Ninh

=

Ln Nrel/c

no) .
Tiempos obtenidos para la soluci6n:

donde: C = concentraci6n deli ,polrmero en gramos por 100 mi. de

Lectura #1 =750 . 99 seg .

solvente, usualmente C = O.50; Ln Nrel = logarrtmo de la visco-

Lectura #2 =750 . 92 seg.

sidad relativa de una soluci6n dilurda {1% o menos).

Promedio-750 . 95 -: tJ.

•
A continuaci6n se muestra los valores obtenidos y cálcu--

los necesarios para la detenninaci6n del peso molecular, de la mue~

,.,
Viscosidad Relativa

= N re.:--_ t, _
1

750 .95 _ 4 .39
170 .90 -

t.

tra de poliestireno, obtenida ca, una relaci6n molar estireno-piridina de 1:O.05 a 50°C y un tiempo de 5 horas.
Viscosrmetro usado Cannon Fenske No. 25

Ln Nrel :: l .47766
Ninh = Ln Nrel/C- 1 .48
1 .0656
Nsp:: Nrel-

1.39

::: 4 .3 9 - 1

-= 3 . 39

Tiempos obtenidos para el solvente {tolueno):

= 170. 91 seg .
Lectura # 2 = 170. 91 seg.

Lectura # l

Lectura # 3

= 170 .89 seg .

Promedio---= 170. 90 ~to,

Nsp/C _

3.39 _ 3.17
1. 0656 -

Conc . de I a soluci6n

O.5328 gr/100 mi.

{obtenida por di-

Tiempos obtenidos para la soluci6n:

soluci6n de la p~
inera)

Peso del matraz----42 .3541 gr.
Peso del matraz muestra---42 .6205 gr .

Lectura # l =:: 401 .21 seg .

Peso de la muestra

Lectura # 2== 401 . 19 seg .

42 .6205 - 42 .3541: O.2664 gr. disuelto

Promedio-

en 25 mi. de tolueno.
Concentraci6n- 1 . 0656 gr/100 mi. {soluci6n poliestireno-tolu.:,
20

21

-== 401 .20 h.

�Conc . de la soluci6n = 0 . 1332 gr/100 mi . (obtenida por diluNreal

t2
t C)

Ln

401 .20

=

: 2.36
ci6n de la anterior)

170.90

Nrel : 0.8576

Tiempos obtenidos para la soluci6n:

- 0.5328 -- 1.61

Lectura #2 =217 .35 seg .

Ninh _ 0.8576

Nsp

=

Nsp/C_

11 .

-

2.36

1

Promedio- ~217 .35

= 1.36

1 .36
0.5328

Nrel _ t

2.56
Ln Nrel

O.2664 gr/100 mi . (obtenida por diluci6n

de la anterior).

Ninh

Nsp

Tiempos obtenidos para la soluci6n:

Lectura # 1 =270 .29 seg.
Lectura .# 2 =270.14 seg .

t4

1.27

217 .25
- --170 . 90

4
to

1
Conc . de la soluci6n

Lectura #1 =217 .36 seg .

= 0 .2387

=

Nsp/C _

1.79

0 .2387
0 . 1332
1 . 27

-

1= 0 . 27

0 .27
O. 1332

2 .08

.

Promedio =270 .22 t
3
270.22

1.58

Gratificando los valores de la concentraci6n, contra su
correspondiente valor de viscosidad inherente y concentraci6n co.!!

170.90
Ln Nrel

tra viscosidad relativa y extrapolando a concentraciones cero (ver

== O.4570

gr6fica 1 y 2) .

Ninh _ 0.4570 _ 1 .72
0.2664
Nsp : 1 .58 - 1::: 0.58

Se obtiene:
Nsp/C_ O.58 _ 2 . 15
·o.2664 22

Viscosidad intrfnseca .::: [
23

N] = 1. 84

�062

ros por diluci6n con un exceso de metano! puro a ntes de su uso,pe-

Aplicando la ecuaci6{NJ::o .037 M

0.62
1.84=0.037 M

. E. r rE

~s.s:

or

oc

oro J

E.o'\f

o~ "

M:

or.

or.o:r

queñas cantidades de polrmeros ca usan una turoidez en la soluc16n.

PiridioaS:~ker) g~ o ? nalrtico, redestilada .

log.
log.

[N]-=

e

oor

or.o:r

Oxid~ ~f luminiQ ~en.polvo (Baker)_grado analrti.co .
•
1...... e1
ot
ou r
or.Od

O.037:: 2 .5682

TolueDo &lt;Baker) gmdo ºnalnico, destilado en a tm6sfera
\ , 0~
u,.. Et
.ti.S:
00 r
Oí. O; f

Resolviendo para M:

log.

r

c._

0.2648

M

de

=O.2648 - 2 .5682

:: O.2648+1 .4318 _a._.6966

e

íf. S:

o~. o:r

Oc

\. Ot.E
8 í. E
Of
Oc
o~ O· f
Resultados.- En la tabla siguiente, se resumen los resul

. o.os:r

0.62

0 .62

ni~~ a~º ·

~'&lt;.e

~s:

oc

o~ o,r

todos obtenidos en las determinaciones de porcentaje de polimer.!._

º~.

M = 497 .3

.
~ \~ r
e
e
oo r
Q~ O· r
zac16n y peso molecular, de cada uma de las polimerizaciones e
fectuadas •

o.s:'\r

'\~.'\

or

,

O.Ocf

oor

o·

oor

º~·º·(

1

" •v

En la tabla #1 se reportan los valores de peso molecular obtenidos
Relaci6n Molar .
por cada una de las muestras •
Materiales.- El estireno fué obtenido de Unidad Carbide
se mantuvo en botellas de color ambar en presencia de p-ter-butil
catecol como inhibidor (10-11 partes pormill6n).

Para eliminar el inhibidor se procedra a pasarlo a través
de una columna de alúmina activada, prepar6ndolo en pequeñas
cantidades según era requerido; se prob6 su contenido de polrme-

24

.1oloM noioo:~;:;
Estireno- Piridina Tem . (OC) , Tiempo (horas)1 Polimerizaci6n~ Peso
q
•
(%)
Molecular
0
oi9 -_srnilo&lt;J ,\amoH) oqmeiT? msT 1obidirlnlionibiii'l-one1itd
. oslofv;~~~ i:&gt;o~h
50
' 5
1.93
497 .3

, . rna :O.os c:í

i5.0

r\,.

UVI

10

2 . 89

f"

775 .7

1:O.05

50

24

11 .96

117 .3

1:0. 05

100

5

14 .90

187 .7

1:0 . 05

100

10

22 .05

289 .2

1:O.05

100

24

32 .04

375.4

1:0. 10

50

o$

1.20

277 .3

25

�Discusión y Conclusiones.

l :O. l O

50

10

2.89

311 .3

.50

24

7 .90

176 .3

5

11 .43

252.5

15 .41

383.7

En el trabajo realizado por Gregg y Mayo (cit . loe . ), se

l :O .10

citaba a la piridina, con respecto a la polimerización del estireno,

l :O .10

100

como un agente de transfere!lcia de cadena. Su trabajo consistió en
1:O .1 O

100

10

la polimerización del esti reno a 60°C, en a usencia de inicia dor y
l :O .1 O

100

24

430.7

33.43

en presencia de m6s de 50 solventes org6nicos conteniendo ha l6g!:_
50

l :O. 90

202.2

2.31

5

no, oxrgeno o nitr6geno; tratando de demostrar que estos reducen
50

l :O .90

340.7

3 .18

10

el peso molecular, en la polimerizaci6n del esti reno, sin ningún
50

l :O. 90

120.0

5.99

24

efecto significante sobre la constante tota l de velocidad de poli~

l :O. 90

100

5

5.26

147.4

l :O. 90

100

10

7 .47

172.0

l :O .90

100

24

13.45

150.0

merizaci6n.
La relaci6n entre el peso molecular, solvente y mon6mero,
en ausencia de iniciador, fué descrita por estos investigadores en la
siguiente ecua ción .

Relaci6n Molar.
Estireno-Piridina+lnhibidoi¡ Tem °C Tiempo (Horas), Poi ime- Peso
I
.rizaci6a:(%iMolec.
100

l :01

24

13 .60

383.7

1/P :: (é
donde

Po· y p son

ª

sx] /

~] + 1~

(2)

los grados de polimerización, en a usencia y

presencia de solvente, respectivamente;ls'X] / (M] es la re-laci6n solvente-mon6mero y "C" es la constant e de tn:msferencia del solvente a una temperatu ra dada .
l a natu ra leza de la pi ridina (base de Lewis) nos ha ce pen..

26

sor que si reducen las cantidades de ésta, e n la polimerización del
27

�estireno, tendrá un efecto diferente al observado en trabajos como

1:O. 90

el mencionado anterionnente .

Aument6 el porcentaje de polimerizaci6n para relaci6n

Por lo tanto, estas cantidades se variaron, de relaciones
molares estireno- piridino muy pequeñas, hasta relaciones cercanas
a lo que pudiera considerarse como ·una soluci6n .
En general, este trabajo se obtuvieron, los resultados si-

24

50

5.99

dada, cuando se aument6 la temperatura.

Como se opunt6 anteriormente, los pesos moleculares fueron sumamente bajos, yo que lo estondorizoci6n de la ecua-ci6n emprrica usado nos proporcion6 pesos molecular promedio de
pesos o ponderal; por lo tanto se puede considerar que los polrme-

guientes:
los pesos moleculares obtenidos, a sr como los porcentajes
de la polimerizaci6n, son demasiado bajos paro lo que pudiera ob--

ros obtenidos son de cadenas muy cortas: drmeros trrmeros, etc .

los mayores pesos moleculares se obtuvieron a la rela-

tenerse del esti reno poi imerizado a esas temperaturas y tiempos sin -

ci6n molar más baja y a la temperatura mrnima. Por el contrario

catalizador .

los menores pesos moleculares se obtuvieron a la relaci6n molar

Se not6 una inhibici6n en la polimerización, confonne se
aument6 la reloci6n molar estireno-piridina a un tiempo y temperatura dada .

más alto y a la temperatura más elevada.

Primera idea que se tuvo, respecto a un efecto diferente de lo piridino sobre la polimerizoci6n del estireno, fué que

é!

Ejemplos:

to podrra actuar, con el par de electrones no compartidos del 6t~

Relaci6n Molar.

mo de nitr6geno, como un iniciador de la polimerizaci6n. El po-

Estireno-Piridina, Tem . (oC), Tiempo(hrs), Polimerizaci6n {%)

sible efecto serfa:

1:0.05

50

24

11 .96

Como primera etapa, la molécula de la olefina es polo~

1:O. 1O

50

24

28

7.90

29

�zado por el catalizador (7):

merizaci6n con una r. molar estireno-piridina de 1:0 .05, lO0ºC y
tiempo de 24 horas, en presencia de un captor de radicales Iibres,

CH-:= CHSÍ

2

p-ter-butil catecol (11); el porcentaje de polimerizaci6n se redujo

ya polarizado, actúa la piridina adicion6ndose a la molécula e ini-

aproximadamente a una tercera parte de la obtenida anteriormente

ci6ndose la polimerizaci{&gt;n.

(ver tabla).

e

_ _ CH

En posterior polimerizaci6n a 0°C con una relaci6n molar

'&lt;/,

1:0.05 y a tiempo de 5 horas, se registr6 un 22°/4 de polimeriza-

c i6n • EI anterior hecho quizá sea e I que, más refuerce la idea de
que la piridina actúa, en el mecanismo de polimerizaci6n , como
de aqur en adelante, posiblemente siga el mecanismo de polime~

un ·in1c1a
· · d or, ya que a
para

oºc no existe la suficiente energfa como

que se generen radicales libres, al mismo tiempo concuerda

zaci6n propuesto por Beaman (8). El comportamiento de la piridi con los resultados generales para polimerizaciones ionicas (que na en esta polimerizacf6n es parecido al de un catalizador ani6niéstas se llevan a cabo mejor, a bajas temperaturas) puesto que ex~
co.
ten menos posibilidades de que se sucedan reacciones de lugar y
Las referencias a catalizadores-b&amp;icos usadas en la polique si la polimerizaci6n con p-ter-butil catecol se inhibe hasta
merizaciones, asr como en especial, en las del estireno (9) (10),
una tercera parte, esto se debe a que a esa temperatura (1 OOºC)
se hace refe·rencia a bases de Bronsted (amida de sodio en amonraco
es factible se generen radicales liíbres puesto que existe la sufilrquido, compúesto de sodio, organohaluros etc.) pero en ninguno
ciente energfa; y que esta generaci6n proceda en mayor proporci6n,
se hace menci6n a una base de lewis.
que por adici6n de la piridina,
Para probar este posible mecanismo se llev6 a cabo poli30

Otro posible mecanismo podrfa ser que la piridina actuara
31

�a través del agua, en este caso trazas de hómedad, como un cocata I i zador:

Referencias

(1) . -

+

e

mical Society 75,3530 (1953) .

:OH
e

_,.__OH --!CH 2 _

R.A. Gregg y F . R. Ma yo Joumal of the American Che-

CH
~

(2)

F.R. Mayo . Journal of the American Chemical Society
70,3115-8 (1948) .

(3)

C .S. Marvel . An lntroduction to the Organic Chemistry
Of High Polymers . New York. John Wiley and Sons .
1959.

(4)
Este mecanismo es similar al de los catalizadores del tipo
de 6cido de Lewis (8) que necesitan una cocatalizador, que es el

XII . New York: lnterscience Publishers . (1959) .
(5)

que rdalmente aporta, en este caso, los protones que inician la polimerizaci6n.

a bajas temperah.Jras en condiciones de extrema sequedad

A Peterlin . Die Physik der Hochpolymeren Das Makromolekul in Losungen, edita do por H .A . Stuart . 305 .310

Como sugesti6n para posteriores esh.Jdios, serra el compro-

rizaciones

W. Sorenson y T.W. Campbel 1• Preparative Methods of
, Polymer Chemistry . NewYork . 1961 .

(6)

bar la anterior hip6tesis y para el lo podrran Ilevarse a cabo polime-

G .M. Kline . Analytical Chemistry of Polymers Volume

(7)

C . Ayrey . Chemical Reviews . 68; #6, 661-3 (1963) .

(8)

R.G . Beaman . Joumal of the American Chemica l Socie-

ty . 70, 3115-8 (1948) .

y despues variando las cantidades de agua presente (trazas).(9)

J . J . Sanderson y Ch . R. Ha user. Jouma l of the
American Chem ica l Society. 71, 1595-6 (1949) .

32

(lo,

C .Walling

y E. R.

Briggs. Jouma l of the American Che33

�mi cal Society .

72, 48-51 (1950}.

(11).- R. L Frank y C. E. Adams . Joumal of the American
Chemical Society .

\

34

68,908 (1946).

��...

. .."'·
.. .

•

..&gt; ....

··~~-

•

.

.,;,.

~ ... •.:&gt;}

..

1

INSTITUTO D&amp;: INVUTIGACJONE8 CIEHTIP'ICM

TORRE DE LA RECTORIA

PISO 7

CIUDAD UN I VERSITARIA
MONTERREY, N. L. MEX.

�</text>
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                  <text>Publicación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, publicado en la década de los sesenta. Presenta investigación y difusión científica realizada por la Universidad, así como noticias del ámbito científico internacional. Además de presentar noticias sobre las actividades académicas y científicas de las facultades y escuelas de la UNL.</text>
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                <text>Publicación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León, publicado en la década de los sesenta. Presenta investigación y difusión científica realizada por la Universidad, así como noticias del ámbito científico internacional. Además de presentar noticias sobre las actividades académicas y científicas de las facultades y escuelas de la UNL.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>UNIVERSIDAD

DE NUEVO

LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

LISTA DE PECES
DEL EST!DO
DE
mva J.EDN
""

S. Contreras B.

•
No. 11

Abril de 1967

�tlnn. JA-&lt;., ✓A&gt;.P✓,(,

e;

4

,V7a_/~

/qJ-:J-,
~
.
r
LISTA DE PECES DEL ESTADO DE NUEVO LEON (1 ~'1PfltA
-&lt;

&amp;,•
Por Salvador Contreras Balderas (2)

llrol¡\¡SJA~,-_

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"_"'I

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ºº

Un ,i:eqüerimiento indispensable para la utilizaci6n de
los recursos pesqueros de .una regi6n dulceacurcoia o marina es
el conocimiento de las especies que la habitan, lo cual es b6sico para estudiar su biologra y hábitos. A su vez, dichos datos proporci~nan los fundamentos para la reg•amentaci6n y administraci6n de los recursos pesqueros.

Por los motivo, ~fonodos-y comó una base .para estudios de distribuci6n de peces mexicanos que actualmente están
en progreso, se publica esta lista que contiene, por orden: las
especies conocidas en la regi6n según la literatura y los registros recientes obtenidos por el autor, !os nombres comúnmente

(l ).-

Contribuci6n No. 4 de la Escuela de Ciencias Biol6gicas, U. N. L.

(2).-

Anterionnente del Depart(lmento de Biologra, Tulane
University of Louisiana (U .S .A . ), ahora de la Escuela
de Ciencias Biol6gicos, U.N.L . (México).

4

1?io

�·usados para el los y su distribuci6n dentro del Estado. Se espera

se construy6 la Presa Marte R. G6mez, los peces que se han c~

publicar en breve el cat61ogo de~criptivo ilustrado de la ictio-

lectado en ella se incluyen para Nuevo Le6n aunque se hayan

fauna estatal.

capturado en playas tamaulipecas. la anguila (ver la lista) ha
sido probablemente eliminada en el Estado por la construcción

Las referencias a la fauna estatal son generalmente fragde dicha presa ..
mentarios, pero muy abundantes ., S61o se conoce una lista similar a ésta (A lvarez, 1952) en la cual se registran 48 taxa. En
este trabajo se eliminan 10 fonnas de dicha obra,se agregan 10
nuevos registros (uno de ellos por introducción) y se confirman
2 especies con registros auténticos º El total de taxa registrados
en la entidad asciende a 54.

Las cuencas que drenan el Estado de Nuevo Le6n son,
de norte a sur:

Rro Bravo

(en congregaci6n Colombia), Rro Sa-

lado, Rro Alomo, Rro San Juan {los tres afluentes del Bravo),
Rro San Fernando, Rro Soto fo Marina y Rro Tamesr (estos tres
desembocan independientemente en el Golfo de México). la
ictiofauna de los dos últimos rros mencionados es casi desconocicla dentro del Estado, pues apenas si penetran a su territorio.

En el Rro San Juan, en la frontera de Nuevo León y Tamaulipas,

2

3

�LISTA DE PECES:

Familia ACIPE NSERIDAE
Scaphirhynch~ platyrhynchus (Rafinesque) . Esturi6n.
Raro en el Rro Bravo, probablemente no vive en el Estado .
familia LEPISOSTEIDAE
lepisosteus osseus (Linneo). Catón, aguja, aguj6n, agujeta.
Rro Salado, Rro San Juan.
Lepisosteus spatu la Lac6pede • Catón, peje-lagarto .
Bajo Rro San Juan.
Lepisosteus platostomus Rafinesque.
De dudosa ocurrencia en el Estado.
Familia C LUPEI DAE
Dorosoma cepedianum exi le Meek. Cuchilla, pez luna, machete.
Rro Salado, Rro San Juan, Rro San Femando.
Dorosoma tenense (GUnther). Cuchilla, pez luna, machete.
Bajo Rro San Juan nuevo registro).
familia CHARACINIDAE
Astyanax f:asciatus mexicanus {Fi lippi). Sardinita plateada.
Rro Salado, Rro San Juan, Rro San Femando.
Familia CYPRINIDAE
Cyprinus carpio (Linneo). Carpa Común.
Ampliamente introducida.
Carassius auratus (Linneo). Carpa dorada, mt1sico.
Ampliamente introducida.
5

�Notrorcis saladonis Hubbs y Hubbs.
Rro Sa ado.

Rhinichthys cataractae (Valenciennes).
Rro San Juan.

Notropis stramineus (Cope).
Rro Sa-lado, Rro San Juan (nuevo registro).

Hyboeis aestivalis aestivalis (Girard).
Rro Salado, Rro San Juan, Rro San Femando.
Hybopsis aestivalis sterletus (Cope).
Rro Bravo.
Notemygonus crysoleucas (Mitchi 11).
Sin registros recientes.

Familia CATOSTOMIDAE

1
J

Cycleptus elongatus (le Sueur). Matalote.
Raro en el Rro Bravo, probablemente no vive en Nuevo Le6n.,
Moxostoma congestum albidum (Girard). Matalote blancoº
Rro Salado, Rro San Juan, Rro San Femando.

Campostoma anomalum pullum (Agassiz).
Rro Salado, Rro San Juan.

C&amp;!Pfodes carpio elongatus Meeko Matalote.
Rro sCilado, Rro San Juan, Rro San Fernando.

Di onda epi scopa G i rard •
Rro Salado, Rro San Juan

lctiobus bubalus (Rafinesque). Cuino blanco.
Rro Salado, Rro San Juanº

Hybognathus nuchalis lacit-us (G irard).
Rro San Juan (nuevo registro •

lctiobus niger (Rafinesque). Cuino prieto.
Rro Salado, Rro San Juan.

Pimephales vigilax vigilax (Baird y Girard).
Rro Salado, Bajo Rro San Juan (nuevo registro).

Familia ICTALURIDAE
Notro~is braytoni Jordan y Evermann.
Rro Sa ado, Rro San Juan.

lctolurus furcatus- (le Sueur). Bagre azul, piltonte.
Bajo Rro San Juan (primer registro auténtico}.

Notropis buchanani Meek.
Rro San Juan (nuevo registro).
Notropis jemezanus (Cope).
Bajo Rro San Juan.

lctalurus ~ (Girard). Bagre.
Rro Salado, Rro San Juan, Rro San Femando.

1

Notropis lutrensis (Baird y Girard).
Rro San Juan, Rro San Femandoc

)

lctalurus natalis (Le Sueur). Bagre torito.
Registros no comprobados.
1ctalurus punctqtus (Rafinesque). Bagre,, puy6n.
Rro Salado, Rro San Juan.

Notro~is rutilus (G irard).
Rro Sa ado, Rro San Juan.
6

7

�Pylodictis olivaris {Rafinesque). Bagre~
Rro Salado, Rro San Juan.
Familia ANGUILLIDAE
Anguilta rostrata {Le Sueur). Anguila
Rara, probablemente eliminada del Estado.

Familia ATHERINIDAE
Menidi~ be'ryilína (Cope). Charalito.
Bajo Rro San Juan (nuevo registro)
Membras vagrans {Goode y Bean). Chorolito.
Presa Marte R. G6mez (nuevo registro)

familia CYPRINODONTIDAE
Familia CENTRARCHIDAE
Cyprinodon varie atus ssp.
Bojo Rro Son Juan nuevo -registro).
Fundulus 11grandis 11 •
Rro San Femando, Rro Soto la Marina {nuevo registro).

Micro~terus salmoides (Lacépede). Robc,fo, lobina, trucha.
Rro Sa ado,. RTo San Juan, Rro San Fernando.
Chaenobryttus gu losus (Cuvier).
Presa Marte R. G6mez (nueva introducci6n).

Familia POECILl!DAE
Gambusia affinis affinis (Baird y Girard).
Rro Salado, Rro Alamo, Rro San Juan.
Xiphophorus couchianus couchianus (Girard).
Alrededores de Monterrey, probablemente desaparecido en la
localidad tipo: Cañ6n de la Huasteca, Santa Catarina. Nue
vas localidades: Ojo de Agua (Apodaca) y La Pastora (Villa
de Guadalupe).

Lepomis macrochirus ~~fii:1~sq~~. Mojarra orejonc azul.
Rro Salado, Rro San Juan.
Lepomis megalotis-(Rafi nesque). Mojarra orejona.
Rro Salado, Rro San Juan.
Lepomis cyanellus _R~f~~:s~ue. Mojarra orejona verde.
Sin capturas .recientes.
Familia PERCIDAE

Poecilia formosa (Girard).
Bojo Rro San Juan.

Etheostoma grahami (Girare!).
Rro Salado, Rro San Juan.

Poecilia latipinna (Le Sueur).
Bajo Rro San Juan (primer registro autlntico).
Poecilia mexicana (Sleindachner).
RTo A lamo, RTo San Juan, Rro Son Femando.

8

Familia SCIAENIDAE
Aplodinotus grunniens Rofi nesque. Roba lo, roncador.
Rro Salado, Bajo Rro San Juan.

9

�Familia ICTALURIDAE

Familia CICHLIDAE

lctalurus meeki (Régan) &gt;
Especie de -Chihúcih~~ y Durang6 º

Cichlasoma · · cyanoguttata cyanoguttata (Baird y Girard)º M!:
jarra copetona º
Rro San Juan, Río San Femando º

:--·:--., -.:._ .. ;__ F~ilia CYPRlNODONTIDAE

Cichlasoma pav,onacea Gannan. Mojarra Copetona.
Rro Salado.

Cyprinodon elegans Baird y Oirard .
Restringido al sistema del Rro Peco,s .

Las siguientes fonnas han sido·eliminadas en literatura
Cyprinodon latifasciatus Gannan •
.E_ndé mlco en Porras, Coahuila (Miller, 1964).

o pertenecen a la fauna de otras regiones;

Familia 11 PERCIDAE 11

Fami li-a CYPRINIDAE

Etheostoma laterale (Girard) .
Basada en Gobiomorus dormitar, pez góbi!do de la boca del
Rro Bravo (Bailey y Richards, 1963).

Phenacobius mirabilis (Girard).
Habita de Texas central al norte y este (Hubbs, 1954).
Hybopsis adustus (Woolman).
Forma del Rro Conchos, Chihuahua, posiblemente no es buena
especie.

Se hace patente el más sincero agradecimiento a las
numerosas instituciones y personas que con subsid ios, permisos

Gila pulchella (Girard).
Especie del noroeste de México.

de pesca, ayuda en colectas, opiniones y e¡emplares hicieron
.. ··
-: posible la reaÍizaci6~_de e;lC:J~pequeña cantribuci6n .

Notropis 1-ukensis gannani Jordan.
Exclusiva del "Rro Nazas {Contreras, MS).

· _: - . \: LITERATWRA CITADA

Familia CATOSTOMIDAE
Moxostomo porvidens Regan.
Basada en ejemplares con localidad equivocada (Robins y
Raney, 1957) .
Pantosteus plebeius (Baird y Girare!)
Pertenece a la fauna del noroeste de México

10

..

Alvarez,· J . , 1952.
•
Los Peces de Nuevo Le6n l.~ Piscicultura Rural . lnst.

lnvest. Cient ., U. N º L., Monterrey, -43 pp .

11

�'Boi ley, RºM . , y W º J. Richards, 1963.
ldentificotion of the 11 Etheostomid 11 Fish Alvarius lateralis Gira rd asan Eleotrid, Gobiomorus dormitor º

~

Copeia, 1963 (4): 702-703 ..
Hubbs, C . , 1954.
Corrected Distributional Records f.or.T-exas Fresh-water ·
Fishes. Tex • .!.:_ Sci ., 6:277-291 '.
Miller, Rº R., 1964.
Redescription and I llustration of Cyprinodon krtifasciatus, on xtinct Cyprinodontid Fish from Coahui la, M~xi co . Southwestem Nat . , 9(2):62-67 .
RobinsR.C., yE.C . Raney, 1957.
The Systematic Status of the Suckers of the Genus
Moxostoma from Texas, New Mexico and .México.
Tulane Stud. Zool . , 5(12): 291-318 •

•

12

�INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

Torre de lo Rectorra Piso 7 Ciudad Univershoria
Aportado 8{{I - Tel. 3-87-45
Monterrey, N • L., Méx.

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                    <text>UNIVERSIDAD

DE NUEVO

LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

L!

BDRMDI! DTmml\ETIC!
TL! FtmOSEMrnA
EIEL
TllllSPDJlTE DE sama
G. lo&amp;aa B.
J. o. Gomález B. J
J. G. Omce Y.
No. 12

Enero de 1967

�UNIVERSIDAD DE

NUEVO LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

LA HORMONA ANTIDIURETICA Y LA FUROSEMIDA
EN EL TRANSPORTE DE SODIO*

G. Molino B.
J .O. González H.
J •G • Orozco V •

..

...... ...

Cuaderno No. 12

t
'(

*

Este artrculo es la versicSn en espaí'iol deLorlginal, •· ~AL
en alemán, aceptado para su publicacicSn por la
revista Arzneimittelforschung, Editor Cantor, Munich, Alemania.

�LA HORMONA ANTIDIURETICA Y LA FUROSEMIDA EN El
TRANSPORTE DE SODIO.
G. Molina B.; J .O. González H. y J .G. Orozco V.
Depto. de Fannacologra, Facultad de Medicina,
Universidad de Nuevo le6n.

El mecanismo intrrnseco de la reabsorción tubular de sodio y
las modificaciones en su excreci6n que condicionan una mayor o
menor eliminaci6n de agua, no se ha aclarado completamente (2,3).
Es posible, que una alteraci6n en el mecanismo del transporte activo del sodio, el cual condiciona la reabsorci6n tubular de este ele.!:
tr61ito, pudiese ser el factor detenninante del efecto diurético de
alguno de los medicamentos utilizados en lo actualidad con este fin.

la medici6n directa del transporte activo de sodio en los túbulos de los maml'feros ofrece grandes dificultades técnicas, debido
a ésto se han desarrollado otros modelos experimentales, como son
la medici6n del movimiento de este electr6lito a través de la piel
de la rana o a través de lo vejiga urinaria del sapo. Ussing (4) ha
demostrado que el sodio se desplaza, en la piel de la rana, desde
la epidennis hacia el corion. Este mismo fenómeno ocurre también

y

en la vejiga urinaria del sapo, desplazándose los iones de s~io
t:,!L

T' Ch r,

t

Al

�desde el lado de1a mucosa hacia la serosa. Este transporte activo

circuito.

de sodio da lugar a una diferencia de potencial, que puede ser registrada y medida adecuadamente. Finalmente, la evaluaci6n cua~
titativa del transporte de sodio se lleva a cabo utilizando la técnica
llamada- "~roi:rie-nte:de t ·o rtdrcircvho".

La posibilidad de producir efectos cualitativamente distintos
dependientes de la dosis, la posibilidad de que la piel de rana y la
vejiga urinaria del sapo pudiesen responden en forma distinta a un
mismo compuesto o la posibilidad de qué dosis altas de un compu~

Uno de los diuréticos más potentes y de acci6n más rápida que

to produzcan efectos t6xicos y consecuentemente una disminuci6n

se conocen en la actualidad, es la Furosemida, producto derivado del

del transporte activo de sodio, han sido el motivo para iniciar en

ácido antranrlico sintetizado en Alemania (1), cuya f6rmula estruc-

este trabajo una serie de experimentos tendientes a aclarar las dis-

tural se muestra en la Figura 1 • W. Karger y W. Naegel (5) y Herms

crepancias anteriormente mencionadas. En el trabajo actual se han

y Hofmann (6), utilizando como modelo experimental la piel de rana

utilizado dosis altas de Furosemida y posteriormente se ha añadido,

y la técnica "corriente de corto circuito", mencionan que la Furose-

como contraprueba, hormona antidiurética. Esto se ha hecho para

mida produce un incremento de la diferencia de potencial y en la

saber si el transporte de sodio pudiese ser estimulado de nuevo, y

corriente de corto circuito. En base a ello Herms y Hofmann sugie-

de ser asr, suponer que las modificaciones observadas con Furose-

ren que la Furosemida incrementa el transporte de sodio. En el mis-

mida no fuesen debidas a un fenómeno de naturaleza irreversible.

mo estudio, estos últimos autores muestran que la piel de la rana,
frente a distintas dosis de diuréticos tiadiazrnicos y mercuriales, pu.=
de dar origen, en el transporte activo de sodio, a efectos de estimulaci6n y de depresi6n. Más recientemente, Lipson y Hays (7) yEigler(8)hanreportado que la Furosemida produce, en la piel y en la
vejiga urinaria del sapo, una disminuci6n en la corriente de corto

2

Material y Métodos.

Para medir la tasa de transporte de sodio a través de una me!l
brana biol6gica se uti liz6 la técnica de Ussing (4). Para ello se
us6 un aparato muy semejante al que originalmente emple6 Ussing,
el cual permite la medici6n de la corriente de corto circuito (véa-

3

�ellos, en un recipiente que contiene una soluci6n saturada de KCI

se Fig. 2). Se ha utilizado en este trabajo la vejiga urinaria del

y AgCI, donde se encuentra a manera de electrodo, una espiral de

sapo porque carece de la actividad de excreci6n de sodio que poplata. la fuerza electromotriz se obtiene de una baterra o pi la~

see la piel de rana, facultad propia de la existencia de glándulas

ca 11D 11 y con 1a ayu dad e un reostato "W" se ajusta de manera que

ex6crinas; por este motivo no existe la posibilidad de fen6menos

la diferencia de potencial existente a uno y otro lado de la membra

agregados al utilizar la vejiga urinaria del sapo. En la Figura 2

na 11S 11 , se mantenga en O. El circuito se cierra a los espirales de

se muestra esquemáticamente el modelo de trabajo empleado. la
11

vejiga urinaria 11S 11 se coloca tensa entre las cámaras de lucita C
de tal forma que determina la creaci6n de 2 espacios. La difere~
cia de potencial entre ambos espacios se lee en un potenci6metro
11

plata y en el se puede intercalar un microamperTmetro para cuan-

11
,

tificar la corriente necesaria para anular la diferencia de potencial producida por el paso de iones de sodio antes mencionado.

P11 , mediante 2 electrodos de Calomel. Cada uno de estos ele~

la soluci6n electrolrtica que ocupa los espacios "C 11 , fue

trodos de calomel se encuentra sumergido en una soluci6n satura-

una soluci6n de Ringer para batracios en una cantidad aproximada

da de KCI y conectado a cada espacio a través de un puente de

de 10 c .c. El pH de la soluci6n fue durante todos los experimen-

Agar-Ringer "A" y

tos de 7 .8 _ 0.1. la especie animal utilizada fue el Bufo mari-

A 111 • La diferencia de potencial que exis-

11

te en estos espacios es creada por el paso de sodio de uno a otro~

nus.

do de la membrana. Con el fin de poder aplicar una fuerza electromotriz externa, capaz de anular la diferencia de potencial ya

lado de la membrana y la medi ci6n de la fuerza electromotriz ne-

señalada, se colocan en cada cámara un puente de Agar-Ringer
11

8 11 y 118"~, lo más separado posible de la vejiga urinaria S

11

11
•

El

extremo de estos puentes 11 8 11 y 118 111 , por donde se recibirá la ful:!
za electromotriz externa, se encuentra sumergido, cada uno de

4

la medici6n de la diferencia de potencial entre uno y otro

cesaria para anular esta diferencia de potencial (corriente de corto circuito) se anota respectivamente en voltios y amperios, lleván
dose a cabo cada 15 minutos durante cada uno de los experimentos.

5

�Después de 3 lec:n,r.as:, con una variaci6n menor del 100/4 {perrodo

forma similar bajo el efecto de la Furosemida y aumentan de igual

de estabilizaci6n), se añadi6 a la cámara del lado de la serosa 25

forma con la hormona antidiurética. La Tabla No. 1 muestra los va

mgr de Furosemida. Se hicieron nuevamente las lecturas de volta-

lores absolutos, anotados en microamperios, de las diferencias de

je y amperaje cada 15 minutos. Después de 45 minutos de haber

potencial, tres lecturas en el perrodo de estabilización, 3 lecturas

aplicado la Furosemida y sin lavar las c6maras, se añadieron tam-

después de añadir Furosemida y 3 lecturas después de haber añadido

bién eneHado:de la~setosa 5 U.I. de hormona antidiurética y nue-

hormona antidiurética, con una periodicidad entre lectura y lectu-

vamente se anotaron los valores eléctricos cada 15 minutos por es-

ra de 15 minutos. La Tabla 2 muestra los valores absolutos registra

pacio de 45. minutos.

dos en microamperios para la lectura de la corriente de corto circuito, a los mismos intervalos que la tabla anterior.

Resultados Experimentales.
Para calcular la probabilidad de la intervención del azar en
A los 45 minutos de haber añadido Furosemida, se observ6
los experimentos se utilizó la prueba de significación de los proque tanto el voltaje como el amperaje descendieron a valores
que oscilaron de un 50 a un 800/4 {Fig. 3 y Fig. 4).

medios de acuerdo con la siguiente fórmula - - - - - - - - - - - 15 minu-

tos después de este notable descenso y de la administraci6n de la

t

=

x

2

-

donde

X

s

--

1
N

s2

(12). Con ella

sx

hormona antidiurética {Fig. 3 y 4) se aprecia un incremento de los
obtuvimos, cuando comparamos los valores del control contra la
par6metros estudiados por encima de los valores testigo. Las lecturas posteriores a los 30 y 45 minutos muestran una disminución de

tercera lectura de Furosemida (45 minutos, tanto en milivoltios como en microamperios), valores de probabilidad menores de 0.001.

la actividad de la hormona antidiurética. La Figura 5 muestra los
De la misma forma, cuando se compara el efecto de la hormona a~
promedios de 10 experimentos en los par6metros estudiados y puede
tidiurética a los 15 minutos, contra las lecturas obtenidas con Fuobservarse que ambos valores, voltaje y amperaje, disminuyen en
6

rosemida a los 45 minutos, el valor de la probabilidad es inferior a
7

�minutos) por la hormona antidiurética, por lo que se concluye que
0.001. Por último cuando se compara el efecto de la hormona an,!!
los efectos de la Furosemida a las dosis utilizadas no son de naturadiurética (a los 15 minutos contra los valores del control, que tamleza t6xica. Por otra parte estos resultados son similares a los de
bién llamamos de estabilizaci6n, el valor de la probabilidad se enLipson (7) y a los de Eigler(8),yg-quésiempreseencontr6unabaticuentra entre 0.20 y O.10, por lo que pr6cticamente se puede decir
miento de la diferencia de potencial y de la corriente de corto cir
que la hormona antidiurética, 15 minutos después de haber sido adcuito, lo cuál, de acuerdo con Ussing (4) está en relaci6n directa
ministrada, llev6 las medidas a los valores iniciales.
con el paso de sodio. De lo anterior podemos sugerir que al menos
en este modelo experimental (vejiga urinaria de sapo) el transporte

Discusi6n.

activo de sodio se encuentra inhibido por la acción de la FurosemiEl efecto de la hormona antidiurética en membranas vivas ha
da. Las discrepancias de los resultados anteriores con los obtenidos
sido ampliamente estudiado por Ussing, Kaefoed-Johnsen, Sawyer,
por Karger (5) y por Herms (6) quizá tengan su origen en el uso de
etc • (9, 1O, 11 ) y se acepta que e I transporte de sodio es esti mu~
una especie y membrana animal distinta y en diferencias de dosis
do por este octapéptido y simultáneamente, aunque quizá indepenempleadas.
dientemente produzca esta hormona un aumento de permeabilidad
Resumen.

al agua.
De los resultados mencionados anteriormente, se desprende

..

Con el fin de observar los efectos de Furosemida en transpor-

en forma completamente irrefutable que la acci6n de la Furosemi-

te activo de sodio, se hizo el presente estudio con vejiga urinaria

da sobre la diferencia de potencial a ambos lados de la membrana

de sapo, midiendo la diferencia de potencial y la corriente de cor

y sobre la cantidad de fuerza electromotriz necesaria para anular

to circuito, relacionando posteriormente los resultados de Furosemi

esta diferencia de potencial no es irreversible, ya que los efectos

da con los efectos de hormona antidiurética, la cuál fue utilizada

producidos por este diurético son antagonizados r6pidamente (15
8

9

�B i b-1 i o g- r a f i a •

también en este trabajo. Se encontró que la Furosemida disminuye
significativamente la corriente de corto circuito y abate la diferen-

1.

Bencomo L., J. Fyvolent, S. Kahana and L. Kahana,

cia de potencial. En las mismas membranas se observó que la horm~
"Clinical Experience with a New Diuretic, Furosemide",
na antidiurética tiene un efecto contrario. Se discute en el trabajo
Curr. Therap. Res. 7:339, 1965.
sobre la posibilidad de que las discrepancias entre otros autores, se
deben a que no se ha utilizado la misma membrana biológica ni las

"J

2.

mismos dosis.

Pitts R.F., "A Comparison of the mode of action of certain
Diuretics", in Friedberg CH. K. "Heart, Kidney and
Electrolytes", 143-168, Grung&amp; Stratton, NewYork, 1962.

3.

De Stevens G ., "Diuretics, Chemistry and Phannacology",
Academic Press, New York, 1963.

4.

H .H. Ussing and K. Zerh, "Active Transport of Sodium as
the source of electric current in the short circuited isolated
frog skin", Acta Physiol. Scand. 23: 110, 1951.

5.

Karger W. and W. Naegel, "The mode of action of various
medicotions on ionically active membranes", Spring Session
of the Gennan Physiologica Society at Bad Nauheim, 1964.

6.

Herms W und K .E. Hofmann, "Untersuchungen an der
Froschhaut zur Kenntnis des Wirkungsmechanismus von

10

11

�Diurética an transport-aktiven Membranen", Arch. exp.
path. u. Pharmak. 251: 355-37 4, 1965.

7.

Lipson S and R.M. Hays, "The Effect of Ethacrynic acid
and Furosemide on Sodium Transport and ionic Permeability

8.

9.

10.

l

92

100 102

86

66

50 · 1-2 8

Eigler J., J. Carl und H.H. Edel, 11Zum Wirkungsmechanis-

2

88

90

92

66

44

32

144

118

mus der Etacrynsaure 11 , Klin Wschr ., 44, 417-421, 1966.

-3 198

240 255

t 71

105

54

172

207 174

4 102

144 168

101

63

38

171

177

t53

frog skin in the light of tracer studies 11, Acta Physiol. Scand.

5 142

134 156

118

94

59

168

116

100

17: 1, 1949.

6 116

128 · 120

86

52

30

126

96

96

7

126

118

104

100

74

156

1.42 124

8

94

104 110

74

38

24

96

10 O 100

9

82

90

94

78

48

28

70

74

10 68

90

108 52

24

15

4.2

Ussing H. H., "The active ion transport through the isolated

Koefoed-Johnsen V. and H.H. Ussing, "The contributions of

branes11. Acta Physiol. Scand. 28, 60, 1952.

Sawyer, W.H., 11Effect of posterior pituitary extract on
permeability of frog skin to water". Amer. J. Physiol.
165: 44, 1951.

12.

144 110

in the Toad Bladder 11 , J. clin. lnvest., p. 1042, 1966.

difusion and flow to the paseage of D2 through living mem-

11.

ACTIVIDAD DE ACTIVIDAD OE
PERIODO O E
FURSEMID (25mg¡ H. A. D. ( 5 U. L)
ESTABILI.ZA CI ON
nQ 15' 30' 45' 15' 30' 45' 15' 30' 4-5'

Documenta Geigy "Tablas Cientl'ficas", 5a. Edici6n, Pág.
34-35.

BIBUOTEG'A CENTRAL

12

120

AMP

.

E R AJ E(uAmp) -

86

70

46 50
- ;
Tablo n2 I

�PERIODO DE
ACTIVIDAD DE ACTIVIDAD DE
ESTABILI ZACION FURSEMI D(25mg) H . ~ . D . ( 5 u. 1.:
Nº 15" 30' 45' 15' 30' 45' 15' 30' 45'

r 22

24

26

24

21

18

29

31

28

16

16

18

14

10

8

22

21

17

2
3
4

5

42
28
26

46
32
28

43
34
32

44
32
24

36
26
18

32
20
12

41
34
27

46
34

20

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26

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9

25

10 27
'

32

VOLTAJE

26
;34

3-0

20

( m V)

14
12

26
27

27

25

2 g· 27

Tabla n2

II

o,•

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1

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�TRANSPONTE

tig.- 2

ACTIVO DE SODIO

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8•81

ELECTRODOS DE
AGAR-RINGER
(Captan flujo do Na)
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E. M.F. externa.

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e-e

C/IMARA DE LUCIT/i.

M

t.llir.~ BRANA fllOl.OGIGA

����INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

Torre de la Rectorra Piso 7 Ciudad Universitaria
Apartado 897 - Tel. 3-87-45
Monterrey, N • L., M~x.

�</text>
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G. Molma B.

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J.O.GomálezB. y
J. G. Orna Y.
No. 13

Abril de 1967

�UNIVERSIDAD

DE

NUEVO

LEON

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

LA HORMONA ANTIDIURETICA Y LA FUROSEMIDA
EN EL TRANSPORTE DE SODIO {( II)*

G. Malina B.
J.O~ ~González H.
J.G. Orozco V.

Cuaderno No.

*

Este artículo es la versi6n en español del origi
nal, en alemán, aceptado para su publicación por
la revista Arzneimittelforschung, ~ : ' r t l ~
ntor,
Munich, Alemania.

�LA HORMONA ANTIDIURETICA Y FUROSEMIDA EN EL
TRANSPORTE DE SODIO

(II)

G. Molina B.; J.O. González H. Y J.G. Orozco V.
Depto. de Farmacología, Facultad de Medicina,
Universidad de Nuevo Le6n.

El efecto de la hormona antidiurética en mem-branas vivas ha sido ampliamente estudiado por---Ussing, raefoed-Johnsen, Sawyer, etc. (1, 2, 3) y se acepta que el transporte de sodio es estimuladopor este octapéptido y simultanea, ~· quizá independientemente, produzca esta hormona un aumento de -permeabilidad al agua.
De los resultados obtenidos por nosotros anteriormente (4) se desprende que la Furosemida abate,
en la preparaci6n de Ussing (1) con vejiga urinaria
de sapo, la diferencia de potencial y la corrientede corto circuito, lo cual está en relaci6n directa
con el paso de sodio,

En dicho trabajo (4), se ha-

ce patente que la acci6n de la Furosemida (5) frente a la vejiga urinaria del sapo no es de efectos irreversibles, ya que el abatimiento de la diferenI

_;/
IJl.,LIO E

f,

Ci:.~,líú4

�eiá de potencial y de la corriente de corto circui-.

Cada uno de estos electrodos de Calomel se encuentra

to puede ser revertido por la administración de hor

sumergido en una solución saturada de KCl y conecta-

mona antidiurética.

do a cada espacio a través de un puente de Agar-Rin-

a

Esto último, ha hecho pensar -

los autores que exista una interacci6n de tipo --

ger "A" y "A'"•

La diferencia de potencial que exis

opuesto entre la hormona antidiurética y l? Furose-

te en estos espacios es creada por el paso de sodio-

mida.

de uno a otro lado de la membrana.

Este trabajo se ha desarrollado a efecto de-

Con el fin de p~

der aplicar una fuerza electromotriz externa, capaz-

examinar dicha posibilidad.

de anular la diferencia de potencial ya señalada, se
Material y Métodos.

colocan en cada cámara un puente de Agar-Ringer "B"y "B'", lo más separado posible de la vejiga urina.:.-

Para medir la tasa de transporte de sodio a
tr~vés de una membrana biológica se ha utilizado la

ria "S".

técnica de Ussing (1).

Para ello se emplea un -apa-

por donde se recibirá la fuerza electromotriz exter-

rato semejante al que originalmente emplearon los -

na, se encuentra sumergido, c ada uno de ellos, en un

autores, el cual permite la medición de la corrien-

recipiente que contiene una solución saturada de KCl

te de corto circuito (veáse Fig. 3). Se ha utiliza-

y AgCl , donde se encuentra a manera de electrodo,

do en este estudio la vejiga urinaria del sapo.

una espiral de plata.

En

El extremo de estos puentes

11

B 11 y

11

B111 ,

--

La fuerza electromotriz se ob

la Figura No.l se muestra esquemáticamente el mode-

tiene de una batería o pila seca "D " , y con la ayuda

lo de trabajo. La vejiga urinaria

de un reostato ''W" se ajusta de manera que la d ife--

sa entre las cámaras de lucita

11

S '' se coloca te_g

11

C11 , de tal forma --

rencia de potencial existente a uno y otro l ado de

o.

que determina la creación de 2 espacios. La diferen

la membrana "S", se mantenga en

cia de potencial entre ambos espacios se lee en un-

cierra a los espir.ales de plata y en el se puede in-

potenciometro "P", mediante 2 electrodos de Calomel.

tercalar un microamperímetro para cuantificar la co-

2

3

El circuito se

�e n ambos parámetros 15 mi nu t os de spués º
rriente necesaria para anular la diferencia de po-tencial producida por el paso de iones de sodio an-

Has t a este mome nto hemos de s crito l a t écn ic a c omo si se tratase de una s ola c ámar a pero en re ali

tes mencionado.

dad se trata de 2 cámaras, en las c ual es se ha proLa solución electrolítica que ocupa los espa-cios "C ", fue una soluci6n de Ringer para baj:racios
en un~ c~ntidad aproximada de 15 e.e.* El pH de la
soluci6n fué durante todos los experimentos de----

7.8 ~- 0.1.

La especie animal que se utiliz6 fue el

Bufo marinus .

cedido exactamente igual, y que tiene c ada una de
ellas la mitad de la vejiga urinaria del sapo, de
manera de tener una cámara que se puede considerarcomo testigo y otra como problema.

En este caso la

cámara problema recibi6, 15 minutos después de la administraci6n de hormona antidiurética, 10 mgr. de

La medición de la diferencia de potencial en--

Furosemida, también en el lado de la serosa.

Des--

tre uno y otr o lado de la membrana y la medici6n de

pués de ésto se anotaron los v alores eléctricos de-

la fue rza electromotriz nec esaria para anular esta-

cada cámara, cada 15 minutos hasta completar 1 20 --

difere ncia de potencial (corriente de corto circui-

minutos en total.

to) se anota respectivamente en voltios y amperios,

Resultados Experimentales.

llevándose a cabo cada 15 minutos durante cada unode lo~ experimentos.

Después de 3 lecturas con una

Los resultados obtenido~ en este estudio se

variación menor del 10% (período de estabilización),

observan en las Tablas 1 y 2 .

En la Tabla No. 1 se

se ~ñadi6 a la cámara del lado de la serosa 5 unid~

reportan los valores porcentuales en mi croamperios-

des de hormona antidiurética, tomándose las medidas

de la corriente de cor t o circuito , tanto para el -grupo t es t i go como para el tratado c on Furosemida. -

NaCl 111.0 mM; CaC1

2.7; KCl 3.35; NaHC0 ; ----3
2

Dextrosa 5. 5 rnM

5
4

�tir de e ste momento cuando las vejigas PfOblema reAl grupo testigo, una vez que los valores en microciben la Furosemida.

::,

Los valores recogidos de la -

amperios se han estabilizado, condición fijada en corriente de corto circuito en estas condic iones
estos experimentos para fijar el 100% de actividad,

..

recibe, como ya se ha mencionado, hormona antidiu--

muestran una tendencia muy notable a descenderº

Y-

la evaluación estadística conduce a considerar querética, y 15 minutos después los valores de corrie_g
las membranas problema pertenecen ya a otro univerte de corto circuito se encuentran considerablemenso.
te por encima del 100% inicial (416, 225, 278

%
En la Tabla No. 2, siguiendo el criterio ante-

e t c. ) •

La medición periódica, cada 15 minutos, derior, se reportan los valores porcentuales de la di

estos valores, muestra por lo general una tendencia
~erencia de potencial en milivoltios, tanto para el
a descender paulatinamente, pero durante 120 minu--

grupo testigo como para el tratado con Furosemida.tos, con excepción de un experimento, en todos ellos
Los valores obtenidos muestran básicamente en ambos
los valores se encuentran por encima del 100%.
grupos el mismo efecto registrado en la tabla anterior.

Al grupo problema, después de obtener el 100%-

ce actividad de acuerdo con el criterio anteriormenLas Figs. 2 y 3 muestran, respectivamente, los
te mencionado, recibe también la misma dosis de ho.E_
promedios de los valores de l a corriente de corto mona antidiurética que el grupo testigo, y a los 15
circuito y de la diferencia de potencial, tanto paminutos después de esta administración los valoresen microamperios son también considerablemente mayo

'

..

ra el grupo testigo como para el grupo tratado conFurosemida. "A" representa el punto de partida o va

res que el 100% inicial, y pertenecen, según el mélor 100%, "b" el punto donde se da hormona antidiutodo estadístico que posteriormente se detalla, ali

rética y las letras s iguientes los valores tomados-

mismo universo que las vejigas testigo.
6

Es a par-7

�peri6dica~ente caaa 15 minutos hasta 'completar 120-

nas testigo como las membranas problema han recibi-

minutos en total.

do la misma dosis de hormona antidiurétic a .

Estas gráficas corroboran lo ya-

de~crito en las Tablas 1 y 2.

te momento se agregó el diuréti co al grupo de mem-

Junto a las tablas -

~e da el valor de t según las tablas de probabilid~

En es-

..

branas problema y 15 minutos después de haberla ad-

de&lt;:: en cada una de las letras que corresponden a un

ministrado las membranas testigo y las membranas --

periodo determinado.

problema no pertenecen y°a a un mismo universo.

Es-

te efecto se prolongó al menos por 120 minuto~, que
Para calcular la probabilidad de la interven--

fue el período de observación.

ci6n del azar en nuestros experimentos se utiliz6 -

que por haber administrado la Furosemida a un grupo

la prueba de significaci6n de los promedios de acuer

solamente:,: es probable que las diferencias sean de-

do con la siguiente f6rmula;

bidas a la acción de esta substancia, e igualmente-

2

t =~¡donde

Sx

X

De ésto se infiere-

que la Fµrosemida ac túe como antagonista de la hor-

1
N

mona antidiurética en la vejiga de sapo.

s
Discusi6n.

De estos resultados y de los obtenidos en el trabajo anterior (4) se pueden mencionar los siguie~

De los resultados mencionados anteriormente,

tes hechos:

se desprende en forma completamente clara que una

Primero: Se confirma una vez más que la hormona an-

vez obtenida la estabilización de la actividad de
las membranas y agregado la hormona antidiurética,-

,

tidiurética produce un incremento en el --

15 minuto o:: después ambos grup·o s, problema y testigo,

transporte activo del sodio en la vejig a -

pertenecen a un mismo universo.

urinaria del sapo como ha sido ampliamente

Esto es fácil de_

aceptar y~ que hasta este momento tanto las membra-

demostrado con anterioridad por Ussing,
Kaefoed, Johnsen etc . (1, 2, 3).

8
9

�Segundo: Que la Furosemida en la vejiga de sapo dis

es una dosis menor que la utilizada en los

minuye el tran!"porte activo del sodio; de-

experimentos anteriores.

mostrado en el trabajo anterior por un aba

)

timiento de la diferencia de potencial en-

J

ambos lados de la membrana y por una dismi
nución de 1~ corriente de corto circuito,p~r,metro este último que según Ussing (1)
est? en relaci6n directa con el transpor-te de sodio.

Todos los resultados anotados arriba son signi-_
ficativos de acuerdo con los métodos estadísticos utilizados.

De estos se desprende que ambas substancias m~
difican el transporte activo del sodio y que ambasson capaces de actuar una en presencia de la otra;-

Tercero:Que l? di~minuci6n en el transporte de so-

ésto hace suponer que a pesar de haber utilizado do

dio producida por una dosis de 25 mgr. de-

sis muy elevadas de hormona antidiurética con el

Furo~emida e~ anulada y en algunas ocasio-

fin de saturar los posibles receptores biol6gicos -

nee llevada a límites más altos que aque--

(aunque la hormona antidurética utilizada que fue -

lloe considerados como controles por la --

Vasopresina-Lisina no es la natural de este tipo de

acci6n de 5 UI de hormona antidiurética, -

batracios (7, 8, 9) ), la Furosemida en las dosis -

según se desprende de la publicaci6n ante-

usadas continúa siendo capaz de disminuir el trans-

rior de los autores.

porte de sodio, por lo que estas substancias posi-blemente no actúen en un mismo receptor biológico -

Cuarto:

Que el incremento en transporte de sodio producido por una dosis de 5 UI de hormona
antidiurética es anµlado parcialmente porla ~cci6n de 10 mgr de Furosemida, la cual
10

ya que no se puede demostrar que la Furosemida desplace a la hormona antidiurética o viceversa.

Por-

estas razones, el mecanismo de acci6n de este diu-rético parece no ser de tipo competitivo al menos 11

�con le hormona antidiurética, sino simplemente que-

B i b 1 i o grafía.

eue pccionec; son pntag6nicas con relaci6n al despl~
1.- Ussing, H. H., "The Active Ion Tronsport through
ZPmiento del ion sodio en la membrana usada por nothe Isolated Frog Skin in the Light of Tracer c;otros.
Studies", Acta Physiol. Scand. 17: 1, 1949.
Rec;umen.
2.- Kaefoed-Johnsen

Con el fin de comprobar si la Furosemida actúa
I

v.

and H.H. Ussing, "The Contri

butions of Difusion and Flow to the passage of-

como Pntagonista de la hormona antidiurética, se --

o2 through Living Membranes", Acta Physiol.

hizo el pre~ente estudio en vejiga urinaria de sapo

scand. 28, 60, 1952.

utilizando una técnica de doble cámara, ambas con hormona antidiurética y solo una de ellas con Furosemida.

Los resultados hablan de una diferencia no

t~ble entre ambos grupos, por lo que se infiere un-

3.- Sawyer,

w.

H., "Effect of Posterior Pituitary -

Extract on Permeabili ty of Frog Skin to Water",
Amer. J. Physiol. 1965: 44, 1951.

poeible ant~goni~mo en estas condiciones experimen-

4.- Molina G., J. O. González H. and J. G. Orozco.,

tiles entre hormona antidiurética y Furosemida. - -

"Die Antidiuretische Hormon und Furosemide in -

Ap-rentemente este antagonismo no es de tipo compe-

der Natrium Transport", Arzneimittel Forschung,

titivo.

Dez., 1966.
5.- Bencomo L., J. Fyvolent, s. Kahana and L. Kahana,
"Clinical Experience with a New Diuretic, Furosemide", Curr. Therap. Res. 7 : 339, 1965.

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12
13

�6.- Document a Geigy , "Tabla s Científica s " , 5a . Edici6n , Pág . 34- 35 .

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184 , 1465 ( 1959).

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Chem. 233, 1352 (1958).
9 .- Ac her, R., J. Chauvet, M. T. Lenci, F. Morel and

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J. Martz, J., Biochim. Biophys, Acta, 42, 379 -

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( 1960) .

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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

Torre de la Rectorro Piso 7 Ciudad Universitaria
Apartado 897 - Tel. 3-87-45
Monterrey, N. L., Ml:x.

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                    <text>��CUAD[~NOS D[l INSTITUTO D[
INV[STIGACION[S Cl[NTl~l(AS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UNIV. N. L. MEX.)

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NUM. 14

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FONDO

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DATOS BOTANICOS DE LOS CAÑONES ORIENTALES DE LA
SIERRA DE ANAHUAC, AL SUR DE MONTERREY, N. L., MEXICO

JORGE S. MARROQUIN

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�INDICE DE CAPITULOS
Pág.

1

Prolegómenos
1.-Nota Introductoria

2

2.-Situación geográfica y r elie1ie

3

3.-Ubicaoión de los principales cañones
montañosos estudiados

4

4.-Vegetac.ión y clima

5

5

!.-Vegetación

IT.-Clima

9

m.-Estratificación y composición florística
11
a) Estrato arbóreo

11

b) Estrato arbustivo

12

e) Estrato herbáceo

17

d) Asociaciones importantes

32

e) Formas de vida

34

5.-Apreciaciones florísticas

34

6.-Resumen

37

7.-Agradecimientos

37

8.-Summary

38

9.-Ldteratura citada

39

1 1

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Marroquín-N arváez
BIBLIO - FONDO
SALTILLO

43

10.-Apéndice

Ldsta de órdenes, familias y especies

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· - - - - -- - - - - - - · - - - - - - '

m

45

�DATOS BOTAI'.11:COS DE LOS CAfíONES ORIENTALES DE LA
SIERRA DE ANAHUAC, AL SUR DE MONTERREY, N. L., MEXJCO *

Jorge S. Marroquín#*

PROLEGOMENOS
La colección de plantas que ha servido de base para la elaboración
de este trabajo es la que integra actualmente el Herbario Fanerogámico
de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Nuevo León.
Se revisó además, el Herbario de la Escuela de Agricultura del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, así como también
la colección del señor John Ford Smith, depositada en el Herbario de la
Universidad de Texas, Austin, Tex.

11

La colección de la Universidad de Nuevo León se inició hacia 1944
a través de su Instituto de Investigaciones Científicas a cargo, desde su
fundación, del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño. Entre quienes dieron impulso al estudio de la botánica regional se cuenta el profesor Antonio Hernández Corzo -actualmente del Instiuto Politécnico Nacional-, quien
dio principio a la reunión de datos botánicos de la Sierra Madre y de zonas
adyacentes al Municipio de Monterrey. Las colectas formaron un pie de
herbario que se ha acrecentado ligeramente a partir de 1957.
Se cuenta, gracias a esa colección inicial, con ejemplares de la Universidad de Texas, recibidos seguramente en vía de intercambio con el
Instituto de Investigaciones Científicas. Afortunadamente el Museo Regional de Historia Natural al cuidado del profesor Ponciano Luna Moreno
y dependiente de esta institución, era depositario de la Colección. Dicho
Museo Regional desapareció hacia 1962.
• Contribución No 8 ce la fccultad de C,~ncias Bi!)lógicas. de la Universidad de Nuevo León. Entre~cda pera su pubhcac:én ~I 20 d-,.,mcyci dg _1967 aJ b ..,ntln -1,oy mterrurapid:&gt;-- de k• Sccicaad
,h,eyoleon-asa de H1sto11a Natural J. Ell'uteno G&lt;&gt;nzálc 7 • /.ccptcda ¡.,ara su publicación por el
lns!1tuto de lnvcshgacfones C:e"ltifü:cts el 18 de julio de 1968.
• • i&gt;d i...abormorio :1, Botómcct fcncrogám1ca de la facultad de Cie:icías BiológiC'lS d,&gt; la Uruvcr,1-lad
d:' Nuevo León. Actualmente becado en Northeastem Universtíy, Department of Biology, Bosk,n,

t.,ass. U.S.A.

�Al separarse del Instituto de Investigaciones Científicas en 1962, Ja
Escuela -hoy Facultad- de Ciencias Biológicas tomó a su cuidado las
plantas, que pasaron así a formar parte de su Herbario Fanerogámico.
A partir de entonces la colección se ha venido enriqueciendo merced a
colectas y gracias al sistema de intercambio.

otros como Hernández X. et al) (1951) y Martínez (1961); recientemente
Beaman y Andresen (1966) publican un trabajo sobre l~, flora, _l~ ~egetación y la fitogeografía de la cima del pico "El Potosi , Mumc1p10 de
Galeana ,N. L. En el Tercer Congreso Mexicano de Botánica (~_966), González Medrano presentó documentado trabajo sobre vegetac1on del NE
de México.

Muchas de las etiquetas originales de los ejemplares antiguos corresponden a botánicos que han colectado en Nuevo León alguna vez, entre
quienes destacan Fred A. Barkley, B. C. Tharp, C. H. Muller, Barton H.
Warnock, J. B. Pazon, T. S. Brandeg, J . C. Johnson, G. Webster, B. L.
Turner, Chester M. Rowell, Bruce Zobell, Franklin Cech, J. T. Painter y
W. D. Lucas. Algunas de las determinaciones coresponden a P. C. Standley,
D. S. Corre!, R. McVaugh, B. L. Turner, Fred A. Barkley y F. J . Hermann.

Alguna.e t esis profesionales recientes aportan datos botánicos de importancia sobre vegetación y flora del Estado de Nuevo León: L~daw
t1956) , Valdés (1958), Marroquín (1959), Sepú~veda (1966), ~1:m1s
(1967) y Sánchez (1967). Ortiz (1961) efectuo colectas botamcas . ?e
hospederas de la mosca de la fruta -Anastrepha ludens-- en la region
cítrica.

Las especies citadas en este trabajo aparecen al final enumeradas por
~amilias de acuerdo con el orden dado por Barkley (1966) a las Antofitas,
añadiendo los números de cat~ogo personal de los colectores y las siglas
de los herbarios donde están depositados los ejemplares.* Gran parte del
material que sirve de base a este artículo ha_sido colectado por el autor,
pero se han tenido a mano muestras de plantas colectadas por H. Sánchez,
P. Rojas M., Carlos Díaz Llma, Glafír;:&gt; Alauís, J. L. Gutiérrez, F. Jiménez, etc. Como dato adicional, el señor Robert Ford Smith, durante 1960
Y 1961, realizó colectas botánicas alrededor de Monterrey, incluyendo
áreas montañosas adyacentes. El reporte, con inclusión de "claves", fue
mimeografiado a modo de manual, con la garantía de que su material
botánico fue determinado por especialistas. Las especies- reportadas por
Smith corresponden a localidades tales como el cañón de ''La Boca" Municip~o- de S~tiago, N. L., la "M'' y el "Chipinque" frente a Mont:rrey;
el canon de rio Ramos, Municipio de Allende, 'N. L. y el "Pico del Fraile".
La colección de Smith f·ue íncor¡;orada al Herbario de la Universidad de
Texas, Austin, Tex., muchos de cuyos ejemplares fueron vistos Para
c~payletaF nuestros datos.
-

2.~8/TUACIOÑ GEOGRAFICA Y RELIEVE

• ~s siglas _d~I Herbmio de lo Uni,e rsidad de Texas son TEX., las del Herbario de la f a cultad d
\.,1enc1as B1olog1cos de lo Universidad de Nuevo León: FCB.
·
e

La zona montañosa al sur de Monterrey (Fig. 1) representa un trecho
de la Sierra Madre Oriental, precisamente en donde ésta cambia muy
rápiao de dirección pues teniendo orientación sureste-no~oe~te, al s':1-1' de
Monterrey se flexiona hacia el oeste. Este tramo del Geosmclinal Mexicano
está :.:onstituido por varios anticlinales y sinclinales que emergieron durante lé'. revolución Lararnídica de finales del Cretácico Y principios del
Terciario. Dominan rocas calizas del Cretácico medio e inferior, conservándose un volumen relativamente bajo de lutitas calcáreas del Cretácico
supe:tior que se observan al pie de los flancos. El anticlinal de ~a Sierra
l'vfadi•e más al norte, o sea el que da frente a Monterrey, es conocido .co~o
Anticlinal de ios Muertos. Los relieves topográficos que destacan mas
0 imprimen un panorama especial para esta localidad así como para otras
circunvecinas son, como lo señala Mullerried (1944) , los de la potente sección cie ~aJizas de la formación Cupido, cuyas cimas, al sur inmediato de
Monterrey, se encuentran a 1700 metros sobre el nivel del mar. Estas
sierr'as se caracterizan por lo escarpado, lo recortado de sus crestas, sus
ondulaciones y aspecto fisonómico, debido especialmente a la ~turaleza
de la caliza. Las paredes rocosas marúfiestan color gris o gris claro Y
presentan una vegetación a base de plantas saxícolas, rupestres, .r:presentadas por varios géneros de Crassuláceae, Cactaceae, Amanll1dacea~,
Palmaceae Liliaceae y anuales sujetas a suelo somero y buen drenaJe
natural. L~ zona geomorfológica de la Sierra Madre Oriental es, pues,
Ja más interesante desde el punto de vista floristico y vegetacional del
Estado de Nuevo León a pesar de su corta extensión. Los lomeríos que
acompañan en forma paralela a la Sierra Madre, a la altura de Monte-

2

3

1

_..,q

,-v

'

r ~ NOTA INTRODUCTORIA

'

~

' . Los estudios botánicos fundamentales sobre Nuevo León y regiones
vecmas son los de Muller (1937 y 1939), Edwards (1939) , White (1949
a Y b), Zobell Y Cech (1957), Andresen y Beaman (1961) , Rojas M. (1960
a Y b, 1961, 1963, 1964 y 1965), Almaguer y Cuevas (1965) y algunos

�rrey, son de escasa elevación y están constituidos por lutitas muy calcáreas
Y caiizas arcillosas. Sustentan vegetación no muy espesa de matorral
subinerme parvifolio (matorral alto subperennifolio). No son raros los
conglomerados de caliza que se aprecian en los cortes y taludes de las carreteras.
El trabajo geológico de denudación -erosión- es muy marcado en
este tipo de montañas. Esto da idea del microclima de la sierra en diferentes niveles, en sus entrantes y salientes por el efecto de cañón y por
su posición con respecto a los vientos y a la incidencia de los rayos solares
(laderas de solana y laderas de umbría). Más aún, los cañones montanos
reciben, ora por el escurrimiento de origen pluvial, ora por la presencia
de veneros, aporte hídrico que determina cambios evidentes del paisaje,
es decir, una vegetación algo exhuberante condicionada por un régimen
higrotérmico favorable.
3.-UBICACION DE LOS PRINCIPALES CAÑONES MONTAiJ"OSOS
ESTUDIADOS

Para tener acceso a los cañones que conducen a la Sierra de Amihuac
es preciso salir de la ciudad de Monterrey, rumbo SE por la carretera nacional 85 Y encontrar los puntos donde se encuentran las desviaciones
constituidas éstas por caminos. vecinales. El sentido de las corrientes s~
puede apreciar de acuerdo con el esquema hidrográfico adjunto. (Fig. 2).
El primer cañón de importancia que se localiza en el municipio de
Monterrey, es el de "El Diente'', que parte de la localidad "El Puerto" a
10 kilómetros al SE de Monterrey. El camino comunica algunas alde~ y
las Minas de San Pedro y San Pablo con la carretera nacional; dicho camino, rumbo a la montaña (o sea hacia el poniente) se bifurca, una rama
norte va a "El Encino" y la otra, sur, a "Las Huertas".
Estos dos últimos sitios se localizan entre la zona de encinares que
ocupa una franja entre las cotas de 650 metros y 1000 metros sobre el
nivel del mar.
La parte baja está poblada por matorrales de Acacia rigidula ("Chaparro prieto''), Prosopis sp ("meszquite"), Zanthoxylum fagara ("Uña
de gato"), Randia laetevirens ("crucetillo''), Aloysia lycioides, Celtis spínosa var. pallw.a ("granjeno"), Celtis laevigata ( "Palo blanco") Acacia
farnesiana ("huizache"), Ehretia anacua ("anacua") y Yucca tr~culeana
(''pahna").
4

A medida que se eleva el terreno aparecen elementos del matorral
submontano, tales como Helietta parmfolia, Cordia boissieri, Neopringlea
integrifolia, Croton ciliato-glandulosus, Philadelphus couT.teri, leguminosas
y otros.
Un cañón análogo al anterior es el de la "Posada de Vidrio Plano",
lugar agreste que presenta vegetación similar.
Desde el punto de vista botánico uno de los cañones más representativos de la Sierra de Anáhuac al sur de Monterrey es el que conduce al
"Paraje de los Osos", localidad situada 6 kilómetros al W de la población
de Yerbanís, Municipio de Santiago, Nuevo León. La desviación a Yerbanís se encuentra por la carretera nacional (85), más o menos 15 kilómetros al S de Monterrey.
El '·sabino" Taxodium mucronatum que abunda a la vega de los ríos
al oriente de la Sierra Madre, ocasionalmente se presenta en los bosques
de Jas cañadas donde, en cambio, predominan asociaciones de álamo-nogal-encino.
Las corrientes importantes que descienden por los cañones son aprovechadas por las comunidades humanas. En consecuencia, no siempre hay
escurrimiento permanente. Sin embargo, los riachuelos y acequias que
conservan un hilo de corriente se ven invadidos por especies paludicolas.
Así por ejemplo, el cañón que conduce al "Paraje de los Osos" presenta
manchones de Lobelia cardinalis ssp. gramínea en asociación con Boehmeria 1.,--ylindrica.

La región de Santiago y el Cercado, N. L. (30 kilómetros al S. de
Monterrey) conserva la misma apariencia. White (1940, a) al ocuparse
del estudio florístico de la "Hacienda Vistahermosa" hoy "Cola de Caballo", contribuye al estudio botánico de nuestras áreas montañosas. Asimismo Almaguer y Cuevas (1965) logran un valioso estudio de las gramineas
de la Sierra Madre, a la altura del Río Ramos, Municipio de Allende, N. L.
4.-VEGETAGION Y CLIMA
I.- Vegetación.-De la diversidad de habitats y la consiguiente variedad de tipos de vegetación que se distribuyen a lo largo y a lo ancho
de la Sierra Madre Oriental, al sur de Monterrey, se infiere que, cualitativamente estimada, esta zona presenta una flora rica y una vegetación
rica en contraste con algunas áreas desérticas y monótonas del altiplano
septentrional que presentan flora pobre y vegetación pobre. Si tomamos
5

�en cuenta cierto número de endemismos madrenses. ei interés botánico
de la sierra se acrecienta.

de Muller, 1937; matorral subinerme parvifolio de Miranda y Hernández
X., 1963) .

.,,. .~

El espectro biológico del fitobioma madrense presenta una estructura
compleja. Las variantes de la vegetación obedecen a estos cuatro factores:
altitud, presencia de corrientes, exposición de las pendientes y drenaje.
A esto se añade la influencia del tipo de sustrato geológico y del suelo.
Los limites térmicos están en función de la altitud. Las variaciones de la
humedad relativa ambiente están en función de los accidentes del terreno,
de la insolación y desde luego de la temperatura que la condiciona, elementos que intervienen como un todo (aspecto abiótico) en los ecosistemas
serranos.
De acuerdo con Rojas-Mendoza (1965), la Sierra Madre subtiende, en
el Estado de Nuevo León, tres grandes fromaciones vegetacionales: bosques templados (con 3 variantes), matorrales templados y prados (cima
de "El Potosí''). De la superficie total de la entidad los tipos de vegetación
de la Sierra Madre ocupa..'1 el 14% del área política neolonesa. Si consideramos que, según dicho autor, la flora del Estado comprende alrededor
de 2473 especies, queda mucho por estudiar. En nuestra opinión la flora
de la entidad se compone de no menos de 3,500 especies o más.
Nuevo León, de conformidad con Rojas Mendoza (Op. cit.) presenta
17 tipos de vegetación bien caracterizados, de los cuales intervienen en
la Sierra Madre, al sur inmediato de Monterrey, cinco de ellos, a saber:
-Matorral alto subperennifolio (matorral submontano; piamonte o
Tamaulipan Scrub, de otros autores}.
-Bosque mediano subcaducifolio (con Garya, Jugl,ans y Quercus).
-Bosque perenne aciculifolio (bosque de Pinus ~).
·!._

-

-Matorral rosetófilo suculento (sobre riscos, paredes de cañón y
crestas de la montaña).

-Bosques esclerófilo subperennifolio (bosque de encinos).

Los estratos de vegetación en el bosque mediano subcaducifolio están
por lo general bien definidos. El estrato arbóreo está integrado por Juglans
mollis, Juglans hirsuta, Oarya illinoensis, Quercus polymorpha, Quercus
rysophylla, Ungnadia speciosa y Acer negundo. Se intercalan a veces
Ulmus divaricata, Oornus florida, Morus microphylla, Quercus fusiformis,
Platamts sp, Quercus spp. y Staphylea pringlei.

Es evidente que la masa arbórea de la Sierra Madre Oriental presenta
índices de mezcla muy variables, esto es, la relación que hay entre el número de especies de árboles y el número de individuos. El indice de mezcla
toma valores más bajos a medida que se asciende, debido a que las condiciones ecológicas resultan más selectivas y pocas especies pueden adapt arse a altitudes mayores. En los bosquec1llos de pmos arbustivos de la
cima del pico "El Fotosí" de Galeana, N. L., Pinus culminicola comparte el
hábitat con escaso número de arbustos y árboles de otras especies, aunque el estrato herbaceo es pródigo en especi:e8 (Beaman y Andresen, 1966).
Por el contrario, al nivel de los encinares el indice de mezcla se eleva.
La vegetación denominada "Bosque mediano subcaducifolio" está caracterizada por la dominancia de Garya, Juglans y Quercus. Las especies más
frecuentes, asociadas en forma diversa son Quercus po7fym,orpha con Juglans monis~ Cercis canadensis, Ungandia ~eciosa y Quercus rysophyll,a.

En cambio a mayor altitud, los bosques en las cercanías de la Meseta de
Chipinque, frente a Monterrey, N. L., se componen de varias especies de
Pinus, fundamentalmente Pinus pseudostrobus; Quercus canbyi suele encontrarse a baja altitud en los encinares.
Pinus teocote y Pinus durangensis forma qwinquefoliata fueron ya colectados y reportados de la Meseta de Chipinque por Zobell y Cech (1957}.
En algunas localidades de elevación media, tales como "Las Huertas" a
unos 1000 metros de altitud y en áreas mixtas de pino-encino, se ha encontrado también Pinus ayacahuite con subvegetación de IAtsea novoleont'is, Amicia zygomeris, así como especies de Eupatorium, Cirsium, Senecio
y Vernonia.

En los cañones estrechos y flancos de paredes rocosas se presentai1

Adoplando la terminología de Rojas Mendoza (!bid), dicho bosque
mediano suhcaducifolio colinda (Fig. 3) fundamentalmente con el bosqu~
escierófilo s-Ubperennifolio, con el bosque perenne aciculifolio, con el matorral rosetófilo suculento y con el matorral alto subperennnolio (mato-·
rral submontano en la terminología de Rzedowski, 1957; piedmont shrrb

Begon·ia taylorae, Sisyrinchium angustifolium, Heuchera mexicana, Geranium sp, Samolus parviflorus, Stellaria cuspidata, Piperaceas, Oxaiidaceas, Polipodiaceas y algunos zacatt'S. En áreas de disturbio apareca~1
Anayallis arvensis, Eu.cnide bartonioides, Urtica dioica, Urtica urc11,s,

6

7

�Hymenoxys linearifolia, Calyptocarpus 'Vialis, Rumex sp. y Polygonurn sp.,
mientras que en las paredes más expuestas suelen abundar Aga.v e bracteosa, Chrysactinia pinnata, Brahea berlandieri, Agave lecheguilla y Sedum
sp así como algunos helechos (Notholaena, Che-ílanthes) y no pocas cac-

táceas no· identificadas.
Las facies esclerófilas revelan encinos con Carya ovata, Cornus florida, Arbutus texana, Cercis canadensis y Symphoricarpus sp.
Otras asociaciones importantes lo constituyen los bosquecillos abiertos de Acer negundo, Platanus mexicana, mmus divaricata, Quercus fusiformis, Co'ftubrina greggii, Morus mi.crophylla y Decatropis bicolor. Estas
especies crecen con mayor profusión a orillas de corrientes y en parajes
escondidos, encañonados y húmedos, excepto Quercus fu-sif ormis.
Escapadas del cultivo pueden encontrarse Sapindus saponaria, CelUs
laevigata, Melia azederach, Persea sp. (aguacate) y Morus sp. Sin embargo, pueden encontrarse densos bosquecillos bajos de Quercus fusiformis,
Chiococca pachyphylla, Golubrina glreggii, Litsea novoleontis y a veces
Staphylea lffinglei, Forestiera racernosa, Mahonia gracilis, Mahonia tinctoria, Litsea pringki y Litsea parvifolia.
En áreas húmedas a orillas de corrientes se han encontrado (Río Ramos, Allende, N. L.) por ejemplo Taxodium mucronatum, Sali:.c taxifolia
Sargentía greggii, Rhus radicans, Platanus mexicana, Zanthoxyllum fa~
gara y Randia laetevirens (hacia el matorral de piamonle).

Tramos cubiertos de Ruhs radicans pueden presentar Amyris madrensis, Smilax sp., Aristo~ochia sp., Cuphea cyanea, Heir.i~a salicifolia,
Baccharis neglecta, Dodonaea viscosa, Jacobinia spicigera, Garrya ovata,
Eupatorium azureum y tal vez escapada del cultivo Lantana camara. En
estas asociaciones se han colectado muy escasamente Eupatorium vib-urnoidcs, Phüadelphus coulteri, Bacconia latise'J)ala ,Cobaea pringlei, Pfatacia mexicana, Clematis p~cheri, Arisaema dracontiu7T1:_ y Prunus sp.
Areas de bosque de encinos en Chipinque subtienden Rhus trüobata
Salv ia spp., Xylosma flexuosum, Vernonia lwtroides, Rhus virens, Zex:
menia hispida, Neopringlea integrifolia, Gaesalpinia mexicana, Bouvardia
ternifolia y SophCYra sécundiflora con algunos arbustos espinosos (vegetación que se abre en lugares expuestos, apartados de las corrientes) .
(Fig. 5).

De acuerdo con las colecciones de Mueller y de otros autores efec8

tuadas hace algunos años en las inmediaciones de Santiago, N. L., de
Monterrey, N. L., de Allende, N. L. y parajes serranos, hay especies no
vistas por el autor pero de las cuales hay ejemplares de herbario en la
Universidad de Texas. (ver los Nos. de colecta y de Herbario TEX al final
del trabajo) .
Manning (1962) reporta la existencia de Oarya palmeri y Juglans
hirsuta de los bosquecillos cercanos a "Cola de Caballo", Santiago, N. L.
Rojas Mendoza informa haber colectado Meliosma alba en "Potrero Redondo", Santiago, N. L. Mueller colectó Litsea pringlei, Litsea muelkri,
Rhus lanceolata, Mimosa biuncifera var. lindheirneri, Desmanthus pringlei, Garrya laurifolia y Gymnanthes longipes en regiones montañosas de
Nuevo León.
Un registro importante, reportado por Mueller según sus colectas
en Nuevo León, es el de la especie Ostrya virginiana (Mill) K. Koch var.
glandu,7,osa (Spach) Sarg. de la que se vieron dos ejemplares de herbario
en la Universidad de Texas (TEX 39823 y 39778) colectados de la Sierra
Madre en Galeana, N. L.

El estrato arbustivo lo componen Colubrina greggi, Chiococca
pachyphylla, Decatropis bicolor, Xylosrna flexuosum, Forestiera racemosa,
Garrya ovata, Rhus radicans, Rhus trilobata y algunos elementos del mat orral submontano, con los que en conjunto integran el sotobosque.
El estrato hebáceo muestra variantes fisonómicas y riqueza en composición florística de acuerdo con las condiciones ecológicas. (Ver adelante
Estrato hebáceo y Asociaciones importantes) .
11.-Clima.-De conformidad con los datos climáticos disponibles,
el fu-ea estudiada, con excepción del cañón de Meleros, de la Mesa de Chipinque y del cañón del Diente, está comprendida en el índice termopluviométrico de 2.2 (R. González, 1963). Este dato corresponde a la escala de
2 a 3 para zonas semiáridas de la fórmula de Dantin-Revenga. En la escala de De Martonne queda el índice entre 20 y 30 (semi-húmedo). De
acuerdo con el factor de pluviosidad de Lang se sitúa el índice entre los
limites de las zonas áridas y las húmedas, esto es, cuando el factor queda
entre los guarismos 35 y 45.

Sin embargo, independientemente del factor termopluviométrico a
seguir, es evidente que, a juzgar por la vegetación, el área montañosa
en cuestión es la menos árida del Estado de Nuevo León, pese a que al·
gunos elementos de tipo xeromórfico están presentes en los bosques de
9

�los niveles medios: Dasylirion, Yi¿cca, Agave, Leucophyllum, Schaefferia
y algunas cactáceas, cuyos representantes más notables se encuentran en
las ~nas áridas del país• (Marroquín e"b al; ,1 964). ,
El clima general del área montañosa recorrida por el autor, se identifica por la fórmula Cioo -templado y semiárido- de Koeppen. El climograma anexo (Fig. 4) revela las diferencias termopíuviométricas entre
cuatro estaciones meteorológicas de Nuevo León, una de las cuales, Allende, es la más representativa de la región en estudio, en tanto que Villa
Juárez corresponde al oriente de la entidad y Galeana a la vertiente dccidental de la Sierra Madre (más afin a los climas del altiplanó) . El dimograma de la ciudad de Monterrey es un término medio que sirve de referencia.
Por ]as informaciones de Edwards (1939), las características de este
traá10 norte de la Sierra Madre Oriental pueden corresponder a las fórmulas DB'da de Thornthwaite (esto es, mesotérmica semiárida) y en otros
niveles quizás a la fórmula CB'w (esto es, mesotérmica subhúmeda). Una
confirmación de ello, empero, no es posible debido a la falta de datos
directos, de primera mano, a lo largo de la cordillera. Pueden sin embargo,
tomarse como puntos de referencia las estaciones meteorológicas cuya distribución sigue aproximadamente la linea representada por la carretera
nacional 85. El primero de esos tipos climáticos se difunde hacia las partes
hajas de las subcuencas, por ejemplo la del Río San Juan, que pertenece
a la cuenca baja del Río Bravo, en tanto que el clima CB'w corresponde
a las laderas montañosas y a las partes altas.

m.-Estratificación y composición florística.

a) Estrato arbóreo.-Es el más conspicuo y está caracterizado por
tener una altura que varía de 4 a 25 metros. Exceptuando el área de pinos,
podemos anotar las siguientes especies:
Forma (*)
biológica

ESPECIES

NOMBRE LOCAL (**)

Pm
Pp
Pm

Acer negimdo
Arbutus texana
Carya illinoensis

Pm
Pm
Pm
Pp
Pp
Prn
Pm
Pm
Pp
Pp
Fm
Pp

Carya rnyristicaeformis
Carya ovata
Carya palmeri
Cercis canadensis
Colitbrina greggii
Cornus fwrida ssp. urbiniana
Juglans hirsuta
Juglans monis
ilforus microphylla
Persea pachypoda
Platanus mexicana
Quercus canbyi
Quercus f usiformis
Quercus polymorpha
Quercus rysophylla
Sambucus mexicana
mmus divaricata
Ungnadia speciosa
Staphyka pringlei

Pm
Pm
Pm
Pm

Pm
Pp
Pp

"fresno cimarrón"
"madroño"
(cultivada y silvestre)
"nogal"
"nogal"
"nogal''
"nogal."
"durazníllo"
''manzanita''
"haya''
"nogal de nuez encarcelada''
"nogal de nuez encarcelada"
"mora silvestre"
"aguacatillo"
"álamo"
"encino blanco''

"olmo"
"monilla"

(&gt;l&lt;) Los símbolos de las formas biológicas de Raunkiaer que aparecen en las listas son los generalmente aceptados, como sigue:

(*") En esta lista no se incluyen los árboles cultivados: "jaboncillo'',
"fresno", "canelo", "anacua", cítricos, palmeras, "eucalipto", "rompevientos", "pirul", "casuarina", "magnolia" y muchos otros ornamentales
(ver Apéndice).

to

11

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES
Pm
Pp
Pn
Ps
Ch
H
G
Th

E
HH
Hg

Mesofanerofitas (de 12 a 25 m.)
Microfanerofitas (de 2 a 10 m.)
Nanofanerofitas (de 0.5 a 2 m.)
Fanerofitas trepadoras (lianas)
Camefitas
Hemicriptofitas
Criptofitas -GeofitasAnuales y efímeras
Epifitas
Hidrofitas
Herbáceas volubles

b) .-Estrato arbustivo.-Representa el sotobosque; tiene mayor número de especies que el arbóreo, en tanto que el estrato herbáceo es más
rico en especies que el arbustivo. Sin embargo, la lista que se anota adelante no significa que todas las especies se encuentren juntas. Del lado
xerofítico del bosque predominan especies que son dominantes o más frecuentes en otro tipo de vegetación, especialmente los matorrales subinermes parvifolios. Las franjas ecotonales de estos matorrales con el bosque
son muy amplias. Por otra parte, del lado húmedo del sotobosque, es decir, a orillas de corrientes y en las partes más oscuras y húmedas de los
caf1ones, predominan especies más bien esciófilas. Así pues, al bosque
mediano subcaducifolio lo caracterizan los siguientes elementos floristicos:

Forma
Biológica.

ESPECIES

c

"ó
an n

Cañón de

.

Cola

Mesa de
Cañó11 de la Posada Para¡e
Río
de
R
1ª ChipÍllque
"El Diente" de Vidria dO los Caballo
amos
e eros
Pla11o
sos

M

(1)

(2)

(3)

X

X

(4)

Pn

Acacia rigidula

X

Pn

Aloysia, lycioides

X

Pn

Aloysia, macrostachya

Pp

Amyri s madrensis

X

Pn

Arnyr'is texensis

X

Pn

Baccharis neglecta

Pn

Baccharis glutinosa

Pn

Bocconia lati§epela

Pn

Bouvardia ternifolía

Pn

Brickellia laciniata

Pn

Brickellia veronicaef olia

Pu

Buddleia ma:rrubifolia

Pn

Buddleia sessiliflora

X

Pn

Bu,ddleia tomenteUa

X

Pp

(5)

(6)

(7)

X

X

X
X
X

X

X

X

Bumelia lanuginosa

:X

X

X

Pp

Bumelia spiniflora

X

X

X

Pp

Caesalpinia mexicana

Pn

Callicarpa pringlei

Pn

Cassia greggii

X

Pp

Chiococca pachyphylla

X

X

Ps

Cocculus carolinus

X

X

Pp

Colubrina greggii

X
X
X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
13

X

X

X

X

X

X

X

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

Pn
Pn
Pn
Pn
Pn
Pn
Pp

Pn
Pn
Pn
Pn
Pp

Pn
Pn
Pp
Pn
Pp
Pn

ESPECIES

Cañón do
.
Caiióll Mesa de
Cañón de lo Posado ParaJe
M
Chipinque "El Diente.. de Vidrio de los
e eros
Plano Osos

Cordi,a boissieri
Cuphea cyanea
Dalea tuberculata
Dasyilirion berlandieri
Deca.trop-is bicolor

fª

(1)

(2)

(3)

(4)

X

X

X

X

(5)

Cola

(6)

X
X

X

X
X

X
Dodonaea viscosa
Eupatorium azureum
Eupatoriu,m
pycnocepluilum
Eupatorium viburnoides
Eysenhardtia
X
polystachya
X
Fenillera linearis
J/,orestiera racernosa
Fraxinus greggii
Garrya ovata

X
X

X
X
X
X
X

X

X
X
X

X
X

X
X
X
X

X
X
X

X

X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

Garrya laurifolia

X

X

Gymnanthes longipes
Heimia salicifolia

X

X

X

Helieta parvifolia

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Pn
Pn

Jndigofera suffructicosa

X

Jacobinia spicigera

X

X

X

X

X

Pn

Karwinskia
humboldtiana

X

X

X

X

X

X
14

X

Forma
Biológica

ESPECIES

C -·
Cañón de p
.
anqn Mesa de
Caiióll de la Posada araJe Cola
Río
de
Chipinque "El Diente.. dé" Vidrio de los
de
Ramos
Meleros
Plano
Osos Caballo

(1)

(7)

X

Desmanthus 'J)'finglei
Diospyros texana

Heliotropium
angustifolium

Rio

ci~o Ramos

Pn

Lantana achyrantifolia

Pn

Lant-ana ca-niara

Pn

Lantana canescens

X

Pn

Leucaena pulverulenta

X

Pn

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X
X

X

X

X

Leucophyllum frutescens

X

X

Pn

Litsea muelleri

X

Pn

Litsea no-voleontis *

X

Pn

Litsea pringlei

X

Pn

M ahonia gracüis

X

Pn

M ahoni,a tinctori,a

X

Pn

M ahonia trifoliolata

X

Pn
Pp

Mi1nosa biuncifera

X

N eopringlea integrifolia X

X

Pp

Persea pachypoda,

X

Pp

Philadelphus coulteri

X

Pn

Phytolacca americana

Pp

Pistaci,a mea:icana

Pn

Porlieri,a angustifolia

Pn
Pp

Ptelea tri/oliata

X

X

X
X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

Quercus fUS'iformis
(forma arbustiva)

X

X

* Sinónimo de úitsea pringlei Bartlett -Allen, 1945-.
15

X

X

X

�c).-Estrato herbáceo.-Está integrado por gran número de especies y no es

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada ParaJe Cola
Rlo
de
R
M 8
Chipinque "El Diente" de Vidrio de lo• Caballo
amos
e eroa
Plano Osos

f

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

Pn

Randia la.etevirens

Pp

Rhus lanceowta

Ps y Pp

Rhus radicans

X

Pn

Rhus trüobata

X

Pn

Rhus virens

X

X

Pn

Sal'Via bellotaeflora

X

X

X

Pn

Salvia regla

X

X

Pp

Sargentia greggii

Pn

Schaefferia cuneifolia

Pn

Solanum verbascifolium

Pn

Stillingia sanguinolenta

Pn

Symphoricarpos
microphyllus

X

Vernonia
ervendbergii

X

Pn
Pn

Vernonia liatroides

Ps

Viti.s berlandieri

Ps

Vitis cinerea

Pn

Xanthoceph&lt;ilum
glutinos·um

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X

Pn

Xylosm,a flexuosum

X

X

X

X

X

Pp

Zanthoxylum f agara

X

X

X

X

X

Pn

· Zexmenia kispida

continuo. La variedad tan extraordinaria de especies se acentúa a la orilla de las
corrientes donde inclusive integran, con la fauna, interesantes ecosistemas de borde. Las acequias y canales hechos por el hombre se pueblan de especies higrófilas,
las que de vez en cuando son combatidas dada la obstrucción que ocasionan en los
vertederos para irrigación de huertos y áreas de cultivo.

X
16

X

X
17

�LOCALIDADES MAS IivIPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Cañón de
.
Río
Mesa de
Cañón de la Pasada Para¡e Cola
de
Chipinque "El Dieute" de Vidrio de los
de
Ramos
Meleros
Plano Osos Caballa
Cañón

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

Abutilon hypokucon

Th

Acalypha dioica

Th

Acalypha neomexicana

*

?

X

X

X

X

G

Adianturn capillus-veneris

X

G *

Adiantum po-iretii

X

G

Adiant1¿m tenerum
*

X

X

X

Andropogon saccharoides

Anernia mexicana

X

G

Anemia adiantifolía

X

G

Anemia phyllitidis

G

Anernone decapetala

e

Anemone tuberosa

Th

Apium graveolens

G

Arisaer,ia dracontium

Hg

Aristolochia brempes

X

Th *

Argemone mexicana

X

X

Th

Asclepias angustifolia

X

X

Th

Asclepias curassavicum

X

X

X

H

Asclepias similes

X
X

X

X

X

X

X

X
X

X
X
X

X

Amicia zygomeris

Th

Anagallis arvensis

G **

Andropogon cabanissii

X

H

.Asclepias texana

G ••

Andro-pogon glomeratus

X

Th

Aster 7,aevis

G

Andropogon hirtus

Th *

Astranthiurn integrif olium

Ch

Aste1· spinosus

* Las especies precedidas por un asterisco son las mencionadas por White (1940
**

Las especies de gramíneas precedidas por doble asterisco son las citadas por Almaguer y Cuevas (1965) para la 7a. localidad ( cañón del Río Ramos, Allende, Nuevo León).
18

*

X

X

X

X

Begcnw, taylo-rae

Ch

Boehmerw, cylindrica

X

X

X

X

X
X

Basovia mexicana

G

X

X

Bacopa procumbeus

a.) para la localidad 6 (Cola de Caballo, ex-Hacienda Vistahermosa, Santiago,
Nuevo León).

X
X

Ch

X

(7)

X

Amaranthus hybridus

X

(6)
X

Th *

X

(5)

G •

X

X

(4)

X

X

X

(3)

X

X

.Agrostis verticillata
Allium kunthii

G •

(2)

Andro'J)ogon stolonifer

X
X

(1)

G • *

X

Achillea sp

-6
Cañóu de P
.
an n Mesa de
Cañón de la Posada araie Cola
Río
de
Chipinque ..El Diente" de Vidrio de los
de
R
Meleros
PlCIIlo
Osos Caballo amos

X

Acalypha phleoides

?

G

X

c

X

X
X

ESPECIES

(7)

Aparte de las especies transgresivas, se anotan las siguientes (*) y (**):
Pn-Ch

Forma
Biológica

X

19

X

X

X

X

X

X

X

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

*

H

H
H

**

(2)

X

X

(3)

(4)

X

X

Ch

Bou,tBloua trífida

X

Conoclinium
integrifolium

r

Brachiaria ciliatissima

X

X
X

X

Cardm,iine auriculata
Carlowrightia parvifolia
Cenchrus incertus

X

Th *

Cenchrus pauciflorus

G

Gheüanthes aemula

G

Che{lanthes alabamensis

X

G

Cheil.,anthes eatoni

X

G

Cheilanthes leucopoda

G

Cheílanthes microphyUa

G

Cheüanthes tomentosa

Th

Chenopodium ambrosioides

X

X

Chrysactinia pinnata

HóG

Cirsium sp

Hg

Clematis drummondii

Hg

Clematis pitcheri

Croton cortesianus

X

Croton fructiculoS'US

X

*

Perenne

Gynoglossum virginianum

Delphinium sp

?

Desrnodium sp

X

X

X

X

X

X

(7)

X

X
X

X
X
X

X
X

X
X

X
X

Ch

Dichondra argentea

Ch

Dichondra repens

Th *

Digitaria sanguinalis

X

G •

Dryopteris concinna

X

Ch

Dyschoriste decumbens

X

X

X

X

•• * Munz (1963: 1399) cita Corall,orhiza stricta Lindl. para Nuevo León.
21

X
X

X
X

(6)

X

Cuscuta indecora
neuropetala

X

X

(5)

Croton monanthogynus

?

X

X

Croton leucophyllus

Cyperus sp

X

20

Ch

G

X

X

Corallorhiza wisteriana

X

-maleza muy frecuente-Ch

G • * •

Th

(4)

X

Conyza canadensis

•

(3)

X

Th

Th

X

(2)

Conopholis mexicana

Th

X

1ª

Parásita

Ch

X

e -·
Caiióu de
.
anon Mesa de
Caiióu de la Posada ParaJe Cola
Rio
M
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
de R
e eros
Plano
Osos Caballo amos
(1)

(7)

X

Calyptocarpus vialis

**

(6)

Bouteloua filiformis

Ch
Ch

(5)

ESPECIES

Camelina sp

Bro-mus texensis

H

(1)

Forma
Biológica.

?

H
*

f

X

Bouteloua curtipendula

H

?

Caiióu de
Cañó11 Mesa de
Caiióu de la Posada Paraje Cola
Rlo
8
de
R
M
- Chipinque "El Dienle" de Vidrio de los
e eros
Plano Osos Caballo amos

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IlvIPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañóq de
.
Mesa de
Cañ611 de la Posada Para¡e Cola
Rio
de
Vidria
de
los
fe
Chipinque ""El Diente"
ti1e eros
Plano
Osos c~~llo Ramos
Cañón

(1)

(2)

Ch

Dyssodia acerosa

X

X

Ch

Dyssodia setifoUa

X

X

Th

Dyssodia micropoides

Th

Dyssodia pentachaeta

Perenne

Eleocharis sp

(3)

(4)

(5)

(6)

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañ611 de
.
Cañón Mesa de
Cañ611 de la Posada Para¡e Cola
Río
de
R
Me eros Chipinque ..El Diente" de Vidria de los Caballo
amos
Plano
Osos

(1)

(7)
Th

Galium virgatum

Th

Gilia incisa

X

Th

X

X

te

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)
X

X

X

X

Gaura parviflora

X

X

Ch

Gaura sinuata

X

X

H

Geranium sp

Elyonurus tripsacoides

X

Ch

H aplopappus spinulosus X

Epipactis gigantea

X

Ch*

Hedeoma drumondii

X

Th

Eragrostis diffusa

X

Hedyotis sp

X

H

Eragrostis hirsuta

X

Helenium amphibolum

X

Eragrostis intermedia

X

H

**
**
**

H **
~

.· Th

X

X

Eragrostis pilosa

X

Eryngiurn gramineum

X

Eucnide bartonioides

X

X

Th *

X

X

X

lleliotropium torreyi

X

Ch

Heterotheca subaxillaris

X

X

X

X

HóG

Heuchera mexicana

X

X

X

X

Ch

Hibiscus cardiophyllus

X

X

X

Euphorbia chamaesyce

X

H*

Hilaría mutica

X

Th

Euphorbia dentata

X

?

Houstonia sp (Hedyotis)

X

Th

Evolvuius alsinoides

HH

Hydrocotyle verticillata

?

Flaveria repanikJ,

Th

Fforestina pedata

Ch

Franseria ten1tifolia

Ch*

Gaillardia mexicana

X

Perenne

Galactia striata

X

Ch

Galium microphyllum

X

X

X

X
22

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

Hydrophyllnm sp

X

X

Th

Hymenoxys linearifolia

?*

Hypericum collinum

Perenne

lndigofera brevipes

X

Hg *

lpomoea hirsutula

X

Perenne

Lantana achyranthif olía

X

X

X

2S

X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS ThIPORTANTES

Forma

Biológica

ESPECIES

f&gt;n

Lantana involucrata

H **

Leer8UL grandiflora

Th

Lepidium virginicum

?

Lespedeza sp

Th *

Linum cruciatum

Th

Linwm medium

Ch

Lippia nodiflora
(Phyla nodiflora)

Ch

Lippia macrostachya

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada Para1e Cola
Rlo
de
R
M
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
e er·o s
Plano Osos Caballa

f•

(1)

(2)

(3)

X

X

X

X

(6)

X

H

Llavea cordifolía

X

Perenne

Lobelia cardinalis ssp.
graminea

X

X

X
X

Th

Loeselia caerulea

Th

Macromeria aff. barbigera

Ch*

Malvastrum.
coromandelianum

(1)

X

Monard,a citriodora

X

X

Ch

M onard,a tenuiaristata

X

H **

Muhlenbergi.a schreberi

X

Th

Myosotis sp

X

Th

Nama biflorum

Ch

Nierembergia viscosa

H

N otholaena candida

H

¡,;¡ otholaena. sinuata var.
integerrima
X

X

X

X

X

X

Manisuris altissfrna

Ps

Mascagnia macroptera

X

X
X

Hg

Maurandya barclaiana

X

Th *

Medicago lupulina

Hg

Metastelma angustifolium
(Cynanchum)

X

X

X

X
24

X

X

(7)

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Perenne

Oenoíhera speciosa

H **

Opli,srnenus setarius

Pn y Ch

Op'u ntia sp

X

Parásita

Orobanche sp

X

Ch
X

(6)

X

X

X

X

X

X

X

(sobre Xanthocephalum
glutinosum)

X

X

(5)

X

Oenothera rosea

Osmia ivaefolia
(Eu,patorium ivaefolium)

X

X

G

Oxaz.ts leonis

X

X

G

Oxalis madrensis

X

H * *

(4)

X

Perenne

X

X

(3)

X

Th

X

X

(2)

1Wicromeria xalapensis

X

Lithospermum incisum

C -ó
Cañón de p
.
an n Mesa de
Cañón de la Posada araJe Cola
Rio
de
R
de
Chipinque "El Diente" de Vidrie de los Caballo
a:n&lt;&gt;s
Meleros
Plano
Osos

X

X

X

ESPECIES

(7)

X

X

G

Mammillaria sp

(5)

X

X

Ch

(4)

Forma

Biológica

){

Th

*

Panicurn fasciculatum

Th

• *

Panicum reptans

X
X

X

X

X
25

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IlvIPORTANTES

Forma
Biológica

Cañón de
.
Cañón de la Posada Para¡e Cola
Mesa de
Rio
de
Chipinque "El Diente" de Vidrio de los
Ra:mos
e eros
Plano Osos Caballo

Cañón
~ fe

ESPECIES

(1)
H **

(3)

(4)

(5)

(6)

Panicum tennesseense
Panicum transiens

H **

Panicum 'Virgatum

Th
Th ó Perenne

Parthenium hysterophorus

Biológica

X

X

X

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Rio
Cañón de la Posada Para¡e Cola
de Ramos
M
Chipinque "El Diente" do Vidrie de los
e eros
Plano
Osos Caballo

fº

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Th

Pilea microphyl'la

Ch

Pinaropappus roseus

Pn

Pipe,· sanctum
( escapada del cultivo)

X

G•

Piptochaetium fim"b'riatum

X

Ch

Plantago spp

X

Parietaria debilis
(P. fl,orúi,iana)

ESPECIES

(7)
X

*

?

(2)

Forma

Th

Parietaria numularia

X

Ch

Plurnbago scandens

X

X

G • *

Paspa!Lrm bifidum

X

Th

Poa annua

X

X

G *

Paspalum caespitosum

X

Th

Polanisa dodecandra

X

X

X

X

*

G *

Pa..&lt;;pabtm conjugatum

X

ssp u1dglandu"/.osa

G *

Paspalnm langei

X

Polygala sp

G *

Paspalum li'17idum

X

G

Polygonatum biflorum

G *

Pa..&lt;;palum notatum

X

Th

Polygonum persicaria

G "'

Paspalum unispicatum

X

G

Polypodium thyssanolepis

H * '-'

Pol11pogon elongatw;

G *

*

G

Paspalum 'Virletti

X

Pellaea spp

X

?

Peperomia sp

X

?

Petunia sp

X

G

Phanerophle"bi.a umbonata

X

Phyllanthu.s

ferax

X

X

X

X

X

X

X

G

X
X

X

PhyUanthw; neolecmens·is X

HóG

Phyllanthu.s polygonoides

X
26

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X
X

Pteridium aquilinum

var. caudatum

X

X

X

X

X

H

Püms cretica

Ch

I'vatfbida columnaris

Ch

Rivina hurnilis

Ch

Rttbus tri'Vialis

Th

R:u,ellia corzoi

X

Ch *

Ruellia parryi

X

X
X

X
X

27

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
Cañón Mesa da
Caii6n de la Posada Paraje Cola
Bio
M te
Chipinquo "El Diente" de Vidrio de los
e eros
Plano Osos ca:~no R

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

Salvia azurea

Ch

Salvia coccinea

Ch

Sal'üia 1·oemeriana

Th

Samolus parviflorus

?

*

X

X

X

(6)

Sanicula mexicana
(S. liberta)

X

X

Th

X

Th

X

X

Th *

Sclerocarpus uniserialis

X

Th

Scutellaria seleriana

X

Perenne

Sélaginella cuspidata

Perenne *

Selaginella pi1ifera

X

H

Senecio sanguisorbae

X

H *

Setaria. geniculata

X

H

Setaria. macrostachya

Ch*

Sida procurnbens
(S. filicaulis)

Perenne

Simsio, calva

Ch

Siphonoglossa '{)ilosella

H

Si.syrinchium
angu,siifoliurn

Th

Solan11,m nigrum

Perenne

Solidago sempervirens

H *

Sphenopholis obtusata

H *

Sporobolus poiretti

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X
X

X

X
X

X

X

X

X

X

Stellaria cuspidata

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

(7)

X

X

X

X

X

X

Stellaria ovata

X

Ch*

Stevia berlandieri

X

*

St·ipa mucronata

X

?

*

Ch

Talinum paniculatum

H

Tara:r-acum officinale

G

X
X

X

Tectaria heracleifol-ia

X

X

G

Tectaria tri/oliolata

X

Ch

T etragonotheca texana

Perenne

Tetrameriurn hispidum

X

X

X

G

Thelypteris puberula

Th

Teucrium cubense

Th

Torilis nodosa

Ch

Tragia nepaetifolia

H*
H*
X H*
X H

X

X

X

X

X
X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X
X

X

X

X

Trichachne californica

X

Trichachne isularis

X

-

Triodia texana

X

X

Thalictrum wrightii

X

Río
amnos

X

X

Tripsacum floridanum

X

H

Uniola latifolia

,v·....

X

Th

U rtica dioida

-,
X

Th

U rtica urens

X

28

X

Caii6n de P
.
Mesa de
Caii6n de la Posada ara¡e Cola
de
de
Chipinque "El Diente" de Vidrie de los Caballo
Meleros
Plano
Osos

ª"º"
(1)

X

X

C •.

ESPECIES

(7)

X

X

Forma
Biológica

X

X
29

X

X

X
X

�LOCALIDADES MAS IMPORTANTES

Forma
Biológica

ESPECIES

Cañón de
.
Cañón Mesa de
Cañón de la Posada ParaJe
de
Chipinqu3 ..El Diente" d~ Vidrio· de los
Meleros
Plar,o Osos

(1)

(2)

Ch

Verbena canadensis

X

Ch

Verbena canescens

X

Th *

Verbena ciliata

Th

V erbesina encelioides

(5)

Blo
Ramai

(6)

(7)

X

Las compuestas más frecuentes corresponden a los géneros W edelia,
Senecio, Eupatoriu.m , Gaillardia, Heterotheca, V ernonia, Wyethia, Tetra-

neuris y otros. A oril1as de la presa de "La Boca" crece profusamente
Heteranthera graminea que no se habia reportado antes en Nuevo León.

X

Wedelia sp

X

mexicana

De acuerdo con Ford Smith, aparecen otras especies propias de
diversos estratos entre las cuales merecen citarse, para las áreas montañosas vecinas a Monterrey, las siguientes:

X

Xantlwcephalu:m
spiw,,erocephalum

Th

(4)

X

-Ximenesia encelioides- X

Wyethia

(3)

Cola

ci~uo

Las herbáceas más raras de cuantas se anotan son las orquidáceas
terrestres Epipactis giyantea y Corallorhiza wisteriana, la primera colectada solamente en una localidad del Cañón del Río Ramos, a orilla de la
coriente con Hydrocotyle, Thelypteris, Nasturtium, Samolus y algunas Ciperaceas; en tanto que Corallorh'i.za wisteriana se co!ectó en dos ocasiones en bosque de encinos: en el cañón de "El Diente'' y en "Las Huertas",
en plena montaña entre 700 y 1000 metros de altitud. El hallazgo de
plantas tan inconspícuas es enteramente casual. Muy raras también son
Polygonatum bifloru,m y Arisaema dracontium, localizadas en rincones
poco iluminados (Fig. 6).

X

X

X

X

G

Xanthox&lt;ilis stricta

X

X

G

Zephyranthes 7,o ngifolia

X

X

OBSERVACION: Las especies que se marcan so!amente en una o dos localidad
puede ser que estén presentes también en alg,ma(s) otra(s) localidad(es) ya q
los datos de campo derivados del muestreo por parte del autor son tal como apa·
recen
las listas y en el texto.

en

30

Asclepias oenotheroides

!resine p&lt;ilmeri

Briza rotundata

Leucaena '[J'Ulverul,enta

Cardiospermum halicacabum (enredadera)

IAtsea muellerii

Casimiroa sp.

Macrosiphonia macrosiphon

Cassia greggii

M alvast1·um americanum

Castela erecta var. texana

Melochia pyramidata

Chrysactinia truncata

M elochia tomentosa

Comriielinantia pringlei

Nothoscordum bival,ve

Coreopsis basilis

Phaceli,a congesta

Corydalis sp

Omphalodes sp

Cuphea sp

Phryma sp

Dalea greggii

PolygaÜJ. alba

Eragrostis intermedia

Priva mexicana

Fendl,era rupicola

RanunculWJ geoides
31

�Sarcostema hartweggii
(enredadera)
Siphonoglossa greggii
Valeriana sp.
Viburnum cuneifolium
Wissadula amplissima

Gaura brachycarpa
Gaya viol,acea

d) .-Asoc-iaciones importantes.-Muy destacadas son las asociaciones
de Cordia-Helietta en la parte xerofítica de la sierra, especialmente hacia
los flancos más expuestos (Fig. 5). Donde se acentúa la escasez de agua
aparecen especies xeromórficas como Porlieria angustifolia ("guayacán")
Hamatocactus hamatacanthus (Fig. 8) Opu,ntia leptocauMs, Echinocereus
sp. Agave lecheguilla, Neolloydia sp. Gochnatia hypoleuca, Dasylirion sp.
especies que suelen presentarse en tipos de vegetación resistentes a condiciones hídricas magras. Estas asociaciones existen a lo largo del cañón
de Meleros que sigue dirección NW hasta el "Cañón de la Huasteca"
donde la aridez se acentúa. Por el contrario, en las riberas de los arroyos,
en parajes muy sombríos y en áreas húmedas o encharcadas' se presentan
asociaciones higrofíticas muy variables. Sirven de ejemplo las asociaciones de Hydrophyllum sp - Thelyptoris puberula- Samolus parviflorus - Boeh!nwria cylindrica; la de Plantago sp Heuchera mexicana Peperomia; la de Xanthosoma robustum - Polygonum persicaria .ddiantum sp Hydrocotyle verticillata.
Las epifitas Tillandsia usneoide.s y Tillandsia recurvata suelen encontrarse en gran cantidad sobre sabinos, especialmente la primera. El "injerto" o "retoño" Phoradendron vegeta sobre nogales donde causa daños. Phoradendron destaca más cuando sus hospederas carecen de follaje,
especialmente Carya.

La sombra orográfica determinada por el anticlinal de "Los Muertos"
es causa de cambios en la vegetación del "cañón de Meleros". Estos cambios se aprécian directamente sobre el terreno por la composición florística · de las comunidades presentes. Dicho cañón sigue dirección ESE WNW. Su extremo sureste corresponde a los bosques de encino (bosque
mediano superennifolio) y su extremo noroeste al matorral submontano
y en condiciones más xéricas al matorral rosétofilo. Las condiciones climáticas involucradas ( disminución de la precipitación y de la humedad
así como temperaturas más extremas) dan margen a que el bosque mediano se ha ga disperso; aparecen áreas abiertas y el matorral substituye
al bosque. Sirvan de referencia las especies, muchas de ellas xerófilas,
siguientes (Fig. 7) :
32

LISTA DE ESPECIES DEL "CAÑON DE MELEROS"
-Basada en Sánchez, 1967.Acacia berl,andieri

Echinocereus pectinatus

Acacia constricta
Acacia farnesiana

Fendlera rupicola

Acacia rigidula

Gochnatia hypoleuca

Acacia wrightii

Hamatocactus hamatacanthus (Fig. 8)

Agave lecheguilT,a

Helietta parvifolia (Fig. 9)

.Agave victoriae reginae
Allionia incarnata

H esperaloe funifera

Aniscanthus sp

H offniansegia sp

Aplopappus spinulosus

J atropha dioica
M ascagnia macroptera

Aristida adscensionis

Melica montezumae

Bahía absinthifoz.ia

Menodora sp.

Bernardia myricifolia

M ortonia greggii

Boutewua trífida

N eolloydia sp

Buddleia marrubifolia

Opuntia imbricata

Celtis spinosa var. pallida

Opuntia leptocaulis
Ptelea trif oliata

Cercocarpus sp

Porlieria angustifolia (Fig. 10)

Ce-vallia sinuata

Porophyllum scoparium

Chikrpsis linearis

Salvia bellotaeflora

Cnidoscolus urens

Tridens texan-us

Dasylirion berlandieri

Turnera diffusa

Dyschoriste decumbens

Viguiera stenoloba

Dyssodia micropoides

Yucca sp
33

�Se puede apreciar que el matorral, hacia el poniente, tiende a transformarse en xeromórfico. Están presentes especies propias de nuestras
zonas áridas del norte del pais; el área de "gobernadora" Larrea tridentata no queda lejos, pues aparece a unos cuantos kilómetros al noroeste
del Cañón de la Huasteca en los municipios de Santa Catarina y Villa de
García, Nuevo León.
e).-F'orrnas de vida.-Las fanerofitas y hemicriptofitas son las for-

mas biológicas que predominan en los tipos de vegetación considerados.
Las anuales están bien representadas.
Cabe hacer notar que el factor altitud influye en la distribución de
las formas de vida vegetales. Sabido es que conforme se asciende aumenta
el porcentaje de criptofitas y hemicriptofitas y disminuye el de fanerofitas, aún cuando estas últimas dominen el paisaje en tamaño y biomasa.
5. -APRECIACIONES F'LORISTICAS

El área montañosa al sur de Monterrey presenta aportes florísticos
de tres diferentes linajes fitogeográficos, a saber:
-Elementos boreales (holárticos y neárticos)
-Elementos meridionales (neotropicales)
-Endemismos

-provinciales
-regionales
-locales

Entre el elemento boreal de la flora madrense tenemos Gornu.s florida, el cual es autóctono del medio oeste de los Estados Unidos (Dansereau,
195'i) p~ro llega hasta México al estado silvestre, en forma discontinua.
Es sabido que Corwu.~ florida es acompañante importante del bosque deciduo de Liquidambar en áreas montañosas mexicanas de TamauJipas,
Hidalgo, Puebla, Veracruz y Chiapas (Miranda y Sharp, 1950; Miranda
1952, Hernández et al, 1951; Gómez Pompa, 1965) y de San Luis Potosí
en la región húmeda de Xilitla y Tamazunchale (Rzedowski, 1966).
En Nuevo León, Cornus se liga al bosque mediano subcaducifolio. En
este tipo de vegetación predominan juglandaceas de los géneros Car-ya y
.Tugl,a,ns en asociación con ll1orus, UZ-mus, Platanus, Quercus, Staphylea
pringl,ei y Rargentia greggii.
34

Otros elementos de afinidades holárticas a nivel de género que apa•
recen en la zona montañosa cerca de Monterrey son, por ejemplo: Ane•
mone, Ranumculus, Veronica, G-eranium, Vitis, Rubu.s, Ribes, Phüadelphus,
Viola, Cercocarpu.s, Polygonatum, Delphinium; y entre los arbóreos:
'l'axodiurn, Pop~, Morus, Geltis, Acer, Ulmus, Platanus y Querous.

Por lo que respecta al elemento meridional que parece ligarse a las
zonas coster.as de baja altitud, cálidas y húmedas de ambos litorales mexicanos, podemos señaJar como notables Xylosma flexuosum, Meliosma
alba, Persea pachypoda, Chiococca pachyphylla, Randia laetevirens y
Xanthosoma robustum

De los endemismos conviene disitnb'Uir los de carácter provincial,
regional o local. El elemento endémico madrense es notable (Beaman y
.Andresen, 1966). Sin entrar en consideraciones fitogeográficas más específicas, se reconocen en nuestra área algunos endemismos locales importantes como Ulmus monterreyensis y Ulmus divaricata del bosque mediano
subcaudicifolio. Se consideran endémicas también Litsea muelleri, Staphylea pringlei, Cobaea pringlei y Senecio monterreyensis. Los nogales citados por Manning (1962) Carya palmeri y Juglans hirsuta parecen ser endemismos regionales. Del bosque deciduo templado en San Luis Potosí,
Rzedowski (1966:1968) reporta Carya palmeri, Juglans mollis y Morus
celtidifolia -entre otros- como especies del estrato superior denso donde
dominan liiquidambar y varias especies de Quercus. Es interesante seguir
la distribución de tales especies por la sugestiva relación fitosociológica
que implica (habrá Li.quidambar en Nuevo León ?) .
Las especies de afinidades neotropica!es que merecen citarse entre
nuestra flora serrana son, por ejemplo:
Brahea berlandieri (en lugares agrestes y escarpados).
Brickellia laciniata (muy abundante en áreas expuestas) .
Decatrapis bicolor ( común en laderas encañonadas) .
Rhus trilobata (en el bosque sombreado a base de encinos).
Ungandia speciosa (abundante a la vega de los arroyos).

V ernonia Uatroides.

Entre los endemismos provinciales pueden citarse Amyris rnadrensi,$,
Amyris texa.11,a y Sargentia greggii; Croton lev.cophyllus var. trisepalis es
considerada por M. Johnston (1958 y/ o 1959) como endémica del centro
de Nuevo León.
35

�Por el contrario, otras especies presentes -en nuestra región montañosa, gracias a su "plasticidad ecológica" se distribuyen ampliamente en
nuestro continente, o en parte de él, como por ejemplo Pteridiurn aquilinu.m, Pilea microphylla, Anagallis arvensis, Heimi,a, salicifolia, Bauteloua
&lt;.Yurtipend'ula, Boehmeria C"Jlindrica, Heuchera rnexicana, Adiantum capi•
llus-veneris Y Urtica spp, sin contar las numerosas especies de malas hier-

bas de amplia distribución en el continente americano.
El bosque mediano subcaducifolio, en Nuevo León, lo mismo que el

bosque deciduo, suelen presentar su mayor densidad y colorido a los lados
de las corrientes importantes que descienden de la sierra. Estos bosques
en galería, aunque no se los encuentre plenamente desarrollados en laderas
muy eJ\.'J)uestas a la insolación, ocupan gran parte de los cañones orientales
de la mismo, al sur inmediato de Monterrey (Fig. 11). Afortunadamente
este tipo de bosque está conservado en la Sierra de Anáhuac, lo que permite conocer su composición floristica tal como se presume que ha tenido.
El elemento boreal predomina, pero suelen intercalarse elementos meridionales que nunca alcanzan a ser dominantes. Esto es obvio por tratarse
de áreas de clima templado -aunque cálido en verano- de la unidad
orogénica conocida como "Sierra Mad.re Oriental". Las especies dominantes, boreales, son de hojas o folíolos anchos, de bordes aserrados o dentados y de follaje deciduo.
Aparte de las mesofanerofitas -muy escasas-, dominan microfanerofitas, entre todas las cuales forman el dosel arbóreo, con abundancia a
veces de epifitas (Tillandsia).
Los estratos inferiores tienen representantes de nanofanerofitas -sotobosque ó estrato arbustivo-. Siguiendo el orden de importancia abundan las geofitas, hemicriptofitas, camefitas, terofitas -anuales--- y parásitas (Orobanche, Conopholis, Cuscuta y Phoradendron).
Las familias de herbáceas y semileñosas mejor representadas tanto
en especies como en número de individuos son de las Campositae, Labwtae,
Polypodiacea.e, Gramineae, Cyperaceae, Euphorbiaceae, Ra.nunc:tilaJ;eae y
Urticaceae. En el estrato arbustivo están bien representadas 19 familias,

en tanto que en el herbáceo lo están 50 familias incluyendo 3 familias de

na Espinosa el día primero de mayo de 1966 y en varios cañones poste_riormente.
Las trepadoras más frecuentes son las siguientes:
Ari8tolochia spp

Maurandya barclawn,a,

Cent-roserna virginianum

Metm;telma sp.

Clematis drummondii

Nissolia sp

Clematis pitcheri

Partenocissus quinquefolw

Coba.ea pringlei

Rhu.s radicans

Cocculu.,; carolinus

Smilax bona-nox

Eupatorium azureum

Urvillea

l pomoea spp

Vitis berla.ndieri

Mascagnia macroptera

Vitis cinerea

ulm.acea

6.--RESU1lIEN

En el presente escrito se aborda el tema de la vegetación de la parte
media t500 a 2000 metros de altitud) de la región montañosa vecina a
Monterrey, Nuevo León; se da especial énfasis a las comunidades vegetales de los cañones orientales de la Sierra de Anáhuac, tramo ~omprendido entr-e el río Ramos del Municipio de Allende, Nuevo León y el anticlinal de "Los Muertos", Monterrey, Nuevo León. Se reconocen cinco tipos
de vegetación en general, pero se estudian fundamentalmente el denominado bosque mediano subcaducifolio y en parte el bosque caducifolio. Se
señalan asociaciones importantes del medio mesófilo e higrófilo de los cañones. Algunos comentarios fitogeográficos y las listas florísticas así co-mo fotos y dibujos complementan el texto. Los datos bibliográficos son
tratados con parquedad. Al final aparece la lista de familias y especies
representadas en la región montañosa, con arreglo al sistema de Barkley
(1965).

Pteridofitas.

La leguminosa trepadora Centroserna virginianum existe en Nuevo
León. Se colectaron ejemplares cerca de la Cueva de "La Boca", a orillas
del Río San Juan (Santiago, Nuevo León) por parte de la señorita Josefi36

7.-ilGRADECIMIENTOS

El autor agradece a las siguientes personas su valiosa ayuda: al Dr.
J. Rzedowzki del Instituto Politécnico Nacional por la identificación de
37

�parte del material herbáceo y arbustivo; al Dr. M. Johnston de la Universidad de Texas por su auxilio eil la determinación de especies muy
diversas así como al Director de dicho Herbario, Dr. B. L. Turner, por
facilitarnos el acceso a la colección de John Ford Smith.; al Dr. Paulino
Rojas por contribuir con datos de vegetación y comunicaciones verbales,
especialmente sobre la identificación de helechos y distribución de algunas
especies arbóreas. A los señores biólogos Rogelio Portales y Humberto
Sánchez por sus sugestiones en temas conexos; a los alumnos y colegas
que ayudaron a colectar, arreglar el material y asistir al autor en sus
salidas al campo: biólogos José Castillo, Glafiro Alanis, Ernesto Ballesteros y Guadalupe J. Cano. A este último colaborador así como al señor
Isauro Domínguez se deben los dibujos que aparecen en el trabajo. Las
fotos se deben al biólogo Carlos H. Briseño y al autor. La foto de Agave
bracteosa fue remitida por el Dr. A. Gómez Pompa, de la Universidad Nacional Autónoma de México. A todos ellos las gracias cumplidas. A la
señorita Ma. del Carmen Garza y señora Graciela Narváez de Marroquín
por mecanografiar repetidas veces el manu.scrito.

found along the water streams and those which are worthy of mention
are, namely:
Quercus canbyi
Carya illinoensis

Quercus fusiformis

Carya ovata

Quercus polymorpha

Juglans hirsuta

'Quercus rysophylla

Juglans mollis

Taxodium mucronatum

Pl.atanus mexicana

As a matter of fact the oak forest and pine-oak forest are different
both from the physiognomic and floristic standpoints. However the
ecotonal facies are hard to be distinguished at all.

On the other hand, the following tree species are important:
Cornu,3 florida

Staphl,ea pringl'ei

Morus mwrophylla

SaJ,ix taxifolia

8.-FJUMMARY

Ulmus divaricata

This paper gives botanical information about the "Sierra Madre
Oriental" near Monterrey, Nuevo León, México. A physiographlc approach
1s depicted at the begimring in order to situate the region to be studied.
A geological glance is treated. Broad botanical aspects have been stablished
in accordance with different levels of the mountain. Five vegetational
types are regarded only, mainly those situated along the streams, brooks
and rivers. They can be easily identified.
The area studied has a short extension, it ranges from Ramos River
-Allende, Nuevo León- as far as "Chipínque" , a table land opposite to
Monterrey City, at the geological unit known as Anticlinal "Los Muertos".
Dominant species on the mountain range change according to slopes
exposure and its different altitudes. Thus, such special conditions as
humidity, drainage, kind of soil, canyon effect, water supply and temperature are involved as a whole to determine vegetational types; one of
these, the so called deciduous forest is treated with more details.
The main floristic elements concerning to that deciduous forest are
38

Endemic elernents are represented by Ulmus monterreyensis,
Staphylea pringlei, Cobaea pringlei and Ulmus divaricata.
Floristics lists are added. Sorne figures complete the explanations.
9.-LITERATURA CITADA
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42

En las aldeas, los ranchos y las poblaciones suelen cultivarse:
Pp

Acacia farnesiana

"huizache"

Pm

Acer negundo

"fresno cimaITón"

Pm

Gasuarina equisetifolia

"casuarina"

Pp

Ehretia anacua

"anacua"

Pp

Ficus carica

"higuera"

Ps

Jasminum floridum

Pp

Fraxinus americana

"fresno del país"

Pp

Leucaena glauca

"guajillo"
143

�Pp

Mag,wUa grandiflora

"magnolia"

Pp

Melia azederach

"canelo"

Pm

Morus alba

"mora"

Pp

Celtw laevigata

"palo blanco"

Pp

Persea podadenia

"salsafrásh"

LISTA DE ORDENES, F 4MJLIAS Y ESPECIES
Orden Laurales
Fam. Lauraceae
Litsea muelleri Rehd.

C. H. anei M. T. Mueller (TEX 61353)

R. Ford Smith M 404 (TEX 208819)
Lilsea novoleontis Bartlelt

H. Sánchez 765

-L. pringlei Bartl (Allen, 1945).

Pp

Pithecellomum flex icaule

"ébano"

Pm

PO]Ylilus wislizeni

"al¡µnil_lo"

Pp

ProsO'[Yi,s sp

"m~quite"

Litsea pa, vifolia (Hemsl.) Mez

Pp

Prunus persica

"éapulin"

-L. p eclicellata Barll. (Ibid.J

Pn

Psidium gua.java

"guayabo"

Pp

Pyrus communw

"peral"

Pp

Salix nigra

"sauce"

Pp

Sapindus drummondii

"jaboncillo"

Pp

Tamarix sp

"rompevientos"

Pn

Tecoma stans

"tronadora"

J. Marroquín 659, 885, 924

y 939 (FCB 1435. 1434,

1298, 1292, 12!'1, 1255)
C H. y 1'i. T. Mueller 301

(TEX 61356)
H. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1182)

Litsea pringlei Barll.

B. C. Thmp 1835- {TE"lf fü357)

Persea pachypoda Nees

J. Marroqu!n

653 y 714
(FCB )390, 1391, 1677)

Orden Fabales (Legwminosae)
Fam. Mimosacea':!

Acacia amenthacea D C

A. Hdez. Cerso s. n. (FCB exs.)

Acacia lam esiana (L) Wílld

J. \!arrcquln 323 (FCB

Acacia sp

J Marroquín 947

exs.)

Desmanthus pringlei (Brillan and Rose)
Hemon

B. L Turner and A.M. Pow-~11
10",-,5 (TEX 207524)

Leucaena p ulverulenta (Schl.) Benth.

C. H. and M. T. Mueller 528 (TEX 71115)

C. H. =d M. T. Mueller 494 {TEX 71089)

B. L Turner 3979 {TEX 711!0)

R. ford Smi:h M 281 (TEX 210935)

f. M. Weaver 541 {TEX 237194)

Mimosa biuncüe ra Benth.
var lindheimeri Gray

B. L. Tum,:,, 3980 (TEX 71230)

Pithec elobium fiexicaule

J. J. Ortiz Hdez. s. n.

(Benth ) Coul.

(F. C. B. duplicate J

Caesalpinic:ceae
Cassia gre ggii A. Gray

!u!ieta Pérez Sáenz s. n.

C«ssia lindheimeriana Scheele

J. Marroquín

Cercis canade nsis L.

A Hdez. Corzo s. n. (FCB 1144)

746 CFCB 1398, !399)

J. Marroquln 516 y 614 (FCB 2106, 2337, 1042,
895, 1148, 1492. 9164)

Papilionaceae
Amicia zygomeris D. C.

J. Marroqu!n 1240, 1319, 1362, 1674
!FCB 2667, 2673. 2614, 2675)

45

�Centrosema virgianum (L)

Mueller and Mueller 210 (TEX 107il3J
Benlham

Josefina Espinosa s. n.

(Muchos mós ejemplares fueron colectados por

-Bradburya virginiana (L)

J. Marroquin 1300 (FCB exs.)

Kuntze

J. Marroquin 603, 1340, 1119 (FCB e:rs.)

Desmodium sp

Eysenhardlia polistacbya

Mueller y Mueller en Galeana, N. L.)
Harnamelidales (Platanales)
Platanaceae
Platanus occidentalis L. var.

(Ort.) Sarg.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 643, 644 y 645)

-Eysenhardtia amorpboides

J. Marroquln 520 (FCB 2785, 1052)

glabrata (Fern.) Sarg.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 686)

H. Sánchez 790 (FCB 2828)

J. Marroquln 582 (FCB 1203, 1204, 1023, 1024)

H. B. K.

Salicales
Indigofera suffruticosa Mili.

J. Marroquin 607 y 926 (FCB 1041)

Lespedeza sp

J. Ma:rroquin 554

Lupinus leonensis Wats

A. Hdez. Corzo (FCB 464, 467, 468, 469, 326, 334,

Melilotus u:dicus (L) Ali

J. Marroquín ll67

Salicaceae

Salix nigra Marsh

C. H. and M. T. Mueller 66 (TEX 34428)
R. F. Smith M 675 (UTH 208916)

lc72)

Mimosa biuncilera Benth. var.

(depositada en Toe University of Texas Her•
barium).

¡. Marroquín 1437 (FCB 2710, 2711, 2713, 2714,

Salix taxilolia H. B. K.

lindheimeri Gray

B. L. Tumer 3980 (TEX 71230)

2716)
Fagales

Sophora secundillora (Ortega)
Lag.

J. Marroquín 621 y 696 (FCB 2691, 2687, 1238.
1267, 1268, 1156, 1157 y 1123)

Fagaceae
P. Rojas M. 1415 (lTESM)

Quercus canbyi Trel.

Rosales

C. E. Landaw 1497 (ITESM)

E. Hdez. X. X-8224 (JTESM 848)

Rosaceae

Rubus trivialis Michx

J. Marroquín 936 y 1106 (FCB 1752)

H. Sónchez 712 (FCB 2816)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 281, 282, 284)

P. Roja,s M. (ITESM 885, transferido a FCB 1500,

Amygdalaceae

duplicado)

Prunus capuli Cav.

P. Rojas M. 1448 (FCB 1498, duplicado\

J. Marroquln s. n. (FCB exs.)

otro ejemplar

Cunoniales

ITESM 851 , transferido a FCB 1497.

?hiladelphaceae (Kaniaceae)

J Marroquin 740 (FCB 1669)

Philadelphus coulleri S. Wats

P. Rojcs M. 1445 (FCB 989)

493 (FCB 964)

J. Marroquín 912 y 1015
(FCB 1288, 1241, 1272)
Garryales
Garryaceae
• Garrya laurifolia Hartw.

J. Morroqufn 862 (FCB 1431, 1432, 1433)

675 (FCB 1279)
H. Sónchez 797 ( FCB 2837)
P. Rojas M. 1444 (FCB 1513)

Quercus fusifonnis Small
Quercus laceyi Small
Quercus porpbyrogenila Trel.

J Marroquín 656 (FCB 2794, 1679)

Quercus polymorpha Schl. et Cham.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 1313 (TEX. 1070661

Garrya ovala Benth.

C. H. Mueller 2031 (TEX 107068)

C. E . Landaw s. n. (ITESM 897, transferido FCB
1517)

C. H Mueller 2220 (TEX 107069)

J. Marroquín 527 (FCB 1050, 1232, 1051, 2105,

J. Marroquln 1374 (FCB 2658)

1059)
C. E. Landaw s. n. (ITESM 904, transferido FCB
1519)

C. G. Pringle 118116 (TEX 183554)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 1341 (TI:X 1071()6)

E. Hdez. X. 8226 (ITESM 881 transferido FCB
1520)

Mueller and Mueller 634 (TEX 107112)

46

47

�J. Marroquín 500 (FCB 1022)
67S (FCB 1280)
Quercu." pungens Llebrn.

R. Gorizatez s. n

Quercus pungens var vaseycma

P. Rojas 1448 a (FCB 968, 2150)

(FCB 137S)

Zygophyllaceae

Kallstoemia parviflora Norton

G. Alanís s. n. (FCB 1786)

Porlieria angustiiolia (Engelm.)

A. Gray (Fig. 8)

Bucales

(Buckl. ) C. H. Mull.
Quercus rysophylla Weatherb

J. Marroquín

739 (FCB 1680)
536 (FCB 1039)

Flacourtiaceae

J. Marroquln 712 (FCB 2334)

Xylosma: l!exuosum (H. B. K. ) Hemsl.

J. Marroquín 673

860 (FCB 1472)

(FCB 1383)

E. Hdez. X 8227 (ITESM 886 y 850 transferido

(FCB 1384)

(FCB 1527, 1529)
P. Rojas 1307 (FCB 1S28)
Urticales

(FCB 1685)
Samydaceae
Wats. E. Aguirre Pequeño,

Neopringlea integrifo!ia (Hemsl.)

Ulmaceae
Ulmus divaricata Mull.

J. B. Paxon and F. A. Barkley

Marroquín, 483, 378, 881, (FCB 2969. 1010,

16M631 (fCB 323)

1603, 1131)
Ulmus monteneyensis C. H. Mull.

P. Rojas-}.(.

P. Rojas I 880 ( FCB 981 l

1811 (FCB 2156)
1896 (FCB 2164)
181 l (FCB 991)
1811 (FCB 1034)

Cellidaceae

Capparidales
Cappa,idaceae

J. Marroquln 632, 401, 658 (FCB 2712, 2690, 2689,

Polani3ia dodecanclra sp,: uniglandulosa

2682, 1234, 1259, 1260, ll80, 1202, 1632, 1633,

-Polanisia uniglandulosa (Cav) D. C.

Celtis laevigaia Willd.

J. Marroquln 1443 (FCB

Celtis spinosa Spreng var. pallida

J. Marroquln 920 (fCB 1240)

1634 y 1671)

exs.)

(Torr.) M. C. Johnston

Violales
Violaceae

Urticaceae

J. Marroquín 1449

Viola spp

Boehmeria cylindrica (L) Sw.

J. Marroquln 544, 572, 598 (FCB 1243 y exs.)
G. L. Webster and D. Preston 2863 (TEX 49440)
F. A. Barkley 14576 A. (TEX' 49432)
C. H. y M.T Mueller 1312 (TEX 49352)

Parietaria pensylvanica Mchl

G. Alanís 293 (FCB 2396)

Loasales
Turneraceae

R. Ford Smith M203 (TEX 209875)

Turnara diffusa Willd.
Loasaceae

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16160M (FCB
575); J. Marroquin 329 (FCB 11S1 y 1168)
J. C. Johnson and f. A. Barkley 16043M (FCB
576); G. J. Alanis 176 (FCB 2465)

Eucnide bartonioides Zucc.

300 (FCB 2399)

Pih,a micr6pbyua

lL)

Liebm.

J. Marroquín 485 (FCB 1424)

Mentzelia hispida Willd.

H. Sánchez 768 (FCB 2817)
Urtica ch&lt;Ullaedryoides Pursh.

H. Sánchez 613 (fCB

Urtica ciloica L

J. Marroquín 1122 (FCB exs.)

Urtica w-ens L.

2826)

G. Alanís 269 (FCB 2397)

Cucurbitales
Begoniaceae

J. Marroquin 1313,

Begonia taylorae Stand!

283 (FCB 2398)
Moraceae

1284, 1269, 1232 y 1213 (FCB

2678, 2657 y 2656)

Malvales

Morus microphilla Bud:l.

J. Mmroquín 653, 667 (FCB 1385, 1386)

Linales

Malvaceae

Anoda cristata (L.) Schlecht.

J. Marroquln 1123 (FCB exs.)
G . J. Alanls 228 (FCB 2478)

Hibiscus acicularis Standl.

H. Sánchez 785 (FCB 2831)

Abulilon hypoleucon A. Gray

Linaceae
Linum medlum (Planch) Britt.

J. Marroqufn exs.

48

49

�Hibiscus cardiophyllus Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1167)

Phyllanthus neoleonensis Croizat

R. F. Smith M 168 (TEX 208818)

Sida angustifolia Lam.

G. A!anls 134 (FCB 2473)

Pbyllanthus polygonoides Nutt.

J. Marroquln lll7 y 1317

Pbyllanthus sp

C. G. Pringle 10810 (TEX 183735)

Ricinus communis L.

O. E. Lora s. n. (FCB 2802)

Stillingia dentata (Torr.) Coult.

T. Alanls Jr. J. Johnson and

G . Alanls 25~ (FCB 2474)

G. J. Alanls 198 (FCB 2449 y 2677)

Sida neomexicana Gray

G. J. Alanls 132 ( FCB 2471)

Sida spinosa L.

G.

Sphaeralce a ang ustilolia (Cav.) Don.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1598, 1646, 285)

J. Alanís 117 (FCB

2472)

Malpighiales

R. González s. n. (FCB 1367)

Malpighiaceae

F. A. Barkley 15189M (FCB 180)

Mascagnia macroptera (Moc. and Sessé) Nie d .

J. Marroqt.ln 646, 1379 y 679 (FCB 1235, 1261,

H. Sánchez 782 (FCB 2830)

Stillingia sanguinolenta Mue!.

2693, 2694, 2695, 2696, 1262 y 2666)

Euphorbiales

J. Marroquín 928, 578, 867 (FCB 2688, 2686.
l?.36, 1263, 1284 y 1635) (TEX 244015)

Acalyphaceae
Acalypha neomexicana Muell.

J. Marroquln 1000 (FCB 1771)

R. F. Smith M 223 (TEX 208869)

Acalypha spp

J. Marroq uln 553, 725 y 711

C . G. Pringle 13756 (TEX 181858 y 181659)

Cnidoscolus urens L.

tf. Sánchez 794 (FCB 2836)

Croton ciliato-glandulosus Ort.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 487 (TEX 88945)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 2026 (TEX 88946)

J. Marroqt.ln 328, 521 (FCB 2104, 1159, 1032, 1002.

Croton cortesianus H. B. K.

P. Rojas 1621 (FCB 999)

F. A. Barkley y Ch. M. Rowe!l 7125

E. Hdez. X. and R. Piña M. 5427

(U. T. H. 100110 y 169711)

(ITESM 709). G. J. Alanís 167 (FCB 2458)

Tragia ne petaefolia Cav.

J. Marroquln 563 (FCB 1596)

E. Hdez. X. and J. Villar .B. 5231, 5138 (ITESM

Tragia stylaris Muell.

G. J. Alanls 192 (FCB 2444)
J. L. Gutiérrez Lobatos JOB (FCB 1322)

728 y 845)

Euphorbiaceae

P. Roias-M 1847 (FCB 998)
G. J. Al=ís 142 (FCB 2457 y 2530)

Croton fruticulosus Engelm.

J. Marroquín 522, 584

y 654

G. J. Alanls l07, 127, 253, 137 (FCB 2445, 2448,

Euphorbic capitellata Engelm.

2447, 2448)

(FCB 1054, 1380,

1381, 1382, 1055 y 1001)

Crolon leucophyllns Muell.

Croton monanthogynus Miclui:.

Euphorbia chamaesyce L.

C. E. Landaw (ITESM 790)

Euphorbia dentata Michx.

J. Marroquín 595 (FCB exs.)

G. J. Alanis 186 (FCB 2455, 2531)

Euphorbia es ula L.

G.

P. R:,jas 1620 (FCB 2169, 995)

Euphorbia heterophylla L.

G. J. Alanls 119, 205 y 223 (FCB 2452, 2450 y

P

Croton torreyanus Engelm.

F. A. Barkley 14547 A (FCB 1174)

G. J. Alanls 151 (FGB 2456)

J. Alanls 302 (FCB 2454)

2451)

Rojas 2340 (FCB 2133, 996)

E Hdez. X. crnd J. Villar 7231 (ITESM 721)

o Crolon snaveoleus Torr.

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16060M (FCB IS'l)

Gymnanthe s longipes Muell. Arg.

C. H. Mueller 2039 (TEX 88302)

Phyllanthus fera,c Stand!.

G. L. Webster and E. Aguirre Pequeño 2943
(TEX 88516)
C. H. Mueller and M. T. Mueller 314 tTEX 88517)
Thompson 278 (TEX 187182)
F. A. Barkley, C. U. Rowell y
G. L. Webster 7124 (TEX 168392)
lrby Dcrvis s. n. (TEX 172883)
C . H. Mueller and M. T. Mueiler 315 (TEX 88508)
C . H. Mueller and M. T. Mueller 251 (TEX 85768)

50

A Hdez. Corzo s. n. (FCB 181)

Euphorbia mendezii Bais

Ericales
Ericaceae

J. Marroquln 510 y 612 (FCB 1427, 1426)

Arbutus texana Scheele

Hypericales (Guttiiera!es)
Hypericaceae

J. Marroquln 1692 (FCB exs.)

Hype ricum collinum S chlechl.

51

�Myrtales

Decatropis bicolor (Zucc.) Planch

P. Rejas 1443 y 1787 (FCB 2155, 838, 951, 977

Myrtaceae
Psidium guajClVa L.

J. Marroquln 495, 609, 657 y 940 (FCB 1454, 1179,
1. Marroquín exs.

1178 y 1469)
Helietta pcuvifolia (A. Gray) Benth

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB lll9) (ITESM 2226)

Ptelea trifoliata L.

P. Rojas 1832 (FCB 979 y 1642)

P. Rojas 1457 (FCB 949)
Celastrales (Pandales)
Celastracoae
Schaefferia cuneifolia Gray

J. Marroquln 950, 1137 y 1472 (FCB 1438)

Sargentía greggii S. Wats.

J. Marroquln ll21 (FCB exs.)

J. J. Ortiz s. n. (FCB 1699)
Dodonaea viscosa Jacq.

J. Marroquln 324, 504, 743 y 951 (FCB 1397,

Zantlioxytuin lagaia (L.) Sarg.

Dodonaeaceae

1396, 1387, 1130)

J. Marroquln 613, 669, 1002, 1204 y 1481 (FCB
Burseroceae

2698, 2699, 2735, 2806, 1246)

F. A. Barkley 14561A (FCB 774 y 775)

Amyris madrensis S. Watson

H. Sáncbez 1002 (FCB 756, 1110, 1111, 1141, 1140)

J. Marroquln 8n (FCB 1761 y 1750}
Rhamnales

P. Rojas 1898 (FCB 984)

Rhamnaceae
Colubrina greggii S. Wats.

Vitales

J. Marroquin 486, 506, 1503, 1478, 1299, 925 (FCB

Vitaceae

2703. 2704. 2705, 2715, 'J:717, 2114, 2115, 1616,
Karwinskia humboldtiana

(Roem. et Schult.) Zucc.

J. Marroqu!n 588 (FCB !()2g y lOZ'i)

Parthenocissus quinquefolia L.

1625, l057, l058, 1456, 1392, 1487 y 1488)

Vitis berlandieri Planch

Mcrrroquin 589 y 708 (FCB 1388 y 1389)

J. Marroquín 567, 594 y 700 (FCB 1249, 1281,
l025. 1595) (ITESM 2121)

Meliales
Santalales (Balanopborales)

Meliaceae

Loranthacea:e
Phoradendron sp

P. Rojas 1884 (FCB 2168, 982)

_ Melia a2ederach L.

..

J. Marroquln s. n. exs.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1731)

Sapindales

Ebenales

$qpindaceae

Ebenaceae
Diospyros palmeri Eastw.

P. Rojas 2028 (FCB 2162)

Diospyros texana Scbeele

). Marroquln 687 (FCB 1283, 1284)

,

Cardiospermum halicacabum H. B. k.

J. L. Gutiérrez Lobatos (FCB 472)

Sapindus saponaria L:"

(J. S. Esquer F. s. n. (FCB 842) (ITESM 2296)

Serjania brachycarpa Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1617, 1618)

Ungnadia speciosa Endl.

J. J. Ortiz s. n. (FCB 1271)
J. Marroquln 633, 861 y 402 (FCB 1476, 1270,

Sapotaceae
Burnelia lanuginosa (Micruc.) Pers.

1239, 1269 y 1475) (ITESM 2284 y 2286)

P • Rojas 1889 (FCB 2163 ¡

J. Marroquln 575 (FCB 1029, 1031)
Anacardiaceae
Pistacia mexicana H. B. K.

A. Chirinos s. n. (FCB 816) C. H. Muell~r and

Rutales

M. T. Mu&lt;'.'ller 333 (TEX 90194)

Rutacea:e

C. H. Mueller 2040 (U. T. H. 90197)

·53

�JU,us copallina var. lance.olata Gray

R. Ford Smith M265 (pi.anta d e la Colonia de l
Valle, Mpio. de San Pedro G arza Garcia,
Nuevo León) (TEX 210870)

Rbus lanceolata

C. H. Mueller- 2114- (TEX 90348 y 90350)

Rhus radicans L.
Rhus trilobala Nut.

J. Marroquln 509, 606, 898, 1471 (FCB 1725)
J. Marroquln 7IO (FCB 1407, 1406, 140S)

Rbus virens Lindh.

J. Marroquln 709, 757, 507 y 748 (FCB )128, 1285
y 1286)

Buddleía sessilülora H. B. K.

J Ma rroquln 751, 858

Buddleía tomentella Stand!.

J. Marroquln 6ll, 848

1438 (FCB 1763, 2113,

2706, 1743, 1757 y 1754)
'f 330 (FCB 1674,

A. Hdez. Corzo s. n. í FCB 1153)

Foresti&lt;ira racemosa S . Watson

J. Marroquln 695 y 922

C. H. Mueller and M. T. Mueller 95 (TEX 90709)

Fraxinus sp

A. Hdez. Ccrzo s. n. (FCB 1663)

Jasminum floridum Bunge

( escapad a

del c ultivo o cerca de

a ldeas y

habita ciones humanas)

J. Marroquln 864, 1302 (FCB l48Q, 148i, 2672,
Carnales

J. Marroq uln 494 (FCB 960, 957 y 1064)

Cornacea e
J. Marroquln 496 (FCB 1439, 1601, 1602 y ll96i

Apocynales

Staphyleaceae

Apocyna"&lt;:eae ·

R. Ford Smith Ml48
J. Marroquln 1327 y 1695 (FCB e:xs.)

J. Marroquln s . n .

Ecbites coulteri S. Watson
Asclepiadaceae

Juglandales
Juglandaceae
Carya illinoensis (Wang.) K. Koch.
Carya myristicaelormis (Michx.)Nutt

C. H. Mueller and M. T Mueller 65 (TEX 39226)
J. J. Ortiz s. n. ( FCB 2l07 y 1849)

Carva ovala (Mull.) K. Koch var.
mexicana (Engelm.) Mann.

Col. R. Ford Sm.ith M6!0 (TE-X 208907)
C. P. Mueller anci M. T. Muoller 1355 (T EX 39170)

Es interesante enumerar aqul un
ejemplar de nogal pertenciente a:
Carya ovala (Mili.) lC. Koch. var. mexicana (Eng-elm.) Mann . forma polyneura &lt;Rehde r)- Mann .
Este ejemplar corresponde a la localidcd 15 millas al SW de Galeana, Nuevo León, que MueHer
ha reportado como "abundante entre Puerto Blanco y Tar._ay" . .

C. H. Mueller y M. T. Mtleller 1226 (TEX 39'l28)
Carya p a bneri Manning

J. J. Ortiz s. n . (FeB ·2JI0)
R. Fosd Smith M540 y M678 (TEX 208911 y 217530 i
C. M. Rowell and F. A

Asclepias angustifolia Schweíg

J. Marroquln 543 y 1687 (ENCB y FCB)

Asele.pías curassavica L.

J. Marroqu!n 546 (FCB)

Asclepías linaria Cav.

J. Luis Gutiérrez Lobatos (FCB 1348)

Asele.pías oenotberoídes Cham . and Schl.

G. J. Alanis 139 (FCB 2376)

Asclepias símllis Hemsl.

J. Mmroquln 1671 (ENCB y FCB)

Ascle pías texana Heller

J. Marroquln 16S3

Matelea reticulata (En gelm.) Woodson

H. Sánc hez 795 (FCB 2838)

Metastelma sp

J. L. Gutiérrez Lobatos s. n.

Barkley 16M565 (TEX

Cobaeaceae
J. Marroquln 1239 (FCB)

Cobaea pringleí (House) Stand!.
Bignoniaceae

Carlos Dícr. Luna s. n. (FCB 897)

Verbenales
Cordiaceae
J. Marroquln 550 y varios colectores

Cordia boissíeri D. C.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 664)

39309)
Juglans m ollis Engelm.

Marroquln 558, 555 y 534 (FCB 1400, 1401,
1402)
H. Sánchez 780 (FCB 2839)

Juglans nigra L.

J. J. Ortiz s. n. (FBC 2108)

y 1696 (ENCB y FCB)

Bign oniales

Teco ma stans (L) H. B. K.

C. H. Mueller 2034 (TEX- 39122 y 39127)
luglans Hirsuta Mann.

ll46,

ll26 y 2792)

Cornus florida spp. urbiniana (Rose) Rickett

Sta phylea pringlei Wats.

y

C. H. Mueller 2109 (TEX)

2671, 2561)
Acer negundo L. var. texanum Pax.

Buddlejacea e

Oleaceae

Aceraceae
Acer negundo L

Loganiales

Verbenaceae

J. Marroquln 514 (FCB 1455)

Aloysía lycíoídes Cham.

H. Sánchez 771 (FCB 2822)
C. Diaz (FCB 29'Z!, 2903)

Lantana acbyranthifolia Dert.
Lantana camara L.

G. J. Alanls 140 (FCB 2484)

5.5

�J. Marroqu!n 859 (FCB 1474)
Lantana involucrata L.

Ranales

J. Marroqu!n l019 (FCB 2288)

Lantana macropeda Cham. and Schl.

Helleboraceae

G. J. Alanís 141 _ (FCB 2489)

Delphinium azurewn Michx.

G. J. Alanis 168 (FCB 2488)
Lantana velutina Mart. el Gal.

Lippia berlandie ri Schl.

José P. Saldaña, Sei:gio F .. de la Garza, Joe

Anemone deccrpetala Ard.

C. Johnson y F. A. Bark:ley 15000 M (FCB l Jl )

Anemone tuberosa Rydb.

J. Marroquin 1073 (FCB exs.l
J. Marroquin s. n. (FCB exs.)

Clematis drummondii Torr. and Gray

A. Hciez. Corzo c. n. (ITESM 2093) (FCB 321,

A. Hdez. Corzo, Jaime A. Bouquet y Fred A.

663, 1099,

Barkley 44 M (FCB 1719, 1720)
Lippia nodiOora (L.) Micro:.

J. Marroquin 1156 (FCB exs.)

Ranunculaceae

rose,

1521, 1620, 1619, 1105¡ CFCB

2379)

A. Hdez. Cow,, Jaime A. Noney, Bouquel and
F. A. Barkley 44M (FCB 675)

J. Marroqu!n 545 ( FCB 1040)

G. J. Alanís 345 (FCB, 2485)

C. E. Landaw s. n. ()TESM 2091) (FCB 1707)

0

Verbena canescens H. B. K.

G. J. Alanís 172, 189 ( FCB 2487, 2486)

Verbena ca:nescens var. roemeriana

Clematis pilcheri Torr. and Gray

( Scheele) Perry

RanW1culus W1cinatus D. Don

16041M (FCB 102)

J. 'f. Paintef, W. D. Luca&amp; and F. A. Barkley
14276 (FCB 103)
Ve rbena ciliata Benth.

G. J. Alanís 124, 278, 258 (FCB 2492, 2491, 2490)
J. L. Guliérrez LobaJo~· 144 (1'CB 1353)

Rubiales

se han reportado C'ómo presentes e n la Sierra
Madre, .mas !lº se tuvo oportunidad de ve:
ejemplares.

1277, 1606)
Chiococca pachyphylla Wemham

.

•

'

J. Marroquin 728, 915, 952, 1370, 1267, 121 8 (FCB
2676, !256; 1440, 1629, 1628", 1627 y 2659)

Ga!ium microphyllurn Gray

J. Marroquín 561, 732 (FCB 1624)

Galium pilosum Ait.

J. Marroquín 1092 (FCB)

Galium virgatum Nutl.

(TEX 60614 y 60615)

Berberidales
Berb eridaceae
Mahonia chochoco Fedde

An 6nimo (FCB 1205)

Mahonia gracilis (Hartw.) Fedde

J. Marroquio 934, 1212, 1689, 1690, 1680 &lt;FCB

J. Marroquin s.

J. Ma'rroquín (FCB 591)

Hedyotis sp
Bandia laetevirens Stand!.

Spermacoce lenuior (L.) Lam.

n . (FCB 1777)

2795)

J. Marroquin 1098 (FCB)

C. G. Pringle 13715 (TEX 181831l

J. Marroquin 498, 593, 755, 1444 (FCB 2722, 1026,

J. Crutchlield and M.C. Johnston 5166 (TEX

1245)
Richardia scabra SI. Hil.

J. Marroquin 1168 (FCB exs.)
Ch. M. Rowell and F. A. Barkley 7169 A y B

J. Marroqu!n 502, 709, 1207, 1247 (FCB 2112,
4

J. Marroquín 325 (FCB exs.)

Banunculus geoides y Ranunculus peliolaris

Thalictrum ali. wrighlii

Rubiaceae
Bouv&lt;rrdia ternifolia (Cav.) Schlecht.

J. Marroquln 1477, H39 (FCB 2708, 2709)
A. Garza Hdez. s. n . (FCB ~7?6)

J. C. Johnson and F. A. Baridey

177655)

M. G . Marllnez 149 (FCB l3r6)

C . H. Mueller and M. T. Mue ller (TEX 60700)

G. J. Alanís 104, 21 7 (FCB 1473, 2460, 2461)

B. C. Tharp 1834 (TEX 60701)

G. J. J'lanls 101, 10S (FCB 1482, 2459)

C. H. Muellor and M. T. Mueller 35 (TEX 60704)

Caprifoliaceae

R. Ford Smith M454 (TEX 210887)

Sambucus mexicana Pres!.

Ch M. Rowell and F. A. Bcrkley 16M618 (TEX
139426)

Mahonia lrifoliolata (Moric.) Fe dde

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1742)
G. Alanis s. n . (FCB 1254 y 1275)

R. Ford Smith M 233 (TEX 218192)
Symphoricarpus microphyllus H. B. K.

C. H. Mueller and M. T. Mueller 103 (TEX 139567)
C. H . Mueller and M. T. Mueller colectaron también Symphoricarpus rotundilolius A . Gray en
la Sierra Madre a la altura de Galeana, ~ uevo
León. (TEX 139566)

SS

R. Ford Smith M497 (TEX 208888)
Menispermaceae
Cocculus carolinus (L.) D C

J. Marroqu!n 758

y 1453 (FCB 2723, 1436 y 1437)

Sabiaceae
Me liosma alba (Sch)echl.) Walp.

P. Rojas 2605 (FCB 2157 y 1142)

�Aristolochiales

Chenopoc!iales

Aristolochiaceae

Petiveriaceae

Aristolochia brevipes Benth.

C. G. Pringle 13804 (TEX 181646)

Bivina hu.milis L.

J. Marroquin

Piperales

512, 599 y lIOS

R. Garcia s. n. (FCB 1368)

Piperaceae

D. E. Rodriguez s. n. (FC'B 2801)

Peperomia sp

J. Marroqu.in 1305, 1336 (FCB exs.J

O E. Lara s. n. (FCB 2804)

Papaverales (Rhoedales)

G. Alanis 164 (FCB 2377 y 2103)

Papavera ceae

Phytolaccaceae

Argemone mexicana L.

G . Alanís 314 (FCB 2382)

Phytolacca americana L.

H. Sánchez 259 (FCB 2788)

Varios colectores (FCB 1687)
A,gemOJ}e ochroleuca ~weet.

A. Hdez. Corzo (FCB 303 y 287)

Bocconia latisepala S. Wats.

J. Marroqu!n 116
H. Sónchez (FCB 1393, 1394 y 1395)

Brassicales (Cruciales)

J. Marroquín 505 (FCB 1853)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1163)

Chenopodiaceae
Chenopodium ambrosioides L.

A. Hdez. Corzo s ..n (FCB 666)

Chenopodium berlanclieri M oq,

G. Alanis 273 (FCB 2496)
G. Alanls 312 (FCB 2497)

Cruciferae

Cardamine aurlculata Wats

J. Marroqu!n

Eruca sativa Lam.

G. Alanís 246 (FCB 2405)

1361 ('!'EX)

J. T. Painter, W. D. Lucas and F. A. Barkle y
14291 (FCB 554)

Lepidium virginicum L.

Amaranthaceae
Amaranthus crassipies Schl.

G. Alanls 224, 234 (FCB 2493)

Amamthus retrofelxus L.

(FCB 2495)

Amarantbus spinosus L.

G . Alanis 225 (FCB 2494)

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 226, 638, 641, 642,
635, 636, 484)

G. Alanls 263, 212, 270 (FCJ3 2408, ?.407 y 2406}
Lesquerella polycantha Schlecht.

J. T.

Painier, W. D. Lucas and F. A. Bari:ley

14243 ( FCB 485 J

Lythrales
Lythraceae
Cupbea cyanea D. C.

J. Marroq'lín

Caryophyllales

1367, 1382 (FCB 2653, 2652, 2654,

2662)
Alsinaceae

Heimia salicilolia (H. B. K.) Llnk. and Ott.

Stellaria cuspidata Willd.

J. L. Guliérrez s. n. (FCB 13il)
J. Marroquin 647, 526, 557 (FCB

F. A. Barkley and J. C. Johnson l 6088 M (FCB
564)

J. Marroquín
Stellaria media (L.) Cyralle

490, 875 (FCB 2791, 1614)

G . Alanls 265, 289 (FCB 2385 y 2386)

Po.t:,tulacaceae

Talinum p anicul.atum (Jacq.J Gaertn.

J. Marroqu!n

1246, 1599)

A. Hde z. Corzo s. n. (FCB 1612)

1001 (FCB 1785)

G. Alanls "· n. (FCB 1782)

Onagraceae
Gaura parviflora Dougl.

A. Hdez. Corzo s . n . (FCB 295, 296, 294)

Lud wigia pa!uslris (L.) El!.

A. Hdez. Corzo, M. Maldonado K. y Fred A.

Oenolbera kunthiana (Spach.J Munz

G. Alanis 296, 211 , 237 (FCB 2441, 2440)

Barkley 14586 (FCB 1739 y 1738)

Polygonales
Polygonaceae
Polygonwn persicarioides H. B. K.

A. Hd ez. Corzo §- n. (FCB 1638, 1639, 272, 917,

Oenotbera rosea Ait.

G . Alanis 215 (FCB 2443)

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 289, 290)

919, 256, 252, 918)

Polygonum persicaria L.

G . Alanls s. n. (FCB 1783)

Oenotbera speciosa Nult.

G . Alanís 299 1FCB 2442)

A. Hdez Corzo s . n. (FCB 1060, 1043, 1044, 1091,
2S2)

Nyctaginaceae

Cyphome ris gypsophiloides
(Mari. and Gal). Stancll.

Gentianales
Ba:rton H. Wamock and
Fred A. Barkl.e'y 14871 (FCB 1230)

58

Gentinaceae
Centaurium calycosum (Buckley) Fern.

J. Domínguez 29 (FCBJ

59

�L. lrby Davis s. n . (TEX 172680)

Primulales

F. W. Gould and

Primulaceae
Anagallis arvensis L.

J. Marroquln 1441 (FCB 2670}
G. Alanls 277, 290 (FCB 2383, 1358 y 1352)

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16135 M (TEX

J. Marroquln Jl46 (FCB)

Samolus parvillorus Ralinesque

117670)

Plumbaginales
Plumba ginaceae

J. Marroquin 645

Plum.bago sp

J. Ortega 6348 (TEX 117668)

G. L. Webster and D. Preslon 2882 (TEX 117669)

y 907 (FCB)

Nama jamaicense L.

F. A. Barkley 14565 A (TEX 117671)
G. Alanls 219 (FCB 2395)

Phacelia bipinnatilida L.

M. Martinez 106

Borraginales

Boraginaceae

Plantaginales
Plantaginaceae
Plantago sp

Geraniales
Geraniaceae
Geranium ali carolinianum

H. Sánchez s. n. (FCB)

Cy;,oglosswn virginianum L.

F. Jiménez s. n. (FCB)

Lithospermum angustifolium Michl!:.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 540, 541 )

Lithospermum incisum Lehm

A. Hdez. Corzo s. n .

Macromería barbigera Johnst.

J. Marroquln 923 (FCB 1258, 1299 y 1297)

Macromeda viridillora D C

J. Marroquín (FCB e xs.)

Myosotis crll. palustris (L.) Lam.

J. Marroquln 896 (FCB 1787 y 1788)

Heliolropiaceae

Oxiladaceae

Oxalis angustifolia H. B. K.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 578)

Oxalis slricta L.

G. Alanls 261 (FCB 2378)

Heliotropium angustifolium Torr,

A. Hdez. Corzo, Ch. M. Rowell and F. A. Bark:ey
l 6M524 (TEX 119355)
J. C. Johnson and F. A. Barkley 16040M (TEX

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 5ll )

119356)

J. Marroquln 1479 (FCB 2700, 2697)

Polemoniales

Cutberto L. Femóndez and F. A. Barkley 14492A

Polemoniaceae

TEX 119358)

Gilia incisa Benlh .

Loeselia coerulea (Cav.) Don

A. Garza Hdez. s. n. (FCB 2737)

H. Le Sueur 390 (TEX 119348)

G . Alanls 340 (FCB 2389)

G. L. Webster y E. Aguirre Pequeño 2900 (TEX
119349)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey Bouquet and F. A.

Labiatae

Barkley 44M (FCB ll72, 1170, íllZ)
A. Hdez. Corzo y F. A. Barkley 44M823

(TEX

137751)

Hydrophyllaceae
Hydrophyllwn sp

J. Marroquln lll0 (FCB)

Hydroleaceae
Nama biflorum Choisy

J. Ma,roquln 943, 523, 1456 (FCB 2789, 2793, 2782,
1866)

Hedeoma dtummondii Benth

J. Marroquln s. n. y varios colec tores (.FCB)

Hedeoma palmeri Hemsl.

J. .Marroquin 1311 y 1332 (PCB

Marrubium vulgare L.
Micromeria xalapensis Benth.

Barkley and Smith 17Ml63 (TEX 124508)

Monarda citreodora Cerv.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 552)

Salvia azurea Mich. spp. mexicana

C. H. Mueller and M. T. Mueller 1335 (TEX 125699)

Salvia coccinea L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1724)

R Fmd Smith M44 {TEX 209651)

G. Alanls 128, 136 (FCB 2482, 2481)

W. M. Thompson 286 (TEX 167193)

J. Marroqu!n 905 (FCB 1780)

F. A. Barkley 16M381 (TEX 135030)

Salvia pinguifolia Woot. y Stand!.

Ch. A. Lind, Ch. M. Rowelt and

Salvia regla Cav.

H. Sánchez 766 (FCB 2819)

R. Ford Smith M403 (TEX 208955)

F . A. Barkley 16M578 (TEX 135029)

60

y TEX)

J. Marroquin 332 y 1191 (FCB)

C. H. Mueller and M. T. Mueller 147 (TEX 126267)

F. A. Barkley, G. L. Webster and

Salvia roemeñana &amp;.:he ele

J. Marroquin 358 {FCB 1867)

Ch. M. Rowell 7138 ( TEX 170474)

Scutellaña sp

J. Marroquln 1455
61

�Stachys agraria Cham. Schl.

G. Alanls 295, 220 (FCB 2480 y 2479)

Physalis wrightii Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 194)

Teucrium cubense Jacq.

G. Alanís 125 (FCB 2483)

Solanum elaeagnjfolium L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1233, 207)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 269)

G. Alanls 165 (FCB 2500)

J.

Solanum helerodoxum Dun.

H. Sánchez 793 (FCB 2832)

Solanum nigrum L.

G. Alanls 264 (FCB 2502)

Solanum roslratzum Dun.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 205)

Marroquln 503 y 866 (FCB 1457, 1479)

A. Hdez. Corzo,

J. A. Honey Bouquet and

J. Francisco Longo,ia s. n. (FCB 1334)

F. A. Barkley 44M (FCB 504, 255)
Saxilragales
Crassulaceae

Carlos Diaz Luna s. n. (FCB 2083)

Solanum verhascüolium L.

Sedum slenopetalum Pursh.

I. Marroquin 331 (FCB 1147, 1149)

H. Simchez 620 (FCB 2827)

Saxifragaceae

G. Alanis s. n. (FCB 1370. 1376)

Heuchera m exicana Klot?.Scb

J.

Marroquln 892, 998 ,!014 (FCB 1747 y 1301)

H. Sánchéz 624 (FCB 28?.5)

J. Marroquín 651 y 737 (FCB)
Convolvulaceae

J. Marroqufn 752

Dichondra argentea Willd.

Ammiales
Umbe_!liferae

Dichondra repens Forst and Forst

J. Marroquín 569 (FCB 1623)

Evolvulus alsinoides L.

J. C. Johnson and F A. Barkley 16054M (FCB 448}

Apium graveolens L.

J. Marroquln 888 (FCB 1871 y 1872)

Apium leplophyllum (Pers.) F. Muell

G. Alan!s 303, 313 (FCB 2390 y 2391)

Eryngium gramineum Delar

J. Marroquin 1688 (Et.CB y FCBJ

lpomoea nil (L.) Roth.

G. Alanis 206 (FCB 2466)

J. Marroquln 1685, ·169} -(f'"éB)

lpomoea parasitica Don

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 446, 447 y 683)

Sanicula mexicana -

S-anicula liberta

Jpomoea purpurea (L.) Roth. var

Hydrocotyledaceae
Hydrocolyle sp¡:

J. Marroquln 716 (ENCB y FCB)

G. Alanis 294 (FGB 2468)

diversifolia (Llnd.) O'Donell

Varios colectores

Cuscutaceae
Solanales

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1223)

Cuscuta sp

So!OI&gt;aceae

Personales

(Scrophulariales)

Bouchetia anomala Brill. and Rusby

J Marroquín 1339

Brachistus pringlei S. Wajs

J. Marroqu!n ll38 (TEX y FCB)

Bacopa procumbens (Mili.) Greerun.

Capsicum annum L. var. baccalum (L.) Kt2e.

J. Manoquln

Leucophyllurn frutescens

Dalura meleloides D. C.

H. Sánchez 791 (FCB 2834)

Nicotiana glauca Graham

H. Sánchez 787 (FCB 2833)

J. L. Gutiérrez L. s. n. (FCB)

A. Assef s. n. (FCB 1347)

Maurandia barclaina Lind!.

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 1765. 1766 y 1161)

Veronica sp

J. Marroquln (FCB exs.)

(TI:X y FCB)

y varios colectores (FCBJ

A. Hdez. Corzo,

J. A.

Jfoney Bouquet and F. A.

Scrophulariaceae
C. H. Mueller y M. T. Mueller 317 (TEX 131918)

G. Alanís s. n. (FCB 1354)

(Berl.) l. M. Johnston

Or;ibanchaceae

Barkley 44M800 (FCB 198)
J. L. Gutiérrez 132 (FCB 1308)
Nierembergia viscoscx Torr.

J. Marroquin 9-11 (fCB 1257)

Conopholis mexicana Gray

R. Ford Smith M66 (TEX 209661)
A. Hdez. Corzo s. n. (TEX 133975 y 133978)
Marroqufn 665 (FCB)

Orobanche sp

H. Sánchez 770 (FCB 2841, 2818)

R. Ford Smith MlZS (TEX 209840)

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16057M (FCB 208)
Petunia sp

J. Marroquín 713 (ENCB y FCB)

Physalis angulata L.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 210, 212, 223, 222,

J. L. Gutiérrez s . n. (FCB)
Acanthaceae
B. H . Warnock and F. A. Barkley 14884M (FCB

Carlowrightia parvilolia T. S. Brandeg

496)

220)

Physalis hederaefolia Gray

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 191, 193, 192)

Physalis ixocarpa Brol.

G. Alanls 2?.2 (FGB 2501)

Physalis viscosa L.

G . Alanls 109 (FCB 2499)

J. Marroquín 556 (FCB 1403)
Dyschoriste decumbens

(A.

F. A. Barkley 14512 B ond

Gray) Kuntze

Cutberto L. Femández (FCB 1714)

63

�Jacobinia spicigera (Schlecht.) L. H. Bailey

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 497)

J. MCTroquln 640 (FCB)

Rue llia corzoi Tharp and Barkley

J. A. H. Bouquet and F. A. Bar-

Conochinium integrifolium (A. Gray) Small

A. Hdez. Corzo,

Dyssodia acerosa D C

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 1114)

J. Marroquln 1162 (FCB)

kley 44M831 (FCB 417)

Siphonoglossa pilos ella (Nees) Torr.

A. Hdez.. Corzo s. n . (FCB 1775, 1774 y 603)

J. Marroquln 326 (FCB 1120)

Tetramerium bispidum Nees

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16011M (FCB

varios colectores (l.T.E.S.M. 485)

500), G. Alanís s. n. (FCB 1781)
Caxrpanu!ales
Lobeliaceae
Lobelia cardinales spp. graminea (Lam.)

J. MCTroquln 551, 568, 1308, 531, 1300, 1377 (FCB

McVaugh.

2664, 2663, 2665, 1242, 1273 y 1681)
G. Alanls s. n. (FCB 2119, 2336)

Lobelia divaricata Hook et Arn.

G. Alanls 268 (FCB 2381)

J. Marroquín 1157 y 1664 (FCB)

Dyssodia sp

F. A . Barkley 14833 (FCB)

Dyssodia greggü (Gray) Robinson
Dyssodia micropoides (DC) Loes

J. Marroquln 664 (FCB 2309)

Dyssodia pentachaela (DC) Robinson

J. Marroquln 1009 (FCB 2311)

Erigeron canadensis L.

G . Alanls 123 (FCB 2420)

Eupatorium azureum D C

J. Marroquin 1023 (FCB 2308)

Eupatoriwn peliolare D C

J. Marroquln 1347 (FCB y TEX)

Eupatorium pycnocephalwn Less.

l. Reyna s . n . (FCB 2331 l

Eupatorium viburnoides D. C.

H. Sánchez 623 (FCB 2824)

J. Marroquln 1088 y 1074 (FCB)
Asterales ( Compositae)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Flaveria repanda Lag.
Ambrosiaceae

Bouquet and F. A. Barkley 44M832 (FCB 361)

Ambrosia artemisiaelolia L .

A. Hdez. Corzo,

J. A. Honey

Bouquet and F. A. Barkley (FCB 1108)
Franseria conle rtiflora (DC) Ryclb.

G. Alanls 239 (FCB 2430)

Franseria tenuilolia Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 1641)

Xanthium s accharatum Wall

G . Alanís 248 (FCB 2419)

Flores lina pedata Cass.

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 424)

Floreslina tripteris D C

G. Alanls 187 (FCB 2423)

Gaillardia mexicana Gray

A. Hcez. Corzo s. n. (FCB 358)

C. H. Muelle r and M. T. Mueller 246 (TEX 157765
C. H. l.iue!ler 2050 (TEX 157764)
A H.dez. Corzo 24 1TEX 157763)

Carduaceae
Achillea sp

; . Marroquln i!SCJ (FGB)

H. Sánchez s. n . (FCB 1053)

Aster laevis L.

J. Marroquln 1658 (FCB)

Gochnalia hypoleuca (DC') Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB illS, 1859)

H. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Grindelia inuloides Greenm.

Carlos Dlaz Luna s. n . (FCB 2861)
A. Hdez. Corzo (FCB 1160)

Bouquet and F. A. Bark.ley 44M830 (FCB 359 y
Gutierrezia eriocarpa Gray

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 626, 624 y 625)

J. Marroquln 689 (FCB 1776)

Gutierrezia mexicana Gray

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 493)

J. Marroquln 666 (FCB 2283, 2291)

Gutierrezia spbaerocephala Gray

A. Hde z. Corzo s. n . (FCB 1430)

J. Marroquln 1452, 1111 (FCB 2724)

1444)

Baccharis glutinosa Pers.
Baccharis neglectci Britt.

Gymnosperma corymhosa D C

A. Hdez. Corzo s . "· (FCB 1592, 367)

G. Alanls 234, 272 (FCB 2432, 2433)

G. Alanls 173 (FCB 2431)

). Marroquín 705 (FCB 1726)

Gymnosperma glulinosum Less.

H. Sánchez y J. Castillo s. n. (FCB 394)

A. Hdez. Corzo, J. A. Honey

Haplopappus spinulos us (Pursh) D

Bouquet and F. A..Bark.ley (FCB 1730)

Helenium spp

J. Marroquln 1011 (FCE 2296)
J. Marroquln 1154 (FCB)

J. Marroquín 1292 (FCB exs.)

G. Alan!s s. n. (FCB)

Calea sp

J. Marroquín 1371

Helianthus annus L.

J. Marroquln 1161 (FCB)

Calyptocarpus vialis Less.

G . Alanis 190 (FCB 2424)

Bidens pilosa L.

Brickellia laciniala Gray

Brickellia veronicae folia

A. Hdez. Corzo s . n. (FCB 410)

J. Marroquln 1112 (FCBJ

Heterotheca latifolia Buckley

J. Marroquín 1301 (TEX

Centaurea ame ricana Nutt.

G . Alanls 338 (FCB 2439, 1366)

Helerotheca subaxillaris (Lam.)

J. Marroquln 560, 1031, 1169 y 327

Chrysactinia pinnata S. Wats.

J. Manoquln 910, 1287 (FCB 2307)
64

(FCB 1124 y E.N.C .B. J

Britt. and Ruhby

65

y

FCB)

�G. Alruús H2 (FCB 2421)
Hymenoxys linearüolia (Hooker) Parker

J. Marroquín 874 (FCB 2281)

(var. telraneuris)
Osm.ia ivaefolia (L.) ' Small

F. A. Barkley 14357 (FCB 362)

Parlhenium hysterophorus L .

G. Alanis s. n. (FCB 1378)
H. Sánchez 773 (FCB)

Cichoriaceae
Pinaropappus roseus Less.

Varios colectores (FCB)

Sonchus oleraceus L.

G. Alams 227 y 226 (FCB 2428, 2429)

Taraxacum officinale L.

J. Marroquín (FCB)

Commelinales
Commelinaceae

H. Sánchez 792 (FCB 2829)

Esta familia tiene varios representantes en la flora de Nuevo León; sin embargc, el material co•

G. Alanis· 245 (FCB 2426)

leclado es pobre y no identificado.

G. Alanís 195 (FCB 2427)

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 628, 415 y 627)
Parthenium lyratum Gray

Julieta Pérez s. n. (PCB)

Pectis poslrata Cav.

G. Alanís 231 (FCB 2418)

Plucbea odorata Nut

Oiga Elena Lata s. n. (FCB)

Porophyllum scoparlum Gray

H. Sánchez y J. Marroquln s. n. (FCB)

Pyrrbopappus mullicaulis D C

J. Marroquín 953 (FCB 2289)

Psilostropbe tagelinae (Nutt.) Britt and Br.

J. Painter, W. D. Lucas

y F. A . Barkley 14286

(FCB 364)
Ratibida columncris (Sims.) D. Don

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1097, 1100)

Senecio sanguisorbae D C

J. Marroquín 854 (FCB 1342)
J. Marroquín 893 (FCB 1300)
Feo. Lonqoria s. n. (FCB 1377)
H. Sánchez 617 (FCB 2813, 2823)

Simsia calva (Engelm and Gray) Engehn.

Marroquín 1008 (FCB 2300, 2302)

Bromeliales
BroJDeliaceae

Hechtia glomerala Zucc.

H. Sánchez s. n.

Tillandsia recurvata L.

J. Marroquln s. n. y varios colectores

(FCB)

(sobre diversos arbustos)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1443, ll04)

Tillandsia usneoides L.
Liliales
Pontederiaceae
Heteranthera gramínea (Mich.) Vahl.

J. Marroquln 1502 (FCB 2702, 2718, 2719, 2720,
2721)

Smilaceae
Smilax bona -

J. Marroquín 501 (FCB e:,¡s.)

nox L.

H. Sónchez s. n. (i'CB eJ&lt;S.)

Smilax hispida Muhl.

Arales
Araceae

Solidago sempervirens

G. Alanís s; n. (FCB 2330)

Arisaema dracc,ntium (L .) Schott.

J. Marroquin 902 (FCB 1287 y 1253)

Stevia berlandieri A. Gray

J. Marroquin 513 (FCB 2332)

Arisaema tryphyllwn L.

H. Sánchez s n. (FCB exs.)

Tetragonolheca texana Engelm. and Gtay

Marroquín 1095 y 1102 (FCB)

Tetranouris linearifolia (Hook.) Greer,e

G. Alanls 244 (ENCB)

Vemonia liatroides- D C

J. Marroquín 721 y 547 (FCB 2299, 2292 y TE){)

Wedelia sp

Marroquín (FCB)

Wyetbia mexicana S. Watson

J. Marroquin 579 y 857 (FCB 23-19, 2'326, 2325)

Xantboeephalum glulinosum (Spreng) Shinner

H. Sánchez 789 (FCB 2835)

(var gymnosperma)

J. Marroquin 686 y 689

Xantbocephalum sarothrae?

J Marroquln 735

Xantbocephalum sphaerocephala Gray

A

Hdez. Corzo s. n . (FCB)

var gutierrezia)

Typbales
Typhaceae
F.

Typha sp (T. angustifolia?)

J. Garcia Badillo s.

n. (FCB exs.)

Amcrryllidales
Alliaceac

J. Marroquin 481 (FCB 1289 y 1302)

Allium kunthii G. Don

Amaryllidaceae

H. Sánchez y varios colectores s. n. (FCB exs.l

Zephyrantbes longilolia l{emsl.
Aq-::rvales
Agavaceae

Ximenezia encelioides Cav.

A. Hdez. Corzo, J. A. N. Bouquet and

Agave bracteosa W atson (fig. 12)

F. A. B::rrkley 44MSil4 (FCB 364)

Agave leche guilla Torr,

H. Sánchez 783 (FCB 2840)

Zexmenia hispida Gray

G. Alanls 148 (FCB 2425)

Agave victoria -

G. Alan!s y J. Marroquín s. n.

J Marroquín 10i2 {FCB · 2297)
J L. Gutiérrez s. n. (FCB)

66

G. ©. Ptinale 2528 (MEX-U 3228)

-

reginae More

Dracaenaceaa

H. Sánchez s. n.

Hesperaloe funifera (Koch )Trel.

f,7

�Dasylirion berlanclieri S.

Wcns.

Dasylirion texanum Scbeele

H. Sánchez s. n.

Sorghum halepense (L.) Pers.

G. Alanis 249, 210 (FCB 2412, 2411)

H. Sánchez s. n.

Stipa leucotricha Trin. crnd Rupr.

J. Marroquin 1844 (FCB)

Arecales (Palmales, Príncipes}
Palmaceae
Brahea sp

Iridales

Trichachne calilornica (Benth.) Chase

G. Alanis 154 (FCB 2417)

Tridens texana (S. Wats.) Nash.

J. Marroquin 1369 (FCB 2651 )

Uniola latifolia Michx.

P. Rojas 1844 (FCB 988)

HELECHOS

Iridaceae
Filicales

Sisyrincbium angustilolium Mili.

J. Marroquín 1071, 1158, 1450 (FCB exs.)

Polypodiaceae

A. Hdez. Corzo s. n . (FCB 286)

Acliantum capillus-veneris L.
Orchidales

P. Rojas-M. 2595 (FCB 2178)

Orchidaceae

P. Rojas 2596 (FCB 2176)

Adiantum poiretil Wckstr.

Corallorhiza wisteriana Conrad

J. Marroquin 491 y 897 (FCB 1118, 1295 y 1143)

Epipactis gigantea Dougl. ex Hook

J. Marroquin ll48 (FCB)

Cyperales

Cheilanthes aemula Maxon

P. Rojas 2592 (FCB 2175)

Cheilanthes alabamensis (Buckl.) Kuntze

P. Rojas 2582 y 2591 (FCB 2171 y 2174)
P. Rojas 2589 (FCB 2183)

Che ilanthes leucopoda Link.

Cyperaceae

Cheilanthes microphylla (Sw.) Swartz

P. Rojas 2584 y 2590 (FCB 2182 y 2181)

Carex aíi. planostac hys Kunze

J. Marroquln 1348 (FCB y TEJ{)

Cheilanthes tomentos a Link.

P. Rojas 2602 (FCB 2179)

Cype rus spp

J. Ma.-roquin y G. Alanis s. n.

l.lavea cordilolia Lag.

J. Marroquín 601, 488, 7'1S y 1679 (FCB 2212,

Eleocharis spp

J. Marroquín y G. Alanis s. n.

Scirpus olneyi Gray

2213 y 2217)

1. W. Knobloch 1968 (FCB 2205)

A. J-ic!ez. Corzo s. n. (FCB 1!65)

Poales (Grcrminales)

Notholaena canelida (Mari. et Gal.) Hook

P. Rojas 2588 (FCB 2173)

Phanerophlebia umbonata Underw.

P. Rojas 2581 (FCB 2206)

Gramineae

Fred A. Bcrrkley 14579 A (FCB 355)

Andropogon hirtus L.

J. C. Johnson and F. A. Barkley 16045M (FCB 5!8)

Andropogon saccharoides Swartz

P. Rojas 2040 (FCB 765)

Bouteloua curtipendula (Michx.) Torr.

J. Marroquin 630 (FCB 1856)

Bou:teloua filiformis (Fourn.) Griffiths

G . Alanis 153 (FCB 2416)

Cenchrus paucifiorus Benth.

G. Alanís 110 y 121 (FCB 2410)

Eleusina indica (L.) Gaertn.

G. J. Cano s. n. (FCB 1611, 1609)

Eragrostis filiformis Link -

E. pilosa

A. Hdez Corzo s. n. (fCB 517)

L Beauve.

Polypodium thys sanolepis
P. Rojas 2654 (FCB 2210)

A. Braun ex Klotzch

Pteridium aquilinum var. caudatwn
P. Rojas 2585 (FCB 2172)

(L.) Sadeb
Pteris cretica L.

P. Rojas 2579 (FCB 221!)

Tectaria trifoliata (L.) Cav.

P. Rojas 2600 (FCB 2209)

Tbelypteris puberula (Baker) Morton

P. Rojas 2578 (FCB 2180)

J. Marroquin 1665 (FCB)

Eragrostis lugens Nees

G. Alanis 115 (FCB 2409)

Hyparrhenia ruJa (Nees) Stop!

J. Marroquín 1366 (TEXJ

Muhlenbe rgia sp

J. Marroquín 1133

Oplismenus setarius (Lam.) Roem and Schult.

J. Marroquín 552 (FCB)

Rhynche lytnun roseum (Nees) Stapl. and Hubb

E. Lara s. n. (FCB B2805)

J. Marroquin 604 (FCB 2215)
J. Marroquin 602 y 660 (FCB 2214 y 2216)
Schizaeaceae

G. Alanis 197, 181 (FCB 2415, 2414, 1250, 1274)

J. Marroquin !442 !FCB 2669)

Anemia adiantifolia Swcrrtz

P. Rojas 2598 (FCB 2208)

Setaria lutescens (Weigel) Hubb.

P. Rojas 2039 (FCB 798)

AnoJJ'.ia mexicana K!otzsch

P. Rojas 2594 (FCB 2207)

SEtaria ma crostachya H. B. K.

A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 1622)

Anemia phyllitidis Swarlz

J. Marroquin 577 (FCB 1600)

68

69

�CONIFERAS

101

O,niferales
Taxodiaceae
Taxodium mucronatum Ten.

O. E. Lora s. n. (FCB 2803)
A. Hdez. Corzo s. n. (FCB 656)
Varios colectores (FCB exs.)

Nota. El área de pinos no ha sido considerada en este trabajo.

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25

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Ma!roquín-Narváez
"Alibi ... alibi ... alicunde"

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1

J!Je-·he-°6

BIBLIO • FONDO
SALTILLO

·,

\

100

99

Fig. l. ESTADO DE NUEVO LEON. El achurado vertical corresponde a !a Sierra
Medre Oriental; el achmado oblicuo al área sobre la cual se aportan
datos botánicos (muy esquemáticos) Preparación G. J. Cano y J. A.
Jiménez., según J. Marroquin.

71

�l
.

2.

VEGETACION DE PARAMOS
DE ALTURA

BOSQUE
PERENNE
ACICULIFOLIO

8.
o

Esca\~ en
10

K,ms.

~o

ZONAS
Y

30

Fig. 2. CROQUIS HIDROGRAFICO de la región montañosa al Sur inme~ato ~e Monte:
rrey. Se anotan los principales cañones que se sobrepon~? a la direc~6~ de I~
corrientes. Las siete principales localidades (excepto la Mesa de Chipmque )
que se mencionan en el trabajo Cll)arecen en el croquis. Toda el área corresponde a la subcuenca del Río San Juan (~uenc~ ~aja del Rio Bravo). La
escala es aproximada (según ) . Marroqum). Dibu¡ó Isauro Domingue,:.

72

SEMIARIDAS
ARIDAS

Relaciones de los tipos de vegetación de monta ña al sur de Monterrey, N. L. ( la terminología es la em pleada por Rojas M., 1965 ).
Fig. 3. EXPLICACION DE LA FIGURA.-Se anotan ocho tipos de vegetación que existen en la región moc.tañosa nuevoleonesa .. de los cuales e) ( l) se reduce a
la cima del pico ..El ?otosíf', estudiado ampliamente por Beaman y Andresen
(1966). El (2) es el tipo de vegetación de bosque de pinos, no abordado ren
este trabajo. Loe tipos (6) y (7) sirven de base al presei,te artículo, Las
flechas rellenas revelan conexiones y franjas ecotonales a veces diJíciles de
definir en la práctica. E,, cambio los tipos de vegetación í~). (4), (5) y (8)
se eX!)onen como vía de referencia Para mostrar posibles ..relaciones ecológicas" que hay entre ellos. Las líneas sin flecha indican que eventualmente
eses tipos de vegetación pueden con9ctarse. El tipo (4) corresponde a vegetación dP riscos y paredes muy accidentadas. inaccesibles casi siempre. El
tipo (6) es el de nogal-álamo-encino-olmo. El tipo (8) se presenta en los
lomeríos, del lado xeroütico de la montaña. Las 'áreas más húmedas están
ocupadas pot el tipo (6). en los cañones a lo largo de las corrientes.
Preparó ). Marroquin: dibuja:ron l. Domínguez y G. J. Cano.

73

�LEYENDA ( Serie de dalos meteorológicos de 1944-53, excepto Allende, N.L. )
CLIMOGRAMAS d e:
Villa Juárez, N. L .

Monterrey, N. L.
36

Allende, N.L. · · ·· · ·· · · ·· · · ········
Galeana, N.L.

~:;_:::&gt;a

32
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30

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28

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6

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Fig. 5. MatorraJ submontano o malc.rral alto sub!):&gt;rg!l.nifolio en declives del "Cañón
de Meleros". Predodinan Acacia spp. HelJietha parvilolia, Cordia boissieri y
Celtis spinosa vcu. pallida

.-··
-~!,-····

..-····

10

o

10

29

30

~o

~

so

60

PRECIPITACION

10
EN

so

90

,oo

110

120

130

1-40

mm

Fig. 4, Climogr&lt;lmas de referencia, según J. Manoquín. Dibujó Guadalupe Jerónimo Cano,

Fig. 6, Arisaema dracontium del Coñón de "El Diente" en lugares protegidos.

74

75

�±

Fig. 7. Vegetación del cañón de Meleros
3 Km. al SE de ..La Huasleca"', Santa
Catarina, N. L. Domina el matorral alto subperennilolio.
Fig. S. Hellietha parvilolia "bareta", creciendo
en áreas sobtepastoreadas por caprinos;
al pie del mbusto un ejemplar de ..gua•

yacán.. Porlieria angustilalia Cañón de
Mele ros, Santa Catarina, N. L.

Fig. 8. Hamatocactus hamatacant.hus en áreas pedregosas del
.. Cañón de Meleros"'. Municipio de Santa Catarina. N. L,

76

Fig, 10. Porlieria anguslilolia "guayacáD"' en suelos pedregosos, Ca•
iión de Meleros, S&lt;1Dta Catarina, N. t.

77

�Fig. 11. Parte de la Sierra Madre Oriental con el aspecto accidentado típico. El
bosque de encinos ocupa las faldas mientras el bosque medicmo subcaduci•
folio se pres enta a lo largo de las corientes.

Fig. 12. Éjemplcn de herbario de Agave bracteosa.

78

79

�F E

3

uh ¡::: .• 20a

4 2o. p ..
4 60 p.
6 2o. p.
6 3er. p.,
6 pult. p
7 3er. p.
8 60. p
8 fo. p .
9 So p.
14
19

ERRATAS

DICE

DEBE DECIR

John Ford Smith

Bacconia
hebóceo
Heliota
Asclopias símiles
Polanisa
Tricbachne isularis

Robert Ford Smith
corresponden
Amaryllidaceae
exuberante
( mesquile"J
neoleonesa
con Carya,
Bosque escler6filo
Uognadia
Rbus
Bocconia
1,erbóceo
Helietto
Asclepias similis
Polanisia
Trichaehne insuJOTÜ

coriente

corriente

Tbelyptoris
Aniscantbus
Rzedowslci ( 1966: l 968)

Tbclypteris
Anisacantbus
Rzedowslti (1966:198)

mismo

misma

John Ford Smith
indicadores
Ccnhosema virgianu.m
Merw, mieropbilla
A Gray (Fig. 8)
Wats E. Aguirre Pequeño
6 Croton s uaveoleus
Comus llorida spp urbiniana
Lanlanct macropedct
Amamthus retrofebcus
Oxiladoceae
Salvia azure a Mich. spp mexicana
Lobelia cardinalis spp graminea
( vm telraneuria)
( var gymnosperma)
( ver gutierrezia}
Predodinan
Helliotha parrifolia
Hellietha parrifolia
"bareta"
d e las corientes

Robert Ford Smith
indicators
Controsema virginianum
M'&gt;r.is micropbylla
(Fig 8)
E. Aguirre Pequeño
6 Croton suaveoleas
Comus 0orida ssp urbiniana
Lantano macropoda
Amcrrantbus retroOexus
Oxalic!aceae
Salvia a,rurea Mich ssp mexicana
Lobelia cardinalis ssp graminea
( Ver Tetraneuria)
(Ver Gymnosperma)
(Ver Gutierrezia)
Predominan
Helietta parrifolia
Helietta parvi.folia
'barreta"
de las corrientes

PAG.
1 ler. ¡::, 6a. l.
2 2o. ¡::., 6a. 1

D E

coresponden

l.

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2a

So.

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la. 1
6a. l.
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29
31 ler p., 4a. 1
32 ler p. 13a l .

33
35 3er p., ]Oa l.
36 2o p., 6a l.
38 l er. p., 4a l.
41 pult. re!.
46 la. l.
48 pult. esp. cit .
49 2a. l.
49 4a esp.
50 apll., L
55 6a. esp.
56 2a. l.
59 6a. esp.
60 So. fam .
61 19a. l.
64 So. esp.
66 la. esp., 2a. l.
66 22a. l.
66 aplt. L
75 l. 5

77 l. 9
78 l. JI

Amarillidaceae
exhuberante
("meszqulle")
:ieolonesa
ccn Garya,
Bosques e ,cler61ilo
Ungandia
Ruhs

ABREVIATURAS:
oplt

antepenúltimo(a)

l.

linea

cit.

citada

p.

párraío

osp.

especie

pull

pcnúltimo(a)

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familia

.el

referencia

figura

ult.

ú;;mo(o)

�Esta publicación se terminé
de imprimir el 4 de Diciembre de 1968, en la imprenta de la Sección Editorial del D.E.U. de la
Universidad de Nuevo León, Monterrey, N. L., México, la cu a 1
constó de 300
ejemplares.

.

- -

���INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�</text>
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FONDO

UfflVERSlTAR10

�e.:rJ',k
JO!:&gt;(;[ S. : 1•• RR0QUIN

CUAD~~NOS D~l INSTITUTO D~
INV~STIGACION~S Cl~NTl~ICAS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

28 DE FEBRERO DE 1972

NUM.15

17:A.-~
-~

""-r.c:..lh&lt;Mlm,4~ O ~

-'

FONDO
.,...

UNIVERSITARIO

Berberidáceas de México

I
JORGE S. MARROQUIN

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

�Berberidáceas de México

¡m

Jorge S. Marroquín*

GENERALIDADES. Con este trabajo se inicia una serie de contribuciones sobre las Berberidaceas de México. El único género existente en
la flora mexicana es Berberis L. ( sensu lato). Algunas especies son poco conocidas y se encuentran escasamente representadas en las colecciones de herbario. Es por ello que se inició un estudio monográfico sobre
estas plantas con miras a establecer la unidad taxonómica de los taxa
estudiados, glosar su distribución geográfica en México y definir, en lo
posible, sus relaciones con las especies conocidas del suroeste de los Estados Unidos y de Centroamérica.
Los mas importantes trabajos de tipo monográfico y floristico que
tratan sobre Berberis norteamericanos, y en especial mexicanos, corresponden a Fedde (1901) quien reconoce 29 especies de la flora norteamericana (agrupadas bajo el género Malwnia Nutt. reconocido por él, y excluyendo en consecuencia las especies que caen bajo EulJer"beris Spach,
a saber: Berberis vulgaris L., Berberi.s Thunbergii DC., Berberis cana-

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~-w--=
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(1)

Marroquín-N arváez
BtBLIO - FONDO
SALTILLO

.,, Alibí ... alibí ... alicunde"

J

Este trabajo forma parte de la tesis doctoral "A Monographic Study of the Genus
Berberis L. in México", a presentar durante 1972 en Northeastern University de
Boston, Mass. Esta publicación se hace bajo el permiso del Comité de Graduados el~
dicha institución (the Faculty of the Department of Biology) y a la cual el autor
agradece cumplidamente su aprobación.

• Department of Biology, Northeastern University, Boston, Mass. (1967-70) y Laboratorio de Botánica fanerogámica, Facultad de Ciencias Biológicas., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Monterrey México (1970 a la fecha).

�densis Mill., Ber"beris fenal,erí Gray y las centroamericanas Berberís rigidifolia Kunth y Berberis nigTicans Kuntze); Schneider (1905) establece
las bases de la sistemática de Ber"beris; Standley (1922) con base en Fedde (l.c.) señala 21 especies únicamente para México, dando preferencia
al nombre genérico Odostemnn Rafinesque; Ahrendt (1961) cita 28 especies para México tratadas bajo el género Molwnia Nutt.
Al poco tiempo de haber iniciado estos estudios sobre Berberidáceas
de México, hubo de preferirse seguir el criterio unitario ortodoxo para
el tratamiento taxonómico de las especies mexicanas, es decir, se consideran bajo el nombre genérioo de Berberi.8 L. •

Agradecimientos. El autor expresa su agradecimiento más cumplido
a las personas e instituciones que adelante se citan, Por las facilidades
otorgadas para llevar a efecto los estudios de herbario y de biblioteca así
como por consultas personales y discusión de algunos tópicos; Dr. Fred
A. Barkley, Profesor de Biología y Conservador del Husky Herbariwn,
Northeastern University, Boston, Mass.; Dr. Rogers McVaugh, Curator
of Vascular Plants, University of Michigan, Ann Arbor, Mich.; Dr. J .
Rzedowski, Departamento de Botánica, Escuela Nacional de Cienctas
Biológicas, Instituto Politécnico Nacional, México, D. F.; Dr. Reed C.
Rollins, Director y Dr. Lorin I. Nevling Jr., Curator, Gray Herbariwn,
Harvard University, Cambridge, Mass.; Dr. Bernice Schubert y Dr. Paul
D. Sorensen, Arnold Arboretum, Boston Mass; Dr. Howard S. Irwin,
Head Curator, The New York Botanical Garden, New York; Dr. D. H.
Nicolson, Dr. José Cuatrecasas y Dr. W. R. Ernst, Smithsonian Institution, Washington, D. C.; Dr. Ramón Riba, Instituto de Biologia, Universidad Nacional Autónoma de México; Biól. Francisco Takaki, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México; Biól. Xavi~r Madrigal, Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, México, D. F.; Dr. Paulino Rojas M., Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México; igualmente a quienes auxiliaron al autor en colectas de
campo, Biól. José Castillo Tovar y R. Banda Silva. A los Drs. J. Rzedowski y F. A. Barkley se debe la revisión crítica del original. El texto en latín de la descripción de una variedad nueva fue revisado por J. Rzedowski. Asimismo las facilidades y estímulo encontrados en la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León han sido
de inestimable valor para lograr la continuidad en estos estudios botánicos. Sin embargo, todo error u omisión en que se haya incurrido es de
* No se aborda aquí una discusión acerca de las razones por las que se ha segu1úo

este criterio; por ahora se tratan algunas de las especies mexicanas poco conocidas.

2

la exclusiva responsabilidad del autor. Las fotografías y el dibujo son del
autor, excepto la foto (Fig.) No. 5 que se debe a una cortesía del Gray
Herbarium de Harvard.
Las siglas oficiales para los herbarios de las instituciones arriba
mencionadas son las aceptadas internacionalmente de acuerdo con Lanjouw y Stafleu * (1964) :
A

The Arnold Arboretum of Harvard University at Cambridge,
Mass.

ENCB

Herbario de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas Instituto Politécnico Nacional, México, D. F.
'

* FCB

Facultad de Ciencias Biológicas, Univ.ersidad de Nuevo León,
Monterrey, México.

GH

Gray Herbarium of Harvard University at Cambridge, Mass.

ICF

Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Coyoacán,
D. F., (México).

MEMO

Escuela de Agricultura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Monterrey, N. L., México.

MEXU

Herbario Nacional, Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México, México, D. F.

MICH

University Herbarium, University of Michigan, Ann Arbor,
Mich.

* NEST

Husky Herbarium, Northeastern University, Boston, Mass.

NY

The New York Botanical Garden, Bronx, New York.

TEX

University of Texas Herbarium, Austin, Tex.

uc

Herbaríwn of the University of California at Berkeley, Cal.

us

United States National Museum, Washington, D.

c.

* ZDSLP Instituto de Investigación de Zonas Desérticas, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, México.
BM y K corresponden al Brítish Museum (Natural History) y a Kew
respectivamente, ambos de la Gran Bretaña.
&lt;*) Las siglas precedidas por un asterisco no están en esta edición del Index Herbariorum.

3

�Parte Especial. A continuación se enumeran las especies de Berberis
L. alfabéticamente, con base en el material de herbario estudiado Y los
ejemplares colectados directamente por el autor.
Berbetis andrieuxii Hook. et Arn., Bat. Beechey Voy. p. 318
1841. Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.

Malwnia andrieuxii (Hook. et Arn.) Fedde, Bot. Jalirb. 31:
103. 1901 (*) Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 345. 1961.
Odosteman andrieux (Hook. et Arn.) Standley, Contr. U. S.
Nat. H&amp;rb. 23: 270. 1922.

Arbusto 2 m. de alto, hojas 8-15 cm. largo, 3-5 pares de folíolos, el
primer par inserto ca. 3 cm. de la base del pecíolo o raquis foliar, folíolos
elípticos o lanceolados muy delgados, 2.5-5 x 1.5 cm., borde débilmente
aserrado, espinitas del borde foliar 0.5 mm. largo, a muy corta distan~_ia
una de otra· haz verde obscuro y brillante, envés opaco y claro, venacion
reticulada. No se vieron caracteres florales ni de fruto. Una descripción
más completa aparece en Fedde (1901) . y en Ahrendt (1961).
Holotipo:

MEXICO

Fig. l.

BerlJeris andrieuxii Hook. et Arn.

(sin localidad precisa) 1883, And:rieux 469.
Y forma del limbo. La diferencia entre ambas especies señalada po::-

(BM).
Ejemplar examinado: OAXACA: Municipio de Huajuapan de León,
6-9 Km. al NW de Huajuapan; colinas rocosas calcáreas, bosque degradado con palmas pequeñas, Amelanchier, Dodonaea, Jpomoea y Acacia,
Alt. 1800-1900 m., arbusto 2 m. de alto, estéril. 27 Sept. 1967, McVaugh
23992 (MICH) . (Fig.1).
'
La colecta de McVaugh parece ser la única que confirma la existencia de esta especie en nuestro pais, aunque el material original colectado
por Andrieux en 1883 no fue visto por el autor. Un dibujo de un folíolo
aparece en Fedde (1901) y la localidad donde McVaugh la encontró forma parte de la zona geográfica recorrida por Andrieux. Además, la descripción cuidadosamente cotejada con el ejemplar disponible queda precisa en cuanto a los rasgos vegetativos. Consideramos que éste es uno
de los raros casos en que la especie se conoce únicamente de la localidad
tipo y pasan años para que se r eúna material nuevo. Berberis andrieuxii
es evidentemente cercana a Ber"beris choclwco Schlecht., sin embargo
esta última tiene folíolos enteros y mucho más gruesos, así como el color
( • ) Las abreviaturas anotadas, de acuerdo con S chw arten y Rickett (1958) .

4

Ahrendt (1961: 345), a nivel de clave, hace destacar la presencia de profilos y estilo corto en B. andrieuxii y la ausencia de profilos y estilo
largo en B. chochooo.
Hartw. in Benth. Pl. Hartw. 34 n. 270
1840; Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.

Bemeris angustifolia

Malwn:ia angust;ifoli,a (Hartw) Fedde, Bot. Jahrb. 31: 91.
1901; Ahrendt, J(fUr. Linn. Soc. Bot. 57: 342. 1961.

Od,,ootemon ang~tifolVUB (Hartw.) Standley, Contr. U. S.
Nat. Herb. 23: 272. 1922.

Arbusto 2-4 m. de alto, hojas 3-7 folíolos, el primer par inserto ca.
1-2 cm. de la base del pecíolo o raquis, folíolos oblongo-lanceolados 1.()..
2.0X0.5-1.0 cm., sésiles, base redondeada, ápice agudo, acuminado, mucronado, márgenes espinoso-dentados, espinitas 5-7 por lado, 1 mm.
largo, limbo lustroso en el haz, opaco en el envés; inflorescencia en racimo corto 3-4 cm. largo, pedúnculos cortos hasta 0.5 cm. largo, bracteolas o profilos insertos a la mitad del pedicelo, pétalos emarginados, estambres no dentados, fruto globoso, semillas café 3 mm. largo.
5

�Holotipo: MEXICO: HIDALGO, Cuesta entre Pachuca y Actopan,
HOJrtweg 270 (Hb. Bentham) (K). Fotografía del tipo, Negativo No. 509

(MICH!).
Otro ejemplar examinado: HIDALGO: Orirzabita, 8 Km. al N de Ixmiquilpan, terrenos aluviales con caliche superficial, Alt. 1900 m., arbusto 2 m. de alto, 29.IV.1965, González 2346 (MICH, ENCB). (Fig. 2) .

Arbusto o árbol bajo 2-6 m. de alto, hojas largas hasta 40 cm. pecíolo o raquis 6-11 cm. entre la base y la inserción del primer par de
folíolos, la base del raquis expandido y sub-abrazador, se abulta en los
puntos de inserción de los folíolos, éstos en número de 9-11, subcoriáceos, lanceolados, aovados u oblongolanceolados, subsésiles y articulados
en su base, miden 7-14 X 2.2-4.5 cm., acuminados, mucronados margen
entero mas o menos ondulado, limbo lustroso en el haz, mas pálido en
el envés, racimos simples y mas cortos que la longitud de las hojas, sueltos y mas o menos péndulos; los caracteres florales no se registran puesto que en el ejemplar tipo la floración había pasado y en el otro ejemplar examinado tampoco se aprecian los caracteres florales.
MEXICO: CHIAPAS, ca. 8 Km. al N de Berriozábal
lugar de las Vistas, Alt. 1200 m., creciendo en Selva Alta Subdecidua, 17
Jul. 1949, Miranda 5394 (MEXU!). (Fig. 3).
Holotípo:

Basánimo: Malwnía berriozabalensis Miranda, Anal. Inst. Biol. Me-

xico 24: 73. 1953.
Otro ejemplar examinado: CHIAPAS: Municipio de Venustiano Carranza, ladera boscosa a lo largo del río Grijalva en San Lucas, Alt. 2,200
ft. 25 Feb. 1966, Laughlin 294 (ENCB).

Fig. 2.

Al describir esta especie, Miranda (l.c.) reconoce que hay una evidente afinidad estrecha con Berberis tenuifol,ia Lindl., aunque en ésta
los racimos son tan largos como las hojas y los pedicelos de tres a cuatro veces mas largos que las flores. Estudios posteriores probablemente
lleguen a permitir definir mejor las diferencias entre ambos taxa para
su consideración definitiva como entidades separadas.

Berberís angustifolia Hartw.

™a especie, una de las que habitan áreas hidalguenses, ha sido muy
poco colectada; sus rasgos notables son los folíolos angostos, dentados,
que recuerdan las especies de la Sección Horridae, Fedde (1901) . Los
racimos son muy cortos y se asemejan a los que presenta la especie californiana Bm-berís higginsiae Munz, la que sin embargo tiene folíolos mas
anchos en pares no distantes entre sí, verde glaucos y con una distribución propia del Sur de California, Estados Unidos y región adyacente
de Baja California, México (Munz, 1958 y 1963).
Berberis berriozabol~nsis

(Miranda)

Marooquín,

cornb.

nov.

Malwnia berrwzabalensis Miranda, Anal. Inst. Biol. México

24: 73. 1953.
6

Berberis chiapensis (Lundell) Lundell, Field Lab. 13: 3. 1945
Mahonia chiapensis Lundell, Dloydia 3: 209. 1940.

Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 347. 1961.
Arbusto 3-5 m. de alto, hojas grandes 40-60 cm. largo, primer trecho
o entrenudo del raquis 9-15 cm. largo, a esa distancia se inserta el primer
par de folíolos, éstos son enteros de borde ondulado, aovados, oblongolanceolados, base redondeada, ápice acuminado, limbo verde subido en el
h~, ligeramente mas pálido en el envés, nervadura central notable, prominente en el envés e impresa arrlba, nerviación reticulada, folíolos peciolulados, el pecíolulo 3-7 mm. largo, inflorescencia cimoso-panicuada, am7

�18 Nov. 1939, Matuda 3996 (MICH!) Isotipos (NY!, GH!). (Fig. 4) .

•

Fig. 4.
Fig. 3. Berberis berriozabalensis

(Miranda)

Marroquín. H o 1 o ti p o

(MEXU).

plia y abierta hasta de 50 cm. de longitud, pedúnculos hasta de 12 cm.
brácteas de la inflorescencia 8 mm. largo, pedicelos 1.8 cm., bracteolas
insertas a media longitud del pedúnculo floral, sépalos externos 2 mm.,
los internos 7 mm., pétalos 5.5 mm., emarginados, estambres 3 - 3.5 mm.
largo, filamentos gruesos, dentados, ovario ovoide.
Holotipo: MEXICO: CIIlAPAS, Monte Ovando, Alt. 2000 m., 148

Berberis chiapensis (Lundell) Lundell. Holotipo (MICH) .

Lundell (1940) establece que hay similitudes entre Berberis chiapens-is y Berberis ehrenbergii Kunze. Esta última se conoce de material cultivado en Europa (cf. Ahrendt, 1961), procedente del Sur de México, según coíecta de Ehrenberg sin número ni localidad precisa. Standley
(1922) añade que probablemente proceda de material colectado en Ve:
racruz. Las inflorescencias son paniculadas en ambas especies; en cambio en caracteres vegetativos difieren, por ejemplo en B. ch:iapensis existen peciólulos bien desarrollados en tanto que en B. ehrenbergii los folíolos son subsésiles y de borde entero como en los de aquella. A falta de
material original de B. ehrenbergii que sirva de referencia, será difícil
9

�discernir las verdaderas diferencias entre ambas entidades taxonómicas.
Las diferencias señaladas por Ahrendt (1961) son muy útiles a nivel
de clave y se basan en las longitudes medias de las hojas, de los pecíolos
y de los pedicelos florales.
Berberis chochoco Schlecht., Bot. Zeit. 12: 652. 1854; Hemsley,

Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888.
Chrysodendrcm tinctoria Terán y Berlandier, Memorias Comisión de Limites (entre México y Estados Unidos), 7. 1832 fide

Johnston, 1924).
Mahonia chochoco (Schlecht.) Fedde, Bot. Jalirb. 31: 103. 1901;
Ahrendt, Jour. Linn. Soc. Bot. 57: 345. 1961.
Odostemon chochoco (Schlecht.) Standley, Proc. Bi.ol. Soc. Wash.
31: 133. 1918; Contr. U. S. Nat. Herb. 23: 270. 1922.

Mahonia tinctori.a (Terán y Berlandier) I. M. Johnston, Contr.
Gray Herb. n .s. 70: 89. 1924.
Non Ber"beris tinctoria Lesch., Mem. Mus. Paris 9: 306. 1822;

Ahrendt, ( op. cit.).
El binomio,Mahonia. chamissonis Ehrbg. (?) sec. Herb. Berolinensi
(Fedde, l. c.) parece aplicarse también a esta especie.
Arbol o arbusto 2 -7 m. de alto, hojas 7 - 15 cm. largo, 2 - 4 pares
de folíolos, el primer par inserto a 3 - 5 cm. de la base del peciolo o
1aquis, limbo del folíolo oblongo u oblongo-elíptico, gruesos, 4 - 6 X 1-2.5
cm., base cuneada, márgenes enteros, ligeramente ondulados, ápice redondeado, obtuso o emarginado, verde obscuro en el haz, un poco mas pálido
en el envés, muy lustroso arriba y sublustroso abajo, inflorescencias en
racimos sueltos de 6 - 8 cm. de largo, brácteas de la inflorescencia 4 - 5
mm. largo, pedicelos 3 - 4 mm., brácteas florales 1 - 1.5 mm., profilos
ausentes, fruto ovoide, estilo corto 0.5 - 1.0 mm. largo.
Holotipo: MEXICO: HIDALGO, por Minochtla, Chochocala, 1840,
Ehrenberg 1034 (BM), Ehrenberg 1250 (BM?). faot:ipo: un ejemplar estéril (US No. 617126) "From the Herbarium Bareau of Science, Manila,

P. I. (Filipinas), Ex-Museo Botánico Berolinensi, MEXICO: Chochocala, Fbro. (sin fecha), Carl Ehrenberg 1034 (US!).
10

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Ejemplares examinados: NUEVO LEON: Montemorelos, Abril 3,
1902, Nelson 6090 (GH, y en US No. 347319 el número del colector aparece corregido a 6690). 5 Km. al SW de Allende, a lo largo del río Ramos,
675 m. de Altitud, en bosque deciduo mesófilo con Taxodium, P1-atanus,
Sargentia, Salix, Baccharis y Ceph&lt;ilanthus, un arbusto raro, 2 Nov.
1970, Marroquín y col. 1998 (FCB). QUERETARO: Tilaco, Municipio de
Landa, Alt. 1400 m., 4.Xl. 1968, Puig 3607 (ENCB). SAN LUIS POTOSI:
Bue~a Vista, Nov. 1910, Purpw3 4895 (GH, NY). 15 Km. al NW de Cd.
del Maiz, Alt. 1400 m., ladera margosa con vegetadón de matorral de
Yucca carnerosana y Jatropha cercidiphyll,a, arbusto lm. de alk&gt;, ejemplar estéril, follaje verde obscuro, folíolos 3-5 algo revolutos, 26 Oct. 1956,
Rzedowski 8262 (ENCB). Cu. 6 Km. al S de Alaquines, ladera caliza con
vegetación de marorral de Karwinskia mollis, Alt. 1300 m., arbusto 1.5
m. de alto, 21.1. 1957, Rzedowski 8652 (ENCB). La Calzada, Municipio
de Cd. del Maiz, Alt. 1250 m., Jun. 1969, Puig 5194 (ENCB). 10 Km. al
W de Cd. del Maiz, Alt. 1300 m., 14.X.1968, Puig 3458 (ENCB). TAMAULIPAS: Vicinity of San Miguel, 26 Jul. 1930, Bartlett 10636 (MICH).
28 Km. al N de Tula, Alt. 1850 m., 29 Mayo 1969, matorral alto subinerme, González y Sánchez 2385 (MEXU). En (GH y US) existe material
original colectado por J. L. Berlandier en "El Monte San Carlos", hacia
Noviembre y Diciembre de 1831, Berlandíer 927 (GH!, US!) en letr3.
manuscrita y anotado "palo amarillo", "sempervirens in montibus prope
Sn. Carlos"; esta colección proviene del Herbarium Berlanderianum Te-xano-Mexicanum, ej~mplar No. 2357 (Fig. 5). Johnston (1924), al reestudiar este material, considera triviales las variedades de Berberís chochoco anotadas por Berlandier en los ejemplares de herbario, a saber:
var. oblongifolia, var. latifolia y var. longifolia, dado que se basan tan
sol,o en la forma de los folíolos, un carácter muy variable. Finalmente,
en (US) se vió una etiqueta (sin ejemplar) procedente del Herbario John
Donnel! Smith, Baltimore, Maryland de Berberis chochoco: "inermis., foliis pinnatis., pinnis integerrimus".

Rzedowski ( comunicación personal) refiere que alrededor de la población de Cárdenas, SL.P., existe un tipo de vegetación en donde B.
chochoco es un elemento muy frecuente.
Berberís gracilis Hartweg ex Benth. Pl. Hartiv 34 No. 271. 1840;

Walp., Rep. 1: 104. 1842; Watson, Proc. Am. Acad. 17: 315.
1882; Hemsley, Biol. Centr. Amer. Bot. 1: 23. 1888; Ibid.
4: 3. 1888.
11

�Mah&lt;:mia gra&lt;:ilis (Hartw.) Fedde, Bot. Jahrb. 31: 95. 1901;
Ahrendt, Jwr. Linn. Soc. Bot. 57: 343. 1961.
Odosterrum. gracílis (Hartw.) Standley, O&lt;mtr. U. S. Nai.
Herb. 23: 272. 1922.

Arbustos o árboles bajos 1.5-7.5 m. de alto, hojas con 2, 3-5, 6 pares
de folíolos contiguos, raramente sobrepuestos, a veces remotos, el primer
par inserto 2, 2.5-3.5, 5 cm. de la base del pecíolo o raquis, folíolos aovados, ligeramente lanceolados, oblanceolados y raras veces suborbiculares,
2.5-5 X 0.5-1.5 cm., base cuneada, subcuneada, redondeada y raras vece.s
subcordada (folíolo terminal), ápice oortamente agudo, subacuminado,
acuminado, márgenes enteros o aserrados y débilmente dentados co;n es.pinitas muy cortas, borde a veces ondulado, limbo coriáceo verde obscuro
y brillante en el haz, opaco y claro en el envés, raquis muy comunmente
rojizo o morado, venación reticulada; inflorescencias en racimos suberectos, solitarios o fasciculados, axilares a lo largo del tallo o agrupados
en los extremos de las ramas, por lo general pocas flores por racimo;
pedicelos 0.2, 1.0-3.0, 4.0 cm. de largo, brácteas florales 1.0-2.0 mm.,
bracteolas o profilos 1 mm. situadas hacia la base del pedúnculo floral;
sépalos externos pequeños, 1.25 X 1.0 mm.; pétalos enteros a veces mru,
cortos que los sépalos internos, estambres dentados, frutos azules, ovoides, estilo presente 1-2 mm. de largo.
Holotipo: MEXICO: HIDALGO, Zimapan, Cardona! y Atotonilco el
Grande, sin fecha. Hartweg ~71, (Hb. Benth.) (K). Fotografía del tipo,
Negativo No. 507 (MICH!).

CLAVE PARA LAS VARIEDADES
(Ver Tabla 1)

Ffg. 5.

Berberis chochoco Schlecht. Tipo de Chrysodendron tinctoria
Ter. &amp; Berl. Con base en esta colección Johnston (1924) preparó
la combinación Mahonia tinctoria (Ter. &amp; Berl.) Johnston, nombre oorrecto en caso de que Malumia prevalezca como género segregado de Berberi.s.
12

Hojas 3 - 6 cm. de largo, 2 - 3 pares de folíolos, 2 - 3 X 0.5 - 1.0 cm ,
aserrados o cortamente dentados; el primer par de folíolos inserto 2 - 3.5 cm. de la base del pecíolo o raquis; inflorescencias
tan largas como las hojas o más largas que éstas, axilares y
distribuidas a lo largo del tallo, plantas arbustivas.
Berberís graciJ,is var. gracilis
13

�Hojas 7 - 20 cm. de largo, 2 - 6 pares de folíolos proxrmos o distantes,
2.5 -5 X 1.5 - 3 cm., débilmente aserrados o enteros; el primer
par de folíolos inserto 2 - 7 cm. de la base del pecíolo o raquis;
inflorescencias 2/3, 1/2 a 1/3 más cortas que la longitud de
las hojas, usualmente agrupadas en los extremos de las ramas,
plantas arbustivas o subarbóreas.

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Sinónimo heterotípico: Mahonia subintegrifoZia Fedde, Bot. Jahrb. 31: 94.
1901; Ahrendt, Jour. Llnn. Soc. Bot. 57: 343. 1961. MEXICO: HIDALGO,

Los Baños de Atotonilco el Grar.ide, ejemplar procedente del Herbarium
Bureau of Science, Manila, P. I. (Filipinas), ex-Museo Botánico Berolinensi, Ehrenberg 918 (US!). I sotipo: (US!).

Ejemplares examinados: HIDALGO: ca. 3.5 Km. NNE de Santuario,
Municipio de Cardonal en bosque de Pinus y Juniperus, arbusto 1.8 m. de
alto, en fruto, 18.II.1965, G&lt;Jnzá},ez 2080 (MICH, ENCB). Barranca walls
above Metzquititlán on road to Zacualtipan, Alt. 1600-1800 m., shrub 4'
high under oaks, near upper plain, fruit bluish when ripe, 24 Mar. 1947,
Moore Jr. 2418 (GH). Puerto de la Zorra, District of Jacala, near Km.
284 on Highway NE of Jacala, Alt. 1500 m., shrub 4' high, flowers yelJow,
fruit blue, 27.X.1946, Moore Jr. 1716 (es de notarse que este ejemplar
muestre floración habiéndose colectado en Octubre) (MICH, GH, US).
7 Km. NE de Jacala, encinar alterado, 16.VIlI.1964, GonzóJez 132'1
(ENCB). Puerto de la Zorra, near Km. 284 on Highway NE of JacaJa,
Alt. 5000 ft., shrub ca 8' high in dry, rocky, pinecedar oak woods on thin
soil over calcareous rock and with huge exposed lime boulders, 8 Jul.
1948, Moore &amp; Wood 3804 (MEXU). SAN LUIS POTOSI: AJvarez, 19-22
Mayo, 1905, Palmer 595 ( GH, US). Año 1879 Schaffner 510 (MICH).
TAMAULIPAS: 4 Km. W of Miquihuana on limestone ridges in open pine
forest, flowers yellow, Alt. 3110 m., 4 Aug. 1941, Stanford, Rutherford
and N orthcraft 651 ( GH) . ( Fig. G).

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ad basin plerumq_ue rotundato
svbcordato¡ florum r,r&lt;Yphyllis in infi
ma 'f)&lt;J,rte pedicelli; flarilYus in racemis bremhus. (Figs. 7 y 8) .

vez

Enero 1956, Landaw s.n. (MEMO). Sierra Madre Oriental above Monterrey, 2300 ft., 12 Mar. 1906, Pringle 13'115 (MICH, GH, US). Mesa de
Chipinque, Alt. 5400 ft., pine woods on rocky limestone slopes, 17 Feb.
1960, Grutchfwld &amp; Johnston 5166 (MICH, MEXU, TEX). Sierra Madre
near Monterrey, Jun. 1, 1889, Pringle 2530 (GH, MEXU, A, US). Lower
San Francisco Canyon, about 15 mi. SW of Pueblo de Galeana, Alt. 758000 ft., generally scattered, moist densely wooded western tributary ot
San Francisco, 18 May, 1934, MuJl.er &amp; Mmler 450 (MICH, GH, A, US,
MEXU). Trail from Potrero Redondo to Las Adjuntas, Santiago, shrub
6 ft. tall, common in moist wooded arroyos, 24 Aug., 1939, Muller 2991
(MICH, GH). Cañón de "El Diente", Municipio de Monterrey, bosque cie
encinos con Cornus y Rhus, 25 Jun. 1968, Marroquín &amp; CostiJlo 1689
(NEST, FCB). About 15 mi. SW of Pueblo de Galeana, Alt. 75-8000 ft.,

Fig. 6. Berberís gracilis var. gracilis.
Holot:ipo: MEXICO: TAMAULIPAS, 8 Km. NW of Góme:z Farías,
Rancho del Cielo, Alt. 1150 m., cloud forest, oak-sweet gum association,
tree 7.5 m. tall, 9 Febr. 1953, Martin 006 (MICH). (Fig. 9).

Otros ejemplares examinados: NUEVO LEON: Chipinque, Sierra de
Anáhuac, Alt. 1365 m., Meseta al lado de la montaña, terreno ondulado,
suelo arcilloso en bosque de encinar y pinar, 'X7 Nov. 1959, Rojas-M. Y
Col. 1314 (MEMO). Chipinque, lugares húmedos, arbusto 2 m. de alto,

Fig. 7 Ber"beris gracwis var. madrensis Marroquín, dibujo a la mitad
del tamaño natural.
17

16

�pecies poco conocidas de la flora mexicana. Se propone la combinación
Ber'beris berriozabal,enss (Miranda) Marroquín y se describe la variedad
Berberis gracilis mn.drensis Marroquín. El trabajo es una primera aportación al estudio de las Berberidaceas de México, por lo que se circunscribe a los aspectos morfológicos que distinguen a las especies bajo investigación, con la cita de los ejemplares de herbario en los que se basan.
Se incluye una clave y una tabla diferencial para las variedades de B.
gracilis Hartw.
Summ.ary. Six species of Berberis L . are considered in this paper,
sorne of them poorly known so far and little collected. A new combination is proposed: Ber'beris berriozabalensis (Miranda) Marroquín, and a
new variety is described: B. graC'ilis ma.drensis Marroquín. The morphological approach is carried out according to the herbariup1 specimens
studied. A key and a tab!e differentiating the two varieties of B. gracilti.s
Hartw. are given.

Fig. 8.

Berberis gracilis var. ma.drensis Marroquín.

24 May. 1934, MuJler 542 (GH). Sierra Madre, Monterrey, 7-4-1933,
Mvller 35 (GH, MEXU). Ibid. 22 Jun. 19?, Muller 2107 (GH). Monterrey
3.10.11-1923, Tharp 1834 (TEX, US). Cerro Potosí, in barranca near Ojo
de Agua, 6600 ft., 13 Jul, 1945, Sharp 45718 (MEXU). Pablillo, Ojo de
Agua Municipio de Galeana, 2000 m., bosque mixto y vegetación secundaria, material fértil, "chiper cansino", 19.IX.1970, R. Ba:nda s.n. (FCB
ENCB). Santiago, trail from Potrero Redondo to Las Adjuntas, shrut
6' tall, common in moist wooded arroyos, 24 Aug. 1939, Mul,ler 2991
(MICH, GH). Chipinque, Sierra Madre near Monterrey, Jun. 22 1888,
Pringle 2107 (GH). Sierra Madre Oriental, 2300 ft., above Monterrey, 12
Mar. 1906, Pringle 13715 (MICH, GH, US). Sierra Madre, Monterrey,
7-4-1933, Muller 35 (GH). SAN LUIS POTOSI: In Montibus San Miguelito, año 1877, Schaffner 711 (GH, MEXU, US). San Luis Potosí, año
1878, Parry &amp; Polmer 8 (GH, US). San Francisco, Km. 45 carretera
San Luis Potosí-Rioverde, Municipio de ·Zaragoza, ladera caliza con arbustos altos, 29.V.1955, Rzedowski 5844 (ZDSLP, ENCB). Sierra de San
Miguelito, ca. Cueva del Mezquite, orilla de arroyo, 9.IX.1954, Rzedowski
(ZDSLP).

Fig. 9.

Ber"beris gracilis var rnadrensis Marroquín. Holotipo (MICH) .

Resumen: Se tratan bajo el nombre genérico de Berberis L. seis es18

19

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20

NOTA: Est~ estudio fue entregado para su publicación el 15 de Diciembre de 1971 al
Instituto de Investigaciones Cientlficas.

21

�Esta publicación se terminó de imprimir
el 28 de Abril de 1972 en la Imprenta
de la Sección Editorial del Departamento de Extensión Universitaria,
de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. El liraje de esta
edición es de 600 ejemplares
y estuvo al cuidado de los
Sres. ingeniero Fernando
Valerio y Biól. Jorge
S . Marroquln.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�CUAD[~NOS Dtl INSTITUTO Dt
INV[STIGA(ION[S (l[NTlíl(AS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

28 DE SEPTIEMBRE DE 1972

NUM. 16

Agonostomus monticola (Bancroft ):
Primer registro de la familia Mugilidae
en Nuevo León, México.
SALVADOR CONTRERAS B

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
..
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS

CI\ CP1WA!.

�AGONOSTOMUS MONTICOLA (BANCROFT) : PRIMER

REGISTRO DE LA FAMILIA MUGILIDAE
EN NUEVO LEON, MEXICO.

Salvador Oontreras Balderas
Contribución No. 14. Laboratorio de Vertebrados
Facultad de Ciencias Biológicas

La ictiofaur.a del Estado de Nuevo León, México, ~peciahnente en
afluentes del Río Bravo, sigue rindiendo sorpresas, como la que motiva
ésta nueva contribución. Los días 23 y 24 de junio de 1972, un grupo patrocinado por el Aquarium Municipal Felipe de J. Benavides (Monterrey,
N. L.), a cargo del autor, realizó una colecta en la Presa de Parás, sobre
el Río Alamo, 14 km. al WSW de Parás (N 26 º 30' y W 99 º 32'). La
localidad tiene una altura de 170 m. sobre el nivel del mar, y dista de
éste aproximadamente 475 km.; el Río Alamo es una pequeña subcuenca
del Río Bravo, situada entre las de los Ríos Salado y San Juan.

METODOS: los conteos y medidas fueron tomados según el método estandarizad-o de Hubbs y Lagler (1947).
Agcnwsfxrmus monticola (Bancroft) .

MATERIAL: 2 ejemplares, 104 y 104.5 mm. de longitud patrón,
UANL 1416, Rí:o Alamo en Presa de Parás, 14 km. al WSW de Parás.
Nuevo León.
/
!.
1

�DESCRIPCION: los dos ejemplares corresponden estrechamente
con la descripción más reciente de la especie (Suttkus, 1956), excepto
que no presentan amarillo en las bases de dorsal y anal. El labio superior
cuelga visiblemente sobre el inferior, lo cual no fué obvio en el material
de dicho autor.
Las medidas en milésimos de la longitud patrón y conteos de los
peces se dan en el mismo orden de longitudes que se mencionan en MATERIAL: distancia predorsal 468 y 470, distancia orígen dorsal a base
caudal 570 y 563, orígen dorsal primera a orígen dorsal segunda 251 y
245, distancia de la inserción pélvica al rostro 383 y 362, orígen anal "l
base caudal 360 y 374, altura máxima 222 y 234, anchura del cuerpo 179
y 159, longitud del pedúnculo caudal 227 y 230, altura del pedúnculo
caudal 106, longitud cefálica 242 y 253, altura cefálica 166 y 155, anchura cefálica 134 y 139, espacio interorbital carnoso 90 y 91, longitud del
rostro 87 y 84, diámetro del ojo 51 y 48 longitud de la maxila 79 y 82
dorsal deprimida 177 y 176, anal deprimida 203 y 210, longitud de la
caudal 245 y 248, longitud de pectoral 170 y 155, longitud de pélvica
163 y 160; dorsales IV-9, anal II, 9 y II, 10, caudal 14, pectorales 15 y 16;
escamas predorsales 18 y 19, transversas 40 y 41, alrededor del cuerpo
26 y del pedúnculo caudal 20. Las características con valores en bastardilla son ligeramente menores que las publicadas por Suttkus (1956).
DISCUSION: Las desviaciones observadas en las caracteristicas
no se consideran significativas, aunque es notorio el ojo pequeño. Se
acepta la determinación de Suttkus sobre los radios rudimentarios de segunda dorsal y anal; en dichas aletas la escamación se extiende hasta
mE'diación sólo en la parte anterior y escasamente cubre el cuarto basal
en los últimos radios. La distribución de A. montioola en México ha sido
comentada por Meek (1904: 186-187), quien resume la literatura hasta
su época por Alvarez (1970: 119-120) y Miller (1966: 798), y en el noroeste
del país por Follett (1960: 213, 220-221). Los registros más cercanos
de la especie son los de Suttkus (1956: 43-46) para el Río Pánuco cerc::i.
de Valles (San Luis Potosí), y el Río Mississippi en Point a la Hatche
(Louisiana), aunque Hubbs (1972: 8) menciona que es costero en Texas,
sin dar localidades. El Mapa 1 muestra la distribución de la especie, donde se incluye además un registro visual en el Río San Fernando (Nuevo
León), por Jorge Verduzco M., que posiblemente corresponde a la misma forma, y no ha podido ser corroborado con ejemplares.

un metro.. La vegetación consistió principalmente de Nuphar y Nymphaea,
con relativa abundancia de algas y poca Utricularia; en las orillas Eleochari.s, Scirpus, Oyperus y Juncus. En la localidad se conocen los siguientes peces Lepisosteus oculatus, registrado recientemente en la misma
localidad por Contreras (en prensa), Dcrrosoma cepedianum exile, Astyanax fasciatus mexicanus, Cyprinus carpio, Notropis amabilis, Oarpiodes carpio ekmgatus, Ictalurus wnctatus, Ictalurus sp. indet., Pywdictis
olivaris, Gam~'ia affinis, Oichlasoma cyanoguttatus, Lepam:is ma.crochirus, L . cyanellus, Micropterus salmoides, y Aplodinotus grunniens.
AGRADECIMIENTOS: El trabajo de campo fué posible gracias al
patrocinio del Aquarium Municipal Felipe de J. Benavides (Monterrey,
México), concedido por los Sres. Jaime Benavides Pompa y Adán Guerra. Asistieron en las colectas los estudiantes de ciencias biológicas de
la UANL, Englantina Canales, Ester González, Francisco J. Guzmán y
Arcadio Valdez, así como Armando Contreras. El Biól. Jorge Verduzco M. (antes UANL y ahora en la Universidad Nacional Autónoma de
Méxioo), proporcionó información adicional. A todos ellos el agradecimiento profundo del autor.

1
l

LITERATURA CITADA
ALVAREZ, J.
1970. Peces Mexicanos (Claves). lnst. Nal. Invest. Biol. Pesq., Est. l.
CONTRERAS, S.
En Prensa. La Distribución de Lepisosteus ocul,atus Winchell
en México (Pisces: Lepisosteidae). Acta Zool. Mex.
FOLLEIT, W. I.
1960. The Fresh-water Fishes-Their Origins and Affinities. En :
Symposium The Biogeography of Baja California and Adjacent Seas. Syst. Zool. 9 {3-4) : 212-232.
HUBBS, C.
1972. A. Checklist of Texas Freshwater Fishes. Texas Parks and
Wildl., Tech,. Ser. 11:a, 1-11.

ECOLOGIA: El Río Alamo tiene una anchura de 6-8 m. en el siti-3
de colecta, bajo la presa, con una profundidad que escasamente pasa de

HUBBS, C. L., y K. F. LAGLER.
1947. Fishes ,of the Great Lakes Region. Bull. Cranllrook Inst. Sci..
26: i-xi, 1-186, 251 fig. {y ediciones subsecuentes).

2

3

�o

l\IBEK, S. E.

M

-1904. The Freshwater Fishes of Mexico North of the Isthmus of
Tehuantepec. F'ield Col. Mus. Ohicago, Publ. Zool. Ser., V:l•
252.

CX)
CX)

MILLER, R. R.
1966. Geographical Distribution of Central American Freshwater
Fishes. Oopeia, 1966 ( 4) : 773-802.
SUTTKUS, R. D.

1956. First Reoord of the Mountain Mullet, Agonostornus monticola
(Bancroft), in Louisiana. Proc. La Acad. Sci., XIX: 43-46.

.

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1

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("')

Mapa 1. Distribuci6n de Agonostomus monticola (Bancroft) en México y
louisiana (E.E.U.U.&gt; . Los círculos indican localidades en la literatura,
la flecha señala el nuevo registro en el Río Alomo, las cruces marcan
sitios de observación visual.
5

�Esta edición consta de 600 ejem•
piares. Fue impresa en la
Imprenta
Universitaria
del
Depto. de Extensión, UANL
y estuvo al cuidado del
autor y del Dr. Jorge S.
Marroquín. Se termind
de imprimir el dla
16 de Oct. de 1972.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agonostomus monticola</name>
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        <name>Bancroft</name>
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        <name>Mugilidae</name>
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            <name>PDF Text</name>
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                    <text>��CUADt~flOS D[l INSTITUTO D~
INVtSTIG,ACION[S- Cl[NTl~ICAS
(CUADS. INST. INVS. CIENS. UANL., MEX.)

11 DE MAYO DE 1973

NUM. 17

TREMATODOS DIGENEOS DE PECES DULCEACUICOLAS
DE NUEVO LEON, MEXICO I
Dos Nuevas Especies y un Registro Nuevo en el Carácido
Astyanax lasciatas mexicanas (Filippi).

FBNANDO JIME'NEZ GUZMAN

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES éIENTIFICAS

�MI
..

TREMATODOS DIGENEOS DE PECES DULCEACUICOLAS
DE NUEVO LEON, MEXICO I.
Dos Nuevas Especies y un Registro Nuevo en el Carácido Astymnax
fascwtus rnexicanus (Filippi).

rr

•

¡

Fernaruk&gt; Jiménez-G'Uzmó:n, •

Con este trabajo se inicia una serie de estudios taxonómicos de los
tremátodos digéneos de peces de agua dulce de México, en especial del
Estado de Nuevo León.
Los parásitos que aqw se describen fueron obtenidos de 408 necropsias en sardinitas plateadas -Astymnax fasciatus mexicanus (Filippi)p:rocedentes de la Presa Rodrigo Gómez, antes La Boca, Santiago, Nuevo
León, entre los meses de septiembre de 1968 y noviembre de 1969. Los
tremátodos se fijaron en AFA, se tiñeron en hematoxilina de Ehrlich y/o
carmín acético, se transparentaron en salicilato de metilo y se montaPon en resina sintética neutra. Es necesario usar diferentes técnicas de
fijación, coloración y diafanización, cuando se trabaja con miembros de
la familia Callodistomidae, para obtener mejores resultados en el estudio
de los ejemplares.
Familia CALLODISTOMIDAE Poche, 1926
Subfamilia Callodistominae Odhner, 1911
Género Prosthenhystera Travassos, 1920

Prosthenhystera caballeroi n. sp.
Fig. 1, Cuadro I
1•

..

�musculosa, grande, esférica u ovoidea. Acetábulo musculoso, esférico,
menor que la ventosa oral y situado por delante del ecuador del cuerpo.
Boca grande, terminal y elíptica; sin prefaringe. Faringe pequeña,
musculosa y cilindrica. Esófago largo y tubular. La bifurcación intestinal
se localiza inmediatamente por delante del poro reproductor. Ciegos intestinales largos, anchos, sinuo&amp;;)S, se engruesan a manera de bolsa en
su extremo posterior, dorsolateralmente se extienden hasta cerca del
borde posterior del cuerpo.
Poro reproductor grande, triangular, de apariencia musculosa, situado sobre la linea media del cuerpo inmediatamente por debajo del
origen de los ciegos y encima del borde de la bolsa del cirro. Dos testícuk&gt;s pequeños, ovoides, de bordes lisos, intracecales e inmediatamente
detrás del acetábulo y del ovario, aproximadamente en el plano ecuatorial, simétricos (el izquierdo ligeramente mayor y posterior que el derecho). Bolsa del cirro pequeña, situada detrás de la bifurcación intestinal y sobre la línea media del cuerpo; contiene una gran vesícula seminal posterior, ovoidea, ocupa totalmente la bolsa del cirro; el conducto eyaculador se sitúa por delante.
El ovario de bordes lisos, ovoideo, de mayor tamaño que los testículos, pretesticular, intracecal, situado al lado izquierdo de la linea.
media del cuerpo, posterior al acetábulo, ootipo y glándula de Mehlis en
el borde interno del ovario, entre el acetábulo y el receptáculo seminal,
éste último esférico, pequeño, situado sobre la linea media y a nivel
ecuatorial del cuerpo. Utero amplio, ocupa tanto la parte posterior del
cuerpo, como la anterior, cecal, intra y extracecalmente. Huevecillos
numerosos, de cáscara lisa, operculados, donde se observan fases avanzadas del desarrollo de un miracidio oca.ado en algunos de ellos (éstos
eclosionan al entrar en contacto con el agua o la solución salina) .

Las glándulas vitelógenas se e:x.iienden sobre los ciegos intestinales
lateroventralmente, desde la altura del acetábulo hasta el nivel anterior
de los testículos; los folículos vitelinos son grandes, ovoideos, unidos en
grupos de apariencia estrellada. Poro excretor terminal, en el borde posterior del cuerpo.
VARIACIONES: Las más frecuentes que presentan estos paras1tos son: vesícula seminal muy desarrollada o bien en regresión; testículos
demasiado grandes o pequeños; ovario eventualmente situado en la parte
media, entre los dos testículos; receptáculo seminal puede estar en re2

gresión; el útero algunas veces ocupa todo el cuerpo, más allá de la bifurcación intestinal, en otros, forma asas longitudinales a lo largo de
las regiones extracecales y media del cuerpo; las vitelógenas prc~cntan
folículos alargados o masas compactas; los huevecillos ocelados son de
mayor talla que los inmaduros.
HUESPED: sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.

Astyanax

fa.sciatus

m.exicanus

LOCALIZACION: vesícula biliar.
DISTRIBUGION GEOGRAFIGA: Presa Rodrigo Gómez (antes La
Boca), Santiago, Nuevo León, México.
HOLOTIPO: en la Colección Hehnintológica de la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 4.
DISCUSION: el parásito que aquí se describe se coloca dentro del
género Prosthenhystera Travassos, 1920 (1, 5, 9, 10, 11) fundamentalmente por la forma estrellada y disposición sobre los ciegos intestinales
de las glándulas vitelógenas; el útero invade las zonas cecal e intracecal
ocupa la parte posterior como la anterior, más allá de la bifurcación'
i~testinal; posición cecal del ovario y testículos, poro reproductor inmediatamente por debajo de la bifurcación intestinal y acetábulo ligeramente arriba de la región ecuatorial. El ejemplar aquí descrito difiere de P.
obesa (Diesing, 1856) Travassos, 1920, por la distribución más corta de
las glándulas vitelógenas que se encuentran exclusivamente sobre las
áreas cecales, así como el tamaño más grande de sus folículos vitelinos·
el ovario generalmente se encuentra sobre los ciegos intestinales e inva:
diendo el área de las glándulas vitelógenas, por debajo de éstas; ventosa
oral terminal; además por situarse en la zona zoogeográfica Neoártica,
Manter considera a Prosthenhystera sinónimo de Collodiswmum (7).
F.stas características inducen a pensar que el ejemplar aquí descrito es
una nueva especie. Esta especie designada como P. cal:xilleroi n. sp. es
dedicada al ilustre helmintólogo mexicano Dr. Eduardo Caballer¿ y
Caballero.

Familia BUNODERIDAE Nicoll, 1914
Género Groptotrenw:tioo Yamaguti, 1954

Creptotremntioo aguirrepeq'l.Wñoi n sp.
Fig. 2, 4, 5, Cuadro n, Lám. I
3

�DESCRIPCION: se fundamenta en once ejemplares; los tremátodos in vivo presentan cuerpo fusiforme, oolor amarillento, por el acúmulo de huevecillos, vesícula excretora en "Y" ya fijados, el cuerpo tiene bordes paralelos; presentan un color blanco amarillento; son alargados de extremos redondeados, cutícula transparente, delgada y sin espinas. Ventosa oral terminal grande, esférica, musculosa y con dos apéndices laterales de forma piramidal. Acetábulo musculoso, esférico, se encuentra en la parte anterior del cuerpo, por detrás de la bifurcación intestinal y del poro reproductor. Boca terminal, amplia, de forma triangular y sin prefaringe; faringe pequeña esférica y musculosa. Esófago
corto. La bifurcación intestinal se encuentra inmediatamente por delante de la porción terminal de la bolsa def cirro. Los ciegos intestinales
se extienden paralelamente a los bordes del cuerpo, sin llegar al extremo posterior, son largos, tubulosos y angostos.

Poro reproductor amplio, situado en la línea media del cuerpo, entre
el espacio que comprende la bifurcación intestinal y el acetábulo. Testículos situados en la parte media del cuerpo, intercecales, oblicuos, tangentes a los bordes laterales del cuerpo, aproximadamente ecuatoriales,
grandes y ovoideos, de bordes lisos, cada uno de ellos presenta un conducto eferente, éstos se unen inmediatamente por detrás de la parte posterior de la bolsa del cirro y forman un conducto deferente. La bolsa del
cirro se encuentra al lado derecho de la linea media del cuerpo, entre
el acetábulo y el ciego del mismo lado, es cilíndrica y arqueada, se origina por detrás del acetábulo y termina IX&gt;r debajo de la bifurcación intestinal; vesícula seminal arqueada, ocupa la mayor parte de la bolsa
del cirro; en su parte anterior existe una glándula prostática de células
de núcleos grandes, un conducto eyaculador y un cirro corto.
Ovario pretesticular, situado al lado izquierdo de la linea media del
cuerpo en el área intercecal, tangente al ciego intestinal del mismo lado
y por detrás del acetábulo, piriforme, de borde liso, menor en tamaño
que los testículos, en su parte interna se froma un oviducto que se dirige
hacia atrás hasta el nivel del receptáculo vitelino donde se une al ootipo,
el que recibe a este nivel un corto conducto del receptáculo seminal y el
de un viteloducto del receptáculo vitelino; de la región del ootipo sale
un conducto de Laurer que se dirige hacia el testículo derecho y desemboca en el área dorsal del cuerpo. El ootipo se encuentra en el área media del cuerpo, entre el testículo derecho, el receptáculo seminal y el receptáculo vitelino; este último es grande y piramidal, se halla en el lado
izquierdo del testículo derecho, ligeramente cargado a la derecha de la
4

linea media del cuerpo e inmediatamente debajo del receptáculo seminal;
este último es ovoide, de bordes lisos bien delimitados, se localiza sobre
la linea media del cuerpo, entre el receptáculo vitelino y el ovario. El
útero se dirige hacia la parte posterior del cuerpo, un asa descendente
pasa entre los dos testículos que llena la porción posterior, forma inmediatamente el asa ascendente entre los testículos, se dirige al lado derecho del cuerpo, paralelo al ciego intestinal del mismo lado y termina en
el poro reproductor. Los huevecillos son grandes, operculados, de cáscara lisa, de color amarillo pálido, los inmaduros son mayores que los maduros.
l

Las glándulas vitelógenas se extienden desde el acetábulo y sobre-

pasan los ciegos intestinales; fundamentalmente son extracecales a nivel
del acetábulo y a medida que descienden ocupan las áreas cecal y extrae~, son masas foliculares grandes que se ensanchan a inteivalos, de
donde resultan grupos. Por detrás del ovario y a nivel del testículo derecho se forman los viteloductos transversales, que se dirigen hacia la
parte media del cuerpo y forman el receptáculo vitelino. Poro excretor
terminado en el borde posterior del cuerpo.
VARIACIONES: Las yariaciones más frecuentes que presentan
estos parásitos son: algunos tremátodos conservan manchas oculares; el
acetábulo ligeramente de menor tamaño que la ventosa oral; la bolsa del
cirro del lado izquierdo del cuerpo; los testículos en posición simétrica,
otras veces el testículo izquierdo del cuerpo es anterior al derecho; el
ovario puede encontrarse situado al lado derecho del cuerpo, el receptáculo vitelino inmediatamente por debajo del receptáculo seminal y sobre la línea media del cuerpo; las vitelógenas constituyen folículos más
compactos y definidos; los huevecillos pueden contener fases avanzadas
del desarrollo de un miracidio ocelado; el útero no pasa entre el acetábulo y la bolsa del cirro. Las variaciones y relaciones que guardan estos órganos aparecen en la lámina I.
HUESPED: sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.
WCALIZACION:

Astyanax

f~ciatus

mexironus

ciegos intestinales.

DISTRIBUCION GEOGRAFICA:

Boca) Santiago, Nuevo León, México.
5

Presa Rodrigo Góme-z (antes La

�en la Colección Helmintológica de la Facultad de
Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 9.
HOLOTIPO:

DISCUSION: actualmente existen dos especies del género Creptotrematina Yamaguti, 1954, que son C. disimilis (Freitas, 1941) Yamaguti, 1954, y C. disp&lt;J:r (Freitas, 1941) n. comb. (2, 3), las cuales difieren

de C. aguirrepeq_ueñoi n. sp. por la longitud de los ciegos intestinales,
que en esta especie llegan hasta cerca del borde posterior del cuerpo y
además, por la extensión y situación de las glándulas vitelógenas.
La especie C. dispar (Freitas, 1941) 'IJ'I. comb., fue considerada por
Yamaguti (11) y por Travassos, Freitas y Kohn (10), como perteneciente al Género Creptotrema Travassos, Artigas y Pereira, 1928, asignación errónea, puesto que el útero se extiende hasta el extremo posterior del cuerpo, característica que no posee el géne:ro Creptotrema, por
lo cual se propone aquí que pase al género Crepvotrematina.

Esta nueva especie es designada Cre¡itotrematina agwirropequeñoi
como reconocimiento a la labor del Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, fundador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.

.'

Familia WALLINIDAE Skrjabin et Koval, 1965
Género Magni'Vitellinum Kloss, 1966
Magnivitellinum simplex Kloss, 1966

Fig. 3, 6, Cuadro

m, Lám. I

DESCRIPCION: se fundamenta en diez y nueve ejemplares; los
tremátodos in 'Vivo presentan cuerpo fusiforme, translúcido en su parte
anterior y pardo en la posterior por la gran cantidad de huevecillos alojados en el útero. Vesícula excretora en forma de "Y". Entre porta y

bifurcación intestinal, es poco musculoso, esférico, ligeramente menor
que. la ventosa_oral. Boca elíptica, terminal y amplia. No hay pre~aringe.
Farmge pequena y musculosa. Esófago corto y poco visible. La Li.'..'v.rcación intestinal se encuentra inmediatamente por delante de la bolsa dei
cirro. Ciegos intestinales largos, se extienden dorsolateralmente hasta
detrás del testículo izquierdo, sin llegar al extremo posterior del cuerpo,
son tubulosos y angostos.
.
P?ro reproductor situado a la derecha de la línea media del cuerpo,
i~ecliatamente en el borde interno del inicio del ciego intestinal del
nnsmo l~do y ~ncima del borde lateroanterior del acetábulo, es elipsoidal. Testiculos mtercecales oblicuos y situados cerca del nivel ecuatorial
del cuerpo,. ovoi~~ ~e bordes lisos, el derecho menor que el izquierdo.
Bolsa del cirro c1hndr1ca y arqueada, se extiende entre el extremo anterior ~el ovario ~ el origen del ciego intestinal derecho, rodea el borde
a_nter1or d~l acetábulo entre el espacio que comprende el complejo intestmal an!enor; la _mitad posterior de la bolsa del cirro está ocupada por
una ':'esicula semmal tubular, la próstata y el cirro ocupan la porción
anterior de la bolsa.
. Ovari? ovoideo pretesticular, situado sobre el lado izquierdo de la
linea media del cuerpo en el área intracecal, inmediatamente junto al
~orde lateropos!erior del ace~bulo, es de bordes lisos y de mayor tamaº? que los testiculos. El ootipo y la glándula de Mehlis son amplios y
~os, ocupa_n toda el área media del cuerpo, entre el borde interno del
o~~r10 Y ~l ciego intestinal derecho. El útero abandona el ootípo y se
dm~e hacia la Parte posteri-or del cuerpo, pasa entre los dos testículos
mediante una as~ desc~ndente, la cual llena la porción posterior del
cuerpo Y forma mmediatamente el asa ascendiente que regresa cruza
~ntre _los testículos Y pasa al lado derecho del cueri&gt;o, paralela ~ ciego
1~testinal del mismo lado, hasta llegar al poro reproductor. Los huevecilios son largos y operculados, de cáscara lisa, amarillenta, grandes y
numerosos.

cubreobjeto el cuerpo tiene bordes paralelos, presenta un color blanco
opaco lechoso, en la parte anterior y pardo en la posterior, son largos
y de extremos redondeados, cutícula transparente con espinas semejantes a escamas que se extienden desde el borde anterior del cuerpo hasta
la altura del borde posterior del acetábulo, donde son más abundantes,
a partir de este nivel se hacen más escasas hasta desaparecer totalmente en la parte posterior del cuerpo. La ventosa oral es subterrninal, grande, casi esférica y musculosa El acetábulo se encuentra en la parte anterior del cuerpo e inmediatamente por detrás de la bolsa del cirro y la

Glándulas vitelógenas ventrolaterales, se extienden en las áreas cecales Y extracecales, desde el borde anterior del acetábulo hasta el nivel
del extremo ~terior del testículo izquierdo. Los folícul0s vitelógeoos se
encuentran bien desarrollados, de forma ovoidea, a la altura del acetábulo, a medida que descienden, se alargan e invaden el área extracecal.
Poi,o excretor en el borde posterior del cuerpo y posee pequeñas papilas.

6

7

�Las variaciones más frecuentes que presentan
estos parásitos son: la cutícula en ocasiones no presenta espinas; puede
existir una pequeña prefaringe; los ciegos intestinales se extienden hasta poco antes de la terminación del testículo posterior; los testículos
pueden ser de igual tamaño o ligeramente más grandes que el ovario;
la bolsa del cirro puede estar en forma de gancho en el espacio comprendido entre el acetábulo y la bifurcación intestinal, o bien del lado
izquierdo del cuerpo; el ovario puede situarse al mismo nivel del acetábulo o por debajo de éste; el útero puede rodear por encima a la bolsa
del cirro o pasar entre el acetábulo y el ovario; las vitelógenas pueden
encontrarse situadas desde el nivel de la bifurcación intestinal hasta el
testículo posterior o agruparse desigualmente en extensión. La variación
y relación que guardan estos órganos aparece en la lámina I.

deroides Venard, 1941; Parasitiotrerna Miller, 1940; Vietosoma Van Cleave et Muller, 1932; Magnivitellinum Kloss, 1966 y Margotrema Lamothe,

VARIACIONES:

sardinita plateada,
(Filippi), Fam. Characidae.
HUESPED:

WCALIZACION:

Astyanax

fasciatus

1972 (4, 5, 8,).
AGRADECIMIENTOS

)

\

mexicanus

Se dan las gracias más cumplidas al Biól. M. C. Salvador Contreras
B., por la identificación del huésped, al Dr. Raúl Garza Chapa y al Biól.
Carlos H. Briseño por sus comentarios pertinentes y lectura del manuscrito, al Dr. Eduardo CabaU.ero y Caballero quien proporcionó literatura y cuya intervención fue decisiva durante el desarrollo de este trabajo. El financiamiento inicial del presente estudio fue sufragado por el
Instituto de Investigaciones Científicas de la U.A.N.L. y al Consejo Naci-onal de Ciencia y Tecnología por las facilidades prestadas durante esta
y otras investigaciones.
RESUMEN

Intestino.

DISTRIBUCION GEOGRAFICA:

Los tremátodos aquí descritos fueron obtenidos de la sardinita plateada, Astyanax fasciatus mexicanus (Filippi), procedentes de la Presa
Rodrigo Gómez (antes La Boca), Santiago, Nuevo León, México; corresponden a dos nuevas especies: Prostlwnliystera calxilleroi n. sp. (Callodistomidae Poche, 1926) , Creptot remati na aguirrepequ.eñoi n. sp. (Bunoderidae Nicoll, 1914) y una especie ya conocida Magni'Vitellinum si~
p7,ex Kloss, 1966 (Wallinidae Skrjabin et Koval, 1965), con lo que se
aumenta la distribución geográfica conocida de esta última especie. En
estos tremátodos se presentan variaciones morfológicas extremas notorias, que no se consideran significativas para describirlas como especies
diferentes.

Presa Rodrigo Gómez (antes La

Boca), Santiago, Nuevo León, Méxioo.
Ejemplares, en la Colección Helmintológica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, No. 20.
DISCUBION: Los ejemplares de Magnivitellinum Kloss, 1966 rorresponden a la especie M. simplex Kloss, 1966, atendiendo a la estructura y localización de la bolsa del cirro, poro reproductor, glándulas vitelógenas y útero; los complejos reproductores masculino y femenino son
semejantes a los de la especie del Brasil ( 4).

Es importante el hallazgo de este parásito en la región Neoártica,
pues en esta forma se extiende su distribución desde la región Neotropical, en donde fue encontrado por primera vez, en especies del género
Astyanax Cuvier.

Actualmente el parásito se encuentra asignado a la superfamilia
Allocreadioidea Nicoll, 1934, y la familia Wallinidae Skrjabin et Koval,
1965, que comprende los géneros Wallini.a Pearse, 1920; Gauhatiarw, Dayal et Gupta, 1954; Macro"IR,cithus Hasegawa et Ozaki, 1926; Paramacro8

. Se propone un cambio de género para la especie Creptotrema dispar
Fre1tas, 1941 a Creptotrematina dispar (Freitas, 1941) n. comb.

\
)

SUMMARY
Trema todes described hereir. were obtained from the Mexican Tetra, Astyanax fasciatus mexicanus (Filippi), collected in Rodrigo Gorr.iez (formerly La Boca) Dam, Santiago, Nuevo León México; they cons1st of two new species: Prosthenhystera caballeroi n. sp. (Callodisto9

�midae Poche, 1926, and Creptotrem,atina aguirrepequeñoi n. sp. (Bunoderidae Nicoll, 1914), plus an already know species, Magnivitellinum
simplex Kloss, 1966 (Wallinidae Skrjabin et Koval, 1965), a rec?rd
which adds to the known geographical distribution of this last spec1es.
These trematodes present wide morpho1ogical variations, which are not
considered significant enough to describe them as different species.
A new combination Creptotrematina dispar (Freitas, 1941) n. comb.
is proposed for the species Creptotrema dispar Freitas, 1941.

9. Travassos, L., R. Artigas, y C. Pereyra, 1928. Fauna Helmintológíca dos peixes de agua doce do Brasil. Arch. Inst. Biól. S. Paulo,
1: 5-68.
10. Travassos, L., J.F. Teixeira de Freitas, y A Kohn, 1969. Trematodeos do Brasil. Mem. Inst. Oswaldo Cruz, 67 (1) 1-886.
11. Yamaguti, S., 1958. Systema Helminthum. The Digenetic Trematodes of Vertebrates. 1 (1-2): xii + 1575. Interscience Publ. (New
York, London).

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
l.

Caballero y C., E., y F. Jiménez-G., 1969. Presencia de Prosthenystera obesa (Diesing, 1856) Travassos, 1920 (Trematoda: Digenea)
en la vesícula biliar de peces comestibles de México. Rev. Biól.
Trop., 15 (2): 283-287.

2. Freitas J.F.T., 1941. Novo Trematodeo Parásito de Peixe de Agua
Doce. Mem. Inst. Oswaldo Cruz, 35 (3): 569-571.
3. Freitas J.F.T., 1941. Novo Trematodeo Parasito de Peixe Do Rio
Miranda. Rev. Brasileira de Biología, 1 (3): 249-251.
4. Kloss, G.R., 1966. Helmintos parásitos de las especies simpátricas
de Astyanax (Pisces: Characidae) I. Pap. Avulsos Dep. Zool. S. Paulo, 19 (17): 189-219.
5. Lamothe A. R., 1972. Tremátodos de Peces. VI. Margotrema bravoae Gen. nov. sp. nov. (Trematoda: Allocreadidae), Parásito de
Lerimchthys multiradiatus Meek. An. Inst. Biól. Univ. Nal. Autón.
México 41, Ser. Zoología (1): 87-92.

6. Manter, H.W., 1963. The Zoogeographical Affinities of Trematodes
of South American Freshwater Fishes. Systematic Zoology, 12 (2):
45-76.
7.

Skrjabin, K.I., 1959. Trematody jivontnyj i cheloveka. Osnovy trematodologii, 16: 54-74. Isdatelstvo Akademii Nauk, S.S.S.R. Moskva.

8. Skrjabin, K.I., y V.P. Koval, 1966. Trematody jivotnyj i cheloveka.
Osnovy trematodologii, 22: 175-456. Isdatelstvo Akademii Nauk,
S.S.S.R. Moskva.
10

11

�CUADRO ll
MORFOMEnUA de CreptotremlJDll/l ~ n. sp. MEDIDAS EN mm.

CUADRO I

MORFOMETRIA DE Proothenllystero caboilerOi n. sp. MEDIDAS EN mm.
HOLOT.IPC

REFERENCIA

cuerpo-

r............

PARATIPOS

media máxima

Ílomzltud

2.548

2.670

3.502

4270

1 ancbura

.938

Ll20

~

1.820

•004

.()()3

.()()4

.()()4

.193

.323

.4.03

.256

.312

.364

~

J.93

.100

.216

.280

-

eudcula . espesor

-·

Íd!Am. .......

-oral-¡ dlálD. transv.
Íd!Am.

lnno

a«Ubulo

7 . dlálD. transv.

aceW,ulo

al extnmo anterior
dlálD. .......

boca-

dlAm. transv.
;:
loQgltud

farlnee-

anchura
=loQgltud

eo(J(ago

anchura

.210

.ll2

.2m

.280

1.092

1.134

1.427

1.876

wslc\ilasem.7anolwra

.109

.056

.035

.055

.!110

anchura

.074

.046

.063

.091

1-..

.®.

.003

.102

J.75

anchura

.O'ZS

.014

.023

.049

.315

.228

.303

.424

2.324

.770

1.265

2.630

.003

.O'Z5

.036

.049

.352

.263

.333

,456

.420

"""

Ílnntrltud
ciegos lntest.1 anchura
poro reprod. al

I

exuemo anterior

Ílom!itud

.389

.221

.328

anchura

.053

.035

.042

.070

.350

.095

.230

.385

veslcula sem.•

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...

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anchura

.098

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J.16

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.368

J.40

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l,wwlt,ñ

.298

.095

J.65

.242

.193

J.02

.151

.231

anchura

.200

.091

.171

-

.130

.035

.077

.091

.1l!8

.210

"""

Jl2

J.93

.229

.270

·1-

.1'15

.2'll

.%19

.359

anchura

.130

l82

.255

.298

.280

.300

.352

.371

lior,gitud

.•

anchura

-,..........
ovario-

.214

.252

.29'J

.329

receptkulo sem.lanchura

.&lt;BI

.018

.l~

J.40

J.43

.147

longitud

.091

.O'Zl

ancbura

.l~

Jl2

.129

J.47

anchura

.039

.O'Zl

ªJoncltud

.070

.l~

J.40

J85

anchura

.042

.003

.065

.&lt;m

Ílongltud

Hi3

.003

-~

.063

anchura

.035

.O'Z5

.«18

.035

sem.-

follculos ....;;......

bueveclllos
• Tomado de

\UI

ovado -

.......,..,...

anchura

n,oepta\clllo

-

faringe-

~
.133

.221

~tud

bité. lnt. al extremo anterior

J.17

.203

J.67

.188

-~

J.O'Z

J.78

.130

.130

.049

.133

.133

J.07

.2911

Íkln!ltud

.200
.221

.an

.059

.035·

J86

.039

.274

.028

J.64

.l&amp;I

.039

bolsa ~ · , anchura

.123

.098

.263

.2911•

.004

J.79

.aro

.158

.098

.004

dlám. transv.

~dlám. """'·

es6fag-

Íloo21tud

~[:

boea-

bolsa del

.003

J.93

.185

-

.770

.004

.525

.130

.455

.!16()

J.71

.091

.718'

.392

.320

.109

.291

2.800

.686

J33

,(111

.1'15

1.949

.136

.147

.59lí

1.218

:J/11

.080

.1'15

mÁTlmA

2.674

.413

-~

-

PARATIPOl'I
........
media

~

dlám. transv.

.1'15

:no

HOLOTIPC

al extremo anterior

.245

3.1$

:............,

aceWMl)o

lnno

.151

.661

a1 ememoante'lor

~-

=dlám.

.155

2.458

lntest.1 anchura

dlám. """'·
dlám. transv•

vertosa oral

J.23

.002

paro reproc1.

eutlcala-_,..

.112

1.428

clep

-

anchura

J.23

.462

Íloo21tud

Clll!l'pO

.(110

1.904

bife. lnt. al extnmo anterior

~piar

NOTA: Holatlpo
Pllratlpm

\\

......,_.

REFERENCIA

folículos v i -

:

loogltud

.&lt;BI

.035

anchura

.140

.035

(kmgitud
l,.....i,,,..,.

.070

.053

.035

.Q25

n,cepücu)ovlto

buevedllo

.

nn

-

J.~

-

.091

-

,.,,,..

J.09

.067
.042

• Esta caracterlstlca y las siguientes no se promedian por el eocaao m:,.
mero de obserYaclones, menor ele 3.

UANL4
UANL 5, 6, 7 y 8

NOTA: Holotlpo
Paratlpos

12

UANL9
UANL 10 al 19

13

�CUADRO ill
MORFOMETRIA DE Magnwitellinum simple:!: Kloss, 1966, MEDIDAS EN mm.
mínima

media

máxima

f Iongitud

L134

1.883

2.940

anchura

.350

.512

.798

.003

.004

.004

.105

.143

.186

.116

.156

.186

.119

.156

.217

.123

.163

.224

.242

.371

.497

Í diám. lone:.

.018

.043

.098

1 diám. transv.

.046

.071

.102

r1onn+h•d

.046

.059

.070

anchura

.042

.063

.088

fiongitud

.018

.048

.084

anchura
bif. inl al extremo anterior

.014

.022

.046

.186

.300

.360

Í!one:itud
ciegos intestinales1
anchura

.658

1.102

1.778

.021

.033

.060

REFERENCJA
cuerpo
~

cutícula - - -

f diám. Ione:.
ventosa oral

diám. transv.

Ídiám. IODI!',
acetábulo

diám. transv.
acetábulo al extremo anterior

boca

faringe

esófago

L

.221

.367

.543

Í!one:itud

.123

.171

.333

ooro reprod. al extremo anterior
bolsa del cirro

anchura

.018

.036

.084

Ílongitud

.074

.099

.210

anchura

.032

.046

.088

.119

.206

.350

.109

vesícula seminal

-r-1--

Ílongitud

testlculo

.245

.240

.396

anchura

.109

.166

.235

Í!ongitud

.102

.172

.291

lanchura

.091

.163

.263

Ílongltud

.053

.091

.151

anchura

.032

.041

.&lt;Jn ,.

liongitud

.020

.042

.046

anchura

.018

.020

.021

.
IZQ.,

ovario

folículos vitelinos

huevecillos

.145

.151

rilongitud

...

Fig. 1. Prosthenhystera caballeroi n. sp., holotipo, UANL 4, vista ventral; vesícula biliar de Astyanax fasciatus mexitanus . ( Filippi), Presa Rodrigo
Gómez, Santiago, Nuevo León, México.

- 14

15

�.c.,,
3
~

fig. 2. Creptotrematina agilirrepequeñoi n. sp., holotipo, UANL 9, vista ventral;
ciegos jntestinales de Astyanax fasciatus mexicanus ( Filippi), Presa Rodrigo Gómez, Santiago, Nuevo león, México.
16

fig. 3. Magnivitellinum simplex Kloss, 1966, UANL 20, vista ventral; intestino
de Ast,y anax fasciatus mexicanus ( Filippi), Presa Rodrigo Gómez, San,
tiago, Nuevo león, México.
17

�Q.

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2

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                    <text>��CARTAS AMATORIAS

DE LA AVELLANEDA
INTRODUCCIÓN

No obstante el parecer de don Marcelino Menéndez y Pelayo acerca de la publicación de estas cartas que ahora ven la luz
en Cuba por primera vez, parecer expresado en el sentido de
que la Avellaneda
no hubiese agradecido mucho estas revelaciones póstumas, tan frecuentes
en F rancia como desusadas entre nosotros (a),

entiendo que deben ser conocidas en nuestra patria las epístolas amorosas que la insigne poetisa camagüeyana escribió a don
I gnacio de Cepeda y Alcalde, nacido en Osuna (España) el 21
de enero de 1816. Y lo entiendo así, porque pienso en estos asuntos lo mismo que los franceses: que todo cuanto se relacione con
las grandes figuras nacionales, debe ser estudiado, conocido,
divulgado, cuidadosamente recogido y reverentemente examinado, a fin de que ningún aspecto de ellas quede en la sombra; y
sin gue tales escudriñamientos signifiquen, en absoluto, falta
de respeto a l a memoria de quienes, cualesquiera que hayan sido
sus defectos en la vida privada, siempre merecen, por sus éxitos personales y el brillo de su actuación pública, la consideración que nadie les niega por la publicidad de sus desánimos o
flaquezas. Por el contrario, l a divulgación de estas intimidades suele acrecentar la simpatía pública por determinados personajes, aunque no han sido raros los casos en que el conocí( a)

Hi&amp;toria de la Poeala Hiapano-Americana, Madrid, 1 911, t. I, p. 273.

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�18

19

CUBA CONTEMPORÁNEA

CAR'rAS A)fATOHI.\S DE LA AVELLANEDA

miento de íntimos detalles personales ha hecho descender algunos grados el nivel de la admiración popular.
Lo mismo que se ha hecho en Francia con Gcorge Sand-que
tantos puntos de contacto tiene con la Avellaneda-, con Víctor
Hugo, con Napoleón y con otras figuras descollantes en la historia literaria y política francesa, y que en cierto modo viene
realizando en Cuba con el inmortal Martí nuestro compatriota
Gonzalo de Quesada, ¿ hay razón para que aquí no se haga con
la Avellaneda, f'S decir, para que se repita entre nosotros respecto de ella, puesto que ya está hecho en España ·desde hace
seis años YEntiendo que no.
No puedo prever cómo será recibida en Cuba la divulgación
de estos documentos en que

sen que ésta no era buena en los comienzos de la vida literaria de
la poetisa, o que era anticuado su modo de escribir,-que fué
después ganando en perfección y en belleza, notables en las últimas cartas de esta colección.
Por mi parte, debo hacer constar que en esta reproducción
respetaré fielmente los modos de escribir de la poetisa y del
comentador y anotador de sus cartas amatorias. Sólo introduciré una variación, que nada tiene que ver con los textos, que en
nada los altera: consiste en que las notas irán numeradas correlativamente en cada una de las partes de que consta el libro de
donde copio, en vez de recomenzar la numeración en cada
página en que las haya. Además, también hago constar que, salvo
indicación en contrario, todas las notas son del señor Cruz de
Fuentes : son mías las que aparecen entre paréntesis cuadrados,
en el texto del prólogo, de las cartas o en el de las acotaciones del
Sr. Cruz de Fuentes, y las que señale con estas letras: N. del C.
(Nota del copista.)
Como antes he dejado entender, presumo que no faltarán
comentarios maliciosos por la publicación de estas cartas; pero
quiero ignorarlos. Las publico porque sé que en Cuba,
desde que en 1907 apareció en España el libro que las contiene,
muchas personas desean leer estas epístolas escritas con todo
el fuego que tradicionalmente se atribuye a las hijas de los
trópicos. El único ejemplar llegado a la Habana, según mis noticias, es este del cual las tomo: pertenece a la biblioteca del
Ateneo de la Habana, donde muy pocas personas pudieron verlo a causa de que estuvo perdido algún tiempo.
Cierto día, cuando catalogaba yo, por razón de mi cargo de
Secretario de Canje y Correspondencia del Ateneo, los volúmenes guardados en sus casi vacíos estantes, tuve la alegría de
que mis manos diesen con el preciado libro perdido; y temeroso de que algún bibliómano, bibliófilo o malintencionado, lo hiciese desaparecer quizás para siempre, sin más provecho que el
suyo personal, decidí copiarlo y dar a conocer la copia en la
primera oportunidad favorable. Ninguna mejor que esta del
año en que se celebra el centenario del fausto natalicio de la
gloriosa camagüeyana, que será solemnizado con festejos nacionales el 23 de marzo y la erección de una estatua en su ciudad

hay datos muy importantes para la psicología de la poetisa, que en parte
confirman, y en parte rectifican, la idea que por tradición de los que la conocieron, se tiene de ella (b);

pero es indudable que, a1mque sólo sea por lo interesantes que
son, deben ser conocidos aquí lo mismo que lo fueron en España,
donde, a pesar de la exigua tirada de la obra de la cual los tomo
(300 ejemplares, no puestos a la venta), están bastante divulgados; y nadie, que yo sepa, se ha escandalizado por la publicación de ellos, ni nadie, tampoco, reparó en que acaso el comentador de estas cartas puso demasiado empeño en hacer resaltar los defectos ortográficos de la ilustre cantora, que las trazó
sin pensar en que algún día sus arrebatadas epístolas amorosas
serían objeto de nimia crítica y de la curiosidad de sus compatriotas.
No se me oculta que los documentos deben ser publicados
tal y como fueron escritos ; por lo tanto, creo que ha hecho
bien el señor Lorenzo Cruz de Fuentes, recopilador y comentarista de estos a que voy refiriéndome, en respetar la ortografía
de la Avellaneda: pero, a mi entender, no tuvo necesidad de
señalar el "abandono" y el "descuido" de la escritora : con
haber indicado que respetaba escrupulosamente la ortografía de
los originales, era suficiente para que los lectores comprendie(b)

Op. cit., p. 272•78.

�20

COBA CONTE~IPORÁNEA

natal ; y como sé que presto un servicio a las letras de mi patria
con la publicación de estas cartas, ninguna consideración ha sido
bastante a detenerme en el propósito de darlas a luz, acariciado
desde que cayeron en mis manos.

•••
A.demás de los interesantes artículos que dedicaron a este
libro, entre otros notables escritores españoles, don Francisco
Rodrígue7. Marín en la revista matritense A. B. O. (reproducido
en el Diario de la Marina, Habana, edición de la tarde del 22
de enero de 1909), y la Condesa de Pardo Bazán (véase el diario citado, edición matinal del 24 de julio de 1910), el admirado
crítico cubano Enrique Piñeyro, fallecido no hace mucho en
París, dedicó también a estas epístolas, tres años después de
publicado el volumen que las contiene, un bello artículo en El
Fígaro de esta capital, número del 22 de enero de 1911. Está
fechado en París el 30 de diciembre de 1910; y como da una
síntesis exacta del contenido del libro, admirablemente escrita
como casi todo lo que salió de la elegante pluma de aquel compatriota casi olvidado, con evidente injusticia, no resisto al deseo de transcribirlo íntegro, menos el último párrafo, que no hace
al caso para mi propósito. El artículo se titula La Avellaneda y
Safo, y dice así:
Gertrudis Gómez de Avellaneda falleció en Madrid el año de 1873, y en
el cortejo que acompañó su cadáver al cementerio '' no éramos, dijo Carlos
Frontaura, al siguiente día en el Eco de Ambos Mundos, más que seis escritores"; ¡ tan olvidada la tenían ya, allí donde habia vivido muchos años y
ganado lauros infinitos en teatros y liceos! Creo que asimismo ha sido hasta
el presente, recordada apenas de tiempo en tiempo por sus antiguos cofrades ó por los nuevos cultivadores de las letras.
Mas he aquí que al cabo de treinta y tantos años de aquella triste mañana de Febrero en que, tan poco acompañada, la llevaron al Campo Santo
de San Martín, vuelven inesperadamente á la superficie en el mundo español su nombre, sus escritos y la historia entera de su vida, á suscitar animadas discusiones, á dar pábulo á interesantes apreciaciones. Todo ello en
virtud de la aparición de un librito, impreso en corto número de ejemplares,
no puestos de venta en las librerías, ni tampoco en casa de la persona que
quiso costear la edición! El pequeño volumen, que á manera de bólido des·
prendido de la bóveda celeste atravesó nuestra atmósfera y cayó crepitan-

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

21

do contra el suelo, se compone de una autobiografía, nunca impresa, desconocida, en que cuenta Gertrudis los sucesos más íntimos de su vida hasta
el año de 1839, y de cuarenta cartas amorosas, escritas en diversos momentos desde ese mismo año hasta 1854, dirigidas á un caballero andaluz que
conoció en Sevilla, por quien muestra inequívocamente sentir el más vivo,
ardiente afecto, y es el mismo individuo para quien fué escrita la autobiografía. No hay misterio alguno en el asunto, ni respecto á la persona ni en
cuanto á los sentimientos que las agitaron; pero es de sentirse que solamente se uos comuniquen las cartas de la amante y no las del hasta ahora
ignorado individuo que logró inspirar á tan bella é inteligente mujer pasión
tan larga y tan profunda. Sábese perfectamente, sin embargo, que se llamaba D. Ignacio de Cepeda, que era en 1839 un joven de veintitrés años, que
concluía sus estudios en la Universidad, y que Gertrudis, joven entonces de
veinticinco años, se enamoró de él perdidamente, es decir, con toda la capacidad de amar concentrada en su corazón volcánico, y que bien se reflejaba
en su encendida tez morena, en sus radiantes ojos negros y en su impetuoso
carácter. Duraron esos amores quince años, como de las fechas de las cartas
se deduce, pero interrumpidos varias veces: por oposición de la familia del
novio, por viaje y residencia de la poetisa en Madrid; luego por el primer
matrimonio de Gertrudis. Reanudados después de la viudez, extinguiéronse
por último en 1854. En este año hacía ya tiempo que residia D. Ignacio en
Huelva, ocupado en dirigir grnndes y ricas propiedades agrícolas heredadas
de sus padres; mientras ella, establecida en Madrid, se consagraba á escribir para el teatro en busca de nuevos laureles, que en efecto recogió abundantemente con piezas como "Los Duendes en Palacio" y otras, no de las
mejores suyas, pero sí de las más aplaudidas entre todas. También Cepeda contrajo en ese año matrimonio con una dama distinguida de su provincia, y esta señora, viuda hoy, es la que ha costeado la impresión del tomo,
acompañado de minucioso artículo necrológico en honor del difunto consorte.
Confieso que han sido para mí estas cartas una gran sorpresa, paes hasta
este momento había siempre pensado, por todo lo que de ella directamente
sabía así como por sus escritos, que el orgullo y la entereza habían sido
los rasgos predominantes del carácter de la .Avellaneda, y que á los actos
de su vida podía aplicarse mejor que á sus escritos aquella frase, de gusto
bien dudoso, atribuida á D. Juan Nicasio Gallego: '' es mucho hombre esta
mujer". Recordaba igualmente que la vez única que en su tomo de poesías
claramente parecía aludir á un desengaño amoroso, había expresado su
pena en versos que realmente tienen mucho más de coléricos y orgullosos
que de tiernos y doloridos; versos que cuadran bien con lo que Ferrer del
Río, su contemporáneo, en alguna parte llama '' la altivez y soberbia de
su carácter". Son éstos:
Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos;
Nunca, si fuere error, la verdad mire!
Que tantos años de amarguras llenos
Trague el olvido : el corazón respire !

�22

CARTAS AJ\IATORIAS DE LA AVELT,ANEDA

COBA CON'l'E:lfPORÁNEA

Lo has destrozado sin piedad: mi orgullo
Una vez y otra vez pisaste insano ....
No era tuyo el poder que irresistible
Postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
Quísolo Dios y fué: gloria á su nombre l
Todo se terminó: recobro aliento:
¡ Angel de las venganzas! ya eres h~mbre;
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
No son muchos los versos amorosos entre los de la Avellaneda Y, como á
los que acabo de citar, apenas le viene bien el adjetivo, si, por eje~plo, se
les compara con las dos odas casi completas y los otros frag~entos mmortales que nos quedan de la gran poetisa griega, que en la isla de Lesbos nació y vivió seiscientos años antes de J. C. No babia existido hasta el presente razón directa de recordar á Safo al tratar de la poetisa cubana. Pero
el caso es aho1·a diferente. La Avallaneda amó, no cabe duda, amó con pasión física, profunda, dominadora; del mismo modo que la mujer admirable de Lesbos amó á Faón, el hermoso barquero, de que vagamente nos habla
la leyenda. Pero cúmplenos deplorar---eolocándonos en un punto de vista
de arte exclusivo,-que por desgracia al confesar y expresar la interesante
cubana su ardoroso sentimiento, no lo hiciera en verso sino en prosa. Las
cartas á. Cepeda, palpitante imagen de lastimosa realidad, eco vibrante de
gritos de pasión incontrastable, no tendrían precio, serían extraordinaria
maravilla, si estuviesen engastadas en el fino y. resistente metal en que fijó
ella sus poesfas. Una prosa rápidamente escrita, no releída por su autora
antes de emprender el camino que por fortuna la traería al fin y al cabo
hasta nosotros, sin tener siquiera corregidas las faltas de ortografía, no
puede consolarnos de la ocasión frustrada, única en cierto modo, de poseer
en hermosos versos castellanos la historia auténtica de una pasión femenina
arrebatada, no etérea y mística como la de Victoria Colonna, ni circunspecta y vacilante como la Elizabeth Barrett, sino esencialmente humana y sin
otro objeto que ser igualmente correspondida. Esto precisamente fué lo
que apenas pudo la infeliz lograr, pues Cepeda resultó más tibio, más indiferente en suma que el mismo Faón. Muy violenta debió ser la indignación
de Gertrudis y el rompimiento de las relaciones, cuando ni siquiera parece
ella haber pensado en reclamar sus cartas y evitar así que pudieran algún
dfa publicarse por iniciativa extraña y en desfavorables condiciones, como
ha sucedido.

•••
El libro que contiene estas epístolas de la egregia poetisa,
"la más grande de todos los tiempos", como alguien la ha llamado, consta de 158 páginas en 8.0 , y se intitula así:
LA AVELLANEDA I Autobiografía y cartas de la ilustre poe-

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tisa I hasta ahora inéditas, 1 con un prólogo y una necrología 1
por I D. Lorenzo Cruz de Fuentes, 1 Catedrático del Instituto
Gral. y Técnico de Hitelva, 1 Individuo correspondiente de la
Real Academia de la Historia, 1 &amp;c., &amp;c. 1 Publícase á expensas de
la Ilma. Sra. D.ª María de Córdova y Govcmtes, 1 viuda de Cepeda. 1 Huelva, 1 I mprenta y Papelería de Miguel Mora y Compa1íía, Sagasta, 6. l 1907.
En la última página, la correspondiente al colofón, dice lo
siguiente: Esta obra no se vende. Tirada, 300 Ejemplares.
El libro está dividido en cuatro partes : la primera, que es
el prólogo, consta de ocho páginas; la segunda, titulada Autobiografía de la Sra. D.ª Gertr-udis Gómez de Avellaneda, cuenta
treinta y dos; la tercera, rotulada Cartas de la Sra. D.ª Gertrudis Gómez de Avellaneda, tiene noventa y cuatro y en ella aparecen cuarenta epístolas numeradas de la I a la XXXX (sic; en
vez de XL), y la cuarta y última, intitulada Necrología del Ilmo.
Sr. D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, que es la persona a quien
fueron dirigidas, consta de catorce páginas.
En la primera parte, o sea el prólogo, el señor Lorenzo Cruz
de Fuentes atinadamente presenta a La Peregrina en el nuevo
aspecto de su estilo epistolar. V arias de estas cartas, sobre todo
algunas de las últimas, realmente son notables por el vigor y la
elevación del pensamiento, por la elegancia del estilo y la belleza de los conceptos. El compilador, en ciertas partes, creyó
prudente suprimir pasajes o palabras; y por noticias particulares que tengo, parece que en este volumen de que voy tratando
no están todas las cartas de la Avellaneda al señor Cepeda.
Si el señor Cruz de Fuentes se decide a hacer una segunda
edición de este libro ( como parece ser su propósito), &amp;las publicará todas y añadirá nuevos datos tendientes al conocimiento
íntimo de la genial lírica? De esperar es, y que complete los
pasajes tnmcos de algunas de estas cartas. Así será el libro
doblemente interesante, y no dudo que en Cuba tendrá excelente acogida esa segunda edición de obra de tan grande interés
para nuestras letras.
CARLOS DE VELASCO.
Enero. 1914.

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CUBA CON'l'EMPORÁNEA

PRÓLOGO
Las obras de D.ª Gertrudis Gómez de Avellaneda están ya juzgadas definitivamente por la crítica literaria y el nombre ilustre
de su inspirada autora ocupa lugar preeminente entre los más esclarecidos poetas que brillaron en el parnaso español, y como
el primero entre las poetisas, que hablaron la lengua de Cervantes. No seré yo quien repita aquí sandia y torpemente lo
que con tan profundo conocimiento de la materia y por elegante
modo dejaron consignado en luminosos artículos periodísticos,
en cartas laudatorias ó en eruditos prólogos, varones tan preclaros como D. Juan Nicasio Gallego, don Alberto Lista, D . Nicomedes Pastor D~az, D. Juan Valera, D. Pedro Antonio Alarcón, D. Severo Catalina y el Duque de Frías, por no citar más,
que sobresalen en la república de las letras, unos como poetas,
otros como críticos, otros como novelistas, y todos como maestros
consumados del bien decir.
Pero con tener el público un perfecto conocimiento del soberano arte de la .Avellaneda desde que salieron a luz los cinco
tomos de sus obras literarias (1), que nos la presentan ceñida
su frente de la triple corona de novelista, de poeta lírico y de
autor dramático, todavía nos es posible conocerla bajo un nuevo
aspecto por todos ignorado, como modelo en el estilo epistolar,
merced á unos manuscritos, que paran hoy en nuestro poder,
trasmitidos por el que fué su propietario el Ilmo. Sr. D . Ignacio
de Cepeda y Alcalde; quien mirando en mí, no seguramente al
más hábil de sus amigos, sino á uno de los más devotos y sinceros, quiso confiarle el honroso encargo, que yo acepté agradecido como un halago de la fortuna, de dar a los moldes de la
imprenta tan preciosas reliquias. Hasta aquí habíamos apreciado los altísimos méritos de la ilustre hija de Puerto-Príncipe,
de la insigne Tula, como familiarmente era llamada, por los
(1) Obraa literarias de la Señora Doña Gertrudi8 G6mez .4.vellaneda--Oolecci6n Oompleta--Madrid--lmprenta 11 Bstereotipia de M. Rivadeneyra, calle del D,..
que de Osuna, número 8-1869.

CARTAS A~TORIAS D.I!: LA AVELLANEDA

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escritos dedicados a ver la luz pública, en los que quiso ella
darse á conocer al mundo literario como artífice de la palabra
y del pensamiento, más [sic] ahora han de ser avaloradas también
esas sus bellas cualidades de escritora correctísima, espontánea
como pocas, y de muy profunda pensadora, aún en aquellas producciones que trazó su pluma, condenadas al nacer por su autora á ser rotas o quemadas sin remisión alguna, cruel sentencia
que por suerte no llegó a cumplirse. Estas son la autobiografía
y las cartas que publicamos, inspiradas en la más ardiente y
noble pasión amorosa que puede concebirse y dirigidas, con el
sigilo de que tanto gustan los enamorados, al que fué sagrado
objeto de sus más puros y dulces amores, á sit ídolo, á su Dios,
como repetida vez le llama.
Corría el año 1839 cuando la Srta. Gertrudis Gómez de .Avellaneda, que ya había acreditado el pseudónimo La Peregrina
con que firmaba algunas de sus producciones poéticas, conoció
en Sevilla entre la buena sociedad, que le aplaudía y le admiraba, á D. Ignacio de Cepeda, joven entonces de 23 años, hijo
de noble familia ursaonense, estudiante de la Facultad de Derecho, tipo de hermosura varonil, culto sin presunción, elegante sin amaneramiento, bondadoso y afable por naturaleza, y
para que nada le faltase para llenar las aspiraciones del más
exigente corazón femenino, era rico por su casa, que poseía cuantiosos bienes de fortuna en la dicha ciudad, en Osuna, en Villalba del .Alcor y en Almonte. Con estas raras cualidades, difíciles de reunir en un solo sujeto, no es de extrañar que la eminente poetisa, que también se hallaba en la exuberancia de la juventud, empezando por ser su amiga más sincera, no tardase en
ver prendida en SJ&gt; pecho la llama del amor y que aceptase como
un don del cielo á aquél su amigo, que satisfacía los estímulos
de su corazón de fuego, y en el cual se armonizaban y sintetizaban las realidades de la vida con los ensueños de mujer, que
en su portentosa imaginación se había forjado.
Pero esas ilusiones, ese férvido entusiasmo de que están, no
llenas, sino rebosantes las cartas de aquella época, fueron para
la genial cubana como el heno, verde á la mañana, seco
á la tarde, ó cual gentil amapola tronchada al nacer por rudo
arado. La revolución operada en su espíritu fué súbita y dolo-

�CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

27

CUBA CONTE)IPORÁNEA

rosa: el ídolo cayó de su profanado altar y se destruyó el culto.
Cuál fué la causa de tanta desventura Y No lo sabemos á cien6
cia cierta. Los celos tal vez; la pasión absorvente, [sic] avasalladora, que no conocía límites, de la franca india, como graciosamente á sí propia se llamaba la simpática Tula; y la templanza sostenida del Sr. Cepeda ante el temor instintivo de entregarse con armas y bagaje á aquella inteligencia poderosa,
que algún día podría anularle con su superioridad indiscutible,
debieron hacer el milagro. El hecho es, que en los primeros meses del año 1840, pierden las cartas su tinte apasionado, para
reducirse paulatinamente á una correspondencia entre dos amigos muy íntimos, muy queridos, pero nada más que amigos,
como antes lo habían sido; y que esa transformación de afectos costó á la poetisa una de esas crisis morales, que forman
época en la vida del individuo, dejando en el alma huellas imborrables. '' En un rapto de mal humor-decía-he rasgado dos
actos de mi drama (2). En otro rapto de mal humor hice trizas el vestido que debía ponerme esta noche. . . no será extraño,
que en otro me arroje por el balcón. . . A Dios, ten compasión
de una mujer, que pudo ser algo en el mundo y que ya es nada.
Amame ó mátame. . . no hay para mí otra alternativa. ¡ Tantos
días sin verte 1. . . tienes de hielo el corazón t. . . ¡ qué significa
esto?. . . te pesa ya mi amor Y. . . Acaso te pese, pero no tanto
como á mí la vida." (3)
De aquí nacieron el pesimismo, la tristeza, el desengaño y la
melancolía, que impregnaron su alma tierna y apasionada desde sus años juveniles y de que van saturadas muchas de las poesías líricas engendradas por su fecundo numen. Bien lo echa
de ver sin acertar con la explicación el eximio poeta y profundo crítico Sr. Gallego (4). "Al lado-dice-de las ideas nobles y de la elevación de espiritu, que distinguen á nuestra poe-

tisa, se notan ciertos suspiros de desaliento, desengaño y saciedad de la vida, que harán creer al lector ( como nosotros lo
creímos al ver algunas muestras en un periódico de Cádiz) que
son fruto de la edad madura, de esperanzas frustradas, de ilusiones desvanecidas por una larga y costosa experiencia. ¡ Cual
fué, pues, nuestro asombro cuando nos encontramos con una
señorita de veinte y cinco años, en extremo agraciada, viva y
llena de atractivos!. .. Posible es, que la señorita Avellaneda
tenga fundadas razones para estar disgustada, hasta el punto
de pintarse consumida de tedio ( tal es el asunto de uno de sus
más bien torneados sonetos) (5), cuando su condición social, sus
pocos años y sus dotes personales debieran lisonjearle infinito;
pero es harto más probable que esté algún tanto contagiada de
la manía del siglo y sea más ficticio que real el desaliento que
nos pinta en algunas de sus composiciones. Acaso tendrán en
esto no pequeña influencia las horas desusadas que dedica a
su estudio, y suelen ser desde la una a las cuatro de la mañana.''
Y en parecida equivocación no pudo menos de incurrir por
falta de datos el gran estilista, el sabio maestro ·de las letras patrias, don Juan Valera, al juzgar en notabilísimo artículo (6)
con la altura de miras, que le era propia, las producciones líricas
de la Avellaneda, de la cual asegura con sobrado fundamento,
que en ese género--"no tiene ni tuvo nunca rival en España,
y sería menester, fuera de España, retroceder hasta la edad más
gloriosa de Grecia para hallarle rivales en Safo y en Corina, si
no brillase en Italia, en la primera mitad del siglo XVI, la bella
y enamorada Victoria Colonna, Marquesa de Pescara;"-pero
abunda en la misma opinión del Sr. Gallego, de que nuestra
poetisa se había contagiado del menosprecio del mundo y de los
hombres,-"sentimiento propio de este siglo y fuente de rica
y elevada aunque amarga inspiración; "-y al establecer un paralelo entre ambas poetisas, afirma de la española, que-'' se había visto obligada acaso a conservar con frecuencia su ideal en

(2) El drama L1011cia que entonces escribla y que fué estrenado en Sevilla
el 6 de Junio de 1840.
( 3) Carla escrita en SeTilla y remitida i la Posada de la Castalia, calle del
Burro (hoy Alfonao el Sabio), con esta indicación en el sobrescrito--""'- D. Ignacio
Cepeda en S. :M. (au mano). No tiene fecha, coal\ muy común en esta correspondencia, pero de au contenido se deduce qua fué escrita en los Carnavales de 184.0.
( 4). D. Juan Nicasio Galle¡o en el prólo¡o i la l.ª edición de las poeala■
de la Avellaneda, Madrid. 18n.

(5) Alude, sin duda, al titulado Jfi .ICal, que 1!.¡ura el último en la edl·
ci6n mencionada en la nota anterior.
(6) Publicado con motivo de la aparición de laa Obras Lit,rarial de la Avellaneda, Madrid, 1869, y reproducido recientemente en el número extraordinario la
Revista Uni6n Ibtro-A.11urieana, correspondiente al 80 de Abril de 1905.

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CUBA CONTEMPORÁNEA

abstracto y en vago, por no poderlo fijar, ni concretar, ni determinar en persona alguna de las que ha encontrado por el mundo, "-mientras que la italiana tuvo en su marido, el heróico [sic]
Marqués de Pescara, vencedor en cien batallas, il suo bel sole,
el motivo perenne de sus apasionados versos.
De hoy más podrá asegurarse, sin miedo de caer en evidente
error, que ese desdén misantrópico, ese desaliento y tedio de la
vida, que cual ténue [sic] sombra envuelve á casi todas las poesías
líricas de la Avellaneda, no nacieron de su prurito de imitar á
los vates melancólicos, muy de moda en aquella era, antes bien,
fueron los ópimos, aunque amargos frutos de un estado psicológico, determinado por el choque de pasiones, que en tempestad
tumultuosa se desencadenaron en su pecho, y que el ídolo que
adoraba, deshecho y pro/anado en 1840 y renacido á los siete
años como el fénix de sus cenizas, no era un ser extraterrenal,
abstracto, ni quimérico, sino vivo, animado, de carne y hueso
como los demás hombres, y de altiva frente,
'' Que alumbrada pareeia
Por resplandores del alma.''

Para nadie será ya un secreto, que D . Ignacio de Cepeda era
el afortunado mortal, por quien sonaron los acentos más delicados de la apasionada lira de la Avellaneda; ora cante en bien
pulidas estrofas el placer de haber hallado el tierno objeto de
sus amores,
Reflejaba su mirada
El azul del cielo hermoso;
No cual brilla en la alborada,
Sino en la tarde, esmaltada
De tornasol misterioso.
Yo, en profundo arrobamiento,
De su hálito los olores
Cogf en las alas del viento,
Mezclado con el aliento
De las balsámicas flores.
Porque era, no hay duda, tu imagen querida,
Que el alma inspirada logró adivinar .....
Aquella que en alba feliz de mi vida

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

29

Miré para nunca poderla olvidar.
Por tí fuá mi dulce suspiro primero;
Por tí mi constante, secreto anhelar . ....
Y en balde el destino, mostrándose fiero,
Tendió entre nosotros las olas del mar (7);

ora llore en sentidísimas endechas su ausencia y definitivo apartamiento,

,

No existe lazo ya: todo está roto :
Plúgole al cielo así: ¡ bendito sea l
Amargo cáliz con placer agoto:
Mi alma reposa al fin: nada desea.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada .....
Mas ¡ ay 1 ¡ cuan triste libertad respiro l

Hice un mundo de tí, que hoy se anonada,
Y en honda y vasta soledad me miro.
¡ Vive dichoso tu! ¡ Si algún día
Ves este adios, que te dirijo eterno,
Sabe que aún tienes en el alma mía,
Generoso perdón, cariño tierno (8).

A la primera época, de las dos que dejamos indicadas, pertenece la autobiografía escrita á ruegos del Sr. Cepeda, ó lo que
parece más verosímil, por propia iniciativa de su autora, que
quiso dar á conocer su pasado al hombre á quien ya había entregado su corazón. Aparecen en ella consignados con notable
ingenuidad los recuerdos de la niñez y de la primera juventud,
su venida á España y á Sevilla, y hasta secretos del bogar doméstico, por lo que exigía en el primer párrafo, que llamaríamos
prólogo, que el fuego devorase aquel papel inmediatamente que
fuera leído, y que nadie más tuviese noticia de su existencia; y
(7) Poesla titulada ..t ti, que figura en la edición de 1841 y fué escrita por
la A,•,llnneda A fines del afio 1839.
(8) Poesla t itulada también Á. Cl, como la anterior, publicada en la edición
de 1850 y que probablemente escribirla su autora en Noviembre de 1847, luego
de quedar rotas para siempre sus relaciones amorosas con el Sr. Cepeda.
Además de las dos composiciones Á. tl, hay otras en la colección completa de
sus obras (1869) como el "Soneto imitando una oda de Safo", "Amor y Orgullo",
"'Mi Mal" 1 "El Porqué de la Inconstancia", &amp;c., &amp;c., respecto á las cuales es tam·
bién evidente el motivo de su inspiración.

�31

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

30

COBA CONTEMPORÁNEA

como dudando de que se hubieran cumplido tan duras condiciones, decía á los pocos días en carta al Sr. Cepeda (9) : "Respecto al cuadernillo, que dí á V., sabe V. mis condiciones. Están en
él consignadas las personas por sus nombres y encierra confianzas, que sólo á V. pudiera yo haber hecho, pues soy sumamente
reservada en asuntos domésticos. Por todo esto no estaré tranquila hasta saber que ha sido quemado por V. mismo: lo ruego y lo
exijo. "-Igual advertencia hace en algtmas de sus cartas que
corresponden al citado año 1839, y en las que fueron escritas
en la segunda época de relaciones amorosas, o sea el otoño de
1847, cuando, ya viuda de su primer marido la eminente poetisa,
volvió á tratar de cerca al Sr. Cepeda, que se detuvo en Madrid
larga temporada al emprender su viaje, no de recreo, sino de
instrucción, por diversas cortes europeas.
Unas y otras, así como la autobiografía, fueron guardadas con
esmero y cariño, como oro en paño, por su ilustre propietario, no
ciertamente por vanidad, que nunca conoció esa pasión, sino por
grato recuerdo de sus años juveniles; y así, no consintió jamás
en que fueran publicadas en vida suya, limitándose á dar su
permiso para que salieran á luz después de su muerte,-"si
podían servir para enaltecer más y más el mérito de la insigne
escritora y satisfacer la curiosidad de querer conocer hasta el último punto sus más íntimos pensamientos, "-como me
decía en carta de 16 de Julio de 1902, contestando á mi amistoso
requerimiento de que no quedasen condenados á perpétuas [sic]
tinieblas manuscritos tan preciados. Comprendiéndolo así la Ilma.
Sra. D." María de Córdova y Govantes, viuda del Sr. Cepeda,
ha querido rendir un homenaje de cariño á la veneranda memoria de su esclarecido esposo, costeando la presente edición, que
seguramente le agradecerán los amantes de las buenas letras, y á
la que se ba creído oportuno agregar por el autor de estas líneas
una NECROLOGÍA del Sr. Cepeda, que por sus talentos y sus méritos fué digno objeto del amor de la primera de las poetisas españolas.
(9) Escrita en Sevilla probablemente el 8 de Agosto de 1889 y mandada ¡¡ la
Pos:lda de la Castaña con esta indicación en el sobre :-"AJ Sr. D. Ignacio de Cepeda, el joven, en S. M."

Hora será ya de terminar este desmedrado prólogo, para que
los lectores (si alguno paró mientes en él) puedan saborear las
hermosas páginas que dejó trazadas la pluma de la inspirada
escritora.

AUTOBIOGRAFÍA
DE LA SRA. D.A. GERTRUDIS GÓ}IEZ DE AVELLANEDA
"23

DE JULIO Á L.A.

1

DE LA NOCHE. "

(l)

Es preciso ocuparme de V. (2); se lo he ofrecido; Y, pues,
no puedo dormir esta noche, quiero escribir: de V. me ocupo al
escribir de mí, pues sólo por V. consentiría en hacerlo.
La confesión, que la supersticiosa y tímida conciencia arranca á una alma arrepentida á los pies de un ministro del cielo,
no fué nunca ~ás sincera, más franca, que la que yo estoy dispuesta á hacer á V. Después de leer este cuadernillo, m~ _conocerá V. tan bien, ó acaso mejor que á sí mismo. Pero ecs1Jo dos
cosas. Primera: -que el fuego devore este papel inmediatamente
que sea leído. Segunda: que nadie más que V. en el mundo, tenga noticia de que ha existido.
V. sabe, que he nacido en una ciudad del centro de la Isla
de Cuba (3), á la cual fué empleado mi papá el año de nueve
( 1) En el original no se dice el año, ni el Jugar de la confección de este cuad6,-nillo, como lo llamó su autora, que consta de 21 hojas en cuarto, sin foliar; pero
RU contenido y los antecedentes, que he tenido á !&amp; vista, no dejan lugar á la
menor duda de que fu6 escrito en Sevilla el año 1889.
La poetisa escribe constantemente devo, deve, de1;ia.; adoctar; tttbe, tubo; pro•
hi-vir, prohivia; conaerbo; ecsesiba, en.aesibamente; acit1 (proposición); aprovar, apro11aba; y usa rara vez de !&amp; X, supliéndola por S cuando le sigue consonante Y por el
grupo O. S. cuando Je sigue vocal. Estas ligeras faltas, as! como el uso de S por
e ó por z, ó de letra mayúscula por minúscula ó viceversa, se han re_spetado en
la presente edición tales como aparecen e11. el original; lo cual se advierte desde
ahora para que los lectores no carguen r. cuenta del cajista lo que es propio del
descuido y abandono con que en esta ocasión escrib!a la Sra. Avellaneda.
(2) D. Ignacio de Cepeda y Alcalde, A quien se le entregó este cuaderno. En
el texto se le nombra varias veces por su apellido).
(3) Puerto Pr!nc!pe, ciudad harto atrasada entonces, que no tenia escuelas
públicas, ni teatro.

�32

CUB.\ CO~TElll'ORÁ..'IEA
C,\RTAS A)f.-\TORI.\S DE LA A \'ELLA~EDA

y en la cual casó algún tiempo después con mi mamá, hija del
país (4).
.
. .
No siendo indispensables estensos detalles sobre m1 nacimiento para la parte de mi Ilistoria, que pueda intere~ai: ~ V., no le
enfadaré con inútiles pormenores, pero no suprimire tampoco
algunos que pueden contribuir á dar á V. más esacta idea de he,
chos posteriores.
Cuando comencé á tener uso de razón, comprendí que habia
nacido en una posición social ventajosa: que ~i familia_ materna ocupaba uno de los primeros rangos del pa1s, que mi _Padre
era un caballero y gozaba toda la estimación que merec1a ~or
sus talentos y virtudes, y todo aquel prestigio que e_n una cmdad naciente y pequeña gozan los empleados de cierta c_lase.
Nadie tubo este prestigio en tal grado: ni sus antecesores, m sus
sucesores en el destino de comanda&gt;1.te de los puertos, que ocupó en el centro de la Jsla; mi padre d~ ha brillo á _s u empleo con
sus talentos distinguidos, y había sabido proporcionarse las re1:J.ciones más honoríficas en Cuba y aun en España.
.
Pronto cumplirán 16 años de su muerte, mas estoy cierta,
mu,· cierta que aun vive su memoria en Puerto Príncipe, Y que
no se pron,uncia su nombre sin elogios y bendicio_ncs: ~ ~adie
hizo mal. y ejecutó todo el bien que pudo. En su v_ida ?l~bhca Y
en su vida privada. siempre fué el mismo, noble, mtrepido, veraz. generoso é incorruptible.
Sin c:mbargo. mamá no fué dichosa con él: acaso porq~e no
puede haber dicha en una unión forzosa, acaso_ porque s1e~do
demasiado joven y mi papá más maduro, no pudieron tener s1mpatías. l\fas siendo desgraciados, ambos fueron por lo menos
irreprochables. Ella fué la más fiel y virtuosa de las esposas,_ Y
jamfts pudo quejarse del menor ultraje á su dignidad de muJe1·
y de madre.
. ,
Disimúleme V. estos elogios: es un tributo que det•o rendir a
los autores de mis días, y tenqo cierto orgullo cuando al recor~ar
las virtudes, que hicieron tan estimado á mi padre, puedo decir:
soy su bija.
0

(4) Sabido es que loa padres de la Avellaneda fueron el capitfi.n de navlo
D. Manuel G6mez de A..-ellaneda y D .• Francisca de Arteaga.

33

Aun no tenía nueve años cuando le perdí (5). De cinco hermanos que éramos, sólo quedábamos á su muerte dos : :Manuel y
yo ; así es que éramos tiernamente queridos, con alguna preferencia por parte de mamá acia 7\Ianolito y por papá acia mí.
Acaso por esto, y por ser mayor que él cerca de tres años, mi
dolor en la muerte de papá fué más vivo que el de mi hermano.
Sin embargo, ¡ cuán lejos estaba entonces de conocer toda la
estcnsión de mi pérdida!
Algunos afios hacía que mi padre proyectaba volverse á España y establecerse en Sevilla; en los últimos meses de su vida
esta idea fué en él más fija y dominante. Quejóse de no dejar
sus huesos en la tierra nativa, y pronosticando á Cuba una suerte
igual á la de otra Isla vecina (6), presa de los negros, rogó á
mamá se viniese á España con sus hijos. Ningún sacrificio de
intereses, decía, es demasiado: nunca se comprará cara la ventaja
de establecerte en España. Estos fueron sus últimos votos, y
cuando más tarde los supe deseé realizarlos. Acaso éste ha sido
el motivo de mi afición á estos países y del anhelo con que á
veces he deseado abandonar mi patria para venir á este antiguo
mundo.
Quedó mamá joven aún, viuda, rica, hermosa (pues lo ha
sido en alto grado) y es de suponer no le faltarían amantes, que
aspirasen á su mano. Entre ellos Escalada (7), teniente coronel
del regimiento que entonces guarnecía á Puerto Príncipe, joven
tambié11, no mal parecido, y atractivo por sus dulces modales y
cultivado espíritu. l\famá le amó acaso con sobrada ligereza, y
antes de los 10 meses de haber quedado huérfanos, tuvimos un
padrastro. l\fi abuelo, mis tíos y toda la familia. llevó muy á mal
este matrimonio; pero mi mamá tubo para esto una firmeza de
carácter, que no había manifestado antes, ni ha vuelto á tener
después. Aunque tan niña, sentí herido de este golpe mi corazón;
sin embargo, no eran consideraciones mezquinas de intereses 111!
{5) . Los tenía cumplidos, puesto qne nació el 23 de ?i!ano de 1814, y según
su propia cuenta, au padre hablA muerto i fines de 1823. Igual equivocación dejó
anotada en algunas de aus cartu. Los editores de sus poesfas en 1850, la supusie•
ron nacid&amp; en 1816.
{ 6) Santo Domingo.
{7) D. Gaapar Escalada, Teniente Coronel del Regimiento de León.

�35

CU.BA CONTEMPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

que me hicieron tan sensible á este casamiento: era el dolor de
ver tan presto ocupado el lecho de mi padre y un presentimiento
de las consecuencias de esta unión precipitada.
Afortunadamente sólo un año estuvimos con mi padrastro,
pues, aunque una real orden inícua y arbitraria nos obligaba á
permanecer bajo su tutela, la suerte nos separó. Su regimiento
fué mandado á otra ciudad, y mamá no se resolvió á dejar su
país y sus intereses para seguirle. Ocho años duró esta separación; sólo dos ó tres meses cada año iba Escalada á Puerto Príncipe con licencia, y se portaba entonces muy bien con mamá Y
con nosotros. Por tanto, éramos felices! Aunque tenía mamá
otros hijos de sus segundas nupcias, su cariño para con nosotros era el mismo. A Manuel, sobre todo, siempre le ha querido
con una especie de idolatría, y á mí lo bastante para no poder
formar la menor queja. Dábaseme la más brillante educación
que el país proporcionaba, era celebrada, mimada, complacida
hasta en mis caprichos, y nada esperimenté que se asemejase á
los pesares en aquella aurora apacible de mi vida.
Sin embargo, nunca fuí alegre y atolondrada como lo son
regularmente los niños. Mostré desde mis primeros años afición
al estudio y una tendencia á la melancolía. No hallaba simpatías
en las niñas de mi edad; tres solamente, vecinas mías, hijas de
un emigrado de Santo Domingo, merecieron mi amistad. Eran
tres lindas criaturas de un talento natural despejadísimo. La
mayor de ellas tenía dos años más que yo, y la más chica dos
años menos. Pero esta última era mi predilecta, porque me parecía, aunque más joven, más juiciosa y discreta que las otras.
Las Carmonas ( que este era su apellido) se conformaban fácilmente con mis gustos y los participaban. Nuestros juegos eran
representar comedias, hacer cuentos, rivalizando á quien los hacía más bonitos, adivinar charadas y dibujar en competencia
flores y pajaritos. Nunca nos mezclábamos en los bulliciosos juegos de las otras chicas con quienes nos reuníamos.
Más tarde, la lectura de novelas, poesías y comedias, llegó á
ser nuestra pasión dominante. Mamá nos reñía algunas veces
de que siendo ya grandecitas, descuidásemos tanto nuestros adornos, y huyésemos de la sociedad como salvajes. Porque nuestro
mayor placer era estar encerradas en el cuarto de los libros, le-

yendo nuestras novelas favoritas y llorando las desgracias de
aquellos héroes imaginarios, á quienes tanto queríamos.
De este modo cumplí trece años. ¡ Días felices, que pasaron
para no tornar más!. .. -Cepeda! mañana continuaré escribiendo. Estoy fatigada y la pluma es malísima, &amp;qué hará 'V.
ahora 1 Dormir acaso ! Ojalá !

34

"25

POR LA MAÑANA"

Hoy no le veré á V. verosímilmente, pues según su sistema,
creo que no irá á la ópera, á la cual iré yo. Creo, empero, que
el motivo de no ir V. no será hallarse malo, pues me molestaría
infinito esta suposición, creyendo que mis impertinentes instancias de anoche para que fuese V. á Cristina (8), fuesen la causa
de ello.-Voy á continuar mi relación y procuraré abreviarla.
Mi familia me trató casamiento con un caballero del país,
pariente lejano de nosotros. Era un hombre de buen (aspecto)
personal y se le reputaba el mejor partido del país. Cuando
se me dijo que estaba destinada á ser su esposa, nada ví en este
proyecto que no me fuese lisonjero. En aquella época, comenzaba á presentarme en los bailes, paseos y tertulias, y se despertaba en mí la vanidad de mujer. Casarme con el soltero más rico
de Puerto Príncipe, que muchas deseaban, tener una casa suntuosa, magníficos carruajes, ricos aderezos, etcétera, era una
idea que me lisonjeaba. Por otra parte, yo no conocía el amor
sino en las novelas que leía, y me persuadí desde luego que
amaba locamente á mi futuro. Como apenas le trataba y no le
conocía casi nada, estaba á mi elección darle el carácter que
más me acomodase. Por decontado me persuadí, que el suyo era
noble, grande, generoso y sublime. Prodigóle mi fecunda imaginación ideales perfecciones, y ví en él reunidas todas las cualidades de los héroes de mis novelas favoritas : El valor de un
Oroondates, el ingenio y la sensibilidad apasionada de un SaintPreux, las gracias de un Lindor y las virtudes de un Grandisón.
Me enamoré de este ser completo, que veía yo en la persona de
(8) Paseo junto al Guadalquivir, frente al palacio de San Telmo, donde se
reunta la buena sociedad sevillana en las noches de verano.

�36

CUBA CONTEMPORÁNEA

mi novio. Por desgracia, no fué de larga duración mi encantadora quimera; á pesar de mi preocupación, no dejé de conocer
harto pronto, que aquel hombre no era grande y amable sino en
mi imaginación; que su talento era muy limitado, su sensibilidad muy común, sus virtudes muy problemáticas. Comencé á entristecerme y á considerar mi matrimonio bajo un punto de vista menos lisonjero. En aquella época, mi futuro tubo precisión
de ir á la Habana, y su ausencia, que duró diez meses, me proporcionó la ventaja de poder olvidar mis compromisos. Como no
veía á mi novio, ni casi se me hablaba de él, apenas, rara vez, me
acordaba vagamente, que ecsistía en el mundo. La Amistad ocupaba entonces toda mi alma. Adquirí una nueva amiga en una
prima, que educada en un Convento, comenzó entonces á presentarse en sociedad. Era una criatura adorable ; yo, que no ama
ba á ninguna de mis otras primas, me incliné á ella desde el
primer momento en que la ví.
He notado en el curso de mi vida, que si bien alguna vez se.
ha engañado mi corazón, más frecuentemente ha tenido un instinto feliz y prodigioso en sus primeros impulsos. Rara vez he
encontrado simpatías en aquellas personas, que á primera vista
me han chocado, y muchas he adivinado en dicha primera vista,
el objeto de mi futuro afecto.
l\Ii prima obtuvo desde luego mi simpatía y no tardó en
ocupar un lugar distinguido en mi amistad. únicamente Rosa
Carmona la rivalizaba, pues ninguna de las otras dos Carmonas
fueron de mí tan queridas corno ella. Cuando estábamos todas
reunidas, hablábamos de modas, de bailes, de novelas, de poesías, de amor y de amistad. Cuando Rosa, mi prima y yo estábamos solas, solíamos ocuparnos de objetos más serios y superiores á nuestra inteligencia. Muchas veces nuestras conversaciones tenían por objeto los cultos, la muerte y la inmortalidad.
Rosa tenía mucho juicio en cuanto decía, y yo admiraba siempre la esactitud de sus raciocinios: En cuanto á mi prima, era
como yo, wia mezcla de profundidad y ligereza, de tristeza y alegría, de entusiasmo y desaliento : Como yo, reunía la debilidad
de mujer y la frivolidad de niña con la elevación y profundidad
de sentimientos, que sólo son propios de los caracteres fuertes y
varoniles. ¡Yo no he encontrado en nadie mayores simpatías!

CAR'fAS A~IATORIAS DE LA AVELLA:SEOA

37

Siendo las cinco jóvenes, no feas, y gozando reputación de
talento, fuimos bien pronto las señoritas de moda en Puerto
Príncipe. Nuestra tertulia, que se formó en mi casa, era brillantísima para el país : En ella se reunía la flor de la juventud del
otro sexo y las jóvenes más sobresalientes. Todos los forasteros
de distinción, que llegaban á Puerto Príncipe, solicitaban ser introducidos en nuestra sociedad, y nos llevábamos todas las atenciones en los paseos y bailes. .A.trajimos la envidia de las mujeres, pero gozábamos la preferencia de los hombres, y esto nos
lisonjeaba.
Volvió en eso mi novio, pero yo no le ví sin una especie de horror: Desnudo del brillante ropaje de mis ilusiones, parecióme un
hombre odioso y despreciable. 1\fi gran defecto es no poder colocarme en el medio y tocar siempre en los estremos. Yo aborrecía á mi novio tanto como antes creí amarlo. Él no pudo apercibir mi mudanza, porque jamás habíale yo mostrado mi afecto.
Mis ilusiones nacieron y acabaron allá en el secreto de mi corazón, porque, tan tímida como apasionada, no concebía yo entonces que se pudiera, sin morir de vergüenza, decir á un hombre:
yo te amo. Como no devía casarme hasta los 18 años, y sólo tenía
15, y como mi novio me visitaba muy poco, aquel matrimonio me
ocupaba menos de lo que devía. Mirábalo remoto, gozaba lo presente y no interrogaba al porvenir.
Lola (la segunda de las Carmonas) y mi prima, entablaron
relaciones de amor casi al mismo tiempo, y esta circunstancia, al
parecer sencilla para mí, tubo, no obstante, una notable influencia : Ellas amaban y eran amadas con entusiasmo : yo era la confidenta de ambas. Entonces se operó en mí una mudanza repentina y estraña. Híceme uraña y caprichosa: Las diversiones y
el estudio dejaron de tener atractivos para mí: Huía de la sociedad y aun de mis amigas ; buscaba la soledad para llorar sin saber por qué, y sentía un abismo en mi corazón. Y o no era ya el
objeto más amado de dos de mis amigas: ellas gozaban en otro
sentimiento una felicidad, que yo no conocía. ¡ Yo sentía celos y
envidia! Pensando en aquella ventura, que mi imaginación engrandecía, invocaba al objeto que podía dármela: ¡ aquel objeto
ideal que formé en los primeros sueños de mi entusiasmo ! Creía
verle en el Sol y en la Luna, en el verde de los campos y en el

�gg

CUBA C'ONTEMPOltÁNEA

azul del cielo : las brisas de la noche me traían su aliento, los
sonidos de la música el eco· de su voz: Y o le veía en todo lo que
hay de grande y hermoso en la naturaleza!; ¡ deliraba como con
una calentura !
Sin embargo, aquella situación no estaba destituída de encantos. Yo gozaba llorando, y esperaba realizar algún día los
sueños de mi corazón.
¡ Cepeda! ¡ cuánto me engañaba!. . . ¿ dónde ecsiste el hombre que pueda llenar los votos de esta sensibilidad tan fogosa
como delicada Y ¡ En vano le he buscado nueve años ! ; ¡ en vano !
He encontrado hombres!, hombres, todos parecidos entre sí:
ninguno ante el cual pudiera yo postrarme con respeto y decirle con entusiasmo : Tú serás mi Dios sobre la tierra, tú el dueño absoluto de esta alma apasionada. Mis afecciones han sido
por esta causa débiles y pasajeras: Yo buscaba un bien que no
encontraba y que acaso no ecsiste sobre la tierra. Ahora ya no le
busco, no le espero, no le deseo : por eso estoy más tranquila.
Esta tarde ó mañana continuaré escribiendo. A Dios!

"25

POR LA TARDE'~

Fué introducido en nuestra tertulia un joven, que apenas
conocía. Una antigua enemistad, trasmitida de padres á hijos,
dividía las dos familias de Loynaz y Arteaga. El joven pertenecía á la primera y mamá á la segunda; por consiguiente, ninguna relación existió hasta entonces entre nosotros. Un primo
mío había sido el primero que rompiera la valla, uniéndose en
amistad con un Loynaz. Las familias, que en un principio llevaron muy á mal dicha amistad, por fin se desentendieron, y Loynaz, prevaliéndose de ella, solicitó visitarme. Mamá lo reusó algún tiempo, pero tanto instó mi primo, tanto ridiculicé yo aquella enesmitad rancia y pueril, que al fin cedió y Loynaz tuvo entrada en casa. No tardó en granjearse la benevolencia de mamá
y en ser el más deseado de la tertulia. .Aunque muy joven, su talento era distinguido, su figura bellísima y sus modales atractivos.
Mis compromisos y la enemistad de nuestras familias eran
dos motivos poderosos para alejar de él toda esperanza respecto

CARTAS AMATORBS DE LA AVELLANEDA

39

á mí; pero sin tomar el aire de un amante, él supo mostrarme
una preferencia, que me lisonjeaba. Nuestras relaciones eran
meramente amistosas, y toda la tertulia las consideraba así. En
cuanto á mí, no me detenía en ecsaminar la naturaleza de mis
sentimientos: Leía con Loynaz poesías, cantaba dúos al piano
con él, hacíamos traducciones, y no tenía yo tiempo para pensar
en nada, sino en la dicha que era para mí la adquisición de un
tal amigo.
Por el verano nos fuimos al campo, á una posesión prócsima
á la ciudad, y llevé conmigo á Rosa Carmona, que, desde que mi
prima tenía amante, había llegado á ser mi amiga predilecta.
Loynaz, mis primos y muchos amigos de ambos sexos, iban á visitarnos con frecuencia. ¡ Tube días deliciosos! Sin embargo, entonces mismo se me ofrecieron motivos de inquietud y de penas.
Yo estaba encantada con Loynaz, pero me hallaba muy lejos de
creerle el hombre según mi corazón. Encontrábale más talento
que sensibilidad, y en su carácter un fondo de ligereza que me
disgustaba. Como amante, no llenaba él mis votos, mas le miraba
como amigo y me había aficionado infinito á su trato. Rosa me
hizo entrar en aprensión. Empeñóse en persuadirme, que nuestra prete_ndida amistad no era más que un amor disfrazado, y
por lo IlllSmo más peligroso. Recordábame sin cesar mis compromisos Y hacía de mi novio elogios, que hasta entonces no le había
yo oido. Ponderando las ventajas de aquel matrimonio, me intimidaba al mismo tiempo con suponerlo inevitable, porque sólo
con escándalo y afligiendo á mi familia, decía ella, podría yo
romper un empeño tan serio y tan antiguo.
A fuerza de decirme que yo amaba á Loynaz, llegó á persuadírmelo; pero como siempre conocía yo que no era él quien podía
comprenderme y que no me inspiraba ni estimación, ni entusiasmo, aquel amor no me hacía dichosa cual yo deseaba, y en vez
del orgullo que deve sentir un corazón, que encuentra lo que
busca, yo sentía aquella especie de humillación, que nos causa
la persuasión de habernos aficionado á un objeto, que n9 nos
merece.
Volvimos a la ciudad en el mes de Septiembre á asistir á
las bodas de mi prima, que se casó entonces con el hombre que
amaba. Sus amores y los de Lola Carmona habían comenzado al

�40

41

COBA CONTEllPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

mismo tiempo, como ya he dicho, y al mismo tiempo casi se casaron ambas, aunque de un modo bien diferente. Mi prima vió
aprovada su elección por toda la familia; Lola, contrariada por
la suya, se casó depositada y se marchó inmediatamente á la
Habana con su marido. .Así me ví privada de una de mis
amigas.
Acompañé al campo á los reciencasados, y cuando volví un
mes después, encontréme una gran mudanza. Loynaz había sido
despedido de casa, y, bajo el pretesto de que quería marcharse
con su marido, mamá había fijado para dentro de tres meses mi
matrimonio, que antes señalara para el cumplimiento de mis
18 años. El novio á todo se prestaba: ni me amaba (según he
creido siempre) ni me aborrecía. Deseaba establecerse con una
niña de su familia, que tubiese inocencia y alguna hermosura.
:Mi abuelo le había dicho que yo era la que buscaba, y que me
daría además todo su quinto (9) (que ciertamente no era despreciable), si me casaba con aquel hombre. Esto le había decidido á él y esto era lo que le movía.
Al llegar yo y saber las novedades ocurridas, quedé anonadada, y sin saber á qué atribuirlas. Pero no tardé en saberlo todo y
en sufrir el primero y más terrible de mis desengaños.
Es tarde, Cepeda, continuaré luego.

dad, la música por lo menos pudiera atraer á V. á la ópera. Yo,
que be padecido sin duda penas más reales que las que V. pueda
tener, yo que conozco tanto como V. por lo menos, el mundo
y la Sociedad, no siento esa misantropía; y aunque no vea ni
á la sociedad ni al mundo al través del encantado pr isma de las
ilusiones, aún conozco que necesito del uno y de la otra : Aqué
secreto es, pues, ese que V. me oculta 1 ¡ingrato! V. se apodera
de mi confianza y me reusa la suya: V. se llama mi amigo y
disimula V. ~nmigo ! Escuche V. No le demando á V. sus secretos, no; yo los respeto; pero pídale V. á Dios que no los
haya yo adivinado.
Si la idea que desde anoche me persigue no es una aprensión
mía; si la vida retirada, que V. hace, tiene el motivo que sospecho .. . yo seré siempre su amiga de V., pero conoceré que V .
no lo es mío. Más; conoceré que es V. capaz de arterías y pequeñas falsedades, conoceré que V. no me ha comprendido, y ...
qué sé yo!, veré en V. 1m hombre como todos los demás: De
anoche acá V. ha decaído tanto en mi opinión, que . . . (por qué
no he de decirlo todo 1) que casi temo aumentar con el nombre
de V. la lista de mis desengaños. Y o perderé, si así fuere, yo
perderé una ilusión, una última ilusión que me ha lisonjeado
algunos días ; pero V. perderá más: sí. Porque, ¿ dónde hallará
V. otra amiga como yo T V. no sabe, no puede saber, cuán puro,
cuán desinteresado, cuán tierno es el afecto que me inspira.
Pero, &amp;á dónde voy a parar 1; yo me contradigo !- No, caro Cepeda, no perderá V. mi amistad mientras ella tenga para V.
algún valor; pero yo le suplico á V. en nombre del cielo y de la
sinceridad de mi alma, yo le conjuro á V., que si esta amistad
perjudica á intereses del corazón más caros, que si teme V. escite
ella celos y origine disgustos á un objeto querido, no se valga V.
de pretestos para evitarlos. Oiga V. Es demasiado noble y pura
nuestra amistad para que sufra las sombras del misterio ; yo no
podré tolerarlo ciertamente; pero si la manifestación de ella
puede ofender al amor, el amor es primero: la amistad deve ser
sacrificada, y lo será: yo lo ecsijo. )'li corazón no variará por
esto y en él siempre ocupará Cepeda un lugar distinguido. (11)

'' Á LA

1

DE LA. NOCHE''

He visto á Curro (10) en el Teatro, á V. no: tampoco lo esperaba. &amp;Pero habrá de continuar V. un género de vida semejante Y No es cierto que el solo disgusto de la Sociedad le inspire á
V. esa especie de misantropía; no, no es posible. Se necesita haber padecido mucho, haber sido la víctima de la sociedad para
aborrecerla en ese grado. V. que no tiene motivos positivos para
estar quejoso de ella; V . puede conocer sus vicios é injusticias,
y no entregarse á ella con la imprudencia de la inesperiencia y
la sencillez; pero no es posible que sin poderosísimos motivos
huya V. de ella tan obstinadamente á los 23 años. Si no la socie(9) La quinta. parte de su capital.
(10) D. Francisco Oepeda, hermano de D. Ignacio.

(11) Como babrin observado los lectores, la poetisa suspende en todo este
apartado la narraci6n de sn autobiorrafla para dejar escape al impulso de loa

�43

CUBA CO:STE:\JPOHÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA A \'ELLANEDA

~Iañana continuaré mi historia y acaso la concluiré; pero
no la tendrá V. tan pronto, porque mañana no nos veremos. Es
preciso evitar un trato tan frecuente, porque su sociedad de V.
me haría disgustar de cualquier otra, y yo no deseo estrechar el
círculo de mis goces, sino ensancharlo lo posible. A Dios, hasta
mañana, es decir, hasta mañana en este papel, pues repito que
voy á probar, si me es ya necesaria absolutamente la sociedad
de V., estando tantos días como posible me sea sin verle.

quejaba de un desaire, que no había merecido. ''No ignoro, me
decía, los compromisos que respecto á V. ha contraído su familia, Y V. sabe mejor que nadie con cuanta delicadeza los he respetado,
pero, pues no se ha sabido apreciar mi conducta, no
.
quiero por más tiempo violentarme: sepa V. que la amo y que
á todo estoy dispuesto, si encuentro en V. iguales sentimientos.''
Me pareció que había en aquella carta más orgullo que pasión, pero m~ conmoví sin embargo. 'Tratando á aquel joven,
nunca le hubiera amado, porque su frivolidad, tan visible, era
un antídoto colocado felizmente junto á cualquiera dulce emoción que me inspiraba: pero cuando no le ví, cuando le creí desairado injustamente, ofendido y desgraciado por mi causa mi
afecto acia él tomó una vehemencia, que acaso jamás hubier~ tenido de otro modo. Sin embargo, tube bastante prudencia para
dominarme, y en mi contestación le decía, que estaba resuelta
á sacrificarme por complacer á mi familia, casándome con un
hombre, que aborrecía. "No soy insensible á su afecto de V. (le
decía al concluir), pero respetaré mis vínculos, y suplico á V.
no vuelva á escribirme. " (12).
No hizo caso de esta súplica: me escribió, dos veces más, cartas muy apasionadas, invitándome á romper un empeño, que le
hacía infeliz y á mí igualmente, pero no le contesté y cesó de
escribirme.
A pesar de esta conducta tan prudente y de la resignación
con que me prestaba á un enlace aborrecido, sufría mucho de
parte de mi familia. ~famá era y es un Angel de bondad, pero el
~ran defecto suyo es un carácter tan débil, que la constituye
Juguete de las personas que la cercan. Mis tíos la inducían á tratarme con rigor y continuamente la disponían en mi contra interpretando odiosamente mis más sencillas operaciones. ' &amp;Y
pensará V. que mis tíos deseaban mucho la realización de mi matrimonio Y Nada de eso; aparentábanlo así, pero hubiesen dado
cualquier cosa por impedir dicho enlace. En primer lugar les pesaban las mejoras, que mi abuelo se disponía á hacerme ; en segundo, deseaban para su hija mi novio, y acaso al emplear tanto

42

'' 26

POR LA MAÑANA''

La despedida de Loynaz y la procsimidad de mi casamiento
fueron para mí dos golpes tan sensibles como inesperados: pero
¡ cuál quedé al saber la mano de la cual ine habían sido asestados ! . . . Rosa, mi amiga, mi confidente Rosa, había persuadido á
mamá, que ecsistía una correspondencia amorosa entre Loynaz y
yo, que él me inducía á romper mis compromisos, y conociendo
ella mejor que nadie la pureza de mis sentimientos y rectitud
de mis intenciones, fué bastante vil para aparentar temores de
que, arrastrada por la pasión, que me suponía, diese algún paso
imprudente é irremediable. ¡ Logró completamente su objeto 1
¡ Cepeda! ; ¡ y sólo tenía 15 años aquella mujer 1; ¡ qué habrá llegado á ser después !
Yo no conocía ni el mundo, ni los hombres: era tan inocente
é inesperta como en el día en que naei ; babia creído que Rosa me
amaba y que era incapaz su corazón de una perfidia: El conocimiento de aquella primera decepción fué para mí un golpe
mortal, que cayó de lleno sobre mi alma.
Pero, admire V. mi candor y sencillez! Rosa logró persuadirme, que sólo mi interés y la ternura de la amistad la habían desidido á aquel paso, y me juró, que sus intenciones eran las más
puras y desinteresadas. La creí y la perdoné 1
Loynaz me escribió, y por primera vez dejó de designar con
el nombre de Amistad el sentimiento que yo le inspiraba. Refería cómo mamá le había probivido continuar visitándome y se
celos, que comenzaban f. levantarse en su pecho, y que, como indicamos en el
Pa6L00o, fueron nna de laa causaa de la ruptnra de relaciones amorosas con el
sellor Cepeda.

1

4l

{12) La preciai6n que da f. esta cita y i la anterior la Sra. .Avellaneda al cabo
de_ ~iez afios, que hablan aido escritas las cartas, demuestra que conservaba loa
on11nalea de Loyna1 y los borradores de las contestaciones.

�44

CUBA CONTEMPORÁNEA

y tan inmerecido rigor conmigo, no tenían otro objeto sino precipitarme á una resolución atrevida, que secundase sus miras
secretas : ¡ harto lo lograron 1
Estaba ya en vísperas de mi matrimonio; casa, ajuar, dispensa, todo estaba preparado. Pero hubo un momento en que no
me hallé con fuerzas para consumar el sacrificio, uno de aquellos
momentos en que se obra sin pensar. Y o dejé furtivamente mi
casa, y me refugié con mi abuelo, que estaba en una quinta
prócsima á la ciudad. Me arrojé desolada á sus pies, y le dije
que me daría la muerte antes que casarme con el hombre, que me
destinaban.
Aquel rompimiento fué ruidoso: toda mi familia se mostró
altamente sorprendida é indignada de mi resolución : mis tíos,
que en su interior se regocijaban, fueron los primeros en declararse contra mí: sólo en mi abuelo hallé bondad é indulgencia,
aunque nadie sintió tanto como él la rotura de un casamiento
que él había formado: ¡ yo sufría mucho!; no ignoraba que la'
opinión pública me condenaba; ¡ despreciar un partido tan ventajoso! ¡ tener el atrevimiento de romper un compromiso tan serio, tan adelantado, tan antiguo! ¡ dar un golpe mortal á mi
familia! Esto pareció imperdonable: se dijo desde luego, que yo
era una mala cabeza (mis tíos y mis primas fueron los primeros
en decirlo), que mi talento me perdía, y que lo que entonces
hacía, anunciaba lo que haría más tarde, y cuanto haría arrepentir á mamá de la educación novelesca que, me había dado. Mi
padrastro fué entonces á Puerto-Príncipe y se apuró la medida
de mis sufrimientos.
Una especie de fatalidad, que me persigue, hace que siempre
se tomen circunstancias y casualidades funestas para hacer parecer más graves mis ligerezas : digo ligerezas, aunque ciertamente no creo lo fuese la de romper un compromiso, que mi corazón
reprobaba.
Circunstancias independientes de mí, enteramente independientes, originaron disgustos entre mi abuelo y mi padrastro.
Éstos llegaron á ser tales, que mi abuelo salió de casa donde
vivía cuando no estaba en el campo, y se fué á la de un~ de mis
tíos. El público que sabía la rotura de mi casamiento y nó los disgustos posteriores, que hubiera entre Escalada y mi abuelo, no

CARTAS AMATORIAS DE J.A AVELLANEDA

~

I

45

dejó de declarar, que mi abuelo salía de casa altamente indignado conmigo. 1\1i tío y mis primas, que siempre vieron con envidia y temor la predilección, que mi abuelo tenía por mamá _Y
por mí, se aprovecharon de tenerlo en su _casa p~ra co~b~tlr
dicha preferencia, haciéndole creer que era mmerec1da. Pmtoseme como una loquilla novelera y caprichosa: dijeron que mamá
me pcrdfo. con su ecsesiba indulgencia y la libertad que me dejaba de seauir mis estravagantes y peligrosas inclinaciones; en fin,
no dcsp:rcliciaron ningún medio para prevenir en contra de
mamá y de mí al pobre viejo paralítico, que, sin vigor físico ni
moral era una cera á propósito para recibir todas las impresiones'. ¡ Consiguieron su objeto!: mi abuelo murió tres meses
después de mi rompimiento y apareció un testamento, que anulaba el que había hecho á favor de mamá y de mí, dejando su
tercio y su quinto á mi tío ·Manuel, en cuya casa murió.
Mi padrastro, para descargarse de la culpabilidad de ser
causa de esta mudanza y de los perjuicios de mamá, pregonaba
que por la incomodidad, que le causara mi rompimiento, había
mi abuelo dejado la casa y variado sus disposiciones á favor de
mi tío echando sobre mí la culpa, que sólo él tenía. M:i tío Y mis
prima~ (que no me perdonaban el tener algún mérito, ni aun
después que me habían robado el afecto de mi abuelo), decían,
que el golpe mortal, que yo le había dado al pobre anciano, ha:
bía precipitado su muerte : en fin, todo el mundo decía, que m1
locura en romper el matrimonio había privado á mamá del tercio de mi abuelo y á mí misma de su quinto.
Yo tenía un alma superior á intereses de esta especie, y ¡ sábelo
Dios!, en las lágrimas que vertí, una sola no fué arrancada por
el pesar de perder aquella codiciada herencia. Pero mi corazón
estaba desgarrado por las injusticias de que era objeto. Yo tenía el íntimo convencimiento de que mi abuelo no se fuera de
casa por causa de mi rompimiento: sabía cuánta indulgencia
y cariño había yo hallado en él después de aquella pretendida
locura, que se decía haberle ecsaltado tanto: ningún remordimiento tenía de ser causa de su muerte, pero, no obstante, sentía que me agoviaba el dolor y el arrepentimiento. ¡ Cuántas veces lloré en secreto lágrimas de hiel, y pedí á Dios me quitase la
ecsistencia, que no le había pedido, ni podía agradecerle 1 ¡ Cuán-

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47

CQBA CO~TEMPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

tas envidié la suerte de esas mujeres, que no sienten ni piensan;
que comen, duermen, vejetan, y á las cuales el mundo llama muchas veces mujeres sensatas! Abrumada por el instinto de mi
superioridad, yo sospeché entonces lo que después he conocido
muy bien : Que no he nacido para ser dichosa, y que mi vida
sobre la tierra será corta y borrascosa (13) .
Faltaba una cosa para colmar la medida de mis pesares y la
suerte no me la reusó. Supe, sin poder dudarlo, que Rosa Carmona y Loynaz se amaban. Sólo entonces comprendí los motivos
de la anterior conducta de aquella falsa mujer, y el más profundo desprecio sucedió en mi corazón á una amistad indignamente burlada.
Estas fueron, ¡ oh Cepeda!, estas las primeras lecciones que
me dió el mundo: Esto encontré, cuando inocente, pura, confiada, buscaba amor, amistad, virtudes y placeres; ¡ inconstancia! ¡perfidia! sórdido interés ! ¡ envidia! crimen, crimen y nada
más. ¡, Soy culpable, pues, de no amarle 1 ¡, puedo tener ilusiones? . . ... Pero vivo como si las tubiera, porque el mundo, amigo
mío, se venga cruelmente del desprecio, que se le hace. Es preciso aparentar vida en la frente, aun cuando se lleve la muerte en
el corazón.
Cepeda!, querido Cepeda! ¡, Será cierto que V . siente como
yo cuán poco vale este mundo y sus corrompidos placeres?; ¡, no
será V. otra nueva decepción para mí?; ¡, quién me asegura que
no es V. un hipócrita?; ¡, quién me garantiza su sinceridad? .....
Cepeda!, Cepeda!, si V. no es el primero de los hombres, forzoso es que sea V. el último, y ... . . · lo confieso, vacila mi juicio
entre estos dos estremos. Sin embargo, ya ve V. que mi imprudencia me arrastra: Este cuaderno es una prueba de ello. Acaso
me arrepentiré algún día de haberlo escrito. ¡ Qué importa !
Será un desengaño más, pero será el último.

graciada, y como yo lloraba un desengaño. Su marido, aquel
amante tan tierno, tan rendido, se había convertido en un tirano. ¡ Cuánto su.fría la pobre víctima! ¡ y con cuán heróica virtud ! l\fi cariño acia ella llegó al entusiasmo, y mi horror al matrimonio nació y creció rápidamente. Yo no trataba sino á mi
prima, y aquella vida sedentaria, triste y contemplativa, alteró
mi salud. Púseme tau delgada y enferma, que alarmada mamá
me llevó al campo. Allí pasé tres meses de soledad : soledad esterior 'S soledad del corazón!; no me mejoré y volvimos á la ciudad.
¡ Triste, muy triste fué aquella época de mi vida!; aun me afüje
el recordarla. Tenía la esperanza de morir pronto, pero momentos tenía en que me parecían demasiado lentos los progresos de
mi mal y sentía impulsos de apresurar yo misma su resultado.
Uis principios religiosos y el afecto entrañable, que tenía por
mamá y mi hermano, (14) sofocaban este impulso.
1\fi padrastro tenía también una salud quebrantada, y lo
atribuía al clima. Persuadióse que moriría, si no se venía á España, y como no aborrecía la vida como yo, determinó realizarlo. Este proyecto me sacó de mi desaliento; deseaba otro cielo,
otra tierra, otra existencia: amaba á España y me arrastraba á
ella un impulso del corazón. Disgustada de mi familia materna,
anhelaba conocer la de mi padre, ver su país natal y respirar
aquel aire, que respiró por primera vez. Tomé, pues, un empeño
en decidir á mamá á establecerse en este antiguo mundo. Escalada, por su parte, usaba de toda su influencia á fin de determinarla, pintándola (15) mil ventajas en el cambio. Pero mamá
resistía apoyada por sus parientes.
A pesar de esto, Escalada vino á Puerto Príncipe y empezó á
vender tierras y esclavos, y á mandar sobre los bancos de Francia todo el numerario posible. Luego, creyendo más fácil desidir
á mamá si la sacaba de su país y familia, la propuso ir á parar
algunos meses en Cuba, (16) donde estaba de guarnición

"POR LA TARDE"

:r-.n única amiga era ya mi prima Angelita;

(14) Aunque tenia tres hermanos, Pepa, Emilio y Felipe Escalada, del segundo matrimonio de su madre, quiso aqui 1a poetisa referirse exclusivamente 6, su
hermano entero D. Manuel Gómez de Avellaneda, por quien sintió siempre un
carillo entratlable.
(15) El uso del Za, como dativo, en vez de le, es incorrección, que no debe imitarse. En igual defecto incurre varias veces la inspirada poetisa en este escrito:
sirva la presente advertencia para lo sucesivo.
( 16) Quiso decir S an/iago de Cuba.

era como yo des-

(13) No se equivocaba la eximia escritora. Su vida fué breve, puesto que
no cumplió los 59 •años de edad, y las contrariedades, que sufrió su espíritu,
fueron grandisimas, aun en medio de los triunfos literarios, que un dia alcanzara

'

�48

CUBA CONTElIPORÁNEA

su regimiento. Todos secundamos sus esfuerzos y lo conseguimos.
Sensible, más sensible de lo que yo creía, me fué el arranque
de mi país y la separación de mi prima; pero al llegar á Cuba
los objetos nuevos me dieron nueva vida.
Santiago de Cuba es una ciudad poco más ó menos como
Puerto Príncipe, y más fea é irregular. Pero su bellísimo cielo,
sus campos pintorescos y magníficos, su concurrido puerto y la
cultura y amabilidad de sus habit:mtes, la hacen muy superior
bajo cierto aspecto. 'l'ube en aquella ciudad una aceptación tan
lisonjera, que á los dos meses de estar allí ya no era yo una forastera. ,Ta más la vanidad de una mujer tubo tantos motivos de
verse satisfecha. Yo fní generalmente querida y obsequiada, y
jamás podré olvidar los favores, que he devido á los habitantes
de Cuba. Entonces volví á tener gusto al e..:;tudio y á la sociedad.
Hice algunos versos que fueron celebrados con entusiasmo ;
entreguéroc á las diversiones, en las cuales era deseada y colmad¡,, dr ob~eqnios. V. supondrá que no me faltaron aspirantes: tengo algún orgullo en decirlo : los jóvenes más distinguidos del
país se disputaban mi preferencia. Ninguno, empero, la consiguió
esclnsiva. l\fi predilecto en un baile era el mejor danzador, en
un paseo el que montaba con más gracia un hermoso caballo, en
tertulia el que tenía más amena y variada conversación. Ninguna ilusión de amor tube en Cuba, y por consiguiente, no saqué
de ella ningún desengaño. Acaso por esto la amo tanto.
Loynaz fué á Cuba cuatro meses despu'és que nosotros, é intentó renovar sus pretensiones. Escusaba sus amores con Rosa
diciendo, que ella le había en cierto modo comprometido, y me
juraba que yo era su primero y único amor, y que su viaje no
tenía otro objeto que obtener mi perdón y reconciliarse conmigo.
Yo no me negué ni á la una ni a lo otro: Perdonéle y le otorgué
mi amistad, pero fuí infl.ecsible respecto al amor. Antes de volverse á Puerto Príncipe, solicitó la promesa de seguir con él
correspondencia por escrito, y, mediante que prometió serían
sus cartas meramente amistosas, condescendí á su demanda. En
efecto, ambos seguimos dicha correspondencia con admirable
esactitud hasta su muerte, acaesida á mediados del año de 37,
cuando él cumplía los 25 de su edad y cuando ya estaba yo en
España.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

49

l\Ii padrastro supo aprovechar tan bien su ascendiente sobre
mamá, y yo por mi parte le secundé de tal modo, que al fin logramos determinarla á venir á España.-El día 9 de Abril de
1836, nos embarcamos para Burdeos en una fragata francesa,
Y sentidas y lloradas, abandonamos ingratas aquel país querido,
que acaso no volveremos á ver jamás.
Perdone V.!; mis lágrimas manchan este papel; (17) no
p.uedo recordar sin emoción aquella noche memorable en que ví
por última vez la tierra de Cuba.
La navegación fué para mí un manantial de nuevas emociones.- ' ' Cuando navegamos sobre los mares azulados, ha dicho
Lord Byron, nuestros pensamientos son tan libres como el Occéano. ''-Su alma sublime y poética devió sentirlo así: la mía lo
esperimentó también. Hermosas son las noches de los Trópicos
Y yo las había gozado; pero son más hermosas las noches deÍ
Occéauo. Hay un embeleso indefinible en el soplo de la brisa,
que llena las velas ligeramente estremecidas, en el pálido resplandor de la luna que reflejan las aguas, en aquella inmensidad que vemos sobre nuestra cabeza y bajo nuestros pies. Parece
que Dios se revela mejor al alma conmovida en medio de aquellos dos infinitos--¡ el cielo y el mar !-y que una voz misteriosa
se hace oir en el ruido de los vientos y de las olas. Si yo hubiese
sido atea, dejaría de serlo entonces.
También esperimentamos tempestades y puedo decir con Heredia:
.
·
"Al despeñarse el huracán furioso,
al retumbar sobre mi frente el rayo
palpitando gocé .. . ...... .. .. . . ''
Por fin, después de malos y buenos tiempos y de sentir todas las impresiones consiguientes á una larga navegación el
primero de Junio saludamos con júbilo las risueñas costas d~ la
Francia.
Los días que pasé en Burdeos me parecen ahora un lisonjero
sueño. Abríase mi alma en aquel país de luces y de ilustración.
No amé, no sufrí, apenas sé si pensaba. Estaba encantada y mi
(17)

A1in se ven en el manuscrito las- manchas de las 1'grimas.

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CUBA CONTEMPORÁNEA
CARTAS A~IATORIAS DE LA AVELLANl!:DA

corazón y mis ojos no me bastaban. Fué forzoso dejar aquella
seductora ciudad y no lo hice sin lágrimas.
Ningunas simpatías podía yo encontrar en Galicia, y viniendo de una de las primeras ciudades de Francia, la Coruña me
pareció inferior á lo que realmente es, pues hoy la creo una
de las más bonitas poblaciones de España. Pero el carácter gallego me desagradaba y el clima me sentaba mal. Sin embargo,
acaso me hubiese acostumbrado y se disiparía la primera impresión desagradable que sentí al llegar á ella, si motivos inesperados no me hubiesen dado reales y positivos pesares. A Dios, hasta
luego.
"POR LA NOCHE"

Mi padrastro se había manejado bien con nosotros hasta entonces : entonces se desenmascaró. Estaba en su país y con su
familia nosotros lo habíamos abandonado todo. Su alma mez'
quina abusó
de estas ventajas.
No molestaré á V. con detalles enojosos de nuestra situación doméstica; bástele saber que no hubo pesares y humillaciones, que yo no devorase en secreto. :Mamá era muy infeliz, y yo
carecía de fuerzas para sufrir sus pesares, aunque llevaba los
míos con constancia. l\fanuel (18) tubo precisión de marcharse
al estrangcro; tan comprometido se vió por mi padrastro. ¡Oh!
sería nunca acabar, si quisiera contar por menor las ridiculeces,
tiranías y bajezas de aquel hombre, que yo devo y quiero respetar todavía como marido de mi madre. Dios Jo sabe, y será algún
día juez de ambos.
En aquella situación doméstica tan desagradable conocí á
Ricafort y fuí amada de él: también yo le amé desde el primer
día, que le conocí. Pocos corazones ecsistirán tan hermosos como
el suyo; noble, srnsible, desinteresado, lleno de honor y delicadeza. Su talento no correspondía á su corazón : era muy inferior
por desgracia mía. Conocí pronto esta desventaja: aunque generoso Ricafort parecía humillado de la superioridad que me atribuía: sus ideas y sus inclinaciones contrariaban siempre las mías.
( 18)

51

No gustaba de mi afición al estudio y era para él un delito que
hiciese versos. Mis ideas sobre muchas cosas le daban pena é inquietud. Temblaba de la opinión y decíame muchas veces :-qué
Ioararás cuando consigas crédito literario y reputación de ingeni~ Y Atraerte la envidia y ecsitar calumnias y murmuraciones.
-Tenía razón, pero me helaba aquella fría razón.
Aunque mostra.Qa de mi corazón el concepto más elevado y
ventajoso, no se me ocultaba que le desagradaba mi carácter, y
me repetía que este carácter mío le haría y me haría á mí misma
desgraciada. Yo me esforzaba en reprimirlo y sofocaba mis inclinaciones por darle gusto; pero esta continuada violencia me
entristecía y notándolo él se convencía de que no podría nunca
'
,
hacerme dichosa. Sin embargo de todo esto, nos amábamos mas
cada día.
Mis pesares domésticos llegaron á afectarme tanto, que necesité desahogar mi pecho y se los comuniqué : ¡nunca olvidaré
aquel momento! ¡ Yo ví sus ojos arrasados de lágrimas! Entonces, con aquel acento, que la falsedad no podrá nunca imitar, me
rogó aceptase su corazón y su mano y le diese el derecho de protejerme y vengarme.
Muchos dias vacilé; mi horror al matrimonio era estremado,
pero al fin, cedí : mi situación doméstica tan insufrible, mi desamparo, su amor y el mío, todo se unió para determinarme, y
cuando le dije que consentía en ser su esposa, tomé la resolución
de consagrar mi ecsistencia á hacer la suya dichosa, y quitármela en aquel momento en que no pudiese llenar este objeto. Talento, placeres, todo se aniquiló para mí : sólo deseaba llenar las
severas obligaciones, que iba á contraer, y hacer cuanto en mi
poder estubiese para aligerar á Ricafort las cadenas, que le imponían. ¡ Oh Dios mío!, porqué no pude hacerlo!. . . . . Tú sabes
si eran puras mis intenciones y sinceros mis votos! : porqué no
los escucbastes? ( 19) Yo no aseguraré, que hubiera amado siempre á Ricafort, ¿ porque quién puede responder de su corazón 1,
pero cierta estoy de que siempre le habría estimado, y que nunca
le obligaría á maldecir el día en que se uniera á mi suerte, pues
si no puedo responder de mis sentimientos, puedo por lo menos

Su hermano, ya citado en otra nota.
( 19)

Sobra la

6

Jlnal.

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CUBA CONTE:.\IPORÁNEA

CARTAS AUATORIAS DE LA AVELLANEDA

responder de mis acciones. Pero nada de esto devía ser : la funesta debilidad de mi carácter devía trastornarlo todo.
Nuestra unión no pudo verificarse por de pronto. Él era
altivo y yo también : ni uno ni otro queríamos depender de nuestras familias ni un solo día, y gracias á mi padrastro, mis intereses estaban embrollados, y Ricafort no contaba sino con un sueldo mal pagado. Hice proposiciones racionales á mi padrastro,
que no las admitió! : solicité de la Corte el derecho de mayoría
pintando mi situación esepcional, pero antes de obtener resultado fué depuesto Ricafort, padre, y el hijo tubo orden de reunirse á su regimiento. Hice justicia al General (20) : Conocía su
caracter y franqueza y no dudaba, que hallaría en él un padre;
pero yo tenía demasiado orgullo para entrar en su familia como
una mendiga, y resolví no casarme hasta no poder aclarar mis
intereses y decir á Ricafort cuáles eran éstos y la mayor ó menor
seguridad que presentaban.
En fin, después de muchas vacilaciones y penosas escenas
Ricafort marchó á su destino. Dolorosa me fué, muy dolorosa
esta separación, aunque estaba yo muy lejos de creerla eterna;
pero pasados los dos primeros meses pensé mucho en las diversidades, que ecsistían entre Ricafort y yo, me pregunté á mí
misma, si aquella superioridad, que él me suponía, no sería tarde ó temprano un origen de desunión, y reflecsionando en las
contras del matrimonio y las ventajas de la libertad me dí el
parabién de ser libre todavía. Vino mi hermano por entonces á
la Coruña ..... mucho necesito ahora de la indulgencia de V.,
querido Cepeda, porque me avergüenzo todavía de mi ligereza.
Vino mi hermano y desaprobó mi unión. Representóme la triste
suerte de los militares en las actuales circunstancias (21) : hablóme con entusiasmo de un viaje, que quería hiciésemos juntos
á Andalucía para conocer la familia paterna ( de la cual me
hizo elogios que hoy conozco inmerecidos) y de lo dichosa que
sería yo con mi mayoría, pudiendo gozar una vida cómoda é independiente conforme á mis indicaciones: sobre todo me dijo, y
fué lo que más impresión me hizo, que, si me casaba con Ricafort

y le seguía, nos separaríamos él y yo para siempre acaso. t, Qué
diré á V. para justificarme 1. . . . . nada, nada es bastante. Fuí
debil é inconsecuente. Marché con mi hermano á Lisboa : no he
vuelto á saber de Ricafort.
Si se eceptua el dolor de la separación de mamá, puedo decir que dejé con placer la Galicia. Eran muy pocas las personas,
que en ella me merecían algún afecto, y no ignoraba yo que tenía
muchos enemigos : De este número eran todos los parientes de
Escalada. Gracias al cielo no podían herirme en mi honor por
mucho que lo desearan, pero daban mil punzadas de alfiler á mi
reputación bajo otro concepto. Decían, que yo era atea, y la
prueba que daban era que leía las obras de Ruseaux (22) y que
me habían visto comer con manteca un viernes. Decían, que yo
era la causa de todos los disgustos de mamá con su marido y la
que la aconsejaba no darle gusto. La educación que se da en
Cuba á las Srtas. difiere tanto de la que se les da en Galicia, que
una mujer, aun de la clase media, creería degradarse en mi
país egercitándose en cosas, que en Galicia miran las más encopetadas como una obligación de su sexo. Las parientas de mi
padrastro decían por tanto, que yo no era buena para nada porque no sabía planchar, ni cocinar, ni calcetar ; porque no lababa
los cristales, ni hacía las camas, ni barría mi cuarto : Según ellas
yo necesitaba veinte criadas y me daba el tono de una princesa.
Ridiculizaban también mi afición al estudio y me llamaban la
Doctora. Una hermana de Escalada dió de bofetones á una criada de casa, porque interrogada respecto á mí, en una casa en que
ella había dado tan brillantes informes, tubo la pobre mujer la
estravagancia de decir que yo era 1m Angel, y que, lejos de ser
imperiosa ni ecsigente en la casa, todas las criadas me querían
por mis buenos modos.
V. supondrá cuán poco sentiría dejar aquel país y si podré
volver á él con gusto, aun cuando tenga la desgracia de que
vuelva á él mi familia.
Luego que rompí mis compromisos y me ví libre, aunque no
más dichosa, persuadida de que no devia casarme jamás y de
que el amor da más penas que placeres, me propuse adoctar un

(20) El Sr. Ricafort, padre, que por lo visto era el Jefe de la comandancia
militar de la Coruña.
(21) Ocioso parece advertir al lector, que se estaba en plena guerra carlista.

J

53

(22) Sin duda quiso escribir Rot&lt;sseau (Juan Jacobo), cuyos libros ,sobre todo
el Contrato aocial y el Emilio, andaban tan en boga en aquella época.

�55

CUBA CON'fEMPORtÚrnA

CARTAS AMATORIAS DE LA AYELLANEDA

sistema, que ya hacía algún tiempo tenía en mi mente. Quise
que la vanidad reemplazase al sentimiento y me pareció que valía más agradar generalmente que ser amada de uno solo: tanto
más cuanto que este uno nunca sería un objeto que llenase mis
votos. Y o había perdido la esperanza de encontrar un hombre
según mi corazón. No busqué ya pues ni amor ni amistad: deseaba impresiones débiles y pasajeras, que me preservasen del tedio
sin promover el sentimiento. Sin embargo, no podía aturdirme
por más que me esforzaba. Separada por primera vez de mamá,
sin esperanza de volver á ver á Ricafort ( al cual amaba aún),
sintiendo más que nunca el vacío de mi alma, disgustada de un
mundo que no realizaba mis ilusiones, disgustada de mí misma
por mi impotencia de ser feliz, en vano era que quisiera aturdirme y sofocar en mí este fecundo germen de sentimientos y dolores.
Otro desengaño tube además, y no de los menos dolorosos. Yo
amaba mucho á mi hermano : con él había llevado el desinterés
hasta un grado que otros me vituperaron : con él había sido siempre afectuosa, condescendiente y delicada. Al verme sola con él
por el mundo esperaba que su conducta conmigo correspondiese
á la mía: ¡ me desengañé muy pronto! Conocí que el hombre
abusa siempre de la bondad indefensa, y que hay pocas almas
bastante grandes y delicadas para no querer oprimir cuando se
conocen más fuertes.
Hubiera yo querido mudar mi naturaleza. Creí que sólo sería
menos desgraciada cuando lograse no amar á nadie con vehemencia, descon:6ar de todos, despreciándolo todo, desterrando
toda especie de ilusiones, dominando los acontecimientos á fuerza de preveerlos, y sacando de la vida las ventajas que me presentase, sin darles no obstante un gran precio. Yo me avergonzaba ya de una sensibilidad, que me constituía siempre víctima.
Más de un año hace que trabajo por conseguir mi objeto, no
sé si será trabajo perdido. En este tiempo dos veces he contraído pasageras relaciones; tan pasageras que una de ellas no duró
quince días. Mi corazón, no las formó, fué la cabeza únicamente,
la necesidad de una distracción, el ejemplo de la sociedad en que
vivía: nada más. Fueron empeños de sociedad más bien que de
amor.

Bien en breve me fastidié, y rompí sucesibamente aquellos
semiamores sosos con tanta ligereza como los había contraído.
No hablaré del proyecto de mi tío :B,elipe (23) de casarme en
Constan.tina (24) con un mayorazgo del país, y de cómo mi hermano, que tan opuesto era á que yo me casase, tomó un empeño
entonces á favor de mi novio. Esto no merece mayores detalles,
pues en nada ha influído semejante proyecto ni en mi corazón
ni en mi destino. Pero devo estenderme más en la relación de un
compromiso recientemente concluído y que V. no ignora. Es preciso no callar nada y que sepa V. los motivos, que tube para formarlo y para concluirlo. ¡ Los motivos que tube para formarlo l. . . . . embarazada me veré para decirlos : mas no importa. n1i franqueza ecsije que yo los diga; la delicadeza de V. le
ordena olvidarlos tan luego concluya de leer ésta.
Adios: necesito un momento de descanso: Además son las
diez y voy á vestirme para ir á buscar á Concha (25) para el
Duque (26). Espero que yendo yo tan tarde no encontraré á V.
en casa de Concha.

5-t

.....

J

"Á LA

1

DE LA NOCHE"

En efecto, no encontré á V. y he sabido que no estubo. ¡ Mil
gracias l Conozco ahora que ecsiste realmente entre los dos una
prodigiosa simpatía. V e.o que al mismo tiempo hemos tomado
una misma resolución. Sí, es preciso : es absolutamente preciso
vernos menos frecuentemente. Nos haríamos de otro modo cada
vez más insociables y raros. Por tanto, declaro á V., que yo por
mi parte voy á huir á V. con esmero. Estamos los dos demasiado tristes y desilusionados para querer estarlo más. Preciso es
que busque V. sociedad más alegre y yo lo mismo. Pero no busque V. una amiga sin.cera: yo reclamo este título, ¿entiende VY:
por fin, me resuelvo á quebrantar mi propósito. Sí; yo ofrezco
á V. mi am.istad. Pero tenga V. entendido, que puedo ser su ami(23) D. Felipe G6mez de Avellaneda, hermano del padre de la poetisa.
(24) Pueblo de la provincia de Sevilla donde nació el padre de la Avellaneda.
(25) La Srtn. Concepción Noriegn, amiga Intima de la poetisa.
(26) La plaza de Sevilla llamada entonces Duque de Medina Sidonia y poco
después, como ahora, Duque de la Victoria.

�56

CUBA CO~TEMPORANEA

CARTAS A~fATORIAS DE LA AVELLANEDA

ga sin verle diariamente, ni acaso nunca; y que será V . mi amigo, mi único amigo, pero no deseo, ni deve V. desear ser mi tertuliano y acompañante. Mañana acabaré esto: no sé cuando se
lo daré á V. Buenas noches : tengo una terrible jaqueca.
" HOY

27

POR LA TARDE"

Al mismo tiempo que empezó á obsequiarme Méndez Vigo (27)
dirigíame otro (28) algunas atenciones. Este otro me agradaba
más de lo que yo deseaba. Sentíame inclinada á él por una fuerza estraña y caprichosa y me estremecía al pensar que aun podía
amar, tanto más cuanto que, creyendo entonces que existía una
_enorme diferencia entre los caracteres é inclinaciones de aquel
dicho sujeto y yo, preveía en un nuevo amor un nuevo desengaño. Sin embargo, un instinto del corazón parecía advertirme, que
era llegado el momento en que devía espiar ( 29) mis pasadas inconsecuencias, y sin saber porqué me sentía dominada.
Sé cuanto más fuerte se hace una inclinación combatida y no
quise combatir la mía, pero no quise tampoco entregarme á ella
esclusivamente, por que temía se hiciese de este modo omnipotente. Era, pues, preciso oponer la vanidad al sentimiento y distraer con un pasatiempo el interés demasjado vivo que sentía.
¡ Cepeda!, yo prescindo de todo para ser sincera: por Dios!,
no me juzgue V. con severidad.
El hombre que me interesaba se desviaba de mí, y el que no
me agradaba redoblaba sus atenciones y asiduidades. El primero me causaba con su influencia en mi corazón serias inquietudes y me picaba con su indecisión; el segundo me lisonjeaba y me
divertía con su amor de niño y me parecía bien poco peligroso.
Hice lo que me pareció más conveniente á mi tranquilidad y
lo que supuse de menos consecuencia. Admití los afectos del uno
y procuré sofocar los que el otro me inspiraba. ¡Ya está dicho
todo! : ahora olvídelo V.
No disimularé que el candor de mi joven amante, su amor
(27)

D. Antonio,

f,

quien cita luego por su nombre.

(28) El propio D. Ignacio de Cepeda, para quien se escribió esta autobiografía.
(29) Como se ve fácilmente, por usar con frecuencia de la S en vez de X, cuan-

do va seguida de consonante, ha dicho la poetisa upiar por e,:piar, vocablos de
muy distinta ai¡nijlcaci6n.

l

¡

57

entusiasta y mil prendas apreciables, que descubría en él, llegaron á conmoverme. ¡ Pobre niño! ¡ cuánto me ha amado!; &amp;porqué este caprichoso corazón no supo corresponder dignamente?. . . . . no lo sé !
Me inspiraba un afecto sin ilusiones, sin calor: un afecto indefinible, que algunas veces me parecía devía semejarse al que
una madre siente por su hijo: no se ría V. de esta comparación.
En qué consistía que ese joven no me produjese otra clase de
amor? Yo no podré decirlo, porque no lo sé á fé mía. No es mal
parecido, ni tonto, V. lo sabe, y aun puedo decir, que ecsisten
ciertos puntos de simpatía entre nuestro modo de sentir, pero
él me amaba á mí como yo amaría, si encontrase un hombre según mis deseos. Pero él no era este hombre: en vano me esforzaba, y á fuerza de decirle que le amaba quería persuadírmelo á
mí misma : en vano me reprochaba de caprichosa é ingrata interiormente: en vano! Confesaré á V. lo que entonces no quería
confesarme á mí misma: Al lado de aquel joven sentía momentos
de insoportable tedio, y sus espresiones más apasionadas hallaban frío mi corazón y me producían á veces un no sé qué de
hastío.
¡ Era esto un capricho inesplicable del eorazón, porque yo le
quería! ¡ Sábelo Dios! Yo le quería, repito, pero no podré, sin
desmentir mi íntimo convencimiento, decir que le amaba. No
puedo esplicar esta diferencia, pero la concibo perfectamente.
Estaba él demasiado enamorado para limitar sus deseos á
unas sencillas relaciones, pasageras sin duda. Quiso arrancarme
la promesa de que sería su esposa y absolutamente la reusé. Manifestéle mi repugnancia al matrimonio, y tampoco le oculté que
mi amor no era de naturaleza tal, que me inspirase el deseo de
ser suya. Llamóme muger original, fría, sin corazón : ¡ Cuántas
lágrimas ! ¡ Cuántas reconvenciones!
Yo hubiera roto con él, si la compasión no me hubiese inspirado esperar para hacerlo á que se pasase, como no dudaba sucedería, esa ecsaltación de amor, que entonces le poseía. Le ví
padecer tanto, que me conmoví, y como se ofrece la luna á un
chiquillo, que llora por ella, le ofrecí yo á él que sería suya algún día.
Una vagatela le indispuso luego con mamá, y le trataba ésta

�59

COBA CONTEMPORÁNEA.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

con tal esquivez y aun desatención, que, ofendida yo, le prohiví
por su propio decoro venir á casa en algunos días, para que se
calmase mamá y hacerla yo entender lo desatenta que estaba
con él por un motivo tan pueril. El pobre muchacho creyó ya
que no volvería á verme: qué sé yo lo que pasó en aquella cabeza.
Lo cierto es, que hizo mil locuras irreparables. Después de algunos días de afán y mortal inquietud, que mis cartas las más tiernas no podían calmar, cometió la imprudencia de hablar á su
padre y escribir á mi hermano diciendo el deseo y resolución
que tenía de casarse conmigo; sin haber consultado antes mi
voluntad, acaso porque dudaba de ella.
Interrogada por mi .familia, desde luego declaré seriamente
que no pensaba en semejante matrimonio, y mi hermano se lo
escribió así á Méndez Vigo.
Entonces fué Troya! : no molestaré á V. con pormenores enfadosos. El pobre chico creo que se trastornó, pues, entre mil
disparates que dijo y hizo, me escribió una carta (que conserbo
como casi todas las suyas) en la que me juraba se daría un pistoletazo, si no me casaba con él antes de tres meses.
Temí cualquier cosa de él, mucho más cuando supe, (Bravo (30) lo sabe también) que andaba llorando en los paseos y
cafees como un loco: tube, pues, a su situación todas las consideraciones, que ecsijía, le escribí cartas llenas de ternura y le ofrecí que sería suya más tarde.
Pero nada bastó : no sé qué espíritu maligno se había apoderado del pobre joven. Saben sus amigos hasta que punto se estraviaba por momentos su razón.
La piedad tal vez me hubiera determinado á casarme con
él ( á pesar que menos que nunca me inspiraba aprecio ni confianza aquel carácter tan débil y aquella cabeza tan frágil), si
el orgullo de mi nombre no me lo hubiera absolutamente prohivido.
El padre de ese joven, que, según tengo entendido, es responsable á su hijo del dote considerable que le llevó su primera
esposa (y que sin duda no deseaba desposesionarse de él, como
tendría que hacerlo casándose su hijo) dijo, que no aprovaba

su matrimonio sino dentro de tres años, pues aun era muy joven
para contraer tan serio empeño. En consecuencia á esta manifestación reusó venir á pedir mi mano, como parece quería su
hijo, y éste le amenazó con que pediría al Jefe político la licencia, que él le reusaba. Todo esto pasaba sin que yo supiese nada,
ni remotamente lo sospechase. ¡ Puede V. figurarse mi indignación á la primera noticia, que llegó á mis oídos! Se apuró mi sufrimiento y rompí enteramente con el imprudente joven, escribiendo al padre una carta en la cual le manifestaba, que jamás
había tenido la intención de casarme con su hijo ni con su aprovación, ni sin ella. Por tanto devía mirar como locuras del joven
todos los pasos, que hubiese dado con este objeto, y le aconsejaba
y rogaba le mandase á viajar para distraerle.
Pocas personas sabrán en Sevilla estos pormenores, pero
muchas han sido sabedoras de la desesperación de .Antonio (31) y
de los reproches que me dirijía en su ecsaltación. Así es, que por
una fatalidad de mi estrella siempre me condenan las apariencias, se me juzga sin comprender mis motivos. Yo sé que se me
censura haber jugado con la sensibilidad de ese joven y se me
tacha de inconstancia y coquetería. Y a V. conoce mi culpa!: no
he tenido otra, sino entablar (como hacen todas en Sevilla) unas
relaciones, que suponía ligeras y sin consecuencias de ninguna
especie: ¡ esta es toda mi culpa y sabe Dios cuánto me he
arrepentido de ella! Si después no pude resolverme á sacrificar
mi libertad y mi delicadeza casándome con él sin la pública aprovación de su padre, ciertamente no merezco por ello censura, y
sería muy despreciable á mis ojos, si hubiera procedido de otro
modo. La pasión no me haría faltar á mi decoro entrando á la
fuerza en una familia: ¡ cuánto menos la compasión!
lVIarchóse por fin .Antonio y yo respiré : parecióme ver la luz
después de una larga prisión ó lanzar un peso enorme largo tiempo sostenido.
Lo confieso : quedé cansada de amor : aquel amor delirante
y frenético, que yo no había participado, me causaba fatiga.
Por eso me fijé más que nunca en mi sistema de no amar nunca. He jurado no casarme nunca, no amar nunca; y aun me pro-

58

(30) D. Pedro Gómez Bravo y Pern!a, amigo intimo del Sr. Cepeda desde que
estudiaron juntos en el Colegio de la Asunción de Córdoba.

•

(31)

El Sr. M6nde• Vigo.

�60

CUBA CONTEMPORÁNEA

pongo ya abjurar también todo empeño, aun los más sencillos y
pasajeros.-Un mes después de la marcha de :Méndez Vigo volvió
V. de Almonte. (32).
Está concluida mi historia! : pensé antes no haberla escrito
sino en su ausencia de V., porque quería tener con V. una correspondencia epistolar, pero luego varié de idea, porque no pienso ya que devemos entablar dicha correspondencia. ( 33)
Nada más me resta que decir, caro Cepeda; ahora recuerde
V. mis condiciones.-Éste será reducido á cenizas tan luego sea
leido, y nadie más que V. en el mundo sabrá que ha existido.
Á Dios: no sé cuando nos veremos y podré dar á V. este cuadernillo.
Acaso con él voy á disminuir la estimación con que V. me
favorece y á debilitar su amistad : no importa! ¡, Devo sentir el
dar á V. armas para combatir una amistad, que acaso conviene
á ambos deje de ecsistir1 Ya seré siempre amiga de V. aun cuando no ecsista amistad entre nosotros. Es decir, le estimaré á V .
aun cuando cese de manifestárselo.
Á Dios, querido mío: sacuda V. esa melancolía, que me aflije.
Créame V.: para ser dichoso modere la elevación de su alma y
procure nivelar su ecsistencia á la sociedad en que deve vivir.
Cuando la injusticia y la ignorancia le desconozca y le aflija,
entonces dígase V. á sí mismo : Ecsiste un ser sobre la tierra que
me comprende y me estima.
Sí, creo comprender á V. y estimarlo: ¡ si me engañase! ¡ si
fuese V. otro de lo que yo le creo ! . . . . . sería un desengaño más:
¡ y qué importa uno á la que ha sufrido tantos!!
(Hay la rúbrica de la Avellaneda).
P. D. He leido ésta y casi siento tentaciones de quemarla.
Prescindiendo de lo mal coordinada, mal escrita, &amp;c., ¡, Devo
dársela á V.? No lo sé: acaso no. Ciertamente no tengo de que
(82) J.. este pueblo, donde pasaba temporadas el Sr. Cepeda por tener aill casa
sus padres, fueron dirigidas desde Sevilla las c&amp;rtas de la Avellaneda en Agosto
y Septiembre de 1839; cartas que fueron contestadas 4 Doña Ama.dora de Almonte

que era el pseudónimo adoptado por la poetisa mientras permanecieron en se·
creto esas relaciones amorosas.
· (38) Por lo visto, volvió á variar de idea la eminente escritora, pues se con•
serva la correspondencia epistolar posterior á esa resolución suya.

61

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

avergonzarme delante de Dios, ni delante de los hombres. Mi
alma y mi conducta han sido igualmente puras: Pero tantas vacilaciones, tantas lijerezas, tanta inconstancia ¡, no deven hacer
concebir á aquel, a quien se las confieso, un concepto muy desventajoso de mi corazón y mi carácter?
6Devo tampoco descubrir los defectos de personas, que me
tocan de cerca, como lo hago? . . ... No ciertamente, Cepeda: no
devo. Para resolverme á dar á V. este cuaderno es preciso que le
estime á V. tanto, tanto, que no le crea un hombre, sino un ser
superior.
No sé, pues, qué hacer: lo guardaré y seguiré, para darlo ó
quemarlo, el impulso de mi corazón cuando vea á V. por primera vez.
(Hay la, rúbrica de la Avellaneda).

CARTAS

&lt;1 &gt;

DE LA SRA. D.A GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA

I
UN A HOR.\ DE DESVELO Y MELANCOLÍA EN LA NOCHE DEL
LIO

(2i

=

13

DE JU-

DEDICAD.A. Á MI "COMPAÑERO DE DESILUSIÓN".= PARA
ÉL SOLO

Á vejez prematura te condena
el desaliento de tu joven alma!
sientes del tedio la insufrible pena!
ningún consuelo tus dolores calma !
En tus amores viste decepciones,
crimen y error en el imbécil mundo,
( 1) Estas cartas adolecen de los mfamos defectos ortográficos notados ya en
la autobiografía, y además se advierten en ellas los vocablos siguientes: descritiva,
ptmellon, quando, baya, egtrcer, utrahordinario, inborrable, ineaauato, ésa.rico, haya
por halla, hora por ora, obserbar, vercivir, vervalmente, cuyas faltas, como las otras
á que nos hemos referido, van desapareciendo conformo avanza la fecha de la co·
rrespondencia.
(2) Sevilla, 1839.

�62

CUBA CONTElIPORÁNEA

y sucedió á tus dulces ilusiones
desengaño mortal, tedio profundo.
Así la aurora de tu hermosa vida
se despojó de mágicos colores,
así la senda de tu edad florida
yace marchita sin verdor ni flores.
Ay! yo comprendo tu penar insano!
porque mi suerte cual tu suerte fiera
aquí en mi seno con airada mano
fecundo germen de dolor vertiera.
También, cual tú, costosos desengaños
atesoré con ávida amargura,
y el horizonte de mis tiernos años
surcó una nube de foral pavura.
Cielo sin claridad, campo sin flores,
estéril arbol en fecunda tierra,
mi juventud sin goces, sin amores,
á la esperanza del placer se cierra.
Éste es ¡ Ignacio ! mi fatal destino,
y éste también el que te acecha airado,
si de la vida al áspero camino
te lanzas sólo en tu vigor fiado.
No del sentir el mágico tesoro
exhausto yace en mi oprimido seno :
ven pues ¡querido! y el ardiente lloro
podamos juntos confundir al meno.

También tiene el llanto
goces silenciosos,
perfumes preciosos
de pálida flor.
Como hay en noche
benigno rocío,
que del seco estío
mitiga el calor.
l\:Ias no los lazos de amistad me nombres,
que en la amistad del mundo yo no creo,

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

63

y en el lenguaje impuro de los hombres
traiciones temo, si cariños veo.
Ni del amor la copa emponzoñada
libaremos sedientos de ventura:
la del dolor tomemos, y, apurada
entre los dos, partamos su amargura.
Del pesar 1~ terrible simpatía
esa nos una y nuestro lazo sea,
.v de la muerte á la región sombría
juntos el mundo descender nos vea.
Acaso en esa tumba
dó juntos bajaremos,
un destello gocemos
de lumbre celestial.
Acaso un genio aguarda
nuestras almas dolientes
para abrirles las fuentes
del placer eternal.
G. G. de A.

1fe hace mal, mucho mal, oir á V. espresar sus ideas, dolores
y esperanzas.-Ya ve V. por esta composición qué pensamientos
me inspira.-Atienda V. á los versos y no á las ideas.
Efectivamente, á veces me abruma esta plenitud d e vida y

quisiera descargarme de su peso: He trabajado mucho tiempo
en minorar mi ecsistencia moral para ponerla al nivel de mi
ecsistencia física. Juzgada por la sociedad, que no me comprehende, y cansada de un género de vida, que acaso me ridiculiza; superior é inferior á mi secso, me encuentro extrangera en
el mundo y aislada en la naturaleza: Siento la necesidad de
morir. Y sin embargo, vivo y pareceré dichosa á los ojos de la
multitud.
Mas lo creerá V. así? .... . No, yo lo sé, y por eso temo nuestras conversaciones. Esto mismo que escribo no podría hablarlo
sin conmoverme demasiado: porque cuando ambos nos sentimos uno junto al otro abrumados de la vida, cansados del mundo, entonces no sé qué delirio irreprimible me hace desear la
muerte para ambos.

V

�6-1

COBA CO~TEMPORÁNEA

V. me habla de amistad, y no ha mucho que sintió V. el amor:
y O no creo ni en una ni en otro. Busco en emociones pasageras,
en afectos ligeros, un objeto .en que distraer mis devo~adores
pensamientos y me siento así menos atormentada: porque mconstante en mis gustos cánsome fácilmente de todo, Y los afectos
ligeros, que apenas me ligan, no me ~r_iv~ del derecho de se:
guir el instinto de mi alma que cod1~1a liberta?·. Algun~ vez
deseo hallar sobre esta tierra un corazon melancohco, ardiente,
altivo y ambicioso como el mío: compartir con él mis goces Y
dolores y darle este ecseso de vida, que yo sola no puedo soportar: Pero más á menudo temo en mí esta inmensa _fac?ltad
de padecer, y presiento que un amor vehemente susc1:aria e~
mi pecho tempestades, que trastornarían ac~so mi !az~n Y fill
vida. Además : ¡, llenaría aún el amor el abismo de m1 alma!
Todo lo he provado y todo lo desech~: amor y amist_~d ! : !, que
puedo, pues, ofrecer á V., querido mío? La eomp~s1on de un
corazón atormentado! . . . . . y mis versos para distraerle un
momento de ocupaciones graves.
(Hay una rúbrica).
DOMINGO

4

DE AGOSTO &lt;3 )

Re recibido la de V. á su devido tiempo y sin que haya
ocurrido la menor novedad: No sé por qué le parecía á V. poco
seguro este conducto, cuando es el menos sugeto á riesgos (4):
Sin embargo, puesto que V. dudaba y me _di,ce aguarda le a~use
el recibo de la suya, lo hago, y me permitire, aunque falte ~ su
encargo de v., añadir algunas líneas más. Si le es á V. eno~oso
leerlas, guarde V. esta carta sin pasar de esta línea, pero leala
algún día.
.
.
Algún· día remoto cuando yo haya deJado p~ra s~empre est~s
países, y que mi memoria, sin tener bastante mfl.uJo par~ ~g1tarle ó enojarle, tenga el necesario para hacerle grat~ un ult~o
recuerdo de mi cariño. Acaso no nos volveremos a ver mas:
- (S) Año 1889.-En ésta como en todas las demá~ cartas de _esa 6poca, que no
expresan el lugar, deberá entenderse que fueron escritas en Sevilla.
( 4 ) Suponemos que el conducto seria algún confidente de los enamorados.

CARTAS AMATORIAS DE LA AVl~LLAXEDA

65

!, quién sabe? V. se marcha á Almonte hoy ó mañana, yo partiré á Cádiz con mi hermano (5) dentro de 10 ó 15 días y estoy
resuelta á permanecer un mes por lo menos (6) : Si en este tiempo mamá tiene orden de marchar á Galicia (como todo lo anuncia) en ese caso me quedaré en Cádiz, y acaso cuando le deje
sea para atravesar nuevamente los mares y separarme de V.
1.800 leguas. ¡, Porqué, pues, reusará V. oírme, acaso por última
vez? ¡ Es tan solemne tma despedida aun cuando sólo sea para
tres días de ausencia! .. . ¡, quién nos asegura al dejar un objeto
querido que volveremos á encontrarle V Oh!, y en esta horrible
duda, en esta posibilidad terrible de una eterna separación ¡, deverán despedirse enojados dos amigos que se han querido V ¡, deverán separarse sin dirigirse tma mirada de consuelo, una palabra de reconciliación? Cuando se buscasen sin poder hallarse,
cuando no esperasen volver á verse más ¡, no sentirían entonces
un tardío arrepentimiento de no haber perdonado 1
V. se ha resentido conmigo : ¡ cosa rara! ¡ es V. un hombre
singular!: otl·o en lugar suyo se hubiera lisonjeado, porque mis
tonterías de la otra noche á mí sola me perjudicaban, á mí degradaban, á mí ridiculizaban (7) ; y yo sola tengo derecho por
lo tanto para estar irritada conmigo misma. Pero V. no sé por
que pudo ofenderse tanto. Sin embargo, básteme saber que lo
e~tá para ~o querer se marche V. en esa disposición. Yo no estoy,
ru tengo a la verdad motivo ninguno de estar con V. enojada,
porque del mismo modo que yo me perjudiqué á mí misma y
sol_amente á mí entregándome á aquel rapto estravagante y caprichoso de cólera, pues prové con mi conducta que era una necia, y una imprudente, sin sentido común; así V .... (8) se
perjudicó, porque mostró que no tenía un corazón tan puro
como me lo había dicho, y yo creía, ni una conducta digna del
hon:ibre, que se atrevía á ofrecer una grande, tierna y santa
anustad. Ay! Las grandes pasiones se tocan casi siempre: yo no
(5) D. Manuel, su hermano de padre y madre.
( 6) El contenido de las cartas siguientes demuestra que si realizó la poetisa
su viaje á Cádiz, fué obra do muy pocos dias.
'
'
(7) Se refiere á una escena destemplada que tuvo con el Sr. Cepeda, ,; quien
habla acusado de vanos amorios.
( 8) Se ha creído oportuno suprimir tres renglones inspirados en los celos
que devoraban i In poetisa, y faltos por tanto de verdad.

�66

CUB.\. CO:STE)lPOR.b:EA

sé si puede dar una grande amistad el que ha dado multiplicados amores!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .............. . ...
Nell 'anima innocenti
Y aric non son fra loro,
le limpide sorgenti
d'amore é d'amistá.

C.\ln.\S .UL\TOHIAS DE LA AYELLA:Sl-:DA

6í

memoria. A Dios, pues, tú que me inspiras una ternura fraternal tú por cuva dicha daría una parte de mi sangre, recibe mi
' ' y ya que
. no me lo retornes vierte sobre él una lágrima de
A Dios,
reconciliación : tendría un placer en verte esta noche, pero no lo
ecsijo. A Dios.

(Está rnbricada.)

III &lt;9&gt;

JI etastasio.
En las almas inocentes
una misma es la fuente
de que manan el amor
y la pura amistad.
Ha dicho ::\Ictastnsio y acaso lo he creído yo misma así, y por
eso no esperaba saliese del puro manantial de una alma cual la
de V. dos sentimientos tan diversos. y que diese amores vulgares
un corazón capaz de sublime amistad.
Pero en todo esto no hay que det'a irritarnos al uno contra
el otro. V. es bastante generoso para perdonar la dureza de mi
franqueza en atención á que la inspira un interés vivísimo, y qlte
con permitírmela con V. le doy una prueba de cuán superior le
creo á esos fátuos vanidosos, que no tienen bastante razón para
conocer, que no la han tenido siempre, y no pueden perdonar el
que se les bable el lenguaje algo áspero de la verdad. Yo tampoco devo ofenderme, antes bien agradecer la confianza que V.
me ha dispemiado : sólo me irritó en un primer momento el que
no fuese V. tan grande, tan sin igual, tan sublime corno lo deseara mi corazón. ¡ Pero porqué sería tan injusta que se lo reprochase á V. como un crimen!
Cepeda! tu eres lo que has sido, lo que serás siempre para
mí, el más amable de los hombres y el más querido de los amigos: esto eres todavía y esto tienes que ser mientras yo viva:
¡ porqué pues nos separaremos de este modo 1 ¡, te lo aconseja así
tu corazón? ¿podrás no conocer el mío? En cuanto á mí, no puedo, ni quiero : Es preciso que te diga, que te quiero aun más que
á ningún hombre he querido, y que si el destino ha ordenado no
te vuelva á ver más, conserbaré de tí una tierna é inborrable

::\Ii amable amigo: cumpliendo mi promesa y siguiendo los
impulsos de mi corazón, tomo la pluma para saludar á V. Y preguntarle si ha llegado sin novedad á esa (10) , si ha desaparecido
el esplín y el dolor del pecho, y si no ha olvidado sus amigos.
Yo me encuentro bastante embromada con males de estómago y un istérico que me devora. Paso muchos días en cama poseída de tristeza y fastidio insoportable, pero espero que pasará, pues hoy me encuentro mejor.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: Dícese que pronto comenzarán
las óperas, pues ya vinieron los papeles, que faltaban á la compañía: También se corre que viene el famoso Carlos la Torre,
pero no hallo á esta noticia la menor verosimilitud, pues Sevilla no puede sostener al mismo tiempo compañía de verso Y
compañía italiana.
El Duque (11) sigue lo mismo que V. le dejó: voy no todas
las noches y me fastidio grandemente. Temo que V. me haya pegado su misantropía, pues hago un verdadero sacrificio en salir
de casa.
He concluido mi traducción de la La Fuente (12), y espero
me diga V. si quiere que se la mande y cómo: Ahora comienzo
á traducir el A.nniver.~ario de "l\Iilevollc (13), poeta casi tan dulce como Lamartine, aunque menos profundo.
(9) No tiene fecha, pero au eontenido indica que debió ser escrita en la 2.•
quincena de Agosto de 1889. El sobre esti dirigido en esta forma: "Condado dt
Nitbla.--Sr. D. Jpacio Ctptda en A.Imante."
(10) La villa de Almonte.
(11) La plan de este nombre.
(12) Poesla de Mr. Lamartine contenida en las NvzvAS MsoITAOION3S, que
se publicaron en 1823.
( 13) MiUwou• quiso eaeribir la Avellaneda.

�68

CUBA CONTE)IPORÁNP.:A

CARTAS A)fA'l'ORIAS DE LA AYELL,\NEDA

¡, Y V., mi tierno amigo, qué hace Y. • . • Cuando se pasee V.

por los campos á la claridad de la luna, cuando escuche el murmullo de un arroyo, el soplo ligero de la brisa, el canto de un
ruiseñor, cuando persi1:a el aroma de las flores ... entonces piense V. en su amiga; porque todos esos objetos son tiernos y melancólicos como mi corazón. Perdón! no he olvidado nuestro convenio, y contendré la pluma.
Escríbame V. : si absolutamente no quiere dirijir las cartas a mi nombre, puede rotularlas á D.ª Amadora de Almonte,
nombre algo bizarro, que creo no corre peligro de hallar tocayo.
A Dios, Cepeda: cuídese V. mucho, diviértase y cuente siempre con el afecto fraternal de su amiga, T11la.
P. D. l\fi viaje á Cádiz se dilata.

IV
SR. D. IGNACIO CEPEDA
He recibido la amable de V., mi caro amigo, con tanta mayor
satisfacción cuanto que informada por Concha (14) de que no
estaba V. en Almonte, sino en otra parte, que designó su hermano (15), y de cuyo nombre no me acuerdo (16), temía hubiese padecido estravío mi carta. Varias veces mandé una criada
al correo y siempre me dijo que no había carta, hasta que ayer,
siéndome imposible salir yo, me valí de Concha, la cual fué ella
misma al correo y me trajo al momento la suspirada de V. (17)
Celebro que esté V. bueno, como en ella me dice, y menos melancólico que en ésta : Yo por mi parte quisiera poder decir otro
tanto, pero por desgracia no es así. l\ris dolores de estómago me
han dado mucho que hacer, y mi melancolía se aumenta cada
día. ¡ V. me pide que la venza ! . . . . . Ciertamente, es grande el
influjo que una súplica de V. egerce en mi corazón, pero en este
punto acaso no esté en mi poder el complacer la solicitud de su
(14) La Srta. Concepción Noriega, ya citada en la AUTOBioORAFÍA,
(15) D. Francisco de Cepeda.
(16) El Sr. Cepeda estaba en la Riliza, dehesa del término de Lucena del Puer•
to (Huelva), propiedad de su padre.
(17) Ocioso parece advertir al lector, que la epfstola amorosa no habla sido
llevada por el cartero 6 rasa de la Avellaneda por venir rotulada á Dofia Amadora
de Almonle-Lista de correo.

69

tierna amistad. Aparte de la ausencia de mi mejor, de mi único amigo, que es suficiente causa para melancolizarme, tengo
tantos otros motivos de tristeza! ¡ La espectativa de una separación acaso prócsima y larga de una madre que amo con ternura!
i la indecisión en que batallo sin saber aún, qué partido tomar,
ni qué suerte me espera! ¡ la necesidad de independencia y el
temor de la opinión, que me impide proporcionármela! ..... En
fin, tantas y tantas cosas me agitan al presente ( en que según
las apariencias se aprocsima el día de la crisis) que la amistad
misma, la dulce y lisonjera amistad de mi Cepeda no será poderosa á darme tranquilidad. Pero, basta: hablemos de otra cosa:
¡ yo quisiera que mis cartas fuesen tan risueñas ! ¡ ah! ya lo veo,
imposible ! La amargura de mi corazón se mezcla en todas ellas.
Perdón!
:ivfandaré mi traducción (18) por el conducto que me indica
pero será luego que tenga tiempo para escribirla, pues el borra~
dor está ininteligible y la única copia leíble, que tenía la he
mandado á Cádiz por compromiso. Los Sres. Redactores del nuevo periódico de literatura, que sale en dicha ciudad con el nombre de La Aureola, me han escrito una lisonjera carta rogándome cediese á su periódico algunas de mis composiciones y aun. negarme, me he visto forzada á complacerles' por
' haque qmse
ber intervenido en el asunto un paisano mío á quien estimo y
que se ha empeñado de un modo, que no podía yo sin desaira~le
mantener mi negativa. Así pues he cedido á La Aureola mi traducción, poniendo la condición de que no se imprimiera firmada
con mi nombre sino enteramente anónima.
Ya enviaré á V. tan pronto pueda una copia, y de antemano
reclamo su indulgencia. Preciso fuera que V. conociese el original para que formase un juicio esacto de la grandísima dificultad
de la traducción. Lamartine, uno de los más grandes poetas de
la moderna escuela y acaso el más dulce y fácil, tiene sin embargo algo de vago y metafísico en su poesía, y una manera de
decir que es ciertamente intraducible. Sus ideas en muchas compo~iciones son tan delicadas, que se marchitan, por decirlo así,
baJo la pluma del traductor y sus giros son á veces tan atre(18)

La de La Fuente de Mr. Lamartine, ya citada en la carta anterior.

�-70

. .......--

CUBA CONTE)íPORÁNEA
CARTAS AMATORIAS DE LA

vidos que intimidan. He procurado en La Fuente traducir con
la esactitud posible, penetrándome de los pensamientos é ideas
del autor, pero estoy muy lejos de la satisfacción de creer, que
he logrado imitar con mediano acierto su versificación fl,uida y
armoniosa, y aquel colorido místico y melancólico, que distingue
sus composiciones.
Respecto á mi novela (19), he sometido sus diez primeros capítulos á la censura de mi compatriota, ya mencionado, hombre
instruido y de gusto, que felizmente se halla ahora en esta ciudad, y he tenido el gusto de que mereciese su aprobación. Él ha
animado mi tímida pluma, asegurándome que la parte descritiva
está trazada con esactitud y variedad y que los caracteres están
bien delineados y desenvueltos con vigor. Su bondad le ha hecho
propasarse hasta dar al estilo elogios inmerecidos, y juzgar de
altamente interesante el plan de la novela. Á pesar de mi amor
propio he conocido el favor de este juicio, pero me ha animado
sin embargo á continuar haciendo esfuerzos para merecerlo
mejor.
Ya ve V., mi buen amigo, que le hablo de cosas que no son
más que cosas: ya ve V. que evito un lenguaje, que V. llama de
la imaginación y que yo diría del corazón : V. le juzga peligroso
Y le destierra de nuestras cartas. Yo suscribo á su formidable
sentencia, pero ¡, qué temes tú, amigo mío? ¡, qué peligro quieres
evitar? Acaso oyendo y empleando el idioma del corazón temerás no poder impedirle adelantarse demasiado? : temerás sentir
ó inspirar un sentimiento más vivo que el de la amistad? ...
Si es cierto, tranquilízate: yo te aseguro, que no me amarás
nunca sino como á tu hermana, y que en mi alma no hallarás jamás otros afectos, que los que hoy día me envanezco de espresarte. Yo he meditado mucho en estos días sobre la naturaleza de
nuestros sentimientos, y te lo juro, este ecsamen me ha tranquilizado. Yo perdería mucho si tu dejases de ser mi amigo para
ser mi amante. Amantes!. . . ¡ cercan tantos á una mujer
joven y de tal cual mérito! Pero ¡, dónde hallar un amigo como tú ? Amantes!. . . mira, me empalagan ya; esa cáfila
(19) Se refiere II la titulada Sab, que la autora no tuvo t. bien incluir en la co·
lección completa de sus obras literarias (Madrid, 1869).

1

t

¡

A YEJ,LA~EDA

71

de aduladores, que asedian nuestro sexo, me ~arecen poca c_os~
un para divertirse una un rato con sus nec10s galanteos. 1Ni
ª
· porque soy una
puedo
yo creer que me amen ! Uno me ob seqma,
forastera que no conoce, cuya clase acaso juzga dudosa,. cuyas
costumbres ignora y acaso pueden ser fáciles, cuya conquista no
le parecerá dudosa, y me obsequia creyendo que puedo ser, su
capricho, su juguete, su pasatiempo,. ~u placer de. algunos d1as.
Otro me obsequia, porque hace profes1on de ob_se~mante ~e cuantas mugeres bien parecidas se le presentan: sm ideas, sm cálculos, sin esperanzas, sólo por el prurito de ,galantear y hacer de
elegante. Otro me obsequia porque ~da a la cuart~ pregunta
como suele decirse y oliendo donde gmzan: Soy Americana Y por
ser Americana supone que soy rica, lo cual basta para que for:°'e
sus cálculos de matrimonio. En fin, otro me h~ce e~ amor solo
por vanidad: porque se lisonjearía de. ser m1 n_ov10, no p~rque yo le guste, sino porque cree _darse 1mportancia en la s~ciedad con la preferencia de una muJer, que es celebrada, que d~cen
tiene algún talento. Hé aquí, querido Cepeda, los motivos
que impulsan á la mayor parte de aquellos, que_ me hacen la
corte : y estando yo en esta persuasión ¡, podré 01rlos con otro
objeto, que el de burlarme de ellos 1
.
y v. qué hallará en las mugeres que digan amarle 1 Una ~ce
que le ama, y no ama más que su colocación : Desea un marido,
un estado, que es la ambición de las mugeres vulgares, ! lo busca en V. Otra dice amarle y sólo ama en V. á su pasatiempo, _al
que le regala el oído, y la lisonjea en la sociedad: al q_ue sat1sface su vanidad, y al que dejaría sin pesar por, otro mas galán,
de más representación social, de más nombrad1a, &amp;c., &amp;c. Otra
dice amarle y sólo ama en V. sus propios placeres, Y . .... __i oh!,
rubor causa decirlo, pero lo vemos cada día para ve~gu~nza
nuestra : vemos esta clase de mugeres que degradan la di~md~d
de su sexo, y son á mis ojos más despreciables, que la escoria mas
vil de la tierra.
. y tal es el amor en nuestra triste y corrompida sociedad!
' podía él ecsistir entre nosotros 1 Oh ! no, Jamas.
. , t E sos
• cómo
~rofanados nombres de amante Y_ querida déjal~s á otros Y á
otras. 'rú serás mi amigo, yo tu amiga de toda la vida, Y no deves
temer que sea degradado nunca el santo caracter de nue~tros

�72

COBA COl'\'rR)1PORÁNEA

vínculos. ¿ Temerás tú cuando yo no temo 1 Todo lo dicho te prueba, que nada arriesgas en dejar hablar tu corazón. No interpretará la vanidad tus palabras, ni puede tu amiga confundir la
espresión de tus sentimientos con la jerga insípida del galanteo,
que llaman amor. En cuanto á mí, haré lo que quieras : no te
espresaré mi cariño, si esto te hace mal, pero ¡ me cuesta tanto
este esfuerzo!
Cepeda! ya lo ve V.; mi pluma corre á pesar mío y dice más
de lo que quiero decir: Yo deviera ofenderme en vez de alhagar
á V., pero mi orgullo tan susceptible en otras no lo es en esta
ocasión. No tema V., vanidoso; no tema V., que yo le crea enamorado si usa conmigo un lenguaje tierno: ¡, me cree V. una niña
ó una vieja~ No tema V., repito, y para tranquilizarse enteramente sepa V., que el día en que le creyese á V . enamorado de
mí, ese día cesaría de amarle, y no le vería á V. más. Con que,
con esta seguridad su libertad no corre ningún riesgo conmigo,
ni tiene V. necesidad de alarmarse de mi ternura, como sí viese
en ella un lazo de hierro pronto á aprisionarlo. ¡ Amable melancólico! ¡ qué poco mundo tiene V. ! Perdóname amigo esta frase,
pero me hace gracia, tanta gracia ver tu temor y adivinar tu
corazón al través de ese velo con que piensas cubrirlo ! Me temes, Cepeda, no lo niegues, temes que me posesione yo de tu
corazón, temes los lazos de hierro, que pudieran ser consecuencia de tu amor por mí, y crees evitar algo acogiéndote á la sagrada sombra de la amistad. Oh!, eres un niño, sí tal crees: ¡ cuánto
te engañas, querido, cuánto, si crees que la amistad señalaría límites, que el corazón respetara! ¡, qué importa el nombre á los sentimientos? ¿ dejan de ser los mismos? Lo que deve tranquilizarte no
es eso, sino el saber que no hayas en mí un enemigo de tu libertad,
y que por mi propio interés cuidaré de no dar á tu corazón, más
vehementes afectos, que los que hoy abrigue.
Raro, original es el papel que hago contigo. Yo muger tranquilizándote á tí del miedo de amarme : ¡ es cosa peregrina! Pero
contigo no soy muger, nó, soy toda espíritu, y ninguna regla es
aplicable á este cariño esepcional, que me inspiras.
Muy larga es esta carta, pero no imitaré yo á los que acaban
las suyas jurando (nada menos que jurando) ser más corto en
lo sucesivo. Ésta es larga, pero aun lo será más la que escriba

CARTAS AMATOR!AS DE LA AVELLANEDA

73

cuando no se me ordene no usar espresiones que conmuevan demasiado y hagan. m1icho da1io.
Nada nuevo ocurre en Sevilla: el primero del entrante coli'lienzan las ópera~: se hará dicho día el Juramento de Mercadante: La señora Hossi, nuestra actual prima dona, dicen que
es muy buena.
El Duque sigue bien, aunque las noches son ya algo frescas:
La alameda vieja (20) es la que deve estar muy sola después
que se ausentó mi amable misántropo.
Y o sigo yendo al Duque, siempre que puedo, y luego iré a las
óperas y á todo lo que se presente. Lamartine comienza una composición suya con este verso :
Et j 'ai &lt;lit dans mon crour: que faire de la vie Y
Y yo he dicho á mi corazón : qué haré de la vida 1
No hay remedio! : hacer lo que hacen los demás y dejar correr
. el tiempo.
A Dios, mi amado amigo, cuídese V., diviértase y vuelva
pronto donde le llaman los votos más sinceros de una amistad
tiernísima.
Espresiones de Concha, y mil afectos de su invariable.-Tula.
Sevilla y Agosto 28

839
P. D. Ruego á V. disimule la incoherencia de esta, y su poca
unidad y defecto de estilo. Veo que está rara, pero va según mi
cabeza. ¡ Tengo tanta confusión en ella! : y luego mi humor hoy
es malísimo.
( Continuará.)

(20)

La de Hércules.

�r

U

LA APOTEOSIS DEL «CAUDILLO&gt;&gt;

173

casmo en el rostro macilento o plácidamente abotagado de los
caciques-buhos, y ponen el fuego santo de la ira patriótica en
quienes anatematizan la apoteosis del ''caudillo'' y censuran la
inconsciencia o la mald.!.d de los que la preparan con la esperanza de que p~eda ser nuevamente dispensador de buenos bocados!

,

NUESTRA POBLACION RURAL
Y LA LIGA AGRARIA
Vivamente interesado por el bienestar de nuestra población
rural, y considerando que el objeto de la Liga Agraria ha de
ser favorecer no solamente los intereses de los capitalistas y directores industriales de las grandes empresas agrícolas, sino
también el mejoramiento de las condiciones de vida en
nuestros campos, para que los trabajadores manuales puedan
tener las mismas oportunidades que las grandes poblaciones
ofrecen a sus residentes; erigiéndome en defensor espontáneo de
las clases trabajadoras, de los obreros del campo, escribo estas
líneas a fin de cooperar-si mis ideas fuesen prácticas y practicables-a la obra de fomento agrario en que la Liga se halla
empeñada.
El programa de la asamblea reunida el 15 de noviembre último en los salones del Centro Asturiano, contiene dos artículos
que revelan los buenos propósitos de la Liga y que se prestan
para su desenvolvimiento amplio: los artículos tercero y cuarto.
El tercero establece las que se consideran urgentes necesiclades de los agrarios de Cuba. Se reducen al abaratamiento de
los fletes y der echos arancelarios, al fomento de la inmigración
y a facilitar el crédito hipotecario.
El abaratamiento de los fletes y derechos arancelarios favorece inmediatamente, y de modo igual, a los empresarios y a los
trabajadores manuales ; porque tiende a rebajar el costo de
. producción, por una parte, y por otra permite r educir el precio
de los artículos de primera n ecesidad.
El fomento de la inmigración es problema que. debe estudiar-

JULIO Vn,LOLDO.
Habana, febrero, 1914.

�CARTAS AMATOmAs DE LA AYELLANEDA

CARTAS AN1ATORIAS
DE LA AVELLANEDA
(Continuación.)

V
SR. D. IGNACIO CEPEDA &lt;21 )

Con una imaginación muy viva y á la par un corazón sensible el silencio de dos correos (22), que ha guardado mi amigo,
me tiene sobrado inquieta y afligida para poder imitarlo. No
habiéndome sido posible salir sola con una criada, pues siempre que lo he intentado se me han agregado personas de mi
familia, no he podido ir personalmente al correo; pero he
enviado en los dos, á que roe refiero, á una criada de mi confianza y siempre me ha dicho, que no tengo carta. Dudando aún y
figurándome fuese efecto de su mal leer, como sucedió la vez
pasada, mandé á Solano, aquel muchacho de las Mendizábal,
que viene mucho á casa, donde V. le habrá visto algunas veces,
y tampoco roe dió noticias satisfactorias. Aunque ya no tenga
esperanza, con todo, pienso ir yo misma mañana, si logro salir
solamente con una criada, para cerciorarme por mis propios
oJ·os.
· --.: ; '~,. ;~-~l
"Mil temores me agitan al trasar estas líneas: ¿ estará V. en(21) No tiene fecha, pero debió ser escrita en los primeros d(as de Septiem•
bre de 1839, porque en ella se da cuenta de baber llegado á Sevilla la noticia del
"brazo de Vergara, hecho que, como es sabido, tuvo lugar el 31 de .Agosto de ese año.
La indicación del sobre es: Condado de Niebla--Sr. D. Ignacio Cepeda en A.lmonte.
(22) Hay que tener presente, que el correo entre Sevilla y Almonte era entonces bisemanal, los miércoles y los silbados.

li5

fermo 1 ¡, contendría mi última carta alguna espresión, alguna
frase, que le haya enfadado con su amiga 1 O acaso un olvido,
una falta de interés en esta correspondencia le ha desidido á interrumpirla tan bruscamente. Todo puede ser y acaso haría yo
mucho mejor en imitar su silencio, que en inquirir la causa.
Pero ya V. lo ve, no puedo hacel'lo, porque esa virtud, que llaman prudencia, no es la que más predomina en mi caracter, y
siento demasiado para poder pensar mucho. Así mis acciones
no son siempre las que se aguardan, y se resienten algunas veces de poca re:flecsión y mucha franqueza. Pero si hago mal en
escribir á un amigo que estimo, porque él manifiesta poco deseo
de este recuerdo, el orgullo podrá condenarme, mas no ciertamente mi corazón, ni acaso el de V. Luego que V. mismo me diga,
que fué voluntario este silencio, que me inquieta, entonces quedaré satisfecha y no seré importuna. Jamás seré la primera en
romper las relaciones amistosas, que nos unen, pero no reusaré
nunca el borrar hasta sus recuerdos de mi corazón cuando crea
que ellas no son de igual interés para ambos.
Grandes y felices novedades se han verificado en nuestro horizonte político. Maroto con varios otros Generales y veinte y
un batallón ha reconocido á la Reina pa.~ándose mediante un
convenio con Espartero al ejército de éste. Dícese además, que
D. Carlos se ha acojido al pavellón Inglés, y si esto es cierto, no
concibo cómo ese pobre hombre ha olvidado un ejemplo no remoto de la tenebrosa política del gabinete de S. James (23).
Las cortes se han abierto el primero de este mes con la mayor solemnidad, y bajo tan felices auspicios &lt;levemos esperar
una pronta y perfecta paz. Ya era tiempo !
Mamá está de enhorabuena por decirlo así; la consolidación
del gobierno actual la saca de grandes inquietudes. Su marido
había empleado mucho dinero en papel y bienes nacionales y
estaba, como suele decirse, con el credo en la boca. Ahora el papel ha subido prodigiosamente y si la cosa no varía, su fortuna
se triplica y se asegura con grandes ventajas. La suerte favorec~
de una manera tan visible á mi padrastro, que los mayores des(23)

Alude sin duda al proceder de los ingleses con N3pole6n I, después de

la batnlla de Waterloo.

�176

CulH. C'ONTEMPORÁ:-IEA

CAn'fAS A~L\TORTAS DE l,A AY!!:lJ, ANll:J)A

atinos, que hace, se convierten en beneficio suyo, y los que le han
llamado loco en sus empresas impremeditadas y atrevidas le admiran al verlas felizmente realizadas.
Con todo, yo estoy muy lejos de alegrarme de la conclusión
de la Guerra por lo que respecta á mi interés personal; pues
todo esto tiende á separarme más presto de mamá, ó á alejarme
de este país, que amo, si me resuelvo á seguirla.
En fin, el tiempo desidirá : por ahora no quiero pensar en ello.
Hemos tenido dos lindas óperas de Mercadante y Donizzetti:
El J1tramcnto y Marino F'alicro: en estos días el Teatro ha estado iluminado y la concurrencia ha sido grande. Pero, créame
V., caro Cepeda, en nada gozo. Su ausencia de V. deja un gran
vacío para mí en todas las ceremonias, y deseo con ardor vuelva V. pronto á donde le llaman los votos más sinceros de una
amistad la más tierna.
A Dios hasta entonces-Gerfrudis.

due) ( 26), un mes deve ser mío, y ecsijo me lo ofrezca V. y se
comprometa á no dejar á Sevilla hasta pasado dicho mes.
Mi dulce amigo, 1, me lo negará V. ?
Tengo, más que nunca, ahora necesidad de un amigo, y
1, quien si no es V. merece de mí este título? Después que le
quiero á V. he roto poco á poco todas mis otras relaciones de
amistad, y en V. be concentrado todos mis afectos. Con nadie
I uedo aconsejarme sino con V., y con nadie sino con V. me
permito confianza. Ya ve V. á lo que esto le obliga: á no desoirme cuando le digo: 'l'e necesito.
A Dios, no volveré ya á distraer á V., sino esperaré el día
en que me diga: Por un mes pertenezco esclnsivamente á la
amistad.
(Está rubricada.)

VI

r

Tengo enfermo á mi hermano y también lo está mi padrastro
en Bilbao: por consiguiente no salimos de casa.

(Hay otrn rúbrica.)

C24&gt;

Querido amigo mío : por fin está á mi vista la grata de V. de
l1 del presente, que ha disipado todas mis inquietudes. Seré
corta, muy corta como V . me lo aconseja; pero escuche V., que
voy á usar una vez de los derechos, que me da la amistad.
Necesito de V., de sus consejos, de su talento para iluminarme, de su cariño para dirijirme en la prócsima crisis, que deve
:fijar mi destino (25). Necesito de V., amigo mío: es preciso que
hablemos largamente, pues tengo mucho que decirle, mucho.
.Ahora respeto sus estudios y le dejo á plena libertad; pero
tenga V. presente que es jóven y tiene toda una vida que consagrar al estudio, al amor, á la patria, á su familia, y que la
amistad sólo le pide algunos días.
Un mes siquiera ( después que concluya V. y se gra(24) El ser esta carta la contestación í, una del Sr. Cepeda, fecha 11 do Septiembre de 1839, nos Ita guiado para colocarla en este lugar. En el sobre se lee:
"Condado de Niebla-Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte"; y se ve claramente la
cifra "1839" en el sello de la Administración de Correos de Sevilla.
(25) Alude sin duda á lo quo dijo en la carta anterior; que tendría que separarse de su madre ó resolverse á acompai\arla en su viaje á Galicia donde
residfo su padrastro el Sr. Escalada.

177

VII

&lt;27&gt;

.Antes de anoche te dije, que había enviado á tu casa un
libro y no pude añadir, por los testigos que había, que dicho
libro era, como lo es el que hoy te mando, un pretesto para escribirte, sin que el portador se haga cargo. La fatalidad hizo
que no te encontrase en tu casa el mensajero, y rasgué la carta
en un momento de impaciencia contra la mala suerte, que la
hizo volver por dos veces á mis manos, cuando la suponía en
las tuyas.
Nada empero contenía dicha carta de importante; era solamente la espresión de mi tristeza en varios días, que no te veía,
(26) El Sr. Cepeda se preparaba. entonces en Almonte para. recibir la investidura de Licenciado en Leyes, pero lo delfoado de su salud retrasó ese acto
bosta el 18 de Febrero de 1840.
(27) El Sr. Cepeda debió acudir galantemente al dulce requirimiento hecho
en la carta anterior, pues la presente y las seis que le siguen fueron escritas
indudablemente en Sevilla en Noviembre y Diciembre de 1839 y mandadas por con•
fidente, ó por el correo interior, á la Posada de la Castalia. Ninguna. de las siete
tiene fecha, descuido corriente en su autora, por Jo que han sido ordenadas (sin
presumir del acierto) según los grados de p:isión, que acusan en el abrasado corazón
de la poetisa.

�]iS

l'i9

CUBA CONTEMPORÁNEA

CAlí'l'AS AMA1'0RIAS Dl!: LA AVET.f,ANEDA

y una proposic1on, que ahora voy á repetir en pocas palabras.
V eremos si te agrada.
Pronto vas á graduarte y creo que saliendo de eso podrás
verme con más frecuencia: aun antes de graduarte nos hemos
de ver algunas veces, porque ¿ cómo vivir así, querido amigo 1
¡, quién tiene resistencia 1 : la mía comienza á faltarme no obstante todos mis propósitos. He pensado, pues, que devemos convenir en una cosa, y es que siempre que tu vengas y esté yo
sola aprovechemos tales momentos para realizar un deseo, que
tengo hace mucho tiempo, y que es el de leer contigo alguna
obra interesante. Aun estando mamá podemos, si nos agrada,
entretener un rato en la lectura, pues ningún inconveniente
veo en ello, si á tí no te desagrada mi proyecto. Con este objeto
he hecho una lista de algunas obras de mi gusto, que voy á
nombrarte para que tu escojas la que te parezca y me lo digas.
Yo la tendré en casa inmediatamente y la comenzaremos en la
primera oportunidad. ¡ Qué placer presiento, mi dulce amigo,
en leer contigo una obra interesante!
En primer lugar, porque quiero que conozcas al primer
prosista de Europa, el novelista más distinguido de la época,
tengo en lista el Pirata, los Privados rivales, el Wawerley y el
Anticuario, obras del célebre W alter Scott.
Seguidamente Corina ó Italia por 11fadame Stael. Novela
descriptiva del más hermoso y poético país del mundo, y hecha
esta descripción por la pluma de una escritora, cuyo mérito
conoces. Además han dado algunos amigos en decirme, que hay
semejanzas entre mí y la protagonista de esta novela, y deseo
por eso volver á leerla contigo, y buscar la semejanza, que se
me atribuye con ese bello ideal de un genio como el de la Stael,
Sigue la Atala del inmortal y divino Chateaubriand, porque
te agradan todas las escenas de la naturaleza, todos los corazones prúnitivos, en fin, el hombre en su estado normal; y esta
linda obra te satisfará.
Luego las poesías de Lista, Quintana y Heredia, porque
como dice uno de estos poetas :
. . . . . . . . . . Verás la poesía
del corazón y mente descendiendo
al corazón y mente arrebatarse.

Esta es mi lista, escoje tú la obra, que mejor te parezca y
avísamelo. Verás qué placer gozamos en los momentos, que pasemos juntos. A tu elección dejo también tus visitas á casa, pero
no quiero que dejemos de vernos por un motivo . . . . . leeremos
juntos ¡, no es este un placer 1 A Dios, mi bien.
(Está rub1·icada.)

VIII
SR.

D.

IGNACIO CEPEDA

Hasta hoy sábado que vino el correo general no se me h'"a
traído la carta de V ., querido Cepeda, y para que ésta no duerma hasta el miércoles en la estafeta determino enviarla directamente á su casa de usted.
Cuando antes de anoche me dijo V. que mandase al correo,
porque me había V. escrito, se olvidó advertirme que la carta
venía á mi nombre y no al adoctado en nuestra correspondencia. Así, aunque ayer mandé, no me la trajeron porque la persona encargada buscó á D." Amadora de Almonte y no á mi
nombre. En fin, ya está en mis manos esta querida carta.
Una vez por semana!. . . solamente te veré una vez por semana!. . . Bien: yo suscribo, pues así lo deseas y lo ecsijen tus
actuales ocupaciones. Una vez por semana te veré únicamente;
pues señálame por Dios ese día feliz entre siete para separarle
de los otros días de la larga y enojosa semana. Si no deterininases ese día ¿ no comprendes tú la agitación que darías á todos los
otros 1 En cada uno de ellos creería ver al amanecer un día feliz,
y después de muchas horas de agitación y espectativa pasaría
el día, pasaría la noche, llevándose una esperanza á cada momento renovada y desvanecida, y sólo me dejaría el disgusto del
desengaño. Dime, pues, para evitarme tan repetidos tormentos,
qué día es ese que devo desear : ¿ será el viernes 1 : en ese caso
comenzaremos por hoy ( 28) : si no, será el sábado. ¿ Qué te parece 1 Elije tú: si hoy, lo conoceré viéndote venir; si mañana,
avísamelo para que yo no padezca esta noche esperándote. En
(28) Obsérvese la distracción qne sulre la escritora. No era viernes cuando
eseribia, sino sábado, día en que se habla repartido en Sevilla el correo general,
como .ha dicho en el principio de esta carta.

�180

CIJB..\ CONTF.MPOllÁKEA
CAlnAS A)CATOJlIAS DE LA AYEl,LA~EDA

las restantes semanas ya sabré el día de ella, que tendrá para
mí luz y alegría.
Ya lo vé V., me arrastra mi corazón!: no sé usar con V. el
lenguaje moderado, que V. desea y emplea; pero en todo lo
demás soy dócil á su voz de V., como lo es un niño á la de sn
madre. Ya ve V. que suscribo á no verle sino semanalmente.
Pero, p10 irá V. al Liceo?: ¡, ni al hailc 1 Para decidirle á V.
no será bastante, que yo le asegure no habrá placer para mí
en estas diversiones, si V. no asiste?
No eleve V. tener en casa meuos confianza que en la de Concha, y puede V. venir con capa, ó como mejor le parezca: Pero
si absolutamente no puede V. tener esta confianza en casa, dígame V. dónde quiera que le vea; en casa de Concha ó donde V.
designe, y no me sea imposible ir, allí me hallará V.
Cepeda ! Cepeda ! &lt;leves gozarte y estar orgulloso, porque
este poder absoluto que egerces en mi voluntad deve envanecerte. ¿ Quién eres, ¿ qué poder es ese 1 ¿ quién te lo ha dado 1. .. .
'l'ú no eres un hombre, no, á mis ojos: Eres el Angel de mi
destino, y pienso muchas veces al verte, que te ha dado el mismo Dios el poder supremo de dispensarme los bienes y los males, que devo gozar y sufrir en este suelo. Te lo juro por ese
Dios que adoro, y por tu honor y el mío ; te juro que mortal
ninguno ha tenido la influencia -que tú sobre mi corazón. Tu
eres mi amigo, mi hermano, mi confidente, y, como si tan dulces
nombres aun no bastasen á mi corazón, él te da el de su Dios
sobre la tierra. ¿ No está ya en tu mano dispensarme un día
de ventura entre siete T Así pudieras también señalarme uno
de tormento y desesperación y yo lo recibiría, sin que estuviese
en mi mano evitarlo! Ese día, querido hermano mío, ese día
sería aquel en que dejases ele quererme; pero yo lo aceptaría
de tí sin quejarme, como aceptamos de Dios los infortunios inevitables, con que nos agovía.
No me haga V. caso: tube jaqueca á media noche y creo que
me ha dejado algo de calentura (29) : ¿ no es verdad 1 mi cabeza no está en su ser natural.
(29) Obsérvese la graciosisima corrección, que asimisma [aio: por "a si misma"] se hace la poetisa, aparentando retirar los conceptos emitjdos con tanto !ue¡:o
y verdad como ternura y delicadeza.

181

A Dios. Lo que es esta nochr. si V. me ve, será en casa, porque C. (30) ha quedado en venir, y no puedo yo ir á su casa
sabienilo viene ella á la mía.
Deseo leer ú V. un Himno patriótico, que acabo de componer (31), y otros versos á un Jilguero (::32).
A Dios otra vez, mi dulce amigo: no conscrbes ésta, rásgala,
tP lo ruego. Es una carta de dislates, que sólo la desconfianza
de que todas las que escriba hoy salgan lo mismo me hace mandar ésta. Hay días en que está uno no sé como: días en que el
corazón se rompería, si no se desahogase. Yo tenía necesidad de
decirte todo lo que te he dicho; ahora ya estoy más tranquila.
No me censures por Dios.
(Está rnbricada.}

IX cs3&gt;

/:

Caro amigo: aprovecho la visita, que ha venido á hacerme
una de mis antiguas criadas, menos torpe de las que tengo actualmente, para ponerte estas líneas, encargándola (34) llevárielas.
No irás al baile, ya lo sé, y no quiero infringir mis propósitos imporlunándote con ohjeto de verte en él. Pero como deseo
contarte qué tal estubo ~- lo que hice. y lo que ví. y lo que hablé . . . . todo!: como deseo referirte las personas que estaban,
los trajes de las señoras, en fin. todo. todo como ya dije, espero
que tu tengas también alguna curiosidad de saberlo, y te im·ito
(sin comprometerte) á que vengas mañana por la noche.
El baile, según parrcc. no estará demasiado concurrido, pues
anocl1e mismo ,irnos despnebando en el Teatro hiUetes sueltos,
Y se nos dijo, que había sido preciso liacerlo, porque no había
más que 44 suscritorrs. Pero si V. estuviera. ¡, no estaría harto
concurrido para mí? .... No se:·á ! ¡ pacirncia ! Voy adqnirien(30)
(31)
(32)
(38)

La Srla Concepción Noriega repelida n• citada.
Ignoramos si llegó ~ publicarse.
Impresos con el titulo Á. mi jilqutro en la colección de 1841.
En el sobre lleva eata indicación: "Sr. D. Ignacio Oepeda en S. M."

(au mano").

(34) Vuelvo á incurrir en el defecto, ya notado en la AUTOBIOOBAPIA, de usar
del la como dativo en vez de le.

�182

CUBA CONTEMPORÁXEA

CARTAS .UIATORIAS

do con V. una resignación admirable, de la que no me creía
capaz: porque á la verdad, vida mía, puedo muy bien decirle á
V. aquel verso de una comedia de 1\foreto:

183

Un momento ha vencido
mi audacia imprudente,
esta alma tan soberbia .....
¡ vedla ya dependiente !

¡ Qué tibio galán haceis ! !

Y sin embargo yo lo sufro con un estoicismo heróico. ¡, Sabes
que á veces me pregunto á mí misma, porqué he de querer á un
hombre tan poro complaciente, tan poco asíduo, tan poco apasionado como tú? 1\Ic lo pregunto y no alcanzo respuesta de
rni pícaro corazón, tan caprichoso. Pero, no, Ignacio mío, no es
verdad! Él me responde siempre satisfactoriamente y me dice
que te ama porque eres bueno. noble. sincero, porque eres el
mejor homhre del mundo, y es justicia amarte cuando se ha
tenido la dicha de conocerte.
Ya lo ves: aunque mis cartas comienzen algunas veces
amargas, ó festivas, siempre las concluyo más tiernas que devieran ser, y tu abusas, ingrato, de esta ternura mía para hacer
cuanto te se antoja y nunca lo que yo deseo. Ya me las pagará
V., Señor mío, el día en que esté yo ele humor de hacer desesperar á V. : digo, si acaso V. se desespera por alguna cosa ....
Baya esta heridita entre tantas flores como le prodigo, porque
á fé mía, que no merece V. tanta bondad.
A Dios, mañana, eh? .... esto es, si puede V., si se lo permiten sus estudios, visitas, &amp;. ; y ahora acuérdate un momento
de que te ama á pesar de tus indocilidades tu demasiada
buena, G.
0

X
Voy á prohartc que no soy tan dócil, como anoche mi:' reprochaste, á tn antigua orden. Voy á saludarte con ht pluma., ya
que veri:almente no purdo hacerlo hoy. Vida mía!, qué mala
noche he pasado, qué mala estoy, qué triste ! . . . . No tengo vida
sino para amarte; para todo lo que no es tu amor estoy insensible. Ni me agrada escribir, ni leer, ni bordar, ni la calle, ni
mi casa. Si algún talento be tenido, creo positivamente que lo
he perdido ya, porque me encuentro lo más necia y fa,:;tidiada.
He leido no sé donde:

DE LA AVELLANEDA

'

Yo hr mandado siempre en mi cornzón y en mis acciones con
mi entendimiento, y ahora mi entendimiento está subyugado
por mi corazón, y mi corazón por un sentimiento todo nuevo,
todo estrahordinario. ¡ Posible es, Dios mío, que cuando yo me
crC'ia lihre ya del dominio del amor, cuando me persuadía haberle conocido, cuando me lisonjeaba de experta y desilusionada haya caído como una víctima débil é indefensa en las garras
de hierro de una pasión desconocida inmensa y cruel! ... ¡ Posible
es, Cepeda, que yo ame ahora con el corazón de una niña de 13
aííos !... ¡, qué es C'sto que por mí pasa? ¡, qué es esto que siento? ...
dímelo, dímelo po1·que yo no lo sé. Es harto nuevo para mí, te lo
juro. Y yo be amado antes que á tí, he amado, ó lo he creído así,
:r sin embargo, uunca, nunca he sentido lo que ahora siento. Es
amor esto? No, hay algo de más, no es amor solamente. Es el
infierno, que se ha venido á mi corazón. ¡ Qué feliz era! ¡ cuán
tiernamente te amaba! ¡ los Angeles me envidiarían! Y ahora,
ahora, cuán desgraciada! ¡ cuánto sufro! ¡ cuánto, querido mío!
¿ Y por qué? ¡, qué ha sucedido? 1, qné cosa me atormenta? Nada,
yo no lo sé. Es acaso que Dios castiga el eseeso de amor, haciéndole un martirio? Es que el corazón humano es estrecho y se
l'OJJ1pe cuando está demasiado lleno? ... Es un presentimiento
de desgracia? ¿ es una plenitud de felicidad? 1, es un defecto de
mi organización, o una inconsecuencia de mi espíritu ?. . . . . Yo
no lo sé, pero estoy abatida, padezco. soy desgraciada.
No te pido, que vengas á menudo, no: ni aun el Lunes como
has ofrecido. 1\1ejor será mas tarde: el martes, el miércoles, el
jucYes ..... en fin, cuando yo esté menos triste que ahora, porque tu presencia tan cara, tan deseada antes, ahora aumentaría
mi tristeza. Cuidado ! Cepeda, cuidado ! . . . ten cuidado de mi
corazón, tenlo ... mira que puedo morir. Tñ no sabes, no puedes
saber, que puedes matarme, no lo sabes. Pues bien, acaso te es
muy fácil. Si quieres mi vida, si quieres conserbar tu amiga,
ctúdala; dale tranquilidad, dale sosiego. Yo conozco que eres

�18-1

C0B.\ CON'n:MPOR.{NEA

más prudente que yo, y me acuerdo que alguna vez me has
pedido paz y olvido. Olvido nó, pero paz, yo quiero dártela y quiero tenerla. Tú tenías razón, la tenías. Paz! sí,
paz!, yo la necesito como tú y como tú la demando. De hoy en
adelante de común acuerdo nos daremos paz, bien mío. ¡ Desgraciados los que quieren apretar el corazón basta romperlo! : los
que dan impulso á una máquina sin saber si tienen fuerzas para
detenerla cuando quieren! Es santa, es sagrada la vida del corazón y nos empeñarnos en gastarla. Por que todo se gasta, todo!
Hoy no puedo resistir mi corazón: me ahoga! : mañana acaso
estará parado y frío. Nada es inesausto! Se deven respetar los
sentimientos y se devc temerlos. Ellos pueden dar la dicha ó la
desgracia. Tú no querrás darme sino felicidad. Si para dármela
antes bastábatc amarme; para dármela al presente es preciso
más. Es preciso que me compadezcas, y acaso . . . acaso, que dejes de verme. ¡ Cuánto me cuesta decírtelo! : rompe ésta, y A
Dios.

(Hay una rúbrica).

XI

A

L.\. t.'NA DE L..\ NOCHE :

No robaré sino un momento de estas horas, que consagras al
estudio: solo tm momento y perdóname. Acabo de leer tu carta
y me es imposible dormir esta noche sin decirte, que eres un
Angel, y yo. . . una loca. Mira; lloro y lloraré muchos días mi
conducta de esta noche; Cepeda!, perdón! Yo deví conocer que
las pueriles arterías, que acaso se us311 con razón y utilidad con
hombres V11lgares, no devían emplearse con un corazón, con un
caracter tan superior como el tuyo. Yo deví conocer, que una
111ín venganza era indigna de tí y de mí: ¿ &lt;Jué podré decirte T
'rn no sabes aún cuan frívola, cuan loca he sido; porque acaso te
habrás creído que el deseo de ver la comedia, o de complacer á
Ojeda, como te dije, me impulsaba á ir al Teatro. Lo habrás ereido y me juzgarás pueril solamente: ah!, soy más; soy injusta,
suspicaz, orgullosa, neciamente orgullosa y vengativa. He ido al
Teatro, y estaba resuelta á ir aunque llovies~n rayos, porque esta-

1&amp;5

ha incomodada, ofendida; porque soy tan loca, que me llené de
sospechas al saher, que no estahas C'n tu casa cuando mandé mi
carta; porque cuando ví que viniste de tarde á C'asa me figuré que
lo hacías para poder rC'tirarte temprano y marcharte á otra partC';
porque en aquel momento mi fatal imaginación me pintó toda
tu conducta conmigo como tibia, calculada, cautelosa: porque
Jmbo un momento en que me atreví á decirme á mí misma:
"Ese hombre no me ha amado nunca, y sólo ha querido aprovechars&lt;' del afecto que conoció me inspiraba". Y á esta terrible sospC'cha mi orgullo me dictó mil necedades. Aun hay más;
cuan&lt;lo hajé y te dije que iba al TC'atro me enfadó la frescura
con que lo oistC': Yo deseaba, que te incomodases, que te quejaS&lt;'S, que te dieses por sentido. Tu frillldad me pareció una prueba
&lt;le indiferencia, y la oposición que hiciste á ir al Teatro fué en
mi concepto una consecuencia de tu resolución de hacer alguna
otra visita en esta noche. Yo hubiera sido feliz, si me hubieses
dicho: yo no quiero que bayas á la comedia Esto deseaba ... vé
cuán loca soy !, y por mucho que quise disimular mi incomodidad, creo que tu deviste conocerla. El ver que te quedaste en el
Teatro disipó una parte de mis inquietudes, y tu carta . . . ¡ bendita sea! ... tu carta me ha hecho conocer cuánto es tu corazón
más tierno, más confiado. más hermoso q11e el mío: me ha hecho
conocer, que soy más ligera que una niña, más injusta que la
muger más inferior, y que tu eres siempre tierno y sincero. Es
verdad que yo amo con más vehemencia, más eselusivamente que
tú; pero tú me aventajas en que amando menos sabes amar mejor. Tu ternura sufrida, confiada, s 11hlime m su nobleza, vale
más que mi amor de fuego, injusto, F:ospcchoso y tirano. Ya estoy arrepentida y te pido perdón, jurándote por la memoria
de mi padre y por lu de tu m~dre, qne jamás volveré á incurrir
&lt;'11 semejantes necedades. ¡ :'.\fe perdonas, no es verdad T: porque
tu alma llena de nobleza de1•e estar tam hién llena de indulgencia. En lo sucesivo, manda, dispón, yo quiero obedecerte en todo,
y tú obra libremC'nte, porque todo Jo que hagas será bueno y
justo. , Lo oyes f ....
Ven cuando puedas, yo no te ecsijiré ya nada; pero cuando
te vea dime que me perdonas y déjame besar tu mano: ¡ tu
mano querida que esta noche no quise acercar á mis labios!. ...

�CU B ·l CO~TElIPORÁl'\EA

186

C..\ltT.~!- .DfATORIAS llE L.\ .\YBLI.ANEDA

, b mi corazón. Yo no deví espeA Dios: tengo tu carta aqm so red
admirarme. y bien. i Tú
d tí . esta carta no eve
rar otra
cosa
e
,
.
'd
nada tengo que temer
.
mi. h ermano · m1 i o1o . .. . D. ,
eres m1. arrugo,
de tí, y mi sola obligación es adorarte. A ios.

(Está rnbt·icada.)

XII
un momento á sus estudios con
Perdóneme V. que_ le robe
y
lo he dicho á V. otras
,
so
moportunas.
a se
.
.
l
algunas meas, aca
s mu eres razonables. que msp1ran
veces, que no soy una de esa
g por lo muy sensato de sus
d
· v g dejar de
admiración al hombre. que ama~,
.
az de cierta pru c&gt;ncia, . .
procederes. Yo soy ~ncap ;
un nií10 que no sufre con• . , -.:r h , l\h corazon es como
'
.
escribir
a
v. o~. ..
.
ll
..,
evo misma me ame,'al tomar
' la pluma, untrad1cc1on, Y aunqu • . .
t
.o puedo resistir al deseo de
· di ' md1scre a n
portuna, antoJa za ~
. '
a'caso un acontecimiento impor· que cosa ... •
t á y
con ar
..... ,
. rr 1 d Nada &lt;le eso: lo que tengo que
tan te? i una aventura sm., ': a N
1 ,Je V ni me crea pueril.
,
. un sueno ! o se )lll
.,
,
contar a V. es..... '
V
t n alto concepto de m1, que
Por desgracia ha formado . un a . da a' ocultar lo que reals·1 me veo precisa
t . ·l
para no desmen u º. ca
di V que no det:o ser celosa,
mente siento. Fn eJ~mplo: me ce ~e con celos me pongo al
porque tengo demasiado talentDo, Y qt modo por no rehajar tni
.
es vulgares. e es e
1
mvel. de
. t o 1•mpulsada á devorar en
· s de v · me sien
. as , muger
1
sublimidad a os OJO
., d l
·smo modo al eeder al deseo
,
· t , entos Ahora e mi
secreto
o1 m.
~
i me avergiienzo, pensando q ne voy a
de contar ~ V. m1 su:n~ e~. á la suhlime idea, que de mí se ha
parecerle a V. muy lil enoi

m":

formado.
.
una mucrer que se tcn~a
Vea V., purs, si es desgrapcia para tic' lo ~ta. de tener V.!
to , ¡ ero por q
de ella un _alto conc~p .
no hallará en mí una de esas mu• No le he dicho Y~ m1s!na que
d rlas de esas que son tan rad mro sm compren e
,
.
.
a' las debilidades Y caprigeres, que yo a t
t
tan superiores
zonables, tan s;nsa as, . sienten celos, ni sueñan cosas, que les
eden callar! y o se lo he
chos del corazon, que ~:
cause una viva impres1on Y que no pu

187

dicho á V., que soy como Dios me ha hecho y no como yo quisiera ser. y no es culpa mía. si no me halla V. tan sublime como
se ha figurado: porque se le antojó figurárselo. ¡ ::\Ii talento!
Ah Cepeda!. . . . . ¿ crees tú que el talento sea un antídoto contra la sensibilidad? 6 te parezco una mugrr vulgar cuando me
siento morirá la espantosa idea de que otra muger, acaso indigna de una mirada tuya. reciba tus caricias. tus espresiones de
amor? i me rebajo á tus ojos cuando recelo y tiemblo de ver
profanado el ohjeto de mi culto .v de mi idolatría?
Los tibios no temen:
¡ infelices ellos !.....
Ha dicho lm gran poeta; y los poetas en punto á sentimiento
nunca se engañan.

Yo nunca he sido celosa. nunca. pero era porqur no amaba:
Porque á tí, á tí estaba reserva&lt;lo hrccrme conocer esta pasión
única, que yo me engañé alguna nz ere.vendo sentir por otro,
y á tí que amo tanto estaba resen·ado tamhién hacerme celosa.
Pero ¿ no comprendes tú mis crlos? . . . . . No sabes tú lo que
rres á mis ojos? Rodeado estás para mí clr una atmósfera de .....
de qué diré 1 ¡ de santidad! Sí. rerdóneme Dios si esta palabra
le ofende. Creo que eres sag-rado. que nadie sino yo tiene el derecho de mirark. de amarte. dP d&lt;'cí1-tclo. C'uando una muger
ama. como yo te amo, no ve un hombre en su amante; nó ! : es
1m angel, es un ser divino en cuya frente cree descubrir un sello de santidad. Oh!. desgracia al hombre. que echa lodo sobre
este sello sagrado. y que dice á Au amada: yo no soy más que
un hombre l Yo tengo celos, sí, pero antrs que tu me lo dijeras
no se me ocurrió la idea de que por ellos me rebajase á tus ojos.
¡ Cept'da !, una muger vulgar no ama como yo, ni tiene celos como
yo. Fna mugcr vulgar celaría en tí su novio, yo celo mi ídolo,
mi Dios, que tiemhlo ver profanado.
Pero aun cuando sea una debilidad de mi corazón este sentimiento, hágame él menos suhlime, hágame más vulgar, yo no
puedo vencerlr. Yo seré sublime en amarte, y esto me hasta.
Porque yo te amo con un amor que tú mismo no comprendes:
yo lo he conocido! No lo comprendes, nó. Este culto de mi corazón, esta pasión pura, inmensa, tu corazón no la ha entendido.

�1S8

cunA CONTEMPOR,\NJ,:A

Y o misma, yo tcm blaha el llegar á amar con todas las fuerzas
de mi alma; como que conocía sus inmensas facultades, conocía
mi natural tendencia al entusiasmo, y me figuraha en 1ma gran
pasión combates continuos, ambición insaciable del corazón,
agitación, delirio y un penoso esfuerzo de la razón contra el
sentimiento. ¡ Cuím feliz soi al ver que me engañaba! Yo te
amo, te adoro, y sin embargo-¡ el ciclo me es testigo !-nunca
be sentido mi alma tan llena y satisfecha. Si se e$cptúa el disgusto de vertP. tan de tarde en tarde y de cavilar en esos amores
que tubiste, y acaso tienes aún. si se eceptúa eso nada me agita
y soy feliz. Desde el momento en que me dijiste, que me amabas
y yo te abrí mi corazón. desde aquel momento, que tanto había
temido, cesaron todos mis sobresaltos, todas mis vacilaciones.
Me sentí feliz y lo soy cada día más. Nó, yo no deseo más, yo
renuncio á toda otra felicidad. &amp;Cuál es superior á la de amarte
y ser amada de tí? b me creerás, empero, si te digo, que con todo
este amor yo no deseo inspirarte eso que los hombres llaman pasión! No, yo quiero que me ames con cstrcmo, con vehemencia,
como yo te amo, pero no quiero que tu amor difiera del mío.
Creo que me entenderás: una queja me has dado anoche, que
me fué dolorosa. Por Dios, no des motivo de que vuelvas á tenerla. Cepeda!, tú no me has conocido: tú no has comprendido
mi amor. Yo quiero tu corazón, tu corazón sin compromisos de
11inguna rspccic. Soy libre y lo eres tu; libres det·cmos ser ambos siempre, y el hombre que adcinicre un derecho para humillar
á una muger, el hombre que abusa de su poder arranca á la
muger esa preciosa libertad: porque no es ya lihre quien reconoce un dueño. Si el mundo fuese más pnro, más santo. si volviésemos á la edad de inocencia en que este mundo viejo y corrompido era aun joven y puro, entonces yo no sé cuales serían
mis opiniones; pero hoy día sé, que el hombre que es amado
con idolatría. con veneración, puede hacerse culpa.ble de egoísmo y crueldad cuando se reviste con el derPcho de superioridad.
¡ Y qué mayor superioridad que la de ser árbitro del destino de
otro, Creo que me comprenderá V., Cepeda! : yo no estaría tranquila, si no le dijese á V., que no me ha comprendido, y que yo
sería despreciable á mis propios ojos, si la pureza de mi corazón
no justificase la demasiada franqueza, que con V. me permito.

C.\RTAS A)I.\TORL\8 HE l..\ A \"EI.T•.\XF.DA

Dios mío!, Y V. ha creido
Atención.

baSt a. i :\Ii sueúo ahora!

He soñado anoche
1
.
tro, V. recibí
,' .que ioy,_ mientras yo estaba en el Teavo á V U a udna \1S1ta _m~1y mteresante. En el sueño le veía
·· eno e remordilll1entos d ·
•
agradablemente la noche: i Pobre .T ec1r, _rmentras p~ba muy
voy al Teatro por e.studiar r
E.
ella creera que no
ticiosa, me tiene embron1ad. .a.. s··. s ebsucno, como soy supers. m c1•1 a~go nad
··
tranquilizarme Sab n
. ·
·
,
a ecs1Jo para
. ~ e Y. que uo qmero las c
. lºb
pontánearncntc (•) L
.
osas smo 1 re y esDios. ( Está rubricada/ que se pl{lc ya no es voluntario--A

t ... , :

XIII

C35l

Xo me será posible decir vervalmente nada d
,
e su carta porque ya V. me conoce.
los objetos que me in~~:::a~roppen:a a conmoverme hablando de
, v
.
··
•
re11ero tomar la plu
d
a l . graeias por la pura al ,
ma para ar
carta tierna entusiasta 1·egr1~, que me ha hecho sentir con su
r
'
Y 1sonJera.
1 o la acepto!, yo acepto esa arnistad
.
.
cer, Y la correspondo con la mía L
, ' que ~e hsonJeo mereno partirá V. con nad1·e que p . ª, mia esclus1va, Cepeda, que
C
.
,
oseera solo , ·
preciso retirarla no sería pa
I
l , un1co. uando fuese
hombre después de Cepeda 1:ªoit odca: ad en ?tro, nó: i Ningún
&lt;lo , ' e
rn ra e illl I Ninguno
.
mio. uando se apaaase e
.
.
' quer1tú has encendido incap;z queºc1a~1 cdorazón este santo fuego que
,
'
ria e otro alguno . s'l
•
• o o mur1end o a todo sentimiento po&lt;l ,.,
1 amarte á tí
.,
,a cesar ce
E sta confes1on no me causa ni b
.
.
creo digno de oirla Y capaz d
ru .ºr, m embarazo porque te
que me anima no necesita ~ compi_ehe~derla. El sentimiento
ni deve ser ultrajado con art;;, eosCm1ster1osos_ para espresarse,
lo digo sin turbación ni inquiet~:- uando te digo que te amo, te
vulgar de tma muger á un h
porque este amor no es el amor
om re, es el casto y ardiente amor

b

(*) Aquí sel1nla el comenta · 1
tAneamente"; Y no es error,
e,~ror dt'. la •~vellaneda, la • de
el Sr. Cruz de Fuentes olvida Que en In é
s eocr,to llempre. En otras ocasiones
muchas palnbrns se escribían tal c~m
po,·n en que fueron escritas estas cartas
(35) Su contenido nos indica o apnr?cen en ellas. (N. dtl O.)
'
del Sr. Cepeda ' Almon'que deb16 ser escrita en vfsperas de Ia marcb a
KI,

ai;:J~:; ~:~:

"a.pon•

�100

C\JBA CONT~)IPORÁNEA

CARTAS A:lfATORIAS DE LA A \'ELLANEDA

de una alma pura y apasionada á otra alma digna de ella. Sentirlo, inspirarlo, me llena de orgullo, me engrandece á mis ojos
y me hace probar un placer indefinible, celestial, que deve se~
mejarse á la felicidad de los Angeles.
¡ Cepeda! ¡ querido de mi corazón ! perdóname haber interpretado siniesttamente algunas acciones tuyas, haber dudado
momentáneamente de tu afecto y sinceridad. Y a se disiparon
todas mis dudas y temores: tu carta ha bastado. Cada letra tuya
es á mis ojos w1 sello de sentimiento y de verdad. Yo he llorado
sobre ella, dulce amigo, lágrimas deliciosas cual no han salido
otras de mis ojos: he llorado y hubiera querido en aquel momento verte, y que llorases también. ¡ Ese llanto hace tanto bien!
l\Ii corazón desde entonces está tranquilo, gozoso, feliz! . ....
Cuarenta ó cincuenta días pasarán sin vernos: yo quiero
que en ese tiempo se consagre V. todo al estudio; lo quiero, pero
no lo deseo. l\fi razón forma un voto y otro mi corazón. Yo que
no tengo estudios forzosos me prometo pensar mucho, muchísimo en mi amigo ausente.
Á Dios : recibe mi más tierno Adios, pues no podré dártelo
sino muy frío vervalmente, ¡ y ojalá que aun así pueda dominarme lo bastante para no manifestar tma emoción demasiado visible! Los ojos indiferentes que nos obserban verían en mi enternecimiento el dolor de una muger, que se separa de su amante, y esta suposición sería una injuria, una profanación. Tú
solamente, tú eres el que sientes como yo, y el que apreciarás
este Á Dios que te doy solo á tí: Recíbelo: yo imprimo en él
mis labios y deposito en él la espresión más tierna del más puro
y santo afecto.

(Está rub1·icada.)

191

XIV cas¡
SEVILLA

15

DE ABRIL DE

1840 :

Teniendo la convicción de que me hahr-á V. escrito, aun no
be podido ir al correo á sacar la carta, que duerme indudablemente en aquellas cajas. (37) Siempre que he salido me han
acompañado tantas personas, que no me he atrevido á llegar al
correo, y tampoco me he resuelto á fiarme de las criadas de casa
pues son nuevas las que hay ahora y no sé si merecen confianza.'
Pienso mañana, si ya no llueve tanto como hoy, proporcionar
salir con Carmen y Concha (38 ) bajo cualquier pretesto y llegar por el correo; pero no quiero perder la oportunidad del
que sale hoy para escribir á V., porque deseo abrir nuestra correspondencia con una esplicación, que evite á ambos embarazos
en lo sucesivo.
En la separación acaso eterna á que pronto nos veremos condenados será para mí un consuelo recibir algunas cartas de V.
Y dirijirle las mías; pero es preciso para que esta correspondencia esté exenta de inconvenientes determinar su naturaleza
amigo mío. Nuestras cartas serán las de dos amigos, no amigo~
como lo hemos sido en algún tiempo, porque aquella amistad
era una dulce ilusión ; la de ahora será más sólida porque no
será hija del sentimiento, que antecede al amor, serálo sí de aquel
que sobrevive á él, y que se funda precisamente sobre sus desengaños. No sé si hablaría así otra muger en mi posición respecto á V.; pero ya he dicho mil veces, que no pienso como el
común de las mugeres, y que mi modo de obrar y de sentir me
pertenece esclusivamente.
V. me ha dicho, juzgándome por ajenas opl.Illones, que soy
inconstante, Y yo sin negar que en cierto modo merezco este
(36) 1'.ªS doce cartas, que publicamos á continuación, siet-e de 1840 y cinco de
aíios post-er1~r~s, demuestran la ruptura de las relaciones amorosas, á las cuales
habla sobrev1V1do una amistad franca y cariñosa, según hemos hecho notar en el
PRÓLOGO.

(37)

Por lo visto, el Sr Cepeda habla dirigido el sobre á D.a :.!madora de .¡¡.

(38)

Las Srtas. de Noriega, hermanas.

monte.

�192

CUBA CONTEMPOR.ÜiEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVEI.LANF.DA

nombre, me atrevo á asegurar á V. con la franqueza, que me
caracteriza, que no lo he sido nunca con V., ni podré serlo en
ninguno de los afectos, que justa y profundamente haya sentido mi corazón. Pero soy, como ya le he dicho á V., incapaz de
imponer cadenas al sentimiento más espontáneo y más independiente, ni de admitir como amor todavía lo que ya no es
más que el esfuerzo de un corazón noble y agrauecido, que quiere engañarse á sí mismo ¡ Cuán poco me conoces, Cepeda, si
has pensado un momento, que podía yo imitar á aquellas, qut&gt;
cuando cesan de ser amadas aun quieren oprimir con el peso de
su cariño ! Porque el amor, que ya no se participa, no es un
bien, nó, es un mal, una tiranía.
Largo tiempo me he hecho ilusión sobre tus sentimientos
y he interpretado lisonjeramente la frialdad de tu· conducta.
En vano se me decían cosas, que devían desengañarme! Pero
por fin te he visto anunciarme friamente una separación acaso
eterna, te he visto desechar sin conmoverte las proposiciones,
que una loca pasión me dictaba, te he oído confesar que tienes
secretos, que no me juzgas digna de saber. . . . . últimamente
he sabido positivamente que otras distraceiones más nuevas te
ocupaban en las horas en que yo suspiraba por verte, y como
no soy tonta, aunque sí sobrado confiada, ví por fin rasgarse el
velo, que yo misma había puesto sobre mis ojos. Sábelo Dios!:
desde aquel momento miré rotos para siempre todos nuestros
vínculos, pero no formé la menor queja de tí. Sólo una cosa
pudiera reprocharte, y es la falta de franqueza, es no haberme
dicho ya no te arno. Porque la inconstancia no es un vicio, ni
un crimen, es solamente una debilidad del corazón, ó acaso una
cualidad inherente á la naturaleza humana; pero la falsedad,
el engaño, es un delito, una bajeza indigna de todo corazón
noble. Nunca creo que tiene motivo de quejarse el amante, que
cesa de ser amado, si no es cuando cesa de serlo sin que se le
diga. El amor es un fuego divino, que Dios enciende y apaga
á su voluntad, y la voluntad del hombre es impotente para :mantenerlo, ó reanimarlo una vez estinguido. Pero cada uno puede
ser sincero siempre que quiera, y yo no puedo perdonar al
pérfido, mientras que sólo compadezco al inconstante. Pero adiviné, que si tu no habías sido franco conmigo era efecto de una

suma delicadeza y quise ahorrarte el embarazo de una declaración penosa, o la perseverancia en una conducta violenta y aun
culpable, pues hay culpa donde hay artificio. En efecto, yo me
he adelantado á decirte: eres libre; y hoy te lo repito con toda
la solemnidad posible.
No es del caso decirte, si he padecido mucho ó poco al tomar
la resolución de romper nuestros vínculos. . . . . ¿ á qué conduciría eso f Basta que sepas, que me hallo con valor para renunciar tu amor sin morir, y que después de penosas luchas conmigo misma he triunfado de una pasión insensata. 1, Acaso no
te amo ya YSoy demasiado franca para ocultar que te amo tanto
corno el día en que más te lo haya manifestado; pero confieso
también, que tengo en mí fuerzas superiores á las que creía encontrar, y que no creo difícil convertir mi amor en el afecto de
una hermana. Como quiera que sea, es cierto que sólo deseo hoy
ver á V. tranquilo y dichoso y merecer una amistad menos viva,
pero más durable, que aquella que me hizo algún tiempo tan
dichosa. Todos los otros vínculos, que nuestros corazones hayan
imprudentemente formado, quedan rotos desde hoy. . . . . ¡ y
ojalá pudiésemos aniquilar su memoria! Á Dios! : escríbame V.
directamente.
(Está -rubricada.)

193

XV
SEVILLA

21

DE ABRIL DE

1840 :

Por fin logré poder salir sin muchos testigos y fuí al momento al correo. He visto su carta de V. y antes de contestar á ésta
quiero advertirle, que en lo sucesivo siempre que me escriba V.
rotule las cartas con mi nombre, para lo cual ya he hablado al
cartero diciéndole la hora en que deve traerme ·mis cartas, á
fin de recibirlas yo misma de su mano. Siéndome tan difícil
poder salir sin personas de mi familia tendría que mandar sacar
las cartas de D.' Amadora de Almonte á alguna criada, ó al
mozo, lo cual quiero evitar, porque habría de decirles el nombre
mencionado, y sabiendo que no es el mío desde luego se creerían

�195

CUllA CON'fE~IPOHÁNEA

CAnTAS ,ÚI.\TO!l!AS DE LA kVEl,LANED.\

instru_ídos en una correspondencia secreta: lo saldrían diciendo
por todas partes y yo temo mucho dar á esta clase de gentes el
derecho de creerse enteradas de mis asuntos. Además, las criadas no saben leer, y el mozo cuando acaricia demasiado la
botella habla más de lo que conviene. Aunque no sea nuestra
correspondencia epistolar una cosa que requiera tan escrupuloso secreto, yo no gusto de mezclar criados en nada qne me interese, y prefiero recibir sus cartas de V. como las demás, aun
cuando tenga el trabajo, por mejor decir la molestia, de levantarme temprano los días de correo, á fin de que nadie reciba mis cartas sino yo misma. Ahora voy á contestar la grata de
V. brevemente, pues tengo una jaqueca qu~ me atormenta desde
anoche cruelmente.
No sé cómo entender aquéllas palabras: "Tú has amargado
mi destino.'' Dios me es testigo que he deseado hermosearle en
vez de amargarle, y que mi propia ventura me interesa menos
qne la de V. Si hay un destino obscurecido, amargado, si hay entre los dos un porvenir destruido no es el de V., Cepeda, nó.
¿ Dice V. que mi imaginación vistió con sus galas el sentimiento
vago, sin color, que yo le inspiraba, y que le hizo elevar hasta el
cielo para descender luego convertido en vrrdad? .... Lo comprendo, sí, lo comprendo. Yo misma he visto descender esa
ve,·dad destruyendo mis más dulces ilusiones; pero ciertamente
mi imaginación al engañarme no ha hecho mal á nadie sino á
mí. Y bien: por una ley eterna de la naturaleza todo lo que
tiene principio, tiene crecimiento, plenitud, decadencia y fin.
Yo no pude esperar nunca sustraer de esta ley al sentimiento,
que inspiraba, ni al que me animaba. Ilarto preveía, que una
pasión que coloca al alma en una situación violenta no podía
ser eterna, y que su misma actividad ecsesiva devía acelerar su
destrucción.
Yo comprendía, que el encanto que me inspirabas, ese perfume del amor, que se evapora como una esencia preciosa, devía
forzosamente agotarse con el tiempo; pero tenía la convicción
de que al marchitarse esa ilusión, frágil y pasajera como las
flores, quedarían llenando su vacío sentimientos más sólidos y
no menos hermosos. El aprecio de tus virtudes, la estimación
de tu caracter, el tierno cariño devido á tu corazón noble y sin-

cero, la consideración y el agradecimiento, que toda muger sensible profesa toda su vida al hombre, á quien ha elejido libre y
espontáneamente por su protector y su amigo. Estos sentimientos no están sujetos, como las ilusiones de la pasión, á mudanza
forzosa, y ellos llenan el alma cuanuo la pasión ha desaparecido.
Yo no podía asegurar cuánto tiempo conserbaría el hechizo de
mi amor, que te transformaba á mis ojos en un ser ideal ó celeste; pero sé, que con el cabello blanco y la tez llena de arrugas aun serías para mi corazón, helado por los años, el primero
ele los hombres y el objeto de mi estimación y mi ternura. Esto
que creía respecto á mí, esto pensaba también de tí. Sin esperar hacer eterna en tu alma la ilusión del amor, me lisonjeaba
con creer que nunca desaparecerían de ella la amistad, el afecto profundo, que sobrevive á la juventud y aun á la muerte.
Sí, á la muerte; porque el principio eterno de vida, que sentimos en nosotros y que vemos, por decirlo así, flotar en la naturaleza, este soplo de la Divinidad, que circula en sus criaturas,
no puede ser sino amor. Amor espiritual, que no se destruye con
el cuerpo, y que deve ecsistir mientras ecsista el gran principio
del cual es una emanación.
He visto huir de tu corazón el amor, y, si he llorado, no he
osado al menos quejarme. Es una desgracia para la cual estaba
preparada. Siento yo misma entibiarse mi corazón progresivamente con la frialdad del tuyo, y preveo la destrucción de mis
últimas ilusiones; pero me resigno. Lo que no puedo soportar
es la idea de que una separación eterna va á ponerse entre los
dos, y que tú has tenido el valor cruel de anunciármela; que
tienes secretos y me los ocultas; que tienes pesares y me los callas; que nuevos amores te ilusionan y no has querido tener la
franqueza de confesármelos; en fin, lo que me aflije, lo que
roba todas mis esperanzas no es perder al amante, nó, es buscar
al amigo y no encontrarlo. ¡ Esto no lo preveía!; para este desengaño no estaba mi corazón preparado! Precisada á estimarte
menos, á mí misma no puedo estimarme, y rebajándote á tí, me
humillo yo propia.
1, Pero á qué conduce todo esto T. . . . Cepeda! olvidemos todo
lo pasado : aun podemos ser amigos, porque aun nos estimamos
lo bastante para creernos recíprocamente dignos de este título.

Hli

�1\)6

CARTAS AMATORIAS DE T.A AVELLANEDA

COBA CONTE~IPOR,\NEA

Coloquémonos en lo positivo y no queramos con un idealismo,
que no puede realizarse, prepararnos cada día nuevos y dolosos desengaños. Ni el amor, ni la amistad son tales como los sueña una imaginación poética, y cual los apetece un ardiente corazón. .\Iucho tiempo había que yo lo sospechaba y entreveía
esta triste verdad. V. pudo obscurecérmela, ó mejor diré, V.
logró encubrírmela con uu velo de oro, y le soy á V. deudora
de unas ilusiones, que ya no esperaba gozar. ¿ Serán ellas las
últimas de mi vida! Lo ignoro. Paréceme que aun tiene mi corazón tesoros de afectos, y que aun necesita para agotarlos muchos desengaños. Pero podré sentir por otro lo que V. me ha
hecho sentir? Es ya digno mi corazón de ser legado á un noble
corazón 1 Este fuego divino, que le l1a abrasado, le ha envilecido
en vez de.sublimarle? ... . No lo sé. Una cosa únicamente puedo
asegurar, y es, que si yo fuese hombre y encontrase en una
muger el alma, que me anima, adoraría toda la vida á esa muger. ::.\Iarchita mi alma á fuerza de desilusiones aun se siente
con fuerzas para amar, y no atreviéndose ya á enlazarse con
otra, acá en la tierra, siento que ansía desprenderse de su cárcel é ir á buscar en el cielo una fuente de eterno amor. Esto me
da placer, porque jamás me siento tan infeliz, como cuando en
momentos de desaliento creo que estoy destinada á sobrevivir
á mi corazón. Déjame pues, Cepeda, déjame aun la postrera
ilusión. Déjame creer, que no has despreciado mi corazón por
hallarle indigno del tuyo. Ah!, será preciso que al perder la
dicha sienta también abatido mi orgullo?. . . . A Dios.
(Está rubricada.)

XVI
SEVILLA

29

DE ABRIL DE

1840 :

Querido amigo: tengo á la vista la grata de V. última: ~ qué
más podré decir respecto á ella 1. . . . Vale más no tocar nuevamente un asunto espinoso y del cual harto hemos hablado ya.
Estoy además tan agoviada de negocios de toda especie, que
apenas tengo lugar para respirar.

]9i

&amp;Se hará mi Drama (39) sin que V. le vea 1 Estamos ya en
los ensayos y creo que para el 15 de l\1ayo se podrá egecutar.
No puede V. figurarse lo mala que es la compañía dramática,
que nos ha venido, y el trabajo que me dan en los ensayos Asisto á todos, como también Ojeda, pero, por más que hacemos, tenemos ambos la desagradable persuasión de que saldrá muy
mal el Drama. Por lo demás todo se me presenta del modo más
lisonjero. Las empresas de Valencia, S'!Yilla y Granada se han
disputado el Drama, como si fuese una obra sin segunda, y lo
he cedido á las tres (prefiriendo á Sevilla para qur lo ejecute
primero) con convenios ventajosos para mí. Lombia, primer
actor de esta compañía, hombre de talento y más buen literato
que cómico (40), ha hecho tales elogios del Drama á la empresa de Madrid, que según me anuncian se me harán pronto proposiciones por aquellos Teatros, cosa tanto más lisonjera para
mí cuanto que Figueroa y Fernández, que han hecho los mayores empeños, porque se ejecuten sus Dramas en Madrid, aun
no han conseguido, que se hayan aceptado por la empresa. Tampoco Granada ha admitido ni la Estela, ni Isabel de la Paz, y
á mi L eoncia no solamente la piden con los términos más honoríficos para la autora, sino que los periódicos (que tendré el
gusto de enseñar á V. cuando nos veamos) están llenos de elogios más lisonjeros, no del Drama, que aun no conocen, sino
del talento que suponen generosamente á la autora. Málaga en
su lindo periódico "El Guadalhorce ", redactado por los hombres más distinguidos de aquella ciudad, hace también un anuncio del Drama muy lisonjero para mí, manifestando el mayor
deseo de que se haga en aquel Teatro. No sé cómo han cundido
tan pronto la especie, que en todas partes se sabe ya, que he
hecho un Drama; pero esto me ha proporcionado el placer de
' conocer las simpatías, que mis composiciones líricas han tenido
en todas partes.
Aquí sólo '' El Sevillano'' ha dicho algo, pues los otros periódicos los reserva la empresa para cuando esté en víspera de
egecutarse.
(39) El titulado Leoncia, no comprendido por su autora en la colección com·
pletn de sus obrns.-(Madrid, 1869.)
(4.0) D. Junn Lombin, nutor de varias composidones drnmáticns y de un arto
de declamar, que tituló El Ttatro.

�CUBA CONTl,MPORÁNF.A
CARTAS A~fATOHIAS ni,; LA AVELLANEDA

Respecto á la novelita, aun antes de haber abierto la suscrfoión, tengo aquí 20 suscritores, que, á los primeros rumores,
qne corrieron de esto, fueron á sentar sus nombres en la imprenta del "Conservador", que es donde se hará la impresión ( 41) ; de Granada me escriben lo mismo los redactores de
"La Alhambra ", que apenas ha corrido la voz de que iba á
abrirse suscrición para una novelita de La Peregrina (42),
cuando todos los socios de aquel Liceo habían acudido á sentar
sus nombres; y de Málaga me dicen, que tengo ya doce suscritores y diez y ocho suscritoras. ::\Ie dicen que el bello secso :'11alagueño está decidido en mi favor, y que mis versos han hallado
entre ellas una estrahordiuaria simpatía. He dado tres ó cuatro
composiciones nuevas en días pasados á periódicos de Granada
Y :\fálaga, que ya verá V. cuando venga; la última que dí á
"La Alhambra" ha agradado muchísimo, según me dicen. Por
este último correo me escriben de Valencia los redactores de
"Psiquis", periódico de literatura, pidiéndome composiciones
con grandes elogios de las que han visto en otros periódicos, y
enviándome de regalo una porción ele poesías, música y figurines.
Ya ve V. como devo estar muy satisfecha con el ecsito tan
brillante de mis ensayos literarios. Dios quiera que al conocer
la novela y el drama, no decaiga el entusiasmo y que por querer ser Dramática y Novelista no pierda el concepto, que como
poeta lírico be adquirido. Dicen que el quP mucho abarca poco
aprieta.
No sé cómo me he distraído, que escribiendo en esta página
me he pasado á la otra, como V. notaría arriba. Pero así va;
no deja de entenderse.
Mi Padrastro está en ::\Iadrid: acaso muy pronto se marchará
la familia á dicha villa. Lo que es .ro, vaya la familia ó no, cuento marcharme á fines del verano.
( •'1) Creemos ron sobrado fundamento, que no lle'.!6 , imprimirse en SevillR, sino en Madrid á fines del afto a:gu iento 6 principios de 1842, pues D. AlbPrto
Li1ta, á quien !ué dedicada, acusaba i su autora el re,ibo de un ejemplar en
rarta !ecb:ida en Cádiz el 20 de Marzo de 184!!, J hablando del libro le decla: "Sab
me ha parecido un ensayo feliz, que promete , Espalla un buen novelista."
,éaoe lo que dice la Avellaneda de su novela en la Carta n.o 4.
(42) Sabido es Que con el pseudónimo La Pertprina firmaba la Avellaneda
sus primeras producciones !fricas.

Mi hermano (43) se ha ido á Constantina porque mi tío (44)
está muy malo; y mi tía (45), abuela de las de Fajardo, murió
el 25 de éste.
A Dios, amigo mío, crea Y., que al renunciar el derecho de
dar á V. otro nombre más dulce, no han variado los sentimientos
de aprecio y ternura con que será siempre su más amante hermana,
Gertrudis.

XVII
SEvn,L.\. 12 DE ::\fayo

(46)

Querido amigo : ignoraba que V. estubiese enfermo y al saberlo me ha sido cstrcmadamente sensible. No estoy, como V.
supone, tan preocupada con mis obras, que no sea sensible á
todo cuanto tenga relación con V., y ciertamente el ecsito del
Drama me ocupa mucho menos, que su salud de V. Cuidarse,
querido, y no ser injusto otra vez.
Leoncia no está aun capaz de salir al público, pues necesita
ensayarse más. Los actores están más interesados que yo en su
lucimiento y por lo tanto no se egecutará hasta el 29. Ya me lo
piden de Madrid también, y mando una copia por este correo.
Estoy tan ocupadísima este correo con un sin número de
cartas, que tengo que contestar, que me veo precisada á dejar
á Y. por hoy, rogándole que se cuide, y que crea le quiere con inalterable afecto su amiga, Gcrtrudis. ( 47)

XVIII
SEVILLA 26 oE )f.\.yo c•s&gt;

El haber tenido muy mala á mamá, y no el &lt;&gt;star tau ocupada, como V. supone, en admirar mis obras, es la causa de no
(43)
(44)

(45)

D. Manuel, hermano de padre y madre de la Avellaneda.
D. Felipe Gómei de A.-ellaneda.
D.• Maria, hermana de D. Felipe, citado en la nota anterior.

( 46)

1840.

(47)

El sobro dice: "Sr. D. Ignacio Cepeda en Almonte."

( 18)

184.0.

�200

CUBA t1l:-IU~MPOU,{:rnA
CART.\S A~L\ TORI.IS DE LA A Vl•:LI,A~EOA

hahcr vuelto á escribirle después de mi última. No por esto
niego, que me hayo bastante molestada con mi Drama y Novela, porque me rohan mús horas de aquellas, que yo quisiera coui:;agrarl"s; pero no me ocupo de ellos para admira1·Irs, sino para
corrcp-irlcs. En fin, creo que si V. r;11i('rC wr la p;·imcra y segunda t'gccución de Dconcia dct·c salir para esta incontinenti.
Para el 2!) y :JO de éste está s1'ííalad11, ~· an11que haré lo posible
por retardarla, á fin de que V. la ,ra, no sé si lo conseguiré.
Hoy mismo he hablado respecto {t esto con Lombia. ~- ú la Damt1,
y me han dicho, que era un gran trasto1·1vl ('Sta nueva dilación,
pero qnc verían con el empresario, si se transfería para el l.º
de Junio La Novela tiene ~·a muchos sm;critorcs. pero ni aun la
he copiado (•n limpio. por lo cual cs~á Ojeda enfadadísimo conmi!:'"o. Ya ve V. cuan negligente estoy con mis obras.
Los males de V., querido, más son aprensiones que otra
cosa.
Y. se figura que padece y padece realmente en esta aprensión : yo soy el reverso de la medalla. Física y moralmente estoy
enferma. pero me engaño á mí misma diciendo, que nada sufro.
¡ Ah Cepeda!. . . sus males quiméricos y mi felicidad mentida
deren pasar del mismo modo . .. . Pero no hablemos de eso : sería
infringir un solemne propósito.
Por SeviUa no ocurre novedades dignas de ser referidas.
Solamente que se espera de un día á otro al hermano del Rey
ele Inglaterra, y que se preparan bailes. toros y otros festejos.
Y. sabrá ya la muerte del desgraciado Córdova, y que ha
pasado por esta su cadáver, que segvn sus últimos deseos, devc
descansar en su país de V. (49). De todos los a:nigos y partidarios que tenía en Cádiz y Sevilla en los días de su prosperidad,
no ha habido uno solo que acompañase los restos rnortalE&gt;s del
proseripto. Temerían contagiarse con su desgracia. . . . ¡ Qué
lección! ¡ Qué despreciahle es el voto de un público tan mczc¡ni-

(49) El General D. Lnis Fernánde1 de Córdo.-1&gt; muerto en Liabo,. y lle.-ado i
enterrar 6 Osnna, de donde era natural el Sr. Cepeda. La buena acogida y mtíl•
tiple• ■tcnc,onea que recibiera el General, durnnto la (1&gt;0&lt;"a de su destierro en
aqurll" ..-illa, lo movieron i dejar ronsi~nnda en su testamento aquelln dispo&amp;i•
1·ión, para que ae cumpliern su palabra de caballero de que 1:olrur11 6
ciro
6 muer'o.

ºª"""

201

!

no tan inco~stante ! . . . . ¿ Cree V. que pueda yo, aun cuando
~ubiese la aptitu_d de conseguir cierta gloria, dar un valor real
a ese fantasma impostor, que llaman opinión, aprecio público,
etc. etc? Ah, no ! Y o nací para tener mi mundo en un corazón
que me_ amase . •:• no 1~ he conseguido y permanezco peregrin~
en medi? de la tierra, aislada en medio de la creación.
A Dios, Cepeda; venga V. á ver mi Drama, aunque luego
se m_arc~e, Y á despedirse de la autora, que acaso no volverá á
ver Jamas. El mes que viene parto para )Iadrid (50).

(Está rubricada.)

XIX
JuNro 3 DE 1840 cs1¡
Dos líneas nada más : estoy en guerra otra vez con mis muelas Y no me a~rcvo, á escribir, sino lo indispensable para decir
á V.,_ que_ ~or mteres de que V. vea el Drama he ido dilatando
su eJecucwn en términos, que el público se ha enfadado
do8
h
fi .
, pues
veces se an Jado los carteles anunciándole y dos veces
~e ha~ quedado esperándole. Definitivamente se hace el 6 d
este sm falta
alguna, "J s1· v . no viene
· ha b r án sido
. mfructuosas
.
e
•
las d~te~c1_ones y nunca conseguiré mi objeto.
. Mi VIaJe á l\Iadrid acaso sea el primero de Julio, acaso se
dilate hasta fines;. (52) pues esto depende de la compañera que
llevo.. qu_e es la vmda de mi primo Castro, que ha venido de
l'lfadnd a conocer la familia v retorna el mes q
·
.
,.
ue '-'lene, pero
aun no sabe con fiJeza el d1a. )Ii padrastro está también en
Madrid.
i Busco yo la opinión púhliea con preferencia á los m'
duces afc t r
1
'
as
.,
_e os · · · · · · i os más dulces afectos!.. . . . ¿ es v
qmcn lo dice 9
-.:r á
·
·
,
·,
. '·. · · · · ' ·, qme~ m1 corazon los ha prodigado, v.,
que era m1 umverso Y por qmen yo hubiera sacrificado no sola-

(!~))

EEI v!aje ~e la Poetisa i la Corte se retrasó hasta el otoflo.

scr,ta, sin duda alguna en Sev·u
sobre ae lee: "~r. D. Ignacio Cepeda en A;m:n::~~ se ve por eu contenido. En el
cart~~2)

I

Se d1lat6 basta el otoño, segiln dejamos consignado en nota A la anterior

1

�202

CUBA CO);TEMPORÁ.NEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

mente los inconstantes y frívolos elogios del mundo, sino también todo aquello que no era V. . . . . ¿ V. dice que yo aprecio
más que á los afectos el sufragio del mundo 1. . . . . Ah! : no sé
si es esta la sola Yez, que habla V. lo que no siente.
Quando venga V. verá varias composiciones mías, que no
conoce, y que no incluyo, porque las tienen los amigos como sucede siempre; una que acabo de recibir va adjunta. ( 53)

XX
SR.

D.

IGNACIO CEPEDA

MADRID

24

DE NOVIEMBRE DE

1840:

Mi nunca olvidado amigo: Hasta hace muy pocos días no ha
llegado á mis manos una carta de V. y me apresuro á contestarla tan pronto me lo permiten mis ocupaciones.
Por Perico Bravo (54) he sabido que está V. mejor de sus
calenturas: le doy la enhorabuena y deseo se restablezca pronto
y perfectamente.
Aquí me va muy bien en esta corte, á donde vine (poco después que V. dejó á Sevilla) por motivos de intereses y asuntos
domésticos, que tenía que arreglar con mi padrastro, y también
para probar, si variando de clima y de objetos llenaba el inmenso vacío de mi alma ó aturdía por lo menos mi devorante
pensamiento. En efecto, estoy algo mejor, moralmente, que en
Sevilla; pero no en amores, como V. supone ( que ya para mí no
existen), sino porque aquí me he consagrado esclusivamentc á
la literatura.
He devido á este Liceo la más lisonjera acojida: estoy rela-

(58) Esta carta no fuá firmad&amp;, ni rubricada por la Avellaneda.
La poesla, que venia adjunta, es la titulada La Primav•ra, que se incluyó
luego en la edición de 1841 y en la Coleeción de 1869. Aparece impre,a en una
hoja, que perteneció sin duda á una revista literaria, por traer trozos de dos ar·
tlculos, uno sobre la poesla pastoril y la égloga piscatoria, y otro con noticias de
China.
(54) D. Pedro Gómez Bravo y Pernía, ya citado en fa AUTOBIOGRAF!A.

203

cionada con los talentos más notables de la época y con varias
familias, que me proporcionan amable sociedad. J\Ii hermano
se ha venido también, y lo que es ahora estamos en perfecta
armonía y perfecta independencia. ( 55)
He hecho muchas composiciones para este Liceo, que han
agradado mucho, especialmente la última, que saldrá un día
de estos en la revista Española. He vendido toda la colección
á un empresario de libros y se darán en un tomito para el mes
de Enero . (56) El drama Leoncia se ha hecho en Cádiz y Granada con feliz éxito, principalmente en Granada, y ahora se
está ensayando aquí. Pronto daré al Teatro otro Drama y espero que será muy superior al primero. (57)
Y a ve V. que no pienso en amores . .... para mí pasó la juventud del corazón, amigo mío. Sólo me queda de sus últimas
ilusiones un recuerdo profundo de amargura y una cicatriz
eterna, que señale el lugar en que estubo, la herida, como la losa
que marca un sepulcro. . . . Ah!, sí,. . . . . la comparación aunque triste es esacta: mi corazón es el sepulcro en que yacen
yertas é inanimadas todas mis esperanzas de ventura.
Deseo se conserbe V. bueno y le ruego no olvide que tiene
su más sincera amiga en
Gertrudis G. de A.
P. D. La dirección para las cartas á mí es calle del Clavel,
número 3, cuarto 2. 0

(55) La armonía no era moneda corriente entre la poetisa y su hermano Don
Manuel, que es á quien se refiere.
(56) No salió á la luz el tomo de poeslas hasta los últimos días de 1841, es
decir, casi un afio después de lo calculado por la .Avellaneda, pues D. Juan Nicasio
Gallego firmó el Prólogo en Noviembre de ese año.
( 57) Tardó casi cuatro años en representarse. Se refería al drama titulado AJ·
/01180 Mtmio, estrenado el 13 de Junio de 1844 en el Teatro de La Cruz de la corte.
Su autora le llamó Munio A.lfonso en la edición de 1869, luego de razonar en nn
prefacio el motivo de la trasposición de nombres.

�CARTAS AMATORIAS DE LA A\"J&lt;JLJ,ANIWA

20-1

205

CUBA CON'l'EMPORÁ.'IEA

Tus cartas, cuando con ellas quieras complacerme, diríjelas con solo mi nombre, que esto basta. Pensamos mudar de habitación, no sé donde iremos á parar; pero soy muy conocida y
los carteros buscarán mi casa.
A Dios, no seas perezoso y ven á ver á tus amigas, ya que
una sola no puede atraerte. Siempre tu apasionada-Tula.

XXI
S1t. D .

lGN.&lt;1.CJO CEPEDA:
MADRID

1\lAYO 13

(SS)

Con tus apariencias y fama de sincero eres á veces un poquito mentiroso, y muchas sobrado sagaz y astuto. ¡, :Ole lisonjeas
en tu carta para que envueltas en dulzuras trague las mentirillas, que me envías, y no heche de ver la sutileza de ciertas csplicaciones?
Bien; yo soy la criatura más fácil de engañar, ó por lo menos
de darse por engañada. Hago por creer todo aquello que me halaga, y no hay para mi estóma«o manjar indigesto con tal que
me lo den con azúcar.
No te mando mis poesías, nó; ni te digo si has entrado en
algo en el pensamiento de alguna de sus composiciones. (59)
Si quieres mis obras y mi retrato, que saldrá pronto en mi tercer novela, ( 60) ven á buscarle. Aquí te daré libros y esplicaciones, allá nada te mando.
Es una vergüenza, que no vengas á Madrid, y una ingratitud, que dejes se marche sin verte una amiga, que, si no la más
querida, es sin duda la más apasionada de cuantas tienes.
Pienso marcharme en este año bien sea á país estranjero,
bien á América. Necesito estender mis conocimientos y mi reputación literaria, y ya nada nuevo me ofrece España. Pero quisiera verte antes y decirte un largo y tierno adiós.
1\fi corazón primitivo ó nó, ( 61) siempre es fiel á la religión
de los recuerdos, y hay cuerdas en él, que no se gastan, aunque
tal vez se enmohescan.
(58) Es del año 1843, cuya cifra se lee en el sello de la Administración de Co·
rreos. El sobre lleva esta indicación: "Provincia de Huelva-Sr. D. Ignacio Cepeda.\lmonte."
(59) Y aun en algoa, antes y después de la fecha de esta carta, según hemos de·
jado consignado en el PRÓLOGO.
(60) La titulada Doa m-ugerea, á cuya lectura en el original, no impreso aún, in·
vitaba al Sr. Cepeda en carta de 13 de Marzo de ese mismo año 1843.
Su primera novela fué Sab, ya citada en otra nota, y la segunda se tituló La
Baroneaa de Yo""'· La primera y la tercera no fueron incluidas en la edición
de 1869.
( 61) Subrraya la frase, porqne el Sr. Cepeda habla calificado de primitivo, esto
es, bondadoso y sencillo, á la par que fuerte é impetuoso, el corazón de la poetisa.

XXII
/í

MADRID

5

DE JULIO (~2 )

Apenas vuelvo de mi paseo tomo la pluma para tí, aunque
nada puedo decirte, que no sepas. A pesar de tus quejas te creo
profundamente convencido de lo mucho que te quiero. Pero
me supones distraida en lo que llamas mi gloria; me supones
perdida en una inmensidad de goces; das por cierto que soy
feliz, y hé aquí porque no quisiera escribirte. Sé que me quieres; que padecerías si destruyese esas ilusiones, que te formas
respecto á mi destino : y ¿ cómo conservártelas sin mentir 1. . . ..
¿ ni qué decirte si no te hablo de mí 1
Abrumada con el peso de una vida tan llena de todo, escepto
de felicidad; resistiendo con trabajo á la necesidad de dejarla;
buscando lo que desprecio, sin esperanzas de hallar lo que ansío; adulada por un lado, destrozada por otro; lastimada de
contínuo por esas punzadas de alfiler, con que se venga la envidiosa turba de mugeres envilecidas por la esclavitud social;
tropezando sin cesar en mi camino con las bajezas, con las miserias humanas; cansada, aburrida, incensada y mordida sin cesar. . . . . hé aquí un bosquejo de esta mi ecsistencia, que tan
fausta y brillante te finges.
Envejecida á los 30 años, siento que me cabrá la suerte de
sobrevivirme á mí propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insuficiente para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras.
Y a lo ves: nada grato puedo decirte : en otros días buscaba
(62) Es del año 1845, según se lee en el sello de la Administración de Correos
y esti dirijido [sic) el •obre al "Sr. D. Ignacio Cepeda en Sevilla."

�ctJnA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELT.ANEDA

un corazón que recibiese el mío : ahora no busco más que los
medios de ~turdirle ó aniquilarle. Todos, hasta tú mismo, han
tenido una gota de hiel, que dejar en mis recuerdos: todos,
hasta tú mismo, han tenido una esperanza, que marchitar en
mi alma, y ahora cojeis todos el fruto : ahora para nada os
sirvo • ni aun para escribiros una carta agradable.
Sin embargo, sabes que te quiero, y que con estas insulsas
ó amargas líneas, te envío un sentimiento, un afecto de inalterable amistad.
Tula.
P. D. Querrás hacerme un pequeño obsequio? Una persona
desea, por motivos personales que sería largo esplicar, . saber
cómo se llamaba el padre de Gabriel García Tassara, sevillano,
que reside en esta ( 63). Si puedes averiguarlo, sin que nadie
sospeche el motivo porque lo haces, te estimaré me lo digas. La
misma persona desea saber, qué concepto merece en esa nuestro joven; dónde reside su familia; y qué antecedentes tiene.
Se me ha recomendado el secreto y yo fío en tu discreción,
que sabrás guardarlo. Estas averiguaciones no son, ni pueden
ser en perjuicio del tal : no media otro interés, que el del corazón. Adios. Dime también el nombre de su madre y padrastro.

XXIII

''

207

CO~'l'Ell1POH,(:-;EA

MADRID

25

DE JULIO &lt;64 )

Querido Cepeda: perdona el innoble papel en que te escribo:
se va el correo, estoy de mudada y no encuentro otro papel á
mano. Te ofrezco, antes de todo, mi nueva habitación calle del
Horno de la Mata, n.º 9, cuarto principal, y luego voy á contestar brevemente tu grata última.
No he visto la carta á que te refieres, ni mamá la ha recibido,
según dice; por consiguiente ignoro qué solicitud es la que en
ella me recomendabas: mi influjo es poco ó ninguno, pero si
( 63) Ocioso parece advertir al lector, que el Tassara es el inspirado poeta do
eso nombre.
( 64) En el sello de la Administración de Correos se lee claramente, 1845.-El
aobre está dirigido como en la anterior.

me esplicas el negocio haré en tu obsequio cuanto pueda para
que consiga tu amigo lo que pretende.
Te doy gracias por las noticias que me das del joven consabido (65) . ¿Has sospechado acaso que fuese Pepita (66) la
interesada en ellas? No, amigo, te aseguro que nó bajo mi palabra: (67) te aseguro también que no es cuestión de matrimonio ( 68) .
Ese joven, es decir el sujeto de quien te demandé informes,
no trata apenas á mi familia, y por lo que respecta á mí puedo
asegurarte que creo concluida para siempre la amistad, que
le tube Es una de aquellas personas, que juzgué ligera y ventajosamente y que en el día no juzgo ni bien ni mal. Es para
mí un ente nulo. La esplicación del interés, que tenía en saber
el nombre de sus padres y el concepto que gozaba en esa, se:r,:ía
cosa larga y hoy inoportuna. Te repito sí, que no es cosa de
matrimonio.
Conque piensas en casarte? . . . . . No te lo censuro, ni lo
apruebo. Para mí la verdadera felicidad no consiste en el estado
que se tiene; así como no creo que la bondad de los gobiernos
consista en su forma. El matrimonio es mucho ó poco según se
considere : es absurdo ó racional según se motive.
Yo no me he casado, ni me casaré nunca; ( 69) pero no es
por un fanatismo de libertad, como algunos suponen. Creo que
no temblaría por ligarme para toda la vida, si hallase un hombre capaz de inspirarme una estimación tal, que garantizase
la duración de mi afecto. Más; tengo la convicción de que no
hay dicha en lo que es pasagero, y digo, como Chateaubriand,
que si tuviese la locura de creer en la felicidad la buscaría en
( 65) El Sr. Tassara, de quien habla en la carta anterior.
( 66) La Srta. Josefa Escalada, tipo de rara hermosura, hermana de madre de
la Avellaned~.
(67) Bien pod!a asegurarlo bajo su palabra la Srta. Avellaneda, puesto que era
ella misma la que acababa de cortar las relaciones amorosas, que habla soatenido
con el Sr. Tassara.
(68) No mentla la escritora, porque en el momento que hablaba (b) ya no ae
trataba de casamiento.
(b) Deberla decir "en que hablaba"; y más exactamente aún, "en que escri•
bla". (N. del O.)
( 69) Sabido es que la notable poetisa se cas6 dos veces: una con D. Pedro Sabater, Jefe Pol!tico de Madrid, y otra con el Coronel de Artiller!a D. Domin¡¡o
Verdugo.

�203

ctJnA dO]l;TE)fPOHANEA

la costumbre. El matrimonio es un mal necesario del cual pueden sacarse muchos bienes. Yo lo considero á mi modo, y á mi
modo lo abrazaría. Lo abrazaría con la bendición del cura
ó sin ella : poco me importaría: para mí el matrimonio
garantizado por los hombres ó garantizado por la recíproca fé
de los contrayentes únicamente, no tiene más diferencia, sino
que el uno es más público y el otro más solemne: el lIDO puede
ser útil á la impunidad de los abusos y el otro los dificulta: el
uno es más social y el otro más individual. Para mí es santo todo
vínculo contraído con recíproca confianza y buena fe, y sólo
veo deshonra donde hay mentira y codicia. Yo no tengo, ni
tendré Ull vínculo, porque lo respeto demasiado; porque el
hombre á quien me uniese debía serme no solamente amable,
sino digno de veneración; porque no he hallado, ni puedo ballar
un corazón bastante grande para recibir el mío sin oprimirlo, y
un caracter bastante elevado para considerar las cosas y los
hombres, como yo los considero.
Tu no estás en ese caso : eres el hombre y puedes buscar felicidad en una muger aun cuando ella no esté á tu altura. Créeme sin embargo; no te cases con una tonta: la mayor virtud no
compensa el defecto del talento; y aun me atrevo á decir, que no
hay virtud en la estupidez. Las ligerezas, las faltas mismas de
una muger son males más remediables, que la incapacidad de
comprender aún las mismas virtudes, que acaso se practican. El
talento se extravía, pero la tontería no sabe s:quiera que sigue
el buen camino, y si lo deja no lo recobra jamás. Cásate, si lo
crees conveniente, pero acuérdate siempre de que una amiga
te aconseja, no juzgar nunca virtud la frialdad de las almas
ineptas, ni pensar como algunos, que la ignorancia garantiza el
corazón.
Esta es ya muy larga y aun no te he dicho, que pienso establecerme en París. Sí, amigo mío; parece que en aquella capital puedo prometerme mayores ventajas de mi pluma, y como
no soy rica y quiero asegurarme una vejez sin privaciones, pienso en irme á donde mejor paguen. Esto, sin embargo, aun no es
cosa decidida. V eremos ( 70) .
(70)

No lleg6 6 realizarse tal proyecto.

CAR'I"AS AMATORIAS JlF: LA A\'ELJ.A]l;EDA

Estoy cansada del mundo, de los obsequios, de las calumnias,
de la adulación, de la gloria y hasta de la vida. Necesito otro
espacio mayor ó menor que este: otra vida de más calma ó de
más agitación. El amor no ecsiste ya para mí; la gloria no me
basta: quiero dinero, pues: quiero la vida de los viajes ó la vida
del retiro muelle y lleno de goces del lu.jo. Tampoco me sería
ingrato irme á una pobre aldea á criar pichones y á cultivar
flores; pero aun no puedo, porque necesito de mi pluma.
En fin, si tu te casas con una buena chica, que tenga talento,
que sea bonita para que no sea celosa, que te quiera mucho y
merezca ser correspondida, suspenderé mi curso vagabundo para
ir á donde quiera que esteis á cantaros un lindo epitalamio y
á pasar ocho días con vosotros. &amp;Aceptas 1
Adios; acabo de publicar una oda, que ha alborotado á
:;\Iadrid, y que me ha valido un gran regalo del Infante D.
Francisco de Paula ( 71). 're la manderé un día de estos, y hoy
me repito tu amiguísima-Tula.
P. D. La gota de hiel (72) no encerraba acusación ninguna. No era hiel de engaños, ni perfidias, nó: yo no escribo á
gentes que engañan : era hiel de otro género. Hay hiel en el
fondo de todo cáliz dulce: hay hiel. . . . . y bien amarga!. ....
en la indiferencia, que sigue á un sentimiento, que se creyó inmutable.
Yo he dicho en una novela:-" No acuscis al corazón de perder sus ilusiones; así como no se acusa al arbol por ceder sus
hojas al inclemente soplo del viento.''-&amp; Pero el arbol desnudo y el corazón desengañado no pueden llorar la pérdida de
sus flores Y Sin acusar á nadie se puede decir : han hecho á mi
corazón un daño con voluntad ó sin ella.

(71) La oda titulada El B,corial, escrita i petición del citado Infante, estando
con la poetisa en aquel real sitio.
(72) Contesta la Srta. Avellaneda 6 las observaciones, que debió hacerle el
señor Cepeda A esta frase contenida en su carta anterior :-"Todos, hasta tú mismo, h:in tenido una gota de hiel, que dejar en mis recuerdos."

�XXIV
SR..

D.

IGNACIO CEPEDA:
J\lADRID

14

DE FEBRERO DE

211

CARTAS A)IATORIAR DE LA A\'ELLANEDA

CUBA co:-TE~POlL&lt;\.N'EA

1847

Desde que recibí la tuya última deseaba tener un día libre
que dedicar á tí; pues no podría satisfacerme el limitarme á
las fórmulas de una lacónica contestación : pero está escrito,
que yo me vea incesantemente contrariada, y sucede que hace
más de un mes me encuentro con las roanos tan cuajada de sabañones, hijos legítimos del cruel frío, que aquí está reinando,
que no puedo mover la pluma sin padecer atrozmente. No quiero, sin embargo, retardar por más tiempo el darte noticias mías,
diciéndote, que me he mudado á la calle de San Marcos, n.° 18,
cuarto principal, adonde debes dirigirme tus cartas, siempre
que te dé la lmmorada de recordar mi existencia.
Siento muy mucho, que no salieras diputado, aunque des
por tu parte tan mezquino valor á una circunstancia, que te
obligaría á volver á ver á tus antiguas y leales amigas. Siéntolo, digo, porque, á pesar de todo, tendría un placer, de los poquísimos de que soy ya susceptible, en charlar largamente contigo de aquellos días, ya lejanos, en que tan sinceramente nos
llamábamos amigos. Acaso no me conocerías ya: he envejecido
veinte años en estos siete, que han pasado. 1\fi alegría huyó
para no volver: desapareció aquella coquetería, que alguna vez
te dió enfado, pero acaso era lo que más te agradaba en mí;
porque tal es el corazón del hombre. Todo pasó, todo, como
nuestros sentimientos de entonces, y resta de la Tula, que conociste, una sombra pálida y fría, que va por momentos diafanándose más. ¿ Quédame siquiera el talento Y No lo sé; pero siento que se apagó la última chispa de la creadora llama de la poesía.
Se empeñan en probarme que soy hoy más gran poeta que antes;
mienten: equivocan la rima con el estro: la mano y el oído
hacen los versos : la poesía necesita del corazón, y el mío es un
cadáver lleno de heridas, que ya no brotan sangre.
Te hago un retrato, que de seguro no despertará en tí los
deseos de volver á verme. Sin embargo, escucha: ven : deja por

•

un mes siquiera ese clima de juventud y ardores : ven bajo el
templado y con frecuencia nublado cielo de Castilla. Aquí se
siente de otro modo, y creo que todavía tendría yo un destello
de poesía para celebrar tu venida, y un lado vivo en el corazón para aposentar recuerdos, que nos habían de enternecer.
¡, Y no se goza en la ternura Y
Tu has sido más dichoso que yo, y acaso tu corazón pudiera
aun rejuvenecer un poco el mío fatigado. Tu amistad conservará tal vez perfumes que la asemejen al amor, y la mía podrá
participarlos. Pero no quieres 1: Amas tu Sevilla con su implacable sol, con sus flores impertinentes de lozanía perpétua, con
sus mugeres que no envejecen á los 30 años, porque no sienten
nunca: la amas, y es probable que yo encuentre el reposo final
antes que tú el cansancio de esos goces. Oreo que debo morir
pronto: que me llama imperiosamente mi pobre amigo, el compaiíero de mis últimos días de juventud, alma ardiente y generosa, que también envejeció y murió á los 30 años (73). Ya ves
que mi carta no es divertida; pero allá va á probarte al menos,
que no te olvida tu siempre fiel amiga, T1tla.

XXV
SR.

D. loNACIO

CEPEDA :
MADRID

1.0

DE AGOSTO DE

1847

Te escribo, querido Cepeda, en un día de triste aniversario
para mí : en el día en que en el pasado año quedé viuda (74) ;
pero he recibido hoy tu carta de Cádiz, y no quiero que quede
justificada la acusación, que en ella me haces, de ser tarda en
contestarte.
Celebro que no haya tenido efecto la semi-pensada boda, de
que me hablaste. Tu no eres para casado; pocas mugeres entenderían tu carácter y acaso no hay una sola, que te pudiera
hacer feliz. Pero ¡ de qué modo se alcanza la felicidad en la
tierra 7. . . . ¡, cuál es el camino que conduce á ella Y. . • . Tú,
( 73) Su primer marido D. Pedro Sallater, que babia fallecido en Burdeos el
1.o de Agosto del afio anterior al en que se escrib!a esta carta.
(74) Véase la última nota de la carta anterior.

�212

CGDA CO:STEMPOllÁ:SEA

CARTAS A)[ATORIAS DE L.\ A\'ELLANEDA

como yo, acabarás por remontar tus esperanzas más allá del
mundo visible: como yo creerás en Dios y de Dios sólo esperarás esa dicha, que perseguimos en vano durante nuestra fiebre
juvenil, como el niño que corre tras las caprichosas formas de
la bruma, empeñado en abrazarlas.
:,re voy haciendo devota; no devota vulgar; ya comprenderás
que esto no es posible; pero devota á mi modo.
A propósito de matrimonio; te diré que á pesar de mis :n
aüos (75) y de mi aspecto de sepulcro de ilusiones, un joven de
25, que diz que es mny rico, se empeiiu en hacerme contraer segundas nupcias. Es habanero, lo cual es para mí un gran defecto; es más joven que yo, lo cual aún es un defecto mayor; es
de un talento mediano, de esos que se encuentran sin dificultad;
de una figura que no es mala, pero que me causa mala impresión, porque tiene un aspecto marchito, ajado, y cuando esta
clase de deslustre en una cara juvenil no es efecto de un ardoroso pensamiento, de una alma desvastadora, se me antoja que
debe causar asco, porque revela secretos vicios. Mi apasionado,
sin embargo, pasa entre los que le conocen por hombre de buenas costumbres y hasta frío. En efecto se me figura que ese pobre joven es todo hueso y fibra; allí no hay ni sangre ni nervios: quiero decir, ni pasión, ni sentimiento. La hecha de joven
pensador, inglesado, melancólico, escéntrico; pero á mí sólo me
parece un pedante de cierto género, propio del país en que
nació: parece un ser muy vulgar con pretensiones de no serlo.
¿ l\Ie ama ese hombre? Creo que no es posible: nos divide un
abismo. Lo cierto es que me dice, que quiere casarse conmigo;
que aparenta un entusiasmo por mí, del cual no le creo capaz:
y ya sea que todo lo que dice se aparte de la verdad y hable
como buen americano, sin pensar lo que dice; sea que por vanidad quiera comprar con su libertad la posesión de una muger,
que tiene alguna celebridad, lo cierto es, repito, que está empeñado en sacarme un sí, que reuso con más fastidio que enojo
de su pretensión.
)Ii familia me hacen muy sensatas refleesiones para probarme que seré una loca, sino lo agarro á dos manos: mis amigas

se conjuran para convencerme de que es un joven interesantísimo y que nació para mí: pero yo me empeño en creer, que
merezco mejor destino, que el de pertenecer á un hombre como
él, y á pesar de que me espanta la soledad que me amaga, á pesar de que siento necesidad de lazos, de hábitos, de deberes domésticos; en fin, te lo confesaré, á pesar de que creo, que el
ser madre me reconcialiría con la vida, que empiezo á aborrecer,
no me resuelvo á unirme á un hombre, á quien me es imposible
respetar y del cual me río muchas veces, aunque no soy maligna.
Mamá y Pepa se van por fin á Galicia; ambas te dicen mil
cosas y ofrecen escribirte antes de su marcha. Los hermanos
varones siguen buenos : Felipe no está en Madrid, aunque viene á menudo: Manuel tan calavera como siempre : Emilio en la
Academia de Artillería (76). Las Noriegas (77) buenas y pobres. Los chicos cada día más monos y guapos. Y a ves que soy
estensa y esacta en cuanto me preguntas.
&amp;Porqué no te haces sacar diputado y vienes á vernos, amigo
ingrato 1 Si la política no te agrada, hacerlo debes por la amistad al menos. El papel se acaba, pero no el deseo de charlar contigo, que siempre tengo para que conozcas, que te quiere sin
alteración,
Tttla.

(75) La cuenta de sus aiíos no la llevó nunca bien La A\"ellaneda. Ya d¿jamos consignado cu otn noto, que bnLln nacido ~l año 181'l.

XXVI
HOY :MIÉRCOLES

6 DE

ÜCTUBRE ( 75 )

Recibo en cama todavía tu contestación á la mía de anoche.
y veo en ella palabras y aun párrafos enteros, que no puedo
dejar un momento sin respuesta. Dices que, haciéndote &lt;'ntendf'r
que me pareces de poco valer no cs¡Jere yo jamás r¡iw tú deduzcas
la consecuencia de que te quiero. Desde luego es indudable, que
(76) D. Felipe y D. Emilio Escalada, hermanos de madi·o de la Avellaneda. Las
dom/is personas ya las conoce el lector.
(77) D.• Concepción y D.• Carmen, amigas de la poetisa.
( 78) Las once cartas siguientes fueron sin duda escritas en Madrid y re•
mitiC:.os ¡¡ mano r. su desti no durante el mes de Octubre de 1847, temporada
que el Sr. Cepeda pasó en In corte cuando se dirijla [sic] al extranjero, y corres•
ponden ¡¡ la segunda y 1íltima época de las relaciones amorosas de la poetisa
con el dicho personaje. Como no tienen fecha, 6 excepción do esta primera, han
sido colocadas de modo, que no resnlte incongruencia en su coordinación.

�214

CUBA CONTEJIIPORÁNEA

CARTAS AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

no podía yo esperar tan anómala consecuencia, ni creo que, si
ella ecsistiera, tu aceptarías ni estimarías en nada un cariño
semejante. ¡, Qué es el afecto que no se funda en la estimación?:
pero tu tergiversas de una manera increíble el sentido de mis
palabras, y te agravias y me agravias al interpretar mis sentimientos. ¡ Yo creerte de poco valer!. . . . ~ en qué fundas tan
inconcebible suposición? Yo, es verdad, te he dicho. más ó menos acaloradamente, que no hallaba en tu corazón aquel grado
de calor en los afectos, que el mío siente y busca en los corazones
que ama ; te he dicho (no sé si con justicia, pero si sé que con
indicios claros de no ser absurda mi creencia), que tu no posees
una de aquellas almas espansivas y tiernas, que simpatizan con
todos los agenos pesares, adivinan todos los combates y borrascas
del sentimiento y suavizan con su ternura activa y férvida las mismas pasiones. que escitan. He creído y lo he dicho con mi natural veracidad, que eres más sentimental que sensible profundamente, más amable que amante; que tienes más bondad que
pasión y menos ternura que talento. Pero se deduce de esto que
te tenga por de poca valía? ¡, Es la facultad de amar, por ventura, la so]a escelencia del hombre? Tu honradez, tu veracidad,
tu clara inteligencia, tu lealtad de alma, tu caracter, frío si se
quiere, pero noble y digno son cualidades de poca valía? ¡, Tan
vulgares las crees, que puedas suponer, que pasen para mí desapercibidas? No; siempre te he visto digno de ser amado, aun
cuando alguna vez haya creido, que tu no sabes amar. Acaso ni
aun eso he creído; sólo he comprendido que á mí no me amabas.
Pero ni tu falta de amor á mí, ni aun la tibieza, que en general
pudiera tener tu corazón en la región de las pasiones, es motivo
pai·a que yo piense que vales poco : ¡ qué absurdo, amigo mío !
Napoleón no sabía amar y ciertamente que á nadie se le ha
ocurrido, que por razón de su poca ternura dejase de ser el
primer hombre del mundo. Newton, dicen que jamás tuvo una
querida ( 79), y yo me hubiera enorgullecido de tenerlo por
amigo.
Y o no creo que Tasso, porque amó hasta morir de amor y sin

juicio, valiese más que Newton ó Napoleón; diré si, que el alma
de Tasso simpatiza más con la mía; que lo comprendo mejor;
que, si lo hubiera conocido y amado, lo hubiera creido más capaz de hacerme dichosa que lo fueron Newton y Napoleón. El
gran genio de Tasso nacía de un alma eminentemente apasionada, el de los otros de un espíritu altivo y profundo ; todos valían mucho y se asemejaban poco.
Perdona esta especie de digresión: yo no he pretendido nunca que puedas ser otro de lo qiie Dios te hizo, ni menos he pensado, que debas estar descontento de lo que eres. Oh, nó ! : al
contrario : poseer lo necesario para hacerse estimar y estar esento de la cruel facultad de amar mucho es un privilegio envidiable, que sólo reciben los que nacen para ser felices. Puedo haberme engañado al creerte de este número, pero ciertamente que
no te he ultrajado, que mi creencia esaeta ó errónea no te es en
manera alguna ofensiva. Esto sólo he querido probarte.
Yo misma soy juzgada mal : muchos, que creen conocerme,
dic"lll que yo soy lo que creo de tí, esto es, que tengo más e~píiitu que comzón: se engañan torpemente; pero jamás les ac,,sl)
de que me agravian: me desconocen : esto es todo.
Dices además, que te parezco singular, y creo que lo c,ov
por mi mal. No pretendo que mis singularidades sean virtud,;-,;
sé sí que nacen de origen elevado. Impetuosa y sincera puedo
parecer inconsecuente, pero lo que hallarás siempre en el fondu
&lt;'S 11erdad. Ni quiero pasar por mejor de lo qi1.e soy, ni siendo
Jo que soy me hallo descontenta de mi suerte. Sé que hay en mí
·nncho bueno y mucho malo; que todo el que me conozca debe
.forzosamente estimarme como yo me estimo, y no más, ni menos. Estimarme, no como á ser perfecto, no lo soy ni quiero parecerlo, pero sí como alma elevada, incapaz de bajezas; capaz
de estravíos y de grandes virtudes. No sé, si soy siempre prudente; temo que no lo seré mmca; pero desafío que se me pruebe que he sido alguna vez falsa ó mezquina. Ilfis defectos tienen
la talla de mis cualidades, y tal cual soy me he presentado á
tí. ¿ Me amaste tú como soy 1 1, Me crees rugna ?. . . . . no lo sé;
pero sí sé que, tal cual soy yo, no hallarás otra en el mundo.
Serán peores ó mejores, pero no serán como-T1tla.

(79) La palabra querida deberá entenderse en el mejor sentido, esto es, en
el de que no am6 jamás A mujer alguna.

215

I

!

�216

cun.-1.

CO~TEMPORÁNEA

XXVII

Anoche hemos hablado mucho de mi marido Y te he dicho
que una de sus cualidades, no 1a má~ ~preciable en é~, era u~
talento profundo y luminoso. Como quisiera hacer~e amigo suy_o,
esto es ligarte en cierto modo á la respetuosa Y tierna memona,
que d~ él conservará eternamente mi corazó~, te mando hoy
esas páginas, acaso las más notables que ecs1stan de nuestra
historia contemporánea, como una muestra de la verdad, que
te dije. Los cuadernillos adjuntos son las primer~ entregas de
una obra estensa, que trabajaba mi pobre anngo cuand~ la
muerte lo arrebató en la flor de sus años: Obra que hubiera
sido admirable y que desde su comienzo fué juzgada tal por
los hombres eminentes de todos los partidos. Verás en esas pocas páginas, únicas que se imprimieron an~nimas Y sin pretensiones, verás, digo, la revelación de un gemo_observa~o~ ! perspicaz, verás la elevación de ideas y la rect:.tud de Jmc10, que
anuncian, que el autor hubiera llegado á 1ma altura grande
como historiador, si la muerte no hubiera corta~o su car:era;
y te agradará su estilo sencillo, puro, elegante siempre Y a veces brillante y enérgico á la par.
Quiero que conozcas lo posible al hombre que fué mi es~o~o
y que era digno de ser tu amigo : me p~rece q~1e p_uede ecs1stir
estimación ann cuando ya no ecsista qmen la msp1ra, Y yo deseo tu estimación no solamente para mí, sino para todo lo que
me toca; para todo lo que vive en mis recuerdos. Esto _te probará una verdad, que yo misma conozco hoy mucho meJ01: q_ue
hace tres días, y es que siempre ocupas un lugar muy d1St,1~guido en la región de mis afectos, que ert&gt;s 1ma de las poqms1mas personas á quienes yo aprecio de corazón.
.
Además paréceme que quiero ahora, que necesito, tomar
alguna infl~1encia en tu alma: ¡, sabes por qué? Po~que intento
co nvertfrte: intento hacerte creyente; porque te qmero Y estoy
cierta de que no hay felicidad posible para un alma escépti-

CAltT.\S .\:UATOf(IAS nE LA AVELL..\KEDA

ca. (80) Puesto que es preciso creer algo, tener una fe, y que es
absurdo y peligroso buscar esto en los hombres, menester es
elevarnos humillándonos: este es el gran secreto. La verdad
está cerca, el orgullo la busca allá donde no puede hallarla: no
comprende que en su vuelo insensato se aleja del blanco á que
quiere encaminarse. Y bien, yo quiero que cuando nos separemos otra vez, ay !, acaso por la última; yo quiero que lleves de
mí un recuerdo eterno y sagrado ; una tsperanza inmortal;
quiero que hablemos mucho de Dios, de esa verdad única, y
para ello necesit o que me concedas un poco de aquella amistad,
que me daba en otro tiempo algún derecho á ser entendida por
tu corazón. Esta amistad no nos será peligrosa; no: Dios á
quien invoco para que se haga col!.ocer de tí, la santifica; y
este mi corazón, herido é incapaz de ilusiones, responde de que
no puedes ya hacerle ningún daño, ni recibirlo de él. Así pues,
amigo mío, concédeme sin temor tu afecto fraternal, y dame
ocasiones de traspasar á tu alma, que me es querida, el celestial
consuelo, que dulcifica la mía: la religión ! Créeme; las almas
elevadas no pueden vivir sin ella : necesitan esa escala divina
para remontarse fuera de la tierra. Yo. . . . perdona mis delirios y aunque me llames loca: yo siento en mí una misteriosa
revelación, que me dice, que esa luz que brilló para mí, que
estaba. en las tinieblas, no se me ha dado para mí sola: que eres
tú el destinado á verla, á sentirla en mí, y que tu camino futuro será alumbrado por ella. Oh! si yo pudiera hacerte este inmenso bien. . . . entonces tu afecto hacia mí sería inacabable.
Pensaba ponerte dos líneas y he emborronado un pliego. Y a
lo ves: he dado en la manía de hacer prosélitos y eres ahora el
objeto de mis tiros.
¿ Te veré esta noche~ ¿ 8í? A dios: te quiere con un afecto
puro y tierno de hermana tu antigua amiga-Tula.
(80) Deberá advertirse, que ~sta rarla rorresponda á la época do '°erdadera
exaltación religiosa, que tuvo la célebre poetisa; que de otro modo no tendr!an
explicación las frases dirijidas [si-e], medio en broma, medio en serio, a) Sr. Cepeda,
modelo ronstante del cab31lero cristiano lo mi:smo en su juveutud, que en stt ve•
nerablo ancianidad.
Protestando el Sr. Oepeda de esas palabras de la Avellaneda, me decía en
carta del 16 de Julio de 1902 :-"Jamás vió en mí una sombra que obscureciese
mi constante creencia de católico, apostólico, romano, en los pocos dfas que ella
(la poetisa) tuvo de exagerada devoción, en que me dijo se habla metido á beata, annquo no vulgar."-(Véase la carta xxv.)

�218

CUBA CO.:iTF:MPORÁNEA

XXVIII
Anoche te escribí y rompí la carta, esta noche tl' escribo también: pcl'O salga como quiera no la romperé. Hesíg~ate.
.
l\Iis n('rvios sigurn &lt;'11 su agitación y uo me deJall &lt;lorm Ir,
sin embargo no me hallo mal; casi estoy contenta. He pasado
más de tres horas á tn lado y aunque no hayas rstado mu;v afectuoso, tampoco has dicho ck esas palalJras tu.vas, q1_1r alarman
á mi vivísima snsceptibilida&lt;l. 'l'r (Scriho, pues, en primer lugar,
porque te quiero esta noche casi tanto como antes de la maldita
noche de mi dolor de estómago: y en segundo lngar porque se
me ocurre• dreirte dos palabras sobre una que te he oido Y que
te rebatí. Dijistr, que deseabas hablar de mí con Tassara. Escucha : yo ,w trmn que hables ele mí con 'l'assara, porque yo te
he dicho más de lo que por él puedes saber : esto es, no es porq ne
rrcele que le oigas nada en mi daño el haberte suplicado que
no me nombres á él. He sido su amiga (81) y si él es caballero,
como creo, no puede hablarte mal de mí, por orgullo al menos.
Si no es caballero, si me tiene mala voluntad, si su franqueza
contigo rs mayor que con otros de sus amigos, te &lt;lirá que soy
un caracter voluhle, inconsecuente, ligero, que no tengo corazón, que he querido hacer con él 1111a comedia, etc.; pero aun
cuando tenga de mí el peor concepto posibl&lt;'. y sea capaz de
espresarlo, es bien cierto, que no puede decirte eosa más grave,
que lo que por mí misma sabes; esto es, que lo he querido: esto
no te lo dirá, porqu&lt;" él no lo sahe tanto como rn, y tú por mí.
Siendo yo tan franca &lt;JU&lt;' te he dicho, con admiración tuya,
las borrascas, que mi imaginación levante por ese hombre, el
estremo con que me empeñé t"n hacerme amar y el valor que dí
á los sentimientos. que le inspiré. por dudosos que furrau, k
he dicho más que tu me pregu11tah11s y más ele lo que tie,ws
derecho a saber. Si llegara un caso que creyera ele mi deber
darte cuenta de cada palabra ó afecto de mi vida anterior, lo
haría también, como lo hice noble y lealmente cuando hubo un
hombr e sincero y amante, que me dijo: yo te amo. Es pues
(81) Su novia, quiso decir, por el mes de Junio de 1845, lo cual dejnmos indi•
cado en nota , la carta :u.in.

CARTAS .\)IATIIRl.\S DE LA .I.VEI.LA!\EJ&gt;A

:?Jfl

indudable, que yo no temo que tu sepas por T . más de lo que
por mí sabes, y que estoy tan lejos de temer, que lo que sabes
y más (y cuanto he pensado y obrado y imaginado) te diría yo
propia, aun cuando fuese en mi daiio, si tu me dijeses algún
día: "mi corazón, que te ama, quiere leer en el tuyo página
por página."
Aun sin esto tu sabes que soy franca contigo y aun con todo
el mundo. ¿ Sabes, pues, por qué se11tiré mucho que hables de
mí á. Tas.-;ara? 'l'c debo esta explicación y te la daré en dos
palabras.
Tengo orgullo: por esceso de él, sí; por esceso de orgullo he
sido y soy indulgente con tu amigo. Sé que él no me conoce;
que se ha formado de mí un ente ideal, qne no soy yo; al paso
que yo lo conozco á él mejor que su madre. Porque lo conozco,
lo aprecio; porque no me conoce, no es él capaz de comprender
que le aprecio. Yo soy indulgente como Dios cuando me siento
superior, y por eso soy indulgente con T.: tengo sobre él la
superioridad de conocerlo sin ser conocida, y además la de haher sido mejor y mas leal y más generosa que él. Y o sólo pudiera odiar á la persona con quien huhiese sido yo misma mala
ó falsa, porque esa persona tendría en ese caso la superioridad
única que me irrita, la del obrar mejor que yo. Con T. no hay
eso; pi&lt;'nse de mí tan mal como quiera, no puede decir jamás
que él ha obrado mejor que yo, y acaso lo que le haga aborrecerme es el sentirse en este punto en posición desventajosa respecto á mí. Pero por mucha que sea mi indulgencia r mi orgullo, tengo también mi poquito de vanidad, y sabie~do que ese
hombre no quiere ocuparse &lt;le mí, que hasta grosero se me ha
manifestado, que lo es no solamente conmigo sino con mis mayores amigos, sólo porque lo son ; no puedo prescindir de la
repugnancia que siento á que&gt; tú, ú otro que me trate. le busque
una conversación que él, en su orgullo inmenso, pueda creer
se le suscita con anuencia mía. Y o le perdonaría desde luego
el que hablase de mí con odio, con desprecio, como quisiera, no
le doy en el día bastante valor para ofenderme por lo que piense de mi: pero me desagradaría mucho, que él pudiese suponer,
que yo tomaba interés en averiguar ahora lo que él cree y dice
de mí, cuando tengo motivos para saber que no se ocupa de mi

�CART.\S A~f..\TORIAS Dfl T..-\. A\'ELLA:SEDA

2:!0

existencia ni para bien ni para mal. Su ambición, su deseo de
figurar lo absorve completamente, y la mujer con q'.1ien , está
enredado es la única, que le conviene. bA qué, pues, irle a recordar mi nombre! , A qué exponerme á la humillación de que
.
. q
él sospeche, que se hace con m1 anuencia.
.
Este es mi solo temor; y en prueba de ello te digo, que lo
que únicamente te suplico, te ecsijo, es que jamás le digas, q~1e
yo he pronllllciado sn nombre en tu presencia; que no le deJes
el menor pretesto para creer, que yo sé que es tu amigo, ó que
tn sabes por mí que lo ha sido mío. Por lo demás bien puedes,
si tanta. curiosidad tienes en saber cómo piensa respecto á mí,
dE&gt;cirle cuando venga al caso, quE' te han dicho qne lo ha amado
m 11ch o w1a amiga tuya, y nombrarme en huen hora; no me
importa, como tampoco el que te diga cuanto mal quiera de ~í.
Sólo ecsijo, que no sepa jamás que su nomhre se ha pronunciado entre tú y yo. y que es por mí por quien sabes lo que sabes.
Si él se estima. creo que te dirá. que soy nna persona á q11irn
aprecia: si es fátuo, te dirá que sí, que he rstado loca por él, Y
acaso añadirá, como en gloria suya, que él jamás me amó: en
esto no sé si mentiría. Si es que realmente me amó y que ahora
me ahorrrce, te dirá que soy el diablo y que me desprecia ó me
cletrsta .... esto último ine lisonjearía. Dilr, pues. lo qu0 qnicras, con tal que alejes todo indicio de ser yo sabedora. Este es
mi solo interés.
Pero quisiera yo saber. . . ¡, esa curiosidad tuya, el disgusto
mal disimulado con que me oías esta nocl1e cuando te ensalzalJa
mi pasado ídolo, qué significan! )fo amas tú realmente~ ; ¡ tienes celos! ..... Si tal creyera . . ... no té : sería infeliz. pero
tendría placer, doloroso placer. De exprofeso te hablaba de él
esta noche : me estendía, ponderaba de intento: es la única vez
que he visto en tu cara la cspresión de la pasi.ón; y esta confesión, que ahora te hago, te esplicará porqué después he estado
más cariñosa contigo. Sí; cuando te hablaba de T. me pareció
que tenías celos: me pareció que me amabas: todo lo que dijiste
no bastó á destruir en mí la imprE&gt;sión de aquella idea. Y bien,
Cepeda; si tu me amases y tuvieras celos de un afecto anterior
á mi casamiento, serías más riguroso que aquél, que me dió su
nombre; pero no te tacharía de injusto. Yo no podría mentir

221

negando lo que realmente fué; esto es, que fuese por capricho ó
sin él, fuese una pasión fatal ó un acaloramiento del orgullo,
yo he querido á ese otro, que no eres tú, ni es Sabater: pero
¡ puedes tú suponer que quede de aquello nada en mi alma t
¡ Pedirías á una viuda cuenta de su corazón en un pasado, que
cesó de pertenecerle á ella misma desde que un hombre incomparable la colocó bajo la égida de su nombre respetado t Además, • es tan grave delito amar en una muger que era libre f
Severo has estado, muy severo, y sin embargo siento que te
perdonaría de todo corazón, si fuese tu severidad efecto de
celos. Si no es así, no me lo digas, nó ; porque un rigorismo frío
me parecería basta ridículo.
'fe be dicho que soy un poco loca y ya ves como te lo pruebo
enviándote esta larga carta; y para que sepas que además de
un poco loca soy loca por completo, acabo diciéndote que te
amo y que te he mentido siempre que lo contrario haya dicho.
Haz tú de este amor lo que quieras; hazlo un culto, una pasión
loca ó una amistad tierna; creo que puedes darle caraeter á tu
placer, y que yo siempre quedaré contenta con tal que, ya me
hagas tu amiga ya tu amante, sepas comprender, que soy exclusivista y exijente, y que no tolero nada á medias.
Es casi de día y aun sigo viendo visiones, tal está mi cabeza.
Adios, te abraza-T.
(Continuará.)

�LA. COMPAÑÍA DE JESÚS

;

BlBLIOGRAFlA
Emilio Bacarclí l\Ioreau. HACL\ TIERRAS VIEJAS. (Notas e impresiones de viaje) . . . Imp. F. Sempere y Comp.", Editores.
Valencia. [1913] 8.°, 159 p.
El laborioso autor de las Crónicas de Santiago ele Cuba, cuyo tercer
tomo saldrá bien pronto de las prensas, ha 1eunido en un pequeño volumen
sus impresiones de viaje por Europa y por Asia.
Hacia tierras viejas se intitula el volumen, queriendo indicar con ello
el término y la finalidad de viaje tan útil y recreativo: Egipto y Palestina. La descripción del trayecto, pasando por Nueva York y París, es,
empero, igualmente interesante. La razón es obvia.: no son las impresiones de viaje lo interesante de este libro, sino las reflexiones intensas y vibrantes de un alto y noble espíritu, un espfritu del siglo xx, que se revela
en cada una de esas páginas. Muchos libros de viaje se han escrito, y no
faltar{m quienes hayan superado al señor Bacardí en la descripción de
los sitios que han visitado. En muy pocos libros de esa índole, sin embargo,
podremos encontrar, como en éste, la revelación de un carácter y los reflejos purísimos de un alma. Por eso el libro del señor Bacardí, que una vez
más se muestra ferviente enamorado de los grandes ideales de verdad y
de bien que al tra\·és de los siglos persigue inútilmente la humanidad, es
algo más que un libro de viajes: es un libro sano y honrado; es, en suma,
por los altos conceptos que encierra, un libro civilizador.

Juan Barros. EL ZAPATO CmNo. Novela. Santiago de Chile,
Imprenta Barcelona. Moneda, esquina de San Antonio. 1913.
s.•, 162 p.
El autor de este libro parece, al tra\·és de la impresión que dejan sus
páginas, ser joven todavía. El libro tiene el únpetu y la espontaneidad
juvenil, y, consecuentemente, también revela alguna inexperiencia en el
manejo del idioma y en el estudio de las almas.
Empero, este libro muestra un temperamento. Sorprende, en toda la

313

dormía, yendo a tocar a la puerta del colegio el propio Gobernador, a las doce de la noche del día 15 de junio de 1767. Fueron
sorprendidos todos en sus celdas, durmiendo, al pie de cada cual
colocaron dos centinelas y, ya prisionei:os, fueron sacados de
ocho a nueve de la mañana del siguiente día, sin dejarlos llevar
nada, sólo sus hábitos y breviarios; siendo alojados unos a bordo
de los barcos que a ese objeto estaban preparados, y los otros
recluídos en Regla, hasta que les llegara la hora de partir.
Confiscáronseles los bienes, que según inventario ascendían a más
de $ 4-00,000
Después de casi un siglo de ostracismo, en 1853, volvieron los
jesuítas a estas playas, siendo alojados primero en el colegio
por ellos fundado, que se nombró más tarde, según dijimos antes, de San Carlos y San Ambrosio, e instalándose luego, en
1854, en el entonces convento y hospital.de los padres belemitas
y que es hoy el actual colegio y convento de jesuítas (plaza de
Belén).
Fieles a la advertencia que hicimos al empezar este trabajo,
creemos no haber tomado partido en pro ni en contra. de esa
institución. En el primer sentido no lo hemos hecho, porque
nos faltan el prestigio y autoridad que otros tienen, para hacernos escuchar al hablar de "tan poderosa organización", y, por
ser tan modestos nosotros, no habríamos de elevar más el concepto de que disfruta; y en la segunda forma, ¡ líbrenos Dios
de la Santa Excomunión! No hemos he·cho más que "exponer".
FRANCISCO

G.

DEL VALLE.

ITab'.rna. 6 rlc letrero !le 1%1.

Cáustica es la pluma del joven e inteligente nbngndo autor rle este lntencionnrlo trabajo, pluma que colahvró en las f'xtingulrlas publirociones lit ulnrlns Rrri,ln de E,tudi~11les
tk Dtredio y El Estudio, y que lntegrllmPnte redactó, durnnte los nllos de 190-J a 1907. el
Boldln Oficinl &lt;Id Colegio de t."otarios de la lTnbana. Es de actna lidad la publi~nción rle este
bien informado articulo donde a grnn&lt;les trazos se r~fiere In hl~toria lle In Comrnllla que
pomposa y recientemente ha celebrado aqnt el centenario &lt;lo su restablecimiento y por ~¡
damos las más expresi,·as gracias al Dr. Gonzilez del Yalle.

�CARTAS A:M.A.TOR:t.A.$ DE LA AVELLANEDA

CARTAS AMATORIAS
DE LA AVELLANEDA
( Oonclusión.)

XXIX
Siento que te hayas creído en el deber de escribirme : para
darme noticias de tu salud era bastante un recado verbal. Has
querido sin duda atenuar el disgusto que iba á causarme el
saber, que no habías dormido bien y que te sentías m~lo,. con
decirme que me estimas profimdamente y que eres el mas sincero de ,nis amigos. Te doy gracias por estas líneas de tu billete.
Y o no sé si eres mi amigo; no sé siquiera si yo deseo que lo
seas; pero en lo tocante á la estimación, que dices tener de mí,
te aseguro que creo merecerla, y que espero conservarla. Yo no
se por qué añades, que debo estar muy satisfecha de mí misma.
Para merecer tu aprecio y el de todas las almas nobles, creo
que es suficiente la lealtad de la mía y la honradez de mis sentimientos; pero para estar satisfecha de mí misma, como presumes debo estarlo, menester sería que gozase ya esa paz, que
me deseas, y que en vano pido cada día á Aquel que únicamente puede dármela: á Dios!
Anoche te reías de mí, porque entiendo como lo entiende la
Iglesia católica, en la cual he nacido, los preceptos divinos (82):
(82)

315

hoy me dices, casi en tono de zumba, que nada temeré de Dios,
ni de los hombres. Si yo fuese una de esas almas que recelosas
de patentizar su flaqueza hacen profesión de sprits forts, como
dicen los franceses ( 83) ; si tuviera la desgracia de pertenecer
á la numerosa clase de gentes menesterosas de cierto género de
triste celebridad, acaso al oirte me amedrantaría [sic] con el recelo de parecerte vitlgar : acaso creería que la fé de mis padres
era una cosa ridícula y que mi gloria consistiría en ocultar la veneración, que me inspira. Pero no es así : yo no temo. jamás el
ridículo; es un traje que no le viene á mi talla: tengo orgullo
en prof~sar las creencias en que fuí educada, y que he adoptado
libre y meditadamente después de muchos años de examen
profundo. No busco la reputación de espíritu fuerte; desprecio
íntimamente á los que hacen alarde de una incredulidad, que
creen necesaria para probar su inteligencia, y doy gracias á
Dios porque la mía, la que él me concedió, es capaz de llegar á
la altura en que se ve la mezquindad lamentable de aquellas,
que sólo alcanzan la despreciable gloria de escarnecer lo que
no son capaces de admirar.
Yo temo á Dios; pero sólo á Dios. Los hombres pueden inspirarme compasión, si son débiles y sin justicia; afecto, si son
rectos y capaces de dignas acciones; pero temor jamás. Si yo
desdeño la opinión del vulgo, es porque conozco á los hombres :
conociéndolos no es posible ni temerlos ni respetarios.
Cuando yo obro bien adoro la mano soberana, que me ha
sostenido: yo, por mí, soy como todos los hombres fragil y culpable: no puedo estar satis/echa de mí misma nunca, j amás;
porque lo bueno que en mí exista me ha sido dado gratuitamente.
Mi libre albedrío, que es lo que tengo, no me lleva forzosamente al bien, y hé aquí porqué yo lo esclavizo á los preceptos
de Aquel, que me los dió.
Todo esto no te parecerá muy sublime; si andas á caza de
peregrinas ideas, las mías no te satisfarán; pero yo estoy muy
contenta con ellas; muy contenta: ellas han sido el áncora, que

También los entendls asl el Sr. Cepeda, según hemos indicado en nota

fr. la earta XXVII; pero en su afán d e oír las chispeantes ocurrencias de su interlo·

cutora, aparentaba con tranquilidad estóica [sic] herirla en lo mfr.s Intimo de sus
sentimientos.

( 83) La frase espíritu fuerte era equivalente en aquel tiempo á enciclopedista,
volteriano, incrédulo.

�316

CUBA CONTEMPORÁNEA

he encontrado en este proceloso océano de la vida, en que tantas tempestades han turbado mi juventud: ellas son mi esperanza para los años de la vejez. Yo que como Salomón puedo decir,
he examinado y juzgado cuanto existe bajo del sol y he visto
que todo es vanidad; yo que nada he poseido que me satisfaciera, y que he conocido que existía una distancia inmensa entre
el vacío de mi corazón y los goces de la vida humana; yo que
no anhelaba gozar, sino saber, esperar y amar. . . yo, repito, he
visto asombrada, que esas creencias sencillas, al alcance del
vulgo, pueden lo que no han podido ni el amor, ni la gloria mundana, ni los esfuerzos de la inteligencia : han llenado aquel vacío; me han enseñado la ciencia mayor; me han alumbrado con
la luz de una esperanza más grande que mi propia ambición.
Si no gozo todavía la paz, la espero al menos; y esto es un gran
bien, créelo. Oh!, para almas como la mía se necesitan grandes
sacrificios, grandes luchas, grandes esperanzas. Todo esto lo he
hallado en esas creencias, que te causan risa. He hallado más
aun: he hallado una fuerza, que desafía al mundo, que se burla
de las opiniones humanas. Si lo que produce tales resultados es
una mentira risible, preciso es que la mentira sea lo más grande que existe : que la mentira sea Dios.
Esta larga carta no te robará ninguno de los instantes, que
necesitas para tus ocupaciones y visitas : la mandaré de noche
para que la halles al irte á acostar y la leas en cama, mientras
esperas el sueño.
Y bien, aun tengo que hablarte de tu billete, aunque tan corto sea. Dices en él, que si meto la mano en mi corazón no encontraré nada, que me alarme. Lo he hecho : sí : he examinado
mi corazón y creo que pasada la terrible escitación de anoche,
en medio de la cual lanzó á mis labios un grito de pasión, creo,
digo, que en efecto se ha calmado. Si no lo hubieras escitado tanto; si, respetándolo más, hubieras gozado de lo que él te daba sin
precipitarlo en una región peligrosa, creo que acaso le hubieras
hecho mayor mal, que el que hoy siente. Hubieras sido muy
peligroso, siéndolo menos en apariencia. Anoche he visto al
hombre; mi corazón le amó sin embargo : hoy se ha dado cuenta
de todo aquello y me parece que, libre de la emoción física, que
entonces le turbaba, ha comprendido que im hombre siempre es

CARTAS· AMATORIAS DE LA AVELLANEDA

35fi

-5.º, que en lugar de la violenta y por lo mismo cada vez más
insuficiente y más incierta dotación, que los Estados Pontificios
dan á su soberano, todos los pueblos cristianos llenarían noble
Y dignamente este deber común, materialmente imperceptible
para cada uno. Deber católico que ampliaría ó completaría este
pensamiento con solo incluir en la cuota de cada nación la suma
con que todos sus individuos contribuyen hoy por gracias apostólicas al sostén de la curia romana ..... ;-6.º, que esta dotación colectiva, que debería distribuirse con arreglo al número
de católicos de cada país, podría, y acaso convendría mucho
.
que tuviera
un pequeño aumento respecto á los Estados del Pa-'
pa; aumento que, con el caracter de reconocimiento de su soberanía temporal, no sólo dejaría vivos esos derechos para las
eventualidades del porvenir, sino que contribuiría poderosamente á salvar los graves obstácuos, que para una renuncia pura
Y absoluta de los Estados temporales, pudieran presentarse;7.º, que las consideraciones de la soberanía temporal, que para
el Papa es lo accesorio, no pueden llevarnos hasta desconocer
que la violenta conservación de estos Estados y sus rencorosa~
protestas contra el Soberano temporal van desviándoles del Soberano Pontífice y constituyéndoles en verdaderos protestantes.
l\1al inmenso que, si se reconociese posible atajar con la indicad~ renuncia, esta sería dulcísima para nuestro santísimo padre
P10 IX, cuyas grandes amarguras afligen también profundamente á toda la cristiandad." .... .. ....................

.. ..rr'a:i:i· ~~~- ~¿ct~ht~- "i~1{ ~~~ibid~.- -~~. ~~b¡;g~; -~~~ ~~~~¡¿. j;~r
las personas timoratas, que la conceptuaron ofensiva á los oidos
piadosos, al paso que tachaban de liberal á su autor - y como
éste no se había propuesto en modo alguno disminuir
respeto
Y la admiración, que debe inspirar el santo Padre, sino defender su independencia y la dignidad de la Iglesia católica se
apresuró á retirar de la circulación su folleto. ¡ Con cuánta ~orpresa ;erían cuatro años después esas personas piadosas, que
se hab1an confirmado por desgracia aquellos temores y aquellas
predicciones! (16)

:1

. (16) Sabido es. que el 20 de Septiembre de 1870 invadieron los soldados de
Vietor Man~~! la ciudad d~ Roma y que desde aquella techa se constituyó el
Pont!ftee prisionero volnntar10 en el Vaticano.

�356

CUBA CONTEMPORÁNEA

Desde ea época, la más culminante de su vida ejemplar, habitó constartemente el Sr. Cepeda su casa de Almonte, que, según su pro¡ia frase, tiene tanto de palacio como de cortijo. De
allí le sacó il pueblo en masa para darle la vara de Alcalde la
mañana del22 de Septiembre de 1868, al recibirse la noticia del
comienzo di la Revolución : allí fué el consultor constante de
todos los A:untamientos, que se sucedieron en la villa; el abogado gratuio de cuantos demandaron su dictamen ó su consejo; el bie:thechor más decidido de los pobres, que pronunciaban su noIIDre con respeto, porque jamás cerró sus oidos á las'
miserias ajmas y su dinero fué siempre el primero para remediar las cahmidades públicas ó las necesidades privadas.
Aristócr:ta por su c1ma, por condición ingénita y por sus
aficiones tu·o por rara cualidad inherente á su caracter la de
ser afable, lano y cortés en su trato, á estilo de los grandes señores, lo msmo con el rico que con el pobre, con el rudo que
con el instr1ido, con el anciano que con los niños. Vivió no obstante en cie:to distinguido aislamiento de sus convecinos, único
medio de cmservarse inmune á las rencillas y pasiones políticas
locales; mai su casa estaba siempre abierta á todo el mundo,
que por tralicional costumbre entraba y salía por ella con plena libertad ~orno en la suya propia, pero con un respeto extraordinario cano si aquel recinto fuera un templo.
Obró sienpre el bien, practicó las virtudes cristianas, fué
amante de 11 verdad, generoso y caritativo, no hizo mal á nadie,
no tuvo enenigos. ¡ Dichoso él, que al bajar al sepulcro, cargado de años : de merecimientos, pudo decir desde lo íntimo de su
conciencia ané la justicia, aborrecí la iniquidad, por eso he sido
querido y nspetado de todos !
LORENZO CRUZ DE FUENTES.
Hueln 18 Joviembre 1907.

[FIN]

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                  <text>Primera gran revista del pensamiento cubano del siglo veinte, que alcanzó un gran prestigio internacional, aunque su existencia no fue ajena a intentos de proscripción e ignorancia en el interior de la isla. Apareció con periodicidad mensual en La Habana desde enero de 1913 hasta agosto de 1927,  El grupo de sus redactores fundadores, fueron: el historiador, escritor, periodista y diplomático Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), que fue su primer director, hasta finales de 1920; el escritor, bibliotecario y abogado Julio Villoldo (1881-1953), su administrador, redactor jefe desde 1922, y director interino en tres ocasiones (de septiembre de 1919 a febrero de 1920; de abril a julio de 1925 y de mayo a julio de 1926); el poeta, periodista e ingeniero Mario Guiral Moreno (1882-1963), que fue su segundo y último director; el periodista José Sixto de Sola Bobadilla (1888-1916), que fue redactor-jefe desde abril de 1916; el escritor y abogado de origen dominicano Max Henríquez Ureña (1885-1968) y Ricardo Sarabasa.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1752430&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>Cuba Contemporánea, Revista Mensual, 1914, Año 2, Tomo 4, No 1, Enero</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 01 SeptiembreN. 01 Diciembre 2023

�Índice
CRONOGRAFÍA

Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL
Pági n a 4
Arqueología de la UANL: primera cátedra de medicina, 1828 (José Antonio Olvera Sandoval).
Pági n a 9
La disputa por la Universidad de Nuevo León, 1933-1935 (Edmundo Derbez García).
Pági n a 1 4
Gregorio Morales Sánchez, el gobernador que fue rector… al mismo �empo (Susana Julieth Acosta Badillo).

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 7
La refundación de la Universidad de Nuevo León, 1943 (César Morado Macías).

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

Pági n a 2 0
Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de Información de
Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp. (Victor E. Cas�llejos Magaña).
Pági n a 2 1
Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León,
siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 257 pp. (Laura Andrea Flores Sánchez).
GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
Juana Margarita Domínguez Mar�nez: “los historiadores deben empezar a hacer algo por las nuevas
generaciones” (Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez).

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Rosario Elena Lazo Freymann
Asistente editorial
Cultura Regional, volumen 1, número 1, septiembrediciembre 2023. Revista tetramestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro. Domicilio de la publicación:
carretera a General Zuazua, km. 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, México, C.P. 65750. Teléfono: 825 247
0500. Editor responsable: M.C.R. Emilio Machuca Vega.
Reserva de derechos al uso exclusivo e ISSN en trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.

EPISTOLARIO
Pági n a 3 1
Decreto mediante el cual el ejecu�vo de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para la creación del Colegio Civil (1857) (José Ricardo Treviño Chavarría).
Pági n a 3 4
Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)
(Dinorah Zapata Vázquez).

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Aunque en sep�embre de 2023 la Universidad Autónoma de Nuevo León conmemora el 90 aniversario de su fundación, debe quedar en claro que su existencia no fue ininterrumpida, y que tampoco ostentó desde siempre el mismo
nombre. La Máxima Casa de Estudios abrió sus puertas el 25 de sep�embre de
1933 con el nombre de Universidad de Nuevo León. Las ac�vidades de esta
primigenia ins�tución apenas duraron un año, pues el 28 de sep�embre de
1934 el gobierno estatal dispuso su clausura y la derogación de su ley orgánica.
En cambio, el 3 de octubre de ese año se ins�tuyó la comisión organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León, centro de estudios superiores que
tampoco sobrevivió más de doce meses, pues el 4 de sep�embre de 1935 fue
disuelto, para dar lugar al Consejo de Cultura Superior de Nuevo León. Este
tercer organismo educa�vo estuvo en operaciones por espacio de ocho años,
hasta que el 29 de octubre de 1943 entró en vigor una nueva ley orgánica que
refundó la Universidad de Nuevo León. Casi tres décadas después, y luego de
grandes movilizaciones estudian�les y de trabajadores, en 1971 la Universidad
de Nuevo León pasó a ser la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Como una especie de analogía metafórica del proceso anterior, las publicaciones periódicas editadas por el Centro de Información de Historia Regional de
la UANL han recorrido también una trayectoria sinuosa. La primera revista editada por esta dependencia fue Bitácora, cuyo primer número apareció en diciembre de 1987. Publicada con interrupciones hasta 1993, resurgió en mayo
de 1997, aunque de esta segunda época sólo se llegó a publicar un número.
Más adelante, a par�r de 2006 se comenzó a editar Haciendo Brecha, órgano
que subsis�ó por dos años hasta que dejó de publicarse en 2008. Posteriormente, entre 2013 y 2014 fue publicado el bole�n Cronistas e Historiadores,
que tuvo difusión principalmente a través de internet. Y en 2019 reapareció
Bitácora como nueva era, misma que fue editada hasta el presente 2023.
Ahora bien, para llevar a efecto el trámite de la reserva de derechos al uso
exclusivo y el ISSN, el Ins�tuto Nacional del Derecho de Autor requirió al
equipo editorial que el nombre de la revista fuese modificado, dada la existencia de otra publicación con un nombre muy similar. De manera que la tradicional Bitácora ha dejado de exis�r, y ahora el Centro de Información de Historia Regional presenta una nueva revista, que pretende ser heredera de
todas las anteriormente mencionadas: Cultura Regional.
Asimismo, se ha considerado que la mejor forma de dar inicio a este nuevo
proyecto es ofreciendo en este primer número un dossier temá�co conmemora�vo del 90 aniversario de la UANL. Desfilan por estas páginas autoras y
autores de gran trayectoria, como Dinorah Zapata Vázquez, Edmundo Derbez
García, César Morado Macías, Antonio Olvera Sandoval y Susana Acosta Badillo, a lado de jóvenes talentos que se abren paso en la inves�gación: Fá�ma
Aguillón Gu�érrez, Ricardo Treviño Chavarría, Víctor Cas�llejos Magaña y
Laura Flores Sánchez. Ojalá que esta edición de Cultura Regional, volumen 1,
número 1, sea la primera de una larga saga por venir.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Arqueología de la UANL:
primera cátedra de medicina, 1828
José Antonio Olvera Sandoval 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Pero no murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos la idea de una Escuela de Medicina en un Hospital.
Eduardo Aguirre Pequeño.

El 18 de octubre de 2023, se cumplen 195 años del establecimiento de la primera cátedra de medicina en Monterrey.
Aunque en el imaginario colec�vo se da por sentado que la ins�tucionalización de la enseñanza y la atención médica se llevó
a cabo entre 1859 y 1860, de la mano del Dr. José Eleuterio
González “Gonzalitos” (1813-1888), es per�nente recordar
que desde 1828 se dieron pasos importantes para emprender
el estudio de las ciencias médicas en el naciente estado de
Nuevo León.
Hacia 1820, la en�dad apenas rebasaba los 80 mil habitantes y
su capital contabilizaba más de 12 mil². Los principales ingresos económicos provenían de las ac�vidades agropecuarias, debido a que la minería había retraído su producción y el
comercio estaba limitado a unos cuantos productos, derivado
de las barreras arancelarias, el contrabando y la inseguridad de
los caminos. En lo polí�co se gozaba de una ilimitada
autonomía respecto a las autoridades centrales. La lejanía e inmensidad de los territorios norteños impusieron un carácter
recio y decidido a la población de estas �erras septentrionales.
Uno de los primeros en destacar el carácter de los habitantes
norteños fue el coahuilense Miguel Ramos Arizpe (17751843), en su memorable discurso pronunciado ante las Cortes
de Cádiz en 1811, con cierto dejo de exageración los definió
así: “ocupados noche y día en el honesto trabajo de la �erra,
percibiendo de ella y no de otro hombre su subsistencia, son
ciertamente inflexibles a la intriga, virtuosamente severos,
aborrecedores de la arbitrariedad y el desorden, justos
amadores de la verdadera libertad, y, naturalmente, los más
aptos para todas las virtudes morales y polí�cas y muy aplicados a las artes liberales y mecánicas”³.
Estos rasgos sociales se manifestaron con marcada singularidad
en algunos grupos parentales: en la élite que dominó sin interrupción el escenario polí�co local durante la primera mitad del
siglo XIX. “Los diferentes espacios de poder, tanto civiles como
eclesiás�cos, fueron ocupados por miembros provenientes de
las familias más ricas de la región y vinculadas al régimen colonial, es el caso de los de Llano, García Dávila, Mier y Noriega, de
la Garza, Ballesteros o Gómez de Castro, por citar los de mayor
relieve. Hombres de la transición, nacidos en el todavía Nuevo
Reino de León, creadores de las ins�tuciones de donde surgirá

el estado de Nuevo León, resultado de las limitaciones impuestas por la necesidad de conciliar su herencia liberal española y
un marcado provincialismo con el novedoso e incipiente liberalismo económico, que posteriormente delinearía el estado
nacional mexicano de la segunda mitad del siglo XIX”⁴.
Influenciados por los ecos de la Ilustración de finales del siglo
XVIII y por el incipiente liberalismo polí�co que emerge a par�r
de la etapa independiente, varios integrantes de la élite provincialista se ostentarán como los principales portadores de la
modernidad que paula�namente secularizará las ins�tuciones
públicas y los órganos de gobierno del primigenio estado. En el
ámbito social, destacarán sus planes para la creación de ins�tuciones de regulación o asistencia, como escuelas, hospitales, cárceles o casas de beneficencia con cargo al erario, sin
embargo, debido a la precariedad de recursos y las condiciones polí�cas adversas “las buenas intenciones no llegaron
más allá de los decretos, pues nunca llegaron a concretarse y
la escuelas elementales, el único hospital y la única casa de beneficencia, siguieron operando bajo la protección y administración del clero”⁵.
A pesar de que los cambios se dilatan con una inercia desesperante, no
se debe desdeñar el desempeño de algunos gobernantes fieles a sus
principios y convicciones de transformar al laicismo las ins�tuciones sociales, educa�vas y culturales. En este escenario destaca la figura de
José María Parás Ballesteros (1794-1850), integrante de una oligarquía
agrícola conformada en el fér�l valle del Pilón –la actual región citrícola
de Montemorelos–, primer gobernador cons�tucional del estado libre
y soberano de Nuevo León durante 1825 y 1827 y uno de los gestores
de la educación superior. Entre sus principales acciones al frente del
ejecu�vo estatal se pueden enumerar: el establecimiento, por decreto,
de una casa de corrección, educación y beneficencia para la enseñanza; el establecimiento, en todas las cabeceras de distrito del estado, de sociedades patrió�cas para fomentar la agricultura, la minería,
el comercio, las artes y oficios; la adaptación del Seminario Conciliar de
Monterrey como universidad; el nombramiento de una junta protectora de la libertad de imprenta; la orden de que en las escuelas y doctrinasseleyeralaCons�tuciónalosniños;lareglamentacióndelgobierno
interno de los distritos; la organización de las milicias locales, y la
creación de un periódico semanario Gaceta Cons�tucional, como órgano informa�vo del gobierno⁶.

1 Historiador y escritor. Es coordinador e inves�gador de la Sala Museo “Dr. Ángel Oscar Ulloa Gregori” de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” de
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Estadís�cas Históricas de México, tomo I, pp. 11 y 24
3 Citado en: Ernesto de la Torre Villar, Lecturas Históricas Mexicanas, tomo II, p. 60.
4 Benjamín Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, pp. 18 y 19.
5 Ibíd., p. 63.
6 Los Gobernantes de Nuevo León. Historia, pp. 55 y 56.

CULTURA REGIONAL

Es importante destacar que la única ins�tución educa�va que
brindaba estudios superiores en la localidad era el Seminario Diocesano de Monterrey, fundado en 1792 por el obispo zacatecano Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés (1725-1799), donde además de teología
se impar�a la enseñanza básica y media, esta úl�ma proporcionada a
los hijos de la familias más acaudaladas de la región. La propagación
de los seminarios a escala mundial fue aprobada por el Concilio de
Trento (1545-1563), permi�endo que se inscribieran no sólo los aspirantes a una carrera eclesiás�ca, sino todos los estudiantes que requirieran una preparación para desempeñarse en la administración
pública o en los negocios privados de sus familiares, “por lo que el de
Monterrey se abrió para clérigos y no clérigos”⁷. En este colegio iniciaron su preparación personajes de la talla del padre Mier y el
referido Ramos Arizpe, figuras indiscu�bles del México independiente
y de los procesos cons�tucionales de 1812 y 1824, así como el futuro
gobernador nuevoleonés José Joaquín García de la Garza, quien no alcanzó a concluir sus estudios básicos.
El 19 de enero de 1824, en las aulas del Seminario se va a fundar la
primera cátedra de Derecho Civil, por el jurisconsulto Alejandro de Treviño y Gu�érrez (1759-1830). “Esta cátedra nutricia fue el origen no
sólo de las escuelas y facultades de Derecho en Nuevo León, sino, inclusive, de la educación superior del Estado”⁸. A par�r de entonces, en
dicha ins�tución se formarán los profesionales del derecho de la
primera mitad del siglo XIX, la mayoría pertenecientes a la élite provincial, basta con citar a: Juan Nepomuceno de la Garza Evia, Bernardo Ussel y Guimbarda, José Ángel Benavides, Trinidad de la Garza Melo,
Simón de la Garza Melo, Lázaro de la Garza Ballesteros, Manuel P. de
Llano, José María Parás Ballesteros, entre otros. El rector del Seminario fue el Dr. José Francisco Arroyo y Villagómez (1775-1847), quien
había estudiado teología en la Universidad de Guadalajara y ocupado
puestos en las altas esferas de la Iglesia. Fue representante de
Guadalajara en las Cortes Españolas de 1820-1821. Diputado cons�tuyente por Nuevo León en 1824, presidente del Congreso del Estado en 1825 y diputado de 1827 a 1831⁹. Para el sostenimiento de la
cátedra, el Cabildo Eclesiás�co de Monterrey determinó que se des�naran 300 pesos anuales de la renta de las fincas del Seminario. Para
sumar esfuerzos, el Congreso del Estado decretó el 2 de abril de
1824, obsequiar la misma can�dad que el Cabildo había autorizado,
con lo que lograría solventar sus necesidades básicas.¹⁰
Es conveniente señalar, desde ahora, la relación indisoluble que exis�ó entre la primigenia cátedra de derecho civil de 1824 (también
llamada de jurisprudencia) y el proyecto de la futura cátedra de enseñanza médico-quirúrgica de 1828 (a la que varios historiadores denominan indis�ntamente como escuela de medicina y farmacia). En
primer lugar, los conocimientos del derecho y la medicina resultaban
fundamentales para modernizar la estructura jurídica y la base social
(educación laica en los diversos niveles, higiene, salud pública, etc.)
del nuevo estado. En segundo lugar, estas transformaciones aunque
paula�nas y con al�bajos, serían llevadas a cabo por los integrantes
de la élite polí�ca y económica que nunca carecieron de ilustración ni
de voluntad para ges�onar proyectos que allanaran un futuro promisorio para la sociedad norestense. Gracias a los estudios profesionales, los jóvenes estudiantes se cons�tuirán “en actores protagónicos de la transferencia de un conjunto de valores nuevos que
marcarán distancia con las representaciones del pasado. Con sus acciones favorecerán el acercamiento a una nueva cultura polí�ca cuyas
filiaciones celebran la preponderancia de las virtudes cívicas del es-

píritu republicano en un ambiente secularizador de mayor integración”¹¹. En tercer lugar, personajes compar�dos con sen�mientos encontrados, por un lado, dos alumnos formados en el Seminario llegarán a ocupar en varias ocasiones la gubernatura de Nuevo León,
Parás Ballesteros y García de la Garza, desde donde impulsarán el establecimiento de la primera cátedra de medicina y, por el otro, el director de este plantel, Arroyo y Villagómez, durante su desempeño
como legislador local le tocó analizar, cues�onar y echar abajo –no sin
razón– el proyecto primigenio de la cátedra médica, como se verá
más adelante.
Mientras que la enseñanza del derecho se mantenía en ascenso, en
contraste, las inicia�vas para impulsar el estudio de la medicina brillaron por su ausencia hasta antes de 1825. La incipiente ac�vidad
médico-quirúrgica se llevó a cabo en un modesto hospital a cargo de
la Iglesia –llamado Nuestra Señora del Rosario o de los Pobres,
fundado el 5 de agosto de 1793–, el cual contaba con una bo�ca y fue
por mucho �empo el único nosocomio permanente en el noreste
mexicano. La estadía de los médicos –profesionales o empíricos–
nunca fue estable, iban y venían, por lo que la atención de la salud
recayó en los curanderos y comadronas, sin faltar los charlatanes que
ponían en grave riesgo a los enfermos que por desgracia caían en sus
manos. A esto hay que sumar la ausencia de un órgano legal que supervisara e impusiera sanciones a quienes ejercían la medicina y la
farmacología.
El panorama de la atención médica en Monterrey era desolador. En una
de sus obras clásicas Los Médicos y las Enfermedades de Monterrey, el
Dr. Gonzalitos sinte�za el estado crí�co en que se encontraba el ejercicio
de la medicina en los albores del siglo XIX: “En 1814 vino el general Arredondo a establecer aquí la Comandancia General de las Provincias de Oriente, y trajo de cirujano de la tropa al sr. Pagés y de prac�cante a D. Francisco Arjona y a D. José María Reyes. Pagés y Arjona eran españoles y
Reyes era negro guineo. […] En 1821 al hacerse la independencia se
fueron de aquí las tropas; se fueron con ellas el cirujano Pagés y el negro
Reyes y sólo se quedó en Monterrey D. Francisco Arjona, que era prac�cante.
Con el ejemplo de los médicos que había habido aquí y leyendo los tratados de medicina domés�ca de Tissot, Buchan, Esteyneffer, Venegas y
otros por este es�lo, se habían formado algunos curanderos, que eran los
que ejercían la medicina en Monterrey. De estos eran los más notables D.
Cornelio Vara, D. Antonio Mier, D. Marcos Ayala y D. José La Madrid. En
este estado estaba el ejercicio de la profesión médica al establecerse la
República y erigirse Nuevo León en estado independiente, es decir en
1825”¹². Líneas más adelante, aclara que Arjona, debido a la polí�ca de
expulsión de españoles, decretada a nivel nacional entre 1827 y 1829,
tuvo que abandonar Monterrey en 1828, para irse a radicar a los Estados
Unidos de donde regresó 12 años después con el �tulo de médico.¹³
Por fin, el 27 de febrero de 1826 –a menos de un año de haberse sancionado la Cons�tución Polí�ca del Estado– el gobernador Parás Ballesteros (1825-1827) expidió el Decreto provisional número 73, que contenía un ambicioso plan de educación que abarcaba desde la enseñanza
básica hasta la profesional, incluyendo un proyecto para establecer una
cátedra médico-quirúrgica en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario.
El cual constaba de cinco prevenciones (de la 33 a la 37, véase anexo I),
donde se asentaba que el gobierno asumiría la responsabilidad de la salud pública en tres esferas: contratar a un médico, que además de ser

7 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 25.
8 Ibíd., p. 19.
9 El Dr. José Francisco de Arroyo y Villagómez fue diputado cons�tuyente, electo el 11 de julio de 1824, presidió el Congreso y formó parte de los once legisladores que firmaron la Cons�tución
Polí�ca del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, expedida el 15 de marzo de 1825. Par�cipó en las primeras legislaturas cons�tucionales de la en�dad: 1826-1827, 1827-1829 y 18291831. Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León, pp. 31-36.
10 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 27.
11 María Candelaria Valdés Silva, Ateneo Fuente: La forja de un patrimonio escolar, p. 52

5

�CRONOGRAFÍA

faculta�vo en el Hospital, se hiciera cargo de formar profesionales de
la salud y controlara a quienes ya ejercían la medicina en el estado, o
pretendieran ejercerla¹⁴. En la prevención 35 se determinó que el
profesor debería de ser un “cirujano, virtuoso, de talento, aplicación,
prác�ca y erudito”. Sus honorarios serían cubiertos por el estado,
comprome�do a dotarlo con ochocientos pesos anuales vitalicios,
además de otros doscientos que aportaría el ayuntamiento de
Monterrey, por lo que el faculta�vo recibiría mil pesos anuales¹⁵.
En cuanto a la impar�ción de la cátedra, la prevención 36 estableció
“enseñar cada día media hora medicina, y otra media hora cirugía. Los
jueves enseñar solo una media hora o anatomía o química o botánica
según convenga al aprovechamiento de los cursantes. Los domingos,
enseñar media hora algún tratadito de partos y enfermedades de
mujeres y niños, a matronas de conducta y ap�tud”¹⁶. Finalmente, en la
prevención 37, instruía al catedrá�co para que concediera licencias para
el ejercicio de médicos, cirujanos y parteras que se desempeñaran en
Nuevo León. Conviene reiterar que estas disposiciones tenían el carácter legal de provisionales, faltaba que el Congreso local les otorgara el
rango de ley; sin embargo, eso no obstó para que las autoridades dejaran de ges�onaran el proyecto de la cátedra de medicina.
Para sorpresa y desencanto del efusivo gobernador Parás, ningún
médico de los que ejercían en la en�dad se interesó en la propuesta,
por lo que ésta se mantuvo en el �ntero hasta la siguiente administración. Fue durante la gubernatura de Manuel Gómez de Castro (18271829), cuando se retomó la propuesta de la cátedra y para efecto de
darle cer�dumbre se encomendó al diputado federal Manuel María
de Llano¹⁷ y al senador Simón de la Garza, para que en representación
del gobierno estatal, contrataran en la Ciudad de México a un faculta�vo que estuviera dispuesto a trasladarse a Monterrey para impar�r la enseñanza de la medicina. Los legisladores nuevoleoneses
habían iniciado sus funciones desde el 1 de enero de 1827, por lo que
se dieron �empo para encontrar al galeno que aceptara el reto de
emprender la anhelada cátedra de medicina.
En cumplimiento a lo anterior, el 5 de agosto de 1828, en las oficinas
del notario público Severiano Quezada, en la Ciudad de México, los
referidos legisladores celebraron un contrato con el médico italiano
Pascale Costanza (1790-1859) –oriundo de Castellammare di Stavia,
Italia, graduado en la Universidad de Nápoles, tenía dos años de radicar en la capital mexicana–¹⁸, quien se comprome�ó a fundar la
cátedra de enseñanza médico-quirúrgica, dirigir con la anuencia de la
Iglesia el Hospital de Nuestra Señora del Rosario e instruir a las
parteras en el arte de la obstetricia (véase anexo II). Aunque no encontramos referencias sobre las impresiones que les causó a los legisladores nuevoleoneses el médico napolitano, antes de llevar a cabo
el protocolo notarial, algunos historiadores consideran que éste gozaba
de pres�gio y buenas relaciones entre la comunidad médica de la capital de la república. La carrera de medicina que presumiblemente realizó
Costanza en su natal Italia, se desarrollaba en cinco años de estudio y
uno de prác�ca, bajo la guía de un médico experto, lo que le daba
derecho a presentar examen para obtener su �tulo. La universidad en
cues�ón, pretendía formar médicos expertos en la prác�ca con una

metodología cien�fica, la cual consis�a en la observación junto a la
cama del enfermo y, sobre todo, en la disección de cadáveres¹⁹. Con estas referencias académicas, además de la capacidad de persuasión del
Dr. Costanza, el senador De la Garza y el diputado De Llano consideraron
haber encontrado al profesor médico que reunía las cualidades es�puladas en la prevención 35 del Plan de Instrucción Pública, esto es, un
cirujano virtuoso, de talento, aplicación prác�ca y erudito.

trato di comienzo a mis clases en un improvisado jacal, donde no
había ni sillas para sentarse, pero las principié para que después no se
creyera que yo iba a disfrutar de mis honorarios sin trabajar. Empecé
a enseñar el tratado de los huesos del cuerpo humano, auxiliado por
un esqueleto de un norteamericano difunto, sepultado hacía muchos
años por el barrio de la ‘Cuesta Blanca’ [por la actual colonia Nuevo
Repueblo] y para encontrarlo tardamos una semana entera, ayudado
por mis alumnos y por unos indios que conocían bien el si�o.

Además de las cláusulas referidas, en el contrato se es�puló que su
duración sería de seis años, los honorarios que anualmente percibiría el Dr. Costanza se integrarían: con 800 pesos que erogaría el
gobierno estatal, el ayuntamiento de Monterrey aportaría otros 300
–después se acordó que solamente serían 200 pesos–, además de la
remuneración que recibiría de la autoridad eclesiás�ca por estar a
cargo del hospital. Los gastos de traslado, de la ciudad de México a
Monterrey, correrían por cuenta del estado, quien adelantaría un
año de sueldo al faculta�vo para efecto de que adquiriera una casa
y fijará su residencia en la capital nuevoleonesa.

El padre Álamo, de la Villa de Guadalupe, nos proporcionó varias calaveras extraídas del panteón de esta Villa, que mucho nos sirvieron
para estudiar la anatomía de los huesos. Me puse a trabajar también
en la formación de un manual especial para las parteras, en vista de las
dificultades que hubo para entrenarlas de viva voz, y bastaría que lo
leyeran con cuidado y atención, para que aprendieran las cosas esenciales al ejercicio de su arte”²². De esta manera, el proyecto de la
cátedra de medicina reforzó sus expecta�vas, quedando pendiente
que el médico italiano enviara a las autoridades estatales su propuesta
de anfiteatro y jardín botánico.

En el ínterin, el galeno se comprome�ó a enviar al Congreso del Estado, para su aprobación, el plan de la cátedra, las lecciones que impar�ría, así como un proyecto para establecer una cátedra de botánica-médica y otra de anatomía prác�ca, considerándose de
antemano en el contrato que “para que estos establecimientos sean
ú�les necesita de un jardín botánico en que se cul�van plantas medicinales que han de ser el objeto de las lecciones de aquella cátedra y
un anfiteatro en que se prac�quen las operaciones de ésta”, señalándose que estas instalaciones se implementarían en cuanto el gobierno contara con los recursos necesarios: “el Estado cuando lo tenga
a bien proporcionará ambas cosas”²⁰. Esta cláusula, la tercera del
contrato, será un punto de controversia entre el médico italiano y las
autoridades estatales, en la medida que se dificultó –por la estrechez
del erario– la construcción del jardín botánico y el anfiteatro.

En el mes de marzo de 1829, durante la Semana Santa, concluyó el
primer curso y los alumnos presentaron su examen público. Sobre este
evento, Gonzalitos señaló: “…el Dr. Costanza… siendo él mismo el examinador… presentaron lo que él llamó la Ciencia de la Craneología, es decir,
que aquellos niños sabían el nombre y descripción de los ocho huesos
del cráneo y nada más. Aún vive en Monterrey uno de estos discípulos
examinados, que es el Sr. Don Pedro González Amalla”²³. Los pormenores que se han difundido sobre la primera cátedra de medicina se
circunscriben a lo antes referido. No hay muchas pistas sobre el desempeño del catedrá�co y sus alumnos, todo indica que las primeras lecciones versaron sobre osteología, sin que existan evidencias documentales de otros cursos, ni durante ese lapso ni en los meses siguientes.

El 27 de agosto de 1828, el ejecu�vo estatal remi�ó al Congreso local
una copia del contrato para enterarlo y poner a su consideración las
cláusulas del mismo, quedando pendiente, además, la ra�ficación
del propio gobierno de Nuevo León. A pesar de que faltaba la aprobación de los diputados locales, el Dr. Costanza no tuvo reparo en ello,
por el contrario, preparó su mudanza a Monterrey, la cual según su
propio tes�monio, le causó una serie de problemas que afectaron su
patrimonio y su �empo. Después de varios percances, llegó a
Monterrey a mediados de sep�embre de 1828. El día 27 de este mes,
se hizo cargo del puesto de faculta�vo en el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario²¹; días después se anunció en el Periódico Oficial
que las clases de medicina y cirugía iniciarían el día 18 de octubre de
ese año. Se inscribieron cinco jóvenes: Carlos Ayala Mier (sobrino de
fray Servando), Francisco Gu�érrez, Pedro González Amaya, Antonio
Cuellar y José Ma. Carrillo.
Fue más el entusiasmo del profesor y los alumnos que las condiciones materiales para desarrollar la cátedra, según relata Costanza:
“Aún cuando no tenía seguridad de donde dar mis lecciones, pues el
Congreso todavía no aprobaba ni el gobernador ra�ficaba mi con-

12 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 71-72.
13 Ídem.
14 Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: AHFM-UANL), fondo: Correspondencia con el Gobierno del
Estado, caja 1, carpeta 1, Plan de Instrucción Pública, prevenciones generales, 22 de marzo de 1826. “Este decreto […] lo firmaron como diputado presidente, el c. Julián
de Llano, y como secretarios, los cc. Francisco de la Garza Benítez y José Manuel Pérez; y aunque no era sino un proyecto de ley, se comunicó al gobierno, al poder judicial,
al jefe de hacienda y a los ayuntamientos, para observarse con carácter de decreto provisional”. Véase: David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, tomo V, p. 226.
15 Ídem.
16 Ídem.
17 Nacido en Monterrey en 1799, perteneciente a una familia de arraigo polí�co y económico, de joven se trasladó a la Ciudad de México para estudiar medicina, aunque
no concluyó la carrera. Se puso en contacto con los personas que comulgaban con las ideas liberales de principios del siglo XIX, lo que influyó en su futura formación
polí�ca. A su regreso a Monterrey, se incorporó como médico al primer batallón de la Milicia Cívica y durante muchos años ejerció la medicina, tanto en la cátedra como
en la clínica. Senala el Dr. José Eleuterio González que De Llano “había ido a México […] a estudiar medicina, se vino sin concluir la carrera y sin recibirse; así ejerció aquí
la medicina muchos años con buena aceptación porque era hombre de buenos conocimientos, aunque más dado a la polí�ca que a la ciencia”. Véase: Francisco Guerra,
José Eleuterio González, p. 71.
18 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 15.
19 Ibíd., p. 27.

CULTURA REGIONAL

Posteriormente, el 22 de abril, el gobernador Joaquín García de la
Garza (1829-1833) solicitó al médico napolitano remi�era al Congreso
local su plan de estudios para someterlo a la consideración de los legisladores, con apego a lo dispuesto en el contrato celebrado en la
capital mexicana. De inmediato respondió el Dr. Costanza, en un documento que sinte�za la misión del médico, los campos del saber que
debe cul�var, así como el orden y los contenidos de las asignaturas
que formarían parte de su carrera profesional. En primer lugar, advierte que el estudiante de medicina deberá contar con conocimientos previos de �sica, química y botánica, cuyos obje�vos son la
atracción, la afinidad y la fuerza vital²⁴.
En cuanto a su vocación, “el médico estudia el hombre a fin de
conocer su salud y sus enfermedades, para conservar la primera y
prevenir o curar la segunda: una y las otras dependen del estado de
la vida; y ésta, del modo regular o irregular de ejercerse las funciones de los órganos de cuya estructura forman estas úl�mas el
resultado. El médico pues para estudiar la medicina debe principiar
del examen de los órganos que componen la máquina humana, a
cuyo examen debe seguir el de las funciones, de la vida, de la salud,
las enfermedades, y del modo de curarlas”²⁵.
Respecto a las asignaturas básicas, que en conjunto deberían de
cursarse en un lapso de siete años, establece entre otras: la anatomía (enseña la estructura de los órganos del cuerpo humano); la

fisiología (examina las funciones de dichos órganos, del complejo
de las cuales resulta la vida); la geología –higiene– (marca el estado
de salud y da preceptos para conservarla); la patología (trata de las
enfermedades en general); la nosología (hace cuadros descrip�vos
de las enfermedades en par�cular) y la clínica (verifica estos cuadros, y comprende la semió�ca y la terapia). Se reitera que el conocimiento general de la medicina requería cuatro años de estudio;
para aprender cirugía dos o tres años más y si se deseaba estudiar
la obstetricia un año más²⁶.
El plan contenía otras necesidades adicionales, como un terreno des�nado para la huerta botánica, en donde se cul�varían las plantas
medicinales; el teatro anatómico, con los instrumentos necesarios
para la disección y una sala clínica con “absoluta dependencia del
catedrá�co, bien asis�da para observar fielmente el curso de las enfermedades y la eficacia de las medicinas: ella no debe contener menos
de ocho enfermos”²⁷. Sobre este úl�mo aspecto, habría que considerar que el faculta�vo daba por un hecho que la autoridad eclesiás�ca
le facilitaría la administración del hospital, “un sistema que se seguía
en las escuelas de medicina del sur de Italia desde la Edad Media; un
antecedente del hospital escuela”²⁸. Finalmente, sobre los autores
que deberían de estudiarse, no se especifica ningún texto, solamente
se señala que “serán aquellos mismos que están dictándose en la Universidad de México”²⁹.
El 25 de abril, el Congreso del Estado aprueba en lo general la propuesta del Dr. Costanza, la que a juicio de los legisladores les llegó tarde
–considerando que el contrato y clases se había efectuado hacía más
de cinco meses– y “sin los presupuestos de gastos que se indican, especialmente los del pequeño anfiteatro de anatomía y los de la huertecita botánica medicinal…”³⁰ En el documento que se giró al gobernador del estado, se refiere que:
1º. Se aprueba el orden de enseñanza de las partes de la medicina y cirugía y ramos cien�ficos anexos por los mismos autores
que se enseñan en Méjico.
2º. Se aprueba el �empo asignado para cada estudio pues está
en conformidad con lo prevenido en las leyes de la materia.
3º. En los gastos de la huertecita botánica medicinal y anfiteatro
procederá el gobierno con todo el miramiento que demanda la
escasez del erario³¹.
Es importante observar como en el apartado 3º, el gobierno aprueba
el establecimiento de la huerta y el anfiteatro, pero advierte que será
en la medida de sus posibilidades económicas. Esto significaba que las
clases a impar�rse en el segundo semestre de 1829 se realizarían sin
contar con las adecuaciones solicitadas por el faculta�vo.
El 14 de mayo, los legisladores a través del gobernador solicitaron al Dr.
Costanza que les enviara el presupuesto pormenorizado que debía inver�rse para el anfiteatro y la huertecita botánica. Cinco días después el faculta�vo remi�ó el documento en donde plantea las caracterís�cas y la
funcionalidad que deberían de tener el anfiteatro, la huerta botánica y la
sala clínica³². Por cues�ones de espacio no daremos todos los detalles
que contenía esta propuesta, en que se exponían ampliamente los requerimientos para implementar las instalaciones y el equipo básico para
sustentar la enseñanza de la botánica, las disecciones anatómicas y la

20 AHFM-UANL, Contrato del Dr. Costanza para su cátedra de medicina en Monterrey, 27 de agosto de 1828, (versión digital). En el Archivo General del Estado de Nuevo León, ramo: Salud, se
localiza el expediente Pascual Costanza 1828-1829. El Archivo Histórico de Medicina cuenta con una copia digital que proporcionó el archivo estatal y es la que u�lizamos en el presente
ar�culo.
21 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 53
22 Hernán Salinas Cantú, Biogra�a del Dr. Pascual Costanza, pp. 24-25.
23 José Eleuterio González, Los médicos y las enfermedades de Monterrey, pp. 3-4.
24 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 22 de abril de 1829.
25 Ídem.
26 Ídem.
27 Ídem.
28 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 15.
29 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
30 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
31 Ídem.
32 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 19 de mayo de 1829.

7

�CRONOGRAFÍA

clínica³³. A par�r de este comunicado, la relación entre el médico italiano
y los legisladores tomó un giro dis�nto al que había mantenido durante los
meses en que iniciaba la cátedra de medicina.
La sesión legisla�va para analizar el presupuesto referido se llevó a cabo el
27 de junio, en la que se acordó rescindir el contrato del Dr. Costanza y por
consiguiente, cancelar la cátedra de medicina. Denunciando que el faculta�vo había incumplido varias cláusulas del contrato como el ausentarse
o llegar tarde al hospital, debido a que prefería atender sus pacientes par�culares y que después del curso de craneología ya no impar�ó clase a sus
alumnos. En descargo de esto úl�mo, el médico aseveró que para con�nuar las clases era necesario contar con el anfiteatro, el jardín botánico y
el acondicionamiento de las salas del hospital.
En el fondo, las autoridades estatales no querían reconocer la falta de recursos
para llevar a cabo lo solicitado y, por otra parte, la fijación del médico italiano
de querer contar desde un principio con una infraestructura que requería sumas de dinero con las que el gobierno no contaba. Al respecto, el dictamen de
los diputados deja en claro cuál era su perspec�va a la hora de aprobar la
cátedra de medicina: “al proyectarse la primera escuela médico quirúrgica en
nuestra ciudad, que iba a estar reducida a una sola cátedra y a un solo maestro, ya se dejaba ver que no se pensaba tener la escuela más perfecta del
mundo, como la ha hecho D. Pascual, sino tan solo una incipiente escuelita
para tener el comienzo de este género de instrucción, como se ha hecho en
todos los lugares donde se ha creado algo semejante”³⁴.
Porsuparte,elfaculta�voseñaló:“cuandoyoaceptélaresponsabilidaddeabrir la escuela de medicina en Monterrey, mi ferviente deseo era preparar
buenos médicos en ella, no curanderos; faculta�vos capaces, no solo prac�cantes; ministros e intérpretes de la naturaleza, no sus verdugos. En mi plan de
estudios expuse todo cuanto de esencial era indispensable para obtenerlo,
pero si por culpa de ustedes no se puede conseguir para lograrlo, yo no puedo
faltar a los principios de la sana moral, porque esto causaría males muy trascendentales”³⁵. No pretendemos juzgar a ninguna de las partes, lo que resulta
obvio es que no exis�an las condiciones materiales para construir una escuela
de medicina con las dimensiones solicitadas por Costanza.
Este primer intento de enseñanza médica se truncó y de los alumnos inscritos cuatro reiniciaron sus estudios en la Escuela de Medicina de México y
uno, Carlos Ayala, en Guadalajara, todos con el presupuesto originalmente
des�nado a la cátedra médico-quirúrgica de 1828. Solamente dos concluyeron la carrera: Ayala³⁶, que regresó a esta ciudad, donde ejerció hasta su
muerte en 1889 y Francisco Gu�érrez, que radicó en Tampico –se había ido
a perfeccionar a Francia– hasta su fallecimiento prematuro en 1840. Un farmacéu�co de Guanajuato, Ignacio Sendejas sus�tuyó al Dr. Costanza en la
dirección del hospital³⁷, quien se quedó a radicar en la en�dad y solamente
se ausentó unos años cuando realizó un viaje a los Estados Unidos, falleció
en Monterrey, el 3 de febrero de 1859, a la edad de 70 años³⁸.
Algunos historiadores locales mencionan “la cátedra de Pascual Costanza” como una idea personalista, pero en realidad debe hablarse de
un proyecto educa�vo de Estado, que persis�ó de 1826 a 1830, apoyado por tres gobernadores: José María Parás, Manuel Gómez de Castro
y Joaquín García, con soporte jurídico de documentos notariados, leyes
y decretos en la esfera local, así como el pago de honorarios del
catedrá�co³⁹. Como señalamos al principio del texto, el plan para establecer una cátedra de medicina respondía al proyecto liberal ostentado por la élite provincial que pretendía secularizar la enseñanza superior y crear profesiones que sirvieran de base para la configuración

del nuevo estado. La cátedra de medicina de 1828, será la primera semilla que dará importantes frutos en los años subsecuentes. Fue el
primer esbozo de lo que posteriormente sería el hospital-escuela de
1859-1860, fundado luego de varios intentos por el sabio benemérito
Dr. José Eleuterio González.
CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivos
Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (AHFM-UANL). México.

Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Bibliogra�a
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33 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 45.
34 Véase: Armando Ortiz, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos.
35 Ibíd., pp. 41 y 42.
36Carlos Ayala Mier, nació en Monterrey en 1809. Hijo de Marcos de Ayala y Josefa de Mier (hermana del Padre Mier). Estudio Medicina en la Universidad de Guadalajara.
En 1841 fue regidor primero del Ayuntamiento. En 1859 se integra a la planta docente de la Escuela de Medicina como catedrático de Fisiología e Higiene. Véase: Benjamín
Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, p. 189.
37 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 44 y 45.
38 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 67.
39 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 17.

CULTURA REGIONAL

La disputa por la Universidad
de Nuevo León, 1933-1935

En sus primeros años de existencia, la Universidad de
Nuevo León fue el escenario de un conflicto antagónico escenificado por dos tendencias polí�coideológicas que buscaron influir en la orientación de
la ins�tución y finalmente en su control: el sector liberal, defensor de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, y la tendencia socialista, defensora de
la reforma de ese signo promulgada por el régimen de
la Revolución mexicana. Con base al desarrollo de
esta disputa, se configuraron tres intentos de modelos de universidad en tan solo tres años. El siguiente
es un apretado recorrido de ese periplo.

dejando atrás los viejos esquemas de la enseñanza
clerical. Así, en 1859 aparecieron el Colegio Civil del
estado y la Escuela de Medicina, cuyas clínicas interna
y externa se enseñaron en el Hospital Civil, ambas ins�tuciones fundadas por el doctor José Eleuterio
González “Gonzalitos”.

La e�mera Universidad de Nuevo León

La fundación de la Universidad de Nuevo León en
1933 vino a cons�tuir el corolario de ese proceso
donde la educación nacional era elemento fundamental en la reconstrucción y definición del nuevo estado mexicano posrevolucionario. De hecho, fue una
creación del régimen del llamado Maximato, es decir,
dominado por el Jefe Máximo de la Revolución, como
se proclamaba al general Plutarco Elías Calles, a través
de la administración del gobernador Francisco A.
Cárdenas, quien ges�onó ante el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, un comisionado, en este
caso, Pedro de Alba, encargado de las tareas preliminares de la organización de la Universidad de Nuevo León.

La actual Universidad Autónoma de Nuevo León es
producto de un legado de tres procesos históricos
fundamentales en la vida del país: la Independencia
de 1821, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910.
Esta afirmación está basada en el hecho de que su Escuela de Jurisprudencia surgió en 1824 en las aulas
del Real y Triden�no Colegio Seminario de Monterrey,
de acuerdo al decreto del Soberano Congreso Cons�tuyente del 13 de octubre de 1823, que dio facultades a los colegios de la nación que no la tuvieran,
“para establecer cátedras de Derecho Natural, Civil y
Canónico, y de conferir los grados menores”.
Esta disposición civil se aplicó en una ins�tución
eclesiás�ca porque era la única ins�tución de educación superior que exis�a en el noreste de México. De
esta manera, una medida del régimen mexicano independiente, como fue la creación de una carrera profesional, se vinculó con otra de la an�gua Corona española, como el seminario, cuya fundación fue alentada
por las reales cédulas de Carlos III de agosto de 1768.
Otras dos dependencias de la universidad fueron
centros de altos estudios surgidos del pensamiento
liberal que predominó en el siglo XIX, cuando el gobierno federal dispuso que la enseñanza oficial y los
grados académicos fueran atendidos por el Estado,

Finalmente la Escuela de Enfermeras en 1915 y las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón
en 1930, fueron obras de los gobiernos revolucionarios,
impulsadas por actores sociales que en su mayoría surgieron de la con�enda armada de 1910-1917.

Las autoridades recogían de esta forma una inquietud
manifiesta por los círculos educa�vos, intelectuales y
sociales, incluyendo los jóvenes estudiantes de la
clase media urbana, representantes de los planteles
existentes como eran Jurisprudencia, Medicina, Colegio Civil, Normal y Farmacia, teniendo como portavoces visibles a la Federación de Estudiantes de Nuevo
León y a un grupo de jóvenes librepensadores reunidos en el Grupo Alfonso Reyes como Juan Manuel
Elizondo, José Alvarado Santos y Raúl Rangel Frías.
Por esa razón, Pedro de Alba aglu�nó en el Comité Organizador de la universidad a las más diversas fuerzas
que actuaban en la en�dad, lo mismo que en la composición del primer Consejo Universitario. En el

1 Historiador, escritor y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, y actual coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.

9

�CRONOGRAFÍA

primer caso, reunió representantes de los estudiantes, los profesionistas, el gobierno, el par�do oficial, la
empresa, la banca, la prensa y diversas organizaciones sociales y profesionales. Así, se pretendió conver�r a la
universidad en una inicia�va y realización colec�va, la universidad era “obra de todos”, señaló². Sin embargo, en
la organización de la universidad estuvieron ausentes sus promotores. Debe tomarse en cuenta que, aun antes
de iniciar el proceso fundacional de la ins�tución, Rangel Frías, quien terminó el bachillerato en el Colegio Civil
en 1931, se fue a la Ciudad de México a estudiar derecho en la Universidad Nacional, siguiendo los pasos de José
Alvarado que marchó desde 1930.
El 31 de mayo de 1933 culminó uno de los trabajos esenciales del Comité Organizador al promulgarse la primera
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de servicio público des�nada “a procurar la educación
integral del hombre en un plano de absoluta igualdad y en justo equilibrio de fuerzas, valores y ac�vidades”,
según el obje�vo señalado en su ar�culo primero³.
Aunque la ley no lo plasmó con ese término, adquirió entonces la universidad una especie de autonomía ins�tucional, en cierta forma limitada o indirecta, al conceder al Consejo Universitario las atribuciones de nombrar al
rector y a los directores, de ternas que le presentara el ejecu�vo del estado; además, siguiendo el precepto de
la enseñanza laica, es decir, alejada de las influencias religiosas.
Sus ac�vidades académicas iniciaron el 25 de sep�embre de 1933 con 239 alumnos de licenciatura de las cuatro
facultades incorporadas a ella: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Química y Farmacia e Ingeniería; y 1,440
de seis escuelas: Colegio Civil, transformado en Escuela de Bachilleres, las escuelas industriales “Pablo Livas” y
“Álvaro Obregón”, donde se estableció la preparatoria técnica para servir de puente a la carrera de Ingeniería, y
Enfermería y Obstetricia. La Escuela Normal, por su parte, fue añadida a la Universidad y la Facultad de Filoso�a,
Ciencias y Artes se estableció por la Ley Orgánica e inició ac�vidades por medio de ciclos de conferencias con
profesores extraordinarios de la UNAM.

Cobertura de la UNL en el periodo escolar 1933-1934
Medicina

130

Derecho

71

Química

29

Ingeniería

9

Álvaro Obregón

402

Pablo Livas

206

Bachilleres

492

Normal

340

Apenas nacía la ins�tución y, como ninguna en el país, pudo sustraerse de la situación polí�ca reinante al
plantearse una reforma educa�va de orientación ideológica socialista desde dis�ntos frentes. Uno desde el Primer
Congreso de Universitarios Mexicanos, celebrado del 7 al 14 de sep�embre de 1933 en la Ciudad de México, convocado por la Confederación Nacional de Estudiantes (CNE) y la UNAM, donde prevaleció la posición sostenida por
el líder obrero Vicente Lombardo Toledano⁴; otro desde la línea marcada por el Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles,
el 20 de julio de 1934, de inaugurar un nuevo periodo revolucionario: el psicológico o de conquista espiritual⁵; y
desde el futuro presidente Lázaro Cárdenas en su programa de gobierno, llamado Plan Sexenal (1934-1940).

2 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante: AHCU), acta del Consejo Universitario no. 4, 20 de octubre de 1933, año
escolar 1933-1934/2, pp. 1-2.
3 Gerardo de León, Las cuatro leyes orgánicas de la Universidad.
4 “1929: autonomía, ya”, p. 6.
5 Gaceta Universitaria, agosto de 1934. Monterrey, México, p. 40

CULTURA REGIONAL

La reforma educa�va generó una profunda división en
el seno de la ins�tución entre el grupo ligado al
par�do gobernante, con Calles hijo a la cabeza, y los
grupos liberales provenientes del vasconcelismo y los
de filiación católica. El Lic. Pablo Quiroga, designado
gobernador sus�tuto con el encargo de con�nuar y
finalizar el periodo gubernamental de Francisco A.
Cárdenas, en octubre de 1935, pretendió llevar a la
prác�ca la reforma en la Universidad de Nuevo León⁶.
En la parte ideológica, el gobernador Quiroga señaló
“que ningún tema envuelva prejuicios sociales o religiosos; fomentar la nacionalidad, conciencia de los
orígenes del pueblo mexicano, que las realidades
nacionales sean bien interpretadas, fomentar el coopera�vismo y la solidaridad humana”⁷.
Conforme a las atribuciones que le confería la Ley Orgánica, el ejecu�vo presentó al Consejo Universitario
la terna para renovar la rectoría, integrada por colaboradores muy cercanos. Al Dr. Ángel Mar�nez Villarreal se le declaró electo rector con 23 votos del escru�nio secreto⁸, no obstante estar impedido para
ocupar el cargo al no cumplir con el requisito de la
edad legal establecida en la Ley Orgánica y ocupar un
cargo de elección popular en el ayuntamiento de
Monterrey⁹. Estudiantes liberales y católicos, aliados
incluso con elemento del Par�do Comunista¹⁰, fueron
capaces de adquirir fuerza y organizar una reacción
enérgica contra una doctrina impuesta en las aulas,
no consensuada, pensando que se actuaba tal como
en la Unión Sovié�ca. El grupo opositor estaba liderado por jóvenes que no pertenecían precisamente
al proletariado, sino a clases medias y de mayor posición social, entre ellos los que aún permanecían del
Grupo Alfonso Reyes: Fidencio de la Fuente, Roberto
Hinojosa, Raúl González y Juan Manuel Elizondo.
La Federación de Estudiantes Universitarios, por medio de Fidencio de la Fuente y los grupos católicos con
Pedro Mar�nez Torres, establecieron “un enlace
polí�co” con grupos organizados por gente de la
misma religión para reforzar su movimiento. Aunque
los estudiantes opositores rechazaron, por supuesto,
cualquier alianza con el clericalismo y la reacción, el
gobierno tuvo pleno conocimiento de la intervención
de enemigos del sistema en la agitación estudian�l,
provocándola y es�mulándola. Al mismo �empo hicieron venir desde la Ciudad de México a Raúl Rangel
Frías con un plan premeditado de interrumpir la ceremonia de inauguración de los cursos del año escolar
1934-1935 realizada en el Teatro Independencia.

“No podemos permi�r –dijo– que toda la juventud
caiga en una odiosa servidumbre burocrá�ca al servicio de un par�do polí�co¹¹”. Luego afirmó la incongruencia de establecer una universidad socialista cuando
a consecuencia de las elevadas cuotas, “se deja sin
educación a muchos obreros y muchos campesinos
que no pueden pagarlas”¹². Lo que Rangel quiso
afirmar fue la improcedencia de la reforma socialista
dentro de un régimen capitalista como era el mexicano. Pero Rangel Frías reconoció “hasta ahora la
universidad sólo se ha abierto para una cierta clase y
por eso �ene filoso�a conservadora”¹³.
Las demandas del movimiento que planteó una huelga
de importantes repercusiones polí�cas y sociales, iniciada el 17 de sep�embre de 1934 y la toma del Colegio
Civil, fueron a favor de la autonomía de la Universidad, la
garan�a de la libertad de cátedra, educación abierta a
todos los horizontes del pensamiento, teorías e ideologías universales para la formación de los estudiantes.¹⁴
El gobernador Quiroga aceptó una salida semilegal a
la crisis, seguramente sugerida por Calles y Cárdenas
tras reunirse con ellos en la Hacienda de la Mota, que
pretendió desac�var la agitación. La medida consis�ó
en la clausura de la Universidad mediante el decreto
número 97 del 28 de sep�embre de 1934¹⁵. En su exposición de mo�vos el gobernador resaltó con un
tono discursivo an�clerical y comba�vo, muy caracterís�co del callismo, la “extraña alianza” entre conservadores y comunistas, des�nada a comba�r la doctrina y acción social de la Revolución, usando como
pretexto la socialización de la enseñanza. “Las organizaciones capitalistas y clericales, que desean para sus
adictos el privilegio de la enseñanza, han provocado
una agitación trastornadora del orden público, sin
detenerse en usar como instrumento de defensa de
sus posesiones amenazadas por la reforma pedagógica socialista, a la juventud universitaria”¹⁶.
La utopía de la Universidad Socialista
Desaparecida la Universidad de Nuevo León, el
siguiente paso consis�ó en asumir el control de los
planteles de la ex universidad con elementos iden�ficados con los sectores de izquierda integrados a la estructura del par�do oficial, el Par�do Nacional Revolucionario (PNR), y al gobierno estatal con la creación,
días después, de la llamada Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León (USNL),
presidida por el ex rector Ángel Mar�nez Villarreal.

6 Mario Treviño Villarreal, “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, p. 42.
7 Pablo Quiroga, Informe de gobierno 1934-1935, p. 25.
8 AHCU, acta del Consejo Universitario no. 26, año escolar 1934-1935/2, p. 1.
9 Tomás Mendirichaga, “La Universidad de Nuevo León”, p. 365.
10 Juan Manuel Elizondo, Memorias improvisadas: mi universidad, pp. 107 y 113.
11 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
12 El Porvenir, 14 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
13 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
14 El Porvenir, 16 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
15 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 1-2.
16 El Porvenir, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 4-5.
17 Momento, año 1, no. 5, septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.

11

�CRONOGRAFÍA

La Comisión Organizadora quedó integrada por el presidente
del comité estatal del PNR, Generoso Chapa Garza; el director
de educación primaria y secundaria, Ciro R. Cantú; el director
de educación federal, Juven�no Torres, y el literato Eusebio
de la Cueva, militante ac�vo del par�do. Sus oficinas funcionaron en el Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno. Con
el liderazgo y control polí�co en sus manos, inició lo que
puede considerarse una verdadera “purga” de direc�vos,
catedrá�cos y administra�vos que, por no estar iden�ficados
con la ideología revolucionaria, caían en la categoría de conservadores o reaccionarios. Así se narra, por ejemplo, cómo
se sus�tuyó en la cátedra de Humanidades a un viejo y pres�gioso maestro que “fue arrojado por católico”¹⁷ y, en cambio, se entregaron nombramientos a profesores “tomando en
cuenta la ideología de los elegidos netamente revolucionaria
y socialista”¹⁸.
En cuanto al control y unificación ideológica y polí�ca ejercida
sobre la población universitaria a par�r de los postulados socialistas, se vio reflejado en los mecanismos de representación
estudian�l. La Federación de Estudiantes Socialistas (FES), cons�tuida el 1 de octubre de 1934, fue la única organización estudian�l oficial que no sólo limitó, sino neutralizó la acción de
grupos disidentes que carecían de medios dentro de la ins�tución para canalizar sus demandas y defender sus intereses.
Adheridos a la FES estaban los llamados “bloques” formados
en cada escuela y facultad. La FES restringió las diferencias
de opinión y eliminó cualquier otra forma de asociación al
exigir como requisito de ingreso a la futura universidad socialista la pertenencia a la Federación mediante la presentación de su credencial de afiliado. De esta forma, la Federación de Estudiantes Universitarios que dirigía Fidencio de la
Fuente prác�camente desapareció.
El ciclo escolar 1934-1935 inició después de 54 días de suspensión de clases, el 20 de noviembre de 1934 en Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Química y Farmacia,
Bachilleres, Normal de Profesores, Industrial Álvaro Obregón
y Femenil Pablo Livas, funcionando tanto en el orden técnico
como en el administra�vo en la misma forma que lo habían
hecho, dependiendo directamente de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
En las aulas de escuelas y facultades –que regresaron a su
carácter de profesionales por no exis�r universidad–, las
labores escolares se desarrollaron siguiendo los mismos
planes y programas de estudio de la ex�nta Universidad de
Nuevo León, sin ninguna modificación de índole ideológica y
alejada del espíritu de la reforma socialista. Esto debió ocurrir por no estar listos los trabajos ni la ley reglamentaria para
normar la aplicación del ar�culo tercero cons�tucional, reformado el 10 de octubre de 1934, que establecía que la
educación impar�da por el estado a nivel nacional sería socialista.
La propuesta pedagógica del gobierno de Lázaro Cárdenas, en
la presidencia del país desde el 1 de diciembre de 1934, era
a�n a la ideología nacionalista y revolucionaria. Buscaba im-

plantar inicia�vas del socialismo como el laicismo, coopera�vismo y educación popular que nada tenían que ver con postulados del marxismo-leninismo. La implantación de la reforma
apuntaba solamente a la Escuela Normal, mientras las escuelas
y facultades con�nuaron, como hasta entonces, con sus planes
y programas académicos sin contenidos de ideología socialista
que llevar a la prác�ca escolar.
Dos ins�tuciones producto de la reforma se agregaron a la
futura Universidad Socialista. La primera de ellas fue la Escuela de Coopera�vismo, un proyecto inaugurado meses
antes, el 1 de febrero de 1934, sostenido directamente por el
Par�do Nacional Revolucionario y puesta a cargo del profesor
Mateo A. Sáenz, quien fungió como representante del PNR
ante la ex�nta universidad. La finalidad del plantel consis�a
en preparar a los hijos de campesinos y de trabajadores para
encargarse después de la orientación en materia de coopera�vismo en las comunidades²⁰.
La segunda dependencia fue el Ins�tuto de Orientación Social, cuyos cursos estuvieron diseñados y dirigidos a los alumnos de la Normal y al personal docente del sistema educa�vo,
par�endo del planteamiento de la Secretaría de Educación
de que los maestros eran quienes iban a cargar con el
proyecto sobre sus hombros y era necesario crear en ellos el
compromiso con los ideales de la Revolución mexicana. Este
Ins�tuto no funcionó de manera permanente, sino mediante
cursos breves sobre historia del movimiento proletario,
derecho revolucionario mexicano, sistemas educa�vos contemporáneos, coopera�vismo e historia de las religiones,
economía social, geogra�a económica de Nuevo León, teoría
y prác�ca de las sociedades coopera�vas, arte y literatura
proletaria, e higiene de la adolescencia²¹.
Sin embargo, no quiere decir que no estuviera abierto a los
universitarios, a los obreros tanto organizados como libres, a
los trabajadores y a los campesinos. La experiencia no debió
diferir mucho a la de otros estados con sesiones que se conver�an en largas disertaciones, por ejemplo, en la historia de
las religiones, sobre hinduismo, budismo, cris�anismo,
taoísmo, confucianismo, sintoísmo y judaísmo que, en realidad no representaban una demanda o requerimiento para
su quehacer co�diano²².
El Ins�tuto de Cultura Superior
El debilitamiento polí�co y la fractura interna del callismo a
nivel local tras la declaratoria de nulidad de las elecciones a
gobernador del 28 de julio de 1935, en la que contendió Plutarco Elías Calles hijo, al �empo en que el presidente Lázaro
Cárdenas rompió con el callismo, determinó el desmoronamiento de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
Sus integrantes fueron renunciando de uno en uno. Por
ejemplo, Eusebio de la Cueva se re�ró a su natal Hidalgo,
Nuevo León, y Generoso Chapa salió a la Ciudad de México
llamado por el dirigente nacional del PNR, Emilio Portes Gil, y
aunque concluyeron el proyecto de ley para la nueva univer-

18 El Porvenir, 21 de noviembre de 1934. Monterrey, México, p. 5.
19 Victoria Lerner, Historia de la Revolución mexicana. Tomo 17: La educación socialista.
20 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, p. 107.
21 Publicaciones de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, no. 2, diciembre de 1934. Monterrey, México, pp. 3-5.
22 Lourdes Cueva Tazzer, La educación socialista en Sinaloa (1934-1940), p. 108.

CULTURA REGIONAL

sidad socialista, quedó sin aprobarse²³. A unos días de
terminar su ges�ón, el gobernador Quiroga en el úl�mo decreto que expidió el 7 de sep�embre de 1935,
declaró la gratuidad de la educación universitaria, la
disolución de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista y estableció las bases para el funcionamiento del Servicio de Cultura Superior.
Esta figura jurídica que fungió como una coordinación
de escuelas y facultades encargada de las funciones
de la ex�nta universidad, se ensayó también en
Jalisco con la Ley Orgánica de Servicios Culturales.
Aunque en sus bases de funcionamiento y gobierno
se omi�ó la alusión a la educación socialista, tuvo
entre sus obje�vos cumplir con los propósitos establecidos en el primer párrafo del ar�culo tercero
cons�tucional. De manera inesperada, el gobernador
provisional Gregorio Morales Sánchez asumió la presidencia del Consejo de Cultura Superior exactamente
un mes después de su llegada al poder, enviado por el
presidente Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica en
su estrategia de ir reduciendo a los grupos callistas.²⁴
La medida de asumir el ejecu�vo la presidencia del conMe propongo el cumplimiento del ar�culo tercero cons�tucional –dijo– no para que sirva de
arma de combate en lides internas de profesores y estudiantes, sino para que venga a realizar el noble impulso que le dio vida. Daré todo
mi apoyo moral y material a fin de mantener la
tendencia socialista en la enseñanza.²⁵
sejo representó una solución para desac�var un posible
conflicto que pudiera haber ocasionado el nombramiento del rector. La autonomía que la ex�nta universidad
tuvo para designar mediante el Consejo Universitario a
los directores y rector se perdió con el Consejo de Cultura Superior al establecer el decreto de su creación
que esta facultad correspondía al gobernador.
Durante otros ocho largos años, el Consejo de Cultura
Superior encauzó los estudios superiores tanto técnicos
como profesionales en la en�dad y la marcha de sus
planteles, sin que de manera contundente se hiciera
presente en la prác�ca académica la premisa de la educación socialista, promoviendo una educación más popular e ins�tucional, marcada por el proyecto polí�co
cardenista original que es�pulaba una visión laica, con
una interpretación racionalista y an�rreligiosa²⁶

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (AHCU). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Gaceta Universitaria. Monterrey, México.
Momento. Monterrey, México.
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
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Macías (coord.). Una historia con futuro. 85 años de la UANL.

Donde mejor cristalizó ese anhelo de educación popular
fue en las secundarias nocturnas dependientes de Extensión Universitaria, la 1 y 2, y otras cinco en el estado, y
en las escuelas industriales Álvaro Obregón y Pablo Livas
que abrían sus puertas a los hijos de los trabajadores y de
los campesinos, así como a la mujer, para dedicarse a alguna ac�vidad industrial. En cambio, la educación superior, paradójicamente, siguió siendo exclusiva de las clases
medias y medias altas, a la que no tenía acceso las
grandes masas del proletariado, una contradicción que
en su momento señaló Raúl Rangel Frías.
23 El Porvenir, 25 de septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
24 Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista, p. 270.
25 El Porvenir, 25 de noviembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
26 Tzvi Medin, El minimato presidencial: historia política del maximato (1928-1935), p 141.

13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Gregorio Morales Sánchez,
el gobernador que fue rector…
al mismo tiempo
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) dos rectores han sido gobernadores después de su ges�ón frente a la ins�tución: Raúl Rangel
Frías (de 1955 a 1961) y Eduardo A. Elizondo (de 1967
a 1971); y uno ha sido rector después de ser gobernador: Genaro Salinas Quiroga, quien después de
fungir como gobernador interino en diferentes ocasiones durante el segundo trienio de la administración gubernamental de Rangel Frías, cubrió también
un interinato en la rectoría de la Universidad entre
agosto y octubre de 1973.
Los casos anteriores demuestran el lazo entre la universidad pública y la élite polí�ca del estado, mismo que se
puede iden�ficar en otras épocas y contextos de la historia universitaria, y que no resultó extraño pues la Universidad nació en 1933 como un apartado más del
erario estatal. Esta relación ín�ma entre Universidad y
Estado se hizo aún más estrecha en 1935 cuando un
gobernador se hizo cargo de la rectoría (o presidencia)
de forma simultánea, caso que no se ha repe�do en 90
años de historia de la UANL. En este breve ar�culo se
describe la actuación de Gregorio Morales Sánchez
como presidente del Consejo de Cultura Superior (ins�tución sus�tuta y con�nua de la Universidad de
Nuevo León), puesto que asumió a un mes de haber
sido nombrado gobernador interino y que mantuvo por
seis meses hasta la designación de Enrique C. Livas.

para organizar la denominada Universidad Socialista,
como parte del nuevo sistema educa�vo a implementarse en el sexenio entrante con Lázaro Cárdenas.
No obstante, la idea no encontró aceptación por
parte del alumnado universitario y para evitar la prolongación de conflictos estudian�les, el gobierno del
Estado decidió la creación de un nuevo organismo: el
Consejo de Cultura Superior, cuya ley se publicó el 7
de sep�embre de 1935. En el traspaso de UNL a comisión organizadora de la Universidad Socialista y después a Consejo de Cultura Superior (en adelante CCS),
fue siempre �tular el médico Ángel Mar�nez Villarreal, simpa�zante de la nueva reforma educa�va y
con declarada tendencia de izquierda. El gobernador
era el sus�tuto Pablo Quiroga, quien asumió la
gubernatura después de la renuncia de Francisco A.
Cárdenas, el gobernador que fundó la UNL en 1933.

1935: un año de conflictos

Al entrar en funciones el CCS en sep�embre de 1935,
recogió las mismas dependencias que estaban bajo
jurisdicción de la UNL, aunque con extensivo control
polí�co y administra�vo del gobierno, con el nombramiento del rector y directores por el ejecu�vo del
estado, y mediante la reorganización de la Escuela de
Coopera�vismo e Ins�tuto de Orientación Social, ambas con filiación marxista y perfiladas desde la comisión organizadora de la Universidad Socialista². Aunado al descontrol en el ámbito universitario en 1935,
con constantes cambios administra�vos, el estado entró en el proceso electoral para el próximo gobernador.

El contexto de 1935 fue conflic�vo para la naciente
casa de estudios. La Universidad de Nuevo León (UNL)
se había instalado en sep�embre de 1933, pero un
año después su primera ley orgánica fue derogada

Sin entrar en detalles del proceso electoral de 1935,
pues no es el obje�vo de este ar�culo, la tensión estudian�l era sólo una parte del conflicto polí�co que se
vivía en el estado, relacionado con el gobierno de Láz-

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Actualmente es profesora de la Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha
dependencia.
2 Daniel Sifuentes Espinoza, La Universidad Socialista, pp. 106-110.

aro Cárdenas y la pretensión de Plutarco Elías Calles de
extenderse en el poder³. En 1935 el hijo de Calles, del
mismo nombre que su padre, buscó la gubernatura de
Nuevo León y el proceso fue tan problemá�co e incluso
violento, que la virtual victoria del oponente, Fortunato
Zuazua, terminó por ser invalidada. Ante esta situación,
el 26 de sep�embre de 1935, el Superior Tribunal de
Jus�cia designó al general y profesor normalista
Gregorio Morales Sánchez como gobernador provisional, hasta la reanudación de nuevas elecciones.
“Viejo revolucionario ostenta una ejecutoria intachable como soldado y como ciudadano. Es Jefe del 26
de Infantería”. De la anterior manera presentó El Porvenir, diario local, al nuevo gobernador, resaltando en
su nota la figura revolucionaria de Morales, como si
ese aspecto fuera indispensable para restablecer el
orden en el estado. Otro detalle que lo posicionó
como el indicado fue que Morales no se encontraba
en el estado durante la temporada de conflicto, pues
tenía su base en Mina�tlán, Veracruz, como comandante del 26º Batallón y jefe de dicha zona militar⁴. Es
decir, era una figura neutral, al menos en teoría. Morales arribó a la ciudad de Monterrey la noche del 2 de
octubre para tomar posesión del cargo de gobernador interino el tradicional día 4, de manos de Pablo
Quiroga y con apoyo del presidente Lázaro Cárdenas
y “la recomendación del general Francisco J. Mújica”⁵.
Hasta ese día, Ángel Mar�nez Villarreal con�nuaba
como presidente del Consejo de Cultura y no se hablaba de posibles cambios.

[…] la tenaz y desesperada lucha que hubo que
sostenerse contra significa�vos elementos conservadores y religiosos que a toda costa y empleando toda clase de recursos, trataron siempre
de estorbar la acción del gobierno, en su afán de
desvirtuar el establecimiento de un ins�tuto de
consonancia con los lineamientos trazados en el
ar�culo 3º cons�tucional.⁶

Lo dicho por Mar�nez hacía clara referencia a los intentos frustrados de instalar la Universidad Socialista
y que hasta entonces seguían en pie, además de reflejar la delicada situación con el sector conservador, es
decir, con los empresarios e industriales, conflicto que
más tarde cobraría factura a Morales. Al escuchar la
reseña de Mar�nez, según hace constar el acta de
Consejo, el gobernador declaró que tenía una “muy
raquí�ca información sobre el par�cular” y se confesó
sorprendido de lo delicado de la situación. En la sesión siguiente, del 8 de noviembre, Gregorio Morales
ya figura como presidente del CCS.
Tanto en prensa como en actas del CCS es notorio que
Morales quiso proceder con cautela, pues ni siquiera su
nombre es mencionado en el registro de las actas como
presidente del Consejo. La autodesignación como presidente del CCS claramente respondía a establecer control en el estado, tomando también las riendas de uno
de los principales focos de agitación: la ins�tución educa�va. Por otra parte, entre las intenciones también estaba el asegurar la afiliación de la casa de estudios superiores a la nueva reforma educa�va.
Morales asumió la presidencia del CCS el 4 de
noviembre y la primera sesión que encabezó fue cuatro
días después. Esta sesión transcurrió de lo más normal,
discu�endo temas como nombramientos de maestros
y el calendario escolar, aunque en el tercer punto se revisó la sugerencia del presidente del CCS sobre “el establecimiento de un Departamento de Educación Física
que dependiendo del propio Consejo controle esta
ac�vidad en todo el estado […]”⁷. Sobre este asunto, se
nombró a Franklin O. Westrup como coordinador.

Nota de la designación de Gregorio Morales como gobernador
interino de Nuevo León. El Porvenir, 27 de septiembre de 1935.

El gobernador-rector
La primera referencia de Morales en una sesión del
CCS, es la verificada el 9 de octubre, cuando Morales
acudió como asistente honorífico. Durante la reunión,
Mar�nez le presentó al gobernador un informe detallado que recogía los principales hechos desde la
creación de la UNL, ahora ex�nta, hasta la instalación
del CCS. Durante su reseña, Mar�nez destacó:

La par�cipación estudian�l en decisiones del CCS fue
otro tema que Morales consideró. La ley orgánica de
1935 no contemplaba la intervención de estudiantes en
el CCS, pues se es�pulaba que sólo le podían cons�tuir
“los directores de los diversos ins�tutos, facultades y escuelas que impartan el servicio de cultura superior”, todos bajo jefatura del presidente, y con�nuaba: “la designación de todos corresponderá al ejecu�vo del
estado” (art. 6). Con respaldo de este ar�culo, Morales
se había autodesignado presidente del CCS.
Conforme avanzaron las sesiones presididas por Morales, se acordó representación estudian�l en las juntas direc�vas, un estudiante por dependencia, y en el

3 Véase: Alex M. Saragoza, La élite de Monterrey.
4 El Porvenir, 27 de septiembre de 1935, Monterrey, México, p. 4.
5 Los Gobernantes de Nuevo León, p. 226.
6 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante AHCU), acta no. 2, año escolar 1935-1936, 9 de octubre de 1935, pp. 1 y 2.
7 AHCU, acta no. 3, año escolar 1935-1936, 8 de noviembre de 1935, p. 1.

CULTURA REGIONAL

15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CCS un estudiante de manera global. Esta representación era
menor a la acordada en la primera ley orgánica de 1933,
donde se es�pulaba representación estudian�l al seno del
Consejo por dependencia, no por federación como finalmente se estableció. Así, la representación estudian�l era
prác�camente inexistente⁸.
El 29 de noviembre, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño solicitó
la reanudación de clases en el Ins�tuto de Orientación Social. El ins�tuto había entrado en funciones en abril de 1935,
como parte de la planeación de la Universidad Socialista y
era encabezado precisamente por Aguirre Pequeño, y monitoreado desde la capital del país por Manuel R. Palacios,
ideólogo de la Universidad Obrera de México⁹. Fue diseñado
para capacitar maestros en la implementación de la reforma
educa�va socialista e inició segundo periodo de ac�vidades
en enero de 1936, según lo es�pulado en actas del CCS.
La Escuela de Coopera�vismo, otro producto de la Universidad Socialista, también fue reorganizada bajo dirección de
Mateo A. Sáenz, profesor de declarada vena izquierdista. A la
par que el Ins�tuto de Orientación Social, encontró renovado respiro y en diciembre de 1935 recibió nueva sede en
el Parque Anáhuac, en instalaciones antes pertenecientes a
la Escuela al Aire Libre¹⁰. En otros asuntos, también se discu�ó sobre las ausencias de profesores, pues faltas y renuncias constantes eran un problema latente entre las dependencias del CCS. Por lo anterior, en los primeros días de 1936
se aprobó un reglamento para control de faltas y en su
primer ar�culo es�puló: “las faltas de asistencia de los profesores se clasificarán en jus�ficadas e injus�ficadas”. En jus�ficadas se consideró enfermedad propia o de un familiar,
luto, desempeño de alguna comisión o cualquier mo�vo a
juicio del director. Las injus�ficadas eran todas las que no encontraban lugar en las razones anteriores. Por tres faltas injus�ficadas al mes, el profesor sería sancionado con un descuento en su sueldo, un día por cada falta; pero si llegaba a
faltar cuatro veces al mes, la sanción sería el despido¹¹.
A manera de cierre
Enero fue el úl�mo mes de rela�va calma para Morales como
gobernador-rector (o presidente) del estado-consejo, pues a
par�r de febrero todo fue en escalada. El 5 de febrero se registró una magna manifestación organizada por el Centro
Patronal de Nuevo León y según El Porvenir, en Nuevo León
no se tenía memoria de un acto semejante, pues era la inicia�va privada la que se manifestaba¹². Las memorias de
Mateo A. Saénz dan un recuento de dicha manifestación e incluso cita algunos carteles, con leyendas que esclarecen aún
más la situación a la que Morales se enfrentaba:

Los carteles fueron muchos, citaré solo algunos:
“Contra el trapo roji-negro”[…]“¿Tienes hijas? El
comunismo te las quitará para dedicarlas al amor
libre”; “No permitas que tus hijos te los robe el Estado”; “Religión o comunismo”[…]“Fuera de
México los comunistas” […]“Que se largue Mar�nez
Villarreal a Rusia”¹³[…]

A la manifestación patronal le siguieron la organización de
ambas facciones, la de derecha y la de izquierda, y la tendencia de Morales de favorecer la incorporación de la filoso�a socialista en la educación pública no jugó a su favor.
Con constante tensión polí�ca en crecimiento, Morales
concluyó su actuación frente al CCS el 30 de abril, y un día
después frente a la gubernatura del estado, en medio de
renovadas y complicadas elecciones. Fue sucedido por el
también general Anacleto Guerrero en el gobierno y por el
médico Enrique C. Livas en la presidencia del CCS.
FUENTES DE INFORMACIÓN
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Archivo Histórico del Consejo Universitario (UANL). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
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y Archivo Histórico de la UANL.

8 César Pámanes, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, p. 41.
9 César Morado Macías, “La humanidad como horizonte, 1933-1935”, p. 35.
10 AHCU, acta no. 7, año escolar 1935-1936, 13 de diciembre de 1935, p. 2.
11 AHCU, acta no. 10, año escolar 1935-1936, 28 de febrero de 1936, pp. 2 y 3
12 El Porvenir, 6 de febrero de 1936, Monterrey, México, p. 4.
13 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, pp. 134-135.

CULTURA REGIONAL

La refundación de la Universidad
de Nuevo León, 1943 1
César Morado Macías 2
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre 1940 y 1946 el país fue gobernado por el presidente Manuel Ávila Camacho, quien adoptó un
proyecto de carácter desarrollista, cuya finalidad era
reconciliarse con la inicia�va privada para instaurar
un régimen de economía mixta bajo la rectoría del Estado. En el marco de la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), Ávila Camacho estableció una polí�ca
de “unidad nacional”, que minimizaba las diferencias
entre trabajadores y empresarios para favorecer el
esquema de industrialización a través del modelo
sus�tu�vo de importaciones³. Entretanto, en Nuevo
León la polí�ca estuvo dominada por dos figuras centrales que gobernaron la en�dad: Bonifacio Salinas
Leal (1939-1943) y Arturo B. de la Garza (1943-1949).
En este contexto fue creada la “segunda” Universidad
de Nuevo León (UNL), mediante el decreto número
79 expedido por la cuadragésima novena legislatura
local, con fecha del 18 de agosto de 1943. Aunque la
expedición de la ley correspondió al gobernador Salinas Leal, es obvio que Arturo B. de la Garza influyó en
el contenido del documento, ya que fungía por ese
entonces como secretario de gobierno y se trataba
del des�no de su alma mater⁴. Apoya esta idea la afirmación del gobernador saliente: “mi sucesor es un
elemento universitario joven, que permite asegurar el
éxito de este organismo”⁵.
La redacción del decreto ostenta precisión jurídica y
polí�ca. En su ar�culo primero señala: “se establece
en el Estado una corporación pública con personalidad propia y capacidad jurídica... denominada Universidad de Nuevo León”⁶. No par�culariza si alude al
“Estado” como en�dad geográfica o como ente
polí�co. Más adelante, el rector Enrique C. Livas precisaría su convicción en el “Estado educador” como
rector del modelo educa�vo. Se daba el mismo nivel
de flexibilidad en la interpretación de la ley con el segundo ar�culo, al señalar que: “se depositan en la
Universidad de Nuevo León... las atribuciones del Es-

tado en el servicio público de la educación. En consecuencia, las ac�vidades docentes, ar�s�cas y sociales, se sujetarán a lo previsto en el ar�culo tercero
de la Cons�tución general de la república”.⁷
Desde una perspec�va estrictamente jurídica, la universidad fue socialista de sep�embre de 1943 a octubre de 1946, fecha en que dejó de serlo al ser modificado el ar�culo tercero cons�tucional. Con precisión
quirúrgica, los redactores de la ley –Livas Villarreal,
Arteaga Santoyo, Rangel Frías– previeron el cambio
en la carta magna, pero evitaron explicitar an�cipadamente una definición polí�ca al respecto, dejándola
flexible al rumbo que tomarían los acontecimientos
nacionales. Así, a par�r de octubre de 1946 la universidad nuevoleonesa podía girar el rumbo de su orientación social sin alterar su aspecto legisla�vo.
Respecto a los fines de la universidad, señalaban en resumen tres: 1) impar�r la enseñanza profesional, técnica y toda la posterior a la secundaria con excepción
de la normal; 2) realizar y fomentar la inves�gación
cien�fica; y 3) difundir la cultura en todos sus aspectos.
Es en el ar�culo cuarto donde se permea la intención
de funcionalizar la universidad para ponerla a disposición del desarrollo económico regional, al señalar que
“procurará que el número y calidad de sus egresados
responda a las necesidades económicas, sociales y
polí�cas del país y del estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia
clara de su responsabilidad humana y social”.⁸
Queda claro que la eficacia de la nueva universidad
dependía de la mano reguladora del gobierno estatal
y la rectoría, quienes supervisarían la necesaria correspondencia entre número y calidad de egresados
con el sector produc�vo. Ello se subraya también en
lo rela�vo a la orientación de la inves�gación, donde
se aclara que deberá enfocarse a la resolución de los
“problemas específicos de Nuevo León, singular-

1Estear�culoretomapartesdelsegundocapítulodelasiguienteinves�gación:CésarMoradoMacías,Lafuncionalizacióndelauniversidadpúblicamexicana.Elcaso
de la Universidad de
Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
2 Historiador, catedrá�co e inves�gador. Es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL, miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, corresponsal en Nuevo León de la Academia Mexicana de la Historia y coordinador del Centro de
Estudios Humanís�cos de la UANL.
3 Rafael Loyola, Entre la guerra y la estabilidad polí�ca.
4 El decreto fue promulgado el 13 de sep�embre de 1943 por el todavía gobernador Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo
León el miércoles 29 de sep�embre. Sin embargo, el decreto entró en vigor hasta treinta días después de su publicación, es decir, el 30 de octubre de 1943.
5 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Memorias de Gobernadores, Informe de gobierno de Bonifacio Salinas Leal, 1942-1943.
6 Periodico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de sep�embre de 1943. Monterrey, México, p. 1.
7 Ibíd., p. 2.
8 Ibíd., p. 1.

17

�CRONOGRAFÍA

mente el conocimiento de sus recursos naturales, las
posibilidades de su aprovechamiento y la mejor produc�vidad del trabajo humano en todos los ordenes”.⁹
Administra�vamente, fiel al modelo napoleónico, la
universidad quedó integrada por cinco facultades y seis
escuelas, dándose a conocer el 13 de octubre los funcionarios que las dirigirían. La Facultad de Medicina
dejó de estar comandada por el Dr. Nicanor Chapa y
pasó a manos del Dr. Ángel Mar�nez Villarreal. Por
mucho, la facultad más importante para la rectoría, no
sólo por los montos presupuestales que le fueron asignados, sino por su peso polí�co. Con Mar�nez Villarreal al frente, con destacada influencia en los jóvenes,
el grupo dirigente intentaba asegurar su control
polí�co y desarrollo académico. Además, con�nuaba
incorporada a esta facultad la Escuela de Enfermería.
En el modelo universitario imperante, la segunda facultad
en jerarquía fue la de Derecho y Ciencias Sociales. En ésta,
cesó en sus funciones el Lic. Jesús C. Treviño y asumió la
dirección el Lic. Manuel Treviño Cavazos, quien había
fungido como secretario del Bloque Polí�co de Profesionistas, en apoyo a la campaña polí�ca de Arturo B. de
la Garza a la gubernatura. En la Facultad de Ciencias
Químicas fue nombrado director un destacado ingeniero:
Bernardo Dávila Reyes. Su trabajo al frente de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Alvaro Obregón había
convencido al grupo dirigente para confiarle el des�no de
una en�dad que tendría una considerable expansión, es�mulada por la industria química regiomontana. Una facultad pequeña, la de Ingeniería, fue confiada al Ing.
Manuel Mar�nez Carranza y por vez primera la nueva ley
reconoció el status de facultad a la de Odontología –que
había funcionado como escuela anexa a la de Medicina–
ahora dirigida por el Dr. Francisco Albuerne.
Sin embargo, el grueso de la matrícula universitaria
no estaba en la educación profesional sino en el
bachillerato. De las seis escuelas restantes, a la mayoría se le cambió director: en la Escuela Diurna de
Bachilleres dejó el mando el Dr. Enrique V. Santos y lo
asumió el Lic. Bernardo L. Flores; en la Escuela Nocturna de Bachilleres, al ser cesado el Dr. Óscar
Decanini, lo asumió el Dr. Roberto Flores Escobar; en
la numerosa Escuela Industrial y Preparatoria Técnica
Alvaro Obregón fue relevado el Ing. Bernardo Dávila
Flores, responsabilizándose de su dirección el Ing.
Ernesto Villarreal; en la Escuela Industrial Femenil
Pablo Livas asumió el mando la profesora Julia Garza
Almaguer; la de Enfermería –anexa a Medicina– estaría a cargo del Dr. Francisco L. Rocha; y finalmente,
la Escuela de Música, que había venido funcionando
apoyada por el municipio de Monterrey, pasaba a la
UNL, dirigida por el profesor Isaac Flores.
En general, se trataba de un grupo compacto de directores, cercano al gobernador, que había combinado
su quehacer universitario por una postura polí�ca favorable al par�do gobernante. Dentro del nuevo esquema organizacional destacaron –además de la ab-

sorción de la Escuela de Música– dos hechos fundamentales: la creación del Ins�tuto de Inves�gaciones
Cien�ficas y el Departamento de Acción Social Universitaria. El primero estuvo a cargo del Dr. Eduardo
Aguirre Pequeño, un joven y destacado inves�gador,
quien había apoyado la campaña polí�ca de Arturo B.
de la Garza a la gubernatura, mediante un comité
cons�tuido en la capital de la república, donde figuraban el Dr. Fernando Valdez Villarreal, el Lic. Generoso
Garza Chapa y Juan Manuel Elizondo, entre otros.
Para el otro departamento, se eligió al Lic. Raúl Rangel
Frías, un joven abogado e intelectual, que se había
desempeñado como jefe de prensa del gobierno estatal, oficial mayor, además de ser uno de los tres diseñadores del nuevo proyecto de universidad. Explícitamente, el gobernador saliente reconocía la voluntad
de que ambas en�dades fuesen columnas vertebrales
de la universidad.
El otro cambio significa�vo fue el referente a la exclusión en la nueva ley del sistema educa�vo universitario a la Escuela Normal y a la Escuela Normal
Superior, que pasaban a ser administradas por la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria
en el Estado, junto con la nómina de su personal direc�vo, docente, administra�vo y de intendencia. No
apareció un mo�vo explícito para tal decisión; muy
probablemente ello se debió a la intención de deslindar a la UNL de la idea de federalizar todos los niveles
educa�vos. Aún así, Bonifacio Salinas Leal señaló en
su informe que buscaría su reincorporación, pero ésta
nunca se produjo.
Por lo que se refiere a la estructura de gobierno de la
UNL, la nueva ley –tratándose de una universidad no
autónoma– evidentemente centralizó la toma de decisiones en el gobernador y, en menor medida, en el
rector. Arturo B. de la Garza no sólo nombraba al �tular de la rectoría, sino a todos los directores de escuelas, facultades o departamentos, con base en las
ternas que le remi�a el Consejo Universitario, a diferencia de la ley de 1933, donde este úl�mo órgano era
el único facultado para elegir a los directores. La figura
del rector fue fortalecida: podía remover libremente al
secretario general y al tesorero. En la ley anterior requería la aprobación del consejo. En síntesis, la nueva
legislación concentró el poder en el gobernador y
rector, en detrimento del Consejo Universitario. A este
úl�mo, con escaso margen de maniobra, sólo
accedían, como consejeros electos, un maestro de
cada facultad o escuela y cinco representantes de la
Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades o Escuelas Universitarias. Como las decisiones en
el Consejo Universitario se tomaban por mayoría
simple, el gobernador tenía asegurados 16 votos de los
miembros ex oficio (once directores, tres jefes de departamento, rector y secretario), dejando a la “democracia” once votos de consejeros maestros y los cinco
de los representantes estudian�les (con el agravante
de que en caso de que todos los consejeros electos estuviesen en contra, el rector tenía voto de calidad).

Estos hechos, aunque se subrayan, no deben sorprendernos. Se trata de un momento histórico en que la democracia no es la preocupación central en la toma de decisiones: quienes gobiernan, asumen la Revolución
mexicana como el mayor plebiscito. Consecuentemente,
el Estado y la educación que éste ofrece, estaba suficientemente definida y legi�mada como para ser consensada. La universidad, como parte del “Estado educador”, era la dependencia estatal encargada de la
educación superior. Lejos de posibilitar una mayor par�cipación estudian�l en la toma de decisiones, la nueva legislación sólo concedió cinco representantes alumnos
ante el Consejo Universitario, mientras que la primera ley
orgánica concedía un consejero alumno por cada escuela
o facultad.¹⁰ Los consejeros alumnos sólo serían cinco representantes de la Federación de Sociedades de Alumnos
de las Facultades y Escuelas Universitarias, única en�dad
reconocida por el consejo. A su vez, esta corporación
formaba parte de la Federación de Estudiantes Socialistas.
Veladamente se aseguraba una representación estudian�l congruente con la línea polí�ca del gobierno estatal.
Estos voceros, que durarían tres años en el cargo, fueron:
Antonio Cos�lla, por la Facultad de Medicina; Leopoldo
Valdez, por la de Ingeniería; Víctor Villarreal, por la Escuela Alvaro Obregón; Raúl Caballero Escamilla, por la
Facultad de Derecho; y Encarnación Pérez Gaytán, por la
Escuela Nocturna de Bachilleres. Para los dos úl�mos,
ésta sería su plataforma de proyección polí�ca que los llevaría a conver�rse luego en un importante líder sindical
del PRI y en un destacado ar�fice del Par�do Comunista
en Nuevo León, respec�vamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

Hemerogra�a
Periodico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
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Morado Macías, César (2002). La funcionalización de la
universidad pública mexicana. El caso de la Universidad
de Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
Tesis para optar por el grado de maestro en Enseñanza
Superior. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Loyola, Rafael (1990). Entre la guerra y la estabilidad
polí�ca. El México de los cuarenta. México: CNCA, Grijalbo.
Portan�ero, Juan Carlos (1978). Estudiantes y polí�ca en
América La�na, 1918-1938. El proceso de la reforma universitaria. México: Siglo XXI Editores.

Mediante esta correlación de fuerzas polí�cas al interior de
la universidad, se aseguró una rela�va hegemonía que permi�ó un periodo de estabilidad y trabajo académico, una
relación Universidad-Estado mucho más fluida que la que se
había dado durante el funcionamiento del Consejo de Cultura Superior; una valiosa estabilidad, si la comparamos con
la conflic�va situación que vivía durante este periodo la Universidad Nacional de México o la de Guadalajara, Jalisco.

10 Cabe señalar que las universidades latinoamericanas y, entre ellas la de Nuevo León, habían accedido a la representación estudiantil gracias
al movimiento de Córdoba, Argentina, de 1918, que cambió las reglas de participación de los sectores de la universidad, al crear el principio de
representación y las elecciones. Fueron demandas centrales de este movimiento: 1) el establecimiento del cogobiemo estudiantil; 2) la autonomía
política, docente y administrativa de la universidad; 3) la elección de todos los mandatarios de la universidad, por asamblea con representación
de los profesores, estudiantes y egresados. En las universidades mexicanas, sólo se concedió capacidad de decisión a los dos primeros sectores.
Véase: Juan Carlos Portantiero, Estudiantes y política en América Latina, 1918-1938.

9 Ídem.

CULTURA REGIONAL

19

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
fig

Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de

01

Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp.
Victor E. Castillejos Magaña

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Pedro Infante Cruz, mejor conocido como Pedro Infante,

El libro también menciona los reconocimientos que Pedro Infante ha

fue un reconocido actor y cantante mexicano que dejó

recibido de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como los

una huella imborrable en la industria del entretenimi-

homenajes y altares de muertos dedicados a él en la región. Se men-

ento. Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán,

cionan varios libros publicados sobre la vida y obra de Pedro Infante,

Sinaloa, y falleció trágicamente el 15 de abril de 1957

escritos por autores nuevoleoneses o vinculados con Nuevo León.

en un accidente aéreo. Infante se convirtió en uno de los

También incluye anécdotas menos conocidas; como el evento en la

ídolos más queridos y admirados de la Época de Oro del

XEFB en el que Pedro Infante recaudó fondos para La Ciudad de los

cine mexicano. A lo largo de su carrera protagonizó más de 60

Niños, en el que solicitando a las damas regiomontanas que donaran

películas y grabó numerosos álbumes musicales, los cuales lo

un peso a cambio de un beso suyo. El evento fue un éxito y se re-

catapultaron a la fama en México y más allá de sus fronteras. Su

caudaron más de mil pesos para la noble causa (p. 30).

estilo único, carisma y talento innato le valieron el reconocimiento y el cariño del público.

Se destaca el papel de Nuevo León en los primeros pasos de Pedro
Infante hacia la fama, así como su influencia en la mercadotecnia

Pedro Infante tuvo un fuerte vínculo con Nuevo León, el cual fue

y venta de discos (p. 32). Se mencionan las diversas manifesta-

investigado por Juan Alanís Tamez y, desde la perspectiva del

ciones de aprecio hacia Pedro Infante en Nuevo León, como

autor, conoceremos más del mismo. Desde su infancia, el autor ha

películas, libros, fotografías y objetos con su imagen. Además de

escuchado a sus padres y abuela mencionar a Pedro Infante y su

los fanáticos en homenajes, donde se interpretan canciones y se

importante conexión con el estado de Nuevo León. El artículo

recrean personajes icónicos de las películas de Pedro Infante.

destaca la amistad duradera entre Pedro Infante y Eulalio
González Ramírez, conocido como “El Piporro”, intérprete nacido

La meticulosa investigación realizada por Alanís tuvo como objet-

en Los Herreras, Nuevo León.

ivo conocer la historia de este ícono nacional en tierras nuevoleonesas. Este texto se lee, más que una pieza académica, como

En Nuevo León y Pedro Infante se relata cómo el cantante sinaloense

un homenaje al hombre que vive dentro y fuera de Monterrey y

visitaba frecuentemente Monterrey, además de su par�cipación en

sus montañas. En sus páginas destaca la importancia de Pedro

películas como “Cuando lloran los valientes” y “Los tres García”, junto

Infante como ídolo mexicano y su arraigo en el corazón de los

a talentosos ar�stas locales como Rogelio A. González. La amistad

nuevoleoneses.

entre Pedro Infante y Eulalio González se fortaleció a lo largo del
�empo, incluso Pedro insis�ó en que su amigo interpretara el per-

No importa si dentro del acervo �lmico personal no está la trilogía

sonaje del viejo “Piporro” en las películas de Mar�n Corona.

“Pepe, el Toro”, si “Amorcito corazón” no es la elección predilecta al
reproducir una canción mexicana o si tampoco hay registro del rostro

La narración destaca el amor de Pedro Infante por Monterrey, su

de esta persona, el actor nacido en Sinaloa es uno de los pilares de la

fascinación por las montañas, la comida tradicional y las mujeres

cultura mexicana. En defini�va, Nuevo León y Pedro Infante se ha

de la región. Se menciona también su conexión con la poesía de

conver�do en una nueva fuente para todos aquellos que busquen

Alfonso Reyes, y cómo modificó los versos de una de sus obras

conocer con mayor profundidad la historia del hombre que, con su

para su famosa canción “Las Mañanitas”. Pedro Infante cantó con

fallecimiento, terminó con la mejor época del cine mexicano.

pasión sobre Monterrey en canciones como “Mi lindo Monterrey”,
donde elogia la belleza de las mujeres norteñas.

1 Originario de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León, siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 257 pp.

Laura Andrea Flores Sánchez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Miguel Ángel Frías Contreras, nacido en la Ciudad de México en

de una extensa investigación y un enfoque multidisciplinario, el

1956, fue profesor de tiempo completo en la Universidad

autor nos invita a explorar la presencia vasca en esta región y

Autónoma de Nuevo León, miembro destacado del Consejo

su impacto en diversos aspectos de la sociedad y la cultura

Metropolitano de la Crónica A.C., y cronista honorario de Lam-

local. En esta reseña, analizaremos los temas clave abordados

pazos de Naranjo, Nuevo León. A lo largo de su carrera, ha real-

en el libro, su enfoque metodológico, así como su contribución a la

izado diversas publicaciones que abordan temas históricos y

comprensión de la historia e iden�dad del Nuevo Reino de León.

culturales de la región. Entre sus obras se encuentra La Familia
Sobrevilla, del Valle de las Salinas a Lampazos de Naranjo,

El autor comienza el libro al situar en el contexto

siglos XVII al XIX, un estudio detallado sobre la historia de esta

histórico del Nuevo Reino de León y presenta los even-

familia en un amplio periodo de tiempo. Asimismo, ha parti-

tos clave que dieron lugar a su fundación en el siglo XVI.

cipado como coautor en el libro 70 años de la Sociedad Nuevo-

Frías Contreras nos sumerge en la época de la coloniza-

leonesa de Historia Geografía y Estadística, que conmemora las

ción española en la región, muestra cómo se estableci-

siete décadas de esta importante institución.

eron las bases para la formación de una sociedad multicultural y diversa. El planteamiento de dicho escenario histórico

Además de sus contribuciones en formato de libro, Frías

es fundamental para comprender la llegada de los vascos y su

Contreras ha escrito numerosos artículos que han sido publica-

influencia en el Nuevo Reino de León. Uno de los aspectos

dos en reconocidas revistas especializadas. Algunas de estas

destacados de este libro es el análisis detallado de la migración

publicaciones incluyen Actas: Revista de Historia de la Univer-

vasca hacia el Nuevo Reino de León y su impacto en la región.

sidad Autónoma de Nuevo León, Atisbo: Una mirada a la His-

El autor examina las razones detrás de esta migración, como la

toria, Reforma Siglo XXI y Roel. Con su sólida trayectoria

búsqueda de oportunidades económicas y la búsqueda de tier-

académica y su compromiso con la investigación histórica,

ras fértiles para la agricultura y la ganadería. Además, se ex-

Miguel Ángel Frías Contreras ha dejado una huella significativa en el campo de la historia y la cultura de

ploran los roles desempeñados por los vascos en la política, el comercio y otros ámbitos de la vida social.

Nuevo León. Su dedicación a la docencia y sus
valiosas contribuciones escritas son un testimonio

El libro destaca la importancia de los vascos como

de su pasión por el estudio y la difusión del

agentes de cambio en el desarrollo socioecon-

conocimiento histórico.

ómico del Nuevo Reino de León.

El libro Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León escrito por Miguel Ángel Frías

Frías Contreras dedica una sección significativa del libro
a examinar la preservación de la identidad vasca en el Nuevo

Contreras, es una obra que profundiza en el legado histórico y

Reino de León. A través de una meticulosa investigación, el

cultural de los vascos en la región noreste de México. A través

autor muestra cómo los vascos mantuvieron sus tradiciones,

1 Originaria de Reynosa, Tamaulipas, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

costumbres y prác�cas culturales a lo largo del �empo. Desde el

cómo el estudio de la influencia vasca nos permite apreciar la

idioma vasco, la gastronomía hasta las danzas tradicionales y las

diversidad cultural, así como la mezcla de tradiciones que han

fes�vidades. Es así como a lo largo del libro, destaca la importancia

dado forma a la región. Además, plantea preguntas sobre la

de la iden�dad vasca en la configuración de la sociedad local.

preservación de este legado histórico y cultural, y sugiere posibles vías para mantener viva esta herencia en el futuro.

El autor también analiza el legado duradero de los vascos en el
Nuevo Reino de León. A través de un enfoque intergenera-

Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León

cional, el libro muestra cómo las contribuciones de los vascos

es una contribución significa�va al campo de la historia regional

han dejado una marca indeleble en la identidad y la cultura de

en México. Miguel Ángel Frías Contreras ha logrado presentar

la región. Desde los prominentes apellidos vasco-mexicanos

una inves�gación sólida y exhaus�va sobre la influencia vasca en

hasta las instituciones educativas y religiosas fundadas por los

el Nuevo Reino de León, destacando su impacto en áreas como

vascos, el autor nos muestra cómo su influencia ha perdurado

la economía, la polí�ca y la cultura. El libro nos invita a reflex-

a lo largo del tiempo.

ionar sobre la importancia de preservar y valorar la diversidad
cultural y el legado histórico en nuestras sociedades. En defin-

A medida que avanzamos en la lectura, el libro nos invita a re-

i�va, esta obra es una lectura imprescindible para aquellos in-

flexionar sobre la importancia de comprender y valorar la his-

teresados en la historia virreinal del Nuevo Reino de León.

toria y la identidad del Nuevo Reino de León. El autor destaca

23

�GENIO
Y FIGURA
batuta), en la prác�ca nos hizo independientes, nos hizo valorar, mi

encantaba el pasado, porque me llevaba mejor con los adultos que

mamá es defensora de la mujer. Por ella estudiamos e hicimos

con los niños. Tuve una infancia muy feliz, a pesar de algunas caren-

Juana Margarita Domínguez Martínez:

muchas cosas. Entonces Juany Margarita desde pequeña comenzó

cias que vivimos. Desde muy pequeña me encantaba el pasado, me

“LOS HISTORIADORES DEBEN EMPEZAR A HACER

a cues�onar mucho y a defender a la mujer. Siempre estoy

gustaba preguntarle a los adultos acerca de lo que habían vivido.

pensando, de hecho nunca dejo de pensar, siquiera en sueños.

Por ejemplo, en la escuela, cuando hablaban sobre los aztecas, yo

ALGO POR LAS NUEVAS GENERACIONES”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

imaginaba esa época. De hecho, nunca me gustó lo que a las demás
1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En todo esto del cues�onamiento y de la defensa de la mujer, lo primero

sí. A mis compañeras les gustaban las canciones de mi época, pero

que quise ser cuando era niña es beisbolista. Yo me crié muy cercana a

a mí me gustaban los valses. O las casas: a mí me encantaban las

mi papá, y él un día me preguntó: “hija ¿qué quieres ser de grande?” Y

casas con arcos, hechas de adobe y sillar. Desde muy pequeña me

yo, sin dudarlo ni un segundo, le dije: “beisbolista”. Él se quedó muy

enamore de un secreter y es algo que quiero hasta día de hoy.

serio, y enseguida le dije: “¡y quiero jugar con los sultanes!” Me gusta
El pasado 15 de julio del 2023 tuvimos la oportunidad de entrev-

madres son excepcionales, pero mi mamá me enseñó muchas co-

mucho el béisbol desde pequeña, y mi papá me dijo: “hija, eso no se va

He de confesar que en secundaria no me gustaba la historia,

istar a la Dra. Juana Margarita Domínguez Mar�nez, quien es licen-

sas y, entre las millones de cosas que le agradezco, es que me haya

a poder”. Entonces yo le pregunté por qué no, y mi padre contestó:

porque el maestro era terrible. Y cuando salí de la preparatoria, yo

ciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

cuidado y haya tenido paciencia conmigo. Si yo hubiera nacido en

“porque tú eres mujercita”. Él diciéndome la verdad de ese �empo, y yo

no sabía qué estudiar. Hice las pruebas vocacionales y salían car-

maestra en Educación Superior por la Universidad de Monterrey, y

este �empo, me hubieran diagnos�cado con TDAH (Trastorno por

seguía cues�onando el qué tenía que ver que fuera “mujercita”, si yo

reras humanís�cas, así como de ciencias exactas. Así que fui a la

doctora en Artes y Humanidades por el Ins�tuto de Comunicación,

Déficit de Atención e Hiperac�vidad), porque siempre fui muy in-

tenía dos brazos, me encantaba el beisbol y me iba a aprender las reglas.

universidad a revisar los programas de estudio. Me llamó mucho la

Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente se desempeña

quieta desde pequeña. De los ocho hermanos varones que tengo,

Mi papá buscaba la manera de no romper mi corazón, y yo le respondía

atención la carrera de biología, por la materia de paleontología: el

como jefa del Archivo Histórico de Monterrey y también ejerce la

yo soy la más inquieta. Mi mamá nunca fue al hospital tantas veces

de vuelta, siempre tenía una respuesta para todo.

estudio de los fósiles. Pero yo sabía que quería estudiar algo de

docencia y la inves�gación. En entrevista, la doctora Domínguez

con ellos como conmigo, y es verdad no me puedo quedar quieta.

nos habla de su formación académica, de sus inves�gaciones, de su

Aún en la actualidad, en la computadora tengo que tener de cuatro

Me encantan las locuras, tengo mil ideas, entonces siempre he

decían mucho: Estructuras socioeconómicas del mundo I y II, His-

vida como docente y de su día a día en uno de los repositorios doc-

a cinco temas diferentes para poder funcionar, si no, me aburro.

pensado que una persona, un historiador, una historiadora, puede

toria contemporánea I, II y III, etc. En ese �empo te inscribías en

umentales más importantes del noreste de México. Al mismo

ciencias sociales. Las materias de la carrera de historia no me

hacer tantas cosas como su mente lo indica y puede transformar al

rectoría: en la fila yo estaba aún pensando qué carrera elegir, le pedí

�empo, nos muestra su perspec�va sobre las nuevas generaciones

Juany Margarita es muy inquieta, es muy sensible. Tengo un cuerpo

mundo aunque no lo vea. Como dice el poema del sembrador:

a Dios que me ayudara, y me decidí por la Facultad de Filoso�a y

de historiadores que entran por primera vez a los archivos, y brinda

muy fuerte gracias a Dios, es decir, soporto el dolor. El umbral del

“Siembro robles y pinos y sicomoros, quiero llenar de frondas esta

Letras, la Licenciatura en Historia. A la primera semana, al ver cómo

recomendaciones para que puedan ejercer esta disciplina con é�ca

dolor que tengo es muy alto, de tal manera que he estado con

ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros, que darán estas

era la carrera, me enamoré de nuevo de la historia y de la facultad.

y hones�dad, tanto hacia ellos mismos como hacia la historia.

dolores fuer�simos, incluso dando clases. Pero el corazón de Juany

plantas cuando yo muera”. Pienso que la diferencia la hacemos

Margarita sí es muy sensible, entonces doy gracias a Dios por cómo

cada uno de nosotros si empezamos a trabajar, si nos compromet-

me hizo él. Me gusta muchísimo la vida, pero me gusta mucho el

emos, si en todo lo que emprendemos no sólo ponemos la inteli-

pasado: siempre he pensado que regresar al pasado sería

gencia sino también el corazón. Lo úl�mo que quisiera decir de mí

fantás�co. Confieso que una de mis oraciones es: “permíteme

es que lo más importante para mí es Jesucristo. Intento ser como

volver al pasado”. Gracias a Dios por la época en que nací, en la cual

él, me falta muchísimo para ser como él, quiero amarlo y cumplir

Fueron autores y fueron maestros. Primero fue una deconstrucción

puedo hacer muchas cosas como mujer; de hecho Juany Margarita

su propósito. Él me puso aquí con un propósito y quiero cumplirlo.

de lo que yo era como académica. En mi plan de estudios sólo

Juany Margarita es una persona muy inquieta. Dice mi mamá que

desde pequeña se dio cuenta de que necesitaba defender a la

Claramente tengo muchas áreas de oportunidad, este año he

podías cursar tres asignaturas por semestre, porque eran muy

nunca he dormido lo suficiente, de hecho, cuando era bebé no

mujer, no me gusta cuando la balanza se inclina hacia un lado,

aprendido muchísimo, sobre todo a aceptar la voluntad de Dios.

pesadas y los maestros eran muy duros. Nadie sacaba 100. En mi

dormía lo suficiente. Siempre fui una bebe muy inquieta. Somos

pienso que tanto hombres como mujeres merecemos lo mismo,

nueve hijos que tuvieron mis padres. Mi papá se llamaba Juan

merecemos respeto. Esto de la defensa de la mujer es por mi

Manuel Domínguez y mi mamá Reina Mar�nez Rivero. Gracias a

mamá. Aunque mi madre �ene un discurso algo patriarcal (porque

Dios la tengo conmigo, una mujer excepcional, pienso que todas las

en su época se decía que el hombre es el que debía llevar la

No sé si nos pueda pla�car un poco sobre usted.
¿Dónde nació? ¿Quiénes son sus padres? ¿Quién
es Juany Margarita? Dejando de lado un poco a la
doctora, la mujer...

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es
becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

Ya en la carrera de historia, cuando comenzó a
formarse como historiadora, ¿cuáles fueron los
autores que marcaron su concepción de la historia?

generación, y en generaciones pasadas a la mía, los 100 eran muy

Tras todo ese proceso logramos ver el nacimiento
de un criterio propio. Pero ¿de dónde nace esa
pasión por las humanidades? ¿De dónde salió la
idea de estudiar historia?

escasos, porque el 100 le pertenece a Dios, el 90 al autor del libro,
el 80 al maestro y el 70 a �. Los tres primeros profesores que tuve
fueron José Reséndiz, Bernardo Flores y Mario Pérez, los cuales
eran muy diferentes. Una de las cosas que me gustaría subrayar es
que los profesores de la Facultad de Filoso�a y Letras eran tan di-

Yo creo que desde que nací. Soy consciente de eso desde muy

versos, tan heterogéneos, con una capacidad de cues�onamiento

pequeña, así como sabía que quería ser beisbolista, sabía que me

que nos impresionaba, con metodologías tan diferentes, pero to-

25

�dos eran homogéneos en lo que nos exigían. Por ejemplo, el maes-

sobre todo, el compromiso. Tienes que ser muy obje�vo y compro-

tro Bernardo no me daba metodología, pero si yo le fallaba en met-

me�do, al igual que poner la mente y el corazón.
ernización del Archivo Histórico de Monterrey que emprendimos entre

odología, él me reprobaba. Estaban los tres en el mismo canal, eran
muy unidos y recuerdo que uno de los primeros autores que me
impactaron fue Adam Schaff, con el libro Historia y verdad. Para
una joven preparatoriana, que no sabía entonces conceptualizar e
ir más allá, sen�a que mi cerebro ya no funcionaba. Le dije al maes-

Es muy interesante todo el proceso académico que
la formó como historiadora. ¿Qué inves�gaciones
ha hecho a lo largo de su trayectoria? ¿Cuáles son
sus líneas de inves�gación?

2001 y 2003. He recibido también reconocimientos justamente por enseñar las funciones archivís�cas, la norma ISAD-G, etc. Y como inves�gadora, he recibido reconocimientos por ins�tuciones o grupos,
como el Colegio de Genealogistas y la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

tro que algo andaba mal: “¿qué es eso de la obje�vidad y la verdad?” No entendía nada y el maestro, muy amable, me tranquilizó

Una de mis primeras inves�gaciones fue sobre la licenciatura de His-

mencionando que sería un proceso de aprendizaje.

toria. Empecé a cues�onar mi licenciatura: ¿por qué a nadie le gusta la

Pero el más grande reconocimiento ha sido de mis alumnos. Cuando

historia y no se meten a estudiarla? ¿Por qué no tuve el plan de estu-

yo salí de la carrera, les decía a mis alumnos que un historiador podía

Cada uno de los maestros del Colegio de Historia pusieron su

dios que se suponía iba a tener? (El plan académico con el que entré

hacer lo que quisiera, porque antes se pensaba que sólo podía ser in-

granito de arena y me aportaron mucho. Mario Pérez me enseñó

tuvo muchas complicaciones, agregaron y quitaron materias). La

ves�gador o docente, pero no ambos. Si ustedes ven mi curriculum, se

metodología, a pesar de que en primer semestre nos mandaba a la

primera ponencia que llevé a un encuentro de estudiantes fue justa-

darán cuenta de que, gracias a Dios, un historiador puede incursionar

biblioteca a hacer más de doscientas fichas y era tedioso, pero fue

mente sobre eso, cues�onando el plan de estudios: La enseñanza de la

en lo que quiera: estuve como reportera de El Porvenir, como locutora

una enseñanza que aplico hasta el día de hoy. El maestro Herón

historia en el Colegio de Historia, 1983-1988. Fue una de mis primeras

de XFB, como actriz de teatro profesional y como guionista en el teatro

Pérez era muy di�cil, pero un gran académico: él sabía lenguas

inves�gaciones, y de ahí en adelante, una de mis inves�gaciones a la

amateur. Vaya, un historiador puede estar en cualquier ámbito que le

semí�cas, lenguas muertas, los libros en la�n los traducía al es-

que más le puse alma, corazón y vida fue sobre la enseñanza-aprend-

apasione, sólo debe formarse un poco más en lo que quiere y eso lo he

pañol, era algo increíble. Uno de los que nos acompañó en toda la

izaje de la historia. Me da mucho sen�miento, ya que son inves�ga-

demostrado.

formación fue el maestro Miguel Ángel González Quiroga. La

ciones que no he retomado. Soy de las primeras inves�gadoras en hab-

primera materia que nos impar�ó fue Historia contemporánea III

lar sobre la enseñanza y aprendizaje de la historia. Me cues�onaron

Una segunda cosa, los historiadores deben empezar a hacer algo por

en quinto semestre, a pesar de que esa materia era de décimo

muchos los historiadores, según ellos porque entré en materia de ped-

las nuevas generaciones. En 1988 aprendí que debía es�mular el

semestre y a pesar de no haber tomado Historia contemporánea I

agogía, a lo que yo defendía que la historia puede incursionar donde

aprendizaje del alumno. La inves�gación da reconocimiento y sa�sfac-

y II. Estábamos en un grupo con los grandes, los que más habían

sea, y que la enseñanza y aprendizaje de la historia la debe inves�gar

XIX y XX, y lo que se �ene registrado del siglo XXI. Un caso muy interes-

ción, me encanta todo eso, pero cuando tú enseñas a otros, tú estás

leído, los más diestros y hábiles con la discusión. Varios de ellos no

un historiador, porque sólo él �ene la teoría de lo que es la historia.

ante de los registros de difuntos es el de Juan Meza: su fallecimiento

formándote a � mismo y formando a las nuevas generaciones. El

está registrado como “atropellado por un tranvía”. Juan Meza fue un

mayor de mis reconocimientos es cuando un alumno que al inicio del

para leer. Los viernes nos apuntaba la bibliogra�a en el pizarrón y

La primera pregunta que hace el alumno es: ¿qué es la historia? ¿Para

ciudadano regiomontano anónimo, pero al encontrar su caso lo em-

semestre comenzó diciendo que no le gustaba la historia, al finalizar

teníamos que correr a la Capilla Alfonsina para sacar los libros.

qué sirve la historia? Marc Bloch, en su Introducción a la historia, comi-

pezamos a inves�gar. Me ayudó un genealogista y empezamos a bus-

está más mo�vado y quiere seguir aprendiendo y especializándose. O

Aprendí mucho a deba�r, a defender puntos de vista. Con el maes-

enza de la siguiente manera: “papá, explícame para qué sirve la his-

car en el archivo histórico y conseguimos más información sobre él.

que de pronto ya terminó el semestre, pasaron varios años, te re-

tro Miguel aprendí mucho, a pesar de que no se reflejó en mis

toria”. El alumno se frustra y ya no quiere aprender historia, pero si tú

Meza había nacido en la primera década del siglo XIX, había vivido toda

conozcan en la calle, y te digan: “¡maestra! ¿se acuerda de mí?” Un

notas: mi calificación más baja de toda la licenciatura fue de 76.

le dices: “la historia es una aventura”, entonces se queda intrigado y de

su vida en la ciudad de Monterrey, y pidió al gobierno municipal un ter-

alumno no te va a decir maestro cuando no te reconoce como tal fuera

leían, ya que el maestro Miguel solía pedirnos más de diez libros

ahí se puede empezar a explicar que la historia es una ciencia al igual

reno en la colonia Industrial. Ahí hizo su casa, cerca de su hogar pasaba

de la ins�tución, pero cuando se dirige a � de esa manera, fuera de la

En los exámenes de todas las materias iba el maestro, nos ponía las

que las matemá�cas, que �ene un método y un objeto de estudio. Que

el tranvía. Una noche, mientras caminaba, lo atropelló el tranvía. Se lo

ins�tución, te está reconociendo, es como si te dieran una medalla. El

preguntas en el pizarrón, y se iba. Decía: “en tal �empo terminan y

es una ciencia que estudia el pasado, pero cuyo obje�vo no es

llevaron a su casa y ahí falleció, siendo inhumado en los panteones mu-

mayor reconocimiento es cuando un alumno te dice: “maestra, nunca

me lo dejan en coordinación”. Nadie se copiaba porque eran pre-

quedarse en el pasado, sino entender el presente y ver hacia el futuro.

nicipales. ¿Cómo supimos todo esto? Porque buscamos en los regis-

me olvido de lo que usted me enseñó”.

guntas �po ensayo. De ahí aprendí la hones�dad y la é�ca, así

De ahí la definición de Pierre Vilar: “la historia es la ciencia que estudia

tros mediante una inves�gación histórica y genealógica, de manera

como redacción. En una ocasión, el maestro Miguel González nos

el pasado, para comprender el presente y vislumbrar el futuro”.

que Juan Meza ya no es más un hombre anónimo.

cinco. El examen comenzó, lo terminé, lo entregué y en mi cabeza

También inves�gué sobre la historia de la primera cátedra de derecho

La úl�ma y más grande inves�gación que estoy haciendo es sobre la

pensé: “lo hice genial”. A la siguiente clase, llegó el maestro muy

en Monterrey. ¿Cómo surgió la cátedra de derecho? Y otra que me ha

historia de la Iglesia protestante en Monterrey. Todavía no existen in-

Empecé a impar�r clases en 1987, antes de salir de la carrera, e ininter-

serio y nos comenzó a exhortar, porque todos habíamos reprob-

encantado muchísimo es la historia de los oficios a punto de desapare-

ves�gaciones sobre eso, aunque tenemos inves�gadores especializa-

rumpidamente he dado clases. Muchos alumnos han pasado por mis

ado. Le pregunté al maestro “¿hasta yo salí mal?”, y me respondió:

cer. Está pendiente y si alguien quiere retomarla, los invito y ofrezco los

dos en historia de la Iglesia católica en Monterrey. Pero sobre el prot-

aulas, así que no sabría decirte cuántos alumnos he tenido en toda mi

“Juany Margarita, sí”. Había sido la más alta, con 64. Como era el

materiales necesarios. En esta inves�gación, me llamó mucho la aten-

estan�smo me fascina porque fueron tres personas de diferentes

carrera docente. He estado en ins�tuciones como la UR, el Tecnológico de

maestro que más quería, sen� que le había fallado. Al finalizar la

ción que estamos perdiendo esa cultura de los oficios. Por ejemplo, el

denominaciones religiosas las que se unieron para crear la primera ig-

Monterrey, la UDEM, la Universidad Mexicana del Noreste, el CEDIM, el

clase, salí detrás de él porque yo quería saber en qué me había

panadero: en las �endas comerciales no hay panaderos como tal, son

lesia evangélica de Monterrey.

ICAM, la Universidad José Mar�, la Preparatoria Pablo Livas, la Facultad

equivocado. El maestro Miguel, con toda la paciencia del mundo,

máquinas las encargadas de realizar el pan, con empleados que

me empezó a explicar mis errores. Aprendí que muchas veces no

agregan las can�dades con las que puede trabajar la máquina. Estamos

escribimos como pensamos, y el maestro Miguel me enseñó a

perdiendo muchos conceptos de aspecto cultural, al igual que otros

tener una buena redacción.

oficios como el del zapatero, el sombrerero, etc. Otra de las inves�ga-

puso en el pizarrón diez preguntas, de las que teníamos que elegir

¿Cuántos años se ha dedicado a la docencia? ¿En
qué ins�tuciones y qué asignaturas ha impar�do?

de Filoso�a y Letras, y la Facultad de Derecho en la cual estoy actual-

¿Nos podría comentar qué reconocimientos ha recibido a lo largo de su trayectoria?

mente. Donde también estuve y me forjé muchísimo fue en el CONALEP.
Estuve en dicha ins�tución en 1989 y 1990, tuve alumnos de bajo nivel
socioeconómico, algunos procedentes de familias disfuncionales, y tam-

ciones que estoy haciendo, en la cual necesito ayuda, es: Enfer-

Bueno, recibí un reconocimiento de parte del Colegio de Cronistas e

bién tuve grupos de alumnas que habían sido violentadas en muchos ám-

De mis maestros aprendí no sólo lo académico, sino también lo

medades, muertes y panteones, siglos XIX y XX. Esta inves�gación va

Historiadores “Israel Cavazos Garza”, una medalla como inves�gadora.

bitos. Yo era una maestra nueva, jovencita, en un ambiente que no

forma�vo, lo é�co, lo profesional, el respeto al otro, no importa si

más allá del estudio histórico, pues se solapa con el ámbito médico. Lo

He recibido sobre todo reconocimientos como archivista, por la mod-

conocía, pero aprendí mucho de ellos, unos alumnos hermosos.

piensa diferente a mí, al igual que u�lizar la metodología en todo y,

que queremos hacer es un compara�vo entre las muertes en los siglos

CULTURA REGIONAL

27

�Es muy hermosa la forma en la que habla de su
vida en la docencia, pero quisiéramos ahora adentrarnos un poco en su vida como inves�gadora. La
forma en la que cuenta la historia es una de las más
interesantes que me ha tocado escuchar. ¿Cómo
llegó usted a esta forma de difundir la historia?

Estoy haciendo una inves�gación sobre las colonias, sobre la colonia
Industrial y empecé a encontrar muchas cosas. Esta inves�gación
que les comento quiero que sea muy grande. Yo comencé este tema
de la colonia Industrial hace dos años, en noviembre del 2021. Yo no
sabía qué regalarle a mi madre por su cumpleaños. De pronto
comencé a pensar más específico en su regalo y recordé que mi
mamá había sido adoptada, y que siempre había querido una foto-

Sólo es Dios ayudándome en mis locuras. En cuarto de primaria des-

gra�a de su verdadera madre. Así que empecé a buscar datos sobre

cubrí que me gustaba mucho hablar en público y que Dios me había

su verdadera madre con toda información que ella me había dado,

dado la capacidad de hacerlo. No sólo la capacidad sino también la

la contrastaba con la información que tenía en el archivo y entonces

valen�a de poder hacerlo, porque de pronto son cosas muy locas y

también le pedí ayuda a genealogistas.

hacer las cosas diferente a veces es complicado. Yo sé que fui creada
para esto, para estar en el archivo, aunque nunca me lo imaginé. Al

Empecé a encontrar muchísimas cosas y entre todas esas cosas des-

llegar me di cuenta de que hacían falta muchas cosas. Se hizo la pá-

cubrí que su verdadera madre murió de bronqui�s crónica y tengo el

gina de Facebook y me dijeron que tenía que hacer una publicación

acta de defunción que lo prueba. En el caso de su padre, ella quería

diaria. Era mucho trabajo, es casi como hacer un ar�culo diario, y

saber más información sobre él, y de él sólo tenía su nombre y dónde

que la gente lo lea es algo impresionante. Son casi cuatrocientas lec-

había nacido. Ella siempre había dicho que su padre había nacido en

turas diarias, incluso hay una publicación que rebasa el millón de

la hacienda de Peo�llos. Bueno, con estos dos datos te preguntas:

lecturas. Eso significa que le está gustando a la gente. Se trata de

¿qué puedo hacer? No importa lo poco que tengas, lo primero que

ejercer tu propósito, por eso digo que no soy yo, es Dios a través de

debes de pensar a la hora de hacer una inves�gación es preguntarte:

mí, ese es mi secreto.

¿qué quiero? Si no te gusta ese tema, déjalo y busca otro.

Muchas gracias por compar�r con nosotros todo
esto. Y ahora que tocó el tema del archivo, ¿nos
podría comentar cómo es su día a día en el archivo?

Pero bueno, empecé a buscar información y descubrimos que el
verdadero papá de mi mamá había nacido en la segunda mitad del
siglo XIX en San Luis Potosí, en esa hacienda de Peo�llos, que se
había casado por primera vez y empecé a descubrir muchísima in-

En este úl�mo año he aprendido a dar gracias a Dios por todo, sobre

formación sobre él. Toda esa información la comencé a contrastar

todo paciencia y tolerancia. El archivo es una aventura, porque hay

con la documentación histórica y luego la empecé a buscar con la

mil cosas que hacer: académicas, administra�vas y de toda nat-

colonia en la que ella nació, en la colonia Industrial. Fui en-

uraleza. Por ejemplo, este viernes tenía una idea de lo que iba a hacer

trelazando dicha información, le escribí a mi mamá la información

con los pendientes que tenía, pero en eso llegaron unas personas al

en un pequeño libro, como si fuera un relato, y se lo regalé en di-

archivo, una de las cuales era invidente; la estaba atendiendo otra

ciembre del año pasado. Estaba muy emocionada, abrazaba ese

persona mientras me mandaron llamar. Salí y al ver que era invidente,

pequeño libro artesanal diciendo: “¿cómo supiste todo esto?

los invité a pasar y comencé a atenderlos, dejando de lado unos pen-

¿Cómo encontraste todo esto?” Ver eso fue la mejor sa�sfacción.

dientes. Para mí fue una bendición y una enseñanza: no importa que
no puedas ver, aún puedes hacer inves�gación histórica. Este maestro

Decidí con�nuar con la inves�gación, quisiera incluir otras colonias,

quería que lo apoyáramos en la inves�gación sobre la guerra entre

porque no hay historia de las colonias en Monterrey, o historia de

México y Estados Unidos y fue fascinante, porque hablando con él no

los anónimos de Monterrey. Mi madre es una anónima, no para mí

nada más fue proporcionarle información para su inves�gación, sino

claramente, pero para la sociedad, y así muchas personas más. Esos

también contactos. Ese día, hice una nueva amistad.

son los días en el Archivo Histórico de Monterrey, son fascinantes,
son de aventura y de templanza.

También, al paleografiar, encuentras cosas magníficas o macabras. Por
ejemplo encontré un expediente de 1909 que tenía la descripción de
los cadáveres que se encontraron en varios municipios de la hoy Zona
Metropolitana de Monterrey, y a pesar de ser macabro es fascinante

Siguiendo con el tema archivís�co, ¿cuáles son los
retos que logra iden�ficar entre los nuevos historiadores que se acercan por primera vez a un archivo?

para la inves�gación histórica, porque detallan todo: sus ropas, su
rostro, su �sico en general, y ves cómo se expresaban en esa época.

La primera área de oportunidad, yo le llamaría, es que todavía no se

También lloras en el archivo, sufres en el archivo, te engentas en el

conoce qué es un archivo, a pesar de toda la información y tecnolo-

archivo, amas en el archivo, son muchos sen�mientos y te vas al pas-

gías que tenemos. Otra área de oportunidad es que no hay amor

ado. Es Dios contestando mi oración, porque voy al pasado y me en-

por los archivos y en eso hemos fallado las generaciones anteriores,

cuentro con todas esas vidas, con diferentes épocas. La semana pas-

porque no hemos mostrado bien qué es un archivo. Cuando dices la

ada encontré una de las colecciones más grandes contemporáneas,

palabra “archivo” no se te viene nada a la mente o se te viene algo

relacionada con la junta de mejoras.

muerto. Algún día, todos los que trabajamos en archivos nos vamos

CULTURA REGIONAL

29

�Epistolar io

Decreto mediante el cual el ejecutivo de Nuevo León y Coahuila recibió
facultades para la creación del Colegio Civil (1857)
José Ricardo Treviño Chavarría 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Aunque la Universidad de Nuevo León fue fundada en 1933, la historiogra�a reconoce a varias ins�tuciones educa�vas previas como
antecedentes de la Máxima Casa de Estudios: el Seminario de Monterrey, el Colegio Civil, la Escuela de Medicina, la Escuela Superior de
Enfermeras, la Escuela de Jurisprudencia, la Escuela Industrial Álvaro Obregón, y la Escuela Industrial Femenil Pablo Livas.
De entre todos, el Colegio Civil ocupa un lugar singular en la historia de la educación en Nuevo León. Su creación se remonta al decreto
del 4 de noviembre de 1857, emi�do por el Congreso del estado de Nuevo León y Coahuila durante el gobierno de San�ago Vidaurri, pues
en medio de la instauración del régimen liberal se pensó que la enseñanza profesional impar�da en el Seminario de Monterrey era
insuficiente y deficiente dado el talante confesional de la ins�tución². Debido a la turbulenta situación polí�ca por la que atravesaba
entonces el país, los efectos de dicho decreto no se verificaron inmediatamente. Fue hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el
gobernador interino José Silvestre Aramberri, con base en lo es�pulado en el decreto de 1857, dispuso la fundación oficial del Colegio
Civil, con programas de estudios que abarcarían instrucción preparatoria y superior, tanto de jurisprudencia como de medicina
quirúrgica.

a tener que ir. ¿Y quiénes son los que van a entrar? ¿Sabrán manejar

trabajos no es la falta en sí misma, sino que refleja que no valen como

un archivo? Hay una tesis del doctor Víctor Cavazos, de la que fui

inves�gadores ya que se creen incapaces de crear sus propias ideas.

sinodal, que habla de la problemá�ca de los museos y lo mismo pasa

Pero si tú �enes el compromiso con�go mismo, vas a aprender a in-

con los archivos. Él menciona que la gente no cuida los museos

ves�gar y redactar, aunque se te haga muy complicado hacerlo, lo vas

porque no los siente parte de ellos. El Archivo Histórico de Monter-

a lograr. Hay que ser honesto con las fuentes.

rey es de todos los regiomontanos, y sin embargo, muchos no lo sienten suyo. Cuidamos aquello que sen�mos que nos pertenece,
pero como se piensa que el archivo pertenece exclusivamente a las
autoridades, pues lo desconocemos, y cuando llega la hora de entrar
en él, no sabemos qué buscar.

Durante toda la entrevista ha dejado entrever algunas de las ap�tudes que debería tener un historiador. Pero ahora más específicamente quisieramos preguntarle: para usted ¿qué cualidades
debería tener un historiador?

Ojalá todos compartamos la mayoría de dichas
cualidades, pues son muy necesarias. Para finalizar esta entrevista, ¿qué nos puede recomendar
a los nuevos historiadores?
Lo primero que les diría es: sean honestos consigo mismos. De pronto
queremos muchas cosas, pero ¿de verdad las queremos? ¿Qué quieres de tu vida? ¿De verdad quiero dedicarme a esto de la historia? Si
quieres dedicar, por más loco que suene lo vas a lograr. Sólo �enes que

Un nuevo historiador necesita la capacidad de lectura: necesita saber

viértete con este propósito, con todos los trabajos que hagas, es una

leer entre líneas, y �ene que formarse en diferentes habilidades, como

de las sa�sfacciones más grandes que vas a tener. Disfruta haciendo

la redacción, el análisis de los diferentes contextos, la paleogra�a. Tam-

fichas y todo lo que esté en el proceso de tu formación. Cues�ónate

bién necesita formarse en idiomas, sobre todo dominar la lectura de

todo lo que puedas, pregunta desde lo más mínimo: ¿por qué el plan

textos en otros idiomas. Necesita compromiso consigo mismo, com-

de estudios de historia es así? ¿Por qué me impar�eron esta asigna-

promiso con la sociedad, compromiso con la disciplina histórica,

tura? Date la oportunidad de preguntar y también es importante com-

porque si no se �ene el compromiso consigo mismo, entonces no vas

prometerte con�go mismo, con la sociedad y con la historia. Para final-

a poder formar esta é�ca que todos necesitamos. Una de las cosas que

izar, cuando pones tu vida en Dios, él hace lo demás.

CULTURA REGIONAL

Asentado todo lo anterior, a con�nuación se presenta la transcripción del decreto del 4 de noviembre de 1857, mediante el cual el
Congreso de Nuevo León y Coahuila otorgó facultades al ejecu�vo estatal para la creación del Colegio Civil. El documento original se
encuentra resguardado en el Archivo General del Estado de Nuevo León, y fue publicado en El Restaurador de la Libertad. Periódico oficial
del gobierno del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila el 4 de diciembre de 1857:

San�ago Vidaurri, gobernador del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila, a todos sus habitantes, hago saber: que
el honorable Congreso del mismo ha decretado lo que sigue.
Núm. 13. El Congreso del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1o. Se faculta al ejecu�vo para que a la mayor posible brevedad, proceda a establecer un colegio civil de instrucción pública, en el local que juzgue más conveniente y a propósito para el efecto.

�enes bien planteadas tus respuestas y ya decidiste qué es a lo que te
trabajar muy duro, por más obstáculos que haya, los vas a superar. Di-

más le digo a mis alumnos es que lo más lamentable de que se copien

A lo largo de los siguientes años, el Colegio Civil con�nuó incrementando su oferta educa�va así como su alumnado, lo que sentó las
bases de la profesionalización de la educación en Nuevo León. Algunos de los cambios más relevantes en la historia de Colegio Civil
fueron: la separación de las escuelas de Jurisprudencia y de Medicina en 1877, así como la creación de otras escuelas como la de
Enfermería en 1915, las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón en 1930, así como la Escuela de Farmacia en 1931.
Con la intención de con�nuar con el crecimiento y expansión de la educación, en 1933 los representantes del Colegio Civil y de la Escuela
Normal del Estado presentaron ante el Congreso de Nuevo León la propuesta de creación de una universidad pública. Aprobada el mismo
año por Francisco A. Cárdenas, gobernador de Nuevo León, se dictó la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución que
inició sus cursos el 25 de sep�embre de 1933 bajo la dirección del doctor Pedro de Alva³.

Art. 2o. Son fondos para el colegio civil:
I. Un con�ngente de todas las municipalidades de un tres por ciento de sus rentas.
II. Una pensión que pagarán por su asistencia los alumnos internos.
III. La can�dad de cuarenta pesos que pagará cada abogado y escribano que se reciba, al expedirse su �tulo.
IV. Las dos terceras partes de los productos de registro, revalidación y concesión de mercedes de aguas.
V. La mitad de las herencias vacantes.

1 Historiador, investigador y escritor. Es Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actualmente bibliotecario de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías.
2 “Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En
línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020111575/1020111575.html
3 Israel Cavazos Garza, El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia, p. 125.

31

�VI. La mitad de pensión que pagan todas las herencias ya sean ex-testamento y ab-intestato, no siendo directas forzosas, de las
cuotas que señala el ar�culo 70 de la ley de 10 de agosto del presente año.
VII. La misma pensión y en igual cuota que pagarán todos los legados y mandas, sean de la clase que fueren.
VIII. La can�dad de cuatro mil pesos que por esta vez se señala de los fondos públicos, cubiertos que sean los gastos de administración, para que el gobierno lleve a efecto esta ley, mandando empezar la construcción del edificio.
Art. 3o. La recaudación de estos fondos se hará por la tesorería del estado, llevando cuenta por separado; y cuidando el ejecu�vo de su escrupulosa inversión en el objeto a que están des�nados.
Lo tendrá entendido el gobernador del estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda para su cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857. Ignacio Galindo, diputado presidente. Manuel P. de Llano, diputado secretario. José
María Dávila, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule, y se le dé el debido cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857.
San�ago Vidaurri.
Jesús Garza González, secretario.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
Cavazos Garza, Israel (1957). El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia. México: Universidad de Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/
1020111575/1020111575.html

�Epistola r io

Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)

Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre los principales impulsores de la creación de la Universidad de Nuevo León, debe reconocerse el papel que jugó el
doctor Pedro de Alba, médico, educador, político e intelectual, nacido el 17 de diciembre de 1887 en San Juan de los Lagos,
Jalisco. De Alba había estudiado medicina en la Universidad Nacional de México, y posteriormente dirigió la Escuela Preparatoria y de Comercio de Aguascalientes. Fue asimismo diputado federal, senador, catedrático y director de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, y director de la Escuela Nacional Preparatoria².
En el marco de las reformas sociales y económicas implementadas por el régimen revolucionario, Pedro de Alba se convirtió
en promotor de la educación en el país, toda vez que consideraba que todos los mexicanos debían tener acceso a servicios
educativos, independientemente de su condición socioeconómica. De manera que en 1933 arribó a Monterrey, comisionado
por la Secretaría de Educación, para integrarse como secretario general al comité organizador de la Universidad del Norte,
instancia presidida por el entonces gobernador de la entidad, el ingeniero Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el 31 de mayo
de 1933 vio la luz la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, y el 25 de septiembre de ese mismo año la nueva
institución universitaria inició sus actividades³.
Pues bien, el 22 de febrero de 1933, el periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas se reunió con el doctor Pedro de Alba en el
Hotel Colonial para hacerle una entrevista. El diálogo fue publicado al día siguiente en las páginas del periódico El Porvenir,
y es revelador porque muestra las aristas del proyecto original que Pedro de Alba tenía en mente: la fundación de una universidad interregional, con sede en Nuevo León, que aglutinara a las escuelas de educación superior ya existentes, que
recibiera apoyos de los otros estados del norte de México, y que lograra consolidar una presencia a nivel nacional y continental. Asimismo, describe en qué consistía exactamente la comisión que había recibido por parte de la Secretaría de Educación:
intervenir en la creación del nuevo centro de estudios superiores, resolver todos los puntos que se fueran presentando en el
camino, y difundir el proyecto en los estados colindantes con Nuevo León para obtener de ellos su apoyo.
Pedro de Alba falleció en París, Francia, el 10 de noviembre de 1960, mientras se desempeñaba como delegado mexicano en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A modo de homenaje póstumo, y por su gran relevancia
para la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a con�nuación se presenta la transcripción de la entrevista hecha por
Ramírez a De Alba, misma que puede consultarse en la edición del 23 de febrero de 1933 de El Porvenir:

“Mi concepto de Monterrey ha servido de guía y de modelo en diversos aspectos de la vida social
y económica de México”: Dr. Pedro de Alba.
El doctor Pedro de Alba, cuya alta personalidad es ampliamente conocida en los círculos intelectuales de México, arribó ayer
en la mañana a esta ciudad, según lo expresamos ya en nota por separado. Cumpliendo el ofrecimiento que hiciera el señor
gobernador, una vez terminado su período de acción al frente de la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria ha venido
a Monterrey con el fin de prestar su cooperación al desarrollo del programa rela�vo a organización de la Universidad del
Norte. Por tal mo�vo, el arribo del destacado intelectual encierra posi�vo gran interés para la ciudad, aún para la región
norte del país, toda vez que la Universidad vendrá a beneficiar a varios estados de la república.
Una entrevista
Con el deseo de no abrumar la atención del distinguido viajero acudimos a su alojamiento del Hotel Colonial
horas después de su arribo, siendo recibidos amablemente. Impuesto del objeto de nuestra visita, se dispone
a atendernos con el detenimiento que el caso requiere. Ante la mesa de trabajo, escuchamos sus primeras
palabras, mientras coloca en orden algunos papeles. La estancia guarda completa compostura: sobre el to-

1 Investigadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma institución de educación superior.
2 Edmundo Derbez García, “Pedro de Alba, vocación de educador”, pp. 3-5.
3 Guadalupe Lozano Alanís, Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 7.

CULTURA REGIONAL

cador, un estuche personal hace brillar los mangos de sus utensilios niquelados. En la mesa hay una gran cartera
de cuero negro, un reloj dorado, un memorándum y, poniendo la nota íntima, un retrato familiar: una dama con
un pequeño en sus brazos. En el ir y venir. la cabellera gris del Dr. de Alba tiene raros reflejos que inundan confianza, por una de esas extrañas asociaciones de efectos que se encuentran a veces. Tras breve pausa tomó
asiento y habló extensamente sobre los tópicos que abordamos.
Valiosa opinión
En este punto interrogamos: ¿cuál es su concepto sobre Monterrey, como asiento de la Universidad del Norte? La respuesta es amplia. Nuestro entrevistado habla pausada, lentamente, pegando las palabras y enmendando los conceptos cuando no los encuentra a la medida deseada. “Mi concepto de Monterrey –dice– ha
servido de guía y de modelo a una infinidad de aspectos de la vida social y económica en la ciudad de México.
Por lo tanto, el establecimiento aquí de un centro revelador de alta cultura como es la Universidad, le dará a
esta ciudad la significación elevadísima no solamente en la parte material, sino que vendrá a ser también un
faro, una antorcha para el mantenimiento de impulsos espirituales”.
La organización
Le interrogamos luego acerca de la forma en que ha de organizarse la Universidad para su funcionamiento,
obteniendo esta interesante respuesta: “creo, en principio –dice el doctor de Alba– que Monterrey cuenta con
elementos bien preparados y capaces en el orden intelectual para integrar el personal idóneo que fuera el
fundador del gran cuerpo de profesores universitarios. Por lo tanto –continúa– la obra principal será de los
mismos regiomontanos: es decir, el pie veterano de antiguos profesores del prestigiado Colegio Civil, de la
Escuela de Derecho y de la Facultad de Medicina, quienes al fundarse la Universidad contarán con más
elementos materiales y con un mejor ambiente para sus estudios”.
Influencia de la federación
A continuación formulamos esta pregunta: ¿en qué forma cooperará la federación para el funcionamiento de la
universidad? La respuesta es amplia, expuesta siempre con mesura, en los siguientes términos: “La federación
ve con grande interés y simpatía la fundación de una Universidad en el norte de la república. El hecho de que
la Secretaría de Educación me haya comisionado no solamente para intervenir y resolver en algunos puntos en
que se me crea útil, sino también me haya encargado que haga una propaganda en los estados limítrofes para
que todos ayuden al mejor desarrollo de este alto propósito, demuestra que cuenta de momento con un apoyo
moral, sin perjuicio de que al desarrollarse íntegramente el plan, se vea la forma en que la federación otorgue
algún subsidio económico o comisione elementos para que formen parte de cuerpo docente. O proporcione
algunos recursos materiales para la instalación”.
Los demás estados
¿Cómo habrán de cooperar –interrogamos– los demás estados del norte al sostenimiento de la Universidad?
“El gobernador Cárdenas –dice nuestro entrevistado– con muy buen sentido, ha pensado en interesar a los
demás estados del norte en la fundación de la Universidad y al mismo tiempo, él piensa que la principal base
económica debe radicar en las propias posibilidades de Nuevo León. Dará por otra parte todo género de facilidades a los estudiantes fronterizos que vengan a hacer sus carreras en Monterrey, en cuyo caso se pedirá que
los gobiernos de los estados vecinos establecieran algunas becas a ese fin”.
La significación
Tratamos después de sondear el ánimo de nuestro entrevistado acerca de la significación que pueda tener la
fundación de la Universidad del Norte en esta ciudad, para fortalecimiento del espíritu nacional, obteniendo los
bellos conceptos que enseguida transcribiremos. “Desde luego –nos dice el doctor de Alba– se sentirá el influjo
de la Universidad como un estimulante, no solamente para el estudio, sino para la investigación sobre los problemas de la cultura. La Universidad del Norte de México, puede asegurarse, llegará a tener un papel continental, y seguramente que todos los elementos de mexicanismo y de latinidad, merecerán una preferente atención
de parte de los que sostengan la Universidad, de los que trabajen en ella y de las nuevas generaciones que allí
se formen”.
Los especialistas.
Tomamos finalmente un delicado punto acerca del funcionamiento de la Universidad, interrogando: ¿cómo ha-

35

�brá de proveerse y quién procederá a las cátedras de especialización de maestros debidamente preparados y
remunerados? “Como el temperamento de los profesionistas e intelectuales del norte es tan dinámico, tan franco y abierto, seguramente que ellos mismos promoverán las visitas temporales o el establecimiento definitivo
de algunas de las personas especialistas en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo y dejen desde luego
una simiente fecunda en toda esta región, que es un campo admirablemente preparado. La fuerza de iniciativa
y el empuje creador y constructivo de esta zona, cuyo centro es Monterrey, va a tener una espléndida oportunidad para demostrar que por aquí en estos rumbos, las cosas no solamente se planean, sino que se ejecutan y
se llevan a buen término.
Un comité
Después nos habló extensamente de puntos generales relacionados con los trabajos iniciales para la fundación de la
Universidad. Nos informa que el señor gobernador del estado convocará a una junta el día de hoy, en la que par�ciparán
representantes de las dis�ntas escuelas y también algunos elementos regionales de la industria, la agricultura, etc., para
que cada uno aporte su con�ngente. En su oportunidad se dará cuenta de los acuerdos que se tomen a este respecto.
“Faltan solamente –nos informa– pequeños pormenores, ya que las ideas principales han sido completadas por el
gobernador y la legislatura local, así como por los elementos intelectuales regiomontanos”.
Está agradecido
Por lo que respecta a su sen�r muy personal se encuentra profundamente agradecido al señor gobernador, y de las
personas que asis�eron a recibirlo a medio día de hoy, y a quienes �ene conceptos de es�mación y aprecio.
La junta de hoy
Se considera sumamente importante la junta para hoy. El señor gobernador del estado ha citado a los directores de
facultades, los representantes de profesionistas, los directores de educación del estado, así como los elementos que
trabajan en la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”. En esta junta se formará un comité que presidirá los trabajos proorganización de la Universidad, de cuya acción se vendrá dando cuenta periódicamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliografía
Derbez García, Edmundo (2010). “Pedro de Alba, vocación de educador”, en: Memoria Universitaria, vol. 1, no. 8.
Lozano Alanís, Guadalupe (1993). Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�REVISTA CULTURA REGIONAL
CONVOCATORIA PERMANENTE

La revista Cultura Regional es una publicación tetramestral fundada en 2023, publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, cuyo obje�vo es poner al
alcance de todos el conocimiento de la historia regional del noreste de México. Recibimos ar�culos, reseñas de libros, entrevistas y transcripciones documentales.
Las colaboraciones deben respetar las directrices para autores/as, que se pueden consultar aquí:
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Todos los ar�culos deberán remi�rse a través de la plataforma de Open Journal Systems (OJS) de la
revista Cultura Regional (para lo cual, se solicita el registro e inicio de sesión:
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o bien como documento adjunto al correo culturaregional@uanl.mx

Créditos fotográficos
Imagen de portada: torre de rectoría, tomada del libro Universidad Autónoma de Nuevo León, 1933-1993: una historia
compar�da (1994). Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 561; p. 15: nota sobre la designación de Gregorio Morales como gobernador de Nuevo León, tomada de El Porvenir, 27 de sep�embre de 1935, y
proporcionada por la maestra Susana Julieth Acosta Badillo; p. 21: portada del libro Nuevo León y Pedro Infante, editado por el CIHR-UANL; p. 23: portada del libro Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León, editado por el CIHR-UANL; pp. 24, 25, 27, 28, 29 y 30: fotogra�as varias proporcionadas por la doctora Juana Margarita
Domínguez Mar�nez; p. 33: decreto mediante el cual el gobernador de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para
erigir el Colegio Civil, tomado del Archivo General del Estado de Nuevo León, y proporcionado por el licenciado José
Ricardo Treviño Chavarría; pp. 37 y 38: entrevista del periodista Leopoldo Ramírez al doctor Pedro de Alba, publicada
en El Porvenir, 23 de febrero de 1933, y proporcionada por la licenciada Dinorah Zapata Vázquez.

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�CULTURA REGIONAL

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 MayoN. 03 Agosto 2024

�Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL

Dr. Santos Guzmán López

CRONOGRAFÍA
Pá g i n a 4
A diez años de la par�da de Antonio Peña Guajardo - Claudia Ceja Andrade
Pá g i n a 6
Un ilustre inves�gador de Nuevo León: Antonio Peña Guajardo - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pá g i n a 1 6
Antonio Peña Guajardo y su análisis polí�co del siglo XIX - Luis Enrique Pérez Castro

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

Pá g i n a 1 8
Antonio Peña Guajardo y la historia colonial de Nuevo León - Javier Rodríguez Cárdenas

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
M.C.R. Emilio Machuca Vega

Pá g i n a 2 2
Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 18671885. Monterrey, México: Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón
Pá g i n a 24
Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la
primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 153 pp.
- Moisés Alberto Saldaña Mar�nez
GENIO Y FIGURA
Pá g i n a 2 6
Claudia Roxana Domínguez García: “Toño Peña siempre estaba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes”. - Ana Paulina Rodríguez Medellín
EPISTOLARIO
Pá g i n a 3 2
Nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña
Guajardo (2005) - Myrna Karen Garza Cantú

Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 3, mayo-agosto
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Inves�gador, catedrá�co y escritor, Antonio Peña Guajardo fue representante de una generación de historiadores nuevoleoneses que, en los albores del siglo
XXI, renovaron los estudios históricos regionales con
trabajos que abordaron temas antes casi inexplorados.
Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 13 de abril de
1974, Peña fue profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde contribuyó decisivamente en la formación de varias generaciones de historiadores. Es bien sabido que
sus principales líneas de inves�gación fueron la polí�ca
regional durante el periodo de la República Restaurada
y la economía del septentrión novohispano en la época
virreinal. Su fallecimiento repen�no, ocurrido el 23 de
julio de 2014, dejó profundamente conmocionada a la
comunidad académica de Nuevo León.
Pues bien, en este 2024 se conmemoran cincuenta
años de su natalicio y diez años de su par�da �sica.
Ambos aniversarios coinciden además con la conmemoración del primer medio siglo de existencia del
Colegio de Historia de la UANL, donde él se desempeñó
como profesor. Por consiguiente, el Centro de
Información de Historia Regional ha considerado que es
momento oportuno para rendir homenaje póstumo a
quien fuera uno de los pilares académicos de dicho
colegio universitario.
Así pues, el tercer número de Cultura Regional está
dedicado íntegramente a evocar la vida y legado intelectual, educa�vo e historiográfico de Antonio Peña
Guajardo, quien a una década de su fallecimiento, se
man�ene como un historiador de referencia para estudiantes y egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. Para cumplir con este obje�vo, el equipo
editorial de Cultura Regional ha logrado reunir las plumas de amigos/as, colegas y estudiantes de Peña, quienes aquí honran con sus palabras y sus recuerdos la
memoria de tan dis�nguido historiador regiomontano.
Esperamos que este número de Cultura Regional sirva
no sólo para recordar a Antonio Peña Guajardo y para
divulgar su obra, sino también para inspirar a las nuevas generaciones de historiadores/as a seguir su
ejemplo de dedicación y entusiasmo por la inves�gación del pasado regional.
M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�familia vivía en Nuevo León. El médico explicó que no podía operarlo
a menos que la orden fuera firmada por un familiar. Respondí entonces que yo era su pareja y que firmaría el documento, instándolo
a operarlo ya que llevaba varios días en el hospital sin tener un diagnós�co preciso.
CRONOGRAFÍA

A diez años de la partida
de Antonio Peña Guajardo
Claudia Ceja Andrade 1
Universidad Autónoma de Querétaro

Conocí a Antonio Peña Guajardo en 2002 en el Ins�tuto Mora,
donde ambos estábamos estudiando la maestría en Historia
Moderna y Contemporánea. La primera vez que lo vi, su aspecto llamó mi atención: tenía el cabello semi largo, un bigote al
es�lo del cantante de Metallica, pantalones de mezclilla, una
camisa roja y tenis blancos. Su rostro reflejaba seriedad absoluta; rara vez se reía y siempre prestaba atención a lo que la
o el profesor decía. Al finalizar las clases, sin entablar conversación con nadie, salía del aula y se dirigía directamente a la
biblioteca, donde pasaba prác�camente todo el día. Ese era
Antonio, o más bien, Toño, como todos preferíamos llamarlo.

Pero en lugar de enfocarme en su destacado trabajo como historiador, que sin duda es un pilar importante en la historiogra�a mexicana, especialmente en el noreste del país, prefiero
hablar sobre nuestra amistad. Quiero resaltar cómo, a pesar de
los desa�os inherentes de la vida académica, como la competencia y las exigencias, aun así, logramos construir una amistad
sólida y duradera.
Con Toño y otro gran amigo de la maestría, Othón Nava Mar�nez, solíamos salir a comer y tomar cerveza. Nuestras conversaciones abarcaban desde los trabajos que debíamos entregar
para pasar nuestras asignaturas, hasta anécdotas del momento
y discusiones sobre la polí�ca nacional. Además, compar�mos
varios viajes juntos a lugares como Campeche, Mérida, Tlaxcala,
San Luis Potosí, entre otros. Asis�mos a conciertos musicales,
par�cipamos en mí�nes y marchas. Todo ello hizo que la amistad se fuera afianzando con el paso del �empo.

Debo admi�r que al principio tuve poco contacto con él. Fue
en nuestra primera fiesta, donde todos los compañeros de la
maestría nos reunimos, que empezamos a conversar y desde
entonces surgió nuestra amistad. Quienes lo conocieron saben
que no exagero, aunque a primera vista Toño parecía ser hosco
e indiferente; sin embargo, una vez que lo tratabas, descubrías
que era un individuo noble, solidario y sorprendentemente
sensible, aunque reconocer esta úl�ma faceta a él le resultaba
di�cil. Le gustaba pasar desapercibido, aunque su personalidad hacía que eso fuera un tanto di�cil. Recuerdo claramente
cuando le preguntamos cuál era su fecha de cumpleaños, y
como no le gustaba celebrar, nos respondió que el 31 de abril.
Más tarde nos dimos cuenta de que había intercambiado los
números y en realidad era el 13. Con todo, varias veces le festejamos su cumpleaños.

En 2009, concluimos nuestras clases en El Colegio de México y
nos adentramos en la etapa de elaboración de la tesis. Esto
implicaba que Toño necesitaba viajar con frecuencia entre
Monterrey y Ciudad de México. Por esta razón, me pidió si podía alojarse en mi casa cuando tuviera que venir a la capital, a
lo cual accedí sin dudarlo. Durante esos períodos, discu�amos
el progreso de nuestras inves�gaciones, pero también comenzamos a compar�r aspectos de nuestra vida personal. Nos
dimos cuenta de que teníamos situaciones familiares bastante
similares, lo que nos llevaba a reflexionar sobre ello. Con el
�empo, se convir�ó en una costumbre; cuando Toño regresaba
después de estar fuera por dos o tres meses, lo recibía con algo
de comida y cervezas en el refrigerador. Al verlo llegar,
intercambiábamos saludos y de inmediato le preguntaba:
“¿Qué no�cias hay de la familia Peña Guajardo? Mira que, de
los Ceja Andrade, tengo varias para contarte”.

En el ámbito académico, demostró un compromiso notable
con el estudio y su labor. Su inclinación por la lectura era evidente; siempre estaba inmerso en libros, ar�culos o periódicos. A pesar de su naturaleza reservada, no esca�maba en
par�cipar ac�vamente en clase, especialmente al comentar
sobre las lecturas asignadas, lo que lo dis�nguía entre nuestros
compañeros. Su tesis de maestría recibió elogios y fue publicada. Nuestro camino se separó al finalizar la maestría en
2004, cuando él se trasladó a su amado Nuevo León. Sin
embargo, tres años más tarde, nos reencontramos en la Ciudad de México, donde ambos cursábamos el doctorado en el
Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una vez
más, destacó como estudiante en esta nueva etapa académica.
Lamentablemente, su tesis quedó inconclusa debido a su
prematura par�da, pero estoy convencida de que ese trabajo
habría sido publicado y recibido más de un reconocimiento.

Recuerdo cuando Toño enfermó. Se encontraba muy mal, pero
insis�a en que era solo un problema estomacal insignificante y
se negaba a consultar a un especialista. Un día recibí una
llamada informándome que lo habían llevado de urgencia al
hospital de El Colegio de México. Varios amigos y yo nos turnábamos para visitarlo, y coincidí en estar presente cuando el
médico lo examinó. Me preguntó si era su esposa para poder
firmar la orden para operarlo, pero le expliqué que no lo era,
que Toño era estudiante en la Ciudad de México, y que toda su

Aquellos días representaron un desa�o para él al estar separado de
su familia, de su trabajo y sus amistades. No obstante, estoy convencida de que se percató del cariño y apoyo que le rodeaba. A pesar de la
distancia, aquellos que no podían visitarlo en el hospital se mantenían
en contacto por teléfono para seguir de cerca su progreso. Además,
algunos de sus estudiantes de Nuevo León tuvieron la amabilidad de
visitarlo, y tuve el placer de conocer a algunos de ellos.
Una vez recuperado, regresó a su hogar. Aunque no lo manifestaba
abiertamente, su preocupación por su inves�gación, sus clases y sus
estudiantes era evidente. Recuerdo haberle preguntado una vez:
“Toño, si te ofrecieran un puesto de profesor en otro estado del país,
¿te mudarías?”. Con una ligera sonrisa, me respondió rotundamente:
“No”. Aunque nunca lo expresó explícitamente, comprendí el profundo amor que sen�a por la universidad y su lugar de origen. Quedó
claro para mí que nunca abandonaría Nuevo León.
La úl�ma vez que lo vi, quedó grabada en mi memoria de forma
imborrable. Como de costumbre, llegó a casa y compar�mos una
conversación sobre el fallecimiento de su madre, un evento que lo
afectó profundamente, aunque tratara de disimularlo, y también sobre su estado de salud. Durante nuestra charla, le recomendé cuidarse y alimentarse adecuadamente para evitar una recaída, a lo que respondió con confianza: “Sí, sí, además, los Peña Guajardo somos muy
longevos, lo llevamos en la gené�ca”, mientras se golpeaba el pecho,
demostrando su fortaleza.
Le mencioné que había conseguido una estancia postdoctoral en
Querétaro y que tendría que mudarme allí. Entonces él dijo: “Bueno,
lo que haré ahora es tomar el camión de Nuevo León a Querétaro,
pasar unos días con�go y luego con�nuar mi viaje a la Ciudad de México”. A lo que respondí: “Excelente idea, Toño”.
Cuando se preparaba para irse, se despidió y abrió la puerta. En ese
momento, le recordé: “Toño, ¿por qué te llevas las llaves del departamento si ya no estaré aquí, sino en Querétaro? Sería mejor que
las dejaras”. Él respondió con una risa �erna: “Sí, �enes razón, si ya no
te volveré a ver… al menos aquí.” Asen�, me entregó las llaves y se
marchó. Esas úl�mas palabras que me dijo resonaron en mi mente
cuando me enteré de su fallecimiento.
Recibí varias llamadas expresando condolencias y preguntando sobre
su par�da, pero la más conmovedora fue la de mi madre. Al otro lado
del teléfono, escuché su voz entrecortada mientras me decía: “Hija, lo
siento mucho. Sé que Toño era como un hermano para �...”
Casi una década después de su par�da, su ausencia aún se siente
profundamente.

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, maestra en Historia Moderna y Contemporánea por el Ins�tuto Mora y doctora en Historia por El Colegio de México. Actualmente es profesora de la Universidad Autónoma de Querétaro.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un ilustre investigador de Nuevo León:
Antonio Peña Guajardo
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para ser franco, Antonio Peña Guajardo no era mi
amigo, pero desearía haber cul�vado amistad con él.
Y quizá haberlo acompañado a la inaccesible Mesa de
Catujanos, lugar de la hacienda y tumba de San�ago
Vidaurri, el controversial gobernador de Nuevo León
que indudablemente Peña conocía muy bien dadas
sus inves�gaciones. En 2005, el maestro José Reséndiz Balderas, entonces director de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), organizó una fascinante visita a la
Mesa de Catujanos con estudiantes del Colegio de
Historia, viaje al que asis�ó Peña y que, incluso hasta
el día de hoy, es recordado con mucho afecto por todos los que par�ciparon de la excursión.

Colegio de Historia de la UANL. Por úl�mo, también
estuve presente en su funeral.
Pero quiero detenerme en un evento especial, que fue
cuando ingresó a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C. (SNHGE), la agrupación
de historiadores más an�gua que existe en el noreste
de México, fundada en 1942. Es un hecho que casi todos los grandes inves�gadores de la historia de Nuevo
León han pertenecido en algún momento a esta organización. Y Antonio Peña Guajardo contaba con el
pres�gio de haber sido ganador en 2005 del Premio de
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, otorgado
por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, la UANL, el Archivo General del Estado de Nuevo
León y otras ins�tuciones.

En realidad, yo conocí a Antonio Peña cuando el maestro José Reséndiz llegó como director del Centro de
Información de Historia Regional de la UANL en el
2009. Él me pla�có que Peña había sido su asistente
de inves�gación en el proyecto Historia del Porfiriato
en Nuevo León, trabajo que le daría material para su
tesis de licenciatura en Historia �tulada: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Además, Peña par�cipó como
moderador y como ponente en los Congresos Internacionales de Historia que organizó el Centro de
Información de Historia Regional en el Colegio Civil
Centro Cultural Universitario. En el segundo congreso
par�cipó con la ponencia La Formación de
Intendencias en la Monarquía Hispánica, mientras
que en el tercer congreso su par�cipación fue con
El circuito comercial novohispano a través del enlace
mercan�l de la ciudad de San Luis Potosí, 1747-1808.

Así, el sábado 20 de julio de 2013 se presentó en el
auditorio del Museo de Historia Mexicana, en la ciudad de Monterrey, un Antonio Peña Guajardo como
nunca lo había visto: con traje y corbata, pero conservando su habitual cabello largo y bigote en
herradura. Encabezaba la sesión el maestro José Reséndiz Balderas, entonces presidente de la SNHGE,
bajo cuya ges�ón, cabe señalar, ingresaron muchos
de los que fueron sus alumnos en el Colegio de Historia de la UANL. Al tomar la palabra el presidente
de la Comisión de Admisión de Socios, el licenciado
Francisco Valdés Treviño, informó que dicha comisión analizó el trabajo de ingreso y que formuló el
siguiente dictamen:
En relación a la solicitud presentada por el ciudadano Antonio
Peña Guajardo para ingresar en calidad de socio ac�vo a la socie-

No fue sino hasta el cuarto congreso cuando lo conocí
y cruzamos algunas palabras. Pocas en realidad,
porque él era bastante serio y yo también. Después lo
volvería a ver en otros eventos (donde tuve la oportunidad de conservar breves momentos en fotogra�as
con mi cámara): en un seminario organizado por El
Colegio de la Frontera Norte y en una comida realizada en la Hacienda San Pedro con egresados del

dad que usted dignamente preside, y tomando en cuenta el curriculum vitae del interesado y habiendo analizado su trabajo de
inves�gación �tulado El ascenso de Jerónimo Treviño como figura
prominente de Nuevo León, el cual presentó con el fin de ser admi�do en nuestra sociedad, los suscritos integrantes de la comisión de admisión de la misma, nos permi�mos emi�r el presente
dictamen en el sen�do que es de aprobarse su ingreso.

1 Arquitecto, investigador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y profesional medio en Artes Plásticas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es investigador del Centro
de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museografía y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

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El licenciado José Manuel Reyna de la Fuente, como
maestro de ceremonias de la sesión, presentó a Peña
señalando primeramente que era muy joven y que
nació y vivía en Monterrey; que cursó su licenciatura
en Historia en la UANL, que obtuvo su maestría en
Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora y que era doctorando en Historia en el pres�giado Colegio de México, especificando que su tesis
de doctorado sería Fiscalidad y economía en la
intendencia de San Luis Potosí durante el periodo de
1787-1808. Agregó que era maestro de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la UANL desde el año 2000, y que
entre otras inves�gaciones era autor de Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León, 1867-1885; La economía novohispana y la elite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII; Nuevo León bajo el gobierno de Jerónimo Treviño y también La economía ganadera del Nuevo Reino de
León en el siglo XVIII. Posteriormente invitó a Peña a presentar una síntesis de su trabajo El ascenso de Jerónimo
Treviño como figura prominente de Nuevo León, expresando que el nuevo consocio engrosaría las filas de
miembros dis�nguidos de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

riador británico Robin George Collinwood y que resaltaba por su
sencillez y dedicación a la lectura. Siempre encontramos a Antonio
leyendo en cualquier rincón ¿verdad? Antonio Peña se forjó al
igual que muchos de los presentes en el trabajo y la disciplina que
imponen el Colegio de Historia de nuestra universidad. Su gusto
por la inves�gación y el ape�to exquisito por los documentos que
existen en los archivos históricos de Nuevo León y de la Ciudad de
México han quedado plasmados en sus trabajos, muestra inequívoca de su calidad y dedicación. De manera franca y pública lo expreso, puedo asegurar que respeto la labor docente y de inves�gación que Toño realizó en estos años. Basta decir que fue el
primer ganador del Premio Israel Cavazos con su trabajo en La
economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en
la primera mitad del siglo XVIII, su trabajo de la maestría en Historia Moderna en el Ins�tuto Mora de la Ciudad de México, y su doctorado en El Colegio de México, creo que son algunas de sus cartas
de presentación que nos muestran inequívocamente la calidad de
sus trabajos y de su dedicación profesional.

De esta forma, el maestro Eduardo Cázares resumió el
gran valor como inves�gador que veía en Peña y
con�nuó comentando el trabajo que acababa de presentar su amigo, mencionado que éste era parte de
una saga de estudios que Peña realizó sobre los generales del norte, Francisco Naranjo y Jerónimo Treviño, dignificando su labor polí�ca y militar con un buen
sustento de inves�gación. Peña mostraba pues el
ascenso militar de Treviño en el Ejército del Norte al
lado de Zuazua, Zaragoza y Escobedo, sus glorias militares durante la Guerra de Reforma y la Intervención
francesa, así como su protagonismo en el campo de
batalla a favor de la causa republicana, consolidándose como el caudillo del noreste durante la República
Restaurada, Cázares concluyó lo siguiente:

Antonio Peña comenzó su presentación diciendo que
agradecía su aceptación en la SNHGE y que dedicaba
su trabajo de ingreso a la memoria de Artemio Benavides, quien había falleció recientemente en
diciembre de 2012, y quien había sido director del Archivo General del Estado de Nuevo León, porque fue
una de las personas que más lo apoyaron en sus trabajos y con el que tuvo una conexión de cercanía.
Aquí cabe señalar que Artemio Benavides, como director del archivo de Nuevo León, fue quien le publicó
a Peña su primer libro dentro de la colección Cuadernos del Noreste.

Si exis�eran dos palabras que definieran la persona de Antonio Peña,
estas serían: sobriedad y sencillez. Por ello es un privilegio ser parte
de este proceso de ingreso a nuestra sociedad, de un humanista que
ha dado mucho por la memoria colec�va de su ciudad y que es,
aparte de eso, un excelente ser humano. Bienvenido Antonio Peña a

En cuanto a su inves�gación, aseveró que en la segunda
mitad del siglo XIX exis�eron tres figuras importantes en
Nuevo León: San�ago Vidaurri, Bernardo Reyes y Jerónimo Treviño. Comentó que de los primeros dos exis�an
trabajos relevantes, pero que a Jerónimo Treviño se le
había dedicado poca atención, por lo que él se dio a la
tarea de inves�gar su periodo como gobernador para
averiguar cómo se cons�tuyó en el poder y cuáles
fueron los recursos con los que logró conservar esa posición polí�ca importante, incluso a nivel nacional, ya
que llegó a rivalizar con Porfirio Diaz como un posible
candidato a la presidencia.

la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

Por su parte el maestro José Reséndiz Balderas expresó:
Reconocemos y agradecemos el trabajo de inves�gación presentado
por el maestro Antonio Peña Guajardo, así como los comentarios del
maestro Eduardo Cázares Puente. Es un trabajo en realidad bastante
interesante, de una figura nuevoleonesa de las más connotadas que
ha habido y polémica, eso sí muy polémica, porque le tocó vivir la parte de reconstrucción del país, después de la salida de las fuerzas
francesas intervencionistas. Tanto Naranjo como Treviño lograron ser
de los caudillos regionales más famosos del Porfiriato. Ambos, como
decía Toño en su trabajo, tuvieron dimensiones presidenciales. Estudiar la historia de Nuevo León durante el Porfiriato exige necesa-

No es este el lugar para comentar a detalle toda la exposición de Peña. Sin embargo, cabe detenernos en la
contestación que realizó el maestro Eduardo Cázares
Puente, uno de sus grandes amigos y consocio de la
SNHGE designado para comentar el trabajo de ingreso. Él expresó que sen�a mucha alegría de que un
inves�gador de su clase y profesionalismo se integrara a las filas de la SNHGE. Que a Peña lo conoció en los
pasillos de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL
alrededor de 1995:

riamente estudiar el papel que desempeñó Jerónimo Treviño. Toño
nos presenta una imagen parcial de la obra de Jerónimo Treviño y nos
parece en realidad un trabajo donde hay mucha, mucha consulta,
como decía Eduardo. Antonio se caracteriza precisamente por ser una
persona demasiado estudiosa y muy apegada a los informes que hay
en los archivos. Es un trabajo bastante interesante y poco estudiado
con la profundidad como lo ha hecho Antonio. Tiene ya varias publicaciones, �ene un libro que habla del caudillismo en Nuevo León del
caso de Francisco Naranjo, que fue el compañero inseparable de Jerónimo Treviño. En un libro que un servidor coordinó que se llama Nue-

En los corrillos del Colegio de Historia se hablaba de un muchacho

vo León entre la Independencia y la Revolución, él �ene allí un trabajo

alto, güero y de gran bigote que admiraba los ideales del histo-

sobre Jerónimo Treviño bastante interesante. Si alguien ha leído a Jerónimo Treviño en esta etapa de Nuevo León es precisamente Antonio.

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�Finalmente, el maestro de ceremonias pidió al presidente
de la SNHGE que Antonio Peña Guajardo rindiera protesta
como miembro de la organización. Así se realizó, se le colocó la venera de la SNHGE y se le entregaron los reglamentos y estatutos. Terminó la ceremonia con la felicitación de
los consocios durante el convivio y con un refrigerio en el
ves�bulo del Museo de Historia Mexicana. Ahí aproveché
para tomarle la fotogra�a para su credencial de la SNHGE,
y para capturar con mi lente a los consocios y amigos de
Peña. A la distancia, me he percatado de que en ninguna
de las imágenes aparece sonriente, como lo confirman
algunos amigos en común, como Gerardo Ortega, egresado del Colegio de Letras Españolas de la UANL.

al menos tuve esa impresión. Por un momento me
pregunté cuál sería la reacción de cualquiera que, sabiendo que Peña había fallecido, viera a su hermano, sin saber que tenía un tenía un gemelo casi idén�co. Los
miembros de la SNHGE que asis�mos a su funeral montamos una guardia de honor, y de esa manera despedimos
a un gran inves�gador de la historia de Nuevo León.
Como dijo una vez Eduardo Cázares, se trataba de un
gran ser humano, sobrio y sencillo, o como llegó a decir
Gerardo Ortega: “estudiaba mucho y sonreía poco, pero
rápidamente era posible percibir su alma de niño, muy
puro, muy honesto”.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Lamentablemente, Antonio Peña Guajardo falleció un
año y tres días después de esta ceremonia, es decir, el 23
de julio de 2014. Tenía apenas 40 años de edad, ya que
nació un 13 de abril de 1974. Al enterarme de su muerte
por el maestro Reséndiz, me di a la tarea de diseñar un
cartel luctuoso con su fotogra�a, con los datos de su nacimiento y fallecimiento, y con los logo�pos de la UANL y
de la SNHGE, es decir, de la universidad que lo formó y de
la que fue catedrá�co, y de la sociedad a la que acababa
de ingresar. Llevé este cartel a la funeraria de Apodaca
donde fue velado, y allí me sorprendí mucho al ver a su
hermano gemelo. Algunos lloraban con él y lo abrazaban
con dolor, como si se tratara del propio Antonio Peña, o

Cázares Puente, Eduardo, Francisco Valdés Treviño, Antonio Peña Guajardo y José Reséndiz Balderas (2013). Audio
de la sesión ordinaria del 20 de julio de 2013. México: Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C.

Imagen 3. Antonio Peña en Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 2. Antonio Peña en el interior de la capilla junto a la tumba de San�ago Vidaurri.

Saldaña Mar�nez, Moisés Alberto (2022). “Antonio Peña
Guajardo, historiador y maestro de generaciones”, en:
Ludivina Cantú Or�z y Humberto Salazar Herrera
(coords.). Forjadores de cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filoso�a y Letras en sus 70 años de
historia. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Las fotogra�as reproducidas a con�nuación son de mi autoría y pertenecen a mi archivo personal, salvo las
primeras dos imágenes, que fueron amablemente proporcionadas por el maestro Eduardo Cázares Puente.

Imagen 4. Antonio Peña con Iván Reynaldo Silva Ramírez, Eduardo Cázares Puente y Rosa Lili Salguero Báez durante el Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 1. Estudiantes del Colegio de Historia de la UANL frente a capilla de la Meseta de Catujanos. Al frente, Antonio Peña Guajardo
con playera blanca y paliacate rojo. Atrás, Eduardo Cazares Puente con playera azul y gorra. Al fondo, José Reséndiz Balderas con playera
y gorra azules.
Imagen 6. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal y Guillermo Isaí Hernández Lara
en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 5. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal en el Tercer Congreso Internacional
de Historia, UANL.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

Imagen 7. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

magen 10. Antonio Peña y Francisco Valdés Treviño en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 8. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 11. Antonio Peña en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México, acompañado de Juan Antonio Alanís, Francisco Valdés Treviño, Angelica Murillo,
Arturo Delgado Moya y otros personajes.

Imagen 9. Antonio Peña y Arturo Delgado Moya en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 12. Antonio Peña con José Luis Cavazos Zarazúa, Adrián Garza Dragus�novis, Juana Margarita Domínguez, Manuel Ceballos Ramírez, José Reséndiz Balderas, Jacobo
Cas�llo Olivares y Jorge San�ago Alanís Almaguer en Quinto Seminario de Historia del Noreste “Personajes del Noreste” de El Colegio de la Frontera Norte en 2012.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Imagen 13. Antonio Peña en convivio en la Hacienda San Pedro de la UANL con varios egresados y estudiantes del Colegio de Historia. Entre otros, ubicamos a Reynaldo de los
Reyes Pa�ño, Jacobo Cas�llo Olivares, José Reséndiz Balderas y José Luis Cavazos Zarazúa.

Imágenes 16 y 17. Antonio Peña tomando protesta de ingreso en la sesión de la SNHGE.

Imagen 14. Antonio Peña presentando su trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.
Imagen 18. Antonio Peña recibiendo la venera de la SNHGE.

Imagen 15. Eduardo Cázares Puente comentando el trabajo de ingreso de Antonio Peña, en la sesión de la SNHGE.

CULTURA REGIONAL

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Imagen 19. Recepción de los estatutos de la SNHGE de manos de Francisco Valdés Treviño.

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Imagen 20. Antonio Peña y José Reséndiz.

�CRONOGRAFÍA

Imágenes 21 y 22. Antonio Peña con amigos del Colegio de Historia. Entre otros, podemos iden�ficar a José Reséndiz, José Luis Cavazos Zarazúa, Jacobo Cas�llo Olivares, José
Eugenio Lazo Freymann, Rodrigo Escamilla Gómez, Juana Margarita Domínguez, Reynaldo de los Reyes Pa�ño y Mayra Jocelin Mar�nez.

mágenes 24 y 25. Guardias de honor durante el funeral de Antonio Peña. Entre otros, aparecen José Luis Cavazos Zarazúa, Leopoldo Espinosa Benavides, Jacobo Cas�llo Olivares,
José Reséndiz Balderas, Mireya Sandoval Aspront, Juana Margarita Domínguez y Juan Antonio Vázquez Juárez

Imagen 26. Póster luctuoso de Antonio Peña Guajardo.

Imagen 23. Antonio Peña con Sócrates Rizzo García y José Eugenio Lazo Freymann.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

control polí�co sobre los habitantes del norte de Nuevo León. La base de

Antonio Peña Guajardo y
su análisis político del siglo XIX
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

La producción académica de Antonio Peña Guajardo
representó un punto de inflexión muy favorable para
la ac�vidad histórica a nivel local. En 2002 le correspondió inaugurar la colección Cuadernos del noreste
publicada por el Archivo General del Estado de Nuevo
León, con la que fue su tesis de licenciatura: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885.

de las inves�gaciones de historia económica (empresariado, producción fabril, ac�vidad obrera).
Lo anterior no quiere decir que no se hayan examinado los asuntos polí�cos regionales en esa temporalidad; sin embargo, los estudios precedentes se caracterizaron por su sen�do monográfico más que
analí�co. En este sen�do, en su obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León 1867-1885², Antonio Peña realiza una importante contribución a esta línea historiográfica.

De la misma forma, sentó un precedente para las nuevas generaciones de historiadoras e historiadores al
salir del espectro local para estudiar la maestría en el
pres�gioso Ins�tuto de Inves�gaciones Dr. José María
Luis Mora, donde obtuvo su �tulo con la tesis La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. En 2005, este
úl�mo texto fue galardonado con la primera edición
del Premio a la Inves�gación Histórica Israel Cavazos
Garza, otorgado por el Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo León (CONARTE). Esta laureada ac�vidad historiográfica fue acompañada de la impar�ción
de cátedra en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con
la coordinación de un seminario extrains�tucional
para asesorar a estudiantes en sus respec�vos procesos de inves�gación.

Si bien se trata en forma inicial de una inves�gación
de corte biográfico al recapitular la vida y obra del
militar oriundo de Lampazos, Peña Guajardo establece todo un análisis de los vínculos y dinámicas polí�cas desarrolladas por este personaje con los pobladores de la zona norte del estado de Nuevo León.
De alguna forma, el autor regiomontano incursionó
en el estudio de la(s) cultura(s) polí�ca(s), es decir, el
conjunto de símbolos, códigos, creencias y prác�cas
sobre las relaciones sociales comunes a una colec�vidad en torno al poder³.
A lo largo del documento, Antonio Peña establece la
forma en que los pobladores de Lampazos, Bustamante, Villaldama y Sabinas regularon su vida social
con la autoridad militar de Francisco Naranjo. Aunque
no recurre directamente al concepto de cultura polí�ca per se, su análisis bien responde a esta categoría;
por otro lado, parte de una perspec�va sociológica
para revisar este caso de estudio:

Este 2024 se conmemoran 50 años de su nacimiento
y 10 de su repen�no y lamentable fallecimiento. El
mejor homenaje que se puede realizar a Antonio
Peña es el de revisitar y resignificar su obra, legado
que trasciende a su ausencia. De forma par�cular, se
examina la contribución de Peña Guajardo al análisis
polí�co del siglo XIX nuevoleonés, una línea de análisis que entonces fue emergente frente al predominio

Nuevamente se aprecia el eje weberiano del poder carismá�co que condujo la interpretación de las principales
figuras de la en�dad, pero además contribuye a la recuperación del complejo sistema de redes personales y de
compromisos establecidos entre los diversos personajes
analizados. En este sen�do, Antonio Peña contribuye a la
desmi�ficación del hombre norestense “hecho a sí mismo”,
versión construida y reproducida por la historiogra�a del siglo pasado –y hasta cierto punto por el discurso público–,
pues evidencia la colaboración entre individuos con fines
polí�cos compar�dos.

nación carismá�ca basada en su pres�gio militar para llevar a cabo su

CRONOGRAFÍA

esta dominación era la aspiración a la tranquilidad pública por parte de
los pobladores, por lo que, en el momento de quebrantarse dicha
esperanza, las relaciones entre Naranjo y la población del norte de Nuevo León se trastocaron drás�camente⁴.

Esta dimensión interdisciplinar resulta sumamente per�nente para el análisis de fenómenos sociohistóricos que se presentaban anteriormente como “naturales” dentro de la historiogra�a regional, es decir, que no respondían a una dinámica
compleja de elementos polí�cos. Aunado a lo anterior, Peña
Guajardo esquema�za conceptos tales como caudillo, cacique, nación, liberalismo, entre otros, contextualizándolos en
el Nuevo León de la segunda mitad del siglo XIX.

Lo anterior fue argumentado de la siguiente manera: “Treviño contaba con dos elementos favorables que le ayudaron a impulsar su carrera polí�ca: había adquirido un buen
pres�gio militar […] y conservaba una red de subordinados
militares que se mostraban siempre leales […], en esto consis�a su capital polí�co”⁸. Esta úl�ma afirmación es un guiño a la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu, uno de los
más importantes sociólogos contemporáneos; en esta teoría, los sujetos sociales acumulan recursos mediante la socialización que le facilitan acceder, mantenerse y ascender
dentro del campo polí�co⁹.

Ello le permi�ó problema�zar situaciones como los múl�ples
conflictos por el poder polí�co entre las diferentes esferas de
poder, tanto ins�tucionales (cuerpos militares, municipio, estado y federación), como extraoficiales (caudillos, vecinos, insurrectos). En este sen�do, la obra de Antonio Peña Guajardo
se preocupó por rebasar la dimensión meramente descrip�va del Nuevo León decimonónico, para analizar la realidad
histórica de Naranjo y los pobladores del norte de la en�dad
mediante un sustancial marco conceptual.

De esta manera, el análisis de Antonio Peña Guajardo no se
limitó al carácter formal de los acontecimientos históricos
registrados en archivos documentales. A través de su análisis fundamentado en importantes bases epistemológicas,
el autor regiomontano contribuyó firmemente a la renovación historiográfica local. Por esta razón, los textos revisados se man�enen como un referente que permiten replantear la perspec�va sobre las complejas relaciones
sociopolí�cas del siglo XIX en el noreste.

Esta situación se reitera, aunque de forma más breve, en su
ar�culo “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”.⁵
En dicho documento, Antonio Peña brinda un panorama general acerca de las condiciones en las que Treviño, aliado polí�co de Naranjo, formó en torno a su persona un séquito de
aliados para conseguir y mantener el control polí�co del estado en el marco de la República Restaurada.
Si bien esta obra reduce significa�vamente su marco conceptual, su valor se encuentra en otros dos elementos. En primera instancia, lleva a cabo un rastreo de los principales
perfiles asociados con Jerónimo Treviño: militares, comerciantes y profesionistas que sustentaron su campaña por
la gubernatura del estado mediante el apoyo polí�co en toda
la en�dad. Por otro lado, con esta revisión Peña Guajardo
cues�ona la historiogra�a tradicional en la que se veía a Treviño como un simple militar usurpador y desinteresado por
los asuntos polí�cos y administra�vos de la en�dad. El autor
presenta una interpretación que contrasta con la sustentada
por San�ago Roel respecto al hecho de que Jerónimo Treviño
“no se dis�nguió ni entonces ni después como gobernante”⁶;
Peña respondió de la siguiente forma:

FUENTES DE INFORMACIÓN

Almond, Gabriel y Sydney Verba (2001). “La cultura polí�ca”,
en: Albert Ba�le (ed). Diez textos básicos de ciencia polí�ca.
España: Ariel, pp. 171-201.
Bourdieu, Pierre (2002). Campo de poder, campo intelectual.
Argen�na: Montressor.
Peña Guajardo, Antonio (2005). “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”, en: Artemio Benavides Hinojosa
(coord.). Sociedad, milicia y polí�ca en Nuevo León, siglos
XVIII y XIX. México: Archivo General del Estado de Nuevo
León, pp. 215-254.

Esta visión [de Roel] es simplista, ya que no toma en cuenta los elementos

Peña Guajardo, Antonio (2002). Francisco Naranjo: caudillo
de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. México: Archivo General del Estado de Nuevo León.

de fondo que influyeron en las decisiones y las acciones que se efectuaron
Tomando en cuenta los planteamientos teóricos de Weber, se

durante la ges�ón de Treviño como gobernador. Treviño no se encontraba

puede afirmar que Naranjo empleó una cierta forma de domi-

solo; era parte de un grupo polí�co, del cual era su figura principal, debido
al pres�gio militar adquirido durante la guerra de Intervención. En dicho
grupo exis�an miembros con proyectos e intereses propios, quienes, al
aliarse con Treviño y sus subordinados militares, fortalecieron su presencia

1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, maestro en Ciencias Políticas y doctor en
Filosofía con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y socio de número en la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, A.C.
2 Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada.
3 Gabriel Almond y Sydney Verba, “La cultura política”.

CULTURA REGIONAL

16

polí�ca en el estado.⁷

4
5
6
7
8
9

Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada, p. 79
Antonio Peña Guajardo, “Jerónimo Treviño y su grupo político”, pp. 215-254.
Citado por: Ibid., p. 216.
Ibid., p. 217.
Ibid., p. 253. Cursivas propias.
Pierre Bourdieu, Campo de poder, campo intelectual.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Antonio Peña Guajardo y
la historia colonial de Nuevo León
Javier Rodríguez Cárdenas 1
El Colegio de Michoacán, A.C.

La época colonial de Nuevo León ha sido un periodo
histórico poco atrac�vo para los historiadores locales,
quienes prefieren estudiar los siglos XIX y XX. Las
temá�cas más abordadas han sido la industrialización,
el empresariado, la cultura popular o las migraciones
de otros estados del país. Han sido muy pocos estudios
los que se han hecho sobre los siglos XVI a las primeras
dos décadas del siglo XIX.

La influencia de Peña Guajardo fue tan grande que, al
poco �empo, ya tenía estudiantes interesados en estudiar la época colonial. En Intelectuales nuevoleoneses
de cara al proceso de independencia de la Nueva
España (1808-1811), Claudia Roxana Domínguez
García presentó de manera general la génesis de la
ideología polí�ca que a lo largo del siglo XIX le proporcionaron caracterís�cas propias al grupo gobernante de la región. Secundariamente, buscó aportar
información a la historia regional en lo que respecta a
la iden�ficación de los intelectuales locales y su rol en
la sociedad a principios del siglo XIX⁶. Esta fue la única
tesis sobre historia colonial que Peña Guajardo dirigió
como profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Gráfica 2. Direcciones de tesis de la licenciatura
en Historia y Estudios de Humanidades de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

En el 2014, mientras Peña Guajardo impar�a los seminarios de inves�gación en la licenciatura en Historia y
Estudios de Humanidades, en la Facultad de Filoso�a y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el
entonces profesor logró conformar un grupo de estudio que posteriormente se llamó Seminario de historia
colonial. Inicialmente el grupo estaba conformado por
diez estudiantes que se encontraban elaborando proyectos de inves�gación sobre los siglos XVI-XVIII en
Nuevo León. Algunas de las temá�cas que se pretendía
estudiar eran temas vinculados con la historia polí�ca,
económica, social, demográfica, cultural y de la salud.
Desafortunadamente, de los diez proyectos de inves�gación, solamente lograron defenderse como tesis de
licenciatura tres, de los alumnos que trabajaron directamente con Peña Guajardo previo a su deceso⁷.
Aunque a estos deben añadirse dos tesis más: una que
sí se trabajó directamente con Peña Guajardo, aunque
no perteneció al Seminario de historia colonial, y otra
inves�gación que no se trabajó directamente con el
historiador pero que recibió influencia de su obra⁸.

Gráfico 1. Temporalidad de las tesis de licenciatura sobre Nuevo León defendidas en la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1981-2019

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (Coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El obje�vo de este texto es presentar un balance de la
historia colonial en Nuevo León, haciendo énfasis en la
influencia que tuvo el historiador Antonio Peña Guajardo. Su promoción ha sido muy importante. Quizás no
con un efecto inmediato, pero sí al largo plazo. La generación de especialistas en la historia colonial de Nuevo León fue una de las principales contribuciones de
este destacado historiador. Pero es necesario valorar
en qué medida su impacto puede considerarse como
un parteaguas entre lo que ya se había escrito y lo que
sus alumnos han propuesto.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El poblamiento apareció como una interrogante que
comenzó a discu�rse en las posteriores inves�gaciones
universitarias en Nuevo León. Pero otro periodo histórico, dentro del “colonial” que también comenzó a estudiarse, fueron los albores del movimiento que se
desencadenó contra el régimen español.

La historia colonial de Antonio Peña Guajardo
La primera tesis sobre historia colonial en ser defendida en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue la de Raúl García
Flores. Esta inves�gación se in�tuló Poblamiento,
familia y calidad en San Felipe de Linares (17601810)². Con esta inves�gación, se inició una serie de
estudios que buscaban comprender el modo en que
se fue dando el poblamiento local, a par�r de estudios de caso. Posteriormente Valen�na Garza Mar�nez explicó, a escala regional, el proceso de poblamiento en el “noreste novohispano”, incluyendo la
villa de Sal�llo, Nuevo Reino de León y Coahuila,
durante los siglos XVI y XVII³.

En el 2004, la obra de Antonio Peña Guajardo La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de
León durante la primera mitad del siglo XVIII fue
condecorada en la primera edición del Premio a la
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, organizada
por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en
Nuevo León. Desde una perspec�va neoins�tucional,
Peña Guajardo demostró cómo la élite del Nuevo Reino

1 Historiador e inves�gador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestro en Historia por El Colegio
de San Luis y actualmente doctorando en Historia en El Colegio de Michoacán.
2 Raúl García Flores, Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810).
3 Valen�na Garza Mar�nez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano: siglos XVI-XVII.

CULTURA REGIONAL

de León labró su patrimonio a par�r de dos ejes: la
par�cipación en las campañas de poblamiento y pacificación locales, y los negocios que se sostenían con diversos puntos de las Indias septentrionales, como la Ciudad de México, Durango, Guadalajara, Zacatecas,
Guanajuato, Querétaro, Acapulco o Veracruz⁴. Esta
inves�gación reveló que la oportunidad de incrementar
la fortuna, el patrimonio y los bienes estaba limitada a un
grupo muy pequeño que eran los primeros pobladores.

18

Era la primera ocasión en la que Peña Guajardo incursionaba en la historia colonial. Su tesis de licenciatura
hizo una dis�nción entre el caudillismo y su comparación con el cacique. Esto fue fundamental para la
elaboración de su inves�gación, tomando en cuenta
que el poder polí�co que cons�tuía el caudillo en la
región norte del país dio paso a la trasformación del
caudillismo en una forma de gobierno⁵. Se desconocen
las razones que mo�varon a Peña Guajardo a incursionar en la historia colonial. Pero, a juzgar por ambas tesis, resulta evidente que el poder polí�co que concentraba un personaje en un determinado momento
histórico no surgió de forma espontánea. Se trató de
una construcción histórica. Seguramente el autor, rastreando los orígenes familiares de los caudillos del siglo XIX, encontró un vínculo con las principales familias
del norte de la Nueva España, razón que lo llevó a estudiar las élites gobernantes y de comerciantes del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.

El deceso de Peña Guajardo detuvo la efervescencia en
los jóvenes estudiantes por inves�gar sobre el periodo
colonial de Nuevo León. A tal grado que, una vez que el
historiador falleció, más allá de su influencia, no hubo
ninguna otra tesis que estudiara el periodo español en
la localidad. Aunque desde el centro de México
también se ha despertado un interés por estudiar el
“noreste novohispano”, los estudios se concentran
mayormente en el pasado colonial de Tamaulipas o,
mejor dicho, en el Nuevo Santander⁹.

4 Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII, pp.14-45.
5 Antonio Peña Guajardo, Caudillismo y poder polí�co en el norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885).
6 Claudia Roxana Domínguez García, Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España (1808-1811).
7 Mijael Obando Berland Silvano, El desarrollo de la autonomía administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825), 152 pp.; Javier Rodríguez Cárdenas,
Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800, 198 pp.; Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Tierras fronterizas: guerra y diplomacia en el sureste del
Nuevo Reino de León, 1670-1748, 205 pp. Tras el deceso de Antonio Peña Guajardo, las tesis de Berland Silvano y de Rodríguez Cázarez fueron dirigidas por Alberto
Barrera Enderle, mientras que la tesis de Rodríguez Cárdenas fue dirigida por José Luis Cavazos Zarazúa.
8 Jaime Sánchez Macedo, El sistema jurídico novohispano y su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte del periodo virreinal, 1770-1810, 120 pp.;
Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada, La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial, siglos XVII-XVIII, 175 pp. La tesis de Jaime
Sánchez Macedo fue dirigida por Juan Jacobo Cas�llo Olivares mientras que la de Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada la dirigió Cecilia Sheridan Prieto.
9 Ana Gabriela Arreola Meneses, Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y San Antonio de los Llanos,
siglos XVII-XVIII; Nancy Selene Leyva Gu�érrez, Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766).

19

�Gráfico 3. Tesis de licenciatura en Historia sobre la época colonial en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019.

administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Domínguez García, Claudia Roxana (2007). Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España
(1808-1811). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
García Flores, Raúl (1998). Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo
León.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde la cantera.
Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, 1981-2019.

Este impulso es mo�vado por dos pres�giosas historiadoras,
Valen�na Garza Mar�nez y Patricia Osante, quienes han influido
mucho en que sus estudiantes fijen su mirada ante la gran veta
de inves�gación que representa el pasado colonial de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, en Nuevo León la
academia también se ha visto influenciada por las corrientes historiográficas estadounidenses. Académicos como Alberto
Barrera Enderle y Luis Alberto García García, formados en Estados Unidos, también han reconocido el trabajo iniciado por
Antonio Peña Guajardo y ayudaron a canalizar a sus estudiantes
para que pudieran seguir cul�vando sus líneas de inves�gación¹⁰.
Conclusiones
Sin duda, Antonio Peña Guajardo fue un pilar en la inves�gación
histórica de Nuevo León. No sólo por su labor como inves�gador,
sino porque desde las aulas mo�vaba a sus estudiantes a emprender una carrera en la inves�gación histórica. Incen�vando el
diálogo, la crí�ca construc�va, la retroalimentación y el trabajo
en los archivos, su constancia y disciplina fueron indispensables
para que, siguiendo su ejemplo, nuevas generaciones de historiadores aceptaran el reto de la inves�gación basada en fuentes
de archivo.
Desafortunadamente, no pudo obtener el grado de doctor en
Historia por El Colegio de México debido a su fallecimiento
prematuro. Algunos de sus estudiantes ya se han doctorado o están en proceso de obtener el grado mencionado. No obstante, su
legado está presente en los trabajos que ellos están presentando. Se han replanteado esquemas de análisis y se intenta una
comprensión del “pasado colonial” que rebase los ámbitos regionales. Comprender el Nuevo Reino de León dentro de los márgenes del septentrión oriental, en las Indias Occidentales o como
parte de la monarquía hispánica, es un buen indicador de que la
historiogra�a local sobre los siglos XVI al XVIII sigue en construcción y hacia buen puerto.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Arreola Meneses, Ana Gabriela (2014). Poblamiento y conformación
espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río
Blanco y San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Berland Silvano, Mijael Obando (2015). El desarrollo de la autonomía

Garza Mar�nez, Valen�na (2002). Poblamiento y colonización en el
Noreste novohispano: siglos XVI-XVII. Tesis de doctorado en Historia. México: El Colegio de México.
Gu�érrez Cañada, Diana Xóchitl (2019). La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial,
siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Leyva Gu�érrez, Nancy Selene (2016). Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766). Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Morado Macías, César y César Herrera (coords.) (2017). Desde la
cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019. México: Editorial
Bajo la Higuera.
Peña Guajardo, Antonio (2001). Caudillismo y poder polí�co en el
norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Peña Guajardo, Antonio (2005). La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.
México: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.
Rodríguez Cárdenas, Javier (2016). Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Rodríguez Cázarez, Nelson Jofrak (2016). Tierras fronterizas: guerra
y diplomacia en el sureste del Nuevo Reino de León, 1670-1748. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Sánchez Macedo, Jaime (2016). El sistema jurídico novohispano y
su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte
del periodo virreinal, 1770-1810. Tesis de licenciatura en Historia
y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

10 Alberto Barrera Enderle fue director de tesis de licenciatura de Mijael Obando Berland Silvano y de Nelson Jofrak Rodríguez Cazarez y Luis Alberto García
García su lector. Mientras que de Javier Rodríguez Cárdenas solamente Alberto Barrera Enderle fue su lector.

CULTURA REGIONAL

20

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República
Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Monterrey, México:
Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp.

Ulrich F. Martínez Barrón 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Antonio Peña Guajardo, originario de Nuevo León, fue un des-

nacional durante dicho periodo, destacando las repercusiones

tacado historiador, académico, docente y escritor, que se

que se presentaron a largo plazo en la conformación de la iden-

interesó por temas como la economía en el septentrión orien-

tidad nacional. Advierte que, aunque la consolidación de un Es-

tal novohispano o la política regional en tiempo de la República

tado republicano y laico avanzó, las tensiones entre los diferen-

Restaurada. Fue licenciado en Historia por la UANL y maestro

tes proyectos políticos de nación persistieron, lo que influyó en

en Historia por el Instituto Mora, además de que se encontraba

el desarrollo político y cultural en las décadas subsiguientes.

cursando el programa de doctorado en Historia en El Colegio de
México al momento de su deceso. Su destacada investigación

El estudio de Francisco Naranjo ocupa el lugar central de

en el ámbito regional le valió reconocimientos, y dejó un

la obra. Peña Guajardo explora las tensiones posteriores

importante legado a través de diversas publicaciones y de las

al Segundo Imperio, en el que Naranjo se convirtió en

vidas de sus estudiantes, quienes lo recuerdan como una per-

un mediador que trascendió las divisiones políticas y

sona sencilla y generosa.

étnicas de la época. Su visión de un Nuevo León unificado
y en crecimiento fue una especie de brújula en medio de una

La obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada

época turbulenta de la historia mexicana. De tal modo, la figura

en Nuevo León 1867-1885 emerge como una contribución sig-

de Francisco Naranjo se revela no sólo como un líder militar es-

nificativa a la historiografía regional, pues ofrece una mirada

tratégico, sino también como un agente fundamental en la

analítica y contextualizada sobre la vida y legado de un perso-

configuración de Nuevo León en el siglo XIX. Su papel como

naje clave en la historia de Nuevo León. A través de una inves-

caudillo no se limitó a los campos de batalla, sino que se ex-

tigación meticulosa, el autor nos sumerge en la compleja trama

tendió a la gestión de la estabilidad política y la redefinición de

de eventos que definieron la aportación de Francisco Naranjo

la identidad regional.

a la construcción de la República Restaurada en la región. No
solamente ofrece una narrativa histórica, sino también

Sin embargo, a través de la obra también se revelan las

una invitación a reflexionar sobre el precio del li-

contradicciones y dilemas que acompañaron la

derazgo en momentos cruciales de la historia.

búsqueda de la estabilidad por parte de Naranjo. La
complejidad de su papel como caudillo se manifies-

El autor comienza explicando el contexto histórico

ta en las decisiones difíciles que tuvo que tomar

del último tercio del siglo XX, que estuvo caracteri-

para mantener el orden y la cohesión de una región

zado por la fragmentación del poder en caudillos y

fracturada por la guerra. De esta forma, al reflexionar

caciques, mismos que emergieron como actores clave

sobre su obra, nos enfrentamos a preguntas esenciales

en la configuración del escenario político y social. Además,

sobre el liderazgo y la justicia en momentos críticos de la his-

analiza las interacciones entre el proyecto liberal y la ficción

toria. ¿En qué medida las acciones de Francisco Naranjo fueron

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

necesarias para lograr la estabilización de Nuevo León y hasta

vo León 1867-1885 es una aportación importante a la historia

qué punto se vieron comprometidas tales acciones en el proce-

del noreste de México, ya que analiza las complejas dinámicas

so? Estas cuestiones subrayan la complejidad inherente a la

de poder que se presentaron a nivel regional, con base en el

labor de los líderes en tiempo de crisis.

análisis de una figura política relevante. En definitiva, la obra
sirve como punto de partida para futuros estudios sobre la his-

A medida que se avanza en la lectura, el libro invita a estudiar

toria política de Nuevo León. Su enfoque exhaustivo y la forma

la influencia de Francisco Naranjo, personaje multifacético que

en que desentraña los matices de la vida de Francisco Naranjo

contribuyó a la construcción del moderno Estado republicano.

exponen ante las y los historiadores un campo fértil para más

Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nue-

investigaciones sobre el tema.

23

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Fondo Estatal para la Cultura y las
Artes de Nuevo León, 153 pp. ISBN: 968-5724-42-3.
Moisés Alberto Saldaña Martínez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Este libro fue la tesis del autor, Antonio Peña Guajardo,

Para brindar un panorama sucinto de las aportaciones de esta inves-

para obtener el grado de la Maestría en Historia Moderna

�gación, se ahondará enseguida en torno a cinco planteamientos ge-

y Contemporánea por el Ins�tuto “Dr. José María Luis

nerales contenidos en el libro. Los primeros dos se relacionan con las

Mora”. Asimismo, la inves�gación fue galardonada con el

condiciones locales y las implicaciones de las mismas. En primera ins-

Primer Premio de Inves�gación Histórica “Israel Cavazos

tancia, la presencia de grupos indígenas seminómadas en la región, lo

Garza” en 2004; este reconocimiento derivó en la publicación

cual conllevaba que había abundancia de �erras en la zona, por la ca-

de tan destacada tesis de posgrado, la cual fue editada por el Fondo

rencia de un régimen previo de propiedad. Asimismo, esta condición

Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

explica los rasgos de las encomiendas y congregas en la localidad, con
las que se obtenía mano de obra prác�camente esclava que era pa-

La obra presenta una sólida base cien�fica y define con precisión la

gada solamente con maíz.

hipótesis que se buscó verificar. Este supuesto conlleva que los
miembros de la élite local del Nuevo Reino de León fueron parte

Otras implicaciones de la presencia de comunidades seminómadas

importante, en términos cualita�vos, del sistema comercial estableci-

fueron la preponderancia de las milicias y la condición de “guerra

do en la Nueva España. Lo anterior porque desempeñaron los papeles

viva”. Estas circunstancias predominaban sobre la polí�ca, y conlleva-

de abastecedores de productos primarios (como lana, carne y plo-

ban el autofinanciamiento y la rela�va autonomía de las élites locales,

mo), así como de redistribuidores de otras mercancías, como los tex-

con privilegios fiscales y el “derecho” de cazar, esclavizar y vender

�les. Los medios por los que dicha oligarquía controlaba la economía

indígenas. Pero esta situación derivó también en conflictos con los

del Nuevo Reino de León consis�an en la apropiación de los recursos

propietarios foráneos de ganado trashumante y con el gobierno

principales, como la �erra y el agua, así como la protección de sus

virreinal, especialmente en 1714, lo que desembocó en la

intereses a través de la par�cipación en las milicias y las ins�tuciones

intervención de Francisco de Barbadillo y el intento de implemen-

polí�cas formales.

tación de algunas reformas en torno a los pueblos de indígenas, las
misiones y la compañía volante.

El texto está dividido en tres capítulos; a saber: primero, el contexto
de la estructura económica del Nuevo Reino de León en la primera

El segundo planteamiento que descuella en el libro es la mínima exis-

mitad del siglo XVIII; en segundo lugar, la organización militar y polí-

tencia de minas de plata en el Nuevo Reino de León. Esto derivó, por

�ca del reino en la misma temporalidad; y, en tercera instancia, las

una parte, en la explotación de los metales disponibles, como el plo-

relaciones entre el Nuevo Reino de León y la Nueva España. Todo lo

mo, y en la preponderancia de espacios como el Real de Minas de San

anterior, fue abordado por el autor desde un enfoque económico

Pedro Boca de Leones, con haciendas de beneficio circundantes. Pero

neoins�tucionalista, lo cual implicó analizar el contexto de las ins�tu-

también conllevó la necesidad del aprovechamiento de la abundancia

ciones. Éstas fueron entendidas como conjuntos de reglas que organi-

de pas�zales y agostaderos para la cría de ganado menor: trashuman-

zan y ar�culan las interacciones económicas, sociales y polí�cas entre

te de propietarios foráneos, especialmente en el sur de la región, y de

individuos y grupos sociales, tales como las milicias y las congregas,

propietarios locales en otras zonas, para el aprovechamiento de carne

circunscritas a la jurisdicción del Nuevo Reino de León. Este análisis

y lana, así como para la renta de �erras.

está sustentado en una sólida evidencia, con una gran riqueza de

Por otro lado, los siguientes tres planteamientos destacables de la productos agrícolas (especialmente el maíz) se des�naban al consumo
obra se vinculan con el análisis de las ac�vidades económicas. El local, las élites locales también tenían medios de ar�culación econótercero de ellos es la afirmación del autor de que la economía regional mica con el Virreinato. Dichas estrategias eran: el abastecimiento de
de la época se ar�culó en torno a dos ejes: la minería de extracción de plomo a algunos centros mineros (como Zacatecas), esencial para la
plomo en San Pedro Boca de Leones y sus haciendas en el norte, y la fundición de la plata; la venta de lana a los obrajes de diversas regiones,
cría de ganado menor en las haciendas del sur. Lo anterior implicaba como Querétaro, para la ropa de los mineros; y el envío de carne de
que Monterrey no era entonces el ar�culador de la economía, sino sólo carnero a algunos centros urbanos, como la Ciudad de México.
el centro polí�co y almacenador-redistribuidor de mercancías. De hecho, la población de la capital del Nuevo Reino de León era de apenas Asimismo, las élites regionales recibían financiamiento desde el centro
236 vecinos (no se refiere a individuos, sino a propietarios y jefes de del Virreinato y fungían como comerciantes intermediarios, distribufamilia) en 1740, los cuales producían sólo para el autoconsumo.

yendo mercancías desde otras áreas de la Nueva España, y también
desde Europa y Asia. Los intercambios y pagos se realizaban en buena

La cuarta aseveración significa�va del libro gira en torno a la consoli- medida en especie, dada la poca circulación de moneda acuñada. Pero
dación de una élite local durante el periodo estudiado. En efecto, se también se presentaron conflictos, como el acaecido en 1714, donde se
destacan figuras como los peninsulares Antonio López de Villegas y vieron favorecidos los intereses del centro del Virreinato.
Luis García de Pruneda, y los criollos Pedro Guajardo y Francisco Báez
Treviño. Según el autor, las fortunas de dichas élites ascendieron a En conclusión, Antonio Peña Guajardo sostuvo a través de esta acuciosa
unos cien mil pesos y concentraban la mayoría del circulante. Su es- inves�gación que el eje ar�culador de la dinámica económica novotrategia para el enriquecimiento era la diversificación de sus ac�vi- hispana era la plata, tal como habían aseverado autores como Carlos
dades, como la minería, la ganadería y los préstamos, así como el do- Sempat Assadourian y Ángel Palerm. Y, en torno a dicha ac�vidad preminio del comercio inter e intrarregional. Pero también controlaban ponderante, se cons�tuyó un mercado interno, una mercan�lización,
las ins�tuciones: las milicias, las congregas (para abastecerse de aunque con una débil mone�zación. La economía del Nuevo Reino de
mano de obra), la gubernatura, la capitanía mayor, las alcaldías mayo- León no fue ajena a esta dinámica, sino que se ar�culó principalmente

fuentes primarias y bibliográficas.

res y el cabildo civil de Monterrey.

a través del plomo y la lana. De tal modo, el autor tuvo el acierto de
analizar las par�cularidades de los procesos regionales, pero sin su-

La quinta y úl�ma aportación destacable del libro es el análisis de los puestos de aislamiento o excepcionalidad, sino vinculándolas con el
1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia, maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales, y doctor en Filosofía con acentuación en
Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Es autor del libro El anticlericalismo oficial en Nuevo León, 1924‒1936.

CULTURA REGIONAL

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intercambios y la vinculación intra e interregional con la economía no- resto del territorio, las dinámicas y las ins�tuciones novohispanos.
vohispana. Al respecto, el autor señala que, si bien la mayoría de los

25

�GENIO
En segundo semestre también nos dio unas cuantas semanas de

nera porque en algún momento le comenté que tendríamos que

clase en Teoría de la Historia II, pero fue el �empo en el que fue

tener un poco más de formalidad, que se entregara un escrito por

admi�do en el Ins�tuto Mora para hacer su maestría, entonces nos

an�cipado, que hubieran algunos requisitos para presentar los tra-

dejó. Lo sen�mos mucho. Esa clase ya no fue igual y me acuerdo

bajos, porque a veces eso terminaba siendo como una charla entre

que cuando lo veíamos, le decíamos: “Toño, ¿por qué nos dejas-

amigos y no tanto una exposición de un trabajo. Pero Toño decía

Claudia Roxana Domínguez García:

te?” Nos costó más trabajo acoplarnos a la nueva maestra, pero

que si se hacía, se caería en otras formalidades, y las y los estu-

siempre que venía nos preguntaba cómo íbamos, nos recomenda-

diantes no iban a asis�r porque se sen�rían muy presionados. Él

“TOÑO PEÑA SIEMPRE ESTABA MUY DISPUESTO

ba lecturas, su conocimiento sobre autores era muy extenso. Él sa-

prefería que fueran, independientemente de si tenían estructu-

A ESCUCHAR A SUS ESTUDIANTES”.

bía todo, te daba referencias de todo. Entonces sí era una persona

radas o no sus ideas o sus proyectos. Ya en el transcurso del semi-

con un amplio conocimiento historiográfico, ¡y accesible! Era muy

nario, se iría dando forma a esa idea, pero lo importante era que

accesible con sus estudiantes.

estuviéramos ahí.

La promoción de la inves�gación histórica fue
uno de los sellos caracterís�cos del profesor
Antonio Peña. ¿Podría contarnos cómo eran los
seminarios de inves�gación que organizaban
José Reséndiz y Antonio Peña? ¿Quiénes par�cipaban y qué temá�cas abordaban?

Y al final de cada sesión, el maestro Reséndiz nos invitaba los tacos,

Y FIGURA

Ana Paulina Rodríguez Medellín

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La doctora Claudia Roxana Domínguez García es licenciada en His-

lenta, se veía in�midante y decíamos: “qué bueno que no nos tocó

toria por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestra en His-

clase con él”, porque nos iba a regañar a todos o al menos teníamos

toria Regional Con�nental por la Universidad Michoacana de San

esa impresión por su �sico.

Nicolás Hidalgo, y doctora en Humanidades por la Universidad Au-

por lo que se volvía también un momento de convivencia. Este
espacio lo que facilitó también, además de encontrar algunos
puntos en común de intereses de inves�gación, fue el conocernos
más a nivel personal, porque a veces, estando en semestres dis�ntos, nos veíamos solamente en los pasillos, no había otros
espacios en donde pudiéramos convivir con estudiantes de semes-

tónoma Metropolitana. Actualmente es profesora-inves�gadora de

Ya después, en tercer semestre, él era asistente del maestro Ber-

la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de

nardo Flores. El maestro había sido director de la facultad y ya era

La verdad, ahí tuvimos la suerte de que se conjuntaran varias per-

tres de más arriba o de más abajo. Yo siempre trataba de estar pre-

Nuevo León, donde además fue coordinadora del Centro de Inves-

una persona de cierta edad, y pues Toño era su asistente e impar�a

sonas al mismo �empo en la facultad. El maestro Reséndiz siempre

sente, creo que fui de las más constantes. En este seminario par�ci-

�gaciones Históricas. Es especialista en historia intelectual y polí-

la materia de Teoría de la Historia, e igual siempre muy serio, era

estuvo muy interesado en impulsar la inves�gación histórica y pues

paron personas como César Salinas, Roberto Lara, Dámaso Beltrán,

�ca de Nuevo León durante la primera mitad del siglo XIX, y ha es-

una persona muy seria a la hora de exponer su clase. La dinámica

Toño, cuando regresó de su maestría, se dio cuenta también de que

Gerardo Pantoja Zavala, Miriam Mar�nez y Jacobo Cas�llo. Al ma-

tudiado temas como la transición del régimen virreinal al

de la materia era que él daba toda la clase, el maestro Bernardo de

era necesario tener un espacio para impulsar la inves�gación con

estro Moisés Saldaña no pudimos convencerlo de que viniera, para

republicano tras las guerra de independencia, y el papel de las éli-

repente hacía algunos apuntes, algunas reflexiones, pero quien lle-

fuentes primarias, ya más formal. Entonces, en el periodo en que

él su fin de semana es sagrado, pero sí estaba al tanto de la exis-

tes y del ayuntamiento de Monterrey en este complejo proceso.

vaba el peso de la materia era Toño, siempre muy amable. Lo que

estuvo José Reséndiz como director, nos brindó facilidades, como

tencia del seminario. Diego Or�z, Óscar Cázares, ellos estaban

nos llamaba mucho la atención, que era una par�cularidad de él en

tener un espacio el sábado para reunirnos; se abrió la convocatoria

también presentes en las sesiones.

Domínguez García fue además estudiante, asesorada, colega y ami-

sus clases, era que le costaba trabajo mantener el contacto visual.

a todos los estudiantes del colegio, no importaba el grado ni el

ga personal del historiador Antonio Peña. En entrevista, la doctora

Como que veía un punto en el fondo del salón y ya, no conseguías

tema de inves�gación. Bueno, se suponía que era sobre el siglo XIX

A par�r de este seminario surgieron varias tesis. De hecho, también

nos comparte cómo lo conoció, cómo eran los seminarios de inves-

que te observara, salvo que le preguntaras algo directamente; en-

en Nuevo León, pero a final de cuentas terminaron presentándose

se publicó un libro en donde se incluyeron ar�culos de quienes

�gación que él promovía, cómo fue su experiencia como tesista de

tonces sí era una par�cularidad de su es�lo de dar la clase, pero

temas de la Revolución, de la época colonial y de otras temporali-

par�cipamos en este seminario. Yo creo que sí rindió bastantes fru-

Peña y cuál fue, en su opinión, el mayor legado académico, intelec-

siempre muy esquemá�co, puntual, preciso en sus clases, eso

dades, ya no precisamente del Nuevo León decimonónico. Por eso

tos. Tengo entendido, aunque la verdad nunca lo he corroborado,

hacía que la materia fuera mucho más digerible. Las materias de

yo creo que, el que fuera un espacio tan libre y tan diverso, favo-

que mi tesis fue la primera que se presentó después de mucho

teoría, en tercer semestre, eran un balde de agua fría y decías:

reció que más personas estuvieran interesadas en par�cipar. Nos

�empo de que ya no se presentaban tesis en el colegio, y mi asesor

“esto está muy complicado” y aparte, en mi caso, traíamos una idea

reuníamos los sábados de cada mes, por lo general en la sala de

fue el maestro Antonio. Creo que el que empezaran a hacerse tesis

diferente de lo que iba a ser la carrera, pensamos que íbamos a

juntas de la dirección, porque el resto de las aulas estaban ocu-

fue un logro del seminario. Es diferente el hacer las ideas, redac-

aprender historia. Pero con las materias de teoría y metodología

padas. En ocasiones el maestro Reséndiz estaba, en otras ocasiones

tarlas, pero luego cuando las �enes que exponer, las �enes que

nos dimos cuenta de que era algo más, no era solamente aprender

no; tenía muchas ac�vidades, pero los que siempre estuvieron

compar�r, las �enes que explicar, y aparte te cues�onan sobre lo

todos los de primer ingreso en el edificio de posgrado. Allá tenía-

o saber de hechos, de nombres, de personajes o de fechas, sino re-

fueron Antonio Peña y Jacobo Cas�llo.

que estás pensando, lo que estás hablando, pues ya hay como un

mos las clases y él no nos dio clase en ese semestre, pero sí lo veía-

flexionar de cues�ones como el �empo, el pasado, la forma en la

tual y docente de este historiador.

En�endo que usted fue cercana al profesor Peña.
¿Podría contarnos cuándo y cómo lo conoció?
La primera vez que lo vi fue en el primer semestre. Nos tenían a

ajuste en las ideas, en lo que uno está pensando, en lo que uno está
proponiendo. Y creo que ese ejercicio se hizo posible en el semina-

mos cómo llegaba, porque daba clases a otros grupos, siempre

que se escribe la historia. Entonces, la forma en la que él impar�a

Los asistentes eran a veces intermitentes: iban, presentaban sus

muy serio, ensimismado y como era una persona bastante corpu-

sus clases nos ayudó a entender esto de manera más sencilla.

trabajos, sus avances y luego dejaban de ir. Luego otros iban y pre-

rio y el que fuera así, tan abierto, tan libre, hacía que uno tuviera la

sentaban, era muy libre. Pero a quienes iban, se les quedaba algo

confianza de hacerlo, sin presiones. Sí come�amos errores, pero

de lo que los demás presentaban, y a lo mejor les surgía después el

era también un espacio para aprender.

1 Historiadora. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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interés de ellos proponer algo. Yo creo que Toño lo vio de esa ma-

27

�tuvo sobre los inicios del protestan�smo en Nuevo León. Iba, sacaba las

dillos y las guerras en Nuevo León. Posiblemente Luis García también

opté por estas otras universidades. Yo quería otra experiencia, y pues

fichas y ahí me lo encontraba. A par�r de ahí, también pude verlo y

haya sido influenciado por el trabajo de Antonio Peña, aunque Luis García

busqué una opción que fuera una ciudad más pequeña, más tranquila,

pla�car con él en otro espacio, fuera de la facultad, y pues las plá�cas so-

no venía tanto al seminario, pero él convivía con él en el Archivo del Es-

bien conectada, en donde pudiera yo ser más libre. Después, otros

bre historia se extendieron.

tado, en donde también estaba el director del archivo que era Artemio

compañeros se fueron también a estudiar su posgrado: Reynaldo de

Benavides, y estaban también César Morado y Miguel González. En-

los Reyes, Jaime Sánchez, Miriam Mar�nez y Felipe Bárcenas. Algunos

Ahí, en el archivo, me decía que revisara ciertos fondos y ciertos documen-

tonces, era como otro grupo, pero también Toño par�cipaba en ese gru-

se fueron a la Universidad de Guadalajara y otros a El Colegio de San

tos. Así fue como me fue dando herramientas para ir construyendo el pro-

po. Ya después, creo que posiblemente Nelson Jofrak Rodríguez y Javier

Luis. Vimos así esa posibilidad de ir a otras universidades. Y también

tocolo, y lo que yo quería hacer de tesis. La verdad es que siempre fue muy

Rodríguez, en la parte del Nuevo León colonial. Porque ya Toño estaba en

nos decía que era importante conocer otras formas de trabajo, otras

abierto a escucharme, a tomar en cuenta lo que yo pensaba, lo que yo

otra etapa: de estudiar más del siglo XIX se fue hacia atrás, para estudiar

ideas, otros grupos, no estar tan encerrados a lo de Nuevo León.

quería hacer. A veces hasta me prestaba libros, de hecho, me trajo un

Nuevo León en la intendencia de San Luis Potosí. Estaba más en el ámbito

También lo que nos decía mucho era que teníamos que hacer redes y

montón de libros para que los leyera, libros que él se había traído de Ciu-

colonial. También su tesis de maestría fue del siglo XVIII, entonces sí esta-

nexos con otros inves�gadores y otros estudiantes. Y él mismo lo esta-

dad de México, y que eran di�ciles de localizar aquí. Incluso en la biblio-

ba en el ámbito colonial.

ba haciendo, él par�cipaba de varios seminarios en la Ciudad de Méxi-

teca del Museo de Historia, que es un repositorio especializado en histo-

Peña fue tutor de muchos tesistas del Colegio de
Historia, y como lo acaba de mencionar, sabemos
que también llegó a asesorarla a usted. ¿Cómo
fue su experiencia con la elaboración de su tesis
de licenciatura? ¿Qué orientaciones y consejos
recibió del profesor Peña?

co, incluso a nivel internacional, entonces creo que esa fue una ense-

ria, a veces era complicado encontrar bibliogra�a más actual sobre estos

De hecho, cuando le planteé mi proyecto para la maestría, me dijo: “te

ñanza que nos dejó. Y también que par�ciparamos en los encuentros

temas. Entonces sí, siempre fue de mucho apoyo, pero también me dio

puedes ir para adelante o te puedes ir para atrás”, y le respondí: “pues es

de estudiantes, que era como el inicio y ya de ahí venía todo lo demás.

esa libertad de hacer y de ir desarrollando esas ideas con respecto al tema

que en la paleogra�a no soy tan buena, entonces mejor para adelante”. Y

Entonces influyó de esta manera y pues yo creo que todos sen�amos

de inves�gación.

así fue, porque me fui hacia la primera república. Pero otros de sus estu-

mucha admiración por él, por lo que él había logrado, por sus ense-

diantes fueron hacia atrás, al periodo colonial, como él. Entonces yo creo

ñanzas y eso también inspira.

En lo que creo que sí diferíamos un poquito fue en los métodos. Yo

que sí influyó bastante. Y es normal, ¿no? Si hay afinidad en la inves-

quería tener todo ya bien estructurado y, una vez con el protocolo, vi-

�gación, creo que así es como se van formando los grupos de inves-

sitar el archivo para encontrar la documentación que respaldara lo que

�gación: hay un proyecto como un nodo, y de ahí se van adhiriendo otros

De entrada, él fue el que me sugirió el tema. En ese �empo estaba

estaba planteando. Y él me decía que no, que era al revés: “�enes que

proyectos, cuyos temas están relacionados, ya sea en la temporalidad, en

tomando la clase de Historia de México del siglo XIX y estaba

ir al archivo primero, ver qué hay y entonces ya irte a los libros y hacer

el espacio o en la temá�ca. Yo creo que sí influyó bastante.

también muy me�da en parte de la literatura del siglo XIX, y yo que-

ese nexo entre lo que hay en el archivo y lo que hay en la bibliogra�a.

ría hacer un seguimiento de Joaquín Fernández de Lizardi, el

Porque si no, se fuerzan las cosas”. Yo fui muy necia en ese sen�do y sí,

precursor de la prensa en este periodo convulso. Y luego, pues el

primero me dediqué a revisar la bibliogra�a y luego fui al archivo, y re-

maestro Miguel González nos hablaba mucho de los grandes erudi-

sulta que en el archivo no había documentación que yo necesitaba

tos del siglo XIX y estas figuras polí�cas que además de estar crean-

para hacer mi tesis. Y él me dijo: “bueno, si no hay, pues �enes que

do estas propuestas de nación, también eran unas lumbreras en las

explicar por qué no, por qué no hay”. Yo quería encontrar a esos inte-

letras, en el discurso. Entonces yo decía: “quiero estudiar esos inte-

lectuales por acá, a un Andrés Quintana Roo o a un José María More-

lectuales”. Y le pla�qué a Toño. Porque aparte, Toño siempre esta-

los, alguno así, que fuera el que llevara las riendas de la insurgencia en

ba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes. Te lo encontrabas

Nuevo León. La verdad es que no había. A lo mejor lo hubo, pero no

en los pasillos y siempre nos escuchaba a todos, a veces yo creo

hay forma de rastrearlo porque no hay registro del ideario polí�co de

Hablando de mi caso, yo no sabía que había posgrados en general, y pues

van modernizando, hay también muchas luchas sociales, muchos mo-

que lo fas�diábamos mucho, porque tenía a la bolita ahí alrededor

las personas de esa época, salvo lo que el ayuntamiento de Monterrey

mucho menos en historia. Pero ya cuando él dijo: “me voy a estudiar una

vimientos ya en estas épocas. Pero la primera mitad del siglo XIX es así

de él o estábamos haciendo fila para hablar con él.

estableció en su momento. Y muy acotado, porque era un cuerpo de

maestría a México”, pensé en que, si quieres ser profesor-inves�gador en

como: “puras guerras, pura inestabilidad polí�ca, qué aburrido”.

Peña estudió posgrados en Historia en el Ins�tuto
Mora y en El Colegio de México. Usted por su parte,
estudió sus posgrados en la Universidad Michoacana de San Nicolás y en la Universidad Autónoma
Metropolitana. Por lo visto, un factor común entre
los discípulos del profesor Peña fue su interés por
los posgrados. ¿Nos puede decir algo sobre eso?

Hoy los libros y ar�culos del maestro Peña son de
referencia casi obligada para las y los historiadores
de Nuevo León. ¿Cuáles considera que fueron las
principales aportaciones de Peña al conocimiento
de la historia del noreste?
Primero, haber caracterizado bien la figura del caudillo, de estos líderes carismá�cos del siglo XIX, como Jerónimo Treviño y Francisco
Naranjo. Creo que el siglo XIX había sido (y creo que ahora otra vez) un
siglo muy olvidado, en el sen�do de que lo colonial llamaba más la
atención: la cultura virreinal, el nexo con España, el sincre�smo, todas
estas cosas. El siglo XX es más cercano, incluso desde el porfiriato
empiezas a ver cómo México y Nuevo León se van transformando, se

gobierno de élite que veía más bien por los intereses de su grupo. De

la universidad, �enes que tener un posgrado, ya que la licenciatura no

Porque además, si no se están peleando en el Congreso por medio de

Y él me dijo: “sí, sí puedes hacerlo”. Y esa idea de los intelectuales deri-

la provincia, sí, pero también de su grupo. Y descubrimos que era muy

alcanza. El requisito es estudiar un posgrado. Y Antonio iba mucho por la

discursos, es en las facciones, los caudillos, los jefes regionales, etc. Y

vó después en que empecé a inves�gar sobre la Independencia y el

pragmá�co, se movía para un lado, se movía para el otro, dependiendo

especialización la verdad. Era así. De hecho, tenía esta cosa de “los histo-

es trágico también, porque tenemos la guerra con Estados Unidos, en

periodo de Independencia aquí en Nuevo León, al menos de manera

de sus intereses o de cómo estaba el asunto a nivel del reino. Y pues

riadores puros” y “los historiadores no puros”. ¿Cuáles eran los histo-

donde se pierde parte del territorio, y la Intervención francesa, que

bibliográfica, y me di cuenta de que no había casi nada. La mayoría del

Toño fue el que me ayudó a darle forma a todo eso, porque si no había

riadores puros? Los que hacían la licenciatura en historia, luego la maest-

también es otro momento en que la nación mexicana estuvo some�da

relato era casi una copia del relato nacional, no había algo más especí-

intelectuales, entonces había que explicar por qué no.

ría en historia y el doctorado en historia. Todo era en historia. Los “no

a una potencia extranjera. Y es muy solemne también, porque en el

puros” eran los que a lo mejor habían estudiado historia, pero después

siglo XIX se suscita la formación de la nación. Estos acontecimientos

Es bien sabido que los principales intereses de
inves�gación de Peña fueron la historia de la economía novohispana y la historia de la polí�ca en el noreste durante la República Restaurada. ¿Diría usted
que los estudiantes y tesistas de Peña fueron influidos por él al momento de elegir sus propias líneas
de estudio?

iban a la antropología o a la sociología o a las letras, o que se habían

son los que se nos recalcan mucho en la escuela, cons�tuyen mucho la

formado en otra área del conocimiento y ya después hacían un posgrado

historia de bronce.

a los archivos y allí me lo encontraba a él también. Empecé a ir más

En parte sí. La muestra está en que, por ejemplo, Roberto Lara y César

Yo a par�r de los encuentros de estudiantes, vi otras opciones, no

colonial pero la verdad es que no. Muy pocas personas le entran a los

porque fui asistente del maestro Miguel González en un proyecto que

Salinas hicieron sus tesis sobre estos períodos del siglo XIX, sobre los cau-

solamente las que él había experimentado en la Ciudad de México y

archivos, a los documentos, a realmente revisar qué es lo que hay en

fico sobre Nuevo León o sobre Monterrey. Y él me dijo: “yo te recomiendo que leas a François-Xavier Guerra, su libro Del An�guo Régimen a la Revolución, y tú puedes hacer eso, analizar el paso del
an�guo régimen colonial a la creación del Estado”. Entonces ese fue un
elemento, y él también me impulsó a seguir con este tema de la Independencia, porque yo había pla�cado con el maestro Miguel González,
quien era el que me había incitado a estudiar el siglo XIX, y me dijo:
“no, ese tema no, aquí no, no vas a encontrar fuentes, busca otra

en historia. Aquí no había posgrados en historia, de hecho, todavía no hay
posgrados. Entonces había la necesidad de ir a otras universidades con

En ese �empo tratábamos de desligarnos de la historia de bronce. Y yo

esta consigna de tener un respaldo para desarrollar la inves�gación histó-

creo que Toño regresó a las fuentes, tomó estos temas, esta temporali-

rica. Había que irse a estudiar un posgrado, y yo creo que muchos lo en-

dad y les dio otra luz, otras perspec�vas. Es uno de los principales

tendimos así y seguimos su ejemplo.

aportes, y yéndose un poco más al periodo colonial, igual nos dimos
cuenta de que pensábamos que habíamos estudiado mucho el periodo

cosa”. Pero Toño me dijo: “hay que ver en los archivos”. Y empecé a ir

CULTURA REGIONAL

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�Y con Toño, también esto de siempre buscar par�cipar en los encuen-

siempre consejos de su parte. Y si no, pues al menos te escuchaba.

tros, en los congresos, de hacer todo lo posible por ir a estudiar un posg-

A veces era muy serio. Yo me quedaba con la duda: “¿me está �ran-

rado. El ser ellos mismos, los tres, ejemplos de la labor del historiador,

do de loca? O ¿lo estoy atosigando demasiado?” Pero siempre fue

de la historiadora, al hacer sus inves�gaciones, pero también ser docen-

una persona muy respetuosa y muy paciente. Nunca me dijo: “no,

tes y formar grupos y ser enfá�cos en el trabajo colec�vo, que muchas

esto no, esto que estás pensando no �ene sen�do, no funciona, me-

veces así se trabaja en historia (o debería trabajarse en historia, a veces

jor busca otras cosas”. Por ejemplo, si yo come�a algún error o esta-

somos muy solitarios, pero tenemos que aprender a ser más par�cipa-

ba pensando algo equivocado, la forma de decirme las cosas para

�vos). Y los profesores actualmente creo que tratamos de inculcar eso

que yo entendiera que estaba mal, pero sin decirme directamente:

en nuestros estudiantes: que se preparen, salgan, expongan sus ideas,

“eso que estás pensando no es correcto”. Pues sí, muy amistoso

escriban, se organicen, que hagan cosas. Creo que en ese sen�do hemos

siempre, muy amable, muy correcto, nunca hubo ninguna falta de

tratado de seguir con estas enseñanzas que nos dieron a nosotros

respeto de ningún �po. Entonces, yo creo que eso hacía también
que todos nosotros tuviéramos la confianza de acercarnos a él.

Más allá de haber sido un gran inves�gador y un profesor sobresaliente, Antonio Peña fue un buen amigo
de muchas personas dentro y fuera del gremio. ¿Qué
recuerda de su amistad con él?

Ya para finalizar, ¿algo más que deseo compar�rnos?
Creo que… que se nos fue muy rápido. Y todavía se le extraña mu-

Pues yo recuerdo que… Curioso, ¿no? Uno nunca se imagina que tu maestro

cho. El enterarnos primero de su enfermedad y después de su
par�da, fue algo muy repen�no, muy doloroso, y sí se sin�ó ese

los documentos, a leer la caligra�a colonial. Entonces todos nos ba-

esa va a ser otra contribución muy importante; precisamente porque se ha

va a vivir cerca de tu casa. Yo no vivía allá en la Unidad Modelo, pero su herma-

samos en lo que decían Eugenio del Hoyo e Israel Cavazos, y son

dicho que Nuevo León no era nada en ese �empo, y hay que descifrar si es

na vivía más o menos cerca de donde yo vivo todavía. Entonces cuando iba a

vacío por mucho �empo. Yo recuerdo cuando estaba en el docto-

cierto eso, y si sí es cierto, pues por qué razones. Hay que explicarlo.

visitarla me lo encontraba en el camión y ahí pla�camos. ¡Pobre! Además de

rado, me lo encontré allá en varias ocasiones, pero yo iba a la UAM,

atosigarlo aquí en la escuela, también lo atosigaba en el camión. En otras oca-

él estaba en el COLMEX terminando también el suyo. Compar�mos

siones, cuando tuve la oportunidad de ir a hacer un verano de inves�gación

muchas cosas allá, me prestaba libros. Lo vi unos días antes de que

cien�fica en la UNAM, él estaba ya estudiando en el Mora y pues nos contac-

se pusiera mal en la primera parte de su enfermedad, la libró de mi-

tamos y nos encontramos allá. Me enseñó otras bibliotecas, me llevó al Ins-

lagro. La verdad es que era una persona que seguía una forma de

�tuto Mora, me presentó a sus amigos. Era muy de compar�r lo que él sabía,

vida muy estricta y para él enfermarse no era algo importante, algo

lo que él tenía. Súper paciente, yo no he conocido a una persona más paciente

que lo quitara de su quehacer. Entonces ahí yo creo que fue en

que él. Él hablaba con todo el mundo, escuchaba a todo mundo, tenía �empo

donde se confió demasiado. Debió poner un poco más de atención

para todo el mundo. Siempre te recomendaba alguna lectura, un autor, había

a su salud, y creo que muchos lo extrañamos bastante.

como verdades que ya se compran. Como si todo ya estuviera dicho.
Pero a la hora de regresar a las fuentes, nos damos cuenta de que
hay otros elementos que no fueron tomados en cuenta. Las mismas
metodologías de la historia han ido cambiando y no les habíamos
puesto atención. No se habían retomado temas que podían historiarse a par�r de esas fuentes.
Entonces yo creo que una de las contribuciones que hizo el maestro
Antonio es, primero, demostrar que el Nuevo Reino de León no estaba
aislado económicamente, sino que formaba parte de mercados regio-

Antonio Peña fue discípulo de José Reséndiz, quien a
su vez fue discípulo de Mario Ceru�. Los tres fueron
pilares fundamentales del Colegio de Historia. Hoy
usted es catedrá�ca de la misma ins�tución. ¿Cuál diría usted que es el legado que todos ellos han dejado
en la Universidad Autónoma de Nuevo León? Y
¿cómo le han dado con�nuidad las nuevas generaciones de profesoras y profesores?

Tratamos de seguir sus enseñanzas, su forma de tratar a los estu-

nales y que, si bien no era un punto tan relevante, sí estaba conectado
a par�r de la producción y la comercialización de plomo, de ganado

Yo pienso que, por ejemplo, el legado de Mario Ceru� es la profesiona-

diantes y de impulsarlos para que desarrollen sus ideas, sus propios

menor y de piloncillo. Entonces ahí se destruye este mito de que Nue-

lización del ejercicio de hacer historia. Pero, además, no se quedó solamen-

caminos. Ya para cuando estaba en la fase final del doctorado, en lo

vo León está aislado durante el periodo colonial, esto no era del todo

te aquí, en Nuevo León. Mario Ceru� empezó a hacer nexos también con

personal lo extrañé mucho más, porque ya nada más con escuchar-

así. Sí estaba en un ámbito periférico, pero no aislado. Por otro lado,

otras universidades, con otros inves�gadores y en todos lados, si dices que

nos nos brindaba esa seguridad de decir: “bueno, no estoy tan mal,

también se empieza a configurar la ciudad regiomontana, es decir,

estudiaste aquí en Nuevo León, te preguntan por Mario Ceru�. Es el re-

más o menos ahí la llevo con lo que estoy proponiendo”. Porque mu-

Monterrey empieza a tener ya otras caracterís�cas. Ya no es el asenta-

ferente de historia en otras universidades, en otros estados.

chas veces nos leyó antes de presentar los avances. Entonces fue una
pérdida bastante significa�va y pues uno piensa también en todo lo

miento desolado que nos pla�can en las crónicas de los primeros gobernadores, o los reportes que hacían los gobernadores y los visi-

El maestro José Reséndiz, yo creo que con todo el impulso que dio, por

que se quedó en el �ntero, las ideas y los trabajos que no alcanzó a

tadores, sino que empieza ya a tener un carácter más urbano, acotado

ejemplo, a la existencia del seminario, a que se llevaran a cabo los

desarrollar, en todos aquellos y aquellas que ya no lo conocieron. Era

también. Obviamente no va a ser como la Ciudad de México u otras

encuentros regionales, los encuentros de estudiantes de historia, uno

una persona muy inspiradora y muy generosa siempre con su �empo,

ciudades coloniales, pero sí empieza ya a cambiar.

regional y uno nacional, el apoyo a que los estudiantes fueran a los

con su conocimiento, con su trato. Creo que en todos dejó una huella

encuentros, a que los maestros pudieran hacer estancias de inves-

importante. Y le debemos mucho de lo que somos ahora.

Y bueno, también la formación de la élite. Empieza él a hablar de estas

�gación y par�ciparan también en congresos. Creo que esto le dio un

familias y de cómo se va conformando esta élite que va a dominar no

impulso al colegio y a la carrera. También tengo entendido que se

solamente el ámbito económico, sino también el ámbito polí�co de la

hicieron estos programas de promoción en las preparatorias de la

provincia. Y que esto después se conecta, o yo lo conecto, con la élite

licenciatura. Entonces nos abría otros horizontes e invitaba a los más jó-

que va a transicionar hacia la primera república federal. Yo pienso que

venes, a los preparatorianos, a estudiar historia. Muchos de ellos ni si-

en su trabajo sobre la intendencia (ojalá que se publique pronto) vamos

quiera sabían que exis�a la carrera.

a saber mucho más del desarrollo económico de la provincia, y yo creo

CULTURA REGIONAL

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�Epistolario

Nota periodística sobre el otorgamiento del I Premio de Investigación Israel Cavazos
Garza a Antonio Peña Guajardo (2005)
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En el 2005, el gobierno de Nuevo León, a través del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), y otras ins�tuciones
como la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Archivo General del Estado de Nuevo León y la Secretaría de Educación, Cultura y
Deporte del municipio de Monterrey, ins�tuyeron el Premio de Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza. Su propósito era no sólo
rendir homenaje al epónimo del galardón, sino también incen�var el estudio sobre el pasado de la en�dad y reconocer las aportaciones
más relevantes al conocimiento de la historia regional.
El Premio Israel Cavazos Garza era otorgado a través de una convocatoria anual, y los trabajos ganadores eran seleccionados por un jurado calificador integrado por reconocidos especialistas, mismos que dictaminaban ciñéndose al proceso de revisión académica por pares
de doble ciego. El premio consis�a en un incen�vo económico (que en su primera edición fue de 50 mil pesos, pero que en años posteriores llegó hasta los 75 mil) y en la publicación del trabajo ganador. Cabe señalar que la úl�ma edición del Premio Israel Cavazos Garza se
otorgó en 2018.

El Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, la UANL y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte de
Monterrey realizaron la convocatoria con el propósito de es�mular y fomentar la inves�gación de la historia de la en�dad.
Israel Cavazos Garza, cronista de Monterrey, manifestó que él espera que el concurso sea es�mulo para que los historiadores par�cipen en los campos que faltan por inves�gar. La premiación se realizó en las instalaciones de la Cineteca,
donde el ganador obtuvo de manos de Israel Cavazos Garza el premio en efec�vo. (MSA).

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.

Pues bien, el ganador de la primera edición de este premio fue el historiador Antonio Peña Guajardo, quien por entonces tenía 31 años
y era profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Peña Guajardo se hizo acreedor de este
galardón con el trabajo �tulado La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII,
mismo con el que había optado por el grado de maestro en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto Mora.
El trabajo fue publicado en ese mismo año, y se convir�ó en un hito de la historiogra�a regional, toda vez que vino a renovar los estudios
históricos sobre la época virreinal en el noreste, hasta entonces todavía dominados por los trabajos paradigmá�cos de Eugenio del Hoyo
e Israel Cavazos Garza.
En la ceremonia de premiación estuvieron presentes Carlos Velázquez, director para la preservación del patrimonio cultural, histórico y
ar�s�co de Nuevo León de Conarte; María Elena Quiroga, secretaria de educación, cultura y deportes de Monterrey; y el propio Israel
Cavazos Garza. A con�nuación, se presenta la transcripción de una nota que apareció publicada en la sección cultural del periódico
El Porvenir el 14 de mayo de 2005, y que reseñaba dicha ceremonia:

Disipa dudas sobre economía novohispana trabajo ganador de premio de historia
Un estudio regional de la economía novohispana en el Nuevo Reino de León recibió ayer el I Premio de Inves�gación
Histórica “Israel Cavazos Garza”. Antonio Peña Guajardo mereció el premio por su trabajo de “La economía novohispana
y la élite local en el Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII”.
La inves�gación buscó comprobar la existencia del mercado interno basado en los procesos de terratenientes para exportar ganado o minería. El trabajo de Peña Guajardo se ubica en un contexto al debate académico, en donde la discusión era sobre si realmente exis�ó o no el mercado interno en el periodo novohispano.
Antonio Peña Guajardo, docente e inves�gador en la Facultad de Filoso�a y Letras, explicó que en dos años terminó la
inves�gación, con la que obtuvo el grado de maestría en Historia Moderna y Contemporánea, en el Ins�tuto Mora de la
Ciudad de México en octubre pasado. Además, la inves�gación que realizó será publicada y contribuirá para desarrollar
más estudios que profundicen en los procesos económicos del siglo XVIII, ya que es un periodo poco estudiado, según
señaló el ganador.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: Antonio Peña Guajardo en 2013, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 8-9: Antonio Peña Guajardo en excursión a la Meseta de Catujanos en 2005, fotogra�as facilitadas por Eduardo Cázares Puente; pp. 9-15: imágenes varias de Antonio
Peña Guajardo, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p. 21: túnel de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata;
p. 23: portada del libro Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885 de Antonio Peña
Guajardo, editado por el Archivo General del Estado de Nuevo León; p. 25: portada del libro La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII de Antonio Peña Guajardo, editado por el Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes de Nuevo León; p. 26: Dra. Claudia Roxana Domínguez García, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 27-28: Antonio Peña Guajardo y Claudia Roxana Domínguez García durante la defensa de tesis de licenciatura de esta úl�ma en 2007, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 30: Antonio Peña Guajardo y un grupo de colegas, entre los que se encuentran Claudia Roxana Domínguez
García y Juan Jacobo Cas�llo Olivares, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: Miriam Mar�nez Wong, Juan Jacobo Cas�llo Olivares,
Claudia Roxana Domínguez García, Moisés Alberto Saldaña Mar�nez y Antonio Peña Guajardo, fotogra�a tomada de Facebook; p.
33: nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña Guajardo, imagen
tomada de El Porvenir, 14 de mayo de 2005; p. 34: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                    <text>Vol. 02 SeptiembreN. 04 Diciembre 2024

�EDITORIAL

Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Pági n a 4
La trayectoria liberal de Manuel María de Llano, polí�co nuevoleonés (1799-1863) - Dinorah Zapata Vázquez
Pági n a 6
Historiogra�a de Nuevo León. Alcances, límites y tareas pendientes en la historia polí�ca contemporánea,
1917-1970 - Luis Enrique Pérez Castro
Pági n a 1 4
Un viaje urbano desde las primeras �endas departamentales en Monterrey - So�a Guajardo Acosta

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 8
Entre algodón y �liches. Los inmigrantes libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón en el México posrevolucionario (1920-1940) - Margarita Isabel Arvide Basterra
Pági n a 24
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024 - Myrna Karen Garza Cantú
Pági n a 2 8
Aljibes en la historia de México y de Nuevo León - Félix Torres Gómez

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y Hacienda San Pedro

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pági n a 3 4
Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez, Edmundo Derbez García y Emilio
Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey,
México: Colección Proyectos UANL, Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp. - Luis Ángel Rosas Navarro
Pági n a 3 6
Lucas Mar�nez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste No. 13, Centro de Estudios Humanís�cos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp. - Frida I. González Hernández
GENIO Y FIGURA
Pági n a 3 8
Israel Cavazos Garza: “Habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos”.
- Humberto Salazar Herrera
EPISTOLARIO
Pági n a 4 4
Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en 1945: ¿reincorporar la
Escuela Normal para Maestros? - Susana Julieth Acosta Badillo
Pági n a 5 0
Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878 - Ana Paulina Rodríguez Medellín

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional CR., volumen 2, número 4, septiembre-diciembre 2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León a través del Centro de Información de
Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5,
General Zuazua, Nuevo León, C.P. 65750. Tel:
01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca
Vega. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023102314025800-102, otorgado por el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. ISSN en trámite. Responsable
de la última actualización de este número: Ana Cesira
Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de
los autores y no necesariamente reflejan la postura del
editor de la publicación.

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

La revista Cultura Regional es un verdadero laboratorio para
el estudio y divulgación de la historia de México y de Nuevo
León. Está pensada como un proyecto editorial en el que
puedan tener cabida tanto los primeros escritos de jóvenes
inves�gadores, como trabajos más maduros, fruto de los
años de experiencia de historiadores consolidados. Por esta
razón, es frecuente ver en cada número a estudiantes de humanidades a lado de reconocidos especialistas, lo que enriquece los contenidos de la revista y fortalece su misión de
poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo de manera libre y abierta.
El presente número es una clara muestra de lo anterior. Por
ejemplo, aparecen ar�culos escritos por dos �tulares de dependencias universitarias relacionadas con la historia:
Humberto Salazar Herrera, director de Humanidades e Historia de la UANL, y Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del
Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro de la UANL.
Asimismo, colaboran Luis Enrique Pérez Castro y Susana
Julieth Acosta Badillo, dos catedrá�cos universitarios de
reconocido pres�gio, así como Myrna Karen Garza Cantú y
Félix Torres Gómez, destacados profesionistas adscritos al
Centro de Información de Historia Regional. De igual manera, nutren los contenidos de este número los ar�culos y
las reseñas de egresados y alumnos del Colegio de Historia
de la UANL: Margarita Isabel Arvide Basterra, So�a Guajardo
Acosta, Luis Ángel Rosas Navarro, Frida I. González Hernández y Ana Paulina Rodríguez Medellín.
En defini�va, esta edición de Cultura Regional, correspondiente al volumen 2, número 4, ofrece un amplio abanico de trabajos que, aunque obedecen a inquietudes de
inves�gación dis�ntas, comparten la caracterís�ca de ser
contribuciones originales al conocimiento de la historia.
Seguro que este número despertará el interés de los lectores
y los mo�vará a seguir conociendo más sobre el pasado y el
presente de México.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La trayectoria liberal de Manuel María de
Llano, político nuevoleonés (1799-1863)
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

tatales lo nombraron médico del primer batallón de la
milicia cívica, aunque según José Eleuterio González era
“más dado a la polí�ca que a la ciencia”⁴. De hecho, De
Llano perteneció a la logia masónica yorkina, que se
organizó en Nuevo León hacia 1825 y que tendía hacia
las ideas republicanas y liberales. Esta organización
contrastaba con la logia escocesa, iden�ficada más con
la élite criolla que preservaba condiciones de privilegio
desde la época virreinal⁵.

Cuando se habla del liberalismo decimonónico, �ende a
pensarse en éste como un cuerpo homogéneo de ideas y
principios que se mantuvieron inalterados a lo largo del siglo. Suele calificarse de liberales a personajes muy separados en el �empo, como a Miguel Hidalgo y Porfirio Díaz, o
a personajes contemporáneos pero distanciados y hasta
enfrentados, como San�ago Vidaurri y Benito Juárez. En
realidad, como lo ha apuntado Edson Abraham Soto, el liberalismo debe comprenderse “como un todo que se
conforma de dis�ntos liberalismos, cada uno resultado de
entornos y circunstancias específicas”².
Es cierto que, en el fondo, los puntos básicos de
confluencia de los dis�ntos liberalismos han sido: 1) la libertad de los individuos para asociarse, para expresarse y
para pensar sin restricciones; 2) la importancia de la legalidad y de la separación de poderes; y 3) la igualdad de todos los ciudadanos frente a las leyes del país. Sin embargo,
dependiendo del contexto, hubo en México liberales con
tendencias regionalistas y liberales con tendencias nacionalistas; liberales con inclinaciones an�clericales y liberales con inclinaciones conciliatorias. En el caso del
emperador Maximiliano de Habsburgo puede hablarse
incluso de un liberalismo monárquico, en contraste con el
liberalismo republicano de Juárez y sus aliados.
En Nuevo León, aunque se reconoce a la generación liberal de la Reforma en las figuras de Vidaurri, José Silvestre
Aramberri, Juan Zuazua, Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo y Lázaro Garza Ayala, ha sido menos estudiado el liberalismo de la primera mitad del siglo XIX, mismo que tuvo en
Manuel María de Llano quizá a su principal exponente.

Manuel María de Llano (1799-1863)

De Llano nació en Monterrey, capital del entonces
Nuevo Reino de León, el 23 de mayo de 1799, siendo
hijo de Pedro Manuel de Llano y de María de Jesús Lozano. Estudió medicina en la Ciudad de México, donde
entró en contacto con ideas liberales, pero antes de
concluir sus estudios regresó a Monterrey³. Ejerció en
Nuevo León la medicina, e incluso las autoridades es-

El 1 de enero de 1826 De Llano fue nombrado alcalde primero de Monterrey y una de sus primeras acciones fue la
remoción de los escudos y emblemas monárquicos �picos
del An�guo Régimen para sus�tuirlos con símbolos de la
naciente República mexicana. En octubre de 1826 dejó su
cargo y par�ó de nuevo a la Ciudad de México, esta vez para
desempeñarse como diputado al Congreso de la Unión.

1 Inves�gadora, periodista e historiadora. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
2 Edson Abraham Salvador Soto Espinosa, El liberalismo mexicano en el siglo XIX, p. 203.
3 Israel Cavazos Garza, Diccionario biográfico de Nuevo León, p. 277.
4 Ibid., p. 278.
5 Miriam Mar�nez Wong, “Efervescencia polí�ca en Monterrey”, p. 97.

CULTURA REGIONAL

4

El 5 de diciembre de 1830, durante las elecciones primarias, De Llano fue al mismo �empo candidato a diputado y responsable del buen desarrollo del proceso electoral. Esto le acarreó severas crí�cas, pues fue acusado de
alterar y robar las actas que contenían los votos con el fin
de salir beneficiado y lograr un mejor puesto en el gobierno. En respuesta a las acusaciones, De Llano encontró
en el periodismo un arma importante para desarrollar sus
inquietudes ideológicas y para defenderse de los ataques
de los que se sin�ó víc�ma.

sepultura en los templos como medida de salubridad, y
eximió a los ciudadanos de tener que asis�r obligatoriamente a las fiestas religiosas.
A nivel nacional, la presidencia de la república oscilaba
entre Valen�n Gómez Farías y Antonio López de Santa Anna.
De Llano brindó su apoyo al primero, dadas sus ideas liberales, pero esto le costó la gubernatura del estado y nueve días
de prisión. Posteriormente, De Llano volvió a ocupar la
gubernatura el 3 de marzo de 1839, y aunque fue
interrumpido unos días por el poder centralista, volvió a
ocupar este cargo al poco �empo. En 1841 se desempeñó
como alcalde primero de Monterrey y en sep�embre de ese
año volvió a ser gobernador. Cedió este cargo en diciembre
al general José María Ortega y par�ó a la Ciudad de México
como diputado al Congreso Cons�tuyente, que fue desconocido posteriormente por Santa Anna.

En primera instancia, publicó sus primeros escritos en La
Gaceta Cons�tucional, en los cuales trató de dar una explicación de los hechos, afirmando que él nada tenía que ver
con la alteración de votos. Enseguida, dirigió un escrito a
Joaquín García, entonces gobernador de Nuevo León, en el
que volvió a dar su opinión sobre lo ocurrido y a la vez sentenció que, en caso de que no se tomaran en cuenta sus argumentos, se vería precisado a establecer su propia tribuna pública para difundir sus puntos de vista con perspec�va liberal.

Al regresar a Monterrey en 1843, fue electo primer vocal de la asamblea departamental. Tuvo una úl�ma actuación como gobernador de Nuevo León en diciembre
de 1844, y entregó el poder el 31 de marzo de 1845 al
licenciado Juan Nepomuceno de la Garza y Evia. En 1850
fue una vez más alcalde primero de Monterrey, cargó que
volvió a ocupar en 1856.

Así, el 10 de marzo de 1831 De Llano publicó el primer
número de El Antagonista de Nuevo León, primer periódico opositor al sistema polí�co en la en�dad. El �tulo de la
publicación suscitó controversia, pues se interpretó en el
sen�do de que el periódico era opositor a Nuevo León
como estado y, por consiguiente, que representaba una
traición. De este modo, los números posteriores aparecieron con el simple �tulo de El Antagonista. En este
periódico, De Llano ver�ó toda su ideología polí�ca y trató
de romper con todo convencionalismo del gobierno estatal, al que calificó como “�rano”. De Llano se preocupó
porque su periódico dedicara espacio a la divulgación de la
ideología liberal. De hecho, según se deja entrever en sus
escritos, fue influido por conceptos e ideas del filósofo
Benjamín Constant, llamado por Émile Faguet como “el
inventor del liberalismo”. Por ejemplo, cuando De Llano calificaba al gobierno estatal de usurpador, déspota y arbitrario,
que no respetaba la Cons�tución, sino que la modificaba a
conveniencia, parece que seguía la concepción de Constant,
quien aseguraba que “la usurpación se da cuando el gobierno usurpa los medios” y que “también el despo�smo es
otro mal, porque lo hemos experimentado”⁶.

Manuel María de Llano falleció en la ciudad de
Monterrey el 1 de marzo de 1863 y fue inhumado en la
catedral. Actualmente, sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Nuevo León en el Panteón
de San Jorge. Su vida polí�ca fue la de un liberal convencido de ac�va presencia, que ocupó por ello los más diversos cargos en la administración pública de Nuevo León.
Destacó además como pionero del periodismo independiente en la en�dad pues, aunque su formación periodís�ca fue totalmente empírica, no puede negarse el
impacto que sus escritos causaron en la conciencia polí�ca y social de la población nuevoleonesa.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Cavazos Garza, Israel (1984). Diccionario biográfico de
Nuevo León. Tomo 2. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

La vida de El Antagonista fue muy breve, pues apenas se
publicó durante alrededor de ocho meses. Su úl�mo número fue publicado en octubre de 1831 y para entonces
había dejado de ser tribuna de Manuel María de Llano,
pues se había conver�do en la de su hermano Rafael,
quien tenía enfrentamientos directos con el licenciado
Juan Nepomuceno de la Garza y Evia, entonces magistrado
del Tribunal Superior de Jus�cia de Nuevo León.

Mar�nez Wong, Miriam (2009). “Efervescencia polí�ca en
Monterrey: la Gaceta Cons�tucional y El Antagonista,
1830-1831”, en: Óscar Flores Torres (coord.). Monterrey
histórico. México: Universidad de Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey.
Soto Espinosa, Edson Abraham Salvador (2016). El liberalismo mexicano en el siglo XIX: el caso de José Silvestre
Aramberri Lavín (1816-1864). Tesis para optar por el grado
de maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Más adelante, en febrero de 1833 Manuel María de
Llano fue nombrado vicegobernador de Nuevo León. Al
poco �empo, luego de que el gobernador Manuel Gómez
de Castro presentara su renuncia por mo�vos de salud, De
Llano pasó a gobernar la en�dad. Durante su ges�ón, si
bien aseguró la protección oficial hacia la religión católica,
también abolió los derechos parroquiales, reglamentó los
cobros en en�erros, casamientos y bau�zos, prohibió la

Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel
María de Llano. Estudio del primer periódico civil de Nuevo
León, 1831. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.

6 Citado por: Dinorah Zapata Vázquez, El Antagonista de Manuel María de Llano, p. 22.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Historiografía de Nuevo León. Alcances,
límites y tareas pendientes en la historia
política contemporánea, 1917-1970
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

ins�tuciones polí�cas tanto en México como a nivel local,
así como el principio de su ocaso, además de ser el lapso
que más detalladamente se ha inves�gado en lo que se refiere al siglo XX en Nuevo León.

El propósito del presente ar�culo es el de delinear los rasgos
esenciales de la historiogra�a en Nuevo León a través de diferentes autores y sus obras. Cabe señalar que no se trata
de una revisión exhaus�va de la literatura histórica local, y
los trabajos revisados no se escribieron necesariamente
durante la temporalidad señalada. Más bien se trata de señalar la ac�vidad académica más reciente de, por lo menos,
los úl�mos treinta años cuya temá�ca central sea de índole
polí�co. Pese a esta experiencia aparentemente poco ortodoxa, lo que se busca es iden�ficar las áreas de oportunidad
para los y las profesionales de la historia; aunque se han realizado diversos estudios historiográficos generales, escasos
versan sobre la historia polí�ca contemporánea.

Lo anterior pretende mostrar nuevas áreas en la inves�gación de la historia polí�ca posterior a la década de los
cuarenta, así como estudiar fenómenos más recientes, tales como la par�cipación ciudadana, los procesos democrá�cos en la globalización y la introducción de las candidaturas independientes.
1. La prác�ca historiográfica en Nuevo León
Los estudios y la escritura sobre la historia de Nuevo León
se han caracterizado por ser escasos, en lo que respecta a
los periodos colonial (siglos XVI al XVIII) y contemporáneo
(al menos la primera mitad del siglo XX). Por otro lado, la
época del México Independiente (1810-1910) en la localidad ha sido ampliamente difundida, especialmente por
aspectos como la temá�ca (conflictos bélicos, establecimiento de la economía industrial), así como por la
trascendencia geopolí�ca y cultural que el siglo XIX representó para el estado, es decir, el posicionamiento de Nuevo León en el plano nacional y su integración regional².

Consis�rá en cuatro apartados; en el primero de ellos se
muestra el perfil general de cómo se ha escrito la historia
local, mediante una revisión de las líneas narra�vas, sujetos y objetos históricos que caracterizan los estudios sobre
Nuevo León en el siglo XX. En la siguiente sección se aborda la problemá�ca que rodea a la escritura de la historia
polí�ca, considerando las diferentes caracterís�cas de la
misma en los años posteriores a la Revolución.
A lo largo de la tercera parte se buscó dar cuenta de la
literatura histórica sobre la ac�vidad polí�ca entre 1940 y
1970, especialmente considerando una fase de transición
historiográfica en lo que respecta a ese periodo. Finalmente, en el cuarto apartado se lleva a cabo un balance
de los retos y posibilidades que existen para la revisión y
reescritura de la historia polí�ca de Nuevo León.

Dado que se trata del obje�vo de este ensayo, se hará
énfasis en la situación historiográfica local que se relaciona con el siglo XX. Uno de los primeros elementos que
caracterizan a esta producción literaria, �ene que ver con
la temporalidad que en que se han centrado la mayoría
de los estudios sobre esta centuria; gran parte de ellos se
limita al periodo 1910, con el estallido de la Revolución
mexicana, hasta 1940, con la aparente conclusión de dicho escenario histórico. Además de lo anterior, ese lapso
de 30 años se ha considerado como un ejercicio
adecuado para dis�nguir una serie de cambios complejos
en el país debido a la Revolución³. Más adelante se profundizará al respecto.

La historia polí�ca representa uno de los diferentes
medios para analizar y comprender la realidad actual, mas
en el panorama local se requiere reconocer esa veta y
cues�onar la forma en que se ha elaborado. Se determinó
centrar la propuesta en los años que van de 1917 a 1970,
periodo considerado como el de la consolidación de las

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, Maestro en Ciencias Políticas y Doctor en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Coeditor de la revista Academia Semper, de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
2 Manuel Ceballos Ramírez, Cuatro estados y una frontera, p. 2.
3 Alan Knight, La revolución cósmica.

CULTURA REGIONAL

6

En el ámbito local, los estudios sobre la Revolución han
predominado en el campo de análisis. Las diferentes
batallas y el arribo de tropas militares (huer�stas, villistas
y carrancistas) son los ejes conductores de dicho proceso,
destacando las acciones par�culares de cada bando⁴.

fueron editadas, muchas de ellas en el úl�mo cuarto del siglo
XX, han abundado. Si bien pretendieron dar cuenta de prác�camente todo (si eso es posible) lo acontecido en el estado,
se notará que se abarcan aspectos superficiales. En primera
instancia, se centran en Monterrey y lo que cons�tuye su
área metropolitana; aunado a ello destacan datos individuales de crecimiento demográfico, urbano, producción agrícola
e industrial, sucesos relevantes, así como una periodización
basada en las administraciones gubernamentales⁹.

Por otra parte, el crecimiento económico del estado entre 1918 y 1940, originado en el úl�mo cuarto del siglo XIX,
dio pie al estudio de las agrupaciones obreras en sus diferentes facetas, desde el mutualismo, influenciado por las
doctrinas socialistas provenientes de Europa y Estados
Unidos, hasta los sindicatos “blancos” o de empresa. Los
trabajos de Óscar Flores y Michel Snodgrass, se colocan
como referentes indispensables para este giro de análisis
en la década de los noventa⁵, el cual se enmarcó por la desintegración de la Unión Sovié�ca, así como de la revaloración de la situación del “proletariado” vinculado al
materialismo histórico.

En la úl�ma década, las líneas de inves�gación, así como
los sujetos y objetos históricos, se han ampliado, permi�endo una mayor comprensión del siglo XX. Sobre las temá�cas,
como la historia de la educación y la cultura, es per�nente
mencionar las contribuciones de José Roberto Mendirichaga y Norma Ramos Escobar. El trabajo de Mendirichaga¹⁰
presenta un recorrido por las diferentes expresiones culturales, ar�s�cas, autores(as), ins�tuciones y demás del quehacer intelectual en el estado a lo largo del siglo (19001999), brindando importantes referencias sobre el tema
mediante una organización cronológica convencional.

Si bien se le atribuyen rasgos al movimiento obrero como
determinación, apoyo mutuo y compromiso de clase, la
conclusión de los autores es fatalista: los patrones terminan
por disolver la posibilidad del cumplimiento de los derechos
laborales. A propósito del sector patronal, los estudios al
respecto no han sido menores. Para la primera mitad del siglo XX, el empresariado radicado en Monterrey pasó a
conver�rse en un agente social y cultural de gran relevancia,
además de jugar un papel trascendente en la polí�ca local.

Por su parte, Norma Ramos¹¹ genera una propuesta innovadora, tanto metodológica, como por el uso y variación de
las fuentes a las que recurrió para llevar a cabo su estudio.
Retoma planes curriculares y cuadernos y otros materiales
didác�cos de los escolares de principios de siglo, presenta
un panorama del pensamiento colec�vo que, si bien no es
novedosa la propuesta en general, para la historia local es
indispensable, ante la ausencia de estudios académicos
como el de Ramos Escobar. A éste pueden sumársele variados textos que a�enden los diferentes campos de la ac�vidad cultural en Nuevo León en el siglo XX¹².

Los diferentes proyectos sindicales e industriales dictados por los gobiernos posrevolucionarios fueron aprovechados por el empresariado para consolidar su posición en
el estado, además de permi�rles el desarrollo de sus ac�vidades fabriles y financieras, no sólo a nivel estatal sino
por toda la república. Michel Snodgrass, de nueva cuenta,
y Alex Saragoza son ejemplos de esta corriente⁶. Durante
la década de los ochenta se desarrolló una edición más crí�ca sobre este sector, a manos de Abraham Nuncio⁷,
durante la fase neoliberal de México.

Finalmente, para cerrar este apartado, es per�nente
apuntar una de las obras más importante sobre y para el
estudio de la centuria pasada. El Fondo Editorial de Nuevo
León publicó en 2007 Nuevo León en el siglo XX, una serie
de tres tomos a manera de compilación con obras de diferentes autores locales. A través de La transición al mundo
moderno: del Reyismo a la reconstrucción 1885-1939
(tomo 1), La industrialización del segundo auge industrial a
la crisis de 1982 (tomo 2) y Apertura y globalización. De la
crisis de 1982 al fin de siglo (tomo 3), se presenta un recorrido general por la historia del estado en los úl�mos años.

De lo revisado hasta el momento, se puede ceñir la historiogra�a nuevoleonesa a dos aspectos: una temporalidad específica (1910-1940); y ejes temá�cos limitados
(conflicto bélico, obreros y empresarios). Si bien es cierto
el predominio de ciertas caracterís�cas temá�cas y
temporales, algunos otros estudios han intentado renovar
los planteamientos metodológicos y conceptuales para el
análisis extenso de casos concretos sobre la historia económica y laboral del estado⁸.

Aunque se trata de la única obra de su clase, recopila
otros textos –aquí mencionados–, en su forma sinté�ca,
por lo que pueden señalarse dos criterios para su revisión.
En primera instancia, poco contribuye con material original
para esta edición, aunado al uso de una periodización
convencional; y, segundo, –a su favor–, retoma importantes
obras que van desde la óp�ca histórica, alternando entre

Por otro lado, la elaboración de historias generales del estado, es decir, que abordan información desde las exploraciones españolas del siglo XVI, hasta el momento en que

4 Rocío González Maiz, El huer�smo en Nuevo León; Jesús Ávila, “Nuevo León en la revolución mexicana”; Mario Treviño, Entre villistas y carrancistas.
5 Óscar Flores, Burguesía, militares y movimiento obrero en Monterrey; Michel Snodgrass, La lucha sindical y la resistencia patronal en Monterrey, México: 1918-1940.
6 Michel Snodgrass, Deferencia y desa�o en Monterrey; Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano.
7 Abraham Nuncio, El grupo Monterrey.
8 Javier Rojas, Historia de la cultura laboral en la Fundidora Monterrey S.A.: (1936- 1969); Reynaldo de los Reyes Pa�ño, La economía ganadera de Nuevo León.
9 Rodrigo Mendirichaga, Los cuatro �empos de un pueblo.
10 José Roberto Mendirichaga, “La educación y la cultura en el Nuevo León del siglo XX”.
11 Norma Ramos Escobar, La niñez en la educación pública nuevoleonesa, 1891- 1940.
12 Miguel Covarrubias (ed.), Desde el Cerro de la Silla: artes y letras de Nuevo León; Luis Mar�n García Gu�érrez, Albores del teatro universitario en Nuevo
León; Alfonso Ayala Duarte, Músicos y música popular en Monterrey (1900-1940); Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga, Historia social del cine en Monterrey
durante el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927).

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

los tomos trabajos de corte sociológico, cultural y urbanís�co, entre otros, permi�endo una visión interdisciplinar de
la historia de Nuevo León. Sin embargo, aun en esta obra,
poco o nada se abona al análisis de los procesos polí�cos
del estado desde una perspec�va histórica.

respecto podría permi�r la comprensión integral del sistema de relaciones sociales de Nuevo León, conociendo la
naturaleza polí�ca, jurídica y social de este documento.
Se ha caracterizado al periodo posrevolucionario,
especialmente entre 1920 y 1940, en el que surgieron las
ins�tuciones que dominaron la vida polí�ca del país por el
resto del siglo, algunas de las cuales permanecen vigentes.
Igualmente, los estudios sobre las ins�tuciones podrían dividirse en dos: aquellas ins�tuciones que cumplen un papel estrictamente polí�co, y aquellas que no lo son.

2. El periodo posrevolucionario a través de sus procesos,
1917-1940
A decir de Arnaldo Córdova, “nuestro �empo histórico, está
marcado por ese fenómeno de trascendencia [nacional]
que es la Revolución mexicana”, debido a que ha definido
polí�camente los períodos sucesivos. Consideraba, en la década de los ochenta, que la Revolución “es nuestro referente, pensamos a par�r de ella, nos movemos por ella o contra
ella” ya que “funda una nueva dimensión histórica […] debido a la singular par�cipación de las masas populares”¹³.

Respecto al primer caso, los par�dos polí�cos¹⁷ encabezan el listado, pues se les ha considerado como las únicas
agrupaciones par�cipantes en el proceso polí�co-democrá�co, ya que el concepto de par�cipación ciudadana no
sería efec�vo sino hasta la década de los ochenta. Lo
anterior cabría contextualizarlo en el predominio unipar�dista y en la centralización de la toma de decisiones
del siglo pasado.

Si bien es cierto que la Revolución cons�tuyó una parte
esencial del siglo XX, procesos como la globalización, la
apertura neoliberal y la alternancia polí�ca permi�eron un
periodo de revisionismo historiográfico, que llevó a la
despoli�zación de la historia y a analizarla desde una
perspec�va crí�ca-académica¹⁴. Esta afirmación cons�tuye
una oportunidad para revalorar y replantear las problemá�cas de la labor histórica. El caso de la historiogra�a
nuevoleonesa no es la excepción, pues la literatura sobre el
siglo XX también se ha cimentado en el conflicto revolucionario y en sus consecuencias en los decenios posteriores.

Por otro lado, los gobiernos del periodo señalado consideraron indispensable destacar la ideología revolucionaria
a través de diferentes acciones. De ahí que se realicen los
estudios sobre ins�tuciones públicas no polí�cas, pero si
poli�zadas; para el caso de Nuevo León, la Universidad
(1933) constata lo afirmado, pues en diferentes ocasiones
representó espacio de pugnas entre facciones rivales.
Conflictos que radicaron en la elección de rectores ligados
al gobierno estatal, la reforma de la Ley Orgánica o el predominio de ac�vidades polí�cas varias en detrimento de la
calidad académica, la caracterizaron hasta que se le otorgó
la autonomía (1971)¹⁸.

En este sen�do, el legado de la Revolución ha sido abordado, como ya se an�cipó, en múl�ples estudios, aunque
enfa�zando el aspecto militar. En lo concerniente al ámbito polí�co, la narra�va centra su atención a par�r del establecimiento defini�vo del bando cons�tucionalista en
Monterrey (1915) y la entrada en vigor de la Cons�tución
en 1917. Estos referentes delimitaron la línea principal en
la historia polí�ca local del siglo pasado: informar sobre las
ac�vidades administra�vas de los diferentes gobiernos,
estatal-principalmente-, y municipales.

Revisión diferenciada requiere la obra de Gustavo H. Pérez
Daniel¹⁹, ya que se trata de una las pocas obras de análisis de
historia polí�ca local. Este trabajo se centra en 1933, ya que
el autor afirma que se trató de un año indispensable para
comprender el paso de Nuevo León a la modernidad, justo
con la fundación de la Universidad. Después de un minucioso
recorrido por los 90 años previos, concibe a esta ins�tución
como el punto culminante de una serie de circunstancias
polí�cas, sociales y culturales que despuntaron después de
la Revolución. Si bien el trabajo intenta reconstruir crí�camente la esfera pública estatal –especialmente a través
de fuentes hemerográficas y con fundamento en la filoso�a
polí�ca–, logra mostrar el perfil del gobierno nuevoleonés de
principios de siglo como un híbrido de elementos de la polí�ca regional pre y posrevolucionaria.

Pese a la aparente sencillez de la temá�ca, a par�r de
ella se desprenden líneas específicas. Los textos, entonces,
podrían dividirse de acuerdo con el enfoque que adquieren; entre ellos destacan los que se centran exclusivamente en nombrar a cada gobernador y alcaldes, y describir sus tareas al frente del gobierno (obras públicas,
hacienda, desarrollo urbano). El análisis prác�camente se
deses�ma, pero ofrecen una gran can�dad de referencias
para ahondar sobre otros procesos¹⁵.

Desde otro ángulo, el tema de las elecciones también ha
logrado colocarse como objeto de estudio entre los historiadores de la localidad. De acuerdo con François XavierGuerra, en el periodo electoral “la ac�vidad polí�ca renace
[…] cada grupo de las élites polí�cas busca colocarse en la

En contraste, escasos son los trabajos dedicados al estudio de los poderes legisla�vo y judicial, así como de la
trascendencia sociohistórica de la Cons�tución vigente,
emanada del proceso revolucionario¹⁶. El profundizar al

13 Arnaldo Córdova, “La historia, maestra de la polí�ca”, pp. 133 y 136.
14 Alan Knight, La revolución cósmica.
15 Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León: 1582-1991; Abel Moreno López, Guía cronológica de la historia polí�ca de Nuevo León; Isabel
Ortega Ridaura, María Isabel y María Gabriela Márquez Rodríguez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León.
16 Congreso del Estado de Nuevo León, Historia legisla�va y parlamentaria del Estado de Nuevo León: desde el 16 de diciembre de 1917 hasta el 21 de febrero
de 2003; Universidad Autónoma de Nuevo León, Las Cons�tuciones y las Leyes orgánicas, a través de la historia de Nuevo León.
17 Gustavo Herón Pérez Daniel, Los primeros años del PAN en Nuevo León, 1939-1946: una historia del desarrollo organiza�vo; Rodrigo Mendirichaga, Acción
Nacional: oposición y gobierno en Nuevo León.
18 César Morado Macías, Del proyecto socialista al de unidad nacional; Juana Idalia Garza Cavazos, La educación socialista en Nuevo León, 1934-1940; Susana
Acosta Badillo, Francisco A. Cárdenas. Gobernador de Nuevo León 1931-1933. Fundador de la Universidad.
19 Gustavo Herón Pérez Daniel, Historia polí�ca de Nuevo León 1842-1933. Hacia una historia de la esfera pública neolonesa.

CULTURA REGIONAL

8

competencia por el poder”²⁰, y en el contexto posrevolucionario se requería mantener y reafirmar los gobiernos
locales y el nacional. De ahí la trascendencia de estos procesos a nivel local, especialmente porque no sería sino hasta después de 1946 cuando se redujo la autonomía estatal al mínimo; entre 1920 y 1940 todavía fue posible la
realización de con�endas compe��vas, pero muchas
veces con presiones de por medio, provenientes, sobre
todo, del sector empresarial local²¹.

de los gobiernos federal y estatal en materia económica no
escapó de la óp�ca de los historiadores, centrando su
atención en las decisiones gubernamentales al respecto²⁵.
El estudio de las siguientes décadas viró un poco su línea, puesto que la interpretación histórica se aleja un poco
del binomio polí�ca-poder, para tratar de explicar ac�vidades polí�cas no necesariamente llevadas a cabo por sus
protagonistas tradicionales, es decir, los polí�cos y funcionarios. Además de la construcción de la Ciudad Universitaria por ges�ón de Raúl Rangel Frías, primero como rector
de la Universidad de Nuevo León (1949-1955) y después
como gobernador del estado (1955-1961), el decenio de
los cincuenta pasa inadver�do por los historiadores locales, y no sólo en lo que a historia polí�ca respecta.

3. Consolidación y cues�onamiento del sistema polí�co,
1940-1970
Los primeros treinta años posteriores al movimiento revolucionario representaron una serie de fases sumamente
complejas, ya que persis�eron las inconformidades de
ciertos sectores que se manifestaron por medios violentos. Aún con la elección presidencial de 1940, las armas de
fuego marcaron el ritmo del proceso; pero en ese mismo
decenio se determinaron los mecanismos ins�tucionales
que el gobierno mexicano emplearía para organizar la ac�vidad polí�ca nacional.

Por lo anterior, vale la pena centrarse en los años sesenta.
La mayoría de los trabajos sobre la década �enen como eje
conductor el análisis de las diferentes movilizaciones sociales en el estado, específicamente en Monterrey. El contexto
de la guerra fría, el temor –fundamentado o no– al comunismo, así como la presencia de la ideología marxista en diferentes espacios culturales de la localidad encabezan el listado de la literatura. El gobierno pasará de garante de la paz
social al genuino detentor de la violencia legí�ma mediante
la represión; Máximo de León Garza presenta un panorama
general de la década, confirmando el ambiente de tensiones esporádicas entre la sociedad regiomontana²⁶.

Como resultado de ello, la estabilidad polí�ca fue la
constante, lo que se tradujo en el ámbito económico como
el “Milagro mexicano” de los años cincuenta y sesenta;
ello, sin embargo, no eximió al gobierno federal de crí�cas
por parte de ciertos sectores sociales, que acusaron a los
dirigentes de autoritarios, situación que culminó en el movimiento estudian�l de 1968²².

Las manifestaciones sociales contra decisiones emanadas
del gobierno federal, y secundadas por el estatal, han sido
tomadas en cuenta. Ejemplo de ello fue la manifestación en
Monterrey de asociaciones de padres de familia contra la
creación de los libros de texto gratuitos, inicia�va del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) y del Secretario de
Educación a nivel federal, Jaime Torres Bodet²⁷.

Pese a la complejidad y amplitud temá�ca del periodo
señalado, la producción historiográfica local �ende a ser
rela�vamente escasa. De nueva cuenta, los procesos electorales se presentan como los estudios más próximos a la
realidad socio-histórica de la localidad, destacando la
preeminencia del Par�do de la Revolución Mexicana
(PRM) –Revolucionario Ins�tucional (PRI) a par�r de
1946–, así como las ac�vidades del gobierno estatal²³. A
través de estos procesos podría interpretarse a la década
de los cuarenta como de definición, acompañada del
contexto bélico tras la entrada de México en la Segunda
Guerra Mundial (1942), así como la cares�a de alimentos
y sus respec�vas implicaciones sociales²⁴.

De mayor atención han sido los estudios acerca de la
búsqueda por la autonomía universitaria. Influenciados
por lo sucedido en octubre de 1968, estudiantes y profesores de la UNL comenzaron a cues�onar el hecho de que el
ejecu�vo estatal tomara las decisiones en la ins�tución
educa�va. La administración de Eduardo Elizondo tuvo
que sortear las inconformidades estudian�les para reformular la Ley Orgánica. El episodio ha sido revisado
desde diversas óp�cas: desde una visión crí�ca por la supuesta intransigencia gubernamental que no resolvió favorablemente la propuesta magisterial y estudian�l²⁸, hasta
otras más ma�zadas en las que se prepondera la capacidad de organización social ubicando los hechos en un
contexto determinado²⁹.

Como legado de la guerra mundial, la Industrialización
por Sus�tución de Importaciones se convir�ó en el eje
principal de la polí�ca económica mexicana a finales de los
años cuarenta. Monterrey y algunos municipios aledaños se
convir�eron en los espacios de mayor dinamismo industrial,
después del periodo porfiriano previo (1890-1910). El papel

20 Citado por: Ibíd., p. 130.
21 Véase: Daniel Sifuentes Espinosa, Las elecciones en Nuevo León 1917-1929; Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, Elecciones, rebelión y transición polí�ca en
Nuevo León durante el año de 1923; Luis Enrique Pérez Castro, Grupos de presión durante el cardenismo. Las agrupaciones empresariales de Monterrey,
México, en 1935.
22 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado.
23 Héctor Jaime Treviño Villarreal, “Plebiscitos e imposición. Los candidatos a la gubernatura de Nuevo León, 1943 y 1949”; Benjamín Palacios Hernández,
Páginas sobre Arturo B. De la Garza.
24 Jesús Ávila, “A propósito de los 40´s: inquietud social, 1942”.
25 César Morado Macías, “Los cuarentas: el segundo auge industrial de Monterrey”; Isabel Ortega Ridaura, Polí�ca fiscal e industria en Monterrey (1940-1960).

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

interior de la comunidad de historiadores locales, la formulación

También en el ámbito social, la confrontación entre
colonos posesionarios en el sector “Tierra y Libertad” con
las autoridades locales, buscando los primeros que se
legalizara su ocupación de predios irregulares. Como escenario el ámbito urbano y como agentes a migrantes de
otros estados de la república que aspiraban a mejorar sus
condiciones de vida, se localizan las respuestas del gobierno estatal desde finales de los sesenta, prác�camente
toda la década de los setenta, e incluso hasta principios de
los ochenta. La presencia de organizaciones como CNOP y
la CTM acompañaron a los protagonistas a través de su
orientación de organización: la polí�ca popular³⁰. Se trata,
pues, de la introducción de un grupo social marginal, tanto
de las polí�cas públicas como de la historiogra�a local.

an� centralista y regionalista […], la enseñanza y la difusión de los
estudios históricos, las alianzas entre la polí�ca estatal y conocimiento histórico y, entre este úl�mo y un representa�vo sector de
la inicia�va privada³⁴.

Aún y con el panorama que presenta Ceballos, a veinte
años de distancia “hace falta un diagnós�co más amplio y
detallado, contrastando las variables temá�cas, temporales, teóricas y metodológicas”. Se requiere, además, la “revisión del estado de la cues�ón cada diez años y la definición de metas de integración [académica] a mediano y
largo plazo”³⁵. Efec�vamente, como quedó evidenciado, las
áreas de oportunidad para el estudio del siglo XX en Nuevo
León son amplias, lo mismo ocurre con la historia polí�ca.
Por un lado, extender la temporalidad más allá de 1940,
con el fin de comprender integralmente procesos de largo
plazo. En segunda instancia, considerar el estudio de los
acontecimientos recurriendo a herramientas teóricas y metodológicas adecuadas, es decir, evitar concentrarse en la
línea narra�va-descrip�va de aquéllos, lo que enriquecería
el análisis histórico. Del mismo modo, optar por sujetos y
objetos históricos que se han encontrado al margen; para
el caso de la historia polí�ca, se requiere exponer la par�cipación de las mujeres y de los grupos sociales, la situación
de la izquierda, del discurso como acción polí�ca, los mecanismos de propaganda y de representación polí�ca.

En síntesis, el panorama historiográfico sobre el
acontecer polí�co de Nuevo León permite amplias posibilidades. Nuevas líneas temá�cas, metodológicas y conceptuales brindan opciones para la inves�gación académica,
por lo que hay que considerar las tareas pendientes en
materia de fuentes, herramientas y espacios para lograr estos obje�vos.
4. Retos y posibilidades de la historia polí�ca contemporánea
Este somero ejercicio acerca de la revisión historiográfica
puede afirmarse que cumplió de forma general el obje�vo
de esta rama de la historia, es decir, dar una idea “de la
manera en que se ha conceptualizado, descrito o referido”
un proceso histórico. Se destacaron los rasgos de la historia polí�ca, con las “par�cularidades del autor [autores]
como pretensión, metodología, posición ideológica” y
también “cómo se construyen las categorizaciones sobre
objetos determinados”³¹.

Pero lo anterior plantea una cues�ón importante, ¿existen fuentes suficientes para cumplir con esta tarea? En lo
que respecta al siglo XX, las publicaciones impresas y
periódicas son abundantes, además que su consulta se
vuelve más accesible, ya que se ahorra la labor paleográfica. Además, los acervos documentales en la localidad son
amplios y se encuentran ordenados y catalogados para
provecho de los inves�gadores y del público en general.
Entre ellos se encuentran acervos públicos como: el Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), los archivos
municipales, el del Congreso del Estado, de la Arquidiócesis de Monterrey, el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, del Tribunal Superior de Jus�cia y la Hemeroteca de
la Capilla Alfonsina (UANL)³⁶.

Si bien el ámbito local no ha sido el más fecundo en estudios académicos sobre historia, y menos aún los trabajos
sobre historiogra�a³², tampoco sería adecuado hablar
desdeñosamente de la narra�va nuevoleonesa. Por su parte, Manuel Ceballos afirma que la producción historiográfica en Nuevo León ha sido rela�vamente amplia –
especialmente sobre el siglo XIX–, por tres caracterís�cas
esenciales. Primero, por “el progreso material y cultural de
la ciudad [Monterrey]”, dotándole de una importancia
par�cular. Segundo, debido a la constante “búsqueda de
una iden�dad regional y local […] frente a los procesos de
centralización”. Y tercero, por las “diversas ins�tuciones
académicas que �enen que ver con la ciencia y la cultura”.
Más adelante se profundizará sobre la úl�ma idea.

De hecho, algunos acervos privados se encuentran disponibles para consulta, con previa autorización: Centro de
Inves�gaciones Empresariales del Noreste (CIEN), el archivo histórico del grupo FEMSA, los archivos del Ins�tuto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), y el acervo histórico de la Universidad de
Monterrey (UDEM). Algunos acervos, públicos y privados,
se encuentran en labor de digitalización.

El mismo historiador informa sobre “los elementos del
quehacer historiográfico de Monterrey y su región”:

Uno de los principales retos para la realización de
cualquier inves�gación, es la disponibilidad de recursos,
económicos e infraestructurales, principalmente. Pese a

El nacimiento de las ins�tuciones, las facetas epistemológicas de
producción historiográfica, la diversidad de orientaciones al

26 Máximo de León Garza, Los dorados años sesentas en Nuevo León: una reflexión.
27 Jesús Ávila, “¡En manos libres, siempre libros! La rebelión contra el libro de texto gratuito, 1962”.
28 Carlos Ruiz Cabrera; La autonomía de la Universidad de Nuevo León; Máximo de León Garza, Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
29 Óscar Flores, La autonomía universitaria, 1968-1971.
30 Juan Ángel Sánchez, “Movimientos sociales en Monterrey”.
31 César Alejandro Salinas Márquez, “Paisaje sobre Monterrey: una revisión historiográfica”, pp. 205-206.
32 Celso Garza Guajardo et al., Panorama bibliográfico e historiográfico de Nuevo León; Edgar Iván Espinosa Mar�nez, “La prác�ca historiográfica en Nuevo León”.
33 Manuel Ceballos Ramírez, Historiogra�a nuevoleonesa, pp. 1-2.
34 Ibíd., p. 6.
35 Eva Rivas et al., “La historia del noreste y desde el noreste”, p. 125.

CULTURA REGIONAL

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estas circunstancias, la labor interins�tucional ha aumentado considerablemente en la úl�ma década, pues diferentes centros académicos generan espacios para el
desarrollo de las inves�gaciones históricas: el Colegio de
Historia y Estudios de Humanidades y el Centro de Estudios Humanís�cos, ambos en la Universidad Autónoma
de Nuevo León; el ITESM; la UDEM a través de su Centro
de Estudios Históricos; el Colegio de la Frontera Norte
(COLEF), sede Monterrey; y el Centro de Inves�gaciones
y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)
sede Monterrey, encabezan la lista.

labores, dependerá de aspectos como la disponibilidad y el
interés de los inves�gadores, así como la ampliación de las
condiciones ins�tucionales para con�nuar.
A las tareas pendientes habría que sumar la de revisar y
contrastar lo realizado sobre historia polí�ca en otras la�tudes,
cómo se han escrito esas historias a nivel regional, nacional e,
incluso, internacional. Esto es todavía una ac�vidad de mayores
dimensiones, pero que requiere completarse si se aspira a
(re)escribir la historia de la vida pública de Nuevo León.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Por su parte, la difusión de la historia escrita corre a
cargo de diferentes publicaciones. Por ejemplo, las revistas A�sbo. Una mirada a la historia; Actas. Revista de
historia de la UANL; Reforma siglo XXI. Órgano de difusión cultural; Sillares, del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL; Cáthedra, de la Facultad de Filoso�a y
Letras de la UANL; Academia Semper, de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca. De
reciente aparición, Cultura Regional, del Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro
de la UANL, donde ahora se publica este trabajo.
Además, es de destacar la labor del Fondo Editorial de
Nuevo León, a cargo de CONARTE, por las publicaciones
de historia local y regional.

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Presente. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
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no. 11, pp. 4-19.

Así pues, las tareas y los retos para el análisis de la
historia polí�ca son variados, mas existen las posibilidades adecuadas para cumplirlas. A ello se debe
agregar la constante profesionalización de la labor histórica a nivel local y regional, y el hecho de que nuevas
generaciones de historiadores e historiadoras buscan
cumplir con esas tareas en Nuevo León.

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cien años después. México: Universidad Autónoma de Nuevo León, Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Después de llevar a cabo este balance de la producción
historiográfica en Nuevo León, con par�cular atención en
la historia polí�ca, podrían destacarse algunos elementos
de importancia. Los estudios del enfoque seleccionado
aún requieren mayores esfuerzos para consolidarse como
una línea de inves�gación destacada en la localidad, ya
que aspectos como el desarrollo económico y los estudios
obreros con�núan predominando para el periodo 1917 a
1970. Si bien son trascendentes, el estudio del ámbito
polí�co podría arrojar mayores luces que complementen
aquéllos, o simplemente para cons�tuirse como una veta
independiente que analice otra parte de la realidad sociohistórica nuevoleonesa.

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Silla: artes y letras de Nuevo León. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.

Las inquietudes de este trabajo no se basaron en revisar
exhaus�vamente la labor historiográfica al respecto, sino
presentar un somero estado de la cues�ón puesto que,
como se informó, no existe ningún estudio académico que se
dedique a cumplir esta primera tarea. Habrá que ahondar
más al respecto, al mismo �empo que se vayan escribiendo
las historias sobre la polí�ca que aún están pendientes. Queda claro, sin embargo, que esto tomará �empo, pues aunque
existen algunas posibilidades para el cumplimiento de estas

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en Nuevo León: una reflexión. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
De León Garza, Máximo (2000). Las izquierdas y las derechas en la Universidad Autónoma de Nuevo León. México:
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36 César Morado Macías, Los archivos históricos de Nuevo León.

11

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de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Las Cons�tuciones y las Leyes orgánicas, a través de la historia de Nuevo León (2005). México: Fondo Editorial de
Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Morado Macías, César (1995). “Los cuarentas: el segundo

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un viaje urbano desde las primeras
tiendas departamentales en Monterrey

Hierro fue construido con cinco pisos y se caracterizó por
sus estructuras de hierro y acero. Tuvo tanto éxito que hasta
se verificó la ampliación de sus instalaciones en dos ocasiones. Sin embargo, el edificio sufrió un incendio en 1914, y
fue reinaugurado hasta 1921, ahora con detalles Art Deco y
Art Nouveau en su arquitectura⁸.

rriente”. También señala que se exhibían mantelería, ropa
blanca, moda para damas, adornos, guantes y ar�culos religiosos. Igualmente, la misma �enda decía: “cada 15 días
se reciben mercancías de Europa y novedades de París”. De
tal manera, “la Sorpresa de Monterrey no era una �enda
exclusiva para fi�s”¹¹.

Sofía Guajardo Acosta 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El historiador Isidro Vizcaya Canales escribió que a inicios
de noviembre de 1882 se anunció que acababan de llegar
a Monterrey “las tres maravillas del siglo XIX: El Alivio del
Mundo, para curar cualquier dolencia; Las Gotas de la Belleza, para eliminar espinillas y manchas de la piel, y la Vida
del Pelo, para el pelo sano y abundante”².

Unidos a través de esta frontera en Tamaulipas, y posteriormente con la Ciudad de México. El lugar al que llegó
el primer ferrocarril se encontraba al final de la avenida
Progreso —actual Pino Suárez y Colón—, si�o en el que en
1896 se inició la construcción de la estación Unión⁵. En
este contexto, el mundo se encontraba más conectado
que nunca. Monterrey contaba con una línea directa de
comunicación con Estados Unidos, país que a su vez atravesaba por un periodo álgido de desarrollo económico. Por
tanto, la ciudad regiomontana estaba más cercana a las
nuevas ideas con respecto a comercios y a la producción
de nuevos espacios urbanos.

Este pequeño fragmento representa una de las ideas
principales del presente ar�culo. En éste se rastrearán las
primeras �endas departamentales establecidas en
Monterrey a finales del siglo XIX y principios del XX, y se
hará un breve recuento sobre las condiciones económicas
y polí�cas que fueron indispensables para la gestación de
estos establecimientos. Además, se propone la idea de que
estos lugares surgieron no sólo por la clara necesidad de
ropa e indumentaria nueva, sino también como espacios
dentro del núcleo urbano en una ciudad moderna.

La moda y la ropa no fueron una excepción, y la manera
en que ésta se comenzaba a producir y a consumir fue a
par�r de �endas departamentales. Eugenia Crusco
puntualiza que en este contexto de modernización y
transformación económicas y sociales florecieron las primeras �endas de La�noamérica, con México como epicentro con Fábricas de Francia en 1847 y posteriormente El
Palacio de Hierro en 1891.

De tal manera, como expone Vizcaya, el siglo XIX fue determinante para la formación de la ciudad regiomontana.
Para finales de éste, la población rondaba los 64 mil habitantes. Y este número se reflejó en la arquitectura y el
urbanismo de la ciudad como documentación histórica³.

Este úl�mo con�núa siendo un importante centro comercial incluso después de más de un siglo. Según su si�o
web, los hermanos Jules y Henri Tron formaron la sociedad
J. Tron y Cía., luego de vender las Fábricas de Francia para
con�nuar con su siguiente proyecto: establecer la primera
�enda departamental en México. Para lograr su obje�vo,
adquirieron un terreno de 625 metros cuadrados en las
an�guas calles de San Bernardo y el pasaje la Diputación
—actuales avenidas de Venus�ano Carranza y 20 de noviembre—, en el centro de la capital del país⁷.

Un suceso determinante para la ciudad ocurrió el 31 de
agosto de 1882 con la llegada de la línea del Ferrocarril
Nacional Mexicano, porque permi�ó la apertura nacional
e internacional. Vizcaya además destaca el inicio del
servicio de tranvías urbanos, la instalación de la luz producida por electricidad y el servicio telefónico que
complementaba el telegráfico. Estos elementos eran “todo
en conjunto coadyuvantes de un nuevo perfil urbano que
trastocará la vida co�diana”⁴.

Este edificio fue construido inspirándose en Le Bon Marché, un gran almacén en París, así como en algunas �endas
de Nueva York, Londres y Chicago. El primer Palacio de

El ferrocarril llegó proveniente de Nuevo Laredo. Así,
Monterrey se conectó en un primer momento con Estados

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es becaria del Centro de Estudios
Humanís�cos de la UANL, donde desarrolla la inves�gación: “Contracultura en la iden�dad juvenil a través de la moda en Monterrey, 1960-1970”.
2 Armando V. Flores Salazar, “Monterrey, 1882”, p. 29. .
3 Ibíd., p. 27.
4 Ídem.
5 Adrián Garza Dragus�novis, “Orígenes de una ciudad industrial”, p. 30.
6 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
7 “¿Cuál es la historia de Palacio de Hierro y quién está al frente de la cadena de �endas?”, disponible en: h�ps://www.elfinanciero.com.mx/empresas/
2023/11/18/quien-es-el-dueno-de-palacio-de-hierro-y-cual-es-su-historia/

CULTURA REGIONAL

Para el año de 1900 decidieron construir un edificio más
adecuado para el negocio y contrataron al arquitecto angloamericano Alfred Giles. Para este momento, el arquitecto
había establecido un despacho de arquitectura en el centro
de Monterrey, desde donde atendió tres proyectos simultáneamente: el Banco Mercan�l y las �endas departamentales La Reinera y Sorpresa y Primavera¹². Sobre
esto, Isidro Vizcaya comentó lo siguiente:

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Estaban en construcción en este año edificios tan importantes
como los de las casas comerciales Sorpresa y Primavera, inaugurado el 4 de sep�embre de 1901, y La Reinera, inaugurada el 13 del
mismo mes y año, así también el del Banco Mercan�l¹³.

En efecto, el 4 de sep�embre de 1901 se inauguró aquella joya arquitectónica. Se trataba de un edificio de tres pisos: las oficinas se encontraban en el tercer nivel, mientras
que en los primeros niveles estaba la �enda, donde
ofrecían ar�culos para dama y caballero importados de Europa y Estados Unidos. Igualmente, en este establecimiento se instaló el primer elevador de la ciudad, pero era muy
poco usado por la clientela del momento¹⁴.
En la �enda también se vendían telas de buena calidad que
eran elaboradas en la Fábrica de Hilados y Tejidos La Leona,
ubicada en el municipio de Garza García entre el río Santa
Catarina y el camino a Sal�llo, hoy boulevard Gustavo Díaz Ordaz. En ese momento, la fábrica también era propiedad de la
firma Manuel Cantú Treviño y Hnos.¹⁵ Isidro Vizcaya resume
el escenario comercial de la época de la siguiente manera:

Tienda Sorpresa y Primavera, 1900

En el norte del país este fenómeno también estaba ocurriendo. Sorpresa y Primavera se posicionaba como una de
las primeras �endas departamentales de Monterrey, fundada en 1891 en la calle del Comercio, actual Morelos en el
centro de la ciudad, entre Escobedo y Zaragoza⁹.

Algunas de las casas comerciales más importantes eran La Reinera,
de los señores Hernández Hnos., Sucs., fundada el año de 1855; V.
Rivero e Hijos, Sucs., establecida en 1843; la Casa Armendaiz; la Sorpresa y Primavera, de los señores Cantú Treviño Hnos., Sucs., fundada

El 1 de marzo de 1891 el señor Manuel Cantú Treviño y
sus hermanos José y Rufino, originarios de Salinas Victoria,
Nuevo León, se establecieron en Monterrey para iniciar
esta �enda en una casa de dos pisos con muros de sillar. En
sus inicios, Manuel pagaba renta por esa casa y después del
éxito del negocio decidió comprar la propiedad¹⁰.

en 1891; la droguería El León, establecida en 1876; la Ferretería
Langstroth, fundada en 1857; C. Holck y Cía. y la Casa Calderón¹⁶.

Décadas después, en 1926 el edificio sufrió un incendio
con pérdida total, y aunque fue reconstruido durante la década de 1930, Monterrey perdió un autén�co emblema
arquitectónico que ahora podemos observar solamente en
imágenes tomadas por quienes visitaron los almacenes de
Sorpresa y Primavera¹⁷.

Según Garza, su letrero principal anunciaba: “Gran establecimiento de ropa. El más espacioso local de la ciudad. El
sur�do más completo y abundante. Lujo, medio lujo y co-

8 Ídem.
9 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
10 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 38
11 Eloy Garza, “La Sorpresa de Ciudad de México y Monterrey”, disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html
12 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 41.
13 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 104.
14 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p. 45.
15 Ibíd., p. 42.
16 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97.
17 Fernando Rafael Casasús, Manuel Cantú Treviño, p.108-114.

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CRONOGRAFÍA

También cabe retomar una reflexión del arquitecto Armando V. Flores, acerca de que “los objetos arquitectónicos históricos documentan no sólo la forma de vivir de su
�empo de origen, sino también la de las siguientes generaciones que al transformarlos para adecuar su función
a las cambiantes modas sociales, dejan con ello evidencias
obje�vas de la cambiante visión del mundo”²³. Dado lo
anterior, la revolución en los edificios departamentales es
una evidencia más de la gran metamorfosis arquitectónica
y urbanís�ca que ha experimentado la ciudad de
Monterrey a lo largo del �empo.
Como conclusión general podemos formular dos ideas
centrales. La primera es que, al observar los cambios en la
forma de construir la ciudad a par�r de las �endas departamentales, tomando como punto de par�da la industrialización y modernización, se iden�fican rupturas drás�cas desde el primer momento en que sucede la gestación
de toda esta base moderna.

La Reinera en la calle del Comercio, hoy Morelos, 1885

Ahora bien, podemos retomar aquí las ideas de Crusco,
quien llamó a estos lugares “templos del consumo” que
“eran ideales para pasar el �empo, desear y tocar ciertos
productos que antes estaban al alcance de unos pocos”.
Estas �endas contaban con caracterís�cas peculiares que
atraían tanto a mujeres como a hombres de todos los niveles y clases sociales. Así, “una clase media en ascenso
encontró en el consumo de bienes adquiridos en estos comercios de capital extranjero un novedoso es�lo de vida
que adoptó elementos modernos y cosmopolitas”¹⁸.

Si bien existen hasta el presente �endas departamentales como el mencionado Palacio de Hierro, éstas se han
conver�do prác�camente en exclusivas para clases socioeconómicas altas. Por otro lado, la alterna�va se
encuentra en �endas de moda rápida —fast fashion— que
predominan en los centros comerciales. Esto, además de
las diferentes problemá�cas en cuanto a la ropa como producto y moda, representa un factor importante en el consumo de ésta desde un tercer lugar. Es decir, las jóvenes ya
no van a las �endas departamentales con sus amigas para
ver lo que las demás están vis�endo y para después tomar
un café en el restaurante del lugar.

Por su parte, siguiendo a Crusco, estas �endas innovaron a nivel comercial con prác�cas diferentes como forma
de venta: el precio fijo, que daba fin a las prác�cas de
regateo, las promociones, la venta a crédito y las liquidaciones por temporadas¹⁹. En cuanto a la publicidad, las
ac�vidades comerciales eran difundidas diariamente por
la prensa a través de técnicas publicitarias que tenían una
función meramente persuasiva, pero también gráfica y esté�ca. Todos estos elementos se combinaron con la venta
a gran escala y la renovación de los stocks, lo que aseguró
el éxito de estas �endas²⁰.

Esta situación no es exclusiva de las �endas departamentales ni de los centros comerciales, porque la
falta de terceros lugares en la ciudad se evidencia en todos
los ámbitos: hacen falta parques, cines, bibliotecas, restaurantes y centros depor�vos accesibles para propiciar la socialización entre los miembros de la comunidad.

Esta mezcla de factores resultó en una revolución en los
procesos de compra y venta, pero también tuvo efectos a
nivel material en los propios edificios comerciales. Según
Crusco, “la mayoría de las �endas sumó a sus departamentos espacios des�nados al ocio y disfrute como restaurantes, salas de té, salones de belleza, heladerías y otros
salones propicios para realizar eventos y espectáculos”²¹.

Empero, la ávida necesidad de intercambio social,
par�cularmente entre los jóvenes, los lleva a buscar o crear
otras formas para generarlo. Es aquí donde surgen las �endas de segunda mano, los bazares en el Barrio An�guo de
Monterrey, las pequeñas bou�ques de diseñadores independientes y hasta la venta y compra en línea.

En este punto, es posible rescatar un concepto clave
para definir a estos edificios y centros de comercio: los
terceros lugares (third places en inglés). Dicho término fue
acuñado por el sociólogo Ray Oldenburg y alude a aquellos
lugares en los que la gente discurre entre el “primer lugar”
que es el hogar y “segundo lugar” que es el trabajo. Los
terceros lugares son pues los espacios des�nados a ac�vidades recrea�vas y de esparcimiento²².

Esto nos lleva a la segunda idea: la moda. Si bien la función
principal de estos pequeños lugares es conseguir piezas de
ropa, también es evidente su intención de fungir como nuevos
espacios de socialización y �empo de calidad. Por tanto, podemos entender la moda como algo que va más allá de la pura
ves�menta: es una herramienta de expresión fundamental
incluso en la arquitectura y el urbanismo de las ciudades.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a

Casasús, Fernando Rafael (2013). Manuel Cantú Treviño.
México: Fondo Editorial de Nuevo León.
Flores Salazar, Armando V. (2014). “Monterrey, 1882”, en:
Ciencia UANL, No. 67, pp. 26-29.
Flores Salazar, Armando V. (2016). “Dos edificios privados
en el museo de la Gran Plaza”, en: Ciencia UANL, No. 77, pp.
22-26.
Garza Dragus�novis, Adrián (2014). “Orígenes de una ciudad industrial”, en: Ciencia UANL, No. 67, p. 30.
Vizcaya Canales, Isidro (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial de Nuevo
León, Tecnológico de Monterrey.
Fuentes electrónicas

Butler, Suart M. y Carmen Diaz (2016). “‘Third places’ as community builders”, en: Brookings. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://www.brookings.edu/
ar�cles/third-places-as-community-builders/
“¿Cuál es la historia de Palacio de Hierro y quién está al frente de la cadena de �endas?” (2023), en: El Financiero. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://
www.elfinanciero.com.mx/empresas/2023/11/18/quien-esel-dueno-de-palacio-de-hierro-y-cual-es-su-historia/
Crusco, Eugenia (2021). “La gran �enda departamental: una
oportunidad para comprar y socializar”, en: Atarraya. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://
blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran-�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
Garza, Eloy (2019). “La Sorpresa de Ciudad de México y
Monterrey”, en: SDPNo�cias. [Consultado el 29 de febrero
de 2024]. Disponible en: h�ps://www.sdpno�cias.com/
columnas/monterrey-sorpresa-ciudad-mexico.html

18 Eugenia Crusco, “La gran �enda departamental: una oportunidad para comprar y socializar”, disponible en: h�ps://blogatarraya.com/2021/07/28/la-gran�enda-departamental-una-oportunidad-para-comprar-y-socializar/
19 Ídem.
20 Ídem.
21 Ídem.
22 Suart M. Butler y Carmen Diaz, “‘Third places’ as community builders”, disponible en: h�ps://www.brookings.edu/ar�cles/third-places-as-communitybuilders/ .
23 Armando V. Flores Salazar, “Dos edificios privados en el museo de la Gran Plaza”, p. 26.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Entre algodón y tiliches. Los inmigrantes
libaneses y su inserción a la ciudad de Torreón
en el México posrevolucionario (1920-1940)
Margarita Isabel Arvide Basterra 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

en su mayoría mo�vados por la búsqueda de mejores
condiciones de vida, oportunidades laborales, conflictos bélicos o persecución religiosa, también hay quienes son mo�vados simplemente por la aventura o el amor.

Cabe destacar que las autoridades francesas sí tomaron medidas para detener el éxodo de los habitantes, con
el obje�vo de retener a la población y de emplearlos para
levantar al país de su situación económica. El 4 de
diciembre de 1924 se emi�ó el Decreto 2975 que restringía la salida de los libaneses. Empero, esto no frenó
enteramente la emigración⁴.

En lo que concierne a la presente inves�gación, es fundamental conocer las razones que los libaneses tuvieron
para abandonar el país de los cedros e internarse en el
ombligo de la Luna. El conocimiento de sus circunstancias a
inicios del siglo XX facilita comprender las caracterís�cas en
común y el perfil que compar�an quienes llegaron a México. Sobre esto Jacobs nos dice que:

Además, es necesario considerar que la Primera
Guerra Mundial terminó con la industria libanesa de la
seda, de fundamental importancia económica e histórica para la región. Marín señala que el Líbano intentó
retomar las labores en las fábricas al inicio de los años
veinte, pero no fue posible. Al ser dicha industria de las
principales actividades económicas de los libaneses, la
población vio agudizados sus problemas económicosociales y buscaron, por ejemplo, diversificar sus activos mediante la sustitución de los árboles de morera
(cuyas hojas son el alimento de los gusanos de seda)
por árboles de naranja. De tal forma que, fueron los
campesinos libaneses quienes resintieron la crisis y
conformaron el grueso de migrantes que se trasladaron
a Latinoamérica⁵.

La migración libanesa a México obedeció a factores sociopolí�cos y

Introducción

En par�cular, los ciudadanos de origen libanés se cons�tuyeron como uno de los grupos más exitosos debido a
su afinidad por el comercio, también por el entramado de
redes familiares que tejieron, el marcado interés de sus
intelectuales en la vida polí�ca y social de México, la similitud en el culto católico-maronita. Y en úl�ma instancia, el
deseo común de integrarse en la sociedad e iden�ficarse
como mexicanos.

Si bien México es mayormente catalogado como un país
exportador de migrantes a dis�ntos países, nuestra nación
ha sido también des�no final para cientos de personas. En
par�cular, se fomentó y facilitó la entrada de ciudadanos
europeos durante la época del Porfiriato (1876-1911), con
la finalidad de diversificar al país y las inversiones en el
mismo. No obstante, esta polí�ca de “brazos abiertos” se
vio interrumpida por la lucha armada revolucionaria de
1910. Con el final de la Revolución mexicana y el proceso
de ins�tucionalización del estado durante los años de 1920
a 1940, se reanudó el flujo migratorio al territorio.

Para comprender mejor este proceso de inserción, es
per�nente revisar el caso de una de las ciudades de mayor
importancia en el noreste. Sería en la población de Torreón, ubicada en Coahuila y en el centro de la denominada Comarca Lagunera, donde se correspondió un escenario óp�mo para que los inmigrantes del levante
establecieran su comunidad.

En par�cular, viajeros provenientes de Oriente Medio y de
Asia atravesaron en barco el mundo con la intención de arribar a las nuevas oportunidades que se anunciaban en el
con�nente americano. Durante este periodo, la década de los
años treinta significó la consolidación del auge industrial comenzado en el siglo pasado, y del federalismo sobre las
voluntades de las en�dades federa�vas. El noreste por su parte creció enormemente y se benefició del desarrollo económico, posicionándose como líder en materia empresarial. A lo
anterior, se le suman las grandes ventajas económicas que la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) representó para México, pues el conflicto generó una enorme demanda de productos para la industria bélica, materias primas y alimentos. La
población creció, así como su capacidad adquisi�va y las
condiciones de vida mejoraron. Lo anterior propició que, una
vez superada la crisis nacional producto de los estragos de la
Revolución, y de los efectos adversos de la Crisis de 1929 en
Estados Unidos, México transitara a un periodo de prosperidad que se conoce como el Milagro Mexicano (1940-1970).

Sin embargo, la relevancia de esta comunidad libanesa,
y sus aportaciones a la economía de la zona ha sido infravalorada en la historiogra�a regional. En términos numéricos, su presencia demográfica yace reducida, pero su
influencia es visible y concreta en la sociedad coahuilense.
Por lo tanto, este texto �ene el obje�vo de visibilizar y
argumentar la relevancia que los inmigrantes libaneses y
su descendencia tuvieron en el desarrollo de la ciudad de
Torreón, así como analizar las polí�cas migratorias mexicanas durante el periodo posrevolucionario, junto con las
causas históricas que provocaron la llegada de este grupo
y los mo�vos por los cuales seleccionaron la ciudad de Torreón para residir. Para este fin, se realizó una inves�gación
documental, y se consultaron fuentes secundarias como
ar�culos, ensayos y notas periodís�cas.

Asimismo, el asentamiento de inmigrantes en México y
par�cularmente en el noreste, suministró la mano de obra
necesaria, junto con el capital extranjero requerido para avivar la llama del desarrollo económico en esta región alejada
del perímetro de la capital. Desde los trabajadores chinos
hasta los capitalistas españoles, pasando por los empresarios norteamericanos, el noreste se vio beneficiado significa�vamente por la presencia de extranjeros que hicieron
de nuestra nación su nuevo hogar.

Antecedentes
La migración es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad durante toda su historia. Abandonar el lugar de
origen siempre deja un impacto en quien se va y en quienes se quedan; a pesar de eso, el mes�zaje que es producto de la integración de extranjeros en cualquier sociedad,
la enriquece enormemente. Las razones para par�r son
dis�ntas según cada caso. Aun cuando los inmigrantes son

1 Historiadora. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. En esta Casa de Estudios, fue miembro del programa de talentos universitarios, becaria del Centro de Estudios Humanís�cos y directora de Bloch. Revista Estudian�l de Historia, editada por
alumnos del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras.

CULTURA REGIONAL

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económicos, los cuales afectaron directamente a los libaneses que dejaron su patria, y fue favorecida por una polí�ca migratoria mexicana
que admi�ó su ingreso al país a par�r de 1878; se cree que los libaneses, pales�nos y sirios establecidos en México en 1905, sumaban cinco mil. Y se calcula que hoy día alrededor de 300 000 mexicanos �enen ascendencia libanesa o de otros países levan�nos. La mayoría
huía del dominio turco, puesto que, desde 1516 hasta su derrota por
los aliados europeos en 1918, la región formaba parte del Imperio
otomano, cuyo yugo recrudecía a finales del siglo XIX y obligaba a los
jóvenes a incorporarse a su ejército. Durante los cuatro siglos que per-

Los campesinos libaneses también se vieron motivados a migrar debido a las noticias de éxito que recibían de sus compatriotas, decenas de los cuales retornaron al territorio con capital suficiente para comenzar
nuevos negocios. Era común que ejercieran actividades
como el comercio en América y al cabo de unos años
retornaran a su comunidad con la finalidad de invertir
el dinero generado de su actividad en el extranjero.

duró dicho régimen, que no impuso ni su religión ni su lengua, coexis�an en lo que hoy conocemos como Líbano dos grandes corrientes: la
cris�ana —desde el siglo IV— y la musulmana —desde el siglo VII—;
los judíos y los drusos conformaban minorías. Emigraron cris�anos y
judíos porque en aquella región se favorecía a la comunidad musulmana, a pesar de ser entonces minoritaria; el yugo turco cesó al concluir la Primera Guerra Mundial, cuando Líbano pasó a ser un protectorado francés, hasta su independencia el 22 de noviembre de 1943².

De tal manera que los libaneses que arribaron al con�nente
aspiraban a encontrar un si�o donde establecerse y prosperar,
lejos de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (19141918), el hambre y la violencia. Aunque el Imperio Otomano
permi�ó el florecimiento de otras religiones ajenas al islam en
sus dominios, los cris�anos maronitas y judíos eran tratados
como ciudadanos de segunda clase. Los libaneses, descendientes de culturas milenarias, también deseaban una mayor libertad intelectual y comercial que la permi�da en el Líbano, el
cual había pasado de manos otomanas a francesas.

Por otra parte, la compatibilidad entre la religión
católica practicada en México y el culto maronita generó un ambiente de comodidad, donde los libaneses
pudieron establecer nexos comunitarios y comerciales; el inmigrante se convirtió en emigrante. De forma
similar a los españoles, los libaneses hicieron uso de
la migración en cadena, para invitar a sus familiares o
vecinos en el Líbano a emprender tan largo viaje.
También es justo destacar que hubo muchos que
esperaban llegar a Estados Unidos y se confundieron,
quedando varados en nuestro país. O simplemente
veían a México como una escala antes de Estados Unidos y acabaron por quedarse⁶.

Sobre el Líbano como mandato francés, Ramírez señala que a
par�r de 1920 y hasta 1947 con la proclamación de la República
del Líbano, los pasaportes que los libaneses usaban fueron expedidos por Francia y no por Turquía, quien en décadas anteriores conformaba a la Sublime Puerta y daba a sus súbditos dicha
nacionalidad. Con este cambio de administración una parte
considerable de la población salió de su país, unos hacia la
misma Francia, otros hacia Estados Unidos y una minoría escogió América La�na, ya fuera por tener familiares en el territorio
o por mero accidente, pues desembarcaban antes de llegar a
�erras estadounidenses³.

El perfil de los inmigrantes
La iden�dad del primer libanés que arribó a México sigue
siendo un misterio para los historiadores; al respecto
Zeraoui plantea lo siguiente:
De acuerdo con las informaciones que [proporcionó don Álvaro
Negib Aued], director de la revista El Emir, el primer ciudadano que

2 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 43.
3 Luis A. Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la península de Yucatán, p. 15.
4 Roberto Marín, “Las causas de la emigración libanesa”, p. 604.
5 Ibíd., p. 601.
6 Patricia Jacobs, “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación”, p. 44.

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miles de víc�mas¹⁰. A pesar de la gradual recuperación,
múl�ples extensiones de �erra permanecían sin ocupar y
a la espera de conver�rse en asentamientos. Una solución
para esta problemá�ca había sido planteada desde el gobierno de Porfirio Díaz: atraer a colonos extranjeros. Dicha
polí�ca de brazos abiertos no funcionó con la eficacia que
Estados Unidos experimentó, pero sí se formaron comunidades provenientes de España, China y el Líbano. Al
respecto Pe�t et al. señalan que:

llegó a esta �erra fue el reverendo Padre Boutrous Raffoul, quien
desembarcó en Veracruz en el año 1878 [...] y se dedicó a recorrer el
país visitando, preferentemente, la zona de Jalisco⁷.

A través del análisis de las tarjetas de migración disponibles en el Archivo General de la Nación, es posible afirmar
que, como los sirios, egipcios, pales�nos e iraquíes, el libanés que inmigraba era generalmente hombre, católico maronita, de edad temprana, soltero y se casaba con una mujer enviada de su comunidad originaria, se dedicaba al
comercio principalmente y recibía ayuda para establecerse
de sus parientes. Las cifras dadas por Zeraoui lo explican
numéricamente:

evidenció la preferencia por la “raza blanca”; los judíos
exiliados de la Alemania nazi fueron recibidos, así como los
españoles republicanos de Cárdenas, pero los chinos y libaneses tuvieron que apelar a sus cualidades para jus�ficar su residencia en México. Zeraoui lo explica de la siguiente manera:

Aun así, estas tres modalidades de migración con�nuaron coexis�endo durante la primera mitad del siglo XX y
urdieron visibles redes étnicas. En otras palabras, se construyeron vínculos que trascendieron las relaciones amistosas o filiales, siendo más relevante la iden�dad de origen
compar�da¹⁵.

El ar�culo 15 de la Ley de Migración del 13 de marzo de 1926 otorga
una gran autoridad a los cónsules mexicanos (que) �enen
obligación de expedir tarjetas individuales de iden�ficación, a solici-

En México, como en la mayoría de los países la�noamericanos, se

tud escrita de los interesados, quienes deben exhibir pruebas docu-

empezó a promover la entrada de extranjeros durante todo el siglo

mentales respecto a nacionalidad, estado civil, moralidad, contrato

XIX, y a par�r de la década del treinta del siglo siguiente se estab-

previo de trabajo, etc.…, para demostrar que se hallan en ap�tud

lecieron diversas leyes o decretos, cuyo fin era facilitar el asenta-

legal de emigrar o inmigrar al país. Además, en su ar�culo 32 la ley

Un tercer elemento es la preponderancia de la ac�vidad mercan�l

miento de los inmigrantes que llegaban a territorio mexicano. Se

otorga facilidades a los extranjeros que recibieron su carta de natu-

de la comunidad y la responsabilidad en el hogar, que afecta a la in-

promovieron proyectos con el argumento de solucionar el problema

ralización para traer a sus padres, sus descendientes e inclusive a

mensa mayoría de las esposas. Finalmente, la juventud de la comu-

demográfico y agrícola del país, repar�endo �erras despobladas y

sus hermanos menores de edad. (…). Las leyes de 1936 y de 1947

nidad árabe a su llegada a México es notable. En efecto, más de la

sin cul�var a los inmigrantes¹¹.

son más explícitas en la polí�ca migratoria mexicana. Por un lado, se

mitad de los que ingresaron tenía en el momento de su llegada me-

Torreón, el mahyar mexicano
Mar�nez afirma que “por el norte también había ya un
grupo numeroso de inmigrantes de los que llegaban quizás
por el puerto de Tampico, Tamaulipas, o por Estados Unidos. Entre 1901 y 1910 llegaron las familias Haggar,
Achem, Chaul, Chibli, Jaik, Abusamra, Ayub, Kawage, Saad,
Iza, Safa, Nasser, Jaidar, Daher”. Junto con ellos, decenas
de familias se verían atraídas por el Boom petrolero de
Tampico en la década de los años veinte y también por las
riquezas agrícolas de la zona de la La Laguna, donde Torreón se conver�ría en el epicentro de la inmigración¹⁶.

proponen atraer a los extranjeros para poblar el país, pero al mismo

Los extranjeros que llegaron dedicaron sus años de juventud a construir un patrimonio que pudiera ser transmi�do a
la siguiente generación; esta acumulación primaria del capital hizo posible la construcción de empresas que alimentaron
el auge industrial que experimentó el noreste. Ahora bien, no
todo fue sencillo. Se �ene registro de inmigrantes que fueron
víc�mas de ataques mo�vados por el odio y la xenofobia, de
igual manera sus negocios sufrieron los embates de los
cambios administra�vos del país y algunos par�ciparon directamente en los conflictos armados, integrados como el
resto de los mexicanos. En síntesis, el país al que arribaron
los recibió con la promesa de una vida próspera, con �erras
para cul�var, recursos naturales para explotar, ciudadanos
con quienes comerciar y escuelas para educarse, aunque
como todos los demás ciudadanos, ellos también fueron
irremediablemente afectados por las transiciones de la agitada vida polí�ca del México posrevolucionario.

nos de 25 años. A par�r de 1950, la llegada árabe a México conoció
una caída drás�ca por las independencias nacionales y las polí�cas
migratorias mexicanas más drás�cas y selec�vas. A pesar de este hecho, el crecimiento natural de la comunidad árabe en México ha llevado a un importante desarrollo durante el medio siglo posterior. La
comunidad libanesa que alcanzaba 1365 familias en 1942 tenía para
1982, 5627.27⁸.

Ahora bien, es necesario señalar que los datos estadís�cos como la edad o el género no brindan el panorama
completo de estos inmigrantes. Aun cuando eran hombres
jóvenes, y provenían en su mayoría del campo con la
voluntad de generar riqueza para ayudar a sus familias, la
denominación de libanés no englobaba la complejidad
iden�taria de los mismos. Los inmigrantes estaban
compuestos por un crisol de iden�dades; se reconocían
como pueblos cris�anos del Monte Líbano, pero asumían
su pasado fenicio. Los libaneses eran ciudadanos de un estado que no exis�a; se iden�ficaban como parte de un
pueblo, pero su condición de colonia les había impedido
transitar a la modernidad. Eran otomanos de pasaporte,
turcos de apodo, sirio-libaneses después de la Primera
Guerra Mundial y posteriormente, árabes dentro de La
Liga Árabe. Su iden�dad se transformó según los acontecimientos que tuvieron lugar en México y en Medio Oriente,
la asimilación cultural los volvió mexicano-libaneses⁹.

Un ejemplo de lo anterior es comentado por Mar�nez,
quien examina el caso de la Sociedad Nassar Hermanos establecida en Torreón, cuyos miembros son protegidos
franceses. Los hermanos eran propietarios de negocios y
�endas que fueron saqueados por las fuerzas villistas en
1916 y para 1922, presentaron una reclamación ante la
Comisión Nacional por los daños y perdidas, la cual no tuvo
un fallo favorable¹².

Se buscan ciudadanos: México como país receptor de
inmigrantes

Dichos cambios originados por el transitar de las décadas, trajeron consigo modificaciones en las leyes de migración. La polí�ca porfirista de “brazos abiertos” sería
poco a poco magullada, por prejuicios, discursos raciales y
en general el nacionalismo imperante de la época. El clima
polí�co mundial aceleró el establecimiento de restricciones en la polí�ca migratoria mexicana; mantenerse al
tanto de las ac�vidades de los extranjeros en suelo nacional era clave para la seguridad y se calificó a ciertas nacionalidades como portadores de enfermedades o
incompa�bles culturalmente con el mexicano. Esta ac�tud

El México que dejó la Revolución había experimentado
profundas transformaciones y para la década de 1920 estaba en vías de construir un gobierno ins�tucionalizado,
mientras que la población se reponía de las muertes producto de los combates y de los fallecidos por la epidemia
de 1918. Gómez afirma que la peste roja, la muerte púrpura o el trancazo, como se le conoció en México, llegó súbitamente y así desapareció, dejando a su paso cientos de

8 Ibíd., p. 29.
9 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes en México, p. 411.
10 Octavio Gómez, “El 'trancazo', la pandemia de 1918 en México”, p. 593.
11 Lorenza Pe�t, Florcita J. Arellano y Vicente B. Guzmán, “En busca de las huellas árabes en México”, p. 11.
12 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 191.

CULTURA REGIONAL

de migración de comunidades, Ramírez se refiere a la
ampliación de redes de parentesco para incluir a los na�vos de los mismos pueblos en las relaciones preferenciales para el trabajo, negocios y el matrimonio¹⁴.

20

�empo plantean restricciones para algunas nacionalidades. En su
fracción segunda, el ar�culo 7 de la Ley de 1936 busca “promover
de acuerdo con los requisitos y condiciones que se fijen en cada
caso genérico y para resolver problemas étnicos o para llenar necesidades económicas o culturales, la venida al país de extranjeros de
la nacionalidad, raza, sexo, edad, estado civil, ocupación, instruc-

Para entender lo anterior, hay que regresar a finales del
siglo XIX, pues para la década de 1870 La Laguna comenzó
a adquirir relevancia como productora de algodón de la
mejor calidad, el cual se empleaba para la próspera industria tex�l, tanto mexicana como estadounidense. El oro
blanco —como se le conocía al algodón—, encaminó el desarrollo económico de la región pues se posicionó como
uno de los principales exportadores¹⁷.

ción e ideología que considere adecuadas en el número y por la
temporalidad que sea necesaria, pudiendo otorgarse a los inmigrantes facilidades económicas para su establecimiento”. Pero, la
fracción IX define el alcance de la ley para dar facilidades a los extranjeros asimilables y cuya fusión sea más conveniente para las
razas del país¹³.

Para comprender la postura del estado mexicano y de la
sociedad en general hacia los extranjeros durante la década de los años veinte, es per�nente recordar la
influencia de la figura de José Vasconcelos, quien propuso
en su ensayo �tulado La raza cósmica (1925) el concepto
de una quinta raza la�noamericana que cons�tuía un ideal
homogéneo que se fundamentaba en el mes�zaje que había tenido lugar en las colonias españolas en América, entre los indígenas, los blancos europeos, los africanos y los
asiá�cos. Un mes�zaje cultural y étnico que no daba cabida a la conservación de la iden�dad de los pueblos originarios y veía en la mezcla con el hombre blanco una solución
para el atraso de la nación. El mes�zo sería el hombre mexicano del siglo XX, el reflejo de la modernidad.

Con las mercancías viene de la mano la necesidad del
transporte y, para 1888 las vías del ferrocarril se cruzaron
en la estación de la colonia agrícola “El Torreón”, al pasar
por ahí por vez primera, el Ferrocarril Internacional Mexicano. El ferrocarril permi�ó una transportación más
eficiente del algodón e incrementó la distribución de este
en todo México; el algodón de la Torreón fungió como la
materia prima para la ves�menta del mexicano del siglo
XX. Urow describe la ciudad a principios del dicho siglo:
Para 1907, Torreón era ya un importante núcleo agrícola y comercial, cuya fama llegaba a lejanos lugares y atraía a gente de los
más diversos orígenes a establecerse en sus �erras. Ese mismo año,

Lo cierto es que la emisión de dicha Ley de Inmigración
en 1926 y su puesta en marcha en 1927 sí limitó la intensidad del ingreso al país de extranjeros. No obstante, abrió
paso a nuevas formas de relación en la comunidad. Como
lo explica Ramírez, la migración individual o solitaria del siglo XIX se convir�ó en una de carácter familiar, ya que los
libaneses se enfocaron en traer a sus esposas, hijos, hermanos e incluso padres de familia. Esta migración escalonada fue la norma hasta inicios del siglo XX y posteriormente se transformó en una de �po comunitaria. Al hablar

Torreón contaba ya con servicios de agua potable y drenaje, así
como de transporte a nivel local con la red de tranvías eléctricos ya
mencionada y a nivel nacional, con tres líneas ferroviarias. De modo
que, en 1907, según el periódico El Nuevo Mundo, editado en Torreón en ese año, la nueva ciudad era un importante centro ferrocarrilero, a cuya estación entraban diariamente trece trenes de pasajeros y salían otros tantos, sin mencionar aquellos que
exclusivamente transportaban carga. Además, había en la joven
urbe, desde entonces llamada popularmente “La Perla de la Laguna”, seis representaciones extranjeras (España, Alemania, Estados

13 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 14.
14 Luis A. Ramírez, “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico”, p. 12.
15 Ídem.
16 Carlos Mar�nez, Libaneses. Hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 13.
17 Diana Urow, Torreón: Un ejemplo de la inmigración a México durante el porfiriato, p. 25.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

a los campesinos y a los militares por igual—, facilitó su
integración a la sociedad y su rápida escalada hasta las élites
coahuilenses, lugar en donde permanecen hasta hoy en día.

Unidos, Francia, Inglaterra y China), e igual número de bancos, lo
cual denota la existencia de importantes intereses económicos y
cosmopolitas. Durante aquellos años se escuchaban en Torreón di-

FUENTES DE INFORMACIÓN

ferentes idiomas, entre ellos: inglés, francés, alemán, griego, árabe,

Conclusiones

chino e italiano. (…). También desde los primeros años de su fundación, Torreón contaba ya con importantes industrias, relacio-

Tras los eventos de la llamada Gran Guerra, los libaneses buscaron la posibilidad de establecerse en un espacio alejado de los
daños colaterales que este acontecimiento bélico infringió sobre su sociedad y economía, que ahora se encontraban bajo
administración de Francia. El panorama en el Medio Oriente
era complejo y se reconfiguró con la caída del Imperio Otomano y la creación de la República de Turquía en 1923, esto
también significó alteraciones en las iden�dades y ciudadanías
de los territorios disputados.

nadas de uno u otro modo con el cul�vo del algodón, tal es el caso
de "La Esperanza", fábrica de aceites y jabones, la jabonera “La
Unión”, las fábricas tex�les “La Constancia”, “La Fe” y “La Alianza”,
así como la fundición metalúrgica Peñoles¹⁸.

Así pues, la ciudad de Torreón se inundó con extranjeros, par�cularmente libaneses que se dedicaron a
ac�vidades comerciales relacionadas con la venta de tex�les y abarrotes para alimentar a todo el pueblo trabajador. Con esta bonanza algodonera, las redes familiares libanesas es�mularon la inmigración de sus connacionales a
Torreón, devolviendo las riquezas materiales con riquezas
culturales. Es en esta ciudad que se puede vislumbrar la
diversidad iden�taria de los inmigrantes libaneses, pues no
solo hubo presencia de maronitas, sino que también el
islam encontró su centro de crecimiento, culminando con
el establecimiento de la primera mezquita mexicana.

En el caso del Líbano, la población inconforme con las
condiciones de vida había comenzado a migrar desde
mediados del siglo XIX y para inicios del XX una gran
can�dad de campesinos habían dejado su �erra para aventurarse a trabajar en América. Si bien el gobierno francés
tomó medidas para fomentar la permanencia y repatriación de los libaneses con el obje�vo de reconstruir al
país, miles de ciudadanos habían hecho un nuevo hogar en
países como Estados Unidos y México.

Es posible afirmar que Torreón se cons�tuye como
par�cular frente al resto de las ciudades norestenses con
presencia libanesa, debido al florecimiento de dicha comunidad musulmana que se dis�ngue de la mayoría maronita
o de los drusos. Mar�nez relata que:

Las redes y vínculos que se tejieron en los nuevos lugares de residencia, en par�cular México se fortalecieron de
tal manera que superaron los vínculos familiares o amistosos para dar paso a la construcción de una iden�dad de
origen, la cual permi�ó que la inmigración con�nuara y
fuera una opción atrac�va. Incluso cuando México endureció sus polí�cas migratorias, dejando atrás la postura
de “brazos abiertos” del porfirismo.

Todos los musulmanes de ascendencia libanesa pertenecen a
familias chiítas del sur del Líbano. Algunos entraron por el puerto de
Tampico, entre 1885 y 1900, otros de 1900 a 1920, y entre ese año
y 1940, y desde entonces hasta 1975 sólo llegaron unos cuantos.
Las familias de La Laguna son de apellidos Serhan Selim, Serhan,

El inmigrante que llegó a nuestro país era en su mayoría
de género masculino, joven, con un origen campesino y
que buscaba trabajar para acumular capital y regresar al
Líbano. Pero, la realidad es que muchos optaron por residir
permanentemente en México y traer a sus familias
también. El México que conocieron durante este periodo
se estaba recuperando de la violencia de la Revolución y
comenzó a implementar un proyecto de ins�tucionalización del estado, así como se consolidó un auge industrial fraguado desde finales del siglo anterior.

Mansur, Mansur Núñez, Hamdan Ibrahim, Jalil Harb, Núñez Jalil,
Saad, Cervantes, Jalife Cervantes, Mehde Hachem, Jalil Hamdan, Sabag Sabag, Sabag Matar, Nahle Aguilera, Zain Chamut, Chamut
Chamut, Chamut Yaujar, Fayad Chain, Ale Hechem, Elias Ale,
Ramadan Ramadan, Braham Rios, Karrum Yunes, Buhdud Mar�nez,
Charara Elias, Darwich Ramírez, Darwich Darwich, González Darwich, Mansur González y otras¹⁹.

Hay que resaltar que, como explica Zeraoui: “independientemente de la religión prac�cada, la ac�vidad económica por excelencia de la inmigración árabe ha sido el
comercio. En 1933, a pesar de que la población árabe representaba solamente el 4.23 por ciento de la población extranjera, monopolizaba el 55 por ciento de los comercios
que estaban en manos del total de los inmigrantes”²⁰.

Gómez, Octavio (2020). “El ‘trancazo’, la pandemia de 1918
en México”, en: Salud Pública de México, vol. 62, no. 5, pp.
593-597.
Jacobs, Patricia (2016). “Los inmigrantes libaneses y su innovadora aportación al comercio en México”, en: Historias,
no. 95, pp. 42-57.
Marín, Roberto (1996). “Las causas de la emigración libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”, en: Estudios de Asia y África, vol.
31, no. 3, pp. 557-606.
Mar�nez, Carlos (2022). Libaneses: hechos e imaginario de
los inmigrantes en México. México: Universidad Nacional
Autónoma de México.
Pe�t, Lorenza, Florcita J. Arellano y Vicente B. Guzmán
(2019). “En busca de las huellas árabes en México. La inmigración árabe en los siglos XIX y XX”, en: Revista Cien�fica
UISRAEL, vol. 6, no. 2, pp. 9–24.
Ramírez, Luis A. (2014). De cómo los libaneses conquistaron la
península de Yucatán. Migración, iden�dad étnica y cultura empresarial. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Ramírez, Luis A. (2018). “Iden�dad persistente y nepo�smo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, en: Nueva antropología, vol. 31, no. 89, pp. 9-23.
Urow, Diana (1999). Torreón: Un ejemplo de la inmigración
a México durante el porfiriato. El caso de españoles, chinos
y libaneses. México: Ins�tuto Municipal de Documentación
y Centro Histórico “Eduardo Guerra”.
Zeraoui, Zidane (1995). “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, en: Revista Estudios, no. 12-13, pp. 13-39.

Con el �empo, la comunidad libanesa logró consolidarse
como un importante referente en los negocios, gracias a sus
habilidades y propuestas para el consumidor. Su capital
también formó parte de la inversión que se realizó en el noreste, y aunque enfrentaron dis�ntos retos como la discriminación, fueron capaces de encontrar la fuerza dentro de su
misma comunidad. Por otra parte, Torreón es un caso de estudio relevante para comprender la inmigración árabe en el
noreste debido al alto número de inmigrantes que recibió
en su territorio y los beneficios que esto trajo consigo, pues
la mayoría se vio atraído a la bonanza que el cul�vo del algodón generó y las facilidades que el ferrocarril proporcionó.

Lo anterior puede ser explicado gracias a las habilidades
comerciales heredadas de sus ancestros fenicios, su capacidad de adaptación al mercado mexicano, la implementación de estrategias como el pago en abonos o las ventas a
crédito que a la larga resultaron rentables y les permi�eron
inver�r en el auge industrial de la época. Por ejemplo, para
1929 se funda en Torreón la Unión Libanesa de La Laguna,
registrada como Sociedad Mutualista²¹. En resumen, el
ímpetu negociador libanés y su neutralidad —vendiéndoles

18 Ibíd., p. 32.
19 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 94.
20 Zidane Zeraoui, “Los árabes en México”, p. 26.
21 Carlos Mar�nez, Libaneses: hechos e imaginario de los inmigrantes, p. 144.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2024
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Delia Maribel González Aguilar

Se casó en primeras nupcias con Enedina González el 22 de
junio de 1973, con quien tuvo dos hijos: Edelmiro y Rosario
Enedina. Al quedar viudo en 2012, contrajo segundas nupcias con Andrea Páez Cas�llo el 15 de diciembre de 2013,
quien ha preservado su legado gastronómico. A lo largo de
más de medio siglo, el restaurante El Caminante ha sido un
negocio exitoso, un tes�monio de trabajo arduo y un lugar
de encuentro de varias generaciones de familias de la
región. Falleció el 22 de febrero de 2023. (Reconocimiento
póstumo recibido por su viuda Andrea Páez Cas�llo).

Mo�vo: por su ardua labor como maestra de preescolar en
el municipio de Higueras.
Semblanza: nació el 1 de agosto de 1959 en Higueras, Nuevo León, siendo hija del señor Rosendo Gonzalez Mar�nez
y de la señora Isabel Aguilar. Cursó sus estudios en Higueras
y en la ciudad de Monterrey, y fue profesora de jardín de
niños y de primaria en su pueblo natal y en otros municipios. En el desempeño de su carrera organizó desfiles, mini-olimpiadas y asambleas escolares, siempre con el apoyo
de los padres de familia. Fomentó entre sus alumnos responsabilidad social y la preservación de tradiciones y costumbres. Así, sus estudiantes par�ciparon en la recolección
de candelilla para el 11 de diciembre, en recorridos culturales, en concursos, rondas infan�les y escoltas. Está casada
con el señor José Manuel Garza Rodríguez, con quien tuvo
dos hijos: Christopher Manuel y Julia Isabel.

Rocío Erandi García Cardoso
Mo�vo: por su contribución en la promoción de la cultura a través de la danza folklórica en el municipio de General Escobedo.

El pasado 9 de agosto de 2024 la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y
Cultura y del Centro de Información de Historia Regional y
Hacienda San Pedro, otorgó el Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional en el marco de la XXVIII Fiesta de
la Cultura Regional. Este galardón fue ins�tuido en 1990
por la Máxima Casa de Estudios para rendir homenaje a
aquellos personajes de los municipios de Nuevo León que,
independientemente de su edad, formación o clase social,
han contribuido al desarrollo de la vida comunitaria y a la
preservación de tradiciones, costumbres y conocimientos
que forman parte de la iden�dad y la cultura del noreste
de México. A con�nuación, se consignan unas breves
semblanzas biográficas de cada uno de los recipiendarios
de este año, con el fin de preservar su memoria para las
futuras generaciones:

ral y ar�s�ca de los ciudadanos. EMMA se presenta en todos los rincones de Apodaca a través de ac�vidades y
eventos musicales, creando espacios donde la comunidad
puede reunirse, celebrar y colaborar. (Reconocimiento
recibido por Carlos Alberto Pérez Macías, coordinador
opera�vo de EMMA; Álvaro Gu�érrez Contreras, coordinador administra�vo de EMMA; y Azucena Estrella Ríos
Villanueva, secretaria de EMMA).
Braulio Enrique Cruz Maldonado
Mo�vo: por su entrega al fomento y enseñanza del deporte en el municipio de Ciénega de Flores.

Jesús Sánchez Villarreal
Mo�vo: por ser uno de los pioneros de la música regional
en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: nacido el 21 de sep�embre de 1949 en la congregación de San Agus�n, en Los Herreras, Nuevo León, es
hijo del señor Jesús Sánchez Reyna y de la señora Eleuteria
Villarreal. A los 17 años de edad descubrió su vocación por
el canto y el acordeón. En 1959 se fue a Lobo, Texas, para
trabajar en la pizca de algodón. Ahí, cada fin de semana los
trabajadores se reunían para cenar y usualmente hacían
música u�lizando los utensilios de cocina como instrumentos improvisados. En sus inicios, era el único músico que
había en el pueblo, y aprendió a tocar el acordeón con sus
cuñados. Ahora, es un músico conocido en Los Herreras,
pues siempre es invitado a tocar, cantar y amenizar las fiestas. Incluso llegó a tocar en Reynosa, Tamaulipas, por invitación de Los Hermanos Montes.

Mónica Galván Villarreal

Semblanza: nacida el 16 de diciembre de 1953 en Bustamante, Nuevo León, durante su juventud se radicó en Abasolo, donde se ha conver�do en todo un referente gastronómico. La señora Blanca Garza es la única que sigue
elaborando unos muy famosos antojitos mexicanos, por lo
que es muy querida y reconocida no sólo en el municipio
de Abasolo sino en todo el Valle de las Salinas. Tiene cuatro
hijos: Alejandro Guadalupe, Brenda Ileana, San Juana Janeth y Jesús Asael Contreras Garza.

Semblanza: nacido el 9 de noviembre de 1990 en San
Nicolás de los Garza, Nuevo León, su trayectoria como entrenador de béisbol empezó en el 2007 en la liga pequeña
de Ciénega de Flores donde estuvo por seis años. En el
2023 se fue a la liga pequeña Halcones de Escobedo,
donde fue entrenador de las categorías premoyote y moyote durante dos años. En 2015 llegó a la liga San Nicolás
como entrenador de la categoría premoyote, y al año siguiente obtuvieron el campeonato regional, lo que les dio
el derecho de representar a Nuevo León a nivel nacional.
Fueron campeones nacionales invictos, y en 2019 la categoría premoyote obtuvo el campeonato estatal, lo que
una vez más les dio el derecho de par�cipar a nivel nacional en Ciudad Juárez, Chihuahua. En 2021 fueron campeones regionales invictos y quedaron entre los cuatro mejores de todo México en la categoría de moyote. Y en el 2024
obtuvieron el campeonato regional de forma invicta.

Escuela de Música Municipal Apodaca (EMMA)

Edelmiro Salinas Gu�érrez

Mo�vo: por su gran contribución en la formación cultural
y ar�s�ca en el municipio de Apodaca.

Mo�vo: por su contribución a la cultura gastronómica
mexicana en su restaurante El Caminante en el municipio de Doctor González.

Blanca Guadalupe Garza Robles
Mo�vo: por su gran contribución a la cultura gastronómica
mexicana en el municipio de Abasolo.

Semblanza: esta escuela inició sus ac�vidades el 15 de noviembre de 2014. Desde entonces, ha ofrecido un espacio
enfocado a la capacitación musical a través de cursos y
talleres sobre el aprendizaje de la ejecución de instrumentos musicales u�lizados en los diferentes géneros populares, y de esta manera ha contribuido a la formación cultu-

Semblanza: nacido el 1 de junio de 1931, fue un reconocido empresario, restaurantero y comerciante. En 1951 se
fue a Estados Unidos, donde trabajó y aprendió inglés. De
regreso en México, el 18 de agosto de 1970 fundó el restaurante El Caminante sobre la carretera a Miguel Alemán.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

Semblanza: nacida el 28 de febrero de 1983 en Monterrey,
Nuevo León, estudió la licenciatura en Ciencias Computacionales en la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actualmente es pasante de maestría en Ciencias de la Educación por la Escuela Normal Superior. Es profesora de artes
a nivel secundaria y se ha dis�nguido como promotora
cultural, pues ha llevado la danza folclórica a dis�ntas
escuelas de diferentes colonias de General Escobedo,
convir�éndose en una figura popular y muy querida entre la
ciudadanía. Ha impar�do clases en la Secundaria Técnica
No. 109 Carlos Canseco, la Secundaria No. 95 José Juan
Villarreal, la Secundaria Técnica No. 79 Nuevo Reino de
León y la Secundaria No. 1 Gral. Juan Ignacio Ramón.

24

Mo�vo: por su destacada trayectoria como ar�sta visual y
promotora de la cultura en el municipio de General Zuazua.
Semblanza: nacida en 1972 en General Zuazua, Nuevo
León, de 2003 a 2014 fue miembro del colec�vo de
formación de ar�stas Taller 1+1+1, asesorada por la pintora
chilena Ximena Subercaseaux en Monterrey. Actualmente
forma parte del Colec�vo La Liebre, un grupo de ar�stas
que comparten un mismo obje�vo: la pintura. También
par�cipó en la plataforma virtual de promoción de ar�stas
llamada Verde Olarte. Su obra es una expresión de su visión
personal del mundo, donde se toma la libertad de detener
y regresar el �empo, entre sueños, fantasías y lo co�diano.
Su pintura es figura�va, pero no realista, y en la mayoría
u�liza la técnica de temple al huevo, lo que le ha permi�do
lograr una riqueza de ma�ces y detalles, así como luminosidad cálida y limpia. Ha par�cipado en exposiciones individuales y colec�vas en Monterrey, San Pedro Garza García y
Baja California.

Florencio Velázquez Núñez
Mo�vo: por su contribución de muchos años en el oficio de
panadero en el municipio de Marín.
Semblanza: nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, llegó a
Marín, Nuevo León, en 1951, cuando tenía siete años de
edad. Es panadero de profesión desde hace casi cincuenta
años. Es dueño de la Panadería Velázquez, donde elabora
el pan de canasto, y sale todas las tardes en su triciclo a
vender pan por las calles de Marín. También es músico y
cantante desde que tenía diecisiete años: toca en eventos,
ha compuesto algunas melodías y hasta ha realizado grabaciones.

Celia Guadalupe Mar�nez Salazar
Mo�vo: por su ardua labor como maestra de dibujo, pintura
y fotogra�a en el municipio de Hidalgo.

Los 3 de Carricitos
Motivo: por su contribución en el rescate de las
tradiciones y costumbres a través de la música regional
en el municipio de Mina.

Semblanza: nacida el 28 de diciembre de 1964 en la ciudad
de Durango, estudió una licenciatura en matemá�cas en
Puebla y es ingeniera química por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, así como fotógrafa profesional. Su trayectoria ha estado marcada por la promoción ar�s�ca, pues es
maestra de dibujo, pintura y fotogra�a, además de que ha
impar�do talleres de cerámica y artesanía. También es muralista y toca el piano, la guitarra y el bajo sexto.

Semblanza: esta agrupación fue formada por hermanos de
apellido Cas�llo Leos quienes, desde sus inicios hace 58
años, tuvieron vocación por la música. En sus primeros
años solían tocar en el tren con salidas a Torreón e incluso

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2024

en la frontera. Así, pudieron comprar sus primeros instrumentos e iniciar con la agrupación Pepe Lira y sus Dinámicos
en Hidalgo, Nuevo León. Más adelante, invitados por Conarte a una fiesta de música regional en China, Nuevo León, fue
que recibieron su nombre de Los 3 de Carricitos, pues procedían del ejido de Carricitos en Mina. Han alternado con
los Garza de Sabinas, los Cadetes de Linares y otras agrupaciones. (Reconocimiento recibido por Porfirio Cas�llo).

neraciones de la familia con�nuaron con esta tradición,
como Casimiro Mederes Garza y su esposa Librada Cantú
(segunda generación), Feliciano Mederes Cantú y su esposa Paula Santos (tercera generación) y Reyna, Juan, Esther,
Juan Bau�sta, Tomasa, Guadalupe, Consuelo y Margarito
Mederes Santos (cuarta y actual generación). En 1990, las
autoridades municipales encabezadas por el entonces
alcalde Cruz de la Garza Pérez apoyaron a la familia
Mederes Santos para la realización de la fiesta de San Juan.
(Reconocimiento recibido por los hermanos Margarito y
Consuelo Mederes Santos).

Héctor Rizo Gómez
Mo�vo: por su gran entrega y pasión al servicio de la comunidad en el municipio de Pesquería.

María Isabel Hernández Hoyuela

Semblanza: nacido el 31 de enero de 1946 en Monterrey,
Nuevo León, desde hace treinta y cuatro años radica en el
municipio de Pesquería, donde ha servido a la comunidad
en diferentes rubros: ya sea en Protección Civil, en Oficialía
Mayor o en la Dirección de Ecología. En sus inicios, trabajó
durante los primeros seis meses sin recibir pago alguno y
mo�vado solamente por su vocación de servicio a la comunidad. En esos días, incluso algunas veces pernoctaba en la
plaza Alfonso Mar�nez Domínguez, para estar preparado
en caso de que se presentara algún incidente. Llegó a brindar su apoyo durante el desastre ocasionado por el Huracán Gilberto en 1988 y también ha realizado ges�ones
para conseguir ambulancias y servicios médicos y así ayudar a la población. Actualmente es paramédico de Protección Civil y comisionado de la Casa del Adulto Mayor de
Pesquería. (Reconocimiento recibido por la maestra Edith
Morales, en representación del recipiendario).

Mo�vo: por su trayectoria de más de 29 años en el desarrollo de producción pictórica y gráfica en el municipio de
San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacida el 9 de julio de 1966, es licenciada en
Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Se desempeña como maestra de artes
plás�cas, promotora y gestora cultural, y �ene una trayectoria de vein�nueve años de producción pictórica y gráfica.
En 2006 fundó en San Nicolás de los Garza El Atelier, taller
de arte donde se imparten clases de pintura, grabado y cerámica. En 2018 inició un taller de grabado ambulante, que
ofrece a la gente una ac�vidad lúdica en torno a la gráfica,
invitando al público a experimentar los procesos de estampación de una matriz de grabado. En 2019 inició La Reseña de la Gráfica Nuevo León, que hoy en día va por su
cuarta edición. En 2023 coordinó el primer encuentro
nacional de grabado septentrional, con la par�cipación de
sesenta productores gráficos de doce diferentes ciudades.

Familia Mederes
Mo�vo: por su contribución en el establecimiento de la
fiesta de San Juan en el municipio de Salinas Victoria.

Colegio de Historia de la UANL
Mo�vo: por su trayectoria de 50 años de labor de inves�gación y difusión de nuestra historia y cultura nacional.

Semblanza: desde el siglo XIX, el señor Juan Mederes (nacido en 1852) inició con la celebración de la fiesta patronal
en honor a San Juan. Desde entonces, las siguientes ge-

CULTURA REGIONAL

Semblanza: fundado en febrero de 1974, su creación se

26

jus�ficó en cinco ejes principales: comprender el pasado
desde una postura crí�ca; superar el modelo de enseñanza
de la historia tradicional; desarrollar una conciencia histórico-social; formar docentes con responsabilidad y par�cipación en el campo de las humanidades; y conver�r a los
estudiantes en inves�gadores profesionales de la historia.
El primer plan de estudios duraba cuatro semestres e incluía 49 materias. En 1976, la licenciatura incorporó los
semestres noveno y décimo, extendiendo la duración a
cinco años, que es la misma hasta la fecha. Durante este
período, se comenzó a priorizar el trabajo en archivos, la
difusión de la historia regional y su integración en la historia nacional. En las décadas de 1980 y 1990 el Colegio de
Historia logró establecer una tradición de seriedad y calidad, reflejada en la excelencia de sus egresados y profesores, comprome�dos tanto en el aula como en el campo de
la inves�gación. Asimismo, se con�nuó ofreciendo una
formación teórica y metodológica amplia y plural, lo que
permi�ó que en el siglo XXI el Colegio alcanzara una consolidación a nivel regional y nacional, atrayendo estudiantes de universidades locales e internacionales.
Además, en respuesta a la necesidad de atender las demandas de nuestro �empo, fue que se decidió incluir la
materia de Historia de las mujeres. Hasta el día de hoy, el
Colegio de Historia sigue trabajando y fortaleciéndose bajo
la premisa de sus primeros años: entender la sociedad y el
mundo que nos rodea requiere estudiar y comprender
cómo se ha desarrollado el pasado hasta el presente.
(Reconocimiento recibido por la Dra. Mireya Sandoval Aspront, Secretaria de Asuntos Ins�tucionales de la Facultad
de Filoso�a y Letras, en representación del director Dr.
Francisco Javier Treviño Rodríguez, y por el Mtro. Eduardo
Guardado Vázquez, coordinador del Colegio de Historia).
Preparatoria No. 17 de la UANL
Mo�vo: por sus 50 años de labor educa�va en favor de los
jóvenes habitantes de Ciénega de Flores y sus alrededores.
Semblanza: su fundación se concretó con la autorización
otorgada por el H. Consejo Universitario en sesión celebrada el 7 de agosto de 1974, siendo rector el Dr. Luis Eugenio Todd. Inició sus ac�vidades en sep�embre de ese
mismo año con apenas 40 alumnos. La ins�tución a lo largo
de cinco décadas se ha fortalecido académicamente para
posicionarse como la mejor opción de estudios para los jóvenes de la región del Valle de las Salinas, brindando educación de calidad a estudiantes de Ciénega de Flores, General Zuazua, Marín, Salinas Victoria e Higueras, Nuevo
León. Actualmente cuenta con una oferta educa�va de Bachillerato General, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Inglés, Bachillerato Bilingüe Progresivo en Francés, Bachillerato Técnico en Sistemas Computacionales y Bachillerato
Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica, con una
población estudian�l de 1,253 y una planta académica de
42 docentes. Cuenta con la cer�ficación internacional bajo
la norma de ges�ón de calidad ISO 9001, forma parte de los
planteles con nivel 1 a nivel nacional del Padrón de Buena
Calidad de la Secretaría de Educación Pública, fue reconocida por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL como
Escuela Promotora de Cultura y actualmente se encuentra
en proceso de cer�ficación bajo la norma internacional ISO
21001 para el sistema de ges�ón de organizaciones educa�vas. (Reconocimiento recibido por el MAIN. Juan Adán
González Villarreal, director de la Preparatoria No. 17).

27

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Aljibes en la historia de México
y de Nuevo León
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

España �ene muchos aljibes de origen árabe. Por
ejemplo, la ciudad de Granada conserva una red de
vein�séis aljibes que dotaban de agua al barrio de Albaicín.
Allí tenemos el aljibe llamado del Rey, que hoy es sede del
Centro de Interpretación del Agua de la Fundación AguaGranada. El ingeniero José Mariano Vallejo, destacado personaje español que precisamente nació muy cerca de la
ciudad de Granada, conocía bien esta tradición y en 1819
hizo una propuesta al rey de España, misma que fue reproducida en el periódico Mercurio de España en agosto de
1824. Su propuesta consis�a en canalizar el agua del río
Guadalix para dotar de agua a la ciudad de Madrid, así
como en construir una serie de aljibes públicos:

El aljibe es un muy an�guo sistema de captación de agua
de lluvia en un depósito subterráneo que, debido a las modernas redes de abastecimiento de las ciudades, ha caído
en desuso. La palabra aljibe es de origen árabe, lo que podría llevarnos a pensar que dicho sistema hidráulico llegó
a México desde esa región del planeta por herencia
española. La realidad es que, desde antes de la llegada de
los españoles, ese sistema ya se u�lizaba en Mesoamérica:
los mayas lo llamaban chultún. En la Nueva España y en el
México independiente fueron muy u�lizados los aljibes. En
lo personal, conocemos a detalle los aljibes de algunas casas an�guas del municipio de General Zuazua, Nuevo
León, así como el del propio Centro Cultural Hacienda San
Pedro de la UANL, donde actualmente laboro.

[…] estas aguas serían muy saludables, y en el verano estarían muy
frescas y hermosas, como cualquiera se puede convencer viendo el
aljibe que hay en el convento de los padres capuchinos del Prado

El arquitecto romano Marco Vitruvio, en su tratado De
Arquitectura, mencionó los casos en los que se usaban los
aljibes, cuando por las condiciones del lugar no se disponía
de otras fuentes de abastecimiento, y recomendaba la
construcción de tres depósitos separados para de esta
forma filtrar el agua: “si se hicieran dos o tres cisternas, de
modo que el agua sea más salubre y agradable para su uso;
efec�vamente, al reposar el limo en el fondo, el agua quedará más clara, conservando su autén�co sabor”². También
habla del recubrimiento que deben de tener estos depósitos, llamado mortero de Signia, elaborado con arena muy
pura y muy dura, piedras de sílex y cal muy fuerte.

[…]. Podría adoptarse también la idea de fabricar las casas como en
Cádiz y otras varias ciudades en que sus�tuyendo las azoteas a los
tejados se recogiesen las aguas llovedizas en el aljibe que debería
haber en cada casa y quedaría suplida esta falta³.

Los aljibes en México
Ya en nuestro territorio, en la época del Virreinato de la
Nuevo España, fray Diego de Landa, en su libro Relación de
las cosas de Yucatán, describía que los mayas generalmente se abastecían de agua de los cenotes, pero que los que
vivían en zonas más altas tenían unos especies de aljibes:
“los indios de hacia la sierra, por tener los pozos muy hondos, suelen en �empo de las aguas hacer para sus casas
concavidades en las peñas y allí recoger agua de la llovediza: porque en su �empo llueven grandes y muy recios
aguaceros”⁴. Señala también que los españoles les enseñaron a fabricar mejores pozos y norias con estanques.

Como se ha dicho ya, aljibe es una palabra de origen
árabe que alude a un depósito subterráneo de agua. Su
uso era común e incluso indispensable en zonas que no
contaban con ríos o arroyos como la península arábiga,
aunque también en Italia y España, donde los romanos
construyeron muchos. Sin embargo, fueron los árabes
quienes, al ocupar los futuros territorios españoles de la
península ibérica, los popularizaron. De igual forma, los
españoles los exportaron a la Nueva España, aunque los
mayas ya u�lizaban sistemas similares llamados chultúnes.

El estudioso de la historia de Yucatán José T. Cervera
publicó en 1871 una descripción de los aljibes mayas o
chultúnes, primero en la Revista de Mérida y posteriormente en el Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La
Razón del Pueblo. Menciona que éstos se encontraban en

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
y profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Marco Vitruvio Polión, Los Diez Libros de Arquitectura, p. 216.
3 Mercurio de España, agosto de 1824. Madrid, España, p. 683.
4 Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, p. 244.

CULTURA REGIONAL

28

gran número en el sur de la península, a diferencia de la
parte baja donde las fuentes eran principalmente los cenotes. Refiere que, si bien los cenotes también se podían
encontrar en una zona intermedia, el abastecimiento representaba un gran trabajo por la profundidad en la que se
encontraban, desapareciendo más arriba, pero menciona a
Xtacumbilxunan como el único en la zona. En los valles o llanuras cercanos a cerros, los mayas construían las llamadas
“aguadas” que eran excavaciones compactadas con barro
duro para conservar el agua de lluvia, �po estanques. Muchas veces debajo de estas “aguadas” se encontraban aljibes o chuntúnes, que se u�lizaban al terminarse el líquido
de estos depósitos externos. En otros lados no se contaba
con aguadas, solo con chuntúnes. Cervera mencionaba que
con la Guerra de Castas, muchas poblaciones mayas quedaron en el abandono y los chuntúnes quedaron enterrados,
pero también nos dice que:

ponía de 545 hombres, cuya adaptación al clima caluroso de
la costa debió significar un mayor gasto de agua”⁶. Además
de este destacamento, el fuerte debió tener un número indeterminado de esclavos, pero no se conoce si ellos consumían
del aljibe o acarreaban agua del arroyo del pueblo.
En total, el fuerte llegó a tener siete aljibes en ocho cámaras. Al irse vaciando, debían fregarse sus paredes y pisos
y se les daba un sahumerio, el cual seguramente se u�lizaba para secar sus paredes y ahumarlas como medida protectora contra el moho. Un periódico an�guo reseña la
limpieza de un aljibe en Francia, y señalaba que después de
fregarse se prendía carbón en su interior por varios días y
en las noches se dejaba ven�lar.
De estos siete aljibes de San Juan de Ulúa uno fue
demolido y los seis restantes se fueron deteriorando por
falta de mantenimiento, hasta que a mediados del siglo XX
los que quedaban en uso fueron abandonados defini�vamente cuando llegó la red de agua municipal. Hoy es
imposible inspeccionarlos por estar totalmente tapados.

algunos propietarios industriosos, para evitar que les faltase el agua
para el consumo de sus establecimientos, principalmente en los
años de sequía, hicieron limpiar y desazolvar algunas aguadas, como
Nohyaxché, Halal, Yaxa y Huntulchac, descubriéndose en esta úl�ma

El periódico El Oriente del 26 de agosto de 1826, da
cuenta de que el ayuntamiento de Veracruz preparaba la
celebración de un contrato para dotar de agua salubre del
río de Jamapa a la ciudad, pero que el diputado Font observó “que sería muy conveniente ampliarlo o dejar en libertad al ayuntamiento para que si no es realizable este
proyecto, adopte el de formar aljibes públicos como los hay
en el cas�llo de Ulúa”⁷. Los diputados Echeverría y Moreno
se opusieron a Font por la posible formación de insectos y
por la falta de espacios en el centro de la ciudad. Treinta
años después, el periódico El Siglo Diez y Nueve publicó un
proyecto de reglamento de aguadores, quienes sur�an el
vital líquido de fuentes, aljibes o del mar. Para 1876, una
nota refería que el agua del río Jamapa se encontraba
cortada, quizás por falta de lluvias, y que al no contarse con
agua de aljibe, se recurría a norias que no eran de buena
calidad. En 1893 se dice que la ciudad de Veracruz construía un aljibe de 375 mil litros, para subsanar la falta de
agua y proveer del líquido a la cárcel, a las oficinas públicas
y en lo posible a la población.

hasta el número de ciento sesenta aljibes o depósitos interiores; y
en algunas de ellas como Xtumcuy, Cho y otras, se descubrieron dobles, esto, que en el fondo del primero, se encontraron con la boca
de otro más profundo, que sirve a su vez, cuando se agota el agua
del primero⁵.

También el historiador Cervera mencionaba un caso en el
que, al estarse construyendo un pozo, se encontró una
tumba maya. En otra fecha y periódico, se da cuenta de que,
en una casa de Mérida, al estarse construyendo un aljibe, se
descubrió otra tumba maya. Por la misma región, pero en
Campeche, la prensa de 1885 publicó que exis�a el proyecto de construir un aljibe en la cárcel de la ciudad, con el
objeto de que con la venta de agua se solventaran los gastos
propios del establecimiento.
Por su parte, el puerto de Veracruz �ene mucha historia
en sus aljibes. El lugar fue el punto de llegada de los españoles, con su isleta que se conver�ría en el muelle y fortaleza
San Juan de Ulúa que muy lentamente se fue amurallando.
Cristóbal de Eraso presentó en 1570 un plan para ampliar
las murallas, mismo que incluía la construcción de cuatro
aljibes de planta de 4.5 x 9 metros, con un almacenamiento
calculado en 684 m³ de agua. Hay registro de que para 1584
ya se tenía un aljibe para consumo de su población de
españoles y esclavos. Por su parte, el agua que requerían las
embarcaciones y los habitantes del pueblo se tomaba del
arroyo de Tenoya, que no era muy buena. En 1707 se terminaron más ampliaciones y más aljibes para la guarnición
que también aumentó: “el acecho de piratas y el cambio de
la dinas�a de los Austrias a la de los Borbones fueron causa
de incrementos paula�nos en la población de Ulúa, de
modo que para 1714 el destacamento del cas�llo ya se com-

En Mazatlán, el periódico El Minero Mexicano del 4 de
abril de 1878 halagaba el progreso material de la ciudad,
reflejado en su muelle, sus fundiciones, sus talleres, sus minas, su fábrica de hilados y su ferrocarril urbano, pero
lamentaba la falta del agua. Aseveraba que se usaban aljibes, pero que a veces la escasez de lluvias no permi�a llenarlos y que los pobres que no tenían los recursos para fabricar aljibes se veían obligados a comprar agua a un costo
de seis reales cuatro cántaros pequeños. Para el año siguiente, el periódico El Siglo Diez y Nueve dio cuenta de la
construcción de un faro que incluía un aljibe en Mazatlán.

5 Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo, 12 de abril de 1871. Mérida, México, p. 2.
6 Judith Hernández Arando y Roberto Jesús Ávila Hernández, Los aljibes en la fortaleza, p 107.
7 El Oriente, 26 de agosto de 1826. Jalapa, México, p.3.

29

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

En 1843 apareció en el periódico El Siglo Diez y Nueve un
anuncio donde se ofrecía en venta, en el pueblo de
Amecameca, una casa con aljibe “por tener agua con más
comodidad”⁸. La propiedad era señalada como la mejor de
toda la población, de lo que puede deducirse que el aljibe
era una cues�ón de lujo en muchas casas.

Cabe señalar que este edificio fue transformado en cárcel
por Maximiliano de Habsburgo; en el periódico oficial El
Diario del Imperio, en nota del 12 de noviembre de 1866,
se describe que su pa�o contaba con un aljibe cómodo,
una gran pila para baño y lavaderos.
Los aljibes en Nuevo León

En la construcción del palacio de gobierno de San Luis
Potosí, el periódico Nacional en 1896 publicó que éste incluía un aljibe de 8 metros de cada lado por una profundidad de 7 metros, donde trabajaban veinte presos sentenciados. Poco después el periódico dio cuenta de que en
dicha construcción se encontraron dos veneros de agua a
una profundidad de 8 metros.

Si bien la virreinal ciudad de Monterrey se fundó en unos
ojos de agua y tenía como límite el río Santa Catarina, algunas de sus construcciones estaban dotadas de aljibes. Tal
es el caso del palacio del Obispado que mandó construir el
obispo Rafael José Verger entre 1787 y 1788, que en su
pa�o interior cuenta con un gran aljibe. De esta forma se
evitaba bajar la loma hasta el río Santa Catarina o hasta la
acequia que fluía paralela al río y tener que subir el vital
líquido hasta el palacio. Ya en el Monterrey de 1932 se
informa que una casa en venta en la an�gua calle de San
Francisco, número 1233, a una cuadra de la plaza Zaragoza, contaba con aljibe.

An�guamente los aljibes eran algo muy común en
edificios públicos o en casas de familias adineradas, ya que
aunque su construcción implicaba un gran gasto, libraba a
las familias de pagar por el acarreo de agua desde fuentes
públicas, ríos o arroyos. Aquí podemos mencionar algunos
edificios que cuentan con estas cisternas: el convento de
Tecali en Puebla o el an�guo Colegio de San Francisco Javier
de Tepotzotlán en el Estado de México, hoy conver�do en
Museo Nacional del Virreinato, que disponía de dos grandes
depósitos subterráneos en el llamado pa�o de los aljibes.
Los aljibes eran fuente de vida, pero también de muerte: en una nota encontramos que en el pa�o de la cárcel
de Zacatecas exis�a un aljibe, en el que un preso desesperado quiso quitarse la vida �rándose a su interior, pero
se comenta que al final lo sacaron y no murió. En otra de
1881, el periódico El Monitor Republicano decía que en la
villa de Nuevo Laredo, Tamaulipas, la esposa del señor
Cohn, comerciante americano, se arrojó dentro de un aljibe y murió ahogada. De 1897 rescatamos una reseña del
libro Nuestras Víc�mas, en el que autores franceses evidenciaban la naciente protección de los animales y donde
varios escritores de la época dieron su opinión al respecto.
El poeta y escritor André Theuriet confesaba que en su
infancia había arrojado tres cachorros al aljibe del fondo
de su casa, lo cual desde ese día lo atormentaba cada vez
que lo pensaba y se reprochaba tal crueldad.

Para algunos municipios de Nuevo León, como Doctor
Arroyo, los aljibes eran de vital importancia y en diversas
publicaciones del periódico El Porvenir se daba cuenta de la
problemá�ca del agua y de la u�lización de aljibes para el
abastecimiento del líquido. Por ejemplo, en 1925 la Junta
de Mejoras de Doctor Arroyo describió algunas de las pe�ciones que hicieron llegar al gobernador sus�tuto de Nuevo León, Gerónimo Siller, entre las que destacamos que se
estaba construyendo un aljibe que había sido terminado.
Otra nota de El Porvenir, del 26 de julio de 1962, refería esa
misma construcción al mencionar “el aljibe —ahora seco—
que se inauguró en 1926”¹⁰. Para 1932, la junta de mejoras
tuvo la idea de construir otro aljibe de mayor capacidad,
pero el gobernador Cárdenas prome�ó enviarles máquinas
para perforar pozos artesanos. Para el 6 de mayo de 1952,
una nota de El Porvenir informaba que se enviaría una pipa
para abastecer de agua a Doctor Arroyo, además de que se
construiría un aljibe de mayor capacidad. La nota de prensa
es relevante porque nos brinda el dato de que para ese momento exis�an dos aljibes y de que se esperaba la construcción de un tercero dos meses después.

Otra nota por demás interesante es la publicada en el
periódico La Convención Radical Obrera de 1896, acerca
de una carta de 1810 dirigida por Fernando de Larrazábal
(homónimo de quien fuera alcalde de Monterrey en épocas recientes) a su esposa Juana Diaz Sánchez y Mendoza,
previo a la matanza de españoles que hizo el ejército insurgente de Hidalgo y Allende en Guanajuato. Cuando Fernando de Larrazábal se encontraba dentro de la alhóndiga,
en Guanajuato, le escribía a su esposa dándole no�cias de
las disputas de los españoles dentro de ese espacio y del
temor por estar rodeados por indígenas que intentaban
ingresar, y comenta del arrepen�miento que tenía por haberse llevado sus alhajas y dinero, como casi todos los
demás que estaban guarecidos en el edificio: “algunos
quieren hacer agujeros en el pa�o u otras partes para enterrar alhajas y dinero; otros quieren echarlo al aljibe”⁹.

En julio de 1952, en una nota �tulada “El problema del
agua potable de Dr. Arroyo, N.L. cuesta varios miles”, la
Junta de Mejoras de dicho municipio informaba acerca de
los recursos inver�dos por el gobierno de Nuevo León, con
apoyo del presidente municipal de Matehuala, San Luis Potosí, y de otras personalidades que se solidarizaron ante la
crisis de agua de ese año. Ante tal situación, se transportó
agua en camiones pipa a la cabecera municipal, contabilizándose 146 viajes de 4 mil litros cada uno desde el poblado Panales, cuya comunidad no estuvo de acuerdo. Por
esa razón, fue necesario que los camiones llevaran escolta.
También se verificaron gastos por desazolve y limpieza del
aljibe y se con�nuó con la perforación de pozos a mayor
profundidad. Con respecto al poblado de San Miguelito de
Doctor Arroyo, el periódico El Porvenir del 4 de diciembre
de 1940 indicaba que se planeaba construir un aljibe para

8 El Siglo Diez y Nueve, 15 de mayo de 1843. Ciudad de México, p. 4.
9 La Convención Radical Obrera, 8 de noviembre de 1896. Ciudad de México, p. 2.
10 El Porvenir, 26 de julio de 1962. Monterrey, México, p. 8.

CULTURA REGIONAL

30

abastecer de agua potable a los habitantes del lugar. Por
úl�mo, para 1952, ejidatarios de Santana, también en jurisdicción de Doctor Arroyo, solicitaron al gobierno del doctor Morones Prieto la construcción de un aljibe y papalote.
El 10 de sep�embre de 1962, se dice en El Porvenir que se
entregaron 2 mil pesos para la limpieza de un aljibe en el
ejido de Santa María de Doctor Arroyo, cuyos ejidatarios le
habían hecho saber al ejecu�vo del estado sobre el mal estado en que se encontraba y la necesidad de desazolvarlo.

o canales que la depositaban en una pileta. Al ver que ésta
ya salía limpia de �erras u hojas, desviaban el canal para
que ahora se dirigiera el agua más limpia al aljibe. Éstos
normalmente son cilíndricos de 3 metros de diámetro y
una profundidad de hasta 8 metros, que rematan o se techan con cúpulas de piedra de sillar o ladrillo; se les pone
una puerta chiquita para que sea posible entrar a
limpiarlos o para sacar el agua con una cubeta, cordón y
polea para mantener el agua libre de bacterias y moho; no
deben ingresar insectos, polvo o luz. Además me comentaban que sólo les aventaban cal o restos del carbón que
salía del fogón de leña de la cocina. Lamentablemente en
General Zuazua, como en otros lados, la arquitectura y fachadas de sus casas tradicionales están siendo modificadas y los aljibes salen sobrando y son demolidos. Existe
el caso de un lote donde fue demolida toda la casa an�gua
pero curiosamente lo único que se conservó fue su aljibe.
En cuanto a nuestra an�gua hacienda San Pedro, se
aprecian dos aljibes que ya no están en uso, pero que
sirven como evidencia de su uso en �empos pasados.

Aunque el municipio de Montemorelos es atravesado
por el río Pilón, un informe da cuenta de la existencia de
aljibes en este lugar. En agosto de 1928 El Porvenir reportaba una inspección realizada por Sanidad, misma que decía
que si bien encontró que era sa�sfactoria la higiene en el
mercado, en las lecherías, en la fábrica de sodas y de hielo
y en otros establecimientos, “en lo que toca al agua potable para la población encontró el gran defecto de que esta
se consume de los aljibes y norias que están contaminados, por lo que se han desarrollado algunas enfermedades”¹¹. Aquí debemos señalar que un aljibe requiere
mantenimiento al momento de vaciarse, y que las norias
son más propensas a contaminarse por estar a cielo
abierto y posiblemente cercanas a letrinas.

Podría pensarse que los aljibes ya no se construyen, que
sólo están en las casas an�guas, pero en Monterrey, como
en otras ciudades donde se han presentado crisis de abasto de agua, se construyen cisternas. Éstas no �enen el
sen�do de sustentabilidad del aljibe, que aprovecha el
agua de lluvia, porque la cisterna se abastece de la red pública. Pero existen arquitectos comprome�dos con el
medio ambiente y la sustentabilidad; tal es el caso del
arquitecto Alberto Kalach, quien ganó el concurso internacional del diseño de la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, el cual �ene varias peculiaridades. Sólo
mencionaré que el nivel más bajo en los sótanos son unas
enormes re�culas de depósitos subterráneos o aljibes, a
donde se dirigen todas las aguas de lluvia que caen en el
enorme edificio para después ser u�lizadas en el riego de
sus muchas zonas arboladas. Este edificio es parte de mi
historia de vida, ya que yo fui parte del equipo del CAPFCE
encargado de su construcción y fui responsable del registro fotográfico desde que se comenzó la obra hasta su
inauguración por parte del presidente Vicente Fox.

En General Bravo, Nuevo León, en 1960 una nota
informa que en poco �empo se iniciaría la construcción de
un aljibe en la Escuela Teniente Coronel Manuel Quintanilla, del poblado La Cruz (hoy General Tapia). Por otro
lado, al norte de la ciudad de Monterrey, municipios como
Pesquería, Marín, General Zuazua, Ciénega de Flores y Salinas Victoria tenían una peculiar problemá�ca del agua, ya
que a pesar de que son atravesados por el río Salinas, su
agua no es apta para el consumo humano (como su
nombre lo dice, el río Salinas �ene agua un poco salada e
incluso la que es extraída de pozos cercanos �ene un sabor
no agradable). Esto se constata en el periódico El Porvenir
del 26 de abril de 1963, que �tula una nota de Francisco
Tijerina: “Pesquería se resiste a morir”. Según la nota,
aunque en la cabecera parece que los habitantes sí contaban con agua potable, en Santa María La Floreña el abastecimiento dependía de un diminuto ojo de agua, lo cual
había ocasionado peleas entre los vecinos del lugar. Asimismo, los habitantes del ejido La Victoria “toman agua
salada que traen de un si�o llamado la Joya, a tres kilómetros de distancia. Esa agua contaminada, impotable y repugnante, la toman los niños y la u�lizan para los usos más
indispensables [...] El aljibe para almacenar el agua está
seco desde hace tres años en La Victoria”¹².

Conclusiones
Los aljibes son un sistema de abastecimiento de agua muy
an�guo y eficiente si se sabe manejar y dar un correcto
mantenimiento, ya que es necesario limpiarlos cada año y
mantenerlos tapados para evitar que el agua se contamine. Algunas notas periodís�cas del siglo XX señalaban este
�po de contaminaciones como evidencia de que los aljibes
eran algo nega�vo, quizá hasta arcaico o rural en una época de gran desarrollo de las ciudades. Espero que este
ar�culo sirva para revalorar a los aljibes y para que vuelvan
a ser considerados en ciertas regiones, como lo es este
Valle de las Salinas y Valle del Carrizal, donde se ubica
nuestro Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL.

El Valle de las Salinas, y más específicamente el Valle de
El Carrizal que comprende los municipios de Ciénega de
Flores, General Zuazua y Marín, cuenta con muchos
an�guos aljibes todavía en funcionamiento. Durante la crisis hídrica que experimentó Nuevo León en 2022, sé que
éstos ayudaron a familias de General Zuazua cuando el
agua potable dejó de salir de sus llaves. Al preguntarle a
algunas familias sobre cómo funcionaban, me explicaron
que al empezar a llover, el agua primera bajaba por tubos

11 El Porvenir, 16 de agosto de 1928. Monterrey, México, p. 4.
12 El Porvenir, 26 de abril de 1963. Monterrey, México, p. 3.

31

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a

Hemerogra�a

Hernández Aranda, Judith y Roberto Jesús Ávila Hernández
(2014). “Los aljibes en la fortaleza de San Juan de ulúa,
Veracruz”, en: Bole�n de Monumentos Históricos, no. 32,
pp. 99-123.

El Diario del Imperio. Ciudad de México.
El Minero Mexicano. Ciudad de México.

Landa, Diego de (1566). Relación de las cosas de Yucatán.
Colombia: Fundación El Libro Total.

El Monitor Republicano. Ciudad de México.
El Nacional. Ciudad de México.

Marco Vitruvio Polión (1997). Los diez libros de arquitectura. Primera edición de 1649. España: Alianza Editorial.

El Oriente. Xalapa, México.
El Porvenir. Monterrey, México.
El Siglo Diez y Nueve. Ciudad de México.
Aljibe en el terreno donde alguna vez exis�ó una an�gua casa, esquina de General Treviño y Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

La Convención Radical Obrera. Ciudad de México.
Mercurio de España. Madrid, España.
Periódico Oficial del Estado de Yucatán, La Razón del Pueblo. Mérida, México.

Aljibe del Centro Cultural Hacienda San Pedro de la UANL. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.
Aljibe de la casa de Mina, no. 102, esquina con Morelos, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León. En 2021 se estaban realizando trabajos de remodelación.
Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

Aljibe de la casa de Aldama, no. 151, esquina con Zaragoza, cabecera municipal de General Zuazua, Nuevo León, propiedad de la señora Elsa Lozano. En 2021 se encontraba en perfecto
estado y en funcionamiento. Fotogra�a de Félix Torres Gómez.

CULTURA REGIONAL

32

Estado del aljibe de la Hacienda San Pedro en 1988-1989. Fotogra�a de la UANL.

33

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Dinorah Zapata Vázquez, Juán Ramón Garza Guajardo, Félix Alfonso Torres Gómez,
Edmundo Derbez García y Emilio Machuca Vega (2023). Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023. Monterrey, México: Colección Proyectos UANL,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 150 pp.
Luis Ángel Rosas Navarro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Hacienda San Pedro de la UANL. Historia, patrimonio y memoria,

económica de esta hacienda durante el siglo XIX, sus periodos de

1634-2023 es un libro escrito por conocidos académicos que han

bonanza y de crisis, y su úl�ma decadencia a mediados del siglo XX.

destacado en la difusión, preservación y promoción de la cultura

Destaca este capítulo por el uso de fuentes primarias que permiten

regional. Par�ciparon en su elaboración inves�gadores de la Uni-

constatar el otorgamiento de mercedes, los repartos de �erras y los

versidad Autónoma de Nuevo León, tres de los cuales están adscri-

cambios de propietarios. Es de señalarse también que el capítulo no

tos al Centro de Información de Historia Regional: Dinorah Zapata

se limita a explicar únicamente el caso de la Hacienda San Pedro,

Vázquez², Juan Ramón Garza Guajardo³, Félix Alfonso Torres Gómez⁴,

sino que analiza de forma global la metamorfosis territorial ocu-

Edmundo Derbez García⁵ y Emilio Machuca Vega⁶.

rrida en el Valle del Carrizal con sus dis�ntas haciendas.

La obra persigue principalmente dos obje�vos. El primero de

El segundo capítulo, �tulado “Arquitectura e imáge-

ellos es conmemorar el 90 aniversario de la Universidad Autónoma

nes de la Hacienda San Pedro”, presenta, bajo un enfoque

de Nuevo León (UANL) que se celebró en 2023; el segundo es brin-

arquitectónico, descripciones muy detalladas sobre los terre-

dar un repaso histórico de casi cuatro siglos para dar a conocer la

nos de la hacienda y sobre sus usos a lo largo del �empo. Mues-

importancia histórica y cultural de la Hacienda San Pedro, inmue-

tra algunos planos del lugar e ilustra su análisis con imágenes que

ble ubicado en el municipio de General Zuazua, Nuevo León, y que

comparan el estado general que guardaba la hacienda antes de su

a lo largo de su existencia ha sido mudo tes�go de muy variadas

restauración con el que �ene al día de hoy.

ac�vidades humanas.
El tercer capítulo, �tulado “La Hacienda San Pedro: unidad
A través de cinco capítulos, los autores del libro aportan visio-

cultural universitaria”, narra la creación del Centro de Información

nes específicas sobre la Hacienda San Pedro. No sólo estudian su

de Historia Regional de la UANL y cómo a finales de la década de los

evolución histórica y su distribución arquitectónica, sino que

ochenta ocupó como sede �sica las instalaciones de la Hacienda San

también revisan su transformación en unidad cultural uni-

Pedro. Este centro surgió como un proyecto enfocado en

versitaria y dimensionan su valor como referente patri-

rescatar y difundir la cultura de la región noreste de Méxi-

monial de la región noreste de México.

co, por lo que desde un principio sus prioridades han sido
la inves�gación de la historia regional y la realización de

El primer capítulo, �tulado “De la merced del

eventos dedicados a la divulgación.

Valle del Carrizal a la Hacienda San Pedro, 1634-

que de la narración es clásico, no esca�ma en brindar detalles y en

universidad rescató la Hacienda San Pedro y transformó su an�gua

subrayar la importancia cultural de la hacienda como uno de los

vocación, pues pasó de ser una unidad económica agroganadera a un

mayores enlaces para la inves�gación y estudio de la historia regional.

centro promotor de la iden�dad cultural del noreste, a través de la

1984”, ofrece un recorrido histórico por los anteceden-

Los capítulos cuarto y quinto explican la relevancia del Cen-

tes de este an�guo la�fundio. Aquí se describen las dis-

inves�gación, la música, la gastronomía y el arte.

Dicho de otra manera, la cronología presentada en este libro

tro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro

�ntas mercedes que se otorgaron en la región durante el siglo

como parte de la oferta cultural de la UANL, pues es semillero de

XVII y cómo de dicho reparto territorial surgieron a la postre varias

importantes producciones editoriales y de eventos como la Fiesta de

haciendas, entre ellas la de San Pedro. También se aborda la vida

la Cultura Regional (organizada por primera vez en 1990 y que al día

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Dinorah Zapata Vázquez es inves�gadora y actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la UANL.
3 Juan Ramón Garza Guajardo es inves�gador jubilado del Centro de Información de Historia Regional de la UANL. Es historiador oficial del municipio de General Escobedo, Nuevo León.
4 Félix Alfonso Torres Gómez es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como responsable del área de museogra�a.
5 Edmundo Derbez García es coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.
6 Emilio Machuca Vega es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde además se desempeña como director de la revista Cultura Regional.

CULTURA REGIONAL

de hoy lleva vein�ocho ediciones). Aquí queda de manifiesto cómo la

34

culmina con un punto de inflexión en el que la red histórica regional
En defini�va, el libro Hacienda San Pedro de la UANL. Historia,

logró un estatus y un alcance no antes visto gracias a las aportacio-

patrimonio y memoria, 1634-2023 cons�tuye una historia de los

nes que dis�ntas personas realizaron por y para la universidad. Es,

antecedentes, los inicios, el desarrollo y la evolución de la hacienda,

pues, digno de celebrarse el que los autores de esta obra se hayan

obra que destaca además por el uso de la iconogra�a (planos, foto-

dado a la tarea de registrar los avatares por los que atravesó la

gra�as, carteles, etc.) para representar espacios, proporciones y

Hacienda San Pedro a lo largo del �empo, y de rescatar los nombres

aspectos del lugar. Esta obra enfa�za las aportaciones culturales,

de todos los que alguna vez dieron vida y forma a este lugar.

académicas e históricas de la Hacienda San Pedro, y aunque el enfo-

35

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Lucas Martínez Sánchez (2023). Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el
obispado de Monterrey, 1855-1857. Monterrey, México: Colección Memoria del Noreste
No. 13, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 188 pp.
Frida I. González Hernández

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Lucas Mar�nez Sánchez, historiador coahuilense y actual

na en colaboración con el obispo de Verea. El diario, cons�tuido por

director del Archivo General del Estado de Coahuila, aporta

dieciocho hojas de doble pliego u�lizadas en la época, fue elaborado

el estudio, inves�gación y transcripción de un peculiar manus-

durante la realización de la segunda misión franciscana, según la ex-

crito inédito �tulado “Diario de nuestra caminata” en su reciente obra

plicación de Mar�nez Sánchez, debido a su escasez de correcciones y

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el Obispado de

a la puntual narración del entorno y clima de los diferentes lugares,

Monterrey, 1855-1857. Contextualiza de manera puntual el clima so-

que no se adentra en la descripción detallada de personajes o situacio-

cial y polí�co que atravesaba México durante los años en los que el

nes. Por esta úl�ma razón, el autor contextualiza y describe el entorno

diario fue escrito y, a su vez, expone la conexión entre el obispo de

social y polí�co conforme transcribe el documento. El “Diario de nues-

Linares, Francisco de Paula Verea y González, y el Colegio Apostólico

tra caminata” ofrece una visión breve, sencilla y obje�va de las

de Guadalupe.

condiciones que rodearon la realización de la misión y se convierte en
una fuente de inves�gación significa�va sobre este periodo.

Durante los vein�séis años de gobierno del obispo Verea, de
1853 a 1879, México experimentó un periodo de gran inestabilidad,

Dentro de la obra, el autor añade una descripción sumaria de los

marcado por momentos de crisis polí�ca, revoluciones y tensiones

par�cipantes en la misión descrita por el “Diario de nuestra cami-

generadas por las diversas opiniones y perspec�vas de la población.

nata”, con base en su propia inves�gación. El par�cipante más des-

Estos aspectos se exponen a través de los tes�monios que narran la

tacado es fray José María de Jesús Becerra Moreno, a quien le atribu-

llegada del obispo y su primera misión en Monterrey y Tamaulipas.

ye la autoría del diario. Mar�nez Sánchez incorpora imágenes

Paralelamente, se coloca en perspec�va al Colegio de Guadalupe, que

ilustra�vas y un apéndice documental que complementa la inves-

entró en funciones en 1707, destacando su carácter sólido y su

�gación, proporcionando material adicional para una comprensión

conformación principalmente por criollos. En este marco contextual

más completa del contexto y la bibliogra�a u�lizada.

introductorio, el autor traza los primeros vínculos entre el obispo
Verea y el Colegio de Guadalupe mediante la carta dirigida al

Diario de un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado

guardián, fray Antonio Cas�llo. Esta misión secundaria quedó

de Monterrey, 1855-1857 es una obra que recopila y analiza las misio-

plasmada como el inicio del “Diario de nuestra caminata”.

nes franciscanas en el norte de México durante el siglo XIX. Pero Lucas
Mar�nez Sánchez aporta además un estudio sobre la sociedad de la

Mar�nez Sánchez, además de ofrecer un estudio introductorio

época, envuelta en problemas polí�cos e ideológicos. Igualmente, la

sobre el “Diario de nuestra caminata”, añade un análisis y una descrip-

muestra y recuperación del “Diario de nuestra caminata” y su comp-

ción detallada de las dos misiones franciscanas. Además incorpora la

rensión proporciona una reconstrucción histórica del gobierno

transcripción completa de este documento, proporcionando así tanto

episcopal del obispo de Verea, sus misiones franciscanas y el clima so-

una fuente primaria, como los detalles de la segunda misión francisca-

cial de un México en los años de 1800.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

36

37

�GENIO
Y FIGURA
Israel Cavazos Garza:
“HABRÍA QUE PENSAR EN ALGUNA MANERA DE
HACERNOS AUTÉNTICAMENTE REGIOMONTANOS”.
Humberto Salazar Herrera

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En fecha próxima², el profesor Israel Cavazos Garza, cronista de

pecado... Lo han recibido, sí, una serie de gentes increíblemente

Monterrey y nuestro más importante historiador, recibirá de manos del

valiosas; ese solo hecho significa para mí abrumarme... por qué o

presidente Zedillo el pres�gioso Premio Nacional de Ciencias y Artes, en

cómo equipararme a esas gentes.

el rubro Historia. Por tal mo�vo, sostuvimos con él una conversación sobre éste y otros temas que �enen que ver con sus meri�simas tareas

Usted señala a Alfonso Reyes y a Bernardo Sepúlveda, pero hay

como inves�gador y esclarecedor de nuestro pasado.

otro nuevoleonés, aunque por adopción, dis�nguido en el campo
del diseño y la tecnología: el ingeniero Juan Celada, inventor del

En primer lugar, gracias por recibirme en este lugar,
tan propicio para hablar de cues�ones históricas; y
ahora sí comienzo. Usted me corregirá si estoy mal,
pero tengo entendido que este Premio Nacional de
Ciencias y Artes lo han obtenido antes sólo dos
nuevoleoneses, Alfonso Reyes en 1945, y el doctor
Bernardo Sepúlveda en 1982. ¿Qué significa para
Israel Cavazos el historiador, y para Israel Cavazos
el hombre, este reconocimiento? ¿Qué tanto
compromete el integrarse a ese nuevo triunvirato,
con tamaños acompañantes?

fierro esponja y otras aportaciones cien�ficas, de la localidad,
quien �ene ya muchos años entre nosotros, aunque nació en Hermosillo, Sonora. La lista viene en la Enciclopedia de México, si gusta
usted consultarla... En mi caso el premio es en el área de Historia,

percatarse de dónde están, y entonces es mi preocupación como his-

algo esencialmente múl�ple. Hay varios
Monterrey, hay diversas formas de vivir la ciudad,
de pensarla y de quererla: hay el Monterrey de los
muy ricos (que en realidad ni siquiera “bajan” a la
ciudad, ni siquiera suelen recorrer sus calles); el
Monterrey de los clasemedieros panistas; hay
también el Monterrey de los universitarios; el de
los inmigrantes que vienen del campo... en fin,
esto se olvida a menudo y parecería de pronto que
todos los regiomontanos somos de una misma
forma... que todos somos muy “emprendedores”
y toda esa mitología... Habría también un Monterrey
viejo, del pasado inmediato, digamos el anterior a la
Macroplaza, un Monterrey que los jóvenes de hoy
no conocieron y que cada vez está quedando más en
el pasado... ¿Qué piensa sobre esto, maestro?

toriador, como cultor del pasado, de hacérselos saber, porque creo
que ahí estaría la clave, que supieran en dónde se encuentran, que es
lo fundamental para amar a alguien o algo, antes que todo...
Los de la clase media andan preocupados por situaciones especiales, pero en ellos sí advierto un interés, si no abierto sí al menos
amplio, de enterarse del pasado de la ciudad, aunque prefieren que
se les dé ya en charola de plata, en una bandeja ya servida, y lo observo en mis modestas plá�cas, en pequeños grupos en factorías o
clubes, qué sé yo... hay un interés. Y hasta me admira ver cómo ni
parpadean, por usar esa expresión, están ávidos de escuchar eso,
¿no? Y lo mismo advierto en los demás, incluso en las esferas altas,
pero, habría que pensar en alguna manera de hacernos autén�camente regiomontanos. Yo creo que este aniversario 400 va
a contribuir en algo a eso, porque esas publicaciones que se hacen,
adicionales al periódico, en suplementos, veo que han provocado

y voy a compar�rlo con un personaje de las letras, extraordinario,
que es Ramón Xirau, un escritor a quien yo admiro mucho. Por otra
parte, no dejo de pensar que es una recompensa —por qué no
decirlo, justa—, después de medio siglo, más de medio siglo, de
una laboriosidad de hormiga, como la califica Luis González, en estos campos de la historiogra�a regional, con aportaciones que
alguien ha calificado como material para que otros trabajen, y en
cierto modo tal vez tenga razón, pero, aunque parezca inmodesto

La no�cia de este premio fue, para mí, algo como... el Huracán

decirlo, que no deja de tener su valor.

Gilberto: causó estragos anímicos semejantes, toda proporción

Ahora está de moda hablar de Monterrey por su
próximo cuatricentenario, y hasta llega uno a pensar que, a la materialidad �sica que es la ciudad, a
su cuerpo, digamos, corresponde un cierto espíritu, un alma. Y se habla entonces de “regiomontaneidad”, y del carácter de “los regiomontanos”. Sin
embargo, yo siento, quizá por mi formación como
sociólogo, que Monterrey no es una unidad sino

guardada, porque, ¿de dónde a mí? —como dijo Santa Isabel cuando recibió la visita de la Virgen—. De suerte que este premio es,
pienso, un reconocimiento para la inves�gación histórica regional,
y un premio también para el norte, para la región norte, que había
estado tan olvidada, quizá desde los �empos de Carvajal. Y lo recibiré con humildad, pensando en que es justamente un premio a
eso, y en el fondo, ¿por qué no decirlo?, dicen que la excesiva modes�a es presunción y podría yo incurrir en esa debilidad, en ese

Comparto en lo absoluto esa opinión, con esa clasificación o divi-

un interés, no obstante que no son con rigor académico ni mucho

sión de los regiomontanos. Alguien, hace unos cuantos días, en la

menos, y que cuando uno habla del Monterrey colonial preguntan

capital, me decía: ustedes son muy vanidosos, se llaman “regios”…,

cosas secundarias, como lo de los túneles, o los judíos, no sé...

y yo le dije: eso es parte de la economía del espacio, porque la pa-

Del supuesto túnel de la Catedral al Obispado...

labra es sumamente larga, y los periódicos han dado en adoptar
ese término, que está cobrando ya carta de naturaleza, de ser una
palabra que tendrá que ser adoptada por la Academia... Comparto

Sí, y que está sólo en la imaginación de la gente, creo, porque yo

su idea de que hay varios �pos de regiomontanos. Yo tengo amigos

nunca lo he visto, ni sé de que alguien se haya me�do en él o haya

muy queridos, de determinado nivel social, cuyos antepasados vi-

caminado siquiera unos cuantos metros... ojalá que algún día se

vieron en el Monterrey viejo y ellos han emigrado a zonas más có-

encuentre, pero no veo la razón por la que pudiera haber habido un

modas, de las que para nada �enen necesidad de bajar... quizá a

túnel de esa naturaleza.

ello contribuya el hecho de que no hay para qué bajen si lo �enen
todo, pero, no sé, si tuvieran arraigado el amor a la ciudad se asomarían de vez en cuando a ver qué ha pasado en el solar de sus
mayores, aunque ahora el solar es tan grande...
Los que vienen de lejos, los que vienen de otras partes, que son muchos y casi nos superan en número, vienen a eso, a buscar un nuevo
modo de vivir, o tal vez a hacer de Monterrey una especie de trampolín

1 Inves�gador, catedrá�co y sociólogo. Es licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es director de Humanidades e Historia de la UANL.
2 Esta entrevista inédita fue realizada el 10 de noviembre de 1995, un mes antes de que el maestro Israel Cavazos recibiera el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el 15 de diciembre
del mismo año.

CULTURA REGIONAL

38

para saltar a los Estados Unidos... no lo sé, pero advierto en ellos poco
interés —o por lo menos yo no los conozco muy de cerca—, en

39

�tros, los que nos dedicamos a la historia, sabemos cuatro cosas acerca de
él. Por la falta de documentación, que la habrá, tal vez, en otros archivos,
y no ha habido el inves�gador que se haya asomado a éstos. No creo que
sea di�cil rehacer la vida de este personaje. Y todo mundo tendemos a
comentar ciertas facetas morbosas que hay, como de chisme, acerca de
su vida, las que además, entre paréntesis, yo pongo en duda, porque deben haber sido como en todas las cosas, parte de la intriga para, como la
arañita que va subiendo y que le da uno con la mano para pisarla y quitársela de en medio. De este �po de personajes urge, desde luego, divulgarlos. Yo sé de cierta empresa local cuyos direc�vos están trabajando
en estos momentos para llevarlos a las casas por medio de la televisión,
a estos personajes, no solamente a los coloniales pero también a los del

Cuando se habla de la historia de Nuevo León, de
la importancia de conocer nuestro pasado para
saber quiénes fuimos y quiénes somos, etcétera,
salen siempre a relucir nombres de personajes
memorables como Fray Servando y Gonzalitos,
Zaragoza y Escobedo, o de gobernantes como Vidaurri o Bernardo Reyes, pero nunca, o casi
nunca, se recuerda a los grandes hombres de la
Colonia en el estado. En la conciencia histórica
del pueblo, de la gente común, no hay un conocimiento siquiera mínimo de los hombres destacados de ese �empo, no se habla, por ejemplo,
del espléndido gobernante que fue Mar�n de Zavala, de los dos Alonsos de León, de Barbadillo y
Vitoria, o de los grandes obispos que fueron
Verger, Llanos y Valdés.... ¿Cuáles pueden ser las
causas de este olvido?

soamericano. Cualquiera que haya leído un poco de
esto sabe que, en Nuevo León, la relación entre
indígenas y españoles fue una constante, larguísima
y trágica confrontación, con algunos periodos de
calma. Sin embargo, no hay un solo monumento,
una presencia simbólica de esos primeros pobladores de la región, que las encomiendas, las
enfermedades y otros latrocinios borraron del
mapa humano. Como tampoco hay, fuera del ámbito académico, un conocimiento de la aportación tlaxcalteca a la cultura de la región... ¿Será que los
nuevoleoneses somos algo desmemoriados?

diecinueve; por medio de guionistas de radio, de cine, de televisión, que
están haciendo agradables estas vidas, fáciles de digerir, para meterlas a

No lo creo... A mí —perdone que hable en primera persona—, se me �lda de

las casas. Creo que va a ser una medida muy buena para trabajar en ello.

hispanista. Pero pienso que en todas las profesiones hay una especialidad: hay

Y a mí me duele, por ejemplo, que Mar�n de Zavala, habiéndole dedicado

médicos que curan la nariz, los oídos, o los ojos, hay abogados que se dedican

treinta y ocho años de su vida a Nuevo León, y de ser el consolidador de

a determinados aspectos de la cues�ón jurídica, y así en la historia. Éste ha

todo esto, esté relegado, dejado... podrían decirse páginas enteras acerca

sido el rinconcito que más me ha gustado estudiar, o en el que tengo más

de él... Lo cierto es que faltan operarios en la viña del Señor.

oportunidad de encontrar lo que yo quería, sin defecto de que, por obligación
cultural, haya de ver qué pasó con los grupos primi�vos. Y me alegra que ac-

Además del olvido de ese mundo colonial, podría
decirse que otra gran ausencia en la conciencia histórica popular es el indígena que vivía en estas
�erras cuando llegaron los españoles. Cosa que no
ocurre, por ejemplo, en el centro del país, donde el
ciudadano común sabe algunas cosas generales sobre los an�guos mexicanos, visita las pirámides, etcétera, y hay una relación y un sen�miento de
pertenencia con el pasado indígena me-

tualmente, por impulso del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia, y de
otras ins�tuciones a nivel nacional, se estén sacando a la luz si�os en los que
hay la única huella que tenemos para estudiar a las gentes primi�vas: los petroglifos, las pinturas rupestres y los materiales lí�cos, que vemos que están
minimizados o desdeñados pero que a lo mejor nos dan sorpresas, porque era
su cultura. Esas urdimbres, esos signos, que hasta ahora no hemos sabido bien
qué son, nos pueden dar algún día sorpresas increíbles. A mí me agrada leer
los trabajos de los arqueólogos, los antropólogos jóvenes, recientes, que han
hecho tesis muy bellas sobre este asunto...

Como Moisés Valadés...
Par�cularmente ésa de Moisés Valadés, muy buena tesis, en la que ya
nos señala, de acuerdo, claro, con el fruto de inves�gaciones de gentes
extranjeras —porque son las que �enen patrocinadores, las mejor
auspiciadas, y en realidad aquí no hay quien apoye en toda forma—,
cómo han sido descubiertos lugares muy an�guos del hombre primi�vo, de diez, quince mil años. Esto es una aportación muy valiosa, y nos
puede incorporar en un momento dado a cierto nivel cultural de este
inmenso territorio mexicano... Si recordamos la frase atribuida a José
Vasconcelos, aquello de que donde empieza la carne asada comienza la
barbarie pues... en esta zona, con todo y ese barbarismo, hay elemen-

Bueno, yo pienso que sí se habla, pero en medios dis�ntos, porque

tos de una cultura, a su nivel, por supuesto, y lo que urge es difundirla,

la historia cuanto más lejana se vuelve un poquito más di�cil,

y estudiarla al máximo, para ver qué nuevas cosas podemos encontrar.

par�cularmente para inves�garla. Y observo que una de las dificultades más serias que ha habido para que la nueva generación

Durante algún �empo pensé —y creo que otros de mi
generación también— que la Historia cercana al marxismo que se estudiaba en la Facultad de Filoso�a y
Letras reemplazaría, o desplazaría, a la Historia que
escribían personas como San�ago Roel, como el
padre Tapia, como el profesor Celso Garza o como usted. Ahora pienso de manera dis�nta. Creo que lo que
se va a dar va a ser la proliferación, la coexistencia
pacífica y enriquecedora de varios �pos de Historia,
varias formas de recrear, inventariar, explicar el pasado. No hay, no debe haber una sola ver�ente, sino
que pueden darse varias; por ejemplo una historia genealogista; otra de �po lírico, literaria; una historia
acumula�va que compila y ordena materiales dispersos en índices, catálogos, diccionarios, etc.; así como
también la de �po marxista o la filoso�a de la histo-

de historiadores estudie aquella etapa es la de los archivos, o más
bien de los papeles escritos de otra manera, y esto, esta caligra�a
ha sido una especie de barrera, que eluden... Me consta como archivista que vienen, los ven y se van... La paleogra�a es una ciencia
que se adquiere, claro, con el ejercicio, como todas las cosas, con la
prác�ca, más que con la teoría, y por más que se estudie en las
escuelas, a nivel universitario, la paleogra�a hace falta prac�carla,
ejercitarla, pues de otra manera no; creo que esa ha sido una traba.
No estoy de acuerdo en que esos personajes sean desconocidos,
claro, para la generalidad tal vez, pero de que se hayan hecho trabajos de calidad acerca de ellos...

Sí. Yo me refería a nivel popular, de la gente de
la calle...
Claro. Sí... Porque de don Diego de Montemayor el fundador, noso-

CULTURA REGIONAL

40

41

�La hacía Raúl Rangel Frías, a veces, cuando le quedaba algún �empito libre...

¿De qué �empos?
De todo el �empo. Desde Luis de Carvajal, que escribió su autobiogra�a

Claro, y él sabía hacerlo, y con qué elegancia, con qué profundidad, de

en la cárcel, y que aparece en los procesos. No ha sido publicada en fo-

qué manera. Sin embargo, es para la gente de cierto nivel intelectual.

lleto y quiero hacerlo, a ver si ahora con los cuatrocientos años es posi-

Qué bueno que de allí se pueda luego deducir, extraer todo aquello

ble. Incluyo en este diccionario una ficha mínima, biográfica, de cada

que se pueda dar en raciones más fáciles de entender para la gente.

autor, y las fichas bibliográficas técnicamente redactadas —fui bibliote-

Esta historia tradicional pienso que nunca acabará... por lo menos los

cario mucho �empo y más o menos sé hacerlo—; éste es otro de los

grupos a nivel general aquí, en Nuevo León, de cronistas y de histo-

trabajos. Sueño en publicar, el año próximo y Dios mediante, una histo-

riadores, pues seguimos las corrientes tradicionales. Hay, yo reconoz-

ria —historia, no monogra�a— de Guadalupe, donde nací, en un libro

co, muchachos muy inteligentes, que nos superan, por qué no decirlo,

de tres o cuatrocientas páginas profusamente ilustrado, con esa histo-

pero yo espero de ellos más trabajo, porque creo que en la constancia

ria tradicional, sabrosa, vieja, de la vida y las costumbres, sin caer en

y en el trabajo es donde se ven los frutos.

filoso�as... Y está también mi trabajo —si puedo vivir el �empo necesario, pues tengo todo el fichero, ya para redactarlo—, de una historia de

ria, que entre nosotros casi no se ha dado; los estudios arqueológicos y de la prehistoria, y otras modalidades que podrían darse en el futuro próximo:
historia demográfica, de las ideas o mentalidades,
de �po estadís�co, historias del arte y la cultura,
etc. Esta proliferación, por otro lado, no sería sino la
expresión del mundo cambiante, ideológicamente
disperso, que nos toca vivir. ¿Es así?

historia de manera filosófica... Yo comparto esa idea, pero entonces que-

Yo veo con agrado, por qué no decirlo —y fui profesor durante algún

Además, como que se complementan, ¿no? No todo
el mundo �ene que ser un Edmundo O’Gorman,
también hay un Luis González, es decir, cada quien
puede, debe hacer lo suyo, sin pensar que es la única
vía...

daría en un medio más restringido todavía, porque si esa historia a nivel
popular, de la manera tradicional, todavía no es asequible para muchos,

Yo veo que hay una complementariedad entre las
diferentes ver�entes. Un trabajo de ordenamiento
de materiales para elaborar índices, catálogos, diccionarios, bibliogra�as, o los trabajos de historia
general que fijan el curso completo en grandes
trazos, son trabajos sin los cuales luego no se
puede hacer lo demás...

la ganadería en Nuevo León, de las grandes haciendas, que explica la
iden�dad nuestra, el carácter de la gente, el habla, la comida y otras
múl�ples facetas, todo ello de la ganadería colonial... De todo eso nace
el nuevoleonés, y en par�cular el regiomontano...

El ranchero, el vaquero...

la otra, pienso que va a tener sus problemas. Yo encantado con que haya

El hombre de a caballo, que decidió incluso los grandes problemas

historiadores del arte, que haya historiadores de, qué sé yo, de todas las

Es la infraestructura... Lo primero que debe usted ver para hacer un

nacionales... El norte siempre está presente: en los años de la Inde-

demás facetas de la vida. Falta hacerlo, pero sobre todo que se haga con

trabajo es revisar lo que ya está hecho, para glosarlo, a su manera, y

pendencia, en la guerra con los Estados Unidos, en la Reforma y final-

seriedad y talento, para que de esto nazcan luego las adaptaciones más

enriquecerlo, porque si no, no �ene valor… enriquecerlo con

mente en la Revolución.... allá está el secreto de todo esto. Y siguiendo,

abiertas, para todo �po de lectores.

aportaciones nuevas...

claro está, la obra clásica de François Chevalier sobre los grandes
la�fundios, y que me conminó, siendo yo su alumno, a que realizara

�empo, del Colegio de Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras—,
que esta nueva generación piense en esas otras formas de ver la historia. Sin embargo, veo —de lo que nos lamentábamos en otra parte de la conversación—, que no hay esa difusión o esa divulgación a

Maestro Cavazos, para finalizar esta charla quisiera
que me pla�cara sobre lo que está trabajando actualmente.

este trabajo, que ha ido quedando relegado por mil encargos oficiales,
y porque... no basta la vida, lamentablemente se apaga...

Bueno, maestro. Vamos a concluir por ahora esta
conversación y espero que próximamente podamos retomarla, muchas gracias.

Estoy reimprimiendo, o más bien preparando la segunda edición de
mi Diccionario biográfico de Nuevo León, enriquecido con dos o

nivel general, a nivel popular. Si la hacemos demasiado erudita,
demasiado filosófica, menos vamos a lograr nuestro propósito. Cla-

Por supuesto, yo en momento alguno podría hacer historia filosófica,

trescientas fichas, o quizá más. Tengo además concluida una guía o

ro, que la haya, pero caería dentro de cierto eli�smo, del académi-

porque no soy filósofo, sinceramente, y porque ignoro la manera de

diccionario biobibliográfico de escritores de Nuevo León...

co... No hace mucho, alguien que ingresó, o que fue doctorado de

hacerlo, pero pues en buena hora...

Yo también así lo espero, gracias.
Archivo Municipal de Monterrey, 10 de noviembre de 1995.

una universidad de aquí, lanzó esa tesis, de que había que hacer la

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�Epistola r io

Propuesta de reforma de la tercera ley orgánica de la Universidad de Nuevo León en
1945: ¿reincorporar la Escuela Normal para Maestros?
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción
El 30 de noviembre de 1870 se publicó en el Periódico Oficial del estado de Nuevo León el decreto número 32, que estableció la creación
de “una escuela normal de profesores de primeras letras” (art. 1). Antes de esta ins�tución, la formación de profesores era por medio del
sistema lancasteriano, el cual, a grandes rasgos, capacitaba a los mejores estudiantes de grupo para que ellos atendieran a otros de menor nivel. Por años, este sistema, que formaba “monitores” a través de estudiantes destacados, funcionó hasta su declive en la década
de 1870, precisamente cuando surgió la Escuela Normal para Profesores del estado.
Plinio D. Ordóñez, notable educador nuevoleonés, en su Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942),
dividió la historia de la Normal en tres fases (hasta el límite temporal de la obra): 1. Desde su fundación en 1870 hasta 1927; 2. Desde
1927, cuando se fusiona con la Escuela Profesional para Señoritas (fundada en 1892 como escuela anexa) y surge la Escuela Normal para
Maestros, hasta 1942; 3. En 1942, cuando se crea la Escuela Normal Superior, especializada en formar profesores para la educación
secundaria². Es en la segunda fase cuando la Escuela Normal para Maestros fue integrada a la Universidad de Nuevo León (UNL), como
una de sus dependencias fundadoras en 1933.
Aquel año y un poco antes, la Escuela Normal fue parte ac�va de la organización de la UNL, pues su estudiantado y su director,
Ordóñez, se integraron en los procesos pro-Universidad desde diferentes escenarios, como la par�cipación de alumnado en la Federación
de Estudiantes de Nuevo León, que planteó y replanteó la idea de una universidad para el estado en los diferentes encuentros locales y
nacionales entre 1932 y 1933 o, mediante, el ofrecimiento de la escuela como sede de reuniones a lo largo de todo el proceso³. Ordóñez
dejó un tes�monio detallado del procedimiento de unión a la UNL y el cómo, durante la planificación, hubo opiniones en contra a dicha
adhesión porque la formación normalista no se consideraba una “profesión liberal”, con la misma extensión académica y la misma exigencia cien�fica. Ordóñez refutó esta idea con el argumento de la preparación mul�disciplinaria de un profesor de educación básica,
quien tenía la obligación de poseer conocimientos sobre lógica, polí�ca, sociología, psicología y estadís�ca, además de su especialización
de enseñanza:
Así pues, un Maestro sólo puede serlo, con probabilidades de eficiencia, cuando ha hecho estudios de tales Ramas pedagógicas; sólo entonces estará capacitado para conocer al educando, y para coordinar y aplicar debidamente, la acción de los factores y elementos que cons�tuyen y concurren en la educación;
y esta labor es la Universidad la capacitada para completarla y perfeccionarla, y por ello la Normal debe ser una de sus Escuelas⁴.

Después de este preámbulo con un breve recorrido por la historia de la Escuela Normal como dependencia universitaria o por lo
menos que explica cómo se unió a la UNL⁵, el presente escrito �ene como obje�vo central recuperar una propuesta de reforma a cuatro
ar�culos de la tercera ley orgánica de la Universidad, documento legal que le regresó su figura jurídica de origen en 1943, exactamente
diez años después de la primera ley orgánica y ocho de la segunda⁶. La propuesta de reforma que se menciona se publicó en el periódico
El Porvenir el día 17 de abril de 1945, casi dos años después de la separación administra�va de la Escuela Normal de la UNL, lo que
demuestra la extensión del interés y ges�ones por parte de la Universidad para recuperar la ins�tución normalista. Además de la transcripción del texto de interés, también se realiza un breve análisis del contexto de la inicia�va, a modo de explicar la razón o razones por
las que finalmente no prosperó. La siguiente reforma de ley universitaria fue hasta 1971, con la aprobación de la llamada cuarta ley orgánica, misma que otorgó o definió la autonomía, documento que además sigue vigente.
El 18 de agosto de 1943, en sesión de Consejo, Enrique C. Livas anunció que la ley orgánica de la Universidad había sido aprobada
pero con ciertas modificaciones: “Que la facultad de Odontología será independiente de la de Medicina y que la Escuela Normal y la
Normal Superior quedarán incorporadas a la Dirección de Educación del Estado”⁷. La ley se publicó en el Periódico Oficial el 29 de sep�embre de 1943, pero entró en vigor treinta días después, por lo que el 27 de octubre aún se discu�ó en el seno del Consejo de Cultura
Superior la separación de la instrucción normal de la universitaria.
El doctor Ángel Mar�nez Villarreal fue el primero en cues�onar la separación de la Escuela Normal de la Universidad, pues en el
proyecto preliminar presentado ante gobierno la Normal estaba dentro de la Universidad. Livas respondió que la decisión de su separación había sido tomada sin consultar a las autoridades universitarias o personal de la Normal, por lo que desconocía el mo�vo detrás
de la acción. Entre los argumentos expuestos, Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, manifestó que la posible causa
detrás de la decisión era la facilidad que el gobierno buscaba para “favorecer determinada ideología, la cual puede hacerse de modo más
eficaz en la Escuela Primaria y en la Secundaria”. Los consejeros acordaron discu�r con atención la situación y en un futuro próximo
solicitar al gobierno estatal la reconsideración de su actuar, mediante una reforma a la nueva ley, pero antes de ello, se concentrarían en
la transición de Consejo de Cultura Superior a Universidad de Nuevo León. La ley orgánica entró en vigor el 29 de octubre y el 3 de noviembre se celebró la primera sesión del Consejo Universitario.
Tres meses después, como se acordó, se retomó el tema de la Normal después de la organización de un comité pro-Normal entre
estudiantes de aquella ins�tución con respaldo de la Federación Estudian�l. Según recoge el acta de Consejo Universitario del 2 de febrero de 1944, el comité estudian�l buscaba apoyo de las autoridades universitarias para reforzar su movimiento, obje�vo que se
cumplió al acordarse que Livas, en su calidad de rector, se presentaría ante el gobernador con la pe�ción expresa de que la Normal regresara a la administración de la Universidad, por acuerdo unánime del Consejo Universitario. Establecido esto, el siguiente paso fue,
además de entablar conversaciones con el gobierno, formular la inicia�va de reforma.
El plan era reformar los ar�culos 3, 4 y 42 de la tercera ley orgánica; en el primero se señalaban los �pos de educación que la UNL
impar�a: profesional, técnica y en general toda enseñanza posterior a la secundaria “a excepción de la normal”, por lo que la reforma le
reincorporaba. Sobre el ar�culo 4, este enlistaba todas las escuelas universitarias y la propuesta de reforma también reincorporaba la
Normal Superior y la Normal. Finalmente, el ar�culo 42 es�pulaba los requisitos para ingresar a las escuelas y en el proyecto se indicaban
los requisitos para ingresar a las escuelas normales (véase el documento transcrito).

La jus�ficación de Ordóñez se complementó con la situación de la Escuela Normal Superior nacional que, desde veinte años atrás,
estaba anexa a la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, si la universidad formaba maestros para los niveles medio superior y superior ¿por qué no de primaria y/o secundaria? De hecho, algo que se debe anotar entre los antecedentes es la intención de
relacionar la Escuela Normal con la Facultad de Filoso�a, Ciencias y Artes –que finalmente no entró en funciones en 1933–, pues la úl�ma
estaba planeada para fungir como escuela de estudios superiores, la única con capacidad de emi�r grados de maestro y doctor.

Resulta necesario mencionar que algunos consejeros no consideraban viable la propuesta de reforma, pues la ley era prác�camente
nueva y temían o sospechaban que el gobierno del estado no aprobaría la moción de una alteración en tan poco �empo, pero aun así se
intentó. Las notas de prensa demuestran que el gobernador Arturo B. de la Garza (1943-1949) era par�dario de la idea de reintegración,
pero el director de Instrucción Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú, no. Asimismo, en el lado de los interesados,
los estudiantes estaban a favor de la reforma de ley y los profesores, en su mayoría, no.

La primera ley orgánica de la UNL admi�ó a la Escuela Normal para Maestros como una de las cinco escuelas superiores que finalmente integraron la ins�tución. Como todas las demás dependencias, la Normal vivió los vaivenes de los cambios que la Universidad
experimentó en el corto lapso temporal de dos años, al ser derogada su primera figura jurídica para la instalación de un comité organizador de una universidad socialista que nunca se concretó de manera formal y finalmente, el establecimiento de una en�dad in�tulada
Consejo de Cultura Superior, que recogió todas las dependencias de la UNL y operó por ocho años de 1935 a 1943. Es en este úl�mo año
cuando, a raíz de otra reforma interna, se res�tuyó la figura jurídica de la UNL y entre los cambios efectuados se acordó la separación de
la Escuela Normal de la Universidad, decisión que no fue bien recibida por algunos sectores de ambas ins�tuciones, aunque también se
dio el caso de un grupo nutrido de normalistas que la secundaron.

Para resumir ambas posturas, se puede definir de la siguiente manera: los estudiantes veían la ventaja de pertenecer a la UNL en la
ampliación de oportunidades, pues al ser estudiantes universitarios tenían el derecho de ingreso libre a otras dependencias, una vez
concluida su formación normal, para con�nuar su preparación pedagógica o especializada. Por su parte, los profesores no consideraban
necesaria la reintegración, pues la Escuela Normal era suficiente “por sí sola”: “[…] desde su fundación vale y �ene pres�gio por sí propia
y no necesita acogerse a la sombra de otra ins�tución cultural para dignificar a quienes hagan sus estudios en ella”⁸. Según ates�gua El
Porvenir, la reforma de ley se debió discu�r en el Congreso del Estado el 23 de abril de 1945, pero súbitamente el tema no se volvió a
discu�r ni en prensa ni al seno del Consejo Universitario.

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es catedrática
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y editora adjunta de la revista cultural Reforma Siglo XXI de la Preparatoria No. 3.
2 Plinio D. Ordoñez, Historia de la educación pública, v. 3 t. 1, pp. 20-21.
3 Lydia Espinosa Morales, La Creación de la Universidad, pp. 38 y 43.
4 Ordoñez, Historia…, v.3 t. 3, pp. 1128-1129.

5 Para una lectura más a profundidad de la Escuela Normal como dependencia universitaria se recomienda Tomás Mendirichaga, “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”,
pp. 453-510.
6 Para una revisión concisa de la evolución legal de la UNL se recomienda César Pámanes Narváez, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, pp. 32-40.
7 Las actas referidas pertenecen al Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU), con sede en la Biblioteca Universitaria “Raúl Rangel Frías” y se pueden rastrear con la fecha.
8 El Porvenir, 23 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 10.

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�Las razones detrás del súbito silencio, y el hecho de que no se le diera seguimiento a la inicia�va, se pueden explicar mediante la
postura de Villarreal, figura esencial para comprender la situación. Durante las discusiones en torno a la inicia�va de reforma, Villarreal
publicó una carta en El Porvenir el 18 de abril, para manifestar la jus�ficación de su rechazo a la propuesta y solicitarle al gobernador no
proceder con la reforma de ley. Entre las ideas planteadas, Villarreal consideraba que la adhesión de la Normal a la UNL era una cues�ón
de “vanidad” de aspirar a un �tulo universitario; también, dijo que durante los años como dependencia universitaria en lugar de beneficiar a la Escuela Normal la perjudicó:

ARTÍCULO SEGUNDO.- El Consejo Universitario proveerá lo necesario para que antes de finalizar el presente año lec�vo
queden instaladas las Juntas Direc�vas de la Escuela Normal Superior y de la Escuela Normal y para que éstas elijan los
consejeros a que se refieren los ar�culos 10 y 11 (frac. I) de la Ley a que estas reformas y adiciones se refieren.
ARTÍCULO TERCERO.- Esta ley entrará en vigor el día de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.

[…] ningún beneficio se derivó de esta medida, por el contrario inclinó a muchos maestros a abandonar la docencia para dedicarse a profesiones liberales

El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y 10.

con lo que se restaron elementos que muy bien pudieran u�lizarse en estos momentos de reintegración de la cultura mexicana. Quizá por estas y muchas
otras razones en las postrimerías del Gobierno anterior [de Bonifacio Salinas Leal] se hizo necesario incorporar de nuevo el funcionamiento de la Escuela
Normal al Departamento de Educación del Estado⁹.

En lugar de regresar la educación normal a la universitaria, Villarreal propuso otras acciones como mejorar los salarios de los profesores, sus condiciones laborales, las oportunidades de con�nuar su formación y, también, la creación de más escuelas normales en el
estado. Es posible que la solidez de los argumentos de Villarreal jugara a favor de su postura de mantener la Escuela Normal como dependencia pública de la Dirección de Educación Primaria y Secundaria, aunque por otro lado también tenía lógica contextual la opinión
del consejero Treviño, sobre las ideologías y otros menesteres polí�cos.

Archivo

El documento

Archivo del Honorable Consejo Universitario (AHCU). Monterrey, México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerografía
Proyecto de Ley que reforma y adiciona la organización de la Universidad de Nuevo León.
Art. 1º.- Se reforman y adicionan los ar�culos 3º, 4º y 42º de la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León promulgada el 13 de sep�embre de 1943; quedando redactadas como siguen:
Art. 3º.- La Universidad de Nuevo León �ene por objeto:
I.- Impar�r la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y en general, toda enseñanza posterior a la secundaria.
II.- Realizar y fomentar la inves�gación cien�fica.
III.- Difundir la cultura en todos sus aspectos.
Art. 4º.- En el ejercicio de su función docente, la Universidad hará descansar la capacitación técnica y profesional dentro
de cada especialidad sobre la base de una preparación cien�fica, general. Procurará que el número y calidad de sus
egresados respondan a las necesidades económicas sociales y polí�cas del país, y del Estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia clara de su responsabilidad humana y social. Esta función se
ejercerá a través de las siguientes ins�tuciones:
1. Escuela Normal Superior
2. Facultad de Medicina
3. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
4. Facultad de Odontología
5. Facultad de Ciencias Químicas
6. Facultad de Ingeniería
7. Escuela Normal
8. Escuela Diurna de Bachilleres
9. Escuela Nocturna de Bachilleres
10. Escuela de Música
11. Escuela Industrial Femenil Pablo Livas
12. Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Álvaro Obregón
13. Escuela de Enfermería anexa a la Facultad de Medicina
Art. 42.- Las inscripciones se harán sobre las bases siguientes:
I.- Para ingresar a la Escuela Normal y de Bachilleres debe exhibirse cer�ficado aprobatorio del ciclo secundario.
II.- Para ingresar a las Facultades, debe exhibirse cer�ficado aprobatorio de la Escuela de Bachilleres.
III.- Para ingresar a la Facultad de Ingeniería en la carrera de Ingeniero Mecánico Electricista debe exhibirse cer�ficado
de Preparatoria técnica.
IV.- Para ingresar a la Escuela Normal Superior, debe exhibirse �tulo de profesor de Instrucción primaria.

El Porvenir. Monterrey, México.
Periódico Oficial. Monterrey, México.
Bibliografía
Espinosa Morales, Lydia. (2013). La Creación de la Universidad de Nuevo León (1931-1933). México: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL.
Mendirichaga, Tomás. (1970). “El Consejo de Cultura Superior (1935-1943)”, en Humanitas, no. 11, pp. 453-510. Disponible en:
https://humanitas.uanl.mx/index.php/ah/article/view/795
Ordoñez, Plinio D. (1946). Historia de la educación pública en el estado de Nuevo León (1521-1942): su evolución, sus instituciones
y los hombres que la organizaron y orientaron, volumen 3 (tomos 1 y 3). México: Gobierno del Estado de Nuevo León.
Pámanes Narváez, César. (2023). “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, en Reforma Siglo XXI, no. 115,
pp. 32-40. Disponible en: https://reforma.uanl.mx/index.php/revista/article/view/87

TRANSITORIOS
ARTÍCULO PRIMERO.- La Escuela Normal Superior y la Escuela Normal, pasarán a la Universidad con su actual personal
direc�vo docente, administra�vo y de servidumbre.

9 El Porvenir, 18 de abril de 1945. Monterrey, México, p. 9.

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�Epistola r io

Informe del director de la Escuela de Medicina de Monterrey, 1878

hombres de su �empo lo comprendieron. La idea de este grande hombre no pudo realizarse por entonces; pero no
murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos, la idea de una Escuela de Medicina en un hospital.

En Nuevo León, como en el resto del país, el siglo XIX fue un período de gran efervescencia polí�ca, dentro del cual se concibieron las
ideas y se afianzaron las bases de las ins�tuciones que existen hasta hoy en día. Un ejemplo innegable de lo anterior es la actual Facultad
de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyos antecedentes históricos se remontan al Colegio Civil.

Pasaron más de veinte años, el �empo, fiel a su costumbre, cambió los hombres y las circunstancias, y el Congreso de
1851 creó el Consejo de Salubridad, imponiéndole la obligación de “Erigir en la capital, cuando sus fondos se lo
permitan, cátedras de los diversos ramos de las ciencias médicas.” La primera dificultad que se ofreció al Consejo fue la
falta de fondos, los que la ley había señalado eran escasísimos. Sin embargo, venciendo dificultades, logró fundar el 5
de diciembre de 1853 una cátedra de Obstetricia. Por ese �empo había ya desaparecido el an�guo Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, por lo que la tal cátedra tuvo que darse en la casa del profesor, y que el Consejo dirigió toda su
atención a erigir un hospital, como un preliminar indispensable para la enseñanza de las ciencias médicas. El 4 de
noviembre de 1857, facultó el Congreso al Ejecu�vo para que fundara el Colegio Civil. Desde luego el Consejo pretendió
que al fundarse ese Colegio pusiera en él la Escuela de Medicina.

La Escuela de Medicina y Farmacia, originalmente una dependencia del Colegio Civil, abrió sus puertas el 30 de octubre de 1859 por
inicia�va del doctor José Eleuterio González². Sin embargo, al poco �empo de haber sido fundada, fue evidente para los direc�vos del
plantel que, en orden de que los estudiantes pudieran aprender en un campo del conocimiento tan especializado como lo es el de la
medicina, era esencial que tuvieran contacto directo con el medio mismo mientras estudiaban. Así, el 1 de mayo de 1860 fue inaugurado
el Hospital Civil, recinto que también fungió como nueva sede de la Escuela de Medicina, al contar con sus propias aulas y con una biblioteca a disposición de los alumnos³.

Esto lo consiguió, aunque no sin trabajo; y, por fin, se vio fundado el Colegio Civil el 30 de octubre de 1859 con las
Escuelas de Jurisprudencia y de Medicina agregadas a él. El Consejo de Salubridad se esforzó, por su parte, en la
construcción del hospital, y logró abrir al servicio público su primera enfermería el 2 de mayo de 1860. Aquí comenzaron
a hacer su prác�ca los primeros alumnos. Algo más de dieciocho años permaneció unida al Colegio la Escuela de
Medicina, y en este �empo ha producido, autorizados legalmente, cuarenta y tres profesores de Medicina y Cirugía y
diecinueve de Farmacia.

La siguiente transcripción corresponde a un discurso pronunciado en 1878 por el doctor José Eleuterio González, entonces director
de la Escuela de Medicina, en el cual dio cuenta a detalle de los antecedentes, las dificultades y los principales retos que enfrentaba dicha
ins�tución. Dado que el doctor González expresó aquí sus expecta�vas sobre el alumnado, el discurso puede ayudar en el presente a
reflexionar sobre cuánto se ha logrado en el área médica desde entonces. El discurso fue publicado en 1885 en el libro Colección de
discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor⁴.

La ley de 12 de diciembre de 1877 reformó el plan de estudios y mandó separar del Colegio Civil las Escuelas de
Jurisprudencia y Medicina. La Providencia, que nada hace al acaso, ha querido que venga a dar cumplimiento a esta ley,
y a fijar defini�vamente la Escuela de Medicina en este hospital, un nieto de aquel grande hombre, que el primero
intentó aclimatar en Monterrey el estudio de las ciencias naturales. Si por circunstancias de los �empos no lo
comprendieron sus contemporáneos, ni pudieron sus hijos seguir sus huellas, hoy, pasadas dos generaciones, sus
descendientes han venido a comprenderlo y se han aplicado a realizar la idea que él, con tan bellas intenciones, concibió
e intentó poner en obra.

Ana Paulina Rodríguez Medellín 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Informe que el director de la Escuela de Medicina de Monterrey leyó, en el Hospital Civil la tarde del día 26 de junio
de 1878, antes de la lectura de calificaciones de los alumnos examinados.
Las ideas de los grandes hombres son como aquellas semillas perfectas y bien acondicionadas, que, ocultas
profundamente en la �erra, conservan por �empo indefinido su vida y propiedades; y que, cuando el terreno que las
cubre se desmonta y rotura convenientemente, ellas, puestas al alcance benéfico del calor y de la luz, del aire y de la
humedad, germinan y nacen con tanto vigor y lozanía como las semillas nuevas. Medio siglo ha transcurrido desde que
un genio superior, un hombre ilustrado y benéfico concibió una de esas imperecederas y siempre fecundas. El ilustre C.
Joaquín García, tres veces Gobernador de Nuevo León, quiso marcar el período de su primer gobierno con una mejora
posi�va, con un beneficio insigne, quiso fundar en Monterrey una Escuela de Medicina.
Poco �empo antes el Congreso del Estado había concedido al Colegio Seminario las facultades y privilegios de
universidad, para que allí se pusieran las cátedras que se fueran fundando, y para que allí se recibieran los grados
académicos. Por eso la cátedra de Jurisprudencia, que entonces se fundó, fue puesta en el Seminario. Mas el señor
García, para realizar su pensamiento, hizo venir de México un profesor, y, aunque dependiendo del Colegio como
universidad, estableció la Escuela de Medicina en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario, porque él sabía muy bien
que el arte de curar debe aprenderse en un si�o a propósito y este si�o no puede ser otro sino un hospital.
Tuvo este ilustre ciudadano el gusto de ver abierta una cátedra de Anatomía; pero como él era el único que pensaba en
hacer esta grande obra, y nadie le ayudaba con ella, creyendo unos que el estudio de las ciencias naturales era peligroso
porque disponía a la incredulidad y al materialismo, y pensando otros que era innecesario y dispendioso, faltaron los
fondos, el profesor dejó la cátedra, no hubo con quien sus�tuirlo, los discípulos se re�raron, y el buen ciudadano vio
desvanecerse como el humo sus esperanzas y sus ilusiones, porque ni las circunstancias de su época le ayudaron, ni los

Tenemos ya una Escuela de Medicina, convenientemente situada en un si�o propio y natural, con ocho profesores
dispuestos a dar la enseñanza de los diversos ramos de las ciencias médicas, con setenta alumnos y con suficiente
número de enfermos que observar. ¿Qué nos falta? Que los alumnos puedan, quieran, y deban aprender, que tengan la
fuerza de voluntad necesaria para entregarse al trabajo hasta morir, y que tengan la probidad y honradez indispensables
para ejercer dignamente una profesión tan espinosa como delicada, y tan noble como ú�l a la sociedad. Los que
carezcan del talento suficiente y los desaplicados, nada alcanzarán; y los que no sean hombres de bien a toda prueba,
o no serán admi�dos, o serán expulsos de este plantel de educación profesional. La Escuela de Medicina no reconocerá
por sus hijos más que a los que reúnan las tres indispensables condiciones de capacidad, aplicación y honradez.
El primer acto solemne de esta escuela en el nuevo lugar de su establecimiento ha sido el de hacer los exámenes
ordinarios en fin de año. Han sufrido la prueba sesenta y tres alumnos y de ellos han sido aprobados cincuenta y cuatro.
Los exámenes no pudieron hacerse en esta vez con todo el rigor debido, atendiendo a que, por las circunstancias
excepcionales en que nos hallamos, el año escolar quedó reducido a ocho meses; pero en lo sucesivo será de otra
manera. Encarrilada ya la escuela en la vía legal, los exámenes serán llevados al úl�mo extremo de rigor posible. Con
esto y con ser siempre intransigente con los que no tengan una moralidad buena a toda luz, esta escuela cumplirá con
el fin de su ins�tución, que es producir profesores que sean verdaderamente ú�les.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
González, José Eleuterio (1885). Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública, y otros opúsculos del mismo autor. México: Imprenta del gobierno.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Carlos E. Medina de la Garza y Armando Hugo Ortiz Guerrero, “Tesis del siglo XIX”, p. 114.
3 “Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/
4 José Eleuterio González, Colección de discursos del doctor José Eleuterio González, pp. 270-275.

Medina de la Garza, Carlos E. y Armando Hugo Ortiz Guerrero (2008). “Tesis del siglo XIX. Primeros egresados de la Escuela de
Medicina de Nuevo León”, en: Medicina Universitaria, vol. 10, no. 39, pp. 114-125.
Fuentes electrónicas
“Historia” (2023), en: Facultad de Medicina UANL. [En línea, consultado el 11 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.medicina.uanl.mx/historia/

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: cruz labrada en uno de los muros del panteón de la hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 4: Manuel María de Llano, imagen tomada de Zapata Vázquez, Dinorah (1988). El Antagonista de Manuel María de Llano.
Estudio del primer periódico civil de Nuevo León, 1831. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, p. 2; p. 15: �enda Sorpresa y Primavera, imagen tomada de "Sorpresa y primavera, almacén de ropa"
(1901), en: Tecnológico de Monterrey. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://repositorio.tec.mx/handle/
11285/640446; p. 16: �enda La Reinera, imagen tomada de Flores Varela, Arturo (1885). “La Reinera en la calle del Comercio, hoy
Morelos”, en: Fototeca Nuevo León. [Consultado el 29 de febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://fototecanl.org/acervo/10165; p.
26: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2024, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; pp. 32 y
33: aljibes de General Zuazua, fotogra�as de Félix Alfonso Torres Gómez; p. 35: portada del libro Hacienda San Pedro de la UANL.
Historia, patrimonio y memoria, 1634-2023, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 37: portada del libro Diario de
un misionero del Colegio de Guadalupe por el obispado de Monterrey, 1855-1857, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo
León; p. 38: Israel Cavazos Garza, imagen tomada de Roel. Bole�n de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca,
año 1, no. 1, junio de 1964, p. 21; p. 39a: Israel Cavazos Garza en II Seminario de Bibliogra�a Histórica Regional llevado a cabo en la
Hacienda San Pedro en noviembre de 1999, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 39b: Israel Cavazos Garza
impar�endo una conferencia en la Capilla Alfonsina, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 40a: Francisco Javier
Alvarado Segovia, Israel Cavazos Garza, Rafael Montejano y Aguiñaga y Carlos Gonzalez Rodríguez en Hacienda San Pedro, imagen
tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 40b y 41a: Israel Cavazos Garza durante los festejos por el 400 aniversario de la
fundación de Monterrey en 1996, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; p. 41b: Israel Cavazos Garza impar�endo
una conferencia en la Hacienda San Pedro el 11 de diciembre de 2009, fotogra�a de Félix Torres Gómez; p. 42: nota periodís�ca
tomada de El Porvenir, 13 de diciembre de 1995, p. 4, sección cultural; p. 43: Israel Cavazos Garza impar�endo una conferencia en
el Colegio Civil, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 48 y 49: nota periodís�ca tomada de El Porvenir, 17 de abril de 1945, pp. 7 y
10; pp. 52 y 53: informe del libro Colección de discursos del doctor José Eleuterio González sobre instrucción pública y otros opúsculos del
mismo autor, reproducido de la Colección Digital UANL; p. 54: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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                  <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Vol. 02 EneroN. 02 Abril 2024

�Índice

EDITORIAL
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA
Dr. Santos Guzmán López

Pági n a 4
Israel Cavazos Garza en fotogra�as - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Pági n a 1 2
Las relaciones de paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala - Miguel Ángel Frías Contreras
Pági n a 1 6
Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023 - Myrna Karen Garza Cantú

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Lic. Humberto Salazar Herrera
Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Pági n a 2 2
Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo Chico: su historia,
su gente y sus manan�ales. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 122 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón

GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
José Gabino Cas�llo Flores: “La historia �ene que recuperar su derecho a pensar el presente” - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
EPISTOLARIO
Pági n a 3 2
Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares - Yair Alef Alanis Trejo

Cultura Regional es además un proyecto editorial transgeneracional. Sus páginas están abiertas lo mismo para inves�gadores de alto nivel y de gran experiencia, que para estudiantes de humanidades que apenas empiezan a abrirse camino
en la indagación y escritura de la historia.

Secretario de Extensión y Cultura

Director de Humanidades e Historia

Pági n a 2 0
La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko - Mayte Margarita
Ramírez Torrero

Cultura Regional es hoy la revista del Centro de Información de
Historia Regional y Hacienda San Pedro de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal misión es poner el conocimiento de la historia al alcance de todo mundo, de manera libre,
abierta y gratuita. Y su visión a futuro es conver�rse en una de las
revistas de divulgación histórica de mayor arraigo y relevancia en
todo el noreste y norte de México.

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 2, enero-abril
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Este número de la revista incluye ar�culos de temas muy variados, tanto a nivel temporal como geográfico. La sección de
Cronogra�a se abre con el ar�culo “Israel Cavazos Garza en fotogra�as” de Félix Torres Gómez, seguido por “Las relaciones de
paisanaje del gobernador Mar�n de Zavala” de Miguel Ángel
Frías Contreras (publicado de manera póstuma), “Recipiendarios
del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional 2023” de
Myrna Karen Garza Cantú y “La ocupación japonesa de la península coreana (1910-1945) a través de la serie Pachinko” de Mayte
Margarita Ramírez Torrero. Obsérvese como, aunque Cultura
Regional es una revista especializada en historia del noreste de
México, no deja de estar abierta a contribuciones que aborden
temas de cualquier parte del mundo, siempre que éstas cumplan
con los criterios de rigor.
En la sección de Joyas de la historiogra�a, se presenta una
recensión de Ulrich Mar�nez Barrón, quien comenta el libro
“El Topo Chico: su historia, su gente y sus manan�ales” (obra
de Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan
Torres Cantú). Y en Genio y figura, Fá�ma Aguillón Gu�érrez
presenta la entrevista que hizo al doctor José Gabino Cas�llo
Flores, profesor e inves�gador de reconocida trayectoria, adscrito a la Universidad Autónoma de Coahuila. Por úl�mo, en la
sección de Epistolario, Yair Alef Alanis Trejo ofrece una transcripción de la Carta pastoral que el arzobispo de Linares,
Leopoldo Ruiz y Flores, publicó a raíz de la inundación de
Monterrey de 1909.
Esperamos que este segundo número de Cultura Regional sea
del agrado de los lectores, y que cons�tuya un peldaño más en el
camino hacia la consolidación de esta publicación universitaria.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Israel Cavazos Garza en fotografías
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Don Israel Cavazos Garza es un personaje de la cultura en el
noreste de México. Su imagen ha quedado registrada para
recuerdo de quienes lo conocimos y para conocimiento de
quienes no tuvieron esa fortuna. Una escultura de cuerpo entero, obra realizada por José Soriano y Armando Ramírez, nos
da una idea de cómo lucía, sentado en una banca de la plaza
principal del municipio de Guadalupe, Nuevo León, a donde
solía ir a pla�car con amigos y vecinos. Con la exposición Israel
Cavazos Garza: Centenario, montada en el Museo Metropolitano de Monterrey, también pudimos ver pinturas de don Israel, realizadas por ar�stas plás�cos como Salvador Diaz, Mónica
Lucero y Cin�a Villanueva, y no se digan todas los fotogra�as
que le tomaron tanto amigos, como profesionales de la cámara, que podemos constatar en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, publicado en 2017 por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en coedición con la
Fundación Ildefonso Vázquez Santos, A.C. (FIVS). El trabajo de
edición fue realizado por Edmundo Derbez García, en
colaboración con Cruz Bravo Camarillo, Myrna Guadalupe Gu�érrez Gómez, Susana Acosta Badillo y Jacobo Rodríguez.²

�nes, colocando la primera caja de plás�co transparente que
con�ene lo que parecen ser periódicos o documentos, algo
amarillentos, y se aprecia que desde el exterior estaba lista
otra caja transparente para él (imagen 1). Se encontraba dentro de la cápsula del �empo de los festejos del Monterrey 400,
en sep�embre de 1996. Esta ac�vidad fue uno de los varios
eventos que se organizaron para festejar ese aniversario. En la
cápsula cilíndrica se guardaron objetos, documentos, fotogra�as,
cartas y otras cosas, como tes�monios históricos que serán conocidos cuando el contenedor se abra en el año 2046. La fotogra�a
de Israel Cavazos dentro de la cápsula me parece metafórica, ya
que veo a don Israel conver�do en un documento más, un tes�monio más, para explicar la historia de Monterrey. No logré saber quién fue el autor de esta fotogra�a.

En el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura, aparece una fotogra�a del momento previo al cierre de la cápsula,
pero no del interior de la misma. El crédito de esta fotogra�a fue atribuido al periódico El Norte. En la imagen, vemos la cápsula del
�empo, y al frente a don Israel Cavazos Garza, acompañado del padre
Aureliano Tapia Méndez (miembro de la SNHGE y de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León), Celso Garza Guajardo
(miembro del comité organizador de los festejos de Monterrey 400,
presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, además de director del CIHR-UANL), Carlos González Rodríguez (cronista de San Pedro Garza García), Ernes�na Lozano Garza
(cronista de Mina y miembro del Patronato Monterrey 400), y Francisco Javier Alvarado Segovia (cronista de Doctor Arroyo).
Existen otras fotogra�as de esta cápsula, pero de un día previo al de
la ceremonia antes descrita. En dichas imágenes, no aparecen ni Israel Cavazos ni Ernes�na Lozano, pero sí los demás personajes señalados, así como César Morado Macías (coordinador del Archivo General del Estado de Nuevo León), Rogelio Velázquez de León (cronista
de Cerralvo), y Napoleón Nevárez Pequeño (cronista de Hualahuises),
quien llevó a un fotógrafo para realizar esas tomas.

Cabe señalar que el 11 de mayo de 2023 se inauguró, en la Fototeca
de Nuevo León, la exposición Juan Rodrigo Llaguno. Retratos de 30
años, donde estuvo incluida la fotogra�a que hace 27 años le tomó a
don Israel Cavazos. Dicha imagen además aparece en la portada de la
tercera edición del libro Historia de Nuevo León, con no�cias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, coeditado en 2017 por
el Fondo Editorial Nuevo León, la UANL y la FIVS⁵.
Aristeo Jiménez
El destacado fotógrafo Aristeo Jiménez es otro de los grandes de la
fotogra�a del noreste. Ha logrado captar imágenes increíblemente
esté�cas en los lugares más lúgubres de la ciudad, pero también ha
realizado algunos retratos de ar�stas y promotores de la cultura en
Monterrey. Bajo la idea de ampliar la lista de fotografiados para publicar el libro Claroscuro regiomontano, en el 2000 recibió el apoyo del maestro
Humberto Salazar Herrera, entonces Secretario de Extensión y Cultura de la
UANL:
Pla�qué con él acerca de la posibilidad de hacer un proyecto sobre personajes de
la cultura local regiomontana, que incluyera a músicos, pintores, historiadores, sociólogos. Entonces la lista la hicieron ellos, y en esa lista estaba Israel Cavazos, entre

En cuanto a los fotógrafos profesionales, de los que tengo conociotras figuras: Isidro Vizcaya, el arquitecto Armando Flores, Celso Garza Guajardo,
miento que le realizaron sesiones fotográficas específicas para redon Alfredo Gracia Vicente, Raúl Rangel Frías⁶.
tratarlo, quizá hay más, pero yo iden�fico a tres: Juan Rodrigo
Llaguno, que lo retrató en 1996; Aristeo Jiménez, que hizo lo propio Tomó la fotogra�a de don Israel Cavazos en el Archivo Municipal de
en el 2000, con mo�vo del proyecto del libro Claroscuro regio- Monterrey, y nos dice Aristeo que:
montano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo³; y Carlos Flores, quien en el 2007 captó su imagen como parte de
Algunas fotos estaban mejor que otras, porque algunas personas se prestaban para la
una serie de retratos de personalidades de la cultura de Monterrey.
foto y otras, como don Israel, eran muy duras para la foto. Independientemente de
que el libro no tenga tanto valor de arte, �ene un valor documental por quiénes están

Juan Rodrigo Llaguno
El libro nos lleva a recorrer en imágenes toda la vida de este
personaje: sus padres y hermanos; su estancia en la capital
del país para estudiar en El Colegio de México; su querida
esposa, hijos y hasta nietos; sus viajes de inves�gación en los
archivos de España; los homenajes y premios que fue recibiendo; reportajes periodís�cos; conferencias; plá�cas;
convivios y presentaciones de libros; hasta terminar con su
funeral. Esta publicación está formada con fotogra�as
familiares, de amigos y de algunos profesionales de la fotogra�a como Aristeo Jiménez, Carlos Flores, Pablo Cuellar,
Efraín Aldama Villa, José Luis Macias Nicanor, entre otros. Curiosamente, no está incluida la fotogra�a realizada por Juan
Rodrigo Llaguno, quizás el más destacado ar�sta del retrato
fotográfico del noreste. Y, como nota aclaratoria, cabe señalar que dicho libro también incluye siete fotogra�as mías, que
sólo iden�fican o dan el crédito a la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geogra�a y Estadís�ca (SNHGE), al Centro de
Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CIHR-UANL), o a la Dirección de Comunicación Ins�tucional de la misma Casa de Estudios.

grandes personalidades de la cultura que ya no están aquí. Yo le pla�caba que había

Tenemos en primer lugar a Juan Rodrigo Llaguno, un gran ar�sta del
retrato que ha fotografiado a diversas personalidades del arte la�noamericano, como Julio Galán, Fernando Botero, Vargas Llosa, Octavio Paz, y Leonora Carrington, entre otros. Como parte de ese interés por fotografiar a grandes intelectuales, Llaguno pensó en
fotografiar a Israel Cavazos. Logró contactarlo a través de su abuela
materna Minerva Salinas, ya que ella, junto con otras señoras, tomaban un taller de historia que impar�a Cavazos. La sesión se realizó en
el estudio del fotógrafo en 1996, con una cámara Hasselblad. Se realizaron doce tomas, de las que al final se escogió la foto que hoy conocemos. Antes de la sesión fotográfica, Llaguno aprovechó para
mostrarle a Cavazos los trabajos que éste había realizado con otros
escritores, lo que emocionó al historiador. Llaguno compar�ó la experiencia de retratarlo:
Él era un apasionado de las letras y del arte, y le gustó mucho ver gente que él
amiraba y la manera en que yo los retraté. No fue fácil fotografiarlo, porque él no se
sen�a muy guapo, hay gente que �ene esa facilidad para tomarse fotos, que se
crece hasta con poses preparadas, y hay gente que se cohíbe un poco, que no se
siente a gusto frente a la cámara, y esa es la mitad de las personas, e Israel está en

En el archivo fotográfico del CIHR-UANL encontré una fotogra�a que es una joya: don Israel Cavazos Garza, entonces cronista oficial de Monterrey y director del Archivo Histórico Municipal de Monterrey, se encuentra dentro de una cápsula
metálica de color blanco, en cuclillas, con traje pero en calce-

esa parte. Como que su lado, la parte de mostrarse, no era lo suyo. Pero porque él
es una persona intelectual, una persona que en su cabeza trae toda su información,
y como que mostrarse no era lo suyo, pero sabe la importancia del retrato y creía en
Imagen 1. Israel Cavazos Garza dentro de la cápsula del tiempo de los
festejos de Monterrey 400, en septiembre de 1996. Fotografía: Archivo fotográfico del CIHR-UANL (autor desconocido).

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y profesional
medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.
2 Edmundo García Derbez, Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

CULTURA REGIONAL

retratados. Eso para mí es importante, que es gente que ya no vive, que fueron

4

el lenguaje y por eso aceptó hacerse las fotos.⁴

llegado muy joven a Monterrey. Que yo era un niño, y que me bañaba en el río Santa
Catarina, que todavía llevaba agua y había mojarras, el agua estaba bien azulita, venía
de la Huasteca y eso le parecía interesante a don Israel, y decía: “sí, en Guadalupe
igual, yo de niño me bañaba en el río”. Me imagino que, en los cuarentas, cincuentas,
cuando era un niño. Le tomé como diez fotos y de allí escogieron una para el libro, un
día las voy a rescatar, hay algunas buenas⁷.

Carlos Flores
Cuando conocí a mi buen amigo Carlos Flores, egresado de la Facultad
de Artes Visuales de la UANL, sabiendo él que yo estaba imbuido en el
ambiente de los historiadores, me compar�ó emocionado que, como
parte de un proyecto fotográfico personal, había retratado a Israel Cavazos. Me contó que, en esa época del 2007, había empezado a retratar
a personalidades del ámbito de la cultura, la ciencia y las artes de Nuevo
León, y pensó en buscar a Cavazos, pero no sabía quién pudiera presentárselo. Así, en octubre del 2007, un sábado en compañía de su esposa,
recorría la Feria Internacional del Libro de Monterrey mientras le comentaba que le gustaría mucho poder contactar a Israel Cavazos para su
proyecto fotográfico, pero que no tenía ningún vínculo con él para
contactarlo. Su esposa le respondió: “no te preocupes, se va a dar, eso
va a llegar a �”. En ese momento, al fondo de un pasillo de la feria, Flores
vio a don Israel Cavazos empujando la silla de ruedas donde estaba su
esposa Lilia Villanueva, al �empo que iba saludando gente al caminar.
Con un poco de pena, pero animado por su esposa, se le acercó, y al
estar a unos pocos metros de él:

3 Aristeo Jimenez, Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo.
4 Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
5 “Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos Garza”, disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf
6 Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
7 Ídem.

5

�CRONOGRAFÍA

otros países, ha habido esa trashumancia. […] Estos ganados generalmente venían

se cruzaron nuestras miradas y esa sonrisa maravillosa, hermosa, que te invita a

del interior. […] Entonces en noviembre, venían estos ganados no solamente de Hui-

acercarse, pues con más confianza llegué, lo saludé, me presenté y le dije mi pro-

chapan, también de Lagos de Moreno, Tepa�tlán, Jalisco, San Luis Potosí, San Juan

pósito. Le dije que estaba haciendo este proyecto y que me gustaría mucho po-

del Río. Señores que, atraídos por sus pastos, traían sus ganados. Es interesante ob-

derlo incluir, y él, con toda la afabilidad, con toda la gen�leza y hasta con humildad,

servar cómo todavía se conservan en la toponimia, es decir, en los nombres de los

me dijo que “sería un honor, me sen�ría muy honrado, claro que sí”.⁸

Entonces le dio su teléfono para ponerse de acuerdo. El jueves 18
de octubre de 2007, a las 6 de la tarde, Carlos Flores se presentó
en su casa del centro de Guadalupe. Según lo que apuntó en su
agenda, y por los datos digitales de las imágenes, alguna de las fotogra�as se tomaron a las 6:48, por lo cual antes de comenzar a
realizar las tomas, estuvieron un buen rato pla�cando, en lo que
preparaba el equipo fotográfico en la sala de la casa y como dinámica para ir generando una conexión, ya que según Carlos, no se
trata sólo de llegar y tomar la foto:

Como estudiante de El Colegio de México, tuve la fortuna de hospedarme en una casa en

ranchos conservan nombres ligados a la ganadería, como La Azufrosa. Recuerden

que vivió José María Marroquín, primer cronista de la Ciudad de México, hacia los 1890.

que el ganado va a lamer donde haya sal y azufre, además de pastos con que se

Posiblemente haya ocupado su misma sala, por que la casa no era muy amplia. Después

alimenta. El Apartadero, donde se aparta el ganado, El Salitral, etc.¹⁰

viene Salvador Novo, pero no cabe duda que esta noble ac�vidad [de la crónica] viene en
realidad de an�güedad de milenios. […] Para mí y para muchos, el primer cronista es Her-

para Europa, algo así. Sabía que, dentro de su gran cultura, era un hombre al que
le gustaba viajar. Recuerdo haberle tomado solamente unas treinta fotogra�as,
porque como que se cansó un poquito, después me reveló que no se sen�a del

nán Cortes, en sus cartas de relación no hace más que eso, relatar. […] De todo lo que está
sucediendo �ene que dar razón a España […] Bernal Díaz del Cas�llo llamó a su historia
“Verdadera historia” y ¿por qué verdadera? Porque allá en España estaba una persona
escribiendo desde su escritorio y no dejaba de estar inventando. […] Alguna vez en el Archivo General de Centroamérica, tuvimos la fortuna de acariciar, de tener en nuestras
manos, el manuscrito de Bernal Diaz del Cas�llo, ¡qué emoción! El director del archivo
nos hizo el privilegio. […] También se acostumbró mucho que hubiera cronistas en las
órdenes religiosas: agus�nos, franciscanos, mercedarios, etc. Todos tenían un cronista
registrando la historia de la orden. […] Además tenían un interés par�cular por las culturas indígenas. […] De los jesuitas, indudablemente el más importante fue el padre Francisco Javier Alegre. […] El Nuevo Reino de León también tuvo: Alonso de León. Él llegó como

todo muy bien ese día y me explicaba que un vecino de su colonia, una amistad de
muchos años, acababa de fallecer, no sé si el día anterior, pero en una fecha muy
reciente, y ciertamente se veía y se sen�a afectado por ello. Yo veía esa mirada
como serena, pero quizá había también algo de tristeza por la pérdida de esta persona, que era muy querida para él. Ya después, una de esas fotogra�as la presenté
en una exposición que se llamó Los Maestros en la galería de Arte A.C. en el 2017.⁹

Yo imprimí una de estas fotogra�as que Carlos Flores tomó, para
que se la pudiera regalar a don Israel Cavazos. Es una toma cerrada
de su cara, mostrando los pliegues y expresión de su rostro, que
fue publicada en el libro Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura.

En cuanto a mi experiencia como fotógrafo de don Israel Cavazos,
la primera vez fue el 11 de diciembre de 2009, cuando el historiador visitó el Museo Hacienda San Pedro para impar�r la
conferencia El ganado en el Nuevo Reino de León, como parte del
Primer Ciclo de Conferencias del Centro de Información de Historia
Regional de la UANL, que organizó el maestro José Reséndiz
Balderas (imágenes 2 y 3). También fue la primera vez que hablé con
don Israel, aunque ya lo conocía, y le pregunté sobre la Hacienda San
Pedro. Me dijo que él la conoció en ruinas, y que debajo del salón Las
Trojes, donde estábamos en ese momento, había un túnel que él vio.

lugares, como Puesto de los Pastores, el Paso de las Cabras. […] O bien, haciendas y

Al año siguiente, con mo�vo del primer festejo del Día del Cronista
de Nuevo León, el viernes 31 de agosto de 2012, le tomé fotogra�as
a don Israel Cavazos en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario,
a donde asis�ó como invitado de honor, conferencista y recipiendario de un reconocimiento (imágenes 4 y 5). Este evento lo organizó
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría
de Extensión y Cultura y del Centro de Información de Historia
Regional. Sobre la designación del Día del Cronista de Nuevo León
por parte del congreso local, el maestro José Reséndiz Balderas comentó lo siguiente:

Recuerdo que algo mencionaba de que traía un proyecto, que planeaba un viaje

Mi experiencia personal

Don Israel Cavazos Garza mencionó que le alegró que el congreso
del estado hubiese reconocido esta labor, señalando esa fecha
especial, y que le habían pedido que interviniera en ese evento con
un comentario sobre el quehacer del cronista, exponiendo que:

Hoy estamos de plácemes todos los que de alguna manera formamos parte de es-

contador, como otros, él se admira con un medio dis�nto; venir a estas soledades, a este

tas asociaciones de cronistas e historiadores de nuestro estado. Hoy, sin duda algu-

mundo extraño. Entonces se cartea con su amigo y condiscípulo en México y le dice: “es-

na, es un punto de par�da en los aspectos de la crónica y la historia de Nuevo León.

cribe, escribe lo que estás viendo” y empieza a hacerlo en 1635. No cabe duda que la

Hoy es un punto de par�da de todas las inquietudes que mueven a los que de algu-

crónica de Alonso de León es uno de los más valiosos tes�monios, pero sólo escribe

na manera nos inclinamos por los acontecimientos históricos, así que nos da mu-

“según lo que tengo visto y andado”, como un poema. Por un viaje que realiza a la Ciudad

cho gusto que compartan con nosotros y con nuestra universidad, porque tuvo una

de México, de�ene la crónica en 1649, pero otro la va con�nuar, con modes�a, también

par�cipación muy decisiva para que esto se realizará lo más pronto posible, y que

con temor a ser cri�cado y mejor calla su nombre, firma como anónimo. Qué interesante

este ideal del cronista, tanto �empo sen�do, hoy sea una hermosa realidad. ¹¹

es este personaje, porque ha sido una de mis pasiones averiguar quién fue el autor anónimo. Qué di�cil a trescientos años de distancia, pero leyendo entre líneas, dice: “acuerdo
estando yo en Génova [en Italia]”. Entonces, en aquel �empo, nos pusimos a averiguar
cuáles de los italianos nos habían llegado, y por eliminación y por su testamento, Juan
Bau�sta Chapa. También es muy importante, porque rescata unos apuntes que está

Imágenes 2 y 3. Israel Cavazos impartiendo conferencia en la Hacienda San Pedro
de la UANL el 11 de diciembre de 2009. Fotografías: Félix Torres Gómez.

haciendo Fernando Sánchez de Zamora por el sur de Nuevo León, pero este manuscrito
anduvo perdido por siglos, hasta que el padre Vicente P. Andrade lo encontró en el Archi-

Creo que se refería más bien al espacio que se encuentra bajo la
actual biblioteca, porque después me entrevisté con el arquitecto
Pedro Mar�nez, quien realizó la restauración y adaptación de la
hacienda a finales de la década de 1980, y me aseguró que era
imposible que el salón de Las Trojes tuviera un sótano, debido a
que al realizar los trabajos, detectó que esa parte estaba levantada
sobre una placa de piedra natural. Asimismo, mi amigo y
compañero de trabajo Jesús Osorio Morales me regaló una copia
de una nota del periódico El Norte, que informaba que a finales de
los años cincuentas, el Secretario de Turismo de México visitó la
hacienda, en compañía de Israel Cavazos, para proyectar
conver�rlo en un si�o turís�co. A con�nuación, se presenta un
breve extracto de la conferencia que Cavazos impar�ó ese día:

vo de la Catedral de México en 1909. Historiador o cronista, han de tener una divisa
inalterable: la verdad y no pros�tuir el lenguaje.¹²

En la ceremonia también se entregaron dos preseas Capitán Alonso
de León: una para el rector de la UANL, Dr. Jesús Ancer Rodríguez,
en reconocimiento al apoyo brindado a cronistas e historiadores, y
otra para el profesor Israel Cavazos Garza, por su valiosa contribución a la crónica y la historia dentro de la universidad.
En el marco del quinto ciclo de conferencias que la SNHGE organizó en
las preparatorias de la UANL, a don Israel Cavazos le tocó asis�r a la
Preparatoria 14 de General Terán un 7 de febrero de 2013 (imágenes
6 y 7). Acompañé al maestro José Reséndiz, en ese �empo director del
CIHR-UANL y presidente de la SNHGE, y además de transportar a
nuestro invitado, lo llevamos a comer al restaurante El Pariente, en la

En la capitulación de Luis de Carvajal de 1579, se le autorizó para repar�r indios,
para repar�r �erras y para que trajera también ganado. […] Para 1620 o 1630, ya
había ganaderos aquí de suma importancia. José Cantú, uno de los apellidos más
an�guos, está en el Valle del Pilón, hoy Montemorelos, y �ene 5,000 vacas. […]
Alonso de Treviño (primer dueño de los terrenos de la Hacienda San Pedro), muy
ligado al lugar donde nos encontramos también, tenía grandes can�dades: 16,000
ovejas y otro tanto número de ganado mayor. […] Hay otro personaje, Fernán Blas
Pérez, también poblador de esta zona de Ciénega de Flores. Él criaba caballos; una
vez le regaló al rey, que se en�ende por medio del gobernador o al gobierno, entendiéndose que eran para el rey, 300 caballos. […] Estos señores van adquiriendo
grandes extensiones de �erra, los de la Garza, justamente todo el territorio de
Apodaca; Carlos Cantú, descendiente de aquel que mencioné José Cantú, es dueño también de Gral. Terán, hasta China y hasta Reynosa. […] Y así va siendo gradual
la ocupación del territorio, algunos llegan a cruzar el río Bravo. En España, y en

8 Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
9 Ídem.
10 Israel Cavazos Garza, Ganado en el Nuevo Reino de León.
11 José Reséndiz Balderas, Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

6

Imágenes 4 y 5. Israel Cavazos en Colegio Civil el 31 de agosto de 2012, durante
la conmemoración del primer Día del Cronista en el estado de Nuevo León. Fotografías: Félix Torres Gómez.
12 Israel Cavazos Garza, El quehacer del cronista.

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

nández y Antonia Teresa, indios tlaxcaltecas que allí tenían su vivienda y tenían devomucho �empo! Aquí está el presidente de la Sociedad de Historia, que se fundó el año de

ción a una escultura de la Purísima. Entonces con la fe de esos años, se lleva a la

1942, acaba de cumplir 70 años, y en el año de 1944 yo entré a la Sociedad muy joven, dos

virgencita y mete las pa�tas en el agua y ¡oh milagro, el río cede! Entonces surge una

años después. […] Bueno, y leyendo esta crónica, me desesperaba y decía ¿quién será?

nueva devoción de la Purísima. […] Este es un fenómeno religioso que ha de jalar la ciu-

¿Quién será este señor? Que además escribe mucho mejor que Alonso de León y aporta

dad para aquel rumbo. La capillita, el modesto jacal que ya a mediados del siglo XVIII,

más. […] Aquí han oído que mi vida ha pasado entre bibliotecas y archivos, toda mi vida,

una mujer muy rica, doña Petra Gómez de Castro, la convierte en una capilla preciosa.

¡debo tener un adobe en el estómago por tanta �erra que he comido de los papeles

Esto hacia 1740 o 1750. Yo conocí esa capilla y vi sepulcros, hermosa capilla que fue un

an�guos! Pero es maravilloso preguntarle a un papel viejo, una carta vieja, como que hab-

desacierto construir la nueva, destruyendo la an�gua… así que entonces la ciudad se

lan, no cabe duda. […] De suerte que una frase, �jense que interesante leer entre renglo-

jala hacia aquel rumbo, por esa devoción de la Purísima y al frente de la parroquia se

nes […] En un párrafo, en el que está contando algunas cosas con una amenidad increíble,

forma una plazoleta, la Plaza de los Arrieros. Los que conducen mulas de recuas para

dice: “acuérdome que estando yo en Génova, me contó un �o mío”. ¿Quién había estado

traer mercancías, esos son los arrieros, así se llamó la Plaza de la Purísima. Otra vez el

en Génova, de aquí de Nuevo León, hace trescientos años? ¿Quién había podido estar en

río: 1751, otra inundación pavorosa. […] Quiero decir que, para mí Monterrey, ha sido

Génova en el siglo XVII? Y encontramos algunos nombres muy interesantes; podría ser, por

para mí una niña que la tomé de la mano y aprendió a caminar conmigo y la he visto

ejemplo, muy ligado a esta zona, José Cantú, primer dueño del Valle del Pilón. El apellido

crecer, hasta conver�rse en una gran señora. Para mí, eso ha sido Monterrey. […] A

Cantú es completamente italiano. […] Bueno, varios, pero por eliminación éste no pudo ser,

Escandón, justamente los historiadores tamaulipecos lo glorifican y lo exaltan como po-

porque aquí estuvo siempre. El otro llegó más tarde, el otro ya se había muerto. […] El anó-

blador, ¡qué maravilla! Pero yo lo llamo despoblador, porque para poblar, se llevó casi a

nimo dice que empezó a escribir cuando el año 1650, “a fines de él, que fue cuando yo

la fuerza con promesas que nunca cumplió, muchísimas familias. Cerralvo quedó

llegué”. Bueno, ya llegó, pero ¿por qué va a escribir él la crónica? […] Y él calló su nombre,

despoblado, totalmente, Linares también y los pueblos del sur también, de suerte que

y él dice por qué. Porque le debió mucho a Alonso de León, lo protegió mucho, y también

Monterrey tenía en ese �empo, primera mitad del siglo XVIII, unos tres mil habitantes.

por temor a las crí�cas. […] Y me encuentro un testamento muy interesante, de Juan Bau-

[…] Un descubrimiento minero sumamente importante en Vallecillo, “valle chiquito”, se

�sta Chapa, nacido en la Villa de Albisola, en la ribera de Génova. Que no sólo estuvo en

descubre plata a flor de �erra y entonces avalancha, como en las películas de vaqueros,

Génova, sino que allá nació, ¡qué interesante! Pero ¿nada más porque allá nació lo voy a

otra vez de pobladores hacia el norte y muchos se quedan en Monterrey. […] Perte-

hacer que escriba la crónica? Y Chapa dice en el testamento: “a �empo de 37 años que

necíamos al obispado de Guadalajara, ¡háganme favor! Y los obispos venían de vez en

llegué a la Nueva España”. Se hace la resta de tal año a tal año, y da exactamente fines de

cuando desde allá. Sí, no en avión, ni en carro, sino en una mula jolina, batallando mu-

1650, cuando empieza a escribir la crónica anónima. Juan Bau�sta Chapa va como secreta-

cho para llegar, y entonces hasta había el refrán, yo se lo oía a mis padres “cada venida

rio de Alonso de León el mozo a Coahuila y a él le toca redactar el acta de fundación de

de obispo”, porque tardaban mucho, tardaban treinta o cuarenta años en venir. En-

Monclova en 1689. Juan Bau�sta Chapa y el anónimo están contando cómo se fundó

tonces, andaban confirmando muchachos con la barba en la cintura, así que hacía falta

Monclova y no son más que uno y otro. El rigor de una inves�gación, no escribir inventando

crear un obispado. […] El obispado es creado, ya como gobierno eclesiás�co, en 1777.

cosas, porque eso no se los aprobaría yo nunca como maestro de historia. Así que si algún

Pasan dos años hasta 1779, se declaró Linares como sede, como asiento del nuevo

día ustedes van a escribir algo, procuren decir siempre, siempre, la verdad, aunque ésta se

obispado, pero el primero que llegó enfermizo, aquí se quedó y el segundo también.

lleve de encuentro a muchos más. […] Al final de la crónica se lee “7 de sep�embre de

Monterrey se quedó como capital del obispado; el segundo obispo, Rafael José Verger,

1690” y cubre una etapa que, con la de Alonso de León, que empieza con la época de

se enamora de la colina del Obispado y el ayuntamiento se la da, y allí construye un

Historiador es el que escribe la historia o la inves�ga a través de documentos o ves�gios

Carvajal, ya cubre todo el siglo XVII. Qué interesante este libro que les recomiendo de una

palacio. ¡Qué hvermosa reliquia arquitectónica nos legó el señor Verger! Pero no

�sicos o de otro �po. El cronista es el que escribe lo que está viendo o lo que está viviendo.

manera muy especial. Y Juan Bau�sta Chapa muere en Monterrey el 20 de abril de 1695.¹³

solamente eso: piensa en trasladar la minúscula ciudad a un lugar más ameno, a la falda

Imágenes 6 y 7. Israel Cavazos en la Preparatoria 14 de General Terán, Nuevo León,
el 7 de febrero de 2013. Fotografías: Félix Torres Gómez.

carretera nacional, por invitación del director de la preparatoria.
Al iniciar su conferencia El Cronista anónimo del Nuevo Reino de
León, don Israel comentó que, para que se dieran una idea de su
edad, había estado en General Terán en 1951, cuando cumplió cien
años de ser municipio. En esa ocasión, le dirigió un mensaje a la reina
de esa conmemoración, María de los Ángeles, señalando que si aún
vivía, tendría su edad, ya que él era joven en ese �empo. Con�nuó
explicando la diferencia entre un cronista y un historiador:

Sí, son dos oficios completamente dis�ntos. México ha tenido cronistas muy destacados,
bueno, ahora en la Ciudad de México está un consejo de muchos cronistas, porque es una
ciudad inmensa. Hernán Cortés fue cronista, porque escribió unas cartas de relación, es
decir, todo lo que estaba viendo, tan dis�nto a su lugar de origen, se lo contaba al rey por
medio de cartas, y no deja de ser eso una crónica. Pero el cronista de la Nueva España, el

del Obispado. No lo logra, por desgracia, pero jala la ciudad un poco hacia allá. Ahora

Para el sexto ciclo de estas conferencias, don Israel Cavazos impar�ó una disertación �tulada Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad en el
pa�o ala sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, el 29 de agosto de
2013 (imágenes 8 y 9). Reproducimos aquí parte de esa conferencia:

clásico, fue Bernal Diaz del Cas�llo. No había grabadoras, ¡qué di�cil oír lo que dijo Cuauh-

La mejor fotogra�a que le pude tomar a don Israel Cavazos fue el 16
de marzo de 2015, en la plaza del Colegio Civil, justo antes de entrar
por la puerta central de este centro cultural universitario. Ese día, se
rindió un homenaje a Jesús Ávila Ávila, en el marco de la Feria Universitaria del Libro 2015, evento que contó con la par�cipación de
reconocidos historiadores y amigos del homenajeado: María Zebadúa, Lucas Mar�nez y Cesar Morado. Esta fotogra�a evoca la relación maestro-alumno: un maestro que ayudó a caminar a su
alumno, y ahora es el alumno quien ayuda a caminar a su maestro.
Ahora ambos caminan juntos en otra dimensión.
Al salir del estacionamiento subterráneo de la plaza, vi en el otro extremo, por la calle Washington, como venía caminando don Israel
Cavazos, tomado del brazo a Jesús Ávila (imágenes 10 y 11). El piso
estaba mojado y el cielo nublado. Apresuré mis pasos al �empo que
sacaba mi cámara fotográfica. Comencé a tomar fotogra�as u�lizando el zoom del lente y tratando de ajustar la luz y el enfoque. Muchas
tomas me salieron mal, pero logré rescatar algunas que edité, quitándoles el color para conver�rlas a blanco y negro. Esas fotogra�as
le gustaron mucho a Jesús Ávila.

llega el tercer obispo, el señor De Llanos y Valdés, y con más inicia�vas y entonces él sí
va a trasladar la ciudad a otra parte, hacia el noroeste, en el lugar donde estamos
[Colegio Civil] trae a un arquitecto Juan Crouset, que empieza a trazar edificios. Y la
parroquia es ridícula, ahora hay que hacer una catedral digna de la Iglesia de Monterrey
y empiezan a edificarla en la esquina de Tapia y Juárez, tan grande como la de México,

témoc! Pero él todo lo memorizó, o tomó notas, yo no sé cómo, pero cuando estuvo muy

Conocemos los nombres de los primeros fundadores. El fundador y doce familias. Sabe-

de es�lo neoclásico. Además hace un convento para monjas capuchinas, que nunca vi-

anciano en Guatemala, empezó a escribir su Verdadera historia de la Nueva España,

mos los nombres de los niños, contados creo que sumaban 34 personas. Es la primera

nieron, y piensa en hacer un edificio especial para el Hospital Real, que es este donde

porque alguien en España, estaba escribiendo cosas sin haberlas visto. […] Mi mayor anhe-

estadís�ca que conozco de la ciudad. Las habitaciones estuvieron de una y otra banda

estamos. Lo termina en 1794, estamos jóvenes en un monumento histórico sumamen-

lo es que alguien que me escuche, que se sienta atraído por la inves�gación, que alguien

de la ciudad, es decir, a uno y otro lado del ojo de agua. En los primeros años, visitó la

te importante. Habría de ser Colegio Civil después, pero fue el hospital y abre una calle

de ustedes, escriba la historia de una casa de General Terán, la historia de un árbol a lo me-

región pero no la ciudad, el obispo Mota y Escobar, y dice que sus casas no son de ado-

para comunicar con la ciudad an�gua, con la ciudad chiquita, esa calle se llamó calle de

jor, o de un personaje, ¡qué sé yo! Por favor, alguien de ustedes haga eso, un anecdotario

be, sino de palizadas embarradas [muros de palos de madera y lodo]. ¿Qué les parece

la Catedral Nueva y es ahora la avenida Juárez. Toda una ciudad, pero �ene en contra la

de sus maestros, padres, no sé. Es tan hermoso estar tomando nota de algo que se está

cómo vivían los primeros pobladores? Ese es el primer núcleo urbano junto a los ojos

opinión del gobernador y del ayuntamiento que cri�can. […] Y total, se suspende la

viendo, algo importante y que se va a perder. Entonces pues, las provincias an�guas: la

de agua. […] Vino muy pronto por fortuna un gobernante muy ilustre, don Mar�n de

obra, la catedral se queda en soleras, sin las bóvedas. Se entorpece la obra de este

Nueva Galicia (que era Jalisco), la Nueva Vizcaya (Durango), tuvieron su cronista; lo mismo

Zavala, joven que había estudiado en la Universidad de Salamanca, la más notable de

obispo tan progresista, y viene un gobernador, don Simón de Herrera y Leyva, muy ilus-

las órdenes religiosas. […] Nuevo León no se quedó atrás. Desde muy temprano, desde el

su época, y que vino a meterse a una aldea. Ya me imagino, entrando por la calle real,

tre, era amigo personal de George Washington. Y vino a ser gobernador de esta aldea

siglo XVII, tuvo un cronista notable, el capitán Alonso de León, que tuvo mucho que ver con

la calle real es la calle de Hidalgo. ¡Y qué desilusión! Estoy pensando en el pobre gober-

en desgracia, pero es emprendedor: abre oportunidad para que con la riqueza ga-

esta zona del Valle del Pilón, y que vino a poblar como muchos otros el Nuevo Reino de

nante, que había viajado, dice el cronista, por los floren�simos reinos de Europa, que

nadera, se curtan pieles y se instalen talleres de cur�do de pieles, y ese barrio se llama

León, y aquí se quedó. Y tenía un amigo en México, el inquisidor don Juan de Mañozca, y

sabía cuatro o cinco lenguas, que era todo un humanista. […] Describe que las casas

por eso de las Tenerías. 1794, se jala la ciudad para ese rumbo, hace una presa muy

le escribía de las cosas que estaba viendo, ¡qué mundo tan dis�nto! Entonces el inquisidor,

están muy separadas unas de otras, sin calles, ni orden. El gobernador Zavala trae el

importante para que el agua de Santa Lucía se u�lice, construye puentes, abre además

su amigo y compañero de escuela, le decía: “pues escríbelo, escríbelo cuanto antes”. ¡Mira

compromiso de fundar dos villas y dice “pues esto no es villa, ni nada”. Entonces le

una alameda, se corre el canal hasta cierto punto paralela a una calle que se llamó calle

qué maravilloso! Y Alonso de León se puso a escribir una crónica, una historia del Nuevo

cambia el nombre a Monterrey y le pone Villa de Cerralvo. Monterrey se llamó Cerralvo

de la Alameda y que ahora es la calle de 15 de mayo. Las señoras paseaban en góndolas

Reino de León. Esa crónica estuvo perdida por muchos años, y la encontró en el archivo de

una temporada, y claro los vecinos an�guos protestaron. […] Don Mar�n, en papeles

como en Venecia, en esa alameda que por desgracia no duró mucho.¹⁴

la catedral de México un inves�gador, Genaro García, y la publicó en 1909. […] ¿Por qué

que he visto por allí, habla de un plano que mandó a España. Ojalá que un día ustedes

Alonso de León escribió hasta 1649 nada más? Por alguna razón. […] Entonces, se encontró

lo encuentren, se los encargo muchísimo. Yo lo he buscado por todas partes pero no lo

que había una crónica agregada, es decir una con�nuación de esa crónica, y que no estaba

he encontrado. […] En 1611 hubo una gran inundación. […] El cronista Alonso de León

firmada. Crónica de un anónimo. […] Además, este autor anónimo había viajado por Nue-

cuenta cómo se llevó la mitad de las casas de la ciudad y casi la despobló. Entonces

vo León hasta el sur y conoció allá a Fernando Sánchez de Zamora, un poblador de lo que

hubo necesidad de cambiar la ciudad a la parte alta. […] Entonces la nueva parroquia,

son ahora Aramberri y Doctor Arroyo, y aquel estaba haciendo unos apuntes. Así se llama

el nuevo convento, y otra vez los solares a los vecinos, y ahora va a tener más forma de

el escrito, muy breve, y el anónimo lo agregó también a su crónica, de suerte que son tres

ciudad. Llegan también a principios del XVIII, una comunidad de otra orden: los jesuitas.

crónicas a la vez. Pero a mi me preocupaba casi desde que tenía la edad de ustedes, ¡hace

[…] Otra vez el río: 1709, otra inundación. […] Al poniente de la ciudad vivían Diego Her-

13 Israel Cavazos Garza, El cronista anónimo del Nuevo Reino de León.

CULTURA REGIONAL

Imágenes 8 y 9. Israel Cavazos en el Colegio Civil el 29 de agosto de 2013 con
motivo de su conferencia “Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad”. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Imágenes 10 y 11. Israel Cavazos del brazo de Jesús Ávila en la plaza de Colegio
Civil, justo antes de entrar a la Sala Zertuche, donde se rindió un homenaje a Ávila
el 16 de marzo de 2015. Maestro y alumno, simbólicamente ayudando a caminar
el uno al otro, sin saber que ahora caminan juntos en otra dimensión. Fotografías:
Félix Torres Gómez.
14 Israel Cavazos Garza, Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad.

8

9

�CRONOGRAFÍA

En ocasión de un proyecto de digitalización de los libros publicado
por don Israel Cavazos, por parte del Centro de Información de
Historia Regional de la UANL (proyecto que no llegó a concretarse), acompañé a la doctora Mireya Sandoval Aspront a la casa del
maestro Cavazos, ubicada en el centro de Guadalupe, para
pla�car con él y hacer un registro de sus libros publicados (imágenes 12 y 13). Aprovechando la ocasión, le tomé algunas fotogra�as. Esto fue a finales del 2014; recuerdo que me decía que
siguiera inves�gando sobre la historia de la Hacienda San Pedro y
sobre mi bisabuelo el general Félix U. Gómez. También que acostumbraba ir en las tardes a caminar en la plaza, sentarse en una
banca y pla�car con amigos y vecinos de toda la vida.

CRONOGRAFÍA

guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio, que
tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron
el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y
fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de la
universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales
de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y Letras,
entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de nuevo su
ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de su úl�mo descanso.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
García Derbez, Edmundo (ed.) (2017). Israel Cavazos Garza. Retrato de un Benemérito de la Cultura. México: Centro de Documentación y Archivo Histórico, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Jimenez, Aristeo (2000). Claroscuro regiomontano. Cien presencias en la cultura de Monterrey en el fin de siglo. México: Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Conferencias
Imágenes 12 y 13. Israel Cavazos en su estudio y archivo personal, a finales de
2014, con la Dra. Mireya Sandoval Aspront. Fotografías: Félix Torres Gómez.

Cavazos Garza, Israel (2009). Ganado en el Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14 y 15). El ataúd que
guardaba sus restos entró por la puerta principal de este edificio,
que tantas veces visitó. Su hijo Gabriel Cavazos Villanueva y el rector
Rogelio Garza Rivera, entre otros funcionarios universitarios, cargaron el féretro, y en el ves�bulo lo colocaron en una camilla, para
conducirlo hasta el escenario. El Aula Magna estaba totalmente llena, y fueron haciendo guardias de honor las máximas autoridades de
la universidad; la familia; ex rectores; la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca; la Asociación de Cronistas Municipales de Nuevo León “José P. Saldaña”; y la Facultad de Filoso�a y
Letras, entre otros grupos. Luego concluyó la ceremonia, se cargó de
nuevo su ataúd, y se colocó en la carroza que lo condujo al lugar de
su úl�mo descanso.

Cavazos Garza, Israel (2012). El quehacer del cronista. México: conferencia inédita.

Cierro con las fotogra�as que tomé en la ceremonia de despedida
que le brindó la Universidad Autónoma de Nuevo León en el Aula
Magna “Fray Servando Teresa de Mier” del Colegio Civil, a las 11:54
hrs. del 7 de noviembre de 2016 (imágenes 14, 15 y 16). El ataúd que

CULTURA REGIONAL

Cavazos Garza, Israel (2013). Fundación de Monterrey y desarrollo de la ciudad. México: conferencia inédita.
Cavazos Garza, Israel (2015). El cronista anónimo del Nuevo Reino de León. México: conferencia inédita.
Reséndiz Balderas, José (2012). Primer aniversario del Día del Cronista en Nuevo León. Monterrey, México: discurso inédito.
Entrevistas
Entrevista realizada al fotógrafo Aristeo Jiménez por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Carlos Flores por Félix Torres Gómez. México, 22 de abril de 2023.
Entrevista realizada al fotógrafo Juan Rodrigo Llaguno por Félix Torres Gómez. México, 21 de abril de 2023.
Fuentes electrónicas
Imágenes 14, 15 y 16. Israel Cavazos acudiendo a la última cita con la Universidad
Autónoma de Nuevo León en el Colegio Civil, donde tantas veces lo vimos y disfrutamos de sus conferencias. Fotografías: Félix Torres Gómez.

10

“Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Estudio preliminar y notas de Israel Cavazos
Garza” (2017), en: Fondo Editorial Nuevo León. [Consultado el 20 de abril de 2023]. Disponible en: h�ps://www.fondoeditorialnl.gob.
mx/pdfs/HistoriadeNL.pdf

11

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Las relaciones de paisanaje
del gobernador Martín de Zavala1
Miguel Ángel Frías Contreras 2
Consejo Metropolitano de la Crónica

Introducción
En el siglo XVI el ascenso y reconocimiento social de
los españoles, tanto peninsulares como novohispanos, dependía en gran medida del entramado
familiar y de las conexiones con que se contara con
los integrantes del gobierno, de la Iglesia, del ejército
y con los grandes comerciantes. Las relaciones de paisanaje, el ser reconocidos de una misma región,
envolvía el origen familiar en España y en los lugares
de convivencia y desarrollo en la Nueva España, que
se veían fortalecidas con ciertas caracterís�cas personales que hacían atrac�vo y de confianza al personaje
que pretendiera posicionarse en un lugar de privilegio, en una sociedad compe��va y dividida en clases de “primera, de segunda o de tercera”.
El ser “Hidalgo”, hijodalgo, noble o infanzón era una
caracterís�ca dis�n�va y de reconocimiento social:
significaba ser caballero, contar con viejas raíces que
históricamente demuestran el haber servido al rey, y
con el privilegio, en ciertos casos, de la exención del
pago de impuestos conocido como “pecho”. La
familia de Agus�n de Zavala recibió el privilegio de la
hidalguía por el entonces emperador, el rey Carlos I
de España y V de Alemania, en el año de 1526 en el
“Fuero Nuevo de Vizcaya”, por el hecho de ser originaria de la villa de Elorrio, la cual tenía representación, asiento y voto en las Juntas Generales de
Guernica, reconocido organismo vasco de gobierno y
que se confirma en la:
Ley XVI.- Como los Vizcaynos fuera de Vizcaya, han de gozar de su Hidalguía, y la Provanza, que para gozarla han de hacer […] de dicho fuero:
[…] que cualquier Hijo Natural Vizcayno, ó sus dependientes, que estuviessen casados, ó avecindados Habitantes, ó Moradores fuera de esta
�erra de Vizcaya en qualesquier partes, Lugares, y Provincias, de los Re-

Con sustento en esta ley es que afirmo que Mar�n de
Zavala, proveniente de un lugar y provincia del reino
de España y de padre vizcaíno, se considera español
de nacimiento y se discurre también como hidalgo.
Sin embargo, no era lo único que se tenían que probar
con este privilegio, ya que sobre ellos recaía la
obligación moral de aprender a leer y escribir, realizar
las cuentas matemá�cas básicas y ser cris�anos viejos, que por generaciones demuestren su limpieza de
sangre; no ser descendientes de judíos, nuevos cris�anos o conversos.
El paisanaje primigenio
Se desconoce cuál fue la fecha del nacimiento y registro eclesiás�co del vasco Agus�n de Zavala, si bien se
establece que fue hijo de don Pedro García de Azcarretazabal y doña María de Zavala y Lequerica
(familia perteneciente a la anteiglesia de San Agus�n
de Etxebarria). Sin embargo, el historiador Israel Cavazos Garza establece como fecha aproximada el año
de 1567. La villa de Elorrio, entre sus par�cularidades,
destacaba por ser reconocida en la minería en la que
se involucraron sus vecinos desde temprana edad,
por la gran can�dad de ferrerías con que contaba dichas �erras para la explotación del hierro y la fabricación de armas, tanto para la defensa de ese si�o
y los aledaños como para su venta.
Seguramente Agus�n realizó estudios de primeras letras en su �erra natal y estuvo en relación cercana a
la explotación minera y a su forma de administración
en su primera juventud. Aprovechando alguna de las
redes de paisanaje familiar, se embarcó a la Nueva
España al mismo �empo en que lo hizo el virrey Luis
de Velasco y Cas�lla, es decir, en el año de 1590 cuando contaba con 23 años de edad.

ynos de España, mostrando, é probando ser Naturales Vizcaynos, Hijos
dependientes de éllos, á saber es, que su Padre, ó Abuelo, de partes de
el Padre son, y fueron nacidos en el dicho Señorío de Vizcaya: Et probando por fama pública, que los otros ante-passados Progenitores de ellos
de partes del Padre fueron Naturales Vizcaynos, é todos ellos por tales
tenidos, é reputados, les; valiesse la dicha Hidalguía, é les fuessen guardados los Privilegios., Franquezas, é Libertades , que á Home Hijo-Dalgo,
segun Fuero de España, debían ser guardados enteramente […].³

Tres años después, �empo suficiente para hacer algunos
ahorros, se registró la compra de un solar en San Luis Potosí a su nombre, y en 1594 ya tenía acreditada una
hacienda en el Real de Pánuco, a dos leguas de la ciudad
de Zacatecas, iniciando su asentamiento defini�vo en dicha región. Ahí conoció a la doncella Ana de Sepúlveda
con la cual se relacionó, y en 1597 tuvieron, como pro-

1 Este artículo fue remitido al equipo editorial de Cultura Regional para su evaluación en agosto de 2023, un mes antes de que su autor
falleciera. Luego de haber sido revisado, se publica en el presente número no sólo por su valor como contribución a la historia regional,
sino también a modo de homenaje póstumo.
2 Médico, cronista e investigador. Fue Médico Cirujano Partero y maestro en Salúd Pública con especialidad en Salud en el Trabajo por
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue miembro del Consejo Metropolitano de la Crónica y cronista honorario de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León. Falleció el 20 de septiembre de 2023.
3 Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya, pp. 12-13.
4 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 272-273.
5 Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III, pp. 107.

CULTURA REGIONAL

12

ducto de su unión, a su unigénito Mar�n de Zavala. La explotación minera con�nuó en forma natural, teniendo como base de operaciones
la ciudad de Zacatecas. Agus�n además consolidó ahí su posición social, pues en 1605 fue alcalde ordinario junto con Ruy García Ortega,
otro prominente minero.⁴
Paisanaje y poder
Dedicado por completo a la explotación de las minas de plata, al comercio y a la renta de locales en sus propiedades, logró el reconocimiento y un lugar social cada día más destacado, que le permi�ó relacionarse con la élite del poder económico y polí�co. En primeras
nupcias, se casó don Agus�n con doña Francisca de Estrada Guevara
y Sosa, hija de Alonso de Estrada, emparentado este úl�mo, con el
tesorero de la Real Hacienda de la Nueva España (1523) y, según
algunos genealogistas, con un hijo ilegí�mo del rey Fernando de Aragón⁵. Agus�n par�cipó en el descubrimiento de las minas de Los Ramos en el año de 1608, a doce leguas de la ciudad de Zacatecas, en
donde invir�ó hasta 20 mil pesos. No se han localizado datos sobre
las ganancias obtenidas por su explotación, sin embargo, en el año
de 1611 se señalan hasta 34,000 marcos de plata quintados en la
Real Caja de Zacatecas, tan solo por su persona.⁶

de Juan Gu�érrez Altamirano, primo de Hernán Cortés, el cual fue
consejero del mismo y su albacea. En dicho si�o vivió y se crió la
hija de Cortés e Isabel Moctezuma, doña Leonor Cortés Moctezuma, cónyuge de uno de los mineros vascos conquistadores de
Zacatecas, don Juan de Tolosa.¹⁰ Al edificio lo caracteriza una cabeza de serpiente de piedra, colocada en la esquina sureste del fron�s, ves�gio de la cultura mexica.
En defini�va, esta red de relaciones familiares y polí�cas permi�ó
a don Agus�n de Zavala preservar e incrementar su influencia en
las instancias de poder económico y social y fortalecer el paisanaje
que fue de u�lidad para su posterior consolidación.
Paisanaje peninsular
Con estas relaciones de paisanaje de su padre como sustento,
tanto en la Nueva España como a nivel peninsular, Mar�n de Zavala recibió del rey Felipe IV las capitulaciones respec�vas para que
se le nombre como gobernador del Nuevo Reino de León el día 3
de abril de 1625, sin modificación territorial alguna a la concedida
a Luis de Carvajal y de la Cueva.
Nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador y capitán general del Nue-

El virrey don Diego Fernández de Córdoba y López de las Roelas, I
marqués de Guadalcázar y conde de las Posadas, quien llegó a la
Nueva España en el año de 1612, lo nombró teniente de capitán
general en Zacatecas, y en 1613 le dio el nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León. En ese mismo año, su piedad le
permi�ó fundar el Patronazgo de San Agus�n en Zacatecas, impulsando el templo y convento para que fuese uno de los mejores
edificados y adornados, y en recuerdo a la anteiglesia de San Agus�n a la que pertenecía su familia en Elorrio, Vizcaya, España.⁷
Preparó Agus�n el terreno para la llegada de Mar�n de Zavala como
gobernador, ya que exis�a el antecedente de haber solicitado “real
cédula a la audiencia de Nueva Galicia para que informe acerca de
la pretensión de Agus�n de Zavala, vecino de Zacatecas, que pide se
le dé facultad de hacer mayorazgo de sus bienes en uno de sus
hijos”. Lo anterior se refrendó el 2 de diciembre de 1613 por el rey,
mientras se aseguraba en España la preparación integral de su hijo,
necesaria para desempeñar este cargo.⁸
Doña Catalina de Córdoba y Cas�lla, �tular del Mayorazgo de los Cas�lla, fue la segunda esposa de Agus�n de Zavala por el año de 1614.
Hija de don Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra, adelantado de
Nueva Galicia, Caballero de la Orden de San�ago y Marqués de
Villamayor y de doña Catalina de Chávez y Cas�lla⁹. Cabe acotar en
forma adicional que, en segundas nupcias, don Francisco Pacheco de
Córdoba y Bocanegra, su suegro, se casó con Juana Colón de Toledo y
de la Cueva, quien tuvo como tatarabuelo al mismísimo Cristóbal
Colón. Al fallecer la segunda esposa de Agus�n de Zavala, doña Catalina, y al no tener éstos descendencia, el Mayorazgo de los Cas�lla pasó
a su primo segundo, Fernando de Altamirano Velasco y Cas�lla, conde
de San�ago de Calimaya y nieto del virrey Luis de Velasco.
El palacio que fue del conde de San�ago de Calimaya se encuentra
en las calles de Pino Suárez y República del Salvador en el centro
de la capital (actualmente es sede del Museo de la Ciudad de México), a un costado del Palacio Nacional. Dicho si�o fue propiedad

vo Reino de León. […] Primeramente os mando dar �tulo de gobernador y capitán
general del Nuevo Reyno de León incluyéndocerel todo lo que oy �ene dicho
vuestro padre. Y lo demás que le tocare poblare del y pacificaredez […] que no
pasen vuestros límites y jurisdicción de doczentas leguas de la�tud y otras tantas
de longitud, por todos los días de vuestra vida […].¹¹

Llama la atención que el rey agradece a Agus�n de Zavala, teniente de capitán general del Nuevo Reino de León, por el dona�vo de
dos mil ducados y por el préstamo de diez mil pesos que extendió
a la Corona el 21 de abril de 1524, lo cual consta en la correspondencia enviada en el expediente “Asuntos diversos sobre administración de hacienda”. Esto coincidió con el reciente nombramiento de Mar�n de Zavala como gobernador del Nuevo Reino de
León, lo cual significa que se requirió del apoyo económico,
además del meramente moral, hacia el monarca.¹²
Otro elemento de las relaciones de paisanaje se dio entre Mar�n
de Zavala y los vascos peninsulares con los que entabló relación,
muchos de ellos sus parientes, con los que realizó el viaje a la Nueva España saliendo del puerto de Cádiz el 19 de julio de 1625.
Fueron los siguientes:
Mar�n Abad de Uría, clérigo presbítero, de cuarenta años, pequeño de cuerpo,
barbirrojo; Juan Závala, criado, de trece años, blanco, carcaquiseño, hijo de Juan
Závala y de María Oguisa; Mar�n de Zavala, de diecinueve años, alto y moreno;
Mar�n Aldape, criado, de diecinueve años, mediano de cuerpo y moreno, hijo de
Mar�n Aldape y de María Antonia Olazaval; Agus�n Urquiza, criado, de dieciocho
años, de mediano cuerpo, moreno, hijo de Agus�no Urquiza y de Catalina Zubiurru�. No son casados ni de la prohibida. Por supuesto todos ellos de origen vasco.

El Mar�n de Zavala mencionado en el texto anterior es originario
de la villa de Elorrio, y sus padres son Mar�n de Zavala y Anna de
Yurre Usabel. Fue bau�zado el 13 de diciembre de 1606 en el
templo de la Purísima Concepción de dicho lugar. Por cierto, en
esta información, se señala a Blas de Uría como fiador de Mar�n
de Zavala. El nombre de la madre de Blas fue Catalina Arauna Az-

6 Archivo General de Indias (en adelante: AGI), sección Gobierno, división Audiencia de México, Informaciones: Agus�n de Zavala, 1624-1625.
7 Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, p. 307; y Javier Sanchiz Ruiz, “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, pp. 307-330.
8 AGI, sección Gobierno, división Indiferente General, unidad compuesta Registro de Reales Disposiciones de la Cámara de Indias, “Real Cédula”, 1613.
9 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Francisco Pacheco de Córdoba Bocanegra, 5 de julio de 1617.
10 Eugenio del Hoyo, Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI, pp. 320.
11 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Provistos, fracción Libros de Provistos a Nueva España, Nombramiento de Mar�n de Zavala, 26 de mayo de 1625.
12 AGI, sección Gobierno, división Audiencia de Guadalajara, unidad Registro Nueva Galicia, Asuntos diversos sobre administración de Hacienda, 21 de abril de 1624.
13 AGI, fondo Casa de la Contratación, serie Pasajeros a Indias, fracción Informaciones y licencias de pasajeros a Indias, Mar�n Zavala, 3 de julio de 1625.

13

�carretazabal, familiar de Agus�n de Zavala por parte de su
padre, por lo tanto pariente, ya que existe liga de sangre entre
Mar�n de Zavala y Mar�n Abad de Uría.¹³

de llevar a efecto sus ritos y cada día despertaba con la inquietud de salvar más almas en cada una de las porciones de �erra
a la que eran llevados nuevos integrantes de naciones
indígenas reducidas.

El paisanaje novohispano
Una vez que presentó sus cartas credenciales en la Ciudad de
México, Mar�n de Zavala se dirigió a dar cuenta de sus avances
a su padre en Zacatecas. Exis�a un gran compromiso y lealtad
con su padre, por lo que estaba bien informado de que,
después de una larga inves�gación que haría la Corona sobre
los antecedentes de don Agus�n de Zavala, se haría acreedor
del hábito de Caballero de la Orden de San�ago. Esto ocurrió
el día 25 de marzo de 1626 en una de las ceremonias más
esperadas en la ciudad y que se efectuó en el templo y convento de San Agus�n, uno de los edificios religiosos más an�guos,
ubicado a unas calles de la catedral de Zacatecas.
Importante apoyo para la obtención del hábito de San�ago
recibió don Agus�n de su suegro, el también caballero don
Francisco Pacheco de Córdoba y Bocanegra. Sin embargo, el
caballero de la Orden de San�ago, Luis de Córdoba, cuñado de
su esposa, fue el responsable del magno evento, al que asis�ó
don Francisco de Villarreal, contador mayor del Tribunal de
Cuentas de la Nueva España como representante del virrey.
No se comprendía el por qué don Mar�n de Zavala, ya con el
nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León, retrasaba el paso a la toma de la gubernatura, pero esperó todo el
�empo necesario para prepararse adecuadamente y para
acompañar a su padre en tan importante momento de su vida,
como lo fue la toma del hábito de Caballero de San�ago, y con
ello iden�ficó claramente los requisitos necesarios para lograr
en lo futuro tan importante ascenso en su persona.¹⁴ Además
de hacerse acompañar de personajes acordes a sus relaciones
de paisanaje de origen vasco hacia el Nuevo Reino de León,
eligió a algunos de ellos asentados en Zacatecas, y de la confianza de su padre, por el conocimiento que tenían de la comarca, de las diferencias presentes entre los mismos pobladores españoles del Nuevo Reino de León y, sobre todo, de
los diferentes mecanismos ofensivos de los naturales y las
regiones que controlaban en el vasto territorio. Uno de ellos
fue el capitán vasco Hernando de Ugarte y la Concha.
Aprovechó su paso por Zacatecas para cargar herramientas,
mercancía, granos y animales que le serían de u�lidad para su desempeño como gobernador y para el socorro de los pobladores,
que tenían mucha necesidad. El capitán Hernando de Ugarte
acompañó a don Mar�n de Zavala al Nuevo Reino de León, y posteriormente fue nombrado gobernador del territorio de Nuevo
México (1649 a 1653), destacando como minero de San José del
Parral, Chihuahua. Murió en 1653 sin descendencia.
Ya en el Nuevo Reino de León, y después de establecer la cercanía necesaria con sus dirigentes y pobladores, su grupo
cercano de gobierno estuvo conformado por aquellos que lo
acompañaron desde España –mencionados anteriormente–
destacando en el ámbito religioso el clérigo presbítero Mar�n
Abad de Uría, que estuvo consagrado a la orientación de los
españoles en su dedicación a Dios, así como a la forma correcta

Sin duda era una labor di�cil tratar de evangelizar a quienes estaban siendo vulnerados en sus pobres propiedades, en sus
familias y en su libertad. Muchos habían sido atrapados y llevados “en collera” para su venta a las poblaciones mineras, o
habían pasado a formar parte de las estancias cercanas dominadas por españoles, desbaratando familias enteras. Además
el padre Mar�n también se dedicó a la minería, pues tuvo
intereses en la mina de la Cueva de León, llamada San Mar�n,
o en la mina de San Antonio en la Sierra de Mitras, y quienes
hacían la labor de minería más pesada eran en ciertas ocasiones los na�vos. Estas eran costumbres de la época, pues
Mar�n Abad no fue el único cura minero.
Muy pronto vemos a Abad de Uría como cura de una de las
poblaciones a que se comprome�ó fundar el nuevo gobernador: la villa de San Gregorio de Cerralvo, uno de los centros
mineros que destacaron durante el mandato de Mar�n de Zavala. Abad era descrito como “persona de buena vida y costumbres, que al presente hace oficio de vicario de los españoles” por mandato del virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, III
marqués de Cerralvo, el 31 de mayo de 1629.
Ante la perspec�va del incremento de la minería, destacó
también un minero vasco de la villa de Elorrio, actual provincia
de Vizcaya: el capitán Andrés de Arauna, primo en segundo
grado de don Mar�n de Zavala, quien el 14 de mayo de 1636 le
solicitó una patente para un molino de metales ante las dificultades de la extracción de plata en Cerralvo. Murió a mano
de los na�vos junto con su hijo Simón en el año de 1637, en
forma cruel: “desnudos todos y con muchos flechazos […] y
que estaban muy desfigurados, y el dicho Simón Arauna machucada la cabeza y los dientes de la boca quebrados”. Así era
la di�cil vida de los mineros y en general de los pobladores.¹⁵

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General de Indias (AGI). España.
Bibliogra�a
Alfaro Guerra, Patricia Guadalupe (1999). “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del
Nuevo Reino de León (1626-1664)”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V.
México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco,
Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.
Catálogo de la Colección Pellicer, antes denominada “Grandezas de España”. Tomo III (1958). España: Imprenta y Editorial Maestre.
Fueros, privilegios, franquezas y libertades del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1865). España: Juan E. Delmas, impresor del Señorío.
Hoyo, Eugenio del (1998). “La minería en el Nuevo Reino de León”, en: Ernesto de la Torre Villar (coord.). Lecturas históricas mexicanas.
Tomo V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoyo, Eugenio del (2005). Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). México: Fondo Editorial Nuevo León, Tecnológico de
Monterrey.
Hoyo, Eugenio del (2016). Pleito de mineros en Zacatecas, siglo XVI. México: Texere Editores.
Sanchiz Ruiz, Javier (1999). “Agus�n de Zavala. Una revisión a sus biógrafos”, en: Amaya Garritz Ruiz (coord.). Los vascos en las regiones de México. Siglos XVI-XX. Vol. V. México: Ins�tuto de Inves�gaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ministerio de Cultura del Gobierno Vasco, Ins�tuto Vasco-Mexicano de Desarrollo.

En la medicina, por ejemplo, su representante fue Antonio
Marchena, el cual tenía una gran responsabilidad y demasiado
trabajo al atender las heridas infringidas tanto por los
indígenas, como por la ac�vidad propia de trabajo y las peleas
entre los pobladores. Así también, se ocupó de tratar a los habitantes en las enfermedades comunes, y tenía que desplazarse a las estancias lejanas a la ciudad. Para ello, logró habilitar a
tres de sus ayudantes como prác�cos en este arte: Juan Fernández, Ma�as de Silva y Diego González.
El grupo de trabajo fundamental para el gobernador, sin duda,
lo fueron: el capitán Alonso de León, el cronista Juan Bau�sta
Chapa, el incondicional Fernando Sánchez de Zamora y sus
medios hermanos Bernardo y Jacinto García de Sepúlveda, los
cuales fueron los impulsores de los diversos rubros que caracterizaron a su gobierno durante 38 años: descubrimiento, poblamiento, impulso a la minería, la agricultura, la ganadería y el
comercio. A los 67 años de edad falleció uno de los más
grandes gobernantes del Nuevo Reino de León, uno cuyo paisanaje había definido su rumbo y des�no: Mar�n de Zavala.

14 Patricia Guadalupe Alfaro Guerra, “Mar�n de Zavala. Reorganizador y promotor del poblamiento y de la integración del Nuevo Reino de León”, pp. 417-434.
15 Eugenio del Hoyo, “La minería en el Nuevo Reino de León”, pp. 218-225.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al
Personaje de la Cultura Regional 2023
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Cada año, la Fiesta de la Cultura Regional, que la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) organiza
en las instalaciones de la Hacienda San Pedro a través
de la Secretaría de Extensión y Cultura y del Centro de
Información de Historia Regional, �ene como acto
central una ceremonia especial: la entrega del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional. Este
galardón pretende dis�nguir las trayectorias de los
personajes de los municipios de Nuevo León que, a
través del desempeño diario de sus oficios, contribuyen a perpetuar la herencia cultural del estado.
La UANL es uno de los pocos centros de educación superior del país que ha ins�tuido un reconocimiento
específicamente para rendir homenaje público a
quienes han llevado a cabo una obra meritoria por la
que en sus comunidades son considerados como referentes sociales y de iden�dad, independientemente
de su género, edad, estrato social, nivel socioeconómico, grado académico o procedencia cultural.
El pasado 11 de agosto de 2023, la UANL reconoció a
diecisiete personalidades que, por sus contribuciones al
arte fotográfico, la cultura musical, el trabajo educa�vo,
el apoyo comunitario, el rescate patrimonial o el ac�vismo ecológico, bien pueden considerarse como Personajes de la Cultura Regional de Nuevo León. A con�nuación, se presenta una breve semblanza biográfica de
cada uno de los recipiendarios, con el fin de preservar
su memoria para las futuras generaciones:
Martha Elena Cárdenas Cantú
Mo�vo: por su contribución a la conservación de las
tradiciones y costumbres en Abasolo.
Semblanza: nacida en Hidalgo, Nuevo León, el 20 de
octubre de 1951, es ciudadana de Abasolo desde
hace más de 38 años. Anualmente, ha organizado sin
falta “La fiesta de Halloween” en el mes de octubre, y
“La pastorela” en el mes de diciembre. Desde abril de
2023, la señora Cárdenas Cantú representa a la belleza de la tercera edad en Abasolo. En el municipio, es
conocida como una mujer de bien, dedicada a la
familia, y que siempre apoya en los eventos y a todos
sus vecinos.

Los Fresnos Restaurante
Mo�vo: por su contribución a la conservación y difusión de la gastronomía regional en Apodaca.
Semblanza: fundado el 21 de marzo de 1971 por Jesús Guajardo Elizondo, originalmente como un bar
ubicado en el centro de esa ciudad. En 1986, sus hijos
Andrés y Rogelio Guajardo Garza se hacen cargo de la
administración y para 1995 Los Fresnos se convir�ó
en restaurante familiar, siendo desde entonces un referente gastronómico en Apodaca, por su servicio de
calidad y el aún conservado sazón de la señora Esther
Garza Treviño. Actualmente cuenta con 4 sucursales
más: Aeropuerto, Rinconada Colonial, Cumbres y San
Pedro.
Guadalupe Garza Garza
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Ciénega de Flores.
Semblanza: nacido en Sabinas Hidalgo, Nuevo León,
el 4 de marzo de 1958, es músico y maestro jubilado.
Cuenta con una maestría en ciencias de la educación,
y �ene una trayectoria musical que se remonta al año
de 1979, con el grupo llamado “Sangre Nueva 79”.
Posteriormente estuvo en el grupo “Los Megas”, en la
banda “Sabinas” y desde el 14 de febrero de 1984 en
el grupo “Cupido”, donde se ha desempeñado como
vocalista, siendo este un grupo de reconocimiento en
México y los Estados Unidos. El profe Lupe, como es
conocido en el pueblo, cuenta con una trayectoria de
38 años, y ha alternado con agrupaciones muy reconocidas, como “Los Temerarios” y “Los Bukis”.
Juan Eralio Escamilla Rubio
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical en
Doctor González.
Semblanza: nacido en Monterrey, Nuevo León, el 21
de noviembre de 1959, desde niño inició su afición
por la música. En 1977, junto con su hermano Joel
Escamilla y Edelmiro Guerra, formaron un grupo de
música regional que ejecutaba huapangos, corridos,

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

CULTURA REGIONAL

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cho�s y redovas. En televisión, se presentaron en “Aficionados”
con Rómulo Lozano, y en 1989 grabaron su primer disco. Bau�zaron al grupo como “Los Gigantes de Nuevo León”. El grupo ha
recorrido toda la república, y en la actualidad forman parte de la
misma Juan Eralio Escamilla hijo, y los hermanos Juan Francisco
y Juan Luis Coronado.

Montemayor. Aquí mantuvo la planta de maestros completa,
procuró brindar siempre un servicio de calidad y mantuvo las
buenas condiciones del plantel.
Jesús Humberto García Rincón
Mo�vo: por su contribución en la difusión musical con la armónica en Hidalgo.

Patricio Treviño Garza
Mo�vo: por su contribución en el rescate y difusión de la cultura
en El Carmen.

Semblanza: nacido el 22 de febrero de 1950 en Mina, Nuevo
León, es maestro con más de 34 años de servicio docente, reconocido por su apoyo a la comunidad en áreas culturales y depor�vas. El profesor Chuy, como es conocido en el pueblo,
aprendió de forma autodidacta la armónica, instrumento que ha
tocado por más de 60 años. Par�cipa con frecuencia en el coro
de la iglesia, tanto en los servicios de los domingos como en las
misas de cuerpo presente, donde toca la guitarra y principalmente su armónica. Se dice que cuando toca la armónica,
también toca el alma y el corazón de la gente de Hidalgo.

Semblanza: nacido en General Escobedo, Nuevo León, el 1 de
febrero de 2005, realizó sus estudios medio superiores en la Preparatoria No. 18, y es actualmente estudiante de la licenciatura
en arquitectura en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha
colaborado en el rescate, promoción y difusión de la cultura, historia y tradiciones municipales. Es creador de la página “El Carmen: memoria y recuerdo”, donde comparte crónicas y fotogra�as con la comunidad. Ha par�cipado en los videos �tulados
“Conoce tu historia carmenence” de la Dirección de Cultura, así
como en eventos culturales del municipio. Es custodio honorario
del Ins�tuto Nacional de Antropología e Historia.

Juan Gil Ramírez González
Mo�vo:porsucontribuciónaladifusióndeladanzaregionalenHigueras.

Hugo Concepción Espiricueta Sánchez

Semblanza: nacido el 9 de mayo de 1961 en Higueras, Nuevo
León, fue ingeniero en ciencias computacionales. Fue parte de
grupos de danza folclórica dentro de la Universidad, y par�cipó
en giras ar�s�cas por Canadá, Estados Unidos y México. Fue
además pionero en la formación de los primeros grupos de
danza en el municipio de Higueras, logrando colocar al municipio muy en alto. Falleció el 14 de sep�embre de 1994, a la edad
de 33 años, dejando honda huella en la comunidad. Su legado
con�núa en las generaciones que han formado parte del Ballet
Folclórico de Higueras, que lleva el nombre de Juan Gil Ramírez
en su honor. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hermana María de la Cruz Ramírez González).

Mo�vo: por su contribución a la difusión de las artes en General
Escobedo.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, el
4 de julio de 1987, es licenciado en educación y maestro en educación especial. Además de ser funcionario público y terapeuta,
�ene una trayectoria de más de 26 años en el mundo del teatro,
como actor, director y productor independiente. Perteneció por
más de 8 años a la Compañía Municipal de Teatro de General
Escobedo, y desde el 2004 es director general y productor de
Producciones Escena. Ha par�cipado en el Fes�val Internacional
Santa Lucía y en muestras de teatro de Nuevo León.

María de la Paz Villarreal González

Guillermo Oziel Lozano Guzmán

Mo�vo: por su trayectoria de más de cuatro décadas como
sacristana en Higueras.

Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.

Semblanza: nacida el 6 de enero de 1932 en Higueras, Nuevo
León, a los 36 años entró como sacristana en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, donde asis�ó a la realización de los
servicios religiosos por 49 años, hasta su fallecimiento el 20 de
abril de 2017. (Reconocimiento póstumo, entregado a su hija
Rosa Nelly Moreno Villarreal).

Semblanza: nacido el 25 de julio de 1959 en General Zuazua, es
maestro, coreógrafo y es�lista, egresado de la Escuela Normal
Superior Miguel F. Mar�nez. Reconocido por su dedicación docente y su trabajo con la comunidad en ac�vidades ar�s�cas,
fue secretario par�cular del DIF municipal de General Escobedo,
director de cultura en General Zuazua, secretario par�cular en el
DIF municipal de Zuazua, y organizador y director del Cecyte a
nivel estatal y nacional. Dirigió el ballet de la tercera edad en General Zuazua siendo el coreógrafo oficial, y organizó y dirigió el
primer certamen Señorita Nuevo León General Zuazua.

Elvia Esthela Salinas Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a difusión de la cultura y la educación en el municipio de Los Herreras.
Semblanza: originaria de Los Herreras, Nuevo León, es profesora egresada de la Escuela Normal Miguel F. Mar�nez y de la Escuela Normal
Superior del Estado, así como licenciada y maestra en Letras Españolas
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha desempeñado
labores docentes en diversas ins�tuciones del estado, así como en la
Universidad Pedagógica Nacional y en la Preparatoria 9 de la UANL. Fue
fundadora y directora editorial de la revista Polifonía, y ha publicado libros como: “Estrellas en el campo del olvido”, “Sor Juana Inés de la
Cruz: voz en el �empo” y “ La danza del río”, entre varios otros. Ha recibido el Premio Estatal de Educación, la medalla Ignacio Manuel
Altamirano, y el nombramiento de Profesora Emérita de la UANL.

Rosalinda Almaguer Ramírez
Mo�vo: por su gran labor docente en favor de los habitantes de
General Zuazua.
Semblanza: nacida el 31 de enero de 1955, es originaria de
San�ago aunque residente en General Zuazua desde hace 32
años, por lo que se considera hija adop�va del pueblo. Tiene una
trayectoria de 44 años de servicio dedicado a la educación, destacando su labor como directora de la Escuela Primaria Jesús M.

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�CRONOGRAFÍA

Recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, 2023

Columba García González

nes polinizadores. Asimismo, ha apoyado a la comunidad de
Valle de Santa María, y ha elevado el nivel académico de su
escuela primaria, impulsando programas de lengua indígena,
ya que el 21% de su alumnado �ene esa ascendencia.

Mo�vo: por su contribución al arte fotográfico en Marín.
Semblanza: nacida el 9 de febrero de 1952 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, muy tempranamente se avecindó en
Marín, donde contrajo matrimonio con Máximo Hernández
Herrera, quien era conocido como “El fotógrafo”. De él
aprendió el oficio de la fotogra�a, mismo que ejerció
durante 47 años, hasta la época de la pandemia. Muchos
eventos sociales en el municipio fueron cubiertos por la cámara de la señora García González.

Catarino Leos Rodríguez
Mo�vo: por su contribución a la cultura musical de Salinas Victoria.
Semblanza: nacido en Tula, Tamaulipas, el 25 de noviembre
de 1936, creció en la comunidad del Topo Chico en
Monterrey, aunque después se avecindó en Los Villarreales, de Salinas Victoria. En 1954 ingresó a los Gorriones del
Topo Chico tocando la guitarra y cantando algunas canciones. Más tarde, en 1956 Catarino Leos, Ramiro Pérez y Aurelio Pérez conformaron el grupo Los Rancheritos del Topo
Chico, que con más de medio siglo de trayectoria ar�s�ca
ha realizado más de cien grabaciones. A lo largo de su
carrera, ha sido acreedor a diversos galardones: dos discos
de oro, las Palmas de Oro del Círculo Nacional de Periodistas de México, dos Zarapes de Oro por la Kansas City Online
Radio, y el reconocimiento Trayectoria 2012 de la Sociedad
de Autores y Compositores de México.

Angélica Villarreal Molina
Mo�vo: por su contribución a la promoción y difusión de la
cultura en Mina.
Semblanza: licenciada en administración de empresas por
la Universidad Mexicana del Noreste, y maestra en finanzas, desde 1992 se ha desempeñado como directora
administra�va del Museo Bernabé de las Casas. Durante su
ges�ón, ha concretado importantes proyectos con ins�tuciones como Conaculta, el INAH, Conarte y la Secretaría de
Cultura. Asimismo, fue parte del proyecto de rehabilitación
de la Ex hacienda del Muerto, y en la administración municipal, formó parte de la Secretaría de Finanzas y, posteriormente, de la de Obras Públicas. También se integró en el manejo de las finanzas de la Asociación “En vida, hermano, en
vida”, encabezada por la licenciada Ernes�na Lozano Garza.

Alberto Cavazos Cantú
Mo�vo: por su contribución a las artes en San Nicolás de los Garza.
Semblanza: nacido en San Nicolás de los Garza, Nuevo
León, el 28 de mayo de 1939, es conocido como el “Picasso
de México”, tanto por su es�lo como por la can�dad de trabajos realizados en pintura, dibujo, grabado y escultura.
Realizó su primera exposición en 1959 en la galería del
INBA en Monterrey. Su obra ha dado la vuelta al mundo en
exposiciones en Ciudad de México, Guadalajara, San Luis
Potosí, Aus�n, Madrid, Barcelona, Nueva York, Chicago,
Brasilia, Panamá, Lima, Sao Paolo, Zaragoza, Bogotá y Tokio.
En sus pinturas y dibujos demuestra dominio magistral del
color, las técnicas y los medios y ha incursionado en la
escultura de carácter monumental.

Martha Jael Franco Hinojosa
Mo�vo: por su contribución a la conservación del medio
ambiente y por su apoyo comunitario en Pesquería.
Semblanza: nacida el 12 de octubre de 1980 en la ciudad
de Monterrey, es licenciada en educación primaria. Ha
par�cipado en programas de medio ambiente, de siembra
de arboles, y de cer�ficación de la mariposa monarca, promoviendo la elaboración de murales ecológicos y de jardi-

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La ocupación japonesa de la península
coreana (1910-1945) a través de
la serie Pachinko
Mayte Margarita Ramírez Torrero 1
Universidad Autónoma de Nayarit

En los úl�mos años, la cultura popular coreana ha incrementado su popularidad en todo el mundo, en parte como consecuencia del fenómeno Hallyu, ya que su
cine y series han sido capaces de cau�var a públicos
amplios dada su diversidad de temá�cas, personajes y
escenarios. Es a través de estos formatos, que suelen
ser más atrac�vos para la audiencia, donde se han
dado a conocer algunos hechos históricos casi olvidados o desconocidos tanto dentro del país como
hacia el exterior. Asimismo, estos programas intentan
dar voz a todas esas víc�mas que, por las circunstancias históricas, llegaron a sufrir des�nos trágicos.

Japón no se detuvo ahí, pues casi tres siglos después,
en 1875 logró la apertura del puerto de Busan, ocasionando que el 24 de agosto de 1876 se firmara el
tratado unilateral de Kanghwa, el cual es�pulaba “el
intercambio de enviados diplomá�cos, la apertura de
dos puertos coreanos cercanos, además de Pusan, y
el derecho extraterritorial para los jóvenes residentes
en Corea”³. Después de 518 años en el poder, la dinas�a Joseon llegó a su fin cuando el primer ministro Yi
Wan firmó el Tratado de Anexión en nombre del rey
Sunjong, lo cual significaba que Corea se anexaba al
Imperio japonés en 1910. María del Pilar Álvarez
menciona que:

Ahora bien, con la gran disponibilidad que ofrecen las
plataformas de streaming, el catálogo de producciones surcoreanas está al alcance de la mano, propiciando que la demanda y su consumo sean mayores. Un claro ejemplo de ellos es Pachinko, una
producción surcoreana-canadiense a cargo de Apple
TV Plus, y basada en el libro homónimo de la autora
Lee Min Jin. La serie, cuyo nombre hace alusión a un
juego japonés de máquinas tragamonedas, aborda la
vida de tres generaciones de surcoreanos a través de
saltos en el �empo que comprenden desde la ocupación japonesa de 1910 hasta la década de 1980. A
través de esta narra�va se van plasmando las adversidades, injus�cias y pérdida de libertad que sufrió el
pueblo coreano durante la intervención.

Lejos de ser un periodo monolí�co, el gobierno opresor
implementó diferentes medidas tendientes a la supresión,
subyugación, apropiación y conciliación de los coreanos. Los historiadores coinciden en dividir este proceso en tres etapas, las
cuales tendrán estricta relación con las dinámicas y caracterís�cas que adquirió la industria cinematográfica: la Edad Oscura
(1910-19), la Polí�ca Cultural o Bunka Seiji (1920-31) y la Asimi-

cena digna a su hija por ser su boda y para que pruebe, al menos
una vez en su vida, el sabor del grano coreano antes de par�r
hacia Japón, pero el dueño de la �enda se negó a proporcionarlo
ante el miedo de ser atrapado por las autoridades.
La migración hacia el país nipón por parte de los coreanos es
otro de los temas que también se abordan dentro de la serie. La
dis�nción de clases se ve reflejada cuando tanto coreanos como
japoneses viajaban en barco. En primera clase, los empresarios
japoneses se encontraban bebiendo vino, disfrutando de la mejor comida y de espectáculos en vivo, mientras que bajo
cubierta, entre animales de corral, un calor abrasador debido a
las máquinas de carbón, y un espacio reducido, se encontraban
aquellos coreanos que buscaban migrar al país vecino, algunos
por la promesa de un trabajo, por la búsqueda de asilo y libertad
o de manera obligada al ser prisioneros. Estos úl�mos eran arrastrados a trabajar como soldados para defender al país invasor
en su búsqueda de conquista de Manchuria y Asia Central⁶.
Sin embargo, una vez que arribaban al puerto, la realidad en Japón era dis�nta. Los inmigrantes coreanos se mantenían
callados y obedientes ante el temor de ser arrestados o colgados
por traición al emperador. No tenían, pues, libertad de expresión
ante la opresión del Imperio japonés, pues la anexión lejos de
beneficiar a ambas partes por igual, únicamente resultaba provechosa para la élite japonesa.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliogra�a
Álvarez, María del Pilar (2015). “Historia de las relaciones polí�cas entre Corea del Sur y Japón desde la teoría sistémica de
Samuel Kim: ¿hacia una geopolí�ca de la memoria?”, en:
Portes. Revista Mexicana de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico, vol. 9, no. 18, p. 154.
Romero Cas�lla, Alfredo (2010). “De Choson a Chosen: unión y
fractura de la nación coreana”, en: José Luis León Manríquez
(coord.). Historia mínima de Corea. México: El Colegio de México
Fuentes electrónicas
González, Araceli (2020). “Corea del Sur: de la asimilación
cultural forzada por Japón a la expansión de su propia cultura
a nivel mundial”, en: Korea.net. [En línea; consultado el 2 de
diciembre de 2023]. Disponible en: h�ps://spanish.korea.net/
NewsFocus/HonoraryReporters/view?ar�cleId=188797
“Historia de la migración coreana” (2022), en: KBS World Spanish.
[En línea; consultado el 3 de diciembre de 2023]. Disponible en:
h�p://world.kbs.co.kr/service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

Las deplorables viviendas, los salarios miserables y las condiciones laborales infrahumanas, así como la discriminación, el miedo, la nostalgia por su patria y el sen�miento de desarraigo en
un país ajeno, son algunos tantos de los temas que la serie
rescata, pero también muestra el deseo de supervivencia, el
nacionalismo y el amor fraternal que pocas veces son narrados
dentro de las historias oficiales.

lación Forzada y Movilización para la Guerra (1931-45)⁴.

Es durante este periodo en que está ambientada la primera temporada de la serie Pachinko, misma que en
sólo ocho capítulos narra las dificultades que experimentaron los coreanos a causa de dicha anexión. Por
ejemplo, la ropa tradicional de la era Joseon fue prohibida y sus�tuida por una de es�lo más occidentalizado,
los nombres na�vos fueron reemplazados por otros de
origen japonés, y el idioma coreano fue dejado de lado
al imponerse el japonés como idioma oficial⁵.

Desde el siglo XVI, la península coreana era considerada como una pieza clave para los planes de
conquista de Japón debido a su cercanía con dos de
las potencias más poderosas: China y Rusia. El
Imperio japonés vio a este territorio como el perfecto
campo de batalla si quería conquistar la China Ming,
de modo que en 1592 comenzó la Invasión de Hideyoshi o Guerra de Imjin, misma que concluyó en 1598
con la muerte del general Toyotomi Hideyoshi y la
intervención de China. Durante esos seis años de
guerra, el ejército japonés invadió Busan, capturó a
un gran número de pobladores coreanos, saqueó sus
hogares, cobró impuestos a los locales, además de
que destruyó si�os culturales importantes, y trasladó
a Japón a cerca de 70 mil coreanos como prisioneros.²

6 “Historia de la migración coreana”, disponible en: h�p://world.kbs.co.kr/
service/contents_view.htm?lang=s&amp;board_seq=432820

De igual forma, muchos coreanos fueron despojados
de sus �erras de cul�vo, las cuales fueron entregadas a
la élite y a militares japoneses. Algunos granos, principalmente el arroz blanco, que era cul�vado por los mismos coreanos, quedaron prohibidos para su consumo,
puesto que se des�naron exclusivamente para las
fuerzas imperiales. Si se sabía que algún local había
ingerido un solo grano, el cas�go recaía no sólo sobre
el acusado, sino incluso sobre toda su familia. Esto se
observa en una escena de Pachinko, en la que la madre
de Sunja, la protagonista, quiere prepararle una úl�ma

1 Lingüista, profesora y traductora. Es licenciada en Ciencias del Lenguaje por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Estudios Coreanos en la Universidad Autónoma de Nayarit, y es
becaria del Centro de Investigación de Estudios Coreanos en la misma casa de estudios.
2 Alfredo Romero Castilla, “De Choson a Chosen”, pp. 42-46.
3 Ibíd., p. 47.
4 María del Pilar Álvarez, “Historia de las relaciones políticas entre Corea del Sur y Japón”, p. 154.
5 Araceli González, “Corea del Sur: de la asimilación cultural forzada”, disponible en: https://spanish.korea.net/NewsFocus/HonoraryReporters/view?articleId=188797

CULTURA REGIONAL

20

21

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

fig

01

Juan Ramón Garza Guajardo, Alfonso Treviño Cantú y Juan Torres Cantú (2019). El Topo
Chico: su historia, su gente y sus manantiales. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 122 pp.
Ulrich F. Martínez Barrón

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Juan Ramón Garza Guajardo es un investigador origi-

do su identidad en Nuevo León. En esta reseña, se analizarán di-

nario de Sabinas Hidalgo, nacido en 1958. Se ha

versos puntos claves que se abordan en la obra, así como su con-

dedicado a la docencia y a la difusión de la historia

tribución al entendimiento de la historia e identidad de la comu-

regional de Nuevo León, especialmente del municipio de

nidad del Topo Chico.

General Escobedo, en el que se ha desempeñado como cronista e historiador. Por otro lado, Juan Torres Cantú nació en

Los autores comienzan el libro al situar la toponimia del cerro del

Monterrey en 1948. Estudió la licenciatura en Administración de

Topo y el contexto histórico de dicha localidad, en el que exponen

Empresas en el Centro de Estudios Universitarios y trabajo como

acontecimientos claves que dieron lugar al asentamiento de la

impresor, publicista y periodista en diversas instituciones. Por

hacienda de San Bernabé del Topo Chico durante el siglo XVII.

último, Alfonso Treviño Cantú, originario del Topo Chico, nació en

Además, destacan la importancia de los manantiales y su papel

1937. Se dedicó a la vida comercial y a la protección de archivos

indiscutible en el esplendor, fama y desarrollo del Topo Chico,

de la Comunidad de San Bernabé del Topo Chico.

puesto que los “manantiales de los baños” o de “agua caliente”
fueron símbolo de la región. Y esto en virtud del turismo nacional

El libro El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales, es-

y extranjero, atraído a la comunidad debido a las propiedades cu-

crito por estos tres autores, es una obra que ahonda en diversos

rativas que se atribuyeron a sus aguas termales.

detalles históricos de una parte significativa de la zona metropolitana de Monterrey desde sus primeros momentos hasta su

El análisis de los manantiales ocupa un lugar central en la obra,

transcurso histórico. Los autores demuestran un enfoque meticu-

pues se explora la relación simbiótica entre la geografía y la

loso al examinar la rica historia del Topo Chico, desentrañando sus

importancia cultural de los recursos hídricos, y se examinan a de-

raíces desde diferentes periodos históricos.

talle los efectos sociales y económicos de estos manantiales en la
comunidad dentro de la formación de la identidad regional. Los

La narración se distancia de la visión convencional, proporcionan-

autores además dedican una importante sección del libro a estu-

culturales, tales como molinos, tertulias, ferias y grupos de mú-

Chico se refleja en las festividades locales, manifestaciones cultu-

do una perspectiva más holística y detallada de la región, lo cual

diar la participación del Topo Chico en dos periodos históricos en

sica. La localidad ha sido pues un lugar importante en la historia

rales y la forma en que la población se identifica con esta región,

enriquece la compresión de ésta. De tal modo que representa un

la historia de México, desde la restauración de la República a la

de Monterrey, debido a su ubicación y a su participación en

para el reconocimiento y persistencia de esta herencia cultural en

ejemplo notable de investigación académica que combina diver-

Revolución mexicana. Es así como, a lo largo del libro, señalan los

puntos clave dentro de la economía, desarrollo urbano, extrac-

el transcurso de los años.

sas ramas de las ciencias sociales, para así procurar un discerni-

hechos locales y nacionales que tuvieron lugar en ese sector.

ción de materiales y turismo.

Los autores también estudian el legado perdurable de la comuni-

A medida que se avanza en la lectura, el libro nos invita a consi-

aportación muy importante en el campo de la historia local. Los

Por medio de la historia local y una investigación exhaustiva, el

dad del Topo Chico en la identidad nuevoleonesa, el cual se ha

derar la importancia del Topo Chico en la identidad del noreste,

autores han logrado brindar una experiencia reflexiva profunda

libro presenta un artefacto documental que posibilita la revisión

manifestado en diversas dimensiones culturales, sociales y eco-

ya que transciende lo puramente geográfico y se convierte en un

sobre la complejidad y riqueza de esta comunidad. Del mismo

de la evolución de nuestra urbe desde la óptica de una de sus po-

nómicas. El libro permite comprender la influencia duradera que

componente esencial de la cultura, la historia y la región. De tal

modo, se despliega un tapiz narrativo que va más allá de la mera

blaciones más significativas. De tal forma que los autores explo-

ha tenido la comunidad en la configuración de la identidad regio-

manera que los autores consideran que el estudio de esta locali-

crónica histórica, adentrándose en las capas más íntimas del Topo

ran no sólo su pasado, sino también la conexión intrínseca entre

nal en Nuevo León: ahí se construyeron notables hoteles, se inau-

dad en específico es de suma importancia para entender la cone-

Chico. A fin de cuentas, esta obra se erige como un testimonio de

su historia, sus habitantes y los recursos acuíferos que han defini-

guró la compañía Topo Chico y tuvieron lugar distintas prácticas

xión emocional y simbólica entre los habitantes de Nuevo León y

una comunidad que, a través de la historia, ha forjado una identi-

su entorno, contribuyendo a la afirmación de una identidad regio-

dad única digna de ser entendida, apreciada y preservada para las

nal única y arraigada. Además, plantean que la presencia del Topo

generaciones venideras.

miento completo y enriquecedor del Topo Chico.

El Topo Chico: su historia, su gente y sus manantiales es una

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

23

�GENIO
Y FIGURA
José Gabino Castillo Flores:
“LA HISTORIA TIENE QUE RECUPERAR
SU DERECHO A PENSAR EL PRESENTE”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

El doctor José Gabino Cas�llo Flores es licenciado en Historia por la

blo muy interesante porque es un pueblo mes�zo, aunque en reali-

Universidad Veracruzana, maestro en Historia por la Universidad

dad está rodeado de buena parte de población indígena.

Nacional Autónoma de México, y doctor en Historia por El Colegio

Eso también es muy interesante, este elemento migratorio

rados, y que además puedes tener beca si tú aplicas a alguna de

también marcó en buena medida al historiador, es decir, vivir en

ellas con una excelencia académica, y no me costó para nada

Chinameca implicaba trasladarnos desde pequeños, sobre todo en

hacerlo porque además me encantaba la carrera. Entonces de ahí

periodos vacacionales hacia el norte del estado, a visitar a la familia

me fui a estudiar la maestría a la Ciudad de México, a la Universi-

y atravesar Veracruz, que es un estado muy largo. Atravesabamos

dad Nacional Autónoma de México. Ahí estudié la maestría en His-

muchos poblados, muchas regiones, zonas como Catemaco, que es

toria en la Facultad de Filoso�a y Letras. Luego de la maestría, aca-

famosa justamente por una serie de elementos, incluso culturales.

bé estudiando en El Colegio de Michoacán el doctorado, y después

Todo aquello que �ene que ver con lo mágico-religioso, pero que

me regresé a la Ciudad de México, donde hice dos estancias pos-

también �ene que ver con los paisajes, con los contrastes de las

doctorales en la UNAM. Y estando en la UNAM, empecé a dar cla-

planicies a la selva, de la selva al mar, y del mar a las montañas.

ses. Me fui a vivir a Chiapas un �empo, donde di clases en la Uni-

Entonces creo que eso también fue muy relevante. Pensando en

versidad Autónoma de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas.

estos elementos de movilidad, la familia de mi madre es zacateca-

Luego regresé a la Ciudad de México, y posteriormente a Coahuila.

na, entonces también hay vínculos míos por acá un poco más hacia

Fue un viaje bastante largo, un poco ir de sur al centro, del centro

el norte, de la zona de Jerez, en Zacatecas. Y la familia de mi padre,

al Pacífico, del Pacífico al centro, luego otra vez al sur, y luego al

por su parte, es de la sierra norte de Puebla. De hecho, la madre de

norte. Ha sido una travesía bastante larga, pero de muchos

mi padre era indígena náhuatl, por lo tanto también mi padre,

aprendizajes y también creo que eso ha sido fundamental. Mi

aunque creció más en una cultura mes�za, también tenía ob-

forma de concebir la historia, insisto, está muy ligada también a la

viamente en la sangre la cultura indígena.

relación con la movilidad de la niñez y creo que llegar a Coahuila
fue una mera casualidad, no me arrepiento para nada. Es un lugar

Es muy interesante ver cómo todos estos procesos sociales y culturales tuvieron cierta repercusión en lo que es al día de hoy como historiador.
¿Cómo llegó usted a Coahuila?
Casualidad y necesidad, las dos cosas. Mira, yo llegué a Mar�nez de

de Michoacán. Actualmente es profesor-inves�gador de la Facultad

Entonces creo que eso fue un elemento importante cuando pensa-

de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila,

mos un poco en mi formación y en mi persona, justamente porque

miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, y estudioso de

conviví con una población bastante amplia de esa naturaleza, que

temas de historia de la Iglesia y del clero durante la época virreinal.

además también daba un carácter muy peculiar. Y es un lugar en el

En entrevista, el doctor Cas�llo comparte un poco sobre sus inicios,

que yo crecí viendo tradiciones indígenas desde muy pequeño, y

su formación y su vida académica, al mismo �empo que aborda

que a mí me marcaron en buena medida durante mi infancia.

fascinantes perspec�vas sobre el ejercicio de la disciplina histórica

También, a la par de esto, es una zona bastante religiosa. Las fes�vi-

en el presente y en el porvenir.

dades religiosas son importantes para mí, porque después acabaría
justamente haciendo historia de la religión, historia de las

La primera pregunta sería: ¿cuáles son sus
orígenes? ¿Cuándo y dónde nació? ¿Nos puede
hablar un poquito de ese Gabino Cas�llo, dejando por ahora de lado su faceta como historiador?

creencias religiosas, historia de la Iglesia. Entonces creo que por ahí
hay un elemento fundamental: esa formación o esas vivencias de la
infancia marcan al historiador posteriormente. Es una zona
también llena de muchas tradiciones, llena de música. Es cuna, por
ejemplo, del fandango veracruzano.

Claro que sí. Estamos hablando de cosas de las que no pensé que
hablaría en algún momento de la carrera. No lo consideraba como

Mis padres, ¿quiénes fueron? Mi padre se llamaba Gabino Cas�llo,

parte de la misma, pero qué bueno que aquí estamos hablando un

soy el homónimo. Mi madre se llama Emigdia Flores. Mi madre aca-

poco de la persona, que creo que también es importante. Yo nací

bó la primaria, mi padre la secundaria. En realidad no hay una

en 1983 en el estado de Veracruz. Nací en una ciudad que se llama

tradición letrada en la familia. Mi padre fue obrero ahí en Chi-

Mar�nez de la Torre, que se encuentra un poco al centro norte del

nameca. De hecho, nos mudamos a vivir a este pequeño poblado

estado de Veracruz. Aunque realmente toda mi infancia, hasta los

porque él llegó a trabajar a una fábrica que estaba justamente ahí.

14 años, crecí y viví en un pueblo muy pequeño que se llama Chi-

Ahí crecí, en este pueblo muy, muy pequeño, y después nos mu-

nameca, que está al sur del estado de Veracruz. Es un municipio

daríamos cuando yo tenía 14 años. Nos mudamos a Mar�nez de la

muy pequeño, que está básicamente me�do en la sierra. Es un pue-

Torre, que es de donde originalmente soy.

la Torre de 14 años. Unos años después, cuando tenía apenas 17,
me fui a estudiar la licenciatura en Historia a Xalapa, Veracruz, que
es la capital del estado. Una universidad que además está volcada

que me gusta mucho, y pues bueno, un poco esa es la trayectoria,
a través de la cual llegué a Sal�llo.

Básicamente hizo todo un “tour académico” para
llegar a donde está ahorita. Usted ya mencionó
que tuvo docentes que lo hicieron enamorarse
aún más de la historia. ¿Hubo algunos docentes
o autores en general que marcaran su forma de
concebir la historia?

sobre la universidad, es decir, es una ciudad hecha para los estudiantes, construida sobre la cultura misma, es parte de la iden�dad

Sí, siempre. Fíjate que eso es muy interesante y pasa mucho cuan-

de Xalapa. Entonces, yo la verdad no pensé que fuera a estudiar. En

do estudiamos historia. Creo que muchas veces, además de la his-

realidad, un poco si seguimos la lógica de los grupos sociales, no

toria personal, siempre nuestra decisión está muy relacionada con

debería haber llegado a la universidad. Por fortuna hubo movilidad

buenos profesores y profesoras. Si me dices a mí, yo te podría decir

social, se pudo, llegué, me mandó mi familia a estudiar a Xalapa.

que, desde que vivía en Chinameca, en la secundaria tuve un muy

Fíjate, es muy curioso, yo iba a ser contador. ¿Por qué contador?

buen profesor de historia. Ni siquiera era historiador, pero era exce-

Porque en Mar�nez de la Torre era lo que había. Terminé en Xalapa

lente dando clases de historia. ¿Sabes qué me gustaba mucho a

estudiando historia. Culpa de una profesora de preparatoria,

mí? Cómo estos docentes o autores en su clase transmiten jus-

porque además me dio una muy buena clase de historia y es la re-

tamente esta pasión por la historia y por la reflexión sobre lo social

levancia de los profesores también. Ella me mo�vó en buena medi-

y sobre lo cultural. Eso me ha gustado mucho. Entonces, aunque tú

da, me dijo: “mira, pues estudia historia o antropología, que te

me preguntas ahora de autores, yo le daría un espacio a mi profe-

pueden gustar mucho”. Además, veía que mi perfil iba hacia ese

sor de secundaria, a mi profesora de preparatoria, que aunque no

ámbito. Hablé con mis padres, ellos me apoyaron, siempre me apo-

era historiadora, era socióloga. A par�r de la licenciatura, tuve un

yaron. Aunque ellos no llegaron a la universidad, siempre fue muy

muy buen profesor, amigo incluso hasta la fecha, que se llama Jorge

relevante para ellos que sus hijos estudiaran. Entonces me fui a es-

Rodríguez Molina. Fue mi profesor en la facultad, una muy buena

tudiar historia a Xalapa. Así llegué ahí, estudié ahí la licenciatura en

persona y además era de estos hombres que te mo�van todo el

Historia, me enamoré completamente de la profesión, me atrapó

�empo, y que están encaminándote a seguir superándote, no sólo

desde la primera vez que yo empecé a tener clases. Tuve muy bue-

en cues�ones de aprendizaje, sino además de crecimiento perso-

nos profesores en la Facultad de Historia de la Universidad Veracru-

nal. Creo que ellos serían como los tres personajes básicos, en mi

zana, muchos de ellos incluso sin doctorado, pero con una exce-

formación como historiador

lencia docente que te animaba justamente a pensar en algo más.
1 Historiadora. Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Actualmente es becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de
la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

24

Estando en la licenciatura, empecé a descubrir que existen unas

Y luego, si somos como un poco más académicos, yo te diría que

cosas que se llaman maestrías y unas cosas que se llaman docto-

hay autores que para mí han sido fundamentales en mi formación.

25

�Desde los clásicos que a mí me enseñaron en la licenciatura, creo

vida co�diana y hubiera una especie de conexión entre la cultura entendi-

que están los autores de la corriente de Annales: el propio Marc Blo-

da como algo general, como una superestructura que de repente estaba

ch, Jacques Le Goff, Fernand Braudel. Creo que mi ingreso a la histo-

ahí, sobre el mundo social y material. Leía muchísimos antropólogos, inc-

ria fue a través de ellos. Luego descubrí a otros más que también

luso me me� a estudiar antropología porque me fascinaba tanto y

fueron para mí muy importantes y que actualmente me acompañan

encontré una vinculación tan bonita entre historia y antropología.

me permita entender cosas mucho más grandes, mucho más globales.
A lo mejor yo quiero trabajar una ceremonia, porque considero que esa
ceremonia me permite a mí entender formas de cómo se negocia el po-

todavía en mi forma de trabajar. Por ejemplo, E.P. Thompson y Eric
Hobsbawm. Sumaría a Arle�e Farge, a quien descubrí ya tarde, pero

Para no hacerte el cuento largo, acabé poniendo mi atención sobre los

der, de cómo desde el punto de vista simbólico, los grupos interactúan

que me parece una autora increíble. Yo la conocí por otro autor que

testamentos. Preguntándome cuál era el medio fundamental a través

entre sí, formas de sociabilidad, todo ese �po de aspectos que pueden

me marcó, que es Tomás Calvo, que fue mi director de tesis doctoral.

del cual yo podía estudiar la muerte, acabé usando los testamentos

enmarcarse de forma mucho más integral dentro de un problema de

Farge me parece sensacional. Es una autora francesa que habla sobre

como fuente principal. Me me� a la corriente de Annales, conocí a Mi-

inves�gación. Sí, creo que mi proceso sería no pensar en la descripción,

archivos judiciales, sobre la importancia de los archivos en la inves-

chel Vovelle, a Le Goff, y a muchos otros que habían trabajado la muer-

sino más bien en el análisis y en la reflexión. Las y los historiadores, hasta

�gación, sobre estas formas de entender el mundo social desde una

te, como Vincent Thomas. A fin de cuentas, estos autores veían en la

hoy y sobre todo en las tesis, solemos hacer más una narración, un poco

perspec�va mucho más subterránea, más que verla desde las élites.

muerte un elemento para entender el mundo social y cultural. En-

siguiendo la documentación de lo que vamos encontrando, para contar

Y finalmente tal vez te diría que el propio Clifford Gertz es un autor

tonces, acabé estudiando los testamentos y viendo a través de ellos

una historia. Yo creo que una de las cosas que debemos sumar a las

que para mí también es fabuloso, aunque no es historiador sino an-

cómo, en el periodo colonial, en el siglo XVIII, se podían reflejar las ac-

inves�gaciones es hacer muy patente nuestras metodologías y nuestros

tropólogo. Creo que sus textos, en par�cular ese de la interpretación

�tudes y prác�cas ante la muerte en un momento en el que la Iglesia

marcos teóricos, algo que generalmente no hacemos.

de las culturas, a mí se me hace un texto genial que incluso sigo de-

y la religión ocupaban un papel central en el mundo social. Y así

jando a mis estudiantes todo el �empo.

empecé a trabajar. Entonces, mi tesis de licenciatura y varios de los pri-

¿A qué me refiero? Bueno, que las y los historiadores debemos ser muy

meros trabajos que publiqué, fueron en torno a estas reflexiones sobre

claros en cuáles son nuestras categorías, cuáles son nuestros obje�vos,

En el ámbito posterior a la licenciatura, en la maestría o doctorado,

la muerte: la creación de cementerios, la cues�ón de las epidemias, los

a qué queremos llegar, a qué metodología recurrimos, para qué nos

pues el propio Tomás Calvo es para mí casi mi padre intelectual.

aspectos de la higiene. Fui vinculando varios temas que se ligaban a

sirve una inves�gación de esa naturaleza. Creo que eso es lo que ha

Creo que ahí aprendí gran parte de lo que hago. Y pues yo creo que

ello a fines del periodo colonial y a inicios del siglo XIX, donde consi-

cambiado más. Hay que hacer más patente nuestro andamiaje meto-

tendría que mencionar a María Alba Pastor de la UNAM, fue una

deraba yo que estos temas sufrían una serie de cambios que iban muy

dológico y teórico a la hora de escribir historia. Lejos de sólo narrar, que

gran profesora, muy teórica, que me pareció sensacional. Aprendí

ligados a la secularización impulsada por el Estado.

mucho de ella. María Alba Pastor Llaneza y Le�cia Pérez Puente de

Si me preguntaras cuál ha sido mi línea en los úl�mos �empos, pues son

creo que también eso nos ha me�do en problemas. Usualmente se nos

los cabildos eclesiás�cos. Tengo un libro sobre ellos: El cabildo eclesiás-

ha cri�cado mucho a las y los historiadores porque sólo narramos, sólo

la UNAM también. Con ella hice unas estancias postdoctorales en

Y luego me fui a la UNAM. Empecé a trabajar cosas más urbanas, pero

�co de la Catedral de México (1530-1612). Luego, con Le�cia Pérez

describimos, y yo sí estoy convencido, hoy en día por lo menos, que es

el Ins�tuto de Inves�gaciones sobre la Universidad y la Educación y

ligadas a lo mismo. Empecé a trabajar un poco cómo las epidemias, la

Puente, hicimos otro libro coordinado que se llama Poder y privilegio,

necesario que le apostemos un poco más a estos elementos sin perder,

también de ella aprendí muchísimo. Hay un montón de gente de-

higiene y la Ilustración transformaron justamente el espacio urbano de

también sobre cabildos eclesiás�cos novohispanos. Hicimos otro que se

claro, el papel de la descripción, el papel de la de la pluma, a veces hasta

trás. En realidad, los historiadores y las historiadoras siempre tene-

una ciudad como Xalapa a inicios del siglo XIX. Y fui entendiendo la idea

llamaba Educación y prebenda para analizar el papel de la educación y

un poco literaria, al momento de escribir historia. Seguimos pensando

mos detrás un ejército de gente que nos aporta una gran can�dad

de la Ilustración, la idea de la consolidación del Estado nacional, la idea

de la universidad en el alto clero. Luego trabajamos ceremonias pú-

en si lo que hacemos es un poco de literatura o de historia; yo creo que

de herramientas, pero también de reflexiones que te acompañan a

del liberalismo, y cómo impactaron en estos cambios del An�guo Régi-

blicas, etc. Por ahí han ido mis líneas de inves�gación, yo te diría que es

debemos apostarle un poco más a estos elementos teóricos.

lo largo de tu vida profesional.

men. Me interesó mucho eso. Y luego, aunque andaba en esos temas,

un poco la historia social del clero novohispano, sin perder de vista las

acabé trabajando otra vez la Iglesia, porque en el doctorado yo llegué

dimensiones simbólicas de ese poder. Ahora estoy acabando un texto

pensando en un proyecto de historia urbana para el siglo XIX, y conocí a

que vamos a publicar Tomás Calvo y yo, que se llama La Iglesia en los

Tomás Calvo, que te decía que es como mi padre intelectual. Y pues don

márgenes del Imperio, y es sobre los proyectos eclesiás�cos y misionales

Tomás Calvo me puso el mundo de cabeza, porque un día fuimos a una

en las fronteras, tanto del norte de la Nueva España como del sur. Vamos

Es una pregunta muy di�cil. Yo creo que uno medio sobrevive. Vamos

Empecé desde la licenciatura muy pronto, porque me enamoré de

visita a la Catedral de Guadalajara a hacer trabajo de campo en los archi-

a analizar áreas como Yucatán, Guatemala, Chiapas, y luego por acá arri-

a empezar, si quieres con una crí�ca: creo que uno de los grandes pro-

la historia y de la inves�gación. Lo hacíamos porque nos gustaba,

vos, y de repente pusieron un libro gigantesco sobre una mesa, que a mí

ba, Sonora, Linares, etc. Es un poco una visión global.

blemas para nosotros, que ya estamos en una universidad siendo do-

pero también porque sabíamos que era un medio de movilidad so-

me pareció impresionante. Pregunté qué era, y descubrí que aquello era

cial, y que iba a ser la única forma de lograrlo. Yo empiezo muy

un libro de actas de cabildo. No tenía la menor idea de qué era eso, pero

temprano, haciendo cosas sobre creencias religiosas. Yo empecé

resultó que eran las actas que producían los miembros del cabildo ecle-

trabajando cosas que tenían que ver con la muerte, un poco cosas

siás�co de la Catedral durante el periodo colonial. El cabildo es este

más de antropología. Me gustaba mucho estudiar todo lo que tenía

cuerpo que acompaña al obispo, como una especie de senado, aunque

Claro. Mira, yo diría que los procesos de inves�gación siempre van

�enes siempre en puerta. Estás redactando ar�culos, pensando en

que ver con el Día de Muertos, con las ofrendas, con lo que se creía

no lo es, y yo me quedé impresionado. Entonces Calvo me volteó a ver,

cambiando, porque van cambiando tus temas, tus intereses, tus pro-

algún libro, pensando en algún seminario, pero por el otro lado �enes

alrededor de la muerte. Es decir, prác�cas y creencias religiosas al-

porque era yo su tutorado, y me dijo: “estos temas no se han trabajado,

pias perspec�vas, según lo que vas leyendo. Si tú me preguntaras qué

la cues�ón de la docencia, que para mí es maravillosa. Yo creo que una

rededor de la muerte.

deberías trabajarlos”. Y si me lo decía Tomás Calvo, pues yo cómo iba a

ha cambiado, yo te diría que antes hacía el clásico proceso de hacer

de las cosas que más amo es dar clases, y eso implica prepararlas,

decir que no. Entonces dije: “bueno, pues voy a trabajarlo, ¿por qué no?”

una revisión historiográfica, ir al archivo, encontrar un tema que fuera

implica atender alumnos, implica dedicarles �empo. También porque

¿Por qué lo hacía? Pues es evidente, ¿no? Veracruz, zona indígena,

Lo curioso fue que acabé trabajando, no el de Guadalajara, sino el cabildo

importante para mí, pero que además esté un poco a la moda, porque

si no lo haces, tus clases son bastante superficiales. Y, finalmente, la

zona donde el culto a los muertos es no sólo una fes�vidad, sino que

eclesiás�co de la Ciudad de México en un periodo fundamental. Fue muy

también un poco uno marcha con eso. Pero ahora yo no trabajo temas:

cues�ón de la ges�ón, es decir, creo que uno de los grandes problemas

es parte de la propia iden�dad regional. Entonces, por ahí entro un

interesante, nadie lo había hecho y hacía falta un buen trabajo del cabildo

trabajo problemas. Trato de pensar, no en un tema para narrar, sino

de aquellos que estamos, sobre todo en la universidad pública, es que

poco, porque más que estudiar la conmemoración en sí, era ver la re-

eclesiás�co de la Catedral de México, que era la Catedral Metropolitana,

más bien en temá�cas que posibiliten el planteamiento de problemas.

tenemos muchas cosas de ges�ón encima, y eso nos limita en buena

levancia que tenía la cultura en esos momentos. Para mí era como si

el arzobispado, el centro, el corazón de las ins�tuciones eclesiás�cas no-

¿A qué me refiero con eso? Que más que un tema, sea algo que a mí

medida el cumplir con las otras dos ac�vidades. Hoy en día, muchos

la cultura se manifestara de pronto en el ámbito material, invadiera la

vohispanas. Entonces acabé trabajando los cabildos eclesiás�cos.

¿Nos podría hablar un poco de sus temas
de investigación?

CULTURA REGIONAL

26

¿Cómo es su día a día? En�endo que usted es
miembro del SNI además de docente.

centes, siendo inves�gadores, es el �empo. Uno �ene que dividirse

¿Nos podría compartir cuál es su proceso de
investigación?

por lo menos en tres ámbitos: uno es la inves�gación, otro es la docencia y otro es la ges�ón. ¿Cómo es el día a día? Pues, por un lado, es
estar pensando en los avances de inves�gación y en los temas que tú

27

�docentes somos administradores, prác�camente, y dedicamos la mayor
parte del día a cosas administra�vas. Es una de las grandes quejas que

significa�vo, se va a desechar rápido. Otro método es el aprendizaje

tenemos muchas veces los inves�gadores. Se nos pide hacer inves-

basado en proyectos; la idea es dejar que los estudiantes sean parte de

�gación, hay que cumplir con el SNI, pero tenemos tanta carga adminis-

su propia formación, que elaboren proyectos juntos, que también

tra�va que a veces lo más relevante que debería ser la inves�gación y la

piensen o resuelvan un problema. Suelo también ponerlos a dar cla-

docencia acaban por pasar a segundo plano.

ses, para que también ellos adquieran la experiencia de estar frente a
un grupo, tratando de impar�r una sesión. Me gusta mucho también

Bueno, es complicado este proceso. También �ene su lado diver�do. Uno

el aprendizaje coopera�vo, es decir, trabajar en equipos. La enseñanza

a�ende muchas cosas, y la verdad es que uno dedica su �empo a eso con

tradicional siempre ha apostado mucho por la individualidad, pero hoy

todo el cariño del mundo. La única queja que yo tendría sería esa, que

en día sabemos que una de las cosas que más se recomienda es el

creo que en la universidad pública hay demasiadas cosas de ges�ón, de

aprendizaje coopera�vo, y además que sea significa�vo, es decir, no

administración, que creo que deberían sistema�zarse mejor, planearse

hacer equipos para que alguien haga una parte del trabajo y otro la

mejor, con la finalidad de dejarle al inves�gador un poco más de espacio.

otra, y que armen todo antes de la clase, sino que sean proyectos

Dedicas mucho �empo a lecturas, mucho �empo a prepararte, y de re-

donde trabajen de manera conjunta. Es básico también tratar de usar

pente llegas a una plaza, y te das cuenta de que muchas veces el 50% o

tecnologías para el aprendizaje, algunas herramientas digitales que

más de tu �empo se va en otras cosas, y eso es una lás�ma porque se

pueden ser buenas. Me gusta mucho que mis estudiantes traten de

podría generar mucho más, pero no lo vamos a solucionar ahora.

ver que el pasado no está muerto, y que si vemos historia no es
únicamente para aprender fechas y nombres, sino para aprender a
pensar el presente.

¿Qué reconocimientos ha recibido usted a lo largo
de su trayectoria?

Usted se desempeñó por un �empo como coordinador del programa de Maestría en Historia del
noreste mexicano y Texas, que ofrece la Universidad de Coahuila. ¿Qué nos podría comentar sobre
este programa?

No muchos en realidad, aunque creo que a final de cuentas la obra
marca caminos. ¿A qué me refiero? A que alguien puede ser un excelente inves�gador, sin tener algún �po de reconocimiento. Si me
preguntas a mí, pues mi propia pertenencia al Sistema Nacional de

¿Cuáles materias ha impar�do durante su estadía en
la Universidad Autónoma de Coahuila? ¿Qué
materias son las que más ha dado durante este
�empo?

Inves�gadores desde el 2015, y al Sistema Estatal de Inves�gadores,

toria. Luego ya no di clases porque me fui, como decíamos, becado. Y

al que ingresé en 2023. Reconocimientos en general, pues las pro-

como agarré becas muy seguiditas, me fui de la maestría hasta el doc-

pias becas que he obtenido: tuve la beca de Santander, que era una

torado. Entonces la siguiente experiencia que yo tuve fue en Zaca-

beca importante para nosotros de movilidad; la beca Teixidor, que

tecas, donde me invitaron a impar�r algunos cursos. Luego tal vez la

ofrece la UNAM para estancias en el Ins�tuto de Inves�gaciones

etapa más formal de docencia fue en la UNAM, en el sistema abierto.

Históricas; las propias becas de maestría y de doctorado que me ha

Esa creo que fue la experiencia más gra�ficante, estando entonces

La que más he impar�do se llama “Historia de la península ibérica” y

otorgado CONAHCYT; y sumaría también, tal vez, las dos estancias

recién egresado del doctorado. Me encantaba la UNAM, además de

otra es “México: siglo XIX”. También “Historia de los grupos subalter-

postdoctorales en la UNAM, que también son parte de esos recono-

que es referente a nivel nacional. Estuve ahí tal vez como año y

nos”, y en maestría doy “Seminario de inves�gación”. Entonces creo

cimientos también a tu trayectoria.

medio, más o menos. La mayoría de los estudiantes eran de varios es-

que son las materias que más he dado al llegar aquí a la universidad.

tados porque llegaban a estudiar a la Ciudad de México.

“Historia de la península ibérica” es un curso muy interesante, porque

¿Cómo ha sido su trayectoria como docente? ¿Qué
nos puede decir sobre la enseñanza de la historia?

Es un programa que ha sido bastante exitoso. Yo creo que los estudios
de posgrado son fundamentales. Los posgrados son un espacio para
profesionalizarte, para formarte más en la inves�gación, para aprender
muchísimo; creo que las maestrías y los doctorados deberían ser el pilar
incluso de la formación de los estudiantes. Es más, creo que es un derecho fundamental. Mira, a la maestría se le puso por nombre del Noreste
mexicano y Texas. Yo llegué a Sal�llo el 13 de enero de 2017, y al año
siguiente, a mí me invitaron a integrarme al proyecto de diseño de la
maestría, entonces me tocó estar desde el inicio. Había un poco la
inquietud de crear un posgrado, no se había logrado, entonces llegué y

además vemos toda la parte medieval de la península ibérica y las
Luego de la UNAM me fui a Chiapas. Estuve ahí, acabé el doctorado.

herencias posteriores en México y en América. Y en “México: siglo

De pronto, se acabaron las becas, se acabaron las instancias postdoc-

XIX” vemos toda la consolidación del Estado-nación, todos los pro-

Defini�vamente es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo.

torales y el mundo fue, ¿y ahora qué va a pasar? Tuve la suerte de que

blemas se pueden vincular muy fácilmente con el propio presente, y

Además de inves�gar, creo que dar clases es una de las ac�vidades

me invitaron de la UNACH que está en San Cristóbal a dar clases. Me

eso es lo que me gusta mucho hacer.

más sa�sfactorias, no sólo por el hecho de lo que transmites, sino

fui para allá. En la UNACH, la crí�ca y la reflexión eran muy fuertes

también por lo que aprendes. Siempre he creído que la relación pro-

porque además la zona es cuna del movimiento zapa�sta, de toda

fesor-alumno es una relación recíproca. No sólo enseñas, sino que al

esta lucha en favor de los derechos humanos, en favor de los dere-

mismo �empo aprendes. Entonces, para empezar, creo que la do-

chos de los indígenas, etc. También lo disfruté muchísimo. Y estando

cencia es una escuela abierta. Para � como docente también, porque

en Chiapas, recibí la no�cia de que había una plaza en la Universidad

Yo suelo adaptarme a los grupos. Cuando llego a dar clases, las pri-

todo el �empo estás creciendo en cuanto a tu formación. El contacto,

Autónoma de Coahuila. Aquí había llegado antes un colega del docto-

meras sesiones son un poco para entender al grupo, ya que cada grupo

además, con las nuevas generaciones para mí es fundamental,

rado, Gustavo González, quien hoy en día es director de la facultad.

es dis�nto, siempre hay personalidades nuevas, siempre hay formas

porque vienen con otra mentalidad, con otras necesidades, su forma

Me llamó por teléfono y me dijo: “oye, hay una plaza. ¿Te interesa

de aprendizaje dis�ntas. En cuanto a métodos, mi favorito es el

de aprender es dis�nta y te imponen retos. Yo empecé dando clases

concursar?” Yo le dije que sí me interesaba, porque no tenía todavía

aprendizaje basado en el pensamiento, que se acomoda muy bien a la

chico, más o menos como a los 20 años, en una preparatoria, por en-

una plaza en Chiapas. Así fue como llegué a Coahuila: fue una mera

enseñanza de la historia: la idea de promover siempre la reflexión y el

cargo de un profesor que me solicitó un poco de ayuda porque él iba

casualidad de una plaza que se abrió. Yo no la esperaba, tampoco

análisis sobre los contenidos vistos en clase. A mí me gusta mucho re-

a salir, me dejó su clase. Muy rápido descubrí que me gustaba mucho

esperaba ganármela. Pero me la gané y así acabé instalado en el norte

lacionar siempre el presente y el pasado, creo que es la mejor manera

y que se me facilitaba además dar clases. Me agradaba mucho eso de

del país, lo cual agradezco mucho porque en realidad he aprendido

de que el conocimiento sea más significa�vo. Si el conocimiento no es

aprender, eso de enseñar, preparar clases. Empecé ahí en la prepara-

muchísimo y además he tenido la oportunidad ya de manera formal

fue una de mis primeras encomiendas en la universidad. Yo acepté,
porque para mí han sido fundamentales, yo no podría estar hoy en día
teniendo una plaza en una universidad pública si no hubiera sido por los
posgrados y por las becas que ofertaban.
Entonces empezamos el diseño. El nombre lo consideramos muy

¿Cuáles son las metodologías de aprendizaje que usted ejerce en las aulas?

necesario porque nos dimos cuenta de que es una región que �ene
mucho por dar históricamente, que es una región riquísima, pensando en los tres estados que conformamos el noreste de México:
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, y sumamos Texas porque consideramos que era fundamental ponerla por su relación histórica con
la región. Ya sabemos que en 1836 se independizó, pero la relación
con�nuó, es una relación histórica y hoy en día con una frontera binacional que es importante para entender al país. Entonces teníamos eso en mente: darle el lugar, la importancia que se merece una
región como el noreste. Yo empecé a leer sobre sobre este espacio:
entonces conocí los textos del doctor César Morado, del doctor Octavio Herrera, y los de todos los grandes inves�gadores y de los jóve-

de estar dando clases.

CULTURA REGIONAL

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29

�nes también. Empecé a hacerme de varios conocidos, a leer sus tex-

sotros deberíamos tener como clave el abonar justamente para tener

tos y me di cuenta de que el noreste tenía esa relevancia. Le faltaba

un mundo mejor. ¿A qué me refiero? Nosotros pensamos en las

todavía puntualizar esa relevancia histórica. Los colegas de Nuevo

necesidades actuales, y creo que los historiadores más jóvenes no

León creo que son los que más habían avanzado en la reflexión so-

deben de perder la idea de ser muy crí�cos con su realidad social.

bre ese noreste. Entonces creímos que, si fundamos un posgrado,

Debe exis�r un mayor interés por los problemas sociales actuales.

no tenía que ser nada más un posgrado en historia como las que ya

Creo que nuestra disciplina está un poco atravesando por una crisis,

se ofertaban en todos lados, sino un posgrado que realmente

una especie de crisis de iden�dad, en el sen�do de que son tantos

impactara de forma regional, pero no sólo sobre Coahuila, sino de la

temas, nos fragmentamos en tantos aspectos, que de repente esta-

relación entre Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Texas.

mos trabajando en seminarios que sólo son para nosotros mismos,

La siguiente tarea fue tratar de involucrar a colegas del noreste. En-

no para los miembros de la academia.

Para finalizar esta entrevista, ¿qué consejo nos
daría a los actuales y a los futuros inves�gadores
de la historia y de las ciencias sociales?
Para empezar, les diría que reclamen una academia nueva, que asuman esa responsabilidad. Una academia que se preocupe por sus
necesidades, una academia que sea mucho más abierta a las necesidades de los jóvenes, una academia que sea mucho más horizontal.

tonces empezamos a buscar contactos. Como me nombraron

De ahí les diría que sean abiertos a los cambios también. Ustedes van

coordinador desde 2019, y la maestría se abrió en agosto, me

Si tú me preguntas sobre las cualidades que alguien debe tener como

empecé a poner en contacto con todo el mundo. Ahí apareció Moi-

nuevo historiador, pues yo diría eso: yo creo que deberíamos tener

sés Saldaña, el propio César Morado, más otros colegas de Nuevo

como principal cualidad un interés real por las problemá�cas sociales

León y varios más de Tamaulipas. Entonces yo te diría que la maest-

actuales. Esto no �ene nada que ver con cosas de par�dos polí�cos

ría integra a muchos colegas, no podríamos nosotros desde Coahui-

que propongan inicia�vas. Pero sí creo que una de las cosas que la his-

la tener únicamente un posgrado con ese nombre si no fuera por el

toria debe recuperar es su derecho a pensar el presente y a interpre-

apoyo que nos han brindado todos los colegas tanto de Tamaulipas

tarlo. Pareciera de pronto que el historiador �ene este problema de

como de Nuevo León y algunos texanos, que nos ayudan a tratar de

creer que la historia sólo sirve para conocer hechos del pasado. Es muy

pensar históricamente el noreste de México y su relación con Texas.

importante lo que está en el pasado, pero no lo estudiamos sólo para

Es, pues, un posgrado que además �ene la intención de darle un

saber cómo ocurrió algo, sino para entender el presente. Nos podemos

espacio a nuestros estudiantes que salían de la licenciatura y que no

hacer miles de preguntas, pero todas están hechas para analizar el pre-

tenían donde hacer una maestría, más que yéndose a Zacatecas, a

sente, y además para incidir también en la comunidad. Creo que las

San Luis Potosí o a Ciudad de México. Creíamos que era una respon-

historiadoras y los historiadores nos hemos alejado un poco de eso. Te-

sabilidad nuestra ofrecerles un área de especialización.

nemos que recuperar más espacios y reclamarlos. Pensar en impactar

render mejor a esas generaciones. Son generaciones muy entusiastas,

las plazas. Van a ser temas que estén centrados en el presente y en el

en los problemas contemporáneos; es una de las cosas que tenemos

muy dispuestas a aprender, nada más que nosotros tenemos que ver

futuro, como las inteligencias ar�ficiales, los medios de comunicación,

Estamos trabajando ahora en el doctorado. Dejé la maestría, pero

que retomar y tener como clave en la enseñanza y en la inves�gación.

cuáles son los nuevos medios para hacerlo. Eso de repente nos va a dar

la ciencia, la tecnología, el agua, la contaminación, el género, el medio

porque ahora estoy diseñando el doctorado y estoy pensando en

Eso pienso.

un poco de miedo, porque no lo hacemos, muchos podemos llegar y

ambiente, la forma de habitar el espacio, las nuevas ciudades, los pro-

querer dar clases al es�lo tradicional, donde yo soy el profesor y las

blemas urbanos. Hay que apostarle a eso. Y trataría de pensar también

clases son ver�cales, y eso ya no funciona en las aulas. Entonces, veo a

en impactar en esos temas. Ya no sólo se tratar de reproducir los temas

las nuevas generaciones en medio de muchos cambios, pero también

de sus profesores, que es un poco lo que nosotros hicimos, y lo ama-

con necesidades muy par�culares. Creo que es responsabilidad nues-

mos. O sea, yo seguiría haciendo historia de la Iglesia, porque a mí me

otros aspectos de vinculación. Al frente ha quedado el doctor David

¿Cómo ve usted a las nuevas generaciones de
historiadores?

Vázquez, muy buen amigo y colega. Entonces un poco va por ahí, es
un posgrado que ha sido exitoso en el sen�do de que muy rápido se
me�ó a CONAHCYT en 2020, entramos al PNPC y luego, en 2023 aca-

a llegar a una academia muchas veces anquilosada. ¿A qué me refiero
con eso? A que nosotros nos formamos con profesores que ya son
mayores hoy en día, que a su vez se formaron con profesores de la
vieja escuela, muy buenos historiadores, historiadores fabulosos,
grandes cien�ficos, que revolucionaron la forma de pensar la historia.
Eso fue maravilloso, pero hoy en día �ene que haber una renovación,
y esa renovación �ene que venir de los más jóvenes, entonces yo creo
que también es importante que ustedes consideren eso.
Yo les digo siempre a mis estudiantes que hay que repensar un poco
también los intereses suyos. Les comento que, dentro de unos años,
los temas no van a ser los mismos con los que nosotros conseguimos

bamos de pasar ahora al SNP (ya ven que cambió de PNPC a SNP).

Lo voy a vincular con la pregunta anterior. Si tú me preguntabas cuáles

tra meternos a las nuevas tecnologías, buscar nuevas estrategias di-

apasiona, sé que hay un gran elemento ahí, sé que es muy relevante

Entonces es un posgrado que sigue con estos estándares de calidad,

son las cualidades, a lo mejor yo te podría decir cuatro: el historiador y

dác�cas, buscar nuevos elementos que a ellos les impacten en su

hacerlo. Seguiremos haciendo trabajo en conjunto con colegas que

ojalá que se puedan mantener y ojalá que CONAHCYT permita eso,

la historiadora �enen que ser disciplinados. Deben ser lectores o lecto-

formación. A las nuevas generaciones de historiadores ya no les intere-

también lo estudien, pero para los futuros inves�gadores, jóvenes en

la supervivencia de los posgrados. Nuestra meta sería que, a largo

ras incansables. Eso nunca lo vamos a perder, aunque los medios

sa tanto saber de la Catedral de México en el siglo XVI, como a mí me

par�cular, yo les diría eso, que sean más interdisciplinarios.

plazo, tengamos un impacto regional también en la formación de es-

cambien, aunque ya no sean libros impresos sino digitales, en el

gustaría que quisieran, sino que ellos quieren saber del impacto que

tudiantes, es decir, que lleguen colegas estudiantes de Nuevo León,

formato que sea tenemos que ser lectores incansables. Te diría que

�ene la inteligencia ar�ficial en su día a día, quieren saber la relevancia

Lo que viene ahora es aprender a trabajar en equipo. O sea, que se

de Tamaulipas y que realmente mantenga esa visión regional, que es

hay que seguir conservando esta idea de tener una amplia imagi-

que �enen las redes sociales, quieren saber la importancia que �enen

construyan grupos mul�disciplinarios donde se construyan métodos

lo que buscamos a fin de cuentas. Insisto: no tendría ningún sen�do

nación, porque también hay que hacerlo, además una postura bastan-

los medios de comunicación, hay necesidades nuevas que ellos �enen.

comunes. Ya no es lo clásico que hacíamos, que cada quien escribía

si no pensamos el posgrado en vinculación con la UANL y con la UAT,

te crí�ca. Y la otra sería un gusto por la teoría, creo que es una cualidad

Las estudiantes, por ejemplo, �enen necesidad no sólo de llevar un

desde su profesión. Ahora es construcción de métodos, nuevas

porque de lo contrario sería un posgrado local y no es lo que quere-

que hay que sumar a los chicos. Hoy en día, están muy alejados de la

curso de historia de las mujeres para ver qué hicieron en el pasado,

formas de trabajo. Es interesarse más en la forma de impactar en la

mos. Queremos abonar realmente a la región, es el obje�vo central

teoría y creo que es muy importante. A la teoría la vemos siempre muy

sino también de ponerse al día a través de los movimientos sociales.

comunidad y abrirse a nuevos métodos también de trabajo y a nue-

de la maestría.

aburrida, y en realidad no. La teoría es toda la base para ayudar a en-

Creo que ahí está la clave para recuperar esa emoción por la historia, y

vos temas. Que no tengan miedo, que construyan nuevos temas,

tender los problemas, es la forma en la que podemos problema�zar y

por eso la vinculo mucho con esta idea de cambiar el mundo. Creo que

porque en el futuro esas van a ser las plazas que se abrirán. La

podemos hacer de algo que parece un hecho muy sencillo, un pro-

ustedes �enen que reclamar esos espacios, la academia se puede

academia tendrá que abrirse, tendrá que cambiar. Hay una academia

blema mayor. Te ayuda también a comprender realidades mucho más

hacer una nueva academia, donde los egos no sean lo fundamental,

que ya es mayor y que con el �empo va a tener que dejar espacio a

amplias; si no lo haces a través de la teoría, va a ser muy di�cil. Si me

donde los pleitos por ver quién domina qué archivo no sean el centro

los jóvenes. Exijan los espacios.

Eso es muy di�cil, porque depende de cada quien. Pero yo creo que

dices cómo veo a las nuevas generaciones, pues mira, yo creo que más

de atención, sino que sea más bien la idea de cómo construir un cono-

una de las cualidades sería no perder esa intención de pensar en que

bien la pregunta no sería cómo vemos a las nuevas generaciones, sino

cimiento que impacte en los problemas contemporáneos, temas de

se puede cambiar al mundo. Te digo en qué sen�do: yo creo que

cómo las vemos desde nuestra generación. Desde mi generación, pues

ciencia, temas de género, temas de medio ambiente.

debe ser la tarea básica de las ciencias sociales. Así como la ingenie-

yo podría decirte que tal vez hace falta que tengan más interés y

ría o la arquitectura �enen metas muy claras (como el avance en la

demás; sin embargo, más bien creo que nosotros los docentes, sobre

construcción, el menor impacto en el medio ambiente y demás), no-

todo los que somos más mayorcitos, tenemos que sumarnos a comp-

Usted, ¿qué cualidades piensa que debería tener
un historiador?

CULTURA REGIONAL

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�Epistola r io

Carta pastoral sobre la inundación de Monterrey de 1909: reflexiones y exhortaciones de parte de Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Linares
Yair Alef Alanis Trejo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El 29 de agosto de 1909 monseñor Leopoldo Ruiz y Flores, entonces arzobispo de Linares, suscribió una carta pastoral sobre la inundación
que tuvo lugar en la ciudad de Monterrey en ese mes. El documento apareció en las postrimerías del porfiriato, época marcada por la
presidencia con�nua de Porfirio Díaz desde 1876, y caracterizada por tensiones sociales y polí�cas que desembocaron en la Revolución
mexicana de 1910². Nuevo León era gobernado por el general Bernardo Reyes, bajo cuya ges�ón se verificó un notable desarrollo urbano,
industrial y comercial en la en�dad. Sin embargo, cuando las fuertes precipitaciones de agosto de 1909 desbordaron el cauce del río
Santa Catarina, provocando innumerables pérdidas materiales y humanas en Monterrey, Reyes se encontraba fuera de la ciudad. Su
ausencia durante el desastre natural le acarreó fuertes crí�cas, de modo que incluso fue removido de su cargo como gobernador en
sep�embre de ese mismo año.
El arzobispo Ruiz y Flores publicó su carta pastoral para destacar la importancia de la fe cris�ana en �empos di�ciles, y para instar a la
penitencia y a la consagración como respuesta ante los cas�gos divinos. La carta se centra en reconocer los pecados, en buscar la
misericordia de Dios y en vivir según los preceptos cris�anos, elogiando la caridad comunitaria frente a la tragedia. Esta carta se sustenta
en una premisa providencialista, y ofrece una perspec�va sobre el contexto social y religioso de Monterrey durante la inundación de
1909. Muestra cómo la tragedia impactó a la comunidad y refleja la postura de la Iglesia católica frente a eventos catastróficos de
semejante naturaleza, destacando la interpretación religiosa de las desgracias y la llamada a la penitencia y la consagración.
El arzobispo Ruiz y Flores consideraba que la inundación de 1909 cons�tuía un llamado de la divinidad al arrepen�miento y al
avivamiento de la fe católica. Según él, la ocasión ameritaba una consagración especial al Sagrado Corazón de Jesús, para comprometer
a los creyentes regiomontanos a acercarse a Dios y a cumplir con todos sus deberes religiosos. En defini�va, la carta pastoral del arzobispo
Ruiz y Flores, al reflexionar sobre las adversidades, ilustra la influencia moral y é�ca de la religión en Monterrey a principios del siglo XX.
Esta conexión revela la intersección entre fe, educación e interpretación de eventos históricos, y permite entrever la importancia de estos
elementos en la sociedad de la época en relación con la inundación de Monterrey de 1909.
Hoy en día, una edición original de esta carta pastoral se resguarda en el Fondo Carlos Pérez Maldonado, perteneciente a los acervos de
la Sala de Historia de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Carta pastoral del Ilmo. Sr. Arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con mo�vo de la inundación de
Monterrey del 28 de agosto de 1909.
Leopoldo Ruiz, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Linares.
Al M. J. Sr. Deán y Ven. Cabildo Metropolitano, al Ven. Clero secular y a todos los fieles: Salud, paz y bendiciones en
Jesucristo, nuestro señor.

Causa verdaderamente tristeza, y es muy de extrañar, que mientras una calamidad pública hace levantar al corazón recto sus
miradas al cielo para implorar perdón para sí y para sus prójimos, el corazón del incrédulo se obs�ne en su ceguera, y tome
pie de los mismos cas�gos de Dios para negarlo o negarle sus atributos de jus�cia y de bondad. Muy culpable es esta ceguera
del hombre en que en las pasiones o la ignorancia nublan la razón. Oíd al autor del sagrado libro del Eclesiás�co, cómo juzga
de ese aparente desorden e injus�cia que se ve en la superficie de los acontecimientos humanos. “He visto, dice, que todas
las cosas suceden igualmente al hombre de bien y al malvado, al que sacrifica y al que blasfema”. “He visto, añade, debajo
del sol, en el lugar del juicio, la injus�cia y en el lugar de la jus�cia, la iniquidad”.
El incrédulo, en vista de este espectáculo, exclama: No hay Dios, y si lo hay, abandona la vida del hombre a todos los
vaivenes de la casualidad. Detente, hombre incrédulo, y escucha con docilidad. Donde tú no ves sino desorden, la fe
cris�ana te enseña a reconocer la necesidad de un orden superior, de una jus�cia ineludible y de una sanción tal, que
restablezca para siempre el reinado de la equidad, que es el reinado de Dios. En efecto, el autor inspirado del Eclesiás�co, ¿sabéis qué consecuencia saca de ese aparente desorden? Oídlo: “Y dije en mi corazón, Dios juzgará al justo y al
impío, y entonces le llegará su �empo a cada cosa”. El Dios que dejó pruebas irrefragables de su sabiduría y poder en
las criaturas, todas del universo, desde las moles inconmensurables de los astros hasta los más insignificantes planetas,
desde la yerba del campo hasta el cedro y desde el animal más corpulento hasta el insecto apenas percep�ble, ¿solo
al hombre, su obra maestra y preferida, para el cual encaminaba la creación y gobierno de todas las demás criaturas,
había de quedar abandonada a la casualidad? Imposible.
¿Por qué, pues, Dios permite que en lo que mira al hombre haya tanto desorden e injus�cia, no permi�éndolo en las
demás criaturas? La fe nos enseña dos importantes verdades que dan entera y cabal respuesta a esa pregunta. Si el
hombre hubiera sido obediente a Dios y no se hubiera apartado del fin para que fue criado, no habría males ningunos que
lamentar: el hombre, por un don sobrenatural, dichoso en la �erra, hubiera sido trasladado al cielo o perpetuar aquella
misma dicha, aumentada con la visión de Dios. Pero el hombre es delincuente y su herencia forzosa es de lágrimas y de
dolor. Además, solo el hombre entre las demás criaturas es libre, y como dueño de su voluntad, puede, si quiere, corresponder al fin para qué fue criado, usando como debe de su libertad; si quiere, puede alejarse de ese mismo fin, abusando
de su libre albedrío: ahora bien, mientras las demás criaturas son siempre obedientes a la voz de Dios, aunque sin mérito
por su falta de libertad, y mientras su fin �ene que conseguirse total y absolutamente en este mundo. El hombre, por una
parte, se aparta voluntaria y libremente de su fin y este fin no puede lograrlo sino en la otra vida.
De donde se deduce que para el hombre, no es este mundo el centro de su existencia, ni por consiguiente el lugar de
su bienestar y de su dicha; y síguese también que teniendo forzosamente que sufrir penas y trabajos, ocasionados, ya
por la perversidad de otros, ya por el justo cas�go de sus culpas, ya por secretos designios de Dios, siempre amorosos,
otro �ene que ser el lugar y el día en que al hombre, llegando a su término, se le administre jus�cia, resplandeciendo
el orden divino y reinando la paz sempiterna. Repitamos, pues, con el autor del Eclesiás�co: “Dios juzgará al justo y al
impío; y entonces a cada cosa se le llegará su �empo”. ¿Pero cómo explicarnos las penas de los inocentes y de los
menos culpables, cuando azota Dios a un pueblo con públicas calamidades? Para el cris�ano la explicación es muy fácil
si recuerda, al ver las víc�mas inocentes, que Jesucristo inocente fue víc�ma por los pecados del mundo para salvar a
los culpables; que a Dios toca saber a quién cas�ga y a quién perdona; que no siempre el que aparece más culpable lo
es: que tampoco es siempre verdadero cas�go el que aparece serlo; y finalmente que el retardar Dios sus cas�gos al
culpable, después de llamarlo con las voces de las públicas desgracias, puede ser señal de misericordia muy especial;
pero también es prenda de terrible jus�cia, si el pecador se endurece en la maldad.

Venerables hermanos y amados hijos nuestros:
Os dirigimos la presente carta con el corazón oprimido todavía por las públicas desgracias que en estos días han caído
sobre la ciudad de Monterrey y otras poblaciones de la arquidiócesis, desgracias que han conmovido a todos sin excepción, despertando la caridad cris�ana y la más misericordiosa compasión. Es de nuestro deber dirigiros la presente para
recordaros los principios cris�anos, según los cuales hemos de juzgar a todos lo sucedido, y así aprovechar las lecciones
que Dios quiere darnos por medio de esos mismos acontecimientos. Por confuso, desordenado y hasta injusto que aparezca a la razón el encadenamiento de los sucesos humanos, la fe demuestra que todo es orden, sabiduría y jus�cia,
como gobernado por la Divina Providencia. Para el hombre sin fe todo es fatalidad, casualidad, ciega necesidad; para el
cris�ano, esas palabras carecen de sen�do y no son más que expresiones de la ignorancia de la verdadera causa que
preside y gobierna los des�nos, así del hombre como de las naciones.

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
2 El régimen porfirista además se distinguió por impulsar el crecimiento económico y la modernización del país, mientras propiciaba la concentración de privilegios en
una élite cercana al poder. Véase: Javier Garciadiego, “El porfiriato”, pp. 209.

CULTURA REGIONAL

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Si el hombre tan seguido llega a olvidarse de Dios y pone su felicidad en los bienes aparentes del mundo, a pesar de la
inestabilidad de estos y de tantas calamidades a que está sujeto, ¿qué fuera si Dios no le recordara de cuando en cuando y por manera tan elocuente la otra vida, la jus�cia que ahí habrá y lo irrevocable de la sentencia que a cada uno
�ene que tocar? En resumen, el cris�ano, aunque no puede descifrar los designios de Dios en cada acontecimiento,
sabe de cierto que Dios los preside y los gobierna todos, que no puede caber en él la menor injus�cia, que sus fines
son siempre de misericordia y de amor y que día llegará en que admiraremos ese orden que ahora se nos oculta y esos
fines par�culares que ahora son y deben ser impenetrables a la mirada de la razón humana.

Este es, pues, el primer obsequio con que hemos de honrar a nuestro Dios, en medio de tantas tribulaciones. Avivar
nuestra fe en su providencia, adorar sus secretos designios y bendecirle en medio de las calamidades como le bendecimos en medio de la prosperidad. Si recibimos, decía Job, de mano de Dios, los bienes; ¿por qué no hemos de recibir
los males? Pero es evidente que los fines de Dios, al despertar las ciudades con estos azotes, son de mayor
trascendencia. Mucha honra a Dios nuestra fe, pero ésta sola, no basta; además de que se necesita andar ya muy lejos

33

�de Dios para negarle ese obsequio de creer en él y en su providencia. Si Dios quiere tenernos ocultas las causas próximas que le mueven a cas�gar a las ciudades, no se nos oculta la causa general, que es el olvido, indolencia, indiferencia y tal vez desprecio con que vemos los intereses de Dios, en una palabra, nuestros propios pecados.
De aquí nace que todo pueblo cris�ano, al verse azotado por Dios, vuelve a él por medio de la penitencia, creyendo sin temor de errar, que así aplaca la ira de Dios, corresponde a sus misericordiosos designios y aprovecha
la lección elocuente que el mismo Dios ha querido darle. En nombre, pues, de ese Dios, os exhortamos a todos
y cada uno volver a vuestro Dios por medio de una sincera penitencia, después de reconocer ante la presencia
del Señor, que sois culpables y que le tenéis agraviado. Repasad uno por uno aquellos divinos preceptos, por
cuyo cumplimiento Dios se muestra tan celoso, y encontraréis sin duela mucho que llorar y mucho que enmendar. ¡Cuántos han llegado hasta el abismo de querer cohonestar ciertas inmoralidades, expresamente vedadas
por Dios en sus mandamientos! Recordad el día fes�vo, la confesión anual, la santa comunión, la educación
cris�ana y austera de los hijos, las ocasiones de pecado, la fidelidad conyugal, lecturas peligrosas, cooperación
a la mala prensa, diversiones contrarias al espíritu de Jesucristo y la moralidad, el uso que hacéis de los bienes
de fortuna, y veréis cuánto y cuánto es lo que el Señor pide de vosotros en lo porvenir.
¿Quién no lamenta la profanación del día del Señor, el número insignificante de los que oyen misa en día de
precepto, la indiferencia religiosa de tantos que se dicen católicos, la aversión a la confesión sacramental, la
soledad de los templos, la miseria que sufren el culto y sus ministros, la inmoralidad en fin que cunde por
todas partes? Que Dios con los cas�gos y calamidades públicas nos invite a penitencia, nos lo enseña el mismo
Jesucristo en el Evangelio. En cierta ocasión, dice San Lucas, algunos vinieron a referir al Señor la matanza de
galileos que habíase llevado a cabo por orden de Pilatos con espanto y consternación de cuantos lo supieron:
y el Señor les contestó “¿Creéis acaso que estos galileos fueran los mayores pecadores entre los demás
porque sufrieron tal cas�go? Os aseguro que no; pero, en cambio, os digo que, si no hacéis potencia, todos
pereceréis igualmente. Y de aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé, dándoles la muerte,
¿creéis acaso que eran los más delincuentes entre los habitantes de Jerusalén? Os digo que no; pero, en
cambio, os aseguro que, si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente” (S. Luc. 13. 1-5.).
Permi�dme, pues, amados hermanos e hijos nuestros, que os diga con el salvador: ¿creéis acaso que los centenares que han perecido en las inundaciones fueran los más culpables entre los habitantes de Monterrey?
Ciertamente que no; pero sí es evidente que, si no volvemos a Dios y si no nos arrepen�mos sinceramente de
nuestros pecados, pereceremos. Y así como en salvando el alma, cualquiera muerte es buena; así, por el contrario, si el alma se pierde, todo género de muerte es la mayor desgracia y el más espantoso cas�go de Dios.
Ojalá que este llamamiento tan amoroso de Dios sea escuchado por todos; pero muy principalmente por
aquellos que se han apartado de Dios, desoyendo a la Iglesia, no haciendo caso ninguno de sus enseñanzas y
formándose una religión y un catolicismo a su capricho, con grave perjuicio de sus propios deberes religiosos
y con no poco escándalo de las almas.
Con el fin de proporcionar a todos los fieles de la arquidiócesis una ocasión propicia para reavivarse en la fe y
en el espíritu cris�ano, hemos creído ser muy del agrado de Dios y de provecho para las almas organizar una
consagración muy especial de toda la arquidiócesis de Linares al Sagrado Corazón de Jesús para el primer viernes del próximo octubre, a fin de que la Purísima Virgen María Nuestra Señora sea quien la presente a su
divino hijo en el primer día del mes del san�simo rosario, como expiación y desagravio. Escogemos esta consagración en los momentos actuales por creerla la más eficaz para ante Dios y la más eficaz para las almas.
Nada puede ser más agradable a Dios que el profesar de la manera más pública y solemne, nuestra fe y confianza y amor en el que él mismo nos dio como único salvador, maestro y redentor. El mismo redentor pide al
mundo entero, y a cada uno en par�cular, que dirija sus miradas a su divino pecho y contemple ahí aquel
corazón que tanto ha amado a los hombres, los fines de Jesucristo son proporcionar a los hombres medios
eficaces de salvación reservados para estos úl�mos �empos. Si, pues, el hombre se hace sordo a estos amorosos llamamientos de su Dios y de su redentor, claro está que no le quedará remedio. He aquí por qué decíamos que tal consagración vendría a ser la más eficaz ante Dios y la más segura para conseguir que las almas
se muevan a acercarse y unirse a Jesucristo. Con tal mo�vo disponemos lo siguiente:
1º En cada una de las iglesias de la arquidiócesis se abrirá un registro, que podrá hacerse circular por medio
de personas de confianza, y principalmente por las que forman las asociaciones piadosas, para recoger las
firmas de los más fieles que sea posible, los cuales quieran suscribir la protesta, ofrecimiento y consagración
que va al calce de esta carta.

2º Estas firmas se enviarán con oportunidad a nuestra secretaría para depositarlas en la Iglesia catedral ante
el San�simo Sacramento el día 1º de octubre a la hora del solemne acto de consagración.
3º En todas las iglesias habrá un triduo, que se hará a la hora más a propósito, constará de rosario, plá�ca o
lectura, letanías del Sagrado Corazón y bendición con el San�simo Sacramento.
4º El día 1° de octubre se procurará solemnizar con una misa rezada de comunión general, una misa solemne
con exposición, y al terminar esa misa, antes de dar la bendición con el San�simo, el párroco o capellán hará
con todos los fieles en voz alta el acto de consagración que se repar�rá profusamente.
5º El primer domingo de octubre a la hora más oportuna, se repar�rá el acto de consagración.
En tal consagración tenemos que dar ejemplo de celo, piedad y fervor los eclesiás�cos; por tanto, encomendamos a cada uno que, en la oración, y principalmente en la santa misa, consulte la manera de hacer más
fructuoso su ministerio con este mo�vo. Los padres de familia no se limiten a enviar a los de casa: procuren
ser ellos los primeros en confesarse y comulgar. Todos sin dis�nción acudamos con fervor al trono de gracia y
de amor, de bondad y de misericordia que es el Corazón de Jesús, para que, correspondiendo a su amor, experimentemos las bendiciones que �ene reservadas aún en este mundo a los que le aman.
Antes de terminar, no podemos menos que hacer público nuestro agradecimiento a todos los vecinos de
Monterrey por la caridad que han desplegado en favor de las personas perjudicadas con las inundaciones.
Familias pobres abrieron sus casas y repar�eron su escaso alimento en favor de los que quedaban sin techo:
familias poderosas no sólo abrieron su casa a los infortunados, sino que enviaron alimentos, dinero y ropa a
donde quiera que sabían encontrarse recogidos los que habían logrado salvarse. Personas muy respetables no
vacilaron en echarse al agua y exponer su vida, logrando salvar a algunos de los que ya arrastraba la corriente.
Dios mejor que nadie sabe medir estar obras de caridad y él pagará con la generosidad de su amor.
Os enviamos, amados hermanos e hijos nuestros, de lo ín�mo del corazón, la bendición paternal. —Esta carta
se leerá en la forma acostumbrada.
Dada en Monterrey, el 29 de agosto de 1909.
LEOPOLDO, Arzobispo de Linares.
Canónigo J. J. Treviño, Pro-Srio.
ACTO DE CONSAGRACIÓN.
Creemos,Señor,yconfesamosquetúereselHijodeDiosvivo,hechohombrepornuestroamor:Teadoramosybendecimos.
Creemos, Señor, y confesamos que Tú eres el Maestro Divino y que �enes palabra de vida eterna: tenemos
por infalibles tus enseñanzas y nos gloriamos en ser hijos de tu Iglesia. Creemos cuanto la Iglesia enseña, y
detestamos toda doctrina que la Iglesia detesta. Tu Corazón, Señor, arde en amor por nosotros: Te amamos
con todo el corazón.
Tu corazón, Señor. Sumergióse en un mar de dolor por nuestros pecados e ingra�tudes. Detestamos una por
una todas nuestras culpas y quisiéramos haber muerto antes que haberos ofendido.
Tu Corazón, Señor, nos pide el nuestro. Te lo damos para siempre y sin reserva: tuyo es con todo lo que somos
y nos pertenece. Dispón de nosotros según tu voluntad. Nos consagramos para siempre a tu honra, gloria, y
servicio; no permitas que nos separemos de �, ni en el �empo ni en la eternidad. Amén.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Garciadiego, Javier (2010). “El porfiriato (1876-1911)”, en: Gisela von Wobeser (coord.). Historia de México. México: Secretaría de Educación Pública, Presidencia de la República, Fondo de Cultura Económica.
Ruiz y Flores, Leopoldo (1909). Carta pastoral del Ilmo Sr. arzobispo de Linares, Dr. D. Leopoldo Ruiz, con motivo de la inundación de Monterrey de 28 de agosto de 1909. México: El Modelo.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: sala de cocina del Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 4: Israel Cavazos
Garza y cápsula del �empo, imagen tomada del archivo fotográfico del CIHR-UANL; pp. 6-11: Israel Cavazos Garza, fotogra�as de
Félix Torres Gómez; p. 18: recipiendarios del Reconocimiento al Personaje de la Cultura Regional, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 19: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 23: portada del libro El Topo Chico:
su historia, su gente, sus manan�ales, editado por el CIHR-UANL; p. 24: José Gabino Cas�llo Flores, fotogra�a de la Oficina de
Prensa Virtual de la Universidad Autónoma de Coahuila; p. 27: portada del libro El cabildo eclesiás�co de la Catedral de México
de José Gabino Cas�llo Flores, editado por El Colegio de Michoacán; pp. 28 y 29: José Gabino Cas�llo Flores (izq.), Moisés Alberto
Saldaña Mar�nez (centro) y César Morado Macías (der.), fotogra�a proporcionada por Moisés Saldaña; p. 31: José Gabino Cas�llo
Flores, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 36-45: Carta pastoral del arzobispo Leopoldo Ruiz sobre la inundación de 1909, reproducida de la Colección Digital UANL; p. 46: Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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