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••

•

•

: ·

•

'

DOMINGO 29 DE DICIE::-.IBRE DE 1895.

TOMOII

.

NUMERO 25.

1

l

•

'

.

~~"

~

$1 corazón no eni,ejece.
Dibnjo de J. Martfnez Carrión.

• 1

�LOS PORTA.LES.
R, l. P.

nes africaa.._

1Y• ea ftiilad el pN&gt;nGo&amp;ieo q111td.Wde 1-lanto tJem.
p,hemoeGldo,-- ...~ !
la profeafi!,a lu&gt;o,,mplido, y ¡,_ portalee ó ooporialeo
oomo Je,; llaÍrlilD eu Jiiadp,d, van 4 eur al golpe de la bal'l'IÍII" qne IDclQ lp . . , , _ en bien de la eegurldad y del
~

piiblloo.

.

'Y Mil -

nejc,i, y ..U.. de tal auerle pobladoe de re~ qae 111 ~ 1 6 1 t al par que alegria inspira

~ ' 4 que exolq,ar loe que aquí naoimOB, como loe
ai-a•~ -.ido 1111,en que 18 ha muerto el mendigo

~ ¡1,qillen llampre velan pedir limoona en la eo-

..,alu cli,:li,.,.J!e-: ¡Pobrecito viejo!¡ lan feo, tan harapooo,
Cillll .._. ¡llobni viejeoito! Lo aenwnoe, peN&gt; ea mejor

....._..,.,.O

111!1 i.p
para siempre.
·
J ~ ~ ! Van 4 eae,, ytodoe aplaudiremos
p¡:..,4-üyan.
~qn.-ihieloriamuy larga. La !lel Portal de Agua.
~ - ~ p la noche del puado. 8'bne que loeoru,ffiñ1t.lol l'.lllwi..,. fl1l8 Je dleN&gt;D nombre, y all4, hace
hahfa aobre el palle del primer arco Junto

!iji,.__..._,
de

29
de duloeo m&gt;-11baeri,, de elOI que ll¡unm perritoe de lana, tiJéras, i:elojeo ( con 10 euiiala de p11pel ), gatos y leo-

~1
ll{ercaderel,Ja. ~ t o le7enda:
"IIÍIPIITilllio da 8an ~ . cuyo es eale p-,rtal, tie' I I N i ~ del 111perlor¡obierno deeota Nueva F.Bpa~ ..... 'llMI IPIIIC&amp; pueda poner e,jóu esta eaqnlna.•~del07$."
tY &amp;:,-i:.4e la prohlbieión, .ilí puao an alacena, Lt.mQ•

Nada remle al prorreeo, y ea jnato dej•r q"" oe cumplan 1111 leYl'I,
No fall&amp;r~ álgdn llllndor imparcial que denl10 de
mucbll,i- all.oe diaa, • la nneva avenida, .,._ ccmo
eela:
-AqQ{, frute 4 eelá ltér- caa, estovo la alacena
en qne Manllél llfarUnea vendla EL Mm&lt;»o, peri6di0&lt;&gt;
llaemdo que iávo maehu llimpatfae en •• lit-mpo, 7
ca:,ae CCilecclonee oe con-van cuidad.-menle en lu
princip11lea blbllotec111. En - peri6dleo eaeribleN&gt;n nolillMl!elmoe l.~ ; alU _ , , 1• magníftwol6ni- polftioae del erudllo y pensador Doctor °""'8ncl&lt;&gt; Idlaqueo, loe aladoo . . . - de Nervo, loa escriloe del agnd&amp;
p,lltico Carloo Dlu Dufoo, etc., y en eoe periódico, molUUDenio de la comaneia y de en•rgía -,;bl6 mue&amp;..
vena, y artículea aquel copl•ro y proeilta de mala muer•
te, que ccmái6 la Jocnra de lle,v 111 N&gt;manliciemo ha..
111 creer en Dioe, en la Palria, en el amor, eo el heN&gt;iamo
1 en la virtnd, y que oe firmaba

Ali! 18 'rendían 'en mb tlempeo loe prambnyoo, lea
madrollos, loe cblliloe de m119, el queao de hifo 1 de
tuna, J,. hueoncoe y Ju Jlll!ltillall de yerbabuena, mitad
blaucaa y milad enearnadai, qae dabo mucbaa por tla-coy que Nb/an ' bebida clipáiva.
Allí estaban por la noche loe p - de tortu comJ&gt;Ut't!la,o, delicia de loe chlCOI; la fonda del oallejón de BU.
boo, centro de citae y a v e ~ de eocalera abajo, 1 allí,
eo el portal de Aguatinoe, - v o i. •!amad• llbrei-fa de
D. J09é Mari• Andrade, doode en cada tarde, oe reun~
Couto, Alaonán, Pesado, Carpio, D. Vicenle y D. Sebaatl.in Segura, y otroe mochoe lileraloe y abogadoe de renombre.
En la puerta de dicha librer-me coocaba el Sr. Moraleo, eu 1füimo duell,&gt;-qne -ba él de ple, embeb&lt;.,i1!0, el !lllo de treinta y lantoo, contemplando la eahelles
y la altura de lea arooa.
JvAB N Dro8 PDA.
-¿De estoll al'col tan apluladoe y tan "'8coe?-le pregunté con recele.
P S.-Y o¡~moo deede ahora al narrador ineóg-SI, eellor; de ealoe arcoa que hoy ae han hundido en
nitc """"" &lt;JGUpa ae{ de nueatro querido "Mundo" qne
el piso doe ......, y -.a de oolumna
-No ee poeib!e.
lantae r e f - ofrece p,ira el ano nuevo, ea decir, Jl81&amp;
- Y tan poeible, que cuando vlnienm 4 reconoear el el pr6xlmo dombigv. Deade a'bora, mil felloldadea ·amiestado de 1,_ p,rlalea uf 18 loe dije 4 .loe de la -lil6n, goa 7 lea1Qrea, p11ra 1,81!6.
y ,xploraN&gt;D y encontraron olerte mi anuncio. Era JDny
alto y mo7 eabelto eale portal; pero han levlintado lanio
el piso, que 1a lo han conve,tido en tt\neL

PORT.U. :CE LOS AGUBTIN(llj;
P02TAL DEL RJ:F!JGIO O l&gt;E U. FRUTA.
, . _ . , , . , . loajeo que acudían 4 ella p,ira conVUMr
CueoiaelNllor(),_.,7 Berta que .... alalo anteuqL¡IJe lelrllll y p,lftlca, Don Criat6bal de la TOIT8.
·
•
l!)Jlf¡1',,id-• Cuando no habíacaainoo, nh.btlO.,,, rior, por &lt;lalante de lea portalea que ~ c-.atdoa""
•
Mtlll oM •bl- 111&gt; cada eaqnina, ni tantoe ·ceoll'oe de la oalle del Jlelngio h.- el calJeJ6ll ~ lllep,(rioa &amp;.ntc,
La prenaa de México debé et1orglll1-n,e de babercoodj. . . _
liho,a WBlen, Ju buenasgenleede laciu-- puaba una de ltla priacipalee """'lnlas con lile paenlee y
p,ira lmpe&lt;iir qne lea...._... i'll:,eran. De
qufalado nn nnevo trinnlo: ¡011$1- 1an poooel
¡¡.a ele~. aalíao en iu nochee de luna 4 paaear en ap~lada
Joe portalte babía-1- buN laorilladel a¡na y en
Ni lu adverteociae de•Jguaoo lngenieroe; ni los t'lle•iu. Oocleli,,a" (alrio de Catedral) y en loo Pl&gt;rtalea de cada
w,o 18 'fetldlen fnnu, 'reldarNi 4 otro objelo q11&amp;da- l'IB de lea 'l'80in,_ 'do! la ciudad; 11I la &lt;MWUridad pública
y ~ Mealoam61rdeoilloáOIOI~•
111 ~--'- 4
··-"·-nasada, ni ~alera la proxlo1idad dp loo portBlee al
, _ _ No bai&gt;ía jardln del Zócalo, ni bao- de 'ba .........,,
aq,...._
Deeap11reeldala • lapr de reunión del Concejo, babfan logrado conmover
1J1u111biado baeno. En cada alacenaee aentaban acequia, quecl6 '-· coePJm~ de 'render la frota, 1 18 A nueaka Corporación Jlonicipal y moverla para &lt;¡ne proaa edad '1"" poaici&amp;i á oonvenu abrieron....,... llendia, de comercio.
. _ , la demolici6n de 8IOI ....., eotori.- Ja cnal
4jf;1/11!41&amp;1aioe llDOIIOI polílleoo, y era muy común eecuEn el ~ del Colieeo eotaba la puerta de entrada al
e,dgían multitud de clrcúmlanciae, pero que impo,,lbllitateatro, 1 PQf alll puaba el Vúre1 en loe Wempoe en que bon la falta de reoltnloe, por J)OJ'le del Ayuntamltooto y la
~
-itíJ!,J¡Íl......in lear0nuna/ado, por T-baya.
alpn auto 18Cnu1enta1 ó alctmae cancioB911 que ee acom- aohra de exlgenclu, por parte de loo pN&gt;pietarioe.
~ hhhlinr en San An¡el.
Poll•Oan ea IUitarra, úrala la úenci6a de loe mú ricoa
Vamos, dar un ligero extracto de In historia 11, eaa ti•
....,l!fll•ai; '1 qeiiem1 Fulanoae apoderará de la Profeea. habitantes de'la ciudad de H6xico.
ja cooatrucolón:
•
~Y é l ~ ~ de 80D Fraociaoo.
.
ponaNlllf Oaenln oomo iodo el mundo, PD88 no
En ll563, el Ayuntamiento anloriz6 ,¡ D_ Flanciaco
-Y a--ualililqae dentro de una hora no oigam,. loo enil'obreo
vano dicen nllellboa rancheroe que 1161c Dioe y las 11ol- n"1dea Dávlla p,ira edJII..,. portales en el Jugar que ocn,
~
p11n hoy los de AgUBllnoo. El obJ•to de ello., .en&amp; aynda,
Era 1111loetalile el ..-O. per~ la alarma, ¡,eN&gt; todoo jadea de arriba oon ¡,ermanentes.
Nnestroe nieloe tendl'lin de ellca Ju DOlielu que lene- á la .i-rp de laa cao- que 11avegaban en aquella
~•·-hidopueo, 7 ■1 algunallovima lea aorpnmm,. del Parián lea que no lo alcamamoe.
época p,r la acequia ó eenal que corría desde el Colegio
dlá ,111' la P1- lbao il
en loé p,rlalee.
Y debo oont..rlo, me fl!IOClj• la demollcl6n de de Nillaa huta S... Lúaro.
~ todavlíi en 1- nócheli las m8181 'con dnl- eaA prlncipi,. del alalo XVIl 18 comenzó 4 conatntir el
bienoe f. ID ~ 6 bup, OQa UD papel de Gúowa, á obecnroe tdnelea tan pellgroooe y - i-_
La ciudad• embell- mú cada día,
~ dee- p,rlal de llercodeNa, y como el terreno on que io leván7
IIIÍ!Mdev_..or únpromído.
Queclan ioda-ríaalpnaa l'l-11 concin1atooe1 de cue- vqir iodo lo viejo p,ira reemplazarlo con al¡o hermooo y t6 formaba parte de la PI.. , de Arma oe entabló ruidoao 1 largo pleito entre el Aynntamiento y el Cabildo
"'• ,,,,.... de Amdloc, pilioletea, cabeadáe, eebnetUJoo digno de la cultma de nueell'oe clíu.
¡Adi6o porlaleeJ Caerá con weetroe eacombrce toda Ji',.leai4111ico.
1 ~ fal■a, que v1 -19 nillo.
Foé raoonetmido con mejor guoto en li54.
Ado exllteu las aoceaorlae en que 18 venden Ju cajltu ana hilloria de recuerdoo m'8 ó menoo grúoe, P,rqne
El portal de las Floreo debe au nombre al hecho de ha- ·
de oan6o uulet y ~ con "" lllp11 de vidrio, U- 1011 del puado, pero en cambio"" aliará oobn, aquellea
■na de Ju mú bennoeu avenidu de mi ciudad amada. ber lldo ocnpado deode un priuclpio p11ra la .ente de

DICIEMBRE,

•~--por
lllíw.:., . _ ~ ,

He•

...u.a

...rae--

r•

EL MUNDO.

4o..,. y k&gt;gnmbreo qne lleV11bon al!í loo indioe en cantididel inr11en&amp;1S, tntnRpOrtadas en ennob.a deeJe las chi•

quina Puente del J;spirftu. Blnto. lllanuel Rublo. JI Rtifop,. R.

Mattlne%., H ~ - Halembect, 16 Refulo. sra. Pelado VIUda
d-, 1\!l\!8&amp;, esqutni Lerdo y Refucld. era. '1'hldade Buatllll)e. 12,y 13
CoU- ............., _
.. CoUNo. "-'Lerdo, .. Oel..... h-

111111pa,, y jurdinea de luoalrededo.....,
En Octnhre de li38 nn incendio deetrny6 gran parte
de tll08 port.tle11; .ÍgWII tWerc..:, habían corrido en 16WJ, loe
de la Diputación, cu.ya reconst.rucción terminó en 1722.
La-falta de datos y de elpllCio noe obliga á Nr moy lao6nicos en eeta reeena, por lo oual, nO!t Ji~itaremoe aho,
reaumlr la cueetión !epi planteada en el seno del
0,-jo por el regidor D. Luio Kéndez, quien también ae
la, de carenoia de docoment.oa é informes.
Deede qne ae otorgó la concesión, hubo un regidor que
ella 18 opusiera, por ,.,. en p,rjuici-0 de la Ac,q,,ia y la,

ra,

.,,.._.

Ji¡n 1784, el portal de Tlapaleros era ya poeefdo por el
""'t.o de loo Agualinoe, pero llevaba aún el nombre de
de la Sangre de Cristo., El Ayuntamiento., acordó
18 practieara un reconocimiento, del cual resaltó que
tal peligro de dezplome, que deode - moment.o
ibi6 el tránsito de cochea.
1wdenaree la demolici6n, el Convento ae opuac abier' ella, ei no ee declaraba que la Comunidad con•
· el derecho de levantar nueY01 porlalea CU&amp;Ddo

,\IOl!Vinieoe.

.

11'.¡áclo- derecho por el Juez y apelado el auto, la
áoolencia concedió al Convento la!acnltad de ,-!ikll portales ó exigir Indemnización.
:tlti lB26 101! monjee anunciaron 1u intención de p,ner'
-MICeD•e .,. el pirla!, lgualea 4 Ju que había en el
~ y oon tal motivo, e1UCit6ee nuevo litigio
~ concediendo el Ayuntamieolo, como 4 la

In M-mo·rlam

~

181:/li

Hpe liarte!, 14 Collteo. 1oe6 R. ~ 7
O&gt;Jla.:-o. Manuel ll.
Zimacoua.180ollileo. 1. Xlieario Belle
J90oUEo. fl'rancllCO Rh11'1 Sonaora, meouaeo. Emma del cut(
21 Oll!JtA An-

lOntn del CaN.llo.· 22 CollaQo. Llmantl'mr, 23 Oollleo. Jlanuel lturbt-,
eaqutuadd Colbeo VJeJn, PoeniedeJ Eep1ritu86n&amp;o. Agustia Ho1,
eaqutna Palma y Agus-tmos.
·

En otra junta, loo propietarioo de ca...., en los portales
designaron 8118 peritos para que en unión de loe del Ayun.
tamiento valonran 189 :6.ncae, y un ingeniero parn que
terciara y decidiera en cuo de discordia.
·
Parece, por fortuna, que hasta ahora los ingenieros y
arquik-Ct,oq caminan perfeciatneote de 11cnerdo. Sólo en
un principio hubo cierta desavenencia, ~~ne el repreaentaole de D. Jooé de T"""'8, aoigoaba .i la ftnca de este
eeff.or el precio de '260,000, en tanto qnf.t la Dirección de
Obrae Pública. la estimaba tlnicamente en 1126,000. F!e·
rin •bemOB1 ae ha convenido, al fl.n, en pagar al Sr. de
3e Ter,m. '250,000 qup. se le entregarán por abonos con
un rédito de 6 ~ annal, y deJ,ndole en libertad de a pro•
vechar loe materiatea que TeSulten de la demolición.
Trata eoe caballeN&gt; de levantar en la eequioa de llercadereo y Aituatinoa uo aoberbio edilicio con departahabilidad, y como la calle quedará interceptada, la Com))111!.la de los Ferrocarilea del Distrito ha reanelto que loa

PIIBKDO para

1 ...,..,_ KL

colocar loo pneoloe, y nepndoee
DIIUCBO que uiatla á la COIDDDidad pllr&amp;

~--•boa.

lleolam el Sr. Héndea

no beber enconlrado ninguna
de que 18 baya aat,oriudo la C01181rnco16n de
me loe p,rlalee, cnya IObaietenoi. Mribaye á
¡\i!bDP!e"-nldo 6 iolenmcla y al referifl8 , las -.alea
,.._¡~ hace DOiar qne la lnvilaelóo del Cuerpo Kuni.i,.J -que loo dnelloe deouu prM&amp;ntaren aae lítuloa
• ~ no ha aido correepondlda por la mayor
~~ emre lea cnalee olla tinieamente al de lu

E

~ - -ICllbar, de las ~iaclonea
llevar , ..be el derrumbamiento.

entabla-

~ oon....io. lea propietarioe de C&amp;l8I aituadas en
111 Oilha de Tlapaleros, Refogib y Coliseo, lanto en loe
jlillil!lee aomo enfrente, il fin de excitarloe p,ira que conla realiaaci6n de
la obi,¡ y en la Juata ofrecieron deade luego ayudar para 1111 objelo lae peraonae sl¡olen1ee:
D. JOlé di! Te-. '5,000; D. Jooé Ivee Liman1our;
tl,000; D. A11gel 1-o de Tejada, 11,000; D. J(l(l(j C. Pe- , 13,QOO; D. Carloe Hegembeck, '1,000¡ D. Franci.co
JU- G6ngora, '2,000; D, Rafael Don&amp;!, 9li0().
l,ao demú no han reoÚello 111\11. En s,guida publica•
la 11-18 de todoe J,_ convocad,-.

itlb!iferan con alpou eamlddee p,ira

l&lt;IN..~ 1 8 T l a - U ~ J G l é d e - 19Tla¡,ole-

Na'I 1 ~ l.aaio~ 90
Amowo Becarr.11, ~ol·
t:.=.¡a]fflll
y JloDterilla. l.
~ 7 Befosto. Vicente Garcla
8 B,luglo. lilaD11ellOlrbe, 9 l"IOllefuglo. I•bel Dondé, E,.

1r....,.

del miaterio, loe m&lt;ml&amp;rtlot

aladae

d8\·onio.u, lenwmente 11a ch!ofllllaoie,...,. 1 - . del &lt;lfil
moribundo qoo&lt;llon,braba loe Cm~.
Y en el aileocio inedroao, apen1e JI .. 06' el lllt&lt;!blohlo
de la pecadora, b 1 - mny blailoa, de l a ~ de
ojos aegroo, con mlguracione,, de ~ de "6pl,io, de
la ~ r a enlatada '1 miolerio&amp;
Oía el viejo fraile la 00Dfeal6n, con 1dad dejoez inmaculado. Muo.,_~ oomo
acaoo no tan berm--,
piel, el ..,,..
la ignominia de sna ~ - 1 ~ .
acawo su testa semi calva, que ~• c11:~ -~
nes de lino, no encaneció tioacando, laoieja
redil de Jeoucmto?
¿Por qué enlonc81 aqoel fruncimiento de óejllá y aq_~
!las fulg,iraciones de ira agrada en Ju pnpihli, aóél'IIIII;
en las pupila• hechas á mirar la eternidad de aquel •111!6,
-ta s~nil? Porque el :l!!Ombl'Q dejaba su. eello tn el fflltOIO
rostro, y porque cuando M ,gd.Alena lángnidaa:iente exha~
16 un •Dllpiro ira., la confeaión de la ~ ini9.ni&lt;lud,
y ei,u tió aumentarse eu rubor, ,U eon voz ao~ 41110:
-¡No pnedo absolverte!
¿Qué pecado era eoe qne levantaba nhelionee exttnllÍlliea 11quelJa alma jnst.a?
No de amor! no, no de amor! porqoe'no hay pecado
de amor irredimible.
No de amor, porqne el repreaenlante de Jellla en llli
tierra, habrút clamado como El:
Vett en paz; ammt.e mucho.
No de amor ...•..... pu ea entonces?......
Magdal•na onlntada, Magdalena de ojoe n&lt;got con relampagueos de noche de t16pico ...•.•.•• Dwey el IDJ&gt;ielon
oólo efM! secn&gt;to, y los trasgoo del miat.&gt;rio lo e~ilim!II
como engullían loo des!alleclenlee ra100 de la lllí,L,..

vaciaron,.,.

menw para o1lclnu comerciales.
El derrumbamiento comenzar4 man.na, con toda pro--

írenea qne estaban ealieodo de la Plasa de Armao por la
calle de Tlapaleroo, lo IJ/lpn deode ayor por las calles
de la Monlerilla Capuchmae y Lerdo.
&amp; indudable que terminada la demolición de la A.venida llamada vulgarmenle del Refugio, com~inl y lle- ·
gara quiz,l, 4 aventajar en concurrencia y hermoenra á Ja
de Plateroe.

PORTAL DEL AGUILA DE ORO.
~IIL

Dentro loo

qne IIIJ!llll la tlOChe dt, la1 viaja• callldral,..-, ft"IUllflla,

np¡aa
:"B

0

PORTAL DEL COLISEO.

Nuestros Graba.dos.

GIOTTO Y CIMABUE.
( - 11' del pH'"° ftGo.)

Qué mejor argumen~ Jlllr&amp; provocar la Inspiración do
un artista que el ~ o por el Sr. Obrog6n para •u
cuadro trulJnfflco: la eocena qne rep-ta es la nivelación
de un geruo y la admiraei6n de olN&gt;: Giotto el put-0rci1101 ae entretiene en retratar sobre la pizarra de las ro- , 118 ovejas de 111 ganado: Clmabné, el sabio aclama•
do en todo el mondo con-pla abaorto eoa precioaa ma•
11ileolaci6n de la inteligencia; IÚIIDe con interés los rao
gos que t1 ua una mano poco dleatra, pero qne dicta por
decirlo a,a{, un gnn talent.o.
De eeguro que él estaba tan lejoe de saber la gloria qne
le l'HeJ'vaba el deatino, como el maestro de qn.,. en t&gt;a51111
momentos iba 4 eje,cu&amp;ar laobra más hermOl!a en su ,;d11 1
mucho más meritoria que lu que sorgieron de aus pinceles; la Cl'f'&amp;Ción de un genio tan gl"&amp;D&lt;h, como él, un puco

El viejo frajle deió la rejilla, y al traoponer el dintel
del conl8"ionario, c1av6 de -•yo en la _.¡ora .la pda
de acer- de una minada impJacable.
Ella abrumada quedó ah( sin meraaa, apoyada on la
repisa de la reja. ......•. y •n I"' _grandeo vemanalea lea
nimboo de loo IBDtoll, reoplandeoteN&gt;n p,r óltlma vea ocn·
ha roja y einieBlnl........ .

QUINCE AÑOS.
( - 210del ..........)

¡Primavera, aer llena! Hay e■ el roolro f-blnncnras como en ¡,_ pétalóa de tus gardenias y oa lea o¡.• Ju
blandas rerenidadet, del alba.
Ojoe de limpia mirada que ven con carino 4 la vida,
pon¡ue la vida es buena entoncee, ea nn hada coo..,11&amp;1,.
dora y pl6dlgade embeleaoo.
Qumce alloe y el porvenir: la mentira eternamente ten- .
m,la o.uizá.
.
•
tadora. avanzando Tieno de nroD.J.eeu.
· Qnince alloo y el eneuello que aletea, v la eaper.na,
•~•ripooa alada; qne 18 agita haciendo bnllar 10 orv muISIN PIEDADi
Bl \'o.e
· ·
911lnce alloe y el anhelo virpn, vi¡oroso y cuto, que
CUADltO
JIIAN AN'rONIO Bl"NLLUI•··
mira al azul.
Quince alloe y la dicha qne pone 111s labioe en loe laNgloa 2te: del plleso ano.
bloo lenllldores de lanilla, y qne ledlcedeapuéo eonrieodo:
yo ooy tuya.
•
La tarde deopl~ba en el Ponlenle .,, abanico de llaQuince alloo!
mu, y en los vidr1oa reverberanHS del ai.baide del tem•
F;e co!'templa e_l cnadrc y ae exclama con I.aow-ti11e:
plo, loe nimboe de loo Santoe lenlan rojae y ainieotras
fulgu.raclone■,
·
Bendita aea la Juventud•..••. con tal de qne no dnl't- toda la vida!

o•

�4

29

EL MUNDO.

!a poiitim ~r J,ltérico en 18!).i
Como hosca parvada de buitres que se debate en torno
de un cada ver que aún consen·a en 1ms postreras palpitaciones el suave calor de la vida; como pen,i¡:tente Yibración de un himno lejano que ee disuelve en el ala inmensa del Universo; se agolpan y se precipitan los recuerdos
en derredor de este viejo año vencido, de e~te tr,í.gico Lear
que ú poco and::tr reclina la neyada frent.e en el insondable regazo de los tiempos, heroico palaJ.ín que al penetrar en el reino del pasado deja en pos de sí luminoso rastro que une la conciencia humana {L e!"a agrupación de
hechos disímbolos, de actos desemejantes, de fragmentos
dispersos, de rotos capitales, de columnatas atomizada~,
que forman el gran edificio de la hi:;tol'ia, y que sirve de
invisible puente entre estas dos manifestaciones &lt;lel Eterno Misterio que se llaman la vida y la muerte. A.gítanse
en tropel las remembra!!zas, giran en c:iotico rem0lino las
memorias y del oleaje de este mar ei1 ebnlliciún nos llegan las salpicaduras de sus revueltas aguru:, tal como,i uu
viejo torreón altivo ei rocío de lm; cielos aporta ú cada
nuevo amanecer lágrimas de lo Infinito enjugadas por el
negro paño de la noche. .Asf, á. los bal'retazos del tiempo
se forja esa obra admirable del progreso, c,:m los mismos
materiales que se destruyen, porque nada se pierde ni
nada desaparece en el inmenso laboratorio de la Creación,
en donde las fuerzas que se dispersan y los elementos que
se diseminan, sirven para construir agregados nuevos,
tarea imperecedera que preside de la nebulosa al infusurio y de la estrella á la charca. ¡Tan cierto es que dentro
de cada organismo existen las fuentes de salud de todas
las enfermedades, el bálsamo que purifica y que F-alm de
las corrientes deEtructoras de la existencia!

car de nuestros ideale:-:, si para elevarnos un p~ldaño
más en la escala del bienestar y de la prosperidad nacionales hubiésemos .menester hacer trizas los misterios
de nuest.ras gastadas religiones y derdbar de sus pedestalE:'s los inefici1ces ídolos, no habría ánimo yaci!ante, ni
espfritu qtH:: retrocediera: todas las voluntades y todas
las energías e:,:tarfo.n del ladú de la patrh\..

*
••
constitucional trae

Empero la reforma
aparejada-se
nos dice-un mal gra,·e que ha corroído el Yiejc continente con sus disoh-encins agit:doras y sus veleidades macá.bricas: el parlamentarismo, fórmula de tormentas, palenque de-tempe~tades, vehículo de ambiciosos, camarilla negra en la qne se recluta ese ejército de medianías
que la osada fórmula de Dantón hace sobrena&amp;1..r en el
naufragio de las inepcias pllblicas. A.. este extremo conduce la tendencia de no com,iderar sino la fa:,; sombría de
las cosas: nuestra época ele criticismo acerado y frío parece cornplacer8e eil no obsen·ar sino la.s manchas que
ennegrecen la strperficie de los astros, negándose ,t recibir la resplandeciente claridad que irradia de los cintilantes focos. E! parlamentarismo es lucha, y luchar es
progresar en la historia de los organismos humanos.
N'o ha habido una dirección del espíritu, un desanollo, Una actiYidad que no haya prestado sus serv:cios á la
gran causa de la civilización y la guerra, y las 1·eligiones
y hasta las bestialidades nauseabundas de los .primitivos
grupos han tenido su función bienhechora en la suma to·
tal de los esfuerzos de la especie humana.
Al choque del nuevo impulso ha surgido un moment:lneo conflicto entre nuestras dos Ciimaras legisladof'a.s, como al encuentro de dos nubes cargada~ de electricidades
negativas surge el rayo y rasga los cielos. Y así necesariamente habría de suceder, si se atiende ,t la diversidad
Y de esta ley generadora de la vida, aplicable al gradual de criterios que predomina en ambas Cámaras: la de Sedesenvolvimiento de las naciones, hemos tenido nn nota- uadores formada por pei·sonalidades subsistentes de la vieble ejemplo en la breve etapa que la República acaba de ja política, adoradores del culto al cocodrilo, adormecidos en su ensueño oriental, óseas petrificaciones, \'Olunrecorrer, y de laque ha podido salir \'encedora y fuerte,
como una salamandra mitológica que ha atravesado una tades desgastadas y cuya luz, á semejanza de ciertos ashornaza sin ser consumida por la candente brasa arrojada tros, llega todavía hasta nosotros después de muertos; la
á. su paso, prueba dolorosa, pero necesaria para templar de Diputados, en donde los elementos batalladores, los
sus fuerzas en la lucha por la \'ida que por igual enfoca á gérmenes de la vida futura, han encontrado medio adelas unidades humanas que á. los pueblos, que causa sufri- cuado it su empresa y se han sentido como vigorizados
miento pero que sublima, que tiene su redenc_ión para ca- por la nueva misión que les ha sido encomendada en la
da. martirio y alza su Tabor frente á. cada Calvario. Le- resolución de los venideros problemas de la cosa pública.
gado triste, sombrío legado el que el año de 189-! había E!!te fenómeno de dinámica social nos demuestra la ne•
dejado á la Pa.tria; problemas siniestros, aterradora9 pre- cesidad de subordinar el Parlamento á un principio gemisas, gérmenes morbosos, preliminares fatídiCOf': 1 ame- neral, á. una disciplina única que reconozca como causa
nazas de guerra, crisis económicas, depre:;iones punzan- las necesidades y los intereses de la nación. Dada la actes en las energías vitales de la naci6n, paralizaciones notual formación de las Cámaras, no serían ellas, por la dicivas en la gran arteria de !a riqueza p.íblica, y coronán- versidad de tendencias que separan á. sus miembros, las
dolo todo, dominfodolo todo, el persistente enigma po- que resolverían un conflicto, cuando para este fin se relftico, la aterradora tinjebla del porvenir nacional Yincu- clama unión, valor y elevación de miras. El afio de 1896
lado á las contingencias de una vida humana, la inercia, es el encárgado de descorrer el último velo que encubre
el fatalismo, la quietud de las aguas de un pantano, ~
todavía la niisteriosa eEfinje.
laxo crepúsculo de un periodo glorioso en el que el pro"' ,~
greso ha desenvuelto sus amplios panoramas sus hor-izonY si en la polfüca interior, lHéxico debe al aíio que tertes vastos, desplegando sus flotantes estandartes, hacien- mina la esperanza de su consolidación definitiva, en lo¡.:
do oír sus sagrados himnos, hiriendo á los espíritus aba· asuntos exLranjerns que por algún 1ilodo se rozan con la
tidos, alzando á la~ voluntades yacentes, para tal vez hun- Repúhlica, nn hay motiYo de descontento, ya qne Mnse
dirse en la eterna leyenda de nuestra'! viejas luchas civipueF-t0 en juego los intereseR más encontrados y las más en.les, de nuestros vetustos bizantinirn1os, que han colocado contra&lt;las pasionef':. )Iencionaremos, en primer término,
un estigma tenebroso en la vida pública de los países lala solnciún del confüc!o snecitado entre nuestra Repútino-americano. Felices los pLieblos que :í semejanza del
blica y Gnattmab1 en el que la diplom~cia ha tenido
inglés-escribíamos en nuestra· revista. politica de 1894- oportunidad ele lucir sus gall:udfas rimadas por el gobierven descender lentamente hacia lo desconocido la figura
no de ,vashinglon en expresiva nota que publicalllos en
corpórea que representa sus instituciones 1 sin lt:Jmores pa- estas columnas en el último tercio del mes de Abril y que
ra lo venidero, teniendo confianza en un papel escrito que recordarilll 11uestros lectores. El gigante del Korte, en su
significa más que las glorias de un guerrero y la~ habiliardi«ite PSpnanza de que la paz internacional no fuera
da desdenr:i político! Este ideal anhelaúo, este ~;1110 deseo turbada. en el continente que encabeza, dió á con0í:er su
de prolo1igar la vida nacional, de hacerla ill\·ulnerable y opinión resuelt.a de impedir todo acto ,Je fuerza, y ante
permame11te, acaba de ser hábilmente conducido y tal esta manifestación, )léxico acudió iÍ sahar su honra, y el
es su trasceuclencia, tal su alcli.nce, que no Yaci!amos t:!ll
tratado e11t,re a1Ubas potencias fué tirmado con el benepl:tcolocarlo en el primer lugar de nuestro balance anual,
cito del país, que si no ansiaba la lncha, sf mostr:ibase
como el porta-estandarte de nacientes ideas, ele noble;;;
resuelto á sof:'tener sus derechos.
aspiraciones que ya informan la conciencia patria que, :i
Xo habían de transcunir muchos meses i.in que la Resemejanza del poeta, pedia má.s luz en su dltima hora.
pública del Xorte nos ofreciera una inesperada sorpresa,
Ya el .Jfundo ha hablado extensamente de la Refornia en el m&lt;&gt;nsaje del Presidente CleYeland, á prof)Ósito de la
constitucional sobre sustitución del Presidente de la, Re- cuestión de límites prnmo\'ida entre Inglaterra y Yenepública, y en ella hemos visto una nueva oriení.ación de zuela. La proclamación oficial de la doctrina :Monroe, ha
la política del porvenir, ya que tiende &lt;Í. de!;trnir perturrepercutido estruendosamente en este y aquel lado dtl
badoras conmociones previstas, crísis adiYinada~ en la azuloso océano, sin que, dentro de loa límites de nuesc,·a
estructura de nuestro aparato público: en vano se ha. pl'C·
nacionalidad, podamos deci:lir si tal doctFiUa podd favotendido que la reforma vulnera esenciatmente lns purus
recer nuestros intereses, como en el caso·de la i11tel'tendogmas de la democracia; nuei;tra experiencia, sólida v ci6n francesa, ó llegar,i 1\ entorpecer nuestro libre d~enbien aquilatada, permite á las nacientes generaciones dt&gt;;- volvimiento, como en el caso de Guatemala. Y en vertlud
confiar del dogmatismo simbólico, y ele esta desconfianza que ningnna nación de la Arnél'ica latina se encuentra en
nace la convicción de que la única política qne al país condiciones de reportar lns consecuencias de !a doctrina.
conviene es la política positiva, basada en el conoci- )(onroe: nuestra pvoximidad ií la República-coloso, lrni
miento de los hechos y de los hombres·, recbazand~ f.iciles medios de comunicación, todo contribuye ,t q11e
la fórmula jacobina del revolucionario francl:s que pre- séumos los primeros en reporLar la influencia de la did~a
fería salvar los principios á. trueque de perder lasco- alzada por 1\-Ir. Cleveland: América para los americanos.
lonias. Es m,á,11 grande la Patria fJUP la REPL'BLICA !!
Y ante el incuestionable interés que para nosotros tie11t 1t&lt;1 eleva. ir,.~ los de.~linos del pa!s (JU" fo, prá1•ticrt d1• fax iiL,~lineesta magRa cuestión, intentamos arrojar una mirada al
·ul'ione~. Si pata salvará. la nación fuere nece;ó:a.rio ab li:.
pornfüir y sorprender en lo~ lejanos horizontes, la ltt7.

•*•

DICIE:lfBRE,

1895.

29

DICIEMBRE,

1895.

5

EL MUNDO.

de una alborada. qne ilumine el trin1;1-fo de la justicia y
del derecho en la re\·uelta foz &lt;le !a tierra.

..

•*•

No cl!-!be pasaJJ inadvertid,1 la recrudescencia de ~asiones polit.icas entre los dos grnpoF- que antañ? sostuv¡eron
sus 1deales con las armas en la. mano: el p~rt1do con~enador, con sus exclnsivismos sectarios, sus rntoleranc!as tétl'icas, su rudo comba.t,e al progrl'S0 y su:,, estancam.1entos
de las enercrías sociales· el liberali1:1rno, con su ampho programa, su ~spfritu con~iliador1 su .criterio abierto 1ttodas
las nmnifestaciones de Ja co11c1enc1a. Pero ¡ay! que las luchas ci,·iles traen consigo el desbordamiento de los. antagonismos la exageración de ~os odios, 1~ eflorescen~ia de
los rencores, y frent.e,un fanatismo se alzo otro fanat1.smo,
y al lado de los l!lnWleR nc¡¡ro.~ Pe ele,·aro1~ los bom1c/j 1·0.10.~, y
de ambas filas corrió sangre hirYiente rnundaJ?dO con sus
ondas rojizas las must,ias sementeras y los desiertos campos de labranza. ¿Qué origen asignar ú. este moYimiento
de rápida hostilidad entre los dos bandos'? En el fondo
el partido liberal sentíase lastimado de h\ ele\:ación pr~gresiva de personalidades evadidas de la facción ene!fug,t: anotaba implacableme~te los avances del ?lc:r1~alismo se llen1..b-1 la est.aclíst1ca de las fuerza¡.; enemigas mtrndu~idas subrepticiamente en una administración liberal, y cada unidad más sumada 11 este total 1 aumentaba
el sedimento de ira consermcla en el fondo de la urna
sacrosanta guardadora de los despojos sagrados. Y estos
ga.se::i comprimidos, este caudal d~ aguas estancadas, en;
contró franca salida, lecho espamoso por donde corre1·, a.
la llezad.a de D. Leonardo ~Hrquez, el vetusto campeon
del p~rtido reaccionario que treintaafiosdeolvidono habían, empero, purificado de sus pasadas culpas. El ultra-liberalismo :=:e ~intió conmovido, y un culebreo eléctrico corrió por h espina dorsal de la Yieja guardia. La
levenda siniestra de la yencida sombra pasó de boca en
boca., con perfiles lúgubres, y con ella se forjó 1:1 historia
comentada. y rejuvenecida de este ogro fantástico cuyos
abatidos huesos ha.n \'enido á caldearse por ültima vez
al rojo sol de la patria.
Como una protesta elocnPnte, como un rt?to lanzado al
enemigo, el partido liberal organizó este afio la manifestación en la fumba de D. ~;enito Juilrez con nueva pompa y entusiasmo inusitado. En las coronas llevadas al
blanco sepulcro del esclarecido patricio, había gotas de
hiel mezcladas al rocío de la mañana. Scabofeteaba al adversario con flores, como es tradición q ne en Y enecia .se
asesinó á. un traidor de la República con un ramo de violetas desprendido de una ojival ventana.
Por su parte el grupo clerical contestó á estn apote9sis
con los preparativos á la fiesta de 13: c.oronaci~n. l11?s1tado lujo desplegóse en est.a fiesta rellg1osa1 si el éxito no
ha correspondido á las esperanzas de ias a mas místicas,
debióse muy principaunente 1l misteriosas historias. que
han circulado acerca de la venerada. imagen. Conmovida
anda la agrnpación católica, y en las capas inferiores, el
nostálgico indio suspira por su modesta virgen, la que antaño descendía á él por la escala del dolor; la que simbolizaba su actitud sufriente; la que purificaba á. una raza
abatida y le prestaba fuerzas. Y ya est,a virgen no es. la
misma, y ya el indio ronda en tor•10 de aquel santuario á
donde él, el huérfano, el triste, no t,iene su lugar predilecto, su antigua fe, su esca la luminosa, su esperanza naufraga.
Y he aqní porque la coronación de In. madona del Tepeyac ha ofrecido los rasg11s &lt;le la apoteosis de un partido, antes que los de una festividad religioea.

...-?;·

l
:
' ,

,...

.

La repl•ntina mnert-e ele D. i\Iamiel Romero Rubio ha
sido nn acontt.&gt;Cimiento de sensaciún en la página p0lítica
que historiamo-:. Cnando nna personalidad lleva más de
un cmtrtn de siglo en prominent¡--, puesto, nose deserta de
la ü..la pública !'in dejar un hondo nicío.
Por e::o tal n~z ¡;e hace m1ís pt'rceptíble el brusco salto
qne ha. dado la política, cleepn(::;de ladernparic:iónde!Sr.
Romero Rubio.
Y eHa actl\'ación de los usnnt.o~ públicos, este desconocido impulPo se pulpa no ya \'tl lo-1 actos parlamentarios
á qne antes hemo,; aludido, f':ino en los hechos de secundaria imporrnnria., como la prote!':ta de la C.í.mara de Diputados á nn'l clt&gt; t:US representantes que pretendía dar las
gracias il aquel tJnerpo, por los beneficios que tocóle en
i,;uerte al aproYechar la ley de amnistía :í. los duelistas. Conoce ya el público las distinta~ fa:,es del ruidoso asunto
que dt'tl:'rminó la amuistía: aún resuenan los ecos del jumdo r repercuten los incidentel'l de aquel drama, cuva ensefüu1za práctica ha !:lido li1 tlu coart.nr los ímpetus demasiado vfros de un grupo &lt;lt· e~pad,tchines que con entera
libertad, y con finchado org11llo, habían hecho una profesión de stis hábitos turbnlentof'.
El pn•nóstico que h:ic~ nn afio estampamos en estas columna.,; !:le ha 1'€'aliza&lt;lu: ''dú, l!cgorá m. que los espadachi·
ricsr,r,Mf11 i1mli{mcnlell1ui foju,·ia.ct, !/ su.et brauatas sean oída.~

('om1, Ir,.'- ,r¡,·ito8 il,· 1m f'}J"iú'¡;t;f',, pora quien están ref'omendm!m, /,,.~ ('1i/mantr,11 hidrrif;,rfipicu.~.11'

Trí;,:t1' ha sido que para llt'gará este resultado, baya babictn 11, &lt;.:Pf':ith1&lt;l de nrnta1· .í 1111 hombre. El cad,í.ver del
H:'íior \'enístkgni es el vigihlnte de innúmerae víctimas
a111,•i1,1:,:,1dm:1

~t*
.Al ct-nar el estrecho croqnil'= en el que hemos querido
(•ncl•rrar la hil'=torin. dt&gt;I afir, ele 18H5, citaremos un hecho
si11it•s1,rn: la cat.;i:=:trofe de Te111:1math1, y otrn que acusa un
\'i"ible dei,,arrollo en 11nestrn. ,·ida intelectual: el Congre¡;:o de ..\mericnni;ó:ta ~- t l dl! Concursos científicos, celebradM en e¡;:ta ciudad; hecho~ de iulo!e bien dif:tinta. pero
qn,· fotngrafía11 de 1111 modo {'X:acto la. condición social de
1111 pueblo qne arroja e-n ~11 balance anual un saldo de
existencias hnman:1s ~acrific:idadas á las necesidades del
progre;:o.
Yencidn. lacrí.sis financiei:n, en equilibrio los presupuestos, la República el'=pera tnrnqnila y coufiada el amanecer del nuern año, cuyas pálidas diafanidades se clescubrCi'!n y,, 1;&gt;11 la!i l('j:.rnías.
1

.:_,'

•

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•

,·,croR JIEH~.\);f)F,.7,.

(Sargento 1': dii;tinguido del Colegio )ti litar.)

l'

~

~

difícil Por esto hemos com;iderad') oportuno r justo dar
á conocer al joyen Hermínclez/q11e bien merece el título
de alumno más aplicado y distinguido de::! Colegio ::\lilitar de ~[éxico. l~n seguid:i publicamos el honroso despi,cho que con tal moti va se le extendió.
República ~1exicana.-EI Presidente de la República,
en nombre de la Patria, premia la asfdna aplicación y el
saber del Sargento l? Dist.ingnido del Colegio l\Iilitar Yictor Hernández CoYarrnbias concediéndole el uso de la
medalla de mérito faculta ti \'O de primera claEe creada
por el Decreto de 31 de Diciembre de ISDI; y le expide el
presente diploma que acredita, que tan honrci,a insignia
es el distintirn que le concede el Supremo Gobierno, por
haber obtenido el Primer lugar de mérito en todos los
años de estudios que constituyen su enseñanza para ofi•
cial facultativo del Ejercito y por la constante aplicación
é intachable conducta con que se ha sobrepuesto á las

NIS':A CÁR~IE::-." ESCALA~TE,

(Reina. en las fiestas de Navidad en Celarn,)

i\L~A E1.Ei\.\ OTIREGÓ:,,.".

(Reina en las tiesta,;; de Xavidnd en

dütlilcciones ele la juventud.-Los Departamentos do Infantería, Caballería
v del arma á que ¡;:e deF-t.ine el inte!'e~ado, tomarán razón de e~te diploma y
se hará la anotación reEpecti\'a por
quién corresponda.
Dado en el Palacio del Gobierno (Teneral de i\léx.ico, el prime·ro de Diciembre de mil ochocient0s novenla y
cinco, septuagésimo quinto ele la Indepenclecia y septuagésimo enarto de la
Libertad.
El Prei'lidente de ·1a República. Porfirio Diaz.-Rúbrica.-EI l-lecrPtario ·de Guerra y Marina.-Pedro Jlinojosn.-Rúbrica.
Diploma de la medall~ de mérito facultati\'O de primeraelase, que por su
asidua aplicación é intachable conducta, se concede al Sargento 1? distinguido de'I Colegio Militar, Víctor Hern,í.ndez Cornrrubias.

Las fiestas de Navidad
EN

CEtAYA,

Ya hemos hablado de las fiestas de
Navidad en Cela.ya y de la suntuosidad con que se efectúan. En nuestro
último mlmero dimos el programa de
los festejos para este año y hablamos
de las corridas de toros organizadas
con el fin de obtener fondos paTa ellos.
En esas lides, según dijimos, figura·
ron como reinas cuatro preciosas niñas de seis c.ísiete aiios de edad: Carmen Escalante, Elena Obregón, Carmen Pardo y Aurora Doblado, elegantemente vestidas, y de las dos primeras publicamos hoy fotografías que darán á conocer la virginal belleza de
esas criaturas y la regia elegancia de
sus trajes. Se les tributaron toda clase
de honores: al entrar en la plaza, seguida cada una de su pajecito, de cuatro á cinco aüos de edad, que le llevaba el manto¡ los torea.dores extendían
sus lujosas capas, ú fin deque marcharan sob!'e ellas como sobre mu 11ida alfombra, y en el palco tomaron asiento
con eu doncel al lado. Rein:ts por su
hermosura y por su gracia, no hubo
corazón que al vasall:1je no !:'e rindiera, y de todas las 111auus brotó el dinero para contribuir i las fiestas que
acaban de CL•lebr;.\r:H~.

•

•

La estimable SPílora Doñ.a Dolores
~ájera deGutiérrez, madre del iiwlvidable Dur¡ue .JolJ, fné á reunirse co:1 su
hijo :í la tumba.
:::'i[urió el lunes último en la noC'he,
la apreciable dama,á consecue110ias cte
una pulmonía.
Reciban BUS hijos la expresiún de
nuestra afectuoEa condolencia.
Falleció también el mismo lnnes,
la aprf'ciable Befiora D&lt;nia Bara f:pn1g11e de Labacl ie.
Ernba.!~:1mr1t.lo f'-ll cadá\'t_'r, sed. conclnci&lt;ln :t IM F,~trtdn~ rni&lt;lol5, al panteón de l:t fo1nilia L:1badie.

PERSONAL.

°(;')idor J{crnánaez.
En la ú !tima &lt;l.i"itri b 1cit',n de premios rí. los ah111111ül'! tl1•l Co!,,gio ::'ililitar, al presentanm &lt;.&gt;l jnnrn \' íctor lieinúndt.::z la.s bandas tocaron t'l himno na·
cionalylas tro1,uP prt~eul:\l'(lll annas. El
hechoiuusitatlo '-L' tlL·bía lt q11t• e8e jo\·en
oficial había cou1uiiiit:tdl&gt; 1111 pn•miu,
nunca otorgado, aunqu l ncor&lt;latln e:a:taba desde liucí:i tie1npo, parn el t1ue
en cinco afias obtu ,•iera cun~t:.1.nten1ente y t.•n tod.as las clase.:1 la suprema cali.ficaciún, cosa qlle, como comprender,ín nuestros lectores, es sumamentl:)

Ce laya.)

La Noche-Buena Felina.
Dilmjo humorístico.

"El lt}lu11clO" e11 l896.

.:,'nt-!-tros Jt&gt;ctores pueden Y&lt;'r e-mimerndas en la 1wnúltima p,ígina del forro

d•· l'i,te nllmc•ro, las refo1·mns q111.• han--'n1r,:,, en J.S!Ui. ~'ªlle111osnfr1•t•i1lo UH'-IIOS
de lo 11110 haremos.~ A e¡.o no~ 11liliga la gnttillH1, q_ne pnra nnc:r-:tros nbo.n~d~~ tl:'ne~
md~ pul' habtr acl:'ptmlo ron tmlu 1111:+,. cmuo r,:e. n.~~ chce en multitud de C,llta~, el pe
quefto aumento que F-e hizo al prt::C'IO J.e la sm:cn_cion.
Gracias, ilustrados lectortcs, ~ubremo:; conespouder.

El Lic. \Tirtori:1no Pi,1wntE&gt;l, ohtm·o
licencia para &lt;::(•pararse te111poraln1ente (lp ~11 p11e~to de ,\g&lt;•ntP ch•l 1\linisterin Público r ha C'~tahlecidn 11-u clespaclio lle aooi,:d-1 {'11 la 1 ~ cal IC' de Santo Domingo nllniero G (altos).
El ~r. General T,1Jpntino, rresidcnte el€' la ¡;;;nprema C0rte, se encuentra
en esta capital, de rPgl'eso del Estado de Jalil::co.

�6

EL .\.C.'\Jiu.

29

DICIEMBRE,

1895.

29

EL .;11 UXDO.

DffIEMBRE, 1¡;\j[¡_

===============

l,1lllítirn &lt;r,currnl.
La Doctrina. Monroe y Ja (Jolítíca de los Estados L'nillos.
Gr1mde, universal ha sido la rcsonnncia q11e ha tenido
el wensaje especial que el presidente Cil:lvel:u1d envió ante el Congreso de los Estados Unidos, 11 prvpósito de la
cuestión anglo-venezolana. Aunque de tudas t'~peiada
nunca se creyó que la política americana asuruiem una ac~
titud tan enérgica hacia Inglaterra, y casi se ye con extrafieza que la guerra asome :::.u cabeza ceñida de rayos y
centel/as por entre dos países que repreeentan juntos los
interest!S de nna raza y de una ci,·ilización por motivos
que 110 edtán ligados í11timumente con el p;ograma general que cumplen los anglo::;ajones de este lado del Athíntico.
¿A qué obedecen las tendencias manifestada.s por Gro\'t:r Cleveland, al defender con tau to denuedo la Doctrina Monroe, aun á riesgo de sumir ,i su nación en la guerra m.ís espantosa. que hayan preseuciado los siglos? ql1é
fines pueden guiarlo en e:ia política casi de agresión contra una potencia COD la cual ha Yivido en perfecta armo11ía la unión americana? qué iaterés puede tener ahora en
reivindicar lo¡,; discutido:5 derechos de una nación débil,
la que no hace mucho humilló con inauditas exigencias
á la Rt:!pllblica de Chile por pretemlidos ultrajes á los ma.rit;os del uBaltimore,)) y hace muy puco toleró que un pabellón extranjero en las aguas de Col'into manchara con
sn sombra la limpia claridad dP.l cielo americano'!
Para explicar &lt;:sas palpables contradicciones, para cohonestar esas antinoniia.s aparentt"S, hay que analizar la
doctrina Monroe por sus faces distintas, porqu~ puede
tenerlas, y que. considerar no sólo el efecto inmediato de
su actual defensa, sino la inJluencia que pueda tener en
lo futuro sobre el ponen ir de las naciones todas deJ continente americano.
Cerrar con férrea mano la puerta ,t todas lai; nm biciones,
sefialarcon energía un lw.~fa ng11í ,i las tendencias absorbentes de la:; potencias europt!as que s.ojuzgaron por la
fuery;a y la Yiolencia á los Jlllt!blos dt'i continentf\ oponer
el derecho incontraetable ,_; to&lt;la amenaza de conquista, á
todo proyecto de inYasi6n, y con!!en ar de ese modo libre é
inmaculada la ((América para los americanos,,) respetando con honradez las posesiones a&amp;111iridas, los derechos
sancionados por el tiempo: tal es el lado hermoso de la
doctrina l\fonroe, ta! es la faz. que en estos momentos
contemplan agradecidos los pueblos neolatinos y la hacen merec·edo~a de la alabanzij y prez con que ·es saluda•
da por hs naciones todas de Arn(&gt;rica, desde las rirneñas
orillas del lago Michigan hasta las opulentas \'(•gas del
Rfo de la Plata.
Con razón, al aplicar esta doctrina el presidente Cle\'eland al caso concreto de la cuestión anglo-venezolana. se
lleva tras sí ,í. los hombres de buena \'Oluntad, caen sobre
l5U frente lluvias de beudicioneH y se rodea con aplausos de
propios y dt:! extrafios, de la aureola de la populariditd.
Podr.ín los gabinetes europeos dil:cut.il' con la preocupación del arq.or propio herido y con el apasionamiento
del orgnllo mancillado la justicia. de la doctrina; alega,án
con butinas razones las no\•edades que entr;ü'hl y los cambios que acarrea en las tradiciones del derecho internacional, los políticos de allú que por ella sienten mayores
simpatías, podr,í.n hasta indicar i::u inadecuada aplicación
á la cuestión de límites entre Yeneznela \' la Guayana inglesa; pt'ro todas esas disquisiciones Yl'!ñdn.ín abajo ante la rntóríca inflexible de )fr. Olney, el Secretario de
Relaciones del Gobierno americano, y ante la lógica contundente de los hechos. :,.:,¡ Emopn. rechaza innovaciones en su derecho de gentes, Estados Unidos estiín n:·
sueltos :l imponerlas en cuanto se refiera á los pneblos
americanos; si el mundo antiguo abomina toda imenen•
ción en sus asuntos propi0:5, y }lrtJtt•Ha com ra la espooie
de tuteli\ :í. que ha de som~tt'J ~tl en sus relnciones con
América, á la gran República, decitlid::i .i. señalar nue\'Os
rumboi;-, nada la detiene en su empefio, y declara :t la faz
del universo, que no consentirá que potencia. ninguna de
fuera se engrándezca con menoscabo del teritoriú ameri·
cano.
Todo esto es muy bello, y por lo mismo que es bello y
hasta e11Yuelto en poéticos ensuef\os y fantásticvs resplandore::i, no se adapta bien á los caracteres de la raza anglosajona, muy viril, muy fuerte, muy pr.ictica, pero poco
dada á entregarse ,í. los Ynelos arrebatados de la imaginación, sino antes bien apegada al frfo cálculo y ,1 la meditación razonada de su natural posiLi vismo. Por eso hay
que ahondar, hay que buscar nnls profundamente el criterio que guía á los Estados rnido!:i, al pretender en estos momeutos ampara!' al débil, protejer al desrnliJo, y
con un quijotismo impropio de sus at,tvicas tendencia~,
desfacer los agnn.-ios y enJerezar los entuertos que ame•
nazan IÍ In acuitada Venezuela, en sus relaciones con los
fieros gigantes.y malandrines de la Gran Bretafia.
Pensar que Grover CleYeland se ha guiado por el deseo
de reconquistar uua popularidad que se le escapaba á ojos
Yistas y que ha trat.adode conmover ásupatriade un modo extraordinario, pam cont11rree:tar la mflue.ncfa de 1011
republicanos que ya se ha deJado sentir en las eleccione@
generales de diputa.dos y senadores, y considerar que toda esta batahola, tan cara al país por el pánico financiero que ha provocado en todas partes donde circulaban valores americanos, ha sido sólo un .irdid político, una triquiñuela de partido, para asegurar :i los demócratas la
permanencia en el _poder, y por ende la reelección del que
hoy representa los mterei:es de sus colegas y partidarios,
es pensar muy á la ligera, y no tener en cuenta ni por un
momento la gran excita.ción que se ha despertado en la Re-pública del Norte, ni pesar en su debido valor el apoyo
que los políticos de todos los colores prestan al que juzóan
en la actualidad el egregio campeón de las libertades aniericanas. Mas si algo hubo de interés personal de partido
en ia actitud asumida. lJOr Cleveland 1 hay que confeear,
qae el mo. ento oportuno íué escojidocon alta sabiduría,
:: el efecto causado ha debido corresponder con creces á
Jo que se esperaba, pues republicanos, populistas y de1

H' EXPO~ICIO~ ARTISTIC.\ IXDlJSTRIAL DE L.~ SOCIED.\D POBLAXA DE .\RTESAlW~.
El, :5.\ 1.0X L,\ NOCHE DEI,

'Teatros 1? salones.
La XO('be Buena se viene,
Lu Xnl'ht• Bu1::na se nt,
Y no,,¡1no~ nos i i-emo~
Y 110 \ oh·cremos wús.

Sí, señorita, me gusta el baile; hallo hermosos esos salones-urnas, urnas gigantescas en que el perfume tiende
el ala en deliciosa camaradería con la nota, en qne la lnr.
de los mecheros prodiga su r&lt;1jo \"i\"O y la lisonja, la. lisonja palacieg;.t, t&gt;Sponja 911s pluma!-! risadas. Pero amo
también el árbol de ~avidad, e~e ,írbol legenda1·io y simbólico en cuyo derredor se :,grupan gJrrnlos y traviesos
los niños. Sabe usted? Si Cristo nv hubiese dicho en su
vida gloriosa m1is que esta frase:
Dejad á lo.~ pári ufoit que se a.cerquen á. mí, por ese único
llamamiento i.í. los peqnellos1 amaría á Cris:to.
Son mny hermosos los niños, St::llorita. Lo comprenderéis mejor cuando la maternid:1.d os enoblezca.
Y no es que yo lo comprenda por eso; la paternidad no
me ha dado aun su espaldarazo arm:lnclome caballero para In vida, para esa vida f:anta y excelsa del hogar¡ pero
amo:·~ los nifios como aino todo lo que es aurora1 todo Jo
qne es yema 1 todo lo que es brnte )~ todo lo que es cris,i!iJa!
1

•
••

:&gt;Tuy hella pai:.J Xavhlad lJVr los elegantes salones del
Sr. D. Trinidad (;iarcía; ~ero si Yiereis, señorita, no pasó
J11enos bella por los salones, elegaute!:! también, del ~efior
:\Iinii:;tro de (Ju:1ternala.
En los primeros precedieron 6 ern ¡?ent il aparición, cuatro hermosas aoiréea, cuatro e5'plénc.iks bailes y cu,Hru
1.'SL)léndidas cenas, ~icmdo anfitrioneF-, c.iballeros que gastan las opulencias de los l\lédici~, y reinas ...... Vov ¡¡ caer
en !a tentación de citarla.e:; reinas fueron: Sara Chanro,
11;.u;a García, Lupe y \'j¡·ginin. l\Jacfas, Carlota Rodrí~th z .Belauzarán, ]\lal'ía Are(•, María de fa Yega, Carmen
)Ic1 chaca, Carmen Uslar, Carmen y Co¡icha Fh:clwr,
lleita. Wileon, Bt-'atriz Hijar, Emilia Gonz,tlez Cosía, Amparo Sánchez l\Hrmol, .Memé Billar, Rebeca y María de
h,,lfosa, Raquel Gonzúlez Misa, Anita S1Inchez .l\1úrinol 1
Leo1~or Arce ...... y todas las que han paseado por la:, pt&gt;rfumadas crónicas de los diarios.
Rey fué el :::ir. Cotillón, ese cotillón vistoso, lleuo de
sín1bolos, pintoresco y delicildo, y súbditos ...... mnchos
caballeros, mt-í.f! aun que los gah'mtísimos de la Tabla l{edonda, que seguían al buen rey .,\._rturo.

**;~

En los otros Aalones, los de la Sra. de León, no preced:6
:í In. linda Navidad, el sarao brillante; pero llegó ella son·
riendo y enloqueció á cien cabecitas querúbicaf, ;.1 cien
cabecitas rubias y negras, .í ci1.:n cab1;-citas gentiles.

22

DE l)JCIE)IBRE.

La señora de León, imitó al ::\faestro y se rode\J de niño~.
Y era de ver.se la expectación ansioi=a·en aquellas sonrosadas caritas; y brillaba el ent,usiasmo en aquellos ojos
que miran Con pro[unda y curiosa inocencin. :í. la vida.
Que hermoso t-staba el arbol; que profusión de jL1guetes: junto á la locomotora minúscula que recorre el hogar
desde la sala haski el comedor con el desplante y prosopopeya con que una de de1·ami reccrrería el mun&lt;l&lt;?! hasta
el Palcinela cínico que contrae para reir, las nwJillas de
remolacha. Desde la muñec.:1. rubia, Grctchen salladora que fija sus ojos zarcos en el vacío, hasta el trompo,
saltarín nervioso que zumba sin descanso. Dt:sdc el carromato que ostenta con atrevimiento en let,r;.HJ doradas
la palabra E.tpress, hasta la cuna lilipntiem;:e junto á la
cual una pequeñuela, madre de do~ muñecas de porcelana, aprenderá. á arrullar ......

•••

Sí, señorita, confieso que me gusta el baile y que esae
bella~ posadas del Señor Garcia harán época, con sus innumerables reinas, con su cotillón espléndido, con su
lunch ~berbio y en champagne rubia y soflamera que ostentaba todas las perlas de la Reina Luisa; pt'ro conveuid i.t vuestra. \·ez conmigo en que el espectilcnlo de cien
niños acariciados y mimados por Santa Claus, es embelesador .
.Bien hicieron los Señores de Lsón en pronunciar aquella frase bendita en aqndlla noche bendita:
Dejad á loa párwlos que ae acerquen lÍ mí.

•*•

1Ie he reconciliado con Marie Tasary, gracias ,í. Ludrt
de Lamcnnoor, que nada dejó que desear y en la que la
sunp;ítica. americana sobresalió mucho, y g1-acioo :í. Mig11.on, e11 que l!Iade estuvo encantadora.
No espen-1.ba el público eso y ha dejado solo el Nacional corriendo ,l lu!! brazos de ~avidad; mas él t.ornaní. al
coli!:'eo vacío; qne bien merece la guapa contralto reconquistar ,tese mom:truo yeleidoso.

***

)foggi cstii Ca!-'i ii las puertas de ){é.xico, y nns promete Fe,.,w//{la de 8ardou, Los Deshmu'f1do.~ cita IUn,•Ua, J11lirtrt !/ Romro, Dramft nuevo de 'l'an1ayo, RI .&lt;mi1•idio, de
Ferrari y Et Hijo dela sdw de Halm. \·endr,i al Xacio•
Hal y rebajará los orecio~.
Bien venido ~ea el nrle hoy que el aiio \'i1:jo se m.
E~tn, ¡oh! lectora pensativa, que fijas an~irnmmente en
el porrenir los ojos &lt;le tu alrua, strá mi última crónica
de '.:l5.
So te digo adt0s, sino a rerour Pt:ro. . te dirf, cua.ndo
el nue,·o afio ~Ul'JU. radioso, buenos día~I
)Ie lrnndil·é con él en eee abismo negro, en Cf'.a ,·orágine donde se hunde ta.rde ó temprano todo lo qull: alienta?

Yo y hacia el l\Iaelstroom: girz acaso mi barca1 vertigino
sa1ne11te al borde de su tremendo cono hueco?
Xo lo sé; de toda suerte ahí va mi saludo, y que !a buena Hada Felicida.d, salpique de oro el espacio en que 1 ave
nfrea, tiendes el ala.
TA~NllAUS."iER.

Saben ya nt:estros lectores que en Puebla se abrió
á principios de este mes una Exposición Artística Industrial, que ha estado muy concurrida y para cuyo buen
éxito han cooperado grandemente las Coloniase.xtrn.njeras,
dando sendos conciertos los domingos en la noche. La
última de éstas veladas, celebrada el 22 del corriente fué
organizada por la Colonia francesa y estuvo muy lucida.
A la profusión de adornos que ostenta ordinariamente e1
s~lón, se agregaron multi.tnd de banderas francesas y mexicanas v flores en cantidad enorme. En los 56 arcos de
los Mrre'dores del edificio, coloc,í.ronse innumerables faroles ,·enecianos, y en lfls 20 columnas se veían grandes
candelabros de cinco lucee que se reflejaban en magníficas lnnns puestas enfrente.
Hemos encomiado tanto en este periódico la gracia y
la hermosura de Jas damas poblanas, que creeiµos inútil
hablar del espeptáculo encantador que ofre.;ían en vistoso conjunto las señoras y sefioritas de la sociedad angélica, así como nos parece ocioso hablar de la gentileza
con que eran atendidas por los caballeros franceses y de
la elEgancia y gnsto artístico desplegados por estos en su
fiesta.
Ln. 1iLyre UuuloU3rn, la Sra. Ochoa de Miranda1v la Srita.
Jnjüi Zepeda y los Sres. José A.ragón y Manne"i S:inchez
de Lara, que tomaron parte en el concierto, fueron tan
aplaudidos como de costnmbre.
El Lic. ~Ionroy que pron1111ció el discurso oficial, obturn c:\lttrOE.L ornciún y recibió una medalla de oro.
La orqncsta dirigida por el mu.estro Aurelio 1\-I. Compos,
estuvo nrny bien.

*
••

Para dar idea del decora.do del ealún publicarnos una
Yista ~0111ada por el inteligente fotógrafo Sr. Lorenzo
Becvrnt, cuyos trabajos son ya. conocidos y estirnac.lus de
llltt'st.ros lectoree.

•
••

La Exposición que se rea.liza en Puebla, es una muestra
que d:t aquella. ciudad del camino que sigue ~n la vía del
progn.!:,o . .Nos regocija por esto, el espléndido resultado
que obtiune; y la.':l Colonias extranjeras que para ello la
ayudan, merecen sincero aplauso.

múcr,tt:is, todos (';t..ín al lado del Pl'esidcute, oyen su palabra ?Oll111 11n or.. e,d", y exaltados eu :nrebat.ut:i patriót-icos1 m cu.t!ntan el ntillleJO de su~ enemigos e:xterLu1·t!d, ni
ven el abismo que :&lt;e nbre á su1:1 pies en el cnsodeFgraciado, aunque rernoto, dt: que se declare la guerra entre los
do~ grandes pueblos :rnglo-sajones.
H,iy algo mas, ú ¡me&lt;lt haber en la Doctrina Monroe,
t~t~ trafd_..\ y til,n I le,·ada, tan ensalzada. por unos como
v1lipend1uda por otro.'!, y lo hemos de decir, aunque nuestra voz 61.:!' ,1hoguc, :mnque nuestra palabra 1:mene como
notn discordante en medio de los himnos'queen 1m loor se
e_ntonau en Colombi1l y Yenezuela¡ en Argentina y Brn.sil.
LosEslados Unidos son fuertes y poderosmi: en su territorio reunen mús pl)blación que todas las demás nacio1~es americanas reu11ida8; su voz, apoyada por la inmensa
riqueza Je sus !-'eSenta y cinco millones de ciudadanos, se
hace escuchar en los concejos europeos; creen t.ener {i su
cargo la misión ci ,,¡ lizadora. de una raza en eFte continente¡ t,.On. capaces·dc abastecer por la il~agotable variedad
de SLJS rndustl'ias, :í todas las necesidades de las repliblicas 1_1eo-l:1-tinas¡ y no es difícil creer que pretendan
tamb!én e1erc~r una hegemonía política., financiern, industnal y social, !:mbre todos los pueblos de este lado del
Atl11ntico.
¿Qué pueden 1mcer las Repúblicas americanas de origen latin~ contra ei-a~.preteneiones? qué han de opaner
tlesa C!)1T1e.nte las naciones de nuestra.raza tan agitadas
en su rntenor, tan carcomidas por añejas discordiae, tan
cm-r?fd:is por el 11ep?tismo. y t,an absortas en la contemplac1on de gastados ideales? qué han de intentar cuando
se les_ ha~la de doctrina 1\-Ionroe, y se lee significa que esta ije rnst1tnye como un escudo para su debilidad, como
U!l amparo para sn impotencia, como un abrigo para su
a1slam1ento? 11 qué recurso pueden apelar las que se postran todavía ante los ídolos de barro de anticuadas doctrinns, y .11? encueutran ~n sus organismmi ya col'l'ompidos
por los \·1c1os de las naciones caducas, la energía suficiente po.ra entral'én los nueYOS caminos que se abren á las
mocl(::rnas en~eñanzas'? ... ... .
. :r,.,·~da pueden por sí mismas, y por eso aplauden con
111n~.1~ado 1:::11tusiasmo 1.i la. mano fuerte que, al darles protecciun. tal \'~z las ata al carro de aus exigencias en el fnturo y las deJa eeclarns en sns relaciones internacionales;
Y de buen grado, con el asentimiento de toda,: con la
mansedun~bre pacífica del cordero, marchan Gri.{nquilas
al reconocimiento de una superioridad moral y material,
que puede lrncerlas tributarirus sumisas, client.es agradecidaf'!, satéliteR obedientes del gran comensal que ae llama
el colo!&gt;n del :Sone.
Si la. Doctrina ::\fonroe 110 pudiere tener segLrndas intenciones; si se con~ervara perpetua.mente en la prístina
purez,\ con que u hora ¡:e la expone; si no se prestara á
comentarios clesfavorables á su misión de paz y libt&gt;rtad:
¡qné bennO.!:M, qué digna de t,odo l:'ncomio f'lería ,Uosojos
de tod, •~ lo::: buenos americauo.s! Si sólo sirviera para detener 1~~ insaciable rapacidad de las potencias europeas,
qué útil pira las asendereadas repúblicas hi!:'pano--americanas!
Pero. es tan limitada su acciún? por Lan poco ha de exponer la llepúbliea del Xorte su crédito inmen~o y su
biene,:.ttit'? Que no!- !-t&gt;a permitillo dudarlo. ¿X o ser fa ac,~sv una aplicación de la doctrina t.an debut.ida, la nota que
el difunto ::\fr. üresham dirigió á 1rnestro miní,-trode Relaciones, :i propósito de las dificultades cou Ciuatemala,
declarando ~in embozo qne el Gobierno Americano \'eria
con desagrad11 t.'i qne no i;c Ll·rndm1ran üe ma11em pacítica es:-is diticultiHle:::.? PorquJ a::;í lo creemos, seguimos dudando.
Dicieuibre :?ü de 1S93.
X.X.X.

RESCMEX
DE

Los acontecimientos de la semana.
Llamamos la atencii'.Jn de nuestros lectorc!-', acerca de la
prt&gt;ciosa noYelita HLa Inundaciónn que pnblicamos en 1as
púginaJ:1 literaria~. Como t::l 11ombre de su autor Emilio
Zolá, pudiera. in~pirnr alglln temor ii los padres de familia, ]iaren1os notar ,i ésios, que ese cuento puede ser leído perfect,im nte eu el !"Cno dt:l hogar.
Forma parte de la primnrosa colección de cuentos á
itXinon,, cu qne J)Mect: que Zol,'i qt1i:io Jemostrar que si
sab,· dc•::;tt:!ndel' t'll bu!:iCa &lt;le la verdad hasta el m.ís repugnante 11atur:1li:-mu, sabe también elavar~e liasta la
rt&gt;giúu i,iiUeral &lt;lt::! ruuiantici~mo puro.
La prensil de la Habana y Yerncmz, en sus últimos números anuucia la n111erte del conocido actor espnfi.ol Don
Leopuldo Burón, acaL,cicla en Cof'lta Rica, adonde estabá
orgauizando una comp,iiiia dram.:ticn que debía traer ,i.
:México.
Con relación á la Exposici'ón Xacinna:, com1rnic:1re111os
á nuestros lt&gt;ctores las siguientes notas:
El 81'. lJ. 1-:icardo Ornzeo, ingeniero, ha hecho proposiciones á la Junta Directiva de la Exposición para establecer en la Colunia 11Porfirio Díaz,n el servicio de fuerza
motriz y agua, por medio de la elt:ctl'icidad.
Ya á. firmarse nn contrato, en virtud del cual una Cornpafi.fa Constructora Americana, se compromete á levanta~, e.n los t~nenos de A.n~uree, -los cuatro principaler.
edtficws, ob!Jgfodose así mismo á entregarlos en tiempo
oportuno, á fin de que se hagan en ellos las instalaciones
debidas.
Por último, eI Sr. Lic. J. R. Dos Pasos, abogado de 1:i
Compañía de la Exposición, anuncia de Chicago que
próximamente llegar1'i á esla capital para resolver todos
los puntos relativos al Certamen. .

7
Se hab_la. ~le que el i'r. s(~_cr,,1uriu dl-! Cl)mnnic:1Cione~ y
Obrns Publ1caf-, lrn. u,:11,J:ulo hacer :i !;\ Fundición Ar•
tÍ!:itic.. ~ uu 11w1ldo ÜL• l'i.ib;i!ln~ .'dadOB ;~ tin dc hacer fundir clos1 destitdndolr,$ ,~ :-ul;:,tituir lai; (':-tatna:5 aztecas
que hoy se n:n ,\ la c11traÜ1l u.~ J.. Rdomrn.

Pin_a .Penotti lin rcc!i_fic:1d!--' la noticia ~e. c_ierto rapto
qne ult11n,t111t!nte le au·1Uuyu J.i preu::;a., d!l'lgll:ludo el si~
guiente telegrnma ú tlll diiu io:
uCon sorpresa ,·í hoy pfrrafo mpto. Esporo caballerosidad mexicn.na desmie11ta semcjame c.llumni,i á artist.l
lejos &lt;le su paf:,;. Pró::i::ima11wJ1U: &lt;liir.i per::;onalmente las
grncias su servidor:1.-Pina l'molli.,,
Monsefior Averardi ,·endr,i siempre il )léxico según el
siguiente cablegrama de'R,una:
uEl Yaticano ha decidido nom!Jr:11· :i l\Jonse.fi.or A\'erardi visitador apostúlic&amp; parn h, Rt!pi'1blica Mexicana.
. Monseñ~r.Avc::rardi pnrl..il'.Í pr!1ximamente para su destmo. Su misión es complernmentu rdigio~a ct&gt;rca del clero mexica.no. No entabktr1L rt'laciones con 1:::I Gobierno.
Acaban de ser cambiadas en \\"a~hington, entre 1\Ir.
Olney y fl Sr. Romero, 2\IinisLro ele ::\Hxico, las ratifica•
ciones ~el tr~t1!'do que pro1;n,ga por un afio (que expirad el fo de Diciembre de lSüH) el plazo par.1. que la comisión de límites termine l:1. tijt1ci-'.in definitiva de éstos entre ambas república~.
El \·elódromo de la Piedad, t-&lt;C innuguró el domingo llltimo, eon cinco carreras, en la!:! cuales i,;nlieron vencedo·
res respectivamente los bicicletistas W. A. De Gre!:!s
Trigueros, I. Acosta, Flores y Carbajal.
'
La corrida del domingo último en Tolnca, no fné del
ngrado del público. Los toros de Ateneo, con excepción
de uno, eran borrego:.; los picadores FOalieron mal, lus
banderilleros biuu y Q11initr&gt; y el /ir,to, aceptables.
La Junta Directi ,·a e;ecta eu el ( asino Espaiiol para el
año entrante, está fonunda asf:
Presidente, 8r. D . .--\.ntouio Ba~ugoiti¡ Yit&lt;'prci:idente,
D. ,José 8á.ncher. Ramo;;;; ~ecrt!tanu, D. &lt;Jabri1,..J lbargüen;
Prosecretario, D. Federico Gutiérrez 1-'ico.
Ha hablado la prensa de que el Abad Plancarte, predicó últimaménte un sermún en el que dirigió ílCl'ei:; cefüu·
ras al (iobierno y los n•cinos de tiu:1dalupe, los cuales,
indignados diigrieron una carta al Yenerable Cabildo de
la Colegiata al que le dicen ~ntrc &lt;.tras cosas, que 110
sea débil en el desempeño de sus tunciones y que le
advierta al Abad el peligro que COl'l't! la. devoción guadal u pana como se ha podido notar por el mediano éxito que
alcanzaron las ft•SLi vidade:5 de la coronación. Conclu \"l:'ll
expreimndo que si el temor de COH1'ideraciones debfdas
hace guardar un µ,·11rfr11te ,;i leucio ,í los Señores Canónigos y ver impa::;ibles la extinción del cnlto m,is e:x:traon1inario que en nue,;tra patria Fe ha conocillo, grande es su resp11nsabilid:id y terrible el juicio que en lo divino y en lo !rnnia110 se l~:i espera.
Sá.bese por noticia~ t·.elegr.Hicas que el Coronel n. Enrique Omal'ia se !;Uicid(1 dit-:p,uJ11d11se un tiro de reYóh-er
en In. boca, el lunt!.8 ü!t i1no, en La111p:11.o~ de ~;tranjo.
Se ignoran n.un hs c:1.u::-a,-¡ dt!tL:rt11inanteS de tal t-uicidio.

' HLa )Iutnall de XueYa, York es hi únic,i Compañía de
Sei_uros que expide pólizas con devolllci\Jn de premills.
ror un peso se obtuYierou Sl.U:.? 48.
Tehuacan, Octubre l? de 1Sü;5.
Sr. D. C,irlos Sommer, Dil·ector General de "L:l :\Iutua)i
~léxico.
1\Iuy seiior mio:
La gratitud y el ,·~conocimiento me impulsan hoy :tdirio-ir :í ueted esta cana para harle pre::elltt: mi agraclt:cirnionto, por la promitud y eficacia con que ha ordenado
usted el pronto pago de lu póliza con devoluciúu de premios, número 36i,504 b;1jo la cual estuvo asegurado mi
finado hermano el Sr. D. Agustin .Kolasco en t!t,;a acreditaJa y respetable Compafiia y que y6, comll beneficiaria
nombrada en In. póliza, he recibido hoy ante el Xutario
Público, Sr. D. S,1bino Pillacio:., y por condncto del t-,r.
D. Antonio Roblt"s y del banquero de 11La l\lutua)) en esta ciudad) ;-;r. Don Emilio ?llaille.
Suplico ¡Í usted asimismo, se ::irve hacer extensiva mi
gL·Mitud poi· la prontiLUd y eficacia con que ha procedido
en loa diversos trámite:; el Sr. D. Antonio Robles, .Agente
espl:lcial de uLa )lutua))
J)igna es en \'erdad esta Compafifa de felicitársele por
ser la única que ha podido establecer en las diversas clases de pólizas la devulnción de premio!-', pues en esta m,í.s
que en ninguna otra, se ye la utilidad y provecho del
seguro, porque el asegurado obtiene la suma def seguro
con el sólo costo de na peso.
He aquí al calce una prueba de este asombros:o resultado en la. póliza que mi finado herruano tom.6 por el apreciable conducto del Sr. D. Antonio Robles hace seis años:
Yalor original del seguro ....................... $ 11000 00
Importe de eiete anualidades que la Compa.i'ifa devueh·e cnmpliendo con la cl:l!1esu1a de la devolución de premios ...... .
242 -!8
Suma entregada ....
1,242 48
Igualmente quedo muy reconocida de la Dirección de
c1La Mutunn en Nueva York por su actividad en este pago, y ruego á usted se flina hacer con ella el intérprnte
de mi gratitud.
Dando ú usted la.e graci.is por sus atenciones, quedo de
usted con la mayor consideración y aprecio su niuy atta.
y S. 8 .. --C:\.RLOTA XOLASCO.

�29

ELllllJNDO.

ti

i'n rnrsttón ::lngl,1-1J,·111·¡t11llnn.

1895.

Nosotros representamos ií !os Estados
Cnidos con una ar1mi que tiene un filo
para cortar ,i Europa y otra para cortar
,í. .._\.mérica. Eu el artículo relati ,·0 1 prncnr:tmos justíficar tal caricatura.

Todos nuei-tros lectores están seguramente impuestos del conflicto á que ha
dado lugar el mens~je tí\t,imo del Presidente Cleveland, en ro relutivo i.1 las dificultades de Venezuela con Inglaterra.
La primera nación dice que la otra quiere usnl'parle parte de su territorio para
ensanchar 1n. Guayana lngksa; la Gran
Bretafia ru;egnra que la linea divisoria
estii trazada dosde tiernpo atrás y s_e
propone hacerla respetar; el PreRidente
Cleveland cree que se le presenta la
oportunidad de interpretar y llevar :i la
práctica la doctrina ~lonroe (América
para los amuicrmos) y se manifiesta decidido con su pueblo it de::fen ler á los
venezolanos si tienen razón, aunque pa•
ra defenderlos tenga que declarar la
guerra i la poderosa Inglaterra.
En EL M cxuo hemos hablado oportunamente de este asunto, en general; y
hoy que nos referimos, eu particular á
la actitud de Cle\'eland, suplicamos tí
nuestros lectores se sirvan fijar su atención en el artículo que ee publica en la
página 7, aunquces posible que muchos
no estén de acuerdo con nuestro modo
de pensar.

EL MUNDOU

11

EX

MUESTRA DE LOS SUPLEMENTOS DE MODAS PARA EL AÑO DE 1896.

1~96.

X uestros lectores
pueden Yer enun1eradas en la penúltin1a
página del forro de
este n úmero,las reforinas que haremos en
1896. ~ }{emo~

Aquí publicamos dos caricaturas que
se refieren al asunto, tomada una de
T,i~ G,,1,p'i'c periódico lJndonense, para
que se vea. como juzgan los ingleses del
asunto; y la otra, nuestra, que pinta lo
que tal vez crr6neamente1 pero con toda sinceridad pensamos en la redacción
del Mu1ido.
LJS ingle.3es pintan á Cleveland dormid.&gt; a\ Pie del cañ)n que)epre3e1lta la
do.::trinl M: mroe1 y sobre éste á Inzla-

terra, que con los hechos consumados
de Nicaragua, Isla Triuid1.d y Yenezuela, clavara de un golpee! Cali6n Mom·oe

DICIEMBRE,

IXGLATERRA CLA y

A..'ºº EL CA~ON }IOXROE.-LA

Cl"F..sTIÓX

AX(iLO·-\"E~EZOLA;\"A.

( Caricatura del 11Daily Graphic11 de Londres.)

(1POEBLOS DE EUROPA Y AMERICA: DEFENDEOS DEL TIO SAM.UEL.i&gt;-ESTE

DICE Á

LOS

A~IERIC.uos:

ofreciao menos ae lo
que haremos~ .:\..
eso nos obliga la gratitud, que para nuestros abonados tene1uos por haber aceptado con todo gusto,
como se nos dice en
multitud de cartas, el
pequeño aumento que
se hizo al precio de
la suscrición.
Gracias, ilustrados
lectores, sabren1os co~
rresponder,

((os DEPIE~no DE EUROPA PERO AMÉRICA ES :rinA,i&gt;

(Dibujo del Emperador de Alemania, en colaboración con ((El 1\Iundo.11)

'Traje ae felpa l' seaa punteaaa para paseo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>212

22

EL MUNDO.

;-.~
· " 1

~ . 1\
~

1

)

1895.

Página~ extraordinariWJ.

I¡

~

DICIEMBRE,

DOl\il~GO 2ll DE DICIE.1IBRE DE 1895.

1
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1

L_
(?Íiotto y G;imabué. @;uadro de ~osé @bre9on.
(Fotografía proporcionada por el Ingeniero Fernando Ferrari Perez.)

1,.,flo / l. -Número 25.

�EL.MUNDO.

214

Literarias.
LA INUNDACION.
I
llamo Luis Roubieu. Tengo setenta años, y
nacf en el pueblecillo de Sa.int-.fory, ,í pocas
eguas de Tolm~a, á orillas del río Garona.
Durante catorce afioe seguidos me he batido
contra la tierra para gam\rmc el pan, arrancándoselo.
Por fin lleg\) la. buena época, y el mes pasado aún era yo
el labrador mús rico dd término municipal.
Nuestra casa parecía estar bendecida. La felicidad veíase por todas partes; el sol era nuestro hermano, y no
guardo memoria de una sola nrn,l,1 co~echa. Gozando de
esta felicidad éramos un;\ docena en la granja. Estaba yo
aún fuert,e, saludable, y dirigí,i los trabajos de los chicos;
luego, mi hermano menor, l'eclro, 1111 s~ILerón, que ha.bfa eido sargento; des pué~, mi hermana .'!..gata, que había
venido ,í vi\·i1· con nosotros cuando se muri6 su marido,
una. mujer muy de su c,\~a, muy¡ gorda y siempre muy
alegre, cuyas carcajadas se oían desde 'el otro extremo del
pueblú. En seguida \'enía la gente)HCnuda: mi hijo Jaime, su mujer, Rosa, y tre'! hijas de ésto~, Armanda Verónica y ~[arfa; la primera, casada con Cipriano Buison,
nn buen mozo, con el cual tenía dos hijos, uno de dos
afios y el otro de diez meses; 11\ segunda en ví8peras de
casarse con Gaspar Rabutean; la última, en fin, toda una
señorita, tan blanca, tan eyonrosada, tan mbia, que parecía hija de uno de los señores de la ciudad. J~s decir, contándolos:t todos, éramos diez. Yo era.abuelo y bisttbuelo.
Cuando 110s sentábamo8 á la mesa, miJ hermana Agata
se colocaba á mi dereclia, mi hermano Pedro á mi izquierda.; los chicos se ponían por orden de .edades, formando una fila de cabezas juvenile~, hasta llegar á los
del chicuelo de diez meses, que ya comía sns platos de
sopa como un hombre. ;Anda, anda, el rnido que hacíamos con las cucharas! L:"Lgente comfa de lo lindo. ¡Y
cuánto gozo 1 cu,í.nta alegría entre cucharada y cucharada!
Yo sentía placer y orgullo cuando lo!'i chiquillos, extendiendo las manos hacia mí, decían chillando:
-¡Abuelo dame pan! ¡Un pedazo muy grande, muy
grande! ¿eh? ¡Abuelito!
¡Qué hermosos días! Kuestra granja, siempre laborio•
sa1 exhalaba alegría por tndas las ventanas.
Pedro, por las noches 1 inventaba juPgos y contaba historias de cuando él era militar. L:\ tfa Agata hacía todos
los domingos bollos y tortas para los chiquillos.
Luego le llegaba el tumo :t )faría, que cantaba una porción de cosas bonitas con su rncecita:cle niño &lt;lo coro; parecía la ünágen de una santa, c,on aquel los cabellos rubios que le caían por la espalU.a y aquellas manecita:-: cruzadas sobre el delantal. Yo me haofa decidido á aumentarle un pi,:o ,t la casa cuando Armanda se casó con Cipriano; y decía, riendo, que iba :í. ser nece¡.;ario subirle
otro cuando se ca~aran Yerónica y Ga!"par¡ !de modo que
la casa llegaría al cielo si íbamos haciendo lo mismo cada vez que ee casase alguno. So querfamos separarnos.
Mejor hubiésemos edificado una ciudad detnís de la granja, en nuestras tierras. Cm\ndo las familias se lle,•an bien
es muy hermoso vivir y morir donde uno ha nacido. '
El mes de ::\fayo era magnífico este año. Hacía mucho
tiempo que las cosechas no se presentaban tan bien.
Aquel dfa precisamente habfamos hecho una expedición
mi hijo ,Jaime y yo. Salimos de lagranja:á eso de las tres.
Nuestros prados :í orillas del Garona lucían su preciosa
alfombra verde; la hierba tendría ya unos tres pies de al•
tura, y un mimbreral plantado el afio pasado, tenía ya
roirobres de un metro de alt.o. Después ,·i!;itamos nuestros trigos y nuestras viñas; campos adquiridos uno á uno
con gran trabajo, tí medida que íbamos haciéndonos ricos; las espigas crecían hermosísima!:'; las cepas, cargadas
de racimo?, prometfan una \'endimia magnífica, y Jaime
reía satisfecho y me daba go!pecitos en el hombro.
-¡Ca~amba1 p~dr~; no nos faltará ni pan _ni vino! ¿Qué
le habe1s hecho a Dios para que así se complazca en derramar el dinero en nuestras tierras?
A men.udo brornéabamos, rec?rdando la pobreza pa
sada . .Jaime tenía razón; yodebia haber ganado alláarr(
bala amii-t~1.d de'algún santo 6 la de! mismo Dios, pm·=
que en la comarca nadie tenía tanta suerte como nosotros. Si helaba, la helada se detenía precisamente en
los límite!" de nuestros campos. Si las \'iñas del vecino
e?íermaban y se ~udrútn, alrededor de las nuestras parec1a haber un~ tapta protectora, contra la cual nada podía
la filoxera. "'l la cosa acababa por parecer muy justa
muy natural, puesto que, como jamás bahía hecho dart
á_ ~adie, se me figuraba haberme gana.do bien aquella fe~
hc1dad.
De regreRo ya, pasamos por las tierras que teníamos al
otro lado del pueblo. Las plantaciones de moreras ib
perfectamente. Había también almendros cargados :~

fruto. Volvíamos charlando alegremente y haciendo castillos en el aire.
Cuando tuviésemos dinero suficiente, compraríamos
ciertos terrenos que unirían nuestras tierras unas con
otras, y nos convertirían así en los propietarios de todo
un buen rincón del término municipal. Si las cosechas
dtl año era tan bnena.s como nos prometíamos, nos per.
mitirían realizar seguramente es.os proyectos.
Cuando nos acercábamos á casa Ro~a, desde lejos em·
pezó ,í. hacernos señas y ,t gritar:
-¡Daoa prisa!
Era que una de nuestras meas acababa de tener un terneri!lo. La cosa traía-.t todos revueltos. Aga.ta movía mucho su enorme masa, yendo de una parte ú. otra. Las mucha.chas contemplaban at ternerillo, y el nacimiento de
aquella bestia parecía una bendición m,í.s. Algún tiempo
antes agrandamos el establo, donde se encerraban cerca
de cien cabezas de ganado entre vacas y carneros sobt·e
todo, sin contar los caballos.
-¡ Va.mo~, hemos tenido un día bueno! exch\mé. Esta
noche beberemo.3 una botella de vino aílejo.
Rosa nos llamó aparte para decirnos que Gaspar, el novio de Verónica, había ido :'L casa it fi,n de :-;eñalar definitivamente el día de su boda. Ella le había hecho que se
quedase ,í. comer. Gaspar, hilo mayor de un labrador de
Moranges, era un buen mozo de Yeinte aílos, conocido en
toda la comarca por BU fuerza prodigiosa; en la feria de
Tolosa había \'encido luchando con )Iarcial, el lP6n dfl
.Jfrdiodi.a. A pesar de eso era un muchacho excelente, bonachón y hasta tímido, que se ponía colorado cuando Yerónica lo miraba.
Rogué ;Í. Rosa que lo llamase. Estab,\ en el corral ayudando á nue,:;tras criadas 1 que se hallaban tendiendo la
ropa de In. colada. del mes. Cuando hubo entrado en la
sala baja, que hacía veces de comedor, donde est:tbamos
todos, Jaime se volvió h,l.Cia mí, diciendo:
-Hablad, padre.
-¿Quú lrny?-dije.-¿Con que vieues, hijo mío, ¡Í. que
fijemos dfa. para tu boda?
-Sí, señor Roubieu-contestó el mocetón, colorado
como una cereza.
-'.~fo hay que ponerse colorado, mucha.cho-continué.
-Si te parece, sení. el 10 de Julio, día de Santa Anmlia.
Estamos :í. 23 u.e· Junio, y no hay que esperar m;Ís que
veinte días ...... i!i pobre difunta se llamaba Amalia, y
el casaros en ese día contribuiría ,í, vuestra dicha ........ .
¿Con que te parece bien? ¿Está convenido?
-Com·enido; el día de Santa .imalia, padre Roubieu.
Y nos &lt;lió :i Jaime y á ::ní un apl'et6n de manos, capaf
de triturar ,t un buey. Luego abrazó ,í. Rosa, llamú.ndola
su madre. Aquel mocetón de puños terribles estaba lo·
camente enamorado de Yerónica, y nos dijo que si le hu·
biésemos negado su mano, le habría costado una enfermedad.
-Ahora te quedar.is 1í. comer, ¿no es verdad?-dije yo.
-¡Yaya, pues; ,i la mesa todo el mundo! ¡Tengo un hambre ...... !
Aquella noche nos reunimos once :í. comer. Colocaron
á Gaspar al lado de Yerónica, y el muchacho la miraba
como nn bobalicón, sin acordarse de su plato, tan con mo•
vida de verse junto .i ella, que ,t veces se le arrasaban los
ojos de lágrimas. Cipriano y Armanda, que no lleyn.ban
más que tres afias de casados, sonreían. Jaime y Rosa1
que ya llevaban \'einticinco afias de matrimonio, estaban
más grayes; pero de cuando en cuando, y á. hurtadillas,
cambiaban miradas impregnnda.s de ternura. Yo, por mi
parte, creía revivir en aquellos dos enamOl'ados, cuya felicidad hacía que nuestra mesa pareciese un rinconcito
del Paraíso. ¡Qué buena estaba la sopa aquella noche!
Latín .A.gata, que era siempre la que se encargaba de hacernos reír, gastó sus correspondientes bromitas, ye] bue•
no de Pedro se empeñó en contarnos sus amores con una
modistilla de Lyon.
Afortunn.damente est.lbamos ti los postres, y todos habhtbamos al mismo tiempo. Yo habfasubido de la cueva dos botellas de vino añejo. Brindamos por la buena
suerte de Gaspa.r y Yerónica: así se dice en nuest1:o
pueblo; la buena suérte es no reñir nunca, tener muchos hijos y ahorrar buenas talegas. Lue.go cantaron:
Gaspar sabía uua. porcíon de coplas. Después pidieron
que ).faría cantase algo; se puso de pie y empezó ,í. lucir
su bonita \'oz, muy fina, y que hacía cosquillas en los
oídos.
Yo me levanté y me dirig( hacia una de las ventanas,
á. dond~ fué ií. reunirse conmigo Gaspar, al cual dije:
-:1.;o hay nada de nneyo por tu pueblo?
-No-coutestó. Se habla de las lluvias torrenciales de
estos d(as 1 y se dlceque ellas pueden causar grandes des•
gracias.
En efecto, los dfo.s precedentes había estado lloviendo
setenta horM st:!guidas, sin cesar un momento. El Garona venía rnnv lleno desde el dfa de antes; pero nosotros
teníamos coñfiam:a en él, y mientras no se desbordase,
no podíamos creer que el río fuese un mal Yecino. ¡~os
prestaba tan buenos servicios! ),demás, la gente decam po no abandona con facilidad su vivienda, aunque se vea
amenazada.

29
-¡Bah!-exclamé encogiéndome de hombros.-Xo su
cedCrá nada, Todos los aílos pasa lo mismo: el río se pone amenazador, como ai estuviera furioso, y en una noche se apacigua. y vuelve á BU cauce, más inocente qne
un corderillo. Ya ver.í.B, muchacho, como t~do ello se
reduce ,t nada entre dos platos, ahora, como siempre ..... .
¡~Iira qué bueno está. el tiempo!
,
y seflalab:t al cielo con las mano~. Eran las siete y el
sol iba ocult:indo.::;e poco á poco. ¡Ah! ¡Qué hermoso co•
lor azul! El cielo estaba completamente aznl, un mar
azul, inmenso, de una profunda pureza, en medio del
cual iba desapareciendo el sol, dejantlo huellas que parecían de oro. De alH arriba caía lenta alegría, que iba ganando todo el horizonte. Jamás había yo vi&amp;to dormirse
el ;:ueblo en medio de unn. pa7. tan gr,1,nde. Los tejados
se t.efiían de color de rosa. Desde la ventana oía yo las
carcajadas de una vecina; luego voces de chicos al rernlver de las carreteras 1 allí, cerca de nuestra casa. De m,fa
lejos llegaban, smwi7.ados por la dista.ncia, los ecos del rui ·
do que producían los rebafios retir.índose al pueblo. La
bronca voz del G.uona segufa rngiendo; pero me parecía
la voz del silencio, :í fuerza de estar acostumbrado á sns
bramidos. Poco :í. poco el cielo blanqueaba y el pueblo se
adormecía. Era el crepús:.ulo de un día feliz, y me hacía
la ilusión deque nuestra dicha, la:; buenas co;;echas, nue::itra casa afortunada, la boda de Yerúnica 1 eran cosas que
nos llovían desde arriba, envueltas en aquella dulce claridaa crepllscular. COn h despedida de la tarde caíanos
del cielo una bendición m;i:,.
Había \'nelto al centro de la habitación. :.\Iis hijos y mis
nietos charlabau, y nosotros los escuchábamos con la boca abierta, cuando de pronto, en medio del silencio del
campo, oyóse un grito terrible, un griOOde: de¡;:esperación
y de muerte:
-¡El Garona! ¡El Garona!

II
Todos nos precipitamos al corra:.
El pueblo de Saint-,Tory se halla situado en el fondo de
un repliegue del terreno, ,1 unos quinientos metl'OS de las
orillas del Garona. Un Yerdadero telón ele Mamo~ gigan•
tescos, que bordeaban los prados, ocultaba el río completamentr.
Xo vimos nada. Y el grito seguía resonando:
¡ El Garona! ¡El Garona]
Brnscamente, por h.\ anchurosa carretera que \'eíamos,
desembocaron dos hombres y tres mujeres; una de éstas
llevaba un nit1o en brazos. Ellos eran los que gritaban es·
pantados, galopando con todas sus fuerzas por el camino.
De vez en cuando vol dan la cabeza y miraban, cou el
sembhnte descompuesto, como si les persiguiera. una ma•
nada. de l'&gt;bos.
·
-¿Qué les pasa? preguntó Cipria.no. ¿Yéis a.lgo, abuelo'!
-Xo1 yo 1101-dije.-Las hojJ.~ no se mucrnn siquiera.
Y en efecto, en la línea baja del horizonte, tr,tnquila,
todo parecía dormido y quieto. Pero aún yo no había concluido de hablar, cuando lanzamos todos una exclamación. Dl.!trás ele los fugitho.3 1 entre los troncos ele losúlamos, en medio de la credda yerba. de los prados, acabábamos de Yer aparecer un rebafiocrecido, sombrío, de bestias cenicientas manchadas de amarillo, que se atropellaban unas ,í. otra~. Por todas partes a!'.lomaban :i la \'ez olas
que cmpL1jaban á. otras olas, un desbordamiento de enormes masas de agua, que no acababan nunca, que montaban unas sobre otras, sacudiendo blanca espuma y conmoviendo la tierra con su frenético y sombrío galopar.
Xosotros también lanzamos aquel grito desesperado:
-¡El Garona! ¡El Garonal
Por la carretera. los dos hombres y las tres mujere:-; se-guía.o huyendo :i. todo correr. Comprendían qne el terri•
ble galopar de las aguas era m,ts r.í.pidoque el suyo. Alto•
ra va las olas llegaban en una sola línea y producían el
es~rjpito espantoso de cientos de batallonos que cargaran
ú. la bayoneta.. Del primer choque habían arrancadu tres
ála.mos, cuyos corpulentos ramajes cayeron y desaparecieron en seguida. Una ca.baña de madera tle!:apareció
también¡ undióse una pared; algunas carretas, desuncidas, fueron arrastradas como si fueran pajas. PenJ el agua
parecía perseguir con preferenciaá Ls fugitivos. En el recodo dela carretera., muy en cuesta, en aquel sitio 1 cayeron bruscamente ante otro brazo de la inundación, que
les cortó la retirada., corríau, sin emba~o, pero sin gritar
ya, locos de terror. El agua les llegó á la rodilla.. Una ola
inmensa se precipitó sobre la mujer que llernba el nifio
ea brazos. Todo ~e sumergió.
-¡Pronto! ¡prouto!-grité.-liay queentrar ...... lacasa
es sólida, y no ha.y nada. que.temer en ella.
Por pr~dencia nos refugiamo.5 desde luego en el piso
alto. Hicimos que entraran primero los chicos y las mujeres. Yo me quedaba el último.
La casa estaba edificada en una pequeña colina, por encima de la carretera. El agua invadía ya el corral, poco{~
poco y silenciosamente. No estitbamos muy asustados.
-¡Bah!-decía Jaime, por tranquilizar ú. la gente.-Esto no sen\ nada ..... . ¿O~ acordáis, padre que el año 55 el
agua inundó también el patio y los corrales? Hubo más
de un pie, y luego se fué tranquilamente.

DICIEMBRE,

189

-De todos modos, es cosa desagradable para la cose•
cha-murmuró Cipriano á media voz.
-~o, no; esto no es nada-repliqué yó t.ambién, al \'er
los ojod espant,ados de las mujeres.
Annand.a metió 1í sus dos hijos en la cama, y se sentó
á la cabecera con Yer.Jnica y l\farí~. La tfa Aga.tá. hablaba de calentar dno que había subido de la sala baja tí. fin
de tlarnos á beber ú todos. Jaime y Ros;i, asomados los
do.:,:i u11a \'CUt.ana, miraban l1acia afnera. Yo estaba delante de otra Yentan:t con mi hermano Cipria no y con Gas par.
8übid-grité ú las dos criadas que a.n~aban por el corral con los pies :,:etidos en el agua.-No os mojéis las
piernas, que no hay para que toma:- ahora un baño.
-Pero ¿lo.") ~nimales?-&lt;.:ontestaron.-Tienen miedo y
se e1-t.ín matando en el establo.
-)fo, no, subid .... ..... Ahora \'eremos lo que se ha de
hacer.
Era imposible salvar el ganado si el desastre crecía. A
mí me parecía inútil asustar á 111 gente. Entonces me esforcé por aparentar gran presencia de ánimo. Apoyado
en el alfeizar de la ventana, charlaba, indicando los progresos de la inundación. El rfo, después de haberse prec ipitado al asalto contra. el pueblecillo, habíase apoderado
completamente de él y ocupaba todas sus callejuelas.
Aquello no era ya una carga de olas al galope, sino un
subir del nguu. lento, contínuo é invencible. El vallecillo,
en el fondo del cual se hallaba edificado Saint-Jory, e~~
taba convertido en nn lago. En el patio de nuestra casa,
el agua tuvo pronto un metro de profundidad. Yo h~ veía
subir; pero aíil'ma.bl que no ~ubfa., y hasta casi, casi que
bajaba un poco.
-Xo tienes más remedio qne dormir aquí, hijo mío,
dije volvi¿ndome hacia Gaspar. A menos que la carretera. no qnede transitable dentro de nnas cuantas horas.
Todn es po!"ible ........ .
El me miró sin conte¡:t.ar, con la cara. mny pálida; y
e n seguida d que FU mirada se :fijaba en Yerónica con
angustia inexplicable.
Eran las ocho y me&lt;lia . .F'uera, aún había claridad 1 últimos restos de la lu7. del dia de una pro[unda tristeza.
Las criadas, ántes ele subir a l piso alto 1 habían tenido la
feliz ocurrencia de coger dos velones. H ice que los en•
cendieran, pensando que la luz a.ni maría algo la habitación doncte nos habíamos refugiado. La tía .Ágata, que
había arrastrado una mesa hasta el centro de la sala,
quiso organizar una partida á los naipes. La. buena mujer, cuyo:; ojos buscaban ·ae cuando en cuando los míos,
quería distraerá la gente. Su buen hnmor habitual la
hacía muy \'aliente, y reía para combatir el miedo que se
iba apoderando de todos los que estaban tí. su alrededor.
Pusiéronse á jugar. La tía .Ágata sentó~ la íuerza alrededor de la mesa á. Armanda, á. Yerónica y á l\farfa. Les
puso las cal't.as en las manos y empezó ella 1í jugar con
mucha animación, ha.rajando, cortando, dando cartas con
una abundancia tal de palabras, que casi dominaba el ruido ele las nguas. Pero las muchachas no podían distraerse, y continuaban p,í.lidas, con las manos febriles y el oído atento. A cada instante se paraba el juego, y una de
ellas, volviendo la cabeza preguntaba:
-¿Sigue subiendo eso, abuelo?
El [gua subía con ra.pidcz espantosa, terrible. Yo bromeaba y respondía:
-Xo1 no: jugad si-n cuidado. Xo hay peligro.
.Jam:ís había yo sentido el cornz6n destrozado por una
angustia semejante. Todos los hombres se habían puesto
delante de las ventanas, para ocultar el terrible espec•
táculo.
Procurábamos sonreír, niirru1do hacia el interior de la
sala, e11frente do la luz de los dos \'elonos que alumbraban la mesa.. Recordaba yo nuestras \'Ciadas de in\'ierno,
cuando nos reuníamos todos en torno de aquella. misma
mesa. El aspecto interior era el mismo. Y en tanto que
allí reinaba la paz, ofa .í. mis espaldas el salvaje bramido
del río d~bordado, y que iba pnbiendo cada vez más.
-Luis, me dijo mi hermano Pedro: el agua está. ya
á tres pies de la \'entana. Será. necesario avisar.
Hice que callase, apretándole el brazo. Pero ya no era
posible ocnlt.a.r el peligro por mús tiempo. En el establo,
los animales se mataban. A un mismo tiempo hubo mugidos, balidos desolados, y ese relincho de los caballos
que se oye desde tan lejos cuamlo los animales se ven en
peligro de muerte.
-¡ Dios mío! ¡Dios mío!-dijo Armand,1, poniéndose de
pié, con los pufios en las sienes, y sacudida por un fuerte estremecimiento nervimm.
Todas se habían lt'\'antado y no pudimos impedir que
corriesen ,í. las \'entanae. Allí se quedaron como petrificadas1 mudas, ;1bsortaR, con el cabello agitado por el viento del terror. Est:lbamos en la hora del pleno crepúsculo. Una claridad vaga é indecisa se espan;fa por la superficie del agua cenagosa. El cielo de color pálido 1 parecía
un sutlario echado sobre la tierra. A lo lejos veíanse algunas columnillas de humo, sin duda de las chimeneas
del pueblo. Todo se confundía: era el fin de U!"l día que,
asustado, iba apagándose en una noche de muerte. Y
sin un sólo ruido humano; nada más que el bramido de

EL MUNDO.
aquel mar qne se extendía basta lo infinito; nada más
que los balidos y relinchos de las pobres bestias!
-¡Dios mío! ¡Dios mío!-repetían las mujere3 á media
\'OZ, como :-i tudesen miedo de hablar alto.
Un crujido terribl~ les cortó la pa_lahra. Las bestias, furiosa¡;; ya, acababan de derribaL· las puertas del establo,
y las vimos pasar envneltafól, arrastradas p0r la crecida.
corriente. Los carne ros parecían hojas secas lievadaB
it merc~d del ,v~tu. y girnndo en los remolinos. Las
vacas v los caballos luchaban hosta que perdían pie. Sobre todo, nuestra. pobre yegua torda, que no quería morir: la pobre se encabritaba, extendía el cuello y daba
unos resoplidos qne parecían los de una fragua¡ pero las
aguas, enfurecidas, la cogieron por l:1. grupa, y vimos que
el animalito, rendido, abatido1se abandonó {i la corriente.
Entonces dimos nuestros vrimeros gritos de espanto.
A nnestro pesar se nos escapaban de la garganta. Teníamos necesidad de gritar. Con las manos extendidas hacia aquellos animales queridos que se iban, nos lamentábamos, sin comprendernos unos á otros, y dejando esca par los sollozos y lamentos que hasta entonces habíamos
contenido :.i. d111..1s penas. ¡ Ah! ¡Aquello era nuestra rui1ia! ¡ Las cosechas perdidas, el ganado muerto, la. fortuna
deshecha en pocas horas! Dios no era justo: no le habíamos hecho nada, y nos lo quitaba todo. Yo enseñaba los
puñoR al horizonte. Hablé de nuestra excursión de aquella tarde, de aquellos prados, de aquellos trigos, de aquellas viiia,:: que habiamos encontrado tan hermosas y llenas de prome~aa. Todo era mentiro, por lo Yisto. La felicidad era mentira. El sol mentía a l declinar tan dulce,
tan smwemente, en medio de la. admirable serenidad de
aquella tarde.
El agua seguía subiendo. Pedro, que obsen·aba cuidadosamente sus progresos, me gritó:
-Luis, mucho cuidado; el agua está llegando ya á la
\'f'ntana.
Este a.\'iso nos sacó de nnestra crisis de desesperación.
Yo vol\'í en mí, y1 encogiéndome de hombros exclamé:
-El dinero no \'ale nada. ~Iientras estemos todos aquí,
no hay que apurarse' ....... Todo es cuestión de ponerse
otra. \'ez ,t trabaja1-.
- Sí, sí, teneis raz6n-respondi6 .Jaime fob rilmente.y no corremos ningtí n peligro porque las paredes son SÓ·
!idas...... Snbámos al tejado.
Ya. no nos queda más refugio que ese. El agua que hu.bía ido ganando la escalera, escalón por es.calón, con una
obstinación terible, empezabááentrar por·la puerta. Nos
precipitamos hacia el granero, apretados unos contra
otros, por esa nece:=:idad que se siente en los momentos
de peligro de yerse cerca de los i:;eres queridos. Cipriano
había desapn.recido. Lo llamé y lo ví llegar de las habitaciones contignaEi con el i=ethblante demudado. Entonces eché de \'er la ausencia de las do~ criadas, y qnii'le esperarlas; pero.mi yeruo me miró de un rnQ(.lo extraño, y
me dijo en voz muy baja~¡ oído:
-Muertas. El techo de su cuarto acaba de desplo·
marsc.
Las pobres chicas habrían itlo sin duda á.sacar sus aho•
rros ele los baúles. Me dijo :í media \'Oz que se habían
valido de nna escalera de mano, puesta ,t guisn de puente para llegar al edificio contiguo, donde se hallaba su
cuarto. Le recomendé que no dijese nada. Experimenté
una terrible sensación de frío en la nuca. La muerte había entrado ya en nuestra casa.
Cuando subimos al tejado, no pensamos e:;iquiera en
apagar las h1ces. Los naipes quedaron esparcidos sob re
la 1nesa. Había ya mt'is do una tercia. de agua en la habit~ci6n.

III
Afortunad~mente el tejado era grande y de pendiente
suaYe. Subíase ú. él por una especie de ventana buhardillera, encima de la cual había una especie de plataforma. Allí fué donde se refugió toda nuestra. gente. Las
mujeres ia:e habían !"e1üado. Los hombres intentaban reconocimientos por las tejas, hasta las grandes chimeneas
que se alzaban en los dos extremos de la techmnbre. Yo,
apoyado en la torreta por donde habicmos salido, interrogaba ,t los cuatro puntos Jel horizonte.
-:So pueden dejar de llegar socorros, decía yo animosamente. Las gentes de Saintín tien.en barcai:i. Van {t pasar por aquí.. .... ¡Mirad! ¿,:No es una linterna lo que ee
YO al l.t abajo sobre las aguas?
Pero nndie me contestaba. Pedro, sin saber lo que hacía, había enceudido su pipa y fumaba tan rudamente,
que ,i cada chupada ha.cía crujir el extremo del tubo. Jaime y Cipriano miraban el horizonte, con rostro abatido¡
mientras que Gaspar, apretando los pufios, seguía dando
vueltas por el tejado, como si buscase una salida. A nue~•
tras pies, las mujeres, con los trajes en desorden, mu das, tiritando, se tapaban la cara para no ver. Sin embargo, Rosa levantó la cabeza, lanz6 en derredor suyo
una mirada, y preguntó:
-¿Y las criadas, dónde están? Porqué no suben?

:l15
Yo esquh·aba contestar; pero ella me preguntó entonces directamente, y mirándome ccn fijeza.:
-¿Dónde estún las criadaf'.'?
No pudiendo mentir, me volví. Y sentí pasar sobre
nuestras mujeres y 80bre nuestra!, hijas aquol frío de
muerte que ya me había ro7.ado. Todas comprendieron.
María ~e levantó muy erguida, J;mzú un gran suspiro, y
empezó ú llorar. A.rmanda tenfa apretados contm Bll pecho á sus dos hijos, que ocultaba como para defenderlos.
Verónica, con la cara entre las manos, no se moda. La
misma tía ..~gata., muy pálida, se santiguaba, b::i.lbuciendo ((Padre A'úe.,;;tros y .. lee JfaríaN
En rededor nuestro, el espectáculo iba tomanU.o una
soberana grandeza. La noche, que había. cerrado por
completo, era tan límpida como noche de \'erano. El cielo estaba sin luna, pero tan cuaja.do de estrellas y tan puro, que llenaba los espacios tle LllU\ luz azulada. Parecía
que continuaba el crepúsculo: tan ch1ro estaba el horizonte. Y la inmensa masa de las aguas se extendí:\ más,
bajo aquella suavidad del cielo blnnca por completo, como si tuviese luz propia, con una claridad y una fo.sforescencia que iluminaba con pequeílas liamas la cresta de
las olas. Ya no se dh;tinguía la tierra; la llanura. debía
estar inundada. Yo iba ol\'idando el peligro. Una noche,
en Marsella, había visto así el mar, y quedé ,t su vista
mudo de admiración.
-El agua sube, el agt1a snbe-repetía mi lwrmano Pedro, haciendo crnjir siempre entre sus dientes el tubo de
su pipa, que se le había apagado.
El ílgna llegab:t ya ,t u11 1netro del tejado é iba. perdiendo su trauquilidad de agua dormida: establecían~e corrientes. A cierta altura ya 110 estábamos protegidos por
el repliegue del terreno que hay ,íntes de llegar al pueblo. Desde entonces 1 en menos de una hora, f'l agua, ame•
nazadom, amarillenta, precipit.:íbase contra la casa, cargada de esos restos que arrastran los rfos desbordados,
tone les destrozados, trozos de maderas, montones de
hierbas. A lo lejos escuch{tbanse tremendos choques contra las paredes. Los álamos caían con un crujido de muerte, las casas se desplomaban con un l'Llido de carretadas
de piedras descargadas en las orillas de un camino.
Jaime, apenado por los solhzos de las mujeres, decía:
-No podemos permanecer aquí. Ilay que intentar algo ......... Abuelo, os lo suplico, intentemos algo.
Balbuceando, decía yo:
-Si, sí, intentemos alguna. cosa.
Y no sabíamos qué. Gar,par ofreció tomar ;Í Yerónica
sobre sus espaldas y llevarla ,t nado. Pedro hablaba de
una bah:,a. Aquello era una locunt. Ciprianodijo por úl timo:
-¡Si pudíémmos solamente llegar ,t la iglesia!
Por encima de las :1guas ergnín.se la iglesia con su peqnefio cn111pn.nario cuadrado. De ell,\ nos sep,1raban siete
casas. Nuestra granja, la primera del pueblo, apoyifünse
en una constnicciún m.í.s alta, apoyada :.'L su yez en el edificio vecino. Acaso por los tejados se podría llegar al
presbiterio, desde donde sería facil entrar por el campanario. Ya se habfa refugiado allí mucha gente, porque
los tejados vecinos se encontraban desiertos, y hasta nosotros llegaban YOces que seguramente venían del campanario. ¡ Pern cUtlntos peligros par,\ llegar hasta allí!
-Eso es imposible, dijo Pedro. La. casa de los Raimbeau es muy alta, Se necesitarfa uml. escala.
-Yoy á verlo, replic6 Cipriano. Si el camino es impracticable, Yolve.ré. Si Iuere al contrario 1 nos iremos to dos y llevaremos ¡t las mujeres.
Tenía razón, y lo dejé ir. Re debía intentar lo imposible. Acababa de subir ll la casa de al lado con aJuda de
un gancho tle hierro, cogido ií. una chimenea, cuando su
mujer Armanda 1 levantando la cabeza, vió que no estaba
allí, y gritó:
-¿Dontle está? Xo quiero que me deje. Unidos estamos y unidos moriremos.
Cuan&lt;lo lo \'iÓ en lo alto de la casa, corrió por h1s tejfls
Bin soltar{~ sus h ijos, diciendo:
-Cipriano, espérame. Yoy contigo; quiero morir contigo.
Y obstin,;base. El, inclinado, la snplicaba, afirm:tnclo·
la que mi vería, que hacía aquello parn la salvación de
todos. Pero ella, con aire de espanto, rno\'Ía la cabeza y
decía:
-Yo \"OY contigo, yo rny contigo. ¿Qué te importa?
Yoy cont,igo.
Cipriano turn que coger :1 sus hijos· y luego la ayudó á
subir. Presenciamos su marcha por el caballete del tejado. l\farch,tban lentamente. ~\.rm1.nda l1abfa rnelto 1í eo•
ger :t los nifios, que lloraban: y él 1 :1 cada paso se \'Olda,
sosteniéndola.
-¡Ponla en seguridad y vuehe en seguida!-le grité.
Ví que movía la m[l.no; pero el mido de las aguas me
impidi6 oír la contestación. Bien pronto dejamos de verlos. Había bajado ú. otra casa. Al cabo de cinco minutos
reaparecieron sobre la tercera, cuyo tejado debía de estar muy en pendiente, porque se deslizaban por él de ro-

Sig11e en la página 218.

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D rc rnMBRE,

29 DrcIEMJJRE, 18\!5.

1895.

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EL MUNDO.

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217

�EL l\IUNDO.
Sigue de la página 21:J,

Y todos, en efecto, experimentábamos la sensación de
que
naYegábamos, como si el techo se hubiese conYertido
dillas. Sobrecogi6me repentino espanto, y me puse :igrien una valsa salvadora. La corriente parecía arrastrartarles con todas mis fuerzas:
nos. Luego, cuando mir,ibamos al campanario de la igle-¡Yoh•ed! ¡Yolved!
Y todos, Pedro; Santiago, Gaspar, les gritaban tam- sia y lo veíamos inmóvil enfrente de nosotros, cesaba el
bién que Yohiesen. Xuestras voces los detcvieron un mo- vértigo; est:íbamos en el mismo sitio, combatidos siemmento, pero en seguida continuaron avanzando. Encon- pre por las desbordadas olas.
El ·agua comenzó de nuera el asalto. Hasta entonces
trtlbanse en aquel instan~e en el ángulo formado por la
la corriente lle\'aba la dirección de la calle y de la carrecalle enfrente &lt;le la casa de Ra.imbeau 1 un edificio alto,
cuyo tejado RObrepasaba en tres metros lo menos, la al- tera; pero los e!lcombros que se oponfan á. ella, la hacían
turn de los de las casas vecinas. '"For un momento vaci- rnriar. Aquello !ué un ataque en toda regla. Cuando un
laron. Después Cipriano subió á lo largo de un tubo de escombro, una Yiga, un ,frbol, pasaban al alcance de la
chimenea con 1:i agili_da:l de un gato. Armanda, que sin corriente, ésta lo cogía, lo zarandeaba y lo precipitaba
duda. turn que consentir en esperarlo, permanecía de pie contra la cai:ia como si fuera un proyectil. Y ya no lo solsobre las tejas. Yeíamosla distintamente, oprimiendo :i taba; lo retiraba. un poco para lanzarlo de nuevo, y de ese
modo atacaba con rudeza las paredes. Pronto nos atacasns hijos contra su pecho, dibuj,indose como a.arandad:1.
ron
de aquel modo y por todas partes una docena de vinegra, sobre el ,claro fondo del cielo. Entonces ..,fué cuan~
gas. R1 agua rugfa. La espuma nos mojaba los pies. Oíado comenzó la espantosa desgracia.
L'l casa de los Raimb('nt1, destinada á una explotación mos el sordo lamentarse de la pobre casa llena de rigua,
industrial, estaba construid,1 muy :í la ligera., y, por otra que crujía por todas partes. Por momentos, cuando los
parte, recibía en plena fachada la corriente de la calle. golpes eran miís rudos, cuando las vigas se estrellaban
l\Ieparecfa ,·erhttemblnral empuje del agua, y, con la con más fuerza, creíamos que todo había concluido, que
garganta oprimida, segnía yo á Cipria.no, que atravesaba 13.s paredes se venían abajo y nos entregaban al río.
Gaspar, que se había arriesgado hasta el mismo alero
el trjatlo. De pronto oyóse un crujido espanto~o. La luna,
nna lum\ l!ena, alzábase en el cielo §in nubes, y su ama- del tejado, consiguió coger una viga y la atrajo con sus
rillenta faz iluminaba el inmenso lago con un vivo res- nervudos brazos de luchador.
-Es preciso defendernos-dijo.
plandM ele lámpara+ .Xo perdimos ni un detalle de la caJaime,
por su parte, se esforzaba por pescar al paFo un
tástrofe. Acababa.de derrumbarse la casa de los Raimbeau. Lam:amos un grito de terror al ver desaparecer ,t palo largo que le sirviese de bichero. Pedro le ayudó. Yo
Cipri:.tno. En ?I hundimiento no vimos más que una tem- maldecía la pícara C'dad, que me tenía sin fuerzas, y hepestad, una agitaci6n de Jas aguas sobre los restos &lt;le! te- cho un chiquillo. Pero la defensa se organizó; un duelo,
jado. Después reinó In calma, las aguas recobraron su ni- un combate á muerte, tres hombres contra un río. Gasn!, y la ca~a derrumbada quedó asomnndo á la superfi- par con la viga, esperaba los pedazos de madera y los árcie su eflqueleto. Aq_uello era un motón de maderos en- boles com·ertidos por la corriente en peligrosos proyectiles, y con Yigor los det-enfa .íntes de chocar contra las patrelazados, una armadura. de catedral á medio destruir.
redes
de la casa. A veces el esfuerzo era tan grande, y
Y entre aqn::llos maderos me pareció ver un cuerpo que
la sacudida tan violenta, que se caía. Al lado suyo, PeRfl movía, algo virn, haciendo esfuerzos sobrehumanos.
-;Yirn!-grité.-¡A.h! ¡alabado sea Dios, vivet ..... ;Allí, dro y ,Jaime rnaniobrnban con sus improvisados bicheros,
con objeto de e,·itar el choque de los escombros arrastraen aquella blanca superficie que ilumina la luna!
Estremecíanos una risa nerviosa, y palmote,íbamos a.le· dos por el agua. )Lís de una hora duró aquella lucha gigantesca, pero inútil. Poco á poco los tres iban perdiendo
gremente, Cflmo R.i nos hubiéramos sal,·ado n0sotros.
la cabeza, y juraban y golpeaban é insultaba11 al agua.
-Ya :í subir otra vez, decía Pedro.
Gas
par le daba sablazos y est.ocadas 1 como si estuviera lu-¡Sí, !-iÍ, esperud!-añadió Gaspar.-::\Iirad cómo inchando cuerpo ,í cuerpo con ella y todos aquellos golpes
tenta coger un madero ,l. la izquierda.
Pl!ro nut;stra&lt;i ri~as ce~aron. Con Ja garganta oprimida se los diera en el pecho. Y !ns aguas, desbordadas, conpor l.1ansiedad 1 no cambiamos ni una palabra. Acabába- servaban su tranquila obstinación, sin dejarse herir y
siempre invenciblel-1. Al cubo de una hora, Jaime y Pemos de comprender la horrible situación en que estaba
dro, extenuados, se dejaron caer en el tejado, mientras
Cipria.no. En la caída de la casa quedaron cogidos sus
Gaspar, despué!' de :rncer un esfuerzo supremo, se dej6
pies entre dos maderos 1 y allí estaba colgando, sin poder
arrebatar la viga, que .í stt. vez, impulsada por la fuerza
dcspremlerse, con la cabeza hacia abajo, :i algunos centíde la corrümte, se volYía contra .nosotros. ,El combate
metros del agua. ¡Qué horrible agonía! En el tejado de la
era imposible.
casa vecina, Arrnanda. seg\1fa en pie con sus dos hijos.
l\Iaría y Yerónica se habían abrazado y repetían con
Racudíala un temblor convulsirn. Asistía á la muerte de
voz desgarradora 1 siempre la mismr. _frase, una frase de
su marido sin quitar su vista de aquel desgraciado que
espanto, que me parece estar oyendo todavía, que repermoría :í pocos metros de ella, y dejando escapar un alacute sin cesar en mis oídos;
rido contfnno, un alarido de perro loco de horror.
-No quiero morir! ...... ¡Xo quiero morir!. ... ..
-'So podemos dejarlo morfr así-dijo Santiago enloRosa las rodeaba con sus brazos, tratando de consolarqueciJ.o.-¡Hay que ir allá.!
las, de tranquilizarlas, y ,t pesar suyo, la infeliz, tiritan-Acaso se podría bajar ,t lo largo de los maderos,-hido de miedo y de frio, lernntaba la cara y exclamaba á su
zo notar Pedro,-lo sal\'aríamoi:i.
Ya se dirigían hacia los tejados vecinos, cuando la se- vez:
-¡)fo quiero :morir! ..... .
gu·•da casa se derrumbó :.t su vez. El camino estaba corSolamente la "tía Ágata estaba callada. Ya ni rezaba.
t.ado. Nos quedamos helados. Maquinalmente nos habíamos cogido lo,s manos, y nos las apretábamos fuertemen- ni hacía. la sefial de la cruz. Como tonta, paseaba
te, .sin poder apartar nuestras miradas del horrible es- sus miradas, y procuraba todavía sonreír cuando tropezaba con las mías. El agua lamía ya las tejas. Era inútil
pectáculo.
Cipriano había intentado desprenderse desde el princi- esperar socorro alguno. Seguíamos oyendo voces en la
pio. Con una fuerza extraordinaria se había apartado del iglesia; ú. lo lejos habíamos visto pasar dos luces, y el siagua, y mantenía su cuerpo eu una posición oblícua. Pe- . lencio volvía á ser profundo, y la inmensa superficie del
ro la fatiga lo rendía. Luchó, sin embargo; quiso esca- agua crecía, y crecía sin cesar. Las gentes del pueblo de
par :t los maderos, y agitó las manos en rededor, para Saintin, que tenían barcas, debían haber sido sorprendiver si encontraba algo con que auxiliarse. Después, acep- das antes que nosotros.
tando la muerte, vol\'iÓ ,t caer, y colgó de nuevo inerte.
Gaspar, sin embargo continuaba dando vueltas por el
techo. De pronto nos llamó diciendo:
La muerte vino lentamente. Los cabellos mojá.banse ape-¡Atención!. ..... ¡Ayudadme; sujetadme fuerte!
nas en el agua, que subía poco á poco. Ya dcbia sentir la
humedad en el cráneo. Una rrimera ola le bañó la frenHabía. vuelto ,t coger un palo y miraba atentameute
te; otras le taparon los ojoi::. Lentamente viinos cómo de- una mole enorme que nadaba con lentitud hacia nuestra
saparecfa la cabeza.
casa. Era la anchurosa techumbre de un cobertizo, consA nuestros pies, las mujeres habían ocultado su rostro
truido de tablas fuertes, que las agua:ij habían arrancado
entre sus manos unidas. Sosotros mismos caímos de de su sitio, sin deshacerla, y que flotaba como si fuese
rodillas, con los brazos extendidos, llorando, balbucean- una barca ó una de esas balsas que se usan para pasar los
do s:'1p!icas. En el tejado, Armandn, siempre de pie, con ríos de una orillra. á. otra. Cuando aquel tablndo inmenso
sus hijos apretados contra su pecho, continuaba lanzan• estuvo al alcance del palo que: usaba como bichero, lo dedo lamentos desgarradores, que en el silencio de la no- tuvo; y como se sentía que se iba detrás de ella, llamó pache oíamos estremecidos todos.
ra que le ayudásemos. J,o habíamos cogido por la cintura y lo sujetábamos fuertemente. Luego, cuando el taIV
blero entr6 en la corriente, Yino por sí solo á chocar con
Ignoro cuánto tiempo permanecimos en el estupor de las paredes de nuestra. casa, y con tal violencia por cierto,
aquella crisis. Cuando volví en mí, el agua había creci- que por un momento temimos hundirnos todos.
Gaspar había saltado atre\'idamente sobre la balsa que
do. J.hora ya llegaba á las tejas; el techo no era más que
una i.:ileta rodeada de aquel espantoso mar. A derecha é la casualidad nos deparaba 1 y la recorría en todas direcizquierda, las casas todas debían haberse hundido. El 1iones para asegurarse de su solidez, en ta,nto que Pedro
y Jaime la mantenían pegada al techo de la casa. Gaspar
mar se ensanchaba.
-E-1tamos andando, murmuraba Rosa que se asía fuer- reía como un loco y decía alegrc:mente:
temente á las tejas.
-¡Abuelo, ya estamos salvados!. ..... :\fochachas, no

29

DrcrnMBRE,

181:/5.

29

DrcIE)IBRE,

1895.
===

lloréis más! Esto es un verdadero bru·co. Mirad, ni siquiera me he mojada los pies1 y nos lleYará. ú todos perfectamente. ¡Aquí vamos á estar como en nuestra casa!
Pero, de todos modos, creyó que debía refor;;ar.:1e el buque. Cogió algunas de las Yigas que flotaban por allí y las
ató con cuerdas que Pedro lle\'aba por precaución. U na
vez, en una de esas operacfones, se calló al agua: pero al
grit.o que se nos escapó 1t todos, contest6 con una risotada.
El agua le conocía, porque estaba acostumbrado ,l recorrer u na legua de río ú nado.
~¡Yamos! ¡Emb,1rcad y no perdamos el tiempo!
Las mujeres se habían arrodillado. Gaspar tu\'O· que
llevará Yerónica v á María hasta el CP.ntro del buque
improvisado, y allÍ las sentó. Rosa y la tía Ágata. entraron por su pie, y fueron :í. colocarse al lado de las jó,·enes. En nqnel momento miré yo hacia la iglesia. Armanda seguía en el mislllo sitio. Apoyábase ahora en una
chimenea, y sostenía á sus hijos en el aire, levantando
los brazos, porque el agua le llegaba ya á la cintura.
-Xo os aflijáis, abuelo,-me dijo Gaspar.-Os prometo
que la recogeremos al pasar.
Pedro y Jaime habían entrado tambien en la b:dsa, y
yo hice fo mismo. El tablado se inclinaba un poco hacia un costado; pero, efectivamente, era bastante sólido
para llevarnos á todos. Gr..spar aba.ndonó el último el techo de la casa dondt habiarnos est...'1.do refugiados, diciéndonos que cogiésemos unos palos para que nos sir,·iesen
de rem.os. El tenía &lt;.m la mano uno muy grande, quemane,jafo. con gran habilidad. Todos uos dejábamos manda.r por él. Obeciendo una. orJ.en que nos di6, apoyamos
todos los palos contr,i las tejas para alejarnos. Pero pai·ecfa que la balsa estab:i. pega.da al techo, y, apesar de to•
dos nuestros esfuerzos, no pudimos separarla. Cact,i' ,·ez
que lo intenMbamos, la fuerza de la corriente nos lo impedía violentamente. Y era aqnella una maniobra peligrosísima, porque cada uno de esos choques amenazaba
romper nuestra única esperanza de ~alrnción.
Entonces tuvimos de nue,,o el sentimiento de nuestra
impotencia. Creíamos habernos salvado, y continmíbamos :t merced del rio.
Yo hasta lamentaba que las mujeres hubiesen abando•
nado el techo de la casa, porque ,t cada inFtante me paparecia verlas caer al ngua; pero cuando hablé de volrernos :t nuestro refugio anterior, todos gritaron:
-~o, no; intentémoslo todo. ¡~Lis ,•ale morir aqui!
Gaspar ya no reía. Redoblamos nuestros esfuerzos,
apoyándonos en los palos con la energía ele la. dese~peración. Pedro tuvo por fin la idea de subirse al tejado y
remolcarnm; hacia l:\ izquierda con ayuda de una cuerda;
así nos sacó ele la corrientl\ y en cuanto él hubo entrado
de nuevo en !a balsa, un pequeño exfucrzo ba!l'tú para
desatracamos. Gaspar recordó la promesa que babia hecho de ir :í. recoger :í nuestra. pobre Armanda, cuyos quejidos no dejaban de oírse. Para tso era nece:-arfo cruzar
la calle, donde reinaba fnriosa la terrible corriente, contra la cual acabJ.ba01os tl.c luchar tanto. Con su lt61ne con
la vista. Yo estaba consternado . .Jamas EC ha librado en
míun combate tan rudo. Ibamos .i exponer ocho \'idas
para salvar una. Y, sin embargo 1 nunqne titubeé un momento, no tu\'e fuerza para desoir el lúgubre llamamiento de aquella infeliz.
-Sf, sí-dije á Gaspar;-no podemos irnos dej,indola
ahí. El joven bajó la cabeza sin responder palabra, y
empezó á apoyar el palo largo que tenía en la mano en
todas las paredes que quedaban en pié. Así bordeamos
la casa contigua {L la nuestra y pasamos por encima de
los establos nuestros. Pero en cuanto desembocamos en la
calle, escapósenos un grito de espanto.
La corriente nos arrastraba de nuevo y nos llevaba al
punto de partida, amenazando estrellarnos contra el techo de nuestra propia casa. Aquello f.ué un vértigo que
duró algunos segundos. El agua nos llernba como á una
hoja eeca, y con tal rapidez, que nueetro grito de angustia
no había acabado cuando se verificó el choque que temíamos. La balsa se deshizo 1 cada tabla salió flotando por
sulado, y todoscaímosalagua. Ignoro loqueentóncespasó.
Recuerdo que, al caer, ví á mi hermant\ ,.\gata en el agua
flotando, grncias ú. las sayas¡ pero fué hundié:1d0Ee poco
á poco con la cabeza caida hacitl- atrás y sin intentar defenderse.
l.:n dolor agudísimo me hizo abnr los ojos. Era que
Pedro desde el tejado, me arrastraba por los cabellos. t,;obre las tejas me dejaron echado, y alli permanecí mirando, sin ver, con todo el aspecto de un pobre idiota. Pedro habia vuelto á sumergirse. Y en el aturdimiento en
que me hallaba, no dejó de sorprenderme ver aparecer
á Gaspar en el mismo sitio que ocupaba Pedro un momento antes¡ el joyen llevaba ,t Verónica en brazos.
Cuando la hubo dejado junto ti mí, se tiró de nuevo al
agua y sacó á. María, con la cara blanca corno la cera, )'
tan rigidaé inmóvil, que la creí muerta. Luego YOl\'iÓ á
eharse á nadar, pero ésta vez bu.&lt;:cú inútilmente. Pedro
nadaba cerca de él; los dos hablaban, haciéndose indicaciones que yo no oía. Cuando ,·olvieron al tejado, rendidos de fatiga:

=

=

EL MUNDO.

219

-¡Y la tia ;\gata!-exclamé.- ¿Y Jaime? ¿Y Rosa?

Y después de tirar primero la pipa, se precipitó en el
reír, Y _miraba con deleite el sitio por donde había cle!:iagua, anadiendo.
aparec1do.
-Buenas noches. Ya no no puedo rn:is.
Ya no recuerdo nada más. :\fe quedé solo en el tc&gt;jado.
No rnlvió á parecer. Era mal nadador, y por otra parte
E~ agua _continuaba subiendo. Una .chimenea quedaba
lo_pro~able es que se tirase á prop6sito p:1ra morir, en•
aun en pie, Y creo que ,i ella iue así con todas mis fuertr1stec1&lt;lo al ,·er nuestm ruina, la mue1·te lle los nuestros
zas, c~mo un animal q1~e no quiE.&gt;re morir. En ~eguida
Y no querien1o sobreYi,·irlos.
1
nada, .iada ...... ¡ un aguJero muy obscuro ...... i la nada.
Las dos de la manana sonaron en el reloj de la iglesia.
Iba ñ concluir In. noche, aquella noche espantosa, llena de
YI
agonías y de lágrimas. Poco ,t poco, ,í. nuestro piee, iba
. ¿Por qué estoy todavfa aquí? l\Ie han dicho que los Yeestrech&lt;í.ndose el corto espacio que quedaba seco; el agua
murmuraba suavemente, y las pequeñas olas se acaricia- cmos de ~aintin habían aCudido á ef.1a de las s-eis de la
ban ju~ueteando y empujándose unas ú. otras. De nuern mañana con sus barcas, y que me encontraron encima de
la cor1:1ente había variado los escombros pasaban :í. la dere- una chimenea sin conoci111ie11to. Las aguas tuvieron la
crueldad de no llevarme despm!s de haberEe llevado á toch~ ~el pueblo flotando lentamente, como si las aguas,
proximas ,t alcanzar su m,'ís al Lo niyeJ, estu ,·iesen descan- dos los míos.
Y.
Yo, el m:ís viejo, el más inútil, les be sobrnivido. Tosando perezosamente de l'IU:-; fatigas.
Ya 1~oesti~bamos más que cinco sobre el tejado. El agua
De pronto Ga.&lt;,par se Quitó los zapatos\' la blusa. Ha- dos los dem:.h se fueron, los niños en pañalee, las muchanos deJaba libre un pequefiísimo espacio en la parte más cía un mto que notaba yo que cruzaba ias manos v re- ~has casaderas, los jóvenes recién casados y los otros Yiealta. Vna de las chimeneas babia desaparecido. Tuvi- torcí,i los dedos. Cuando le pregunté me contestó: ·
J_os. i Y yo sigo, viviendo con~o una hierba mala, ruda y
°:ºs que le\'a~ta.r ú Yerónica y Maria, que habian per-Abuelo, yo me 1_nuero aqu( esperand11. Xo pm~\,lo s:ca, agarra~a. &lt;L las peñas! ¡S1 tu\'iese valor para ello, badido el con?cumento,_ y SOf'tenerlas C:t!-ii de pié para que aguantar más ...... Dt&gt;Jad que haga lo qne quiern, y l:i sal- ria lo que m1 herma~10 Pedro¡ decir. u Ya no puedo nds,
buenas ~1ocht-s 1 11 y tirarme al Garona paril. seguir el misYaré.
n~ se les moJaran las piernas. Al fin recobra.ron e( conoci•
miento, .r_11_uestra angustia creció al vt1·1as mojadas, tiriHabla~a de :Terónica. Quise combatir su proyecto, por- m? cammo _que ellos lla.varon! Ya no tengo ningt'm hijo,
tando Y d1cwmlo que no querian morir. L:.v• tmuquiliza- ~ne &lt;.'rn imposible que tuYiese fuerzas pam linar :t la nu casa esta &lt;lestruída, rnis tierr:.is asolada!:=. ¡Oh! ¡.Aquellas tardes en que nos sent.í.bamos ú. la me:-a todos rcunimos, co~1? se t.ranquiliza ,t los nifios, as~gnr,indo!es que Joven ,í. nado hasta. hi iglesia.; pero él no desi!:itía.
no monrian, porque lo evita.riamos nosotros IL todo
-¡Sí, sí! ¡tengo buenos brazos y me siento con fuer- d?s!_ ¡Uh! j/\.quellos días felices de la siega y de la \'en~uma, cu~ntlo toJ.os trabaj,¡banh)S y todos \'olvíamos fetrance. Pero el_la!! no uos creian, ni dej,tL:tn de conocer zas! ...... ¡Ahora lo \'eréi~¡
lices Y sat1:::;fechos al tranquilo hogar! ¡Oh! ¡Los henuoq~e la muerte era ine,·itable. Y cada n.·z qne se pronunY afiad fa que era. preferible intentar aquel sal va mento.
sos niños y las buenas Ytñas, las bl'ilísimas muchachas y
ciaba la palabra 1110,·!1·, sus dientes cast,a11eLeabau, y la que no esperar allí ú. qne nos hundiésemos con Ja, casa.
los soberbios trigos, alegría de mi \'ejez, recompensaduna se echaba en brazos de la otra.
-La amo, y la sah·aré-repetfa.
Yogu:.1.rdé :ilencio, atraje á María hacía mí y fo. e:::tre- va ele toda una vid,i de trabajo incesante! Puesto que
T~do estaba e:oncluíJo. Del pueblo entero sólo se mían
a~u1 Y allá al~uno:; pedazos de pared. 8olameute la igle- ché contra m1 pecho. Entonce" creyó que !e reprochaba todo e_so ha muerto, ¿por qu¿. queréis, Diol:&gt; rnío, que yo
solo nva?
s.ia mostraba rntacto su cn.mpan.lrio, &lt;le donde seguía. sa- su egoí&gt;!mo de cmunorado y balbuceó:
No hay consuelo. Yo no quil'ro recurso!:. De todos
-\T
ol
veré
para
llevarme
:Dlarfo,
os
lo
jnro.
Ya
~ncon•
liendo _confo:o i:umor do \'VCes dada➔ por las gente:; que
se_habmn ri.'lugiado allí. A lo lejos seofa el terrible bra.- tr:tré una. lancha ú bnscaré la manera, de sal raro~ :í. los modo~! regalaría mis tierras á los del pueblo que mín tie-.t
nen l11Jos. Ellos se sentirían con ya.lar para liu1piarlas
n_iido de la-, agua~. Ya 110 oíamos siquiera el ruido produ- dos ...... Tened confianza, abuelo.
de escombros y culti varias Je nuevo.
cido ~or !as ca.,as al derrumbar.::e, y que poco ames se
. 8~ quedó sin 1~:ís ropa que el pantalón. Y :i media voz,
Cuando no se tienen hijos, un rincó11 cualquiera donde
parecia al q ne i'.'C hace al descargar de pronto un cat'ro de dp1damente, hizo !:illS recomendaciones :i Yerónica: no
uno pueda morir, basta.
e~combrrn:o. Aquello em el abandono completo,un naufra- &lt;lebía. mon~rse, sino ?ejarsc lleYar poi- él, y, ~obre todo
1
SQ tuve m,is que un de);e-o; rni último deseo. Hubiese
gio eu alta mm"i :i mil leguas de Ja costa. r na \·ez creía- no tener mtedo. L:i Joven .i todo contestabit que sí, ma·
mos not-:.r por la izquierda ruido 1e remos. Parecía al de quiualmeute. En fin, después de hacer la scfial de l:tcruz, querido encontrar los patlfreres. de los míos, :i fin de hac::los enterrar en el ce11H.:nterio de nuestro pueblo. )[e
~na barca que se fuese aproximando poco :í. poco. ¡Ah¡
Y e~o ~u~ n_o ern muy dernto, se dPjó ir a! agua, sujetan¡qué myo de e:::peranza, y con cuánto afan nos le\·anta- do
erumca por medio de una cuerda que la había ata- d1Jeron que en Tolosa habia11 encontrado multitud de camos todos para interrogar el espacio! Contenútmos la res• do por debajo ele !o~ brazoe. Ella lanzó un gi-it.o, golpeó d:iveres arrastrados por las aguas, y rue dt:cidí .i empre~p~ra~ión, Y nada veíamos. En rededor nue::5tro se exten- el_ ~gua con !ªs. manos y los pies, y luc•go, sofocada, per- der aquel viaje.
¡Qué dt'sastre mú~ e!:pautoso! Cerca de dos mil casas
dia, rnmen!:ia masa de agua cenagosit manchada aqu( y d10 t-1 conoc1 miento.
setecie.ntos muerto!;! to&lt;l~1s los ¡m~ntes rotos
alla deso111bras negras; pero ninguna de aquellas sombras
-Prefiero esto (gritó Gaspar, dirigiénd,o;;e ,í mí). Aho- derruidas,
b .
,
'
un_ arn~ al'r'.t::ado y sumergido en cieno, dn.111rns atroces,
copas de ,írboles, restos de p1tretles derrumbadas, l,;e 1110 • ra respondo de ella.·
vemte mil miserables sin ca,-,a, sin abrigo y muriéndose
vía. Los t'~combro3, las hierba!'!, lo:i tonel e;, ,·acios nos
F,!cil es imaginar la angustia con que yo los seguía con
ca~saron una porción de falsas a!egrfas; agitllbam;s los la v1~ta.' En la superficie del agua obsenaba yo todos los de ha~bre, la ciudad inft:.stada por lo&amp; cadáYeres in:;epauuelos, hasta.que, conocido nuestro error, caíamos de mo\'11111entos de Gaspar. Sostenía :í. la muchacha con pultos, aterrada por el miedo al tifus; el duelo por todas
miey? en nue::;t.ro abatimiento, siemprQ oyendo aquel rui- ayuda de la cuerda q~e se había. arrollado al cuello y la partes, la::: calles llena:, de cau1i!las conduciendo muertos
las limosnas iusuficier.Jtes parn curar tanto UJ.tl.
'
do, srn que pudiémmos descubrir de dónde ,·enia.
conducía ~í medio acostada sobre el horubJ·o. Aquel' pes 0
~ero yo 1.111&lt;./.aba i:iin ver nada. por enmedio &lt;le aquellas
-¡Al~ Y~ lo veo! (exclamó Gaspnr bruscamente). }Iila sumerg:a algumis Yeces; pero avanzaba, aninzaba con
rad, a\11 nene una barcaza!
l'llllllli:i, y es que yo tenía mis ruiuas y el recnerUo llt::l mis
esfuerzo sobrehumano.
Y ~os sefia.l~ba con el br.tzo extendido un punto lejarnuertos que me abrumaban.
Ya no dudaba yo, porque había recorl'ido mús de ]a
no. 1 o no veta nada, P!.!dro tampoco; pero G..1¡:,;pa1· insis- tercern parte de la dii::tancia, cuando de pronto tropezó
)le dijeron que, en decto, habían sacado muchos cadátía. Er~ umt barcaza. El ruido de los remos se oía cada con alguna pared que habría quedatj,o en pie debajo del
Yere!::, y que se hallaban entenados en un rincón del cev?;-: Dl€.'Jor. Entonces acabamos por Yerla nosotros tam- agua. El choque fué terrible. Lvs dos de$aparecieron.
menterio. Los desconecidos llabían sido fotografiados, y
bien. Bog,lba lentamente, y parecía dar la nielta: sin
Lueg~, le Yí aparece!· &lt;Í. él sólo¡ h1 cuerda debía haberse ~ntre aquella lúgubre colección ele retrato.;; tucontré Jos
acercar~e ,í. nosotro!:. H.ecnerdo que en aque1 momento roto srn dllda . ..Buceo do!:! veces, y al fin logró sacar ,t flo- de Gaspar Y Ycrónica. Los do:-, novios habían muerto esnos pusnnos como loco~. Lenmtábamos los b,·aí'.t)S con te,¡ Yerúnica y echársela sobre un hombro. !Jero co- trech.indose en uu abrazo apasionado, y, siu tl.uda, dánfu~or Y J,íbamos gritos que nos desg,irra_ba•1 la garganta. mo ya no llernha c11erd:1. con qué sujetarla, su peso lo do,se en el momento de morir lll beso de sns J.esposorios.
E msL1,ltabamo.'. ií l~ barcaz:i y la llamábamos cobarde.
abrumaba mús que a11tes. Y, sin embargo, aclelanrnba te- Auu ~e estrechaban f.uertement.e cuando los encontraron
Ella, sieiupn~ silenciosa y nl:'gra viraba en redondo lenta- rren?. A n~edida que se aproximaban á la igl~sia, mi an- c?n los braz~g rígidos, y las bocas tan junta::::, que había
mente. ¿Sería una lancha, en efecto? Lo ignoro todaYia
?ust1;: creCJa. De pr_onto quise gritar, porque ,,i que los s1d? necesanu destrozar sus miembros par,i i;;cpararlos.
?n~ndo :crdmo~ Yerl,~ Jesapa.recer, perdimos nuestr~ iban :L ma.tar unas Y1gas anastradas por la corriente. Me Asi_ los habí~n re~ratado, y así les dieron sepu!tura.
ultima e:3peranza.
·
~o tengo a na~ie uu1s que ~i ellos; esa fotografía espanquede con l:i boca abiert:t sin poder pronunciar palabra:
Desde aquel momento, :t cada instante esperábamos un n~uevo choque los había separado, y las agn.li:' mi vie- table, esas dos criaturas hinchadas por el ngua, desfiguvernos tragados por el agua ó hundiéndcnos con la casa. ron &lt;l cerrarse sobre ellos.
radas, y const'rvando aún'en su lívidas facciones el heroísmo de su cariño. Los miro y !!oro.
Esta se hallaba. minada indudablemente: y por lo ,·isto
Desde aquel instaJJte me quedé como un idiota. Xo teesta~a so~tenida sólo por la':! paredes maestras, que 11
EMu.10 Zou.
nía más que el instinto de una bestia procurando su condebian_ t~rdar tampoco en venirse abajo. Lo que m:ís sen·~ción. Cuando el agua arnnzaba, yo retrocedía. En
~e afügm era notar que el tt'jado temblaba bajo nuestros
A UNA AMIGA
medio de mi estupor oí una gran carcajada sin poder
~ie~. La casa tal vez resistiese toda la noche¡ pero las te•
darme cuenta de quién reiría así ali!, ú mi ]¡do. EmpeJ~s tban poco. á ~oca &lt;lespn.-ndiéndose por los choques conXo odies¡ el odio es lIBpitl¡ J.eformidad impura
zaba ,i amauecer. La risa continuaba, y al voh·erme YÍ
ti~uos con las vigas y los :írboles que arrastraba JacoEs sombra del Averno y es fuego que de\·ora.
á )Iaría de pie. Era ella la que refa.
'
rnent,e. Reiugi,ím'lnos en e! extremo de la izquierda,
-¡Ah,
pobi-ecilla!
¡Cuán
bella
estaba
en
aquel
momenDe
anhelos y esperanzas e~ tuU1ba aterradora,
agarranclonos al cab.alle~e del tejado, que aún estaba firme.
to! La YÍ agachar.se y coger en la palma de la mano un
Satán odió, y vencido cay6 de.:,de su altura.
Luego, hasta el cab~ll~te nos pareciú poco ~egnro. Evipoco de_ ngua, ccn la cual se la\'ó la cara. Luégo retorció
dente1~1ente no rerust1ría mucho tiempo el peso de nosoArranca, arranca el odio de tu alma blanca y pura,
s~1s rnbrns en bellos y se los atú en lo alto de la cabeza.
tros crnco.
¿.-\. qué empafiar con sombras tus astros y tu aurora?
_Desde haeía algunos momentos, mi hermano Pedro te- Rm duda creía estarse peinando en su cuartito un doma otra vez la pipa en la boca. Retorcíase su bigote de mingo por la mañana, cuando la campana de ia icrlesia
Llegó tu prima,·er:1 y es del amor tu hora.
0
v~terauo, fruncía la:; cejas y refunfuñaba oalabra.s ininteli- tocf\ba ti misa.
¡Oh
nifía que eres graci:1, cadencia y hermosura!
. Yo, con~'lgiado de la demencia 1 me eché ú reír tamgibles. El peligro creciente que lo rodeaba, ib:i impacienbién._ El m_1edo la habí:t vuelto loca, lo cual fué un favor
tá_ndolo poco á poco. Ifabí:.t escupido tres ó cuatro veBrille en tus ojo$ bellos amor en vez de odio·
ces en el ~1gu:1 con aire de desdeñosa rabia. Luego, ,·ien- del ~1elo! sm duda. Yo sin comprender tampoco lo que
Yel'ÚS como en tus éueños sonríe dulcemente '
l_rnc1~ deJé que t:e :tpresurar!1, y cuando se crey6 próximo
do que todos íbamos .t hundirnos t.e decidió v bajó de1
El ángel de tu guarda, de tu ,·irtud custodio.
u. salu- de casa, entonó ,1 media \'Oz una de sus canciones
eaballcte 4el t~jado ni techo de¡~ casa.
'.
predilectas., Pe~o pronto se interrumpió, y grit,6 tomo si
-¡Pedro! ¡Pedro!-grité yo asustado.
Yeds trocado ento1;ces en dicha todo ar,he!o,
contestara a algien que le llamara1 y que ella sola oía:
El se volvió, y me dijo tranquilamente:
-¡Allá voy! ¡All:í voy!
Y
habd más luz entonces en torno dC tu frente
-A~iús, Luis ...... Esto es muy pe!:ado para mí. Así
Baj~ la pend,iente _del tejado y entró en el agua, que
tendréis mtí.s sitio.
~fas flores en tu senda .... ., más astros en tu ciel~.
poco a. poco fue cubr1éndol,!l, Yo oo había dejado de eonLos d?s menemon la cabeza y á. sus ojosa~omaron gruesas lágnmae. Por las pocas palabras que me dijeron comp~endi que Jaime se habia d&lt;•strozado elcr:íne-ocoutra una
Yiga, y Rosa se l~abí:1 abl'~zado al cad:iver de su marido que
la arrastró consigo. A 1111 hermana A.gata no la habían ,·isto. ~l~pu.:,imos qu~ su cadú.,·er, in1pul!:=ado por la corrie11te,
habna entrado en nuestra casa por alguna ventana abierta.a? las _que h~bia debajo de nosotros. Al lev&amp;ntarme,
mire hacia el teJado donde ~e hallaba Armanda algunos
momento-; antes. Pt'ro el agua seguia subiendo y Armanda _no gritaba ya. Sólamente vi su:i dos brazos ~igidos
que salrn.n fuera del agua, sosteniendo á sns hijos. Luego todo desapareció, y la superficie de las aguas aparecia
tranquila :í la p:Wda claridad de la luna.

a'

¿

ls)!A.EL EXHIQUE AHCl~IE-;t;.-\_,

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EL Mu:-- DO;,;,.~============29=D=IC=I.E=~=IB=R=E~,=1=89=5=.=

J. .
-

-"~l;;- r

•

Quince años.
(Fotograbado en ¡o,_talleres de «El Mundo.,)

,., i

'

FONDO

RICARDO COVA8;:iU31AS

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>·
F8NDO
RICARDO COVARRUBIAS
TOMOII

MEXICO, DOMINGO 5 DE JULIO DE 1896.

EN JULIO.

"g,a lempeslaa se aproctima."

.

[ Dibujo de Carlos Alcalde.]

••

NUMEROL

�5

EL MUNDO.

2

""EL 1'_'.1:UNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.
Tn:i!Fo:r-o 434. -2! de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La suecrición á EL )IUN00 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelantndos.

Números sueltos, 50 centavos.
A visos: á razón de $30 plana por cada pu bl;cac:6n.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes ex.elusivos. para los Estados Unidos y Canadá. The Spams Amencan Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

llltata_s C!eilitorittlt.s.
Un &lt;Co1t.9rcso ,411terirn110 1·11 ,tl:lfrirn.

bandera el sistema protector, y eabido es que una umon
aduanera, un zoll1t·tering, sólo es posible entre pueblos
que practican la libertad comercial.-::,i México p•1ede
enviar productos mannfacturados á otros países de la
ATUérica latina, que lo haga, sin convenio de ninguna
especie, sin unión de ninguna espPcie; si necesitamos im·
;portar efectos americano~, qne 1:dlos vengan á nuestros
mercado, pero que vengan libre111eiltP, sometidos á la
piedra de toque de la competencia y 110 en virtud ele la
política emanada de las d1:ccisiont&gt;s de un congreso y en
la que siempre nos tocará la peor parte.
El Congreso Americano como lo ha propueFto EL :M l.'NDO, bujo los anspicio~ ut&gt;I General Díaz, lo entendenws
ú11ka111ente en ..1 H:-ntido de qne la,; dPclaracio,,es del
General Díaz lo hacen aceprabltJ y ben1-ficioso. De otro
111odo, lo cn•t&gt;111os 11,ás n"civo que útil para la prosperidad y el pn,greso nacionales.

QSL aniucnrnrio ~e mrn ttt'µliblica.
El 4 de Julio de 1776 es u11a fecha memorable en la
l1i&amp;toria de las den,ocracias moderna~. La in,prt-siún que
los austeros hijos de la nueva nacionalidad produjeron
en el put-blo fnrncé8, ya próximo á poner fin al vit&gt;jO rég\111en, Firviú, ac_a~o, como dice un rna&lt;:'stru, para precilHtar los aco ,tec11n1ento~.
D&lt;'Fpnés, tudas las naciones del continente americano
se han inspirndo l:'n eFtaH doF p,íginas de la historia contt-mpor,í1wa: la R,-,yolnción Fra11c.,,a y la lnu.. penuencia Am.. ricana. Ell11~ han sido la 111ateria ptium que ha
servido ,i ebtos putel&gt;lu8 para elaborar sus incipient&lt;:'S democracias.
llny, ht Rt'pública ,!el Norte, se nos muestra pletórica
de riq11Ha n,at&lt;:'rial, fuerte y robusta. Haspaudo un puco
su bnllante barniz, se dl:'&gt;Cnbnm ,nanchas qutJ opacan
rad10sa blaucnra: la igualdad social no &lt;:'XÍ~le. una formidable plut&lt; cracia se sobreuone á los intereses generalPs,
el prottcccionibmo amenaza lwrir san~iientam.,nte á loE
grupo~ consumidore~ ......... He aqní d pa.~fro de e~te balance de cit!nto vPiHte afio~.
En el activo t'B necesario aglomerar eea formidable suma de riqueza pública, la conciencia clara de debertJs y
dert&gt;cho~, la solida1·idad de los asociados ......... El saldo
es juzgado de diversa suerte, st'gún el punto de vi~t-a que
se adopte para examinar eFta cuenta corriente abierta
por la crítica á la Democracia.
De todos modos, el aniver$ario de la declaración de la
Independencia ,\.mei icana, debe ser jubilosamente salu•
dado por las Repúblicas del continente, de las que ha si·
do el vocinglero heraldo.
Mucho tenemos que aprender todavía de la nación del
~orte; mucho tambien necesitamos rechazar de nuestros
gigantescos vecinos.
.
He aquí, en breves línea~, lo qne nos sugiere la conmemoración de este inolvidable día. ·

El Sr. Luis l?elipe' Carbó, nuern ).Iinistro en nnrstra
República, acaba de dar á conocer el objeto de sn mi~ión
diplomática, en el discnrso de recepción que pronunció
días pasados, al ser oficialmente recibido por el General
Díaz: el Gobierno Ecuatoriano propone la conrncación
Je un Congreso Americano, que dt-bera celebrar sus sesiones en la ciudad de l\léxico.-Y bien! EL J\l uN1&gt;0 ha
tenido el honor de lanzar e~ta idea á los cnatro \'Íent&lt;,s
de la publicidad, á raíz de las declaraciones contenidas
en el último l\len~aje del Sr. Pr~sidPnte de la República,
como 111terprttac1ón de la doctrma Monroe sin que en
esta ocasión, como en otras tantas, nuestro; colegas ocupa&lt;l;os en el bizan.tiuismo de la política aiaria, hay~n re•
cogido el pensamiento, que, en forma más positiva acaba de iniciar el representante de 11110 de los Estados de
la América Latina.
En el actual momento histórico agítanse en los nerl'ios
del continente cuestiones comunes, problemas generalPs;
debátense bec~os.que á todos los pm blos de e~te lado de
acá del Atlántico mteresa resolver: allá, en el viejo mundo, E:n do:&gt;de la i~cha es cada .~ía más ruda y la compe·
tenc1a. más sostemda, la atenc1on se halla fija en estos
nuevos mercados que al influjo de la civilización van en·
s~nchando día á día sus necesidades.-Para México, la
piedra ang!llar de este Congreso, el tema esencial de esta .ag~nl?ac1ón de energías, eBtá en la conservación de nn
prmc1p10 expuesto con notable claridad en el discurso
d~l General Díaz,. al que acabamos de aludir: «la reproba~6,1 de toda (entatwa de uRurpaci6n, u ropea y de tocla tendencia monárquica ele cambiar las instil11cione.s republirúnas drl
~-yuer~- Mundo.-En cuanto á los demás númu·os que, imagmariamente, deben llenar el programa de eeta .Asamblea, merecen especial examen.
Cuando en 1890 el Gobierno de los Estados 1," nidoio convocó á un Congreso Pan-Americano á los diversos Estados del continente, se vislumbraron las teJ1dl:'ncias que
animaban á esta República. Los E5tados Unidos á IP&gt;
sombra de un interés colectivo para toda la América, proponían una suerte de convención internacional basada
en la/on veniencia clE&gt; los grandes intereses a111eri~anos....
de_l Norte. Por aqnel.la época gobernaba el partido republicano, y el protecc10111smo de nuestros vecinod en pugna con los productores europeos, buscaba amplia ~alida
en lo~ flamantes centros de consumo de los países latinoamer:canos. El fracaso de la Asamblea de Washington
demostró que las demás naciones del continente no se habían dejado engañar a~erca de la~ intenciones que animaran entonces al gobierno amencano-¿Han cambiado
de 18.!)0 á la fech.~ las circuntanciaR que dt&gt;terminaron esta primera renn!on? Si en el mundo tle la política Ff, en
la es.fera de los. mtereFes,-en los momentoa en que el
part1~0 re1?~1bhcan? ~are~e pronto á adueñarse del podl:'r
-la s1tuac10n contmua siendo la misma
Nosotros repeti~1os \o que, c?n m?t!,.~ de la primera
etap.a de la peregrmac1ón del fa. M1111etro del Ecuado1·,
escribíamos en estas.columnas: "iAhl si el Congreso pro•
)'fC~a~o f1;1era l:'se.ncialmt-nte latino,. libre de podero~us y
extianas intluencrns, y expresión smcera de nuestra raza, !'nseñada p~r .do!orosa exp1:c_i iencia! ojalá que hubiera br?t'.'do la 101c1at1va del Presidente Alfa ro, que bnsca
p~est1g10 y nomb~adía, y no en la Casa Blanc:&gt;., hoy an.
s1os3: de aventuras y anhelanre de influencias en todas
las tierras que alumbra el sol. Pno ya que habremos de
v~r que el.P~º&gt;'ecto fracasa por falta de valimiento y energ1~. en su ~mciador, ~ pat.rocinado franca y abiertan,a11te
Pº: e_l ~ob1erno de ,\ ash1 ngton, se le aparta de su objeto
pr1m1t\VO y se le pone entt-ramente ,í. dernción y ,nvicio
de los mtereses norte-americanos.»
,Y ~sta tutoría, este pleito homenage rendido ,i la Repu'?hca del Norte, es la que nos ccuviene á t&lt; da cobta
ata¡ar.
Para nosotros, la posici~n qn~ act.nalmente poset-m&lt;,s
es suma~ente venta¡osa; sm nd1ns m rencores ·hacia 11inguna n;ic~6n del 1;llUnd~ civilizado. ~emos entrado, t-n
estos _ult1mos vemte anoF, t-11 rt-lac1onPs ele an,i~iad v
c9rtt-s1~ con .Estados. de t-sta .' de aqu,,Jla partP del ¡tlobÓ;
una umficación de mter!'FeF con la Unión Americana
nos haría perder el excelente terrello qne pOFPt-mos. E 1;
los mercados de Europa se h,1 abierto paso al crédito de
México; á ~llos a_cudimod en bu~ca de mercancías para
nuestra ex1stenc1a de hombres civilizados; nuestros pro~uct~s ac~den allí~ son cada día más solicitadm•. Una
mtehgenc1acomerc1al con los :&amp;&gt;tados Unidos complicaría notablem~nte l~s relaciones de negocios e~tre Europa Y l_a Arnénca latma. ¿Y qné ventajas obtendríamos Pn
cambio? ¿~s que nos ofrece el senador Me Kinley con
sus altas tanfas aduanalee?
En el deseo de crearse industrias nuevaF, upa buena
parte de los países latino americanos ban adoptado como

.,u

µalítica gtntral.
RESfüJEN.-La guerra de Cuba /la política americana.S,guridades de hoy, temores de mañana.-Republica11 os
y clemócratas.-St. Louis y Chirago á favor de los insurrectijs.-¿Habrá couflict~?

JULIO,

1896.

diplomática flema los alegados derechos que creen tener
los ciudadanos a111ericano3, á ser juzgados por lai leyes
comunes de España y sus dominios, aunque sean sorprendidos en flagrante delit de violar las leyes de la guerra
de un territorio declarado en escado de sitio, y sujeto por
ende á las autoridades militares solamente.
Todo voh•ió á su estado primitivo en las relaciones hispano-americanas, y hoy apenas si hay alguien que recut-r,í. los pobres prisioneros que en el Castillo del l\Iorro de
la Habana, lamentan en silencio su poca fortuna al emprender caballerescas aventnrae en cercado ajeno, donde
el fruto de la sofiada independencia está resguardado por
naves ligera~ y certeros 1\1aüssera.
i\J,ís si la cordialidad y buena fe del Presidente Cleveland en sus relaciones con España no han podido romperse, ni por las declamaciones popnlare~, ni por las violentas explosiones pn rlamentarias del Congreso que si no han
terminado en votos de cern,ura, han acabado en manifestaciones de abi.,rta simpatía por los que reclaman su libertad é ind-,pt-ndencia al fulgor fatídico del incendio y
al estampido ho rrísono de la dinamita; si hasta hoy ninguno de los dos gobiernos se han d~jado dominar por la
pública opinión, incauta y arrebatada en ambos países,
y poco inclinada á la prudente calma, sinó hambrienta v
anh!'losa de medidas, violentas; si hasta el molllento présente, hay harmonía entre los gabinetes español y americano, la convención nacional republicana de St. Louis
Mi$SOtiri y su programa agresivo, en lo qne se refier~ ,í.
relaciones extranj.. 1as, hac-pn temer por esas buenas 1elaciones en no remoto porvenir. .
Si les part.idílS militantes que se disputan ,í porfía el"
poder en la Unión Americana que rl'ñirán batalla campal en las próximas elecciones de :Noviembrl:', difieren
hondamente en la ge.,tiún financiera y están st-paraJm,
por un abismo en la cue~tión monetaria, se separan poco
en lo que se refiere á polítie,1 extranjera y demócratas, republicanos y populistas, todo~ PFtán de acuerdo en sns
simpatías hacia los rebeldt&gt;s cubanos, y hacen lo posible
por rodearse de aura popular y atraerse el mayor número de adeptos predicando los derechos de beligera11cia á lo~ insnrrectos y aun la intervención armada, y:J
con el fútil pretexto de protejer lo~ intereses americanos, no b,ien asegurados por la~ tropas espaliolas, ó con
el m,ís ,.uidoso y llamativo de pelear por la libertad do
todo un continente.
La convención de St. Louis lo ha declarado así en sn
programa político, presentando al candidato 1e su devoción, W illiam Me Kinley; y como es de esperarse qne en
parecidos términos se exprese el partido democrático,
que ¡:-roximamente celebrará su convención nacional e11
la populosa Chicago, cualquier a teme, y con razón, qm~
el gobierno que en la Casa .Blanca se inaugure en la próxi ma primavtlra, sea demócrata ó republicano, sea el nitra-proteccionista Me Kinley ó el libre cambista Teller,
ó cualquiera otro, tendrá que seguir las resoluciones tomadas en el areópago tremendo que lo llevará al poder.
Con razón los luchadores de la manigua no cesan un
punto en su tarea de ruina y destrn&lt;:cion; qu;eren prolongar por un año más la lucha sin cuartel, para dar motivo y ocasión á la intervención extranjera que puede
darles la adorada patria y la soñada libertad.
Con razón E~paña, detenida un punto en s•1s operaciociones de pacificar la revuelta Antilla por las inclemencias
del c:ima, se prepara á nuevos sactificios y á continuar
su obra de titanes en el próximo otoño. Con sorn-ado fundame11to, se nota constante actividad en sus arsenales y
maestranzas: quiere terminar á la brevedad posible dll
tarea, y se prepara á rechazar agena intervención, en el
de~graciado evento de que Estados Unidos quisiera obligarla á manumitirá sus illsurrectos vasallos.
¡Ah si fuera tiempo de proponer y acept-ar la autonomía! ¡ Ah si el patriotismo español cejara un punto y
concediera la libertad posible á los cubanos! Ah si los
cubanos Fólo pidieran la compatible libertad con su estado social! Clllíntas lágrimas ahorradas! cuántas miserias
economizadas!

Si, hace.po~o !Dá_s de dos meses cuando fué apresada en
las ~guas ¡ur1sd1ccJr nales de Cuba la goleta americana
«Competito~,» ~ecogida par1e ~t&gt;l cargamento de guerra
que conduc1a, ¡nzgados sumar1amente en consejo de guerra y sentei:iciados á muerte los .hombres que llevaba á
bordo, hubiéramos hecho mención de este episodio y
echado á volar m!estras consideraciones ~obre un incid~nte que tan de rehe\'e pondría las difícilts relaciones que
con 1~oti".o de la insurrecci~n refnañ entre los gabineu,~
de. "ash111gto11 y de Madnd; ~1, á raíz de ese acontecim1emo que ta!H0 polvo l~vantó en la tribnna y la prensa n~w~t&gt;amer1canas, .hn b1~ra1!1os . lanzado las sombrías
pred1,cc1one~ qne la s1tuac16n !nspnaba, ¡c1un maltrechas
habnan. sa.hdo DIHtFtras fat íd1cas profecías, y como los
acontt&gt;c1m1e.ntos ~.e habr!an encargado de desmentirnos
y contradPc1r las lll1pres10nes prirrwras del momento!
No FÍlloen la, c,'.lnmnas de los periódicos yaukees, adicto~ a b1..rwn.1ente a la_caurn de los rebeldes, no sólo en los
c~ubs y m_eet,.ng.,, &lt;¡ne ~ la C?ntfnna se organiz~n en la vecma rPpn.bllca para tr.a ba¡ar abierta 6 em bozadamt&gt;nte en
pro de_ la 111.dt&gt;pendem·1,! tle Cuba, se habló del incidente,
y se :f1~c11t1ó con ◊"&gt;1.dia t-1 .dPrecho que las autoridades
espa.1~ol~s de, la colom_a pnd1r ran tener para aprt-hender
y ¡uz0 a1 segun la~ IP) !'ij de la guerra á los extranjeros
q!~~ de modo •narnfit·sto llegaoan al tf'atro de la insurrecc1on á fi&gt;vorec1&gt;r co11 las ar111as en la mano la causa de los
trastornadort&gt;S de la paz pública.
En el seno n_,ismo dt-1 parlamento americano se lanzaron esas t'~pec1ee, .~e acusó al presidente Cleveland por
su ~ondescende1~cia con los qne se llamaban enemigos de
13: libertad amencana, se le conminó para q1,1e de rnodo
v,101,ento y ~•ando d~ .las fuer7:as de tierra y mar de los
E,.t~dos Umdoe, exrg1era la inmediata libertad de los
pns1~neros de la «Competitor," de ciudadanía aml:'ricana.
más o menos dudosa,, y ya era de temerse, quu de un
mo111~1.110 ti otro, a.l g~n o~ado s~nado~, ó algún diputado
de p&lt; c,1s ~ulga.:~- p1d1t-ra en plena ees1ón ee Jeclarara l;i
g_uerra á EPpana, porque .había usado d ... J legítin,o é i11ahen:1blE; dt-ncllo de propia defenta, al capturar en aguas
territoriales ~e Cuba, un buque filibustero salido de
puei"tos amencanoe.
'
:Mas p~onto la tormenta quedó conjurada, merced á l!l
prudenc\a y cautela del gobierno de la Casa Blanca, qne
ll&lt;! se de¡ó llevar de las declamaciones de los jingoístas patnoter&lt;!s, l á la sagaz tranquilidad con que el gabinete de
11.fadria v10 .el as!lnto, l'nandando suspender á eu debido
tiempo la e¡ecu~1ón de los C(!n~enadc,s á muerte, ordenando rn repuHera el prcced1m1ento, y diEcutiendo co11

5

JULIO,

1896.

NCESTROSGRABADOS

"La

EN JULI O .
tempestad se a proxima."

(Composici.ón y dibujo de Carlos Alml&lt;l1 .)

Es sugestivo el gr~1po que h~ trasladado al papel el pincel de Alcalde. J u110 arremolina e11 t:-1 e~pac10 sus nubes
~spe~as; la tempestad se acerca, y la feliz pareja, sin más
m".d10 de tran~porte que el humilde ju1ue11to, abrígase
ba¡o un p~ragnas, como Pablo y Yirgwia ste abrigarían
con un qmtasol.
La verdad es que las recias gotr.s que empieza á llovPr
la nube tempestuosa, les contrarían poco. Se quieren bien
Y. van muy c~•Jª uno de! otro. Acaso, acaso, en su interior, aplaud1ran la lentitud del jumentillo que apenas
¡,uede con su doble carga..... .

··*·
Muy adelantados están io7i trabajos del nuevo Frontón que está construyéndose en la .d.Venida de Bucareli.
La actividad que en esa construcción se despliega, va
á ser doblada dentro de pocos días.
Los propósitos de la Sociedad que construye el Frontón, son que el primer espl:'ct.\culo ~e verifique el primer
domingo del proximo mes de Agosto.

Celosa ....

lnteresa.nte publicación m usica l.
En bre,·e principiará á publicarse en esta capital un
interesante periódico musical, editado y dirigido por el
cono?1~0 profei:or D: .Antonio Cuyás. ~abemos qu@ sus
cond1c1onPs de snecnc1ón serán excepc1onalme11te favorables para ¡,J público.
Deseamos mucho rúedro al colega.
Nu.e&amp;t1•0 concurso :fotográfico.

Muy en breve anunciamos á nuestros lectores cuándo
se ii)augura la exposición que tenemos proyecLada con
motivo de este concurso.

NUE~TRAS REFORMAS.
Llamamoi-&lt; h1 atención &lt;le nuestros lectores sol&gt;re las reformas que anunciamos en
~rnesti:o núme;·o anterior y que empezamo8
a n~ahz~r en u-t.e. .~reemo~ que les complacerc1, as1 l.a reríecc1un relatiya de los grabados que ilustr;,n el nuevo pliego, como la
amemdacl de la noYela que iniciamos. Tale::;
r~f?rmas no hay que olvidarlo, son el princ~p10 de una serie de notables mejoras que
liL M UNDO se pr?pone realizar en breve plazo, ?orrrespondiendo así al favor siempre
creciente que el público mexicano le otorga.

El Sr. Ministro Limantonr deviú salir el lunes último
de esta capital, para viHjar por algnnas ciudades de la
República; pero habiéndose exacerhaJo la enfermedad
que viene padeciendo, suspe!ldió tal viaje, t rJFliriéndolo
para ayer sabado, dado que sus males le permitiesen salir ese día.

•·La llustración Española y Americana·· y el "i\luntlo.''

El martes salió para Oaxaca el or. Lic. D. Rosendo Pineda.
El Sr. Pineda va como abogado del· Dipntado Don
Eduardo Dublán á quien acowpaña con objeto de arreglar un negocio particular.

L&lt;t llu.9traci6n E .9pañola, refiriéndose en su último número al banquete ofrecido en Abril al Sr. Presidente de
la Repú b lica:por los capitalistas de México, banquete del
cual publica una fotografía, se sirve hablar de nuestro
semanario en términos laudatorios que por venir de un
periódico de repu tación casi univer~al, como el expresado, nos es1i111ulan y alientan poderosamente, obligan.lo
en gran manera IIU&lt;:'Stra gratitud.

La tremenda y avasalladora pasión de los celos, ha dado. as~n tu para un cuadro más, en el que la única tigura
prmc1pal, muestra notable expresión y actitud.
Estamos en p len~ ~stación veraniega, y una linda much~cha, con sn familia y su prometido, diríjese á una es•
tac1ón balnearia, donde los idilios iniciados en la ciudad
entre el perpetuo bullicio munda~al prosiguen más be~
llos aún, ante la móvil inmensidad cl~l oceano. '
Mas una tar~e, la joven, acompañada de su peno fiel y
de sus pensamien~os, va en pos de un sitio agreste en
buscad~ perspectivas encPntadoras y llega al borde de
un can~1l enorme. Allá abajo extiéndese la playa dora·
da, pulida por la lengua suave y acariciadora de las olas.
D1; pronto, empequeñeci~a por la distancia, ve á una pa•
re¡a; clávase en ella su m1rada curiosa y advierte que el
galán es su prometido. EntoncPs, lenta, muy lentamente
avanza su cabeza para no perder un detalle. Detiene al
perro que podía delatarla, y espe.ra, sintiendo el aguijón
espantoso de los cefos, qne terunne aquella escena, de
a.mor acaso, que tiene por solos testigos, el n,ar, los cantiles ......... y el corazón turbulento de una doncella enamorada!

"Después del baño" y la "Fruta del
cercado a,, eno. : '
(Dibujos de Leanclro Izaguirre y de .Uarllnez Ctm·ión.)

He ahí dos e~cenas bien diversas, pero ambas de genuina actualidad si vale la frase. El estío trae ,í la men•
te la obsesión de las aguas cristalinas y mnrmurantes;
más h ay no obstante quien se prive voi, ntariamente todo el estío, del baño, y no deje en c~mbio, por ninguna
de estas uueve cosas, pasar desapercibidos el día de San
Juan y el de San Pedro y San Pablo; el primero, en conmemoración del bautismo de Cribto, el segundo por una costumbre como tantas otras.
Tales días, el primero sobre todo, puéblanse las a1bercas de bañistas, y cuando el remojo ha concluido, viene
el apetitoso almuerzo al aire libre, el almuerzo netamente nacional.

*

* *nosotros, la estadón de las
El estío, es también en•re
frutas. Los ,frboles de las huertas cuájanse de sazonadadas y jugosas peras, de aureas naranjas, de aguanosos
mfllocotones, de olorosos mangos, y el rapaz, que es como el pájar-0, acecha con golosa avidez esos tesoros, oculto por las cercas de espinos y en tanto que el gnardián
de la frnta dormita, ágil como una ardilla salva la cerca
y encarámase al árbol de qne pende el iruto codiciado.
..Uás por su mala ventura sus compañeros parlotean como gorriones, despiértase el guardián y surge el conflicto, provocado siempre por el eterno pecado: el amor á
la fruta del cercado ageno.

X. X.X.

2 de Julio de 1896.

3

EL MUNDO.

ESPECTACULOS.
Maggi estuvo en México el miércoles últ-imo, regresando e n la tarde á Puebla. E i mismo día en la noche,.
terminó en la cinrlad de los Angeles la tempora'ia teatral y Pl viernes úlLimo, l\laggi y sus artistas salieron para Oaxaca.
Hay esperanzas de que vengan de nuevo {1 Méx ico.

*

Ricardo Bell, el innlvi,labl;Ricardo Bell, que ha hecho
reirá dos generaciones dt&gt; niños mexicanos, estuvo muy
enfermo en León; tanto q111-- se temió por su vida. Por
fort,una, merred á los hábilf's cuidados de la ciencia, se
halla restal&gt;lt&gt;cido y ,i la f~cha debe habPr.;e incorporado
ya á la Compafifa de los hermanos Orrin que actí1a en
Zacatecas.
*** el Rr. D. Franc1sr.o
.
Se enc11eJ1tra en eFta C"apital
Peyres, hermano político de Ric&gt;1rdo Bell y rep1esentante de
una Compañía de zarz1wla que vi,,ne Pn camino para esta Capital, procedente de la::; Américas del Sur donde ha
sido muy alabada.
Esa Compañía trabajar,í Pn Pl tPatro--circo de Yillamil,
pues son empresarios de tila los Sr~s. Orrin.

..

Durante la corta tempor:d~ que la Compaiiía Dramática que dirige el Sr. Roncoron i estuvo en el Teatro Nacional, este señor quedó á dtber ii los herma.nos Arcaraz
como $2,000porarrendamiento del teatro, luces y demás
gastos de papeleta.
Por tal d euda se instauró un juicio en uno de los Juzgados de lo Civil, el que el sábado hizo notificar al señor
Roncoroni que quedaba arraigado y que no podía efectuar el viaje al interior de la Rapública que tenía proyectado.
El patrono de la parte actora es el Sr. Lic. Castillo Yelasco.

Por acuerdo del señor Presidente de la Repúblic:i, segui•á funcionando en los ocho primeros días de esw m~s
la oficina de liquidación de la Deuda Pública.

PERSONAL.
Según dijimos, últimamente llegó áesta capital el Sr. D.
Lnis Felipe Carb6,
E!iviado Extraordi•
nario y l\1 in is t ro
Pleuipotenciario del
Ecuador, y fné recibido por el Sr. Preeidente de la República.
La misión del Sr.
Carbó en México, está en lazada con la
in iciativa de un Congreso American o,
formado por delega•
dos de todo el Cont inente, la primera
reunión del cu,íl, deberii efectuarFe en
esta capital. T,il iniciativa, se debe· al
distinguido e::uato•
riano Eloy Alfaro,
Presidente del Ecuador.
El Sr. Carbó y ei Rr. Presidente de la República, cambiaron el día de la recepción oficial, frases de cordialidad y cariño, expresando su deseo de fortificar los lazos que unen al Ecuador y á la República ~foxicana.
El $r. Doctor Lnis E. Rniz, ha sido nombrado director ge11eral de Instrucción primaria.

NOTAS DE LA SEMANA
Se ha negado á los Sres. G. y O. Branniff y Compañía,
el pern,iso que solicitaban para eusayar en las calles de
la ciudad, el sistema de tranvías por medio de aire comprimido; ofreciendo el Ayuntamiento que si el ensayo se
hace fuera de la ciudad, nou,brará un ingeniero que estudie el sistema y dictamine acerca de la posibilidad de
establecerlos en el centro de la ciudad.
D. G. Gautier, de Parfs, ha pedido se le envié una convocatoria del alumbrado, para hacer proposiciones de contrat,a.
Varios vecinos de Tacubava van á solicitar del "Mi nis·
tro de Gobernación qne ee ciigue disponer sea enviada í1
aquella población una. bomba para incendios con su res•
pecti va dotación.
El lunes, en celebración del Patrono de la pró,pera colonia de San Pedro de los Pinos, hubo una Incida fiesta.
A las9 se efectuó en la pt&gt;queña capilla colonial una
mi~a solemne á la cual asistieron los principales Vt'Cinos.
Dm,de las 11 se efectuaron en la Alaiu ...da de lo~ PinoF
juegos acrobáticos, carreras á pie y en sacns con di vtJrsu;
prt&gt;rniíls, y en la tarde, á las 3, en la mirn1a A lameda, un
baile cawpeFtre.
En la noche hubo serenata y fuegos artificiales.
~n los alrededores de la Alameda se improviFÓ nna
verdadna kermesse, á la cual ~oncurrieron familias de
Tacnbaya, de Mixcoac y de esta Capital.

El señor Teniente Coronel D. Teodoro Altamirano, ha
publicado en un periódico de la Capital una iniciativa,
proponiendo se cree una n,edalla para los que concuJTieron á las batalla; de la Carbonera y al sitio y toma de l,\
plaza de Oaxaca el 28 ~e Octubre de 1866.
Se cree que dentro de dos años estanín concluidas lns
obras emprendidas para la construcción del hospital ge·
nerl.
Actualmente se está levantando un pabellón, el cual
servint como modelo para la construcción de otros veintitres.
Se expedirá una convocatoria, para buscar las mejMes
condiciones repecto á la construcción de dichos pabellones y se harán uno ó varios contrato~, con quie1ws ofr1-r.can condiciones aceptableF reS!WCto de precio, pluzo, etc.
Como se trasladarán al hospital general los de San .A 11drés, ~lorelos y Maternidad, los tJdificios en que aquellos se hallan serán enagenados.
Se habla de qne el Hospital de San Andrés está ya vendido en $-100.000 y el de l\Iorelos en $300,00. Re~pecto al
de Maternidad no se sabe aún el precio en qut:: serii vendido.
La obra costar,t poco más ó menos $1.000,000 y se cree
como ya d1j1mos qne se terminará en el :plazo de dos
añoe.

Damos, por el interés que tiene para las fami lias de los
tripulantes del «Zaragoza,» el itinerario que Sl:'guirá este
buque y la dirección que pueden usar:
Desde 25 de Jnnio á 26 de Ü.;tubre ( l'ía San Francisco
California ) á Manila. Lista de Correo.
Desde 27 de Octubre á 12 de Noviembre (l'Ía San Francisco California) á Singapoore. Post. Offic-P.
Desde 13 de Nol"iembre á 12 de Diciembre ( vfa :New
York y Liverpool) á Colombo (Ceylan). Post. Office.
Desde 13 de Diciembre á 20 de Enero de 18!)7 ( vía New
York y Li verpool ) á Port Said. Post Office.
Desde 21 de Enero á H de Febrero ( vía ~ew York y
Liverpool ) á Port Said. Post. Office.
Desde 15 de Febrero á 24 del Illismo ( vfa New York y
Liverpool) á Malta. Post. Oflice.
Desde 25 de Febrero á 24 de l\Iarzo [vía New York y
Liverpool] á Cádiz. L ista de Correo~.
Desde 25 de Marzo á 15 de Mayo ( vfa Veracruz ) á Ifabana. Lista de Correos.
La Srita. Alicia Cuenca, que dt-~de niña habíaatandonado esta tierra en compañía de st:. maJre, la ins¡,irada
poetisa Laura M. viuda de Cuenca, es en la actnalidad
profesora recibida en la Uni,·en;idad de San Francico
California.
Con tal motil·o han sido muchas las felicitaciones que
recibió por rns brillanteb exámenes y el título alcanzado.
Felicitamos de todo corazón á nuestra colaboradora la
inspirada Laura.
Desde el 1? de Julio, y en virtud del decreto de 17 de
Junio, se reorganizó el personal de la Secretaría de Guerra, daínclole 11ueva forma.
El lunes salió de esta ciudad por el tren del ferrocarril
de \'t&gt;racruz, un grupo de jugadores de Crick,,t.
.Fué á Pachnca con el objeto de tomar parte en el Jfatrh
que se celebró ese m ismo día en aquella ciudad, entre
ellos y varios miembros de la Colonia Inglesa, que los
in l'itai·on con ese objeto.
Terminado el partido, fueron obsequiados con un banquete.
c ~lebróse últimamente el matrimonio de la bPlla señorirn C"arolina Subikurski con d Sr. Licenciado Fernando
1'1. Yehisqnez.

Por haberse pedido amparo, se suspendió el jurado del
Lic. Salazar y }forphy, acusado según se sabe de cuan·
tiosa estafa.

Se d.escubrió en el Monte de Piedad que hace much,,s
aiios 1111 antiguo empleado venía robando á la casa, por
111edio del signieute ingenioso procedimiento:
Como las bodegas ~e .c!J1contral&gt;an ,í su disposición, sacaba los objetos al patio y \Jamaba al ,·aluador para que
fijase la su111a qne se podía facilitar, es decir, elllpeñab,\
lo que ya estaba em pl:'ñado.
De eote modo nunca se le dificnltaban las operaciones.
Era un filón intermiuable. Se le pr.. ,;entaba 1111 .nconvenientt-: el refrendo; pero el empleado, tenía fondos sufi·
cientes.
La cuestión P!' reducía á que no eal ieran ,í. la v~nta los
mm.,bles empeñados dos ó tres veces, p,1ra que no se descubriese el fraude, que hnbit'fa perm,mtcido ignorado aún
si no fuera por nna casualidad.
Lo robado asciende á algunos miles de pesos.

Ahora sí es un hecho que próximamente pasará á poder de la Compañía americana, el manejo de los Ft-rrocarriles del Distrito. E~to. será tan pronto como la aquella Compañía haga el ultimo abono de la cantidad que
se convino pagaría al contado, y esto será el día 6 del
actual.

La J unta Patriótica Espafiola celt&gt;bró una asamblea en
el Caeiw&gt; de la Colonia Española, el día 2n de Junio á las
6 de la tarde, para votarse la subscrición por diez años
para el aumento de la Marina Española y dar cuenta de
lo bien que ha sido recihida la idea en la América Latina.

El domingo anterior, con motivo de ser el ~O m1i1·erFa•
río de la Dedicación de la Parrroquia de Tacubaya al Sagrado Corazón &lt;le Jesús, se efectuó en aquel templo nna
solemne función, en la cual ofició de Pontifical el Arzobispo de Tarso y Visitador Apostólico )lonseñor Averardi.
El Arzobispo de Oaxaca, l\IonFeñor Gillow, oyó misa
y comulgó an.tes ?~ la función. Esta dió principio a las
nueve y media, v1endose el templo exceFivamente con·
currido por lo más granado de la ciudad. de los l\Lírtires
y principales familias de esta Capital.

�4

EL MUNDO.

5

JULIO,

1896.

5

JULIO, 18!l6.

5

EL MUNDO.

4 DE JULIO DE 1776.
120?

ANIVERSARIO

DE LA DECLARACION DE LA. INDEPENDENCIA
NORTE AMERICANA.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX,

Aerco-naves combatiendo en defensa de una ciudad moderna.

LA GUERRA EN EL SIGLO XX.

Encuéntrase en esta capital el señor Obispo Montes de
Oca.

Como nota amena y divertida, publicamos dos grabados fa:itásticos que sugieren lo que será la guerra en la
2~ centuria, ya próxima, si Dios no lo remedia.
U no de esos grabados representa varias aéreo-nave.,,
acorazadas, combatiendo en el espacio en defensa de
nna ciudad moderna; la otra, la «proa» de unaaéreo-nm·e,
francesa, surcando el espacio. A lo lejos, nawgan otras
con gran velocidad.
.
Acaso habrá algún lector maligno que se sonría con mcredulidad i.l ver tales grabados, y nosotros le acompañaremos, en su sonrisa, auJ}. que echándole en cara su falta de fé en los miríficos descubrimientos que nos aguar•
&lt;lan.
Eu efecto, dado el alcance actua: del arte de la guerra,
ya nada puede asombrarnos. La dirección de l?s areó~• atos está casi resuelta, y una vez que esos veh1culos ligeros como el viento entren en nuestras costumbres, la
guerra tomará un aspecto inesperado: será aérea. Tendremos areóstatos acorazados, con su respectiva dotación
de cañGnes formidables, sus motores incontrarrestablea,
sus aguerridos tripulantes, y ¡ay! entonces del que caiga
en la pelea ...... porque caerá de muy alto ......
Lo que ayer era un suefio, es hoy una esperanza, y mañana, acaso, una realidad ......... Entonces, los hombrea,
com.:, los astros, podrán navegar
Por el piélago inmenso del 11acío .......
ó del aire, lo cual es diferente; pero en fin, algo es alg0.
Más basta de fantasías.
La sátira es fina y divertida y juzgamos que agradaráá
nuestros lectores. Quien dude, espere la vigésima cent•ria, aue poco ha de vivir quien no la vea!

t Una compaiiía formada de accionistas mexicanos y
ameriranos ha obtenido concesión para construir una línea
férrea de la ciudad de Chihuahua á Batopilas.
La nueva Dirección General de Instrucción Pública,
ha quedado organizada con el siguiente personal:
Director general, el Sr. Dr. Don Luis E. Ruiz.
·
Secretario, el Sr. Profesor D. Manuel Cervantes Irnaz.
Oficial l ?, Profesor D. José Miguel Rodríguez y Cos.
Oficial 2?, Profesor D. Andrés Odcoy.
Oficial 3?, Profesor D. Eliseo J. Granja.
Dele~ado en la Ensenada de Todos Santos [Baja California,J Profesor D. Jesus Sigler.
Delegado en la Paz, [Baja Calüornia,J Profesor D. José Cardoso y Prieto.
Muy solemnes y concurridas estuvieron las fiestas de
la .seda en Irapuato.
Los premiados por sus trabajos de sericic1,ltura fueron
los siguientes:
ler. Premio, «Ministerio de Fomento," consistente en
un diploma hecho á la acu~rela, firJ?_ado por el Sr. Gral.
Diaz, y cien pesos en efectivo, fam1ha de D. Atenogenes
Cosío.
ler. Premio, de 50 pesos, Sra. Josefa Boullosa.
2? Premio de 40 pesos, Srita. 1, aria Romero.
3er. Premio de 30 pesos, Srita. Maria Arroyo.
4º Premio, de 20 pesos, Sr. Salvador Hernandez.
5? Premio, de 10 pesos,.Sr._ Rosalío Castro, y premios
de 5 pesos, las personas s1g01Pntes:
Manuel Vargas, Refugio Rodríguez, Josefa Delgado,
Yicenta García, Domingo R. y Ramirez, Anastasia López, FranciscaAguirre, Sebastiana Albarrán,, ~lín Wee~,
Doctor Agustín Ferrer, Manuel Alcántara, Sabma MartInez. Petra de la Paz, María Ramirez, Lic. Ignacio Arroyo, Pedro Ramirez, Ramona Laguna,. Soledad Murillo,
Natividad Rangel, Jacoba Juárez y Snta. Solache.
Se rumora que la viuda é hijos del Sr. Bean, muerto
últimamente en Tacubaya :!?ºr un vagón del Ferrocarril
del Valle, demandará á la Empresa actual de los Ferr~carriles del Distri~o, por la cantidad de $60,000 q11e exige, como indemnización de tan irreparabltl pérdida.

Otro pago de $3,000 de "La Mutua."
«AEREO-NAVES» BN OBSERVACIÓN,

PARIS.
Vi~t,aselectro-:C'otógráficas de todo
lo bello. n1aravUloso,
é interesan.te de esta famosa :inetrópoll.

Este es el título que lleva nn primoroso álbum impreso á todo lnjo, con pasta elegant(sima y quecor&gt;tieue una
colt·cción de vistas hechas por d procedimiento indicado arriba. Estas han sido preparadas bajo la dirección
Celebróse ya la prime"ª Junta Preparat?ria para _el del íotógrafo especial del gobierno francés, Monsieur AdolConcilio provincial mexicano, q11e debe abrir sus sesio- phus Pepper, y cada cual lleva consigo una hermosa exnes el d(a 23 del próximo Agosto, conforme á la convo- plicación, debida á la elegante pluma del honorable Moncatoria hecha por el Ilmo. Sr. Arzobispo de México.
sienr dn Ta:guy, del Departamento exterior de Francia.
Las Jnntas Preparatorias para dicho Concilio, ~e celePrincipia la obra con un expléndido retrato de Napobrar.in indistintamente en el salón de actos del Semina- . león I; sigue una breve _historia de París y se inicia dPsrio Conciliar, ó en la Sala Capitular de la Iglesia Cate- pués la serie primorosa de vistas electro-fowgráfi.cas. Todo Paris desfila ante los ojos del lector, que hace, !lin modral.
verse de sn asiento, el más !lPductor de los viajes. Los paEl martes por la tarde se reunieron en las oficinas de lacios, las plazas, los principales edificios, los museos, las
la Secretaría de Fomento, el Sr. Ministro del ramo, el Sr. g,andes esculturas y los grandes cuadros; todo se sucede,
Gobernador del Distrito y los Sres. liPgewisch y Uhink, produciendo gratísimas impresiones.
con objeto de tratar de la próxima Exposición de la SoConstituye esta galería el mejor adorno y solaz de un
_
ciedad de Concursos de Coyo:1-cán, que debe verificarse hogar, perfectamente acabada como está.
Son ag.,nt,Ps de la obra los Sres. Dobson y Donlyen el me~ actual en el lugar citado.
La Exposición próxima será de frutas.
Apartado 232, ó 2~ de Balderas núm. 2.-:\iéxico.

Papantla, 19 de Junfo de 18911.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «The lb.•
tual Life lnsurance Company of New York.»
México.
Muy señor nuestro-:
Nos es grato comunicar á_vd. que como «beneficiarios»
y ante el Notario Público Sr. Lic. Ramón Mantilla Ortiz,
hoy hemos otorgado recibo á los banqueros en esta _plaza
Sres. Pedro Tremari &amp; Cia.. por la suma de ($3,000) tres
mil pesos, importe de la Póliza número 630,btiti, bajo la
cual estaba asegurado mi finado esposo el Sr. José R. Rodr!guez, en la respetable Compañía de Seguros «LA M1rTUA de Nueva York,» &lt;le la que es vd. su digno representante en esta República.
Como testimonio de la confianza qne nos inspira la honorabilidad de la Compañía, no hemos vacilado en tomar desde luego una Póliza dotal de $10,000 en favor de
mi hijo el menor José Jorge Rodrfgue:r..
Al manifestar ú vd. y á la Oficina Principal en Nueva
York, nuestra más sincera gratitud por la eficaciá con
que se tramitaron las diligencias que en estos casos se
requieren la hacemos también extensiva á su Inspeetor
Don Ismael Dominguez por la honradez con que proceaió hasta hacernos el pago referido.
Quedamos de vd. muy attos. y affmos. S. S.-AuRORA
N. VDA. DE RooruouEz.-PARLO LUMM, Tutor.

El~ de Juli~ de 177~, fné aprobada por p] congreso
americano reumdo en Filadelfia la solemne Declaraei6n
de la Independencia Norte Americana, signada por los
representantes de las voluntades del Pueblo y esta fecha gl?riosa l!" conmem?ra con grande pomp~ la poder.:&gt;sa nación vecma, organizando así mismo los ciudadanos
que de ella se hallan ausentes, regocijadas fiestas en los
paises donde se han radicado.
Creemo~ de oportunidad, C?D tal motivo, consagrar algunas págmas al_notable amversario, reproduciendo el
texto de la mencionada Declaración que es sin duda uno
de los más notables documen'
tos históricos de la edad moderna, y publicando algunos
grabados de oportunidad, tales como los retratos de todos
los presidentes de los Estados
Unidos, la Casa Blauca y el
Capitolio de Washington.
La declaración de la Independencia fué redactada pri ncipalmente por Jefferson, y
dice así:
«Cuando en el curso de los
-acontecimientos human0s ne
cesita un pueblo desatar los
lazos políticos que le han unido á otro, y tomar entre las
naciones de la tierra plaza.
aparte é igual, á lo que le dan
derecho las leyes naturales
y las del Dios de-la naturaleza, el respeto á la opinión
de la humanidad le obliga á
declarar las causas que le deciden á la separación. Juzgamos evidentes por sí mismas estas verdades: todos los
hombres han nacido iguales;
están dotados por el Creador
de ciertos derechos inalienables; entre estos derechos se
cuentan la vida, la libertad
y el procurar la dicha. Se han
establecido gobiernos entre
los hombres para garantizar
estos derechos, y el poder
del gobierno emana del consentimiento de los gobernados. Siempre que una forma
de gobierno llega á ser destructora de este fin, el pueblo tiene el derecho de cambiarla ó abolirla y de establecer un nuevo gobierno,
basándole en los principios
y or~anizándole el'l la forma
que ¡uzgue más adecuada para darle seguridad y bienestar. La prudencia ensefia, á
la verdad, que no conviene
cam bi~r por C' usas pequeñas
y pasa¡eras los gobiernos establecido_s d~ larga fecha, y
la expenencia de todos los
tiempos muestra, en efecto,
que los hombres se hallan
dispuestos á tolerar los m~les soportables mejor que á.
hacerse justicia á sí mismos
aboliendo las formas á que
están acostumbrados.
. Pero cuando una larga sene de abusos y usurpaciones
que tienden invarfablemen~
al mismo fin, marca el propós\to de someterlos al deepot1smo absoluto, tienen el
derecho, tienen el deber de
rechazar tal gobierno, y de
proveer, con nuevas salvaguardias, á su seguridad futura. Tal ha sido la paciencia de
estas colonias, y tal es hoy la
necesidad que les fuerza á
cambiar sus antiguos sistemas de gobierno. La historia
del rey actual de la Gran Bretaña es la historia de una serje de injus~icias '!' usurpaClones repetidas, que tenían por fin directo el establecimiento de una tiranfa absoluta en estos Estados. Para
probarlo, sometemos los hechos al mundo imparcial.o Sigue de~pués una larga exposición de los abusos de la metrópoh Y los sufrimientos de las colonias, y termina con
estas pala~ras: «Han permanecido también sordos (habla de los mgleses) á la voz de la razón y la consanguinidad. Debemos, por tanto, cederá la necesidad que im·
pone n~estra separación, y mirarles, con el resto de la
humamdad, como enemigos en la guerra y amigos en la
paz. En consecuencia, nosotros los representantes de
los Estados Unidos de América' reunidos en Congreso
ienera_l tomando por testigo de' la rectitud de nuestras
1ntenc1ones al Juez Supremo del Universo, publicamos

y declaramos solemnemente, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, que las Colonias
uni&lt;las son y tienen el derecho de ser Estados libres é
independientes; que están desligados de toda obediencia
á la corona de la Gran Bretaña; que todo lazo político entre ellos y el Estado de la Gran Bretaña está y debe estar completamente desatado; que, como los Estados libres é independientes, tienen plena autoridad para hacer la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, reglamentar el comercio y realizar todos los demás actos ó
cosas que los Estados independientes tienen derecho á
ejecutar; y poseídos de firme confianza en la protección
de la divina Providencia, comprometemos mutuamente
para el sostenimiento de esta declaración nuestras vidas,
nuestras fortunas, y nuestro bien sagrado: el honor.»
Los Jefes del Poder Ejecutivo, á partir del reconocí·

r'resiaentes ae los $staaos Hniaos.
miento por Inglaterra, de la autonomía americana, han
sido los siguientes, cuyos retratos bailarán nuestros lectores, con su número de orden, en otro lugar:
l ? Jorge Washington, * en Bridge, Virginia, el 22 de
Febrero 1732. t el 14 de Diciembre de 1799, dejando un
nombre glorioso.
2? Juan Adame,* en Braintrie (Massachusetts) el 19
de Octubre de 1735. ten Quincey el 4 de Julio de 1826.
3? Tomás Jefferson, * en Shadwell (Virginia) el 2 de
Abril de 1743. t el 4 de Julio de 1826.
4? Jacobo Madison, * el 16 de Marzo de 1751, cerca de
Port Royal (Virginia). t el 28 de Junio de 1836.
5? Jacobo Monroe, * en el condado de W3at-Moreland
lVirginia) el 2 de Abril de 1750. t el 4 de Julio de 1831.

6? Juan Quincy Adama,* en Maseachusetts el 17 de
Junio de 1767. t el 17 de Febrero 1848.
...._.
_~
7? Andrés Jackson, * en la Carolina del Norte el 15 de
Marzo de 1767. ten 1862.
8? Martin Van Bivien, * en Kinderhoo el 5 de Diciembre de li82. t en 1862.
9? Guillermo Enrique Harrison, * en el Estado de Virginir. el 9 de Febrero de 1775. t el 4 de Abril de 18-1 l.
10? Juan Tyler, * en Charles City (Virginia) el :.'V de
Marzo 1790. t el 18 de Enero de 1863.
11? Jacobo Polk, *.el 2 de Noviembre de 1795 en e~
Condado de Mt&gt;klem'tmrgo. ten 1849.
12? Zacarfas Taylor, * el 24 de Septiembre de 178-1 en
el Condado de Orange (Yirginia). t el 9 de Julio de
1850.
13? Miltard Fillmore, * el 7 de Enero de 1800, en Summer Hill. t en 1874.
14? Franklin Pierce, * en
Hilleborough (New Hampshire) el 23 de Noviembre
de 1804. t el 8 de üctu bre
de 1869
15? JacoboBuchanan, * en
Pensylvania el 23 de Abril
de 1791. t en 1868.
16? Abraham Lincoln, * el
12 de Febrero de 1809, en
el Condado de Harding. Fué
asesinado el 14 de Abril de
186-5.
17? Andrés Johuson, " en
Raleigh (Carolina del Norte) el 29 de Diciembre de
1808. t el 31 de Julio de 18i5.
18? Ulises Grant, * en Ga•
lena ( Ohio) el 27 de Abril de
1822. t el 22 de Julio de 1885.
19? Rutheford Hayt&gt;s, * en
Delaware f el 4 de Octubre
de 1822.
20? Jacobo Abraham Garfield, * en Noviembre de
1834, en Orange (Obio). Fué
asesinado el 2 de Julio de
1881.
21? Chester Arthur, * en
Albania el 5 de Octubre de
1831.
22? Grover Cleveland ( reelecto en el período de 1892
1896) * en Nueva Jersey en
1837.
23? Benjamín Harrison, *
en Indiana en 1835.

El capitolio de Washington, que sirve de ilustració11
á estas notas, es,y con justicia, motivo de orgullo para
el vueblo americano, pues
pocos gobiernos tienen un
edificio semejante. Su extensión inmensa, las hermosas avenidas que lo circundan, sus elegantes y ricas salas, su airosísimo domo que
tiene nada menos que 000
pies de altura, coronado por
la estatua de la Libertaa,-los
espléndidos parques que aumentan la belleza de su perspectiva, hacen de esa colosal constrncción, digno objeto de la admiración de foviajeros.
Está colocado el Capitolio
en una eminencia, á la cual
dan acceso grandes puertas
de hierro, y una vez que se
han franqueado, deleitase la
mirada en los jardines, las
fuentes, las terrazas, dominándose además desde abí
la hermosa ciudad de Washington. En parte visible del
Capitolio, levántase la colosal estatua dellibertador, en
cuyo pedestal se leen las siguientes bien conocidas palabras: First in wnr, jfrst in peace, and first in the heart of his
country men.--«EI primero en
la guerra, el primero en la
paz y el primero en los corazones de sus conciuda~anos.,.
La piedra angular de la parte ce!ltral de eete maJestuoso edificio fué colocada por Washmgton en 1792.
La Caea'Blanca unh ersalmente llamada así, aun cuando su verdadero X:ombre es the E.ur-,itive ilfm~~ion, por estar pintada de blanco, es la residencia de los presidentes
de los Estados Unidos.
El primero que la ocupó fué el presidente Adama en
1800. 'Loe terenos que la rodean, comprend1;11 unos se~enta y cinco acres de terreno, estand~ destmados vemte
acres á los jardines privados del Presidente.
El principal departamento de la Casa Blanca, es el
«East Room," riquísimo salón espléndidamen!-C dE_corado,
de SO pies de longitud y 40 de anchura. La historia de la

�5 J ULTO, 1896.

"8L MUNDO

fi

5 J CJLIO. 1R9n.

.

-,_..,-·-------- ----------;r------------,--7
-

LA CASA BLANCA.

EL CAPITOLIO DE WASIIINGTON.

Ca~a Blanca es la hiatoria de los Estados 1:nidos, pueRto
que en ella han residido, desde que e,upezó el sigl", los
jdes de la Nación, y ningún americ!rno la ve sin ernoci,jn
respetuosa.

William Me. KinJey.
Con el pre~ente número publicamos ei retrato del célebre prowccionista americ_ano, Williaro Me. _Kinl~y, candidato del partido repubhcar~o, para!ª Pres1de~c1ade los
E~tados t: nidos en el próx 11110 penodo const1tuc1onal,
proclamado en medio de frenéticos aplausos por la Convención Nacional, reunida el 16 de Junio en la ciudad de
St. r,ouis.
[J Mayor Me. Kinley, _actual G'lbernador del Estado ~e
Ohio a\ aceptar su candidatura, como lo acaba de mamfesta~ á. los delegados de la Convención qne fueron á ofrec.irsela á s11 residencia particular de Cantón: se hace el
e..&gt;rife,) del partido, el porta-estandarte dP- sus devotos y
p1rtidarios, y se declara firme defensor del programa republicano; aprobad? en_tre las pro_testae estériles de los partidarios de la libre acu.
fü1ción dti la plata y las explosiones ngocijada, _de los defensores del monometali~mo oro.
Altas tarifas á. las importaciones extrimjeras que pueden competir con la industria
americana; manto amplísimo que proteja
y ampare le producción nacional, airnque
el consumidor sea quien pagne las diferencias; política ei.:tranjera enérgica, simpatías por insurrectos cnbanos, y coruo C'lrolario refuerzo y extensión de la marina de
gnerra; he ahí los puntos principa.les de ese
vrognima, esa es la tarea del caudillo republicano, caso de que le sean favorables los
comicios de ~oviembre, y de que los demócratas, partidarios de la plata, los populistas v los republicanos disidentes no den
al traste en las elecciones próximas con
la popularidad creciente del l1•ader levantado sobre el pavés, como el ídolo del día
en las filas republicanas.

cubre su cresta, ó del hecho de habéraele creídn inaccesible hasta el siglo presente. Sin en,bargo, los hermanos Méyer, de Aarau, pretenden haberle subido. En
1828, algun0€ ca:::::ipesinos de Grind.. lwald llegaron al más
alto pico, y t,ambien Agassiz. Forbes y otros, en 1841. El
pico más ele1•ado termina en una aguda punta, cuya cima ~ólo tiene dos pies de ancho.
Los adjuntos grabados indican la vía férrea, cuya constrncción a&lt;:aba de conceder el gobierno, déspués de un
largo d1::bate. Tendrá. más Je ocho millas y se levantará
hasta una altura de 6,980 pies. Partien&lt;J.o de Scbeidogg,
atravesará el interior de las montañas de Eiger, Monch y
,Jungfrau, en cuya cima saldrá por medio del conducto de
216 pies dt: alto, que atravesará el cono central del Jungfrau.
Exceptuando la e,tación de partida, todaR las demás,
que son seiia, se bailarán perforadas en la roca. Las estaciones tendrán todo el lnjo po~ible, comedores y dormitorios pequeño~, como lo~ que tieuen los ,·apores de las
líneas amt-ricam1s que van á Europa.
El conducto que lleva hasta la cima del Jungfrau, con-

Damos á nuestros lectores dos ilustraciones más, relativas á. la espantosa catástrofe
de i\IoFcow, que nos parecen de oportunidad ann.
El campo de Khodynsky, pudo compararse sin duda el día del desastre, originado según hemos dicho por un movimiento de la multitud y una desigualdad del terreno, á un sangriento campo de batalla
después de una tremenda lucha. Por donde quiera se advertía un amontonamiento
de cadáveres ensangrentados que mostrab.m en su rostro las contracciones de su
c~pant0sa agonía.
La muhitud rodeaba á los muertos, silenciosa, estupefacta, aterrada...... con ese estoicismo ruso, que no es por cierto la indiÍérencia.
¡Oh, que e~pantoso fué aquel espectáculo
v cómo sobre\'i ,·irá en la memoria de los
qne lo presenciaron!

~a i.,ía férrea

siste en un enorme tubo adaptado al hueco vertical que
se abrirá Pll la roca. Dentro de ese tubo de hierro, el ascensor sube y baja, actuado por un dinamo, que á su vez
recibe su fuerza de un motor hidráulico que utiliza las.
agt1as del lago Luchinen del Lauterbrunnen. Dentro del
tubo hay una escalera espiral, por donde podrán subir
las personas que no quieran tomar el ascensor.

En los últimos d ías del paFado mes, han hecho pruebas
de velocidad los caza-torped1::ro8 R.rnger y Deeperate: el
primero construido por loR Srri&gt;. Ifawthorne Leslie y
&lt;Jompnñ ía, anduvo-el promedio :?i'·] i millas con 4,035 caballos de fuerza y 13 kilógramos de presión en las calderas. El segundo alean?.•&gt; la velocidad de 31 millas con 15
toneladas á bordo, y 30 millas y media en completa carga, con 1111 trabajo 5,iOO caballos en el primer caso y algunos más en el sego,,ndo. Como notable en estas pruebas se señala, y lo es, que los émbolos trabajaron á la Yelocidad de 6·20 metros por segundo sin inconveniente
aparente.
Y decimos que sin incom·eniente aparente, porque en
los mismos días que tuvieron lugar las pruebas citadas,
también las hicieron los caza-torpederos Surley y Havock, que aceptados por el Gobierno inglés después de
brillantes prueba:i en las qne anduv:eron más de 2i millas constantes, hubieron de Eer objeto al poco tiempo de
importantes reparaciones hechas en el an,enal de Portsmouth. Esos barcos que en sus pruebas de recibo alcanzaron la excepcional velocidad de 27 millas y desarrollaron 4,000 cabal!.&gt;s, drspués de reparados no han pasado
de 23 3 mil las y fuerza de 3,281 caballos para el Surley y
2,225 el Havock. Dícese que ambos barcos harán nuevas pruebas despué~ de algunas más reparaciones en las
máquinas; pero malo es que se hayan perdido esas 4.7
millas, porque...... eeas no volverán. Lo mismo que les
sucede á los ingleses con SUij Surley, Havok y otros, ha
pasado á E~paña con varios torpederos y hasta con el
lÍnico caza-torpederos que tiene, y es de temer que no
}1aya escarmentado, como k es taro bién que digamos
(Jue los japoneses le tomen la delantera en fuerzas navales.

7

EL MUNDO.

LA

va FERREA

LA LINEA DE PUNTOS INDICA LA DIRECCION DE LA YIA FERRREA.

El Veldómetro.
Este nombre extraño está formado de una raíz ing1esa,

to melt, fundii, y de otra griega, metron, medida, y se
aplica á un aparato cuyo destino está explicado por su
nombre. El veldómetro presentado á la Sociedad de Física de Londres. por el Profesor Ramsay y el señor Eumerfapoulus, tiene por objeto determinar rápida y precisamente los puntos de fusión de las materias que se liquidan á una temperatura elevada.
El Dr. Joly, de Dublín, es el inventor del apar..to, que
se compone esencialmente de nna lámina de piatino, calentada por el paso de una corriente eléctrica.
Las substancias que han de ser objeto del
Pstudio, se colocan en pequeños fragmentos sobre la lámina de platino, y su tempPratura de fusión se deduce de la dilatación de la lámina, en el momento en que
se pmduce el cambio de estado, bajo la acción de una corriente de creciente intensi. da'.!.. La graduación del aparato se ha establPcido con ayuda de cuerpos, cuya temperatura de fusión es conocida. Los señores Ramsay y Eumerfapoulus, han practicado una ,.,erie de medidas sobre el punto de fusión de las sales de sodio, de litio,
de estroncio, de bario, de calcio y de plomo; pero los· resultados obtenidos no concuerdan con los hallados anteriorme1,te
por otros experimentadores y por medio
ne otros procedimientos, sin que haya sido posible explicar las diferencias observadas. La gran ventaja del veldómetro, estriba en la facilidad que ofrece de obtener determinaciones con muestras muy
pequeñas y muy puras, por consiguientt&gt;.
En cambio, no sti presta á determinar los
puntos de fusión de los cuerpos que experimentan una modificación química cuando se les calienta al aire libre.

La piel de los líquidos.
0

Las lágrimas son esféricas, sPgún el profesor inglés Donglas, porque tienen piel.
En efecto, los líquidos, y pi'incipahnente
el agua, tienen la superficie cubierta por
una '.piel finísima y muy elástica. Al zabullimos en un baño rompemos un piel de
inmensa extensión; pero como somos tan
fuertes y tan prsados con relación á ella
no lo notamos. Hay, sin emb~rgo, millareR
de pequeños insectos acuáticos, entre ellos
los tan conocidos zapateros. que se pasean,
corren y saltan por la piel de agua, sin
romperla, yqueparazabullirFe. tienen que
buscar alguna rotura de aquella inmensa
piel, alguna caída de agua ó algún sitio por
donde salga del agua una planta cuyo tallo
pueden seguir para el de.censo.

ae ,9.ungf rau.

El ,Jnngfran es uno de los montes, ó mej,11· dicho, gruno de montañas más pintores-

LOS CAZA-TORPEDEROS.

ca~ de Suiza, forma una de las lomas de loij
Alpes Ilern!'S"Q, quesPpara los cantonefj de
Yal;1iQ y de B!'rna. Tiene 13,6il pies de
Plt-,·ación, según unos, y conforme á la opiniún de otrus, l:~,718; y derirn su nombre
"Yirgen,11 ya del manto de pura nieve que

En Inglate rra están dotando á la escuadra con un gran número de caza-torpederos para oponn'os á las masas de torpederos que tienen las marinas rivales, y
principalmente las francesas.

J{on. "(Q)illiam roe. Kínlev,

a~ Oltio.

Candid11to d el Partido Republicano para la Presl:lencia d~ los F-stados Unidos.

DEL°JUXGFRAU.

LA C.\.T.ASTROFE DE KODYNSKY.
RECOXOCDfíENTO DE CADÁYERES.

�EL MUNDO.

8

LA V1A FERREA DEL .IUNGFRAG.

uno de los coches entrando en un túnel de la vla. A un costa·
do de esta hav una vereda para la gente de á pie. En la parte
superior del grabado hay una e~tación que da frente hacia uno de
los ventisqueros.
Vista de la vía férrea cerca de la cima del Jui1gfrau, en que se
indica la vereda para los caminantes.

Esos buenos orientales, que en su país constrnyen ac•
fatalmente varios buques de verdadera importancia y tienen contratados fuera dos bnqnes de 12,000 toneladas,
botaron el día 31 del mes pa2ado el acorazado Fují de
&lt;'Ee dei,plazamiento, y superior en cerca de 3,000 toneladas al Pdayo.
El Fují tiene 1.4 metros de eslora, 22.26 de manga y
13.42 de puntal, y con el calado de ocho metros desplaza
12,-!50 toneladas. Las máquinas son dos, de H,000 caba•

llos de fuerza colecth•a, con tiro moderadamente forzado.
Las calderas son 10, de cuatro hornos cada una, reparti·
das en cuatro compartimientos estancos. La cantidad de
carbón qne puede el buque llevar en su calado normal,
ee de 700 toneladas; pe1·0 tiene carboneras para 1,200 toneladas, sirviendo el carbón para establecer una zona
protectora de tres metros de ancho en una buena longi·
tud del buque. El Fugí está blindado en su flotación con
una faja de planchas de acero han·eyizadas de 45 centímetros de grueso y 2.40 metros de ancho en una longitud
de 69 metros. Por encima de este blindaje principal, se
extiende otro para la protección de la batería, que tiene
2.15 de ancho y 10 centímetros de grueso. .Además, tras·
versal mente en los extremos de la zona acorazada, se han
establecido unos traveses blindados de 15 centímetros,
que se extienden basta la ci1bierta alta y e "itan las enfiladas.
El armamento del Fují se compone de cuatro caflones
de 49 toneladas en dos barbetas blindadas y 10 piezas de
15 centímetros, distribuidas seis en la cubierta alta y cuatro en la principal. Las de la cubierta alta tienen gruesos
manteletes de acero, y las de la principal van dentro de
casamatas blindadas con planchas de 15 centímetros de
acero níquel, como lo es todo el blindaje secundario.
Tiene tami.Jien tan poderoso buque, buen número de caflones de tiro rápido, revólveres y ametralladoras, y ade·
más, cinco tubos lanza-torpedos de -!5centírnetros de diámetro. El buque eet.í dotado con dos palos de acero tubu Ir.res, provistos de cofas arl}ladas con cañones de tiro
r_ápido y pescantes para izar los botes, que son en núme•
ro de 15.

5 JULIO, 1896.

5 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

LA VIA FÉRREA DEL ,HJNGFR,I.U.

El grabaclo iu\lica el término de la via férrea con su adjunto res·
taurante. Lo,; pasajeros que no quieran tomar el ascensor, podrán
subir por Ja Yia circular que circunda el interior del cono.
Corte del ascensor en el Interior del cono de Jungfrau.

LA Pl:NTURA MUSICAL.
Con la vibraciones producidas pol' la voz pueden tratarse dibujos preciosos, que reciben el nombre de pintura
musical, que se obtienen valiéndose del instrumento llamado eid6jono. Este aparato compónese de un receptor
en forma de copa, cuya ):loca tapa, á modo de tamboril
moruno, una membran'l elástica perfectamente estirada
por igual; un tubo comunica diagonalmente con el tallo
hueco del receptor, y en la boca de este tubo, colocada
más alta que en la membrana elástica, se canta la nota
que ha de producir los dibujos.

Sobre las membranas se pone 11n poco de arena muy
fina, ó de polvos de licopodio ó de alguna substanc;a semilíquida, y á las vibraciones producidas por la voz en
aquel diafragma, estas substancias saltan, se separan,
vuelven á juntarse y forman dibujos y figuras de perfecta.
simetría, y de las cuales no pueden formarse concepto
exacto sino viéndolas.

LA CATÁSTROFE DE li::OD'1&lt;'NSKY.

Conducción de heridos al hos:pit9..1 de los obreros.

[Grabado en los talleres de «EL 1\fL'NDO.»]

9

�ELMUNDO.

10

5 JULIO, 1896.

5 JULIO, 18':)6.

EL MUNDO.

11

(*)

I

CE de esto mucho tiempo; no se cuantas veces cien años. Juan Paecual de
la heTed d de los Lodoños, estaba enamorado de Blanca :Morelo, de la heredad de los Olivos.
La heredad de los Olivos estaba situada sobre la colina que separa el caserío de B y desciende basta el mar.
Era una linda pOBesión, sonriente y bien- cultivada.
El tío Morelo, hijo de un miserable leñador d.,J Estere!, habfa encontrado ahí,
quitando algunos troncos, una tierra tan rica, que dejó el hacha por la azada y aquello
se convirtió en menos de tres años en una de las más bellas campiñas de la costa.
Era viejo, estaba ya cascado y no trabajaba más que por entretenimiento. Pero
sus tres mozos de labor le reemplazaban medianamente bajo el ojo vigilante de la
tfa l\lorelo que trabajaba dos veces más que un hombre, como todas las mujeres del
Mediodfa.
Blanca, por su parte, ocupábase de los quehaceres de la casa y del huerto, un
hermoso huerto lleno de árboles frutales, donde la niña trabajaba muy á rn gusto y
donde Juan, de la heredad de los Lodoños, la había besado por primera vez, por encima de las ro~as de la cerca.
Se decía Juan el de los Lodoños como se decía Blanca la de los Olivos. Los Lodoños estaban lejos de ahí, en el valle de los laureles-rosas. Juan vió por primera
vez á Blanca sobre uno de los manzanos de su jardín, un día que se metió por el bosque cazando becach1es.-Viéndola fresca y gentil, quedóse con la boca abinta.
Ella por sn parte le miraba sin disgusto, porque era nn guapo mozo.-Después de
un momento de silencio: «Buenos días, l!eñorita, dijo: cazaba en vue~tras tierras; he
anclado mucho al rayo del sol y no me vendría mal un vaso de agua!»
Fnese ella á la fuente que estab ~ próxima y le trajo agua fresca en una copa de
mad!'ra. El bebió y le volvió la copa; pero como ella avanzase la mano, asióla él y
at1ayendv á la niña hacia la cerca de florea, le dijo con emoción: «Yo andaba cazando
pájaros y he encontrado el más lindo de la comarcal Si no me equivoco, vos debéis
ser Blanca la de los Olivos.-Sí, yo soy!-Pues sois más blanca que la flor de vueetros
manzanos!»
Tenía la voz muy dulce...... Blanca no sintió que la atraía poco ~ poco hacia él
y no ~e dió cuenta de nada, hasta que recibió un beso.
Yo soy Juan el de los Lodoños, exclamó él y huyó.
Ella le miró aleji.rse y cuando hubo deeaparecido, repitió como un eco: «Juan el
de los Lodoños........ .
,

9

***

Al volverá la heredad, Juan dijo á su padre:
-Padre, yo quiero casarme y he encontrado la mujer que necesito: es Blanca de
los Olivos, la hija del tío Morelo. El viejo tiene dinero, la madre trabaja firme, sus
tierras son ricas y Blanca es la perla de San Rafael.
-Yo no digo nada, respondió el tfo Pascual; pero Morelo es un viejo loco que fué
á encaramarse allá arriba, sobre la colina, expuesta á todos los vientos y qne trabaja
t'lenos para él que para el Mistral!
No devora acaso el Mistral la mitad de. las cosechas? Fuerza es creer que para convertirse en labrador de simple leñador que era, ha hech,) un pacto con el viejo bandido que de dos cosechas, toma una!',
-Lo que le queda, replicó Juan, \),asta todavía para vivir!
Sí, pero si á Mistral Pe le ocurre
un día de estos devorarle dos llfios
de una vez, son gentes arruinadas.
• Padre mfo, yo os suplico que me
dejéis casarme con Blancal No seré
feliz sino con ella!
-Pues bien, cásate, Paecual, consiento en ello! :Mañana iré á ver á
:Morelo y á pedirle á su hija! pero
con la condición de que no os casaréis sino dentro de trt&gt;s años! Y es
preciso que durante esos trts años,
Mistral respete sus cosechas; si devora una sola antes de este plazo, re·
tiro mi consentimiento.
Cuando el tío Pascual hablaba todo el mundo debía inclinarse. Juan
lo sabía y no tuvo más remedio que
aceptar sus condiciones. El viejo era
el primer labrador del país y no había en la comarca un padre que no
se sintiese feliz de dar su hija al JO·
ven.
Así es que el tío Morelo se quedó encantado cua11do Paecual aven·

(*)

Viento noroeste que reina en el Mediterranco.

turó las primeras palabras; pero cuando se llegó á la terriblecondición, se rascó la cabeza,
murmurando para sí:
«He aquí un matrimonio di·
fícil.» Sirr embargo, Juan Pra
un partido tan bueno qne l\Iorelo aceptó, fiándose á la suerte y los dos jóvenes
fueron en adelante vistos como desposados.
Ese año, la cosecha de los Morelo fné soberbia.
Cuantas veces Juan tembló de miedo! Al menor soplo de Mistral, corría á ver Pi había derribado las espigas, si los olivos barrían los su!"loP,
si la vid se había tostado. Pero Mistral acariciaba
todo ein dañarlo y el granero de los :Morelo sellenaba de buen grano y la cueva de buen aceite y de excelente vino.
Los jovencitos alentaban hermosas esperanzas. Se adoraban.........
. .
Juan no frecuentaba ya el baile y pasaba en casa de Morelo las veladas del mv1ernn.
Volvió la primavera, después el estfo. Mistral amenazó con hacer de las suyas; pero aparte de algunos daños ligeros, la cosecha fué apreciable.
Con el corazón lleno de angustia vieron nacer los enamorados la tercer priman•rnLos árboles estaban llenos de flores. Las espigas crecían que era nn contento; la vid t ...
nía tantos racimos como hojas; jamás el dulce mes de Mayo había hecho tantas promesas.
Al ver redondearse los frutos. formarse las aceitunae, crecer la cosecha futura,
Juan se tranquilizab poco á poco, pero Blanca se entristecía cada día más.
-Te aseguro, suspiraba, que no cosecharemos todo eso!
Juan intentaba volverle el valor, pero la inquietud le invadía y ya no cambiaron·
un beeo que no fuese mojado por una lágrima.
Sin embargo el cielo estaba tan puro que hacia mediados de Mayo empezaron la!!-'
quejas.
-Va á faltarnos agua, decía Juan.
-No la pidas, respondía Blanca; ¿que importa un poco de sequfa? La cosecha ~P·
rá menos buena, pero bastará! Si llovif.se en esta época, sería una lluvia tempt:'stuu-ea .......... y después de las tempestades es ·cuando :Mistral es temible!
Blanca tenía sobrada razón.
Una noche, la atmósfera se cargó de vapores. Relampagueó toda la noche; al amanecer, cayó la lluvia, ligera al principio, después más fuerte; una lluvia ab1mdunti--,
penetrante; durante ocho días lloró el cielo sobre la tiura. Era entonces una maral'illa el explendor de la campiña.
-Qué abundancia, decfa Juan.
-Si Mistral no se enfadase!. ..... respondfa supnsticioeamente la novia,
Pero al atardecer del octavo dia, el cielo se despejó repentinamentf' hacia el ocaPo,.
dejando chorrear los fu~gos del sol que se hundfa lentamente detrás de la Peña obs·
cura. Después, el cielo se empurpuró y el golfo, apacible aún, tomó el aspecto deun lago de sangre.
-Somos perdidos exclamó Blanca.
Una hora después, :Mistral, desencadenado, derribaba, rompía, quemaba todo en,
la heredad de los Morelo.
Juan, loco de desesperación, corría por todas :partes gritando: «Detente, Mistral, detente! Piedad para dos enamorados que morirán si tu lo&lt;! separas!
Levantaba ia~ manos como si así pudiese contener al viento; enderezaba las espigas caidas como _si así espera~e salvarlas!. ...._. :Mistral continuaba su obra, sordo•
á aquellas lamentaciones. Cuando el sol reapareció, el estrago era completo.
El tfo Pascual, implacable, fué á ver por ~us propios ojos el desastre. Juan le suplicó. Blanca se arrodilló ante él; loi; viejos Morelo lloraron. Pero nada se obtuvo::
no había cosecha, pues no había matrimonio!
-Y si se os diera la seguridad de que Mistral no volverá más? exclamó de pronto la tfa l\forelo.
-La seguridad? qué seguridad!
-Una promesa firmada por él.
-Por Mistral?
- Sí, por .l\1istral y autorizada por el obispo de :F......
-Si me traes eso, tía :Morelo, doy en seguida mi consentimiento.
Y se alPjó sonriendo con incredulidad.
Descendió la noche sobre la tierra. Juan dirigiose con Blanca á la heredad de losOlivos. I,.an cogidos de la mano y lloraban. Los villjos entraron después. En aquel,
ruomento, uno de sus mozos fué á anunciar que tres embarcaciones habían perecido en
los arrecifes de la isla de Oro, en la punta de Aramonte.
-Infamias de :Mistral! exclamó la tía :Morelo, sí, yo quiero irá buscarlo para decirle su precio!
Morelo balanceaba la cabeza, Blanca seguía llorando, pero Juan miraba á la vieja;:
él también tenia fe: los amantes creen como las madres!
-¿ Y qué piensas decirle á ese bandido si das con su guarida?
-Le diré que si continúa destruyendo nuestras co~echas, ya nadie volverá á creer
en el buen Dios, y que entonces el buen Dios podría vengarse en él, de la incredulidad
de los hombres!
-Tenéis razón, tía :Morelo! exclamó Juan; pero yo iré más de prisa qne vos; vos no•
tenéis mis piernas de veinte años ...... ni mi amor...... El premio rle la empre~a es para mí; Y.º debo, pues, inte1J.tar la aventura! Adiós mi Blanca adorada!. ..... voy á bus•·
car á Mistral.
Dióle la niña un última beso que centuplicó sus fuerzas, y desapareció en medio•
de la noche.
-Yendo siempre contra su soplo, pensaba él, estoy seguro de encontrarle.
Marchó, pues, contra el viento, y bien pronto estuvo en Trejns. Aqní es donde·
vive acaso, se dijo; pero un viejo á quien interrogó, le respondió: «No, anda más lejos; yo creo que vive en Puget.»
En Puget no encontró alma viviente; todo el mundo estaba dormido; pero buscando aquí y ahí, pasó de la población y encontró de nuevo el soplo de :Mistral, barrien-

.;

Mistral dejó de soplar. Y Juan se apresuró á bajar; pero pensando que quizás no volvería á ver la luz, contempló por ú ltima vez las estrellas, y volviendo 8US ojos hacia el Este, vió, allá: lejos, muy lejos, en el disco de la luna'
en las orillas del horizonte, un extraño fantasma que se deslizaba hacia Sao
Rafael. Un ex:trPmecimiento recorrió todo su cuerpo, al reconocerá la mujer
azul.
Pero sus miradas no tuvieron tiempo de seguirla en el espacio. El suelo se
hundía bajo sus plantas, y se sintió precipitado en las entrañas de la tierra.
Cuando llegó al final de su caída, se levantó precipitadamente y miró el
sitio á qne la suerte lo había arrojado.
Por encima de su cabeza se redondeaba una bóveda colosal, tan alta, que
el monte Vinagre hubiera podido bailar dentro de ella la farandola con el Bálsamo Santo y la roca Peña-obscura. Su forma, sobre todo, lo maravilló, y des-·
pués de un largo examen comprendió que se encontraba sencillamente pn el
fondo de una odre inmensa. Lar. paredes eran de un aznl de cielo, y por todo
ornato no tenfan sino una enorme cantidad de odrecillas, no mayores quecatedrales, de color de viento, es decir, turbujas de a,mr. "Cna de estas burbujas aparentó fundirse y apareció un anciano:
-Yo soy Mistral. ¿Qué me quieres?
Viéndole tan venerable, Juan de los Lodoños eayó de rodillas y dijo con
tono de súplica: «Vengo á rogarte, Mistral, qne no arrases el campo de la que
amo. Al venir te he maldecido; pero tu rostro es tan noble, tan franco, tan lleno de bondad, que te pido que me disculpes.
La madre de mi prometida me había dicho que te amenazara con la
maldición de Dios; pero ya veo que no eres su enemigo y qne únicamente por
medio de las súplicas es com0 puedo obtener tu gracia. ¡No destruyas nuestras cosechas! No soples sobre nuestras tierras!. ..... ¡Yo te lo ruego, buen )listral, no pases por San Rafael!
-Pobre niño, respondió Mistral, ¿sabes 10 que me pides? ¿Qué sería sin
mí la Provincia? ¿Olvidas que los calores de vuestros estíos caen sobre vuestros pantanos? ¿A quién has encontrado en las orillas del Argens? ¿A una mujer azul? ......... Era la Peste ......... En otros tiempos, cuando los viejos montes
de los Moros estaban unidos al Estere!, la Peste reinaba en vuestras riberas;
pero el buen San Sebastián que protege á San Rafael, vino á suplicarme que la
arrojase. Entonces, vaciando todos mis odres, en un esfuerzo colo8al, arrebaté
.
con un sólo impulso tres montaflas é hice el tünel de Peña- obscura que me permite pasar ahora. Y desde entonces, merced á mí, desconocéis la peste. Ca~
da vez que tiene la audacia de presentarse, á la luz de la luna, la arrastro dentro del mar ......... Y si soplo, desde hace cinco días, es que la he visto aparecer
sobre las vacas muertas, en el Argens. ¿1\1e detengo hablándote?......... Pnes ella se
aprovecha de mi descuido, pobre niño. Está ya en la cabecera de la cama de tu hermana: Maflana estará en la de tu prometida.
-Ah! sopla! sopla! buen Mistral! prorrumpió Juan enloquecido; ¡sopla todo lo que
quieras y perdona mi audacia!
-Yo te perdono, niño, porque me has sabido hablar. Tu súplica ha ido derecha
hasta mi corazón, y quiero hacer a 1go pot ti. ¡En vano luchará la Peste! Se salvará
tn hermana; tu prometida no será atacada por ella. Regreila á San Rafael, y si en el camino admiras una flor ó una fruta, grítamelo muy alto para que yo pueda oírlo. Y
ahora, déjame. Ya hace mucho tiempo que otros me reclaman.
Juan quiso darle las gracias, pero se sintió llevado por una ráfaga tan poderoEa,
que antes de tener tiempo de reponerse, se encontraba fuera de la Crau, en los campos
floridos. Con gran asombro vió que era completamente de dfa; pero como tenía prisa
de verse al lado de los suyos, se puso en camino sin tratar de profundizar el misterio.
No andaba ya, volaba! :Mistral, por generosidad daba á sus piernas velocidad capaz de encelar á los pájaros.
Y cantaba alegremente:
«Aunque vueles al cielo, á la tierra ó á la onda,
Es tu soplo muy bueno, ¡Oh divino Mistral,
Pues arrojas la peste del mundo
Y nos libras á todos del mal!
Mistral amigo, amigo :Mistral.»
Y en eu creciente entusiasmo lanzaba exclamaciones al ver todo lo hermoso quehabfa en los campos. En Aubagne, fueron los olivos los que Je arrancaron este

--------•·.----==-- J
do el llano. «Viene de más lejos, se dijo; entonces vamos á Peña-obscura.»
En Peña-obscura, Jnan notó que Mistral venía dt Muy, y continuó marchando á lo
largo de las riberas del río. Al aproximarse á la ciudad, vió que la ribera formaba
un brusco recodo y que deecendía á un valle profundo, entre dos líneas de montafias.
«Con seguridad, exclamó, ese es el antr,, de :Mistral!» Y apretó el paso y penetró en
el valle.
Mistral no residía ahí. Sin embargo, todo estalia fresco y tranquilo; las praderas
húmedas, los extensos juncales inmóviles, las aguas tranquilas, en el seno de las cuales parecían dormir vapores flotantes, testificaban que el bandido no tenía ahí sus escondites.
A la claridad de una 1,ma descolorida, Juan distinguió una forma vaga que se mantenía acurrucada en el rincón más sombrío del nlle, eu un recodo de la ribera en que
las aguas, detenidas por un ángulo demasiado violento, mostraban sobre su superficie
de estaño, hierbas podridas, bestias muertas, detritus de todas especies, todas las inmundicias que el río pudo recibir en su curso, se amontonaban en este paraje. Desprendíase de él un olor pútrido, que el ser misterioso parecía respirar con delicia. Juan
se aproximó y preguntó: u¿No es este el antro del Mistral?» La mujer se levantó: estaba vestida de un luengo velo verdoso, húmedo y viscoso, semejante al musgo de los
pantanos. Sus mano11, sus pies, su rostro, eran azules; sus labios eran violeta, sus ojos
blancos y tiernos. Juan tuvo un extremecimiento. «Mistral» dijo la extraña criatura,
no vive en la Crau! Es mi más cruel enemigo, y si estoy aquí, buen mozo, es para cuidarme de sus ultrajes. Yo me hallaba en los estanques de V ...... cerca de la embocadura del río; él quiso sorprenderme y arrojarme con su soplo al mar; pero yo me agarré
de las hierbas, y de junco en junco llegué hasta aquí, donde puedo burlar sus furores.
Y tú, chiquillo, de donde vienes?»
-De San Rafael.
-Ah! ya sé...... yo estuve ahí!.. .... pero bace de eso muchos meses! ¿Hay todavía gentes guapas en San Rafael?
-Es claro.
-Oh! yo las amo! ¿Y muchachas lindas?
-Las más lindas de Provenzal
-Oh! yo las amo! ¿Tienes alguna hermana?
-Sí, y es muy hermosa.
-Iré á verla! ¿Tienes novia?
-Sí, la más linda de la comarca.
-Yo iré á estrecharla entre mis brazos!
-¿Vos?
Juan tuvo un nuevo extremecimiento.
-Síl yo! iré á abrazarla, así como á todos los
hermosos niños á quienes la noche sorprende jugando......Yo amo á todos esos dulces querubines!
Las madres me conocen!.. ....... Abrázame buen
mozo!
Juan retrocedió con horror.
-&lt;..,'uando menos dame la mano.
Y ee la asió rápidamente, sin que él tuviera tiempo de retirarla. Pero no se sentía
oprimidoj sus dedos se bundfan en una carne floja, que !o penetraba de un frío húmedo.
Huyo espantado.
Cuando salió del valle, Mist1·al, surgiendo repentinamente, por poco Jo derriba;
pero con gran asombro Ruyo, fué casi feliz al encontrarle y, respirando á todo pulmón
d vieuto que babia maldecido, sintió desvaneceree sus disgustos y su terror. La imagen de su bien amada, llorando, tomó de nuevo posesión de su pensamiento y borró
la imagen de la mujer azul. Entonces, no pensando más que en su felicidad perdida,
comenzó á acusar de nuevo á Mistral.
Pas6 del :Muy y fué á los Arcos y de los Arcos á Vidauban y de Vidauban á Luc.
Cuán lejos estaba de la Craul Pasó por otras foblaciones; en CarnoulPs, al volver la
faz, vió el sol que se levautaba por encima de Estérel, allá, lejos, cerca de San Rafael.
Y pensó: «Por a,hí debe salir, porque ahí se halla todo mi eol.»
Y redobló su energfa, para que el aat10 de oro no le abandonase en su camino.
Y no se detuvo. Auduvo tres noches y tres días. Y cuando &amp;u paso se debilitaba,
procuraba sostenerlo con el ritmo violento de un canto de ira.
«,Aunque vengas del cielo, de la tinra ó de la onda,
Es veloz tu carrera oh! maligno Mistral! .........
Tú difundes espanto en el mundo.
Tú soplas el mal.
Mistral furioso, temible Mist!all»

***

La noche del tercer día, á la incierta luz del crepúsculo, marchaba ¡,rrante nerdido
en la Crau. Pero guiándosesiemxe..por.elaoplodel Mistral, segufa, con la feen el corrzón.
Repentinamente vió á sus pies un abismo de bordes movedizos. Arenas y piedras daban vueltas en rápido torbellino, formando un prodigioso embudo de donde
surgía el viento con un ruido formidable.
'
-Aquí esl exclamó Juan, y quiso descender al abismo. Pero el viento lo sacudió
arrojándolo á veint!' toesaR de aquel sitio. Se le,·antó adolo1 ido y aproximándoQe ai
torbellino, llamó: ¡Mistral! ¡Mistral!
'
•

�5

EL MUNDO.

12

grito. «Q11é hermosos olivos! cuán precoces!» ...... y como repitiese: «¡Qué bellos olivos,
qué bell,,s olivos!. .....n creyó oír al viento, que decía:
--~i. chiquillo, ya oigo, ya o~go!
.
En lJ. Uiutatgritó: ¡Oh, qué hermosos trigos! En Ollioules: ¡Oh, qué hermosas viñas!
En la GMde: ¡Qué hermosos manzanos! En la Farlede: ¡Q11é. henn&lt;Jsos almendros! En
Cuers, en Carnuules, en lo~ Arcos, en Peña-obscura, en TrPJUS: ¡~ué l~emosos duraznos! qué bdlas avenas! qné bellas moras! qué bellas rosas!. ..... Y cada vez murmuraba )!istral en sus oídos: Ya. oigo, ya oigo!
El FO! no se había puesto todavía, cuando, por un mil11gro en el que no se detuvo
~í pensar, ta11t11 pri~a ttrnfa de dar y recibir noticias, se encontraba en 108 Lodoños.
-¡Tu hermana está muy mala! le dijo su padre.
-Debe estar mejor que anoche.
.
-E~ cierto, repuso el ancia110, pero se encuentra todad'.a mny deb1I.
-Es prcci•o tiempo para reponerse, cuando se ha sido tocado por la peste.
-¿L:i peste?...... Ya me lo había figurado, al verla ponerse toda azul. ..... ¡Ah pobre criatura!
.
,
No tP11gas cuidado. He visto á Mistral y me ha promllt1do que 1~ salvar!ª· ..
-¿Mbtral"?...... Sí, cuando comenzó á soplar, la pequeña h':'- mPJorado lllmediatamente! ...... A I•! si la salva de la peste, que sople todo lo que qu1~ra!
-Entonce,¡ ¿me p()rtré casar con Blanca?
.
.
.
-Si mañana, al salir el sol, tu hermana se encuentra completamente bien, iremos
á los Oliros.

***
La j,ffen enferma fué, quien, cantando alegremente, anunció el amanecer. No le
quedaba huella de su horroroso mal.
El tío Pascual dijo á su hijo:
«Yen pronto á casa de los l\Iorelo!» Y and~ndo and~ndo, mnrmnra';m:
.
«Es una desgracia que ese viejo haia escogido una U.;rra cxpueetá a todas las VIO·
)encías del viento!

ESO····· ... !NO!

1896.

5

JULIO,

1896.

13

EL l\IDNDO.

Cual no sería su asombro al llpgar, vit-ndo, al Oeste de :as tierras l\lorelo, una alta
c"lina de arena que se habia amontonado ahí por la noche y que protegía los Olivos!
Su almiración se redobló cuando, entrando en la heredad, la vió más rica que ninguna
de las del país!. ..... todo era frutos y flores.
Y Juan no se engañó. Reconoció todo lo que habia admirado al paso. Ahí estahan los olivos de Aubagne, los trigos de Ciotat, los racimos de uvas de Olidules, las
manzanas de la Garde, los duraznos. las avenas, loR albérchigos, las moreras de Curse,
de Cárnoules, de los Arcos, de la Peña-obscura, de Frejus ...... A.hf estaban las flores de
toda la Provenza!
Y corriendo con gritos de alegría en aquel jardín maravilloso, Blanca le pareció
más bella que nunca. Se hubiera dicho que era el hada de las rosas.
Juan la apretó entre sus brazos y le dijo:
A Mistral es á quien debemos nuestra dicha! El recogió todas esas riquezas y te
las tmjo sobre sus alas! Dale las gracias, mi bien amada!
Pero una brisa rezagada que llegaba dqJcemente de la Crau, les suspiró al oído:
«?fo; es á San Sebastián á quien hay que darle las gracias; porque si á Mistral debéis
vuestra alegría de ahora, el pueblo de San R,dael debe al buen San Sdbastián tener á
Mistral!»
Entonces los dos enamorados c01·taron las más hermosas flores del jardín, y fueron
á cubrir de ellas el altar de San Siibastián. Y lloraron, vertiendo calientes lágrimas, y
en un transporte de su ternura, se besaron en la capilla.
Y he aquí por qué, durante muy largo tiempo, antes de que la gente fuese incrédula, los novios iban juntos á esa capilla: Porque esa capilla había guardado el eco del
beso de Juan de los Lodoños y de Blanca de los Olivos.
Y ahora, todavía, después de la pueHta del sol, cuando Mistral sopla dulcemente
(yo que os hablo lo he oído, porque era el tiempo en que yo amaba ......... y sólo los
,-namorados lo entienden ......... ) si se sienta uno en li&gt;s ruinas y le presta atento oído,
se encanta al oír de pronto un ruido suare y ligero, como un vuelo de mariposas........ .
Y es un ruido de besos.
P. BARBIER.

~an¡as disti11guidas de la República.

Q11e ya no me querrás ...... Estaba escrito!
f i me tuvist... amor, que no lo creo,
Debió eu tn pecho fenece1\ marchito
Por el ardiente fuego del deseo.
¿Qne yo te quiero aún? ...... Torpe mentira;
No concibo virtud y vicio unidos,
Y la virtud en la pasión, esr,ira
Con el inmenso ardor de los sentidos.

Al mirarte, palpitan los ensuefios,
El sol de los amores se levaPta,
Y ante horizontes claros y risuefios
Entre la bruma de oro de los sueños
El a ve azul de la ventura canta.
Eres bella y feliz ...... La lengua human:,.
A ca11tar tu hermosura se rehusa.
Par.a tí el esplendor de la mañana,
El hos~ana triunfal, ¡oh soberana!
¡Oh, victoriosa reina, oh joven musa!
Junio de 1896.

¿Qne soy culpable? ...... Lo seré si quieres .. .
Si condenas el fuego porque enciende
El debil combustible á que lo adhierfs,
Tan inflamable en sí, que sólo prende:

FRANCISCO M.

DE

OLAGUÍBEL.

ASONANCIAS.

Si culpas al oleaje que se agita
Y eres el huracan que lo levanta,
Si vieudo que hacia tí se precipita
Te llegas á su encuentro y no te espanta!
¿Que yo te debo amar? ...... Absurdo anhelo.
Xo debe amar al viento que la azota
El ave que á la altura tiende el vuelo
Y combatida, en el abismo flota ..... .
:'.S'o debe amar el rayo detenido
Al hierro que altanero se le impone..... .
No debe amar el astro obscurecido
Al grueso nubarrón que se interpone.
¿Qne un día te amaré? ...... Vana esperanza!
¿Se puede amar la endurecida llaga,
Cuando el cautel'io á deshacerla alcanza?
¿El incendio voraz cuando se apaga?
¿L:1 triste obscuridad que se disipa?
¿La negra tempestad que se conjura·?
¿El aima puede amar, que se emancipa,
Al b.1rro material de su clausura"?
¿Qne no te olvidaré? ...... ¡no! no se olvida
El mal que se recibe en torpe engaño:
Podré curar la envenenada herida;
Pero no olvidaré quien me hizo daño.
Ll'!S E. XERVO.
Julio de 1800.

$rita. ~uz ~allina.
[DE TOL1¡1CA.]

HOJA DE ALBUM.

A UNA AZUCENA
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los ri7,0s de mi novia'fulguraste como nn astro,
:Me s,•duces porque tiene tu corola inmaculada
L11s enfermas palideces de la frente de mi amada.
En el perfume qu~ emerge de tu corola de armiño,
Simbolizan los amantes la temura y el cariño,
Y en la pálida blancura de tus pétalos sedefios,
Ven sutiles radiaciones de esperanzas y de ensueños.
Flor dti n(veas limpideces, blanca flor de mis amores,
Eres tú la inmaculada princesita de mis flores,
La que encierra entre los tintes de sus nítidas alburas
Castidades enfermizas de invioladas hermosuras.
Sobre el marmol palpitante de su frente pudorosa
Te prendió mi tierna amada con su mano cariñosa, ·
..\Jumbránd,ite en la mística penumbra de sus rizos
Con la luz de sus miradas y el fulgor de sus hechizos.
Flor sencilla y pudorosa, flor de cáliz de alabastro
Que en los rizos de mi novia fulguraste como un astro,
)Ie seduces porque tiene tu corola inmaculada
Las enfermas palideces de la frente de mi amada.
Julio de lSOO.
BE.XITO FESTANES.

JULIO,

Eu. el Al bum de la la Sri la. Luz .Ballina.

El verso es una flor .......¡ A.y! yo quisiera
Un madrigal que en el ambiente puro
aromados pétalos tendiera.
Y ebrio de orgullo al fin d,esfalleciera
Preso en la red de tu cabello obscnro.
La estrofa es una estrella ...... Y o he querido
Una dulcP canción que, como un astro,
Con su fulgor de oro encandecido
Yiniera, desde el cielo obscnrecido,
A iluminar tu frente de alabastro.
Pero tú, primavera, luz y esencia,
Todo lo tienes ya...... tienes la aurora
Iluminando apenas tu existencia,
La infinita bondad en tu conciencia,
La poesía en tu alma sofiadora.
Todo lo tienes ya...... Pálida rosa
Es tu .semblante; los claveles rojos
Se entreabren en tus labios, -y, gozosa,
La ilusión,-esa errante m11riposa,Ya á quemarse en el fuego de tus ojos.

Rns

En las noches de largos ensoe!ios,
Eu las noches de fiebres intensas,
Cuando llega el insomnio y revuelve,
Cou la mano, mis locas ideas;
Cuando salen, veRtidos de nuevo
Los recuerdos antiguos y llegan
A tocar al dintel de mi alma
Que, riendo, les abre las puertas;
&lt;'nando vuelven las horas de luto;
Y arropadas en clámidee, negras,
En tropeles confnsos y enormes
l 'or las calles desiertas pasean;
Cuando t0do en la sombra dormita,
Y la lluvia nocturna golpea
De mi cuarto el balcón, aparece
l\li E'dperanza, con cara de enferma,
J\li esperanza imposible. la loca
Qne padece la extraña demencia
])¡, querer reanimar lo que ha muerto,
¡ De querer reanima¡ te, mi reina!
Porque quiere infundirá tu imágen
El calor de tu aliento, y pm verla
Palpitará su lado, se arroja
En los brazos de e.xtrañas quimeras.
Yo sé bien que tu imagen sagrada,
En las noches de fiebres intPnsas,
Como tú, en otro tiempo lo hacias,
C'on sus brazos, mi cuello rodea.
Y me canta las frases que he oido
Ta mas veces en noches como esas,
En que ~aleo las horas noctumas
Arropadas en clámides negras.
Rí, mi virgen, yo se que me asistes
En mi atroz decailDiento y que llegas
A dejar en mi frente ardorosa
El calor de tus besos de muerta;
Yo te siento reír.á mi lado,
Y la sangre retoza en mis venas,
:\iientras arde en mi copa de ajenjo
El fulgor de tus ojos de reina.
¡Oh, bien mío! Las sornbrns piadosas
Han reunido tus formas dispersas,
En tus ojos se ven las miradas
Como luz de lejanas estrellas;
¡Oh, mi virgen! la muPrte me quiere
Y te quiere también: ¡Es tan buena
Que permite que vnelvas ahora
A reír á mi lado, mi reina!
Ya no tardes, te espero con amia;
Con tus brazos mi cm,llo rodea
.y desgrana en mi fre .. te ardorosa
El fü&gt;rón de tus besos de reina.
Ya no tardes ¡te esper0 hace tanto!
¡Son tan nt&gt;gras mis horas de espera!
¡Son tan largas las noches qne llevo
Arrullando tu imágen, sin verla!
¡Yen! Acércate- pronto; descanRa
•
A mi lado, muy cerca, mny cerca,
¡Que tus manos, temblando en las mias
Me acaricien aún ...... ¡Llega, llega!
Tú, no llegues, ahora; no llegues
¡Sus contornos, por Dios, no disuelvas!
¡ Deja arder en mi copa de ajenjo
El fulgor de sus ojos de reina!
Julio de 1896.
ANTENOR LESCANO.

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�14

EL~lUNDO.
EN LA ICL'ESIA.

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OX seguridad mis lectores van á aplicarme en
esta vez el dicho vulgar de qne: « en todo es
toy, menos en mfaa,» St-gún lo q ue les voy á con-

tar; .á lo que, confesando mi pecado, me acuso
de haber perdido algunas misas por estar en ellas sólo de
cuerpo presente, y trner mi imaginaci6n en continuabatalla con las in11merables inconsecuencias que co1ne1.en la
mayor parte de los fie:es que asisten á las ceremonias
religioFas, y muy eFpecialmente á misa.
Yaya!. ..... qué quit'ren ustedes ...... no lo puedo sopor·
tar-llámenme in1olerante si quieren, ó lo qne gnHt'n; pero ~n cuanto veo alguna rieja mfPtica, no verúádt'ntmente devota, entendá1wmos; sino de esas qne hacen visiti•
tas dentro de la iglésia, de aquí para allí, quP rntran y
salen, que cuchiche.a n; que le hablan al sacriFt,í11, que
encienden y apagan velas, etc.; y que est:\n como yo
cuando las estoy mirando, en todo, menos en lo que debiera; me distraigo tanto que olvido la de1·oción y haFt.a
lo qne iba á pedirle á Dios, y por más que me ~antiguo y
me hago cruces de agua bendita, no se me quita de e11fre11te el demonio, que en tales cMos es la ,•it'ja que con
su~ impertinencias me tiene abstraída la ate11c1ó11.
Digo la riej", porque son las mujeres, aunque no preciFan,ente viejas, las que más Jandar,gos tienen eu la
igle&amp;ia.
Es dfa de fiesta: &amp;l templo está completamente lleno de
gentP, porque han dado la última llamada á misa, y Do
11a Culeta que comenzó :i alistarse desde antes de la p, imern, llega echando el alma por la boca, llernndo consigo un cargamento de libros y cuadernillo~. Pero......
por dónde entrar?...... Pts!.. .... eso es torta dada para la~
seíloras: con p1 rmiso, dicen, cnando ya le han dado á
uno un empell6n haciéndose caber o.forti,,ri, cayendo 1111 0
de narices 1;obre el indiYiduo que le allt!'Ct&gt;dP. y aqtwl
sobre el otro como los eoldaditos de barnja. Y eeto IR
brincar gente, 6 mejor dicho pisar: aqnf Je ponen el pié
encima a una persona, acá le remuelen un tobillo á otra
perdiendo el equilibrio y le araflan por afladidura la cnbeza para sostt-nerse; más allá pisan á un niflo que chilla como un desesperado, á lo que la medre de la criatura les corresponde con un J"etc,rcido pellizco en un pantorrilla; y así, haciendo el rey del aire, llegan por fin
hasta ce1ca del presbiterio donde creen que€stán ya muy
bien, y aunque sea en un decímetro cuadrado, ~e dt-jau
caer más anchas que una verdol;iga en huerto de i ndio.
Así llega Doña Coleta.
-'.Ay, señora, que no mira! Parece hurro! ........ .
-Pues hágase para allá tantito, umjer; pata qué quiere tanto campo!
-¿Qué nové cómo estoy de aprelada?....... ..
-En el nombre del Padre y del H ijo ......... Hágaeepara allá ......... y del Espíritu Santo!
-No más á eso vienen á la iglesia! ....... ..
Dofia Coleta no se dió ~or entendida de loB piropos de
la oprimida. Pone su tercio de novenas sobre la falda de
otra vecina, y se cali sus anteojos estrt-llados de un vidrio y con una so a patilla, fungiendo corno tal en el lado contrario una cinta mugrienta. Coje su libro de hojas
sucias y amaril lentas y se pone á rezar, dizque en voz
baja; pero yo aseguro que con su rezo, acompafiado de
ens correspondieutes visages y pucheros, quita la atención á cuantos la rodean .
Ya para el lavatorio, la mujer oprimida por Doña Coleta no sabe si est:\ en misa 6-en su lecho; pero esta que
lo advierte y que siente el cuerpo de la vtoina pesar sobre ti suyo, se 1etira violentamente para que caiga la
otra al faltarte el punto de apoyo.
La dormilona le echa una terrible mirada, haciéndole
una mueca; pero no pasan dos minutos cuando ya est:\.
otra vez en brazos de Morfeo, dando cab, zadas 1\. diestra
y siniestra.
Coletita espía PI momento oportuno, y con niucho disimulo se quita un alfiler y lo hace st&gt;nti r en la poeadera
de la mujer, que dá un salto, abriendo los ojos; pero ante.i de que tenga tiempo de hablar, nuestra vieja le reconviene con todo d derecho de......... su osadía.
-Conchita, te !Pvantas ***
1.emprano porque mafiana es
dfa de misa, hija. Ya encargué á la criada que nos hable
para la misa de e...is.
-Ay, Dios! mamá; la misa de seis es muy temprano;
quién se ha de levantar á esa hora? Además, qne van puros rancheroF, y eólo de su pestilencia á guaraches no
puede uno oír la misa. No ve usted que á la de once es á
la que
la aristocracia'!
--Ah! ...... eBo es lo que ttí. quieres, no? Irá la miea de
once pam pone1te dos mil perifollos, y ver allí á Juanito,
á Luisillo ...... á las amiguitas......
-No, mamá, no es por eso; sino que ........ .
-Puts nos iremos á la de siete.
-Sea po,· Dios!
A la media para lrs l!íete comenzaron los trnbajos de
la pobre c1 iada para despertar á Conchita; y d~jaro11 la
misa, y llamaron la de ocho, y no fué posible que fo niiirt
abandonara t-1 lecho.
Om lrr.Jrm·a de las nne,e y media fué ,aliendo d!' en
recámara con laf11ria como un volcán en ernpción, v con
loi. ojos pit ,fio~os, como. le dice ~u mamá.
·
-Conchita, son las nueve y media y no te has arreglado: ya mero llaman la miea.
-Mamá, falta más de una hora!. .....
-Pues anda, niua, alístate, porque eres m11y pachorrui.a; ya te conozco.
Y no carecía de razón la mamá de Conchita.
-Niña, ya es la segunda llamada de miea de once!
-Ya voy, mamá!
-Te has hecho esos chinos más de diez veces, y ya te
acabas el polvo.
-Válgame Dios, mamá! ...... y.a voy!
La mamá lleva ya cinco minutos en el zaguán esperando á Conchita, basta que al fin llega ésta cargando con

5

el banquillo de moda, por el que ocupan doble lugar, y
cuando piensa que ya van á salir, vuelve á entrar la señ:&gt;rita, diciendo:-A.hl espéreme usted tantito, mamá, que
voy por acá......
Por fin se van, y á las dos cuadras van ya escoltadas
por el pretendiente deConchita acompañado de sus secuaces.
Llegan á la iglesia v como están en la última llamada
hay gran tumulto. La gente de afuera arremete sobre la
multitud de adentro, y hay gritos, apretones y caidas, y
aquello parece un pronunciamiento.
La mamá de Conchita está mohina por que la han metido como malacate, es decir, dando vueltas.
La niña está con un ojo al gato 1¡ otro al garabato; vé su
libro sin darse cuenta de lo que 'iee, porque entre ella y
Jnanito, que se luce en cometer irreverencias, se ha establPcido un tiroteo de miradas que parece fuego graneado. A ambos podría preguntárseles después de qué color
era la casulla.
Dime, lector, si DO ha de distraerse uno con todas esas
cosas. ¿Podrás oir misa con un muchacho que chilla y se
retuerce en brazos de la madre, porque esta se empeña en
que la criatura ha de estar con di,voción? Que al fin la
suelta, y gateando el angelito, se viene sobre tí para ha,.
cer solitos agarrado de tu pantalón?...... Viendo á un ranchero qne con sus manos enguantadas de ......... algo qu!l
no es eeda, cabritilla ni gamuza, sumerge una en el agua
bendita, dejándola con ojos de grasa, se echa un asperjeR en la cara, se hace una cruz en el pecho, otra en la
uuca y otra en el estómago?........ .

1896.

A VV A .G NER .Y

MIGAJAS.

l

Te quiero, es mi amor tan verdad.ero,
que aun no s si te quiero 6 no te quiero.

Puebla,

Al baile va Librada entusiasmada.
¡Dios permita que salga bien librada!

Guaaalajara.

· 41-f-ie

-~SJ~rt
~O.

Con pedal de Con1binacioes imitando

*** sinceras,
La., almas muy
confundiendo mentiras y verdades
después q ue hacen de sueños realidades,
elevan realidades á quimeras.

Arpa, Mandolina, Zitara Autoharpa, etc., etc.

***con tu acento;
Ayer le enajenabas
pero hoy ya le constipas con tu aliento.

Agente de los celebres

*

* *ante la hlstoria,
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(Dibujo de Leandro Izaguirre,)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

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M.E XICO, DOMINGO L2 DE JULIO DE 189°

'TOMO:II

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NUMER02

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Paseo por e1 ~osque .
(Dibujo de Leandro Izaguirre,)

�18

12 JULIO, 1896.

EL:UUNDO.
¡;i;EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

TniFoNo 434. -~ de las Damas núm. 4.-APARTADo 87 11.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlginle
al Gerente de este periódico.

La suscrición á. EL }IUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ 1 cac:6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.

y cuando el salario que se paga á un ho!Dbre ea inferior
á la función qne de él se reclama, la calidad .del prod~o
se ha dti demtiritar necesariamente. A esta circunst_anc1a
se debe que el servicio de la gendarmería sea deficiente.
Así, el sistema que pro~ne_el Sr. 1fa~edo, daría ó no
provechosos resultados á la sociedad, segun llenase las con•
diciones económica-s que lo hace1;1 r(lcomend~ble. .De esta condición depende el buen éxito de la policía preven•
ti va y la seguridad y garantías sociales. •

QfsrtínbnltJs sorialt,.

BKGISTRADO COMO ABTlCULO DE SEGUNDA CLASE.

Se ha producido. en esta última se1;1ana, uno de esos
esc,tudalo,; que revelan el hu,.,or agresivo, resue!tame~te
antisocial, tlti un grnpo de uuestraa cl.aees super1?res: ID·
sultos, g,&gt;lpetr, piswlas que relucen, 0:1sparos, henda;i..... .
toda la mise en sclm.e que nos caracteriza.
Eu ;\léxico una minoría pacífica es la única que vive
tranquilarnente, sin agredirá nadie, ni estar dispues~a á
emprender singular batalla á cada vuelta de una esquma.
Cierto es qne ei los esforzados caballeros que andan á caza de pendencias prosig-uen sus hazañas, la gente sensata corre el rieego de encontrarse á merced de los hom2{
bres demasiado hombres, dispuestos á sostener á cada
1uo1~eato he1oicas aventuras.
Politirn po.sitiu11.
En el caso presente fl e~cándalo tuvo por teatro una
l'asa uon s,mcta, lugar~s en los que d~be ejercerse una viNo hace muchos días un diario de esta ciudad ee en- gilancia más activa, haciendo respo~sables á las dueñas
tregaba con deleitosa fruición á una estadística electoral, de todas la,; culpas que el esclarecimiento de los hechos
tratando de demostrar que la euma de las firmas conte· arroje sobre de ella,; Y decimos esto, porque gen~ra[•
nidaE en un documento apoyando la candidatura dt'I llene meur.e ]a tolerancia quti é.tas manifiestan1 la_ ~mplia h.ral Díaz, en compar~ción con el total de lo,s h~bi(antes b..rtad para abrir las puertas á todos los md1v1du?s, en
de la ReJ¡&gt;ública, equivale á una gota de roc10 d1lu1da en cualquier estado en que se encuentren, es un ad!111:3ble
' una barrica de agua; y ante el resnltado de la falsa rnla· preparativo para escenas como la que la prensa diana ha
ción encontrada entre estos dos términos, batía las pal- deEcrito en eetos días con todos sus detalles.
mas altamente satisfecho de su feliz descubrimiento.
Eu estos locales el consumo de los licores se hace en
N~cesario es destruir este pequeño juegc, de iugenio grande escala; las mismas dueñas de las casas están inexhibido al público con la aparatosa pompa de un in- tereeadas en que se determinen escándalos, seguidos de
flexible hecho anti-democrático: el sufragio universal, en fuertes destrozos, toda vez que el menor objeto estropeala extensión en que lo supone este diario, 1.10 e~iste en do se hace pagar allí al doble.. En una palabra, ha_y un
ninguna parte dl:!Lmundo! El buen colega 1mag111a que positivo interés en que seme¡antes hechos se realicen,
cuando de sufragio se trata, interviene todo el pueblo, y porque ellos son una utilidad más que agregar á los be·
todo el pueblo...... es mucha gente, demasiada gent.. t
neficios del establecimiento.
En materia &lt;le Aufragio, el pueblo, el gran mudo, como
:Si en la historia de la anterior semana una persona de
le llama Emilfo Zola en su reciente «Roma.n no ha llega- buena voluntad se hubiese arrojado á detener los impuldo á ese milagro de actividad política con que suefla el sos ::!e la disputa cortándola en sus preliminares; si anexcelente diario á que nos venimos refiriendo.-Preci'sa- tes de llegará la~ manos, se hubiera separado á los dos
mente, un publicista francés acaba de dará conocer al· contendientes, no se tendría que lamentar la muerte de
gunos curiosos detalles acerca del movimiento electoral una persona, agena comp-letamente á la polémica. No ee
en Francia; después de un siglo de ernarceos democráti- hizo as1 porque jamás en esas casas sale una voz qe alarcos, la proporción de ciudadanos quti ejercitan sus dere- ma, nna'demanda de auxilio á la autoridad; porque con•
chos electorales solo se eleva á una quinta parte de la viene que esas escenas queden ahogadas en el antro, pa•
población total; únicamente se reclutan veinte votos so• ra hacerlas pagar á una tarifa exhorbitante.
bre un grupo de 100 habitantes!
Se necesita desplegar una mayor energía contra las
El sufragio universal se encuentra todavía en la infan- turbulencias ocurridas en esos lugares, tener la mano secia en Europa; ali/, en donde la cuantfa de intereses en vera y, eobre todo, m~strarse inflexible con esa especie
lucha y la apreciación de estos intereses, es superior á de insultadores gratmtos que, al amparo de unas cuantas
los de las nuevas nacionalidades de instituciones repu- copas-¡be!Ja disculpa por cierto!-se complacen en problicanas.-La extensión de la voluntad popular, es un vocará las gentes. Hoy fué en una mancebía, ayer en un
problema que se discute actualme11te, y de los estudios café mañana tal vez en un teatro, más tarde en Iá vía
que se han hecho surge esta verdad indiscutible: el su- púbiica, por capricho, por humorada, por exhibirse ante
fragio universal no es la suma de las voluntades indivi- la admiración popular, como personas de brío y resoduales.
lución.
Ni podría serlo: lo que ocurre en Fiancia sucede también en todos los demás países que se apoyan en la soberanía del pueblo. Repúblicas como las imagina el diario
á que aludimos, no han exi3tido, no existen, no existirán en lugar alguno del planeta. Hay, sí, grupos directores, clases q1ie toman la iniciativa, porciones popula- RESmlEN.-Notas breves.-Ona declaración df'l Emperador Guillermo y un libro de Charles Dilke.-Antinomias
res que t.oman parte en la coea pública, y esos grupos,
eecas clases, esas porciones son las que estampan sus firde las potcnrias.-Proclama de un pre~idente revolnciocionart0.-¿Q,né dicen los soñadores?.
masen un documento lasque amparan candidaturas, mientras el gran mudo permanece en su actitud hierática é indiferente.
Si apartamos la vista de la populosa ciudad de Chicago donde en estos momentos se libra la gran batalla que
La got,a, de rocío que se disuelve en una barrica de agua,
es una gota de anilina dando color á un gran volumen de ha de decidir de la futura gestión financiera en la gran
agua clara.
República del Norte; si nos desatendemos de los grandes
intereses políticos y mercantiles que allí se juegan, y que
af~ctan no sólo al pueblo americano directamente comUn prittter ensal}o ile policía prtuenttua.
prometido en la cuestión electoral, sino al mundo entero
del comercio y de la banca, pendiente de la solución que
Próximas á terminarse las obras de la Penitenciaría,
p::ede darse por el partido democrático á la ~e1:&gt;atida
hemos leído un informe que el Sr. Lic. Miguel S. Mace- cuestión de lll plata, apenas hay en los acontec1m1entos
do acaba de dirigir á la Secretaría de Gobernación, rela- diarios del mundo poiítico, que dan la nota dominante á
tivo á las reformas que es necesaric, introducir en el Có- nuestras crónicas, asunto bastante á entretener la atendigo Penal, para adaptarlo al sistema penitenciario.
ción de nnest,os lect.ores.
No somos de los más entusiastas admiradores de las
**~
P~nitenciarías, cuyos efectos de supuesta regeneración
El reciente lanzamiento al agua del nuevo acorazado
han podido ser rectificados en la práctica; pero creemos alemán «Federico III,» el más formidable de los nuevos
que cualquier régimen de reclusión ea preferible á nues- buques de las imperiales escuadras, dió ocasión al empe·
tra cárcel de Belén, que tiene en su contra el hecho de no
rador Gnillermo para declarar ante el mundo, en el imseguir ningún sistema.
prescindible di~curso que pronunció en la ceremonia,
A reserva de referirnos con mayor amplitud á las re- que está resuelto á engrandecer su marina de guerra, y
formas propuestas, cuando sean elevadas á la categoría excitando el patriotismo del pueblo que gobierna, dijo
de ley, vamos á referirnos á un punto importante que e¡_ue esperaba lo ayudarían todas las cl!ises sociales á coanotamo3 en el trabajo del Sr. MacEdo: la vigilancia, real locarla á la altura del ejército de tierra, tan temido y resy positiva, de los reos que hayan obtenido su libertad petado por su actual organización.
preparatoria.
Entre tanto, un e3taLlieta inglés de gran significación
Como se ve, lo que el informante propone es la creaun pensador que ni se alucina con halagadores
ción de una policía preventiva, encargada, no ya de per- política,
ni se acobarda ante realidades descom,oladoseguir á los delincuentes, sino de anticiparse y prt&gt;caver espejismos,
Sir Charlea Dilke, acaba de publicar un libro en que
la comisión de los delitos.-En Francia y otros países, la áras,
vuelta d~ serias consideraciones sobre el eetado de áiS•
vigilancia que la autoridad ejerce sobre los delincuentes,
!amiento en que ha 1nerido colocarse la Gran :Bretafla, y
despúés de haber éstos extinguido su condena, es muy por virtud de sus tendencias y de su tradicional política
activa, pudiendo seguirse paso á paso la vida del reo,
colonización en toda la redondez de la tierra, llegará
cuando las puertas de la caree! le han sido libremente ádecolocarse
¿n plazo no remoto, frente á frente de Rlil!la,
franqueadas.
y Alemania, unidas en.Jilia!pidable alianza, que á
Ahora bien, para que el sistema de policía preventiva Francia
de :a cuestión egipci~rarán la guerra á la
que propone el Sr. Macedo cumpla en reaiidad el objeto pretexto
primera potencia marítima del mundo.__ Para renllir á tan
á que está destinado, se necesita disponer d., un personal inteligente y activo, y esto no se logrará ai no es do- deegraciado evento, urge Mr. Dilke al gobierno inglés patando al agente con un sueldo que dé derecho para exi- ra que, conservando la nación e! rango que le éOrrél!ponen' el imperio de ·ios mares, ,se mejore y o~ice ei
gir de él un trabajo con;ipetente. El trabajo humano, co- de
ejército de tierra, para ponerlo á la altura de lae lleCeeimo cualquiera otra m ercancía, está sujeto á la ley del valor,
dades en lit terrible competencia que le espera.
«Agentes exclmiivos para los Estados Unidos y Can~dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 L1berty St. New York, E. U.n

Motas &lt;!Ebitorialt.s.

µro-µdsito be dtcciont,.

,oiítira general.

Raras é inexplicables contradicciones las que ocurre~ á.
las grandes potenc.i.as en ~tos tiempos de ~ompetenciasinauditas y emulaciones gigantescas.
Inglaterra que sostiene la ma!ioa más poder?ªª ~ue. se
baña en aguas sublunares, aspira~ tener un e¡érc1to ID;~
compatible con en modo de ser social. No comprende u
olvida el estadista inglés que tales cosas pretende que losgrandes ejércitos europeos que abruman con su peso los
presupuestos de las potencias continentales se forman á
favor del servicio obligatorio, y con m~ngua del taller Y
de la alquería que pierden en ese contingente que se lesexige sus fuerzas productoras más lozanas.
.
y el monarca teutón deslumbrado por el brillo esplendoróso de sus ejércitos de tierra, pretende echar sobre los
y a fatigados hombros de sus pueblos el peso de una marina poderosa, capaz de competir por sí sola con la de
Francia, su odiada ri".ª!·
.
.
Si loe partidos quedmgenalte!n~tivamen.te la polft1ca,
británica hacen caso de las predicciones más ó menos fundada de Sir Charles Dilke y se preocupan de sus.tE;~ores si el Reiechtag alemán á quien en breve se_ dmgirá
el Emperador para solicitar los crédito~ necesa!1os á sus
proyectos de grandeza, secunda las miras del ¡oyen Hohenzolern, ya tienen dos grandes pueblos _motivos para gemir bajo las nuevas cargas que ee les imponen. •
Y con estos factores que caen directamente sobre ~l miferable y el dtisvalido ¿quien ha de_ extrañar que_ la ignorancia oprimida y el proletariado sm amparo ru¡a~ á las.
veces en sordas manifestaciones? ¿á q!)i~n extranarán,
repetimos, las soñadas nt~píaf' del socialismo y los sal·
vajes ahullidos del anary,msmo desatentado? ........ .

*

* * ~sombr_o vimos
.
h a poc&lt;&gt;
No con sorpresa, con verdadero
un mensaje comunicado por la Companía Cablegráfica.
Mexicana á la prensa diaria,. en que se '.'-8entaba que el
seflor Cisneros Betancourt, titulado presidente de la República Cubana[?] había expedido una proclama en fa.
vor de un protectorado de los Estados U uiqos y•am~ de
anexiou á)a gran República, cuando e~tuv1era term!Dl\·
da la independencia de la revuelta A1,t1lla.
Si hemos de dar fe á la estupenda noticia-y hay q,ue
creer lo que dice una agencia que á diario nos comumca
nuevas favorables á la causa de los insurrectos--podemosdecir que esta vez se presenta la causa de los rebeldes
desnuda de pompas artificiosas y en ~u espantos'.' des~udez nos muestra las secretas tendencias de los ¡efes ID·
surrectos.
. .
¿Qué dirán á esto los que sueflan.y acarician los hermosos ideales republicanos para seres mcapaces de compren·
derlos?
·
.
¿Qué contestarán los que se creen ofendidos cuando de•
cimos que en aquel terreno sólo pueden f'.&gt;mentar los gér·.
menes mo1 bosos de las cajrerías democráticas, y la levadura de la pandilla y el caudillaje?
. .
Hay que desengañarse: hoy por hoy, lo que conviene
á la infeliz Cuba, es aceptar la autonomía que está para
ofrecer España, cuando haga suficiente ostentación de
sus derechos de soberanía.
X.X.X.
9 de Julio de 1896.
Nuestroos grabados.

PASEO POR EL BO S QUE.
México tiene tres cosas muy bellas: su cielo, sus volcanes y su bosque. El .primero extiende sobre el Valle,
como un pa.l,o real, su inmenso y purísimo azul. Los se·
gundos, yerguen sus moles blancas, perennE:mente ?lan•
cas, ante ese azul diáfano, embelesando la mirada; t1flense de púrpura en los ocasos y d&amp; oro en las auroras, Y
cuando la luna ¡;urge amarillenta del. Ixtlacihuatl, ~ácelo semejarse, según la galana expres1on de Justo S1er~a,
á un gigantesco wausoleo de mármol, alumbrado por 1~roensa antorcha sepulcral. En cuanto al B~qu~, es el 01 do de todas las frescuras y de todos los misterio~; ex~-·
riméntase sir,gular alivio al dejar la atmó~.fera m1asmátl•
ca de la ciudad, é internarse por las ámphas calles, sombreadas por los ahuehuetes, por los euca;iptos y por I.o&amp;
fresnos entre los cuales parlotean descmdados los pá¡a.
ros; y ¡s bello hablar en ese retiro de cosas ti~rnas, de
a more&amp; idos, de esperanzas castru,, De algo seme¡ante h ablarán sin duda esas parej..a que recorren l~ntamente la.
calzada umbrática, y que el pincel de Izagmrre trasladóal cartón.

Haciendo labor ..•...
Las mujeres pueden trabajar en tanto qne el pensa•
miento, como paloma viajera, emigra. No así el hof!lb:e,
obligado á consagrar todas sus energías á la tarea diaria..
He ahí una joven que trabaja y piensa. La sombra deuna sonrisa vaga por eea faz dibujada por ~in.e~! m_aes·
tro. Piensa sí y en cosas muy bellas: en el 1d1ho m1steripeo que, b&amp;jo el hogar-inaugurará la noc~1e; en las sonrisas argentinas del qnembin que se dormirá en sus bra·
zo~, en todo eso que se llama•dicha, tel'nura y amor, y la.
labor avanza maquinalmente. No resultará acaso maestra, pero el tnsueflo no será por eso menos hermoso.

Gna publicación lh1usical.
1\1uy pronto se repartirán los prospectos.
de la que va á editar en esta capital el conocido profesor D. Antonio Cuyás. Sabemos.
que, ameno y variado el nuevo periodico mu-·
sical, llenará el vacío que se nota en nuestra
prensa técnica, y por tanto nos atrevemos á
augurar un buen éxito al futuro colega.

12

JULIO,

1896.

EL MUNDO.

Nuestros (!oncursos ae Zarzuelas.

Muy válido circula el rumor en los círculos militares,
de que para fin&lt;ls del mes.en curso, vendrá á la_ Metrópo•.
li el Sr. General D. Ignacio Escudero, ex-Oficial Mayor
del Ministerio de la Guerra.

~

El día 30 del mes próximo pasado terminó el segundo
plazo concedido á los profesore11 que aspiraron al premio
que ofrecimos para el·autor de la mejor música adapta•
ble al libreto de la zarzuela uSobre el Oceano. n
Hoy tenemos el gusto de anunciar á nuestros lectores
en general y muy particularmente á las p~rsonas intere·
sadas en el concurso, que respondiendo con creces á lo
que esperábamos de nuestra convocatoria, se han pre·
sentado cuatro partituras de otros tantos autores, ocultos bajo las siguientes contraseñas: A. B. C., A. B. G.,
Aroldo, v **""'*F.
Damos las gracias á los que nuevamente nos han favorecido con eu confianza, y les advertimo~ que en breve
publicaremos la decisión del Jurado Calificador.

ESPECTACULOS.La sola nota simpática de la semana ha siqo la 1&gt;,res~~tación en el Arbeu de una nueva Compafl(a mfant1I dirigida por el maestro Anstri. EL domingo, el miércoles y el
jueves, puso en escena la pequefia troupe, Jlarina, Chateau MargaUJ; y la Verbena, sobresaliendo en estas piezas,
en la segunda sobre todo, Delfina Arce, nna tipl_e men~da de lo mejor que se ha visto por acá. El tenorc1to, Lms
Avila, se hizo aplaudir mucho.
Los niños trabajan con discreción y gracia, la Compafiía está bien organizada yes de creerse que atraerá nuestro público.

PERSONAL.
Sr. Don J11sé Ortíz lllonasterio.
Acaba de morir en esta capital el Sr. Coronel D. José
O r ti z Monasterio,
cuyo retrato ilustra
estas líneas.
Era el Sr. Monasterio hermano del
actual distinguido
Comandante de la
Corberta Zaragoza;
educóse como él en
Espafla y prestó útiles servicios á lamarina mexicana y á la
Instrucción Pública
en el acreditado Instituto «Monasterio»
que dirijía.
Lamentamos sinceramente su muer•
te, y enviamos por
ella la expresión de
m¡estra condolencia
al Sr. Brigadier de
Marina, Don Angel
Ortíz Monasterio.
El Sr. Dr. D. Gregorio Mendizábal, ha sido nombrado
Director del Hospital Juárez.
El Sr. Dr. D. Alberto López Hermosa, ha sido nombrado para cubrir la vacante qut.- dejó el Sr. Dr. Vado en
el Hospital de Mujeres Dementes.
Diversas personas que acaban de llegar de las ciudades fronterizas y que tuvieron oportunidad de hablar con
la célebre Teresita Urrea, la Santa de Cabora, dicen que
ésta se ha resuelto por fin venir á México con los :miem·
broa de su familia.

GRAL- D- JOSE M. DE LA VEGA
El martes por la
tarde, el Sr. Presi·
dente de la República firmó en Chapultepec el nombramiento de Brigadier de la Armada Mexi&lt;'ana á favor del Sr. D. José
1\1. de la Vega, gent&gt;ral graduado y
capitán de navfo.
El señor de la V ega ingresó al Colegio Militaren 1869,
ha hecho por rigurosa eHcalasu carrera y ha prestado numerosos servicios á
la Marina Nacio·
nal.

-El Sr. Ministro Limantour se encontraba el jueves
en Nueva York.
En Nuevo Laredo y Laredo Texas fué obsequiado con
banquetea.
El Sr. D. Santiago Méndez, Oficial Mayor del :\Iinisterio de Comunicacione&lt;&gt; y Obra@ Públicas, BC&lt;'mpañado de
su familia, salió en la noche del últimc, sabado, de esta
ciudad para Paso del Norte.
El Sr. D. Matíae Romero estuvo últimamente en Oaxa:xaca y regresó ya esta capital.

El Sr. Porfirio Díaz (hijo'.
Damos el retrato del joven hijo del primer Magistrado
de la Nación que después de concienzudo examen acaba
de obternir s{1 despacho de ingeniero militar, y lt: enviamos nuestra felicitación porque ha visto premiada su
constancia en el estudio, deseándole u11a brillante carrera.

NOTAS DE LA SEMANA
Están haciéndose muy frecuentes ensayos de alumbrado con luz eléctrica en las oficinas de las adminitraciones
general y local de correos, y es casi segnro que. proximamente quedará instalada la iluminación con dicha luz
en esas oficinas.
Ha quedado abierta al servicio público la extensa y
amplia calzada qne une la sextá glorieta del Paseo de la
Reforma con la ciurlad deTacubaya, y se estií.trabajando
con mucha actividad en la que deberá unir la calzada de
la Verónica t la Reforma.
El sabado 4 del corriente, el Lic. D. Alvaro Yarza, en
representación de los herederc,s ne! Sr. D. Amadeo Boun,
presentó al Juzgado 1? de Distrito, demanda en forma
contra la Empresa de Ferrocarriles del Distrito, por los
daiios y perjuicios acasionados á la familia del citado se•
ñor, muerto por un coche del Ferrocarril del Valle.
Eftá casi concluido, y muy pronto quedará al servicio
público el nuevo faro de Salina Cruz, situado en la punta Noroeste de ese puerto. H!l llegado todo el matenal y
se terminó de instalar ya el akjamiento del vigía y la torre de fierro que deberá. sostener el faro.
El lunes á altas horas de la noehe rifleron en una casa
de asignación de Santa Isabel, el Coronel Fernando Poucei y el Lic. Ernesto Enriquez, debido á al~unns provocaciones del primero. Poucel ·y Enriquez d1sparáronse á
lo que se dice sus revólvers y resultaron heridos el Coronel Poucel y Ruperto Orfo;, testigo del lance, que intentó
intervenir. Este último de gravedad. Enriquez huyó,
pero se decía que seríá presentado á la autoridad por su
defensor. Este ha sido el asnnto de la semana.
Efectuose el jurado de Luis Basurto, defraudador del
Banco Hipotecario, y fué condenado á tres años de prisión y mil pesos de multa.
El buque-escuela «Zaragoza,n que hace algunas semanas salió de San Francisco California al mando del Gral.
D. Angel Ortiz Monasterio, se encuentra en la actualidad en Alta Mar, rumbo á Manila, capital de Filipinas.
Muy pronto tocant esas islas, para seguir después su viaje de circunavegación.
El martes se sintió en esta capital, á las 10 y minutos
de la noche, un ligero temblor o~cilatorio.
En Septiembre próximo empezará la construcción del
ferrocarril de Jimenez al Parral, Chihuahua.
En la primera de esas poblaciont&gt;s hay ya una gran can•
tidad de rieles para empezar la obra.
La Compaiiia del Ferrocarril de l\1ichoacán y el Pacífico, que tenía tendida su línea hasta el pueblo de Ocam:po, en el Distrito de Zitácuaro, ha avanzado sutt traba¡os hasta el rancho de Jacuarillo, entre el camino que
conduce de Túxpam á Zitácuaro.
Uno de los fuertes nortee que han soplado en estos últimos dias en Veracruz, . t r ó hasta tocar con un arrecife la draga qoe estaba
·onanJo en las obras que se
están haciendo en el puerto.
La draga, en el percance, enfrió desperfectos de importancia y tal vez haya necesidad de llevarla á Nueva
Orleans para que sea- repuesta. Oíra draga füncionará
entretanto, y de esta segunda se dice que es fabulosa la
cantidad de arena que saca del seno de las aguas.

He aquí el programa con arreglo al cual se efectuará en
esta capital la celebración del 14 de Julio:
.
A las 8 a. m. reunión de todos los miembros de la eoc1edad francesa organizadora de las carreras "Velo--Club•·
Touriste,» ei:{ el Círculo Francés, y partida para el Velódromo.
Las bicicletas estarán adornadas con una cinta tricolor.
A las 8 y media llegada al Velódromo.
Carreras.
Distribución de premios.
En la tarde Kermes en el Elíseo.
Se instalarán en el jardín varias ruedas de la Fortuna
y se reserrnn varias sorpresas á los concurre11te~.
La sociedad coral "Lyre Gau!Qise» ejecutan!. cantos
· patrióticos, así como los himnos nacionales mexicano y
francés.
•.
A las tres y media p. m., distribución de banderas á
los niños, quienes se forma,rán en segui&lt;la en columna.
por pare¡as de niño y niña y se dirigirán oon una mtísica.
al salón destinado al baile.
A las 5 ee elevar!n 6 grandes glc,bos, dos eon los colores franceses y mexicanos y cuatro represeotando un
león, un reloj, un perico y un payaso.
A las 6 y media fuegos art.ificiales compuestos de.4 pie•
zas principales y un eobPrbio bouquet. Una de las piN:as
representará la fachada de la batalla y se simulará el fuego de los asaltantes.
La serie terminará con la iluminación general del
Parque.
Por la noche, á las nueve, gran baile en el Circulo
Francés.
:Benigna de la Parra fué puesta en libertad.
El capitán Rogers, de Texas, aprehendió últimamente
en la estaci6n de Benavides á un hombre llamado Inés
Ruiz, quefué compañero de Catarino Garza. Este hombre probablemente será traído á México, para ser juzgado, pues se va á pedir su extradición.
El miercoles fué suscrito cuatro veces el depósito de
$5.000,000 que se exigía para la formación de uu nuevo
Banco, qne lleva el nombre de «Barreo de Londres y Mé•
xico.»
Está habiendo conferencias en la Secretaría de Gobernación, entre los miembros del Aynntamiento á quienes
toca el asunto y el señor Ministro, sobre el urgente é importante asunto del abastecimiento de agu1 de la Ca¡,i•al.
El miercoles, por la línea del Ferrocarril Mexicano,
llegó á esta cindad una Comisión de comerciantes veracruzanos, compuesta de los Sres. D. José O. Aragón, D.
Juan Benito, D. Alfredo Sierra, D. Ruperto Vera, D. 111.
Pardo, D. B. Valdéz. D. José Ituarte, D. Juan G6mez
y Orejón, D. Adolfo Espinosa, D.. Adrián Carranza, D.
Laureano Alvarez, D. Leopoldo Galezuela, D. S. Serralta,
D. Diego Santa Cruz, D. C. Cos y los Sres. Mirón y Mosquera, alojándose todos en el Hotel de San Carlos.
Dicha Comisión viene á hablar con el señor Presidente de la República, acerca de las dificultades que se han
presentado en el puerto al ponerse en práctica las nuevas leyes hacendadas sobre la importación de efectos extranjeros, y que han originado diferencias entre el gobierno de Veracruz y el Administrador de la Aduana Marí•
tima.
Los sei'íores Ingenieros militares, Coronel D. Adolfo
Obregón y D. Rafael Pacheco, levantarán sobre el baluarte izquierdo del Palacio Nacional, una torre, com.
puesta de un hermoso pedestal y dos cuerpos, destinado
el primero al reloj público y el segundo á la Campana de
la Independencia..
Dícese que esta torrecilla, que será del estilo Renacimiento, fabricada con chiluca y hierro, se inaugurará el
15 del próximo Septiembre.
Se asegura que se trata de adquirir la manzana en que
está el faro de luz eléctrica en el Paseo de la Reforma, ó
eea la de la antigua Penitenciaría, para construir allí el
Palacio en proyecto destinado al Congreso.
El eefior Presbítero Don Agustín Hunt y Olrtés ha.
abierto un orfanatorio en .a calle del Montepío Viejo número 14. El nuevo establecimiento se llama «El Hogar
de los niños pobres,» y ha merecido la aprobación del
Illmo. Sr. Arzobispo Alarcón.
En ese orfanatorio podrán guarei:~rse, cenar y .d ormir gratis los papeleros, billeteros, etc., siempre que se
sujeten al reglamento.

EL SEGURO SOBRlll LA VIDA Y EL FISCO.
«La Mutuan pagó $5,000 al Fisco, por haber renunciado
sus derechos los hered.e ros del asegurado.
.Esta Compañia cnmple siempre las obligaciones lt&gt;gales que contrae.
Con el carácter de represente legal del Fisco del Esta•
do, hoy me fué pagada la póliza número 676,003, por valor de ($6,000) cinco mil pesos, cantidad en que estaba
asegurado en La Mutua" de Nueva York el Sr. Francisco
Regalad,,, quien fué asesinado en la Parrilla el 4 de Abril
de 1895, y declarado heredero de sus bienes el Fisco del
Estado.
Reconocidos por la Compaflfa los derechos del Fieco,
fué pagada la referida póliza con intervención del eelior
Carlos Valle sin dificultad alguna.
Libertad y Constitución. Durango, Junio 22 de 1896.
-El Director de Rentas, JosÉ ÜI.Aru::.-Ss. CARLOS SoM1,um, Drrector General de «La Mutua.»-México.

�12 JuLio, 1896.

EL MUNDO.

20

107 Aniversario de la torna de la Bastilla~

12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

21
$1 &lt;Teniente General I@orrHo.

El 107 aniversario de la toma de la
Bastilla.

Conocidos son los hechos en que ha intervei1ido este
jefe del ejérr.ito español.
.A. raíz de las elecciones al Senado, este cuerpo clt&gt;claró
nula el acta uel Teniente C..eneral Borrero, dando motivo
á que éste, creyendo que el General Martinez Campos había intervenido en el asunto, dirijiera al ex-Capitán General de la Isla de Cnba una carta en laque le pro\'ocaba.
á un duelo.
Pactadaa las condiciones dP. éste, se presentaron las
autoridades militares suspendiendo el acto. Por la intervención de altaa personalidades y aún se dice que de la
misma Reina Regente de España, el desafío no se ha llevado á efecto.
El Teniente General Borrero es un viejo soldado que
ha prest!ldo buenos servicios á su patria.
La personalidad del General l\fartinez Campos es de sobra conocida para que nos detengamos á trazar algunaslíneas biográficas acerca de este personaje.

El martes próximo h~r~ lOí aiios que el pueblo deFrancia, sacudiendo el vieJo y pesa.do yugo de un~ mo
narquía relajada, abriq nuevos honzontes á las n~cwneR
impulsándolas por la moderna vía de la democracia¡ con
tal motivo no estará de más exhumar algunos recuer~os
. históri_cos, y lo hacemos pu~licando fotvg-rafí11:8 de l!ttio_i,
y monumentos áque van .~mdos. Las ~epúbhcas am:mcanas se asocian al regoc1Jo d~ la gloriosa madre. Fiancia, en ese día en que .ie señaló al m?Ando el camrno de
la 1ibertad.

LAS APARICIONES DE TILLY-SUR-SEULLE~~
EL MUNDO habló ya de este curioso asunto extensamente, mas corno ha ocurrido algo nuevo, á saber que la pretendida aparición de la Virgen se ha hecho visible al
pueblo, parécenos oportuno afiadir algunas palabras,
ofreciendo á nuestros lectores una ilustracion más.
Hace poco tiempo una v.ersonaque firmaba con el nombre de Vizconde de Grav1lle, publicó un foil eto intitula«Los Videntes de Tilly-sur-Seulles,» [lugar cercano á
Caen.]
A la cabeza del folleto estaba impresa la profecía hecha en 1839, po't un hombre llamado Vintras, nativo de
Tilly-sur-Seulles, relativa á que en el afio de 1896 habría.
numerosas apariciones.
Vintras fué castigado como herético y murió en Marzo último.
Pocas semanas después, se dijo que se había efectuado una aparición en Tilly sur-Seulles. El folleto fué con-.
denado por la iglesia, y puesto en el índice de los libros
prohibidos; pero la fama de la aparición siguió cundiendo. Un representante de un periódico anglo-americano
que se publica en París, fué enviado á rnvestigar las dichas apariciones de la Virgen, que se decía eran más frecuentes, bajo un álamo, en un campo, en la cumbre de
una pequeña eminencia.
La aparición-dijo este periodista-ha sido vista por
varias gentes.
La forma observada fué la de la Vir~en con tl nifio en
los brazo~.
Millares de gentes dirigiéronse al paraje y muchos se
convencieron de la aparición. Hoy las fotografías del sitio, [una de las cuales publicamos,] se venden por millares.

cama de Maria Ant\)nieta en ~1 Palacio de Fontalnebleau.

PARl.S.
Vistas electro-:fo~g1•áfioas de todo lo
bello, 1na1.•avilloso ·
é 1nte1.•esante de esta famosa :rnetrópoll.

.·

COLUMNA DE ,JULIO EN LA PT,AZA DE LA BASTILLA, •

Este es el título que lleva nn p_rimoroso álbu~ im_preso á todo lnjo, con pasta elegantísima y gu~ cont~en~ una
colección de vistas hechas por el proce_d!m1e11:to 111:dicado
arriba. E,tas han sido preparadas ba¡o la d1r~cc1ón del
fotógrafo especial del Gobierno frai:icés, Mona1eur Adolphus Pepper, y cada cual lleva consigo una hermosa explicación, debida á la elegante pluma del Ho~orable
Monsieur du Taigny, del Departamento exter10r d,i
Francia.
Principia la ohra con un espléndido, retrat&lt;? ~e.Napoleón I· sigue una breve historia de Pana, y se m1c1a después 1~ serie primororn de vistas electro-fotográficas. T~do París desfila ante los ojos del lector, que hac~, _s m
moverse de su asiento el más seductor de los v1a¡es.
Los palacios, la;; plazas,' los i,rincipales edificios, los museos las grandes e~cu !turas y los grandes cuadros, todo
se s~cede, produciendo g1atísimas impresiones.
Constit,uye esta galería el mejor adorno y solaz de un
hogar, perfectamente acabada como está.
Son agentes de la obl'a los Sres. Dobson y Donly.Apartado 332, ó 2~ de Balderas 2.-Mé.x:ico.

MOVDIIENTO ELECTOUAL
EN LOS

.Estados Unidos.
GARRE'l' A. HOBAR'.r.

LOS ANARQUISTAS EN ESPARA,

El atentado de Barcelona.

LOS ANARQUISTAS EN ESPAÑA.
EL .A.TENTADO DE BARCELONA.

BOUDOIR DE MARIA A~'TO:-IIETA JiN EL TRIA.NON, VERSAILLES.

PALACIO:nE VERSAILLLEB,

La fotografía que publicamos hoy, relativa al siniestro
atentado perpetrado en Barcelona, el Jueves de Corpus, está inspirado en el relato de un testigo ocular del
acontecimiento.
He aquí algunas palabras tomadas de la palpitante narración:
,
«Son las nueve de la noche. En una calle estrecha, irregular, caprichosa, que conduce á la iglesia de Santa María del Mar, se agita una ansiosa muchedumbre. Llena
las aceras, el empedrado, se instala en las puertas de las
tiendas, en las que se han colocado taburetes y sillas; lle·
na los balcones y los miradores, que iluminan una profusión de antorchas y de linternas. En las rejas de fierro
se despliegan mantones de Manila de colores chillones
que mañana adornarán los palcos de la Plaza de Toros.
Los balcones ostentan colchas, cortinas, banderolas de
papel, flores artificiales, palmae...... En lo alto, aparece
el cielo profundo, infinito, sembrado de estrellas.
«La procesión del Corpus va á pasar. Se la espera con
impaciencia. Va á acercarse, anunciada ya por las campanas de Santa María del Mar. Un momento después el
sonid•&gt; de las trompetas se mezcla al de las campanas.'
«El cortejo, envuelto en una nube de incienso se adelanta en un desórden que atestigua el cansancio 'general.
«.A. la cabeza el estandarte de la Virgen; en torno de
ella, un grupo de niños, vestidos con los trajes de los
personajes de la Pasión: Jesús, llevando la cruz; San Juan
Bautista en el desierto; una l\:later Dolorosa ...... Luego,
otro grupo de niñas entonando cánticos; peregrinos de
largos hábitos, c~hi1:rtas las cara&amp; con sus cogullas: Y
nuerns nubes de mc1enso, otros estandartes, canastillas
de flor~s artificiales. Ya llega~¡ personal de,Ia parroquia
. pnced1da de una nube de acólitos, cuyas tunicas encarnadas parecen despedir llamas á la luz de los cirios.

«A continuación se adelantan los maceros, solemnes y
graves, clérigos que llevan fanales de plata, sacerdotes
de las parroquias vecinas, con sus amplias casullas, color
de rosa y malva, bordadas de oro. Bajo sedas brillantes,
el cura de Santa María hace oscilar el incensario cubii,rto de pedrerías.
«En este instante reina un solemne silencio. La multitud se arrodilla; las mujeres se persignan, las madres
ele ,an á sus hijos en sus brazos, cual si quiEieran enseñarlos á Dios, para atraer sobre ellos la~ miradas del Altísimo.
«La custodia ha pasado; todos se levantan, los abanicos
se ponen ·en movimiento, y el pueblo admira al Capitán
General de Cataluiia que escolta al Santo Sacramento,
rodeado de su estado mavor.
«Repentinamente, surge un gran resplandor de tierra,
una detonación, un estrépito de vidrieras rotas, un huracán de gritos y lamentos...... Las ventanas sti cierran,
hombres y mujeres se precipitan en el interior de sus casas, el pánico se apodera de la muchedumbre.
«En la calle, las luces que la explosión no ha apagado,
ilnminan despojos sangrientos, cadaveres des6guradoe;
los herido3 se retuercen pidiendo auxilio, ein que nadie
tenga el valor de socorrerlos.
«Una bomba lanzada desde una ventana es la que ha
producido la catástrofe.
«Sin embargo, los sacerdotes han regresado al lugar de
la tragedia é imparten los auxilios espirituales á los moribundos. Muy pronto acuden oficiales, civiles y otras
:pen,onas de todas las clases de la sociedad, que han de¡ado allí pariP.ntes, aP.Jigos ......
«Y en todas partes hácense oír imprecaciones, gemidos, se producen escenas de desesperación infinita, de
dolor supremo» .........
Tal es el cuadro que ha inspirado al dibujante el grabado que ofrecemos en esta misma página á nuestros
abonados.

Publicamos hoy el retrato de Mr. Garret, candidato
para la Vicepresidencia de los EHtados Unidos, proclamado por el partido republicano en la Convención Nacional de St. Louis.

TENIENTE GENERAL BORRK!!O.

Retador del General Martinez Campos.

��24

EL MUNDO.

12 JULIO, 1896.

¡Con el agna, á la temperaY no es maravilla; porque el trabajo mecánico, 6 si se
tura ordinaria, fundir meta- quier-e la energía, nunca se anula, es inalterab1e, y toda
les; con un río, que acaso vie- , la energía de la catarata-quizás cien caballos de vapor
ne de una nevera, crear tem- -está metida, por decido de este modo, entre las dos
peraturas de mil 6 mil qui- puntas de carbón del arco volático, saltando de u.na á. otra
nientos grados; convertir las por Jo atmósfera de carbón volatilizado; y tanta energía
blancas espumas en borboto- en tan apretada faena, ya que no pueda convertirse en
nes hirvientes de metal! ¿No otra cosa, se convierte en centenares de calorías, que prees pretender tales cosas, pre- gonan su potencia interna con los 3,500 grados del tertender, más que lo imposi- mómetro.
ble, lo absurdo?

***

.

■AI.IIRllA AIITIIITIIIR~

***
Un distinguido escritor observa con fundamento, que
la metalurgia tiende á dar un salto atrás, al menos en lo
que á la forma de sus procedimientos se refiere.
En un principio dominaban nuestras clásicas y famosas forjas catalanas. El hogar era pequeño; pero sobre él
se ,anzaba una gran corriente de aire, alimentada precisamente por µna caída de agua.
Había algo de profético en estas nobles forjas catalanas.
No es que la catarata engendrase el calor, que el calor lo
engendraba el combustible; pero, al menos, la fuerza hidráulica contribuía al movimiento de los fuelles y era
causa determinante, si no causa efectiva, de una más viva y reconcentrada combustión.
Después, la metalurgfa ~mple6 altos hornos, cubilotes
coloeales, gigantes de la industria, en cuyas entrañas ardían montañas de hulla.
Pues hoy se marca una tendencia contraria. Parece como que se vuelve á la forja catalana, pero eléctrica. Un
pequeño espacio, hecho de substancia refractaria, y un
arco voltáico, bastan para fundir todos lo.s metales. Sólo
que al fuelle de la forja catalana Je ha sustituido el dinamo; y la caída de agna ya no manda una corriente de aire,
sino que manda ese aire maravilloso que se llama corriente eléctrica.
Por lo demás, bien se comprende que hablamos en términos generales, y sin entrar en pormenores técnicos,
que. harían excesivamente árido nuestro trabajo.

Pues este imposible evidente, este absurd() imaginado,
no solo es ya una posibilidad,
sino que es la réalidad misma; y en Suiza y en otros
~·
puntos hay verdaderas fundiciones en que para nada se
emplea el carbón.
Empléase una de aquellas
soberbias y holgazanas cataratas, que durante siglos y
siglos no habían hecho otra
cosa que correr por las quebradas del monte, lamer en
ocasiones témpanos de hielo,
esponjar sus espumas á los
rayos del sol, ó adornarse á
veces con pedazos del arco
iris como irisadas cintas del
espacio.
Holgazanas y vanidosas
fueron; pero les llegó su hora: ¡ya tienen que trabajar!
Hoy alimentan hornos y
LA CAMPANA COLOCADA EN EL CARRO.
hornillos y crisoles en qne
fundido el 28 de Julio de 1768. Mide 1 metro 77 centíse eleva la temperatura á. 3,000 y 3,500 grados y á 4,000 á
metros desde la orilla de la boca de la campana hasta la
veces; lo cual no había podido conseguirse;quemando carparte superior del contrapeso de madera, 1 metro ó c~nbón.
tímetros de diámetro y, 9 centí[Jlet1os de grueso. Pesa
¿Y cómo se consigue? ¿Cómo se realiza .este prodigio?
150 arrobaF.
¿Cómo, por medio de una masa de agua qu'l cae de cierAl prac~icarse el decenso se le hicieron los honores por
ta elevación, pueden obtenerse temperaturas capaces de
la fuerza dPI ler. Batallón de Guanajnato.
convertir barras de h:e:ro y acero en blanda cera; de
El .Lic. Franciec,, González Caballero hizo entrega de
crear multitud de piedras preciosos por la fusión de sus
la campana á la comisión nombrada por el Sr. Presidenco·nponentes; de volatizar el carbono y hasta de forjar
te quien se dió por recibida, dispuso Bu traslado á-la Es·
cristalitos de diamante?
sación y de allí para la Capital de la República.
Ya queda dicho: por medio del dinamo, que, como
Está depositada en el Museo de Artillería.
tantas veces hemos explicado, no es más que un manojo
de hilos de cobre girando al rededor de un imán ó de un
electro- imán.
APLICACIONES DE LA ELECTRWIDAD.
Aquí está todo el misterio. La catarata se recoge en
una turbina, la turbina hace girar ei dinamo, y toda la
Los grandes decubrimientos traen consigo grandes eorenergía de la marn lfqui'da, al desp.lomarse, se transforpresas, y á veces grandes contradicciones.
ma, ee espiritualiza, por decirlo asf; en suma, se con- •
Es algo de Jo que sucede al descubrir nue, as tierras y
vierte en CMriente eléctrica.
•
nuevos mundos.
Sus ondas, sus espumas, Bus espumarajos en la caída,
¿Qué vegetación tan extrafla! ¡Qué animales tan singusus torbellinos en el fondo, Bus láminas de cristal en lo
.lares! ¡Todo cambia: hasta el cielo! ¡Nuevas estrellas apaalto, sus fria en el eEpacio, su alma, en fin-si la imágen
recen, nunca ·vistas! ¡La estrella polar se hunde en el hoes pern,itida-se ha desprendido de la envolvente materizonte, y desde el horizonte sube la Cruz del Sur!
ria formada de gotas, y del dinamoeale hecha impalpable
A poco que se medite, se cae en la cuenta de que los
e1,encia á que, por darle algún nombre, le llamamos cohombres an:'lan cabeza abajo, si las nuevas regiones son
rriente eléctrico, y por a:poyarló en alguna imágen, supoantípodas de:las nuestras.
nemos que ea la vibración ó movimiento del éter.
A veces diríase qne las leyes de la Naturaleza han camYa tenemos la corriente eléctrica; pero ¿cómo por mebiado por completo.
dio de la corriente eléctrica ee pueden obtener esas eno1·Pues esto mismo_ sucede en la ciencia y en la industria,
mes temperaturas que con la del sol pretenden homcuando se realiza uno de esos descubrimientos que como
brearse si la palabra vale?
Yulgarmente·se dice, hacen época. Tal es, entre ot~os la
*
invención del dinamo.
'
* * pueden reducirse, en suHay muchos sistemas; pero
Supongamos que á uno de los mayores sabios de la an·
ma á. dos fundamentales. O una resistencia grande in ter•
tigüedad _se le hubiese llevado al. pie de una catarata, y
puesta en la corriente, ó un arco voltá.ico en que las pun~e le hubiese propuesto este problema: fundir cualquier
tas de los carbones ee bailen á. gran distancia también, lo
metal, una barra de hierro, por ejemplo, sólo por Ja accual, en el fondo, es oponer una enorme resistencia al
ción de la lámina líquida, que desde su altura caía despaso de la ccrriente.
hecha en espumas.
RECUERDOS DE DOLORES HIDALGO.
Porque la corriente eléctrica al pasar por un conductor
Aeí se llamase Platón, Aristóteles ó Arquímedes ¿qué
cualquiera, va convirtiendo su energía en calor. Por eso Confesionario que pert.eneció al Sr. Curallidalgo y que se encuentra,
m{1S? así se llamase, viniendo á siglos que lindan c¿n los
en la casa que habitó.
á veces, cuando no son bastante gruesos los alambres, ó
nuestro9, Newton ó Leibnitz, diría que ern imposible: y
cuando hay un corto circuito, se enrojecen los conducaunque haciendo un esfuerzo supremo forjara una teoría
tores.
Decimos que la corriente eléctrica puede engendrar
p_ar~ nsolver el problema, tendría el profundo convenSiempre que el agua corre por un cauce liso y regular, temperaturas tnuy snperiores á. la que obtenía la antigua
•C1m1e11to de que jamás tal problema sería práctico.
deslfzase mansamente; y más que agua que corre, pare- metalurgia, y esto en un pequeño espacio; pero no deci •
ce uóa barra de cristal pues- mos máe, ni nos ocupamos de cómo por este método pue~
d~n obtenerse graude0 cantidades de metal en fusión.
ta en un estnche.
Pero si el lecho es irregular, lleno de asperezas y de
***
guijarros y de piedras, blagua
Hablamos, al empezar, de las sorpresas y aun de J0a,
ya no corre con la facilidad asombros que los nuevüs inventos engendran á veces. Y
que antes; cuoca, retrocede, vamos á terminar este artículo con una afirmación estuse retuerce en torbellinos y penda, que si bien hoy es puramente teórica, ¡quién sabe·
se cubre de espumas, como lo qne será en el porvenir!
boca de caballo que tasca el
Yo digo. que no sólo por medio de una catarata, que al
freno que le contiene; y si fin y al cabo es una fuerza, y representa y lleva consigoP.Udil'ramos enwlear termó- muchos caballos de vapor, pueden consPguirse altísimas
met~os bastante sutiles, ve- temperaturas; sino que con el hielo, que es, al parecer,
ríamos que su temperatura masa inerte, que no ei, agua que cae, sino que es agua cony la temperatura del cauce gelada y muerta, que do1,de la dejan &amp;e está, más que
se elevan.
fría, helada; con el hielo, repito, se pueden crear tempePues esto sucede con la elec· raturas capaces de caldear un espacio. Contradicción, al
tricidad.
parecer, estupenda; paradoja_ coi:i ri~etes de ridícula, y
Cuando corre por un alam- que, sin embargo, es verdad md1scut1ble, como probarebre- que es sn cauce-tam- mos cuando llegue la ocasión. Por hoy, como no se trata
bién encuentra : resistencias de nada práctico, dejaremos en suspen~ el problema,
mayores ó menores, según terminando este artículo como Jerónimo Paturot termilos casos; y cuando esta resis- naba su folletín.
tencia es mny g rande y la
¿De quién serfa aquella mano? ¿De quién sería aquella
corriente eléctrica es muy po- cabeza? Que es, en nuestro caso, como decir: ¿de qué moderosa se embravece contra do con el hielo puede elevarse la tem peratura de una ha·
el obstáculo, y lo caldea, y
hitación, siquiera á 20º?
lo enciendP, -y lo funde, y lo
JOSÉ EcrrEGARAo~.
volatiliza; y crea esas temperaturas dignas del sol ó digLA CAMPANA, LAS COMISIONES Y ESCOLTA EN LA l!STACIÓN DE DOLORES BID.ALGO
nas de los abismos geológicos.
; A

25

EL MUNDO.

7

-l

/

J{adenao labor.~u&lt;ruaaro

ae

Roaolfo J-CausleHqner.

[Grabado en los talleres de "EL

MUNDO,"]

�12

EL~UNDO.

Juuo, 18$16.

'-h•h r,.,..... d había avanzado y casi con vergüenza, con un tonoBruscamente, e 1 ª""""
=t;rnn
humilde murmuró:
. ..
• e usted que yo........?
·
-No tengo ni muj~r DI h9oe, ¿qu.1er tía en el cura, todo lleno de rubor y ansioso
La mirada del oficial se 6¡6 con simpa
de respuesta.
.
•
1 capitán dijo por fin:
.
b.
Después de un momento de s1 1e~cio, e d Usted es joven aún... Reflex16ne1o 1en.
_ Es grave eel\or, eso que me pide uS t e ·
.
-Se Jo suplico....... .
,
, scribir. En seguida se levantó y le tendió una
~in responder el capitán, pusose a e
hoja,de papel:
..
d
poner en libertad al llamado Leroy, en lugar de
-Aqm esti\, d1¡0, la or en para

usted.

.
n d·ó·
h
·
•&gt;
y con voz grave y triste, 'l a 1 ·
n honor? Quiere usted estrec ar m1 mane,;
-Quiere usted, 11eñor cura, hacerme u y con movimiento leal y generoso ei,trl'chu
El padre tendió francamente su mano,
. .
)a del atemán.
.
acrificio que sin cuidarse de su d1gmdacl
Después, con paso ligero ( tdnd~e\1~ por
e11cuela 'donde se hallaban encerraf';'
echó á correr), el abate u-gran
\~;gw~earrastraba c~n gran ruido su sable frente, a
los condenados. El carcelero, un u ano,
.
puerta
co
ió
brutalmente
la
hoJa
de papel. PeSi~ dignarse rosponder al ealu&lt;lo ~-e 1 dEtd~re~a de su rostro se atenuó, su alta talla
ro después de haberla leído, la exp,es10l dijo con respeto:
enderezóse y con los dedos en su se iaps ,,
-Entre u~ted, señor.
:u, rand idió al oficial que llamase á Leroy.
Ya en la puerta d.e las aulas, el a~;1te fste apfetó la mano del cura, murmurando:
Aniquilado, ~on lo~ OJO!' lleno~.~e liíg11mas,
-Mi muJer, 1ms pobres h1¡1tos.
.
-Ten valor, amigo mío, eRper~.
.' cin feli rea que se Je había ccnce~1do
y con ci~rtos rodeos, el ~ura h.1~0 FE~riro~1bre e1ft0nces se puso á reíri ~ .bailar, •
gracia, atendiendo á que tema fam1lta. 1 dr le 'calmó. Por fin los dos dmg1éronse
casi loco. Qnerfa correr á eu casa. pero /~o· e
1l ; r
á un Jugar apartado, y el abate Legran
.
-Qu(,date aquí, voy á prevemr á
.mu¡e . ujer de Leroy rodeada de BUS mños
En el fondo del corredor, en nna e ;oza,t ~ ~:diante dEl cu;a se lo dijo todo:
silencio8os, trabajaba, llorando. Pero e ros r
-Está libre!
Sin responder, el padre sonreía.
-Quiero verlo.
-Ya
á venir.
Apenas
dichl\S estas palab ras, e 11101~bre ..v la
• mujer se arrojaron uno en bra_zos del

:'i}

J

r

1
otro. Mejilla contra mt-jilla, y llodralron s1le.~~10Jf¡·~ep~/i1n
el hombre.
_ y 110 le hemos dado á nste a~ graci •
El padre respondió muy co~movido:
\.mense siempre bien. Son ustedes gen-La dicha de ustedes es m1 recompensa. ,

tes honradas.
Estrechó la mano de 1O!.! esposos, a b r azó
• á los niños y volvió apresuradamente ií la
casa de la escuela.
t La deur un viejo soldado de Crimea
En un rincón de la clase, el gnarda-cai~rn~ab: es;oicar::iente su pipa. Cerca .de él,
y de Italia, feroz, con los brar.os cruzadoS,
be a entre las manos parecfa dormir.
Vincent, joven de diez y ocho años, fºn la ~ :do~. Sus exhortadiones y sus fraf!es de
El abate Legrand se senil&gt; ent.re os con en . b El adre tomó á cadi-. uno por
aliento hicieron sollozar al joven; Lardet~r suspira a.
di"o·
un bra;o, y sabie.ndo que nadie se comumca~~dI,:~13!~/~os l~rá el ejemplo, usted
-Es neeesano mantenernos con va1or. ,.
que es un valiente viejo.
?
ntó el guarda-campestre.
-Luego, usted se quedará entre no~ft{ºJ E:pg~ende...... el tiene mujer é hijos ..... .
-Sf, señor, en lugar de I~roy...... use e
.
Enloqnecido pc:,r el entus1asmo, Lardheurbex~lsfyó¿ hubiera podido matar á uno de
-Trueno de Dios! es ueted todo un om re.
esos gorriones..... Sin mis reuómlatbismosh..... b e Después preguntó á Vincent si quería
Sonriendo el padre, cl!-111! a uen om r confesarse. El jov~n consmt1ó en ello.
_ y ueted, Lardear?
-Ah! yo, ya sabe usted que no soy devoto.
-Haga eso por mf.
d , 1 •ó á la eacrietfa: La luz tierna de un
-Vamos· eso le proporcionará gusto?
.
ESPUES de 1,11 misa, el cnra Leg!an .:º vi
vidrios de la única ventan~.
1
cielo deNoviembr~ se filtra~a .~ te~}:~~e~~~cto lamentable con s.u cbal~i-Mucho'.gusto,
améigo
mí1?·6
1
da•cam=&lt;&gt;tre
tirando
de
sus
mangas,
como si
-Pues bien, lo bar , rep 1c e guar
y=• ,
De la@ombra ~~rg16 unt mu¡er.
t o inundado de lágrimas; arro¡oee á ,os
llo anudado ba¡o la bar-ua, y su ros r
quisiera deecargarse de un bb':1rd? pe,so.
habfa obtenido permiso de permanecer ¡¡.
pies del padre y gritó:
Ya de vuelta en,el.pree d1.ter10! \porqu)e 1 e a pidió al sacristán que convocáee á tob e para tomar sus ultimas 1spos1c1ones e ur
d
Lo van ,i fneilar!
1
-A hIBilarl Quién.•·•:···· .
olloz_0 ahogó las palabras á la desventurada. d~s los habitantes del pueblo, á la Iglesia, para las tres de. a tar e ............................ .
-Loe Prusia~os, á m1 m11nd~.~6··!¡~:r:;ente su caliz sobn, una mesa y tomandoen· ·· · · ·Sigui~~·d~.~~ ·~·~~·i:~·;b~~; ·¿~;;p~é~. d~.~·1·~~¡.~ar el abate ~~~r1~atc!Z d~i;a;[i:º;
liny connl1ov1dooesl
b~eºmujer la hizo levantarse.
tre las suyas as man
. ?
'
•
de pan y de ar.ucar, y se fué al corraiedeí s~ casa.z !fe;e~~~~:da eobre su piel gris. El en•.
narices atercio~ladas•
.:..Pero, como ......... thulmar1do. rtos ayer por los franco-tiradoree..... Los prus1a- avanzó hacia él. Hermosa Y fuerte, n a c.ru
6
-Sf, á causa de los u anos mue
.
r.. rodeó con sus brazos el pescuezo de .1:, p~h.n~y ;~:~~1be:~i~!
mi buena bestia!»
y
tibias,
con
la
palma
de
su
mano,
rep1
1en
o.
•·
1
nos han echado euertes esta m.anana ...... ,:. cent Lardeur y mi marfdo......... Sálvelo
Son tres los que van á fusilar......... in
•
usted, sel\or cura.
d
d.6 el ea~erdote con un gesto de deSl\liento.
á
-Pero yo nada. pue o, respon ..1lla ar oyó la frente sobre la mano y ae pueo reRodó una lágnma ¡:or su me¡1 , ,
flexionar.
1 d F racia qne herfaá sus ft:"li¡rreses Y anSu corazón ~e desped:tzab~ al peasar "o~r:r áes~s owjas, por las cuales se prodiga•
te la idea de en impotencia. Nf pod~J ~~ }'ero ¿dt-jaría partir aeí á aquella mu¡er d~eoba sin cesar, abnee;ado has.ta e eacr1 c10.d ? Es fue, za que yo la sal ve á todo precio,"
1
lada que iba á pedirle la vida .de su '!'ari o. •
pensó y di rigiéndose á la mu¡erle d1¡0:
Ten valor, espera!
.
.
d
dirigió á las consiPtoriales doné!P
Quitóse rápidamente las vestiduras @agra as y ªde uhlanosenviadode avanzada. } 1
6
nd
estaba inetaiado el capitán que ma aba un pelo\ ~%e m·ís más lívido i\ medida q11"
rostro naturnln:iente _pálido 1.del cura Leg~~:~~b': entre~•ieia le hacfa tell'!blar de emu•
di&lt;•minnía la d1~tanc1.a. I.a :¡ea d~
Se le introd•Jjo t-n la sala de Fes11.mes del Co11I ,
ci6n, pero PU exaltación ma su timi ez. 1 capit-in firm·iba papeles. Miró fijamente la
11
cejo l\Iunicipal. Sentado a~~ una Je~~~eque te1;1fa dij~ en francés, con una voz bruseu:
cara al padre, y para pre.ve•. irunaeup 1
,
_ Qné quiere usted, sefior?
El cnm balbuc~ó:
. Para los habitantes de esta población ........
.
-\'engo
á. oed1r á usted ......... gracia
.

E

UN1HOMBRE.

.
l

.

s:1:epo,

ª

.l

agd~

Son inocente!'.......
.d 8 d
bominable• respondí(, el capitan ......... Sus t1rad,1•
-La gnerra t1ef!e nece~1
es a
tan d-~ diario una porción de hombres. Hay
res de ustedes, esos improvisados, nos
oblaciones que let! dan hospitalida~!
que acabar co1;1 ellos. Tanto peor para ~
us razones se estrellaban en la 1mplac:iEl padre mtentl1 argumentar, per?d das s impotencia ensayó únicamente salvar
ble lógica del al.e~án. Al fin, convenc1 o e su
••
.
á uno de lo" pris1oner0!'.
.
a Leroy
Tiene tres hijitos y su muJer
-Concédame u1&gt;ted al menos gracia par
· · ··· ·
.

ia:

efltá

itc~ini~~n mostró un gesto de piedad pero respondió sef!alando un papel que esta-

ba sobre fa meea:
T • • arfa á mi deber de soldado. rsted debe
-Las órdenes son formales......... radic:n
Nos han muerto tres uhlanos, nececomprenderme, ~efior, usted que es sacer o ...... •

sitamos tres vfct1mas.
que volverse por donde habfa ido; sin embargo, no
El cum no tení.a ya ma¡ recu:o De&amp; és de haber reconocido algunas notas de conse
movió.
El
sil~~_::iohs~
prto
oºnangar
su·s
dedE: con movimiento de impaciencia.
tabilidad, el cap1 ...n izo r

~\

12 Juuo, 1896.

i:;11 ternura pe extendia ,í los auiinalefl, HJ@ co111puiieros dt:: soledad y é,;tos, domesticados por ,u e:uraña dulzura, Fe pn:,1a1Ja11 á &gt;US caricias.
Siu trnbargo, la borrica habla e~quivatlo la cabeza y daba vueltas ~1 rededor de su
amo, olfateándolo; aespués ,e \)URO á r.1:buznar.
-Golo11a, qué es lo que quieres? d1¡0 el cura eacando de su sotana un trozo ~e pan.
De pronto, á sus piel! hubo cloqueos y ruido de alas, qn&lt;: llamaron su atención. Inclinóse y gallos y gallinas fueron ti picotear su mano; sus cone¡os no quedaron olvidados.
Al darles salvado, pa.Qábales lentamente los dedoe por la piel de sus redondo~ lomos.
Como la borrica le habfa seguido, el cura le tendi.ó un ~rozo d~ azuc.~r; 1:1 be~tia se pu•
80 á mascarlo moviendo las orejas cnn nna sat1efacc1ón v1e1b.e. S_ll ~Jos redo.ndos y
dulces parecían mirar á su amo con ternura. El abate Legrand e~ srnt1ó sacud1~0 por
un extremecimiento y con la cabeza inclinada y las manos hacia atrál!, volvió á su
jardin.
.
.
. .
lf b d d
Entre los lotes de tierra, brillaban ht~ avemdas hmp1ec1ta.q, a oro ra as e arena
leve: los peralt-s, sin hojas, extendían su11 ramas rt-gulares y paralelas contra el muro
del chiquero tt&gt;chado de paja.
.
.
El padre afiauzó con un mimbr~ una rama rota y, pensativo, contmuó su paseo ií
Jo largo del muro, al rayo dt.-1 mi y ab1ió una puertecita que daba al cau_ipo.
Silencioso bailado en luz y .. n humedad, el plan Ee extendía á lo lt-Jos. Aquf y ah(
•los haces de e~pigas, redonda, como palomares ó Pl'mt'janteR á cabaflae, formaban ca~erfos de paja. A la izquierda un espl'so bosque de hayas enlazaba los bc•sques de abetos que barrian el horizonte.
. .
. .
.
Largo ~iempo fijó el padre RUS ojos en aquel pa1sa¡e fam1har como para unpregnaree de él; despu(,s Cl'rró la puerta. Ptro su mirada, franqueand? los muros, Pede~uvoen
el reloj de la iglesia. El pequeño horario avanzaba entre las cifras I y II; el m111utero
había pasado ya de la mitad del cuadrante.
. . .
ul&gt;entro de trel! horas habré muerto, • penFó el abate de pronto, é_ 1n~trntH·amente
cruzó los brazos sobre el pecho, como para protegerlo de las balas. t:ius dedos palpaban su cuerpo sorprendidos de no sentir correr la ~angre.
.
Tres horas más y yn no Pería mas que un cadáver clavado ~n un ataud para ~oda
la eternidad. Presa de una alucinación, el padre creyó oír el ruido Rordo de las pnmerns paletadas de tit•rra wbrt&gt; la madera.
.
.
l\Iorir asf, á )&lt;.,, cuarenta aiio8, en plena Ralud, ~n plena .nda .._. ... ~ra ern pM1 bl~?
Cuantas alegrías humildes le acomp~ñab~n .en su d.1d1&lt;;&gt;sa ex18~encia em de~t-os y sin
ambiciones!: deberes de su fBCerdoc1&lt;?, ahv10 de m1senas, C?trnda_s con su.s co111pañeros, cuidado de sus animales y de su ¡ardfn ...... Ah! porque hub1a co111et1d&lt;? la Ir cu,a
de rncrificarse? Lleno de angu&amp;tia ee lanzó de un golpe á la puerta y la abrió brusca111ente.
.
.
Su mirada siguió con obstinnci6n el Fendero re,·erdec1do por la \11erba, qn_e desde
.-1 pie del muro, t::ntre las l~bor~.•• iba hn8ta la carretera. ~u pensamiento .corna por el
enmino, Ee lanzaba en sl'gmda a través de los bosques P.ºr Penderos conoc1doi,. .Allá !eje~, á algunos kilómetros, ~e encontraba una estación ~e ca111111? ~e fi.-rro. El .Padre
:11·anzó la cabeza; el campo estaba desi.erto !~asta el hon.zonte. _Na?1e le ~·e:fn hu!r; lle;
gurfn á la l'~tación, tomarfa PI tren, se iría leJos, muy leJos, sena hl&gt;re, v1v1rfa, v1v1ría.
Vuelto loco, iba :í. lnn arse, con la cabeza desnuda ...... pero...... y su palabra?..... .
pero...... y Lerov?
.
.
Exhalando Ün sollozo, el abate Legrand empujó la puerta}'. de rodillas en }•erra,
11:\mó en su avnda con toda.~ las fuerzas de, su fe y deen ier, al Critto, que al apro:x 1mar~e
Rn muerte babfa tl'mbién conocido en el jardfn de los olivos, todos los horrores, todoR
loE miedrn!, sudando agua y sangre y agonizando de antemano, y le suplicó que Je asiHt iese hastn el J:in y le mi viece el va.lor.
_
.
D,·~puée, fortalecido, comprendiendo que la FOledad y el ensueno le acon,e¡aban
Folo cobardfaP, se apresurú á volverá su casa.
Hechas exactaniente sus cuentaP, clasificados y valuados eus \'alores-alguna~ obligncioneb de ~aminos de. fierro y ~ítnlos de .renta-hizo testamento dando á las gentes
de la comumdad más dignas de rnterés, cien perns, doscientos pePos, una verdadera
fortuna. ~nmerosos f~ligreses recibi1:ron comorec~erdo 1111 .libro, un Cristo; otros ~m
viejo cubierto y por frn, legó su bornea á gentes neas, s11phc1tndoles que no la vendieran nunca á fin' de que no arrastrase miserablemente su vejez por las calles, tirando
de la galer~ de algún forastero.
•
El abate Leitnmd se vistió en seguida; afeito:se con cuidado, se pueo su sotana nueva, sus zapatos éle hebillas y tomó sus guantee.
,
Largo tiempo oró á Dios con fervor, con amor, pidiéndole perdón de sus culpas, y
abandonándose por lo demás á su bondad y misericordia y ií su ju~ticin. Como d~ban
las tree bajó por la et!calera de eu Ca@S. Las nubes obscurecían el cielo cuando abnósu
puerta,'y como hombre prudente, el cura volvió por su paragüas .
La iglesia estaba llena como en las fiestae campanudaP, como en Todos Santos.
Ante la desgracia que abrumaba á la población, los más incrédulos habian ido á
agrupárse al rededor del hombre que repreeentaba la más alta autoridad moral. Yestido de sobrepelliz, el abate atravesó la multitud de fieles y franqueó las gradas del
púlpito y después de haberee santigüado y recogido, habló asf:

MARIA

ANT ONIETA.

Yo alcancé aquel tiempo de ruinas, de horror, de combate sin descaill!o, de odio, de odio y amor á un tiempo;
amor sí; en el fondo de todo corazón palpitaba una sed
irreeifltible de fraternidad y de concordia; l\1. de Saint.rust, ese l\larat de marmol, había iegalado, en un arranque de amor al género humano, su fortuna á lo;; pobre8;
era el tiempo en que Robespiene amaba. Yo alcancé
aquel tiempo; yo ví desmoronarse un mundo, yo sentí
los primeros movimientvs del mundo nuevo en sus panales humildes, bordados por las manos de nuestrae madre~, las pobres mujeres del puPblo. Yo he visto ¡oh! pie•
dad, el vaso de eangre humana apurado por l\llle. de
bombreuil, yo he visto, pálida y pura, en la punta de una
pica, la cabeza de reina de María de Lamballe.
En los eomienzoe, sin embargo, eólo pan y libertad pedíamos; loe que nos negaban el pan de&amp;aparecfan bajo
nuestros pie~. en un momento, en el lodo eneangrentado
de las calles de Parf~. Solfamos levantarlos, yacadavert's,
y algunos infelices que refan con la nervioea ri&amp;&gt; del
hambre, los colgaban de los farol&amp;&gt;. Estallaba entonces
una carcajada gene~!, y jóvenes, vit-jos, niños y mujeree,
nos dábamos las manos y danzábamos frenéticas rondas,
cantando sin cesar el all'gre estribillo de las E:fperanzas
dd hermoso país de Fr.1ncia: g1i ira, gr,, ira, ir., ari,,(ocratn á In la11l1'Tne.

En cambio cuantos nos ofrecfnn la libertad eran nuestro,-; dioses; quitábamoF de las cab.-zas de nuestras mujeres y nuestras hijas las cintas con que se ador11absn los
días de fie~ta y las entrelazábam0t, á las crinea doradas
del cabnllo blanco de l\1. de Lafayette, el libertador de
dos mundos.
¡Ah! tiempo feliz, tiempo bendito de hambre y de misericordia, de frio y de perdón, de mieericol'dia y de
amorl ~uestra bandera flotaba ein ceEar eobre nuestras
cabezas; era la bandera nueva, la bandera de Parfl!, el
uul y el rojo de nuestra Comuna, aprisionando el blanco
de la monarqufa. Habíamos aprendido unas palabra"
muy belllll!, ruuy grandes; un corte~ano que tenía uua

27

EL l\IUNDO.

}Ii~ neridos hermano,· sov muv feli,: al vero~ J'l'nnirlr,,: Pn t:in grnn n1ímero.
Yam~ á p;dir juntos por los -~011Íle11ado,. Se me ha COl!Cedido gracia JJª!:\ U rof ne·
ro no pude obtenerla P!'-~ Lardeur y Yínce!1t; ~o!' he nsto, los 1,e a~1Plldo, .-,um lfltos para morir como cr1st1anoe y como pntnorn..
·t1 . .
Sin o~tentación, con mucha Pimplicídatl, hablú sobre el deber, el eacn c10 ) e.1
amor á la patria.
• 1
1· · b l
r a•
Sus alabras hicieron extremecer á la asamblea. cnyo idea se 1m1\a n &lt;e nrt 111,
rio á lo~ rntere~es mat.t-rialee. Sin embargo, una mnjer h1n1.ÍI un gr:in, gr1to;1ttdlad
dre de Yincent que se dePvanecfs. Sacáronla Í(1~ra y p:ira ocupar IJ a mu I u
"
cual ~nrgían rumores confnPos, el padre annnc10: .
•
•
-Yamos á cantar el oficio de los muerto•; yo diré un versfculo y IM 6 e1ee re. pon
derán
· ¡· "
·1
En ~1 coro vuelto hacia el altar. entonó con
f11PrtP. FI I&gt;c pr•/)1111, :s. 1•,n. ~eg,!1&lt; a.
bendijo 1\ Ja Asamblea y la exhortó, con mucha tl1~11i,L1,I, ,i l.i cal11,a y a la re,;1gnac1ón,
invitando ii torio!&lt; 1L que volvieran á ~u casa y 8e .,1,cl·rnw,11.
Vií,~ele dirijir~e hacia la
escuela, engna 11tado y con sn
paraguas en la mano........ .

UI~

,·oz

... :.ú d¡~·~·ig;; ¡~·~:·e:··1~;- ·¡;;;b¡:
tante~ de la población flllpieron que fil cnm nabía sido
fusilado por los alemanes.
l\lAt:RlcIO Lu11mcn:R.

•
frente inmensa y que, con su junco de Indias de pui!o
de oro, habfa azotado sin piedad las espaldas del clero,
nos hab(a ensenado una palabra mágica: libertad. Cuando este cortesano murió y la Asamblea decretó su apoteosis, llevamos sus restos á nuestro gran templo cívico,
al Panteón, entre el incienso y las flores, y nos arrodillamos delante dP su ataúd y llorando de admiración ensenábamos á nuestras hijos el nombre de Vo//air,.
Pero ese nombre no era el más querido, había otro;
había otro adorado entre todos los nombres de !a tierra,
porque era el de un hermano nue~tro, que hab(a vivido
con noRotr0!&lt;, que habfa tenido, como nosotros, hambre,
que había sido escarnecido, humillado, apedreado; que
había sido lacayo como nosotros y nos había dado nuestro evangelio nuevo, que había predicho el porvenir y
había muerto, olvidado y triste, con la mirada perdida
en la última luz delcrepúeculo. Ese hombl'eerael maestro de nuestros apóstoles, era el maestro de nuestros @autos. Robespierre se descubría al pronunciar su nombre,
8t. ,Just pensaba en la guillotina para vengarle y su recuerdo arrancaba de las profundidades lúgubrt-s del corazón de ::\Iarat una lágrima que apuntaba entre su,; pestañas como una gota de hiel. Aquel Cristo de nuestra
gran rernlución se llamaba Jnan Jacobo Rousseau; de
sus labios habfa bajado esta otra divina palabra: lg11alclad.

Yo me llamaba Pueblo; este nomb110pronnnciadopor la
boca de bronce de )Iirabenu, que parecfa la de la mllEcara
de la tragedia antigua, había berho crujir los tronos, como árbulos delas rafees podridas. Esta palabra, apena,
balbuceada por nuestros padres en los siglos de tormento, de ignorancia, de esc!avitud; apenas deletreada en el
fo11d11 de la tumba social en que Y.Reían, había tomado
con el timbre de la gran voz del tnbuno, el tono de una
tempeHad rebotando entre las cimas de granito de las
monta.i!aia. Desde que esa voz eonó, la monarquía, la nobleza, el clero, el rey, el duque y el obi~p0 se habfan puesto pfüdos para siempre; con esa inmutable palidez iban
á .s•1bir las gradas de la guillotina.
~ólo una mnjer no se había puesto pálida, sólo un roe-

tro ae había encendido de ira y odio; esa mujer divina y
aborrecible se llamaba.lrt r,i,w; eral\,faríaAntonieta. ¡Oh!
dejadme recordar esos días de dolor y redención, eiroa dillt!
de muerte y de inefable gozo, en que Francia, eAcudiendo el del:'garrado manto, el manto ~n que ocho @i~loe de
monarquía habían derramado el vmo de sus org1as perennes se levantaba á la voz de la filosofía y la elocuencia y d~ba su sangre á la resurreción de América y presentaba i;u corazón it todos los p.ueblos, llamándolos sus
hermanos. Dejad que los recuerd~. _Como una visión prodigioRa se dibujan :l mi vi~ta. Alla abajo rugía y cautab.i
París, la grande, la inm,m.sa Parfs que vivía en 11!- c~lle,
que había olvidado el camrnodel hog;1r, q,ue p~rec1a ~1~mpre lista para t:mprender una peregrmac16n BID térn11110,
con el @aco de viaje á la espalda y en las manos la pica,
la pica que iba á abrir á la Revolución las puertas dd
n,undo en Jemmapes.
Como un rellejo de nuestros vértigos, de nuestras aspíracione~, como un eco de aquel mar preñado de tormentas que se llan,ata 1'11rís, se oía sobre nuestras cabezas el murmullo de un ~rupo de gigantes: era. la ..\~amblea :-iacional. En medio de ese grupo, un rugido de león
resonaba en los grandes monlentos; era un antiguo noble, 11n antiguo llbertino,. 1111 antiguo presidiario .que hablaba cnando rn exi~tenc1a de placer se lo permitía; era
lll voz convulsiva del porvenir promulgando la sentencia
de muerte del antiguo régimen; era la palabra de ~lirabeau que envenenaba á la monarqufacon su aliento mientras la~ flores lo envenenaban á él con su perfume. Y
desde que esa palabra estalló, comenzó el estremecimiento dt:l suelo de Fmncia; dura todavía. :Frente á la Aeamblea, frenw, al E,tado llano, brillaba la Corte, P.n derredor del suntuo~o y simétrico Versalles habitado por las
Hombras de todas las grandezas y maculado por las rl'liquias de todas las corrupciones de la vieja Francia. Era
aquel un mundo vestido de ~eda y oro, qué sentía que iba
á morir y vertí:\ en su coga de deleite las últimas gotas
de aromr de la.i;, flores de ,is de la monarquía. To&lt;lo era
elt&gt;gante y delicioeo; los guardias de corps perlnmabun
,us dclicadai:. manos con agua de ámbar, para haeer su

�•
12 Juuo, 1896.

EL MUNDO.
cuarto de centinela en la puerta de la alcoba ~e
la reina; los abates se batían en. duelo; loe ob1a•
po3 firmaban las protestas en contra de la pre•
minencia que se daba en el memut de honor en
Y ersalles á la seBorita de Lorena y loe cardenales se enamoraban de la reina.
Todo era allí artificio, nadie creía en Dios, ni
las mujeres; es ciert,• que una que otra vez
creían en el diablo bajo las especies de Cagliostro ó de l\1esmer. Los padres vendían á sus
hijas los hermanos traficaban con sus hermanas ~ todos los cortesanos aplaudían febrilmente á ·Fígaro que les escupía en el rostro toda su
ignominia.
En el centro de todas eeas figuras de porcelana cuyos perfiles dulces y fatigados se destaca han en el esma1te azul J.e un cielo en cuyo
horizonte hume¡\ba ya la llama del incendio,
estaba sentado un buen hombre robusto y plácido, glotón ~ inofensivo, d~bil y rubieundo:
Luis X\'I, y ¡unto á él, de pie, una hermosa y
altiva mujer, qne entonces se llamaba Madame
T'eto. Algunos empezaban á decirle la austriaca· su uombre de bautismo fué :\Iaría Anto•
nieta archiduquesa de Austria; su nombre de
muerte está. etcrito en el registro de inhumaciones de la Magdalena, helo aquí: Por ~,i ataúd
para la 1•iu,da Capelo, 7 fta_n,·o.~.. Era prec1~0 p3:ra
llamar Capeto á esta mu¡er, v10lar la lu~tor1a;
no importaba. Capeto era el nombre de1 fu.ndador de la monarquía y los dos que expiaron los crímenes de la mona1quía debían llevar el {iombre del fundador, lo que quería decir que en ellos se mataba la institución. Así
al menos lo explicaba un hombre elocuente que
fué el primero que aplicó al último monarca.el
.apellido del primero: este hombre era Camilo
Desmoulin~.
La reina de Francia era bellísima, era, ya lo
dije, odiosamente bel,3:, p~rque así como su lujo insultaba nuestra miseria, así como ous bimquetes en que se repartía l::i escarapela negra de
la contr,1reYolución, insultaban nuestra ham•
bre así su belleza insultaba nuestra fealdad.
¿Q,;é derecho tenía ese mon'struo á la hermosura cuando Teresa, la mujer de Rousseau, había
sido tan fea? Su caballera de oro pálido como
el sol de Alemania, sus ojos azules como el
Danubio, la cm va mórbida de sus labios austriacos, su inl)1aculada frente, su talle de hada, su porte de diosa aérea, suave y pura, todo,
basta las lágrimas que venian á sus ojos cuan-do besaba á sus hijos, todo estaba diciendo claramente la horrible iniquidad que encerraba el
corazón de esa hiena que, para conservar la.tersura de su piel, se bañaba en sangre de mños
recién n·acidos, como nos lo aseguraba Marat,
el amigo del Pueblo, con su acento ronco y sublime.

~amas distin9uidas de

Desde el día que tomamos la Bastilla el terremoto cre,ció; todos los viejos edificios se desmo~onaban; el s~elo
-de Francia se movía como una báscula rnmenrn, y 1mentras nosotros los de abajo subíamos, el rey, la reina, Ver·
salles la corte, descendían rápidamente al abismo. To·
dos h~ían, todos temblaban, todos se miraban despavoridos menos ella. ¡Oh fatal, abominable mujer que acon-sejab~ la resistencia á Luis Capeto, que intrigaba con sus
cortesanes para degollar á nuestros hijos, que aglomeraba el pan en Versalle~ :para ma_tamos de ~u~mbre, que
l1abía jurado el extermm10 de touos los par1s1enses, que
llamaba á su hermano primero y á su so~rino despu~s
-traidora!-para que acabasen con Francia y con la libertad.
¡Con qué gusto la buscamos en Yersalles para insultarla!
Entramosen su alcoba; todo era blanco, limpio, puro, trascendía á. teinplo aque1 cubil de pantera; la sangre de sus
genízaros que se atrevieron á morir sonriendo al pie del
lecho de su sefiora, manchó la cuna de sus hijos. Y ella
los llamaba; Antonieta llamaba con suprema angustia á
sus hijos; la austriaca fingía ser madre buena; ¿para qué?
¿Por qué aquella voz de agonía, J?Or qué aquella desesperación maternal? ¿Qué derecbot1enen los reyes parasentircomo los demás hombres? ¿No son los enemigos de la
humanidad?
Llegó un día épico; la monarquía desapareció con sólo
el rumor de nuestros cantares:

Para un 14 &lt;le Julio.
I

EL MINUE.

;-

De.raso azul vestidas están las bellas damas,
entre tapices llenos de asuntos de \Vatteau;
la reina danza alegre, i;¡us ojos son dos llamas;
habrá litios como ellll, pero más blancos, no.
Para ella el mirto brota las hojas de sus ramas,
para ella el padre Apolo las rimas inventó,
por ella son hermosos los regios oriflamas,
Versalles y el Elíseo, Louvre y Fontainebleau.
Gentil t&gt;l paso mide, su cuello real erguido,
sonriente y desdeñosa su linda boca en flor;
paloma de alabastro que tiene de oro el nido,
Por sólo afán el gozo y el triunfo y el amor,
~l gran reino d~ Francia posee á sus piee rendido:
el pueblo está. ailá abajo y arriba está el Señor.

II

EL LEON.
Un trueno formidable París inmenso llena.
Qué tempestad avanza? qué nube, qué volcán

Nosotws estábamos en el otro extremo de la
báscula, muy altos, dominándolo todo_. A. ese
trono le pusimos un nombre: la gu1llotma;
nuestro pedestal era el cadalso. ~1?-ogamos en
nuestro interior los gérmenes. viciados de_ la
compasión, y el juego 4e1 cuchillo de la. guillotina empezó la renovac1{m de la humamdad, el
A migo del Pueblo era fehz.
Era un día de otoño; la muchedumbre efervescía como el mar en derredor de una roca, en
torno del patíbulo en la plaza de la Revolución . .
Los soldados de la comuna y las calceteras de
1 Robespierre,
bailaban rond~s el! torno de la guillotina. Las picas, aun no hm~ias de la sangre
de Septiembre del año antenor, parecf_an un
bosque agi~ado por el huracá1?. Un grito de
rabia y de implacable furor saha dE: todas las
bocas. Era el día 6 de Octubre; la vmda Capeto iba á morir.
.
Los traidores realistas habían prOp3'.lad_o la
leyenda de su infortunio; referían su d1gmdad
en la hora del peligro, sus adioseb tiernísimos
al rey su desesperación y sus lágri!llas cuando le ~rrebatarnn á su hijo, su resignación santa y dolorosa en la Conser;iería, los ultrajes que
se le habían inferido; hablaban de sus cabellos
&lt;!BCanecidos en pocos días, de su desnudez, de
sus enfermedades, de su hambre, y repetían
yalabras de P~!dón que bahía dej~do como he1·encia ásu.s b1JoS. No, no; eso deb1adeser mentira eso era imposible, nuestros jueces eran
just~s, nuestros municipales eran b~enos, n~,
los realistas querían hacer una má.rt1r 4e la tigre imperial de Austria. !María Antometa tener corazón de esposa, de madre! Mari~ Anto11iéta perdonar! Sueño, locura: los en~m1gos del
pueblo no son hombres, no son mu¡eres, son
monstruos.
La carreta apareció en la gran plaza; la actflnpafiaban las vociferaciones de la rnuchedu~b~e;
silbidos, ultrajes, salivas, lodo, no había ~1 ignominia ni inmundicia que no se arro¡ase á
aquella frente, antes ceñida por la corona. de
ocho siglos de grandeza, hoy por una humilde
cofia de lino blanco que dejaba entrever lo~. cabellos canos cortados brutalmente por la t1¡era
del verdugo. La Veto, con las manos atadas á
la espalda, hacía esfuerzos para perm~necer derecha en vuelta en su estrecho vestido negro.
Cuando vacilaba, la punta de una pica ó de un
sable la sostenía...... Así iba subiendo á su Calvario, decían los realistas.
¡ Maldición! ¿Por qué estaba ?1n serena esa
mujer? Sil cabellera ha encanecido de dolor, es
cierto ...... ¡Bah! que sufra por todo lo que ha
hecho sufrir al pueblo...... Ya llega, ya sube......
Yo era el ayudante del verdugo; yo iba á beber eu sangre. Hela aquí; pone un pie en la.61!calera fatal, vacila, va á caer...... Me prec1p1to á sostenerla. EÍla sonríe y me dice con un acento de
desolación suprema: Gracias, amigo, hermano mío!
¡Yo el hermano de la Austriaca! ¡Yo! Dios mío, sentí
un dolor inmenso en el corazón y permanecí clavado en
aquel luaar fatídico ...... ¿Luego esa fiera podía perdonar?
¿Luego :ra una mujer? Sentía que el vértigo se apoderaba de mí.....,
,
.
. f
Un silencio protundo rodeo un rnstante la g!11llot na,
sólo se percibía el latido del corazón de la multitud. Entonces se escuchó u na voz l1ngelical y triste que .decía:
«Adiós, adiós una vez más, hijos míos, voy á umrme ~
vuestro padre»...... Un grito, un sollozo se escapó de. m1
pecho· corrí hacia el cuchillo fatal exclamando: «¡Dei.ad. la vivir. dejadla vivir, no es la austriaca, es una mu¡er,
es una madre, es mi madre!.·····" La mano del verdu•
go cerró mi boca, aquella mano estaba empapada en sangre, era la rnngre de la pobre mártir..
.
Sofocado por el dolor y por las lágrimas, caí al p1e..de
la guillotina; me figuraba que u°: mundo _oesaba sobre
mis espaldas, y Francia me pareció sumerg1aa en. un lago
de sangre sin riberas. Cuando volví en mí, la muchedumbre se había dispersado, el patíbulo estaba so)o, la noche
profundamente obscura y fría. Levanté los OJOf! y ví una
gran fantasma dominando el cadalso, la Francia, la humanidad, blanca, inmaculada, inmutable: era la estatua
·de la libertad........ .

la República.

$rita. Nardsa {blcguel Novelo.
[DE MERIDA.)

Allons, enfants de la Patrie,
Le jour de gloire ·est anivé ....... ..
Era el himno del Rhin, era el canto de nuestros marselleses era el sublime grito de guerra del 10 de Agm,to.
Un e~tremo de la báeculase había perdido en la sombra para simpre. El trono, la -nobleza, la Igl~eia, todas
las aBejas invenciones de otra edad, todos los mstrume~tos de tortura inventados para el pueblo, todo se redu¡o
á polvo. Un poco de sangre, un poco de humo ......... y el
pasado había vuelto al no ser. Día bendito, yo me arrodillo para adorarte al través de los años; ese día el mundo moderno encont~ó su cuna en los brazos de un pueblo
ebrio con su victoria inmensa.
No, el vencido no era Luis XVI, no era la víctima María Antonieta· el vencido era el pasado; el vencedor el
género huma~o; sentimos eobre 1!ueetras cabezas la mano de Dios que no¡¡ bendecía. Miramos á todos loll puntos del horizonte y vimos Purgir de las tumbas, rle las
hogueras, de los calabozos, de los campos de batalla, de
los templos, de lat1 escuelas, de los laboratorios del pensamiento, de los talleres sepulcrales de los obreros, del
cora~6n de loe siervos de la gleba, del pecho de los encadenados, un grito soberano de emancipación, un infinito clamor triunfal: y aquel rumor ilimitado se concretaba se volvía una armonía divina en una palabra sola,
en e;ta palabra de concordia, de porvenir y de paz: ¡República! La fórmula de la verdad social estaba encoatrada.

sobre la faz del orbe y el alto abismo truena?
qué ráfaga se agita? qué soplo, qué huracán?
El pueblo al fin ha roto su:secular cadena,
con fuerza de torrente, con brazos de titán;
derroca la Bastilla y el ronco clarín suena ·
que anuncia los incendios que el mundo salvarán.
Del trono fr11casado se oye el crujir violento:
el hombre es libre y canta del libre la c~nción,
haciendo conmoverse la Francia en su cimiento.
Rugiente abre sus fauces el león-Revolución,
y baja de la altura como un sagrado viento,
que hace temblar y encrespa las crines del león.

JJJ..

EL OUELLO BLANCO.
La du Ice y real paloma subió á la guillotina,
es cabellera caDa la que opulenta fu.é;
el cuello de azucena feroz verdugo inclina
delante el pueblo todo que el sacrificio ve.
¡Oh Maria Antonietal ¡Cuán otra tu divina
figura en los graciosos compases del minué,
cuando eras un diosa de mano alabastrina,
de labios encendidos y de ligero pie!
El misterioso sino la m¡1jestad humilla,

JUSTO SIERRA.

oh Clovis, oh gran CaFlos, oh hnesos de San Luis!
la tempestad del mundo brotó de la Bastilla,
Como un trop.;I de truenos se despert4'.&gt; en París.
Dios deja que ese cuello lo corte la cuchilla
y que callosas manos ajen la flor de lis.

lY

SUPREMALEX
Sí· Dios lo quiere á veces. La sangre, las matanzasvien~n como una triste y aterradora ley;
señala lo infinito, momentos de venganzas:
rompe la jaula el ~uila, quebranta el yugo e: buey.
Terrible es la tormenta que tráelas acechanzas,
la rabia del rebafio, las. iras de.la.grey;
que pone las cabezas sangrientas en las lanzas,
y•rranca con la vida la púrpura del rey.
.
~ Dios 11&gt; quiere á veces; y envía el cataclismo,
hace brotar del fondo siniestro del abismo
1118 lívidas borrascas, la negra tempestad,
.
Para 9.ue surja en medio de la árdua noche tdg1oa,
como divina enseña, como corona mágica,
tu nimbo coll!ltelado de luz, oh Libertad!
RUBEN DARÍO,

12

JULIO,

1896,

EL;MUNDO.

Croce; fué 'á entregar su trabajo, y los padres Je di!:.ron
como recompenea un ramillete de rosas. También dejó
(lllSTÓRICO)
caer las flores 1Sobre la desnuda tarima, y la blanca Giacinta, su mujer, fué heshojándolas en los platos ,acíos, y
Yoy á referiros una breve y triste historia, y voy á re- cuando ya no hubo más pétalos, dijo al esposo y á los
ferirla porque hoy habrá muchos semblantes risueños hijos:
-en las 'calles, y es bueno que los alegres, los felices se
--Venid: ya esH la cena.
acuerden de que hay algunos, muchos desgraciados. Es
Un instante después moría de hambre.
un episodio del 14 de Julio, pero no del 1-1 de Julio de
La mexicana sí h:ibfa Teunido ya algo más de un franlí8J, sino del 14 de Julio de 1890. Y la heroína e~ una co para pasar el día 1-1. Todos juntos Ealiernn á la calle
paisana nuestra, una hermosa y desventurada mexicana. para que los niños pasC'a!'an. ¡Qué alegría! ¡Qué esplenAh! de ella hablaron mucho los diarios de París hace dos dor!
afios, más que de M:me !turbe y de sus trajes, más que de
Los muchachitos débiles y enfermos, al pasar por fren•
la sefiorita Escandón y su boda. Arsenio Houssaye, ese te á los apar~.dores, decían:
anciano coronado de rosas, le dedicó una página brillan-Mamá, ¿qué hay en el cielo pollo asado?
te una aureóla de oro, como esas que circundan las sie-¿Y jamón?
n~s de los mártires. La piedad la amó un momento, un
-¿ Y pasteles?
momento nada más, porque la pieiad tiene siempre muLa muchacha más grande, la de catorce añ0s, veía con
chísimo que hacer. Y ahora que miro esas banderas, esas tristeza los escaparates de las tiendas de moda. ¡Era herflarnulas, esos gallardetes, símbolos de noble regocijo, mosa y se iba sin que el mundo la hubiera conocido! Tal
pienso en la pobre mexicana que pasó en París el 14 ele vez la pobreci_ta no creía en el "ielo; pero en la muerte
.Ju Iio de 1890.
hospedadora sí. No engañaron sus oídos las músicas de
E~taba casada con un francés que vino á nuestra tierra viento; no engañaron sus vjos los fuegos artificiales; no
cnando la malhadada intervención. Aquí tuvo seis hi- engañaron su imaginación las pro··,esas del cielo. Sí, el
jos ...... ¡Ya sabéis que la pobreza es-muy fecunda! Vivían cohete sube, también 1·esplandeci, . u quiere llegará las
penosamente, y el marido, esperanzado en ~aliar protec- estrellas...... pero en el aire se ap l , . Lo cierto es el arción más ampha en su país,. regresó á Franc1~con su mu- mazón1 es el esqueleto del «castillo,, que en un momento
jt'r y su media docena de criaturas. El era pmtor, deco- fulguro. Y lo cierto es la noche densamente negra.
raba hacía cuadritos de flores y de frutas para comedor,
Ella fué la primera que dijo:
ilum'inaba retratos, y tenía buena voluntad para admitir
-¿Ya nos vamos?
cualquier trabajo honesto. Pero he aquí lo que no baila•
Y los niños más chicos, en coro, repitieron:
ba. ¡ Es tan grande París! ¡Hay en sus calles tanto ruido!
-Sí, papacito, vámonos al cielo.
¡ Es tan difícil percibir allí la voz de un hombre!
En el camino compraron un pan. Tenían más hambre,
Altivo, orgulloso como era, jamás se habría resignado mucha hambre. En su tabuco devoraron aquel pan. El
á poreliosear. La miseria, enamorada sempiterna del orpadre no; no pudo. Lo maelre no; no quiso.
gullo, vino á acompafiarle.
Pero en ese pan babfase empleado hasta el último cénUna noche, agotados ya todos sus recurso8, dijo:
timo. Y para dormir bien, para dormir como ellos que-Es preciso morir.
,
rían; el carbón era indispensable.
Le oyó el más pequefio de sus hijos, y pregunto enton-¡ A.b, no hay cuidado! dijo la mayor. la portera me
ces á la madre:
fía.
-Mamá, ¿qué cosa es morir?
Y salió. Y lo trajo.
,
-)Iorir, hijito, es irse al cielo.
No l,nbo necesidad de que apagaran la vela. También
-¿Y cómo será el cielo? ¿como el mar?
ella se apagó. Ardía el carbón, y su f.vlgor dantescQ, se-.No; el cielo es un jardín en donde hay muchas flo- mejaba un boquete del infierno asomando en la sombra.
res y muchas frutas, y muchos juguetes para los niños. ¿Quién llora? ¿Quién solloza? ¿Quién ee queja? ¿Quién se
-Sí, pero no serán para mL También aquí hay todo retuerce? ¿Quién sofoca blasfemias? ¿Qujén se aho.~a?
eso v nada es mío.
La asfixia se lleva primero al niñito de pecho; amorda_:En el cielo cogen los niños que no son traviesos cuan- za á los más débiles; amarra á los padres paraquepresento quieren,
cien impotentes la agonía de sus hijos; y en medio de es-~famá. ¡vamos al cielo!
te horror y de esta espantosa lucha muda, rasga el silenLa muchachita, que escuchaba atent!l, terció entonces cio la "OZ de la hija mayor:
-en la pltítica:
-¡Ya no! ¡Ya no quiero morir! ¡Padre, perdóname!
-Pero el viaje ha de ser largo, muy largo...... ¡De aquí
al cielo...... !
Al día siguiente un vecino rompió la puerta; dentro es-No. mucho más cómodo y más rápido que el de Mé- taban los cadáveres. Los PI.lean al ai_re, nacen esfuerzos
xico á Francia. Se duerme uno, y cuando despierta, está inauditos...... ¡Todo inútil!
-en el cielo.
¿Verdad que ese cuadro debió ser horrible? La vida in-¿Y allá hay fiestas como la de mañana, con fuegos ventó un castigo, inventó un suplicio que no había soñaactiticiales y con músicas?
do el Dante: ¡La madre estaba viva!
-Todo el año.
¡Ah, éste ~í que excede á todos los tormentos! Ugolino
-Pues iremos.
devora á sus hijos, pero los lleva dentro de sí. Y Ugolino
Y aquellas criaturas, para quienes la tierra era tan du- muere. A aquella madre no le quiso la muerte.
ra. se alborotaron con la idea de ir al cielo.
-¡ ~iorir! ¡Qué hermosa palabra! Sonaba en sus oídos,
¿En dónde está? ¿No se ha aplacado Dios? ¿No ha permido
,como suenan cantando en los de al~unos hombres.
que muera? ¡Santo cielo! cuando asisto á las fiestas de ese
-Pero no nos iremos todavía, di¡o otro de los niños. día, cuando miro reír y j11guetear en la kermesse á tantos
l\laiiana es el 14 de Julio. Quiero ver los fuegos.
niños bien vestidos, pienso en las inocentes criaturas,
Padre y madre cruzaron una mirada suplicante.
que hambrientas y asfixiadas, perecieron hace dos años,
-¡ Esperaremos!
y digo á las almas buenas:
Ca~i habían olvidado ya su hambre con la esperanza
-¡Una caridad por amor de Dios!
-de ir al cielo, y se durmieron soBanelo en rehiletes de es-Señor, ¿en dónde está la probre mexicana? Si vive
trellas y en jugueterías de porcelana blanca, atendidas aún, dale la muerte de limosna!
por ángeles. S6'.o la más chiquita, que no había entendiM. GUTÍÉRREZ Ni.JERA.
•do, dijo con voz desfalleciente:
-~1amá, papá.
Los dos esposos se miraban sin hablar. ¿Cómo esperar
á mai\ana?
-Yo puedo todavía, vendiendo lo último, juntar un
franco. ¡Pedro, quiere Juanito ver !os fuegos!
DOCTOR FRANGESY aguardaron ...... Sería blasfemia escribir: esperaron.
Especialista para la curación
El padre tenía una tablita de flores pintadas que no había podido vender. Iba á regalársela á la buena señora
del est&amp;nquillo. ¡Tal vez Je diera algo!
DZ LAS ENFER!IEDADES DE LA CINTURA.
Muy tempran0 fué. Ya cantaba la fiesta su himno triunPREMIADO CON MEDALLA DE EIONOR
fal en plazas y bulevares.
A poco abríase de nuevo la puerta del tabuco, y el pinPOR EL GOBJERNO FRANGES.
tor entraba de regreso.
-¿Qué te dieron?
&lt;rallejón ael $spíritu Santo núm~ro a.
Aquél, vencido y sin desplegar los labios, dejó caer al
suelo unas cuantas estampas.
EXTRACCION GARANTIZADA DE LA SOLITA.RIA.
-Eso...... para que los niños se diviertan ¿No recor3~ A.Ñ"OS DE PRACTICA..
d.\i., la historia de Scbiavone? Aquel pintor veneciano
t.•rn~ ién tenía mujer, seis hijos y hambre. También era
-soo~: bio. Y pintó no se qué para los padres de la Santa Horas de consulta de 9 á 12 a m y de 3 á 6 p m.

UN 14 DE JULIO.

LUISCLEMENT

29
(Tomado de "El Universal" de la. Ciudad
de México.)

Tratamiento severo de un hou. bre
Por el Dr. A:SSEL310 SEQUEIRA,
Ex-Interno del Hospital General &lt;le Guatemala.

Asistía yo_á un sujeto bastante vigoroso, de
afectado de hepatitis, que pllr un exi111en atento conceptnú localizaela en h zona
aaterior del lrgano secretor üe la Liiis hacía
m'1s de un año.
Permanecían con tinte icté:-ico la piel y lu
escler0ticas, las deyecciones albinas muy irregulares, casi siempre presentaban, como dico
Frerichs en estos casos, &lt;&gt;olor amarillento intenso por la presencia de la bilis más ó ménos
alterada; bilifulvina, colesterina en forma. ele
cstercorina, biliverdina, etc. etc.
El color de la lengua, también ictérico, el
pulso oscilaba. entre 70 y 80 latielos y anunciaba el termómetro poca diferencia en la mar.
ca calorimetra normal.
Era. indudable, á priori, que el diagnóstico
no admitía error y la primera. idea fué la a•
plicación de un moxa y propinar cada cuatro
c1ias nn drástico de píldoras antibiliosas unas
veces y otras un purgante
No se advertía cambio en el mal y el moxa
clió lugar á una llaga superficial sobre el mismo lugar enfermo, que se estuvo curando con
unguento y sa.n6 á loa diez dias.
Permanedendo estacionario el mal con un
cortejo de síntomas, instituí el siguiente tratamiento.
Con un dia. de por medio hice que tomara.
por la noche de cinco á siete Píldoras del Dr.
Rosa y que en seguida. de Je. primera deyeeción consiguiente, se le administrara. sopa sazonada de buena carne de huesos; que toma.
ra después de la cesación del efecto catártico,
una cucharadita ele Polvos de Seltzer en tres
cucharadas de egua aromatizada., que debía.
repetir dos ó tres veces con intérvalo; que el
füa quono tomase las pildoras, tomase vino
viejo generoso para comer y una píldora ferruginosa (Píldoras del Dr. Peck) inmeeliatamen•
te despues de cada almuerzo y comida frugagales; en virtuel de que el paciente se encontraba un poco anémico evide1.1temente.
La mejoría comenzó en breve á establecerse y queriendo comprobar á Jo que era debida
hice euspender el uso cTe las Píldoras de Rosa
y surjía el mal Rin tardanza y con nueva fuer.
za debilitaba al paciente.
Restablecí en su virtud el uso de dichas Píldoras, nc:;:egando alternaelos baños muy rápidos, rnlfurosos y salinos.
Cosa notable; el enfermo eruaciado, anoré•
xico, dispéptico, discrásico se levantó y recuperó prontamente las fuerzas y clespm'is de dos
meses de invierno en este pais intertropical,
siguienelo el tratamiento de referent&gt;ia, él ha
sanado por completo y está en buena salúd, y
es de rigurosa lúgica y justicia atribuir esta.
curación :'das Píldoras de Vida del Dr. Ross.
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et M.edicamenti.
M.QS!lya, Nicaragua, Diciembre 10 de 1896.
Dr. ANSELMO SEQUEIRA.
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Guatemala, Médico forense del Distri•
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799 Terminales de $20, que se determinarán por las dos últimas cifras del
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1,761 Premios que hacen un total de .. .................................. $ 178,600.
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Generalde la Nación.
CERTIFICO: que en el Banco de Londres y México está depositada la cantidad bastante para garantizar el pago de todos los premios d _ e;te sorteo.-..{. Castillo, Interventor,
IMPORTANTE. Por la insignificant snma de 20 ce~tavos cualquiera puede ganar $3 000, etc. etc.
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TOMOII

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Banco Internacional é Hipotecario de México.
Gir os por Cable,
Depósitos,
Descuentos,
Cobros de letras, Cup ones etc., Cambios sobre e l Extranjero,
Ca-rtas Circular es de Crédito, Créditos en cuenta coi•rle:n.te.

''EL AZTEG¡

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El Banco facilitará toda. clase de Informes escritos, relativos á. las diversas operac ones e su ms
,
Aquien lo solicite en sus otlcmas.

TOMOII

M .EXICO, DOMINGO .L9 DE JULIO DE 1896.

Cajero,

Presidente,

JoAQUI N DE TRUEBA.

J osÉ DE TERESA y MIRANDA.

18 DE JULIO DE 1896.
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tú expida p6liz.aa de .A.ccidentea y de Viajes por Ferrocarril.

L

BEN ITO JUAREZ.

NUMER03

�19 Juuo, 1896.

EL MUNDO.

34

,l. una
BEIU.NARJO ILUSTRADO,
DLivoNo

434. -2~ de las Damas núm. 4,-APARTADO 87 B.
MEXICO,

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La euecrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres. adelantndos.
Números sueltos, 50 centavos.
A.vi.sos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:ón.
Todo pago debe ser precisamente adelantado.
RÉGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•AgentPs exclusivos para los Estados Unidos y Cana-

dá. The Spanis American Newspaper Company, 136 Li~
berty St. New York, E. U.»

'

-.ota, é!Ebitorhtlt,.
18 bt JJttlfo.
Cada año el pneblo mexicano, inspirado en santos y
legítimos eentimientos, va ante la tumba del gran patricio de Guelatao á ofrecer en míetica oblación las flor!)!!
de su gratitud y el homenaje de su admiración al plebeyo sublim.i, que como en fantástico espPjismo crece y se
agiganta á medida que el tiempo nos aleja de él y· 110s lo
muestra en su prfFtina grandeza.
Al acercarnos nosotros á depositar nuestra ofrenda snbre el marmol que guarda sus despojos venerados, no llegamos con la devoción acendrada, 1ayana en ciego fanatismo, del correligionario y el amigo que participaron de
la cruenta lucha y ee culmeron con el polvo de aqnellos
combatPs de titanes en épocas pasadas; no nos aguijonea
tampoco la emulación de otros días que en franca y
abierta competencia pudo separará los que rodearon al
repútlico; ni mucho menos, venimos con el amargo dejo
de la derrota, que aun llevan en su corazón los vencidos
en Calpulálpam y los desengañados en el Cerro de las
Campanas.
Nacidos ayer, cuando el fragor de la batalla había paeado y no había en el viento cánticos de guerra, ni se
percibía ya el olor picante de la pólvora, llegados, cuando sólo se oía, allá á Jo lejos, los últimos estruendos de
deshechas tempestadeR, y en las almas germinaba la concordiit en lugar de las fermentaciones de odio y arrebatos de rencQr, nuestro espíritu está más sereno, y por
ende, capaz de juzgar la altura gigantesca del heroe, la
soberana grandeza del caudillo, la inmaculadá figura de
gobernante.
Y mientras más nos detenemos á contemplarla, nos
convencemos más de su perdurable significación en nuestra historia política.
·
Juárez terminó la obra que le correspondía en el desenvolvimiento de la República, y puede d~ecansar satisfecho en su tálamo de flores que la admiración riega y la
gratitud con;;agra. Nosotros, si queremos hacernos diguos de su grandeza, tratemos de continuar la tarea, perfeccionando la obra del Reformador y adaptándola á las
nuevas faaei1 de nuestra natural evoluci:'ón.

bama.

No son gotas de rocío las que hoy ~alpic9:n las florl:s
frescas: son lágrimas.-Allá, en el vieJo cast1I lo que mira al cielo1 arriba de las eneltas cabelleras de los ahuehuetes la fiesta uo abre sus notlU' :uatizada0 , no inunda
el sol tan alegremente como én otros días la tibia mañann: es que háy un ·1ugar vacío en la serena morad!1, una
rruma de duelo en la alma clara. Quien tanto bien ha
derramado, parecía estar escudada C?Ontra el mal. Los
desheredados de la vida, los que la piedad de los buenos
ha redimido del 'sufrimiento, como que formaran con sus
espíritus una barrera infranqueable P?r donde n&lt;? pe1!etrase el dolor humano.--Y de improviso, en el silencio,
la hada negra penetra en el palacio de la had~ l)lanca y
la hiere traidoramente.-.Por es9 jloy .no eal'?1can got,as
de rocío las flores frescas: son lágrimas; por eso nuestra
félicitación, tardía y pobre, no Jlpga al viejo castill9 que
mira al cielo en mE'dio de la fiesta que abre al ePpac10 sns
n0tas matizada~. Hay bruma de duelo en la serena morada, hay menos flechazos de lnz en los rayo~ con que el
eol iounda la tibia mañana. NuE'stro homena¡e á la espoea
del señor Presidente de la República, va circuido de una
orla negra. ¡Qt1e la noble señora acepte nuedtro reepetut&gt;so ealudo!

remos que pesa más si el oro ó la plata, aunque sea en la.
proporción de uno á diez y Peis. .
.
.
Entre tanto, ¡qué admirable _s1tuac1ón la de México,
que contempla con interés crec1ehte el fin de esa lu_cha.
gigantesca! Quien quiera que triunfe saldrá favc,rec1~0.
Ba sabido colocarse en una base tan firme, y tan sabiamente adaptada á sus legítimos y genuinos intereses, que
á todo evento en la marcha mercantil y financiera en
cualesquier circunstancias de la ge~tión monPtari:' en la
Unión Americana, nada padece m la hará desviarse de
su rumbo definido

,o(tti,a genrral.
RESIJllEN.-El programa de los demó('ratas en la C, nvención de Chicago.--Atentado contra el Preijidt"ntede Francia

Como io habiamo3 anunciado, la ola creciente y gigantesca de los partidarios de la plata barrió con poderoso
empuje fa Convención nacional democrática de Chicago.
A vuelta. de varias declaraciones de canícter eminentemente político que forman y han formado el credo del
partido démóc1ata, y qt~e se refieren á llls libertades c&lt;;mstitucionales del penearu1E&gt;nto, de la prenFa y de la conciencia· tras de ciertas manifestaciones encaminadas á reforzar1l,1, soberanía de los Estados contra las excesivas tendencias de la centralización de todo poder; sobre algunos
punt,c,s prácticos dirigidos á efE'cto de desterrar los empleos vitalicios en la administración pública, el progra•
ma aprobado en la Convención y que forma por decirlo aef
el patrón á que habrán de sujetarse los tlegidos dE'I pueblo, según el criterio de la mayoría de los congrPgados en
Chicago, se distingue principalmente por su plan financiero y por el modo cerno resuelve la cuestión monetaria
en la vecina· república.
Restablecimiento de la plata como monecla legal, libre
acuñación del metal blanco, :í igual del oro, en la proporción de uno á diez y seis; restablecimiento en nomtre de
la ley del poder adquisitivo del metal ahora depreciado,
pudienao tener circulación forzosa en su valor representativo en las deudas públicas y privadas: son las bases
de las soluciones en la cuestión monetaria.
Prohibición al gobierno de emitir bonos con intere@rs
en tiempo de -paz, y condenación de arreglos con sindicatos financieros que supeditan después al poder público
y lo esclavizan y ponen á merced de los agiotistas y lo
obligan á sE'guir la política de un monometalismo forzado: son los puntos salientes en el plan financiero.
Rebaja de tarifas hasta reducirlas á lo neceeario, á las
necesidades publicas, y prohibición de todo impuesto que
no sea reclamado con urgencia por la misma necesidad:
tal es el eje de su política administrativa.
Una declaración cuasi platónica de simpatía por los rebeldes cubanos, una abierta oposición á la intervención
Se acaban de verificar las elecciones generales en toda del gobierno federal en los asunto9 interiores de los Esla República, con la ausencia de ese púeblo ideal, intelitados, y á una eE'gunda reelección de Mr. Clev.eland y de
gente y virtuoso, con que sueñan los románticos de la cualesquiera de sus sucesores: completan lo más impormás pnra Democracia.-¡Coincidencia extraña y prove- tante de la plataforma democrática.
chosa! Al mismo tiempo, los grupos populares de lagran
Halagando de ese modo los intereses de los Estados de
nación del Norte se aprestan á la lucha, convirtiend() el Occidente y del Sur; concentrando en su redeior los dis•
paUadíum de la cosa pública en un mercado al aire libre persas elementos del Centro y del Nordeste que no puen el que el tripotage, el tráfico ruidoso de los votos, el dieron afiliarse bajo las banderas de Mc• .Kinley; unienlicor, los dollars, los golpes y los discur!!os corren como do y apretando bajo el credo democrático las fuerzas más
un licor embriagante. ¿En dónde está esa conciencia co- poderosas del llamado Partido del Pueblo, no es raro VE'r
lectiva, limpia y serena, osada y luminosa, materia pri- que hoy se alcen orgullosos los demócratas y se pavoma de ese supremo hecho que se llama la soberanía po- neen confiados en los comicios de Noviembre que le&amp; da1
pular?
ntn el dt-finitivo triunfo.
En los comicios luchan las ambiciones, combaten las
¿Y á dónde van esos partidos? á dónde arrastran á Pse
concupiscencias, se agitan las avaricias...... los aJb"s sen- put-blo viril y vigoroso eso~ directoreP de la política, puntimientos, las levantadas aspiraciones, los nobles desE'os zados, aguijoneados y feb1iles por la sagrada hambl'e del
sollados por alg1rnos publicistas, ciegos voluntarios que oro, que dijo el poPta'i'
no quieren observar lo que pasa Pn torno snyo, todo ese
Allá, donde se alzan loA campamentos republicanos, la
programa de virtudes y heroismos en acción, permanece prtipoqdera11cia del capital extranjti)ro, 1:\ inmensa pesasin reallzar!!e.
.
dumbre de los tenedores de bonos del Estado, rabiosos
Pero si ese pueblo ideal, esa gran masa anónima no ha por mantener el talón NO, y ebrios ya al soñar en un protomado parte en las elecciones; ai esas escenas y ¡sos eA- teccionismo '.lesmedido; acá, del lado de los demócratas,
cándalos, esas prevaricaciones y esos tumultos con que la influencia no corta ni mezquina de los mineros de Cose da á co~ocer la voluntad nacional en otros países, no lorado y de Nevada, la no escasa ni ruín ni avarienta mase uan registrado en la semana que acaba de tranecnrrir
no de los cultivadores de la tierra pn las fértiles vegas
los elementos vigorosr,s, los activos, los que en todo tiem~ del !llisisipí yen las vastas llanuras df&gt; California y Aripo han iniciado el progreso y de los que han surgido to- zona, peusai,do ya en la evolución forzada del metal
das nuestras libertades p1íblicas, sí han prestado su apo- blanco y en Pl libre cambio qne favon,ciendo sus indusyo firme y sólido á la candidatura triunfante.
trie que necesitan de materias primae, facilitan la. expor1Jn publicista ha demostrado que en México, como en tación de sns productos. De aqnel lado, oro y gnPrra de
todo país del planeta, todo gobierno que lesiona intere- tarifas; de este plata, hasta hacer reventar las arcas de
ses, cae invariablemente, y que cada acto popular ba si- todas las tesorerías, y un gobierno con rib!'tes de libredo un acto liquidatario de un insostenible estado econó- cambista, pero ·c on tendencias marcadas al individualismico. El acuerdo entre los grandes intereses generales y
mo de los Estados, y por ende resbalando en una penla política de una administración, pePa más en la suerte &lt;1iE'nte socialista.
de un país que los votos arrancados á C')pas de wiske11 y
La Fuerte está echada: Frente al fnerte Me. Kinley campu!lados de monedas por un leade:r orador del partido peón de las tarifas altas, y ya célebre por su famosa ley,
proteccionista amE'ricano, que subordinará á sus apetitos e~tá William Jennins Bryan, atleta de la palabra, vellcela prosperidad de su patria.
dor en el ougilato del pensamiento, coronado en Chicago
:Mientras esa soberanía popular no se encuentre fun- con los laureles del trilmfo, gracias á su álerza incompadada en criterio más sano y en sentimientos más altos
rable en el bo.~ de la retórica. -Que decidan los vot.anteii
será preciso aceptar esa forma de tulPla 1•oltmtmia, qne E'~ Pn la~ nrnas electnralt&gt;s del pr6icimo NoviembrP. RsM. ,í,
la qne ha dotado á la uación de prosperidad y bienestar.
remate la dir.;ccióu de la gran República del Xorte. Ye-

1ras tlr.c.cionts.

*

La celebración del 14 de juiio en la capit,al de la Rerública Francesa con ese lujo de entnFiaemo y derroche
de patriotismo c~n que cada a_ño se ~eJ.,bra pn_r, los hijos
de Thiers y de Sadi Carnot, d1~ mot•)".º y oca0 1on á ~na
nueYa manifestación de neurosis pohtica, de P11agenac1ón
mental sncialista contra la casi anguFta pel'l'o11a del Presidente Faure. Un loco un desequilibrado, nn soñador
en ideales imposibles, 'un ll11mado En~Pnio Fra~cisco,
hizo fuego con mano aleve cont,ra_P! pruner \'lng!stradode la República, cuando éste se dmgfa en &lt;'arrua¡e descubierto á presenciar la revista milit-ar en los campos de
Long-Champs.
Afortunadamente el Pr!'sidente salió ileso, y el desgraciado accidente sólo sirvi~ para que la m\1ltitud, _frenética y delirante, prorrumpie:a en E'PtrUPJJd~sa mamfestación gritanJo vivas á Francia, á la Repnbhca Y á Mr.
Faure' v para que los jefes de las nacionee amigas, y aun
de las'iío amigas, hicieran presPntes á la nación sus congratulaciones por el pasado incijente.
.
.
¡Qué obFcuros génesis tendran eeas mamfeetac1ones
morbosas de extravíos mental~s! A qué podrán ob_edecer PFas manías de grandeza, qne bnscnn la celebndad
en el crfmen .ruidoso y resouante! ¡Quién eabel pero no
PB ni pnede ser engendro mnamente polítir.o, PI crfmen
de Pse géuero, que arma la diestra ~e los Oaserio Santo,
y arroja bombas mortífens ,í los pies _de los potentad~s
de la tierra. Raro y espantoso especunen de pato logia.
social.

X.X.X.

16 de Jnlio de 1896.

Nuestros Grabados.

"EXPEOTATIVA" ......
Composición y Dibujo de M artlnez Carrión.

La pompa de jabón! he ahí un hermos() eimbolismo.
Un grupo de chicuelos, en el dibujo Je MartínPz Carrión,
aguarda, con esa ansiedad curiorn de los niño~, qne surja
del tubo que uno de ellos mantiene aplicado á su boca,
la deslumbrante esfera irisada que henderá los aires, vestida de todos los colores y estallar&lt;t pnr fin, Pin dejar
huella de su paso. Como ese grupo de niños, laj11ventud,
qué digo! la humanidad entera, mantiénPse Pn éxtasis
ante esa otra pompa de jabón que Pe llama iln~ión, que
surge también vestida de íris, qne hiende también, como
globo de cristal el espacio, }'. que se disn, 1ve en el éter
sin dejar hnella. Después viene otra y otra nHÍs tarde,
hasta que surge la última. .A ésta mirámoPla temblando:
va con ella nuestro postrer esfuerzo, con PI la va nuestra.
postrer esperanza...... Se desvanecer~ tambié1,? ~í, el g lobo de luz se balancea un momento, a1rnso, y In, go se deshace. Trás él, suele irse el último aliento del hon1bre.

BUENA MANO.
Composición y Dibujo de L~andro Izaguirre.

Es indndnble que las peluquerías conPtitnyén, á pesar
de la habilidad de los «artistas,»-como pomposamente
se llaman entre sí nuestros peluqueros-un purgatorio
para las mejillas delicadas: el ca116nquesalta, el poro ir ritado que suda sangre, el cauterio del alcohol, son los di•
versos potros de tormento de ese purgatorio.
Pero en todos los tormentos hay grados y quien deseehacerse acreedor á un lugar distinguido en PI martirologio, que vaya á una peluquería de fegundo ordPn, y verá
rFproducirse en su persona, la actitud y el gPPto de la.
figura principal del dibujo de Izagnirre; jnzgamos qne ni
Diocleciano pudo inventar un tormento stini .. jante al quecauEa una navaja dura, como dice la jerga del oficio.
Qnien, ante un instrumento de martirio semPjante,
permanezca impasible, merece que lo canonicl.'n,

"CINERARIA."
POR D. ANTONIO Ct;Y.ÁS,

Nos permitimos llamar la atención de nuPRfros lectores sobre la página musical que con el tftnlo de estas lineas publicamos en la 4~ página Je E1. !\luNno, página
cuyo autor es el profesor Sr. D. A,,tonio Cuyás, completamente inédita y compuesta exprof~so para la fecha que·
se conmemora.

Nuestro folletín.
Recordamoc: á nuestros lectores qce no,
obstante el pliego excedente de
FLOR DE NIZ.A.
que acompañamos á cada número de "EL.
l\1 UNDO," seguiremos repartiendo mensual-mente las ciento veintiocho páginas.
del fullet:n acostumbrado.

19 JULIO, 1896.

35

EL ~fUNDO.

NUESTRO CONCURSO DE ZARZUELAS.
Aun cuando, según dijimos, tenemos yaen nuestro poder la~ partituras de la zarzuela Sobre el Océano hemos
creído oportuno reservarlas hasta que se les una'n las de
la zar~uela Por ttn(t Deu~a, co_n el fin de enviar unas y
o_tr~s Juntas al Jurado D1ctail!mador, lo cual nos permitJra hacer saber á todos los mteresados cuáles son las
partituras premiadas.
PrPvia esta indicación, no extrañarán los autores de
la múoica de Sobre el O·énno que se retarde por breves
días la noticia del resultado final del concurso.

ESPECTACULO~A~nradill'!s se han de wr hoy los que se dedican en
1\Iéxico á la rngrata_ tarea de escribir crónicas y rPSPña'i
teatral~s. El material no es abundante ni mucho mcnoF.
El hor1z_on~e est.l lleno do pro1nt&gt;sas: :\Iaggi qne vol verá
acaso, S1em que nos traerá en el invierno un buen cnadro de ópera; pero el porvenir no da asnnto para crónicas y los acontecimientos teatrales del presente como el
romano brillan por Pll ausencia.
'
Las tandas,. los d~amas terroríficos del teatro Hidalgo
y la zarzuela mfantil del Arbeu, t·oila tout!
De vez en cuando, recibimos con placer el anuncio de
una audición de música de cámara ea el elegaute salón
de los Si:es. Wagner y Levi~n, que es hoy por hoy el único refugio del a~te_ en México, más salvo esas excepcionales veladas, v1y1 nos.en plena vulgaridad artística.
La Compañía mfant1l del Arbeu agrada al público· la
pequeña troupe se porta bien, hace lo que puede más ~ee
e~pectáculo que á duras penas podría calificarse'de artíshco por más que sea agradable, no basta. N"ecesitamos
buena música y buen drnma ...... aunque sea para hacer
quebrará quienes nos los proporcionen!

***

~ á propósito de Música de Cámara, el miércoles se
venficó el octavo c_oncierto de la serie que se está dando
en el !'lmacén musical de los Sres Wagner y Levien, ya
menc1o_nado. En él tomaron parte el distingnido pianista me~cano, D. Carlos Meneses, los Sres. Saloma, primer violín; y del An~el, segundo violín; R. Galindo Y. F.
Velázquez, vi?loncehstas, y N. Palomo y J. Carrillo,
maestros de viola; _formando el conjunto un magnífica
orquesta. La señorita Amparo Pardo, dPbittó en el mencionado ~oncierto. Es discípula aventajada del Sr. }fenet!es, y orJUnda de Veracruz.

PERSONAL.
El Sr. Abad Plancarte, restablecido ya de eus males
p_arti6 en compañía de Don Pedro Escnd"lro, para la Ha~
c1enda de este señor, donde permanecerá varias semanas.
El Illmo. Sr. Amézquita, Obiepo de Tabasco, ha sido
nombrado Teólogo consultor del Arzobi&amp;pado Qe México
en el próximo concilio provincial mexicano.
'
~e encuentra en esta ca pita! el Illmo Sr. Arzobispo de
M1choacán, Dr. lJ. José Ignacio Arciga
Está alojado en la casa de D. Tir!!o Sanz, en San Cosme.

COCHE EN QC:E JUARBZ HlZO SU PEREGRINACIÓN Á PASO DEL NORTE, EXISTEl&lt;TE EN EL MUSEO NACIONAL,

Ha quedado definitivamente eetat&gt;lecida en el Arsenal
de Veracru7, situado en la fortaleza de Ulúa la escuela
para maquinistas navales, bajo la dirección del Coronel
D. Flaviano Paliza.

Los cantineros de la capital, con motivo del cambio
rentístico, pusiéronse de acuerdo para aumentar á quince centavos el valor de las copas.

El día~ del corriente se dió principio en Tampico á la
construcción del muelle, clavándose la primera estaca.
Dirige los trabajos el Ingeniero A. A. Robinson.

FranciEco Mallen, Cónsul de México en el Paso Texas
llegó á esta capital y tuvo una entrevista con E'i seño~
Presidente de la República, la cual versó acerca de ,a
presa internacional construida entre el Paso Texas y Paso
del Norte.

La ~iedad de_ Ingen_ieros y Arquitectos celebró el
lunes ultimo el amversario de su fundación.
En la ciudad de Córdoba, Yeracruz, se ha formado una
compañía con el objeto de introducir el agua potable.
Han quedado concluidas las restauraciones de ornato
que hace como un mes se comenzaron en el Palacio Nacional, ~n !a escalera que está á la entrada principal del
gran edificio.
En la actualidad se están haciendo reetauraciones de
or~ato, en los corredores de la planta baja de dicho Palacio.

NOTAS DE LA SEMANA

~gún recie_ntes datos, ya á formarse una congregación
d_e 1~p_ortanc1a en_ el antiguo rancho del Huachicil, Jurisdicción de la Villa de A.rteaga, Coahuila.
Esta comarca posee muy b11euos terrenos para el criadero y la agricul~ura, circunstancias muy faTorables para
que progrese rápidamente la nueva congrE&gt;gacion.

B_n uno d~ _los baluartes del Palacio Nacional, dos ingemei:os_ m1htares van á construir una torrecilla estilo
rE:nac1m1ento! en la cual se colocará la campana de la
Libertad, recientemente traída de Dolores Hidalgo.

El Sr. Lic. D. Matfas Romero partió para el Istmo de
Tehuantepec, á visitar sns plantaciones de café.
~ acompañan el Sr. Ministro de Guatemala y el Sr.
M1mstro del Salvador.

Sigue efectuándose, minuciosamente, la entrega á la
n_ueva compañía _de Ferrocarriles dPl Distrito, del matenal rodante de dichos Ferrocarriles.

. Murió en Veracruz el apreciable jurisconsulto D. Francisco (_,onzález Llorca, á la temprana edad de 30" añoc.
Reciban sus allegados nuestro péEi:.me.

La comisión del comercio de Veracrm;, que vino 1íltima~ente á. esta ca~ital con el fin de hablar con el señor
Presidente de. las d1ficultad_es que han su_rgido en aquel
pnert-9, á ca~a d!&gt;I nu_evo sistema rentístico, conferencih
con dicho pruner Mag1str:vlo, retirándose complaci&lt;la, en
espera del pronto arreglo del asunto que originó su viaje.

Co_nócense ya las li~ta~ complet~s tie los Diputados que
fungirán durante el biemo que se rnaugnra. La candidatura del Sr. Gral. Díaz para ocupar la primera m11 istra9 tetura en el pr?~imo cu!ltrienio cunstitucional, segun
legramas _rec1b1dos, triunfó en toda la extensión del país.
Los co!eg1os el~c_torales de _la capital, para felicitarlo por
este tnunfo, h1c1éronle obJeto de una manifestación en
Chapult~pec, en la cual lllevó la palabra el Sr. Do~dé,
respondiendo, conmovido, el Sr. Gral. Dfaz.

En la hacienda del Hoyo, inmt&gt;diata :t esta capital se
declaró e! lunes un in?endio que hizo muchos destro~os.
Las pérdidas son considerables.
El Ayuntamiento ha rescindido el contrato celebrado
con los Sres. Chon~_al y compañía para el abastecimiento
de agua de esta capital.
He aquí l~ lista de las personas qne el martf's fueron
~lectrs. Magistrados de. la Suprema Corte de Justicia d
la ~ación:
e
5? _Propietario.-Lic. P11denciano DorantPP.
Pnmer supernumerario.- Lic. Manuel García Mén.dE'z.
2'.'-Sr. Julio Zárate.
3?-Lic. Andrés Horcasit.'ls.
4?-Lic.-Eduardo Novoa.
Los colegios electorales ee vieron poco concurridos.
llfodificado y adi~ionado, es ya lfy en Michoacán el
contrato que el Gobierno de aquella Entidad federativa
celebró con P! Sr. Lni,i Si liceo, para la c.,Jouización de
terreno~ particulares para la compra-venta, adjudicación
Y colom~a.c1!'m de los que pertenezcan al Gobierno y á
los mumc1pios.
El miércoles últi_m_o se efectuó en la ColPgiata de Guadalupe la fiesta religiosa de la Diócesis de Querétaro ante numerosos romeros.
'

Continúan practicándose diligencias importantes en el
asunto Pouc~l-Enrfquez. Este último no se ha presentado á la autoridad, y se cree que se halla fuera de la capita). ½ muerte de RupP,rto Ortíz ha añadido nuevas comp_hcac1ones al asunto. Poucel sigue mejorando de sus hendas.
Miguel_ Fernando ~ca~a, convicto de ei&lt;tafa y que se había refng1ado en Paria, fué extraído de Pq uella capital y
se ha reanudado el proceso que se le seguía.
Con motivo de la inauguración de nna eFcnela en el
p_ue?lo de Ticu~an_, dist~ito de ~uadal, pe Hidalgo, se
s1rv1ó el m~rtes ultimo, d1a de la maugnración, un banquete en dicho pueblo, al cual concurrieron más de 60
per_sona~, encontrándose entre el lao lo~ Sres. Dr. Luis E.
Ru1z, D1re~t?r de Instrucción pública y D. Eduardo Yelázquee;, Y1s1tador de prefecturas.
Ha salido de esta capital el l'éi'ior Con•nl GPneral de
los Est:;1dos Uoidos en México, GenPral Cr1ttende11 rumbo s¡J l'.orte, acompañado de su familia.
'
Terminato!l en San Juan del Rio las fiestas que anualm~nte se verifican y que esta vez estuvieron muy concurri~as, agra~ndo so?re tod() la expnsición de productos
agnco1as, mrneros é mdustriales del Distrito.

El miércoles en la mañana fué aprE&gt;hendido en su casa
habitación de esta capital el Sr. Chas L. Me. Carth y, por
el jefe de la po_licía resE:r~ada Sr. Oc~mpo. Dícese que este arresto se hizo á pet1c1ón del Gobierno de los EEtados
Unidos que acusa á Me. Carthy de haber malversado fondos fec.erales i,n Nueva York.
El Sr. Ministro de Gobernación se ocupa actualmente
en estudiar, artículo por artfcul0, el nuevo proyecto de
reglamento de pulquerías presentado por el Sr. Visitador
de Prefecturas D. Eduardo Velázquez y tan luego como
haya sido aprobada se pondrá en vigor.
Dícese que la Enpre~ión de la E'ección &lt;'e Correos en e
M~fl;isterio de Comunicacfones está resuelta, y que la comisión de_ r~forma~ al Código. estudia la manera de arregla~ definitivamente la sección del ramo y otros puntos
de mterés.
El jefe de esa s~ción D. José Jacinto Jiménez, ocupaní.
otro puesto con iguales emolumento~. Los demás empleados que no cesan se repartirán en las otras secciones.
Sa acaba de publicar un cuadro dA la criminalidad en
México que compr~nde de 1885 á 1895, y en el que leemos
que durante ese ~iempo se. aprehendió á 341,421 hombres Y 107,202 mu¡eres; la cifra de cad,íveres asciende ,í,
3,170, de los cuales fueron 186 de suicidas.
Según el cuadro, ha habido 1,117 abusos de confianza
estafa y f!3ude; 62 incendios; 1,483 homicidios; 106 en~
v_enenam1~!1tos; 433 adulte_rios; 13,438 robos; 95,876 les~o~es y rm_~s; 281,002 ebrios escandalosos; 133 infanticidios y 1,3Jo estupros y raptos.
El jue_ves,. el Sr. Pr~sidente de la República conc13dió
u_na aud1~nc1a á los miembros de la excu1 ~ión norteamericana H1ll, compuesta de personas prominentes de Texas.

Otro pago de $1,250 de "La Mutua."
Toluca, Jnlio 7 de 1896
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de «La Úutua.»
l\Iéxico.
Muy señor mío:
Ag_radeci~~ á la_etic_acia de vd. para el p::go de la Póli~a 11umer? 092,8-11 ~a¡o .!ª cua_t, en e~a estuvo asegurado
a favor mrn y de mis h1¡os m1 fiuado esporn el Sr Dou
C11le~o_Yfio Vieyra ( Q. E. l'. D. )
·
D1r1Jo á vd. la ptedente manifestando para conocimien~ de todos los que la presente vieren, que hoy ante el
~r. D. Juan N. l:(omero, Notario Público, he r~cibido d.-1
l:&gt;~. Dar10 Valdés, B~n~?ero dE: esa ycmpañía, t:n eFla
Cmdad la suma de ($1,l!a0.80 mil dosc1eutu~ ciueuruta ¡, 0 .

so~, ochenta reutavos.

Siendo por importe del Seguro................ 1,000 oo
Y P?r la devolución de premios que vagú
m1 finado esposo ................................ .
2,'50 80
.

$

1200 80

, _Qnedo 1g11almente agra&lt;lecifa al Sr. D. Euuardv Caeso
, 1llalvaz:o Agente especial de d:cha Co11,pañfa por su
cooperación para llevar á cabo el levantamiento de pruebas de muerte y _pago del Seguro.
De vd. afectísimo v S. S.-Por la señora mi madre y
her.nanos, V1c ~XTE , ·rEYnA.

�19

EL MUNDO.

36

JULIO,

1896.

]9

JULIO,

1896.

EL MUNDO.
37
-===========e=============== = == = ========~-·Inauguración de un monumento á
Guillermo l.

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Largo sostenuto

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MASCARILLA DEL LIC. D. BE:',lTO JCAREZ, EXISTEXTE EN EL MF14EO XAClO~AL.

í}louimienfo tlcttorai cu los CC:.stabo.s Uoibo.s.
Publicamos hoy los retratos de los principales competidores en la compaña electoral del campo democrático:
el de Mr. William Jennins Bryan y el de Mr. Richard P.
Bland.
· La Convención naciónal democrática de los Estados
Unidos, reunida en Chicago la semana pasada, ofrecfa nada menos que dieciséis aspirantes á la candidatura de la
presidencia.
Yiejos encanecidos en las luchas políticas; serndos senadores, machuchos hombres públicos, dignos de haber
ocupado gobiernos de importantes Estados, hábiles financieros, partidarios del metal blanco, y hastá prófugos
del partido republicano,. se presentaban ante el imponente meeting de los demócratas, con la esperanza de ser designados para la candidatura del 1dto puesto por los de-

fensores de la libre acuñación de la plata, pero nadie tenía las probabilidades que l\Ir. Bland.
1
í entre todos ellos un joven fogoso y atrevido, un simple ex-diputado y senador en agraz, dos veces derrotado
por los republicanos, fué el elegido. William Jennine
Bryan, hoy elevado sobre el pavés, supo dominar al auditorio por elocuente discurso, en defensa de la plataforma ó programa democrático, y aunCJ,ue ocupaba el
cuarto ó quinto lugar en el primer escrutmio, al tercero,
la ola del entusiasmo subía y subía: avasalladora y al
quinto, era aclamado por unanimidad, aun por los mismos que hacía un momento se le c,ponfan y habían sido
subyugados por aquella elocuencia un tanto socialista de
última hora.
Los adictos á Mr. Bland, el que obtuvo más sufragios
en los primeros esctutinios, tuvieron que amainar velas,
y hoy son los más celosos defensores del elegido por la
Convención.

El dia 18 de Junio último, efectnose en Alema11ia la
inauguración de un monumento elevado á la memona de
Guillermo I,
Loa gastos de este monumento eleváronse á la suma de
más de un millón de marcos y fueron cubiertos por las
su~criciones de las asociaciones de antiguos militares. J&lt;'ué
erigido en la cima del KiffhUJuser, montaña poetizada
por la leye?.da de Federico Barb!lrroja.
El emperador asístió á la ceremoni.. con los representantes soberanos de todos 111s Estados alemanes, entre
los &lt;males se hallaba el rey de Wurtenberg y los grandes
duques de Saxe-\\'eimar y de Baden.
Diez y seis mil asociaciones de antiguos militares, estaban represe1,tadas.
·
El emperador llegó al medio día de la fecha indicada,
al monumento, y fué act.gido con entusiasmo por la multitud y por los antiguos militares que formaban valla.
Dirigiose con los otros soberanos á. la plataforma del
pórtico.
·
Ahí el general Spit1:, presidente del comité del monumento, le dió las gracias por haber asistido á la ceremonia, y le testificó la fidelidad de log antiguos soldados.
El profesor \Vestphal, capitán de la réserva, pronunció en seguida el discurso de inaugul'ación.
Discurso del rmpnarlor Onillermo IL
' El emperador Guillermo II, respondió en los siguientes términos:
·
11Experimento una alegre emoción al encontrarme en
medio de vosotros, con los augustos soberanos confederados, para inaugurar el monumento que centenares de millares de antiguos soldados de todas l~s partes de Alemania, han consagrado, merced á una cooperación unánime, á la memoria de m i augnsto abuelo, Su Majestad
el emperador y rey Guillermo I, sobre esta montal1a rodeada de recuerdo'! del tiempo pasado.
La~inauguración de este monumento, es el digno epílogo de la@ fiestas conmemorativas de las victorias de la
gran guerra.
Yo doy las gracias á todos aquellos que han imaginado, favorecido 6 realizado esta obra incomparable, y en
primer li1gar al serenísimo soberano que ee dignó colo•
carla bajo su protección esoecial. Yo sé que el recuerdo
del gran emperador es guardado religiosamente hasta el
último suspiro por aquellos á quienes les fué dado eeguir
sus esti.ndartes victoriosos y exponer con él su vida por
!a unidad de nuestra cara patria.
Et monumento aquí erigido es un símbolo imperecedero de ese sentimiento, pero le está asignado aún un
papel uiás elevado y más noble: él deberá. ser para l:lS
generaciones futuras una exhortación á permanecer uni·
das y á. ser fieles y devotas del soberano y del país; á es•
t.ar firmemente unidas á aquel que ha hecho la grandeza
de la patria, á poner el honor de Alemania por encima
de todas las liga~ de la tierra.
Si el espíritu que ha creado este monumento permanece vivaz t n el pueblo alemán, gracias á la bendición

$1 {l!}ot,imiento $le.dor al en los Sstaaos Uniaos.

\

1/.

?/

....

'

\\·TJ.1.TA)[ ,TE'S~l~R BRYAN.

Rl:::IlA !l.D P. B LAND,

Candldau, del partido demcc,1Uico á la pr&lt;~idencia •l~ los Estado~ [ n idos.

Competido r de Brya n en la can1}'8Í\e. clectoral r'e'. fmnpo c"emocrí.tico.

�19

EL MUNDO.

JULIO,

1896.

11

APLICACION INDUSTRIAL DE LOS RAYOS X.

del Todo Poderoso qne yo imploro, la patria afrontará,
con una cot1fianza inquebrantable, todas las tempestades
que el porvenir pueda reservarle y la vista del monumento elevado hoy como un símbolo, producirá los efectos
esperado~ por los fundadores de la obra. .
Con una verdader a satisfacción he recibido el nuevo
juramento de fidelid1\d de mis antiguos soldad?9. ~o sé
que su divisa: Con Dios por el empetado,· y eJ, 1mpmo no
es una palabra vac!a ~e sentid?·
. .
.
I'ueda este sentmuento amruar siempre á la.a asociacionee de antiguos militare11 y ·perpetnar;:e hasta el !ná~
apar-tado porvenir, propagándose po~ tocia la nación.
Pueda el pueblo alemán no C\lrecer ¡~má11 de h~m~res
que igualen por sn fidelidad. su espíntu ~e s~cnfic10 Y
sn patriotismo, á los que han servido ba¡o las órde~es
del gran emperador, y á los cuales de tal suerre l~a sido
dado contribuirá la realización de la obra de sn vida: el
restablecimiento del imperio alemán. Dios lo quiera!»

Fuera da loa experimentos de laboratorio, las nuevas
propiedades de las radiaciones de los tubos de Crookes
tan m~ist~lmente reveladas .P?r el profesor Rontgen,
no hab1an sido hasta ahora ut1hzadas más que para inwstigaciones de osteo!ogfa ó para indicaciones quirúr·
gicas en extremo interesantes. Ahora se ha propuesto la
:1plicaci?n de los rayos Rontgen para comprobar la ho11!og;eue1dad de las planchas 1nehílicas y para el reconoc1m1ento de la naturaleza de los objetos, opacos para los
rayos X, encerrados en una caja sellada.
Sabido es también que esos rayos permiten distinguir
con la mayor facilidad los diamantes ialsos de ios verdaderos, que reeu:tan tranMparentes éstos y opacos aquellos.
Un periódico técnico londinense, la Electrical Re1•1iev.·,
proponE: que se utilicen los rayos X para examinar las
111atalac1ones interiores de las canalizaciones eiéctricas.
Sin abrir las moldura.q y sin quitar las partes aisladoras
de los h1los, los rayos X permitirán apreciar el grueso de
los hil.os,. las ju;ituras. y sus imperfocciones·: se podrá saher as1m1smo s1 los hilos están ó no soldados, s1 las Ugaduras están ó no enrolladas regularmente, etc.
Ya se comprenderá que esta aplicación no tendría nada de práctica si hubiera qne tomar cada vez una sombra
1·adiográfica por medie de una placa sensible; por esto lo
11!ejor es utiliz~r las propiedades fluorescentes del platinocianuro de bario: este cuerpo, finamenw pnlveriz ido en
un m,&gt;rtero de ágata, se pone en suspensión en un mucílago ó en colodión normal y se extie11de en gruesa capa
• obre un cartón bristol bastante espeso. E1 papel asf pre·
Jlarado se hace fluorescente y bajo ,a influencia de los ra~·os X dá imágenes instantáneas muy clarmi de los obj~tós
interpuestos entre él y la ampolla: ésta debe ser cubierta
con un palio ó un papel negro y el cartón debe colocarse
de manera que la cara no cubierta de platino·cianuro mire á la ampolla. El observador se coloca al ovo lado del
bristol como si quisiera ver la ampolla al través del cartón. La limpieza de la imágen así obtenida, depende del
estado del tubo de Crookes y d~ la distancia del cartón á
la ampolla. La fluorescencia desaparece con la excitación
Je! tubo, y el cartón fluorescente sirve indefinidamente
para los experimentos qutt, presentados de esta suerte
son más econ·ómicos, sorprendentes, rápidos y variados:
q·:e con el procedimiento de las placas sensibles, útil solamente cuando se trata de conservar las imágenes obtenidas.
·
Si hemos de dar crédito á un telegrama dirigido hace
poco desde Nueva York por Edisson á lord Kelvin de Glas
cow, el tungstato éle cal cristalizado produce efectos fluore~~enteH mucho más intensos que el platino-cianuro de
bano.-M.

***

Ofrecemos á nuestr&lt;'s lectores nna fotograff:i del monumento y la legendaria montaña en que está colocado.
EL NAID'RAGIO

DEL "ORUMMON D-CASTLE. t&gt;

•

De cuando en cuando como para demostrarnos· que el
mar ese giua11te eterna~ente indomable, no duerme, llega á nosot~os, estremeciéndonos, la noticia del extrago
causado por sus iras. No hace dos afias aun, EL MuND0 daba á sus lectores 1~ noticia detallada del horroroso
naufragi.:, del (;olima, hermoso vapor de la Compañía
«La Mala,n del Pacífico, ocurrido en nuestras aguas occidentales. Hoy deberemos eslabonar á aqueUa hi~toria
lamentable, una historia más: la del naufragio del Drumimmd-Castle, magnífico vapor mercante de una Compañía inglesa.
Y no será, nó, la última catástrofe: el mar, el rebelde
perpetuo, no descansa.
Los raros v1aJeros que en la primavera no temen tomar el vapor postal del Conquet, que se dirige á las islas sorpréndense mucho del gran número de vapores de
qu~ á toda hora del dia y de la noche está poblado el
horizonte.
Todos lo3 buques que entran á la Mancha, van en efecto á buscar en esa roca, centinela avanzada del antiguo
continente, un punto de tregua, indispeusable, que les
permita reconocer su situación y proseguir con fijeza su
destino.
De ahí 35e vagar constante de humos ligeros, de estrellas rojas ó verdes, que apenas entrevistas parecen huir
como espantadas y desaparecer en la bruma ...... Oh! la
bruma...... ella es, más que la tempestad, la enemiga de
los navegantes en esos parajes. Solapada y silenciosa, corre, se extiende, se espeea al rededor del buque momentos antes seguro de su ruta. En vano mugen las sirenas!
en vano los faros eléctricos proyectan sus fulgores deslumbrantes. Ni el sonido ni la luz pueden.atravesar aquella cortina de sombra. Ya nadie canta á bordo la vuelta
á la patria. Los más enérgicos se sienten ahogados por
tnortal angustia ante el peligro, tanto más inquietante,
cuanto que ninguna lucha es posible. El Fromveur está
muy cerca, el From1,eur, ese estrecho ó canal que se extiende entre la isla y la costa, erizado de rocas agudas y
cortantes, invisibles, á flor de agua, donde espantosascorrientee levantan aun cuando el mar esté tranquilo, olas
gigantescas.
El buque des\'iado poco á poco de su ruta, que ya no
puede rectificar, es arrastrado, y súbitamente se produce
el choque fatal, el espantoso desgarramiento del casco
ventrudo, el deslizamiento rápido ó lento, pero siempre
segnro por el agua negra q11e sofoca los gritos de la desesperación con la vida. Y cuando la bruma se remonta á
las nubes, el Fromveur aparece impasible...... Unicamente, nllá en el fóndo, las vergas del buqne desaparecido,
han all.adido nueva&lt;ocrnces al cementerio en q ue yacen
tantos restos acumulados desde hace siglos!

YIAJE!AL ,POLO NORTE E~ GLOBO.

•

.

t

1

L'l alegría del regreso.-El camino

cu la muerte.

l\foy pronto, dentro da unas cuantas horas, iba á dis•
tingui r~e la costa inglesa. La espectación 'hacía que permaneciesen snbre el p11ente numerosos pasajeros y para
hacer agra.dables las últimas hora.'! de travesía, ~e habia
organi1..ado en lunch y un baile, aun cuando el calor era sofocante.
·

EL «DRUMMOND-CASTLEn EN LOS MOMENTOS DEL NAUFRAGIO.

MONUMENTO 11:RIGIDO) GUILLERMO l. EN KIFFH&lt;EUSBR.

El «D,•u,rirn?nd-C&lt;ntle.»:La tripulaci6njffos pasajero$.
El martes 16 de Junio, á e~o de las once y media de la
nache, el vapor Dru,nmond Ca.stle, de laCompafiía•Correo
de Londres, 3cababa &lt;le reconocer los fuegos Ouess'\nl.
Ese gran atea1ner de 30&gt; pies de largo 7. de 3,663 toneladas, dejó á Capetown el 28 de Mayo ultimo, en camino
para Londres, con escalas en Delagoa, Nata.!, East--London, Port Elisabethy Las Palmas. Llevabacienhombres
de tripulación, y tenía por oficiales: á Pearce, capitán·
Brown y Wayman, primeros oficiales; Hisck@, oficml se:
gundo, Ellis, oficial terceró, el doctor Tallen, médico· Elbro, contramaestre; Eyre, primer mecánico; Holmes' segundo mecánico; Beattle, tercer mecánico; Mac Alpine
c•tart,n mecánico y Palmar, quinto mecánico.
'
El Drummon.d-Castle llevaba además como doscientos
pasaj~ros, colonos y plant:.dores de té. Entre ellos se encontrnban algnnos soldados ó secuaces de Jameson ·re·
cienternente implicados en los acontecimientos del A.frica del Sur, condenados y agraciados por el presidente
Krngl'r.
La 111ayor parte de los colonos llevab:in á sus famfüas·
la'I mnjere@ y los nil'ios eran numerosos á bordo, y n~
damos la lista de los ¡,asajeros por ser fastidiosa para
nueetros lectores que los desconocen.

39

EL 1'iUNDO.

19.Juuo, 1896.

Caía una lluvia fina, pero muy nutrida, q~e obsourecía
un poco los fuegos de la costa, haciendo necesaria. una
extrema prud:mcia. Está comprobado que la velocidad
del steamer era, sin embargo entonces, de 15 á 16 nudos,
lo que en circunstPncias semejantes parece excesivo y
· hasta temerario. ¿Cómo aconteció que el capitán del
Drumnwnd- Gastle se hubiese a. venturado por el Fromveur
en lugar de pasar ,l lo largo de OueEsant, como la pru•
dencia y el camino que debía seguir lo exig,an?
He aquí lo qne ning.ún marinero pudo explicarse ,por·
que los fuegoM del Creac'h y del Stijf SP. habían percibido
sin duda alguna apeear de la lluvia y si t:se movimiento
erróneo se había ya cometido era facil rectificarlo. Se ha
hecho una suposición acaso ligera. Se ha dicho que el regreso á la patria fué demasiado festejado ..... .
La verdari, no se conocerá jamás.
.
Los sobrevivientes de la catástrofe, quedaron demasiado trastornadas.por el terrible drama al cual asistieron,
para que hayan conservado una noción exacta de los hechos, y hay en sus relatos contradicciones que no permiten admitir la versión de unos mejor que la de otros.
De cual ¡uier modo que sea la culpa, si la hay, fué pa•
gada muy caro ..... .. ,.
Sobre las roc(l8 verdes. El naufragio.
A las doce menoq cinco minutos de la noche, en el momento en que eu el puente el regocijo llegaba al colmo,
una conmoción violenta acompafiada. de un ruido aterrorizador, derribó á marinos y pasajeros, en medio defardos trastornados y de l&amp; arboladura que se hundía.
El Dru.mino11d-Castle a&lt;'1tb1tba de arrojarse sobre las rocas verde3, [en breton Koc' h-Jfrlen] el!!ollos peligrosos

que se encuentran entre las islas de OueSljant y de Mele!ie
y cuyos )?icos se descubren apenas cuando la m 3rea baJa.
Inmediatamente el buque comenzó á agujerearse en la
popa; pero el capitán Pearce, creyendo qt:.e podría contar
con los tabiques aatancados de que el b uque estaba provisto, mandó aue se diera contra máquina para salir á flote. Desde lo alto del puente gritó á la. tripulación que
permaneciese en su puesto y á los pasajeros q ue condervasen ~ sangre fria.
Intentase botar á las lanchas ¡;,ero no se pudo lograr.
Entonces, ante la muerte inminente, el desorden fué
completo. Los ~asajeros enloquecidos se llamaba!l,. se
buscaban con gritos de tenor. Las madres se precipita·
ban en los camarotes para morir cuando menos. cou sus
hijos que apaciblemente dormían.
•
Bruscanient-e el steamer cayó comoun·plomo á una.profnndidad de cincuenta metros y los sobrevivientes mterrogados algunas horas después de su desembarque,. hablaban del horror que sucedió á los desgarradores gritos,
del silencio mortal que cayó sobre las olas que se cerraban sobre su presa, eu tanto que la corriente lo! a rrastraba á ellos mismos con los restos á los cuales se afian•
zaban desesperadamente.
Los sobrevivientes. Siete horas sobre una ta·,za.

Los habitantes de las islas, los guarda-far06, los vigías
semaf.óricos, no tuvieron conocimiento alguno del nau•
fragio que se efectuaba á algunos cables de la costa.
Hasta el dia siguiente á las siete de la mafiana, los pes·
cadores de Meléne que iban á ver sus redes, encontraron
arrastrados á lo largo á los dos marineros James Wood Y

William Godbolt que hab1an logrado mantenerse sobre
un fragmento de escotiUa á pesar de los calambres que los
paralizaban.
Eu tanto que los marinos de la Coro1ta de Maria salvava~ á los náufragos despojándose de sus vestido8 para cubrirlos, otros pescadores percibían :i un pasajero Charlie .M:ackar, al cual un aparato de •.mlvamento at~do sobre las arca.a, sostenía completamente desvanecido soore
~¡ abismo. A fuerza de cuidados ee le reanimó.

Las corrientes los arrastraron entonces ya á lo largo
donde vagaron algunas semanas, ya á 1~ pl~as de 1~
costa Noroeste de Finietere. Los remolcadoréé, los torpederos y numerosas barcas exploran los eecollos y cada día se hacen nuevos descubrimientos. Pero r:iuchos
?uerpos permanecerán en el abismo y no reaparecerán
Jamás.
Ea tierra bendita.

Los cadáveres recogidos.

Para aquellos que han reaparecido, las poblaciones de
las islas han tenido la más grande piedad.
Los muertos, envueltos en gruesas lonl,lll, por falta de
ata0:aes, son velados al fulg'?r de humildes cirios, por los
habitantes de Ouessant, dolidos ante el dulce y pensativo rostro de las viudas futuras.
Loa campos.de margaritas salvijjes, de perfume amargo de crisantemas, que alegran aquí y aUá; las rocas
desoladas, han proporcionado blancas coronas á los pequefiuelos babys, -á las jóvenes mÜ!ses, cuyos despojos ha
devuelto PI .Fromveur.
Los enterradores y los cargadores son pescadores ro.dos, que en las tempel!tades disputan al mar su presa, y
cuya tumba, maflana acaso, lamerán las olas.
A.1te toda la parroqnia reunida, en la pequel'ia iglesia
sacudida por los vientos furiosos, el venerable cura de
Ouessant, bendijo antes de darles su último adiós, á esos
pobres náufragos de otro culto. herlI!anoe de dolor á
quienes tantas familias desesperada.a lloran, allá, lejos,
del otro lado de la Mancha.
.

La flotilla de los ~scadores de las islas bien pronto
reunida ~da, no deüia encontrar más que c'adáveres. Ent re los primeros que fueron &lt;iescubiertoe se encontra!Ja
M Téllez, 2'? oficial, cuyo corazón latía a~n débilmente
pero que no pudo. ser vuelto á la vida; -después un niñ~
.a.e un afi_o; una ni.lia de tre&amp; afios, cuyo padre; propietario de mmas de diamante en el Cabo, fué reconocido más
tarde; una hermosa joven, Miss. Freda .Mgee cuya opulenta cabellera rubia flotaba sobre las olas ~orno la de
-Ofelia......... D.ispués muchos desconocidos.
Casi todos estus desgraciados habi9.n tenido tiempo de
rod~r á. S? cintura el a¡:-ar:1to de salvamento que p nen
á d1spos1c1ón de cada pasaJero las compafiias de n.avega-ción. Pero tal aparato, del cual esperaban la salud no
hizo sino prolongar su agonía, porque los golpes de ~ar
pasando sobre ellos, los habían asfixiado. Algunos W:
nían el rostro y las manes r.scoriados, sin duda por el
-choque contra las rocas, á las cuales habían intentado
~n \'ano encaramarse.
C.1dá'\leres más numerosos fneron encontrados durante
:algunos diai!, cr1a:1Llu l,1 ut&gt;.compo,ició11 cvmenzú su obra.

":::c)J_.~

En E'i ~alón de sesiones de la Sociedad de Geoloafa y
Geografía de Estockolmo, se ha celebrado últiman~ente
una reunión en favor de la expedición polar en globo
proyectada por M. Andrée. En ella ha dado éste cuent~
de lo adelanr.ados que lleva sus preparativos de viaje.
Por lo qu,. respecta al globo, están ya terminados los trl's
pi!!OS del cobertizo en que se le debe conservar hasta la
partida, y en brevé. lo estará el generador de gas hidrógeno. El vaporcito la Virgen, se halla · terminado en el
dock de Gothemburgo: este pequeño barco es de palastro, puedP. llevar tres personas y 600 kilógramos de pro- ·
visiones y se dobl_!\, de suert~ que se le puede izar á las
redes del &lt;;írculo &lt;1el globo. Se ha constru(do una cocina
en la cnal se puede calentar los víveres á diez metros d~
distancia del suelo de la barquilla. La expedición saldrá
de Gothemburgo el 7 de Junio y llegará á Spitzberg el 17
ó 18. Per~ á partir de este momento, ~I. Andrée no puede pre_decir lo que sucederá: no sabe s1 podrá continuar
su via¡e en globo ó tendrá que hacerlo en barco ó trineo.
Los instrumentos científicos que llevará la expedición
soo: tres sextantes, un horizonte artificial de mercurio
dos crQnómetros, dos crono3copios, cartas m31?nética;
aproximativas de la región inexplorada, una brújula especial, un psicrómetro, un actinómetro de Arago, nueve
brújulas, un anemómetro, tres anteojos, dos aparatos fotográficos, un E&lt;lectrómetro, un aparato para recoger bacterias y otro para analizar el agua.
SEB.VIClO AEREO DE CORREOS.

Se acaban de unir la isla de la Magd1lena y el puerto
de Cagliari, es decir, las extremidadeP Norte y Sur de
Cerdeña, con la costa de Italia, por medio de un servicio
de correos...... de palomas mensajPras. La distancia entre Roma y la Magdalena es de 270 kilómetros, que los
pichones recorren en un espacio de 4 horas 50 minutos.
La velocidad media, es, pues, de 45 kilómetros por hora.

El salario de los marinos que descubrieron la Amérit',a.
. Un economis~a ha llegado á descJ?brir las hojas de re¡nst~o de la flotilla de Colón. Las cifras que se ·desprenden.de estos documentos son verdaderamente curiosas
Los marineros, según su clase, ganaban de dQs á tres pe:
sos, por mes, más la alimentación; los capitanes de las
carabelas 16 pesos mensuales y los alimentos. Cristóbal
Colón, con el grado de almirante, tenía un sueldo anual
de 320 pesos.
No ea muy caro, si se tiene en cuenta el descabrimiento de .Améri_ca. Verda_d es que hay que tener en cuenta
t~rub1én el valor del d1oero en el siglo XV en co:nparac1ón con el actual.

�19 J ULlt &gt;, 1~00.

EL MUN,DO.

40

~1~9~J:,,;;UL~I~O~,~18~9~6·~=============~E~L~MU~;,:,N,;,;;;D~O~.~===============

EL 14· DE JULIO ::)E 1896.

LAS SOLTERONAS.
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&amp;l (rasino ~rancés en la noclte ael 1~ ae ,Sulio ae 18')~.
[Tomado del natural por Leandro Izaguirre,]

EL 14 DE JULIO.
EN EL CIRCULO FRANCES.
T'rovervial es ya el espiritual buen humor de los nobles
hijos de la gloriosa Francia y nadie extrañará por lo mis•
moque la celebración del 14 de Julio en esta capital haya.estado por demás animada y encantadora. Ahí donde
hay un grupo de franceees, ahí está la Francia y los que
forman la prósp&lt; ra. colonia de esta capital, nnidos íntimamente como están, no podían meno3 c' e dará su gran
fiesta el brillo que me!'ecía.

Todos los establecimientos franceses, que son muchos,
y algunos mexicanos, engalanáronse vistosamente el mar•
tes último, sobresaliendo por su adorno «El Palacio de
Hierro,» «El Puerto de-Veracmz,» «Las Novedades,» «El
Gran Orientaln y la «Ciudad de Londres.»
La Kermesse efectuada en el Tívoli del Elíseo estuvo
animadísima. La entrada del Tívoli estaba adorn,lda con
mucbo gusto llovía conffelli de todas partes y la concurrencia era muy nuineroea. Nuestros lectores conocieron
á su dtibido tiempo el programa. Baste añadir que se amplió con lucimiento en todas sus partee.

El baile efectuadÓ en la noche en el Casíno Francés
[del exterior del cual damos un grabado] fué el brillante
remate de los regocijos del día.
La alegria sentó sus reales en los hermosos salon€B pa·
rano abandonarlos sino con las últimas ;,ombrae de la
noche. Inicio~e la fiesta con los viriles y conmovedores
acordes de la :'.\Iareelleea y prosiguió encantadora hasta el

fi.n.

4L_

Ntwstro~ pl;ícerr es r. l 1 laborins, 1olonia F1 ancesa, por
el b.ien éxito tle su l atriótica celebración.

..

O.NOCI, hace muchos años, tree solterooM, á qnienes se llam:iba en su pueb)o
las señoritas Griftóo. Parecían, aun cuando hubiese entre ellas nna diferencia
notable de edad, haber hecho el mismo día, en tiempos m11y lejJnos, una silenciosa entrada en la vida. Parecía asimismo-de tal sueree estaban emparedadas en sus costumbres y de tal suerte er.111 ne~esaria'! cada una á Jas otra;¡ dos-que
deberían morir el mismo día y á la mism~ h'&gt;ra, después de haber, como de costumbre puesto en orden su casa, limpiado sus muebles y cepillado su ropa.
'Yo recuerdo que me quisieron. L'.ls m'&gt;lesté muy frec.ientem~nte, cuando entraba
á sn casa, haciendo cabriolas como un gato que m~rodéa, por la ven~ana d~ la planta
baja. Y me agrada recordar, sobre todo, con cierta pena mezclada aun de piedad y de
bur a afectuosa, que era la señorita Nina la más desgraciada de las tres hermana~: persona nerviosa y tímida, humilde y meticu.osa basta el exces_o, á la cuál me compla~~a
en atormentar. B.1stábame deslizarme detrás de ella de puntillas, lo cual se me fac1htaba porque era distraída y un poco sorda, y después, bruscamente, en voz alta, llamarla p¿r su nombre. Yolvíase hacia mí lanzando un grito, levantando los brazos con un
sobresalto de h'lrror, que daba á su semblante lll ex:presión más per&lt;'gri~a, hacié11d_ome reír. Ptiro la señorita Nina no sabía enfadarae. No hay manera dti pmtar su resignada mansedumbre, cuando menéaba la cabeza dulcemente, y decía: «Kstos muchachos!.. .... » sin sonreírse como yo lo hago á la sombra de ese recuerdo. Entonces, la
señorita Luisa, la más vieja, me amenazaba, pero sin convicción, con la1 tenazasó con
el atizador. L1 señorita Clara, la menor, ensayaba una reprimenda severa. Yo peclfa
hipócritamente un perdón siempre acordado. Se hacía la paz y me sei:itaba cerc!l de_
ellas en un taburete, frente al fuego. Una de ellas refería entonces, haciendo al m1s~o
tiempo ovillos. candorosas historias que m~ encantabln, porque tenían las buenas viejas una a1ma ingenua é. infantil, que las ªl?rox:imaba á los nift~s,
Yivfan de su traba¡o, bordando y haciendo punto de media todo el d1a, y de 1;rna
renta miserable que les arrojaba coJ soberbia un hermano qu~ tenían, el cual era neo.
Trozo de pan necesario y duramente adquirido con humillaci"ne~, periódicas como
los trismestres de su pensión. En la intimidad, cuando estaban solas, y á puerta cerrada, las tres hermanas osaban confiarse ~u pensalniento. Acusaban á su he~ml!'no de
orgullo; decían que ellas no pedían más qu.i amarlo, pero qu~ eso era muy d1f!c1I; que
él jamás había sido bueno con ellas, como ellas lo habrían !l!do para con él s1 D10s le
hnbiese dejado póbre y á ellas las lrnbiese hecho ricas, pero que Dios h:1-bía hecho que
los cuatro naciesen de la misma madre.-Ante los extrafios, al contrano, hablaban de
aquel glorioso hermano con respetuosa altivez..
.
.
.
Et iba á verlas cuatro veces por año y se rngemaban para tratarle bien. Presidía
en sn mesa, se dejaba ser,ir coi:no un nabab, examinaba todo y todo lo.censurab:i-: la
c,11nida, que había costado muy cara, la ropa, que ya encontraba demasiado humilde,
ya demasiado rfoa. Después, ya al partir, magestuoso, apaciguado, un poco_ menos ce•
ñudo, dignábase humanizarse y decirles algunas palabras amables, al subir~ su Jan·
dau, pesado, tirado por dos caballos bien nutridos que conducía ¡¡n cochero hmchado
dt- toda la grandeza de su amo. Y las tres herwanas, desde el umbr~l de su pu~rta
mirapan, con un eu~piro de envidia sin hiel el tren que deEcendía, ale¡ándose rápidamente por el camino.
Su vida era humilde y retirada. Oían todas las mañanas su misa, cocinaban ellas
mismas y pai-a comer como para don.uir encerrábanse con dos vueltas de llave. En la
sala enladrillada donde se instalaban dura11te \argae hqras, para trabaj.ar, miraban de:
trás de las corti1Ías á los campesinos qne iban al pueblo, los coches y los caballos: ~i
al"una comadre pMaba, atraíanla hábilmente para interrogarla sin demostrar cunos1d;~d, con finezas de diplomático, porque gustaban de saber noticias. Y las reciblan de
tolas pe,rtes sin tener intimidad~s con. nadie, discreción bien conocida q~e les valía
confidencias con las cuales se sentía halagada su vnnidad. St1 catacteríst1ca era una
timidez temerosa y una prudencia proverbial. En un tiempo les .aconteció mezcla~e
neciamente en los chismes del pueblo. Pero su hermano, advertido de ello, le~ d1¡0
. redondamente que á la primera reincidencia les quitaría sin J.&gt;iedad la mesada, misera•
ble hilillo de agua en que bebían la gota necesaria para su existencia. Y la lección ha·
bía sido tan dura, que con gran terror cosieron sus labios y cerraron sus puertas para
todo el resto de sus días.
Clara era el espíritu fuerte, la ama indiscutible de la casa. Ella era quien reglamentaba las compras, escribía las cuatro ó cinco cartas que se escribían cada ali~ y
pr.-sidía en los raros debates de familia. Nina aprobaba·, convenía en todo. Lmsa
aconsejaba. Esta era flaca, rugosa y, vagamente, su faz, bajo sus cabellos grises recordaba la de un viejo barbndo.
Nioa tenía. gruesas y burdas facciones, una cara parecida al mascarón de una
fuente.
Jamás he sabido si esas pobres mujeres pensaban en algo cuando trabajaban, ni ~i
alguna de ellas podía tener en propiedad una idea que no fuese de las otras dos. Su vida era como un humilde péndulo de tres cuadrantes, cuyas agujas marcaban la misma hora y giraban en un círculo igual sin detenerse ni
apresurarse bajo su delgado
vidrio. Oomo su casa, su c~
rt&gt;bro estaba amueblado, mutati.~ ,nmandis,_..de-·muebles
vitijos y -mézquinos, pero
apropiados á sus destinos y
apreciados por sn Targo uso.
Los pensamientosfiltrábanse
gota á gota y cuando yo las
oía hablar entre sí en tanto
que movían la aguja, parecfame ver caer de sus palabras una nube de cenizas
grises cuya monotonía adormecía.
Ahora bien, aun cuando
pareciese tan vieja como sus
dos hermanas, la señorita
Clara había sido joven, en
un tiempo-iy milagro!-había amado, esperado y sufrido.
En tiempos lejanos había pasado por G ...... un receptor de contribuciones. No
dejó recuerdos muy precisos en el Pspíritu de aquellos que le conocieron. Llamábase
José Boro y no permaneció mucho tiempo en el pueblo.
B&lt;?ro no era ni grande, ni pequeño, ni he1·moso, ni feo ni natla. Su faz, su talla y
S!} actitud, parecían pertenecerá todo el mundo. En lo moral, lo mismo que en lo físico, no tenía fisonomía alguna especial, cualidad ó defecto, Yicio ó manía en él á la
cu1l pudiera basarse un inicio. una ant-ipatía ó una amistad. Era nn hombre.de temperamento tranquilo, de un apacible buen humor, de una int,..Ji¡?.,ncia orcii naria ni
franco por completo, ni por completo reePr\'lldo, dti una honradt&gt;?. de b·m·..go. Seguía
tranquilamente su carrera, ni mejor ni máA m I que muchos otros y marchaba con un
paso no menoq tranquilo á lo largo del camino de. la vida.
Boro.conoció á la señorita Clara. ParPc..-qne no era fea entonces. T,rnía veinticinco
años, cierta frescura, y una apetitosa robustez.

¿Cómo ese ~uncionariocumpl ido,
cu y as opinio 1es
eran razona oles,
los juicios siempre
medidos, la c,n·
ducta de una prudente cordura, cometió la inconcebible locura de enamorarse de una
muchacha sin dote?
Nada hay que responderá ésto sino que lo inverosímil puede llPgar.. En el pueblo y en tres leguas á la redonda Ilo_había en aquel momento otra señ~l'"!ta. _casadera.
Boro tikn pobre como ella y no temendo más que su empleo para v1v1r, _se encontrab~ fastidiado de vivir solo, y de comer solo. Por estas .ra~ones qms.o tomar
mujer pues era un severo moralista, al cual una salu~able t1m1dez 11abía preservado de las pasiones. Pidió la mano de Clara, que se la d1ó de todo corazón, y tan sorprendida cuanto conmovida, t~n asustada cuanto embelesada, la pol;&gt;re muchacha se
derritió en lágrimas y le amo bien pronto con toda su alma.

***
Cuando yo era niño, y mi tía Emilia en las tardes estivales se paseaba en nuestro
jardín yo le preguntaba algnnas veces:
-Dime pronto, tía E111ilia, que pájaro es el que canta.tan bien, allá lejos, del otro
lado del vivero, sobre el rosal, cerca del muro?
.
Ella escuchaba, movía la cabeza y me re~pondía sonriendo: .
.
-Debe ser el ruiseñor, porque ya _en el tiempo en que yo era ¡nyen hacía su mdo
ahí todos los años. ~:eta noche, si el tiempo. está bueno, canta1,l b~¡o nuestros balcones. Pero tu, tú no lo oyes todavía porque duermes y yo, yo no lo oigo ya porque eoy
vieja.
.
.
? Q p1"é n
Dónde está el hombre dónde la h1imilde C!'latura
que no h a o ído a 1 ruuiefior
dé nosotros pnede volv;rse hacia su j11ventud sin eucontrnr una dti eeas horas en que
todas nuestros pensamientos cantab~n como pájaros en~motados, en que ap~nas tocaban la tierra,&gt;' en que nuestro espír.1tu se halla~a embriagado; en que hab1a al re~edor de nosót'ros como un perfu-me ligero de oxiacanto extendido sobre nuestra ex_1stencia? Que beJl11 es nuestra vida mtilancólica bajo esas fala~es fi.,res de Mayo! . Oh ¡oven esperanza, hada preQtigiosa! La dicha-, el amor, !a.gloria, t?do parece fácil, _todo
· es séguro. 1,os n1ás hérmosos auefio~ ,de las m_usit~. d1VI?as, se 1lumma·n, ~n r~d1osos
espejismos. Nobles rostros nos.sonnen! ~ rntehgenc1a más obtusa se 1lumma, se
· abre temblorosa y el corazón brmca, henchido de ternura, ante todas las .alegrías de
la vida.
·
y esto es lo más luminoso de la dicha. Y el q11e ha encontradonna de e~as horas,
· puéde moril', porque ya ha vivido.'-Glara amaba y eotaba· loca. En~el;humilde Jardín
de.su víña el rniseñor había•ido á posarse, y desde la mañana hasta la t11rde, la pobre
muchacba'lo escuchaba perdida de amor. Ya no vivía más que para ofrb, y c:ontaba
Jaa botas {&gt;0r sull cantos. Clara se abandonaba sin reserva á esta dicha sin medida, que
se iba para no volver.
.
..
: Nina tenía más de treinta años, y Luisa cerca de cuarenta, cuando se dec1d1ó el. matrimonio. Muchos años hacía que vivían ~olas en aquella casa: su heredad y su umver. so y eran para cada una las otras dos, toda la familia.
·
' Como su padre había muerto y su hermano estaba lejos, la señori.ta Luisa se había
enc_ontrado á l&lt;'i!! veinte años con que debía ser la madre am_orosa y tierna de RUS dos
· huérfanas. No se sabía á cual de las trPs amaba con más profunda dilección. Si había
alguna que fuese má~ mimada, era preci~:imente Clara, edu?ada por sns dos hermanas
mayores. Sin embargo, ahora.no se regoc1¡ab!ln éstas de la d1c?a d!l su ber':llana menor.
Se necesitaría el arte sutil de Lamb, su ironía y su estud10 m1croscóp1co de los reflejos movimientos del alma, para enconLrar y tocar con ~I dedo el punt? jusi.o en que
el egoísmo comienza y el puro aft,Cto acaba. Habían ~nido ellas en su a1slam1ento ene
~ horas de ensnefto taciturno.
Había momentos de fast1d10 en que huían. la una de la
otra porque les venían p!;!nsamientoa de esos que se guardan en lo más profundo de sí
mísmo como en urna querida y melancólica. El porvenir estaba cerrado para ellas, así
·como el pasado estaba vacío. Sin embargo ~u corazón se arrullaba algu!las veces con ensueflos tlmidos, se llenaba de vagas languideces, se abandonaba á tristes ternuras, y
una imposible esperanza ~travesaba sus almas candorosas.

***
Cuando Boro después de la entrevista decisiva hubo salido de la casita, Clara fue•
se á la vent~na q~e daba á la calle y apartó las cortinas á fin de seguirle largo tiempo
con la mirada. Aturdida por la dicha se preguntaba si aquello era posible y si en realidad se trataba de ella.
El había l1egado como pretendiente y se había despedido como novio formal. Ella
oía su voz como en un suefto, seguíalo admirando como si estuviese ahí, y aun cuando
osó apenas mirarle, sn rostro y su coJttinente grave, su enternecimiento, loa menores
detalles de el traje que llevaba en aquella solemne ocasión, quedaron fijos en su memo•
ria dPslumbrada.
Había recibido de él un beso, el beso de los desposorios, el primero...... Cuando se
encontró de nuevo con sus hermanas, radiosa y con los ojos llenos de lágrimas, saltó
al cuello de Luisa que ·se dej6 abrazar friamente.
Admiraéla entonces, volviose hacia Nina, pero Nina ·habj'a desaparecido. Ilabfa
huido al jardín, refugio acostumbrado de sns penas y lloraba calientes lágrimas, haciendo para descargo de su conciencia, votos doloridos aunque sinceros por la dicha de
la hermana infiel.
Celosa&amp;!, ..... Se habrian a~ijido si se les hubiese revelado que en efecto un celo in.consciente se agitaba en sus pobres corazones. Dd una manera obscura se hacían jus.ticia y enc,optrabaa natural en el fondo, 1ue Boro, cuando iba á verlas no tuviese atenciones delicadas, palabras y ojos tiernos sino para la hermana menor. Eso era natural
pero cruel: Porque nos sentimos lastima•los con la dicha de los otros cuando 11osot1os
no somos dichosos; y ellas decíause para sí qne ño tendrían fortuna semejante y que-

�42

EL MUNDO.

19 JULIO, HS~6.

-Y cuando la he dicho que examine, que reflexione bien, que e11pere ¡me ha respondido de un modo!. ....... .
-Nada se le puede.~ecir.. ¡Le salta á una á la cara como un gallol
-1Clara! ¡Clara I d1Jo L1;11sa con amargura, deseo que no tengas nada que sufrir.
Así es como pagan á una, Nma!. .. ... ¡Elevarla como lo hemos hecho, sacrificarse por
una ingrata! ¡Ya se da importancia de sefioral
-No, dijo Nina enojada, todavía no es seño~.

***
.Ni.na no creía expresarse tan bien! Una tarde de Mayo, Boro estaba sentado con su
novia ¡unt.o á la ven~ana que daba á la. calle. Hablaban del porvenir, arreglaban con
el p1:m~am1ento su vida y por Ja centésima vez Boro exponía lo que era y lo que valía,
es decir, su fortuna y sus esperanzas. Hablaba de sus buenos billetes y de su segu,opr9~reso, de algunas ec~nomías qu~ ba~ía hecho y de un tío viejo, rico y solterón á
qmen acabab'\ de anunciar su matr1momo. Este tío de seguro les haría un buen regalo de bodas y dejaría algo al morir.
. En aqu~llos .momen~os se presentó el car~ro. Vió á Boro y le tendió un cartapaC!O con la d1recc.1ón es~r1ta en letra desconocida. Boro rompió el sobre con n€gligeucia, pero de súbito se mmutó y Clara lo contempló con tierna inquietud. El rostro del
l~ctor se había p:.est? descolorido .por una fuerte .emoción, las ventanas de su nariz se
dilataban y ell: sus OJOS opacos brillaba una clandad desconocida. El papel temblaba
en su mano cnspada.
-¿Qué es? ¿qué sucede? ¿alguna des~racia? preguntó ella.
. -No, no, no! gritó él con fE:rocidad mconscie!lte· ¡Un vaso de agua, por amor de
Dios! ¡Me ahogo! ¡Una desgracia!.. .... Al contrario...... El!.. .... él ha muerto!
-¿Quién, seíior?
'
-M.i tío, y creo...... sí, se dice que tal vez lo herede.
¿De veras? replicó Clara. ¡Pobre seflor! Se acordó de usted, antes de morir. Voy
á ~e?:ar mucho por el descanso de su alma. Pero...... ¿le ha dejado á usted algo?
-Tod~, !l'ruñó Boro, y desapareció como un loco, dejando su sombrero.
La no~1cm se confirmó. ~oro herP;daba.. El tío, ya encerrado en el ataud, debidamen.te rociado de agua bend!ta, cambiaba sus vastos dominios, los trigos, las viñas, el
cast1!lo sec?la1:, los. bosq~es 1¡i-ualmente se.cull;'res, que pocas horas antes poseía, por la
prop1ed'.1d md1_scut1ble é mahenable de seis pies cuadrados de tierra negra, rodeada de
1JDa -verJa de lrierro. E~ sus· sueiios-más fantásticos Boro, el sobrino querido, á quien
se esperaba para el entierro, nunca había aguardado semejante suerte. Esa fortuna tan
grande, venía á caerle en la cabeza de una manera tan ruda é imprevista que pocofaltó para aturdirlo.
·
El tío,. á quien.ºº habia v.isto veinte veces en su vida, solitario misántropo á quien
creía.~amaco, ego1sta de qmen no había recibido nada más qne buenos consejos y
l:&gt;end1c1ones gan~osas, aquel ~ombre.venerado babia elegido á Boro como único heredero, de prefenc1a á otros vem~ par.1entes que. lo habían cuidado con importuna ternura_. El b~en tío era hombre rngemoso. Hab1a sospechado que las atenciones de sus
sobrmos ol! !1 un poco á sepulturero.
La noticia estalló c9mo una ~omba. Desde la maflana la sabían dos ó tres personas; en la tarde no ~abia en la ciudad muchacho de escuela que no supiese que el se•
flor receptor ~r~ millonario. Los perros callejeros debían al encontrarse repetir fil
asunto en. su 1di?!Dª• de ~a~ manera habí~ rodado en las conversaciones de sus dueflos.
Las _seflor1tas G1;mon rec1b1eron más de cmcuenta visitas¡ todas abrazaban á Clara con
efusiones de an;Hstad que ella tuvo el buen tino de no creer sinceras.
.
. i:S:38ta sus hermanas eran de verse! Clara se hacía gran seflora y comenzaban á.
hsonJearla. Cu~ndo se encontraron solas, Luisa dijo á Nina:
-Es una dicha para. nosotras, y como es muy grande para ella, me regocijo de todo corazón. Pe!o ¿has 01do cómo habla? No son aires de seflora. Va tomando el aspecto de una prmcesa.

Clara era muy feliz.-Y en tanto que esta se e~capaba á PU cuarto, loca de alegría, li·
gera como una alondra, Lnirn puso en silencio la mesa. Nina entró de nuevo. Tenia los
ojos enrojecidos, lo que la ponía más fea aún. Al encontrarse sus miradas, ambas se
comprendieron y se abrazaron en silencio.
Cuando su primer alPgria se calmó un poco, Clara advirtió que estaba sola para saborearla. Al principio se afligió, después se indignó é hizo ver su indignación á sus
hermanas. Entonces la desconfianza reinó en la casa; con su acomraflamiento de secretos que se cuchichea entre aliadas, con las palabras de doble sentido y las reflexiones agri-dulces.
·
·
11.-- ~
Ya La Rochefoucauld ha tratado de investigar si es por ellas ó por nosotros mismos, por lo que amamos á nuestras gentes más all~gadas. No hay más que un padre,
no hay, sobre todo mas que una madre y rar.os amantes acaso, que vayan más allá de
las mezquind~des de la vida1 llevados _po~ alguna abnegación heroica y que sean capaces
de hacer sonriendo el sangriento sacrificio de su corazón.-Ellas lo halirian becho si hubiese sido pr~iso_. -Y: aún_parecíaies por momentos que consumaban, sin decir una palabra, ese sac~1fic10 Jlueono, pero resentían una a1,¡arga _pena que se reflejaba sobré su
rostr~. Clar:a iba á abandon3:rlas. Y qué sería de ellas srn aquella ingrata necesaria á
P11 ex1stenc1a? Cómo normahzar de nuevo sus hábitos trr.stornados por su abandóno?
Y como vivir en aquella casa que sin ella se convertiría en un desierto?
La amistad de las dos abandonadas se volvió inmediatamente más estrecha. Ocupábanse ellas de los quehaceres domésticos y se bacian, en voz baja interminables confidenci~. -Y Clara, herida por aqnel!a exclusión, afectaba tomar su partido con una Ji.
ge.reza md1ferente que á sn vez las hería en lo mas vivo.
Boro iba á verla todos los dias; sentábase en la salita donde babia corrido la vida
de las tres hermanas, y hablaban con un tono apacible. Boro carecía de elocuencia:
par!!- élla era ?na alma humilde y dulce, de inteligencia mediana y de estrecha imaginsción. ¡No importa! No hay dos ma.neras de amar.
--:-Perman~ían solo~, con las p_uertas abiertas. Ella oía Ji.abiar á su novio y le respondia con tímidas sonrisas, ruborizándose hasta los cabellos cuando Luisa ó Nina entrahau para salir inmediatamente y vigilar con disimulo, porque la seflorita Luisa se
había metido en la.cabeza la idea de que había que vigilará a&lt;1uellos enamorados que
su deber de madre era no perderlos nunca de vista.
'
Un día dijo á Nina:
-He 9-quí á nuestra hermQ.na que se casa. Vale tanto como decir que se caso, pues
to que nos abandon.irá dentro de un mes.
-Yo no lo ~ubiera creído de ella! respondió Nina ingenuamente.
-~ué necesidad tenía de casar~e? Nosotras la queremos tanto, vi vimos aquí tan
tranquilas!.. ....... Y luego convino en ell0, si11 reflexionar cinco minutos, sin consultarnos á nosotras, sus hermanas mayores ......... en fin!
Nina era un eco fiel. Repitió, pues, como sú hermana:
-En fin!
·
-Nos. vamos á qaed_ar, .pue~,. solas! se dijeron con las lágrimas en los ojos.-Y bien,
¡que sea dichosa! Oye, s1gmó Lmsa abrazando á Ja otra; prométeme que no harás nunca lo que ella! promé•eme que no te casarás!
Niua lo prometió llorando, podía ciertamente prometerlo, y continuaron queján•
dose.
- Bu Boro! á ver, con la mano en el corazón, ¿cómo ln encuentras tú, Nina?
-Yo ......... qué sé, parece ser hombre muy cumplido.
-Y? nada tengo que decir contra él, añ~ió. Luisa co~ to_no dead4:;ñoso. Co_nvengo
!'n qt~e tiene buenas maneras. Pero las apar1enc1as nada significaµ, m1 pobre Nma.' Lo
rnter10r ee lo que hay que conocer, ¿y lo conocemos nosotras acaso? Es una feliz con no
casarsl'. Hay tantos matrimonios oue dan miedo. En otros tiempos yo nada diría.
Eran todos pru&lt;lentl&gt;", más discretos! pero el mum}o ha cambiado mucho. Esos seil.oritos dP. hoy todoP son falsos.
-Todos son falsos, repiiió el eco.

***
Entre .tanto, Boro no ~s~ribía. C_lara no había recibido sino pocas palabras eriz~das de cifras en que anuncmba o~c1alwente la gloriosa hexencia. Ya hacia qui11ctt
dms que esperaba una carta más tierna y más larga, una verdadera carta de novi&lt;&gt;
ausente. Soñaba en ~I~ desde la maflana hasta la noche, y aunque tuviese poca fan·
tasía se recreaba ant1c1padamente en las frases enamoradas de EU prometido. Dict11 b:~ •
hast~ las frases_ más pequeil.as de la carta esperada y se ruborizaba de sus propios ¡wnsam1entos: .Pe.o la carta no llega~a. Dura1:1te a.lgunos dias la esperó con pacienc·ia;
&lt;lespues vm1erone~ aso~br?, la tnsteza, la mqu1etud, los mil tormentos de la espna.
Clara ~e puso nerviosa é 1rntable. 1:!na noche a.l lev3:ntarse de la mesa, Luirn la dijo:
-¡Pobre h~rmaaa .mía! Ya lo t1eneR demasrndo rico...... para tf.
Y esta lección la h1~0 estremecer. Tuvo entonces un acceso de desaliento tal, que
creyó que lo babia perdido todo. 'Deseaba acabar, caer enferma morir! El era tan rico y ella tan pobre)
'
¡Qué muchacha tan humilde! t~n indigna de él! ¡ni siquiera bonita! ¿Dónde estará
la compañe~a df: este ~ombre supenor? Porque la característica del amor verdadnP,
es la adoración 1dol~tnca. Medía estremeci~a la altura que . los separaba y se aturdía
reco1:cta1:1do la embriaguez que le había ocasionado la herencia. ¡Ay Dios! ¿Por qué n&lt;&gt;
segma siendo pobre? Y luego se reprochaba suspirando este pensamiento Egoísta._ l;'c&gt;nsa~ en su alma grande, en su noble co~azón, en la inaudita generosidad que había.
temdo al amarla, se acusaba de calnmnmrlo por sus temores y se indignaba por su.¼
sobresaltos.
Por fin, le escribió Clara.
Su carta, poco hábil, era casi
el~nente a.e ternura y de inqmetud. Diez largos días tardó la respuepta, durante los
cuales la infeliz se sentía morir.. ~lara no tenía fuerza para 1rr1tarse, y en su desolaci~n silencioea, no comía, dorm1_a poco, y comenzaba á langmdecer. Las quimeras más
~ombrí~s de la angustia, lo
1ruprev1sto, la enfermedad, la -=!11uert~. todo lo po&lt;1ib1e y lo
.
imposible, mal combatidos por esperanzas breves chocaban en su imaginición en fer•
ma como lú.gubres pesadillas.
. Por enc1~a de todo esto se sentía roida por aquella reflexión de su hermana imP0s1ble de sahr de .su cerebro: que se habia vuelto demasiado rico p·ara casara~ con
e a, )'. por el fantasma de un abandono ridículo y desesperante. Le parecía que la luz
si/ 1e¡a~a l~nt-amente de ella y que dia á día, hora por hora, Fe sentía hundida en un,
a ismo e 1.mplacable soledad.. Por último un día, que, ·cansada de sufrir, se eentíá
tra1.mla, á fuerza de laxitud y de abandono, en una tarde dé estío cuyo esplenl oh~en 10nal se cubría P.ara ~lla, para ella sola, de-pálida languidez, un aldabonazo
izo es~remecer: apareció Nma y la entregó en silenció una carta que Clara tomó
0
~
un ~1to de loca alegría y luego de terror. ¡Era de él! Clara rompió el sobre y dese as rnmeras palabras se transformó en una estatua. Boro la escribía ex.ponía en
Sºca1 meas, llenas de noble tristeza, que se veía obligado á recobrar su 'biberta&lt;l que
evo vía á Clara la suya y hacia Vl?f~s P?r su di(:ba. Alegaba la iormal y últim~ sagrada v_olun~ad de su tío. No ternuno; d16 un gnto desgarrador, giró sobre sí misma
Y rodó 1nammada por el pavimento.
*
~ntre tanto, el Sr. Boro entraba en pis:sión de su papel de castellano. :&amp;&lt;-corría
~s t1er1as, ordenaba cortes de madera, oía las noticias de los gnardas y se aprovechaa de. 1~ buenas bodegas del difunto. Quizás pensaba en la abandonada, con vagos remord1m1entos. A las veces creía ver sus ojos llenos de lágrimas, fijE&gt;s en él ~on tula ter-

:fál!
ª

1

19 JULIO, HS~6.

nura que lo avergonzába, y su p~nsamiento se apartaba á realidades más agradables.
Otras creía de buena fe, aparte de toda fatuidad, que Clara se consolaría pronto.
Hay traiciones difíciles de denunciar de vi va voz, asesinatos imposibles de cometer cuando la víctima está aún palpitante, que por el correo no significan nada. Boro
pertenecía á esa raza de hombres, muy sensibles al mal que reciben, que se persuaden
con toda ingenuidad de que la 1..iayor parte de los peESres de los otros son exagerados
ó quiméricos, indignos de las gentes razonables é imposibles de tomarse en serio.
Al grito que la desgraciada dió, acudieron sus dos hermanas, la encontraron desvanecida, rígida y fría como una muerta. No queriendo dar á los vecinos el espectáculo de aquella desesperación, la tomaron, una por los hombros y otra por las piernas, y
la llevaron, cc,mo pudieron, al cuarto de Nina, situado en el piso ba¡o.
Después de haber tratado en vano de reanimarla y de haberla llamado entre sollozos con las palabras más tiernas, Nina salió apresurada y regres6 á poco con t&gt;l médico,
que movió la cabeza con ademán indeciso. Cu~ndo Clara volvió en sí, tenía la cabeza
aruiente, brillaban SUB ojos con un brillo febril y comenzó á delirar. Entonces Nina y
Luisa la cuidaron con admirable solicitud. Una madre no se siente más inquieta, no se
inclina con mayor ternura ni con más pacientf&gt;s cuidados como los de aquellas pobr.es
criaturas á la cabecera de sn hermana moribunda. Porque su enfermedad era de mnerte. Después de accesos de furioso delirio, cayó en un sueño pesado, del que sólo salia
por momentos para abrir los ojos azorarlos. Cuando la enferma se despertab-\ así, siempre veia á su alrededor dos caras feas, bañadas de lágrimas, flacas y consumidas por .a
fatiga, porque allí eetaban eiempre sus hermanas, relevándose para velarla. Al verlas,
se babia dicho que eran dos sombras que el terror, la piedad y la angustia animaban
todavía,
Un dia se despertó completamente. ¿Dónde estaba y qué la sucedía? ¿Por qué Nina
y Luisa lloraban al verla, con las ll.)anos juntas, como si acabase de salir por favor divino de un peligro desconocido? No lo sabía, no podia comprenderlo. Se aentia débil,
tan débil, que le parecia qne la vida se le escapaba; pero en esta laxitud, Clara seutia
un bienestar extrallo, y aquel pensamiento no la asustaba. Cerró los párpados, hizo un
('@fuerzo para recordar, y al volver el recuerdo no la llevó otra vez al dólor. ~o sufría
ni de cuerpo ni de alma; pero experimentaba una especie de aniquilamiento resignado
con dejos de dulzura. Cuando volvió á abrir los ojos, vió distintamente á sus dos tieles
compafleras que la sonreían á traYés de sus lágrimas, y ella también tuvo mm pálida
sonrisa. A poro les pudo tender los brazos, en donde las reunió sollozan ces ttn el mismo abrazo.silencioso. Después se durmió de nuevo, teniendo entre PUS n,anoe la de su
hermana la mayor. Entonces Nina, con precauciones ir.finitas, salió de puntillas, y

COBARDIA.

~t
~Jl

43

EL MUNDO.

dos hombres abandonaron la pieza. Et médico, alegre en manera alguna
impr.esion~do de los sufrimientos de otro-tantos veía ar{ diario y desde hat- cía tanto tiempo, que ya no se apiadaba de las miserias bumanas;-Jorge, en-... corvado y con la frente llena de sombra.
Y~ en el descanso de !a eEcalera, crexendo que ella no podía oírle, el joven hizo la
angust10Ea pregunta:
- Y bien, doctor?
- Y bien, amigo mío.. .... ya nada queda que hacer.
-.Tamás voh·erá á andar?
-.TamáP, ni á moverse tampoco.
. -Oh! !)ios 111ío. ba.l.buceó él desesperado, esto es imposible...... Usted, de quien se
nt.an c 11rac10nes marav11loeas, nada puede? ..... .
-No, nada.
-Oh, Dios mfo, repitió .
. , El doctor hizo un gesto dudoso, que podía traducirse comQ muestra de conmiserac1on, y con su f,::rnqueza rnda de sabio, di~paró !'l tíltimo golpe:
-Todavfas1 se mantuviese aeí! Pero la ¡,arálisis sube, ya lo s11be usted. Llegará á
la lengua, después al cerebro, y de la compaflera de su existecia no quedará nada· Matt,ria qne vive, he ahí todo.
'
·
.~or¡z_e se pasó la mano por la frente, como para arroj&lt;lf de suespí,;tn la abominable
precl1cc1,m. En cnanto al doctor, en tanto que consultaba su reloj aqadió:
- No es la vida muy alegre que digamos; hay que tener valor'. ..... Conque, buenas
noches!
Y bajó rápidamente la escalera.
Por un inst'.1nte, .J?rge, q_'l~Ó tan tur~ado, que no oeaba volverá la pieza, temiendo que eu emoción h1c1ese ad1vmar á Mat1lde el irrevocable diagnóstico. Después decidié,,dofe, abrió la puerta.
'
Sentada en pesada actitud sobre su silla, con aquella carne de nervios muertos cor~nada por una cabeza ~uy pálida que llarecía haber rocogid~ t&lt;;&gt;da la vida del ~rga:m;mo, dando á cada pliegue, á cada relieve del rostro un moV1m1ento una fisonomía
la p,Lralftica le esperaba.
'
'
No le prE'guntó nada. Unicamente le miró con fijeza con sus ojos enormes, agrandados bajo la impresión deI dolor.
Entonce11, sintiendo él que no iba á poder, si ella le interrogaba, disimularle la ver-

Luisa, sin retirar su mano, se sentó en el sillón, donde bacía,doltmeses que velaba día
y~

•

Cuando Clara se levantó por la primera vez y pudo, en bra os de sus amigas, bajó
la escalera, vacilando sobre sus piernas, y se encontró sentada en la mesa en que había
caído desmayada. Parecíala que en dos meses había vivido más de veinte aiiod, que sus
esponsales, la traición y el desengaño que estuvieron á punto de costarle la vida, eran
acontecimientos que habían ocurrido bacía mucho tiempo, casi hundidos en el olvido.
Parecíale que su jnventud había muerto, que había sido sepultada. Pidió un espejo y se miró con sorpresa, pero sin pena, encontrándose vieja. Estaba delgada, los cabellos le caían sobre la frente marcada de precoces arrugas. ¡Solterona! Esta palabra
se alzó repentinamente sobre su cabeza como una sentencia del destino, y experimentó
el deseo de envejecer más todavía, de convertirae bruscamente en 11na anciana, en virtud de una mágica metamórfosis, una octogenaria adormecida en pequeños, pero plácidos pensamientos.
Fué á sentarse junto al fuego sostenida por Luisa y Nina. Llovía. . Era un domingo
de otoño, la hora d.a las vísperas, la iglesia de la ciudad llamaba á los fieles con su campana de timbre poderoso, cuyas solemnes vibraciones se prolongaban. en el espacio,
de~de lo alto de la torre. Su espíritu se elevó allá, muy alto; oró y se sinUó regenerado.
La tarde se desvanecía y la calle estaba triste y silenciosa. Como la luz de la habitación,
como la juventud de su cuerpo, el dolor se retiraba de su alma, no dejando en ella sino
un tranquilo adormPcimiento. Sus esperanzas por siempre muertas y sus dblorosos recuerdos, se cubrían lentamente de cenizas. Y sn monótona vida se hizo semejartte á la
pieza de paredes desnudas, con ladrillos fríos y ventanas entrecerradai¡, en la que yo
jugué cerca de treint-a años más tarde.
Luego, las trt-s no tuvieron sino una sola voluntad y una alma 1ínica. Vivieron una
existencia siempre semejAnte, siempre resignada, sin placeres, pero también sin grandes tristezas. La Providencia soberana que equilibra los bienes y los mal e~, dispensa á
los mísnos destinos sus recogimieotoa.tranqnilos. Y además, ¿al que tiene ojos, qué
importan la pequéñez y la humildad de la vida7 En cualquier alma la vi.la lo tiene
todo, con su atractivo profundo y solemne, con las invisibles flores de ternura y adhe.
sión que forman la dignidad y la hermosúra. Las tres se amaron hasta el último mo
mento, y la muerte fué para ellas clemente: no se se extinguieron. al mismo tiempo·
pero se sigttieron tan de cerca, que el viaje de la primera pareció preparar los otros dos·'
CARLOS

DE

BoP.oEu.

dad, y q ne en Iugar de reconfortarla con la esperanza, presa de la pena, lloraría con
ella¡ Eeparando la cortina de la vidriera, pegó su frente al vidrio húmedo, viendo obstinadamente las lozas del patio, viejas lozas abolladas completamente, entre las cuales
crecía una hierba mal sana, que ante la amenazante lluvia, parecía ensanGharse.
-Jorge!
Al oír su voz, sobrnsaltóse lleno de miedo. Hundido en su pena, había acabad)
por olvidará la víctima bien amada.
-Querida mía?
-Jorge, repitió élla con voz grave.-¿Qoé dijo el médico?
Jorge balbuceó:
-El médico, el médico, pues...... nada ...... que con cuidado, tus fuerzas ..... .
-Estás mintiendo!
·
-No...... no...... ¿por qué?
-Apruximóse á ella, tomóle las manos, y hablándole muy cerca del rostro, le dijo:
-No hay que asustarse...... ya sabea ........ .
-Es inútil, le interrumpió ella. ·Todo lo he oído: jamás, jamás curaré, y llegará un
día en que mi lengua......
·
No pud;) continuar. Inclinó la cabeza y se puso á llorar silenciosamente. AquPllo
había acabado. No sanaría. Hasta entonces había e~perado, persuadiéndose de que la
parálisis qne una mañana, súbitamente la había herido, cedería ante la ciencia, qi¡e tornaría la vida á ens miembros y que resurgiría la antigua existencia, aquella existencia
de diez a1ios en 1ue habían vivido el uno al lado del otro, sin abandonarse, por decirlo
así, jamás; corriendo. siempre del brazo, como niflos alegres, por la ciudad en el invier•
no y por el campo en el verano. Ya aquello había concluido, irrevocablemente.
En el paroxim-0 de su dolor, en medio de sollozos, exclamó:
-Ob! Dios mío, quién hubiera creído que nuestra hiAtoria acabaría así!
-Querida mía; te ruPgo que no tedesconeueles, le dijo él suplicante. El médico se
engalla; sanará!: porque lo queremos, y la voluntad de dos seres, dtbe dominará la na
turaleza.
Con nn ei;fllerzo que le crispó la faz-tan coni;iderable era-intentó la enferma llevarse las manos á las mejillas, que le qnemabau las lágrimas. Pero ante la imposibililidad dP levantar los brazos más arriba del cuello, desalentada de ante mano, so'lozó:
-No, no, ya lo ves; esto ha concluido Lfmpiame la cara!
El, tomó su pañuelo, y suavemente limpió aquellos ojos adorados, en los cuáles se
había mirado tantas veces. Después, lleno de bondad, inclinando el cuerpo, enlazó con
sus brazos aquella J?Obre cabeza desolada, arrullándola con palabras tiernas, sui;urradas
dulcemente, acariciadoras.
-No te dePconsueles1 le deéfa; yo te quiero y te querré siempre. ¿Te acuerdas..... ?
Te lo he jurado, te lo he Jurado!.. ....
E inclinándose más, le cerró los ojos humedl'cidos eón un beso.
-Ah I snapiró ella¡ si la muerte pudiese sorprendernos así! ..... .
-La muerte! dijo él extremeciéndóse; ¿luego deseas morir?
-Sí; querría que juntos, de un mismo go!pe, nos hiriera la muerte.
-¿.Por qué?
-Yo ya no 8-0y más que un cerebro. Pronto, no seré más que carne que vive. li:ntonces, fatalmentt&gt;, ya no me querr.is; en tllnto que en :a otra vida, podríamos proseguir nuestros eueños de teruura.... Te acuerdas q,1e me prometiste amarme siempre? Yo
me acuerdo qne juraste no sobrevivirme. Si yo muriese, mantendrías tu promesa?
El la mi•·ó un poco asustado, i nconseíentemente rebelado ante la idea de que pudiese interrumpirse el curso de su existencia. Pno, en una visión rápida, se dió cuenta de
que muerta ella, se quedaría la casa vac;ía, helada, y respondié, convencido:
-Si; si tú murieras me mataría.
-Gracias, gracirs.
Y en un trasporte de fe juntáronee sus·manos, y eus ojos, sus ojos agrandados por
el dolor. eleváron~e al cielo, en tanto que sns labios murmuraban una plegaria:
-Sef'lor, Seflor, ten piedad de mi amorosa pena, y haz que el mismo viento de
muerte nos dt&gt;rribe á los dos.
Pero la ventana se Pntreabrió; un soplo perfumado de florescencias primaverales
!~11 llevó, traídos sin duda del balcón vecino, risas de gentes felices que cambiaban besos
tiernos.
8e miraron llenos de desei,peración, avivada su pena por la alpgrfa de otros. Ellos
también babíao sido felicl's; ellos también habían cambiado caricias locas. Poro esofné
en otro tiempo. Ahora ~1 cuerpo flojo de Matilde, mostr:ibaae horribie en su inmovilidad, quitándoles toda idea de. alegría. Entonces vínoles la idea, muy precisa, de que
con 9-quella esperanza de curac16n, huída, aquella esperanza que les permitía creer en
el porvenir, la vida iba á ser espantos'.l para ellos.
De nuevo, Mat1lde se echó á llorar. Fatalment-e, aun cuando él la rodease de solicitudes que jamás parecían fatigarle, estando el sacrificio continuo por encima de las
fuerzas l,umanas, acabaría Jorge por cansarse de ser enfermero y la abandonaría.
En el mundo encontraría mujeres jó,·enes que le sonriesen y le agradasen• las amaría y olvidaría, quizás no á la amiga de otro tiempo que había ocupado un Íugar tan
ímportante en eu vida, pero sí á la enferma que, clavada en un sillón, era ya sólo una
cabeza sobre un cuerpo muerto. Y esta idea era tan dolorosa para su corazón de amante que latía vibrante y celoso, que casi gritó:
-)lorir! matarnos los dos!

�] 9 JULIO, 18~6.

EL MUNDO.

44

-Qué dice~?
-Si fué~emos los enamorados de otro tiempo, los dos nos ,mataríamos.
El hizo un gesto de repnlsión.
-Matarnos!
-La vida en adelante no será para nosotros más que, sufrimiento; esta es la última alegría que nos queda. Oh! Jorge, Jorge, si tu quisieras, nos iríamos para siem•
pre ahora que tenemos aún el recuerdo de las dichas muertas. No esperemos la hora de los disgustos y de los desfallecimientos ......... Oh! Jorge, Jorge, si tu quisieras ........ .
Decía ésto con una exaltación tan convincente que él, á pesar de su miedo, SP.
preguntó si tendría razón. Algunas veces sentía, aunque su delicadeza y su hoRradez se rebelasen, aproxímarse las cobardías, los deseos de irse, de huir de aquel cuadro melancólico y ~ria de hospital, de aquella atmósfera penosa de dolor perpeLuo, y
encontrando sus o¡os un alegre rayo de Elbl, que llegaba después de la lluvia y hermoseaba el patio, vínole la idea de que debía sentirse uno bien allá afuera, con el rostro
acariciado por el aire suave, y se preguntó si un dia su horror á la enferma, su necesidad de libertad no le dominarían de una manera tan imperiosa que le hiciesen abandonar á la desgraciada en su horrible inmovilidad, para correr con otras por las ca·
!les animadas ó por el campo florido! Oh! eso sería malo, cobarde, indigno de el.. ....
Pero no teniendo la conviccióp de que no sucedería .y oyendo á Matilde repetir: «Ah!
Jorge, Jorge, si tu quisieras morir, sería esta nuestra postrer alegría!» él murmuró
muy bajo, como temiendo oírlo él mismo:
·
-Sí qui&amp;o.
La faz de la enferma púsose radiante, y Je pareció que por su cuerpo inerte corría
un extremeciroiento bienhechor. Esa era la victoria última y suprema de su amor. Casi cadaver triunfaba aún! Y para no dejará Jorge tiempo de reflexionar, ordenó:
-Ahí, en el cajón, está la caja de pistolas ........ .

MORIBUND.A.
Yo tengo una celda ruinosa y callada,
Tan n..gra y tau honda, que allí solo existe
Mi alma, la páliJa enferma enlutada .
Que busca la sombra porque ama lo triste.
Allí, los dolores, cual tristes hambrientos,
J!;ucienden sus torvas pupilas huraí'ías,
D~jando tan sólo despo¡os sangrientos
D&lt;J seres amados y cosas extrañas.
Y mi alma, la buena, la blanca enfermita
Levanta sus tristes miradas inciertas,
Sintiend., la honda nostalgia infinita
Del sutlño que duermen las vírgenes muertas.

..

•,,.

El obedeció, sin excitación, pero de prisa, como con rnied•1 á aqnP-lla vida anormal, teniendo la convicción de que sólo ese acto detin'ltivo ltl illlpt-diría cometer la fa.
tal cobardía.
Ya con las armas, dijo valerosamente la enferma:
-Mát:&gt;-me, después te matas tú.
.
Espantóse él anre eEta idea. No debía pedirle eso; disparar sobre ella ...... jamás. Mejor renunciaba.
-Entonces juntos, quieres?
-Sí
Y decidido, queriendo acabar cuanto antes con aquellos preparativos que amenguaban la intensidad del acto que querían realizar, pu8o una de las armas en la mano de
su esposa, con el cañón vuelto hacia su pecho, y retrocedió dos pasos, febrilmente, preguntando:
-Estás lista?
Después, sin esperar respuesta, ansioso por terminar, disparó. Cayó como una
masa, con la sien derecha destrozada, á los pies de la para! ítica, salpicándola de sangre. Ella, con el brazo levantado, lista para disparar, permaneció atontada ante el acto realizado.
Desde la silla donde descansaba su carne de nervios muertos, mirab!l al de~graciado debatirse girnit&gt;ndo, en los horrores de ia agonía, sin que sus ojos pudiesen dt-jar de
ver el espantoso espectáculo que seguían con doloroso encarnizamiento.
Cuando ~l suicida dejó de moverse, ella, que le había impulsarlo al cumplim iento
de aquel acto supremo, sintió que toda su carne se rebelaba Snfrir como él, extrernecerse como él en espasmos dolorosos......... no, no! eso era horrible!
Y_ olvidando su vida mísera de para1ítica, su cuerpo inerte, la lengua y el cerebro,
que bien pronto se atrofiarían; abriendo los dedos, dejó caer la pistola.
DANIEL Rico.

.Los sueños febriles, las hondas miserias
Y elabora, con ellos los gritos
Que, á veces, revientan
Como un largo clamor, cuando el viento
Huyendo atontado se arrastra ó se estrella,
Y por eso mi espíritu hastiado
Se anima y despierta
Al sentir que las sombras invaden
En ronda gigante mis negras ideas,
El conoce el lenguaje sombrío
Que dicen las nieblas,
El comprende la voz de las sombras
Y sabe loa gritos que flotan en ellas;
El recibe los ásperos besos,
Las rudas ternezas

De esos seres deformes que cruzan
Las sombras nocturnas de tropae inmensas.
¡Pobres seres! Engendros malsanos
De muchas demencias,
Concepciones absurdas que viven
Una vida fictiqia, parcial, incompleta ..... .
Ya es de nochj!; ya puedo reírme
Con risa siniestra,
Y esperar que las sombras invadan
En ronda gigante mis locas ideas.
ANT.11:NOR LESCANO.

Julio de 1896.

Pero hay una reina de rara belleza
Que cuida de mi a lma la senda sombría;.
Y quedo le dice: yo soy la tristeza
Y tú eres la amada, ia enferma, hija mía,
Yo soy la enlutada, la musa doliente
Q11e sueña en lejanas comarcas brumosas,
La pálida virgen que enreda á su frente
Guirnaldas marchitas dtl anémicas rosas.
L'\ eterna implacable se acerca á quitarte
Dll tod:i.s tus penas el trágicQ peso ....... .:.
La noche desciende...... ya puedes llevarte
La fü¡r enfermiza de mi último beso.
BENITO FE!i.TANFS.

Cosamaloapan, Julio de 1896.

LA SAN DCNGA.
Cuando en la calma de la noche quieta
Triste y doliente la Sandunga gims,
D n sus pi ro en mi pPcho se reprime
Y siento de llorar ansia secreta.
¡Cómo en notas sentidas interpreta
Esta angustia infinita que me oprime:
E l que escribió esa música sublime
Fué un gran compositor y un gran poeta!
Cuando se llegue el suspirado día
En que con dedo compasirn y yerto,
Cierre por fin mis ojos la agonía;
La Sandunga.toe.id: si no despierto
Al qut.&gt;joso rumor de esa armonía,
Dejad1ue descansai· que estaré muerto! ......
RODULFQ F!GU.&amp;ROA.

Julio de 1896.

ASONANCIAS.
Ya es de noche: ya van por el cielo
Lhirosas y trémulas,
Como uu coro de vírgenes blancas
Q11e llora la muerte del sol, las estrellas;
Y a es de noche: las vírgenes duermen
Los sueños despiertan,
'
Y en sus castos oídos dtlBtilan
Rumores de beso::1 y ardientes demencias·
Ya el amante se fué; sus palabras,
'
Tan sólo, se quedan
E·,g•rndrando tenaces visiones
Que oesan. con besos que manchan y queman;
Lus mendigos, cansados, se arrojan
En su honda miseria
Y se agitan sintiendo en el alma
El rudo ch 1squido de inútil blasfemia,
Mientras van vacilando en la sombra
Y en ella tropiezan
Al impulso potente del vértigo
Que deja ell sus sienes la pálida anemia.

io·h·:. "i.~. ;;~~¡~~ ·¿~. ~;; ·~·~;;~·. ~oo~i~· .................
Las vocf"s dispersas,
Los suspiros ardientes que pasan
Quemando á su paso las bocas abiertas
Los aullirloq del viento, qu"' ha visto '
Angmtias inmensas
Y la voz de las sombras que envuelven

A. PO CAL IPT.I:CA.
Y juró por El que vive en los
siglos de los siglos, que el tiem·
po no ser~ más........ .

. ..... Y ví las sombras de los que fueron
En sus Fepulcros, y así clamaron:
'
uAy de loR vientres que concibieron!
.A y de. los senos que amamantaron!»
uLa noche asperja los cielos de oro,
Mas cada estrella del negro manto,
Es una gota de nuestro lloro........ .
¿Verdad que hay muchas? Lloramod tanto!"
«Ay de loa seres que se quisieron
Y en mala hora nos~ngendraron!
Ay de /o.~ vientres que concibieron 1
Ay de los senos que mrurmantaron!»

*

Huí angustiado, lleno de horrores·
Pero la turba conmigo huía
'
Y con sollozos desgarradores
Su ritornello feroz seguía:
"AY de los seres que se quisieron
Y eu mala horn nos engendraron!
A 11 de los 1'ientres que concibieron!
Ay de los senos que amamantaron!»

*

... Y he aquí los astros,-chispas de fraguas
Del viejo Cosmos-que descendían,
Y al apagarse sobre las agua~,
En hiel y absintio las convertían.
Y á loa fantasmas su voz unieron
Los Siete truenos, extremecieron
El infinito y así clamaron:
«¡ Ay de los vientres que coneibiRron!
~.11 de lo.~ senos que amamanta.ron!»
Julio de 1896.
Al!ADO NERVO.

19 JULIO, 1896.

45

EL MUNDO.

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�1n .TULio, 1896.

EL MUNDO.

46

19 Juuo, 189fi.

EL MrTNOO.

Tomado de "El r1dversal" de la c iudad de ~ éxico.

47

&lt;raza ingeniosa.

Purúúmn del Rincón,
Marzo 20 de 1896.
1'm: SYDXEY Ross Co.,
New York.
Muy Señores mios:
Con gusto les suminl!tro á. Vdes.
dos casos que se han curado con sud
Pildoras de Vida del Dr. Rose.
La Seño1·a. Maria Rodriguez de 52
años de edad y de un temperame.'lto
l ,ilioso, padecia un dolor hepático q uo
la ponia de muerte y habiendo ya.
agotado toda la ciencia médica me
resolví á. recetarle las Píldoras dt 1
Dr. Rcss con lo que ha sido curadu.
enteramente y el dolor que ya hacia
mRs de 10 afies padecía.
La Señorita Francisca Hernández
·vino á verme para recetarla pues
. -.
...
sufria una gast:!'itis intestínal acompañade. de neuralgia aguda. Recono- · ·
cida por mi, no solo encontré estas
enferinedades, sino tambien un deo
arreglo en el hígado y le hice tcmar===cc=========-=======--"--==~===~=========-=======;,,:...'===='=============~===a===-'==========="
4 pildoras diaria con las que á la
CRE~IA ROSADA
fecha esta buena y sana por lo quo
d:ce que las Píldoras de Vida del Dr.
Rosa són milagrosas y no cesa de
pregonar sus virtudes curativas.
DOCTOR FRANGESDe V des, Afmo y S.S.
PARA LAS DAl\IAS.
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DR. JUAN B. ZAMARRONL
No más vejez!!
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TOMOII

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dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>.Pectoral de Cereza

EDUARDO AGU/RRE.
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del Dr. AYER
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•

NUMER04

�26

EL MUNDO.

50
''EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

TllLilroNo

434. -~ de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dirigirse
al Gerente de este periódico.

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelant,,,dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ1 cac:6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.

BBGI.STRADO OOJIIO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 L1-

berty St. New York, E. U.»

~o-tas &lt;!Ebitorialts.
fa inmigración tJ 1a .compdtnda
nl trabajo nacional.
Con motivo deun proyecto de inmigración de colonos
japoneses, se han vuelto á repetir todos los viejos argumentos que una parte de la prensa ha venido ofreciendo
hace mucho tiempo, para oponerse á la importación de
mercancía humana en la República, siempre que esta mer·
cancía, no reuna las elevadas condiciones morales, intelectuales y estéticas soñadas por algunos publicistas.
Pero en el presente caso nos ha llamado la atención
que se designe á los hijos del Japón con un despreciativo
desden en los momentos en que el mundo civilizado ha
quedado sorprendido ante los progresos realizados por
este simpático país, uno de los que más rápidamente ha
caminadoá sn desarrollo.-¿Cómo explicarnos que se les
llame raza apática, ignorante y poco apta para el progreso moral y material del país?
¡Apático, poco apto y desprovisto de inteligencia, un
pueblo cuya industria hace temer á la Inglaterra que Je
sean arrebatados los mercados de consumo del ExtremoOriente; que cuenta desde 1888 setenta y tres mil telares,
que dispone de fábricas tan bien montadas como cualquiera de Europa y en el cultivo del algodón se ha proporcionado la materia prima indispensable para su floreciente industrialismo! ¡Y esto se llama una inmigración
nociva! Por Dios, no nos pongamos en ridículol ·
¿Se desea que entremos á un exarr.en entre el estado social, económico, intelectual del Japón y México...... ?No;
ovitemos ealir mal parados al compararnos con estos apáticos, ignorantes y nocivos inmigrantes!
Pero hay otro argumento que se hace valer para rechazará los japoneses.-El escaso jornal que se harían pagar
estos colonos, que establecería una competencia ruinosa
á los trabajadores nacionales. Este argumento de la competencia que el trabajo extranjero viene á hacer al nacional, cada vez que un obrero pasa la frontera, es una embotada arma del arsenal proteccionista.
En virtud de este criterio, un grupo parlamentario proponfa en Francia, hace treo ó cuatro años, que se gravara
la importación de cada cabeza de obrero, al igual que se
gravan las cabezas de ganado en el arancel de aduanaij.
Además ¿es cierto que los salarios de los trabajadores
japoneses son inferiores á los nuestros? La prensa t!UTO•
pea habla de la baratura del jornal en el Japón, pero hay
que tener en cuenta que los publicistas de Europa se refieren á los ealarios del viejo mundo, mucho más elevados
que los que se pagan en nuestro país.
Nuestros salarios son tan mezquinos que no hay que tener miedo á una competencia, cuando todos sabemos que
la cantidad recibida por nuestros braceros no llega a~ límite preciso de las más apremiantes necesidades.
En materia de inmigración es indispensable qne nos
despojemos de prejuicios, que como el de la competenria
al trabajo nacional barfan reír- grandemente á todos los
iniciados en las enseña.-.zas de la ciencia económica. ¿Porqué no piden de una vt•z estos periodistas que se prohiba
la. importación de la.e mercancías extranjeras, ya qne su
introducción se traduce en último análisis, en una competencia al trabajo nacional? ¡El sistema prohibicionista!
aquí lo que se llama coadyuvar al progreso moral y material del pais !

1.Ca retiraba 11e los Die~ ~lil.
Con gran sorpresa hemos leído que el «Grupo Reformista y Constitucional» se ha abstenido de tomar parte
activa el último 18 de Julio, en la manifedtación organizada á la memoria de D. Benito Juárez, como una prote•ta contra los avances del clericalismo.-Esta resolución, en efecto, resulta rel'lida contra todo principio de
lógica, y nos exhibe al Grupo en cuestión, como totalm.inte desprovisto de las características que distiuguen
á todos los grupos políticos.
,
En el supuesto de que el partido clerical procurara el
mayor eneanche en su ePfera de acción, lo racional habrfa sido que el Grupo Reformista protestara acudiendo
á la tumba del Benemérito; pero protestar absteniéndose, francamente es una forma de protesta que nadie había descubierto hasta ahora.
Esta protesta es una anti-protesta, y la resolución no
merece, en verdad, que se felicite al Grupo por su ingenio.
Kosotros sabíamos que todo grupo que se organiza tiene el deber ineludible de luchar contra loa grupos contrarios; pero un grupo que en el momento de entrar en
el combate, deserta del campo de batalla, no vale la pena de tomarse á lo Sf'rio.
Si esa conducta hubiesE'n obAervado los hombreR dE' la
Reforma, México no tendrfa libertades y los eefiores del

Grupo--platónico--Constitucionalieta-e?ntemplativo,. no
habrían necesidad de buscar subterfug10s ¡:_ara exphcar
su falta de acometividad política, su ausencia. de _resol_ución, su visible ankilosis pública.-Lo&amp; const1tuc1onallstae y los sostenedores de la Reforma, no se declararon
vencidos por los avances dei clericalismo; tenían en fren•
te á la mayoría del país Y. arr~straron la _ll!Cha¡ no.se encerraron en esa actitud h1erát1ca, de fak1nsmo oriental,
como los que pretenden hoy pasar por hijos suyoe, herederos de su temple y de su idea.
¿Qué se habían imaginado los señores del Grupo ponstitucional Reformista? ¿Que bastaba que se reumeran,
una vez cada quince díae, á leerse actas de adhesión, para que el bando contrario se declarase derrotado? El partido clerical lucha y está en su derecho; el Grupo es~áen
el suyo saliendo al encue~tro de las f~1erzas enemigas.
¿Qué otro objeto tendría, s1 no, la creación de este grupo?
¡La protesta en la abstención! Decid~dawente el ~rupo
ha decidido desagruparse á toda prisa. Le enviamos
nuest!'o más sentido pésame.

JJ(ouimienttJ peritJbístico.
En estos últimos días se ha observado un nuevo impulso en la prensa, encaminado á dotará las pur1icaciones periodísticas de visibles mejoras en su servicio general.-Este movimiento responde á la acentuada demanda que los grupos lectores hacen del producto, y que,
lenta pero incesantemente, se va dejando sentir en el país.
La verdad es que las emprel:!as periodísticas han variado notablemente en su modo de eér, de hace algunos años
á esta parte. Antaño, para lanzar un periódico solo hacía
falta la suma de seis pesos, valor en aquella fecha de una
resma de papel, para el primer número; una imprenta
que se co11tentara con la promesa de pago futuro; un
aviso, arrancado quién sabe por que procedimientos, y
una buena dosis de audacia. Con estos elementos se
hacía un periódico, de vida efíme_ra, l~chando á salto d_e
mata, sin esperanzas en el porvemr, m plan preconcebido en ijll corta existencia.
Hoy un periódico e~ una empresa mercantil. como cualquiera otra; se organiza capital, se llevan libros de contabilidad, se hacen cortes de caja: se procede, en una pa·
labra, como en todo negocio serio y sólidamente cimen•
tado.
Todavía hace poco tiempo, asentar que un periódico':ª
un negocio, era incurrir en las iras de un grupo de pubhcistas que se indignaban ante la idea de que la sa~rada
función del pensamiento pudiera traducirse en ~1se!a•
bles operaciones de aritmética. Para éstos, el pen6d1co
escapaba á las leyes g.,nerales de la economía, que pre·
siden de igual modo á los hechos morales que á los materiales.
Cuando el primer diario tuvo la osadía de de~lararse
empresa mercantil, todos sus colegas lanzaron una elocuente protesta, condenando este criteri_o de neg~cian~e apl_i ·
cado á una sntil y pura manifestación de la mteh_ge~c1a
humana. ¡ Vender un periódico, arrendar. un pen~d1co!
ideas que se rozaban con la mísera escona de la tierra,
que, sin embargo, es donde habitamos.
En la actualidad estamos de acuerdo en que una empresa periodfstica es una propiedad, como cualquiera
otra y que, por ende, se halla sugeta á la misma for_ma
de funcionalidad que las demás prvpiedades. ~ste criterio positivo es el que, á nuestro_en~ender, ha impulsado
á los empresarios de tales negoc1ac1ones á dar mayor ensanche á sus labores.
En est&gt;1 lucha, el ptíblico será indudablemente el favorecido, hecho sociol6gico de ~ran. importan~ia, pue~to
que ofrecerá nuevos alicientes á la intelectualidad nac10nal, que comienza á salir de las obscuras nie_bl~s en que
se ha debatido. Nosotros celebramos el mov1m1ento periodíRtico á que aludimos, esperando qn!=l sn acción se
rE&gt;flejará provechosamente en el porvemr de la República.

~olftic11 gentrttl.
RESmlEN.-Un príncipe chino en las eorks europeas,¿Qué aprenderá ?-¿Qué le enseñarán?
Recorre en la actnalidad las principalE&gt;s capitales europeas un estadista del imperio chino, nn encumbrado
representante de la raza mongólica, soli_citado por unos,
agasajados por otros y por todos tan traido y tan llevado,
que parecen concentrarse en él las miradas de los políticos
del viPjo mundo.
El príncipe Li-Hnng Chang. venido á tierras occidentales con motivo de la coronación del Czar, desempel'la á
maravilla su papel de prudente observador, va estudiando lOn paciencia y con cautela, examinando cuanto forma esa flamante civilización de que tanto Re ufanan los
quP se creen ley y PSpPjo de la grandeza h 111Dana.
Tratado con la munificencia imperial que se desplegabi,, en Mo~cow y Pe_tersburio con ~otiv~ de las fiestas de
Nirolás II, y atend1do,i,1&gt;gu_n las ex1genc1as de su elevada
misión, sn estancia en Rusia fué bastante á despertar las
suspicacias y envidias de las potencias, que ven con celo
y contemplan con_reconcentrado rencor la posibili,da_d de
la alianza ruso-cluna de que tanto se ha hablado ult1mamente.
Todo ha sido á mayor honra y gloria del político chino, porque el E&gt;mperador Guillermo se deshizo en cumplidos y caravanas hacia él; las puertas de los palacios se
abrían á su paso, como por medio de mágicos encantos; los puentes levadizos de los castillos y fortalezas,
caían á su presencia, como si el amarillo hombre de Estado fuera capitaneando numerosos ejércitos; toda la Alemania uolft.ica y oficial se apresnraba á festejar al huésped oriental, y ,í, hacerle llevaderas y agradables sus ar-

JULIO,

1896.

duas tareas de viajero que estudia nne".as nacioI_Jes_ y
c•istumbres nuevas. Hasta el adusto_ C:'nc11ler de~ 1erro,
apartado voluntariament~ de la~ ac11v1d'.'~es pal_P1tante~
en el gobierno del imperio, se dignó_ rt&lt;c1b1r á ~1-Hung:Chang y conferenciur con él en fnt11na f'ntrev1sta, quitando una hora á las pocas que le ?,ejan libres sus ª?~aques y sus. tardías a~cio!1es de flor1culLur en sus pos1c10nes históricas de Friedriesruhe.
..
No quiere ser menos para el representante del_ h1¡0 del
Cielo el Gobierno que preside el l\farqués de Saherury, y
por eso ya lo invita cortesmente á qne pase corta pero
provechosa temporada en los pala?ios de la_ Reina Victoria, donde se discutirá lo que hu b1ere de cier~o sobre la
cesión de Puerto-Arturo á los astutos moscovitas y sobre
la prolongación del fnrocarril transibPriano, á través de
territorio chino hasta llegará los confines de la Mamlchuria y á Ladivostock lugarejo insignificante, convertido hoy en plaza fuerte; y atalava. inPxpugnable de las
ambiciones rusas en el extremo Ór1entt&gt;.
. .
Y allá irá Li-I!ung-Chang, luego que acabe de rec1b1r
los agasajoP que le han preparado en París y i!!ls contornos los franceses, entusiastas admirado~es y abados. adictos de la política de Petersburgo; allá 1r~, li las r1be1M
del brumoso Támesis, cuando haya termmado su estudio
de ese pueblo que hormiguea en las márgenes del Sen:1,
grande hasta en su extravío; allá irá cnando haya completado su estudie, de un país que se tranefignra con
Thiers v Sadi Carnot y se envilece con Rarnchol Y Eugenio Francisco.
.
Si como aseguran los periódicos euro~o!!, que á d_ta·
rio fatigan sus prensas con notas relat1,·as al polítu.'0
chino, es éste en realidad un hombre de seso cal?az de
comprender y de abarcar el fondo de las cosas á pnmern
vista á pesar de los oropeles con que se las rodea ante t-1
extranjero que por primera vez las cohtPmp}a, ¡qué fructífera enseñanza va á recoger en su excn r~1on ! Con qué
ojos habrá podido ver esa grandeza que deslumbra en la~
cortes europeas, y .raspando, ra&amp;pando un w•co, se habr.i
asombrado al descubrir las úlceras que hondamente roe11
esos viejos organismos caducos!
. .
Mucho tendrá que aprender, en su vm¡•&gt;, mucho 9ue
enseñar en su regreso al patrio suelo. Pero tenga cuHlado de no llevar á su remoto país los gérmenes qne fermentan y cavan abismoa. lentamente en lo hondo de l.1s
naciones.
.
Será tan astuto Li-Hung-Chang y capaz cfo convertll'·
se en apóstol, y predicaren la_ corte de Pekín nuevos ru111·
bos y aoctri~as, ante un gob1~rno y nnos cortesanos ~~e
parecen petrificados por los siglos que foeron? Alcanzará su influencia al grado de deshelar aquellos hombre~,
con una chispa de modernismo?
Quién sabe! pero si lo lograra, si llegara á enderezar la
proa de la nave del Estado envuelta en hielos seculart&gt;s,
hacia el derrotero que marca la civilización occidental,
si tomando nuevas y provechosas enseñanz~ de sus •:ecientes cri:.eles desastres, aprenden'de sus vecmos los Japoneses que en poco tiempo han P?Wdo alcan:r.ar tan estupendo desarrollo...... llegaría el tiempo en que ~se pueblo atrasado y ruin, pero innumerable en sus hab1tant~P.'
rebasaría sus límites naturales, y se de•·ramaría á las 01 ·
denes de algún Gengis Kan futuro en tt&gt;mible. avalanch_:1al Sur y al Occidente, donde encontraría fértiles campiñas y dilatados campos donde leva11t11r su moved1r.:i
tienda. Afortunadamente nosotros no habremos de pn•senciar la nueva invasión de los moni¡;ol ..!l: están muylejos ellos y aun muy apartados de la fu~rza que los pudiera impulsar.
X.X.X.
Julio 23 de 1896.

Nuestros Grabados
La amiga de los Cisnes.
Viene á nuestra memoria, al ver el her1:11oso grabad~ á
que sirve de título el mismo de estas lmeas, el mag1~tral Blason de Ruben Darío:
El olímpico cisne de nieve,
Con el ágata rosa del pico,
Lustra el ala eucarística y breve
Que abre al sol como casto abanico.
En la forma de un brazo de lira
, O del asa de una ánfora griega
Es su cuello divino, que inspira
Como prora ideal que navega.

ii~ct -~¡¡:;~~·;¡: ·¡~;~¡~~~~ -~~~iii~; ........ ..
Dioses son de un país hal~gneño.»
Hay en efecto algo de di vino en el cisne. ¿De_qué. paí~
vienen esos blancos moradores de las aguas cr1stalma~.
Ah! del país de lo bello! Son tan hermosos, son tanga·
llardos, son tan blanco_s!
.
Que mucho que la hnda ¡oven que pasa las ~oras calurosas del estío al borde del estanque, los mime y lo:t
ami'!
El la también vino de un país halagueño: del paf~ de
la infa.ncia encantada, de las playas doradas de la mñ-•1.
tranquila, y va hacia otro paíe más bello aun: el dl•b,
amor!

EL 14 DE J.ULIO EN PUEBLA.
Con singnlar pompa y entusiasmo celebróse en 1~ he1·mosa y culta ciudad angelopolitana el 14 de Julio de·
1896.

El programa fué escogido, figurando en. él todo lo que
podía hacer amena y animada la celebración. ror la ~uañana carreras en tandem y á pie, con prem1~s, lu1osa.
Kérdiesse para niño~ 'f nil'las! juego del árbol1 ¡nfgo t ..r~
jetero carreras en b1c1cleta, ¡nego del cuero mflado, ca
rrera; en burro•, batalla de confettis y serpentinas, ad..
judicándose primorosos objetos á. los vencedores-

26

JULIO,

1896.

EL MUNDO.

Por la tarde, nuevas carreras en bicicleta, sobre un
pie, con sacos, y kérme&amp;e infantil, adjudicándose nuevos premios
La kérmesse resultó ,mcantadora y damos á nuestros
lectores, para que se formen idea de ella, dos fotografías
,que representan grupos de los niños que asistieron, algunos con primorosos trajes de fantasía.
Como recuerdo de tan bella celebración, diose á la estampa un folleto, el1&gt;gantemente impreso, con carátula á
,•arias tintaA, el cual contiene artfculos y poesías dedicados ,í, Francia.

NOTAS DE LA SEMANA

"TENTACION."

Los comerciantes de Tampico han elevado un ocurso
al Gobernador del Estado de Tamaulipas, pidiéndole la
abolición del juego en dicho puerto, asegurándole que lo
que pierda el Gobierno por no conceder más licencias
para el juego, le será compensado con el aumento en las
contribuciones sobre la propiedad.

[Cuadro de Blaas.J

Blaas es el pintor de las líneas de perfección ideal.
D.i su pincel surgen los rostros de hermosa serenidad
·olímpica, los bustos que «cantan la canción de la curva,»
de la curva que según un poeta
e.s la oración de la hermosura.
Alguna vez, falta en los rostros de sus caballeros y sus
madonas la suavidad de la expresión, la fisonomía blanda que es como una alma externa, según d' Annunzio,
una alma visible y prodigiosa; ,ero el contorno es muy
bello.
,
En esta vez empero, Blaas ha logrado aprisionar laex·
presión en los divinos rostros de las dos doncellas meridionales que intentan orar en tanto que Fausto aguarda,
fijando sus ojos negros en los ojos de terciopelo de la doncel la que en primer término aparece. El grupo agrada
por la s11prema harmonía del conjunto y de las formas y
hace pensar en la eterna seducción humana.........

~na publicación lbluskal.
Muy pronto se repartirán los prospectos
de la que va á editar en esta capital el conocido profesor D. Antonio Cuyás. Sabemos
que, ameno y variado el nuevo periódico musical, llenará el vacío que ~e nota en nuestra
prensa técnica, y por tanto nos atrevemos á
augurar un buen éxito al futuro colega.
Con el presente número recibirán
nuestros abonados las 128 páginas
de novela correspondientes al pre•
sente mes.

Estímanse en más de cuatro mil pesos los productos de
las fiestas del 14 de Julio en la eapital, y ese dinero se
destina á un colegio francls que la colonia inaugurará muy
pronto.
Debe haber llegado á esta capital, ó estar muy próximo á llegar, el Sr. Ministro Ramson, de regreso de Estados Unidos.

Cipriano Hernández, el cabecilla de la insurrección de
Tomóchic, que fué traído de Paso del Norte á esta ciudad el 10 del corriente, va á ser enviado á Yucatán por
orden del señor Presidente de la República. Hernández
es un hombre alto y fornido y es un magnífico tirador.
Va á servir en el Ejército que opera en Yucatán.
El Sr. Cesáreo Poma, Encargado de Negocios del Reino de Italia, partirá el día 26 del corriente para loB Estados Unidos, á un viaje de recreo.
El telégrafo comunica que el día 20 del presente ocurrió un temblor en Tehuantepec. La oscilación fué corta
y ligera.
Hasta el día 23, 53 de los Colegios Electorales que se
instalaron últimamente en los Estados, han enviado á
la Capital de la República actas privadas, levantadas
después de hecha 1a elección del 13 de Julio en curs'l,
en las que los principales electores felicitan al sel'lor General D. Porfirio Díaz, por haber sido reelecto Supremo
Magistrado de la Nación.
Esas actas se están coleccionando y serán entregadas
próximamente al señor &lt;~eneral Díaz, corno un testimonio de afecto de los electores que las firman.
Sábese que la Casa de Correos de México no tiene ya
local bastante para sus oficinas, en razón de que todos
sus departamentos van necesitando más amplitud por la
multiplicación de ms labores.
La única parte de dicha casa que no esta ocupada por
las oficinas postales, son dos pequeños cuartos de un entresuelo, donde se ~uardan en depósito judicial los muebles que pertenecieron á la habitación del finado D. Lino Nava.

ESPEOTAOULOS.

El martes en la tarde se unieron en matrimonio, en el
Consulado americano de esta Capital William T. Malthy y Kate S. Sulhian, ambos de raza negra. Ofició en
la ceremonia el Rev. Dr. N. C. Evans.
Es el primer matrimonio de gente de color que se efectúa en esta Capital. Apadrinó á los novios Mr. Crittenden, Consul general de los Estados Unidos.

Ultímamente hubo un concierto musical en el salón
del Hotel del Jardín. En ese concierto tomaron parte los
l•ianistas D. Gregorio Inostrosa, jalisciense, y D. Manuel
Magro, oaxaquefio, y la Sra. Mayo Rhodes y el Sr. Marcdu Peña.

Han comenzado con gran actividad los trabajos para
la construcción de un gran hospi•al civil que se erigirá
en esta ciudad, en terrenos de la Colonia Hidalgo, y cuyo costo no bajará de $800,000. El edificio completo constará de veinticinco edificios parciales.

La compañía de zarzuela Vigil-Penoti, trabaja aetualmeute en el Teatro Guerrero de Puebla.

En Bruselas, capital del Reino de Bélgica, obtuvo la
Srita. Julia Hidalgo, de 18 años de edad, natural de la
Baja Cali(ornia, después de un brillante Pxamen en el
Conservatorio de Música, al que concurrieron más de
cien alumnas de lo más florido de aquella sociedad, el
primer premio por sus notables conocimientos en el ar•
pa, la más alta distinción que la dan nueve directores de
los diferentes conservatorios de Europa, y el premio que
otorga S. M. la Reina, cuando, como en d presente caso, además del primer premio obtienen las alumnas la
alta distinción de los profesores más notables del mundo.
La Srita. Hidalgo es hija de acomodada familia de la
Baja Californ;a, y ha vivido muchos años en el puerto
de Mazatlán, de donde se tr'lsladó á Belgica haciendo i; 1H
sus estudios en E-1 arpa, bajo la dirección de Mr. Meerloo,
el más notable arpista del mun,:lo.

Dentro de breves días trabajará en el Circo Orrin la
troupe lírica, dirigida por el tenor cómico D. Carlos Peyres, de la cual hablamos oportnnamente. La com{&gt;añía
cuenta con actores y actrices que han sido muy elogiados
por la prenMa de las Américas del Sur.
El domingo último, en los salones del Profeser A. de
Roever Lysle, l::!an Andrés 17. hubo una agradable velada musical, en la cual tomó parte la distinguida pianista
Elena Padilla, ejecutando trozos de Chopfn, Tlaomé Popper, Langer y Margarin. Los Sres. Luis G. Rocha Arturo Rosado Fuentes, Rafael M. González y la Srita. Rosario Peza, contribuyeron también al lucimiento de la fiesta, con buenas ejecuciones los primeros y con un número de canto la última.
Dícese que el empresario Sr. Castilla, ha logrado contratará la inimitable Concha Martínez, para el ArLeu
pagá~dole mil qui,,ientos pesos oro cada mes, y qu~
próximamente vendrá.
De ser cierta la noticia, ya pueden regocijarse los enamorados de lo flamenco.

Se han publicado ya las bases para el Concilio Provincial que deberá celebrarse en esta capital. Han llegado
algunos prelados, y entre ellos podemos contar al !limo.
Sr. Pagaza, Obispo de Veracruz.
El Sr. D. Matias Romero, debía salir en estos días para
los Estados Unidos, haciendo escala en algunas ciudades
de la República.

Para el l? de Septiembre próximo, anúnciase que comenzara á trabajar en el Nacional la Compañía Espanola
de D. Zeferino Palencia, en la que figura la reputada ac:
triz, Sra. María Tubau.
Son empresarios de esta compañía los Sres. Arcaraz.

Sábese que las autoridades locales de Tantoyuca, Veracruz, telegrafiaron al Gobernador del Estado, suplieándole que con toda urgencia gestione la libre introducción
del mafz á aquella localidad, pues se han dado ya casos
de muertos de hambre y la miseria es espantosa.

PERSONAL.

El Ingeniero Severiano Galicia y D. Pedro Carranza
hállanee presos, por creérseles responsables de los disturbios de Papantla. Dícese que hay más de cien complicados. El Sr. Halicia ha publicado una carta abierta en los
periódico@, dirigida al Sr. Dehesa, Gobernador de Vera~ru7:, y trata en ella de sincerarse, pidiendo se le haga
¡ust1c1a.

Encuéntrase en esta capital el Sr. Gobernador de Coahuila.
Llegó asimismo el Sr. I. Murota, Consul general del
.Tapón en nuestra República, y habla de la conveniencia
de estrechar y afirmar los lazos comerciales entre el Imperio del Japón y México.
Se ha sabido en esta capital que el sefior ministro Lim:3ntour llegó con toda felicidad á Nueya York y que el
clima de E. U. ha sido propicio á sus males. '

En el canal de Chalco se verificarán las próxima!! regatas del «Lacke Side Club,» el día 15 de Agosto, y para ese
día vendrán á México los miembros del «Club de Regatas Yeracruzanas» que regatearán con los del «take SideClub » Estas regatas prometen estar muy lucidas y las
precidirá el Gral. Escobedo, Presidente del Club citado.

f)1
Próximamente se unirán en matrimonio, la hermosits
Srita. Eva CeballoB y el Sr. Ingeniero Capitán de Estado t•
~Iavor, D. Gaspar Martínez Ceballos. Uua vez efectuado •
el matrimonio, los novios partirán para San Juan Bautis\,
ta de Tabasco.
'•
En Nuevo-León han caído por fin abundantes lluvias,
y los hacendados están muy conwntos prometiéndose
magníficas cosechas.
Noticias de Oaxaca, dicen asimismo que han caído
abundantes lluvias en todo el Estado y que las cosechas
están salvadlu¡.
Sábese que en Yucatán el henequt! ha bajado mucho en
la actualidad, y que varias casas de Estados Unidos se

han aprovechado de esta coyuntura para hacer grandes
pedidos.
No faltó periódico que hiciese correr el rumor de la
pérdida de la Corbeta Zaragoza. Esto és absolutamente
lalso. La Corbeta Zaragoza, á estas fi,chas, debe estar
cerca de Manila.
Se han comenzado ya los 'trabajos de construcción del
ramal que el Ferrocarril Central r.idx:ican&gt; tenderii de Laredo, Durango, á San Pedro de las Colonias, Coahuila, y
dentro de pocos días, la compañía del mencionado ferrocarril, hará que se dé principio á la construcción del ramal que, partiendo de Jiménez, llegará al Parral, Coahuila.
Falleció en París últimamente, la Srita. Elena Pérez.
Su muerte ha sido muy s,mtida en ~ootarrey, de cuya sociedad era muy apreciada la finada.
Desde principios de este mes se ha desarrollado el tifo
en la prisión de Belén, de una man.,ra alarmante.
Se han concluído ya los trabajos del camino de fierro
entre Guadalajara y Ameca. Este tramo abarca 100 kilómetros, que constituyen uno de los ramales más importantes del Ferrocarril Central.
Créese que la inauguración de dicho ramal, se verificará el primero de Octubre próximo.
Se sabe que más de treinta delegados de las Repúblicas
americanas vendrán á l\Iéx:ico, con el objeto de instalar •
el Congredo que debe ocuparse de la interpretación, debida á la doctrina Monroe.
Algunos diarios han dado cuenta, que ante el Sr. Juez
2? de lo Civil, se ha pedido la nulidad del testar.iento del
filántropo D. Simón Lara, fundador de la Colonia americana en México, Tal demanda de nulidad se funda, según la parte demandante, en que D. Simpn Lara, desde
pocos días antes de la fecha en que aparece otorgado el
testamento, tenía perturbadas las facultades mentales.
El Sr. Presidente de la República y el Sr. Gral. Rincón
Gallardo, fueron el jueves último á visitar lad obras del
desagüe.
Después de breve permanencia entre nosotros, salió
por la vía del Central, rumbo á Nueva York, el Sr. J.
Guelfreire, Cónsul de México en La Plata, República
Argentina.
Estará en la Metrópoli americana varias semanas, y
de allí partirá para la Argentina.
Por noticias recibidas en esta ciudad Re sab.l que esU
construyéndose en Jojutla, E1tado de Morelos, un elegante edificio, con todas las comodidade3 que requiere el
uso á que ~e destina, y en el cual se instalará un hospital de caridad fornentado por multitud de personas filántropas y por el Ayuntamit!nto local.
Dicho hospital se inau~urará luego que se terminen la~
obras de construcción del edificio.
Se ha enviado de esta capital, con destino á Jojutla,
una excelente tubería de fierro que se hizo venir de lo~
Estados Unidos para emplearla en la introducción de
agua potable en dicha población del Estado de Morelos.
El Gobernador del Estado Sr. Coronel D. Manuel Alarcón, ha cubierto con dinero de su propiedad particular
los gastos que originó la adquisición de la referida tuoorla.
Se dice que se han clausurado en la ciudad de Tequila
las principales fábricas de vino mezcal, por no poder resistir lo elevado de lod impuestos.
Dieciocho familias, con sus instrumentos agrícolas, llegaron á Laredo últimamente. Vienen de varios puntos
de Texas, de paso para el Estado de Michoacán, donde
,•an á establecerse en terrenos que les proporciona el Gobierno mexicano.
Dícese que el sumario de la causa del General Delgado
se terminará á fines de este mes y que dicho General será juzgado po,· el Jurado militar en los primeros dias del
mes entrante.
El martes último la uSociedad de San Andrés» dió u1,a
velada literaria y musical, en honor del poeta escocés
Roberto Burns, muerto hace cien años. Esta fiesta se
efectuó en el salón de sesiones de la calle de San Juan
de Letrán, espléndidamente decorado y alumbrado.
De Chihuahua dicen que en Santa Rosalía, hace pocos
dias, cayó un aereolito produciendo espantoso estruendo;
destrny6 la ca~a de llR minero y mató dos niños, enterrándolos á gran profundidad bajo la tierra.

�26 JULIO, 1896.

EL MUNDO.

52
Prosiguen aún las diligencias de la autoridad en el
asunto Poucel-Enriquez. La presentación voluntaria del
joven Ernesto Endquez 11. la autoridad, ha facilitado las
investigaciones judiciales.
Según dijimos, al hacerse la autopsía del cadáver del
infortunado Ortiz, por no estar presente el juez, se eeparó
la vertebra en que estaba incrustada la bala, para et&lt;traer1:1e esta ilespués con las formalidades del caso. Ahora bien
extraida la bala, se ha hallado que su peso es casi igual
-al de las de la 1&gt;istola recogida á Poucel, en tanto que se
diferencía bastante del de las balas de la pistola de En·
riquez. Ya informaremos de todo lo qne de aquí pueda
derivarse.
La festivad del Carmen, en San Angel, efectuose el domingo último con mucho lucimiento.
Se presentan no pocas dificultades para que la urna que
se halla en la cripta del altar de los Reyes, en Catedral,
y donde estuvieron depositados por espacio de setenta
años los restos de loe primeros caudillos de la Independencia, sea trasladada al l\Ius~o Nacional el próximo dia
30, como lo solicitó la Sociedad Mutualista uMiguel Hidalgo y Costilla.»
Como el Lic. José López l\foctezuma ha sido nombrado
PromotQr Fiscal del Juzgado del Distrito de Tamaulipas,
se cree que no obtenga el puesto de Jnez de Distrito de
Toluca por más que figure en la terna.
· La secretaría de comunicaciones estudia la manera de
evitar.que el avance de las aguas esté destruyendo el
puerto de Manzanillo, cuya ciudad cada día va reduciéndose considerablemente.

·INFORMACIONES.
NUEVO SISTEMA PARA OBTENER FOTOGRAFIAS.

Acaba de inventarse en Berlín una gran máquina destinada á fabricar.fotografías en papel, por el procedimiento del bromuro de plata. En cada una de sus ruedas se
reproduce instantaneamente un gran número de fo~ografias en rollos de papel contínuo: este papel, al desenvolverse, pasa primero por una máquina de exposición,
en la que se somete el cliché á una lu:; artificial, á razón
de uno ó dos segundos por cada cincuenta centímetros.
La tira de papel pasa después á una máquina de desarrollo, donde peFmanece en el baño revelador, durante un
corto período de tiempo: deEpués pasa á un lavado, luego
al bailo fijador, en seguida á otro lavado, por último al
aparato de seca.
La máquina en cuestión produce un kilómetro más, de
pruebas al dia, de modo que una fabricación mecánica de
este género, puede hacer competencia á las tiradas hechas
por la más poderosa prensa tipográfica conocida.
El sistema es aplicable también á los grabados para li·
bros y catálogos: igualmente en la multiplicación cte pruebas fotográficas.
Esta máquina ha empezado á funcionar en Schoenber
con resultados esplendentes y se cHa el ejemplo de un
fabricante de telas inglesas, que ha pedido diez kilómetros de una fotografía de regulares proporciones, en la
cual aparecen más de siete mil cabezas de empleados en
los talleres de Inglaterra.
UN ARBOL CONVERTIDO EN PERIÓDICO EN

145 MINUTOS.

La revista húngara Centralblalt fiir OeBterreich- Ungarischr Pap~r Industrie, relata el curioso experimento siguiente:
El 17 de .Abril último se practicó en la fábrica de papel y pastas de madera de Elsenthal, propiedad de los
Sres. Menzel &amp; Compaftía, un experimPnto muy interesante encaminado á averiguar en cuánto tiempo se podría transformar un arbol, sin cortar todavía, en papel
de madera, y este último en un periódico terminando y
listo para ser repartido á los lectores. Esta prueba ha demostrado la rapidez de trabajo que se alcanza con ayuda
de aparatos prácticos y en condiciones favorables.

A presencia de los propietarios de la fábrica y de un
notario encargado de certificar la exactitud de la experiencia, ee cortaron tres árbolell de un bosque próximo
al establecimiento, á laR eieie y treinta y cinco minutos
de la mañana; estos árboles fueron transportados á la fá,
brica y cortados en pedazos de 50 centímetros; después
descortezados y rajados; luego elevados, por medio de un
ascensor, á los cinco aparatos desfibradores de la fábrica;
la pasta de madera prod11cida por estas máquinas pasó á
las pilas donde se mezcla con los ingredientes necesarios;
y de ellas á la máauina de hacer papel. A las nueve y
treinta y cuatro minutos se terminaba la primera hoja
de papel, habiendo durado toda la operación una hora y
cincuenta y nueve minutos.
Los propietarios de la fábrica, acompaftados del notario se dirigieron después, llevando consigo unas cuantas
bojas de papel recien hecho, á una imprenta distante
unos cuatro kilómetros, recogiendo á las diez de la mañana un ejemplar del periódico impreso en dichas hojas.
De modo que habían trascurrido dos horas y i·einte y
cinco minutoR desde el momento en que se empezó á cortar el árbol en el bosque, hasta en el que se comenzó la
lectura del periódico impreso en las fibras de la madera.
Y es de advertir que durante las operaciones se produjeron varios entorpecimientos é interrupciones fáciles
de evitar para otra vez, y á no mediar se hubieran gana•
do unos veinte minutos más.
IDENTIFICACIÓN DE MALHECHORES
POR MEDIO DE LA FOTOGRAFIA.

El Dr. Jeserich, inventor de la «fotografía criminal,»
relató recientemente unos casos muy curiosos referentes
al descubrimiento de malhechores por medio de este método de indentificación. Fué asesinada una mujer en la
Silesia superior, y las 8ospechaa recayeron sobre el marido y un compañero suyo. Dieron estos principio á una
serie de recriminaciones mutuas, quedando así planteada la cuestión á ¿cu.al de los dos'! Harto difícil era •esolverla, pues que se habían encontrado cabellos pegados
en los vestidos de los dos. Con todo, se decidió, al fin,
mediante la fotografía. Los cabellos fotografiados bajo
un lente fuerte, demostraron que el hallado en la ropa del
marido era de la cabeza de la víctima, mientras el que
se encontró en los vestidos del otro correspondía á si, propia cabellera.
La fotografía ha sido de inmensa importancia para el
descubrimiento de falsificaciones de escrituras, pues por
medio de ella se potentizan las menores diferenciae en el
color de las tintas, e l punto exacto en que se cambiaron
plumas y las distinciones en la forma de las letras. Se ci •
ta el caso de un fa!sificador de buena familia quien cambió el valor de un cheque de $1,200 en $20,200. Sn primera intensión fué anteponer tan solo el número 2, pero,
después de haberlo bec,ho, notó que había dejado demasiado espacio entre el 2 y el l; trató de remediar esto cambiando el 1 en O y aumentó el grosor de los otros ceros
para hacerlos corresponder al que él hizo. Tomada una
fotografía grande del cheque contra hecho, se veían claramente las falsificaciones indicadas.
UN NUEYO GLOBO DIRIGIBLE.

Este nuevo globo dirigible ea debido á Zeppeln, oficial
de caballería del ejército alemán. La barquilla está unida por un bastidor rígido y lleva bajo forma de aeroplanos alas motoree, colocadas delante, y direc~oras atrás.
Estas alas las acciona un motor de aluminio extremadamente ligero. El nuevo globo puede elevarse-hasta 1.100
metro~, y su fuerza ascencional pasa de 1,900 kilógramos. Xo sólo por medio de un timón muy ingenioso se
le puede dirigir facilfsimamente aun contra el viento,
sino que el aerostato puede subir ó ba¡ar sin que se arroje lastre ó pierda gas, únicamente cambiando la posición
y por consiguiente el centro de gravedad d~ la barquilla.
Según lab experiencias hechaq, la velocidad de traslación
vertical del globo alcanza fácilmente doce metros por segundo, ó sea algo más de cuarenta y tres kilómetros por
hora. El principal mérito del aparato consiste. en que
puede mantenerse en el aire siete días y medio sin interrupción.

20 ,f UJ.JO, 1896.

53

EL MUNDO.

DESTRUCCIÓN DK ÁRBOLES POR LOS ALAMBRES ELECTRIC08,

'Escuadra española de instrucción.

La co!QCación de alambres eléctricos en las poblaciones y en los campos puede destruir muchos árbole!!, pues
se ha observado que todos los que tienen el follaje cruzado por alambres, se han aeeado casi invariablemente por
los efectos de la corriente eléctrica.
Se ha notado, además, que la muerte de !(la árboles 118
verifica casi siempre después de un temporal de aguas,
por ser las hojas mojadas buenos conductores eléctricoe
que llevan la corriente de los alambres á los árboles. En
algunos casos este efecto se ha producido por alambree
que se suponían aislados; pero cuyo fono se ha raído por
el rozamiento de las ramas al ser movidas por el aire.
Queda probado que la de•trucción de los árboles 118
debe á la electricidad; por el hecho de que en muchísimos casos, durante una tempestad, loe árboles en contacto con los alambres eléctricos perecieron en una hora
mientras que los que eetaban á corta distancia de die~
alambres, quedaron ilesos.
EL BARCO MÁS RÁPIDO DEL MUNDO:

Lo es, hasta nueva orden, el torpedero llamado Le Forban, construido el año pasado por el Sr. Normand en el
Havre, que ha dado en las pruebas una velocidad de 31
nudos, ó sea 57.4 kilómetros por hora. Este torpedero,
cuyo peso en orden de marcha es de 127 toneladas, desarrolla la enorme potencia indicada de 4,000 cabalios á la
presión de 15 kílógramos por centímetro cuadrado. El
casco y los aparatos pesan 46 toneladas; !a maquinaria 64·
el carbón ocho; las municiones y torpedos cuatro; la tri=
pulación, el agua potable, la instalación eléctrica y 101
víveres, cinco. El peso de la maquinaria, que repreeenta
exactamente la mitad del desplazamiento, no excede d&amp;
16 kilógramos por caballo indicado. El consumo de car•
bón á gran velocidad, es de 700 gramos por es balio-hora,
y á pequeiia no pasa de 500.
La velocidad angular del motor de triple expansión, e11
de 365 vueltas por minuto. Estas cifras represenwm fl
máximum conocido de velocidad y de potencia especffica para torpederos de 100 á li50 ,oneladas, y difícílmen~
serán sobrepujadas con los actuales procedimientos d&amp;
producción de fuerza motriz por el vapor.

Otro pago de $ 17, 690 de " La Mutua"
EN DUBA.:XGO.

Importe del s~uro y dividendeis pagados por "La Mutua» al Sr. D. Pedro Escárzaga, de Durango.
Durango, Julio 13 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director gen!"ral de "La Mu•
tua,» Compañía de Seguros sobre la Yida, de Nueva
York.
México.
Muy señor mío de toda mi consideración:
Altamente complacido por la manera pronta y e¡¡:pedi•
ta con que fué pagada por la Compañía que usted dignamente representa, la póliza número 325,0-10, que por va•
lor de $15,000 tomó el Sr. D. Manuel Rodríguez Ayon en
favor de su esposa la Sra. Doña Domitilia Martinez de
Rodríguez, y cuyo valor de $15,000, juntamente con l&lt;A
di videndos respectivos, por valor de $2,690, me ha sido
pagado íntegramente por la casa banquera de esa Com•
pafiía en esta ciudad, en mi carácter de tutor de la niña
Eladia Rodríguez y Martinez, albacea de la testamenta•
ría del Sr. D.· Manuel Rodri~uez Ay6n y del intestado de
la Sra. Doña Domitila Martmez de Rodriguez, no vacilo
en hacer esta manifestación para que usted haga el uso
que Je parezca conveniente, á fin de que se conozca una
vez más la buena fe con que esa Compaiiía sabe cumplir
sus pactos y compromisos.
No debo concluir ésta sin dejar consignado en ella mi
a~rado, para satisfacción de esa CompaiHa, por la acti•
v1dad y eficacia de su agente el Sr. D. Carlos Valle, en
el arr~glo de los_ reguisitos necesarios para el pago de la
menc10nada póhza.
De usted con toda consideración afectísimo y muy
atento seguro servidor.-P1mao EscÁRZAGA.

INFANTA MARIA TERESA.

OQUENDO.

VIZCAYA.

DESTRUCTOR.

ALFONSO Xlll.

PELAYO.

MARINA DE GUERRA AMERICANA
2.

El 14 de Julio en P u e bla .

GRUPO DE

mRos EN LA KERlIESSE INFANTIL EFECTUAD.1

EN LA CIUDAD =ANGELOPOLITANA.

[Foil!. de Lorenzo Booerrll, enviadas por nuestro Agente eu esa. ciudad.J

J

l.

(;RIJCERO «XEWARK•

2.

BUQUE DE GUERRA «INDIANA.»

3.

MONITOR CITERROB.»

4.

BUQUE DE GIJERRA UOREGON.n

�54

ELMUNDO.

26

JULIO,

1896.
26

La defensa de las costas Americanas.
MODELOS DIVERSOS DE CAÑONES Y PROYECTILES.

CA~ON DE 7 PULGADAS,

RIFLE DE

8 PULGADAS.

RIFLE DE

12 PULGADAS.

PROYEC'fILES y CARTU::Bos.

RIFLE DE

12

RIFLE DE

PULGADAS.

8 PULGADAS.

JULIO,

1896.

:Monumento á Carnot.

clamando y defendiendo la
libre é ilimitada acuñación
de la plata.
W. J. Bryan, hoy candidato y bandera de los demócratas, fué el héroe de la füista: con su palabra elocuente
y su ademán resuelto, esclayfaó á su auditorio, que fué
preso de inmenso entueíasmo
y tumultuoso frenesí al escuchar al joven tribuno de
Salero.

Para perpetuar el recuerdo del viaJe del Presidente
Carnot al :Este de Franciael primer viaje emprendido
por un Jefe de Estado francés á los departamentos de
la frontera, desde la guerra
franco-alemana,-y el de su
entrevista con el GranDuque
Conetantino, ido expreaamen
te de Contrexeville para saludara! inolvidable Presidente
en nombre de S. 1\1. el Emperador da Rusia, decidióse
elevar un monumento que
acaba de inaugurarse en Nancy, y del cual damos un gra1,ado á nuestros lectores.
Dicto monumento se elevó á la entrada de la calle
Leopoldo, en la Plaza Carnot.
L'\ obra consiste en una pirámide de 10 metros de altura, en la medianía de la cual
se destaca en un medallón
encuadrado por ran:;.os de
laurel, el busto en bronce del
Presidente Carnot. Encima.
dos figuras alegóricas, igualmente en bronce, de tres metros de altura: dos mujeres
tiernamente enlazadas, simbolizan laalianza franco rusa.
Las placas de marmol fijadas
en los cuatro lados de la.
pirámide, llevan inscripciones conmemorativas. En el
lado principal, se lee:
.
.AlPresidente(Jarnot, la Lorcna
En el costado opuesto:
Este monumento ha sido erigido á iniciativa del comercio
deNancy,por 28,000smcricion,,s y 867 subvenciones de comunas.
Una de las placas laterales,
lleva esta inserí pción:
El 6 de Junio de 1892, el
GranI&gt;uque Cvnstinode Ru,ia,
vino á saludar á Nancy al
Pre.~idmte Carnot.
ta cuarta y última placa,
lleva el nombre de las comunas que suscribieron el monumento.
Ernesto Carno&amp;, Diputado,
tepresentó en la inanguración á la familia del ilustre
Presidente.
·

Edmnndo de Gonconrt.

llONU:MENTO Á

Como Pn números anteriores hemos habla&lt;io de esta
imponente reunión de los demócratas americanos en la

ESCUADRA ESPAÑOLA DE INSTRUCCION.
Ofrecemos hoy un grabado de la escuadra española de
instrucción, que la forman aeie buques: la Infanta María
Teresa, Oquendo, Vizcaya, Destructor, Alfonso XIII y Pelayo.
De un periódico español extraemos los siguientes datos relativos á estas embarcaciones:
El acorazadoPelayo, el mayor de todos ellos, tiene 9,800
toneladas y 16 millas de andar, 26 cañones y 12 ametralladoras.
Oqwmdo, Infanta María Teresa y Vizcaya, 7,000 toneladas, 20 cañones y 10 ametralladoras.
Alfonso XIII, 4,826 tonela&lt;1as, 11 callones y 8 ametralladoras.
El De$truct,or, es un crucero torpedero de 368 tonelada@,
5 cañonea y 6 ametralladoras.
Como ea sabido, loa Ayuntamientos de Barcelona y Seví lla, han estado en tratos para adquirir dos nuevos barcos de 6,800 toneladas y una velocidad de 20 millas por
hora.

í!ct $scuaara Gmerkana ael Gttlántko.
Por ser de oportunidad, damos también á n:.estros lectores
algunos datos de la armada que loa Estados Unidos poseen
en el Atlántico del Norte, :\BÍ como de los poderosos meel íos de defensa con que cuentan para sus costas. Estas
notas ilustradas, harán «pendant» á las que sobre la marina española publicamos arriba.
Pocas veces los habitantes de la nación del Norte han
tenido oportunidad de ver reunidos sus buques de. guerra, pues la numerosa flota de Estados Unidos, compuesta de hermosos y nuevos cruceros y acorazados, surca
perpetuamente los marea patrios y extranjeros.
Empero, últimamente los habitantes de Nueva York y
puntos cercanos, pudieron contemplará sus anchas la escuadra Americana del Atlántico.
Compónese ésta de los siguientes buques de los qua publicamos alguuos grabados:
El «New- York,» b~que almirante, verdaderamente formidable, el cual estuvo en las fiestas de Kiel, Diatínguese no solo por su poder y resietencia sino por la elegancia de su construcción.

MECANISMO PARA LA RETROCARGA. DEL MISMO.

Sigue el «Indiana,» verdadera ciudadela flotante, con
diez y seis cañonea poderosos.
. .
.
Viene luego el «Newark, que se d1strngue por sus aptitudes para la navegación en los más revoltosos marea.
Vienen en segui1a el «Cincinnati,» y el «Montgomery,»
poderosos y ligeros, el Monitor «Terror:» de formidable
armamento, y por último el «Oregón,» hgero y hermoso.
Todos estos buques son completamente nuevos, y se
denominan por el color de sus cascos, la escuadra blanca.
Ahora digamos algo sobre

La defensa de las costas.
Dando á nuestros lectores algunos grabados que representan el armamento que poseen los Estados Unidos para la defensa de sus costas.
Todos los modelos son modernos y obedecen á los últimos adelantos científicos en materia de cañonea.
Como se sabe la lucha entre el cafi&lt;m y la coraza ha
sido una1lucha prolongada y homérica, lucha que, fantaseándola, describió Julio Verne en los Quinientos millones de la princesq,.
Enemigos naturales, el catión y la cora~a, fortificábanse proporcionalmente. Aumentaba el c~hbre y la fuerza
de un propectil? Pues aumentaba asf mismo el epesor de
la coraza.
Y así seguía la proporción, amenazando llegar á lo
absurdo.
Había cañonea cuyos proyectiles alcanzaban una tonelada de peso, capaces Je reducirá polvo un buque, y había corazas de treinta pulgadas de eepesor para los buques.
.
Y los primeros, unidos á las segunqas, retardaban y hacían penoPísima la marcha de los ouques de guerra y
hacía:n estorbosa su defensa. Llegó á suceJer que en un bu
que de guerra, combatido por las olas, se desmontase un
cañón y con su enorme pesadumbre destruyese el puente y aun ayudase al mar en su siniestra tarea de hacer
zozobrar el barco.
Por fin un día los meeánicos acabaron por comprender que ni eran iiecesarios tamaños cationes, ni pr~ieas
tales corazas: un fusil caliÓn de ocho pulgadas de diámetro, provisto de un proyectil de regular longitud, tenía
un alcance mucho mayor q,ue un cafión de.veinte pulgadas provisto de un proyectil levemente cómco.
Por su parte los fabricantes de corazas cayeron en la
cuenta de que tales y cuales ruezclas de metales ofrecían

GUILLERMO I.

Esta.tila ecuestre del Emperador

La Convención Democrática de Chicago.

RIFLE DE 5 PULGADAS.

55

EL MUNDO.

populo~a y opulenta ciudad de Chicago, hoy publicamos
un grabado que dará una ide11 del aspecto general del
salón donde tuvo lugar la Convención en 1()1, momentos
en que los oradores arrebataban á las multitudes, pro-

El cable nos ha anunciado
la muerte de Edmundo de
Goncourt, acaecida cuando
el gran literato llegaba á los
74 años.
El gran literato, sí; con él
pierde Francia, nuestra glorio3a madre intelectual, á
uno de esos hombrea que
e o n j u s t i c i a s e II aman
irreemplazables: Pan! Yerlaine, Alejandro Dumas, Julio
Simon, Arsenio Houssaye y
Edmundo de Goncourt, estrellas de primera magnitud,
bao enlutado en estos últimos meses con su ausencia
eterna á la gran patria.
No viene á la memoria el
nombre d~ Edmundo sin que
se piense en Julio, su infortunado hermano; pues su íntima unión, el completo maridaje de sus· espíritus, la
identidad de sus tendencias,
hicieron de esos dos grandes hombrea una encantadora
dualidad, mu y semejante
á la que constituían el gran
Adolfo:Becqer y su he~mano Feliciano, pero máe, intensa y notable aun.
Se dice los Goncourt como
se decía Castor y Polux, Pílades y Oreijtes. Julio almo·
rir dejó trunca la existencia
de Edmundo de la cual era
hermoso '.complemento.
Edrn undo nacióen Nanc y, en
1822 y J ~lio en París en 1830
y deede ~liy templ'l\nO hicie·
ron patente el raro fenómeno de dos cerebros gemelos:
unas eran sus tendencill.S li•
teral'ias y artísticas, unos eus
gustos y unos sus procedimientos, de tál suerte que fférfa
imp(sible determinar, analizando los n•1merosoe ·Jibros
qnti juntos escribieron,. cual es. el contingente llevado
por cada uno.á la labor común.

:MORTERO DE 12 PULGADAS.

resistencia suma pudiendo ofrecer una economía en el'
espesor y en vez de aquellos inmensos muros de 20 y SO,
pulgadas, construyéronse láminas de diez con igual , esultado.
La evolución fué rápida y hoy por hoy tenemos canonea de gran longitud pero de poqtúsimo peso y cora1.as,
relativamente ligeras.
Constrúyenae los cañones, de acero bien templado de
leves paredes, de alambre enrollado en espiral y aun de
cuero protegido; de suerte que con un peso mínimo ee
ohtiene una resistencia poco común y un alcance notable.
A estas nuevas rectificaciones y otras muchas que seda.
largo enumerar, obedece el armamento que poseen loa Estados Unidos para la defensa de sus costas, y sus buqnes
y los grabados que pubUcamos 110 son sino de loe t1¡,ossalientes y más dignos de estndiar.

Monumento á Guillermo l.
En nuestro número anterior hablamos de la solem ne
dedicación del monumento levantado al Emperador y
Rey Guillermo I por los antiguos soldados del Imperio
Alemán y describimos la solemne ceremonia, así como•
el monumento que es inmeneo y del cual dimos una fo.
tograf(a general.
·
Hoy aliadimos á esta un grabado que' representa la estatua ecuestre del emperador, obra de arte que atestiguará á los futuros soldados alemanes el amor que profesaron al viejo caudillo y soberano, los soldados que con éf
fueron á la victoria.

MONUMENTO A BISMARCK.
Alemania que amó tanto á su vete1·ano emperador Gui llermo, no podía echar en olvido al que con él hizo la
unidad del Imperio, y ha manifestado su admiración al
Canciller de hierro elevánd0le monumentos varioP. El másreciente, que se elevará en breve en Berlin, llevará com(l ·
digno coronamiento la admirable esiatua de Bismarck,.
cuyo grabado ofrecemos á nuestros lectores.

111.ONGMENTO

J.

SADI CARNOT EN NANCY.

lfON tlMEN':0 Á Bl8)Hl!CK lt"' BRRI.IS.

[Se erigirá por suscricióD nacional.]

�26 J uuo. 1i&lt;~R.

EL MUNDO.

•

26

JULIO,

1896.

se necesitaba satisfacer las

exigencias de Inglaterra y de
Holanda que contaban ir,umerables súbditos musulmanes y que reclamaban para
ellos muchos miramientos.
No fué sino hasta 1878,
cuando se nombró por fin
uaa comisión para explorar
las costas de la Arabia, des
de Obock hasta Confoudah
y dt&gt;scubrir d pnnto más fa.
vorable al eHablecimiento
c1...1 la1.areto más considerable del 11m11d".
l:le¡i:ún el i11forme de dici1a
cornitiión, la isla de Camarán
la que parece reunir todas
las condiciones apetecibles.
En esta isla se ba instalado
,.J lazar~to de Sinope, del que
acompañamos una vista en
11ueetrati columnas.
Como es bien sabido, el
cólera es una epidemia que
se ha ga~tado en estos últimos años, y las invasiones
recientes en Europa han hecho menus estr,igos de lo que
~e temía.- El cable nos ha
dicho que se han dado algunos casos en la Isla de (Juba, entre el ejército español,
EDMUNDO Y .JUJ.J() nE GONCOURT.
sin que la noticia se halla
(EnJS:-:&gt;3.)
confirmado oficialmente.
En México hemos tenido
Ambos fueron grandes revolucionarios en materia de
dos invasiones de cólera cauarte, y despreciando las viejas tradicionPs contribuyeron sando graves t&gt;stragoa. En la
ºpoderosísimamente á encauz,ir por novídirnos y brillan- actualidad no es de presutes rumbos la moderna litPratnra.
mir que el temible huesped
Distinguiéronse como coloristas admirables y como es- arribe á nuestras co8tas. Pentilistas soberbios.
samos que loa casos á q11e
Julio murió en la
alude el despacho de la Hafuerza de la edad,
bana, llegado á r sta capital
cuando prometía
hace pocos días, se refiere
expléndidas m\\d11más bien á. víctimas de co·
reces y el alma de
lumna, que frecuentemente
· su hermano quedó
se registran en aquella Andesde entonces patilla.
ra siempre jamás
La comarca uel cólera la
contristada, · como
terrible zona azotada por la
n n gran espíritu
enfermPdml se encuentra en
viudo.
Oriente; allí e~tá el foco de
Aun produjó emiMeccióo; allí la incubadora
pero Edmm,do mudel espanto8o mal. - Por eso
cbos libros y ha
Jos trabajoa para contrarresmuerto á su vez vitarlo se encne11tran en esa
goro~::, y poten te
parte del mundo.
magüer su ancianidad.

"ª

DOS AMORES.

LA CONVEN'.CIÓN DEMOCRÁTICA DECBIOAGO.

Primer victoria de los partidarios de la ,plata libre.

_ _ ,,ttOt,111, - • -

EL COLERA
EN ORIENTE.

Desde la conferencia sanitaria efectuada en ConsEDlITTJNDO DE GONCOURT.
tantinopla en 1865, es decir, desdé hac.i más de treinta
años, las potencias europeas se ocupan en dPtenPr la marcha del cólera y en defenderse de su invasión. Desde que
se habló de la cuestión, al Gobierno otomano incumbió
la tarea de vigilará los peregrinos javaneses, indios, persas, etc., que fuesen de la Meca y pudiesen contammar
á sus correligionarios de Europa.
Se buscó desde luego un sitio propio para internar, de
dos á die:,; días á. una masa considerable de inclividuos
destinados á aglomerarse provisionalmente en las condiciones higiénicas más deplorables.
La cuestión del tratámiento de toilm, f'Síl~ gentes, en PI
curso de las cuarentena~ era nn pnnto delicado, porque

Nuevos experimentos para producir bají11imas temperaturas.
Mr. Char les Olsyewski, quien pretende haber practicado la liquefacción del oxígeno antes que el profesor Dewar, aseVPra que ha alcanzado, por medio del nitrógeno
solidificado. á nroducir la temperatura más baja que hast,a ahora se ha ·obtenido, es á. saber, 225 grados bajo cero.
Durante uno de sus di•cursoa sobre las propiedades del
oxígeno, el profeeor Dewar logró producir en presencia
de su auuitor io, un frío intenso que bajó hasta 180 gradoa
de congelación. Lo consiguió, bañando con una esponja
saturada de oxígeno en estado líquido, un globo de vi-

•

drio, en el cual se había producido el vacío por medio
del mercurio. Demostró que con la misma sustancia
día helar el alcohol, el más difícil de todos los lfqui
de solidificar y que tan intenso era el frío, qu.e e l sólido
no ardía cna ndo se trataba de encenderlo. P robó que 118
pod!a separar del oxígeno en estado líquido, una espec·
de nieve de ácido carbónico, pasando aquél por papel
cante. El oxígeno Rnjeto á la presión ordinaria atmOld
rica, hierve II los 180gradosbajocero. Quitando porcom
pleto la presión. se produce un frío de más de 200 grad
e~ cn&amp;I es sufoiente pata licuar en torno al aparato de
drio qne contiene el oxígeno, el aire del cuarto.

EL CÓLEIIA EX ORH:~Tll.

l as vl~itas sanitarias en Sinopc.

Pt'disteiP, adorable sefiora, una ~o velilla objetiva y entera mente imper,;onal, de aquellas en q,ueel autor no encaja el escalpelo d~l _análisis en su prop10 corazón, que son
por los demás vividas y el observador las copiaparadisipar el hastío de a:guna beldad, que, cual vos, se siente
&lt;l;esgraciada, _justawente porque posee lo que para ser feliz t-S necesario.
.
Y o, traigo á vuestro estrado algo mejor que la historieta: traigo uu cuento dP amor, una aventura juvenil que
naufragó en candente mar de sangre, la biografía de cuatro serea que pudiendo esperar la codiciada dicha, fueron
siempre d&lt;'sgraciados.
En el drama que á su pesar representaron mis personajes, flota el mal sobre la atmósfera de sus pasiones com ·
b~stlonadas1 aletea como pájaro siniestro, exhalando rfsp1dos graznidos y devora las entrañas de sus inconscientes víctimas, gangrenándvlas con los venenos incurables
del odio.
Y no es que ellos fue~en capaces de albergar en su pecho algún perverso instinto.
¡ Muy al contrario!
Eran buenos, poseían sentimientos nobles y se amaban
tiernamente, pero loa sucesos, el acaso, 6 como se llame
á ese poder misterioso y fatal que decide de los destinos humanos, produjo en sus organismos una complicada laboración psicológica que al desequilibrarlos causó consecuentemente el desenlace lamentable de mi historia.
. Eran ell~s dos íntimos amigos, ambos estudiaban jur1sprudenc1a y su edad fluctuaba entre loa veinte y los
veintitrés años.
El cutis perlático y emfermizo de Gerardo (el mayor]
denunciaba el beso maligno de los vientos cos'teños· en sus
pupilas muy negras y dilatadas adivinábase un te:i.peramento apasionado y bilioso, aunque en sus modales correctos y casi estudiados se veía al hombre seguro de sí
mismo, al que ha subordinado los ímpetus del corazón á
los fueros de la inteligencia aún á costa de sacrificios casi heroicos. ·
Había extrafia regularidad en s_ua fa&lt;:0iones, por más
que en ellas no se observase la uruform1dad artística de
una cabeza de estudio.
f i su nariz ~ra de puro cor~ griego, la curva de la pro•
m111ente barba era romana; s1 en loa ojos se lefa la sensualidad y _el romanticis!Ilo, en sus 18:bioa_blancos, delgados, volttmauos, unos dientes de mu¡er hacian bullir ent re el 1~lo bigotillo un gesto hel~do y ·sin animación,
esa sonnsa que como ósculo de muerte estampa el escepticismo el! el rostro de !os que sufrieron ó creyeron mucho.
De A.dnan s61o os diré que era un joven boquirrubio y
de aspecto casi af.-minado.
Yestid a l andrajoso Ariel con levita y sombrero de seda y lo ven~is pinti\)arado.
Un cariño muy ~rncero unía con estrechos vínculos á
los muchachos y á fé que era bien rara esa amistad entre
dos temperamentos completamente diversos como los de
aquellos inseparables compinches.
Gerardo er_a ateo, escéptico,. holgazán, pendenciero y
bebedor de a¡en¡o; gastaba el tiempo y el dinero como un
nabab sus riquews, y lo despreciaba todo por que era
grnn conocedor de la maldad humana y sabía muy bien
que un egoísmo feroz es siempre el movil de todas las
buenas ó malas acciones de los hombrea.
Un día, despuét1 de eomer fuerte y beber bien con un
tabaco en la boca y las manos metidas en los bol¡illos del
pantalón, vagaban los amigos por las calles sin rumbo
tijo, fastidiándose é imaginando tonterías. '
Ü&lt;?mo la ociosi~ad concibe siempre tod,)E loa malos pensannentos, ocurnóseá los paseantes lo que ocurrirse podría á dos varone!l cuyas edades sumadas no alcanzaban
la mitad de una ceuturia.
¡Enamorar mujeres!
Y como lo pensaron lo hicieron.
Ya los_ teueis en busca p.el vellocino de oro, hablando
recio, mirando á _las señoras audazmente y á. los c,iballeros con arrogancia.
Pero ninguna de las madonas vistas encarnaba el duple.r del ideal soñado.
'
Esta era rolliza y fea como la sobrina de un sochantre
de abadía, la otra escuálida lo mismo que un ranacuajo
momific,ido eu frasco de vidrio para empolvarse eu las
vitrinas de en naturalista maniático, y, feas las demás
muy !t:as, de "una foaldad espectral, capaces de hace;
claudicar todas las caballerías del ínclito Quijada.
Convengo con"-º~, señora, e~ que los galanteadores
eran u1_1 tanto i:i111·1titas en cuestJo~ea de belleza plástica,
pero, bien sabP1s q:!e en este l\léuco., donde todo resulta
cursi, es wás f,icil -tropezar con mil honeFtas beldades
q(1e con una svla que pueda honradamente' titularse bo:
mta.
Como si la casualidad ee empeñase en poner á dura
prueba la d~teru1i11ación adoptada por los atolondrados
cuando estaban más tristes y dispuestos casi á renuncia~
ásns propósitos, pasaron á su lado cual fugaz exhalación
dos enlutadas.

ELliUNDO.
Casi siempre la mujer amada en su primera aparición,
esplende ant.e la visivnaria pupila de su predestinado,
breve y trémula como esos fúlgidos meteores que macu. bn un instante el onix de la noche para esfnm¡¡rse y morir después en la tiniebla.
Por muy vulgar que sea un hombre, la bella entrevista
derrepente, es la que con más vi veza ha de hei·ir su ima· ginac1ón por más que ella esté atrofiada ya por el vicio ó
el indife1·entismo de la experiencia.
, .-¡Son muy lindas! exclamaron á una voz -los fa!!tidiados y lanzada al viei,to esa vulgar exclamación, corrieron
tras las fugitivas.
,5iguiéronlas, observando la curva graciosa de los talles
que ceñidos por las varillas del corsé dibujaban un perfil
de lira, el arranque del combo seno perdido er. una golilla de blondas, el rítmico balanceó de la cadera, la media que con disimulo apareció al vadear la calleó frente
•á una mondadura de naranja, y todas esas nimiedades
que ligadas entre si forman los capítulos de las novelas
inverosímiles que inventamos los hombrea cuando estamos cerca de una mujer de la que no hemos visto una
carta con faltas de ortograífa.
Habían las parejas caminado tres ó cuatro calles cuando las perseguidas á quienes seguramente· disgustaba el
galanteo, detuvieron un rlacre de alquiler que á la sazón
pasaba, subieron á él dandr, al automedonte una dirección que los curiosos no escucharon, y recostadas en los
mugríentos cojines del armatoste aquel, desaparecieron
muy en breve.
Los ojeadores se miraron (perdonad el símil] como dos
podt'ncos ante cuya vista hubiese pasado un gazapo al
que no pudieran dar alcance.
Y al leér un mismo pensamiento en sus miradas amainaron velas exclamando con mal disimulado despecho:
-¡Qué lástima!
Y no pensaron más en la aventuta.
Por su parte las damiselas olvidaron también muy pronto á los impertinentes y allí quedarían las cosas s1 acon~imientos imprevistos no se hubiesen encargado de contmuar la empezada novela hasta desenlazarla en trágico
final.
·
Ya es tiempo, sefiora, de que disculpe una falta de gaJanteria que cometí presentandoos primero á loa hombrea
que á las muchachas.
Maclovia y Camila eran sus nombres, tenían por dote
dos ó tres fincas urbanas bien rentadas, de sólida construcción y limpias de hipotecas.
Eran ~ermanas, y huérfanas de un prestamista trapacero y cierta excelente matrona cuya existencia fué un
tormento ~ontim¡ado al lado de su avaricioso cónyuge.
En Cam1la había una hermosura potente y tropical.
Esbelta, de formas robustas, con pelo sonrosado y velloso como un durazno en sazón, ojos verdes trágicos
preñados de tempestades, boca sensual, ademanes prO:
vocantes, era como el poema de la carne, u,1a de esas bellezas que son muchas veces la perdición de sus amantes
porque hablan solo á los sentidos.
Para ella todo era grande.
En su fogoso temperamento no existieron nunca los
tér_minos medi_os, y, sus pasiones, lo mismo que sus
odios, fueron siempre arrebatadas.
Sentía inati~tivamente el coquetismo y sabía esgrimir
e~a arma formidable con la maestría de una mujer experimentada, adoraba la intrfga que se viste con el ropaje
de arlequín para ocultar pasiones de esa~ que al desencadenarse forjan como Vulcano en sus f,11.,nas
las tllmpes0
tades del espfritu.
'
Ve~tía con una elegancia que se hacía lla1uativa por lo
estu~1ada y alhaja1?3 con sortijas sus manos que E!ran pequefiltas, ducales, mglesas y amarfiladas como las de Lady Macbeth.
Cuando bailaba un vals de Strausa lo hacía con abandono de bayadera, vela:-odo sus pupilas de Medusa tras el
parpado oriental, inflamando las movientes fosas de la
helénica nariz, sonriendo al bailador en suprema voluptuoaid~d y excitándole con las blancuras de sus brazos
descubiertos.
Burlábase de 1~ socieda~ y aceptaba los privilegios que
ella le daba ~cat1mando siempre loa que podría exigirle.
¡Rara mu¡er!
Nunca tuvo un rasgo de sensibilidad.
Deade pequefiuela ft1:é orgullosa y mP.leante, aprendía
malhumorada las lecc1ones, era el terror de sus condiscípulas, hacía preguntas alarmantes á las profesorás y
acompañada de dos 6 tres granujas, trepaba á los arbus}
tos del jardín para robar las cerezas.
Siendo ya mujer y avanzado.ese período de la vida en
que las necesidades de. un temperamento femenino adq_uieren tod~ su fuerz~ haciendo eata!l~r vigorosas floraciones, Cam1la sustrá¡ose á la ley comun y por inexplicable fenómeno fué indiferente á galanteos y amorfos banales.
Aunque en el fondo solo era una joven inexperta cuya
alma no había lacerado. aún el golpe de un deaengaiio,
enfermábala el cansancio de loa que han apurado loa goces hasta el eaciamiento.
Allá en las nebulosidades de su mente, perseguía cierto
ideal un tanto extravagante y si no entregó su cora:,;ón á.
ninguno de los que hasta entonces habian eolicitado sus
afectos era porque aquel doncel pai:adisiaco entrevistó entre las brumas de su imaginación no habia caído á sus
plantas .para erguirse triunfador después.
Maclovia fué siemore el contraste-de su hermana.
Era muy rubia, pequeñita, con piel de una blancura
mate y hermosos ojos color de v ioleta.
.Tenían sus modales dt niña el encanto virginal de esas
colegialas que dejan con e l recuerdo de sus castos abandonos el perfume de una flor que nunca se marchita aunque envejezca el corazón.
Era eterea como Espírita, y, acaso, igual á 1A enamorada de Mallivert, conocía los secretos del extramundo ó
por mistagógica encarnación estaba en la tierra como estrella caida del firmamf'nto.
Diríwe que solo un debil soplo de vida animaba aquel
c~erpecillo que tenía la fragilidad de las cosas exquisitas.

51
Sentía el Pspiritualismo con todo el refinamiento de sn
alma sensible y se conmovía hasta el llanto ante esas noches de plenilunio en que la luna vierte tenue. polvillo
de plata y lo tamiza en los jardines blanqueando las !Jo·
jas que modulan monótonas melopeas ugitándose en el
brazo fornido de los olmos.
Sentía especial predilección por loa gatos, esos animalitos meditabundos y molondros que cuidan• su tocado
con proligidad señoril, beben leche de vacas haciendo
muecas encantadoras y les agrada roer un pernil de conejo chamuscando sus bigotes de plata- en el re1,coldo de
la cocina.
Amaba á los felinos porque son amigos del que sufre y
tienen un lado fantástico que ha intrigado siempre á loa
espíritus verdaderamente artistas.
. En efecto, señora, los gatos son tan fantásticos y s:igeati vos como el cuervo; hay los negros con piel ate!'ciopelada y pupilas de topacio que dan serenata á los Yecinos riñendo en los tejados y á las horas calladas corretean en macabro cortejo confundiéndose con !ns lechuzas, loa gnomos; y todos los duendes de la sombra.
Poseen el sensualismo sibarítico de los perfumes, huelen un pompon de acacias ensanchando las fosas de su
naricitaRoxelan~, y, un frascodellang-Ilang los sumerge en somnolencia de náyade embriagada en ambrosía.
Roncan sobre los cojines de la .chaiR.~e--1ongue acomp_nñando con su monótono run-run el nocturno de Choprn
que toca al piano la niña de la casa;.hacen tela.a de amfia con las bolas de hilo de la quintafü,na y si están de
buen humor deEgarran con sus uñas como garfios de ágata la Ó.ltima novela de Daudet ó el devocionario en cuyas
páginas se confund.i con efigies de santos y amuletos.bendecidos la florecilla que llevó al ojal de su gabán algún
mozalvete barbilindo ó el plieguecillo en que declara eua
empeños amatorios.
La gata es camarada de los niños que retozan en la alfombra, ahuyenta los ratones que acobardan á la solterita y se hace ovillo en su regazo cuando agobiada por el
primer dolor soba su lomo arqueado con las manoa •bizantinas.
Acompaña en eu soledad al abuelito, lame con la lengua erizada de puas su tarantulesca mano y entibia cariñosa aquellos pies, que la humedad de la huesa empieza á helar.
· ¡Y las gatas muertas!
¿Habeislae visto, rígidas, muy blancas como pascuales
corderitos? ........ .
¿No os ha conmovido ese duelo en que Pierrot canturrea responsos y sollozan enternecidas la menuda tropa
y las muñecas? ........ .
¿\'erdad que es muy amarga la lágrima que rueda en
el querubinesco rostro de Bebé cuando no encuentra en
la albean te cunita á esa compañera inseparable. de sueños?
JLas gatas muertas!
Maclovia tenía también otros amores.
Su canario trovador, el tiesto de gardenias y un librito
de oraciones.
Cuando los camaradas fueron presentados á las doncellas en una de esas reuniones en que se inician loa conocimientos superficiales, procuraron á toda costa intimar
su amistad.
Sin trabajo consiguieron que las hermanas les admitiesen en su modesto salón y ein dificultad también lograron inspirarles J¡&gt;rofunda simpatía.
Loe sucesos cammaban perfectamente -porque las mozas al percibh'Be de que eran por sus· vi111tantes cortejadas, hicieron una elección en completo acuerdo con el
capricho de loa intrusos.
.
El amor hizo vibrar aquellas almas vírgenes con el trinll de sus primeras canciones y á. solas, al deshojar una
floró contemplando el celaje que se esfuma en el piélago
ambarino del ocaso, Maclovia y Camilasacudidas por un
mismo estremecimiento, pronunciaban dos uombres en
voz baja:
·
-Gerardo!
-Adrián!
Los amadores declararon su pasión á las damiselas, cada uno en formas apropiadas á su carácter.
~
Adrian, tembloroso y conmovido, habló de una dicha
codiciada, largo tiempo entrevista en mucha~ lontananzas de oro y realizada en la enferma hermosura de Maclovia.
•
Gerardo, con palabras rebuscadas y frases de sombrío
colorido que envolvían en sus ampulotios periodos terribles ironías y atrevimientos, habló de lo que él llamaba
su cariño.
Cuando Maclovia escuchó al excelente Adrián que
casi llorando le ofrecía su vida, tendióle la manecita eruociouada.
Camila al ver de hinojos al fiero Gerardo, rió de muy
buena gana y acomodándose en un canapé como para
gozar mejor del espectáculo, dijo á su adorador: ·
-Expliquéme vd. como me ama.
•
Otro cualquiera, httl&gt;iera tomado el sombrero y marchádose incontinente á. su casa, pero mi estudiante estllba ya doblegado y se quedó porque sabía muy bien que
el hombre que se arrodilla ante una dama debe levantarse siempre vencedor.
Camila, arrebatada p0r 1-a elocuencia de la oración, fas- •
cinada por la luz que chispeaba en las pupila~ de Gerardo, sati8fechasu v,inidal mujeril ante lacaidade ese gran
rebelde, inclinó hasta él sn gallardo cuerpo sonriéndole:
Desde entonces las hermavas se engalanaban coquetamente para esperar la tertulia de sus novios.
Hnbo giras campestres, paseos á la sombra de los chopos y excursiones por agua en ios días primaverales.
Floreció el idi lío y en un periodo de tres meses, la existencia de aquellos cuatro séres deelizose mecida en los
blandos brazos de la esperanza.
·
Fenecida aq,uella embriaguez de la primera impresión
Maclovia s..ntiase aún dichosa porque en au·tierno cora:
zón solo podía imponerse una exigencia: amar.
Camila en cambio padecía en silen..:io y su aprecio por
Geranio se conyertía paulatinamente en odio.

�' 58
Con la sagacidad de ia coqueta que ve á su lado á un
hombre con bastantes atractivos pura ser querido basta. .
la locura, á fuerza de estudiar laboriosamente y sondear
aquel extrafio temperamento no sin ímprobos trabajos
acabó por comprender qtle su novio no la estimaría nun• ca y que lo que ella creyó pasión por un momento, era
solo un antoJo que la ultrajaba en su decoro.
A todas las mujores les agrada que sus encantos despterten anhelos, pero siempre quieren que en el fondo
de aquel deseo exista un algún respeto aunque sea porción dosimétrica y solo lo indispensable para 110 a,larmar
en recato.
Camila, desengaflada, pues, de Ricardo, comenzó á fi.
jar su atención en Adrián de quien se babia formado una
opinión por -cierto bien mezquina, y con gran sorpresa
encontró en el .prometido de Maclovia todas las cualidades que en el suyo babia extrañado.
Y lo amó de una manera insensata, con una de esas pasiones impetuosas que solo buscan su objeto y para llegar á él Jo arrollan todo.
Cuando Gerardo llegaba eP la noche y ponía en las manos de Camila un buqué de rosas blancas, tomábalo ella.
con desprecio, arrojábalo en cualesquier mueble y pre·
textando enfermedad se retiraba á su alcoba en el mo·
merito.
·
El joven creyendo comprender los desdenes de aquella
mujer antes tan fogosa, pensaba, afirmándose, en su pedante filosofía:
•
-¡Bab,.como todas! Buen mentecato sería si creyese
en las mujeres.
Puede tanto la presunción, que muchas veces, sugestionados por ella, afirmamos lo contrario de lo sentido.
Eso justamente le ocurrió á Gerardo.
·
Cuando dejó de acordarse de Camila, frunciendo el en•trecejo y sin saber por qué, pensó en.Maclovia.
Desde e1,e día, huyó la tranquilidad de aquel hogar.
Maclovia y Adrián se abandonaban á su ventura, sin
eospechar .las amarguras que tortnraban á sus amigos,
avivando con su inocente amor la flama de aquellas t~as,
que muy en breve destruirían su afecto basta dejarlo en
cenizas convertido.
¡lneensatQs!
Dormían en el crater de un volcán que humeaba; los
celos más einiestros ya bramaban en las entrañaª de sus
víctimas, y la erupción pasional iba á vomitar sus odios
hasta volver cobrizo y tempestuoso aquel cielo límpido
y sin nubes, donae aleteaban las mariposas de sus sueño~.
·
Un día dirigiose Adrián al tocador de su amada, y al
franquear la puerta, retrocedió espantado. Había visto á
Gerardo. á los pies de la doncella.
En el paroxismo de la cólera aproximose al desleal, y
sin lograrcontenersf', le abofetoó de una manera ignomi"
nioea.
El insultado irguió su aventajada estatura, sonrió des•
preciativamente, descalzose un guante, y, después de Jan•
zar\o al rostro del furioso, saludó cortesmente y se alejó.
Siguió un inEtante de silencio que el loco Adrián interrumpió, diciendo á la inocente niña:
-No sabía que había entregado mi corazón á. una coqueta.
Fué injusto, ciertamente, pero estaba celoso, y la injusticia siempre ha sido la razón de los celos.
La gravedad de la ofensa hizo el encuentro inminente,
y después de acalorada discusión, decidieron los testigos
de los contrincantes que se verificaría, acabadas de firmar
las actas.
Fué elegido como sitio para el drama una pequeña planicie, sobre la que.descansaba un cementerio.

26

EL MUNDO.
A la hora convenida presentáronse allí loe adversarios,
y sus padrinos procedieron en el acto á. los preliminares
del delito.
Era una noch"l tempestuosa.
Llovía copiosamente, y bajo la copa de los sauces que
lloraban azotados por el ábrego, cruzaron sus espadas los
que ya no eran amigos.
Nada más siniestro que aquel cm1dro.
El trueno, esa blasfemia de Luzbel, retumbaba entre
las nubes, á la vez que la efímera luz de los relámpagos
arrancaba facetas policromas á loe vidrios del bardal, ó
encendía cloróticas nebulas sobre el mármol de las tumbas.
Los cipreccs movíanse lentamente como interminable
procesión de encapuchados frailes, y familias de buhos
revolaban sobre las cruces, agujereando las tinieblas con
sus fosfóricas pupilas.
Después de una lucha encarnizada y breve, uno de los
peleantes rodó á la maleza ensangrentado.
¡Adrián!
Con presteza acercáronse al caído los galenos, y sólo
pudieron certificar que estaba mul rto.
La punta del estoque había destrozado uno de sus ojos,
haciendo estragos terribles en el cráneo.
Aplacada que fué la consternación dominante en los
autores de la tragedia, dir;giéronse á una berlina que
~postada cerca del lugar, les aguardaba para conducirles
de retorno á la ciuélad.
Gerardo, ante la disyuntiva de regresar en el vehículo
acompañando al cadáver de sn víctima ó marcharse ápie
sorportando las iracundias de la tormenta, prefirió lo último, no obstante que sentía la fiebre encender corrien·
tes de lum t&gt;re en sus arterias.
Descendió la eminencia en veloz carrera, tropezando
con las pedrezuelas que rodaban las corrientes y dejando
fragmentos de sus vestidos en las puntas de los magueyes, que extendían sus pencas como pugnando por obstruirle el paso.
Al romper la aurora, cuando la fatiga había agotado ya
sus fuerzas por completo, columbró la capital envuelta en
las blanquísimas brumas matinales.
.l&lt;}n el cielo, velado por densa nublazón, desgarraba el
sol la tela opaca de las nubes, arrojando tupida lluvia de
sa~tas y una lfvida Claridad iluminaba las vetustas casas,
cuyas paredes manchaban con caprichosas estalagmitas,
las aguas llovedizas que chorreaban por las canales est, opeadas.
La campana de la ruinosa capilla cercana llamaba á misa hasta desgañitarse, y por la abertura de su entreabierta punta de roble, ésta tragaba á las beatas, que todavía
soñolientBé, llegaban con su grasiento libro de rezos en
la mano.
Ante aquel sencillo espectáculo, Gerardo sintió de imp~oyiso la necE:sidad de ser bueno; causole profunda envidia la paz de esas almas sanas, que por costumbre iban
á orar ya ante el ara de la Virgen milagrosa.
Llamó á la huída fe, deseoso de guarecerse bajo sus misericordiosas alas.
Quería caer á los pies de un sacerdote para con su augusta interseción, alcanzare! perdón de Aquel que puede
perdonarlo todo.
¡Perdón!
Necesitaba ungir su ser hundido en el pecado con ese
óleo santo que sólo pueden ministrar las almas' impecables.
¡A_h, no! La ?alm~ q~e des~a~a no podría ganarla ante
el tribunal pe01~enc1ar10; el v1eJo cu,aera impotente para darle tanto bien; la clemencia sólo podría redimirlo
brotando de los labios de Maclovia, la casta criatura cu:
yos ideales había tronchado
en flor, ella, sólo. ella, podría ahogar con su angélica
V&lt;'Z los gritos de remordimiento que como ciegos buitreb aleteaban en los antros
de su espíritu.
1
Dirijiose al hogar de las
atribuladas jóvenes, gesticulando como un maniático
y sin preocuparle las bromas
de los transeuntee, que se
burlaban de él creyéndole
demente.
Llegó.
Abrió las puertas audaz·
. mente, y corrió á la alcoba
donde había pasado sus mejores días.
No era ya el pequeño retrete donde las muchachas
hablaban de amor á los amigos; había cirios que chispeaban, paños negros, rumor de plegarias, la calma
imponente de la estancia
mortuoria ...... y ...... ¡¡una
muerl.a!I
Maclovia.
¿De qué había perecido la
inocente niña?
De nada.
De lo que mueren las mariposas, las aves y las flores.
Camila, vestida de luto,
contemplaba abatida á la
blanca muertecita; no lloraba; su dolor era mudo
intenso, abrumador, d~
aquellos que no pueden deshacerse en lágrimas, porque
J.'
se ban agazapado en lo profundo del corazón para morderlo sin descanso.
Gerardo y Camila se mif'raron con t'lrror.

7

j

u

JULIO,

1896.
26

¡.Eran ellos ,.esponsables de aquellas vidas agostadas al
primer estallido de una ilusión? .... .... .
¡Eran ellos re!oponsables de aquellas vidas agostadas al
primer eetallido de una ilusi6n!
¿Unirían su existencia en fatal contubernio para su-·
frir en comunión las atnargurae de su delito?
¡Unirían sus existencias en fatal contubernio para sufrir en comunión.las amarguras de su delito!
Se abrazaron.
Perecfalee que el angel de la muerte estaba a!lf, y desplegando sus alas negrae, oficiaba en el trágico esponsal
de i!UB destinos.
Y después........ .
Tenéis razón, distinguida señora, es muy tarde ya; m i
relato tiene inverosimilitudes de aquellas que no puede
perdonar una pe1sona de buen gusto, y además, si llPg:1se yo al fin, llenaría de sueños tristes vuetra bonita cabt'za.
Crno B. CKBALLOs.
Julio de 96.

SUEÑ0S.
decir, que ¿tú cree~ que es cierto?-dijo Gabriea-¿no es un sueño simplemente lo que me acabas de contar?
-Ea perfectamente cierto,-respondi6 Magdalena,-mamá lo ha hecho.
-¿Tu mamá?
-Cierto. Ella ha visto á papá.
' Gabriela se puso á reír con todas sus ganas.
-Tú siempre ríes cuando te hablo de cosas eerias
-Psh ......... después de todo, se puede hacer la expe riencia. Ha de ser muy bonito ver una á su futuro ma.rido en UR es¡;ejo.
Esta conversación sostenían en el jardín del convento
de.................. una tarde de primavera, dos hermosas
jóvenes. Abrazadas por la cintura y casi rozando sus preciosas cabezas, pasaban sin direccion, lentamente y hablando muy quedo como si temieran ser sorprendid:is
por algún ser oculto entre el follaje.
La tarde declinaba. El crepúsculo comenzaba á dibnjar sus tintas rojas en el horizonte y el semicírculo de
plata de la lnna se distinguía entre algunas nubecillas en
el espacio.
.
-Entremos,-dijo Gabriela cuando llegaron al dintel
de la puerta que daba acceso al interior del convento, pero explfcame antes lo que hay que hacer.
-Es muy sencillo. ¿Tienes un espejo?
-Sí.
-Pues bien, en el momento de acostarte, lo colocarás
entre tu oreja y la almohada. Rezarás cinco Padre n uestro y cinco Ave María, antes de poner el segundo pie en
la cama, es decir, hincada una rodilla en el colchón y e)
otro pie en el suelo. Entonces dirás ......... pero sin reír,
porque si te ríes no verás nada....... .. .
-No tengas cuidado, no reiré.
-Tú repetirás esto:
«Ohl astro mío, hacedme ver en mi reposo
Al hombre que ha de ser mi esposo.»
-¿Comprendes?
-¿Y lo veré?
-Asi lo espero. Mamá vió á papá.
Al entrar·a1 dormitorio, las dos eBtaban muy preocn·
padas. Un momento antes, la religiosa encargada de la
vigilancia les había dicho:
-De donde venís, señoritas?
-De la capilla,-dijo resueltamente Gabriela.
La religiosa no insistió y las dos jóvenes, felices con ha. berse librado tan bien de la superiora, se dirigieron á su
alcoba, por cuya ventana se dietingufa al astro de la noche, ,i quien iban á. dirigir pocos momentos después su.
plegaria.
Aun no habían concluido de desalojar de sus cuerpos
la ropa qué las envolvía y ya la hermana había pasado
dos veces cerca de ellas, leyendo un libro de oraciones
y dirigiendo furtivas miradas en cumplimiento de sus deberes.
Las dos camas estaban muy cerca una de la otra y cuando comprendieron que la religiosa se había alejado, selevantaron trémulas y provista!! de sus respectivos t alismanes pusieron en obra lo pactado.
La aurora del siguiente dia las encontró ya despiertas_
-¡Magdalenal
-¡Gabriela!
-¿Lo viste?
-Sí.
-Yo también.
-¿Como era?
En un movimiento, las dos se incorporaron en el lechoy se miraron fijamente.
-El mío, es un oficial de dragones-dijo Gabriela.
-El mio también!
-Entonces vamos á casarnos con dos hermanos.
- ¿Y como era el tuyo?
-Alto, moreno, de ojos negros.
-Pnes el mio lo mismo!
-Ah!
Solamente que el mío llevaba un moño negro de crespón en el brazo.
-Probablemente estará de luto cuando pida tu mano,
observó Gabriela.
-Yo pienso colocar mi pequeño espejo todas las noches,-repuso Magdalena riendo-y as.f podré contero piar·
á mi dragón. Sin embargo, te diré que hubiera preferido
el uniforme azul. Ese traje de los dragones no me gu,ta
y luego, el casco me da miedo.
Entonces, querida, puede ser que otra noche veas eltraje azul. Yo sé que puede uno tener muchos maridC's..
-¿Como?

JULIO,

1896.

BL MUNDO.

-El otro día, en C'IU!a de mamá, eatuvo de visita una
bermosa joven, y c11a11do se retiró, oí ct.ecir que acababa
de casarse de nu.. ,·o porque había divorciado.
-¿Y qué f'i&lt; t'S• •?
-Quien eabt&gt;. Xosotras también divorciaremos algún
día y podemos tener como ella muchos maridos.
-El tercero ~erá un artillero-dijo Gabriela riendo con
.gana.
JI
Han pa~ado dos aii&lt;&gt;s.
Un_a mañana &lt;le primavera, una eeiiora, la madre de
·Gabnela, se prPeentó a: convento acompañada de un joven, el cual llernba el traje de capitán de dragones.
Después de laH ceremonias de rf'glamento, pa~aron á un
pequeño salón y cuando Gabriela se presrntó, la señora
dijo ,¡ su hija:
-He venido á presentarte á tn primo Gaepar, que acab'.' de llegar de.América y su primer visita nos la ha de• drcado.
L:' educanda levantó sns hermosos ojos hada el joven
oficial y saludó llena de rul,or á su primo, que le tendió
la mano apresuradamente.
. Al principio, Gabriela, sea por lo inesperado de la visita, ó sea por las costumbres austeras que llevaba en el
convento, no fijó su atención en el rPcién llegado; pero
poco á poco y sin querer, empezó á fijar su mirada en él
de una manera extraña, y reconociendo al fin, en todas
sus formas, la visión de la almohada, exclamó interiormente:
-Es el retrato que ví en el espejo!
Después de-un rato de conver.;iación, sobre la ausencia
larga del capitán, sus viajes, etc., dijo Gabriela:
-:-1\Ie permiteréis, primQ mío, presentaros á mi buena
amiga y compañera Magdalena?
-Con mucho gueto, liabriela.
Y una vez fuera del salón, comenzó á llamarla~
-:Magdalena! ~Iagdalenal
Esta, que se encontraba entretenida en un jut&gt;go muy
~n bo~a entre las edu?andas, consistente- en unag pequenas piedras que combmaban á su manera, apenas si había escuchado el llamamiento. Cuando Gabriela se acercó y la enteró del objeto que la traía, tomáronse del brazo, dirigiéndose ambas al lugar donde las espeyaban.
l\Iagdalena no pudo contener un grito ligero de sorpresa, al encontrarse frente al pariente de su amiga.
-Te presento á mi primo Gaspar, capitán dedrag,mes
dijo Gabriela,
'
Apenas pudo aquélla contestar unas cuantas frases de
cort1;sfa, y llevando después á su co:npañera á cierta distancia de los demás, dijo á Gabriela:
-Es mi marido!.. .... ¡El del espejo! No le falta más que
~I moño de crespón.

ROJO.
Sus primeras canciones cuando niño
TPnfan la pureza del armiño
'
Y la. albura del mármol de Garrara.
Campánulas de efímera existencia
Evaporóse su fragante esencia
'
Como la mirra en derredor del ara.
Adoles~ente aún, sintió que ruda
En su alma virgen se ensañó la duda
Madrastra indigna del t.lolor. Enton~s
\:1s~i6 !a estrofa con crespón de luto '
1 rmdió á sus creeocias &lt;ll tributo
Q,1e á un muerto rinden los o.olientes bronces.
__Xo es poeta ~el siglo quien no lucha,
• 1'i I eu pesar olvida cuando escucha

Q11e la jueticia á combatir le llama.
Acompañadle á que su triunfo selle
Y al himno triste, femenil y muell~
Suceda el canto que la edad reclam~.

El himno rojo, 1a candente est1·ofa
Del poder de los déspotas se mofa '
Y :i sus legione áulicae golpea.
Que el pueblo cantos encendidos vibre
Y n?ble y grande y generoso y libre, '
.Arbitro e.-,.celso de los mundos sea!
0

A.

MATA.

ALA MUERTE.
'.\ladre mfa: rendido, fatigado,
Cun el alma JlorMa y afligida
Enfermo_ de tristeza y abrum;do
l\,r el peso infinito de la vida,
Llt-go hasta tí; la sombra me circunda
Y me penetra de humedades frias
Qne llt-gan á los huesos· la ola inmunda
Ha empapado mis pobr~s alegrías;
La ola inmunda del negro eiacepticismo
Que me enseñó, al bafiarme con su lodo,
A dndar, como dudo de mí mismo,
i Ue todo, Madre mía, sí, de todo!
Y la duda es artera; cuando brilla
fé, como_ una estrella, en mi desierto,
J.11 alma quiere creer y se arrodilla
Y mi razón me grita: ¡Alza, no es cierto!

L:

Durante algunos ina!antes se examinaron los dos, y por
fin Magdalena tomó á la nilia entre sus brazos, abraz.indola locamente entre los sollozos que ahogaban eu curazón.

Ill

H •n tran¡;,currido cinco aíios.
Gabriela s&amp; separó del convento para casarPe con su' primo Gaepar. y fué durante corto tiempo lu más feliz de las
mujeres. l\:lurió, dt-jando una niña de cuatro años.
l\1enos afortunada que su amiga, Magdalena no se ha
casado y vive al lado de su madre, la viuda de un financiero de Estado.
La muerte de una amiga tan querida para élla, la afligi6 tanto, que no tuvo valor para mi ,·er á piear la casa
de Gabriela.
En cuanto á él, tan lnego como enviudó, pnao á su pequeña hija al lado d, una anciana, amiga antigua de eu
familia, y pidió al M;nisterio formar parte de una expedición !ejaua quePstaba organizándose en esos días, y de
cuyo vrnJe 110 pensaba vol ver más. La pérdida de eu compañera amada abri6 en su corazón una herida difícil de
eicatrizar, y pocos días después partió.
Un año había transcurrido desde que Gaspar abandonó
su hogar, y sin embargo, á pesar de sus esperanzas, regresó de nuevo.
Su primera visita fne para la tumba de su esposa y esta práctica se propuso Et-guirla.
Una mañana. llevando de la mano á su hija, ee dirigió
con élla á su acostumbrada visita.
El día se presentaba expléndido. Entre ias ramas de
los cipreses qne formaban las avenidas del cementerio,
los pajaritos dPjaban oír @ns gorgeos y la fresca brisa per•
fumaba el ambiente. La pareja seguía una calzada solitaria, y ni una palabra cambiada entre el padre y la hija
interrumpía la profunda tristt&gt;za del capitán, mientras
m,fa se acercaban á la tumba deseada.
Por fin se detuvieron. Esta vez el sepn lcro estaba adornado con flores frescaP, por lo quesecQmprendíaque una
mano amiga las acababa de colocar. En efecto, una mujer arrodillada oraba ali(.
Oyendo pasos, la descoMcida levantó la cabeza, y al
encontrarse frente á Gaspar, su semblante palideció.
-Magdalena!
-Gaspar!
Nada extraño qne Magdalen11, al encontrarse por primera vez después de mucho tiempo, se impresionara de
tal modo. Esta vez veía al capitán de dragones, y en s11
uniform~ aparecía el famaeo mQflO de cresp6n negro que
había visto en sueños Su pensamiento voló al jardín, á
su amiga, la conversación con ésta, y por último, el pron6stico del espejo.
•

Condenado ádndar, soy hosco y rudo,
Tengo aeco de la vida, y me condena
A vivir entre náuseas, porqne dudo
De ella por mala y ruín, d~ tí por buena!
No hay un sol de esperanza que me alumbre
En mi larga jornada. Sólo y triste
.Me he hundido en un fangal de podredumbre
Al buscar la verdad, donde no existe.
'
Y el huracán fmbravecido zumba
En el revuelto m 1r de mi conciencia.
MientraR cae mi matRria en una tumba
O mi espf1itn cae en la demencia.
Estoy solo y cansado por el tedio
Qne arrastro por el mundo todavía·
;Mi nostalgia no tiene más remedí¿
Que caer en tue brazos, madre mía!
ANTENOR LESCANO.

TOQUES.

Surja el verso ignescente, el verso rojo
El que traduce el comprimido enojo
'
D,; los que sufren y sus penas callan.
¿,fo mirais que á los pueblos vilipendian?
.Pues broten esos cánticos que incendian
Y como un trueno tempestuoso estallan!

ANDRES

-No pnede ser! Es .el mío! Dí que te has equivocado.
Y n_erviosas, casi irritadas, se separaron las dos amigas,
llevando, por la primera vez en eu vida, cierto sentimiento de repulsión.

59

Como alboradas son tus sonrojos,
Cmno las noches tus grandes ojos
Cnal tus ojeras la tarde gri~;
'
T1111 trenzas, negras, cual mi fortuna
Tus carm•s blancas como la iuna
T11s labiQs r"jos como el carmín.
Awl dt'I cielo tiene tu elm11,
Tu talle tiene compás de palma
Y tus miradas rayos de sol;
Son tns snR pi ros cual tiernas bri~as
Como !as lluvias son tus sonrisas
En el desiert.o de nuestro amor ........ .
Ron golondrinas, tus anchas cejas
Y tu~ pt&gt;stañas gór,icas rejas,
DQnde tus niñas amando 1&gt;et"iin;
Girando en torno, de dicha ansiosa,
Tal vez mi alma cual mariposa
Sus m11€tias a!as se quemará.........
Ron tus caricias, juegos de niiio,
Tacto de rosas, color de armii'io,
Q11e hay en tus curvas de pn bf'rtad;
Y son los bfsos que hay en tu boca,
Cnal oro oculto bajo la roca,
Como las perlas que engendra el mar.
Tu pensamiento nublado y sol().
Es cual la ignota rPgión del Polo
Donde ha encallado mi barca azul;
)fi pensamiento, de vuelo aleve
\'ive cual oso sobre la nieve
'
De aquel imperio de sombra y luz.
Dame tus bedos, dame tus ojos,
Tus negros rizos y tus sonrojos;
Tu alma de cielo, por mi pasión ......
Yen á mi alcoba de amor eecreto;
¡Para cantarte como un poeta
Para copiarte como un pintor!
F.ED.&amp;RICO LARRASAGA.

Magdalena encontraba, ó más bien procuraba encontrará la hija de su amiga todos los días en el paseo, que
su sirvienta le daba diariamente. Tom,füala de la mauo,
luego la sentaba en sus rodiilas, y acariciándola con ternura, le contaba muchas historias, hasta que sonaba la
horn en que era preciso abandonarla.
Rosa, que así se llamaba la hija de Gaspar, adoraba á
Magdalena.
Por su parte, Gaspar, desde el encuentro con Magdalena en el cementPrio, no pensaba más que en ella.
Una mañaua Maglalena, dirigiéndose á paso más pre•
cipitado que t&gt;l tle costumbre, al lugar de la entre1·ista
con sn pequeña amiga, porque hacía dos días que una ligera indbposición le había interrumpido su cotidiano
pa•eo. Al lJ. gar, Rosita no estaba sola con la sirvienta,
también Gas¡,ar estaba allí, pensativo, inmóvil, de pie,
mientras su hija Pe entretenía en jugar con las hojas secas esparcidas por el suelo.
Cuando él se apercibió de la lle,ada de Magdalena, corrió á su encuentro, y tendiéndol!l la mano, Je preguntó:
-Mi buena amiga, ¿ha estado usted enferma? Rosa ha.
extrañado á usted y ha llorado.
Magdalena bajb la cabeza.
Gaspar le ofreció el brazo. Magdalena apoyó ligeramente su diminuta mano en el brazo del capitán y su
vista se nubl6.
·
Rosa corría delante de ellos, y las bojas que caían de
los árboles, parecían ir formando una alfombra á su~ pies,
Gaepar miró á Magdalena sin poder articular pálabra,
por no encontrar frases bastante capaces para exponer sus
sentimientos. La dicha que sentía á su lado lo eml,riagaba, y no pensiiba ya más que en poseerá }Iagdalena.
El m?mento llegó en que era preciso separarse, ~- como
é!la retll'ara su mano del br,lzo de Gaspar, el moño de
crespón que acaso la mano de la felicidad había prendido mal aquel día, se fué trás la mano de Magdalena y
cayó al suelo.
-¡Mi duelo ha conclnido!-exclamó Gas par al ver caer
su insignia de luto. Si queréis, Magdalena, podemos todavía ser rtichosos, y yo adoraré tanto á la segunda madre de mi Rosa como á. la primera.
Un mes después las bodas de Gaspar y Magdalena se
cel~braban con mucha pompa, y ahora son loe dos muy
felices.
Esta vez P,) a~tro había dicho la verdad.

B. T.

ROl\lANTICA.
Sufro con mis quejidos melancólicos
Y mi tristeza pálida;
Con mis sneños fantiíFticos
Y mi canción nostálgica......
Sufro cuando la briFa sopla tétrica
Sobre la rama e~cuálida;
Cuando el apleen insólito
Como un p1íjaro negro abr1&gt; las alas........ .
Sufro cuando el invierno frío .y lóbrego
Yiette en llovizna hlnguida
Gotas que ru_edan frígidas
Como un tropel de lágrimas.
Y sufro cuando el sol dulce y magnífico,
Vierte su lumbre mágica
Y cuando el viento rítmico
Canta un epitalamio t-n la enramada........ .
El astro re.v con en mirar espléndido .
Pinta una fre11te plácida.
Pinte. la frente artística
De mi gentil romántica
Y sus fulgores dúlcidos
Aumentan mi nostalgia
_
Y el invierno me muestra frío y lóbrego
Con su llovizna ltíngnida
De gotas que caen frígidas
Como un tropel de lágrimas,
Todo lo falso y tétrico
ne m: gentil amada
Todo lo negro y hígubre
De ~quella cabecita mn romántica ........ .
A. Gooox.

SU NACIMCE:NTO.
Más bella fué aquel alba: despedía
sus tibias flechas de cristal lumbroso
rompiendo el cortinaje nebuloso
que la sombra en Ori~nte suspendía.
M,\s linda aqnella aurora: sonreía
con amable puJor; era glorioso
marfil ~u frente; manto esplendoroso
la crencha que sus formas envolvía.
l\Iáij fúlgido aquel sol; su fa7, luciente
animaba al poder de s11 destello
repuesto campo y cristalina fuente ..... .
Por eso en mi adorada todo es bello:
regio sol, su beldad; alba, su frente;
crencha sutil de aurora, su cabello.
JosÉ I.

XoYKl.o,

�.

60

EL MUNDO.

26

JULIO,

1896.

---,=-,======================================~==Sarta innoble y convulsa de toreros!
Y al mirar otra vez que nuevo brío
LlHa en cada embestida mi coraja,
¡Cómo iba á proclamar aquel gent,ío
Como ejemplo de indómito y bravío
A este toro 1:alvaje!u

26 Juuo. 1~~~ ·

EL MUNDO.

IV
«Una vez quise verá mis hermanos
Que al hombre dan su denigrante ofrenda,
Y descendí á los llanos
Y á los abiertos campos de la hacienda;
Y los pobres esclavos en parvadas
Echaron á correr despavoridos
Cuando en aquellas pampas dilatadas
Resonaron triunfantes mis bramidos.
LIPgaron los vaqueros; todavía
:Me figuro escuchar los alaridos
De aq,tella siu igudl carnicería: •
Reculé algunos pasos, levantada
Llevaba entonces la cabeza fiera,
Y así qne los tnt,dí con la mirada
1\1e doblegué, emprendiendo la carrera ..... .
Ni eiquiera el consuelo
De desatar las reatas alcanzaron;
A mi erupuje violento, por el suelo
L;is ginetes rodaron;
Y una vez entablada la batalla
No dejé satisfechos mis rencores
Hasta que la canalla
El espacio aturdió con sus clamores~········
••• J • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

. .... . ... . .. .. .................. ,... ..............................
Así que mis antojos ví cumplidos,
Regresé á miR montañas
Trayendo entre las astas, retnrcidos,
Loó frag1111mtu~ de entrañas .... ·····"
y
«Aquí están mis dominios, aquí mando
Como rey absoluto,
·
Aqní están mis vasallos aguardando
La hora suprema del mortal tributo.
Aquí en las pequeñeces de la tierra,
Lleno de inmensa cólera medito,
Y una hermosa becerra
En la qne toda m"i afección ee encierra,
Me la1t1e la ceniz mientras dormito;
Y libre y soberano, sin el yugo
Que envilece á mi pobres compañeros,
He llegado á imperar donde me plugo,
Sin tener por mi pa1·te otro verdugo
Que mis instintos fieros!,,

YI

·$1.foro sah,aje.
I
«Mi buena madre, en prenda
Dl:l su :1,mor tan profundo como cierto,
Cuando entré de esta vida t,n la contienda,
Abandonó las pampas de la hacienda
Y se vino al desierto.
Aquí, bajo las sel vas ignoradas,
Sus ubres dilatadas,
Libres de ese tributo vergonzoso
Que en la ordeña las deja miserables,
Esprimieron su néctar delicioso
En mis belfos sedientoe é insaciabies.
Lleno de vida respiré este ambiente
D.onde el hombre raq,tltico se ahoga.
Soy audaz, soy valiente,
Jamás el polvo se posó en mi frente
Ni en mi erguido testuz la infame soga.
Mi afán de rey á dominar aspira
Cuanto mi vista en derredor abarca,
Y en fe de que mi aserto no es mentira,
Nadie en mis ancas mira
La i~nominiosa huella de la m.arca;
Nadie ve en mis orejas el odioso
Rastro que deja la señal profunda,
Ni en mi cuello soberbio y musculoso
La infame cicatriz de la coyunda;
Y libre y soberano, sin el yugo
Que.envilece á rois tristes colllpañeros,
No tengo más verdugo
Que mis instintos fieros.»
II
«En horas de quietud, cuando sofoca
El sol en cuanto forma mis gobiernos,
Me ocupo en afilar contra una roca
Mis acerados cuernos;
Y si queréis sabJr lo que yo haría
Con estas armas de que estoy ufano,
Qne os lo cuente el jaguar que el otro día
lJ¿spanzurré de u11 golpe soberano.
~l vino il de!!afiarme: silencioso
Rascaba un arenal con mis pezuñas,
Cuando llegr, traidor y cauteloso,
Dió el miserable un salto prodigioso
Y en las· espaldas me cla,,ó las uñas.
Mi instinto cruel de luchadcr se excit3
Al sentir que su garra se me entierra,
Me sacudo con cólera inaudita
Y ló arrojo por tierra!
Y ciego le embestí: cuando el bandido
Quiso escapar de mi furor deshecho,
Tenía en e! vientre hundido
Hasta el remate mi pitón derecho!. ........»

III
«Oh! si por un momento
En medio de la arena me encontrara
De ese circo sangriento
De que un buey azorado y sin aliento,
Las horribles escenas me contara[
Un solo, un solo instante
Para ganarme entonces bastaría
Los ¡hurras! de la turba delirante.
¡Con qué rabia infinita vengaría
Las penas de los muertos compañeros,
Con qué saña en mis cuernos formaría

Cuando así el toro alzado discurría,
Haciendo retemblar con su rugido
La selva que tranq11ilo recorría,
Con el rifle tendido,
A lo lejos un hombre se veía.
Resonó una explosión que la.. montan.as
Con formidable estruendo repitieron,
Y las bravas hazañas
Del tiraao del bosque concluyeron.
RoDULFO FIGUBROA.

Julio de 1896.

.,

Tenfadón ....
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

61

�26

ELMUNDO.

62

Qúiero morir cuando al nacer la aurora
Su clara lumbre sobre el mundo vierte,
Cuando por vez postrera me despierte
La caricia del sol abrasadora.
Quiero al finalizar mi última hora,
Cuando me invada el hielo de la muerte,
t entir que se doblega el cuerpo inerte
Inundado de luz deslumbradora.
Morir entonces! cuando el sol naciente
Con su fecundo resplandor ahuyente
De la fúnebre noche la fristeza ......
Cuando radiante de hermosura y vida,
Al cerrarme los ojos me despida
Con un canto de amor Naturaleza!

EL MISTERIO DEL ALMA,
¿De qué sombra ó qué luz hemos nacido?
¿Qué penumbra alcanzamos?
Vi,ni"1os de un misterio impenetrable......
Hacia un místico vamos ....... ..
Débilf'!I avecillas, que arrastradas
Por huracán violento,
Creemos lltivar rumbo; y siempre vamos......
A voluntad del viento.
Barqnillas cuya caña nos gobierna
En la rauda corriente,
Y pretendiendo huir de los escollos,
Los bu~camos de frente.
Haces de claridad que espera ansiosa,

ULTIMA RIMA,
Yo he soñado en mis lúgubres noches,
En mis noches tristes de penas y lágrimas,
Con un beso de amor imposible
Sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Yo no quiero el deleite que enerva,
El deleite jadeante que abrasa,
Y me causan hastío infinito

IAcabáramos!
-¡Señor cura, sel'ior cura,
onsuele usté mi aflicción,
que es inmensa la amargura
que aflige á mi corazón.
¡Hombre! ¿qué es ello?
-Una co~a
que me angustia y rue desvela:
¡que se ha escapado mi espo11a
con el maestro de escut&gt;la!
-¡Cómo, es posible? ¿Han huído?
-Sí sefior, y no les hallo!
¡Ayer al anochecido
se fueron e11 mi caballo!
Tal decepción imprevista
de horrible dolor me llena.
¡No es posible que resista
el sufrimiento y la pena!
-Pero ¿cómo fué?
-Es el.caso,
señor cura, muy sencillo:
la estaba dar&gt;do rep81!o
de gramática el muy pillo,
y aprovechando con mafia
semejantes aficiones
va el granuja y me la engaña.
¡No eran malas las lecciones!
Sin saber cuindo ni cómo
huyeron, en día aciago.
Y ahora ¿qué partido tomo?
¿qué hago señor cura, qué hagv?
-No debes amilanarte
que tiene ~rreglo el asunto.
A la autoridad da parte
y la detendrán al punto.
•\
Como á tal medio se acuda
el tiempo 110 se malgasta.
- F.e un partido. sin duda,
pero no basta, no basta.
-¿No quieres, por su cinismo
dar publicidad al lance?
'
Vete en su busca tú mismo
hasta que l~s des alcance.
-Es la idea más segura
y es un partide discreto·
mas, la verdad, señor c~ra
no me llena por completo. '
-Pues hijo, yo aunque quisiera
no me ocurre otra coea.
Ya te he dicho la manera
de dar alcance á tu eeposa.
Como otre,s medios no veo
te áejo obrar, y me cayo.
-¿Pero si sólo deseo
que me manden mi caballo!
N.A. ÜORTÉS.

Tomado del "Universal" de la Ciudad de México.

Tequila, Mexico.
Marzo 23 de 1896.
Muy Sefí.oresmios:
Con bastante satisfacción mia y en
provecho de la humanidad manifiesto
a V des. que habiendo fracasado las
medicinas ordinarias en varios enfermos afectados de catarro de las vias
biliares manifestados por tinte ictérico de le. piel, de las conjuntiv~s y
arrojando mucho. biEs por la. orina. ;
he hecho uso y con buen éxito de las
Pildoras de Vida del Dr. Rm;s despues
de algunas tentaivas de otro género
y me he queda.do asombrado del
pronto y buen \'esulta.do.
· De Vdes Afmo. y 3S.
DR. .E. MORALES.

Pain•Klller
-lJJ,;-

(PERRY DAVIS.)
Un remedio veraaúero y •~¡¡uro pura toda
clase y gudos de enformedudt• dtt lo•
inteetinob e" t&gt;1

Pain•Klller

(MATA-DOLOR.)
Esto e11 verdll.d, y no •e putde expresar
en términos b&amp;8tante enraticoa.
Es un suave, seguro y pronto reme.lío

Cal&amp;mbres. Escalofrío,
C61ico,
Disenteria,
Cólera,
Dolor ele Nervios,
'l'os,
Dolor ele Dientes,
B,~sfriadoa, ltellin.t.tismo,
B,ab&amp;elilla,
F1e'lire Malaria.,
l'unsadas y .piquetes ele ala.cranes,
cient.opies '1 animales ponzonosos.
T ner1e en ca8&amp;. tJuu.rl.lur,_, contra 1~
e
• . eij Comprar ,oio ttl purol!:&lt;1 venta en wll.,.s ¡,._, Dro

~¡';!!~"TI~'t!S.
gu~rt

,ll

y .Botica~.

Luis Clemen.t,

1896.

Los prismas en que estalle;
Y paea confundida en las tinieblas
Sin que esos prismas halle.
Moléculas perdidas en la sombra,
En perpetuo combate;
Por alcanzar la ráfaga dorada
De sol qne nos retrate.
Burbujas de jabón que hacia el espacio
Leves nos elevamos,
SabiPndo que en la altura está la muerte,
Que al subir, estallamos.
Aspiración eterna de lo grande;
Tendencia á lo pequel'io;
Enjendro de ilusión y de materia¡
De realidad y sueño ........ .
E3 miRterio la cu na...... y del sepulcro
Es misterio la calma,
Y se va...... burbujeando entre misterios,
El mi8terio del alma........ .
Lurs E. N ERVO.
Julio de 1896.

Los labios sensuales que besan y manchan.
Oh mi amado! ¡mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada,
Cuando tú con tus labios me beses
Bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias;
Dame el beso soñado en mis noches,
En mis noches tIÍstes de penas y lágrimas
IJ 1e me deje una estrella en los labios
Y un tenue perfume de nardo en el alma!
JUANA BORRERO.

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Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe estar sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, para poder
tomar una pequeña dosis, á los primnos sintomas ele ineigestión, y
eYitar as!. un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, l!Iass.,.E. U. A.

PRIMER PREMIO EN LAS

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LAIT Al'iTÉPBÉLIQUE -

LECHE ANTEFÉL

M .EXICO, DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 1896.

con sus sínt1m1as: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró~
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetable..;, á quienes se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen emi- ·
nencias médicas de variGl.S naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

Digestivo Mojarrieta.

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TOMOII

111

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tacl0s dehieral) sa..ber' ?&gt;.1,h0.s.
Leed los ~coryf eoimiel)ios del TI) uJJdo oz')

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padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, et éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado Y
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~uien fuera él. ... !
[Composición y dibujo de Carlos Alcalde.]

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NUMER05

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EDUARDO AGUIRRE.

Enfermos del Estómago

Calle de Alonso letra F.

Es conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que c ura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre ca&lt;l.a Oblea, el nombre DI..
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Preparadas por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, l!Iass.,.E. U. A.

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LAIT Al'iTÉPBÉLIQUE -

LECHE ANTEFÉL

M .EXICO, DOMINGO 2 DE AGOSTO DE 1896.

con sus sínt1m1as: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró~
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetable..;, á quienes se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen emi- ·
nencias médicas de variGl.S naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

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mentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embatazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza Yque
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digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapete11cia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡!'o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, et éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para estimular y .restablecer las funciones del estómago.
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ningún motivo. Exitir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECW DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

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~uien fuera él. ... !
[Composición y dibujo de Carlos Alcalde.]

•

NUMER05

�2

EL MUNDO.

66
"EL MUNDO.''
SJDLANARIO ILUSTRADO.

TKLBFONo

434. -2~ de las Damas núm. 4.-APARTADO 87 B.
MEXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlgin,e
&amp;l Gerente de este periódico.

La suFcrición á ELM0ND0 vale $1.25 centavos al mes,
y se cobra por trimestres adelant:.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ1 cac:6n.

Todo pago deb~ Sf'r precisamente adelantado.

RRGISTR.~DO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá. The Spanis American Newspaper Company, 136 Liberty St. New York, E. U.n

\lota, (f~ itorialt,.
í11, ft,tiuib1t~t, nadottttl.cs
tJ el tr,1bajo lle la Reµftbltrn.

ío; asunto; jullidales lJ la libertall lle la pren;a.
Un pequeño incidente suscitado en eetos 1ltimos días
con motivo de un proceso pendiente d_e solución, ha_ pu~sto al debate el siguiente tema: ¿Es lícito á un p~r1~d1co
ocuparse en un asunto que se encuE:ntra sub JUdice Y
emitir opiniones?
. .
.
Generalmente se ha pensado y dicho con 1~s1~t_enc1a,
que la prensa no está autorizada á externar JUICJOb en
materia de negocios judiciales, en tanto que sobre ellos
no n,cae la sanción legal. Se ha invocado repetid~mente
Ja teoría, de que si un reo no ha ¡&gt;asado por el cnsoldel
jurado, no hay derecho para exa~mar, sN_s actos en las
columnas del periodismo; el escritor r .1bhco está, pues,
obligado á guardar silencio, en tanto que el acto social no
se traduzca en actf/ jurídico. Para nosotros nada más erróneo que eee concepto.
.
.
Creemos que la prensa-al igual de los cuerpos científicos-se halla en sn más perfecta libertad y en su más
amplio nerech , para estudiar_ cualq~ier hecho que, d_e
algún modo se roce con la vida social, con los m1~lt1ples elementos que entran en juego en una agrnpac1óa.
Todavía más: puede suceder que la solución jurídica no
esté de acuerdo con la opinión de cualquier ciuda~ano,
sea éste peric.dista, profesor, j~ris_consulto ó cantmero,
y entonces este cantinero, este ¡ur1sconsu~to, este profesor ó este periodista, puede propal_ar su idea en ?ontra
de la solución jurídica, por cualqmera de los med!os de
publicidad que tiene á su alcance: mostrador, tnbuna,
cátedra, ó páginas de un periódico. .
.,
Y es que, como acabamos de ?-ec1r, en toda cuest1on
jurídica va entrañada una cuestión social, y dentro . &lt;3:e
este orden de ideas todos tenemos facultad para emitir
pareceres.
.
.
Se nos dirá que un periódico puede extraviar la opinión pública, y esta opi~ión extr~vi3:d~, causar. un
mal grave, torciendo la acción de la 3ust1cm, de~poJá~dola de la serena frialdad de que debe. estar mvest~da. Aparte de que estos peligros son fácilmente esqm·
vados por todo juez hábil y de conciencia, diremos que
eliminar una libertad en previsión del mal empleo que
de ella pueda hacerse, no nos parece una doctrina sólida.
Esta influencia que un periódico pueda tener sob~e ~n
grupo de la sociedad, depende del mejor _6. peor cr1teno
del grupo, que, al ser informado de la opm1_ón de un periódico, está en aptitud di! analizar sus escritos, aceptando los que le parezcan buenos y rechazando los que no
respondan á su modo de pensar.
, .
. . .
Una publicación no representa, en ultimo anáhs1s, smo
la expreeión de las ideas de un núcleo de personas, Y los
que temen que la expresión de estas ideas llegue.á extraviar conciencias, se encuentran á dos pasos _del más furioso adversario de la libertad del pensamumt~. P3:ra
nosotros, lo repetimos, esa teoría que se nos exhibe diariamente de que la prensa no tiene el derecho de tratar
los procesos que se encuentran .sub judice, no está apoyada en ninguna base positiva.
.
La prensa eetá en su puesto a! ocuparse _en cualqmer
asunto que constituya una IIJateria de est11~10, y l~s cuestiones jurídicas figuran actualmente en pn~era h~ea en
lasfnnciones detodo hombre que pretende 1~vest1gar el
medio que la rodea, partiebdo de hechos par t!culares para presentar después sus indicaciones sociol6g1cas.

Hace poco más de un afio sostuvimos ~n est~s columnas el pensamiento de sus~ender la mam~estac1ón anual
del 18 de Julio, para orgam;a~ una fiesta, mdudable_mente más Incida cada cuatro o cmco años, á la memona del
Benemérito d~ América. Nuestra idea no tiende en mo·
do alguno ,í. desteri:ar el culto que el partido )ibera! profern al gran Tefo1·m1sta; tratándose de D. Bemto Juárez,
nosotros st&gt;remos los pl'Ímeros en hacer perdurar w memoria t&gt;n el corazón de los mexicanos.
Por de¡.aracia cada festividad nacional se traduce en
una pérdida del trabajo de la República, ya de por sí
bastante mezquino. Muy justo nos parece honrar á
nuestros inmortales, pero no vemos razón de honrarlos
dejando de trabajar. Todavía el. jueves último tuvi_mos
otro dia fo~tivo-el aniversario de la muarte de Hidalgo-y si se aumenta el número de estas efemérides, la
labor general habrá necesariamen~ de resentirse de _e~tos altoe hechos, en mitad del cammo de la product1v1dad mexicana.
Para suprimir las festividades _religiosas, los \iberales
hemos tenido una razón económica, que es preciso conservar siem ¡.,re de nuestra parte. Pero si sustituimos un
día perdido por otro de h lganza, el saldo de cuenta no
arrojará una partida á favor del país.
Juz"an,os que uno de los medios de enaltecer nues•
tras giorias pasadas, es acTecentar la prosperidad y el
biene~tar mwionales, cooperar al mayor ensanche de la
riqueza pública, ya que ésta es la piedra fundamental de
todas las libertades y el origen de todos los progresos.
El obrero qne deserta del taller y se refugia en la taberna, no h rnra á ningún.héroe ni enaltece ningún ~echo épico. .Añadiendo una partícula más á la producción
sirve mejor 11 su patria.
Hubo una época en que la Iglesia cercen?.ba al tralajo
de la Repüblica una cuarta parte de su volúmen anual.
Los economistas han estimado que esta cantidad de fuerza desperdiciarla significaba algunos días de hambre para las claseR iufPriores, y el hambre ha sido el gran enemigo de la RepÍlblica.
Ya que por fortuna vamos saliendo del triste estado
económico en que hemos permanecido durante algunos
centenares de años; cuando se acentúa una visible mejorla en nuestra fatigosa indolencia nacional, no busquemos un motivo para volverá los tristes tiempos en que el
pretexto de re,·erenciar á Dio8 servía para empobrecer,
degradar y envilecerá los hombres.
Conmemoremos nuestros grandes hechos patrios, haciéndonos dignos de los que nos precedieron, por la labor
y por la constancia, los dos formidables motores de las
modernas nacionalidades.

Un tt!innitJ misteriostJ.
La curiosidad pública se pregunta qué ha pasado en el
silencioso, pero presentido combate, entre el vieitador
del Vaticano y el Padre Plancarte, abad de Guadalupe y
obispo dt&gt; Con~tanza in partibus.
El drama, oculto en espesas nieblas, ha tenido, según
la opinión gener,d, un desenlace funesto para el restaurador de la Colegiata, que en eeta · 1ucha, en medio del
más profundo sigilo, ha sido vencido por su flamante adversario. Se a,egnra que el resultado de este formidable
encuentro ha sido la suspensión del Sr. Plancarte de su
alto cargo du abad de la Colegiata, y todavía más, de la
dignidad episcopal con que había sido investido.
¿Qué puede haber de cierto en estos rumores? Lo único
cierto es qne el Padre Plancarte, después de una grave
enfermedad. ha salido de México á cambiar de aires, tal
vez porque los de esta ciudad eran para él nocivos.
Toda esta historia se agita en el misterio, se debate en
Jaobscuridad. y de ella sólo llegan ecos como de una
tempestad IPjana.
l\lonseiior Averardi ¿comienza, pues, á ejercitar sus
funciones de Delegado del Papa? ¿Ha comenzado, según
la frase del 1',1tlre Coloma, á barrer para adentro?...... Esto es lo que 10s acontecimientos se encargarán de probar.
Lo que sí esbl fuera de duda es que el Visitador Pontificio no ha tratado de emprender la supuesta campaña anti-reformista que había profetizado un perióctico extranjero, eeguramente por haber encontrado una barrera infranqneable á sns propósitos.
En la esfera de acción en que Moneeñor A verardi parece comenzar, hay aacho campo donde funcionar con
excelente éxito,

AGOSTO,

1896.

ilustre Mr. Bryan, pa~ece no aceptar !ª cooperación ~e
)os populistas en el trmnfo de su candidatura; renunc1~
ó parece renunciar t~n valiosa ay_uda y están ei;i vfsperas
dequedarsesin candidato los últimos convenc10nales deSt. Louis.
.
.
Misteriosa é inexplicable parece e_sa renuncia, por_c¡ueno satisface pensar que la haya motivado la dete11mnaci6n de los populistas de ex?luir á ~fr. S_ewall, el ca_ndidato democrático para la V1cepres1~e~cia, de las listasde sus elegidos. Pero ella parece ex1st1r y pronto habre mos de saber cuando la comisión nombrada en Chicago
vaya á Lincoin á festejar á su e:andidato, ei éste acepta ó
no definitivamente la cooperación de las filas populistas.

***

El Dr. Jamesson, el célebr~ caudillo de_l l~vantamiento
sud-africano contra las autoridades constituidas de la República del Transv:ial; el activo a~ente de Cecilio Rh,)des
y de la Compañía mglesa del Afnca Austral, que á hnes
del pasado año se alzó en armas, y estuvo á punto dt&gt; 1ar
al traste con el gobierno de Krueger, á no haber sufndo
terrible y sangrienta derrota en los c3:mpos de Joahn~sburgo, acaba de seT juzgado y sentenciado con s_us v,nn•
cipales cómplices por tr)bun~J com_pete!lte _Teumdo a este efecto en la metrópoli del 1mper10 bnM.n1co.
Benigna y suave como J:ia sido la sentencia de algunos
meses de prisión pronunciada contra los culpables, prue•
ba una vez más que la Gran Bretaña sabe ante todo cubrir las fórmulas y procura ser g_ala1;1-temcnte co_rrecta en
lo exterior aun contra sus propios mtereses. Si la Com·
paiiía del A.frica Austral es una Sociedad autorizad_a po~
el Estado y recenocida _legalmente en sus ~endencrns_; s1
el gobierno de la Coloma del Cabo, dependiente en c1er•
to modo del poder c~n~ra', ha obrado de a~u~rdo con la
Compañía que summ1straba los fondoe, y s1 el ~r. Jamesson y socios, 1,0 eran más que a~entes secunda~10s de
1
las altas miras inglesas en el Contrnente .Negro,
a cualquiera extrañará, como á nosotros nos ha extrañado, ver
que se condene á los acusados, siqnier se les imponga
una reclusión temporal, que tal vez IH? se llevará á cabo, á individuos que juzgados e_n los tnbunales de Pr~toria habrían merecido sentencia de muerte por el deh•
to de alta traición coutra las instituciones del Transvaal.
Con la perspectiva de tanta _lenidad en los tribunales
ingleses el alma del levantamiento, el rey del oro, encarnación del genio británico en el Africa del Sur, el _caballero Cecilio Rbodes, primer ministro de la Colo~rn ~el
Cabo en aquel entonces y Presidente de la Co11;1p_a?fa m•
cohada en el asunto, va pretende someterse á 3u1c10 y espera tranquilo su sentencia. No así el jefe del gobierno
en Cape-Town: en eu olímpica grandeza rechaza toda ingerencia judicial en aquella algarada, y acusa de apócrifos los tdegramas que le fueron ocupados al Dr. Jamesson en la noche de Joahnesburgo.
El episodio de que ha_bla~os, no será un motivo sl!fi•
ciente para que la política mglesa, en toda la extensión
del Africa, mude un momento de rumbo.
Allá van sua huestes vencedoras en el camino do Don•
gola· aHá llueven regimientos y batallones sobre las insurr~ctos matabeles, y si como aconseja un periódico i nglés Lord Salisbun· se reeuelve á efectuar vigoroea osLentación de la fuerza del Imperio Británico en el t&gt;xtremoSur, á hacer una demostración naval de importancia en
las aguas africanas, 1~ ~scuadra ':olante, qne sólo reunida en Plymouth, sirvió en la pnmavera pasada á acallar las murmuraciones euroveas, servirá ahora para
aclarar todos los nubarrones, s1 es que no desata la tormenta, y señalará de una vez la decisión que tiene la.
Gran Bretaña de extender la influencia de su poder, des•
RESUllEN.-La Co11venrion Nacional del Partido tlrl Pueblo de el Cabo de Buena-Esperanza hasta la desembocaduen la ciudad de St. Louis.-Sus tendencias y su posible de- ra del Nilo.
X. X. X .
sencanto.-Jucios y sentencia de los invasore&lt;1 del Trans· 30 de Julio do 189G.

,alítica gtntral.

vaal.-La política inglesa en el Continente Negro.
Por fin terminó ya la agitación preparatoria de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
A la Convención republicana de St. Lonis, que dejó marcado su programa con la aceptación incondir.ional del talón oro y las atrevidas declaraciones que marc~ban una
política más vigorosa, casi agresiva, en las relaciones extranjeras, siguió la democrática de Chicago, notable yor
el inesperado nombramiento de l\Ir. Bryan para candidato y su adhesión fanática á la libre acuñación de plata
e~ la proporción de uno á diez y seis con el oro, para restablecer el valor legal del metal blanco en todas las transaccionos mercantiles y financieras.
Hoy tenemos que referirnos á la Convención nacio~al
del que se llama asi mismo Partido del Pueblo,_ reumda
también en St. Louis, Missouri, la semana anterior. Tras
largas y alborotadas disc~siones, donde ~o faltaron E;S:ls
eecenas ruidosas y frenéticas que caractenzan los meetmg,
americanos; tras acaloradas sesiones donde los fuertes lucían los puños y los elocuentes se d~e bordaba~. en es ten·
tóreas frases, se produjo una especie de exc1s1ón en. el
partido populista, porque unos pretendían. sosLener mcondicionalmente el programa y los candidatos dem~cráticos, y otros argüían en favor de _un J?rog_rama genmnamente populista, que conservara hmp1a, inmaculada,
la personalidad dei partido, sin que se perdiera y confundiese t'n las ondas de la Democracia.
Al lado de la convención populista, se celebró la del
pattido de la plata. Ambas se perdieron en disquisiciones
económicas en defensa de la plata; las dos se l~n~aron á
lucubraciones políticas de marcado sabor soc1ahsta1 Y
juntas proclamaron como candidato al elegido de Ch1cago. al enfant gáté de los demócratas, al fogoso orado_r y
esforzado campeón del bimetalismo, \Villiam Je11nmgs
Bryan.
Pero qué desencanto para los que militan en los
filas del Partido del Puebln! El elegido de los demócratas
y á quien se le comunicará solemnemente el pr~grama
aprobado y la candidatura proclamada, en 10s primeros
días de .Agosto, ante la multitud democrática, congregada en los jardines de la Plaza )Hdisson de X ueva York, el

Nuestros Grabados
iQuién fuera él!
( Oümposición y dibujo de Curios Alcalde.)

La Alameda es el umbrío y poético escenario de cien novelas que han sucedido, suceden y sucederán.
.
Ahí se refugia el estudiante un si es 110 es románticoque trata de mitigar las durezas patológicas con la poesía que se difunde por el solitari? paseo; ~hí acude la colegiala, que hace una escapatoria para 1r á la cita conel novio· ahí va el anciano que busca el silencio para pe_nsar en l~s dias idos, y ahi por último, en la banca de piedra ó hierro, bajo los fresnos que chorrean sombr,i, bus·
ca nido momentáneo la gentil pareja de recien caF~dos.
No hablan; sit-nten la voluptuosidad del si!Pncio; dé3anse·
imprt&gt;gnar del encanto que aletea en su rededor ..._. ..... Y
en tanto, el vecino, joven también y acaso descepc1ona~odel amor, hácese el distraído contemplando la gran pa¡a•
rera, para no verá esa otra pareja de pájaros que cantaná duo la ventura del amor, acaso vedada para él. ....... .

LA BATALLA DE FIRKET.
Lentamente pero con firme paso marcha la exped\ción·
anglo-egipcia, que ha de volver al Jedive sus antiguas·
posesiones del Sudán, y que extenderá la britá11ica in·.
fluencia hasta las fuentes del sagrado Nilo, preparando nsí
el camino para extender la línea trascontinental, que ha
de unir la ciudad del Cabo y la antigua corte de los Faraones.
Lentamente, pero con esa seguridad que preside todaslas expediciones y todas las tentativas inglrBas, av:=inzan•
hacia Dongola las fuerzas que manda el Ueneral l\.etch·
ner.
Nada influyó ni pudo influir en sus tendencinP !ns p~o-testas de las potencias unidas que pretendiern }'r_anc!ar
apoyada en su fiel aliada la Rusia; nada, las ¡,red1cac1o•
nes de los fanáticos mahdistos congregados para recha-

2

AGOSTO,

1896.

zar la extraña intervención; ni la bandera 'l"erde del Profeta, enarbolada por el Sultán de Jartoum, convocando á
los creyentes para una guerra santa contra lus enemigos
jurados de 1a Media Luna.
Seguros de eu fuerza y fir~es en sus posiciones, van
poco á poco adelantando hacia el corazón del país invadid&lt;&gt;.
Primero en Wadi-Halfa y Akasheh, después en la temida batalla Firket, allá van las huestes sudaneEas los batallones egipcios y loB regimientos británicc,s cu'.briéndose de gloria, y señalando su paso con ruidosos triunfos.
Dejan cubierta la retaguardia con fuert.es guarniciones
que se orondrán á. toda intentona de rebelión en los in~
digenas; tienden los rieles que acortarán las distancias y
han de unir ·wadi-Halfa 1\ Dongola, y van al prestigiar la
autoridad del Jedive, prestigianJo tres veces más el nombre británico.
. Todo anuncia h:ista_ ahora, que á menos que surjan
mexperadas compl1cac1ones de parte de las potencias interesadas en oponerse á la perdurabilidad de la preponderancia británica en Egipto, á menos que Rusia haga
más efectiva la cuasi platónica alianza-hasta h'&gt;y~ue
la une á la República Francesa, y se decida á apoyar
con voz de aliento los pretendidos derechos de Francia
al p1:otectorado egipcio, las cosas seguirán por el mismo
cammo que han tomado, y la siempre codiciosa Inglate•
rra marchará á redondear eus posesiones africanas.
Nuestro grabado representa una vista general del campo de batalla de Firket, la más notable de todas las Que
han tenido lugar en la campaña del ~ilo Superior.

EL!i.UNDO.

67

HARRIET BEECHER STOWE.
El día 1? del mes en curso pasó á mejor vid~, en Esta,
dos 'Gnidos, la ilustre dama cuyo n-Jmbre sirve de título
á estas línea~. autora de «Uncle Tom's Cabin,11 [La Cabaiíct del tío Tom] obra universalmeute conocida y célebre porque fué uno de los elementos, acaso el más poderoso, que conmovió los ánimos en Norte América, pro•
ducieudo la tremenda conflagración que se llamó Guerra
antiesclavista, la cual produjo la manumición completa
de los esclavos de la Unión.
Leídas estas líneas, nadie extrañará que consagremos
á lo ilustre muerta un sitio pri,ferente en nuestras columna~, y que para que nuestros lectores den á su obra toda.
la importancia que se merece, reproduzcamos algo de lo
que de esa obra escribió, á raíz de la muerte de la autora, el elegante literato Bolet Peraza:

"Un bigote prematuro."
[Composición y Dibujo de Martlncz Carrión.J

Es intencionado ese ligero esbozo de una travesura infantil, muy vulgar, como que la renuevan todas las nuevas generaciones, pero siempre venturosa por la hilaridad
que despierta.
El dibujo, á los que fuimos escolar~ nos arranca una
sonrisa, á los que lo son aún, una franca carcajada.
\

ESPEOTAOULOSMaggi ha sid_o muy bien recib~do en ~axaca y trabaja
ahí, á lo que dicen personas recién venidas con envidiable éxito. No es difícil que volvamos á verlo en Máxico.
Pronto tendremos en Bucareli un nuevo Frontón que
lle:ar~ el nombr!l d~ uFiesta Alegre,» y para el cuaÍ habra, sm duda, publico, pues es proverbial el entusiasmo
que en México se ha despertado por los pelotaris. 1'~ste
espect~culo ~ue~e considerarse ya como perpetuo en es•
ta capital. D1fíc1lmente, en efecto, preecindirían los amateurs del nuevo sport de su diversión favorita.
La Compañía Infantil continúa trabajando con éxito
en el Arbeu, tres ó cuatro veces por semana.
En el Circo Orrin ha estado dando conferencias científicas el nifío Emilio Rouuinot, á quien los programas denominan uniil.o sabio.,.
La noche del juev~s púsose en escena en el Hidalgo un
drama de autor mexicano: La Sombra por Alejandro Cuevas. Ya nos ocuparemos de esa obra.

PERSONAL.
Llegó á esta ciudad, de regreso de los Estados Unidos
el Sr. Matt W. Ramson, Ministro de aquella nación en
nuestra República.
El Sr. Ministro Limantour, muy mejorado de sus males, regresará dentro de breves días á esta capital de los
Estados U nidos.
'
Acaba ~e obtener en Oaxaca su título de médico, des·
:pués de ~1gnros? examen en el que demostró su talento é
ms~rucc1ón, el ¡oven D. Gildardo Gómez. Nos envió la
tés1s que con tal motivo presentó al Jurado tésis que versa so~re \a higiene en la c_iudad de Oaxac~ y que es un
t!·aba30 bien pensado, me3orescrito y de indiscutible uti·
hdad.
Feli~itamos afectuosamente al nuevo médico, haciendo
los me¡ores votos por su prosperidad.
. El miérc~les último en la noche, y por la vía del Nacional, J?art1ó para los Estados Unidos el Sr. Lic. D. Rosendo Pmeda, acompañado del Sr. Lic. D. Eutimio Cervantes.
Nnmer?s_íeimos amigos. fueron á despedirá ambos esti·
mables via3eros á la estación. El viaje del Sr. Pineda es
d~ mero recreo, más no sería di~~i,l que con esta oportunidad desempeflase algnna com1s1on del Gobierno.
.Falleció _en Tol?c~ la Sra. Y.' Tirsa Gonzalez de Aragon
vmda del ilustre ¡unsconsulto D. Prisciliano )Iaria Diaz
Gonzalez.

Murió en el Hospital Ju,frez, víctima del tifo, Luis
Basurto, excajero del banco hipotecario, que hi-..bía sido
condenado á larga prisión como reo de desfalco.
Han pasado por Laredo, con dirección á las poblaciones del interior de nuestra República, varios trnnes cargados de maíz, para aliviar las necesidades de los pueblos en que se han perdido las cosechas.
El l\Iarshall Ware, de los Estados Unidos y el teniente
Tellez del Ejército mexicano, llegaron á Laredo travendo prisioneros á Inés Ruiz y á Juan Duque, que figuraron como cabecillas en la pasada revuelta provocada por
Garza. El Gobierno mexicano pid:ó su extradición á los
E~tados Unidos, la Gua! fué concedida por el Gobierno
de la vecina República.
.
Es muy probable que el dia 1.5 del próximo Septiembre se inaugure el jardin de la plazuela de Santo Domingo, que llevará el nombre de la corregidora de Querétaro
Doña Josefa Ortiz de Dominguez. Está ya concluido el
pedestal en que se alzará la estatua de la heroína y solo
se espera que el escultor Sr. Contreras entregue dicha estatua para inaugurar el jardín.
Próximamente vendrán á México e! Conde y la Condesa de Calcinera. La Condesa es á lo que se dice una
distinguida artista y periodista inteligente que firma con
el seudónimo de ilfaría Rous.~d.

"F lores de Agosto "
Jfientra., haya ro.•as ...... decía en un pTimoroso cuento
D'~ Emilia Pardo Bazán, dejando suspensa esta exclamación que expresa tanto......
Mientras haya flores, y una mujer hermosa que las cor•
te, que se embriague con sus perfumes, diremos nosotros
parodiando á Becquer, habrá poP.•í11.
I..as flores son los versos q1,t el prado r&lt;mta al sol......
dijo un poeta.
Y la joven, la hermosa joven del grabado, va en busca
de esos versos rudos, primitivos, de esos versos dela madre naturaleza: la gran poetiza, para formar con ellos un
ramillete que será un poema .....

El dia 30, aniversario de la muerte del Padre de la In·
dependencia Nacional, celebrose con la rnlemnidad de
costumbre, efectuada esta vez en el teatro Circo-Orrin.

La colonización mormona está haciendo rápidos progresos en Chihuahua. 5,000 mormones ha v establecidos
en las colonias de San José y de Hidalgo · En esta última se está construyendo una presa que regará 50,000
ac-es de terreno y que estará conclllida el año entrante.
En este año se espera la llegada de 100 familias escandinavas.
llARR!ltTREF,CHER STOWE

Autora del "La. caba.iía. de TioTom," muerta el 1&gt;" del presente.

. «Harriet:-dice este tra~ hablar de [la familia y educación de !a ilustre da_ma-e~_cu?haba atenta, interesada y
conmovida las relaciones dianas de los crueles tratamiento3 que.:;:recibían los esclavos; y llegó hasta presenciar
cómo su padre, tan venerable, y su esposo. tan austero,
y su hermano Hcmrry, tan recto ciudadano, se hicieron
una ocasión encubridores de un esclavo que al Canadá
huía del látigo de los capataces inhumanos arrostrando
aquello~ ejerr_iplar1:~ varones el castigo de ia ley por su
revolucionaria acc1on, antes que entregar la víctima á
sus verdugos, aquella propiedad ya lacerada á su dueño
para que se rematase á vergazos. Estas escenas de sierV?B prófugos_ se hacían más y m~s frecuentes á pro por•
c1ón que las ideas de emanctpac1ón cundían á medida
que los crueles esclavistas se exacerbaban,
á medida
~ue sobre los IJ?fseros esclavos caía_~ má, y m:ts pesada é
mhumana la diestra del amo salva¡1zado por la soberbia
y la codicia.
Uno de esos_ episodios d~ infelices fugitivos sirvió de
asunto á Harnet para su inmortal novela. La escribió
más con lágrimas que con tinta, y aquellas páginas hermosas de ternura y compasión, profundas e.:i la idea sublime que iba á propagar, elocuentes por los tonos y el
colorido de_ las elegías y de l&lt;;&gt;s cuadros que en ellos resuenai: y viven, fu_!'lron publicadas por la primera vez en
la sección de folletm de un papel de escasa circuiación
"The National Era,11 editado alht por los años de 1851
52. La novela, dada así á retazos, leída por escaso 1,úmero de gentes, ni le produjo ásu escritora ruásque unos
300 p~aos, ni le acarreó al principio fama alguna. Mas á
un editor de Boston se le ocurrió ponerla en forma de libro, la dió al público en ese nuevo aspecto y poco des·
pués se -yendfa medio millón de ejemplare;, y el nombre
de Harnet Beecher Stowe andaba e~ todos los labios, y
en t?(los_los hogares corrían las lágnmas leyendo la triste h1stor1a '.le los edclavos, y en los pechos republicanos,
en los cerebros de los filósofos, en las almas cristianas se
condensaba aquella tempestad que se llamó ""uerra del
Sur," tras de la cual apareció lavada con aangr; la mancha vergo~zosa de la gran República; la Esclavitud deshonrosa é mfame.»
Duerma en paz la gran benefactora de los míseros es·
clav?s, y que las bendiciones de éstos sean la perpetua
o~c1ón que en rededor de su tumba surja y se levante al
cielo.

y

y

NOTAS DE LA SEMANA
El as_unto Pon_cel_Enriquez sigue su curso, sin que ha·

J'.ª habido 1:13ás m~1dente nuevo que la concesión de la

h_bertad ba30 caución de $L5,000 al Sr. Lic. Ernesto Enrique~. El Sr._Lic. D. Gumersindo Enriquez, padre del
antenor, publicó una carta en el Gil Blas suplicando á
la P!ensa que ;10 se ~cupe más del asunto para no pre·
ven1r en nmgun sentido al público.
El Sr. Administrador General de Correos salió últimaLI!e;11te de la capi_tal por la vía del Central, con el fin de
V181tar algunas ciudades del Interior.
_Severiano Galicia, presunto responsable de los distur•
b1os de Pa_pa~tla, fué enviado á Veracruz, consignado al
Juez de Distrito de aquel puerto.
Hanse acumulad? más r.cusaciones contra el general
Delgado y el snmano de su causa sigue abierto.
Espérase en estos dias en la capital al general Escudero de regreso de Sinaloa.

Fué aprehendido en esta capital Luis Méndez, quien
raptó en Mayo del año en curso y en Ocatlán á la joven
Altagracia Romo.
Los periódicos diarios de esta capital han exagerado
mucho la importancia del suceso, acreciendo así inconscientemente la culpabilidad del raptor. La verdad del
caso, según fidedignos informes es que el joven l\Iéndez
fué autorizado por su novia para raptarla y que no hubo
violencia alguna contra ella. Además reparó Sll falta ca•
sándose civilmente en Michoacá.n y por lo tanto la gravedad del caso resulta bien disminuida.
En el pueblo de Tepozothfo, Distrito de Cuernavaca,
Estado de Morelos, se erigirá un bonito mouumento pa·
ra conmemorar el nqtable descubrimiento de la llamada
Pfrámide del Tepozteco, que se llevó á término con motivo de la reunión en México del II Congreso Internacional de americanistas.
El Sr. General D. Pedro Rincón Gallardo á mediados
de la semana pre~en~ó sn renuncia al elevado cargo de
Gobernador del D1stnto Federal que desempeñaba y esta renuncia le fué aceptada por el Sr. Presidente de la
República. El Sr. Rincón Gallardo debió. entregar ese
Gobierno el dia 1? de Agosto, es decir ayer. Hasta la hora en que esto escribimos no se sabe quien lo sustituirá
aunque oficios~mente se mencionan varios nombres. El
señor ex-gobernador, partirá en Saptiembre para Europa. Entre tanto hará una visita á sus haciendas del Interior.
La corbeta Zaragoza irá definitivamente al Japón. Ultimamente arribó á las islas Hawaii y en Honolulu el almirante :Monasterio y el capitán Pozo fueron pre~enta·
dos al Presidente Dole en Palacio, donde se les hizo cordial acogida.
El Sr. Monasterio dió á bordo del Zaragoza una recepción que estuvo muy concurrida.
El Sr. Francisco Espinosa, de San Francisco Californ_ia, Secretar_io p~rticular de Mr. But~er, uno de los principales prop1etanos de los ferrocarriles del Distrito, ha
venido á esta ciudad para estudiar si es posible utilizar
una caida de aglla para impiantar el sistema de tracción
eléctrica.
El Sr. Gennal D. Antonio Gayón ha cesado en sus
funciones de Jefe del Departamento de Caballería y ha
pasado á Per magistrado supernumerario de la Suprema
Corte de Justicia Militar. El lugar del Sr. Gayón será
ocupado por el Sr. General D. José María l\Iier que antes
era magistrado de la Suprema Corte Militar.
El Dr. D. Eduardo Licea.ga, Presidente del Consejo de
Salubridad, ha dirigido á un periódico la siguiente carta:
11Impuesto del artículo publicado hoy en su acreditado
diario bajo el título: «El cólera en la Isla de Cuba. Graves amenazas para )léxico,» debo decir á u.,ted que tan
luego como el Con~ejo Sllperior de Salubridad tuvo conocimiento de las noticias cablegráficas relativas al cólera en
aqnella Isla, dirigió por telégrafo una circulará sus d'.llegados en los puertos del Golfo, ordenándoles la más l'stricta vigilancia con las procedencias de la misma Isla, y
además, por el conducto debido, pidió que la Secretaría
de Relaciones adquiriPra informes del Cónsul de México
en la Habana, acerca de la exactitud de tan alarmante
noticia.
•
. Como usted_ se servirá ver por lo expuesto, las indicaciones conten!da_s en el citado artículo han sido ejecutadas con antenondad y oportunamente, y al público se le
dará el debido conocimiento, tan lDego como se tengan
informes exactos sobre el particular.,.

�EL MUNDO.

68
Lo:-. grandes artistas.
CIIOPIS ISTlllO.
1[ Mathia~, el eminente profesor del Conser,·a~o-rio dti París, discípulo d:e Chopí!1? ha referido recientemi:,11te á un cront8ta pans1ense algu·
nas anécdotas uel gran. maettro polaco que cn:ti·
rnos dignH~ de ~er referidas. .
Una noche-dice :II. :llath1~s-habfa gran re:
cepciónen cas:l de la condesa X ...... ~1.enti:ar, u
en el salón á un joven de P?rte d1st1ngmdo Y
á quien los concurrenteA prodigaban toda _su~rtt'
de atenciones :era Thalberg, el fawo~o pianista
que gozáb.1 de reputación europea. «Sr. Tbalberg,
t0qne usted algo,• «Sr. Thalberg, _acceda usted _ii
nuestros megos. • Thalberg accedió á tales pet1•
ciones y se &lt;.lispoura il pulAar. las teol~ de un
magnífico Erard, cuando un cnado anunció_: «:\la·
dame Jorge S,md, ~I. Chopín ... Todas las miradas
se Yolvieron hncia los quti entrab~)I en aquel mo·
mento. Encambio yo tenía los OJOS IJJos en Thalberg
y por la expre.•ión de su _rostro co1_npre11dí que &amp;e
sentía viYami&gt;nte contranado: fácil ern compren·
der porqné. Thalbl•rg era el polo opuesto d~ qho•
pfn; las piezas que tocaba carecían de sent1m1e11•
to \' Aolo ei;tauan compue~tas _1;iara poner de m_a•
nifiei;to la admirable pertt:cc1on de su mecams•
1110• Como Thalberg i:1º ignoraba lo poco que
&lt;·~timaba Chopín et'ta c,ase de obras, !1~ le gustaba afrontar la crítica de aque_l .mus1co, más
grande que él y !!uyo &lt;.les~én ad1\·111aba al trnvés de su exquisita cortesia; po.r esta razón hu•
biera querido lernntar~e del piano, prro se lo
vedaba su pundonor, y así no turn más reme·
dio que tocar, ejecutando. HI fantasía s~bre motÍ\'0S de l&gt;o11 ./11a11 ~on cierta coqu~tena y c&lt;;&gt;n
una limpieza y brío 1.ncomparables. Chopín-ann
me parece estarlo v1enuo-e,.cuchábale apoyad_o
en la chimenea. Cuando Thalberg hubo ternunado, Cho,&gt;ín, en m~dio de !ln~ tempestad~~ a_plausos, adelantóse hacia el piami:;ta y le dmg19 al•
gunas fra~es laudatoria~: 1:halberg estr~cho ~u
mano, púso~e e.xtra&lt;;&gt;rdmanam~nte ~eno, ba¡ó
los ojos y se mchnó sin pronunciar. una palabra.
Aquel silencio traducía el pensarmento de Thalberg y quería decir: ,,).1e a\'~rguenz? de que me
aclamen á mí que no s~y smo un i:irt,w~o delante de vos que sois un artista. de genio..... :''
Chopfn-aflade )1. Math1as-era seus1ble, ex•
cesivamente impre¡¡ionable, dotado, como les SU•
cede 1bnuchosgrandes artistas, de una inteligen•
cía profe,!Íonal que. se concentraba sobre .un objeto único y se mamfeslaba poco al extenor.
Desde el punto de vista sentimental, Chopín era
su mamen te celoso, de cara!!ter,arreba!año y ffi';JY
exclusivo en sus afectoe: nmguo capncho le d1~trajo de su amor enfermizo ii Jorge Sand, y mientras duraron eus relaciones le guardó fidelidad
absoluta.
Daba lecciones por necesidad y no pocaR veces por el
gusto sólo de ensenar. Los edit&lt;;&gt;res ~e música )e ofrecían
por sus mejores piezas una retr1bnc1ón , 1:11ezqmna quera·
ra~ vece, excedía de 500 francos. Su gemo estaba en J&gt;Ugua con las costumbres del vulgo, que adoraba la musica
italiana y que no r.dmitía otra cosa en ma.teria de arte
musical: las gentes veían en él á un excéntrico y se burlaban de él como más tarde se han burlado de Berlioz, de
Wagner, de César Frank y en una palabra de todos los
innovadores.
De estas burlas, consoláb.ile la admiración de algunos
que le hicieron objeto de un culto apasionado: mientras
en todas partes reinaban los favoritos de la moda, los ejecutantes m~ravillosos como Thalberg y Stannaty, Cho•
pín fué el rey, y casi pudiera decirse el dios de unas po•
cas damás del gran mundo, en cuyos ¡¡alones sentíase aliviado del dolor que le causaba ver en los demás del:leonocido su talento. El mismo Liszt le hacía sombl'a, y Cho•
pío, aunque le profesaba un cari~o verdaderamente
fraternal, no podía menos que entristecerse comparan•
do los triunfo&amp; que obtenían las obras de aquél, con
el mediano éxito que lograban las suyas. Sus rivale3, ein
embargo, reconocían lo mucho que valía y rendían tributo á su superioridad.
Una notable eecritora francesa, Mme. Girardin, describe en los siguientes términos la última audición que
Chopín dió de sus obras en París, con ocas!ón de un concierto en que tomó parte l\Ule. O'Meara, discípula suya:
•Chopín estaba allí, asistiendo al triunfo de su discí•
pula, y todo el mundo se preguntaba: ¿Le oiremos? El
hecho es que, para sus admiradores apasionados, ver á
Chopín toda la noche alrededor de un piano y no oírle
tocar, era el suplicio de Tándalo. La dueña de la casa tu•
vo compasión de nosotros; fué indiscreta, y Chopín tocó
y cantó sus más deliciosas melodías, cuyos caprichos se•
guimos con nuestro pensamiento, y á cu:yas notas poníamos las palabras que nos parecían más aJustadas al canto. Eramos una veintena de aficionados sinceros, de veréladeros creyentes, y no perdíamos ni una nota ni dejábamos de apreciar la más insignificante expresión de una
fmse: era aquel un concierto íntimo, serio, tal como nos
gusta: no se trataba del músico qn~ ejecuta las piezas con•
tratadas y desaparece, sino de un talento hermoso, aca•
parado, acosado, atormentado sin ePcrúpuios y miramien.
tos, á quien se pedía que repitiese los trozos preferidos, 7
que lleno de gracia y de car1da:i, repetía la frase predilecta para que todos pudiésemos fijarla clara y precisa
en nuE:stra memoria y .icariciar su recuerdo mucho tiempo. Una sen.ora le decía: 11Porfavor, toque usted ese hermoso nocturno dedicado á la señoritia Stirling, al que hemos dado el nombre de peligroso,• y Chopín sonreía y
tocaba el nocturno fatal. •Yo-exclamaba otra-quisiera
oír una sola vez, tocada por usted, aquella mazurca tan
triste y tan encantadora,• y el maestro sonreía y tocaba
la deliciosa mazurca. Las más astutas, daban un rodeo
para llegar al fin que se proponían: •Estoy estudiando la

2

AGOSTO, 1896.

mujeres de aquella raza, creen ellas que&lt; 1mareerá suyo, y que figurarán en primera línea corno
figuran en el 1tport de la caza. e n el cricket t-n el
football y en el. ciclismo. Los escolar,:s de Ox.
ford y d e C:uubridge 110 monopolizarán las lieatas nacionales de las regatas como hasta aquí, sino que muy en breve habrán de dejar paso á lae
animosas tripulantes de las lanchas ferue uinas.
El aire del mar curte la piel, d,índola marcado tinte moreno, grave defecto para la bd lt-za eapir.itual de las.hi~as del Xorte; pero no es t&gt;st-0 preferible al nac1m1ento y deearrollo de la giba que
poco á poco produce la bicicleta? Una m~rena
con ojos azules y cabello gris t'S una preciosidad
en el mar y en la tierra; una gibosa es un esperpento en plena luz y á ob~curas. Yiajar sobre cu.
bierta en calidad de curiosas, para recrearse contemplando los paisajes de la costa, los magicoe
cuadros crepu~culares ó el cielo estrellado, bien
ataviadas con elegantes trajes y protectores ve.
los, resguard!indose en lo posibte del sol v de la
brisa fuerte para no perder la finura dei cúti,
esto se queda para las mujeres de ayer. La 1114 :
rinrra de hoy, la marina, si es más ¡.,ropio el término, expone al viento, al sol á lan&lt;-blina y á 108
chubascos su rostro varonil y sus torneados brazo!", y, á cambio de encontrartie con la piel toe•
tada y curtida después de algunos Yiajes, siente
su musculatura más fuerte, su circulación máa
viv!l., más potente su estómago, más despE&gt;jado su
ánimo, y entnn·é para su existencia física mú
ámplios horizontes, tan amplios como los del
Oceano en que reEpira y trabaja. No lmy tporl
como el del mar para fortalecer y desarrollar la
naturaleza femenina. Y por disfrutar de él, ¿qué
impo1tan la finura y transparencia de la epidermis, si al fin, bajo la morena patina con que la
atmósfera la recubre y meteoriza, a.&lt;oman los sonrosados colores de la sangre ardiente y sana, que
las brisas del mar purifican en los pulmones?
Salud de hierro, resistencia incomparable, vieta penetrante, valor y deci&amp;ión en el t-~pfritu, todo
esto se adquiere en pleno mar y lejos del amor.
Así lo enti~nden las asociaciones del l..adi.a's
J"arl,ti119 Clul,, y nada tiene de extraflo que, movidas por el impulso de estas ideas, se hayan
puesto á flote, emancipándose de las mberias de
la tierra y de la tiranía de los hombres. En la
escuadra femenina, las tripulaciones se harán por
estado: de solteras y casadas, sin mezcla entre sí,
con barcos insumngibles; de viudas, con buqnee
de velas, cebo de corsario; y de mot/11,,-s e,1 lau· ó
~
suegras, con seguro en la Bq11itatirn, ya que no ee
-..:...----~- ~ - - - - - - - - -sabe por qué causa providencial ó misteriosa la
mayor parte de las embarcaciones que ellas tripu$ra. manuela roorgaao
Rh,as.
lan se van á pique, aunque las sumerjan en acei•
te. T!!l vez sea porque, con apariencias de calDE TEPll'.
ma, condensan en sí mismas loe gérmenes de la
( Fot. de Herrera.)
borrasca, como dijo San Jerónimo en su carta
.
á Heliodoro: «••••••intu.• i11el11.•um e.,t pl'l·ieulllm;
gran sonata que empieza por esa hermosa marcha fúne• rntu.•
est hosli11; lranguillit&lt;M xta t~mpe.,tas e8l;• ó tal vez sea
bre, y quisiera Eaber á qué compás he de tocar e l final,» porque en el final de la vida todo parece quee~tá próxiy el gran pianista sonreía maliciO!lamente y tocaba el mo,
como el mar parece que limita cvn el cielo cuando la
final de la maravillopa sonata fúaebre, una de sus más
tierra ha desaparecido, según lo expuso muy bien el Ta•
grandiosas composicionE's.
&amp;so en la Jeru.•alem, canto X\', estrofa 2-l:
El piano en que toca Chapfn SI'! metamorfm,ea¡ los so11Fugitte son le terre e lidi tutti,
nidos que de él se esc11pan, on acordl's desconocidos, noDe !'onda il Ciel; del Ciel l'onda é coufineu
tas que quizás ee han so!!ado, pero que no se han oído
Sea por lo que quiera, es probado, y si no !cómo había•
nunca; sólo hay una voz en la n!lturale1.a q~e la~ recuer- mos
de vivir en paz!, que en las Jfotltrrs Íll lall''B Ya;-hting
da: la' nota triste dt·l ruiseñor, que e11 el sile~e10 de la
no se salva ni una rata, por lo cual, según el acuerdo to•
noche exhala una y otra vez su melodiosa que¡a ...
mado en la asamblea de marinas ó marineras de Cowee,
las suegras van á ser excluidas del Ladir.,'x Club, como lo
han sido los hombrea.
EL DOlllSIO DEJ, ll..\ll POR LAS )l[JERES.

H}amas dist,n9uidas de la República.

ae

UNA PUBLICACIO::N MUSICAL.

Falt~bales á las mujeres apoderarse del último elemento en que no dominaban. En la tierra, después de ser seMuy pronto se repartirán los prospE&gt;ctos de la que va
floras y reinas, se han hecho ciudadanas.; en el fuego, no á editar en esta capit.al el conocido profesor Don Antonio
hay fue~o superior al suyo, con el. cual t1.enen al mun~o Cuyás. Sabemos que, ameno y variAdo e l n uevo periódi•
convertido en un infierno; en el aire, eab1do es que nadie co musical, llenará el vacío que se nota en nuestra prenpuede disputarles la primacía, según lo rezan aquell~ co· sa técnica, y por tanto nos atrevemos á augurar un buen
plw; t.:niversalmente cantadas y que en castellano dicen: éxito al futuro colega.
«Yo me enamoré del aire,
Del aire de una mujer,
Como la mujer es aire,
Otro pago de $17,690 de " La Mutua"
En el airemequedé.
EN DURANGO.
Me han dicho que tú has dicho
Que soy variable;
Durango, Julio 13 de 1896.
Si yo soy la veleta,
Sr. Don Carlos Sommer, Director geni&gt;ral de «La MuTú eres el aire.•
tua,» Compafüa de Seguros sobre la Vida, de Nueva
Pues bien, ahora se van á apoderar ~el ag~1a. ~ sello- York.-México.
ras ingleEas acaban de fundar el Lc.dr.u's lachtmg Club,
Muy seflor mío de toda mi consideración:
el Club de las regatas femeninas, compuesto exclusivaAltamente complacido por la manera pronta y expedimente de mujen&gt;s, con prohibición ~b~oluta~e &lt;JUe figu- ta con que fué pagada por la Compafüa que usted dignare en la sociedad, ni á bordo, ni en tierra, mngui:i hom- mente representa, la póliza número 325,04-0, que por va•
bre. El pensamiento no ha brotado por generación cx- lor de $15,000 tomó el Sr. D. l\Ianuel Rodríguez Ayon en
pontánea, cual Furgen mu lti_tud de capric.h?S femen i- favor de su eeposa la Sra. Dona Domitila Martinez de
11os, sino que, como suele dE&gt;c1rse, se ha admitido y plan- Rodriguez, y cuyo valor de $15,000, juntamente con los
teado después de maduro examen.
dividendos respectivos, por valor de $2,690, me ha sido
H:lce ya alguno~ aflos que · las faldas han conseguido pagado íntegr&lt;imente por la casa banquera de esa Com•
diversOl! premios en l1s regatas inglesas, y al lograrlo se panía en esta ciudad, en mi carácter de tutor de la niffa
han hecho muy populared algunas arist~ráticas d~mas, Elodia Rodríguez y Martinez, albacea de la te.~tamentacomo mi~tre.qs Schenlt-y, H•Jgnes. Ohphant, Bntten, ría del Sr. D. Mauuel Rodri~uez ..\.y(m y del intestado de
Bud~ton Rt&gt;ad, y como las mies Hammersley y Cox. No la Sra. Dofla Domitila Mart1nez de Rodríguez, no vacilo
han aspirado sólo á divertirse, á luchar y vencer reman- en hacer esta manifestación para que usted baga el U80
do, sino que ex1sten ya en Inglaterra capitanas de bar~o, que le parezca conveniente, á fin d~ que se conozca u~a
sin capitán por aup11esto, que después de largos estudios vez máe la buena fe con que esa Compaflía sabe cumplir
y rudas pruebas en pleno mar y en tormentosos mar~, sus pactos y compromisos.
han conseguido obtener su tftulo de Board of trade ur!iNo debo concluir ésta sin dejar consignado en ella mi
ficat, for prnfirimry 11aii9ation, como ocurre con lady Cl11f- a~rado, para satisfacción de esa Compaf!!a, por la actitord de Chudteigh, capitana de su ya1te de 350 tc:,nela~as, vidad y eficacia de su agente el Sr. D. Carlos Valle, en
con el cual ha recorrido los mares de Europa, d1spomén- el arreglo de los requisitos ne&lt;:el:!arios para el pago de la
dosl' ahora á recorrer los de Oriente. Otras dos seflori- mencionada póliza.
•
tas obtendrán muy tiront.o análogos diploma~.
De UBted con toda consideración afectísimo· y muy
Con ecitos antecedentes, y con el espiritu firme de las atento seguro servidor.-P1:oao EsclRZAGA,

2

AGOSTO,

1896.

l&lt;~L l\lUNI&gt;O.

•Costumbres curiosas

ese dt&gt;slmubrnnte espectáculo, hubiéraee cn•ido contemplar las extenea! theorías de
jó\·ene~ griegas, cuyo dulce
. recuerdo no" han cc-nservado
los bajos relieves antiguo¡¡ y
estatuas de Tanagra.
Cuando Ft!bo fué llevado
-hacía el citllo sin dudaen mrdio de • torrentes de
fuego," los cantos hímnicos
de sus adeptos, 1as fanfarrias de trompas, resonaron
alegres y jubilo~as. Esta fué
la seflal para los fuegos de
artificio. Lo" cohetei sucedieron ú los cohetee, las bom.
has est~llaron: el templo, el
lago, los praáos, fueron literalmeute iuundados de una
liuda de luz ante la cual
los cisnes se as118taron. El
rnmo final de luces resplandeció J)or fin, (, hi?.o «palidecer as e trellas.» Terminó esta reunión tan admirablemente organizada, orde·
nada con gueto tal, tras el últi1110 fulgor de los fuegos, y
todo~ retiráron8e recordando
aquellas fie~tas suntnosas de
qne fnó te~tigo el gran sii?lo
europeo, el siglo deLuisXI \'.

EN EL EXTRU/JERO.

J,i Re&lt;/11 de la• A&lt;'rtria,. datla

rn d Bo,q,v de /JQ[qn[a J)l)r
el Omdc II la Cundau
d.e Ca•l&lt;llanr.

En uno de nnestroP pa~a•
dos números, iniciamos con
~¡ títn lo general de l"'o~tumlnaci,rw~rudcl utranjero, una
sección, que por su amenidad,
l!upusi1110;, que agradaría mucho á nne~tros lectores. Propu8ímonoP eneota nnevnsección, ofrecer una fisonomía
fiel del cosmopolita mundo
moderno, con toda su pompa, su&amp; deslumbradora~ grandezas y sus dh·er,os ai&lt;pecto~,
proporcionadoR á las diver•
:;a¡, CO!'tumbreP.
Hoy publicamos el s&lt;&gt;gnntlo artículo de esn sección,
dando á nuestro, lectores la
descripción ilnstrada dt&gt; un:\
espléndida fiesta, que inspira
en la actualidad centt&gt;nnres
de artícu loe á lo~ revisteros
europeos: la Fit8111 de l&lt;r:1, le,,.
rías ofrecida en el Bo,q•1e de
Bolonin, de París, po~ nn no•
ble y an _e,posn, no por u111\
corporación corno Pe pnede
creer viHta sn magnificencia.
EsquPen ti e.i.:trnnjerobn v pn
ra esos alardes nabab~, ·que
en nuestroi\Iéxicocr&lt;'erfamos
:.'\Iontecristos no\·eleacos.
Refiriéndo~e á e~a lie,111
dice un cronista: •T~ co~de:
Aa de CuRtellane ha hecho
qne bendigan su nombre todos loa pobres de ParfR ( :i be·
neficio de ello~ se dió). El
espectácnlo, el m:ís delicioso
y artístico de les espectáculOF, fu(, oni. visión de Jap maravillas del tiempo de Luis

-••lo,tm--

La Escuadra Francesa
G-AT,A:-0.T.E:UIA~

1:-&lt;TERNACI0li'ALES.

XI\'.

Escogioae para escenario
del deslmnbrador diYeriimiento, ofrecido por lo.~ opulen i.oa conde-'! ya d1choP, á sus
amigoR, un islote del Bosque
d.e Bolonia, de eae legendario ~que, donde se dan de
diario cita tantas grandezas
europelll!, y que loe am, r·canos conocemos á travC-s del
le!lte. fantát&lt;tico de las descr1pc10neP no\'I ln;cas . Un
gu8to perfecto, un ,.¡,¡,. neta·
1'!ente franc(~ había presidido á !a organizacjón de Ja
fiesta, y ~ta debía resultar
como resultó deslumbradora.
Desde luego. el escenario
~taba admirablemente escogido.
H~y en t;l Bosque un lindo rinconcito, m1~ lindo aún
que el parajeunivert?almente
co~ocido con e l nombre de
«Tiro de Palomas,• que se
transforma en invierno en
Oirctilo dt Patinr1dort~ y que
se llama en estío I::l '0írr-11lo
de ln., Arada~. E.,ta transformación forma un encantador
~ntraste. ~n Enero y Febrero, el lago que Jame ahí los
Cí"spedes laCJ~s, ~ruécase en una superficie nítida, pulí•
me'!tada,. luciente, por donde se deslizan airo•aR y fan.
histic,e cien beldades parisienses, ruma, alemanas, ent~¡,gadas c~&gt;n afán a! placer del patín. En eetfo la decorac!~n cambia por completo: el lago hincha con vol11pt110s1 ad @ns mansas aguas, brillan los céspedes con el rocío
d~ la mafiana, y todo canta en derredor la canción de la
vida. !&gt;, estos recursos de la naturaleza los organizadores umeron loB del arte y la fiesta, en una harmoníacom•
pleta de arte y naturaleza, desarrnlió su hermoeo pro•
grama.
Lo,i invitados, después de haber atrave~ado una larga
galer ía-vestíbulos, doude numerosos ugiere11, de librea
blanca Y oro formabau valla descu!:iriendo sus cabezas
empo:vadaa, llegaban á un e~lón lleno de flore~. Ahf, el
c~&gt;n.de Y la condlll!a de Castellane estaban de pie para re•
c1b1rles.
'
{!no de nuestros grabados nos proporciona la vista ex1enor de eee salón, alumbrado por arañas de luz eléctri•
ca, t:mbalsamado por las roRas, tapizado de .Peda blanca,
F.~lp1cado de oro. Había por donde quiera flores, cuyos
V!V08 C&lt;;&gt;lores reflejaban los múltiple;, crista le~ de grandes
d1mens1ones.
Del Falón, á donde más tarde volvían ya, para bailar,
;va l)ara comer en un bo11ffet suntuosamente servido, 101!
lll\'ltados plll!aban á los prados.
•
un t&gt;Fpectáculo deslumb~or seofrecíaásnri fioe.
E 1Ahf,
peqneño lago extendía á sus pies sus aguas dorm:das
tiobre les cunli&gt;s bogaba una larga galera: el TJucemauro;
lle\·ando una orqut-,tu que, alternando con otra música
ocnlta en.tre lo~ árboles, paseaba sus dulces melodíaB.
Doce cisne~. elt-gantes y fieros. df'81idbanEe sobre las
aguas, en medio de los delfine::1 i&gt;illlnlaJos aquí y ahí.

69

LA l'l&amp;~TA DE ••LAS ACACIAS.,,

El lago y el templo antiguo.

Hacia la derecha levantábanse unas rni nas. ¿Ruinas? dir.in ustedes. Sí, ruinas: una c11Ra coustruida á medias
que ofuscaba todas las miradas. Fueron llamados los
decoradores, y c"n sus telas y sus pinceles, transformaron aquella construcción desagradable en una aparición
fantá,.tica.
En el otro borde del lago se elevaba un templo anti•
guo. Daban acceso á él dos e8caleras altas y largas (uno
de nuestros grabados lo representa.)
·
Low coros de la ópera colocados &lt;letras de las columnatas del templo. cantaban trozos de Haendel, de Rameau,
de Gluck, de Bach, y el cuerpo de baile del mismo teatro, á ~u isa dedi vertimiento, representó «La apoteosis del
dios febo,, ( véase el grabado relativo) y al contemplar

f

LA P'I.ESTA DE

«LAS

ACACIA~.»

'1tJ talón de rcce¡:,clon.

La vi,iu\ de la escnaura
franceFn al puerto de la Cornfla, ha ~ido en estos últimos
días el gran acontecimiento
en E~pañ:i. E~peraba Ir. her•
moFa capital gallega á sus vi.
sitant('s, engalanadacon bandera~ e,paflolas y franceeas
enlazadas.
.\1 llegar la escuadra, á cu.
rn frente venia el acorazado
Ílorhr, al mando del almirante Rt&gt;gnault, fné saludada
con una salva dti :.n caiionuzos.
Muchos vaporcitos y boti&gt;s,
en los que iban comhio, ei
populares y algnnas autondades se dirigieron á los bnrcos franceseH, disparando por
el camino bomb;,s y cohe.
tH:1. Una de estas embarcaciones llevaba una ro tísica, la
que al llegar junto á la escuadra tocó la 1la1'8ellesa.
Los Yivas á Francia eran
muchos y ei;truendosos, respondiendo los marinos con
vivas á E~paña. )fuchfeimas
personas subieron á bordo,
siendo recibida~ por el almirante Rt&gt;gnault de Premesnil
y lo!! jefes y oficiales á sus
órdenes.
Por la noche la ciudad apareció iluminada, y la escua•
dra encendió tambien luces
eléctricas. El espectáculo era
bellísimo sobre toJa ponderación.
8i grmde fué el entusiasmo de los coru11eses,el primer
&lt;lía, mayor fué el segundo. A bordo del D11pw¡ de Um~
falleció un marinero, y su entierro fué ocasión' é:e nue\•aa
manifeHlaciones. Le presidió el Ayuntamiento, quien,
ademite, le dedicó una bonita corona. A la fúnebre ceremonia acudió una inmensa muchedumbre.
Mayor significación tuvo el banquete dado á bordo del
buque almirante. El Gobernador y el Alcalde brindaron
por Fraucia y por que se estrecharan las relaciones entre
eeta nación y Espana, hablando en términos harto expresivos. El almirante Regnault lo hizo tambien en forma muy sentida. Después hubo baile acudiendo más de
1,000 personas, entre ellas las más distinguidas señoras y
señoritas de la ciudad. Puede decirse, empleando un giro
corriente, que toda la Coruña visitó la escuadra.
Al zarpar la escuadra repitióse la manifestación de simpatfa. La bahía eFtaba cuajada de barquitos y vaporci1108 engalanados con banderas. El Almirante dejó al Alcalde un pliego cerrado, rogándole no lo abriese hasta
volverá tierra. Así se hizo, y entonces se Yió que conte•
nía una afectuosísima despedida.
A la una de la tarde 8alió la escuadra para el Ferro),
rompiendo la marcha el acorazado lloche, poderoso buque de más de 10,000 toneladas, uno de los mejoreA de la
Armada francesa.
)lucho ha comentado la prensa espanola estas manifestaciones de mutun eimpatía, no faltando periú&lt;.lico que
haya visto en ellas i&gt;J deseo de una alianza entre J&lt;Jt; gobiernos de los doe pueblos.
De todos modos la visita de la escuadra francesa al
puer~ de la Corulla ha. l!f.rvido para estimnlHr 1~ ~entimientos de cordialidad por parte de dos nacimws que
anta!lo se miraban con alguna prevención que iieude en
la actualidad á deenpa1ecer.

�70

2

EL MUNDO.

¿DE DONDE VIENE
. EL COLERA.'l

Ya han llegado á su destino las grandes peregrinaci9nes que los árabes acostumbran hacer todos los años,
para cu¡nplir uno de los preceptos que más recomienda
Mahoma y q.ue es quizús el
que mayor mfluencia ejerce
en el ánimo de los secuaces
del islamismo.'
Desde principios del mes
de Abril hast• el HdeJunio,
en que principió la Pa.,c11a di,
Al- kd&gt;ir, conocida vulgarmE&gt;nte &lt;'Qn el nombre de Posc11a del rar11uo, las cara\'a·
nas de mahometanos qne se
organizan para ir á la Meca
son innumerables.
De llarruecos, del centro
de Africa, de la India, de la
China, y más especialmente
del Cairo y de Damasco, de
todas partes acuden mahometanos á ver el antiguo templo de la Kaaba. Hay ai\os
que la peregrinación llega á
:!00,000 almas.
El viaje que hacen los peregrinos para cumplir eete
p1ecepto religioso es larguísimo, lleno de penalid,1 lea) y
fatigas, expuesto á todo género de contratiempos y cau •
sa para muchos de su muerte
LA FIE;;TA DE «LAS ACACIAS.ll
por,:p1e á las fatigas de un
viaje penosísimo se unen la
Apoteosis de Febo.
peste, el cóléra y otra porimpresiones religiosas y políticas; las iniciativas que más
ción de enfermedades contagiosas que se desarrollan encLtadran y son m,ls con,·enientes para el desenvolvimientre los peregrinos.
to de su religión son acogidas con entusiasmo indescripA pesar de todo ello, el número de éstos aumenta cada
tible entre-los musulmanes.
añn, y más aún la fe religi0sa con que verifican la pereCuando la peregrinación termina; cada uno lleva al
grinación.
S nto y bueno para ellos, que los que profesan la reli- •punto de su partida la Eemilla de las nuevas ideas y de
los nuevos planes desarrollados en el interior de la
gión del Alcorán se dediquen con fo y entusiasmo á esKaaba.
tas v otras P.rácticas de en culto: lo que no se puede mirar con indiferencia, es las consecuencias que esas peregriPero en el orden físico son más inmediatos y más tangibles los malE'S que produce la peregrinación á la Meca.
na.:iones producen.
"Cnas son de orden político; otras afectan á la salud de•
El cólera E&gt;S un azote constante que tenemos todos los
aflos como consecuencia de ella; y á pesar de las innutodas las naciones.
•
Según el Alcorán, todos los que profesan la religión de
merables víctimas que ocasiona, y no obstante los queMahoma son hermal)OB, y la peregrinac:ón á la ~leca es
brantos que al comercio de las naciones atacadas produuna esp~ie de recuerdo entre ellos de que eea confraterce, pasa uno y otro año, y se olvida ese mal hasta que al
nidad existe y es indestructible. Cuando los peregrinos
siguiente vuelve á sorprender su repentina aparición.
se reunen en el interior de su fllrooso templo, donde no
i::Jon ya innumerabhs los casos de cólera ocurridos en
puede entrar ningún cristiano, se comunican entre sí sus
di,ferentes puntos del mar Rojo, en el Egipto, en ?.!arrue-

AGOSTO,

1896.

cos y en algunos puertos de
Europa, hasta el punto de
que la cuestión sanitaria ee
hoy una de las de preferenie
atención para muchas naciones, y ha dado origen á algunas medidas preventivas. ·
De Calcuta es de donde viene principalmente ese azote porque allí el cólera es permanente, debido á la coatum breque tienen los natu-.
rales de la India inglesa de
exponer sus enfermos én lae
orH!as del Ganges, río ~
ellos sagrado, con objeto de
que obtengan su complet.ac~
ración. Con esto ocurre IQ
que es natural: llega la hora.
de la marea, y el agua, al
t:ubir, recoge á todos loa enfermos que están deposita•
do~ en las orillas, los arraetra
con su corriente, y va dejando cadáveres en todos sus ia. lotes. Los cadáveres flotan•
tes se descomponen, las ave1
de rapiña se ceban en elloe¡
y de esta bárbara costum
bre, á que los individuos qu
la practican llaman la verdadera religión, nace la peate, el cóler:. y toda clase
enfermedades contagiosa&amp;
que los mahometanos que van
á la ~1eca esparcen por todo
el mundo.
"Algunas vecef han inten~
do los ingleses hacer &lt;lesa
recer tan bárbaracostumb
pero las dificultades de
den interior que esto les originaba han sido causa de q
desistan de su idea.
Los ingleses llevan á sus colonias un espíritu eminen•
temente mercantil, y sin duda anteponen el logro de ao,
aspiraciones comerciales á las ideas de civilización qa&amp;
ninguna nación culta debe abandonar.
Si las naciones de En ropa no se ponen de C'lmún acu~
do para evitar la propagación de estos males, el cóle
será y continuará siendo un azote que tendrá la Euro
pendiente .,obre su cabeza, y de Europa la terrible
fenmdad podría pasar muy fácilmente á América. E
realidad, las peregrinaciones de los árabes son un co
tante amago á la salubridad del mundo entero.

2 AGO~TO, 1896.
EL MUNDO.
71
======================================,,;,,=;;,,,,;,,=============================
BISMARCK Y LI-HUNG-CHANG.
~rno r~feriamos en la semana anterior, el célebre estadista ch1n11 v11 actualmente de corte en corte vieitandv
la \·it"ja eurupa, y aprovechándose al parecer de lai, eneeJ1~11z..~ que ¡., proporcionan su observación prudente y su
larga ¡.,nícti~a en los a,¡untos de su país.
lloy ~ubhcamos un grabado que representa al príncipe de Bismarck, al creador de la unidad germánica y al
poderos? vim::y del Petchilf, campE.-ón esforzado de la
mo&lt;lermznción del celeste imoerio. Figura nuestro grabado el i:nomento, ~n q_ue los :!os altos próceres, se halla11 reumdos en Fr1edr1cheruhe, durante la visita que el
encnmbrado chiuo hizo al célebre Canciller alemán.
l'otr más que be quiera, es imposible dejar de hacer un
paralelo entre esos dos hombres públicos de tanta notoriedad, que por modo diverso y por tan apartados caminúe han influido tan ericazmente en la marcha de sus
respectivos países. Al verlos unidos en íntima entrevista acaden al pensamiento los recuerdos de la vida de
Bi~marck, larga y laboriosa, pero consagrada por entero
á la realización de un hermoso ideal: la formación de una
patria alemana, fuerte y vigorosa bajo la ealv~uardia de
los Hohenzollern, herederO!! de las glorias legendarias de
Federico Barbarroja. Y no se crea que el caudillo occi_de11tal eale maltrecho en la comparación.
Li Hung-Chang, como Bismarck ha dedicado también
toda su vida al servicio de una causa; dar estabilidad y
fuerza al poder central del caduco imperio chino, v sin
reparar en los medios, ha marchado constantemente á
su objeto. Como al Canciller de Hierro no le preocupan
los gemidos de Polonia e;;claviznda, ni las protestas de
Dinamarca despojada, ni !ns huodllaciones de Austria
privada de su hl-gemonía, ni loe rencores de Francia vencida, así al Yirrey del Petchilf no le escuecen ni turban
la tranquilidad de sus sueño~, las sombras de millar.,s de
infelices prisioneros, infamemente degollados en SonTcheon, á pesar de Jas enérgicas protestas del General
tiordon, revresentaate de la alianza brit,inica que les había prometido dejar su vida á salvo.
Tampoco hac.-n mella en su corazón templado en las
f!\11grientas luchas, los alaridos;de•garradores de loe muEulmanes ,·encidos, en Occidente y como los famiticoe
1\ieu-Fei, destrozados al filo de la espada en el Norte.
En estas hecatombes, dignas de dejar mancha impeI"ecedera en la historia de· aquellos pueblos se trataba de
insurrecciones atrevidas, de rebeldías atolondradas con~ra el ~der comtituid&lt;? y contr_a I:i omnipotencia del HiJO clel Cielo; y er11 preciso reprumr!as con mano airada.
El _Emperador perdonó al sanguinario caudillo, y lo
preanó colmándolo de honores, y concediéndole su im1&gt;erial confianza. La Historia tendrá tal ,•ez que perdonarlo porque supo alcanzar éxito en sus hazaflas.
Extraf\o personaje el que pretendemos bosquejar á
:grandes raegos. ~acido de las capas eociales inferiores,
ha podido por el solo esfuerzo de su voluntad elevarse á
la tnvidiable y encumbrada posición del imperio chino.
Nada, lo ha retenido en eu carrera triunfal, y paso á
paso ha obtenido loe honores y distinciones con que lo
seflalan en su país.
. Con babi! y astuta mafia supo despistará los diplomáticos franceses presentándose como el ami~o cariñoso de
la República durante la guerra del Tonkm, y después
de aquella desastrosa campana, tan llena de gloria como
escasa de provecho para las armas francesas logró el há•
bil estadista que las cosas quedaran como ~taban antes
de rompel'lle las hoetilidadee, y que Mr. Ferry retirara
sus,exigencias de unacua~tioea indemnización de guerra.
hntonces fué "Cuando L1-Hung-Chang alcanzó er máximum de su prestigio en la corte de Pekin; y cuando disponiendo de la confianza del soberano se dedicó á la ár&lt;lua tarea de militarizar el imperio.
No tuvo tiempo de desarrollar todos sus planes· apenas logró fortificar y poner en estado de defensa P~erto.Arturo y Wey-H~-Wey, y comenzó la organización del
ejército.
Loe japoneses se habían adelantado á sus designios, y
-cuando eatalló la guerra de 1894, hallaron al irr.perio
-desarmado.

DRILLASTI! RECEPCIÓN DE LA COlfPASIA DE AR':ILLERIA DE BOSTON, E. l'. ES MARLBOROt:GH IIOT:!IE,
POR EL PRINCIPE DE GALES,

Taimado como pocos, el ast11to caudillo no agnardó la
derrota qne preveía, y más que por mentidos diegnstos
del Empt'rador, por propia voluntad se separó de la dirección de lo~ negocios, ll tiempo oportuno, para no
amenguar Sh colosal prestigio.
Este hombre extraño, símbolo de la grandeza china y
emblema de sns gro,3eros errores tiene dos aRoectO!l contrarios y paradójicos; como viejo tronc•&gt; hunde sne'rafces
en el suelo inm?vil y '!listerioeo ~e la chinesra a1itigüedad; pero tamb1en extiende ó quiere sus ramos ve,d~8 en
pleno modnnismo europeo.
Yiaja con su ;;taud y le gnsta tener en sus habitaciones aves de canto y tórtolas arrulladoras: este es el chino del pasado, el chino del país quimérico de los pagodos ventrndos, de loe lacos multicolores y de los ventu·
rinoe de oro.
Die&lt;:ute _con los sabios y los diplomáticos, asiste á las
experiencias de los hombree de ciencia, intriga á la Europa entera, que lo contempla absorta: ese es el chino del
porvenir, el chino que llevando á sn patria el Recreto de
la fuerza que encuentra en los iwperic-s occidentales
puede levantar innúmeras IE&gt;giones que rompan lasco:
rroídaR murallas que las gnardan.
Ya ~e ve, pue11. 9uE&gt; no es t3n disímbolo el paralelo en=
tre B1Rmarck y Li-Hung-Chang que se ven en nuestro
grabarlo.
La Cumpañía de Artillería de Boston.

LI-IIUXG-&lt;.:IIANG Y El, l'Z:INCIPE BU\l!ARCK.
FIIA:-.ca Y ESPASA.-LA COIIU~.\.-LA ESCU.\lllU Ffl.1"-CES • ríEL i-01:n; FONlJE.IDA EX l.A D,UIIA,

Por primera vez en la vida, Londres ha abierto ene
br&lt;1~0!l ¡,ara e,,tr..char en ellos A un •ejército invasor.• La
antigua y Honorable Compañí&gt;1 ne ·Artillerfa de Boeton
cruza t-1 At),í11tico y se halla ahora entre los inglese11, si~
l\al?er Cfü!Pado la más ligera perturbación en el Reino
t;mdo. Est.a compañía fué fundada ha..:e doscientos cincuenta ai'los,en tit•mpoe que se batallaba dura y continuamente.. No está c~mpuesta de soldados de simulacro, y si
la ocae16u ee ofreciese, pelearía como buena, siguiendo el

ejemplo de sus predecesores en la guerra civil de América. •
El proyecto de que esta compaflía visitase ,á Inglaterra, era ya ~nti11:uo: hac~ ~os ai'loe y m~io que- surgió, y
el fin prrnc,pal de los vmtantes es pred1caT en el Reino
Unido el estahlecimiento de un tratado de arbitraje pam
todos los asuntos qne puedan ofrecerse entre los pneblos
que hablan el inglés.
La recepción hecha á los brillantes soldados fué cordial y carií1o~a. La reina los recibió en Windsor y el
Príncipe de Gales les pasó revist'a en Mallborough:
Detenolón de lo~ trenes en la areno..

El accidente ocurrido en la estación férrea de Montparnaese, en París en el cual no ·saltó todo el tren á la
calle gracias á la resistencia ofrecida á las ruedas por el
suelo arenoso del anden, ha sugerido á un profesor de
Dresde la idea de dE&gt;tener con arena los trenes cuando
entran sin f1eno en las estaciones.
, El procedimiento se reduce á amortiguar la velocidad
de be trenes ó vagones sueltos, haciendo que pasen las
ruedas á una waEa de arena de 5 á 13 centímetros de espe~or.
El ~isterua se i:nsayó orimeramente en E&gt;l final de una
estación de térmrno y después en una e~Iacibn intnmedia, por medio de una aguja que em·ió el t,~u á toda velo;idad á una vía act'esoria enarenada.
Loe res_ultados f1~ero_n df~ibivos. No~e produjo parada
brusca, smo una ~1smrn'lc1ón gradual &lt;l1&gt; Ye!ocidad sin
que los.vagones hger011 tuviet,en t~11de1.ci11 á le\'anÍarse
entre los pesados.
La resistencia ofrecida por la arena aumenta con el espesor de la capa y sobre todo, con la rapidez de la marcha del tren.

�2

72

EL l\JUNDU.

AGOSTO,

1896.

2 A GOSTO, 1896.

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I

o
!CROQUIS MODERNOS.
TARDE GRIS.

,

.

Llneve...... la sombra ext.iende su clámide enlutada,
La calle PStá cubierta por el nt&gt;¡zruzco cieno,
Y ahogRndo de la lluvia la fú nebre b'llada,
En lo lejano se oye el redoblar del trueno.
¡Oh, trif'te pensativa, oh, taciturna amada!
Deñme 1:u, morbideces de rosa de tu seno
El bienh...chor mara2mo, y vierta tu mirada
Sobre mi vida inquieta su hipnótico veneno.
Qniero, bPbiendo el hatchis de tus sombríos ojos,
El opio de tn nuca y el de tus labios rojos,
Mirando como albéa tu pálida hermoirnra,
Rodar hasta el ahi mo sin fondo del olvido,
Mien• ras la llnvh entona su canto adormecido
Sobre la masa negra de la ciudad obscura...... .
FRAYC!~CO iJ. DB: ÜLAGUIREI,.
Agosto de 90.
0

EL MUNDO.

73

�EL MUNDO.

74

'l.

Aaowr0, 1896.

2

Un episodio terrible.

...

1896.

EL MUNDO.

sentí COIJ!0 1-!n desgar~miento inte~ior y fu( presa de una gran piedad.
El anadió en segu!da co1:1 la m1Sma voz blanda y lejana: «A menoe que _detrás del
bloc ~ya......,, Repentmamente, con un movimiento brusco se levantó á medias como
galvamzado. Con un gesto ~re.ve me hizo sigilo de que gua;dase silencio, apagó la vela,
Y.en el horror n~ro de las t1meblas, espesadas al rededor de nosotros, inmóvile8, rete•
mendo nuestro aliento, con los músculos y los nervios distendidos como resortes escu-

I

CIA ocho dias que estábam~~=cuei~. 'Nos :iiojábamos en las casas de I: ,
ciudad; mi compañía estaba mstálJ.da en uoa i·illa, cerca del a~ueduct~.
La mayor parte de los arcos inferiores del acueduc~o habían sido c.ub1ertns
con morillos. En algunos que tenfan un. lado tapiado y el ot.ro cubierto ¡ -or
una palizada, ac~mpaban las fuerzas móvil,:s de Saone--et-L01re. Uno. de lo~
arcos había quedado libre para el paso de /as t!opas y de \os ton.eles lleno[ de -¡&gt;1edr11s;
Jas faginas estaban colocadas á derecha é 1zqmerda para 1mp.edir el a~ceso en ca~o de
alerta. Afuera, para defender las aproxima?iones, había atrmcheram1entos de t1eria
v estacadas. Los·móviles estaban de g11ard1a.
.
·
·
Yo estaba con Lasalle, de mi Mmpañía, un ~ravo y sólido muchacho. Era de Ar•
cueil y debíamos ju!ltos ir ÍI hacer un recon.ocim1ento en unas grandes canteras aba_n·
donadas que se extienden en un largo radio en los alrededores, y tratar de recoger ,,1.
gunos bongos.
En aquel tiempo de penuria, un plato de hongos conve!tfase en un regalo ?e r_ey •
Uno de nuestros camaradas se había procui:ado, gracias á. no se que sort1Ieg1"~,
un cuarto de libra de manteca para los ochenta v1~ntres hambn~n~os de que se. con,·
po11ía la compat'íía. Poco era, pero no por eso 1eJa~a de coust1tu1r ~n C?rol~no tnn
apetitoso como raro de los sabrosos honges entrevistos en nuestra 1magmac1ón Y Je
los cuales esperábadios hacer una ámplia cosecha.
. .
Por la mañana habíamos roído un pedazo de femur de ca~allo v1eJo, del cual pendían trozos de carne quemados ó casi crudos. Habíase le añadido ~n poco de ar1 oz agna•
do con sal y con este sumario almuerzo rociado de, un vaso &lt;!e v11;10, u~a taza de raíé
Jiaero y una gota de aguardiente tu~rce tripas, hab1amos part1~0 sm decir una palabra
d; nuestra expedición, Lasalle y yo, en busca del deseado plat1llo.
Eran como las tres de la tarde. Las canteras ee abrían .á alg~nos centenares a~
metros del ecueducto, en un npliegueque empezaba á corta distancia de las avanzada,;
prusianas.
.
d
• d áI d
Se corría el rie~go de atrapar algunas balas del enemigo yen. o demasia o a ••~·
cubierta, pero Lasalle, hijo del país, con.ocía á fondo \a topog.ra.f1a de los luga~e~ y sabia
la existencia de una entrada donde podiamos llegar, map1-rc1b1dos del enemigo.
.
Hacía un frío de todos los diablos. La nieve endurecida, rojiza y mezclada de t1e·
rra era de un blanco sucio, matizado aquí y allá por el relieve sombrío de un surco,
rot~ por alguna valla de espinas ó por un arbol aislado.
. .
•
En algunos siti.os brillaba el relámpa_go de un aguazal, de un ll;ihllC! ae agua, b~l_11dos. Del cielo páhdo caían fulgores déb1leP, alu,mbrando con refleJOS tiernos el ~errt&gt;·
no, apezonado y at6rmentado, los caminos hendidos por las profundas huellas de¡adas
por las ruedas de los cañom,s.
•
El frío era intenso; el aire helado, inmóvil, tangible po-r decirlo así, parecía co1no
paralizado. Cortaba materialmente la. faz, lacerab~ las manos, .penetraba los hue8o~,
con una agudeza tal que se creía expemnentar la picante se1;1sac1ón de.una 9-uemadu, H.
Reinaba por doquiera una gran calma y á veces en med10 de ese silencio que ob, ..sionaba algun arbol matado por el frio, se hendía de lo alto á lo bajo, con el ruido seco de u~ fuetazo; de~prendfnse una parte y volví~ .á reinar aquel silencio de muerte.
De cuando en cuando un cañonazo agudo, hiriente, lanzaba su nota breve y rnet,í•
Jica, golpeaba el aire y se extinguía súbitamente, como estrangulado por el rigor de la
atmbsfera.
A intervalos regulares, en la distancia, una detonación sorda, potente, prolongada,
parecida á la queja for~ida ble y 1.ejana de una bestia monstru.o5a, .estallaba repH ·
cutiendo al rodar en el aue con sonidos sofocados y de nuevo el s1lenc10 pesaba en la
calma glacial.
Eran las baterías prusianas que tiraban sobre París, la explosión de las cóleraH
acumuladas de un pueblo, ayudadas por los Krupp, esos gigantes de ace:o y de :6erro,
aullando su feroz canto de guerra, lloviendo su tromba de fierro sobre la ilustre crndad.
Era el enemigo; el enemigo obstinado é implacable, encarnizado en su obra de destruc·
ción y á cada minuto, con una precisión rigurosa, el temible huracán se abatía sobre
la ciudad,
Detrás de nosotros se perfilaba netamente la extensa línea rígida del acueducto
qne nos ocultaba al pueblo y á nuestra derecha, un poco hacia atl"ás, la temible silueta poco á poco, ante la in perturbable tianqu;lidad de las calles, es~a obs11~ión i rritant:edel fuerte de los Hautes-Bruyeres, entonces silencioso; frente á nosotros se distinguían
desapareció. Ya no tuve como él más que una sola preocupación: la de descubr1rfacilmente los atrincheramientos prusianos, en las tierras frescamente removidas, deshongos.
ba
tacándose lo negro sobre la blancura lívida del suelo.
.
Veníamos de atravesar un estrecho corredor qué, me decía Lasalle, desemboca .
Habiamos encendido nuestras pipas, sin decirnos nada; con las facciones consumi- en una encrucijada la rga y espaciosa, la cual debía llevarnos á nuestro punto d~ partidas la faz barrosa, las carnes tajadas por el hielo, encorvando las espaldas, seguíamos da. Habíamos encontrado grandes dificultades para seguir.lo. Un derrumbe reciente la
la parte baja de una rampa qne nos sustraía á la ~ista y á los tiros del enemigo. Algu- había vuelto casi impracticable; los bloques, ape1;as detemdos. ~n el techo, pendía~ de
nos.miautos de~pués alcanzamos la correntera y nos detuvimos ante una abertura muy una manera tan agresiva, que avanzando se tema la perce~c1C!n netamente defimda,
elevada, bajo la cual desaparecimos. Estábamos en las canteras.
insoportablemente enervante de que una nada, un extremec1m 1ento del suelo, un eco
Yo enfilé el pasadizo siguiendo á Lasalle, que había encendido una vela. Ese de 1a· voz la más lig1,ra conmoción, bastarían para provocar su caída.
.
pasadizo de dimensiones y de formas muy irregulares, se alargaba, con torcimientos
Ento'nces vendría la muerte, la muerte inevitable, brutal, del ?uey que cae baJo el
bruscos describiendo emboscadas ingeniosamente compliéadas, ó redondeandose en peso de la masa, si esta nos tocaba, y si no, la muerte lenta, hon1ble, en un se\&gt;ulcr&lt;&gt;
blanda~ curvas, atravesadas por otras vías que se entrecruzaban hasta el infinito.
piedra, presas de los horrores del b¡¡mbre y de la sed, la .larga y cruel agon.1a, en
Ya esos pasajes median dos metros de altura, ya se a;argaban hasta tres ó cuatro de
medio á.el espanto de las tinieblas, del hombre enterrado vivo, á menos de evJtar el
metros; después, de pronto se estrechaban, la bóveda se deprimía, las paredes se aprosuplicio alojándose en la cabeza una bala de revólver.
.
ximaban y se necei1itaba inclinarse para pasar, no pudiendo avanzarse de frente. .
Voh-er por ese camin.o hubiera sido una i~posibilidad casi absoluta.
En algunos parajes !os desprendimientos habían obstruido la vía y era preciso
Habíamos apenas sahdo de aquel paso pehgroso, cuando Lasalle, tan dueño regutenderse boca abajo y resbalará través de los escombros y franquear el estrecho paso
de sí mismo, se paró en firme clavand? sus p_ies en el suel~.
que comunicaba los dos trozos del ramal. Algunas veces se caía e1;1 una esI?aciosa ~n- larmente
Había una concentración de terror en sus 0Jos, taimadamente fiJOB trente de él, Y
crucijada de cerca de cuatro metros de altura, á donde convergían cmco ó seis arterias.
trastornada, una eetupefacción. dolorosa.
.
.,
La roca formaba el techo de esos pasajes; los bloques de piedra superpuestos Y en suYfisonomía
o seguí la dirección de su mirada y experimenté una violenta conmoc1on;. n&lt;? haapenas apareados, constituían las paredes laterales, sosteniendo e l esfuerzo de la bó· bía ya paso la bóveda se deprimía y los !:!loquea superpuestos se levantaban, h m1tan•
veda. y daban á. esas zanjas cubiertas una apariencia de regularidad.
De cada lado en los corrillos más largos, corrían paralelamentt&gt; á los muros bancos do complet~mente el camino que debía llevarnos á otra salida de las canteras.
El se aproximó y examinó el .obstáculo. La bó.veda al derrumbarse se hab ía roto·
de arena, mezclados de tierra y mantenidos por piedres enfiladas. Ah( crecían hon- en mil
pedazos, que amasándose 1rregularmente ap!lábanse al aza;, mostrando b ruscas
gos que cortábamos y deslizábamos en nuestras bolsas. Hacía un calor dulce que nos salientes
y curvas profundas. Uno de esos bloques, el de más aba¡o, no tocaba d .sueloenvolvía y después del frío de afuera tlXperimentábamos una indecible alegría en de- sino por un lado; el otro, semilevantado, permanecía apoyado sobre algunas p1ed~sjarnos penet1·ar por ese aire tibio, acariciador y delicado como un plumon. Nuestras que lo mantenían en un equilibrio tan incierto, tan amenazador, que un ligero m0!1•
articulaciones rígidas se ablandaban, nuestros miembros ya flexibles, adquirían de miento una sola piedra desprendida del montón, habría bastado para que el andam1a•
nuevo su elasticidad.
Poco á poco, á ese bienestar sucedió una especie de debilitamiento irresistible. je impr~visado se desunii,se, arrastrando en su caida al bloc, privado 11s.í de todo soNos sentíamos presas de un deseo inmoderado de dejarnos caer sobre aquella arena porte. Tal cual estaba, dejaba en su inclinación una estrecha abertur~ t ria.ngular, ~ufi•
fina, de extendernos cuan largos éramos y de dormir indefinidamentú. Fué preciso lu- cientemente ancha apenas para que un hombre, arrastrándoee, pud1e~e 11nroduc1.rse.
char contra este entorpecimiento repentino que 110s invadía, originado por el aire ape- Pero ¿á dónde conducía? El hundimiento había debido producirFe en cierta extensión ,.
nas renovado por los pozos que en ciertos parajes partían de una de las galerías para y pc,día con razón suponerse que otros montones de rocas continuaban más allá. En
irá abrirse afuera, al nivel del suelo. En el orificio las antiguas truchas fuera de uso suma las probabilidades de pasar eran tao aleatorias, tan llenas de imprevisiones, que
se pudrían en su sitio. De lo alto á lo bajo de los pozos, varios mástiles provistos de se podía considerar como virtualmente im?osible escapará través de aquella muralla
'
escalones, atravesaban toda su extensión, apoyados contra las paredes y parecían á ~p~~
Lasalle se había inclinado y permanecía en cuclillas frente á la abertura, con una.
primera vista ofrecer una posibilidad de obtener la salida; vero la mayor parte de esos
postes estaban en un estado tal de vejez, con los escalones tan carcomidos, que cuando vela en la mano. Hizo un movimiento como para penetrar; pero se detuvo y permaneno se rompían al tocarlos constituían para al que intentase escalarlos la grave amena- ció en la misma posición; únicamente inclinó la cabeza sobre et pecho.
Cuando me aproximé á él, vi que todo su cuerpo temblaba y me dijo con voz sorda.
za de romperle el cuello. Por lo demás, muchas de esas escalas primitivas no llega]?an
de un timbre extraño, como si hablase :para sí mismo: «Ha habido un derrumbe, la
sino á algunos metros de la boca de los pozos.
ruta está tapada.,,
Nosotros nos habíamos quitado nuestros capotes y los habiamos depositado en
Su voz en aquel momento tenía una entonación particular; era débil, amortiguada, .
una oquedad parll tomarlos á la vuelta. De tal manera era sofocante el calor.
Yo había tenido al principio cierta aprensión al avanzar por esos fúnebres corri- pero enunciada con claridad, aunque articulada con trabajo y parecía venir de muy .le•
llos. Lasalle por su parte no mostraba la menor vacilación, parecía muy á gusto en jos. Expresaba una angustia tal, un desaliento tan completo, que yo temblé sacudido
.
.
al fondo de aquel laberinto y se aventuraba con sorprendente aplomo por los zig-zags por un gran extremecimiento.
-¡Obstruida! repitió Lasalle maquinalmente. Y hubo en estas tres sílabas una ID·
de aquellas innumerables callejuelas. No teniendo como él el hábito de permanecer en
tensidad de sufrimiento tan vibrante, q_ue Xº permanecí in~óvil, incapaz de pronun•·
los eubterraneos, yo experimentaba la influencia del medio.
Sufría esa ansiedad opresora de lo desconocido, esa sensación de malestar, vaga, ciar una palabra, de hacer un gesto, a01q111lado. Frente á la mmensa desesperació n .deé
esa inqniet-nd ind&lt;•finible, pero punzante que hostiga constantemente, estado de alma aquel hombre, cuya audacia fría conocía yo, cuya bravura había comprobado, olv1d
particular qne es singularmente penoso, especie de postración dolorosa de nuestra vo- un instante nuestra po~ición desesperada. Aquel desfallecimiento inexplicable e!1 un
luntad ante un peligro inasible, invisible, pero que sin embarge, se adivina. Después: ser de aima tan bit&gt;n templada, me conmovió en todas las fibras de mi individualidad ;.

AGOSTO,

~~

'

En aquel momento un rumor apartado, confuso, apenas perceptible, llegaba á nosotros. ~pués faé un murmullo d~ voces, un pataleo de hombres en marcha. El grupo
s~ aproximaba, acentuábase el ruido, los sonidos se düundian, el suelo, hollado, martillado por una ~nda numerosa, temblaba, y piedras pequeilas se desprendían de los
rouros y caían á tierra. •
1
. Arrodillado~,. con los revól vera en la mano, esperábamos ahogados por una angus•
tia muda. Pr?du¡ose entonces, detrás de nosotros, un ruido sordo, prolongado, seguido
de una sacudida que quebrantó fuertemente el suelo y algunas piedras rodaron hasta
nosotros. Un ~udor f~ío perturba nuestras frentes.
. -Ahora s1 está bien.cortada nuestra retirada, estamos tapiados, dijo Lasalle en voz
baJa; detrás de nosotros. ,a galería se ha hundido y ielante tenemos á los prusianos.
Esta vez su entonación era firme, formulada con mucha precisión. Continuó:-Hay
un ramal 4!1e se ab!e á nuestra derecha, pero está ob!itruído en sus tres cuartas partes,
Y. además, ignoro s1 desei:nboca en un pozo ó se comunica con otros corredores más pract1c~bles. Puede ser tam~1~n que los prusianos, asustados por el hundimiento, no osen
arriesgarse á pasar, adm1t1endo que el camino esté libre detrás de ese agujero y ruelvan sobre sus pasos, esto no tardaremos en saberlo.
El murmullo que acabábamos de oír recomenzaba· ahora era un bullimiento ind~scriptible; rozamiento de cuerpos á lo largo de las pa~edes, los, crujimientos de las
piedras desplazadas, el tintineo de las armas golpeando los muros, apartando los es•
com1;&gt;ros. De cuando en ct1ando, un juramento, enérgic1mente formulado, estallaba
dominando el tumulto. Se daba alguno orden la banda pasaba. Ya una luz vacilante
cercaba de una aureóla pálida los bordes del agujero.
-La ruta estaba
libre, murmuróLasalle.
.,..,.¡
Se oía el ruido de
las respiraciones fa.
tigosas. Acres emana ci o n e s se desprendían de aquellos hombres sudt&gt;rosos;un relente in·
sípido se escapaba
de sus trajes im·
pregnados de toda
clase de ol9res de

guerra, de tabaco, de cuadra, y se

..

tiltraban á través del estrecho orificio hasta nosotros.
. A cada instante el agujero flameaba con una luz más viva. De
pronto surgió una mano teniendo
una candela, á e11ta siguió un brazo, y por fin una cabeza coronada
por un casco, apareció: La llama
n-&gt;s.alumbraba por completo á Lasalle y á iní, y los cobres del casco cintilaban. Una gran sombra,
violenta, muy alargada, trazaba so•
bre la bóveda una larga banda ne·
gra, móvil, contorneada de una macera· peregrina.
,,El hombre nos apercibió. Jamás
olvidaré la expresión de estupefacción, de espantoso horror que súbitamente defcompuso sus facciones.
La boca torcida en un horribleictus
sobre su faz que se había puesto pálida, con una palidez terrosa, los ojos
abiertos y fijos, las pupilas desmesuradamente rl.ilatadas, oprimiendo la candela que tenía entre sus cledos crispados, per•
manecía ahí como petrificado ante nuestros dos revólvers que le apuntaban.
Permaneció a.si un largo minuto. Después, un grito salvaje, un aullido de fiera,
un ladrido, surgió de su garganta, grito de terror, de impotencia, de rabia, de una in-tensidad sobrehumana, que nos hizo extremecernos basta la médula de los huesos. Inmediatamerte después, ensayó un brusco movimiento de retroceso, pero su codo movió violentamente y desplazó una de las piedras que servían de apoyo al bloc sobre el
-cual se encontraba, y la enorme masacalcárea osciló un segundo y cayó sobre él !entamen-te. Entonces las facciones del miserable se deformaron, un sufrimiento indecible contra•
jo su faz, oíase el crujirniento de sus huesos que se rompían y su cuerpo se recogió sobre
sl mi~mo. En un esfuerzo convulsivo, levantó la cabeza, sus labios hicieron una muéca sobre sus dientes atrozmente apretados, un brillo repentino iluminó sus pupilas que
luego tornaron á velarse, y una gruesa lágrima turbia se detuvo en el lagrimal de su
pupila izquierda, y su cabeza cayó inerte con el casco. Había muerto. Un hilo de sangre
salía de debajo de la roca, manchando de púrpura la blancura de las piedras, y surcaba
-con sus surcos bermejos el polvo de los escombros.
El brazo permanecía tendido, con una rigidez amenazadora y entre los dedos criapados la candela continuaba ardiendo. De cuando en cuando una gota de sebo rodaba
á. lo largo de las falanges y se fijaba mostrando sobre la mano su delgado relieve.
-Requiescat in pace! dijo Lasalle con una sonrisa extraña. Después de él.. ...... .
DOl!Otros.

75

Al grito terrible lanzado por el infeliz, prodújose un gran silencio entre los pru- ·
sianos; después, tras vanas tentativas por desprenderá su camarada, partieron, de· ' .•
jando dos soldados para custodiar al cadáver.
Nosotros oíamos á esos dos hablar en voz baja.
Lasalle, encendiendo de nuevo nuestra vela en la del muerto, me dijo: «muchacho,
no hay que vacilar, es preciso que nos metamos por donde vinimos, cueste lu que
cueste (y me mostraba el pasadizo que permanecía libre); es nuestra única probabi•
lidad de salud, nuestra sola puerta de escape...... si es que n!)s queda alguna. Pasaremos ó no pasaremos; ensayemos, sin embargo, pasar. Siempre habrá tiempo de hacer
una intentona de última hora." Y mostrándome su revólver, ai'iadió: «En todo casf)
podremos abreviar los tedios de nuestra soledad si se prolonga demasiado."
Dicho esto y tomando la delantera penetró en el peligroso canal. Con una perfecta sangre fría y una tranquilidad admirable, tanteaba el terreno, sondeaba las
aberturas, escrutaba el equilibrio de los bloques. Había readquirido su calma y tomaba de nuevo posesión de sí mismo. La encrucijada estaba muy obstruida y extremadamente elevada y pa1ecía ser una hendidura resultante del desprendimiento de las
rocas, más que una galería tallada por la mano del hombre. Su altura alcanzaba hasta
cinco ó seis metros y frecuentemente menos. Pero los amontonamientos de escombros subían algunas veces hasta la cima y era preciso escalar penosamente esos taludes
movibles, salvar sus crestas y descender con todo género de minuciosas precauciones,
la pendiente opuesta. Frecuentemente la bóveda descendía hasta el suelo, de tal suerte,
que se veía uno obli~ado á deslizarse entre los escombros, temiendo perpetuamente el
desprendimient,J de 10s bloques, que de un momento á otro podían aplastarnos. Un
movimiento un poco brusco de nuestras rodillas, un golpe de hombros ó de codos,
mal aventurado, un impulso imprudente...... podía desprender una piedra y queda·
riamos enterrados para siempre.
El aire rarificado era mefítico y pesado; la humedad penetrante y malsana.
Tuvimos que detenerno,i un momento, porque ya no podíamos más. Lasalle consultó su reloj: eran las nueve; á las siete habíamos entrado en aquel conducto infernal;
así, pues, hacía dos horas que errábamos en aquellas catacumbas, y nada nos indicaba
que estuviésemos cerca de una salida cualquiera. Para colmo de desgracia, nuestra vela estaba enteramente consumida; arrojó una llama azulada y se extinguió; un segundo
aún la mecha ardió con un fulgor rojo, apenas visible, carbonoso, y las tinieblas fueron completas, opacas, fétidas.
Entonces un inmenso desaliento se apoderó de mí, una gran lasitud de espíritu.
Experimenté una necesidad imperiosa, irresistible, de permanecer ahí donde estaba;
no tuve conciencia de nada, sino del deseo de un reposo inmediato, absoluto y que
siempre durase.
Lasalle me tomó rudamente del brazo, me levantó, y con voz dura me dijo: «Vamos! levántate! Marchemos.,, Y seguí pasivamente trastavillando detrás de él. Andaba.
automáticamente, sin saberlo, embrutecido.
Nos quedaban algunos cerillos, de loe cuales nos servíamos en los pasos difíciles.
Traíamos dos periódicos, los desgarramos é hicimos mechas con ellos; su flama duraba
algunos segundos, se deslizaba por las paredes lisas, desflorando los amontonamientos
de piedras amparados por las anfractuosidades; sombras fantásticas danzaban alrededor de nosotros, y la noche, la horrible noche, volvía con el tétrico silencio.
Se encendió el úhimo cerillo, el último pedazo de papel, y entonces, delirantes,
furiosos, nos internamos en In. sombra..... .
La alucinación comenzó; el pensamiento del prusiano yacente, aplastado por la
roca, hostigaba nuestro cerebro. Nos parecía sentir eu cadaver aplanado frente á nosotros tratando de impedirnos el paso con sus manos crispadas. Perseguidos por la atroz
visión, proseguíamos, siempre infatigables, feroces, huroneando en el espesor de las
tinieblas. Bajo nuestros pies, las piedras rodaban con estruendo v nos heríamos las cabezas en las aristas de las rocas; nuestras manos se ensangrentaban, desgarradas por
los filos agudos de las piedras. Desaparecíamos en agujeros talmente exiguos, que nuestros cuerpos podían apenas introducirse, y después de esfuerzos inusitados, llegábamos
al otro lado, empapados de suJ.or, sofocados, estenuados. Después tornaba el obstáculo maldito, la interminable iucha recomenzaba, é íbamos hacia adelante exasperados,
sin aliento, con una tenacidad de bruto impulsado por el ardiente deseo de vivir.
En un momento dado, la atmósfera fué menos densa, después casi fresca. Entró
en nosotros la esperanza y redoblamos nuestras fuerzas.
Nos llegaban bocanadas de aire, cargadas de olores acres de plantas; debíamos de
estar cerca de un pozo, de un agujero cualquiera que comunicase con el exterior.
Ante certidumbre tal, apoderóse de nosotros una alegría inconmensurable. Kos
lanzamos hacia adelante, locos, aullando como bestias que huyen de la muerte horrible; aspirando á plenos pulmones las fuertes emanaciones que llegaban de arriba. De
pronto apareció un hilo de luz ......... el alba de la libertad. Entonces empezó una carrera salvaje, desordenada; una sucesión de brincos extravagantes para llegar álaabertura tan ávidamente deseada.
Era un pozo, arriba se recortaba su círculo luminoso; el cielo ......... el aire ......... la
vida!
Durante algunos minutos permanecimos abatidos, jadeantes, sucumbiendo bajo el
exceso de la fatiga y de la dicha.
·
Habiaroos ad vertido la presencia de una escala. Lasalle había examinado el mástil; podía soportarnos; algunos escalones estaban aún en su sitio y además las paredes
del pozo estaban acribilladas de agujeros, vrovenientes de la caída de las piedras arrancadas de sus alveolos por las lluvias y las rntemperies y que yacían en el fondo. Gracias á esos agujeros se podía, ayudándose del mástil, álcanzM la altura.
La madera podrida era de una consistencia blanda, espon josa y como cubierta de
una sustancia vizcosa sobre la cual no podían afirmarse los codos y las rodillas. Para
no resbalar era preciso estrechar el mástil con un esfuerzo continuado y poderoso.
Bajo el peso de nuestro cuerpo, el poste enlamado se mecía con crujimientos de mal
au~urio; á cada momento teníamos miedo de verlo romperse y dt- ser precipitadod al
abismo.
·
Era aquel un laborioso trabajo; nos asíamos al palo con contorsiones de mono~,
nos afirmábamos á las viejas estacas fijadas al muro, en las cuales los dedos entraban
como en una pasta blanda, de tal suerte la podredumbre era cowpleta. Nos asíamos
de todo, de la menor arista, de la menor hierba, de la menor estaca. De cuando en
cuando, al in!!ujo de una @acudida un poco ,·iva, el mástil oscilaba gimiendo; cedía un
escalón bajo la mano ó bajo el pie y entonces se resbalaba uno alg,mos metros, y vuelta al trabajo para recon1uistar el camino perdido.
Por encima de nosotros se percibía siempre el círculo azul sembrado de estrellas y
la luna, muy blanca, muy pálida, brillando con un fulgor frío de acero pulido. El frío
debía ser intenso afuera.
Frecuentemente nos deteníamos, aniquilados y escuchábamos en la sombra. Sofocados, bañados en sudor, muertos de cansancio, nos oprimíamos las manos y nuestros
corazones latían con golpes redoblados; después, la lenta ascensión, la dolorosa jornada recomenzaba.
Uno de los tr2vesaños sobre el cual Lasalle reposaba, se rompi6 repentina y rui·
dosamente y mi compañero hubiera sido infalilrl.emente lanzado al vacío si con una
agilidad de clown no hubiese, en un decir JesúP, asido la esca.la á la cual se afianzó. El
mástil vibró, tembló en todas sus piezas y por fin adquirio su posición rectilínea. Algunas piedras arrancadas de las paredes por la conmoción, cayeron con estrépito. Por
prudencia nos detuvimos; Lasalle estrangulaba el mastil; yo tenía un pie sobre una
piedra saliente y el otro en un agujero; me sostenía con las manos de un pedazo de fierro lleno de orín, fijado al muro. Oon la cabeza levantada, permanecimos inmóviles.
Bruscamente una sombra cortó el círculo de luz y una forma humana apareció en
el orificio.
Era un bávaro: lo reconocimos en su morrión de crines; se le había puesto ahí de
centinela ......... Estabamos frente de las avanzadas prusianas. El ruido de la estaca rota y la caída de las piedras había llamado su atención, y trataba de dar!e cuenta de
aquella cosa insólita. Nosotros guardábamos una inmovilidad de estátua. Se inclinó
inquieto con los ojos muy abiertos, escudriñando las sombras, y con el dedo sobre• el
gatillo de su fusil. No vió, sin embargo, nada, no supuso nada; empujó con un pie una
piedra del tamai'io del brocal, que nos rozó al pasar; la oyó caer y se alejó.

�•
2

EL MUNDO.

76

AGOSTO,

1896,
2

No había más que un partido qua tomar: salir de allí 1o más rápidaménte posible,
saltar de improviso sobre el centinela, y evitando servirnos de nuestros rev61 vere para
no dar la alarma á la posta vecioa, extrangularlo; después correr á grandes zancadas.
Un último y silencioso esfuerzo no·s había llevado Casi al nivel ·del·hrocal;colooado.
al ras de la tierra, cuando una piedra de apoyo, sobre la cual me afirmaba, cedió y rodó
retemblando, L9.salle~ c.on un pie sbbre un .escalón, y el .otro.sobre unas salientea de la
pared, con la ro.a no izquierda apoyada en el mástil, mantenía en la ·derecha su · revólver, con el brazo extendido dispuesto á todo. Yo estaba más bajo que él, pegado al muro, afirIIlándome con los pies y con loa codos. Una emoción punzante nos contr~ía la
garganta. Nos quedamos inmóviles y silenciosos, seguros de que el centinela, una vez
1mesto e,n guarQia por el.primer ruido, iría á investigal' el pozo, menos sumariamente
que la vez prime¡a.
La espectat.iva no fué larga. Unos pasos firmes y rápidos resonaron pesadamente1
vibr6 el euelo y, la silueta sombría del soldado se mostr6. Inclinóse como antes, un poco más sin eIQb.arg-0, de manera que la cabeza y una parte de los hombros estaban frente al v~cío, y mir6. Esta vez desconfió 1 inquietóse y. permaneció inclinado, ansioso, es·
erutando 1a'opacidad de las tinieblas, sondeando la abertura negra con la punta de su
bayoneta. Sus ojos brillaban con un brillo extraordinario en la sombra que_pfoyectaba
sobre ell;Os la viséra de su casco; pesaba sobre él una opresión. Tenía la intuición de
que babia un peligro ahí cerca, en aquel agujero, acechándole, y breves extremecimientos nerviosos plegaban sus facciones duramente acentuadas.
Se ma;ntertí&amp; justamente por encima de nosotros y miraba al ·otro lado del pozo; después, lentamente bajó los ojos en dirección de sus pies. Advirtió entonces algo? Distinguió nuestras figuras en la sombra? Vió lucir el rev.ólver de Lasa lle? ........ .
Súbitamente su faz atezada tomó una expresión de ferocidad espantosa; el hombre
se afirmó .y Jleyóee el fuejl al hombro. Re.tembló una detonación; oí un grito terrible,
vi una forma humana agitar un momento los brazos en el vacío; después una masa
blanda pasó rápida ,como una Visión á nuestro lado y se estrelló allá abajo con un eco
sordo. Era el cadáver del bávaro. Lasalle le había descargado en pleno corazón su revólver.
_
.
De un s.alto estuvimos fuera del pozo. La luna estaba oculta detrás de una nube,

&lt;.

¡Oh vir.,en mía! Yo siento
Que en nuestras ansias palpita
La foz de un sol que gravita.
En el alto firmamento,
En donde tiene su asiento
El ídolo inmaterial
De ese amor espiritual,
Sobre el que tu alma y la mía
Baten su ala nocbP, y día
.En torno de un mismo ideal.

(Yen su mano dejé una moneda)
córre, que tal vez tu madre
Extenuada por hambre, te espe¡a.n
Suspirando, la triste mendiga,
&lt;,Ay .. .... ! en mí nadie piensa en la tierran ..... .
Murmuró, y en las piedras lodosas
Sollozando cayó ...... ¡Era huérfana!
n¿Qué te has hecho, Dios santo, Dios bueno?
Que esta pobre criatura no muera
En el fango&gt;&gt; exclamé, y conmovido,
Sentí frio en el alma y vergüenza
De ser casi dichoso en el mundo,
De tener una choza siquiera!

«1Córre,

MENDIGA,

•

EL MUNDO.

JORGE MONTBARO.

t De Stcchetti,)

Virgen mía: en ·la penumbra
De mi espíritu, se inflama
Un 'acento que te llama
Y tin resplandor que te alumbra.
En mis ,nochea se vislumbi-a
' A.lgo Inmenso que a~etea,
Que canta y qne parpadea.
Ante el radioso fulg,,r
De·ese chispazo de amor
Que en mi alma relampaguea.

1896.

los vaporee velaban el fulgor de las estrellas, y en la oscuridad gris y fría se levantaba
distinta la silueta de los Hautes-Bruyeree.
.
Orientándonos con el fuerte, nos precipit~mos á 1:aso ~e carga del lado de Arcueil,
cuando á veinte·pasoS' de nosotros Une. voz gr1t6: c(QUién v1ve?n
La patrulla bá.vara acudía á todo correr.
«Tiéndete bocabajo,n me dijo Lasalle alargándose en un foso:
Un resplandor iluminó la noche y silbaron las balas sobre nosotros con el estruendo de una explosióp.
.
.
.
.
Repentinamelite frente á nosotros se encendió en la oscuridad una !mea de fuego·
los franceses, creyéndose atacados, tini:ban sobre toda la lint.!a .. Inmedia!amente uná
segundra. linea fulgurante brilló en medio de la noche, y una fus1lérfa rab10~a empezó
de ,los dos ladoi::; los prusianos imaginándose que los franceee~hacían una sahda, abrían
el fuego de sus-trincheras.
·
· -Apresmémonos, dijo Lasalle, y prot{'gidos por el foso corrimos sobre el hielo
entre los dos taludes. De cuando en cuando una bala silbaba en un diapaSón mú~
agudo, hacía ealtar un mogote de cesped endurecido que nos cubría de tierra, hería el
hielo é ibaá r0mper las ramas que coronaban el talud. Algunas veces el foso cesaba
pc,r completo, cortado por un camino; un sendero entonces pasábamos rápidamente,
expuestos al doble fuego; después vol \1famos á replegarnos en el foso. Y esto duraba
ya minutos, minutos que eran hórae ........ .
, En un recodo, hacia la derecha, el foeo de1:cendía bruscamente, en rápida pendiente y las balas pa8aban mhs arriba. Un instante después estábaµios en la cementeta, por completo al abrigo, á la entrada de las nefastas canteras que iban á ser nuestra
tumba, y Lasalle fué á-buscar nuestros capotes. Esperamos algún tiempo, hasta que la
ÍUijilería se. calmó un poco, y veinte- minutos más tarde, estábamos en nuestras trincberás, no sin que nos hubiesen zumbado en los oídos algunas balas perdidas del t-nemjgo. antes de que hubiéramos podido hacernos reconocer de los otros. Y siempre en
la lejanía, en la aureola de su siniestra lumbre, dominando todos los otros ruidos, retemblaba monótono, feroz, inexorable, el rugido formidable de los ;Krupp bombardeando la heróica ciudad.
·

P ARAFR.ASIS.

AMOROSAS.

AGOSTO.

Terminado el fostín, sofiolien to,
Por las calles vagaba al -acaso1
Cuando hallé arrodillada á. una niña
Que vestía rasgados harapos.
Y con voz temblorosa pedía, ,
Alargando la escuálida mano,
En ·el nombre del Dios de los cielos,
De pan negro, siquiera un pedazo.
¡Oh, infeliz! exclamé: utoma, toman

JUAN ANTONIO 8oLÓRZANO.

i!,a caricatura en el e~franjero.

UNA CARICATURA YANKEEYUNARESPUESTAESPAÑOLA:
EL TIO SAMUEL A.L l'EQ.uESO ESPAÑOL:

-Muchacho, lo mejor que puedes hacer, es darme esc¡,uro; las criaturas no fuman.
[ Copia exacta de una

carioo.tura del periódico "Ju&lt;lge" de N. Y.]

Nimbada de luz te meces
En'. las ondas de mis 1:méños,
;y; entre mis vagos ensuefios
' Como un astro resplandeces.
En mié penas apareces
Como un angel bienhechor,
Y en mis horas de dolor
Y eternas melancolías,
Me alientan tus alegrías
Y me consuela tu amor.
Etel!'. ·el' himno que canta
El corazón que te adora,
La plegaria arrulladora
Que en mis labios se levanta.
Eres perfume en la planta
Y estrella en el firmawento,
Onda sutil en el viento
Y aI'r..,bol en eJ celaje,
Eres"ave en ellollaje
Y' estrofa en mi pensamiento.
BENITO FENTA N~.

Cosamalo3van, Julio de 1896.

1.1-HU~G-CHANG,

Ilustre personaje chino envilL&lt;lo á. Europa. !1.obse.rvar los usos y cos..
tumbres, adopta la bicicleta. Envio el diseno de ella!i. Pekin, donde
se fabrican todas en la actualidad conformo al modelo.
[TOMADO DEL NATURAL.]

Gflores ae Glgosto.
EL ESPAXOL AL TIO SAlH:EL:

-:::tia.estro, si te lo quieres fumar, teudrJ.s que quemarte el hocico. [Contrafuci6n de "La Gam]Jana de Gr(lfia"¡

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

77

�2

EL MUNDO.

78

AGOSTO,

1896.
2 Aco::-'To, 1896.

ARTURO.

Tomado de •El Universal•
de la ciudad de Mihico

Al trnyé,;; de los espacio&amp; ct.t·clnrcs,

Marzo 20 de 1896.
Tu SYDNn Boas Co.,
New York.

Nos lisonjeamos con frecnr ncia de qne @:ibemOll dar•
nos cuenta, siquiera ~ea v:ig11, ,le laH c&gt;1ntidad1•s de uui:
choe guarismoe, cuando las ,·emos eecritt1~, ¡iero por 1111
parte, confieso paladinamente qne cuando t-~cncho a\ lr,11
astrónomos echar cifras, me co11fu11dn. Annro nwl~ al
través de los cielotr, á razón de Wi.000 111illa!i por hum.
Figúrese ahom 1111 viaje de 4. i28 000 llli 1!1111 t-11 1111, d_ia !, •
l:le tardaría menoe de dos 11,innt0:1 en 1r di:e ~k:oco a
Londres, si tuviéramos un vehículo que amlnvitst: con
tal rapidez.
Pot3í.a d, los niímerQ.9,
La distancia de Arturo A In tit-rra, Peg,ín el l&gt;r. Gnillemin, es 11.500,000 vi,ces la,it-11ml ,l 1111..,Ho pla11e~a, ó "':ª•
en númel'Os redondo~, 1,0l,V.500 00) U(\U,OOOJe 1111lla•, distancia que no alcanzamo1:1 a; co111pre1ider. Tod,,s ,ahe111ue
que la luz var!a en fuerza, ~n mzón tnven,a al C!t:\drado
de las distancias. Ahora bien, se eabe por e~tudws concienzudos, que la fuerza de la luz que recibirnos en la tierra de Arturo, es una veintt: billoné~im1\ parte de la que
proviene del sol. TeniE'ndo pre,ente la ley de la inten~i•
dad de la luz, se calcula facil111ente qne al retir-a11'e el
sol de nosotros á una distancia 1-10 000 wceH 111nyor
que la qne guarda actualmente, 1 ..ciuii-ia111os aproximadamente, en tal caso, ti-. ntn lm1 como ahora nos lh•ga de
Arturo. Pero la luz &lt;le PPt-e astro tieue qt1E' atnH"E'Far
11.ólX) 000 veces tantaH milla~ como las qntl no• ~l'par:m
del eoÍ, y divi&lt;liéndO!'e e~te mímer~l ¡ior 140,000, hallamos el cocieute 82, qn.. puede cons1&lt;lerar,e como la relación dE"I diámetro de Arturo al dt-1 Fol.
Qllcúlase en 8S(.i,000 millas el diámetro del ~ni, _debiendo ser. por lo tant-0, el del otro aetro, c11Pa de
il.000,000de millaB, en cir~unferencia 22-1,000,000 y+-11 ,·olt1men 551 000 veces el del centro de nu,-~tro si8te11111 planetario. S~poniendo que ~ada porción &lt;ltl la super lic_ie de
un astro brillara con la misma fuerza q111:&gt; 1111 11rPa igual
del otro la luz que brota de Arturo •ería 1&gt;,72-1 mayor
qu'! con:o la quP. expide el Rey de nnePtro_ cielo, po~~lll~
la superficie varía como el cuadrado dt-1 duhnetro.. S1 E'I
sol cambiara l11ga1ea con el otro a~\ro, éste cubriría h~
mitad del espacio que llamamos cielo y la vida 9ue r~quiere las condicionE'S actnales, sería del todo 1mp01'•·
ble y deeapar.ecer!a instantáneamente ( en unión de nueetro'globo) víctima del exceso de luz y calor.
¡ llacia Arturo!

79

De llnportnnclo. públlon.

León. Guanajuato,

El Rey de los soles,-Jnsl&gt;,Ilificancia de nuestro ,lstcma oolar, Calcutos a-ombllll!OS.-VlaJ(&gt;'- de millones de al'lo,.-Pmgreso de las
cortrella.~-Humantdatle,i ,otn,es.-::-ubc, de \'IIIO!CS.-1.a nue,-..
Crania.

Si nuestra nave sideral comE'nzara á hacer velas hacia
la encendida mole de que venimos hablando (CO!,a que
· sucedería sin la celosa atracción solar y de otros cuerpos
celestes), grandioso á la v~rdad sería el espectáculo que
@e presentara á nuestr()8 OJOS aeom bmdo@. Cna nJo se reduJera la distancia de la estrella gigante á algo menos de
8 000.000 000 de millas, la luz proveniente de ella igualaría á la &lt;¡ue viena,del sol á un número de miilas 1111 poco
mayor que la cent.ésima parte del mencionado. A un tre•
cho como el queaepara Neptuno del sol, ya sería inaguantable el calor; cnand-&gt; la distancia quedara reducida á la
que exiete entre Jupiter y el centro de nl1ePtro sistema
planetario, la terrible energía de la radiación incendiaría loe boeques, wmarfa los mares en vapor, se derretiría luego la coetra terrestre y antes de aproximarnos á
una distancia equivalente al radio de la órbita terrestre,
nuestro globo se habría convertido en gaE!
Sin duiia. Art.uro es el rey de las estrellas; y aún nuestro B-OI, á pesar de ser tan grande y tan bril ante, si llegase á caer en la srdiente f~fera de aquel gigante de
los cieloe, perdería au unidad l1m1ímca y desaparecería
inmediatamente.
,
Quizá•, para dar cuenta postrera de nuef!tro extinto
luminar, aparecería en la superficie -de Arturo una mancha brillante que no tardaría en desaparecer, causada por
el vapor que de las ardientes regiones superiores de la
fotoesfera arrastraría el ijOJ en su caída.
Bien vale la ;:,ena de que noll detengamos un momento
para considerar los efectoe de la atracción gigant.e!'ca de
un cuerpo como Arturo. En el sol la fuerza de gravedad
ea 27 veces mayor que en la superficie de la tierra, pero
en Arturo, suponiendo la misma densidad media, sería
2,200 veces superior. AJ!! es que, un hombre que pesara
200 libras en la tierra, si fuestl trasportado á Arturo. convertiríase, bajo irn -propio enorme peso de 440,000 libras,
en una mancha de materia protoplásmica aplanada, antes a\Ín que loe fuegoe de la inconmeneurable ornaza
estelar pudieran convertirle en tenuísimo rayo de sol, que
irf11 á vagar por loe espacios y á convertirse en ellos en
materia c6e:nica, ó si se quiere, en materia primera en la
formaeibn futura de otr38 mundos.
f:i dable nos fnera lanzar un proyectil de un caf\6n
Armstrong con dirección á la lejana estrella, y suponiendo que con!!E'rvara su velocidad inicial, tardaría nada
menos que 161.000,000 de atloe en llevar al lejano astro
noticias de nue@tro microscópico planeta. Se ha calcula•
do que el nú111ero de millas recorridas por todos los trem-s &lt;le loe E,itadoe Unidos en 1895, montó á 650.000,000.
Ahora bien,
Esto r.~ cq11ifale11/"
A tres viajes y"inedio alrE'dedor del B-OI; pero para hacer
11110 30/0 aln&gt;df'dor de Arturo y suponiendo en unP. sola
lfnt-a loe 650.000 000 de millas de loe ferrocarriles americanos, sería preciso, para terminar el viaje, recorriendo · cada año tan tremenda aistancia, nada menos que
l.f,45,:384 años.
Si supusiéramos ahora que un pulpo hubiese nacido en
la misma fecha que Julio (',esar, éeto E'P, en 12 de .Junio100 A. C., con un tent4cnlo de l,009,500,000,000,000 millas de largo, y el mismo dia de su nacimie)tto hubiese
tocado con la t:i:tremidad del tentáculo, la ff.rvida superficie de Arturo, preci:!aría que pasasen alguuc.s miles

EL MUNDO.

Muy Señores mios y amigos:
Tengo la satisfacción de manifestarles que desde que conocí eue Píldoras de Vida del Dr. Roee las he
eatado ueándo diariamente en m1
consulta, en tcidoe los casos de constipación obstinada, de deearneglos
gastro-inteetinales ocasionados por
dispepsias producidas por falta de
secreción biliar, siempre con seguro
éxito; pues no ha habido una persoLa
qua 110 haya sentido, cuando ménos;
una mejoria marcada de su enfermedad, habiendolas numeroe&amp;«J que han
cundo radicalmente.
Laa neo tambien frecuentemente
como purgante en dóeia de 4 á g
píldoras, según la edad del paciente
y he podido observar que eón un
purgante inofenaivo, seguro y que
no deja tras si, loe funestos resultados
que es coman vsr después de la adminiat.ración de tantos otros purgantes.
En este mi establecimiento de
farmacia tienen regular consumo &amp;us
Píldoras del Dr. Ro88 y creo que en
Tiata de sus efectos crecerá dia á.
dia su demanda.
Felicito á Vdes, por el gran éxito
que han tenido con la feliz preparación y loe autorizo para hacer de
esta carta el 1180 que V des, deseen complaciéndome en honor de la verdad
y en beneficio de la humanidad
doliente dán dolea mi opinión de una
m&amp;Dera expon tán.ea.
Soy d9 V des, afmo, S. S.

Da. ANTONIO D. M.A.RTINEZ

CREMA ROSADA

En 1879 en Rochestcr, N. Y. y obedeciendo A una necesidad oobl!ca, ee empezó de una manera modesta la elaboración de un descubrimiento ctentlflco, heehO el allo anterior, el cual ha revoluc!onado
el tratamiento de la enfermedad Brlght y todu la., demAs fol'ID&amp;.9 de
enfermedades de rillones asl como tambll·n las del hlgado y de tas,
eelioru. Tan grande (u~ el ~.,:llo que elita pre)l&amp;raclón obtu\'o dcs-po.és de dada 11. conocer al fl'1bllco, que bien pronto hubo necesidad
de hacer ne. \'eees mayor la capacidad del laboratorio, -&lt;tupllcarla

nnevameDte, y en 1883 hubo neoesldad de construir un edificio d&lt;'
piedra Y la1rlllo A pn1cba de fuego, de lilct.e pllos lH x 10,, ples, ¡ara
poder contener denll'O de (11 el laboratorio y suJ! dependencia.•.
En 18Sl se abrieron laboratorios en Londres. Inglaterra: 'I'oront.o,
Oni:.: Y Frank(ort, Alemania: en 1885 en Melboume, .Au.,tralla; y en
1S86 en Kreuzllngen, S&lt;ñm; y Dunedln, Nnc,-a Zelandla todos los
cualCI! cslén .en activo trahaJo.
'
Ha.&lt;ta ahora .M.~x!oo y el l'Ur de América han sido dc.sculdados Jl()r
la 11encllla razón de que todas nuestra., energtas estaban reclamai!M
Y ocui-,tas en otras dire&lt;'done•. :Má~ debido ahora 11. nuevos arreglo,¡, este gran benefru•tor de la humanidad se podrá. proeurar il e•tos
~ - d('8de ca.•. Una medicina ,¡ue ha efee.tuado una serle no Interrumpida de éxitos en todo, los continentes del mundo, no puede
fallar ~ul. Se adapta e,pcellllmcute á los )'.lalSt'S calurosos ..,omo se
ha e.-fdenclado 1,on 8U éxito en AU•tral!a, India y et Sur de Aírlca.
Testlmónlos que prueban las ,1rtudes notahlcs de la C'l:JU. !,JtGURA
DE WABSl:R-. ac han dado ¡,or m!llan,,¡ por eminentes hombres y notables scftores tle todas ¡artes riel mundo. Entre ellos podemos mc•nclonar Oovemor Atrnrd, S\"racu.se. X. Y.; R. A. Guun .M. D pr.'$1dente del Colegio rl~ llledid~a de lo-• btado,. Unidos én X. Y'.:
Robeson, M. R. G., , . J. L. K. Q. C. l., Lonrlre•: Lord de Bla~uiere
l-',Prlngtleld, Crawctey, su.sscx, Inglaterra: Sir Wm. \'. Gui;c, El.moré
&lt;:ourt, Oloucc.«ter, Inglaterra; Ma1, Gen. A. Elrlcrton, Ttun Cbapcl,
Plymouth, Inglaterra; F.I. Hon. C. Stewart, LL. I&gt;., A&lt;'lcavedcr House
.Alton, ltants, ln¡,:Jat,,rra; Muy Re\'. Dcan Mahone_' \ Penrlth Xc,;
~uth Wales; llon, &lt;leo. Tom, Ip,,wtch, (lueensland: Atcalde Thoina,
i;.:ul!y, .s apler, :-.ue\'a Z(-Jundla; Re..-. J. E. Ranµkln, D. D., LL. IJ.,
presidente de ta_ t;nlwrsldarl Howard, \l'ashtngton, EstadOll 1·rndos;
l&gt;r. M. Beyer, Wu~zburg, Alemania; l!dward Wfüon, D. D., LL. D.,
Obispo de la Iglesia rle Inglaterra, Otawa, canai'IA.
Pedid á ..-ue,tro fnrmBC'(,ut!oo la CrRA l'EGt!RA DE WAnSER y si no
la tiene il la nnta, ('('&lt;lidia il Wanicr·s S&amp;íe Cure, Ro&lt;lhesler, :-; . Y.

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PARA LAS DAMAS.

No más vejezU

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En la actualidad no hay en Europa una señora ele•
gante en cuyo tocador no °figure un tarrlto de esta
delicada Crema. La célebre diva Patt[ la u~a constantemente y siguiendo su ejemplo, todas las m6.s cé•
lebres artistas y las damas de la alta aristocracia lo.
prefieren á todai; las demás composiciones, po rqUf•
está probado que embellece el cútis y conserva li~
frescura de la cara. ha:;ta la vejez.

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paga 10,.,, premios por su listín el mismo dia.
Hágase la consulta y se conocerán las ventajas, salvadas las di:stancias por el telégrafo.

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POR EL GOBIERNO'FRANCES.

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31S A~OEI DE PRACTICA.

Horas dé consulta de 9 á 12 a m y de 3 á 6 p m.

México.-San Andrés núm. 17-México.

_Syrac11se

Las Bicicletas
Un bigote

SYRA.CUSE""

prematuro.

[Dibtjo de J. Martioez Carrión.)
de años antes de que la ,eneación de la quemadura llegase hasta la circunvolución cerebral,)• por lo tamo pudiera tener conciencia de E'lla, suponiendo que la qen~ación camina, con 11na Vtllocidad Htlmejante á la de 111 luz,
esto es, 186,000 millas por segundo.
.
En cuanto á si e,tos phnet11s se hallan~ no habitados,
cuestión 011 que Pin duda J&gt;E'l'llla11t-cerá irr_eet,luta para
siempre. Pero sabernos ya, merced al estml10 de e11 co11~posición eepPctroecópics, qne en caso de hallarse. l1nb1tados sns criaturas deben de Eer de todo punto diferentes d~ las que pueblan la tierra.
. .
::-;'uestro sol pertenece á cierto orden de ePtrell~!!. S1r!o
á otro y Arturo á otro orden diferente; pero, existe, sm
embargo, una progrPsión de un orde1~ á ot_ro. No nos es
dable afirmar que el sol ha permanecido ~•empre y permanecerá donde ahora le ve1110.,. T,mdrá qui! ann,~utar
su intensidad calorífica ó enfriartre. Piendo mitR probaule
lo primero. ~irio, ó la estrella del C'an, poEee mavor cantic.ad de calórico qne el POI, como que 110 se halla, como
este rodeado con envoltura deoea de vaporee absorbentes, 'que pro~blemente consisten en hierro y otro~ me·
talE's, reducidos al estado gaseoso por la .tremenda intensidad calorífica del rutilantP a~tro camcular. Por otra
parte Arturo poPt'e irn11 nube de vupores mucho más
den~ y profunda que laque rode-.l P,( sol. Al mismo tie111-

po hay indicaciones patentee de un calor intenso latente
bajo aquellas masas de vapores; as( es que si el'! un hl'ch&lt;&gt;
que el progreso de los soles se verifica en una eacala ascendente de capacidad calorífica, es muy probable que
Arturo se ir.!. desprendiendo poco á poco de esoe vapore11, qne hoy por hoy oscurecen el resplanrlor de 11u luz,
haciéndola aparecer de la misma intensidad que la que
nos viene de Sirio. Documentos históricos testifican que
en un tiempo fué Sirio nna estrella roja, (ni más ni me•
nos que Arturo lo es en lo presente) pero parece que Femejante color ha ido desvaneciéndose J.&gt;OCº á poco, con•
virtiéndosP en estrella blanca, y al propio tiempo que 1111
color ha cambiado ha aumentado proporcionalmente la.
inteneidad de su luz.
Al desprenderse de su envoltura vaporOl!B, ha aumen•
t-ado necesariamente su fuerza calorífica, y es de prt't!ll•
mirse que igual cambio deberá ocurrir en nueetro sol y
dem~s e~trellas que se hallen en las propias condiciones.
Puede haber algún peligro en estos cambios que inre•
Panternente van verificándose en las estrellas, y 1011 cua•
les ponen de manifieeto el progreEoo de loe aole11, en queno se prPsta atención alguna á las uxigencias de la vida
en los planetas que giran en torno de ello~. Y porten•
tos semt&gt;jantes prestan altísimo interés al estudio de In
astronomía en nuestros diae.

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dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso e
el Vientre por poco que se coma, Digestiones len
ó inc.;ompletas que producen Repugnancia, Ma
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares d
personas bien conocidas y respetable,;, á quienes se ·
sufrir duri-inte 1nuclws años y además reconocen e
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan
pleta y radicalmente con el

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NUMER0[6

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EDUARDO AGUIRRE.

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Lowell, Jllas&lt;:,, E. U. A. O
'7'PÓnga~e :.n -¡;;;,:dla contri\ Imita~¡.,.
nes baratas. El nombre de-"A ve,-"-fil!'l1rl\
~n la envoltura, 'y está vaciado en el cristal
de cada fr\l5CO.

r1D

~;,¡;

~-~iiiiiiiii

Es conveniente convencerse d
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETA
lo único positivo, lo único que CUP
radicalmente las enfermedades de
Aparato Digestivo, y exigir g rab
do sobre caila Oblea, el nombre DI
GE~TIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralg·ía y Enteritis cróni ·
con sus sínwmas: Agrios después de las comidas ó Aci
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso e
el Vientre por poco que se coma, Digestiones len
ó inc.;ompletas que producen Repugnancia, Ma
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas eró
nicas.
Son enfermedades que según enseñan millares d
personas bien conocidas y respetable,;, á quienes se ·
sufrir duri-inte 1nuclws años y además reconocen e
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan
pleta y radicalmente con el

IT

En todas laN Drouuerí,,s de .Jnéx ·i c

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M.EXJCO. DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 1896.

Digestivo Mojarrieta

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3a Calle del Ciprés núm.3.

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TOMOII

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CAiJ;;;'~~-..

l.nfel"mos del Estómago

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mentos, diarreas, gastralgias, .ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza yq
determinan la anemia, cólicos, etc.
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digestivo. Desaparecen desde la primera dósís, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡ro por antiguo ó rebelde que se.padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e'. éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido analizado
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el mds voderoso de los Digestivos para estimular y restablecer las funciones del estóma
El tiempo necesario para una cura radical varia según el caso, pero nunca más de 40 á 50 dia.s. Una vez comenzado este tratamiento, no debe bUspenderse
ningún mot.i\'O, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de los principales médicos
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&lt;r cnfemplación.
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

•

NUMER0[6

�EL MUNDO.

82

9

AGOSTO,

1896.
=9=A=G=O!'-=T=º'=1=8=9=6·=============~E~L~i~1~U~N~D~0~.~== = = = = == ========~8_3_

Pronto dentro de menos de uno 1-abrá completado seó con el premio que alcanza el oro sobre nuestra moneda senta añ~s de reinado, y lo probable es que si tiene deci""EL MUNDO."
corriente, verdadera prima para los exportadore~.
retirarse á. una de sus residencias regias, apartándo
SEMANABIO ILUSTRADO.
Los platónicos aámiradores de la gran República ~el dido
se de los negocios públicos para siempre, no lleve á cabo
Norte-y
no
son
pocos
entre
nuestros
a,nateu_r.,
economis'rELBFONo 434. - ~ de las Damas núm. 4,-APABTADO 87 :e.
tas y dilldanli políticos-no ven en la cuestión electoral su decisión antes de asistir á las lujosas fiestas que se la
MÉXICO.
de los Estados Unidos más qne un asunto de nombres, y preparan c¿n este motivo, y que eclipsarán á no dudar
Toda la. correspondencia, debe dirigirse
esplendentes del jubileo que tuvieron lugar en 1887.
vemos por nhf rabiosos partidario~ de Me Kinley, por- JasEs
al Gerente de este periódico.
tan sólida la Constitución de la nnción inglesa, está
que es el candidato del partido repnblicano, al que supo·
asentada sobre tan firmes bases, y tiene tan hondas raínen
ideas
más
avanzadas
en
su programa; a~í como no
La euecrición á EL l'IIUN DO vale $1.25 centavos al mes, faltan entusiastas dPvotos de Mr. Bryan, campeón esfor- ces en las costumbres de las clases sociales y en los int.e-y se cobra por trimestres adelant.-dos.
zado de h s demócratas, porque lo creen llamado á rei- reses todos del pueblo entero, que nada alterará la marNúmeros sueltos, 50 centavos.
vindicar los derechos sacrosantos de los EPtados, porque cha regular del Estado, aun cuando sea cierto el anun1
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ cac:ón.
lo
juzgan como la encarnación viva de la más pura liber- ciado y trascendental a~to de la ab~icación. La .augusta
Todo pago debe s1&gt;r precisamente adelantado.
tad;
y hasta se pueden encontrar algunos soñadores que señora elegirá, como dicen, el castillo de Osborne, como
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
se afilian, mentalmente por supuesto, en Pl partido del rn residencia habitual; allí se verá por temporadas rodeada de su numerosa descendencia, nota alegre, poé«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana- Pueb'o porque delimn con los clamores de la,; masas po- tica gama de risas inocentes y colores sanos, que a lu1npulares,
y
ya
se
figuran
el
advenimiento
de
una
nueva
era
dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 Lique saque de sn abyección al proletario, nw&lt;liante los brará las sombrías claridades y esplendores griseQ de un
berty St. New York, E . U.»
milagros del socialismo, del radicalismo y de111{i.s i.~mos lujoso y opulento crepúsc1;1lo. Si la R~ina Victoria se retira de Ja escena polít1ca, s1 llega á abdicar la soberanía de
de esa jaez.
Juzgada desde eFe punto de ,ista la política america- eu dilatado y poderoso imperio, pronto habremos de prena, poco interés tiene en verdad; pei·o que se atienda á senciar la mllgnffica puesta de i::n sol esplendoroso, el ocalos engendros económicos y financieros que trae consigo, so purpurado entre ascuas de oro, d1; un aet:-;: de primera
*
y se podrá notar 1ue allí más qne en ninguna otra parte magnitud.
palpita lo que nos es más caro y lo que más importa sa·* lo
* bajo en los círculos diploTambién
se
murmura
por
ber á los que creen que la marcha de un pueblo no· demáticos
y
se
anuncia
como
cierta
la abdicación de otro sopende tanto de las frases huecas de los demagogos, como
Casi nos vemos obligados á tratar prematuramente de
berano el rey Jorge de Grecia.
.
de
las
decisiones
maduras
&lt;le
los
negociantes.
la aparición de un nuevo d1ario en la prensa de México.
Ale~án de orígen, ruso de religión, y ,emi oriental por
Afortunadamente para México, su posición actual, enTodos nuestros colegas han dado la noticia de nuestros cauzada sPguramente en una vía de progreso económi- sus súbdito~, el monarca helénico, ha fluctuado siempre
propósitos, comentándolos á su manera y haciendo espe- co y positivo, no puede variar ni ser influida de modo entre las fuerzas opuestas, que á la continua lo han solicial mención de que el nuevo periódico estará de acuercitado. Sus propias convicciones y su educación lo han
do con la marcha de la actual administración. Nosotros trascende'ntal por los cambios experimentados en nues- empujtido á modernizar eu re;ino, encauzándole en la copoderosa vecina del Norte.
no Jo habíamos anunciado, porque nos pareció prematu- traRace
algunos años cuando la caída brnsca de la plata rriente que arras:ra á las naciones europeas, y para elecro hablar de un proyecto cuya realización se llevaría á
ocasionó
uu pánico inconcebible en nuestros comercian- trizará su pueblo y despertar en él las muertas energías
cabo después de 1lgu11os meses, y al cual proyecto no le
de su leyenda y de su historia, ha pretendido despertar
dába.mos la importancia que nuestros compañeros de pe- tes y banqueros, todos temían la bancarrota pública Y má~ de una vez el recuerdo de sus pasadas glorias. Te.do en
panicular,
todos
veían
con
estremecimientos
de
honor
riodismo han tenido la bondad de darle y que nosotros
aquella depreciación que empobrecía al paíb y Jo ponla vano, sus conatos todos se han estrellado en la afeminaagradecemos muy sinceramente.
ción oriental que alcanzar , bajo el dominio de los muEn efecto: tenemos el ;propósito de publicar antes de al borde de hondo abismo, donde se estrellaría, arrastrado sul rnanes.
por
aqueila
ola
gigante.
dos meses un nuevo diario, que si no viene á llenar un
Llevado por sus simpatías de familia hacia los alemaEn aquella época y en tales circunetancias, nuestra voz
vacío en la prensa de México, porque hay suficientes y
nes, ha querido poner en manos del poderoso Hohenzofué
casi
la
única
que
se
alzó
para
predecir
que
lejos
de
muy buenos periódicos, sí se presentará humildemente
llern la 1-1uerte Cle su reino y confü.do con exceso en la incon los elementos que tiene, á la gran lucha por la vida ser un n;ial, sería una bendición del cielo para México la lluencia ge1·mánica, para la solución del confücto turcobaja
de
la
plata.
El
tiempo
ha
venido
á
darnos
la
razón,
· y con ideales honrados y patrióticos, como los que cree·
y por nosotros y nuestras profecías responden industrias enropeo que ha de dilatar las fronteras de Grecia. Tammoa ha.ber sostenido siempre.
bien por esta parte sns esperanzas ha11 sido defraudadas;
La prensa, al anunciarnos de un modo tan fastuoso co- nacientes que han debido implantarse y otras viejas y ol- pues aunque animadas de las mt&gt;jores intenciones, laa povidadas
que
han
tomado
poderoso
impulso,
merced
á
mo Jo ha hecho, ha tomado la forma del ataque aun antencias continentales no se deciden todavía á dar el tiro
tes de que hubiéramos decidido completamente la apa- nuestro peso de plata, cotizado á cincuenta centavos en de gracia al moribundo imperio otomano, y aun tendrá
loe
mercados
europeos.
rición de dicpo diario. Su punto principal ha sido señaYa no existen ó van desapareciendo de seguro esas que esperar muchos añc,s el gobiern de la península helar al periódico como gobiernieta, creyendo que así Je da
preocupaciones
y pn•jnicioe; ya no nos asustamos con la lénica, para recojer la parte que le señalen en el reparto
muerte antes de haber comenzado su publicación¡ como
alza
ó
baja
del
metal
blanco. La experiencia nos ha en- del botín.
si ignorara, tanto ella como el público, que los periodisPrueba de que sus esperanzas é ilusiones son m uy pretas que hoy manejamos este semanario somos los mie- señado, más que á nosotros personalmente, á nuestros maturas, es que ahora el rey Jorge se ve casi constreñicentros
productores,
qué
maravillosa
actividad
puede
des
mos que fundamos El Unfoersal, y tanto este periódico,
do por ias circunstancias, á descender del trono, por ha.
como aquel, en nuestras manos han tenido siempre como plegarse con un peso de á cincuenta centavos.
ber ayudado frauca y abiertamente á los insurrectos de
Por
eso
se
sigue
con
interés,
pero
sin
zozobra
m
temo·
programa político apoyar racionalmente la marcha adCreta, qne pretenden que la hermosa isla entre á formar
res
la
contienda
monetaria
y
financiera
entre
republicaministrativa de nueetro país, creyendo que a!lí cumplen
parte del reino griego.
nos y demócratas en los Estados Unidos.
con uu deber pat1 iótico.
Y como qniera que los médicos diplomáticos y enferDe cualquier lado que se decida la cuestión ei:i loe ~oDespués de sus ataques á las tendencias políticas del
meros políticos que cuidan al augusto enfermo que sellamicios
de
Noviembre,
no
puede
afectar
nuestra
e1tuac16n
periódico, aun antes de conocerk,, han manifestado granma Turquía europea; no han decidido aún ad ministrarle
.
dísimos temores por la parte financiera de sus empresas, que e&amp; envidiable.
Me Kinley, favoreciendo el talón oro y las ~arifas altas la extrema-unción, el monarca aquivo, que se ha permicreyendo que nosotros lanzaríamos un nuevo periódico
tido la libertad de obrar contra las prescripciones facultaal público con el exclusivo objeto de hacer desaparecer sobre nuestros productos, favorecerá tamb1é11 nuestra tivas, tiene que abandonar su puesto y resignarlo en favor
á todos ó la mayor parte de loe existentes. Si ·tal fuera producción como hasta ahora, y hará más elevados nues- del Duque de E.:iparta, para evitará su heredero dificult-a.
.
nuestra intención, jamás habríamos pensado mayor des- tros precios de venta.
Bryan, defendiendo la plata y promet1end 1 reba¡a po- des más serias en Jo porvenir.
atino: un periódic.'.&gt; que en largos años ha sabido conquisY aquí creemos ver la acción del tercer influjo que ha
tarse lectores, aun cuando la empresa que Jo maneje lo sible ~n los derechos de importación, aumentará así el llevado al pobre monarca por opuestos y revueltos camiabandone á su propia suerte, seguirá viviendo todavía poder adquisitivo de nuestrq princip:i l artículo, la pla_ta, nos; aquí creemos que anda la mano del moscovita, que,
por muchos años, por el prestigio adquirido con anterio- disminuirá indirecta1nente nuestros gastos de producción ansioso de conservar su preponderancia sobre el Bósforo,
ridad. Convencidos como estamos de este aforismo pe- por el abaratamiento relativo de la maquinaria qne se que le pertenece por derecho de herencia, seg 6.n el testa•
ri()duitico, no podemos pensar en hacer desaperecer nin- podrá comprar con plata, y aumentará la demanda de mento de Pedro el GraPde, no quiere qqe nad ie sin su
guno de los periódicos existentes; y más aún, no ha en- nuestros productos, que podrán hacerse más baratos, Y autocrático consentimiento toque á Turquía; aquí se nos
.
trado en nuestros propósitos hacer competencia á nin- pagados á más a lto precio.
Definan, pues, los americanos la situación P?lít1ca de antC1ja ver la influencia decisiva de San Petersburgo, queguno de ellos.
no permite que se arranque un girón de la capa otomana,
Nuestro principal objeto es lanzar un periódico más la gra.1 República á su talante y voluntad. México, la ve- ántee que él se haya envuelto en sus opulentos pliegues.
moderno que los que existen, y resistir la competencia rá tranquilamente, porque espera mantenerse firme en el
Si el rey Jorge se retira, en buen lío deja metido á su
camino que ha emprendido.
que loe fuertes, l0e que llevan muchos años de vivir y
sucesor. Puedan la juventcd y buen criterio del Príncipe
tienen establecido ya su crédito, nos declaren, como ts
Constantino, desenredar ese embrollo al ascender al tronatural; com~etencia que resistiremos poniendo en juego
no de sus mayores.
nuestro traba¡o, nuestras economías de muchos años,
_X. X . X.
nuestra práctica periodística y todas las armas de buena
6 de agosto de 1896.
ley que estén á nuestro alcanc.,.
Creemos, pues, quo la empresa del nuevo diariv no RESUll EN.-Abdicación de la Reina Victoria.-Ni aun ese
puede tener fines más nobles, y es~moe st-guros de que
acontecimiento conmovería á Jnglaterra.-El RPy Jorge
sus resul~ados serán e!'t_isfactorios.. Y tan e~ así, que sólo
de Grecia y su posible retiro.-llnsiones que se van.
al anuncio de su apanc1ón ha habido gran movimiento
Del Argus de California, fecha de Junio, traducimo&amp;
en la prensa de México, al grado de que las rdormae y
lo siguiente:
mejora!! que se ~~n. hecho! y otras que se t ienen prepa•
Acaba de anunciarnos la prensa diaria de información,
«Nuestra República hermana.-Nuestra vecina Repúbliradas en los per10d1cos existentes, de dos meses á esta en su seccián de noticias extranjeras, que corre mny vá•
p9:r~, nos han obliga1o á cambiar _del todo nuestro pri- lido el rumor, en la corte de Londres, de qne la Reina Vic ca hermana, México. verificará elecciones presidenciales
m1t1yo proyecto y ponernos en actitud de buena sompe- toria. soberaua de la Gran Bretaña é Irlanda y Empera- el mee próximo.
El suceso se llevará á efecto sin las conmociones de
tenc1a.
triz de las Indias, abdicar,í. muy pronto en favor de su
Sepan, por tanto, los lectores de EL MuNoo que antes hijo primogénito el Príncipe Alberto Eduardo de Gales. una campaña como la que nosotros inauguramos para.
de dos meses lanzaremos un diario que corre;á buena ó
No es la primera vez que tales versionet! han circulado Noviembre, porque en México todas las clases de la so•
mala suerte; pero que será diario de gran trabajo, y que con más ó menos fundamento; pero hoy !as dan mayor ciedad, todos los elementos populares están fijos en el
en nuestros propósitos entra poderlo ofrecer en condicio- verosimilitud las consideraciones de la avanzada edad bom bre más extraordinario que el país ha producido des•
nes muy favorables a_l ~ú1?1ico en general, y ~uy especial- de la augusta eei'iora, juntamente con los achaques y al- de su conquista por los españoles.
1nente, con señalada d1.•tmc16n, en cuanto ú dichas condi- ternativas de su quebrantada salud; y aunque es cierto
En l?s 20 año~ que lleva de gobernará México (salvo
ciones, para loe suscritores que han sostenido este ee· que en Inglaterra los monarcas reinan pero no gobier- un per10do) el ilustre General Dfaz se han realizado tamanario.
nan, no deja de ser un serio obstáculo á la marcha natu- les carnb~os y tan favorables, que Ía nacion ha pasado
ral de la complicada política inglesa, esa matrona vene- de una vida obscura y sin tranquilidad á la categoría de
rable, que si domina é imoera como única soberana en el los más prósperos países de la tierra. Esta metamórfosie
í}léfirn nntc ln µolitica amcrimna.
corazón de sns millones de súbditos, no puede, aunque t~n no~able se ha operado bajo la sabia y enérgica admiquisiera, tomar en los negocios del imperio, sino con mstrac16n de un ?ombre superior, cuya rectitud de caPor más que se esfuercen algunos espíritus indiferen- grande esfuerzo y sumo trabajo, la parte que la corres- r~cter, poderosa mtele,ct~alidad y amor al país en que nates y apocados en apartar con desdén la vista de la con- ponde según la Constitución.
ció, lo colocan sobre e, mvel de sus paisanos. El Gene•
tienda política americana, donde en estos momentos se
Cierto que en el complexo mecanismo que constituye ral Díaz, cuyo parecido físico y moral con el célebre es·
juega el porvenir del país, no podemos dejar de contem- el gobierno de sus dilatados dominios tiene agentes ca- tadista búlgaro Stambuloff es muv grande aunque ya
plar con interés las peripecias porque va atravesande la· paces, segundas manos diestras y vigorosas que toman á está en el último tercio de la vida; está ba;tante fuerte·
lucha entre demócratas y republicanos.
su cargo la ardua tarea de dirigir el Estado, pero comv todavía para resistir las duras labores del Gobierno, y su
Toda VPZ que nuestro principal mercado está más allá ella quisiera hoy que los años han nevado en su cabeza permanencia en el poder es una garantía de pa¡r, y de pro·
del Río Bravo del N'orte, no es, no puede ser extra- y paralizado su actividad, ser lo que era en los risueños greso para nuestra República hermana, y de seguridad
ño ú México, saber á qué atenerse, y preveer si sus pro- dias de fü hermosa juventud, es natural que sienta algo para los capitales extranjeros que se ocupan en el des•
ductos le serán pagados en el depreciado metal blanco, de desaliento como consecuencia de sus años fatigados.
arrollo de las riquezas de México.

~olas C!Ebitorittlts.

1,1triobistno.---Un nurtrtJ biario.

l901ítica gen.eral.

~ético .en ti .ertrattjtrtJ.

El pueblo amPricano que no ve con celos ni em·idia pJ
progreso d': )lt\xico, ad111ira las grandes cualidades de
Dfaz, y ,·e 1gual1uentt; cou gnbto bu permanencia en el
poder, J?ºr&lt;tue el ilu~trc l1u111or1: de Estado representa todo~ los 1ntt;reses, LOda~ las secc10nes de su país y todos
los e!enwnu,s de traba¡o. A su poderosa iniciativa debe
México. e11tre otros muchos adelantc,s once mil millas
de ferrocarril, cua.renta mil de telégraí¿~. el mejoramiento ele los pu~rtoH: el desagüe del lindo Yalle de :1\Iéxico,
la_ expl?tac1on rum~ra en m~yor escala, el orden admimstratl vo, la creación_ de nuevas industrias, el crédito y
b 11en nombre de l\I~x1co en el extranjero, y Jo que noso~ros n?, hemos podido conseguir en loe 1íltimos años, la
m velacmn de )os gastos con las entradas; bajo la base de
la plata, el pais ha adelantado maravillosamente eQpecialm~~te en_ los últimos cinco aflos. Cuando el ~ra~cel
::\Iac I....111ley impuso un derecho á los metales muchos
de los ~efinadores amer_ican?s se aprovecha;on Je la
opo_rtumdad, y hoy ~éx1co tiene tan grandes, modernas
Y bien mont!'das haciendas de beneficio como este país.
Por estar baJa la base de plata, el espíritu manufactnre1·0 se ha despenado como no lo dice la historia en épocas anteriores. Hace quince años, cuando la plata valía
2.1:!~ ce?ta\·os_ e~ oro la onza fina, los manufactureros
de México se l11111taban á fabricar mantas crudas sombreros, sillas de montar, cigarros, azúcar trigueña: arneses y zarapee. Ahora con la plata á 6i centavos en oro la
onza, se fabrican además de los !),rtículoe anteriores, géneros ue lana, de algodón, blancos y pintados, frazadas,
alf?mb_ras, botas y z&amp;:patos, muebles, ropa hecha, maqu111ana, ?erveza, vmos, jabonés, carruajes, wagones,
vela~, harma, conservas y pastas alimenticias y otros
muchos artículos.
Esto no es Aorprendente cuando consideramos que una
onza de plata compra la misma cantidad de trigo ruaíz
a!godón, azúcar, tabaco, manteca, etc., product~s de 1~
t1e1 ra, que cnando esa onza valía. tanto como el doble en
oro. Loe únicos artíc~los que son más caros bajo el talón de plata, son los importados de los países regidos por
el patrón de oro. Tal parece que la diferencia de valor
entre uno y otro metal, produce el efecto de un arancel
protector, más eficaz en _sus efectos que el pintado en loe
sueños d~ los más entusiastas proteccionistas de los Est~~os Umdoij, y su profeta Mac Kinley. Esta es unacueet~on que nuestro~ manufacture•oe debíera.n considerar senamente;, especialmente como oue un pequeño tráfico de
export~ción ha comenzado á establecerse con otros pafaes regidos por la plata en sus transacciones v México
podrá más tarde rivalizar con nosotros en sus 'm·anufactura3 y comercio exterior. De cualquier manera simpatizamos con su progreso y su hábil Gobierno.

*

Al p•~ bit.car este artícul(?,*lo* hacemos con el deliberado
propos1to de que sea el pnmero de una serie que prepa~amo8, para dar ,í. conocerá nu~stros lectores la campana. el1;ctoral de los Estados Umdos, cuyos preparati,·os
pr1nc1pales y tn•mendas luchas de oferta y demanda de
rotos !J delegndo:~ hemos presenciado últimamente.
~~uchaa 1ln~11&gt;ues habremos de tronchar, muchos es•
pe¡1smos tend1 emoe que deevanecer especial mente de entre aq11ello~ que á dist_ancia_ ~e prosttrnau ante el oropel
engaña~or de la polft1ca militante americana.
?'a_mb1én nos rn~virá esta serie para dar á conocer la
opm16n tan espec:al que en aquella nación se han formado del General Díaz.

N u estros Grabados

CONTEMPLACION.
9omo una p~ut,ba más de las excelsitudes á que llega
el 1d~al del artista, véase el primoroso grabado á que nos
refPnmoe.
X,&gt; e~ posible pedir más pureza ,t la expresión y más
corr~cc1ón á la lmea. T1en1; esa doncella, cuyos ojos de
te1c1(?pel? se abr~n ante lo mfinito del ensueño, una co·
rrecc16n 1dPal. Piensa uno en !a belleza impasible y suprema de Jnuo...... E l arrobamiento da á las fisonomfas
toq_ues divine.e, sin ~Iterarlas porque no las arranca á su
seriedad cont~mpl_at1va. El éxtasis no tiene sonrisas, ni
pliega los labios 111 hace relampaguear los ojos. Presta el
encaf!tO de la estat1!a s1;rena. Por esto, esa doncella s11m~rg1da ~n la _med1_tac1ónapacible y honda, viendo sin
rn1r¡,_r la mdec1ea le¡anÍll, es más bella que si mostrase la
~?.nrbe1ea tentadora de Venus ó la angustiosa expresiún de
J.'10

•

propiedad era un desierto, y para hacerlo productivo,
fué preciso enganchar más de doscientos hombres, no
sól~ para los trabajos del campo, sino también y muy es·
pec1almente, para defenderse de las temibles invaciones
de los indios.
Así y merced .i su notable perseverancia logró formar
]11s Hdas. de San Juan Nepomuceno. San ()arios, San
Fernando ( hoy \"illa Lerdo) y Santa Rosa. En 1844, fundó una fábrica de tegidrni de algodón ( la primera qne hubo en la frontera; en 1849, fundó á inmediaciones de Durango una ferrería, (la primera también en la Frontera.)
En 1&amp;12, pobló la parte de laa inmew as y fertilísimas
llanuras de Tlahualilo, en donde á fuerza de sacrificios
forruú tres _6 cuatro ran_ch'?s para cría de ganado, que fueron deetrmdos por los 111d10s. :No por eso desmav6: animábalo el noble fin de colonizar erns terrenos ·y ya en
edad avanzada, par.i lograrlo, vendió á. ínfimo precio y
á plaz?s (argos, grandes e~ten➔ ionPI' á la Compañía Agrícola L1m1tada de Tlahuahlo y regaló á la Compañía d.,J
Central el terreno necesario para su. vía: 100 kilómetros!
Tal fué á grandPe rasgos el fundador de esa cuantiosa
herencia, que poseen numerosos v~atagos entre los cuales se cuenta la Sra. Doña Angela Floree, esposa del señor Gobernador de Durango.
Ahora bie~ el Sr. Inge(tiero Don Domingo Arárnburo,
cuyo retrato ilustra así mismo estas lineas, fué encargado
por la casa Flores de IIPYar á cabo la repartición de los
ya dichos terrenos de Tlahnalilo, en los cuales se en·
cuentra la famosa laguna del mismo nombre, y se uni6
pi,ra sus trab»jos al Sr. lngPniero Daniel Va!lejo. Puso
con él manos á la obra y según el minucioso informe pre•
sentado por el Sr. Arámburo. grande es el valor de di·
chos terrenos, los cuales hábilmente explotados da1·án
exoléndidos resultados.
Para sus trabajos el Sr. Arámburo se sirvió con muv
buen éxito, en algunas partes que requerldn detalles dél
auto taquigrafómetro del cual e,¡ inventor, y los eefíon•s
Flores quedaron mny complacidos de la habilidad cnn
que efectuó la difícil tarea del plano v el reparto. Eu
atención á ésto, en Dnrango se le han eñcomendado nue•
vos trabajos, entre ellos el estudio y construcción de la
ent.ubación del agua.
Felicitamos al Sr. Arámburo deseando que el éxito alcanzado lo estimule.
NUESTROS CONCURSOS.

En el número de la sP:nana anterior no p11dimns dar
la noticia referente al último concurso musical, porque
esperábamos á última hora recibir algunas zarzuelas que
nos estaban anunciadas. Con toña oportunidad se presentaron al despacho de «El Mundo» cinco obras correspondientes al libreto Por una Deuda. firm,1do~ con
loP peeudónimos s'guientee: Nihil, ¡Sur.mm/ A. JI. R., P.
L G. y J. R. C'.
Tanto eFtos trabajos como loe cuatro presentados para
el libreto Sobre el Océano, serán entrtgados en la semana
entrante al Jurado para que decida de los dos concurso¡,,
y una vez obtenidas las zarzuelas que designe el Jurarlo
dignas de premio, las presentaremos todas á la niej11r
q&lt;&gt;mpañfa de Zar,mela que actúe en la capital. No lo hicimos antes, porque estábamoa seguros de que el viaje
del Sr. Arcaraz á Europa, había sido para mejorar sn
compaiiía, como seguramente lo hará.

al ¡iortador por la suma de mil pesos; y hahiend11 fallecido en la. noche del 28 de Julio último, el día 30 del mismo se presentó á la Dirección el portador de la Póliza respectiva, acompañada del certificado de Jefun&lt;'ión. Ba~tó
esto para que que dt&gt;sde luego se cubriesen al Sefior Don
,'\n~?n}o S:.enz de Sic\li!' l~H mil perns referidos, que rP·
c1b10 ,~ su entera eat1ftacc1ón, otorgando el recibo del
caso.
De lo _expuesto surgen dos importantes apreciacionee:
una, la mcomparable prontitud Cl)ll que paga su~ 1ie~go~ .
La Fraterna!; y la otra, que expidiendo póli?:PS bnjo una
forma especial la cual da caracter de beneficiado al portador, los contratos celebrados adquieren la fuerza de un
ch,.r¡ur, y por consigniente se eliminan en Jo ab~oluto las
tnmitaciones dispendiosas y moratorias.
Es digna de encomio esta Institución netam&lt;·nte Xacional, qu~ por sn laboriosidad y honradez ha &lt;'""quietado prest1g10 y alcanzado un progreso verdade1 a11,e11te notable.

PERSONAL.
MR. J. H. MEYER.

Damos el retrato de este caballero que acahn de prePentar su renuncia al a lto cargo de Gerente del B meo Internacional_ Hipotec~rio de esta capital, para nct&gt;ptar, ,í. lo
qnP ee dice, el m1emo cal'go en el Banco de Zacateca~.
)Ir. llfoyer es bien conocido y popular, ee¡,.,cialmente
entre las pei:sonas qu~ tenían negocios _en el 11 ipotecario,
y su separación será smceramente sentida, en &lt;•I sentido
de los negocios. P_or su parte, la Colonia amPricana pierde uno de sus me¡ores encantos con la partida de la linda sposa de JI.Ir. Meyer.
Este contribuyó poderosamente á la popularidarl del
Banco entre loe americanos, y estaba unido á la neg&lt;'cia·
ción d ..sde Marzo de 1890, pocos meses después de la
reorganización de ésta.
En México ha~ía estado ya Mr. Me.ver. de lSH á 18i9,
rlese1:ipeñando d1 verAos cargos. En 18i!) fué á X ueva
York, de donde volvió en 1888, radicáudose de nuevo
entre nosotros.
No hay para que decir cuán útil eerá el contingente
qne Mr. M~yer prestará. en su nuevo cargo de Gerente
del Banco de Zacatecas.
0

Por te)egrama ~ecibido en é~ta ciudad, se sabe qne el
Rei'lor M1n1stl'O 1..,1mantour, sahó últimamente de Nueva
York á Naragauset, dedo?de regresó poco después áN'ne"ª Yor½, afirmando el 1:n1smo telt&gt;g1ama qne la ealud del
sefior Lunantour va meioranda de dia en día.
Re encllfmtra en esta car,ital el seflor Yizconde de Cornely, procedente de Enropa.

E1 domingo tí.ltimo murió en su residencia de Mixcoac
la Rra. D~ üuadal_npe Santa-A nnade Castro. Era hija del
gPneral D. Antomo Lopez de Santa-Anna Presidente que
fué de la República.
'
El dia 3 de Septiembre próximo, se verificará probable"!~nte el matrimonio de la distinguida Srita. Sara Diaz
V 1vanco, con el Sr. D. Pedro Rincón Gallardo hijo.

*

**
En cuanto al concurR0 fotográfico,
con pena manifestamos á loe interesados qne no obstante nuestros esfuerzos
para llevará cabo la Exposiéión que habíamos indicado,
nos vemoP en el caso de desistir de esa idea, porque Pn
el Casino Nacional, en donde con tan buena voluntad S"
nos ofreció local, han Pstado y Pstán en reparaciones dPI
e?ificio, y Fe nos imposibilita organizar dicha Expoeimón_ en los salones que nos cf'dieron; y com'l sería inconvemente rttardat por más tiempo la decisión de este
concurso, la semana entrante nos harán el favor los señores jurados de designar cuáles son las obras fotográficas
que mere(,#!n premioP, y en el próximo número nuestros
lt&gt;ctores tendrán conocimiento cabal del resnltado de este
asunto.
LA FRATERNAL
P;rg,, ~us Pólizas en 2-! horas.
El Sr. D. LuiF BaFnrto ee aFPguró en )farzo del presente afio en dicha Compañía, bajo un plan de Plazo fijo

Ot ro pago de $5,000 de "La M utua."
Guadalajara, Junio 16 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de «La )fo.
tua ...
México.
-:\Iny señor mío:
Con intervención del Inspector de esta Compafiía el
Sr. Don Guiller~o Peake, y por conducto del Banco de
Lon4=1r1&gt;s y México, en ésta, lre recibido en esta fec:ha la
cantidad _de l~5,000) cinco mil p•sos, como importe total
de la _Póhza numero 469,328, bajo la cual estuvo aeegurado mi finado padre el Sr. Don Comado Izábal suplico á
vd_. ~cepte para sí envie á la dirección en N~eva York
m1 smcer_o agrad~c1miento por la eficacia con que se ha
pagado_ dicha Póln;a, después de levantadas las pruebas
que exige el arreglo del asunto. Deseo que sirva de estímulo en favor del Seguro Sobre la Vida en la ant.igua,
honorable y podi¡iroea Compañía «La Mutua» de Xueva
York.
Quedo de vd. su atento y S. S.-FRANn~co IúnAr,
IR1ARTE, albasea testamentario de Conrado Izábal.

r

Los t errenos de Tlahuali lo.
sr nr,·rs10N.
En otra parte pnblicamos el plano detalla&lt;ln
de los terrenos de Tlahualilo y de D. Pedrote, d.-1
Estado de Durango, pertenecientes á la cuantiosa testamentaría del acaudalado Sr. D. Juan :Flores, del mencionado Estado.
El Sr. Floree, cuyo retrato publicamos en otro
lugar, fué el fundador de e~a ópima herencia
que hoy a~aba de deslindarse y repal'til'se, y aH
por lo cunoso de la agrnpaci6n de eFos terrt:l•
nos que son de tanto porvenir para Durangn,
como por. ~ratarse de u1!0.de los jefes de autig?as familias más prestigiadas de üurango. parecenos oportuno dar algunos datos biográfico&gt;',
que mue~tran lo que valen la energía y la pP,1severanc1a para la consecución de las grandes
fortunas.
El Sr. D . .Tuan N. Flore~ nació en la ciudad de
~uraogc, en Julio de li9i, y murió en su hacienda deAvilésen Diciembre de 1886.
En 1836 comprí, la hacienda de Ramos y San
Juan de Cas~ {del Estado) y trató desde Juego
de cr~ar fiac1endas y laoorfos de algodón, caña
de azucar y cereales. Mas podía decirse que su

L
SR. -le A:-- FI.ORF-&lt;.;,

SR.

J. H. :\1 EYER,

ING.

nomxoo An.,,rnr~o.

�9

l':L MUNDO.

84
Un monumentoá Pio IX en Jamain.
Probableme nte pocos de nne8t10s IE-ctore:=: Fa·
ben que en la H.epública )!exicana. en las ritineñas playl's ct.. l lago de_Chapala, e~i,t"' un hteri110so pueblPcillo denonnnado Jawalll.
En el b111' ri tiempo riejo, como dicen los franceses el camino carretero que conducía de Guadalaj~ra á La Barca, bordeaba ese. pueblecillo, y
los pasajeros que yiajaban'"'n las 111onumen~ales
diligencias, solían detenerse Pn él por bre\'e tiempo, contemplando embelesados l_a ext_ensión azul
de la laguna inmensa. El rnporc1to Libertad, que
de una manera tan trágica SP perdió en Ocotlán,
sumiendo en la más t&gt;Spantosa ·desolación á innumerables fami lías de Guadalajara, solía así
mismo desen,barcar en Jamain á alegres turi.Jas
de excursionistas, que ponían en movimiento al
pueblo. Hoy, el ramal del l&lt;'Prrocarril Central
que comunica á la Snltana de Occidente con lrapuato, deja á buena distancia al portezuelo, y
apenas si se detienen en éste los grandes pango!'
trnjineros que hacen comercio de peECado y sandías, en las riberas de la laguna.
Ahora bien, en ese cortijo ignorado, en ern aldehuela que lamen y arrullan las. ond~s del Cha·
pala1 únicas conocedoras de su h1stor1a, hay algo
que 1lama pode1·oeamente la atención dé tal ó
cnal turista extraviado, Y este algo, P~ nada menos que un monumento ......... á 1:'fo IX.
¿Por qué azares fné á erigirse en ese aparta~o
rincón de México un m0numento á la memona
del Pontífice de la Imnaculadal La historia es bien
sencilla:
' de Jamain, de cuyonombreno nos
Un buen cura
acordamos, un humilde abate que poseía al~unos
bien.es de fortuna y qne era grande admirador
del Papa del Sillabus, resolvió, allá por lae J&gt;OS·
trimerías del reinado de dicho Pontífice, er1g1rle un monumento en el pueblo donde 1esempeñaba la cura de almas, y sin vacilar, puso manos á la obra. Naturalmente .se procuraría que el
monumento fuese digno de aquel á quien se dedicaba, y el proyecto fué discutido á. sus solas
por el buen cura. ¿:',1armolJ Era demasiado carn.
¿Piedra? No se prestaba mucho para los adornos ...... El cura q·_ería que el monumento fuese
muy historiado, y tráH madurfsimas reflexione~,
optó por el barrn. El ·barro abunda: es blando,
maleable, dúctil y se p!·esta á todas las formas y
á todos los adornos.
Acumulóse, pues, barro del más fino y se dió prinejpio
á la obra, que trás prolongadas labores quedó conchuda.
El monumento resultó cilíndrico, con grandes estatuas en
nichos próximos á sn base, representando á los doce apóstoles, con grecas y alicatados á más no poder, y helo_ ahí
recortando su grande y extraña mole en el az_ul del c1e!o,
y apareciéndose á lo lejos como una gran pieza de aJedrez de manufactura japonesa, pulicta por todas partes
hasta relampaguear, pues se enjarró de la mej@r manera posible, y consistente á pesar de la fragilidad de sus 1'?a•
teriales, pues mul!hos años han paeado por él, respetandolo dªbidamente. Corónalo una estatua de buen tamaño del Pontífice.
Quien había de decir á.este Pontífice Mhimo de feliz
y p1a memoria que en Jawain se perpetuaría ella con un
monumento, que quedará probablemente en pie cuando,
después de luengos años de rei~ado descien_da á su vez á
la eternidad el sucesor hoy glonoso, León XIII!

1-

)[ONU~IENTO Á. PIO JX EN ,J Uf A IN.

LAS YICTHIAS DE UN NAUFRAGIO.
En el mar todo es inesperado. La embarcación que ayer
dejó la costa bajo un cielo sonriente y que resbalaba por
un piélago de lápiz-lazuli, hoy, en brega con los vientos
que se avalanzan al cordaje)' con la~ olas qu_e barren la
cubierta, flota entre dos abismos á cual más espantoso,
que abren sus fauces negras para engullirla.
Ese titán que se llama Océano, magüer su potencia colosal, es cobarde; procede por sorpresas; a1:&gt;re vórtices inmensos, después de mostrar el bruñido espe¡o de sus aguas;
antes de ahogar, sonrié, con la sonrisa engañadora de
Otelo.
Es el eterno salvaje. En vano la civilización corre por
los nervios de caucho del cable, á través de sus aguas, llevando á todas part~s la palabra de progreso y redención.
En vano el vapor corta esas aguas con su quilla y se empenacha de hu 1110: él mar no se ctomestica, es el eterno
rebelde, y no hay día que paBe sin llevar consigo r ecuerdo de alguna de sus hazañas.

AGOSTO,

umÍ),

Relatemos la última, habida en nuestras costas.
El Oaxaca, trasporte de guerra de nnestra marina hallábase fondeado frente á S.ln E.mito, en
110 1.:iar quieto y blando, luciendo su casco recién
pintado v recién bautizado también con nuevo
nombre· pues sabido es que ha pasado por una
transfo;mación curiosa; era buqne mercante y
se llamaba Al1andro y surcaba las aguas del Norte· mas cuando se cristalizaban los rumores de
u~a guerra con Guatemala, él, el pacífico buque
abarrotado siempre de mercancías, sint.ió que el
patriotismo se le subía á la cabeza, y sin más
ni más alistóse en las filas de la armada. Naturalmente 'un cambio semejante, requC;ría asfmismo
una total variación de nombre, y el Alejandro se
convirtió en Oaxaca, ganando en el cambio, pues
de «individuo» pasó á «Estado;» pero 110 di vague•
mos; de~íamos que el Oaxaca se hallaba frente á
s~n Bemto,
.
Parte de la tripulación, al mando del 2? Ca•
pitán, G. Miranda, salió con un bote á hacer un
reconocimiento, acercándose á la costa que se
perfilaba vigorosamente dorada por el sol. El boce avanzaba rápidamente, guiado con aplomo por
los tripulantes, y rompiendo con airoso movimiento las ondas, que formaban bouquels de espuma.
Las rompientes, no lejos, CC'ronadas de blanquísimas grecas, dPjaban oír ese rumor tan conocido d.i los marinos, que denuncia un peligro
fácil de desafiar. El bote pronto llegó :í ellas, presentando su delgada quilla á las olas. Para salir
ileso de una rompiente, es indispensable esta maniobra muy bella por cierto.
l\Ias'1ay! del atrevido esquife, si por algún ar.cidente presenta un flanco á la onda pérfida que
viene. Esta lo arrolla á su paso, haciéndolo girar vertiginosamente, sin que los tripulantes, sorprendidos, acierten á tomar prúvidencia alguna.
Tal sucedió al bote del Oaraca. Un movimien.
to que presentó á una ola, un flanco, he ahí to·
do: el bote se volcó rápidamente y siguió rodando entre la marejada, hecho pedazos é impulsa•
do siempre...... Los tripulantes quedaron por un
momento á merced del «enemigo,,, Más recobrados pronto de su sor¡:iresa, empezaron á luchar
con él intentando ganar b costa á nado. La costa era'Ia salvación, más, ¡cuántos e1due~zos inútiles! la distancia ganada, perdíase en un momtnto merced á ungolped"' la marejada; era pre·ciso conquistar aquel p:é ago movedizo palmo á
palmo, ó perecer. La fatiga empez~ba, los brazos apenas
podían moverse, el vapor estaba le¡os ...... .
Y el cielo impasible y puro..... .
Cu:1ntos segundos de esos que parecen siglos, duró ~ata
lucha encarnizada entre el elemento artero y los tripulantes? Solo la angustia pudiera contarlos...... Por fi~ un
esfuerzo desesperado tuvo éxito y los nadadores rechnáronse muPrtos de fatiga so'bre la playa. Después se encaminaron para Tapachula, de donde el teniente Miranda
telegrafió á San B,rnito, dando cuenta de lo ocurrido al
ler. contador J. González.
Publicamos, con sus nombres respectivos, el grupo de
n í.ufra,.os en camino para Tapachula.
De fijo mantendrán toda su ·vida el recuerdo de aquella
desesperada lucha.
UNA PUBLICACION MUSICAL.--Muy pronto se repartirán los
prospect,os de la que va á editar en esta CHpital el conocido profesor
D. Antonio Cuyás. Sabe~os que, ameno y ,,,:,.nado el nuevo periódico musical llenará. el vac10 que se nota en nuestra prensa toonlca, Y
por taut:i
atrevemos á augurar un buen éxito al futuro colega.

nos

I~as victimas de un n.aufrag·io.

l. Contramaestre J. Ge:mllez.

2. Cabo Cañón .T. B:i.utist'.l..
~- Marinero ile 1" A. Noriega.
7. Cabo marde 1" F. Contreras.

Diaz. 5. Cabo mar de 1" B. Beniz.
ler. Teniente G. Miranda.

4. Marineru de 1&lt;11 ,T.

s.

6. MarineroC:e 2"

Fa'. lo I:uf.no.

9

AGOSTO,

1896.

ÉL MUNDO.

..

85

Detrás del príncipe Kung y también de prejuicios, cuidadoso del fin y as&lt;\z indife
c:i.rgado de honores y de rente para los medios, trató con Inglaterra, tomándole
liños, cansado del ejercicio hombree y armas para ahogar la rebelión en la sangre,
del poder, veía, en efecto, lanzando sobre sus Taiping al futuro héroe del S~dat~,
~nrgir un hombre nueYo: Gerrdon, en las manos del cual puso el mando del «eJérc1Li-Hung-Chang, llamado, to siempre victorioso ,, Si se Je reprochó que se apropiaba
según creía, á altos desti- 8US éxitos, que se apoderaba de sus victorias y que en sus
nos. Anson Burlingame no informes habilmente redactados se presentaba como el
~e equivocaba tampoco en p cificador del Imperio y el salvador del trono,Jiay que
sus apreciaciones de los con\'enir también en que tuvo su parte en el éxito y en
hombres. Poco tiempo des- que no se mostró ayaro ni de honores ni de dinero fren ·
pu~s de haber dicho aqu~- te á frente del hombre escogido por él y que un dia, exasllascosas, moríasúbitamen- perado por su falta de lealtad, lo buscaba para rompe, le
1e, sin haber concluido sn la cabeza.
l&lt;'ué al dia siguiente de la victoria decisiva deFoochmd.
tarea, el príncipe Kung se
retiraba, y Li-Hung Chang El Generalísimo de los Taiping, el intrépido y Yiejo Moh"'ahg, guarecido en su ciudad como una fiera en su cule sucedía.
«Las torres se miden por bil, sucumbía bajo los golpes de sus capitanes, á quienes
qnerfa arrastrar á un golpe supremo y sin esperanza.
FU sombra y los grandPs
hombres por el número de Muerto él, capitularon ellos ante el asalto furioso de Gor~us enemigos,n dice un vie- don que les ofrecía perdonarles la vida. Pero Li-Ilungj0 pro,·erbio chino. La to- Chang, como gobernador general de las provincias del
rre es alta y proyecta una Kiang, no se consideraba ligado por la palabra de Gorpombra espesa; Li-Hung- dun, en tanto que el no la hubiera ratificado. La muerte
Chang tiene muchos envi- ri.e los jefes rebeldes podía solo apaciguar las alarmas d_e
•·im,os y hubo un momen- la corte imperial, aterrorizar á los rebeldes y elevar á L1to en que faltó poco para lluug-Chang á la realización del poder y de la fortuna.
Por orden suya, los jefes vencidos fueron degollados,
que lo derribaran. Modesy el virrey vencedor, escapando á la legítima có'era de
10 eFcri bano de la provincia
de Han-Wei, el virrey del su capitán, se apresuró á abandonar su tienda, á la cual
Petchili se había converti- Gordon, con el revólver en la mano, llegaba algunas hodo en hombre poderoso y ras después á pedirle cuenta de su perjurio.
Sin piedad, Li-Hung-Chang, tampoco tenía rencores.
temido cuya voluntad se imponía á m~s de trernientos Había pre isto la indignación de Gordon y se había ~usEntrada de Li-Hung-Chang á París.
mil lonPs de seres humanos. traido á sus efectos; pero rindió un brillante homena¡e á.
Dei,graciadamente su des· su valor y á su capacidad militar, recompensó con largracia no (ué sino pasajera. Levantóse tan grande como gueza á sus oficiales y sus soldados, y jamás comprendió
antes para apa-ecer en un nuevo teatro, representar la por qué Gordon rehusaba desdeñosamente el millón que
China en el extranjero, y de virrey convertirse en em- había pedido á Pekín y obtenido para él.
Cuando, quince años más tarde, Gordon, llamado para
bajadol'.
En él, el pasado explica el presente y los antecesores conjurar la guerra que estaba á punto de estallar entre el
Su recepción en el EUsco.
al descendiente. En las facciones afinadas, en la movili- Imperio y Rusia, volvió á China, Li-Hung-Chang lo esInterro.,.ado sobre aquello que más le llama la atención dad de la mirada y la impasibilidad sonriente de la faz; peraba en Tien-Tsin, y a\ verlo, lo estrechó en sus bra€n Europ; Li-Hung-Cbang debe haberse visto tentado en la lentitud calculada de la palabra y la discreta corte- zos. Gordon mismo no volvió á ver sin cierta emoción al
mucha!'! v~es á responder: «Verme en ella.» Ni en loe sía de la atención, el diplomático se revela y el hombre compañero de los días sombríos y de los grandee éxitos.
principios de su sorprendente carrera, ni en el apogeo de de Eitado se afirma. Su fisonom (a altiva, sus labios finos, Entre semejantes hombres, la vida es muy corta para
su potencia, ni en la hora de su pasajera desgracia, el su frente plegada, sus pupilas velando la agudeza de los rencores eternos, y ambos tenían algo mejor que hacer,
hombre de Estado, al cual ~e ha llamado el Bismarck de ojos, su fisonomía mos_trando_ lss huellas ~e un in~esante que evocar un penoso incidente del pasado. El porvenir
trabajo, de un pensamiento siempre despierto y siempre se ensombrecía de nuevo, y los dos vencedores de los
fa China y que fué y es el Tabuis Cunctator, podía prever el srngnlar concurso de circunstancias que haría de él contenido. dicen el poderoso esfuerzo de ese cerebro que Taipings;se concertaron para asegurar la paz.
el embajador de China cerca de las potencias occidenta- prPside aún en los destinos del Imperio.
Los prudentes consejos y el apoyo de Gordon ayndaEg de la raza conquistador!\, su estatura lo indica; el ron á Li-Hung-Chang á hacer prevaler en opinión e!! la
les, y q11t&gt;, arracándolo á su hierática inmovilidad le lle,·aría, al declinar sus años, á visitar esa Europa cuyos es- cnerpo seco y nervioso, cubierto por su luenga túnica de corte imperial y llevaron al más alto grado la potencia y
fuerzos deecubría hace ya tanto tiempo su diplomacia cau- eeda, lleva, sin encorvarse, el peso de los años y el farrl,1 el crédito de aquel áquien un d(a había querido matar.
de los negocios; su sobriedad es proverbial, y de todo lo
telosa y sabia.
Si este hombre de Estado no ha suprimido como el
Aparece él en estecimdro nuevo, C()mo el últim() repre- que la vida puede ofrecerá un hombre, no ama mas que maestro que lo educó á todos sus enemigos, si éstos dee- •
1-entante de nn orden de cosas y dti ideas, que se derrum- el poder, desdeñando todo lo que únicam,ente constituye pués lograron altera,. !a confianza que le inspiraba al emban por en base. Flexible y astuto, hfüil para adaptarse el placer.
perador y arrojar sobre él en parte el mal éxito de !agueEn los principios de su vida política tuvo una bue- rra de Corea, Li-Hung-Chang, ha dado buena cuenta de
,l las circunstancias, es el lazo de unión entre lo que fné
v lo que será; personifica al Celeste Imperio de otro tiem- na escuela, la de TBang-Kwo-Fun, al cual debía suceder las acusaciont,s que se le hicieran, y el modesto escrii&gt;•), evolucionando hacia los destinos nuevos, 1í. los cuales un dia como virrey de Nankin y que murió sin dejar nn bano de Han-Wei es y será, en la historia del Celefte
intentaba dirigirse desde 1856, impulsando hacia afuera enemigo, «habiéndolos suprimido todos durante su vida,» Imperio en el siglo diecinueve, uno de los tipos caracteinnumerables emigrantes.
RPgún decía. Así lo hizo también á lo qne se dice Li- rísticos de su raza y de su tiempo. Fatalista, se inclina
Cuando en 1841 In~laterra rompía á cañonazos las puer- Hung-Chang, en cierta medida y con procedimientos ante los hechos, accidentes pasajeros, ante la fnerza, que
tas de China y laobhgaba á salir de su aislamiento;cuan- menos violentos. Llegi.do en una época de transición eran- tiene su tiempo; ante Europa que la posee. Sufre los tra!lo en 18.'&gt;ü Fritncia é Ioglaterra bombardeaban á Cantón le pl'ecisos mayores manejos y además el destino le re- ta,jos qne ella le impone; estudia las causas de su fuerza
-é impo11ia11 al Emperador Hian-Toungel tratado de Tien- servaba rudas pruebas.
material, sus instrumentos y sus armas. El tiene de su
Tsi n, 11 i 1«glaterrani Francia supusieron que por esas puerEnropa forzaba la entrada del Pei-Hoy, la rebelión de parte el número, y su raza prolífica entre todas no mueP&lt;t.as hunJiuas, la raza de los hijos de Han iba á desbor- los Taipings amenazaba con engullir en un espantoso ca- tra aún aíntoma alguno de agotamiellto. Tiene, para é l,
darse sobre el mundo y que habían abierto camino á un taclismo !a dinastía Mandchone. Se afirmó en fa diploma- PI tiempo: China desafía á los siglos y lo que él no pueda
formidable exodo. Al principio nada indicaba esto. Chi- cia nPgociando con Europa. Aprendió la guerra en la 1.'S
hncer lo harán sus eucesores. Afable y cortés ante los
na se mueve con msjestuosa lentitud; las idets nuevas pe- cuela de Gordon. Espíritu delicado, librP de efcnípulos diplomáticos europeos, espera, observa, escucha, éonven
netran di[ícilmente en esa ma9a enorme que comprende
-casi una tercera parte del género humano. Extiéndese
poco á poco sin prisa; se diría que al revés de los Estados
~uropeos, impacientes del presente porquP. dudan del
porvenir, la China. confiada en sus sesentasiglosdeexistencia, en su inagotable fecundidad, se cree apenas en su
madurez, no prevé su decadencia, y paciente por que se
juzga eterna, ei-pera todo del tiempo que á ella sola la ha
dejado en el olvido.
No por ser pacífico y legitimado por los tratados, el
-exodo chino, fué menos inquietante. Abierta á la e1mgra-ción, la China se reveló dtsde 1865, como un factor nuevo. factor económico, personificado por la mano de :,bra
barata, invadiendo la Oceanía, la Malasia, la América v
las Antillas, y haciendo al obrero de la raza blanca, la
111,LS temible de las competencias. Los Estados Unidos
. ,se conmovieron, Europa se inqu ietó y en el Congreso de
Berlin, el con~e Schouvolof, representante de Rusia, seíialó el peligro á la atención de sus colegas.
J!;n esta época 11e discutió mucho el problema que debía resolverse con el concurso de las grandes potencias,
-tomando parte en esta discusión Anson Burlingame, embajador de China en Europa. Americano de nacimiento,
oficial distinguido, Anson Burlingame había representa do un papel importante en la guerra de secesión. Diplomático inteligente, acreditado por el Gabinete de Washington cerca de la corte de Pekin, se había ganado la
-confianza del príncipe Kung, entonces regente del Imperio y con la autorización de su gobierno, había aceptado la misión de representar á China cerca de las potencias extranjeras. Un tratamiento de príncipe, los pode,:-es más extenso~, los tí'tulos diplomáticos más elevados,
compensaban !as dificultades que una tarea semejante
traía consigo. El sentía el peligro fijando sus ojos en el
porvenir con inquietud, previendo el dia en que los Estados Unidos y Europa se dar1an cuenta de la imprudencia con la cual se impuso al Celeste Imperio tratados ct1yas consecuencias no se habían medido. •Es tiempo de
acab&lt;\r, decía Anson Burlingame, con la pretendida impotencia de la China y también con la pretendida infe•·ioridad de los hombres del Estado Chino. Valen tanto
-como loe nuestros y conozco en las clases 1,ecnnd:ll'ias,
.alg•mos cuya inquietante ambición está servida por un
• nro talento.»
Rl!CXPCIÓN DE LI·Hl!NG-CHANG EN EL PALACIO DEL ELISEO.

�F6

9

EL MUNDO.

AGOSTO,

1896.

9

AGOSTO,

..

La tnsurreolon

insurección ifo C!reta.
cido como el sabio de que
EN LA ISLA DE CRETA
«las verdades que menos ee
gusta oír, son lae que se tiene
Ya otra vez y en otras secmás interés en saber,» y en
ciones de nuestro semanasu e-acepticismo, no posee
rio, nos hemos ocupado en
más que una convicción: que
dará conocer á nuestros aboChina es eterna, que el resto
nados las diversas fases porpasará, pero que ella no paque va pasando la insu_rrE;C·
eará.
ción de los cretenseF cristiaAsí, en su fuero interno.
nos contra el dominio fanáticon qué conmiseración, ese
co del Sultán de Turquía.
hombre de Estado, filósúfo
Hoy para ilus~rar aconte7i ·
y sabio, asiático y fatalista,
miento de tal importancia,
debe juzgará !os europeos
que preocupa á las veces las
siempre agitadosy ocupad~s
cancillerías europeas y á sus
siempre! Como todos los chitaimados diplomáticos, punos de alto rango, no pueblicamos varios grabados queden tener para Ja,¡ artes, las
se refieren á la revuelta isla.
costumbres, la filosofía y la
de Creta.
religión de Europa más que
Hacia la parte superior del
una indiferencia que disimugrabado puede verse una visla bajo las hiperbólicas fórta:general de la ciudad de
mulas de la política orienCandfa, capital her_rnosa y
tal. Unicamente las ciencias
floreciente en otros tiempos,
europeas Je interesan y su,i
y hoy debatida y decadente
agentes en Europa tienen por
bajo el filo de la espada Musmisión sobre todo seguir sus
límica. Cuando Creta estaba.
progresos. Esencialmente
en poder de la República dt!
observadores, comprenden
Venecia e~ta capital era el
pronto y retienen bien las
e1.1po1·io' del comercio, y al
cosas; aprenden jugando y
:;.,-•
afluir dentro de sus muros
,t-•¡ ·]
uno de ellos decía un día no
las riquezas de remotos paísin una inflexión de orgnses y los productos de remolloso desdén: «nuestra ci v1litos climas, ahf se concentra·
zación es tan vieja, nuestros
ba tambien una parte de la
,._ ______.
antepasados han acumulado
actividad ci~ntffica, artística
tantos hechos, desr.ubrimien·
é industrial de la egregia natos y observaciones que en
ción que se engrandeció en
Europa más que aprender lo
1. Vista. general de la ciudad de Oandia.
2. E.~tatna romanadeSt:rozada por los turcos.
.
San Marcos y se inmortalizó
que ignoraba, me parece reExcitación popu ar en Retimo (t la vista de un buque ingl~~4. Oam¡,amento turco cerca de Ret,mo.
en Lepan to.
cordar lo que había olvidado»
carnación
viviente
del
pasado,
tomar
en
sus
manos
la
diHoy
es
apenas
la
hermom
Candía, triste sombra de su
Ni las victorias del Japón, ni el hundimiento aparente
glorioso pasado.
. .
del prestigio militar ue China, conquistado en la guerr!l rección de la evolución del mañana.
Tal es el retrato moral del hombre que, después de haA la derecha está representada como rehqu1a de una
contra los Tai:pings bastan á alterar la confianza de L1Hung-Chang en el porvenir de un imperio, sobre_el ~ual ber recorrido varias cortes europeas, ha lleg:ido á París, pasada civilización y grandeza de_ Creta, el fragment~ coparecen no haber pasado los siglos, y cuya v1tahdad a! foco de la ilustración y de_!~ ciencia, y c~1; las cere- losal de hermosa estátua romámca, dlstrozada po. los
asombrosa ha resistido tantas otras ·pruebas. Lo qu~ será rnonias de estilo, ha sido rec1b1do por el PreslOente de la fanáticos mahometanos.
Los siguientes de la parte infnior de nuestro grabado,
ese imperio no puede aún en~reve_rse; lo qu~ anuncia, es República Francesa.
Nuestros lectores habrán venido, por dicho retrato, ~n nos ofrecen dos ebcenas en las Ct'rcanías de la CJuda~ deun factor importante en la ~1stor1a eco:nórruca dd munconocimiento, de lo que significa en Europa la presencia Retimo, que ha servido de refu~ío á los turcos per,egmdo&amp;
do y un peligro en un próximo porvemr.
El Japón ha despertado en esa_ polvareda de hombres de ese hombre misterioso, y no extrañarán que le .baya- por los insurrectos, merced al ~uerte destaca,nentoque !:L.
el instinto de la solidaridad nac10nal; les ha rernlado lo mos consagrado un sitio preferente en nuestl'o semana- guarnece. A un lado está una vista general dl'l c3:m{?ame11.
tr turco, tomada desde la A.owpolis, ó fnerte pri1:c1pal en
que pueden la disciplina, la ciencia y la uniun._ Con el J~lo alto de la ciudad; y al otro se ve al pueblo a~1garrad.,
pón como aliada ó contra el Japón como enemiga, la Chi- no.
lanzándose al muelle del puerto, para ve~ en agitad~ ~x ·
na no tardará en reaccionar, y no es uno de los menores
citación la llegada de un buque de guerra inglés, el Sybdle
aJ&lt;ombros de nuest,ro tiempo verá Li-Hung-Chang, la en'

... ..

~os postrimerías

ae

un reinaao.

a

____·•~

87

EL1úUNDO.

1896.

que se creía llevaría oportunos auxilios.
Los cretern,es saludaron al representante del poder británico, creyendo que viene
como centinela avanzado de uua intervención más eficaz, en favor de los cristianos.
Vana esperanza! la lucha sigue más encarnizada cada día, y si algo logran los cristianos, lo deberán á sus propios esfuerzos óal
auxilio que abierta y francamente reciben
de Grecia, y de ningún modo á la acción
de las potencias europeas, que hoy con la
insurrección de Creta, como ayer con las
matanzas de Armenia, parecen indiferent&lt;'s á las gemidos de los que padecen la bárbara opresión de Abdul-Hamid.
_,,.,,uf011•••-___,J

LAS POSTRDIERIAS DE UN ltElUDO.
Cuando hace poco, en el pasado mes,
asistió la Reina Victoria á su palacio de
Buckingham, con motivo del casamiento
de su nieta la princesa Mande de Gales con
el príncipe Carlos de Dinamarca, algún
repórter, de esos que nunca faltan en ocasiones tan solemnes, y andan á caza de la
palabra furtiva que puede comprometer,
oyó decir á S. M. B.: «Ser,\ esta mi última
estancia en la capital de mi imperio.»
Si es ó no ciert-a, no &amp;abremos averiguarlo, pero la frase transmitida con la velocidad del relámpago, ha d.ido la vuelta al
mundo y es comentada hoy en los círculos :financieros y políticos de ambos hemisferios.
Ya se discute la popularidad del Príncipe
de Gale:s y se aquilatan sus cualidades y defectos; ya se forman pronósticos sombríos
sobre la quebrantada salud de la Reina. y
se hacen fúnebres cálculos sobre su avanzada edad.
El tiempo se encargará de dar la razón
ó de desengañar al astuto repórter.
Entre tanto, nosotros, que nos vemos
obligados por nuestra tarea, á dar á conocer en tiempo oportuno la nota ilustrada
de los principales acontecimientos del mun ·
do, del universo civilizado, publicamos hoy
un grabado que representa una parte de
las fi~stas en el palacio de Bukingham,
con motivo de las regias bodas áque nos
referíamos hace un momento.
El dibujante sorprendió una escena animada en el Garden Pa;·(y de la Reina: allí
se ven al Príncipe y á la Princesa de Gales, futuros saberanos del gran Imperio
Británico, haciendo los honores del palacio con esa exquisita corrección de la etiqueta inglesa. Los jardines del histórico
castillo despliegan un lnjo primaveral, y por
entre sus macizos follajes y sus cultivados
y graciosos parterres, dedilan lo&amp; miembros más conspicuos de la aristocracia,
únicos admitidoR á tan e~cngidas fiest.~e.
Nuestro grabado da idea cabal del con·
.fort y del espiendente hijo que allí se desplegaron, de ta animación seria y de la alegría correcta
que reinaron entre las estiradas /odie.~ y los apuestos gentlemen, flor y uata de la corte de Saint-James.

ESTATUA DE JUANA DE ARCO E~ RE!.MS

Inaugurada el 15 de Julio último.

Estatua de Juana de A:roo.

El Presidente de la República francesa, Mr. Félix Faure, inauguró en Reims, el 15 de Julio último una estatua
de Juana de Arco, muy hermosa, debida á l\I. Paul Dubois, y cuya fotografía damos en lugar preferente á nuestros lectores.
La historia de este monumento es la siguiente:
En 1886, la Academia de Reims resolvió erigir una estatua á la doncella de Orleans y con tal :fin se abrió una
suscrición nacional. Los veinte mil pesos que se necesitaban para el monumento fueron rápidamente reunidos,
pero la estatua no estuvo terminada sino hasta hace algunos días. ::\1. Paul Dubois, con una rara conciencia,
corrigió muchas veces su Juana de Arco, que jamás encontraba suficientemente conforme al ideal por el soñado.
La estatua fe levanta sobre un pedestal erigido sobre
el sitio del Parvis-Notre-Dame.
Este pedestal lleva en un !ad.; la inscripción siguiente:
A Juana de Arco.
Reims.
Francia .
,
Suscrición nacional abierta por la Academia deReims.
1886-1896.

Y en la faz opuesta:
17 Julio 1429.

M

.

La fiesta se celebró en la Escuela de Aplicación y fué
presidida por los generales Monfort y Allard; á ella asistieron todos los oficiales francos de la guarnición; y
adornados los cuatro lados del patio principal, y convenientemente dispuestos, dieron cabida á hermosas seño·
ritas, que en traje de gala eran el ornato mejor de aquella multitud patrióticamente alegre, caldeada por un sol
estival.
La primera y más importante parte del programa consistió en la presentación de todos los estandartes del Regimiento conducidos por alféreces vestidos con el uniforme de la época á que cada insignia pertenecía; los encargados de desplegar aquellas reliquias venerandas tan disímbolas, y de tan diferentes épocas, pues ~l más antiguo se remontaba á 166-!, en el reinado de Lms XIV. y el
más moderno es de 1868, del tiempo de Napoleón III, llenaron maravillosamente su cometido, ejecutando varias
evoluciones muy apreciadas de los inteligentes. Esta es
la escena que representa nuestro grabado.
El resto del día se dedicó á maniobras de todo el Regimiento, y á ejercicios de fuerza y de agilidad entre los oficiales y sargentos. La fiesta terminó con un banquete íntimo dedicado á la tropa, y organizado á expensas de
los jefes.
Fiesta animada y agradable la de Fontaineblean, que
recordará á la Europa entera, que si los súbditos del Emperador Guillermo se ufanan con sus laureles reciente~lde
Metz y de Sedán, de Gravelotes y Saint Privat, los franceses, que no oh·idan po,que no quieren ó no pueden ?1vidar su derrota, guardan con amor el recuerdo bendito
de snF! glorias inmarcesibles, y esperan ver lucir el sol
que alurubró los frescos lauros de \Vagram y de Jena.

Bien merece este homenaje la heroica virgen salvadora
de Francia.

Aniversario de la batalla de Wagram
EN FONT.AINEBLEA.U.
Como para responderá esa serie de fitstas con que los
alemanes han venido celebrando desde hace un año sus
triunfos sobre el segundo Imperio francés en los años de
18í0 y 1871. el 7? Regimiento de Dragones de la Repúbliea, de guarnicion en Fontaineblean, buscó una fecha gloriosa para las armas nacionales, recordó la memorable
batalla de Wagram. y organizó alegre festival eldia 6 del
mes próximo pasado.
Ga,den Party de la I:eina en el Palacio de Buchin~ham.

AL POLO NORTE EN GLOBO.
Una excursión arriesgada.

El señor Andreé, el arriesgado aeronauta y sabio sueco, y sus compañeros el doctor Ekholm y el señor'Strindberg, se han embarcado en su gran globo, en el punto
más septentrional del 8pitzberg, con la esperanza de llega, al Polo Norte, 6 cuando menos, á un punto cercano
á el.
Teniendo en cuenta los preparativos delicados hechos
por el señor Andrée, se puede creer que tendrá mejor
éxito que el viajero Nansen.

El seflor Andrée alimentaba desde hace
muchos años la irlea d1- 1Ji,gar en globo al
Polo Norte. En 18iü, haciendo un Yil1j_e a través del Atlántico, llamó su atención la
regularidad de los vientos alisios, )'. pensó
en la posibilidad de hacer largos vm¡es en
globo, principalmente ~e Europa á _América cruzando el Atlántico. Pero la 1mpo•
~ibiiidad de reunir tanto dinero para em·
preea semejante, hizo que no sa preocupara de su proyecto, sino hastaT 1892, cu~ndo
el buen é:;;:ito alcanzado por Noi-densk¡odl,
y las exploraciones de otros sabios suecos
en las regiones árticas, excitaron al señor
Andrée á llevar á cabo su idea de llegar en
globo á la región polar.
Hasta esa época sus estudios sobre aerostación habf.m sido casi teóricos; pero desde luego comenzó á reunir la práctica á la
teoría. Empezó por hacer algunos viajes
con el aeronauta noruego Cetti, y sns experimentos en la n~v~~ación at&gt;rea, le convencieron de la pos1b1hda~ de llegar al Po. lo por medio de embarcac10nes aereas. El
barón Nordenskjold, célebre explorador ártico, le'ayudó ampliamente proporcionándole dinero. El señor Andrée d1¡0 que. le
bastarían 7 220 libras, y desde luego hizo
un contrato con el señor Lachambre, constructor parisiense, para la fabricación de nn
globo por valor Je 2,000 libras.
El globo, ya concluido, tiene "!5 pies de
altura desde la boca basta el vértice, ó sean
97 pies deede el v~rtice hast:i !a base de la
canastilla, donde irán los v1a¡eros durante su viaje por los aires. Los dos tercios
superiores del globo están hechas de tres
cubiertas de seda mas gruesa.
Las cubiertas están unidas firmemente
unas con otras por medio de capas de barniz y tanto el interior como el exterior del
globo eet.á cubierto por dos capas de barniz.
La red que envuelve al globo está hecha
de henequen italiano, de cinco milímetros
de diámetro. El globo no tiene válvula en
el vértice, como sucede generalmente, sino
que tiene dos colocadas diametralmente en
la zona ecuatorial, y una en el apéndice.
Esta última es automática y tiene por objeto evitar la entrada del aire al globo. Se
abre con una presión equivalente á diez
milímetros de agua, y deja oalir el gas superfluo. Las cuerdas que cuelgan de la red
y que sostienen el anillo de donde pende la
canastilla son en número de cuarenta y
ocho.
En el espacio comprendido entre el apéndice del globo y el anillo wn la.e provisiones un bote, y tres velas que-al ser extendid;s presentarán al viento una i;.nperficie
de 80 pies cuadrados. Por medio de eFtas
velas el señor Andrée cree conseguir mantenerfe á una altura máxima, ~ob1·e tierra,
de 150 pies, ámenos que los accidentes del
terreno le obliguen á elevars1&lt;.
La canastilla es de forma circular: tiene
cinco pies de profundidad y seis pies y medio de diámetro. Solamente hay eepacio para qne nna
persona se entregue cómodamente al suefl_o, las otras dos
tienen que permanecer en_ el «observato!1º," así llamada
la parte que queda inmediatamente arriba de la canastilla. Encima del anillo ya mencionado, hay otro donde van colocados los bar6metros, termómetros, ee~ta11te,
altazimut anemómetro, un instrumento para determinar •
la dirección y velocidad de las ~!1bes, otro para apreciar
la intensidad de la luz solar, bru¡nlas, nn magnetómetro,
un teodolito dos cámaras fotográficas; en suma, todos los
instrumento~ y aparatos necesarios pa_ra ob~erva_piones
astronómicae, geográficas y meteorológicas.
Diremos algo de las pe~sonas- q!1e compo11en la excursión. Es un terceto admHable. El_ Dr. Elkolm, el mayor
de todos es un hombre de unos cmcuenta años de edad.
Es fornido de mediana estatura,. de frente ancha y despejada. E~ doctor en ciencias y uno de los meteorologistae más distinguidos de Europa.
El Sr. Andrée es ingeniero, y desempeña el puesto de
·inspector general en la Real Oficina de P!!-ten~s, de Suecia. Es un hombre muy alto-pa~a de ~e1s p1es_:--de :1nchas espaldas y hercú\ea musculatma; tiene nanz ~~mlefia y ojos azules de mirar penetran~, su cabello y_bigote
son rubios. Es muy reservado y recibe á los extranos con
ceño adusto.
El más joven de l~s ".iajeros e~ el Sr. Nils Stri11dbei:g.
No tiene más que vernt1cuatro anos de edad, y se ha d1d·
tinguido ya como profesor de filosofía en el Instituto de
Ciencias de Stockolmo.
El Sr. Andrée es muy rápido en sus contestaciones.
-¿Qué haría usted si por desgracia el globo cayera en
e: agua?
-Ahogarme-contestó el sabio con la mayor naturalidad.
El Sr. A.ndrée tiene esperanzas de que el viaje sea feliz, y su único temor consiste en que si llueve y el agua
se congela so!&gt;re el globo, éste aumenta de peso y desciende sin remedio.
•
. El Dr. Ekholm cree que si las circ11nsta11cias son fayorablee, podrán caminar de 12 á 15 millas por hora, P1;1·
·diendo por lo tanto llegar al polo en el trascurso de seis
. días. El Sr. Andrée, considerando las más desfavora-bles
circunstancias, espera llegar ·al polo en tres semanas.
Teniendo en cuenta la dirección de los vientos domi. nantes en las regiones polares, bien pudiera ser que el
globo descendiera en Siberia, Cabo Barro\v, ó en el estrecho de Behring. En caso dtl descender en la parte sep-

�..
EL MUNDO.

9

AGOSTO,

1896.

tentrional de la Groelandia, los viajeros tendrán q~epermanecer allí much-l tiempo, y alimentarse con los productos de la caz:..
•
Muy dignos de buen éxito son estos arriesgados exploradores, que no temen sacrificar sn vida en aras de la
ciencia.

PAGINA GRIEGA .
ODAS IlREVEt,,,;.
A Lydia.

¿A cuantos engañaron tus promesas
Oh Circe habilidosa? Cuantos, dime,
Tus rojos labios de coral mordieron?
Cuantos de tus burlados amadores
Como propicias víctimas murieron?
Yo ee que todo cuanto dices, Lydia,
Es calculada red engañadora,
Que no hubo en el mundo más perfidia,
Ni mar, cerulea ninfa, más traidora.
Pero disfrute yo de tus ha'.agos,
Y sienta de tu boca estremecida
La caliente humedad cuando me beeas,
Y mientan en buena hora tus promeeas,
Aunque me cueHe el despertar la vida.

Vercl.i es un filántropo.

El célebre compositor italiano Guiseppi Verdi ha logrado acumular una gran fortuna, gran parte de la cual
dedica al alivio de los snfrimientos de la humanidad.
Hace pocos afios fundó un hospital para gente pobre
&lt;&gt;n su ciudad natal, Yi:lanova.
Verdi llegó últimamente al Gran Hotel de Milán donde acostumbra pasar los meses de Junio y Julio, y poco
después de su llegada depositó en el Banco del Populo
400,000 liras, á cuenta de 1.000,000 que dedica para la
construcción de una casa para músicos ancianos y neceútados. Se llamará. «Casa ripo.qo per gil artisi di mus!ca.»
E l lugar escogido para la construcción del edificio se
halla en la parte más sana de Milán y tiene una extensión de 4,500 metros cuadrados. La casa tendrá ·dos pisos, debiendo construirse un gran jardín en el centro.
Podrá dar alojamiento á 200 personas, y tendrá un gran
salón para conciertos. La obra, ya comenzada, tendr,1
término dentro de un año, y se gastará en ella un millón
de liras.
Se calcula que los gastos anuales ascenderán á 150,000
liras, cantidad que será también dada por el maestro
Verdi.

.,• ~- :. .-~---.
:

~

ANIVERSARIO DE LA BATllLL\ DE WAGRAM EN FONTAINEBLEAU.
f

caídas, y la baratura, pues por unos cuantos duros se
puede comprar una aceleradÓra, lo cual la pone al alc3nce de todo el mundo. Sus preconizadores anuncian que
este será la bicicleta de la gente pobTe y de la gente que
vive en el campo.

La semana próxima pasada debe haberse verificado en
la calle 129 de la ciudad de Nueva York la prueba del
nuevo tranvía de aire comprimido. T-,m pronto como la
«Compañía Americana de aire comprimido» tenga en corriente su maquinaria será necesario modificar los carros
para el servicio de pasajeros. Los carros correrán en la
linea de la calle 125 y después entrarán á las lineas de la
parte a lta de la ciudad. La Compañía cree conveniente
hacer por ahora las pruebas en las lineas de poco tráfico·
El nuevo carro solo difiere de los comunmente usados
en que tiene dos pies menos de longitud, y en la forma
UNA MESA FIN DE SIGLO.
del motor. 'El conductor va en la p lataforma delantera y
puede manejar una palanca para imprimir movimiento,
Lo primero que llamó mi atención á mi llegada á N
otra para detenerlo, un garrote de aire compr imido y una
válvula. Esta es toda la maquinaria visible y ocupa es- · vá York fué la ausencia de camas en las casas habitac'
nea.
pacio reducido.
-«¿Dónde dormirá la gente?»-pensaba yo, y á la
máquinas de aire comprimido y los tanques de ai·
da de la tarde pude ver, no sin sorpresa, qne los Ji
re caliente son subterraneos, y el aire comprimido á rarós, y los tocadores, y los guarda-ropas se volvían
zón de 2,000 libras por p11lgada cuadrada, es enviado á
exactamente como en las comedias de magia.
los depósitos de los carros desde la oficina central. DesLos néoyorkinoe, que tanto se desesperan al tener
pnés paaa por los tanq_ues de aire caliente, donde la tem.
peratura e s de 350
ti-ansportar sus muebles al mudar de casa están eu
grados, siendo la pre•
tallos con un mueble que combina la utilidad de una
sión de 150 libras. E;n
sa ~on el confort de una cama.
esos tanques ei aire
Las viviendas de las casas de Nueva York tienen e
que se ha enfriado
tos tan reducidos que un mueble como el ú ltimame
por el exceso de preinventado tiene que ser recibido con aplauso general.
sión recibe una exEl inventor ha obtenido ya la patente respectiva.
pansión súbita, y enmueble colocado en el centro del cuarto presenta el
tonces se dirige á las
pecto de una mesa común y corriente. E n el moro
máquinas para obrar
deseado la tapa se levanta, gira al rededor de unas
exactamente como
gras, aparecen dos pa~as y queda el colchón á d
vapor de agua.
bierto.
Cada uno de los
No puede liaber mueble más cómodo.
tanques ha sido sometido á u na presión
exagerada de 4,000
,-' -- ------ -------·
-- -----------libras por pulgada
cuadrada; pero al ser
aplicado á los carros
el aire solo tendrá
una preeión máxima
de 2,000 libras.

Las

EL GLOBO DE.Y. .I.J;DRÉE.

OTRO RIVAL DE LA BICICLETA.
Ya tiene la bicicleta otro enemigo, que es nada menos
que su propio progenitor.
La bicicleta nació de una maquinilla llamada celerifére
en Francia y hobbyhorse en Inglaterra, que hizo las delicias de los jóvenes nada menos que á fines del siglo pasado y que mereció los honores de la caricatura.
El celerifére ó la aceleradora era algo parecida á una
bicicleta, de mimbres y madera y sin pedales. Se montaba en ella, se empujaba dando en el suelo alternativamente con el pb derecho y con el izquierdo, y cuando se
había adquirido velocidad se aprovechaba dejando que la
máquina corriera sola mientras le durase el movimiento
impulsivo; en las cuestas abajo no había que molestarse
sino en contener de vez en cuando la rapidez de la marcha. Con estos artefactos se podían hacer jornadas muy
largas á razón de 9 á 10 kilómetros por hora y ain gran
cansancio.
Tal es la máqu:na que se ha sacado hoy del olvido; pero aplidndola los rayos de alambre á las medas, los juegos de bolitas á los ejes y los pneumáticos á las yantas,
con lo cual ·se multiplica de una manera formidable la
rapidez de la acelerad0ra.
Ventajas de ésta: que no se necesita aprendizaje para
montar en ella; qne son poco menos que imposibles las

MANt' EL GUTIÉRREZ NÁ,IEIU.

-~~~,

Tranví as de a ire com pri m ido.

•

89

EL MUNDO.

VELA DEL GLOBO ANDREE.

.

.

'

!@ajo reliew.
Rey de Samos, Polícrates, discurre
,con lujuria despótica, sonriendo;
y mientras danzan ménades impuras
y i.legres cantan cortesanos ebrios,
:al tañido de péctides y cftaras,
Polfcrates se abraza: al pensamiento '
-de enrojecer con sangre de sus áulicos
fas trasparentes aguas del Egeo.
Surge de la onda de fragante vino
vapor que crece y se condensa presto
-(&gt;n la atmósfHa tibia y luminosa.
$emejando una oréade que al peplo
-de etérea gasa revelar. concede
&lt;Sécretas líneas y contornos griegos.
Era la musa ardiente y soñadora
del inspirado lírico de Theos;
,agita el tirso de temprana yedrri,
,entona el himno voluptuoso á Eros,
y el ditirambo que á gozar excita,
,consagra al hijo del pastor Sileno.
Mal ceñida la rústica diadema
-de mirthos enlazados con renuevos
•de pámpanos ubérrimos, Polícrates
,siente que estallan en vibrantes beeos
los himnos de la musa anacreóntica;
.'Y vencido al instante por el sueño
no supo del festín.
Una hetaira
,acaricia en la comba de su seno
la cabeza del déspota.
l\Iañana
lhabrá de despertar; no así el intento
-de enrojecer con sangre de sus áulicos
das trasparentes aguas del Egeo.
ANDRES A. M.ITA.

La ConnieDl.oración.
ESPECTROS EPlCOS.

¿A donde con los griegos melenudos
'Va por el golfo insigne tanta nave?
Al compás de la tibia, que en agudos
tonos imita la canción clel ave,
.himno de acentos bélicos y rudos
suena confuso y .grave.
¿Es el Pean?-Guerreros espolones
:amagan en las proras eeculpidas;
y la flota triunfal lleva ifestones
,de rosas y reláwpagos de egidas,
:y-argenta de espumosos borbotones
las olas dividiuas.
El sol entre arreboles resplandece,
,como broquel de oro que á in1isti nto
J)ios vestido de ¡púrpura guarnece;
y el húmedo 01,istal, á trechos pinto
,de .re.flé-jos de mórice, parfce
,en iSaqgre persa aún tinto.
:SALVADOR Dr,1,zlf,roos.

�..
9

EL MUNDO.

90

AGOSTO,

1896.

que había valido. Es que se rebelaba contra toda decadencia. Pertenecía á esos atletas del peneamiento, qne
una vez en la brega, no la dejan ni aun para morir.
La reacción debía venir, sin embargo, una reacción tremenda para aquel organismo infatigable.
Era una noche de trabajo. Marindotti se había instalado en su estudio, tras la íntima conversación de sobremesa con su adorada Constanza. Fué en vano q ue insistiese ella en pedirle que dejara aquel t-rabajo febril, y
viendo la inutilidad de en súplica, instalóse junto á la
mesa en que su amado trabajaba y se puso á leer. Dnrante muchas horas vió correr vertiii;inoeamente aquella.
pluma sobre el papel. Por fin Marindotti la abandonó,
mas al ponerse de pie, fue presa de espantoso desvanecimiento. Sintió como si un choque interior le mach acase
el cerebro; extendió los brazos, lanzó un grito y cayó inanimado sobre el tapiz.

- -••••IO-ln•u--

Y bien, doctor.
Era esta la trigésima vez en dos días que Constanza,
confinada á la habitación de Marindotti, dirigía la misma pregunta, semiahogada por la angustia, al doctor
Varsier, sin obtener otra respuesta que un vago movimiento de cabeza.
Esta vez el médico, que estaba encorvado sobre el lecho del enfermo, se irguió lentamente, enjugó su frente
empapada de sudor, arregló los pnños de su camisa, dió
orden al practicante que le ayudaba de que empacase la
pila eléctrica y los diferentes aparatos esparcidos en la
cámara, y acercándose á Constanza, tomó entre las suyassus manos.
-Y bien?-repitió ella desfalleciente.
-Y bien, mi pobre amiga-respondió él con su brnsquedad habitual de acento-vivirá, pero esto es tod o. La.
parálisis es completa y los desórdenes cerebrales muy
graves para que pueda recobrar enteramente la palabra,
la sensibilidad y el movimiento.
-Ob! pero esto es horrible!
-Sí, y valdría más para él que no volviese del todo en
razón.
·
-Oh! pero qué ,1sa usted decir?
El médico sonrió tristemente, sin responder.
- Y ya no hay nada que hacer?
-Nada. Todo lo que podía intentarse, lo he ensayado
desde hace dos días, sin obtener resu ltado alguno. ¡Qué
quiere usted! Yo se lo había advertido, cargó demasiado
su máquina.
-Nada que hacer, ¡oh Dios!-repetía Constanza aterrada.
-.Duerme-interrumpió el doctor, y por el momento
no tiene necesidad de nada; así, pues, me voy, porque
otros enfermos me reclaman. Quiere usted que se quede el practicante mientras vuelvo?
Ella rehusó; no quería verá nadie cerca de su en·
fermo.
El doctor Je indicó entonces el régimen sencillo que debía seguir y la dejó sola en la gran cámara silenciosa, que
el maestro ya no debía recorrer más.
Estremeciéndose toda, atravesó ella la distancia que la
separaba del enfermo, en medio de la tiuia media luz de
la estancia, y llegó de puntillas a l pie del lecho en que reposaba Marindotti, apenas cambiado eu la apariencia,
con el cuerpo alargado, la fisonomía tran quila, un poco
más _pálida que de ordinario y el pecho levantado por una
resp1rac!ón débil, pero regular. Después, inclinándo~e
dulcemente, púsose á contemplarlo á través de un velo
de lágrimas.
¡Dios santo! cómo, en su reposo, a,arecía aún el mi&amp;mo. Que leves eran las huellas que mostraba, del mal
que le había herido! Acaso no era éste tan gra ve como

Muy instruida, sin esa dulzura y eea modestia que.pueden llegará la vulgaridad; dotada de un. tacto _exqms1to,
de un juicio sereno y recto, de un espíritu serio y firme,
unión de Marindotti y de Constanza, se re- Constanza era acatso la sola mujer capaz de comprender
montaba á unos veinte afias.
bien á Marindot.ti, de penetrará fondo aquell:1- naturaleza
E n tal tiempo, aquel maest.ro de la estética ardiE&gt;nte, entueiasta, cuyas facultades de primer .º!d1:n,
taba muy lejos aun del umvtrsal renombre sobreexitadas por la lucha, buscaban aun eu eqmhbno.
que obtuvo deepués.
Sin sobrE&gt;ponerse á él, Fin t,atar siquiera de darse imPoco conocido del público, excep?ión hech a d.e un pe- portancia, había sabido, ün embargo, !odearle de esa inquen.o círculo de íntimos que apreciaba.n en su ¡us.to v19:- finidad de pequeñeces que son tan preciosas para un hom·
lor la ex t~nsión de su saber y la magnitud de su mte.i- bre de vida interior, y asociarse á sus trabajos, ayudarle
gencia; muy discutido de los letrados, á lo~ cuales des- en sus investigaciones, sostenerlo en sus esfuerzos; y adconcertaban á la vez los arrebatos de su estilo y el atre· quiriendo poco á poco una influencia intelectual muy
vimiento de sus tendencias, acababa de. obtener, con grande sobre él, suavizar la aridez de sus estudios, temgrandes trabajos una cátedra en un Colegio, donde su.s perar la exuberancia de su estilo, profundizar en fin y
lecciones provocaban frecuentes tempestades, y &amp;.bsorv1- purificar su talento, como había profundizado y purido por la lucha. y además 3:islado, _pues no tenía por toda ticado, al captárselas, todas las fnentes de su corazón.
familia más que algunos primos Je¡anos, que moraban en
~farindotti, por su parte, ee había entregado con voel fondo de st1 provincia, había pas~do de _loe cu.arenta lupt uosidad á aquella pasión que lo envolvía, á aquella
.,¡ 0 conocer ninglma de las dulzuras üe la vida, nmguna
pasión radiosa que transfiguraba su vida; que bien lejos
de las seducciones del amor; cuando, en un estío, en el
de fatigarlo ó de desviarlo de su camino lo impregnaba
campo, en casa de unos amigos, había encontrado á de luz y de fuerza al fundirse á él; que hacía sus horas
Constanza.
. .
trabajo tan fel ices como sus horas de amor y le daba
Ella se encontraba á la sazón en todo el florec1m1en- de
la indecible alegría de poder pensar muy alto, á toda hoto de sus veinticinco años, libre, independiente y hermo- ra, sin cesar de ser comprendido, por alto que se elevase.
sa con esa radiosa hermosura que sobrepasa la. del cuerTanto amor y tanta abnegación, no quedaban sin rep~ y la bace olvidar.
.
Premiábala él con una ternura tan fiel, que
A.penas se vieron, quedaron prendados: él de la graCia compensa.
penetrante de una naturaleza elegida? que no tenia n?· no debía desmentirse jamás; con una confianza de toción de su propio valer, ella, del brillo de la potencia dos los instantes, con una necesidad de aprobación llevael escrúpulo.
iutelectual que explendía en rededor de él; y cedie!'do da- hasta
Ves?-le decía Marindotti-no eree solamente mi insá una atracción irresistible, se habían entregado el uno
piradora y mi juez; eres una conciencia en que yo me exa-ál otro, sin poder de~ir cual de los dos había comenzado mino bien. mejor que en la mía, donde me siento vi:í aroin- y dado los primeros pasos.
' Y, cosa rara, aquel lazo. tan rápidamente anudado,. no brar hasta las fibras más recónditas. Preferiría ser conl1abía traído para ello!&gt;, al revés de tantos lazos seme¡an· denado, burlado, vilipendiado por el universo entero,
t.es ni decepciones, ni penalidades. A.l contrario, se ha- antes que herido por tí.
Y como una prueba de que no existía una idea que no
brí~ dicho que cada dia, al pasar por ellos los unía m~s,
como si loe mismos contrastes de sus caracteres, b11b1e· le expusiese, apenas germinaba en su cerebro, una manera de ver que no sometiese á su aprobación, no había
sen sido hechos de la mejor manera par a fundirse.
discurso, una conferencia, un artículo, que ella no coEn aquella época Mariudott! 1?abía a lquilado, en el úl- un
timo piso de uno de los m:\s v1e¡os hoteles del muelle de nociese la primeia, todavía brillante con el fuego de
inspiración.
Orleans, un departamento muy vasto para él, pero con la Se
podría decir que bacía gala de someter á su· juicio
Jnz con aire, silencioso y muy á propósito para el reco· todos
los tesoros de su inteligencia, antes de entregarlos
gi~iento y el estudio. Desde sus ventanas, abiertas al
sol de medio dia, la vista abrazaba. toda la extem11ón del al púbiico bajo una forma cualauiera, y ella apreciaba
Rena desde el puente de Charenton ha~ta el traveeero de de tal suerte este homenaje delicado y la hacía gozar de
deliciosa manera, que solía exclamar:
:N"ue~tra Señora; y por encima del extenso .moar~ ~ovil tan-Me
halagas demasiado, y ei para mí prodigas lo medel río un conjnnto de colort&gt;s verdes y gnees, limitado
en parte por los altos relieves de Saint Etienne del mon- jor de tu talento, ¿qué quedará para los otros?
Qué podían significar en aquel hogar IPs dificultades
te y del Panteón y que llegaba por la otra basta las umde la vida, ante aquellas íntimas satisfacciones?
brías indefinidas del Jar&lt;Hn de Plantas.
Una cosa, sin embargo, inquietabaá Constanza: el con-A. Co.;stanza la sedujo, desde luego, la calma lumino·a de aquel departamento elevado, casi aereo, á donde centrado ardor casi febril, con que Marindotti, empeñano llegaban de fuera, más que rayos de sol, pájaros, har• do en aumentar su renombre, trabajaba, no dándose ni
monías confusas de coloreR y de sonidos y cuyaS'altae ha- un momento de reposo,
Temía que aquella labor encarnizada acabase por altebitaciones llenas de luz, decoradas hacia el fin del siglo
pasado, conservaban en los dorados, frescos aún, de sus rar su salud. Algunas veces creía descubrir en la afectaartesones y de sus entrepaflos, como una sonrisa del pa- ción con que erguía él su cuerpo de atleta, en su palabra más nerviosa, en la expresión de sus ojos, huellas
sado.
.
Había ido ella á instalarse ahí desde que fué mujer de de esfuerzo y de fatiga; mas en vano le suplicaba que no
Marindotti, llevando consigo lo que mejor podía acomo- se prodigase tanto; él confiado en su nativa robustez, que
darle: tapicerías antigua¡¡ de amortiguados matices, ob· jamás lo había.traicionado, desdeñoso por temperamento
jetos de arte poco numerosos, pero de purísimo gusto, como por hábito, de todo reposo, sonreía y seguía trabaplantas fecundas y espesas, y desde entonces había co• jando, algunas veces toda la noche.
Y es que su espíritu vigoroso no podía doblegarse anroenzado para ellos una exi~tencia aparte, de retiro é
te la idea de valer, al acercarse la ,ejez, menos de lo
intiwidad completo~, que tenía un raro encanto.

r

9

AGm,To,

decía el doctor! A.caso se había equivocado. ¿Era posible
que aquel cuerpo querido, reclinado blandamente en el
blanco lecho, fuese ya únicamente una masa inerte que
debía permanecer clavada ahí?
Por fin el enfermo abrió los ojos, esos ojos que ella amaba tanto, donde estaba habituada á leer por entero el
pensamiento y que jamás se volvían á ella, sin hacerla
Rentir la impresión de una caricia; los abriú, murmurando
coa voz que parecía un quejido, palabras ininteligibles,
y ella, que se había inclinado más hacia él, retrocedió repentinamente, herida hasta el fondo del corazón por una
inexorable realidad, escrita en el fondo de aquellas pupilas vagas y claras, en que la chispa divina se había
extinguido.
¡A.y! el doctor había dicho la verdad! Un !Ser inconsciente, una pobre pavesa humana, he aquí lo que resta·
ba de )farindotti, lo único que el mundo vería en adelante! En un segundo de lucidez desganadora, comprendió ella todo lo quo la catástrofe tenia ele horrible y de
irremediable, y presa de una inmenrn piedad, de una indecible desolación, abatió, sollozando, su cabeza sobre el
lecho.
Sollozó mucho tiempo, con los labios pegados á lae manos frías de )I I rindotti, que permanecían inerte" bajo sus
labios, con la frente pegada ,l su pecho, que ya no ten!a
para ella eco alguno; repasando ur,a oleada de recuerdos:
todo lo que aquel hombre había sido para ella, todo lo que
Je había debido de alegría y de orgullo, diciéndose con
' desesperación, que ya no podía hacer nada por aquel que
le era tan caro; eon una pena más grande aun que la que
Je producía su dicha muerta, consiJeró la rles,·entura sin
nombre que hacía de aquel maPstro tan querido y respetado por todos, un objeto digno de compasión.
¡De compasión! ¡Qué huhiese dicho él, tan orgulloso, al
saber que ese era el sólf) sentimiento que po•d ía ya des•
peitar!
El exceso de su dolor la hizo erguirse de nuevo y recorrer á grandes paFoe la estancia, restregando una con
otra sus manos y repitiéndose con desesperación:
-¡Oh! Si el supiese lo que pasa, pr1:,ferjría morir.
De pronto percibió, olvidado sobre una consola, por el
practicante sin :!uda, un pomo casi lleno de atropina, de
.1a cual Vareier debió dar al enfermo " , loe pri111eros
momentos, y un pensamiento súbito la hizo estremecerse:
la muerte libertadora que invocaba para ;'.1arindotti, &lt;S·
taba ahí, encerrada en aquel menudo frasco. Qne el en·
fermo ab~orviese solamente la mitad y se salvaba de su
dePgracia ...... para siempre.
Este pensamiento de libertad la hirió de tal suerte, que
se apoderó del fraRquito.
.
.
.
.
Si en aquel momento l\farrndotti le hub1e~e gntado:
«dámela n le habría tendid;; sin vtcilar el frasco. Mas
¡ay! ningnna orden debía surgir de loR labios balbucien·
tes del maestro· estaba sola, y en adelante, tenía que pensar por él y por ~í. Entonces, presa de um~ ellloci6n inexplicable, púsose á interrogar su conciencia, aquella con·
ciencia á la cnal su amado había llamado tautae veces.
El aniquilado, reducido á la nada, sin que ¡;ndiese obrar
¿q~é haría? ¿Ella, tenía derecho de di~poner de la vida
de él? ¿No era acaso hasta un g_eber hacPrlo., h.abiendo
iiido para él todo lo que era? ¿No eiaaquel el ultimo ser·
vicio que podía haceile? ¿La úl~ima prui,ba que podía
&lt;.larle?

Ol

ELMUNDO.

1896.

los ojos errantes del paralítico encontiaron los suyos. La
reconoció y un fulgor más vivo alumbró aquella wirada,
y su voz incierta intentó pronuncjar el nomb~ de Constanza.
-¡Oh! Dios, exclamó ella, invadida por un soplo de locura, acaso no está todo perdido!
Y con desesperado arranque se arrojó sobre él, hablándole, abrazándolo, oprimiéndolo contra su pecho, como ei
intentase comunicarle su vida, galvanizarlo, resucitarlo.
Tiempo perdido. ¡ay! Alcabo de algunos minutos, con
el alma hecha pedazos, aniquilada, tuvo que aflojar aquel
lazo sin haber obtenido un movimiento, ni una frase
distinta.
¿Comprendió el paralítico aqut-1 esfuerzo supremo? ¿Tuvo conciencia de la inutilidad de la lucha y de los lazos
amorosos que intentaban anudar su talento y su cuerpo?
Sus miradas, que se iluminaran un instante. abatiéronse
hacia él mismo y luego ee levantaron hacia Constanza,
llenas de de una expresión tal de súplica, que á la joven
le pareció recibir, en plena conciencia, la sentencia que
esperaba. Sus manos ceearon de temblar; recogió el po·
roo que había caído á los pies del lecho y lo destapó.
-¿Es bueno? balbuce6él al verlo, vuelto ya á su inconsciE&gt;nte impasibilidad.
-Sí, respondió ella, es bueno, es la libertad.
Y dejando un beso apasionado en la frente del enfermo, le vació el pomo entero en la boca.
PABLO

Dus.

acaricia con sus velludas manos el cuerpo de la nubil,
exclamando:
-¡Hija mía!

IV

ISOLDA.
Estrella de la tarde, que brillas en
occidente, que levantas sobre la.s nnhes tu brillante cabeza y te adelantas
majestuo,;a tl. lo largo de la colina, ¿que
miras á través de los árboles-?
CANTOS DE Q8S,IAN.

l

~i&gt;

I

L mar hirviente v enfurecido azotaba con sus on·
das glaucas y enérespadas, los peñascos del volcán, que, emergiendo de las lenguas de agua que
lamían las arenillas de la playa, elevaba su pun·
tiagudo crater coronado por tenue airón de humo hacia
las nubes que flotaban bajo el cielo siempre sombrío y
negruzco de aquella ignota latitud.
Escondida entre carcomidas peñas, recargada en los
pichachos de musgosOl! cantiles, casi derruida, rodeada
de una vegetación raquítica é inculta, apuntalada por leprosos tro11coe. nidos de lae aveR car..:iceras; abandonada
y casi oculta entre espinosos zarzales, estaba h choza del
pescador.
Allí solo se esruchaba el aleteo de los aleiones que al
declinar el sol invernal revoloteaban gritando en los islotes que surgían del reverberante espejo de las aguas, el
sempiterno llorar del aire zalobre que murmuraba palabras y queiasno inteligibles, al azotarse en las vertientes
y, el bronco rnajestuo•o rebramar de las g;gantesondas
que al golpt'ar c:in sus tumbos la playa, se desbarataban
en caprichosas grecas de burbujeante espuma ........ .
En lontananza, flotando cabi entre las enhiestas copas
de los grandes olmos queeim,altaban el vallec:illo, veíase
la colina en cuya suave pendiente se desbandaban como
parvada de av.ts blancfü1 las casitas del villorrio.
Había veteranos bohíos con su techumbre de paja ennegrecida por todas la~ torwl'nta@, pt-queñas huE'ttas, mi·
croscópicos viñedo¡,, pintorescos collados donde floreaban
los rosales, hol'talizas y he..edadei! 1:,n cuyos euhi..-stos palomares arrullaban las hembras á sus crías cubij.rndolas
bajo el alón tornai;olado. .. . . . .. .
·
En la cumbre de la ewninencia. y casi á la altura del
campanario, elevaba el castillo señorial sus son1bdos y
rígidos m,1ros, en cuya medio arrumada torre del homenaje ond11laba siempre al antojo dP. los vientoe la invisi·
ble bandera del castellano de San Martín.
II

Creyó sentir que sí, que
debía hacerlo, y sin embargo y á pesar de su
exaltación, vaciló.
Un discreto golpe dado
,, la puerta, la sobresaltó!
Eran amigos del maestro,
Pran sus discípulos, una
&lt;lel~ación del Instituto,
que iba á pedir noticias y
que insistía en entrar.
Apresurase á decirles que
)farindotti no quería recibir á nadie y, cerrada
la puerta, volvió cerca del
lecho, pensando de nuevo en aquel la resolución tremenda:
No, no¡ ningunos ojos más que los suyos debían ver al
maestro amado, reducido á la impotencia i!Obre su lecho _
de miseria; ninguno de aquellos que se habían inclinado ante su elocuencia y su saber, le insultarían ahora con
sus miradas de piedad.
Ninguno podría decir que el sabio, no había muerto
grande é intacto. Como se inclinase de nueve, sobre él,

Osear es el más apuPsto doncel de la comarca, sus vest idos son !01&lt; 111,ís fastuosos, Pxpléndida la pitanza de su
burgo enmc.,hecido y lt&gt;gendario, garridas las meznadas
que conduce victorioso á mil vandálicas empresas¡ tiene
su rostro paradi,iaca ht-rmosura, es su Yalor el más indomable, sus caba!lts los más ligeros, su janría las más robusta y la más bra,•a, 1;us monteros, los más audaces y
valientes.
Nadie como Osear espera con tan estoica calma la acometida de la fiera á quien l,an robado ~ns hijuelos, nadie
como él cla rn con tanta destreza el venablo ti aidor en el
c.Hazóu del león, que acosado sacude su opulenta melena
en la enramada nlllbría, narlie como él, es amado por las
bellas, teruido por los luchadores, y eu:;alzado 1:,n las románticas cancione!! de los troveros.
III
Al atard~cer, cuando Febo se desmaya blandamente, y
el fulgor dmrno apaga e~fnmándola entre aluviones de
sombra su polícroma claridad, á la hora en que se llenan
las cavernas y grazna el hubo erizando su plumaje n1•gro,
cuando suena el silbo vibrante del grillo y la tiniebla 11)
envu_elve ~odo en su crespón opaco, _!solda, la virgen de
los o¡os tnstes y melena blonda, la mña de la blanca túni·
ca y la tez enferma, corre cual gentil gacela, y ágil trepa
sobre un bazáltico peñon avanzado al océano, esperando
el retorno del l'Usente pescador.
Oyese el monótono golpear del remo, colúmbrase como
el ala de un cisne.la vela henchida de la frágil embardación
hiende la atmóFfera Ri lente el tco dP. una canción rn ui:
na, encalla la barca de abeto, y al ~altar el vit-jo á tierra

Arriba Selene en plenilúnio. ·
Las estrellas lloviendo la noche en tupido aguacero de
luz, y las nubes, esas algas del espacio, eimulando tocas
de novicias, legiones de almas, monstruos apocalípticos,
estrambóticos japonismos y pesadillas de Joco ........ .
.A.bajo todo en calma.
El bosque columpiando indolente los ramajes de me
viejas arboledas, la cuadriga noctívaga de los lobos; asolando la campiña con horrísono alarido, y el viento, ensayando sus perennes sonatas en los cam¡,os.
En lo más sombroso, rumor de besos, ia mano de un
barón estrechando un talle de Nereida...... un suspiro... !
la soledad ......... !
Después, la trar.quilidad infinita del olvido, las hojas
volando en inquieto torbellino y el Pire impregnado en
las emanaciones oceánica~, acariciando la frente tibia de
una niña que tiembla y que llora.

V
¿Porqué !solda está triste?
¿Porqué los frondosos arboles encalvecieron arrojando
al suelo su arrogante cabellera de hojas verdes, y el mar
brama levantando montañas dJ absintio y espumas?..

···i;;"i'~;¡¡;;;Í&gt;;g~·~g~1;tó·¡~~·~¡~·¡~~·~~~-~~~-;¡~~~~-a.~i~;;;:
bre, retumbó el trueno sacudiendo tenebl'osas nublazones, y, los luceros, las púpilas de loe ángeles, se encoJieron hasta hundirse en lo negro lentamente.
La barquilla del pescador bregaba en la marea.
El viejo fatigado y sintiendo fenecer los seniles vigorPs
que le alentaban, enr.endió el fanal amarillento y agitando sus brazos de tritón oraba y blasfemaba llamando á esa
tierra codiciada que veía envuelta en la bruma de infor(lles lejanfas.

VI
Cuan.do el n:1-nta peleaba co~ las ondas, !solda, poseída del. 111consc1ente so.nambu.hsmo &lt;;J.e aquellos á quien ta
sugestiona un pensamJt,nto fi¡o corrió hacia el mar y ex tendiendo sus brazos al vacio arrojoee á él desesperada.

. La resaca iracunda y sonante cubrió con sns líquidos
rizos e l cuerpo de una mujer, lo meció, columpiólo, basta arrollarlo en sus cuencas y después lo sum.ergi6 en el
p1of11Rdo abismo.
¡Un cuerpo al mar!
¿.Qué es?
El dolor que ee prende á las alas de la muerte una lágrima conver·t!da en veneno .que quiere evapor;rse y ser
perfume, la tristeza, esa mariposa negra, ansiosa de abrasarse en la claridad de alguna luz desconocida la desesperación qn~ se arroja fr~nética á la esfinge bu~cando en
su regazo fno, el fin, el descanso ó el sut&lt;ño innoble de
las cosas que no sienten.

VII
La borrasca huyó.
Aquietose la snp~r~cie del Océano basta semejar inmensa piii:ca de obs1d1ana á la que bruñían con deslun1brante bnllantez los rayos de la luna que cual buriles de
plata resbalaban sobre ella.
El peecador vió una mancha blanca que flotaba sobre
el agua, acercose...... ¡una mujer!. ..... ¿era sirena 6 fantasma?...... ¿realidad ó visión de sus pupilas?...... ¡quien ·
sabe!.. .... ¡acaso algún naufragio!.. ....
Y venciendo todas las supersticiones de marino c¡ne
bailaban macabra ronda en su cerebro, echó al fondo &lt;le
la barca el cadáver que había visto.
Arribó al 1!,n :í. la orilla y llevando á cuestas su rígida
carga encamrn.&lt;;&gt;se á la caseta gritando alborozado:
-¡!solda_., h1¡a mía, hE: sal.vado á una mujer!
La mans10n estaba sol1tana y solo el eco respondió.

VIII

.

···································································· ....
························································•·······... ·..···········

Al einiestro resplandor de un hachón de brea acercó el
pescador el rostro hermoso y H,·ido de la desconocida,

�EL MUNDO.
revolvió los desordenados y aureos bucles que lo cubrían,
tocó los labios cárdenos ...... ¡Después!...... exhaló una
carcajada, sarcástica, horrible, es~antosa !... ••· cayo?
¿·Qué vería el viejo que desfallecido al suelo
.

IX
Suenan las trompas conen los perros, dobléganse los
arbustos que azota el 'vendaba], relinchan galopan~o los
eorceles, gritan y blasfeman los Il:l~nteros, y, e.l ciervo,
acosadó por una algarabía de maldiciones y ladrid_os ••····
corre...... ¡corre!. ..... rompiendo ramas se~as, trillando
sembrados, brincando setos y salvandos abismos.

X
Arriba Selene en plenilunio.
.
Las estrellas lloviendo la noche en _tup1~0 aguacero de
Juz, y, las nubes, eeas algae del espacio, simulando ~ocas
de novicias legiones de almas, monstruos apocalípticos,
estrambóti¿os japonismos y pesadillas de loco!.. ....
Abajo todo en calma.
.
El bosque columpirndo indolente los rama¡es de sus
viejas arboledas, la cuadriga noctívaga d~ los lobo~ asolando la campiña con su horrísono alarido y el viento
e11sayando sus perennes sonatas en los campos.
Orno B. CEBALLOS.
Agoeto de 96.

EL MUDO .

'r~
,i✓_'

.

í N asuntos de guerra-dij? Carlos-no hay que

hablar mal de los campeamos.
.
-Lo mismo creo-contestó Pedro Nevot, sm _
fí'?"'A..~abandonar la chimenea, á_cuyo lado estaba.-No
!tacé mucho tiempo que tuve ocasión de convencerme de
nt!, d1J!ante el año terrible, hubo coraz?nes frl;lnceses
~ 11 ~ Iae!'eron lo mismo bajo la blusa que ba¡o el umforme.
Los ocho ó diez circunstantes formaron corro alr~edor de Pedro Nevot, y uno de elloij exclamó:
.
-¿Una h istoria? Cuéntela usted.
-Héla aquí contestó Pedro:
«Estaba yo el año pasado en los Yo.egos, en ca~a del 1;11édico Dubreil antiguo compañero mio de colegio, Y cierto dia, desp~és de comer, salimos de paseo, cuando de
ronto oímos ruido de pasos desde el umbral.
.
p -¡Calla!-Dijo Dubreil-¡el cartero! Espérame un mstante, porque tengo que darle una carta.
Y volvió á entrar en la casa.
. . ,
Miré al recién l1egndo, el cual 10clmo ligeramente la
cabeza para saludarme.
..
Entonces me acerqué á él y le d1¡e:
..
-¿Está usted muy ca·nsado?
.
E l cartero se sonrió, llevóse dos dedos á la boca, Y agitó la cabeza.
T

~

Esta vea lo comprendí todo.
-¿E'! usted mudo?-le prt&gt;gunté. .
la
En aquel momento volv\ó l)ubreil con su· carta. en
mano (.)orno había oído m1 pregunta, me contestó. .
-l::ií el pobreJnan Barrotes mudo. Pero eso no le1mpide prestar muy buenos serv:icios, porque sabe leer Y
escribir y oye todo cuanto se dice.
-Pero no es mudo de nacimiento, puesto que no es
sordo.
la carEl cartero se sonrió y alargó la mano para coger
ta que Dubreil le daba.
.
-Ya sé-repuso el médico dirigiéndose á J~an-que
no te agr.ida oír contar tu historia. Anda con D10s, Y no
te detengas po.- mí.
.
.
El ca,·tero saludó nuevamente y se ale¡ó á toda pr1i·.
Entonces Dubreil se asió de mi brazo, y he aquí la istoria que me refirió dura!ite nuestro paseo:

9

AGOSTO,

1896.

Al día siguiente, al rayar el.alba, ~allábanse Barro~ '1
su hijo en la plaza del pueblo mmediato.
Los dos estaban inmóviles y pálidos, con la cabezadea-cubierta.
.
*
**
El pelotón de soldados qu.e de~ía fusilarlos, se bab(a
-Juan Barrot-roe dijo-tenía quince años cuando la situado á veinte pasos de distancia.
Detrás del cordón que formaban otras tropas, agrol)i,
guerra; vivía en una casuch':' aislada, con su padre Y un
base la muchedumbre, que rugía de ira y desesperación.
hermano mayor llamado Lms. .
.d
Juan continuaba silencioso, sin contestar á las pregon
Juan demasiado joven para b~t1rse, habíl;l permaneci o
al lado del autor de sus dias, mientras Lms se batía por tas del oficial quién, media hora antes, le había ínter
gado en vano; á solas en la alcaidía.
la patria.
ó ¡
¡·
ta
&lt;Jomo conocedor del país, se consagr ~ a pe 1grosa Después, condujeron al chíco á la plaza para que .vi
rea de llevar despachos por entre las lrneas. alem~nae,
á su padre y á su hermano, amenazados de muerte mm
que separaban el ejé~cito de Metz del res~ de Francia. _ d iata.
Los prusianos tuvieron una confidencia acerca de~ ca
El oficial volvió á preguntarle:
so y resolvieron capturará Luis, el cual, segú~ con¡etu-¿Quieres hablar?
-¡No!-rospondió el muchacho.
ras, debía visitar á su padre durante sus ~xcu~s10nes.
y el hecho ocurrió tal como lo habían 1magmado.
Hubo un momento de horrible silencio,
U na noche mientras Luis hablaba con su padre en la el oficial dijo en su lenguaje:
cocina, que ~~taba á obs~nras, oyéronse pasos en el ex-¡Preparen! ........ .
terior, y el ruido de terribles culatazos en la P.uer~a.
Y luego añadió, dirigiéndose á Juan:
Padreé hijo se estrecharon las manos en silencio, con-¿Quieres liablar ó no?
·
Los labios del niño no se movieron; pero se notó en B1l
siderándose perdidos:
.
Dé pronto Luis llamó á su hermano en V()Z ba¡a.
rostro un movimiento brusco y una expresión de ang1111o
-Oye, JuÍm-le dijo-sal por el establo y corre á ocul- tia indefinible.
Salió de su garganta un agudo grito de .dolor , y el po..
tar esto en el campo.
Al misr.io tiempo le dió uno~ papeles que llevaba es- bre muchacho estuvo á punto de caer e!l tierra.
.
El oficial se acercó á él, creyendo que iba á b rotar 1.a veJlo
condidos en el pecl¡o de la camisa.
Cogiolos el muchacho y salió como una centella.
dad de los labios del n_iño; pero lo que brotó fué una ola
En aquel instante cedió la puerta y entraron ocho eol- de sangre.
El oficial retrocedió presuroso, al notar que tenía sobre
dados alemanes, revólver en roano.
Registraron á Luis; pero nada le encontraron.
el pecho de su uniforme una mancha roja, y qne en aqu
-¿Dónde están 10s despachos que llevabas?-le p re- instante caía en el suelo algo informe, extraño y delmie,
guntó el oficial que mandaba á los soldados.
é
mo color.
-¿Qué despachos?-dijo Luis Barrot.-No sé de qu
Juan, haciendo un supremo esfuerzo, se hab ía c?rta
la
lengua con sus dientes de lobo, y la había a rroJado ,
roe hablais.
.
d 1
•
-¡Mientes ...... Hay que registrar1o to o ...... .
la cara de su verdugo.
·
En aquel momento se presentaron otros do.i soldados,
-¡Fuegol-gritó el oficial loco de ira.
que tenían á Juan sujeto por los brazos.
.
Oyóse una terrible descarga.
Habían quedado de guardia fuera de _la casa, Y. vieron
Juan cayó en tierra sin sentido, al mismo
al muchacho, cuyas manos estaban cubiertas d_e tierra.
Barrot y Luis exhalaban. ei ~!timo sus~.iro.
.
Se apoderaron de él y le presentaron al oficial, e l cual
- Y ahí tienes la exphcac1ón-roe d1¡0 Dubred-de
qué es mudo nuestro cartero.
le dijo:
-¿Dónde has enterrado esos papeles?
JosÉ MoNTBT.
El chico no contestó.

UN MATRIMONIO FIN DE ~IGLO.

En la ciudad de Oaxaca acaba de unirse en dulce lazo
-estilo gacetilla-una enamorada pareja: él, ex-Romeo
de 102 inviernos, y ella, J ulieta de 85 á 90 otofios. Damos
hoy en nueetras columnas los retratos de los recién casa-dos, á quienes deseamos bodas de oro, en prueba de que
la humanidad no degenera, como pretendon ciertos filósofos del género pesimista.
Como dato de interés-económico-agregaremos que
los desposados ejercen-ignoramos si con éxi~o ó sin élla profesión de limosneros. Esta circunstancia elimina la
idea de que uno de los doe novios haya sido impulsado por
el vil metal. Necesario es creer en el refrá.1: contigo pan
y cebolla.
Después de estos antecedentes, hay que exclamar con
el poeta:
¡Oh amor, eterno amor! alma del mundo!

A LAS MADRES DE FAMILIA.
PE SIMISMO.

Si olvidaran los dos los agravios?
Si la ofensa de ayer olvidaran?
Si se unieran ansiosos los labios
Y los eenos muy juntos temblaran !

A veces cuando veo que no es naua
La grand~za más alta de la vi~a, .
Raegar quiero las.vendas de 111! herida
Y bajo el firme pie quebrar m1 espada.

······························ ········································· .

¡Oh! Génio de someras, potencia malvada
Que empañas la aurora con fúnebre velo
Y te gozas en ver separada
.
La abeja del cáliz, la estrella del cielo ,

A veces c;uando tras de la jomada
Veo que hasta el estímulo st; ~!vida,
Admiro el aud,i,; paeo del smc1da
Conqúi~tádor de· la verdad callada..... .

En el nombre de aquellos amantes
Que en la dicha no hallaron abrigo,.
Por sus a lmas obscuras y errantes
¡Oh infernal potestad te maldigo!

Veo siempre por eso indiferente
Al héroe que su diestra hunde en la brasa
Y al que defiende con su diestra un puente;
Que ante la ley que lo sojuzga todo,
¡No ee mérito el dejar cuando se pasa
Estampadas las huellas sobre el lodo!
JosÉ

s.

Te maldigo por esas dos luces
Que extinguiste en sus yertos regazos.
Por esas dos tumbas.... por esas dos cruces
Que se miran y se abren los brazos!
JosÉ Ju,!.N TABL ADA,
Agosto de 1896.

ÜHOCANO.

DEL "FLORILEGIO."

PESADILLA.

Si el reguero de pólen dorado
Ve caer en la flor desmayada,
Ella suefia en q!le viene el amado
Y en que besa su frente inclinada.

ACUARELA ANDALUZA.

En los marmoreos patios do mi Sevilla,
mientras el sol las calles dora y retuesta,
entre el sopor pasado de roja siesta
depone mi muchacho peina y mantilla.

Si la luna con aureos destellos
Sobre el lúgubre cielo fulgura,
El la mira soltar sus cabellos
Y ofrecerle su blanca hermosura.
Ella escucha su voz en la ardiente
Vibración del voraz mediodía
Y en la queja del bosque doliente,
Que se arrastra en la noche sombría!

El cree ver irradiar su mirada
En el fuego del negro diamante,
En la gota de lluvia irisada,
En la estrella perdida y ~rrante ........ .

93

EL:MUNDO.
_:Oye-repui,o el alemán ¿ese es tu padre.. .... y e-.
tu hermano? ¿No es verda~?
_
.
Juan rei,pondió por med1_0 de una ~enal afirmativa.
-Pues bien; si no me ~ices dóud., t-~tá11 lrn1 ¡&gt;apeles,
los dos serán fusilados. 81 hablas, les s~lva1é la vida.
El niño censultó á su padre con la mirada.
-Juan-exclamó el aneiano-aunque nos
!ante de tí, no hables.
Y el muchacho contestó:
-Así lo haré.
..
-¡Pues, hasta mañana!-dijo el oficial con ademán co,.
lérico.

Bajo el toldo flotante la fuente brilla
derramando sus gotas en Fnn de fiesta,
y la mujer escucha la mars.i orqnf'_s ta
entornando los ojos que el sueño humilla.
Ella tiembla de horror porque ha visto.
Que e11 el ara dettemplo sa·grado
Re deshace la iinagen del Cristo
Y aparece la faz del amado..... .

Sueña que, junto al murn quelaaprision.a, -un rondador cautivo de en ¡~rsona
dice frasee galantes á su figura;

El medita en sus senos que albean,
Ella eueña en su rostro sombrío,
Los dos se aman, los dosª"' desean ·
Y están lejos, muy lejos, Dios mío!

Y que yo la interrogo con mis miradas
y hay tras la reja gritos y cuchilladas
por ganar la llaudera de su hermosura.
SALVADOR Ru:&amp;oA.

Cuenta un médico francés que en sus diversas expediciones por Argelia quedó asombrado de encontrar tan
pocos enfermos de la nariz, de las orejas y de la garganta entre los indígenas del país.
Puede también notarse que los mamíferos, á excepción
de los perroe de caza, raras veces son atacados de esas
afecciones.
Ciertamente existe una causa para que esas enfermeda·
des sean más frecuentes entre los individuos de nuestra raza que entre los moros, grandes y pequeños.
He aquí la causa: el árabe y el indio acuestan á sus hijos recien nacidos sobre una inanta y los cubren con ro·
pas muy ligeras. Se debe ésto á que los habitantes de las
zonas tropicales, vense obligadoe á acostarse así para luchar contra el calor, evitando los lechos de pluma y las

ropas mullidas que tanto pe1iudican á las clases acomodadas. Resulta de ahí que lo mismo el niño que el adul·
10 en aquellas comarcas, obligados á acostarse en un lecho •luro, lo hacen de lado y no sobre el dorso, no siendo cómoda esta última postura sino en una •cau1a muy
b landa.
Hay que examinar lo que sucede entonces. Si el niño
i,e acuesta b0ca arriba, y durante la noche secreta alguna~ mucosidades, éstas se deslizar~n á la garganta, y obstruyendo las vías aéreas, dificultarán un tanto la libre
entrada del aire á los pulmor,es; mientrns que si se acuesta de la~o, las mucosidades quedarán en la nariz y mny
facilmente podrán expulsarse por la maílana.
Cuando una persona es atacada de un fuerte catarro, ee
le ponen los labios rojos, congestionados, con pequeñas
nnpciones y como agrietados·por la presencia de las mucosidades que escurren de la .nariz; estas mismas mucosidades, cuando caen á la garganta, la irritan, y de ahí
qne las enfermedades del oído se desarrollen con facilidad, y lo mismo puede decirse de las afecciones -:le la
parte posterior de las fosas nasales.
Si se quiere evitar que los niños padezcan de la garganta, de la nariz y de los ofdc,s, oblfgneseles, pues, á
acostarse de lado, habituándolos á las camas duras.
La posición que toma el niOo, cuando se acuesta boca
arriba, no sólo es anti-higiénica pcrque expone ,t las enfermedades que hemos mencionado, sino también porque
siendo foco favorable á la respiración, disminuye realmente la cantidad de aire absorbido y predispone á las
enfermedades constitucionales.
Cualquiera puede hacer la experiencia siguiente: Para
evitar que una persona ronque, basta darle una ligera; sacudida; el menor cambio de postura en la mayor parte
de los casos, hace cesar el ronquido, porque las fosas naeales que se encontraban obstrufdas por la campanilla
que cae por sn propio peso al fondo de la garganta en la
posición señalada, cambia de lugar cuando el que duerme se pone de lado, las vías aéreas quedan libres y ya no
tiene necesidad de respirar con b boca abierta, que es la
circunstancia común que produce el ronquido.
Los grabados que publicarnos explican muy bien que
es lo que provoca el ronquido y, sobre todo, como puede
evitarse el respirar al dormir, con la boca abierta.
La figura segunda, que
representa una cabeza erguida, nos muestra la gran
distancia que hay entre
la campanilla y el fondo
de la garganta, en esa postura.
L'\ figura número 3 que
es una cabeza acostada,
nos indica cómo la mis-.
roa campanilla, arrastrada por la gravedad, casi
se pega al fondo de lagarganta, dejando m·uy poco
espacio al aire en la res·
piración nasal. Por lo con·
trario, si el individuo se
acuesta de lado, teórica-

FIG.

FW.

1.-POSlURAS VICIOSAS QUE TO)!AN PARA DORMIR
LOS POBRES.

mente la campanilla no tiene tendencias á inclinar6e más
hacia adelante que hacia atrás y la respiración nasal es
tan f.ícil como en la posición erguida.
Es preciso, pnes, recomendar á las madres que hagan
cada vez más dura la cun.1 de sus hijos, para evitar que
duerman con la boca abierta y en consecuencia rrspir&amp;n
mejor y se dernrrollen más de prisa.
Madres de familia, no más ternuras inútiles, vuestros
hijos dormirán lo mismo, cuando se hayan acostumbrado á una cama dura, que en el lecho más mullido.
Para corroborar nue~tros consejos, representamos tarobien en la figura primera, las posturas viciosas y antihigiénicas que deben evitarse y que toman loe infelices
faltos de abrigo y de hogar, que duermen más bien donde
pueden que donde quieren.

Recordamo"l á nuestros lectores q t?e no
obstante el pliego excedente de
"FLOR DE NIZA"

que acompañamos á cada número de "EL
MuNDO," seguiremos repartiendo mensualmente las ciento veintiocho páginas
del folletín acostumbrado.

2.-cqRTE QUE RRPRE~ENTA LA CAhKZA
XROUIDA.

FIG.

3.-CORTE QUE REPRESENTA LA CABEZA
.ACOSTADA BOCA ARRIBA.
3

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�94

EL MUNDO.

$l AGOSTO,

1896.
9

AGOSTO,

1896.

EL MUNDO.
I

EL COCHE TRICICLO .

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El ideal de conseguir un vehículo que reuniera las ven tajas del velocípedo y del coche mecánico sin los inconvenientes que uno y otro tienen, se ha visto al fin realizado.
Le Petil Jot1rnal, que viene siguiendo con mucho interés !;is progresos verdaderamente prácticos que se realizan para llegar al coche del porvenir, barato, sin caballos y rápido, anuncia !a invención con mucho entusiasmo,
Se ve desde luego que el coche-ciclo es en realidad un
velocípedo mecánico, con sitio para dos personas, que
tiene sobre la bicicleta la ventaja de la estabilidad y de
no obligar al esfuerzo personal, y sobre el coche mecáui-

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fuerza, funciona sin agua y sin electricidad por la introducción un poco elemental de la esencia en un quemador de tipo especial. Para evitar el caldeamiento el inventor ha ideado unas aletas que mueve el aire como en
los ventiladores. Por último, el motor no produce ruido,
ni humo, ni olor. La velocidad es de 20 á 25 kilómetros
por hora y los movimientos mny suaves.

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siempre he visto coronados mis
esfuerzos con el mejor éxito. Me
suscribo do V des. Afmo Atto y S. S.
Dn. VICENTE HERRERA.

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co, la de que ocupa muchísimo menos sitio qne éstt&gt;, y
por lo tanto se le puede meter en cualquier parte y gasta mucho menos; si en el disefio parece tan largo es porque el coche-ciclo es muy bajo; pero la verdad es que entre la rueda de atrás y las de adelante no hay mayor distancia que entre las ruedas de nn biciclo.
Es poco mayor que un triciclo ordinario y además de
los dos asientos tiene sitio para un equipaje modesto. El
peso total del cochHiclo es de 160 kilógramos. Tiene la
armadura de tubos de acero y las yantas de las ruedas
están protegidas por pneumáticos de cautchuc, cuyas
paredes miden dos centímetros de grueso á fin de evitar
PI peligro de los pinchazos. La rueda de atrás es la única accionada por el motor; las dos de delante estiln enlazadas por los aparatos de gobierno. Esta disposición a~egura gran estabilidad al coche en las vueltas; la est3bi-

Tomado de «El Universal»
de la ciudad de Me deo.

~

05

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NUMER07

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Banco Internacional é Hipotecario de }léxico.

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• • • • • • • Por la liberalidad de sus contratos. • • • • • • • • • • • • •
• • • • • • • • • • • • • • • • • Por la amplitud en los plazt1. • • • • • •
, • • • • • • • • • • • Por la exactitud y actividad e• 11111 co■prtai1t1.
l■ i

zams ■ ,l!Hllvli?E

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~liclt.ense cuadernillos de explicaciones y compáreme lu
bMee de nuestros planes y se palparán las -yentajas que otorgan aobN
cu&amp;lquiera otra C,ompa.ftía de su género.
EL BOLETIN DE

lall IIPRI\\TIIIIIRAla
SE REPARTE G.RATIS

6. todoe loe que lo eoliciten.

J

·. Tmgaee preeent.e que LA FRATERNAL, ea la UNICA
expida p6lisu de .A.ccidentel y de Viajes por FeJ:TO&lt;i.ml
.-'

Gran Exposición de Corbatas de Paris.
MODELOS ELEGANTES.

¡¡Precios sin competenci all.
SIGNORET ~ ONNOR AT Y CIA-

&amp;l "0erano.
[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

•

NUMER07

�EL MUNDO.

98

16 AGOSTO, 1896.

Hugo v á Alfredo . de Mnsset; mientras la opulenta patria dé Coudé y de .Buonaparte no recobre sus fronteras
naturales.•
u· d
b
SEMANARIO ILUSTBADO.
Inútil intento pensar que se reconc 1en o~ pue _l~
Hay en la vida de las nac:ones recuerdos y leyendas
impregnadas de santa poesía, de dulce encanto, que los á quieuee se;:iara una derrota, Sedán, á qmenes d1 v11'BLDONO 434. - ~ de las Damas núm. 4.-APABTADO 87 :s.
pueblo, conservan en lo más eagr:"~º de B? corazon. En d.eu algunos kilómetros cuadrados. de ~erreno arrebatad_oe
• :WCXICO.
vano la crítica racional y el escept1c1s~o fr10 y calculador, por la fuerza de las armas del terntorw francés, Y á qu1e•
Toda la correspondencia, debe dirigirse
pero desprovisto de sentimiento estético, tratan de arran- nes aparta una ruda imposición, el tratade de 10 de Mayo
al Gerente de este periódico.
carloE; en vano procuran coi~vencer d~ e~os erro~es: se de 1871.
·
lp
'd
Podrían, quizá, el soberano de _Aleman_ia .Y e res1 enLa snscrici6n á EL !lUN 00 vale $1.25 centavos al mes, perpt&gt;túan á tra\'és del esp~c10 y d~l tie111go, po1que el
te
Faure,
á
favor
de
la
astuta
diplomacia
rnglesa,
hasta
puebl
,,
¡
agado
más
de
las
1mngmac10n~s
que
lo
recrean
Y
y se cobra por trimestrt:s adelant..dos.
del movimiento apasionado que lo sublrn~a, y á las veces llegará un avenimiento, aunque lo creemos muy remoNúmeros sueltos, 50 centavos.
. .
es i111pulso creador, que de los razonamientos que con- to; pero el pueblo francés, que hoy se.cree más que nunAvisos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:6n.
vencen, se adhiere á. aquellos con la espontaneidad ~el ca vigoroso y fuerte, el pueblo que d16 la sangre de_sne
Todo pago debe sPr precisamente adelantado.
que anhela goces sencillo~, se adhiere á ellos con plácida venas en los campos de batalla para rechazar la agres16~1,
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.
adhesión con inocente c11lto y llE'ga á transformarlos en y después coutribuyó con el ~hor~o del J!Obr~J sudor cie
algo tien;o y delicado, q11e cunstituye parte de su mez- su frente, para pagar la cuantiosa rndemmzacion_ de gue•
rra, ese pueblo nu olvida porque no puede olv1_dar , no
«Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~- quino bagaje de seutimhmto abstracto.
En buena hon1 que 1,e intente arrebatar el ~nor que perdona porque no quiere pei:donar, y por lo m1sruo no
dá. The Spanis American Newspaper ~ompany, 136 L1perjudica, la ob,e,i:m qne. cori:ompe, la _memon~ que de- se acomodaría á tal1::a aven~m1ent?s·
.
berty St. New York, E. U.n
Los radicales que en sene no m~errump1da y en CTegrada· pero pretender ext111gt11r lo senc1ll0, lo mucente,
ciente
poderío
han
dirigido
la
polít1c~
france~a
serían loe
lo puio y bel lu de la leyenda popular, es 1:1dem,í's de tarea
ingrata y hasta iwpía, colllo un refinamiento dsl cruel- primeros en rechazarlos, y aun \os mismos \1be~ales roo- .
dt-rados que ahora gobiernan, smo son ,Part1dar1os de. la
dad.
'6n d e revancha agresiva, tam~oc? se con~ormanan con la polí~1ca
¿Qué daño ocasiona en Sniza creer en la trad'ici.
Gniliermo Tell, que encarna el sen_tim_iento de Pl:tnacon de un hu,uillante avemm1ento, sm obtener la derogación
:Utt
ttt
las galas de la leyenc;a? en qné per¡udica 1t Espana soñar del tratado de Francfort que arrebatara á Francia la Al•
con ~u Yirgen de Covad&lt;&gt;ngt1, Jonde une en amoro~o con- sacia y la ~orena.
La República del Ecuador con vocó;á tofü1s_ las nacio_nes sorcio, religión y patria'? ¿Có_mo puede ser contrana á los
Ah! y no es que nosotros. no deseemo_s; ~o es que nos•
latino-americanas para un congreso que debiera reumrse lPgítimos interesPs de Fraucta la leyenda hermosa de la otros viéramos con malos o¡os el a~vemmiento de la paz
el día diez del corriente en esta ciudad, y_ al cu1:1l t!~ le se- Doncella de Orlean,?
y la amistacl franca entre dos naciones que en sí llevan
.
ñaló el título de «Panamericano,» y el ob¡e~~ pr111c1eal de
Dejadlo~, dejadlos con sus dulces arrobamien_tos, no los gérmenes y los frutos de la_ c~l.tur~,más avanzada y la
fij \r exactamente y de una manera defio!tl va la rn~er- les quitéis sus poéticos encant?s á lss gentes senci\las;_ no hen,ncia de la más refinada C1v1hzac1011. ¡Qué hermoso
pretación que los países convocados debieran dat· a la pretendáis hacer un páramo mfecnndo del corazon lim- sería ver que por mediación de la Gran Bretaña, maesdoctrina Moroe. México acordó, naturalmente, conceder pio donde pueden germinai: serni)las_ de bi~n, no les ro· tra del moderno parlamentarismo, llegaran :í reconcilia~la hospitalidad á los dele~:"dos de los país_es ~entro y_sud béis sus creencias que á nadie per¡udican, sm darles algo se y á extinguir los rencores que los separ~n, la gran Geramericanos, y hasta mamtestó su ag~adecnm~uto poi ha- firme y sólido en que se apoyen _sns ilflpuls?s generosos.
manía que uos enseñó con la Reforma el libre ~xamen, y
berse designado este pais para reumón tan importante.
Esta, reflexiones nos han vemdo á las mientes, al ver la noble Francia que nos legó con la Revolución los de•
Pero sucedió que las naciones más poderosas del contt- la estéril y poco grata tarea que se_ han impuP~t~ algun~s rechos del hombre!.......... Qué bel'o sería contemplar
nente no aceptaron la idea de dicho congreso, y por ~ou• periódicos, que qnieren desacreditar l_a trad1c1on mex1• en las postrimerías úel siglo que amenaza concluir con
siguiente al reunirse el lunes dl:l esta semana los miem- cana de la Vir¡1;en de Guadalupe, y aspiran á auyentar e l una conflagración universal, entre el estruendo horrísobros del ' «Panamericano,n sólo se vieron representados recuerdo patriótico que va vinculado en la Ca!'Ilpana de no de las t:spadas y el estampido pavoroso de las ameCentro América y el Ecuador. J?esde luego_ no pncoutra- la Independencia. Pia~"BO creyente 6 escéptico d~sar- tralladoras el abrazo fraternal de dos grandes pueblos,
ron qué caracter darle á esta p1:1mera reunión, ~~eR al- mado, no habrá un mexicano qne al ver la vtner~da ima- olvidando ~us odios pasados y desvaneciendo sus renciguno de los concurrentes _no quiso que se le llamai_aJun- gen no recuerde la5 huestes capitaneadas por t:l mmortal llas, y trabajando de comuno en la obra santa del huta Previa, y hasta propusieron que se declarara disuelta Cura de Oolore~, y que al oír la lengua de bronc~ de mano p1ogreso!
poi· falta de quorum.
aquella eagrada reliquia, traída últ!mamente á la C~p1_tal,
Pero hoy por hoy,_ debem~s considerar que. además de
l\Iéxico también nombró sus representantes, y no po- no se electrice y se sienta conmovido con estremecimien- las dificultades políticas, existen las emulac10~es de ra•
día menos, desde el momento que había aceptado dar tos apocalípticos, recordando ó fingiendo que aquella za las rivalidades de iu~ereses, las competencias econó•
ho~pitalidad á los de otr_os paí~es, y el ~r. Mm1stro_ de campana fué la voz que despertó de su letargo á todo un micas, que ahondan el abismo mád y ~ás,. y dilatarán
Relaciones presidió la pr1mera ¡unta, y d_1¡0 desde luego continente.
por mucho tiempo la a uhelada reconc1l1ac160, y excla. .
qne dudaba mucho que el Congreso pudiera lleva~ á caSi esas creencias á nadie perjndican; si esos sen~u!1ien- mamos con el poeta: ¡ Lástimci grande que no sea verdad
bo los altos fines que se propon ía, pur la abstención de tos consE'rvan en el .pueblo la po~tica l)nion de religión Y tanta belleza!
algunas repúblicas, algunas de ellas muy poderoeas Y patria, dPjadlos crecer, no desyanezcá1s de los corazones
X.X.X.
esencialmente interesadas en el asunto; por tanto, se no- esos impulsos nobles, no _se~uéis con mano aleve esa fuen ·
Agosto 12 de 1896.
ta á primera vista, que México ha aceptado por m_era cor- te de belleza sana y patriotismo puro.
tesía pues sólo Centro América y el Ecuador t uvieron fé
en 1~ resolución de los delegador.
Nuest ros Grabados
Por nuestra parte, y á este fin se dirige nues~ra not_a
editorial no creemos absolutamente en la eficacia de diEl verano .
cho congreso, porque si la resolución fuer.a dada en sentido favorable á la manera como se. ha mterp_re~~o la RESUllEN.-Proyectado avenimiento entre Francia Y AleEs
cautivadora
la
alegoría
del verano que ocupa hoy
doct.rina 1.onroe en los Estados Umdos, era mutll demania.-Dificultades que á. él se oponen.- El putblo fran- la primera pági na de nuestro semanario.
clararlo por un congreso, pues que de hecho aquella ;"ª·
cé~ lo rechazar ía.
E l estío también tiene su belleza, por más, oh lindas
ci6n ha asentado su jurisp rudencia; y si era contrana á
lectoras que á veces os dé tedio, y merece que se le per•
la manera de pensar de los americanos, aun cuando h 11·
Con cuánta extrañern hemos visto la noticia public!lda
hieran concurrido las naciones más ~uertes, come la A:r- ultimarnente por la prensa diaria, relativa~ una pos1bl_e sonifique en u na mujer tan bella. Es el tiempo en que
geotina y Chile, se ha~ría constgu!do poco por la d !B· i nteligencia entre el Emperador de Al,emama y el Pres~- la ciga~ra, que por cantar se olvila de proveer sus grataucia y los pocos med10s de comu111cac1ón de que se d is · dente de la Rep.íblica Francesa! Se dice en ella que Gu~- neros, entona su uniforme estribillo; es el tiempo e n que
pone e n todo el continente sud amer icano_ para I?&lt;?ver llermo II, por el i°;t~rmedio de su au~usta abuela la Rei- la fecundante lluvia despierta á la savia y la hnc~ que
tropas y elementos en el caso de sostener d~cha opm1?':1· na Victoria h a sohc1tado una entrevtsta de Mr. F,mre, extienda sus damasinas alfombras en el campo; es e1 tiem•
Ninguna nación de las convocadas acudió en aux1l10 que tendrá 'lugar en el palacio d~ 0d~rne, para arreglar po en que la naturaleza vive una vida intensa, por mü
de \'enezuela en el último conflicto con Inglat.erra, Y no entre los jefes de las dos potenc1ae nvales de la Europa que parezca que desfallecida se adormece; es el t iem¡,o
h'- bieran podido hacerlo por los vocos recursos de _que Centr al la mane ra cómo p ueda presentarse el monarca en que hay más rumorar de arroyos y más a rrullos ile
disponen p,ua tamaí'i~ emp_resa; solo los Es~dos Umdos teutón ~n la gran exposición umversal de París, el afio palomaP, tan blancas como la que va á buscar los labios de,
la linda doncella, que pide con volwptuosidad al abani
fovorecieron á ese pa1s, y ª ! qu_eremos i:1º sonar, no d1,be1900, sin despertar los resentimientos j~stos ~el pue- el suave frescor de sus alas de seda y yergue airosa 81l
mos olvidar lo que en política mternacronal ha asentado de
b lo francés, y sin causar escandalosas mamfestac1ones an- cuerpo escultórico, con la serena magestad de una reina
este periódico: «La ley más fuerte ~s la de 1~ f?-erza.»
Así, puea, este congreso panamericano se lrnntará á pu• te los representantes congregados de los pueblos todos hermosa...... .. .
la tierra.
blicar tres 6 cuatro folletos de sus delegad?s,. for!Dando deApenas
podemos creer que tales especies se lancen á la
un libro que ocupará l~gar m~ 6 menos d1stmgmdo en faz del mundo cuando todavía no se han extinguido los
Monseñor el Pulque.
las bibliotecas de los d1plomát1cos.
ecos de lae fi~tas con que el Imperio Germánico, al celeEn
México
h
ay un imposible: suprimir las rifias fre,
brar su unificación bajo la diplomacia de Bismarck y la
cuentes entre el pueblo, ese pueblo que en i,u juicio
espada de Moltke, celebraba hace poco l!i humillación ~e tan apacible y tranquilo, pern que apenas ha in~erido al
Francia y su derrota y el desmembramiento de su terri- gunas medidas de pulque, conviérLese en la bestia irrita:
torio.
Si aun resuenan en el aire las aclamacionea de la mul- ble, en la incontrarrestable bestia, que no conser va 111
Una vez por toda8 titula «El Partido Liberal» ..i un d?- titud
el instinto de la propia conservación.
y loe himnos triunfales que fatigaron los vientos en aun
El gran remedio para este mal. sería la supresión d
lorido artículo que publica, en el cual lanza amarg~ que¡a Sedán y en Metz, en Francfort y en Berlín,. ~l descubrir
como si se sintiera bien herido por sus adver~anos: en monumentos y coronar estatuas que se erigieron, par a pulque, mas aquí radica precieamente el imposible.
esto está el verdadero triunfo de los que no siro patizan eternizar en el corazón de los alemanes lob recuerdos de pulque es no sólo la bebida, sino el toxico nacional
con su programa, y nada más ~neo• veniente, aunque nada sus triunfos y hacerlos caer de rodillas "n la apoteosis excelencia. Está probado que nuestro pueblo gasta
más ingenuo, que haber mamfeét-&lt;l? su dolo~.
.
de la fuerza; frescas están también y aun no han perdi- término medio las dos terceras partes de su jornal e
Recuerde el colega que nuestros mismos amigos., ¡ ~gan- do su perfume las flores con que los franceses han coro- agua, y la otra tercera parte en alimentos. E l cargado
do de la próxima aparición de 11EL M;UND0,11 ~iano, nos nado la estatua de Estrasburgo, en señal de protesta que se pasara el día con unas cuantas tortillas, n o p
han llamado mercachifles, despreciables editores, de elocuente; redivivo está el recuerdo de la afrenta, y ape· cindiría de la cantidad de bebida normal diaria, y así 1
quienes lo~ hombres d~ ,valer y de talento, de~en apar- sarde los cinco lustros que h&lt;&gt;.n pasado, sangr&gt;lndo está demás miembros del pueblo. Ya se ve, pues, que hayal
se para evitar la confus1on entre lo alto y lo ba¡o de la es- Ta herida y en todo su encono el rencor que guarda Fran- go más importante que comer para nuestro pueblo, y es
algo es la santa med,da.
cala del periodiamo.
¿Qué debe hacerse? ¿Despreciar ó atender esta clase de cia desde las duras condiciones que tuvo que aceptar de la
Suele suceder emtiero, en tratándose de ciertas ca
altivez
de
sus
orgullosos
vencedores.
.
ataoues? Eata es cuestión para nosotros resuelta y_a por
¿Qué significan, si no, las fiestas de Fontameblea~ á- zas fuerte~, que la cantidad de pulque necesaria para p .
indicación del mismo público, que nunca se mamfiesta qne nos referíamos en número pasado, y la celebra.c1ón ducir excitación, es tan grande, que no bastaría á adq01
más descontento, que cnan~~ ~e le obliga_á l~er _ataques del aniversario de la batalla de Wagram? A qné o~edece rirla el escaso haber de que ee dispone. Entonces queda
y defensas, qne en vez de dmg1rse á _las mstituc1~mee, á esa aproximación á Rusia en estrecha Y. apret:"da ahanz~, un supremo recurso: mezclar al pulque un poco derefi.
Jas ideas, á los razonamientos, sól? tienen por ob¡eto he•
qne por encima de los pue~los gPnnámcoe, t i~nde á ur:nr especie de aguardiente retuerce tripas, que en su c"nsoreto
rir personalidades á qnien~s se o_d1a más 6. menos. .
con el pulque produce efectos endiablados. El pulque
Pierda cuidado "El Partido Liberal ;11 • bie? acreditad? dos naciones poderosas, y ¡untarlas ~n cowum~ad ~e m- vuelve pele6n, y escenas como las que ha soprendido
tereses
como
las
ha
ligado
en
comunidad
de
aspiraciones?
está como leal al Sr. Gral. Díaz, yZnadie piensa en qmdónde va esa fuerte cadena franco-rnsa que procura lápiz de Martínez Carrión, producénse á cada paso.
tarl~ su pnesto de órgano ministerial_ caracte.-iz~do, que A
El puí'ial de ancha hoja sale á relurir y la sangre
rodear
las unidades que constituyen la Triple Alianza, Y
ha conservado y conservará mucho tiempo, segun lo deconstreiiirlas entre sus férreos é inquebrantables esla- rre: sangre de compañeros, sangre de hermanob que
clara en el mismo artículo.
.
tienen motivo para odiarse y que mariana si aun co
En cuanto al nuevo diario que nosotros publiquemos? bones?........ .
van un soplo de vida, se arrepentirán de un delito 4
Vana
tarea
prPtender
hablar
de
ioteligenci~
entre
también pierda cuidado, porq~e no nos apartare!llos m
los condujo al homicidio y al c ida'so!
Alemania
y
Francia,
mientras
no
se
hable
de
la
&lt;1.evoluuna línea de la conducta que siempre hemos segmdo coLa escena por lo demá,; es fiel y frecuente, tan~, 4
mo periodistas desde hace diez años, en que por fortuna ción de la Alsacia y la Lorena¡ mi~ntras estén mud!1ff las constituye el mal diario en esta ciudad de los Palacios.
hadas
del
Rbin
francés
que
rnsp1raron
á
Lamartme,
á
ó por desgracia abrazamos la profesión.

16

AGOSTO,

1896.

El Ferrocarril Central ha traslado sus ofici•
nas de San Luis Potosí á Cárdenas, que se halla á las dos terceras p.1rtes del camino entre
8an Luis Potosí y Tampico.

ía, trni&gt;ieitJnts :¡itJµult1rt.s.

''EL MUNDO."

~tJftt, QEMtorhtlrs.

(fümgrr~.o inttrnadonal

tlltrirn.

llic. Rafael Rebollar.
NG:EVO GOBERNADOR D:EL DISTRITO FED:ERAL.

E l n uevo Gobe rnador del D istrito.
El viernes antepasado, el señor Presidente de la República nombró al Sr. Lic. D. Rafael Rebollar Gobernador
del Distrito Federal, en sustitución del Sr. D. Pedro Rincón Gallardo.
El Sr. Islas y Bustamante, Secretario de dicho gobierno, renunció su cargo, y aun no se le nombra un sus•
tituto.

Notas d e l a S eD1.ana.
Se ha dado principio en Tampico á las importantes
obras del canal que comunicará los ríos Támesis y Pánuco.
Se han suspendido los trabajos de la Exp&lt;&gt;sici6n porque aún r¡o se ha firmado el contrato respectivo con el
Gobierno, pues se espera para firmarlo el regreso del sefl.or Ministro Limaotour.
El reprt!sentante de la Compañía, Sr. Do8 Pasos, no
desmaya, y espera llevar á t:uen término los trabajos.
El martea protestó el señor General Don Antonio Ga•
y6n, como Magistrado de la Suprema Corte de Justicia
Militar, puesto que, como saben nuestros lectores, ocupa
e l eefior General Gayón desde que cesó de ser Jefe del
Departamento de Caballería.
La Empresa de los Ferrocarriles del Distrito ha negado la demanda entablada por los herederos del sefl.or
A.madeo Bonn, y últiroamente se ha abierto á prueba el
juicio por e l término que señala la ley.
Sabe un colega que por disposición del señor Presidente de la República, el dia 14 del entrante Septiembre es el designado para transladar la campana de la Independencia del l\1useo de Artillería, donde está depositada, á donde será colocada provisionalmente.
Se hacen grandeb preparativos para organizar la fiesta
ese dia; entre otros sabemos que se arreglará un carro
alegórico en el que será llevada la campana.
El Ferrocarril Central trata de utilizar el agua del Pánuco para usos industriales. A cincuenta millas arriba de
Tampico hará una toma de agua, para aprovechar su caí,
da en Tampico.
En el curso del mes entrante tendrán lugar dos almer
nedas públicas, de fincas valiosas, en las oficinas del
Banco Internacional Hipotecario.
La primera se verificará el dia 4, poniéndose en remate la hacienda del Bravo, ubicada en .l\Iaravatío, Estado
de Michoacán, cuya hacienda vale $150,000, y la segunda tendrá lugar el dia 7, rematándose la hacienda del
Torreón, del Partido de Yudé, Durango, valuada en
$200,000.

De conformidad con la convocatoria respectiva, el día
23 del mes en curso se abrirá el Concilio Provincial de la
Archidiócesis de México, presidiendo el acto el Illmo.
Señor Arzobispo Dr. D. Próspero María A.larc6n, y con
asistencia del Delegado Apostólico, monseñor Averardi.
Todas las Comisiones han terminado ya los trabajos
que se les encomendaron.

99

EL MUNDO.

Exposieion en Guatemsla.-Señor Directorde
EL MUNDO.

La Asamblea Nacional de la República de Guatemala,
en decreto de 8 de Mayo de 189-!, dispuso que se celebrara en la capital uua Exposieiórreentro Americana que
Varios alemanes residentes en esta ciurlad deberá inaugurarse el 15 de Marzo próximo_ de lb97.
El Comit.é Central nombrado por el Gobierno para la
tratan de dar próximamente un suntuoso baile.
ejecución del Decreto citado y para organizar todo lo reRumóraee en Ciudad Juárez que tres mexi- lativo á la Exposición, teniendo en cuenta todos lt"S el~canos raptaron en Chihuahua á tres americanas mentos y medios de que dispone Guatemala y los sentimientos de fraternidad universal que ésta profesa, acorcasadas.
dó establecer una sección extranjera en la que deben
El Zócalo de Puebla está recibiendo un nuevo figurar los expositores de otras naciones; é inició ante el
Gobierno la idea de que como una muestra de cortesía se
pavimento de mármol blanco.
participase á los pueblos amigos de Guatemala, manifestándoles €.1 agrado con que se vería figurar en dicha SecLa Colonia Suiza, de Puebla, dió el domin- ción extranjera los productos de la ciencia, de la agriculgo último una fiesta agradable en dicha ciudad, tura, de la industria y del comercio de cada una de ellas.
en conmemoración del 65? aniversario de la funEn Ab.ril del año en curso, obedeciendo 1\ iustrucciodación de la Confederación Suiza. En la ma- nes de mi Gobierno, cumplí con el grato deber de amisiiana di6 la Colonia un banquete en el restau- tad y cortesía, de invitar al Gobierno de los Estados Unirant «l\1agloire,» al cual asistieran, entre otras dos Mexicanos, que ettoy seguro aceptad. mi invitación;
personas, los Sres. Gral. D. Mucio P. Martínez, pero como se aproxima la época en que debe inaugurarse
D. DelfCn Sánchez y D. Leopoldo Gavito. En
aquel certámen, he querido anticiparme por medio de
la tarde concurrieron las principal as familias de estas lineas, que suplico á usted se sirva hacer publicar
Puebla á los jardines de la Cervecería Alemana, en las columnas de su importante periódico, á invipor invitación de dicha Colonia, donde hubo un tar individualmente, como en efecto lo verifico, á los
gran baile y juegos.
Centros Científicos, á los agricultores, industrialer, comerciantes, etc., de México, para que concurran á la ExEl 14 del presentedi6 principio la feria anual posición.
de Huamantla y terminará el 2! del mismo.
Tengo el honor de acompañará usted un ejemplar del
Reglamento General, del que si no fuera demasiado exiEl domingo murió en el Hospital Juárez, el gir, agradecería sinceramente se puhlicara lo más esenreo Ricardo Domínguez, acusado de abuso de cial, para conocimiento de los Expositores que deseen
confianza. Se contagió de tifo en Belén.
concurrir.
En la Legación y Consulado General de Guatemala,
:Muy poco trabajo de excavación falta para instalados en la calzada de la Reforma número -!, se suterminar com¡,letamentc e: gran canal de irri- ministran todos los datos y pormenores que á este res·
gación, que desde hace tietnpo se está constru- pecto solitaren los interesados.
yendo en el Río Yaqui.
Anticipando á usted muy cumplidas gracias por este
Se cree que tal obra estará concluida para an- señalado servicio, que espero merecer de la bondad de
tl's que termine la actual estación de aguas.
usted, me suscribo atentamente su servidor afectísimo. EMILIO DE L:&amp;ÓN.
Los trabajos del Teatro que ee está construyendo en Zacatecas, se prosiguen con actividad.
Ese coliseo será de positivo ornato para aquel\lodelo de sombrero-casco para el Ej~rtito Mexicano.
lla ciudad y seaseguraque se inanguraráel prói;:imo 16 de Septiembre, así como el monumento
dedicado al Genera! Gouzález Ortega.
El Dr. Antonio Casillas, mayor del cuerpo de sanidad
Militar, acaba de mostrarnos un sombrero-casco que ha
Según telegrama recibido últimamente, fuéasaltado el ideado y que pretende proponer antti la Secretaría de GueBanco Internacional de Nogales, Arizona, por seis ban- rra para que si lo tiene á bien se sirva adoptarlo como redidos bien armados y montados. Los empleados del Ban- glamentario en el Ej~rcito.
.
co repelieron con valor á los asaltantes, y uno de los diEl sombrero, que tiene la figura de un casco; con v1Serectores del eEtablecimiento fué gravemente herido en la ras anterior, posterior y late,ales, se asemeja mucho al
refriega. Los bandidos tuvieron que retirarse sin haber que usan los ejércitos coloniales europeos, pero difiere de
conseguido su objeto.
él :por el material que lo compone, pues está hecho de un
tejido recio de palma real, que le da bastante resistencia
E l Sr. Coronel Ahumada, Gobernador de Chihuahua, y completamente impermeable por medio de una capa de
ha ido á CiudadJuarez á poner la primer piedra de un barniz gris que lo cubre.
nuevo edificio que se destma para escuela pública.
Como se puede ver por el grabado que acompaña estas
líneas, y que está tomado dt: una fotografía del soldado
Mr. J. A. Robertson llegó á México, procefümte de de las Compañías de Ambulancia, Aurelio Cano, el casco
Monterrey. Viene á arreglar algunos asuntos relativos al sienta muy bien con el uniforme reglamentario, y no
cambio de tracción en los tranvías de dicha ciudad de desdice de la apostura y aire marcial que comunica el anMonterrey.
ti-higiénico chaco.
A nuestro juico, y ~Pgún las doctrinas que expone con
.l\.fr. Robertson quiere ser el primero que en la Rev.ública establezca la tracción E!léctrica en los ferrocarriles abundante ciencia el Dr. Casillas, el nuevo casco llena
urbanos y dispone de dos millones de pesos para la obra, perfectamente las condiciones de un abrigo para la cabede los cuales ha empleado una parte en la compra de los za del soldado, y si no tiene la necesaria resistencia para
defenderla, se adapta mejor á nuestus necesidades, y evitranvías de Monterrey.
tará muchos ma!es en las pesadas marchas de nuestros
cuerpos á través de unas comarcas y ba¡o un cielo tropicalPs.
Ojalá y después de estudiarlo BE' realice la mt&gt;jora que
inicia el Dr. Casillas, á quien desde ahora felicitamos por
Muy pronto se repartirán los prospectos su loable intento y su fructuoso estudio.

tana publicación {b)us k al.

de la que va á editar en esta capital el conocido profesor D . Antonio Cuyás. Sabemos
que, ameno y variado el nuevo periódico musical, llenará el vacío que rn nota en nuestra
prensa técnica, y por tanto nos atrevemos á
augurar un buen éxito al futuro colega.
Otro pago de $11,042 d e "La Mutua"
EN PUEBLA.

Puebla, Jnlio 25 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director general de uLa Mutua.,.
México.
Muy estimado señor y amigo:
En esta fecha, el banquero de «La Mutua» en esta ciudad, Sr. D. Manuel Thomás y Terán, entregó á los hijos
del Sr. D. Joaqnin Gordillo, muerto no ha mucho, la suma de once mil cuarenta y El.os pesos ochenta centavos,
valor del seguro........................................ $ 10,000 00
y devolución de premios. .......... .... ..... ...... 1,042 80
Total. .....................................$ 11,042 80
tomado por el referido Sr. Gordillo en 11La Mutua de Nueva York,» de que es usted digno Director.
Debo, por ser la verdad, manifestar que en cuanto usted tuvo conoámiento del asunto, se violentó el pago, y
que esta carta es una manifestación sincera de gratitud,
tanto para la Compaiifa que sabe cumplir sus compromisos, como para usted, pudiendo hacer de ella el uso que
más le convenga en beneficio de sus intereses.
Protesto á usted una vez más mi aprecio y consideración, como su afectísimo amigo y M. S. S.-Por los beneficiarios.-Lrc. MIGUEL JBIBNEZ LABORA.

�100

EL MUNDO.

Reconstrucción de la C?'atedral
DE JALAPA,

Proyecto del Sr. Barón de Catllá
Damos hoy á nuestros lectores algunas fotogafías del proyecto de reconstrucción de la iglesia catedral de la capital de Yeracruz, el cual
ha empezado ya á ponerse en práctica por su
autor el ingeniero Barón de Catllá.
Tdtase en esta reconstrucción de dar un sello
uniforme y artístico á lo que es hoy un conjunto in harmónico, haciendo de la cateJral de
Jalapa, poco airosa y nada artística, un templo
gótico:-el primero que existirá en ~léxico donde ya no alcan:,;amos la explendorosa arquitectura de los siglos doce, trece, catorce y
quince, de indiscutible belleza.
Para que nuestrús lectores so formen
una idea de lo que se llevará á cabo en
este templo, tornaremos los siguientes
datos de una descripción recientemente publicada.
Desde luego nos detendremos en la
fachada, de la cual acompanamos una
fotograf fa.
Sobre la escalinata actual se adelantará el nartex, de piedra calada, que recordará los delicados ¡rabajos de los picapedreros del siglo XII. Sobre el nartex nna galería practicable que descansará en los con traíuertes laterales, y que
será del más puro estilo gótico del si. glo X\', acn~ará la existencia del coro.
Sobre la galerfa el rosetón, un encaje
de piedra esmaltado de vidrios de colores iri~ará el pavimento del coro.
Toda e8ta parte de la obra, será rematada por tres estátuas colosales, protegida la del centro-que será la de Jesí1s bendiciendo al mundo-por un templete de estilo gótico florido.
Este cut-rpo principal de la fachada
se adelantará á las alas laterales del
edificio.
En la parte inferior, á los lados del
nartex, acompaflan al mismo dos ventanas gemelas románico ojivales. Robre
la de la derecha, rompiendo apenas la uniformidad del muro, y contrastando con la profusión de calados
de la parte central, irá un medallón coronado por una figura que representará el Tiempo señalando un relox.
Sobre la ventana de la derecha
irá otro medallón que dos ángeles coronan y que llevará la inscripción dedicatoria del templo,
con las armas de la ciudad.
Las figuras del Tiempo y de los
ángeles comenzarán por fino bajo relieve para terminar en ronde

enlazar.1 la finísima columna que dividirá las
ventanas, formando así las columnas, 19 8 curvas
y contracurvas de los arcos y la ornamentación
de las ventanas un conjunto lleno de harmonía
al que imprimirán un caracter medioeval completo, grandes vitrinas de colores, en las que serán pintados santos Je tamaño natural dibujados
con sobriedad y en la actitud extática peculiar
de la época.
El ropaje que vestirá esta riqueza-dice el informe á que arriba nos referimos-será digno de
ella. Ancho friso de oro, esculpido en bajo relieve, correrá á la altura de loe capiteles de lascolumnas superiores y al nivel de las bases de las
columnillas de las ventanas. Los pAfl.os serán decorados con medias tintas frfas realzadas con oro
y de ello se destacarán por claro, en suave mancha, testas de querubines.
Las colum,:as, archivoltas y cruceros conservarán el color de loe
sillares.
Todos los capiteles serán bronceados y de los superiores arrancariín nerviaciones que di \' idirán la
bóveda en panos que serán exornados con ricas tintas realzadas
con floreados góticoe.

*

Cada uno de *los* diez altares de
las naves laterales será decorado
de di versa manera, pero conservando el mismo estilo. Es decir,
que tendrán todos los matices,
desde el romántico-bizantino hasta el ojival más puro. Así secum•
plirá el precepto de los arq uitectos de la edad media: conservar
la unidad en la variedad.
El ingeniero sabe que hay personas piado~as qutt se proponen

costear la decoración de una altar cada 1lll&amp;
ellas y ha querido d ejarles el derecho de
ger, dentro de los estilos mencionadoe el
mejor les plazca. Los proyectos serán' fo
dos, siguiendo las indicaciones de los do
Bajo el portico interior que precedeJi
nave mayor, irá el mauauleo del Sr. p
exquisita factura, por más que á los ve
nos, que aman mucho á su ilustre prelado.
les agrade, exclusivamente «porque no q
pensar en que su pastor dormirá un dfa
siempre aun cuando sea bajo el mármol de
rrara," el cual servirá para la conatruccl6a
sepulcral monumento. Este ostentará una
gótica, en cuyo interior se verá la estatua
cente del prelado, semicubierta por rico
en su fondo un bajo relieve alegórico.
La cúpula central estará di vid ida por
ciones bronceadas que destacarán por
sobre un fondo de oro mate, en ·
do con floreados góticos. Entre estos
grandes pinturas naturales rep
do escenas de la vida de la Virgen.
Ré~tanos hablar del áb~ide, que.
decorado como la b6veda centml y
ostentará en hemeciclo los sitialee de:
coros alto y bajo.
Estos estarán tallados con sumo
nogal, y sobre el coro extende1'8a
mismo una primorosa galerfa de n
liado con aplicaciones de bronce y
mol.
La balaustrada será de estilo gótioomadera con grandes escudos de bro
bre paramentos de marmol: colo
también de marmol surgirán de la
lauatrada sosteniendo arcos de
punto. En los intercolumnios que
narán en su parte superior por areo
contracurva estarán pintados loa
apóstoles sobre fondo de oro.
La galería será practicable.
En el fondo del hemiciclo irá una
pilla central que servirá de Camarín.
bre el altar gótico, hecho de
bronce y maderas preciosas, se lena
sin tocarlo, el ricQ te~plete dentro
cual irá la imagen de la Purfsima,
na del templo. Una gloria con ae
y querubines sostendrá en t:1 aire
templete. Cuatro columnas salo
de marmol, acordonadas de bronce,
tendrán el casquete. Sobre éste
ángeles con los emblemas de la v·
las rosas y las lises. La espiga que
nará el templete estará sostenida pór
viaciones aéreas.
A los lados en la parte eu
del Camarín, se abrirán ven
góticas cerradas por vitrinas de
lores, que enviando la luz sobre
templete, lo harán resaltar
sobre el fondo obscuro y mat.e,
ciéndolo aparecer como eu@pe
do en el aire.
Tal es á grandes rasgos la
cripción de ese templo que 1101'
primero y único en la Repúbl
obra de arte que deberemos al
pfritu emprendedor y arti!ia
ilustre prelado que rige hoy la
ceeis de Yeracruz.
Los hispano americanos, conq
tados en •.rna época en que ya
alardes de la piedad no levanta
esos inmensos editlcios llenos
detálles primorosos de ornamen
mentación y que cuadraban
bien con· el espíritu tristemente
ligio~o de los siglos medioe, n~
demos concebir, sino hemos VII
do por Europa, la belleza sup_
del arte gótico, netamente c
no y único en su género.
Las obras de reconet
ción de que hemos ha
do, comenzaron el 23
"::.
Juniocongrsn eolemni
.,,. y no pasarli mucho tiem
•·- sin que las veamos con
...,¡¡.Qiu•••IL...---~;,:,.,$'" cluidas.

l6

ÁGOSTO,

1896.

EL MUNDO.

ll&amp;TAI.L&amp; O&amp; l,.\S :SA\'&amp;'I

co y llamaremos sobre él desd(, ahora la atención del públko, puee nos creemos en el deber de interesarnos en el
progreso del pais y más aún en el progrese, de la arquitt&gt;cturs, arte que crea las formas que llenan las necesidades de un pue,,lo, expresando en cultura y revela además
sus tradicione.s en sus monumentos.
Xos aFPgnran qne Jlevnr á cabo una obra arquitectóni ·
ca que reproduzca las bellezas del arte ojival, ea árdua
tan·a que ofrpce tan serias dillcultadee, que hasta en los
países mi{s ricos y más civilizados es Clll!i imposible llegar á la feli:,; realizacivn de un monumento gótico de la
importancia de loa de la edad media; y que la catedral de
JalaP.a será una parodia de nqnellas catedrales; siendo
sensible. pnrqne, con ideas múe modestas, se hubiera
convertido facilmente en una bella iglesia haciendo \"I\·
ler sus formas primitivas, por medio de una decoración
en la que ca be toda suntuosidad y todo arte.
Como se ve, damos á nuestros lectores el pro y el contra de la cuestión. Ellos con ~u buen criterio y en Yista
del artículo que ofrecemos, se formarán un juicio exacto
de aquella.

irm

boue.

Cierra esta fachada un cornisa.
miento elegante y sencillo, de per
files góticos, que en los extremos
y parte superior de los contrafuertes, termina en gárgolas, representando cocodrilos alados.
Las torres serán dos y estarán
divididas en tres cuerpos. Base,
cuerpo principal con ventanas con
cruceros coronados por una galería octogonal, gótico - bizantina
con reminiscencias orientales, y
un tercer cuerpo rematado por
esbelta flecha, admirablemente
encajada en él.
La puerta principal
mostrará profusión de
artísticos detalles, que
sería largo en numerar.
En cuanto á las na\'es, el proyecto es el
siguiente: Convertiráse á las pilastras en haces de e•beltas columnas y los arcos de me•
dio punto en ojivales á
cuyas coñtracurvae se

DOS MATRIMONIOS REALES.
EL l&gt;U~UE DE OTU,EA:SS Y I,A DUQUESA MARÍA DOROTEA

Con fecha 15 de Julio el ~ran maestro de ceremonias
del archiduquP José, anunció oficialmente á la C-Orr1spl)11denda d(' B11dape$l, loe eeponH&amp;les de su hija la archi-

duquesa María Dorotea Amelia con el duque de Orleahll,
jefe de la caen real de Francia. De un corresponsal pa-

REC'OS!!TRUCCIÓN OE LA CATEDRAi, l•R JAl,APA.

Absldc, Com y templete de la Purfsima.

.ALGO MAS SOBRE LA RECONSTRUCCION
DE LA CATEDRAL DE JALAl'A.

OPINIONES AUTORIZADAS.

LA RECO:SSTRC'(.'('IÓ:S DE LA CATEDRAL DE JALAPA.

Proyecto de

101

rachada.

CAPILLA Ih"TERIOR.

Hasta aquí hPmos publicado la de,,cripción detallada
del nuevo proyecto, ajustándonos, BPgún hemos dicho,
á nn informe qne sobre eee proyecto se ha publicado en
•La Yoz de la Yerdad• y •El Univennl.» «El Mundo• @e
re..en·a 1111 opinion propia en lo relativo á la conveniencia Je! estilo que va á emplearse, mae á fuer de imparciales, damos á continuación un extracto de la opinión que
acerca de la obra tienen formadada muchos de los principales ingenieros y arquitectos de esta capital y que sin
duda servirá para ilustrar ei asunto.
Las mencionadas personas aseguran que el estilo ojival
que piensa emplearse, no ea el adecuado para la ejecución
de esas obras, pues requiere para ser tratado con pureza
y con arte en una catedral, el gasto de enormes sumas y
el concurso de artesanos habilleimoe qne no abundan en
el país; además, c-:&gt;mo estilo, está perfectamente caracterizado por un sistema de construcción que no es ni pndo ser el empleado por nuestroe arauitectos de la dominación espafiola; y soiamente, al intentar convertir en
gótica una iglesia de medianu proporciones y de formas
romanas, más ó menos decadentes, como son casi todas las
nuestras, se obtendrá un efecto de aparato teatml qne no
~uadra-á fa aereridnd graudiOBa y eolemne que debe reinar en un templo.
Eñu opinione¡¡ que hoy pnblicamos, van á ser tratadas concienzudj\mente en un artículo razonado y científi-

PBOYECTO DE JUUSOI.EO DEL ILLll.O, SR. P.\QAZA.

�l02

EL!lfUNDO.

16 Aoos~, 1896.
=1=6=A=GO=S=T=º''=1=8=96=·====s=========~E~L~MUN~:;:,,DO~~-=================!QL
tud que despidió á. los novios;,
que se dirigieron á. Norfolk
en excursión de luna de
miel.

de quiera se veían trofeos en que los colores de Dinamar-

ca alternaban con los de Inglr..terra.
Bendijo á. los novios el Arzobispo de Canterbury al
cual ayudaron en la ceremonia loe Obispos de Londr~ y
Wfochester, y terminada la ceremonia la reina besó á la
novia y al novio, y la comitiro regresó al palacio donde
se efectuaron las solemnidades tradicionales.
'
Nuestros lectores hallará.o en otro lugar una ilustración de esta fiesta real.

El Emperador del Japón y sn lteredero.
No hay dinastía monárquica en el mundo mas antigua
que la del Japón. El Emperador actual, cuyo nombre es
Mutsu Hito, que quiere decir ubombre pacífico,» nació el
3 de Noviembre de 1852.
':.llfil
En ese tiempo los monarcaR japoneses viv.fan en Kyoto
y eran llamados 11Mikad!f.» Este nombre significa uentrada honorable&gt;) ó usublime puerta,11 una idea asociada
con el título de los Faraones de Egipto.
Todos loe Mikadoe, con excepcilm del actual, vivieron
en Kfoto, 6 muy cerca de esta antigua capital, q.ue cele•
bró e afio próximo pasado el 1,100 aniversario de eu fundación.
Muten Hito nació en Kyoto, y ocupa el 121? lugar en la
dinastía del gran ._mperio, El dfa 10 de Noviembre de
1860, fué nombrado presunto heredero de la corona.
Por espacio de siete años quedó sometido á la tutela de
sus padres y maestros, y el 13 de Febrero de 1867 llegó á
ser Mikado, á. causa de la muerte de su padre.
En los países occidentales los monarcas son coronados
y las ceremonias de la coronación son verdaderamente
grandiosas, como acaba de paear en Rusia con los czares.
Pero en la tierra del Sol Naciente no hay corona ni cetro,
no obstante lo cual las (lue acompafian á la ascensión al
trono, son en alto grado significativas y eolemnes.
En el Imperio del Japón se da el nombre de joyas dela
corona á estos tres emblemas sagrados de autoridad: un
espejo, una esfera y uua espada. :Estos objetos son los
mismos que usaron los monarcas hace mucho centenares
de anos, y el vulgo cree que fueron traídos del cielo hace
más de 2,500 afios, cuando los antecesores de la raza de
mikadoa descendieron de las nubes á la elevada montafia de Satsuma, de donde partieron para el Norte, conquistando todo el archipiélago, subyugando á. los aborigenes y fundando la capital en Nara y después en Kyoto.
Cuando, en 1868, el emperador niño fué llevado á lasagrada capilla del palacio para recibir la antigua espada de
dos filos, el espejo en forma de estrella y la esferadecristal-todo lo cnal estaba guardado en una caja de brocado
y oro -fué saludado como el sucesor de los monarcas baJados del cielo. Al subir este niño al trono, comenzó una
era llamada uMéijin ósea uluminosa paz.n
En 1869 se casó con la Emperatriz Haruko, y cambió
su residencia de Kyoto á. Yedo, la cual quedó como capital. Yedoquiere decir upuerta de la bahía,u pero desde
entonces se llamó Tokyo, que significa ucapital deoriente.n
El Emperador vestía lujoso traje de seda blanca y encarnada; en los días de audiencia, cubría su real cabeza
.con un bonete de seda negrl} que ienía un gran penacho
de hilos de oro. En el trono veíaee nn sillón encaTnado,
&lt;myos brazos terminaban en unas cabezas de león de oro
rnaciso, las cuales eran emblema de la antigua conquista
de Corea por la Emperatriz Jinku.
Ahora todo ha cambiado. El Emperador usa un traje
parecido al de los reyes y emperadores de Europa. La
Emperatriz y las damas de la corte siguen exactamente
la moda de París.

-r=

Los oficiales del ejército y de la armada y los emplea•
dos del gobierno visten á. la europea, lo mismo que grau
parte de todas las clases sociales.
De doce hijos que ha tenido el Emperador-cinco ninos y siete niñas-solv uno vive, que es ahora el heredero del trono.
El nombre del heredero es «Yoshi Hito, Haru no miya» que quiere decir literalmente uhombre bueno, del
templo de la primavera.11
Nació el 31 de Agosto de 1879, en el mismo día y mea
en que nació Guillermina, la nifla reina de Holanda, pero un· ano después. Esta coincidencia es digna de ser
mencionada por el hecho de que mientras el Japón s:e
mantuvo alejado del mundo-de 1620 á.1868-los holandeses eran los úniCl'IS que tenían permiso para residir en
el Jap6n y tener relaciones comerciales con él.
El Emperador toma el mayor cuidado en la educación
de su hijo, quiere que sea modesto y humilde y le disgusta mucho que alguién alabe al heredero y le halague
su vanidad ú orgullo. Se dedica al estudio de las lenguas,
de las cie1icias físicas y matemáticas, recibe instrucción
militar y hace ejercicios de sport.
El Emperador insiste mucho en que su hijC' conozca
bien sus obligaciones militares, y cuando encuentra á. un
capitán, á. un mayor, coronel ó general, le hace el saludo
de ordenanza como un subalterno cualquiera.
En la escuela y en la calle usa el traje civil sin distintivo alguno, y solo en loa días de fiestas oficiales se pone
el uniforme.
El heredero pertenece á. la guardia imperial, cuyo distintivo especial es una faja roja al rededor de la gorra.
El ro}O es el color imperial en el Jap6n, así como en China lo es el amarillo.
Durante la última guerra con China, el Emperador estuvo muy ocupado dirigiendo 'as operaciones y viviendo
la mayor parte del tiempo en Hiroshiwa, as( ea que el
joven hert·dero df'jó de verá. su padre por muchos meses.
Sin embargo Yrn~hi Hito en esa época aprendió mucho relativo á. China y á Oorea, y está, por lo tanto, mejor preparado para gobernar bien el imperio, cuando le
toque ascender al trono de aquel lejano país 9.ue ya tiene
derecho para figurar entre las naciones civihzadas de la
tierra.

La Exposición Unniversal de Paris de 1900.
De concurso en concurso, progresivamente, la '.Exposición de 1900 sale del caos de las concepciones iniciales,
mal definidas, voluntariamente indecisas. El concurso de
los palacios de loe campos Elíseos acaba de concluirse y de
ser juzgado y desd" ahora puede uno formarse una idea de
lo que será. el a~to exterior de la Exposición: el verdadero elemento de( éxito.
La idea primordial, la idell directriz fué de una simplicidad extrema: Hacerla. má3 grand,. que la dt 1889! Esta era
más americano que artístico. Chicago no tenía otro programa. Poco importaba: un ingeniero-de esos que no
dudan de nada,-Mr. Picard, y un arquitecto, M. B::&gt;uvard, autor del domo central de 1889, propusieron un
emplazamiento tan inmenso como dívidiJ.o y dislocado.
uNo vaci1eis 1 dijeron al salir del campo de Marte y de
la explanada¡ franquead los puentes, invadid los Campos
Elfeeosn, y llenos de confianza esperaron el resultado de
sus exortaciones.
Su confianza estaba justificada. Ant1:1 el espacio que tenían que llenar, los 1rtistas-grandes artistas en sumayor parte-que se decidieron á arrostrar las dificultades
de este primer concurso, se rompieron la cabeza, aplicándose, ingeniándose, razonando ......... Los franceses, al
decir de los ingleses, son un pueblo de arquitectos. Sea,
pero de arquitectos que razonan. La prueba de que el razonamiento entre eeos arquitectos modernos domina á. la
imaginación, es que en la ocurrencia, todos hijos de la
misma educación, herederos de las mismas repugnancias,
encontraron la misma excusa á la vulgaridad del progra-

EXPOSTCIÓ~ DE P.ARIS EN

1900.

Proyecto de Palacio menor. [Primer premio.]

ma yankee que 11e les imponía. Todos comprendieron quela ribt'ra der~cha del H1ma, dt-jabft. demasiado ígnorados
á. los Inválidos cuya bdleza ndmirnblt&gt; tenía nE'ce-~idad d,t
un dia nuevo, de una perspecc.ira inédita. uAbrmnos una
avenida.11 exclamaron á. coro los concnrrentt-,.;.
Y la cuestión quedó resuelta. Los arqnitecto~, concurrent~s, entre los cuales ncaba de hacerse una t;,l~cción,.
debían sin embargo tener en cuenta lo siguiente:
1? .Acusar bien la linea. de perepectiva de la via nueva.
á fin de evitar que formase tres trozos disparatados: la explanada, el puente, 111 avenida.
'P. Construir palacios cuyo estilo convenga á construcciones definitivas.
·
3? Tener en cuenta que estas constrccione.s, para quecontribuyan :1 la belleza de la Exposición, fü:ber;ín lucir,
adoptar un aep,t"Cto triunfal, una fisonomia de J1eeta..
4? Observar un programa de distribución interior, lleno,
de exigencias. Superficies artísticas y superficies mundana1:1, salas de exposición y de concierto, pista 1e concursos hípicos, restaurant, etc.
Digumos desde luego que nuestros arquitectos, cuyoe,
planos están aclualme11te expuestos en el palacio de la.
Industria, hanf, ne ido con honor todas estas dificultades.
Desgraciada nte el proyecto de cada uno es incompleto. Para el ran Palacio principalmente, ee necesitará tomar de unos de los concurrentes los elementos olvidados pqr el ((parti-prien de los otros, y en el plan definitivo que falta estudiar, figurarán únicamente las mejorespartes de cada una de las composiciones premiadas sin
perjuicio de combinaciones nuevas. Damos á. nuestros lec~
torea una copia del proyecto de M. Louvet [uno de los más
hermosos para el Gran Palacio] y otra copia del de M. Gerault para un palacio pequeño. Ambos obtuvieron primer
premio f 15,000 y 6,000 Cs. respectivamente en el concurso.

IIUESOS PARA J!JL CELESTE Il\IPERIO.
DESANFRANCISCO A IIONG•KOXG.

Los restos de todos los chinos que mueren en los F.atados Unidos son enviados al Celeste Imperio para ser
inhumados. Los empacan en grandes cajas y los embarcan en San Francisco, poniendo sobre cada caja la marca
,,huesos de pescados,)! que pagan $20 por tonelada. Este
engan.o es con objeto de evadir las reglas de Js.s Compañías de vapores que hacen pagar por el Lraneporte de un
muerto lo mismo que por un vivo.
Casi todos los chinos que llegan á. los Estados Unidos
quedan al cuidado de las 11Seis Compafifas," y firman nn
contrato que garantiza el envío de eus restos á su país
natal.
No hay un vapor que salga de San Francisco que no
lle"e chinos enfermos que esperan vivir lo bastante para
llegar á su tierra. Las uSeie Compaflías&gt;1 tienen á su vez
un contrato para que si algún chino muere á. bordo no
sea el cadáver arrojado al mar. La Compañía proporciona el ataud, el cada ver es embalsamado y colocado en la.
bodega, y entre los otros pasajeros chinos y los marineros-que casi todos aon también desc,ndientes de Con•
fucio-pagan los gafltos.
Cuando el buque llega á Hong-kong los ataudes se entregan al Hospital Jung \Vah cuyo administrador los pasa á. los parientes de los muertos.
Casi no hay u::i chino residente en lo~ Estados Unidos,
que no esté registrado en el Hospital de Jung ,vab y en
las nSeis CompafHas» de San Francisco.

EL TRABAJO DE LAS ABEJAS.
Un escritor de la Rerue des &amp;ie.nces Naiur1&gt;lle8 1 hace el
siguiente cálculo con relación al trabajo hecho por una
abeja.:
Durante el buen tiempo, una obrera puede visitar de
40 á 80 flores, en seis 6 diez excursiones, y colectar un
grano de nectar. Eu caso de que visite de 2CN) á. 400 flores
recogerá 5 granos.
En oircuuetancias favorables recogerá 15 granos en un
periodo de ló dias, así es que necesitará. algunos afl.oa
para fabricar una libra de miel, la cual llenará cerca de
3,000 celdillas.
Un colmenar contiene de 20,000 á. 30,000 abejas, la mitad de las cuales prepara la miel, quedando la otra mitad
encargada del cuidado del colmenar y de la colonia. En
un dia. bueno 16,000 á. 20,000 obreras, podrán en unos 10
viajes explorar alguno!! cientos de millares de plantas.
Hay que considerar además que el terreno sea favorable
para la preparación de la miel y que las plantas más ricas en nectar se encuentren cerca &lt;lel colmenar.
Un colmenar habitado por 30,000abejas, puede, por Jo
tanto, r~ibir, en condiciones favorables, cerca de dos.libras i:le miel al dia.

J
EXPOSICIÓN UNH"ERSAL DE PARJS EN

EL MA.TRIMO?l.'10 DEL.A.. PRINCESA MAL'D DE GALES.-Salide:,de los novlos para Norfolk.

• J

•

1900.

Proyecto_del Palacio mayor. [ler. Premio.]

•

�106

.

EL MUNDO.

EL TELECTROSCOPIO.

EL TEJ-.ECTROSCOPIO.
IYÁGENES Á. TRAVES DE UN ALAMBRE.

¿Se ha resuelto el problema de «verá través de un alambre,» es decir, de irasmitir imágenes por medio de la elect1·icidad? Esta es ahora la cuestión que interesa más 6
mPnoa al mundo científico.
l'or largo tiempo hombres eminentes en la ciencia, co. mo el Profesor Graham, E. J . Houston y otros, han predicho que algún día se prodra trasmitir imágenes por un
alambre, con la facilidad con que se trasmiten los eonidos.
De Suecia y California nos llegan simultáneamente noticias de que el problema parece resuelto. No tenemos
porm~nores" del aparato del inventor que es un médico
l)rommente en Europa; sólo sabemos que ha obtenido
buen éxito.
El Dr. Frank M. Close, de Oakland, California no ha
tenido inconveniente en dar al público algunos 'detalles
de su aparato, al cual ha bautizado con el nombre de «tel~troscopio,» ó sea aparato para ver á distancia por medio de la electricidad.
El aparato consta de dos cajas comanicadas por medio
deun alambre. Una de las caja&amp; et1 el receptor y la otro
es el transmisor. En frente del receptor 11e. coloca una lámina de turmalina ó de espato dt: Islandia frente á la
qne se sitúa el ojo del observador.
'
Detrás de la abertura del transmisor se coloca una vela
encendida, y por medio de una ingeniosa combinación
eléctrica-que es precisamente el secrt:to del Dr. Closela perso:&gt;a colocada en el receptor ve inmediatamente la
imá~en de la vela. Si ee quita del receptor la placa de turmalina, deja de percibirse la imágen· de la vela aunque
ésta continúe en el transmisor.
El Dr. Close, para dar la explicación de fenómeno
C&lt;?tnpara éstfa C?~ el de la transmisión del sonido por me~
dio de la electricidad. Cuando se habla en la bocina de
un tf:léfono y una persona colocada á gran distancia y
prov1Bta de un receptor oye la voz, el fenómeno no es
más que el res~ltado de 1~ modi~caciones experimentadae por la 4?0men~ l!l~ctrica al vibrar la delgada lámiM
del transmisor, vibraciones que ae reproducen exactamente en la lámina del receptor.
Las relaciones de semejanza en la propagación de la luz
el calor, e_l sonido y la elec_tricidad sori tan íntimas, qu~
comparativamente es sencillo convertir un ogente en otro
y luego volverle sus propiedades primitivas. Todavía
wás: Un agente fíaico puede substituirá otro. Por ejemplo, un. rayo de luz solar, puede dernmpeiiar exactamente el m1smo papel que un alambre telefónico.
El Profesor Graham Bell, ha construido un maravilloso instrumento, por medio del cual se puede hablar á
t:avés•de 1;1n rayo de luz ~otar, pues-ha logrado hacer sensible las vibraciones lumrnosas, de la mi8ma manera que
,.e hacen sensibles las ondas eléctricas para roprod.ucir el sonido á gran distancia.

A hora bien, cuando , ~ v i
un objeto, es porqne sus diferentes pal'tt:a absorben y
refl~jan de un modo especial
los rayos luminosos, . lo que
da al objeto su color propio,
val mismo tiempo las celdiilas dPI cerebro reciben una
i:..erie de impresiones que, so1s
breponiéndose unas á ot,ras,
-- ·'"'-;~~f -;:-.... -~
clan una idea ó imágen mén•
1
tal de lo q_ue se ve. .Ouaudo
~e ve un objeto en un espejo
110 hay más diferencia, sino
que las ondas luminosas que
"ªn á impresiona1· el cetebrn, proceden de la imágen
reflejada en el cristal y no
dt:l cuerpo directamente.
Ahora suponiendo qne , la
imagen de un objeto reflejada en un espejo, pudiera pro·
ducir vibraciones en un alambre eléctrico, como una on ·
da sonora produce en la delgada lámina de un transmisor telefónico, sería posible,
colocando un aparato conveniente en la otra estación,
reproducir el procedimiento
y obtener sob1·e un segundo
espejo ó pantalla las vibraciones excitadas en la primera estación y se podría ver á
trayés de un alambre tal como se babia por él. En otras
palabras sería posible transmitir i1mlgenes sensibles á
una distancia inconcebible.
Convencido el Dr. Glose de
los antiguos experimentos de
Yogel y otros que prueban
la existencia en los rayos de
luz blanca de rayos invisibles dotados de propiedades
térmicas y químicas, buscó
ingenic,samente y encontró
experimentalmente la exis•
tencia de rayos eléctricos y
magnéticcs.
De este dePcnbrimiento tué
de donde le vino la idea de
in ventar algo para transmitir
· imágenes electricamente.
De una manera general el
aparato se parece mucho al
teléfono.
Consta en pocas palabras de una aguja imantada guardada en una caja y en comunicación por medio de un
alambre, con otra aguja colocada en otra caja igua!. Por
medio de cierta combinación, una vela ú otra luz colocada frente á ,a abertura de una de las cajas excita una corriente ó más bién una serie de vibraciQnes, que sor. transmitidas á la otra aguja y convertidas en su forma origiginal. Interponiendo un prisma la luz se reproduce.
«Me inclino á creer, dice el Dr. Olose, que los rayos
Rrentgcn ó rayos X y los que yo he descubierto, si no son
idénticos, á lo mene,s se parecen mucho, y tengo confian•
za en poder perfeccionar un aparato para la transmisión
de las imágenes con la misma facilidad con que se transmite la palabra.11 ·
Por supuesto que actualmente el aparato no está pe:r[ecto, y tiene que pasar al¡:tún tiempo para que el telectroacopio sea de uso práctico. Pero si ahora no se obLien~ buen
éxito, siquiera se habrá marcado el camino pa1 a que otros
resuelvan el problema, y que llegue el día en que al hablar por teléfono de San Francisco á Nueva York, no sólo se escuche la voz, sino que también se vea la fisonomía
de la persona con quien se babia.
El Dr. Close, un hombre de unos 56 años de edad, ha
dedicado toda su vida al estudio de la ciencia. Uno de
sus trabajos más brillantes fué Un mapa del planeta Marte que hizo durante su permanehcia en Europa, en compañía de Camilo Flammarión y del Dr. Pictet.

16

AGOSTO,

t

1896.

16

AGOSTO,

1896.

ASONANCIAS.

EL FONENDOSCOPIO.

¡Qué triste es el camino! ¡Con qué te&lt;li"
Cruzo en tinieblas por la selva obscnra!
¡Soy un pájaro negro que levanta
Su grito.de dolor entre las tumbas!
Yo he pedido sus frases á la muerte
Para cantar con ellas. Es mi mnea
El angel de las sombras; el que siega
Las cabecitas rubias;
Mi lira es nn fragmento separado
De un antig110 ataúd; ~ólo se pulsa
Para arrancar los trémulos cantares
Que las sombras escuchan
Y qne vuelan con alas fatigadas,
Enfermos de peear. Rara y absurda
Mi pobre inspiración lleva en los ojos
El brillo d~una extraña calentura,
Mis frases tienen algo del crnjido
De cráneos que se estrellan, y son rudas
Porque viven del hálito salvsje
Que respiran las tumbas.
Mi prometida es pálida; su nombre
Hace flaquear las energías robu. tas.
Cuando, entre las tinieblas, me visita,
El viento negro de la noche atrnlla.
Al desposarnos cantarán las sombra::i
Un lento epitalamio. A nuestras nupcias
Irán los co11vidados silenciosos,
Con negras vestiduras;
La cámara nupcial qne nos espera
Es muy estrecha y húmeda,
Apenas ei podré dormir inmóvil
Y con las manos juntas.
Será el primer idilio de mi vida
Y también el postrero. Las orugas
Serán indispensables invitadas
Al banquete de carne. Y cuando surjan
Las primeras estrellas temblorosas
La noche de mis bodas, en la obscura
Y negra estancia entregaré mi frente
A los glaciales besos de mi musa.

Los Doctores Bozzi y Ilianchi, de Italia, han inventado una máquina maravillosa, por medio de la cnal s&amp;
puede oír hasta el ruido imperceptible producido por Jo~
movimientos de los párpados. El aparato se llama el
«Fonendoscopio. »
.
. L~ nueva ~ara~illa serv!rá pa~a que ~os médicos y los
cirn¡anos ev1denc1sn la ex1stenc1a de ciertas enfer·medades que se revelan por el sonido. Cuando el asunto esté
bien estudiado, los médicos pod.nín formar una clave que
indique el sonido especial de cada enfermedad conocida
y el fonendoscopio descubrirá inmediatamente el sonid~
relativo. 8e asegura qne no habrá error en el diagnóstico
de las enfermedades qne se presten á este examen.
El delicado instrnmento, que debe ser manejado con
las mayores precauciom·t, consiste en una caja circular
de metal reluciente. En nna de sus caras hay dos aberturas donde se insertan unos tubitos de goma, cada uno
de los cuales termina en unas piezas de t:bonita que han
de introducirse en los oído~, tal como lo representa el
grabado. La otra cara de la caj,, tiene nna laminita muy
delgada y sensible, qne vibra con la mayor facilidad. La
lámina, estando b11jo la acción del aire comprimido que
hay den~ro ~e la caja, es tan sen~ible, que la respiración
más débil vibra dentro de la ca¡a, propagándose la vibración dentro de los tub()s, hasta la membrana del tímpano de la-persona que escucha.
Y no solamente puede percibir el ~onido, sino que su
intensidad se multiplica en el trayecto y IIE&gt;ga al oído con
notable fuerza. Pasando suavemente los dedos sobre la
!Amina, se escucha un ruido semf'jante al trotar de muchos corceles. así es que pn-eds oírse el pestañear de una
persona ó el aliento ru,ís delicado.
Para qne un médico pueda localizar una enfermedad
hay una ingenio~a combinación, que consiste en un se:
gundo disco unido al primE&gt;ro por mPdio de un cilindro
de cauclrn vnlcanizado, lo que permite aumentar grandemente la area de auscultación.

Yo canto con las frases incoherentes
Que me enseñó la angustia;
Mi pobre inspiración lleva en los ojos
El brillo de una extraña calentura;
Mis palabras remedan el crujido
De huesos que se rompen, y son rudas
Porque viven del hálito salvaje
Quii respiran las tumbas.
ANTENOR LESCA~•··
Agosto de 1896.

T.RAGICA.
Quiero rolar perdido en la penU'rnbra
Que al trasponer el Eter dilatado,
Fcn·me, al fulgo1· del astro que te alumbra,
Tu cuerpo, en el zafir transfigurado.
Quiero volar muy cerca de lit lado,
Más allá de los cielos que vislumbra
La mente del poeta iluminado
Que en misteriosos éxtasis se encumbra.

EL FONE~DOSCOPIO DE LOS DOCTORES BOZZI Y :SIANCHI.

El cilindro unido al in•trnmento, tiene unas dos pulgadas de longitud; p~ro hay otros cilindros más largos,
que se u~an para investigar en las cavidades naturales.
Si uno de estos cilindros se introduce en la boca, se pue•
de oír el movimieto de deglución y la caída del velo del
paladar.
U@ado el instrumento en combinación con el micrófo•
no, se pueden oír á gran distancia las palpitaciones irregulares de un corazón enfermo ó el silbido de un t ubo
bronquial afectado.
El mstrumento puede tener distintos tubitos, para que
muchas personas puedan oír á ia vez, y quizá será la uní·
ca manera de conFeguir quti dos ó tres doctoree estén de
acuerdo en sus opiniones.

Y en el beso que estalle de repente
Al juntar para siempre nuestras boca.~
Con un rapto que dure eternamente,

De lo Ideal obedeciendo al rito,
Como ofrendaá los dioses qne tú invocas
Lanzar el corazón á lo infinito !
BALBINO DÁVALOS.

Agosto de 96.

LA. TORRE MAS ELEVA:QA..

LOS

HABITANTES DE CHICAGO VAN

A TENER UN NUEVO

JlO'l'IVO

DESDE LA SOMBRA

DE ORGULLO.

La Torre de Eiffel y hasta la Torre de Babel no son
nada comparadab con la torre que va á construir el eeflor
D. R. Proctor en la ciudad reina del anchuroso Michigán.
.
El sitio escogido para la construcción está limitado por
las calles Harrison, Congrese, Loomis y Throop. El seflor Proctor deseaba construir la torre á orillas del Lago,
pero no le fué posible encontrar un sitio á propósito.
La grandiosa construcción, que estará terminada para
mediados del ano entrante, tendrá 1;150 pies de altura
sin contar la estructura eubterranea. La Torre de Eifl.ei
resultará 200 pies más pequefia que la de Proctar; ésta
costará $800,000 y tendrá siete pisos, el priemero de loa
cuales quedará á 225 pies del suelo.

Recordamo"I á nuestros lectores qt'e no
obstante el pliego excedente de
"FLOR DE NIZA."

T.ELECrJ!OSCOPIO DEL DOCTOR CLOBE,

105

ELMUNDO.

que acompafiamos á cada número de "EL
MuNno," seguiremos repartiendo mensualmentelas ciento veintiocho páginas
del folletín acostumbrado. .

Hnbo en mi alma infinitas ternurae,
Ideales de ca8ta purf&gt;za;
Sensaciones sin nombre, amarguras
Y temores de ignota tristeza;
Me mostraban mis sueños f~brile8,
En polícroma y ancha paleta,
Palideces de antiguos perfiles
Impregnados de anemia dti aEceta,
Y semblantes austeros y graves
Q.ue al impulso del vértigo inmenso,
Levantaban la vnz en las naves
Trae el velo sutil del incienso;
Hubo má9: en celeste parvada
Los ensueiios sus alas movían
Y ante mi alma creyente, extasiada,
Panoramas de luz extendían,
Y en auroras inmensas v blancas
Se engolfaba mi espíritu, oyendo
Cantos llenos de fe, risas francas
En acorde sublime !'nbiendo
Hasta un cieln eFmaltadn de cruces
Que fulgore!I Ct'gantt'!' vertían
Y en el cual, como mística~ luces
de su altar, las eFtrella" nrdían ......
...... Y ~intiendo caE&gt;r en mi frente
La mirada de Dios, fuí de hinojos

A empapar mi oración balbuciente
En la vívida luz de sus ojos......
¡,Y hoy? La noche sin luz ni alborada,
La carente de estrellas y aurora;
¡Hoy mi fe vacilante y cansada
Se ba acostado á morir...... ya no implora!
¿Qué huracán me ba soplado al abi$tnO
¿Dónde estoy agitándome en vano?
¿Quién la lni1 qne brillaba en mí mismo
Extinguió con su aliento malsano'!
¡ Yo tu ve ala.•, Señor, yo era bneno!
Y hoy mis noches son n,alas...... muy malas.
¡Ahora bueco r,aído en el ci~no,
Con angustia ind~cible, mis ala~!
¡Oh, Señor, mi esperanza te nombra
Y te encuentras ausente tin mis luchas;
¡Hoy mi fe, que se E&gt;xtingue en la sombra,
No te sabe llamar, 6 no escuchas!
Hoy mi espíritu enfe•·mo y cobr,rtle
En su queja suprema reincide,
¡Ya mafia.na, tal vez, será tarde
Para darle la luz que te pide!
¡Amar mucho, Seiior, no es ultraje!
No te ofendo: ¡Da vida á mi ruego!
Ve mi angustia: ¡es la angustia salvaje
Del que ha visto la luz y está ciego!
.ANTENOR LESCANO,
Agosto de 1896.

[Á

UN CABALLERO MEDIOEVAL.)

En la fina raiz de su alba pluma
Luce joyel espléndido el sombrero.
Y en chorrera blanquísima desciende
De blonda de Bruselas ancho cuello;
De sus hombros de atleta, pende airosa
Capa bordada en rico terciopelo,
Y a~oma en todo el traje la cuchilla
Labrada en oro sobre raso nfgro.
De régio talabarte á un lado pende
Hoja flexible de grabado acero
En cuya cruz se incrustan más diamanlf'S
Que 0ftenta en noche de verano el cielo.
Hermoso, noble, inteligente y rico,
¿Cómo tan solo y triste el caballero
Al pie de esa ventana que á eus voceA
Responde solo con glacial silencio.... ?
Vibrante de pasión y de amarguraº
Sn voz se exhala del doliente pecho
Y oprimida 1:. frente entre las manos
Se queda á instantes por el llanto ciego.
«¡úh cruel! ¡Oh cruel a::::iada mía
Decidme en qqé se fundan vuestros celos!
¡Partidme el co,azón si os be burlado,
l\Ias romped este fúnebre silencio!»
Nunca la dama respondió á sus voce~:
La aurora, al penetrar á su aposento
Muerta la bailó, teniendo de su amante
La imagen apretada snbre el pecho.
Y por fuera ya rígido y helado
Y sin color los labios entreabiertos,
Al pie de la ventana de la hermosa,
En s•1 espada clavado, el caballero.
JL'LIA.

Mérida, Agosto de 1896.

RITORNELLO.
Mi amor entre la, sombras muriendo está de frin;
Cruza,-bohemio errante,-la noche del dolor,·
Y, presa de un siniestro y torvo desvarío,
Perl:'igue de tus ojos el claro resplandor.
Pero en mi cielo triste qne obscureció el hastío,
Apagan tu.s pupilas su trémulo fulgor
Y vaga el pensamiento sin rumbo en el vacío..... .
Entre las sombras negras muriendo está de frío
Mi amor!
Te llama mi ansia loca.... ¿ Vendrá@, ensueflo mio?....
Te husco entre las trágicas tinieblas del dolor...... ·
La noche está muy triste, el cielo está muy frío,
Pero te anhela, presa de un t9rvo desvarío,
Mi amor!
FRANCISCO M. DE ÜLAGUIBEf,.
Agosto de 1806.

�106

•

EL MUNDO.

· -Hace tres semanas que
no lo he visto y le dará mu•
cho gusto. Y ya la dejo por•
que tengo l)riRa por llegar.
Y se alejo co!l el bebé suspendido de su c~ello, a~ras·
trando por el lo;.o un g1rón
de m ropa dei;garrada.
En la parte de la calle en
qt1e daba el sol, habíase formado un grupo de mujeres
que hacían labor. Y ahí la
viuda se encontró á Xanina,
que miraba curiosamente
el puesto de uu vendedor
de caramelos que ~e calentaba al sol con los ojos medio
cerrados.
-¡Xanioa! por qué estás
aqní? qué haces?
La niíia corrió áencontrar
á su madre muy alegre, y
Je respondió:
-Hoy no hay trabajo. La
patrona está de fiesta y nos
ha dejado salir á todM. Su
novio la ll"va al campo.
- Yamos á ver á Pepin;
dijo la viuda tomando á la
niíia de la mano.
Hacía mucho frío, pero el
cielo estaba claro y el cami110 seco. La pequefl.uela golpeaba de cuando en cuando
~ r el suelo con sus pies para calentarse, afianzándose con
SIN VERLO .....
una mano á las faldas de su madre que le cubrían los
dedos. La otra mano la había ocultado en un pliegue de
su chal.
. . 1 \,
•
-Está muy lejos? preguntó la chiquilla.
-Allá, en .el fondo, ¿ves aquellos árboles? allá está.
~ 0!\10 en este mundo el que piensa en sus nego-Cuán lejos! murmuró la pequefl.uela.
.
cios y pone cada cosa en su Jugar es proclamado
Llegaron por fin rendidas; la chiquilla no podía más.
"
prudente, la viuda Carmela, deepués de la muer, te de Selletta, barrendero que en primer lugar Al buscar la eecalera principal del asilo, vieron una ven·
habia sido cochero simón y más tarde poseido un co- dedora de manzanas que les dijo:
-Cómprenme nii'las, les doy tres muy gordas por dos
mercio de comestibles, encerró á su chiquillo en el Asilo
de los pobra, envió á su chiquilla á un taller de costuras centavos.
-Díi;¡ame, le preguntó la viuda, qu; podré llevárselas
v no guardó consigo en la casa más que al recién nacido
que le chupaba la vida, pegado todJ el santo dia á su se- á mi hiJo allá arriba?
-Claro que sí, s;,n manzanas y no bombas de dinami•
110 marcLito; la mayor parte de los vecinos-y casi todos
eran de edad-dijeron que había hecho bien ya que su ta. Tómelas.
-Yo las llevo, dijo la chiquilla. . .
.
marido la había dejado desolada y sin recursos. Los otros,
La viuda pngó los dos centavos y s1gu1eron su cammo.
m,ís reducidos en número, y se contaban ent,e ellos las
rnamáA, muy jóvenes y de fecha reciente, que comenza- Ya en el patio, no sabían á dónde dirigirse. Las puertas
ban con su primer maternidad á concentrar todo su amor eran numerosas y la escalera ee prolongaba.
-Es aquí? p·eguntó la niíla.
.
en su primogenitura, dijeron que los niftos eran la son-Más alto todavía...... no sé ...... esperemos á alguien
ri~a de la casa y que se necesitaba tener un corazón muy
que nos lo diga.
.
duro para apartarlos y un valor...... oh! un valor..... .
Oyeron en la escalera una voz de hombre que se aproxi-¿Cómo hace usted para quedarse sola?-decfa á la
viuda, Anunciata Fusco, una rabia regordeta que lleva- maba cantando:
ba prendido al cuello un baml,ino rubio y regordete como
l,[e han dicho que Bcppo sr Jué á la guerra ... .. .
ella.
. -Pero dígame usted que habría podido hacer yo con
Y de pronto a,areció un joven con las manos en las
tres angelitos en mi casa? Sin nada menos que tres bo- bolsas y un registro debajo del brazo. Cuando llegó al
cas. Y, adem¡i8, Nanina, ya lo sabe usted, sale en la último peldaflo, la viuda le preguntó:
tarde de su taller y por la noche me hace compafl.ía;
-Por dónde se va para hablarle á un niílo? Tengo aquí
aprende el oficio, comienza á ser grandecit.a. En cuanto á mi hijo..... .
á Pepin...... usted dice que...... allá ...... eu el A.silo..... .
-Madruga usted mucho, buena mujer. El locutorio no
110 va bien la cosa...... verdad?
está todavía abierto. Pero puede ser que a dejen ve~ á
La otra respondió.
eu hijo· suba usted más arriba, á la pitza del secretario.
-Oiga usted, yo no habría tenido el valor...... Ya us-Bd dónde está? pregunt6 tímidamente la viuda.
ted no lo ve ni él la ve á usted...... ¿qué sucedería si ca-En el segundo piso, primer puerta á la derecha, en
yese enfermo?
el fondo del corredor.
-Cómo! luego ueted no sabe nada? Si ahí está como
Y al alejarse el joven, repitió aún:
en su casa., nada le falta ...... Ahl es cierto, afladió con 188
-En el segundo piso, primer puerta á la derecha. En·
]~grimas en los ojos: Yo no había pensado en que podría tendió usted?
enfermarse; pero ahí tienen médicos y medicinas; y si
-Sí seílor, gracias, que Dios se lo pague...... ·
acontece que caiga enfermo, Dios no lo quiera!-me lo
El secretario era un hombre muy avanzado en edad,
dirán.
un señor de binoclo de oro y de gran sortija en el fndi-Y o creo que no se lo dirán á usted, afirmó gravemen- ce. Estaba sentado frente á su wesa y firmaba algunos
te la Fusco acariciando á su mocosillo, como para decir papeles que un empleado le presentaba.
á Carmela: Este, ya lo ve usted, yo lo guardo para mí,
-¿Quiénes son ustedes? qué quieren? dijo el viej.:i,
puesto que soy su madre, y no saldrá jamás de su casa. apartando la vista de sus papeles y examinando á la viuLa viuda volvió á la suya, y fué corriendo á besar á da y á su hijo.
fil pequtfl.uelo, que dormía en su cuna, con tal ímpetu,
.La viuda no sabía qué contestar.
que lo hizo de8pertar sobresaltado. El pequet'luelo se
-Soy Carmela Selletta, eeflor, quisiera ver si era posiechó á llorar.
·
ble...... tengo un hijo ...... de siete años ...... se llama Jo-Corazón mío, díjole ella, cállate, vamo3, cállate. sé Selletta.
.-\.hora mismo iremos á ver á Pepin.
-Dios mío! no es aquí, respondió el viejo, á donde hay
El invierno había IIE'gado de un golpe, con días obs- que venir, no está usted en el locutorio. ¡Dios mío! oh
curoe y fríos. La casa de Selletta oprimía el corazón, to- sa~ta paciencial
da envuelta en la obscuridad. Desde la entrada se perci-Excelencia, dispensadme, murmuró la pobre mujer,
bía el catre contra el muro, cuya desnudes gris dejaba mortificada, me habían dicho...... encontré en la escalever el papel hecho girones. La humedad penetraba has- ra á un joven que me indicó la puerta ........ .
ta loe hueHos; ahf faé donde Selletta perdió la salud.
-Pues no es aquf, no es aquí, insistió el anciano; adeLa viuda envolvió lo mejor que pudo á su chiquillo, más, amiga mía, no ee hora de pláticas.
púsose sobre los hombros el chal negro que había serviLa mujer quedó como clavada.
do de abrigo á 8U hijo en la cuna. Buscó la llave de la
-¿Cómo dijo usted que se llama su hijo? continuó despuerta. La encontró en la ceniza fría del brasero, por- pués con la voz un tanto dulce.
que se había servido de ella para atizar el fuego.
-Pepin ...... José Selletta.
-\'amo~ á \"er á P&lt;!pin, repetía al chicuelo al cerrar
-1\Iazzia, si está ahí Larisa, dijo dirigiéndose á un
la puerta.
slr\'ase usted consultar los archivos, y há ·
La calle estrecl,a, animada por vendedores ambulan- empleado,
usted de ese nii1o. Y envielo usted, continuó, ,ol·
tes y por las idas y venidas de los vecinos, parecía ale- blele
viéndose á la viuda, sería mejor me lo mandara aquí.
gre.
.
-Cómo se llama el niño? preguntó Mazzia á la viuda.
-Dónde va usted? preguntó á la viuda una vf:cina; va
-J,)sé 8elldta.
usted á gozar del sol?
El empleado desaparecib tras un cortinaje.
-Vamos á verá Pepin, dijo Carmela poniéndose la
El viejecito se acomodó bien los anteojos en su nariz,
llave en la bolsa.
ee sopló lae manos con fruición, y colocó sobre su eiscri-Peppino...... quién es?
torio una tabaquera de plata.
-l'eprn mi hijo, el que puse en la escuela del asilo
Nanina había recobrado su valor y se aproximó á la
de los pobres, pues cuando murió Selletta (á quien Dios
guarde en su gloria) me recomendó que lo pusiera. Me me1&lt;a, contemplando con ojos de curiosidad el gran tintlecía: Hay que colocarlo ahí, porque aprt!nderá uu ofi. tero dorado, donde dos tigurillas Postenían trabajosamE'nte una colnmnita para col0&lt;:ar el portaplumas.
cío y no qnit11r:í á los otros el pan Je la boca.
La mirada asombrada dtt la niíia pasaba del tintero al
- Y rn ucteJ ií. \"erlo?
prenMa papelea de cristal, en el que podía verse en vivos

16 AGOSTO, 1896.
colores, la basflica de San Pedr.:&gt; con su alta cúpula, la
plaza del Pueblo, y la ~ente de paReo.
-Siéntese usted, di¡o de repente el anciano, después
de haberse sonado escandalosamente; tómese una silla, la
que está en aquel rincón, eso; puede ueted sentarse ahora.
Abrió RU tabaquera, tomó un enorme polvo, y extendiendo los brazos sobre la me8a:
-.A.hl Dios de paz y de amor! exclamó.
Y luego volviéndose:
..
.
-¿Qué tiene usted en los brazos? d1¡0 guiñando loe
ojos bajo lo~ espejuelos.
La viuda levantó un extremo del pañolón, y descubrió al chiquitín que dormía tranquilamente, con una
manecita sobre el pecho.
-Un bebé? dijo sonriendo. ¡Qué gra!)ioso! Es el hijo
de usted?
-Sí, sefl.or.
.Nanina se había acercado para enviar á su hermanito,
quitándose ~e eee modo de las contemplacion~ ~así extitticas del trntero, y alargó una m11110 para acanc1arlo.
-Chit! dijo el viejo, á media voz, déjalo tú; _¿no vea
que se despertaní? Tápelo, usted, señora; ¡pobrecito!
?&gt;fazzia apareció bajo las cortinas impaEible.
-¿Qué hav? dijo e: anciano.
-Si el se,ior secretario, contestó ?&gt;Iazzia. quiere venir
un momento........ .
-¿Qué sucede?
Y se levantó apoyando las manos en los brazos del si•
llón, y buscando en la bolsa el gran pai1uelo de hierbae.
Y ya en marcha repetía:
:_¿Qué sucede, :'1Iazzi11•?
Cuando el secretario estu,·o cerca de él, ~[azi1ia dejó
caer la cortina que los ocultó.
-Ahora va á venir Pepín, dijo la viuda á Xanina.
-¿Va á venir ahora? repitió la nifl.a á media voz.
La viuda contestó por ~eíias que sí.
Los otros dos, entre tanto, cuchicheaban detrás de 1aa
cortinas, sin que se pudiera entender lo que decían.
Repentinamente el viejo apareció de nuevo. Parecía
muy turbado y venía lentameute, con la mirada fija en
la viuda. Se dt:tuvo cerca de la mesa, to!lió d0s ó tres Ye•
ces y le aijo:
-Escuche usted mi buena amiga.
La viuda se había lernntado, empujando hacia atr.ia
su silla.
-Escuche, no se puede hablará e.sta hora á los nifl.oe.
Ya se lo había dich0, viene usted muy temprano y á esta hora...... los niños..... .
Se interrumpió; la Yiuda le miraba.
-.Mazzia, ai1adió brufcamente, dirigiéndose al empleado.-Ayúdeme usted á decirle ....... ..
-El chico está dando eu lección, re~pondió ~razzia secamt'ute. Y se puso á mirar por la ventana.
-Eso e.Q, dijo el viejo aliviado de un gran peeo; está
dando su lección, aquí el re~lamento es severo ........ .
La viuda tuvo un movimiento de angustia. Estrechó
más fuerte contra eu pecho al bebé y se quedó ahí, de
pie, esperando aún, esperando aún ........ .
-Pero esto es imposible, murmuró al fin tímidamt!nte.
-Así lo creo, dijo el viejo, seguramente es imposible.
Usted es su madre no es eso?
·
-Sí sefl.or yo soy su madrE'.
-Imposible, mi buena amiga, repetía él preocup11do;
como haremos? Debía usted volver...... Eso es, vuelva uated el lunes que es dia de audiencia, verdad Mazzia?
Mazzia miraba hacia afuera. No oyó la pregunta y no
respondió.
La viuda se ruborizó y tcariciando lentamente á Nanina, dijo:
-Perdóneme usted; yo le había traído...... yo querí\
dejarle...... estas mansanas ...... usted 1,a de dispensarme.
-Déjelas aquí, dijo el viejo.
La pequeíluela había ya puesto dos sobre la mesa, al
lado del hermoso tint~ro. La viuda tomó la tercera y la
puso al lado .de las otras murmuran:io:
-Perdóneme set'lor esta libertad; e&amp;ta es para usted.

16

AGO!:&gt;TO,

1896.

EL AiUNDO.

-Gracias, dijo él dulcemente.
-Volvtréel luaes?
-Sí, sí, el lunes, eso el'!. :'.\o venga us•
ted aquí. H.íblele al director; él sabrá
dt-eirle......
•
La viuda le tomó la mano que t"l ext•ndía para acariciar á 11'. chiquilla y
qui30 be:,ár.sela.
-Oh! exclamó él casi espantado, no
hnga u~ted e~o, mi buena amiga........ .
Adiós ......... Adió:; ......... buen día.
~.1liPron y el viejecito se quedó.de pie
jnnto á la puerta. Oill el rumor de los
p:isos de la viuda que se alejaba, y la voz
dé I&gt;\ niila que la interrogaba.
:llazzia se colocó de nuern frente á él
y dispuso los papeles para las firmas.
Hubo un momento dt: silencio.
El secretario sacudía melancólicamente la cabeza.
-El director le dirá el lunes, murmu•
rJ, que su hijo ha muerto. Yo, loque,es
yo no se lo digo ..... .
Y cuando hubo limpiado sus lentes,
los acomodó ~obre su naríz, sopló luego
sus manos para calentarfas, y cogiendo
de nuevo la pluma exclamó:
-Ah, señor Dio,! Bnen Dios de paz
y de amor!. ........ qué infelices son los
pobres......... Deme usted los papeles
lfazzia.
SALVADOR DE Guco~10.

107.

HISTORIAS D.~ MI PUEBLO.
EX POS DE UX IDEAL.

¡ Oh mis bellas lectoras desconocidas!
no me me llameis indiscreto ni mucho
menos imprudente, porque me atreva á
po1,er en descubieTto la vida de una antigua amiga mía á quien quise mucho,
porque pertenecía á la honorable familia Domínguez, que por aquel entonces era una de las que figuraban en primera línea entre la sociedad distinguida de mi pueblo natal.
Era una familia de mujeres: dos de
ellas, rita r. Guadalupe, habían tenido la
desr'licha, ó tal vez la felicidad, de quedarse solteronas, por no habérseles prestado allá en sus ailos de florida juventud un buen partido que llenase las
aspiraciones de sus sueflos. Solo Dofl.a
Edu wigis, la hermana mayor, fué casada con un bizarro coronel de artillería,
que murio en los últimos combates librados en nuestro suelo, con motivo de
la funesta intervención francesa. Como
primer y unico retoño de su efímera vida matrimonial, había quedado á Doíla Eduwigis una graciosa pequeíluela,
en quien las tías y la madre ponían toda su atención y sus cuidados para hacer dtl ella. eegún la gráfica expresión
de Dofl.a Eduwigis, una joya valiosa de
la Pociedad y de la familia.
Aunque pobres, las Domínguez vivían honradamente con lee productos
de sus labores de mano, y con una pequeila mensualidad que recibían del
unico hermano que les quedaba, empleado en una fuerte casa comercial de
Yeracruz. La vida de estas mujeres estaba regida por 10s principios más sa11011 de fa moral y por los preceptos más augustos del catolicismo; sus constumbres, vaciadas en el estrecho molde de las costumbres piadosas y sencillas que normaran
la vida de sus abuelos. Y nunca la mano tentadora del
demonio, como ellas decían, las hubiera hecho quebrantar las leyes en que d011cansaba el programa unifor~~ de los deberes y obligaciones que les imponían la religión y la moral. .
Cuando los lazos de la amistad me unieron áesta buena
familia, de quien no quedan vestigios en nuestro suelo,
no tenían otra preocupación que la de encaminará Elenita, la hija única de Doíla Eduwigis, por el recto camino
de la Yirtud y darle una educación esmerada, como la
ID~jor herencia que pudieran legarle para hacerla acreedora al respeto de la sociedad en que vivía, y digna también de algún butm partido que se le presentase pidiéndole su corazón y fU mano.
Las tías y la madre de EleDJta, en su atln de despertar
en el espíritu de la pequeñuela la desconfianza en todo
aquello que se relaciona con el amor y las lisonjas de los
hombres, depositaban, sin darse cuenta, los gérmenes de
de.~gracia~ futuras en aquella almita naciente, en donde
~penas alboreaban las tenues claridades de una belleza en
embrión. Elenita creció alent'lda por el soplo de esa vida
mística y uniforme, vida de penitencias y oraciones, en
que vivieron las piadosas solteron~ y la muy respetable
Voila Eduwigis, que Dios tenga en el reino de los cielos.
Cuando la amistad me relacionó con la familia Domíngoez, Elenita no era ya lanit'la que soílara con los juegos
mfantiles y los cándidos entretenimientos en que se dese!1 voeh·en CD!} SU veleidades y caprichos los días bullic1ogos de la mñez. El sol de una nueva vida empezaba á
or_ear sn frente de virgencita púber, cantándole con notail
t~1unfales el himno de la juventud y deotejiendo en el
diáfano cristal de sus pensamientos, la ~uirnalda az11lada
d~ los sueños y el beso caqto de !ns rub1ai ilusiones. EleDita despertuba á la vida del nrnor. Sentía esa necesidad
&lt;le amar que el corazón reclama, cuando la juventud ~e

Al cumplir veinte ailos ee sintió en
la plenitud de sus dichas. AmabaáJuan
un buen muchacho de envidiable posi·
ción social; un joven de muchas luces
y muchas esperanzaH pañl el porvenir,
á quien como eq natural, lo aceptó con
gusto la familia Dornfngnez, como un
buen partido que mi,. tarde haría la felicidad de Elena. Juan realizaba loa altos idealeH de su amada, y co1110 un há• bil buzo del corazón de la mujer, ~ondeó
aquella alma sensible y comprendió sus
mi8teriO!I. Los do~ se amaron mucho y
• Elena era feliz. ::iin embargo, la vida del
amor no pudo suetraerla de aquel retraimiento de la vida 8ocial, consagrada tan sólo al cumplimiento de sus obligaciones doméstica8 encerrad~s en el círculo de la" labores de ,nano y dtJ las prácticas religiosas.
Obedeciendo á 1111; ioclinaciones de su
carácter sociable y festiYO, Juan trató
siempre de modificar en algo el curso
de e~a Yida mfotica y monúton'.lmente
uniforme de su amada; ¡K•ro contrariado por la \"Olnntad infl..xible de Doña
Eduwigis y las tías sol,l'ron:is, todos
suq esfuerzo~ fneron imítile~, y las obsen·acione~ tan repetidas y tan justas
que llegó ¡t hacerle á Elena, fueron moti\·o de frecuente, di,g,1~to, entre la familia; diegust.,sqne con el tiempo vinieron á ~char por tierra aquel paraiFO de
amor incen~ado de BUE'ños en que loe
dos amantes creveron vivir una vida
de eterna felicidad.
Los escrúpulos exagerados de Elena
y su familia fueron la cau~ de un temprano rompimiento que vino á obscurece•· con su bocanada de sombras las
brillanteces azu!eB de aquel cielo de
amor que prendiera sus besos de luz en
las dos almas apai;ionadas.
L'.&gt;s aílos fueron pasando. Elena llegó á olvidar por eompleto la existencia
fugaz de sus primeros malogrados amores, y en el aislamiento cenobítico de
su vida, veía con un sentimiento, mezda de pesar y de envidia, qU( casi todas sus conternporánE'as se casaban, y
que ella, no ob,tante la rectitud de sus
costnmbres y el refinamiento de su educación, avanzaba ráJ?idamente, y muy
á pe~ar suyo, al ándo desierto de la
vida de soltera que tanto preocupa á
las mujeres. Er. toncts ~e operó en su
vida y en su modo de sér una transformación completa, un cambio radical.
Cumplia veintisiete afl.os y era casi natural que se preocupara seriamente por
los dei;tino de su vida, Entraba á la edad
de las desesperantes reflexiones sobre el
matrimonio; edad en que el frío raciocinio juega un papel importante en las
lides del corazón.
Elena trató de exhibiree en todas
partes: asistía á bailes, 1t teatros y paseos campePtres; buscaba la sociedad,
amaba el bullicio y hada del adorno de
su cuerpo. el arma poderosa que eegrimiera con habilidad para avasallar loe
corazones indiferente.Q.
Tres aílos después de vivir esta vida
de premeditados entusiasmo~, que pudiéramos llamar de artificio y prestidigitación; de~pués de tantos d!'iroches de
sociabilidad alentada por el cálculo, Elena pisaba los umbrales de la vida matrimonial y huía
del bullicio de la socie:lad para consagrar~e en el silencio
del hogar á lo" preparatiyos de sus desposorios con un
advenedizo capitalista de apariencias deHlurn brantes, que
por aquel entonces vino á adicarse en nuestro suelo.
Para Elena, el porvenir se dilataba en horizontes luminosos. La pompa con que se celebró este matrimonio
ruidoso, constituía u11 nuevo timbre de orgullo para la
familia Domínguez, que se sentía felfa y satiPfecha ante
la vida fastuosa que el marido amante le proporcionaría
á Elena, á quien Doíla Eduwigis llamó con motivo de este matrimonio: •la gloria de la familia Domínguez......... .

la República.

$ra. (!oncQpdon $uarQz aQ F)Qon.
(me

MÉRIDA)

nos llega acariciándoros con sus promeeas engaílosaa,
empapadas en ráfagas de luz y e11 reflejos de vagas esperanzas.
Criad:1 desde sus primeros años lejos del buillicio social, respirando el míst:co ambiente de una educación saturada de religiosidad y de añejas preocupaciones enerventes, sin tener la libertad de frecuentar el teatro, las
tertulias, ni ningún género de diversiones, donde sus
oídos pudiesen sentir la dale ; explosión de la frase galante, ni la mirada rnaiiciosa y expresiva de algún joven
enamorado, Elenita era una alma pura, una extr•ña flor
de invernadero de asustadiza;¡ timideces de mar:poea que
vivía, desbordándose en voluptuoims lozanías de juventud, con el "ª'1Q y castí,-imo anhelo del amor, pero sin
···s1~~·;.~;;~~-ci~¡;~·¿~··d~··1~··¡;~¡¡¡~·~-i:~~·&amp;;dM·d~·E¡~·~~;
sentir en su pudico corazón los arrebatos de la fiebre pa- y cuando ésta se hallaba más preocupada con los cuidasional.
dos de su primer alurn bramiento, el yerno.de Dofta EduwiElenita, la belleza oculta. como la llamaban sus admi- gis, el eHposo capitalista, era enviado á Guaymas por las
radores, era una alma sencilla llena de exquisiteces y ro- autoridades de mi pueblo, corno reo de estafa, que había
manticismos. Había leído In historia de ECrain y de Ma- dispuesto de una suma cuantiosa en loe últimos dfas del
ría, cononcfa la Grazieladt! Lamartine, y envidiando las corto periodo en que :!esempeíl6 la Administración de la
dichas de Julieta, soílaba con un amor ideal que tuviera Aduana marítima de aquel puerto.
,
susurros de besos castos y ei,tremecimientos de alas níY como único patrimonio que Elena pudiera recibir
Yeas; soñaba en amantes rubios que despertaran en eu
de su marido, le quedó una enfermiza criatura: entrañaalma la luz de vagos ensuei1os, a1rebujados hasta entonble fruto de su fastuosa vida matrimonial.
ces en la niebla de sus ca~tidadt:!s virginale!!.
Be::SITO F.11:NT.~Nll8.
En los p&lt;?COS enamorados que ~e atrevieron dirigirse á
Cosamaloapan, Agosto de 18H6.
Elena solicitando las dichas de au amor, sólo halló la ex presión ampulosa y necia de corazones vulgare¡,, de almas cursis y vacías que no podían impresionarla, ni muLA CODORNIZ.
cho menos comprenderla. Prefería vivir alimentada por
el sueño sublime de un amor ficticio, y no por la grotesI~ra un verano; vi\•ía yo entonces con mi padre en
ca reelidad de un amor vulgar.
una ciudad de la Rusia meridional.
¿Sería Elena una belleza predel!tinada á cruzlil' por la
A nuestro alrededor, á 1Luchru&gt; leg11as de distancia, no
vida sin rnntir el roce de las &amp;las del amor? No; faé más
había más que eRtepas.
bien una exqni~ita flor extrnfta, que hasta los diez y nueNi bosque ni arr•&gt;\·os: ,·alles poco profundoR, alfombrave años vió pasar las ro~adas primaveras de su juventud,
dos de ramajes tle ,·erdura aquí y allá, extendíanee sesin hallar una alma qne aspir.i.se 110 perfume y comprenmPjantes á serpientes verdes.
diera el secreto de sus sueilo~.
J.li padre era un cazador de pura sangre; así que sus

�,.rTn1.TDÜ
':,
·=

~108
~ = = = = = = = = = = = = = = = = =EL ..uu.n

16 ÁG-OSTO, 1896.

= = = = = = = = = = = = = == ==Mi padre me aseguró que el macho '88
Jo llevó á. otro sitio; un momento después
le vimos salir de una zarza; mi padre no
le tiró, y yo peneé:
-¡Papá no es malo!
¡Y cosa singular! de8~e entonces mi pasión por la caza se enfrió y no volví á pensar en el fusil prometido.
Mucho tiempo después fuí 1\ cazar con
amigos; era la caza de perdiz por el reclamo
ví llegar al pobre macho enamorado y cantándole á su amada, y cuando se puso á tiro,
dí una palmada y se marchó: m1 compaftero se puso furioso.
Has echado á perder nuestra caza-me
decía.
Pero desde aquel día, matar, verter sangre se me hace odioso.
!VAN TouRGGll:NEFF.

trabajos se lo permitían, cogía el fusil, se
ponía, su morral, silbaba al viejo Tesoro y
se marchaba á. cazar codornicee 6 perdices.
A menudo me dejaba acompañarle en
estas cacerías, y poniéndome loco de contento, metía mi panta16n dentro de las polainas, echaba mi cantimplora á. la espal ·
da y ya me parecía que era un verdadero
cazador.
El sudor me inundaba, la arena se me
metía en los zapatos, pero yo no sentía la
fatiga y no me separaba de mi padre ni un
paso.
·
Cada vez que sonaba un tiro y el áuima·
lito caía, daba yo un salto exhalando gd·
tos de placer.
Et pájaro herido se debatía agitando sm;
alas, ya en la yerba, ya en boca de Tesoro;
su sangre corda, y yo estaba encantad,,,
sin experimentar el menor sentimiento.
Cuánto hubiera dado yo mismo por matar así perdices y codornices!
Pero mi madre me había dicho que no
tendría fusil hasta la edad de 12 años y
aun hHbía que espen.r.
Un día salí de casa con mi padre y Tesoro, que, como siempre iba delante, se puso en acecho; de pronto, casi debajo de
sus narices, saltó una codorniz; el perm
corrió tras t'lla y mi padre no se atrevió á
tirar por temor de alcanzar á éste.
De pronto lo ví dar un salto, coger la codorniz y traérsela á mi padre. Este .la co ·
gió y la puso sobre su mano boca arriba;
yo me prPcipité hncia él y le dije:
-¿Qué tiene? ¿Eetá herida?
-~o-me dijo-pero debe tener el nirlo
cerca y hace como que está herida para q 11e
el perro, pensando que la cogeríafácilmtn•
te, la siguiera.
-¿Y por qué hace eso?
-Con objeto de alejar al perro de P11R
pequpf'ios, después de lo cual se hubitr,1
marchado de un vuelo; pero esta vez le ha
salido mal la cuenta, porque Tesoro la ha
cogido.
-Entonces, no está herida?
·
-No...... pero vivirá poco ... ... porque el
perro debe haberla lastimado.
Me acerqué para ver la codorniz de CH·
ca; estaba inmóvil sobre la palma de lama·
no de mi padre: su cabeza colgaba, su oju
negro me miraba de costado y de pronto Die
entró una gran lástima.
Parecíame que el pobre animalito me miraba y pensaba:-¿Por qué me matan? ¿No
he cumplido con mi deber? Yo intentaba
salvará mis hijitos y llevar al perro lejod
de ellos y me ha cogido. ¡Pobre de mf! ¡Et•
to no es justo! No; esto no es justo!
-¡Papal Puede ser que no se muera!dije yo acariciando la cabeza del pajarito.
~i padre me dijo:
-No! mira y verás como se muere. Sus
patitas se estiraron, todo su cuerpo se estremeció y sus ojitos se cerraron.
Yo me eché á llorar.
-¿Qué te pasa?-me dijo mi padre.
-Tengo pena...... le respondí. Ella ha
cumplido con su deber y se le mató. ¡Eso
no es justo!
-Haquerido jugar al más astuto, dijo mi
padre-pero Tesoro ha sabido má.s que ella.
Mi fadre quise meter la codorniz en 1 1
morra ; pero yo le rogué que me la diera.

16 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.

LA.. NOTA DE LA l"-1:0DAº

Tres Artistas.
Dijimos en su oportunidad á nnestroq lectores, que en el Circo Orrin trabajaría en
combinación cc,n la compaftía de zanmela
de los Sres. Arcaraz, la Opera Popular. El
af'io antepasado, esta simpática troupe ~ir.o
las delicias de la buena btuguesía mPx1ca11a, dando una larga serie de funciont&gt;s en
el Teatro Circo de Villamil, á. donde ahora
vi::elve.
A la sazón el Sr. Sieni ocupaba el Nacio- •
na\ y se entabló e~tre ambas empre~~ª una
rl'ñida coinpetencia, en la 9-ue_ no eah6_ mal
librada la Popular, pues s1 bien es c1&lt;&gt;rt•&gt;
que la compañía del Coliseo de Yt-rgará
contaba cnn artistas de reputación europe-a,
la Opera Popular, que se pres~ntaba mndes•
tamente, ofrecfa un conjunto homogenl'o
y armónico, estudiaba con empeño, y ade•
más proporcionaba música barata.
.Hoy retorna ¡¡ México, trayendo entre
eu personal algunos de los artistas que nos
visitaron en 94 y otros nnevoe; se estrenó
til sabado y dt'jó muy buenas impreEionps
en el público.
.
.
Chole Goyzueta, nuestra antigua y siempre predilecta conocida, forma con la Srn.
Fons de CalvPra y la Sra. Polaco Drog, un
trío que sin duda se hará aplaudir mucho,
fuugiendo la primera y la sfgunda como soprano ligeras y la Sra. Drog como mezzo
soprano contralto.
.
Damos los retratos de las tree como pr1•
mera página del carnet artístico de esta
temporada.
María Tubau, la distinguida actriz que
llegará. en breve, nos dará asunto para al·
guna de las páginas subsecuentes.
EN UN ABANICO.

Ala leve y temblorosa:
¿serás tú la mariposa
que hasta un seno amante vaya?
Ala leve y temblorosa:
sé la blanca mariposa
que en en el cáliz de la rosa
se desmaya ........ .
Josi;: JUAN

TABLADA,

Sra. Soleaaa Gov:zueta.
La puse entre mis manos, y la calentaba con el alienl(),
esperando que reviviera; pero no se movió m_ás.
- Pierdes el tiempo, amigo mío; no la resuc1tarás.
Y le levantaba despacito la cabeza cogida por el pico;
pero así qu.e la soltaba se volvía á caer.
- Papá, ¿quien alimentará sus hijitos?
. No te inquiete-a por eso-dijo mi padre-por que los
criará el macho. Pero espera...... Mira á Tesoro que se
pone en acecho. ¿Será. el nido?...... ¡Justamente e-s él!
Efectivamente, sobre. los tallos de yerba, á dos paso~
del hocico del perro, ví cuatro codornicitas, que se estrechaban unas con otras con el cuello t-xtendido. Ya te nían algunas plumas; ;61o las colas las tenían aún muy
corta8.
¡Papá! ¡papá!-grité yo-¡llama á Tesoro, que los va:\
matar también!
Mi padre llamó al perro; fué á sentarse un poco más lr_jos, y se puso á almorzar. Pero yo n:e quedé c~rca del nido rehuPando comer; saqué del bols1ll0 un panuelo y metí la codorniz ......
-¿Me regalas la codorniz?
-Si la quieres, ..... Pero qué vas á hacer?
- Voy á enterrárla.
-¿A enterrarla?
~Sí, al lado de su nido; dame tu cuchillo para que ca. ve la foea.
Mi padre buscó su cuchillo y me lo dio sin decir pala·
bra; me use á. escarbar la sepultura: luego besé la co_dorniz en e pecho y la coloqué en el fondo del aguJero,
echándole tierra hasta nivelarlo.
Después corté una ramita, é hice una cruz, atándola con
UDa h1erba y puse esta cruz sobre la tumba. .
..
Cuatro ó cinco dias de~pués volvíamos al mismo s1~10.
El sitio de la tumba me lo indicó la cruz; pero el mdo
estaba vacío.

1

Sra. S!uisa Cfons ae (rah,cr.-i.

J
Sra. Polaco Drcg.

Traje ae not'ia ae

la Princesa OOaúa•, ae Gales.

109

�16 AGOSTO, 1896.
•

EL MUNDO.

11-0

,. Al aproximarse eada nu eva estación, cuántas lindas cabezas, finas.
y ele¡mntes no se preocupan de ella. Pieusan en el cambio de sus.
to&lt;'ados, en va riar ese arsenal gracioso, que debe._sl nó embellecerlas,
preswrles cuando menos la decoración que com~ene á su belleza.
Pem tranquilizaos, ama bles lectora.•.
Ya hemos teuido la feliz ocasión de recomendaros á las

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16 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

' (Tomado de "El Universal" de la Ciudad
de México.)

111

Una prueba :Cotográfica.

Tratamiento sévero de un hombre
Por el Dr. A..'iSELMO SEQUEIRA,
Ex-Interno del Hoapltal General de Guatemala.

ASistía yo á un sujeto ba-stante vigoroso, do
.86 años, afecta.do de hepatitis, que por un c:s.C.ruen atento conceptué localizada. en la. zono.
anterior del órgano i;ecretor de la. bilis hací.l
m:í.s de un año.
Permanecían con tinte icM:d co la. piel y In~
escleróticas, las deyecciones al binas muy irregulares, ca.si siempre presentaban, como dicu
Frerichs en estos casos, eolor amarillento intenso por la presencia. de la bilis más ó méno~
alterada.; biliinlvina., colesterina en forma. do
estercorina., biliverdina, etc, etc.
El color de la lengua, también ictérico, tl
pulso oscilaba entre 70 y 80 latidos y anunciaba. el termómetro poca. diferencia. en la mar.
ca cnlorimetra normal.
Era indudable, 6. priori, que el diagnóstico
no admitía error y la primero. ideo. fuú la I\•
plicación de un moxa y propinar cada cuatro
días un drástico de píldoras antibiliosns unl\s
veces y otras un purgante
No se advertía cambio en el mal y el mox:i
dió lugar á una liaga superficial sobre el mismo lugar enfermo, que se estuvo curando cou
unguen to y sanó á los diez días.
Permanedendo estacionario el mal con nn
cortejo de síntomas, instituí el siguiente trabmiento.
Con un día de por medio hice qne ti:&gt;mara
por la noche de cinco á siete Pildoras del Dr.
Rosa y que en seguida. de la primera deyeeción consiguiente, se le nclministrarn. sopa sazonada de buena carne de huesos; que tomara después de la. cesaciún del efecto catártico,
una cucharadita. de Polvos de Seltzer en tres
cucharadas de agua aromatizado., que debía.
repetir dos 6 tres veces con inMrvnlo; que el
llía que no tomase )as piklorns, tomase vino
l'icjo generoso para comer y una. píldora ferruginosa (Píldoras del Dr. P eck) inmediatnmen·
te despues de cado. almuerzo y comiüa frngago.les; en virtucl de que el paciente se encontraba nn poco anémico evideutemente.
La mejoría comenzó en breve á establecerse y queriendo compro bar á lo que era debida
hice euspender el uso de las Píldoras de Ross
y surjfa el mal Rin tardanza y con nuevo. fuerza debilitaba al paciente.
Restablecí en su virtud el uso de dichas Pfldoras, agregando alternados baños muy rápidos, eulfurosos y salinos.
Cosa notable; el enfermo ewaciaclo, anoré•
xico, dispéptico, discrásico se levantó y recuperó prontamente las fuerzas y desput':s de dos
meses de invierno en este pais intertropical,
siguiendo el tratamiento ele referenda, t':l ha
sanado por completo y está en bt:ena salúd, y
es de rigurosa lúgica y justicia atribuir esta.
curación {das Píldoras de Vida del Dr. Ross.
Naturam l\1orl&gt;orum Curn.tiones Ostendlllli
e\ Medica.mentí.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Zarzaparrill~

~!/,~"'-::t

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del Dr. AYER

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}(oras

ae ensueño.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO,"]

'

:··

•

NUMEROB

�23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

114
~~EL MUNDO.''
SEMANARIO ILUSTRADO.

RLiroNo 434. -~ de las Damas núm. 4.-APAl!'l'ADO 87 B.
UXIOO.

Toda la correspondencia, debe dirlgln¡e
al Gerente de este periódico.

La suscrición á EL lllUND0 vale $1..25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
. .
Aviaos: á razón de $30 plana por cada publ•cac~6n.

Todo pago debe ser precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGITh"DA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~
dá. The Sganis American Newspaper ~ompany, 136 L1berty St. New York, E. U.u

~otas &lt;lt~ itorial.es.
Al revisar los últituoi, ejemp18res de la prensa americana que han llegado á buestra mesa de trabajo. no h~·
mos podido menos de r.:cordar el concepto.que de la misi6n ilel periodista ha expresado un escritor ha pocos
días: «La consecuencia natural de semejante absurda manera de concebir el periodismo, es la muerte de éste considerado como elemento intelectual, de propaganda y de
enseñanza popular, con cuyo caracte.r .~ª ~restado tan
eminentes servicio¡¡ ,i, la causa de la civihzac1ón...... n Los
periódicos americanos á que uos referimos, pueden responder en nombre de la causa de Ja civilización.
Como fieras hambrientas se han lanzado estos elemento.~ intelectuale-~ y de e1mñanza popular contra la per~onalidad de Mr. Bryan, el flamant~ c:1ndidato á la Pre.s1d~ncia de la República. Ya no se dmgen apóstrofes, smo msultos· ya no se arrojan reproches, sino infamia::. La caricat~a se apodera del joven leader y lo representa como
un héroe de encrucijada, como un bandolero de la ~eor
especie, digno de la horca. Ei:i ~na de nuestras págmas
reproducimos una de estas espmtualPs tllRl'ñanza!l con que
el lápiz del elemeiúo intelectual se complace en atacar al
novel candidato: Bryan aparece armado de un puñal y
á sus pies yace la patria her_ida ~e ~uerte por ~u mano;
al pie del grabado hay una mscripción: ¡el asesmo! ¿Son
estas armas políticas? ¿Constituyen medios lícitos en la
contienda de la cosa pública? ¿Hasta dónde 1&gt;stá permitido á un elemento de la cau.sa de la civilizaci6n emplear
tales procedimientos?
.
.
.
.
¡Y todavía si fuese la pasión política, el odio de partido la intol~rancia de grupo lo que motivara tales clesro~nesl Pero no! Puíiados de dollars arrojados á estos
hacedores de prosa nauseabunda y de canallescos gra•
bados por el partido hostil á Bryan, comunican movimiento á esta máquina que, semejante al carro del ídoio
del Indostán, va aplastando víctimas bajo sus pesadas
ruedas. ¿Y este sería el elemento de tnseñanza intelectual
que presta tan eminentes servicios á la causa de la civili-

zaci6n1 ..... .

Asentar en abstracto que la prensa es un elemento de
progreso, una tribuna, una cátedra, desde donde el sacerdote periodístico esparce su sacrosanta doctrina, es
hablar sin conocer el periodismo. ¿A qué prensa se refiere el escritor á que aludimos? ¿A la que resultó complicada en el escándalo de Panamá? ¡Pues fué toda la pren•
ea de Francia! ¿A qué periodistas? ¿A los que fueron llevados á los tribunales con motivo del asunto del peti.t sucrier? ¿A. lo$ que llaman a!lesino á Mr. Bryan?.......... ¿A
cuáles?......
Bajemos al ídolo de su pedestal. En el periodismo, como en todal! las órdenes de actividad intelectual,-pero
en ésta más que en ningúna otn,-solo hay una cualidad
que haga respetable al hombre que dispone de una pluma: la honmdez. Pero esta cualidad es propiedP.d del hombre, no de l!I especie; pertenece al individuo, no al grupo.
Un periodista honrado puede, en efecto, ser un elemento para la causa del progrese; un periodista que no sea
honrado hará más mal á una sociedad que el peor de loe
delincuentes.
Por fortuna, el periodismo mexicano, en el que existen
elementos impuros que lo desprestigian y lo de¡.,recian,
no ha llegado aún á ese grado de perversión moral que vemos imperar en la prensa americana, que no desdefla en
devorar buenos pedazos de ese esplén'dido banquete de
más de quinientos millones de pesos gastados por los partidarios de Mac Kinley en C!lbrir de ignomima al candidato Bryan, nota transmitida por los mismos periódicos de
la gran República!

¡JJmplacables!
El martes (1ltimo registró la prensa diaria un conato de
descarrilamiento en la línea del Ferrocarri! Mexicano,
sin desgracias personales. Los autores de esta jugarreta
anti-civilizadora, fueron capturados y puestos á disposición de la justicia.
Ahora bien, los cul'&gt;ables deben ser juzgados con arreglo á Ja ley de suspensión de garantías para esta orden de
delitos; pero como entre loq pa~ajeroq dt&lt;! tren se encontraba el Gobernador del Estado de P11ebla, sería posible
que algún espíritu filantrópico y Cllritativo tratara de in-

clinar al Sr. M:artínez á ejercitar sus sentimientos hu:
manitarioa.
En tal supuesto, el Sr. Gobernador debe rechazar t?-l.1
sugestión de esta índole, recordando que no era él la uru•
ca persona á quien iba dirigida el daño, y q,ue por lo ta~to no tiene el derecho de mostrarse compasivo con las vidas agen"\8.
La compasión del Sr. Martínez censtituiría una conculcación de las garantías sociales. :i:,a piedad, en cie~s
casos, es la forma más impía de perJud1car á la colectividad.

Qfl nuttJ.lJ ®obenmbor bel tli,trito.
.A.l referirno., al nombramiento del Sr. Rebollar, sólo
empleamos, la Bemana pasada, breves frases, contrayéndonos á la noticia antes que al comentario. La exaltación del Sr. Rebollar al importante puesto público que
hoy ocupa, tiene sin embargo su significación, y á ésta
debemos atender, como hemos hecho siempre que se .h"·
tratado de alguna nueva personalidad lanzada á la nda
pública.
El Sr. Rebollar es joven y es civil, lo que ya por sí sólo
constituyeunainnovaciónen el tradicional programa. E~a
vieja creencia que las cualidades de disciplina y s:..bord1nación pertenecían exclusivament1, :,J grupo militar, y
que todo elemento civil llevaba imbíbito ese gérmen de
rebeldía de que han surgido los politicastros. Este criterio se ha ido modificando, y en la actualidad se reconoce
que esas cualidades, necesarias en la política actual, son
patrimonio de igual modo de los hombres civiles que militares.
El nuevo Gobernador del Distrito no pertenece por
abolengo, herencia, tradición ó rutina, á ninguna clase
privilegiada de la so::iedad, y no entra por lo tanto con
los prejuicios ni con las sugestiones impueEtas por un alto medio, y que, al romper los muros del hogar, amenazan infiltrarse en la política.
.A.demás, el Sr. Rebollar es liberal, es honrado y es inteligente, una trinidad de dotes que lo hacen recomendable para el puesto con que ha sido favorecido.

ítJ.s último, micrabtos.
Hace toda\'ía menos de un cuarto de siglo, México se
hallaba dividido en pequeflas satrapías, al frente de cada una de las cuales se encontraba un coronel más ó menos improvisado: un Lozada, un Timouio Andrade, seflor
feudal dueflo de vidas y haciendas. Estos minúsculos bajalatos, estos aduares informes, se perpetuaban por herencia, y la familia dominadora, la casta privilegiada, la
dinastía triunfante, se conservaba enhiesta y osada, como
un amago constante á todos los derechos y una montafla de granito suspendida sobre todas las libertades,
Se ha necesitado que un poder superior, generado por
todos los intereses sociales, cimentado en las necesidades
de la Nación, inteligente y apto, haya venido á aplastar
á esta gusanera en la que se revolcaban ambiciones y
odios, voracidades cínicas é impurezas sanguinarias. Lo
qne ayer se obten/a por transacciont!s de habilidosa complacencia, en virtud de vacilantes acomodamientos y de
necesidades superiores, huy es posible realizarlo ya por
senderos más abiertos, por caminos menos tortuosoa é in•
extricables.
Y al lado de este ensanche del poder público, la muerte, la gran purificadora, ha realizado su función benéfica en
la Repúbhca, limpiando el snrco de mala simiente, asfixiando á los últimos microbios, producto de una descomposición sociai, 1&gt;n la que ya penetran buenos soplos
de aire puro v ealudable.
Expres~mos ePtas ideas, en vista de las constantes defunciones d11 caciques que en estos días hemos leído en
la prensa de la "República.

ll1lt1lític11 gen.eral.
RESUlIEN.-Víaje del Emperador de Rusia.-Su importancia y significación.-A travé~ de la Europa.-Es señal de
paz ó toque de alarma?
Aunque es seguro que habrá de producir rivalidades
agrias y mal sofocadas envidias, ya está decidido el viaje
del Czar á las principales cortes europeas. Por mucho
tiempo se había. pensado en esa eJ:cursion y los que
se dicen bien informados de las secretas aspiraciones del
gabinete de San Petersburgo, nos han hablado de Yacilacionee y perplejidades en el joven soberano, antes de decidirse á su gira transcontinental, que tiene apariencias
de ser recreativa, pero que influirá á no dudar de modo
efica1, en la política obscura y enigmática que hoy preside las decisiom s de todas las potencias.
Después de visitar Copenhague, d;inde. ea llevado Nicolás ll por atracción de familia y vínculos estrechos de
la sangre; después de regocijar su corazón y sustentar su
entendimiento con la contemplación de la corte del Rey
Cristián, ese anciano venerable, ese patriarca augusto,
que solo sobrevi ve á su muerta. grandeza y á eu pasada
gloria, al calor -:Je un hogar dulce y tranquilo, donde
llueven las bendiciones del cielo, como para compersarlo de las amarguras que llovieron sobre su pueblo humillado y roto en los campos de Holstéin; después de
reposar breve plazo en el seno de su familia, y olvidar
un momento las munificencias de Moscow, al dulce arrullo de cantos de niflos y gorgeos de aves congregados á la
sombra del auciano monarca...... á donde se dirigirá el
antócrata moecovita? qué visitará primero: ¿Berlín ó París? ¿querrá estrechar la mano de su angusto primo el orgulloso Hohenzollern y saborear .las fastuosidades de la

metrópoli imperial, antes que saludar á Mr. Faure, de
honrada apariencia burguesa y de noble sencillez repu- '
blicana?
Quien sabe! Pero no es difícil suponer que este punto
que á priwera vista parece de mera etiqueta, ha tenido y
debe tener en la mente del Czar, la consideración y la illlportancia que se merece.
Sea real y sincera la alianza franco.rusa como la suponen los· amantes de las glorias republicanas y los sofladores del anhelado desquite, ó platónica y acomodaticia como preten~en que sea los partidarios de la Triple.A.lianza
y los adoradores del derecho que emana de la fatalidad
de los hechos consumados, existe ó parece existir esa liga q11e une en comunidad de in_tereses y aspira~iones á
dos Estados poderosos, por enci~a de eus _propios enemigos, y no es cosa tan de poca importanc~a para comprometerla y convertirla en humo, por motivos de pura
cortesía.
Alemania cuenta con que la primera visita será para
ella y que para ser más significativa su presencia, el Empe~dor de Rusia asistirá á las mani&lt;?bras de otoño del
ejército germano, en tanto que Francia, por _su parte, ee
prepara á recibir de modo magnífico á su ilustre huésped, y dada la susceptibilidad del genio francés, que silbó al difunto Alfonso XII en las calles de París, por ser
coronel honorario de un Regimiento de Hulanos, no se
dispondría á s~mejantes derroches de lujo y esplendo~,
si sospechara siquiera que se quedaba en seiundo térm1no en la alta consideración del prócer á qmen tratan de
festejar.
Germanía tiene como el derecho de primacía por la na•
turaleza de 1,us instituciones, por la gloria militar que
irradió en la aurora de su constitución como imperio moderno· por su fuerza militar que asombra y maravilla á
cuant~s la contemplan; Francia es acreed?r'.1 ~ que se la
dé la prioridad, si no por el abrazo qu1:1 se 1ruc1ó en Cronstadt y se consumó en Tolón, sí porque ha sabido aflojar
pródiga munificentes los ~ordones de su bolsa y ha ~cudido una y otra vez á cubrir con creces los empréstitos
rusos.
Cierto que para el Czar tiene que ser deslumbrador el
estado floreciente del imperio alemán, hoy en el apogeo
de su grandezq., pero debe considerar qué potencia vital,
qué energía extraordinaria radica en la República francesa que á la vuelta de cinco lustros, después del año terrib"le ha sabido colocarse á la asombrosa altura que alcanz~ en la actualidad.
Difícil decidirse entre estas dos atracciones que lo solicitan. .A.cercarse á Guillermo es prenda segura de paz,
porque nadie se atrevería con la Triple Alianza, amparada por el coloso del Norte, y todo .s eguiría en el statu guo
que impol!-e la paz armada. ~r ~hrectamente á París, ea
anuncio a1 no de pronto rompimiento por lo menos sí de
la amenaza y sabresa!to constante en que han viv\do las
potencias, por los temores de la general conflagración.
Hoy como ayer, la suerte de la Europa está al arbitrio
y en poder del Autócrata del Neva.
En los pliegues de su n:ianto 111_!~ª como el dios ~e la
leyenda helénica, los matices del ms y la.e fulguraciones
de la tormenta. Que decida su omnipotente majestad.

X.X. X .
Agosto 20 de 1896.
~

A nuestros lectores .

~

Ya en p,·ensa el pliego de la novela FLOR DEI N(ZA
correspondiente á este número, sufrieron grandes imperfecciones los grab_ados, dific,i~es d~ repon~ en un
dia · 7&gt;0r eso no pudimos repartir dicho pliego, qite
rep~ndremos muy en breve, sustitugéndolo con las
páginas de novela correspondiente.~ á este mes, ofreciendo que con el primer núrnero de Septie:mbre da·
remos las ciento y tantas páginas que completm·án
la obra.
Acaban de llegar nuestra.~ prensas francesas para
el semanario y con motivo del cambio de instalación
que estamos haciendo en estos días, están sufriendo
algunas interrupciones nuestros trabajos. Pedimos
excusas á nue.~tros lectores, seguros de que los compensaremos con creces.

CONCURSOS
Están trabajando los señorea jurados para seflalar los
premios en nuestros concursos musicales y fotogrñfico.
No podemos urgir la resolución, por que su trabajo está siendo concienzudo, pero estamos st-guros de que en la
semana quedará resuelto.

Con el presente número recibirán
nuestros abonados las 128 páginas
de novela correspondientes al pre•
sente mes.
Pastas para los tomos de "El Hundo."
Como negocio absolutamente propio, el Sr. D. Pablo
Ledesma ha hecho fabricar unas hermosas pastas en rojo y oro,

23 AGOSTO, 1896.
Notas de la Sem.ana.
Los delegados al Congreso Pan-americano reuni-dos en México, publicarán en breve un m~nifiesto
en que se expresarán las razones por las que dicho
,congreso dejará de celebrarse.

Calle de Tiburcio núm. 20.

~amas Jistinguidas de la República.

Dícese que el Sr. Lic. D. Rafael Rebollar Gobernador del Distrito Federal, tiene el ánimo de suprimir el juego ~e azar E_ln la capital lle la República y
para consegmr su obJeto, está estudiando la forma
en que hará la iniciativa, que no solo abarcará la
clausura de casas de juego de baraja y ruleta sino
también la regtamenlación de apuestas en carre;as de
caballos, bicicletas y juegos de pelotaris.

El Gobernador del Distrito ha recibido una solicitud firmada por multitud de personas, en la que
se pide reglamente el uso de los organillos, plaga
que tarde y noche aqueja á los vecinos de esta Capital.
En esa solicitud se menciona un decreso expedido hace algunos afios por el Gobierno, en el que se
ordena á la policía perseguir á esos tocadores de
organillo como vagos pbrniciosos.

La Secretaría de Comunicaciones se ha ser,•ido ce-

der al Estado de Michoacán, para fomento de sus
línea.a 1elegráficas, tres mil se~ecientos cincuenta y
un ktlógramos de alambre y mil cuatrocientos aisladores.
. Dícese que tos ~sesinos del poeta ciego D. Austac10 Zepeda, en Michoacán, han dado también muerte ~n «La Me1,qui~era,». :.\J unicipio de .A.yo el Chico,
Jahsco, á Don Fehpe Villanueva, é hirieron á su esposa é hijo, así como á un mozo.

El próximo 16 de Septiembre se iMug...rará la presa construida en T!almanalco, Distrito de Chalco, la
cual es propiedad de los Sres. Robertson.

El miércoles en la maflana salieron de Belen rumbo al Valle Nacional, treinta rateros.
'
Fuer n conducidos á la Estación de Buena vista
en el vagón llamado el «Diablo» y custodiados por el
Sr. Miguel Cabrera y varios de sus policias.

El Sr. D. Ignacio de la Torre trata de llevar á cabo la construcción del Ferrocarril de San Marcos á

Tezintlán.

En la corrida de toros verificad.a el domingo en la
plaia de DuFango, un toro cogió al banderillero Cárlos L6pez «El Manchado. u
El asta del toro le entró por la ingle izquierda y
penetrando al abdomen destrozó órganos interesantes, rompiendo por último una costilla. El banderillero murió al dia siguiente.

El martes de la semana actual hubo •ma preciosa soirée
muaica', en la casa de la inteligente pianista, Srita. Elena
Padilla.
S~ tocó un cuarteto d11 Weber para piano violín, viola
y.violoncello,. y. un trío h~rrnosísimo de Lachner para
piano y dos v10hnes. Los eJecutantes fueron la Srita. Padilla y los Sres. Rocha, Posada y Cuadra.
El aplaudido clarinetista, D. Lorenzo Santibafiez ejecutó dos pieza&amp; que fueron muy aplaudidas.
'
La concurrencia, numerosa y distinguida, abandonó
aquel templo del arte después de la una de la mafiana.

Ya, á lo que se dice, están fijados en las esquinas los
C:1rtelones anunciando la venida de Maggi. El gran art ista llegará á esta ciudad en los últimos días del mes
para abrir su última y corta temporada el 1~ de Septiem'.
bre. Deseando que sea escuchado su CompalHa por el
mayor número. de personas, antes de regresará su patria,
ha yuesto precios d, abono verdaderamente económicos
Y a alcance de todas las fortunas.
Maggi presentará en el abono que va á abrir, un nuevo
repertorio que ha preparado en los últimos meses.
Es ?-e advertir que esta es la última temporada que
traba¡ará en México. Al concluirla se dirigirá á Yucatán, para de ahí emprender el regreso á Italia.
Han comenzado á llevar~e á cabo en el balcón del centro en el Palacio Nacional, las ob.:-as para instalar la Campana de la Independencia.
Esta es la mejor prueba de q1ie ha quedado fuera de
dud:i,. la autenticidad de esa reliqia histórica.
Dmge los trabajos, el Teniente Coronel D. Gilberto
Luna, Dir~.tor de la Maestran1,a, y dichas obras, que van
á ser prov1s1onales, consistirán en dos ménsulas de hierro, con sus pies de gallo y PUS chumaceras.
Aot_es de comenzarse las obras, se pesó. la Campana,
obteméndose un peso de 782 kilógramos. Se ha calculado que las obras que están efectuándose, pueden wostener un peso de dos mil kilos.
En el Estado de Yeracru;¡; las siembras prometen buenos resultados.
á dEl Sr. Don Federico Grandover partió para Zacatecas,
d onde_ va á terminar la decoración interior del teatro
e esa ciudad, que ha costado $2ó0,000.
El Cónsul General de los Estados Unidos, Mr. Critten•
&lt;'l~n. está trabajando en un informe que enviará á su Go~ler~o Y que versará sobre el comercio de la República
ex1cana desde 1880 hasta el presente.
fi Var~l\8. personas que llevan amistad íntima &lt;ion el se-

or M:m1stro ~e Hacienda, Lic. Don José I. Limantour,
hian dispuesto 1r á encontrarlo, en tren especial, hasta la
rontera del Norte.

A las siete de la mañana del martes llegó por el
Ferrocarril Central el Sr. General D. 1 annel González Cosío, acompañado de su muy estimable familia.
Como saben nuestros lectores, el señor l\Iinitro se
encontraba en Querétaro desde el sabado 15 próximo pasado.

El martes incendióse uno de los departamentos
de la negociación denominada Compañía Destiladora; funcionaron ocho bombas, siendo de éstas, seis
del Cuerpo de Bomberos y dos de la fábrica incendiada. También funcionó, con muy buen éxito, un
pluviómetro fijo de vapor.
Las pérdidas fueron muy considerables. La negociación estaba asegurada.

El martes salió de Nueva York para México el
1:1eflor Ministro de Hacienda Lic. D. Joeé Ives Limantour, pero como no hace el viaje directo sino
que regresa deteniéndose en diversos puiitOB' i.rribará á nuestra l\1etrópoli hasta fin del mes en ~urso.

Salió de esta ciudad para la de Nueva York el Sr.
D. Adolfo Bülfer, Cónsul General de México en Londres.
El Sr. Büller se embarcará en Nueva York para
dirigirse á Inglaterra.

115

El Congreso Obrero de la República invitó al Rr.
Lic. D. Rafael Rebollar, para que presidiera la solemnidad que en honor del ilustre Cuauhtémoc se
verificó el 21 del actual, á las doce de la mañana, en
la glorieta del Paseo de la Reforma, en donde se o~tenta la estatua del heroe.

Ha circulado muy válido el rumor de que van á
hacerse muchas y muy notables bajas en el arancel de
.Aduanas.

qUE VENDE A.. $2 7~.

La11 recomendamos á los interesados, advirtiendo que
los pedidos deben hacerse á dicho Sr. Ledesma,

EL l\fUNDO.

$rita. &lt;!onsuelo C-Fenodtio.
DE OAXACA.

[ De fotografía del Sr. Salas .A.rgüelles.]

El Sr. IugeniP.ro Do!! Ignacio G 1rfias, Administrador
General de Correos, por prescripción del médico aue le
ha asistido en la enf81"medad que ie aqueja, va á pasar
una temporada á Mixcoac, donde ya tomó casa en la calle de la Campana.
Ne- obstante la estación de lluvias, se procede con mucha actividad en los trabajo, de la línea férrea de México á Acapulco por Cuernavaca.
Simultáneamente se trabaja de Tres Marías á Cuernavaca y de Puente de Ix:tla á Cuerna vaca, para que luego
que los trenes lleguen á. la capital del Estado de Morelos,
puedan prolongar su marcha hacia el Sur, quedando inaugurada la linea hasta Puente delxtla.
El jueves comenzó á circuh,r en la ciudad de Puebla
un manifiesto del seflor General Don Manuel Santibáfiez,
en el que se dirige á Jos pneblos de aquel Estado, diciéndoles que acepta su candidatura para Gobernador del
mismo en el próximo periodo constitucional.
El lunes último fueron entregadas al Sr. Tomás Me
Lean, Administrador de la nueva Empresa de los Ft&gt;rrocarríles del Distrito, todas las pre-piedades de la antigua
Compañía.
Por ahora no l1Rbrá cambios en la planta de empleados que cominuarn,1 como hasta aquí, conservando á los
que por su antigüeuad y buenos servicios son verdaderamente útiles á 1a Compa.ñía.
Una de las primeras medidas-que se plantearán á la
mayor breved,,d posible-es el arreglo de los itinerario~,
aumento de viajP11 y au rnt&gt;nto de coches, y al efecto ya
pidió el Sr. ).[e Luan á los l!:~tados U ,1iJos nuevos coches
de los llamados ufmperi&gt;¼l.-s,» es decir, con »siento~ e11 el
techo y de una forma parecida á los ómnibuR¡ la parte
de arriba, del imperial, está abierta y es propia para el
verano.
La nueva Admini~tración piensa extender sus lit1eas
hasta Xochiruilco con el fin de transportar los productos
de aquella región.
El tren que regresaba á esta Capital trayendo á bordo
al Sr. General l\lena y al Gobernador de Pnebla, estnvo
á punto de descarrilar, accidente que , iba á ser causado
por cinco individuos que pusieron piedras en la vía.
~os cinco fueron aprehendidos, y serán juzgados por
la ley de suspensión de garantías.
El rniérco!P!' á las nueve de la maflana, por la línea del
Ferrocarril Ct&gt;utral. en el tren ordinario de pasajeros,
partió p1ml Xu.-va York el joven Capitán del Cuerpo de
Ingeni1:1rofl, U. Porfirio Díaz, quien, como ya lo saben
nuestro8 lt:ctores, \'a á I nglarerra á perft'cciouar sus estudios.

R~lativo al asalto de la Aduana de Nogales, hase
publicado lo siguiente con fecha 14 del actual:
«La Aduan.l ha sido asaltada por varios bandidos
qt1e fueron rechazados, dejando ocho muertos y un
prisionero. Nosotros tuvimos cinco muertos y tin
herido. Por el correo pormenores.»
«Cerca de setenta yaquis asaltaron la Aduana mexicana, donde esperaran hallar gran cantidad de dinero. El asalto fué el miércoles 12 á las cuatro de la
maflana. Pero con antel"Íoridad el dinero había sido
trasladado ií otra casa, mientras se hacían algunas reparaciones en la Aduana. Frente á ésta había cuatro
guardas, y sobre ,illos hicieron fuego primeramente
los indios, matando á dos de los celadores; los otros
corrieron hacia el interior del edificio y cerraron perfectamente la puerta.
«El destacamento de Arizona se puso inmediatamentn
sobre las armas, y en general se armaron todos los veoi.
nos. Inmediatamente comenzó el ataque á los indios, qu-,
muy pronto se vieron rodeados de una multitud de gente armada, por lo cual se vieron precisados á huir.
El Banco Nacional ha recibido de la .A.dministración
de Rentas Municipales, la suma de $55,000, por cuenta
del tercer trimestre del pago drl Ewpréstito Municipal.
El mismo Banco ha enviado á Londres, 36,090 libras
esterlin8!', para cub~ir el cupón que se vence en Septiembre próximo.
La Sllprema Corte de Justicia de la Unión ha resuelto,
después de revisar el amparo que concedió el Juez 1? du
Distrito de esta Capital al Lic. D. Francisco Espinosa
quien se encuentra encausado por el delito de abuso d~
confianza, que es de revocarse y se revoca la determinación del inferior, y se notifique al interesado que la justicia federal no lo ampara ni proteje contra los actos de
que se queja.

PERSONAL.
Er, SR. DR. D. Luni CARRIÓN.-Pnblicamos el retrato
del Dr. D. Lnis Carrión, que falleció en Jalapa el 14 de
Junio próximo pasado á la avanzada
edad de 80 años.
El 27 de Octubre de
1836serecibió de médico-cirujano en 1a
Facultad de México.
Ptirteneció á varias
Asociaciones cient.íficas d e 1a Re p ú •
blica.
. Prestó á la patria
importantes servi•
cios en días aciagos,
en s11 puesto de médico militar desempeñado durante 40
años en e! Cuerpo
Médico del ejército·
después sirvió, en Jo~
últimos años de ~11
vida, en la Comisión
Geográfica exploraL..._
dora.
J?urante PI largo
.
.
.
periodo en qne Pir·
v1ó, 1&gt;n el CuPrpo l\Iérl1co, contribuyó á su organi✓.aciún
y mejora, en medio de las azarosas circunstancias de 1-'
época.

~-- ~--_¡

�Horas de ensueño.
Quien no ha pasado por eeas horas en
que_Ja vida se suspende en todo el organismo, para encontrarse solo en el esplritu :f en qu_e el_. espíritu se sumerge
en el piélago sm riberas del ideal! Horas de ensueño llamamos á eeas horas
divinas de que nos habla con su lenguaje mudo la mirada de eea hermosu1 a
griega, de eea regia beldad antigua tra~ladada al lienzo por habilísimo pinc1·l.
Descanea su brazo, prodigio de la curda sobre el ánfora envuelta en la luz ti•
bia del riauefio sol de Helos su espíritu
tscala excelsas diafanidadee'. .....
No la despertéis.

IDamas distinsuidas de la República.

LA ARMADA INVENCIBLE.
Ah~ra que tanto Fe habla de guerras
marítimas y se consultan las estadíHicaa navales, no deja de tener curiosidad el eBtado de la Armada Espaíiola In-vencible, cuyo fin desastroso por la tempestad es de111asiaJo conocido.
«E'STADO DEL ARMAMENTO MARÍTIMO
DE FELIPE U CONTRA INGIATERKA EN

1588.

Las Castillas di~ron: 13 galeones, 1, íOO
soldados, 300 piezas de artillería; D.
Diego Floree de Téllez , comandante.
Andaluc~a dió: 10 galeonee, un patache,
100 marrn~roa, 2,400 soldados, 260 pie
zas de artillería; D. Pedro Valdéa comandante. Vizcaya dió: 10 galton~e 4
pataches, íOO marinero~, 200 soldad~e,
250 piezas de artillería; D. Juan Martln~z deRecalde, comandante. Guipúzcoa
d1ó 10 gall'c,nee, 7 pataches1 700 mariIl:eroa, 2,000 s?ldados, 280 piezaa de artillería; D. Miguel de Oquendo comandante. Portugal dió: 10 galeon'es 2 na-·
víoa de tramporte, 3,000boldados' 1 300
mai:ineros, 350 piezas de artillerfa. 'La
Italia, compuesta de Nápoles, Sicilia Milán y algunos príncipes de ella, dió: 10
galeones, 800 marineros. 2,000 soldados
310 piezas de artillería, Martín de Bre'.
tendona, comandante. Además acudieron: 4 galeazas de Nápoles con: 900 esc~avos, 400 m_arineroa, 110 piezas de artillería; D. D1fgo Medrano comandante. 4 galeazas de .Nápolea ~n 1 300 esclavos, 400 marineros, 800 soldados 200
piezae deartil1ería; D. Diego M011¿ada,
comandante. 32 pataches con 550 marin_eros, 400 soldados, 180 piezas de artillería; D. Antonio Hurtado de Mendoza, comandante. 10 barcos rnmeros
para el servicio de los grandes navíos.
El total, con el resto de la Armada era
de 150 navíos, 22,000 soldados 1 500voluntarios, 5,800 marineros 3 200 piezas
de artillería, 2,500 esclavo;. 'La Armada que Su Majestad tenía en pie, era
compuesta de 23 navíos de guerra. Su
comandante ó almirante, D. Juan Lóp_ez de Medina, ea losquetenía: 700marmeros, 3,200 soldadob, 400 piezas de artillería, qne con los demás propios del Rey, componían:
60 galeone8, en los que babia 12 que se llamaban J os
Apóstoles. Cada galeaza tenia 300 remeros ó forzados. Esta Armada llevaba cinco terdoa eapai'iolea, que eran loa
verdes, amarillos, azules, colorados y blancos, mandados
por D. Diego Pimentel, D. Francisco de Toledo, D. A.Ion·
so de Luzán, D. Nicolás de Lira y D. Agustín Mexia.
Cada tercio tenía 32 compañías. Además de los cinco
tercios, había dos de portugueses. El Vicario general de
la ArmaJa era D. Martín de Alanzón. Había embarcados 6 obispos, 210 capellanes, 100 médicos ó cirujanos y
60 boticarios. El Duque de Medina se llamaba D. Luis
Ponce, y era su Almirante D. Juan Martínez de Recalde.
El Duque montaba el na do San Martín que era el mismo
que montaba antes el Marqués de Santa Cruz, y en el
que este Marqués había ganado la famosa batalla contra
los franceses en las i~las Terceras. D. Diego Pimentel
montaba el navío San ,lfateo. D. Francisco &lt;1e Toledo, el
San FelipP. D. Alanzo de Luzán, el San Pedro. D. Nicolás de Lira, el San Bartolomé. Y D. Agustín Mexfa, el
San Simón. De municiones de guerra llevaban: 120,000
balas de cañón de todos calibi·ea; 4,500 quintales de cuerda mecha¡ 7,000 moequetes y arcabuces; 10,000 partesanas; muchaA culebrinas y cañonee reforzados; 3,000
quintales de pólvora; con todos los utensilios, como cabrias, etc., para la artillería. De municiones de boca llevaba: 160,030 quintales de bizcocho; 460 sacos de harina;
1,600 toneles de vino; 7,500 quintales de queso; 300 toneles de vinagre; 500.000 quintales de habas; 2,000
quintale!&lt; de aceite; 400 quintales de arroz, y el agua correspondiente. Lillternae, hachones, farolee, lona ó cotonía, pez. canfora y plomo. Costaba esta Armada, en tocio, 30,000 ducados al día, y contenía 32,000 hombres
efectivos.»
UN A

23 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

116

PUil~ICA.CION MUSICAL.

Muy pronto se repartirán loa prospectos de la que va
á editar en esta capital el &lt;:onocido profesor D. Antonio
Cuyás. Sabemos que, ameno y variado el nuevo periódico musical llenará el vacío que se nota en nuestra pre1 s-1
' técnica, y por tanto nos atrevemos á augurar un buen
éxito al futuro colega.

La troupe de Maggi es una de las más
completas que ha llegado á tierra mexicana; el conjunto de las piezas puestas en
escena ea bastante acabado, y sin embar•
go, las dos temporadas han sido poco fa.
vorecidas. ¿Por qt'.lé? Se dice que la razón
de esta sin razón es el desconocimiento
del idioma. Pero señores por Dios! si el
arte no tiene idioma especial! Si no se·
siente en castellano, ni se si.ente en inglés,
ni se siente en italiano: el sentimiento
es cosmopolita. Y sino que lo diga Emannel, y que lo diga Coquelin, y que lo diga Sotorra-que recita en catalán.
Las auras del coliseo de San Felipe sean
para el inteligente actor italiano máa saludables que las que sopfan para nuestra
primer sala de espectáculos.
Por el momento, los únicos aires saludables son loa que corren en el Circo Orrin.
La Compañía de ópera popular ha merecido desde el p•imer momento la buena.
voluntad del público.Cierto es que hay
ahí artistas discretos-la Fons, Chole Goyzuéta, Ventura y Sotorra.
Y si á esto se añade uoa batuta hábil,
como la del aei'ior Julián, se tendrán vt-ladas muy agradables. El Campanone quP.
nos sirvieron la noche Jel martes no fué·
de lo mejor. La Sra. Fons, que en Rigoletto hizo una Gilda discretísima, no EL,
mostró tan feliz en la obra de Mazzn.
Ventura correcto, pero frío. Sotorra eufermo. Solamente el Sr. Hernández se su po nzarzuelar aquella noche.
Es verdad que para zarzuela, ahí eP
tá el invencible Principal. Y no es que
la Compai'ifa Arcaraz carezca de lunare,.
Ahí está, por ejemplo ......
Y además hay allí otro lunar auténtico: el que tiene 111 Srita. Rusquella e n hi
garganta.
Pero...... ahí me las den todas, comodecía el alcalde del cuento.
ÜBERON.

El. hoJUbre izquierdo,

$Tita. (!lotilae Gtcosta.
[DE TAPAOHULA.]

irttirtrhts.

Don Mauro Requejo era u1a hombre iz-•
quierdo. Creo que no necesito decir máe.
¿Lo habéis entendido? Pues me explicaré
mejor. ¿Ha sido la Naturaleza ó es la cos·
tumbre quien ha dispuesto que una mi-·
tad del cuerpo humano se distinga pl r
sn habilidad y )a otra mitad por su torpeza? Una de nuestras manos es inepta
para la escritura, y en los trabajos mecánicos sólo sirve para ayudar -á. su experta
compañera, la derecha. Esta hace todo
lo importante; en el piano ejecuta la melodía, en el violín lleva el arco, que es la
expresión, en la esgrima maneja la espada, en la náutica el timón, en la pintura
el pincel, es la que abofetea en las disputas, la que hace la señ~.l de la cruz en 1·1
rezo y la que castiga el pecho en la peni•
tencia. Iguales disposiciones tiene el pie ·
derecho_¡ si algo eminente :r, extraordina•
rio ha &lt;1e hacerse en el baile, ea ind 11da·
ble que lo hará el pie derecho; él ea tam•
bién el que salta en la fuga, el que golpea la t ierra con
ira en la desesperación, el que ahuyenta al perr o atrevido, el que aplasta al sucio reptil, el que sir ve de ariete·
para atacar á un despreciable enemigo que no merece ser
herido por delante. Esta superioridad mecánica, muscular y nerviosa de las extremidades derechas, se extiende·
á todo el organismo: cuando estamos perplejos sin saber·
qué dirección tomar, si el cuerpo se abandona á su instinto, se inclinará hacia la derecha, y lo&amp; ojos buscarán,
la derecha como un oriente desconocido. Al mismo tiempo que en el iado izquierdo todo es torpeza, todo subor•
dinación, todo ineptitud: cuanto hace por sí resulta toicido, y su inferioridad es tan notoria que ni aun en desarrollo puede igualar al otro lado. La mitad de todo hom- ·
bre es generalmente más pequeña que la otra; para equi ·
librarlas, sin duda, se dispuso que el corazon ocupara el,
costad() izquierdo.
B. PÉREZ GALDÓS,

Ya han aparecido
er las esquinas de la
apacible y burguesa
capital de la República grandes cartelones anunciando el
feliz advenimiento
de María Alvarez
Tuba u, 1a elegante
actriz espai'iola. El
cav. Maggi anuncia
su reaparición en .Arbeu, el próximo 1~
de Septiembre; todo
lo cual unido á los
ebpectáculosque hay
en explotación da un
Otro pago de $1,048.31 de "La M utua"
total de cuatro ComEN HUAMA.i.~TLA.
pafiías: una dramática italiana, u na español a, una de ópe"La Mutua de Nueva York," en Huamantlla, Estado de Tla.xcala.
ra pol)ular y la de Excelencia de su forma de SEGURO denominada CON DEVOLUCIO!I D~'
tradicional é impe- PREMIOS.
Huamantla, Agosto 14 de 1896
recedera zar z u e la.
Sr. D. carios Sommer, Director general de "La Mutua" de Xew
Confesemos que son
muchas Compafiías York en esta República.
México.
PEDRO VENTURA,
para nuestro modesMuy distLsguido seilor mio:
to
pjblico.
El
se
Bañtono de la Opera. Popular.
Cumple á mi gratitud dirigirle la presente para manifestarle que
contenta con poco: ante el Sr. Lle D. Agustin Maldonado, Juez de 1os Instancia de esr.e
Distrito,
el Agente ll'r. Antonio A. Ntljera, su enviado especial, ha e'\·
con nna tandita semanaria tiene para sus escasas nece- tregádome
y recibido yo á. mi entera sstisfacción, los UN MIL CUAsidades. En cuanto al a1 te. ...... que informe el Sr. Mag- RENTA Y OCHO
PESOS TREINTA y UN CENTAVOS [1,018.31 cs.] importe
gi. Diez mil buenos, contantes y sonantes pesos depre- de la póliza número 721,932, que en esa poderosa Compailia el seilor
mi
fina.do
esposo
H. Ruiz y Moreno des,gnándom" su
ciados lleva perdi&lt;10s el infatigable actor en sus campa• beneficiarla, tomóSr.enD.21Ansdmo
de Octubre llltlmo.
fiasen ePta ciudad. En su tournée por los Estados, YuAquella cantidad fórmanla $1,000 valor original del Seguro, más
catáu y Oaxaca han sido propicios al artista. Esto depri- $48 31 valor delos premios que pagó mi cita.do esJ&gt;O-so, y que esaCompail1a me devuelve con la Integridad y eficacia que le son peculiares
mirá un tauto nuestro orgnllo cortesano. En su tenaz hacia
todos los asegurados. Por ésto, honorable señor Director, conlucha.contra el desvío del público, ha habido noches oue s!Rnole
en la presente pe.ra su publicidad, si lo juzga conveniente,
el trinnfo a1tíatico se ha encontrado en razón indirecta m1A votos de gratitud hacia usted y hacia esa grandiosa Institución
de
Seguros
Mutua'' á quien bendiclré siempre juntamente con la
del financiero. Recuerdo qne la noche de Los Apareci- memoria de"La
mi previsor esposo.
dos ser, candaron en la c.. 111aLl11ría de nuestro gran TeaCumpie A mi deber entregar para su cancelación la referida póliza,
tro Nacion11l algo así comn cuarenta y tres pt'EOS 18 cen- y suscnbirme de usted respetuosamente s. S.-CARLOTA L. DJ!: RUIZ-ta ,·m. ¡ ~:" \'t&gt;rdad que se t ratuba dtl u;trenu de una obra -Me consta el acto referido en la carta que ant.ecede.
Huamantla, Agosto 14 de 1896.-A. MALDONADO.
de autor deiocouocido en :U, ideo!

23 AGOSTO, 1896.

117

EL MUNDO.

LOS AMOTINADOS DE VILLA ALTA,
A instigaciones de algunos deEcontentos y con pretexto
de la nueva Ley de Haci, nda, ioiciose en :Marzo último
en Tlacolula, utia sedición que alarmó á todo el Estad:&gt; de
Oaxaca,y deque y:. tienen conocimiento nuestros lectores.
A la intentona de Tlacolula, respondieron con trie te eco
los sucesos de Zimatlán en que fueron víctimas de las
desenfrenadas turbas dos hijos del Jef0 Político Sr. .Per·
(ecto Nieto y algunos soldados del 3er. Regimiento; fueron
incendiados los edificios públicos y donde á no dudar bubiéranse lamentado mayores desgracias sin la heroica resistencia que con nueve hombres dotados á veinte cartuchos por plaza, hizo durante toda la noche el Teniente Tomás Torreblanca contra más de 2,000 indios, si armados heterogeneamente, no por ello menos desenfrenados y salvajes como C?n mengua de la civilización demostraron en sus hornbles fechorías.
Abiertas aún las tumbas de los asesinados en Zimathín,
los sediciosos cayeron sobre J uq uila, robando y matando
á mansalva, y sin encontrar dique que contrarrestara el
empuje sangriento de aquellas hienas que corrian insaciables en busca de nuevas vlctiwas que inmolar, de nuevos mártires que conducir al sacrificio en holocausto de
sua desenfrenadadas pasiones.
El Jefe Político, el Presidente l\Iunicipal, el Juez, el
Telegrafista y algunos'particulares é indefensas señoras,
sucumbieron acribillados de heridas y honiblemente
mutilados, á la sed de sangre de la chusma asaltante y
lo~ cadáveres fueron quemados en montón en la plaza
principal de Juquila, mientras á salto de mata corrían en
busca de seguro asilo, á través de las montañas, aquellos
pacíficos vecinos que lograron e~capar á la horrible matanza y áquienes por usar calzado y pantalón, consideraban
como enemigos los implacables .~ans-c11lottes de la última
revuelta
Satisfechos sus criminales instintos en Juquila, lanzáronse los sediciosos sobre Jamiitepec, pero apercibidos
para su defen@a los costei'ios, dirigidos por su valiente
Jefe Político D. Cristobal Palacios, ayudados á poco por
fuerzas del 4? Batallón, lograron diseminará los desalmados, no sin hacer algunas importantes aprehensiones.
A iaiz de los sucesos de Juquila y cuando la especta•
ción pública estaba pendiente de las ocurrencias del Sur
del Estado, en Villa Alta distrito siempre pacífico de la
FUENTJ;J HISTORICA EN LA CIUDAD DE CHIAPA DE CORZO,
Sierr~ y sin que tomaran parte loa indios de Sierra de
.
.
Juárez, estalló un motin mejor organizado, aunque
con 1g~al_ pretexto, titulándose uno General, otros _Coroneles y repartiendo á diestra y smiestra grandes gerarquías, asumen los faacmerosos la soberanía en el Dis•
trito, desaparecen las autoridades y quedan fungiendo como tales, con nombramento del General de Brigada, los principales cabecillas de la asonada.
No podía el Gobierno permanecer inactivo en vista de tales sucesos; y en efecto
con inquebrantable energía emprendió la persecución de los instigadores de la asona: •
da, lo6 ran!1o ~prehenderlo¡¡¡_y some~iéndolc,s á _los tribunales correspondientes.
· El activo ¡uez del distrito de Villa Alta, Lic. Ismael Colmenares ha dado término
ya al proci:so que incoara contra loa cabecillas y principales cómplices (cuyos retratos publicamos) y dado su fallo, conde,1ando á penas de doce á veinte afias á cada
uno de lús jefes y subalternos de la revuelta.
La ci~dad de Chi9:pa de Corzo, cabecera de Departamento en el Estado de Chiapas, la pruuera población quefund~ron los espai'io_les _en aquella lejana zona, fué erigida por Re~I cednla de 1527, en capital de la provmcia de uLas Chiapas» dependiente
de la Capitanía lieneral de Guatemala.
A_sentada en la marg~n derecha del caudaloso Grijalva, sus recursos naturales son
cu~ntiosos ~omo proporc1on~dos por las_fért!les vegas del rio, solo comparables por la
ex,~uoe~anc1a de su vegetación, y ~rom1scmdad de cosechas, con las del famoso Generalife, cmturón de plata de la mágica Alhambra y fecundador infatiaable de los cármenes ~e la snl ana de Oriente, la simp,ítica Granada.
"
Ch1a.pa, ~una del ~reclaro D. Angel A_l_bino Corzo, Gobernador que fué de aquel
Estado y qmzá ~I mas notabl!l de sns h1Jos, cuenta en la actualidad ocho mil habitan~a. La población presenta r1suefio aspecto y el_caTácter de sus moradores, franco,
~~1110 y alegre, como los de nuestros pueblo~ situados en zona más que templada
mc1ta á permanecer algunos días en la histórica ciudad.
'
En sus cer~anfas descúbrense importantes vestigios de construccionea anteriores á
13: época colonrn\ y a~u queda por explorar uEl Sumidero,» cortadura de una profundidad mayor de trescientos metros, por la qne se precipita el rio y á las que valien~mente se arr?jaron con sus mujeres, hijos y riquezas, los moradores de la población
mdígena ~e Chiapa, antes que caer en manos de los españoles capitaneados por Diego
de Mazanego~, fundador más tarde de San Cristobal Ciudad Real en el Valle de
Jovel.
'
Entre las antigüedades históric_as más notables en aquella aiudad, ocupa el primer
lugar la fuente,_ cuyo grabado J?Ubhcamos, que afecta forma de corona imperial y débeae á Fray ~odr1go d~ León, quien en 1762 ctió cima á su obra, proyectada poi· el mismo entendido arquitecto pocos años antes.
El material em1;&gt;lea&lt;io en la construcción es ladritlo rojo de cottaistencia incalculable, y que parece vitrificado, obtenido en las inmediaciones de Chiapa. Las caprichosas molduras y remates ~el histórico ~onnmento en cuyo centro se halla una fuente
d~ unos 10 metros de d1:,imetro, que sirve para el abasto de la ciudad, son tambien del
mumo barro que l~s ladl'lll'?s y consér•·ase en perfe~to estado, apesar de que el mo•
numento cuenta ciento tremta y cuatro afios de existencia.
. El torreón que se Yé á. la izquierda del grabado, contiene una escalera que permite el acceso á la azotea del edificio, desde donde se disfruta del espléndido panorama que ofrece las pintorescas cercanias de la ciudad Capital del Estado también durante 1~ adcr~iuistración del patriota ~eneral D. J. Pantaleón_ ~ominguez.
'
. C~•apa tiene Ta honra de habt;r sido el centro del plebiscito que se formó para
discutir desp1!és de la consumación de nuestra Independencia, la anexión de aquel
Estado á l\~éx1co y _en el que por notable mayoría de votos se resolvió agr':'garse á Ja
confederación mexicana.

~uriosidades de @Me:&gt;&lt;.ico y el e:&gt;&lt;.tranjero.
Una fuente histór ica.

Un prodigio de equ ili b rio.
- - ~· -

~

E_l gr.ibadn q1!e pn h_licamos, es la más exacta reproducción fotográfica de una pagod a existente en B1rrm1n1:1.
A ~e~ir verdad, no posee las colosales proporciones ni el fastuoso lujo de ornaII?entación qn~ !'~ admir~ en las_grandes pagodas de Rangoon, l\Iandalav ó Bangkok
smo qne su principal mérito cons1.Ste en el lugar en que está ubicada. ºComo 80 ve'
~rgueee sobre_ una enor11:e roca de fo~ma casi esférica, que sitnada en la cima de nn~
taoáit~a Y ca~i desprendida de su as1~nto, _parece i1u_spendida sobre el valle y pronr ar t:n e) torrente que á sus pies ru¡e, al arro¡arse en una sima.
i Un_ tunsta rngl~s que ha contemplado tan arriesgada construcción, define así Ja
mpÍesión de entneiasmo que le cau~ara: uEs un gigantesco signo de admiración con
que os hombrea han puntuallo la obra de la naturaleza y de Dios.
'
UN PRODIGIO DE EQUILIBRIO.

�EL MUNDO.

.l18

ras obscuras, provistas de
objetivos cuyos obturadores se levantaban á intervalos regulares por aparato¡¡ ingeniosos que mo·
yfa la electricidad. Des·
de esa época, el célebre
· fisiólogo :Mr. Marey ha
venido útilizando la cronofotografía para el estudio de la locomociún animal, del vuelo de las
a ves y otros fenómenos fisiológicos.
Estos y otros autores
que en el asunto sa han
ocupado, se dedicaron todos á obtener pruebas sucesivas en número restringido, haciendo la descomposición ó el análisis
EL SAC'EROOTE PERIODiSTICO.- (Y &lt;"•a~e nuestro e&lt;litorial.)
del movimiento, pruebas
qúe estu :;,iaban después y c:&gt;mparaban separadam¡mte.
La causa hállase hoy en revisión en la Suprema Corte
Pero se consideraba como un problema difícil de 1eeolde Justicia de aquel Estado, y espérase la conñrmaciún
ver la reconstitucion de la Rintesis del movimiento. Las
de 'as sentencias, no ob~tante figurar entre los condenados algunos adolespentes, ·á juzgar por los retratoe.
tentativas de los experimentadores á este fin encaminaEs necesario que las autoridades del Estado de 0.1xaca dlls, consistían solamente en la recomposición de veiI:tsean inexorables con los asesinos y perturbadores del or- ticinco á treinta pruebas.
J\Juy recientemente, Edisson ha logrado realizar esta
den público y más aún con los instigadores de tanta
tropelía como allí se ha cometido, persuadidas de que, síntesis por medio del aparato que llama kinetoscopio,
si la indiada salvaje ha sido el brazo ejecutor, el cere- y en. el que, los espectadores, aislados, pueden ver larbro en que germinó tan vandálica idea lo forman los gas series de pruebas fotográficas, sucediéndose á cortfsitinterillos y caciques de los pueblos, audaces al concebir mos intervalos, representando escenas animadas muy cuy ocultos cobardemente á la hora de levantar la salva- riosas. con duración de cerca de treinta segundo~.
Pero animada de movimiento continuo la banda pelicu ·
je bandera de rebelión.
lar donde están pintadas esas escenas, para dar una impresión perfecta, no debe verse cada prueba sino duranLa novedad del día en México.
te un tiempo muy corto, que apenas llega á unos diez milésimos de segundo.
EL CIXE;\fATOGRAFO DE LlThfiERE.
En tales condiciones, la iluminación es muy débil, se
necesit-a un objetivo muy luminoso, las escenas tienen
El aparato de los Sres. Lumiere, que acaba de exhi- poca amplitud en profundidad, se destacan s0bre un
birse con buen éxito en esta Capital, es una admirable fondo obscuro, y lo o:ienos eon necesarias treinta prueaplicación de la cro.nojotografia, que maravilla por su pre- bas por segundo para dar á la retina una impresión concisión y sencillez.
tíuua.
A poco que la fotografía había progresado lo bastante
El cinematógrafo no tiene estos inconvenientes: dismipara producir pruebas instaritáneas, los sabios se propu- nuye áquince el número de pruebas por segundo; se puesieron emplearla con el objeto de fijar escenas fugitivas,
de contemplar por muchas personas á la vez, proyectanque luego pudieran ser objeto de estudio y de medita• do en una pantalla escenas animadas que duran más de
ción; así es como en 1874, Janssen se sirvió de su revól- un minuto; la amplitud á la cual pueden apreciarse los
ver fotográfico para la observación del paso de Venus objetos, no es limitada, y puede repr1-sentarse la animapor el disco del sol, y M:uybrigde, de San Francisco Ca- ción de las calles y las plazas públicas con todos los delifornia, obtuvo en la misma epoca series de fotografías talles de la realidad.
de objetos en movimiento, por medio de cuarenta cámaYamos á procurar dará nuestros lectores una d,:scrip-

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..:.___-------L.~

~- __.:¡___---'-~d...___,..._.:......,_._..-...:.:..;.~-......--:-LOS REVOLTOSOS DE OA..i:ACA,

23

AGOSTO,

1896

ción breve del aparato de loe Sres. Lumiere y de su íuncionamiento ingenioso.
La banda p&amp;licular, en la cual están fijas las imágenes
con la apariencia de fotografías ordinarias, tiene quince
metros de largo y tres centfmetros dt ancho. De ambos
lados hay perforados agujeros equidistantes, que corresponden á,cada imagen.
Las di versas pruebas obtenidas á intervalos de un quinceavo de segundo, son rigurosamente semejantes, de
modo que si se superponen dos imágenes cualesquiera,
las partes que representen objetos inmóviles coincidirán
exactamente, y las que representen objetos movibles tendrán posiciones cuya diferencia equivaldrá al movimiento efectuado en los momentos de obtener ~as pruebas.
La banda en rol lada sobre sí misma y encerrada en una
caja por encima del aparato, está sostenida por una especie de carrete metálico, sale por una abertnra, desciende
verticalmente, rodea un segundo carrete, sube, pasa por
encima de otro carrete y va á enrollarse en él. El movimiento de la banda se obtiene por un manubrio que a.
~avor de un ingenioso sistema de multiplicación y de engranajes se comunica á los carretes y á los tallos metálicos que los sostienen, y á un tambor de doble disco.
El ingenioso y complicado mecanismo del aparato hace que la banda al desenrrollarse vaya á presentar una

EL GENEltALÍ811[0 P. MORALES Y SU ESTADO MAYOR

imagen delante de una abertura cada quinceavo de se•
gundo; esta abertur.1 e~ atral'esada por un haz luminoso
de poderosa ioten~idad, que por un juego de lentes, proyecta la imagen real aumentada hasta el tamaño natural
en una pantalla transparente, donde puede ser observada
por espectadores colocados en dos salones contiguos; los
unos, los que está.nen el mismo salón que el aparato, podrán percibir por reflexión la imagen proyectada, los
otros, los del departamento vecino, la verán á través de
la pantalla, pero todos con la ilusión de un cuadro vivo.
Si al pasar las imágenes por delante de la abertura que
las ilumina eiguier&lt;\n un movimiento no interrumpido,
las figuras proyectadas en la pantalla participarían de
ese movimiento que el ojo del espectador no podría.
seguir, pues apenas habría tiempo para impresionar la
retina. Por eso el mecanismo está dispuesto de modo
que la película no se maltrate en la excursión que tiene
que efectuar pur las partes principales del aparato, Y
arreglado con tanta precisión, que la banda y las imágenes que lleva_quechm inmóviles durante los dos tercios
del tiempo; tll otro tercio se emplea en la progresión de
dicha banda, durante este intervalo se interrumpe la
proyección de rayos luminosos, y mediante la persistencia de las impresiones en la retina, que dura un vigésimo
de segundo, el ojo percibe una serie de impresiones lumin.&gt;sas, que le causan la perfecta ilusión de cuerpos en
movimiento, por la prodigio•a y bien calculada celeri•
dad con que se suceden las impresiones, sin darse cuenta
de las intermitencias de la luz, por lo mismo que han
quedado y no han podido interrumpirse las impreJiones
que persisten. Pasando la luz durante dos tercios del
' iempo total no eenecesita de un alumbrado muy fuerte.

2:3

AGOSTO,

1896.

El mismo aparato sirve para obtener
las pruebas negativas y positivas, recibiendo en la banda sensibilizada las imágenes que se deseen, por medio de un objetivo ordinario de fotografía, y lográndose así obte.,er hasta novecientas pruebas
por minuto del cuadro más animado y
más lleno de movimianto y vida que se
pueda imaginar.
El aparato Lumiere será un recurso precioso para el estudio de los movimientos
por medio de la fotografía. No sólo podremes apreciarlos en sus detalles más delicados y sus distintos períodos, sino que
podremos multiplicarlos a voluntad, graduarlos, dividirlos y prolongarlos; y como
la velocidad del aparato depende de la
mano que se aplica al manubrio, está á
nuestro alcance al reccnstituir el movimiento, al hacer sus síntesis, efectuarlo
con la lentitud que se desee según el objeto de estudio.
Como ilustraciones de eeta sucinta descripción, acompaflamos estas Hneas de un
grabado, que esjae-símile de ana banda
de pruebas fotográfic¡¡s, obtenidas por el
cinematógrafo; representa el almuerzo de
un niflo, acompañado de sus cariflosos
padres. Las imágenes deben verse de iz•
quierda á derecha, para formarse idea de
la sucesión de los movimientos.
También publicamos otro grabado que
representa al Sr. Lumiere, obteniendo
1&gt;ruebas negativas por medio de su proce·
di miento.
In\'itados la semana pasada por el Sr.
Ingeniero Don Fi,rnando Ferrari Pérez,
asistimos á la prim3ra sesión de cinematógrafo que en la capital se daba, y que·
damos altamente complacidos. ¡Qué ilu•
sión tan perfecta! qué hermosas vistas se
desplegaban ante nuestros ojos admirados, con la vida y movimiento de la realidad!
Felicitamos al Sr. Ferrari, porqueJ ha
,sabido arreglar un edpectitculo digno de
un pueblo culto.

EL MUNDO.

119
Afortunadamente, pudo levantarse y
correr hácia su casa lo más de prisa que
se lo permitió el sobresalto y el quebrantamiento general de cuerpo que ~ufrfa;
la mano con que tenía la cuerda de la
cometa fué la parte. de su cuerpo más castigada: las primeras íalanjes de los dedos
estaban acardenaladas, como po~ la equimósie de una fuerte contusión, y las eegundas quemadas y cubiertas de ampollas; otras lesiones sufrió el niño, pero fueron efecto de la caida y leves todas ellas.
La cuerda quedó quemada basta el mismo
ovillo. .A.viso á los muchachos juiciosos y
á los padres de los que no lo son.

~1'~
Lo que se puede ver d,sde un globo.
Las observaciones desde los globos cautivos son más fáciles en la mar que en
tierra adentro, á causa de la mayor uniformidad de las corrientes atmosféricas,
sometidas en tierra á los cambios bruscos
que se prouuces por causas diversas.
Algunas experiencias hechas en plena
mar con globos cautivos, han demostrado que desde la altura de 400 m~tros no
es posible ver el fondo del mar, en profundidades que permiten verlo desde la
superficie del agua. Con una luz favorable se pueden observa~ perfectamente bajos de rocas ó de arena en profundidades
de s1&gt;is á siete metros, pudiendo verlos en
fondos hasta de 11 metros, cuando los bancos son muy extensos y de color claro.
En la guerra, los globos cautivos pueden, en ocasiones, ser útilmente usados
para 1·econocer las entradas de los puertos desconocidos y fijar con precisión la
situación de las fuertes baterías ú otras
defensas.

El lllarcado eléctrico de papeles y telas.

Según parece, se emplea. este procedimiento en Boston. La materia que se ha
de marcar, que puede ser cualquier maLA :-;OVEDAD DEL DÍA EN MEXlCO.- EL CINEMOTÓGRAFO LUMIÉRE.
teria parecida á un tejido, se humedece
con bastante oportunidad para sustraerse á la temible con un Hq•1ido buen conductor de la electricidad, por
EL DELEGADO DEL E31PERADOR DE CHINA
VIAJA CON SU ATAUD.
descarga. Hallándose la cometa á unos cien metros de ejemplo, agua, y se coloca sobre una placa metálica unialtura, y mojada, lo mismo que el hilo por la lluvia, ~e da á un polo de un generador de electricidad: se escribe
Li-Hung,--Chang se preparó contra toda emergencia produjo una descarga en la nube, siguiendo el hilo de la
entonces sobre la mat,eria que se ha de marcar, con un
de vida ó de muerte, cuando salió de Pekín para asistir cometa gran parte del fluido que fué á herir al niño, hapunzón metálico unido al otro polo del generador de ele.:iá la coronación del Czar de Rusia, en Moscow.
ciendole dar varias vueltas sobre sí mismo y deepidiéndo · tridad. Cuando la corriente atraviesa el papel ó la tela,
Li-Hung-Chang no solo se hizo acompañar por un mé- lo ácuatro metros de di3taocia.
se produce una acción electrolítica, la cual hace deposidico y por setenta y nueve personas de comitiva, sino
tar sobre la tela partículas de metal que siguen las líneas
que lleva entre su equipaje un ataud para recibir su catrazadas por el punzón.
dáver en caso de que muera durante la misión que le fué
Si la escritura no queda bastante visible, se moja la
&lt;:onfiada.
materia con un reactivo que pueda hacerla aparecer. En
El ataud es lo más lujoso que se pueda imaginar, está
lngar de un punzón E:S posible emplear un timbre 6 un
interiormente forrado de seda, y decorado en el exterior
rodillo grabado para la impresión continua. Parece que
con figuras de oro y con piedras preciosas. Costó 13,000
el platino da buenos resultados con agua pura.
libras. Dos de los acompaflantes de Lino tienen otra mi·
sión que cuidar del ataud durante toJo el viaje.
Ayuno durante un afto.
Tan pronto como Li-Hung-Chang llega á una ciudad
Y se aloja en un hotel, el ataud es colocado en un cuarto
No vamos á hablar de un competidor de Suooi. Nininmediato al ocupado por el estadista.
gún hombre sería capaz de pasar un afio entero sin proEl ataud está. en una caja, fuera del alcance de toda
bar bocado ni trago alguno, como lo ha hecho velis nolis
mirada indiscreta, y lo que de él ee sabe se debe á una.
una culebra ·iperina que ha servido de anima vili para
descripción que apareció últimamente en un periódico
los experimentos del Sr. Galien Mingaud.
ruso.
El reptil fué encerrado
una jaula el 15 de Julio de
1895, y allí vivió, sin comer ni beber, hasta el 20 de Julio
de 1896, en que murió de hambre. Un año y cinco días
Diversión peligrosa.
de ayuno absoluto. Al ser colocada en la jaula, medía la
culebra 58 centímetros de longitud y pesaba 54 gramos;
Lo es la de echar cometas en dias tempestuosos y de
depuée de muerta, midió 60 centímetros y pesó 37 gra1!llo puede dar fe un niflo de trece afl.os, residente en
mos; es decir, que en un afio creció 2 centímetros y per·Cateau, pueblecito próximo á Cambrai.
dió 17 gramos de peso.
Estepequeflo imitador de Franklin tuvo la impruden•
Además cambió tres veces de piel: en Agosto, en Oc-cia de remontar una cometa en un dia de tormenta; y
tubre yen Mayo. Que los ofidianos ayunan largo tiemp",
,aunque se apresuraba á recoger el hilo cuando sonaban
es cosa sabida. Pero es posible que nunca se haya obserlos primeros truenos y empezaba el chaparrón, no lo hizo
M. LUMIÉRE TO.MANDO NEGATIVAS.
do un ayuno tan prolongado en la culebra viperina.

en

�120

23

EL MUNDO.

que despunte el día, le bic:eron notar con gran sorpresa suya, y por espacio de varios días, que algunps
rnuebles del comed.:;r no guardaban, al amanecer, la ml8ma disposición en que los dejaban á la hora de acostarse.
Y la preocupación de esta idea, unida á la observación
t;NA SOXAMBt;LA.
sencill'i y siJJ malicia que una de las criadas se acercó á
hacerle cnn motivo de los ruidos ext,rru1o3 y frecuentes
/:,
i'i:E:un-día de campo, en UD festival sencillo. Ce- qne se dejaban oír en la casa á horas muy avanzadas de
lebrábamos el matrimonio de un antiguo cama- de la noche, despertó vivamente su curiosidad y puso
rada de colegio, con la hija de un rico comer- alerta el eapfritu de Eugenio, que en plena luna de
miel, se vió atacado por rudos sacudimientos de inquieciante de esta ¡,laza.
El tu,tch fué espléndido; se brindó par la felicidad de tudes y zozobras. En su alma sentía nuevamente el lade los celos.
los nuevos esposos, y, después del almuerzo transcurrie- tigazo
Mientras Lupe y la criada llenas de espanto, hablaban
ron rápidas las horas, amenizadas por el canto y por el
baile. El rubio champagne cantaba su canción de júbilo, de duendes y aparecidos con una candidez infantil, repunzando en los espíritus de aquel conjunto abigarrado, montándose á causas eobrenaturales para hallar la explicación de aquel misterio, Eugenio se indignaba sorprencon el ritmo al.-gre de sus burbujas locas.
Se lu1blaba de muchas cosas. Las conversaciones de ca- dido ante el enigma que se escondía á sus ojos y que
da gmpo giraban sobre distintos asuntos: uno11, comen- según él, se debía á la presencia de aigún hombre que
taban la animación de aquella fiesta; otros, se engolfaban intentaba manchar la honra de su mujer y pisotear su
en el piélago rernelto de discusiones de resabios filosófi- honor penetrando á sus habitaciones en horas avanza·
cos, y los más se entretenían ante el cuadro femenino, das de la noche.
No obstante que en su espíritu se alzaba la efervescenarrancando d,.l florilegio multicolor de sus sueños la frase galante di&gt; facetas diamantinas, ó el juramento de amor cia de una cólera rugiente, Eugenio aparentaba delante
medio escondido bajo el ropaje sutil de algún giro de sa- de Lupe la mayor tranquilidad y despreocupación, ti-abor epigramático. Los menos entusiastas, nos apartamos tando siempre de alejar los temores de su tímida esposa,
de la reunión en busca de aires más frescos y oxigena- á la que llegó á tra1;quilizar diciéndole que no temiera
dos. :N"os instalamos en el portal de la quinta, junto al nada; que esos ruidos y ese cambio que se notaba en los
enverjado, donde las enredaderas se desenvolvían en muebles del comedor, eran producidos por los saltos y
plieguPs caprichorns de verdura, en cortinajes de esme- carreras de algún felino hambriento que á esas horas se
ralda, que aumentaban la frescura del aire que llegaba á entregaba á sus cacerías nocturnas.
En nada culpaba Eugenio á su muJer con motivo de
nosotros en bocanadas sutiles. Allí fumábamos y charlábamos de mil tonterías que nos hacían reír; de pueriii- este negro misterio que tanto Je preocupó y en el que
daJes sugeridas ante el bullicio y la animación de la con- veía oculta la ruindad de algún hombre que profanaba
currencia que se revolvía en el modesto saloncito de la el santuario de su felicidad. Estaba convencido de las
quinta, haciendo derroches de frases rebuscadas y de ri- · valiosas prendas morales que adornaban á Lupe, y por
sas que fingían charloteos de paja1·e1·a alborotada. Y allí, lo tanto no había razones para que la hubiese culpado
·
en el mismo sitio del agreste portal donde nos hallába- en algo.
Cierta noche que Eugenio salió de su casa con el premos instalados formando corrillo, hacíamos comentarios
inofem i ,·os de la animación de aquella fieeta; veíamos la texto de arreglar un asunto de urgencia con un amigo
dicha y la alfg1·ía reflejándose en el semhiante de los des- que lo esperaba en los portales del hotel principal de la
poeados, y recordábamos las mil historias tristes de tan- población, se anduvo, como se dice vulgarmente, dando
tos matrimoni0s que, creyéndose felicee, han visto nau- tiempo al tiempo, mientras sonaba en el reloj la hora
fragar repentinamente sus dichas, en la onda negra de un que él había escogido para sorprender y castigar al infame malhechor que lo burlaba protegido por la sombra.
trágico desenlace.
Las dos de la mañana serían, cuando Eugenio se enca¡Con qné amargo entusiasmo y rectitud de juicio discurrió eneea vez el doctorcito, como llamábamos á Luis, minaba á su casa con la idea premeditada de entrará
sobre las veleidades de la fortuna y las ironías punzantes ~lla, no por la puerta de la sala, sino por las tapias del
de la vida! Sus reflexiones, hechas con un deja de infini- Jardín.
Con la agitación nerviosa que se experimenta en situata amargura y acompañadas siempre de una gran fuerza
de razonamiento, entrañaban una serie descarnada de ciones tan críticas como la en que Eugenio se hallaba, y
dolorosas realidadee, á las que dió más fuerza con 1~. na- tomando todas las precaucio~es que el caso requería, se
rración de una historia, referente á la vida de un matri- encaramó á los muros y luegc, descendió sigilosamente
monio feliz, tronchado en flor por la man'l espeluznante dirigiendo á todos lados miradas escudriñadoras. Dió algunos pasos hacia el comedor y lo primero que se ofrede una desgracia sin nombre.
Todos guardamos silencio, y Luis, encendiendo un ció á su vista, fué la opaca silueta de un cuerpo blanco
nuevo cigarrillo, principio de esta manera la narración que se movía entre la sombra.
Ante aquel cuadro abrumador Eugenio sintió en su ser
de su historia.
·
el paroxi¡;mo de una cólera rugiente; echó mano violenEn un barrio, no muy céntrico de la Villa, pero en un tamente al revolver que traía á la cintura, y acercándose
Jugar rieueñamepte pintoresco por la abundancia de su más á la visión que tenía ante sus ojos, gritó una frase
vegetación, se alzaba con graciosa coquetería, como un insultante al mismo tiempo que disparó sobre su presa,
nido de palomas, la portada de un edificio de elegante á la que vi6 caer al suelo como herida por un rayo.
Con la inmensa satisfacción del triunfo; con la vehescncille1., que contrastaba con las casas vecinas de cons•
trucción antigua, que tanto se distir.guen por su severa mencia que produjo en su sér la realización de la vensolidez y por su aspecto sombrío. Ese gallardo edificio, ganza justa, corrió con avidez sobre su víctima, y al trana el mdo amoroso de una linda pareja matrimonial. tar de reconocerla por las facciones de su rostro, retroEugenio y Guadalupe, quedespuésdecinco años de amo- cedió lleno de espanto; volvió á arrojarse sobre ella, y
res llenos de contrariedades é inquietudes, disfrutaban en la agitación tremenda de su inconciencia, estrechó
en completa calma las dichas dulcísimas de la luna de con desesperación, al cadáver, entre sus brazos dejando oír la explosión de uba inmensa carcajada. '
miel.
BENITO F¡¡;NTANEl:l.
Eugenio, que fué siempre un fiel amante, fué también
un gran celoso; pero esos celos, que tanto contribuyeron
Cosamaloapan, Agosto de 1896.
:i hacer más tormentosa y dilatada la vida de sus amores
con Guadalupe, dejaron de aguijonear aquel espíritu fogoso en el corto período de su vida matrimonial en la
ARIETA.
que fué siempre bueno, y en la que sólo tenía haiagos y
dulzuras para la mujer á quien había elegido por comToda tú eres divina,
pal'iera digna de su vida. Uomo esposo, fué un correcto
Toda tú eres hermosa,
ejem-piar ~e bondades, un ~iego enamorado de su compa¡Oh estrella adamantina!
.ñera, á quien veía, en medio de su hondo excepticiemo
¡Oh exhuberante rosa!
por la vida, &lt;'omo la única creencia, como la hermosa
Los cetros soberanos,
realidad que iluminara con las diafanidades de su amor
Las joyas imperiales,
y sus virtudes, las tinieblas que envolvieran á su espínSon adornos muy vanos
tu descreído.
En tus pálidas manos,
Eugenio nunca envidió, ni podía envidiar, la dicha de
En tus manos reales.
loe demás; porque en Lupe, como el cariñosamente la
U na coraza de oro
nombraba, tenía el manantial fecundo de todas las diCuajada de diamantes,
chas que la existencia le había negado siempre.
No guardará el tesoro
Lupe era una belleza física y moral, vaciada en el mol-El pálido tesorode_ del. car~cter de Sil esposo; e1 a fiel reflejo de sus ideas
De tus senos amantes.
é mchnac1ones, y nunca, en el corto período de su vida
¿A tus pálidas sienes
matrimonial, surgieron esos disturbio!:! y contrariedades
Quién dará una corona?
que eng~ndran los pensamientos opuestos y lo~ gusto;
Son muy puras tus sienes,
antagómcos. En esto descansaba la inmensa felicidad d"
¡Oh virgen! y ya tienes
los dos.
Un nimbo de madona!
La discreta vigilancia que ejercía coninuamente Pobre
Toda tú eres divina,
los pasos de su mujer, no obedecía á ningiin género de
Toda tú eres hermosa,
desconfianza que Lupe le inspirase, sino á la justa des
Aurora que ilumina!
confianza de los hombre~, á sus maldades y perfidias
Azucena olorosa!
.
que tanto temía como pusiese temerá las garras punY palpita en tus ojos
zantes de un chacal enfurecido. Eugenio era un eterno
El esplendor del día,
predispuesto con la sociedad, de la que se había formaY riegan armonía
do ~l .concepto más bajo y despreciable. Y esta predisTus tibios labios rojos ........ .
pos1c1ón y .desconfianza que llegó á sentir más horidáSi tu pie de alabastro
~ente arraigada durante su vida matrimonial, fué el móPisara alguna estrella,
v1 l poderoso que en mucho contribuyó á precipitarlo á
Y o llegaría hasta el astro
la Pima negra de su desgracia.
Para besar su hnella.
Eugenio tenía fé ciega en su mujer. Todo Jo sabía de
Toda tú eres divina,
~!la, menos qu~ fuese sonámbul~ Y Lupe, por desgracia,
Toda tú eres hermosa,
1gno~ab~ también e~e secreto misterioso de su vida. Por
Oh perla cristalina!
lo mismo, los dos v1.vfan tranquilos bajo el cielo infinitaOh flor esplendorosa.
men~e a1.ul de sns ~1chas y sus sueños. Pero las circunstancia de haber sido Eugenio uno de esos individuos
Jost JUAN TABLADA.
que duermen poco, y afectos á levantarse m~cho ante_s
Agosto de 1896.

AGOSTO,

1896.

23 AGOSTO, 1896.

Los .degenerados.

~

~ Auna cinta al vestido femenino para agn,gar uua.
moda en todo se mete. No Je basta quitar hoy-

~ pluma al sombrero, ni alargar las levitas para

f ~ reducir los pantalones, ni rntroducir ¡,alabras

de un idioma en otro, ni hacer que las gentes se q11eden
con tamaña boca abierta en presencia de un -¡.,elotari
fornido; tan aficionada es aquella reina y señora á la8 camisas de once varas, que la emprende con los mis1uos
achaques de la pobrecita huP.lanidad y, cuando menos se
piensa, ahi va uno nuevo.
De repente, se pondrán de moda los lobanillos y veremos á un señvr de esos que llevan en la cara hermanitoscarnales del Popocatepetl, haciendo gala de su enfermedad y dispensando miradas protectoras á los transeumee,
como quien dice:
-Ustedes no tienen este magnífico bulto sobre el ojoderecho.
Hace algun tiempo estuvo de moda la tenia. Los jóvenes de bigotes mejor atuzadoe, las damas más dietingnidas, los poetae más inspirados, los políticos más emiu.-ntes, se creían unos cualquieras si no sentían las ievolu•
ciones del bicho en sus intestinos.
Las pci·sonas bien conservadas que comían con moderación y que no sufrían mareos, eran vistas, así, sobre el
hombre, por las débiles pero capaces de tragarse de golpe, media docena de costillas á la milanesa.
Pasó,-como todo pasa-la tenia, gracias á la competencia de sus enemigos, los especialititas que ofrecían extraerla mediante algunas cucbaradas de elixires más ó
menos infalibles. Pero la moda se ha servido poner otra
el'.!fermedad sobre el tapete: Ahora todos somos neuróticos. Es decir, el lujo estriba en perder el juicio.
Un muchacho que no tenga los ojos hundidos y la cabeza como nido de codorniz y que no derrame amargaslágrimas en los torqs considerando la triste suerte de una
raza que recibe pares al cuarteo y volapi¿s en detrimento-.
de la familia vacuna, podrá ser un buen muchacho, y
agraciado, pero carece del quid divinum: la degeneración.
-Si vieras que novia tan linda tiene Fulanito!
-¿Y qué?
-Además de que su padre explota el maguey, ella es
neurótica.
-¿Neurótica?
Sí, hombre, degenerada. No hace lo mismo que hacen
las otras; á la hora de comer, duerme; de dormir, se ba·
ña, y de bañarse come. Llora oyendo «La Verbena de 1~
Paloma" y se ríe en el «Miserere del Trovador.i, Es un&amp;
chica especial.
Y si en lugar de ser chica es chico ¿quién lo aguant ?
La calle no le basta: se siente superior al Sursum, y piensa mal de las personas pacíficas á quienes encuentra al
paso.
-A este le faltan los signos característicos de la degeneración. ¡Un alma de Dios! ¡Pobre! Si le preocupara como á mí, el cambio de desenlace en «El Baile de Luis
Alonso» ......... Si pensara en la conveniencia artística qne
existe en que Luis Alonso le infiera, al final, una puí\atada á su mujer en el bajo vientre...... Esa señora? Da lástima. )Qué buen color el suyo! Se conoce que pasa uua
vida puramente animal. No ha sentido en sus fibras nerviosas la vibración de la «Serenata de Schubert, ni ha respira?º su espíritu la brisa amarilla de la nostalgia verde.
Ese¡oven? ¡Qué cara tan vulgarota!.. .... No ha oído laca·
den.cia del.rojo y del negro, ni ha palpado la músicawag•
neriana, m ha paladeado los versos deJean Richepín. ¡Noestán enfermos, luego son unos infeliceia !
Me presentaron, el otro dia, á una señorita:
-Novio, nunca he tenido. Mi pasión es el estudio. El
mes pasado, me hizo el amor un joven esplendido. Oh,
señor; no se figura qué ternezas tan azules, qué celos tan
nacarados, qué amores tan kaleidoscópicos los suyos! Mis-·
experimentos resultaron mrgníficos. Ese joven fué para·
mí un laboratorio ambulante, pero papá se empeñó en
que 6 se casaba conmigo, 6 se iba con la música á otra
parte, y-)'.a lo ve usted-me dejó plantada, con mi anál~s1s á medias. Hvy, me estudio. He obtenido ya conclus10nes asombrosas. De repente, mi alma se pone pálida:
la cruza una melancolía; otras veces, glauca: una esperanza; otras, zarca: una ilusión; si huele á incienso ó á
casulla nueva, debo ir á misa; si se abre como un abanico
chino, quiero ir al teatro ......... Todo en mí se revela por
colores, olores y músicas...... Ya Jo sé: cuando mi .alma.
entone el Requ.iern de Mozart ó una jaculatoria de la no·
vena de las ámmas benditas, sonará mi última hora.
Lo malo es que la degeneración se ha vuelto buen ne•
gocio para los enfermos y amenaza constante para lossanos.
Cantaban en el «Principal" á mis oídos y paciencia un
coro de Los Brigant;s.
-Señor, me dijo un caballero que, por su traje, parecía un agente de una agencia funeraria-¿me hace el fa•
vor de sus anteojos?
-Con mucho gusto.
Aca~ada la tanda, se levantó el caballero y, como quien
no.quiere la cosa, se llevó mis anteojos. Me disponía á
ex1g.írselos, cuando un amigo me detµvo por los faldonesdel Jacquet.
-¿A. donde vas? ¡Cuidado! Tendrías un diegusto. ~o·
ves que es un degenerado?
"! porqt~e el señor aquél est.i enfermo y yo sano, perdí
mis anteoJos.
P. EsCALANTE p ALMA.
Nuestra alma ve de a'.lmiracióu suspensa
que el campo todo el Creador inciensa,
y juzga con encanto verdadero
que es una orquesta inmensa
la gran palpitación del mundo entero.
CAMPOA~IOR.

DE V~.AJR.

l

mañ.ana estaba fría y nublada.
El Cielo, color de plomo, interceptaba los deeados rayos del sol, en una densa sábana de
nubes tempestuosas.
Faltaban cinco minutos pan. que saliera el tren de Ja
mañana.
Había en los andenes inusitado trajín
~legaban fornidos mozos de cuerda c~rgando grandes
baulee ó pesados fardos con mercancías; Jos empleados
corrían atareados dando 6r~enes ó recibiéndolas, á gritos
de sargento, y en el .venta~1llo del expendio de billetes,
se rmontona.b~ una 1mpac1ente multitud que vociferaba
y metía .b!ilhc1osa zambra, pugnando por obtener el boleto cod1c1ado.
La locomotora, inmóvil, _arrojaba ¡_&gt;or los escapes y en
chorros de vapor b.lanquecmo, la fatigada respiración de
sus pulmones de hierro.
Sonó un :&gt;ita1.o, y todos los pasajeros se precipitaron
atropelladamente á los vagones.
Y o? un~ de los primeros, instaléme cómodamente en el
amplio asiento; sub! las solapa~ de mi paletó, escondí la
ca~z~ entre l&lt;;&gt;s al!Il1donados p1 7os del cuello inglés, de.,pues, mtroduJe :mis manos ateridas por la baja temperatura en _los bolsillos df:l pantalón, ');, dejando vagar el
pe!3sam1ento á la ':'lansión ce las quimeras, envidié por
primera vez á los msoportables fumadores.
Estaba solo.
El aire seco y helado del Norte, barría una lluvia fría
y menuda que empe1.aba á caer.
Las ~otitas de agu.a se estrellaban en los cristales de las
ventam.llas, produciendo un monótono y acompasado
tamborileo.
Cerré )os oj~s, deseando inútilmente recobrar el sueño
que la !lf?lenc1a del m~lbadado viaje me había robado y
me fastidiaba antes de tiempo, pensando en el aburrimiento de ~oce h?ras de carrera en un día tan triste, sin un
buen hbro !11 c.:impañ.eros con quienes matar el tiempo en
sabroso palique.
Cofi estrépito abrióse la puertecilla, y apareció un seilor grueso y colorado como uu canónigo, condnciendo á
remolque obesa matrona, adornada como nna banderilla
y con fisonomía más apoplética que la de su caballero la
cual, llevaba á su vez, á remolque también, un perri::o' de
Puebla, que á suponer por la torpeza con que caminaba
debía e~tar ciego ó .ser más miope que su dueña que da~
á la sazon pruebas mconcusas de eu defecto visual, echando sobre el mío su cuerpo elefantino.
Cuan~o es~uvo instalada aquella pareja que seguram~nte se unió seis lustros atrás, la dama preguntó á su acompailante, acomodándose en la ternilla los gruesos queved~s de. oro y desdoblando un periódicfo cou chocante pars1moma:
-¿Ya es la hora, Bonifacio?
A
~! pregun~ado hundió la manaza de carretero en el amphs~mo bols11lo de su chaleco, extrayendo de él nn gran
reloJ de pla~a sus~ndicto al ojal por grosera cadena, y
después de mspecc1onar la carátula respondió á su consorte:
'
-Faltan dos.
La vieja suspiró, y el condenado animalejo como á un
muc~acho .á quie~ secontradice, empezó á tie'rrear como
lechon recién nacido, porque ella q•1ería á viva fuerza
acurrucarlo en su regazo.
Y o suspiré lastimosamente.
~f!!pectiva de :..n concierto canino me horripilaba.
1Decididamente era Pquel un día de oerros!
Sonó~¡ metálico repiqueteo de una campana, y entre
los p111:a¡eros rezagados, subió al departamento que yo
ocupaba, una señora. ·
¡Sola!
¡Elegante!
¡Joven!
¡Bella!
A.l abrir la. puerta, manif-6 indecisión, y, después de
va_c1lar un mstante, quizás ilaspirándole confianza mi
taimado aspecto, ocupó el lugar precisamente frontero al
que yo tenía.
Un '!_elillo moteado de lunares negros, sutil como tela
de ai;ana, cubría su rostro en transparente antifáz, y sus
cabe.los obscuros, de tono azulado y peinados de una
manera extraña, sostenían con largo alfiler japonés el
so~breril.lo de crespón gris adornado con pasamanería y
pá¡aros d1eecados.
Su vestido era de gruesa tela color de acero, adornado
-profusamente con pesados alamares y flecos negros y ostE:ntaba en el pecho una guarnición de abalor:os t~n tupida, ?orno la que llevaría en su basquiña la más bailadora ma¡a de Andalucía.
d Su. mano era pequeñ~ y s.uiJta á estrechísimo guante
e p1~l de Suecia; el pie, digno de la mano, y calzado
tan a¡ustadamente como ella.
Era de esas mujeres que avasallan los corazones, porque
11ev~n en su hermosura el cetro del amor.
C1rcuíl;l-el fleco de sus arremangadas pestafias un halo
yronunc1adamente violáceo, y una palidl'z de. fatiga ó en~rmedad, hacía más interesante la ni&gt;vada albura de su
piel, que antojál;aseme de alabastro alumbrado interiormente por nn rayo clorótico de luna.
Aq_uella b~ldad, ó había pasado una noche de amor, ó
lloró .como gimen las m~dres cuando sus niños, extiendend1o los brazos al buen Dios, entregan el espíritu al angel de
aguarda.
d Hízome creer lo primero, el continente dominador y la
efl!um_b~nte heJ"mosura de mi compañera.
té lin s1lb1do agudo, prolongado, estridente, deshecho en
nue 7auda de vapor que desgarró una ráfaga de aire,
anunc1? por poetrera vez que el tren se ponía en marcha.
Mov1éron~~ las lucientes ruedas de la humeante locomotora, cru¡1eron los topes, golpeáronse las cadenas, los
e&amp;JTo~ rodaron lentamente sobre lois carriles, y principia-

!-8

EL MUNDO.
mos á caminar con una velocidad que crecía á medida
que de la est.ación nos alejábamJs.
'
,
Yo, apare!)tabamirar el camino, y lo que en realidad
veía, era la 1ma~en de la viajera reflejada por común fenómeno de espe¡ismo en el cristal de la ventanilla.
¡El tren corría, volaba!
U!S ~rbolet1 que crecían á los lados de la vía, pasaban en
vert1gmos:1 fuga en sentido inverso al que seguía el convoy; la;s mmens~ llanuras, esmaltadas por silvestres
margantas ó amarillas flores de nabo, giraban alrededor
d.e nosotros, y algunas veces, el ruido producido por el
silbato dP! vapor, hacía volver la cabeza á alguna vaca
de ~ran cornamenta, que masticaba filosóficamente unas
espigas de zacatón.
La desconocida observaba con fijeza los durmientes de
madera que, tendidos Pimétricament.e en el terraplén, se
unían y se ae paraban como los anillos de una gran serpiente apocal.íptica, 6 los palos, que enterrados en el suelo de
cualeeau1er manera, sostenían en sus aisladores de vidrio
largos hi!~s teli&gt;gríificos,. en los qne se balanceaban comadreando a,gunas bohemias golondrina~.
Pasábamos puentes de fierro, que á los J¡,jos semejaban
grandes ratoneras de alambre; subíamos la mole atrevida
de u_n cerro para dejarla atrás y perderla de vista algunos mstantes de~puéP1 ó bien bajába~os peligrosa rampa,
escuchand~ en s1lenc1oso respeto el mtermitente resuello
de la máqurna.
En la"' faldas de las colinas 6 abrigadas ai repecho de
escarpada montaña, veíanse las casitas de los pueblecillos, r?deando carifiosas las negruzcas torres de los campananos, las verdinegras arboledas ó los plantíos de cafia, ostei;itando en su opulencia tropical los lujos de una
naturaleza fecunda, potente y casi viigen.
. Habíanse. dormido nuestros compal'ieros y roncaban á
pierna tendida como dos buenos burgueses.
. I:,a pereza de los viejos, nos colocaba en la elocuente
mtumdad de dos personas jóvenes, de distinto sexo, que
no s~ conocen, y están mny solas en una de esas horas
sent!mentale~ en qne las confidencias aletean como entu!111das avec1tae, porqnetose el viejo invierno y el cielo
gr1saceo llora muchas lágrimas de nieYe..... .
;La dama, quizá mortificada ó cohibida por mi proxi~1dad .\que yo procuraba fuese 11) menos sospechosa) suspiró tnstemente, y aparentando cansancio entrecerró los
párpados procurando dormitar.
¡Cuán linda estaba!
Sentí impu.lsos de arrodillarm.e ante ella, oprimir su
talle entre mis manm,, besar mil veces su entreabierta
boca, y decirle al desflorar mis besos:
-Abra usted loi, ojos, porque tengt' el alma á obscuras!
. 4cal!o me reciba con un.a sonrisa, pensaba yo, y una
ms1gmficante complacencia de esta señora vale más que
las caricias de todas.
Como comprendereis, mi imaginación viajaba y máe
lejos que el ferrocarril.
'
Pasall?os la estación de V ...... y en el trayecto de esa á
la .que sigue, había tocado ya con mi pie el menudo de
m1 compañera.
. Cor_ifieso ingei.uamente que lo hice en completa inconsc1enc1a de lo que me pasaba; la cercana vecindad de aquella beldad estremecía mi~ 11:ervios, enloquecfame y me
exaltabl;l- hasta las d.esvanac1ones de la locura; sus ojos
habían myectado m1 sangre de no sé qué hatchis voluptuoso, y sentía una violenta necesidad de ponerme en
contacto con ella de algún modo.
Si notó el deaorden i-n que había revueltc&gt; mi espíritu,
tuvo el talento de no aparentarlo demostrándose alarmada por loe pecaminosos pensamientos que como cohetes
e!'tallaban en mi mente.
Detúvos~ el .tren en un apeadero y bajaron los dormilones provmc1anos.
¡Quedamos solos!
Lleve la mano á mi pecho.
Latía el corazón furiosamente.
Cada minuto que transcurría, preguntábame acobardado:
-:\!e atrevo?
-No! respondía severamente mi timidez de novato en
amatorias lides, que crecía á medida que se obsecaban y
agrandaban mis deseos.
v_eí,a elevarse blan~amente el seno de la incógnita,
excitaban me las morb1deees de su cuello, el ricito de pelo que en la albeante nuca traveseaba, y ¡sus labios! aquellos pét~l?s de lis que para tel'iirse en rubí esperaban eólo
una car1C1a.
Mi situación se hacía á cada momento insostenible.
Estaba enfermo.
Movíame nerviosamente en el asiento, tosía como un
~u~rculos~, cantur_reaba óperas no oídas y varias veces
mchné hacia la taciturna el cuerpo, ¡•ara decirle seguramente una tontería.
1Empecé á andar!
Si.n duda Clailll,'endió ella mis padecimientos, porque
haciendo un regio ademán me dirigió la palabra:
-Joven.
Aquél sustantivo me hizo daño; comprendí que mis
veintidoe a~os mal representados eran la causa de que
aq.uella mu¡er no. u~~ tomase á lo serio, y sacrificando á
mi tonta suscepttb1hdad la cortesía, aparenté una distracción que robó á la prójima benévola sonrisa.
Hubo un la1go periodo de silencio.
Rompiólo al fin la dama, exclamándo con solícita benev~lt,ncia:
-Caballero.
-Reñora...... 6 ...... señorita!
-Señora.
Caravana de cortesano.
-Si no le molesto..... .
-De ningún modo.
-Diga usted ...... ¿estamos cerca de la próxima estación?
-A ella llegamos.
-Es verdad.
Calló un instante.

121
-;En ese lugar debo recibir un bulto, una petaquilla....
¿tuv1eJ"a us~ed h bondad de recogerla en la plataforma?
-Con m1 l "mores.
-Allí veo al sirviente que la trae.
Salí, Y un hombre de sospechoso talante me entregó
una cesta de junco americano.
Aqu~lla petaca, para sus dimensiones pesaba quizá
demasiado.
'
~demás, noté al tomarla un ligero estremecimiento interior.
Sosteniéndola con precaución me acerqué á la dama, y
al ~ol~carla á su lado volví á sentir en la mano la secreta
ag1taci~n, á la vez que escuchaba un lamento débil como
un vagido.
· Entonces lo comprendí todo.
Cual ,&gt;tro Moisés, en la cesta estaba un niño
Aparenté ignorar _mi descubri~iento, y 1~ prójima,
completamente enganada, me tendió con expansión las
manos:
-Grac)as, si&gt;ñor, tantas gracias!
He ol l'!da~o lo qne r~s~on?í.
.
A.que! 111c1dente t~n insigmficante revolvía mi imaginación, de suyo aficionada á forjar tragedias de las cosas
más vulgares.
Atravesábamos un gran tajo practicado en la vertiante
de escarpada :y rocal~osa 1~ontaña; á lo lejos veíase, en el
repecho de .ánda em1nenc1a, cubierta de sombríos pinares, nn llgn¡ero obscuro y redondo, como la guarida de
una fiera.
!~a miste_ri~sa q!-le con febril atención observaba el can:imo, al d1st10gmr aquella mancha negra entre las amarillentas rocas, me preguntó indiferentemente:
-Es aquello un túnel?
-Sí señora.
-Es muy largo?
-St&gt; atraviésa en un minuto ...... algo más.
-¿Y es muvobscnro?
-Como la ñoche.
-¡Ah!
Intentó abrir la ventana.
Adelanteme á sus deseos con la abrumadora solicitud
del hom~re qu.~ quiere agradará una bella.
-Gracias, d1Jo de u~a manera nerviosa.
. Entró u~a bocanada de aire fresco, que revolvió atrevido los bucles de sus cabellos.
Tomó el cesto con presteza y Jo co'ocó cuidadosamente
en su regazo.
En ese. momento el. ferrocarril taladraba el túnel como
una eerp1entb que se mtroduce en su nido
Volví hacia atrás la cabe1.a, y ella, creyindome distraído, le~antó la tapa de ll;l- famosa petaca y besó con furor
la !u.b1a cabeza de un 01ño que sonreía entre pafiales exquisitos.
Llegamos á la mitad del túnel.

... ~"¡"·,;~· j~;;;~~t~ ·¡i¿¡ ·¡;;q;;~fi~:·:.-.-:.:·;;::::::.--¡"i"~~g~Í ::::::::: ·~¡
rmdo e:xtral'io que producía su cuerpecillo al estrellarse
en la piedras del terraplén.

:.. ~i"_~~i;;P~~.~;;~~;g¡~.;;;¡ .i.~t~iig~;;~¡"~· ~;;· ¡;·~. ·~t~;;i~"a"~i
1d1otlsmo, pob!?se m1 mente de macabras visiones, y com&lt;;&gt; en Uf!ª vas1¡a se mueven los infusorios del vinagre,
ll.lil hor~ugueaba!J e.n las celdillas de mi craneo muchos
pensamientos crm11nales ........ .
. Se?tf que de lo más oculto de mi eér rnrgía nna rebelión rnmens.a, que la cólera, el perdurable dragón, se retorcía 1:n mis en~ral'ias ~!"rojando espumarajos de rabia,
oí el gnto de 19: rnocenc1a, que pedía venganza, y sin saber por qué, mis manos SP. crisparon, ansiosas de estrangular un cuello de alabastro......
·

... j ",i~gó.¡~· ¡;;~ ·;¡~¡~~t~;;;~~i~: ......................................

Bnsqué el cesto.
¡Había desaparecido!
. El _hor~endo drama, no fué un parto de mi enferma
1magrnac1ón, era. verdad.._. ... la delincuente estaba allí•.•.
el .cuerpo del dehto asper¡aba en sangre la tierra del camrno!
¡Delatarla!
Para qué?
Aqnel eepí:itu ensombr~cido en la maldad, no podría
llor9r las glorificantes lágnm'.ls del sufrimiento.
Hay corazones de acero, que nunca combustionan las
afecciones del alma, por que están forjados por Satán en
las fraguas del Averno............................................... .

i ¡~·~-i~¡~·.;;.-,·;;

...iii~é
~~~~~"r"~.~~~· ~·~· g~~~¡~ "ci~ "a"~ ;;~~-~=i;·.
servando un fértil valle entre cuyas arboledas se deslizaba el tren.
-Hermoso paisaje, me dijo.
-Muy bello, en verdad.
Media hora de silencio, sólo interrumpido por el ruido
de los carros al rod.ar sobre las férreas paralelas.
Al llegar al térnuno del viaje inc!inéme hacia mi compañera haciendo un saludo, al que ella no contestó; creyen~o entonces que no me había visto, repetí mi ceremoma.
La misma indiferencia.
Acerquéme un poco para decirle algo, y ví sus ojos
fijos y vidriados.
Se había desmayado.
Cmo B. CEBALLOs.
.Agosto de 1896.

4

EPITAFIO
Es página dd libro de la muerte
esta losa sombría! ...... .
¿Qué escribirán
los huérfanos eu ella?
.
U n poema mmortal---¡Ay madre mía!-...
Agosto de 1896.

Josll: M. BcsTILLos.

�122

23

EL .MUNDO.

AGOSTO,

1896,

23

AGOSTO,

1896.

EL.HUNDO.

La esquila volt¡jéa, tintineando. Ha soltado la lengua, porque es dia de fiesta, la
buena comadre emparedada; y ahoga con su estruendo la batahola de lo!! gorriones
plebeyos que campan por sus respetos en los techos clareados.
En la vereda culebreante que conduce al convento, hormiguean los fieles que van
á misa: muchas aldeanas endomingadas, haciendo crugir su rebozo de 1::olita tramado,
que huele á hilaza crudl\.

MEXICO INDUSTRIAL.

***

Hoy que estamos ciertos de que EL Mu;,mo circula bastante fuera de nuestro país,
nos proponemos publicar en algunos números, viEtas de las principales casas inclnstriales dti la República, para ayudar en lo posible á que los extranjeros tengan cabal
concepto de nuestro estado de progreso. Creemos que esta es obligación de todo periódico mexicano, que tenga la oportunidad de ser leído fuera de México. Comenzamos, dando á conocer una de las más antiguas imprentas.
Es esta la casa de los Seftores Francisco Diaz de León Suce~ores, la cual fué fundada hace 39 años, habiéndose establecido en 1892 la Sociedad .\.nónima que bny la
posee.
Los talleres de la Sociedad Anónima Francisco Diaz de León l'iucesores se encuen•
tran establecidos en.la esquina de las calles de San Juan de Letrán y Rebeldes, y están
en su totalidad formados, movidos y disr-uestos con elementos, capitales y eneigías
exclusivamente nacionales.
Con el fiu de fomentar esa Sociedad Anónima, el Sr. Díaz de León aumentó sus
m1iquinas, qu~ ya de por sí eran abundantes y formó así magníficos talleres, cuyas
fotografías ilustran estas notas.
Podemos mencionar entre dichas labores, las siguientes: todo género de impresio.

Jfosr¡ueta ha improvisado un caballete con P.yuda de un armatoste viejo, en un

·. ~
t

,

RRIBA un derroche de terciopelo azul.
~ Abajo toda la gama del verde, un verde vicoso que va desde el acero de los
~
~~isauces
«acribillados por el sol,» hasta el matiz negruzco de la arboleda que re ·
.,..~ corta la lejanía indecisa.
Los magueyes cenicientos, combando sus trian'gulares pencas dentadas, antójansele
á la fantasía ultra-caprichosa del poeta, coronas de melenudos reyes colosos, regadas
en el campo despué1, de una vieja lucha épica, y los arados rotos que aquí y abf yacen
atravesados en los surcos, fémures de trogloditas, exhumados por el tiempo.
El .Ajusco dibuja, allá lejos, su cresta caprichosa, en el fondo tímidamente azul del
cielo¡ rey es y señor de la st&gt;rraaía que, rompiéndose á intervalos, deja que la mirada
se aventure por extensas zonas del plan redondeado por el horizonte.
El con \·ento de Churubusco yergue sus muros veteranos que el Cuarenta y siete
asperjó de plomo, en medio del paisaje: aquí la torrecilla ,,con su caperuza roja,» ahí
la bóveda con su birrete leproso¡ patios en ruinas, que limitan portales obscuros, estancias manchadas á,-trechos.de a:mlejos: mosaicos rudimentarios en que árboles oblon·
goe, muestran constelaciones informes de frutos¡ corrillos sombríos con estrechas ventana., de palomar y desgarbadas puertae en cuyos dinteles hay sentencias bíblicas¡ escaleras semiderruidas, con amplios descansos y en los lienzos que los limitan, grandes cuadros murales donde lo vago y apagado de las tintas acrece lo macabro de los
rostros perfilados de ascetas que oran ó agonizan, hacen milagros ó se transfiguran.
Muchas parásitas en los patios, entre las lajas húmedas, y rompiendo la uniformi,dad melancólica de su verde enfermizo, maravillas de oro, margaritas silvestres y flores de calabaza.

ASONANCIAS.
Hay aL ún episodio de mi vida,
Episodio infeliz, naturalmente,
Qne en su admirable sencillez ostenta
La sencillez siniestra de la muerte;
Es una triste historia. ¡Oh, sí, bien triste!
Y ea vulgar: un carifio que se muere,
Una hoguera sofiada que no arde,
Un lirio enfermo á quien mató la nieve.

·························································
«P~nsando
en t(, mis ojos han mirado
"El semblante huesoso de la muerte,
,,Su descarnada boca se reía
«Con risa inmóvil. Instintivamente
«He mirado la vida y he sentido
11Un extraf\o terror: la ví perderse
«En la nocue sin fin, mientras reía
«La descarnada boca de la muerte.11

~:i~~:i·?~~i~~~~jf~f·;~~~:···

-Y no ha salido aún.-Sentí la angustia
Desgarrándome el alma con los dientes,
Y como si la mano de un cada ver
Tenaz á mi garganta se adhiriese
En un supremo t-Sfuerzo. Ella decía
Con voz vivificada por la fiebre:
"Tú vas á prometerme que, si acaso
"La muerte me acaricia, serás fuerte
«Y sabrás conservar, con mi recuerdo
«Tu vida de 'dolor, para quererme
••Como me quieres hoy, cuando la tierra
,,Humedecida por tu llanto, enjendre
••Floraciones salvajes con los jugos
VINO LEGITI:M:O DE UVA..

patio: el más enmalezado y quieto.
Desde el sitio escogido, se columbra una ala de la planta alta del edKicio, una sección de dombo y un flanco de torre; después ...... mucho azul.
El sargento que cuida del hospital anexo al convento y que, ol\'idado de las leyes
de Reforma, duerme ahí, bajo el mismo techo que el padre cura; un dieguino pequefiin, perennemente risueño bajo la escarcha de sus cabellos; el Fargento, alto, atezado,
maduro, de bonachones ojos bovinos. tiene los pinceles de .:\Io~queta, la artista caei
impuber, de tez de un moreno leve, ojos de obsidiana y flexibilidades infinitamente
harmónicas.
Ella es la sola nota juvenil y lozana en el ambiente impregnado de un ascetismo
arcaico y melancólico del recinto..... , Oh, sí! en el ambiente impregnado de un aace•
tierno arcaico y melancólico del recinto, ella es la sola nota juvenil y lozana ....... ..
No lejos, el maestro, un acuarelista italiano de oscuras pupilas soñadoras y ensor•
tijada cabellera romántica cuyo castaño umbrío rompen algnnas hebras blancas, sigue
con la mirada el camino del pincel travieso que ora deja un toque de luz sobre un fQn•
do cromo, ora delinea una cornisa, ora deslíe un azul demasiado vivo ó poni~ la mancha
negra de una ventana sobre la zona blanca y granujienta del papel.
La mano de falanjea prolongadas-mano patricia!-de la arLista, camina segura.
El paisaje se desprende, con encantadora indecisión á las veces, á las veces neto y preciso: el maestro hace un gesto de satisfacción y el sargento una 1~ueca de ingenuo
asombro.
Diría algo si el italino no estuviese ahí.. .... algo que le retow
por brotará los gruesos labios etíopes ........ .
De pronto el maestro se aleja para estudiar una perspectiva. El sargento entoncea
estalla. Sus brazos subrayan la frase con movimiento de aspas de molino:
-Nif\a-dice, en tono que preti&gt;nde ser confidencial-pos naté ha de dispensar, pero
eso (y señala con énfasis el boceto)-eso ...... nada tiene que pedirle al .1füter.
RI pincel echa á correr nerviosamente, á través del paisaje esquiciado.
¡Qué sargento este!
La frase ha caido en gracia á la artista, cuya garganta deja oír el leve campanilleo
de plata de una risa á la sordina.
•El mi.~lfr sigue estudiando su perspectiva: troppo bel/.a! troppo bella!
Y en rededor, en el claro-obscuro Je los portales, las sombras de los buenOJI frailes pensativos, sonríen ........ .
AMADO NERVO.

Agosto de 96.

«Que hayan brotado de mi cuerpo inerte,,
...... ¿Y después? Una antorcha que se apaga,
Un lirio muy enfermo que se muere,
Una luz que se va, y en las pupilas
Deja un asombro intenso.... para siempre....
•

¿Lo recuerdas, mi virgen? Desde entone.es
Tu cuerpo está dormido; pero vienes
Para inyectarme con tus besos mu.irtos
Ese extrafio calor que me sostiene '
En rui lenta agonía. Yo sé que llegas
Cabalgando en los hilos transparentes
De los rayos de luna, á levantarme
Cuando mi alma decae y desfallece.
Sé también que me quieres todavía,
Que son míos tus ensuefios, como siempre,
Y que me esperas, ·para amarme mucho
En el tálamo inmenso de la muerte.
Y .... ya lo ves, el tiempo, el insaciable
Devorador de vidas, el que extiende
Los licores opacos del olvido
En los tristes recuerdos transparentes,
No ha podido, en su esfuerzo continuado
Enturbiar tu memoria; inútilmente
Se empef\a en alejarte, y ni un detalle
De tu recuerdo inmaculado mueve.
Loa días de mi existencia solitaria
Al ir huyendo, en rápidos tropeles,
Dejan en las arrugas de mi rostro
La huella de sus dedos; pero siempre,
Hoy, como ayer, ,11is ojos te acarician,
Y las últimas lágrimas que tienen
Evaporan en torno de tu imagen
Como una ofrenda póstuma y perenne.

Champagne Codorn1u.

Mi religión es tu inmortal cariño;
Sagrada réligión que me promete
Entregarte á mi loca idolatría
En el tálamo inmenso de la muerte.

........................................................ .

Ya pronto, virgen mía, nos veremos;

Mi corazón, cansado, se extremece
Cuando pienso que pronto serás mía,
¡Completamente mía.... y para siempre!

Agosto de 1896.

.A~'TENOB LESOANO.

!SIEMPRE!
través del abismo y de la cima,
pesar de la cima y del abismo,
Me persigue tu imágen tentadora
Como un bello espejismo,
Yo quisieraolvidarte...... Y. no...... no puedo.....•
No puedo ahogar deseos ni visiones,
¡No vive quien mató dentro del alma
Eneueftos é ilusiones 1
Y soy para tu awor ¡dicha imposible,
y son tuyas fé y alma..... .... ¡desdichadas!
y amo tus ojos, seductores ojos,
Aunque sean para otro tus miradas!
Perdóname...... no me odies ...... se elocuente
Para quien se contenta con tu alianza..... .
¡Quiero poder leer en tus pupila@
¡Que existe la esperanza!
E. MAQUEO CASTELLANOS.
Agosto de 1896.
.A

.A

123

FACHADA DEL liSl'AbLECDtlll:1n'O,

UN:A. PIANISTA EMINENTE.
En vida acaba de recibir grandes honores, la artista
•eminente lady Hallé, viuda del gran pianista sir Carlos
Hallé, cuya pérdida lamentaron no hace mucho tiempo
loe entusiastas partidarios de la música eelecta en la Gran
Bretafta. Como Clara Schnmann, fué lady Hallé aman.
t(sima. companera y colaboradora de su:marido, y con él
recorrió muchos países para compartir los ruidosos triunfos que obtuvieron. Como Clara Schumann, ha llegado
lady Hallé á se~ una ~espetable veterana en el arte; y
ahora, al cumphr los emcuenta afio~ de su ingreso en la
-&lt;'.arrera musical, al llegar el momento de sus bodas de
·oro con el pent11grama, la aristocracia inglesa ha hecho
un elocuente alarde de admiración y respeto hacia ella.
En breves días se recogió por subscripción una suma de
·ocho mil duros. Sus admiradores, reunidos en llfarlborough-:House, bajo la presidencia del Príncipe de Gales,
1~ rnv1aron con una delicada misiva, un cofrecillo de oro
cmcelado y guarnecido de turquesas, que encerraba un
·-cheque de 2,500 duros y el título de propiedad de una
finca, hotel y jardines que han adquirido para ella en
·1:reviso, en la Italia del Norte. A.sí obsequia la arietocra·c1a del buen gusto y de la inteligencia á las compafieras
d? loe grandes artistas, á las artistas inspiradas, de limpia Y ~onesta vida y de envidiable fama, á las que en
?tros tiempos ha debido la complacencia de saborear las
mcomparables delicias de la música exquisita. Así se
honra .á sí misma la sociedad culta, no consintiendo que
loe art1Stas, al llegar al periodo triste de la vejez, en que
iodo es soledad y penuria, vivan y mueran olvidados y
sin el decoroso amparo que, por el recuerdo de S'lS ex·cepcionales cualidades, merecen.
DEPARTAMENTO DE CAJAS,

nes tipográficas y litográficas, encuadernación, rayados,
ilustraciones y cromos.
Los talleres están divididos hábilmente en grupos que
regentean hombres entendidos.
Cuatro anos lleva ya de estableci:la esta Sociedad, y no
obstante que los negocios en general han atravesado por
crfsis penosas, que exigen actividades sumas para contrarrestarse la laboriosidad, honradez é inteligencia de
los socios que tienen la gerencia del establecimiento, unidas al favor del público, han logrado que el crédito de
la negociación aumente cada dia más y más y que por
ende, los beneficios logrados cada ano, permitan la repartición de un dividendo regulará los accionistas.
Creemos que esta casa y otras del mismo género que ee
han fundado en la República, y que merced á eu laboriosidad Y empefio ban lo1rado perfeccionar sus trabajos,
bastarían ya para satisfacer ventajosamente todos loe pedidos nacionales, con ventaja positiva en el costo, sobre
10s que se hacen en el extranjero.

SAN SEDUR:NI DE NOYA (Espafla,)

La casa Díaz de León Suce,or, en su prolongada pr:ictica, ha merecido ya muchos elogios de impresore.;; de
nota del extranj,iro, pudiéndos,.. mencionar entre ellod ,.
los sefiores J. Johnson de Filadelfia y á notable:1 ilupreeores de .Alemania y Francia. Además, en va1·ia~ exposiciones nacionales y extranjeras han obtenido lo~ trabajos de la cuestionada casa, menciones honoríficas y tnEJ•
dallas de oro, plata y bronce.

PRE~IIO EXTRAORDL-.,AUIO del )llnlst,erio de Fomento al mejor viticultor y vlnlcultor de España (lti&amp;l.)
DOS MEDALJ..AS DE ORO en la Exposición de Barcelona (1888.]
DlPLO~I.\. DE no::s-on Y GRATITUD del Imtituto Agrícola Catallin de san Isidro, en la de Vino:; Tipos para los mercados extranjeros (18'.l'.l.]
Medalla de oro en la rle .Amberes 1~. }
Medalla de oro en la de Amsrerdam 18'.):;.
Represen tan te en la República Mexicana:
Medalla de oro en Jade Burdeos 1895.
·
Gran DI ploma de honorenladeMaullalS'.l5.
CALLETANO FELIU-Calle de Tlburcionúmcro2 y San A¡¡ustln número 1. [Apartado.588.]
Dl!SPACBO.

De los talleres y oficin:ie del establecimiento han Ealido empleados hábiles muy solicitados, que han lle,·ado á

�124

EL MUNDO.

23

AGOSTO,

1896.

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TOMO:II

M.EXICO, DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 189fl

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NUMlllR09

SALÓN DE PBEZ-SAS Y ENCUADERNACIÓN.

muchas partes de la República no despreciable contingente para el adelanto tipográfico.
Para concluir, daremos los nombres d.e las personas que
forman el Consejo de Administración de la Sociedad y
de sus principales ~mpleados:
.
Presidente y primer vocal, Sr. Gabriel Rodríguez y
Cosfo.
Segundo vocal,' Sr. Pedro J. Peniche.

Tercer vocal, Sr. José S. Ponce de León.
Comisario, Sr. Juan Aguilar Vera.
Director de la tipo~rafí~ y e~cargado1 ~r.. Ignacio Guerrero á quien por @u rnt1:Jhgenc1a y labonos1dad, se debe
en g~n parte el rápido progreso del _establecimiento.
Director de la litografía, 8r. H. Iriarte.
La casa Díaz de León Sucesores es un testimonio más
de lo que puede obtener la perei~vf:rancia en el trabajo y
constituye un modelo.que debe mutar!e.

Su Majestad el Periodista.
(FRAGMENTO )

Hay un artículo de Alejandro
DumM (hijo) qne es una obra
maestra de inteción y de agudeza: el periodista pinta á maravilla los decaimientos y las tristezas y combates de ese pobre sér,
sujeto á los caprichos de un tirano q11e tiene cien cabezas y
cien bocas, y cuya tornadiza ad•
miración gira tan rá.pidamente
corno las ruletas. Nada le pertenece, nada es suyo: e] público
Je paga para saber los pormenores de su vida, las intimidades
de su pensamiento.
Y es preciso que todas las mañanas, como todas las noches,
el actor entretenga al público,
le hagareír611orar, segun lo pi•
de la situación, aun cuando el
desaliento le entumezca ó la tristeza anuble en cerebro.
F,s preciso que 1 consecuente
con su p!ipel, dogmatice en el
gran editorial 6 culebree en la
traviesa gacetilla¡ el cajista Je
aguarda, los prensistab. esperan,
las letras de plomo Je llaman
desde sus celdillas, y el lector
exige el pan de la curiosidad y
la bebida del escándalo. Es la
bestia que gira eternamente en
el arrastre 6 en la noria. Cnando eetá vieja, enferma ó fati~ada, la dejan perecer en un rm•
eón.
No hay suplicio ninguno comparable al que padece el perio•
dista. El carpintero, el sastre 6

¿Quién posee la ciencia encblopédica bastante para.
ser un perfecto pniodista? En Europa, el trabajo intelecreglas de su arte; pero el periodista tiene que ser no sotual se distribuyó couforme á las aJ)titudes y saber de
lamente el lwmo duplex de que habla el latino, eino el
cada uno. Este dieerta sobre la polít1ca, ebe examina las
hombre qne, como los dioses del Walahlha, pueden parr.nestionea económicas, aquel juzga las obras literarias.
tirse en mil pedazos y quedar enteros. Ayer fué economisNinguno invade los duminios de otro, cada cual tieneeua
ta, hoy es teólogo, mafia.na será. hebraizante ó tahonero.
posesiones perfectamente deslindadas, y es filósofo, 6 críEs necesario que sepa como se hace el bupn pan, y cuático, 6 político, ó tinanciero, 6 estratégico, 6 jurisconsulles son las leyes de la evoluc:üón; no hay ciencia que no
esté obligadoá conocer, ni arte cuyos secretos deban ser to, ó médico, 6 poeta. Entre nosotros no sucede así: el pe. riodista es uno y es diez mil. Es preciso que resuelva la.
ignorados por su ent'.mdimiento.
crÍ!iis económica y que tenga recetas para P:anar los cat.aLa misma pluma con que anoche dibujó la crónica del
rros;_ que anuncie si lloverá al siguiente día y que indibaile ó del teatro. le servirá para trazar ahora un artícuque los medios oportunos para combatir la filoxera. EHta
lo sobre ferrocarriles ó sobre bancos. Y todo esto sin que
p_aamosa ciencia enciclopédica fué posible en los felices
la premura del tiempo le permita abrir un libro 6 contiempos de Pico de la Mirando la. A medida que las ciensultar un diccionario: ¡al coche! ¡al coche! los pasajeros
cia se han ido desarrollando y extendiendo, se han hese atropellan, las maletas se abren 6 se caen, los brazos
cho imposibles esas grandes generalizaciones. Estamos
se desnudan, el silbato suena y el tren parte sin aguaren la época de los especialistas. Sólo el periodista tiene
dar ni una hora, ni un minuto.
por fuerza que conocer, siquiera superficialmente, la escala
toda de ]os conocimientos humanos. Sólo él tiene que ser
músico y poeta, arquitecto y
arqueólogo, pintor y médico.

el pintor, pueden conformarse con conocer principios y

MANUXL GUTIERREZ N.ÁJERA.

~
LA MUJER-

DEPARTAMENTO DE LITOGR.AFIA,

La mujer que no ha Eido
educada solamente parae:er un
adorne, 6 un objeto de lujo, la
mujer que ha sido suficiente
mente inatruida para convertirse en la compañ.era. útil, y
en caso dado, la colaboradora
del marido, que ha de~anolla•
do su inteligencia por medio
de una educación sólida; que
ha sabido atraer á. sí amigos,
por el encanto de su espíritu y
por la delicadeza de su cora•
zón; que ha sabido componer
un salón, del eual es la verdadera soberana¡ la mujer, que
ha sabido ser el p:rimer médico y la primera imtitutriz de
su hijo, que ha eabido dirigir
. ese gran roinisterio que se lla•
ma el hogar doméstico y representar ese papel tan complejo
de esposa, de madre y de mu•
jer de mundo, esa es la mujer
q·ue afirma su verdadera superforidad, ea la que nos dará.
mujeres que lo sean verdadera•
mente, ejerciendo una autori·
dad sólida y durable, y adquiriendo de nuevo en la sociedad una inflnencia que casi.
babíall penlhio.

'

Nemeo 1 _9.ulieta.
De la colección de grupos del Lic. Requena, premiada con medalla de oro en el conc:irso fotogr.Hico de "EL MUNDO "
[Grabauo en ks talleres d•"EL MUNDO,")

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>Armada Española Invencible</name>
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        <name>Cinematógrafo de Lumiere</name>
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EL MUNDO.

23

AGOSTO,

1896.

•

TOMO:II

M.EXICO, DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 189fl

•

NUMlllR09

SALÓN DE PBEZ-SAS Y ENCUADERNACIÓN.

muchas partes de la República no despreciable contingente para el adelanto tipográfico.
Para concluir, daremos los nombres d.e las personas que
forman el Consejo de Administración de la Sociedad y
de sus principales ~mpleados:
.
Presidente y primer vocal, Sr. Gabriel Rodríguez y
Cosfo.
Segundo vocal,' Sr. Pedro J. Peniche.

Tercer vocal, Sr. José S. Ponce de León.
Comisario, Sr. Juan Aguilar Vera.
Director de la tipo~rafí~ y e~cargado1 ~r.. Ignacio Guerrero á quien por @u rnt1:Jhgenc1a y labonos1dad, se debe
en g~n parte el rápido progreso del _establecimiento.
Director de la litografía, 8r. H. Iriarte.
La casa Díaz de León Sucesores es un testimonio más
de lo que puede obtener la perei~vf:rancia en el trabajo y
constituye un modelo.que debe mutar!e.

Su Majestad el Periodista.
(FRAGMENTO )

Hay un artículo de Alejandro
DumM (hijo) qne es una obra
maestra de inteción y de agudeza: el periodista pinta á maravilla los decaimientos y las tristezas y combates de ese pobre sér,
sujeto á los caprichos de un tirano q11e tiene cien cabezas y
cien bocas, y cuya tornadiza ad•
miración gira tan rá.pidamente
corno las ruletas. Nada le pertenece, nada es suyo: e] público
Je paga para saber los pormenores de su vida, las intimidades
de su pensamiento.
Y es preciso que todas las mañanas, como todas las noches,
el actor entretenga al público,
le hagareír611orar, segun lo pi•
de la situación, aun cuando el
desaliento le entumezca ó la tristeza anuble en cerebro.
F,s preciso que 1 consecuente
con su p!ipel, dogmatice en el
gran editorial 6 culebree en la
traviesa gacetilla¡ el cajista Je
aguarda, los prensistab. esperan,
las letras de plomo Je llaman
desde sus celdillas, y el lector
exige el pan de la curiosidad y
la bebida del escándalo. Es la
bestia que gira eternamente en
el arrastre 6 en la noria. Cnando eetá vieja, enferma ó fati~ada, la dejan perecer en un rm•
eón.
No hay suplicio ninguno comparable al que padece el perio•
dista. El carpintero, el sastre 6

¿Quién posee la ciencia encblopédica bastante para.
ser un perfecto pniodista? En Europa, el trabajo intelecreglas de su arte; pero el periodista tiene que ser no sotual se distribuyó couforme á las aJ)titudes y saber de
lamente el lwmo duplex de que habla el latino, eino el
cada uno. Este dieerta sobre la polít1ca, ebe examina las
hombre qne, como los dioses del Walahlha, pueden parr.nestionea económicas, aquel juzga las obras literarias.
tirse en mil pedazos y quedar enteros. Ayer fué economisNinguno invade los duminios de otro, cada cual tieneeua
ta, hoy es teólogo, mafia.na será. hebraizante ó tahonero.
posesiones perfectamente deslindadas, y es filósofo, 6 críEs necesario que sepa como se hace el bupn pan, y cuático, 6 político, ó tinanciero, 6 estratégico, 6 jurisconsulles son las leyes de la evoluc:üón; no hay ciencia que no
esté obligadoá conocer, ni arte cuyos secretos deban ser to, ó médico, 6 poeta. Entre nosotros no sucede así: el pe. riodista es uno y es diez mil. Es preciso que resuelva la.
ignorados por su ent'.mdimiento.
crÍ!iis económica y que tenga recetas para P:anar los cat.aLa misma pluma con que anoche dibujó la crónica del
rros;_ que anuncie si lloverá al siguiente día y que indibaile ó del teatro. le servirá para trazar ahora un artícuque los medios oportunos para combatir la filoxera. EHta
lo sobre ferrocarriles ó sobre bancos. Y todo esto sin que
p_aamosa ciencia enciclopédica fué posible en los felices
la premura del tiempo le permita abrir un libro 6 contiempos de Pico de la Mirando la. A medida que las ciensultar un diccionario: ¡al coche! ¡al coche! los pasajeros
cia se han ido desarrollando y extendiendo, se han hese atropellan, las maletas se abren 6 se caen, los brazos
cho imposibles esas grandes generalizaciones. Estamos
se desnudan, el silbato suena y el tren parte sin aguaren la época de los especialistas. Sólo el periodista tiene
dar ni una hora, ni un minuto.
por fuerza que conocer, siquiera superficialmente, la escala
toda de ]os conocimientos humanos. Sólo él tiene que ser
músico y poeta, arquitecto y
arqueólogo, pintor y médico.

el pintor, pueden conformarse con conocer principios y

MANUXL GUTIERREZ N.ÁJERA.

~
LA MUJER-

DEPARTAMENTO DE LITOGR.AFIA,

La mujer que no ha Eido
educada solamente parae:er un
adorne, 6 un objeto de lujo, la
mujer que ha sido suficiente
mente inatruida para convertirse en la compañ.era. útil, y
en caso dado, la colaboradora
del marido, que ha de~anolla•
do su inteligencia por medio
de una educación sólida; que
ha sabido atraer á. sí amigos,
por el encanto de su espíritu y
por la delicadeza de su cora•
zón; que ha sabido componer
un salón, del eual es la verdadera soberana¡ la mujer, que
ha sabido ser el p:rimer médico y la primera imtitutriz de
su hijo, que ha eabido dirigir
. ese gran roinisterio que se lla•
ma el hogar doméstico y representar ese papel tan complejo
de esposa, de madre y de mu•
jer de mundo, esa es la mujer
q·ue afirma su verdadera superforidad, ea la que nos dará.
mujeres que lo sean verdadera•
mente, ejerciendo una autori·
dad sólida y durable, y adquiriendo de nuevo en la sociedad una inflnencia que casi.
babíall penlhio.

'

Nemeo 1 _9.ulieta.
De la colección de grupos del Lic. Requena, premiada con medalla de oro en el conc:irso fotogr.Hico de "EL MUNDO "
[Grabauo en ks talleres d•"EL MUNDO,")

�•

30

EL MUNDO.

126

AGOSTO,

1896.

pul:"b\c, ei::paünl nbriguPmos ..-ierios tem~res para lo porvíctimas cansadas pol'los paíl!escon quienes ha
la
\'enir. s~ t.ra.ta. J~ la 1:11t.uac1ón august10sa de laa fuian.. EL MUNDO."
República, sería indispeneableqnell.l lOOode h,s origma
zas eepaliolui!.
. .
8D.ANJ.Bl0 ILUSTRADO.
por la guerra del 47, pu!!iera las cau!!adas po_r Eapa~a en ís
No en vano un te~oro q~e en poqu1s1mas y contadae,
T•léfono434.-Calle de Tiborcio nlim. 20.-Apartado 87 b. época de la lndepenJencia y lae qu~ FrancmcaUJ:iO al pa
ocasiones ba llt•g:ulo il 1:"QU~l.1.~rar su~ _gastos y á suprimirduraflte la intervención.
r siqniera en ~• pa pt&gt;I ~,1s dt:fo:1t trad1c1~mal_ea, se ve obli-•
JIOXIOO.
Y de est.e modo México se vería obligado á sostene
ga&lt;lo á cubrir el pri::supuesto extraordrnario de una camToda la coneepÓndencia, debe dirigtn¡e
su odio contra est1.s naciones, viviendo en un E:9tado dde paña costosa; no ;•n \'~n~. un erarib al qu_~ se priva de UD&amp;.
al Gerente de este periódico.
guerra permanente, de paroxismo iracnndo, de ira per u- de sus rentas .ma~ µ111gut'S se ve pr~1sado á atenderá
rabie que se sueederia de generación en generación como gastos no previstos q11e vacía~ las ca1as: el resultado ha
La saecrición á EL MUNDO vale $1.25 centavoa al mes, un !egttdo siniestro.
.
.
. ·
sido el que por natll'·al y preciso orden de las coaas de-.
T ee cobra por trimestres adelanthdoe.
Afortunadamente para la humani&lt;lad. f'fU\ actitud im- bía de sobrevenir.
Números sueltos 50 cent.avos.
placable no se sostiene, y t::l tiempo, ese búlrnmo de tod_os
Limitados 101:-1 r~cursos que la producción proporciona.·
AvisOB: á razón de $30 plana por cada publicac:hn.
]os dolore@, se enc1uga dé Ferenar lo~ esp_fritus, de aq~tetar los áuimos, de encauzar las conc1euc1us por senderos á. las reales arca"', por viruid del estado de guerra· caai.
Todo pago debe ser. precisamente adelantado.
agotado el iD.anantia l que en la revuelta Antilla 'daba
menos tortuosos.
B.BGIBTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE,
E11 preciso ser más serenm~ en el 1&gt;jercicio d_e !1ues~ra no escasa renta á la metrópoli; recargado el ordinarioconducta rmcial si desea1nos tRner un puesto distinguido presnpuesto con la suma de mií.s de treinta millooea de,
pesetas, que exige el sost,enin.iento de las fuerzas de mar•Altentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana- en la escala de la vida ci vi\izada.
y tierra que operan en Cuba; cercenadas ultra-económidá. 'the S~ia American Newspaper ~ompany, 136 Licamente las partida!:! de, loe gui:;tos comunes, no adscritq.
berty St. New York, E. u.)I
i\. los Ministerios de la Guerra y de las Colonias, el gopolítiCtl µ05itiu11.
bierno que prei:ide tl Sr. Cánovas se ha ,•isto impulBad.o
para allegar nuevos recursos, ií celebrar contratos oneroaoat
-Todo hombre político tiene do~ repntacione8.
.
'
-Cesad de 1:.1er el escfavo de un partido, y 0::1 converti~ ';lUe salvan por de pronto la angustiada situación.
. El Banco de Espafta, snpt-na de tocar á las puertas de,
réis en el d~ertor.
íos amigos. q los pueslos pí1blicos.
-Entre artversarios políticos, de la previsión se. hace la bancarrota, no podía ni puede ayudar al Gobierno, dia.,
minuyendo sus existtincias en metálico y aumentando,
á menudo nn crímPn.
Es un gastado tema el de acusar á los gobiernos de fa-·
-La verdadera habilidad, es el cumplimiento del de- locamente su circulación fiduciaria; !os establecimiento&amp;
de crédito extranjeroe, validos de la situación, han e:r.ivorecer á los a,niqos llevá.ndolos á. los put&gt;st&lt;;i8 pú.blicoo.
h"
Sobre eeta'mater1a se ha derramado mucha tinta y se se- ber.
-El periódico es la t&gt;Pcuela d~ la ambición; la 1st9- gido garantías fabulosas, y como quiera que el elemento.
oficial, ha remado constantemente tratar con los insuguirá. derramando, probablemente.
ria ea la escuela de la política.
No hace todavía un afio que el Mundo recogía el editorrectos mientras se hallen en est.ado de guerra, se ha visto.
Juuo S1MóN.
rial de nn colega, en el que se hacía uso de razonamientos
obligado á empeñar sos o::iAs cnantiosaa rentas, las del
parecidos á. los que hoy se abandona otro diario de la C~tabaco y de las mina.'i de Almadén, para t~mer un mopitnl. ¿Por qué la aJministración aprovecha los elemento;;
mento de respirO.
amigo~ en loR puestos públicos? Y ahora como entonces,
Dábil, estéril é infructuoso sacrificio, porque los poc01
coniee.ta. f'I ]fundo á. este reproche dirijido, n_o á. este gomillones que proporcionara. la. casa de Rostchild, p1011~
bierno sino á los gobiernos de todas las naciones del ordesaparecerán en ese tnuel de las Danaidea, que se llama
be: Po~que ''jamás hemos visto una administración que RES~JIKX-E,paña y la On•rra d• Cúba.-Difienlla\le• fi. la guerra de Cuba.
l}Prmanezca en el poder sin una mayoría de amigos en
na.nciera11.-Serios tPmor"i;i en lo pnr\'f'nir.-Que debe
Lo que hace, pues, penosa la situación de la madre F,elos puestos públicmi: en el parlamento: en las oficinas, en
hacer el gobierno de la MetrOpoli.-Xue!th'us deseos.
pafia, no es la insurrección que acaba de estallar en Fien las cátedra~.-St: recurre á los a1mgoa, porque estos
se f'ncuentran interesados en sostener al gobierno, y la
¡Con cnánta pena habremos de consignar que la revo· lipinas, á lo que se dice, por artimañas de los japonesee,
anglosajonos del Extremo Oriente; no eij la posibi•
primera ne.cesidad de todo gobierno es subsistir." ......, .
lución cubana. despnés de die7, y ocho meees de fiera _lu- esos
¿A quienes, pues, se llevaría li los puestos pubhcos?
cha que ha em~angrentado la tierm ant,illana y convertido lid.ad de una guerra con los Estados Unidos, dePastroea yº
hemos preguntado. ¿A los enemigos? ¿A aquellos-á quientos en yermos loe:a hermosoR ve1geles indi,:ino!'I, signe en .1a ocasionada á. eventos espantosos imposibles de preveer;:
convendría minar y destruir !a obra administrativa? ¿Qué misma t.ri!'lt,f' Pitnación á qne' nos referíamos Pn ant~rJO- no esel carlismo, que se despereza y sacude su melenadepartido político, que gobierno procede de esta suerte? res crónica!'! Como Fi funan estereotipada!'! lflR n~t1c1as cirios é incensarios, que á las veces se convierten en cavolvemos á interrogar.
que recibe la preni::a diaria, como si fnf'ran clichéa á l~s f\ones y fusiles; ni la República que se agita y espía la.
Pero se nos cita el ejemplo de los Estados Unidos. En que se c~m bia la fecha y la ley enda, sólo SP ven repf'tt- ocasión para derrocar la monarquía secular: nada de eso,
la República del Norte, se nos dice, "en donde el pueblo cinnf's lamentables ~dP lo qne Fe d1&gt;cía cnando e l General con ser tan grave, nOR preocupa y llena de temores para.
dtlSempefta un papel activo en la política, en donde la ,verln tomó el mando de los realt"s ejércitos que operan lo porvenir. Es la dificultad de conseguir dinero para te,..
das las necesidades presentes y las emergencias posiblett
1.·oluntad popular se poyecWl eficazmente sobre_ las deci~io- en Cuba.
nes del Gobierno, y en donde éste es. emanación efectiva
El gobierno col?ninl, más ó 11'.PnoR d~tenido ei:i sn_s futuras lo que tiene que prnducir meditaciones muy
de aquella. el jm,oritiAmo no puede ~11e_drar y los interesespií- operaciones por virtnd de la estación llnvJopa que 1m_p1- serias en los encargados de velar por la vida y el bienes.
blicos y el 7&gt;ien procomunal son el ob;etwo de todo acto guber- de los grandeR mo"imientos estratégicofl, no ha podido tarde la hidalga nación española.
El porvenir del país está. en sus manos; estudie y ananamQttal."
encontrar ocaeión de destruir f'n batalla campal los foer¡Parece mentira que se ei-criban semejantes inexacti- zas insurrectas que operan en toda la Pxten1:.1i6n del terri- lice sin pasión ni prejuicios el señor _Cánovas del Cutillo
tudes! ¿Que en los Estados Unidos no medra el fm•orüis• torio, ni menos impedir que los patriot,aR separatistas Tf:- la situación poJ'que atraviesa la tierra gloriosa de Reca•
mo y que los gobiernos se inspiran en el bien procomu- ciban á. la continua cuantiosos auxilios en armHA, mum- redo y S. Fernando~ y vea si es posible, aun sacrificandonal? ¿Pues qué otra co~a es el programa adop~ado por los cion0!'l de gunra y soldados, procedentRR rlP las coetas un poco de la negra honrilla, tratar con los parciales de
partidarios de Mac K1oley, de~tmado, prectsamente, á americanM. donde los Jaborantf'~ y simpati.,.ad&lt;,res de la :Máximo GómPz y Antonio Maceo, antes que por falt.a det
vil metal, peligre la integridad del ;éino y hasta las sefavorerer á. lo~ grandt"s sen.ores feudales de la industria causa de la independencia trahfljan sin cesar, para proamericana.? Favoritisnw que pocas naciones podrán exhi- veer con i,nagotable munificencia á loR qne en la mn.ni- guridades de la dinastía.
birlo á. tal grado.
.
gna defienden con tesón la ensei'l.a de la u Estrella Solita·
Bien sabe él que puede contar con el nunca deementi•
Conocido es el pueblo que toma parte en la contienda ria.»
·do patriotismo del pueblo, capaz de los más heroicosépolítica de la Uni6.n. Ya s~ s~be cómo luchan los partiCierto es que diariament.e se publican noticias dP dPrro- inaudit.os sacrificios.
dos americanos.-No, no es cierto que el pueblo sea el que taR parciales de los insurrectos; qne, á la mnPrtf'! de .José
Antes que continuar en esa lucha tenaz que se prolon• ·
cubra en los Eatndos Unidos, los puestmi públicos. Allí, Maceo, hermano del eegnndo en jefe del Ejército insucomo 'en tod'ls partes del mun"do, los gobiernos soa los rrecto, ha seguido la de Zayas, otro de los principales en ga indefinida.mente, que el pUeblo declare, por medio de
que acuden á cu~rir estlos puestos e~tre los suyos, que lAA filas separatistas, y que si hubiéramos de i=nmar las ene legítimos representantes, si está como el gobierno denecesariamente tienen que ser .sus amigos. Y tal ensanche cifras de muertos enemigos. según los partes de batalla cidido á gastar la última peseta y mandar el último solse da en la nación vecina testa facultad, qne aun cargos rendidos por oficiales f'spafiole11. resultarfa una cifra fa- dado á defender. el patrio suelo en los campos de Cuba.
Hace tiempo qoe lo venimos repitiendo: es necesario
pertenecientes ii un~ fnnción adruif!istra~i ta son otorga- bulosa: es verdad que Antonio Maceo e11tá. limitwfo á la
dOf! ¡t individuos afihadoa en t&gt;l partido trrnnfante. ¡Has- provincia dei Pinar del Río, det.enirlo poi- la trorha, y que dar autonómía real y efectiva_ á la revuelta Colonia ¡Ojata ios porteros de los ministerios remudan la facrión de- ni l\1Áximo Gómez ni Calixto García. Qne ot&gt;Prnn en las lá. sea tiempo todavía!
m6cuta cuando sucede á la republicana!-Y precisamen- nrOvincias de Oriente están en P01:.1ibilidad dP darle auxiX.X.X.
te esta renovación en el personal de la política es la gran lio y efectuar nueva concentreción. como pndiPron hacer28
de
agosto
de
1896.
razón que presentan los demócrat.as pur Bang, que quie- lo con pasmosa celeridad y concertados movimientos á
ren que todos los ciudadanos vayan interviniendo por fines del p!lsado afio; hay que confesar también one no
tnrno en la cosa pública. He aqní lo que pasa en est-A han logrado todavía los qne eueffan con la República CuResultado de nuestro concurso MnsicaJ.
planeta. Cnando la comunicación con Marte permi• bana tomar posesión de alguna ciudad 6 puerto de imta adquirir datos acerca de lo que ocurre en aquel astro, por♦ ancia y pers~uidos sin deecanso ó scechados por los
tal vez 103 refractario11 de la poi ítica positiva tengan ba- regimiento'! castellanos no se dan ellos tampoco, un m~México, Agosto 27 de 1896.- Señor Director de Ei.
se m1s sólida en que apoyar sus palabras Entre ·tanto, mento de reposo. Pero la insurrf'cción está en pié: ]as
MUNoo.-Presente.-a.1uy Señor nueEitro:
bueno es referirnos á lo que ocurre en la Tierra.
ene~fas desplegadas por eus corifeos cobran á cada moComisionados como tuvimos el gusto de ~erlo por Ud.
mento nuevos bríos y el comercio paralizado, las fnentes para designar la partitura acreedora al premio en el sede riqueza segadas. la ágricult,nrafalta de brazos, los in- gundo concurso mu~ical convocado por el semanario qne
genios. las hacienñas convertirlas ~n montoneR de hu- dirige, hemos examinado detenidamente las cuatro par•
~t
meante~ vaveR&amp;R. tienPn á la infeliz Antilla. Pn lamenta- tituras escritas sobre el libreto titulado nSobre el Océan9»ble est.ado. y dejan á. Espaf'la falt.a de los elementos pe- y acordamos adjudicar el mencionado premio al autor
Un estimAble colP.ga-el defensor más constante de una cuniarios que la Isla revuelta debía proporcionar para que firma**** *T. entendiendo que es la obra que espolítica anti-americana-acaba de publicar un artículo, 1011 li(astos de la campaña.
tá mejor escrita de las que revisamos aunque, como ea
r('Cordando al _.lfaican Herald laa víctimas de México en
Y en tanto que la revolución aparece más difícil de do- natural, no sea una obra perfecta.
nuestra lncha de hace cerca de medio siglo contra los meffar y que los recursoe propios y ext.raffo@ l]pgan en
· Suplicamos á VJ. que en las columnas de eu aprecia.
inexhaustos raudales á poder de los fautorea dP. la indeE,tados Unidos del Norte.
Permítanos nuestro cofrade que le digamos que las na- pendencia cubana, la madre patria se agota y fatiga en ble periódico envíe nuestra felicitación ú. los demás conciones modernas no conservan esos viejos odios, y q_ue ñ~esperados esfuerzos; ve perecer en los camoos, al file:, currentes, porque aun cuando hubo un&amp;. obra superior'
ya se han dado al olvido aquellos arraigados antagonis- de los machetes insurrectos, ]a flor de sus hijos queridos. las de ellos eon detomaraeeu consideración, pues revelan
mos. EsM hogueras se han extinguido y de ellas sólo res- ó los mira vol vE'lr á sus bogares enémicos y enfermizos, á. muy buenas aptitudes y gran empeño en el trabajo.
Creemos hab1:1r cumplido con nuestro deber y damos A
ta un puñado de cenizas que un gran hábito de eolidari- ca.usa del mortífero clima de la pantanvsa manigua y la
da.d--dentro de las modernas necesidades sociales-se ha abrasada costa; mira con dolor que aquel patriotismo cua- Vd. las gracil!B por la honrosa comisión para la cual sesi espartano qne despedía á. los primeros batallonf's en ha servido designarnos.
enca~do de dispersar.
Sus afectísimos, ate11t.os y SS. SS.-Gustavo de M:_ada.
Recientemente hemos visto que una escuadra fransesa las costas peninsul,ues, al embarcarse para la sinnpre fiel,
toca it u u puerto de EspaB&amp;, y loa habitantes, sin acordar- entre aclamaciones de entusiasmo y cánticos triunfa.lee, Campos: - [Rúbrica].- -Antonio Cuyáa. -[Rúbrica]
se de que aquellos hombrea pertenecen á. la rat:a de loa ee ha convertido alg,ma vez en sentimiento hostil, y hae- Modesto Julián •....:....[Rúbriea.J.•
invasores de 1802, organizan brillantes festividades, el ta se ha necesitado de la intervención de la fuerza atmaabierto el sobre correspondiente, se halló que la firma.
recibimiento raya en los límites de lo frenético, y los ad- da, para evitar ó Aofocar las ab\erta~ protestas y las mal ***** T1 amparaba el nombre del Sr. D. Francisco de P.
versarios de antaño se confunden en un fuerte y frater- comprimidas anej11s de aquelloR mismos que ayer nada Lemus de Morelia. quien tiene á su disposición el pre-nal abrazo. Nin~(m periodista estampó en la prensa los m1h1 Pran voz de alfento y prenda de eeperanza á los bi- mio á qne se hizo acreedor, en nuestra.a oficinas.
.
nombres de Dao1z y Velarde, que habrían aparecido co- sonOR s•I fados.
Participamos á nuestros lectores que la semana próximola leyenda del fest!n bíblico en el banqueta de la CoPero hay m~s t;rnfa\Tía, hav algo o\)c:¡cnro y fatídico que ma eabre111os el re.3ulh.do del 3? y último concurso.
f'nlW'lmbrPce con tintes tenebroRos el horiwn~P polít.ico
rnfl.a.
Adem~s, -para- ser consecuente el colega con el princi- de Espaifat y hace que ann loR que siempre bemof.l cnn-·
pio de reavivar esos rencores pasados con los nombres de fiado en la poderoea vitalidad y patriótica energía del

&amp;0

AG&lt;)STO,

1896.

ELMUNOO.

lu~~ªªd fa

"R omeo
•

Los sefiores Jurados que se sirvieron dicta.minar en el
Concureo abierto por EL l\frsoo, concedieren medalla.de
oro ii la colección de grupos del Sr. Lic. Requena. la cual
está expuesta en las oficinae de nnPstro periódico. Supuesto este fallo, natural es que publiquemos algtinos de
1°1:.1 grupos, y tomamos dos &amp;cogidos ni azar. 11R011ieo y
Julietw, y «El consentido (U la .Abnelita.u El Sr. Requena no
e~ un fotógrafo de profesión, es un amateur, y se ha de-·
dtcado al estudio de grupos infantiles.
En nuestros próximos númeroe, darPmos también á
conocer algunas de las otras obras premiadas en nuestro
Concurso.

•

Concurso f"otográ.fico.

:Ptrlítictt !ltllttttL

~n t,ttt~tJ

JESl'S ARl::(;HIGA.

NUEtiTROS GRABADOS
Orquesta Típica Oaxaqueña.
Una de las particularidades mtis sefialadas en Oaxaca
ee el entusiasmo con que jóvenes y señoritas se dedican
al estudio de la música, afición orgánica por decirlo así
que se extiende hasta los pueblos más insignificantee.
Ni hay J?Ueblo sin banda de música, ni BE::iiorita que no
toque el piano discretame11te cuando menoe, y como es
natural, dadas estab buenas disposiciones artísticas, facilmente se organizan veladas y conciertos públicos,
Piempre con un fin benéfico, como el que tuvo lugar el
Domingo 15 del corriente Pn el Teatro Juarez á. beneficio de las conferencias de San Yicente de Paul.
· A la demanda caritativa, acude prPsuroso el pueblo
oaxa.quefio y llena lna localidades del J uarez, tanto más,
Pi como en la noche á qne nos r1&gt;ferimos toma parte en el
festival la di va Sra. Ochoa de Miranda "t la Orquesta Típica-que dirije la Srita. Mercedes Rey, maugura sus trabajos públicamente.
Un completo éxito obtnvo el grupo de sei\oritaa que
componen la Orqut&gt;eta Típicn ( cuyo grupo publicamos J y á quienes enviam~ nuestros más cariñosos plácemes, por sus trabajos y caritativos sentimientos.
El teatro vióse tan concurrido, que el Ilmo. 8r. Guillow, hubo de ocupar un puesto en el palco de Sr. Gobernador del Estado.
~
Lae Srita1:.1. que forman la Orquesta Típica Oaxaqueña,
son las siguientes:
.
===:::;
Octavia Barrundia. Rosa Larrañaga., Dolores Romero, María Hinriche, María Zorrilla, Rosa Gavito, María Gavito, Cá.rmen Rufz, Mercedes Gavito, Ana Hinrichs. María Soto Cavero, Isabel Rendón, El vira Par~
do, Rosario Butrón, Luz Hernández, Herlinda Perez
Montafio, Mies EnriquetaN., Julia Sodi, Trinidad CajiJa, Luz Barrundia, Lnz Rendón. Directora y Profesora,
Mercedes Rey, Elena Sodi, María Hernández, María So·
to Carrasquedo, Saru Sodi y Guadalupe Baigts.

:=:

gn.errit p.erman.ent.e.

•

y Julieta" y "El consentido de
la Abuelita."

A la ·convocatoria que para el concurso fotográfico J1i1.0
EL l\fuNDO eo Enero del corriente aHo, han rtspondido
muchos artista.A y amateursde la República, contribuyendo así á que el éxito del certamen, superara á. cuanto bubiérnmos podido imaginai no~. ·
El importante ramo científi'co-industrial llamarlo á
concur~o, ha obtenido en el país el más alto gndo de
perfección, y prueba palpable de ello hemos tenido en
laa novecienta~ treinta y sietf'I fot(lgraffas, que sobrtl divetEos asnntoi:1, rt:mitieron á la junta artística cincuenta.
y cna.tro opoeitores, cny&gt;1A obras por la limpié.za df' ejecución y clari&lt;l~d de detallee, merecieron los más sincerOR elogios dPI jurado.
LJ?s SrPA. I!1geni1&gt;:o Fernando F~rrari Pérez, Dr. Angel
Gav1f'io IglPFJas y diputado Franc1sco Palencia, personas
competentísimae en asuntos fotográficos fueron los desi(?nados parn jnt&gt;Ct"S del concurso.
'
&amp;:is horaq in virt.ieron en _el examen de los trabajos sometidos á concurso y cons1dPrando qne· dado el mérito
de D;mchos de ellos Pran insuficientes los premios que en
la. convocatoriH. se sPñalaban, acordaron. obrando co·1 ent.f'rJ\ libertad é indéoendPncia. y con el beneplácito de
E•. MONDO, hacn la clasificación de obras y expositores
dignos de premio, y que la suerte.designara á. quien debiera adjudicarse Ja rf'RpPctiva medalla, otorgando á los
demás concu~nntes clasi_ficados en prjm_er lugar, diploma qnP O&lt;'.red1te PI premio que obtuvieran por sus bien
acR bada1:1 fotagraffas.
•
También en vie,tH; de la bellPZfl y perf@cción de IBA pruebaA pre1:,1entadas, dispuso el Jurado acordar p1Pmio5 dis~n~os para 11Retratos y grupos,n considerados en un solo
rncnio en la convocatoria.
He aquí la decisión del jurado:

Galería de GoEernantes.
. EL Murrno se propone pnblicar en sus páginas loa retratos de los Gobernantt-S de la República, para que d~
este modo loa coleccionadores de nut-stro semanario tengan en sus tomos la série de personalidades que han intervenido en la política actual
Hoy damos los retratos dP- los Sres Aréchiga, Mercado
y A.humada, GobernadoreR últimamente reelectos de los
Estados de Zacatecas, Micboaciin y Chihuahua, y ofrecemos compl~tar la galería, ií. medida que se ofrezca la
oportunidad de hacer las restantes presentaciones.

ic.A.. de-R. Lysle, único métnclo r1fpido racional, anglo•
americano para. aprender el idioma inglés y el es¡¡,aflol,
en tres meses sm maestro.» Todos los que en México.se
han dedícadn al estudio del inglée, han t-enirlo oporturJldad de apreciar las ventajas de este método, que no vacilamos en recomendar á nuei;tros lectores.

N ota:s de la Semana •
Según anunciamos oportnnamentP, .ayer. en el Tívoli
del Eliseo, fuéleoírecido al Sr. )linii:;tro de Just~ia, Lic.
D. Joaquin Baranda, por numnosoa de sus amigos y
compaf\eros profesionales, un banquetf', al cnal concurrieron unos doscientos invitacToe. Notable fué la animación y el agrll.do que presidieron en este ágape, testimonio de las simpatías sinceras con que cuenta el Sr. Ba.1
randa; muchas copal!I se levantaron por su salud; el obsequiado habló en limpio y galano estilo, y le reFpondieron num~rosos de sus amigos con votos cariñosos por su
felicidad .
.
Los Sre1:.1. Moel er Bowen y Cook sucesores. agentes de
las afamadas cajas de seguridad Mosler, se sirven participamos que han trasladado el local de FU importante
negociación, de la:~ del'5 de Mayo número 4, á. la calle
de la Alcaicería número 27.
·
Sépanlo los numerosoe clien.tes de la mencionada caea.

•

RETRATOS.

GRUPOS.

Gran prem:io. Medalla de oro.-Núm~ro 17. Sr. Lic. José Luis RE&gt;quena, d~ México.
,'ygundo J,remio.-Número 22. Sr. Eduardo Berna] de
Hermosillo, Sonora.
'
VISTAS Y MONUMENTOS.
Primer premio.-Número 28. Sr. Lic. A. Arroyo de
,Anda. Guadalajara. Medalla de plata.
Número 11. .Sr. Lorenzo Becerril de Puebla. Diploma.
8. ,, Ignacio Romero, de Campeche. J)i ploma~'
&amp;gundo premio.-Número 8.-Sr. M. Romero Ibáñ&lt;'Z
de Oaxaca. Medalla de bronce.
'
Número 2.-Sr. M. M. A~ilar, de Zacatecas. Diploma.
. Tercer premio.-Número l. Sr. Emilio Leal, de GuaP.a•
Juato.
Número 7. Sr. J. P. Chá.vez, de México.

INTBBIORES.

INSTA.li-TANltAS.

Primrr premio.-Medalla de plata. Número 6. Sr. Dr.
F. T,. Ort.iz, de León.
,Snn.mdo pre11tio.-Medalla de broace. Número 14 Sr.
C. H. BarriE&gt;rP.. de Guadafajara.
·.
Nómero 12. Sr. Dr. Armeudáriz, de México.
CieNTÍFICAS,

_ Prim.n- µre-mio-Medalla de plata. Número lfl. ~res. J.
....abadjé F:ucs. por sus fotografías á través de cuerpos opacos.
&amp;gundo prnnio.-Medalla de bronce. Núiuero 12. Sr.
Dr. Arruendáriz por microfótoJ?raffas.
TerN'r pre111io.-Diploma. Número 8. Sr. ll-. Romero
Ibáflez por microfc,tografías.
E$TBF.F.OSCÓPICA~.

&amp;gundo premio.-Número 50. Sr. C. Spino Barros, de
,México. Medalla de b1once.
Próximamente enviaremos á los agraciados los diplo.
mas y medallas y daremos publicidad á muci\,as de Ja1:1 fotografías del concurso.

•

Libros recibidos.

Priml!T premio.-Número 15. Sres. Torres hermanos,
de México. Dipk,ma.
Número 4. Sres. Méndez hermanos, de San Luis Potosí. Medalla de plata.
Número 16. Sr. F. Bustamante. df&gt; Pn~bla. Diplom~.
Segundo premio.-Número 9. Sr. J. M. A.guilur de Zacat.Pcas. Mf'dalla dF• bronce.
·
Número 3. Sr. Ignacio Romero, de Campeche. Di~
plnma.
·
TerCl!T prem.io.-Número 10. Sr. M. de la Flor de San
Juan Bautilólta Tabasco.
'
Número 13. Srt's. S. Olmos, de Morelia.

Primer premio.-Número 11. Sr. Lorenzo Becerril de
Puebla. Medalla de plata.
'

~JIGLEL ,\Jlr)IADA

127

ARISTEO :MERCADO.

El sabado último, en la-casa del $r. D. LucfanoCobian
efectuóso una audición musical. de lo más ameno y va~
riado que podía esperarae. La Sra. Guadalupe:8. de Cobian, cantó algo de Otello, con Aotable maestría. El trío
Pérez•Rivas obtuvo muchos triunfos. La Srita. Esther
Mañón cantó con notable expresión algo de Traiiata y
el Sr. Profesor D. Antoni.J Cuyás cautivó al audito~io
con algunas piezas magistralmente ejecutadas en pian¿
y ji?Uitarra.
Fué aqueila una encantadora soirée musical.

Otro pago de $1,048.31 de "La Mutua"
EN UUAM.A...~TLA.
"La. 1.lutua de Nueva. York," cu Hnamn.ntlla, Estado de Tla.:xca.J&amp;
Exceleucta de su forma.de SEO URO denominada CON DE\'OLUClON oii
PRElDOll.

Huamantla, Agosto U de 1800
Sr. D. C&amp;rlQS Sommer, Director general de "La Mutua." de Ye,,.

York en est.a. Repúb11ca..
Muy dfsti~lido seilor mio:

México.

Cumple á mi gro.titud. diri~rle la presente para manlfe.'lt.n.rle qu8
a:1;1te el Sr. Lle D. Aglli,-ti.n llaldomdo, Juez de I = lnslAllCla de C:bte
DIBtrlto, el Agente .sr. Antonio.A. Xéjera, !&lt;U envladoe:-;pecial, hae,.tregá.dome y 1eclbldo yo é. mi entera i:atMacción. los u~ :"l[IL cuA.REl\.'TA. Y OCHO PESOS TREINTA. Y UN CE;&lt;;TA\'OS [l,Ocl$.31 cs.] import.e
de ln. póliza m\mero 721,m, que en esa poderosa COmpailia el 1:11:llor
mi finarlo e ~ Sr. D • .Allildmo ll. Rui: .11 Moreno de:-1¡.;ruindome su

beneficiarla., tomó en 21 de O,:tubre último.
Aquellacanddad fónhanla. $1,000 valor ori¡zinal del Seguro máa
8-'18 31 valor de los pre.mios que pagó mi c.Hndo esJlO!'O, y que e~·eomP8ñia. me devneh·e con la. integrldru:l. y eficada. que le son peculiares
hacln. todoo J0t; lkguradrni. Por &amp;-to, honorable sellor Dlre&lt;.'tor con~ole en la prci;ente para su publicidad. si lo j~a conveniente
1lll8 vote'.)!! de gratitud hacia usted y bacía esa grandio!&lt;A InstituclórÍ.
de Seguros "La·Mutua·' !\quien bendicirislempre junt.nmente con la
memorle. de mi previsor espo:,;o.
Cumpie á mi deber entregar pe.ra su cancelación la referida pó\11.a
Y i:;u."&lt;·r1bl_rmede u.c;te&lt;l r_e.!\petuotmmente S. S.-CA.RLOTA L. o.s: Rnz'.
-Me consta. el acto referido en la Cárta que antecede.
Huama.not I' '8(t1:«Jl!V apl~.-A. l!A.LDu:.:.H)IJ •

�•

EL MUNDO.

El consentiJo de la a bu el ita

30

AGOSTO,

30

189~.

AGOSTO,

1896.

•

c.~nDENAL SAN FELlCE DE ACQUAVELLA, arzobispo de Ná¡&gt;Clles.
candidato del Rey Humberto.

De la colección de grnpos del l¡ic. Requena, pi·emiada con medalla de oro en el concurso _fotográfico de "EL l\lUNDO."
[Grabado en los talleres de «EL MUNDO.]

•
.

.

¿QUIEN SERA EL FUTURO PAPA?
Nada hay más triste que el{fin de nn reinado. Los corte•
sanos no solicitan ya los favores de un .poder cuya du~ción no lee ine°pira confianza, y por. inexorable f~tahdad de la naturaleza humana sa prohlbe á. los anc1a.uos
h;1ceree nup,•os amigos.
•
1~ón Xlll sufre la ley común. Lo~ eeplendores de un
pnntificado que ha sabido hacerglor1oeo á fuerza de geni,1 político, no podrían ilusionarlo respect.~ á. loa presagios qne se acumulan alrededor de él. Ha vu1to def:lapar,•cer uno á, uno los fiel~ colaboradores que, -para darle
pruebas de una devoción personal exent. de ~do c1Uculo ,. dQ toda previsión, no esperaron ti qi.Te se mstalase en
el \"aticano.
El cardenal Laurenzi, que durante 32 años ~abía
sido sn vicario general efl Perusa¡ monseñor Rotelh, que
había ef'cnndado con una inteligencia tan. nnffll)lP. _loe
p.-oyect0e de la política pontificia en Fnmc1a y en Orien-

te; ruomeflor Boccalli, E:l confidente m~ íntim~ Y más
seguro de toe secretos del maestro, han e1~0 beridoe por
la muerte en cortos intt-rvalos: los peregrinos no son más
Que un recuerdo. Por último, el cardE:nal Joseph? ese
hermano tan tiernamente amado, á. quten la Providencia parecía haber conse1vado ~erca del Papa co0;0 un testimonio viviente de la, longevidad de los Pecc11 ha sucumbido á. su vez al peeo de los afios.
El vacío @e ha. hecho poco á P_?C&lt;;&gt;1 y el Santo Padre se
encuentra aislado durante esta ':ll~una y dolorosa etapa,
en que es tan necesario á los v~e1os tener . .a.l~dedor. de
sí amigos fieles que con sus piadosos art1fic_1oe les impidan al decli~ar la vida 1aper~ibirse demaa1a~o de los
anhel~ impacientes, que despierta una sucesión sobrado lenta para iniciarse.
No creería uno-sin embargo es la verdad-que los que
rodean m~vicario de Jesucristo, AOn los que le ,ecu~rdan,

129

EL MUNDO.

'

sin cesar, la ley taiat cuyas inexorables ex~genciash:
ejercen temprano 6 tarde, sobre todas las cr1aturaa
maoas. D.el palacio apostólico es de donde part~n l,aa_!.t
ticias alarmantes, en -que la más insignificante rnd 1s ~
ción del Santo Padre, se eleva á. la altura de una gr&amp;fl
enfermedad.........
n11
Un decreto del Papa S!maco, prohibe, bajo las pe
más severas, c,tratar de la elecci6o del futuro Pontífice
vida y i sabiendasdeeupredeceso_r ..» Eate monumento egislativo se distingue por su pre'\-'1s1ón y es venerabl~
su antigüedad. Sij remonta, en efecto, al af\o de gracia
499 y trabajaría uno mucbo para encontrar en el _cuerpo
del' dercho canónico, uua disposición que haya Sido~
novada más de una. vez. Detgraciadamente le.a leyes
prudentes, son las máe frecuentemente violadas.
á 4
Cuando un cambio de reino comienza á aparec~r
menos próximo, ninguna decretal ·puedQ im¡,edu 4. OI

r

i:

mi

-cardenales que cambien ideas respecto á. un acontecimiento, que constituye el único objet.o de sus preocupaciones. De hecho1 el Cónclave está abierto¡ no le falta
más que la vuelta. de llave. Los papabili son designados,
los papeggianti se ponen en obra, y si no se puede aún
prever con una certidumbre abt.oluta los resultados de la
batalla, se sabe cuando menos en qué terreno y entre cuáles adversarios se librará.
Bajo el pontificado de Pío IX, el SacN Colegio hab(a
-conservado sus tradiciones aristocráticas; aunque la fami lia de los condes Mastal-Ferreti ~stu viera lejos de distiugltiree por el brillo y la antigüedad de sus orígenes, el
Papa gustaba de rodearse de grandes señores. Se sentía
orgulloso de contar, entre los m1ts altos dignatarios de la
1... 1eeia, á. nn Bonap.i.rte, un S~hwa.rzemb:rgen, un Ho.:ard, un Hoheplohe. .Bajo su reinado, los hombres más
ilustres de Italia: los Borromeo, los Riario-Sforz&amp;, loe Altieri Chigi, Vitelleski, A.ntici Mattei, estabJn inscritos
en la lil:!ta de loa cardenalea.
Le6n XlII no ha maniíestado la misma predilección
que su antecesor por loa prelados con título. L1. alta arist.acracia europea no estará representada en el -~ncla,·e,
sino por.el cardena l Hohenlohe, que se halla_'sm rnfluen,cia y sin crédito. El card,mal Bonaparte, que acaba de
morir, se había, desde hace varios afios, e:ondenado á. un
retraimiento absoluto. El patriciado romano ha desaparecido completamente del Senado de la Iglesia.
Las fawilias históricas del No rte.Y del Centro de Italia hau dejado de dar corno en loa tiea.n¡,os pasados, un
numeroso contingente al ministerio eclesiástico. Las~~ovincias meridionales son la sola re_gión donde los h1Joa
'menores de las casas ducales 6 reales, todavía PacP.n canera en las órdenes sagradas. Pero excepcióu hecha del
pequeflo grupo nt1politano, la gran mayoría de los c::ardeualea italianos, pertenecen á la burguesía. ínfima y pe-quei\a. Algunos de entre ellos han teuido un origen completamente pldbeyo. El cardenal Ferrieri y el carde?~¡
13.ntolini, que1 cuando vivían ocuparon un puesto pr1v1lt&gt;giado en loe consejos de la Santa Sede, tenían p~r padres, el primero á un criado y el segundo á. un carnicero.
Los cardenales Martinell i, Simeoni, Masotti, Massaia,
·eran igualmente de un origen muy modesto1 ):' ~l que en
-e1 próximo cónclave parece tener m,is probab1hdades de
ser electo¡ Monseñor Parocchi es bijo de un molinero.
Sin embargo ~s de notarse que durante los últimos
atlos, el númerÓ de cardenales de origen puramente democrático, ha disminuido un poco.
.
En la fracción italiana del Sacro Colegio, una preponderancia casi exclusiva pel'tenece á la clase media que ha
1hecho la unidad política de la península, sacando prove-cho de ella¡ puesto que hay ~ocos cardenales que º? ten,gan en su familia uno ó vanos empleados del gobierno.
Así ee explican las tendencias que se manifiestan en
los conciliábulos secretos donde son discutidos los títulos de numerosos candidatos á. la sucesión de León XIII.
Obliga.dos á. optar entre sus. deberes hacia la Iglesia,
-que se haría incapaz de llenar su misión en el mundo
á_ partir del día en que el Papado hecbosiervo, se_c~nvirttl!se en un instrumento políti.;:o del cual loa Qll~letros
del Quirinal usarían á su antojo, y su liga á una dmastía
nacional que es el símbolo de la unidad y de la gran~eza
de liU patria, los miembros italianos del Sacro Colegio se
·di video en dos campos. Los unos sacrifican, no sin pena,
sus sentimientos íntimos de hombrea y de ciudadanos á
los intereses supremos de )a religión; loa &lt;.?trnF. se esfuer·
zan en conciliar de la mejor manera sus Jurameni(?S de
sacerdotes cou sus simpatías personales por el gobierno
del rey Humberto y el deseo de no perjudicar el porve•
nir administ.rativ~ de los funcionarios á los cuales estú.n
1.1uidos por lazos de parentesco estrecho.
Los dos partidos, en presencia uno df•l otro, parecen
·disponer de un núuiero de \"otoJ:C cu11i igual; pero los detfensores d:e la ind~peudeucia &lt;le. la Santa Sede tienen so-

CARDENAL PAROCCHT, obispo de Albano y Vicario general de s. s.
Candidato de los Independientes.

bre sus adversarios la superioridad de la disciplina. No
reconocen otro jefe que el cardenal Pa.rocchi, en tanto
que existen profundas divisiones entre los conciliadores
d outr(lnce. Unos esperan obtener del Quirinal las condiciones más favorables, votando por el candidato de
Austria y de Alemania; otro3 preferirían resignarse á una
capitulación pura y simple,, dando sus sufragios al candidato del Rey; otr,lB 1 en fin, piensan, que sería más há.bil hacer triunfar al candidato de la Reina.
Desde que una enfermedad incurable hizo desaparecer
al ·cardenal Mónaco la V .1.lleta dP la lista de los papabili,
el partido de la independencia no tuvo solamente la ventaja de no ser debilitado por ninguna división interior¡
tuvo también la bueua fortuna de abrigarse á la sombra
de un !1,0mbre uni erealmeute conocido del episcopado
extranJero.
El cardenal Mermillod decía á los eclesiásticos que estaban de paso en Roma: «No olvidéis SQbre toJo irá ver
al cardenal Parocchi, es e! porvenir!» Se asegura que León
XIII, informado de este prop63ito, dej6 discretamente
sorprender aua. sentimientos íntimos, d1ciendo al antiguo
obispo de Ginebra, con un dejo de melancolía: «Ah! os
agradezco que hayáis venido á. ver al pasado,11
Las previsiones del difunto cardenal Mermillod se remontan á una decena de años y h:rn sido confirmadas por
los acontecimientos: Monsef\or Parocchi ha llegado á ser
el personaje más considerado del Sacro Colegio, el Papa
de mañana.
Sus adversarios más declarados se ven obligados á. ha•
cerle justicia. Su fuerza y energía lo han hecho llegar á
los escalones más elevados de la gerarqu(a eclesiástica.
Su nacimiento no le permitió entrará. la Academia de
loa Eclesiá8licos Noble.s y hacer carrera en las nunciaturas,
después de haber completado sus ,¡;studioa en el colegio
Capranica. Hijo de un molinero de los alrededores de
Mantua, foé educido en el seminario dioce3ano, y es acaso el solo cardenal itsliano que baya sido cura aotes de
ser obispo. Pero para ocupar un sitio de relieve en el
clero de la península, no tuvo necesidad de es~rar á que
el P11pa lo hubiese educado en el episcopado. El cura de
San Gervasio de Mautua, pasab11, con justa razón por el
predicador más notable de Ir.alia. Había tomado á Bossuet y Lacordaire por modelos, y aunque estaba obligado
&amp; hacer más de una concesión, á las exigencia.a de un auditorio habituado á las redundancias enfáticas de la cátedra it.aliana, se encuentra algunas veces en sus sermo·
nes un reflejo de la elocuencia de los grandes oradores
franceses .
Un soplo de indiscutible potencia circula a través de
la arenga de la be..,dición que dirigió, en 1867, ((al mag~
nánimo rey Víctor Manuel, al Gobieruo 1 á. las Cámaras,
á la sociedad civil, á la Italia1 tierra de los héroes y patria de los santos. »
Después, este movimiento oratorio le fné reprochado
muchas veces al antiguo cura de San Gervaaio. Sus enemigos lo llaman ahora 1tJanus QuadrifroRa» y lo acusan
de haberse convertido en uno de los más intl'atable.!
adverearios de toda reconciliación entre el Vaticano y el
Quirinal, después de habe!° prodigado su.a bendiciones
entusiastas al soberano que bab(a hecho la unidad de
It.alia.
Esto es fácil de explicar: en el fondo de su conciencia
de sacerdote, Monsenor Parocchi no ha podido perdonar
á la dinastía de Saboya, que haya confiscado el dominio
temporal del Papado. Llamado á la silla episcopal de Pavía, ha luchado p:ilmo á palmo contr¡1, las autoridades civiles; promovido má.s tarde al arzobispado de Bolonia,
tuvo con el prefecto de Ja provincia y el consejo municipal de la ciudad debates ruidosos que le hicieron rehusar el exequatur.
Los ardores delicados de uno de los prelados que habían protestado con la mnyor energía y pérseverancia
contra la entrada de l11s tropas italiauaE en Roma, se han

CARDENAL SERAPINO YANNt'l'ELI.I, obü;po de Fmnscatl.

Candidato de In. Triple AJfo.uza.

amortiguado poco á poco bajo la influencia de los afios.
Una permanencia prolongada en el palacio della &amp;::rtfa
ensefló al cardenal ,·icario el arte de manejar á los hombres y de tener en cuenta los acontecimientos. Sin consentir jamRs en abdicación alguna de principios, Monee. f\or Parocchi ha sabido esquivar, con un tacto tan tmperior á. toda. elogio, los conflictos que parecían inevitables
· en la administración de una diócesis, en que el incidente
más fútil en apari&lt;'ncia puede llevar de nuevo al estado
álgido las dificultades de la cuestión rom·aµa. Gracias á
la extrema moderación, de que el más hábil de loa colaboradores de León XIII ha dado pruebas en la cuestión de la~ peregrinaciones, fué sofocn.da en su germen
una de las crisis más peligrosas, y si las elecciones municipale8 de la Ciudad Eterna han dado diversas veces
. resultados de que los partidarios de la Santa Sede no deben estar deseo u ten tos, es porque,:el Cardenal Yicario no
ha sido completamente extraño á la elección de los candidatos.
:\J. Parocchi ejerce desde hace doce años con honor y
éxito funciones de las cuales se fatigó en el espacio de
once meses .!U predecesor, el cardenal Móuaco la \?alletta. Roma es la diócesis más dificil de administrar que
exista en el globo.
Un clero secular más dispuesto á. enfeudarse á. la fortuna de los papabili que á ejercer el ministerio sacerdotal
con el celo deseable; órdenes religiosas de origen extranjero, expulsadas de su patri.1- é idlle á refugiarse á. la sombra del Vaticano¡ padres arrancados á sus diócesis por
gobiernos perseguidores y reducidos 1i. la mendicidad en
sotana; al lado de estos infortunios dignos del más alto
interés, una bohemia eclesiástica llegada de. todos )os
puntos de la cristiandad, miserias sin número que aliviar
con recursos reducidcs, 11fü\ estricta disciplina qne mantener, sin hacerllamamientoalguno al brazo seculllr: tales
sf)n las dificultades de una taren en que el sucesor del
cardenal Mónaco la Valletta ha logrado contentará. todo el mundo y al Santo Padre.
El Cardenal-Vicario no se ha limitado ú. dar la medida
de sus talentos administrativos. En muchas ocasiones lta
demostrado una clarividencia y un espíritu político, que
han sido justificadcs por los hechos. Ningun miembro
del Sacro Colegio se pronunció más vigorosamente contni
la quimera de una inteligencia con Alemania, que sedujo
durante algunos meses la imaginación de León XIII. E~ta ctivergencia de vistas causó ciert~ frialdades entre tll
P~pa y uno de sus má~ devotos auxiliares; pero un dia
vmo en que las brutahdades del conde Herbert von Bhsmnrck, dieron sobrada raz6n á. la sagacidad previsora de
Monseñor Parocchi.
El antiguo cura de San Gervasio ha visto el Austria
en obra, en la ·época ea que ésta perseguía al clero de
Mantua, y Alemani.\ 1 que acaba de llevar al rango de los
semidioses al hombre del Kulturkamp", le inspira au1 1
menoR confianza; por otra parte, las vejaciones de toda
natural~a con que los representantes de la autoridatl civil lo han abrevado, en Pdvía y en Bolonia, no le han d_,-jado ilusión alguna sobre lo que quiere el gobierno italiano. Instruido por su propia experiencia, el cardenal}&gt;.~rocchi no v~ salud sino en la independencia del Papad"
y quiere eYitar á todo precio que, hajo el sucesor de
XIII el Vaticano se convierta en una oficina separada &lt;.le
las cancillerías de Viena y de Berlín 6 un anexo del ministerio de Cultos del reino de Italia. Para escapar 1í
este doble peligro, el catolicismo no tiene más que u11
medio,.~ inspirare&amp;; en la etimología de su nombre y 81-"t
una rehg16n extendida sobre toda Ja superficie del mundo, en lu~-ar de servir de instrumento á. una combinación
diplomá~1ca 6 de dejarse confiscar en provecho de una
sola nación.
Monseflor Parocchi parece comprender Ja necesidad de
volverá la Iglesia el carácter de universalidad que tenía
durante loa primeros siglos &lt;le eu. existencia, y ee el BOio

Le6,;

�30 AGOSTO, 18Vf$.

b:L M UNI&gt;U.

30

AGOSTú . 1 H\'f\

lSl

,.

'

J
Obsei•vatorio de los seño1.•es Ca.lmngn.e y VeJ.•.1nan.t.

, EL GRAN DESGUBR-HIIEN'l'O DEL-SfüLO X1X.
El Planeta l\'larte.
CARDE.NAL CAPECELATfü). ,\rzob:spo ele

&lt;:arma.

Canelidato de fa Reina )fargarita,

miembro italiano del Racro Coif'gio que mantenga r~laciones const.antPs con los carderrnle-s E'Xtranjeros. lfoni:;eñor J\1nmillod y Mom.eñor Lavigerie le tenfan t&gt;n altísima estima y le habían en algún modo designado á la

elección del íuturo Cónclave.
A falta de sus in.fluencias que hubiesen sido todopodeTOliBB, pero que de@graciadamente han cesado de existir,
ee asf'gura qne el Cardenal-Vicario podrá. contar con el
concurso de Mom•eñor Langenuix, arzobi@po de Reims y
de Monseñor Gibbons, arzobispo de Baltimore, cuyas
icleas sobre la necesidad de una aproximación entre la
Jglesia y el pueblo son bien conocidas.
Patricio por sus gustos y sus cirfgenes, León XIII ha
hecho con la democracia una alianza de razón más que
de inclinación; ningún antecedente de familia, ni prejuicio de educación 6 de nacimiento, alejan por el contrario
al hijo del molinero de Mantna de las nuevas capas socialts, de cuyas aspirnciones ha participado y cuyo poder
conoce. Si la ProvidPncia lo llama a~ solio de San Pedro, sabrá hacer del Papado una fuerza social, más que
una potencia diplomática.
Los adversarios de l\fonseflor Parocchi se ven obligados á rendir homenaje á sn erudición. Su cerebro eR una
enciclopedia· moderna. El Cardenal Vicario es el único
miembro del Sacro Colegio que tiene ideas netas sobre
)as cuestiones que eFtán á la orden del día. Su palabra
dulce y un poco lenta, es de una corrección irreprochable. Nacido en una de las regiones del Norte de la península donde la vieja raza céltica ha quedado casi pura, eee
lombardo habla el francé~ y el italiano con igual elegancia; no tiene solamente dos lenguas, tiene casi dos patrias.
A 'Primera vifita, el contrru:te es notable f'nt,re el Papa
y el Cardenal Yicario. En tanto que I.P.ói:i XIII se asemeja á una de esas aparicione~ ilf'gadas de lo alto y desprendidas de eu envoltura carnal, monseñor Parocchi,
con sus espaldas robmtas, sns ojos vivos. su rostro lleno
de líneas vigorosqs y regulares, produce la impresión de
una grandeza menos mística acaso, pero má~ humana. Si
se separan los ojos dt&gt;I tro~o ps,ntirlcal, con trabajo se
encuentra en el Sacro Ct.,leg10 una ca'qeza que parezca
mejor hecha para lleva1· un día la tiara, que la suya.
No es un misterio para nadie que loa votos de la Triple
Alianza, los tiene todos el cardenal Serafina Yannutelli.
Aun cuan~o _se_a de una pie~ad sólida y aun un poco llevado al m1et1c1smo, el candidato de Alemania y Austria
f'B nn diplomá.tico, más bien que un Facerdote. DPspués
de haber sido secretario de monseí'íor Meglia en México
y en l\.Iuryich, &lt;lelegado apostó!ico e11 el Ecuad11r y el Perú, nunc10 en Brusehe y en Viena, ha hecho f'n realidad
sus ensayos en el ministerio sacerdotal, á la edad de cinCl?,en~ Y ~res años, ~n calidad de cardenal obispo de la
d1óces1~ de Fraec11t1, donde no permanece cai::i nunca.
Por cerca qnP. est.é de la residencia epi@copal, prefine vivir en Roma. á fin de frecuentar má1-1 fácilmente los sa]ones aristocráticos, donde ni) desdeña loa éxitos mundanos.
Su hermano, ti cardenal \'focenzo Yannutf&gt;lli, ha hecho
igu_almente su can;era rn 1.a diplom~cia.. De!Pgado apost6hco en ConstantrnClpla, 111ternunc10 en el Brasil, nuncio en Lisboa, se ha distinguido por la flexibilidad de su
talento, la elegancia de PUS maneras, y no bay en el Sacro
Colegio un príncipe de Ja Iglesia que sea más buscado
p:ir la alta soeiedad romana.
Con menos brillo en la convenmción y menos facilidad
~n sus actitudes qne sn joven hermano el mayor de los
Vannutelli, el cardenal Serafino, ha ~~hido h2cers.e una
repnWción de piedad, que le permite lanzar su candidatura .. El car~enal \~incenzo, se coloca gustoso en segundo
térmmo, de~ando que su hermano aspire, y aun trabaja
por la elección de éste, la cual le aseguraría un Fitio preponderante en el Sacro Colegio, durante el próximo pon-

Y LA COJIUXICACION A TRAVES DE LOS ESPACIOS.
CARDENAL A:SGEL BIANCRT. Obispo de Pnlestriria.
Cundidato neutro.

t.ificado. Añadamos qne si .el nombre del obispo de Frasca.ti hubiera de ~alir victorioso del Cónclave, no habría
sido él por cierto el verdadero Papa, y su hermano no
f'jercería más que una medianf¡;iima influencia: el hom•
breque hnbiera conducido á su antojo la barca.de San Pedro, habría sido el difun•o cardenal Galimberti.
El antiguo nuncio apostólico de Viena, fué el agente
de la TripleAliam\a. Dos vec s fué enviado en misión
extraordinariaá. Berlín, y supo conciliar las buenaR gracias de M. deBismark y del Emperador Guillermo II La
maledicencia de las sacristías se dió un curso demasiado
libra á eus expensas.
Muy diestro; mny insinuante, monseñor Galimberti,
supo captarse las amabilidadPs de León XII[, halagando
sus gustos por la prensa. Fundó el Journal de Rome, que
ábandonó á poco para pasar al Mor,iteur de Rome, hoja
alemana, publicada en francés. El fué quien preparó
de mano maestra la ruidosa desgracia del cardenal Pitra,
desnaturalizando las intenciones del partido que no creía
en la eficacia dt- una alianza entre la Santa St!de y Alemania.
DnraJttetodo el período enqneel punto de apoyo de la
política pontifical estaba en Berlín, el diplomático que
había nf'gociado con l\L de BiEmarck la suspensión del
Kulturkampf y obtenido que la Cuestión de las Carolinas
se sometiese al arbitraje del Papa, gozó de altísimo
favor. Desde lofó\ incidentes que marcaron la visita ·de
Guillermo II y del conde Herbert de Bismarck, el cardenal Galim berti perdi6 la mayor parte de su antiguo crédi•
to, y el cardenal Ra,mpolla logró, sin gran pena, burlar
las tentativas demasiado ·frecuentes, que hacía.el antiguo
amigo personal de Bismarck, para encitar malas inteligencias entre París y el Vaticano, y llevarse al Santo Padre con el girón de la Triple Alianza.
Por haber defendido con demasiado celo los intereses
del gobierno de Berlín, el representante casi titulado
de Alemania en el próximo Cónclave, comprometió el
éxito de su protegido. El cardenal Serafina Vannutelli pierde cada día terreno. Al rehusar el arzobispaclo de
Bolonia, manifestó demasiado, el deEeo de vigilar por sí
mismo, todos lo.&lt;: días, á los amigos con cuyos sufragios
cuenta. Esta actitud ha producido la peor impresión en
el Santo Padre y en toda la fracción del Sacro Colegio,
que J.10 está enteramente enfeudada á Alemania. Un cardenal tiene ·el derecho de aspirar á la tiara, pero no debe mostrarlo muy ostensiblemente.
Mas si l.&gt;s primeros escrutinios no dejan á la Triple
Alianza, ilusión alguna sobre la suerte que espera á su
protf'gido Serafino Vannulett1, no vacilará en ligarse con
otro candidato; la primera y la última palabra de toda su
política en el próxim&lt;., Cónclave, será impedir la elección
del cardenal Parocchi.
Con exc~pción del pequeñísimo grupo de cai-denales
que se unió :'i. laforLunade los hermanos Vannuttelli, la.
mayor parte d~ los mie,mbros italianos del Sacro.Colegio,
los más llevados á. una r-econciliación con el Quirinal, desearían en el fondo de su corazón librarse de la tutela austro-alemana.
Su sueño eerfa hacer del Papado una fuerza nacional que
persiguiese en el interior una obra de paz en provecho
de la dinastía de Sa boya, y defendiese en el exterior los
intereses de Italia.
El Quirinal podría considerar !n cuestión romana co·
mo iesueltaj si l\Ionst-ñorde San Felice fuese llamado á la
sucesión de León XIII. El arzobispo de N á.poles está unido al soberano por el recuerdo del peligro afrontaio en
común.
·
Durant~ el cólera de lli184, ambos se expusieron á la ter~ible epidemia, con una intrepidez que l).izo la admirac16n de ~uropR.. DeFde esta época, el cardenal de San Felice, cuyo nombramiento fué acogido en un principio muy
favorablemente i:or los.legitimistas napolitanos, Ee ha

C..U:DENAL EE LOS .JF~'JUITAS )[O:S8 t:~OI!. MAZELL.\.

Candidato de los Jcsui:as.

·convertido en uno de los más derntos partida-rios de la.
casa de Sabaya.
No hay en Italia prelado qnti i,ea 1nás popular.
La rigurosa aueteridad de sn viJa, la extrt:ma simplicidad de sus gustos y por encima de totlo, el! caridr,d, quees inagotable, hao hecho de él el ídolo de los napolitanos.
l\fas estas virtudes qne han hecho la popularictad. de~
Anobispo, serán precisame1~te una canea de df'bi lida,d
para el candidato al Papado. Monseflor de San Felice es
un hombre de primer movüniento. Un dia olvida la reserva que conviene ásu alLa situación y no teme comprometerse en una luch"' electoral y mañana ee sientft presa.
de escrúpulos de monje l\.Ionsefior Dusmet, arzobh1pode
Catania y l\fonsellor di Rende, Arzobispo de Bldnavente,
antiguo nuncio de París, parecen cieciJilios á. sus!ener !a
CJ.ndidatura de Monseñor de San Felice; per-0 á ptasar de,
la influencia que ejercen en el grupo de cardenales napolitanos, no lograrán llevar al trono de San Pedro á un pa.
pa cuya política estaría sujeta ú. br11scos sobresaltos. Así'
pués, es de presumirse qne el arzobispo de Nápoleb será
~l primero en comprender la n~eeidad de apart,arse de,
la lucha, á fin de dejar el terreno libre al Cardenal Capecelatro.
Este es el candidato de la Reina. Es arzobispo de Capua, más no se duerme en las delicias de su diócesis. Di-fícil sería (lescubrir en el epiecopado italiano nn prelado
más laborio~o y un escritor más fecundo. Su Vida de Sm.
Catalina de Sena ha obtenido un grandísimo éxito y su
Doctrina Católica pasa. p'1r ser una obra maestra. Este libro ha snscitadoen Italia un m.:ivimiento de renacimien•
to religioso, semejante al que La Fe de ntw,tro., Padres del
Cardenal Gibbrms, hizo nacer en el nuevo mundo.
El cardenal Capecelatro pasa con razón por ser el miem•
bro más erudito del Sacro Colegio; des¡més de la muerte
de Monseñor Pitra, no se ha encontrádo ningún compPtidor que p111 da disputarle las funcione!&gt; de bibliotecario.
de la Santa Iglesia romana. No hay más qne una voz en
el clero italiano, para rendir homensje, 1m solam•:mte á.
su ciencia, sino ,í la pureza de su vida y á la afabilidad
de su carácter. El arzobispo de Capua _es un santo, pero.
es al mismo tiempo un diplomático. Hermano del director general de Correos del reino de Italia, mantiene relaciones en el mundo de los altos funcionarios del Quirinal; confesor titulado de la reina, es el sólo miembro del
Sacro Colegio que ~in atraer la atención del mundo diplomático pueda anudar negociaciones con la Corte. El
con.;urso que le prestarán los cardenales de Ruggiero y
Guarino, le asegurará. los votos d.el grupo napo1itano, al
mismo tiempo que el Quirinal usar1í dP. toda su influen•
cia parn reunir sobre le\ cabeza del candidat,o de la Reina.
los s11fragioi; de todos aquellos de los cardenales del norte y del centro de la península que son devotos de la dinastía.
Restan aún por mencimmrse, el cardenal I\fazella, can didato de los jesuita!&gt;, y entre los candidatos ueutros á.
Monseñor Biauchi, obispo de Palestina.
También hay que tP.Jier en cnenta para la f'lección, la
influemia que t-jerza la predicción del monje l\falaqnías,
que anuncia un ignis ardens después del lumen in ccelo, representado por el cometa del bl::1son de los Pecci. Para.
facilitar la reali1,ación de esta profecía, el cardenal Svampa, arzobispo de Bolonia, ha tenido cuidado de hacer tia.mear un sol e.obre sus armas ........ .
De todas suertes, el Cónclave nos reserva muchas sorpresas parla refiida oposición de los partidos y la multiplicidad de los candidatos.
farece, empero, que los intereses mismos de la Iglesia
exigen que el futuro Papa sea escogido entre eea part~
del Sacro Colegio que repre:senta las vif'jas y .fieras tradiciones de ese pontificado romano, qne pt-rmanecP, ~ pesarde todo, como la más augu~t.a replesentación de la autoridad aquí abajo.

la Luna y del Sol, y la experiencia demostró que no existía ninguna influencia atmosférica. De aquí inferimos
que en virtud de nna causa df'sconocida, Marte emitía·
menos rayos lilicos que luminoeos, hecho que nos llamó Ja
atención.))

Decididamente M. Brunetiel'e ha procedido con demasiada precipitación al declararqne la ciencia ha her.hu bancarrota. Todavía nos queda algo que anotar en la historia
de los deecnbrímientos de este fin de siglo .. Y entre est.e
algo figura en primera lfnea el acontecimiente á que el
ccFigaro Ilustradon se acaba de referir en su último número. ¡Como que sé trata nada menos que de comuriicaci6n interplanetaria! Sí, el Espacio ha hablado! La vida de
nuestro globo no se halla ya aislada; la Tierra acaba de
recibir, y ha comprendido, el mensaje que le dirije desde
su Tnjizo disco el planeta Marte.
Antes de referirnos al hecho, necesita.moa dar ,í nuestros lectores algunos ,fatos preliminaree. Nadie ignora
•~ue hay ray.os de luz invisibles, cuya existencia ha sido

(1Como soy muy miope-continúa l\1r. Calmagne-observé, al mirar las pruebas muy de cerca, algunos puntos
ó lineamientos de un rojo más -vivo que el r~sto del mapa de Marte; con una lente de trescientos diámetros de
aumento viinos figuras confusas 1ue no tenían equivalente en ninguna carta conocida del planeta. Deseosos de
explicar esta anomaHa, pedimos luego á Ginebra un microscopio de seiscientos diámetros. Armados de nuestro
instrumento, estudiamos de nuevo las imágenes, que aparecían mny vagas todavía para poderlas definir.
Esperamos la noche para comenzar de nuevo nuestras
operaciones; Marte cerca del cenit resplandecía ruaravilloeamente como un rubí pálido. Eran cerca de las once
cuando acabamos de obtener las pruebas. Nos retiramcs

comprobada por su acción química sobre ciertas substancias. Ahora bien, el Sr. Calmagne, un gran sabio de Lila,
demostró en 1891 que, merced á urtnuevo cuerpo simple,
el lilium, 1~ gama de estos rayos invh:iibles se extiende 1í
mayor distantancia de lo que se pen@aba. Con ayuda de
un segundo cuerpo, el liliuro de hidr-ígeno, ha llegad') á.
obtener pruebas fotográficas de un color rojizo. Después
de este descubrimiento, el Sr. Calrnagneconstruyó lentes
de liliumque refraétan rayos lUicos, como los lentes de
criatal refractan rayos luminosos. El estudio de las pro·
piedades de estos lentes, lo llevó á. intentar algunas investigaciones astronómicas. Halló en el Sr. Yer.r:nant, célebre astrónomo de Cambrai, á quien se deben originales
descubrimientos sobre la constitución de las nebulosas,
un excelente colaborador. Con lentes de lilium unidos á
}os telescopios o'r dinarios, los señores Calmagne y Yermant han logrado resolvPr algunas cuei;:tiones obccuras.
Hasia ahora sus observacion.es se habían dirigido especialmente al Sol, la Luna, Júpiter y Marte. Con respecto á este último planeta acaban de publicar una Feneacional memor:ia que establece un hecho positivo sobre las
com 11nicaciones de planeta á planeta. De dicho trabijo
extractamos las líneas que siguen:
1
•Dnrante toda esta quincena nos hemos ocupado en tomar fotografias de Marte, tanto sobre placas ordinarias
como por medio del liliuro de hidrógeno. Estas últimas
no nos satisfacían, eran más pálidas, más indecisas que
las comunes; hecho tanto más notable cuanto que las fo.
to~rafías solares y lunareQ, obtenidas pos este procedinnento, son tan sensfüles y tan claras como las que se
obtienen con el gelatino-bromurode plata.
. Para convencernos de que el estado de la atmósfera no
intervenía, tomamos alguna.a imíigenes comparativas de

al interior Jel observatorio, y después de habn dispneFto
to~o con el mayor cuidado, proyectamos un foco d~ lu1;
eléctrica 80bre el campo de la imagen sometida al Pxamen:
nuestro asombro, nuestra emoción foeron extraordinarios. Es cierto que esperábamos algún Ueecnbri111ient.o,
pero el qne la fortuna nos ofrecía, sobrepujaba ,t todas
nuestras previsiones á todas nueetn1s esperanza.ci.. Era
nada menos que la aparición de cuatro figuras geométricas, como pueden verse en e~ grabado adjunto.
Se apoderó de mi un temblor nervioso-dice Mr. c.~1rnagne-Yermant, inmóvil, pálido y fascinado, no pudo
contener las lágrimas; apenas pudimos balbucear algunas palabras¡ y sin embargo, 1a casualidad n N!
entregaba el secreto de la
vida interplanetaria, el h, cho más conmovedor v m1í"'
grandioi;o en la hh::to;ia du
la Ciencia.
Vermant lloraba comn
un niño y me estrecha b:t
nerviosamente entre s n.,
brazos; mi emoción no er;1
menos que la suya; tn vi:q:ios, sin embargo, bastante sangre fría para tomar
nuevas fotogro.fias por medio del liliuro y encerrarlas en cajas de cuarz-.:,. l\.fe
acordaré eternamente de
las horas que pasamos en
nuestro pequeño observatorio.

Así pues, nos decíamos, los habitantes de Marte ee han
anticipado á los de la Tierra para establecr commiicacionea interplanetariruz, y han comenzado, como muchos sabios lo habían presentido, por señales tomadas de.la m:ís
sencilla, de la más universal de laeciencias. Y para qne
no pudiese haber ningnna duda sobre la naturaleza de
estos signoe, han trazado cuatro figuras característica!'I •·n
el mismo orden en que nuestros geómetras las hubh•i;:pn
transcrito: el triángulo, el círculo, con la indicación dt l
radio, la elipse, con la de los dos ejes y los dos focoF, y la
parábola, con la del foco, la directriz y el eje de simetrín.
Unicamente que, en lugar de determinar sus sefiales por
medio de luces vü:,ible,s á nuestra vista, las han dt:!ter111inado con focos en que o:l.ominan los rayos lilicos, que t10
podemos percibir.n
((¿Hnbntqne concluir de ::i.qui qirn los habitantes de Mnrte tienen el órgano de la visión, constituido de tal modo
que no utilicen sino los rayos qne obran sqbre el liliun,
de hidrógeno? ó bien eu visión abarca un campo de rayos luminosos más Pxtens ,; qne la nuestra? En la prime•
ra hipótesis se explica facilmente qne no hayan podido
emplear otra8 señales que las que para ellos eran visib!es;
en la segunda se comprende que calcularon que los rayos
luminosos de nuestro prisma no nos llegarían nunca, 1::11
tanto que los rayos invisibles qne impresionan el lüiuro
atravesarían mejor el espacio. Ta: vez de sigl() en i:iglo, de generación en generación, .han ensay.ado diferentes comunicaciones, ó bien han e~cogido los rayos lilicos, precieamentr porque tienen el podn de hacer e1&lt;tas
sei'íales mds resplandecientes que las reflejadas por su
planeta.ii
110tros muchos problemas se derivan de nuestro t.ei::cubrimiento, y pasamos la noche entera en enumflarlos.
La vida nos parecL nueva en un mundo nuevo, lleno de
una juventud maravillosa, de una beatitud, de una fraternidad infinita. De tiempo en tiempo, uno de nosotros
miraba á través del telesc:opio. ¡Cuán diferente eeta mi1·ada de la que arrojábamos cuando no teníamos la Cf'rtidumbre de las analogías e1,tre los seres separados por la
inmensidad! Pensábamos en lo porvenir, en ~odo lo que
en germen llevaba aquella noche. ¿Quién podría medir la
actividad que va á. dará la investigáción y á la voluntad
humana este renuevo de confianza y de optimismo? quiE"n
pretenderá. que no va á abrirse para el hombre una era de
fe, y que á las aspiraciones que se cristalizan en cultos

no responderá por fin una afirmación positiva? Lo que
puede creerse sin temeridad es que la ciencia, ia filosofia,
la soci1ilogía, desarrotiarán necesariamente nociones ho\"
embrionaria¡;,, y qne el entusiasmo de esta realizació:,
creará amplias corrientes de fuerza nueva en la viria él •
nuestro planeta. Bai,ta este sólo hecho: el hombre con1t1•
ce á un hermano en el nniver'rn para derivar de él invi~i •
bles facultades de renacimiento pan la humanidad.u

�30 AGOSTO, 1896.

EL MUNDO.

132

TERESA {;.RREA.

Teresa Urrea.
La Santa de Cabora es una personalidad demasiado conocida-histérica y políticamente-en la República, para
que nos veamos obligados á r1&gt;ferirnos á los hechos qnG
la han dado renombre. T&lt;1resita Un-ea pertenecé en cuerpo
á la psicopatía, y en alma~ los discípulos de Allan Kardec.
Con estos elementos, la g,inta de Cabora 110 hubiese pasado
· de su estado de nt1urastenia aguda,-para el que se recomiendan los baños fríos-si el fanatismo de una masa humana no hubiera encontrado en la joven desequilibrada
.felices disposicioues para la santidad.
El resultado de esta autosugestión ya lo conocen nuestr_.,a lector.es,.y por si lo ignoran, los rt&gt;m1timos al artículo
del Mundo en qne se dan breves pormenores sobre el asalto
cte la Aduana de·Nogales.-Ahora bien, y este es un punto
qne no ha .sido puesto en claro-¿laSanta de Cabora proced10 en este drama por sugestión propia ó fué acaso un
in~trumento movido por otros santos menos preúcupados
en 11Suntos celestes y má~ cerca de la miserable tierra?
Hay qnien sostiene qne Teresa Urrea jamás ha pensado
en alterar la paz públicJ., que es de temperamento pacífico, que no es mirrobia-que diri:i, algtí.neditorialista del
,1.lfo.ndo. En tal supuesto, el nombre de la Santa sonorense solo habría servido para embaucar á unos deegraciados ignorantes.-De todos modos, el hecho es que la
U rrea se encuentra desterrada hoy en los Estados U nidos, y que más feliz qne_su émulo y congénere Zúñiga y
Miranda ha de habtlrse consolado de sus desventums
presentes con las visiones extáticas, sobrenaturales y peris,piritales hijas de su temperañ1ento.
La santa sostiene correspondencia á través del tiempo
y el espacio con los prohombres del espiritismo mexicano
que la tienen en mucha eRtimacióu. Esta comunicación
ha de ser altamente benéfica para el espiritismo fep.eral
qt1e anda un poco de capa caída, puesto que en las .iltimas elecciones de Diputados al Congreso de la Unión, se
ahogaron dos de sus más caracterizados represent,mtes.
D¿cididamente no tiene cuenta ser espiritista en la Federación. Hay qne irse á Chiapas, caballeros! Allí existe
el espiritismo oficial, laico y obligatorio.

rieron gravem.ente al gendarme Enrique Peña, y unos indios que salieron detrás o.e un furgón, se apoderaron del
gendarme Cándido San do val, quien pocos momentos después logró escapárseles y se incorporó á su jefe.
El Comandante Fenochio, reducida su fuerza á cuatro
hombres, comprendió que no podía desalojar al enemigo
de la Aduana, y llevando la carabina y pistola de su gendarme que creyó muerto, se retiró por la derecha en
buen orden, cubriéndose con la casa del Sr. Biester.
A este rudo ataque se siguió un silencio que se prolon·
gó por más de una hora, hasta los primeros alborea de la
mañana en que el d!a comenzó á aclarar y la refriega empezó de nuevo ayudada por todo el vecindario que se portó con positiva muestra de valor.
Cuando el Comandante notó que el fuego del enemigo
comenzaba á debilitarse, cambió rápidamente su po~ición, logrando batir al enemigo con facilidad.
Terminado ya el combate y reconocida la parte de población donde se libró, como á las 9 de mañana del día
13, varios ciudadanos siguieron la huella del enemigo,
dividiéndosé e11 dos grupos, que fueron so1 prendidos por
una descarga de los perseguidos, del todo inesperada, y
que causó la muerte de dos compañeros.
Entonces, entre uno y otro bando, cruzáronse 20 ó 30
tiros; mas los de la comisión viéronse obligados, á pesar
de su arrojo, á retroceder, pues el enemigo era umy su
perior en número.
A las cinco y tres cuartos de la tarde regresaba esta co•
misión, con los ctwrpos de aquellos dos ciudadanos que
tan buenos servicio~ habían prestado á. la sociedad y á
la patria.
Luego que pasó el combate se dieron órdenes para que
ealiera un tren especial de Guay mas con la fuerza federal; pero comprendiendo el Comandante, Sr. Fenochio,
que este no podía llegar á Nogales sino hasta el día si•
guiente, ordenó que inmediatamente saliera un tren ex•
preso de este lugar para l\fagdaiem•. Dicho tren regresó
á las 6 30 p. m. trayendo 30 gendarmes y 3! nacionales
mandados por el T1:miente Coronel Emilio Kosterlitzky.
Esta medida foé ealvadora porque en los momentos e11
que desembarcaba esta fuerza, loa vigías anunciaban la
· presencia de varios grupos de indios t1n las lomas del poniente de Nogales, que provablemente hubieran intentado un segundo ataque.
El clía 13 )legaron al lado americanQ algunas compañías americanas compuestas de soldados de caballería é
infantería en número como de 150 hombres procedente3
del Fuerte Huachuca.
A las cinco de la tarde del propio día 13 llegó un tren
expreso trayendo 45 hombres del 5? R¡,gimient , y el día
14 llegaron en el tren ordinario 3 oficiales y 40 infantes
del lí? Batallón.
Toda esta fuerza ha estado á las órdenes del Sr. Comandante Fenochio.
. Tal es la historia del asalto, hecha á grandes rasgos.
Nuestra fotografía muestra los indios que sucumbieron
en el ataque á la población, ataque en el cual perecieron
tambieu tres de los defensores.

Mas alta que la torre de Eiffel.
Se ha comprado ya en la ciudad de Chicago el terreno
para cor struir una torre má~ alta que laf·,mosa construida
por Eiffel con motivo de la EKposicion celebrr.da en París en 1889.
La base de la torre t,mdrá una extensión de 326 pies
cuadrados. Los arcos de arranque tendrán 200 pies de luz
y 200 pies de flecha. Estos arcos eoportan el primer piso,
el cual podrá contener cómocfamente 22,000 personas.
El segundo piso estará á 225 pies del suelo y á los 450
se encontrará una plataforuia, cuya altura puede compararse á la de la Gran Pirámidf&gt; de Egipto 6 á la del monumento de Wáshington. A 675 pies del suelo quedará

el tercer piso, y el cuarto se elevará á 1.000 pies sobre el
suelo. De este piso partirán escaleras que conducirán á la
cima de la maravillosa estructura.
Habrá 34 elevadores par~ los visitante.,, elevadores que
serán movidos por elecLricidad.
En la construcción dt&gt; esta torre se seguirá el IIÚl!mo
plan que en la torre Eiffol.
En el último piso qne vendrá á quedar á. unos 1.150
pies del suelo se eAtabli-cná uua Pstación meteorológica
queprestaní importantísimos i:.ervicios. En el resto de la
estructura habrá reAt aurantA, cafés, teatros. y todo estará durante la noche, brillantemente iluminado con llll
eléctrica.

AGOSTO,

1896.

133

EL:MUNI&gt;O.

Pagina 1Vlediceval.
$n (?l álbum ae una aama.
. PRDIERA PÁGINA.

-Sefiora: ya está abierta
La ará.big~ ventana!
Abrirla me ordenaste
Y presto obedec.í.Ahora ya qae inunde
La luz de la mañana
Tu camarín de raso,
Tu alcoba de sultana ....... ~.
El paje se retira,
Tus órdenes cumplí.
No impiden ya las altas
Vidrieras de colores
Que á tu retrete lleguen
Las almas de las flores,
Los cantos ele las aves,
Los eco3 del laúd;
De tu soberbio alcázar
La paerta ya está franca
Al viejo peregrino,
A la novicia blanca,
Al trovador errante
Que de su lira arranca
¡Mil himn&lt;Js armoniosos
D~ eterna juventud!

TORRE DE 1,150 PIES DE ALTURA.

La torre de Eiffel costó $1.200,000, y la de Chica¡ o cot
tará $800,000.
En lugares apropiados habrá estudios para artistas, illleres de fotografía, bafios. peluquería, oficinas telegráftCal'I y telefónicas.
Una de las cosas curiosas en esta torre será que, com•
primiendo un botón eléctrico, se izará automáticamenr.e
la bandera en el asta que hay en la cima de la misma. y
después moviendo un conmutador, se aniará el pabellón
de las estrellas.
Re ha formado un sindicato con capitalistas de Chicaan
y Nueva York, para alquilar y adm:nistrar la torre JlOf.
un período de diez afíos, á. contar del momento de su wrminación.
Lo~ ingenieros asrgnran que la torre quedará concluida
por el verano del año entrante.

*

* *que publicamos, es uno de
El retrato de Ttiresa U rrea
los últimos. Está hecho en los Estados Unidos y la santa
no aparece con los cabel los sueltos y los ojos en blanco, sino antes bi,m con toda la apariencia de una Mis.s, aunque
no sea p¡ecisamente Jfi.~s H~lliet. Lo cierto es que los viajes son de alta y civilizadora conveniencia. Hasta para
los santos.

S.lré, si tú lo quieres,
Su heraldo vocinglero,
Y te diré los nombres
De cada caballero
Que el puente levadizo
pretenda atravesar;
Con mi clarín de plata
'Te anunciaré si llega
El príncipe de a.tenas
En su carroza griega,
-O el arrogante y rudo,
Rodrigo de Vivar.
. Que llegt1en á admirarte
"tus huéspedes, señora:
El mago de Cfrcasia,
L!l reina de Bassora,
El opulento obispo
Y el pálido prbr;
Yo sólo abrí las puerta~
Y preparé la entrada:
l'or el rastrillo, al noble;
Por la ventana, al Hada;
Y por la azul escala,
De seda recamada,
.¡Al verso que te busca,
Cual joven trovador!
Alcázar es tu álbum:
Sus altos torreones
Habitan golondrinas
Y rondan lo'l halcones ........ .
El agorero bubo
-Jamás reposa allf!
De gasa plateada
Revfstelos la luna,
Y cuando el sol despierta,
Dorando la laguna,
Lea prende de los hombros
·un manto carmesí.

EL ASALTO ALA ADUANA DE NOGALES.
D~mos á nnestros lectores una fotografía que muestra
los cadáveres de siete de los asaltantes de la Aduana de
Nogales; hecho de que ya tienen conocimiento. No ha
faltado quien intente hacer recaer la responsabilidad de
tal asalto en Teresita U rrea, más esta aserción es del todo falsa. L'l santa de Cabora no ha tenido intervención
alguna en el asunto.
He aqu! la historia del asalto, con sus principales detalles:.
El d!a 12 del mes en curso, favorecidos por la sombra,
alg11nos individuos acercáron2e á las puertas de Nogales
é iniciaron un nutrido tiroteo.
El comandante de la 3~ Zona de la Gendarmería Fiscal, D: Juan Fenochio, fué avisadv por su asistente Migu~l Flores q~ habían pasado por la calle del Arizpe, á
espaldas de La residencia del Sr. Comandante, como 50
hombres disparando tiros y dando alaridos. _
Inmediatamente el Sr. Oomandant-t':-sali6 de su casa con
su ayudante, su asistente y -1 gendarmes, dirigiéndose al
edificio de la Aduana nue··a, ocupada ya por los asaltantes;y rompió el fuego sobre ellos al grito de ¡ viva el Supremo Gobierno! ¡viva la Gendarmería Fiscal!
Se acercó hasta 60 metros del enemigo, en donde le hi-

30

Y er. los marmóreos patios
Rebullen los vafallos,
Y piafan orgullosos
Los árabes caballo~,
Y brillan los estoques
y duerme el arcabuz;
Por verá las meninas
Esfnérz:inse los p~jt'a,
Y agitárn"e la3 plumas
Y tiembla u los encajes,
MUERTOS EN EL,ASALTO DE LA ADL"ANA DE NOGALES.

Y en los bordados áureos
De. los lupientes trajes
Se trne,can en diamantes
Los á.omos ele luz.

.Asoma á tu ventana:
contempla los jardines,
Los bosques de naranjos,
Los húmedos jazmines
En cuyas hojas calma
Su sed el ruiseñor;
E l chorro de la fuente
Que cae desalentado,
Llorando y ya sin fuerzas,
cual pobre enamorado
Que en vano subir quiso
.Adonde está su amor.
¡Verás cómo se alegran
En sus peqneño, nidos
Los pájaros canoros
Que estaban entumidos,
Y piensan, si los miras,
que empieza á amanecer;
Verás como te busca
La inquieta maripoea
Y oirás cómo, volando,
Te dice qne eres rosa
Y aunque la riiia ➔ mucho,
Por terca y CJ prich usa,
Verás co1110 t,unpuco
La pued~s conv..:ucer.

iCantllcl en ri&gt;la~ hojas,
Oh pájaros po.-1:is!
¡Venid aqní á esconderos,

Oh tímidas violetas!
¡Oh príncipPs y bardos,
En el castiilo entrad!
i Abierta quedó, alondras,
La arábiga ventana!
1Viaj~ras golondrinas,
Ya apunta la mañaua!
'-~enid y eo estas torres
E-b•ltas anidad.

El P"ie ee retira;
Ko eueuan en la alfombra
Sus pasos, y se;nira
Rn Yi1cilante sombra
C'ruzar los gobelinos
D.-1 gótico eal6n;
Dc&gt;spués se al.-ja y huye
Por el jardín callado........ .
¡ Oh ruiseñor que cantas
~n el gentil granado,
. _ .... Ya brillan los luceros:
P1·eludia tu canción!
1883.
l\f ANl"EI. Gl:TIÉRREZ

NÁJERA.

�134

EL ~1UNDO.

30 AGOS ro, Hm6.

muerte fué volviendo con todo género de p,ecauciones de ancianos sacerdotes vestidos con mantos nE&gt;gros, adornados en los hombros con ~guras horroro~as de fuertes
la cara.'
Lo que Yió acabó de dar la tel'rible puñalada á aq!lel colores· largas cabelleras husutas coro11aban bus estrehombre, per~ no con c•1chillo ~i cor~nte alguco, amo chas fr~ntes, y con las ma~os tintas en eaug.,e ofrecían
flores á Iztaccihoatl, la mu¡er blanca, la mu¡er pura, la
con lo inexperado del caso y Jo 1mrrev1stó del suce;so.
Las uñas que tenían afianzado a hombre, los millares inmaculada, venida de un país muy lejano.
pnés de haber E'stado en la tertulia del tfo Pe- de reaistentes uñrur que le sujetaban, eran los millares de
La virgen era ruás blanca que las nieves, su turgente
dro, hombre pudiente del lugar, relatando ~l púas de un zarzal donde, al pasar Derribahombres para su seno levantaba la tela que lo cubría, su ca~l.lera al caer
amor de la lumbre lances estnpendoR de su vi- casa, engancbóse el vuelo de la capa que lo envolvía.
sobre la espalda parecía una catarata de t101eblas estreda, de los que siempre, sin E'xcepción al.guna,
Una vergüenza harto trasnochada ~eemplazó e~ el ros- llándose en una roca de alabastro, sus ojos despedían deshabía salido triunfador y, por E'I contrario, vencidos y tro del valiente, con el color de la vida, el mustio Y té- tellos de luz que inspiraban adoración, las líneas de su
humillados los que habían terciado con él en PUB con_- trico de la mnerte.
rostro y las formas de su cuerpo como el color de su cutiendas, el valeroso cuarentón, llamado por apodo Derritis y de sus cabellos, eran diferente.a ~ .todos los de la_s
oohombres, emprende la vuelta á su hogar, que allá deotras mujeres. Al andar parecía una v1S1Ón que se deslitrás de una mPdrosa cañada y de algunos obscuros ma- ·.. H~-j: ~~;~·h·~~··hé~~~~ ·~¡;;~·~¡·a~·~¡ ·~~~~·t~· ·~~·. ~~i~. ~i: zara por la yerba, sin.producir ruido alguno.
da, que ante la gente se tragan al mopa•~undi. Y que sótorrales se divisa.
Quedó Popocatepetl enamorado de Iztaccihuatl ¡ fué
Las sombras de la noche han sobresaltado E'n divE&gt;rsas lo se dejan sujetar y vencer por la agresiva uña de una
entonces cuando sintió nacer en su corazón esa fiebre
ocasiones su e~píritu, no porgue su valor no sea tiin po• zarza.
que mata de goce y de dolor alternativos, llamada amor.
sitivo y verdadero como ha demo@trado él misPJo ni relaSALVADOR RUEDA.
Pero ese amor tenía que permanecer enc~rrado en el
tar los principales lances de su vida, Pino porgne la hora
corazón y no salir de él jamás, pue~ Iztacc1h?atl era la
es va impropia de qne anden aérea humanow á descamDiosa de la pm:eza y aquel que pns1ese sus o¡os. en ella
pado y por afiadidura se dice. 1mtre la gente dP.I pueblo,
IIOLOCAUSTO.
debía ser castigado por los sacerdotes con la pérdida de la
que ~nda suelta una partida dispuesta á rol-arle la C'apa
vida y su cuerpo serviría de alimento á las fieras_.
al inocP.nte que á deshora tenga la ocurr,mcia de llevarla
Por ePta cruz te juro que eres mi diosa,
Esto lo sabía Popocatepetl y por eso se ret1r? á ~u
sobre los hombros.
Tú la virgen de vaga pupila umbrosa;
cbinampa, para morir víctima de su amor en el s!lenc10
Parándose algnnas veces de firme y otras indagando,
Por esta cruz te juro que ~ae de se,r mía,
y el olvido.
.
con la mano en la coz de la pistola gne lleva en la cintu ·
Tu la virgen de vaga pupila umbna!
Pasaban los días y el hombre c~to no salía de su retira, qné género de sombra fingió la luz de ia luna en las
ro
donde
era
torturado
por
ta
pasión.
pizarras, Derrümhornbres ha sentido repetifias veces PI esTu E&gt;res la cruz amante que abre sus brazos,
A veces el suefío se apoderaba de él y cuando empecalofrío, no diré del miedo, incapaz de albergarse en l)e·
Yo, la hiedra que tiE&gt;nde sus tiemos lazos
zaba á reponerse en el descanso, despertaba s0br~saltado
cho tan fuerte, pero s( una emoción de RorprePa y pobre-Esclava enamorada de tu ternura,
creyendo tener junto á sí el cuerpo de su amada ideal.
salto. No son para menos laR fantasías que eu los árboles
Apasionada eterna de tn hermosura.
La fiebre iba consumiendo sus ca:i:n~s nrni;culosas ~fr
y piedras del campo bosqueja noche t.an vaga y mE'rlroPa.
Así estaré en mi vida· siempre á tu lado
guerl'ero; de nada le serv.ían las ~edICmaH que sus sirAl llegará la cañada, Derribahombres, como quiPn ha
Y moriré en tus brazos ~rucificado!
vientes le ministraban, DI los cariñosos consudus d~ su
llegado al paso más peligroso de un camino, sácase la pisJosÉ Jt:AN TABLADA.
amorosa madre.
tola del cinto, monta el gatillo en al)Prcibimiento de su
Agosto de 96.
persona, y Pe interna en la calle orlada de zarzales que
***
hay antPR de salir de la hondonada, para ganar la vereUna noche la Reina de plata-la luna-custodiada por
da que lleva al pueblo. Las ánimaP empiPzan á sonar E'n
sus siervos de oro, iluminaba el valle.
VENITE, ADOREMUS.
squel momento. ¡Las ánimas! ea decir, el toque dPdicaLa chinampa, sembrada de rojas amapolas y olorosos
do á la memoria de lúa muertos, la oración qne las camizquizochitls, albergaba al hombre casto, á: Popo&lt;:a~epetl,
(
DE
«MÍSTICAS»)
panas pronuncian por las almas gne Pe retuercen en llaque sentado en una piedra, imploraba al _cielo pidiéndoAdoremos las carnes de marfile~,
mas del porgatorio. El prestigio fantáRtico que la tradile remedio á su mal. De pronto obscur~c1ó el hr,mamenAdoremos los rostros de perfiles
ción ha dado á ese lamento Ele las iglesias, encontró eco,
to una bandada de tecolotes, las aves de mal agu.,ro q.ue
Arcaicos: aristócrata preRéa;
por esta vez. en el corazón del valiente, y dió entrada en
predicen muerte. Describieron los pájaros agortorOR vanos
Las frentes de oro pálido bañadas,
PU imaginación á los mil cuP.ntos que inspira el toque de
círculos en el espacio, y despué~ se perdiero!1 e1,tre las
Las manos de fala11ges prolongadas
ánimas, y á las fábulas más inverosímiles.
negras nubes que se ~b~n ext1e.ndo e? el firm, monto.
DQnde la sangre prócer azulea.
¿Era un principio dP miedo J" que sentía? ¡.Era recelo
Eran enviadas por Hmtz1lopoxtl1, el Dios de la guerra y
de verse perdido Pn Rit:o semejante, en el cual contaban
el exterminio, para castigar el femenino dulur del gueVenid. adorewos
vurias personas habérAeles aparecido traPgoP, duendes,
El arcano Ideal, com,afíeros.
rrero apasionado.
brujas ó ladrones que atPntaron contra sus vidas?
Popocatepetl se sintió eniermo; esas aves le habían preAunque as( fuera, ¿qué bruja habría de atreverse con
Adoremos las almas siempre hurañas,
dicho desgracia inminente.····: Ca:yó dt&gt;~mayaclo sobre las
1? ¿.Qué duende ni qnP demonio habían dP noner duda
Las almas silenciosas, las extrañas,
rojas amapolas y los olorosos 1zqmzoch1tl~.
lin alma tan bien forjada sobre el yunque del que salen
Que jamás en amores se difunden.
El rocío hizo volverá la vida al hombre casto, y á poco
0Qq héroPs?
Almas- urnas de inmensos desconsuelos,
le sacó de sus medit.tciones un canto lúgubre que se acerSin embargo, sacó la pistola, como hP dicho. y PxtenQue intactas se remontan á los cielos
caba cada vez más.
·
&lt;lió el brazo armado, por aquellas lobregueces de que esO intactas en el cócito se hunden.
Luego apareció una chalupa cortando las aguas del lataba lleno el camino.
go. seguida de otras pequeñas.
Venid, adoremos
A Derribflhornbres le blanqueaba nn l)OCO e' rostro, y
En la grande iban los sacerdotes e~lutados y postrados
El árcano Ideal, compafieros.
veíase eRa blancura á la dudosa luz del astro dP la noche.
de hinojos ante el cuerpo de una mn¡er muy blanca, que
Un ruido bronco, rápido. qne apenaR se notó. ya hareposaba en un lecho de yolozochitls y otras flores ar~Adoremos los ojos dilatados
bíase extinguido, sobresaltó dP 1~n modo m~s hondo al
mosas, en las que parecía irradiar la d1 vinidad de CuathCual piélagos de sombras, impregnados
caminante: era un cuerPO de culebra que dE&gt;slizó su serie
cue, la Diosa de las flores.
De claridades diáfanas i astrales;
de curvas por debajo de los zarzales v los maPtranzos.
Los ojos que abrillanta el histerismo,
Popocatepetl se puso en pie impulsado por el l)re@enLas caml)anas daban su penúltimo doblP, sn l)enúltimo
Los ojos que en el día son abismo,
1·t1P¡!'O porque Dios sacara purificados algunos espíritus
timiento, para ver á la que entraba en la región. del desdPl fuego.
Los ojos que en la noche son fanales.
canso· un frío sudor bañó a.: frente y para l'US o¡os la no•
De pronto, Pra copa evidente, le cogieron dP. los vuelos
che s~ quedó sin estrellas......... Iztaccihuatl era la muerVenid
adoremos
dP. la capa áDerrif,ahnmbre•. lo clavaron al sitio por donta!. .....
El
árcano
Ideal,
compañeros.
de pasaba. y el valiP.nte di6 de golpe en el p~roxismo.
Después se oía lejano el cantode los sacerdotes, diciendo~
-Soltadme, benditas ánimas ó quienP.s aeáis,-dijo al«Murió Iztaccihuatl, la virgen blanca y pura; no manOh poetas, Pxcelsos amadorE's
go re¡;uesto;-yo voy tranquilo para mi casa, yo no quiecharon sus carnes besos infernales.
Del arcano Ideal, dominadores
ro meterme con nadie ni buscar ningnna de,•gracia.
«Dioses recibidla en vuestro seno y sentadla en trono
De la forma rebelde, laboremos
Forcejó un poco, y viendo que no le soltaban. subieron
divino p~es va á vosotros limpia de toda impureza.
Por reconstruir los góticos altares,
los grados de frío dP sus venas; pasó su rostro del blanco
«Ell~ nos enseñó amar el bien y á enaltecerla castidad.
I luego, á sus i,enumbras tutelares,
al azulado, y añadió con sequedad tal de lengua que ape«Dioses, tened en vuestra gracia á la mujer más pura,
Venid, adoremos.
nas SP le E&gt;ntendfan las palabras:
á la Virgen _blanca...... n
•
, •
AMADO N ERVO,
-¡Por Dios, por la Virgen, por todos los santos, solY el canto se apagaba á medida que el corteJO se iba
Agosto de 1896.
tadme! Me espera mi mujer, me esperan mis hijos: yo
alejando.
cumpliré la penitencia qne me manden, pero dE&gt;jadme ir.
Popocatepbtl sintió desgarra~o el corazón, como si ser•
Y las uñas qne agarraban los pliegues del pafio, clavápiPnte enroscada en él le mordiera.
banse más y más y parecían querer dejar la capa hecha
De l)TOnto se lanzó al lago y nadó, nadó mucho, y Tlatrizas.
l.ra leyenda de los \?oLanes.
loc, el Dios del agua, compadecido de tan~o dolor, ~co~
Figurándose Dorribahombres que aquello acaso sería
la distancia, y Popocatepetl llegó en seguida á la cuspide
justo castigo á las bolas que había estado soltando en cadel monte en que depositaban el cuerpo de la Virgen
sa del tío Pedro empPzó á deshacer la sarta de embustes,
TRADICIÓN AZTECA.
blanca.
y salió por e~tá canción entre castafietev de dientes y
El hombre casto quedó en pie, con los brazos cruzados,
atragantamientos de espanto:
(Para El .Mundo.]
junto al cuerpo ú.e Iztaccihuatl. Y después quE: el fúne-Es mentira t.odo lo que dije. benditas ánima~. menbre cortE'jo se retuó, Popocatepetl se lanzó haCia el cuer·
tira cnanto hablé, yo no be hecho nada en mi vida, Rino
po anhelado y lo besó infinitas veces con frenesí. Eran
t.Pmblar de miedo ante el vuelo de una mosca. ¿Cómo
estos los primeros besos que daban sus labios.
iba yo á haberme tragado el mundo? ¡Mentira, mentira
POCATEPETL, el hombre ca~to ~ ~dorador de
Signi6 besando el cuerpo amado, y le parecía que con·
todo! Lo que digo ahora eR lo cierto, lo que digo al vero bello había perdido su tranqmhdad; ya no cada ósculo le de vol vía la vida.
me elfeste trance. ¡Por misericordia divina, dejadme ir
uedab;
en
éxtasis
an_te
~l
cielo
~strellado
en
las
El Di s de los infiernos, \,iclanteutli, al ver la profaá mi casa!
oches apacibles del mv1erno, m su dulce y me- nación cometida por Popocatepetl, lanzó sob~e él un .fleLa pistola habíasele caído de la mano; la faja. con la lancólica voz
se
oía
en
las
selvas,
alternando
con
el
cancha que hiriéndole la frente, le arrebató la vida, hac1énbrega que el hombre traía, habfasele deslizado de la cintura y habíase ido enroscando á las piernas, y también to de los zensontlis, ni su fuerte macana hacía estra- dol¿ caer á los pies de Iztaccihuatl.
gos
en
las
huestes
E&gt;nemigas,
pues
la
man_o
que
la
mam
Después quiso apoderarse del pecador para torturarse clavaban en ellas las uñas feroces: el hombre estaba
jara estaba ocupada en contener los latidos acelerados lo eternamente en las llamas, pero sólo pudo levantar el
cogido l)OI' todo su cnerpo.
del
corazón.
cuerpo pues el corazón, lugar que gllarda todo lú que esDándole á la parola, más muerto que vivo, echandc,
Popocatepetl vivía triste en su florida chinampa, sin bueno 'quedó á las planta,. de la Virgen.
fnera de su boca más frases llorosas que un titiribundi
Ent~nces, el Dios enfurecido, cubrió el cuerpo de la.
arroja de sus labios varas de cinta, estuvo el infeliz toda salir de ella. Lloraba con~inuarnent.e y oraba par~ que
la :.oche, unas veces recurriendo á la persecución, otras Tezcatlipoca, el Dios del Cielo, volviera ~nte ,m~ o¡os la mujer mancillada y el corazón que la había adorado,
imágen de una mujer divina que habfa visto en mstante de nieves, que nunca se derretirán.
á las demandas suplicantes. nunca á los modos de fuertan corto como el que tarda una estrella candente en
za, por no agramr la sitnación en que se hallaba.
Jadeante, con el r;;stro hundido por tac continuadas atravesar el espacio.
El tiempo, que todo lo borra, ha respetado el cnerpo*
emac)ones, páli~o, con una palidez cadavérica, extenuado,
Iztaccihuatl, la Virgen blanca, haciéndola montana.
* que los vientos del Norte de
mustio, amaneció en lo hondo de la cañada, sin atreverEra una tarde del tiempo* en
inaccesible para el hombre y el corazón de PoJ?ocatepetl,
se á vol ver la cara hacia sus enemigos, que ni ante la luz tuestan las frondas y después las arrancan de lrs ramas,
en el que sigue inextinguible el fuego de la pasión eterna.
del día salían corriendo y dejando su presa.
llevándolas qnién sabe donde.
R. D'E ZAYAS E~mQuEz (Jnnior).
En semejante situación, renniéi todas las partícula., de
PopocatepE&gt;tl paseaba por nn bo~q11P di' ahnebuetes
valor que le quedaban, cou~ider6 que, de l)asar alguiPn contemplando los ce)ajes color d.f' ÓJ?alo que el sol ba- Agosto de 1896.
por aquel sitio, había de exponerse á la vargüenza de ha- 'bía dejado por el Pomente, la región a donde va todo lo
ber caído un hombre como él en la ratonera. y muy len- que muere.
tamente y cerno si hubiera de ballar detrás de sí á la
Un cortejo estorbó el paso del hombre casto, formado

30

..AGOSTO,

Gn i,alienfe.

Ufü6.

EL MUNno:· '·

1

135

•

PRESENTACIONES.

Fotografi.a instantánea

JuAQUIN BLBNGro.

Al gelatino•-bromoro de ,,olapock.

días llevaba de permanencia en Campecb e,
cnando fuí presentado una noche y en la mesa redo11da de un hotel, al Dr. Joaquín B lengio, poeta
qne ya me era conocido por algunoss sonetos de él
que había leíao.
J)oR

Guido es un gentleman que hace las delicias de
las mondaines, de las demi-mondaines, y aún de
las in.•tantanées, quienes hallan muy cuco el
modo irresistible con que Guido flirtea con ellas.
Este éterMljeune homme es 3ñuso y verde cor....o un roble y fué sucesivam.__nte li6n, dandy,
houdiné, S1.1perchic, pschutteu.r, !flan y soireux.
Es ahora sportman y clubman, SE'gún' }a. !!Stación,
y á pesar de sus afias no rt'llllllCia á la luntt~
gomme, ni á la high lije, y sigue eiendo la great
al/racti6n de todos los jire o'clock tea y de las
soirée.s todas del mundo select.
Sus perfumes favoritos son la vera viole/ta,
el ki.~IJ me quick y el foin coupé: cerca de su elegante pRyché, sobre un precioso mueble en tieu.r
chene hallareis siempre, junte:&gt; de l' eau. de Lubi11,
el koh'l con que Guido

Blengio alcanza ya las últimas etapas de la vida,
pero está fuerte y ostenta los buenos colores de lasa-

Juci; rn rostro es franco y risueño; en el ligero plieg11Ps que se dibuja á veces en sus labios, se me antojó encontrar la sonrisa volteriana, desdeñosa y
cáustica.

No olvido aún el mal rato que me procuró aquel
poet¡¡ de cabeza encanecida, d~ traje severo y lleno de pulcritud, de aspecto de médico de provincia francesa.
Después de las fórmulas sociales que siguen á una
presentaci6n, el Dr. Blengio, dando á su fisonomía
el sello severo de un juE&gt;z, me interrogó:
~¿No ha venido usted antes á la costa?
A mi respuesta, su gesto cambió para tornarse
,ombría casi trágico, y con tono reposado, frío, hiriente, comenzó á decir:
-Pues debe usted marcharse y que sea mañana
mismo; está usted en capilla; á ustE&gt;n le dará el vó•
mito y, la muerte oca~ionada por él, es horrible y
deseeperante, vea usted ......
Y siguió pintando aqnE&gt;lla »gonía' tremenda, haciendo resaltar los detalles con colores sombríos y
11terradores. Fuera efecto de su palabra, bien del
asombró que me causara aquella profecía que de
improviso me salía al paso, los cierto es que yo
comencé á sentir ciert9 caiosfrío que recorría mi
cuerpo y que mis cabellos se erizaban, y tuve, á
que negarlo, miedo, pero horrible, á la muerte.
Si Blengio hubiera sido joven, le hubiera tomado por el siniestro Hamlet cuando dice: «t·ete, i-ete
á unconvento.n
No esperé más; me despt:dí con precipitnción y
me dirigí á mi cuarto, resuelto en aquel primer momento
lino ealir, aunque tenía que ir al teatro donde se estrenaba
un arreglo á la escena espafiola de la Ca vallería Rusticana, hech6 por mí, y con el firme propósito además de
marcharme en el primer vapor que tocara el puerto.
¿Pero á los veintidós años qué pena echa raíces, qué
preocupación no se disipa al punto?
Ya solo entre los cuatro muros de mi cuarto me reí del
augurio; tomé mi sombrero y me eché á la calle, sintiendo casi odio por el Dr. Blengio, animosidad que como
/ni miedo, pasó los dos miP.utos al olvido.
'
Después traté al Sr. Blengio varias veces, y no volví á
acordarme de la mala impresión que recibí al conocerle.
.Blengio nació el 16 de Noviembre de 1834, y se recibió de Médico de la Facultad de París, en el afio de 1862.
Sus versos, algunos damasiado valiePtes, y éstos ¡,er~necientes á su juventud, han circulado por mucho
tiempo en las hojas periódicas.
Adorador ferviente del soneto, á él ha consagrádose
de preferencia, con buen éxito.
Véase el siguiente:

:á

A NAPOLEON III.
De Francia la magnífica belleza
Nos repugna llevar en la memoria,
Porque han manchado su brillante historia
Tu infamia, tu perfidia, tu bajeza.
'
De qué le sirve eu marcial fiereza?
De qué le vale ya tanta victoria,
Si tantos siglos de esplendente gloria
Ha borrado en cinco años la tol'peza?
Al mundo de Cortés y de Pi?.arro
Tú mismo ven, conquistador del Sena;
Ven, Sesostris, á uncimos á tu carro·
u
'
~,o saques más tus víctimas de Viena;
Ven ...... y bailarás un W ellington bfaarro,
Un Warteloo hallarás y un Santa Hele11a.
1867.

Blengio ha sido últimamente nombrado acadé::!'.lico de

1
~ lengua y honrado y aplaud:do por sus méritos litera-

rios. Consagra su vida á las atenciones de su profesión y
á los dulces trasportes del arte.
h Ageno á todo lo que signifique vanidades y pompas,

nyede la popularidad y el aplauso.
A la fecha, guarda en su alma junto con las glorias y el
:planso conquietados, los recuerdos de cuando todavía la
uerza Y el vigor de la vida llenaban su corazón de ilusiones Y ardimiento, y cuando no blanqueaba su cabeza el
pofro del camino dela rida, que dijo Longfellow.

)J. LAH~AS.J.GA

PoRTt:GAr,.

Joaquin Illenglo.

A LOS CAMPECHANOS
En un golpe que forma su delicia,
Altivo un pueblo la cervfa asoma,
La humildad del esclavo nunca toma
Para hablar al poder y á la justicia.
No adula ni defiende la injusticia,
Por más que el pan de la miseria coma;
Valiente en el combate es como Roma,
Atrevido en el mar como Fenicia.
Su afán es ser hospitalario y noble;
En el triunfo es magnánimo y clementE&gt;;
En la desgracia imperturbable y mudo:
Su proverbial lealtad nada hay que·doble;
Su orgullo todo ee ser independiente ......
Ese pueblo eres tú. Y o te saludo.
1867.
J. BLEl'GIO.
A la ,señorita Carolina Trueba.
EN SU MUERTE.

Xo olvidaré mi fa comprometida
De visitarte en la postrer morada
Cuando durmierE&gt;s en la fosa helada
El sueño intl:lrminable de la vida.
Al cementerio iré, m11jrr querida,
Como quien va á carnpifia embalsamada,
Porque es urna de aromas perfumada
De una virgen la tulllba bendecida.
Iré ...... porqne también eon lenitivos
De mis pesares los sepulcros yertos,
Que no hallando placeres positivos
En este mundo, sino males ciE&gt;rtos,
LE'jos de la mirada de los vivos
Soy más feliz hablaudo con los rnue1-to~.
1868.
J. BLE~tilO.

LERMAAI pie de verde y plácida colina,
Y á la orilla de un mar siempre espumoso,
Un pueblecillo alegre y delicioso
En bals,ímico lecho se reclina.
Allí habita el candor, la paz domina;
Allí, lejos del mundo ponzoño1&lt;0,
En su ambiente pacífico y radioso
Todo al placer el cora?.ón inclina.
De aspecto encantador es sn paisaje;
De Nereida y Napea su hermosura;
De flores y de conchas su ropaje..... .
Yo quiero para colmo de ventura,
A la sombra vivir de su follaje,
Y en su arena cavar mi sepultura.
1885.
J. BLE~GIO.

Répare des ans l'irréparable outrage.
Su delicado estómago sólo consiente pátés de
foie gras y champogne froppé.
Es rico y afortunado y para cumplir con las
exigencias de la moda, frecuenta el tapis cei·t y
pierde al bacara con mucho sansfai;6n.
Una de las principales preocupaciones de este
san.~ souci es su toilette. Vedlo en invierno 1!111mitouflé en inmenso ulster que oculta el smoking
ó el sif.ffet d' ébene, en verano, revestido del paletot mastic ó de la redingote noi$elle último cri de
la demiere mode.
Sus jacquettes salen de la mejor casa, y la irreprochable coupe de sus pantalones á la husardl',
trahissmt la marca del mejor faiseur.
Es dilettante y tiene su baignoire ó su griUÍ'
en todos los t.eatros chics.
Unos dicen que es un raté, otros un Jaiseur
d' embarras, aquellos que tiene galette, estos que
no tiene le rond, y todos envidian al vieux beaut
choyé por las damas. Porque, eso sí, este hombre tan fin de siecle y oue no carece d'e.sprit, es el enfau,
gáté de todas las reuniones adonde con su audacia (audaces Jortunajuvat) es la coqueluche del bello sexo.
Su chez soi está lleno de mil bil,elc,ts, amorosos recuerdos d'amourettes d'unjour con sefioras y stiio1·itas comme
ilfaut.
En resumen, Guido es el modelo del viurnr di primo
cartello for ever.

***

¿Habéis comprendido, caro ltctor, las ante1iores lineas?
Je ne comprend pas, dice vd., y yo contesta1é que I o
estáis á la hauleur y que no lo puedo rewediar, ni trataré de hacerlo porque pertenezco al grnpo llawa~u de lus
jemenmoquiste.~.

***

Sin embargo. permitidrue, antes de tHminar. daros
el análisis qufo,ico u.e la placa al gelatino-b1011,uru ue
volapück, muy en boga en nuestr0s días:
Francés.................................... 500 palal&gt;,a~;
Inglés....................................... 300
Italiano.................................... 200
Latín.................... .......!.......... 100
Otros idio,nas ............. .!... ... ... ... 100
,,
Galicismos................................ 20 gramus;
Castellano................................. alguuai, guLa8.
Re\·ol ved el todo, sen·e.~ chaud y all rigth.
l\lu1u.,0FF.

AL TUNAL.
Tunal, Tunal, cuando en la linfa pura
:Mi hermosa nifia refrei;cars,i quiera,
y en tu espejo en que el cielu l'toVerbera
Hunda su cuerpo de sin par blaucui:.i
Quita la espina, la pi:edra dum
'·
Y todo aquello que su pla11ta hitra,
Y adormece tus aguas u.e 1Ua11tora
Que pueda en ellas juguettar olg•1ra.
Ve si su pecho por wi auwr µa lpita,
110 u,itoJJLd
Díle que la idolatro y d11lcto111e1,1A:;
Si de placer en ~u cri&amp;tal l:ie agiLa.
En su boca rosada y pequeiiita;
Un b eso dale de mi amc;r anlitoute.

Y si su labio por mi bien

Agosto de 96.

COXbT.l~TI~O.

~nvirtiendo f'n virtud la hi¡¡ocrecfa,
y a¡uscando laR lt-yt&gt;s ,i 1:11 g11Hu.
como muchos fa11ático,- de hoy dia
para ser mál:i bribóa tiuje Eer'juijtO.

�RO AoosTo,"1896.

136

if
L n 01•qne~ta Típl'"'ª de OaxoHn . -[Véaseel articulo "~uestrosgrabados.")

LA NUEVA BERLINA.
EXPLICACIÓN DEL BAILE.

¡

,1\',I

!t

Creemos curiosa y útil la siguiente explicación de un
baile muy en boga en la actualidad en Europa:
Primera parte.-(ler. compas. )-El caballero teniendo
en su mano derecha la izquierda de la dama, marca un
paso de poi ka con el pie izquierdo. La sef\ora hace e
mismo movimiento partiendo naturalmente con el pie
derecho.
El caballero coloca su mano libre sobre la cadera y
la señora detiene su Vt!Stido.
(2? compas. )-:Si1lta11do ligeramente sobre el pie apoyado, pá8ase el pie uerecho, de I ante· del izquierdo, vertical la tibia y l.i roJillil bien saliente (ler tiempo del 2?
con1pás.)
Levantando de 11nevo el piu izquierdo, colócase el derecho en la misma po~idóu indicada arriba t2? tiempo del
2'.' compás.)
En otros términos estos son dos movimientos sobre la
punta del pie. La dama hará los mismos movimientos
con el pie contrario.
3? y 4~ compases.-Caballero y dama giran cambiando
de mano, y comienzan el mismo movimiento en sentido
opuesto, el caballero con el pie derecho, la dama con el
izqnio,rdo.
t:iegunda parte (5'.' y 6'.' compases. )-Colocándose como
para todas las danzas el cabullero, seguido de EU compañera da dos pasos h?cia la izquierda del caballero t5'.'
compas¡) t-jecútase en seguida uu paso de polka para el
6'.' C&lt;1Ulpll:!,
( 7~ y 8? compases. )-Los mismos movimientos hacia
el btdo opuesto.
t:i" comiuúa á vohrntad.

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PA.RA. UNA r:-.cJ~US.\..
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...--. ,í

8i al papar t-1 umbral ,1., la Pxi~,.,ncia,
no encIwntr.1s .t t,n matlre allí,
lwnd iciPndo la c~u~a de su an,"•ncia.
llan1a ,í e:!ta pue,·ta y la ha!Jar..is uqnf.
vt&gt;~ q&lt;w

¿:5--c-::7:?¡
3

***
Sip111pre v,wla mi mente
á bn~car el Elén d.- tns ,11nores,
como consta11remen1e
se vuelven hrcia el sol algunas flores.
C., )t ro \)to R.

4

f

�138

30 Aoosro, 1896.

EL MUNDO.
LA CREACIO N DEL HOMBRE.

Teoría nueva, segun
' el general Gedeon
' Sa ntz·bartez
- que d..
z.¡o recien
· tementt.,. " ..... . La bicicleta es una máquina que realiza el ideal.... . .

El 1 ~ deÍ próximo Septiembre transladaré el Almacén de Cajas y Muebles de la~ ~ del 5 de Mayo núm. 4, al nueyo edificio.
6nfre las callQS ad ~ ae roavo v Jé)lafQl"OS,
En donde ofrezco á mi clientela un completo surtido de las afamadas Caj as de Seguridad MOSLER

Su motor es justamente la pierna lwma,w, que parece ha.her sido construida expre.~anunte Fara el pedal.·····"

.

Mosler Bowen y Cook, Sucesores.

C ON TRA IN C EN 1 &gt;I O .

C O N T RA R O B O Y

.

.E;critorios, I'ia11os, Escritorios de Cortina, Carpetas altas para tmedor de libro.~, Sillone.~ ,i, i ·atorios de tornillo y re.-.;orte en gran i•arieda&lt;l,

'

Areltfreros, Prem;as para copiar, lilreros giratorio.~,

l~~

Libre·ros con cristales, Afuares de cuero para despacl10s, Máquinas para e;crilir y de111í.s 111ueóle.~ para oficinas.

·i~v¿;i. ~
Ahora bien, el sexto dla, el Sellor Dios se dljo: "Creo que me falta
IUlll algo que crear........."

I~a niúquinn. para e s c ribir H Ei,.;m i1h -Pren1.ier . ...
UNICO A GEN TE E N LA JtEPUllLICA P ARA LAS CELEBREt, B I CICLl.;'l'AS " CLl •~~LA X i&gt; ."

El más completo surtido de accesorios para Bicicletas.
Dicho ésto exclamó: "Que laa bicicletas eean!"

Y las blclcleta.s fueron!. ........
El Creador admiró su obra ¡qué bien acatada! ......que curva., tuerca, por; todas
peda~ est~,ho!...... "Toma! si sobre el!&lt;l8 pedales puS1e.&lt;e yo a guna co~......... .

~rte•.

...

PRE :\110 EXTRAORDIN ARTO del Mlnlswrio de Fomento al mtjor viticultor y ,•lnl cultor de E,polla (18--;$.)
D O"l M E J&gt;ALJ..A S DE
en la Exposición de Barctlona [l&gt;&lt;'lS.J
lHP L O ::\I.'1. J )J-; HO'\'O R Y GRAT ITUD del In1Ututo Agrlcola Catallln de San JslJro, en la de \"lur"' Tipo,; p&amp;"a los mercados extranjeros [1892.J
Meda lla de oro en la de Ambere, l~I. }
Med• Ha d e oro en la d•· Am,terdam 18\'5.
Itepr esentunt,· e n l u •~opú b U c n. ~:Cc x loo.na:

o no

Medalla de oro enlad~ Burdeosl~.5.
Gran DI ploma de honor~n lude ~Jaulla l~'Vi.

Y el Seflor Dlo8 creo }08 piest.•....._

A los ples, el Gran Mec-ánlco adaptó la.s pierna,; ll las piernas, los
f émure,.....• t 101! fémlllff...... todoloqueseneceslta para sentarse......

Entonces la serpiente acercose y ru.surró al oldo del Gran Constructor: " Pon algo de ..-arledad ...... para poder, de.•pués, reconocerlos. .. .'

tYJ.. .-.....;~\~
~
~ -.
:
&lt;
,..j~ ➔-\

~r}•}:::i (!;l',..J
,:'

~~,

•

. __ .

1

//.

" Y el tlmfn no "1rve de nada!"
Rápidamente le~ añadió manos y brazos.
JI

La ser¡,lente se mezcló aun en el asunto: "Pónles cabezas, hombre!......" "Xo cr~ quesaldr!an bien?"

~½'t&gt;
~
.
--..::
""

-~
¼.,.~

----@&gt; -

.

"Vamos, qu e las cabeaas sean~
, ..... " Y la.• cabeza:; fueron.

Y Adan y ETa fueron c·reado.'- "Dlvert1os.-&lt;lljo el Seflor; haced excun.iont~ y tened cuidado de vueat,s neumáticas."

--.

1
-:'-.....=-- ,_ .
~

--

Pero llegó la serplent.e-it.nlmal muy astuto-los engalló, y paffr

(Tomado de Rl TiPmpo de la Ciudad de

e

RAS
]LD o
~

D e 1n~po r t ~ l o . pública.

l\léxic,,.)

I'urísíma. del Rincón,
Marzo 20 de 1896.
1im BYDNEY Ross Co.,
New York.
Muy Señores mios :
Con gusto les summetro á Vdes.
dos casos que se h an curado con su&lt;:1
Pildoras de Vida del Dr. Ros!!.
La Señora Maria R odriguez de 62
afioa de edad y de un tempe1ame~to
t.ilioao, padecia. un dolor hepático qu e
la ponia. de muerte y habiendo ya.
agotado toda lo. ciencia médica me
resolví á r ecetarle las Píldoraa d~l
Dr. Reas con lo que ha. sido curada.
enteramente y d dolor que ya hacia
mRa de 10 afies padecia.
La Scíior1ta F ran cisca Hernández
Tino á verme paza r eceta.ria puEs
nfria una gast?itis intestínal acompafiada, de neuralgia ag uda. Reconocida por mi, no solo encontró estas
enfermedades, sino tambien un des
arreglo en el h ígado y le hice t emar
4 pildoras diaria con las que á. la
fecha está. buena y sana por lo que
dfoe que las P íldoras de Vida del Dr.
Rosa són milagl'Osas y no cesa de
pregonar sus virtudes curo.livas.
De Vde11, Afmo y S.S.
Da. J UAN B. ZA.MARRONJ.

CA LLETANO FELI U-Callé ,1~ T,bu,,.¡:, 11\lmtro~ y !'nn Agusttn n1\mero J. [Apartado 588.J

s;o en Rochestcr,
N. Y. ymodesta
obedeciendo
A una ncce&lt;;fdad
P\\bll•
caEn
. ..e1empezó
de una mnnera
la elaboro!'lón
ue un descu•
brltnl~nto l'lentlfko, hecho el allo amcrlor, ti cual ha J't&gt;Yoluclonarlo
el tratamknto de la enfermedad llrl¡cht y todas lo., demás formo., t1,,
enfermedllrlcs de rlilones a.,1 l'flmo titmbf(·n las del h!gado y de las
sei\ora, Tan ¡:ronde fué el éxlro que esra preparación obtuvo de,.
pu,,, de dl\◄la 1\ con ocer al p1\bllco. que bien 1•ronto hubo nl'Cl'sldtul
de hn&lt;'er tre-wce, ma)·or la capiwltlad del lal,01atorlo, d111,lf&lt;'arla
nuHamente, ,. en IAAS hut,o ne.,e,ldad de con,tmlr un &lt;'dltll'!o du
pfrdrn )' In lrlllo II prul'l,n di' fuego. &lt;le siete ¡,l,os 1.1~ x 108 r.h•s. pa,n

•

porter &lt;'OHtt!ner chmt ro dt• (•1 el Jabo1 utnr10 v '-U!&lt;,1, dttpenctl'DC ª"~
J-:n 18-~ "'abrieron lal,orntorln, en Londn--. Jn~latcrra: Tomnto.

Ont.: ,. Fraukfnrt. AlemHn1u: en 1&amp;,, en ~lclhourne, Australfa: y en
18M c·u K rt•uzllng,•n , Rui?.a: y Dunedln, Nueva Zt!landla, todos 1&lt;,b
cunle, esuln en a&lt;-tlm traha)o.
Hn,1a ahora México y el !"urde .\mérlca hnn sido deS&lt;'uidadns por
In. st.•ncilla razón de que todas nue:-trn..... enPrJtiU.\;, e!'.tahan reclumada~
y rwupnda, en otras dlrecclolll·s. )fás dehlrlo ahora!\ nuevo.« am..~
gto'.'o, c~b:' gnu1 ~ncftwtor de In humnntdnd ~• JY'dn\ procurur A e.c::to..i
p..1,.., des,1.. ('f\SU. t:nn medklna qu,• ha Ckl'luatlo una serr, no in•
ter• \Impida d,• éxitos en todo, los (·nntlnentes del mundo. no pued.,
fnllnr aqul. "e adapta "'Jll'&lt;·lnlmcnte 1\ lo, ¡ abes ealuros0s ('()ffiO se
ha c,·,denC'lndo con ,u éxito 1·n A1t,tralia, I ndia,. el Sur de Afrl&lt;&gt;a.
Testimonio, que p ru1•han lM \"lrtudcs nn111hles de ln (;UIIA S&gt;:GI RA
DE ".AR..'"rH. ~e hun dndfl por mil1:nc .. por t-1nf11e11w .. humbre:; ,- no-t,,b1t, ~flore, de 1 Ma~ pertn• dt•1 muudo. 1-:11trl.. f•llo-; ,memo.. m~n~
clonar 1;ovcrnor Ah·ord. S)"tll&lt;'USC. "· Y.: 11. A. Gnnn, M.o.. we~I•
den!&lt;• d d Colc•lo de ) f1•&lt;llcll11L rle 10, K-ru,l, ,s l ' nfrlos en N . Y: Wm.
Rnl)l",(111, ''· R. r.. $. l. L. K Q C. r., Lo11,tn.--: L&lt;,rd de Bla,,,tiere,
Sprlnl(field, Crawel&lt;')". !&lt;u,...,.x. lnglatt'rru: !&lt;Ir Wm. \'. &lt;:ulse, El more
Oiurt, G lmr&lt;&gt;estn, lnglaterru: MeJ. &lt;lc•n. A. Elderton. Tum ChaJ1&lt;el,
PIImouth, Jn!!'lat&lt;•rra: El. Ron . C. Stewart. LJ.. D., Ackaved,•r House.··Allnn. Huncs. lll!!'ltlterrt1: Muy fü,,. l'&gt;t'nn )'ahr,nt&gt;\', P~11rlth. Xew
South \\'ulcs; Ilon. Gco. Thnrn. Ip,,wkh, Quum&lt;land: All:,alclp Thomas ¡.:,,ull)', '-aph,r, :su~,·a Zelnnrtlo ; ReY. ,l. K llunnkln. D. D. LL.
D., prt:sidcote de la t·nl\·e•sitlad Bnward, WnshhtJ:!'lnn, E.stult11, l'nl•
dos; Dr. M. Beyer, W1milur!!', Alcmunla; Edwnrd \\'J1'on, D. D. LL.
D.. Obispo/le la l¡cle,la &lt;le lu¡:-latem1, Otawa, Canadá.
Pcrthl 11 ,·uc,tro farmar&lt;'ulil-o la Cl'RA SI;Gt•tu, m; WARlS'BR ,, si no
la tiene á la ventu. pedidla ti \\'arncr', ~afc Cure, R0&lt;·hc,ter, :&lt;. Y.

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Jaqueca yDesarregIQS deI Est6magoJ
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,en re.

sOn pUr3ffle0fe Vegef31es,
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Son azucaradast
Son purgantes.

Nadie debi&gt; estar sin un pomito de
las Plldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una pequeñ:i d!JSI~, á l~s pnmnos slntomas de mc!1gest1ón, Y
evitar asl un sinnúmero de enfermedades.

Ent&lt;lnces el Scilor se puso rojo de iza! Hl.to arrojar Alos delincuentes del Vdódromo &lt;k deliciall y para ru ca.'!tl¡,o creó la azl.andrw.!

Antiguo v Eficaz. ~,

~';a'/eº:.~~dad•;:rc!~:!'f:~:•!~t-r' c-:~:n
&lt;":~1~: :!d!

vd~ locon trarfonln"uno. r níf'rmt'dad puede ae r
i-urnda, " \\"arn~r '1 e, \ F t-; (:ure." fu nda ■a •r•D
1 cpulaelon eo eae ¡trlnt,lplo. Demueatro que el.
9$ POR CIE~ TO
tod o■ la s en ferm.-d,.dea p rot,cden
den ,·■ r n loa rlí\on t&gt;• y del hiac:ado,

d"

de deaúr-

y a taca
dlr ecta m«--nte la r ab. d e la enít-rmedad. Sua
&lt;"01t1p o n t"Dtraobra o ,11r t'NDln t."Dlt:,tiObrcaqu~lloo
&lt;;r~auo.., tauto &lt;-orno o linw n to &lt;-omo rreta ur o .
d o r . y ponl é ndo Jo,.. en l,ucnort eon d l&lt;"IOoN do
oolud oleJan enfermc-dadca )" dolc.rco del •latema

l f' Uf'r al.
Par a la1fnnumerob le,,1dole n rfn,.&lt;"au1ada1p o r
fo• r 1t101w1, hl;.:hdO ")' óraauoM
u ri n a rio•; par a loe 1 u rt1011t-.n t o1 de 1a t1 majt"rtt-11,
¡,aratodn afeecto» n e.- t io-.11 , . de111arre;:::loef11lt"O»
Pre paradas por el Dr. J .
Ayer J' Ca., &lt;• 11 ;Zte:nf'rat Pkt f' ,rra n rf'mf'dio 110 lil"'nc pret"lo ..
111 t ~u•I. ► u :,:ran f!xho pa•n.do f"8 una 1aranlia.
Lowell, M aaa., E . U. A.
•ufrhn ft" n fo•

"º

c.

rutu,.o
\V.\B:\ER't. t, \ FE c·t;RE co.
no.,he•ur, :\e" York, C. S. A .
SE VE:\DE E ~ 'AODAI&gt; L..\tf BOTICAS,

p orn

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M.E XICO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

TOMOII

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De paseo.
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• , c1.1 el concurso fotográfico de EL M t1Noo.]
[Fotografia de Méndez Hermanos~
de !:can Luis_Potosi , ¡iremmc:n

[G,o:ia:!a en les talleres de "EL MUNDO "J

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Entre los franceses hay
de todas las grandes ~po.
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ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
Los Sres. Salcido é hijo,
· Parae3tosescritorios hay
trabajando un idos y con
eillas giratorias especiales,
empeflo por tener si.empre
muy cómodas y elegantes.
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Los libreros giratorios con
muebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
un excelente mecanismo para sostener libros vn1umino- eecrit'lrio pJpgante y c6modo. Y sf de l:'ste pasamos á. los sólidas maderas, l.Jan logrado atraerse por completo el
muebles
de
sala,
hallaremos
la
variedad
más
grande
de
sns las sillas acoginadas, con forros de·cuero flexible y
favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

_

(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
CONTRA ROBO Y

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10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

1
l

BBñ8nc8ócia~

1

~. ~.Pú~!i~I

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1 ,000......

500 .... ,.
200 .... ,,
100.... ,,
50 .... ,.
40 .... ,.

20......
1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
-SO
premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
5
premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

r

San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

�13 S EPTIEMBRr, 1S96.

EL MUNDO.

158

13 SEPTIBJIIBRE, 1896.
ELMUNDO.
l .',9
====~============================

TEATRERIAS.
.. EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono'.434.-Callede Tibnrrio núm. 20.-Apartado87 b.
M.Euco.
Toda la. corresJX)ndencia, debe dirigirse
&amp;l Gerente de este periódico.

La 1mscrici6n ti EL }lUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant&lt;&gt;.dos.

Ntímeroa sueltos, 50 centavos.

.

.

Avisos: á razón de $30 plana por cada pnblicac:6n.

Todo pago delle ser 11rt'eisamente adelantado.
REGISTRADO CJOMO ARTICULO DE SEGU~"DA CL.A.SB',

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos Y Can~dá The Spanis American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.&gt;)

1ll 2Jtft iltl Qhi11tv1r.
En vidud de las condiciones de ntl;ee-tra publicació-J?,
nos anticipamos á. dirigir al ~r. Presidente de _la Republica el más atento saludo el día dE: su cumplea!1~ª:
Todo hombre de corazón, medianamente c1y1hzado,
sin distinciones de banderías, qne ame ,:t su patria, se e~cuentra en el deber una vez al año, de ofrecer el testimonio de su respeto ~l Jefe del Estado.
En este acto de levantada cortesía no s_e mezcla un
á.tomo de política: es.una muestra de_aprec10 á la personalidad más caracterizada de una nación, y que, por encima de todas las paSiones, ~ncarna 1a figura ~e mayor
relieve de un pueblo, y eu qmen és~e ha depositado una
gran cantidad de sus ene1-gías colectivas.
.
La Redacción de EL MUNDO que en lo part1c11l~r ~rofeea un sincero afecto al Sr. Presidente de la Republ1ca,
significa en estas lineas la estimación que su alta personalidad le merece.

QU SJllmo. Sr. ©bi5po ~e \t:,1mu11lipus.
Si honda impresión cansó en el público la primera carta del Sr. Obispo de Tamaulipas, pro!undo die~usto ha
producido la segunda e-pistola que el Sr. Sánche~ C'.1macho ha hecho aparecer en las columnas de un diario dti
esta capital.
.
Creíamos que el Sr. Obispo era U}1 hombre sel'10 .Y reposado; imaginábamos que Bl!-S p:uneras declaraciones
obedecían á un deber de conc1enc1a: el Sr. Sá.n~hez Camacho se ha encargado de deseng;ñ~rnos .. ~a literatura
epistolar á que se consagra en s~ l!-l~;ma. misiva no lo recomienda como un hombre de JUICIO, stno como un voceador vulgar, dispuesto,. no á r_azon_ar como una pers~ma
bien educada sino á cubnt de dicterios á sus adversanos.
Hasta el ramplón concepto que se desprended~ la carta del Sr. Sánchez de ser muy lwmbre lo desacredita ante
la gente sensata.
·
Liberales del género f_renétJco _que de~ayunan to.dos
los días con un fraile, y piden a grito tendido una San~tBarthelemy á la inversa, abunda'?- en nuestro país; obispos que arrojan lejos de sí los hábitos '! se prod~cen, !)lvidáudose de su alta jerarquía, no habiamos temdo nmguno. Y po1 el bien de la Iglesia Católica gie~icana, deseamos que el ,Sr. Sánchez Uamacho gea el ultimo.
No valía la pena de pronunciar el nombrar del Crucificado para terminar con una fraee poco d~coroea. El Mundo se equh-ocó lastimosamente-y _a~í tiene la ho_nra de
dec lararlo-al haber tomado á lo seno al Sr. Obispo de
Tamaulipae.

i!a 9sla ae Puerto Nico.
Sorda y amenazadora como está• la revolución separatista en esta importante colon ia espafiola, donde ya se
comienzan áexperimentar los síntomas que preceden~ los
grandes cataclismos políticos, creemos de oportunidad
dar á. conocer á nueetros lectores los datos geográficos y
tstadfsticos más suscintoi; de esta isla, pues si como es de
temerse la revolución de independencia llega á ~stallar,
tendrá la misma importancia é interés qne hace r_nás de
nn ailo despierta en el mundo la Perla de las A.nt1ll!\H.
La Isla de Puerto Rico, la más oriental : !a menos importante de las Grandes Antillas, e~tá situada entre ,el
océano Atlántico y el mar de las Antillas, al E. de Haití
y al O. de las Islas Vírgenes, y con estas y las de Sotovento limita el mar Caribe al N. y al E.
La isla, de figura irregularmente cuadrilateral, está
atravesada de E. á O. por una cadena de m~H~tafias C~·
biertas de frondosos bosque111, que forman deliciosos y r1suefios valles· de las altas cimas descienden claros arroyos y pequeios ríos, formando en su caída cascadas pintorescas,
. .
Es de asombrar que en el pequeño terntor10 que compone la isla se cuenten hasta cincuenta arroyos y ríos, algunos de elios navegables para embarcaciones pequeñas,
ú algunas leguas de su desemboca tura.
.
De la configuracion del suelo resulta un chma agradable y sano, que no guarda comparación con el d,e. Cuba,
aunque las dos colonias son notables por la fert1l1dad y
exhuberancia del terreno.
·
La costa, recortada á trechos por numero~as escotaduras, ofrece por todas partes ra~as, ancones y, b~hfaa, que dan ab1igo á las embarcaciones en los mult1-

MANIOBRAS DE MARCHA REPTA~TE

La great atracti6n en materia )de espectáculos se halla.
en el Arbeu.
. .
.
Nuestro público, un tanto d1sphcente con Magg1 en las,
temporadas anteriores, acude _hoy .más numeroso, rindiendo así jt.sto tributo al mérito, SI fl:º es q~e, próxima
á partir para Europa la Compañía Italiana, qmere que lleve un buen recuerdo de la República, d!=Jnde si el éxito artístico, obtenido por la troupe ~e ~Iagg1, anpera al de lasdero~s compafiías, el pecumario dista mucho de satisfacer á. la Empresa. .
.
.
.
La felicidad matrimonial, prec10sa comedia de Valabreque llevó á Arbeu más público que de ordin ario. La
obr~, que abu_nda e1_1 cb_istes y situaciones cómicas, fuéinterpretada a conciencia.
Alguna parte de los espectadores se ha retraído, con
el frívolo pretexto de haber visto á Clara com? dama joven de otra compañía y presentarla hoy Magg1 como primera actriz, La razón es injustificada.
Clara della Guardia es una verdadera actriz. Si en algunas obras nos recuerda á Sarah, es porque Be posesiona
del papel que representa; comprende el personaje y retrata en suma t-1 tipo que creó el autor. Y los retratos
cuan,do rnn buenos, han ,de ser precisamente pare&lt;'idos:
La presente temporada en Arbeu, promete ser próspera para todos. Próximamente se pondrá en escena Por la
Corona, de Francisco Copee, y será. un acontecimiento.
teatral.
Por la Corona ea, no solame1,1te ~n!l tragedia; á peear
de la forma impregnada de roID.nnt1~is!!lo y l?s recuerdos.
shakeperianos que evoca, es una traJedia antigua. Los incidentes de la acción son simples, casi secundarios; pero
en !°esumen, es la obra de un gran poeta dramático, y sobre todo, de un hombre de recta conciencia y generoeo
corazón.

1

1

L_
MARÍA

A1sAR"Z

Tun ~l·,

Primera actriz de la Compañia. esrm.iiola que u.ctun rá en el Xacional.

p les puertos de altura y cabotaje, abiertos ni activo co mercio de la isla. Los principales son S. Jnan de Puerto
Rico (capital de la colonia), Fajardo, Ensen~da•Honfü~,
Jobos Salinas Guarnica y Puerto Real. Debido á. la ;iqueza' ,. á la abundante irrigación nat!1ral de\ terr1tor10,
la agriCnltura es la base de la producción . nacional Y del
comercio cuantioso que enlaza á la color:na con la '?-etrópoli y Ja pone en relación con el extran1ero. Las tu~rras,
por 'todas part~s cultivadas, producen e11 abundancia cafia de azucar, café, algodón, arroz, maíz, tabac_o, patatas,
yuca, afi.il, achiote, quina y demás fru~o~ ~r?p1cales, que
admirablemente se adaptan á aquel pn v1 !Jg~ado _suelo.
La poblaq,ió11 de unas 800,000 a lm_as d iseminada en
una e:xtensión de poco más de 9,000 ~1tó~etros cuadrados da una proporción de cerca de 86 habitantes por cada ~nidad de medida.
.
.
La isla está regida por una carta const1t~tiva, promul0
gada por las Cortes Espa~olas el. l. de Jumo de 1~69. La
autoridad suprema de la H:!la reside en un Gobernador Y
Capitán General, nombrado por la Corona, Y en cuy?
nombre rige 1a colonia; en él se reu_nen el mando_ político y militar, y preside ad~°:1ás lo~ tnbunales Sl!per1or~s de
justicia y las juntas admrn1strat1vas _de la capital.. Sólo el
real Tesoro y el Tribunal de Co~erc10, aunque suJetos á
su vigilancia, dependen, el prim~ro, del Intendente,
nombrado por el Gobierno de Ma!1r1d, y el segundo, d.e
su presidente elegido entre los miembros que lo const1- .
tu ven.
.
.
.
.
La justicia es administrada por la Real Audlenc a. 1_es1dente en la capital, y por l?S j u eces y alcal~es res~t~vos
en los nueve partidos judiciales en que la isla se divide.
Existen nueve tribunales especiales para los asuntos
particulares de su competencia; civilt eclesiástjco1 ~e
guerra marina artilleros, ingen.!.eros, intendencia, bienes de' manos ~uertas y·comercio.
.
El gobierno eclesiástico reside en un obispo nomb!'3do en la metrópoli y confirmado por el Vaticano; la &lt;lió•
cesis de S. Juan es sufragánea de la archidiócesis deS antiago de Cuba.
Las rentas públicas se elevaron en el presupuesto de
1894 á la suma de $3.903,645, calculándose los gastos en
$ 3.879,813.
.
.
.
La estadística del comercio nos sefiala cifras admuables que anuncian con su elocuencia incontrovertible la
pros'peridad de la colonia. Según datos que tenemos á la
vista las ex'&gt;ortaciones ascendieron á $18.230,000, y Jag
impo'rtacione"s á $10. 710,000, en 1890; llegando en 1891,
á $33.729 1000 y $19.771,000 _respectiv~mente. _Los pr~ncipales artículos de export~ión,son los que deJa~os Indicados al hablar de la agricultura, que forma la riqueza
principal de los habitantes.
Para concluir esta breve reseña diremos, que hay pocos ferrocarriles en explotación, \&gt;ero se tiene en proyectJ y en construcción una línea principal? que encierra como en un circ1iito las poblaciones principales.
El número de oficinas postales era en l.893 de 89; cartas
y paquetes circuladas es~ afio_, 2.592,000 en el servicio extranjero y 4..t6.000 en el 1nter1or.
La longitud de las líneae telegráficas, era en ese afio de
1.082 kilómetros.
El ejército territorial se compone de 3,200 individuos
de tropa y 190 oficiales en tiempo de paz. El servicio de
marina está bajo la dependencia del apostadero de la Habana.
Como se ve, grandes y cuantiosos son los intereses de
Españ.a en Puerto Rico, y si llegara á estallar la revolución de independencia, veríamos á la madre patria desplegar el tesoro de su patriotismo y á los nobles hijos de
Pelayo agotar los eacrificios, para conservar_ intacto ee.e
rico florón que ha ornado la Corona de Cast1Ha desde el
descubrimiento de la tierra americana.

Nuestro Concursos de iarzuelas.
Septiembre 4 de 18~6.-Sefío_E Director de EL Muxno.
-Presente.-.Muy eet1mado senor y amigo:
Hemos concluido la comisión que se sirvió Vd. encomendarnos, revisando las cinco obras musicales que e&amp;
escribieron para el libreto Por una de1.lda.
En nuestro concepto, la partitura amparada con el seudónimo Sursum, es la que merece el prem io ofrecido porEL MoNDo, y á esa obra lo adjudicamos, no sin felicitar ,i
los otros cuatro compcsitores, que revelaron muy buenas.
disposiciones é inspiraciones en sus trabajos.
Nns es grato repetirnos de Vd. afectísimos. amigos y S..
S -Modesto Julián.-.A . Ouyás.-Gustavo M. Campos.

. Abierto el aobre respectivo,
*** se encontró que

el seudónimo Sursum amparaba el nombre del Sr. Pedro Valdéa
Fraga, residenfe en esta ciudad, y cuya partitura vi~
i ustrumen tada.
Puede pasar el interesado á la Adm inistración de E.r...
MUNDO por el premio que le corresponde.

Una aclaracióu importante.
Guadalajara, 3 de Septiembre de 1896.-Sr. D. A. Cuyáe, Gerente de EL Mur-:no.-~éxico.
Señor de toda m1 atención :
Las fotcigrafías eeñaladas con el núm. 28, y que hal).
figurado en el concurso promovido por los Sres. Directo•
res de EL MuNno, se deben al estimable a rtista, Sr. l~o
Joeé Lupercio, sucesor de Ravel l, fotógrafo establecidoen esta capital, en el antiguo taller del Sr. O: de la Mof!',
Al Sr. Lupercio pertenece, ,por tanto, el pnmer premiode medalla de plata por t(Vistas y Monume~tos,n qne fi.
gura bajo mi nombre, en el núm.
de esa ilustrada pu•
blicación.
.
Suplico á Ud. se sir~3: hacer esta aclaración en la rn!e-ligencia de que al remitir las fotografías del Sr. LuperclOf
me propuse únicamente contribuir de alguna manera a
fin "propuesto por EL MuNno, y que es en verdad ~uy
laudable; haciendo á la vez que los trabajos d~ un Rr:t1P.ta.
como el Sr. Lupercio, tan estimado por la soCJedad Jahsciebse, figuraran en el concurso, habiendo te_nido la cu~~
vlc~ión de que dicho seiíor se habría abstemdo de _remitirlas por sí mismo, atendida su reconocida mode~t1a.
Soy de Ud. atto. y seguro S.-A. Arroyo de .Anda.

•*•

Digna de todo elogio es la rectitud del Sr. Arroyo deAnda, que abona por otra parte la imparcialidad d.el Ju...
rado. En efecto, las fotografías del Sr. Lu¡;erc10, ~rtista muy conocido, anónimas ó con su :firma, son vaho•
sas y esto lo ha comprobado el rec~o fallo de los sefioies
dictaminadores.

A. los Señores Agentes de EL MUNDO.
Con fecha 10 de Agosto de este año se
constituyó nueva Sociedad Anónima para la
publicación de este y otros periódicos, y . con
focha 10 de Septiembre se verificó la pnme-ra asamblea general de la Sociedad; tanto
por el tenor de la escritura como por el delos estatutos, se divide completamente ~a g_e-rencia de este negocio y la dirección periodística, y por consiguiente, suplicamos á nu~
tros apreciables agentes que en Jo ,sucesivo·
para todo lo que se refiera á asuntos ~e. ~d-·
ministración, tengan la bondad de dmg¡e
al Sr. Gerente Lic. Fausto Moguel, y en oque se refiere á Redacción, al Sr. Director
Lic. Rafael Reyes Spfodola.

E N EL EJERCITO FRANCÉ S .

El coronel francés Brnneau, del 59? de linea, acaba de
tomar una iniciati \' 3 muy curioea. que pudiera tener cier•
ta influencia sobre la táctica militar futura.
8abido es que los fusiles del nuevo m.:&gt;delo adoptado
en Francia, tienen no solamente un alcance E::i.::traordina:tio, eino que también su trayectorfa es de tal suerte tendida, qne la zona de muerte se desarrolla extremadamente.
Una tropa lanzada, á la vista, contra otra bien armada, sería, pue~, infaliblemente des.truida antes de lle-gar.
El coronel Bruneau h"'a imaginado proveerá sus hombres de brazaletes con mufiecas ó tarugos que protegen
las palmas de las manos y que permiteu rastrear hasta á.
150 metros del enemigo.
Llegadas ahí las tropas colocan las bayonetas en el cafión, ejecutan el fuego de repetición y se precipitan so•
bre el enet...igo.
Los resultadofl obtenidos en ~l 59? de linea han sido
muy notables. En el resto del ejército francés se adopta•
rá bin duda la maniobra, que liará dar un:p3eo más á. ese
tremendo arte de la g11nra que hoy por hoy constituye
la principal preocupación de las grandes potencias.

En efecto, si en el primer caso (movimiento de · propulsión solo ) colocá1s frente á la rueda un obstáculo
cualquiera, una varita de madera por ejemplo, la rechazará por algunos h,atantes, pero á consecuencia de est~
mismo frotamiento, no tardará en detenerse; en el último caso, al contrario, pasará sobre la varita que sé hundirá algunos centímetros en la superficie, casi en el mismo sitio.
Resulta de estos experimento~, que un buque deslizador, hendiendo el agua, experimenta frotami entos de
deslizamiento y de rechazo; el vapor que Mr. Bazin ha
construido, no deberá al contrario, ser retardado en su
camino, ~ino por lo frotamientos experimentados al rodar. Los eneayos hechos basta aquí y la fleoria á la vez,
demuestran que la marcha útil hacia adelante, 8"erá de
60 por ciento, por:o más ó menos, de la circunferencia
desarrollada de las ruedae.
Pero los comprobantes de un laboratorio no tienen ya.
lor en tanto que no se collfirman en la práctica, ea decir,
en el medio del instrumento que el inventor ha concebido, debe e11contrarse la invención normalment¡.,; para
el buqne rodante este medio es el mar, y pncisamente
para hacer experi:::::ientos en el mu se ha construido el
Ernesto Bazin.
Este buque, de 280 toneladae, se compone eeencialmen-

NOEVOS CARDENALES
E:N NOV iE;&gt;tBH.l:!,

,

Se espera que en el Consistorio que se verificará. en el
mes de Noviembre pr~ximo,
se crearán cuando menos cuatro cardenales franceses, uno
de los cuales permanecerá en
Roma. Hace algón tiempo, á
cons~cuencia de las representaciones, hechas por algunos
o·bispos, Francia sugirió qne
cada potencia que tenía relaciones diplomáticas directas
con el Vaticano, debía tener
un cardenal de su nacionalidad respectiva, eon residencia
en Roma.
Por ahora nada se hará con
respecto á. la creación de otro
cardenal inglé1:1 1 hasta que se
acceda á las pretensiones de
Francia, Eapa11ay Austria, tanto más que Ing laterra no tiene representación diplomática
en el Vaticano.
Actualmente exisl;en nueve
vacantes en el Sac_ro Colegio,
y se espera que seis de ellas,
cuando menos, sean cubiertas
por prelados no italianos.
_ ,,,,,.,,io1,,,.., _

El vapor rodante uBaz in."
Ultimamente íné lanzado en
loa astilleros Cail, en SaintDeuis, el vapor Erne.&lt;&gt;;lo Bazin,
que ee toda una novedad digna de conocerse. El Ernesto
Bazin no se parE'ce en nada á
loe buques ordinarios, y jamás
el Sena había recibido en eus
aguas un huésped semejante.
El 19 de Agoeto de 18U6 fecha del lanzamiento, será 'aca•
so una de las fechas más memorables del arte naval, porn
que el buque rodante está lla mado, si responde á las esperanzas que han hecho concebir los experimentos del laboratorio. á producir en la na•
vegaci6n una transformación
semejante á la que ha operado
el buque dA vapor.
La velocidad, en pfecto, es
en el mar como en la tierra un
elemento de éxito muy imPor·
tante, aun indispensable para
las operaeiones comerciales.
Ahora bien, si los grandes paquebote para viajeros IIE'gan á
realizar en un largo trascurso
velocidadPs que oscilan al rE'dedor de 20 nudos, sin pasar
jamás de 22 nudoP, es sólo al
precio de un considerable gasto de energía.
M. Bazin ha c&lt;?nseguidn y E'jecutado un tipo de bnque
absolutamente diferente de los que han sido construidos
hasta aquí, y con él las personas más competentes en el
a~ de la construcción naval, esperan poder realizar velocidades bien superiores con menor consumo de combm1tib!P.
Tomad _una rueda hueca, colocada sobre un eje, de fa.
ses llenas :V combas y sumergidla en el .agua, imprimidle
un movimiento de propulsión y recbazarl'i. el agua delante
de E'Í e1_1 una longitud de algunos metr08, como lo haría
cualqmer otro cuerpo flotar:te, parcialmente sumergido;
¿espués se detendrá bien prouto á cansa del frotamiento.
ror otra parte, si dais á la rueda un movimiento rápido
de rotación, se limitará á girar en un mismo sitio: combinad al contrnrio loa movimientrn! propulsión de una
parte, rotación de la otra, y la rued~ se echará á voltear,
avanzando rápidamente sin agitar el agua.

LI-HUNG·CHANG EN AMERICA
EL PRESIDENTE CL.EVELAND LO RECIBE EN NUE\•A Y OHK.

El día 22 de Agosto próximo pasado el vapor ame-ricano «St. Louis,n salió del puertb de Soutbampton rumbo
á Nueva York. La lista de pasajeros estaba encabezada
del modo siguiente:
uLi-Chung-Tang, Embajador, Primer Guardián del heredero aparente, Primer,.Ministro de Estado y Lord de
la más elevada cat-e,.orfa.n
Este es el nombre conecto y título completo de~ hombi-e conocido comunmente por Li-Hung-Chang.
El viaje del Virrey de la China á Moscow para tomar
parte en las fieetae de la coronación del Czar Nicolás, fué
un testimonio de que China ha entrado por la vía del
progreso y de que eacudiendo su antigua costumbre d_e
aislamiento completo, busca eer admitida en la fratermdad de las naciones.
El viaje de Li-Hung-C'hang á. través del Atlántico fné
muy feliz . El tiempo fué excelente y el excelso diplomático no ,-mfrió un sólo momento los efectos del mareo.
Habiendo participado oficialmente la Embajada china
de ,váshington al Secretario deRt:.Jaciones, Mr. OlnPy,
qne Li-Hung Chag venía á los
Estados Unidos, inmediatamente se dieron Jas 6rdf:'1its
necesarias para que el Virrey
del Celeste Imperio iueTa recibido á. su llegada á N u.. va
York con la solemnidad dtbida á. su elevado rango.
El programa para el día del
arribo fué dispuesto de t-1:!te
modo:
Saludo de la escvadradel Almirante Bunce surta frente á
la isla de St.ateu.
El General Ruger y el Sr.
Rockhiil, Subsecretario de R.eC - laciones, pasarán del crucero
uDalphinn á bordo del 1,St.
Louisll y darán la bifi:n ve1iida
$'~_.¡{,
1 á. Li-Hung Chang, á non1bre
del gobierno federal de los Estadc,s Unidos.
Recepción en el muelle de
la Compafiía Ame1 icanadeNavegación.
El Yirrey y su comitiva se•
rán conducidos en carnrnjes
pur las avenidas Broawny y
5~ hasta el Hotel Waldorf, eirviendo de ee-colta el 6? Regimiento de Caballería.
El día28álas llde lamafiana fué av:stado el ((St. Louis&gt;1
y una hora dPspués pasó frente á I!!. isla Governor, sit-ndo
saludado por el nutrido calloneo de lauEscuadra Blauca,n
por e l constante pitar de los
vapores y por los gritos y aclamaciones de millares de personas que llevaban yachte, ferries, boteci\os é infinidad de
barcos. La bahía prese11taba
en aquellos momentos un aspecto hermosísimo y en todos
los buques de guerra flotaba
el triangular pabellón amari llo con el dragón negro.
El General Rugr,r y el Sr.
Rockhill paearon á bordo del
.2;iS
~~
uSt. Louien y encontraron á. Liª"
Huug-Cbang sentado en meª'
dio del elegante salón, rodeado de su comitiva y fumando
tranquilamente su enorme
pipa.
Li-Hung-Chang se pueo en
pie y saludó á. los comisionados del gobierno federal, di- ·
ci6ndo por medio del intér:_ ='
prete, que se alegraba mncbo
~ de haber llegado á una rt~ las
~
primeras naciones del Nuevo
•
""1 Continente.
·
El programa ee llevó á cabo
en todas i,us partes. Una vez
que el vapor atracó en PI mue·
lle, el Yirrey y las 39 perf?:onas
que fol'man su comith·a fneron conducidas en ca, rnajes
abiertos al Hotel Waldo1f-de
reciente comtrucción-donde
1:1e habían dhipuesta lnjosísimas y numerosas lrnbitaciones. Las calles por donde pasó la comitiva E'f ta ban
llenas de gente que acl~mó con entusiasmo al ciseiinr de
la blni:aa amarilla. )1
El PrPsident,e Clevelrmd se encontraba en esos n :,..~ en
Bnzzar Bay, disfr □ tando de unas cortas vacacioJ es en
compai'iía de AH familia. y ballá.ndnse la Casa Bl~11ca en
compostura, dispnso recibir oficialmente al Emh;.1}ador
&lt;'hino Pn Nueva York -ei:acogiendo para ello la cnf:a dPJ
Sr. WPitney, ex-secretario de Relaciones, y amigo íntimo del President.P.
El Presidente Cleveland llegó á Nueva York el i:ailbado
29 en la mafiana á 'Jordo del yacht nSapphieren clf•I Sr.
Stillman, acompafiado de su Secretario particular el Sr.
Thorber/y del Procurador General de la Nación. Sr. Harmon. En un carruaje ¡;:e dirigieron á. la casa del F:r. Whitney, y poco después salieron todos por el Club Metropo-

~

MAKIOBRA.S DE MARCHA RBPTA~TE EN EL EJÉRCITO FRANCE8.

te de una plataforma rectangular de 3Sm 50 de 1argo, sobre la cual se hallan instaladas las calderae, las 111~qninas y los alojamientos, y que está ~oportado por tres
pares de flotadores de forma lenticular, qne proporcionan
el desplazamiento y que son movidos por una máquina
especial.
.&amp;peremos los esperimen tos·definitivos, ellos nos d id n
si la navegación cuenta ó no coa un porleroso elemento
que la hará dar un inmenso paso hacia el porvenir.
Si las velocidades soñadas se, realizan se podrá ir del
Havre á Nueva York en cuatro días, y si no exifltiera el
istmo de Panamá, un nuevo Phi leas Fogg podría dar la
vuelta al mundo por mar en veintiocho días.
Esta rapidez báces.e cada día más necesaria, y dadas
las exigencias del comercio entrP- las naciones eurnpfag y
americanas, y en vano se habfa buscado en la confignrr.eión de los buques; el s8&lt;'reto de la vebcidad deb.: bas
carse en el mecauismc.
·

�EL MUNDO.

160
litano donde les fué servido el al muerzo. A las diez y media de la mañana se avis6 por teléfonoal h~tel Waldorf
que el Presidente C!eveland esperaba á L1 en la casa
del Sr. Whitney .
.
Un toque de clarín puso en roovii:oiento ~ la mult_1tud.
Li-Hung-Chang vistiendo elegantís1~0 tra¡e a1;0anllo Y
azul y con su inseparable parasol subió al carrua¡e que esperaba á las puertas del hotel. A su izquierda se colocó
el Secretario Olney y el oriente d_el f_re nte íué ocupado
por el intérorete. En estos carrua¡es iban algunas personas de la comitiva de Li y los miembros de la embajada China en Washington, cerrada ll,l marcha por el 6?
Regimiento de Caballería.
Al llegar el primer carrua¡e á las puertas di: la mansión del Sr. "'hitney, el Sr. Olney ,fu~ el pr11;1e!o e~
descender, después el intérprete y al ult imo el d1stmgmdo diplomático chino.
.
En el salón de recepción de la c~a esperaba el_ Presidente Cleveland-quien vestía tra¡e ~~ro de levita cruzada-acompafiado 1e las personas s1gu_1entes: La?3ont,
S ecretario de Guerra; Carliste, Secretario de Hacienda;
Rockhill sub-Secretario de Relaciones; Harmón, Procurador Ge~eral de la Nación; General Elilles, General Ruger, Rev Dr. Martín, Presidente del colegio chino en ?ekin; George F. ISeward, l\Iinistro de los E. U. en C~1?a
P,n tiempo del Presidente Grant, James B. Angel!, M1mstro de los E. U. en China, en tiempo del PrPsidente 1:Jayes; John Rusell Yaung, Ministro de los E. U. en Chma
en tiempo del Presidenta Art~ur; John W . ~ostor, Sec~etario de Relaciones en el gabmete de Harnson y enviado especial á China durante la guerra Chino-Japo?esa.
También se encontraba allí el General James H . W1lson
qu11 conoció á Li-liung-Chang en China.
El Virrey, acompañado de sus dos hijos y del Embajador de China en Washignton, penetró al salón y al hallarse á unos tres metros del Presidente hizo una profun•
da caravana. Su Secretario llevaba un rollo de pergamino envuelto en seda amarilla. E l Presidente Cleveland
correspondió al saludo y entonces el Yirrey de China comenzó su discurso con voz reposada y haciendo á cada
rato indicaciones de r, speto al Primer Magistrado de los
Estados Unidos del Norte. El Virrey habló en su idioma
natal y al terminar, el Secretario de la Embajada China

r,,-~·
r
r

CONCURSO D&amp; PERROS DE PASTORES. -EL !'RBIER PREMIO,

tradujo el d iscurso en buen inglés. El Virrey dijo que le
causaba profundo placer haber tenido la homa de ser
presentado con Au Excelencia el Presidente de los Estados Unidos de Norte América; que su soberano tenía en
gran estima al pueblo americano y que recordaba con
Sf!:radecimiento los servicios prestados á China por el gobierno de la Casa Blanca durante la guerra con el Japón.
Li-Hung-Changterminó haciendo votos por la prosperidad y la conservación de la paz en las dos naciones.
El Presidente contestó que tenía positiva satisfacción
en recibir el autógrafo del Emperador de la China, que
esperaba que aumentarían las relaciones entre los dos
países y que deseaba de todo corazón que la permanencia en los Estados Unidos fuera grata al distinguido diplomático y que disfrutara de un feliz regreso á su p:.ís.
El discurso del Presidente Cleveland fué traducido á
Li-Hung-Chang, quien quedó muy contento de las frases
benévolas y buenos deseoe del Presidente.
Li-Hung-Chang fué después presentado con los miem·
broa del gabinete, y no pudo ocultar su gusto y emoción
al ver á los ex- ministros americanos que habían estado
en Pekin.
Esa misma noche varios ex-ministros y personas distinguidas obsequiaron con un banquete á Li-Hnng-Chang
en el salón "Astor," del Hotel Waldorf.
Como el Yirrey no toma nada en los banquetes fcon
excepción de te) por prescripción médica, antes de ir al
banquete tomó su alimento preparado por los tres cocineros chinos que le acompañan en RU viaje.
El memí, bastante modesto, fué el siguiente:

S!a roca

1896.

ae S!isa.

El monte Lisa (Córcega) es objeto d.i constantes e xcur.iíones por tent'r
en su ci ma una roca dt:
g ran at ractivo para los
touri.stes.
Después de tres h oras
de marcha por senderos
escabrosos vese la roca,
verdaderamente curiosa
como se juzgará por el
grabado que insertamos.
De generación en generación, de_de tiempo inmemorial, viene trasmitiéndose entre los cabre·
ros que en Lisa habitan,
una leyenda acerca de la
citada roca, que merece
ser conocida.
liela aquí, con la ingenuidad un poco incohe·
rente con que la relata un
viejo pastor de la montaña.
Hace cerca de 3 , OOO
años, cuando Edipo hubo
ctescifrado el enigma de
la esfinge de Thebas, el
monstruo furioso se precipitó en las olas, arrastrando 111 roca sobre la
que se había situado.
En 753 antes de J C. el
monstruo arribó á las playas del Lati u m con su roca
VAPOR ROD A1'TE «ER:&lt;E'lro BAZIN,11
que las madreporas habían adherido á su espalda. En esta época, la loba que amamantó á Rómulo y Re· agricultores han apland:do la empresa y el público se ha
roo acababa de ser arrojada por el pastor Faustulus por interesado en este nuevo espectáculo.
haber robado un par de aretes de su mujer: la esfinge la
La idea de introducir en Francia los concursos de peencontró seguida de su perro: lloraron; se enternecieron rros de pastor, nació de un viaje que M. Gastón Sevrette
y al fin se desposaron.
hizo hace algunos afios á la frontera de Escoda, á travée
No había hecho la tierra una evolución completa so- de ese maravilloso país de los lagos y ce.las.montañas 4.ue
bre sí misma y ya la esfinge estaba á flote, cargada con han cantado los poetas inglesess, y que Paul Bourget ha
su roca, su tierna compañera y el perro de ésta. La luna descrito tan hábilmente. A.hí es, cerca de la pequeña ciude miel duró basta el año de gracia de 1690.
dad de Carlisle, donde M. Sevrette pudo admirar !ª ~teA las orillas del golfo de Sagone en Cyrnos donde esta legencia de los perros de pastor escoceses: los collu&gt;.s. El
pareja deseaba habitar, segura de no encontrar vestigios collie se ha convertido en aquel país en el per ro de lujo
de humanidad, la loba, se baja, lame á su cría, la ama- más buscado. La raza ha sido afinada por una sabia semanta y la presenta á su dichoso padre que la cubre de lección, y ciertos individuos alcanzan precios consideracaricias.
bles.
El recién nacido recibe el nombre de Teodoro; cuaUno de esos animales, que figuraba en la exposición
renta y seis años más tarde él fué rey de Córcega; pero canina de París en la primavera última, era estimado en
tuvo poco éxito en su papel de Majestad.
Así volvió al sen::&gt; de su augusta familia establecida so- 12,600 francos.
El collie es un perro de pelo largo, de cola acopada 1
bre uno da los flancos del monte Lisa donde se había ra•
caída, con las orejas cortas y el hocico fino y prolonR&amp;dó.
dicado dPfinitivamente.
Todos los personajes se distinguen sobre esta roca fan• Tiene á la vez algo del San Bernardo y de lebref. Be
tástica, particularmente el perro del centinelaFobre la ci- emplea en la custodia de los rebaños y su ocupación pide
mucha inteligencia y actividad.
ma y la esfinge bajo el punto de apoyo de la roca.
Las pruebas impuestll!l á los collies en el concurso in•
glés, no convenían á un concurso francés, sien do en Fnmcia el trabajo del perro tan diferente de !oque es en Inglaterra. Así pues, el comité de Chartrts creyó obrar prll•
dentemente, pidiendo á un grupo de cultivadores de
la región de Chartres, escogí os ~ntre los más COII!~
Ua eoncurso curioso.
tes y los más influentes, que dlctásen las condic1onee
del concurso. Desde que éste se anunció afluyen
En Chartres, Francia, el 21 de Junio último efectoóse prácticas
solicitudes, y el domingo 21 de Junio había 24 ~
un concnrsu de perros de pastor, el cual significa la im- las
en el programa, presentando 36 perros. Dl
portación en Francia de un sport practicado en Inglate- res ioecritos
36 perros, 9 pertenecían á la raza de Brie y 27 ,ia,
terra desde hace veinte años. Este primer ensayo, orga• esos
Beauce. El perro de Brie tiene pelo largo, lanu•
nizado con mucho cuidado, ha sido un éxito incontrasta- razay de
ondulante, la cola es larga y caída, l~s orejas rec~
b]E,, que hará difícil la tarea de los imitadores, Los do
La cabeza está guarnecida de pelos y de b1got.es, y el t.m•
te geneml es gris claro ú obscuro. El perro de Beauceüea
ne la cabeza y las actitudes del lobo.
Los pastores refieren que nació de un cruzamiento de
perro y de lobo, lo cual no es inverosímil. Su pelo eecorto y rndo. Su color es lo más frecuentemente negro oon
una2 marcas en la cabeza y en las patas. Las dos 11\1111
son muy diferentes, y hay que distinguirlas en las !!~
siciones caninas, lo cual se consigue con mucha dificw•
tad, en razón de que las dos razas se h an di versificado ett'
un sin número de variedades.
En el concurso, algunos individuos de ambas razas ..
lieron premiados.
Mucho influirá, sin duda, este certamen en el cuidado
y mejoramiento de razas, tan útiles como las que brevemente hemos descrito.

Perros

ae

pas{ores.

Otro pago de $2,000 de " La Mutua"
EN COSCOMATEPEC.

Coscomatepec, .Agosto 31 de 1896.
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La MutuL•
México.-Muy señor mío:
Hoy me ha sido entregada por el Banquero de la Com•
pañfa en esta Villa cuya Sucursal en nuestro país yd. tall
acertadamente dirige, la suma de ($2,000) do~ mil pelMI
plata, importe de la póliza número 717,M3 que á favor
mío y de mis menores hijos tomó, apenas va á hacer Ull
afio, mi finado esposo el S r. Don Jfiguel Loyo Rodrf.gUO,
Debo tanto á Url. como al Sr. Don Manuel Alcérreclt
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia 00!1
que para evitarme molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex•
nreeivas.
También me tomo la libertad de suplicar á Ud . ~
recidamente haga presente á los Señores Directores ea
Nueva York, nuestra gratitud.
.
•
Muy reconocida quedo de Ud. afectísima servidora.-

CHlNG Gil A LA NAO Yow FAN.

JU Sol
FAN
CHA

Ching Gai es pollo asado, na.o yow es una salsa diabólica
de gordo de ganso. J u soi es came de puerco asado, Jan
es arroz, y cha es te. Li-liung fuma cigarrillos antes, dunnte y después de la comida.
El Virrey se retiró del banquete á las nueve de la
noche.
Al día siguiente visitó la tumba del General Grant y
colocó una corona de flores sobre la caja que guarda los
r estos del valiente soldado.

13~8EPTIEMBRE,

L A BOCA DE LISA,

G UADALUPE Doll!INGUEZ DE LoYO,

�13

SEPTIEMBJtE,

161

EL }fUNDO.

1896.

Suplemento de "EL MUNPO" -Edicion Diaria.

CASA DE MONEDA DE ?i!EXICO.-D:&amp;'lPACilO.

Historia de un peso.
CASA DE llOXEDA DE MEXICO.
PRELIMINARES.

Manuel Gutiérrez Nájera, el exquisito Duque Job, escribió, hace mucho tiempo, la conmovedora historia de
un yeso ~also: u'!- peso falso p11:ede, en efecto, tener his•
toria, quizá trágica, acaso cómica ......... mas ¿un peso de
buena ley, un peso de honorable procedencia, no tendría
aeí mismo una biografía mteresante? Sin duda alguna.
Desde luego tenemos que concederle una importancia
capital: el peso es el rey del mundo¡ esa rueda acui'lada
cuyo sonido metálico hace latir tantos corazones, es el
símbolo del bienestar. Económicamen~ hablando, el
peso constituye un objeto de cami:&gt;io; mas considéresele
bajo otros aspectos y se verá el gran papal que desempefla en la vida.
Un ptoloquio bien conocido, dice:
Dios en el cielo y un peso en la bolsa ........ .
El peso es la llave que abre todas las puertas¡ el peso
es la rueda de la fortuna.
Su significación es, pues, sin duda, mayor de lo que
parece.

No obstante, los que merced á un trabajo m~s 6 mt'nos
asiduo han logrado adquirir una ó mucha11
,.,a,, nit,dati
de plata que tanto significan, ¿saben arHFu qué &gt;t-iie de
procedimientos se emplearon para qui, 11.-g.,,.. ., ,\ ,u~ nni.•
nos, ostentando en una faz nuestr&gt;1 lwráld1ca :íguila cu11dal, en la otra el simbólico g"rro f1 igio, y e11 d cauto Ull
cordón perfectamente acabado?
¿Suponen siquier.i el nú•
mero de esos procedimientos químicos y mecánicos
que preceden al. «nacimiento11 de un peso á la vida de
la circulación?
No, sin duda, y estamos
seguros de que desearían
saberlo. He aquí por qué
en este artículo, que será el
principio de una serie curiOl!a, vamos á referir tal
historia de FObra instructi •
va. Ya se verá que lasco•
sas sin alma puéden -enseflarnos mucho en su lenguaje mudo. Las interrogaremos y nos responderán.
•
El peso pide desde lueg,)
la palabra: mai'lana acaso
la pedirá el cigarro, una-persona muy relacionada y qne
sabe tanto!.. .... después.....
el sombrero, pongamos pnr
caso; un sombrero, merc..,d
á su elevada posición, ve
muchas cosas...... Y así sucesivamente. Ya vento ustedes cómo la colección de
«biografías» vale 111 pena.
Pero demos principio á
la historia del peso, y para
proceder lógicamente, digamos algo de
..,

º"

productora de ese dinero que se difunde por la capitai, por el pale, por el mundo entero, valiendo aquí
más, allá menos, merced al cambio; llevando al bogar pobre la seguridad de la pitanza, amonton:lndose en
la caja fuerte del rico, para salir después á adquirir ya el
rico tapiz, ya el tren lujoso, ya la seda crujiente, ya el
encaje ó la blonda, que parecen hechos de nubes.
Nada parece indicar en el viejo caserón la riqueza q11e
contiene.
En el ala derecha, en primei- término, el curioso se
encuentra con las oficinas de la dirección: algunos escritorios, un contador, empleados serios que escriben ......
Aquí y ahí, barras blanquecinas que parecen grandes panes de jabón y que pudieran á su vez referir una historia
muy interesr.nte, la serie de procedimientos que fué preciso emplear para extnerlae de la hondísima y obecura
sima de 1a mina: son barras de plata, listas para su
aculiación.
CIFRAS CURIOSAS,

Si el curioso se aventura por el segundo patio, si recorre las diversas salas que se hallan en el fondo del edificio, entonces el espectáculo cambiará de aspecto: la quietud se convertirá en movimiento: aquí el horno inmenso
vomita humo, y ahí el troquel se eleva y abate con vértiiinosa i:apidez; aquí el crisol henchido de fuego, crepita, ahí el sacabocado circular muerde la lámina argen •
tina...... y todo ese movimiento se traduce en producción
de moneda, mucha moneda.
Antiguamente la casa acuñaba un millón de peso~ al
mee, regularmentf&gt;. y en circunstancias especiales llt-g;,
á producir un millón ciento y tantos mil pesos; mas 1íltimamente y á coneecuencia del desastre de Pacl.iuca, uuo

LA CASA DE MONEDA DE

:r.rf:x:rco.

i!a cirujía ael remienao.

Sin duda nuestros lectores, al internarse por la calle de I Apartado, dando
vuelta á una de las últimas
del Reloj, habrán vieto á
la derecha un grande y viejo edificio de anchuroso patio, limitado por vastos portales, y cruzado por rieles.
Ahí se halla la Casa de Moneda de, México, Ja grnn

DEP.a.RTA:UEXTO DE A:\IOXED"'CIÓN • ...:..un, ER.\8.

de nuestros más grandes centros productorEs, ec,I,) ee
acuñan de sekcientos á novecientos mil pesos al n11·.,.
LA BARRA EN BRU10.

Aquel pan de jabón de que hablábamos antes, la uarra
de plata en bruto, al ser recibida eu la Ca.a de :\lr,11eda
se pesa, alcanzando normalmente una cifra de :!9 á :JO kilógramos de metal blanco, que valen unos 400 pt-SO&gt;.
Si la barra tiene la ley requerida, se entn·ga su rnlor
en dinero acui'lado al introductor que la ha lle\"adu; de
otra suerte, se le devuelve, ámenos que la dift-rencia et-a
muy pequeña, en cuyo caso las barras 1:e funden nuernmente en un departamento especial.
APARTADO.

Apenas recibidas las barras, pasan al Apartado, é!onde
deberán sujetarse al procedimier,to inicial de la larga •e1 ie
por la cual pasarán, semejantes á una alma que tramnuigra
y que va asumiendo las formas más nivEcrsas y ext1~ñ11s.
Llámase Apartado á un vasto departamento dividido
del de fundición únicamente por la diferencia du 1,i,·el
del piso, que en este último hace una plataforma donde
se encuentran los hornos y las rieleras de que ya noe ocuparemos; departamento que recuerda aquellos grandes
laboratorios de los químicos medioevales, rodea&lt;loH de
medroso prestigio púr la ignara fantasía del vulgeo. Circundada de grandes ollas de plomo y de platino, y~rguese
una chimi,nea colosal y en aquellos recipiente!!, efectúanse l~s operacio~!'S i~iciales que dejarán el tejo de plata
hábil para ser fundido.
~
,,¡
. Flota eu todo ,el. departa,m_ento una atmópfera peéa&lt;la,
1mp~tgnada ~~ ac,do ijUlftmco: uo ,·a_¡u,r blanqutcino,
qui, rnLrodnr1e11dose por las víaij lt'epnatorias produce
uua tos peniuaz y penosísima.
' ·
Quien entra ahí sin PB her
Pl procedimient&lt;-, la mnt rería que hay que empJ,.ar
pllra librarse da los rnalos
c,ficios de la iosoporta ble at·
m6, f..-, a, es boro bre al sgna:
la toP ncabará por ser in~oportable, la laringe @e irrita, á horriblemente, y el iu·
feliz St&gt;mi-asfixiado volará
en busc..'\ de una bocanada
&lt;le aire puro, y por algnncs
días guardará como r~cun•
do de su permanencia f'n
aquel laboratorio ~omb,ío,
una garras pera i1 fernal.
Empero, en tanto que él e~
agita con las convulsic,nee
de la toe, los empleados del
departamento pasean tranquilos en medio de. la us·
fixiante atmósfera; rnn y
vienen atendiendo á rns labores y ahí, entre la blanquecina nube que ahoga,
permanecen .... todo .-1 &lt;11n!
¿Cómo lc•gran semejaute inmunidad?
Sencillamente grnd nando
la respiración y Ht-llando
los lnbios, es decir, dar.do
de mano ú la charla. )[ .. rced al primer proc,edimi.-nto, se e\"ita que lo~ vaporee del iícido sulfúrico venetren dt&gt;1ua~iado á las
vías respiratorias. &lt;'• rtándose así la tos; el Filen, io
no creemos necesitar dtacir
por qué e, títil: en b, ca cerrada no entra mo~ca: aqní,
en boca cerrada ur, eut ra
ácido sulfúrico. La elocuencia es plata, dice la
máxima árabe; pero aquí
precisamente se trata de
evitar las consecuPncias de
la plata, qne no sirve de
desahogo, ~ino de lo con-

�13

EL MUNDO.

162
trario, y se prescinde de la
elocuencia.
Pero no di vaguemos.
L:is barras de plata écbanee en las ollas de fü,rr~1, las
cuales tienen 100 kilogramos
de capacidad cada una. Estas 1,llas contienen ácido sulfúrico, merced al cual _ee forma un sulfato de plata, y el
oro que en mayor 6 menor
cantidad contienen las barras, queda en el fondo. De
ahí se retira y pasa á otras
ollas de platino, en tanto q~e
el sulfato de plata se cambia
á unas tinas de plomo, donde ee mezcla con láminas de
cobre, agua y ácido sulfúrico, para que la pla~a se ~recipite y quede en disoluc16n
el su lfato de cobre.
La plata que así resulta se
lava y seca, quedando en for ma de tierra, una tierra esponjosa, entreverada de hilillos de escarcha.
El oro en tanto se lava en
)as olll\s de platino varias veces con ácido su!iúrico y luego se funde 1 saliendo casi
puro.
La plata á su vez es llevada á. los hornos de fundición.
Estos son dos, cada uno
con su crisol correspondiente y su gran chimenea de ladrillo. Amhos hornos se en cuentran en una sección del
departamento del Apartado,
á la derecha de una amplia
plataforma y frente por frente de las rieleras, de las cua•
les nos ocuparemos despué~ .
;.JI': •
Los crisolet, que tienen la
misma forma que los pequeflos de barro, que sin duda conocen nuestros ll:"ctores, son
de hierro bien templado, de
una capacidad de 850 kilógramos; cuesta cada uno co mo quinientos pesos, y resiste regularmente hasta cuarenta lances ..
La gruesa lámi na que constituye sus paredes, se va
adelgazando rápidamente, sin que sea posible pr~veer con
exl\ctitud cuando ha llegado el esoesor al mínimum. La
práctica de los encargados de la fundición, acierta muchas veces en su cálculo, máa, naturalmente suele errar
algunas otras, y si el crisol, demasiado débil y frágil ya,
recibe un nuevo lance, rómpesf'l, y el metal fundido, como inmenso dragón de lumbre centelleante, escápase por
todos los resquicios, por todas las hendiduras, con la im •
petuosidad de un huracán, de un huracán de oro; suele
romper la férrea puertecilla de su horno, y entonces la
aurea marejada se difunde por el exterior, inunda los pi0s, corre entre las rieleras, húndese en el subsuelo por

'

\
'

DEPARTA.ME'1T0 DE AMONEDJ.CI ÓN.-P.RENSAS TROQUELADORAS.

los crisoles y los hornos es verdaderamente bermo5!o: el
blanco metal forma un lago de ascuas ch iepeantes-- i:¡ue,
al contacto de las rudas tenazas que las manejan , i rradia
efluvios de hornaza, llevando en un momento a l rojo el
color de los hierros.
Aquella ~u perficie espe"jeante, exhalando vahos de horno recuerda las fraguas internas de l planeta 1 divinizad~ pór el pagan ismo; nos habla de las vieias combustiones cósmicas. qut:: encendían y encienden aún e l éter in·
finito con sus relámpagos, y lamen el vacío im ponderab le con sus lenguas de gases inflamados.
.
Bien poco falta, por cierto, e n aquellos crisoles de· h ierro, para que el líqllido metálicoaguíjnneado por la tem •
pera.tura, se convierta en gas y a rda, como a rden los me tales en las hornazas siderales de los astrns. Aún se es•

SEPTIEMBRE,

1896.

general, cualquier o b j e to.
Me liga este metal con unamtnima cantidad de cobre. Ya
en el crisol esta liga existe, ·
mas se desea saber si alcanza la ley justa y requ erida¡·
y con este fin se' retira de
horno. antes de vacilll"Be, una
ligera, cantidad que se lleva
al ensaye, en donde se ve el
cobre que falta ó sobra para
la liga. Si esta no es la re-querida, el lance se retarda
hast"a, que se ha establ&amp;ido
el conveniente equilibrio entre loa dos metales, consegu.ido lo cual, se procede 4
vaciar, abriéndose la puerta
del horno, que da salida 4
una llamarada viva ·y á. va,.
boa candentes del ígneo ll•
quido.
Los vulcanos de aquellas
fraguas, peones robustoa y
atezados, mantienen c l\, da
u no consigo una gran barnr.
de hierro, remátada por u.n
cucharón, en el que bien pue-de caber un litro de metal lí•
quído.
Para manejar estos fierroa
que presto con el contacto
de la _plata fundida, vuélvtm•
se quemantes, usan burdas
manoplas de costal, rellenas
de trapos, tan gruesas como
el guante de un boxeador,
y además, por vía de precaución, llevanayatea dejarcia que les resguarden el pepecho.
.
Abierto el horno, acércan..
se con la cuchara en ristre.
en tanto que un empleado da
un vistazo largo á. . las rieleras.
Son estas unos cajetines de
fie rro, largos y sólidos, unidos por torni llos,. d:e sue1:'9
que cada par decaJet1nes viene á. formar un molde largo
y d0lgado, en el cual la plata se convertirá en lámina. .
En la vasta plat.. forrna de que ya hemos 1:tablado, fre[!te por frente de los hornos, hállanse estas rie l~ras, vertí•
calrnente alineadas de 14 ó 15 en iondo, Y d ispuestas '
recibir el líquido.
.
Los obreros hu nden sus cucharones en el piél ago de
plata conte nida en los crisoles, y luego 1 con ~de roJ:10 e&amp;•
fue rzo, los retiran colmados y los acerca~ á las bo_cas de
las ri~leras, que van á tragar aquel brevaJe plutómco.
Entonces, basta inclinar un poco el cucha-rón J&gt;ªra que
Pl metal escape silbando, y se hunda como serpiente de
fuego en aquel cubil de hierro.
· El espectácnlo es en tales momentos verdaderamente
imponente é inolvidable.
Nadie que bay:1. visto aquel chorro dorado, aquel cau.

31

SEPTIEMBRE,

1896.

•

s~ ~jerce con ~e.dida exacta, disminuyendo con una prectstón coU1pletmma el espesor de las láminas hasta que
quedan de igual longitud y peso.
Estas, con intervalos reducidos y en haces enteros se
han ~tado llevando á unos hornos eepecialea que hay' en
el mismo departamento y allí se recalientan para hacerlas más maleables.
Ahot~ va á iniciarse un procedimiento diverso y no
menos mteresante i:¡ue los anteriores: nos acercamos cada
v~z ';DáB al J?eso, y ahora veremos ya desprenderse su
d1Sco (ese disco que da el vértigo á tantas conciencias) de
la lámma en que estaba contemdo.
EL DISCO.

______J

;La operación qn~ desde luego procede1 es el recalentamiento de las lámrnas. Es preciso recocerlas para que
se~n más fáciles de grabar, y con estie fin se llevan al
~epartame!lto de hornos, en carritos de fierro que se deshzan por r1eles á. propósito.
, En esos hornos, la plata, vuelve á perder su brillo lím pido, su color blanquecino, para encenderse toda hasta
fo~mar la lámina una banda llameante1 de un espléndido
rO]O.
Tórnase á enfriarla y entonces son llevadas á los cort,s,

DEPA.RTAMEN'l'O DE AMON.EOACIÓX.-LAYAllEROS.

jeti nes de cada rielera y con unas tenazas extraen su
•contenido, una htmina tersa y luciente de plata.
LA LÁML'iA.

11' B~ta aquí loa preli.minares han sido vagos, incom-

'P!ens1bles acaso las diversas etapas genésicas del peso.
¡.. H oy, empezamos ya á ver claro: la lámina, contiene
-á !a rueda: de ella sa~d~á el disco que merced á una serie
aun larga_ de proce':11m1entos, se convertirá. en moneda.
Al surg1r de las riel.eras, las _láminas están naturalmente á una temp~ratura elevadís1ma; no os aconsejaríamos
que las tocarais¡ esas tersas, esas brufiidas superficies
abrasan.
'
A medida, pu~s, que las tenazas las extraen de sus mol •':1es1 .vanlaa arroJando á un pequen.o estanque, situado á, la
izqmerda ':1-e los horno.s y al nivel del suelo. Al caer sobre la líquida .supe:fic1e, el ag.ua hierve á grandes borboton€s¡ la lámm!!. sll~a al enfr~arse y levanta torbellinos
-de espuma; el agua silba tamb1en al calentarse y azota las
paredes del estanque.

Si nuestros _lectores se fijan en la fotografía en que estos cortes esta:i representados, verá.o que se trata simpleme_nte de un gran sacabocados movido por vapor, que
cae á. mtervalos regulares sobre la lámina desprendiendo
de.ella á cada golpe u.n disco, que por un' conducoo cilíndrico paea á .un depósito.
La operación produce dos rumores perfectamente distintos, y aun diríamos concertados: e! rumor del seco y
per~tuo golpear del filoso sacabocados, y el retintín de
lós d~scos que caen unos tras otros, por el _conducto cilíndrico ,Y resbalan luego por un plano inclinado hasta
e1 depósito.
~1 obrero encargado de esta faena, va cogiendo las lámmas y pasándolas con enter,a precisi6n:por el tilosJ sacabocados que las recorta, arroJá.ndolas en seguida al suelo
vueltas un amero de plata. Estas láminas constituye~
uno de los desperdicios pr3ncipales de la Casa de Moneda;
~e ~funden y pasan por toda la serie de procedimientos
mdl?ados arr~ba, para llegar de nuevo al sacabocados conv.ertldaa en cmtas tan tiersas y pulidas como las anteriores.
Al ser recor~ado el pri~er disco, llévase :i una peque-

lns hendiduras de las láminas de hierro del piso, y por
fin, fría ya, recobrando su _color argentado, fijase sobre
las superficies que ha inundado, como un tejido de venas
metálicas, quedando allí inmóvil.
¡Ay del obrero á. quien sorprendi6 esa marejada!
El monstruo llameante lamerá sus ropas y su piel
con sus wúltlples lenguas de metal líquido1 dejando como huella de su paso cintas de plfl.ta ad hendas á. las carnes!
Tales percances, empero, no son muy comunes; la práctica y el tino de los fundidores, los hacen raros.
Una vez fundidas las barras, el aspecto que presentan

DEPARTAllE~TO DE A:'.IO~EDACIÓN.-LAMINADORES.

tremece uno cµando ve levantarse la tapa del horno,
temiendo que aquel mar rojo y centelleante, convertido
en ala de lumbre, escape ..... .
EL LANCE.

Ha llegado la hora en que la mnsa líquida debe tomar
una forma; es preciso que pase del vasto seno del crisol
al molde, del cual ha de surgir convertida en lamina;mas
antes hay que saber cual es la cifra de la liga~ Nuestros
lectores saben, en efecto, que la plata de suyo es dúctil, maleable, poco resistente y que, para remediar esta fragilidad
que sería un gran inconveniente en la moneda, y en

nuestros lectores no conoce el cordón de un peso? De seguro todos ven con curiosidad ese dibujo eslabonado que
recorre todo el canto de la moneda y que se hace notable
~r sn perfección. Sencillísimo es srn embargo el mecanismo que el cordón exige. Imi,gínense ustedes una superficie de acero, en la cual giran, en sentido inverso, dos
círculos de acero también, cuyos cantos ostentan el dibn·
jo que llevará el pe&amp;ó. Estos dos círculos están separados
por una distancia igual al diámetro del peso, de suerte
que éste, al pasar por aquella especie de canal que dejan
)ibre los dos discos, es oprimido por estos en todo su espesor, gira, y después de una vuelta completa, va :i dar
á un conducto cilindro, que por plano inclinado lo lleva
á, un cajón, donde encuentra á todos sus compafleroa,
como él acordonadps y con un reborde que facilita la
tarea del troquel, próxima ya. Uno de nue.:.tros grabados
1·epresenta el acordona!1,or; bastará. darle una ojeada, _para·
convencerse de la sencillez de su mecanismo.
Hemos llegado, después de esta curiosa peregrinación,
por una vía ignorada de nuestros lectores, á la operación
capital, al remate de la obra, casi diríamos al alumbra.:aiiento del peso. En efecto, hasta aquí se trató de un punado de metal cande~te, de una lámina, de uo disco:·
ahora se trata de una moneda.
El valor-représentativo ha sustituido al valor intrínseco, merced á una águila que abre las alas y á un gorro
frigio que radía. Ya puede ir esa moneda por todo el haz
de la República, santificada á. veces y á veces envilecida,
anudando las palpitantes escenas de su novelesca vida.
-Ya. deslizada por una mano de nieve, á hurtadillas entre
Ja. s'?m bra, CUD;pliendo el precepto bíblico. (!que tu siniestra ignore el bien que hace tu diestra,u caerá en la sucia
IJl!iDO del ~endigo: entonces se sublimará y santificará¡ ya
8 erá a~roJada con .otras, por el desprecio del rico, al
complo1r ael comerciante, en pago de las vanidades inu1ensas del traje 6 _de la joya; ya 1 vergonzante, pagará.
una. tercería mezquma, ó pesará. en el bolsilló de una mujer Joven, hermosa y desvalida, intentando ¡ay! contrartestar el honor que se fué.
¡Oh singular y bohemia existencia de ese rey omnipoten que se llama el peso!.. .... .. .
Pero tiempo es ya de asistir á su alumbramiento: nos
es pera el troquel.
El troquel y el sacabocado no se diferencían en el mec~ni~mo: dos cili11:dros de acero que se mueven con mo•
v1mientos contrar1~, uno hacía arriba, otro hacía abajo y
que se enruentran siempre en su camino, tocándose eus ba-

/

D RPART.AMENTO DE AM01'."'EDACIÓN, - HORN0 PARA RECALENTAR LA.MINAS.

DEPARTAM.ENTO DE FUNDlCIÓN.-RIELERAS.

163

EL MUNDO.

e':1º

dal de oro pálido, aquella linfa centelleante, que,
gnomo airado busca su g11arida, que lanza silbos de ra,,
gón herido y arroja por donde quiera siniestros fu1gorelt ,
podr4 olvidar la escena.
·
Las rieleras una á una vanee colmando, los ct:charones.pasan lentamente saciando aquellas bocas ávidas de
fuE&gt;go, y cuando el contenido de los crisole9 se ha agotado, la escena cambia por completo.
1
Pasó ya el reinado del elemento igneo, de la Jama,
del efluvio; tócale su turno á. la lámina incubada en 111
entrafias de la rielera por aquel germen argentffero ......•
En un moment~ dado, los obreros desatornilta.n los CI"

Una vez frías las lámi nas, son llevadas á un departadento completamente distinto del en que fueron for ma• as, á una gran sala donde una sucesión de máquin8!3 divfers :8•. concluye la labor in iciada en el departamento de
undic1ón.
. El prime; tratamiento á que va á. someterse á las lu. C)ente~ lámmas es a l addgaza rnie nto. Ah! si supieran ...
d_1 pudieran darse cuenta del suplicio á. que se las va á. condrnar ... ....Nada menos que a l adelgazamiento! como si
. Jéra~os, al descoyuntamiento de todos sus miembros
argentmos.
t a Cuatro lawi~adoraa aguardan las gruesas fajas de pla. Cada una tiene dos rodillos que giran sobre su eje separados por un espesor mínimo. Entre esos rodillos' imgiacables, pasará la lámina s1;,1frien40 una presión de 4 á
caballos de fuerza ...... Ahí irá estirándose estirándose
lenta, lentamente, p~rdiendo á cada paso un~ línea de es_P1 esor, hasta CO?Vert1rse en delgada cinta luciente y per-.
ect.amente satmada.
No ha cesado aun empero, su martirio.
Mucho han adelgazado¡ _Pero no ~asta eso; es precieo
q1;,1e Su espesor sea determrnado, :fiJo, sin una línea más
1 una ~ín~a m.enos de las requeridas, pues un aumento
: una d1mmuc1ón, por ligeros que se les suponga, signi~ca:ían mncho en el peso de la moneda que surgirá de la
mii:ia; mas cómo obtener ese espesor perfectamente dete rmrnado?
Uease para este fin de una máquina 11amada hilera cu-yo manPJo compr~nderán nuestros lectores con sólo' ver
j~íªb8:do respectivo; e!procedimiento es semejante al dt,
am1nadoraa, la presión; nada más que aquí esta presión

6

D&amp;PA.BT.AME?fl'J DE !,MONEDACIÓN, -SACABOCADOS.

ña balanza. pa r.a r~ctifica r el peso. Si sobra, llé\•ase á
otro corte. 1~fimtes1malmente menor en circunferencia
q.ue el antertor, de donde sale justo; si falta, se refunde¡
a~ el peso es exacto, prosíguese el corte, pero ningun disco pasa al cordón y al troquel sin ser pesado
El disco está muy próximo ya á ostentar 6~ su anverso
el águila herá!dica de !i'léxico, más aun experimentará.
al~nos ca111b10s, el prunero de los cuales es el blanquea1mento.
En un depart~mento anexo al gran salón en que se
encuentra~ las grandes. máquinas que últimamente hemos descrito hay tres trnas: una con ácido sulfúrico, mootr~ndo su color verdoso, que recuerda el mar visto de
léJos; y .las otras .dos con agua, constantemente rt::novada.
Los d iscos se introducen en un cilir.dio de madera
l!eno de pequeños orificios, al cual se hace girar en ¡~
tma, de suel'te que el ácido sulfúrico se introduzca perfectamente. Del acido sulfúrico pasan los discos para lava~se, al agua de las ~os tinas siguientes, y c~ando se
retiran de ell~s, aemeJan, tal es su blancura,. ruedas de
marfil. El br1llo de la plata ha desaparecido y una capa
blanca cubre ambos lados de la rueda: la simititud de
ésta con una ficha de juego, es notable.
Aque!los ~iscos marfilinos, que producen no obstante
su ~p~r1enc1a engañadora al chocar entre sf, e! tentador
retmtm de los pesos, pasan luego á. los secadores ó comales, como se les llama en el patio del taller. Son es.toscomales á. ~odo de anchas charolas de hierro calentadas
por deba.Jo, y .en ellas se .van extendiendo loa discos, que
después se enJugan con lienzos.
Ya secos, van á la máquina de acordonar. ¿Quién de

l
l
pEPARTA'.'IIEMTO DE AMO~ED.\CIÓN.-YÁQCINA DE J.CORDONAB

�U

EL MUNDO.

164
ses en una de las cuales hay el dibujo que ostenta el peso
en elanverso y en el otro el queostE:"ntaen el reverso, he
ahí al troquel. Merced á un mecanismo más sencillo aun,
el disco ya acordonado va á colocarse en un hueco Circular donde se encuentran el cilindro que baja y el cilindro
opuesto que sube, y ambos lo oprimen con fuerza, de·
jando en las dos caras sus sellos. Inmediatamente después una especie de tijera automática lleva otro disco al
huEco y el primero es retirado, yendo á caer al depósito,
íntegro ya y completo.
Su evolución ha terminado: haf:lta aquí ha pm:1 ado á
través de una inmensa cadena de procedimientos para
aumentar en valor: ahora irá lentamente disrnin11y!:!ndn
su belleza, opacándose 1m brillo, 1uanchAndose 1,u faz; irá

de mano en mano, descansando lo mismo en la del
avaro que en la del pródigo, en la del prócer que en
la del obrero, en la del E:1.cerdoteque en la del soldado. Rernrrerá el mnndo y
un día, ya viejo, que los pP.·
sos también envejecen, liso, sucio, dejando apenas
adivinar la belleza de su
águila y las radiaciones potentes de su sol ..... . será re·
cogido por la antoridad y
ay! vuelto á. fundir; pasará.
por el crisol que abraFa y
por la rielera que oprime y
por el satinador qne ahoga
y por fa hilera que a-plasta
y por e 1 eacabocado que
hunde y por el troq:.!el que
dice el jiat definitivo y po•
tente ... .. .
Extraña resurrerción, peregrinació~ extraña! Y durante ~lla cuántas tragedias
y cuántos sai neWs ha pre·
senciado el peso! Si pudiera hablar! Que conversación tan dolorosa ...... El ha
visto toda la miseria humana, las sonri&amp;as viles de
todos los seres que se venden ..... .

TATOU.

-. '
gruesa Señora Bellord, volumen de carne infor~ me, empleada en el ramo de colocaciones, .Se
f;r;.'!f5!- presentó un día An mi escritorio c&lt;?n su maliCI(;'sa é infame sonriea, trayéndome para el cmdado de mis
vacas una pobre muchachita, dulce, tranquila y callada.
con movimientos graciosos y encantadores de cervatilla.
-Esta buena pieza ha vieto mucha miseria, me dijo la
Sei'iora Bellord, y sabe de todo ...... 'Puede usted hacP.r de
ella lo que guste.. , ...

SEPTIEMBRE,

susurro de las oraciones, como los cuadros 4.e flores con el
viento del nordeste. De esas grandes casas donde se oía
á todas horas el sonido de 1as campanas, de aquellos triska
corredores, de· los patios enclaustrados, de las capillas, de
las salas con paredes de tierra gris, conservaba Tatou uua
especie de terror vago, terror confuso como las imágenes
que en su alma evocaban tales recuerdos.
A fuerza de preguntas acabó por comprender que, al
salir de esas casas viejísimas había estado al servicio de
algunas familias en las ocupacio?es máa rep~gnantefi,
trabajando máe de lo que le permitían sus débiles fuerzas. Aquí mancillada por un anciano; allá ma,tratada
por una horrible furia; pero sin manchar la pureza de su
alma sin conservar odio por los que tanto la hacían sufrir. Nada alteraba el puro cristal de su alma.
·

•••

DEP.ART.AlIK~TO DK .AMONEDAOÓN·.-BAL.ANZAS.

Cada troquel acuña 104 monedas por minuto, 6,024
por hora. Las monedas troqueladas se pesan de nuevo, y
si dan el peso exacto se encierran en talegas de á. mil pesos y se llevan en lotes al despacho. Ahí se toman dos
monedas de cada tall.'ga y de cada lote se conserva un
peso anotado.
NOTAS COMPLEMENTARIAS.

La Casa de Moneda ocupa normalmente unos 180 empleados; más hoy que se reconstruye el edificio, el número asciende á 200. La reconstrucción será completa. Para ampliar el local se ha adquirido una porción de terreno adyacente, y se ha formado un gran patio rodeado
de amplias salas donde irán eJ Apartado, las grandes calderas y algunos talleres.
Cualquiera se imaginará. que esos obreros que manejan exhorbitantes cantidades de dinero, que pasan el día
rodeados de tesoros, ganarán mucho; no es así empero;
el jornal mayor es de $2. 50 y lo recibe un troq uelador, ,.;uyo cargo es de suma responsabilidad.
No sólo esta pesa sobre el obrero: el ácido sulfúrico, en
la sección del Apartado y el sulfato de. plata, constituyen dos temibles y poderosos enemigos; aquel ouede quemar fácilmente al trabajador¡ los peligros de éste son
bien conocidos.
En otro tiempo, la empresa de que dependían esta Casa de Moneda y las otras de la República, acostumbraban mantener á los empleados que en al trabajo quedaban inválidos temporalmente ó para siempre. Un americano encargado del vapor, estuvo siete años enfermo á
consecuencia de un accidente, y durante ese largo tiempo
recibió mensualidades de cien pesos. Hoy, á los qu·e se
lastiman en el trabajo, se les da su sueldo, médico y botica.
Natural es que á nuestros lectores se les ocurra preguntar: ¿y ese enjambre de obreros que man~ja tantos tesoros, no ei:itásnjetoágran vigilancia? Cie'rtamente, responderemos: todú obrero, al salir de la casa es registrado escrupulosamente. Además, hay cuatro guarda vistas en el
departamento de amonedacióu, uno en el de fundicióu y
otro en el de apartado
Se cuenta como una vieja lt&gt;yenda, que en tiempos remotos había obreros que se t-ragaban monedas de oro que
arrojaban después merced á un purgante ...... Hoy, nada
de ésto pasa. En primer lugar es poco el oro que rn acufia, y luego la vigilancia ejercida nada deja que desear;
de otra suerte apenas si habría gambueino que (tganase11
tanto como un obrero de la Casa de Moneda. Sólo las ({basura.en bastarían á enriquecerlo. Como que las i&lt;basuraen
deeea casa valen mensualmente algunos miles de pesoe ...
Piénsese además que en los lances, generalmente, no se
aprovecha ni la mitad de Ir fundición, al grado de que
de 30,000 kilos 10,000 produce el Apartado y el resto el
desecho.
No daremos :fin á estas notas sin manifestar lo muy
obligados que estamos al Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández, digno é inteligentísimo director del vasto establecimiento, el cua!, con amabilidad y deferencia exquisitas,
se eirvió i:nostrarnos todos los departamentos, dándonos
cu:uitas explicaciones solicitamos.
Merced á él reina un perfécto orden ~n la Casa de Moneda, desempéñanse las labores con precisión y habilidad,
y acnso no e:sté !ejano el día en que logre ver concluidas
las grandes obras de ensanchamient--0 y reconstrucción,
que ha emprend·do y que prosigue con notable constancia.

1896.

Al cabo de nn año, Tatou empezó á. fastidiarse. En
ocasiones la sorprendfa llorando.
-¿Por qué lioras?-la pregnnt,aba.
-Porque estoy triste.
-¿Y por qué estás triste?
-No lo sé.
-Ya no me quiere!!!, Taton!
-Ah! sí. ..... 1:,í.. .•.. os quiero mucho. Pero también amo
mi patria.
-¿Tu patria? ¿Cómo puedes amaria si ni aun sabes
cuál es?
-Tal vez por eso misrr:o la amo tanto ..... . quisiera volver á. ella.
.
-No es posible regresar á un país de donde quizás
no se ha venido.
-Sí, sí. ..... Y por eBo estoy triste .... y por eso lloro....
Otro día me dijo:
-Anoche tuve un sueño de mi país ......... es un pala
completamente blanco ...... país celei,tial.. .... país de música ..... . Oh! dejadme partir.
-¿Pero á dónde irá.E?
-Adelante, adelante, hacia el Oriente, hasta que encuentre mi país......
.
Traté de distraerla; le dí cintas, telas; le dí una cabra.
blanca, con pelo tao suave como la seda..... pero ni cintas ni telas tocó, y la caura se perdió una noche en el
bosque.
T,.,tou languidecía. Su rostro tQmÓ una expresión rara,
sus cándidos ojos estaban febriles. Tuvo que guardar cama.
Mi desesperación era grande.
U na noche estaba yo á su lado, mé tomó una mano y
dijo con voz débil, con voz moribunda:
-¡Cu1\n bueno sois'por haberme dejado partir ... .. . Hace más de dos meses que voy andando, audandc,, andando en dirección á. mi país......
·
Ya no habíafiebreensusojos ... ... Sus facciones habían
recobrado aquella gracia encantadora .. .... Pero yo seoUa.
que era el fin de esa corta vida. Quise abrigarla bien con
las mantas, y le acaricié la frente.
.
-No hables, Tatou ...... te hace mal.. .... duérmete .....•
la dije.
Mas no me obedeció, y continuó con voz todavía má&amp;
débil y pura como el soplo de la brisa sobre una flor en
noche de estío:
-¡Cuán buenoeois ... ... Y cuánto os amo!. ... .. Creía no
llegar nunca ...... Estaba cansada! ...... Figuraos que bale
dos meses camino y camino día y noche ....... .. tiacia mi
país!. ... .. Pero, ayer, lo entreví.. ..... .. allá....... Unos mi•
nutoe más, y llegaré! ...... Hermoso país ..... . Blanco......~
blanco ...... y no tiene fin ......... Qué bien esta ré allá! ......
Desgarrado sentía mi corazón y pronto á desfallecer.
-Tatou! ... ... Tatou!. ... .. la dije con voz de súplica.... ..
No hables así.. ....
-Completamente blanco! me interrumpió Tatou. Sí....
por fin ...... llegué ..... . yo.... ..
~
.
Y su cabeza cayó sobre la almohada. Muerta, BID un
grito, .sin una queja. Tail sólo había sentido en .la ~
que estrechaba la mía. como un ligero est.remec1m1ento,
el estremecimiento de la muerte que pasnba.
0CTA.VE MIRBEAU.

Aunque no me agradó mucho la expresión de la :fisonomía de Mme. Bellord, determiné quedarme con la niña.
Tan interesante era la criatura que no quise dejarla por
mucho tiempo entregada á las duras laboreB del corral,
y Ja instalé en la casa, cuidándola como objeto de lujo,
como ave rara, 6 corno un perrito ó un gato curioso. Me
daba gusto verla de acá para allá, admirar sus movimientos y contemplar sus bellos ojos; iba y vema por t,oda la
casa, sin decir palabra: tenía la ,,oz algo fuerte y casi
nunca me hablaba; pero en cambio me veía, y en aquellos ojos cándidoi:i, siempre fiJos en mí, no leía má&amp; que
una profunda y respetuosa adoracióu.
Llamábase Tatou.
Tatou! extrailo nombre, nombre de países lejanos con
olor á bananos y naranjos; no eabrá ella por qué lo ha.. bían escogido, pues nada sabía de sí misma, sino que SI}
llamaba Tatou.
Aún no comprendo por qué la llamaban así, pues nada
se descubría en 1ms facciom~sque justificara tan extraño
nombre, propio tan sólo de las criaturas de tez bronceada que se bafian desnudas á la sombra de los paletuvios,
allende los océanos y los ardientes mares. No era su rostro de expresión desconocida; tenía algo de nuestras jóV!?'nes bretonas que conocen la tristeza de los bosques de
pinos, de las playas quejumbrosas y de los gemidos en
las landas. Mas ella ignoraba la existenciadelosbosqul.'e
de pinos, de las playas y de las landas. Pues no 8abía
otra coea sino que se llamaba Tatou.
¿De dónde había venido?-T.\ropoco lo eabía. Se acordaba--como un recuerdo incompleto de f•1gitivas imágenes-de que muy pPqueñita la habían llevado á
unas casas muy vieja.':!, que
no podía decir si eran prisiones ú hospicios, llenas
de seres Yagas corno ella,
de todos los puntos de la
miseria humana. Mnchol'!
morían; todos los días 8H
veían urnitas camino del
cementerio, entre cirir&gt;!'!
temblorosos y monótonal'I
oraciones. De aq ue 1101-1
blancos lechos volaban al.
roa~ todas las noches; pero
llegaban de todas partes v
á todas horas más seri'-1
desgraciados con sus blancas roanecitas, sus ojOR
granues y sorprendidos. y
rustros en que se veía pintado el sufrimiento. Nunca estaban vacías las camjtas, ni las urnas tampoco ...... y más y más se estrechaban cada dfa las cruces de madera en el cementerio. También había en
aquellas casas mujeres severas de rostro pálido y largos vestidos negros arrastrándose por las losas, con
sus cofias blancas que les
caían sobre la frente, y labios secos por el continuo
D.EPARTA..\IENTO

13 SEPTIEMBRE, 1896.

PRESENTACIONES.
¡Qué difícil, sentir al m~smo tiempo la ráfaga celeste
que arrastra nuestro espíritu á espacios ideales y el imp ulso creadur que nos muestra la triste y desnuda realidad de la~ cosas, sin qne el alma se pierda en los nimbos
de las místicas nebnlc.ei.d~des, ni caiga y f:e hunda en la
onda amarga del escept1c1smo! ¡Qué privilegiada energía
habrá que desplegar, qué exquisitas facultades habrán de
ejercitarse, l?ara poder enga;zar .en (a misma joya, unidas c&lt;;m el htlo de oro de la mspm~c1ón, las perlas negcas
recogidas en el hondo y obscuro piélago de la experiencia
que d¡tsencanta, y las esmeraldas límpidas y puras arrancadas con ~ano febril al palacio misterioso del e¿sueño!
Ser sensible por temperamento, y oír como un murmullo de voces celestiales que gritan en el interior del alma:
«sueñal&gt;i y en ese momento, experimentar también secreto impulso y escuchar otra voz grave y severa que dice:
«ana!iza!)) es vivir en lucha trem.enda, es eo!!tener sorda y
contIDU3. batalla en las profundidades de la conciencia.
De ahí tiene que brotar el apóstol 6 el filósofo, el inártir 6
el sabio, el místico ó el escéptico, el sofiador ó el descreído, el poeta 6 el espíritu fuerte.
Para pasar nlternativamente por esos diversos estados
de ánimo y se~ unas veces habitador de cielos muy azules, y compartir el encanto de náyades y ondinas viviendo con la vida fantástica de gnomos de luz y du~ndes de
oro, y otras, caer de esas alturas consteladas á las Rimas escabrosas de la realidad, y no sentirse deslumbrado y ver
con clarividencia en las tinieblas y no tropezar ~n las
abruptas peñas, y conocer, y despertar del sueño sin alucinaciones: para todo esto se necesita algo má.s que una
alma vu.lgar, es necesario estar dotado de raras y opuestas cuahdades, capaces de defender en esos sacudimientos y de salvar en esos naufragioR.
Y as( creemos que es el poeta á quien nos tocó en suerte presentará los abonados de nuPstro semanario· así
juzgamos que debe de ser Rodulfo Figueroa, no enÍeramente desconocido á los lectores asiduos de EL MuNoo
que~n la val_iente oda «El Toro salvaje.,1 habrán pedid~
admirar el vigor del estro, la ga !!ardía del estilo y la opulencia de imágenes del bardo chiapaneco, con cuyo retrato hoy engalanamos nuestras columnas.
Na~ido en el hermo~o y fértil ".ªlle de Cintalapa, donde la naturaleza americana despliega todo el lujo y exhu•
berancia de nuestra zona tropical, eu poes;a lánguida y
de~mayada tiene á veces algo de las emanaciones embriagadoras del cafetal, algo de los murmurios sonantes
de los maizales, algo de Ja música i:iandunguera ó triste
d.e las canciones populares de la localidad. En otras ocasiones, su lira se transforma, vibra con el estruendo de
las tempestades de la costa, rnje con el rumor de los bos q!JeB seculares, y atruena con el fragor de mar embravecido. Tal es el poeta de los idilios.
Pero eus estudios lo han apartado del medio poético en
que se meció su cuna; ha sondeado el corazón humano,
ha registrado sus más ocultos pliegues, ha vieto sus som ·
bras y medido sus simas, y afiadieoilo un acento de bronce á su bucólico caramillo, ha cantado también la pasión
que avasalla y el odio que enloquece.
. ¡Cuánto ha debido luchar para que la musa del análi·
sis, la fría musa del desengaf'io no apRgara sus bríos ni
amenguara su prístina inspiración! Cuánto ha debido
meditar para encerrar felizmente en la cadencia y el mimero el ensueflo que deleita y el conocimiento frío que
enerva los arrebatos del plectro!
Y sin embargo, las composiciones de Figueroa, aunque revelan esa secreta lucha, admiran por su natural
espontaneidad,
No resistimos á la tentación, y en seguida publicamos
este bellísimo soneto, que es como testigo elocuente de lo
que decimos:
JSE!IPER!

Que bay lunares en las composiciones de Rodulfo Fi~ueroa, se nos dirá.: concedido, pero quede para otros la
mgrata empresa de buscar en la rosa la punzante espina.
A nosotros nos basta ero briagarnos con el perfume.
CoNSTANCIO PERA lolÁ.QUEZ.

&amp;n el baile.
Mientras las luces del salón se cuajan
Al posarse en la hirviente peclrerfa,
Y los trajes, crujiendo, se desgajan,
Oye á la musa triete, amll,da mía.
Suspende el vals que en su impetuoso giro
Turbó el fulgor de tu mirar sereno,
Ven á. mi lado y brotará el suspiro
Que llevas preso bajo tu almo seno.
Jamás, ni en horas en que vi en tus ojos
T~mblante y pura la pasión huraña,
Vibró como hoy entre tus labios rojos
Ri~a tan voluptuosa y tan extrafia.
Al agitar tu espesa cabellera,
&lt;(.APARTADO.))-TlSASPARA

EL LAVADO.

Fulgores.
Como en las noches de profunda calrna
Brilla en la obecura inmensidad el aer.ro,
Así estás en f'I fondo de mi alma
¡Ob! mi pálida. virgen de alabastro!
¡Cómo te alzás allí blanca y triunfa1 ·te,
Cual sagrado blandón de una creencia!
Cómo di~ipa tu explendor radiante
La triste lobreguez de mi exiatenci:, !
Allf, flotando en la extensión vacía,
Como la luna majestuosa b1lgaa,
Y eres tú mi esperanza y mi alegría
Y mis dolores en tu luz ahogas.
Así es el faro que sefiala el puerto
Cuando el mar encrespado alza sus gritos;
La columna de fuego del desierto
Que devuelve la patria á los proecritoe!
A ver.es mi alma que á querer empiezns
Grime á tus pies como las negras olas;
En sus nubes te envuelYen sus tristezae,
Pero tu con tu luz las arn bolas.
Y si el llanto la bañ.a de amargura,
De tu aurora al fulgor, dulce bien mío,
Uua lágrima entonces es más pura
Que la gota temblante de rocío.
Má.s pura que las nieves boreales
Que se eonrojan si las besa un astro,
Que la perla en su lecho de cristales,
¡Oh! mi pálida virgen de alabastro!

RODULFO FIGUEROA..

Sala de disección: la luz discreta
Esboza apenas el perfil severo
Del infeliz que ni en su adiós postrero
Por la ciencia feroz se le respeta.
Junto á esa plancha que al misterio reta
Se ve todo tan lúgubre y tan fiero,
Que irónico roe dice un compafiero:
-¡Canta el amor, si puedes, oh poeta!
Enjugueme la frente acongojada,
E invoqué en la desgracia que me abrurrla
El castísimo nombre de mi amada;
La cuchilla arrojé; tomé la pluma
Y brotó de la mano ensangrentada .
Una.estrofa más blanca que la espuma!

DE

EL ~IUNDO.

RODULFO FIGt;EHOA.

Crepusculo de oro y negro.
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura¡
Eµ sn seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
Rodulro Flgue1.•oa.

Cubres la alfombra de marchitas flores;
Llevas los tintes que por vez primera
Miré en tu faz, ~uando te hablé de amores.
Estoy ligado con tan fuertes lazos
A tu hermosura que me vuelve loco.
Que en celos ardo, cuando extraños brazos
Ajan loa tuyos que ni en sueños toco.
¿Ignora tu alma que á vivir comienza,
Y eb por esa razón buena y sencilla,
Q•1e en aquPste contacto que avergüenza
Nos mancha hasta la fina cabritilla'?
¿Qué, presá de mortal desaFosiego,
Se r.urban en el baile los sentidos,
Que, voraces y ardientes como el fuf"gn,
Hay manos que traspasan los vestidos? ..... .
Mira, en tu talle de flexible palma
La huella está del estrujón salvaje;
Y sin embargo, te diré que el alma
Se deFgarra más pronto que el encaje.
Te diré, si lo ignoras, .que el perfume
Solo en el cáliz virginal es bueno,
Y que el lirio se enferma y se consume
Con una gota nada más de cieno;
Que la luz qlle te baña en los salonPs
Ciega con tantas deslumbrantes ondas,
Y qne se ajan allí las ilusiones
Como tus margaritas y tus blondas.
Y después, cuando la urna d'el acorde
Vuelque sus notas y en las almas vibre,
Y en las copas el vino se desborde,
Y hable la lengua desenvuelta y libre:
¡Cuántas tor~ezas que el licor arranca
Tenaces te herirán con sus murmullos,
A tí, mi bi~n, que cual paloma blanca
Sólo entiendes de auroras y de arrullos!
Tal vez, sin que lo digas, te entristece
Ver en mis versos la inquietud que abisma;
Pero al fin de la fiesta me parece
Que al acercarte á. mí no eres la misma.
Me parece que lleva tu mirada
Algo muy negro en su esplendor impreso;
Que en tu boca de púrpura y granada
En vez de la oración palpita el beso;
Que en tu nítida frente de alabastro
La sombra del pecad0 se dibuja,
Que algo te queda del infame rastro
De la mano atrevida que te estruja;
Que tu voz melancólica ha pHdido
Su tierno acento de inflexión süave,
Y al llegar al vergel do está tu nido
Olvidas todos tue encaütos de ave.
Y cuando llega la hora fugitiva
En que á tu lado á. reposar me llamas
Y te dejan mis rimas pensativa ..... .
¡Yo no sé por qué pienso que no me amas!
Pero tú me perdonas, porque al cabo
Para mi amor el universo es poco;
Porqne soy, como todos, el esclavo
de tu hermosura que me vue!ve loco.
Si sabes bien que para mf no existe
Ninguna dicha sin E1star contig~,
¿Qué mucho, entonces, que la_ musa triete
Viva sólo nombrándote al amigo?
Ven á mi lado, pues, mientras se cuajan
Las luces en la hirviente pedrería,
Porque las almas en el b:iile se ajan
Lo mismo que los trajes, vida mfa!
RoDULFO FIGUEROA.

Oh Véspero que brillas
En las tardes umbrosas
Sobre las amarillae
Y t:-emulantes rosae!
Oh viento que en la bruna
Noche alzas tu Eial media,
Y rizas la laguna ·
Donde tiembla la luna,
Como hundida custodia!
Ave que de tus hondas
Canciones el tesoro
Viertes en dulce coro,
Salpicando las frondas
De arabescos de oro!
Derramad en 1:,u pecho
Y en su pálida frente
La luminosa fnente,
Todo el raudal deshecho
De mi pasión ardiente ..... .
Llevad hasta la calma
De su tristeza um bría 1
La clara luz de día
El esplendor de mi alma
Vibrante de alegría!
A ella, la fior más bella
Quf' en mi alma abrió su broche
Y la primera estrella
Que iluminó mi noche ... .. .
Un sol ígneo y dorado
Muere en la tarde obscura ..... .
En su seno enlutado
Un topacio fulgura ..... .
JosE JUAN TA'IJLADA.
Septiembre, 1896.

CROQUIS.
En el perfil ondulante
Del mar convulso y ardiente,
Hunde su vívida frente
El rojo sol llameante.
.La claridad, un instante
Tremola desfalleciente,
M!entras un clamor doliente
Brota del confin distante.

Vfnus entreabre su broche
Virginal, y por la ruda
Pendiente que nada alegr&amp;1
Sube la trágica noche
Y sobre la Tier a muda
Tiende su clá.mide negra!
ESTÉBAN FLORES.

Septiembre de 96.
El misticismo del honor puede hacer sus víctimas, como toda crisis puramente cerebral.
EMILIO ZOLÁ.
La amistad de los políticos noes, generalmente, sino
tregua dictada por odios ó intereses comunee.
VICTOR DE BLED.

�EL MUNDO.
13 SEPTIEMBRE, 1896.
1 6 6 · = = = = = = = = = = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = = = = = = ==
ASONANCIAS.

Sunt verba rerum.
Y la trinchera habló:
-Mis recios muros
Las balas azotaron, é inseguros
Mis cimientos crujieron¡ yo era fuerte;
'Pero al ver mi granito destrozado,
l\Iás vigoroso vi cada soldado
.Mudo y de pie, delante de la muerte!
Y la trinchera habl6:
-Mi dura piedra
Donde la lluvia resbaló sonora
Meciéndose en la h~maca de la hiedra,
Al compás de la voz atronadora
Con que cantaron: gloria! los cafionea,
En sangre se mojó de campeones!
Resistí de la fuerza el rudo embate,
Y en medio del estruendo fragoroso,
¡Quiero ser hombre! prorrumpí en un grito,
Dejar el suelo1 abandonar el foso,
Arrancarme de aquí, é ir al combate
A sacudir mi cuerpo de granito!
Imp1.&gt;tente quedé, ñrme y clavada;
Relámpago al brillar era la espada
Del paladín que ¡patria! repetía,
Y del cañón al estampido seco,
Como nota de himno dió rui eco
Cada vez que la bala ee me hundía!

Heroica fuí también, rojo salpique
Mi muralla ostentar gloriosa pudo;
lle sido del valor el firme escudo
Y he sido valladar, baluarte, dique;
Yo escuché del clarín la voz guerrera
Y en mis muros he alzado una bandera!
Me transformé en altar I cu~ndo el patriota
Del humo en medio que en el aire flota,
Entregaba la vida, alta la frente,
Cuando íuí destrozada, hecha ruinas,
Y lloraron las madrea heroínas
Sobre mis roja~ piedras al valiente!

En mí se han defendido los derechos,
Yo he guardado basta lo último los pechos,
Yo he luchado también por la victoria,
Y tras la lid sangrienta, en mi muralla
Que rompió ·con eus golpes la metralla,
El angel, e:e ha poeado, de la gloria!
Poeta que á los mártires bendices,
Yo también tengo nobles cicatrices,
Yo tengo corazón, porque be sentido!
Y me expreso en las frases misteriosas,
Con que te hablan las almas de las cosas
Y las almas de aquellos que se han ido!

······•·························•······························
Y la trinchera habló:
-Gloria á los muertos
Que en loE azares de la lid inciertos
Al pie del pabellón, :i su hon;ra :fieles,
Murieron empuflando sus espadas;
Por ellos, de mis piedras ulceradas
En c:i.da grieta brotarán laureles!!
Septiembre de 1896.

En la reja careada por la herrumbre corrosiva
Ya tus floree predilectas sus botones reventaron
Y en sus ánforas de plata los insectos zumbadores
Se acurrucan satisfechos,· por el néctar embriagados;
Ya las hojas verdinegras que encuadraron tu ventana..
En copiosos torbellinos medio muertas se alejaron,
Y otras hojas primerizas al brotar de los renuevos
Se constelan de botones y se agarran á los tallos.
Las guirnaldas úe g.udenias, que á través de los cristales
Te veían, y envidiaban la blancura de tus ~anos,
Mucho tiempo, silenciosasa. asomadas á tu reJa
Esperaron tu llegada; pero en valde la esperaron.
Y sintiendo sus corolas arrugadas por el frío,
Por el frío que cuajaba la humedad en sus ovarios,
Sollozaron por tu ausencia y en el polvo de la calle
Sus cadáveres cayeron, que las brisas enterraron.
Las fugaces avecillas que pagaban con sus trinos
La ventura de mirarte, extrañando tus halagos,
En los árboles vecinos se sentaron á esperartE,
Y sus ojos circulares largo tiempo interrogaron.
Hasta el viento, que al sentirse en presencia de tus ojos
Sus aéreos madrigales ensayaba enamorado,
Muchos días pasó gimiendo á los pies ~e tu ventana
Y, por fin, huyó sin verte, con las t~ptas trC'pezando¡
¡Todo es nuevo! La hojarasca verdinegra que se adhiere
A los hierros de tu reja corroídos y ulcerados,
Las gardenias que revientan y en sus ánforas ~e plata
Dan asilo á los insectos que fecundan los ovarios,
Las fugaces avecillas y los vientos que se enredan
Y sollozan en las mallas de las frondas apresados;
¡lodo es nuevo, ¡Virgen mía, na8.a de esto te conoce!
¡Ya no e...'Cisten nuestra.i flores, nuestras brisas, nu~tros-pájaros!

Solo yo 1 por una burla del destino caprichoso,
Estoy v'ivo y en mis hondos decaimientos m_e Ct.Jnsagro
A tejer las oraciones qne mi espíritu pronu?cia
A las plantas de la imagen luminosa, arrodillado; .
Mas ya es tarde, mis ensuei'iosprontamenteencanecieron
Y, seniles, á la sombra sus despojos e~tregaron ...... .
¡Hoy mi arisco pensami~nto, como páJaro sombrío,
Sobre el haz de las tinieblas roncamente va graznando
ANTENO!:t LESCANO,
Septiembre de 1896.

13

SEPTIEMBRE,

1896.

167

EL MUNDO.

AR.ANJUEZ.
La "Villa" de los Naranjos.

En las in~ediaciones de q.uaymas y como á seis kilómetros del puerto, existían
•unos terrenos m~ultoe_ y estérlles 1 q_ue el Sr: D. Agustín Bustamante, Jefe de la importante casa que gna baJo la razón social 11Agmlar Sucesores,n adquirió con el propósito
•de ?onstrmr una casa de recreo1 en que deecansar de los laboriosos trabajos á que se
dedica.
Sabía el Sr. Bustamente, que en el predio que compró, existían corrientes subterráneas de _agua y_se )?tOpuso explotarlas para embellecer su posesi6n 1 y dotarla de algunas comodidades rndtspensables en ee.a clase de fincas.
i;:,.
Una vez instalada una bo!11ba centrffug~ de doce pulgadas movida por vapor, el
..,r. Bustamante rodeó co~ un Jardín su prec10sa villa Aranjuez, estableció bafios, etc., y
p_ara má~ hermosearla,. h~zo plantar en ordenadas calles cinco mil naranjos v otros
cinco mil árboles de d1stmtas clases, manglares, limas, etc.
~
Lo_ menos:que hubo de S~P?Der el propietario al hacer dicha plantación era, que lo
~ue él Juzgó simple embellec1U!1ent?, resultaría más tarde un negocio de tan pingües
resultados, como los que Ara11')uez rrnde después de algunos años de establecimiento.
A;-pesar de ser corta la extensión de terrenos que comprende Aranjuez, cult!vanse
tam?tén alfalfa, legumbres, melones y sandías, que hallan pronta salida en el mercado
de Guaymas.
E!l, el año pasado ha exportado el Sr. Bust~man~e, de_su :finca1 para Kansas-City,
nara~Jas por valor de $21,000, y otra suma semeJante produJeron los otros esquilmos de
AranJuez.
Ante resulta~os tan espléndidQs, el ensan~he de la huerta hfzose necesario1 y al
efecto, _se están mstalando dos bombas de gran potencia que permitirán regar una
extensión, cuatro veces mayor que laque actualmente está en explotación.
Seg~ra'.!11ente no hay en tod~ el país otro establecimiento agrícola que, con perímetro tan hm1tado y reg~do m_ecámcamente, dé á su propietario los productos de Aranj-uez
y corrobore tanto los iluaorws cálculos de Carlos Gris.
Dam~s .hoy tres grabados de la propiedad del Sr. Bustamante, á quien, de todas
-vera~, felicitamos por haber transformado un inútil páramo en preciosa y productiva
,propiedad rural.

La .,Villa .. de los Naranjps.-Un• calle de árboles.

que no fué de independencia, ó diciendo: "Esperen ustedes. Probaré campana no
merece to,re.''
Pero al fin, Roma loquita cauaa finita. Traducción libre: la campana merece la
torre.
Toclo ha concluido. La razón y la historia obtuvieron la victoria. ¡Gracias á. Dioat
y ya, desde la torre del Pillacio Nacional ¡oh esquilón S11n Joseph! puedes repetir
con orgollo los versos del veracruzano:
que no triunfa quien no lidia,
ni~ grande el que se levanta,
sin sentir bajo su planta
el pedestal de la envidia!"
11

~rimer nocturno de ªhopín .
M.

LARRA~AGA PORTUGAL.

DEL ALBUM DE LA CORREGIDORA.
Cuando e! alba se anunciá, se presiente
La llegada del sol.. .. .. ¡la luz, las flores!.. ...•
Y al resonar tu nombre alza la frente,
Con un nimbo argentado y esplendente,
Ese otro 1301: el que surgió en Dolores.

Nueva Judith-tu frase, como espada
Invisible, de acero,
A través del cerrojo vibró airada
Y echó á tierra la testa coronada
De un Holofernes: el dominio Ibero.
Tu augusto nombre encierra
Una gran epopeya, Madre mía;
es un grito de guerra,
Un toque de marcial clarinerfal.. ...... .
JUAN B. DELGADO.
Septiembre de 96.

Cuando de las ebúrneas teclas del piano
hace nacer, soñada, tu blanca mano,
la ideal melodía, la serenata,
que en las nocbes calladas de azul .Y plata,
entona en cada rama, que es una h_ra,
el viento melancólico cuand? sus~1ra,
del espíritu surgen al dulce .1m~~r10
los ensuei'ios fijados en el m1ster10, .
lo mismo que, evocados por un c9n_1uro.
los duendes de las JLinas de un v1e10 muro!
y se despierta entonces la fantasía,
la noctívaga que bnye la luz del día
y sorprende. la.a. músicas y las ron.das,
qne tienen Jas ltbéiulas en las fronda.a.
La maga á. cuyo echizo, los desvaneos,
caballeros andantes, que en los torneos
amorosos del alma rompen su lanza,
alcanzan la promesa de ~na espera~za!
y vuelven los pasados tiempos meJQres
de justas, y adalides, y trovadores,
que en escalas de seda á su castellana
se llegaban amantes por la !ef!tana,
en alas del anhelo y el sentlmten~o,
que bandolines de oro ~aban al viento.•·······
JEternos juramen~s. tiernas. promesas
de enam1rados paJes y de pnnc~sas
pálidas de ojos verdes y pem,at1 vos;
Julieta~ que sorprende t&gt;álida aurora
y dicen á su amado:-No es aún hora; ..... ... .
¡Oh? encanto de las notas que en el piano
hace nacer soñadas tu blanc~ man~!
Del espíritu surgen al dulce i:D-pe~io
loR ensueilos forjados en el m1ster1~,
lo mismo que, evocados por un c&lt;;m_Juro, 1
los duendes de las minas de un vieJO muro.
M. VIESCA Y A RI ZPL
Septiembre de 1896.

De

"roiniaturas."

Ya no tenía flores para ceñir tu frente ..... .
Al recorrer la obscura, la dolorosa vía,
Yo he visto marchitarse mis flores en un día, .
Al soplo de este invierno precoz que el alma siente.
Ya no deb.ía amarte mi corn.zón doliente ..... .
Empero, en lo más íntimo del alma que ?ormía,
Erotó un afecto puro, como una flor tard:~,
Y te ofrecí llorando mí amor santo y ardiente.
Al eco tle tu acento yo hubiera restau~a~o
Las fuerzas de mi éspírit.u, hubiera revivido
Las yertas ilusiones benditas del pasado .... •·
Y bien: sin esperanza, sin queja ni repr_oche,
Como se va en silencio un gladiador ven~tdo,
Me pierdo yo en \a vasta penumbra de mi noche.
BE!olJAl\lÍN RETES.
Septiembre de 1896.
Entre la mnjer y los amigos de un hombre célebre.
existe nn dne.Ju inevitable: ella está celosa de elloe Y
ellos estáu celosos dt! t-lla.
P. MABGUERfl"l'&amp;

Septiembre

P. EscALANTB

PALMA.

&lt;Tibi regina.
Oh, 1:Hvina! son tus formas de una ingénita realeza.
De tus golas á l,a, Médici8 se desprende tu cabeza
Como aurífero pistilo de una exótica corola ... ..... .

Oh, deidad! tus ojos tienen lejanías de horizontes
Y tu lánguida belleza, cual la nieve de los montes '
Brii.la sola, intacta i pura .. .... brilla pura, intact~ i sola.
Es por eso que de hinojos yo te juro reina i dama
I te rindo el vasallaje que tu orgullo me reclama.
Oh! magnífica señora,
·
Para tí el ronde! hidalgo que á los próceres recrea
Los herretee de diamantes con su luz titiladora
'
Los sedeños escarpines i la grácil hacanea!
'
AMADO N ERVO.
La " VIII •" d e loa Na ra nJos.-Fil a d e ll rnon e roa.

Septiembre MDCCCXCVI.

EN LA TORRE.
acabaron las disc_usione~ ¡qué lástim~! Ya trim¡1fó la campana: ahora. en lo
áa alto del Palae10 Nacional, doce millones de habitantes la contemplan.
La Historia del Sr. Alamán-que parece escrita or una hermana polía del Cura Hidalgo-volverá á. los anaqueles de las bibliotecas ti cubrirse de
polvo. Loa enemigos de la campana de Dolores han sido derrotados.
De nada sirvió que, con la perspic~cia más aguda, se propusieran los malquerientes del esquilón de la Independencia, averiguar las intenciones que lo animaron
al tocar llamada, en la madrugada ~el_ 16 de Setiembre de 1810. Todus los argumentos se estrellaron contra la torre_engtda en el Palacio Nacional
Queda dilucidado el punto. Ala':llán no es voto porque cuando repicó la campana,
está ya esclarecido, que el futuro historiador vivía en Guanajuato y como era, por
a.quel entonces, un chiquitín, de seguro no oyó, con los oídos del cuerpo, el .repique.
Que la campana no tuvo intención de llamar á los primeros soldados de la libertad
mexicana, para que empuñaran las armas, sino de congregará )os fieles para que
oyeeen la misa preceptuada por !a 8anta Madre Iglesia, tampoco es de discutiree.
Cosa convenida: Cuando se trata de objetos no debe mirarse las inlt&gt;nciones.
Oh! ¡G,ave, profunda, esplendorosa enseflanza la que han conseguido los eeñores
1&gt;eriodistas, después de una larga y refiida discusión! "Las cosas carecen de intencione~¡" verdad demostrada por la experiencia, la sabiduría y el talento clarísimo de
los voceros de la opinión pública. Ní Aristóteles, ni Santo Tomás de Aquino, ni
Leibnitz, ni Kant, ni Darwin, tras prolongadas filosofías, lograron nunca una conclusión tan luminosa, ni una verdad tan brillante. Este si es triunfo de la razón: esta
si es sabia enseñanza para los ignorantes ...... ¡Boca abajo todo el mundo! Después de
mucho sentir y hondo pensar, se ha descubierto en México una afirmación que ilustrar:í por los siglos de los siglos los anales filosóficos: ulas cosas no tienen intenciones.u
M~ alegro por la tranquilidarl de la campana de Dolores. La pobrecita andaba en
léngnas, y pienso que ya deseaba v9lver á su pueblo en donde siempre fué muy respetada y mny querida; en donde nadie se metió nunca á averiguar si dió el toque de
libertad 6 si llamó á misa.
Otra gran verdad descubierta: se puede llamará la libertad tocando á misa. POI"
consiguiente, la campana de Dolores no es retróO'rada;
ee valió tan sólo de un ardid
0
para reunir soldados al Cura Hidalgo.
. La batalla fué campal, decisiva. Los ene-nigos, algunos foráneos de la campana, di·r1gían cartas 6 telegramas á las redacciones de periódicos, pretendiendo que el repi ·

La "VIiia" de los Naranjos.-Pa1saje.

�1 '.I SEPTIEMBRE,

EL MUNDO.

168

EN COYOACAN.

los principales frutos de los productns rlel país.

Basta ahora los concureos que se han llevado á término, merced á. la iniciativa particular del Sr. Ferná.ndez
Leal y socios, no han obtenido el éxito que se -propusieran; casi inútilt:s han ~ido todos los esfuerzos para que
t:I resultado correepondii:ee li elloi=-¡ IR infatigable cona·
tancia de la empreea no ha encontrado eco en nueetto
público que, preci:10 e-s decirlo, uo ha acudido en el núm~ro que era de espe1 arse á este gran reCl'\mO en movimiento.
Lo e:ierto es que las exposiciones son generalmente
soetemdae, no por el público especialiE,ta, no por el qt1e
de';Danda ~iertos p~od!1ctoe, sino por una gran maea, por
la mconsc1ente c1•r1os1dad que trata de eer satisfecha en
estas fiestas. Los que demandan determinados productos
saben de antemano á quién dirigirse, y los productorPs
por BU parte, eaben también de antemano que han de co·
Tocar su_a efectos, sin que loe guíe otro objeto al entrar en
estas hdee, que el de satisfacer en legítimo orgullo
de alcanzar un diploma de honor, que siempre halaga eu
emflf p1·o{lio, y ensanchar el campo de sus operaciones.
Para que las exposiciones que ee celebran en Coyoacán
tuviei:an ~odo el éxito qne PI ¡:::.r, FPrnández l..Ral deePa,
t.ería md1epeneable que no f!t:: t ecPgit'!':e el vecino pueblo

13

SEPTIEMBRE,

1896.

169

EL MUNVO.

de Coyoacán no son suficieutes, y que la Sociedad podría
pedir un apoyo al gobi1:::rno para instalarlfl.B con mucha.
wavor amplitud que hasta ahora.
Hay que tene.r en cuenta que en nuestro país el movimiento comercial, el ferrocarrilero, el industrial, etc.
han sido todos creados por el gobierno, y que sin es~ ·
apoyo no habríamos adelnnu1do gran coea en el ens:\ll•
che y circulación de nuestra riqueza pública.

~esunda ~itposición de ftrutas
Afio por afio y con notable persAverancia, el Seftor Secretario de Fomento ha organizado, en representación
de una Sociedad anónimH, en el vecino pueblo de Co·
yoacán, exposiciones agrícolas destinadas ádar á conocer

1896.

., buen. amígo, Lle Fraolsoo Alf'uro.
"'

Dl.1 franco

A

·'LA MAN I ti UA:·
D anzo n . ·

Propondríamos al Sr. Minititro, que mandara fab ricar

á. un lado de la Calzada de la Reforma un palacio de madera y fierro, que abriera sus puntas siquiera cuatro veces al año, y en donde podría darse á lus exposiciones
otros muchos atractivos que harían coucnrrido el espec•
túculo. El campo de la Expo1,ici6n de Oliicago, con ser
esta colosal y todo, n~ceait6 para estar concurrido a~
teatros, bailes, orquestas, café@, restaurants, etc.¡ y así
todas las exposiciones modernas.
Creemos que para el éxito de los Concursos de la So·
ciedad anónima que preside el Sr. Fernández Leal, bastaría por lo pronto el anuncio de buenos conciertos de orquesta unas veces, y otras·de banda militar, y la ent rada
barata, tan barata que diera ocasión á. que todos los paseantes de la Reforma asistieran dos ó tres veces por tem•
Hortlc ul t orea d e Atzcapo tzalco ar re¡la nd o su exh i b ición.
parada á. la Exposición.
Un buen elemento para contribuir al é&gt;r¡ito es la prenea,
como lugar del concurso: t.erfa neceeaiio que el pl'1blico que comunica entusiasmo para todo con sus anuncios.
curioso á que hemos aludido, ha eucontraFe nuí~ ii sn Nosotros estamos it la disposición de la Sociedad Anónipaso y para ello escoger un lugar dentro del casco de la ma de Concursos, tan desinteresadamente como siempre.
ciudad.
El viaje á. Coyoacán PS siempre un obetáculo, significa
Publicamos hoy algunas fotografías del último concurnna pérdida de tiempo, y á veces h"sta el mismo esta• so que debemos á la bondad, nunca Jesroentida, que tienedo de la temperatura se opone á. estas excursiones.
el Sr. Ingeniero Don Enrique Ferrari Pérez para este pePor otra parte, creemos que los rPcursos que hasta ahn•
riódico.
ra han invertido los empresarios en las Exposic101.es

Piano.

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Pl a za de Coyo a e i n en d la de expoalclón.

Participamos á nuestros lectores que está concluida en su mayor parte
la magnífica instalación
que se ha hecho para publicar la edición diaria de

EL MUNDO.

Ésta aparecerá en el
cuTSo del mes. y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecer la
diferencia de precios, ha
sido manifesta r de alguna manera nuestro agra·
decimiento á los abonados que han fu ndado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.

EL .MUNDO.

Ésta aparecerá en el
curso del mes y será muy
barata para los suscritores del semanario; nuestro objeto al establecei· la
diferencia de precios, ha
sido manifestar de alguna manera nuestro agradecimiento á los a_bonados que han fundado el
Semanario Ilustrado, empresa la más difícil de
cuantas hemos acome tido.
Exhibiciones varias en e l vestíbulo del edlflclo.-Vlsta al Oriente.

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ci~co José, de AnP-tria, fué igualmente afortunado lo
w1sroo que el Rey HnmbE' rto, de Italia, quien, ballá~doee en .Nápolee, íué salvado por el Ministro Cairoli del
Lo~ soberano~? los presidentes de las RPpúblicas y k,s
~etad1stae proromentes esián, más que cualquieia otra puñal de Parsanante.
Entre los personajes célebres aFl¡!ainados con arma de
clase U.e pt:rs.:&gt;nas, expuestos á los ataques de los anarq~ is~ss y de l&lt;?B fanáticos. Afortunadamente, circunstan- fuego ee cuentan el 1-'reeidente Lincoln que recibi6 el
cias 1ndepend1entee ~e la voluntad de tesos estúpidos_. han balazo e~ la cabeza, y el Presidente Gar:field, cuya muerhecho :1 ~enudo f.ítiles tales ataques. Poede decirse que teG ~ debió á las dos heridas causadas por el revólver de
mteau.
de cada diez atent~dos apenas uno ha tenido buen éxito.
En cambio, Luis Felipe ealv6 del ataque de Bergeron
Much~ h- de¡.e~didc, sin embargo, del arma usada por
el 10 de ~oviembre de 1832, y de las balas de Alibaud
el aseemo, lo mIBmo que de la ayuda de los c6mplicee
El_arma más ueada ha sido el puBal y en cuanto á cóm: &lt;le .Meumer. El l~ de Octubre de 1840 Darmes dispaii
phceH pocrui aeeeinos han querido 'comprometerse con nl Rey con una. pIStola la cual se 1event6 hiriendo graverne1.1te al aeesrno.
ellos.
Al~unos_años má1;1 tarde Paniori y Bellamore disparaEl puñal ba tenido buen éxito una vez pn cada tree
J?Cques Clement hirió de muerte á Henrv III de Fr.all: ron 1::,1n éxito contra el Emperador Napoleón III.
Otros soberanos han caminado también con buena
cia, al pretende! darle una carta; Henry IV cayó bajo el
puñal de Rava1llac; y en nuestra época el !'residente suerte.
El 17 de Febrer? de 1880 Solaoski dieparó cuatro tiros
Carnot fué víctima de} pufial del anarquista Caserit•
De igual manera mató Louvel al Duque de Berry · y el sobr~ el Cza! Ale1andro II; Kora.kosoff disparó sobre él
Duque de Parma fué asesinado también de un~ pu• ;li6 de ~bnl de 1866¡ Berasowski le disparó en París el
• e Jumo de 1_867., y no obstante ataques. tan frecuentea
fialada.
Otros potentados han tenido mejor suerte. Luis XV el sobe~no salió s1_empre sin novedad.
~ ~ema V1ctona ha escapado también varias vecee
~p6 del arma de Damiens, no recibiendo mis que un
h~ero raEg:Uiio, lo que no es extrafio, pues el asaltante pr1nc1pahnente en el año de 1840 cuando un joven de 18
luzo_uso de ~n corlaplumas. Napoleón I, gracias á la pre- anos de edad le di~par6 dos tiros.
~l. Papa :Pi~ IX, encontrándose en una ventana del
sencia de ámmo de un gTSnadero de su gaardia ef!cllpó
del puñal de Federico Stebs. N"apoleón UI se sai,·ú mi- Q u1~rnal, un d1a del afio de 184.~ eecap6 de la bala de un
lagrosamente de la daga deGreppo. El Emperador Frun- aaesmo que le diepa1·6 deade los Caballo!' de FidiaE'.

LOS ASES INOS Y LOS HOMBRES DE ESTADO.

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Otros soberanos que en el
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Y la Reina de Es aña
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por O llrng; Amadeo I
el af\o de 1872 ypel P~íi~i :eron atacados en Madrid en
na María de 1~ Gloria qu~ f~zrnªlªtaºd· esposo de la Rei1837.
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&amp;Ea
o en Portugal en
Entre loa numerosos e tad · t
morir asesin1vlos mencio~ar~!~! que !1ar:i, escapado de
~ca¡ Jales Ferry, atacado por A ªC:n.sp1, atac~do por
cmet, Lockroy y Floquet.
u rtm en 182, i Frey Cuando la Exposición de Pa f
apellidado Perrin, disparó un ~i~ en J889, un a~eeino
Carnot, pero no consiguió heri I
so re el Presidente
Recordando los ataques hechoo.
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máquinas infernales y O 1 . por medio de bomba~,
que el Czar Alt-jandro II ftfé o:vfªa en general, diremos
0
1~ de Marzo de 1881. p 0 ~ 0 ant: ª
por un hombre el
c1ón de una bomba que mató á 1; el Czar escapó á la acban cerca de él, escapó tamb·é
personas que se ha!la1 11
él el l? de Diciembre de 1a79
al 8ta4?e hecho sobre
con la explosión ocurrida en ' {
s_ufnó daflo alguno
de 1880, Y en la cual mnrierone5fª c10 el 17 de Febrero
Une 'fez qne Luis Feli
personae.
jos, paeaba revista &amp; los fc:id:~m¡afadGo de ~us trrs hi·
escapó de una máquina infe:r
e ~ uardJaNac1onal,
que al reventar ,mBtó á 40
na arroJada por Fieechi, y
cal Montíer, Duq_ue de Tre~s1:.ºº88, entre ellos al Maris-

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EL MUNDO.

l 3. EEPTlEMilR.E, 1896.

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Damos &amp; nuestros lectores nn conjunto de grababados que representan
el ext.erior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles aroe_l'icanoede los aeñnres Salc1do é
hijo, así como los retratos
de estos se.floree.
Merced á este estatlecimiento, el más bien s~rtido ein duda de la caplt,al,
todo el que desee amu1::1bl.1r
~Jegaote y rápidamente su
CIIB&amp;, estli en aptitud de hac~rlo con la mayor facilidad1 pues en el al macen de
los Pefiorea Sale ido, ha y
lilUtb'.es tiara todos los gus
toe y para todas las for-

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RAFAEL SALCIDO.

Entre los franceses hay
de todas las grandes épocas, y entre los americanos
de todas las formas.
COMISIONISTA IMPORTADOR DE MUEBLES A~ERICANOS.
Para. el verano, encnéntranse ligeros ajuares de
Rattan ó mimbre.
Para los comedores, el
¡
solicitante hallará meeas
ámplias que pueden reducirse y sillas eólidae y hermosas, de todos loa colores
que están en uso.
Para las recamaras, la
variedades aún ma;yor: Ropero&amp; con elegantís1moe remates, cristalería, 6 puertas sencillas, cowose desee
guardaropas á.mplios, to
cadores muy bonitos, con
1unu.
lavabos finos y de calidad
L'JB muebles de esta casa
mediaua, como se quiern;
distíngut:nse no sólo por su
camas de las formas mád
lariedad y elegancia, sino
en boga, buró~, etc.
por su comodidad y sólida
En general, podríamOB
factura.
mencionar entre los diverLlamaremos desde luego
sos y útiles objetos puestos
la atención sobre los mueá 'a venta en el almacén in~les propios de un es~ritodicado, aparadores para corio: Hay mesas con intermedor, trinchantes, cristaminable serie de cajones,
leros, atriles giratorios,
qae permiten la más minulámparo.s y grau surtido de
ciosa clasificación y el más
sillas de todas clases.
ordenado arreglo de los paAñadamos que los prepeles interesantes, tan cocios son muy cómodos.
modas como fuertes; escriLa casa está situada en
11&gt;rio1 que pueden cenarse
uno de los puntos más cén.
perfectamente con una fletricos de la capital: en J:,
xible cortina hecha de nu1~ de San Francisco núm ..
merosaa piezas de madera,
14, frente á la plazuela dd
loa cuales poseen, además
Guardiola; posee vastos lo•
de una serie de amplios cacales, y los interesados puejones, infinidad de peque·
den visitar los alm~neg
r.01 compartimientos para
é inspeccionar los mueblCd
¡a~rés, cartas, recibos, &amp;.
detenidamente.
Pau e3tos escritorios hay
Los Sres. Sa.lcido é hijo,
tillas giratorias especiales,
trabajando unidos y con
muy cómodas y elegantes.
empeño por tener siempn,
Loa libreros giratorios con
el surtido más completo dt,
unexcel~nte mec~nismo para sostener libros volumino- escritl")rio elegante y cómodo. Y sE de este pasamos á los ro uebles de la mejor calidad y de las más hermosas y
sos las e11las ac~madas, con forros de cuero flexible y muebles'de sala, hallaremos la variedad más grande de sólidas maderas, han logrado atraerae por completo el
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo trances y americano.
fa. -vor del público.

FAMOSAS ESTUFAS PARA COCINAR
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Estas estufas se combinan con tinacos de p1 esi6n para agua .calie~e,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gas.o de combustible, su·viendo para el uso de baiios, etc.
Precios desde $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, ;pstalaci6n y
enseiiauza de las criadas en su uso práctico.

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T. ·s. GORE. 1ª Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaz~ela de Guardiola

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Depósito de Bicicletas ((BARNES» conocidas también b1jo el nombre de &lt;"WH~TE F~~ER. 11
Refrigeradores, tinas, aguamaniles, comunes, etc. Slllftido de útiles para cocina. A_c;cesorios de B1c1cletas:

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VI.NO LEGITIMO DE. UVA.

Champagne Codorn1u:

SAN ~.A.DURN,I D.E NOY.A. (Espailn.)

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Med•lla deoro enladeAmberesl.894. }

M e dalla de oro en lade Amste.rdam 1895.

Me dalla de o ro en lade Burdeos 1895.
C:' ra n D1.; . c TU I de hono n:ll htdc llo.lllla 1895.

R e presen tan te e n la ::::,El.epú blt o a. 1'-rextonna:
AYET,.:',110 FELIU-Ctl.lle de T:burei::&gt;núme~ 2 Y San .Agustln número l. [Apa:-tado 5f8.]

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EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
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.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
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vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
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• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

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HONRADEZ

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;.; las enfermedades de los órganos, y ·•·
,.o... lJOy per manece sin competenc ia para
~ Ju. CU l'll. de los lHDone!', Higa.do, vias ....
"' Urinari~sy Enf ermedndei-dela Mujer.
LCR habitaut.es del mundo civilizado .._
...,.. nsi lo dicen.
· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

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su originalidad e 1 ·c:::au
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NUMER012

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL FIER RO EN LA ALIMENTA CION

Aunque el fierro no entra que en una proporción limitada en_ el
cuer)XI humano, noes menos-un eJemento indispensable á. la vida
pues é&gt; es f¡Uien f01 me. y entretiene los ~lóbu_los ~anguinas.
_.
'
.S. Cuando el fierro ya no existe en cantidad smtlciente en ln. Etm~.
la nnemia y la clorosis con todas sus consecuencias se producen ineJ. 1
,
vitablemente. Es entonces cuando se neee,itn, recetará la sangre empobrectda. el fierro q1,1e le falta, en hacer J. a,b,orber ha/o _una forma
alimentiein, para que el estómago pueda e 1g •rirlo sin atiga alguna .
_.
• .a. Como alimC'nto de digesti61). fácil, la t;-.., veza pn·senta. todas las
ventajas por ser el verdadero vehículo del fierro terapéu tico. Gracia.s
Cuando u n artículo consigue ser
al estudio al cual se han dedicado los Sres. M. M. Cast:ille y Comp.
.a. utilizado en todas las partes del m u n- .._ de Parls, y dei:puls de repetidtis exJ&gt;E:rie11clas dichos señores be.n ob- •- do civilizado, es una prueve. irrefuta- -~ - tenido con su procedimiento e!,-pec1al, de fabricación, unu. cervc2a
.a. ble de que tal artículo es de necesi- ... ferruginOl'a que contiene el fosfato de fierro en estado completamrn- •- dod por sus efectos y utilidad. Tal
te asimilable. Esta cerveza, que han denominado "La. Ferrugina,''
articulo es
es rica, en principios nutritin&gt;S, llmpida, de ¡,e1f~ta com;cnación y
.a.
... tan !'\1:1.brosa que las cerve1.as de las mejores marcas¡ se bebe en las
oomidosas!oomoencualqulerahorade! Jla.
.
Las eminencias medlcaJesfrancesas y exturnjeras que ban ex peri..
.t. mentado ·'La .rerrugina." basta la fecha, recomiendan . esta cerve7.a
e:xquisitacomorecursoalimendc.ioycomo tónico prec10.&lt;;0 para los
.L
_. an('micos en general, para las¡· óvenes cloróticas y l •a.ra las perronas
-;1■
·¡;- debilitadas por Ja estancia pro ongacla en poi~es im_al1.1;bres.
La. auémia v la cloros.is reinan t-n todas partes, pr111c1pa.lmente en
~ Un remedio q uo hoy se encuentra . . . las ciudades-;, la..-; rcgione.&lt;1, cálidas, nue~tros lectores nos agradecerán
-;J- lo mismo e n los ba..,.ares Ue la India. ·•- la noticia que los Sres. E. Dutour Comp. wu los Agente.a generales
o..1-t q ue en los establecimie ntos de Rusia, .a. de los Sres. Castille y Co.mp. para e. -.;ema de "La Ferr ugina" en Mév por el Ecuador en Singapore, por e l •¡:- .xico.
cstremo nor te en Stokolmo, bajo la.
J,esde ahora. se encuentra. la cerve1.a "La Ferrugina" en el e!-tableo,Q., Cruz septentrional clo Australia y en.._ cimiento de la b'ra. Viuda de Genin y Comp.~ rte PlaterOli N11m. 3.
V todos las villa.s y ciudades de E uropa,·¡;- Para todos informes relativo!! á •·La Ferrugina" diligin:e á. los Sres.
!,- Canadá y los Estados U niuos, tl&lt;-ne
E. Dutour y Comp. San Agustin Núm. 8.-México.
("!; que Po..."OOr un gran poder paru ser
salutí [ero e n t odas las naciones.

.g.

·.--

HONRADEZ

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-_,- LA CURA SEGURA -.,·•- DE WARNER -•·

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LA CURA SEGURA
DE WARNER.

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es un n Illcdicina con su historia. E lla
~ .-. lJa revo lucionad,¡ el tratamionto do al.
;.; las enfermedades de los órganos, y ·•·
,.o... lJOy per manece sin competenc ia para
~ Ju. CU l'll. de los lHDone!', Higa.do, vias ....
"' Urinari~sy Enf ermedndei-dela Mujer.
LCR habitaut.es del mundo civilizado .._
...,.. nsi lo dicen.
· •Cna!Quir,rn obrn.rá muy c ue rda.Q. m f'nte eompra ndo y nshodo una mcd.i• ....

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NUMER012

Las fiestas de la Patria~

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MEXJCO, DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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174
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ltotits Qf~itorhtlts.

lPeiaaos

ó ciuaaaanos?

Un periódico demócrata, excesivamente demócrata,
que nos ha acatarrado durante cincuenta años con la exhibición matinal de nn pueblo entrevisto en suefios, dotado de todas la.R virtudes y dispuesto á todas las heroicidades, al referirse á nn escándalo ocurrido en Ja Plaza
de la Constitución la noche del 15 del presente, escribe
en un Jill)to de sinceridad, dando al olvido su republicanismo igualitario de diez y ocho mil cieI.Jto treinta y
cuatro noches de luna: u¡Qué triste idea da esto de un
pueblo!n
¿Pues qué sucedió con Psa admirable conciencia colectiva, apta para discernir las cnestiones más trascendf'ntalee, inteligente como un bucéfalo, casta como un elefante
é ingeniosa como una ardilla? ¿En dónde está eea masa
~ la presión moral, intelectual y política de 2,500 atmósferas?
Esos hombres-áquienes el Monftor llama pelados en un
impulso de desdén, á lo Princesa de Lamballe-¿no constit.uyen para el diario á quien nos rf'ferimos, los ejecutantes de los actos más elevados de una democracia en
acción?-Los pelados del 15 de Septiembre ¿no son· !os
mismos que ejercitan las funciones de más importancia
Pn una República? ¿Son 1 por fin, ciudadanos ó son pelados!
Todas las rnai'ianas, el periódico que estamos solfeando
Pe acerca á. su alt.ar democrático y celebra su misa jaco•
bina con la unción de un verdadero creyente. ¡Es co1,1a
ele oírlo predicar sobre la in'."ervención de ese pueblo pelado en los asuntos más delicados para el país!
Hace precisamente cuatro aflos que prorrumpía, en el
colmo del entusiasmo republicano: «Si el pueblo designa
al portero de Palacio para Presidente de la República,
que ese sea el encargado del Poder Ejecutivo.)) Pero ahora, dando al olvido su primer temperamento político, da
cnatro zapatetas en el aire y proclama el odio al pelcidUmol
¡Qué l)OCo basta para modificar un criterio político! Es
suficiente un escándalo para renegar del ía.olo que ayer
se adoró.
Como los sacerdotes de A ida, los pelaclos del 15 de Septiembre pueden encararse al diario en cuestión y mostrá.ndole los quince mil setecient-os veintidós boletines
que lleva de vida, gritarle con toda la fuerza de sus plebeyos pulmones: ¡ Traditore! ¡ Traditorel ¡ Traditorel .. .

&lt;!El tttonttnttJ adual.
El informe rendido por el Ejecutivo al Cc.ngreso de la
Unión, al inaugurarse el presente periodo de sesiones legislativa~, dll á conocer en pocas palabras, con el elocuente laconismo de las cifras, la verdadera situación del país.
Son hechos arrojados al comentario públfco y que al
traspasar nuestras fronteras, irán á fijar en el extranjero
la positiva información que corresponde al momento por
que atraviesa la República.
Esto.e hechos pueden encerrarse en breves líneas: En
los nueve primeros meses del afio fiscal que terminó el
30 de Junio último, se exportaron minerales por valor
de 50.800,000 pesos, contra 38.300,000, en el periodo correspondiente del año anterior.- Del mes de Junio á la
fecha, se hao tendido 522 kilómetros de telégrafos; la red
~legrá.fica mide en la actualidad 45 000 kilómetros.-L.~
extensión actual de nuestras vhfis férreas es de 11,469 kilómetros.-El último afio fiaca: se cerró·con un superabit
de cuatro y medio millones de pesos en-el presupnestp.
-Las rentas públicas ascendieron á 50.000,000.-Ex.iste
en la actualidad en las a.reas del Erario un sobrante de
Aeia millones de pesos depositados en el Banco Nacional.
El Ejecutivo haanuuciado quepr6ximamentesederrogará. el descuento que hasta hoy ha pesado sobre loe empleados públicos, haciendo á la vez, la promesa de que si
la hacienda nacional no es trastornada por algún inesPer,s,do contratiempo, se aligerará.u ó suprimirán algunas de
las cargas más onerosas para los contribuyentes.
He aquí, .en compendiado análisis, el marco en que se
halla encuadrada la situación actual, y de la ~nunciación
de estos datos surgen fácilmente las apreciaciones como
la conclusión de las premisas en(u.n oorrecto11ik1gismo. Son
páginas de la historia_nacional contemporánea y en ellas
se encuentra consignada la medida exacta de nuestro
progreso.
lia9e veinte afias la red ferroearrilera tenía 692 kilómetros en explotación y la telrgrá.fica 7,927 kilómetros.
T.ia exportación de metales en todo el afio :fiecal cm 187778 fué de$ 22.600,000. Los ingresos federales en el mismo

periodo de tiempo no llegaban á 20.00Cl,000 de pesos. El
de6ciente en el presupuesto ascendía á un once por ciento de los ingresos, y el problema -económico no parecía
tener solución.
Ante este resultado1 la República puede mostrarse orgullosa de sus Juerzas vitales, que habilmente encauzadas
pueden prepararla un lugar á cubierto de las contingencias que tenía consigo la primitiva etapa económica y política de nuestra naciente nacionalidad. La perspectiva
que México ofrece es sumamente ventajosa. Jamás un
momento histórico semejante se ha registrado en los ana•
les de nuestra historia patria, desde la Inde¡IBndencia á
nut-stro~ días. Si el esínerzo social, venciendo su prolong!l-da debilidad, corresponde por fin á la acción administrativa, nuestro país se conquistará. un puesto de importan•
cia en el porvenir, un poco enigmá.ticotodavfa, de las naciones del continente americano.

¡fj1111tlrtt!
La nerviosa pluma de D. Carlos Gris adba de &lt;lrjar
trazado un palpitante cuaJro de una comarca desolada:
cárdenos rayos de un sol colérico hieren una vasta exteneión de tierra sedienta; los á.rboles, según la. frase del
poeta, parecen quererse arrancar del suelo marchito, y
huir dé' aquel inalterable pedazo de terreno entoldado
por un cielo azul, mar sin orillas qne no surca la máH leve ve!a de una anhelada nnbe ...... Tierra inhospitalaria,
zona 1mplacab1e de la qne la vida vegetal,que es la vida
humana, ha de11aparecido totalmente.
El monstrnc- mexicano,· el que ha presidido á todas
nuestras desdichas y engendrado todas nuestras vergüenzas nacionales, se llama el hambre!
Es cierto que, como ha dicho un publicista, México
desconoce esa terrible epidemia que merma á un grupo
social y lo reduce de 1.200,000 ií 500,000 habitantes, por
falta de subsistencia~; es verdad que todavía no hemos
visto deeaparecer, como en Francia antes de la Revolución, 40,000 unidades hurpanas en un sólo año 1 ni hemos
asistido al infernal banquete de una multitud que come
yerba; nuestra hambre nacional, nueatra ha·11bre endémica, procede cautelosamente, se arrastra con pereza, es
una víbora que se desliza, no una águila que vuela, se
agazapa en los or¡?anismos y los debilita con lentitud, en
una agonía de siglos.
Creemos, sinceramente, que si el hambre fuese un prod!-1'!to wás activo del medio que baDitamos, nuestra con~
dic1ón económica habría recibido mayor impulso. Los
pueblos que luchan, son los que sienten el acicate de la
necesidad; hace falta experimentar la angustia de un de~eo n? satisfecho, para salvar eea barrera que separa la
inacción del esfuerZfl, y·cuando un ciudadano del plane•
t-a se resigna á morir lentamente, cnando se abandona li
una 1;xistencia raquítica y miserable, cuando su vigor
propio no se encara á la naturaleza que lo rodea, para
modificarla y restringirla, el hombre llevará en suA entrañas, como una maldición eterna, la feroz ley del hambrfl. que lo deprime y lo enerva.
El espectáculo que nos exhibe D. Carlos Gris, es una
resultante de las condiciones biológicas de uu pueblo
qne, para emplear la frase de un maestro, permanece todavía de rodillas.

:tOolitita gtntral.
RESUMEN.-Rml.os ataque,s contra Inglaterra, provocados
por su aislamiento.-La Gran lirt'taiia y la cne:,,ti(m de
Oriente.-Nallie podrá rflsolverJas sin el concunso de toda J!.uropa.-La Triple Alianza.-Utópica!I conce,pciones
y sueños imposibles.
Aunque quisiéramos con horror y repugnancia apartar
la vista del Imperio otomano, herido de miseria y carcomido de podredumbre; aunque pretendiéramos buscar en
regiones más serenas y más claros horizontes los motivos
que informan la política europea, no podríamos encontrarles en otra parte.
LaR. naciones continentale~, aprovechándose del aislamiento general en que se ha querido colocar la Gran
Bretaña, han c.lesatado los mil heraldos de su prensa contra Ja potencia marítima, y al estudiar la cuestión de
Oriente ,como para alentarla en una pendiente de aventuras, orillarla á complicaciones graves y seflalarla como
la única discordante en medio de la armonía de la Europa entera1 declaran que Inglaterra sola está resuelta á.
cortar atrevida el nudo gordiano de los conflictos bizantinos, forzar el paso de los DardaneloH con poderosa escuac...ra, anclada ahora en las aguas de Salónica, deponer
al tres veces pérfido Sultán, y arreglar á su talante y voluntad los disturbios escandalosos de la revuelta Turquía.
Si son ó no ciertas tales versiones, si Lord Salisbury y
el gobierno que preside han pensado alguna vez en volver por su crédito diplomático, en más de una ocasión
roto, y mal trecho por virtud de. la solapada, astuta y artera política de Abdul-Hamid, no será. cosa fácil de decidir; pero á ello han dado lugar las excitaciones de algunos periódicos ingleses, empeñados á. la continua en
atizar los públicos clamores, y dedicados á pedir que se
proceda con energía en la cuestión de Oriente, y á exigir
del gobierno haga cesar pronto las atrocidades turcas de
modo violento, Cllalquiera que sea el parecer de las demás potencias á. este particular, piensen lo que piensen
los otros soberanos, de la barbarie musulmana, causa de
escándalo últimamente en el mundo cristiano.
Pero verdaderos 6 falsos loe fun'1amentos que se han
dado para lanzar la f'Specie, ya no tiene razón de ser en
estos momentos, pne~ semi-oficialmente ha declarado nn
órgano de la prena-a inglesa, que no son ciertas las versiones que atribuían á. la Gran Bretafia egoísticas mi rae
y designios bélicos á su gabinete; que cautos y recelos03

20 SEPTIEllBRE,

1896,

a~nardará.n mejor oportuniJad para ponerse de acuerdo
con las potencias' continentales. y que fijará.u poco su
a~ntión en los clamores incesantes dt:l público que pid. .~
á. voz en cuello interveución armada.
Semejantes declaraciu11e8, es venJad, tranquilizan el1
ánimo y alpjan los temores de una conflagración euro-pea.
que podría_mos presenci~r.. luego que cualquiera nac~ón
aislada y un el consentimiento mutuo de las demás, miciara una política francamente agresiva y hostilizara.
á la 811bli1JHl Puerta; pero también es cierto, que la aviesa intención con que se hicieron circular eso_s ~u mores, ha.
dado por amargo fruto un poco de desprestigio al Reino.
Unido-nueva confinnación desu aislamiento-y á quien
de bov en más podrán tachar los poco aft:"ctos á su marcha
egoísmo refinado ó de ampul&lt;1sa arrogancia.

ae

*••

Pnr eso tal vez y con igual motivo-la condición infeliZ;.
de Turquía-ha circulado en periódicos de .Londres la.
peregrina idE&gt;a de formar una nueva. Triple A!ianza entre
Ingluterm, Italia y Estado~ Unidos, _con el objeto de resol ver ñ. cañonazos la cuestióo de Oneute, hacer cesar las.
marnnzas de. cristianos, dar s&lt;&gt;gurid.ad á los inmensos capitalt:!:I europeos comprometidos en empresas que radican
en territorio musulmán, y ree,olver en el eentido británico lus aspiraciones da los armenios y las rebddfas de los.
cretenses.
Los que abogan por esta liga. anti-otomana, y creen que•
esa unión (JStá destinada á reivindicar el nombre cristiano y á volver por los fueros de la civilización tan impíamente c:mculcados por los sicarios del Sultán, piensan.
que las escuadras combinadas de las potencias que se indican, serían e-a.paces de obrar por !!U propia cuenta contra el caduco imperio turco, y de rechazar también cual -·
qt1ier otra combinación posible de los gobiernos disidentes.
Pero no calculan que .el Hombre Enfermo de Europa.
está al cuidado del Autócrata mosrovita, que en solemne
ocasión lla declarado su deeeo de dejarlo vivir aun eu
medio de sns achaques.
No ven que Italia es satélite de la política de Berlín,
y que el emperador Guillermo procura oor todos los me•
dios posibles ponerse de acuerdo con su augusto primo,.
el omnipotente Czar.
No piensan que la Europa entera rechaza.ría inrligna-.
da la extraña iutervención de los Estados Unidos eu lo&amp;
asuntos interiores del continente 1 predicando a. filo deespada un nuevo y flamante monroísmo anti-americano.
Y no imaginan, por último, que tose espíritu crfatiano queloa anima, est&gt; im1,:mlso medioeval que los lleva á una nne•
va cruzada, sería nasta contraproducente para IC's mismos.
que tratan de F&amp;lvar, pues sí, como dicen, es fácil derribar un trono que por sí mismo se derrumba, y forzar el
paso de losDardanelos, y dominar en el Bósforo, y adueñarse de Constantinopla; no hay la misma facilidad sino
impotencia manifiesta, para evitar que la guerra santa.
estalle en todos lm confines de Turquía, manche el azul
del cielo la verde bandera del Profeta, y loa cristianos.
súbditos del Sultán caigan por todas partes heridos de
la cimitarra musulmana, y sean perseguidos por doquie•
raen las aldeas y en las ciudades, 'en la llanura y en la.
montaña por las hordas hum:lladas y rechazadas de la
capital, ebrias de sangre y de venganza.
Pretenden defender al débil y al inocente, y los arrojan maniatados en las fauces de las fieras; quieren haetircesar escenas de horror y de exterminio, y abren una.
nueva era de bárbaras crueldades¡ aspiran á. que la civi•
lización recobre sus holladosíueros, y darán nneva:1 y p.:&gt;sitivas causas y ocasione1-1 á los detentadores del derecho.
cristiano; sueñan con la paz europea, y sólo procurarían
la guerra universal.
lJesengaflémonos: la nueva y pretendida Triple Alianza, si es verdad que se ha fraguado para emprender cruzadas en el siglo XIX, es una vana quimera, una inconsistente utopía.
X.X.X.
Septiembre 17 de 1896.

UN DRAMA EN LOS AIRES.
LA MÁQUINA DE VOLAR.

La prensa extranjera acaba de referirse á. la m~1erte deLilienthal célebre ingeniero alemán que.había rnventado la máq~ina para volar. Otto Lilienthal había estadooperando experiencias Je n_avegación. aérea desde ~l aflo
de 1893 en medio de la curiosa atención de los sabios de
todos l~s países¡ así pues, la noticia de esta cat:tstro~e
ba tenido un eco doloroso en todo ~l mundo, porque J.Iliembal ha sido 91 primero en obtener resultadoli satisfactorios de uno de· los prnblemas que más han llamadola atención de la humanidad.
¿No es· desconsolador, en efecto, qu~ en una época en
que el hombre puede trasmitir su pensamiento y su palabra á t,ravés de distancias inmensas por medio de un
eimple hilo, no se haya encontrado todavía e~ medí.o de
dirigirse en los aires, como lo hace el más hwmlde páJaro,
ó el más miseratle insecto? Modelos se encuentran en la.
naturaleza y sabido es que la ambición de imitarlos no
es nueva, Puesto que las más antiguas tradiciones, las de
!caro por ejemplo, entre otras, nos ensefian al génerohumano tenazmente intrigado por descubrír los secretos
de la navegación aérea.
.
Sin embargo, desde bare un siglo no se han repet1.do.
los ensayos y el asunto ha quedado únicamente res_t~1!1gido al terreno de las expeculaciones. En la Expos1~1on
de Chicago, el aereonauta Langley demostró que el viento no es una masa de aire que cambia con movill!ien~os.
c.niforrnes en el mismo sentido, sino una sucesión ~e
olas aérea~ animadas de agitaciones muy diversas, baJola aparien.cia de continuidad.
.
En el Observatorio del Parque de los Príncipes, el seflor Marey demostró que los pájaros más aptos para \'Olar no se co:.ducen como motores poderosos navegandocontra las variante!', ainó como una esp~cie de.papelot~sque bu!!can su punto de apoyo en el mismo aire Y se lt-

20

SEPTIEMBRE,

1896.

175

EL MUNDO.

mitan .á. inclinar el I,&gt;lano de sus alas para aprovecharse
BODAS REGIAS.
de un 1mpulso exterior.
De este modo, no se_ trataba ya de encontrar nn motor
p6cialment~ sa ~a anuncía~o, causando general sent.iá la vez sumamente .hgero y poderoso, sino de fabricar
miento de sat1sface:16n en Ita.ha, los esponsales contraiu~ a6ro~l~no susceptible dt; apro\•echar, por las variados entre el Príncipe de Nápolee y la .Princesa Helena
ciones fac1les de su superficie, todas laa fuerzas de la at- de Montenegro.
mósfera . .A i:es~lv~r este probl~ma se dedicó Lilienthal;
Y!ctor Manuel Fernando de Sabaya, príncipe de Nápoy he aquí el mge!11oso aparato m ventado por el ingenieles, Y presunto hereder? de la corona de Italia1 hijo único
r~ alemán: Se. fiJaba al cuerpo alas rígidas, cóncavas y
del rey ~umberto, nació en Nápoles e: 11 de noviembre
dispuestas_ úmcamen~ para recjbir el impulso del aire; de 1_869; mgresó_ al ejército desde edad muy temprana,
eran de mimbre, cubiertas de tela y en número de cuahabiendo obte~~do el grado de teniente general.
tro, superpuestas dos á. dos; las de arriba no servían si~elena, es h1Ja del príncipe Nicolás y de Ja princesa
no. para paracaídas, teJ?ían unos ~torce metros de super- M~lena d.e ~on~enegro¡ nació en Cetinje el 8 de enero de
fic1e1 Y estaban sostenidas por hilos metálicos y se pro- l~t3; rec1b1ó b_rill~nte ec!ucación y cultivó con éxito la
lon~8:ba!1 por u1:1 timón muy alto, destinado á aumentar el Pl!}tura Y ~l. di~uJo, habiendo recibido envidiables preeq.mhbrio del sistema; el na,·egante aereo eat ... ba s11spen- mios y fehmtaciones de los artistas de Dresde.
d1do en este apara~o entre las ~os. alas inferiores, y poDe las hermanas mayores de la princesa, Mili~za está
día á sugu~to, mediante un mov1m1ento de brazos y pier- casa~ con el gran duque Pedro Nicalaivitch de Rusia, y
nas, cambrnr el centre de gravedad de h\ máquina de la prmcesa Stana con el príncipe de Leuchtenber, Jorge
atrásá adelante, aprovechando así las variaciones del vien- de Romanovsky.
to. Las pruebas de este aparato se verificaron en SteEl proyectado matrimonio que unirá la legendaria cagl.itz, cerca de Berlín, en medio de una llanura iuculta y
sa de ¡;:aboya con la ~bscura de Montenegro se verificad~de lo alto de una colina artificial construida apropó•
rá en octubre 6 .nov1em~re, y li ese objeto ya están preBito.
.
parand? á la novia. con. rnstru~ciones y ensefianzas, paMás tarde, Lilienthal hizo edificar en Rbinower otra
ra que mgrese _á. la ~gles1a católica, donde será bautizada,
colina, que es la que reprbSenta uno de nuestros graba- Monsefior :riJahnov1ch1 obispo de Antivari ea el encardos, y ae1:1de la cual obtuvo los mejores resultados. He gado de la conversión.
aquí, según el testimonio de mi testigo, cómo procedía
Es tanta Y tan grande la preponderancia de Rusia en
el at-,reona.uta: se lanzaba
desde lo alto de su colina,
después de haber tomado
impulso desde la plp.taforma
en contra del viento. En s~
vuelo de algunos centenares
de metros, bajaba lentamente á un nivel inferior de terreno, cuya inclinación séguía poco á. poco, formando
un ángulo de cerca de seis
gradoS con el horizonte· de
tiempo en tiempo, c uancÍo el
viento refrescaba, fscendfa
como lo indica.la instantánea
fotografía que publicamos
hasta un nivel más elevad¿
que su punto de partida; el
descenso se efectuaba sin di~
ficulta!, cuando el aparato
f~ e
se aproxima-ha á tierra, en
virtud de una pendiente muy
facil. Cuando en el curso de
su camino el navegante deseaba subir, se aprovechaba
de la facultad viva de que
disponía para colocar sus
alas como la superfi~ie extendida de un aeroplano
ascensional; cuando en su
trayecto el aparato pasaba
por un máximum de la curva, ~l navegante debía para
contrnuar su marcha, inclinar sus alas en sentido in•
verso.
MÁQUINA DE VOLAR, DE ÜTio LILIENTHAL.
~sta descripción nos hace saber de qué modo se pro- l
t
duJo la catástrofe~ que nos referimos: el centro de gra•
os asun °~ europ:-os, que la misma Italia que forma parvedad de 1~ máquma se encontraba únicamente asegu- t~ de la Tnple Ahanza, s~ ye compelida por medios inrado por e1 pe~o del cuerpo del navegante; si por un sal- d_1re~tos á. butcc~r no ya la.liga con la poderosanaci6n,sino
to brus~o d_e viento és_te es sacudido, si el péndulo hace ~1q.me~ la. am1~tad del príncipe de Montenegro, cuya
u
¡ 6 d
d
umc~ s1gmfic1_1,c1ón está en sus relaciones de obediencia
na osci am n emas1a o amplia, las alas, zozobradas,
sumisa al gabmete de Sao Pett:sburgo.
no presentan ya en BU desceniw sino una superficie conAsí son por lo e mún las alianzas de familia entre las
vexa. En este caso, no sirve el paracaidas y la máquina tes~ coronadas .. La, raz,ó1; de Estado, la conveniencia
cae pesada Y rapidamente al suelo después de haber
política, _so_n el ente, no umco que gula l"ies un,·ones.
dado una vuelta sobre sí misma.
'
ª
Así, pues, Lilientb_ al murió víc"ma de una ,·m¡,ertec- d Los m101stros discuten, los soberanos deliberan y se
.
w.
an palabra de casamiento dos influencias.
CI6 ne~ 1a construcción d~ su máquina; pero el. prmcipio
desu sistema de navegación aerca se honrará lo mismo
que su me!Doria, y los sabios no renunniarán á. contiEl Trasatlántico mayor del mundo.
nuar experiencias que él ha iniciado.
En el presente mes se botará, al agua el nuevo buque
trasatlántico uPensylvania,)) que será. el mayor del mundo, Y con una sola ex:cepc_ión, el buque más grande que
hasta ahora se ha constrmdo.
Los vapoMs de mayores dimensiones actualmente son
los de las líne~s White 5tar y Hamburg American. Pueden llevar de siete á ocho mil toneladas de cargamento
ó lo que es lo mismo1sus bodegas podrán contener un~
ca_rga de_ eee peso, en el cual no se incluye el peso de la
tr1pulac19n y de los pasajeros.
·
Pufs b1e?, el 1~Pensylvania»·tendrá. una capacidad doble. Las dimensiones del nuevo buque, que se está construyendo e~ Belfast, son como sigue: longitud 568 piesancho, 62 p1~s; fro~tal, 42 pies.
'
'
~endrá vemte mil trmeladas de desalojamiento, y se
estima que puede. llevar una carga de catorce mil toneladas, lo que ea casi el 1loble de lo que llevan los mayores
b!1ques que están !}Ct11almente en servicio. El ccPensylvaruw&gt; tendrá máqmna'! de cuádruple expansión con una
fuerza total de 7,000 caballos. Su longitud de' 568 p·
s1;1pera á la de los mayores buques, y lo mismo priede
case de la anchura y frontal.
Los ingenieros cr1•en que la nueva embarcación pod á
desarrollar una velocidad de catorce á quince n dr
a_or hora. La enorote capacidad de este buque, sólo ;u:
e comprenderse c ,ruparándola con la de loa coches d
carga usados en los ferrocarriles. El carro más grande de~
las líneas de vía a1,cba puede contener treinta toneladas.
así es que, en_ las ~-odegas del ccPensyl vania,&gt;1 se puede
var el contemdo ele 46 carros de carga
~l n_uevo buq11e te~drá 228 cama;otes, y podrá. dar
alo1am1ento 1,500 pasaJeroe de tercera clase. Es probable
que en el mes de Octubre haga su primer viaje ent
Hamburgo y Nueva York.
re
El 11 Pensylvania,11 como ya dijimos será. el buqu
á8
grande que se ha construido hasta ~hora con
m1
PRIKCFSA HELENA. DE MONTEN"EGRO
excepción. Este es el famoso Great Easter~, que fo.é c~~s~

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VICTOR M.AJ,."UEL FER:,.'A...... DO, Príncipe de Ná:poles.

tirtlido en 1858 en Mil-wall-eu•the-Tbames. Sns dimensiones eran: longitud, 691 pies; ancho, 83, y frontal 48.
Tenía 32.160 toneladas de desalojamiento, y podía contener 18,915 toneladas de carga. Llevaba una máquina de
acción horizontal, con cuatro émbolos de 84 pulgadas de
diámetro. Tenía seis calderas que desarrollaban una fuera
za de 6,000.
Además de esto, el Great Eastern tenía 6,500 pies cuadrados de velas. Hizo varios viajes á través del océano,
pero estaba tan mal construi.do, que se creyó muy peligroso seguir!o usando, y al fin fué despedazado y vendido como metal y madera vieja.
El (cPensylvanian estará., además, lujosamen~e decorado,

TEATRERIAS,
Maggi continúa en Arbeu marteniendó el sagrado fuego del arte.
Los Provincianos en Par'is. La niujer de Claudia. Hamlet,
Quien sepa el juego que no lo enseñe y La, Tia de Carlos. esta
última á beneficio del actor Sr. Della Guardia, llenaron
los programas de la semana anterior.
Menos esquivo nuestro público dileUanti ha ~udido en
mayor escala á A.rbeu y salido complacidísimo del desempeño y elección de obras. .
En Orrin se han verificado con poco éxito representaciones de zarzuelas y opera.-Rigoletto fué un fracaso y
suerte parecida corrieron las demás obras.
Rosario Soler hizo su debut en el Principal con Chateaux Margaux, que se nos ha servido casi á diario, con
éxito para la Empresa.
La nueva tiple posee una voz de agradable timbre y
corta extensión. Aún no domina bien la escena pero tiene_ condiciones excelentes para llegar á ser una tiple có•
mica; en cambio es notabilísima cantao-ra de flamenco lo
que ha demostrado con las peteneras que canta noche á
noche y galantemente repite varias veces á petición del
incansable público que concurre á las tandas.
~ el público está en lo justo, esas peteneras no se oirían
meJor en los ca.fes canta.ntes tan en boga ahora en el viejo Continente.

d!:

ne.:

un:

ROSARIO SOLER.

Nue,·a Tiple del Principal.

�20

EL MUNDO.

17".

A

Lluvia experimental.
L. Ervera, ha realiza~o una
experiencia muy curiosa, por la cu?-l ha; reproducido, en
una vasija el fenómeno un poco m1stenoso de la formación de la Íluvia.
Ervera toma un vaso cilíndrico que mide de ~lto Yeinte
centímetros con nn diámetro de diez centímetros, qne llena basta la mitad de alcohol á. noventa y dos por cielito.
Tapa la vasija con una tap&amp; de porcelana; y la pone á calentar al baf'io..maría hasta que está próxima la ebullición del alcohol.
Retira deepués la vasija del bafio y, sin agitarla, lapone sobre una meea. AJ cabo de algunos minutos, la tapa
se ha enfrirdo, los vapores del alcohol comienzan á condensarse en eu proximidad. y se forman verdaderas nubes, muy vieíbles, que no tardan en rev_olversE: en finas
gotas. Estas, pronto caen regulares, Yert1cales, mnumerables, en el líquido, que se parece,. si no á. una tempestad,
eií al menos á. una verdadera lluvia en un vaso de agua.
Estas gotitas, puestas en el microi::_copio, miden de cuarenta á. cincuenta milímetros de diámetro.y la caída puede durar una media hora.
A medida que el aparato se enfría, el nivel en que ee
efectúa la condensación baja, y ee ve arriba de ,a zona de
nubes, una zona completamente clara. En peque~o ee vé
toda la circulación acuosa de laa1m6efera. E1 1fqu1do que
se evapora representa el océano, la parte más alta el cielo puro, y entre los doe, las nubes que. ee revuelven en
llu via 1 la cual retorna al océano.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

ELMUNDO.

nuestros lectores.

P1•hna á :nuestros susorltores.

Acompañamos al número de hoy 11n hermoso fotocromo á f!iete colores, que nuestros abonados ha lla rán sin
duda dP. eu gusto. Nos permitimo~ hacerles notar la diferencia qne hay t-ntre éste y el prrn1t'ro (El Monaguillo)
que publicamos, Jo cual acusa un adelanto que procuraremnR vaya en aumento en las primas que posteriormente
les ofrecere rnos.

Otro pago de $2,000 de "La Mutua"

•
FRANl'ISCO MELITÓN VARG,\S1

El lunes, á eeo de las tres de la tarde, falleció en la
ciudad angelopolitana el venerable Pastor de aquella
grey, Don Francisco Meli1ón Yaigae.
Era el Sr. Vargas oriundo de Ah11alulco (Jalisco), de
humilde familia; estudi6€:'11 Guadalajara, en el Seminario
Conciliar de aquella capital que 1an pródigo ha sido en
doctos y virtuosos prelados, muchos de loa cuales rigen
dióceeis importantes.
Su carrera eclesiástica fué una no reducida eerie de
buenas obra!'I, y nadie olvida aún t.lU al;megación heroica
cuaudo en 1884 1 con moti,•o de la fiebre awarill~ que se

1896.

Ahora que estamos seguros dE: la ilnf'ltració n y buen
criterio de los qne nos leen, y guiados por t'I afán Ue mejflrar siempre nuestro semanario, iniciamos en E1, M ur.no, C'On el grabado que representa at S¡. Pre .. ideute de la
República haciendo sonar la campana ae la Independencia, la publicación de escenas tomadas del natu ral, @upo.
illendo razonablt'mente que no se nos exigirá ni la fide)i.
dad absoluta de 111s füionumfas, ni la aosolnta precisión
de los detallPs, imposibles de obwnn en eHa clase de
trabajos, que 110 son copias fot.ográficaFt, sino dibu jos boa.
qnPjados .-n el lngar de los sucef'0~ y acab11dos con el podtff0so auxilio de la memoria Uel ar1,i1,;ta.

r n naturalista belga, M.

El llnstrísimo Sr. Yar gas, Obispo de Pne!Jla.

SEPTIEMBRE,

Obispo de Puebla.

desarrolló en el litoral del PiJcí.fico, ee quedó como único
sacerdote en la ciudad de Colima, apestada, y llevó de tu•
¡urio en tugurio su inagot!:l.ble caridad y sus paternales
coni::uelos. Era entonces Obispo de Colima, y habiendo
agotado todos sus recursos en esos días aciagos, empeiló
su propia cruz episcopal para llevar alimentos á. los en•
fermnfl ....... ..
Df.'I Obispado de Colima pa'IÓ el Ilustrísimo Sr. Vargas
á Puebla, donde fueron incontables sus beneficios, notable su celo apostólico é inmensa su caridad, y donde ha
muerto en medio de las bendiciones de su grey.
Nosotros que amamos á la ciudad angelopolitana, nos
unimos á ella para lamentar la muerte de varón tan digno, y en estas líneas hacemos al presente la expresión de
nuestra sincera condoleucia.

EN COSCOMATEPEC .

Uoecomatepec, Agosto 31 de 1896,
Sr. D. Carlos Snmmer, Director General de ((La Mutua.•
México.-Muy sen.ar rofo:
.
Hoy me ha i::ido entregada por el Banquero de la Oom•
pnñía f&gt;l1 esta Villa cuya sucursal en nuestro país vd. &amp;an
ttcertadamente dirige, la suma de ($2,000) nos MIL P1801
p,,ATA importe de la póliza nómero 717,543 que á favor
1
mío y de mis menores bijas tomó, apenas va á hacer un
afio mi finado eRpo.m el 8r. Don Miguel Loyo Rodríguez.
o't'bo tanto á Ud. como al Sr. Don Manue l Alcérreca,
Agente de esa Compañía, las gracias por la eficacia con
qul:l para evitarwe molestias y dificultades, han procedido en este asunto, y me complazco en dárselas muy ex,
prPeivas.
También me tomo la libertad de suplicará Ud. encarPcida.tnente haga presente á. los St:ñores Directores en
Nueva York, nuestra gratitud.
Muy reconocida qnedo de Ud. afectísima servidora.GuAO-\LUPE Do;inNGue:z na: LoYo.

COLUMNA ~E HONOR QUE ACOMPA~Ó L.\ C.UIPAN.A DE EL :'ltuSEO DE ..\.RTILLERÍ\ AL P~\LAC!O N., CIONAL

15 de Septiembre de l800.

El Señor Presidente de la República haciendo sonar la Campana de la Independencia.

177

�178

20 SEPTIEBRE, 1896.

EL MUNDO.

20

~ = = = = = = = = ~ ~ = = = = = = = = = = == ==

•

El tiempo, el viejo Baturno, devorador de eus propios
hljo!', los años, rPspet3:, pu~s, algo:_ e l recuerdo de las
patrias glorias y de los patnos mártires. Hay, pues, un
amor que no perPce: el amor nacional. En vano ante ~l
se hunden las estaciones, los a.ñ_oe, los lustros Y los siglos; en Yano las mismas gener~ciones se suced~n ........ .
Perdura cnmo llama indE'RlJ'Uct1ble; pasa como TI?.° legado dt:&gt; fos almas de los padres á las almas de los h1JOf'
Todos los demás amores se derrumban en reded~r de_ él,
que fructificfl: qnt:: aun !!abE: el secrete. dela germ1na016n
de fo;, beroes y de los mártires.
.
.
MuchfJS t-iglos hace que el llamam1ento ~er01co de Pelayo repercut.i6 en las montañas_ de Asturias, f aun se
conmPmnra ~se recuerdo, y el vigor y el entusiasmo de
esta conmemoración, acrecen
cada centuria, cada aniverr
sario.
Un siglo harii. pront,o. que
el hnmilde cnra de Dolores
bautizó nuestra libntad. y
hoy amamos quizá á ese Padre nuestro con más amor
que lo quisieron aquellas
ovejas humildes que convocara á la diaria oración.
Durante im:. diPcisiete lu"ltroe que nos Pepnran de aquellas redentorm~ luchas ........ .
cuántos cambios hemos pre•
senciado; fratriciflas contiendas, kaleidoscópica suce¡,ión
de partidoP. hasta llegar al
equilibrio, á_la paz definitiva.
Y á. través de ePe marencres ·
pado dP los PUCf'SOA en que la
na ve dE': la patria ha podido
tantaP veces zozobrar, haba·
bidoalgo inmutable, sin em ·
bargo, nn faro de potente luz
brillando Pternamente, ma.EÜer el turbulento azotar de
las marPjacfas: Pste faro ha sidoPl amará Jo¡:aquennsdieron
patria, lazo de unión entre ·
laa generaciones que se desmoronan en el polvo, y las
que surgen con plétora de
''1
s&amp;via; y e1:1te faro aca.ba de
lanzar hoy, en f'I octogésimo
sexto anivereario de nuestra.
1iberación social y política,
sus más vivos y potentes
resplandores.
El entusiasmo popular, co•
mo impetuosa corriente de
eguas viv-as, se ha desbordado por donde quiera, conmovedor é incontrarrestable.
Ho11do ennsuelocausa este
'!I
desbordamiento porque eR
augurio de una solidaridañ
nacional,cada día más segura.
y quP se erguirá omnipotente y firme ante todos los conflictos, ante todas las adversidades, ante todos los peligros.
Pero procedamos á hacer
una breve reeefia de las fies11
tas nacionales, á la cual
acompañen las fotografías
1
tomadas de las principales
escenas. No llegaremos tan
á tiempo ante nuestros lecj¡
tores, que no tengan éstos
,1
una noción general de los
ff"stejos, proporcionada por
11
El Imparcial, pero ni con la
índole de nuestro semanario
cuadra la información inmediata. ni pretendemos hacPr
de este art.ículo una serie dP.
:I,\:[' l["c
.. 11,.
notas áridas, sino un reflejf)
; 11'
de nue¡;:tras impresionec:: eu
;1•111
estos días de general regocijo.

1

•••

,

jllil

La campana de la Independencia, esa sagrada reliquia trasladada :i. la Capital
desdP. el humilde campanario de la parroquia de Dolores, donde congregó á los primeros mártires de nuestra autonomía, vino á dar un to·
que de novedad conmovedora á. las celebraciones cívicas
y un impulso poderoso al entusiasmo espectante de las
masas.
Conocidas son de nuestros lectores las diversas etapas
que precedieron á la instalación definitiva del esquilón
San José. y no nos detendremos por ende á enumerar•
las, dPl'lcribienrlo Fólo la entusiasta y espléndida instalación. ~H-~ i-i PFta fn é la ceremonia capital de las fiestas,
algo la pn•cedi6, sin embargo, que merece mencionarse,
y vamos á. dedicar unas líneas :í la J ura de Bandera, ceremonia la más conmovedora, sin duda, en el seno de
nuestro ej é rcito, y que se efectuó el 14 en la mañana en
el Paseo de la R eforma, y en atención á que los Batallones 21 y 26 de infantería, habían cumplido los diez años
que la Ordenanza previene nara e! P':IO dt:' ~u l'~T'.1e~.
:~ '3P1 ;nb:11:.:-0 ue ,vs oaca,lones citados, cnncurrió á. la
sedición de Guerrero y á los disturbios de Papantla,

A las 8 a. m . del día indicado, los expresados Batallones y }os R t&gt;giruientos 1 y 2, ordenár&lt;;&gt;nse en l.ínea desplegada.en el Pabeo, encontrándose R~t muchoa _Jefes y oficiales que iban á acompañar al Primer Magistrado de
la Nación. Bi:it~, dt&gt; gran uniforme, pr.esentósa en carrua•
je abierto· acompañábanlo el Secretano de la Guerra y el
General Escobedo, invitado especialmente para el acto,
en el mismo carruaje. y s~guíanlo en coche, los Señores
Generales Mena y \"élez, escoltándolo el Estado Mayor.
Llegada la Comitiva frente al 21 Batallón, los personajes indicados apt&gt;áron~e de ens carrudjes. El Sr. Gral. Gueto Jefe del Batallón, dt&gt;spidió la bantlf&gt;ra usa~a y en seguida entregóse la nueva al Sr. Gral. Díaz. Esba, conforme á nuevo decreto, es cuadrada y de n·o v~nta centímetros por lado, de et&gt;da y con ~l. e~cudo me?' 1cano. A 1_empuñarla t-1 Sr. Gral. Diaz, dmg10 á los Jefe~ y oficia_les
una vibrantt:a y hermosa alocución, y en seguida se hizo

,.'

locóse en el centro el esquilón, ornado con ampl:a corona
de laurel dorado, circundáudolo un sol, que.descansab:a
sobre un baz de banderas tricolores. Custodiaba la reliquia una divisiór. al mando del Sr. General Alonso Flores, algunos de c!lyos.cuerpos for~~ron vallaE:n todas las
calles que recornó lammensa comitiva: .i\vemd~,Juá-rez,
San Francisco Plateros, Mercaderes y D1putac10n, para
llegará Palaci~, donde los grupos 8? y 9? se habían ya
instalado.
E1 acto oficial se afectu6 en una hermo~~ plataforma,
adornada muy ábilmente. Ocuparon los s1t10s de honor
el S:-. Presidente, sus ministros, y algunos otr0s personajes y llegado el carro alegórico y asegurada ta campana po'r elgarfiode la grúa que debíf!, l_evantarla, ~! Sr. General Rocha Presidente de la commón que traJo !acampana oe Dol'ores, dirigió al primer Magistr3:do .una opJrtuna alocución haciendo laenirega de 1a reilqma, alocución á que el Sr. Presidente
respondió con breves pero
expresivas frases, mRnifestando que año por año, !acampana será tocada para recordar la amada vo;;, que congregó á. los patriot.as en rededor del lábaro de la independencia.
Procedióse en sf&gt;gnida. á
izar la campana, maniobra
que por diversas circ1rnstan•
cías fué laboriosa, y durante
la cual las bandas mi l:tareH
tocaron varias piezas oídas
con entusiasmo por el in.¡
menso gentío que había in vadido la plaza de la Consti•
tuci6n.
Cnando terminó la inEitalación de la campana. soltáronse innumerables palomas
con divisas y empezó el desfile de las tropas.
Las calles P,Or donde se
efectuó el desfile, estaban
brillantemente adornadas, y
las ae.ñoritas, aglomPradas en
los balcones, arrojaban al
paso de la Comitiva conjelli
y serpentinas.*

'

l

••

El día 15, á las nueve y
treinta minutos de la mañana, abrió sus puertas el Sa•
lón de Embajadores tlel Pa•
lacio Nacional, y el Sr. Presidente de la República,
acompañado de sus Mi nis•
tros, recibió á los altos Jefes
del Ejér:::ito y á. la numerosa
oficialidad. Incontables fPlicitacionee fueron dirigidM
en ese día a: respetable Jeflfde la República y t.al fué la
solemnidad capital de la nul•
fiana.
Por la tarde, en el ,1Eder
Jai,)) efectuóse una lucida
fiesta en honor del Ani versario de la Ind~pendencia,
á la cual asistió la co11cu•
rrencía más selecta, pree:i•
dida por hermosísimas reinas, que adjudicaron pre•
mios á los pelotaris vencedores .
Por la noche, Pl entusiasmo popular era indescriptible; numerosos edificios estaban iluminados, y la inm""nsa Plaza de la Constitu·
ción y los frentes de Cate•
dral y de Palacio, estaban
adnrnados con gusto.
El Zócalo, mm1trnba una
iluminación del todo nneva, consistente en estrellas
mnlticolores, portadas y arcos con haces de luz. A las
10 de la nocht&gt; . reuniéron!l-e
en la Avenida Juárez más de
dos mil hombrPs de las clases trabajadoras, los cua'es
11
"1'11' !,. '
i
recorrierron la A venida con
11iilllillillit!.U\\t:ll·'~·:l¡¡¡,--~-"'-""""""'"k/\l~,..,.~__,
antorchas, faroles y estandartes, llegando cerca de las
once á un extremo de PalaLA CAMPANA DX LA INDEPENDENCIA.
cio. La multitud que seagriluna descarga general. El Sr. Presidente pas6 después an- paba en la Plaza de la Constitución era enorme .
.A las once de la noche apareció en el balcón principal
te el 26 Batallón, y con palabras no menos entusiastas y
hermüsas, hizo la entrega de la otra bandera, regresan- de Palacio el Sr. Presidente, acompañado de sus St&gt;cret:1rios de Estado y una. C,omisión del Ayuntamiento. Coinn
do luego con sus acompaña~tes al Palacio Nacional.
por ensalmo cesaron los rumores de la inmensa multitud,
*
* la glorieta de Colón la or- y el Sr. Gral. Díaz, tremolando la bandera nacional, hi•
Tenninábase entre tan~o*en
ganizacion de la comitiva que debía desfilar con la Cam- zo sonar el histórico bronce, sonido al cual signieron 1111vias pirotécnicas, rloboa y repique general, dieemináu~
pana de la Independencia por la Avenida Juárez.
Componíase tal comitiva, d~ 7 grupos con diversos dose después por las calles la multitud entusiasmada.
distintivos, estando representados los Estados de la ReEl 16, última etapa de los***
festejos patrios, inició la !l-epública por numerosas comisiones. Iban además algunos
otros grupos y gremios, y entre el sexto y sétimo, roda• rie de sus actos de regocijo con el desfile por nuestra prin·
ba el carro alegórico, tirado por seis caballos ingleses de cipal.Avenida, de los gremios y Comisiones quf', pn-cf'la más hermosa estampa, guiados por tres jockeys que diendo al Sr. Presidente dela República, 4 sue: Mini~tros
cabalgaban en los tres caballos de la izquierda. El carro y á otros personajes, se dirigieron á. la Gl9rieta Central
era de un primoroso efecto, con ruedas y lanza cubiertas de la Alameda.
En la glorieta central habíase levantado un elPgante
d&lt;&gt; C'""O !!evando al frente el heráldico escudo de México
entre vistosos tro1eos ue guo:m.:., :.in'J .:!e !oe .cuales .estaba pabellón, donde la comitiva se instaló, ocupando los siformado con el cañón que usó el Padre de 1a ?aur1:1.. Ce - tios de honor el Presidente y sus Ministros, y comenzl).-

1

SEPTIEll!BRE,

17H

EL MUNDO.

la solemnidad con la obertura de Semíramis, á la cual sila lectura ~el acta de la Independencia. Después el
Sr. Lic. Emeterio. de l3: Garza pronunció un hermoso dis•
curso, que á contrnuac1ón de estas notas reproducimos
y concluid? el cual, subió á la tribuna el Sr. Enrique Pé:
rez Valencia.
Te.rminada la solemnidad, retirüse de la Alameda el Sr.
P residente Y comenzó el desfile del ejército con el Ju.
cimiento de costumbre por las principalea 'calles, hermosamente adornadas. Durante él eleváronse numerosos globos.
Por 1~ noche iluminát?n~e los. edificios públicos y muc~10s pnva~os, Y el mov1m1ent.~ en. 1~ principales arterias fué am~~do, hasta que lo 1mp1d1ó una lluvia molesta, no penmt1endo que se quemaran los fuegos artificiales
que había preparados, los cuales se traJ.isfirierou hasta la
noche de hoy,
Como nv~as complementarias debemos hablar de la
Pntrega oficial de las está~uM de Chihuahua, hecha en el
Paseo de la Reforma el dia 15 por la mañana al H. Ayun•
tamiento, por los delegados del Estado antes dicho.
Son estas estátuas las de los heróicos generales Esteban
Coronado y Manuel Ojinaga.
Al hacerse la entrega, el Sr. Jesús Valenznela uno de
los delt&gt;gados, pronunció nn elocuente discurso. '
El 10 co_mo es costumbreabriéronse las cámaras1 leyen·
do el !4r. Gral. Díaz su mensaje presidehcial.
El 17 en la mañana, efectuósP- en la glorieta central de
la Alameda _una conmovedora fiesta infantil costeada por
el Ayunta~!ento y en la cual respetables damas repartieron á los ~n~os ahí congregado!! numerosos juguetes.
Corno ultima nota, hablaremos del premio obtenido
~ r La Esmeralda merced á s~1 adorno floral. Este premm dt&gt;cretado por el.ay~ntam1ent? al edificio mejor adornado de nuestra pl'lnc1pal Avemda, era de cien pesos.
Una de las fotografías que pnblicamos representa á La
Esmeralda con su adorno tan sencillo como elegante. La
verdad es que á. ese palacio, como las hermosas muchacha.s, bástale.s un lazo1 un ramillete de flores, para triunfar. En su esbeltez lleva su victoria.
~as di versas demar~aciones celebraron con varios festeJos la conm~~uorac1ón nacional 1 figurando en I ugar
prefe~en~e vanos es.pectáculos. En las hermosas villas
del Distrito el entusiasmo no fué menor que en la capi~I. Los A.ynntan~ie?tos con el concurso de los vecinos
diero.n mucho lucurnento á las fiesta:-1.
'
DeJan estas muy gratos recuerdos y halagadoras esperanzas. Pueda el a~o que viene hallarnos en estado de
progreso y prosper1~ad tales, que el lucimiento con que
celebremos las patrias ~on~emoraciones, deje un eco en
los anales de nuestra historia.
í UÍÓ

1

•

1896.

DISCURSO
PRONUNCIADO

POR EL

SR. LIC.
16 DE

LA MAS°AN A DEL

EMETERlO DE LA GARZA (JR.)
8EP'l'lEMBRE IJE

1896,

[Fragmento.]

Había comenzado la obra de reconstrucción en el gran
taller de la humanidad.
Era uec_esario destruir el mundo y reedificarlo después,
pero reedJficarlo con bases muy profundas y muy sólidas,
amplias Y esbeltas arquerías para respirar el aire liremente y dar paso á la luz del sol, con cristales muy
claros .Y n:iuy t1·ansparentes para verá. Dios, y estar en
comumcac16n eterna con El.
Rousseau había presentado ei,te proyecto y lo apoyaba con ~dc:nirable filosofía: (&lt;En lo de adelante habrá
una ~sociac1ón que defie11da y proteja con toda la fuerza
comun la persona y los bienes de cada abociado y por lo
~ual ~da uno, uniéndose á. todos, no obedezca' má.s que
a. sf ~ismo y quede tau libre como antes ......... u
la idea fu é aceptada con entusiasmo-di.stribuyóse el

bª

BALCÓN

CE!'JTRAL DE l'.\LACIO- iSS'.l'ALACIÓN DE LA CA)1PANA .

tr.abajo-cada quien tomó su puesto-la empresa era titán_u:~a,-heroes y mártires de la libertnd, lt s obreros, participaban de una naturaleza divina y_ hnmana.
El mismo Rousaeati se encargaba de !a propaganda y la
bacía verdadnamente sugestiva minando las tradiciones
d.el pasado. Volt~ire venía desPués á convencerse y á he.r!r: porque Voltaire era un sátiro-sepulturero que ten fa
siempre un sudario grotesco para envolver á sus victimas y una carcajada s11ngrienta para deFgarrar el Yelo y
ofrecerles el desprecio universal. Sucedió entonce1:1 que
l\;irabe!\u aprovechándose del entusiaF1mo general convierte la ..á..samblea constituyente en tribuna de la Frau•

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CA.RRRO ALEGÓRICO QUE CONDUJO LA. CAMPA.NA AL PALACIO NACIONAL.

+

cia, y d1;1 pie !:'obre la revolución de 93, soberbio dl\"ino
como ju:;t.icia del ciem, desencadena una tempest~d de ra~
yos. Y aqut-1 In~ trt-s hombrea hicieron rodar en el abis•
~o al siglo X YIII, que :riervioso, agitado, epiléptico. 1:-xp1ra.ba ya entre sacudimientos y convulsiones terribles.
Diríase que la humanidad entra'Ja en·a¡;,onía.
Era el _m omento épico.
Y como .Para despertar al Universo y que los astros
fnFsen tf&gt;stigos de esa gran batalla que iban á librar ld.
idea y la .fuerza, rle cuando 1;1n cuando veíase cruzar en
aquellas noches fantástícamente tenebrosas el Angel de
la .Libertad, que batiel:!do sus alas como par{&gt;adeos de lummorn estrella, anunciaba al mnndn el adveniL,iento del
1111Pvo siglo y con él la resuneccióu de los pueblos.
Trt&gt;S !,oml;&gt;res también presentaron la idea de la libertad t-11 América: Waflliington ell t-l .Norte Bolívar en el
Sur. Hidalgo en l\Iéxico.
'
l.i-lorinioa página de una his_toria de la humanidad escribi~:run con sn l"angre los héroes de nuestra Independenc1~. A I lee1: l-11 en ella ia vida de esta gran Nación,
st1s trrnnfos df.Jan en la mente nn rt'guero de luz verdad~ra vfa !actea centellante de preciosos rf&gt;ccerdo;, que fas
cina y deslumbra como en irnestras noches primaverales, t!l hümed0 ciPlo r(,ciado con sus gotafi de luz.
Hidalgo e1a un predestinadn.
Su mi1:dón era diyiJia.
Vivo, su bandera fué una imagen; muerto, sus restos
se veneran en la Catedral.
Hay una dilataci1~m del pe1,~amiento del genio, como
hay un acrecentamiento de vida en el márt.ir. La obra
y la historia de Hidalgo no fneron un accidente sino
un result.ado. El veía y aceptaba el sacrificio, en chihuahna ó en otra parte, pero en lm altares de la patria.
Su alma era una irradiación del espíritu de Dios que no
latía para sí, sino para la patria. Animaba un cuerpo
pero era el de un héroe~ al abandonarlo veía vol\'er :t 1~
conc!encia nacional, y palpitar y conm~ver cada pecho
mexicano. Por eso á su muerte, el pueblo, gloriosamen•
te vencido con Cuauhtémoc, despierta del sueño enervante y cruel á que lo sujetara la Dominací6u sacude
sns miserias, lanza un grito dPsgarrador-era el dolo!' de
trescientos años sofocado dentro del pechn-y en el paroxi&lt;,mo del delirio, vuelve á la :ucha. Fué abnegado 1
fué heróico! fué titánico, fué gigante, hasta que un dfa
d!a de gloria para la patria y de regocijo para la hnina:
mdad, victorioso, enérgico, viril, de pie sobre un trono
que acababa de herir, entona el himno sagrndo de la libertad ......
Hidalg"O, que en Dolores ea la inspiración de Ja Inde~ndencia, en el campo es un héroe, y aboliendo la esclavitud en la encarnación de la libertad: ~orelos, pensador
Y soldado, por sus numerosas y contmuadas victorias
comparable con Napoleón, que instala un Congreso en e'
fragor clel combate; I'llorelos, que en el sitio de Cuautla e

�20

F,L l\fU:-SDO.

180

8EPTfEMBRE,

18\!6.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

abnegado, digno, admirable, tan admirable como~uauhtémoc en el sitio de México. ~ravo, q~e _perdon~u-~o á
]os españ.oles momentos despues de rec1b1r la no1,1c11:1 de
la muerte de 'eu padre, llega á la Divinad c_omo Cnsto,
pidiendo perdón para los que acaban dtt ht:&gt;nrle en el pecho. y el Pueblo Mexicano, nuestros he1 manos 'le aquellos días, orgul1o de la patria, verdaderos soldado! d~ la
libertad el .Pueblo Mexicano, peie~ndo once an,,~, ~m
desvent~josas y terribles circunstanc_1a_s, e&lt;_&gt;n sus lll'ro1~mos sin recompensa, con sus martirios 1gnora~os, ahmentándose con suz; victoria&lt;:i, descansando un d:a cumo
el sol que se oculta trá.a de las nubes, para mostrarse a 1
siguiente más espléndido y hermos':);-tal es la guerra de

la Independencia mexicana; es el triunfo que nos entusiasma es la patiria1 sublime amor que hace de todas las
voces ~na plegaria y de todos Jos_cora.zou~s una ah~a; es
la historia de nuestros padres: h1stqrrn digna de DLOs y
de la humanidad.........
1
y hoy que el pueblo, ébrio de gloria, ~oOre el pedesta
de Sl:!S victorias, se conmueve al descubrir su pecho ll~no
de cicatrices y de luz; hoy qne los manes de l?s ~1~roes
de la Independencia flotan á f!U~stro derredo.~, mvis1_b;es
como Dios iJt!ro como El be.nd1c1endo á s1:3-s l111os-qms~era dará mi voz notas tristísimas de nu~erere y alegrias
radiantes de felicidad, algo sagrado y queJumbroso, corno
plt&gt;garias y lágrimas pardo llevar á su ~u~ba; Y algo t;spléndido, como lo inmortal, como lo dt vmo, para resistir á su apoteósis. .
..
Sí; la sangre, la vida, el martmo, todo; pero la Independencia estaba hecha.
.
El viento inpregnado de nuestras queJas al cruzar Jos
campos incendiados había arrast,rado la~ llamas devoradoras y llevándolas alto, mu~ ~lto, amenazan prt:nder
fuego á los cielos clamando justicia; con Ja sangre de nues •
tros padtes se había formado en las fronteTAs una línea
divisoria humeante sensible; las lágrimas de nuQstraa
madres habían regado las callea de la c~uda_d¡ el bog11or
abandonado estaba frío, frío como la m1ser1a, como . la
muerte, como los gritos del dolor; por cadapedazo&lt;1:e.tierra se había entregado un miembro de nuet:tra fam1ha Y
tantos y tan queridos han muerto1 que ~ste euelo es un
gran cementerio donde repo13an las cenizas y los r~stos
de nuestros padrea, y no puede pisarlo ya el extranJero,
porque la tierra sagrada no se profana.........
.
Suficientemente hombres para vencer al más valtente Y
agllerrido de lo~ conqnistadores, en lo de adelant~ seríamos
suficientemente soberanos para hacernos respetar ..... .
Entonces pudo observarse uno de esos fen61'?enos que
preocupan al pensador y merecen toda la atención del eoci61ogo.
.
• b
Habfamos hecho una Independenc1a-per~ necesit'.1 .amos sentirnos independientes, faltaba la ltbertad c1v1I.
Podíamos ir libremente de uno á. otro extrem? ~el~ pa•
tria, sí; pero dentro del pecho el alma no pod1a ir libremente de uno á otro extremo de sus ~eseos, el _pensa•
miento no podía aletearen toda la ex~ns1ón del honz~:mte.
Fal~aba la independencia de la idea, .fal~aba la mdependencia de la c0nciencia. Era nece1mr10 hb~rtar al ~ora~ón del fanatismo, libertar al c~rebro ~e la 1gnor~ncia,
quitar del pecho el terror fantástico del tnfieruo é inculcarle el sent,imiento honrado del deber.
y empezó de nuevo la lucha, espléndida, gloriosa, adorable.
Se peleaba con la fuerza de la razón, no con la razón de
la foerza. Las inteligencias brillab.an a! chocar, el fragor
de los combates producía luz, la victoria, luz 1 más luz.

PAGINA ..JAPONESA
,

I...::AKi:;;MONO.

ASPE(.T.J DE LA PLAZA DE LA CONS'l'ITUCIÓN DURANTE EL ASCENSO IJE LAP,AML'AN.A,

El Estado aparecía como el Júpiter olímpico de la épo•
ca homérica, sujetando al trono y lanzando rayos.
s~ abrió la Escuela, se imprimió el libro, se fundó el
periódico se abandonó la espada por la pluma, Y allí donde babfa ~n guerrero surgió el Legis_lad9r. ~l com~ate
era precioso: no ya ejército contra eJércno1 s1.no la idea
contra la idea 1 el campo de batalla no era el ~e Marte,
sino el Parlamento; no vencía el más f~erte, sino el que
razonaba mejor, y sabios, :filósofos y tribunos fue~on los
hNc,es de esta segunda guerra de Independencia: LA
REF0R~1A

,--------=----------7

::::

LA

ES)[ERA.LDA.-PREYIADA

POR su

ADORNO FLORAL

.

y cuando se necesitó que la fuerza apoyara á la idea,
"" iba á la guerra, DO con el placer estúpido de m~ta~ ~or
oficio, 8 ino con el ~o1'le obJeto de salv:ar u_n prrncipto,
para defender una idea, la Indepenenc1a misma amenazada qnizá.
.
.
El ejército no era el Dios Mitol6g1co de r!1-b1_a brutal,
eino el ciudadano viril peleando por la Republica. Después de cada comba,e el vencedor no se entregaba al .1;1aueo y al pillaje, no obtenía un ped!-\zo de t1err~, !'l!]O
q
que enseñaba un prrnc1p10,
promulgaba una Ley.
Hubo enCUl.!ntro~ de inteligencias titánicos, en que despuésdernucho discutir y pensarlo más, el resultado era
magnífico: la Const~tuciónde
57, la desamortización, las
leyes de Reforma con su libertad de cultos, separación
de la Iglesia y del Estado,
matrimonio civil, sufragio libre ....
Asíadquirióel pueblo libre
la conciencia de su libertad.
:El primer periodo de la guerra nos devolvió la patri.1, el
segundo la conciencia.
Cayó el conquistador á loa
golpes de la fuerza, y la fábula á loa golpes de la inteligencia, y ahora ni el hombre
tiembla al chasquido del látigo, porque libre, no tiene
dueño, ni el alma tiembla al
oír el trueno del tempeetuoso cielo1 porque honrada y
limpia, no teme al cielo.
Rijo del pueblo-educado
en su amor y para su amor
-hnblar del pueblo y con el
pueblo será siempre mi eterna ambición, hoy que he sido el elegido para venirá. recordar sus triunfos, transfigurado con su aliento, en presencia detenta gloda, yo puedo dirigirme desde la tribuna más liberal de América á
la tribuna más liberal de
Europa y decir que no fué la
forma Republicana la causa
de nuestras gue1·ras, como
asegurará. Afr. Tb iers en el
Parlamento F1ancés al contestar el discurso del Trono.
No; la guerra se ha hecho en
México para alcanzar la InEN LAS FIESTAS DE LA PATRIA. dependencia, para reivindi-

car una raza altiva y viril, bárbaramente conq~ietada.
a probar al Mundo que somos y sabemos ser hbres.
paÉ:idalgo tenía todas las condiciones de un ve~ced.d'
debía vencer y venció. Venció con el alma c~nqu1stan .º
adictos venció con la palabra propagando la idea, venci6
con la ~spada en Granaditas y en el Monte de la_s Crucee;
venció por sí mismo: Moreha le abre las pue1tas é. s,u
presencia venció la desgracia: su encuentro con fl1eJ1
en el Pue;1te de Calderon, no fué un desastre; su. el'tOll
tiene destellos de heroísmo desesperant~, venció en el
martirio-la alegría del verdugo dura el 1!1stante en ~oe
brilla su pufial, su recompensa es el salario; per~ Id, g Oria de Hidalgo es eterna; su recompensa1 la gratltu n&amp;cional.
.
h omenaJe
· a¡ progreso, ¡·oeUna palabra más de um6ntificación del pasado.
b
h
La Representación nacional decretaba no a mue. O
aún que el 30 de Julio sería día de luto para la pa~ria,
dando así forma ó. los pesares y dolores del pueblo,¿
cuando la Urna que contiene los restos de los héroe!Junuestra Independencia pasaba por las calles de la t" rro,.
tada ciudad y temblando de amor Y de respeto ni aria&amp;
dilhiba~os y escucbábase el eco de nueatr~s P
impregnando de religiosas armonías los ho;izo~:sni: 1
patria. hubo un 1nornento de profundo é l'?P
b.
,}encio: la tristeza de l~Rep~iJlica cubrió ~u cielo, s_E~:o6
un parént.esi 8 en su vida agitada Y nerviosa, Y e1 . en•
1
Soñador, abrió las puertas de. su augusto Temdeºils
in·
tre loa coros de sus campanarios Y las nub~a
r imi•
ciensos colocó la sagrada Ur.ua en pr~fereni~ lugbrió 101
tando á la pompa y solernmdad .~on que ios a e mo-cieios y &lt;:ientó á la diestra á su b110 que acabatia: d de la
rir en u~a cruz }Jroclamando la ludepedendencia
humanidad.
.
. deseada. Ya
Oh! Realización del supremo idea 1, um 6 n d nden..
no somos liberales ni conservadores; a~t¡~aln :feen 8U
cia somos Mexicanos. Somos la Repub ;,ca q t a tWD·
avance hacia el progreso, al pasar Ll;ente a vues r
ba se detiene, se descubre, be arrodilla_- oramo!C) de la
Ha llegado de nuevo el momento épico, pero
guerra, sino de la paz.
. •¡ d las coa·
Hilos de plata doran las fronteras as1m1 ~n ºu dad.e&amp;
tumbres, el idioma, distribuyendo el tra~aJO~I ~:bell6n
flotantes se balancean en el ma~, ondean ° el va or. El
mexicano, y burlándos_e de sus iras en alas d del roun""
pensamiento se comunica de uno á. otr~ exte! O voz va ,
doen el tiempo suficiente para enunciarº: a ·ao De&amp;1
largaa distancias chn la rapidéz de _su propia_
gllno01ergfas.
de lejos se distinguen las alta~ ch1mene~s
sa ciudad que convida al trabaJo, reparti:n r!~tea EaNacionales y extranjeros, todos herman()is~ di e fo,wamOI
tados, todos habitantes de la .Magna vit.as, rodnctoe y
el gran Mercado, en qut: ofrecemos 1;1ue~tr~s al :Mundo.
saciamos nuestras necesidades. Méx1co¿_nvi_t en tieropo8
á la Exposición U ni versal, Y corno la
rftrar la Gran
de su antiguo explendor se prepara á ce e
Olimpiada del Trabaj,o. .
.
.
trabajador&amp;,
Bendita flea la Repubhca mexicana, hbre,
inteligente!

egd

st

dª1~
.f
if

.
.
l'd
d á un mendigo; uno
·Un buen prntor
da inmorta
I a
malo ridiculisa á un emperador,
LEON ÜAUDET-

- ..
el derecho de
Los optimista~ son los úmcos que tienen
persuadir y de conducirá los hombres.
MELCHOR DE VoGUR-

Mis males olvidé. Dnlces acordes
Quise arrancar del arpa de otrQS días
Y, al no ver retnrnar miq ilusiones,
Sintió mi corazón glacial tristeza
F.\•ocando el recuerdo dP esa noche,
Como debe sentirla el árbol seco
Mirando quP, al volver ias estaciones,
No renacen jamás sobre sns ramas
Los capullos fragantes de las flores
Qne le arrancó de entre sus verdes hojas
El soplo de otoñales aquilónes.
J ULUN DEL CASA L.

JiasLiada de reinar con la hermosura
·Que te dió el cielo, por nativo dote,
]'t"diste al arta flll pott=&gt;nte auxilio
Para sentir E'I anhelado goce
·
De ostentar la hermosura de las hijas
Del país de lns ancbos quitasoles
]'intados de doradas mariposas
Revoloteando entre azulinas flores.
B0rrando de tu faz el fondo níveo
Hiciflt.e qne adq:iiriera los colores
l'álidoa de los rayos de la luna,
Cnando atraviesan los sonoros bosques
De flexibles bambúes. Tus mejillas
Pintaste con el tinte que se esconde
En el rojo cinabrio. Perfumaste
De almizcle conservado en negro cofre
·Tus formas \'irginales. Con obscura
Pluma de golondrina puesta al borde
De ardiente pebetero, prolongaste
De tus cpjas el arco. Acomodóse
Tu cuerpo erguido en amarilla estera
Y, ante el espejo oval, moutado en cobre 1
Recogiete el raudal de tus cabellos
Con ag-ujas de oro y blancas flores.
Ornada tu belleza primitiva
Por diestra mano, con ext-rafios dones,
Sumergi!'te tus miembros en el traje
De seda japonesa. Era de corte
Imperial. Ostentaba ante loa oj,Js
:El azul de brillantes gradaciones
Que tiene &lt;'.I cielo de la hermosa Yedo1
El rojo que la luz deja en los bordea
Del raudo Kisogawa y la blancm:a
Jaspeada de fulgentes tornasoles
Que, á los granos de arroz en las espigas,
Presta el sol con sus ígneos resplandores.
Recamaban tu regia vestidura
CigüeñaR, mariposas y dragones
Hechos con ánreos hilos. En tu busto
Ajustado por anchos cefiidores
De crespón, amarillos criQantemos
·Tu sierva colocó. Cogiendo entonces
El abanico de marfil c::tlado
Y plumas de avestruz, á. los fulgores
De encendidas arañas venecianas,
Mostraste tu hermosura en los salones,
Inundando de férvida alegría
El alma de los tristes sofiadores.
¡Cuán seductora estabas! ¡No más bella
-Surgió la Emperatriz de los nifonea
En las pagodas de la santa Kióto
O en la fiesta brillante de las flores!
Jamás ante una imagen tan be~moaa
Quemaron los divinos sacerdotes
-Granos de incienso en el robusto lomo
De un elefaute cincelado en bronce
Por hábtl escultor! ¡El Yoshivara
En su recinto no albergó una noche
Belleza que pudiera disputarle
El lauro á tu belleza! ¡En loa jarrones,
Biombos, platos, estuches y abanicos 1
No trazaron los cli!sicoa pintores
Figura femenina que 1eunier~
'Tal número de hermosas perfecciones!

CRISANTEMA.
Abatieron los faü=anes
Su vuelo sobre la sel va,
Se entrecerraron los lotos
En la arenorn ribera
Y á través de los bambúes
Ascendió pausada y régia,
Entre brumas argentadas,
La pálida luna llena
Cnando cayeron los remos
De la barca japonesa,
Rurgió el daimio y se e!&gt;cucharon
Vibradoras estridencias;
Choques de címbalos aúreos
Y de las cítaras negras
E¡itre las notas, arru ll os
De amorosa cantinela.
Caviloso el rlaimio y triste,
Su ancho abanico despliega
Que á. loa rayos de la luna
Como un astro reverbera;
Al palacio de los tréboles
Tiende sn mirada inquieta;
Pero nada ven sus ojos
Y en vano sus ansias vuelan;
Ha tiempo 1ue los faisanes
Se escondieron en la selva
Y que plegaron sus cálices
Loa lotos en la ribera;
¡Ha tiempo que ya no existe
Su adorada Crisantema!
Los lirios del Tokai'do
En los tibores se secan
Y mientras que los perfumes
En el pebetero ondean,
Ex:tendido bajo el ala
Gigante de una Quimera,
El dairoio le pide al 6pio
Consueles á su triPteza ........ .
Dejad que el PUtil veneno
Arda i nflarnanrlo 1311P venas,
Y que evoque la memoria
De sus alegrías muertas!
Que la vida se apresura
Y que la muerte se 1:ega?
Ya lo eabe el triste daimio!. ....... .
No veis qne cuando despierta
Da loa éxtasis do vaga
Sn adorada Cri8antema,
l\fPlancó!ico y sombrío
Fiji-\ su vii,ta sert&gt;na
1&lt;:11 un ataúd de eándalo
Y en un sudario de seda?

ENVÍO

Viendo así retratada tu hermosura,

JOSÉ JUAN TABLADA.

TRES LEYENDAS RUSTICAS.
I
Esto me lo contó, filegún creo, la señora Ciruela:
icLos duendes, espíritus malignos, se complacen en in$
-traducirse en las casas aisladas, en el campo, sobre todo
bajo la forma de utensilios domésticos, de marmitas:
principalmente.
«En general, todo el mundo desconfía de las tales marmitas. Pero cuando alguien quiere cocer en ellas alguna
cosa, ae vuelven duendes, que se escapan haciendo mueCa!l1 mientras que el agua que estaba dentro se derrama
sobre el fuego, y lo apaga.»

II
EatCJ lo he leído primeramente en un libro muy nota

comprobar que es, en efecto, una creencia muy general
entre los campesinos:
1&lt;La noche dE: A.ño Nuevo, ~a-"ta gritar en un paraje aislado: ¡Gamban-nindo-ototo-ghi,ou! para ver aparecer inmediatamente una mano velluda en las tinieblas.n

rn:
Tomado del mismo libro:
. «Cie~ noche de invierno, los gatos celebran, en algun
Jardín aislado, una gran asamblea, que se termina con
una ronda general f la luz de la luna.1,
Viene en seguida ésta cláusulaadorable, que recomiendo
á. todos loa que se preocupan de averiguar el miatenoso
encanto de los gatos:
-Para ser admilid.o en e.st.a reuni6n, todo gato debe procurarse unfichú 6 un paii.uelo de seda con que cubrirse la cabeza,

para baüar.

4

ble y muy poco conocido en el Japón; después he-podido
PIERRE Lo-r1.

181

�20

EL MUNDO.

182

@:uentos de anfiteatro.
UN ENSUEÑO.

...... Sobre nna plancha desocupad.a ardía un velón sostenido t&gt;n las fauces earc~sticas de un cráneo de mandíbulas dislocadae ;junto, la indispen~able cafetera humeaba
y aquel aroma penetrante de la mfusión se eEJ?arcía en
sutiles copos por las anchurosas bóvedas del recinto. La
noche era dolorosamente obscura, densos cortinajes de
mfülinas opacas se extendían sobre la superficie dP. la
tierra, como Ja11 alas de un coloP.al murciélago y_ la humedad rle un:t lluvia fría y monótona se columpiaba en
brazo~ d@l viento, penetrando al an6teatro en bocanadas
glaciales; t-0caba á sn fin la tem1;&gt;estad y. como _ll.ltimas
manifPstaciones del fenómeno, brillaban alternat1vamPnte en opureta!! regiones del-cielo algunos relámpagos vio:
láceos. La noche era dolorosamente obscura y apennR si
ee atrevían á. pestailear tímidamente algunas estrellas
pálidas en los gironee de firmamento despejado.
LatPralmente alumbr:lda
por la ins11.l1Ciente lnz del velón, la cara del estudiante te·
nía una expresión cruelmente triste; Pra pálido, con el'la
palidez de I as cosas largo
tiempo encerradas en la obf:curidad, alto v delgado como
los trovadores de las leyendas alemanRfl v contribuía á
darle su exprPsión tt"istemPnte doloro1&gt;a la mirada febril
de su~ ojoR profundamente
claros. Lefa attmtament;P nn
enorme volúmen y dejaba
v_agar pnr11us lahios una snn•
risa amarga y fina. sonrisa
TerdaderamPnte delicada: FlU
mano acPrcaba á los labios
una taza que cPrca de la cafptera. SP. encontraba, ó iba á
oprimir ¡::,ni;: EiienPs inclinadas
sobre el lihro. Leía atentamentP: 11TodaJll laR caueaR que
debi1itan el organi!nno, favorecen el drflarrollo de la tuberculoP:ifl: entre las m!is potentes debemos citar: la rnii;ieria, Pl exc~so de trabajo,
físico ó irit.electual, y las pasiones tristes. n
11La tisis eR más común en
las clases misera bles y en
los C(!nvPntos y colegios ...... )&gt;
Y él, al leerlo asf, eentfa cor~r por sus labios todo el
acíbar de sn vida SAOmbroeamente neno~a, miraba coner loFI días de su infancia
arrullados por 1a más cruPl
de las madres: la pobreza: él
nunca había tenido caricias
ni jueueteFI, jamás había si•
do nifio. siempre aberTeojado por la nrcPsidad, débil v
enfermizo, había llegado ·á.
cursar los años superiorPs de
su carrera sin ver modificarFIP sn o~niAmo endeble, había llegado á ser hombre casi, fliempre arrebatado por
unaimaiinación malea na l)Or
lo voladora. siempre triste,
siempre lúgubrement.e ensombrecido por el tedio que
le rofa el alma.
1,La tuberculosis es más común en los jóvenes11 ( decía el
libro) 11su desarrollo está favorecido por el trabajo intelectm1.l.. .. y las pasiones tristee11 El deletreaba estas fraees con esa extrafia delectación cor. que catan los bebe·
dores de líquidos amargos;
das pasiones tristes ..... . ,1 y al
lleg-ar á. esta frase, como parvada de palomas blancas, cayeron sobre la bóveda las doce campanadas que nacidas en las sombras, anunciaban
la media noche.

su mente. De pronto, evocada por el desgarr~dor wito. de
sus recuerdos, surgió de las nieblas de su 1magmac1ón
una. figura luminosamente hermosa: _1era ~lla, s~, era ella!
y no había cambiado en nada su act1tu~ des~enosa y dominadora· animaba su rostro lleno de diafan1dades blan•
cas la mi~ma sonri&amp;a adorabÍemente altiva: ¡era ella! ¡la
ete~na impasible! ¡Ella, con toda la majestad de e~ altivez dominando todavía aquella pobre alma maravillosame~te amorosa y eternamente virgen!
.
La fiebre se manifestaba; el delirio desplegaba, nendo,
sus fantasmagorías palpitantes y crueles; él soñaba, con
las manos oprimiendo aquel cránPo qne parecía estallar1
con el pensamiento hundido en el sombrío abismo de sus
recuerdos; pasaban ante sus ojos cerrados, tod~s los episodios desconsoladores de aquella enortnP pasión abrumadora, tenaz, sin esperanza ......... Ell.a avanzaba len~
tamente al lado del anciano enfermo ...... era muy temprano ...... la calzada desierta ...... la'l est!ltnas recibían
inmóviles los primeros chispazos del sol, que apenas doraba las más altas ramas de los árbol.ta ...... se respiraba
un aire bueno joven ...... que coqueteaba. con las corolas
de las florecill~s humildes del llano .... .. la lejanía nebu ·

Afuera las últimas nubes***
partían volando á. tra"és del
cielo negro, se agitaban temblorosamente las espléndidas constelacioneE engarzadas en el terciopelo op~o del
firmamento¡ ad1::mtro la vacilante luz de la vela, retorciéndose al soplo del aire, enj9ndraba en los rincone@ leja.nos siluetas fugaces que danzaban descompasadnmen •
te; apenas ei aquella claridad mezquina se atrevía á. llegar baflta un cadaver que, allá en la penumbra, perma-necía tendido impasiblemente bajo la dudosa blancura
de una sábana maculada. La cafetera humeaba; el crá.•
neo de mandíbulas di.,locadas, reía sarc:isticamente., sos•
teninendo entre sus fauces, la impotente vela.

••

¡Las pasiones tristes ...... •la miseria ...... exclamó él co•
una entonación desgarradora. ¡Oh, sí, bien triste ...... y
hundiendo la cabeza entre las manos, hundió el pensamiento en el sombrío abismo de sus recuerdos! ¡ Las pasiones tristes, repetía, ¿por qué la conocí, Señor? ¿por
qué la quise? ...... uson la causa más frecuente de la tuberculosis ...... 11 y el fatídico precepto, tenu como las ayes
de_los cementerios, revoloteaba par las oblicuridades de

SEPTIEMBRE,

1896.

20

y la veía ...... Ella, 1Se aceréaba y él permanecía inmóvil,.
mudo, abrumado bajo el peso de aquella adoración in•
mensa, cruel, doloroeame:,nte tenaz ...... la conjunción tuvo lugar bajo aquella techumbre hojosa; él sintió bajo su
frente algo así como el hálito helado del vértigo y, sin•
tiendo obscurecerse su mirada, cerró los ojos; la imagen
de ella se formó entonces en sn retina, con esa degrada•
ción de tintas tenuemente brillantes que orlean ·los ros-t.ros de las vírgenes cristianas; una contracción de infini•
ta amargura externó en su f~ )a magnitud de sus sentimientos dolorosamente reprim1dos ..... y ella, deslumbradora.mente hermosa y sin alma, como las camelias tropicales, no vió en aquel rostro contraído, aino la hueila
vulgar de insorr.nio, y u¡pobre!n se dijo, ((no tiene abrigo
y tendrá. frío .... ... )) y se alejó pausadamente.
So,.;re la arena que pavimentaba la calzada, arena húmeda aún por el aliento de la noche, 'l nedaron marcadas
las huellas pequeñas y ümétricas de los pas?s, huella:-J
que conducían directamente, como el pensamiento de él,
basta aquella figura esbelta, abrumadoramente adorable
que manchaba, con su cortorno claro, la lejanía verde.
obscuro. El, permanecía inmóvil, aparentando una tran
quilid11d que hubiera queri-·
do fue~e rea', la opresión interna lo asfixiaba, sentía en
los ojos al golpeteo de ias lá.·
grimas y, con un moyimiento instintivo y rápido, cayó.
sobre la tierra y depositó con
verdadera veneración un beso largo, larguísimo, tenue y
delicado, sobre aquella arena húmeda aún por el rocío
de la noche, que conservaba
la débil impresión de las pi•
ea das de ella ...... .

•
••

UN RETRATO.
(DE LOS 11MosA.1cos)))

·········································
AN'rll:NOR LESCANO.
Septiembre de 1896.

LOS NIÑOS 'l'RISTF.S ..

losa ...... muchos pájaros ...... y eUtt,... ..• ella, que destacaba
á. lo lejos su ducal silueta, avanzaba lentamente al lado del
anciano enferrtlo.... sí, muchos pájaros .... la maílana, la
mañana fresca, aromada ...... ¡cuántas flores, nueva.e to•
das!. ..... virgencitas ...... y ella; entonces él no eetaba en•
fermo ...... no ...... nunca tosía.............................. ........ .

;;;;,:;;~¡·

..E°~· i~ ·~~~·.;~~:. ~¿b~~ ·~i.
~·;~gl;·i·~·~~~;· ~·i. ~~¡~¡;
permanecía impasible; silencioso testigo, parecía escu•
char atentamente; la luz amarillenta daba á. la sáoana
q,ue lo cubría, el color del mármol viejo. La noche des•
cendía lentamente; arriba volaban brillando las muchedumbres de estrellas temblorosas, las horab de la noche
daban vuelta fatigosamente á la esfera inroenea del cielo;
abajo la tierra dormía.
Sobre la plancha desocupada ardía temblando Urt velón, el cráneo reía en silencio y miraba con ojos va.cías,
ojos llenos de misterio, la pd.lida frente del estud1ante
enfermo; junto de él estaba sentado el ensueilo ... ... ¡Cuánta luz!. ...... ella se acerca ......... no, no debía verlo ........ .
¡pronto, pronto!. .....
El se había ocultado trás el robusto tronco de un eucaliptns, querfa·verla, verla muy de cerca, y llegaba co•
múnmente caando era todavía de noche¡ allí la_esperaba

1896.

¡Pero el niñ?···· .. ! Pues qué ¿la risa no nace de sus labios? ¿no se hizo pa~a ellos·/ Pues qué ¿no son sus voces
las que han de repicar, á modo de argentinas campanitae?
Ellos no comprenden todavía el amor de los padres.
Lo sienten como el calor de un nido nada más. y muchos ni ese calorcito sie!'lten, poque-esta monstruosidad existe-hay padres malos. Están como más desnudos
de todo. Para l~~har CO?, las enfermedades apenas tienen
fuerzas. Para vivir son impotentes si no se les auxilia.
Ningún dafío Q.an hecho y ya han llorado.
EL llanto del chiquitín díchoso es á manera de un
aprendizaje dispuesto por la naturaleza para que se ensefien á desahogar el sufrimiento. Mas el llanto que no
puede salir, ese, q_ue no tiene fuerzas; ese, que va empalideciendo y apagando los ojos del niño pobre enfermo
triste, es el que enternece más intensamente. '
'
Cuando tiene uno. hijos y puede darles lo que necesitan
y lo superfluo y tefilrles de color da rosa la existencia el
encuentro con una de esas criaturas desvalidas nos desprra el alma. Gastamos,. derrochamos, y al salir de una
Juguetería, al entrar al Circo, no ve:nos esos ojos suplicantes de los niños tris~es.
Para ellos sí son verdaderas fiestas estas de la patria.
Ven el desfile de las tropas, agita la circulación de su
sangre el estruendo de las músicas militares deslumbra
y h.echiza sus miradas e~ esplendor de los c~hetes, y no
olv1dan 1 porque nada tienen que olvidar, no esperan
porqu~ la esper~m~a es desconocida para ellos; pero viven, vibran un mstante. Acaban los fuegos artificiales,
cesa el redoble de loe tambores, y esos ni.üos tristes
vuelven á la sombra con el único amigo que Dios les ha.
deparado: con el sueflo.
•¿Verdad que hay .miradas quepidf:n limo~na? Yo percibí una de esas en cierta noche del diez y seis de Septiembre, cuando llovían estrellas de púrpura, y ondulantes
víboras de oro culebreaban en el cielo. Era la de una mujer, casi de un cada ver, que iba cargando á una criaturita como de seis meses. l:I cada ver de su marido se había quedado á obscuras en la casa. ¡No, no mentía! Era
de carne aquel dolor. La niña apenas era de carne. Ya,
trae largo contacto con los dolor~B humanos, se aprende
por desdicha á conocerlos. Esa era madre. Iba con su
pedacito de vida entre loe brazos, á buscar en las callee
próx~mas á. la plaza, en los sitios donde pasa la alegría,
una hmosna para enterrar al muerto y para la huérfana.
cuya únic~ dicha consistía en no saber su orfandad y en
estar proxrma á la muerte. Dí una peseta á esa infeliz y
me pasé de largo.
Pero, andando, andando, fuéronse como abriendo mi.!!
ideas y sentí remordimiento. ¿Cómo acababa de gastar
en fruslerías. y en vani~a&lt;!-ea, dejaba á iui hija muy ufana: muy s1:'t•~f~hs de v1v1r, y le daba yo á esa niujer na. da más vemticrnco centavos? Desandé lo andado, quise
encontrar á la ?uérfana y á la madre, darles lo que llevaba en el bolsillo, hacer la felicidad una vez en mi vida, puesto que la felicidad algunas ocasiones se hace con
diez, con cinco pesos, con un peso, pero ya mi limosnera, mi a.cteedora, había desaparecido.
Ese dolor se perdió en la muchedumbre de los dolores
humanos; esa indigencia, en el mar de la miseria· y mi
egoísmo quedó embebido en la reseca piedra que ~o tocan las al9.1:1 blancas de la caridail. Fu! malo, sí fuí criminal.
'
En mis pesquisas, al torcer una esquina, e!llióme a.!
paso una chiquilla de once á doce años, vivaracha rubia, de ojos grandes. Parecía hija de francés. Su ~irada no pedía limosn3, Pero ella sí me la pidió. Se la negué ...... me fué siguiendo, y ...... me rapugna escribir lo
que me dijo ...... no lo escribo!
. Esa es más huérfana que la otra, y más infortunada
porque tiene más vida. ¡Santo cielo] Hay algo tOdavía
más triste qué ver á una niña huérfana y á una madre
hambrienta!
MANUEL GrrTIÉRREz NAJERA.

Un grito de penosa angus•
tia se escapó de eu pecho y,
volviendo á. la vida real, sintió sobre su frente la fresca
sensación del viento madrn•
gador de la mañana; el velón
agonizaba sobre el cráneo; el
cadáver, impasible, se ocultaba bajo la sábana impura;.
algunos gorriones se asomaban curiosos por la ventana.
y partían después cantando;
amanecía.
El i;niró, con ojos que buscaban todaviael rastro de m,
ensueño, este cuadro del ama•
necer que se dibujaba á lo
lejos trás la reja ámplia del
anfitreatro y agobiado por Pl
exceso de gasto intelectual,
dejó caer la frente sobre el
libro, y se hundió en un eueño que reclamaba imperiosamente su agotamiento; 8Ó·
lo revoloteaban en su mente,
como aves lúgubres de los cementerios, los preceptos fatídicos: utodas las caneas que·
debilitan el cuerpo..... fa.
vorecen el desarrollo de las.
tisis ...... la tuberculosis ea la.
enfermedad de los organis•
mos debilitados ...... n
Parpadeó por última vez la.
vela; cayeron á. través de las
ventanas las primeras dudosas claridades del sol, y los
genios invisibles de la enfermedad fueron batiendo las
alas silenciosas en rededor
de aquella frente pálida.,
caída sobre un enorme volúmen....... ... ....................... .

No hay un cansancio que
tanto me conduela como el
prematuro cansancio d~ la
vida. Esos jóvenes páhdoe
que andan trnbajos8mente, arrastrándose á sí mis~?B• Y
de los que muchos podrían decir lo que Musset d1Jo de
An enlutado é inseparable compafiero en la 11Noche de·
Octubre:1, uee parecía á mí como un hermano;&gt;i esos ee
cuyos ojos parece ya sofl.olienta la mirada; esos sonámbulos despiertos¡ esos monólogos transeuntee,. avivan la·
cmiosidad del psicólogo, ene9mbrecen las tnstezas. del
poeta. ¿Qué llora en esas almas? ¿Qué callan esos .t~c1tur•
nos? ¿Qué buenos sentimientos muertos, como c1r10s re•
cién apagados en un templo, despiden eee humo que les
envuelve en una atmósfera opaca?
Quisiera uno penetrar en esos espíritus, como se penetraen una gruta, 6 sacudirlos para ver qué chispas, qué·
ayes, qué blasfemias salían de ellos.
.
.
Pero hay algo que catlBa dolor más hondo: el mño tris·
te. El joven melancólico se cansó, pero ya anduvo. Por
dura que la suerte haya sido para él, es seguro que·
en esa miema lucha han tenido empleo sus actividades Y
que ha logrado breves triunfos. Ese, conoció. la espera~·
za. Ese, conquistó una efímera sonrisa, sonrisa de la VI·
da, por desdeñosa que ésta con él fuera. Ese, amó acaso•
y creyó ser amado. Ese, ya supo que la madre le quería,
que el amigo le amparaba. Tuvo la conciencia de su fuerza. Probablemente cometió a.lguna mala. acciJ:1.

SEPTIEMBRE,

/

Las más gratas sensaciones de melancolía que he podido experimentar fueron siempre en un pequeilo museo
alemán 1 al que con frecuencia me encaminaba cuando las
sombras caían y estaba seguro de no encontrar visitantesEl guardián,queme conocía bien, me dejaba errará mi
antojo, sin preocuparse por lo avanzado de la hora. To-do me era ahí familiar, y sin embargo, nunca pude ver
l'?s empolvados y descoloridos objetos sin extrafia emoción de ternura y de tristeza.
Paréceme que á esa hora de soledad, los muertos, que
gustan del silencio y de las sombras, vuelven al lado do
los objetos á cuyo lado vivieron y que tal vez amaronMuchas veces he creído oír cuchicheos, palabras entrecortadas, súplicas, oraciones, cantos, y juramentos.
Un rayo de luz que viniendo de la ventana multicolor,.
avanza ó se retira, da movimiento al brazo de una arma.dura ó parece entreabrir las cortinas del seflorial lecho
toscamente esculpido. Esas viejas camas de los museos
me intrigan particularmente: pensad, se habrán alberga.do en ellas tantas alegrías y tantos dolores! el mismo lecho 9-ue escuchó palabras amorosas y que albergó sueños
de virgen., fué testigo, crujió á convulsiones de dolor, á
S?r~os gritos, á noches de insomnio y de angustia. Una.
VIeJa cama! cuantas vidas piadose.s ó criminales ee habrán
extinguido en ella! ·
~os que vuelven á la hora de las sombras á abrir sus
-CaJonesi_ysentarseen suBBilla.s, ya no me temen ni les estorba m1 presencia. La anciana severa cuyos hijos murieron t?dos por el Rey, llega diariamente, se arrodilla ante
u,n mcho gó~i~o, inclina fervorosa el cuello blanco y frag1l como el hr10 y desgrana oraciones ante un cristo que
parece llevar en su atormentada faz el dolor de tantos siglos como tiene de edad ......os guerrerosJde Francisco I, de

183

EL MUNDO.
Carlos V, avanzan en silencio, se forman y aguardan
el heroico clamor de la trompeta qne no sonará.mas. Las
empolvadas marquesas de Luis XV, los presumidos ancianos, los galantes, llegan, se murmuran palabras al oído,
abren las portezuelas de las pintadas carrosas, intentan
rimar rondeles, idea.n agazajos. Lul?go, de improviso las
oraciones cesan y los mur"1).ullos se suspenden, los guerreros se miran asombrados porque allá en el fondo de
la galería avanza lentamente un cortPjode Reyes: y los hay
viejos y jóvenes, grandes y pequefios, eeplendidos y mez.
quinos, compasivos y crueles, que van, se afanan por encontrar las coronas que sin distinción lPs arrancara la
muerte. Pero no, tampoco estan ahí, los Reyes salen, las
figuras se pierden, se confunden, se desvanecen.
Entonces, despues de preguntarme si he soñado, me
invade profunda melanc~lía, la melancolía de las cosas
pasadas, de lo muerto, de lo que hubiera podido disfrutar.
Pienso en el mafiana, en los afias que vendrá.n y en los
que ya nosotros formaremos parte del pasado, pienso en
los que dormirán en mi lecho, en los que ojear.tu mis libros. Siento que en esas edadAS que yo evoco, al lado de
esos seres desaparecidos, guerreros que lucharon por el
amor de una doncel la, grandes que dPjaron los palacios
por celdas frías y desnudas como tumbas, Reyes que emprendieron cruzadus al oír la voz de un humilde monje,
en esas edadee, hubiera podido sn feliz.
Esta extraña melancolía, no sólo la he sentido al sa1 ir
de los lugares d')nde duermen reliquias de otros tiempos.
Muchas veces, un perfil.de mujer entrevista á penas, una
mano divisada violentamente a~ correr una cortina, una
frase medio oída ó una nota solitaria me han llenado de
extraños deseos; es entonces C'Uando mi ambición ha na•
cido, al completar lo vieto á medias,. al drjar velar mis
euefios, es entonc~s cuando he comprPndido que, aquello
que hubiera podido formar nuestra dicha pasa mncbas
veces á nuestro lado 1:in que nos sea dado el poder de·
tenerlo; y mi melancolía ha crecido al pemar que la felicidad sólo depende de haber llegado un momento antes
ó después.
La casualidad que rige los destinos es así. Hombres
de empresas, ávidos de progreso y de ciencia, habrán vivido y arrastrado días monótonos 1 en medio de torneos y
de conquistas. Sotíadores de hoy, sedientos de variedad,
ojos que ansían colores, almas que piden creencias, son
roídas por incurable nostalgia al vagar entre trajes negros, canciones, chirridos de trenes sobre el riel; almas
de trovadores ideales, se Phogan en una atmósfera pesada, luchan en una oficina amontonando números, cuando su destino era ir de plaza en plaza, canrichosamente
vestidos, recitaado romances á cándidos batalladores- y
sencillas mozas; si sus poemas conmovían, si en la meji•
lla de la bella rodaba la lágrima, hubieran podido ser recibidos por alguna princesa. y sobre su Joven rostro se
hubiera clavado la conmovida mirada de ricas damas;
hubieran recibido por don una blanca mano tendida á sus
labios, una alhaja, y hubieran ido contentos, murmurando nueva balada.
Y de tod.\s estas sensaciones producidas, ya por fugiti•
vas visiones, ya por evocaciones del pasado, ninguna tan
profunda, ninguna tan indeleble, como la exnerimentada en ese mi~rno museo de una ciudad alema, Nüremberg,
me parece, ante un retrato de mujer.
Era muy tarde. y sólo una media luz, ya casi dominada por las sombras, iluminaba vagamente lo~ objeto!'!. Al
llegar al fondo de una galería, que por ser más· moderna
que las otras visitaba raramente, me detuve aflombrado
ante un retrato, que basta entonces no había visto, preguntándome u¿dónde he visto yo esta figura?n y la mira•
ba c9n marcada atenciou, pues todo en ella me era fa.mi•
liar .
Sf,los ojos e;randes, ra@gados, á loe qne daba Rombra
.... abundante cPja, y teniendo una expresión al mismo tiem•
pode ternura y de malicia, esos ojos que parecían clavarse sobre mí, yo los había visto brillar máR. de una vez;
la frente ancha, arqueada, sobre la cual se levantaba li•
gera masa de cabellos empolvadoR, elevándose en _elegantes rizos, para irse desvaneciendo, tomar sin duda,
á causa del tiempo, tintes cenizos y perderse por fin en
el fondo de la tela; esos cabellos yo los había visto y había aspirado su perfume, y babfa tocado su sedosa suavidad; la nariz larga. delgada, casi griega; la boca, ni p&amp;,
quef'i.a ni grande, de labios muy ro~ados y ténue8, entrea•
biendose con rifia de bondad y de acogimiento, esos labios
harto los conocía, harto conocía su eabor, y mi oreja
creía oír aún frases de perdón salidas de ellos; el rostro
todo fino, ovalado, acabando en exquisita barba, hecha
para ser estrechada por dedos amorosos; el cuello alto,.
esbelto, surgiendo de entre encajes parecidos á la espu•
ma; el talle, envuelto y oprimido por tela de nn verde-océano enne¡zrecido y todo encerrado dentro de un óvalo
obscuro, confundiéndose casi con el color del talle; todo
Jo conocía ya, todo lo había visto mil y mil veces, ¿pero
dónde? ...... ¿dónde? ........ .
Dónde? ah pobre loco! dónde tantas cosas he visto que
nunca podré tener! Vaya si me era familiar, como que
hacía muchos años la vefa en todos mis días de tristeza
v en todas mis horas de deseo. Era ella con su mirada
benévola á veces, á veces agudamente maliciosa, ella con
su expresión de indulgencia y con sns labios rosados que
tantas frases de perdón regalaran, ella en fin, la que había hechó extremecerse y vibrar todas lBFI fibras de mi
alma, tal vez porque la creía imposible. Y volvía á ver
el cuadro con mayor atención; de perfecto busto altamente erguida, rodeada de la filigrana espumosa del encaje;
el talle oprimido dentro de la obscura tela; e] fondo casi
negro y confuso, y brotando se destacaba la blancura del
rostro, la del busto y ligeramente la mancha grii::acea de
]os cabellos enpolvados. ¡oh! la adorable figura de la RegPncia trazada por la mano maestra de ignorado artista·
ella ante la cual sentía impulso de exclamar como Senen~
court "oh femme que j'aurais aime" ó mas bien "ch
femme qne j'aime." Con qué afan mis ojos la devoraban!
Haberla buscado tanto tiempo para venir á encontrarla
ahí, en la galería de un pequeño museo, perdida, confnn-

diéndoee con otras muchas telas; y mis ojos la contemplaban mas y más y mi corazón se ensanchaba más y más.
Ella había vivido, había amado y había sentido muchos
años antes que yo, y amado seres muy diferentes de mí;
ella nunca, nunca volvería y yo nunca, nunca podría realizar mi ensueiio. Sus ojos grandes, tiernos, ligeramente
maliciosos se habían reHejado en otros ojos¡ de sus labios
sonrientes, de sus labioP. de perdón, habían salido tal vez
las mismas frases que yo soñé pero habían sido para C'tro,
y en mi ánimo se despertaban celos, celos furiosos contra el anónimo rival que de tantos años me había antecedido ......... ¡Tal vez si yo hubiera nacido énton..;es, hubiera alcanzado la felicidad. Llegué demasiado tarde!
Y quedaba inmóvil sin poder atejarme. Quedaba espe•
rando tontamente no sé qué. Poco á poco las sombras la
fueron cubriendo, parecían brotar de la negrura de la tela y envolverla; apenas si se distinguían sus facciones,
apenas si resaltaba la blancura de su egregio busto. Yo
me alejé, ¿cómo? ne, podré decirlo. Sentía un gran peso
como si eee día hubiera perdido el ser más tranquilo.
Ella había existido. Yo había llegado demasiado ta,·de!
BZRNARDO ÜOUTO CASTILLO.
Septiembre de 1896,

---------

Pl.FFPAFF.
(Traducido parn. EL

Mmmo.)

La bala silba, hace piff, y arrebata la rosa que Jacobo
de Guerald ha.bía~colocado en su kepí á gLiiea U.e ponpon.
El joven se inclina ú. recogerla, pero la flor cortada en lo má.s alto de su tallo, se deshoja, y como de
una herida, los pétalos cayeron, tachonando el musgo de
gotas de sangre. Indignado y colocando la mano sobre
sus ojos, Jacobo inquiere, escudrifia de donde venía el
golpe.
A lo lejos lenta, metódicamente, como si él hubiera
hecho el tiro, di visa un oficial prusiano que descarga en
su dirección los fueiles que le pasa un soldado.
Jacobo lo ve y palidece.
La mai'iana estaba muy fría. Hacía poco que había
amanecido, y el sol no llegaba al rincón del sombrío parque donde se encontraba Jacobo con alguaos de sus sol•
dados, y donde las hojas desprendidas de los árboles conservaban todavía cintilantes, las gotas del rocío. Por el
frente y el lado opuesto, esfumábanse ya los preludios de
un magnífico día.
A este hombre de sombrío uniforme y plateado casco
que fríamente tiraba sobre él, lo había reconocido; era.
Enrique de Bruckuer, el prometido de su hermana, casi
su cuñado.
II
Teresa tenía entonces dieciocho años. Era alta y parecía fina y delicada.Aquella joven era la hermana de Jaco
bo. Su cabeza correcta:Seinclinaba con frecuencia como
bajo el peso de su abundante cabellera, y en sus grandes
y hermosos ojos azules 1 se leía un candor de ángel, una
dulzura infinita.
Su padre la adoraba cariñosamente.
¿Por qué no había de durar esta felicidad, que no pedía nada al~mundo, ni esperaba nada de nadie?
Un día que la caza había llevado á Jacobo muy lejos
del castillo, se encontró, de improviso, frljnte á frente con
un desconocido. Alto, cuadrado, lleno de vigor, el recién
venido midió á Jacobo de arriba abajo con la mirada.
Este, más pequeño, suave, delicado y nervioso, sintió
que se ruborizaba. Se detuvo y á su vez contempló al
que se at,revía á mirarlo con aquel aire altanero, casi insolente.La actitud del forastero carribió entonces.
Se descubrió y adelantándose dijo:
-Enrique de Bruckner, el nuevo propietario de la
Tourelle.
Las relaciones quedaban establecidas. Gustando con
pn€ción los dos jóvenes, de la caza, sus encuentros debían
repetirse.Su unión se hizo cada día más estrecha.
Enrique de Bruckner era infatigable.
Como buen madrugador recorría todos los e·enderos de
los Voegos, con la escopeta al hombro.
Volvía tarde á su casa; ésto no Je impedía trabajar en
su despacho hasta una hora muy avanzada de la noche.
Algtrnas veces lo acompañaba Jacobo y esas correrías
se hicieron cada vez más frecuentes.
Por consecuencia natural, la intimidad entre loe jóve•
nea iba creciendo.
Enrique de Bruckner iba á casa de su amigo y iodos se
alegraban de aquellas visitas, que proporcionaban un po•
· co de distracción á su existencia tranquila. Lnego sucedió lo que debía suceder. A fuerza de verá. aquel joven
guapo, distinguido y con todos cortés, Teresa, como to·
das las muchachas, comenzó á hacer proyectos hermosos
y á llenarse de ilusiones.
. Un dí~, .pareciendo muy interea1:do por Tu •sa, Enrique solicitó su mano, pero pretextando diversos motiyos/solicitó que ee fijase el dia del matrimm,io en plarn
leJano. Por fórmula solamente el Sr. dP Guerald pidió algunos días para resolver, y abrió entretanto más francas
las puertas de su casa á quien ya consideraba como sn
yerno. Corría entonces el mes de ~lavo.
Dos meses después estalló la guerrá.
El día en que como. nn rayo llegó esta terrible noticia
Jaco.bo reci!lió también orden de marcha y tuvo qu~
partir la misma noche á unirse á su regimiento donde
era subteniente.
Antes de partir quiso estrechar la mano de su amigo·
pero en vano llamó it la casa de Enrique de Bruckner. '
Todo allí parecía cerrado. No se movía ni una paja y
se habrfa dicho que la decl2.ración de g,uerra por arte de
encantamiento, había adormecido á todos lo'e habitantes
de aquel castillo.
III
. ~a fatalidad horrible de la guerra quiso que Jacobo
vm1ese á defender contra la inYasión, la comarca que siempre había habitado y le era tan querida.
Ahora, vestido con el uniforme de subteniente recorrfa
todos los caminos que tan bien com cía, donde h~bía caza-

�.,

EL MUNDO.

184

SEPTIEMBRE,

1896.

20

SEPTIEMBRE,

1896.

185

ELMUNDO.

vajal siempre será leído con placer, siempre será gusta
do, como se gusta el aglla pura de un mananti~l, como
se aspira el aire de los campos, cuando la asfixia de las
ciudades y el alcoholismo de nuestra vida moderna han
envenenado nue~tros pulmones y corroído nuestras en•
trañas.
O.D.D.

do tan amenudo, había reído y cantado y sido tan dichoEo.

Se comprimía su corazón algunas veces de una manera
atroz al pensar que ahora la ocupaba el enemigo, y la :1-plastaba bajo t-1 pesado tacón de su bota, la eaqueaba s111 pudor, la d_estr1,1fa, la incendiaba como si fuese una horda
de salvaJes.
Además otra preocupación lo deflesperaba, al pensar
qué sucedería con su pobre padre, viejo,. débil y achac?so y con su h.E'rmanita tan joven y tan tierna, ,m med10
de aquellos feroces y cobardes in vas res.
La noche anterior, había dorniido cerca de ellos porq11e su compafifa ocupaba la aldea.
Volvió á. ver por un instante t!U presioso cuarto alegre
y lleno de luz.
.
Partió por la mañana, con el corazón contnst:ido, dejando á loa que amaba tanto, expuestos al choque del
enemigo que ya merodeaba en derredor de la aldea,
Terell:a al abrazarlo, le dió una rosa, cortada del tiesto
de sn ve~t.ana v Jacobo sonriendo la dijo:
-Esta füJr nle traerá. la ft.licidad. Voy á ponerla en mi
kepí y este pornpon fresco y perfumado eerá para mí el
más precioso de !oM aumletmt
l\'
La bala del oficial prusiano, acababa de deshojar aquella flor.
Jacobo seguía mirando con fijeza, no queriendo comprender lo que pasaba.
.
¡Aquel oficial eraEnrique de Bruckner! l. S¿rfa _p9s1ble?
¿Que objeto tPnfau los ocultos y repetidos via1es de
aquel hon1bre? Cuál era el fín de aquellas largas excurciones á lás montaiias y á los bosques sombríos;, de donde
eiPmpre regreFaba sin haber hecho un tiro?
A que tendían aquellas largas veladas en que trazaba
plano~ y clasifica bb. papeles?
Cómo explicar aquélla partida súbita y misteriosa el
día mismo de la declaración de guerra?
El"objeto, el ffn, h tenden_cia ...... todo aparecfa. hoy
visible y claro como el sol que doraba los montes vecmos.
Y aquel hombre estuvo á punto de ser su enriado?
Aquel hombre: un espía alemán!
La mano de Jacobo apretaba convulsamente la em_PUñadnra de la espada; con movimientos nerviosos, se mordía loa labios hasta hacerlo'3 brotar sangre.
¡Matarlo, decía-1uiero matarlo.
Y de súbito ante su yista apareció como visión dolorosa la imagen de su hermana, desolada.
¡Cómo sufriría. la niña, cuando su1iiera todo!
8u corazón se ahogaría de rlolor y de vergüenza.
Habrían de 1wfocaria los sollozos. y lágrimas de sangre
velarían sus ojos. ¡ Pobre! ¡ pobre Teresa!
Un desfallecimiPnto había hecho caer el brazodeJacobo:
Quería fmlir del boaqne y eecupir al rostro de aquel
hombre su cobardía. y su traición.
Dei:-eaba exponerse á sus balas, insultarlo, .desafiarlo,
pero la seguridad de sus sold!1.dos lo ..ietu vo.
V
Ya el enemigo encerr:iba el parque en un círculo de
hierro.
Era necesario replegarse sino querfan caer en sus manos.
¡Retroceder, siempre retroceder! pensaba Jacobo apesar suyo.
Retroceder ante los prmiianos, de Bruckner, era para
él doble vergüenza.
¿Y Juego á dónde replegarse?
8olo veía un punto y no quería ni pensar en él, y sin
embargo, era en el Castillo donde sería posible sostenerse.
Sólo en aquel abrigo y antes de perder la oportunidad
se podría quizá detener un instante, aquella oleada humana, que seguía subiendo.
Pero en aquel castillo estaban su padre y -su hermana.
¿Le eraHcito indicarlo á. los fuegos del enemigo, designar•
lo él para que lo destruyerar.? Le era licito exponer así
la vida de los suyos? Hasta dónde llegaba el deber? Sentía volverse loco y que su cabeza estallaba.
Un ayudante pasó al galope y le dió esta orden: Replegaos sobre el castillo y sostenéos en él el mayort.iempo posible.
Tal era su deber: era necesario inclinarse ante él y
cumplirlo hasta lo último.
Jacobo hizo replegará sus soldados y retrocedió con
ellos.
Diez minutos después el castillo era invadido y atrincherado con muebles y colchones, quedaba en estado sumario de defensa.

20

.LERI.; PERENNIUS.

A

Frnncíeúo López Ca1.•,,..ajal.

Al cabo.de algún tiempo, sin embargo, un rumor de

sollozos la hizo lernntar la cabeza. Era su padre, que
lloraba.
Entonces T~resa se levantó: estaba lívida, sus ojos se
habían dilatado y brillaban de un modo extraño.
Estaba con los labio"! y la garganta secos.
Recogió un fusil y !'IP. apróximó á la. ventana. l\1iró en
su derredor: delante de ella se extendía una masa negra
y movediza. ¿Dónde Fe ocultaba el cobarde?
De repente, á, su derecha, muy cerca, oyó ruido de voces, y nuevas formas negras desembocaron por un sende•
ro oculto por el follaje. Sólo un l10mbre debía conocer
aquel sendero medio oculto, y era ella quien se lo había
enseñado.
Muchas veces la decía, que prefería aquella vereda á.
los otros caminos y por ella venía con frecuencia.
Aquel hombre había murmurado á su oído palabras
dulces de amor, y allí era donde la había dicho que la
amaba. ¡Oh atroz blasfemia! Horrible eacrilegio!
Teresa reconoció una voz de mando que excitaba á los
süldados. Apoyó el cañón de su fusil en el alféizar de la
ventana. La maldita voz se aproximaba.
La joven inclinó lentamente la cabeza.
Después, oprimió el llamador cerrando loa ojos.
Silbó la bala, flizo paff, y el capitAn Bruckner cayó boca arriba.
L. MALLE'l'.

PRESENTACION.
FRANCISCO LóPEZ ÜARVAJA L.

raro! Ser jo ver. y volver la vista atrás, convertir la mirada tí aquella grave serenidad del mundo antiguc,, acudir á la.a viej'as sensaciones del clasicismo plástico¡ ser joven y permanecer inmóvil! ;Qué extraño se
antoja á primera vista este inesperado caso psíquico!
Pero ahondad un poco en este temperamento, penetrad
más en el fondo de este esp(ritu, y os convenceréis de
que esta tendencia hacia la forma eecultural que caracteriza á. al tradicional Belleza, no se traduce en López Carvajal por un horror in vencible al movimiento, por un actode'deserción en medio de lalpalpitante lucha actual, á la
que ioaos estamos obLigados á concurrir; sino que eonQtituye en este ·poeta, adroirablemente equilibrad.:., un noble anhelo de alzarse sobre las angustias y los pavores
que han apresado á !as almas modernas, y elevar á la
eterna Poesía un canto de alabanzas, tal como Job enaalza}Ja á Dios desde lo profundo de su estercolero.
López Carvajal ama el arte como lo amarán sin duda
VI
El enemigo, siempre aumentando en número, se apro-• loa poetas del porvenir: elevándose basta él por medio
ximana cada vez más al castillo; pronto llegaría bajo sus de la meditación y del análises. Ya loe inspirados, los
imaginativos, han pasado de época;· aquellos desórdenes
murOSj pronto penetraría en sus salas desmanteladas.
Ya desesperado y no sabiendo qué hacer, viendo á. los' de la fantasía que forman el bagaje del olvida do romantiprusianos en su casa, Jacobo quiso prevenir á su her· cismo, no nos interesan: el poeta moderno es un honbre queama y piensa, un labonoso investigador delas múlmana.
-sabes, Teresa, quiéo es el que manda á esos bandidos? tiples formas en que se exterioriza la vida.
Y de esta investigación, de este análisis, de este estuQuién el que los guía? Lo sabes? Dímelo.
N6, ¿no es vndad?
dio imparcial y sereno, surgen los poetas, como López
Pues bien, YOY á decirte su nombre¡ pero dfme que ya Carvajal, que ponen el arte sobre los hechos que ante nono lo amas; díme, querida Teresa, que no lo has amado sotros se desarrollan, que ae han refugiado en la solemnidad augusta del templo en que ofician, no como los canunca.
La joven palideció. Sus ojos se dilataron de asombro pillistas franceses para rendir culto á sus malsanas extray su corazón se contristó mucho más.
vagancias fin de siglo, sino para conservar la religión que
-Sí, Teresa mía; mi querida hermanita: es él. El trai- profesan austera y sin contacto con el mundo exterior.
dor, el cobarde, el ladrón de planos y de corazones, es él.
En este concepto el artista qne boy presentamos á los
Yo lo he visto, estoy seguro: yo lo he visto allá., mira,
lectores del MuNoo no pertenece por filiación psíquica á
la casta de los parnasianos, rectilíneos y simétricos; por
allá.
Jacobo estaba descubierto y señalaba con el brazo es•
las fibras ·de sus bajo-relieves circula savia tropical, se
tendido, repitiendo:
precipita sangre hirviente~ esas estátuas, tie;nen vida in-Yo lo he visto allá, el.. ....
terior¡ en esos quietos paisajes hay siempre una rezaga•
No acabó la frase; cayó como herido por un rayo. Su da g·otondrina. que torna.
.cabeza chocó contra el piso, produciendo un ruido sordo,
. ..- .. á su morada peregrina
y quedó con la boca abierta y el brazo exterdido.
colgada en las parásitas del muro
Más pálida que los muertos que la rodeaban, Teresa se
y oculta entre l&amp; yedra.
puso de rodillas. Mas ¡ay! Jacobo no nec0l'litaba de los
El buen sol del Mediodía, los amplios lienzos del cielo
&lt;Cuidados que á tantos otros había prodigado. Rodeó con americano, las bulliciosas corrientes de agua, los verdes
,el brazo la cabeza de su herrgano¡ :posó los labios en su domos, loa arcos de las palmera.K, toa.o ese cuadro ha imyerta frente y así permaneció sm ou y sin ver nada.
aionado al poeta, y se refleja en sus estrofas. López CarHecl10

lrA.NDRO

Ac,uco.

Dámela sombra del ]anrel acerbo
Qne gime á la ventisca
Y la hojarasca que desecha el ser~o
Por donde el 'Pó sus márgenes ennsca;
Dame el amor de aquella lnz ardiente
Del cielo azul adonde Atenas mira
Y esa bt'iaa de olores que FUspira
Un suspiro de amor sobre la frente.
Venga á mi plectro el aire
De la antigua canción, y más amenos
Me serán y más ricos de donaire
Los tonos rle los éánticos helenos.
Darrie, oh barrl.o, las florea amarillas
De color de lo viejo ........ .
No quiero mant':I azul ni campan~llas,
Colgados, por muarse en un es~eJo,
Del raudal de mi edad en las onllas.
Mis sueños son de ayer: quiero el idilio
Y no la estrofa femenil moderna¡
Quiero ensayar un canto en .qu~_se cierna
La. inspiración excelsa de V1rg1ho.
Más que los opulentos alijares
Que miran á la vega
Hartos de szulejados alminares
En que arábiga pompa se desp.lega;
Más que el palacio señorial brillante
De pórtico esculpido en mármol rudo
Y m,ís que la riqueza deslumbrante
De columna~, blasón, cl3:ve y e9.cudo;
Amo las ruinas de la sabia Grecia,
De Lacio en las campiñas, la casuca
Que de los tiempos el rigor deeprecia,
La cornisa en que el ave se acurruca,
El roto capitel de hojas üe acanto
Y la rota cariátide en que crece
La parietaria con el mirto santo,
Que así al favonio mece
La verde cabellera,
Como se me parece
.
De un yelmo de granito la cimera.
La patria del recuerdo, aquella tierra
Que en cerco de colinas
A la Roma de Césares encierra,
Me habla con la belle;r,a de las ruinas.
La espléndida comarca
Que guarda de hermosura y de poesía
Lo que la mente á comprender no abarca;
Aquella en que solía,
Con Jira griega de melífl_uas notas,.
Vibrar de Homero el épico lengua.Je,
Que hoy apaga el clamor de las gavh?tas
Y asorda el mar con su rumor sal vaJe,
Me arrebata á los mundos del ensueño,
Y ese país de los misterios dueño,
El Egipto teócrata, sapiente,
.
Que sembró el arenal yermo y tranqmlo
De montañas del arte, cuya frente
Aún se refleja en el remoto Nilo;
Que en Heliópolis, templos hizo un día
Al sol que veneraba el ibis santo,
Ese Egipto ...... ¡A qué ideales de armonía,
Arrastra al alma con su eterno encant0!
¡Que vagos que se antojan al poeta
Y qué bellos también los carri¡;ales
De verde plumazón que el aire inquieta!
¡Qué altivos cabe el monte los cedralesl
¡Qué lleno de memorias ese suelo
Del ancha Galilea,
Y quien nos diera contemplar su cielo
Cuando al perderse, Sirio centellea
Tras el ágria. corona del Carmelo!
¡Valles de Sión! os sueño y me figuro
Que vienen á. mi plectro en torbellino
La brisa del Cedrón torvo y obscuro.
Del olivar divino
Siento venir aromas tempraneros
Y cual turbión de viejos ruisefiores
Que arrancó de olorosos balsameras
El vendaba! de los pasados días,
Vienen á mi laud, pensando en veros,
1.os gemidos del arpa de Isaías.
¡Oh númeal si tu aliento soberano,
Nuevo Edipo ludiorio de la Esfinge,
Hallase de la forma el mudo arcano!
¡Si h!iblara el lá.bio lo que el 11úmen finge,
Mi acento fuera catarata hirviente,
Luz sideral, fragancia de jardines,
Carmen donde las alas del ambiente
Se impregnasen de lirios y jazmines!

i¡;r~·~-~~'i. it¿;;¡t;·~· ~~· ¡;¡~;d~ ........... .
En los sueños de ayer¡ mi fantasía
Yerra callada, estéril y sio guía
Por la extensión inmensa del recuerdo.
Caen sus hojuelas como nieve en ·copos,
Penden sus flores que la brisa orea,
Si quier vueltas al sol como heliotropos,
Lejanas del amor de sus penates ..... .
¡Tal hacen columpiar el arpa hebrea
Los sauces pensativos del Eufra.tes!
FIUNCCSC.O LóPEZ CARVAJAL..·

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20 SEPTIEMBRE, 1896.
EL MUNDO.
186
· = = = = = = = = == = = = = = = = == == = = = == = = = = = = = == = =
LA ULTIMA NOTA DE LA MODA.
Los grabados que damos en nuestras columnas
representan la última nota de la moda.
Las damas paris.ienses ban formulado ya su voto
por esas formas y seña ládole su predilección.
El grabado nú mero 1, representa un traje para
Five o'clock que es el sunmum de la elegancia.
Hácese de seda rosa pálido 6 azul, leve 6 batista
de los mismos colores.
La falda lisa lleva á lo largo y al lado del peto,
como en la parte anterior de las mangas, bordados
de seda Yiva que armonicen con el color del traje.
Traje de casa ( fig. 2). Hácese de tafetán floreado, colores pálidos, con eacajes de guipure 6 va-len ·
ciermes.
Otro de nuestros grabados representa un trous·
seau aristocrático, en el que las blondas y los encajes forman la princ:pal materia prima.

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eeeeeeeee
9 NECEDADES l GRANEL

. ~uestros muertos no e_ntran enteros en la nada, y no •
v1 y~mos, generalmente, smo por la herencia que noe tras·

del Dr. AYER

9

e SEHll ESCRITO r HASTA CREIOOe
f) Sobre los purificadores de la e
.sangre ¿ Que es to que
e
purifica la sangre ?
9

NO TIENE IOUALo

VI. NO L E G ITIMO DE

U VA .

SA.N SADURNl Dhl NOVA (E s pa.ila. )

-=-=

Resfriados,.
Toses, Oripe,

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Y Ellos Solamente.

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-71&gt;':~ -~

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de la membrana, desprende
la flema y produce un su eño •
reparador. . Para la cura
del Garrotillo, Tos .Ferina,
y todas las afecciones pulmonales á que son t an
propensos los jóvenes, no
hay otro remedio más
eficaz que

Si los ri.Jlones estan enfermos no
A. pueden purificar, y la sangre con.atan- ..
,.., temente crece en impureza. La mas
inslgniH.cante gota. de sangre del
a_ cuerpo pasa porlos rifiones,los tejedo"117 res del sistema, cada tres minutos
noche y dia. mientras la vida dura.
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�TOMOII

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COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

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se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

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uno, divididos en vigésimos
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Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
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200
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200
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2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
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1
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t 00
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200
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una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

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Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
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1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
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1 oo
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500 .•.••. ., 5,0
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1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
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8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

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Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
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't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>TOMOII

M EXICO, DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

COGNAC

-5&amp;Y5&amp;YS&amp;5&amp;5&amp;

El próximo sorteo, con pr emio
mayor de

$10,000
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las tres de la. tarde, el Jueves
8 de Octubre de 1896.

;.,ajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
-~-

PREMIOS:
de.•.• $10,000... ,$ 10 ,000
,.
,. 1,000.. . ... 1,060000
60Q......
,.
200......
200
,.
100......
200
6Q......
600
,.
40, ..... 1,000
.,
.,
20•••. ., 2 ,000
.,
••
1 o ... ,.. 2,000
2 Aproximaciones de a $ 1 0 0 •¡

1 Premio
1
,.
1
,.
1
,.
2
,.
10
26
t 00
,.
200
,.

una anterior y otra posterior a
número prenuado con los ••••••
$10.000 .................... .

2 Aproximaciones de a $60 ; una
anterior y otra p&lt;&gt;sterior al nú·
mero premiado con los

100

$ 1.000... ... . ................

845 Premios que hacen un total de $ l 7,700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,0 00
se verificará en el Pabellón Morisoo,
á las 11 a.m., el Jueves
211 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

bajo el plan siguiente:
80,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:

---- - - - - - - - -

AVENIDA JUAREZ 4 .
"HUMBEn.••

Enteros: $ 4.00.-!Vledlos: $ 2 .00,
cuartos: $ !.OO. - Decimos: 4 0 centa.
Vigésimos: 20 cents .

••

~u"':~'fl-

PREMIOS:
1 Premio mayor de .... . ..... 8 6 0,000
1 Premio prlnclpal de . . .•.. ., 2 0,000
t Premio prlnclpal de . . . •.. ., 10,000
0
5 Premios de $ 1 ,000 ....•. ., 5 ,00gg

to Premios de .,

APARTADO 189.

"FOURIST."
'"STEARNIS."

---10t••Las mejores bic~cletas que hay en la República,
las que más ee han vendido y las que mejor resulta
do han dado.
¡Son las más éaras y son las más baratas!

"RECORD.'.

Pídase el elegante ca1álogo en Español con mu
chísimas ilustraciones.
¡¡BICICLETAS DE $120 á $326!!
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surtido de accesorioa.
M:EXICO.

26
1 oo
260
460
1 00

Premios
Premios
Premios
Premios

de .,
de ,.
de .,
de.,

500 .•.••. ., 5,0
200 ...... ., 6,00
1 00 ·· · ·•• ., }
40 ...... .,
, 00

8•28o

~o .. ,... .,

9 ,2

Premios ae S f/J, aproX1mac1ones • OOO
al premio de a f/J,000.••_.... . , •. •• .,,
t 00 Premios de S 40, aprox1mac1ones A OOO
al premio de S2J,WQ••._. ..•. , ••• 8 ...,,
1 00 Premios de 8 20, aprox1mac1ones
al premio de S 10.000........... . 9 2,000
799 Terminales de S ~IQ. que s_e dete~·
minaran por las dos últimas cifras del billete que obtenga el
,..
_premio mayor de S t,0,000 ..... ,8 1 6 ••80
799 Terminales de 8 20, que s_e dete~minarán ~or las dos últimas c1~;esm1g1pr[~'i'.'i~alqdi

sº1~~~-.~

1 6 .980

2. 761 l'remloa que hactn 1111 'l'ctal de.. $ 1 "l'.~·580
JtrTodos los sorteos están bajo !a v1K1lllJ!cla
y atrección personales del Sr. D. Apo)1nar cd asdull~
Interventor del G&lt;Jbierno. v de un emplea o e
Tesorerla General de la Ñ ación.

Oficinas: 1" San Francisco núm. ~

't

U. BASSETTI, Geren t e ,

"EL MUNDO." Proximamente se publicará en México una edicion diaria
de este periódico.

Dos purezas.
De fotografía de los Sres. Torres Hnos., premiada en el Concurso Fotográfico de EL MUNDO.
[Grabalo en los talleres de "EL

MUNDO")

•

NUMBlR013

�190

EL MUNDO.

2i SEPTIEMBRE, 1893.
27

"EL MUNDO."
l!JDU.NABIO n.USTRADO.

TelllfoDo 434.-Calle de Tiburtio núm. 20.-.Apartado 87 b.
Jd::uco.
Toda la oon-espondencta, debe dirigirse
al Gerente de este perl6dlco.

y

m::soo

La euecrición á EL
vale $1.2.5 centavoe al mei&gt;,
1M' cobra por trimetltres adelanti.dos.
Nómeroe sueltos, 50 cE'ntavoe.
A visos: á razón de $30 plana por cada publ•cac:6n.

Todo pago delle ser pr~eisamente adelantado.
RBl(lll!'J'RA DO COMO ARTICULO DE SEGUNDA C'LARE.

•.\gentes exclusivos para los Estados UnidOI! y Cana•
di Tite Spanish American Newepaper ~mpany, 136 Liben v Rt. New Y5&gt;rk. E. U.•

Uotas Q:~itorhtlts.
ía itunigrnrión o~dnl 1J ltt ra1a llt ~ombres.

Jhllitictt positiun.
LoR ideal~ deben estar en todas partes menos en las
leyer. Ll1ll leyes debtiu t1et positiv1111.
FRANCJ.SCO BuLNES.
l,oq pnebl•)S no se gobiernan con ilaetración, sino con
inttireeee.
DocTOK MANUEL Fwm,:s.

P.olítirn gen~r11l.
RESUllRX.-EI viaje flp los tmperatlorPs m?~Cfl".ita~.-- ~n
~ignillca mu1·ho para 1, 11az .. urop..a.-i,;n, V1"11H.- •,11
.lil"rhn.- •;11 Cuµe11bag1 e - tu ll!ilwural.-Eu tuda~ µurleij tert&gt;monias dÍll frutu.
Si hubiéramos de calcular la imp&lt;&gt;rtsncia de la visita
del C.:ar Á. las capitales enropeas, por lo qne hasta hny se
ha podido traslucir, tendríamos qne ci:i11t1idt!rarla como
un simple viaje de recreo, una gira ln¡o~u, en que ~os
n ovios ¡óve1,et1, ricos y poderosos, rtc1bt,n In~ agasa¡os
de los príncipes y las aclamaciones dt, las 11111lt1tndes.
En eft-cto, haHa hoy parece que 10::1 angnetoe e111pPradores, que comien,mn aµena~ á gozar de ~.u respla~dt'ciente luna de miel, alumbrada por las crea~1ones ft&gt;éncas
de las fiesta:! moscoviLas y 110 P"rtnrbada por la ma11cha
sangritlnta de la catlÚ!trofe de Kod.ijn.,.ky, gnar&lt;lar,,n rnligiot1an1Pnte, priult'ro, el luto dt'h1du á la muerte de Alt!ja11dro lJI, perrnanecieron deepué~ r f' traí&lt;los .en sus su11tuo.os palacina, :11it&gt;ntras Fe prE&gt;para b,11 laR 1mpone11tee
é inco111pa rablE's certlmo11ias de la co1·011ació n, y 1,~y se
lanzan con relativa libertad en busca de rec,eac1onPH
nuevas y no sentidas emociones, aj .. 110,.., en lo pot1ible, á
lot1 g raVt's cuidados qne oca~iona la peea&lt;lu111bre dt! eu
colo~al imperio, sólo temiendo qne 1111 niliilihLa extraviado ó nn mal aconSPj ado 11narqui,..ta amargue Pn 111ala
hora sus breves nl ..gri-tt1, atentauuo ale\'e coutra la vida
dt! Rns llttfnetas :;\lajei,,tades.
l'~ro au11q11e ba11ta hoy nada h an podido transparentar
los más hab1 les agt&gt;ntes del notic1erismo qne p~o á paP_n
siguen áloe monarca,¡ rusos e n en ex~ureión por el cont1Dt!nte E'uropeo; annqne sólo nos han hablado de las fitlstas de Vil•11a, de las suntuosas recepciones de Berlín, de
los cordiales .aluJos de h1 corte danesa, en •·atos momentos nos co munican por menuoo la ceremoniosa acogida que les dispen~a la Reina Victoria en su pala(\io de
.1:hlmc,ral; no dudamos un punto que en esas coníerenc1as de eobforanos t!e ha hablado más de una vez sobre la
paz d d 01uudo y la suerte de los pueblos.

Un diario de esta ciuda,1 al reíE'rirse á la parte del
Mensaje Presidoncial que a braza la St'creturía de Fon1e11to llama la atención del exprt'sade \linieterio acerca del
iO:portante asunto de la i11m1gració ~. agregando que es
ya urgente que tll Jepartameuw cow1ence á preocuparije
de este problema.
Son tan vag11s Pstae palabras, tan nebuloeM, qne no he·
m oe podido explicarnos lo que propone el col, ga. ¿Et! la
inmigración oficial lo qne dt'se11, lu import11cióu de ijeres
hu111anos provocada por el Est~dc,?
.
S: mal no recordamos, el per16d1co á qne nos referimos,
combatió en otra época la i11migración ofü:ial, que. E'E·
timaba como contraprodnce11u1 p1&gt;ra e l país. E:! po~1ble
que el tiempo baya modificado sus ideas, y en esta rt'Cti·
ficación no vemos nada ce1Jeurablt!, put!s la verdad de hoy
puede ser el error de mañana. Pero lo que sí nos extraña
lllucho es que esta rectificación, en vez de rt!presentar un
avance, en las opiniones del cof1:adei sea un paso atrás en
el camino marcado por la exper1enc1a.
Lo cierto es que la inmigración oficial ha dado loe pt-o·
res resultados, en los paísf's en que se ha ent!S) ado. Los
hombres son cazados al aliciente de una suma inmediata
que los libra de una situación angustio~a ó poco clara, sistema que ha servido para reclutar gentes d., la pt'o~ especie, ineptos y malhechort&gt;s, que en lugar dt&gt; añ11d1r una
partícula á la riqueza social, han sido para tll la u II peFado
**
fardo cuando no un amago constante para lot1 derechos
De Viena aeE&gt;guran qne el*anciano
mona~ca d(l Auetriade loo ciudadanos.
Rung1
fa,
t'O
co111plE'to
acuerdo
con sa ilustre huésped,
La inmigración que necesitamos debe ser voluntaria,
acudir por su propia iniciativa, convencida dt! que t-1 país p rocurdrti. e l ,tatu q110 tln el Imperio otomano, no perm.iá que llega le ha de proporcionar elementos pe, manen tes tiendo qne pmenciu::1 extraf'laH interven~an por su propia
de subsistencia. Y esta inmigración ha sido favor.-cida en cuenta tln el1 temido rt'p.irtimiento de Tnrquía.
Algo i11fü irá Pin dn,'.a e~ta d éterminación, si en efecto
otros países nuevos por los ó iganos de la publiciuad, e n
folletoe, p~inae de periódico, trabajo!! econówicos, ar· se ha tomallc,, d igo influirá en la coni,,ervación db la paz,
pues se t o ma entrt&gt; eobtln111os que aepi ran separadamente
tículos é informes.
Una porción de la pre nsa mexicana ha comprendido , al dominio incondicional de lod Estados balkánicos, y es
mucho const'guir que interese!:' diametralmente opuestos
e!!ta necesidad y ba tratad') de informar al extranjt'rO
acerca de las perspertivas que ofrece la República. ¿P.,ro se miren conci liados pur virtud de la cortesía y urbanidad de dos potencias rivales eu el fundo, en la apariencia
han cumplido todos los colegas esta obligación?
Bnena prueba de que no eo asl nos la proporciona el unidas.
No son tan tranquilizadoras las n otas que llegan de
diario á q•ie aludimos. ¿Pues no ha procurado él por to·
dos los medios poeibles deprimir al país, a~entandn Berlín, pues ni 1011 qne m ás sin1patizart con las Bl'piracio&lt;Ha á día que aquí no t&gt;xisten garantías individuales, ni nes ge•mánicae, ni los mi~moe que cnnsideran a l altivo
respeto á las propiedades, ni st-guridad pública, ni cum- H o htlnzollern como investido de 111il'i611 cuasi divina en
plimiE&gt;nto de las leyes por parte del gobierno y las antori- el concierto de las naciones, han podido dejar de apre•lades? Y e l que tal ha leido. sin tener antecedentf&gt;s de ciar la actitud fría y rtlservada qne gnardara el ('zar, aun
la función nPgativa que ha dt~empef'lado este periódico en medio de las demostraciones pacíficamente afectuosas
,m la evolución nacional, no se habrá prPguntado, lleno del Emperador Guillerm.l, que algunos malquerientes se
,ie a-1ombro, qné país es este y qué sociedad es esta que ta- atreven a calificar de humillantt-s.
Si como asegura un corresponsal dt&gt;l Time8 de LondrPe,
les hechos tolera?
ConviSnzase e l diario á que nos contraemos, la SPcrPta• e l sober.i.no d e Alemania se manifestó satisfecho, más
ría de Fomento nada puede hactlr en pró de la re&amp;olución qne contrariado por la alianza franco-rusa, no PS tan
de eHe problema de que nos babia No se cambia con una rnocente e l poderoFo Romanoff para pagarse de palabras
medida un estado de cosas producido en virtud de una almibaradas qne sólo pueden ocultar hondos reucores y
secretas ri validadl's.
diversidad de circunstancias anterioree,
Cualesquiera que hayan aido l as ceremonioeae manifestaciones y urbanos agasajos con quA en Berlín ft&gt;stejarvn á los empPradores rusos, por el sólo hecho de 11abt!r
que no han herido las susceptibilidades de Francia. se
Hay un grupo de periódicos en México que parece de- comprendA qu:i no han vnelto con eeta visita los buenos
cidido á declarar una guerra sin cuartel á toda nueva pu- tiempos e n que nna er,trote cordial enlazaba los dos podAb licación que se presenta con energías superiores á las r&lt;'B08 imperioe. Nueva prueba de ello es la abierta guerra
tarifas aduanales que día á día es más enconada tlntre
,¡ne ese núcleo posee. EetcP colegas han resuelto por lo de
R usia y Alemania.
visto establecer un rasero nivelador para todas las vitaliNo po".lfa tener, y en efE&gt;ctn no tuvo ninj!'Ún reFultado
dades y para todos los esfuerzos que determmarían un
avance en la historia de una industria. Para ellos, la político la visita del Czar á Copenbagae. Fné asn11to dt!
competencia de be ser enérgicamente rechazada y los familia preeertar sus respetos a l anciano Rey Cri•tián,
existencia patriarcal ae desliza da Ice" tranqnila en
que al amparo de e lla aprovechan sns elementoP, objeto cuya
ele un odio mortal y exterminados como unos malhe- medio del regocijo de loe suyos y la envidia de los extraflns, acostumbrados á la incesante lucha y ayunos de
chores.
calma paradisiaca de que se goza en la corte dinamarEl proteccionismo es pernicioso á la sociE&gt;dad porque la
quesa.
encarece bs productos neceearioe á la vida. Si en vez de
**
..ncarecerlos, redujese sus precios, el sistema rt!rnltnría
Donde pudiera traer más*graves
conAecnencfa• la ¡tira
benéfico en vez de noci vo:para la agrupación. Elfabricande
loe
emperadores
moscovitas
es en la Gran Bretaña,
te que, al amparo de uua alta cuota estorba que el artículo similar circule y se embolsa tranquilamente la d;íe- que en estos momentos los festeja con rnidosas y opurencia que existe entre el verdadero valor del artículo lentas manifestaciones. Si la Reina, el Príncipe de Gales y
y el impuesto arancelario. perjudicará siempre á los con- toda la familia real se esmeran por hacer placentera la
.,umidoree; pero ei el fabricante no sólo gasta esa diferen- estancia de Jop anguetos huéspedes en la noble Escocia,
ciaE'n abaratar sus productos sino, quA además invierte el pueblo inglés y la prenpa metropolitana, eco fiel de la
opinión, se a bandonnn á atreYidas dieq uisiciones sobre la
1m fuerte capital propio, no vemos de qué modo se haga
cuestión de Oriente, que toman una dirección marcadadi,:no de la execración de sus competidores.
mente anti-rusa.
Nivelar todas las aptitudes, todas las cualidades, toComprometida la Gran Bretafla en una aventura, al
dos los recursos es ejercer una suerte de socialismo feroz,
que degeneraría facflmente en rarac/10/ismo si ciertos pe- pretender más de una Yez intervenir en los asuntoe interiódicos pudiemn desarrollar libremente ene admirables riores del Imperio turco, y habiendo visto fallidas sus
esperanzas porque las p,,tencias no han querido BE'cunt.endenciaede_atentar á los derechos ajenos.
darla, por más que las hablaba de los derechos ultrajados

fo.s fülcialh;tas ~e la ,pnnsn.

y de los fueroA de la civilización vilipendiados por I•
perfidia de la Sublime Puerta, ha querido tomar laarrip8 •
gada emprel'a por Rn propia cuenta, y S,!l ha encontrado.
frente á fren.e con Rusia. qne ya secr.i,a, ya abiertamenttl. ha tomado á su cal'go la defensa del caduco y carcomido Imperio otomano.
En talea circunstancia~ es como ll¡&gt;gan loe soberanos detodas las Rueias á loe festivales de Balmoral preparad"'4
en en honor. En tan difíciles condiciones es como ~(111),
)a prndencia de la RPi na Victol'ia y su universal pr,·Higin pnt&gt;den !'Vitar qne lo que_ debiera t!er m?ti vo de alianzas mutnas y mntm1s concesiones, se convierta en a¡trio.
rompimit'nto y aparatosa E'Xplosión de ~fiejas rivalidadPt&lt;.
Rusü1 om•1ipowate no abandonará de seguro su política de expan~ión en todo~ los confi.:es de su dilatado In1pe1 io¡ y á cada paso que ué en ePte sentido, habrá de t, opezar siempre con 11111 intereses británicos qutl se extiend en sobre la rednndPZ de la tierra.
On positivo mila~ro ~ería que en la tremenda coJ11iwtenC1a, los fiesta.~ de Balmoral fueran motivo de leal y-sincera reconciliación.

Septiembre 2-1 de 1896.

SEPTIEMBRE,

1896.

guno guarda el público su indifE'rencia. Asiste á la representación y no se ríE', ni se divierte, ni aplaude, y Hl
ealir cada t11To de lo~ qne ese público formaban, dice á
quie11 quitlrt' oirlo: «b:11to e11 una majadería. ¡Qué insulso y qué chal&gt;:ica,10 &amp;1 todo eso! l •npoeible parece que
haya tl11tpr.-1-aR qn .. adn1itan taltlt1 obra~, ni artiataij que
las repr..H.-ut.. n. 11i e.ap..ctMdnres que las snfran.•
Y prtg11nt11rítn algunos: •Y ~i e~n pi,.nean y así diecnrren, ¿i,or qné u,1,tt:11 .t ..,.,,. warro~? Y dado que asistan,
¿cómo uo ¡,rotesta11 i11&lt;ligu11do8?u

191

ser artista y, como tal, hacer una obra de art.e¡ obra que
puedan admirar todos, en cuya contemplación puedan
clisfrutar todos v dejnndo lo de la propaganda relegado
al FPgnndo término, ó al tercero, ó al últi1110.
.Así eonsignió Dumas hacPr que aplaudiesen sn Da!"ª
&lt;le la11 Cmneliat muchí~imns qntl no crE'E'n Pn la redención
por el amor¡ aeí logró Sardou en e~1 D!v()rrons! 9ue r.iE'ran
como uno@ benditos muchos part1dartoe del d1vorcw.
La tendencia á colocar en primer término la propaganda, es la que más aleja 11! público dPl teatro, y lo que aca•
hará de divorciarlo de é l por completo si, lo qm, no creo
probable, esas tendencias prevaleciesen.
A. SANCITKZ PÉREZ.
LAS NUEY AS ESTATl'AS E:N LA REFOR:\IA.

Eo nuestro núme~o anterior, al dar detallada cuPnta
de las fief'tas patrias. hablamos del descubrimieutoto tln
e l paseo de la Reforma, d" dos nuevne ¡,~tatuas enviadas
por el Esta".lo de Chihuahua: las de los Sree. Generales
Manuel Ojinaga v Estehan Coronado.
Tal descubrimíento efoctuoee el 15 del presente l'n la
maflana, haciendo 111 solemne entrega la comisióu desig·
nada por el Estado donantf&gt;.
Acnmpaf'lamoe á estas líneas las fotografías de las mencionadas estatuas.

X. X. X.

ALGO DE TEATROS.
Di r,tn cuanto dE'Cir quisieren los maestros; per:&gt; yo, PI
más insignificante de. l?s aprendices, d igo q ne el . teatr•!·
no es in~r.rumt'IIIO u,1'1zable para los propaga11,hsta;o S1
algo na obra teatral dP V• rdadera propaganda política, PO•
cial ó religiosa, l,a obtE'nido buten éxito ( lo cual ocurre
muy poc;it1 vectl.s,) ciento contr~ 110~ puede aposta,·dE',
s in temor de pt'rder, á q11e la v1ct1na la ha logradll t'l
antor por 111Precin~1t&gt;ntOt! artí~ticos d_e su dram&amp;; no l!JB•
cias á la8 tend.. ncias dt! la n11•ma, smo á pesar de ella•.
(..)onfit&gt;eo ingE'nuamE'ntt-_. á. rit!Fgo de parecer de~en~?..
dE' antig1111lla.•, que íní Ptempre y soy ahora part1darmdt'I a, te por tll a, te, sin que por eso haya rechazado JO·
nunca el arle d"cente.
Qne la obra de arte n? me ".nseña; bu~no. Si r_ne hac11
PE'11tir si prnducA e n m1 eapíntu la emoción estética, tengo pa~a mí que ha realizado eus tint&gt;s. Que además d..
eso mtl enst-ña algo· ,npjor que mPjor: PI ~&gt;Lber no 0&lt;,up,1
lugar y me iecbo la ~uenta de que lo aprendido me lo u1111
de añadidura.
Pero mncho cniJado con que el artista pretendaeclufrBPlaa de dómine: porque ent,mces perderíamos 118 &amp;Dli••·
ta&lt;les, y adios emoción ebtéticn y adios añadidura y adios.
todo.
.
u¡.\.h! dicen algunos, el autor dramático tendrá com·1ccio11eP. profesará creencias y estará e n su derecho, y nun
cumplirá con 11u dt&gt;ber, propagando desde la escena lo.
qne él considera verdadero y bueno y justo. ¿Por qué ha
de m•ga r~e al poeta lo que se otorga al orador?11
.
Nadie ha n~gado, que yo sepa, al aut&lt;?r dramáticn_la.
facultad de exponer tln el teatro las doctrinas q•1e, s~un
rn leal s'lber y entendn, sean verdaderas y buenas y ¡11~tas. Lo que sucede y lo que yo digo e~ que, ei e l dra111_atul'go se siente propagandiPta, ha de bnFcar terreno dJp.
tinto para eafüfacer euij asp1ricionts. Las tablas del t-R•
cenario tie npn muy poca resistencia para ser campo r!&amp;
batalla· y entre bastidort's y bajo bambalinas, y en mediode oropeles y montañas de lienzo pintado, no es haeeuL'ro librar bf.tallae.
Es el etcenario, y lo ha sido siempre, por sus condiciones peculiares, terreno completamenta neutral en que ( lo•
mismo que en algunas tertnliae de confianza) están proscriptas, para bien y por conveniencia de todos, las controversias sobre asuntos que traen divididas á las gente•
y que apasionan, en sentidos opuePtos, á los que en bol!-•
ca de solaz y esparcimiento para su e~ríritu acuden al
tt-atro.
No es biE'n qne el autor, para balagar con exceso á dE'.terminada parte del público, moleste, c~n exc~so tam~1en,
á otra parte digna de respeto y cons1derac16n lo mismo.
que la otra, á la cual no Fe advierte en los anuncioe del
espPctáculo que se la invita para decirle cosas deeagra•
dahlfs.
El empeño de algu nos, llamados moderni8la8-aunqu11
ya empif'zan á ser antiguos- de convertir en cátedra ~•
teatro es indudablemente una de las caneas que determ1•
11110 el retraiwiento d1-I público. Retraimiento que ea pa•
ra algunos decadencia de ese género literario. y que para mí sólo significa el desagrado que esas tendencias cau•
ean en la mayor parte de los espectadores.
QuiAn va al t Patro con el firme propósito de conmo•
verseó de di vertiree: de admirar una obra de arte; de
saborear bellezas literarias, y advierte que, en vez de tod o ePo, le da el a ntor disertaciones sobre un problema
político ó sociológico, no puede menos de considerarse
defraudado.
Esto explica la preponderancia, cada vez más acentua•
da, que adquiere el llamado género chico. Xo diré que se.a
esa la causa ún ica de In visible predilección que el púbh·
co muestra hacia eea clase de espectácnlo: pero sí afirmo
quE', entre muchas otras, es esa una de las principale~.
Que el g11sto se halla estragado; que la afició n se corrompe; que entre el arte verdadero y el arte falso la multitud se inclina á este: q,ie el teatro está amenazado de
muertelnmy próxima, todo esto aPegnran y propalan los
que advierten el hecho indudable y no encuentran para
él explicación satisfactoria. Creo que ee equivocan: ese
público mismo que llena los teatros defunciones por h o•
ras, halla, por regla general, deficientes esas o~rae, t:ntre las cuales hay muy pocas de verdadero mérito h~rar1n.
He dicho qntl hay muy pocas, y es bien que insista en
esta aseYeración, porque no sería justo medirlas ~ todas
con el mismo rasero. Obritas hay e n el ghiero cinco que
tienen mucho valor a1·tíetico¡ son contadas, pero por eso
111ismo parecen más dignas de estimación y de aplauso.
Pero, prescindiendo de esae obras- obras literarias tan
apreciables como las buenas de otros géneros. - para la s
que tienen escasa valía y para las que no tienen valor a 1-

EL MUNDO.

LOS ESPAXOLES E~ ARGELIA.
s~gún la estadística recientemPnte publicada por la Ciímara de Co·uercio E.ipaflola de Onfo, he aquí el uúmtlro
de espatlolee que viven en la Argtllia:
Hombres. Mujeres.

EspaflolPs exiRtentee en la provincia
de Orán en 1? de Enero de 1894...
Espaf'loles existentes en las de Argel
y Constantina en igual fecha......

52.78-l

47.97-1

28.220

l!l.800

TOTALES
81,()().l
ó7, 7i-t
En jnnto de nn total de 148,778 en ArgE&gt;lia. de loe cualeP más de 100,000 viven en la provincia de Orán.
Las cortapisas que presentan á los espaf'lolPs las autoridades francesas tienen por origen el evitar q 11e @e acn·
mu len allí braceros y gentes que no dispongan de una
ocnpación segura.
Loe mahoneses que residen en Constantina y en ArgPI
y sus provincias, Pt' elevan á 6.000. f,od 143,000 espaf'lo les
rPetantee son: dP Murcia 15,000, de Valencia, Granada y
Malaga uno11 13,000, de Alicante y Ahnería lH.
La dificultad '}lle ofrPCP el Código civil francE'R de 1889.
que es el vigE&gt;nte, para la consE'rvación de la nacinna:irlatl
de origen, la inscripción de qnintos en nuestrnt1 Consu lados y otras razones de pequtlño valor, son las únicas cande reclamación entre ambos países, que quitan toda
importancia á las relacionE's difíciles franco-españolas en
Argelia, de que se ha venido hablando.

"ªª
E:iTATL'A DEL GENERAL ESTEDA~ COllO!-.ADO.

AEistE'n por pasar el rato, por curiosidad, por hacer
tiempn. J:'ro1ePtar:···••ib11h! y~ .Pmtei:,t:111 ~lgunas vece@,

cuando E'i librtltJQta 6 el m11&gt;11co se deshza11 mile de la
cuenta. Pero en otras ocaFiont'8 110 vale la pena ~ltl proteFtar; esa protesta, arrancadaá Vt-Ct'B por la !11dignación,
@ignifica siE'mpre una lucha qne no todos, m á todas horas, e~tán dispuestos á sostener.
Al fin y al cabo los ?oncurrentf&gt;s asiduos á esos teatros
no t ienen derecho casi nunca para llamarse á engaflo. Saben de sobra qué género es t-1 que allí ee cultiva, y nadie les ha ofrecido que van á ver allí obras de un Shakesp eare ni de un Schillt&gt;r. Ni po r unos cuantos céntimos
d e pe~eta sPría razonable exigir un IIaml,,t ó una Conjuraci6n Fil'Bchi, representados por algún éwu lo de Ernesto Rosei ó por una ri val de Sarab.
Si en la obrilla hay un par de números de música
agradable; si aparecen ~lg,.1.nas much~chae fllegree, bien
vestidas, que e~ como s1 d1Jésewos bien des1,udas, ¿qué
m ás puede pedHse?
En los teatros serios la cosa varía por completo.
Si entre nosotros hu biera público baetante numercwo
para sostener teat10~ de varias clasE&gt;s, podrfamoR tene~.
l)Or ejemplo como tienen en otra• nac1nnPs, PI Teatro libre; y funda'r In que llamaríamos 1'p'!tm Ral,io (I? que llama mi amigo Verdeli MontenPgro Ltfleratura dt camera,)
y aun tener un teat,ro liberal y otro reaccionario, y a~(
por el esti,o. Cada t!Spectador eecogerfa el teatro que _es•
tu viese más C,.)nforme con sus aficiones y sus tendencias.
Pero aquí no sucede eso-lo cual no eé si es bueno ó
malo;-á nuestros teatrO!'! de verso acnden, sindistinción,
loR partidarios de lo antiguo y los dPfenRores de lo nuevo· los ignorant~e y los Pabim;; los hombrea de ],.tras y
los' hombres dt! ciencia Nadie lee dice en el cartel-uEa
la obra qne vamoR ,l estrenar esta nncl,e se hace la propaganda de estas ó la.• otras ideas políticn•:11 "ªº el drama
que hoy Stl representa detiendtl el autor esta ó aquella tesis filoFófica.11 Se anuncia pura y Stlncillamente la repreSPntación dt! una comPdia ó de un drau1a. y calcúlE'BP el
efecto 1ue, en determi na.da parte de ese público, h~r~ E'I
advertir qne desde la prunera eecena se pone en nd1culo ó se anat.Pmatiza ideas que esa parte dd público tiene
por respetables.
¿Pretendo por eso que el antor dramático, ciudadano
como cualquier otro, no pueda tener ideas políticas, principios filosóficos, creencias religiosa~? ¿Pretendo que ha•
y~ de renunciar, por el ht!cho u.- i&lt;Pr dramaturgo. al derecho ú dE'fender lo que é l cree y pii;nsa y proíg,a?
No; digo polamente que para t!Sa propagaucla puede y
aun debe bu~car otro campo.
Y piE&gt;nso que sí, á todo trance, qniere utilizar el teatm
para difundir determinadas doctrinaa, debe hacerlo sin
ofender, sin cau~r molePtia á los que, emre los espectador!'ll, prof.,~nrán de sPgúro ideas contrarias.
¿Cómo? Pues atem'li.-ndo ante todo y sobre todo á la
secci6n draruática. Procuranuo aute futlo y sobre todo

EL LIMITE DE LA FUERZA MUSCULAR

Algo de est ndistlcn.

Según los últimes datos publicados por lll Municipalidad de Bnlfn, la capital dt-1 Imp.. rio Alt'n1tín y dt'I Reino de Pri1Pia, CO!\taba el me,. dt' lliciemhr.. rl.-1 año último, 1.67-1.1 J!í habitantes, de lo:s cualet1 79,, 186 t:011 howbres y 876.9~-1 mujeres.
Esta E•tadística demnei&gt;tra q11e la población de Bt•rlín
ha aumentado, puPs el anttirior empadronawiento a1 rojó
la suma de 1.578,994.
Pero este aumento no ha sido progresivo, comparado
con el que se ha notado tln anttlriore,; empadronamientos.
AtribúyE'Re Pato á las cuest.iones sociales, á la advertencia qne Pe hace á loq campesinos para que no vayan á
probar fon una ti la capital y, sobre todo, al deParr.. llo
inwenso qutl han adquirido algunos arrabales de &amp;rifo.

El Príncipe de Lobanoff-Rostowsky.
Engalanamos hoy nuestras c&lt;, lumnas con el retrato del
Príncipe Lobanoff, secretorio de relaciones exteriore, en
el gabinete de San Pt!tel'llburgo, que acaba de morir de
subilánea mue~te, al e::nprendt!run viajf' de Viena á Kit!l,
acompañando á su augusto soberano el Emperador de to·
das las Rusia~ en su importante visita á la8 capitules europeas.
Era Lobanoff de tal inflnenria en las deciRionE&gt;e del
Czar y preponderaba de tal modo en el ~nimo del ,uonar•
ca, que li. la noticia de si1 JOllt'rttl, que fu é de consterna·
ción para unos, casi de reg,,cijo para otro~, se llegó ,í te·
mer que se snspenditlra t&gt;I vwje del ai;tócrata mo1:covita,
fah.o de su adicto y prudenttl coneejtlro.
Y había razón para tal"s te111•&gt;res, dada la P11p11Peta
inPxperiencia de Xir.olás II, y la pol ítica dt!splPgaJa por
el Príncipe Lobanoff en el corto período de su miui~tt:rio.
En efecto en diez y ocho mPRes que dirigió el gabinE&gt;te
mo~covita, logró establecer definitivamente la prt-ponderanc:a de Rusia en los consejos eu ropeo8; anudar cun lazo
estrecho la alianza frrnco-ru~a, qu .. c,m tanta dP!.'~onlia11za miran las potencias centralt-s; upurt~r á lnglat.-na de
su ingerencia en las cuestiones rtt'I extremo Oriente, y
casi nulificar su influenc;a podero~a en lne apartarla.~ playas dE&gt;I mar Amarillo; desbaratar los planeR C:e la tiran
Bretafia, quA E'n provecho propio y con mengua d.- IR PU•
premacía del Czar, preparaba para resolver tll cm,flicto
otomano, y hacer rt'saltar en torlas pal'teP la omnipottlncia del imperio r uso, dirigido por las tendencias dt-1 más
puro pauRlavismo: natnral ea qnE' unnR Pe sitlntlln aliviad,,s con la desaparición del acti\·o :\liniRtro, y otruij lamenten con honda pena su falta irre1Deuiabl1-&gt;.
Mas como qn!era que la política de Lol&gt;anoff es como la
legítima polí1 ica nacional rusa, que guía al tlngrandt-ci miento del impt'rio y á sn natural Pvolución, el encP~or
nombrado !.'egnirá 1111a lnminosru, huellas, y e! Czar continnnrá la titánica empreFa, cumpliendo con la fatídica profecía dP Bonapa,·tP &lt;I" hacer á Eur.Jpa cosaca, ya qu., no
ha querido ter rt!publicaua.

Intf&gt;reeante r imgPstivo es el cuadro que nos ofrece E'l
eeflor Federico Brau,well, haci.,ndo resaltar la insignificancia de la fuerza mnseular, ya sea de hombre ó animalE'e, cuando se la compara con la de la maquinaiia
E'mpleada actual mente en la industria. El coutr2ete entre una galera antigna y uno de e~os vaporee gigantescos qut&gt; ahora surcan e l .Atlántico lo e11tablect1 de la eiguieute manera: Supóngome que el buque moderno tuviera que moverse á la manera de los barcos romanos.
Calculando ahora la longitud de aquel en 600 pies, y que
pudieran colocarse de cada lado -100 remos, movidos cada uno de ellos alternativamente por trE&gt;s hombree, precisaría embarcar 2,-lOO remeros, e.ya fuerza , suponiendo que la de seis equivaliera A la de un caballo dt! vapor,
rtleultaría solamente igual á 400 ca bailo!'. Para dobldr Peta potencia @e neceeitarfa n 4,800 hombres, y ei se tratara de E'jercerla continuamente, se reqnirirfa al men~,
ignal número de reserva. Las inmE&gt;mas máquinas de vapor dE' los buques modernos puedE'n dPParrollar facilmente 19,500 cabRllos de fuerza. la cual sólo podría obtenerse con 117,000 rPmero:s activos y otros tantvs de reserva. De donde rE&gt;eulta, que empleando loe e,edios antiguos de mover lai&lt; embarcaciont-s, no sería posible colocar en un buque el númtlro enficientf&gt; de howbres para
moverlo con una vPlocid:1d mpdia de 20 nudos por hora,
po r poco que midiera unos 600 pies de longitad. Prueba
esto tambien que la fuerza del va~r empleado en las
máquinas modernas, no debe cons1derarce como un simple sustituto de la potencia muscular, por superarle con
mucho en intensidad y vapor práctico, pues que, poi medio de ella, pueden hacerse muchas coeas, impracticables de otra suerte. Otro ejemplo eR el de la locomotora,
la cual ejerce un poder de 400 á 600 caballos de vapor, y
r,o ocnpa más que un espacio de cincuPnta yardas cuadr11.das. En este CBPO tenemos una máquina que pnede
llPvnr un tren pesado con la velocidad de sesenta millas
por hora, sin difümltad alguna, en tanto que, si para loa
¡rrar el mismo fin concurriesen solamente las fuprzas
muPculares. Rería impo~ible realizar tRI prodigio. Prt'cisarían 3,600 hombres de buena mueculatum y cnpac..e
de ejercer sus fuerzas, rolando, pueR qnE' ne otra 1merLtl·
no podrían alcanzar nunca la velocidad indicada.
'En estética, como en telas, la opinión cambia con la
moda.
Gt:Y DE :\fA Dl'ASSANT.

Ser ridíc•1lo eP sencillamente hacer tonterías de modo
distinto de que las haceu los deu1ás.
L. DOCQC:IEE.

ESTATl:.\ DEL (»:.'&lt;ERAL ll.\'&lt;CEL OJINAGA.

�27
EL MUNDO.
192

S"F..PTIEMBRE,

Lajamáica del domingo último

==================~~==============
Universidad de Milllorca el 11 de Diciembre, Y cuyo p'\•

Bolivia sostiene con el estoicismo caract~rístico de la gn requerirá V. sin falta á su dPbido tiempo. Fechado Pn
Suiza, que el Estado, personalidad mora_l, hbre Y ~utóno- Mallorca el 26 de Octuore de 1392.-Guillém de _M~nt111,
ma, no puedti ceder á ninguna sugest!Óú extrana que Administrador de la Moneda.» lleva el endoso s1gu1ent.,:
«A.l honorable señor mi compañero Lorenzo Luques, co·
ponga trabas á la Soberanía.
.
E · Perú reconoce en la doctrina de Monroe la astucia merciante en giros de Barcelona.»
de 1~ zorra la mansedumbre de la oveja y la ferocidad
incomparable del león, par3: doruinar sobre l_os puebl_os
qúe n:&gt; reconocen como máxima de con~ucta rnternac10POR LA. CORONA.
ual la honradez y la lealtad en sus relaciones con las potencias civilizadas.
El Ecuador ha hecho síntesis de la doctrina deMonroe,
Magnífico, sobrio, con la sobriedad de la estátua, delaen el Parlamento y en la prensa de la siguiente gráfica
manera: «Lo INUTIL NO SE DISCUTE y LO PJ&gt;LlGROSO NO SE tando al parnasiano rectilíneo, que diría Monagu:illo, es el
drama :!e Coppe, Por la Corona . é igualmente :nagníACEPTA.»
fica fué la interpretación que le dió Maggi la noche del
jueves último. El publico sintió y aplaudió; mas los esLA POBLACION DE PARIS EN 1896. pectadores eran pocos: siempre el desvío. De todas euerte~, ahí va nuestro aplauso para Maggi y para Clara, que
La R,;vue Sci,mtifique dice que se acaba de publicar el
resultado del ceneo de la poblacióna levantado en . París supo rivalizar con él, y que luzcan mejores días para
el día 29 del mes &lt;le Marzo de este año, el cual arroJa una ambos.
ciEra total de 2.511,955 habitantes, indicando un aumento de 87 250 en los últimos cinco años.
Una de las cosas que primero se obseryan. en el censo
•
El jurado Poucel -Enríquez.
es que las secciones más popnlosas van d1sm1?uyendo ~n
densidad, mientras que las demás crecen c~s1 en la misEl juéves empezó á efectuarse este jurado, que origima proporción, es decir, que se va esta':&gt;leciendo una ~specie de equilibrio eu el número de habitantes de los dis- uado por un suceso queJ despertó poderosamente laat9n•
tintos barrios.
ción pública, es seguido con gran curios!dad por cuantos
Esa misma tendencia se nota también en las demás
poblaciones importantes y puede atribuirse, en pri~er se enteran de los acontecimientos excepcionales. Nuestro
lug_ar, á la rapidez con que se extienden los nuevos medios número no llega á tiempo para noticiar el fallo de los representantes del pueblo. Tócale esta tarea ~l Mundo dia•
de comunicación entre el centro y las afueras.
Antes. los dependientes de las casas de comercio y to- rio, limitándonos por nuestra parte á comngnar la nota
das las clases trabajadoras, incluso los propietarios de los
mismos establecimientos, tenían que vivir cercad~ )os más saliente de la semana.
EL PRJNCIPE LOBAJ&lt;OF ROSTOYSKY.
lugares en que trabajaban, sopena d_e gas~ar en los viaJes
HlS'l'O.{UA D~L CAUCHO.
de ida v vuelta una gran parte del d1a, mientras que hoy
Otro pago de $3,209 de "La M ut ua"
puedeñ ir en pocos minutos á las secciones ~ás aparta.EN TULA DE T.A.M'.AULIPAS.
Las plantas que producen el caucho pertenecen á. las das donde se vive más cómodamente por el mismo d1m,ro.
· El mejor ejemplo que de esto puede darse es la ciudad
familias siguientes: apocineas, artocárpeas, morcas, euforbiáaceas y asclepias; las ortigas, la adormidera, la le- de Nueva York, cuya parte más densamente poblada po_r
Tula de Tamaulipas, Septiembre 17 _de 1896.
chuga y otras plantas comunes _en nuestros _clim~s, . lo el día queda casi despoblada por completo en la noche,
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de «La Mutua.»
contienen también, pero en cantidades demasiado rns1g- toda vez que la g:ente que allí t_rabaja vi".e á legu_as de
México.-Muy señor mío:
nificantes para que se pueda pensar en extraerlo.
.
distancia y el radio de la poblac1óu He extiende v1S1bleBn su oportunidad recibí su gra~a de 6 de Junio próx\•
Este importante producto eólo se conoce desde el siglo mente todos los años.
mo pasado cQyo contenido es conforme, y ahora mamXVI, que fué cuando los españoles .Fernán &lt;:1,e Oviedo,
ties~o á
que por conducto del &gt;lr. _Federico Acuña,
Herrera Tordesillas y Torquemada le mencionaron en
b,mquero local dti «La Mutua» en ~sta ciudad, y de ac~er~us e~critos. E, último principalmente, hacia el año de
Letras de cambio antiguas.
do con la orden de U d., me han sdo pagadas las pólizas
16ló escribía indicando los usos numeros(simos para los
núms. 600,210 y 528,307 bajo las cuales "staba aafgurado
cual~s se empleaba esta sustancia, mencionando especial·
El cónsul de los Estados Unidos en Barcelona, en nna mi finado h.,ruiano lJon Antonio Baez, á favor de las me•
mente las ventajas que reportaba utilizinlo para encerrar
memoria reciente al Departamen"to de Estado, mencio_na no:es María de los Ange,es y Refugio Baez, siendo el im•
las capas de tela de cáña~o y ~acerlas imperme_ables..
Sin embargo, no se fi¡ó senamente la atención en el el hecho de que una institución públi~a de _aquell~ cm- porte de i:1llas como sigue:
caucho hasta el año 1751 en cuya época La Condamine se- dad ha adquirido siete letras de cambio antiguas, todas
$1,752 60 cs. valor de la póliza núm. 600,210 y
ñaló sus cualidade~ en una nota que presentó ,í la Acade· J&gt;agaderas en Barcelona. La más antigua está fechada en
$1,457.00 ,,
,, ,, ,,
,,
528,307
rnia de Ciencias de París. Este sabio que en 1735 fué al :,&gt;alma de Mallorca, en el año de 1'192, y se cree sea el
Perú y al Brasil, enviado por el gobierno francés para documento de esta clase más antiguo del mundo.
$3,209,60 cs., cantidad que be recibido del referido
La segunda lleva la focha de 1399 y la ter_ceraeJtágir~da
que midiese un grado del meridiano, vió una sustancia
de la cual se servían los indígenas para confeccionar re· desde Pisa el año 1399; otras dos en Valencia en Hll y fo30 Sr. Acuña.
.
En nombre de mis citadas sobrinas y el mio, doy á Ud.
cipientes, hachas, tejidos impermeables, etc., y en 1736, respectivamente; h, sexta fuégirada en Roselló?, .Francia,
envió una mues~ra á Francia, diciendo que en Quite la en 14!5, y la última en NápoJ.,s, en 1535: La pnmera letr_a v á la Compañía &lt;1La Mutua,» que digname~te repre_sen•
conocían con el nombre decahuchu, y que se pronuncia· mencionadadiceasí: "Sr.-En conformidad con esta pri- i \, las más cumplidas _gracias vor )a eficacia
equidad
ba cautchuc. Poco tiempo después (1765) el ingeniero mera de cambio, se servirá usted P"gar dentro ?,e lo~ l!1e· con que han sido pagaaas las mencionadas pólizas, y me
l!'renscan, que residió 15 alios en la Guayana, gracias á. ses siguientes, á contar de esta fecha, á la mu¡er S1b1 la, es satisfactorio suscribirme á las órdenes de Ud. como su
un natural del País, pudo recoger nuevos datos sobre el esposa del difunto Sr. Jaime Castelló. xvu. L x. sueldos afmo. atto. amigo y S. l::l.-MATÍAS BAEZ.
cauchú y el arbol que lo produce. Más adelante J. Howi- moneda de .Barcelona, ¡¡ue obtendrá V. de la renta de la
son descubrió el cauchú asiático producido por la Urceola elástica, y Roxburgo indicó luego el cauchú de
.Aeeam que proviene del Ficus olástica.
De todos modos, no adquirió un desarrolhi completo ni
se utilizó en grande escala para la fabricación de di versos objetos, hasta después que se descubrió su solubilidad
en ciertos líquidos (Reri8sant 1773), y sobre todo, hasta
que uniéndole al azufre, es decir, vulcanizándole llegaron
á hacerle insensible á los cambios de temperatnra el americano Goodyear (1840 ál8!2) y el inglés Hancock (1843).
A pesar de lo dicho, el fis1co Ohanes lo había empleado ya para bacar impermPable la envoltura del primer
globo de hidrógeno ( 1735) y en 1791, Grosaert lo~ró
t.ransformar en tubos las carrehuelns arrolladas en forma
de espiral, sobre moldes cilíndricos de diverso espesor.
Los primeras impermeables se deben á Hancock y á Macintosh, quienes cosían en el interior de los trajes, á guisa de forro, bojas delgadas de esta goma que obtenían,
evaporando dicho cutirpo disuelta en esencia de trementina. Más adelante, Hancock halló la manera de cortar
el caucho en forma de hojas, é inventó la máquina conocida con el nombre de diablo. Nadier indicó en 1820, un
proced:mientc, para cortarla en hilos, los cuales Eirvieron
para tejer y confeccionar telas impermeables; el sistema
para convertirlo en lámiuas, se debe á Pickeregill y Nikells (1836).

r

Un concurso de " El

◄

Mundo."

U_na fiesta en la que tomar~n parte todas esas lindas self!or1~as que pueblan los barrios de San Cosme Santa
l\1ar1a, no podía m~nos que resultar encantadori en extremo. La espectat1va popular no se equivocó á este res·
pecto, Y de_sde la mañana numerosa concurrencia invadió
1~ Alamedita como en lenguaje familiar llaman al jardin··•CII lo de Santa María las guapas pobladoras de esa colonia.
La entrada de la Alameda se adornó con profusión de
plantas Y flores, Y en el interior levantáronse numerosos
puestos á cual !13ás bien dispuesto y hermoso, mostran•
do la más caut1 vadora beterogeneiaad de estilos que
.
da verse.
pue
Una hada Y. una gitana, Laura Martínez y Leonor Em¡:,arán, custodiaban la entrada. .A la izquierda de ésta Jeva~tábase el salón de refrescos, adornado con flores y fa- rol!llos. Y ostentando en su frontisprnio la gloriosa fecha·
1810. Era el segundo de _los puestos e de los confettis- ·
vendían ~n él: la Sra. Ehsa Mota Velasco de HorcaRita!
la Sra. ~hsa Cal~piz Viud~ de Roas y las señoritas Marí~
}!:orcas1tas Trevmo, Riatnz Horcasitas y Emma p. 1 _
•-Cll)S.
aa
Inme~ata á este puesto hallábase la venta de cerveza
y sa~dw1chs, formando una construcción azteca de muy
bomto efecto.
p _e ntro de esa b_onita constrncción hallábanse la Sra.
H1htmen y las Sntas. Eisa Foguel Sara Ferguez Lui•a
Gr:iff y Guadalupe Cottaler. Vedía después el' puesto
cb1~0 con profusión de crisantemas, no tan bellas como
las hndas exI_&gt;endedoras: Sra. Harnolds Carmen Hitmen
y Sofía Malv1do.
'
.
SE~ORA ELISA MOTA VELASCO ])E HORCA.SITAS
~a mirada del paseante deteníase después en la reposPr~•denta de la Junt.a. Patriótica de Señoras, organizadora de la
,,ter,a~ d~nde se hallaba un grup,, de encantadoras damas
Jaro-a1ca de Santa Maria,.
y sen&lt;;&gt;ntas; de ahí, pasaba embelesada á las japcmerí.as
un primoroso puestecillo; de estas i-lexpenilio de licores'
á la Tombola., al Com?ate de las.fiores, al puesto de los dul: . La idea fué1 aceptada c~n mucho _agrado por los Sres.
· ces, al de flores, la ~1fa Zoológica y el de helados y paste- ms J?ector de .a demar_cac1ón respect1 va, Manuel Palacios
les, Y por donde q_u1era que _se volvían los ojos llenos de y Lic. An~rés Horcas1~as. C~&gt;nst1tuyóse en seguida un ju,-grato aaoll? bro,_ m1i-adas radiosas, rostros sonrosados, p,lr- .rad.o que rntegraron las estimables señoras Elisa Mota
V1:lasco de ~or~asitas, Manue!a Villarreal de Palacios,
fumes, ammac1ó11, bdleza y vida.
·
Calap1z, vmda de R0E!!, Angela Rodríguez MiranCon tal ornato, cómo no había de embelesar la fiesta de El1.sa
de V elasco,. Madame Chambon, .Amalia de Ohink, Car,San~ María? Fué ella la nota más poética de las fiestas da
nac10nales, porque fué la fiesta de la juventud y de la men C. de W1tdman y Elena Granados de Landero.
'J:ra~ «madura discusión» CJmO 8e dice ahora las damas
belleza.
me 1!-c1onadas determinaron adjudicar el premi~ á dos seEl Mundo quiso contri)mir al lucimiento de la fiesta y
más q_ue todo, á popularizarla y á estimular á quienes' la fior1tas, entre las cuales habría sido temeraria empresa
· org~~rnarvn y para esto empleó un sencillo expediente: esc-0ger. E, re_presentante de Et Mund ocon vinoen que fue·envio á la Kerm_esse á uno de sus representantes con el seo dos prem1?~ en vez de uno, regocijándose de que dos
'fin de que c_onst1tuy~se allí mismo un j □ rado calificador b~l lezas comp1t1esen basta hacer imposible la elección
( 11:&gt; "n ambas tan gt1apas) y resultaron agraciadas las Sritas
•que determrnara qmenes eran las señoritas que por su
.atavío merecían nn premio, más bien dicho. un Eencillo Laura Mart~nez; una hada, p()r su traje y por su bermo:
ll'ecuerdo: un ramo de flores y además la publicación de sur-a Y la Sr1ta. Leonor Emparan; una maga que posée todos los filtros.
, su retrato en nuestro semanario.
~_Damos lo~ retratos de ambas, esperando que nuestros
lec_a;ores ratifiquen el juicio de los jurados, como lo ratifi_J;&gt; conm ap tauio la concurrencia, y enviamos á las agrac1a._das nuestra felicitación más sincera y nuestro home•
naJ e más respetuoso como á. reinas que son. i
Ser hermosa iw es reinar?
~uestras flores perfumaron ya sus virginales alcobas'y
alg uuas se marchitaron gustosas sobre sus senos.
•
Bienav~nturadas las hermosas, porque de ellas es el reino de la tierra!
•

Desde que la cuestión del estropeo e~tá á la orden del
día, 1.o~ fisiólogos y los psicólogoP, quieren estudiar las
cond1_c1on~s t,n las qui:-, se produce la fatiga cerebral, y se
han 1mag10ado multitud de procedimientos destinados
á demostrar la existencia de esa fatigP&gt; y á medir sus
grados.
•
Algunos de estos procedimientos est.án al alcance de
todos, y pueden ser mot,ivo de observaciones recreativas
é interesantes á la vez.
Tal es la de Kroepelin, qne consiHte en hacer su•
mas durante cierto tie111po. Fijándose en el número de
suma~ hechas durante cinco minutos antes y después del
traba¡o1 se llega á ~edir el estado de fatiga intelectual
pr_oduc1da po_r ~se mismo trabajo, pues el método, en las
mismas cond1c1ones, da resultados constantes.
Ot~o método,_ de una aplicación curiosa, consiste ende·
t~rmmar por diferentes puntos de la piel la distanciamímma de dos puutos, que tocados simultáneamente, dan
lugar á una doble sensación. Esta distancia mínima se
llama puerta del sentido del lugar de la piel.
Se-ha establecido deB'pués, con la ayuda de un compás
de un género espcc:al ( compás Weber), el sentido del lugar ames y después de, trabajo. El resultado es entonces
uotable. La influencia de la fatiga intel~ctual se traduce
con una con~tancia notable sobre el valor dti la puerta,
A mayor fatiga, más grande es la puerta es decir má,i
grande debe ser la separación de las puntas del co~pás
para que la doble sensación se perciba.
'
Así, la puert, _en la distancia mínima de percepción doble, es, los domrngos y días de descanso de 3 milímetros
sobre la piel de la frente, siendo de 7 miifmetros después
de una ho~a d_e _estud!ar ge_ografía, y de 12 después de t1n~
hora de e¡erc1c1os aritméticos.
Estas variaciones se repiten en el mismo sentido en to•
das las regiones propias para terreno de expkración, t:\•
les como la frente, la punta de la nariz el labio inforior
la yema del pulgar ó del índice, etc. '
'
P.A:&amp;O.
Las manchas cobrizas que salen en la cara y que seconocen con el nombre de paño, se pueden quitar lavándolas con una solusión de 30 granos de clorato de potaea y
ocho onzas de agua de rosa.
PARA SUAVIZAR LAS MANOS.
~Téng'.'se en el to~ador un plato de harina de maíz yfró•
tense bien con ella las manos ca1a vez que se laven. L'l8
que no hayan hecho esto antes, se sorprender.in al ver
1~ bla~cas y ·s uaves que se ponen con tan sencillo remedio. ~l están ~sl?eras á causa d~ l~s l_abores caseras, es
~amb1en 1;0uy ut1l lavarlas con la s1gmente preparación:
¡ 11go d~ limón, 3 om;as; vinagre de vino blanco 3 onzas·
aguardiente de uvas, medio cuartillo.
'
•

EL GAS NATURAL.

f;eg_ún la OI?inión de un ingeniero muy práctico en
cuestión de mrnas de carbón, parece que el gas natural se
agc,,t~rá. en pocos años más. E~ta opinión, dice uu diario
no tiene más fundamento que aquella de hace 25 año~
que pn,decía _el agotamiento del petróleo que sigue manaodo de la tierra.

Progreso de la Telegrafía.

•
LA:JAMAICA EN SAJ:&gt;.'TA M.ARIA.-LAS S~ORITAS DE LA VEGA.
Leopoldina.
Isnbel.
Maria Lu!sa.
Aurora.
Cármen.

La medida de la fatiga cerebral.

EN SANTA MARIA

LA DOCTRINA DE MONROE.
He aquí como es juzgada en algunos países hispanoamericanos:
El Brasil juzga peli~roso aceptar compromisos con los
Estados fuertes, porque /i.stos adquieren irresistible preponderancia, que en el caso de los Estados Unidos debe
evitarse.
El Uruguay cree que es humillante para la dignidad
nacional aceptar tutorías, cuarido las naciones, según el
moderno estado del derecho, son iguales entre sí.
· La República Argentina juzga que cualquiera decla.r a,ci6n que hiciera respecto de la doctrina de Monroe, sería
deshonrosa para el país.
Chile, burlándose de dicha doctrina, dice: «Querer resistir contra Europa, cuandó sólo se han recibido de la
Unión .Americana enojosas muestras de intervención, es
,cosa que únicamente podría aceptar el pueblo que no
comprendiera que detrás de ciertas generalidades se en•
,cuentran maneJOS insidiosos.,,

193

EL MUNDO.

27 _ 1896.

uct'.

•

SEPTIEMBRE, 1896.

' 0SE~ORITA. LAURA '.lfARTI NEZ,

-Premiada en nuestro concurso.

.

El Board of Trade, de Londres, ha publicado hace pocos. días una interesante Memoria acerca de los pro"resos
rea. l_1zados por la telegrafía durante veinticieco añ~~S_i nos remontamos al origen de este mara vi lioso medio
de -:intercomumcac1ón, nos encontramos con que A.leD1a•
ma.. es la primera Nación que disfruta de una línea tele~rá-fica: H_nea que fué abier~a el "ño de 183!. En Inglate~~~ , el pr~mer "º~~yo prácttco d e telegrafía se efectuó el
~o ele Juho de 183&lt;&gt;, 9or Cox y '\Vheastone, entre Euston
Y Darr~den, sobre el London and North Western Railway,
Y L=a primera línea telegráfica abierta al servicio público
filé la tendida entre Paddington y W est Drayton inaugu.
racia eu 1838.
'
Gos Estados U nidos adoptaron el invento en 18!4· despu~s, en ?rden cronológico, Austria, Italia, Países Bajos,
St1~za, Dmamarca, Noruega y España, (10 de Mayo de
18~3 ). Faltan datos acerca de Rusia
~unqu~ el ?rigen de la telegrafía.eléctrica se halla en
los trabaJos científicos franceses, no fué hasta 1845 cuando Bréguet, ?ºº su notable aparato, implac,.tó en Francia
ta~ not.able mvento.
. En 1860 la Gr:_i.n Bretaña figuraba á. la cabeza de las nac10 n;s, por el numero de despachos, con 9.350,000, siendo Noruega el _país ª!1 que se trasmitía menor número
pu.es no excedió el primero de 466,700.
'
En 1892el Reino Un\do_conservó el primer lugar, con
60. 980,000 despac~os, s1gmendo los Estados U nidos con
62. 387,000; Frao~1a, con 30.397,000; Alemania, co~..... .
31. 175,000; Austria, con 10.855,302, é Italia, con8.322,92ó.

-

:C:s&amp;~oarT.&amp;. L!i:Oxaa: &amp;!lPARA.?l.-Prenriad&amp;en nuestro conctll'SO.

�19-1

27

EL MUNDO.

SEPTIEMBRE,

.
La muerte del Ilustrísimo Sefior Obispo de P11ebla.

18lJ6.

27

S EPTIEMB RE,

1896.

F.L l\l U &gt; DO.

.

HONRAS FUNEBRES

Exposición del cadaver del llusoríslmo Sr. Vargas en el Palacio Episcopal.

Honras póstu.mus al :Ilustrísbuo Seño1•
Oblt,po de Puebla.

La »rema diaria informó oportunamente á nuestro11
lectores, de las iun11merables demostraciones de n ep..io
y de carifío &lt;lt- que fueron objeto loe restos mortal•e del
virtuoso prelado, qne ri¡?ió con admirable prndPncia y
virtud la grey angelopolitana. y que fné llamado de t-ete
valle de )~grimas á la región del perpetuo dPecanso; y EL
J',tmmo, al dar noticia del do;oroso acontecimiento que
hoy enluta la diócesis de .Puebla, publicó algunos breves

datos biográficos del dignísimo prelado. Eoy conea¡tramos dos páginas más al sensible suceso, dando fotograffas
del aspecto de la ciudad de Puebla durante las h,)nras
que se hicieron al Sr. Vargas, y dos retratos del prelado,
uno en su postrera actitud yacente.
Unánimes fueron las demostraciones de afecto con que
Puebla testificó su devoción f. su pastor, y las honras de
cuerpo preseute que se le hicieron en el Sagrario de la
Cat.edral, tuvieron toda la triste opulencia que despliega
la Iglesia ante los cadáveres de sus apóstoles.
Del Sagrario fné trasladado el cuerpo á la Iglesia dPI
Sefíor de los Trabajos, con inmensa comithaque recorrió

Traslación Jel cadaver á la Iglesia del Señor de1os Trabajos.

numerosas callee henchidas de gente, y t-n laR cunlPR lns
caea.&lt;1 de comercio se cerraron. Todo lo mejor de Puebla
dePfiló en esta comitiva solemnísima.
Al día siguiente, en un tren es pecial y con iliFting11ido
acompañamiento, fné llevado el cuerpo ,t Tlaxcala, al
santuario dedicado á Nuestra Refíora de Ocotlán, dnn&lt;le
deepnés de solemnes ceremonias fué inhumado el c~dáver jnntn á los de los Ilustrísimos sefíores Verea y Fray
Ramón Moreno.
Sobre esa tumba velarán la gratitud, el carifío y el recuerdo.
Exposlcion del cadaver en la Catedral de Puebla.

t.specto de la Plaza pri nci pal de Pueb la, durante fa traslaci ón del cadaver.

l \15

�27

27

EL MUNDO.

19C

1896.

1896.

EL MUNDO.

EL VIAJE DEL CZ!R NICOLAS POR LAS CORTES EUROPEAS.

Las tropas dé la reina Victoria han quedadº
vencedoras; el orgulloso pabellón del Reino Uni·
do flota sobre humeantes escombros, y la historia
recoge en sns anales la nueva hazaña llevada ~
cat-o en ric.mbn, del perpetuo derecho del máefuerte.

EL NUEVO OBI~PO DE~PUEBLA.
,.. Monsefior Averardi comunicó de una manera
oficial el sábado último al Sr. Dr. Don Perfecto
Amézquita, Obi~po de Tabasco, qne el Sumo Pontífice se había dignado designarlo para ocupar
la Diócesis de Puebla, vacante hoy p or la muer ·
te del Ilustrísimo Sr. Vargas. de pía memoria.
Bien merece el Sr. A mézquita esta distinción
que lo eleva á una de Jaq primeras diócesis de
la República. Diez afio~ lleYa de prestigioso apostolado en el mortífero clima de Tabasco, sustentando la inmensa pesa•lumbre de una ,glesia extensa y difícil, y de segnro, con su_nueva grey
continuará en celo la obra de redención, de candad y de amor á q ne ha con~agrado su existenci~.
Felicitamos al digno prelado por su advenimiento á la Diócesis angelopolitana.

El Czar y la Czarina en Viena.

EL BOJIBAROEO VE ZANZIBAR
POR

:LA E~CUADRA INGLESA.

1

r

A su debido tiempo y en la sección extranjera, nos ocupamos en dar la nota de este asunto en cuanto ¡Fe r-ilacionaba con la polftica de
Inglaterra en las costaR africanas, y en lo qne pudiera afectar las relacionP~ generale~ de las pot.Pncias cuyos intereses radican en el Continente
Negro. Hoy publicamos la nota gráfica qne al
mismo asunto se refine, y con la línea y e1 claroobscuro representamos la aventura británica.
Siempre igual en sus tendencias, siempre invariable en sus tradiciones, la Gran Bretaña ee
aparecerá á nuestros ojos haciendo 0stentación
de su grandeza y poderío cuando Fabe que no ha
de encontrar más qne débil ó mediana resistencia, huyendo escurridiza y amañada, cuando comprende que los proyectiles de sus cañones y el espolóu de sns acorazados se han de estrellar cont,r'.\ la rocafirme de la fnerza enemiga ó al empuje
incontrastable de sus rivales.
As( la vemos alternativamente ceder snmisa
en iacuestión del Alabama y bombardear Alejandría; cejar en sus pretensiones scbre Venezuela y ocupar el puerto de Corinto; retrocedn ante los boers, de Transvaal, á quienes parece patrocinar el Emperador de Alemania, y acuchillará los infelices mata beles; tácitament,e aceptar
la doctrina de Monroe que le predica Cleveland
y encadenar al rey bárbaro de Ashantee; huir de las
aguas de Corea, donde prepondera Rusia, y enderezar
la proa de sus buques hacia el puerto y ciudad de Zanzíbar, para reducirá escombros y con vertir en pavesas la
reRiclencia del mísero é inoefenso Sultán.
Uno de esos esfuer1,os l•gendarios de la política britán ica, se ve representado en nuestro grabado. La poderosa escuadra inglesa del Africa del Sur hace llover innu-

SEPTIEMBRE,

SEPTIEMBRE,

ILUSTRISill0:si;:51oR VARGAS (De la última.

fotografla.).

mera.bles ;;iroyectiles sobre la plaza y palacio de Zan1,íbar,
y treinta minutos de esa horrísona tempestad bastan para
fo1·mar un cuadro espantoso de desolación y de ruina.
El monarca destronado huye despavorido, después de
heroica y desesperada resistencia que dura lo que un relámpago, y va á ocultar su vergüenza y su derrota al
Consulado de Alemania, d onde logra ealvar la inútil
vida.

Coneagramos hoy una página en nuestra secci6n
Pxtranjera al ,viaje de los soberanos rusos por las
cortt's europeas, viaje al que las naciones del viejo
Continente dan una importancia capital. Una de
las primeras etapas de esta excursión, ha sido la
llegada á la capital de Austria, la cnal dió motivo para agradables fiestas aristocráticas y populares. El C1,ar y la Czarina llegaron á la hermo•
"ª ciudad austriaca en tren especial y foeron re.cibidos por el Emperador Francisco José y la E mperatriz Isabel con todos los archiduques y arch i•
duquesas de la familia imperial, los ministros y
los más altos dignatarios del Estado y los miembros de la embajada ru3a. Los dos emperadores ves
tían flamantes uniformes; recibiéronse con cordial apretón de manos y besaron respectivamen•
te las de las emperatrices, en tanto que éstas se
besaban. El Emperador de Austria conversó algnnoR minutos con el Czar y con el nríncipe Lobanoff que acompañaba á su señ.or. Dos esplendidos carruajes con el blasón imperial, u no para
los dos emp~radores, tirado por cuatro caballoe
blancos y el otro tirado por caballos negros para
las dos emperatrices, llevaron á los cuatro augustos personajes al palacio Hofburg donde algunoe
de los embajadores extranjeros fueron presentados al Czar por el conde Rostovsky, Ministro
de Relaciones. La embajada rusa fué visitada
pocas horas después por el Czar y la Czarina,
dándose por la noche un gran banquete en Hof•
burg.
Los soLeranos r usos fueron muy agasajados en
Viena, y aunqne el entusiasmo · que despierte
su llegada en las diversas cortes, sea más ó me.nos diploi;nático, es seguro que su viaje por eu•
ropa tendrá todas las trazas de un paseo t riun•
fa].
París los recibirá en breve ,Y de seguro se repetirán las entusiastas escenas que se produjeron
durant,e la viAita de los marinos rusos, no ha mucho tiempo aún.
Parí~ hace bien las cosas ó no las hace, dicen los fran•
ceses. Hay pues razón para esperar brilla ntes manifestaciones por parte de ese put blo, el más artista y el más
alegre del mundo.

LA CRISIS EN ZANZIBAR.-Buque de ¡uerra Inglés bombardeando el palacio del Su ltán.

VIENA. -Llegad a d e• Czar á la esta ción d el Norte.

VIENA.-Rzce¡:clón del Czar y de la Czarina en

la Estación, por el Emperador y la Emperatriz de Austria.

197

�EL MUNDO.

. 198

FELINA.·\~-

27

SEPTIEMBRE,

1896.

He visto á menudo, con una especiede inquietud infinitamente triste, el al-ma de laR bestias aparecerse en el fc,ndo de sus o ;os-el alma de un gato revel11ndose eu un momento dado, tan dolorosa como el alma humana-y buscarmi alma con ternura, súplica ó terror...
Y acaso he sentido más piedad para las.
almas de las bPstias que para las de mis
hermanos, porque aquellas varecen de
palabra y son incapaces de salir de su
penumbra, y ~obre todo, porque son
más humildes y más desdeñadas.

···i¡·¡~·x~;.~~·~~·¡~-~~-t~~;¿·~--~~·-q;¡~-¡~~l?ªtºs se convierten particularmente en
los huéspedes del hogar y comparten
con nosotros, ante las llamas que danzan las vagas melancolías de los crepús~ulos y loe insondables ensuefios.....
PIERRE LoITI,
Si que ojo enigmático, que l jo de esfinge es el ojo del gato: ojo que no eM,.
por decirlo así, má8 q~e un_a reverbe~ción verde, que no se 1lumma con nmguna de las ternezas hu:nanas :!e la mirada del perro y aun de las o~ras bestias· ojo misterioso, con su pupila enfor ma de letra mágica, cambiante á cada.
momento; ojo quP encierra algo de desconocido, ojo inquietante cuando os oh-serva ú os escrnta.
En.MUNDO DE GoNCOURT.

SEPTIEMBRE, 1896.

EL NARCISO.
A causa de la noticia esparcida de que la hija del rey
estaba á punto de morirse de hambre, había gran angustia en toda la comarca. ¿Cómo era que una princeea tan
bella iba á morirse de hambre? ¿Pues qué, no había ganado en las praderad, caza en las selvas y verdura en los
campos; no había ya cocineros en las cocinas? ¿Qué catástrofe había sobrevenido? ¿Cómo era que una persona
tan rica no tuviera lo que difícilmente falta á un aldeano
en su choza, y al mendigo en su faltriquera: un pedazo
de pan?
No! tenía cuanto pan pudiera desear, los pasteles más
sabrosos del mundo, y hubiera sido bastanle una sefla
para que al momento le hubieran presentado los más delicados manjares, los dulces más exquisitos y verduras
tan frescas como una gota de rocío. Pero la princesa no
podía comer los víveres con que se alimentaba todo el
mundo, porque las bad2s, inclinadas en otro tiempo sobre su cuna. habían decidido que se alimentaría solamente con flores recientemente cortadas ó mariposas qne
se posaran sobre ellas. Pero volviendo al asunto, hacía
dos serranas q:Je una gran tempestad había destrozado
los jardines y los campos, de tal manera, que era imposible enc.ontrar una flor siquiera. En cuanto á las mariposas, también era imposible encontrar alguna, pues la tormenta las había transportado tal vez á países muy lejanos, donde debían haberse extinguido. En consecuencia,
la princesa se encontí•aba en el estado más triete qne
pueda imaginarse: pálida como las pálidas flores, de las
cuales una sola hubiera bastado para salvarla, moriría
eeguramente si su abstinencia se prolongaba por algunas
horas, y como tenía mal carácter, ya podéis imaginaros
los disgustos que causaría á sus doncellas de honor, cuando éstas se presentaban en su cuarto sin llevar la más
pequelia flor de los campos ó del bosque.

Comme sont tristes les matous
De n'étre plus sur les genous

Qui leur fnisa,ent un lit si doux.

RAOUL GINEb'TE.-Cl!attsset chats

¡Cuánt,o~ gatos hay maullando,
las rodillar. extraflando
que les daban Jecho blando!. .....

Se cocía su pucbPro
con sabroso hervir ligero,
¿á qué andar en el granero?......

y aquP,llas largas y{'.ladas,
cuando eran acar1madas
sus orejitas delgadas

Mas llegó la suerte aviesa,
y la dama y la duquesa
los proscriben de su mesa.

por las manos temblorosas,
frías, secas y huesosas
de las viejas carifiosas

Vedlos bohemios: á menudo
en la noche, cuando rudo
sopla el viento helado y crudo,

que, sentadas junto al !uego,
pensando en el palaciego,
-su primer desasosiego-

se refugian, b~jo leve
cobertizo, de la nieve
ó del agua, cuando llueve.

proseguían sus labores
y evocaban. los amore~
de dulces tiempos meJores 1.......

Sombras éticas, gritando
cruzan, fúnebres errando,
de hambre y frío tiritando,

Entonces los adorados,
con los lomos arqueado~,
hacían de enamorados;

y en las tinieblas glaciales
perfilan los animales
sus columnas vertebrales......

en actitudes beatas,
se lustraban con las patas
penbando en bonitas gatas;

Mas si ven una criada
que camina fatigada,
con la cesta bien colmada;

6 debajo de las sillas,
como esfinges en cuc!illas,
Olvidaban sus rencillas,

sienten alegría loca
que en su famélica boca,
sabor de cremas provoca,

y en hondas meditaciones,
rehilando sus ronrones
daban tregua á los ratones.

y dolientes, lamentando
su ~ntiguo manjar tan blando,
el lomo enarcan, maullando!
BALBINO DÁVALOS.
UN GATO .... . .

Está pálida ......... está sola
Y de su gato de Angola
Acaricia la blancura,
Sin pensar en la amargura
Del peear que la dt-sola.
Desmayó la serenata
Bajo el alféizar marmóreo!
Y las hojas arrebata
Y los nidos desbarata
Un triste viento hipérboreo......
Y en las crines albeantes
Del gato, caen en raudal
Lae lágrimas tremulantesLluvia de claros diamantes
Sobre un armiño triunfal!
Josi: JUAN TABLADA.

He dicho y repito que en* el* reino había gran anguetia
por la próxima muerte de la princesa. No hubiérais reconocido al rey que en pocos días había enflaquecido; y
en cuanto á los ministros, chambelanes y mayordomos,
daba piedad verlos haciendo eefuerzos para mostrarse
tristes al verá su soberano tan melancólico.
Pero la más sincera y violenta desesperación estaba en
el corazón de un pajecillo que bacía algún tiempo amaba
á la princesa sin esperanza; el pensamiento ú.n ico de que
debía morir lo arrB.l'traba átales extremos, que hubiera
hecho conocer su misericordia á los tigres del bosque y á
las rocas de las montalias, si ee hubieran encontrado á eu
alcance. No podía vanagloriarPe de ser el preferido de la
princesa! todo lo contrario. Ninguna palabra bastar/a
para dar idea de las crueldades que usaba para este pajecillo que estaba á su ·servicio.
Cuando él suspiraba, ella se reía; cuando en la noche
BP. aproximaba cerca de ella para prestar lt- algún servicio,
ni siquiera se dignaba voltearse, lo que hubiera sido propio; le miraba á los ojos, se sentaba y le decía: ~Bien,
bien, venid, ya es la hora de dormir; quitadme el calza,
do, os lo suplico,» Luego se alejaba con sus damas. que
no cesaban de reír, y continuaba burlándose de su pobre
paje. Tantas crueldades no le impedían el amar con ardor á la princesa, y si le hubiérais dicho que la princPsa
era una coqueta desprovista de sentimientos, se hubiera
e ncolerizado, haciéndoos ver lo contrario.
Cuando supo que l:l bija del rey iba á morirá causa de
la tempestad que se había llevado las flores y las maripoeas, no titubeó un instante. Se puso á correrá través del
reino entero buscando rosas. margaritas y lilas, para el
ali mento de la que amaba. Pero por más que buscó, nada
pudo encontrar. Alguno diJo á la princesa: «Vuestra Alteza no sabe que el pajecito ha partido con la esperanza
de traeros un bueri almuerzo.» Ella sonreía con desdén,
demostrando que almorzaría con disgusto las flores qne
el pobre paje le llevara: «¡Qué hambre tengo!» decía;
mientras tanto el paje recorría todo el país en bueca de
flores, bajando á las riberas, escalando las más ásperas
c restas, con la esperanY-a de encontrar .antre las rocas,
cerca de un ventisquero, la flor misteriosa de los Alpes,
t.an pequeña y azul, que hubiera impedido morirá aauella de quien él estaba apasionado. Pero ni en las más altas cimas, ni en las más profundas barrancas, haoía cinguna flor, por que la tempestad había sido tan espantosa
y formidable, que había arrastrado todo consigo. Después de haber agotado todos los esfuerzos, volvió á la
corte, donde escuchó de los labios de la princesa las siiruientes palabras: «Ya lo había pr.,visto; es verdaderamente ridículo el confiará tales nilios el cuidado de reales personas,»

*

* .crueles palabrus habían
Pensando el paje en que*tan
Pido proferidas sin razón, sentía que el corazón se le oprimía y deegarraba, como si un buitre se hubiera arrojado
COI' sus garras abiertas sobre un pequeño pájaro rojo.
Puesto que ella tenía la doble inclemencia de ser mala y
no querer reconocer los sacrificios del que había querido
!!al varia, resolvió morir, arrojándose á un pequeño arroyo que cerca de allí serpenteaba,
Después de haber buscado con esmero si florecía allí
algún NARCISO, alguna flor que salvara á la princesa, se
acercó á la orilla del arroyo, resuelto á precipitarse. Pero titubeó, pensando que es muy triste morir cuando aún
es uno joven, habiendo tan bellas jóvenes en el mundo.
De repente una idea le vino.
Había leído en algunos libros viejos, que un joven que
lle había contemplado en las nndas de un estanque, se
había transformado en flor. i.Por qué no había de sucederle á él lo mismo? Siendo flor, la princesa podría comerla y se ealvarfa.
Se inclin? hacia la corriente y contempló su iIQagen
por largo tiempo, dejándose caer al fin ..... .
Apenas se había sumergido en el agua, cuando una daml_l de la princesa, que por allí cerca andaba, cortó en la
or1.lla del arroyo un NARCISO pálido, transformación de¡
paJe, cuyo botón acababa de abrirse.

199

EL MUNDO.
Una vez tomado el NARCISO por la princesa, la puso en
estado de esperar á que las margaritas, los tulipanes y
las eglantinas, florecieran de nuevo en los jardines y los
boeques.
LNego que ee hubo rf'cuperado de la debilidad en que
la había puesto tan larga abstinencia, le contaron que el
NARCISO que se había comido, traneformado en flor, era
el paje que había muerto por rnlvarla.
-¡Ab! sí, pf-dijo ella; es neceeario comerla! pero en
verdad, esta flor 1.10 me partee muy buena.
ÜATULO MÉNDEZ.

POEMAS LOCOS.

"

tendiéndose alrededor de mí-feliz tropel-todas las deidades de las que mi estrella sin brillo me separó: Doncellas castas que me hubieran amado. cortesanas qu!' con
caricias, corrompiéndome, divinificaran mis sentidos;
vírgenes de voces puras que adormeciéndome hubieran
evocado tropeles de suefios; nifias que me hubieran llevado flores, ángeles que me hubieran salvado.-Las visiones iban y volvían, circulaban alrededor de mi cabeza,
tristes las unas-con la tristeza de los destinos no cumplidos-riendo las otras, con risas guturales y la&amp;civas; con
la pacífica sonrisa de la inocencia otras; y la visión iba,
volvía, desenrollándose, como en el fondo del vaso se desenrollaban las azuladas nubes, nubes de quimera, al brotar y UeAprenderse del trono de ópalo. •
Y del fondo de mi conciencia gritó una voz-fné una
voz?-una voz como nunca más he oído, como nunca más
oiré, pues el espant-0 me helaría, una voz-oh, sí, fué
una voz!-la que gritó:
_
Insensato! del fondo de ese vaso levantas, irguiéndose
y desenrollándose la verdosa serpiente del deseo-la serpiente de ojos de zafiro-la serpiente del deseo de lo imposible; porque tu destino, tu singular, tu errabundo
destino, para siempre te separó de todas las ventnras!
La visión se perdió; la negrura de mi espíritu fné mayor, mi tristeza más grPnde, porque había visto lo que
nunca podré tomar, lo que si mi estrella no fuera tan
opaca, hubiera sido mío.
BERNARDO COUTO CASTILLO.
GOTAS DE .A.J BN JO.

*

g_os Gatos ~iejos.

¡Comer ratas!. ..... ¡fu ... ! T¿nían
leche, pan, cuanto 9~ena11
en el ocio en que v1v1a11,

'27

J

I.
Le aserraron el craneo,
Le estrujaron los sesos,
Y el corazón ya frío
Le arrancaron del pecho.
Todo lo investigaron
Los oficiales médicos
Para saber la canPa
De los males de Pedro,
De aquel ~ofiador pálido
Que escribió tantos versos
Como el espacio aznl«s
Y como el mar acerbos.
II
Ofd, cuando yo mnera,
Cnando sucnmba, oh médicos,
No me aserréis el craneo
Ni me estrujéit! los sesos.
Ni el corazón ya frío
Me arrebaétis del pecho.
Al alma no ha llegado
Jamás el escalpelo,
Y mi mal es el mismo,
Es el mismo de Pedro,
De aquel soñador pálido
Que escribió tantos versos,
Como el eHpacio, aznles.
Y como el mar, acerbos!
JULIO FLORES.

De profundis.
I

LA C!NCION DEL AJENJO.
Una noche, como mi espíritu c11tuviera nublado y mi
corazón lleno de angustia, y no encontrando-pues nunca la encontré-la calma que abatido y enfermo necesito,
he aquí lo que escuché, brotando del vaso, donde las gotas caían lentas y opalinas.
«Yo soy para tí, poeta, desheredado ó afligido, la deseada ambrosía del olvido-del olvido donde se hunden
los dolores.
«Yo, la verde diosa de la quimera; yo, quien á tu mente, hoy obscurecida por el pesar, da los ensueños color
de rosa, los exotismos, los refinamientos de la ilusión.
Yo puedo hacerte ver, como á Fausto el maravilloeo es·pejo-la mujer que, si tu destino fuera menos cruel, te
amaría.
«Yo, perla de ópalo, (;aigo gota á gota, gota á gota, con
triste ritmo-algo del ritmo de una campana tocando á
funerales-y al hundirme en el fondo del vaso formo vapores azulados, nubee azuladas de donde surgen las quimeras que la vida-duro fardo-jamás pudo darte.
«Yo soy la diosa verde de .la quimera!
«Soy noble y compasiva y jamás abandono á quien me
llama. Cráneos vacíos. cráneos sin ojos que hoy ruedan
en el polvo de los osarios, cráneos que decirte pudieran
de cuántos suefios los poblé! Cadáveres existen que sin
mí, sacudidos ePtarfan aún por las alas poderosas y brutales, por las inflexibles alas del negro cuervo da la desventura!
«Y también, cuando el inevitable momento al que á
cada paso nos acercamos llega, á cuántos dió mi amargura el valor para sent1r y bien acoger á la Todopoderosa!
«Soy amarga, pero mi amargura endulza los espíritus
de hiel, yo doy la dulzura del no sentir, del no pensar,
del no llorar!»
Entonces, mis ojos tantas nocbes abiertos por el insomnio, tan quemados por la calentura, se entrecerraron,
y del fondo del vaso, donde las .gotas formaran al caer
-al caer con ritmo pertinaz como mi desgracia-nubes
azuladas, destacándose del trono de ágata, brotaron ex-

En los leves abanicos se acurrucan las sonriFn~,
Tiembla el a.ve de los besos en la grana de las bocas
Y Pn las rubias cabelleras se acurrucan Jedas brisas!. ...
En las blondas cabelleras que parecen áureaJ3 tocas
De luz nueva, qne fingiendo leves clámides rojizae,
Va prendiendo flores de ambar en la nieve de las rocas.
II
En las rocas se estremecen las gotitas de rocío,
En las hojas de los lirios la luz finge resplandores
Y un incendio de rubiés en la linfa azul del río..... .
Todo brilla! Todo canta!. .. la corriente azul, las flores,
Sólo el torvo Deprojundis en el triste pecho mío
Rumbo al reino del olvido van cantando mis amores!
RAFAEL MARTÍNEZ RUBIO,
Septiembre de 1896.

Efemérides.
Ayer, entre las rubias alboradas
De mis pasados, luminosos días,
Deshojaron, en mi alma acurrucadas,
Sus pétalos de luz las alegrías.

*

*
Hoy que en mí las*tinieblas
de la noche
Prenden calladas su brumoso manto,
Abre en mis suefios su enfermizo broche
Una anémica flor: el desencanto.
*

Y mañana que deje* la* experiencia
Con su crueldad mi corazón vacío,
Daré mi último adios á la existencia
Deshojando las flores del hastío.
BENITO FENTANES.
Setiembre de 1896.

---- ---- ---

El Esiado da un mal ejemplo á los particulares: establece su presupuesto de gastos antes que el de ingresos.
G. M. V ALTOUREl valor de la mujer consiste en saber sufrir.
LE0N BouRGEOIS.

�EL MUNDO.

200

27

SE~TIBMBllE,

1896.
27

,.

Es t atu a de H ld argo Ina u g ura d a e n Oaxac a el 16 d e l actual.

I naugurac ión d e la estat ua de H idalgo
e n Oaxaca.

I nauguración d e la estatu a d a Hl d a¡¡¡:o e n el Paseo N et zah u alcoy otl, Oaxa c a .

á la retina, donde se forma la imágen. La retina P.Stá mantenida en su lugar por el cuerpo redondeado de la bol~a
que contiene el humor vítreo.
Cuando el volumen del humor vítreo disminuye por
absorción, la retiua se contrae, por Ro tener ya cuerpo
que la mantenga tensa, y naturalmente J,i vi~ión se altera.
Un gran número de enfermedades del ojo pert•mece á
esta clase. Enfermedades de la sancrre
hecnorracrias tn0
bajo mental exce~iv.o .Y desórdenes ne~viosos, s~n ~lgunas de las causas 1n1r.1ale~ que producen la absorción dd
humor vítreo y el desalojamiento consiguientP. ó contracción de la retina, y por último. la ceguera. El gran des ·
cubrimiento que !la hecho el Profesor D!Utschrnann es
que 1~ deficiencia del humor vítreo dd hombre puede
corregirse tomando este humor d11l ojo de un conejo vivo.
La trasfusión del líquido, del ojo del conejo al ojo dd

Al hacerse cargo de la Jefatura Poi ftica del Distrito del
Centro en Oaxaca el Sr. Coronel Priscilia:io l\:I. Benftez,
se propuso transformar la esplanada, com¡,rendida entre
el paseo del Llano de Guadalupe ¡ el Colegio Olerical, en
un microscópico jardín, que llevará el nombre del padre
de nuestra Independencia.
Con fondos de la Jefatura y en poco tiempo, llevó á cabo el Sr. Benítez la construcción del jardín, más bajo
que el pavimento de la calzada, de la que se desciende
por suaves rampas á la Glorieta Central, donde se instaló
una pequeila fuente de piedra de Escote!.
A la derecha del jardín y en el espacio que media entre éste y el templo de Guadalupe, se pavimentó de piedra labrada, imitación de mosaico, un extenrn
perímetro, en cuyo centro fué construido un aiR
ro@o pedestal de piedra roja de lieutzo, donde
ecuerdos
había de ostentarse la estatua del Cura Hidalgo,
fundida en bronc!l, en esta Capital.
La verja que circunda el pedestal es de hierro,
fundido por los Sres. Quijano y ~. cuyos cuatro estremos elévanse sobre eebeltns columnas,
primorosos candelabros de cuatrv luces, encerrados en globos opacos.
~1 venerable Hidalgo, tiene en la mano izquierda el vict.orioso lábaro de redención y la
derecha estendida en actitud de arengar al pueblo. La estatua de bastante mérito artístico,
obra del Sr. Contreras, fué descubierta eldía 16
riel actnal por el Sr. Gobernador del Estado,
Genernl Martín González y entregada solemneml'nte al Ayuntamiento, en cuyo acto se pronunciaron discursos que por su extensión no
publicamos.

d e l as fiestas n

pllciente, se hace p:&gt;r medio de un sencillo tubito de goma. Pero antes de esto es necesario practicar una operación qnirúgica sumamente delicada.
Lo primero que se hace es poner al pacient., una inyección de coc,üna, para hacer el lugilr insensible al doJ,1r. E1 oper.1dor practica en seguí ia una abtirtura e,1 la
bllsa del humor vítreo, atravesando la esclerítica, hi.
coroidA y la retina. La bola del ojo d,il paciente se b~ja
tanto como sea posible para dejar á descubierto la p!ir,e
superior. Un ayud.1nte sostiene un conejo vivo y Je 11uc,
una cortarla semejante. En seguid11 se pone el ojo del
conejo lo m.h cuca pJsible del ojo d!I hombre y ~e comunican las dos aberturas por medio de un tubito de
gol.Da. U oa ligtira presión hace pasar el h11mor vítreo d el
conejo al tubo y del tubl al ojo del enf,mno. En menos
de un minuto está terminado el traspaso y como el nn~
vo IL1uido h11ce aumentar el volumen del globo ddl ojo,
la retina se distiende, vuelve á su estado n,,rmal y está ya en aptitud de prestar eus i111por•
aci onales . .
tantísimos servicios. La mira del cirnjano dl:'be
ser ahora conservar el ojo en buenas condi~io•
nea. Se extrae el tubo de goma y comienza la
cicatrización de la herida.
El ayudante del Dr. Dmt~chmaun dice q11e
generalmente resulta una inflamación, pero que
e~to ayuda má.s bien que daña á la pronta cica·
trización.
El sabio alemán no afirma poder curar caso-1
de ceguera absoluta p:&gt;r este procedimiento; ¡,;,·
ro sí puede evitar que un enfermo de Jo.¡ ojo3
qutide compltimente ciego, practicando eu iíl
1 se
la operación descrita.

l

- --•u~••••-•-

Un descubrimiento extraordinario.
El Profesor Deutschmann es uno de los más
conocidos y eminentes cx:ulista11 de Alemania,
y runchos espP.Cialistas europeos y americanos
han sido discípulos de aquel sabio.
Hace más de un aBo que ha l'Stado haciendo
experiencias para traspasar los humores del ojo
de un conejo vivo al de un hombre; trabajo llevado á cabo por el oculista de Hamburgo en la
soledad de su laboratorio.
Ahora que el buen éxito de este atrevido y
no1evo'.experimento está ya asegurado, el Dr.
Deustchman no ha tenido inconveniente en revelar parte de su descubrimiento. Las primeras noticias se recibieron por cable, diciendo
que el citado profesor había curado casos de
ceguera producida por imperfecciones en la retiua, eustituyendo ésta por la de un conejo. La
noticia fué recibida, como siempre sucede, con
marcada incredulidad. Pero ahora que se han
dado á conocer más pormenores y que se sabe
que van seis ciegos curados por el Doctor alemán, ya nadie duda de la bondad del descubrim iAnto.
U no de los pacientes fué operado hace más de
un año, y el Dootor quiso esperar todo este tiempo antes de dará conocer su método, con objeto
de ver si el enfermo no sufría alguna recaída.
El Dootor Deutscbmann ha encontrado que la
cl'e:uera atribuida frecuentemente á imperfec•
ción de la retina, es causada á menudo por el
de~alojam.iento de ella. Tal desalojamiento y
contracción de tan delicad&lt;\ membrana resulta
de la absorción del humor vítreo que constituye
caei las nueve décimas partes de todo el ojo. Es·
t.e humor vítreo está encerrado en una bolsa,
Comisión qne trajo la Gampana de la Independencia.
formando lo que comunmente se llama el globo
del ojo, y á través deél pasa la luz del cristalino .Gabriel_\'illanuevn.-General ~Inrinno !alas.--Guillermo Yalleto.-3enera1 Sóstenes Rocha.

-•-•11110tn•..•-

EL CENSO DE LA ARGENTINA.

El último censo de la R!pública Argentina
acn~a un notable incremento en su población y
en su riqueza, incremento que no fué ba%anr.e
á dtitener la crisis monetaria por que ha veuilio
atravesando aquel simpático paf~.
El día 10 de 1\llayo próximo pasado, la población total de la R .ipúbhca se elevaba á 4,0-l2,\J'JO
almas, además de los 50,0()l) .irgentiuos rtl~ldfütes fuera de su patria.
La.:i principales ciudades tenían el siguiente
número de habitantes; Buenos Aires, 663,~;.
Rosario de S.1.nta Fe, 93,584; las demás cim.lad...i
contaban menos de 50,000 almas.
Desde el último censo, . tomado en 1869, ha
teni&lt;!o la población un aumento de 2,,Wl,776
almas, lo que da un promedio de 4.6 por añu.
En punto á densidad, la población es de uno y
dos quintos por kilómetro cuadrado.
Hay en la República 2,774 escuelas, 150 bibliotecas, 45 periódicos, 849 iglesias católica~, y
50 templos no católicos, 121) hospitales, 121 tt'a•
iros, 53.1 molinos harineros, 48 iábricas de a:,:úcar, 2, 74\l plantaciones azucareras, 6,513 viñ~
dos, 4-i fábricas de cerveza, 108 alarubiqu~,
852 tibricas de vino, 12,3l6,037 reses vacuuW!,
68,'till,108 ovinas y 3,07U,038 porcinas.

SEPTIEMTIRE, ] R~R.

EL MUNDO.

201

La cajita descendió ~1 agujero. .
.
tereeanteR datos eobre su
¡Pobre crir.tura! ¿Quién Jo hubiese dicho?
estado actual. Sus obserY
el
abuelo
regresó
á
su
casa.
Lloraba,
lloraba amarvaciones son interesantes.
gamente!
·
.
.
.
Y volvió á colocar el relo¡ de plata en el mter1or de la
El número del World
deNueva York correspon- vieja mesa.
·RosALIA l..ovELING.
diente al domingo 7 de
Mayo del presente afio,
constaba de 150 enormes
SUENOS.
páginas en tipo breviario,
una cubierta de colores y
(INÉOITA. )
más de mil grabados intercalados en ti! texto. Esta mastodóntica edición
Sueño en nn ángel que me sonría,
fué hecha para conmeEn una aurora llena de sol,
morar el décimo aniverCuando en las sombras del alma mía,
sario del nacimiento, meQue empalidece la nostalg(a,
. jor dicho, de la nueva viNazca el amor ....... ..
da de aquel diario, que
Sueños en las glorias de un mediodía,
hace diez ailos parecía de
De un mediodía lleno de ardor;
mal manejo, y el cual,
En una fuente que cante y ría
bajo la dirección del emCuando en los triunfos de su alegría
prendedor p.ropietario
Viva mi amor ........ .
que recogió sus ruinas, ha
llegado á rivalizar con las
Sueño en la tarde brumosa y fría
más prósperas empresas
De algun Otoflo desolador,
de su especie, con una
Cuando inclinando la faz sombría
circulación que se calcula
Entre los hielos de su agonía
en 400,000 ejemplares al
Muera mi amor ........ .
día; un palacio soberbio
S11.eño en la noche tenáz, impía
por morada, alto de quinQue airada envuelva mi corazón
ce pisos, coronado por
Cuando transcurra la vida mía,
una cúpula que domina á
Sin esperanza, sin alegría
los ruás altos edificios de
Sin un amor ......... 1
la metrópoli, convertida
por las noches en inmenJOSÉ JUAN TABLA!V-Septiembre de 1896.
lREJUE&amp;D03 DE LA.S ~'IE3TAS N .\.CLONALE3.-'.) ,1)?7.a d3 la coluro.na qna da3fiJó p:&gt;r,las canes principales 80 ~lobo de luz eléct~1ca.
el dla. 16.
Esto bastará á dar idea
de las estupendas proporciones de Jo~ periódicos en los Esta1os Unidos. Cada
PARA AUR ORA
Recuerdos de las fiestas de la Patria.
número diario contiene materia de lectu,a, como para
llenar un grueso volumen, y las condiciones dominicales
Escucha princesita:
Damos dos fotografías más, relativas á las fiestas de la
cuadruplican ese material.
En tus pupilas diáfanas s~ agita .
"Patria, que con tanto lucimiento se efectuaron y que deDe aquí la institución eminentemente yankee, de los
Un enjambre de estrellas mcendiadae;
Reportera y de las Entrevistas. El reporter es así como
.ja n tantos recuerdos.
.
. .
En tus pupilas arde
La una representa al señor Presidente y á bUB Minisel diablo Asmodeo que destechaba las casas para exLa luz tremoladora de una tl\rde
tros dirigiéndose á la Glorieta Central de la Alameda eL
piar en sus interioridades. El reporter asalta á sas víctiQue se desgrana en chispas argentadas.
16 por la mailana, y la otra, la cabeza de la columna mimas, les aplica al cerebro su bomba de succión, y les saca
Escucha, reinecita:
litar que el mismo día desfiló por la Avenida Juárez.
lo que tengan en él y también lo que no han pensado jaEn tu frente de rubia moscovita
más tener. Si el paciente se niega á dejarse «pompaer11
Ambas son instantáneas.
Hlly un nimbo de pálidos desM!llos,
No son estos grabados de una oportunidad inmediata,..
(se ha inventado ya la palabra) mucho mejor para el reY tu rostro afilado,
ámenos que se les enlace con :os que en nues.tro númeporter. Entonces la entrevista aparecerá m,í,s interesaote
De aileja aristocracia va encuadrado
r o anterior publicamos y de los cuales corn,t1tuyen uca y llenará varias columnas de ajena cosecha. Si enojado
En el oro imperial de tus cabellos.
•complemento; pero bien se sabe que nu~stro semanario ae atreve á negar lo qne se le atribuye haber dicho, sti le
es un periódico de colección, un álbum ilustrado d~ los desfigura su negación, y
p rincipales sucesos, de las escenas que más puede rnte- si rectifica al día siguienreearnos recordar , y por lo mismo, caben en él amplia- te, se le emplnma.
ciones de esta naturaleza, que completan la fisonomía de
Lo que aquí se llama
•uo acontecimiento importante.
«interview11 es un suplicio
á cuy J tormento hay que
eometeree sin chistar. El
reporter no es otra cosa
r . - Curios idades .
"'""'""""=,..._,.
que el alimentador de nn
móstruo que con las enorEL PERIODISMO EN LOS ESTADOS t:NIDOS.
mes fauces abiertas a~uar
da todos los dfás su racióu
• El General Nicanor Bolet Peraza, que es uno de los ee;i- de cuartillas. Son diez,
p íritus más ilustrados de América, acaba de publicar e=n veinte, cincuenta páginas
'Un diario de Caracas un hermoso art,ícnlo en que habi a
las que hay que llenar,
·del adelanto del periodismo en Norte-América y da iJD- que á su vez constituyen
el alimento de esas máquinas estupendas que votau setenta mil ejemplares en cada hora, para ser
devorados en pocos minitos por ese otro monstruo
que cuenta setenta milloues de cabezas.

LA. COMISlON :E:-.CARGA.DA.

DE TRAER LA CAllPANA UE LA IN OKPl&lt;:NDENCIA.
Damos una fotografía de los aef'iores encargi, dos de traer á México la campana de la fotl.-·
pendencia. AJ Sr. Gabriel Vi1lar:ueva dé~nse
las p ~squisas que dieron por resultado la Hlen·
tificación del esquilón San José, y á los cnaHo
miembros de la comisión en general, la trm-la·
c1ón de la reliquia y con ella una nota nue'".ª _y
conmovedora para nuestras solemnidadt:a c1v1cas.

Tndo 1'1 que comprende
h que lee, imagina siempre que la idea tlXpreeada
había germinado ya en
!:!U propio cerebro.
RECUER~OS DE LAS FIESrAS NACIONALES.-El Sr. Presidente y sus Ministros úlrlgiéndose f. la Alameda.
TmlD0R0 Ü.AJJU.
_,¡ dla.16.
Escucha, virgencita:
En tus manos artísticas palpita
La inmaculada sangre de la azalia;
LITERATURA FLAllENCA COSTEMPORANEA.
Tus manos medioevales
Tienen las actitudPs sefloriales
ELREG.ALO.
De las madonas místicas de Italia.
Escucha, yo quisiera
Y abrió la mesa.
Encadenar á un ritmo rui altanera
A sn lado, de pie, el niBo advirtió el reloj.
Y ruda inspiración, y en una trova
-Abuelo, le dijo, d,ímelol
Repetir, á tu lado,
-Te fo daré el año entrante, respondió el abuelo, si
¡Todo lo que los sueBos te han contado
estudias mucho y eres juicioso. Ya vel"ernos.
En el misterio virgeu de tu alcoba!
-¡ El .1110 entrante! exclamó el niño. Pf:r~ abuelo, tal
Pe-ro oye lo que cantan
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan v1t&gt;¡ol i Y estás
Los ecos que en la noche se levantan
tan enfermo!
Para caer en el silencio inermes,
Y el anciano ee puso á reflexionar diciéndose: Es verdad!
Y lo que parlotean
y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del mu·
Los ideales caftos que rodean
chachito.
Tu cabecita rubia cuando duermes,
Tomó d reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
Y lo que digan ellos
entrP las l)"'(lUt&gt;ñas manos &gt;\vidas.
Será lo que mis cánticos plebeyos
-Tu padre me lo dió, dijo.
A tu oído dirían, si pudieran,
¡Todos los- madrigales
Habían cavado una fosita.
Que, cayendo á tus plantas imperiale11,
Los colegiales i;e agrupaban e~ torno ~e ella, y un anUomo una alfombra blanca se extendieran!
ciano hincó penoeamentP. la rodilla t-n tierra.
A.!(TL'(OR l.li:scANO..
El viento fresco de la mañana jugaba suavemente;¡ con
Septie:ubre e-e 1896.
su11 cabellos.

•*•

EL

REGALO.

�202

EL~1UNDO.

LA DICHA EN UN POZO.
[Cuento romántico.]

I.
Hipólita y C'ayetano se amaban. Se amaban como se
:rman las flores de la enredadera; se amaban como se
aman los trinos del ruiseñor; se amaban como se aman
las estrofas de nna lira ..... .
¡Se amaban como nnos salvajes!
Doña EleutE'ria-porque la madre de Hip61ita se llallamaba Doiia Eleuteria-había inculcado en el corazón
de Pn hija los preceptoe de la virtud.
¡ Hipólita era virtnoe:a !
El rostro de Hipólita reunía todas las bellezas juntas
del cielo y de la tierra. Para ella, eran los canto9 de las
ave~, los matices de la luz, lus cuerdas de la lira.
¡Hirólita era bellfeimal
Cayetano trabajaba en una tienda y vestía modesta-

mente.

¡Cayetano era trabajador y honrado!
Cayetano poseía un rostro agraciado por un lunar de
pelo á la derecha del bigot.e rubio. .A.demás, suspendía
diez arrobas de un solo g1,Jpe.
¡Cayetano estaua saludable!
IL
Una t.arde; ·¡tarde nPf.lstll !Cayetano
vió á Hipólita en la 2-~ de Plateros.
¡La vió y la amó!
Y no obstante su timidez natural,
Cayetano se detuvo en la eeqnina y
clavó en Hipólita ardientemente la mi-

¿Q•1é aguardaba Cayetano?
¡Ah!
Cayetaño esperaba á que su prfocipal, D. Leovigildo,
le enbiera el sueldo.
Sin mayor sueldo ¿cómo ratificar ante el ara sus juramentos d~ amor?
¡Jamás!

VII
Una noche, después de cerrar la tienda, D. Leovigildo
llamó aparte á Cayetano.
-Desde el día primero, gana usted Yeinticinco pesos mensuales.
-Gracias! exclam/¡ C~yetano y por poco no se arrodilló delante de D. Leovigiluo.
Lnego, sin quitarse el dtllantal, partió desolado á casa
de Hip61ita.
Iba á participarle la fausta nueva y á fijar e! día de su
enlace ........ .
Los minutos se le figuraban eternidadeR........ .
De repente, al pasar por una e8quina, flaqueóle un pié
y rodó ..... .
iHab1a c1fdo un un pozo!
\Jnandu lo Pacarou, dos transeunles compasivos. Cayetauo agonizaba.

nda.

LA joven sonrió.
En el alma de Cayetano deRpertó
aquella sonrisa espe1·:rnzas halagüeña.~,
ilusiones doradaP.
En el alma de Hipólita grabó se diamantinamente la mirada de Cayet1mo.
&amp;&gt;fiaron esa noche la niña con el joven y el joven con la niña.
Ohl La felicidad!

27

SEPTIE:UBRE,

1896.
1

niña, hallará el postrer recuerdo del hom~re que siempre adoró en usted.
-¿Cómo? inquirieron, aterrorizadas por fatal presenlimieuto, las dos mujeres.
-Sí!. ..... El más respetuoso de mis dependientes, Callet.ano Barboqu~jo, ha fallt,cido!
Hipó lita y Doña Fleuteria se miraron con ojos extraviados, lanzaron una carcajada erizan te, [rfa como la hoja.
&lt;le

11 n

Vigor
9

del Cabello
del Dr. AYER l:I

Es el mejor cosmético
Hace crecer el cabello

puñal.

DESTRUYE LA CASPA,

¡ E~tabau locas!

P.

Y con su uso el cabello
sris vuelve á tomar su
color primitivo.

EscALANTE PALMA.

EL AGUA QUEARDB:.

El Vigor del Cabello

Como tenía fiebre, la cruel fiebre del amor, el pobreena:~orado resolvió bañarse .e n el río freeco y manso que.
corre sobre los guijarros bruñidos.
Habíanle dicho:
«Puesto que suhes sin esperanza ni consuelo, puePto
que tienes en el corazón, en la freI?te, en los labios, loa.
colores del eterno deseo engañado, conviene que entres y
permanezcas largo tiempo en esa agua que goza, desde
una fecha sin memoria, de la virtud de apagar los incendios de la pasión: varios son los que sin estar menos enfermos que tú, hánse restablecido lu.-go; ee un prodigio que todo el mundo puede referir•
te en el país. »
Se dejó, pues, deslizar por la orilla
del río; mas apenas hnbo descendid,&gt;.
á la frescura de la onda, cuando sin'tió por todo. el cuerpo candentes brasas que lo estrechaban, envolviéndolo.
en llamas..... ¡Huyó á través de la lla-.
nura ! Las quemaduras le atenaceaban los miembros y la piel, le devoraban, le consumían. Jamás había sufrido tonura semejante.
Y como él se quejara, la hermosa, quA
no lo amaba, le dijo; «¡ Ah, yo sé biPn
po,qué es; sucedió que un día, pasando.
cerca de este río, dejé caer una de laM
florecitas que adornaban mi cabellerat

del Dr. Ayer está
compuesto de los ingredientes m ás escogidos. Impid~
que el cabello se
ponga claro, gris,
marchito ó rasposo,
conservando su
riqneza,
exube rancia y
co Ior
' hasta un
periodo

· ~ Antiguo vEficaz.

E.nfermedadnefuto. no causa. LleYa en si
m&amp;ma ao ort,reo; ~us manifestaciones son exleriorea.
Por flt'D&amp;igolPute, para curar uno.
&lt;"■fet'medad la cauA debe ser c.uroda ante todo
,rdeloeontrariooln~uno enfermedad p11edeser
C"Dra••· "Warner'e 8A FE Uure." fuoda8u ~ran
rcputarioa en ...., prlnclplo. Demueatra que el.
95 POR CIENTO

•e toilu lu enfermt&gt;dadee proceden de desórd_,.. en 108 rlüon.-s y del bí11:ado, y ataca
directamente la raiz do la eorermedo.d. Soe
eo111pvneates obran di~tamente sobre aquel los

avanzado de la vida

ór,ca11o,t., tauto &lt;"orno alimento como rf'ntnurador., y po11féndolo.1t en buenas condiciones do
. . lucí ■leja.a enfermedades y dolores del aifltemQ

Cuanto más se usa, más rápi•
dos son sus efee tos.

v-r■l."

Par~Juinnamerablesdolenclut-auudu por
aabi•1entoa eo loa rlñont"a, hig&amp;do y ór,ranos
uriaarios; para-loe aufrimif'oto, de laa mujeres,
para tOtla afeccion neryioaa v desarreglos físicos
e■ getteral hte pian re01edlo no tlt"nc preí'io.

MedaDa de Ore 110 la Exposición de Barcelona.
Una duda que me quema,
Tengo, stdlur Oficial_,
Ya está en uso t,Se s1stem:i.

•I b:••I. iau ,:rañ.éxllo puado es una garanlla
..,... ... rntn•o
\'VABNER•~ 8AFE CURE CO.
Rot"betoaer. ~ew York, U. S. A.
AlE VMDE EN TODAS LAS BOTICAS.

Usté mando dar varazos
Al corneta, y no re~ulta,
Qne le den unos metrazos
Y así no nos cobr.1n multa.

Simetrico-D ecima'lf

Preparado por el Dr. J. c. Ayer Y Ca.,
rLowell, llfass.• E. U. ,A. t
~PÓnga,te en ,rnardla contra lm1t:1elones baratas. F.I nomhre de-"Ayer"-fi!(l1ra.
en la envoltura, y está vaeiado en el crtstal
de cada frasco.

ÜATULE lHENDEZ.

III.

--u111()111u--

Otra noche, noche embalsamada de
aro,uas primaveraleP, saltó &lt;'ayetano
por las tapiM o.ltl jardín ele Hipólita.
Ella estaba reclinada en nn banco
d(\ piedra, con el alma e~ PI pemamiento y el.pensamiento en Cayetano.
Cayetano se postró á sus plantas
exclamando:
-¡Te amo!
-¡Cielol'! profirió la ioven, y lae t.intaR del rubor pintaron sus meJillas
-pálidae.
-¡Amame! suspiró Cayetano.
-¿Me amarás siempre? interrogó
Hipólita.
- :Antes y dePpués de la eternidad!
-¿Me lo juras?
-¡Te Jo jnro!
Sus miradas se abrazaron sus manos
~ confundieron, FllS labios ee estre~haron en el alma de un beso ..... .
En el leve aliento del beijo se unieron aquellas dos alrnae..... .
Entre tanto, en 11 horizcnte surgía
ia luna, hermosísima luna llena, del
-tamaño de una hostia, pero de las
grandes.

Selección literaria.

El ideal no es más que el puntocnlminante de la lógica, como Jo bello.
no es otra cosa que la cima de la ver•
dad.

VI
Habló Cayetano con doiia Eleuteria.
JJ.-ña Eleuteria consintió en que los jóvenes Fe amáran,
110 Pin advertir previamente al mancebo qne á ella no le
agradaban las relaciones largas.

El amor tiene niñerías; las otras p.iaiones pequeñece.-;.
Vergüenza á la¡¡ pasiones que hacen.
al hombre p• queüo.
Honor á las que le vuelven niiio.

'El pigestivo Andrf'w cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cállcos, etc.
'
.
:1'reservativo excelente para el tifo, fiebr"I amarilla, y en general de todas enfermedades infecciosas, pues es el más comp~eto é inofensiv? Ant.fséptico del aparato
digest!v?· Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptes, inapetencia, pesadez, couetipacfón, dolor de e.storuag-o por antiguo o re~elde qu? sea el
padecimiento, Y aunque no haya ct1dido á otro tratamiento el éxito es tan seguro que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha sido anahzado y
adoptado _por las emine~eias facultativas de Europa y de e~ta capital. Es el má; poderoso de lo.~ Digestivos para estimular y restablec.er las funciones del estóm11go.
El tiempo nece~ar10 para una cura radical varia sf'gúu el caso pero nunca más de 40 á. 50 dia,;. Una vez comenzado este tratamiento, no debe ,¡u,;penderse por
ningún motivo, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andre~. PRECIO DEL TUBO: $ 2 50 EN TODA LA REPÚBLICA. Certificados de lo,; principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

.Alumbra mal porque tiembla.
Inglaterra fné muy modesta frente á \Vellignton. Hacer á "\V¡,Jlignt&lt;,11 ta,1
grande, fué hacer á Iuglattirra wuy
pequeña.
El amor... la mujer... ¡He ahí no
círculo del que no sald1éis 11unc;1!.....•
¡ En cuanto á mí, lo q u,iq uisie1 a es....
volver!
Job es más majestuoso mi~Prabl~ que próspero. Su lepra es una púrpura► .
La mujer reina. Y o no soy realista
más qne de esa monarquía.
¡.Qné es Adán? El va~allo de Eva.
Para Eva no9habrá 89.
VICTOR Huoo.

V
Doña Eleul.erin cay6 en la cnPnf.a de
que su hija no hacía las cosas á derechas.
Una vez por echar vinagre á la enFala~a, le echó aguardiente alcanforado.
-Pero ¿qué te pasa? Preguntó dofta
ElPnteria.
Hipólita no pndo contenerse: se Jany,6 á los brazos de
~11 madre, llorando como si le extrajesen un diente de•
lantero.
-¡Yo amo!
-¡Ave María Purísima!......¿Y depde cuá11do? ¿A quién?
-Mi amor no reconoce edad, madre mía!. ..... ¡Yo amo
á Cayetano!
- ¿Quién es Cayetano?
-Cayetano es el centro Je mis ilusiones. es mi dicha,
'l'R mi ideal realizado! Cayetano es un gallardo dependiente de mostrador.
_
-Menos mal, hija...... Por mf, pueden ustedes casarse
(:Uando quieran.

DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

La luz de las antorcbns se asemeja_

IV.

GI amor

ae la ...... 1lut1ia

( Dibujo de Leandro Izaguirre. )

VIII
Cuatro mozos transportaron á Cayetano á su domicilio.
Mientras el sacerdote le aplicaba la estrcma-unción
el desventurado joven abrió los ojos.
'
Reconoció entre los circunstantes á su principal, á D.
LPovigildo.
·
Y le dijo con apa~ado acento:
-Me muero...... de•eo qne me haga un favor ...... cortarme el pelo del l•mar...... llevárselo á mi novia........ .
Hi pólita Latiguillo.
·
Y espiró.

IX
D. Leovigildo se present-6 en casa de Hipólita y sin
aceptar el asiento que le ofrecía doñ, Eleutería, puso tan
las manos de la jóven un paquetito, advirtiendo con vo:z
dolorida:
.
- Enrnelto en ese pedazo de u El Monitor Republicano,»

Sin pepsina, papaina ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada

Hay g-entes que observan las rPglas.
del honor como S(': observan las t~tre·
llas....... ¡ De lejos!.. ... .

á la prudencia de los cobardes.

El amor crecía incePante en los pechos de Hipólita y de Cayetano: rayaba 1&gt;n adoración, en delirio, en locura.
Hipólita sólo peneaba en Cayetano,
en su amado, ora estuviese ella baTTiendo, ora limpiando los muebles,
ora fregando las ollas y sartenes de la
eocina.
Cayetano sólo pensaba en Hipólita,
en su amada, ora estuviese arreglando la bodega, ora midiendo varas de
lienr.os, ora limpiando las vidrieras.
Ah! El amor!

DIGESTIVO ANDREW.

Prefiero la vida al arte; una obra..
maestra helada por los siglos, no eH,
en suma, más que un ~ran muPrto.
E.IIILIO ZoLÁ.

Conocer el deber. es á ocasiones más..
difícil que cumplirlo.

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SAMUEL MUÑUZURI
UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

·------------~·1

Y DE OTRAS PUBLICACIONES

Enfermos del Estómago
Es

conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETAes
lo único positivo, lo único que cure.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cana Oblea, el nombre DIGEbTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntúmas: Agrios después de las comida.e:; 6 Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas cró-

"La Tertulia," 1l•
tuadn frente á I a1
o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
• T I a p a 1e ros 19, ea
hoy la cantina que
h~ preferido el pú·
blico mexicano por

nicas.

Son enfermedadoo que según ensefían millares de
personas bien conocidas y respetable-,, á quienes se viú
sufrir durante muclws afws y además reconocen emi-1
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan com-•
pleta y ·radicalrnente con el

OJiginalidad en
los exquisitos y ~

s11

licados Frees L•••

Digestivo Mojarrieta.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>(-LA · FRATERNAL.~

Al Puerto de Veracruz.

Compañía de Seguros de Vida y Accidentes.
Esquina Segunda de Monterilla ;v Capuchina s .

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M.E XICO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

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REGIBTRADO COMO ARTICULO DB SEGUXDA CLARE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unido8 y C1rnadá. The Spanie Ameri~an Newspaper ~ompany, 136 Liberty St. New York. E. U.•

1Dr5µ11és ilr la coronodótt.
Vivamente ha imprl"Pionado al pñblico nna carta enscrita por el Sr. Eduardo Sáncllf'z Camacho, Obispo de
Tamaulipas, y en la qne se hact&gt;n importantes reYelaciunes acerca de asunto~ &lt;'Clt'siásticos r¡ni. ha~ta hoy se habían agitado en el fundo del máP profuudo ruisterio.-Si
ma l no recordamo!', el Sr. Sánch..1- Camacho publicó, allá
p or el afio de 1888 ó 18:N. 1111 estudio encamioado á refu·
tar la creencia en la aparición dt" la virgen de Guadalupe;
el Sr. Obispo de Tama11lipas, ~t-gún consta n la carta á.
que aludimos y que han publicado la mayor parte de lus
diarios liberales de esta capital, informa que aquel estudio fué denunciado á la Inquisición Romana, y que poco
tiempo después fué coun,inado por eete cuerpo á hacer
una retractación, lo qne , fectu6 e l Sr. Sánche1, por evitar
un cisma. E l Sr. Obispo de Tamaulipas está rei,uelto
a hora á sostener sus h.lt'us, aun á trueque de quedar fuera
de la Iglesia Católica, y así lo declara en su carta, documento trazado en deenli11ada forma, pero en el fondo
incisivo y acre.-Las fit&gt;stas de la coronación eFtán, pues,
dando sus consecuencias, y en esto debieran haber pensado los iniciadores, ya que estas consecuencias sólo han
tenido el privilegio de lastimará los católicos.
¿Debiera haber e,•itado Roma la coronación-quP á la
postre resnltó dei,coronaci6n-de la imagen del Tepeyac?......-Onando f'l abatt- Froment, el protagonista de
ia Roma de Emilio zo:a, expresa t-1 d iegusto que le causa
ver al Vaticano autorizar el ostentoso culto de Lourdes,
~e le responde que e l T, soro del Papa se encuentra en con·
tliciones muy delicada@, y recuerda entonces, al espec1 úculo de una ll uvia dt&gt; riquezas que caen á los piés de
León XIII, que el culto de Lou rdes proporciona á la Santa Sede una renta anual de doscientos m il francos, sepa·
rada de los ingresos de la Virgen!
La carta del Sr. Sánche1. ***
Camacho no ofrece eolament e un interés de alta teología, si no que también contiene
u na afirmación que es iudispensablequerecoja el partido
liberal mexicano: laacPptación clara y neta delas Leyes de
Reforma, que tanto ha combatido el clericalismo.- Dice
e n efecto el Sr. Obispo de Tamaulipas: «No he recibido
de Roma sino reprensiones sin causa; amonestaciones sin
~oti vo, desaires y e.cacciona pecunicrria8. Le he pe·
d1do muchas cosas para el bien de esta Iglesia, y ni me
ha co~testa&lt;i.o. Le mandé mi primer sínodo (sus actas) y
no quiso revisarlo; sola y unicamente se han conciliado
aquí, durante mi Gobierno, Ul8 instiluci-Ones y leyes de mi
paf.a con los cá11onea de la Igle8ÚL.»
Es ésta una declaración que acel)tamos en toda eu tras ·
cendencia. Po r fortuna para calól:cos y liberales, se va
&lt;i~sanchando esa vieja intolerancia clerical que por espi.c10 de tanto tiempo ha dividido á la familia mexicana.
· Si León XII Celogia con calor la Constitución Americana
;,ha de ser nuestra República excluida por indigna de en·
trar en el cuadro de la civilización?...... Después de mu·
ch?s afios de pretender colocará México al bajo nivel político de las agrupacione!' del siglo :X, la Iglesia reconoce
P?r fi~ su. error y acepta el régimen de la libertad. Esta
victoria b1en-vale la pena de ser consignada en las páginas d~ ~uestra hiRtoria ~ontemporánea.
Fehc1tamos al Sr. Obispo de Tamaulipas por su honradez y valor civil.

tre~ hombres quedó redimido ·el pecado, y si bien estuvo
el ht&lt;'lw, no prolongue:no~ por más tieinpo una ira que
ya 110 tit&gt;ne contra qué dirigin,e.
1•:1 n conocimiento de la República por parte de Aust1 ia ~iguilicaría el reconocimiento del acto irremediable
del que surgió el actual régimen político.-¿No basta esto
para calmar los ánimos de nuestrus liberales del género
sanguinario?

tl1t 1ttttllttT, rrmt~hr.
¿St,rá, pues, verdad que la prenea mexicana se encuen·
tra infestada del microbio de la injuria? ¿Está, pues, escrito que los periódicos más serios, l~s que por su se~enidad pretenden elevarFe á la alta región en la que se discuten los principioR, llevan en sus venas el fermento de
esta triste do!t-ncia?
Caso extraiio! Los mismos diarios que ayer se cubrieron los rostros á la ªl&gt;arición de un periódico fustigador
y personalistR, las m ismas plumas que trazaron párraf~s
de indignación contra los que ayn los zaherían y demgrabau, hoy encuentran natural y lógico empapar sus escrito!! en la propia turbia corriente, extraer sus palabraH de igual vocabulario de dicterios. ¿La prensa de
México ha rle abandonarse necesar iamente á semejantes
agravios, ha de estar obligada por ley inexorable átales
desmanes?
A ver FP condenaban los desórdenl's de lenguaje de un
d iar"io, defensor franco y dt&gt;clarado de ese género morboso de periodismo, y se predicaba la calma y el reposo.
¡Yano~ propósitos! Frente á sus adversarios en ideas, en
lucha contra la prensa que no piensa como él, el Mo11itor
Repuhlicano traza las siguientes líneas:
«¿E~tamos en nuestro derecho?- Evidentemente que
sí. Nuestra actitud podrá ser vacilante, pero no innoble;
temerosa, pero no indigna; no somos mártires, es verdad,
pero tampoco somos lacayos; comprendamos la inutilidad de nnt&gt;stros sacrificios, pero no comprendemos la
inutilidad de no tener vergiienza. Esto nos basta para con ·
siderarnos cnn títulos para la estimación de las gentes
honradas. Ojal(!, pudieran decir otro tanto los periodistas del

Gobierno.

Ante estos renglones nos hemoA pri.guntado, llenos de
Mombro: ¿cuándo la palabra innoble, cuándo la palabra
indigno, cuándo la palabra lacayo, cnnstituyPn injurias?
¿SolamentP cuando son dirijidas al Jfonitor Republica1wl
Y cuando el Monitor es quien las dirije ¿qué son estas
palabras?
Es inútil qne manifestemos buenos deseos que no
sabemos cumplir: el dicterio que se nos lanza en pleno
rostro nos Rrranca llamaradas de protesta; el que haCl'm0R salir de nuestra boca, ee nos a~toja un madrigal
t-n labios de una virgen rqmántica . Invoc-amos nuestros
derechos-como acaba de invocarlos el Monitor Republicano-para faltar á nuestros deberes, y pedimos cortesía,
con objeto de manifestarnos descorteses.
La prensa mexicana arrastra en sus venas virus de
una sangre corrompida, que inunda con sus oleadas las
vísceras más interesantes de su organismo.

l-10Htictt ge1ttraL
RESU~IE~.-:foevas y espantosas matanzas l'D ConstaRtinopla.- 'friMt11 é irrl'mediable de8composici(m del Imper io Utomano.-Bombardl'O de Zanzibar por la escuadra
ingll'sa.- Un protectorado y una colonia.-Cuba, Puerto-Rico y ~'ilipinas.-¿Qué nece~ita &amp;paña?

No enfriados todavía los mutilado! cadáveres de cristianos, vilmente sacrificados en Erzeroum y Trebizonda
por el fanatiemo de los musulmanes y la barbarie feroz
de los kurdos; humeante todavía la sangre derramada
en las calles de Constantinopla durante las espantosas
matanzas que desde Mayo del al'io pasado han consternado á la Europa occidl'ntal, vuelve á estallar el motín, hacen de nuevo explosión los mal comprimidos odios, y la
imperial Bi1.ancio es teatro de e~cenas salvajes, dignas
de una civilización caduca y de nn pueblo en descomposición que hacen estremecer con estremecimientos de
terror, inspirando á los que han podido contemplarlas
en los ojos espanto, ira en el corazóu.
Sea que por hondos reI'cores, los pacientes armenios
hayan pretendido dar un espectáculo ante el m,rndo civilizado para pr:&gt;vocar de manera violenta la intervención eficaz de las potencias, ya que su platónica mediación en los conflictos pasados no pudo ser aprovechada
en su favor, ni siquiera vencer las astutas evasivas y de•
liberadas resistenoias del Sultán; .sea, como creen otros
que el mismo 9ali~a de los Creyentes haya procuradoco~
secret3!' m~qumac1ones el motín. y aun haya disfrazado
á sus s1car1os, para que mezclad&lt;1s entre los armenios
. Se da co_mo proba')le la reanudación de nuestras rela- empujaran á estos al escándalo y al vandalismo, ello e~
c1_ones a1:msto~as con Austria, nación con la que, como es que la secular ciudad de Constantino acaba de sacudirá
~1en sabido, hemos estado @in coi:respondencia diplomá- los g~binetes,.~ ar.nenaza poner de nuevo en peligro el
tica desde el deijenlace del Imp..no. Esta noticia no ha traba¡oeo equ1hbr10 europeo, con la asonada sangrienta
tenido el privil~gio de encender los vetustos rencores
y la turbulPnta anarquía que ha regado de cadáveres las
como ~~ce anos hubiese ocurrido; no ha provocado 1~ amplias plazas y las estrechas callee.
exJ!los1on que antaño habría determinado eu ciertos es·
Un grupo de foragidos, que se decían cristianos, trató
pfr1tue. Y .es que el tiem_po ha tr~ído el olvido y con él de entrará saco en el Banco Otomano; otro intentó forse han aquietado las tern bles pasiones que caracterizaron zar las puertas ferradas del edificio del Crédito Lionés·
aquella épc;¡ca de prueba.
la dinamita, la antorcha y el pniial estuvieron á la orde~
Para México, el reconocimiento que AuFtria haría del del día; el motín estalló con todos sus horrores; la canapresente estado de cosas, sería siempre Fal isfactorio.- lla mu~ulmana y las tropas turca~ hicieron lo demás; y
fero á nuesti_:a ve~, E;ste acto nos obligar/a :i dl'sechar esos como s1 un nuevo Angel Extermrnailor hubiera paeado
impulsos de Jacobm1smo fere,z, irrec-01,ciliable y persis- por la revuelta capital, las casas de los cristianos fueron
teute de que damos á menudo ~eñales. ¡Todavía, des- en_tregadas al pillage, y millares de víctimas caídas en
pué_s de más de un cuarto de siglo de dehtierro hemos mitad del arroyo claman venganza, y ates•iguan la incatemdo palabra~ de odio y vociferaciones rencoro~as para pac_idad de la Sublime Puerta para mantener las prerroDon Leonardo liárquez! jdU!l se cubre de ignominia á gat1 vas que la conceden como á. gobierno culto.
los senidores del Imperio!
Los que acusan al Sultán como responsable de estos
Para Fer lf beralee y patriotas, no es necemrio ser im. sangrientos disturbios, dan como razón el hecho de haplacables é mto!erantes. El error del Imt:erio fué lavado ber comenzado con inaudita crueldad las matanzas del
con sangre en el Cerro de las Campanas; ·con la viaa de Asia ~tenor, entre indefensos cristianos que se habían

;ílltriro tJ ,lustria.

6 SEPTIEMBRE, 1800~
suspPndido con gran trabajo, y el más significativo aúu,,
de haber sido transportados en embarcaciones del g~
bierno turco, en vez de ser inmediatamente ejecutados
como se eetila en la corte del pérfido Abdul •Hamid ¡~
promotores de la asonada, aprehendidos in fraganti 'á 11111'
mismas puertas del Banc_o Otomano.
Ya se revuelven los gabme•e~, entre tanto; ya co:nienzanlas idas y ven.das de los embajadores, ya se formula n )BIJ
inútiles protestas de otros días; ya comienza á eruborr~
narse papel y á abrirse estériles averiguaciones. ..... ¿Y ¡88 _
víctimas? vuelvPn al cielo sus miradas apagadas · pero
¡ayl el cielo está m?Y l~jos, y las potencias cristiaua; muy
atareadas en sus r1vahdades mutuas y sus mutuas disen.
ciones.
Sábese que el Czar, de visita en la Corte de Viena convino con el ancia~o Empera~or Francis~o José en 'dejar ·
aplazada la cuestión de Onente, opoméndoee abiertamente á la desmembración del Imperio turco, y renun•
ciando por hoy á la participación que pudiera tener en
el reparto.
Ven que la moribunda Turquía, no tiene esperanza de •
regenerancia, que no cabe la transfoijión de elementos
vivificadoree en un organismo social herido de corrupción y de muerte, y como no logran ponersede acuerdo en ,
la división de la segura pre:!a, procuran aunque en vano
darle una vida ficticia, que apenas hactm que se maní'.
fieste con las espantosas convulsiones de la agon ía.
Breve será: no tardará en llegar ó el momento del ncuerdo perseguido, ó el día en que, exaltada al Pxtremo la.
preponderancia. de Rusia, la heredera forzosa de los Sultanes, sea borrada para siempre del mapa de Europa, esa.
mancha de baldón que se llama Imperio otomano.

*

* Breta!la, que fif'l á 8118,
CQmo para demostrar la*Gran
tradiciones seculares, ni olvida su política de absorción
en todos los hei:nisferios, ni deja ocasión de ejercer su
invasora influencia en toda la redondez de la tierra acaba de bombarde'.lr la ciudad y puerto de Zanzíbar' y de•
reducirá cenizas el palacio del Sultán tenido por'usurpadeir.
Acababa de morir de manera violenta é inesperada el'
Sultán de Zanzíbar, como acontect!r ~ude entre los sátrapas musulmanes; un pariente del difnnto, más fuerte Ó•
más osado que el llamado á suceder !., por ley de herencia, ascendió ai trono, y como al Gobierno inglés no conviniera sostener en ese t rono qne se mantiene bajo su
protección á otro qne no fuera el de,·oto e legido de 8118
intere.•es. le intimó en perentorio plazo su rendición incoudicional, y ya que el nsurpador, en vez desometerseá
la conminación del almirante británico, se prepararaála
rei;ist.enci.1, una hora tscasa de bo_mbardeo bastó para acabar con los bríos del rebelde sem1-vasallo, y para reducirá escombros la lujosa residencia de loe monarcas de Zanzfbar.
Avergonzado y maltrecho el destronado usurpador deun día, fué á refugiarse al consulado alemán, para librarse de las olímpiclll! iras del inglés.
Por más que semioficialmente se haya dicho que el nuevo sultán, asentado sobre las bayonetah de I nglaterra, ha .
de conservar su mentida independencia, sin que deleim•
ple protectorado se pase á la sumiea condición de col~
nia, es dudoso que no se dé este paso, y apenas se puede.::reer que no se aproveche tan bella coyuntura para continuar el gigantesco cerco del continente africa110 donde·
la Gran Bretafta pretende imperar como absolutii. soberana.
Lentamente, pero con toda seguridad, caminan 8118 .
huestes hacia Dongola; la insurrección de los matabeles
puede darse por concluida; y allá van firmes é impertérritos, los fenicios modernos á formar su proyectada cruz,
que se extenderá de Sierra Leona á Mozambique, de·
Alejandría al Cabo de Buen a Esperanza. ¿Quién los detiene en su triunfal carrera?

***

No es tan sencilla y fácil de dominar, en las difícilescircunstancias porque atraviesa España, la recieute insu-•
rrección de Filipinas, como al principio se creía; y sin embargo, lo mismo que áraíz de la revolución cubana, se dice y se re¡;:,ite que el gobierno de la metrópoli cuenta con
elementoe suficientes para ahogar en su cuna toda intentona separatista.
Como ayer dijimos que el error trascendental de Eapafta.
en la cuestión de Cuba, había sido no creer ó por lo
menos aparentarlo, en la extensión del movimiento revol ucionario, hoy tenemos que repetir la misma idea y
esperamos que en esta vez e l Sr. Cánovas no 110 dejará deslumbrar por ilusorios espejismos, y ha de ver en la in·
surrección de Filipinas, una manift•stación de gérmenes
morbosos que hoy atacan los dominios coloniales todos
de la madre patria.
"'
Puerto Rico parece despertar de FU letargo y ya se sien-·
te como el rumor sordo que precede á los sacudimientO!t
sociales.
¿Cómo acudir á tantas emergencias, si no l'stán al !arlo
de los elementos oficiales las e11ergías todas de la nacio•
nalidad? ¿Cómo atenderá tantas necesidades imperiosas
y urgentes, si no se tiene en cuenta el inagotable patri'?
tismo del pueblo espafiol? Y estamos seguros que acudirán todos al llamado del Gobierno, y que los hijos todos
de la hidalga nación se congr¡,garán al rededor de suban·
dera y volarán apresurados en torno del niño rey, para.
defender el territorio amenazado por las huest¡¡s insu ·
rrectas en las hermosas Antillas y los apartados marl'B
del Archipiélago Filipino~ sí, volarán y con arranquee de
heroísmo viril, desengañarán ,t los que sueñan en nue·
vas patrias y nuevas institucioues.
.. .
1Pobre Espafia, si no !o hacen así sus amantes h 1¡osf
Quedará reducida á la mezquina condición que tenía antes de que, vencida la Media Luna frente á los muros,
de Granada, su potente vitalidad y su viril energía, se
derramar11,n en busca de otro mar, otro cielo y ot r&lt;&gt;mundo.
-:X. X. X.SeptieL'lbre -1 de 1890.

6 S EPTIEMBRE, 18~6.

EL MUNDO.

LAS ISLAS FILIPIN \S.
Los despachos recibidos en México durante la última semaua, hablan de u 11
movimiento de rebelión estal!ado en las
Islas Filipinas contra el gobierno espafiol. E l.sel'ior Cánova~ del Castillo, jt&gt;f,,
d1&gt;I gabmete, ha co11firmado la notici11.
l!f'gÚn un mensaje trasmitido de Madrid
al Heral.d de Nueva York.-Como es po
eible que a 1g:nnos de nuestros lectores no
fengan una idea exacta de esta posesión
t&gt;epallola en la Oceanía, vamos á propor
cionar a lgunos datos acerca de eete archipiélago.
Lac Islas Filip!nas pe~necen á Espafia desde que Miguel López de Lega;1,pi
tomó poeeción de ellas, en 1504 á nombre de Felipe IL Hasta ahora ~o se ha
11abido con exactitud el número de islaH
que forman este archipiélago. Créese quP
pasan de 1,400. Entre las m,ls importa11tes en extensión, citaremos: Luzon ......
(110,940 kilómetros cuadrados y 120,250
con las isletas adyacentt's); Mindanao
(84,730 k . c. y 87,680 con las islas adyaN'Dtes ) ; Mindoro (10.383 k. c.) · Panav
(13,082); Ne~ros (!l,063); Cebú '(6,792);
Parairna. (14,5&amp;1); Samar_ (16,9i3}; Leyte
(11,517); '.!te., etc.-La distancia máxi .. ,a
que ocupan las islas, de Norte á Sur, es de
1,950 ki lómetros. y de Oeste á Esti, de
1,284. La suoerlicie total del archipiéla80 es. Sl'l?Ún cálculos dt- marinos españoles, de 355,000 kilómetros cuadrados.
La población es de más de siete millonP~
de habitantes, habiendo en ella cerca di'
nn millón de indígPnas no sometidos al
dominio español. El suelo se encnentra
cortado por algunas coré'.:Jleras de montafias y surcado de numerosas corrientf'R
de agua. Ea considemble la cantidad de
bahías, golfos y ancones, v 'llnchos de
ellos sirven de refugio á las flotas de piratas que abundan en aquellos mares de
navegación muy difícil. La dificultad de
la navegación consiste en el régimen especial de las mareas, cuyas ondas, propagándoee en el interior del Archipiélago 1;1e
continúan de mil modos, según la co~fi,uración de las costas, resultando grandes
corrientes de extraordinaria violencia.
Las I slas Filipinas encierran en su suelo una inmensa suma de riqneza inexplorada. Unó de los cu1tivos más remune!'&amp;doree es el de un textil muy semejante
'nuestro henequén, pero más lino, que se
conoce con el nombre de abacá del q ·1e
Pe hacen tejidos que tienen bue~a salida
El valor total del C&lt;?mercio de Filipinas:
tomando el. promedio de un,a serie de 10 al'ios, pasa de
cuarenta Il'!I llones de pesos, s1e_Pdo la cifra de exportación
muy superior á la de 1mportac1ón.
~n m ateria de comunicaciones, el ún ico ferrocarril q ue
t&gt;(x1ete . e n explotación es la linea de Manila á Dagupán
192 kilómetros. )
El fa"2!n obstáculo que ha encontrado la dominación espafio a en este archipiélago, han sido los piratas indígenas, á los que ~bamos de hacer referencia. Una guerra
con~nte ha sido BGstenida por Espafia desde q ue tomó
J)Oees1ón de las islBP. Tan indómitos aparecen los natud~ aquel suelo, que só!o. á la quinta expedición
u posible establecer el dom1mo en Filipinas, dominio
queº&lt;? resulta enteramente completo ya que, como hedicho, hay cerca de un m illón de indígenas rebeles. En este archipiélago murió el célebre navegante

flee

dos

145
chonclw- y r~bnst.os. Su t-~tntura media
pm,J1; s:r n,t1mada. para los hon,bres en
u ll&lt;?ti v pie~ 2 pulgadas, y p_ara las mujeres,
4 pies 11 pulgadaij. Sus nuembros inferiores son 111~ poco fuertes y pesados, pero
bastante b1~n couformadoe. ~us brazos
~on más bieu grll8os que mui;culosos· el
rostro redondo, la boca grande; los di~ntP,S, cuando no están pintados, notable·
mente ~erm~sos; loe ángulos de la mandíbula mfer1or, mny salientes; los pómulos muy el!'vad,11;1 y ias m ..jillas hundidas; la nanz, pequefla y corta; los ojos
pequel'ios y negros. La tez es obscura pero varía un tanto en las _diferentes tribus.
Los cabellos son largos, hso~, duroe y siempre negroR.
He aquí por lo que hace á lo físico En
lo moral, los malayos tienen la cabez·a ardiente y la imaginación muy vi va. .Audaces, revoltosos é intré¡,idos, son valientes
f~roces y vengan ti vos; carecen de compa~
s1ón _para sus enemi~os,_y aún se muestran
capnchos'.l~. ~ atrab1lanos con su,s amigos.
~s ruás c1 v1 hzados se con8agran al comercio y ª!: muestran corteses y obedientes.
La piratería es la pasión capital de todos los _malayos, y en lugar de ver en ella
u_n moti_vo de deshon?r, hacen de este oficio un timbre de gloria.
U i1a parte de este pueblo se entrega al
cultive de cereales. Las habitaciones no
son_ otra co~a, Fino chozas rodeadas de empalizadas. Pasan la mayor parte de su vi.
da en el agua, y los que no t-it-rcen la piratería, se dedican á I a peeca. U na canoa en
1~ q_ue apenas P';Jeden acostarse, sirve de
~•1vienda al mando, 1í la mujer y á los hiJos.
Tal son, ágrandes rMgo~, los elementos
n~turales que forman el archipiélago filipmo, en e! que, por el mom,,nto está fija
h atención y que empieza tí re~overse
cnando apenas hace poco 1111\s de un 2'il¿
se h~bían sotocado los ele111entos de discordia que allí-estallaron.
Para concluir diremos qne. FPgún consta el en menea je trasm itidn 111 lluald por
PI Sr. Cano_vaa del Castillo, el Ge~eral
Bla~co, Capitán General de Filipinas, ha
pedido_ 2,500 _hpmbres pi.ra activar las
operaciones militares.

***

11.fagallanes en un comoate de 50 eepañoles contra 2 000
islefíos.
'
. La lucha contra los rebeldes y los corsarios malayos y
¡aponeses ha d urado desde entonces. En 1848 obtuvo España una victoria contra los piratae; pero las hostilidades surgieron de nuevo en 1876. E l general Weyler tomó
pa_rte en una campafta emprendida contra los moros de
Mm danao, en 1891.-Todavía el a!lo último el General
B lanco sostuvo una laboriosa campa!la contra los rebeldes filipinos, que terminó con la sumisión de los principales caudillos de la revuelta.
Hemos nombrado á los piratas malayos que mt-rodean
en aquellas agu_as, aprovechánd_ose de los escondrijos que
las numerosas islas les proporcionan, y no creemos ocioso dará conocer algunos rasgos de este grupo humano.
Los malayos son generalmente pequel'ios de cuerpo, re-

En nuestro número de hoy damos el mapa de las Filtpinaa, tomado de una obra
espaiiol~; un p~ente aéreo sobre un río,
que las mundac1ones hacen imposible de
vade~r, y una caballa indígena en la isla
de Mrnd~n_ao, una de las más importantes
d!'l arch1p1élago.
P,)_r e_l bien &lt;le Espafía, sería de desearse que el nuevo
mov1m1ento de rt,beldía no encontraFe eco en las Islas
pues las condicione~ en que éstas se encuentran con res'.
p~cto á la ml;trópotl, su ll!ªYº,f, número de habitantes, su
le¡anía, medios de com1micac101:!, e~., etc., he.r,in que la
campaña sea en extremo más d1fíc1I, qne la que actualmente se lleva adelante en la Isla de Cuba. .Por P.l bien
d~ _E~pa!la, deseamos q_ue el movit~1iento de rebelión de
Fihpmas no alcance serias proporciones.
Todos ~econocemos qne uno de loH m,ís grandes si nos
de brutahdad de los l_1ombres_es el hace1se la guerra,\anto más cuanto que tienen miedo á las ht-ridas, á los dolo~es, á la muerte, y muy rara vez son heroicos de nacim1~nto.
.d.LEJANDRO DUMAS, IIIJO.

LAS ISLAS FILIJ.&gt;l..NAS.
Paso de un río en la estación de aguas

Una choza en la Isla de Mindanao.

�6
6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

]44

Una boda aristocrática.
El Sr. D. Ignacio Yil•anco invita, en elegantes es,p,••
las, á sus numerosas ami~tades, para el enlace de Ru ,.,_
brina la Señorita Sara Díaz Vivanco con el Sr. D. P,:dro
Rincón Gallardo de Terreros.
La ceremonia se verificará á las 11 de la mafiana dd
día 7 del presente mes en el Templo de Santa Bdgid,
dando la bendición nupcial á los estimables contrayem."';
Su Ilustríeima Don Próspero María Alarcón, Arzobispo
de México.

Notas de Espectáculos.
Eq :\J 1ggi un ilnst,re taimado á quien no desconcierta
el d ·s,· ,o, ni desalienta el despr.-ci,,, ni abate la penuria.
Va hacia su fin con fijeza tal úe miras, con energías tan
incontnurestables, con deEden~s tan olímpicos para
los ob-;t,ácul&lt;1s, que al fin ¡.. 111al:' Vt-ntnra, vencida, se
rind.i. Hoy todo augura qne la presente tt,mporada tl.'atral
qut' h i abierto en el A.rbeu, será medi,rnamente f.,cnnda
en r..sultados pecuniarios.
Ioicióse esta nueva etapa artística con El matrimonio de
Pigaro, el papel de cuyo ¡,rn1 ago11ist,a ha creado Maggi en
México. Es esta pieza, dond,.. .-1 ,-¡,igrnma ingenuo y retoz,ín asoma á cada paso, una de las más fieles pinturas
de costumbres y vicios, qne hoy ya tienen la cautivadora
poesía de lo pasado, y con La tía de Cai·los y La Casa de
Chmpo, forma la trinidad de comedias que wás ha agr?dado á gran parte de nuestro público, amigo incondicional de reir de buena gana en el Teatro,
Los actores, al aparecer en la escena, fueron recibidos
-0on aplausos cariño~ns, con d.imo~traciones casi familia•
1·es de aprecio. Son buenos y vit'jos amigos que nos instruyen y nos deleitan. L,\stima grande qne no hayamos
querido ó podido corresponder á sus finezas, con algo
más práctico quelas palmadas estrepitosas. Natura1mente-esto es tradicional en la Compañia ~faggi-no hubo
actor que no luciese en la noche del e~trt'nO los buenos
quilates de su discreción. Fabbri, en su papel de curial,
y Maggi, recitando admirablemente su monólogo y manteniéndose siempre á la altura de su papel, cautivaron,
empero, sobre todo, al público.
Qui~ra el tornadizo humor popular, dPciddirse esta
vez por el c•iltísimo espect,lcnlo qne nos ofrece la Compañía Italiana, dando de mano un poquillo á la tanda!

Ot ro pagod e 4,000 pesos de " La Mut;:¡;,;
EN MONTERREY.

OBISPO
( T'éase nuestro editorial¡

DR. EDUARDO SÁ:&lt;C'HEZ CAMACHO,

..

Nuestro grabado de Modas.

A nuestros lectores.

* * Gil del Real, tiple, que al
En 0rrin se prPsent6 1a Sra.
decir de los cronistas, es de lo lllejor en su género; d;!but6 en La Tempe.~tiid, que con otra.q pit&gt;zaR del repertorio
antiguo, ha sido t'Xhumada con beneplácito de muchos,
por la heterogénea pl'ro harmónica Compañía, aunque parezca paradoja, del Teatro d"' Yillamil.
..**

María Tubau J)pgará en b1·eve á México, y se la espera
con cierta curiosidad. En cambio, el maestro Julián, tan
intl'ligente, hábil y modePto (como An nombre) se despide d 1 nosotros. E, de los pocos que flotaron en el naufragio •la la Compafifa de zarznl'la del Arbeu.
B 1onos vientos lo lleven y buenos tornen á traerlo.

*

DE TAMAULIPAS.

Monterrey, Agosto 24 de 18$16.-Sr. Don Carlos Sommer
Director Genl'ral de «La Mutua».-México.
'
Muy st-ñor 111ío:
Como bent-ficiaria doy á vd. las gracias por la deferencia que ha tenido en mandar hacer el pago de$4,000, (cuatrornil pl'sns) en mi domicilio, por las pólizas núme"'lll
546,571 y 738,029 de que i&gt;r,1 tenedor mi finado esposo D.
l\iláximo Martílll'Z, y talllbién doy las gracias á su Agen•
te General t:!Il esta Frontern, 8r. Don Francisco D. Bw1ce, quien co11 mucha atenci6n y actividad, sin molestarme ..n nada, r ..cabó las pruebas del fallecimiento de mi
¡:-recitado esposo.
cuplico á vd., Sr. Director, se sirva hacer presente roi
agradecimiento á la Junta Directiva de la Compañía que
dignamente repreeenta vd. en e8ta República, por la prou- .
titnd en l'I pago que se me ha hecho, ant,es dt:1 un mes de
la fecba del sinieetro á la presente.
Quedo de vd. con t da.consideración S. S.-Por Lugar.
da Elizondo, Y. de i\.Jartínez.-PRiscu,IaNO ELIZONDO.

* hable. Por eeta v-ez-perD ! ópera en forma, sí, ni*q11ien
donaremos de divas y tenor..-. de polendaF. Tendremos
que co,1tentarnos con Bell, 11tucho drama y Don Luis el
Tumbón.

El número pasado de nuestro semanario,
no tué repartido hasta el lunes y éste, lo será el domingo en la mafiana. Nos apenan
profundamente tales retrasos, que no se repetirán; pero juzgamos que nos disculparán
nuestros favorecedores si atienden á las laboriosísimas tareas que ha exigido la instalación de nuestra numerosa maquinaria.
Con este número repartimos 128 páginas
de folletín.

Publicamos un hermosísimo modelo para un traje de
niña de 5 á 8 año~, qut' puede decirse que es la última
palabra de la moda infantil en Europa, por la elegancia
y gallardía de la co11fecci6n. Eácese de géneros ligeros
de colores cla,os y su d~cto es primoroso.
Para responder al deseo de gran nú mero de nuesuaa
amables lt&gt;ctoras, q11e rn •s han pt&gt;dido les 1·ecomendelilOII
unn caRa de toda confianza para la confección y el buen
gusto de sns trajes, les indicarnos, St'guros de que nada
uwjor podPnios hacer en s11 obsequio, á las

SR ITAS. HUNSI N GER HERMANAS
1~ t:ALLK UE SAN FRANCISCO NUM. 14.
J.1EXICO.

Antiguas colabor adoras de " La Moda IÍustrada"
DE PAR.IS.

GRUPO DE.SE~ORlT.A.S DE HERMOSILLO.
Sara Vll l aseiior.

Jesús Ramírez.

Margarita Fort.

Blanca Vlllaseñor.

Beatriz de la Vega.

[De fotografla:del Sr .. E..luardo B~rnal, premiada en el concur,,o fotográfico de EI.

~l,::-ll0-1

Amalla Ram.íru.

SEPTIEMBRE, 1896.

ELMUNDO.

145

�EL MUNDO.

146

6

SEPTIEMBRE,

U 96.

6

SEPTIEMBRE

La Exposición de 1900.
EN I'ARISELPLA...""i'DEFP-nTrvo.

El público se imaginaba. ingenuamente que c~r:i el fin del
concurso para los uuevos palacios de ]a Expos~ci6n,,de los
cuales habló EL Mmmo á. sus lectoree, y la dee1goac~ón. ~e
loe arquitectos encugados de construi!los, debía, cometdir
la apertura de las cante11ts; na~a más mexacto sm embargo. Son necesarias otras operacio~e.s antf's d~ 9ue se abra
la era de ejecución, la era de actividad febr1c1tante,, en la
cual durante cuatro aflos cuando meno_.,, algunos m11lares
de obreros parisienses encontrar.in trabaJ0 remunerador.

•••

HemOP seguido mny de cerca las fases diversas por que la.

Exposición ha atravesado antes de llegará lo_,:¡ue constituirá
el remate de las fiestas de 1900: la construcc16n de la nueva
avenida y'dP- loe palacios de los Campos~lfseos. Cómo serán estos pa:acios? No se podría au,n precisarlo,. puesto que
-lo repetimos-los detalles están aun por estudiar.
Sin ~mbargo, gracias á las i.ndicaciones que hemos podi&lt;lo recoger y refiriéndono~ ~l informe de :M. Pascal, apr&lt;?bado unánimemente por e, Jurado, podemos ya concebir á
R:randes líneas el plan y Ja.3 disposiciones ~rquitectónicas d~
]os futuros monumentos, y damos un amplio grabado de este
plan general á. nuestros lectores.
.
.
Para formarse una idea del proye~~ del ~ran palacio,
conviene decir que el traz~ de la adm1mstración de la Exposición es de forma muy irregular.
El plan que ha obtenido el favor y que será ciertamente
retenido en el proyecto definitivo, es el plan en T, presentado con admirable precisión por 111. Louvet. Abre una gran
perspectiva desde la entrada, y la vista se extiende por todos lados en lugar de estar detenida y limitada por un muro como ~n el palacio de la Industria. Un gran vestíbulo de
~ntrada da acceso á un vasio salón compuesto de una galería
pamlela é. la fachada y de una rama perpendicular.
RCINAS DE HOCH-OB-VISTA DE us TORRES.
En este vestíbulo, dos escaleras J?l'?m1mPntalee cnndu~en
.
da en el concurso fotográfico de EL Mm,'1&gt;0.]
á las galerías y las ealas de expoe1c1ón. Sobre la avenida __
[De fotografia:dei Sr. Ignncto~Romero, prem1a
de Antín, habrá: en medio, gran sala de Escultura, é. la de-::=-_,_
.
.
.
á
recha, r;iala de Concierto, pud}endo separarse d~l .resto d_el monumento; á Ja 1zqu~erda1 CaLas modificaciones que la administración podría preecrib1r, ser n poco numefé-restaurant, que puede eerv1r de sala de expos1c1ones diversas; y una sala de Pmtura, Ji.
rosas No Fe podrían referir en todo caso máe que é. la manera con que debf&gt;rían
gándose con las que rodean el ¡;tran salón.
prese.ntaree Jas fachadas _laterales sobre los Campos Elíseos, para los cuales dll&gt;en,
Por úlUmo el concurso hípico encontrará una gran pista paralela á. la fachada, entradas conet,ituir un ornato precioso.
sobre las fachadas laterales y en la rama perpendicular del ealón otra pista.
En cuanto á la fachada principal, constar~ de un centro y dos pabellones lateEn cuanto á los motivos decorativos, se esforzarán en ponerlos en armonía con las rales un jardín limitado por dos galerías deetmadas á la pmtura Y é. la escultu~
elegantes fachadas de la plaza de la Concordia. En la conetrucción de ]a fachada se adopra, y' su ejecución se efectuará conforme á los prec~ptos _de su autor.
tará. la «loggia» ó galerí~ exterior, pero é. c&lt;?ndició? de que esta galería sea de fácil acceso
Tales son á grandes Jineas-y ealvo las mod1ficac1ones;--los proyectos de_lot
y suficientemente ampha para asegurar la cir~ulación.
i:alacios para 1. 900. Apenas nos parece útil sfiadlr que se qmere que todo esté 11.11to..
**
para-la apertura de la Exposición, los trabajos deberán ser efectuado_s á g!an pr1¡a,
~ta el palacio·pequeño (cuya vista conocen los lectores de EL Mmmo,) ~royecto de
Los arqmtectos á quienes el comisario general. ha ~mcargado de la dirección de oall. Girault y que responde, tanto por su conjunto exterior, como por la disposición de sus
trabajos, tienen UJ1idas la juventud Y la experienc1a.
partea interiores á su destina de museo.

CURIOSIDADES HISTORICAS Y NATURALES DE MEXICO.
UNA GRUTA GIUANTESCA Y UN PALACIO GRA1''DIOSO EN LOS CIIENES, CAMPECHE.

El estudio de la historia no es rr.ás que un melancólico viaje á través de ruina•
seculares¡ mas en México, sea por la incuria de nut-stroa antepasados, ~ea por la
poca consistencia de los m_ateri ale_s empJea~o~ en las gi:a~des c~nstrucc1ones pre•
históricas han desa¡,arec1do casi los vest1g10s de las v1e1as y vigorosas razas pobladoras 'y apenas si en regiones apartadas de la Repúblíca, en incultos y tri~tf'8
páramos' ó entre enmalezados brefiales yérguese ~ún ~al ó cual ruina formid.abl&amp;
que con su desmoronamiento perpetuo, con su s1lenc10 de muerte, con sus Jt&gt;TOglíficos arcanos, l)Brece bablarn~ de glorias muertas, de civjlizaciones cadáverff,
hundidas en ese inescrutable abismo á donde ruedan con los tiempos todas las gran-.
dezaa humanas.
El recuerdo é. ido é. refugiarse muy lejos, en las regiones casi ignoradas .1ún del
hoy floreciente Campeche, en los d~siertos de \a ~asta penfnsu~~ yucateca que hoy
va convirtiéndose, merced é. la energía y labor10s1dad de sus h11os, en la Cataluft&amp;
de México.
.
Uno de esos vestigios gloriosos deque hablamoá, constitll.yenlo las grand19saa
ruinas de Hocbob en el Estado de Campeche, ruinas que rebelan una civilización.
colosal, un arte lleno de recursos, vigoros1, y espontáneo.
En ellas nos ocuparemos creyendo hacer un positivo Bf'rvicio á los lectores.
de EL MuNDO que se curen de conocer las patrias bellezas, proporcionándolee
al mismo tiempo amenísima distraccion.
No hace mucho tiempo que una. entusiasta excursión compuesta de feis apre•
ciables peninsulares, muy iJuatrados, hizo una visita á las ruinar;i, y á las famOEB&amp;
grutas de Xtacumbilxunaan, de que también hablaremos en este artículo, y .u!1º·
de loe excunionistae escribió una amenísima é instructiva relación del \'lªJ~,
de la cual utilizaremos algo, sintiendo no conocer el nombre del autor, que es sin
duda un hombre estudioso, instruido é investigador.
.
La excursión citada, tomó, con muchos trabajos algunas fotografías, dignas
por los sitios á que se refieren de figurar en el más eelf'cto álbum nacional. EL
Mo.Noo tiene la satisfacción de ofrecer á. sus lectores sPis hermosas fotografía!!,
dos de las cuales se refieren á las grutas y cuatro á las ruinas.
Oigamos al narrador, que '1espués de describir su llpgada al antiguo sitio llamado Hochob, dice:
uAquí nos manifestaron los guías que ese lugar era el que conocían únicament-e y que no tenían idea del punto en que estuvieron las paredes viejas (.clabpak,)
como ellos las nombraban; pero encont-rándonos ya sobre el terreno, retroceder 111~biera sido ponern~ en ridículo, y el que escribe estas lineas procuró recordar los~!tios que más se grabaron en su memoria tn un viaje anterior, y después de csm1-·
nar una media hora bajo el monte, llegamos al pie del cerro artificial en cuya
altura están construidos los edificios.
11No hemos vacilado en llamar artificial al cerro que sirve de base á las construcciones mayas, porque se levanta aislado en medio de ur. extens0 y pintor~co valle al que domina perfectamente en todas direcciones. Su base podrá sn de unoe
500 metros de diámetro y su altura de 30 á 35 metros. En la cúspide se formó una
explarada en la que están construidos los edificios, bajo el plano de un paralelógramo rectangular, cuyos lados de N. á S. miden 50 metros y los de E. á O. 40 metros 60 centímetros.
t(La parte que mira al Oriente está ocupada por tres edificios, separados entre sí por pa,edes de más de 1.50 metros de espesor, á los que nosotros hemos llamado Palacio Central y Dq&gt;artamenlo8 laterales. El primero mide de longitud en su·
interior 9.30 met,ros, 2.80 metros de latitud y 4.80 de altura.
uConserva aún grandes proporciones de suelo de hormigón dado de maque, Y
las paredes están cubiertas de una c¡l.pa de estuco blanco todavía en muy buen.
estado.

147

EL MUNDO.

18\16.

RGINAS DE BOCH-OB-EL PALACIO CF..l1TRAL.

«En elexterinr la longitud es de 13 metros y de 7.40 la
altura, inclu_\'endo las estátuas que coronan el frontis.
El ancl10 de la puerta es de 2.5 metroe:.
«Lo1:o dey,artamt-ntos laterales miJf'n de longilud 6.20
metI"oe, 2 69 de latitud y 4.80 de altura en el interior.
«El techo:est.á revelando el origen de estas construcciones, qne es indudtiblemente tolteca. Las ¡aredes al llegar é. la altura de 2.00 metros comienzan inclinarse ~-acia el interior basta dejar apenas entre ambas una &lt;11stancla de 70 centímetros, que se cierra con una sola piedra labrada. Este sist.ema de construir ha permitido la
duración secular de los edificios mayas, eemejantes al que
ahora examinamos. La décima piedra del cerramento de
la bóveda en el edificio lateral derecho, coneerva aún,
perfectamente visible, un geroglífico maya1 cuya solución no intentamos.
«Los lados que m;ran al Norte y al;Sur estaban ocupados tambien por departamentos separados por paredes
muy delgadas, que la injuria del tiempo no ba querido
respetar.
1,El que cae al Poniente tif'ne en cada uno de los ángulos una torre cuadrada y otra '!:n el centro, frente por
frente de la puerta del Palacio Central. La torre del ángulo Noroeste se ha desplomado totalmente, y fÓlo pueden examinarse las otras dos que aún eetán bastante conservadas. Estas torres JeFcammn sobre un sólido terraplén hasta la altura de 2. 70 metros, y se asciende á e:ll_as
por una precipitada escalera cuyos ptldafios a~nas t1e-nen el ancho de 12 centímetres, lo que hace dificil la ascención. Son enteramente cuadradBs, de 4.65 metrns por
lado y contiene cada una de ellas dos departamentos aiElados de 3.60 metros de largo. 2 de ancho y 3.60 de altura 1
cada cno. La puerta de entrada es de 1.85 metros de alto
desde la cimbra y 1.60 metros de ancho. Parece que el
objeto de esos departamentos era el de servir de gari~nes para centinelas 1 pues no les vemos otra adecuada aphw
ci6n.
11La viga que sirve de cimbra é. la puerta de la torre que
forma el áugu lo Suroeste del paralelógromo, es de la madera llamada Jabin, y aunque está. apolillada en partes,
todavía presta alguna resistencia.n
. .
.
uReepecto á, la nntigüedad de f'etos ed1fic1os, Fle ha discutido con sobrado calor y hay dos opiniones: una, que
los hace contemporáneos de las razas qne poblaban el país
á la llegada de los eapai'ioles; y otra, que_ los &lt;:onsi~era
muy anteriores, construidos por razas casi preh1st6r1cas.
A lo que parece, esta segunda opinión es la más fundada,
por razones que en un artículo de las dimensiones de éste, sería. cansado mencionar.
11Cuatro fotografías se tomaron de estos edificios. La
prim era, representa el frenta del Palacio Central; la eegund", el ángulo Sureste ó unión del Palacio Central con
... 1 Departamento lateral derecho; la tercera, la torre del
Suroeste; y la cuarta, el frente de las dos torrea que mira
al Oriente.
«Las torres ~stán unidas por fuertes murallas de 2.20
metros de espesor, cerrando completamente el paralelógramo y dándole la forme de un amplio patio de honor,
ton el cnal, durante nuestra anterior visita., encontramos
dos sitioa que fueron seguramente depósitos de granos,
que servían pa_ra la alimentación de los moradores del caeerfo.
«En los ángulos del Palacio Central, _descuellan ~os enormes caras de piedra, representando tipos muy diferentes
ti los de la actual raza indígena.
uHemos querid0 creer-dice el inteligente autor de la
reseña ya mencionr_da-que de ellas han tomado su nomhre las ruinas, pues una de las acepciones de la palabra
Hf)Ch es la de retratar, en cuyo caso el nom~re Hochob se
1iraiuciría por lo8 retratvs de aquellos, puee siempre que la

segunda 31 pPldat'ios colocados é. igual distancia que los
antRriores, llegándose en seguida á un departamento
amplio con eniradas laterales, que conducen é. los dPpósitos de agua. Desde abajo Pe goza de un espectáculo soberbio, contf'mplando la bóveda ó dombo é. una alt.nra
no menor de 2.lO pies ei hemos de creer é. Stephens, y f'n
cuya parte central aparece practicada una abertura de
unos 30 pies de diámetro por la que los rayos de luz t ntran ~ iluminar muy pobremente la salvrge ~e:cena.
uToman'ios el conducto ó vía de la izquinda por donde
los depósitos son más accesibles y empezamoR por bajar
una nueva escalera de 14 peldañoR que nos llevó á nn
puente de madera tendido eobre el primer depói&gt;ito rte
agua, que los naturales llaman_en idioma !11nya Chacxi.r,
PB decir, que ee:ta agna es debida al continuo gotear de
las piedras.
11Al fin del puente una nueva e!-calera ele 67 peldai'ios
nos condujo á nna rnmpa pr.-cipitada qne concluyó con
otra escalera de 12 pelrlal\os. E::tábamos ya muy fatigados,
el aire se hacía ca•ia vez mtí.s e1=caiw y como !'legnfamos
el camino en medio Je la más completa falta. de lnz na~
tnral, 1::I calor era 11oíocante, aumentado con las luces de
petroleo que nos alumbraban.
11Una nueva sala se preRentó ú. nnestrra viRta cuyo techo
~P perdía á nnn gran altura y de tal extensión que no p11dimns apreciada.
uTomamns en f'ea Rala el camino de In izquierda; subíamos y baj11bamos rampas de más ó nit-nos inclinación y
dt•spués de bajar dos nuevas escalas, nn3 de 23 peldaños
v otro de 12, l!f'garnos á. un pf'qneí'io dP1=cane:o precurFor(tp una nueva de 73 peldaílos que casi ,1gotó nuei&gt;tras rendidas fuerzas, á pesar de haber sido preparada como la
primera, en dos direcciones encontratlae, para evitar su
peligrosa inclinnci6n.
11Después de cruzar por ee:paciosas Polns y e~trechos él
inclim\Clos paqadizos, bajarnos aún dos nneT"as escalas de
12 y 10 peldaños respectivamentf', llegando al depóEito
no . .nbmdo C'himez-há á Tzimez-há que quiere decir agu.l
con gusanos y cuyo nombre tstá muy bien aplicado, porqne, en efecto, cría esas sabandijas que nosotros llama111os impropiamente cientopié8. No podemos apreciar la
extensión de este depósito, por falta de luz, pero debe
pf&gt;r grande, porque una grande piedra tirada desde su
orilla cae siempre sobre el agua sin tocar en la pared
opnf'sta.
t&lt;Una nue,·a f'ecalera de 12 piés nos condujo al depósito
nombrado Chiclumhá por su pequeño tamaf\o, que antiguamente era llamado Cliachac-há, á. causa dt; contener el
agua partulas rojas que provien0n de su lecho de barrn.
iiOtra sorpresa nos estaba reservada al emprPnder el camino que conduce al depósito nombrado hoy Noh-há pnr
su extensión y que antiguaménte era llamado Choc6-ha
porque sus aguas aparecen menos frescas que las den1áFJ,
Deecubrimos, en efecto, dos salones hermosftó!imos unidos
por un pequelló arco trazado con todas las r1 glas del arte-1 bajo cuyo cerramento hay una piedra de 2 metros de
Jarg-n por 20 centímetros de anc·ho que llaman la me8a del

te1mineción ob es pron(lmbre, entraf'n C&lt;'mpm:i&lt;'i6n final.
uCuán útil i;iería para la historia patria un est.udio concienzudo de Pt-as grandiosas ruinae, monnmPntos misteriosos dA nn obPcnro paEado, qne perecen, lentame11te,
contPmplando cara á cara la civilización del siglo, ¡ay! no
tan bennrnm acaFo, como aqudlas civilizaciones enigmáticas del lt&gt;jano ayer!
11Nos queclan aún por recorrer las admirables grutas
de Xtacumbilxunaan. Aquí el espectáculo es distinto.
11Hemos recorrido el monumento de una gran raza perecida, hoy vamos á. investigar uno de esos alardes arquitectónicos de la naturale:1a, que paeman á los sabios,
alardes sin orden aparente, infinitamente atrevidos, infini- frai-le.
uSPguimos el camino para Noh-ha, pasada una eecalera
tamente audaces, pero también infinitamente bellos.
uTomemoe de nuevo de ]a mano á. nuestro ilu~trado de diez y ocho peldaflos, llegamos á un arroyo que nos
fué imposible seguir, tanto porque la estrecht"z del pas:lguía, que él nos conducirá en causant, .Por los mil obficu•
ros vericuetos, por las amplísimas galerías, bajo los dim • dizo nos obligaba.á. marchará Yeces con pies y manos,
como por una l)Ube de murciélagos que nos azotaban, rt::bos exceleos de ese palacio de gnomos.
voloteando alrededor de la luz.
«El camino que á la caverna conduce, dicP, es á~pero y
"Volvimos de nuevo A 1a. bóveda central, y tomando desfatigoso con un&amp; sucesión de lomas que lo forman.
de
el pu@nte de piedra por el camino que conduce á la
uComÓ habíamos pensado no entrar por la abertura natural que guía hacia las eecalae, nof! detuvimos antes de Concha, subimos cuatro nuevas escaleras con treinta y
llegar á ella, ire~te á una boca circular como de quinien- nueve tramos en junto, y llegamos cerca de las cinco de
la tarde á donde ya nos alumbraba la luz del sol.n
tos metros de. diámetro.
Una humildecruz ae madera-dice para concluirel mis11Verificamoe un peligrosísimo _deecenso por l~s _parPdee
mo guía que hemos tomado-guarda l_a ent~da de este
cortadas á pico de aquel1a boca circulará que h1c1mos referencia, y cuando nos_presentam(?S á._ la ent_rada de la FOberbio templo de la naturaleza, temendo pmtada esta
primera caverna, un gnto de adm1rac1ón fahó de nues- simbólica leyenda:
CIN KuLTCF.CH U CILICH CRUZ CAYlJl!.CTL TI A.HLOJTIT,.
tros JabiOF1. Conocimoe- entonces que no habia exageración algnna en las incompleta~ narr~ciones de ios visi- AnoRO LA S.\NTA Cauz DE NUESTRO PAnR:e: EL REDENTOR!n
Sencillo y patético acto de amor y fé, que porece cus·
tantes anteriores y que sería 1mpos1ble hacer una descripción de aquel magnífico espectáculo, qne la plnma todiar con .m poder invisible, aqnel templo del misterio.
no es suficiente para narrar. LaFl estalactitas y eF_talac•
mitas semejando conos, columnas truncadas, chapiteles,
cnrtinas con capric_hosos
plif'gues y dPcoraciones ornadas de vistosos arn~Flcos, dan al cuadro un tinte original y bello. En PI
centro de este primer departamento dernnella UTla
colo1:1al estalacmita figuranao un carnero, en yoa contornos tienPn una perÍPCción admirable. La blanca
lana esU. perfectamente
bien imitada y el conjunto
ofrece un golpe de vista de
un efecto sorprendente.
uA la ent.rada de f'Ste departamento observamos Pl
barómetro que noi;idi6 29. 7
siendo la dirección d"' la
entrada S. ¼O.
11InmPnso trabajo y peli ·
gros costó á los excnrsio ·
nietas ganar el puente de
piedra que conduce á la
primera escala, qne salva
una profundidad de 40 varas que en un tiempo fué
de un eolo cuerpo. Las escalas de hoy dividen la altura en dos partes y ee
tienden encontradas, teniendo Pn su unión un descanso formado dP palos,
como todas ellas. Mide la
primera 46 peldaños de á
media nrn cada ur:o y la
RVIN A.S DE HOCII-OB-DETALLE DE "CN A.$G\.!LO.

-=~=-

�~=================~E~,L~i~t~U~ND0::,-;;,·~===========~6;,,;S;;E;;PT,;;I;;E;;;MB=R~E,;,,,1=1'1=!1=6._
EL BARCO DEL DOCTOR NAXSEN.

6 SEPTIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

La embarcación «}"ram» usada por el Dr. Naneen en eu exploración írtica.. h a
llegado sin nov~aad á Skervoe, u.n lugar de pesca en la bahía cercana al Cabo
:Norte.

Un despacho de Sl..iervoe dice. q_ue el día 14 .a~ Agosto el «Fraro» tocó. en la
isla D,rne, dondt! 1us t.ripulantes h1c1eron una v1s1ta al Dr. Andree, ~1 explorador sueco, quien piensa llegar al polo ~orte en globo. Hasta esa fechad Dr. A.11&lt;l.ree no había llcvl\dO á r.abo su ascens16n.
El o:Fram ,. llevando á bordo al Dr. Naneen, salió de Cristianfa el 24 de Jnuio rlt' 1895. 'Es un bergantín de tres má.stile1:1, y lleva una _máquinll de vapor de
160 raballos de fuerza. Las velas serían f'mpleadas exclue1voment~ al Legar á
la rpgiófl de los hielos. El "Fram11 e1:.1 de 800 1onela&lt;las y eu~ costadm; est{m Cf:111S•
truidos de tal manera que el hielo tiene que paeat· por deb»]o,de la embarcación,
evitándOfle así el rieegu deque el buque se voltee de un lado u otro .
El 1cFram11 fué buado al agua el 26 de Octubro de 1892, eJJ. La1rrw1ck, cerca de
Cristian ía.
.
•
h
·
La idea del Dr. Nansen era llegará las nuevas islas de Siberta, y de a f sah r
en dirt!Cci6n al Norte hasta que el barcoª':' encúntrarú. rodeado por_ las 11yal!~S de
hielo. Entonces Ele dejaría á la embarcación eer arrastrada por el hielo s1gu1endo
la coRta occidtrntal de las tierras que pudieran ser encont-radas.
El explorador NaoP.en abandonó. el «Framu er:i el mee de Marzo de 18H5. áloe
84º de latitud y á tos 10º27' de longitud, con obJeto de explorar la parte St&gt;ptt:ntrional de la tierra de Frnncisco José.
. .
Su llf'gada á Rkjervqe conciertl\ perff'ctameute con la p_red1cc16n de qne el
barco lllgaria á Spitzberg ó á ccalquier otro punto del mar ab.erto.

La proyectada exped ició n al Polo Norte.
Ya los Je('t.ores del ::\lusoo tienen noticiadf' la f'Xpf'dición en glo~o_organizada por el Sr. Anrtr"e con objeto de explorar t-1 Pulo Xo_rtt'. L&gt;\ exped1c16n_ ~tabla
partido vi\ c,in dirección ú. su destino¡ se habhrn re-c1b1do cartas de !os _YIB}eTOB,
nua d1.1 t- llas f1•chada el lü de Julio en Spitzberg. en la que lotJ excur~10mstata ha.cían i&lt;abn qm:, habían celebrado la fiesta del 14 de dicho mt:'!'I, á. m,.,if1 1i 11oclat, con
wi herm.r&gt;f!O 8Ul m el lwrizonte. Todo estaha dispuesto parn c"'ta. avt:ntura., ~uando recieutem~nte se ha comunicado que Andl'ee y sus compañero~ rt-1mnc1a n ii.
e~t'.a exploración, dando como motivo la presentació~ de vientos cont~,u-io~ qne la
hacen irrealizable. Queda, pues, aplazada esta tentat1va 1 uoa de las 1qJt1 bril1anks
que registraría la. citincia moderna.
0

liRl'T.AS DE XTA("l'lffilLXl'~A.\.:--.-"LA &lt;"0:-.CltA,"
1D.• ioto.~rafol dl'l ::)r. l'.{IU,dO RUl!íU, prcmltl. ltl.l.\ll 1!1 éoucurso íorngn\f\('(l de EL MUNDO,

LA GUERRA DEL P ORVENIR¡:.:¡ la actividad y el ingenio humanos, aplicados á. la
ciL•ncia de la vida, pasman por sus conquistas y asombran
por sus dei::;cubriroientoe, en estas postrimerías de la
X l X~ centuria, no son menos dignos de admiración ni
dejan de producir estremecimientos de miedosa eetupe·
facción, cuaudo los guían contrarios impulsos y so:1 co·
mo loe ministros y asociados de la temida parca, cuando
se t.l.irigen al estudio de la ciencia de la muerte.
Aqu"'lla tímida emulación que lleva.ta antaño á los
grupos sociales, á tallar el pedernal, primero, á fundir el
bronct&gt; después, y por último, á. arrancar el hierro matador de la~ entrai1as de la tierra, para competir cuerpo á
cuerpo t'll la tremenda lucha por la existencia, ee ba
transformado i,Or el transcurso de las edades, ha ido
creciendo en formidable empuje, de generación en generitción, como impetuoso torrente, como alud terrible y
fi,•ro, y es hoy po:- Yirtud de los adelantos de la moderna
cit.&gt;nci:t, no débil cowpetencia 1 sino espantoso desafío
que ag·1za todas las astucias y pone á. contribución las
facultades todas del hombre, fusti~_do por el instinto de
pmpia conservación.
Y tt:;í arrastrada la humanidad en cie-go torbellino, á
ca,fa paso y adelanto que ha hecho el espíritu de la des·
tmcción, lu cvntestado con un progreso y un descubrimiento lll•clio por el espíritu de la defensa.
Débil é insuficiente la vieja coraza, mellado y roto el
escudo de pit!les de animales feroces, se inventó la arma'lura metálica, inútil hoy ante los pasmosos progresos de
la balfi:itica.
La misma progresión que ha presidido al desarrollo
del intento de matarse en tierra, ha impulsado á. la evolución del rencor para matarse en mar.
El deleznable casco de madera que protRjía los a.ntigm,s navíos de línea. en los siglos XY y XVI, que el fuego griego consumía y un bote de metralla echaba. á. pique,
es hoy la resistente coraza de acero fundido, que desafía
á lo3 cañont:!s dti más potencia y á los más pesados pro·
ytctilee.
Pero contra el monitor y el acorazado se ha inventado
el toroedo; así como contra todas las reeistencias del acero se han pr~parado todas las potencias de loa modernos
explosivos.
¿A.-dóndc \·amos á parar? dónde ee detendrá t-1 \·értigo
q11e arrastra it la humanidad en !:!U locura destruct0ra'? ... ...
Quién sabe! pero creemos que, á pesar de todos los
congresos de In paz y todas las sociedades de arbitraje,
el arte de la guerra EE-guirá. en su espant-0:!a y terrífica ta·
rea. Sunca logrará alcanzarse el hermoso idt:al de que
dvan los hombres como hermanos; aun está. lt-jos, muy
lt·jos el dia en que la concordia de las naciones mprima
la 1Jlrrigfr for lift!, entre los pueblos y las razas.
Para dar triste y pálida idea de lo que pueda ser la
guerra en lo porvenir, publicamos uc grabado que re·
preeema t&gt;~cenas de batallas navalef', con los elementos
con qne h,iy cuentan las marinas de las grandes potenias. ¿.\.. dU1de irl'.'mO:i después?

LA OANCION DE LAS MUSAS.
I
Yo soy la m usa rubia¡ de un oro p álido
Son mis ténues cabellos cuando desata
La mano de la orgía mis trenzas rubias
S,1bre e l mármol caliente de mis espal das·
Mis ojos son azulee, mi seno blanco
'
:Mis manos pequei'iitas, también son' blancas
Yo desat.o las cintas de mi corpino
'
En lujosas alcobas nordelizadas
Y adornada co n flores rl e in vernadel'o
Arrastro mis OOtitas coquetas y altas
l'or las cal lee del viejo París¡ mis homb ros
Han sentido loa besos del re'y de Francia·
Bailo el Minuet¡ me gusta dejar desnudo'
El mármol opulento de mis espaldas
Y lucir bajo techos artesonados
~li explendent.e epidermis de seda pálida;
Hoy el cognac; la muea de ttenzas rubias,
De pupilas azulea y manos blancas
Que desata lae ci ntas de su corpii'io
En lujosas alcobas flordelizadas.

II
Soy la verde ¿No sabéis? ¡La musa verde!
.La de ojos de diabólica esmeralda,
La que cuaja los espíritus dipersos
En enjambres de fantasmas,
Y al arrullo de alaridos estridentes
Los obliga tt palpitar dentro las almas;
Loe horribles estrabismos de mis ojos
t,on de loca? ¿Son de histérica extasiada.?
¿Por qué estrujo los cerebros
A.l compá.s de mis nerviosas carcajadas?
¿~o sabéis? Yo soy la musa que enl&lt;K¡uece
Uon sus besos y aus ojos de esmeralda¡
Yo inoculo los fermentos misteriosos
Que, al arder en las entrañas,
Y.. a :·i::t.::mdo f'n el cerebro, procesiones
De doncellas ca",,Ja.~a.:~d.:, e:? Wtias brava.e;
Soy la musa de ojos verdes, el uger.jo,
La que piensa con ideas estrafalarias,
La que besa á sus amnntes en la boca
Y en los labios les derrama
El licor de los delirios; ¡musa verde
'De púpilas de diabólica esmeralda!. ...... .
LA Gl'ERRA DEL PORYESIR.-:E:stE::-:.A

DE l)'ll"A BATALLA NA.\AL.

m
Yo soy la musa negra; me balanceo
'CJn el ntmo cadente de las hamacas

Y hago ondular mis curvas iucitadoras
A loe dulces acordes de las guarachas¡
Mis ojos, empapados de luz, oatentau
Atroces languideces de desposada
Y en los éxtasis hondos se enciende.n y arden
Tras la red entornadtt- de mis pestaflae;
Cuando besan mis J9. bioe, tiembla y se agita
Mi seno exuberante mi aliento abrasa
Y mis negras pupilás vierten el fuego
Que elabora pasiones descabelladas¡
Hay cadencias que crispan, por lujuriosas,
~n la música lenta de mis palabras¡
He nacido en las coa~ y los terraleR
Han caldt&gt;ado mi carne morena y blanda¡
Soy el café: la musa de trenzas negras
Y dulces languideces de desposada,
Que entre-ga á sus an:&gt;antee un cuerpo henchido
De perfumea de carne morena y blanda .... ..... .
IV.
Soy la musa que a~ i ta la.e alas en torno
De espíritus negros¡
Me ha nutrido el amor á. lo opaco, á lo obscuro,
A las noches sin luna., plaga.das de espectros¡
Yo acaricio la., frentes que inclina la angustia
): Jejo mis besos,
Con wroura. de madre que besa á. sus hijos,
.En lae bocas calladas de labios anémicos¡
Yo recojo las flores a::aarchitas que caen
A I golpe del viento
Y emretejo con ellas corvm,:i humildes
Para sienes que opril'.De la uumo del tédio¡
Yo levanto mi voz apagada y doliente
Y dicto loa versos
Que, empapados en l ágrimaa, nacen temblando
Ea las noches del alo::rn, de cráneos enfermos¡
Soy la madre Trist.ez,.a, Ja madre de todo
Lo grande y lo bueno,
Soy la 1uusa piadosa qne ajusta en su ritmo
Los sollozos del alrof.S. que tocan A muert.o ........ .
ANTENOR L&amp;SCANO.

Setiembre de 1896.

U N A OJBSESJ. ON.

r.

un pequeño ID- neble Luis XV, comprado por
mí últimamente, encontré, en el fondo de un caón, la extraña ~arta que aquí se lee:
•Querido am•go:
Lo que te es~ribo va á extranarte I?rof_undamente, pero
no tienes una idea del est-ado de excitación y de pesar en
que me encuentro. Tú, eL mejor compai\ero de otros días,
el que conoció todas mie dicho.a y todas mis angustias,
eres el único que puedes oír y consolar mi desolación.
Vente ven ii vivirá mi !:a.do, á ser el cowpailero de otros
ti~m~; solo que ah~ra 11i ~eiré, ni seré. el bullicioso endiabla.do de entonces ..... - , eo, ven a.roigo mio, pues temo por tui pob'"e ra.zón B-arto sacudida yal
Debes recordar que, p&lt;7'CO tiempo después de haber tú
dejado la vida de alborOl'to y desorden que junt.os arrastráramos tanto tiempo pE&amp;ra sabiamente encerrarte en un
cetiro de paz y laOOr, te escribí diciéndote:
Amigo: al fin encontré lo que necesitaba: la criatura
t1anquila y sumisa, á. c~yo lado refugiarme; el se'." hecho para el'amor. tolerat9te con mis caprichos, humilde
:'. mis deseos, y que va, cl,.esde hoy, á. ~er mi compa!\era.
Te haola,.)l). Je&lt;&gt;!:.,, e~ s~ ro3tro apacible, d,:- su mira.da
serena y acogedora, de s~t:1 ?.:.::,d:!o..,, n'Jriéndose en l';' mitad de la frente y d~ead1endo ~t,m, sobre 11:13 s:en~
como los de una virgen pre-Rafaelteta. Te exponía el caso de conciencia en que ooe hallaba. ol!es ~iendo ella, una
criatura honesta, el de~er rr.e c.x.i,,g:la dar_la m~ I::&gt;=.\bre,
cuando mis conviccion~:s, ú má.e bien, m1e preocupac1c11es estúpidas se opouí .u... Jl todo lazo oficial y definitivo.

149
Sabía bien que ella. no deseaba sino obedecerme¡ su ma·
dre, eu casa, t,odo estaba pronto á. sacrificar á. mi menor
d_eseo; con el mismo gusto, que digo! con el mismo entusiasmo hu_bie~ falido para la iglesia9ue para el peor lugar por mi ues1gnado. En su pobre vida de mujer era yo
el f:Sperado, el amo indi.acut.ible, el Bienvenido que la
mUJer a.guarda, pronta á entregarse. Con mi habitual
egois~o y abandono, roe dije: «ya habrá. tiempo.•_
Murió su madre y hube de verla máe. de segu1do sio
ocuparme más que del encanto que de todo su pequefio
eer emanaba.
Tú no _p!],edes figurarte los dos ailoa de entera, de completa {ehc1dad que be pasado á su lado. Yo nunca creí
,e1_1 la f~licidad, no creí que un hombre, algo refinado, pud1~ra em g~a~ eafuerz?, soportar durante dos aiios, las
mismas caricias, las m1Bmas palabras, las mismas faccioi~es y li\S mismas coeas. Puee bien, yo, el mismo escept1go egoista que conociste ha sido feliz al lado de una mujer, feliz, como solo puede serlo el hombre destinado á
p~a-rlo muy caro después, como me pasa ahora. Cada
d.ia qae se va, cada hora que vuela, lamento más esos dos
.añoe, y loe deeeo con más intensidad; he quedado herido
para siempre, he quedado, como debe haber quedado
Adán después de su expulsión del Paraiao.
Durante los dos años que duró mi pasión nunca pensé
,engaflarla; no te asombres, pues no la conociste. Jamás
~uvodoeveceeel mismomiroo ni repitió lamismacaricia
Jamás de sus pequenos labios salieron frases vulgares~
engendraba todas las seducciones y las OOndades iodas !
era !ndulgente, y tu bien sabes que cuando más deseo~
~e tiene de engaflar es cuando se ve oposición y celoe
rn~portunos. En ella. si bien á la hora dada brotaron te-rnbl~e, como de verdadera amante, mientras no sospechó, Jamás ¡.ae6 por su frente la idea de que yo pudiera
eer falso. Yo era para ella, t,odo Jo grande y t.odo lo her•
moso, como ella era para mí todo lo adorable.
Te acuerdas de Carlos X? Pues él, solo él ha sido el
.autor de mi d~gracia; él, la mano negra que se oculta en
la som~ra y hiere para siempre; él, el falso amigo crea.do
P3:ra picar como la víbora, traidora y mortalmente; él, el
m¡serable Ya.go 1 entrado en mi casa para atormentar, para eropon.r:ofiar, para hacer la noche en toda nuestra fe-licidad. Tú sabea que lo busqué para provocarlo en un
due_lo, en el que todavía tuvo la suerte de herirme de
henme! á mí, que debiera aniquilarlo tan solo co~ la
fuerza de mi odio!
pn día, oomo llegara, encontré'- Julia toda en llanto.
Mi asombro no tuvo límites, cuando tt mis caricias solo
contestó.con reproches.
. Y~ quise, e:ugí saber y supe ...... El miserable! el que
diana.mente se sentaba á. mi mesa, el que me sonrefa, le
J1ab1a hablado de mí, de mi pasado, de las mnjeres que
Y.º había engallado, de todo cuanto yo había hecho; había
&lt;atado fechas y dado pruebas¡ le había dicho que con
ella pensaba hacer lo mismo, que no me había casado
&lt;:on ella para impunemente hacer lo que con otra.e: goar~
dada un pooo de tiempo, para después, una vez cansado,
abandonarla. El pobre ser tan amado, se sacudía dt, do·
lor, c~ando entre sollozo y sollozo, mur,uuraoa eeta de-claración.
. !~tenté en vano co1-1solarla. Después de las lágrimas
v!meron los ~eproches colf'ricos, en ella se despertó la rabia de la muJer confiada que se siente totalmente engafiada; yo no era lo que ella creía, lo qne ella amaba. Vi•
no el despecho, la rabia que quiere herir, venga.res, y un
nuevo ser se reveló ante mí: el debil, el sumiso, el ser
de bondad, se tol'_naba en la leona iracunda que aoloquie•
re arañar, destruir. «Te has dt' casar conmigo decía te
has de casará fuerza.a .. ..... porque me has eng~flado?:.. ••
como habrás engaflado á. las otMU! . .. ... y yo ..... . no soy
como ell~······ te has de casar, .... .. te has de casar aun~
que no quieras ...... aunque no me quiera.su Este grito brotaba constante~ente de su c6lera 1 como la espuma del
agua que se agita.
. En su _mirada ence!ldida, había rencor1 había desprecio, y m1 orgullo, mi orgullo estúpido de hombre, se le-vantó contra el ser que yo ~maba y que sentía aún, mi
org~llo ee levantó para decir: «Casarme ¿y quién podrá
obNhgarm,e? acaso tu que has caído voluntariamente? .... .•
unca.•
A mis pa.labra9 siguió un rato de silencio¡ la ví asom.
brada á. su ve,, asombrada de v~r levantaret, una cólera
contra la snya, una fuerza contra la que ella creía tener
en ese momento. Luego 1 después de breve lucha fué á. la
mesa de noche 9.ue junto tt sí tenía y empuflo un pequen.o
rovolver mío, dirigiéndolo contra mí.
. Yo, colérico de vt-r altiva á quien creía esclava, dije
sm dar nn paso: «pega porque todo bn conclufdo entre nosotros¡ nada quiero ya contigo y ahora mismo vas , ealir de aquí»
La ví palidecer, leva nt6 el revolver, me miró un inetante con un.1 !-Jlirada:- · con un\ mirada que nunca, non~ más he podido alvidar; cou una mirada que me persigue en las sombras de la noche y me atormenta en loe
malos euei'ioe. Me miró largo ratc, sin que yo pronuncia•
ra una palabra 1 lle,·ó el cañón á su frente y volvió á. mirarme, con un repr .&gt;che lleno todavía de amor¡ me miró ...•
yo no ':1í un 1¡&gt;&amp;80, }a. ví pró.xi~1a á la muerte, resuel~ ll
concluir y m1 estupido, m1 smgularmente estúpido orgullode macho herido, me hizo bra\·ear su última mirada.
{!n~ detona&lt;?ión y yo me pr~cipi~ á. tiempo aún para
rec1b1rla en mis bra:r.os .. ... .... una última convulsión ..... .
luego nada, un borOOtón de sangre brotando de su frente, cubriendo su rostro, bailándola toda!
Y _amigo m(o! quien podrá exactamente describir y
anahzar lo que yo sentí en traa noche al velar á la que
tanto hab(a ama.do, á la que claro sentía amar más y má.s
una vez muerta.? S.:&gt;lo tengo vagos recuerdos. Su cuerpo,
las líneas de su perfecto cuerpo, se destacaban sobre la
:1eg:-n:-~ d .. 1 taph: fúnebre extenJido rnbre el lecho, baJ J ella; la b1ancurJ. a~ s;:s ::1.1no~. la lucidez cadavériC.l.
de su rostro, resaltaban vivamente Anl.11"0 ,,; n&lt;'~F('I, ~O!DO
loe marfiles de una la.ca. La. he, ida di:! la fren!.O había etdo vendllda y solo un punto rujo manchaba la seda que
1a envolvía; sus c!t.b1ltos 1:melto:1 le l:!E'n-ian Ce a wuhada.

�6 8FPTrEMBRE, 18~6.

ELl\tUNDO.
150
-===-================================================================
aclamacionas populares, las músicas marciales, las feliEn eus pequeños labios, antes tan risuefios, nido de cari- Tengo miedc, de qne vuelva, miedo, sobre todo, de la ex- citaciones entusiatas? ...... ¿Ya en la copa de los brindis no.
cias y ahora fríos, insensibles como los de un marmol, ha- presión de su últuua mirada.
No estoy loco, no, pero la siento, la siento errando in- hay más que lágrimaP?
bía un ligero pliegue doloroeo. Sus p,írpados cerrados
El cielo está aznl,. la mañana serena, como el día en.
apartaban para siempre de mí eu mirada. Luego, no re- visible á mi alrededor y tengo mit•do, mit-dp de ell~ y
que del puPrto partiste ¡oh navegante! el mismo buen
cuerdo más. Ráfagas de aire entrando, estremeciendo la de tal manera, qne nunca ni por nada me hubiera atrevido sol manda su escuadrón de átomos cárdenos á través de
luz de los cirios, haciendo pasar rPsplandores amarillen- á escribir esto de uocbe, inqi,ieto de sentir el golpe en el
tos por el rostro de la muerta. Notas quejumbrosas é iró- hombro, ó sus pasos, avanzando sileuciosos, con precau- los espacios, la ola teje sn encaje de espumas, y á lo le•
jos, la tierra. la anhelada tierra prometida, se esfuma en
nicamente de alegres organillos, aletear de moscas, los ción.
Tengo miedo, sf, y de ella; ven, ven y librame de este una indecisión soñadora: ¡Eres el mismo, oh mar! ¡Oh
toques de lae hor11s repitiéndose á diferentes di~tancias
y en di versos tonos, sucediéndose, resonando brnscos, pavor, de esta insoportable angustia. Sintiendo á alguien sol, eres el mismo! Sólo tú has cambiado; llevas contigo.
pesadofl, inexorables en el eilencio de la interminable no- á mi lado me sentiré fuerte. He pensado en casarm11, en otro. Placer del recuerdo, por tí vi vimos, por tí somos. .
che ymnchos pensamientos, muchos, danJovueltas en mi traer conmigo á alguien que me escude de Pila; pero no, Y ahora ¿qué nos resta? La dulce sonrisa plácida del viela 'nvisible sentiría celos, y nunca podría besar ni estre- jo maestro, el chambergo de medio lado, t-1 olvidado cacabez:i. á ideas y á recuerdos.
fé en el que apuramos, á escondidas, nuestra bebida de
Y o revivía las escenas y las caricias de esos dos años y chará mi mujer sin Pentirla ahí, entre nosotros doe.
iriqaciones ambarinas.
Y
no
es
que
baya
dE-jado
de
quererla,
no.
La
amo
y
la
quedaba un rato viéndola, la veía invariable, impaPible,
Italia! ...... El viejo maestro, el qne en otros dias paseó su
hundida en las profnndidades de su sueño de muerta; deseo más que n·mca. Ah!si ella estuviera aquí, cuan di- gloria triunfal de ciudad en cindad y de nación en nación
tomaba su mano fría, la llamaba no pudiendo, no que- ferente sería mi vidn; pero tú lo ves, la amé mucho, me se refugia en el peque.ño cementerio en el qne duermen su~
rien'lo admitir que estuviera así ¿Muerta? y por qué? amó ella también; fuimos muy ft-lices, y ahora es preciso muertecitos el.sueño eterno. Tal vez él deseaba irá ter•
¿Qué había hecho? qué babfamos hecho? Ella con- que pague con el peor de los c11etigos: temerla, querer reminar allí la jornada. oscuramente, hnntildemente como
tinuaba invariable, in pasible; la seriedad de eu rostro fu¡1;iarme contra ella ...... contra ella!
Lo veel ahora mismo, al eecribirte, 1-I sonido q1wjum- ahora va á ese café que no le dice nada de su existencia
me decía todo lo que nos eeparaba, estaba muy léjos, yo
de 11us grandes alegríaR. Todas las prima veras el suelos~
no existía más para ella y lo absoluto de aquella de~apa- broso de una puerta empujada por el viento ...... ( por el cubría de flores mitPtras él persPgufa su loca carrera derición, el pensar en la soledad del día siguiente y lo de- viento?) me ha hecho estremecer y enf, iarse mi frente,
lirante. Y se le representa aquPl lugar del profund~ olfinitivo de FU muerte, me hacían sentirme rabioeo, desee- sin que pu!'da atreverme á yolver el rostro.
Tengo miedo! Tengo miedo! Ven amigo mío, ven ó no vido como una aspiración irrealisable, como un imposiperado coutra mi impotencia y la fuerza del que crea seble sueiio.
sé lo que será de mí!»
res nara con tanta faci:idad destruirlos.
Y el viejo maestro se sonríe siempre, se sonríe con su
Septiembre de 1896.
Bim:&lt;ARDO Coi;ro CASTILLO.
P~nsaba en mi culpa, en mi criminal orgullo. lJn mobondad sana, en el fondo de aquel café, olvidado solo
vimiento, una palabra, una súplica hubieran bastado
mientras su peneamiento Pe escapa lejos, muy lej~s e~
rrALIA.
para qne ella estuviera viva, prodigándome sus caricias
un abanclono de la realidad, y el cantinero le lanz~ su,
y mUJ murando á mi oído sus palabras amantes.
burlesca frase de inconsciente sarcasmo: ¡Oh Italia!
...... Volvía á verla, ........ l mismo pliegue amargo en su
CARLOS DfAz DuFoo.
boca....... los ojos cerrado@...... los cirios prestándole lu,.
. 1
,if.--.·\.
minorns resplandores y bronceando los largos hilos de
su rab~ llera suelta.
$popepa
la sangre.
1\11- arrPpentía, me odiaba, y todo era en vano ninguna, ab, olutamente ninguna fuerza daría du!zu'ra á. eu
T.,o negro es la tormenta, la sombra y el misterio
sonrirn ni abriría más sus ojos. Los días. sucederían á
Lo negro es de la noche el formidable imperio; '
los días y Pra en yano esperarla. Los hombres cont,inuaLo nPgro es el dolor!
rían los mismos hechos, los mismos gestos, las miPmas
Es lo que el alma tri&lt;Jte de los esclavos puebla,
p~lab1a".• nada ni nadie cambiaría, y ella, ella qne deLo negro es crimen, muf'Tte; lo nPgro f'S la tiniebla
biera ~g1tarse y moverse com:&gt; los demál', sumergida paQue tiende por el cielo banderas de pavor!
ra sien,pre bajo la tierra, y eólo por no haberla baolado
Lo rojo es luz, es fuego, es alborada y vida,
por no haberla detenido. Para mí la oonstante deeo!a'.
Es triunfo, es holocausto, es púrpura en la herida
'
ción, para ella?....... ..
Que o~tenta el paladín;
La ví salir y no tuve fuerzas para acc,mpaflarla· manos
Lo rojo es himro bélico, él la ictoria encierra,
extrañas cerraron para siempre su nueva morada'· las úlY sobre el cielo surge como clarín de guerra
timas palal-ras que le fueron dirigida!', ealierou d~ labios
Cuando la noche huye, y el sol despierta al :fin.
que nunca la besaron; yo quedé aturdido, anonadado coEs rojo el rudo aliento que lanzan los volcanes
mo se queda después de las grandes y definitivas c~tásSangrientas son lae fraguas, do amasan los titan~s
troíes.
Los bloques de metal;
Cuando rssignado, ante lo irremediable de eu muerte
La llama es roja lengua que besa y que depura
comencé la habitual peregrinación, la espontánea revist~
Son rojos !os crisoles y el rayo que en la altu~
de los objetos:¡: !as.menudencias 9-~e ella había escogido
De la tormenta canta el himno colornl!
y en cuyas fam1handadeshabía v1v1do empezó ese Ja,rgo
La noche está vencida, cui,ndo tras alto monte
vía-crucis de la reconstrucción, detalle' por detalle de mi
La aurora, como incendio invade el horizonte '
anterior felicidad. Todo me la recordaba, eu todo' la enY a vi va su arrebol;
cont~aba y to~o eetaba l(eno todavía de su presencia. Los
En tanto, cual guerrero que en actitud serena
espe¡os no,olv1daban su imagen, los guantes arrojados no
Ya del estadio pi~a la ensangrentada arena,
perdían aun el molde de su mano, había cojinee que c0nCon su dorado escudo, avanza un rey: el eoll
eervaban el hueco formado por su cabeza y la mancha la
La ~oche de los pueblos también tiene su aurora,
fatal mancha de u!:! rojo negruzco, se me presentaba á'ca•
Tamb1en su sol que incendia y que al brillar colora.
da momento resucitando la escena.
Los cielos, de carmín:
EL VIEJO MAESTRO.
~o pudiendo resistir á todo esto, abandoné la casa don•
La púrpura que envuelve patíbulos y hogares,
de ¡untos gustáramos tantas venturas y donde tan amarLos campos y las rocas, el trono y los altares,
Allá, en el tranquilo caté, en donde, á ocasienee, me
gos rato.e pasé á súlas. Comenzaron días largos, tediosos,
Ofrenda hecha á la patria, la sangre varonil.
de contrnuo errar y bufr de su recuerdo como un ingra- place apurar lentamente nn bock, olvidado en una mesa
La eepada Fe ennoblece, si la brillante plata
to; los días en que se lucha por no ver más el relicario apartada, en un perezoso alejamiento, lo veo llegar, el
De su boja, se purpura con vívida escarlata
alto sombrero indinado, la boca iluminada por una buena
d•mde se esconde su memoria y donde su imagen flota
.
Del bravo lidiador;
Llegaba basta la casa, miraba las puertas cerradas lo~ sonrisa, las pupilas encendidas al reflejo de una vej..z sa}1s m1rthos qut: coronan. al púgil por su arrojo,
na y alegre-la plácida vejez de que habla Lamartinelialcones vacíos, todo diciendo el abandono y la mu'erte
Tiene? fulguracwnes de rncandescente rojo!
Y,.sintiéndome debil, volví~ para beber hasta embota; sentarse y apnrar á pequefios sorbos una bebida de irisaLo roJoes la epopeya] Lo rojo es el valor!
mi dolor; pero enton~es la v1s1ón de su cuerpo, al caer en ciones ambarinas.
¡Oh roja y noble sangre que das vida á la ideal
El duP:l'io &lt;lel establecimiento-rechoncho, bajo, cabenns !:&gt;razos? la expres1~n ¡oh! esa exprEsión de amoroso re¡Oh noble y roja sangre que de la luz gotea
proche salida de sus oJos_, la sangre, cubriendo su cuerpo, za traFquilada de clown-lo recibe con una risotada: «¡ Oh
Y brillas al caer!
me atormen~ban, pareciéndome como Ja:más espantowa Ita:ia!n-Y él acentúa sn sonrisa, inclina más caballeres¡Oh sangre de los mártires que tifie los cadalzos
camente su chistera, y deja vagar por su rostro una olea•
de las pesadillas.
Sangre de los que marchan desnudos y descalz¿s
da de recuerdos.
Después de al~ún:tiempo volví decidido á trabajar sin·
Y logran á las cumbres más a'tas ascender!
¡Italia! ¡Qué melódicamente resuena en su oído el nom•
descanso. Pasé inclinado sobre la mesa muchos días y bre de la patria lejana! Y se deja ir en una ráfaga de re¡Oh floración de gloria que en la contienda estalla ..••
~uchas ~oches, llenando neryiosamente hojas y más ho- membranzas: la vasta sala iluminada, el patio rebosante
Que nace sobre el surco que ha abierto la metralla
Jas, quer1end? con el ~ansanc10 y las iJeas ficticias, sus- de alas negras y de encajes blancos, loP palcos deslumY que eembró el valor.
traerme á m1 pensa1!11ento. Con frecuencia, las mismas brantes de pedrería; en las altW"as, la gran masa, el terri•
Los labios d~ la herida son pétalos sangrientos
palabras que yo esci:1bía, t&lt;?ooban, despertaban mis heriA donde ansiosos beben los tristes los sedientos
burgués con sus cóleras estruendosas y sns vociferadas, Y con frecuencia, olvidando por un momento me ble
De libertad, de patria, de lauros y' de amor!
ciones,
y
por
el
pequefio
agujero
del
telón
se
anotan
nomYol vía buscándola á mi lado, como lo hacía cuando' ella
L~ sangre es re~entoral Ella fulgura y brilla;
me acompafiaba á trabajar; al no encontrarla botaba la bres CC?nocidos.: El Príncipe A.... el Marqués L .... M ..... .
Redime á los cautivos y envuelve su mancilla,
el terrible crítico ...... Y el golpe seco del director de orpluma, quedando más hundido en mi dolor. '
La sangre es un laurel.
Pei:o es, al llegar.aquí, donde empieza lo más negro, lo questa, dando la voz de alerta á sus batallo:-.es.... -ChieDecora los altares donde la patria impera
pean
sus
ojos
como
dos
carbones
encendidos
á
la
evocaque siempre, ¡oh egoísta! me preocupa más de todo este ción del cuadro.
E&amp; luz sobre )os pechos, y es sol en la ba~dera
'
drama. No te rfas.
Que á los valientes cubre con inmortal dosel.
Ahora se ve ante un público delirante que lo hace ealir
U~a noch~, después de varias horas de trabajo, sentí á la escena, lo aclama, loco, sugestionado. Vuelve á vivir
Allí, doucle el cadalso de un martir se levanta
un ligero rmdo trás de mí; estando bastante nervioso me aquella vida de éxtasis y delirioe, á la que había consaLa sangre, roja estrofa, eternamente canta
'
volví bruec~mente; excuso decirte que no encontré n~da. grado todas sus energías, todas sus yitalidadee, y quepoAntífona triunfal;
Seguí traba¡ando, algo preocupado ya, y desconfiando de co á pocó lo fné desgastando, hundiendo. Ah! es bermo·
Allí estará la fama y vivirá la historia
la~ sombras qneabundaban fuera del radio luminoso de so ésto, es hermoso este sacrificio de todos les díaa de
Porque el martirio alcanza la más alta' victoria
11:1i Jám-para, cnando poco después sentí, sentí ó creí aen- todos los momentos, para caer vencido, muerto en ~ida
Y así se inmortaliza y se unge el ideal 1
'
t 1r un ligero toque en el hombro; quedé frío, pensando en
Sobre esa roja pira, de excelsitud venero
y ver cómo se despiertan otras energías y se elevan otro;
qne e)la me ad vertía así. cuando quería interrumpir mi ídolos y se desencadenan otros aplausos. Es hermoso sf
Forjaron nuestros padres su vigoroso acerd
traba¡o, y @entí una ans1~dad horrible; no me atrevía á
Para luchar después.
porque á cada nueva ovación, á cada brillante éxito' eÍ
volver el roetro, no respiraba, temeroso de encontrar al- pasado rompe su lápida, raega el velo de nieblas qu~ Jo
Y allí vamos nosotros, obreros del mañana
go dptrás de mf. DPspués de un rato de lucha volví al :fi
Como al oasis llega la errante caravana
'
cubre y se destaca lumino!!amente.
la cara ron li:ntitnd, haciendo ruido y esfue;zos. ¡Nad:!J
Con ide~les nuevos, de pie sobre el pav'és.
Boga la argentada barquilla sobre un mar de rcsas y
Rolo la~ medias so~bras y el b!illo dorado de las encua- deja estela de carcajadas v de besos. Allá va la vencedoL?s himnos están hechos de notas encendidas,
tlernac!ones. ~esp1r~ largamente, sintiendo co::isuelo; pe- ra, la ilustre, al aire los flotantes estandartes corno cabeY tienen nuestras glorias, más santas y queridas,
r? temiendo aun, de¡é la pluma, y sin volverme más sin- llera de una virgen del Ticiano; allá va la que lleva á su
De sangre el pedestal.
tiendo .frío en !ª frente, fuí directamente á mi cama'.
Lo rojo es una diana! la sangre es redentora!
bordo los poetas, los dioses de la juventud los paladines
Inútil e~ decIT que no pude dormir un momento: el del a~1or. Avanza cargada de idilios tiern~s y de sutiles
Ofrendas á la sangre, ofrendas á esa aurora
menor ruido, el toque de las horas, el crujir de nn mue- madr1galee, hasta perderse en la curva del océano en
Que como inmenaa hoguera mantiénese inmortal.
ble ó el
dP un ratón, todo esto me prodnía sudores crepúsculos roeados, de nítidas limpideces y espeji;moe
La lucha del progreso es lucha del presente:
fríos Y sobrfsaltos, á pesar de cuanto razonamientoJ·uicio- teTPoe. Allá va la iluFtre, allá va la vencedora.
Sangre por sangre, ¡oh mártires! lajuveÍlily ardienteeo me hacía.
Pero ¡ay! un día el heroe que t!ipula el osado esquife,
.
Espera la ocasión;
P&lt;'ro desde entonce¡,, ª1:'ii:JO mki, siempre es lo mi&amp;mo
Le brmdara otro mant? purpúreo á la victoria,
ª"?ma _la faz sobre la trasparenc1a de las aguas y como
todo. me sobresalta. traba10 biempre con el oído alerta' Ri¡¡-R1p, descubre qne su dorada barba ee ya de plata y
Que no ha roto la patria su pacto con la gloria
qu.er1endo .sorprender todo rui~o: En una palahM, teng¿ que los verdes pámpano~ se han marchitado en sus sieY de escarlata puede teñir su pabellón!
1111edo, miedo de la pobre !!U1C1da á quien tanto amé.
nes. Así ¿todo ha concluido? ¿Los gritos de victoria,' las
Setiembre de 18flG.
J.\I. LARRA~AGA PORTUGAL.

.,,.

ae

t

Pª"º

6

SEPTIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

EL NUEVO SISTEMA

¡TU!

¡Y .Yº creía muy difícil ser periodista!.. .... Los periódicos srnmpre ~e C!}usaron una mezcla de asombro y de respeto; de adm1rac1ón llevada al grado máximo.
-¿_C6.mo se hará,- me P.r.,guntaba yó contemplando
un d1ano de esos que lo mismo describen la cogida del
«~fanchao» que filo~ofan acerca de las propiedades curativas de la za1.nahor1a, pougo por vegetal,- como se hará
és~ de que hoy fallezca ~no y mañana. en letras muy pareJ1tae: y con su cruz encima, ya le estén dando el pésame á toda la familia?
1'~e pasaba las horas muerta&amp; con el diario cerca de las
narices, asombrado de aquello que me parecía un milagro ó acto má~ ó menos sobrenatural.
Pero, poco á poco, le fuí perdiendo el respeto á la prensa. Ahora ya no me asusta una gacetilla v basta veo mi
nombre en letras de molde, y como si tal cosa.
Yasé .:ó~o. se hace un suelto apodando «malogrado sefior,1 á un v1eJo de ochenta años y «virtuosa sefioran á una
suegra; con el envío respectivo de la condolencia y el deseo del «bálsamo de la resignación para el profoD&lt;:lo do•
lor de los af!.gidos deudos.»
Tampoco l?s.reportazgos me dejan con la boca abierta.
Para e@~, lo umco que se necesita es paciencia y agotar la
del pró¡1mo.
Sucede- por ejemplo- una tle~gracia. Un toro le introduce el asta á un cab~llero de coleta y chaquetilla corta; ahí d.el reporter. Y: mientras el ofendido exhala el último suRpITo y rec?mie~da á su consorte que conserve rns
pantufl~s en. test1momo de amor eterno, el enviado de la
P!'l'nea 1!1qmere.cómo fué el dolor que sintió cuando el
lncho lt: mtrodu¡o el asta y lo hizo dar algunas volteretas
en et aire.
Pues bien, ya que iba tomándole confianza al oficio el
otro día, he tenido que asombrarme de nuevo.-La pr~nsa cu.enta ya con un descubrimiento salvador, con una invención que tod!}vfa est~ c_oleando. Así es de fresquecita.
Ya n? se req~ner~ fas~1d1ar al lector con el trillado comentarw gacet1llen!, m poner á prueba nuestra calma y
la de nuestros seme¡antes. Se puede uno morir tranquilo, así de cogida de cornúpeto, como de senectud malograda.
Faltan por Ilenar dos planas del periódico? Pues no hay
que apurarse. Par.a eso !1ºª dió el Ser Supremo manos á
los redactores y vida pnvada á sus amigos.
Ahí va un modelo:
. «pa~a ?e ust.ed. Amigo D. Fulano: Espero de su ama•
b1hdad rngémta que se servirá V. informarme con el
portador, á qué hora acostumbra tomar el desayuno, qué
libros lee y rele~ y de q~é.color es el tapiz de su cuarto.
Con eso prestara .un serv1c10 de primera magnitud á todas la~ clases soma]es y ot.ro á su affmo. etc., etc.
Recibe contestación satisfactoria el redactor encabeza
con nno ó más ~ít°:los e] cuestionario, y al oiro día los
lt•ctores del. pe~1ód1co, vivamente interesados se imponen de lo s1gu1ente:
,
'
«D. FULANO DE TAL.
Sus COSTUMBRES DOMESTICAS.
Su I•OMICILIO.
Damos á conocer á nuestros lecto1es el interrogatorio
que agrade~i:mos á la caballerosidad del acreditr,do padre de f~mtl.rn D. Fula.no de Tal, y que versa sobre pnntoe de vital 1mportancm.
¡A qué hora se desayuna V? A las ocho y media en punto, si el criado no se tarda·
pero si se tarda, á las ocho
tree cuartos, ó algo más.
¡De qué color eJJ el tapiz de
su &lt;J11artor
Blanco sucio.
El Koran.
{ Confucio.
Siete Partidas.
Dostoyuski.
f Qué libros leef
{ Pérez Escricb.
Minteichroedn.
Rokuminustreirch.
{ I vatzorocbef.
Ca1ecismo de Ripalda.
JOuáles relee'!
Los m'ismos, pero al revés.
Este i~terrogatorio .que, como se ha visto, tanto interesa al b1ei:estar públ.1co, lo reproduciremos en el número ~el donungo próximo, para. satisfacción de nuestros
estimables suscr1tores que no lean el presente número.n
.Aquí la firma del redactor, para regocijo de propios y
extraño@.
Y. aunque indigna, la mía despuée.
Setiembre de 96.
P. E§CALANTE PALMA.

y

PRESENTACIONES.
ANTENOR LESCANO,
¿Presi:ntación? ......... Pero si él se ha prePentado ya por
1 propia cuent11; á lo.s lectores del MuNno! Si ya ellos
buscan
con pred1lf.cc1ón esta firma juvenil en las páginas de nuestro semanario! Si es un desconocido á quien
conocemos mucho, me dirán ustedes.
Y en efecto, . ~scano ha ocupado, desde la fundación
de nuestro periódico, un lugar preferente en el espacio
~on&amp;&amp;grado al arte. Sus poesías, repletas de sentimiento
e 1as que podría decirse con Menéndez Pelayo que «em~
papan con ténue rocío el alma,» acusan esa vaga, brumomelancolía q1:1e caracteri7.a á la pubertad de los granes poetas: así, impregnados en ese vaho de lago, trazaron sus VPrsos de la primera edad Enrique Reine y Altedo ?-e ~1usset, los dos espíritus que tanta influencia
an.e¡ermdo-acaso más que Byron, tal vez tanta 'como
el v 1eJ? Hugo, el gran «emperador de la barba florida»1!n 1a hteratura contemporánea.
$1.1 N1;1~ez de Arce. ae ha mostrado i1'usto ·a1 juzgar di!
d:fmllos germánico.• á esa poesía, nacida de lo profundo
alma Y que traduce en breves líneas.hondos estados de

~ª

]51

An.ten.01• Lesoano.

oonciencia; el marmóreo cincelador ePpañol sólo siente
la poesía como escultura. Esa nostálgica inspiración que
tiene algo del anhelo con que aguarda la flor del loto los
pálidos rayos lunarPs; esa predisposición al dolor, que
clava sus :finos puntitos acerados en ciertos temperamentos esquisitos, no son explicables para el cantor del
océano y de las ~mplias llanuras castellanas. Pero el arte
por igual modo se refleja en la contemplación de los
grandes espectáculos de la naturaleza que en la subte•
rránea labor de las almas, y tan digno de loa aparece en
los giganteFcos dorsos de Miguel Angel como en las simbólicas Madon&amp;!. del Renacimiento.
Lescano es, acabo de decirlo. uno de esos eFpfritus que
no han menester penetrar en el mundo exterior para localizar sna impresiones. Cualquiera que sea la verdadera solución- ya que el ePpacio y el tiempo sean en reali·
dad hechos positivos, ó bien conceptos que viven dentro
de nosotros- lo cierto es que el alma del poeta entra por
mucho eu la elaboración de la obra de arte. Y esos ensneffos, esas vaguedades, esas visiones interiore@, sorprendidas por el creador en el eEcenario que se desarrolla á
su vista, son siempre el producto de su propio temperamento.
De eea región nubulosa, en la que moran las Elsas y
los Loreley, viene la musa de Lescano, y trae blancas
apariciones intangibles, mujeres de niebla, espectáculos
vistos á través de una gasa de bmma.-Leedsns «Aeonancias11- collar de perlas unidas por una misma idea genPradora, por un solo pe..,samiento, pariente próximo del
que agrupó en un ramo las páginas del Intermezzo. Hay
allí huellas de lágrimas, rasgadas á trechos por un redondel de cielo azul: es la juventmi, la eterna juventud,
que rompe su gasa de duelo y reclama sus derechos, sus
imperecederos derechos al A.mor y la Esperanza.
¡Tan cierto es qne á los veintiún afios el dolor es una
aventura paEajPra de la que ee sale bien presto!
Para completar la presentación, resta solo afiadir
que Lescano es hijo del poeta cubano del mismo nombre,
y que por ende la inspiración en él es ley hereditaria,
glorioso legaclo que nuestro joven acrecentará con el noble esfuerzo de sus energías.
C.D.D.
Setielflbre de 1896.

PROMETEO.
Me siento en lo ideal y estoy atado
Fuertemente á la tierra;
Soy espíritu preso, ángel caído,
Pero el sueño en que vivo me consuela.
Es que miran mis ojos
Ignota luz; á mis oídos llega ·
La voz de las Océanides que dice:
No es eterno el d!:&gt;lor, sufre y espera.
Abajo el mar instable
Ruge, los vien•os desatados dejan
Sns hórridas guaridas
Y en la extensión del oceano bregan.
Incautos navegantes,
Que dejaron, ha poco, la ribera,
Por los contrarios vientos sorprendidos
Ante el naufragio h()rrorizados tiemblan ..... .
Lloro con el dolor de los que gimen;
Mas '\leo la c!Pmencia
En los ojos de Zeus. ¡Oh navegantes!
Pronto la mar os volverá á la tierra!
FERNANGRANA.
Setiembre de 1896.
El sentimiento del respeto!
~o lo experimentamos sino para exigirlo de los deltlllll; 110 nos hacemos respetuosos sino al sentimos respetables.
F. BRU.NETIERE.

Los df~ de nublazones grise~, de atmósfera ~úmeda y
fría, los d1as obscuros y sombnos, han producido siempre impresión profunda en mi ánimo.
Aquella mafiana las flores se inclinaban mustias en
sus tallos, las golondrinas q11e habían formado sus nidos
en los arcos del corredor, permanecían mudas y silenciosas; la fuente misma cuyo murmurio me arrullaba en
mis ratos de honda melancolía, había callado.
Por la abierta ventana, frente á la cual tenía mi mesa
de trabajo, se distingnía el ancho camino amarillento
que iba serpenteando hasta perderse en la sombría arboleda que en las primeras horas de la mañana recibía los
últimos besos de la neblina blanca.
. ¡Cómo me causaba envidia la alegría de aquellas mnJer~s que en la azotea de la casa de junto tprdían ropa
mo¡ada en el tendedero y cantaban ruidosameute.
. Oíase en el camino el crujir C1e un carro cargado de p:i·
¡a, sobre la que un muchacho y un perro negro sucio
dormitaban abrazados.
'
'
Era inútil que mojara yo la pluma en la tinta y que la
apoyara en el blanco papel. No podía e~cribir una linea,
nada flnfa del caos de mi cPrebro
Todas mis facultades las concentraba en la observación
de dos gardenias blancas que yacían junto al tintero
coquetarnente amarradas con un listón azul.
'
Aqu~llas Bores de aroma delicado, que comenzaban ti
IJ?arch1tarse ya, evocaban en mi mente un cuadro vivís1mo con todos sus detalles y sus tintes.
Veía el pequeño corredor con sus verdes macetas las
enredaderas que trepaban por el muro· parecíame ~fr el
canto melodioso de los canarios que fo;maban tu encan~o, y 1~ risas de las chiquillas que jugaban en la pieza
mmedmta.
. Veía el ajuarqito azul, el piano abierto, la mesa con el
Jarrón color de rosa donde nunca faltaban flores y sobre todo te veía á tí jugando distraidamente con Ías borlitas de tu chal, y fijando tus ojos azules y expresivos en
el azul purísimo del cielo.
·
No hablábamos, permanecíamos callados silenciosos
y en medio &lt;l;e aquel silencio nos sentíamos contentos. '
-¿Estás triste?-me preguntaste alguna vez.
Nunc11; podré estarlo si veo tus ojos, 6i aspiro tus perfumes, si puedo estrechar tu mano blanca si puedo verme envuelto por los efluvios purísimos de 'tn alma.
Setiembre de 1896.
PEPE SoLIS.

y

NUBESCeñidas de flotantes vestiduras,
Sobre el límpido azul su escala tienden
Y fustigadas por el viento ascienden '
Bafiándose de luz en !ns alturas.
Guarnecidas de recias armaduras
Baten sus alas, el eepacio hienden
Chocan en lo alto y su mirada encienden
Cual titanes de indómitas bravuras.
En las pent1mbras de sn seno alienta
E) rayo dt'structor que en la tormenta
Airado lanza su espantoso grito
·
Y en la extensión del firmam~nto ondea
Como roja bla~femia qne chispea
En la eába11a azul del infinito.
BENITO FENTANES,
Septiembre de 1896.

Pecadora en sueños.
Profundo es el silencio y extensa la penumbra
Que flota, suavemente rMgada por el broche
Lumínico y dorado de lámpara que alumbra
Tan solo las cortinas del lecho. Media noche.
Destácase en la ~)mohada blanquísima el risuei'lo,
Semblante de la virgen, bafiado en el efluvio
De aquella paz nocturna, nimbando el leve suei'lo
El oro de los rizos de su cabello rubio......
'
El brazo bajo el cuello, suspira tristemente
La bella, temblorosa, de súbito, intranquila ..... .
En sueiio•, tras la seda del cutis de su frente
La gloria de un idilio romántico, desfila...... '
Un hombre extraordinario, un hombre que no ha visto
J11D?ás en este mundo, con voz que la embelesa
Le ¡ura amor eterno...... y frente del gran Cristo
Del Cristo de su alcoba, frenético la besa'
'
Despiértase la virgen. ebtremecida y cálida·
Sobre del blanco lecho de pronto se incorpo~ ·
Y en la penumbra tenue, en el silencio pálid~
Desnuda, inconsolable y avergonzada, llora.... .'.
-¡Perdón! exclama triste, ¡perdón po1·q11e he pecado'
Ese hombr~ de mi suei'lo, Señor, nunca lo he visto!
·
......Y contmua el lamento sombrío y deeolado
De aquella pobre virgen, delante de aquel Cristo
Que verdaderos crímenes de amor ha perdonado!
HERIBKRTO FRIAS.
Setiembre de 1896.
En lo ideal nacida,
el llamartll á las cosas de la vida
'es inútil empeño,
para tí el despertar, ó estar dormida
es dejar el delirio por el suei'io.
'

*

Ten siempre con*u':i manto
velados tns encantos. pudorosos,
porque, en cosas de encantos mi&amp;teriosos
perdido ya el misterio ¡adiós encanto! '
CAMPOAMOR.

�6 SEPTIEMBRE, 1896.
6

EL MU.:-SDO
glado con suma comodidad, hay un gran comedor para
que los huéspedes no tengan por necesidad que s&amp;lir del
chalet al hacer las comidas.
Por el otro lado t&gt;stá construido el gran salón de baile
que también reproducimos y qne seguramente es el más
grande de los que se conocen en México y decorado á to-

l

SEPTIEMBRE,

1896.

do costo, auñque dominando siempre el gusto sencillo de
las casas de campo; en sus paredes hay pintados al oleo
hermosísimos paisajes del Niágara, Ixtacalco. de la misma finca, ye\ techo está.cnbierto cornpletamentecon cielo
raso; tiene disposición para contener el número de luces
necesarias para iluminar t.an espacioso sitio.

_..

..
'M.1,1,illillllt!S)¡;..J
,,

;;,:,"'fP

1

Hotel del Tívoli.

Gllreaeaor ae roéc{ico.

~
f

.nr~---·

.....

TiVOLl EUROPEO EN POPOTLA.

E! progresista Sr. D. Antonio Conde acaba de invertir
un fuerte capital en la construcción de un tívoli al estilo
europeo, en uno de los alrededores de Mé:x ico que debe
tener más aliciente para los habitantes de esta ciudad.
El t(voli s_e conoce con el nombre de uEl Castillon y ocµpa una gran extensión de terreno cercado, en su mayor
parte, de mampostería; al frente está limitado por una
hermosa reja de fierro en donde' las m-adreselvar:i, lae rosas y muchas clases de plantas trepadoras presentan hermoea vista de campo cultivado.
Dentro del jardín, que es espacioso como pocos, se ban
construido varios elt:gantísil:nos chalets que rodeados
de fi,Jres, kioskos, lagos, vheros, todo planteado con exquü;ito y refinado gusto, forman residencias especiales
que satisfacen el gusto máR exigente de cuantos hayan
Yiajado por los Estados Unidos y Europa.
Uno de los chalets que representa el primero de nues·
tros grabados, tien6 la forma de un castillo antiguo y está aestinado especialmente para hotel; cada una de las
habitaciones de este edificio tiene Vista para el jardín, y
las de la pa'.rte alta permiten ver el panorama extensó y
hermosísimo del Valle de México. En el centro, y arre•

Chalet Central .

El piso de madera, perfectamente pu blimentado, permi..
tinl que este salón no sólo sirva. para bailar, sino hasta
para patinar cuando su propietario lo permita¡ anexo li
él eetá uno de los- boliches, el cual comunicf-11·un los otroe,
tau bien dispuestos, que pueden estan:ae juga.n do variaa
partidas á la vez, sin que los de un departt1.mento in\&amp;
rrumpan a los del otro.
En el centro del parque se levanta una con.,.trncci6n
principal, en donde esta el verdadero ca~ino y d J la cual
tamb ien proporcionamos á nuestros lticturt:~ l\118. vis~
creyendo que es una de las construcciones rn~s elegant-e11
· y hecha con más gt1sto de cuantas haya en México. Kn
la parte baja se han establecido infimdad de jnegoi1 ino'"
ceiites que pueden distraer perfecta mente t\ las seílora1
más bien educadas, y que en nuestroconcepto no/::ionconocidos todavía en esta ciudad; entre los· princi pales, cita•
remoe los billares turcos, chinos, billar Blas, billar ruso,
carrera de caballos, cucañas automáticas y otros cuyoa
aparatos den;mestran desde luego po!" su construcción y
p1Jr las instrucciones que han para manejarlos1 q ue est4n
hechos especialmentn para gente d~cente.
Este catii.n_o ó tívoli no ha costado al Señor Conde, en
nuestro concepto, menos de cien mil pesos, muy bien in,,
vertidos, qµe darán un brillante resultado como negocio,
6 cuando menos así 19 deseamos, pues lo merece todo
hombre emprendedor que arriepg,1 un capital en negocios completamente nuevos y qut, tienden á manifestar el
progreso de nuest.ra sociedad.
El Señor D. Antonio Conde es persona muy ilustrada
que ha viajado por mucho tJempo en E uropa, dti donde
ha tomado sus ideas para presentar, como hoy lo hace, al
público, un establecimiento digno de él.
Se inaugurad. este casino el 16 de Setiembre co n un
gn.n baile y alguna otra fiesba que en el mismo l&lt;,cal darán los entusiastas vecinos de Popotla y colonh1. dti S&amp;n&amp;a
Julia, quienes están muy agradecidos al propiet.n1 io por
la bondad con quf;l: se ha BArvido proporcionar les el loca11
sin más retribución que el deseo de que se celebrti digna•
mente el día de la patria.
Gran SalO n d e bailes y banquetes.

VINO LEGITIMO DE U .VA.

Champagne éodorn1u.

ELMUNDO.

SA:N SEDUHNl .J.&gt;.Ji:. NOVA. (España .)

~oto dela ~oda.

135

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G ST-:PTIEMBRE, 18,~6.

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Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

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Nadie debe el'star sin un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
tomar una p equ eña dosis, á los pnmnos ~i ntorn~ s de ind igestión, y
evitar &lt;tSi un sinnúmero de enfer-

(\)

!XI

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medades.

IIH'Mi'l~I

Prepar ada s por el Dr. J. C. Ayer Y Ca.,
L owell, 1\Ias&amp;,, E, u. A. ,,

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En general, podríamoe
variedad y elegancia, sino
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sos y útiles objetos puestoe
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ptües interPsantes, tan coLa casa está situada en
1.J1oda.e como fueites; escriuno de los puntos más cén'torios qu~ pueden cerrarse
tricos de la capital: en la
perfectamente con una .fle1~ de San .Francisco núm.
x ible cortina hecha de nu14, frente á la plazuela de
merosas piezas de madera,
Guardiola; posee vastos lo•
los cuales poseen, además
cales, y los interesados puede una serie de amplios caden visitar 10&gt;1 almacenes
jones, infinidad de pequeé inspecc ionar los muebles
ños compartimientos para
detenidamente.
l)agarés, cartas 1 recibos, &amp;.
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de
sala,
hallaremos
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más
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favor del público.
blando, las repisas, etc., completan el moviliario de un ajuares tapizados, de estilo frances y americano.

RAFAEL SALCIDO.

Damos {nuestros lectores no conjunto ae grababados que reprepreseotan
el exterior y los almacenes
de la acreditada casa im portadora de muebles americanos de los sefiores Salcido é
hijo, así como los retratos

•
TOMO II

MEXICO, DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 1896.

1

Mosler, BoWen y Cook, Sucesores.
(l:allo élo la (Ikaicoria númoro 2'l',
AN"rES EN

Y...,A LA 2d

_

(iintro las callos élol !5 élo roavo 11 Plateros.

.. ., ..10f111 ..... -

CALLE

DEL i'S DE MAYO NUM. 4.

Surtido com¡Jleto de las afamadas cajas de seguridad '' M OSLE R''
CONTRA ROBO Y

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10 de Septtenibre de 1896.

•. jo el plan siguiente:

)ajo el plan siguiente:

H,000 Billetes á $ 2.00 cada
1.0, divididos en vigésimos
"' á 10 centavos.

,80,000 BILLETES.

---

Fondo: $ 28,000.
PRl•:JIIOS:

1 Premio de ..• . $ I.0,000••··$

--DE LA--

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40 .... ,.

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1 o......

2 Aproximaciones de á $ 100;

ur,a ankrior ,. otra posterior al

1,timero premiado con los ......

$1 0.000 ............. ·······$
2 AgroximaciOfüS d~ á $50; una
anterior y !)trn p?st.:rior al número pr(-mui.do con los
$ l .OOO .... . ................. $

$10,000

FONDO; $ 320,00D.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00 , -M edlos: $ 2.00.
Cuartos: $ t.00. - Décimos: 40 centlt
Vigésimos: 20 cents.

PllEHIOS:

so,ggg

Premio mayor de .......•.. 8
p·remio principal de ..... . ., 20,
1 Premio princlpal cte . . .... ,. 10, 000
5 Premios de $ 1 ,000 ...... ., 6, 000
10,000
1 O Premios de,, 500 . ..... ,, 6, 000
OO
1 ,000
25 Premios de.,
200 ...•.. ,, 5,0 0 o
500 1 oo Premios de ,. 1 00 • . • .. • ., 1 0,~00
200 260 Premios de,.
40 • . •.•. ,, I0,
200 460 Premios de,,
2_0•-:···" 9, 200
500 1 00 Premios .cte 8 60. aprox1mac1ones
OOO
1,000
111 premio de i 60,000....... ...•. 8 6.
2,000 100 Premios de 840. aproximaciones
.000
2,000
al premio de 82 ,,(00. •• _. •• •• : · ··8 4
100 Pr,miosde820, aprox1mac1ones
00
al ¡,rcmio de S 10.LOJ. .... .......
2.0
799 Terminales de 8 :!O. que se detei:minarán por las dos últimas CI·
200
fras del billete que obtenga el
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premio m&amp;.yor de S óO,OOJ •• ••• •8 1 5 ••
799 Terminales de 8 20, que !le detei:·
minarán por las dos últimas c1·
1 00
fFas del billeté que obtenga el
gSO
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premio p1 incipal de 8 ai,ooo .. •.s ~_:_,_

s

345 Premios que hacen un total-de $ 1 7. 700

CIUDAD DE MÉXICO.
El próximo sorteo, con premio
mayor de

24 DE SEPTIElIBRE DE 1896.

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,00~

se verificará en el Pabellón Morisco, ~e venflcará en el Pabellón Morisco,
á. las tres de la tarde, el Jueve 3
1a. las 11 a.m., el Jueves

2,761 l'temloa quehaten un 'I'ot~lde .. $ 17_8:·660
,.....-Todos los sorteos están bajo ~a v1~1la~d&amp;
,· dirección personales del Sr. D. Apohnlac 0
lnt-.:rventor del Gr,b1erno, y de un emp ea
Tesorería General de la N"a.cilln.

c,asJeO:

Oficinas:

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San Francisco nú.In• ~

U. BASSE.TTI, Gerente.

i6loria á los lteroes!
[Dibujo de J. Marti~ez Carrión]

[Grabado en los)alleres éW.e "EL MUNDO"]

NUMERO U

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo, 1896, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA CAJA DE ·AHORROS.
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Tan fragante como las flor-es. este famoso Dentrifico

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 1896.

ha sido

Presidente: Serapión Feruández.
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto

:t[UMl!lR014

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'·La caja de aburros'' proteje al pobre, presentJin!1ole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrat~v.o y venta¡oso, en que, con pequeflas lll•
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'-'

SAMUEL MUÑUZURI
UNICO AGEXTE DE

~~EL MUNDO"

·------------~·1

Y DE OTRAS PUBLICACIONES

Enfermos del Estómago
Es

conveniente convencerse de
9ue el DIGESTIVO MOJARRIETAes
lo único positivo, lo único que cure.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cana Oblea, el nombre DIGEbTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntúmas: Agrios después de las comida.e:; 6 Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas cró-

"La Tertulia," 1l•
tuadn frente á I a1
o b rae d el antiguo
portal de Agustinos
• T I a p a 1e ros 19, ea
hoy la cantina que
h~ preferido el pú·
blico mexicano por

nicas.

Son enfermedadoo que según ensefían millares de
personas bien conocidas y respetable-,, á quienes se viú
sufrir durante muclws afws y además reconocen emi-1
nencias médicas de varias naciones, sólo se curan com-•
pleta y ·radicalrnente con el

OJiginalidad en
los exquisitos y ~

s11

licados Frees L•••

Digestivo Mojarrieta.
En todas las D1·ouuert,1,s de México

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

ED.PINIUD

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

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~e cose en máquina.''--"'n
·i
i
\;\ s O1·lChOn
le e bOr aaos.

�'-'-EL MUNDO."
S'DIANARIO ILUSTRADO.

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
KBXICO.

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.nie
al Gerente de este periódico.

y

4

EL MUNDO.

206

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
8(' robra por trimestres adelantados.
N(uneros sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pago dellest&gt;r precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá The Spanish American Newspaper ~ompany, 136 L1oorty St. New York, E. U.»

politirn positiu11.
La política provinciana tiene sus marrullerías habilido~a,., sus disfra1.adas astucias, que á veces puedet, sorprender aún á loe ebpíritus mejor preparados para descubrir los más ocultos sofismas.
A,í hemos visto que en algunos Estados de la República se ha empleado una maniobra, conducente á exaltar la personalidad de un gobernante, pretendiendo co111u11icar á éste un prestigio artificial extraído de otra
peroonalidad máR ilustre. El hecho se realiza como signe:
l11s amigos del Gobernador X, en la Municipalidad JI del
B,ta&lt;!o de ......... deciden co11gratularxe de que el primtr
rnaaistrado local vu1&gt;lva á empunar el timón de la nave...
etcº.,tc; y con és.te, tí otro motivo-que para el caso ea lv
1oismo- organizan una manifestación po¡,ular, un voto
lle gracias 6 una acta de adhesión en favor del Gobernador del Estado ...... y del Sr. Presidente de la República.
El procedimiento resulta de una reprochable injusticia y
digno de eer Eeveranmente censurado
Al unir el nombre del General Díaz al de alguna de las
figuras de segundo ó tercer plano de la política militante, no parece sino que se quiere igualar la8 funciones de
ambos, que se trata de identificar las dos labores, que ee
pretende establecer una medida común que sPnale un lími -;e nivelador entre las dos personalidades bien distintas ~n sus aptitudes, en los servicios prestados y en los
méritos que la República les reconoce.
Las torpes imitaciones del General Díaz resultan caricaturescas para las contra-figuras pretendidas crear al amparo de eete molde único. Esta unidad de fuerzas, esta
1dentificaci6n de laboree, esta comunidad de funciones,
es ~encillamente uua sofistiquerfa insostenible de la política de provincias, cuya pequenez inverosímil no la permite adoptar.otros medios para realzará susprobombree.

conocimienh, ilel asunto algunos errores que no es del
caso refutar ahora.
Sin entrPgarnos á la negra mieantropía del cofrade á
que aludimos- ya .que los hechos nos están del!JOBtl'ando lo exagerado de ese pesimi_smo- sí convemmoa en
que existen en nuestro país senos obstáculos que se ?PO·
uen á la expansión de la prensa, en la forma y térmmos
que corresponden á otros órdenes de progresos nacionales.
Pt&gt;ro entre loa que se citan generalmente, no beJ?OB
visto nunca mencionar un hecho de car ·cter econónuco,
que establezca lad!ler~nciaquee::cisteentre un_diario mexicano y una publicación extran¡era de la misa:ia índole. Para el público europeo y _de los ~stsdos Umdos,. 11!1
diario P@ un product? n~cesarw á la vida; para ~l pnbhco de 1\Iéxico un periódico es un ª!tículo de l1110 -Y e!1
virtud de dos criterios tan desemP¡antes, los que publ!can diarios Ee ven obligados á adoptar las condiciones
de su mercancía á la~ Rolicitndes dP los consumidores.
El lector de periódicos rn México, exa~ina prolijamente la impresión, palpa el papel, se denene ante las
erratas estudia la hoja impresa de arriba áabajo y de d~recha 1\ izquierda, exije el número preci~o de comas, pt·
de la cantidad exacta de puntos, ee indigna ante una paginación equivocada y no tolera una letra l'0ta.
El lector de periódicos en los Estadoe Unidos y Europa
paea por encima de estas minuci¡\s, á él lo que le inttlreea ea la noticia, el reEto ea indiferent1-; recorre á toda
prisa las columnas, fija poc un momt&gt;nto eu a~nci6n _en
lo que le conviene, no ~e alarma ante 110 e.~pacw que p_m·
ta no rechina los dientes delante de una 1nMil que baila,
se' encoje de hombros frPnte á un p:hrafo borroso; termina su lectura, hace una bola de papel y arroja lejos de
s( el producto consumido.
Con tales consumidores, el emprPeario de periódicos no
está obliga~o á elaborar un producto de el1&gt;vada cotización, una obra maPRtra de ArtP. En México sucede lo
contrario, y de aquí qne el periódico resulte caro, infinitamente Ruperior en precio al común poder de adquisición del ptíblico.
Nuestra prensa comparada con la del extranjero- no
hablamos de los periódicos especialistas, es siempre s11perior en confección á la europea y a:nericana, que cu1&gt;ntan, además, con elementos más poderosos que los nuestros.
La gran evolución :!e la prensa mexicana, consiste,
pnes, en trausformar el periódico, de artículo de lujo en
producto nect:sario.

~alítira gtntral.
RESU\lES.-La Uieta lotPrna!'ional centro-amPricana.Lo qne ¡medP, lo qu• a,pira, lo que tiene.-lneon~ist~ncia
ut'lual de la soñada unión.-La füpública ~layor y su
porvenir.

ÜC'fUBR.E,

1896.

evitó el gobernante de Nicaragua sa~iefaciendo cumplida,
mente las ¡,reteneiones de b1 itánicos y norte-amerlcanos
Si la sonada unión, ei la ca?areada Rep~blica Mayo;..
de Centro América no ha podido todavía !1• so_focar las
rencillas y envidias que la c~rroen ~n ~I ~nter.or, en el
mismo periodo de eu incubac1ó_n, y 11.1 siqu1er~ se ha podido atraer el respeto, la,cons1derac1ón, el suuple recanocimiento que Fe merece todo ~tado soberano en el
ejercicio de su soberanía ¿á qué aspira?
.
¿Querrá. acaso, imponerse por la ~unza poética deldetirrambo melifluo y de_l~ frase, al_u~onaute y harmoniosa? \·ana quimera, delmo fanta'lt1co:
La hiRtoria tiene que ensenar con sev1&gt;ras enseiianzas
á ¡0 , soñadores, que se n~ceeita algo más. que buenos deseos y ruidosas declamaciones p~ra uncir á los _puebloq,
y pueblos ri vale!'. .'\ esas_ agregac10nes hPgemon 1acas. El
hijo glorioso de F1l1po tiene que vencer u~a ,\ una á las
repúblicas griegas para fundar lasupre111ac1a de Macedonia sobre toda la tierra de los dioseR y de l:ci.s teogonías;
las naciones de la edad moderna en el c:mt1 nen te europeo sólo se levantan alti\•as, cuando una mano vigorosa
y fuerte ha coronado las cabezas de loHseñor&lt;&gt;s feudales y
derribado entre las llamas del incendio y los golpes de
la cata;mlta los castillos y las barb~canai,; y en _nuestros
días hemos podido ver que 1a Prusia no ha podido ensenor;arse de Alemania y levantar la estructura de! nuevo
imperio germánico, Pin las victorias de Sadow" que !a engrandece y el triunfo de Se?á~, que no só!o hum11la á
Francia, eino que ata á l?s prrnc1pes germán1_?OS al carro
del Rey Guillermo, salpicad? de sangre, per-., cargado delaure!es y de~pojos del vencido.
.
.
.
Sigan, pne~, los delegado~ de la Dieta, _d1scnrr1endo eobre sn unión; bu~quen solíc1tos. la adhesión de Guatemala y la cooperación' de Costa-Rica: días llegarán ~n quedespierten al toque de reb lto que haga sonar el mas aíor-.
tunado ó el más atrevido de sus corifeos.

X. X. X.
l? de Octubre de 1896.

TEATRERIASCon gran curiosidad era esperada la compafl.ía espanola de don Ctlferino Palencia, que ha venido á ocuparnuea•·
tro Teatro Nacional. Resignados ya á 110 oír buena m.íei•
.:a e&amp;ta temporada, á no disfrutar de ese único esparcimiento lírico que se nos concedía ano por año al asomare! simulacro de invierno que en México ,mcede á u~ Otono powposo, de$eábamos cuando menos ~lguna variedad.
en los espectáculos á que podíamos aspirar: el drama y ·
la comedia. María Tubau ha venido á rom¡,er esa mono•
tonía artística alternando con Maggi en el favor del público.
Presentóse la distinguida actríz en el Nacional, en «FruFru,» ya sabéis, esa famosa Fru-Fru que han paseado por
nuestros escenarios artistas de meworia...... más ó menos
feliz.
¿Como iP.terpretó la señiira Tubau ~rncreación fr~nce~?Los cronistas que me han precedido ~n las bo¡~ dla·
rias hombred prudentes en eso de cromquear, meticulosos ~n lo que ve á loa juicios prematuros, han estampado.
unánimemente la frase consagrada: «no querem~s espei:ar
un juicio que aún sería ligero y más que todo 1mpres10•
nista dada sobre todo lacomplexidadde«Fru-Fru.11 Mag•
nffic~; per~ permítaseme que me admire un poco de_ 8!3ta
complexidad, á meno. que .se la suste,nte en la condic)Ón
de la protagonista, qne mu¡er al fin, t1eneque ser un s1 es.
no es enigmática y difícil en su caracter; que por_ lo que
ve á la obra, yo, miope de mí, no hallo complexidad al·

Por fin, tras porfiada obstinación y tenaz perseverancia,
ya tenemos reunidá en la ciudad de TPgucigalpa la Die·
ta Internacional que e11carna los intereses de la unión
centro-americana y rPpr...s.-nta las fratema,les tend•ncias
de la República Ma., or. [11ndada por la agrt&gt;gación inconsist1&gt;nte de Honduraij, ::lal vador y Nicaragua.
¿CuáleH son los idealeP qne persigue esa famosas Dieta?
El desenlace del drama de la calle de Santa Isabel, de qué misión real tiene al pretende1· unir pueblos seme·
que en mom,mto oportuno hemos dado cuenta t. nues- jantes por su comunidad de origen. de raza, y de costros lt"ctores, ha tenido el privilegio de dejar descontt,n- tumbres, pero heterogéneos por sus intereses, disímbolos
ta á eea grau masa anónima y ondulante que se llama él por sus aspiraciones, apartados y divididos por sus rivapúblico.
lidades?
Oreemos sinceramente que cualquiera otra solución que
En un rapto de ese lirismo político á que son tan ocael Jurado hubiese dado á este deegraciadlsimo asunto, sionados los países neolatinns, en uno de esos éxtdeis poé- ~~
.
En cuanto á lo del impresionismo ¿quién dice que DO·
habría de igual modo provccado el descontento geueral. ticos que con tanta frecuencia poseen á los estadistas hisl:'ero el proceAo que acaba de cerrarse no puede ser juz- pano-americanos, los del~gados de !:le naciones citadas es bueno en la crítica de teatros cuando se tiene un tem•
gado con este criterio que lo arrasa todo, y que del mis- antes, se reunier?n en_Ai:napala y aprobaron las bases y
peramento delicado, uu temperamento de cronista de
mo modo critica este veredicto que hubiese censurado echaron los frá~1lee etm1entos en que hoy se asienta la buena cepa? Las impresiones primeras son geueralmente
cualquier otro; por el Psp(ritu de eterna rebeldía, tenaz incompleta union centro-americana.
las más exactas, las más justas, las más fieles en ef&gt;to de
y persistente, en virtud de una ciega oposición eistemá·
teatros.
Apesar
de
las
reticencias
de
la
peqnefla
Costa
Rica
que
tica y anticipada 1\ todo acto que resuelve una cuestión es cauta v no se dPja deslumbrar por aparatosos oropeles,
Pero basta de di~resi6n. ¿Cómo interpretó Mar(a Tujurídica, económica ó política; rasgo indefectible que ca- y de la abierta oposición de la relMivamente poderosa bau su papel? D1scret(simamente, concienzudamente,
rsctJriza á la!! multitudes.
( con perdón de Escalante Palma.) Es mujer de talentc?,
El Musoo piensa que, dadas ·as conclusiones presenta- Guatemala, que no abandona sus ocultas aspiraciones de y tiende á corregir loe defectos de su escuela, de esa h1·
ejer~er
la
jefat~ra
en
la
hegem,on!a
que
la
preocupa,
los
das pc-r el agtmte del Ministerio Público y dados tamdalga escuela espafiola que aun no puede perde_r su euf'.'·
bién los puntos ob,;curos que han persistido en el escla- enviados especiales de las repubhcas congregadas d~i- tismo y lm amaneramiento. Nótase. en ella la .mfluenc1a
dieron
constituirse
en
uua
nueva
entidad,
en
una
~ueva
r.,cimiento de este drama, el jurado ha obrado, no llólo
de las grandes actrices francesas y s1 fuese más ¡oven acaimpulsado por un movimiento de conciencia, sino á la nación, 'por medio de un pacto federativo que ha de amal- baría por modernizarse en absoluto.
gamar
y
fundir
en
uno
solo
los
intereses
sociales
y
polí·
vez obedeciendo á una irreprochable disciplina intelec~I cuadro que la rodea, es mediano; sólo ella reeal·
ticos de las altas partes contratantes.
~ual. Ante l~s materiale~ agrupados en este proceso, an
ta y esto pasa de ordinario en las compañías espafiol.aa
Fruto
de
las
conferencias
de
Amapala,
y
consecuencia
¡uez no bub1eee procedido de otra suerte, ni habría ende aquel pacto es la apertura de esa Dif'ta Internaci,)nal que nos visitan: una figura.más ó ruenos notable,~ voila·
contrado solución más ajustada á la justicia.
de
que venimos hablando. Producto también de esa es- tout. La homogenidad, la harmonía que se ad 111erten
¿Cómo condenará Enríquez cuando no existía la prueen Ja,¡ compañías italianas y francesas, donde hasta el
pecie
de confedera~ión fué la ayuda material que prestó
ba jurídica de que él hab(a sido t'l matador de Ortíz?
últim') comparsa está en su pap&lt;1I, se echan de menos
el
presidente
de
Honduras
á
su
colfga
de
Nicaragua
en
¿Cómo condenará Pvucel ei no se presentaban en consiP1111,H-e en los cuadros artísticos espafioles,
los
disturbios
pasados
últimamente,
que
amenazaban
de
tra suya pruebas concluyentes, positivas, indestructibles
1: na cocurrencia numerosa acudió al estreno de la.Tubau
muerte
al
gobierRo
del
General
Zelaya.
que lo hicieran responsable del delito? ¿Cómo condena~
prnmiándola con merecidos aplauRos. Qua siga cos~c~ánLos
amotinados
de
León
habían
orga-nizado
á
favor
del
&gt;i. loR dos cuando había un inocente?
'.lolos, y ahora digamos algo de Maggi, ese exqul81to á
El veredicto del jurado, dentro del orden de ideas en eterno cuartelazo un gobierno revolucionario· la autori- quien dt:bemos ta.uta• agradables seusacionos.
qne se encerr_ó &lt;l. este tribunal, no ha podido Per, lo repP· dad constitucional carecía de energía y de 'valor para
~!mos. más :i,i11~t11do á un alto principio de justicia. El aplastar á los rebelde,; una y otra yez los servidores del
***
¡uradoen '.\lex1co, después de la loable selección que en gobierno y los pronunciados llegaron á las manos, sin que
Jfoggi
ha
tenido
en
la
PPmanasu
&amp;·ata d'onore. ~I pú·
la
victoria
de
las
armas
se
dignase
decidir
la
descomunal
él se introdujo hace tres ó cuatro anos, cumple fielmencontienda; fué preciso que fuerzas hondureflas se mezcla- blico a&lt;'Udióal benelici,1&lt;.ld artidta y le hizo una cont)nua·
te la'! funciones que le están encomendadas.
ran en el asunto para inclinar la balanza de los destinos da ovación durante p) dPsempeno de La arp!a er,Ja!fla··
de 'Xicaragua del lado de los leales y adictos al General da, obra de Shake1&lt;pe11re cnyo repertorio tiene tan dolD.llla·
Zelaya.
do el notablea~tor ital:ano.
~l µ-critilliro nrrc.snrio lJ el prriólliro lle lujo.
La acertada elecci&amp;u de obras, la belleza de Cl.ara, la ~leMas ¡ay! que ni los ingleses ni los americanoA quisieron estar en d secreto de la alianza oculta, y cuando el gan te gracia y sprit de della nu..rdia, han sido 1n.sufic1en·
Ha comenzado á producirse el movimiento periodísti- general hondureño pretendió restablecer el orden ame- tes para Yencerl'n nueetro público el desvío hacia la sala
co de que habíamos hablado hace poco menos de dos nazado en el Puerto de Corinto, desembarcaron tropas de Arbeu; pero J[aggi que ha visto encada. nocheaum~nmeseP.
de los buques de guerra surtos en la bahía, amenazaron tar su au:litorio y que vtlrdadero sacerdote del ª!te, vrl'e
_En el progreso general de l'.' prensa, salvo algun0c(desde- con bombardear la ciudad si los de Honduras no se reti- parafl, menospreciando, pn cuanto cabe, el é_x1to o~c~nables desahogos de los heridos por la competencia los raban, y con el apoyo de sus cafiones desecharon toda niario propónese. alentado poi' el inteligentísimo publiinte~esados en dar mayor. amplitud y desarrollo á esta intervención extra na, sólo reconociendo la autoridad del co qu~ acude á sus representaciont'~, abrir uri _D?t:VO Y
cornent,,¡, han corrP-spond1do con energía al grito de exal- PrPsidente de Nicaragua.
corto abono en q•ie no se resarcirá de los per¡uic10s re•
tac~ón con que se ha anunciado la nueva campaña.
Fruto también hubiera sido de In unifin cent.ro ameri- aentidoP, pero será otra prueba que el Galanluomo da
~ o hace mucho que un colega se dolía de !a mala concana sin consistencia y aun no reconc-cid \ por las pown- á M~xico de su profunda sirupatía y afecto para nuestra.
dición de la prensa mexicana, sosteniendo con gran des- cias extranjeras, la nueva humillación que con prudencia Capit 11.

QH 3ura~o i,ourtl--Clfntiqtttf.

4

ÜCTUBRE,

1896.

LA ESTATUA DEL GE!'it:R1L CEPt:D.A PERAZA.
SU INAUGURACION.

La prensa ha dado cuenta de haberse descubierto, el

15 del pabado, una estatua del General Manuel Cepfda
Peraza, en el parque «Hidalgo• de la ciudad de :\Iérida.
Esta tributo á la uiemoria de uno de los eoldados más
valt&gt;rosos de la península yucateca, fué decretado por la
Legislatnra local, á la mm,rte dd General Cfpeda Peraza, decrt•to que ha. cumplido, como debiera, el gobierno
del Lic. Carlos Peón.
TeHimonio es la estatua que se acaba de erigir, del
amor d.,I pueblo yucateco á sus bienhechores. Xinguno
como Cepeda Peraza puede en la historia local, con tanta justicia, enorgullecerFe de haber prestado, durante
toda rn vida, eerYicios más eminentes á eu país
El Gent'ral Cepeda Peraza, joven aún en 184.8, se lanzó como último soldado a la defenPa de la civilización y
del suelo patrio contra el indio rebelde que incendiaba
las poblaciones orientales de Yucatán y abría á su paso
rfoij de sangre, asesinando infamemente basta mujeres y
nil\os. A poco tiempo, Cepeda Peraza ya ocupaba un
puesto, honrosamente ganado, al frente de una compa•
fifa, y desde entonces los combates fueron para él triunfos inmarcesibleP, obteniendo nuevas ejecutorias que fundan su título de héroe.
En el sitio con que millares de indios asediaban 1aplar.a de un pueblecillo oriental, cnando ya la entPre7.a del
jefe sitiado flaqueaba y veía desvanecerse toda esperanza de salvación, Cepeda Peraza, al frente de nna cortísima fuerza, rompió el cerco y ~acfi de entre las fauces de
la muerte á aquellos eu~ companeros, &lt;le111acrados por
el hambre.
Cepeda Peraza se distinguió por sn Eerenidad en los
combates. Despuéa de realizar un acto temerario de valor,
de tomar una trinchera, en medio del fnego más nutrido cuando al lado suyo caían moribuudos PUS soldados,
él volvía, sereno, y perezosamente. puede decirse, á
descansar en eu tienda de campana, d 0 la cual salía, con
la misma serenidad, para empenar~e en lo más rudo, en
lo más peligroso de las batallas. Su rostro, como su alma, nunca sintió la más leve contracción del miedo.
Cuando la dictadura del General Santa Anna, en 1853, ee
defendía desesperadamente cte loa golpee de la revolución que minaba sus cimientos, el General Cepeda -puso
á las órdenes de la República su e·spada, y tan valerosamente luchó contra la dictadura, que ésta dió, al fin, en
tiera con todos sus carcomidos muros, en la frontera del
Norte, zona á que fueron clestinados los servicios de aquel
aguerrido militar.
La Intervención' y el Im.,erio tu vieron en el héroe yncateco un constante enemigo. Después de qne la primera
hubo sentado en el trono á Maximiliano de Hapsbnrgo,
la península cayó fácilmente á los pies del Imperio, no
quedando más, como una protesta de aquella vejación á
laautonomfa d1 las naciones, que unos cuantos prófugos
en las montanas ó escondidos en los más obscuros rincones de sus casas. De estos últimos fué Cepeda Peraza.
La juventud yucateca, como todas las juven~udes, llena de altísimas aspiraciones y nobilísimo valor, levantó
enérgicamente la cabeza para protestar contra aquellos
atentados de que el más fuerte hacía víctima al más débil. Agrupóse al rededor del Gral. Cepeda y acudió al
campo de la lucha, á lavar con sangre el honor de la
patria.
.Al mando de una columna de 400 hombres mal arma-

Estatua del General Cepeda Peraza, inaugurada en

207

EL :MUNDO.

dos, el Gral. Cepeda Peraza
emprende la campana con·
tra el Imperio. Pura deFgrn·
cia suya, la primera batalla
fué una dtr:ota completa.
Las tropas imperialistas dirigidas por Ortoll desbarataron en Calkini á la chusma
que acaudillaba Cepeda. Mas
como leones heridos, se irguieron aquellos inexpertos
soldados de la República, y
victoriosos en Hecelchakán,
en Uman, en lzamal, en Sisal, en l\Iukuiché y en Te·
coh, sitiaron la capital, qnP.
cay6 en su poderel 15deJunio de 1867, después de más
de cincuenta días de asedio.
El General Cepeda Perazá
pasó del campamento de JlfP·
jorada al Palacio de Gobierno. Durante su breve administración, implantó par a
siempre la obediencia á las
leves de Reforma. El nuevo
gobernante, con una firmPza inquebrantable, ordenó la
exclaustración de las Madres
ConcepcioniPtas, en medio
de las protPPta.• y h1gri mas
de una muchednmbrP que
creía vPr en 11q11Plia pnlctic'\
de la libert'\d. un pecado holnaus:urac1ón de la eatatua del General Cepeda Peraza.
rrPnao, nna ofenea gravísinia
si Dio~. La fe pc,deroea d~l
Gral. Cepeda no desmayó un inRtante.
ductivas las tierras de Chilc:hotla, y grandes loe sacriii
Continuando en sn obra de regeneración social, procucios que se han llevado á cab~ en esas empresas de suyo
ró que se dt&gt;Pamortizaran los biPnPs del ~!Pro, todos los
arriesgadas y peligrosas.
'
qne empleó en obrn• de beneficencia é inBf.rncción públillás de medio millón de pesos derramados en jornalPB
caR. Dió fondos al Tes&lt;ro, exhan~to á Rn elevación al Go
han traído á la actividad del trabajo á miles de hombree
biPmo, y no ob•tante las mult-ip~icadas ob•:_ip que nevó han infundido la v:ida á pueblos miserables y ham brientoi:
á cabo, y el haber organizado la adminiFtración, dejó á
y han hecho surgir de entre la nada de la riqueza muersu muerte millares de pPP0S en las arcM del ERtado.
t~, más de .v~inte fincas cafeteras que hoy ya recrean In
Sobre las ruinas del ComiFariato imperial, levantó CP· vista del vrn¡ero y prometen la recompensa del e~fuerzo
peda Pera~;a el lnPtituto Literario que tan fecundo ha sido y del trabajo empleado en ellas.
en beneficios para laju vent ud yucateca. Entre los 11ctos que
Haciendo un cálcalo bien basado, para el año &lt;le 1898más enaltPcen PU gloria de gobernanr.e, el Institt1to ocupa 991 esas finca~ embar~arán en los furgones del Ferroc11el lugar de preferencia, y es el encargado de trasmitir dé rr1l ~el Sur 1?,CXJ? qmntales de café, que importan, por
generación en gPnerac1ón el amor al nombre de aquel tér,m.no medio, $420,000, suma que tienen que aumenta,·
que fué, para su Estado. modelo de heroee progresistas y
sucesivamente las fincas de más reciente creación y que
honrados. Por ~so la eEtatua del General Manuel Cepe- no están comprendidas en nueEtro cálculo.
da Peraza !'8 un tributo á sus merPcimientos y un timDemuéstrase C?n esto que avanzamos y que sfgnibre de gloria para la gratitud de su pueblo.
remos adelante a1, como es de esperarse el esfuerzo pri
vado y la iniciativa individual reciben 'como hasta .hoy
P. E. P.
el 1mpu,so de una paz firme y duradera.

Progreso de la Industria Cafetera.
La Zona de Cbilchotla.

Los Sres. Ingenieros Don Leopaldo Villareal y Don José Vallarta hau tenido la bondad de moFtrarnos el plano
y el perfil levantad,)s parn la apertura del camir.o que va
á constrnirse, á fin de establecer facil comunicación entre
la estación de San Antonio, del Ferrocarril del Sur y las
fincas cafeteras de la ricaZona deChilchot,la. La obra de
los sefiores Villareal y Vai.larta, llevada á término en
medio de las grandee dificul1adee que ofrecPn las vírgenes
montañas que funon el campo de las operaciones científicas, ea, en nuestro concepto, de gran mérito;demuestra
por sí sola una labor concienzuda, y llenará, indudal:-lemente sn objeto al terminarse loe trabajos materiales.
La importante mejora do
que nos ocupamos, es iniciada por los finqueros de la Zona y protPgida por el Gobierno FPderal, en términos tan
eficaces, qnepuede asegnraree su termi11ación en un breve plazó, tanto más, cuanto
que también el Gobierno de
Uaxaca cuenta con. la colaboración activísima del actual Jefe político ·de Jeotitlán, personaque ha r,rocurado por muchos medios la
prosperidad del Distrito.
Con muy exactoll datos y
sin nada que no eea bien fondado, podemos asegurar que
la apertura del camino de
Chilchotla coloca á las grandes empresas cafeteras en situación ventajoEa y viene á
comunicar nuevo impulPo en
el :lnimo de loe agricultoreF
qnizá en peligro sa de de:
bilitarse en aqnella lucha del
capital y del trabajo contra
los elementoi, de una natur.lleza no hollada hasta hace
d!)s aflos por la planta del
hombre civilizado. Cuantiosos son los intereeee que se
Merida el ,5 de Septiembre.
. han hlnzado á hacer pro

NOTAS DE LA tiEMANA.
Se encuentra en eeta Capital el Sr. D. A L. Nolf antiguo Rúbdito francés y viejo liberal, recientemente liegado
de Ahorne (Sinaloa).
El Sr, Nolf (ex-D:rector. de_ La Ji'rance LiberalP y autor
de ui:ia novela mexicana m~1tulada ~ hija de Oaxaca,
pubhc~da en la ép?ca de la mt-ervenc1ón francesa) viene
á México con el ob¡eto de fundar un teatro científico en
el que á semejanza de los que ex_ist~n en Berlín y P;ríe,
se presenten noche á noche al pubhco los nuevos inventos y progresos de la ciencia.
El Sr. Nolf ha encargado ya á los Estados Unido~ el
fluroecop!o de Ediaon y algunos aparatos de Nikolás Te~l11
con el ob¡eto de dar seRiones diarias de Astronomía M/
t~orología, Anatomía, Física, Química y Botánica r~creatn•a.
_Igualmente y en primer término figurarán las experiencias que se bagan con loa rayos X .
. 1:Jállase enf~rmo de gravedad el señor General de Div1s1ón Don Miguel Negrete, cuyo alivio deseamos.
Anoche debi6 regresar de su excursión al Tlahualil,l,
el Sr. General Mena.
De~consoladoras son las noticias recibidas de Sinaloa,
relativas á los estragos del temporal. Poblaciones entt-ras
han deeapa~ecido, famili~s nume~oeas han quedado ~in
hogar¡ el nume~o de víctimas es mcalculable, y el hambre re1~a en reg1on~s ayer apenas prósperas y felices.
Lo~ filántropos bmaloelises han hecho un supremo Jlamam1ento á sus hermanos de teda la República.
Esperamos que sus hermanos acudirán en su auxilio.
E~:iúmero de vagone¡¡ en los Estados Cnidos, asciPnde
á 1.:.,50.000. Pu~stos uno tras otro, bastarían para bac.-r

dos trenPscont11:1uos que J'egarfan desde Boston en la
costa del .Atlántico, hasta San Francisco en la del Pacffi.
co, con una locomotora para cada 45 vagones.

Nuestro Folletín.
Cori. él n6mero próximo de nuestro semanario, repmiiremos las ciento veintiocho
páginas de folletín correspondiente8 al mes
de Octubre.
Recuérdese que ponemos especial cuidado
en que las lecturas que proporcionamos á
nuestros lectores, retU1an estas tre,; condiciones: amenidad, moralidad y mérito.

�4

208

•enEL
ese~UNOOS
1mport.ante

•

El Cuerpo diplomático de México.
(LOS NUEVOS ~SIFORllES.

-~,.,119lm--

Nuestrq Comercio eon !léxico.
Con este título dice un colega americano:
fé - M ~El cónsul inglés ~o l\ xico, r. ~
den ha enviado un mforiJ.le á su Go~1er,.
no por él vemos que casi todo el hierro
el acero en forma cruda_, tales como hayrras c hapa, , etc · 1 que ee importa
enóM&amp;•
·
. ' ea de procedencia americana 10;11~~~ en iguales cantidades Loa Eetadoa
Unid08 suplen las dos te~c_eras parles de
las herramientas y utena1_hos para
sanos, Ioglaterra una q~mta parte Y el
to Francia y Alemania. Dos terceru
;:rtes declav1.,s, tornil!os y reooacheuott!
de manufactura americana y el resto
manufactura alemana Y francesa, en tanto que Inglaterra ~penas exporta
quefia cantidad. F1ualmE:nW,d os te
oe
Unidos exportan á México os . roeru
tes de manufacturas no espec1ficadu,
li~maoia una cuarta parte y el ~'.!°
,,
. é Inglaterra El cónsul CIWMAO
.1.' rancia
. ·. lé
México
el comerc10 rng s con .
cree que
d
.dado y termina dJ..
h.a edido mu~ía
las ~anufactu m de
cien o que
.
ganando terreno
los Estados Unidos van en México. La
razón deesiO DOI
J a e~p licamoe.
México se ha
convencido d e
la super ioridad
de los art1c~I01
norte- amen canos, y debido A
las n u me r oua

y

a,.

i1
Esp• lda.

l LOS NUEVOS UN! FORMES, I Frente.

El pantalún blanco C?.º franja de oro, ó bien calzón corto blanco, dondl e se ex1Jabo. tones iguales en dibujo á. los
E1 chaleco b aneo con
ta _
deli~pc:Jr:~¿r:á~e~~:,:sª~~c:n~ na~i~~~°iea en el puno Y
vericú blanco. t d O con presilla bordada y cabos de oro,
Sc,mbrer_o mon a
"do de lue1a blanca.
cucarda tricolor, Y/~r'Ínec!jor gu~to y de la más severa
Com~ se Ivé, ·fer e~~ :ala de nuestros ministros en el
elegancia e um or_cn
mún se compondrá de chale·
extrangero. El_ um~or~1i: del uniforme de gala: la sola
C.J );' sombre¡o ¡gua ~=Ión· azul obscuro con franja de 010.
va_oant~es6~ti~ci~~ifor~e damos dos dibujos, uno qá~ lo
re r~:!nta de frente y otro de espalda. _En ~uanto
os
de) pers ..;nal de la embajada son como sigue.

&amp;ta.A:

MANIFESTACIO ■

UNIFORMES DE LOS PRUf&amp;R08 SECRETARIO.~:•

Los n umerol
loa amigos del
Sr. Lic. D. llan uel Rome ro
Rl1bio, orgaol·
za ron para ~yer,
primer amversario de su ~uer
te una mam!e1taeión unánime
de carif\0, ~an
conmoved or•
cuanto espon'8-

los de los Encargados de NE&gt;.gocioa, om1t1éndose
en el mo
som b rero I os ca""~~
"-""' de oro y pluma blanca que se
sU1;tituint con negra.

Co

UNJFORlfES DE LOS SEGUSDOS SECRZl'ARIOS:

.

·smoe de los Primeros Secretarios, pero sm ?oros m1
h d I casaca que solo llevar1t un vivo,
d~doe
el -roed: 1/es;alda, y'coo diferente dibujo en llo,
01 en e pun
bordad'ls del cuello y de os
puíl.?s, según el diseno respec1avo.
En el pantalón se ~us~itui1.á Ja franja con un v1v?JY en
el sombrero se cambiará la
presilla bordada por un cordón de oro.

et

UNIFORlljS DE LOS TKRCEROS
SECRETARIOS:

Iguales á los de los segundos, pero sin bordados en lc_s
puños, que llevarán tres Vlvos.
t'NJFORME DE LOS AGREGADOS.

Como los de los Tercero_s
Secretarios, pero con ~os VI·
voa en los pufi.oe, y sm pluma en el sombren,.
Como se ve, el dibujo que
damos es el tipo dominante
de los nuevoeluniformea, porque nada esencial varía en los
de los empleados inferiores.
El aspecto general de nuestras embajadas será.¡ pues,
de una severa y e egaote
uniformidad, que aunque no
loparezcacontribuirá á aumentar el prestigio en el extrangero, de una República
que sabe presentarse ante

Ü Cl'UBRE,

1896.

•

EL MU~"'TIO.

ne¡-nfioidad de
Gral· Blanco~capitán general del Archlplflago. coronas del ~

la tumba
jor guatoartfstico fueri:m col~cadas 8?brepor
iudi\'idooe
llorado MiniPtro, del toaprecmble amigo,
y corporaciones divE'rf!as.
d mente Jas demoeSin tiempo para describir detaf
guido aueen~
traciones efectuadas en honor de d' 18 i~n que de 6jo ooe
dejamos eeta grata ta~ea_ al Mu:mo iar n~iar respeto~
suplirá con agrado hm1tándonos á e de condole~CIA
mente nuestras m_ás aíectuoPasNmu_Ó~r~~roo á su digna
así al primer Magistrado ?e la L _ac1 'conmemoran. esposai en el luctuoso am versano que
,,

lªa·\·

Otro pago de $1,500 de "L a Mutua
EN MEXICO.

d 1806

México, Septiembre 21 j de "La,MdSr Don Carlos Sommer, Director Genera
tua i:-Presente.-Muy seftor mío:
en «La Mutua,• ~
Para satistacción de los a~Pgur~doÑblico Sr. Licencd'!i
go consta~ queBhoy, an~-~ ~~t{)fi~ina de «Ls Mn~ula,pÓ• li·
do Don Diego az, rec1 1 n
$1 500 V'alor de a S
digo? cargo_d~ usted, la
lfa,·~r d~ mi espoeo el r.
za numeTo 543,694, expe
a
te
Don Carlos Westerma!la"· t to á usted como al age!'. -..
Quedo muy reconoc1 a, an
.
en la trauu
Sr. Don Luis Msrquet, por sus ~~nd,~º~,~~d atenta Yeeción de est.e asunto, y me_swcr1 . DE ,VESTEBll.t.NN,
gura seevidora.-CAROU:NA RAKX

füdª

209

La bicicleta en el ejército francés.
Ahora que la organización del ejé rcito mexicano trata
de dar un grao paso con la adopción de la bicicleta, paré-cenos muy oportuno dar algunos grabados qne re presentan varias maniobras del ejército francés, que ha utilizado
ampliamente el moderno y utilísimo aparato.
Pocos afias ha, el velocípedo, debil, rudiment.ario, imperfectísimo, apenas si constituía un juguete de niilos, de
velocidad bien poco apreciable. Quién dijera entonces
que ese aparato evolucionaría tanto y de tal manera , entraría en 18.:! costumbres del siglo y las modificaría en
cierto modo?
Los países eminentemente prácticos, los países que profesan cerno un axioma que informa su conducta, aquello
de que el tiempo es cfovro, no podían menos que preocuparse de las reformas y adelantos de esa má.:¡uina capaz
de suprimir de una manera facil y á poquísimo costo las
distancias, y Francia, Inglaterra y Jo3 .Estados UnidOE!,
multiplicaron sus Cábricas de velocípedos, entablando reflida cornpet.eocia y no perdonando procedimientos para aligerar y simplificar el aparato.
Las neumáticas hicieron dará éste un inmenso paso
hacia el porvenir, y de su construcción y adaptación data el favor siempre creciente de la máquina.
Tal favor concediéronselo primero los hombree de
~port, loa enamorados del caballo, de las grandes excur.siones á las montanas, del yatcldng, del eegrima etc, etc;
mú.s los otros, loa burgueses, loa capitalistas amantes de
Ja vida sedentaria, IOE! altos empleados, veíanlacon santo horror coneiderando el aparato muy peligro8o y, sobre
t:xlo, muy reflido con Ja dignidad humana. Las invenciones han tenido siempre detractores, tanto más decididos cuanto más iueaperadoa son, y la bicicleta no podía ser una excepción, pero ante la utilidad palpable de
una máquina, las repugnancias. los prejuicios, los odios
gratuitos deflaparecen y no foé flaco triunfo para 11el pedal» vencer á sus airados detractvres y aniquilar esa
.atmósfera de inquinas que la rodeaba.
Una vez conseguido el triunfo, vino lareacción;flamd.qnioa detestada, convirtióse en la máquina solicitada con

U

BICICLETA EN El EJERCITO FRANCES.-SoUadoa llevando I• blclcleUI.

Pe que se busque con tanta frecuencia como E'stán obligad'&gt;s á hacerlo ~n las acciones campales la caballería y la
infantería.
Grandes serán las ventajas que el ejército francés reporte de la adopcion tantas veces citada, la cual de todas ve·
ras deseamo.:1 se lleve ú cabo en el ejército mexicano.

Ferrocarril Eléctrico.
El ferrocarril de Nueva York, New Haven y ITartford

ea el sf'guudo del país que ha adoptado la electricidad

para el arrastre de grandes trenes, como los que circulan
por su ramal de la bahía de Xantasket, donde antes se

líneas de ferrocarril que noe ~
nen en comuoi•
cación di r ec ta
con este pai1
nuestro comercio ha recibido
un n;otabl~ 7
grande iropol10
en aquella Be-pública.

Iguales á los de los )Iioistros, con la diferencia. de que
los pui\osaolo llevan un bordado.

L

4

~d}'~

UNIFOIUIE.S DE LOS ENCARGADOS DE NEGOCIOS:

La Secretaría de Relaciones Exteriores acn~a de pu?licar el RPglamento de uniformes del Cuerpo O1plomát1co,
ex dido en 23 de Octubre de 1885, y reformado en ~6 de
Febrero de 1896 por la misma Secretaria de Relaciones
ExteriorE's.
. .
d ád
El uniforme de gala de los ) _lm1stros se compon r
e
una casaca de paf'l.o azul ob.:icuro, de corte derecho y forrada de seda blanca.
Llevará dos bordados en los pui'ins y uno en el cuello,
echos, carteras y punt.o de la. espalda. L?s ~otones ~erán
ae metal amarillo con las Armas de la Nación y baJO de
éstas las letrae R. M.

1896.

las naciones más civilizadas? con el deco ."
ro que exigen su importancia, sus recur
su poder y el lugar que ocupa en e
~:'istro de 108 pueblos cultos.
.
La uía diplomática á. que hemos vem-.
do relriéndonos habla después de los fu n ...
ci ouarios que componen_ el escalaf6n del
cuerpo diplomAtico, la hsta de los cualea
damos ácontinuación comll nota c~mplementaría de estos apuntes relativos ,
uniformes:
Dicho escalafón s~ compon~ ~e:
l ª Enviados especiales y M1mstr?s p~e- tenciarioe , Enviadosextraordinar101
DI-~
.
.
.
y linietros plen1p_otenc1ar1os.
~ Ministros residentes._
3~ Encargados de negoc1~.
.
.
4~ Encargados ne o~goc1os ad tnterun.
5~ Primeros secretarios.
.
6~ Segundos y terceros secretar10s.
7~ Agregados.

La sublevación en Filipinas.
e ocu 6 ya de 1a subleva8i6n
pAreh'1p1'é\ago •V juzgan•do s:,n razón que li muchos se les ocu 1dta..
d e islas como au ver ara así el ~u.meroe6 fi
dimos á título
dera pos1ct6n g gra ca,
1 . 1
de curiosidad un mapa ~e todas as \B as
y algunas notas explicativas.
Tiempo hacía que en Espafia venía 1ia·
blá.ndose de esa sublevación, aunqud, á. :o
ue dice algún importante órgano e a
\enea ibérica, no llegaron non.ca los pe•
~imietas á. pensar que los trabaJoa de lo~
-enemigoº de Espana lograran echar a
,cam
á~ dos 6 tres mil hombres ar11;1ados :ra poner de nuevo á prueba •~ rn&lt;lomables energfae de la_m~dre patria.
Las denuncias del ve.r1od1ata aragonés-,
Sr Marqueta sigue d1c1endo el expresado
· .ód, 00 las' revelaciones hechas desde
hr~tic~s~ por el joven diputa~o D. ,ver
,ceslao Retana las manifeetac1ones de a ·
unos misioneros recientemente lleg_ad~s
~e ahí Y las detencion&gt;!s operadas en md1viduos afiliados á _cie!tas sociedadt!S seer¡~
tas pu!!ieron al publico eu autos del m~
est~r notado en F1hpinas, aunque los md s
suspicaces pensaron qne bab!a en to o
ello una ex:atreración det Gobierno para
conseguir et fncondicioná.l apoyo del P.1gs
y de Jaa oposiciones pa_ra la aprob~c1 n
de los proyectos económicos del Gabinete
comzervador.
fi
Pvr desgracia tales rumo~~s _se con r·
maron. Lll Publevación en F1hpmas es un
hecho y E'3paña tendrt\ que bac.erun nue•
vo n!uerzo, supremo en las circunstancias actuales, para sofocar ese atent~do
más contra la seguridad de sus colonias.
El General Blanco1 cuyo :e~rato damos,
Capitán General del Arc~1p1élago, es u.n
soldado de mérito, .4?0 tiene en su briHante hoja de servic1os la notable caro·
pa.fü\ contra 102 moros juramentados de
Mindanao. El dirige la campana y se espera mucho de su pericia y energía. Desde luego los rebeldes fueron derrotados
por completo en el primer encuentro. .
El General Blanco pidió á España mil
.
.
eo1dadosque se le enviaron, Y en brev~ saldnm otros m1I.
D Manila salieron ya en pe!'secuc1ón de los rebeldes
las :ropas de la guarnición y las reconcentradas por el
Gobernador General. ( Damos un grabado que representa la salida de estas tropas) y eie espera una pronta sofocación de 1a revuelta
fi Hasta ahora el laconismo de los despachos o c:a 1es no
ermite formarse una idea muy completa de la su?levaEión Esta empero no es despreciable y por el bien de
Es ~l'ia deseamos que termine cuanto antes_, no compro·
metendo su situación sobra.do crítica, debido á la cuestión cub~na.

ÜCTUBRE,

sario para esto fné construido en los talleres que tiene en
Scbenectady la Genersl Electric Co.
La corrien~e se toma de una estación central llevá.ndola por doA conductores de covre ai2lados hasta el punto
llama.do Wantasquet Junctioo, donde e.e unen á las secciones del carril de enmedio. Eite carril es de una figura
especial; ancho por abajo y an~osio por arriba, de modo
que la sección ,·ertical tiene la for~a de nna ~ acba~da;
e1:1tá dividido en aeccioues de 30 pies de longitud y t1e_ne
un peso de H3 libras por yarda. Cada una de estas secc10nes está clavada en piezas de madera de fresno q~e eacajan en Joa durmientes. Las piezas de fresno se hirvieron
en una mezcla de brea puesta en calderas al vacío, con el
fin de llenar los poros de ese material aislador y conser vador. Et aislamiento es casi perf~cto..
.
La continuidad del circuito en ese riel ee obtiene clavando planchas de cobre lilas puntas de las secciones.
La toma de la corriente se efectúa mediante una zapatas suspepdidas dd la armadura del coche de modo que
arrastran sobre el riel y su mismo peso hace que el contacto sea uniforme y baetante fuerte para dar paso á Ja
cnrrieute eléctrica. La dist'lncia entre una zapata y otra
es de treinta y tred pies. En los puntos en que la línea se
cruza con otras, se suprime el riel conductor y se lleva la
corriente al otro lado por un cable de cobre que pasa por
debajo de la otra vía. Fácilmente se comprende que al
cruzar esta el circuito de loa cochea ae interrumpe, múa
la velocidad de la marcha hace que pasen sin detenerse
hasta que se vuelve á. establecer el contacto al otro lad~.
Los directores de la línea ee rnueetran muy complacidos con los resultados que estA dando este experimeow..
Ex.plornotón del n,ar.

LA BI CICL ETA EN El EJER CITO FRANCES.-Cornpañia d e b iclcllataa en m archa.

•empeno; los hombres serios rindiéronse á discreci_ón y
vióse así al Magistrado campanudo como al comerciante
rico así á la matrona adusta como á. la colegiala alegre,
ent;egarse con fervor no desmentido al pedaleo.
Hasta entonces, empero veíase en la bicicleta, más que
nn aparato útil, un medio de placer. La.e. teorías debían
cambiar un poco ti este respecto, y cambiaron en brev~.
Francia introdujo la bicicleta en el personal de su policía apreciand,;:, las ventajas de la rapidéz proporcionada,
y dando un paso más aún, la ha puesto al servicio del
ejército.
No dpjó de discutirse con acritud la conveniencia de
esta adopción. De teguro la bicicleta Uevaría á las
marchas de tal09 y cuales cuerpos un notable contingente de rapidéz; pero había que estu~iar una con bi nación que, aligerando cuanto fue~e pos1ble el aparato,
no le hiciese perder nada de su solidez. Esto se Ita conseguido ya: en la actualidad se construyen máq!-n~as tn
cuya materia prima entra por mncho el alumm10 y la
madera, las cuales unen á una solidez notable, un peso
de pocas libras. Las bicicletas adoptadas en el ejército
francés son de este género. Merced á un sencillo mecanismo dóblaae una rueda sobre la otra. y así superpuestrui,
Hevánse á guisa de mocl)ila sin entorpece~ al sol~ado
que las porta. Este está obligado 1t una táctica contm_ua
para el aprendizaje un si es no es complejo de las maniobras con el aparato. La marcha, tal cual la representa
nueetro primer grabado, es sumamente facil, supuesto
el ejercicio previo á q11e se dedica á la tropa; formánse
las columnas de cuatro en fondo en los paraJes anchos, y
de dos en los camin08 angostos.
Hay q!.le advertir que las carreteras en Franc_i.a son
.amplias y bien cuidadas; en México, para la adopción del
aparato, tropesarfamos con lo accidentado de muchos de
nuestros caminos; no obstante las ventajas de la adopción
serían palpables ya que podrían aprovecharse todos loa camínos medianamentecuidadosyqueeo losterrenosab~uptos, el peso del aparato no abrumaría al soldado1 eupo111eudo que éste, como el francés, no llevase gran mochila, sino
la @imple cantimplora y los cartuchos.
Uno de nuestros grabados representa á. los soldados en
bicicletas en actitud de combate, el cual, en cuer110s provistos de máquinas y dedicados más especialmente á desplazamientos rápidos durante las batallas, no es de creer-

usaba el conductor aereo, mientras que ahora la electricidad se toma de un tercer riel colocado en el centro de
la vía.
Edta es la primera vez que en la !!nea principal de un
ferrocarril construido para locomotoras, se mueven los
trenes con corriente tomada d~ un conductor tendido en
el suelo, lo mismo que el ramal inaugurtt.do hace un ano
fue también el priu1ero en que lae locomotoras 88 susLituyeron con motores eléctricos.
Au"que el sistema de tres rieles no es nuevo, en este
caso ofrece la novedad de estar el tercero situado entre
los dos sobre los cuales viajan las ruedas y de haber sido
colocado mucho después que los otros. El material nece-

Con motivo del naufragio y desaparición del «Drurnmond Castle,n las famililla de los náufragos han hecho hacer investigaciones por si era posible deecubrir el si,io
exacto del buque en el fondo¡ del mar; el aeronauta Cafrazza propone que se flete un buque que r~orra en todos sentidos el ()anal de la Mancha, y que e1:1e buque lleve cautivo un globo á. la altura de 400 6 600 metros.
La razón la explica el aeronauta, diciendo que es Ul\
hecho positi\'0 1 y que por propia experiencia ba podido
comprobar muchas veces que desde esa altura. puede explorarse perfectamente el fondo de l mar1 cosa que no sucede dedde 1a superficie de !as aguas.
Afirma el aeronauta qne él ha visto el fondo de los
puertos de Ajaccio, Marsella y del estanque de BigngWa,
en Córcega.
Por tal procedimiento sería íacil determinas la situación del buque náufrago y sacar de él quizá los cadáveres de loe pasajeros y tripulantes.
Creen, sin embargo, muchos maripos, que es posible
que no pueda realizarse en eJ Canal ae la Mancha esa experiencia, que tao buenos resultadod da en el Mediterráneo, en razón de estar aquel mar siempre afl&gt;orotado y
sufrir la acción de las grandes mareas.

LA BICICLETA EN El ljERCITO FRANCES.-Blclcltataa en poalclOn de combata.

�4

EL MUNDO.

21ú

La expedición polar del doctor Nansen.
SU BEGBEISO.

Damos dos grabados referente5: al regreso ~e la expe·
dición Nansen, de su gran excursión á las regiones po\ares; el uno representa el encuentro de N•rnsen en la ''.Tierra de Francisco José» con Mr. Jackson uno de los ¡efes
de las numeroeas expediciones que últimaruente han salido á explorar los mares del Norte; ~l otro muestra el
arribo del doctor al puerto de Tromso, Noruega, donde
se le hizo la más entusiasta recepción que podia esperar
después de su peligroso viaje.
No llegó á Ja meta de éste, es ciei:to: _e] Polo, e~a eterna
tentación de los exploradores, esa mvis1ble nov1~ de _los
horubres del norte, esa _perenne esfinge, ha segmdo impenetrable ante los sabios, pero muchos fueron los descub,·imientos que llevó á cabo el ilustre doctor, muchas las
observaciones que hizo y que hoy pasan ya á la categoría
de hechos comprobados, y poderoso. el estíroul&lt;? que :u regreso ha comunicadoásue compatriotas. Suecia y Noruega pueden estar orgullosas de su hijo.
_

combinada con la adecuada refrigeración, lográndose así
que el gas se liquide.
Lile aplicaciones del ácido carbónico líquido son muy
numerosas debidas á la gran presión á que se halla Y á
la circunet~ncia de que al dejarlo en libertad, vuelve á
convertirse en gas, y como que para afectuar esa transformación es preciso que absorba mucho calor, resulta
que enfría de un modo muy notable los cuerpos que le
rodean llegando basta congelarlos.
Una de sus prÍl:.cipales aplicaciones es la fabricación
de bebidas gaseosas, habiéndose inventado al efecto aparatos mucho más sencillos que loe que emplea actual:ne~te la industria. Basta aplicar al aparato un frasco _de ácido carbouico líquido, é inyectar el agua necesar_ia para
que eegnidamente se puedan llenar las botellas sm rn,;errumpción.
También se emplea el ácido carbóni?o líquido ~n. las
fábricas de gaseosas con los aparatos antiguos, suprimiendo toda la parte relativa á la fabricación del ácido, y aplicando la botella de ácido carbónico líquido al depósito
mismo en que se verifica la mezcla. Con esto, no sólo se
simplifica la fabricación, si que también se tiene la segu-

....,,11~1111••-

El cuidado de las plantas
de lujo.
. LaR pl11ntaR ile hahit11ción
,.n pu calid11d de planfas de
lnio. por cnva condición Fe
qnqtraen á laR intpmpeTÍPR,
lhniaq, vientoR v dPmas cam hioe de t.Pmperatura qnP ciinPan la11 deFll?.Ones de los v&lt;&gt;iPtales one viven al aire libre
v en tierrll. en just,a compeniaación, PUfrP Pl aiRl11miPnt&lt;&gt;
v la ilpereptitnd; nor lo tanto
conviene darles tlmicoq y rPronstitnyentPR á fin '1P nrolongarunaPxistencia hrillante, pero qne se dPRliza "esi
en com¡ilet.a rPclnRion. Est,o
~P. 1011:ra Pchando abono IÍ es·
t.as AenRitivaa: más. inútil ee
o.Pr.Íl', que RP trata dP Abonoit
refinados, elPv,antee, algo químico!! V Fl\laVPQ.
La Re'/li,qfa Hnrtfcola nos inflica nna fnrmula qne no pnene PPr nniformP porone df•nentle de Je pdad y vigor dPt
la planta, de lacap11cidaddel
tiP~to. dP la clase de tiPrra Y
Pobrn todo de la e11pecie veJ?Ptal de qne se trat.a. Por rP¡?1a g1&gt;neral. no f'e debe Pchar
Pl ahnno á las plantas de hahit.aci6n más quP cnando se
hallen en el oorfodo activo
ne la vevPtaci6n. Para entón&lt;'PS PPrvirá perfect:imente 1"
fhrmn la recomendada por M.
GranñPau:

ÜCTUBRE,

189C.

4

~ I

'1- '
1

l

conservación de las maderas en las Minas é
IneomboMtiblidad.
Míster Henry Aitkens practica un procedimiento aplicable á wda clase de ma(j1::ras con tal que estén descortezadas, secas y curadas bajo techado.
Las maderas en estas condiciones se sumergen en un
bafio de agua hirviendo, ó
cuando ménos muy caliente,
que contrnga sal común y
cloruro de magnesio en pro•
porción de siete de sal por
uno de cloruro, bajo cuya acción se tienen de uno á .:!o&amp;
días eegún sus gruesos.
La instalaciún es sencilla:
coneiPte en una caldera rectangular de palastro de doce
milímetros de grueso por seie
metros de largo, unos veinte
de ancho y noventa centímetros de altura montada en un
hogar con conductos laterales de hnmo~ que terminan
en una chia.enea.
Se emplea el carbón má1t
inferior y un solo jornalero.
Cuando se extrae la madera del baño, está reblandecida y no puede usarse desde
luego; pero almacenada de
punta, se seca y recobra Ja,
fuerza en pocos días. En la.e
minas de carbón de Nidria,
la duración de las maderas
era de diez meses por té,mi•
no medio y el dato que hay
hasta ahora es que las piezas
prepiiradas por este procedi•
mie1 t1ycolc.cada• en 18931 n
los si,ios en que las COD'l une11
se tenían que renovar con
más frecuencia, se conservan
tan frescas como el día en
que se colocaron.

N 1tratode cal ............. 100 gramos.
Nlt,ato rle potasa....... 2-5
Fo•fato de poto•a....... 2~
• Sulfato de magnesia... 2.5

Di11nélvasede 5á lOgramoe
de esta mezcla en nn litro de
a~ua y rocíes1&gt;con ella la planta una vez al mes y Pn verano alguna máa, cuidando
siempre de no·mojar las hojas.

--.

La estadística de la Real
easa de \{oneda inglesa nos
dice qne cuesta 31,000 libras
esterlinas anuales el renovar
la moneda de plata .que se
halla desparramada por Inglaterra, ó en otras palabras,
1
qne la pérdida diaria de metal es, por término medio,
como de 86 libras oeterlinae.
El oro no se usa tanto co1
mo la plata, más su pérdida
1&gt;~ también de consideración.
n.. la casa de moneda salen
4.545,52l libras esterlinas y
doble de este número de medias libras al año. El peso
perdido en la manipulación
1&lt;imple en las libras es de
EXPEDICION POLAR DEL
0·396 grano al año, y en las
medias 0·551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontrará que si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 1G librue esterlinas diarias. No es de admirarse,
por lo mismo, que el lodo que se lleva de una parte de
Lóndree donde han frecuentado por Eiglos homoree de
dinero, tuviera una cantidad de los metales preciosos.

-

l.

Fa,brlcacíóu de ácido carbónico liquido.

Consiste la fabricación de ácido carbónico líquido en
producir primero el ácido al estado gaseoso, en purificarlo convenientemente y:en filtrarlo, para quitarle todAe
las materias extrañas que pudiera arrastrar, y por últiwo, se comprime á la presión de 70 ó de 80 atmósferas,

DOCTOR NANSEN.-Encuer&gt;tro del '?r. Nans!'n y
en la Ti era de Francisco Jose.

211

EL MUNDO.

Hasta ahora las instalaciones hidráulicas han conPti•
tuido el medio más económico de obtener tilectricidad.
para el alumbrado y otros usos.
Según la prensa inglesa, parece haberse resuelto.el problema. de producir corrientes _bastantee ~ara el a\umbrado por medio de pilas, que sie~do de ahmentación económica, y de un volúmen BE;me¡ant~ á las que el ~eléfono emplea, ofrecen po_tenc1a suficiente para satisfacer
las necesidades domésticas.
Según c!ilculo de la Asociación. de la _preuea ingle,a,
una Jámoara incandescente de vemte bu¡ías, costar,!, á lo
sumo 150 pebetas mensuales; se evitan loe efectos_ de la~
interrumpciones generales del alumbrado y la rnstalación de cables aéreos y subterráneos.

_,...,,,11011••-

--n1,t061olo--

1896.

Luz Eléctrica.

Fab1•loaolón de
hilos depapel.

Desperdicio de oro y plata.

ÜCTuBRE,

Mr. Jackaon

ridad de que el ácido empleado es completamen~ puro,
al paso que el que se empleacomunmente es muy impuro,
Da excelentes resultados para refrescar la cerveza y
darle presión en substitución del aire comyrimido, de tal
modo, que el último vaso d0; un barri_l, no sólo no pierde
ninguna de sus buenas cualidades, smo que parece que
las mejora.
La fabricación de helados está próxima á sufrir ~na
transformación completa, pues con el empl_eo del ácido
carbónico líquido los aparatos son más oenc11los, no h_ay
necesidad d.i revolver constantemente, no se ntces1ta
hielo y por lo tanto, se pueden fabricar en cualquier
mom~nto que convenga, y los helados adquieren el gusio
y;aroma del ácido carbónico.

Se ha inventado un procedimiento que permite fabricar un hilo sin ayuda de fi•
bras vegetales, simplementepor medio de tiras estrecbae
de papel. Este hilo puede
emplearse lo mismo que cualquiera otrn clase de hilo de
lana, lino, etc,
El procedimiento que eaemplea es el siguiente:
Se templa el papel que se
quiere trabajar, en bafioe fo~mados por productos quími-cos convenientes que le dan.
la ductilidad y tenacidad re•
queridas. Por medio de una.
disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: uoa vez preparado deeste modo, se Je impregna deuna materia que contenga.
cola y se arrolla cada cinta
en ~n carrete especial provisto de agujeros. Cuando todas las cintas se han colocado en loe carretee, se sorne•
ten á la acción del vaJ;&gt;&lt;&gt;r, de•
modo que este at•aviese el
carrete desde el interior al
[expedlclenaroo polar]
exterior.
Después de esta operación se colocan_ los carretee so~
bre un aparato de hilar y se tuerce la tira de p~pel.
eAte aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que
se compone de dos estiradores, uno en la parte de delante y otro en la dt:: detrás entre los cuales hay un par de
cilindros recubiertos de productos químicos por loe cuales paea el hilo.
.
rDes¡iués de estirado se hacen pasar todos los hi1os
un aparato eeca(l.or, en el cual circula el aire . d_e ~o~
que los hilos que han de secarse tengan un moVlmien
oscilatorio.
ed. · to
Los hilos de papel ~btenidoe _por este proc _imienra
pueden tejerse y traba¡arse lo mismo q~ cualquiera ot
cla!!e de hilo3 de lana, lino, yute, etc.

t{
~\

---

RETORNO DE LA EXPEDICION AL POLO.- Llegada del Dr. Nansen al puerto deTromso, Noruega.

Lo que se puede ver desde un globo.

Las observaciones desde los globos cautivos son más
láciles en la mar que tierra adentro, á causa de la mayor
uniformidad de las wrrientes atmosféricas, sometidas en
ti!lrra á los cambios bruEcos que se producen por causas
d1ver€ae.
Algunas experiencias hechas en plena mar con globos cautivos, han demostrado que dt,ede la altura de
400 metros no es posible ver el fondo del mar. en ptofundidades que permiten verlo desde la superficie del
agua. En la guerra los globos cautivos pueden en ocasicnee ser útilmente usados para reconocer las entradas de
puertos desconocidos y fijar con precisión la situación de
las fuertes baterías ú otras defensas.

Mercado de fibras.
El filamento yucateco ha sentido alguna mejora en los
prec;os habiéndose efectuado ventas á tres centavos á cuyo
precio se mantiene firme el mercado. Más de 15,000 pacas se han vendido últimamente y se estiman en 55.000
pacas las existencias acumuladas en Nueva York y Boeton. El manila se mantiene firme también á 4¼ eente. libra, teniéndose noticia de que el impnesto de importación
de ese fruto se ha aumentado en Filipinas, lo cual afligirá más aún :a situación del mercado. Al rededor de :{,500
pacas de Manila se han vendido en los pasados días, calculándose una existencia en plaza de 32,000 paces. Fibras
de la Nueva Zelandia carecen de demanda; 1ae italianas

gozan de regular demanda; las rusas han sentido gran
mejora en los precios y el ju.te también ha subido á causa
de alguna demanda. El mercado en general no presenta
gran animación, porque aun no han empezaüo los manufactureros á hacer sus compras en la próxima estación.
Lí-IIung-Chang.-•"El Dragón Doble,"

En China hay sólo una Orden, que se confiere á los
más distinguidos pesonajes. Es esta la famosa Orden del
Doble Dragón, que está dividida
en cinco clases, cada una de las
cuales, á su vez, está subdividida en varios grados.
Li-Hung-Chang intenta conferir esta Orden en varias clases y
grados, á unas trescientas personas, con las cuales ha mantenido
agradables relaciones durante su
largo viaje,
Las condecoraciones se hanhecho en .oro, plata y esmalte,
según 1011 grados, y en París, San
Petersburgo y Londres, h á s e
competido por el honor de manufacturar la insignia. Londres
ganó empero la distinción, y la
CUARTA CLASE.
manufactura de las Ordenes fué
5~ GRADO.
conferida á la firma Goldsmiths' and Silversmiths' Company, ¾ent-Street, la cual ha reproducido plenamente
las diversas ornamentaciones chinas.
Damos dibujos completos de la Orden en cuestión.

LA CEBA DE GANADOS.
El tamafio y ia calidad de la raza del animal que 80
destina á la cebada, deben ser adecuados á la calidad de
los pastos y la dimensión de loe prados con que se cuenta para el efecto, ó á la cantidad y calidad de forrajes de
que se dispone, si se han de engnrdar estabulados.
Cuando sólo se dispone de prados mediocres, no se
pueden destinar á la cebada smo animales medianos y •
criollos, pues loe muy corpulentos no tienen tiempo de
ingerir y aprovechar la cantidad de alimentos que necesitan pata su ceba. Sería. pues, arruinarse, pr11tender engordar vacunos muy grandes 6 de raza en prados de pastos escasos ó poco nutritivos, pues habría eutonces que
recurril' á otros forrajee que se usan en tales circunstancias, como son farináceas, ó á los obtenidos por henajes
6 ensi)]ajes.
Examinemos esta cuestión tomando dos bueyeA por
ejemplo. Está probado que la fuerza de los animaltF ePtá
en razón directa de su peso; luego un buey que pese 1,000
libras podrá hacer tanto tral.Jajo como dos bueyes que pesen 500 libras cada uno; esta circunstancia debe tenerse
muy en cuenta cuando ae procede á la elección. Mathieu
Dombasle, tratando del consumo respectivo, adopta la misma regla. "Es muy diferente-dice este agrónomo-ob·
tener un quintal de carne en un animal ó en dos, pues en
un caso como en el otro, esta cantid~d de carne consume
igual cantidad de alimentos para poder producir, costando, por consiguit.nte, 10 mismo al productor." Víctor

De:

P3

••clase-, tercer grado.

Orden del Dragón doble, 111 clase..

2 11

clase, tercer grado.

3 • clase, primer grado.

�4

EL MUNDO.

212

OCTUBRE,

1896.

= = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ===4

Ü CTU BRE,

1896.

ELMUNDO.

El Emperador Gullrermo desfilando con su Regimiento frente del Czar, en Breslau.

•

Ivart, ·c uya autol'idad ea de gran peso en economía, dice
que dos bu~yes pequeños de 500 libras consumen juntos
más que un buey de 1,(XX) libras, y no dán estiercol en la
misma proporción.
Sn.stiene, además, que reuniendo sus dos estómagos los
intestinos y todo lo utilizable, se tiene una masa más
considerable que un buey solo. Esto es, no pesar do sino
una vez máe del doble en carne y grasa. Ofrece, pues 1 un
rendimiento real. Una temperatura cali~nte y húmeda
y Jo menos variable posible, una. oscuridad completa 6
por lo menos una claridad apenas suficiente para poder
andar, un silencio casi absoluto, son tres circunstancia@
que es preciso que los animales encuentren en 1;-l establo
6 corral donde sean·sometidos á engordar.
U na atmósfera saturada dr., vapor de agna favorece
Ja ceba, haciendo más compacta la ph~l, dándole elasticidad á las fibras y dificultando la transp¡lración de los
animales que la respiran. Est.a transpiración, no pudiendo desprenderse, permanece en los tejidos y contribuye
al deeenvolvimiento y acumulación de la gordura. La
limpieza es condición especial para la ceba de los animales estabulados; en la Yendee cepillan todas los días á
los bueyes para provocar la traspiración, mientras no
llega el monmento de entregarlolil al matadero. No son
los animales que comen más de prisa, los que comen más y los que con más fecilidad engordan. Son los que co•
men poco por cada vez, repetidas veces y leotamente. Es
preciso que la digestión sea completa para que el hambre
vuelva á renacer, y en circunstancias iguales, un anima l
que come dos veces más que otro, tiene necesidad de
tres veces más tiempo que ese otro para digerir lo que
come.
•
.
Dar piensos pequefios por cada vez y muchas vecef!, es
la base fundamental de una bnena ceba. Los bueyes y
los carneros que se hacen invernarápostoreo, aunque en
prados de pastos ricos y abundantes, ó los que se dejan
salir con frecuencia C.el establo, son los que tardan roá.s
en adquirir el ¡nado de gordura requerida. La sangría favorece la ceba facilitando la absorción de los principios
nutritivo@ y provocando una reparación superior á la sangre perdida. Se sangra al animal al empezará engorrlarlo, y en el curso de la operación se reitera si el examen
del pulso demuestra necesitarlo.
La revista de donde tomamos los informes i:i_ue anteceden, aduce otros muchos que no extractamos por ser conocid(I~ por loB"ganadores mexicanos, á quienes van dirigid.as las instrucciones que ap1_mtaifas quedan.

EL VIAJE DEL CZAR NIGOLAS
POR LAS CORTES EO!\OPEAS.
T.mta importancia dan los periódicos europeos al viaje
del autócrata ruso por las principales cortes del vit&gt;jo
continente. Tanto se prometen unos, tanto temen otro1:1,
tales y tan grandes son las presunciones de la a lt.R política, que no hoy asunto que más preocnpe los ánimos, ni
suceso mas traido y llevado entre todo género de comentarios.
Siendo esto así, parP:cenos de toda oportunidad segnir
nosotros en la s~cción que á asuntos extrar.ijeros hemos
consagrado, las principales etápas de ese viaje. En nuestro número anterior dijimos algo de la llegada de Nicolás
á. Viena y hoy damos un grabado relativo á su paso por
Breslau, donde el orgulloso Guillermo le hizo objeto de
grandes honores.
Frente al autócrata desfiló el soberano de Alemania
con lucida porción de su ejército, y á. BU vez el Czar·púBOSe á. la cabeza de el regimiento de granaderos que lleva
el nombre de ((K.aiser A1ejandro.&gt;1
Los festejos, las grandes recepciones, sucedieronse en
Alemania como en Austria, á cual más expléndidos y deslumbradores, y cumplidos con usura los oficios de la hospitalidad y la galantería, las dos grandes pote!\cias sajonas, aguardan no sin cierta curiosidad laB demostraciones
de que sin duda será objeto Nicolás en la hermosa capital
francesa.
NosotroB esperamos también e,aas demostraciones, de
que daremos plena cuenta á nuestros lectores.

EL CMIINO DE HIERRO DE CHAllONIX.
Antes de cerrar BUS sesiones la Cámara Francesa adoptó el proyecto de ley que declara cosa de utilidad públi~
ca la construcción de una vía férrea entre Chamoni:x.: y el
Mar de Hielo. Los trabajos empezarán el afio entranl'R.,
en el verano; y á. principio del siglo 20 los 20,00D turiBtas
que anua!mente visitan aquellas regiones, número que
necesariamente ha de aumentar, viajarán coofortablemente en coches dP. la vía hasta los mismos ventisquero,;.
La extensión totai de la vía será de 18,000 piés¡ y la diforencia de nivel entre los extremos r:mrá de 2,900 ?ies,
siendo de 2 pulgada por pié la inclinación media, En algunos puntos llega á 2¼. El Bistema decoostrucción será.
de cremallera.

Chamoun i 6 Chamonix f"B un célebre aldea y valled6
los Aloes FrancesP.B. La aldea eAtá situada á 22 millas S.
de Mai-tigny y á 50 E . S. E de Ginebra.
Es el gran centro de lmi: tnristasqne se dirig~n al Monte Blanco y Re halla á 3,400 pfés sobre el nivel del mar.
El valle de Chamouni que por el S. y el E. confina con
·el Monte Blanco tiene como 12 millas se extención con
una anchura media de dos millas. Es la parte más cálebre de los Alpes por lo pintorf"f:CO de sus panoramas "1 lo
sublime de los ventisqueros. No hay vista más BUbhme
quf~ la qne presenta el Monte Blanco desde la aldea. de
Uhamonix. Los adjuntos grabados dan u na buena idea
de la vía y del espectáculo de la naturaleza e n aquelloa
parajes.

Ferrocarril eléctrico submarino.
8e está poniendo en práctica un proyecto de fe.rroe~rril
eléctr;co Bubmarino en Ingh1.terra, que. debe umr Br1gl!·
ton y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa men•
dional in¡;lesa, condado de Sussex.
.
Para facilitar las relaciones entre eetas dos estac1on~
balnearias, distantP-s nna de otra seis k iómetros aproxt•
madamente, ~e ha hecho pasar una vía férrea par la P8 •
queña bahía que la costa forma en este lugar. E l fon00
.
de e¡:ta había, perfectamente unido, debe recibir loscarri ...
les del férrocarril eléctrico proyectado. Los alambres
eléctricos se colocarán sobre postes elevados de 5 á 7 me•
tros sobre el nivel de los carriles durante la lflRrea alta.
Sobre esta vía férrea circulará. un coche muy ,elevado,
de 16 metros de largo, que podrá contener 150 personas.
Para impP-dir la inmersión del coche, se le colocará. sobre barras de acero de lO metros de altura, fijando 188
partes sumergidas de estas barras sobre ocho r uedas que
pa~arán por los carriles colocados en el fondo del
Dos dinamos colocados en la parte superior del coo !~
y unidos á los alambres dan movimiento al coch e. -»
cahmla que se necesitarán trPinta minutos para fraquear
i.a distai;cia que separa Brighton de Rottingdeau.

mr·

Ciertas mujnPs se ocupan medianamente por ser ama•
das; les basta con ser preferidas.
Er,.'RIQUB RoUJON.
El hombre es el único animal que tiene la facultad de
mez9larse en lo que no le importa.
ABATE G!LIANl.

&amp;1 primer

ensueño

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO""]

213

�4

OCTUBRE,

1896.

4

OCTUBRE,

1896.

~==============:;E::,L_:M:,:UN~DO~.================

El Perdón.
~@PL4

- ~.,.,,

En aquella caRa, una gran cohnPna d!' obreros di' la calle DPlambrn, donde Tony Robec
ocupaba un hnmilde cuarto h.acía ya seis ~eaes todos le creían viudo. VI vía con su h1JO,
un 'hermoso niño de seis años, 1ind4? y arr~gladito como si estuviera siempre ba¡o la cuidadoea ;nFpección de su madre. Suponf~Pe
que desde qua murió é~ta había tnnscn!ndo
el tiempo reglamf'ntano de luto, pues mnguno de los dos iba vestido de negro.

caea...... ¡Qué bien sabía el almuerzo junto al balcón, abicryo de Pª! en par, donde con•
templaban á ratos la calle y á ratos el hermoso azul d~I cielo! M1ent.ras él sabor~~, a
el café y fumaba un cigarrillo, Clementina se entre~ania en regar los tLest,1 s, operación
e más de nna vez era sor¡,rendida por su mando que, ace~cándo~e cautelosamendaba un beBo en la nuca. Ella.dE,cía riéndos.e: «Estáte quieto, s1m~lón.»·
.
' Después. el nacimiento de un mño_. ......... P~s1éroole por nombae Féhx y le con_lia·
ron á una nodriza que habitaba en las mmed1ac~oue~ de París, c~eyendo ~11e los a1respuroR dd campo robustecerían su e.ndeble const1tuc1ón. ¡Creencia errónea.
El pobrecito mu.·ió de convuls1on~s antes ~e un año.
.
Pronto les con~oló de esta desgracia la vemda de otro vástago, de Adnan, qne fuécriado pQr su madrE'.
.
1
· d
Tuvo ésta que abandonar el tallei: y busca~ traba¡o para casa; ganaba a mita , estaba di~gustada de 1:,u suerte y empezo á descuidar el a~rt'glode RU persona. A pE'sar de•
los esfuerzos de Tony, que procuraba por cuant~s medio~ se hallaban á su alcance aumentar el prernpuesto, de iugr..sos, el mat1·i~o1110 contrPJO algunas deudas, porque hacía tiempo que se habian agotado los peque1:1os ahorros.
.
Lmgo cuanc.o el niño tuvo la conve1m,nte edad, fué llevado .á la escuela-;a~1lo,.
donde ptT~anecfa desde la mañana ha~ta la tarde; la ~adre, volv1eodo á adquui.r el
hábito de la ociosidad en que transcurnó su adolescencia, Y recordan.do B?S frivohJades y coqueterías de aquel tiel:!1po, !lcostumbró~e _pc,co á poco al calleJeo, a esa ocupación t,an peligrofa para las muines ¡óvenes y bonitas.
. .
y sucedió que t-1 pobre hombre, prematuramente enve¡ec1do por la constant:- cavilación y el tnibajo coustante y pt&gt;uoso, al .entrar )lllª noche en ~u casa acomp111.1ado
de su hijito, á quit-n recogía después de Ealir de la 11np~enta, encontr5&gt; sobre la cl11menea una cana, de la que cayó al Qacarla del sobre el anillo que él ha_b1a ~egalado á Clementina el día de eu~ desposorios; carta lacóniua en la que la mn¡er rngrata, la mujer infame, les decía «adios» á él y á su hijo y les pedía que la perdonaran ........ .

.: 1~

Clementin·a huyó f'JJ los primeros días de Mayo. A últimos de .Tulio, Tony vendiólo ruPjorcito de[ mobiliario para pagar las deudas y se tras~adó á la ~a.lle de Denlarubre.
Pensó en qne cambiando de &lt;;to.micilio le serla m~s fác~I amortiguar su dolor.
y he aquí ¡,or qué al verle v1v1r en tan grande aislamiento. con~agrado á su trabajo y á 8U hijo, todoH los ,•ecinos de la nueva ca,-a le crt'yeron vmdo.
.
A finei, de Seotiembre recibio el obrero una extensa carta: cuatro págrnas ele l&lt;•tra
menuda, llenas d~ inconherencias y frases de desespnación.. ~~ucha;1 pal'.1bra~ estaban
emborronadas por las lágrimas que sobre ellas vertió al escnbHlas una. 111fehz nrn¡er;.
uua mujer que abando1,ó y olvidó, y que al Eer ahora abnndon~da y olvidada, arr,.pen ·
tfaEb de su culpa é imploraba la compaeión del hombre ofend1dó; pero el pobre T0ny
tuvo la fiera energía suficientf' pa,-a no contestará la culpable.
No volvió á saber de ella hasta la vf~pera de :Navidad.
.
En tal dfa 1 y dHde que murió Félix. iba todos los años con su mu¡n á colocar un
modesto ramo de flores ~obre la tu111ba de su primer hijo, sQbre aquella tum.ba cuyo
derecho de propiedad había renovado op01tunamente para que no dt-~ap11:n·c1eran de
allí los queridos restos. Por primera ver, Ton y Robec cumplla esta obtigac16.n acompañado úuicamente del pequeño Ad!'ián. Al franquear la puerta del cementerio, l:'I _la.borioso cajist!\ evocó más triste y doloroEamente que nunca el recue1do de la fug1t1rn.
u¿En dónde e~tará ahora? pensó; ¿qué será de ella?»
Llegó á la tumba de Félix y be detuvo i,orprendido...... Sobre]~ piedra to~ca b11bfa
tres ó c•1atro juguetes de ínfimo valor, de esos que se les da á los nmos más pobres. Estaban nuevos y recién colocados allf.
.
-¡Ay! ......... ¡juguetes! gritóAdrián con templando admirado y gozoso el hum1ld&lt;l
halla,.go.
Entre tanto, Tony, qne había visto un papel clavado con un ~lfil~r á uno de los
juguetes lo cogió y 1.-yó t-stas palabras, escritas con letra que conoc1ó bien pronto:
uPa~a Adnán, recuerdo qne le envía desde el cielo su hermanito Félix.» .
Al acabar de leer, sintió que Adrián se abrazaba á sus rodillas y le oyó decir con
voz ent.re alegre y asustada:
-¡Mamá!. ........ ¡ahí eotá mamá!
A corta dbtaucia de la tumba, arrodillada cerca de un grupo de árboles, pobremE&gt;n•
te vestida, había una mnjt'r muy pálida. Al volverse Tony hacia ella, le dirigió una.
Todos los días por la maflana, el buen Tony, que trabajaba como_ tipógrf.fo en u~a mirada tribtlsima y elevó t,US ruanos iuntas en actitud suplicante.
imprenta del barrio Latino; salía de casa llevando en brazos, adormilado, al peqneno
Adrian, y lo dejaba en una escuela próxi~a. Por la tarde, tan pronto como term~naba
su tarea iba en busca del rapaz y, conduciéndole de la mano, entraba en la carmcerfa
y en la tienda de comestibles, adquiriendo 1~ necesario para el sustento. Hechas las
....,rovisionPs. encerr~banse los dos en el cuartito de la gran colmena y no salían de él
hasta el siguiente día.
•
Las cutuaáre~ de la vecindad compadecían profundamente á aquel padre, de cuarenta afios de edad á lo sumo, aspecto simpático, rostro descolorido y cabellera negra
lialpicada de hilos de plata, y mirada noble, semejante á la de un león en rE&gt;poso. Algur.a que otra vez le hacían objeto de sus conversaciones y se expr,!saban en estos ó
parecidos términoP: «A mí se me ~gu~a que ~bía casar~e nuevament:e·:·······" «0on seguridad que no le faltaría una mu¡er ¡oven y de su guQto que se desv1v1era p&lt;,r él.. .... »
Las sewpiternas habladoran hubieran querido tratarle con cierta confianza, cosa
que no res•1lta dificil en esos pequeflos falansterios habitados por gentE&gt; de mod!'sta posición social, en los que las puertas están abiertas generalmente. Pero Tony .Robec te•
nía un caractH reservado, y la cortés gravedad con que saludaba á sus vecmos en la
escalera ó en la calle imponía á las curiosas bastante respeto.
En las tardes de los días de fiesta, padre é hijo salían á pasear. Les habían visto
más de una vez en los Museos y en el Jardín de Plantas. lRs habían visto tambien,
antes de la hora de la comida, en un café del barrio, donde Tony hacía su único gaAt:&gt;
extraordinario de la semana, bebiéndose lentamente. á pequeños sorbos, un ajenjo,
mientras que Adrian, apoyado sobre la mesa, fijaba toda su atención en los monos de
los periódieos ilustrados.
-Se equivocan ustedes, señoras, solfa df'cir á las vecinas la porte~, que era algo
sentimental· eae viudo no volverá á casarse. Yo sé que va con frecuencia al cemente•
rio Montpa~nase. Sin duda f'stá allí enterrada su mujer. Le encontré allí el último domingo, y daba p~na verle tan triste, llevando al pequeño, cogido de la mano.. Debió de idolatrar á la difunta...... Es un caso raro; pero los haya así. ........ ¡ Es un viudo
inconsolable!
Y era verdaJ casi todo lo que la portera decía. Tony había adorado á su mujer y
no se consolaba d\haberla perdido. 8olamente que...... no estaba viudo.
***
¡Oh, bien simplP.· y poco dichosa la vida de aq~el hombre! Obrero concienzudo,
pero de mediana disposición para el .oficio á que se había dedicado,.. sólo á fuerza de
mucho tiempo y de rnucha constancia pudo llegará ser un buen ca¡1sta y á ganar un
jornal decentito. Por esta razón no pensó seriamente en casarse hasta después del haber cumplido treinta años. Le hubiera convenido una mujer razonable, educada como
él en las privaciones y en el trab~jo. ¡Per? e~tán reñi~os el amor y el c~l~u.lo! Tony
perdió la chaveta al ver una florista de diecmueve pr1mav¡,ras, bastante ¡u1mosa al pa•
recer pero de un caracter tan frívolo, que jamás había pasado su imaginación de la
eupe;ficie de las cosas. Sn mayor habilidad consistía en el exquisito arreglo de super•
eona en dar á sus cuatro trapitos apariencias d~ lujo y de elegancia. Ton y tenía algunos ~horros guardados en un armario de luna, mueble que consideró indispensable pa·
raque su mujercita se mirara de pies á cabeza, y que le costó ochenta francos en el
faubourg San Antonio. Casóse, pues-, con Clementina. Al principio todo fué muy bien.
¡Cómo se amaban! Vivían ~n el quinto piso de una casa del boulevard Port--Royal, y
desde el balcón veían todo París. Por las tardes, cuando él terminaba su trabajo y poniéndose el paletó encima de su traje de obrero, salía de la imprenta erguido, satisfecho con aire de gran señor, dirigíase á uno de los extremos del puente de Saint-Peres
y a~nardaba allí á que su mujncita saliera del obrador de costura situado en la calle
de Saint Honore. Cogidos d"l brazo. muy juntitos, encaminábanse al domicilio conyugal y comían alegremente. Los domingos eran los dfas más deliciosos. Se quedaban en

EL MUNDO.

215

Aqní para i7!1er n 9s, señores sanguinarioe, ¿no es verdad
que Tony debió pensar en aquel instante en el que vino
al mundo el día. de Navidad, en el que ensefió con Ja palabra y con el eJemplo á perdonar las injurias?.. .... Porque el _cas? es que ?-'ony Robec, dPspués de unos segundos
de vac1lac1?n, mot1v~da más por la piedad que por el luror ~el antiguo ultraJe, empu¡ó al niflo hacia la muJ·er y
le d1Jo:
,
-AdTián, abraza á tn madre.
Ella ~strechó á su hijo con efusión, con locura, y le bes.ó apas10nadamente en los ojos, en la boca, en el cabello...... Luego ~e levantó, y con voz temblorosa con los
ojos llenos de lágrimas, dijo acercándose á su esposo:
-¡Oh, qué bueno erE&gt;s!
El !ué al ~ncuentro de ella y contestó con sequedad:
-No hab.es ........ .
.Desd~ el cementer.io á la calle.de Delambre no hay gran
d~stanc1a. ~ recorr1ero~ con hgero paso, precedidos del
mflo, que miraba y rennraba entusiasmado los juguetes.
Llegaron á la casa, y el obrero, deteniéndose ante la portera, exclamó:
-Esta es mi esposa, que ha estado en el pueblo al
lado de ~u madre enferma, y que vuelve ya á su casa.
Y subiendo la escalera, tuvo quesostf'ner á la desgraciada, que expresaba su emoción con sollozos mal conteJfidos.

rito- La•vamos á clavar por:las alas para E&gt;jemplo. ¿Qué
es Peo, rapaz? Se me figura que te dá lastima la pícara.
1':1e eché á llorar como nn tonto. Usted dirá que no es
cre1ble. PuE&gt;s, !1ªdll:, me eché á llorar; pE'ro no por la mui;r~ de lagarduna, smo porque me miraba en aquel espeJo, Y.creía qu~ tambien iban á p!'garme á mí un tiro con
perd1g_onee, y que me espatarraría en el sembrado con
el ~oc1co fr~o y los ojos vidriados y derretidos ca~i'.
' ~fa á m1 madre llegar, dando alaridos, á recogerme;
á mis herman~s que, al descubrir mi cuerP&lt;' se arrancaban el pelo á tuonE&gt;s, pidiendo por Dios que'al menos no
me clavasen en un palo para escarmiento de los qne roban manzanas. ¡Ay, cla_v~rrue no! ¡Sería una vergüenza
tan gra~de para mí fam1ha y baAta para la parroquia!
' Admirado el !3f'ñorito de mi aflicción, v crf'yendo que_
la causaba .el triste .fin .del avechucho, m0 pi.só la mano
por el carnllo, y me dijo Ponriéndose:
-¡Vaya un irocente! ¡Tanto sentimiento por la raída
d.e la garduña! ¿Tú no sabes que es un bicho, que se mel'lenda á las p~lomas? ¿No viste las plumas de la que se
zampó E;l domrngo? De los ladrunes no hay que tener
compasión.
En vez de quitarme el susto. estas palabrae me 10 redoblaron, y_sm saber lo que hacía ni lo que decía me
eché de rodillas y c~nfesé ~do mi delito; creo que ~i no
lo hago así, en segmda reviento de angústia. El señorito
me oyó, se puso serio, me levnntó, me colocó en las ma·
*
**
Entraron en, el_ cuarto, Ton y mandó á su mnjer que se nos la escopeta otra vez, y dejando¡,] ave muerta sobre
vallado, me dijo esto (juraría que lo estoy escuchansentara en la umc~_ bu tac~ que había allí; echó de nuevo el
en sus brazos al mno, abnó la cómoda sacó de una caji- do aun):
-.Para que no te o!vides de que por el robo se va al
ta la sortija de desposorios, se la col~có á Clemeutina
e_n el dedo, y enton~es, sin una solo frase de reproche: ase@ma_to y por el asePmato al garrote ......... anda, aprieta
sm_la más leve alusión al pasado, con la inmensa gene• ese gat1ll?... ··: y pégale la segunda perdigonada á lagarros1dad de los corazon~s nobles, besó á su mujer en la• duña. ¡Srn miedo!
Cerré los ojoe, moví el dedo, vacié el sf'gnndo cañón de
frente, para que estuviera bien segura de que la perdola escopeta....._. ... y casi !edondo, pataleando, con un atanaba.
que á los nervios, que dicen que daba pena mirarme.
FRANCISCO COP.l!.E.
Estuve_~alo algún tiempo; el señorito me pagó médiC? y med1cma; sané, y cuando fuí mozo y acabé de ser•
v1r al re y, entré en la guardia civil.

Pena

ae muerie.

C:1snal~nen~e .la víspera-empezó á contar el sargento
d~ guardias c1v!les, apurado el vaso de fresco vino y limp1á.ndose los b1got~s c?n la dobla~a s.ervilleta-había yo
ca1do en la tentación I cosas de clnqmllos! de apropiarme
unas ~anzanas mn.y gordas, muy olorosas, que no eiau
mfas sino del señont?: como que habían madurado en su
hue!to. Les me~í el diente; est11;ban tan en sazón, que me
sup1e~o_n á glona, y queclé ammado á seguir cogiendo
con d1s1mulo to?a fruta que me gustase, aunque procediese del cercado aJeno.
Cuando el señorito me llamó al otro día sentí un esco•
zor. «Van á salir á relucir las manzanas pensé para mí·
pero :pronto me convencí de que no se trataba de eso. EÍ
~efionto me entrf'gó su escopeta de dos cañones, y me diJo bondad~samente: uLlévala con cuidado. Mira que está
cargada. 81 te p~sa mucho, alternaremos.» Le aseguré
q~e podía muy bien con el arma, y echamos á andar ca·
11:1rno. de las heredades. En la más grande, que tenía rec~ent1tos l~s surcos del arado, (porque esto sucede en No•
v1embre, tiempo de siembra del t1igo ), se paró el señorito
Y Y? también. El levantó la cabeza y se puso á registrar
el cielo.
-¿No v~s l!',llí á esa brioona? Me preguntó.
-¿Aqmén,
-A la garduña.
-Señ?rito, no. Son cuervos; hay un bando de ellos.
Con ef~~to, á poca altura pasaban graznando cientos de
negros paJ.arracos, m.ny alegres y provocativos, porque
veían. el trigo esparcido en tos surcos y sabían que para
ellos ~ba á ser más de la mitad. (!Pobres labradores!) El
sefionto me pegó un pescozón de broma y me dijo.
-Más arnba, tonto, más arriba
. Allá en la misma cresta de las 1;11bes se cernía un punt _1to obs~uro, y reconocí al ave de rapiña quieta con las
flas estiradas. Poco á poco, sin torcer ni miaja ~I vuelo
a gard~ña fué bajando, bajando, y empezó á girar n~
muy léJo,a de donde nos encontrábamos nosotros.
-Dame la E,scopeta, ordenó el señorito.
ta O~eúecí, Y él se P:epa~ó. á disparar; sólo que la tunan' e golpe, como s1 ad1vmara, se desvió de la heredad
aquella, ~ cortan~o el aire lo mismo que un cuchillo, cá·
tala ~erd1da de vista en menos qL.e se dice.
d d~oEb~ oído la maldita; E&gt;xclamó el señorito incomoa o.- 1 Jueves, que no traía yo escopeta estuvo más
1e 111;1a hora bur_l~n~os~ de mí. Sólo le faltó ~euir á comn
mi mano. F1¡a " d1~z paso~, muy baja, haciendo la
1ª~~ha Y clavando el OJO en un sapito que arrastraba la
9'.r11ga por el surco, hasta que se dejó caer como un ra 0
t~mcó al sapo entre la~ uñas y se lo llevó á lo alto de aq~ei
que se ve a!lí. ¡Buena cuenta habrá dado del sapo!
oy, en cambio, ¡busca! Nos va á embromar la conded
na a ......... ¡Calla, que vuelve!
Yolvía, Y tanto volvía, que se plantó lo mismo que la
primera_ vez, ~ _plomo sobre nosotros. Sin duda Je ten fa
querencia al s1t10; y en la heredad aquella encuntraba la
~esa ~uesta s1em~1·e. El señorito tnvotiempo deapnntar
oor. to a ca)ma m~entras la garduña se abanicaba con la~
afilas di,spac1to, avizorando lo que intentaba atrapm· Por
n·. cuando
·
., 1e pareci·6 Ja ocasión
bu.. na, e! st-ñorito ·largó
e 1tiro......... ¡Pruum! A mí me brincaba el corazón
al
veJ qi¡ el pája~o haci-:, la torre, dando sus tres vuelt~Jeu
O
re oné Y a~a~1éadose al suelo lo mismo que una piedra
pegu. un ch1lhdo y P&lt;:r nada me raigo tawbién .
'
:fi(lrit~ué haces, pasmon, que no portas? me gritó el se-

E

~11°

o~Jché á correr, por que ya~usted ve que no podía des-a ecfer1o, ¡iero me temblaban las piernas y ije me des• nec a 1a vista.
se¿Sabe usted por qué? Por la conciencia negra• porque
jeab::iitdaennátrolaemle~odría ]las m~nzanas, y me ~scarabaID\e &lt;, a castigo.
-Venga aquí esa descarada ladrona- órdenó el seño-

bMILIA

p ARDO

B.AZAN.

NOCTURNOS TROPICALES,
CANCIÓN DE LA SABANA,

Yo estoy estrellada en lotos y mayos
En flor;
Y o estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Yo soy la dolientP mansión del ensueño
Fugaz,
Y al trópico ardiente :loy plácido sueflo
Vernal.
Mi bruma nevada y violeta se enciende
De luz,
Y en este paisaje sus noches esplende
Stambu!.
Del norte, buscando mis lagos pluviales
Vendrán
Flamencos rosados y grullas boreales
De mar.
Del triste coquito se oirá la sentida
Canción
Surgir de la noche cual queja perdida
De amor.
Las nubes de patos que en lo alto se agitan
Se ven:
'
El cuello tendido sacuden y gritan
Después.
Y vienen con vuf'lo fugaz y sesgado,
Del sur,
Zancudas plomizas de buche irisado
Y azul.
Pescando en el agua ae ven su~ siluetas
.
Errar,
Mas súbitamente, volubles, inquietae,
Se van.
Y el grito que exhalan subiendo en un vuelo
.
.
.
Sin rin,
Oirá m1 desierto anchuroso en su cielo
Morir.
Me dan las gramíneas en dulces desmayos
Su olor......
•
Yo estoy encantada de noche con rayos
De sol.
Aquí se suspende la lucha bravía
Del mal,
Y olvidan los tristes la breve alegría
De amar.
Yo soy el olvido! Yo soy la distancia!
Mansión
Que al huésped nocturno ni penas escancia
Ni amor!
RuDÉN

Septiembre de 1896.

l',L

CAMPOS.

NOSTALGfA..

Necesitaba decirlo,
Ausente, no puedo
hacer que en las brumas que envuelven mi alma
sonría un destello.
Necesitaba contarlo:
· la au~encia es anhelo,
es angustia mortal que me ahoga
con cincho de hi~rro.
Necesitaba gemirlo:
yo busco un consuelo
que disipe los torvüs fantasmas
que pueblan mi sueño.

Nec'3sitaba llorarlo;
esclavo del miedo,
me asaltan terrores de cosas fatídicas
de tí, estando lejos.
Necesitaba cantarlo:
yo quiero tus besos,
el calor de tus húmedos lablos
en mis labios trémulos.
Necesitaba, señora,
necesitaba en mis versos
decir mis angustias, gemir mis zozobrrui
llorar mis anhelos.
'
JOSÉ !.
Septiembre de 1896.

ARREL.

AUGURIOS.
Hoy q.ue en un cielo tenebroso y mudo
·Hund1ete ¡oh fe! tu resplandor postrero
La única religión de que no dudo
'
Es el profundo amo1· con que la quiero!
Oh fe qne huyendo del invierno rudo
Fuiste un eterno pájaro viajero ..... .
Si el bJsque,está en tinieblas y desnudo
Llega a ese ultimo amor como á un a lero!
Pero ahí canta á la tiniebla fría
No á las pálidas lunas de alabastro
Porque será un sarcasmo tu alegría,
Cuando desaparezcas como un aPtro
Dejando sólo en la conciencia n,ía '
Un desmayado y silencioso rastro ........ .
JosÉ Ju.AN TABLAD.A.

***
De tus ojos, luz y encanto
de mi eepíritu abatitlv·
de esos ojos que han v'ertido
por mí raudales d., llanto;
de los dos astros que inspiran
Pªl?ióu, bondad y ternt:rll,
cuando e11vuelv1:n en luz pura
lo que enamorados miran;
como tesoro del cielo,
de esos ojos, me acompañas
unas sedorns pestañas
tau negrat1 como mi duelo·
hebras q::ie dan luces bell:s
rellejos nunca imitaios,
'
pues son rayos arraccados
para mf, de dos estrell~!
Con devoción las adoro·
con hondo temor las mlro
pues al soplo de un suspir~
puedo perder ta! tesor0.
Pestañas de un ángel son
que á 1.as que le adornan, juntas,
sostu_v1~ron en las punta,;
sus lagrimas de pasión.
Ellas velaron tranquilas
sus pesares, sin reproche
cuando enlutaba la noche
su espíritu y sus pupila~.
Y de l.~ ausencia el rigor,
las deJo e~ llanto empapadas,
como espigas doblegacta;
por el pe,;u del dolor.
Hebras que al sentir opreso
el párpauo que aduruabau
abrazándose temblaban· '
entre las llamas de uu beso.
Por dichas y por angustias
fueron al azar movidas,
para couteuiplarrue. erguidas
y para llorarme, niústias.
Sí, mjstias de padecer
en tus ojos las llevaste
cuando impo~ible juzgaste
que mti vol vieras á vt:r.
Ellas, encarnando en tf
fueron r.-jaq de un post;go
dP; llanto, por mí y collluigo,
lt&gt;¡os y cerca de mf!
Y hoy me las mandas Estrdla
y E'S tn dádiva paaracl~
'
para mí la má!! a';;,a,fa
la más rica y la más b~lJa.
DPlicada y primoroQa
Pnvoltnra le~ dit áfilo
tal como Pnvuel\'e á u'n pistilo
el pétalo de una rosa
Y forman :¡qf Pl tesoro
con que BUPñO y me extasío:
¡pestañ¡is del llngel mfo!
¡pestañas dei bien que adoro!
Jo.ANDE Dros PEZA.
. ¿Quién. puede ser dicho!'o ni en la gloril
a1 allí existe del mundo la memoria?
C.AllPOA'MOR.

�216

ELMUNDO.

4

OCTUBRE,

1896.

Las PÍLDORAS del Dr. AVER

EL ABANICO A TRAVES DE LOS SIGLOS.
Origen ael abanico.
El orfgen del abanico ee remonta á la más grande antigüedad; tau pa&amp;ria es el Oriente; nos viene de esos climas .
en qne Ja atmósfera es 1mfocante durante la mayor parte
del afio; algunos historiadores lo atribuyen á. la Sibila de
Cumas, que á lo que se dice, se servía de un abanico al
dar sus oráculos. P.dro mucho tiempo antes de la época

en que se coloca la existencia de las Sitilas, los artistas
egipcios pintaba.u abanico:! sobre las paredes de las tum-

bas de Tlu:bas.

UNA LEYENJJA CHINA.

Una leyenda china explica así el origen del abanico:
Una noche que la bella Kan-tH, hija de u11 poderoso man·
darfn, aeistfa á la· gran tiesta de las linternas, se vió forzada por la violencia del calor á dej :J.r su máscara. Sin
embargo, como el pudor la prohibía 1:::xponer su faz á las
miradas profanas de los. cul'iO!:os, mantuvo _la careta lo

más cerca posible dd sus· facciones, agitándola para darse
aire. La .rapidez de los movimientos que imprimía á sus
manos y á. su caret:.a, hacía qne esta se convirt:.iera en una
especie de velo, no dejando distinguir na.da dtj su fisonomía. Todas las mujere8 test:.igos de esta atrevida y encau•
tadora innovación, la imital'ou, y se vieron diez mil manos
agitar diez mil máscaras. Desde entonces el abanico que•
dó inventado y reemplazó á la máscari'-.
.A FORISM0S.

Un marid{I debe ver en el abanico de su mujor un ene•
migo.

•••
Toda mujer que deja caer su abanico sobre los dedos de
un galan, firma su derrota.

•••

Tiene este abanico el don
de dar al viento ligero
todo acento de pasión,
Por eso oculto un Kte quiero,,
que siento en mi corazón.

En abanico cerrad) no entran poetas.
Clarín.

LA M.ANIOBRA DEL ABANICO.

A decir verdad, no se necesita haber nacido en un sa•
Ión para llegar á. ejecutar con perfección la maniobra del
abanico.
La mujer está hecha en general de tal suerte, que lo que
no aprende lo adivina. Bt1.~ta que tenga para est:.o lo que
constituye á la muJer misma: esa gracia innata que puede
encontrarse en grado sup~ewo eu una vaquera y faltar
absolutamente en una princesa, y no se qué sui generi..8
que encanta y que subyuga. •

•••

•

EL ABANICO EN ESPA8A..

España es_ el p3:ís del abanico por excelencia; añí, como
en las colonias hispano-americanas, sefioritas y seti.oras
lo usan y aun abusan de él y sou inimitables en su manejo.
Una espafiola, dice B ,.m jiimío de Israeli 1 avergonzaría
con su abanico la táctica de un grupo de cao:J.llt:iros.
Ya lo despliega con la lentitud pomposa y la concienzuda eieg.mcia J.el pájaro de Juno; ya lo agita con una
morbid~z perezosa 6 con una atraye11te vivacidad, ó bien
el abamco se cierra con un el:!tremecimiento que s&amp; parece al aleteo de un pájaro y que os hace estremecer· o en
medio de vuestra confusión, el ab1nico de Dolores Óa toca
el codo. 03 voJ véis para escuchar, y el de Catalina os golpea la espalda ......... Instrumento mágico! en España habla una lengua particular, y la galantería no necesita más
que esta delicada joya para exl,.)resar sus más sutiles roncepciones ó su ma1:1 irrazonables exigencias.

Gampoamor y el abanico.
Al dar este abanico aire al semblante
tal vez pueda templar, Eugeaia mía,
esa alma delirante
que no tuvo en la vida un so lo amante,
ni vivió sin amar un solo día.

Son

Son

Puramente

Azucara-

Vegetales,

-das,

y es usado formalmente por e, publico de gusto delicado tanto
touristas como ciudadanos en Mexico.

Todos. los proeminentes

droguistas Je recomiendan y venden como el mejor y mas delicado
de los Dentrrficos. Todos los paquetes contien,en una botel,a de

Que no pidas, Manuela, te suplico
a mi edad madrigales ni consejol:1,
porque sé que Jetrás del abanico
os borláis las mujeres de los viejos,

delD.

hquido SOZODONTE (para usarlo diariamente), y una caja de Poi•
vos SOZODONTE {para usar dos veces por semana)• tambien

EL ESTREÑIMIENTO

LOS ABANICOS ")IETAFORICOS."
El gas abría en la ..aoche

Su abanico de llamas.
Dá poeta noctámbulo.

una pastilla de

El olímpico cisne de nieve,
Con~\ ágata rosa del t)ico
Lm,tra el ala eucarística y breve
Que abre al sol como casto abanW-0.
Rubén Darlo.
A.Il.A..NICO LUIS XV,

l3aj0 las frondas rle algún Verealles
O en los boecajeH de algún Trianón,
Entre floridas y angost,aR calles,
Triste y pausada cruza l\íanón.
Dan á. su paso los brodequines
De altos tacones, blando OJ'lcilar,
• Y su ropaje de albos eatines
(rú-frús y aromas deja. ~l pa ar.
Hacia el eetanque va taciturna,
Donde á. lo:, rayos del áureo sol,
Blancos trito111::1:1 vueJcau su urna
Y airadoe soplan su caracol.. ...... .
..... : ... En vano un lirio del vaso regio
Prendió en las blondas de su corsé,
Leyó los verf!os de un Florilegio .
Y al clavicordio toco el minué ......
.Nada ha calmado su torva fiebre:
Ni el negro page ni el fiero halcón
Ni la diadema Jonde el orfebre
Grabó los lises de su blasón ......
Es que la hiere su· enan;.iorndo
Y l\1anón llora su infiel desliz;
Por 01'10 triste Re ha doblegado
Y palidece la flor de lis!
Al dulce nido que los espera
Ya no irán juntos, lleuos de amor,
En blasonada y azul litera,
De las antorchas al resplandor!

Y en el estanque de tonos glaucos
Se frisa el chono de un caracoJ
Y 1\-fanón sueña, bajo los aaucos,
A los postreros rayos del sol. ....... .
JosÉ JUAN TABLAJA.

GRATIS.

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escojidas materias, con el Tomillo como base por su cualidad antiséptica, •y es de un gran valor como Jabon de Tocador para la
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Enfermos del Estómago

Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura,
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caila Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.

Dispepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus síntomas: Agrios después de las comidas ó Aci- ·
dos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareoe,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefian millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se viú
sufrir durante muclws años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan oompleta y radicalmente con el

•
•
M OJarr1eta.
DIgestIvo
■

■

En todas las Droguerías de México.
-

t&gt;~ fiy

Ni ya en la ojiva llena de esmaltes
que orna el e:.cudo noble y condal
Han de ver cómo los gerifaltes
Cazan la blanca garza real .. , ..... .
Y ~!anón sueüa, ramajes finos
Tienden arcadas · de paE,toral;
Nunca crearon los Gobelinos
En sus tapices pastora igual!

afecta seriamente los órganos cligestivos y asimilativos, in~luso, _los
Riñones y en este estado no pueden extraer dP la sangre el ácido ur1~0.
el cual, Rl ser introducido en el sistema, causa Reumatismo Y Neuralgia..

Tor.-1DOR Y EL DAÑO.

Abrif:i la aurora
Su abanico de n'ácar
U,i poeta madrugador,

Desplegó la cascada
Su abanir,o de espumas
Un poeta ...... acuático.

ci~.,oúer/1/(f

Como muestra

Agitaban las palmeras
Sus leves abanicos deesmeralda.
Un poeta tropical.

UN MADRIGAL DE LUIS XYIJI.

Luis XVIII, al obsequiar un abanico á una dama célebre por sus campaiias g"lant.. s y por su belleza, ,.izo ins9ri_bir sobre la caja preciosa que lo contenía, estemaflr1ga1:
'En el ardiente estío,
}"'eliz por que di vierto vuestros ocios,
8abré traerá vos los blandos céfiros;
Los pequefi_os amores vendrán solos ....

Tan fragante como las flores, este famoso Dentr(nco ha sido

¡Oh, Isabel! ¡Cuántas veces á. hurtadillas,
á través de estas pérfidas varillas,
con tus pupilas de ternura llenas
á algún hombre ieliz, dfftí adorado,
Lo mirarás apenas,
Por temor de mirarle demasiado! .

El abanico de una bella es el cetro de\ mundo.

Maréchal.

Han sido objeto de los más Altos Honores en Ias l&gt;rincipales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Cl11cago, dos de las más
recientes. El Íl.bono dispénsado por. ~quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes. 111ed1crn::i,le~ de las Pi.ldoras del Dr. Ayer, .
confirma el juicio que han merecido del publico en general durante más de
una generación, de que estas Píldoras son las meJores del mundo.
.

~ BAÑOS DE LAS DIOSAS,

a¡55¡¡;,

t:&gt;
t&gt;
12&gt;

@tJ,- @ft?:-

. . ~
CABELLOS,DE LAS NINFAS,
♦@?P
CUTIS DE CLEOPATRA,

JABOH

HA!,~~~~!~~~!~~~-~~.~ DR. l!OSA.

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EL QIJ&amp; CURA LAS

ERUPCIONES, LLAGAS, ECZEMA, y
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el qo, ademu de sns ,r.,,toa pu,,ncantes &lt;eme&lt;J;á ó impide el

EN UN ABANICO,

Cuando a.travieses elegantes salas,
No olvides ni un moruento
Que este abanico es una de las ala~
Con que vuela hacia tí wi pensannento,
Josi: M. BuSTILLOS.

,~

--=--

Reumatismo y la Gota.
rF'~éa.eeqoeencadapaqne~eestiiimpre..~ Dn._Ros.a. Coll!'~NT,
Mo11tc.1au, N. J., E. o. de A., 11m cu¡o requilmodeJa de ser 1eju.1.m.o,

2&gt;
b
~

&lt;·&amp;

DESARREOLOS

BILIOSOS.

Entre los sintomas indicadores de Biliosidad hay la Na1:1sea, Mar_eos,
Dolor de Cabeza, Flaqueza de Fuerzas, Fiebre, Vista Turb~a, Aman_llez
de la Piel, Dolores en el Costado Espal4a y ~omb~os, Ahento. Fétido,
Lengua Saburrosa, IrregularJ!1at;l en ias func10ne~ rnt":stmales, V ó,rn1:os, etc.
Cuando ocurre el Estrenumento el Tubo D1gest1vo Se afecta ) sobreviene Indigestión ó

DISPEPSIA.
La Mala Boca, Dolores Gástricos, _Dolor de_ Cabeza, ficide_z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depresión de Ammo son e~1denc1a~ 4e
Dispepsia enfermedad que tanta congoja cansa. Se hallara m~ Alivio
Seguro Para las irregularidades del estómago y demás dolencias consiguientes en las
·

Pildoras del Dr. Ayer.
Estimulan el estómago, descargan lo~_ intestinos, comunican_ salud
vigorosa al bigado entorpecido y _á los rmones, . y cot;i. sus propiedades
tónicas y laxantes fortifican y purifican todo el sistema.
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Extracci6n garantizada de la Solitaria.

¡35 AÑOS DE PRACTICA!

HORA.S DE~ON~ULTA, ~e 9A.12a.

=· y d e 8 ~

Op.,n.

Este periódico está impreso con las tintas finas
de la Casa LORILLEUX y COMP.
París.-Unicos Agentes en la Repu.blica:.
L
B
:M:,
EWIS y

LOCK,

EXICO.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

SAN JUAN.
De venia en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

�tantos detalles de los que cada uno es el punto más del·
cado de otra industrial
¡Cuánto trabajo, cuánto cuidado, cuanto detall I Mas
~s preciso pasar por encima y mirarlo sólo á vista de páJaro.
•

4 ÜCTUBRE,1896.

EL l\lUNJIU.

218

VI

UN HIJO.

Las cn.evas.

EMBOTELLA.DO DE CHAll P A.GNE.

.Aquí terminan los trabajos de vendim ia, que suelen du rar tres semanas ó un mes. El vino que se d~stina ácham•
pagne resulta á doble prec io que et usual del país, pues
)os múltiples trabajos y detalles para qu~ resulte sauo y
fino importan tanto como el valor del vwo.
O&gt;ncluye la vendimia con satie_facción de to~o~, pues,
aunque se emprendi? cox_i entus iasmo y alt&gt;grrn,_el canAancio rindió al pr'Jp1etano y á todos los dependientes y
trabajadores porque la atención s~stenida _durante t rein•
ta días el trabajar mucho y dormir e61o crnco horas, ya
qne ha}' que alternarse y trabaja r casi siempre basta me ·
día noche rinde los án imos más esforzados y conclu yd
con las fu~rzas de los más valientes.
En uno de los domingos inmediatos se celebra en la
purroquia un oficio costeado por varios propietarioe, dan&lt;lo gracias á Dioe, que l~~ conservó. la cosecha, les sal v6
&lt;le deegracias y les bend1Jo su trabaJO.

v.
Crian za del vino.
Terminada la vendimia quedan los vinos bajo :os cui dados del jefe :Je bodega~, quien llev~ _un r~g-i~tro de
las cantidades y clase de vmos qu~ recibió. Durante la
fermentación tumultuosa, unos qmnce días, ha de relle·
nar cada bocoy por el líquido que perdió, y taparlo con
una hoja de vid. Se trasiega. entonces separando la ma•
yor parte de Jos fermen~s que que~an en las heces, pues
&lt;)onviene que quede azucaren el vrno para poder hacer
]a, nueva fermentación en la primavera siguiente. Esto
se logra. con la baja temperatura de las bodegas, cuyos techos están al mismo nivel que el terreno y resultan free·
eas con las vasijas pequeñas que se empleaJJ, las cuales
así se enfrían mas pronto, y con frecuentes traaiE&gt;gos.
R&amp;LLECNO: Signen las bocoyes re llenándose cada ~ía y
tapados siempre con pámpanos, basta que por loe primeros hielos se secan las hojas de las cepas y no se hal!an
pámpanos con que tapar las vasijas, enton~s se procede
al tercer t1 asiego, y siguen rellenándose los bocoyes á.
diario ó día por otro y más tarde dos veces por semana,
como ite hace seguidamente aun con los vinos que tienen
muchoE años.
CouP.AGRS y TRAsnmos: Llegado el mes de Enero, seclaeiñcan loa vinos según sus cualidades, y se determinan
los t ipos que se desean , se hacen los coupaga ó los assem.•
blagts mezclando en un depósito el que debe formar una
eoh, clase agitándolo algunas horae, determinando su al·
cohol tanin o, acidos y azúcar, y corrigiendo su defecto e n
caso Que lo hubiese, cosa que no suele enceder en cose·
chas normales, si se hicieron bien las mezclas.
Se les dá una clarificacion con cola de Rusia, y á las
tres semanas se trasiega nmwamente.
Es esto en Febrero; se sei'ialan entonces loe vinos df'
reserva, ya para hacer licor, ya para mezclarlos con lo~
vinos de la cosecha de los años malos, á fin de cansen-ar
el tipo y Uevar á la cueva las b3rricas separadas.
Al levantarse el tiempo se trasi~gan nuevament.e 1, s
vinos, que entr,m entonces en una segunda fermentació11.
Si hasta aquí se llegó bien, ya puede darse por a::i gura·
da la calidad del Champagoe.
BoT:tr:LLAS: Durante los meseá de Marzo y .Abril llegan
las expediciones de botellas procedentes de Fraucia, de
Alemania 6 de Austria, según las clases y precios de lv1:1
champagnes que se han de elaborar.
A medida que Urgan, se desembalan y se examinan detenidamente, por más que llegan ya clasificadas. ¡Qué
cuida.do no se necesita para examinar las botellas una á
una, pUefl cualquier defecto cuesta el perder una botella
de champaanel Se bs.cen chocar nna con otra para "rer 1-i
tienen el temple debido y se separa la que tiene eJ sonido
de mal cocida. Se er.amina el cuello, pues un pequen o
defecto hace que la botella se tape mal; no se admiten si
hay burbujas de aire, pued la botella con burbujas se rorn ·
pe. Algunos miles de botellas rotas son el castigo de 11~•
queños defectos inviaiblee.
¿Y el lavado? Se practica con máquit:i"ae y á mano, con
perlas de porcelana, i;emejantes á perdigone!!'. Una J&gt;" •
quefl.a mancha que quede, la.e líneas dejadas por los pt-r
digones si fueaen de plomo, costaría la pérdida de la bo·
tPllll. l)ues el peso-no 3f::'SCenderfa en laop~ración del rrmuage.

CoRCHos.: .á.nálogo procedimiento se sigue con !os corchos, que annque se reciben clasificados á los precios de
ti 8, $20,130 y $40 millar, sPgún c lase, hay que separarlos uno á. uno, para no ser vícGima de algún error voluntario ó involuntario, que se pagaría caro. Como la bondad de un corcho no se conoce á la simple vista, se SO·
meten al procedé, ósea Re sujetan dentro de una caldera
á la presión de seis atmósferas, dur nte tres ó cuatro horrui, después de la~ cuáles se distinguen todos los corchos
maloa por manchae, arrogas, deformidades, etc., eeparándolos en clases uno á uno. Sólo entonces se sabe si se
compraron caros ó baratos.
~GRAFEB: Se repasan seguidamente las agrafe8 viejas,
quitándolf's todo el hollín y devolviéndoles su forma pri ·
mitiva con máquinas exprofesas é ingeniosas.
Preparado todo, se procede al tirage ó embotellado.
Trn.-we: ó .x.'1 •0TELu..no: Se repit~n los análisis y degustaciones, se examina al microscopio para cerciorarse de
que hay fermentC1s buenos, se buscan días claros y bri·
l lantes, con viento norte y de preaión barométrfca a lta,
y a~ procede al embotellado y á formar los muros de bo•
t.ellas.
FERMENTACIÓN: El vino no tiene presión alguna cuando
1e emb:.tella. La fermentación dentro de la bOtella t.B lo
que se la da. Comienza á fermentar dentro de la botella
y comienza á romper las defectuosas, que por defectos invisibles pasaron como buenas. La rotura puede ser de un
3 á un 10 por ciento. Si es menos de un .I'. por ciento hay
poca fermentación, si más de 10 por ciento, demasiada.
Si no se examinó bien el vino con el microscopio, puede suceder que no haya fermentación ó sea poca y tenga
que desernbotellarse. Lo mismo pu"ede euceder si era lluvioso el día que se embotelló.
¡Con cuánta rapidez hemos pasado revista á operaciones largas, penosas y dificilisimasl
• 1L&lt;?s análisis, las mezclas, la preparación de la cola, Ja
h_mpia y desinfección de vasijas por vapor en cada trasiego,. la habilidad en la clasificación de las botellas, la
8elecc1ón de los corchos, los exámenes microscópicos, y

Alguna impreeióh causa en el ánimo saber que ha
que bajar á unas cue,,as de 30 metros bajo el nivel d[¡
suelo, y más tenienao en cuenta los detalles que daba el
joven dibujante qu~ bajó antes pa~a sacar unos croquie,
y que, segun él decia, ~ran fantásticas y daban miedo.
Al ofr algunos esta1hdos de botellas qu~ lanzaban al
aire vino y cachos de vidrios, coea no rara, pues estallan
al año unas doce mil, había cogido miedo, le parecía que
se respiraba mal, el pulso trazaba con poca seguddad las
líneas, las rectas resultaban curvas, y á no ser la liE'gad.a
de los operarios para reanudar su trabajo, hubiese abandonado el puesto. Y afirmaba. que si no se movió del
sitio donde le habían acompafl.ado, fué por no conocer la
salida y temer tropezar con algún pozo de los muchos
que Lay de comunicación entre una y otras para subir ó
bajar botellas. Además, si se enredaba por allí dentro
¡ Otos ea be !Í dónde iría á parar!
'
Bajamos todos, con bujía en la Mano, la interminable
escalinata de dos metros de ancho, con sus nueve ramales y 144 escalones, y parecía que íbamos á entrar en una
eombría y solitaria caverna. cuando nos hallamos de
manos á boca con la más larga rle las cuevas, que mide
200 metros de longitud, en la que se veía perderse á Jo
lejos una gran hilera de luces y se oía el choque de botellas que se cambian de lugar. Está.bamos en la?.- y última cueva que se ha construido, y cuya mayor parte es~ba revestida de mampostería.
De seguro que Don Quijote en aquel trance las emprende cont-ra hombree, luces y boteJ la.a, y grande hubiese sido su encono al ver que las botellas contestaban
á sus golpes con estampidos como de arma de fuego.
¡Cuánta t ierra sacada por los pozos! ¡Cuántos y cuántos miles de ladrillos y de botellas! Todo era grande.
Consume el Sr. Raventós unos 200,000 ladrillos al ano,
que produce en el horno que tiene junto á la casa, para
abaratar, ea cuanto sea posible, el inmenso costo de tal
género de galerías subterráneas.
Mas dejando todo esto á un lado, continuemos con la■
operaciones:
DESCSNSO DE BOTELLAS Á L ... s CURVAS: Cuando la fermPntación está en buena marcha, se bajap. las botellas á laa
cuevas para detener la rotura con la temperatura baja de
las minas. Se colocan, pu9i!, en muros de 25 ó 30 mt"troa
bajo la tierra, donde han de permanecer dos años I?O:r lo
menos, no durmiendo, sino siendo cambiadas de sitio y
agitadas cada mes, para que el poso no se pegue á. la botella.
Las botellas están tendidas siempre del mismo lado,
de modo que la búrbuja de gaa toque aiempre el mismo
punto de la bote11a; si no se hace así, se pierde la botella.
Cuando el vino tiene dos ó tres aiios de botella, BE'gúo
clases, se colocan invertidas en pupitres ag ujereadoe, d ti&amp;de tiene lugar el remuage ó agitación.
Re:MUAGe: 6 AGITACIÓN: La fermentación produjo un poso en la botella. Para sacarlo se ponen in vertidas en pupitres construidos exprofeso, y con suma paciencia N
mueven cada día las botellas, ya con suav idad, ya con
energía, ya girando la botella, ya levantándola, t&gt;te., et.t.,
segó.o lo exige el vino. Esta operación requiere mucha
habilidad , mucho golpe de vista,·pa.ra dar los movimientos apropiados á cada clase de vino. Es si n diEipula f'l
punto más difícil del cbampagne. Se repite á diario la
operación durante dos, tres ó más meses, hasta que el
pOEO está eobre el corcho, y entonces se da el vino por
t.:rminado y pasa á la cneva de degorge, donde Piguen lu
botellas en posición invertida. Si alguna vez se agit ó mal
por no tener el pulso seguro, hay que comenzar de nu~
vo la operación del remuage.
(Concluirá.)

CLARA.

Paseábanse loe dos antiguos ami·
gos por el florido jardín, donde la
I
alE"gre primavera comennba á dar
señales de vida.
Con sus dieciséis años. rubia con
Uno de ellos era BPnador v el otro
eus sonrosadas mejillas, Clara ~e linindividuo de la Academia Franct&gt;8a;
da coruo UJla primavera al uacer.
graves los dos, rnznnables, solem•
Se. apoya de codos sobre la ventana
nes y hombree de eólida rtiputaci6n.
baJa de In CaEa de ladrillo que se le
Hablaron primero de política y
van ta aislada al borde d3J agua, en•
después evocaron sus recuerdos de
t,e las terubloroeas ramas lilaE. poblala juventud.
d1as d_e plijaros y bañadas por el sol.
El senador se detuvo de pronto
N? piensa, no sueña, no sigue con la
ante un copudo árbol, y exclamó:
mirada á la golondrina que vuela,
-¡Asombra el pensar que los átoqne torna y que desaparece· no esmos imperceptibles que lanza al esc_ucha la corriente del :rfo que' se desliza.
pacio eee copudo gigante, van á crear
uuevas existencia¡¡¡ á centenares de
Está all_í sin sa~r por qué, vagaleguas de distancia, produciendo nuemente fehz en una mconciencia que
vas raíces, que serán reemplazadas
sonríe. En la ventana y en medio
por otras de la misma esencia y con•
del paieaje, sin darse cuenta comple·
dición.
t&lt;;l del cuadro, agregándole una gra·
-Lo mismo pasa con los hombres
crn, un canto, un esplendor más; ig-repuso el académico.-¿Qnién puenora qu~ es adQ_rable y es neceEaria
de afirmar que no tenga usted por el
a I delicioso conJunto de la mafia11a
mundo algún hijo presidiario, Ja•
de primavera, como la roea, ignora
orón 6 asesino? No hay malhechor
que se entreabre; como la brisa ignoque no pueda proceder de un padre
ra que murmura. En aquel rincón de
honrado, áquien el mfelizdesconoce.
la Natnraleza, formado por el artista
-No me hable usted de eso-murinvieib!e que combina los efectus de
muró el senador con acento en triste•
las auro!"as y las puestas del sol, com•
cido.
pleta, Em que nada la impulse ni t:e
-¿Se refiere usted á alguna histo•
lo advierta, la belleza misteriosa.
ria antigua?
DP repente, mientras E-stá asoma.-Sí, á una historia que voy á reda á la ver,t.ana, el viento le arrebaferirle ahora mismo y cuyo recuerdo
ta de sus cabellos una pequE'fia eglanme tortura de un modo terrible.
tina roPada, á. la que est,\ at ida una
Cuando tenía yo veinticinco afias,
cinta; l!em la flor, la dej:i caeJ' en el
emprendí á pia un viaje á Bretaña
río y se somíe de 8U travesur:i. La
t-n compafifa de uno de mis amigos,
~glantina con la cinta, que deja tras
en la actualidad Consejero de Es•
sí una fina estE"la, signe la corriente
tado.
del t1.gua, entre los inclinados muces
Después de qnince días de msi.l"y una pintada maripqea, posándos~
chas forzadas, se puso enfermo mi
eobre ella l'n nn coutinuo aleteo parcompañero, y con gran trabajo pudite para un largo viaje.
'
mos llegará. Pont,.Labbé.
..,,- ..
Nos albergamos en una posada y
II
llamé al médico, el cual me manifesToda
la
noche,
en una de las más
tó que mi amigo tenía fiebre y que
pobus casas de laciudad. un jo,·pn
neceeitaba diez ó doce dí~ de absoha llorado, con los puñot! en las sieJuto descanso en el lechP.
nes, golpeando con los codos nna plAsistíale yo, sin abandonal'le ni nn
queña mesa de madera en donde hay
sólo instante, auxiliado por la criada
algunns cartas esparcidas. Las luctf-t
del establecimiento, hermosacriatud_.. J alba qne disipan las Eombra~ dd
ra de dieciocho afias, ele ojos azules
c;elo, no ahuyentan las triste, as de
y de agrnd:Lble aspecto, que conmigo
PU corazón dolorido. El joven se lele velab:l todas las noches.
vanta, va, viene, parándoEe á inter •
Al cabo de ocho días, roi c0mpava los, ceñuda la frente, mordiéndose
fiero estaba restablecido por complelos labios. ¡ Ella ya no le ama! Aoueto, y por lo tanto, prosE'gnimos tranl!a enrantadora nii'ia, en quien (1 te•
quilamente nuestro cam ino.
nia &lt; i ·rada~ todos sus alegrfas, que
Y pasaron treinta afios sin que me
le hama olvidar las miEerins de la vi.
vol viera yo á acordar para nada de
da, ha partido para no volver mflp
Pont-Labbé.
¡Y La partido con otro!-Despué8 d~
Pero en 18i6tuveque hacer nn via•
tantas promesas tan llenas ¡ay ! de
je á Bretaíl.a, tin busca de documentos
~~
te~nnra; desp_ués de tantos beso~ em para un libro que pensaba publicar
==-~-=:....-2"":::.--'"'""'-"'-'-~~=~--_J briagadores-,
Jura á otro amor eterno
y me detuve en el citado put.-blo.
Y le ofrece sus labios humedecidÓs
Todo lo encontré e-n el mismo ser
to~avfa por las recientes veiitnr:u:.
y estado qne antes, en cuauto á la
-,Oh, la 1.nfame!-¿Qué será de él
parte material.
tan
~olo y sm esperanzas?-Las gPri Al entrar en la misma posada dontes neas ó notables, que tienen los
[Dibujo de J. Martinez Car1ión]
de me había albergado treinta :1flcs
consuelos del lujo 6 de Ja gloria no
antes, fuí recibido por dos muchadeben suf~ir tauro cuando Jas abanchas bretonas de dieciocho afias frescas y sonrm=ndas. 111
-Xo le dé usted dinero-me dijo el dueño de la posa- donan de repente aquellas á qmenee adoraban
Eran las seis de la tarde y cuando me senté á la mesa da:-porque
se lo gasta todo en ~guardiente,
P~10
él,
pobre,
desc_onocido,
sin amigos ni f~milia,;, u
con objdo de comer, se me ocurrió preguntarle al due•
.No pude permanecer a.llí ntáe tiempo sin infundir aoshará. en Jas horas oc10eas y cuál será el mnflana queq le
no de la posada:
pechas y partí con el corazón destl'ozado, después de ha- lrnga_perder el amargo recuerdo del adorable ayer?-Cuan.
-¿Conoció usted á ]os antignos duefios de esta caEn? ~r dado al po~adero una cantidad ngular para que ali· do
p1enea qu~ no volYerá it ,·erla, que no la oirá, que to
Yo pasé aquí unos días hace la friolera de treinta afios. v1nse en lo posible la Suerte de aquel infeliz.
do ha concluido por completo, que nunca tornarán á. reY el dueño me contestó:
Desde éntonces to.ios los af'ios me arrastra hacia Pontsonar sus pasos en a9u~lla pobre esta11cia, donde con ella
-Eran mis padree, caballero.
La bbé una fnerza invencible y me condE"no al suplicio de
p~netraban las delicia a y todas las sonrisai;i; cuando
Entonces le conté con qué mvtivo había estado yo en ver á mi hijo en aquella cuadra, contentándome con dar
p1~nea_ que ella no _se deElpertará ya por la maflana enla posada.
á. su amo algún dinero para que le atienda en sus princitreabrieneo los labios, como se entreab~e la roi:a, :obre
-Sf, ya me acuerdo-repuso el posadero-á la sazón pales nece,:1idades.
la almohada de un angoeto lecbo, para siempre deeierto
tenía yo quince años.
!1'e tratado de hacerle imtruir, pero han i,ido inútiles le ealtan los de~eos de despedazar loe muebles de
'
-¿Y se aciierda también de una criada que estaba al m1s esfuerzos, ?-ebiendo l_iruita~me exclusivamente á pro• fuf'¡¡;o á las cortmas y de dormir bajo los esco~b por¡n
servicio de la posada?
curar en lo posible el meJoram1ento de su existencia
cen12:as. Al ~enes no vivirá ni un instante más er:1 y t·ªª
-Sí, sef'lor; murió poco tiempo después á consecuencia
¡Quién eabe si aquel hombre, educado como los de~áa
querida y odwda estancia.
ª ,In
de una horrible deEgracia. Y tendiendo la mano hacia no habría llegado al rebajamiento moral é intelectual e~
Empuja la puerta y sale, atravesando la ciudad t a
un hombre delgl'ldo y cojo que removía el estiércol en que se hallaba!
vfa dor~ida. Mira las celosfas cerradas. Golpea ei' e~rf~
una cuadra, afiadió:
Y cada dfa sient~ mayores d~seos de verle, porque al con el p1e, se muerde los puños se agita como el
l
-Ese es su hijo.
fin es. sangre de ro1 sangre; y sm embargo su vista me
ye. Llega á la orilla del rfo que' muy profundo coque 111 •
·
¡·
d
'
.
,
rre
tll•
hace sufrir horriblemente.
'
Me eché á. reir y exclamé:
1re_1os me ~na os sauces; pero, m el fresco rocío del
-Es muy feo y en nada se parece á su madre.
Cuándo esf.&lt;?y eu Pont-Labbé- le contemplo desde mi
m~nana, ~11 la alegría de las hierbasremovida!ó:: p 1 ª
rn,,.nte, ni el_ et=pacio iluminado por el sol t.i:mºq' .ª .co-El ~infeliz-dijo el posadero-procede de padre des- ventana y repito con tristeza: «¡Es mi hijo!»
'
u1 112a.
Y me asaltan vivos deseos de besarle y :Je estrecharle rán al pobre Joven.
conocido. No sirve para nada y aquí le teng1&gt; de limosna,
!n mano.
·
siguiendo el ejemplo de mis padres.
~ Medita por. mucho tie~po con la vfata fija en pJ
El narrador guardó silencio y su compañeró exclamó: No puede separar sus miradas de la límpida &amp;upei1~ª·
No contesté; pero me quedé aterrado al oir al duefio de
-Confieso, fra!'!camente, que deberíamos ocuparnos plall:a como la losa de una tumba. ¡Morfrl Este
Clt',
la posada.
sam1ento _que le asalta. ¡Si, Morir! y ¿por qué1 _e_eQe 1éP&lt;hnMe acosté y no pude dormir en toda la noche pensan• algo más de los h11os de padre2 desconocidos.
. Agitado po_r una ráfaga de aire, el copudo arbol envol- rá de la vida ahora?
· " u :.l.·
do en aquel desgraciado.
Al día siguiente adquirí nuevos informes y supe con V!Ó en su delicado perfume á los dos ancianos, que la asTodos los hombres son malos, todas las mujere8
8 ' '. n
piraron con verdadero deleite.
terror que aquel hombre era casi un idiota.
~r.ver~as. Toda dicha tienP, por hernmna em
Y el senador exclamó:
distlus_16n. No es cierto que exi~ten térnuJ ~Ja, á 1
Pedí la partida de bautismo del desdicl1ado, y al leerla
-Mas, á peaarde todo, ¡quién tuviera veinticincoafios! lazos Jamás rotos. La felicidad no ha de
a,rnas Y
t:.entí un estremecimiento en todo mi sér,
ra. ¿Ya!e la pena de ser deseada? ¡Parnqué sonreí ur!1{1eDeaeoso de ver al joven de mis cavilaciones para obserGcY nE MAtTPASSANT.
brá_ que llorad j Ah! ¡Esta vida es espantoea , r s~ mvarle, le detuve en la plaza y me cercioré de que, en efecmeJor es la muerte! No cree ya en las tierna~ )a~b Jll~
to, se bailaba en un estado rayano en la imbecilidad. Le
Para los realistas, el arte ea el oficio de los imbéciles y detesta los apretonesdemanosbajo laeenramadp d rai-,
dí una moned~ de cinco francos, y sin dar 110 las gracias,
11 ' che, maldice todos los besos de todos los lab_as,
el oficio el ~rte de los hábiles.
se echó á reir como un estúpido.
1 1~ 110
vacila; ¡morirá! Si, allT, en ias profundidades
a
G. DE GRA.NOOURT.
Al I\Pgar la nochP. el miserable volvió á la posada cvmhallará eterno reposo y el olvido de las t . . e agtm,
l&gt;h.: uw~i, tt: borrn.cho:
recuerdoe.
ra1c1one ey lutt

•

~~=--~--~=-~- =. . .

&amp;! pan nuestro

•

:e~·

;t5¡

ª

�219

EL MUNDO.

4

Está. só o junto á la rioera. Se inclina después _de un
@acudimi~nto de hombros como deeprecianqo Ia_v1da,r5e
inclina una vez másj va á lanzarse en el ~r1st~lmd r o,
acariciado por la luz, en la verde tumba, 1lumma a por
los rayos del sol. Pero ¿qué es aqu~llo que ve allí, á. flQr
de ua cerca de él? Es una ~lantma, á. la cual se anu-

Notas é impresiones.

Expuesto por

laa

señ(?ritas

IIuNSINGER H~RMANAB.

1~ CALLE DE SAN FRANCISCO NUMERO 14,

ha temdogran•

dísima aceptación.

CO)lTE DE SAINTE-AULAIRE,.

Nos felicitamos de haber sido de los primeros
en aplaudir esta creación
es:quisita d~ una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Dcapués de esta gracioE:a aparición, no habría
razón para que 'as sefioritas Hunsinger Hermanas
se udmira;en de nul'stro
deseo, muy natural, de
ver salir pronto de Sus hábiles manos una nueva
obra maestra.

Modelo núm. 1.

Un go:bernante _q_ue se preocupa por las finanzas, da

Nada caracteriza tanto á los decadentes como un cierto
aire de gravedad en la locura.
A. CLAVED\U.
Aquellos que creen á la Francia muy fne1·te y que no
puede perecer, son los que no hacen 1Jada para hacerla
vivir.

No toquéis nunca los ídolos: lo dorado se queda en las
Nuestros odioc¡ 6 nuestras simpatías, serán 6 no razonados I pero no tenaces.
G. l\I. y ALTQ{;R.

El miedo de la mujer es la rnbiduría de los ean_tos.
ZOl,A.

Modelo núm. 2.

--=-- ..

'
Sociedad Anonirna
CAPITAL SOCIAL, $100,000.

Presillente: Serapión Feruámlez,

Curan la Dispepsia,

Gerente: Dionisio Montes de Oca.

Estreñimiento,

Jaqueca yDesarreglos del Estómago,
Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.
Nadie debe e:-;tar Rin un pomito de
J.1s Pildoras del Dr. Ayer, para poder
111mar una pequefüt dosis, á los pri.
• rnnos ¡::fntom:is de lnc!igestión, y
1•vifar ~si un sinmimero de enfer111edades.
?'reparadas por el Dr. J. C, Ayer Y Ca.,
Lowell, ll:lass., E. U. A,
1

E1posiciones Universales de Barcelona JChicaga,

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.
"La Caja de Ahorroj con Inversiones garantizadas" expide Pólizas de cien. de
quinienios y de mil pesos, cobrando mensu!l.lmente lt-einta cenl'".LV08 por las de $10:);
un peso por las de $500 y dos pesos por las de $1,0JO.
Con tan pequefias exhibiciones esta beoéflca Compañía, favorece pcr med[o de
sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas las clases sociales, lo que
proporciona
asegurar una fuerte euma de dinero, para recibirla de 1 ·L1.cajade11,lu·
11
rros á determinado periodo de tiempo, ó ántes, según su3 estipulacione:1.
u La caja de aburro~" proteje al pobre, presentándole la menor manera d~ a.horar, y ofrece al rico un negocio luc!"ativo y ventajoso, en que, con pequeíias inver,üones, pueda obtener una ~ran ut.ilidad.
Para comprar las Pólizas de 'La eaj1:1 de al1orrolil." ocúrrase á la Oficioa Principal, calle de CADENA NUJ\fER06, por medio de los Agentes de la Ü&lt;&gt;mpafíía, debidamente autorizados,

PATE EPILATOIRE DUSSER

I

Fac--simile miniatura de (Warner's Safe Cae•
\Yrapper) Wrapper Cura segura
de Warner.

drstruyt ha~ta las AAICES el VELLa"') del rostro de las damas (TI.uha, Ri:?l)te, rlt.l, sin
nin:;-un p,hgro para el to.lis. SO Años de Éxito, ymilla.n&gt;s de U'StimoniP1 ¡:-arantiza_ri la eficacia
úe est.a preuracioo. 1:-.e vende en caju, p.ara ta harloa, )' en 1/2 najas para el lJigote h¡rPro). Para
los bruos, empléued P-'.L.I. I U~&amp;.A, DUSSER, t,ru.eJ'.•J',•Rouaaeau. Paria.

FAMOSAS F:STUFAS PARA COCINAR

Adagio: ctTsnto va el cántaro al agua, ha}ta que se

rompe.ii

JI
A los pocos compases, oyendo tan cerca _E_l la voz
angelical de su amada y sintiéndose E~la acancmda por
Ja tibia respiración del galá_n, se olv1da11 del duo, se
aproximan, juntan su~ cabecitas y ...... dolce.
JO¡,CE

•

Estas estufas se combinan con tinacos de presión para agua caliente,
la que se consigue al cocinar y sin aumento de gasto de combustible, sir-

~~~~=~~~~

s

Precios desd., $35.00 para arriba, incluyendo chimenea, instalación y
ensefiauza de las criadas en su uso práctico.

.

.~

'1..-,¡,· ~~ ~
~1

tt

FURIOSO

$CTTERZAND::&gt;.

III

IV
Para calmar su agitación, Ella ai:,egnra que no veía al
vecino sino nn cartel de t~atro, pega.do en la µared de
enfrente, y El, que aconseJabaá su pn'!la e_l bálsamo_anodino para el dolor de muela~. Exphcac101;1~a rápidas,
~ntrer-nrtada~. Los oyentes dPJan escapar ne1tas burlo-

Cuando más tiernamente desentonaban, EU&lt;; recuerda
que El había estado cu_c~i~hean~o con una prima suy~,
y El que Ella había dmgido miradas amoro!&gt;as al vec1
no. Los celos meten la pata. Se separan, SI! insultan con
los ojos, se pPllizcan. Sueltan f:!endos gallos. Hasta el auditorio ...... ¡fwiosv.'

l•

. º·t,,•. \

Con:inversiones garantizadas.

PRIMER PREMIO EN LAS

•

Al) \l,lc)

,\ .

---

LA CAJA DE AHORROS.

del

$1 ciorsé Duquesa

Las necedades son hechas para que loe- hombres de talento las CQIDpongan.

FLAUBERT.

-:. ,·1_.;IJ;;;;;.=;¡IJ..;.¡¡.;L-=

~

Publicamos dos modelos, de última novedad, de lo
más elegante y original que últimamente ha ealidode
las casas de confecciones de Pari~. Las faldas dr que
van acompaíl.ados son del todo uniforme~y sencillas y
no requieren por ende explicación n!-_g-rabado. _
El modelo número 1 ~s de una encantadora_srngularidad: úsase para iglesia y aún para recepción de
ce-u fianza. La factura de las nrnngas reune á unaelC'gan•
cia suma una Jlotable sencillez.
El modelo numero 2 es notable por su esbeltez y
allí mismo por su sencilla elegancia.
Del número 1 puede decirse que es la postrer pala•
brade la moda en este verauo.

CATULO ?ifE:soEZ.

manos.

~

\!a nota ae la moaa.

j

El error común de las gentes de sociedades, es el de
eer que el mundo que ven es el mundo entero.
cr
ERNEST RENAN.

L ..ft._l

0g·

Se divertía junto á su gata,
Y ~18 un hermoso prodigio ver
La mano blanca, la btanca pata
Que se agitaban tntre la grata
Sombra del pálido atardecer.
Ella ocultaba-designio fierolBaj~ la malla de su mitón,
C.laras é hirvientes como el acero,
Las ufias de ágata: rojo aguijón!
La gata en tanto mieleS fingía
Y su acerada garra escondí~, .
Mas el demonio ve las conc1enc1as ......
Y en el retrete, donde sonoro
Re oía el eco de ris:lE! de oro,
Brillaban cuatro fósforescencias ..... .

m

LORD BEACONFIELD,

G~t,~1 PJ -;~:~ ".-m11n,,JC-,,;,~
'''L.JL-iL-&gt;

(DE PAUL VERLAJN:E.}

No se ha arrojado al ~ua. Ha co~ido Ja flor á su P™}º'
la flor y la cinta, y ahora se encamma á lo !arfo del rio:
mirando la eglantma con melancolía. ¿Por que. No losa
be· la contempla y á. veces ]a besa.
d
é
ine dónde puede venir esa flor? ¿De qué cabeza, equ
talle ha caído? A él le parece qu~ ba estado allí ex:pres:i.mente para recordarle que la vida no es t~n amarga )
ue el hombre no debe, por razón ~e una picadura en e
Jedo 6 en el coraaón, dejarse abatir J?Or Jas rosas ó por
las mujeres. No se ha atrevido á mo~1r _en el agua por
donde ella ~asaba. Pero este e1.iternec1ru1en;o dura poco.
Rehusa la idea de vivir. La ira y las.angustias le asaltan
con má.s violencia. Aquella flor miente como l_as ?ocas y con un g-esto que dice adios á todas l~s m1sen~s,
á t¿dos los perJurios, á todas las desesperaciones, se m elina de nuevo hacia el do. Está completament~ resuel:
to A.hora nada le detiene. Ya á lanzara~ ya. ((¡Ah, m1
fl~r y mi cinta!i) dice una vocecita parecida á una nota
lanzada por un pajarillq. El joven retrocede, ve en la
.,.ntana baja de una casa de 1.~d_rillo1 entre la espe~ura
grandes lilas, reclinada una ut_ña hndacomo la pnmavera con sus dieciseis años, rubia su cabeza, f~escas
ro"'adas sus mejillas. ¿Esta flor es vuestra, seilor1ta?o~queal devolvérsf&gt;la ha rozado con su mano lostem_blCl~osos dedos de la doncella, siente que su _co~azón sigue
]a. flor y se posa sobre ella, en uu estrem_e&lt;?1m1ento, como
una mariposa que part_• para un largo vrnJe.

pruebas de imbec1hdad.

1896,

MUJER Y GATA,

da ~a ~inta rosada que deja fina estela, y B?bre ~la {ºª
maripoaa que viaja en un conJinuo sacudimiento e a as.

J;

ÜCTUBRE,

nas. S.:lwrzo11rln.

'

,1

#"r;

3

'

FINALE

T. S. GORE. ]• Calle de S. Francisco núm. 12. Frente á la Plaznela tle Gnardiola
Depósito de Biciclet,as nBARNES11 cnnocidaa tambil5n hajo el nombre de, ,I\VHTTF. FLl....-F.R.11
Refrigeradores, tinas, aguamanilee, comunes, etc. Surtido de ú~ilts para. cociaa. Accesorios de Biciclt-tas:

~¿~stá ud. anémico ó debilitado?~

~~•ºº

4

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

V
Pero ]a desentonación su be de punto, l.'.' no de los oyen•
tes no puede a~uantar aquello; lanza su paragnas contra
los dilettante.s, y á Ella le da un g,) lpe en 01 pecho y á El
le hace una herida en la sien derecha. C.1.ntaro roto ..... .
y fina/e.

. ~ "$•

SAN JUAN.
ne venta en to lag ]as Drognería11y C2:sa9Jmportadora1 del P.a110

&lt;&gt;..~"L~ DEI,

~~•

"l

-

_,._

o~
v.1¡¡

WlT A!'iTÉPHÉLIQl"E -

~

LECHE ANTEFEL
ura

6

mezclada con agua, dlsi

AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES
&amp;

.

e.,_.a el cúti9 \\

q~

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�SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

LA ZARZAPARRILLA

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de Strasbour!J, 37- PARIS

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Enfermos del Estómago

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costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan

Es conveniente convencerse de
g_ue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre cada, Oblea, el nombre DIGEi,TIVO MOJARRIETA.
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eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler

los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

VID.A. -Y EIN"ER.Gr-:t.A.
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Dr ..Ayer uo tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción ele la
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Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

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Que obtuvo los más altos premios en las gran_des exposiciones del mundo.
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M.EXJCO, DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 1896.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889

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NUMIIB015

�11

EL MUNDO.

222
"EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO.

Teléfono:4S4.-Calle de TiLnrdo núm. 20.-Apartado 87 b.
!d:nco.
Toda. la correspondencia, debe dirigirse
al Gerent.e de este periódico.

La StJscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por tri:mestres adelanti.dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.

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BBGISTRADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

•~ntee exclusivos para los Estados Unidos y Can~·
dá Tlie Spanish .American Newspaper~ompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

l[tJtas tilitttrialts.
!itrr.atura mnb.ent.e.

la, y el año que no llueve, la crisis estalla y todos los esfuerzos para hacer sobrenadar el presupuesto del encres·
pa.;.o océano del déficit, resultan inútiles.
. .
Los campos tienen sed, y el hambre-el hambre sm1es·
tra y dantesca de que hablaba Carlos Gris en uno de sus
últimos artículos-hace su aparición fatídica en la exten&amp;ión de la República.
Necesitamos mejorar las condiciones agrfcol11s del paí~,
y para ello no destruir tan bárbaramenw como destrmmos los elementos que la Naturaleza pone á nuestro al·
canee.

,tJlttic.a ®.en.eral.
RESUMEN. -El Czar aclamado por Fra_ncia. L~ Triple
Alianza y su!'! nuevos adeptos. Rumama y Grecia en su
debilidad. Solucíóu del conflicto otomano. Rumores de

paz y concordia. Su escasa consistencia.

Aparte de la viRita de los empna_dores rusos:~ la capit11I de Francia rPpublicana, enmed1? del frenét(CO e.;tusiasmo del pueblo y de las aclamaciones estrPp1tosas de
la multitud que han debido conmover basta los coraz_o·
nes septentrionales de los a11g11stos huéspedes, poco d_1spuestos al senti1.Dentalismo fosfórico ; al arrebato pasional de los latinos; apart.e de las fiestas regias con que la
patria de Carnot y de Faure trata de manifestar ante el
mundo la estrecha unión y el apretado lazo que ata á los
dos pueblos tan ap&amp;rtados por sus institn1;iones 5)0mo
unidos por sus intereses, y de h~cer os.tentación c~si pro·
vocativa de la alianza entre el impeno autocrático del
norte y la república democrática del centro de Europa;
aparte de esas cordi11lee manifestacio_nes de parte del go·
bierno y del pueblo francés. qne tuvieron su prólogo en
Cronstadt su desarrollo en Tolón, y se sellan ahm a con
fraternal ~brazo entre el jefe burgués de un Estado moderno y el aristocrático rtpresentante de una monarquía
tradicional de derecho di vino, dos a~untos son los que
llenan la semana política del otro Jade- del Atlántico.

La nnta culminante de la semana ha sido PI aumento
gradual de temperatura en la polémica periodística.
Es doctrina sostenida por más de un diario qne en la
prenm debe contestarse un insulto con otro.insulto y una
msolencia con otra. Y á tal grado se profesa esta t!'oría,
que todo escritor imagina haber encontradq la ra1,ón de
una frase descompuesta ó de un epíteto mal sonante, en
alguna Pgreaión recibida anteriormente por parte de
aquel á quien después se le aplican las represalias.
La verdad es que las faltas ajenas no autorizan las propias. y no es explicación satisfactoria que álguien falte a
sus deberes para que nosotros faltemos á los nuestros. Es
este un principio poco sano qut se debe rechazar con
energfa.
*
Pero ue todos los programas de conducta periodística
Con qué sobe_rbia pompa* y* qué o~tentos~ satifacción
que ee han lanzado últimamerite, ninguno ha llamado
con más fue,za nuestra atención que el que con encanta- anuncian los s1mpatn1adores de la Triple Alianza, la addora serenidad ha externado un diario que se titula inde- hesión á esos tratados de los reves de GrPcia y de Ru ·
pendiente. Esta boja, en efecto, al referirse á la prensa manía! Cowo se lanzan al come"ntario y discurren regoque presta apoyo al actual estado de cosas, se ha lamen- cijados sobre los efectos qne tendnt en lo porvenir para
tado de que ya que á la prensa oposicionista no se le re- la paz ó para la gnerra e1ir?pea, tan temida de muc~os
compenea de algún modo, dPbiérase cuando menos de- como cuidadosamente esqmvada por todos, esa adhesión
jarla producirse libre-mente. Tan singular razonamiento de dos reinos, de escasa importancia inJivid11al, pero conos ha llenado de asombro, pues indica procedimientos locados allá en las volcánicas regiones de Oriente, dond~
un poco turbios en Jo que un escritor llamó hace pocos el suelo se estremece más á la contínna y la tempestad
amenaza con más terribles y espantosas sacndidas!
mE'Ses el sacerdocio de la pren.w.
Si la Dreibund fné instituida paraasegu rar paz laeuropea,
Onn diario cuenta el número de funcionarios y emple&amp;·
dos públicos que existe en la redacción de un periódico desafiando orgullosa los !l,rrebatos impulsivos de la Franadicto á la administración, y muy eatisfecho de su feliz cia del desquite, y opon~e~do ~ sus t_endencias una muralla
ocurrencia declara que los emolumentos que por sus la• inexpugnable que las h1c1era impos1 bles, nada puede agrebores reciben son una subvención indirecta á la publica- gará su fuerza y poderío la unión de un reino apenas
ción. Y por este procedimiento indirecto, no hay clase manumitido de la servidumbre turca como el de Rumani gremio social que no resulte subvencionado por el go · nía, y de una nación como Grecia, tan débil por su nabierno, ya que esos emolumentos se distribuyen entre to- turaleza como alejada de los centros de combate en el
remoto caso de la temida conflagración.
dos Joi, productores.
Pero ~i serenados los temores en el Centro de Europa
Inútil ea, sin embargo, razonar, cuando la exaltación
de loa espíritus ha llegado á s1,1 álgido periodo. La reso· se translada el campo de combate á los Balkanes y al
lución más cuerda es esperar que las pasiones se calmen, Imperio turco, donde se agitan tantas ambiciones enconlo que ha de tardar un tanto, ya que los hechos á que nos tradas palpitan tan opuestas aspiraciones, y se retuercen ta~ celosas rivalidades; si equilibrada la acción de
referimos son los resultados de una mala educación.
En nuestro país se le exije tan poco al periodista, que Alemania Austria é Italia unidas con la de Rusia y Franhasta las más triviales reglas de cortesía le está permiti- cia enlaz~das, tienden las maqubaciones del jefe de
la hegemonía germánica y ~us devotos alia~os á in~erve·
do ignorar.
Por lo demás, e~ nn espectáculo muy triste el que ofre- nir activamente en la solución de los conflictos onentace en las actuales circunstancias la prensa mexicana, y el les entonces no carece de importancia el compromiso
que la estudie fríamente comprenderá que no ha llegado qu~ acaba de contraer el soberano que reina en Bucael momento de ejercitar discrecionalmente la hermo· rest.
Débil, pero adicto al e!Dperad?r ~rancisc? José que ha
ea libertad del pensami,ento.
sido el alma de este hábil mane¡o d1plomát1co, el rey de
Rumanía será un obst:icnlo á la marcha de los enviados
.1!a rtpohJncióu be Jo; bosque; tJ d pusupnesto moscovitas y sus poderosas huestes; será nn dique á las
omnipotentes absorciones panslavist!ls de S_an Pet~re·
fe'llnal.
burgo, que ni p~drá ll~gar á Constan~mopla ern arro lar
la mezquina res1stenc1a g.ue _le opusieran _l~s rumanoe.
Con mucha ineistencia se ha venido hablando en es- ni podrá seguir sus predicac1ones de sum1s1ón al Czar
tos últimos tiempos de la necesidad de repoblar nnes- en todo el territorio de los Estados balkánicoe.
tros bosques, excesivamente desvastados al extraer de
Y Grecia ¿qué intentará al abandonar la sombra pro•
ellos combustible para alimentar las vías férreas nacio- teétora del autócrata n1so, y buscar seguro abrigo al
nales. Fenómeno curioso que tiene dos perfiles de una amor de la Dreibund? Es que, cnmo en otra vez hemos
habilido~a paradoja: los ferrocarrilee, f11ente del desarro· dicho el helénico soberano ha fl'.lctuado constantemenllo de nuestra riqueza pública, comienzan á arruinarnos. te entre lar, fuerzas contrarias que lo solicitaban y por
En vano es que la Secretaría de Fomento, conocedora fin se decide á aceptar francamente la amistad del Ho·
del mal qne está obligada á combatir, expida circulares henzollern, dejando á un lado la abrumadora protección
prohibiendo la tala de los bosques, bajo las penas más del moscovita.
severas. La destrucción prosigue y se hace sentir en la
Hay más todavía, quizá, en este ensanche de la Triple
naciente labor de los campos, y cuando los economistas .Aliani:a. Las manifiestas aspiraciones de Rusia, han si•
nos dicPn que sólo poco más de una vigésima parte del do t'tltimamente ofrecersll como brillante egida al Sultán
territorio Be ha destinado al cultivo y hay má8 de ciento contra las maquinaeiones de las potencias occidenta\e~;
cincuenta millones de hectáreas sin labranza, se asoma á sus exigencias j11stificadas unaf', exageradas ~ ~u ¡u¡la seqnía como un invencible obstáculo al trabajo más cio las demás ha contestauo con oculta pero dec1d1da refructífero ,t que el país pudiera consagrarse.
sistencia ofr¿cieado ante la Ecropa civilizada el curioso
La lluvia es, sin embar¡io, el gran venero de riqueza espectác~lo del ,c&gt;nemigo tradicional que procura conser·
eocial. .A la abundancia de las lluvias debe la Francia, var y protPjer la vida de su aborrecido rival! porqde no
tanto como á sus abonos y progresos mecánicos, la flore- jui:ga llegado el momento de su completa ruma.
ciente i;ituación de su agricultura, que la permite recoY como quiera que Grecia y Ruman(~ por razón de
ger en "iPte millones de hectáreas, de 100 á 110 millones vecindad se creen con derecho á recojer algo de los code hect61itros de cereales.
diciados despojos del Imperio otomano, cuando llegue la
En los Estados Unidos, en donde el agua cae copiosa· hora del repartimiento, por eso van á en¡rosar las filas
mente de las nubes, se registra una producción de 15 hec- de los que en el tratado de Berlín pusieron un dique_ ~
tólitros por hectárea; en la .Argentina, en donde hay zo- las ambicionee moscovitas, retormando en la tranqmhnas en las que el pluviómetro marca 1,400 milímetros de dad de! gabinete, las duras condi~iones impuestas P?r ~l
agua. se anotan 400,000 hectáreas cultivadas con 7.500,000 vencedor en la embriaguez del trmnfo con los prehm1bectólitroe.
narea de San Stéfano.
En México, el rendimient8 de cada hectárea no es eomparable, por su pequeñez, con el de naciones que han
*
cacareado menos que nosotros la bondad de las tierras.
Y con tales antecedentes**
que tienen los mayores visos
Nuestro problema económico, es un problema agríco• de probabilidad ¿qué credito puede darse á la noticia cir ·

OCTUBRE,

1896,

culada como cierta y desmentida alternativamente, deque se ha llt-gado á un arreglo definifivo,_ aunque solo puede ser provisional, en la cuestión de 0nente? Achácase á.
la visita del Czar, á la regia residencia de Balmoral el
arreglo de este embroll?, atribuyendo desmedida importancia á las conferencias celebradas por el Emperador
Nicolás con el Marqnés de Salisbnrry. Cuéntase con a bundancia de razones que la cordial acogida dispensada
á los soberanos rusos por la familia real de Inglaterra ha
sido bastante eficaz para decidir al rutócrata á unirse á
la Gran Bretaña en sus pretensiones contra el turco y su
manera de ver y de juzgar al pérfido Abdul-Hamid.
Mal se compenetra esta harmonía con el ensanchamiento que acaban de reeibir las naciones de la Triple
Alianza en sus tendencias, al arrastrar á su talante y voluntad dos reinos, con palpables miras antirrusas. Mal
concu,.rdan estas pacíficas soluciones que al Czar se refieren con la hostilidad embozada que entral'la ese ensanchamiento de parte de unas potencias que se han inclinado más del lado británico en el ya largo espacio que ha
ocnpado el conflicto Otomano.
No sería, pues, extraño que resul_tara otra vez desmentida la noticia, y que todavía hubiéramos de ~abhu- de
las reformas siempre renovadas y nunca cumplida~ en_ la
administración turca, por lo que toca á )as provincias
cristianas del Imperio.

11

ÜCTUBRE,

1896.

223

EL MUNDO.

murales, pintadas en la ~ámara de IDiputados

POR DON LEANDRO IZAGUIRRE.

X.X. X,

8 de Octubre de 1896.

TEATRERIASLa Compañía Tubau estre1;1ó el martes (!!timo, en _el ,
Teatro Nacional, una comedm de D. Cefenno Palencia,
titulada La Charra. El éxito de la comedia-tan hábilmente repreEentada por la Compañía queditigesu autor,
seguramente _ha de hab~r sido para é~te u¡uy satisfacto•
rio. El publico aplaudió con entns1a'!mo y al .fin de la
obra llamó repetidas veces al Sr. Palencia.
co'mo autor de comPdÍ!\s el Sr. Palr.11cia, tiene ya bien
fundada una reputación envi,JiablP, Ba!&gt;taríale ha?er e~crito El g1mrdián de fo C&lt;lSa p~ra merec~~ en la_ l!istima
del teatro español contempor,1neo 1111 s1t10 de d1st111c1ón.
Recuerdan las obras del Sr. Palencia la gracia de Bretón
de los Herreros siempre véstida con exquisito traje de
sencillez y no po'ca ingenuidad dE; sentim~ento. Ha huidoel Sr. Palencia de caer en el sent1mentahsmo oue transforma en ridícula la obra cómica y de quitar la donosura á sus comedias.
Tampoco Palencia, para arrancar estrepitosas carcajadas al público y obtener éxitos ruidosos, ha trazado ee·
cer.as burdas ni perconajes grntescos.
En obra suya no se encontrará motivo para reír escandalosameute· él ama el donaire que acierta á dibujar
en los labios un~ leve sonrisa de ei111patía.
En Lct Charra abundan las escenas interesantes, la ob•
servación de carácteres y sentimientos, el movimiento
de la acción y la originalidad para cerrar dignamente los
actos. La forma en que está vaciado el pensamiento que
da vida á la comedia, no admite fácilmente reproche: ea
el lenguaje familiar, llano, viváz, que se levanta, en oca·
siones, elegante y ga!lardo.
.
. .
El mérito no comuP de la nueva comedm, ¡ust1fica
plenamente la ovación con que se premió al autor.
Para la interpretación de los diversos carácteres queencierra La Charra, sólo tenemos aplausos, y llenos de
entusiasmo especiaimente para la Sra. Tubau que. supo
avalorar la intenci6n toda de ~u papel de Teresa, mtnpretándolo con rara habilidad en sus más escondidos detalles.
.
La Sra. Tubau compartió, muy merecidamente, el
triunfo obtenido por el autor.

•**

Attilio Fabbri, ese actor italiano de singulares aptitu·
des tu,·o su función de bt:neficio la misma noche del
ma~tes en el Teatro Arbeu. El público de México siempre ha distinguido á Fab~ri, recouociendo en él U!]- ra ro.
talento para el ar~e ~scémco. Por eso su bt~~fie10 filé
acogido, como s"l debiera, con verdadero regoc1¡0.
E~cogió el inteligente actor la obra Tomás el Incré~u.lo,
de los escritores alemanes Laufs y Jacobey, que cntica
eon delicioso sprit el espiritiomo y d hipnotismo. Es una
parodia de El Otro.
Ignacio Dolli, protagonista ~e Tomás el Incrédul,o,. ~e
finge hipnotizado con el propó-nto de curará RU familia.
entregada en cnerpo y alma :i las prácticas del esp\ritismo, y que había abandonado por completo la_s ~tenciones
domésticas para entablar charlas con los eEpmtus.
Sugiere á Dolli la idea de fingirde hipnotizado la lectura de un caso en que una persona, obedeciendo la orden
de su hipnotizador, pi~rde la memoria d~ quién e~ y se
con vierte en otra. Dolli se presta gustoso i\ que lo lupno•
ticen y después aparenta olvidar~ede quién es, con !='x·
traordinario júbilc de su familia que lo eme convencido
de las maravillas de su ciencia predilecta.
Pero Dolli no consiente en que lo vuelvan á su estado
normal y aquí de los apuros de su familia qne. en un mn•
mento,' ve perdido á ru jefe. .Aprovecha el burlador aque·
!la oportunidad para pasarae la uoche fuera dii casa, en·
tre gentes alegres. Al r~gresar_ ~ su casa, SI!- familia lo
agasaja con tan desmedido canno, que Dolh cree escarmentados á los suyos.
Pero no paran las cosas aquí. Un médico novio de una
de las hijas del protagonista, compren~e el 1?l'.1n de B~
presunto suegro, y lo emplea en benefici? p1opio, cons1·
guiendo la mano de su amada, que repetidamente le negara Dolli.
Adornan la graciosa comedia otros personajes p~rfectamente movidos por los autores. El . J?r. Pemell_1, un
presumido que llama Dolli ~n su auxiho para ale¡ar ~l
novio de su hija, y que también profesa, c,)n más arra1·
gado fanatismo las _prácticas espirit!stas, y nn a~e~te deeeguros, llamado Tigre, que es el tipo caractenst1co deesa incontrastable amenaza de la humanidad.

LA PAZ.
El joven pintm
Leandro !?.aguirre pintó últimamente, para decoración de la Cámara de Dipntados, tres
grandes cua'.lros murales alegóricos, nao para el fondo y
dos para los lados del foro del Congreso. Estos últimos
son los que ofrecemos á nnestros lectores: el uno representa á la Independencia empuñando en la diestra nuestra bandera, levantando en la siniestra el esc:1do é irguiéndose en medio de España y México, separados para siempre. La otra representa la Paz, levantándose majestuosa del campo donde yace la Guerra, con la espada
rota al pie de1 cañón mutilado.
Advertimos á nuestros lectores, que en sus origin\)-les,
las figuras principales tienen el seno descubierto, y que
nosotros, de acuerdo con nuestro tradicional respeto á
las ideas de las familias mexicanas, Ruplicarnos al a 11tor
velara más las formas en las copias destinadas á publicarse en este semanario.

NOTAS DE LA SEMANA.
El Sr. Obispo de Tamaulipas ha dirigido á sus diocezan?s una carta, en la c•1al dice que ha hecho entrega de la
~1ócesis y su Administración al Sr. Canónigo D. Franci~co Campos, nombrado administrador apostólico de la
misma.
El Sr. Director del Universal, detenido á causa de una
denuncia, quedó en breve en libertad por desistimiento
del denunciante.

LA INDEPENDENCIA.
Ha sido presentada al Congreso de la Unión•una acusación contra el Sr. GobernadordeTlaxcala, lacualabraza los @iguientee puntos:
.
l? La Inhumación del cadáver del Obispo de Puebla
en un Templ0. 2? Haber C?ncurrido con cara~~er oficial á un acto del culto católico. 3~ Haber permitido que
se verificara un acto religioso fuera de un templo.
Todo esto se [onda en las leyes respectivas por las ae~sadorPP. Tal acusación pasó para su examen á la Comisión del Gran Jurado.
No estarR deroás á propósito de la elección del sefior
General Díaz para 'el nuevo perjo~o, dar una I~sta de los
actuale,s presidentes de las Repubhcas ~e Amé.rica:
De la Argentina, Sr. Don José_ Evar1st~ Ur1bur~; Presidente de Bolivia Sr. Don Mariano Baptista; Presidente
del Brasil, Sr. Dodtor Don Prudente Moraes; Presidente
de Chile. Sr. Don Jorge Montt; Presidente de Colom1:Jia,
Sr. Don Miguel Antonio Caro; Presidente de Costa Rica,
Sr. Don Rafa/\! Iglesias; Presidente del Ecuador, Sr. General Don Eloy Alfare; Presidente de los Estados Unidos,
Grover Cléveland · Presidente de Guatemala, Sr. General Don José M arfa Reina Barrios; Presidente de Honduras Sr. Doctor Don Policarpo Bonilla; Presidente de Mé•
xic~, Sr. General Don Porfirio Díaz; Presidente de Nicaragua Sr. General Don José Santos Zelaya; Presidente
del P~ragaay, Sr. General J?on Juan B: Egu.equiz~; Pre•
i,idente del Perú Sr. Don Nicolás de Piérola; Presidente
del Salvador, Sr.' General Don Rafael .Antonio Gutiérrez;
PresidPnte del Uruguay, Sr. Don Idiarte Borda, y Preei•
dente de Venezuela, Sr. Don Joaquín Crespo.

Nuestra próxima noi;eta.
Concluida la publicación de Flor de Niza,
preparamos para muy en breve una segunda
novela, tan interesante ó más que aquella,
de idéntico mérito literario, y que, por su
moralidad puede penetrar á todos los hogares. lr§, ilustrada como FLOR DE NIZA,lmas
con el fin de proporcionar á nuestros abonados más lectura, reduciremos el tamaño de
los grabados.
Otro pago de $1,500.00, de "La Mutua"
ENMEXlCO.

México, Septiembre 23 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de «La Mú~
tua »-Presente.-Muy sefior mío: ,
Para eatistacción de los asegurados en «La Mutua,» hago constar que hoy, ante el Notario Público Sr. Licenciado Don Diego Baz, recibí en la Oficina de «La Mutua,» tlel
digno cargo de usted, la suma de $1,500.00, valor de la póliza número 543,694, expedida á iavor de mi esposo el Sr.
Don Carlos W estermann.
Quedo muy reconocida, tanto á usted como al agente
Sr. Don Luis Marquet, por eus atenciones en la tramitación de este asunto, y me suscribo de usted atenta y segura servidora.-CAROLINE FBANK DE WESl'ERMANN,

�11

EL MUNDO.

2.21

ÜCTUBRE,

1896.
11 ÜCTUBRE, J896.

EL SIGLO XX.

;,Cuando empezará t&gt;l ~iglo
XX, el l? de Enero
HJOO
ó el l? de Enero de }!)01'?
Discuten t&gt;stacuestión muchas perPonas en los perió
dicos de Europa y America.
Los que sostienen que el
l? de Enero de 1900, dicen
que así debe ser porque el
primer alío de nuestra era
comenzó el l? de Enero del
año de 100. Otro argumento
ee funda en que el primer siglo empezó el l? de Enero
ctel año O. y el segundo el l?
de Enero del año 100
Dicen taru bién lM qne PS·
tán a favor del afio 1!100, qne
el 31 dti Diciembrti &lt;lel afio
9!l, fué el último día de nnePTLAHUALILOtra primera era y completó
el primer siglo, ~ qne en con·
secuencia PI l? de Enero d..,J lix.A DIPORTAXU: E)lPRESA lXDUSTRL\L Y AGRICOLA·
año 100 fué el principio d&lt;!l
eegundn siglo.
Mucho se ha escrito en div1&gt;1•sas épocas y con mtís ó
Los que sostie1ten q11e el menos extensión respecto al Tlahualilo, especialmente
siglo XX empezar.i el 1° de hace poco menos de un año, con motivo de la ínten~ona
Enero del año 1\101, dicen para utilizar nPgros de la parte Sur de Estados Umdos
que no puede comenzar un para que trabajasen en ese Distrito, pero todo lo que se
año, antes de que acabe el ha dicho no basta á J.ar una idtia fiel y completa de la
anterior, y qne en consecuen- negoci-ación.
.
.
TLAHl'ALILO.~Los miembros de la Junta Directiva.
cia el siglo XX no puede em'
Ultimamente, los prop1.itar1os de espezar antes qne el siglo XL"\'.. haya cumplido cien liños, ta invitaron al señor l\lini~t.ro de Fo·
JNFORlIACIO~ES HISTORIC!S ESCOGIDAS. lo cual será :í media noche el 31 de Diciembre de 190J. :nento y á numerosos ¡mrti~ulares, enTodos los diccionarios defi&lt;&gt;nden el R1glo ó ce.!turia co- tre lo~ cuales se contaban vao-ios directomo un período cie cien a!íos contados desde un día deter- res y representantes de periódicos, p:1 ·
ENTIERRO DE LOPE DE VEGA.
minado. Pues bien, como el primer Piglo empezó el afir, raque asi~tiesen á la inauguraci0n &lt;i~l
de 1 terminó el año 100 y el segundo siglo comenzó el ra•:-ial del Ferroc9 rril Internacional :\I" ·
[28 de Agosto Je 1635.]
x1cano d.- :lfatarnoros, una estación si•
año 101. 8,1pongamos que un hombre quiere echar cio-,n
Dispusié1onse los funerales y entierro del ilustre fina · manzanas en un barril, si echa desp'lés otro cie11t•l, L.1 tua la ,t unoa ve;ute kilómedo, en cumplimiento de su expresa voluntad.! para e\ si- primera de este segnndo cent.enar será la 101 ma1nana
tros del Torrean, á Zarago·
guiente día, martes 28, á las once de la roanana. Oiga- Fundándose en esta comparación mnchas personas dicen za, término del ramal y on n ·
mos á Montalbán, que continúa la necrológica historia que el siglo XX principiará cuando haya terminado el cipal hacienda del Tlahualien estos términos:
o, situada á 70 kilómetros
bi¡?lo XIX.
"Tratóse de su entierro, de que se encargó el S.ifior
Cuando se dice año de 1896, Pe entiende que éste ter· poco más ó menos, al norte
Duque de Sesea, como su duefio y all:'acea, y como ta~ minará el 31 de Diciembre de 1896 y q11e el día signien1e de Matamoros. Este ramal
magnánimo príncipe, y det_erminóse para el. martes s1- empezará 1897. En consecuencia, el :n dtl Diciembre de fué abierto el H de Septiem•
gniente á las once Repart1éronse muchas limosnas de 1900 será el afio 1900 de la era cristiana y el último día bre último y construido por
J\Iieas que es la más importante honra para el que yace. del siglo XIX de modo que el XX empezará el l ? de Ene- la compañía del InternacioConv¿cóse todo el pueblo sin convidará ninguno; vinie- ro de 1901.
nal Mexicllno para el td.firon cofradías, luces, religiosos y clérigos en cantidad, la
co de los productos de las üapillall" 111 li~~:aud, p.-in;;J¡ml.
orden de los caballeros del Hábito de San Juan, la de los
grandes haciendas adyacenTerceros de San Francisco, la Congregación de los Famites, la roa yor parte de las cuales pPrtenecen á la comliares ( del Santo Oficio) y la de los S:\cerdotes de Madrid,
pañía del Tiahnalilo.
compitiendo piadosamente soCon este motivo, loe recurbre quién habfa de honrar sus
Eos, la extensión é importan•
. ..,._.......~- - - --------- hombros con llevar su cue1·po,
cia de la negociación-una de
---·y consiguiólo la Venerable c.,u.
las primeras, sino la prime·
gregación de los eacer::otes. Em ·
ra en su género en el paíspezóse el entierro según estaba
han podido ser apreciados por
prevenido, y fué tan dilatado,
personas inteligentes de esta
que estaba la cruz de la parroCapital, y estamos por lo misquia en San Sebaetián, y no hamo en aptitud de dar una buebía salido el cuerpo de su carn,
na idea de ellos, nada ociosa
con ser tanto el distrito y haber
si se piensa en lo que sig~i~ca
rodeado una calle á la petición
eEa &lt;&gt;mpresa en el porvemr rn·
de Sor Marcela de Jesús. re! igiod1vtrial y agrícola de la Repú·
sa de la Trinidad dtisca!za y
blica.
muy cercana deuda del difunt'ara proceder con buen O!·
to, que gustó de verle (1)
den, empezaremos ·por referir
Las calles estaban tan pobla•
á grandes raegos el viaje .de
das de gente, que casi ~e embalos excursionistas á que arnba
razaba el paso al entierro, sin
nos referimos y lueg.., habla~habP.r balcón ocioso, ventana
Cnnal principal.-Compuertas de Boeotoma.
mo.., de la importante negocia·
desocupada, ni coche vacío. Y
TLAlIC ALILO.-Yista al Sur desde ht AdminLstración Geperal.
c1on.
así, viendo una mujer tanta
.
YALOlt DE LOS HUEVOS COM.O ALUfE:S-TO,
El Sr. Ministro de Corunnicaciones y sus amigos llega•
grandeza, dijo con mucho donayre: «Sin duda este enron por el rama, indicado á Zaragoza, qne con sus J:ierSeis huevos grandes ( de gallina) pesan 11:na libra próxi · mo~os edificios, sus calles de árbolt&gt;s, y el magnífico lientierro es de Lope, pues i:s tan bueno.!' Iban co_n luto, al
remate del ·acompañamiento, Don Luis de Usát1g1~e, yer- maménte. Como formador de carne, una libra de huevos zo de algodoneros en flor, presentaba un ~nc~ntador golno de Lope y un sobrino suyo. (2) En medio el se t-s igual á una libra de carne (vacnno). &lt;;J&lt;11ca de una pe de vista. Apenas llegados los excurs10mstas, cuatro
ñor Duque de Sessa, y otroR grandes ~e~ores, tHu!~s t~rcera part.e de lo que pesa un huevo es ah~ento puro,
mil hombres con sus mul.-1.s de labranza y sus arados, sey cabalie-ros. Llegaron á la. Iglesia, rec1b1ól~s la Cap~· el cual es todavía más de lo q~e se pued~ _decir de la car• guidos de diversas máqninas de cultivo, ~estilaban ante
!la Real con música, díjose la Misa con !llncnasol:imm- ne puesto que no hay huevo m desperdlC\OS qne po:1ene los vi~itantes, pa~ando baj,l un arco artísticamente cona·
dad, y al último responso, vién,dole qmtar del tun~ulo á•un lado. Prácticamente, un hu&lt;ivo es ahm_&lt;intn ammal;
trnidn, que se levantó en honor del Sr. Mena.
para llevarle á la bóveda, clamo la gente con gemidos y aún no se necesita del desagradable trab~J? del ~t&gt;gue·
Desde la t?rraza de la cam principal, la mirada. d~s~uafectuosos. Daposit6,e en e\ tercero nicho, por orden del Jlo para obtenerlo. Los húevos, en su precio i:nedw, es·
bría una planicie inmensa de verdor uniforme, d1v1dida
Señor Duque de Sessa, con permisión del Doctor. Baltasar tán comprendidos entre los más b'.l.ratos) alunentosos
Carrillo de Aguilera, Cura propio de la ParrolJ u1a de San artículos de dieta. Lo mis·
Sebastián, y con declaración de la justicia, por el S~cre- roo que la lerhe, un huevo,
tario Juan de Piña. Yac1óle en cera la cabeza Antonio de depor sí es un alimento comHerrera ez:celentísimo escultor de Su Majestad; y de_spipleto que contiene lo necediérons~ l:Js amigos, llorando la sol~dad que les hacía. Lo- sario para el desarrollo de
pe, corno quien echa menos una ¡oya que le han hur- un animal perfecto, y es fácilmente digerido cuando no
tado.»
lo hayan descompuesto en
Da. JUAN PÉ:REZ DE MoNTALBÁ.N.
el co::imiento. Yerdaderamente no hay alimento más
(ll La hija de I,ope, Doña Marcela del Carpin y Luján, mon¡a _en
las Trinitarias Descalzas con el nombre de sor )!arcelade San F o,ln,.
concentrado y nutritivo que
A la verdad, no puede darse reticencia más repugnante á los !menos el huevo!. La albúmina,
sentimientos. ni más excu,ada é inútil, que ésta. del buen clérigo au- aceite
y materia salina está,
tor de la. relación que tra.slrulamos. LoPé de \'e¡?"a tenla declarada
públicamente bajo su firma, y en obras impresa,• y populares en alto como en la leche, en debida
grado, por bija suya á Doña )Iarcela del ~rp10 cuya profe'1ún ue proporción de sostene1 la vimonja en las Trinitarias habla sido solemnls1ma, c-0ncurnda Y conocida de toda la población de )ladri&lt;l y ademé.sdescrtta por el nmm.10 da animal. Las saleb más vaLope en una obra divulgada por todo el mundo, ¿,.\ qué_. pues, con- luables ó importantes se conduelan semejante.~ Irasés de ocultación? ¿Qu~ mot1YO m razonable tienen en la yema, por lo
fllndamento llevaban?
.
Lacarrem del f1\nebte cortejo (ut' des&lt;le la ca.,;a mortuoria, calle de cual esta porción del huevo
Francos (hoy Cervantes), á la de San Agust\n: de aqut, por la de es la más usada en algunas
Cantarranas (boy de Lope de Yega, á la cual rta frente el &lt;.'onvent.o
a.
de las Trinitarias), á la del León, plazut,la de Antón ~(art1n, callede fo r m as de enfermedades.
Una persona débil cuya fuerAtocha ,. parroquia de San Sebastián.
. (2) Luis Fcrnán&lt;le,. de Vega.-(D' 1,, biogr:1Jh e.srril" por D. Cayeta.za nerviosa es deficiente y la
"º Alberto de la Rarreru).
sangre empobrecida, puede
tomar la yema del huevo.
TL.\Hr ALILO.-Fábrica de aceite y jabón en Zamcioza.

a..

EL MUNDO.

225,

El hierro y demás compuestos fo~fóricos qne contiene, están en condición de ser facilmente Mimilados, y
aunque homeopático en cantidad ejerce morcada influencia en el sistema. La yema del htlPVO, contenit&gt;ndo menos albúmina, no es tan perjudiciahnenteafett ido por el
calor como la clara.
Un huevo cocido, siendo más fácil de digerirse que la
carne suministra un modo de gradnar la cantidad de aliment~. El célebre Guinod de Reyniere, qnien consagró
su vida al estudio de las delicadezas ne la mesa, atirma en su "Almanach des Gourmand~," qne los huevos
pueden servirse en más de seiscientas maneras. En Londres se publicó por un cocinero francés, un libro en el
cual da 150 fórmulas de cocer los huevos. El hombre débil qne baya recobrado sus fuerzas comiendo huevos cocidos por algunos días, continuará tomando ese cómodo
alimento cuando se b hayan presentado en forma de
1-0rtilla que es una de las principales preparacioues que
se hacen con huevos. Lo fosfórico en el huevo es m uy
bueno para las personas que trabajan mentalmente.

TL.\HUALILO.-Arco8 de ¡,acns de algodón, levantados en honor del señor )1inistro tle Gobcrnacióni
~n lotea simétricos y que iba áespirarenlas derivaciones
de una lejana cadena de montañas.
El eeñor Ministro y su comitiva fueron alojados cómo·
damente y atendidos con gran solicitud, y llegada la noche pudieron contemplar el cuadro animadísimo del trabajo en la hacienda principal. Percibía.se la trepidación
de las fábricas, el desfile inmenso de peones y máquinas,
y .1arpadeaban en los principales e4ificios y en las pe,queiias calles los focos de la luz eléctrica.
De~cribiendo el adorno, dice uno de loa excursionistas:
A la ca~a principal llégase atravesando un peque!ío
parque y después de subir una amplia escalinata, se en·
cue11tra un corredor alumbrado profusamente con lámparas incandescentes, en el que se había dispuesto el comedor; el adorno allí era· decuado y del mejor gusto; veíanse todos loa productos de la hacie11da, figurando en pri-

í

división de tierras, éstas prometían para un futuro nolej~no y mediante una dirección babil, colosales ganancias.
Tales promesas se han cumplido merced á los actuales
propietario¡¡ de la inmensa región, que han operado en
ella una transformación maravillosa.
Empezóse por destinar 3. 700,000 pesos á la compra y
explotación de 26 sitios de ganado mayor, compra hecha
el afio de 1885, a Sr. D. J. M. Flore~, uno de los herederos del primer propietario.
En 1889, comenzó la construcción del c'\nal principal,
cuya longitud es de 63 kilometros, por 25 de anchura. v
2 y media de profundidad.
•
Al Sr. Ingeniero D. ,José Farjas se debió !a construcción
de esa magna obra. Más de un año vivió en la. tienda de
campaña, dirigiendo la excavación, así como los desmontes y el trazo de las haciendas, y después in·taló las f.iOricas, ensayó lo,;i instrumentos mis apropiados al cultivo y ocupóse de los menores detalles.
El 27 de Agosto de 1890, corrió por primera vez el agua
en dicho canal, y desde entone.is pudo decirse que la explotación estaba asegurada. Aquella agua iba á fecundar
los extensos campos, haciéndolos producir inmensas
riouezas.
En el kilómetro número 63 del mencionado canal, se
encuentra el repartidor general, que !}istribuye el agua
en dos canales principales, llamado9 de la campana y de
San Juan, entre los 780 kilómetros de acequias y contra
acequias.
La negociación comprende diez haciendas y una población de 8,000 habitantes.
Cada hacienda tiene sus edificios de Administración,
galera y peones, y en la Hacie11da de Zaragoza, que según hemos dicho, es el centro de la negociación, se hallan
el despepitador del algodón, en el que se han aprovechado todos los adelantos modernos, la fábrica de aceite
y jabones, el dinamo para el alumbrado de todos los edi-

ficios de la Hacienda, las escuelas para nifios y nii'las,
(~ouforme expresamos,) un hotel á la moderna, una. bo·
t1ca y otro~ muchos edificios.
Es aq?-ello una ciudad en pequeño que muy pronto se
convertirá en poderosísi rno centro agrícola é industrial.
En la actualidad hay 8 sitios en explotación por cuen·
ta de la Compañía, y um, y medio por arrendamiento.
Los productos principales del cultivo son el algodón, el
maíz, el trigo, el frijol y el garbanzo.
• L?s _productos industriales son el jabón, cuyas marcas
se dividen en "México," "Marfil" y "0b3curo;" la pasta
y la borra de algodón.
La_a~mirable trasfort'lación que se ha hecho en esos extens1si~os campos antes incultos, venero de riquísimas
proclucc10nes, ha sido obra de seis años de ímproba labor. Hoy en esta se utilizan todas las máquinas agrícolas modernas, i11troduciéndose, año por año, los últimos
adelantos que con éxito se han ensayado.
Se r~ya 31:mana~iamente una cantidad que fluctúa en•
tre seis y siete mil pesos, se pagan losjornalE-s más altos
de toda la comarca, en efectivo y no en efectos como se
acostum?ra en toda la laguna y en general en las J,acien~as del rnterior. Hay asi,tencia faculta.ti va sostenida por
1~ compafiía J'. no hay peón que no la reciba con inme·
d1ata oportumdad en caso necesario.
, L~ junta Directiva de la empresa, está integrada por las
siguientes personas:
M. Ruano Secretario.-F. Rodrígnez.-F. Zubiaur.J, Llamedo, Presidente.-M:. Mora y Trueba.-S. A. Santo ..,-J, Farjas, Administrador General.
. En suma: una negoción de halagador presente y de
11111;1en~o porvenir es la de Tlahualilo. .:.os emprendedores
acciomsta.s hallarán en ella el premio de su espíritu de
emp:-esa. Sea este éxito estímulo poderoso q•ie impul~e á nuestros agricaltoreE á emprender en obras seme¡antes, que redunden así en su beneficio como en el del
progreso industrial y agrícola del país.

'l'LAHl'ALILO.-Casa habitación en la Hadcnda de Znrago,.a.
mer término el algodón, combinados artísticamente en
muros y columnas; de éstas· pendían diez escut1os rojos
·ostentando los nombros de las principales fincas del lle·
.gocio: «Oquendo,11 «Pamplona," «Rosas," «Iberia,11 «E\'a,11
«Zacate,11 «Carolina," «Providencia," «Campana,» y «Z,,r.1.goza.11
Al día siguiente los excursionistas visitaron los despepita~ores, las fábricas de aceite y jabón, el gran edificio
destrnado á escuela, la hermosa capilla dedicada.á la "\'i1 gen del Pilar, la ca8a grande de Administración, el merc~d:o y todos los edificios de la hacienda. Al otro día, la
v1s1ta fué para el canal principal en el punto en que sP.
r~parte en varios tajos que surten á las diferentt's hacien~as, y termina&lt;la la agradable visita, el Sr. Mena
partió para Durango y los excursionistas regreP.aron á la
Capital.
Pero qué es el T lahualilo? dirán los lectores impacien·
tes á qnienes p,.ometimos detallarles la naturaleza y fines
de la gran negociación, y es tiempo ya de que respondamos á su pregunta. El Tlahualilo es una inmensa extensión de terreno del Estado de Durango, en cuyo seno,
hal)ábase uu extenso lago hoy desecado y utilizado para
la siembra; unafertilís!ma región regada 'por el Nazas, que
es hoy por hoy la rne¡or zona algodonera de la República. Hace apenas algunos años, esa inmensa región, hov
tan próspera y feliz, era un gran desierto, frecuentado sólo por las tríbus nómadas de i odios terribles dispufstos tL
comete~ todo género de tropelías.
·
El primero que intentó utilizar ese desierto, íué el Sr.
D. Juan_ Flores, de Durango, que murió hace poco á una
avaozaua edad.
Llevado de su energía incontrarrestable. empezó á establecer haciendas, y fué víctima muchas veces de la!I
m,aldades de las tríbu3 ~al vajes. Pero había dado ya el
l)nmer paso y mucllo3 añJs de3pué3, cuando se hizo la

TLAHC.ALILO-EJ General Mena y sus acomrañantes.

�EL MUNDO.

2Z6

11

ÜCTUBRE,

189C.

ÜCTUBRE,

1896.

227

EL MUNDO.

yen unn magnífica familia, de la cual cada miembro pne·
de estar orgullo!!o.
Muchos de estos príncipes han heredado las altas cualidades de Victoria y las perpetuarán sin duda en el porvenir, en bien de la civilización y de los pueblos.

El Czar en Dinamarca.
El 9 de Septiembre último, el yacht del Czar, .La Estre·
lln. Polar. después de haber atravesado el B:tltico, franqueó el Sund y pa8ando entre las costas danesas Y suecas,
sembradas de bosques y de Villas. entró á la roda de Co·
penhague. saludado por las ealYasde cañón de los fuertes
y &lt;,e los acorazados.
La bandera mea fué enarbolada en todos los mástiles
11l lado de los colores rojo y blnnco de la de Dinamarca y
Pl estandarte imperial fué saludado por los huri?R caden·
ciosos de las tripulaciones ocupadas en las mamobras.
El panorama de las bellezas de esta rada de CopenhaJ!'He y el eRpectáculo, mitad militar, mitad popular qne Pe
&lt;'lesarrollaba ante el joven emperador, no eran empero
nuevos para él.
Muchas veces. en efecto, había hecho su entrada por ese
mismo Sund al iniciarse ese otoño danés que amaba tanto su padre.
Después de las fiestas de Breslan y de Yiena q111• han
brillado con todo el brillo de las pompas oficiales, el Czarha saludado ciertamPnte con placer la pequeña patria de
811 madre donde ya él mismo gustó la paz _de la vida fa·
miliar y donde ba mostrado á la emperatriz tantos lugares llenos de r~uerdos para él y para sus augustos progenitores.
En el Tuldborl la chalupa imperial desembarcó á los
huéspedes del rey Cristian y de la re\na Luisa.
. .
Rodeado de los altos dignatarios de su país, el v1P¡O
rey con uniforme ruso, llevando la Orden de San A ndrés, abrazó calurosamente á su nieto y á la joven emperatriz.
.
Después de haber saludado á los dignatarios y -pasado
ante el frente de la compañía de honor de la guardia real,
el Czar. la empP.ratriz, el rey y la reina, montaron _á un
coche tirado por seis caballos ne15ros, que los condn¡e~~n
al castillo de Bernstorf, residencia de estío de la fam1ha.
rPal de Dinamarca.
La cindad co·, fisonomía de fiesta ac,amaba al brillante cortejo, q~e bien pronto rt&gt;corrió la ruta que borda.
1" playa. penetrando despues á los espesos bosques y se
&lt;'letuvo por fin ante una casita blanca, oc~ Ita entre la v~r&lt;lura. Al ver su aspecto se diría que es la inlla de cu_alqu1~r
negociante de Conen hague, y es nada menos la res.id_encia.
rle estío del rey de Dinamarca, en la cual fué recibido el
emperador de todas las Rusias.
El Bernstorf es ciertti.mente bien pequetio y bie~ sendllo, pero habilitaná.o los departam_entos de la s~rv1~umore é instalando para ésta algunas tiendas en los ¡ardmee,
se arregló todo con facilidad.
Los huéspedes imperiales se contentaron con las cuatro cámaras del primer piso puestas á su disposició~.
,J. Adquirido por la reina Luisa, Bernstof perteneció en

11

Sería aventurado ante el
hecho, al parecer de todo
punto irrecusable, que anotamos, in\·estigar el papel
que cabe en su realización á
los rny a catódicos; asistirnos al período primario y de
observación de los fenomeEL ASESINO DEL SHAH DE PERSIA
nos que se describen, y no
es mucho pedir á todos calNuestros lectoreR conocieron en. todos sus deta·lles ese ma y observación constante.
extrafio drama desarrollado en el gran imperio oriPntal
Según el Doctor Rogus, de·
~u ya ú_ltima escena fué la _trágica muerte del Shah; n¿ ben cmnplirse las prevenciomcnrnremos pues en eno¡osas repeticiones dedicando nes que siguen para fotograsó'o algunas !!neas al !11atador del monarca, 'que ba pa- fiar de memoria, por decirlo
gado con su vida el crimen de regicidio de que se hizo así, una moneda ó un sello
reo.
de comunicaciones.
Mirza Rizad~ Kerman, fné ahvrcado últimamente en
Estos objetos deben situar·
Teheran, la capital de Pereia, en un sitio público y ante se con singular minuciosidad
innumerable multitud.
en un punto determinado
El día de la ejecución, numerosas fuerzas rodearon el ante la vista del operador, ,í
cadalzo para impedir toda manifestación peligrosa y el fin de acortar la prolougaci6n
gentfo, agolpado en frente de la horca, asistió mudo y con· penosa de la tarea que quiemovido al trPmendo caRtigo.
re realizarse, sin poner en
f'omo se sabe Mirza Riza, obró mlí.s ó menos sugestio- olvido que existe un coefinado por una secta religiosa á que pertenecía. De todas ciente personal que hoy por
eue!"tes ha pagado con la vida su criminal obcecación.
hoy no es posible determinar de una manera general.
La placa sensible y el objeto que debe reproduciree
se situarán en el mismo plano y á igual distancia de la
Bast~s 1:1,ojear las revist:,1s científi~as y prestar examen vista. Si aquella es muy senal mov1mu~nt? que las mismas registran, para adquirir sible, la duración de la emel convenc1Il!iento de que los experimentos del Doctor presa puede limitarse desde
Roent(en de¡an ancha estela entre los Pabios modernos veinte á cuarenta minutos.
La explicación hipotética de
que en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas ceden al
impulso de entusia~mos muchas veces irreflex'¡vos. La estos hechos, expuesta por el
fotografía á través de los cuerpos densos nos conduce en Doctor Rogua, es la siguienalas del entusiasmo á la extereorización instantánea del te: La materia gris del cere•
pensamiento hábilmente sorpri-ndido en un momento fi- bro se encuentra holgadasiológico. Se estima .y afirma, a I parecer con hechos irre- mente impregnada de fóscusables, que por medio de objetivos fotográficos espe- foro, y cuando un pensaciales se reemplazará la retina humana, que muchas miento surge en el cerebro,
veces guarda f;lD la tumba secretos de la honradez de la la celdilla que lo engendra
lealtad ó del crimen. Descuella·en primer térmim¿ en el trasmite á la superficie una
nuevo arte fotográfico del pensamiento, el sabio inglés burb1,1ja fosforescente pro·
Doctor Rogus, cuyos descubrimientos é investigaciones porcional en su voluntad é
ha resumido en sus columnas la revista titulada «Photo mtensidad á las del pensa·
Gazzette,n confirmando los primeros y aplaudiendo las miento que Ja ha engendrado. La emanación cerebral
Be¡:tundas ]os doctores Bonhay, Rockily y Coath.
Aunque no sea »ropio de nuestras tarea1rncuparnos ex- por su brillo produce una
onda luminosa, que excita
La
tensamente de la fotogra~ía instantánea del pensamiento
no podemos resistir al deseo de consignar algo de lo qu~ la retina hasta el punto de
leemos, res»ecto á las empreRas del Doctor Rogus. Este, ~ercibirse la imagen del pensamiento después de algún
después de haber contemplado con fanático y persistente tiempo,
Hénos aquí, pues, bajo el dominio de las vibraciones,
empello una moned~ y un sello de correos, ha conseguido, según su afirmación y la de sus colaboradores impre- y cuando la,;, crndas de que trata Mr. Rogus hieren una
ei&lt;?nar una placa ~Pn~ible al proyPctar brnscan;eute sn i-up~rficie ~ensible, no hay razón para que no produzcan
~nrada S(?bre la misma y estampando en ella w impre- las 1mpres10nes dd !etrato:del neni:amiento, al similar de
lo que hac¡,n laA m18i:nas ondas al reproducir la figura
e1ón persistente.
ra dt,tallada de los ob¡etos.¡ Se~ún l\~r. Rogus, eH de toda
ev1deuc1a que la vibración
para imprimir fotográficamente, requiere previamente concentrarse sobre un
objeto cualquiera, con toda
la potencia de la voluntad.
Las preocupaciones, las ideas
fijas y 1::.s obsesione~, es indudable que el día que se
fotografíen las retinae de las
víctimas de tales fenómenos,
presenciaremos raras y sorprendentes fotografías del
pensamieuto humano, cuyos
eecretos se ha empeñado en
descubrir la ciencia.

f .ofo'grafia bd

EL CZAR EN DINAMARCA.-Recepción del Czar y de la Czarlna por la f.tmlli• rear al desembarcar en Copenhague.

otro tiempoá la noble f11.milia de la cual lleva el nombre;
más tarde fué comprada por un rico inglés, sir Mac Ewy.
Este plantó un parque, embellecido después pot otros
amos,y que se confunde con las in meneas florestas de encinas que rodean la capital danesa.
Muchos soberanos y princesas han habitado ese modPsto castillo, que un millonario inglés hubo de dPsdfñar.
Alejandro III lo amaba tanto como amaba el Fredensborg, ilustrado por su permanenc:a en él.
En esta tranquila morada llena de los recuerdos de su
padre, es donde Nicolás II ha querido tomar un poco de
reposo, lejos del aparato de las cortes y enmedio de una
calma que reconforta.
EL MAYOR REINADO

EN la Historia de Inglaterra.
"Dios salve á la Reina!"

La reina Victoria ha reinado ya algunos días más que
su abuelo Jorge III. Este respetable monarca ocupó el
trono, desde Octubre 26 de
1760, hasta Enero 29 de 1820,
período que no había alcanzado ninguno de sus anteceaores. Los más próximos á él
en duración, fueron Enrique
III. coronado en Octubre 28
de 1216, y muerto en 12i2.
Eduardo lll. de 1327 á 1377 é
Isabel, de 1558 á 1603, pero si
deducimos loa períodos de
minoría, las deposiciones
temporales como la de J!)nrique VI en su reinaJo titular de cuarenta afios y la Re·
gencia de 1812, durante J,,, in·
habilidad personal de Jorge
III, la feliz prolongación del
reinado de Victoria, resulta
del todo excepcional.
Luis XIV, es cierto, advino al trono de Francia en
1643, siendo todavía un niñ-);
tuvo una larga minoría y
murió en 1715, mas Victoria
empezó su reinado en Junio
20 de 1837 y completará el
próximo Julio su 60? añoun año másqueJorgeill, varios años más que el reinado efectivo de Luis XIV y
unos diez años más que los
que Enrique ó Eduardo, ter•
ceros de sus nombres, po11eyeron el cetro. Pero no se
encontraría ni en la antigua
ni en la moderna historia
monarca alguno que hubiese presidido coi;i la inteligencia íntegra de un cerebro
bien constituido una etapa
·• de prosperidad nacional semejante á la que ha alcanzado Ingiaterra. pues la de
Francia en los últimos años
de Luis XIV vióse alterada.
Ciertamente t-cl mundo no
había r Jseñado pasta hoy seCuatro g.,neraciones de Reycs.-Reina Yi&lt;-toria. Princ ipe Alberto de Gales.Duque Eduardo de York. • sen ta años de un progreso se_
llijo prilllog,,nito d el Duq ne fle York.
mejante en todos los sentí_

dos, y c;:iya iniluenC'ia se extendiese á todas las regione
del noi verso civilizado. Las condiciones políticas y sociales, los recursos comerciales é industriales, los medios de.
educación y difusión de los conocimientos y las facilidades de comunicación sobre la tierra y el mar, han avan-zado infinito, no sólo en Europa sino en todas las otras re-.
giones del globo, durante el reinado de Victoria, enhene.ticio de las naciones que se comunican con Inglaterra. Todo esto constituye, sin duda, un glorioso período en la
historia, sean cuales fueren los cambios que se efectúen
en el siglo XX; y no sólo en Inglaterra, no sólo en sus
colonias é Imperio de las Indias, que ahora suponen
una población de 300 millones de almas, sino también en
las lejanas playas donde se siente la influencia británica, este reinado lucirá ante la posteridad como el más
brillante que hayan contemplado los siglos modernos.
Es un alto privilegio en verdad para un sér humano,
cuyo cai:acter y sentimientos son dignos de su excelso.
rango, y que tiene la bondad simpática de Ja mujer unida á la firme integridad de propósitos y á la deliberada
prudencia del hombre, haberse mantenido casi sesenta
afios sobre un trono que es, sinó el más poderoso por sus
fuerzas militares, sí el investido con la mayor influencia
moral y rodeado de los súdditoa más felices de todos losreinos de la tierra.
La reina Victoria excede en esta felicidad pública á
cualquier otro monarca; tal ea su posición. Comparar sus
méritos y sus hechos con los de los otros soberanos, sería
futil preteneión. Entre sus contemporaneoa, por ejemplo,
debemos mirar con sincera estimación á Francisco Joséde Austria, en el noble, paciente, firme y gentil manejo.
de un gollierno quizá más dificultoso y complicado que
cualquier otro de Europa; en cuanto al joven Czar y al
caballeroso emperador germano, sus generosas intenciones no pueden negarse.
Pero la reina Victoria tiene ansiedades políticas, sinó.
responsabilidades patentes; y su influencia en las demas
cortes europeas es delicada. He aquí porqué su tarea ba
requerido tacto exquisito y espíritu sereno para vencer numerosas dificultades. Ningunministro inglés, salvo Lord
Palmerston ha objetado jamás la influencia real en loa
negocios y en la formación de los gabinetes; sean cuales.
fueren las contienda.e, las decisiones de la reina pesan demasiado en el ánimo de los demás. Su ingerencia en los
negocios, es pues, más fatigosa de lo que se cree, y la soberana la ejerce siempre, aun durante sus viajes, pues bien
sabido es que sea cual fuere su residencia en Europa, desde ella se comunica íntima y diariamente con sus ministros, sin que se le oculte alguna de sus deci.üones.
La influencia indirecta de la reina en otras muchas cuestiones de Estado, ha sido muchas veces providencial, jamás ha excitado una desaprqbación parlamentaria ó popular, y el Príncipe de Galea es muy conocido aún para.
que se pueda dudar que continuar.i esta tarea de conciliación de eu madre, en el reinado futuro.
?orlo que ve al largo reinado de Victoria en su aspee·
to personal, todos, incluyendo aquellos suficientement-eviejos para haber contemplado sus comienzos, deben ha·
her visto en él uno de loa más interesantes y admirables
ejemplos de la historia de la viña de una soberana, esposa, madre, abuela y bisabuela, ejemplar bajo todos esto11
aspectos.
Más de cincuenta príncipes y·princesas, en tres genera·
ciones, han surgido del arbol potente que á Borecer em·
pezara con el matrimonio de la reina, en Febrero 1p de1&amp;40, á los veintiún años de edad, con su primo el d1fun·
to príncipe consorte Alberto de Saxe Coburgo y SaxeGotba. Cuatro hijos, uno de l0s cuales, el duque de_ Al•
bany murió, y cinco hijas, de las cuales muri~ así mJBmo
lo princesa .A.licia, duquesa de Hesse; trece metos alema·
nes y casi treinta nacidos en foglaterra, con algunos pequeñuelos de cepa real. nacidos así en la Gran Bret~ña
como en el Continente y biznietos de la reina, const1tu-

vrnsmnirnttJ.

La bicicleta en IMados Unidos
El Iron and Cbal TradP
Review de Londres publica

l..
La Reina Victoria io los seis años.

el siguiente artfculo. «Hasta
principios de este afio casi
todoa.loR tubos que se usaban
en los Estados U nidos para
la fabricación de velocípedos, se importaban de la
Gran Bretaña. Dicen peri;onas entendidas en estas industrias, que durante el año
de 1897 los Ei&gt;tados Unidos
embarcarán á Inglatnra más
tubería de acero, que la que
tuvieron que importar el año
pasado. y para esa época serán más comunes en Europa
los velocípedos hechos con
tubería norte-americana que
los fabricados con tubería inglesa y euroíJea. Para fabri·
car una bicicleta de las más
ligeras y Ji vianas, se necesitan unos 19 piés de tubería. Se calcula la fabricación
de velocípedos norte- americanos en 1 200,000 bicicletas
por año, y poniendo un término medio de20 piés de tubería por velocípedo, se ne•
cesitarían 24.000,000 de ¡,iPs
para satisfacer la demanda
Pn los E~tados Unidos. La
Shelby Steel Tube Companr

Reina:victorla en la actualidad.

tiene maquinaria capaz de fabricar 18.000 000 de piés
anu~lmente; la BI wood Company, del Estad¿ de Pennsy 1vama, produce 12.000,000de piés de tubería de acero por
aílo; la Elwood-Ibes Company, de Filadelfia, pone Pn el
mercado unos 5.000.000; y se dice qu.i la Colombia Tube
Comp_any fabrica unos 12.0qG,000 de piés. La Mansdeld
Machme Company está haciendo preparativos que espP.•
ra la pondrán en posición de fábricar 15.000,000 de piés
de tubería cada doce mesPs. 10.000,000 de piés se calculan á la New Castle Tube Cómpany. Los nuevos talleres
de la Brewer Seam lesa Tube Company tendrán capacidad
para 10.000,000 de piés. Una gran fábrica de velecfpedos
del Estado ~e Indiana próximamente empezará á prepa·
rar sus propios tubos. Hay además un gran número de
establecimientos SP.me¡ant_es, de menor importancia. Parece, pues, que la fabncac1ón de tubos de acero va siendo una gran industria en los Estados Unidos,"·

. t;{na e~poskion

ae gafos.

En el jardín de aclimatación de París se va á organizar
próximamente una exposición de gatos. Hacía mucho
tiem~o que les perros habí~n sido expuestos, coronados,
prenuados, fotografiados, b10grafiados. Era ya indispens~ble que l?s gatos tomasen la revancha. El gato es ta1..1b1én el a_m1go del hom_bre, un amigo más independiente,
más maligno, m,\s ego1sta, pero al fin y al cabo un amigo.
Los gatos han tenido sus historiadores, }foncrif y
Cbamp·F(eury. Los gatos hai. tenido su pintor_de méri·
to, Engemo Lambert, y basta ha habido uno, Mengo, que
obtuvo el título del Rafael de los gatos.
El momento actual es, pues, un momento felino. Esperemos la Exposición.

NO JIAS GUSA.YOS DE SEDA.
La seda artificial hecha con pasta de madera es ya un
hecho. Su fal;&gt;ricacióu s~ ha m?ntado en grand; en inglatf¡lrra, y multitud de ~enoras milesas llevan hoy trajes
que, probablemPnte sm saberlo ellas mismas, son de sed~ de madera. Es ~sombrosa ~a ingeniosidad que ha habido que poner en ¡uego para rnventar una especie de gu•
sano de seda artificial que produce hilos tan tenues que
diez de éstos juntos apena.s forman el grueso de un cabello. _Económ1cam_ente el ]DVPnto es de la mayor import:,1nc;a; baste decir que so lo Inglaterra paga 17.000,000
hb~ esterlmas al ~ño poi: la seda que importa, y que
graCJas á la nueva mdnstna, aquel país se convertirá de
importador en exportador. La seda de madera es mucho
más barata, tiene más brillo y toma los tintes mejor que
la natural. En cambio sólo tiene cuatro quintas parte:1
de la resistencia de su rinl, y no es tan mala conductora del calor.
A la vista, ambas sedas son iguales.
Los muertos

DO

detienen la vida,
JULIO Lli)l!AllRE.

�•
11

EL MUNDO.
11 ÜCTUBRE, 1896.
~======================~============~
o

LA MAXJFESTACIOX
EN HONOR OEL SR. LIC. D.

M11nnel Rom•ro Rubio.
Er. ::\Iu~no dijchm.su ól)Ortunidad, que el sabailo' 3 del
corriente, aniversario de la
muerte del i:lr. L'c. D. l\fanuel Romero Rubio, se efectua1fa una gran manifestación ante C'l sepulcro del
llorado hombre público, organi,zada por sus numerosos
amigos.
T.il demostración realizóee en efecto el dia señalado,
y tuvo toda la solemuidaa
que se esperaba, tomando
parte en el la to1os los poderes de la federación, el Gobierno del Distrito, los empleados pú blicosy el ejército.
De antemano nombráron~e numerosas comisiones, de
in\·itación, adorno y organiz.ición de la comitiva.
Esta, uumerosísima, pues
que la inte0 raban más de mil
personas, contándose entre
el 1as mucLas distinguidas,
reunióse á · las nueve y media de la mañana del día 3
en el Palacio Municipal y
se dirigió poco después por
las calles de l\Iercaderi&gt;s. de
Plateros, San Francisco, Vergara, San Andrée, las cuales
estaban adornadas. Betlemitas v Gante, hasta la calle.de
1a "Independencia don de
aguardaban á los 1•. ani foEtantes cincuenta wig,11wR de
primera que los condujeron
al Panteon Francés.
El orden en que deFfiló la
comitiva fué el siguitmte:
• 1~ Policía abriendo ya]la,
á las órdenes del Sr. Comandante Zea.
2? Banda di&gt; Estado Mayor, antes del 8? Regimiento,
tocando escogidas 111archae.
3'! Todos los que lleYaban
coronas.
-1? Empleados y fnncionarios públicos, Ayuntamiento,
Gobernador del Distrito; Tesorero General de la Nación
y Oficiales l\1ayores de las
Secretarias de :Estado.
5~ Escuela de sordo-mudos y Hospicio de Pobres.
Las pel'sonas distinguidas
que formaban la comitiva,
eran lassiguientes:
Sres. Lic. Rafael Rebollar;
Lfc. Roberto Núñ~z; Lic.
Manuel A. Mercado; SebasCapilla mortuoria del Sr. Lic. D. Manuel Romero Rubio, en el Panteón
tián Camacho; Landa y Escandón; Francisco Espinosa,
[De fotografía tomada el día de la manifestación.]
Tesorero Gral de la Nación;
Lic.
Canale;
Ingeniero Damián Flores; F,msto B~ltrán;
Diputado Riba y Ecbeverría; Senador A rgui nzonis; Lic.
Muzquiz; General Ramfrez; su secretario Lic. Loaano; Cirilo Aeredia; Efrén Villalbazo; General Carballeda;
Heraclio Ortíz Zaenz; Trinidad Trujillo, sub-Director del Coronel Benavides; Secretario de la Inspec~ión General;
Hospicio; Luis Ortíz Molina; B,mito Juá.rez; Francisco Angel Aguirre de! Pino; Iuspector Manuel P-1lacios; ayuCortina· Lic. Leandro :\J. Alcolea; Francisco de P. Azpe; dante de la Inspección; Federico Gambr&gt;a; G meral :\-1én ·
Mauro S. Herrera; Lic. Dondé; Bribiesca; Saavedra; Tuo· dez Riv11s; José M. Villa•ana; D.&gt;ctor Margáin, Doctores
mas y Terán; l\liguel Serrano; Carloa l\fartínez; Jesús Gómez Romero y Luis E. Ruíz; Gumersindo Euríqnez;
Vahmzuela; Bernardo Urueta; Gobernador Mercenario, Carlos Ri vas; Francisco Gochicoa; General Rosendo Mar•

t

utlZ; Apolinar Castillo; (Ramón Prida; Gregorio Aldaeoro; Ramón Pérez Solía; Lic.
Cícero: l\Iagistrados, Manud
Nicolín y Echanove y Francisco Pérez; Licenciados, Pedro Miranda; Andrés Horca~flas y Juan N. García Pefia •
Ramón Fernández;Trinidad
y Genaro García; Leopoldo
.Batres; Luis Pliego Pérez;
Guillermo Prieto; Vicentt,
Luengas; Benito Juárez; IreHeo y Arturo Paz; Rafael
Pardo; Domingo López de
Lara; Sánchez Marmol; Justino Fernández; Joaquín Redo; Joaquín Trejo; .Alberto
Lombardo; Francisco l\fartínez López; Coronel Zepeda;
Rodrlguez Talavera: Jueces
Aguilar y Spíndola; General
Arce;Mendizabal, Alejandro
Garrido; Juliet de Elizalde;
Rodríguez y Cos: Rafael Lozada; Juez Briseño; Ceferino
Muñoz; Enrique _Guzmán y
muchos otros.
En la calzada de la Piedad,
un escuadron de la Gendarmería Montada vigilaba el
órden.
La capilla mortuoria, hecha bajo la din,cción del lngenhroDon Luis de la Barra,
tenía tapizado el vestíbulo
de espiéndidas coronas, á las
cuales se añadieron las innúmerables que llevaba la
comitiva, y el mausoleo esta•
ba rodeado &lt;le pilastras cubiertas de flores tinas, sobre
cada una de las cuales a1día
un pebetero. En el interior,
sobreel altar, habíaseis blan•
dones magníficos sobre los
cuales había otros t.antos si1·ios. En la parte baja del altar había un cojín de carne·
lias y en todo el monumento
adorno floral.
Cuando llegó la comitiva,
ya estaban en el P,mteón el
Sr. GeneralDiaz y sus minis·
tros, así que, instalada aque·
lla, dió pri11cipio la ceremonia, conforme al progr~~a
determinado, que cons1st1ó
en la ejecución de marchas
f.ínebres, Discurso del Sr.,D.
Apolinar Castillo, poesía de
D. Juan de Dios Peza y de·
pósito de coronas. Estas fueron tantas, que sería imposible mencionarlas en el redu•
cido espacio de que dispone•
mos, y las había opulentas y
hermosísimas.
·
EL MuNDO diario dió ya
una lista de ellas y habló !)8Í
mismo de las piezas or~toruw
Francés.
y poéticas que caracterizaron
la manifestación. Nosotr11a
limitámonos, pues, á dejar apuntadas estas notas:gen~ra•
les, manifestando para concluir, que. la roamfei;tac1ón
fué digna del distinguido ausente á qmen se consagró.
El ad'Orno de la capilla mortuori9, así como el del Pa~teóu, verdaderamente elegante y de buen g':1sto f_né deb1•
do á los Sres. Lic. Emilio Pimentel, Ignacio B~Jarano Y
Alberto Robles Gil.

ÜC'ffBKE, 1KHo.

EL MUNDO.

LAS NUPCIAS DE LA ESFINGE.
Había leído un hermoso poema: «Lo que ha visto la Esfinge,,,
La Esfinge, ¡,qué puede hacer sino mirarf
Y me quedé abstraido, frente- á mi taza de café
con 1!1ÍB ojo~ a_negados en el vacío, que para los poe'tas tiene m1 nadas de puntos de oro y de hilos de
luz, entretegidos como hamaca de cristal de los sueños.
Pensé entonces-natural era-en esa enorme y
extraña mujer, inmóvil como la esposa de Lot en
medio del desierto, de mitra ultrajada por los tiempos, de frente impasible, de ojos inmensa.nente
abiertos, como si quisieran sondear todas las si·
mas, traspasar todos los arcanos, cumo sí intentaran abarc~r lo~ des~Ínos de todas las generaciones;
en esa muJer h1erát1ca, cuyos senoa de granito han
amamantado al Enigma.......
Y presa de u~a alucinación poderosa, me sentí
trasportado al pie de aq•1el formidable símbolo litúrgico.
La noche descolgaba sus legiones de trasgos sobre los páramos y el silencio se adueílaba de las
cosas.
Qué inmensa tristeza-me dije-debe sentir ese
mo~olito perennemente quieto, ante el cual en vano
enc1e~den los crepúsculos su rojo vivo y glorioso y
despliegan las albas su nacarada clámide ...... Uni·
co y solo, acaso sufre la nostalgia sin límites de los
Fara~nes, _de las dinastías que hoy duermen bajo
)as ~1rám1des cuyos negros vértices desgarran el
rnfimto. En su rededor nada florece, es decir, nada
ama ........ .
Y cuando esto me decía, escuché una voz aguda
y m1&gt;tálica, como el sonido de las grandes trompetas: La Esfinge hablaba y me decía:
«En el orbe todo ama y yo no me sustraigo á la
ley.»
. -¿Y quién es tu desposado?-pregunté extremec1éndome.
-El Tiempo-respondió-y cuando las postreras
generaciones hayan caído bajo su sE&gt;gur; cuando el
!Dundo: momia cósmica, voltejee como un cráneo
mmenso en el mar hormigueante de luceros de la
noche, vendrá á mí el Prometido y el desierto helado ya, será nuestro tálamo, la nieve que m~ cubra. mi traje nupcial; sobre mis senos petreos posará el coloso su testa encanecida, y entonces proclamaremos ante el planeta vacío en que se sncedieron las theogonías y penaron las razas el secreto
de vuestra existencia miserable!......... '
.8.MADO N&amp;RVO.

¡Ha mnerto el Faraón! el Sol desciende
Hasta la cripta de la noche umbría·
Y sobre el Nilo sus fulgores tiende,'
Y con las pompas de su luz enciende
De un templo la triunfal policromía.
Va el gavilán hacia ignorados rumbos;
MANIFESTACION EN HONOR DEL SR. LIC. ROMERQ RUBIO.-Desfile de la comitiva por la Clllle de Vergara.

229

Su élitro vibrador abre el coleóptero
Y esponja entre los pálidos nelumbos
Su rosado plumón el fenicóptero ......
Los astros, de la bruma entre las clámides
Velan los resplandores de sus disce,s
'
Empolvando de plata las pirámidee.'.....
Esmaltando de luz los obelIBces ......
El simún, va taflendo en los tulares
De_! sacro Nilo, fúnebres canciones,
Tnstes como los sueños seculares
Con que duermen los viejos Faraones ......
Y_ en el cielo do van los gerifaltes,
Frnge la luna con sus blancos iris
La aureola de pálidos esmaltes
En que se envuelve el inmortal Osfrie.
¡Ha mu_erto ~l soll y por los Faraones
F.n suenos milenarios adormidoe
Sollozando sus húmedas cancion~s
Desgranan la elegía de sus sonts '
Los tulares del Ni.o, estremecidos ...... !
JosÉJUAN TABLAD l.

UNA LEYENDA FARAOXlCA.
Esta es una vieja historia descifrada por l'tfaspero
en el papyrus de uua momia:
El rey Rhompsonitos poseía, un tesoro oculto
en un subterráneo, el secreto de cuya entrada creía
poseer el solo. ~ero los :los hijos del arquitecto del
subterraneo s~ mtroducían todas las noches. En~onces el rey hizo colocar cepos para c&lt;1ger á los la•
rones, Y uno de los dos herD)anos ca) ó en el lazo
Y. el otro le cortó la_ cabeza para que no le recono~esenh por el parecido y le detuviesen tan,bien
as .. e aquí, que el rey que tenJa una hermo:
sa h11a, li: ~rdenó que se entrfgase á todo el que
pasara. _p1d1éndol~ !)Omo sala1}0 la relación del mayor delito_ q!le huo1ese CQmet1do durante su vida.
~l sobrev1 v1ent~ de los dos hermanos, reclinado en
!a:endo de la prmcesa le confesó su robo y el asesi0
e su hermano, pero en el momento en que
~lla daba la señal para detenerlo, y le te,maba del
razo, este se le _quedó en la mano: era ti brazo
de un muerto, baJo el cual se disimulaLa el rnyo....
Em.iuNno DE Go1'cocr.T.

LA ESFINGE.
La caravana por camino incierto
con recelosa indecisión avanza
.temiendo á cada paso la asech;nza
de las nómadas tribus del Desierto.
P&lt;?r todas pa1tes el e11pacio abierto
se pierde en fatigosa lontananza
Y donde quiera que la vista alc;nza
tod~ está triste, desolado, muerto.
Ni ve~de_ selva, ni azulado monte
el mar hmitan de infecunda aiena
en que el dócil camello hunde su planta
- '! solo al fin del diafano horizonte '
':lnll~ndo. al sol, inmóvil y serena, '
la m1sseriosa Esfings se levanta.......
Güi&gt;A.R Nu~Ez DE AacE.

�•
ELMUNDO.

230

11

ÜCTUBRE,

1896.

11

ÜCTUllRE,

1896.

Y, arriba, la insomne luna,
Que en la niebla escarmenada
Ha establecido su cuna,
VOn eu cara demacrada
Parece á. lo lejos una
Chrieantema nickelada.

ORIENTALES.

,,.

Danza de bnyaderas.1

.J

✓~

1

CAVILILLA.
C\.fento de Pedro Alarcón, referido por Gaatro ySerran o.

Por los tiempos en que.Pedro Antonio Alarc6n se consideraba excedente de su ciudad natal, y llamado á recorrer el mundo con sus ilusiones de poeta, sus miras
de político y sus ansias de renombre literario, principió
á hacer paquetes de sus hojas impresas para dedica~e á
inscribir en ]as hojas de su memoria los apuntes que iban
á servirle en el desarrollo práctico de su númen. Por en·
tonces estudió á. muchos de los personajes _que despuée
figuraron en sus novelas, eotre loa que, y sm que naso•
tros sepamos la causa, dej6 inédito á Ca11ililla.
Cavililla era hijo de la tía Cavila, viu~a de. un. menes·
tral que 1 para no morirse de hambre m pedtr limosna,
puso un tenducho de ropa vieja donde se vend(anpit?e~tón y tenazas, alpargatas y velas de sebo En .el pri:1c1pio, ialto de fondos, sacó á la venta sus propios gmfiapos y los del difumo, hasta que, realizadas algunas sumas,
pudo ya establecer un t.eje-maneje de compra-vent~ que
elevó en el comercio al rango de productos comestibles.
Donde quiera que había dos cuartos aueganar allí estaba
Ja tía Cavila, y sue, instintos industriales llegaron al punto de que en breve tiempo se hiciese ropavejera, tendera
y banquera, porque cambiaba plata por cobre y prestaba
duros en el mercado. Si aun vive, debe será estas horas
ultramarina.
Producto de tan singular mujer era Cavililla. Nuestro
héroe, desde los catorce años, hacía de gracioso en comedias caeeraa, ayudaba á misa, que era un primor, y ~aba la JZ:uitarra con púa basta el delirium tremens. Por cierto que esto de tocar la guitarra proporcion6á Pedro Alareón las primeras delicias de su amistad con el rapazuelo.
-Mire vd., senorito-decfa al poeta junto á la ventana
del cuarto bajo próximo á la prendería.-Yerá vd. lo fá.cil que ea divertirse con las criaturas.
Y preludiando con su guitarra un paso doble, hacía
que los transeuntee de la acera tomasen el compás como
reclutas .an instrucción. Pero de pronto variaba el ritmo,
acelerando ó acortando la marcha, y las figuras aceleraban su_. movimientos, tropezándose á. veces consigo
mismas.
-Desengáflese usted, D. Pedro,-afiadfa,-que las personas, como los monos, al eón que les tocan, bailan.
Estas y otras ingeniosidades de Cavililla entusiasma•
ban á. Pedro, el cual le aplaudió singularmente en el
ejercicio de una industria que, para emular las de e.u madre, introdujo en Gnádix, pueblo de nuestra historia. El
mozo reparó que, criándose en la vega hermosos cáliamos,
loe cordeles iban de Granada y se pagtlban á buen precio.
¿Por qué no hacer cuerdas allí? E imitando á. la tfa Ca·
vila, que para comprar las ropas de los otros principió
por vender las suyas, fuese A los cafl.amizares ajenos, y de
aquí unas matas de allí un hacecillo (que en esto de la
selección no era 'muy escl'llpuloso,) reunió materiales suficientes para su primer ensayo de cordelería.
Decir el trabajo que empleó en macerar, agramar, hilar
y torce_r el cáñamo, ein previa id;ea de. nin.guna .de e~tas
operaciones, equivaldría á una mvest1gac1ón mmucioea
de cómo aprendió á tocar la guitarra sin maestro y de. cómo pronunciaba tan bien el latín 11in haberlo aprendido.
Declaremos, con todo, que las cuerdas s.aHan bastante
íeaa; pero considerando que en las poblaciones de Andalucía las criadas usan y rompen mucho cordel con el
acetre de sacar el agua, y que para tendederos de ropa es
preferible la cuerda de hilo que la soga de esparto, Cavi•
lilla comenzó á prosperar en su industria, gracias al corto
precio y fortaleza de sus cordeles. El, sinembargo, no
quedaba gu9toso de su manufactura, y para conseguirla
con mejor fruto inventó una rueca de bitar y una máquina de torcer' que honrarían hoy á cualquier ingeniero. Lo que au~ no pudo conseg:ltir para sus ramalee y
trallas, fué la igualdad y brillo de los que venían de
fuera.
Hallá.base en estas y otras imaginaciones, cuando un
día le dijo Alarcón:
---Oavililla, ¿quieres ver el mar?
El muchacho abrió desmesuradamente loe ojos, excla1nando:
-¿Ueted se burla, sefl.orito?

F

._,..

-No me burlo; y lapruba ~ qu~ yo ~ismo t~
lo ensefiaré en Almañeécar, s1 quieres u conmigo de criado.
-Iría de perro.
.
-Pues bien, prepárate, que. mafiana .sahmos
para allá.. Pero ante todo necesito advertirte una
cosa.
-¿Cuál?
.
-Q11e tienes que hace- cuanto te diga.
-¿Hay que matará alguno?
-No tant.o; lo que hay es obedecerme ciegamente.
-Póngame usted:Ia venda.
quife amarrado con fuertf'!s cablea á la orilla. EntoD081
-Ya te ~a pondré á su tiempo. Por ahora, que tu ma- reventó el muchacho diciendo:
-¡Qué ·maromas, don Pedro, qué maromas! ¡F.eu al
dre te arregle tus trapos, y tm marcha.
Cavililla creyó volver13e loco de placer. ¡El mar! ¡El que son cuerdas!
JosE DE CASTRO Y SERRANO,
mar! ¿Para qué quería Don Pedro que viera el mar? Nosotros responderemos al inocente. Don fedro quería que
viese el mar para sorprender la emoctón de una alma
pura al descubrir la planicie inmensa del Océano: P.ª~
Las hambrientas.
recrearse eo la perplejidad, en el embeleso, en el dehr10
que ocasiona el mayor asombro de la natu_raleza¡ p9:ra oír
Caía la tarde otofia1; las pocas bojas que quedaban en
con los ojos y por única vez, una poesía em voz y sm palos árboles parecían temblar de frí? y se agitaban con,ilabras.
nuamente, teniendo por fondo un cielo crepll.!!cul&amp;.r, en el
-¡Alégrate, Cavililla!-decíalP. Alarcón á. media noche,
en el carruaje que los llevaba á. Almuñécar.-Voy á ha- que parecían derramados todos los colores de una paleta,
Por el sendero tapizado de frondas secas y amarillu,
certe feliz, pero has de obedecerme en todo. Toma esta
venda y este pañuelo¡ cuando vaya á, amanecer, q?e será pasaba un franciscano rutDbo á su convent~. Detuvo el
cerca de la población, te cubres la vista en términos de pasó al mirar á tres mujeres de hermoettra diferente. Las
que no te penetre ni la luz: después ya sabré yo lo que tres estaban pálidas y denunciaban en sus sembla.iiee el
sufrimiento.
bago. Ahora, á. dormir.
.
El fraile franciscano les preguntó la causa de sus peCavililla temió que le fuera imposible obedecer la primera orden de su señor. ¡Dormircuando caminaba h.acia sares y una de ellas, blanca y rubia, que J?l',fecía por eDI
el mar cuando iba á ver el mar! haría por conseguirlo; form:is modelo de estatuario griego, le diJo:
-Tengo hambre de lujo.
y comO era muchacho, se durmió en efecto.. Al.arcón fué
Su campanera, una morena de mórbidas carnes, le coa-quien tardó en vencerse, porque entre sus tb.stones Y el
mal camino, no hallaba forma de reposo. Un bache te- testó:
-Tengo hambre de reinar.
rrible, de esos en que zozobran_ hasta las ga~eras, conmoY la última de tez cobriza y cayo rostro expreeaba
vió la tartana de nuestros cam10antes 1 haciéndoles desbondad infinita, le respondió:
pertar.
-Tengo hambre de verá. mi ~z.a redimid~, 'J)UeB, aun-¿Me tapo ya, Do:i Pedro? dijo Cavililla, tomando el
que la llamen libre, está en condición de párta.
volquetazo por el alba.
El fraile de burdo sayal y barba luenga, blanca como
-Cállate y duerme,-contest6 .Alarcón. . , .
Pero callarse y dormirse iba siendo ya d1f1c1l en tales In nieve 1 se conmovió al oír á. esta última. y cayendo de
circuns~ancias. No habría pasado medta hora, cuando el rodillas, se puso en oración, pidiendo á Dioe la reden..
ción del indio:
.
chico volvió á gritar:
Ya la noche había envuelto en su negrura al francll'"
-¡Ya huele, Don Pedro, ya huele!
.
Y olía. El mar, con las brumas del ?-manecer enviaba cano; después, dd fondo dPl lago, surgió la luna 11.ena,
esos perfumes de la costa que se pres10ntE:n, aunque no detrás de la cabeza del anciano: era el plateado d1eco.,
se hayan aspirado nunca. Pedro tapó los OJOS del mucha- divino nimbo.
R. DE ZAYAS ENRÍQUBZ (Jtnnoa)
cho con la venda primero y con el pai\uf:1'? después, por
no fiarse de la voluntaria ceguera de Oav1hlla. Al echarle
el último nudo entraban en A.lmuBécar.
.
AVATAR.
No quiso Alarcón detenerse en la fonda m en parte
alguna¡ así es que cogiendo del brazo al rap.az, tomó el
Seré la luz de claridad rosada
camino de la playa, impaciente por producll' la eecena
Que en tu pupila azul se cristaliza¡
del asombro. Durante la travesía, que no es corta, una
Seré nimbo dé oro en tus cabellos,
infeliz mujer de las que desde muy te!Dprano ponen su
En tu frente priwer albor del día.
sensibilidad al servicio de los dolores aJenos, murmuró á
media voz:
Serás la virgen i1. quien ri~ñ~ culto¡
-¡Pobr~ criatura? ¡Tan nifio 1, cieg'?l
.
Y á la brill mt.e luz de las v1tr10a.s,
Alarcón se sonrió porque el mfio ciego, que excitaba
l\Ii plegaria. será la mari¡_&gt;OSa
.
las frases compasiv~ de !a mujer, era en aquel instante
Que despierte en tus labios las sonrisas.
la más dichosa de las cr1aturas.
Llegados al punt.o donde donde se descubre may'?r exEl cá.ntico nupcial serán mis '!ersos,
tensión de mar, Pedro, á guisad~ fotógrafo que .baJa á la
Qu➔ al abrir en la sombra sus ah~,
cámara obsr.ura y dirige su objetivo á la descu~~erta d«:l
Por temblar en la grana de tus labios
mejor panorama, fuécolocando el c.uerpo de Cavihlla hacta
Olvidarán las cuerdas de mi,lira!.. ....
el espacio infinito, para que pudiera. contemP,lar de un
RAFAEL MABTÍBKZ Rumo .•
golpe la lontana:iza que se dobl~ c::on 10conce_b1~le curva,
el oleaje que se agita con vert1g10oso movimiento,. las
blancas espumas que regocijan los ojos, el rumor sublime
que suspende el Animo al es~rellarse el agua contra las
Los animales no son tan animales como se cree: no
peñas.
.l•
h'
-¡Ahora!-grit6 Alare6n arrancando la venUA a, c 1001 tienen ni médicos ni abogados.
L. l)oCQUlDy éste á su vez, gritó casi instantáneamente:
-¡J°esús! ¡Jesús! ¡Jesús!
Hubo unos segundos de silencio, du~nte los cuales el
El cristianismo ha encontrado para muchos la verdadepoeta volvió la espalda al mar para fiJarse en el rostro
ra imagen de la vida: el cal vario.
del espectador; cuyas íntimas. em~~ones quería .so;prenG. M. V ,lLTOUR.
der, cuyos del~rios d~ea~ mttuinr; pero advirtió qu~
Cavililla no mlraba leJos, amo cerca, muy cerca, á. un es

Parecen flotar como t:n un suefio, envneltas
-en la nube de pebeteros que queman perfumes
de Oriente ...... .
Y se meceu con movimientos culebreantes
llevando en )op tobillos aj()rcas de oro y gran~
·dee aros cnlgnnte!'I, tambit-:n de oro, en ias orejas
breves. La lascivia balancea fllls caderas eoberanas y redondae, y SUH vientrPs desnudos de
palidez dorarla y ardiente, palpitan con la' cadencia enerrndura del respiro, mientas ellas
cierran les ojos inflondt\blt-H y hermosos y su
eaog_rienta boquita hechicera se pliega con una
sonrisa tentadora, ht.eha para eer cubierta á besos quemantt:s y apWEiomulo!!, en una conjunción de amor ........ .
Y las bayadt!ras eigut'n meciéndose rítmicamente al gQlpe d('I rnm-tu.m, balanceando i,us
caderas pr~ci,JE-aB con la mitm1a aurora de sonrisa
que despierta la folictdad . .::.ius manos engarzadas deeCM:?zan lánguidamente en sus nucas de
ámbar, y echada atrás la cabeza1 floJtantes sus
ocho trenzas negras que besan las pieles de tigre en que danzan sns pies desnudos, forman
tosanges con sus .gruesos brazos lechosos, prisio·
neros de las serpientes de coral qne los cifien.
sostienen su sonrisa triunfal que consagra. la
desnudez de AU cuerpo, formado pára ser acariciado en un nido de plumas de avestruz, y á
trsvéa de las pt!Btanas chinas de sug ojos semidormidos, ee ve chispear una gota de luz de
·oro ........ .

·····•····························

¡Oh, si tú, mi eterna ausente
Estuvieras á mi lado
En esta noche silente .. .... !
¡Si tu rostro inmaculado
En mi hombro, languidamente
Rstuviera reclinaQo ......... l
AKTENOR
Octubre de !896 .

_,

...., _

Los ibis.
Pasen.nse majestuosamente en aue largas patas zancudas cuando la mafiana desciende radiante del cielo en
un nimbo de luz ambarina y rosada., entre el verde Íier•
no de los arrozales llenos de agua, echando hacia ade1ante los hombros al parece.r cansados, de empuje poderoso en el vuelo tardo, moviendo rítmicaroente el cuello
lírico que ee alarga y se contrae á ca.da paso acolchado
mórbido, de níveas plumas apretadísimas. '
'
Otros descansan inmóviles, dormitando los ojos tristes
cuh:~inante el buche esprmjado, desplegando de tiem~
en tiempo una ala en forma de abanico y doblando el
cuello para cosquillearse con la extremidad corva d~l pi"CO, en el que tiene atravesada uno de ellos una trucha
rosada cuyae es~amas brillan al sol.
Y Be pasan así las horas muertas, en algún recodo de
playa, frente á un gir611 de bahía desierta por la que pasan allá, lejísimos, espejeantes y pequef'l.itoa, con quillas
doradas, enjambres de champanes pescadores que vuelan á. flor de agua como constelaciones de lunas men:guantes.
RUBÉN M. CAMPOS.

$fedo ae luna llena.
Plenilunio; el astro muerto
De rostro blanco y redondo
Derrama l!U fuego incierto •
Y tiñe de gris el fondo:
Un horizonte desierto
Lejano, indeciso y hondo,
Sobre el cual eRtón pi ntlldoe
Con nPgra tinta riP China,
Los contorno11 f&gt;Pfunrn&lt;los
De uu:l igle::iia bizantina
QuP :iiio8 v viento annados
l lan cvnvertido er. ruina.
En lo~ :1.ngulos entrantes
.Raltan en locas cuadrillas
Los !dinos trashumantes;
Sus pupila! amarillas

LESOANO.

.................

AMOR DE POBRE-

Odalisra.'!
Ls. ancha taza de mármol ámbar vese rebosar
de agua tembladora, en la que bogan como bar-,
quichuelos de silfos, pétalos de rosas deshojadas ........ .
La odalisca aparece desnuda entre un coro de
esclavas, ~_on un velo de tr~nsparencia tal que
parece teJtdo con rayos de sol. Lae siervas, to·
das negras, con la negruradel azabache la abanican lentamente con plumeros irieados y la
cubren con quitasoles palmáreos, y al borde del
bafio van quitando las sortijas, las ajorcas y los
brazaletes á. la hermosa, que está pensat~ va con
los bellos ojos tristes viendo el agua y J~ joyante cabellera desceñida.
'
Sonríe tímidamente al ofrecer un piecesito para que la deecal~n el pequeñísimo.chapín azul bordado
de o.ro, y al moJar la punta de los deditos nacarados un
estrem~cimiento de P.lacer hace subir una ola de sa~gre
·qub enrojece sus meJillas, sus diminutos lóbulos de concha nácar y los botones de rosa de sus senos.
. Vacila, gozosa y :_a~orada, como una garza real soberbia y nívea que amamarn. el vuelo, y sublevada á la vista
de las siervas que sonríen porque ella ríe deja. caer el
velo, tiende el di vino cuerpo adelante y se écha al agua
•que ealta en brillantes ae luz, como se echaría una náya~
de, con la bella cabeza arrogante, abriendo las ondas con
sus redondos senos henchidos de savia!

231

EL MUNDO.

Señorllaa Sara Morales y Elena EllzonJo [de Monterrey.]

De fotografla. de los seílores D. Lagrange.

Chispean como diamantes
Y arden como lamparillas.
Miradlos: el rabo ondulan
En flexibles contorsiones
Y, al ir saltando, modulan
Sus estridentes canciones;
¡Miradlos como pululan
Bn los viejos cornisones!
Mientras la luna dnrama
Sobre ello!:' sus luct-'s frías
Y en vueltos en el:!a llama
Parecen japonerfas
De un biombo de Yokahama
Bordado en sedas sombrías,
Recorta el gris implacable
Del horizont.e nubloso
La silueta deleznable
De un murciélago medroso
Y el zig-zag inacabableJ
De su vuelo tortuoso.
Y allá, sobre el campanario
Que mas alto se desprende
Como un dedo solitario,
Sus brazos la cruz extiende
Y en ella el buho funerario
Sus pupilas delQro enciende.
Las pardas plumas alisa
De su pecho globuloso,
Bate Jas alas de prisa
Y se afianza temeroso
Al duro hierro¡ la brisa
Le encrespa el plum11je umbroso.
Mas abaje,, en el relieve
De los pórticos labrados
Hay muchos copos de nieve;
Copos de nieve colgados
Que el viento nocturno mueve,
Haces de luz desmayados;
Nublazon enroarafiadn,
Gatos de ronco maullido,
Torre, corniza y portnda ......
¡Todo, todo eumerjido
~n la nt.utó .. fera empapada
De fósforo encandecido.
De@pues fle perciben roces
De alas ténuefl, Agitadas,
Y en~re murmullos de voces
Misteriosas. en parvadas
Pasan en giros veloces
Los eosuenos y las hadas.
El viento, llorando, barre
La via, sacude las rejas
Y desmorona su enjarre¡
En silrnciosas parejas ·
Pasan para. el aquelarre
Los tra~go3 y brujas viejas

Bien eabe Dios si le cos~ó apuros y sacrificios
poder comprar un ramillete y regalárselo á la
aplaudida actriz en la noche de su beneficio.
Para ello el pobre diablo se _impuso, durante
tres meses, todo género de privaciones. ::;upri•
mió un pla1-o del frugal almuerzo que le lleva ..
bao á la oficina, deJó Ue fumar y de tomar café,
vendió su trajt'l nt:gro, tlmpeñó el último col•
chón de su cawa y pidió dinero prestado á sua
amigos. La falta de alunenoos y loe insomnioe
proctucidos por el ~or que le devoraba, leadelga _aron de tal manera, que parecía un esquele•
oo viviente.
Pero estaba contentísimo porque al fin pudo
comprar el ramillete ( un ram1llete de 30 pesos).
Cuando la florista, al entregárselo, 1e dijo: "Ño
se han hecho mejores/' creyó volverse loco d-,
placer. Dirigióse al teatro, tropezando con todo el mundo, y después de colocar entre un gru•
po de rosas y en el sitio más vitiible el billete
amoroso en cuya redacción agotó todos sus recursos imaginativos, puso el obsequio en roa•
nos de Ja portera, á la que dió tres pesos para
que d~eempeilara con el mayor celo la delica•
dísima misión.
Desde aquel instante la fiebre de la impacten•
cia le quit,ó el apetito, el sueno y las ganas de
trabajar. Todas las noches iba al teatro y con
acento tembloroso, hacía una pregunta, que era
conteetada con un no desconsolador. La prime·
ra noche no le causó extrañeza la falta de contestación á su misiva; pero la segunda sufrié
mucho y á la tercera tuvo que apoyarse para no caer.
Alejóee de allí con la cahez!l inclinada sobre. el pecho,
con los ojos prefiados de lá.grimaa ......... La pasión le habia convertido en un niño. Caminó á la ventura, he.cien•
dose tristísimas reflexiones. ¿Cómo era posible que ella
no se hubiese conmovido al leer la larga relación de ea..
paranzas y martirios que él trazó nerviosamente en una
de sus noches de insomnio? Por otra parte, ¡pedía tan
poca cosa! ...... Una frase-de simpatía; un ' 1No desespere
usted" era lo único que BOliC'itaba en premio á. sus pade-cimientos de tantoR mesee. No a.cceder á. esta súplica era
el colmo de la crueldad.
Se arrepintió inmediatamente de haber hecho una apreciación tan injusta. ¿Qué derecho tenía él para sacrificar
de ese modo el silencio de la mujer idolatrada? Si no le
había contestado, ya le contestaría. ¡Aunque sólo 1aera
por misericordia! ¡Con qué gozo iba áabrir la carta! Por..
que era indudable que aquella noche era la última noche
de incertidumbre.
-Me da en el corazón que maf'l.ana me contesta-mur ..
mu~ entre diente5;-Y. q~e se compadece de mí y que se
decide á alentar mis ilue10nes ......... ¡Su bondad debeaer
tan grande como su hermosura!
Halagado por ideas tan consoladoras, sin pensar siquie ..
raen que estaba tan flaco, pobre y hambriento, irguió la
frente, miró á. un lado y áotro para orientarse; y empren..
dió sonriendo el camino de la humildísima casa en don•
de le esperaban un cuarto frío y destartalado, un lecho
duro y una nueva noche de martirio. De pronto, al atra..
veaar por una plaza, fijóse casualmente en el puesto de
uea florista, de una de esas floristas que oírecen á precios insignificantes en loe cafés de segundo y tercer or..
den las flores revendidas por las porteras y las dance·
llas, cuando sus amas se las dan para que las arrojen al
basurero.
El pobre diablo no pudo reprimir un grit.o de angustia.
Edtropeado y envuelto con otra porción de ramilletes
mústioecomo él, estaba el que costó tres meses de sacrificios horribles.
Lo re~onoció en seguida y lo compró con su última pe-aeta. De los ojos de aquel infelíz brotaron abundanl.ee
lágrimas, cuando vió entre un grupo de rosas el bille•
te amoroso en que relataba todas bUS esperanzas y todas
sus penae.
¡La aplau:!ida actriz ni siquiera se había dignado leerlot
CA TULO

Mi::NDKZ.

Un libro, un hombre, se resumen en cinco páginas y
estas cinco, en cinco líneas.
H. TAINE.

Hay dentro de nosotros, cuando queremos elevarnoe,
algo que nos ti:a hacia abajo.
ALElANDRo DuMÁB.
El mundo contemporáneo ea una fábrica de media-nías.
P. Bou11orr.

�EL MUNDO.

232

11

ÜCTUBRE,

1896.
11

La alegría de la Mnerte.
Nuestra Sefíora la
Muerte sentíase profundamente malhumorada.
Durante toda la noche
había errado de un lado al otro del cement-3rio, paseando su manto
blanco á lo la,go de las
a venidas, haciendo chocar los huesosdesus ma·
nos y mirando con sus
miradas profundas y sin
expresión las blancas fi.
. las de sepulturas. Se detenía ante los túmulos
suntuosos, plegando sus
labios secos con macábrico gesto, )' !os observubasintiéndosellenade
satisfacción al considerarse la dueña de todo lo creado, la Soberana derramadora de lágrimas, el terror del pobre mundo, la grande,
la Todopoderosa.
A lo lejos de la ciudad ee levantaba luminosa oolvare·
da; la malhumorada la veía fríamente, preguntándose si
todos cuantos la habitaban podrían fácilmente caber en
su tenebroso dominio y extendía su vista sobre las campiñas que lo rodean pensando en cubrirlas de muertos y
en la tierra que apagaría el brillo de la ciudad.
Al amanecer se puso en marcha, razonando silenciosa:
"Su descontento erá grande; los tiempos eran malos; durante todo el ai'io ninguna epidemia que la llenara de ocupación, librándola df,l roedor fastidio. Para alimentar á
1ue gusanos, para nutrir la voraz tierra, había tenido que
ir de un lugar á otro, acechando, sitiando, sacudiendo á
loe enfermos, poniendo el revólver ó el veneno en manos
de los débiles y los desesperados, afligiendo madres, teniendo que ahogar las súplicas y que apartar bruscamente los brazos defensores de las vidas amadas.
En su irritación se proponía trabajar duro y poblar toda una avenida del camposanto, que en sus nocturnos paseos le diEgustaba por hallarse virgen de despojos humanos.
En la primera casa que acertó á distinguir penetró fieramente como Sefiora y Reyna, encontrándose á un anciano, lo que la llenó de despecho, aumentando su criminal impaciencia y su fastidio. Los cabellos blancos le hacen pensar en la nieve y en el frío de su• cementerios.
Las arrugas, los rostros ajadoe, la recuerdan su existencia
vieja ya como el mundo. Ella busca sobre todo los rostres jóvenes, loa cuerpoi, fuertes, loe Eéres que harán fal•
ta y sobre los que el llanto dejará su humedad.
El anciano sintió que en él pasaba algo de anormal;
su cabeza y sus miembros se entorpecían, sus piée se enfriaban, se turbaba so vista y un inmenso terror lo invadía; alarmado pidió á gritos el auxilio de un médico. La
muerte exasperada aho~ó el grito, rompió el hilo que ála
vida lo sujetara y se ale¡ó impávida.
«Decididamente-se decía al salir-soy demasiado buena y por lo mismo demasiado estúpida. Llevarme un viejo que unoe meses más tarde hubiera ido por sí solo, librarlo de una vida que sólo es un peso, un constante temblor, una ruina!.. .... no, decididamente be sido demasiado
buena y es preciso vengar la torpeza.
Un poco más léjos llamó so atención una pequefia casa,
en la que todo parecía sonreír; las cortinas eran claras,
las rejas recien pintadas mostraban las manchas vivas
de las enredaderas, una de esas casas que atraen y seducen la vista del transeunte. «Bonito nido, murmuró la vi.
sitante,'ya lo veremos dentro de una hora," y entrechocando loe huesor, de sus manos se entró directamente á un
cuarto donde parecí 1 elevado como un trono un inmenso
lecho. La esposa dormía sonriendo á un hermoso suei'io.
La muerte tocó sos de&amp;nudos y bien torneados brazos, ha•
ciendola estremecerse de frío, oprimió ligeramente el cuello para provocar una poca de ansiedad, le dió tiempo
para llamar, vió con placer que todo el mundo se alarmaba, rió de las carreras, de los frascos traídos, prolongó sus frías caricias é hizo yrofunda reverencia acompafiada de horrible mueca a médico que entraba precipitadamente. Volvió á oprimir con más fuerza, acercó su
boca infecta y helada para aspirar el aliento de su víctima, paseó sus dedos fríos por el hermoso cuerpo, le estrujó el coraz6n, y cuando se hubo caneado, cuando vió la
desolación en todos loe rostros, oprimió más y más, aspiró con más fuerza el aliento, jugando con esa vida como
j?ega el gato con el ratón, y al fin se alejó impasible, sonriendo al coro de lamentos que tras eí dejaba.
Fué luego una larga sucesión de asesinatob; por donde
quiera que pasaba dejaba ventanas cerradas, casas donde
las abandonadas se miraban con he rañas miradas sin atreverse á hablar, largas letanías de rezos entrecortadas por
sollozos; y á las cuatro de la tarde, algo atormentada por
tanto lamento, se introdujo en el cuarto d11 un caneado.
Este la esperaba, la llamaba con insistencia y ella, despues de tantos crímenes qniso descargarse un poco ejecu~do una obra laudable.
Ahí fué recibida como una Redentora, los dedos fríos
largos y duros como tenazas, parecieron suaves y blan~

dos· el rostro aja.do, la mueca espantosa, tomaron la for- propía de todo funeral! Vino el niño en ~u _caja pequeña,.
ma de un rostro joven y piadoso, llegando como una ama- blanca, acolchon3da como un lecho; vinieron el viejo
da á imprimir el beso sagrado; el ~anto humedo, el su- el jóven, y los otros, siendo colocados á pequeilas distan:
dario medio desgarrado, parecían hgera gasa velando un cías en la avenida un día antes desierta y Ileaa ahora de
cuerpo muchas noches soñado y deseado en todas las ho- fosas. Vinieron loe dolientes. rostros afligido~ y since~05,
rostros indiferentes é imbéciles, rostros de ocasión como
ue de desfallecimiento.
Las bendiciones que ahí reci~ió ladisgusta,:on, y cu.an- loa trajes que lievaban, como las palabras que decían.
do buscaba á quiea llevar consigo se encoatro un médico. Las cajas desaparecieron, las flores murieron bajo las paAh! señor Doctor! apresurados vamos, sin duda será letadas de tierra, las lágrimas se secaron y de nuevo reipara arrebatarme algun pensiona~io,. vuestra ciencia es nó el silencio.
Esa noche, la luna brilló con todo su esplendor. Cerca
tan grande, tan omnipotente, pr~d1gaia tanto l_a _salud y la
vida, que yo, pobre muerto, necesito delvos, yd1ciendoesto, del cementerio loa perros ladraban; á lo lt-jos, la ciudad
maltrataba al sabio que muy ocupado con las m~ertes de los mostraba sus millares de p•mtos luminosos, brillando cootros apenas si se ocupaba de la suya; con pnsa pe~etró mo estrellas en cielo obscuro, y el viento mecía las raá una ootica, pidió agua y polvos, pero cuand? se d1spo• mas que dan sombra á los lechos adonde nunca llega el
nía á usarlos la disgustada dutña del cementerio le ahogó calor. La muerte se paseó á lo largo de las tumbas llenas
de silencio; abría las recién cubiertas y se alegraba viende un seco y formidable manotazo.
En la noche antes de volver al cemen\erio, una gran do el cuerpo puro, el cuerpo joven de la desposada, que
iluminación 1~ atrajo y entró lentamente á un circo. Co- un día antes dormía sobre brazos amados, amarillento,
mo buen tirano el goce de los otros la ofendía, le estor· con manchas azuladas v siendo pasto de gusanos, y obbaba; le parecía' qu_e la despojaban, y las luces, la orques- servaba atenta las partés en que abnnJabl\n lliás; iba al
ta las risas y el brillo de los colores la sacaron fuera de niño, y desbarataba los cabellc,s que caían á lo la,go
sí'. Consolóse. sin embargo, al pensar que todos, absoluta- del rostro coloide cera, palpab~ la11 111anecitas que at1mente todos le pertenecían, lo mismo los alegres que los tes removieran todo, 111eucaba los cuerpos, se embriagaba
fastídiadoe, :'os inteligentes que los estúpidos, los podero- con su olor é indiferente se alejaba, acosada otra vez por
sos, que los miserables; todos eran suyos, todos era a carne el soberano fastidio.
Pero su gran satisfacción, su mayor, goce era pensar
que engordaría á sus gusanos; sólo t:enía que e?(tenJ~r la
mano ó soplar un poco fuerte. para interrumpir la ~isa ó que si todos esos seres le pertent,cían fíei,camente, por
evitar el aplauso, sin que nad1~, absolutar;Dente nadie pu- completo le pertenecerían un mes, un año, dos años
diera librarse de su yugo. Adiós rostros ¡óvenes, rostros después, cuando el olvido los arrancara de las memohermosos adiós corazones inflamados y seres venturo- rías queridas; y la muerte se retiró. tiu día no era del tosos!, ning'uno d~ vosotros i;&gt;ensais. que_ sois míos y solo do malo.
mios· reflexionais os movéis, hacé1srmdo y por eso vuesBER1'ARoo CouTo CASTILLO.
tra v~nidad os hac'e creeros dueños de vosotros mismos.
Octubre de 1806.
Ah! pobres locos! yo sola soy v_uestro dueño, me pert~necéis desde el principio de los s1~los y ~e pertenec~ré1s
hasta que mis huesos se rompan ba¡o las ru:nas del UmverAMOR ETERNO,
so. Reíd, reíd, haced las muecas qu~ en mí causan espanto, el hilo de vuestra vida está en mis manos, pobres ma[Rima de Becquer no incluida en ~us ,·e,so,.J
rionetas, representad vuestra comedia hasta que la rompa
y os deje caer sol:ire el tablado de un ataud.
.
Podrá nublarse el sol eternamente,
Vino á interrumpir el amena1.ante mi)Jlólogo l_a ap_ariPodrá secarse en un in~tant11 t&gt;l mar,
ción de un payaso blanco como _ella; hacia gestos 1r_ómcos
Podrá romperse el eje de la tiena
y parodiaba el dolor de una p3131ón _no correspondida_; en
Como un débii cristal.
su ancho traje de bordado había de¡adocala\eras hacien¡Todo sucederá! Podrá la muerte
do gestos. "Olal esclamó la fúnebre e~pectadora, ola! con·
Cubrirme con sn fúnebre crespón,
migo'.juegas y el dolor paraliza amiguito 1:Dío: yo contenPero jamás en mí podrá apagarse
dré tus risas y te haTé ver el dolor,u y sahendo fué dereLa llama de tu amor.
cho á la casa del clown.
Bebé, el nii'io que ale¡;raba el hogar
con lo sonoro de sus risas y la cons·
tante movilidad de su pequeño cuer·
po, dormía descansando de sus innumerables carreras y su eterno charlar.
Sobre su rostro caía el resplandor de
una lámpara azul. Bebé dormía risuefio, los diminutos puños cerrados, y el
aire satisfecho. La criminal se detuvo un momento; aunque no quería
confesárselo, sentía debilid&amp;d, algo así
como remordimientos•de arrancar un
angel tan hermoso, de cambiar sus
nunca quietas facciones por las líneas
inalterables y su constante bullicio por
el eterno silencio. Pensó en los besos y
en las cal'icias que recibiera diariamente, en las carcajadoe que el padre
tenfa que arrancar á su humor no
siempre riente p;;ra rodear de cuidados al niño, y casi e.:tuvo por retirarse. Su debilidad la detuvo, llevó un
•
dedo á su frente y miró de nuevo al
niño: «Vamos-se dijo-es que por casualidad me volveré compasiva? No,
mi honor no lo permite.&gt;1 Y comenzó
la otra.
Esta, que al parecer era sencilla, no
lo fué tanto. La madre acorazaba al
nifio, lo defendía, lo reeguardaba, lo
cubría con su cuerpo para evitar los
abrazos de la cruel.
Cuando sentía que los pequeños
miembros se helaban, ella les daba su
calor y cuando la re1piración era difícil.ella le daba su propio aliento.
Fué una hora de ansiedad: á veces,
lee dedos fríos tocaban la fina piel,
pero la madre removía á la criatura
haciendo.circular la eangre, y la vida
volvía lenta, los pequeños ojos se
abrían pequei\os y húmedos, la cabecita pálida encerrada en su marco de
cabellos rubios, recobraba vida, hasta que algunos minutos después los de
dos tocaban de nuevo y el frío volvía
y la palidéz era máegrande.
La lucha duró varías horas, !a madre no se canpaba nuHca y la muerte
se indignaba. Hubo un momento en
el que pensó llevársela tambien, pero
entónces no habrfo dolor y el t1 iunfo
no sería completo.
.AJ fin venció, cuando la madre se
apartó un momento dejando descubierto un poco el cuerpecito.
El honor de la muerte, estúpido como el honor de loshombres, habíadado muerte á Bebé.
Al día siguiente sus víctimas llegaAdelina Pattl.
ron una después de otra. Ella las recibía ceremoniosamente, les rendía to[De una de sus mejores rotografia¡¡.]
dos los honores, aceleraba á los sepul·
tureros, hacía remover la tierra y sonar las campan~. Vino el ataud de ¿Por qué Adelina Patti ha conservado siempre su hermosura y la frescura dela desposada cubie!to d~ flores _llenas su tez? Porque siempre ha usado la famosa CRE:IIA Ros,wA Adelina Patti.
de frescura y de vida; smgular ironía,

OCTUBRE,

1896.

Impresiones de Otoño.
iAdios!

233

EL MUXDO.
en los menudos pliegues de una oreja, en la forma de

una nariz.
Esto duró trel' meses. DP!&gt;pnés partí para Améri::a desesperado, guardando en la memoria un dulcísimo recuerdo.
Signió po~eyéndome de lejos, como me había po,eído
de cerca, sin prt&gt;sllwirlo ella tttl vt&gt;z.
Pasaron los añ•l~, ptiro no trajeron el olvido. Su encantadora irnagen permanf'Cía l'iemprn ante mis ojos y en mi
alma. Mi ternnra le era fit•l. 811 recuerdo era para mí el
mejor y el más hermoso que había encontrado en mi vida.

ja amiga, y me despedí. No había acertado á decirle más
q 11!' fntilt•zna.
F:stab1 dE&gt;masiado conmovido al hablar.
Cuando me ví solo en ca~a. me contemplé largo ti,m1po
en la luna Jel espejo, y acabé por reco~dar lo qne habí~
Pido, vit&gt;ndo con el pensamiento mi, bigote ca~taflo, 1_m
cabello negro y una fisonomía joven a~n ......... Era&gt;'.ª viejo, y dije para mí: i -\.dios, hermosa Juventud! ¡.-\.dios!

Terminado E&gt;I almuerzo entreteníac.se los dos amigos
-~n mirar desde IM ventanas del café, la gente que á lasa.:zón discurría por el boulevard.
Parecían embargados por esa dulce melancolía, que en
GuY DE MAUPASSANT.
los caracteres soñadores suelen producir las noches de
-otoño.
-¡Cómo envejecemos! dijo uno de ellos, suspirando
profundamente.
-En otro tiempo, en tardes parecidas, sentíame yo
LAS HOJAS SECAS.
¡Qué poca co•a son doce años en la existencia de un
masa •1imado. Hoy sólo me quedan los recuerdos.
Qnién así hablaba era un hombre de unos cuarenta hombre! Deslízanse lenta y dulcemente. Se suman con
tal rapidez, dejan tras de sí huella tan breve y se desvaafio3, rle fisonomía eímpatica y bastante grueso.
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas
Su compaflero tenía alguna más edad y no mem:,11 car- necen tan pronto, que al volver la vista atrás no se com• girones sobre mi cabeza, iban á amontonarse unas sobre
prende cómo ha venido la vejez. Parecíame que sólo al- otras en el horizonte lejano. El vientJ frío de las tardee
-nes, pero demostraba mejor humor.
-i!.Y, amigol decía; yo envejezco sin enterarme de gunos meses me separaban de aquella deliciosa tempo- de otoño arremolinaba las hojas secas á mis piés.
ello, v estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y vi- rada de Etretat.
Yo estaba sentado al borde de un camino, por donde
goroso. Cuando uno se mira todos los días al espejo, no
Durante la primavera última fuíme á la «Maison-Laffi- vuelven siempre menos de loe que van.
~dvit&gt;rte las modificaciones que en el rostro imprime la te" para comer con unos amigos. En el momento de par·
Xo sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en
mano deatructora del tiempo. Esta sólo es la causa de tir el tren, subió á_ mi vagón una señora gruesa, &lt;1compa• alguna cosa. Mi alma te!llblaba á p~nto_ de lanzarse al
que no se muera uno de tristeza á los dos ó tres aiioe de fiada de cuatro mñas. llirigí una mirada distraída á las espacio, como el pájaro tiembla y agita ligeramente las
viajeras, y observé que la madre tenía una cara da lu- alas antes de levantar el vuelo.
comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos, hay que permane- na llena, s;rviéndole de marco un sombrero adornado con
Hay momentos en que, merced á una serie de abst~'.\ccer seis meses sin contemlparse al espejo. ¡Entonces, cintas negraa.
ciones el espíritu se sustrae á cuanto le rodea, y rep~esí que causa efecte,!
Respirabafuert.emente, cansada del apresiiramiento con gándose en sí mismo anali~a y_comprende todos los mis-¿Pues y las mujeres? ¡Cómo las compadezco! Toda PU que había tomado el tren.
teriosos fenómenos de la vida mterna del hombre.
felicidad, t:&gt;do su poder, toda su vida, estan en una beLa• niñas comenzaron á charlar. Yo abrí un periódiHay otros eu que se desliga de la carne, pisrde superlleza que dura diez años.
co y me puse á leer.
sonalidad y se confunde con los elementos de la natu_ra•
-Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
Cuando pasábamos por Asi-rERES, díjome de pronto leza se relaciona con su modo de 1,ér, y traduce su rnpoco más que un adolecente, iba á entrar en los cin- la dama:
com'prensible ltmguaie.
•cuenta afios. Sin embar~o, no sentía enfermedad algu.-Dispense usted, caballt:ro, ¿es usted el sei'ior GarYo me hallaba en uno de éstos últimos momentos cuanna. y vivía felíz y tranqmlo.
mer?
do solo y en medio de la escueta llanura oí hablar cerca
La revelación de mi decadencia tú Tela de un modo
-Sí, SPiiora.
terrible, al par que sencillo.y me causó una impresión
Entonces ella comenzó á reir estrepitosamer.te afia· demí.
Eran do~ boja~ secas !as que hablal,an, y éste, poco más
que duró más de seis meses.Después bailé resignación diendo cuando pudo dominar la risa:
· '
ó meaos, su extraño diálogo:
bastante para transigir caeialegremente con la verdad
-¿Usted no me conoce?
-¿De dónde vienes, her·
amarga. Como casi todos los
hombres, he estado enamoEl Frontón.-Fiesta alegre.-Los nne-ros pelotaris.
man~engo de rodar con el
rado con frecuencia, durantorbellino, envuelta en la nute mi juventud; pero sólo
be del polvo y de las hojas
una vez me enamoré devesecas nuestras compai'ieras, á
ras.
lo largo de la interminable
Era muy hermosa aquella
llanura. ¿Y tú?
mujer.
- Yo Le seguido algún
Conocíla en Etretat, á oritiempo la c;:irriente del río,
llas del mar, poco después
hasta que el vendaba! me
-de la guerra.
arrancó de entre el légamo y
No puede darse playa más
los juncos de la orilla.
liuda que aquella. Pequeña,
- Y ¿á dóade vas?
•en forma de herradura, ro-Xo lo sé, ¿lo sabe acaeo
deada de caprichosos acanel viento qne me empuja?
tilados que penetran gran tre
-¡Ay! ¿Quién diría que ha
•cho tn el mar, parece escebíamos de ac&amp;bar amarillas
na E&gt;ncantadora y digna de
y secas arrastrándonos por
las hermosas mujeres, vesla tierra, nosotras que viviidas con colores claros1 que
mos vestidas de color y de
l&gt;Or allí circulan y conquistan
luz meciéndonos en el aire?
á los turistas. El sol ilumina
-¿Te acuerdas de los herel brillante cuadro, reflejánmosos días en que brotamos;
dose en aguas de verdoso
de aquella apacible mañana
azul.
en que, roto el hinchado bo·
L-1s curiosos siéntanse certón que nos servía de cuna,
ca del agua con el objeto de
nos desplegámos al templado
contemplará las bañiatasque
beso del sol como un abanico
baj1m envueltas en elegantes
de esmeraldas?
y amplias capas, arrojándo-¡Oh! ¡Quédulceerasenlas luego con gracioso movitirse balanceada por la brisa
miento, para sumergir en
á aquella altura, bebiendo
las olas hirvientes las carpor todos los poros el aire
nes pulidas, con dulces es•
y la luz!
caloirios y estremecimientos
-¡Oh! ¡Qué hermoso era
de placer.
ver correr el agua del río qua
Allí puede juzgarse la b~lamía las retorcidas raíces
lleza con verdadera exactidel añoso tronco que nos sus
tud, pues se examina á la
tentaba,
aquel
mujer desde los pies á la
Ch¡ qw·to A rogonés,
Arana.
Gogona.
AH menor.
Ali mayor.
La Yaca.
t
t agua
co limpia
·abacoy
urcelay.
l'. rvleta menor. t.:rvleta mayor. Ambrosio lrlvndo. Agulrr e. Mondragón.
Gucrrita·
ransparen ~ que pi
. ·
•cabeza, sobre todo á la salimo un espe¡o el azul del cieda del oaiio.
Vacile.
Creí,
en
efecto,
baber
visto
aquella
cara.
Mas,
lo,
de
modo
que
creíamos
vivir
suspendidas
entre
dos
La primera vez que ví á AQUELLA, me quedé embelesaabismos azules!
y cuándo?
do. Hay rostros cuyo en~nto entra E:n nosotros tan brus- ¿qónde
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-¡Con qué placer nos asomábamos por cima de las vercamente, que )a impresión producida nos desvanece.
-Sí, creo conocerla á usted; pero no recuerdo su nombre. des frondas para vernos retratadas en la temblorosa co
·Cuando loa encontramos, parece que hemos dado ~on la
rriente!
-¡La sei'iora Julia Lefevrel
mujer que debemos amar. Yo, por lo menos, experimen-¡Cómo cantábamos juntas imitando el rumor de la
Jamás he recibido golpe semejante. Creí en aquel mo
té entonces aquella sensación.
mento que t.odo había terminado para mf, y pareció- brisa y siguiendo el ritmo de las ondas!
Híceme presentar, y muy pronto comprendí que aque- me que se descorría un velo ante mis cjos para mostrar-Los insectos brillantes revoloteaban desplegando sus
lla mujer había herido mi corazón.
.
me cosas horribles. ¡ B:ra ella! ¿Ella, aquella mujer 18si vul · alas de gasa á nuestro alrededor.
Sufrir Pl domiuio de una mujer es una cosa horrible, al gar? ¡~o cabía duda! Las niflas que la acompañaban me
-Y las mariposas blancas y las libélulas azules, que gipar que celeetial. Es más que un suplicio, y parece á la asombraban tanto como la madre. Habíalas ti-nido des- ran por el aire en extraños círculos, se paraban un movez una felicidad increíble.
pués de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir mento en nuestros dentellados bordes á contarse los seSu mirada su sonrisa, los cabellos que agitaba sobre su un puesto en la vida.
cretos de ese misterioso amor que dura un instante y les
frente la bri;a, los menores movimientos de su cuerpo,
Creía haberla visto el día anterior, y sin embargo, ¡qué consume la vida.
me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían._
cambio tan grande! Sentí un dolor violento en el corazón,
-Cada cual de nosotras era una nota en el concierto de
Habíame dominado con sus gestos, con sus actitudes, ,. protesté indignado contra la Naturaleza, reprochándo- los bosques.
hasta con las cosas que usaba y que á mí me parecían ie su obra de destrncción brutal.
-Cada cual de nosotras era un tono en la armonía de
hechicera~.
Contemplábalaaznrado. sin ~aber qué decir. Le dí lama• sn color.
Enteriwcfame con sólo ver su velo sobre una silla ó sus no, y al dársela sentí qne las lágrimas acudían á mis ojos.
-En l11snoches de luna, cuando su plauada luz resbaguantes eobre un velador. Sus vestidos parecfanme ini· L lorabl su jnventu•I perJida, l10raba su muerte.
laba !!obre la cima de los montes, /,te acuerdas cómo
mitables. ~inguna otra mujer llevaba sombreros como
Ella t.ambién !!e sintió emocionada, y balbuceó con pE&gt;na: charl,tbamo!! en voz baja entre las diManas sombras?
aquellos.
-He cambiado mucho. ¿vt:rdad? ¡Q11éq•1iere usted! to·
- í referíamos con un blando !!nqurro las historias de
Esta b!\ casada, y su esposo iba á verla t?dos los sábados, do pasa! Ahora sólo soy una madre. Todo lo demá.a ha !ns silfos que se columpian en los l,ilos de oro que cuel·
para marcharse los lunes; pero esto me importaba poco. terminado. Ya s,1ponía yo q•1e si nos encontrábamos no gan las araiías entre los árb(&gt;lpq_
No sé por qué no sentía celos; jamás sér alguno me había me reconocería. También u&gt;&lt;ted está muy cambiado, me
-Hasta que suspendíamoH n11Pqt,ra monótona charla
pr.recido tan poco digno de atención como aquel hombre, ha sido preciso ob,ervarle mucho tiempo para estar !!e• para oír embebecidas las qut&gt;jaq rlt&gt;I rni:;.-i\or, que había
gura de no equivocarme. ¡Está u~t.ed lleno de canas! Ya escogido nuestro tronco por e-cabPI.
¡Cómo adoraba yo en aquella mujer!
se ve ¡Han pasadc, doce ai\os! Mi hija mayor ya tiene
¡Qué hf'rmosa era!
-Y E&gt;ran tan tri•tes y tan s11:we~ Rns lamentos que,
aunqne llena'! de gozo PI oírlt&gt;. nos amanecía llorunrlo.
Creía vinculadas en ella la gracia y la elegancia! Xun- diez.
11Iiré á la niña y encontré en sn fiqonomfa algo de lo!!
-¡Oh! ¡Qhé dulces ran nqnella'! lúgrimaq q11enot pres-ca corno entonces he comprendido que la mujer es un sér
antiguo!! fnci&lt;ntoq ele la m,,dre. t&lt;&gt;d:wía indt&gt;C'i~o11, casi sin tl\ba PI rocío de la noche y que reRplandecí,rn con todos
delicado, lleno de encantos.
los C"'º""º &lt;iel fria á la primera luz de la a,irora!
Jamás había comprendido lo que hay de eeductor e:1 la forma ......... ¡ L!\ vi,fa me pa ,·,..ció t-,rn r,ipida!
Lleg,\mos .l. la ,,:\Iai~on-Lnffüe.11 .BeRt! la rnano &lt;le mi vie-D&lt;!sputls \'i110 la alegre banda degilguervs á llenar de
-curva de una mejilla, en el movimient'&gt; de uaos labios,
0

�ELMU~DO.

234

11

ÜCTUBRE,

189C.

CASA DENTAL
DE LOS

DRES.

vida y de ruidos el bosque con la alborozada y confusa
algarabí&lt;\ de sus cant&lt;,s.
- Y una enamorada pareja colgó junto á. nosotros su_
redondo nido de aristas y de plumas.
-Nosotras servíamos de abrigo á los pequeiiuelos con•
tra las molestas gotas de la lluvia en las tempestades de
verano.
Nosotras les servíamos de dosel y los defendíamos'de los
importunos rayos del sol.
'
-Nuestra vida pasaba como un sm,ño de oro, del que
no so~pechábamoa que se podría de~pertar.
-Una hermosa tarde en que todo parecía sonreír á
nuestro alrededor, en que el eol poniente encendía el oca.
so y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente hú•
mi,da se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores
dos awantes se detuvieron á la orilla del agua y al pie dei.
tronco que nos sostenía.
-¡Nunca se borrará ese recuerdo rle mi memoria: Ella
era joven, casi una niña, hermosa y pálida. El le decía
con ternnra:-¿Por qué lloras? Perdona este involuntario,
sentimiento de egoísmo, le respondió ella enjugánuoae
una lágr:ma; lloro por mí. Lloro la vida que me huye:
cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se
•:iste de ver~ura y de flores, y _el viento trae perfumea y
cantos de pá¡aros y armonías distantes, y se ama y se sien••
tP. una amada, ¡la vida es buena!-¿Y por qné no has de
vivir? insistió él estrechándole lM manos conmovido.¡ Porque ea imposible! Cuando caigan secas esas hojas
que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas yo.
moriré tambien, y el viento llevará algún día su pol;o y
el mio ¿quién sabe á dónde?
Y o lo oí y tu lo oíste, y nos estremecimos y callamos.
¡ Debíamos secarnos! ¡ Debíamos morir y girar arrastradas.
por loe remolinos del viento! Mudas y llenas de terror
permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Qué•
noche tan horrible!
-Por la primera vez faltó á su cita el enamorado ruiseñor que la encantaba con sus quejas.
A poco volaron los pájaros, y con ellos sus pequef'luelc&gt;s
ya vestidos de plumas; y quedó el nido eólo columpiándose lentamente y triste, como la cuna vacía de un nüio
muerto.
-Y huyeron las mariposas blancas y las libélulas azu•
lee, dejando an lugar á los insectos oscuros que venían á.
roer nuestras fibras y á depositar en nuAstro seno sus as•
queroaas larvas.
-¡Ohl ¡ Y cómo nos estremacíamos encogidas al helado.
contacto de las escarchas de la noche!
-Perdimos el color y la frescura.
-Perdimos la suavidad y las formas, y lo que ántee al·
tocarnos era como un rumor de besos, cc&gt;mo murmullo de
palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero rui·
do, seco, desagradable y triste.
-¡Y al fin volamos desprendidas!
-Holtada bajo el pié del indiferente pasajero, sin ceear arrastrada de un punto á otro entre el poivo y elf0 ngo, me he juzgado dichosa cuando podía reposar un ina•
tante en el profundo surco de un camino.
-Yo he da1o vueltas sin cesar an-astrada por la turbia·
corriente, y en mi larga peregrinación ví, solo, enlutado
y sombrío, contemplando con una mirada distraída las
B!$uas que pasaban y las hojas secas que marcaban sumo•
v1miento, á un) de los dos amantes cuyas palabras nos
hicieron presentir la mue1 te.
-¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un.
momento.
-¡Ay! Ella duerme y reposa al fin: pero nosotras, ¿cuando acabaremc)S este largo viaje? ........ .
-¡Nunca!. ........ Ya el viento que nos dejó reposar un
punto, vuelve á soplar, y ya me siento estremecida para
levantarme de la tierra y seguir con él. ¡ Adios, hermana!
::'¡Adioa! .............................................................. .
Silbó el aire que había permanecido un momento calla•
do, y las hojas se levantaron en confuso Temolino, per·
diéndose á lo lejos entre las tinieblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que,
aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
GUSTA vo

A.

Bir.cquER.

CIRCJANOS DENTISTAS.
Segunda de San Francisco número 7.

Ahora que el pelotariamo cunde en México de u_na ma•nera nunca vista, ha despertado gran entusiasmo entre •
loa aficionados que tres veces á la semana, cuando menos.
apuestan á loa e,olorados ó á los azules, la llegada de los
nnevoe pelotaris contratados por la empresa del Jai Alai
para este nuevo frontón que se inaugura h oy.
Vienen tales nuevos juatadores, precedidos de cierta
fama, van á competir con pelotaris reconocidos como
hábiles y firmes, ea difícil prever quienes triunfen en el
favor de! público, triunfo que, por lo demás, será relati•
vo, pues la gran afición que hoy por hoy se ha afirmado
e n loa sportmen de esta Capital, hace creer que para am·
boa frontones habrá concu,renci•1.
El Jai Alai ea u_n magnífico edificio aitúado en la colo•
nía de Tecoac, antiguo paseo de Bucareli y hoy calle Sur
núm. 12.
La empresa ha abierto un abono de 10 funciones,que
según dijimos, se inaugu_ra hoy.
Si queréis que un hombre viva, dejad vivir en él la esperanza.
Emuo ZoLÁ,

~a Diosa ael Oloño.
[Grabado en loe talleres de "EL

MUNDO"]

La exageración es la mentira de las pere:mas honradas.
JOSÉ DE M.USTRJI.

EL TKLEFONO PERIODI&lt;io.

.,

--DEL--

Es la caM más ,wtigu,1. // arrc&lt;l1tllti&lt;l d&lt; la &amp; ¡,ública.

DR. AYER

H O NOH.\.k10$ MÓDI COS.

Informaciones curiosas.

.LA ZARZAPARRILLA

Ejecutan tocia el a.se n e trabajos co,úorme á. los últimos adelanto, del a 1té.

Purifica la Sangre.
"-•"Toda sangre pura es garantia de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, floroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la. sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio ele medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
.c ostosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un cambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

--DE L A - -

V:CD.A. -Y-

5&amp;2YS&amp;YS&amp;5ó&amp;

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000
ae verillcará en el Pabellón Morisco,
., las tres de la tarde, el Jueves

Y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
r enovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
Y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no t iene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
oousa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sensación de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

LA UNICA ZARZAPARRILLA

bajo el plan siguiente:

'

~G-:é.A..

8 de Octubre de 18 \:Jo.

Fondo: $ 28,000.
-~-

Que obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. O. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A.

Las Píldoras del Dr. Ayer son ,_ -

Medicina Purgante.
=.

PREJIIOS:
t Premio de... . $! 0,000 ...• $ t 0,000
1

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1
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25
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,,::,, ~88::::::
1 oo.... ,.
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,.

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600
1 ,000

40.••. ,,

?8:::::: ~:888

200
"
"
••
2 Aproximaciones de a $ 1 00;
una anterior y otra posterior al
número premtado con los •.•.•.
$ 1
$
2 Aproximaciones de a $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
$ 1 .000.•••••••••••••.•.•.••. $

º·ººº ....................

-••••111fOlh1,,.., _

200
100

846 Premios que hacen un total de $17. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000 ·
se verificará en el Pabellón Morisco,
á las 11 a.m., el Jueves

' FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.- Medlos: $ 2.00.
Cuarto11: $ 1.00. - Décimos: 40 cent•.
Vl¡iésimos: 20 cents.

1

2

PREMIOS:

Premio mayor de...••.•••• t
Premio principal de •••••. ,,
Premio principal de ..•. •. ,,
Premios de$ 1,000...... ,,
Premios de ,, 500 . ..... ,,
Premios de ,, 200 .•••.. ,,
Premios de ,, 1 00 •••••. ,,
Premios de,,
40 ••• ••. ,,
Premios de,.
20 ...... ,.
Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 860,000. •••. •• •• ••• t
l 00 Pre111ios de 8 40,_ aproximaciones
al premio de 8 :t0,000•••••••••••• 8
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al JH'emio de 8 10.000•• • •••••• ••• t
799 Te!'Jllinales de 8 20. que s.e detei:mmarAn por las dos últimas c1·
fras !lel billete que obten¡-a el
,..,...,. _pr~,o mayor de 860,000 ... ... t
•-• Ter,nmales de 8 20, que se deter•
minaran por las dos últimas ci•
fras ~l!l bjU~te que obtenga el
_
premio pnnc,pal de 820,000. .•• 9

1
1
6
1O
26
l 00
260
460
1 00

60,000
20,000
l 0,000
6,000
6,000
S,000
l 0,000
10,400
9,200
6.000
4.000
2.000
l 6 .QS0
l 5.GS0

2.761 PNalol ~• u.cea u Total u .. $ t 78.S60
~~odos los sorteos estan bajo la vi¡¡-ilancia
i,;ter-ventor
1rece1ón personales del Sr. D. Apolin&amp;r Castillo,
del Gobierno, y de un empleado de la
T esoru-la General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco nmn. 12.
U., BASSETTJ, Gerente.

--11•1J~1,,,,_ _

La medicina jnsgada por un médico
Desde Moliere, pasando por Vicen•
te Espinel ó Lesage, hasta Guy Patín
León Daudet y el doctor Scbweninger,
no han faltado censores agrios de la
medicina, que acribillada de epfgra•
mas sigue su camino con la lentitud
de todo lo que se arrastra con vacila•
ciones atáxicas.
La mayoría de los médicos que han
escrito contra la ciencia que nrofeean,
han preferido llevarla al anfiteatro
para destrozarla, mejor que contar sus
excelencias en lioros repletos de doc•
trina y de pruebas documentales.
Hoy es uno de los médicos más emi•
nentea de Europa el que no vacila en
hacer pública ostentación de su escep•
ticiamo respeto de la ciencia de curar.
Tratáse del célebre doctor Schwenin•
ger, el propio médico del príncipe de
Bismark.
Con motivo de la Exposición nacional que se celebra en Berlín, el d oc•
tor Schweninger ha dado una confe•
rencia sobre la medicina, que ha nro.ducido sensación en toda Alemania.
El doctor no se h'a molestado en exs
poner largas y eruditas consideracio•
nea acerca de loa recientes descubrí•
mientoa de la terapéutica, como lo hu•
hiera hecho u_n debutante, sino que
lo ha englobado todo en el mismo deas
precio iró11ico, considerándolo de igual
1

La higiene misma, la sacrosanta hi•
giene, que en nuestras sociedades se
ha elevado á la categoría de una reli•
&lt;?i6r, es mirada por el doctor Schwe•
niDger con sonrisa burlona. A loa que
tienen mal estómago les aconseja que
coman lo que mejor digieran, y á loe
que lo tienen bueno les manda comer
lo que apetezcan.
«Evitad- dice- cuanto os sea po•
sible el caer enfermos, y si tenéis la
desgracia de enfermar, esperad con
reAignación á que todo püse"
Para las personas que encontraran
esas prescripciones demasiado concre•
tas, af'lade discretamente que el mejor
medio para estar bueno ea guardarse
con cuidado de los especialista9 y ae
loa farmaceúticos.
En cambio el doctor Schweninger
cree en la influencia nefasta del corsé
sobre la salud de las mujeres y del
sombrero sobre Jade los hombres, cu•
yos cabellos hace caer. El desarrollo
de la calvicie en loa pueblos civiliza.
dos no tiene otro origen. El cráneo be
desnuda porque eRtá privado de aire:
Ahera. bien: Biamark cree á pies
juntillae todo lo que dice su médico,
quien siempre babia con franqueza
delante del enfermo: mis lectores pue•
den hacer lo que mejor les parezca, eiguiendo ó no los consejos del doctor.

bajo el plan siguiente:
I0,000 BILLETES.

Según el Dinglus P olytechnwches
Journal, de Budapesth, de11tro de algunos años el periódico imprea.&gt; será.
ventajosamente sustituido por el ccperiódico hablado," ó ccteléfono periódico," á jnzgar por los ensayos hechos
recientemente con éxito maravilloso.
Aunque á los americanos correspon•
de la idea. á los h ú ngaros lee cabe la
satisfacció n de haberla llevado á la
práctica.
E l teléfono-periódico es ' •lUY seme•
jante en pri11cipio al tt&gt;atrófono. Un
redactor lee en \'OZ alta las última5 no,,
ticias, en un ~a16n cPnt ral, de donde
parten multitud de líneas telefónicas
qne llevan la palabra al propio domicilio de los ,u~crit,on·s.
.
Nos~ crea que las noticia~ se trasmiten t'n de~/irden. E l teléfono•periódico es 111t-tódicn.
A cada hora le cornsponde an in•
forn1ación particul., r.
Por la maijaua, :í las nueve, se comunican los tel.-gramaa recibidos dn•
rante la noche; despué~, á horas fijas,
e l santo del díll, los espectáculos, los
sucesos, la list:1 de vi,.jeros que han
llegado ó salido de la capital, las noticias oficiales, los cultos, la informa.
ción política, las críticas de teatros,
los descubrimientos científicos, y por
último, el leader ó artículo de fondo.
A las once llegan ias noticias de provincias y del extranjero, las militares,
lrua pol:t,icas y las de corte.
Por la tarde las audiciones de la ca.mara. Los suscritores •Jueden oír loa
discursos de los di putados y apreciar
por sí mismos las cuestione~ que die•
' cuten.

~~

22 de Octubre de 1896.

El frontón.-Fiesta alegre.
LOS NUEVOS PELOTARIS.

CHACON SUCESORES

4

-0-t

�LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

f.t SE HAN ESCRITO YHASTA CREIDD$

Con inversiones garantizadas.

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Hígado y Vientre.

Son puramente vegetales,
Son azucaradas,
Son purgantes.

Si los rhiones estan enfermos no w
pueden purificar, y_ la sangre constan- a
,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
noche y dia mientras la vida dura.
~,

..:.t

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..• DE WARNER. ...

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sus Pólizas el ahorro, con múltiples utilidades en todas le.a clases sociales, lo que
proporciona asegurar una fuerte suma de dinero, para recibir la de .. ~a caja de ahorros" á determinado periodo de tiempo, 6 ántes, según sus estipulaciones.
11 La caja de ahorros" proteje al pobre, presentándole la menor manera de a~orar, y ofrece al rico un negocio lucrativo y ventajoso, en que, con pequeil.ae mversiones, pueda obtener una ~ran utilidad.
,
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. .
Para comprar las Pólizas de 'La caja de ahorros." ocurrase á la Oficrna Prrnc1pal, calle de CADENA NUMERO 6, por medio de los Agentes de la Compañ.ía, de•
bidamente autorizados,
•
11

Nadie debP ef,tar i;in un pomito de
las Píldoras del Dr. Ayer, _para pode_r
iomar una pequefia dosis, á los primeros l'lintonrns ele indigestión, Y
evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

-

El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

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Presidente: Serapión Fernández,
Gerente: Dionisio Montes de Oca.

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Curan la Dispepsia,

sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

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Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
A

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•

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en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA CAJ.ADE AHORROS.

e NECEDADES A GRANEL

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,_ temente crece en impureza. La mas V
insignificante gota. de sangre del
:w. cuerpo pasa por los rifiones, los tejcdo~•J res
del sistema, cada tres minutos A
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evitar :isi un sinnúmero de enfermedades.
Preparadas por el Dr, J. C. Ayer Y Ca.,
Lowell, 1\fass,, E, U. A,

PRIMER PREMIO EN LAS

E11Josic\ones Uni,ersa\es de Baroelona rChicagq

MEXICO, DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 1896.

La corbeta "Zaragoza" en el Japón.

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El ahorro es la fortuna del pobre
Y la salvaguardia del rico.

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TOMOII

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Gerente: Dionisio Montes de Oca.

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sangre ¿ Que es lo que
purifica la sangre?

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Sociedad Anonirna.

del Dr.

e

,_ pone los riiíones en perfoota salud, y 9
la naturaleza hace lo demas.
La. pesadez del abatimiento, los a
,_ ataques biliosos. jaquecas, intra.nqul- W
lidad nerviosa, perdida de apetito, todo
•~• ello causado -por envenenamiento de a
,•.,. la. sangre, dooapareccrú. cuando los ,.-,
riüones llenen sus funciones con pro-

~-

.... piedad.
a
,•- No hay duda alguna acerca de esto. v
Miles .!e personas lo han testiflcttdo,

"' La teoria es evidente. la cura e$ natu- a
ral y la salud es . asegurada. :como 9
natural consecuenc1a.
Convencedse por sí mismo por medio
•~• de una prueva personal.
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••EL MUNDO"
Y DE OTRA.s PUBLICACIONES

EN ACAPULCO.

----¡,--r--1\--•

•

Ataque simulado
en la bahía de Yokohama.--Cañones de babor y estribor en el momen to deI d'1sp1ro.
.

•

NUMBR016

�18 OCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

238
~~EL MUNDO."
8.IDCA.NARIO ILUSTRADO•

TeJéfo110434,-CaJlede Tibnrtio núm. 20.-Apartado87 b.
MRXIOO.

Toda la corresponden&lt;:ta, debe dirlg!r8e
al Gerente de este perl6dlco.

La euscrición á EL MUNDO vale $1.25 centavos al mee,
y se cobra por trimestres adelant1&gt;dos.
Números sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publ;cación,
Todo pago delieser precisamente adelantado.
BBGI.STRADO COMO ABTICULO DE SEGUNDA CLASE.

«Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Cana·
dá The Spanish American Newspaper Gompany, 136 Liberty St. New York, E. U.»

,r.ogrtfüJ .en las i~ta.5 tt~ministrtttiutts.
Una de las caW!ae que más poderosamente han influido
en el desarrollo de los elementos vitales de la Re-pública,
radica ea el progreso operado en el conoci1Diento y apli·
cación de la ciencia administrativa. En otros tiempos, el
gobierno participaba de los vulgares errorPe sostenidos
por una buena parte de la opinión, y eus procedimientos
ee adaptaban á las ideas dominantes en el medioambien·
te. De ahí surgió una multitud de medidas y disposiciones que aparecen en las páginas de nuestra hisc,oria como una serie de vergüenzas nacionales.
¿A qué se debe si no á este fenómeno, la implantación
del sistema prohibicioni8ta, el establecimiento del banco
de avf.o y todos los demás yerros económicos, hechos sancionados y aplaudidos por la mayoría de la nación? Para
romper con el!te pasado, ha sido indispensable un grado
de cultura superior al del crituio general; se ha necesitado, a ocasiones, pasar por encima de este criterio, contrariarlo y reprimirlo, para que no sirviera de obstáculo
á la obra de la consolidación del país.
En la actualidad, á cada crisis que ee produce en nuestro organismo, aparece un saJ,vador de la República con su
proyecto debajo dt-1 brazo, y lo recomienda al gobierno
como único camino de salvación. Si á dar cuenta fuéramos de los proyectos qne se hau exhibido en público con
motivo de la depreciación éle la plata, piedra de toque de
todos nuestros debates, llenaríamos un grueso volumen
y algunos para hacer su crítica.
Afortunadamente la administración no se ha preocupado por este enorme fárrago de disparates que se la ha
mvitado á poner en Qbra, y su superior criterio se ha manifestado en momentos en que todn el mundo parecfa haber perdido la cabeza. Su resistencia es una prueba patente de avance en las ideas.
Y la labor ha sido ruda: una enorme oleada de prejuicios, apoyacilos en el sentimentalismo, en el delirio de
grandezas, en los apasionamientos de la más desenfrenada patriotería, amenazaba ahogar con su~ terribles embatee aún á los espíritus más ilustrados, aun á loa más
firmes cerebro@. Gobernar ha sido para la actual admi·
nieiración resistir: elevar una barrera que interceptara el
paso á esta corriente que antaño arrastraba con su empuje al poder público, obligándolo á someterse á todas
las .torpezas, á todos los desaciertos que han informado
la conciencia popular.
Cada viejo ensayo que se ha intentado por parte del
poder público rara dejat· eatisfecuas las aspiraciones populareP, ha tra1do con1!igo una larga serie de desdichas
nacionales; cuando el enor se deslizaba en el programa
de un ~finistro de Hacienda y pasaba á la categoría de
!ey, ee ~raducía. en un loco despilfarro para hacer surgir
mdustr1as exóticas, para dallar al consumidor cerrando
las P.uertas_ á !a producción extranjera, para intentar un
c~ito art16c1al tratado de crear ágolpes de impuestos....
eimestra comitiva que desfiló por los anales de nuestra
hacienda pública.
Y esta atingencia administrativa es tanto más digna de
atención, cuanto que nos encontramos frente á un desbordamiento de desaciertes emanados de los gobiernos
en los países más civilizados.
.Al rf'.correr la informació~ que revistas y periódicos
ext~nJ~ros ¡:oue á nuestra vista, n.o puede reprimirse un
movimiento de asombro: el sociahsmo de Estado frente
al de las masas, el si&amp;tema protector más exagerado al
lado del comnnismo, loco y disolvente: tal es el programa !Llioptado por las claees superi_ores y trasmitido á los
gobiernos por la fuerza de la presión social.
El progreso en las ideaa administrativas nos ha salvado de caer en los mayores peligros, y de precipitarnos
tal vez en el abismo del des?_&gt;restigio, de la miseria y de
la bancarrota.

QH mil itttrisma !it u-a.
Recientes estadísticas lanzadas á la publicidad han hecho saber el actual efectivo de la fuerza armada de la Rep~bl~ca. A~ciende el total de hombres que forman el
e¡érc1to activo del país, á unos veinte mil en números redondos, y esta cifra·demuestra la exage;ación en que incurren algunos col~gas al aseverar que nos encontramos
en pleno periodo militar.
Si se compara esta cifra de 20 000 hombres con los
~.000, que hace algunos años constituían el ejército Nac1on~l,_ se convendrá en que el viejo mi,itarlsmo se aleja
prec1p1tadamente de nuestra &amp;tructura '30Cial.
Para una población de doce millones de habitantes repartida en una extensión de dos millones de kilómetros
cua~rados, un ejército de 20,000 hombrea no ee puede traducir en un ~leme11to mil_itar ~a-tante vigoroso sobre un
pueblo de origen revolucionario. La proporción resulta

de 0.16 por ciento sobre la poblaeión total, lo que dista
mucho de ofrecer los lineamientos Je un grupo humano
organiz,.do militarmente. El ejército francés ea de 500.000
hombres, y. la proporción de 1.38 por ciento. Es decir,
que mientras que en México hay un soldado por todo
grupo de 600 almas, en Francia hay une por se~nta.
Se nos pondrá como ejemplo los Estados Unidos; pero
en la República del Norte cada ciudadano reprebenta una
unidad cooperati va en la tarea general de garantías socia•
les. En México, la función del ejército ha de ser necesariamente más enérgica y complexa que en la vecina república.
La cuantiosa reducción hecha al ejército, es un síntoma
saludable para nuestro norvenir económico, que ha menester de todas las fuerzas de la nación para operar de
acuerdo en el desarrollo de la riqueza pública. En la Secretaría de Guerra se encuentran vinculados grandes problemas p.&gt;lfticos, sociales y económicos, y la importancia
que este departamento ha tenido en la historia del país
está concretada en la famosa frase de aquel hacendista de
Santa-Ana; «Busco dinero para que mi compañero (el Ministro de la Guerra) lo tire!»
Las circunstanci 1s han variado considerablemente, y ii
la gestión financiera que acusa un excedente eu caja de
seis millones de pesos, responde la decadencia del militarismo con una reducción de 20,000 hombres sobre su
efectivo en no muy lejanos tiempos.

jjjombres µad~Cll!i ¡á btftttberst!
Acaba de producirse un hecho que prueba la necesidad
que tienen de armarse las personas pacíficas de la buena
ciudad de México, si han de transitar por la vía pública.
U11 asalto en unade lasprincipalescallt-e de la población y
á plena luz eléctrica, indica que todo transeunte se en·
cuentra á merced del primer .malhechor osado que sé le
atraviese en su camino.
El reglamento sobre portación de armas no ofrece grandes garantfae, puesto que como sucede generalmente con
disposi.:ione11 anál0gas, el interesado en no observar la
ley es el que se apresura á burlarla. Las personas de carácter trn-nquilo, que no ven la necesidad social de equiparse en la capital de la República como si fuesen á recorrer el interior del A~rica, se atienen al reglamento y
como él signifi~a molestias y pérdida de tiempo, se pasan
sin la pistola.
Sin embargo, escenas callejeras que á cada vuelta de
esquina sorprendemos, demuestran que todavía es conveniente la portación de armas, si no se quiere que los
hombres honrados estén á merced de los criminales. Esto es triste, pero es una verdad y las verdades no están
obligadas á ser alegres.
Es&amp;a necesidad de ir armado es aún más inminente
cuando se trata de acompañar á una sefiora. Así se explica que la primera precaución de todo buen marido que
desea paseará su eeposa, es ponerse un revólver en el
bolsillo. Y de este modo, armado de revólver y de resolución, ya puede salir á la calle un honrado padre de familia.
Ya que nuestro estado social se encuentra tan cerca de
las tribus bárbaras, no hay otra solución sino que los
hombres pacíficos se decidan á perder su dulce carácter
para defender su ~reciosa tranquilidad.

,olítica Qienerttl.
RESUllEN.-Otra vez el viaje del (;zar.-Su paseo triunfal
por la1 capitales europea~.-su inmt&gt;diato resultado.Siempre odios y rivahdades.-Sau Petersburgo por encima de todos.
Ya cruzó por la asombrada Europa el Czar omnipotente; fué levantado sobre el pavés de la admiración en las
capitales, y sahumado con el perfume de la lisonja en los
palacios.
i:,&lt;&gt;s -pueblos se prosternaron á su pa30 y los soberanos
se mchnaron respetuosos á besar la mano consagrada del
autócrata.
Todos veían que llevaba en loo;: opulentog pliegues de
su 0:1anto_ imp~rial, auras de paz y rayos de venganza, y
nadie qmso m remotamente despertar la cólera de su
olímpica grandeza.
Las catedrales Jo recibieron bajo palio como al ungido
del Señor; los ejércitos lo saludaron con la voz atrc,nadora de los cafiones ·y las notas bélicas de sus bandas y fanfarres como al jefe soberano de innúmeras hues~· los
municipios le levantaron arcos triunfales á la entrada de
sus ..bnrgos, como al representante augusto de pueblos y
nac10nes; y los habitantes de las aldtas, villas y ciudades
que hall~ba en su camino, salían á aclamarlo henchidos
de entusiasmo rayano en casi ciega idolatría, como al
monarca más poderoso que sustenta la tierra y que calienta el sol.

*
.
.
**
E n Vtena,
e1 anciano
Emperador,
que ostenta éobre su
cabeza con más 01 gullo la diadema de sus canas veneradas por 1ms amantt:s pueblos que la corona de hierro de
San Es~evan, corteja con paternal cariño al soberano
moscov1~a, comparte con él la sal y el pan de las edades patriarcales, y no pretende lucir las pompas fastuosas
de su material poder.
E~ l.as manifest~ciones austro-húngaras hay franca
cord1ahdad 1 rora avi.a entre las ceremonias cortesanas no
vana ostel!tación ante los I,&gt;Oderosos de la tierra.
'
En Berhn, á la voz del impetuoso joven que lleva sobre sus hombros la inmensa responsabilidad de la unidad
germánica, se puede ob~ervar el contraste que forman
las palabras pacíficas, las frases de miel del Hohenzollern,
con la pompa desplegada por la fuerza militar en las
llanuras de Sifegia.
1:[asta parece que hay cierto dejo de humillación en la
actitud devota q•1e toma el monarca germánico ante el
César de San Petersbuego; pero esta impresión se desvanece al recordar el carácter fogoso y avasallador de Guillermo II, que brill:i ~n toda su _magnífica impetuosidad,
cuando se le ve dmg11· las lllau1o bra:i en los campos de

18

de Breslau, tratando de deslumbrar á su col~ augusto
con la severa actitud de su lujoso y bien disciplinado
ejército, muestra nomás de los potentes recursos militares de la secular .Alemania, siempre dispuesta á embrazar
la adarga, á ceñir el reluciente casco y á empufiar la •
deroea lanza contra los enemigos de rn indestructiri'e
unidad.
En Copenbague, la visita del Czar no tiene significación polltica ninguna, ni hace fruncir el entrecejo á Jos
diplomáticos europeos que pretenden encontrar una amenaza en la mirada indiferente de cada soberano, ó creen
vislumbrar un anuncio de paz en la sonrisa cortés que
cruzó fugaz por sus augustos labios.
Dinaruarca, que en un tiempo pesó en las decicionee de los Estados septentrionales, y dejó oír la voz desus consejos en sus revueltos gabinetes. es ahora sólo abrigo de una dinastía patriarcal, donde el anciano rey Cristián goza dulcemente de la tranquilidad de sus cansados
años.
La presencia de Nic~lás lI_ en el palacio real de los daneses, fué la de un h1¡0 car1fioso que va á recibir en su
corazón la ternura sin recelos de s ...s amantes padree
En la alta Escocia donde reside la soberana del &amp;inoUnido y Emperatriz de.las Indias, fué de muy distinta significacióu la visita de los Emperadores Rusos.
~n el castillo de ~almoral los esp~raba con los refinam1e~~os de la co;te mglesa Y., la cordial acogida de la real
fam1ha, la sagacidad y astucia de Lord Salisbury aprovechando la bella oportunidad que se le pl'f'sentab~ para
tratar de las añejus odios y viejas rivalidades qu~ por
tanto t\e1:11po ban dividido á l!JB dos impei:ios que aspiran
al domm10 absoluto, en los dilatados terntorios del Asia
legendaria.
La muerte inesperada del príncipe de Lobanoff Rostows- '
ky, enemigo tradicional del nombre inglés y de su preponderancia colonial, dió á esta entrevista mayor interés
dejando al joven Czar en poder de la experimentada di:
plomacia de los estadistas británicos.
Por fin, lleg6 el Autócrata de todas las Rusias á las hos•
pitalarias playas de la República Francesa.
Sin lns pompas y fastuosidades de las cortes europeas
ein las etiquetas á que se sujetan voluntariamente loa 80:
beranos de la tierra, el gobierno y el pueblo de la tercera.
república se han excedido en sus protestas de adheeión
á su poderoso aliado, y han manifestado que apesar de
sus leyes y sus hábitos democráticos, que h,m debido adqu!rir en veinticinco años de ejercicio republicano, no
de¡an todavía de prosternarse ante lo que brilla y resplandece, y si no toleran en su constitución el título de rey ó
emperador, palpita en su conciencia el recuerdo de sus
pasadas grandezas monárq11icas, y se estremecen mal des11
grado con la gloria del Rey-Sol y con la leyenda áel caudillo de Ajaccio.

.

Nuestra próxima novela:
Desde el próximo número de nuestro semanario empezaremos á publicar una primorosa novela de Jorge Ohnet, el célebre autor
del Maestro de Forjas, cuyas producciones
son tan buscadas en México.
Lleva por título Las Batallas de la vida.
-La Inútil Riqueza, y une á. su interés palpitante la magia de un estilo verdaderamente cautivador.
Irá ilustrada con bonitos grabados.
Creemos que nuestros lectores ratificarán
con su aprobación la elección que hemos hecho.

Otro pago de $1,000.00, de "La Mutua"'
ENMEXtC&lt;&gt;.

Tenancingo, Octubre 5 de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director General de 11LaMútua» en la República Mexicana.-México.
Muy señor mío:
Hoy me ha sido pagada por el Sr. Miguel Izquierdo
banquero .de "~ª .Mutua» en esta población, en prtsenci~
del Notano Publico Sr. Carlos G. Durán la cantidad de
$1,000.00 [un mil pesos plata mexicana); por cuya snm~
estuvo asegurada la señ.ora mi madre Modesta Nava.
Sírvase Ud. aceptar mi gratitud por la eficacia con que
ordenó se procediera al pago del mencionado importe
evitándome toda mole~tia.
'
De Ud. :.fmo y f , S.-Y1cum;: I'í z.

1896,

23S

EL MUNDO.

China, empero, se adurmió en medio de los tiempog
con su eueñ.o hierático Para librarse de todo comercio
con los bá1 baros, tendió su inmenea muralla· para esquivar todo comercio con los civilizados, cerró 'sus puertos.
Fué en vano q_ue Europa le pregnntara los secretos de
aqu_ella vieja civilización estancada que tenía tantas ma•
rav1llas; fué en vaoo que los hombres blancos le tendié- BE!n su.~a.no ......... deseando que participase en la comumón etv1hzadora de los pueblos.
El Mundo amarillo continuó siendo un mundo oculto,
un mundo invisible, viviendo para la tierra madre y para las teogonías extrañas.
El Japon, en cambio, se abrió á la vida del pr:&gt;greso,
como una gran cfisantema al sol. A sus puertos entraron
las extranjeras naves y él las construyó mejores; surcó
sus call!pos la locomotora y el la utilizó; comprendiendo
el formidable pode? de los ejercitos nuevos, llamó al seno
de los suyos que aun conservaban las tradiciones del daiD?io belicoso, oficiales europeos que les enseñasen la tact1ca. 9reo una armada, y luego, formidable ya merced
al maridaje de la civilización antigua con la nueva, despertó de su sueño al gran coloso su companero y lo sacul
dió bruscamente con el febril sacudimiento de una guerra
fatal.
EL "ZARAGOZA." EN EL JAPON.
La l~ción para China fué tremenda y la aprovechará
necesariamente en el porvenir.
Un hermoso viaje por el país de las crisantemas.
El Japon, triunfador entre tanto, se expande maravilloso 1:11ostrando á los ojos asombrados de los viajeros, la
. El «Zara_gozan ha sido el hermoso judío errante de la Ma- más pm~resca y heterogénea muestra de antigüedad y de
!ma. mexicana. En su_ sangre de brea parece llevar ese modernismo.
El Fushiyama que yergue su testa perpetuamente
rn~trnto de errar de éhma en clima, de que habla Díaz
Muón. Ha smcado su leve quilla el tumultuoso Atlánti- Uanca en medio de un cielo primaveral contempla
co reposándose ma~ea!llente en las risueñas bahías espa- mas allá del simétrico campo de arroz, la loc~motora neilolas, francesas é 1t~h_anas; ha errado por las inmensas gra que horada los montes, y no léjos de ella el djin '( tia~uas del P¡¡.cffico, v1s1tando ese gran litoral que se ex- rador de carros)que arrastra su minúsculo coche á través
tiende desde las heladas aguas del mar de Behring hasta de la llanura; cerca del dios terrible y macabro, de oios
!as tórridas playas de la Tierra:del Fmgo; y hoy surca ma- de llamas, la estatua europea muestra sus desnude~es
Jestu?ªº l~s pérfidos mares del Japón, ha contemplado castas y no muy apartada del templo antiguo, prodigio
l~e meves rnmaculad~R del Fushiyama, y se ha estreme- de laca y oro, yérguese el edificio americano hecho de
ladrillo, al cual llega vomitando vapor negruzco la lococido al contac~o del tifón poderoso y formidable.
motora)
O~ seguro mngur,a playa. entTevista así al chnor del
Extrafio país de los contrastes á cuyas playas lleTÓ la
l'OI ignívomo como t, a_s el v~drio opaco de la neblina, ha•
b~á. despert~do en las JU vemles fantasías de nuestros sim- corbeta Zaragoza un eco de nueetra civilización amerip_at1cos marrn~P la sensación exótica, la sensación miste- cana!
riosa que las ribera~ de ese imperio extraño producen An
***
loe temperamentos rngenuos y amantes de lo maravilloso.
. Los numerosos grabados que publicamos como ilustra¡El Jap6n! Qué poeta, qué artista, qué joven en fin no ción de estas notas, eetán precedidos de dos principales
ha sonado en ese inmenso reino donde el loto'abre bÍan- tomados de la Corbeta y que representan un ataque en
damen~ su nectario azul, donde el bambú esbelto se plena mar. El primer Teniente don Francisco Ochoa es
columpia ~l beso de una aurea tibia, donde la crisante- el que dirige la carga de los dos cañones, que se pueden
ll_la heráldica se expande pomposa, mostrando su impe- ver perfectamente en la fotografía, con todos sus detalles.
rial cabellera de oro y la garza real abre .eua alas níveas Ambas foto¡?rafías fueron tomadas por el Comandante de
sobre Ja tersa superficie de las lacas!
la Corbeta. Sr. Ortíz Monasterio. El ataque fué simulado

***

Dos cosas han resultado de la gira de los Czares, á través
de loe capitales de Europa, que á nadie extrañarán: La.
sumisión respetuosa con que las potencias contemplan todas al soberano moscovita, en quien miran al árbitro de
sus deetinoe, en el período actual· de sus luchas ocultas
y manifiestas rivalidades, y el odio tradicional que aparta y aleja á Francia y .Alemania.
En vano han pretendido encubrirlo bajo las fórmulas de
la etiqueta cortesana. Las maniobras de Breslau se contestan con la gran parada en los Campos de Chalons. A
los agasajos de Berlín responden con energia las ruidosas y nunca vistas manifestaciones de Paría.
¿Con qué objeto? Francia para publicar á son de trompetas la firmeza de una alianza en que apoya las aspiraciones. de su revancha; Alemania para concitarse un apoyo
de mcalculable precio para rechazar extrafias ambiciones
que rompan su unidad.
Lo demás que hayan tratado los políticos, aun queda
cnbierto por el Eigilo de los manejos diplomáticos. Ya lo
sabremos.
X.X.X.
14 de Octubre de 1896.

ÜCTUBRE,

Núm. 10.-Damas japonesas paseando en Yiuiriquiclía
{carruajes pequeños) tirado11 por djins [corredores}.
Nos prometemos dar á nnestros lectores una página
más relativa al Japón y á China, pues es fácil que se nos
envíen algunas fotografías tomadas d~ los pnertos á que
toque el «Zaragoza," al cual podremos seguir deestasuerte en su hermosa peregrinaci.&gt;n por los grandes imperios
desconocidos.
ROBERTO PERALTA.

EL ARTE DE I~GERTAR.

He aqut una de las operaciones más importantes de arboricultura y al propio tiempo las más agradable, la más
entrttenida y en la que mayores satisfacciones experimenta todo aquel que se dedique al cuidado y cultivo de
los árboles. Por medio del inge1 to se propagan las lime·
nas especies y variedades de frutos que no pueden trans•
mitirst de modo alguno por la siembras, ee acelera de
algunos años la fructificación r se mejora la calidad de
otros mucho~, cnyos árboles había necesidad de arrancar
y destinar al fuego. Por ello llamamos muy en particular
la atención de los aficionados sobre esta operación. Un
árbol de mala calidad, viejo y mal conformado, ocupa el
mismo e@pacio de tierra que uno bueno, y por tavto,
aconsejamos al propietario que posea semejante árbolee,·
que no vacile en sacrificarlos y reemplazarlos con ot-ros
que reunan buenas condiciones, y cuyos ingertos procedan de especies y variedades escogidas ; delicadas. .No
hay duda que estos árboles, ya formados, puedén ingertarse y modificar de este modo sus malas cualidades, pero
para esto habría necesidad de desmocharlos, y colocar el
mgerto en las cruces ó en las nuevas ramas que broten, y
aunque testo adelantará la fructificación, ofrece no obstante algunos inconvenientes de que hablaremos lueg.., y
por Jo cual, salvo algunos y determinados casos, conven·
drá, como hemos dicho, su reemplazo. Para que el lnger·
to s~a -seguro y duradero, es indispensable que entre ambos individuos haya cierta analogía ó afinidad, sin lo cual
dificilmente ee consigue el buen éxito de la operación.
Debemos, en primer Jugar, atender á la analogía de familia, que es cuando, tanto el patrón como el ingt1to·
pertenecen á variedades de uua misma especie, como por
ejemplo, el de manzano sobre manzano, peral sobre peral;
á las especies de un mimo género como el de peral sobre
membrillo, y finalmente ambos individuos cuando son de
género diferente, como sucede en el ingerto de círculo so-•
bre almendro.
Siempre que atendamos esta analogía de familia, podemos tener la completa seguridad de que prenderán los
ing_ertoe, sobrd todo si pam poner estos eecogemos en la
almáciga patrones proctdentes de la misma especie obte-

•

2

3

4

¡Quién no ha s~ñado en esas mujeres peqneflas amar:6.ladas con el _matiz de los marfiles viejos de ojo~ del almendra, sonr1e~tes, de bocas ~in~sculas rojas, de cabellera. negra y brillante, de mov1m1entos gráciles de gata
vestidas ya con la muceta hierática ornada de blasonee'
ya con 1~ le e túnica de seda, crujiente......
'
Mara_v1lloso pa~s en que la primavera se aduerme en·
tre. lo~ Juncos olv1dánd0Ee de que le toca ceder su puesto
8 \ mviernol Felices marinos los que han recreado sus
h¡os en tu co_ntemplación; ellos volverán á los amantes
m~x1canos, con el ánfora de los recuero.os bene . de 1m~enes y la volcarán, al casto amparo del
car1fio, en el }'lllCÓn más risueño de la casa, en tanto que
la mad_re anc1an~ y las hermanas cautivadas escuchan la
narración sugestiva y misteriosa!

en Yokohama, donde se encontraba á últimas fechas el
buque-escuela, que en muchos días no pudo continuar su
march~ debido á los fnriosos tifones que en los mares de
la China y del Japón se desatan muy frecuentemente
aplazándola para mediados de este mes en que los tempo'rales son más benignos.
Para mayor segnridad en la navegación, el Sr. Ortíz
Monarterio soHcitó del Gobierno y le fué concedido, poner al buqne dos quillas de balance, operación que se lle•
vará á cabo en los Arsenales de Yocoska ó Nagasaki, y
merced á la cual nuestra Corbeta quedará en maaníficas
0
condiciones para resistir el temporal.
El resto de los graba'1.os que publicamos, forma una colección completa de tipos y paisajes japoneses con la cual
juzgamos hacer un valiosísimo regalo á los enamorados
de ese lejano país que ha inspirado á tantos poetas.
He aquí la explicación por orden progresivo de esas
hermosas fotografías, que además del mérito de su naturalidad, tienen el de ser del todo recientes, pues futron
enviadas á fines de Septiembre último:
Núm. 1-Sarasawa at Nara.-Una quinta de los alrre·
dedores.
Núm. 2.-Vendedor de frutas y legumbre!!.
Núm. 3.-Grupo de jóvenes japone~as en uno de sus
bailes favoritos.
Nú.m. 4.-J6venes japonesas fabricando sombrillas,
abamcoe, etc.
Núm. 5.-Junco japones (barca pequeña ), en uno de
los lagos cercanos al Fuehiyama {hermosa montaña del
Japón).
Núm. 6.-Vista general de Yokohama, con la rada á
lo léjos.
. N~m. 7.-Dama japonesa limpiando las plantas de s11
¡ardrn.
Núm. 8.-Una artista del país de las Crisantemas.
Núm. 9.-Mujeres en la actitud de la p legaria.

nidos. de semilla, á la cual @e da el nombre de ingerto sob!e pié franco. ~n segundo lugar debemos atender también á la !lnalogía que ha de existir entre la savia del ingerto Y l!L del patrón, pues si son de diferentes natura,ezas,
por e¡emplo, más ó meuos fluida en uno que otro, en vano
se ~speraráque prendaaqoel. La época del movimiento dé
~av1a ee otra de las cosas á que debe atenderse pues si el
mgerto lo verifica ~nticipadamente al patrón,'no encc,ntrando en éste med10s de recuperar la sustancia que pin.
de en el d~sar!ollo de :iu~ yemas, morirá extenuado; por
el contrario! e1 el mov1m1en_to de la s'.'v.ia del patrón precede al del rngerto, no pudiendo rec1b1r estos los jugos
de aquel, se producen extravas~ciones y derrames en el
punto de umón de ambos, ocas10nando la muerte del ingerto y aún la del patrón. Esto suele suceder muchas ve-

y

:es

***

El Japón .Y la 9hina son dos colosos que cuentan su
edad por m1lenar1os.
Cuando en los fértiles campos de la Europa el lacus•
tre (hombre de los lagos) soñaba en su acuáti¿a cabafia
~¡° pim~s pescas, contemplando las azules ondas, cuan? drmda levantaba SUB h1mnos á su divinidad apenas
vis umb~da, en el fon~o de sus sagrados bosques, al pie
fe !as enemas centenarias; cuando los obeliscos rudimenarios era!! la sola arquitectura que se erguía en los camdbér;imos del _viejo continente y la gruta artificial het 1'b e gigantes la¡as el eolo reducto protector contra las
/ Ud nómadas. que detestaban la prfetina vida social•
sl:n ese.cont,rnente que hoy_ llamamos «viejo," dormí~
c presentir _la_s futuras maravillas de sus ciudades gótias, Y el vert1gmoso movimiento de sus ciudades moder~!!t:b1Japón Y la China, inmensamente civilizados, lede
Y~ templos de laca ó porcelana, «con pesadillas
da or?,» or¡aban armaduras para sus guerreros tejían se·
di~~~~as para sus castellanru¡, y creaban una fil~sofía pro." . Y planteaban los grandes fundamentos de sus
c1euc1ae.

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5

�J8 ÜCTUBR.E, 1896,

EL l\roNDO.

240

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6

ces cuando los ingertos ee traen de fuera y proceden de
árboles criados en puntos cuya temperatura difiere de la
de aquel en qne se halla la almáciga. La mayor ó menor
consistencia de, las maderas puede ser igualmente motivo
de que los ingertos no prendan, pues una madera espon•
josa y blanda no puede fOl"mar r.unca buena unión con
otra de fibra dura y compacta. Finalmente, debe procurarse tambi6n el no ingertar de ningun modo árbol de mucho cuerpo en otro de menw tamafto, pues la savia, acu·
mulándoRe en e~te punto, forma un grueso reborde que
afea mucho el árbol y concluye ca,;i siempre por hacerle
perecer en muy corto tiempo.

}{ipnolismo (I asero.
Nada; para curar ciert.as enfermedades no hay procedimiento mejor que el hipnotiemo. Sugestiona usted al
paciente, y al rato, tan bueno y sano como ei en su vida
hubiera padecido achaque alguno.
·
Qué agradabl.i procedimiento Se dnerme un poco y al
despertar, el tu,uor que le inflamaua medio testuz, no
existe, ni padece uno los retortijones vigentes después
de cada al11nento.
El hipnotismo cura con una facilidad aso:-:&gt;brosa. Sólo
exige un poquitfn de fe; lo dea:iás viene por sus pasos
contados.
Yo que no creo ni en la eficacia de los· planes del Sr.
Terrazas, rt1ltirad08 cmttrn {I ?I e11 Bit ¡,rupio cmnpo, creo en
el hi¡:motismo sobre todas las medicinas. ~!e gusta, sí
sef\or, me gusta, porque el sistema divierte al a,idilorio y
sana completamente. Por mí, el primer hipnotizador ya
tendríasu e~tatua_ respectiva ~n el PaReo de la Reforma.
Pero no me agrada el hipnotismo cuando se in,niscuye
en la vida rrivada de las familias. Atenta contra los se•
cretos encerrados en las tiernas almas de las dol!Ct-cllas 6
profana el sagrado de las conciencias re9petables.
Porque, eso sí, con el hipnotismo no hay eeguridid
posible: Ya ninguna joven puede amar en silencio, ni
existe hombre público que no esté condenado 6 revelar
loe secretos de sus planes al pr imer doctor que se Je ponga delante y le haga cuatro morisquetas.
Se p lanta u no enfrente del Sr. Cahuantzi, Gobernador
de Tlaxcala, y con el debido respeto, como quien le da
rociaditae en el rostro, lo adormece.
-Di~a usted, C. Gobernador, ¿porqué lloró usted en
preaene1a de la tumba del Sr. Obispo \'argas?
-Yo soy así, muy eensible. No puedo ver una desgra·
cia, sin que las tenazas del dolor ya estén mordiendo mis
entrafias.
-¿Persi@te usted en la idea.de que hizo bien en dar el
pésame al prelado de Querétaro?
-¡No he de persistir! Y pieneo en que anduve corto,
pues debí de enviárselo no sólo en nombre del Estado,
que regem,o, sino en el de toda la República que me pertenece en calidad de ciudadano.
-Pronuncie usted un discurso.
El Sr. Cahuantzi se desata en frasea más ó menos elegantes, alabando las excelencias del pulque como vino
regenerador, tónico y digestivo.
El Sr. Terrazas ya referido, aunque lo desee, no podrá
permanecer más callado que un sepulcro. Con pasarle
tres veces consecutivas la mano ante las narices y darle
dos 6 tre..q capirotazos, ¡á roncar ee ha dicho!
EntonceP descubrid su pecho delante de la gente 7 veremos por qué, anos ha, no le simpatizan loa arzobispos

de México, cuál es su programa revolucionario para de·
rrocar todos los órdenes constituidos, qué piensa de los
versos que escribió en su infancia, y qué opinión se ha
formado del gobierno de Zúftiga y Miranda.
En el hogar doméstico, el hipnotismo produce estrag01'. Quien más, quien menos, se considera poseedor de
facultades s¡¡gesti\'as y las ensaya en los miembros de su
familia.
-Yen acá, Honorata. Siéntate, te voy á magnetizar.
-Pero, Rudecindo, siuo tengo ganas ........ .
-Mujer, haz lo que te mando.
La infeliz consorte se entrega en brazos de la descon·
fianza y se permanece sentada dos ó tres horas en una si·
!la baja, mientras su esposo le da cachetadas cariñosas y
le tira de las orejas con amabilidad. A fin la pobrecita
se duerme de cansancio.
-¡Gracias á Dios! exclama regocijado Rudecindo. Aho·
raes la mía.
-Contesta, Horonata. ¿Crees firmemente en la infalibilidad de la manteca norte-americana?
Un ronquido profundo responde á la pregunta.
-Dice que sí.
Para continuar en sus experimentos, el cónyuge su·
pé.rstite, coge una palangana y aproximándola á la dur•
miente, Je ordena:
-Afirma que esta palangana es una chambra.
No suena el ronquido.
-\'amos mujer. Dí lo que te mando.
Ni una sena.
-¡Caramba! No estoy jugando. Obedece, en nombre
de la ciencia.
• Nada. Entonces el marido ultrajado coge y leaio~a á
su esposa con el borde de la palangana. La otra despierta, manando sangre de la sien, ae convence de que ha sido
ofendida gravemente, prorrumpe en quejas c:nmovedo:-as.
Para las jóvenes consagradas al amor platónico, en sus
diversas manifestaciones, el hipnotismo encierra los tes·
timonios irrecusables de que han inspirado paúones vehementes en los corazones virginales.
-Celedonita, concédeme un favor.
-¿Cuál, Canseco?
-üeja•que yo te hipnotice.
-¡No en mis días'
-Luego no me amas.
-Muchísimo; pero no confío en esa asignatura de tu
sabP.r humano.

8

- Descuida. Ayer hipnoticé á la criada de un vecino
y =a estuve interrogando minuciosamente acerca dei amor
que me profesas.
- ¿Y qué te rrespondió?
-Que no me idolatras debidamente. Eso es lo que yo
quiero comprobar, con mis propios experimentos.
-Canseco, yo dudo de que me vuelvas al WlO y ejer·
cicio de mis facultades.
-¡Te Jo juro!
A. la brevedad posible, la nií'la cierra los ojos y el novio principia el cuestionario:
-Celedonita ¿me amas?
-Como una oárbara.
• - ¿)le amarás siempre?
-Hasta después de rni fallecimiento.
-¿Nunca has amado á nadie?
-A tí sólo.
-¿Qué feliz soy! dice muy gozoso el joven.
-Regálame, pasado maf\ana, con ese ricito que te queda inmediatamente detrás de la oreja izquierda.
La niña abre los ojos:
-Basta, Cans&amp;eo. Ya te dije todo lo que deseabas saber. Toma el rizo.
Y la nifla casi se dejó calva de la derecha, y el joven se
da vor satil!fecho, con aquellas pruebas irrebatibles.
S1 yo tuviera cualidades para ejercer el hipnotismo
¿qué pien~an ustedes que· averiguaría? Sencillamente:
-¿He de asistir, alguna vez, á la repret1entación de Los

1 ~ ÜCTlIBRE, 1896.

- .-----·

•

EL MUNOO.

Lra '.'e!ada en honor del ~r. lsic. ~- ~anuel Romero Rubio.

o
LOS ANI.MAL ES
QUE

xo DEBE~ SER DESTRt:rnos.

El Sdenti.fa' A meric1 zn publica en su último número, un
apunte muy curioso acerca de los animales que el hombre
debe respetar. Hay, ciertamente, necesidad de insistir
mucho en la \'ulgarización de estas importantes ad versen
cías, porque el gusto bárbaro de perseguirá los animalee
útiles, está muy lejos de ser raro. La mayoría de las vecee
gustan los campesinós de combatir pájarosó insectos que
son auxiliares eficaces de lo que ee pudiera llamar lapo•
licfa agrícola, ósea el arte de combatirá 1-&gt;S enemigoe .lel
hombre, y de muchos de los productos más preciadoe de
la tierra.
¿Por qué-pregunta el Sdmtijk Amerie&lt;m-matar Ju
arañas que destruyen los moscas que nos importunan?
¿Por qué aplaetar con el pie e,e bonito grillo ó cárabo
dorado que en nuestros jardines hace la guerra á las orugas y á las babosas que se come?
¿Por qué matará la culebra sin ponzolla que vive de
topos y de ratones?
¿Acaso ha mordido jamás á penaona alguna?
¿Por qué déstruir al cognito inofonsivo, cuyo alimenM&gt;
predilecto es la oruga, á la que no podemos tocar sin in•
convenientes?
¿Por qué atacar á la alondra, enemiga de las cucarachu
y de las avispas?
¿Por qué hacer, sin discernimiento de los casos en que
convienti, una guerra incesante á los gorriones, que e6lo
se comen algunos granos, á falta de insectos, y que ex•
terminan á los insectos perjudiciales á las aemil;as?
¿Por qué gabtar nuestra pólvora contra los tordos, que
pasan su vida comiendo larvas y hasta espulgando ,
nuestro ganado en las praderas?
¿Por oué eee odio contra el eapo, enemigo acérrimo de
las babosas, caracolea y hormigas?
.
¿Por qué matar al murciélago que hace á las maripoea1
nocturnas y á los escnr¡i.b11jos la misma guerr¡¡ que lae go•
londrmas á loe moscardones?
¿Por qué perseguir á la musaraña, modelo feísimo, pero modelo al cabo, de animal útil, puesto q ue t iene una
maestría incomparable para la destrucción de las lom•
brices?
¿Por qué decir que la lechuza se come á los poyos¡ p&amp;•
lomas, puesto que nada de eso es verdad? ¿Por qu ciea•
trairla cuando hace el trabajo de seis ú ocho gatoe, comiéndose al afio más de seis mil ratones?
¿Por qué empeñarse en considerará la tie~ra como~blada por enemigos del hombre y de sus obras, cuando
los auxiliares gratuitos y más diligentes se eucuen\ran en
mayoría?
Sirvan, pues, las preguntas anteriores como de recorda·
torio para la prudencia valgar, que, aunque no ignoran'8
de esos principios, suele olvidarlos con la mayor faci·
lidad.
.
Y tanta más razón hay para insisdr en proctamarloe,
cuanto que en nada se oponen esas i nstruccionea &amp;'fasme•
didas de aseo que en toda caSil. habitable deben por necesidad t1~r adoptadas, puesto qne nadie á de entender
que á causa de ser útiles las araftas debemos coneen\inn
propag9:ción en los sitios que más deben_r~epla~decer por
su hmp1eza. En esto, como en todo, !as 1mcíat1vaa deben
eer discretas, oportunas y tan moderadas como es india·
pensable para que, en nombre de la utilidad agrícola, por
eje1nplo, no deeaparezcan los límites de la comodidad casera.

dious del Olimpo?

Si me contestan afirmativamente, cojo y me Mpnotizo
para toda la vida.

P. EscALA?\"TE PAL:IIA.

El arte es convención, particularmente la pintura.
SAI~"TE Bi;:i:;v:s:.

.

El matrimonio es como la vida: no pued~ dar más de
lo que contiene.

i

¡Tantos nii'ios bonitos y tan pocos jóvenes hermo9os!
¡Tantas flure::1 y tan pocos frutos!.
M.\t&gt;. DE G1a.u:mr.

..
[10

ASPECTO DEL TEATRO DURANTE LA CERE!IONIA.
[Dibujo dcJ. 11. Vlllaaana.]

241

�EL MUNDO.

242

Las matanzas en Constantinopla.
Fresca aún la sangre de las víctimas que en horribles
hecatombes ha derramado la barbarie turca; palpitantes
todavía los miembros destrozados de loe infelices armenios que han perecido al filo de la espada musulmana, lo
mismo en las ciudades principales del Asia Menor, que
en las calles y plazas de la imperial Bizancio; cuando la
Europa cristiana y todo el mundo civilizado apenas sa•
lían de su asombro, al ver que no había una mano bastante poderosa para sofocar tantos desmanes, ni concierto
debido entre las potencias para poner un dique á ese torrente devastador de atrocidades: la tarea infame comienza de nuevo; el kurdo agita su yatagán de muerte;
el mueeín desde lo alto de la mezquita llama á los ere·
yentes y convoca á los impíos para que sacien su sed de
lobos carniceros en la indefensa grey cristiana; el genízaro aznza á las turbas desenfrenadas para que satisfagan
sus odios trad.cionales en los míseros armenios, cuyo
único delito es adorar á ot10 Dios en sus altares y tener otra creencia en sus corazones; se oye la trompeta fa.
tídica que congrega á los desalmados; vientos de matanza
y de desolación soplan con tremendo empuje; el ángel
exterminador fulmina su flamígera espada ...... y por encima de este cuadro dantesco de horror y de apocalíptico
estremecimiento, el Sultán de los Creyentes, la Sombra
de Dios sobre la tierra, el pérfido y cruel Abdul-Hamid,
sonríe con satánica sonrisa, se huelga con infernal satisfacción, viendo que oadie se atreve á encadenar sus furias, y se regocija al saher que los Estados cristianos,
apartados por secretos odios y manifiestas rivalidades, no
pueden comprometerse mutuamente para hacer cesar
eB/lB escenas de exterminio.

*

* * de Constantinopla y al esEl asalto al Banco Otomano
tablecimiento del «Crédit Lyonnais,» que hoy todos consideran como una infame maquinación del mismo Sultán,
para justificar de algún modo en su obscura conciencia el
horror de sus siniestros designios, fué la señal lanzada
para emprender las nuevas persecuciones, para ensangrentar las calles y estremecer al mundo, con el espectáculo siempre antiguo y Eiempre nuevo de la barbarie
musulmana.
Ante la señal de la matanza, nada han respetado esos
tigres feroces, esas hienas cuyos instintos se despiertan
al olor nauseabundo de la sangre.
El anciano vacilante que débil y escasa resistencia podría ofrecerá los sicarios de la tiranía; la inerme mujer
que eólo llegaría á oponer su corazón sensible á los golpee
de los verd11gos; el niño inocente que en vano daría al
aire los lastimeros lamentos de s::i pecho...... todos han
caído, todos han sido segados por la misma implacable
cuchilla que cercenaba las cabezas del fuerte joven y del
robusto mancebo, que luchaban desesperadoe, no tanto
por obtener la libertad política que ambicionan, y la lib'!rlad de conciencia que de derecho les corre~ponde, y
la libertad individual que por ley de la naturaleza deben
disfrutar, sino para salvar á sus hijos, á sus padres, á sus
esposas, de caer en poder de aquellos abortos del averno,
que en figura humana cumplían los mandatos diabólicos
de su señor, deshonrando, no á Europa, no al mundo civilizado, al universo entero.

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18 Ocrus&amp;~, t ',) !.

Dar á nuestros lectores
idea gráfica de esas escenas
crueles y rnlvajes, que nnPs•
tro corazón rJJ¡,1 gna, poseído
de santa indignación; ofre•
cer la represe11tacióu co11 el
lápiz,deesos espectáculoe qui!
apenas comprendemos nosotros los que tuvimos la dicha
de nacer bajo el hermo~o
cielo de la librP tierra americana, es el c,bjeto que nos
proponemos, al pnblicar t-11
este número de 11uest10 Femanario y en pn-forente lugar, tres grabados que se refieren á las matanzas de Com;tantinopla, y á los cruentos
horrores con que ha eetremecido al mundo la barbarie
de un monarca, indiguo de
ocupar un trono europeo, y
la culpable complacencia de
los Estados crístianosqne no
acuden presnrosos á borrar
de una vez del mapaeea mancha de baldón que enluta su
decantada cultura.
Un grabado representa una
de las más eangrientas ebcenas en uno de los cuartele!!
de la ciudad del Bósforo;
otro es como una nota altgrn
en medio de tanto exteru1inio y desolación; dibuja un
grupo de abnfgados miern• bros de Ja «Cruz Roja,» qut&gt; a
rieego de encender ·más la
sei de aquellos chacales, conducen en fúnebre cortt'jo á
las víctimas de los aseEi uos,
para darles cristiana sepultura; y el último, por fin, se
refiere á una débil resistencia ofrecida por unos cuantos soldados qutl aun no olvidan los fueros de la hmnanidad, para oponerse al desembarco de una partida de kurdos que trataban de emprender su inicua tarea en población cercana á Constanti·
nopJa.

18 ÜCTUilRE, 1896,

243

EL MU.N"DO.

~iaje de J\Jicolás 11 á través de las cortes europeas.

*w*

Cuando llegue el esperado
acuerdo de las potenciaP y
.
el Emperador de Rusia, que
Entrevista del Czar y la Reina Victoria.
es en la actualidad árbitro supremo de los dPstinoR de
Zarpado antes de !ns dil!z de la mañana del 22 de SepEuropa, se decida á sofocar tanta infamill nos habremos tiembre último el yacht impnial ruso Stm,dart, llegaron
libertado de la pesadumbre a'Jrurnadora del Sultán y su ií Leith á bnena hora S11s J\'foj,·etadeP, procedentl's decaduco imperio.
X. X. X.
Copenhagne. Pocos mom,mtos antes, el Príncipe de Gales
acompafiado d.-1 Duque dP Counnught, Lord Rosebery y
el Embajador ru~o, se embarcaron en el Tantall6n Cattle
Et viaje del Czar Nicolás
para irá eni,ontrar á los h11tlspedes de la Reina. Despor la8
pués los czares p::;saro11 al T«ntal/6n, que los condujo á
cortes europeas.
Conforme á nuestro pro- la bahía d.- Lt-ith, de donde partieron al castillo de Valmo-•
pósito, continuamos dando ral. La entrPvista del Czar y la R~ína Pn esta espléndida
cuenta á nuestros lectoroe, residencia, fué cererr:oniosa y rodPada de esa sencilla
de esa pomposa peregrina- pompa que está más en la:, actitttdes y elegancia ingénición del autócrata ruso á tra- tas, que en la opulencia de los adornos.
vés de las grandes naciones
del viejo co11tinente. No le
seguireruos tan de cerca co#'
~
mo nuestro compañero El
.'!fundo diario, que publica al
día los cablf'gramae Je su
servicio especial, porque á
nosotros nos toca ilustrar los
'
sucesos; m,\s tampoco le seguiremos tan de lejos que
nuestras notas resulten inoportunas.
Hoy nos competP hablar
de la entrevi~ta dt:I Emperador con la Reina Yictoria; y
en uno de umstros próximos
números daremnR c11Pnta de
su triunfal llfgada á París.
Con todas hts ceremonias
de Ja adusta Ptiqut&gt;ta inglesa, fueron rncibidos en EijCO·
cia, en el castillo de Valmoral, por la Reina VictoJÍa, el
Emperador v la Emperatriz
de Rusia. AÍrn cuando eu visita á la ilustre sobnana de
la Gran :Bretaña y de las Indias podía considtrarse como privada y pPr ende con
el carácter de u na entrevista
familiar más bien que una
visita oficial, la coincidencia
de ella CC'n uno de :os momentos más críticos de lapo- Luls Pérez Figueroa. Manuel Gonzalez. Porfl rio Diaz. Feli:x. Dlaz.
lítica europea. la ansiedaa
mal disimuladll con que loa
El aniv,.r~ario ,1.- huy.- Los héro~s d11 La Carbonera.
ministros ingleses ~ratan de
sorprender en la faz del joHor hace treir ta nñofl quP los soldados de la patria
ven autócrata sus intentos acaudillado~ µnr ti Genl'nil l)iaz, se cubrieron tle gloria
acerca de loa numerosos pro- Pn La c~_rbonera. Con este motivo y á título de curioeiblemas que preocupan al Vie- da~ publicamos un grupo q11e representa al General Disr.
jo Continente, y por último
y a trefl de suP compsñ1&gt;ro~ en la heroica acción towaclo
la importancia trascendenta: de n 11a fotografía de la ép,,ca.
'
!!sima que se ha dado al viaQué inmens9 intnvalo de entonces á hoy, colmado to•
je del Czar, rod~(i el sueeso do por la gloria del qne hace trei'lta aüos empuiiaba Ja
de un inte1és ca~i internacio- espada e_n defensa de h patria y hoy ru;a la nave del es,
Caatlllo de Balmorar. -Eacocla.
nal.
tado hacia una prosperidld defininitiva!

t

'f

----

$1 &lt;rzar, la &lt;lzarina t' su hija, la gran auquesa Olga.
De

la

última

fotografía

tomada

en San

[Grabado en los talleres de «EL MUNDO.]

Petersburgo.

�ELMUNDO.

244

18

OCTUBRE,

1896.
18

O CTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

245

LA CRISIS EN TURQUfA

•

LA CRISl.S EN TURQUIA..-La

Sociedad turca de la Cruz Roja, retirando loa caJáverea deapuCs de la matanza.

•
Fuad Paaha repeliendo 1,1na banda de kur. que Intenta desembarcar en Kad l -.Kiol, frente il Constantinopla .

'

.
roatanzas en el arrio

ae

uass1·n l'.:\as,.a---"
I\.
1~
'l
-.:..onstantinopla.
,

�246

]8

EL MUNDO.

ÜCTUBRE.

18~6.

18 ÜCT1IBRE, 1896.

EL MUNDO.

247

EL NUMERO 6.

~~~PAGINA CURIOSA,P~~
~

►

o

~

La toilette de los 11erros.
El peno ese «candidato á la humanidad,» ee, según un
vie·o cliché. 1-l mf&gt;jcr amigo del bo~bre; y algo más_: el
anlmal predilfcto de J~s damas_ que tienen pa_ra él cm~ados y salamerfas ~aei mconceb1blf&gt;B. Los prec!orns penos
de nuestras elfgantee, son vn9aderos señoritos y se les
ve gobernar encantadoras mu¡eres q~e frecuentemente
paFan entre las que las rodean por eer mgobernables. h
Tener un perro cuando se pertenece á _eeo que se a
convenido en llamar el mundo. no es suficiente; se !Ieee·
sita tener un perro elegante. .Así, P?es, como sus hndas
amas, los ,,perros del gran mundo,'. t1enPn sus costurei:as,
rns eastrPs, sus peluqueros, que s1 no hacen una rápida
fortuna como los pe.uqueros célebres_de las damaH, no por
eso dejan de vivfr con ciertas comod19~des.
En tales y cuales bafioe, en la e11tac10n caluros~, es fre·
cuPnte ver á un criado bañando un p~rro, más sm duda,
se trata de un animal de la clase media, d!' un perro bu~ués. los perros elegantes, los peuos ar1st6c!3-tas, reciten en eu caea al peluquero que fB un persona¡e perfecta•
mente indiepensaple.
Peluquero para los!perros.

Alguien eoJ11eirá al leer este título, y ein e?Jbargo, esta profesión no data de ayer y hay en París c~erto núm~ro que tienen nna clientela numerosa y escogida. El a!I·
mero que ac]optó el título fué á Francu1, hacf unos 1ei1
años, lle,•ado de España por _la marquesa de Belbeuf que
era apasionada por loe falder1llos.
.
.
De todos los perros este ea en efecto el me¡or cliente
ara el peluquero. Para que un perro de esta raza esté
~ifmpre elegante, se necesita arreglarlo cuando menos,
dos veces al mes.
.
? Pu
La Princesa Mirza tiene el pelo JJgeramente largo . es
pronto, que se haga venir á su peluq_uero.. El artista,
Riempre correcto, llega con su necessa~re, ba¡o el brazo,
sobre una meea extiende una ~ran servilleta bl~nca, ofrece un trocito de azúcar á la princesa 'J muy delicadamente la coloca sobre le mesa. Sol? med1~~te la dulzura y l~e
golosinas llega á obtener una mmob1hdad. completa am
que haya' necesidad de atar las pata11 á la chente. La operación comienza. Con unas tije'.as muy finas, el peluquero afeita el hocico al ras, no de¡ando más que un grueso
bigote después las patae.
.
Difí~il es rapar las patas! porque no debe quedar nm·
gún pelo entre los dedos. Al llegará la altura de la corva
el artista deja una especie de brazalete que redondea y
peina, de manera habil hasta darle el aspecto y la suavidad de la seda.
d
l)espués con un eequilador muy fino, talla los pelos e
las piernae' los muslos y los flancos hasta unos 3 centímetros de la ~ola y deja eepaciadas por tres centímetr?s una
6 dos coetillas, según el gusto de la 5efi?r3;. Los nfloDE;S
y ei'vientre eon esquilados haeta el na?u1;nento de la pn•
mera costilla; lo alto del cuerpo_se de¡a mtacto:_algunos
golpes de tijera aquí y ahí para 1gua)ar los pelo~, un golpe de peine y he ahí á la Princesa Mirza con toilette á lo
«semi leon.nl
'b'
fr' '6
En seguida una zambuHida en agua t1 1!1, una ~cc1 n
con el perfume preferido ~el am:i, y el artista termma sn
misión. Un luis es el precio mímmo de esta pequefia ope•
ración, el ayudante del peluquero ee contenta con cien
sueldos.
· d d d
·¡
Puede deci•ee que baY. ta1;tas vane a ee 4: eeqm eo
como variedades de perros; em embargo, hay cierto.a «to·
cadoen catalogados y conocidos ya y á EEtos nos referimos.

~

•

de ser rapado el perro hasta la pl'imera costilla, se rapa
basta las espaldas.
El tocado á. la moda en la actualidad, el que máe en
boga se halla, es el e-squiléo á la inglesa que dt-ja zonas d11
pelo alternadas en los flancos. ll'. cua~ da á los faldero~ el
aspecto más extraño qll:e pueda 1mag1n~rse. E~tal! faJaa,
á. fuerza de peine y cepillo suave, adqmeren as1m1smo el
aspecto de la sedq,
En el eFquiléo almendrado se reempl_azan estas bandas
por bellotas redondas de pelo que se de¡an sJbre cada anca. En estío, dnrante los fuertes calores, se adopta genl'ralmente el esqtiiléo simple que un especialista ha denominado baño de mar y que consiste en rapar completamente
a; perro, no dejándole más que el bigote y los pufios.
El tocado á la zuavo, es original, pero más b;en con&amp;tituye un esquiléo de invierno: en lugar de pnfios y de
bandas de pelo, va un p~ntalón d_e pelos exactamente
igualados á tijera fina y pemados cutdadosamente; la parte media del cuerpo completamente rapada, los pelos de
la frente y cejas afeitados y únicamente libr~ ':l bigotP, lo
cual da al falderillo todo el aspecto de un v1e¡o veterano
de Airica......
En todos estos diferentes tocados no es preciso omitir
la borla de la cola, que se deja más ó menos larga y más
6 menos aguzada, según el «usto del ama.
Una especie de falderillo muy buscado por l?s amaiew·~
es el falderillo encordado ( así se llama al faldenllo real.)
Sus cadenetas de pelos son naturales y á pesar de los
fierros los peluqueros no han logrado cordezai· el pelo de
un falderillo ordinario. Naturalmente la to1lette del f~lderillo real, exija más cuidados y. no se pu~de proporc10narle otro esquiléo que el de medio león, am fa¡aa en los
costados. La cola se deja intacta 6 poco menos.

***

Así como un perro de mundo tiene su peluquer'?, tien,e
tambien su sastre y en París un perro se cone1dera1u.
"absolutamente deshonrado" si vistiera en otra parte que
en casa de L-;double Le, sastre esplendido y genial que
ha in ventado los más vistosas modelos.
Una de sus especialidades es e: sobr~todo para los perros, porque los perros usan sobretodo apenas ll~gan los
primeros fríos. Este sobretodo compónese de una especie de manta en forma de concha, que se detiene con bandas que pasan bajo el vientre y cubre, salvo las patas y la
cabeza todo el cuerpo del falderillo.
La forma nat~ualmente cambia, pero uno es el tipo do-minante.
·
¡
Ese sobretodo lleva su cuello más 6 menos coqueto, a
cual suele acompañar un sobre cuello bordado 6 una capota pequefiísima, que cae graciosamente sobre el pecho.
Acaso alguien se imaginará al leer esto que el.sobretodo va á raiz, mas á ese ignorante habría que dec1r!e: en
que país vive usted? Un per~o de muudo, un perro habituado á frecuentar los ealones, no lleva jamás el sobre-todo á raíz. Seda una incorrección im perdon~ble. Como
individuo que se respeta, usa ropa bla~ca á. ciertas horas
del día hecha del mejor lino.
Por 1~ demás esta ropa redúcese gene_ral_mente á una camisa que deja libre al perro sus movimientos y que va
atada en el cuello con un coqueto lazo de ~eda.
Hasta aquí hemo3 hablado de las principale~ pre~das
de toilette, de las mas dignas de to.tr?arse. en cons 1derac1~&gt;D ;e
pero no hemos mencionado una rnfin1dad de peq~enos
adornos que obedecen á. la fantasía de una ama cap!1c~osa. Nos referimos áloe mofios más ~ menos ~ultiphcados, á los collares de infinidad de estilo~, tan r!cos á veces que brilla_ en ellos el oro y aun tal o cual piedra mas
Tocado «lEÓni,-Difiere del precedente en que en lugar 6 menos preciosa.
Esto, según decimos, no
tiene más norma _que el ca•
pricho de una duefia enamorada de EU falderillo.
Ya se vi', pues, que loe se•
ñores canea cuando son gua•
pos no pueden quejarse de la.
vida, lo cual prueba y sea
esta la moraleja, que hoy porhoy un faldero es más ,,persona» que un hombre honrado cuando este no tiene tlinero.

cho valían sin duda. Su corazón y su conciencia de nifia
se rebelarori contra aquella brutal agresión, y echó á C0·
rrer bacía su casa, gritando:
Saliendo de la ciudad por la puerta del Sur se entraba
-¡Que me roba el Ganchnsn, que me roba.! .
en una carretera festoneada de álao_ios negros y de miseUn garrotazo que recibió en la cabeza cortó bien pron•
rables casucae. Esta carretera termmaba en una indica- to RUS gritos y su carrPTa.
ción de plaza, en la cual tenfan principio varios caminos;
Poco de.spués, el tío Bruno salía del cementerio con el
el ·de la derecha conducía á un cementerio. Desde muy carro vacío, '()araba en "'l ca•O\ y encontraba hP.~ida ~ Bll
lejos se vefa una blanca y larga tapia y sobre ella caían niña y fnriosa á su mujer. "La cobarrlrlna se hab1a deJado
al~unos sauces Y detrás se alzaban algunos cipreses.
robar. ¡Si no morfa del golpe, vamos, era cosa de ma·
Las casncas de la carretera eran, eR su mayoría, dep6· tarla!»
·
sitos de trapo. cebaderos de cerdos, merenderos v taber·
Pero la nifia volvió en Aí; el tío Brnno bañó la herida
nas. En u!1!' de ellas-en una de las más miserables-vi- con agua v vinagrl': el golne hab(a sido d11 resbalón; no
vía la fam1ha del tío Bruno, es decir éste su mujer y su era mortal; Fin embargo, la nifla R" quejaba mneho.
hija, nifla de seis 6 Biete años.
'
'
Aquella tarrle, la l'piilemia SP hO\bfa rPcrudPcidn: el tío
El tío Bruno había tenido todas las ocupaciones y ofi- Bruno no poilía iletenerse; dl'jó á Pingajo•illa, ilespués
cios que pued~ t~ner un hombrP de roncha fuerza y de de darla muchnR bPqos y Pncare;O\r lo qn&lt;&gt; d11bfa hacerse
e~caso entend1m1ento. Había sido mozo d11 cuerda, alba• con ella. v volvió á la ciu'1ad n&lt;&gt;ra r&lt;&gt;co!!;er má.q cadáverl'e.
fil!, pocero, ayudante de hort,elano, arriero, mayoral,
El tío Brunn entró l'n la ciudad: ,t la puerta let&gt;•nPraba
matutero, empedrador, y se había g-anado la vida siem· un alguacil con una liQta; en aqn&lt;&gt;lla misma calli, llenó su
pre con buen de~eo y_con incesante fatiga.
carro; se d&lt;&gt;tenía en l'\q 0t111rt,aq /le Jaq cMa'I y otro bom•
Era brusco y st!enposo. _muy al contrario de su mujer, bre le ayudaba J cargar; cargaban como quien carga ma•
que hablaba y _gntaba y dtsputaba siempre.
!etas.
En la actualidad tenía 1111 ofir.io Ainif&gt;Stro: era conduc•
F.l alguacil le dió nna not.a pa-ra .,¡ cnn11erj11 del Cl'men·
tor de un carro fúnebre. No del carro de una funeraria
terio · en &lt;&gt;lla con,.taba el núml'ro d&lt;&gt; cailáverPs one lleva1
sino_de un carro de traer y llevar tierra. que servía. re - ba el 'tío Bruno. La mortrmdad era inmenqa.: babfa carros
vest1do de a!gunae t_ablas pintadas. para llfivar cadáveres grandes y carros pl'queñoR: como An aqnel barrio la genal cem4:nteno. La ciudad estaba infestada del c61Pra y te era m11 v miserable, le habían i!P.qti nailn los carrns peolos entierros se hacían al por mayor, algunas veces de dfa reR. F,I del tío Brnno era peqneñn v tirailo nor un mal
y otras de noche.
•
jacucho. Care:6 s11iR cailáver""· AlgtlTl')S de i,llo• estaban
He~os dicho qu" la mujer del tío Bruno no era como compll'tamP.nte deRnndno. Tl)dnq rígii{nq v azule".
éste: Cierto. El tío Bruno PTa 1111 homhre rudo y brutal
Se dirigió al llementerin. lleva11i!n d&lt;&gt; la mano I" llaba•
en sus maneras; pero en el fon,fo tf'nfa buen corazón: su llerfa; de cuan/lo en cnanilo vol vía lo• nio~ hacia l'I carro,
mujer era mala; mal11 di' remate, y tan cruel como son los dentro del cnal loq mnertno R" l'ntrer.hncaba11 violenta·
pobres cuando son cru¡,Jes.
rnPnte, á canAa de los mnchoq bachP-• il.111 caminn.
Esto se conocía Fólo con pasar delante d&lt;&gt; AU casuca
La noche caía, y Robre el cielo cenicil'ntn "ª ilibnjaban
hacia el anochecer, hora l'n qn11 &lt;&gt;ntraba la l1ija del ma- loR !llamos comn ·fig11ra• nl'graR-v C'lmn nPe:raA fignras
trimonio, deRpu~s de b~~r v&gt;1g11~0 por la carr&lt;&gt;tera y por t.,unbién. más á lo lejns, los sauces y los cipreces que velas callee de la c111dad p1d1eodo limosna. Jam.ts Rf! satis• laban Pl t-t11rno rl'po!lo.
facfa la madre con la Pnma rPcogida por Pingajosilla, que · PaRÓ por rn casa y pa•ó por el vent.Mrilln. l\f&lt;i.!I Rigni6
así la llamaba todo el munilo; v como no estuviese allí el sal11dando nno y otro Ritin con mnv i!if&lt;&gt;r&lt;&gt;nte mirada.
padre, no concluía RU l'l'primenda sin pegarla.
El cemAntf'rio estaha abiflrt.n-hacía días r¡n&lt;&gt; nn sA C"Esto pasaba, ya lo di~o. cuando no l'st,aba allí el tfo rraha.-Entr6 cnn el r.arrn: il&lt;!Rtmci6 P-1 caballejo; ilejó
Bruno, el cual, fin cil'rta ocasilín. habiendo visto que la subir las varaq volcaniln así á los muertos y alargó el pa·
n:iadr_e mordí~ á. su bija P~ nr carrillo, porque se venia pel á nno de lo~ !!apnltnrero,::.
sm nmgnna hmosna, la d16 tal pufil'tazn. qne la mujer
- i Aq11( no hav más que cinco, y la nota dice seis! ¿Qué
rodó hasta un rincón de la cocina v quedó allí atontada has hPcho dAl otro?
entre _Paja seca, carbón. sartenes. cazuelas y pncheros.
-¡Seis había, en efecto!-dijo el tío Bruno con cierta
Fatigado el hombrl' de snq recios trabajos de todo el sorprPRa.
día, y á veces de toda la nocbl', cuanao entraba l'n su caRa
-¿E:n qné venfas pP.nFanilo? VamnR, el 1u1dai,er ¡,Rt,arfa
encontraba el consuelo y el rl'pnso en poner á Ping-ajoRi- vivo quizás y se ha m,irchadn sin pl'dirte lic&lt;&gt;nci11. Nn eFI
lla sobre sus rodillas, sentántlnla Pn ellas y así, sin de- el primt-ro. O se te habrá caído en la carretera. Eso otras
cir una sola palabra, nasábaPP las horaR u'iuf'rtaR con los vecp~ RllCPill'.
ojos fijoA en los ojos de la 1,iña, dándola nalmaditas l'n
-Es pni,ible-dijo el tío 'Brnnn con indiferenr.ia.- Voy
los carrillos v atusando RUS rnbioR y crespos cabellos. No ahora mlRmo á recngprll', Pno dam&lt;&gt; nna de la~ lintnnaP.
la dPcía nada, porque el nobr&lt;&gt; hombre nn encontraba
Y con la lintl'rna Pn la mann v dehmtA del carro. ya
expreRionee; pt&lt;ro la niña le miraba también emb11beci- vacín. volvió á salir d&lt;&gt;l cem11nterin. F,n el camino de la
da,. v IP correspnndfa con bPsoe, comprendiendo, sin ne- plazoleta al ceml'nt,PTio no Ancontr6 nada. jf'n la plazol11ceRidad de palabras, sus hermOPos PentimientoA.
ta tampoco!. .... . El carro iba solo; el caballejo conocía
La verdad""· apart&lt;&gt; de l'Rte sincero y profundo cariño
bil'n !'1 ~mino.
que Pingajoeilla era el sostR.n d11 la casa; que rPCogfa e~
El t,fo Brnnn caminaba en ziir-z,i~ alargando la linterel camino _ven la ciudad, sin alejarse roncho de la puer• na. En la ob cnridad y temor de la noche semejaba un
ta, más dmero que ganaba Brnno......No era extraño.
fant~ma siniestro.
Aunque ennegre~ida pnr el sol. Pncia y dePcalza, era en·
Annqne no l'ra muy tarde, la Pnledad l'rail&lt;&gt;alta noche.
cantadora; sus o¡os azules doR r.i11los. y sn vo1. tan pene- Dirías" qne tni!o ¡,J mundo estababa encerrado en su&amp; ho·
trante y tan dnlce. v la moinlO\ba con tan hio6crita angarl'R l'SpPrimdn la mnPrte.
gnRtia, qu¡¡ traqpasaba los Cl)ra:r,onl'A. Cnandn había reco·
Pa,::ó pnr frente del vPntorrillo: Rigni6. y i!I' pronto l'X•
gido una pesl'ta f'n cuartos. volvía cnrriPndo á casa, por clam6:-¡V11moR, va narPció 1'1 nmPrto! Pno ¿c6mo ha
temor á qne la r )baran: lnl'go Palía otra vP:r,,
roilado hAFta aquí? Algnno lo ha hf'chn-roélar á,.i&gt;tP- lado.
Y un día, en efecto, ln11 t••mnrl'fl de Pll madre se cumY m11qninalm11nte !ll'l'TCÓ la línt.PrnO\ á la cara d&lt;&gt;l mnPrplieron: la robaron el dinero qne Jll'vaba-Estf' es e! día to...... El tfo Bruno di6 un
at,rás con asombro, casi
en que da principio nuestra relación, originada en este con tPrror.
hf'cho.
u¡El Ganchosr,!-!'xcla~lí.-;.Qm~ l'R l'Rtn?
Pingajosilla volvfa por la carrf'tl'ra; serían llls cuatro
Pl'ro como era homhre de mnrhn cnrazón. SP Rohr&lt;&gt;pude la tarde. En todo lo largo del camino no se distinguía so bien pronto· acercó otra vez la lintl'rn!l, tor6 al Ganu~a sola persona. La tristeza que reinaba en la cindad choao con la m'ano l'TI P-1 cnrazón. Jp f'xaminó el rni&gt;tro. y
remaba f'n las afnl'ra1&gt;. Parecía que en tierra aire y cielo dijo al fln:-Sí, es el Ganchoso; ¡pero no está muerto, sibahía soledad y silencio de mnerte.
'
no borracho!
Unicamente á In ll'jos. jnnto ,t la plazoleta, se vefa
«Borracho perdido- añadió-como él suele ponerse;
marchar nn carro hacia ¡,J cem¡,nt.erio· carro que á Pin- tien&lt;&gt; para cuatro 6 cinco horaR.
gajoRilla le parl'ció 11ra el que conilucía' i::u padrl'. Plnga«1BorrRchol ¡Borr&gt;1cho con el ilinel'O robailo á mi niña!
josilla se estremeció, porqne aunq1rn todos los dfas vf'ía A mi pobrl' nifia. ¡Malva/lo, ladrón. aPeeinc,!
esas remesas de muertoR, la inspiraban eRpanto....... ToY levantó el puño en la obscuridad, como si fuese á
das las noche11 Pe acnPtaba con Rn madrl' dl'Pde qnf! había abnfetParlo.
cólera. por miedo á los mueJ'tos ......... Le inspiraban ésPero no lo hizo· echó á corrl'r hacia !'U caea. dl'jando
tos miis terror.
el carro l'n el ca~inn. v volvió á poco acnmp:iñadv de
AFí es qne al VPT alzarse ilel fondo de una zanja un una somhra, one hablaba v accionaba de1&gt;ordenadamente,
hombr&lt;&gt; alto y comulento y llamarla por su nombre, se sin qn&lt;&gt; l'l t(o Bruno la respondiera. Era su mujer.
qaEjdó fría y P11tática.
-¡Vamni,, cógele d11 las piernaR... así, y ahora, arriba!
-Pin~aiosilla-exclam6 I') hombrl'. quitándMe su gn•
El Ganchoeo fué colocado en el carro.
rra dp piel y nresent.ándosela á la nifia-echa aqní el dinero qn~ llevas. vnélv~te pnr donrle vil'nFs y cuidadito
-~¡· j¡¡¿·=s~-~~·¡¡~gó -~-i' ~-~~;;~~~i~: ~;t~b~~ -~~
con dPcJrPn t,11 capa qne m&lt;&gt; has d2doPI dinero que traía~, la hoya los cinco cadáverl's que an_tea había traído.
¿oye11? ¡C'uidadito!- Y al c'lerir est,o avanzó hacia ella mi-¡ Aqní está el ,,eisl-dijo al entrar.
rándola de un modo que la pobre niña se quedó sin
Uno de los sepultureros hizo ademán de levantarse del
eane:rP.
•
eueln.
. Ping9josilla abri6 la mano en que traía un pedaz.:, de
-~o te incomodes!- exclam6 el tío Bruno.-Acercaré
henzo rnn los cuartos y éstos cayeron y 11onaron en la fl r....rro. v 1&lt;&gt; charé vo mismo en la hoya.
go!ra. Ya l'n el camino y 11ola. Pn tniloR lo!'! sitin11 tenía
Y el tíñ Bruno !'8tuvo tan amahle aqu&lt;&gt;lla noche con
ID1l'ilo de aqnp] hombre: "Ta &lt;&gt;1 Ganchoso. que vivía de su los sPpultnrl'rQs, que él mismo ecb6 la cal, cegó la fosa,
mala condnct.a: corazón di' fina. qnl' Póln Pe conmovía y apisonó la tierra.
ante una cona de vino. Aquel dfa no había bebido todaF.&amp;lUIANFLOR.
vía v nPcP..itaba bPbeT.
El Gancho110 PI' gnard6 los cuartnp y echó hacia la plazoll'ta, para entrar Pn un ventorrillo ....... ..
Pf'ro tnvo qne volv¡,rse 11n momf'ntn.
Cuento extravagante.
Pingajosilla, al verl11 marchar, habfa Palido de su terror......... Había considPTado lo que ·cababa de hacer;
EL GENI O Y EL l!EPÓRTER.
-ya era muy tardl': no podrfa recogl'r bastante dinero· la
El teatro represeni.a una habitación de un manicomio.
imagen di' Fu mache se alzaba l'xtendil'ndo hacia ella ~us
Entra el repórter y el ge nio se levanta.
llfias de buitre. Bil'n sabía Pingajosilla lo que va'fan
El rep6rter.-¿Ee usted el genio que se ha vuelto loco?
aquellas monedas. Pneeto que su padre trabajaba todo el
El genio.-Sin duda alguna. yo ~oy.
.
día por juntar otras igualPP; pnestnque su madre solo se
R -Mi director mt- l'nvfa á pedir su colaboración.
an~acaba con g-randl' cant.ic'lad de t-llaR: pnl'sto qne en su
0:-Llegáis tarde. Hace tres meses que no escribo nna
chiscón so_Jo de ellas se hablaba de día y de noche, mulínea.

R.-¿Por qué?
G.-Porque murió mi amada y enterré con ella las letras de su nombre.
R.-¿Las letras de su nowbre?
G.-¡De su nombre adorable, de su nombre adorad,:,, y
en tanto que no resuciten, no podré canta_r en poe11_1:1~ imperecederos como floree eternas, las glonas de m1 siempre amada!
, . . .
R -Pero ~ois un gran artista y podr1aui, 1m1ta11do á.
los poetas de Alejandría, escribir sin em11lenr algunas letras del alfabeto!
G -¡'N'o puedo!
R ·-¿ B:l nombre de vuestra amada tenía muchas ]Pt,ras?
G.-8e llamaba A, B, C, D, E, F. G, H, I, J, L, ~f, ~.
O, P, R, 8, T, U, V y Z.
.
, .
R. -Siendo así, concibo que no hagáis un poema e p1co,
¡ni un pensamiento!
G.-A.ntes de morir mi amada, compuse nlgu_nas ePcenas donde se viv11 la vida misma en toda la ie1l1dad de la
Naturaleza. Las publicaría si me pagaran bien.
R.-¡Tres francos la línea!
(}.-No.

R.-¡Cinco, diez, ciento, mil!
G.-N'o. Quisiera que me pagasen en una sola vez.
R. -¿Cincuenta mil francos?
G.-No.
R.-¡Un millón!
G.-SL
R.-Vamos, sed razonable.
G.-Pno no eu oro ni en billetes. Lo deseo en flores.
R.-;.Eh ......?
•
.
G.-Bastará. que me deis tantas como letras tH ne el
nombrn de mi amada.
.
R.-Tod¡1, la primavera y todo el verano tendréis vu~stra habitación llena.
G.-Con veinte flores tengo bastantee. Para la A deseo .........
R. (escribiendo).- ¿Para la A';
G.-Una anémona.
R.-¿Para la B?
G.-Una begonia.
R.-¿Para la C?
.
G.-Una camelia. Para la D, una daha; para la E, un
espriego; para la F, un favonio; para T~ ?'• un geráneo;
para la H, una hortens_ia_; para la L un ma; para 1~ .J. un
jazmín; para la L, un lmo; para la M,. una margarita;
ra la N, un narciso; para O, una opalma; para la_ P, una
pasionaria; para la R, una rosa; para la S, una s1e1!1p1·eviva; para la T: un_ tulipán; para la V, una verómca, y
para la Z, una ztmerma.
R.-Aunque hay algunas exóticas, _las tendréis todas.
G.-¡ Ab ! ¡qué alegría! Van á. resucitar ~n coloree y en
perfumes todas las letras del adorable y adorado notn bre,
y podré cantarlas en poemas imperecederos como fl&lt;_ires
inmortales! Prometedme pagar mañana y lleváos CC'.'.rr1eudo el manuscrito. Corriendo, porque...... se aproxima la
hora en qne tengo la costum~re de co11;1E;rme la nariz y
las orejas de las personas que vienen á VIBltarme!
ÜATULO MENDllZ.

'Pª·

0

'Pªªº

."c~;~a~

·;,-~·

~

~'"""'"º =&gt;

GUEUlIBRO

Y FRAILEPase6 por doq&gt;dera su airon de plu //la,
., u.s meznada$ br'iosa.s y s11s penrlone~,
f¡ sediento de tierra,i, á cien naciones
sometió al msallaje que la., abrunv1.
Después, atormentado por el rettm.a,
más que por las piadosas meditaciones,
confinó sus gúerreras inclinaci.ones
en l,a celda de un cl,au.~tro lleno de bruma.
Y ahí, comiendo el blanco pan euco.r!stico,
vegeta, consumido de tedio niÍ3tico
y sueña del combate con el estrago;
y á la voz r¡ue le manda llorar su hie1·ro,
responde con taimado: DESPERTA FERRO!
y en 1•ez de .Jt.~1u·ri.s/fJ .meiia en Santiago. ......
AMADO N.&amp;RVO.

�EL MUNDO.

18 ÜGTUBRE, 1896.

~=-= = - = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = ~

F,T,

249

~ffTNDO.

Hoy Luciano de Hem es teniente, no tiene más que su
sueldo para vivir, pero lo pasa muy bien, siendo un oficial muy ordenado v no cogiendo nunca una carta. y
aun parece que ha encontrado medio de hacer economías,
porque el otro día en Argel, uno de sus camaradas, que
le seguía á ~lgunos pasos de distancia en una calle de
Kasba le vió dar limosna á una niña Pspaiiola, donuida
en un~ huerta, y comt-tió la ir.diECrtción de mirar lo que
Luciano habla dado á la pobrecita.
El curioso quedó muy 80rpreudido de la generosidad
del teniente.
Luciano había puesto un Luí,; de oro en la mano de la
niña. .

EL LUIS DE ORO.
Cuando Luciano de Hem vió su último billete de 100
francos arraMtrado por la raqueta del banquero, Y se le
vantó de la lllesa de la ruleta donde acababa .de perder
los últimod n,~tos de su pequeño .caud~l, reu1;11~0s por él
para· esta suprellla batalla, experimentó un vert1go Y ere•
yó que se iba á caer.
.
Con la cabeza aturdida y las piernas débiles, f.ué á
echarse sobre el largo banco de cu.ero que ~o~eaba la mesa de juego. D,1raute algunos mmutos miro vagamente
el garito clandestino donde había. malgastado los hermosoa años de su juventud, reconoció las cabezas descompuestas de los jugadores, alumbradas apena.e por las tres
grandes lámpara,; escuchó el ligero !rotam1eato. del .oro
1:,obre el tapete, pensó que estaba arr~mado, pe!dido Y recordó que tenia en su casa, en un caJón de la comoda, las
pistolas de ordenanza qlle su p~dre el general Hem, en•
tonces simple capitán, había 1:1s~do en el ata(lue de Zaatcha; después, reudidu por la tat1ga, se durmió en un profundo sueño.
.
.
Despertó con la boca past,osa; con?c1ó por. una mirada
que lanzó al reloj, que _hab1~ dor°:11do media. hora ªJ;)e·
nas, y sintió una nece~1dad 1:..:.penosa de resp1rar el aire
de la noche. Las aguja~ marcaban en la esfera las doce
menos cuarto. Al le,·aHtarse desperezándose_, Luc1:lno re•
cordó que era víspera de Reyes, y por un_¡uego lr?lllCO
de la memoria, se ,·ol vió á ver de repente mño, poniendo
i;us botines i.n el balcón antes de a~ost~rse.
.
En ese momento el vie¡o Dronsk1, mirón de gar.ito, el
polaco chibíco, se acercó con su gabán raído á Luciano .Y
refunfuñó algunas palabras mientras se atusaba la suCia
barbilla grii:;.
-Prestadme una pieza de cinco francos. Hace dos
días que no me muevo del círculo, y hac~ dos d.ías que
no ha salido el 11diecisiete» ......... Burlaos s1 quere1s, pero
yo me dejaría cortar una mano si al sonar las doce en
punto 110 1;aliera ese núm~ro.
Luciano Hem sto encogió de hombros; J.ª no tenía en
su bolsillo ni aún con qué comprar ese 1111pue5to que
los frecuentadores dél ga1ito llamaban 11los cien sow1 del
polaco.» Pasó á la antecámara, se puso su i:;on!brero y su
•t:obretodo y bajó por la escalera con la agilidad de las
personas que tienen fiebre.
En las cuatro horas que Luciano había estado encerrado en el garito, la nieve había caído abundantemente, y
la calle, una calle del centro de París, derua,1.1do estri.cha y coa altas casas, i.btaba completame11:te blanca.. En
el cielo tranquilo, de un aiul ob~curo, brillaban pálidamente algunas estrellas. . .
.
.
El jugador arruinado tmtó baJo s~ abrigo y s~ puso en
marcna, rodando i:;iempre su espintu pensannento~ de
deei.speración, y pe-saudo más que n.unca en la ca¡a de
las pistolas que le esperaban en d ca¡ón de su cómoda;
pero después de haber andado algunos pasos, se detuvo
bruf!camente ante un espectáculo.
Sobre un banco de pitd1 a, colocado según la costum ~re
antigua cerca de la ¡.,uerta mo11 u mental de un palac1~.
una niña de seis ó siete años, mal cubierta con 1;n vest1·
dito nuevo, en hara;os, i.staba i:;entada en la meve.. Se
había dormido allí, a pesar del frío cruel, en una .actitud
dolorosa de fatiga y postración; y su pobre cabecita y su
liada espalda estaban como .incrustadas en el ál.gul~ del
muro y reposaban sobre la piedra helada. Uno de loa zue·
cos con que estaba calzada se había caído de su pie, que
colgaba.
l:'or un movimiento maquinal, Luciano de H~m llevó
la mano al bolsiilo, pero recordó. que hacía ~n mstante
había encontrado una pieza de vemte 801'8 olvidada y que
no había podido dar la pr~pina al o:ioz~ d~l círcul~. Mo·
vido no obstante, por un impulso mstmt1vo de piedad,
se ,iproximó á la nifia, é iba quizá á llevarle en brazos y
darle asilo por la noche, cuando en el zueco caído en la
nieve vió una cosa brillante.
oe inclinó. Era una moneda de oro.
Una persona caritativa, una mujer sin duda, había pa•
sado por allí había visto en esta víspera de Reyes el zueco delante d~ la niña dormida, y recordando la conmo•
vedora é infantil tradición, había puesto allí, con ma;110
discreta, una magnífica limosna, para que la peque~1ta
abandonada creyera en los regalos hechos por sus maJestades Gaspar, .M:elcbor y Baltasar, de paso para Belem, y
conservara, en medio de su desgracia, alguna esperanza
en la Providencia.
¡Un luis! Representaba vatios días de reposo y de riqueza para la mendigo, y Luciano estabaá puntoded~spertarla para decirla eso, cuando oyó cerca de su oreJa, co•
mo en una alucinación, una voz, la voz del polaco, que le
decía con su acento insinuante:
«Hace dos días que no sale el diecisiete ......» Me dejaría
cortar una mano, si al sonar las doce ,no saliese ese número.»
Entonces aquel joven de veintitrés años. que descendía de una raza de gentes honradas, 9-ue llevaba un sobe~bio nombre y que nnnca había faltauo á su ~onor, conci•
bió un pensamiento espantoso. Con una muada se aseguró de que estaba completamente:solo en la calle des~ubierta v doblando la rodilla, adelantando con precaución
en maño' tembl0rosa, robó el luis de oro del Z';leco caído!
Después, corriendo con todas sus fuerzas, ".olv1ó á la casa
de juego subió la escalera á zancadas, abr16 de un golpe
la puert~ acolchada de la sala maldita, y entr~ en et mo•
mento precioso en que el pén~ulo daba el primer golpe
de las doce; puso la moneda de oro sobre el tapete verde
y gritó:
-¡En pleno al diecisiete!
El •diecisieten ganó.
Volviendo la mano, Luciano puso los 36 Luises sobre
el rojo.
El rojo ganó.
.
. , .
Dejó los 72 luises en el mismo color. El roJo sahó otra

18 OCTUBRE, 1896.

FiuNCISCO COPEE.

...

TOQUE.
Oh niña que despiertas á la vida!
Oh nrgencita blanca ·
Cuya pupila búl.Jleda parece
Una gota azulada ..... .
Oh lirio Jlorec1eute cuyo aroma
Como un perfume dtl los cielos pasa
Y que el candor angelical del niño
Como bruma de luz llevas en t11 alma;
Tu que aun eabes los cantos vibradores
Que te enseiió la infancia
Y aun conmovida esperas en la alcoba
La caricia impalpable de las lrndas;
Tu que llegas al mundo y eres buena,
· Ou \-irgencit.a blanca,
Deja flotar mit1 sueiios en la dulce
Diafanidad azul de tu alborada!
EsTEBAN FLORES.

SEÑO RITA CELINA ALEXAN DRE,

• ' t:uo de las m:1, guapa.i; ...,eiloritas qu&lt;: a.--i~tieron ll la Jamni('a _verifica,la en Popntlu con motivo de 1u lnauguradún del Tivoll del
Castillo ve,tidu &lt;le Loeu.ra].

tón de oro y de billetes: se puso á cubrir la carpeta fre•
néticamente. La docena, la columna, el nú~er~, acertaba
en todas las cornbinaciones. Ef&gt;\ un acontecumento mnusitado, sobrenatural.
.
Diríase que la bolita de marfil, saltando en las casillas
de la ruleta, estaba magnetizada, faecinada por la voluntad de aquel jugador y la obedecf.,. Este había recobrado
en una docena de golpes, los billetes de mil fr:ln~o~, sus
últimos recursos, perdidos aquella ao~b~ al pnn?1p10 de
la jugada. Apuntando ahora dos ó tre1sc1en~os l~1see á la
vez, y favorecido por aquella racha fantástica, iba á cobrar pronto. y quizá con exceso, su fortuna derrocada:
iba á reponer su caudal.
.
.
En su impaciencia por jugar no se babia qmtado el
abrigo, ya había llenado todos los bolsillos de grandes
fajos de billetes de Banco y de paquetes de monedas. de
oro, no sabiendo después donde guardar las ganancias,
descosía los del chaleco y del pantalón y los rellenaba de
papel, incluso 'la petaca, el paí'iuelo, el sombrero, todo lo
que podía servirle de recipiente.
.
Y seguía jugando y seguía ganando, como UJ?- furioso,
como un hombre ebrio; arrojaba puñados de lmses sobre
la mesa, al azar, con un gesto de seguridad ¡ desdén, y
con el mismo levantaba sumas enormes del tapete,
Solamente sentía como una brasa en el corazón; pensaba en la pequeña mendiga dormida ~n la nieve, en la
nii'la que él había robado.
-¿Estará todavía en el mismo sitio? ¡Si, debe estar!
Dentro de un rato......si, cuando suene la una......¡lo juro!. ........saldré de aquí, iré á buscarla........ .la cojeré en
mis brazos dormida, la acostaré en mi cama y la adoptaré, la ed~caré, la ameré como ~i fuese hija mía y no la
abandonaré nunca, nunca!
Pero el pendulo dió la una, y el cuarto y la media y
los tres cuartoe ......... y Luciano permanecía sentado todavía á la mesa infernal.
Al fin, un minuto antes de las dos, el banquero se paró bruscamente y dijo en voz alta:
-La banca ha saltado, señores ¡No va más por hoyl
De un salto se puso Luciano de pie, rechazando bruscamente á loa jugadores que lo felicitaban, rodeándolo
con envidiosa admiración. Partió vivamente, bajó la escalera, y corrió hasta el banco de piedra.
. .
.
De lejos, á la luz que proyectaba un farol, dishugu1ó
á la joven.
-¡Que dicha! la encuentro todavía.
Se acercó y le cogió la mano.
-La tiene helada, ¡Pobre criatura!
Tomóla en brazos y la lel'antó para llevarsela. La cabeza de la nifi.a se inclinó hacia atras, sin que se despertara.
-¡Como se duerme en esta edadl-murmuró.
La apretó contra su seno para calentarla, y presa de
una vaga inquietud quiso, á fin de sacarla de ese suefi.o
pesado, besarla, como en otro tiempo á su hermanita.
Pero entonces advirtió coa terror que los párpados de
la nifia estaban entreabiertos y dejaban ver, á medias,
las pupilas vidriosas, apagadas, inmóviles. Luciano, herido su cerebro por una sospecha terrible, puso su boca
pegada á la boca de la pequef\uela...... no respiraba.
.M:ientrae, con el luis de oro robado á la mendiga, Luciano ganaba una fortuna ea el juego, la niña abandonaca había muerto, ¡había muerto de frío!
Ahogado por la angustia más horrible, Luciano quiso
gritar, y en el esfuerzo que hizo se despertó de su pesadilla 11obre la banqueta del círculo, donde se había dormido poco antes de la media noche, y doode el mozo del
garito, yéndose el último á las cinco, lo había dejado
tranquilo por compasión al arruinado.
Una aurora brumosa de Diciembre hacía palidecer los
vidrios de las ventanas. Luciano salió, empeñó su reloj,
tomó un baño, se desayuné y fué á la oficina de reclutay z.
Hizo la misma Jugaoa úvs , • :. - t:-"q veces. siempre miento á firmar un compromiso voluntario en el primer
'·.:...'c::tc de cazadores de A.frica.
&lt;ion la misma suerte: Tenía ahora delanw, suyo, un mon•
.-:
0

~Ít\~
Hoja 11álida.
El bardo al escribir moja la pluma
En la pálida luz de las estrellas
·
Y por eso sus cantos no son tristes,
Ni tienen la negrura de las quejas.
Yo, que tengo en mi cielo eólo nubes,
Mojo mi pluma entre las sombras negras;
Por eso entre mis notas hay nvstálgias
De almas que ee marchitan por enfermas.
Así. ..... cuando contemples esta hoja,
Que escribí con la tinta de mis penas,
Tal vez aparecer miren tns ojoe
Del alm~ que te adora las tristezas.
Por eso no Ja mires mucho tiempo
Ni te acuerdes de mí cuando la leas..... .
Yo no quiero que sufra amada mía,
Tu noble corazón en primavera.
L..u1PS.

f
ULTIMO DESEO.
Cuando la sombra de la mner~ empañe
El sol de vida que mi pecho enciende,
Quiero que mi alma al ascender se bañe
En el perfume que tu sér desprendd.

*

* * que inunda
Quiero morir con el amor
l.&lt;.adiante y puro, en su explosión de hechizoe,
Y hundir la frente en mi embriaguez profunda
En la onda espesa de tus negros rizos.
*

**
Quiero morir en los ardientes
lazos
De la pasión que en nuestro sér estalla,
Y redimido ascenderé ea tus brazos
A la región en donde todo calla.
*.*

Sentir la gloria que tu sér inflama
Y en las cadenas de tu amor opreso
Quemar mis labios en la ardiente llama
Donde arde el polen que fecunda al beso.

*** que
Quiero morir con la pasión

abruma
Que incendia y vibra, y aunque deje un rastro,
Tenga la vida del girón de bruma,
Que se evapora al resplandor del Astro.

***

Así quiero morir; y en el instante
En que mi espíritu á lo ideal se encumbre,
Serás en mi alma vibración que cante,
Flor que embalsame y arrebol que alumbre.

*

Y cuando el golpe del **
dolor, rendida
Te baga caer sobre wi cuerpo inerte,
Quel el beso cante su explosión de vida,
Y el llanto gima su oración de muerte.
Bmnro FENTANBS.

Mientras de unirme á tí se acerca el día,

tn amor recuerdo y tu virtud imito,

tu virtud que era inmensa, madre mía,
y tu amor maternal que era infinito.
La que ama un ideal, y sube.... y sube....•
suele morir ahorcada de una nube.
CAMPOAMOR,

LA NOTA DE LA MODA-TRAJES DE ESPEOTAOULQ.

La nota de la moda.
Este año no cederá en ele:gancia á los precedentes. El
arte en la Toilette, hace graadíBimos progr&lt;esos, aun cuando parece en cada estación,
-que ya no puede ir más alla.
La fantasía de los modistos y modistas se ejerce espe-eialmente en las toilettJ! de teatro y de calle; siendo como
son las primeras de gran oportunidad, ya que en el otoño
empiezan á abrirse todos los
salones de espectáculos, los
modelos menudean, habiéndoleeá cual máB hermosos.
De losque gozan de más boga, retiramos tres, muy ele.gantes, paraofrecerlos:í nuestras lectoras, en unión de un
modelo de traje de calle, de
exquisita confección.
En general, la tendencia
de la moda en est.:. estación,
está comprendida en las notas siguientes:
Loe sombreros que prome•
ten multiplicarse durante to·
do el invierno, son de fieltro
yte rciopelo negro ó marrón,
de casquetes elevados, ornados de cintas de muaré y de
hermosas plumas amazonas,
fijadas mediante adornos de
acero que varían hasta el infinito y muy artísticos. En
cuanto á la forma adoptada, según lo que preveen loe
ESTUDIANTINA "AURORA"
grandf-e confeccionadores de
Roberto G6mez Adolfo :iieva.. José Agunyo. Leopoldo :N'ien.
París, prevalecerá la amazona modernizada.
Nandolina ! &lt;&gt;.
Mandolina~;,.
Jfandnlina 1"'.
I&gt;irrrtora.
JCando'i,,a 1 &lt;:.
GuUarra.
Los peinados históricos, siJulia Fuentes. Juana Camargo. Magdalena. León, Maria Agu&amp;yo. Esther Moreno. .A.ngela. León,
guen gozando de favor, tales
como los peinados Directorio y loa que se adaptan á los
En ese período: de su desarrollo, necesitan más hisombreros mosqueteros Luis XIV.
giene que corsé ó aparatos. .
En cuanto á las telas, pueden hacerse pronósticos muy
A.gua fría, gimnástica, esgrima en el campo, juego de
segu~os. Se llevará mucho muaré y mucho terciopelo. La brazos ...... en suma, actividad: tal es el mejor medicafabricación de telas clásicas, tales como el paño, se per• mento. Con esto y uua buena nutrición, la cual no eigni•
fecciona de día en día; los pafi.os extra-satinados, de tan fica un exceso de viandas ni de fierro, ni de drogas, sino
bern:~oso asprnto por su simplicidad, atraerán siempre la una alimenta~ión abundante, se obtienen espléndidos reelección de las elegantes serias.
sultados.
A.liadiríamos, que debe procurárseles una vida tan aleEL MEJOR REMEDIO.
gre cuanto sea posible. La risa es sana, sobre todo para
la juven~ud.....• y muchas plantas delicadas se marchiLas jóvenes tienden frecuentemente á perder su esbeltan porque les falta uu rayo de sol.
tez cuando crecen, pero á menos de que se produzca una
-desviación aosoluta de la columna vertebral no por esto
Loe padree de familia que frecuentemente leen en el
se vuelven jorobadas.
porvenir muchos cuidados para sus hijos, deberían pro•

curar, de todas veras, hacer•
les agradable la adolescencia;
para esto bastaría procurar á
las jóvenes, sobre todo, ejer·
cicio en :pleno aire. No so~
ni los bailes, ni los teatros,
los que conviene elegir para
ellas como distracción, sino
mas bien el úmni8, la natación, los largos paseos con camaradas, léjos, muy lejos,
entre los árboles y á través
de los campos donde sea permitido cantar, saltar, y hacer locuras..... .

-~

,:

Estudiantina "Aurora."

.., ~·t .--

; Darnos una fotografa de es•
ta simpática estudiantina que
fué muy aplaudida la noche
del 22 del pasado en el Teatro del Conservatorio Nacio•
nal de Música, en la velada
músico-literaria que organizaron los alumnos de la Escuela Nacional de Comercio
y Administración.
-

...I O I -

COLDCREAM.
Se hace con ½onza de cera
blanca puesta en una vasija pequefla con dos onzas de
aceite de almendras; una vez
bien fundida la cera se leaiia •
de dos onzas de .;gua de rosa. Esta adición ha de ha•
cerse muy despacio y agitando bien la mezcla con un
tenedor para que se incorporen perfectamente las tres
substancias. El cold cream
Guilamt.
Guilarrti. 7;:,
se hace también con 10 dracMaria Fuentes. Luisa. camargo,
mas de eepermaceti, 10 de
cera blanca, 8 onzas de manteca purificada, 15 granos de
subcarbonato de potasa, 4 onzas de agua de rosa, 2on.zas
de alcohol y 10 gotas de extracto de rosa. . Otra preparación muy usada es: aceite de almendras, 2 onzas, espermaceti, I onza, cera blanca, ½onza. Se pone el todo en
una vasija tapada, se mete ésta en un puchero de agua
hirviendo y una vez obtenida la fusión se añade á la mezcla un poco de agua de rosa y se bate hasta que se enfr(e.
PASTA. PARA EL CUTIS.
Las claras de 4 huevos hervidas en agua de rosa, ½onza
de aceite de almendras dulces; se mezcla todo hasta que
se reduce á una pasta espesa.

�18

EL MUNDO.

250
CUENTO~ DE ANFITEATRO.
¡PODRE JUAN?

J.
Caía el sol en un horizonte inflamado; sobre la superficie irisada del cielo estaban prenJ.idas algunas nubes desflecadas que, maculando con sus contorno~ irregulares, el
tapiz rojo sangre del firmamento, seme¡aban enormes
manchas de tinta en un lienzo encarnado. Atardecía len•
tamente.
Los dos estudiantes salieron del anfiteatro con los sombreros arrojados bácia atrás, restreg.i.ndose las maaos hú ·
medas· cerraron la puerta de hierro y se deslizaron silencio;amente hacia la calle; marchaban á paso lento Y
absorvían con fruición aquel aire luminoso de la tarde.
El trabajo había 3ido fatigosamente duro y para aprovechar las postreras horas de aquel día de Agosto, descendían pausadamente hacia la parte populosa de la
ciudad.
El pensamiento de ambos revoloteaba ~omo un pájaro
maravillado en redor de la eterna obcecación de los esp( ·
1·itus creventes: el amor. La misma mujer vestida con las
galas brflladoras del deseo, aparecía deshojando corolas
en los cráneos de los dos, henchidos de anatomías y mor·
bosidades. Tomados del brazo y con las pupilas inconscientes sobre la lejanía incendiada, bajaron algunas
calles y de pronto. deteniéndose Tmo de ellos:
-Oye. Juan-dijo-¿te gusta mi Lupe?
Juan dilató los ojos asombrado. Aquella pregunta lo 1:a
bía sorprendido precisamente en los momentos en que sm
darse cuenta de ello, acariciaba con caricias imaginarias,
el rostro pálido y de misteriosa simpatía de aquella.mu·
jer evocada por el compañero; creyó haberse descub~erto
impensadamente y se apresuró á contestar, con cierta
violencia sospechosa:
-¿Que si me gusta?......Pues, ...... no es fea ...... sí, algo
me ae;rada.
-Pues, siendo así, óyeme.
Y lo arrastró á través de la horrorosa multitud que se
atropellaba en las avenidas.
La noche avanzaba rápidamente por el cielo, y encendía en él estrellas que se antojaban cirios ardiendo sobre
un túmulo. La tarde daba sus último~ aletazos en la lejanía incendiada.

II.
Juan, que se figuraba sorpr1&gt;ndiclo en sus íntimas cavilaciones, se temió una conflagración u.e celos rabio3os en
el almaenamoradade~n compañero. y pú-os., á hilvanar
con &amp;rabajo un razonamiento qne oponer victoriosamen•
te á los seguros reproche~ df'l celoso; así es q11e su asombro no tuvo fronteras cuando, SPntados ya en una ban•
ca herrumbrosa de 1111 paseo público, el adorador de
Lupe se produjo en estos inesperadoq término-:
-Juan, debo ser franco para contigo; Lupe me intere•
salo mismo que esto-y arrojó ,1na cáscara con el bastón
-Lupe es para mí una positiva carga; ¡si tn supieras las
horas de admirable fastidio qne paeo junto de ella?
¡,Qué ea buena?...... no lo niego; pero la verdad es que
la virtud y la bondad no constituyen por sí solas una
mujer á mi gusto ...... no me explico aún que extraños la•
zos me unen con ella; yo jamás lar be amado, y en este
sentido ella me corresponde con usura, creo basta me
odia un poco y, sin embargo, permanecemos uno frente
á otro siempre hastiados de representar una farsa que á
los dos nos repugna igualmente.
Mira, Juan, ella ha nacido para amar estrellas y no
hombres, aprecia en más las insípidas caricias de los
ojos á lo melodrama que los opíparos contactos de los labios que se besan; vo nací destinado á vi v1r de vida y
no de ideales sosos ¿comprendes mi desaliento al encontrat'me en pre8encia de esa mujercfoa, adorable sin este
defecto, que llama céfiro al aire.y astro 111 sol?......Tú .... .
ere11 algo soñador...... y ......1,qmeres que te presente con
ella?

Juan adivinó; aquel compañero de instintos bestiales
buscando una mujer-carne habí!!. tropezado con una mujer-espíritu. Lo compadeció interiormente.
-Sí, decía el otro, como logres hacerte amar de Lupe,
habrás ganado tres almas para la felicidad ....... tú y ella
nacidos para volar, buscarán la dicha y la encontrarán
en el arrobamiento de una mútua contemplación...... yo
la encontraré más fácilmente en la libre expansión de mis
deseos...... sacudiré mis alas tanto tiempo recogidas por
un respeto á la sociedad que estoy por calificar de estú •
pido...... ¿quieres?
Juan, ofuscado por la idea turbadora de llegará besar
el oro rico de los cabello!! de aquella mujer, conside1ada
hasta entonces como un imposible, no encontró nada extraña !a proposiciqn y fué presentado á Lupe, todo emo•
cionado y tembloroso.

III.
iY cuán cierto es que el destino tiene singulares abe•
rracioneel ¡Cuántas veces un espíritu superior nacido pa•
ra el bien y creado entre fulguraciones de la verdadera
luz, viene á caer palpitante en el cáos afrentoso de una
vulgar:dad plebeya! Y eJ1 valde clama en su agonía, sus
voces son demasiado pequeñas para llenar un abismo, y
es un inmenso abismo la indiferencia humana; la brutal
obcecación de los hombres de ahora, lo mismo atropella
la paz de un eepulcro para aprovechar un palmo de te·
rreno, que la paz de una conciencia para ensangrentar un
tálamo! Pero, afortunadamente-seguía diciendo Juan
que monologaba así días después de la presentación á
Lupe-afortunadamente habemos todavía algunos adoradora:: del ideal supremo y yo he tenido la dicba de lle·
gar á tiempo ¿Qué hubiera sido de Lupe en poder de ese
bárbaro?-ese bárbaro era el compañero.-¡ Pobrecilla, hu•
biera tenido que arrastrará través de una vida puramen·
te me.terial su espíritu lleno de bz y de misterio! ¡Pobrecilla¡
Juan hacía psicologías peligrosas para su propia tran·
quilidad; veíi, encuadrada en sus fulguraciones de ere•

ÜCTUBRE,

189e.

pt'esiones, había caído en un estado de estupor cercano.
al idiotismo; quería saber la realidad de su infortunio
convencerse de que la verdad aquella no era bija de un~
fiebre malsana y se detenía temblMoso de terror ante el
espectáculo de su desgracia. ¿Con que era verdad? ¿Aqne•
lla mujer tantas veces besada en el vértigo de la pasión
aquella mujer que juraba de tan inocente manera ser 8 u'•
ya ó de nadie no era sino una de tantas virginidades
atropelladas por el deseo? ¡Ella haber sido de otro!
Y se paseaba á lo largo del anfiteatro sintiendo que los
cráneos encerrado3 en los escaparates de cristal reían
con sorna.
-"¡Tonto!-d~cían-deberías haberlo comprendido; ...
pero la pasión extendió la mano ante tus ojos. Nosotros
que te vimos encabezando tus nerviosas cartitas con u~
"Virgencita mía" nacido entre flores allá en las nieblas
de tu conciencia, te lo dijimos alguna vez; pero no oías... "
~I se paseaba tacitu~no: su razón dee~llecia arrojada
as1 tan de golpe al abismo de una realidad sangrienta·
los gemidos raspaban su laringe y un.i lágrima, la últim~
tal vez que debía llorar, se detuvo temblando en sus pes•
tañas. El calvario fué largo, largufaimo. Su espíritu lo
ascendía con la Cruz de la angustia á. cuestas. Se VfÍa cerca de Lupe, temeroso de mancharla, tímido con la timi•
dez de quien toca un delicado c1 istal, cerca de aquella
cabecita rubia, ne aquellos ojos azules que besaba con besos rápidos y medrosos, de aquella boca que sabía decir
"te amo" de una manera: tan arrulladora ........ .
Se volvió rápidamente, creyendo escuchar una risilla
que brotaba en la sombra, y sólo vió la mancha blanquecina y esfumada de un cadáver, tendido impasiblemente
bajo la sábana.
¡Pobre Juan! Como si hubiera ascendido titubeando su
razon desde las negras profundidades de ,ma sima, vió
por fin una luz falvadora; cerca del cadaver había queda•
do un frasco lleno de un líquido cristalino; Juan lo arre·
y
bató.c(:m un verdadero zarpazo de bestia salvaje y pudo
perc1b1r, al destaparlo, el penetrante olor del ámdo fénico·
Pero el vértigo Piempre es peligroso para el espíritu
humano; es imposible traspasar los límites asignados á despues bebió, bebió mucho, con ansia, con fruición, á
las vehemencias de la pasión, sin sentir inmediatamente boca llena.
la nausea del mareo ......... Jnan se mareaba.
.··ii~· ¡¡·~;~¡;;~:. ~·~~· ~~.p~i~~ 'a:~·~;i~i~i~~; ¡~~· ~;~·~;~
Su desbordamiento de cariño no había tenido límites,
reían desaforadamente ........ .
él no comprendia e! amor más que así, tempestuoso,
ANTENOR LESCANO.
abrumador, infiniramente grande para poder ser infinitamente agradable y completamente puro para no dejar de
ser coro pletamente bueno. En ella había encontrado un
LOS TRES CAJONES.
e~píritu nebuloso, lleno de brumas de tédio y de arranques
Con ademán resnelto-como una persona que no campasionales, un espíritu al arbitrio de una neurosis y se
biará jamá~ de voluntad-la condesa Magdalena designó
adhirió á él con desesperada adhesión.
i Pobre Juan! Nutría con su sangre una serpiente que el mueble japonés, de tres cajones, en el que la luz de las
lámparas hacía temblar la laca rosa y oro, y dijo gravepronto le mordería PI corazón. ¿Acaso no es Pi amor immente:
petuoso el engendrlidor de ~os celos Rin alivio?
-Abrid uno de eaos tres cajones y guardaos bien de ele·······································
·········································
Cierta noche que Juan desfallecí&lt;1 de placer envuelto gir, Valentín, porque en cada uno de ellos he colocado
en los efluvios intensamente enervadores de los ojos de una re~puesta á 1~ preg.uPta que no cesaia de dirigirme
hace seis meses. S1 ponéis la mano sobre la contestación
su amada, mientras sus amarillent,aq manoq adelg!lzadas
se hundían en el oro rico de los cabellos de ella, pasó por más dulce-sobre la que dice: ¡Sí!-será necesario que yo
consienta en desposarme con vos; pero cuidad de no en•
la acera el antiguo amador de Lupe.
contrar una mala respuesta ...... no volveríais más.
-Buenas noches,-dijo-Adios, hermano.
-¡Ah!-dijo-llevo una probabilidad contra dos. ¿Por
Jnan se recogió rapidamente sobre sí en la actitud hos•
ca de una fiera que se defiiende; el hermano pronunciado qué os ha venido tan cruel pensamiento?
-¡Vamos!-contestó-yo tendría el consuelo, si debo
por el otro le sonó á insulto sangriento y, con entonación
complaceros, de poder acusar al acaso de mi falta ..... .
de bronca ira, dijo:
Entre los tres cajones vaciló largo tiempo; su mano,
-¡ Lupe! ¿porqué te saluda? ¿acaso te ama todavía?
-N'o, jamás me ha querido-exclamó ésta-y sns ojos trémula, iba del uno al otro, no osando tirar de las asas
azules se obscurecieron por el -paso de una ráfaga de tris- doradas. Sentía que su corazón se estrechaba ante el mieteza, sus manecitas delicadamente pequeñas se crisparon do de una mala elección! Al fin decidió cerrar los ojos y
bruscamente en las de Juan y su adorable cabeza rnbia contar con la divina misericordia de lás providencias..... .
¡Oh go7,o, oh infinita delicia! la respuesta-una hoja de
se inclinó lánguidamente.
¡Todo lo comprendió el pobre Juan! La luz se hizo en papel rosa-contenía la adorable palabra: ¡Sí!
su espíritud y vió; el desengaño fué doloroso, cruel in*** eatisfecho: después de loa
Vaientín no estaba del todo
menso y sin esperanza ...... Sintió correr laRangre embrabecida por su rostro, golpeando en sus arterias; un torbe• é~tasis, le vino yo no sé qué tristeza en la frente y en los
llino de celos envolvió su razon, la hizo confusa y entre OJOS.
-¡C6mo!--exclamó ella asombrada-¿qué te hace falta.
aquellas brumas sólo radiaba, nítida y desgarradora la
verdad cruelmente sabida. ¡ Lupe amaba á otro! ¡ Y ese y de qué teqnejas, querido ingrato?
-Tengo una pena- repuso Valentínl
otro era un recuerdo ya, no podía ~er desgarrado con las
-¡Tan cerca de míl cuál es?
manos rabiosas! ¡No; aquel rival súbitamente aparecido,
03 he debido al acaso y no á mí mismo.
era intocable y tal vez nunca dejaría de imperar en el co ·
Y continuó pensativo; pero ella, entonces, estallando
razón de Lupe!
en sonoras risas le gritó:
El estudiante, abrumado por los celos retrospectivos,
-¡Bestia!. ........ si era la misma respuesta laque hPbía.
huyó á la carrera tropezandc con las puertas que le impe·
c.Jlocado en los tres cajones!
dían el tránsito.
CATULO MENDEZ.
VI
Se detuvo en la puerta del anfiteatro. ¿Cómo llegó?
No hubiera podido decirlo. El compañero se disponía
AL CAER LA TARDE.
á salir.
Empotrado en un ángulo está el nido
Juan se adelantó; la duda le hacía sangre enel corazón.
De una viajara golondrina parda,
-Oye- dijo entrando-quiero preguntarte una wsa..... .
El borizonte inmenso y encendido
Se detuvo asustado. Flaqueó 1,u e,pír:tu como _i fuera
Por un sol como globo suspendido
á traspasar Jo~ umbrales del infierno.
Que su descenso venical retarda.
-¿Qué?-interrogó el otro.
Es la hora tan triste!. ..... Cada in6tante
Juan no bailaba palal:¡ras qt•e no le quemaran los 1·bios...
Se impregna de un fervor lúgubre y mustio,
-Decía yo...... que...... quiero saber si ella...... ya saEnmudecen los labios de! amante
bes quién ...... fué contigo ........ .
Y vaga la mirada penetrante
Una ruidosa carcajada sacudió el pecho del interrogado
Y en negras dudas mi cerebro angustio.
y se extendió resonando bajo la bóveda.
-Tú-dijo Juan casi entre un gemido-tú ¿serías..... su
El alma tiembla; el porvenir sombrío
amante?
Esconde los misterios de mi vida,
-¡Vaya, vaya! Sino hubiera yo tenido grandes móvi·
Temo encontrar tu corazón vacio
les que me impulsaran á hacerlo, ¡amás hubiera aceptado
Y agonizante abandonado y frío
gustoso el papel de aiorador engañado; si acaso te aconMi recuerdo, tal vez!. ..... todo se olvida!
sejé, en un momento de peligro que me arrebataras una
El nido entonces hallaráse yerto;
mujer, que yo te cedía de buena voluntad, fue por salLa erraui;e golondrina aventurera
varme ......... .
Que cruza por el árido desierto
¡Ella hubiera sido mía y tú comprenderás mi situación!
Ha de volver y te dirá que un muerto
Las últiwas palabras las dijo ya en el jardín. El eco
En el sepulcro á descansar te espera.
de ellas modificado por el tornavoz cJe la bóveda, cayo co·
Y ese sol como globo suspendido
roo una pesada maldJción sobre la cabeza de Juan.
Cayendo lentamente al horizonte,
Disipará la sombra de tu olvido
Entonces quedó solo. Sobre su pobre cráneo que esta·
Con la luz del crepúsculo encendido
liaba sentía flotar algo que forzosamente era horrible. No
En el purpúreo valladar del monte.
atreviéndose á investigar la naturaleza de sus ideas, te·
miendo encontrarse más infortunado si analizaba sus imMANUEL 0.BTIGOZA~

púsculc, á aquella mujercita de ~abello~ col.or de ambar
y ojos hondamente azules; la veia, entristecida, espe,ando siempre la llegada de un ensueño q11e alguna vez, sentado en el romo borde de s11 camita de virgen. le había
dicho «Espérame....... » Siempre misteriosa....... ¡A1_uella
mujer tenia, para Juan, la irresistible atracción de lo desconocido!
IV.
El sol como mi índice glorioso, fué marcando en el cielo las h~ras del año. Completamente absorvido por el recuerdo de Lupe, que era ya t_en.az é imprescin~i.ble, el es·
tudiante se dedicó á un trabaJo mtelPctual deb1htador por
lo excesivo; así creyó alPjaree de ella y tuvo mied~ de ha•
liarse entonces demasiado solo; en estas alternativas, se
hundió lentamente en una vaga melancÓlía sin nombre
y, al parecer, sin objeto.
.
Poco á poco se asimiló las claridaJes del espíntu de Lu·
pe y. al encerrarlas en el sn vo, notó con sor~esa que él
también estaba sacnrli&lt;lo por inquietudes seme¡antes á las
que suponía en ella; poco ,t p0co fué acentuándose aque•
Jla atracción extraña y cierto día. sin darse de ello cuenta Juan al tornar para de~pedirRe nna delicada manecita
d~ Lupe: tuvo una irnoulsión violenta que le golpeó el interior ,lel pecho, sintió un empnj'&lt; indomable que le movía la lengna y hal:.ló...... Pu palabraeraun hi_rviented~s·
bordamiento; ella le escuchnba con una beatifica sonrisa
de candor, recostada en las mejillas ruborosas.
Desde aquel dia, Juan amó con impetuóso amor. á aq.ue•
lla mujer atrayente por sus brumas. por. su.s m1ster10s,
acariciadora hasta el exceso en los sacudumentos de la
neurosi~, ......... la amó como se ama al peligro; con un
tanto de eabroso miedo.
Aquel cariño, como el primero de Ju"n, no era nada
prudente, era una vorágine ...... un vértigo ..... .

¡;~i~·

'1,\S•
~'(f A.
,,,,_é &lt;\-o,,,µJ.A

5&amp;S&amp;S&amp;Si5IYSMi

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000~
N verificará en el Pabellón Morisco
, las tres de la tarde, el Jueves
'

12 de Noviembre 1896.
bajo el plan siguiente:

14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimos
de á 10 centavos.

Fondo: $28,000.
-~-

PREMIOS:
1 Premio de.••• $ 10,000...• $ 10,000
1

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1
2
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2 Aproximaciones de á $ J 00;
una anterior y otra posterior al
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2 Aproximaciones de ll $50; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
S 1.000••••••...•...•...••••. $

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200

500

1 ,000
2,000

2,000

200
100

8415 Premios que hacen un total de $ t 7. 700

El próximo sorteo, con premio
mayor de

$60,000
se verificará en el Pabellón l,foriaoo,
A las U a.m., el Jueves

22 de Octubre de 1896
baJo el plan siguiente:
ID,000 BILLETES.

FONDO: $ 320,080.

PRECIO DE LOS BILLETES:
Enteros: $ 4.00.-Medlos: $ 2.00.
Cuartoa: $ 1.00. - Décimos: 40 centa.
Vl¡iéslmos: 20 cent11.
•

PREMIOS:

t Premio mayor de......•••• t
1 Premio prlnclpal de ••.•.. .,
1 Premio prlnclpal de .••.•. .,
6 Premios de $ 1 ,000 ..•..• ,.
t O Premios de ., 500 ...... ,.
26 Premios de ., 200 ...... .,
t 00 Premios de .,
100 •••••• .,
260 Premios de,.
40 •••••. .,
460 Premios de,.
20 .•••.• .,
1 00 Premios de 8 60, aproximaciones
al premio de 8 60,000.••••••••••• ,
1 00 Premios de 8 40, aproximaciones
al premio de 820,000. •..... - ... s
1 00 Premios de 8 20, aproximaciones
al premio de 8 10.000. ••••••••••• t
7lillil Terminales de$ 20. que se determinarán por las dos llltimas ci•
fras del billete que obten¡a el
_premio mayor de 860,000 ..... •f
799 Terminales de$ 20, que se determinarán por las dos últimas ci·
fras del billete que obtengJl el
premio principal det20,00ó..••t

60,000
20,000
1 o,000
5,000
5,000
5,000
t 0,000
t 0,400
lil,200

6.000
4.000

2.000
115.980
115.lilSO

2.761 l'rtmlo1 q111 WID u 'l'ot&amp;ldt.. $ 178.560
&amp;.r-Todos los sorteos estlln bajo la vigilancia
y"1Irccci6n personales del Sr. D. Apolinar Castillo,
lnTterventor del Gobierno. y de un empleado de la
esorerla General de la Nación.

Oficinas:
•

r

San Francisco ndm. ~.
U. BASSETTI, Gerente.

Expuesto por las señoritas HuNSINGER HERMANAS. l'!- CALLE DE SAN
FRANCISCO NUMRRO 14, ha tenido grandísima aceptación.
Nos felicitamos de haber sido de los primeros en aplaudir esta
creación exquisita ~e una elegancia rara y de un gusto perfecto.
Después de esta graciosa aparición, no habríarazón para que las
señoritaa Hunsinger Hermanasse admirasen de nuestrodeseo, muy
natural, de ver salir pronto de sus hábiles manos una nuevaobra
maestra.

4

~\,)~~
-

LAIT ANTÉPHi!LIQVE -

LECHE ANTEFÉL
ura 6 mezclada con agua, disi
AS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
ABPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

�Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

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esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

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Este periódico está impreso con las tintas fina8
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YIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIEL doESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH, YERYENA.

f!a Kermesse ael aomingo.
PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Las PfLO ORAS del Dr. AVER
Han sido objeto de los más Altos Honores en las -principales Exposiciones
Internacionales inclusas las de Barcelona y Ch1ca~o, dos de las más
recientes. El abono dispensado por. a,quellas autoridades con carácter
oficial á la excelencia v virtudes met11cmales de las Pildoras del Dr. Ayer,
confirma el -juicio que h an merecido del público en general durante más de
una generación, de que estas Pildoras son las meJores del mundo.

Son

Son

Puramente

Azucara· das.

afecta seriament e los órganos digestivos y asimilativos, in~luso. _los
Riñones, y en est e estado n o pueden extraer de la sang re el ácido un~o,
el cual, al ser introducido en el sistema, causa Reumatismo y Neuralgia..

DESARRECLOS

BILIOSOS.

Entre los síntomas indicadores de Bilio~idad l1ay la Nausea, Mai:eos,
Dolor de Cabeza, F laqueza de Fuerzas, Fiebre, Yista Turbi_a , Aman)lez
de la Piel, Dolores en el Cost ado Espal~a y :q:ombi:os, Alient o . Fétido,
Lengua Saburrosa, Irregulari~a~ en ias fun cione~ mtf'.stmales, V ómitos, etc.
Cuando ocurre el E streñ1m10nto el Tubo Digestivo se af ecta y solJreviene I ndigestión 6

Ellfermos del Estómago
Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO MOJARRIETA es
lo único positivo, Jo único que cura
radicalmente las enfermedades del
Apara.to Digestivo, y exigir graba-do sobre ca.da Oblea, el nombre DIGESTIVO MOJARRIETA.
Dispepsia, Gas tralgía y Enteritis crónicas

TOMOII

M.EXIOO, DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 1896.

con sus sintomas: Agrios después de las comidas ó Acidos del estóma,go, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se coma, Digestiones lentas
ó incompletas que producen Repugnancia, Mareos,
Dolores de Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que según ensefí.an millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienesi se viú
sufrir durante muchos años y además reconocen eminencias médicas de varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

•

NUMSROl"T

•

Digestivo Mojarrieta.
En todas las Drouuer-ías de Jléxico.

DISPEPSIA.
La Mala B oca, D olores Gástricos, Dolor de_ Cabeza, !'-cid~z del
Estómago, Agrura, Nerviosidad y Depre~ión de Ammo son ey1dencia~ ~e
Dispepsia, enfermedad que t anta congoJa causa. Se hallara u1_1 Alivio
Seguro para las irregularidades del est ómago y demás dolencias consiguientes en las

Píldoras del Dr. Ayer.

~¿Está ud. anémico ó debilitado?~

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

E stimulan el est ómago descargan los intestinos, comunican salud
vigorosa al higa.do entorpecido y á los riñones, • y con sus propiedades
tónicas y laxantes fort ifican y purifican todo el sist ema.

SAN JUAN.

Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mase., E . U. A.

De venta en to las las Droguerías y Casas Importadoras del Ramo

Se venden en las principales Droguerlas y Farmacias.

PATE EPILATOIRE DUSSER

destruye hasta las RAICES el VELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. ele.), sin
ningun peligro para el cutis. 50 Años de Extto,ymillare~ de·testimoniosgarantiian la eftcada
de esta preparacú&gt;n. (Se vende en cajas, para la barba, y en 1/2 aaju para el bigote ligero). Para
los brazos. empléese el PI.LI. J'UllE, DUSSER, l , rue.J.•.J,-Rouaaeau, Part■•

DIGESTIVO ANDREW.
Sin pepsina, papaína ni pancreatina. Curación completa, rápida y garantizada
DE LAS ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO.

~ARCA REGISTRADA.
El Digestivo Andrew cura radicalmente la dispepsia, enteritis crónica, acidez del estómago, abultamiento con poco comer, flatulencia, repugnancia á los alimentos, diarreas, gastralgias, ictericia, vómitos en las embarazadas, dolores de vientre, digestiones lentas, penosas é incompletas que producen dolores de cabeza y que
determinan la anemia, cólfoos, etc.
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digestivo. Desaparecen desde la primera dósis, los vómitos, acedias, eruptos, inapetencia, pesadez, constipación, dolor de estóma¡?o por antiguo ó rebelde que sea el
padecimiento, y aunque no haya cedido á otro tratamiento, e\ éxito es tan seguro, que no tenemos inconveniente en Garantizar el especifico, pues ha. sido analizado Y
adoptado por las eminencias facultativas de Europa y de esta capital. Es el más poderoso de los Digestivos para. estimular y restablecer las· funciones del estómago,
El tiempo n ecesario para una cura radical varia seg ún el caso, pero nunca más de 40 á 50 días. Una vez comenzado este tratamiento; no debe 11uspenderse por
ningún moti..-o, Exigir la firma y rúbrica auténtica del Dr. Andrew. PRECIO D.EL TUBO: $ 2 50 .EN TODA LA REPÓBLICA. Certificados de los principales médicos de
esta capital y de los Estados. Desconfiese de las imitaciones y falsificaciones.

EL DIGESTlVO ANDREW está de venta en todas lasprincipalesDroguerías y Boticas de Europa y América

Este periódico está impreso con las tintas fina8
de la Oasa LORILLEUX y COMP.
París.-U nicos .Agentes en la Republica:-

ED.PINAUD
PARIS PARIS
37, Bould de Strasbourg -

SALES AMERICANAS

LEwrs Y BLocK, MÉxrco.
SAMUEL MUÑUZURI.
mn:co AGENTE DE

'"'"EL MUNDO"
Y DE OTRAS PUBLICACIONFS

E~ ACAPULCO.

NUEVAS&gt; SALES COLORADAS
Perfume vivificante, e xce lente contra las
fati g as y dolores de i.a b eza.
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C A SA. D E NT A.L
DE LOS

DRES.

C HA CON

SUCES ORES

CIRUJ~OS DENTISTAS.
Segunda de S a n Francisco número 7.

Ejecutau t.od&amp; clase de trabajos conforme á los últimos adelantos del arte.
Es la cam má8 a11tigua y acreditada ele la República.
HONORA.RIOS l!ÓDICOS.

..,eS BOUQUET,

010 -.

EUCALIPTO, FLOR deALBERCHIGO, YERBA SECA, HELIO[ROPO, IRIS, JAZMIN, LAYA NOA,LILA,
YIOLETA,MENTA, MUSGO, NEW MOWN HAY, CLAVEL, PIEL doESPANA, PINK,ROSA,REAL PEACH, YERYENA.

f!a Kermesse ael aomingo.
PUESTO DE SODAS, servído por las señoras de Escand6n Beatriz Redo de Zald º
d M·
,
1var, e ter, y las señoritaa
Leonor Mier y Beatriz de la Vega.

�EL MUNDO.

254

~jóEL MUNDO."
SEMANARIO

ILUBTRADO.

feléf•H .&amp;S4.-Calle de TiLurdo núm. 20.-Apartado87 11.
M:&amp;XIOO.

trépido en el cumplimiento de sus deberes, sin una vacilación, sin una sola duda.
De nuestro ejército han surgido es?s tenebrosos_ c uartelazos que manchan la bietoria patr!a; es necesario que
de él emane la solidaridad y la cohesión de los modernos
grupos armadoe.

Toda la oofflll!)Xlndencia, debe dirjgfr&amp;e
al G_erente de este periódico,

La euecrición á EL )IONDO vale $1.25 centavos al mes,
y ee cobra por trimestres adelanthdos.
· N11meroe sueltos, 60 centavos.
. .
A\'ISOS: á razón de $30 plana por cada pub1'cac1ón.

Todo pago debe ser pr,,eisamente adelantado.
JIBQIS'l'ILU)O COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLAS:B.

exclusivos para los Estado.!; Unidos y Can~cli Tñe Spanish American Newspaper "ompany, 136 L1berty SCNew Yor\, E. u.,,
41.Agentes

¡1Jl.osdent.os mil lJotttbr.cs!
l'orque consideramos á la raza espaflola como una raza
rte porque ttcnemos de este pueblo un alto conc1 pto
c~o ~eado y ené1gico,. nos apena v_n las pwfundas heiidss abiertas á su vitalidad, las te!nbles bnc_has por las
que ee escapa á raudales eu rnngre Joven y cahf-nte.. Doscientos mil hombres han sido arrancados dfl trab_aJo fe, undo para abonar el euelo de la guer~a¡ ha)'. miles_ de
liogaiee vacíos, amplias exte~Fiones de tiHra EJD cultivo,
)~grimas de bu~rfanos y e raciones dt: ví1getee que eepean el 1-.ublime misterio de la maternidad rnlvad&lt;.irn dP la
~ ida. y estas energías, eetas vitalida_des ¿cómo es posibl_e
·erlas de~rochadas gene10eamente, srn _detenerse á m1d1•
Jo que ellas significarían en la proependad de pueble,?
Lo ha dicho un periódico eepaflol y nosotros hem_os
seelltido á sus palabras: el caracter aventuren~ del ~110
de Ja pllnínsula, eu fitbre de empresas, su espíritu. ~b1erto á todo lo maravillos~ é inesp_erado., han ester1hzado
tu tiqueza pública; hacia Aménca, hmchada~ las vel~s,
u.• tncsminaban las caravelas de Col6n,_y hacia Aménca
Jum corrido los gé1roenes de la proependad espaflola _Pn
~mbrión, y mient1as de esta parte de.acá del At-lant1co
1,e l.an creado g1upoF humanos florecientes y robuet-oP,
EE¡,aña ha visto perder poco á poco los eanos el,ementos
qut- Lubieran podido levantarla como un país neo y po•
de,oeo.
·
l
y la última prmba porque atrav1eea no es. a mer.os
da ni 111 menos trnece11dental para eu porvemr!
tuDornientos mil hombres, recl_utadvs entre la parte PC·
t · a y fuerte de aquella agrupación, representan una r érenorme para su población futura, p_ara el desa1;ollo
de sus fuentes de vida, para la exp~otac1ón de sus riquezas latentes. Hay detrás de eEta cifra. mucbo_s dí_as de
apuro, aflos de eecaEez, etapa~ de an~uetioeas pnvac10nes,
rfodos de dolorosos suírmnentos .......
peEl patriotismo español_ ha hecho de la guer!a ee Cuba
un 1iwnto de amor propio¡ pe~o ¿acae&lt;? eeas vidas no rnn
1 ambién patrimo11io de la patrrn? ¿el bienestar de u_na_naci6n, no es element&lt;? que e11tra á formar en el sent1m1ento de amor á la patna?
Una reciente estadíetica espaflol~ nos hace ~aber que
e:sif1t-n tn aquel país 800,000 muJeres. rnetra1das á l~s
fui.ciones de la maternidad para se_ arraigadas al t~aba¡o
de ks campos. Y sobre este Calvario se alza e_Sf! brillante
ejE'.Tt'itO arrancado de la noble y l~vantada misión de en·
gurndecer á su patria por el trabaJo.

r

:ar

un

d~s

fa ptua be munte tJ la tt:ilun:ión :ild ejrrdfll.
-

La rensa de información ba proporcio_nado en ~Ft&lt; B
últin":os días palpitantes pormeno•es relativos á laeJPCución de un soldado, con~enad_o_á la pena de muerte por
fal1ae graves á la dieciphna militar. .
.
F más que el criterio del publico diete nrncho del
reinº:nte en la época en que Yictor Hugo di6 á la estarna su Ultimo día de un co11denado á muerte! todavía la ~onP.
·a pugna por admitir eeta dura necesidad. Pero e.1tal
CltTICI
•
·dad 6 e impone tnatemente
tn la repres1º6n d e d et er:f:i~dos delitos juzgados por loe tribunal~s ~el orden co,
a•·or es la fuerza que la hace persistir cuando rn
nmn m )a
, dieciplí11a militar. Sm
· una e~ver1ºd a d rn
· fl~.lll·
·
trata'de
bl
· una reeietencia te11az, no es posible la orgamz~ci6~ ~d~ un cuerpo dei,tina~o á. deeempefiar las má~ dehc:adas funciones rn una sociedad: En eEtos casos la pi_edad,
como hemos dicho en o_tra ocasión, es una forma impía
t' ercida contra los asc,c1ados,
.
.
JE
hecho que no ha de paear rnsdvert1do que á
ungrado de orga~1zac1
. º6n mi·1·t
roa sor
1 ª1: correspond e :°1ás
y 'dad en la dieciplma, y e6lo en virtud de este s1steioeven
.
·
h awa al unas naciones
han 1ograd o present ar ureproc
blM.:1:t~i:épocas normales la imp_lacable ley de la ordenanza cae sobre los que la contraviene~, en los mo~enue un Estado se propone reducir y reorgamzar
8
1 ~~r1a armada, la extricta aplicaci6~ de la pena dt;be
rsietir preferentemente. El menor numero de efectivo
el ejéicito ee compensa c.. 11 la waJ or ga!·ai:itía 9-ue preeenten las unidades que lo fo:man, su d1mrnuci6n pro·psiva con las may~n-~ s~gnndades que ofrezca.
gt Cuando 11 uestro ~Jérc1to 11bsorvla las tres cuanas partes
de los astos públicos y su ptreonal tra doble !1el 9-ue
gontamos la glonoea etapa de los pronunc1amiena 11ora c
• de la Repu, bl 1ca;
·
reaba
y Pi· hemos de desenBefio
t.oe ·ee• d~ "'!:rmento revoluc1onano,
·
· et· h emos de ahogar
1r111r
,;o 0-1.e
•
· ·
'é ·
á ):\ hidra en 1m 3gujero, prrc1so es c~net1tuir 1~n eJ r_c1:t-0 firme y F6.irlo, nu c1wrpo de fegundad nac1011al, ir-

!~

!'.;,

J.olitica Q&amp;tntrttl.
RESUMEN.-Increible aventura de los Estados Uoidos.-Incoost&gt;cuencias d11 su política. - .E!!paña y la lnsurrecciim
de Cuba y Filipiua".-Angutitiada situación.-Nubes awenazante11 de- tempestad.-Lealtad y patriofümo.
Con qué insistencia corrió Pn loe pasal'lo~ ~fas la noticia dA que un buque americano había rec1b1do órden~s
apremiantes paia f&lt;.12ar el paso de los Dar~anelos, cualesquieia que fnteen las protestas de! gob11:rno tnrc_o y
las consecueLcias de un acto tan atrevido como poco JUS·
tificadol
.
Una y otra vez se habló de que el Gabinete de la CDea
Blanca. contristado con las noticias desconsolador9;s qu"
llegan continuamente del revuelto Oriente anunciando
nuevos y espantosos atentados contra los cr_ietian?s, ee
resolvía a pasar por enciILa d" todas las cons1derac1011Es
internacionales, con tal de tener un buque de guerra en
las aguas del Bósforo, para que eirvil'ra de refugio en cdso
apurado al Ministro americano y de rePpeto al Sultán
para no continuar tn su inicua tarea de sangre y de matanza.
.
Grande extrafieza causaba penear que un gobierne-,
que á riefgo de rompn las cord_ialt-s relaciones y la tradicional ha, m&lt;•11ía que lo han umdo con la Gran Bretafia,
había def, ndido la doct-rina df'l Presidente Mo1:1roe _en
favor de la débil república de Venezuela, prete!}d1era mmiecuine tan abiertamente y de manera tan v10lenta en
Ja polí1ica imerior de la vieja Europa. Con gran a~ombro
ee hacía notar la inconernuencia de los Estados Unidos,
defendie1,do de este lado del Atlántico el d~recho de_las
potencias americanas para rechazar toda mtenenc16n
txtr~fla, que tendiera á menoecabareulibertadencua~to
á Ja forma r.-publicana, y ~n Poberanía en cuanto a la JD·
tegrid1-d d• 1 territorio, y ol~idando su tradici6n_y supo·
lítica al pretender intervemr en asuntos ext1anJeros que
pC'co ó nada af, ctan eue lPgítimos interes~s.
y sucedía que nos reeistiamos á creer la probabilidad
siquiera de tal aventnra, por máa que suponí.imos e~1 el
orden de lo posible. una inteligencia entre los dos pa1ses
anglo-eajonee, el de aquí, con arranques cabal_le!ee~os como pueblo joven, el de .illá, emp1 fiado _en reivrnd1car el
nombre cristiano, cuando te dos los ego1smos se oponían
á su emptfi0, y cuando todos los personalfsmos riv~les
cerraba11 los oídos á lo que no fuera la propia conven!en·
cía. Pensábamos que la Gran Bretafla que tan repet1_dos
desaires ha sufrido al querer intervemr en el conflicto
armenio lo mismo bajo el gabinete liberal de Lord Roeebery q'ue bajo la dirección conservadora del Marq~1és
de Saliebury quisiera buecar un compafiero fiel á quien
achacarle la ;esponsabilidad, en el eyento de un fracaso,
y 1m aliado leal y de respeto con quien poder contar f n
el remoto caso de que ee encendiera la guerra europea
por los arrebatos juveniles de la nación americana.
Pero á la verdad no ha existido tal inteligencia, 6 no
ha seguido haciéndose manifiesta! pues ya el sefior T~rrell ministro de los E~tados Umdos cerca de la Sublime Puert11, ha declarado francamente que no ha habido
órdenes ningunas recibidas del Gobierno Je Washington,
y que nunca Ee ha tenido la intención de cruzar los Dardanelos sin· el consentimiento de! Sultán. . . .
Nada autorizaba, en efecto, m daba leg1t.1m1dad á esa
aventura; y si la~ grandes potencias marítimas recelan
de toda acción violenta en las aguas turcas, no obstante
la resistencia de sus acorazados y el alcance de sus cafiones si las nacionPB europeas, signatarias del tratado de
Be;lín, que es c~mo la corriente eléct:ica que g .. Jvaniza
al caduco imoe1·10 otomano, no se deciden á dar el g:&gt;lpe
de gracia á esa sombra fatídica de una civilizac!6n muerta; si los que ~ás se afa11an y prepotran á recoJer la herencia del monbundo desahuciado, no se atreven á arrojar la chiepa que pueda provocar general co11flagraci6n:
mal podrían los Estados Unidos, apartados por su situación alejados por sus intereses, y extraños por su política á '10 que sA refiere al trabajoso equilibrio europeo, intentar u11a acción que pudiera ocasionar la ruptura de
ese equilibrio.
Puede servir para crear adeptos, como ha servido á los
congregados d~ 'St. Luis. y de C~icago, recomendar una
política extranJera enérgica y activa; pero á Mr. Cleveland
que está terminando su periodo presidencial y no aspira
á la reelección, e6lo le ocasionaría zoz?brae innt:Cesarias
y cuidados graves lanzarse en ese cammo de arriesgadas
y tor¡:es avtnturas internacionales.

..

Difícil es y angustiada la**situación porque atraviesa
España amenazada en el interior por los arrebatos del
eterno pretendiente Don Carlos de Borb6n, y por las impaciencias de los republicanos, que á las veces dan seña·
les de su existencia con algún motín que luego es sofocado, y compro_metida en s~s provincias de -qi~r~mar con
las insurrecciones separatistas de Cuba y F1hpmas.
En vano los optimistas tratan de formarse unísonas ilusiones y crear castillos en el aire, haciendo apar~cer á
través de un prisma seductor con colores al&lt;&gt;gres la descripción de un cuadro que tantas sombras obscurecen: la
triste realidad nos hace ver que la revolución de Filipi•
nas se fortalece y extiende cada día, en formidable empuje y que la idea republicana arraiga cada día más eu
los ~mpos cubanos, tintos en ea11gre de rebeldes y empapados en sangre de espafioles.
El primer brote de l!I ineurr~ci6n filipina n~ se ha podido arrancar á los primeros mtentos del Capitán General, y como la mala hierba, crece y se propaga con asombro•a rapidn.

25

ÜCTUBRE,

189C.

Ya se habla del llamamiento del General manco, ya
se apuntan lfls nombres de quienes pued_au Bl!l::t.tuir ventajosameate al héroe Joló; Ya los políticos 1,upac1entes
que no quieren atentar más que á la ingente necesidad
de sofocar en eu cuna la revolución, achacan á d.,bilidades y falta de energía del jefe, lo que es debido no más á
las circu11stancias de la colonia; Ya los soñadores que
pretenden vislumbrar el porvenir al halago di! su8 preocupaciones, seflalan las nuevas glorias que esperan al
Ejército en los campos de Luz6n cuando una mano enérgica y vigorosa dirija á l0s combatientes.
Y no ven 6 no quieren ver los inmensos sacrificios que
á la nación cuesta ya la insurrección cuban", más facil
de ate11der y por ende más al alcance de las g.,stiones de
la-metrópoli; no piensan que los cuerpos de i11dígenas,
que forman buena parte de la guarnici6u del Archipiélago malayo pueden ser desleales en el momento más precioso, y por lo mismo no hay que confiar en elloe demasiado, y como no calculan nada de esto, apenas comprenden los nuevos sacrificios y los cuantiosos gastos que se
necesitan para conservar al dominio de España las islas
todas que descubrió el intrépido Magallants.
Entretanto, un movimiento se inicia en Washington
como en pasados días, no en favor direcLamtnte de los
cubanos que luchan desesperados en la manigna, sino
pretendiendo hacer cesar por pacífica intervención
una guerra que tie11e los caracteres de cruel y poco humana. Hasta se ha aventurado la idea de excitar al gobierno mexicano para que de acuerdo eón el gabinete de
la Casa Blanca, se ofrezcan los buenos servicios de las
dos naciones en favor del orden y la paz en la revuelta
Antilla.
Todo e,to es tan grave y sombrío, que no ha faltado
quien asegure que si no se logra domiuar la insurrección
después de la campaña de invierno que promete ser decisiva el gobierno español está resuelto á abandonar la
isla de Cuba á su propia suerte. Afirmación aventurada
que á su propio tiempo desmintió el Sr. Cáuovas del Castillo, mostrando la virilidad y patriótica energía del pueblo espaflol.
Pero aun cuando así sea, aun suponiendo que el Gabinete de Madrid esté decidido á llevar la lucha siempre
adelante, rechazando toda intervención amistosa y pacífica, quedan en pie las revueltas intestinas que de parte
de los carlistas y de los republicanos amenazan, solapadas á la monarquía reinante, y la difícil condición del te•
soro que aun no puede realizar el soberbio empréstito
que solicita, y promoverá agotados los recursos que con
gran quebranto y doloroso sacrificio puao aJl¡,gar en los
pa~ados días.
Ya la opinión ruge y se agita contra la impotencia de
un gobierno que no ha podido llenar las aHpiraciones de
todos. Preciso es ahora para Es pafia contar con e l patrio·
tismo de todos sus hijos y la abnegación de sus leales eer•
vidores, para ver sereno un cielo donde ruedan tanta¡¡
nubes de furiosa tempestad.

X.X.X.
22 de Octubre de 1896.

25 ÜCTUBRE, 1896.

EL MUNDO.

256
h'

..

DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA.
Carros destrozados.

*

.

}CagJti se despidió de Mé~ico con su predilecto Lui.8
XL (:1er~ que al vetu_eto dramón da vida el talento del
actor italiano _que, ego1sta alguna vez, quiere demostrar
~•_ie no necesita de una obra que se defie nde sola, para
,11 rancar aplau~oil;_ q_ue él se basta y se sobra para ganar•
Jo~ con severa Jnst1c1a.
G:l públic? fué expléndido en sus demostraciones. AtroJ16, ll cada rnstaute, con su ovación el pobre Teatro de
8,rn Felipe, vi~re6 á Maggi y á su compaiiía, al final de
la representac16n.
A la s~lida, _la i:nayor parte de la concurrencia despidio
ñ los artistas 1tahanos con esterpitoeos aplausos. Aquel
fué el verdadero adios d\j la admiracién y del carifio.

PLATICAS llUSIC!LES.
Lectora bella:
Soy un apasionado del arte y como nadie del arte de
la_s notas, que mece y duerme arrulladoramente á la
vida........ .
Pero, para encumbrarnos con la música basta el vuelo
ñ,e la imaginación sol_itaria? Acaso no iríamos más lejos
b, nos encadenara el ideal amor del sueflo del artista?

lectora bella, empev.aremos? Acaso por los románticos
por esos seres que imperan en música más que en poesfa •
que han p,oducido sofladores de más voderoso vuelo e1~
la magia de las notas que en la magia de los versos. O por
los clásicos, parnasianos serenos que no hacían derroche
de pasión en eus concepcio11es para no verse obligi.dos á
caer de laaltura excelsa en que vivían siempre.
Las dos escuelas musicales no se han falseado como en
la poesía, y tendrán perennemente su imperio radiado en
todas lae regiQn~, siéndo ellos el foco. En las dos, '}Ue son
los polos arll'.lómcos- del arte, graV"itan todas las generaciones, cqyas florescencias primaverales, de ano en año
de siglo en siglo, va~ produciendo genios jóvenes quepa:
Pan á través de los tiempos con la garzonía olímpica de
Orfeo y Pan, la lira y la siringa, la música epopéyica y
la música arcádica, la persooificaci6n del sueño romántico y de la naturaleza virgen.
. Las gene,aciones. se suceden y la peregrinación de artistas pasa. A la v10Ja de amor sucede el violoncello al
clave el piano, y la mara villorn arquitectura etérea de '10s
sonidos impalpables se desborda con su eterooarrnllo de
agua que vuela entre lns flores ..... ..
A las ve11erables cabelleras ensortijadas y melenudas
de Hiiendel y Bach, siguen las cabelleras empolvadas de DESCARRILAMIENTO DEL FERROCARRIL DE CUERNAVACA
La. locomot.ora hundida en el lugar del siniestro.
Moza;•t y Haydn; después vienen las cabezas acicaladas
ó alboratadas al uso bohemio en Liszt y Rubiastein PaDOS DESCARRILAlHENTOS.
derewski y Grieg, y de todC's esos cerebros pensante~ surgen las ideas perpetuamente vírgenes, salidas quiéa sabe
de qué laboratorio ignorado de eterna juve11tud.
Nuestros lectores están al tanto, merced á nuestra inEstudiaremos pues, lectora bella, las páginas del pasa• f?rmaci6n diaria del descarrilamiento habido el lunes úldo, pues_to que l_a música vieja siempre es nifla, y la ve- timo en la vía del Central, cerca de Zacatecas. A co11semos abrir sus OJOS adolescentes en nuestras audiciones
cue!1cia de la fuertes lluvias que cayeron últimamente 1&gt;n
como si sólo despertara de un sueflo sin haber enveje'. vanos punt~s del_ interior de la Repóblica, la línea del
cido.
Ce~trnl rnfr1ó vanos desperfectos arrastrando el agua en
Hojearemos las páginas de la vida de los grandes artis- vanos tramos el t1&gt;rraplen. Esto originó el percance que
tas, el medio en que soñaron y concibieren, todo al vue- fué de consideración, pues la locomotora y los vago11Ps
lo, para no cansarnos ni fatigarnos en una excursión he- del.tren descarrilado quedaron volcados y destrozados
cha por recreo, pero espigaremos ·todas las flores de su casi por completo, de tal suerte que á últimas fechas aún
vida _en sus flo!idos años p&amp;ra trazarnos vigoros&lt;1mente quedaban los despojos sobre la vía.
el brulo de Qu Juventad, que es lo que persiste á través
No es esta empero la sola catáFtrofe ferrocarrilera de la
de los tiempos, la edad de la fuerza y de la creación, y semana. La noche del mártes último á eso de las oncP
andando, andando, llegaremos á nuestras playas mexica- un tren de carga del ferrocarril de Cuernavaca conduci:
nas, aecenderemos á las regiones del Valle y descanpare- do por la lo~omotora n?-m. 5. se descarriló cerc~ de la &lt;'S•
moa en el estudio de nuestra música y nuPstros músicos
tac16n cJe AJUBl'O y sabido esto salió de México la locllen las poderosas facultades inertes y perdidas, en el des'. motora núm. 3, con un tender y un cabous,e para dar
granamiento de la dorada espiga del arte al caer en esta aux_ilio. La operación de encarrilar se llevó á efecto con
ti,;rra virgen é ingrata, naciendo á las lluvias del cielo en rapidez, más al regresar el tren de auxilio frente al barincones desconocidos, donde vegeta y muere después de rrio de San Diego de Tacubaya, la locoO:otora con en
haber dado un pobre fruto que esparcen los vientos...... • tender y su cabousse descarri16se á su vez, volcándoee
Pero no llegaremos sin haber pasado á través del arte por completo. Se calcula por los destrozos causados que

EL ULTIMO DESCARRILAMIENTO
DEL CENTRAL.

1

TEATRERIAS.
Otra comedia de Don Ceferino Palencia, estrenada en
el Teatro Nacional, ha conseguido para su autor nutrida
ovación. Se titula lfieves.
En la nueva comedia, más ampliamente, sin restricciones obligadas per el géne10 cómico, se manifiesta el Sefior
Palencia como exquisito obeervador de los sentimientos.
Nieres más que una comedia, es un episodio de pasiones.
La nota festiva sólo aparece por breves momentos, para
infundir animación al cuadro. El humorismo de estacomedia, es grave¡ sus chispazos resplandecen con la !uz
de la intención, y al pasar, dejan huella, quedan grabadoP como sentencias que resumen la verdad concluida
de las observaciones del autor.
Los caracteres que componen la obra, no S&lt;)n caricaturas
cursis: son personas de carne y hueso, que toman á lo
serio su papel en el mundo. Nieves es una vanidosa, una
de tantas reinas de otro sexo, que considera á los hom•
bres esclavos de su belleza, obligados á tributarle los homenajes Je eu admiración. Para Nieves el sentimiento
nada vale: el amor no debe acariciarla, sino agitar el in•
ceneario ante los altaree levantados de la mujer hermosa.
Sobre todo, su orgullo. El Docto1· es un amigo tolerant~,
consentidor, sin propósito firme, sin r11mbo, que se deJa
conducir por los más nimios caprichos de una joven vo•
luntariosa. Detrás de su leV"ita negra, no late una convicción. Halaga sirviendo de trasto, C!)mpl~ciendo. 'f_o•
da su houradez la cifra en hacerse simpático. .AnduJar
es un preferido, el hombre de moda, el disputado por las
damas que se juzgan dichosas con guardar, como polvo
de oro, en la caja de sus recuerdos lisonjeros, una flor suya. Dispensa á la mujer la gracia de Uila galantería, como se deja caer una limosna en las descarnadas manos
de un mendigo. Y, como sucede en la vida, las mujeres
van en pos de aquellas limosnas, se las disputan, se las
arrebatan, y odian mortalmente las desdefladas á las fa.
vorecidas. Don Severo es el único hombre honrado que
encierra la obra del Señor Palencia. En estos tipos, que,
al más ligero desculdo, en vez de retratos hubieran resultado caricaturas, ha dejado el pulso seguro del Sefior Palencia rasgos serprendidos á la realidad. El espectador,
al verlos sobre las tablas, los compara con muchas_personas que c.moce, que trata diariamente, con qmtne&amp;
vive tal vez.
Su desempeño, cosa sabida, brillantísimo por P,ª~te de
la Sra. Tubau, que no se cansa de revelarse al publ~co en
sus diversas faces de artista intepge~te Y. que eJ1tusiasma
siempre con los arrebatos de su mepuac16n. La P!imera
actriz española acierta á encarnar en loe persona¡es, se
despoja de las más leves líneas de su caracter y toma hasta los más minuciosos y escondidos detalles de los que represent!l. El p11hlico, en recompensa, no se cansa tam·
rnM 0.f' aplanrlirla.

Aspecto de lvS carros,

Y. los artistas _auropeos á vuelo de pájaro, dfspués de meditar y estudiar por qué, en una rápida evolución hemos
llegado á adorar la m~sica eslava,_ acaso por eso,' porque
es tan vagarosa y tan rncomprens1ble.
Se_guiremos en descripción risnefia y voluble, en fugaz
plática de una cosa encantadora y dulce, y mientras llega tan dichoso momento para mí, que las hadas arrullen
bella lectora, con baladas celestiales vuestros suef'los d~
amor!
ORO.

el tren anduvo 40 metros fuera de los rieles. Iban en él
e! maquinista Federico A. B. Wbeeler, el. fogonero Franc1sao Mendoza., el Conductor ~oberto. R. Dailt y el garrotero R. Dá.v1la. Wheler mun6 asfixiado y sus com¡,afíeros quedaron más 6 ménos lastimados.
Damos cuatro fotogratias que servirán de ilustración á
estas notas.

Otro pago de $5,000,00 de "La ~lutua."
EN I-IERMOSILLO.

�25 ÜCTUBRE, 18ij6,

EL MUNDO.

2-~

peiio y logró ~ej1;1r completamente te~minado el r rimer piso del ed1fic10 á fines del año próxrmo pasado, 1ustalándose formalmente el Asilo en su propia caea, el Jía
1? de Enero de este año de 1896.
-~
.
La fachada del edificio-de ladrillo y cantería-mira
al Norte. Tiene dos pabellones laterales y un jard.incito
central cerrado por una verj&amp;.. La construcción pre~t1,1a
un aepecto muy eimpático.
Pasada la puerta.principal, se encuentra u~o en un v,·stfbulo qne tiene en el f?nd&lt;;t un cancel de c:1stales de_ e,,lores, y á la derecha é izq111erda hay salonc1tos de 1·t'c1bo.
Los pisos son de cemento ó de madera y en todo ee ve t-1
mayor cuidado y limpieza. En cada una de 1~ alas del
frente hay un dormitorio, perfectamente ventilado por
rafgadas ventanas de vidrieras giratorias. Caoa dormiLO•
rio tiene diez y seis camas de hierro con sus colchas muy
blancas. Entre cama y cama hay una silla de tule en cuyo respaldo se ve una toballa cuidadosamente doblada.
En el blanquísimo muro del fondo resalta un cuadro cun
la imagen de Nuestra Señora de los Dolores.
En- seguida de los dormitorios están los cuartos de costura y paralelamente á éstos los salones para las clases,
con ~us mapas, pizarrones y bancas de madera, pero todo
· muy lirupio y por todas partes mucha lnz y buena vt:ntl·
lación.
Pasando por un pequeño corredór se llega á. un patio
cuadrado sobre el que caen las ve~tanas ~e otros dos
dormit-orios. Actua.lruente hay 91 niñas asiladas, deede
20 hasta 3 afias de edad. En un salón duermen las
niñas de 20 á 15 años, en otro las de 14 á 11, en 0tro la~
de 10 á 7 y en otro las de 6 á 3.
Sigue un extenso patio con hileras de árbo es 1;n el perímetro. A la izquierda eetá la despensa muy bien pro•
vista· después sigue una azotehuela con los excUFadof, y
más ~delante queda un ~m,lio salón .de cristales d'.•nde
hay un teatrito. Esta pieza es el envanto de las 1111ias,
pues todos los domingoA_ en la t~.rde se_ rep1esenta11 comedias que son aplaudidas con entusiasmo por aquel
mundo infantil.
La otra ala de este patio está ocupada por los la vaderos loa cuales están perfectamente dispuestoe. Coda cual
tie~e su llave de agua y abajo de cada uno hay una pile•
ta donde las niñas van todas las mañanas á larnrse la
cabeza, la car~ y los brazos. .
.
.
i::;igue la cocma, muy ampha y muy hmp1a. El bracero,
de azulPjos, tieno ocho hornilla!!. y un gran cakltro de
agua caliente.
Cada semana se nombran tres niñas grandes para hacer la comida y otras tr s para Eervir la mesa. Las r•Ílias
barr,m los dormitorios, arreglan sus camas, la v n y cosen su ropa, y hasta hacen la tinta J los gisee para 1a escuela.
Al fondo de este patio, queda un pasadizo, á la izrptierda del cual está la capilla, primorosamente arreulaila, y
á la izouierda el departamento de baflos. Hay e uatro
la Sra. de Bmniff'" Sri ta•. IWa Ol·a0r,r)an, Manuela Osio, Maria Algara, Lupe Landa,
Exl'E'NDIO DE DULCES Y l'ASTELES.-(Servido por
cuartos con sus placeres de cemento y sus regader:t~.
Amalia Díaz, Juana Torres y Aua A gara.
El comedor tiene dos grandes mesas colocada~ paLuz GonzálPz Cosío de López, no espei:ó á que estuvi1;ra ralelamente, y se comumca con la cocina ~r medio
KERMESSE DEL
la construcción empezada en la Coloma de Santa Juha,
para comFn?ar á ejerAntes de introducir á nuestros lectores en el. féeri~o &lt;'er la cRridad,~i!\o qne
patio de ~fine, ía, don• le la, tarde y noche del dommgo ul- se alqniló nna casa en
timo se efoctn(, la fie~t.a mas encantadora qu~ P!lede dar- la cal IP del Pino y ilesse, digamos algo dt:l A~il~ Colón, ese establec1_m1ento_que de liwgo se dió asilo á
ba enjugado tantas hígr1mas, á cuyo beneficio se d1ó la nnnF diE'z niñas. An•
opulenta Kcrmee~e de que debemos ocuparnos.
mentó á poco t.iempo
A principios del afio de 1893 e!rntuóse el ~cto solemne el número de asiladaP,
de la colocación de la primera piedra del .A.silo Colón.
y por lo tanto, laA ne•
La idea )Jrimi,rn. de la fundac\ó~ de .esta casa d1:_ bene• cesidades de la bPnéficeucia be debió á la muy d1strnguida Sra. Dona Luz fica institución. Pero
Gonzál~z Cosío &lt;le Lóoez, quien de acuerdo con el_ Sr. Pre~- no faltaron almas cabítero Don Antonio !caza, y ayud~da por la Snta. Em1- ritati vaA. Entre otras
lia Gouzález Cosfo, dió los primeros pasos para que el personas rec11Prdo que
filantrópiéo proyPcto se llevara á puro y debido efecto.
la S..ñora J &gt;oña Eiena
Los elenwntos no se hicieron esperar: la mny virtuosa Mariscal ile LimanSra. Doña Julia Gúmez de Escalante y ~l Sr. Zozaya. c~- tonr regaló al Asilo,
dieron un amplio te1reno en la Colonia d1; Santa Juha sábanaB, almohadas,
para la edificación del Asilo, el joven Iagemero Don Ma- undas y cobc,rtores.
nuel Gorozpe ofr.-ció bondado!!a y desinteresarla~ente • Las señoraR-·Y-seño-sus sen•icios profesiunales, y muchas personas dieron ritas de la Junta se
materiales y dinero para que se comenzara desde lueg0 turnaban para visitar
la construcción.
diariamente la instituLa Jtu,ta Directiva del asilo quedó cor.Rtituida de la ción y constantemente
manera si&lt;&gt;uientP: Presidenta, Sra. Doña Luz Gonzál¡,z estaban prove_,·endo al
Cosío de López; Y ocalee, Sras. Doña Concepción Ri vas de Asilo de todo lo nece•
Torres y DJiiJ. Concepción Gutiérrez de Gntiérrez. y sario para la comodiSritae. Eu1ilia Gonz.ilez Cosfo, Julia Loera, Mauuela Zo· dad é instrucción de
zaya Dolore11 Escalante y Eugenia Escalan te.
las niñas. De la calle
O.itu b1 e de 18.)2, se formó en México la Junta Co- del Pino se paso el A lombina eu..:a1 gada de celebrar, de maner3 digna y debi- silo á la calle del Cida, el cuarto centenario del descubriruiento de AméricD.
prés, y de allí á una
Paeadas las fitl~tas, las señoras y señorita,·que formaban casa de la Colonia de
la Junta uel Asilo, supieron _que habían sobrado algunos San Miguel Chapultemiles de peso¡¡ de los fondos colectados para la celebra- pec. donde permaneción, y eutonces las estimables_y caritativas damas de- ció bastante tiempo.
cidieron acercarse á los Sres. Lic. Don Manuel Romero
Hay que hacer consRubio, Don Tdesforo García y Don Ricardo Sainz, miem •
br0s de la Junta Uolombina, para suplicarles cedieran loa tar que las señoritas
EmiliaGonzáiez Cosío
fondos á b,meficio del asilo.
'1'l
Los caballeros mencionados no tuvieron ipconvenien- y Eugenia Escalante,
~
en dar ti dinero poniendo por condiciór. ÚD ica' que acompafladas de la
muy distinguida Sra~
el&gt;~&amp;ilo lltvara él' nombre del descubridor de América.
LasJundado1as del Asilo habían querido que se Uamara Luz Acosta de Gonzád~ «:l{ueetra Sefiora de los Dolores,» pero no se opusieron lez Cosío (áquien lla.:i que:Uevara el ncmbre de «Colón,» quedando, sin em- maban cariñosamente
«la mamá de la junbargo, l.!1- casa bajo la advocación de la Mater Dolorosa.
Con el dinero recibido se concluyó el trabajo de cimen• ta»), andaban constantación y. p1,1do adelantarse)a ceremonia de la colocación temente viendo ánuesde la priuiera piedra, ceremonia á la que asi11tió el Seflor trns ricos y org?,nizanLic. Don JS!anuel Romero Rubio, entonces Ministro de do fiestas para hacerse
Gobernación, y el Seiior Dr. Don Próepero. María Alar- de fondos para las neeón y Sáru;bez de la Barquera, Illmo. Arzobispo de Mé- cet1idades del Asilo. •
Entretanto, el Sexico. La qer.emonia estuvo muy luci~ y fué presenciada
flor Ingeniero Goroz- _
por m•tlt.itnrl il.e familias de nn~tra buena sociedad.
y de Garc1a y Srltas. Lezama y Mart1ne2) Campo~
L:l Juut.a, dignawtuw ¡m·t:idida por la Seflora Dofla pe trabajaoa .con .em- ITES'ro' DE uEwoos.-(Servldó por las Sras. de González

••

' ·w

Misa

"

257

LA KERMESSE.-CANTINA.-(Servida por las Sras. Josefa Terr~T"• r1e A lgarn, Conc~pción Rh"as de Torres, y Sri tas. Ruth Arce, rsabel
Vinent, Domltila Hidalgo y Couceµción Cortina).
·de un torno. Toda la vajilla es de metal barnizada de
'blanco.
Tan pronto como se cuent11 con los fondos necesarios,
el joven ingeniero D. Manuel Gorozpe proseguirá la obra,
· construyendo un segundo piso, para el cual tiene ya formado• los plano necesarios; y una vez terminado todo
el Pdificio se podrá dar abrigo allí á unas 200 nifl.as.
¡ Bemlita sea ia caridad!

Segufa á la importante in4a lnción mPncionadn, el puesto de los co11jfet1,, dirigir!() ¡.,or las :--ra~. Cam:tcho viuda
de Landa y i.arcla de Rin ·úu, s1e11uu la~ agr,1ciaclas ven-

dedoras las Sritas. Liceaga, Lola Landa y Lola Lascurain.
Cerca de las crisantPmas servían delicioso te, vPstidas
con morimones y obis el!•gantes y amparadas bajo uu chinesco pabellón, las señora!! de León y de Frisbie y las
Sritas. García Y. Fioette Girard.
Sus delicadas figura~ hacían pensar en mousmés idealizadas, en las cuales se hubiese fundido toda la exótica
gracia japone&gt;!R á la soberana belleza de las m □ jeres
blancas.
Muy hermoso era a~( mismo el puesto contiguo á é~te
último: el de los heladoR. Ahf se habfau dado ciia las
lánguidas bellezas del Mediodía; surgfan vivos y r.-tadores los colores de la bandera española, y era el dPr.:tlle
principal del adorno una gran pandereta. Despachaban
las Sras. de Gonzál..z Misa y de García, y las i::iritas.
Lezama y Martfnez Campos.
No lejos de este delicado expendio veíase el de fl )rea
natura,es colocadas en primorosas canastillas, y tan frt&gt;R·
cas y lozanas como ellas, María Landa, Carmelita Hi11cón
y María Luzárraga, vendiéndolas, dirigidas por las p,-ñoras Dofla Guadalupe Tt'rreros de Algara, Doña J,,.()nor
Mart(nez de la Torre de Escalente y Doña Marfa Lu1.ano
de Landa.
Seguía el puesto de «objetos varioP» decorado con ex•
plénuidos cortinajes. Veíase allí, colocadas en dos ri,¡,i·
sas, multitud de objetos de fantasía que tuvieron mny
bnPna venta.. Dirigían este pnesto las Sras. de Gon~:\IPll,
Buch de Algara y Dolores Riba de Cervantes, FiPnrlo
acou,pañadad por las estimable~ Sri,ías. María y Anita
Algara. Guadaltipe y Anita Riba, Lupe Landa, l~abt:l
Holh y Amalia Díaz.
Para el expendio que sPguía: el de sodas, Chucho Contreras ideó un paisaje hi¡.,erbóreo del mejor efect": un
gran témpano de hielo, ae cuya frialdad se burlaban con
sonrisa encantadora las Sras. Doña Beatriz Redo &lt;le Zaldfvar, Doña Catalina Cue\·a9 de Escandón, Dofia Guadalupe Cuevas de Mier, y laA Sritas. María de la VPga, Beatriz de la Vega, Cuevas y Luz Alcázar.
La cantina levantábase en seg□ ida mostrando un ador•
no d~l mejor gusto, servían la las tiras. Terreros de .Algara, Rivas do T•&gt;rres, Rivas de Morquecho y las Sri tas. Isabel Vinent,, Coacha Cort.ina, :.nz Arce y Do mi tila Hidalgo.
La eatiwable sefiora Braniff dirigía el expendio de dulces y 'pasteles, presidieudo al grupo más gentil que dar-

Tal es, á grandes rasgos, ***
la hi-1toria de ese benéfico establecimiento. del cual deben con justicia sentirse orgullosos el Sr. González Cosío, su digua esposa y sus hi_jas Luz y Emilia, á. los cuales se debe su fundación.
Ahora ea ya tiempo de pasear con el lector por el 're gio patio de la Escuela de Minas
'
Este patio, el mejor sin duda de México, deslumbraba
positivamente por la harmonía y magnificencia de sus
adornos y por la belleza de las innumerables sefioriti-,a
que en él circulaban, formando aquí y ahí grupos verdaderamente cauti vadorea.
Nada menos que veinte puestos, sin contar con a lgunos
saloncitos de diversiones, erguíanse en el amplísimo re•cinto, ofreciendo los contrastes más encantadores. __j

·=:

DOMINGO.

E,;

1896.

""

0

LA

ÜC'l'URRF.,

l
'P.ato de porcelana con el retrato al oleo del General Diaz, puJsto á

- l a venta en el exdendio de "Objetos Varios."

Lo primero que se advertía á la iz1uierda de la entra-&lt;la, era nn kiosko japonés, en el que la Sra. dtl Landtlro,
11us encantadoras bijas y la~ señoritas Robalo, Tt!rreros y
Cortina, expendían peqn¡,ñas cestas dt: crisantemas, y
era de verse el extraño efec1,o del maridaje momentáneo
de eaaa florea del misterioso imperio lejano. con los freseos y rozagantes encantos de las damas que las vendían.
La crisantema! ella es la flor aristócrata por excelencia,
la gran flor heráldica que desata su cabellPra abundosa
-sobre la ~eda de las mucetas y i;obre la pulida superficie
de las lacas, la flor patricia, la flor orgullosa y serena.
. Frente á este primoroso kio3ko hall.:ibase el banco, la
1nstala1ión máa importante, sin duda. Tocóle adornarlo
á nuestro amigo el artista Don .Jesús F. Contrera@, cuyo
talento é imaginacíón puestos al servicio de la hermoau~. hicieron prodigios en el adorno general. Tal iriatalae1ón mostraba un adorno serio y del mejor gusto. Eran
!&gt;anquerns las distinguidas y hermosas seiioras de Lombardo, de Laclau y de Castellanos, y las Sritaa. Fortufio,
Vélez, Valle, Moreno, Mestas y Varona.

LA K ERllESSE-Í'uESTO ""' "ÜRJETOS VA RtOS."'-&lt;Scnido p1• la.s Señoras Gonzalez Buch de Algara, Dolores Riba de Cervantes y Seil.oritas
Maria y A.nita Algara, Guadalupe y Anita Rlba, Lupe Landa, Isabel Holh y Amalia Diaz.)

�26

EL MUNDO.

258

Ü CTU.BRE,

1800..

25

se pueda, como que lo integraban las Sritae. _Gila ü ' &lt;;:;orman, Manuela Osio. María Algara, Laaunta Mariscal
Amalia Díaz, Juana Torres y Ana Algara. En este puesto
una fuente maravillosa producía un efecto que bacía soñar
en los cuentos orient,des.
.
Servían el expendio de tamales las Sritae, María Y Angela Escudero. Anita Vidaurreta y las Sras. Casanova de
Gonzá.lez, de Vidaurreta y Navar~ete ~e la Vega.
De ;os pueetes destinados á. D1ve~1ones. no hay que
dPcir sino que eran ingenioRos y borutos, tales_ como el
Massacre des innocentes. la tómbola, los cabalhtris Y. la
rueda de la fortuna. Organizáronlos la Sra Doña Ehsa
Lynch de Camacho y las excelPntísimas Sras. duquesa de
Arcos y condesá de Bois D' Aiche, Sras. de Sherer Y de
Dutour. .....
•
J
·t T
Vendían boletos las encantadoras Sritas, uam a 0 rres, Lupe Rivas, María Algara, Sarita Chavero Y otras
no menos lindas.

Pandereta pintada. por Leandro Izaguirre y puesta de venta en la.

Kermesse.

El Seiior Presidente de la República se presentó á las
~iete y miJutos, compró en varios puel!tos y tuvo pab
br.is galantes y oportunas para todas las vendedoras.
Acompañábanlo el Sr. Ministro de Relaciones y el Sr.
Bscobedo.
. .
.
P-&gt;eo después _d~ las nueve ~e. l_a !loche la d1~tmgmda
concurrencia asistió á la exhib1c1én de dos pnmorosos
cuadros vivos: «La Noche» y «Milton dictando á. sus hijas el Paraiso Perdido» organizados con mucho arte por
1:I Sr Don Jesús F. Contreras.
R~presentaba La Noche la Srit!' Luz Lag_ardi., cuyos
ojos de terciopelo tienen fulgurac1ones de cielo tropical
y tomaron parte en el segundo cuadro las niñas Rosa
Holway y Edcandon Y. Te~reros.
. .
Entre la concurrencia vimos á. las Pigmentes personas:
• Excmo. Sr. Don Emilio de León, Excmo. Sr.. CJ?nde de
Aiche, Excmo. Sr. Duque de A..-cos, señor M1mstro de
Inglaterra, Sr. Don Sebastián C~macho. Sr. Don Carlos
Rivas, Sr. Doctor D. Eduardo L1céaga, Sr. Don Romualdo Pasquel, Sras. de Liceaga, de Campero, de Pasquel, de
Viadero, de Martínez del Rfo. de Macedo, de Landa, de
Bnch de l::lalazar, de García, Ramírez de Vergara, de Barreda: de Fortuño y Miramón, de Horcasitas, de Oliva-

f

.

.
LA KERMESSE.-(PUESTO DE

LA, FLOREF.-(Servido por las Sras. Cortio~ de Alvarez Rull YTerreros de

Maria. Landa. y Carmen Rmcón Gallardo).

res de Collantee, de Fern,\ndez, de Aecorve, de Echeve·
rrí~, de Gómez Pliego, de Suinag_a; Sritas . .C!lstafied';l,
Contrnas, Kethy. del Villar, Mart1corena, V1g1l, Beatriz
Franco. Silva, Díaz, Vivanc0. Amor, Montoy, Urueta,
Benfield, Ayala, Binojo8a, Ordori&lt;-a, Buetamante, Itu~rte Jáuregui Colín. Labat Belaunzarán, Gall,11do, Rmz,
M'azorra y Cárdenas, Quintanilla, Garrido, Zabalza, Ayer,
Azpe, Segura y otrasmuchas
que no pudimos anotar.
La encantadora fiesta terminó antes de la media:noche, dejando las más gratas
impresiones.
Las guapas y distinguidas
organizadoras pueden estar
t atisfec has.
-•HINIOI••··-·Curiosidades.

Las mnjere~ Japonesas.
Creia haber tr;.zado la última lfnea de toda especie de
japonería, y veo que me he
olvidado, hasta el punto de
ofrecer un artículo, de ese
• misterioso pequeño bibelr,t
d'é!agere, que es la mujer japonesa. De nuevo, pues, me
rodeo de todo lo que pue. e
avivar, hasta 111 ilusión de la
presencia, mis recuerdos, torlavía frescos, de allá; trajes
i rnpregnados de perfumes raros vasos. jarrones, aoanicos
imágenes y retraloe. Retratos sobre todo, innumerables
retratos desparramados sobre mi mesa de trabajo; caras alPgres, .conocidas ó no;
pequeños ojos estirados hacia las sienes, verdaderos
ojos de ga o .... 1Y unos vestidos y unas posturas!... Todas las travesuras, todas las
gracias extrañas y calculadas
envolviéndose en los pliegues de largas túnicas ó cuLA KER1fESSE.-EL BANCO.-(servido por la.s Señoras L. de castcl.hmos Y Mora de Lombardo Y seño · briéndose baJ·o la extra vaganritas Fortuño, Vélcz, Va.lle, Moreno, Mestas y Varona.)

Algara Y Srltas. Me.ria. Luzé.rra.ga."

tP m, zcla de colores de sus eombrillaP.-Y la ilusión deseada me viene tan pronto, que un m_urmullo de ~nas,
voces pareceeecapare~ de Ioe álbumA abiertos, _Y ,\ ~1 alrededor oigo, en el silencio, como unas pequenas risas....
No creo que un hombre de raza europea pueda eecribi,· acerca de la mnjer japonesa nada absol~tamenteexacto, si se quiere ir máR allá de las superficies. y los
aspectos. Sólo un japonés lo sabría, ? tal vez también un
chino-pues hay afinidades de alma rncontestablee eptr~
esos dos pueblos, sin embargo tan difer~ntes- y aun e1
este estudio estuviera un poco profundizado, _ya no lolo comprenderíamos; no nos ensefiarfa nada,. porqne senos escaparía por cierto lado, que sería prec1eamt-uLe el•
lado profundo y capital.
La raza amarilla y la nuestra son los dos poloe de la
especiti humana· hay divergencias extre_m as h!'5ta en ,
nuestras manerds de percibir los obje~os exterior'.JS, Y
nuestras nociones sobre las c&lt;,sas esenc111les son á menudo inversaE. No podemos nunca penetrar completamente una inteligencia china ó japonee11; ª':1 un mo~ento da_
do, con un misterio~o tell,!or, nos sentimos ataJados_por·
barreras cerebrales 1mpos1bles de pas!lr; esas geµtee sien.
ten y piensan al revés de nosotros nnsmoe.
Seré, pues, muy somero en lo que voy . á ~e?ir, Y prefiero confesar francamente, desde un prmc1p10, que no•
podría hacer más..... .
Concluido todo eso, ahor;-han desaparecido las a~mirables ropas de formas milenarias y los anchos abamcos
de sueños. El nivelamiento moderado, se ha apoderado•
de un solo golpe, brusco, de esa corte de Mikado, qne había continuado hasta nuestros días más encerrada que un
claustro, y que había conserva~o, ~esde las viejas edades,
los ritos, costumbres y elegancias m~ntables.
_
La orden vino de lo alto; un edicto del emperador
prescribió á las damas del palacio veetirse como sus hermanas de Europa: se hizo venir precipitadamente tods.
clase de géneros; moldee de costuras, S&lt;?mbreros couf1;ccionados. Los primeros ensayos de conJunto de esos die·
fracee debieron tener lugar privadamente, tal vez con
arrepentimientos y lágrimas, quien sabe, p~ro más probablemente con risas. En seguida i,e convidé á los ~xtrajeros para venir á ver: se organizaron garden-parties,
saraos danzantes, conciertos. Las damas que habí!'-n tenido la suerte de viajar por Europa, en las embaJadas,
dieron el tono de eea admirable comedia.
PIERRELOTI.

ÜCTU13RE,

1896.

Queridos míos, dijo la condesa, ya es tiempo deque se
recojan ustedes.
Las tres criaturas, niñas y níiio, se levantaron y fueron
á besar á. su abuela.
Después fueron á decir buena noche al señor Cura que
había comido en el Castillo, como lo hacía todos los
jueves.
El Cura Mauduit sentó á dos de los nifios sobre sus codillas, pasando sus largos brazos cubiertos de negro detrae de los cuello,¡ y aproximando sus cabezas con un movimiento dulce y paternal, los besó en la frente con un
beso tierno.
•
Luego, los puso en tierra y los chicuelos se alejaron, el
niiio delante, las niñas detrás.
«Usted ama á. los niños, señor Cura, dijo la condesa.
-Mucho, señora.» La anciana levantó hacia el Curases
ojos claros:
«Y...... su soledad no le ha pesado nunca demasiado... .
-Sí, algunas veces.»
Se calló, vaciló, luego siguió diciendo: «Pero yo no había nacido para la vida &lt;,rdinaria.n
-¿Qué sabe usted?»
-¡Oh! lo sé bien. Yo nací para ser sacerdote y he seguido mi camino.»
La condesa le miraba siempre: «Veámos sefior Cura,
dígame usted, dígame usted cómo se dec~dió á. Fenunci-ar
á. todo lo que nos hace amar la vida, á todo lo que nos
consuela y nos sostiene. ¿Qué es lo que lo ha impulsado
y determinado á. apartarse del gran camino natural del
matrimonio y de la familia? Usted no es, ni un exaltado
ni un fanático, ni un sombrío ni un triste. ¿Es acaso algún acontecimiento, alguna pena lo que le ha decidido á.
pronunciar votos eternos?»
El Cura Mauduit se levantó y se aproximó al fuego,
después tendió á las llamas sus gruesos zapatos de padre
de aldea. Parecía vacilar en su respuesta.
Era un gran anciano de cabellos blancos, que servía
desde hacía veinte años á la comunidad de San Antonio
de la Roca.
Los campesinos decían de él: «He ahí un hombre honrado.»
·
Era un buen hombre :en efecto, bondadoso, familiar,
dulce y sobre todo generoso. Como San Martín hubiera
dividido su capa en dos pedazos. Reía siempre de buen
grado y lloraba también por poca cosa, como una mujer,
lo cual no dejaba de perjudicarlo un poquillo en el espíritu duro de los patanes.
La vieja condesa de Saville, retirada en su ¡¡astillo de
la Roca, para educar á sus dos nietos después de la muerte sucesiva de su hijo y de su nuera, amaba mucho á su
Cura y decía de él: «E; un corazón.»
El iba todos los jueves á pasar la velada en casa de la
castellana y se habían ligado con una buena y franca
amistad de viejos. Se entendían casi en todas las cosas
con media palabra siendo como eran los dos, gentes do·
tadas de la senci:la voluntad de las gentes sencillas y
dulces.
Ella insistió: Vamos, señor Cura, confiésese usted á. su
vez.»
El repitió: «Yo no había nacido para la vida de todo el
mundo. Me percibí de ello á tiémpo, felizmente, y con
frecuencia he comprobado que no me había engañado.
«Mis padres, comerciantes buhc;meros en Verdiers, y
demasiado ricos, tenían mucha ambición para mí. Se me
puso en un colegio. ¡Oh! qué poco se sabe lo que puede
sufrir un nifio en un colegio, por el so·o hecho de la separación y del aislamiento. Esa vida uniforme y sin ternuras es buena para los unos, detestable para los otros. Los
pequeñuelos tienen frecuentemente el corazón más sensible de lo que se cree, y encerrá.ndoloQ así, tan pronto, lejos d11 aquellos á quienes aman, puede desarrollase hasta
el exceso una sensibilidad que se exalta y se vuelve enfermiza y peligrosa.
«Yo no jugaba; yo no tenía camaradas, yo pasaba mis
horas en echar de menos la casa, lloraba toda la noche en
mi lecho, me rompía la cabeza para evocar los recuerdos
de mi casa, recuerdos insignificantes de cosas pequefias,
de hechos sin importancia. Pensaba sin cesar en todo
lo que había dejado allá lejos. Me convertía, sin saberlo,
en un exaltado para quien las más ligeras contrariedades eran penas horribles.
«De esta euerte permanecía taciturno,'encerrado, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo de excitación mental se hacía obscuramente y con seguridad. Los nervios
de los niños rápidamente se agitan; debería velarse para
que vivan en una paz profunda hasta su desarrollo casi
completo. Pero, ¿quién piensa que para ciertos colegiales
un pensum iujusto puede ser así mismo una pena tan;grande r.omo lo será. más tarde la muerte de un amigo; quién
se da cuenta ex11cta de que ciertas almas jóvenes tienen
por casi nada emociones terribles y son en poco tiempo
almas enfermas incurables?
«Este fué mi caso, la facultad de sufrir ee desarrolló
en mí en modo tal que toda mi ex,istencia se convirtió en
un martirio.
«Yo no lo decía, yo no decía nada; pero poco á poce, fui
siendo de una sensibilidad, ó mejor dicño, de una sensi-vidad tan viva que mi alma parecía una llaga. Todo lo
que la tocaba producíale rotortijones de dolor, vibraciol!es horribles y por ende v.irdaderos estragos. Felices los

EL MUNDO.

hombres á quienes la naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado de estoicis1m,!
«Llegaba á. los dieciseis años. U na timidez excesiva me
había venido de aquella aptitud para sufrir por todo.
Sintiéndome dt&lt;scubierto contra todos los ataques del
azaró del de~tino, temía todos los cont!lctos, todas las
aproximaciones, todos lüs acontecimientos. Vi vía en
guardia como bajo la amenaza constante de un infoFtunio
desconocido y siempre esperado. No osaba ni hablar, no
obraba en público. Tenía muy determinada esta sensación: que la vida es una batalla, una lucha. espantosa en
que se reciben golpee terribles. heridas dolorosas y mortales. En lugar de nutrir, como todos los hombres, la esperanza feliz del mafia na, guardaba solamente un temor
confuso y sentía en ruf un deseo de ocultarme, de evitar
ese combate en que sería vencido y -muerto.
«Concluidos mis estudios se me dieron seis meses de
vacaciones para elegir una carrera. Un acontecimiento
bien sencillo me hizo ver claru en mí de pronto, y mostrándome el estado enfermizo de mi espíritu, me hfzo
comprender el peligro y me decidió á huirlo ..... .
«Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de plantío~
y de bosques.
«En la calle central se encontraba la casa de mis padree.
Yo pasaba entonces mis días, lejos de aquella ciuaad que
tanto había echado de menos y deseado tanto.

Loe sueños se habían despertado en mí y me paseaba
en el campo completamente solo para dejarlos escapar y
volar.
«Mi padre y mi madre, completamente ocupados de su
comercio y preocupados de mi porvenir no me hablaban
sino de su veuta ó de mie proyectos posibles. Me-amaban
como gentes positivas de espíritu práctico, me amaban
con su razón más que con su corazón, yo vivía encaeti•
liado en mis pensamientos y tembloroso siempre á causa
de mi eterna inquietud.
Ahora bien, una tarde, después de un largo paseo, percibí, al vol verá mi casa á grandes pasos á fin de no retardarme, un perro que gal(,)paba hacia mí. Era una especie de e¡,pafiol rojo, muy flaco, con grandes orejas rizadas.
«Cuando estuve á diez pasos, se paró. Yo hice otro tanto. Entonces se l)USO á. agitar su cola y se aJ&gt;roximó poco
á poco, con movimientos temerosos en todo el cuerpo,
inclinándose sobre sus patas como para imptorarme y moviendo dulcemente la cabeza. Yo lo J;amé, é hizo entonces ímpetus de arrastrarse con una actitud tan humilde,
tan triste, tan suplicante, que sentí las lágrimas en los
ojos. Acerquéme á él, se esquivó, volvió de~pués y yo puse una rodilla en tierra, mostrándole dulzuras á fin de
atraerlo
«Encontróse p;ir fin al alcance de~i mano y muy dulcemente lo acaricié con precauciones infinitas.
"Se envalentonó entonces, se levantó poco á. poco, puso
sus patas sobre míe hombros y se puso á lamerme la cara.
"Me siguió hasta la casa y ese fué verdaderamente el
primer sér al cual amé apasionadamente, porque me concedía su ternura. Mi dilecció n por esta béstia fué en verdad exagerada y ridícula. Me parecía confusamente que
éramos dos hermanos perdidos sobre la tierra, taIJ aislados
y sin defensa el uno como el otro. El perro no me abandonaba, dormía al pie de mi lecho, comía á la mesa á
pesar del disiusto de mis parientes y me seguía en mis
paseos solitanvs.
«Frecuentemente me detenía á los bordes de un foso y
me sentaba en la hierba. Sam inmediatamente acudía, se
sentaba á mi lado ó sobre mis rodillas y levantaba mi

259
mano con el extremo d e su hocico á fin de hacerse acariciar.
«Un día, hacia el fin de Junio, co mo estuviésemos en el
camino de Saint-Pierre-de-Chavrol. ví venir Ja diligencia de Raverau. Corría al galope de cuatro caballos, con
su vientre amarillo y el casquete de cuero negro que cubría su imperial. El cochero hacía sonar rn chicote; una
nube de polvo 20 elevaba de lae ruedas de l pesado vehículo, después flotaba por detrás, á la manera de una
nube.
«Y de pronto, al llegar cerca de mf, 8am, asuetado acaso por el ruido y queriendo unírsemP, se lanzó hacia el
coche. El pie de un caballo lo derribó; yo lo ví rodar,
girar, levantarse de nuevo y de nuevo caer bajo todas
aquellas piernas; después el coche entero tuvo dos grandes sacudidas y vf detrás de él. en el polvo, algo que se
agitaba en el camino. Lo habían di ~id ido casi en dos:
todo el interior de su vientre desganado, pendía, salía
de eu seno, con borbotones de sangre. Ensayó levantarse, andar, pero sólo las dos patas de dPlante podían moverse y rascaban la tierra como para hacer un agnjero;
las otras doe ya estaban muei-tae. Y el animal aullaba
horriblemente, loco de dolor.
«Murió en algunos minutos. Yo no puedo expr~ar lo
• que sentí entonces y como he sufrido. Estuve encerrado
en mi cuarto más de un mes.
«A.hora bien, una tal'de, mi padre, furioso de verme Pn
ese estado por tan poca cosa, exclamó: «Qué sucnlerá.
cuando tengas verdaderas penas, si pierdes por Pje1uplo
tu mujer y tus hijos! No se debo ser necio hasta ese
grado!
«Esa frase se me grabó en la memoria y me persiguió: «¿Qué será de tí cuando tengas verdaderas penas,
si pierdes á tu mujer y á tus hijos?" Y cuando co111.i11cé
á ver claro en mí, comprendí por qué todas la¡, pequeñas miserias de cada día tomaban á. mis ojos una importancia de catástrofe. Me percibí de que estaba organizado para sufrir horriblemente por todo, para sentir, multiplicad.is por mi sensibilidad enfermiza, todas las impresiones dolorosas, y se apoderó de mi uu temor atroz de la
vida. No tenía pasiones ni ambiciones; me decidí, pues,
á sacrificar las alegrías posibles para evitar los dolores
ciertos. La exist.encia es corta, yo la pasaré al servicio
de los otros, en aliviar sus penas y en gozar con sus goces,
me dije. No experimentando directamente ni las unas
ni los otros, no recibiré más que emociones debilitadas.
''Y si supiese usted sin embargo, como me tortura y
me desola la miseria humana! Pero lo que para mí hubiera sido un sufrimiento intolerable se ha convertido
en conmiseración y piedad.
"Estas penas que palpo á caJa instante yo no la11 habría soportado cayendo sobre mi propio corazón. Yo no
hubiera podido ver morir á uno de mis hijos sin morir
yo mismo. Y he guardado á. pesar de todo un temor tan
obscuro y penetrante de los acontecimientos, que la vista de su factor entrando en mí me produce cada día un extremecimiento en las venas; y no obstante, ahora nada
tengo que temer."
El cura IMauduit se calló. Miraba el fuego en la gran
chimenea como para ver cosas misteriosas, todo lo desconocido de la existencia que habría podido vivir si hubiera sido más atrevido ante el sufrimiento. Replicó en
voz baja:
··Tuve razón, yo no era para este mundo."
La condesa no dl'c(a nada: por fin, trae un largo silencio, pronunció: "Yo, si no tuviese mis nietos, creo que
no tendría el valor de vivir."
Y el cura se levantó sin decir una palabra más.
Como los domésticos dormitaban en la cocina, ella
misma le condujo hasta la puerta que daba al jardín y
miró hundiree en la noche su gran sombra lenta que
alumbraba un reflejo de lámpara. Des~ués volvió á. sentarse ante 11u fuego y pensó en muchas cosas en ,ascuales no se piensa cuando se es joven.
·

GuY

DE MAUPASSANT.

La razón del hombre es como el globo que habita: la
mitad s.i halla sepultada en las tinieblas cuando la otra
mitad está. iluminada.
La prensa es la tribuna ensanchada; la palabra es el
vehículo :!e la inteligencia, y la inteligencia es duefia del
mundo material.
La razón se compone de verdades que es necesario decir y de verdades que es necesario calla".'.
La vida es una pregunta continuada que el tiempo se
encarga de contestar.

�25

EL ~IDNDO.

260

ÜCTUBRE,

¡GOD SAVE THE QUEEN!
LA GARIDAD Y LA POESIA.

25

1896.

ÜCTUBRE 1

1896.

Tomamos á continuación del rico joyero del poeta, al
azar, algunas de sus composiciones.

'

CASO CIERTO

Por ser una de las fuertes y poderoeas tierras de poesía;
Por eer la madre de Shakespeare;
Porque tus hombres son bizarros y
bravot1 en guerra ó en olímpicos jue•
gos;
Porque en tus jardines nace la me·
jor flor de las primaveras Y. en tu cielo se manifiesta el más tnste sol de
los inviernoE;
Canto á tu Reina, oh grande y s~berbia Britania, con el verso_gue repiten los labios de todos tus hiJos:
¡God save the Queen!

versos ei;crltos en los abaniCO" que se destinaron

a. 1,. kerm"'°" d e l d om ingo.

Abanico, tú eres uua acción bne~a.
como un beso de virgeu, puro Y risueño,
en el llanto del pobre que sufre Y pena.
Sé un n•cnerdo wuy dulce para tu dueño,
y tu seu.., que ven;os y ~ro,ua exliala,
para tu imul ~ea la fni_g1l ala
que vuela bacia el divrno país del sueño.
JusT&lt;&gt; S1EKKA.
L:1 suerte peregrina
Llé\'ete, oh blanca página dti seda!
A serenar la frente de u na her.nos~,
Que al primer beso del :imor se encienda.
BALB• ~o ,DÁ Y ALOS,

A un cruzado caballero,
Garrido, noble y ga,zón,
En el palenque guerrero
Le clavaron un acero
Tan CPrca del corazón,
Que el físico al contemplarle,
Tras verle y examinar!&lt;&gt;,
Dijo:-«Querlará sin vida
Si se pretendd sacarle
El venablo de la herida. n
Por el dolor congojado,
Triste, débil, desangrado,
Dfspués que tanto sufrió,
Con el acero clavRdo
El caballero murió ;
Pues el físico decía
Que t&gt;n el dicho caso, quien
Una herida tal tenía,
Con el venablo morfa,
Sin el venablo también.
¿No comprendes, Concepción,
La historia que te he contado
De ese garrido garzón,
El del acero clavado
Muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero:
Yo soy el herido, ingrata,
Y tu amor es el acero:
Si me lo dejas, me mata;
Si me lo quitas ma wuero.

,,/*
Tus mujere9 tienen loP cuellos de
los cienes y la blancura de las rosas
blancas,
,. Tus montai'ias están imprrgna~as de
leyendas, tu tradición es u!1a ruma ~e
oro tu historia es una m111a de hierro: tu poesía una mina de diaman~;
En los mares tu bandera es conocida de todas lae esnutnas y de todo3
los vientos, á punto ~e que la te!fl•
pestad ha podido pedir carta de CIU·
dadanía inglesa:
Por tu fuerza, oh, Inglaterra;
¡ God sm•e the QURen!

Abanico feliz, cuando la ~ermo~a
Te b~se sonntlndo,
No le cuentes mi triunío, ~o le digas
Que ya mi boca te besó prunerol
JosÉ M. BusTiLt.0S.

PensamientoJ.
l.

El alma de \os pobr~e sólo encierra .
Abandono, infortunto y descon~uelo,
Son los niño~ sin padres en la t1~rra,
Los huérfanos del cielo.
II.
Bendito del que acor•e por humano,
Al que en roto mautiro en el mar boga,
y le alarga á los núufragos la mano
Qutl salva al que se ahoga.
III.
¡Ay! los niños, los nii'ios desvalidos, ......
i A.y I si hogar y calor l_es arrebata~ .. •...
¡Son las aves que arroJan de sus nidos
UuraMnes que matan!
IV.
Ayt los niños sin pan, sin enseñanza,
Envuelto eu ulas ue ,a '""r saluorn......
¡Bien hallan los qne llevan la esperanza
Al lwerfano y al pobre!

*

* *en una de tus is •
Porque alberga~t~
las á Yíctor Hugo;
Porque eobre el hervor de t~s trabajadores, el tráfago de tus _martoos. Y
la labor incógnita de ~us mmeros, t1e•
nes artistas que te v1_sten de seda de
amor, de oros de gloria, de perlas lí·
ricas;
.,
Porque en tu escudo está. la umon de
la fortaleza y del ensueño, en _el l~n
simbólico de los reyes y el u01com1el
amigo de las vírgenes y hermanos de
Pegaso de los sofladores;
¡ God aave the Qu.een!
***

Por tus pastores que dicen los salmos y tus padres de familia que en las
horas tranquilas leen en a!ta voz al
poeta favorito junto á la chimenea.
Por tus princesas incomparables Y
tu nobleza secular;
Por San Jorge vencedor ~el Dragón ,
por el espíritu del gran W1ll y los ver•
sos de Swinburne y de Tennyson:
Por tus muchachas ágiles, leche Y
rosa, frescas y tentadoras como manzanas;
Por tus mozos fuertes que aman loe
ejercicios corporales, por tus scholars
familiarizados con Platón, remer.s ó
poetaP;
!God save the Queen!

Y.
, as almas de \os pobres están llenas
De soledad, de afJn y de hondo anhelo...
Los pobre~ gn{au á \as alma~ ouenas,
Al camrno del cielo!
JO lÉ PE'&gt;N Y ÜONTRERAS.

A los pobres.
·Gemís? ¿Por qué? los miFeros andrajos
que cubren vuestras carnes,
tanto como la púrpura y el_oro
y ei blanco armiño~los neos, valen.

0

En el eterno drama de la vida
los actores no saben
ei despues de mendigos, serán reyes;
si despues de reptiles, serán aves.

***

Reina y emperatriz, adorada por ~u
inmenso pueblo, madre ~e reyes, Vide·
torie favorecida por la mfl.uen•fa e
Nike'; solemne viuda vestida de 1;1eg~,
adoradora de la memoria del prmc1pe
amado señora del mar, eei'loradPl país
de los ~lefantee, defensora de la f~; po·
derosa y gloriosa irnciana; .,¡ h 1m!1°
que te saluda se oiga _por toda la turra: Reina buena: ¡Dws te salve!
RustN DARÍO,

Erguid las frentes pálidas y mustias,
despreciad vuestros males;
.
pensad que todoH los &lt;¡ue el mundo habitan
tienen tambien como vosotros, hambre!
Sabed que van los hombres implorando,
. horda de miserab1esl
unos pan y otros fé y otros amores
y todos un sepulcr~ que acostarse!
Secad el llanto y contemplad la altura;
allí está el fin del viaje;
.
.
para el creyente ali{, la otra ~x1etencia;
para el que no cree en nada, lo mmutabl,•.
Secad ol llanto, levanta~ la frente;
Sois fP.licPs; pedía y el bien se os hac~......
Cuantos mendigos hay que nada piden
y que teniendo pan se mueren de hambre!
JosÉ P.wx DEL V ALLB.
¡Oh l tú, que soplas sobre faz &lt;:eleste
Blandos aromas y calladas brisas,
Tú que ocultas rubores de doncell~
En' frente virgen que el amor carmma;
Sopla en todas las almas el recuerdo .
Del bien que hicieron las gallardas mñas
Que, con dedos de nácares y_roeas,
Jugaron una vez con tus varillas.
Sopla alientos de amor para _el que sufre,
Ojos refresca que el dolor lae~1ma,
Seca lágrimas, habla de los ci~los
¡Y qué Dios, abanico, le bendiga!
l\h"UEL CAB\LLERO.

'

.
Sobre el polvo de tus alas ¡oh sedeña mariposa
..
Van las rimas como extrafl.os arabescos; haz que hben
Miel de be.'IOS cuando pasen por loa labios dE: la hermosa;
Que los jóvenes pottas que soi'iand~ las e~criben
Ponen siempre toda el alma en h rima pr1moro~a,
Para hundirse en la delicia de los besos. que reciben
Tus extraños arabescos ¡oh sedeña mariposa!.. ....
Luis G. U.RBINA,

Mano tan bella al mover
tn abanico delator;
Pé nu~s bella al socorrer:
¡ la caridad es amor!

CLYNICA NEGRA.

I.

JUAN DE D10s

Pxz.1..

La hermosura es la flor que se deahoja
t&gt;n el breve dnrnr de una mañanR;
haz de tu alma un vaso que recoja,
como en un caliz, la virtud cristiana.
JEBGS VALENZUELA,

Un amorcillo travieso

Logró engañará la Puerte,
Porqne siutió anlwlo al verte
De darte en la boca nn beso.
Mllfl no te 11fendas por eso
Ni juzgues qne fué en desdoro
De tu belle1.a y decoro:
Que si la suerte ~e vier~,
Al 'punto á tns pies pusiera
No un abanico, un tesoro!

Sala de un hospital, ª1:llplia '/ sombría,
El doctor ordenaba con imperio,
Y de una úlcera al ver la rebeldía,
Al practicanto le pidió el cau~no.
Enrojecido lo acercó al pacie~te
Sin preocuparse de su suerte aciaga;
~l miserable se agitó impotente,
Lanzó un rugido y se extirpó la llagal
II.
Los que sufría la terrena) condena
De ser mirados con e.4car1110 y mofa,
Si halláis á vuestro paso la gangrena
Sangrienta y ruda, formulad la ePtr•)~.
Como el doctor, sin escuchar el gr1to
De rebelión y de dolor que estalla, .
Quemad con vut&gt;stros cantos al maldito,
Aunque ruja y blasfeme la canalla!
RoDULFO FIGU!!ROA,

F.ERNANGRANA,

Es preciso reír antes de ser di.;hoso, por miedo de
morir sin haber reído.

ABROJO.

1

UBEN Darío tiene un nombre que se

ha hecho grande ya en América: el
«poeta niñon se convirtió en izigante
para t&gt;ecalar las cimRs de ese monte mitológico conoiido
con el 1,ombre del Olimpo.
Cerebro ardiente y sonadora fantasía, imaginación poderoBB, que vuela en alas de lo ideal, pensamiento atrevido que se re:nonta más allá de lo azul en el esnacio; sí,
eso encontraréis en la obra literaria de Rubén. Nació artista y con su plectro di vino hizo sonar rea lira de n:ulgicos sonirlos que se esconde tras el velo inconsútil de la
madre Naturaleza.
A Rubé11 se IP acusa de decadente y se le tiene por
maestro de esa Escutla en nuestros países indo-hispanos;
pero no Feré yo quien Re atreva por eso IÍ. lanzar sobre él
el más leve reproche: si los rnefloe del poeta son como doradas mariposas que revolotean en torno de la luz de la
palabra, ¿qué importan que loa colores que brillan en sus
alassntiles sean del polvo impalpable que se pierdecon el
más ligero soplo, si así aparecen tan biillas y primorosas,
y recrean la mirada siquiera por un momento?
En sus poesías se bebe la 1niel de la armonia: hay en
sus cantos bélicos sonidos de clarines y tambores que ee
oyen y se palpan, así como en aquella traducción de
La8 campa1111s de Edg•nd Poe, hecha por Domingo Estra,
da, se percib~ el sonido del bronce, allá •á lu J~joe, pero claro y evijen1e: ese es el gran poder de lA armonía.
Desde ai'ios atrás, que fué nomhrado Cónsul General
de Colombia f:n Buen:&gt;s Aires, allá reside el célebre can.
tor de las glorias de Chile.
Tan luego como el Gobierno de Colombia suprimió
aquel consulado, Darío ocupó, á princi pioe del con iente
año, el puesto de Secretario privado del Directcr General de Correos y Telégrafos de la A,gentina.
Las noches tempestuosas que han pasad9 sobrP su vida, .
como él dice, le hao llevado á. aqueilas \)layas extranjeras;
pero no ol,ida á Centro América y mucho ménos á. Nicaragua, Jugar donde nació.
Los golpes rudos que ha sufrido lo han hecho escéptico: para él no hay familia, no hay amigos, no hay afecciones de esas que ligan al hombre con el hcgar donde
vió la luz primera.
Sobre ésto, oigamos lo que le dice tí Pll amigo y antiguo
compañero de letra~, el Sr. D. Román Mayorga Riva•, en
una carta que le escribió en Febrero de este afio: «Y en
verdad, tengo yo á que volver? Nó. Familia? Tengo yo,
he tenido yo, familia acaso, en toda aquella gente de mi
apellido, que es m(o hoy úoicamente?n
Más adelante, agrega en la misma carta: "Tengo un
hijo y un recuerdo sa~rado: eea es mi familia-Amigos,
dirás, Pues si mis amigos de infancia que snn los únicos
se han concluído también. Unos han muerto, otros s~
han alejado; otros, cuando he llegado, me han mirado
como á. un extranjero; me han tratado sin la confianza
de los primeros años. He encontrado una generación nueva que yo dejé en la infancia.
"En fin, ceda vez que me he ac~rcado á la tierra en que
nací, ha sido para padecer. ¡Oh, Román, tú sabes las
tristezas morales de mi niñéz, las penas de mi juventud:
sabes también, amigo mío, las cosas dolorosas del hombre ......... !
"Qué más decirte de mí? Que hago una vida de trabajo. Que he dado á la prensa, sobre todo á la "Nación,"
en estos tres allos, lo suficiente para·trrs ó cuatro libros.
Que continúo y continuaré en la brega" .........
Eso basta para demostrar lo que wfre moralmente el
gran poeta Centro-Americano en sus horas de nostalgia
allá léjos, en la Xueva York de hispano-amé rica.
'
iY pensar que tiene sobrada razón en sus quejas que
envueltas en acibar hemos leído en esa carta!
En poco está que no exclame como aquel 1mtigno romano: "¡oh tierra ingrata no poseerás mis huesos!"
Y yo Eería el primero en decir: tiene razón!
A. ~ÍlrA '-JlA.

261

EL MUNDO.

Clnando la vjó pasar el pobre mozo
Y oyó que le dijt&gt;ron:- es tu amada,
Lanzó una carcajada,
Pi1ió una copa y se bajó el embozo.
-¡Que improd•e el poeta!- Y habló luego
Del amor, del placer, de su destino,
Y al aplaudirle la t&gt;mbriagada tropa,
~e le rodó una lágrima de fuego
Que fué á caer al vaso cristalino.
J)espué11, alzó la copa
Y se bebió la liigrima y el vino!

-Yo porque le saquen los ojos y Je pongan en un despenade,o.
-Yo porque le saquen la lengua y coman xoconoxtles
delante de él.
El palacio erizado de púas de diamante candente irradiab~ con fuegos de iris y millares de monstruos de alas
membranosas y torpes azotab:rn los ángulos dando estridentes chillidos.
Yo sudaba frío. l\fe sentía desvanecer de horror y no
podía gritar ni huir, cuando un diablo, negro como el
crim'!n y el mal, cuyas cuencas sin ojos despedían un
fu lgor 1e fósforo, llegose pausadamente, y poniendo sus
cinco dedos en mi pescuezo, qne se contrajo á su contacto de hielo, dijo so:emnemente:
-¡l\Ie pertenece!
Entonces fuí puesto sobre una plancha candente que
me producía las delicias de una quemadura en todo el
cuerpo; me taparon la b)ca con un sapo que se ib.1 hinchando, me quitaron con un cuchillo los párpados para
que no me cayera de sueno, y después de úecirme que
tuviera paciencia, el diablo negro llamó con su pulgar y
su_ anular, _como se llama á un can, y ví venir un diablillo
m1croscóp1co, saltando como un arácnido, echando maromas corno un clown, brillante como una luciérnaga y
horrible como un avechucho, y á. una sena! acercó su
hociquillo de vampiro y comenzó á roer uno de mis dedos ......
El diablo de las gafas sacó un enorme reloj y dijo:
-¡Dentro de un siglo sera roído todo!
Yo sentí un estremcimiento espantoso y un dolor agudísimo en el dedo; mi pecho jadeaba y un sudor frío me
helaba sin calmar el ardor de la plancha candente.
U~ diablo gigantesco, armado de dos puñales, se acercó riendo como un de~graciado orgulloso, y dijo:
--¡Yoy á ver si tiene miedo en el corazón!
Entones sentí un espanto imondable y desperté. El
Aol de la manana cabrilleaba en la cúpula de a:r.ulejos de
la parroqnia y al incorporarme brio,amente, pude ver una
sombra pequeflita que se metía eu un agujero de la pared.
¡Horror!
Era que me babia quedado dormido con un pedazo de
queso entre los dedus, y un ratón había roído toda la noche liMta comer. e la yema de mi índice.

PARA. UN .A.DANICO.

LEDA.
Ei cisne en la sombra parece de nieve;
eu pico es de ambar del alba a! trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve,
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y lut&gt;go, en las ondas del lago azulado,
de~pués que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, baflado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras á. Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bflla desnuda y vencida
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida,
chispean lascivos los ojos de Pán.

CUENTOS LUN.ATICOS.

El diablillo roedor.
. Yo ~o ~é co~o fué. Pero el hecho es que me pescaron
sm m1ser1cord1a. Y o era un alegre perillán de escuela
que me pasaba la Yida cazando golondrinas en las comizas r subié ndome á caballo en las tapias para llenar mis
bola1llos de guayabas y duramos, y cuando el hortelano
azuzaba su jauría de perros que se lanzaban sobre mí como flecha, no tenía más que dejarme caer para el otro
lado, sobre el zacatal acolchado, y pies para que os
quiero ......... ni el diablo me daba alcance!
Pero esa vez se me durmió el gallo: no eé como fué el
caso es que me encontraba cariacontecido entre un q~orum de diablos; unos diablos feroces que tenían caras
imposibles, ~ojituertos, jo1:ohados y peludos, con barbas
de gallo y mitras de arzobispo. Caprípedes y rabilargos,
ofrecían el más pavoroso aspecto con sus cuellos de gans~ y sus col~illos rl;e jabalí, y cada vez que abrían el hoC(CO para reir de mi ~pecto compungido, vibraban en el
aire sn lengua de serpiente.
Se trataba nada menos que de darme mi gala por el ultimo pichón que había ~~scabezado, [yo había muerto]
y naturalmente el conc1ho de diablos reunido en gran
Jurado, se d_evanaba los a_esoe. Un diablo color de azufre
en combu~t1ón, se caló bie_n unas gafas de hieiro al rojo
blanco y vmo á ::erme de pies á cabeza, porque era miope:
--:A este, - diJo- ha y que degollarlo como él degolló
a\ pichón, y pegarle luego la cabeza con brea, con los
OJOS para atrás.
Y todos iban opinando:
-Yo opino porque se le desuelle.
-Yo porque le descoyunten los huesos.
-Y(\porque le unten miel y le pongan en un avispero.

¿En qué mano blanca y leve
De princesat te abrirás
Como rosa ae oro y nieve?
¿En 9.ué aromático y breve
Suspiro te inundaráR?
Ala frágil, viva y loca,
¡,Cuál ensueflo arrullarás,
Y los besos de qué boca
·
Guárdarás?
Fino biombo de sonrisas
Que levantas é improvisas
E~conditf's al amor;
¿Qué ilusión te hará su nido?
Dormirás en qué escondido
Tocador?
Tu futuro misterioso
Es un símbolo gracioso:
Busca mi alma con ardor
P .! ra abrirse, alegre y franca,
Una mano suave y blanca,
Y un suspiro, y un amor.
Abanico de oro v nieve,
Te abrirá la mano ·1eve
Y suspiros mecerás;
Pero mi alma busca en vano;
Mano suave, blanca mano
Que yo espero...... no vendrás!
Octubre de 1896,

J{umoraaas ae C!ampoamor.
Jamás mujer alguna
Ha salido del todo de la cuna.
Recibe, hermosa Gloria,
este retrato mío.
Tú has dejado en mi vida una memoria
más blanca que la tstela de un navío.
¿Qué placer hay tras el amor primero?
La devoción, que es nuestro amor postrero.
Busca en todo rivales tu mirada:
y recuerdan tus celos
un marino en el mar con sus gemelos
que siempre está mirando, y no ve nada.
Como oye hab lar del hecho hasta el abuso
llama un cura al amor el t:icio al mo.
'

..

�EL MUNDO.
carne. Poco á poco fuí
oprimiendo más fuerte...
más [uerte ......... la carne
iba siendo más dura pero
siempre bajo mis dedos
había algo blando com?
terciopelo, que we n·goc1jaba.
La música cesó, of el
ruido de una pueri;a al
abrírEe y tuve miedo, ó
mas bien sentí tener qnf\
dtijar á la niifa, ese cnel lito blanco! eea suavidad
bajó mil!'dtdns !e~e placed
tener que dejarlos para
huir. vara continuar la
marcba, el mendigar y nada recibir...... y al ruis1110
t,iflmpo continnaba opri¿ASESINOº?
miendo, continuaba acaCarlos X:, célebre asesino, narrab\ á Rus amigos algunciando el cútis y sintiennas de sus proeza3. Su, oj1Js, inyectados de alcohol, 11e
do contra mi pecho los
clavabln en los muro, y to ·naban expresiones varias de
golpPs arrebatados de FU
acuerdo con su narración. He aquí lo que con agitada
cotazón ...... los pasos se
acercaban, iban ya á eor·
voz decía:
•
«Ha sido una sola vez, una sola, cuando yo he gozado
vrenderme, á encerrarm_e
al matar ......... y eso fué tan rápido, tan breve, que á vepara siempre en una prices creo haber soñado. Yo era entonces muy joven y
sión, sin que pudiera vol _nunca había matado. H1cía muchos días que vagaba en
ver á Fentir ese goce, m1
bn:1ca de trablj&lt;&gt;, menrlig,\nJo un pedazo de pan, arrasmano ruda no se recrearía
trá.udome, mojado por la lluvia, tostado por ei sol, muermi1s al contacto del suave
to de fatiga y 11.-vclndo en el alma una de esas rabias que
y blando cuerpo........ ~einspiran tentaciones de destrozar cuanto se ve y acuchillar
guí oprimiendo con "ns1eá c.1antos pisan. Caminaba pensando en toda la negrura
dad, queriendo sentir al
de mi suerte y en todo lo desgraciado que era; feo, de una '
e,trechar por última Yez
foaldad horri"'ilante, desde chico los ho::nbred me señalatoda la delicia que hubieban riendo, y para asustar á los niños los amenazaban
ra podido sentir estrec&lt;&gt;n mi presencia. ¿Uoa mujer? ignoro lo que pueda ser;
cl,ando muchas....... &gt;t-nni por dinero me han querido: le:1 causo asco, les repugtí sus mú'!culos, sus hueno, y siempre me han rechazado en to:las partes.
sos, y como los pasos t"S E,e día era ya tarde. E l campo se extendía á mi alretu vieran mu\" cerca dflmf,
dedor, grande, inm~nso, lleno de árboles, de plantas y de
apreté C0ll todas mis fueresptga~, exub~rante de vida, proclamando la abundancia
zas. deseando sentir su
y la riqueza. Yo me moría d.i hambre.
última palpitación. su úlD~spués, no recuerdo con precisión lo que pasó, ni
timo extreme cimiento,
donde fué. Sí creo hab~r andado mucho y haberme dedeseando arrancarla á
t;ini.do muy cansado en una calle de pueblo donde todos
otros que podrían gozar
1'
dormían. Uua calle angosta silenciosa y alumbrada por
de ella, mientras yo nunun farol pendiente de un alambre. Me sentía muy canca, nnoca podría ni tan
saJo, muy cansado y con hambre me acerqué al farol
siquiera gcariciarla !
Psperando al primer transeunte para asesinarlo, para roY Jo sentí ese último es•
barlo y comer algo.
trecimieuto, lo sentí, que
Nadie pasaba, todo estaba en silencio y yo no tenía corrió por todo su cuerpo al tiempo que s~ corazón no la•
fu •rzas para dar un paso. Apoyado en la pared contem- tía má~; el cuello parPció de trapo, se enfrió .... una mauo
plaba la llama movediza del farol lJlurmurando mil maldiciones. Otros tenían casas, bnenas comidas." calor en me snjet6, pero yo de un golpe ~eco la rechazé
las frias noches; otros tenían familia, esposa, hijos; yo no deRorendiéndome para lanzar al mño y huír.
Hoy todavía Rieoto placer cuando sueñ~ y ere?
h.:.bia comido en lres dias, no tenía en el mundo ni madre,
ni hermanos, ni amigos; al entrar fn los pueblos los pe- oprimir, oprimir y afl.njar. Ha sido _la ú~1ca d~l1rro, se lanzaban sobre mi pa~a morderme y los niños cia de toda mi vída! Viendo á un mño siento imhnian al verme; á mi me faltaba todo, nunca había cono- pulsos de arrojarme sobre de él, de robarlo para
cid &gt; un placer y mis manos nunca habían tocado un ob- llevarlo siempre conmigo, para oprjmir s&gt;1 ~uello
y hundir mis dedos en é l. Sí, continuó á tiempo
j,:,tn hermoso.
Ha~ta mi llegó, viniendJ no sé de dónde, la música de que llevaba un vaso á Rus labios, fué una gran delicia...... oprimir!. ..... hundir los dedos l.. .... senun piano que escuchaba con recogimiento, como escuchaba cuando era ni.fio, durante el pnco tiempo que tuve t ir aqnella blandura extrPmPcersel ...... agitarse en
¡,adres, el órgano de la iglesia en el moU1ento de levan- extremecimientos tan pPqneños como ella!. ..... el
cnerpo inmovil y los dedos apretando siewpre,
tarse la Ho,tia. Yo escucbaba, escuchaba con delicia..... .
peusad, debe ser tan hermoso tener en las noches una siempre!
mnjer que h"Uª músiea miflntras se descansa en un buen
sillón al.abrigo dt;il _frío! Yo st&gt;gní~ escuchando y pensaua en t011 cosas olvidándome de mt hambre y de mis dtisen~ criminales.
Una puerta se abrió. Vi avanzar un hnlto pequeño que
cnaudo P.stuvo cerca de mí r&lt;Jconocí sér una nifia; en su~
.
mloos llevaba un cesto y avanzaba lentamente sin mied-i, como un inocente sin noción del ptlligro. '
LA VIBGEX DE GEDOVIUS.
Ir.\ luz del farol daba sobre su cuello, un pequeño ene·
llo ,nuy blanco, muy suave y muy 6uo. Yo nunca había
Esta magnifica pintura cuyo grabado acompañatp.,, ido en mis manos uno de esos ueues que forman la de. mos, y que fué uecha por el Sr. German Gedovi u ➔
licia de otros, de los afortunados, de los bienaventur..dos (hijo ) ha merecido infinidad de elogios y es una
d.i este mundo.
obra verdaderamente mae8tra.
·
.\lis pi~ me lleva_ron á ella instintivamente, volvió el
El Sr. Gedovius principió sus estudios en la Acaro1tro, qmse sonreir, pero cuando yo sonrío resulta un demia Nacional de S. Carlos, y los terminó en la
geito que más repugoant~ hace mi fealdad. Comprenoí Academia Real de nMimchenn Baviera, durante
édtO, pero á. pesar de mis esfuerzos, no pude alejarme. -l os 8 años que permaneció en ella, habiendo re8en~ía deseos locos de tocarla, de sentir el contacto de cibido en laR varias exposiciones que aquella veriSUd bracitos, de tenerla en mis manos nn momento co·
ficó cuatro h onrosos diplomaP.
1110 si fuera mía, y la levanté en mis brazo~· ella quizo
Posteriormente hizo sus viajes de artista por
e:ritar pero Pi espa!lto ahogó su grito, La acerqué más al Italia y perfeccionó sus trabajos de una manera exfarol. ¡Qué herm'ldaera y qné blanca, blanca como la luz
cepcionalmente notable. Los retratos que ha hecomo las flores! Tdnía sus cabellos dorados y dejaba adi: cho en esta Capital son ein duda los mejores que
vinar una so misa.como la de los ángeles. En su terror era se ban vis,o, pues reunen al exacto parecido un
hermo,a, y sus OJOS grandes, muy abiertos me miraban colorido perfectamente natural.
asustado,; luego la llevé á mis labios, las puntas cris •
El Sr. Coronel D. José Monroy, dedicó á la
padas y sucias de mi barba lastimaron su rostro y enton- Virgen á que nos referirnos, unos versos, y el Peces gritó, a) tiempo q~e golpeaba mi vientre con sus piés. riódico T!l.ll Two R epublir,.~ dice de esa pintura que
Iba á deJarla, á dt:J~rla q11edando triste como nunca.
para que el público de México pneda formarse
¡Jamás podría acar1c1ar un niño! Iba á dejarla pero la idea de las obras de este ya célebre Pintor, puede
luz del farol dió de lleno sobre su cuello bland~ y fino·
ver en la casa de los señoreq Heuer y Compañía,
sent; entonces deseos locos de estrecharla, de tocarla
esquina de San Francisco y Betlemitas la Madona
sentir una vez más ~l contacto de la suavísima piel. Des- á que hacemos referencia.
d_e entonce'! he sentido muchos deseos, mil veces he queMJ.ST.I:CAS,
rido apoderarine de algo deseado, pero nunca la tentación
ha sido tan fuerte, tan imperioea, tan irresistible como
I.
~9.uE?I día. No P_?diendo dominarme, cedí y la a~aricié,
PARABOLA.
smt,1endo extrano placer al pasar varias veces mi mano
Jam JJCCet.
fispera y callosa por su cuellito terso como un g uante.
Ella estaba muda de espanto, sus ojitos se abrían cada
Jesucristo es el buen samaritano;
vez m~ grandes Y. me miraban m~ aterrados, pero yo
yo estaba moribundo en el camino
1~0 pod1a, me era imposible resolverme á dejarla y couy, con celo de hermano,
trnu.aba pasando y volviendo á pasar mi mano sobre su
ungió mis llagas con aceite y vino.
1•il'I. Ln"go, oprimí un poco, procurando no tlacerle daDespués, hacia el albergue no lejano,
110, tan SoJIO para sentir en mis dedos la caliente blandume 1levó de la mano
1·a q•tP n•rnca había sentido. O.primía y aflojaba, sintienPn mPdio del silencio vespertino.
l'" rntf.1ble plaetr, cuando ml.S dedos ~,. hu:idí.1u en la
JJpga ke, ai-oy,5 con ab '"'"~ono

¡

25

ÜCTUBRE, HS~ti.

mi cabeza en su seno
y El me dijo: 11Tus culpas te perdono;
ya puedes ir en paz; eé siempre bu.,m•....
«Bueca mi amor; de todo cuanto existe
PP la fnente, es el alma, el igneu centru.n..... .
Y sollocé, muy.pálido y muy tristt-:
"Señor, á qué buscar si nada en_cue:-itro?
mi fe se me murió cuando partiste
y llevo su cadáver aquí dentro.......»
«Estando tú conmigo, viviría;
mas ( tu Verbo inmortal todo lo puede)
díla que surja P~ la concie~cia mía;
rPPncítala, oh Dios, era m 1 gnfa.
Y Jti~ucristo respondió: «Ya hiede».: .....
II.

GÓTICA.
Solitario recinto de la abadía:
tristes pati0s, arcadas de recias claves,
desmanteladas celdas, capilla fría
d·e historiados altares, de sillPría
de roble, domo t-xcelso y obrnuras naves ......
Solitario recinto! cnánt-as pavesas
de amores que aFcendieron hasta el;pioáru'"
donde mora el Cordero, guardan tus hue~as!
Heme aquí con vosotras, las abadesae
de cruces pectorales y de aureo báculo!
Enfermo de la vida, busco la plática
con Dios en el misterio de su santuario;
tengo sed de idealismo!
Legión extática
de monj'\s de macradas de faz hináti~a.
decid ¿aún vive.Cristo tras el ~agrario?
Levantáos dPI polvo, llenad el coro;
los breviarios agmHdan en lo,, sitiales;
que vibre vuesLro salmo liwpio y sonoro,
en tanto que el Poniente nimba de oro
las tesias de los santos en lot1 cristales!
Oh claustro eilencioPo, cuantas pavesas
de amores q11e ascendi¿ron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesa,!

...............................................................

Oraré mientras duermen las abarlesas
de cruces p~ctoralcs y de aurto báculo......

\

_!)~e~~
----

y

la vlr:i:e n de Gedovlus.

25 ÜCTUBRE, lts96.

263

EL MUNDO.

LA

INUTIL RIQUEZA..-Por Jorge Ohnet.

I.
sintiera el peso de una ruda carga y replicó con obstinación:
En el pequeño tocador tapizado de sederías chinescas
-La indul~encia no debe ser ceguera.
~011tiguo "· ,111 alcoba, la señora Mossler. sentada en un~
Esta vez, cierta emoción turbó la fina y serena fisonos'lla baja, escnchaba atentamente el informe que le estamía de la seílora Mossler. Su frente enrojeció y sus ojos
ba leyeudo el dr. Eliphas Clement acerca de las liberalidade&amp; realizadas d urante la semana que acababa de trans- se desviaron de su confidente, como si adivinamque la ob-currir. Vtll!tida con un sencillo traje de seda oscura, la servación que acababa de hacer tenía un sentido misterioso. Con aire distraído golpeó con el cortapapel la palma
reina de o ro, como era llamada en el mundo parisiense
era una mujer de seseuta años, de tez pálida, ojos garzos' de su mano izquierda y como impulsada repentinamente
y tin otro adorno en la cabeza que su cabflllo blanco Ji~ por una viva inquietuJ, que ya n.:i di.simuló, dijo:
-Qué, ¿ha sabido usted alguna nueva locura de Vageramente empolvado para disimular algunos mecho'nes
negros todavía. Sus ~anos, pequeñas y bellas, jugaban lentín?
El Ministro de la Caridad se irguió y respondió con voz
con un cortapapel, mientras que su cabeza hacía signos
de aprobación al oir las cifras importantes que pronun- enteramente irritada:
- ¿A.caso no es suficiente la última? ¡Cuatrocientos mil
ciaba su 11Mi11istro de la Caridad,» r.omo se complacía en
llamar al Sr. E\iphas. Este, de pie delante de ella, del- francos perdidos al juego en veinticuatro horas! ¡ Y con
tahures de baja estofa, en un garito de tercer orden!. .....
gado, un poco encorvado, con aspecto dulce y enfermizo
La señora Mo3sler desfrunció el ceflo; su frente se escontinuaba t1U exposición con voz sorda y velada; enume'.
raba las suma~ d8das á las sociedades caritativas, á las clareció y dijo con toda su placidez de costumbre:
-Hubiera sido robado igualmente en un círculo más
institucione~ filantrópica~, á los solicitantes de tod&gt;ls
clases, y añadía los iuformes procurados y obtenidos, elevado ...... Vamos, pue11, Eliphas; no hablemo3 más de
~omo si tuviera una policía especial, encargada de com• esa miseria...... Eso está pagado y olvidado. S1be usted
probar la miseria pública. Da cuando en cuando, una bien que aquí, gracias á Dios, las cuestiones de dinero
nota put-sta en el margan de su documento expresaba la no tienen impl•rtaocia. Y despues, no hable usted mal
inutilidad de los p·isos dados, la inexactitud de los datos de mi hijo adoptivo, aunque lo merezca. Me causa pena,
aportados por loR peticionarios, y hacía constar, con gran porque no puedo oir con indiferencia nada de lo que dice
frecuencia, un infortunio iluRorio que había tratado de un antiguo amigo como usted.
-Tenga usted el valor de confesar la verdad. Siente
deslizarae entre los clientes sinceros y mertcedores de las
usted por el conde una debilidad oue le ha producido ya
genP.rosidades de aquella mujer.
-He mandado tomar noticias en Montrouge acerca de muchas tristezas y que causará infinitas penas á otra perlas vArdaderas uecesidades del asilo de niños moralmente sona. Pero usted f!acrificaría el universo al balto bigote
abandonados. La institución es in teresante y su situa- rubio y á los acariciadores ojos negros de ese joven. La
condesa es, sin embargo, mejor y más interi:isante y...... .
eión precaria. He enviado cinco mil francos.
-¡No irá usted á. decir que la sacrifico! interrumpió la
-Para nn semestre, dijo la señora Mossler. Dentro de
señora Mossler con repemina vivacidad.
seis meses repita usted la suma.
-:fo, ciertamente; pero nunca la amará usted bastante
Eliphas tomó nota y continuó:
- La mujer de la avenida de Antin, que pedía mil qui• para pagarla el daño de haberla dado ese marido ......
Como si atacándole con aquella insistente aspereza hunientos francos para pagar una denda de la que dependía
su honor, ha dado una dirección falsa. No vive ya en la biera Eliphas evocado la peraona de quien hablaba, se
oyó ruido de pasos y, sin previo anuncio, el conde Valen· ·
-casa y la portera está encargada de enviarle las cartas.
Vive en B.1tignolles con un peluquero, que es probable- tín de Chef de Coutras abrió la puerta y entró en la hamente el que ha redactado y traído la petición: no hay bitación de la señora Mossler. Era el conde un buen mo·
nada que hacer. La orden de los Hermanos Blancos ha zo, de veintiocho años, rubio, tez rosada, mirada dulce,
cabellos divididos al lado izquierdo de la cabeza por una
recibido su dotación mensual de mil francos ......
-¿Será bastante? Ya sabe usted, Eliphas, que todo fina raya, de mediana estatura, pero admirablemente
-cuanto sP. refiere al Africa me interes¡¡, particularmen- plantado, y de una armonía de movimientos que le daba
te...... Ue gusta devolverle algo de lo que nos ha dado. euperior elegancia. L levaba un traje de biciclista, de la- Es muy bastante. señora. Si hay necesidad de au- na blanca; una almilla de 5eda azul contorneaba su ancho
pecho y en la parte baj3 del cuello, en un estrecho canementar, se lo diré á usted en tiempo oportuno ......
sú b lanco, ostentaba sus armas bordadas; una mano le-Bueno. Continúe usted.
- Aquel Mario Bouscarés, que solicitaba una comandi- vantando una espada sobre una cabeza armada de casco,
ta de cien mil francos para impulsar un negocio de alum- cm esta e'Ilpresa; 11Siempre en pie." Avanzó son~iendo y
brado eléctrico, ha hecho ya quiebra en Nime, y está dijo con aire desenvuelto:
-Querida mamá, perdóname si te molesto, pero no he
acribillado de deudas en París. Es un caballero de indusquerido pasar por los Campos Eliseos sin en&amp;rar á darte
tria, rero tiene una excusa: está cargado de familia.
los buenos díae.
-¿Niños pequeños?
Y al mismo tiempo besó la mano de la señora Mossler
-Sí, ~eñora; cioco, y la madre es una buena mujer,
con tan tierna gracia que la hizo conmoverse visible mente.
nada dichosa..... .
Después se volvió hacia Eliphas, al que saludó con de-DúBcientos francos al mes para la madre ......... En
-cuanto al Bouscarés, habrá que llamarle al orden........ . ferencia y añadió:
-Espero que el señor Eliphae tendrá la bondad de dis·
Hágale usted venir..... .
-Le tenemos aquí todas las mañanas á las diez, y pide pensarme que haya turbado su conferencia; conozco demasiado su celo para no saber que los desgraciados sal-sin descanso ver á usted.
drán perdiendo por el tiempo que os haga emplear en mí.
-Le habla1é cuando hayamos acabado.
Todo esto fué dicho con una amabilidad tan bien mez-Va á cansará usted.
clada de impertinencia: su tono fué á la vez tan burlón
- Nunca más de Jo que yo quiera.
Elipl1as no insistió. pues conocía la tranquila y dulce y tan cariñoso, q11e era imposible s;;.ber si el conde había
querido agradar ó agredir, pero Eliphas sabía á qué atefirnwza de la seílora Mossler, y siguió leyendo:
-E:l periódico El Grito de la -Verdad, qne solicitaba una nerse de antemano y no parecía ser hombre de modificar
-cantidad mensual para la publicidad de los asuntos del sus juicios. Hizo una ligera inclinación y se separó tres
Tran~vaal, es una publicación inter:nitente que no vive pasos para dejar el campo libre al hijo adoptivo de la semás q•1e de chantage. No se puede hacer nada, á menos ñora Mossler.
-¿A. dónde vas tan de mañana? preguntó ésta, atrayenque la señora quiera dar pl\rt-e á la justicia.
-No; ol vide,..ios á esos desgraciados; no valen la pena do á Valentín hacia un taburete que estaba cerca de
ella.
de qn e se tomen precauciones contra sus tentativas....
-Un buen eiemplar no sería malo, sin embargo. Son
-A la puerta Maillot, de dond.e salimos una docena
de socios u.el Omnium para ir á almorzar al bosque de
muchos........ .
Meudon.
-Hay que vivir; y la vida es dura.
-¿En vuestras máquinas de dos ruedas?
-Es nsted demasiaJo indulgente con los bribones,
- Sí, mamá.
grufió Elipha~.
-Así pues, ¿ya no te gusta el caballo?
La 11;:ñora Mossler sonrió y dijo con acento tranquilo:
-¿Por qué?
- Es que conozco 1\ las personas honradas, que no son
-Nunc. montas. No te oigo hablar más que de paseos
las más veces, Pino bribones que han ttinido éxito.
Eli phas enrojeció de iudignacién.
en bicicleta.
~',egún eso, ¿hubiera usted podido no ser la digna
-Es la moda, pasará, como todo, pero por el momenmujer que es?
to es e~ sport en boga. Todos lo hacen; yo también...... .
-¡Quién sabe, Eliphasl
Es un bnen ejercicio.
-U,ted se calumnia por espfritu de caridad y eso es ir
- Como todos los que se hacen al air..J libre........ Pero
no me hablas de Enriqueta.
un poco más lejoe.
-Mi mujer está buena...... Por lo menos lo estaba ano-Querido amigo, dijo la sefiora Mo~sler con imperturbable tranquilidad, si mi marido, cuando estábamas en che, cuando volvimos de la Opera, porque no la he visto
la miseria hace cuarenta años, uo llt•.biera tenido la idea hoy.
- ¡Cómo! ¿Has salido sin irá abrazarla?
&lt;le irse al Cabo para conquistar con mil trabajos la fortu- líe respetado su sueño. Eran las nueve y nunca la
na, sabe Dios lo que yo hubiera sido. Es preciso no tamolesto tan de mañana.
fillrse muy alto y no creer que se poseen virtudes especiaLa señora Mossler. movió la cabeza.
lee. Un 1,er humano no se debe jactar de honradez más
-Creo, dijo, que no la molestas ni temprano ni tarde,
que cuando ha aoportado la prueba de los sufriruientos y
de las tentaciones ...... Mossler era un hombre de carácter y lo siento infinito. S"bes que la quiero tanto como á tí.
-Lo merece mucliísim-i más, interrumpió el conde
recto y de rara bondad, pero ¿cree usted que en Africa
riendo.
h-i vacilado jamás para disparar su carab111a cuando se
trataba de defender sn vida?......
-Sí, por cierto. ¿ Pero, somos siempre amados en la proEra preciso combatir para defender el oro y los d ia- porción que merecemos?
mante~ contra los piratas del desierto. ¿Quién le &lt;!.ice á
La anciana permaneció un momento pensativa y desusted que en Europa, luchando con la necesidad, no hn- pués prosiguió, como continuando una idea íntima:
t&gt;iera obrado con la misma violencia? En e l Transvaal
-Quisiera que fuese mt1y dichosa. Tengo respecto de
-eso se llamaba ser enfarico; en F rancia se llamaría ser ella una grave responsabilidad, pues yo soy quien la escriminal. Cuestión de latitud, de medio, de circunstan- cogió para dártela. Ella no te conocía y hubiera cierta-cias. Cuando se ha pasado la existencia de aventuras que mente seguido siendo uoaextrafi.a para tí. Si quieres daryo he conocido, se tiene acopio de indulgencia para tola me gusto..... .
la vida.
- ¿Puedes dudarlo? preguntó el joven con apresuraElivhas inclinó la cabeza; alzó los hombros, como si miento.

-Hay momentos en que lo dudo, respondió melanoolicamente la señora Mo3s\er. De tí depende que esas malas impresiones se borren y no. reaparezcan jamis. Sé
bueno con Enriqueta; sé tierno; ámala como tiene derecho á ser amada.
-Paro, si le soy enteramente adicto, madre m{a protestó el joven conde. ¿Se quej.,, pues, de mí?
'
---;No. Eii dema~iado digna y demasiatlo valero3a para
queJarse, aun temendo derecho. Soy yo quien se alarma
sin fun~amento, supongo.......Sin embirgo, no compren:
do la vida como tú la llevas m el matrimonio como tú le
prac~ica~······ No se &lt;?S ve jamis juntos á tu mujer y á tí•...
- ,Oh. Au&lt;&gt;che mismo... ... en la Opera.....•
-::Jí, en los espectácul:&gt;:1, en el mundo, en las carreras·
donde la gente se d i vierte, se agita y gasta su dinero. Pe:
ro en vue11tra casa, en vuestro hogar, allí donde se está
tranquilo, reposado, serio..... .
El conde hizo una mueca.
-¿Te gu,ta mucho, madre mía. que sea serio?
-Dt; 'l'.ez en cuando; una vez, por casualidad. E 3 ble·
tante ut1l.
-Cuando se es viejo; no en la juventud
-:-Hijo mfo, las iuventudes distpadas preparan tristes
ve¡eces.
. Valentía se levantó con el semblante ob3curecido y diJO en tono seco, que cont rastaba grandemeoie con la aduladora dulzura de sus anteriores palabras:
_-¡Oh! madr~ mía; me _predicas, cuando vengo á verte
d1cho:io y sonriente. ¿Q 11cres d~sp:idirme descontento y
malhumorad??.....• Ver_Jaderameute tengo nula suerte y
veo que álgu1eo ttl predispone contra mí.
Al deci_r e:itas palabras asestó una mirada furiosa al
señor El1p_has, el. cual no pestañeó y parnció aceptar el
cargo que 1mplíc1t~mente e.e le dirigía. Pero la seflera
~o:isler no era mu¡er de deJar que Fe acusase á su a11.1igo
sin defenderle y d1¡0 con voz grave:
-No, hijo m ío, mi cariño hacia á tí es tan grande que
nadie, sábelo ~ie~, nadie puede. hacerte daño en mi ánimo más que tu mismo. De~grac1adamente tú te encargas
de eso cou mucha frecuencia ......
El conde volvió á sen~a.rse al lado de su madre adopti•
ya y con la m•,rad" ac~r1c1adora, el labio R0nriente, Ji:ionJ~ro co_mo s:'b1a .serlo cuando trataba de disipar nn eafado ant1g_uo o calmar un nuevo descontento, dijo con su
ent;&gt;nac1ón más dulce:
-Pues qué, ¿acaso no trato dec:&gt;mplacerte? ¿No lo eres
todo pa~a ~í? Ddsde que pdrdí mi padre, .¿ao has dirigido mi v1dat ¿No soy tu !iecbura? Bien sabes cuánto te
amo y cuánto te 'l'.eneco; J~zg", pues, cuán dolorosas han
de parecerme las mcu lpac1ones que me diriges: me caen
pesadamente en el corazón y cuando me regaíi.as como
hoy, aunque no lo n:ier~zc~, me quedo triste y des~orazonado hasta que al d,a s1gu1e~te una palabra tuya de ternura me COD-!UP_la .Y me reamma. Vamos, no rne enseñeftes tu e.ira de Afnca...... Mué,trame tu fieonomía de Pa·
rís ...... No es á la ~eñora Mossler terrible y resue!ta, rein~ndo sobre_salvaJes y rodeada de tigres, á la que he vemdo á ver, ~mo á la sel'íor~ Mossler caritativa y benévola, que habita en la avem~a de los Campos Eliseos, el
hotel más hermoso de Pans....... Vamos, ponme esa cara amablt: y encanta~ora...... As[,así...ya estoy contento.
En realidad, 1~ ~ncrnna sonrern y sus ojos estaban húmedos.. El prest1g10 de la elocuencia cariñosa y de Ja radiante iuven_tud del conde. se ap?deró de ella. Le miró
con complaciente sat1sfacc1ón, mientras el joven, sintiéndose ~e nuevo en favor, se aba1;1.donaba al placer de habdr trmnfado una vez más. Se h!zo buen muchacho y desea,ndo bor~ar el efecto qu~ ~ub1~ran podido prodtlcir en
e\ ~eilor ~l1phas sus recnmmac1ones, se volvió hacia el
v1eJo y d1¡0 muy amablemente:
-Ha~~ algunos días que no he visto á su hijo de usted
Seflor. Ehphas. ¿Cómo está~ ¿Sus asuntos van como siem~
pre viento en popa? Y su Joven esposa ¿siempre encantadora?
~~r este lado n~ obtuvo el resultado que esperaba El
Mm•_stro de la Candad permaneció glacial y re~pondi6 á
medias palabras:
-.Agradezco á ust_ed in~~ito, señ?_r conde, el interés
&lt;¡ue ~e toma por 11!1 fam1ha. ~-1 h1¡0 es un muchacho
mtehgente y .trabaJador que dirige hábilmente su casa
de b_anca y m1 nuera es u;..a honrad~. mujer que ama á
mando.
su
. --;-Hace ?UY bien, respondió Valentín con un gesto de
md1ferenc1a; después de todo no tiene cosa mtijur que
hacer.
La c~ra de Eliphas se contraj_o é inició una expresión
c&lt;;&gt;mo e1 f~e_st: á entablar una vigorosa réplica; pero sus
o¡os se d1r1g1eron hacia la. señora Mossldr y se contuvo
bruscament~, sus labios ~e¡aron escapar un ligero silbid_o que lo nusmo ~odía s1g111~car el colmo de la satisfacción como un bUpiemo dt:sden y aproximándose al hueco del balcó_n, pareció que se absorvía en una apasionada
contemplación ~el pavrn1ento del patio.
-A.diós, querida mamá, dijo el conde. Veo que os molesto .. :... Y ademá~ me be retardado y mis compañeros de
exped1c1ón deben 1mp~cientarse esperándome..... .
-¿No tenías que decirme nada de partic11\ar? pre!!untó
la Señora Mosler ~on mirada int~rrogadora
b
-No, 11;1.adre m1a; S?lo he vemdo á darte un beso:
L~ anciana !e tendtó su debil mano que él cogió con
g~a~1a respetuosa y la besó. En seguida se aproximó al
y1e10, que seguía embocado en el hueco del balcón y diJO con mucha política:
•
-Sdfior Eliphas, hasta que vuelva á tener el gusto de
verá usted.
Abrió la puerta y salió con ligereza.
En cuanto hubo desapMecido, la Seflora Mossler diJ·oá su confidente:
-Dc:spués de todo, es bueno; ¿vé usted? no ha pe:lido
nada......
·
-Eda pr.1dencia me asombra y la creo ;reparatJria

�264
.de algún rudo asalto que se verificará muy pronto.
-.No nos inquietewos por lo que ·ha de suctder y rego•
cijémouos por lo qui, uo ha suctidido.
-Como ueted guste, eeñora. Ya sabe mted que ei,taré
:siempre aquí para t-ecuchar rns penas y ayudarla á salir
,de sus diticultadee.
La Señora MosEler no reepondi6 é inclinó la cabe za en
¡¡efial de aeentimiento, con la Hguridad de ¡ma ptirwna
que puede contar con una adhesión inalterable.
-Ha dicho usted que recibirá á ese me1idional; dtbe
estar ahí. ¿Quiere usted que le baga entrar?
-Sí, tengo tieI!'.lpo antes de almorzar.
El Señor Eliphas s~lió y al cabo de un instante volvió
á entrar precediendo á- un_ hombrtcillo algo panzudo,
vestido con ropas grasientas, cara pálida, cabellos tiesos
ec,bre la cabeza y aire de importancia y de ¡¡atis!accióu.
No eeperó que se le dirigiern la palabra y pnguntó, con
un marcado acento del mediodía:
-¿Es á la Señora Mossier á quien tengo la satisfacción
de hablar?
-Sí, eeñor; si eso es una rntisfacción ..... .
-¡Inmeusal exclamó Bouecarés. Eace una semana
que acecho una ocasión de entrar...... Que pueda aproxi.marme á esa persona eminente, pensaba, y mi fo1tuna
está hecha. klla me comprenderá.
-Explíqu, sJ usted. ¿De qué se trata? preguntó la Seiíora MosEler.
•
-De un descubrimiento destinado á revolucionar en
el alumbrado del mundo ...... He encontrado el medio de
,distribuir la electricidad sin canalizáciones, sin gastos de
construcciones, por un procedimiento de una sencillez
&lt;iasi infantil. ..... Ji:s inaudito que no se haya pensado antes en él, pero todos los deecubrimientos geniales son de•
bidos á la casualidad.
El Señor Eliphas, á quien la charla del provenzal ím•
:pacientaba v1s1blemente, interrumpió el discurso:
-8ea usted serio; demasiado sabe que no existe tal
descubrimiento ...... Usted ha sido perseguido ya por
u11uspación de privilegios de invención ..... .
-¿Q11é oigo? exclamó Bouscarés con un gesto de horror.
¿Quién"/ ¿Yo? ¿Con lo que yo tengo usurpar alguna coBa1 .•.... ¡!:'ero es para volverse loco! ¡Es decir que la incredulidad ha de echar siempre por tierra mis proyectos
más sublimes! ...... Por fortuna la Sefi.ora Mossler es una
m.ujer de genio superior...... Ella me comprenderá..... .
,.7,Qué son cien mil francos para ella? ¡Cien mil francos!
t:ií, con ese miserable capital me encargo de revolver el
mmndo de la ciencia..... .
La Señora Mós~ler dijo:
-Si quiere usted interesarme, hábleme de su mujer y
de sus hijos..... .
El mtindional cambió en un instante de actitud y de
1isonom1a_ y expresó entonces el más profuudo abati.aniento.
-¡ Ah, señora! Ese es el' tormento de mi vida. Ver suf.rir a. luti que más se ama es un suplicio imposible de so•
portar cuando se tiene corazón ...... Sí, esa pobre criatua:a que ha participado de mis luchas, de mis esperanzas,
,de wis dtic,:,pciones, ve disminui-r sus fuerzas de día eu
día, abatida por la pena é incapaz de amamantar á•nues•
&amp;ro hijo más pequefio ...... La ptrdtiré, señora; tendré el
clolor tle vérwela arrebatar por un destino iwplacable...
Y entonces, ¿qué va á ser de mí en este munuo, cuando
ani angel guartlián haya vuelto al cielo?
llouscarés se dtjó caer en una silla, aunque no había
mdo in vitado á seutarse; escondió la cabeza entre las ma110s y rompió en sollozos. La Señora Mossler, queriendo
,calmar llquella terrible peua, dijo:
- ¿Y si yo hiciera estudiar ese negocio?
-¡Oh! wi generosa bienhecho1a...... Veinte mil fran~ solamente para empezar y estoy seguro del éxito..... .
El Señor Eliphas calmó aquella eforvescencia con un
ademán y dijo, dirigiéndose á la Señora Mossler:
-Toda la combinación de ese individuo descansa sobre ese primer adelanto que pide...... Para usttd, son
veinte mil francos; para otro meuos rico, serían doscient,os pesos ...... Si se deja usted coger, una Vfz entregados
ios veinte mil [rancos, no tendrá que hacer más que dejarla correr tras de su dioero, es decir, entretener i,l des«:11.'?rimiento, _cuyo éxito ~p~rece:á siempre próxi~o, pe•
ro Jamás realizado ...... ¡ Es rncre1ble, cómo este sJ.Stema,
t.al! vulgar, da todavía resultado!
-Pero, señor mío, exclamó Houscarés con dignidad;
¿usted me toma por un estafador?
-Poco menos, amigo, respondió tranquilamente el
&amp;flor Eliphas.
El buen liombre se desinfló, como un globo roto, y su
mnte se inclinó con pesadez y desolacióu.
-¡ No! exclamó; no lograré sobreponerme á la malevolencia ...... Dejaré en el asunto mi vida ...... ¡Hace veinte
aiños que lucho!. ..... Tantos esfuerzos, tantas tentativas,
bnto dinero arrie.gado...... todo perdido, in(1til. ..... He
practicado todos los oficios ...... Sí, señora; he sido profe.ior de matemáticas en uu instituto de provincia, inge:uiero en España, actor cómico en Londres, periodista en
l'arís, banquero en Nueva York. He mandado un buque
-corsario durante la guerra de Chile...... He pegado carteles, distribuído prospectos y pertenecido á la policía..... .
.Jamás he cons~guido salir adelantt!...... Nadie cree en
.ani descubrimiento ...... y, sin embargo, existe......· Y est.a noche volveré nna vez más á. mi casa, á mi pobre albergue, donde encontraré á mi mujer y á mis hijos llo.rando de miseria sin poder hacer nada para consolarles... ¡Ah! 1Prefiero arrojarme desde lo alto de un puente
41.cQntinuar esta espantoEa existencia! Todo me falla, to.o.o me anonada ...... ¡Sí, soy un bribón, como dice el sefior; lo sé bien ...... ~ro ¿hay suerte más horrible que la
.nfa•! ¡tener el buen deseo de transformarse en un hombre
apreciable, de ganar decentemente el pan y no poder!. ..
¡No, no poder!
-Amigo mío, dijo la sellara l\fosEler, ~o hay que de•
1,esperarse. Desde hoy su mujer de usted cobrará dosc:ientos francos al mee ...... No es eso el bienestar, pero sí
~ garantía contra el hambre..... .
-¡Oh! mi bienhechora! gritó Bouscarés arrojándose á

EL MUNDO.

25

ÜCTUBRE,

1896.

25

ca~ de la América. del Sur de pr?ductos adulterados que,
JnR pies de la sefiora Mossler. ¿Cómo pagar jamás?........ .
ba¡o pomposas et1quet:1s, contribuyeron áarruinar lasa¡Mi vida! Sí, ¿quiere n@ted mi vida?
-Empléela en trabajar velerosamente y usted se le· lud de los plantadores, ávidos de vivirá la moda europea. La guerra de 1870 echó por tierra esta vez, más ru•
vantará ..... .
, _:¡Ah! ¡Si usted quisiera tener confianza en mi des• "damente que la primera, todo el edificio tan laboriosam~nte levantado J?Or el P?bre Mossler. Tuvo que cumcubrimiento!
-¡Incorregible! exclamó el señor Elipbas. Alú le tiene plir su~ compromisos, mientras que sus corre~ponsales
usted; aun en medio de la alegría que Riente, vuelve á su extraP¡eros se aprtsuraban á faltar á los suyos y el defaTE a por la fuerza de la costumb1e. Vamos, Bouscarés, 11astr~ nacional ,e dup\icó para Ge~eón con una' catástrofe privada que le hubiera conducido á la quiebra si su
basta ya.
-No, dijo la señera Mossler; dele usted un billete &lt;le probidad no hubiese desarmado hasta á sus más duros
quinientos francos para que pU1ida pagar sus deudas más acreedores. Pero se quedó sin recursos y sin comercio
escandalosas y vestirse decentemente á fin de encontrar porque ¿á quién podía enviar sus falsos vinos de Cbam'.
pagne? Los alema_nes estaban en F~ancia, Reíros, estaba
un empleo.
-Señora, dijo el meridional con la mano sobre el co- tomado y el maldito «Schwob" hacia aojar ligeros á los
razón y en la actitud eolen,ne de un torero cuando va á francese~ á culatazos.
M:ossler tenía treinta y seis años y se alistó por toda la
matar al toro, ¡mi sangre es de usted!
Cogió el billete, saludó profundamente á Elipbas y salió. gue:ra.. Fué_he_cho prisionero en Sedán pero no perma-Pues bien, señora, cómo éste es la mitad de su clien, neció m vemt1cuatro horas en poder del enemigo. En
tela. Todos los días recibo diez farsantes del mismo gé• aqnella Lorena, de la que conocía todos los senderos
-nero. ¿Sabe usted á dónde va en este momento el tal por haberlos recorrido desde su nif\ez, no le costó gra~
trabajo encontrar una ocasión de escaparae. El convoy
Bouscarés?
de que formaba parte no había llegado á Nancy cuando
-A dar la buena noticia á su familia.
-No. A tomane un ajenjo en el café y á contar á sus ya Gedeón había tomado el portante. Llegado á cafa de
colegas en el arte del merodeo que acaba de sacará usted su mujer, aún furioso pM la derrot-a y por el cautiverio
quinientos francos. Mañana habní aumento de pGticio- y pálido por los sufrimientos padecidos en la «isla deÍ
nes: esos pillos se envían unos á otros. ¡Ahl usted prote- hambre" reflexionó, vió muy comprometida la pa1tida
comprendió cuán i11útil sería en las filas del ejército
ge ese oficio!
La señora Mossler movió melancólicamente la cabeza: determinó prestar mejores servicios.
P&lt;1rís estaba sitiado. Ge1eón se fué á Tours y ofreció
-¿Cuánto he pagado el otro día por un palco para la
al Gobierno de la Defensa ~afio para vestir las tropas,
func1on de beneficio de aquel antiguo actor'!
zapatos pan calzarlas y fusiles para armarlas. Era tan ·
-Mil francos.
-Y me he divertido cinco minutos. ¿1:'or qué no d,u afirmativo, tan emprendedor en medio del pánico genequinientos francos á éste que me ha distraído durante ral, que los ingenieros que mandaban entonces el ejército francés tu vieron confianza en él. l\fossler concluyó
media hora?
los contratos necesarios y partió para América, donde
-Volverá.
hizo _p~odigios _de ac~ivídad y embarcó armas, rnpas y
- Y no me encontrará, acaso, tan complaciente.
mumc1ones. S1 le estimulan un l?º~ºi envía también ge-Sí, 5i el conde Valentín ha estado menos amable.
-Vea usted; por esa razón, contra la cual nada puede nerales. En el momento del arm1shc10, estaba negocianel pobre diablo, será puesto en la puerta. Así se deciden do un nuevo empréstito en Inglaterra en nombre del Gobierno francés. La paz le volvió á sus ocupaciones parla mayor parte de las cúestiones que interesan á la huticulares y, terminadas toda, sus empresas, se encontró
manidad
•
tan pobre como en el momento de empezarlas. La ingra-Ante esa observación filosófica, dijo Eliphas riendo.
titud de los l,ombres que pre:iaían los destinos de Franpido á usted permiso para retirarme.
cia se mostró entonces en toda su plenitud. No hubo ni
-¿Vendrá usted á comer conmigo esta tarde?
una condecoración para recempensar á aquel valiente
-:,i eetá usted rnla, sPguramente.
joven que volvía á.su casacon las mauos vacías despuéa
-Bueno: se lo avisaré por teléfono. Adiós.
El señor Eliphas salió y la saf'iora Moasler se aproxi- de haber manejado tanto3 millones; todas las recompenmó á un escritorio y tranquilamente, como un jefe de sas estuvieran reservadas para los intrigantes.
Recorriendo las calles de París para p: oc1uarse una
Estado que despacha su tirwa diaria, se paso á rubricar
unas cartas que había dt-jado preparadas su Ministro de ocupasión lucrativa, Mossler encontró á tiu compatriota
la caridad. :No siempre había vivido sobre un trono de Eliphas Clement. Alsacianos los dos y ambos protestanoro aquella caritat-iva mujer. Su3 principios habían sido tes, estában hechos para entenderse. Eliphas era cajero
más ruodestos. Hija de un pastor protestante de Hague- en la casa de banca Pilet y Berger. La casualidad quiso
nau, se casó con G,.deón Mossler, que se ocupaba eu co- que sus jefes buscasen un hombre resuelto para ir al Calocar las cervezas d~ Molsheim en todas las tabernas de bo de B•iena Esperanza y al :tfatal á fin de visitar unas
Aleacia, peq~eño comercio que no prPsentaba rie.gos, da- concesiones mineras que cierto especulador se proponía
ba pocos beneficios y e~igía una actividad física iucansa- vender por acciones. Mossler se ofreció, fué aceptado y
ble. Gedeón era un buen mozo, rubio, de estampa un po· partió. En aquel país enteramente nuevo se dió prontaco burda, pero valeroso y paciente como Psos grandes mente cuenta de las ganancias inmensas que se podían
bueyes que se ven por las carret~ras del Estado arias• realizar, y una vez terruinaao su cometido para la casa
trando con paso tranquilo enormes carretas parecidas to• Pilet y Berger, se quedó en el Transvaal pau trabajar
davía á las que sirvieron de vehículo para las invasiones allí por cuenta propia.
~ A ~ociado con un inglés llamado Harri.on, fué el pride los bárbaros. En cuanto se casó, Gedeón 110 se contentó con las escasas ganancias que le producía el comer- mero que explotó los campos de diamantes. Los múy raros europeos que se establecían en aquellos remotos paf•
cio de la cerveza. Quiso hacersti á su vez fabricante y,
sin capital, fiando en la benevolencia que se le expresa• ses, fundaban establecimientos agrícolas á imitación de
ba en todas partes donde aparecía su cara jovial, fundó los boers. Algunos aventureros se arriesgaban á buscar
una fábrica dti cerveza. Pero no pudo resistir la concu• yacimientos de oro y era raro que volviesen á aparecer.
rrencia que le hicieron sus antiguos parroquiam,s. El Las tribus negras se encargaban de dar cuenta de ellos.
crédito que se ve:a obligado á hacer ásus compradores lmposib!e el describir las fatigas y las miserias que Hale puso prontamente en apuro y tU\'O que vender el es- rrisun y Mossler desafiaron intrépidamente. Era preciso
tablecimiento. Sus economías, el dote de su mujer, todo estar templados como ellos lo eEtaban y devorados por
fué consumido por este primer desastre que no fué más el deseo de triunfar, para no desistir de la empresa. Con
que el preludio de la existencia accidentada que iba á tres malgachos por todo séquito, siempre con el revolver en la mano y la carabina al hombro, los dos europeos
ewpreuder Mossltr en persecución d.-l la fortuna.
Disgustado del comercio de cerveza, sa hizo vendedor vivieron diez y ocho meses en el desierto~ volvieron á
de fenett-ría. Con un carricoche y un cabal!ejo recorrió Natal con un cargamento de diamantes en bruto que fué
las aldeas de la frontera y llegó h0 s~a Suiza para comorar vendido e&amp; cuatrocientos diez y siete mil francos. Ha•
rrison, alucinado por ese resultado, quiso montar una
desperdicios de hierro, planchas rotas de chimenea y
expedición importante con su parte en los beneficios.
utencilios viejos. En e~te oficio y á fuerza de trabajos,
llegó á econowizar en tres &amp;ños ocho mil francos. Tanto Contrató cien hombres y cargó en treinta carros todo un
él como su mujer se impusieron durante ese tiempo pri- material de campamento. En v:,ino Mossler quiso con•
vaciones increíbles; y el orden, la paciencia y la abnega• vencP.rle de que el esfuerzo que iba á intentar era preción de aquellas honradas gentes ofrecieron un admira- maturo y de que era preferible volverá marchar una vez
ble ejemplo. El pastor protestante decía: «es imposible más los dos, con sus tres bervidores, para no inquietar
que dos seres tan perfectos no sean algún día recompen· á las tribus salvajes, pasar inadvertidos y no tentar la
sados de sus penas. l\1i hija y mi yerno son unos áuge· rapacidad de los merodeadores del desierto. El inglés,
orgullosa.mente a.ferrado á su proyecto, se alejó y no vol•
les. El cielo les pe1tenece."
Pero el cielo no bastaba á l\fossler, que quería poseer Ja vió á aparecer.
Mossler, entregado á sí mismo, se volvió á su antiguo
tierra. La a,.ubición de aqnel empedernido caminante
era in:ciensa. Si hubiera d,cho la centésima _¡:;arte de lo terreno de explotación, trabajó durante un año y regreque pensaba, se le hubiera tenido por loco. ~staba con· só á Pretoria con una recolecicón de diamantes mucho
vencido de que el día menos pensado atraparía la fortu • más impo~tante que la primera. Poseedor de ochocientos
na y llegaría á ser millonario. l\1i1 n ;ras tanto, compraba mil francos, envió quinientos mil á la casa Pilet y Ber•
hierro viejo, iba llenando su calcetrn de economías y ha- ger y escribió á su mujer que fuese á reunirse con él. En·
cía dichosa á su mujer, pero estaba mortificado por un tonces ya no dudaba. Vefa la fortuna pronta á surgir, á
temor secreto; el de no tener ningún hijo. Hacía cinco su llamada, de las entrañas de aquella tierra fecunda en
años que se había casado y su mujer no le daba un here- tesoros. Con los trecientoa mil francos que poseia, se prodero. ¿A. quién dejaría su fortuna, aquella famosa fortu- puso adquirir terrenos, ser dueño de su explotación Y
na que debía lograr? Su mujer le consolaba diciéndole: de su material y, defendido por gente segura, organizar
«Pero Gecleón, acaso es una gran dicha que fyo esté libre expediciones bien escoltadas, á fiu de no tener necesidad
para arreglar tu almacén, sin ninguna otra preocupación de vol ver á la costa para vender sus mercancías.
Dos años después, Gedeón y sn mujer vi dan en l\fossque la de vender lo que tú compras. Tú eres joven y yo
también." Y esperaron tanto, que al cabo de diez años Jerburgo, en la orilla de un afluente del Liropopo, á
veinticinco leguas de Pretoria, y tenían á sus expensas
aún su casa estaba vacía.
Gedeón hizo sucesivamente el comercio de granes, de doscientos habitantes cafres. Su dominio contabl una
aguardientes, de lanas, y se encontraba á la sazón al fren- extensión de veinte mil hectáreas y Mossln había abante de un capital de seEenta mil francos. El pastor había donado la busca de niamantes para dedicarse por coJl!·
muerto y nada retenía ya en .A.lsacia al joven matrimo· pleto á la explotación de las minas de oro. Al profund1•
nio. Mossler, y su mujer dejaron Molsheim y fueron á zar en la tierra para echar los cimientos de su mora~
establecerse en Reims. Allí Gedeón, que había adquiri- principal encontró un filón de oro de una abundan_c1a
do la costumbre de vender todo lo que era sueceptible extraordinaria. Siguió la vena, investigó en Sitios difede tráfico, fundó una casa de exp·o rtación de vinos de rentes y en todas partes el precioso mineral acusó su preChampagne é :nundó el Bra•il. Chn~ '"t"&lt;l~" la~ repúbli- sencia. Estaba rodeado de campos de oro.

ÜCTUBRE,

1896.

EL MUNDO.

CURIOSIDADES.

265
LA PRODUCCION DE VINO.
Según informes estadisticos publicados últimawente, la producción de vino en todo ..1
mu~do se estima en 3,6il.963,000 galonts,
habiendo aumentado últimamente debido al
repl~ntio de -l os vifledos que en Francia se
hab1an abandonado por otros cultivos. La
calidad del vino no mpjora en igual proporción que la produc.;ión aumenta, pues los
nu~vos métodos de cultivos, tienden mae á
estimular la camidad que la calidad. La importancia_ de las naciones productoras de,,¡_
no, !38 estima en e l orden siguiente: Francia,
!taha, España, Portugal, Ale¡_nania Aust1·ia
Huugría, Rusia, Suisa, Los Estado; del Báltico, Argentina, Ch'le, Estados Unidos Brasil, Australia y Colonia del Cabo.
'

LA BICICLETA Á TRAVÉS DE LOS TIEMPOS.

Nueva lámpara Incandescente.

y

1.

• f

PROPIEDADES CURATIVAS DEL AGUA.

Flg:ura

2

•.-Detarlca de la "Dralalana."

mucha solide.i; y duraba poco. Los ingleees no tarJaron
en abandonar la madera que se h incha con la lluvia y cru •
je á cada paeo; emplearon, pues, el fierro, hicieron velocíferos perfeccionados que presentaron al público y que
tuvieron mucho éxito, desde 1818, bajo el nombre de
pedl!8trian-horsesóhobby horses ( lig. 1). Lo que va á seguir
mostrará á nuestros lectores que tJI hobby-1-Iorse, no brdó
mucho en tener éxito. Hobby-horse puede traducirse por
el caballo mecánico, con el cual lot1 niños montan á caballo.
Esta máquina, de la construcción más sencilla, está soportada por dos ruedas ligeras, corriendo sobre la misma
línea. La rueda de adelante gira sobre un pivote que, por
medio de una corta palanca, sirve para dar din,cción,
sea á la derecha, sea á la izquierda. La rueda de atrás
conserva s'empre su dirección. El caballero sube sobre
esta máquina, se sienta sobre una silla convenientemerte
colocada sobre la espalda del caballero (puede dáreele
este nombre ) y fijada en medio de las dos ruedas. Los
pies están colocados al ras del suelo, de manera que para
dar el movimiento á la máquina, desde el primer fªªº• el
talón debe eer la primera parte del pie que toca e suelo,
y así sucesivamente con el otro pie alternando, como si
se marchase sobre los talo,'.Jes. Se necesita tener cuida-lo
de comenzar el movimiento muy dulcemente. Frente al
caballero se coloca un cojín para reposar los brazoe, en
tanto que las manos mantienen la palanca que da la dirección á la máquina. Se necesita también inclinar el
cuerpo convenientemente del lado opuesto al brazo que
oprime el cojinete
Nuestra figura "3 da el detalle de la Draisiana para las damas. Esta máquina es una ingenioea modificación de la primera que fué construida y las señoras podían usar de ella
muy facilmente. La persona que se sirve de este hobbyhorse se sienta sobre la pequeña plancha B {figura 2) y ·
se apoya hacia adelante sobre el cojín C. El cojín viene

Un pedazo de franela ó una toballa doblada á lo largo
empapada en agua m11;y caliente, torcida y aplicada des'.
pués al cuello de un mño q~e. tenga el &lt;:rQUp ó anginas,
produce generalmente _un alivio dentro de diez minutoe.
Una tohalla pera la cara, en varios dobleces empapa·
d~ e.n agua calien~e, bien torcida y fuertement~ aplicada,
alivia por lo C?mun y mny pronto, un dolor de muelas
ó una neuralgia. Para los cólicos, este tratamiento obra
como por enca!lto. No hay nada que contenga tan de prisa una conge_st1ón de los pulmones, un mal de garganta
ó un reumatismo, como el agua caliente cuando se aplica
prontamente.
El ag0:a tibia funciona muy aprisa como vomit:vo, y el
agua caliente, tomada á. pasto una media hora antes de
ª«?ºs~arse, es el .mejor_ laxante posible en raso de extre·
ñ11mento, al mismo t1e~po q_ue tiene un efecto muy suav_e en el estómago y los rntest1noe. Este tratamiento, contrnuad~ durante al~unos meses con un régimen de alimeotac1ón convemente, producirá muy buenos resultados en todo caso de disptipsia incurable.
El dolor de cabeza ~ede casi siempre á la aplicación simultánea de ag_na caliente á los pies y en la nuca.
El ~gua_ hervida, para uso diario, con~erva el organismo é 1mp1de la absorción de los microbios tan comunes
en los países tropicales.

Figura 4 •. -Gran carrera de "Hobby Horaea,t•~tJecutac'.a el
4 de Abril de 1819.

fila~entos ordinarios para ~n mi~mo consumo de energía, Y como, además, la res1stenc1a de esas tiras es mayo~ que 1~ del carbón, pueden obtenerse mayores super•
ficres radiantes.
,
El Algodón para Filtrar el A"'"ª·
Numerosas exp&lt;;riencias han demostr!do que el algodón pose~ cond1c1on~s excelentes para 11&gt; fi!tración del
ag11a, punficándola aun mejor quf- los filtros de carbón
de arena, Pt,c., tan usados en todas partes.
'
El algo~on, merced á la estructura eRpecial de 808
fibras, retiene los gérmenes vegetales y animales qne
pueda contener el 3gua, no comunicando á. la misma sabor alguno.
Lo mismo que para !a filt_ración del agua, pnede servir
el algodón para 1~ punflcac1ón de otros líquidos, cuidando renovarlo de tiempo en tiempo, et&gt;gún la mayor ó menor pureza del agua.
Pa1.•a mejorar la goin.a líqu.lda.

Para mejorar la calidad de la goma líquida se hace uso
frecuent~mente del sulfato de alúmina neutro, previan:iente disuelto en la menor cantidad posible de agua ctest1!ada. Para cada diez onzas de mucílago ordinario se
anadeo 22 gramos de aquella sustancia, cantidad que basta para o_btener una ~oma que pegue pronto y fu11rtemen te los ob¡etos de q11e se t,ate.
~n el término de breves horas de hecha aquella pre a•
ración, resulta una descomposición doble por la yne p~e
forma, de un lado gomato de alúmina y de otro sulfato
de cal.

•

La dicha consiste en poner de acuerdo el corazón co.11
el deber.
0CTATIO FEUILLET.

: Fl&amp;ura 3 •.-Vista de señora a alrvlendoae del ple para
montar el caballo mecánico.

No se escribe Wehrter sino á los veinte afl.os.
.A.. OLAVE.AU.

�266

EL MUNDO.
La incubadora
en el

Hospital de llaternidad de México.

25

ÜCTUBRE,

1896.

cia que hice á_fl!).!S del _año pasado, que consis,1ó en rntroducir
perros recien- nacidos y blevar la.
temperatura á 40 grados centígrados, pude .ibservar de un modo manifiesto que la perspiracióu
es muy notable.
El hecho se explica por la ch·cunstancia de que los órganos excretores del niño en esta edad
funcionan con suma lentitud y h~
piel desempeña un gran papel
en la eliminación de los productos de desasimilación del niño
En la envoltura de algodón Fl ni~
ño queda rodeado de una atmósfera ~urs_aturada de vapor de agua
que impide la evaporación de una
nueva cantidad de sudor, en tant&lt;? que en la incubadora, como el
aire se remueve constantemente
la evaporación del sudor no en:
cuen tra dificultad.
DR. BARllErno.

Desde el año de 1895enqueme
hice cargo del Depa1tameuto de
Maternidad de este hospital, observé con datos estadísticos irrefutables, que la mortalidad de los
niños que nacen faltos de desarrollo se elevaba á un 80 por ciento,
en tanto que dicha cifra se elevaba á 65 ó 66 por ciento en las
:Maternidades de Parí~ y Cochin.
Este exceso de mortalidad excitó
en mí el deseo de saber la causa
ue la enormidad de esa cifra, así
cerno el anh~lo de remediar el mal
au11que no fuese más que en
parte.
/:"'\: "I
De hecho, el promedio de peso
de los niños mexicanos es infe- ;
rior al de los niños europtos, se·
gún resulta de las medidas recogidas por el Dr. Simon sobre un
total de 300 casos. El peso medio
de los niños nacidos á términu es
Los hombres más virjos del mundo.
de 2,80! gramos, mientras que en l
Europa es de 3,000 á 3,500.
En _estos m?mentos en que tan
óonsidéranse en Europa faltos
de pnsa se vive, no deja de ~er
de desarrollo los niños cuyo peso
un consuelo el sabtr que son UJá,i
no excede de 3,000 gramos.
uumerosos de lo que se cree los
En México debemos considerar
centenarios. Un profesor de estafalto de desarrollo á todo niño cu•
dística, alemán, se ha propuesto el
yo peso sea menor de 2,500 gra- ,
problema de averiguar cuáles soH
moa. Este hecho puede explicar•
los países donde la gente hace lo,i
se ya sea por la decadencia de 1a
huesos más viejos.
alimentación de las mujeres de la
De su curioso trabajo resulta
-Olase baja, que son las que acuden
que España es uno de los país,•:1
á los hospitales, ya sea por un ca•
más favorecidos bajo el punto d-,
racter particular de la raza.
(
vista de longevidad.
Dos bechoa concurren á no duSegún 1as cifras de este alem{m
darlo, para producir una mortaliEspaña, con sus dieciocho mili..:
dad tan elevada: el primero es
nes ce habitantes, poeee actualque las madres mal nutridas y
mente 401 centenarios; mientrn,i
necesitando las más veces verifique Francia, cuya población t-&gt;i
car rudos trabajos para atender á
doble q:.ie aquella, sólo cuenta
su subsistencia, no pueden sumi- 1
213 personas de citn años culllnistrar al niño todos los materiaplidos, y en Alemania-que tien-,
les que exige su desarrollo fisioquince millones de habitantts
lógico; el segundo, que siendo
más que Francia sólo hay 78 i11menor el peso medio de los niños
dividuos que hayan pasado de esa
mexicanos que el de los niño~ eutierna edad.
ropeoe, natural es que las causas #
Los irlandeses llegan fácilmente
que producen la muerte de los
á viejos; en su reducido pafs hay
niños faltos de desarrollo en Euhoy 578 centenario8. Inglatena
ropa ejerzan una accíón más mar•
posee L46, Escocia 46, Noru~ga 23,
cada en l\Iéxico.
Suecia 10, Bélgica 6 y DinamarEntre estas causas, enumeraré
ca 2.
desde luego el frío y en rnguida la
8!-liza, con ~u fama de país sainsuficieucia de alimentación.
nísimo, no tiene actualmente ni
La pérdida de calórico en un
un solo centenario.
organismo que no está en aptitud
La región de los Balkanes pa.,_,,.,. ....
de producirlo en proporción, de,J
rece tener el «record» de longevi·
termina la muerte por congestión
&lt;:...:...._·--------'------'-:.::,.
dad. Hay en Servia 578 centenapulmonar según he podido comrios, 1,084 en Roumania, 3,883 eu
La incubadora reformada del Dr. Barrclro,
probarlo frecuentemente en auBulgaria.
topsías hechas en niños muertos
Según la estadística del eabio alemán, en 1890 había en
che producen la plenitud del estó.mago, y por conse~uenen estas condiciones.
Me ha ocurrido que la explicación puede ser la siguien- cia, es inútil inyectar mayor cantidad; 3?, que empu¡ando Servia 290 personas que habían cumplido de ciento seid
'te: el enfriamiento determina la contracción de los vasos la extremidad de una sonda del número 14 6 16 de la es- á ciento guinea años; 124 de ciento quince á ciento veincapilares de la piel y permaneciendo el mismo el diáme- cala de Chaniere por la boca del niño, siguiendo la bóve- ticinco; 18 de ciento veintisés á ciento treinta y cinco...•
tro de los glóbulos rojos, la circulación languidece en la da ¡,alatina, no es posible introducirla á o,ro punto que IY hasta 3 de ciento treinta y cinco á ciento cuarenta!
El mismo estadista se ha dedicado á buscar el hombre
periferia y la sangre afluye á los órganos centrales á don- no sea el exófago.
De acuerdo con estos datos la manipulación del gavage más viejo del mundo.
de se produce un exceso de presión que puede llegar
Decíase que un ruso había cumplido la friolera de 160
hasta la ruptura de loa vasos pulmonares y meníngeos. es d&amp; lo más sencilla. Por o¿ra parte, .10s ni~~s de esta
Otro tanto pudiera decirse del aire inspirado: si la co• edad pueden ingerir la leche coa relativa facihdad por alioli, pero uo hay seguridad de q ..e no tenga la coqueLe·
lumna de aire está relativamente á baja temperatura, la medio de una cuchara que se vacía lentamente en su bo- r~a de ponerse unos cuantos mái! de lod que reahuent.e
contracción de los capilares pulmonareH producirá la ane- ca. En 'lo que toca á la calidad, he llegado á concluir que tiene.
El aleman se inclina á entregar el premio de longevidad
mia de este órgano y como consecuencia de ello, la car- nada es capaz de sustituir con ventaja á la leche de mujer, sobre todo si la edad de la secreción corresponde á la ,¡ Bruno Cetrim, un n(:&gt;gro africano residente en Buenos
bonatación de la sangre y la asfixia.
Aires, que ha cumplido 150 años y no tbne ganas ninguRespecto á la deficiencia de la alimentación, observo tdad del niño.
que muchos niños no pueden verificar los movimientos
Los resultados que he obtenido han sido los siguien- nas de morirs.e. Rusia ocuparía ~ntonces el segundo lugar
con Kustrm, cochero moscovita-decano dt los auride succión indidpensables para absorver una cantidad da- tes:
gas del mundo--que ha entrado en su 140? año.
:llUERTOS.
da de leche, sino que después de tres ó cuatro movimienLa mujer más vieja del mundo parece que tiene 130
tos se fatigan y no absorven la cantidad que les es neceNiños de seis meses y medio á siete meaños; pero el estadista alemán, sin duda por galantería
saria para su nutrición.
ses,
con
peso
de
1,000
á
lóOO
gramos...
1
omite decirnos su nombre y residencia.
'
En otros, aunque pueden absorver una cantidad suficiente de leche, los materiales nutritivos que éste líqui- Nifios de siete meses á siete meses y medio,
con
peso
(j.e
1,500
á
2,000
gramos...
1
3
do contiene, no se encuentran en la cantida.ii y con la caGlobo terraqueo notable.
Niños de siete meses y medio á ocho melidad que fuera indispensable para nutrirlos.
ses, con peso de2,000á2,ó00graruos...
2
De estos dos hechos surgía la necesidad de establecer
------El geógrafo francés Elíseo Reclus ha propuesto la cone·
el servicio de incubadoras para remediar la primera c,·uTotal...............................
1
6
trucción de un globo, facsímil del que habitamos, v en
ea de mortalidad y estudiar la mejor manera de alimentarlos por medio de gavage para evitar la segunda.
Este r esultado es en extremo halagador, pues un niño una eecala que será exactamente la cienmilésima part.e
A imitación del Profesor Jamier hice construir una in• muerto sobre siete que introduje en la incubadora, da un de su tamaño actual.
Semejante superficie es necesaria para poder modelar
cubadora á mis expensas, cuyo modelo representa el gra·- promedio de H.30 por ciento, es decir, que se ha reducibado que acompaíio y que tiene algunas modificaciones do la mortalidad de los niños faltos de desarrollo, de en ella con claridad los ríos, montañas, valles, mesetas
sobre la de dicho profesor. Estas modificaciones consisten· ochenta á catorce un tercio po~· ciento, en tanto que en y depresiones que existan en la tierra.
En la mencionada esfera proyéctase ir registrando gra•
l?, en que su funcicnamiento es automático; 2?, en que 1~ Francia la mortalidad ha descendido de 66 á 33 por cienrenovación de aire es producida no solamentt por la to. Es cierto que el número de casos es insuriciente para dualmente cuantos descubrimientos geográficos se efecdiferencia de u,mperatura, eino por una verdadera suc- formar un promedio, pero basta hoy los resultados han tú,:m, y ~e colocará sobre una plataforma de sesenta piés
ción mecánica producida por el tubo de salidaq'.!e se ele- sido tales como los he manifestado y me he apresurado á de alto, sostenida por cuatro columnas distantes tntre sí
va tres metros sobre el techo de la pieza á donde se en· exponerlos para procurar difundir este medio de crianza 140 pies.
El globo deberá ser doble para proteger la superficie
cuentra el apara.to; 3?, en que el niño no absorbe los gases tan poco practicado en México.
En efecto, en vez de acudir á la incubadora, se acos- grabada y pintada, rodeando el exterior una plataforma
contenidos en la pieza, sino el aire exterior menos cargado de ácido carbónico y de po~o; 4?. en que es de una sus- tumbra envolver al ni.flo en algodones, lo cual no evita y escaleras movibles que faciliten el examen á los visitancia que puede desinfectarse fácilmente, lo cual evits el que la columna de aire frío que absorve, obre nociva- t'!'ntes, ~ue podrán andar á su alrededor por esp..cio de
peligro del co~tagio de la diarrea verd~ y otras enferme- mente sobre su aparato pulmonar y además, la envoltu- crnco minutos.
Las ventajas principales que ofrecería á la ciencia eea
dades contagiosas que pueden trasmitirse de un niño ra en algodón siendo capáz de aislar el calor producido
por el pequeño organismo, es incapaz de ceder á éste construcción, dado caso de que ee concfoyese, serían~ su
áotro.
Respecto del gavage, he llegado, por medio de experien- cantidades de calórico que por la exigüidad de su circu- exactitud en las proporciol!es, facilidad para comparar
el tamaño de diversas naciones, corrig:endo ideas errocias cadavéricas, á determinar: l?, que la distancia media lación el niño no puede producir.
Otra de las ventajas de la incubadora es el hecho de neas, y facilidad para apreciar las diversas alturas y dede la boca del niño al centro del estómago es de 15 cent!metros en los niños de 7 meses; 2?, que 8 gramos de le- que favorece la perspiración cutánea. En una experien- presiones de la tierra.

r '-

25

ÜCT1IBRE,

1896.

EL MUNDO.

Un simpático jurado.

- Brechut es francés como tú.
y co100 tú cristiano, y si marnii se ha enamorado de él, n"A.sí como en el pleno cursc
da tit!ne de particular que ltS
de las heroicas olimpiadas la&amp;
d é la mano de esposa.
vírgenes m,is hermosas de la
Renuncié á explicará aquegloriosa Hélaie premiaban á
lla hiJa del desierto la diferenlos vencedores de los juegos
cia que existe entre un Cocon poc1posas coronas de encimandante del ejército francés
na, mirtho y laurel, así en pley un mero asistente; entre un
nos tiempos modernos en que
VermanC.ois y un Brechut, y
se ha inten•ado dar á los ejerresolví llamar al seductor.
cicios deportivos cierto rnbor
E l pobre soldado se am,jó :i
antiguo, las mujeres más hermis piés y me dijo:
mosas suelen presidir los atlé- ¡ Perdón, mi Comandante!
t,cos ejercicio8, las carreras en
Pero yo 110 t('llgo la culpa, sibicicleta, y ser agraciados jufno e lla, que me ha colmado
ces de los esfuerzos de los con&lt;le atenciones y me ha solicitendedores.
tado con insistencia.
Ejemplo hermoso de esta
-¿Pe~o no sabes que vamos
costumbr&lt;', vieja y nueva á la
á salir á campaña y qne no
vez, ha sido el festival organi •
tengo quien te reemplac.,?
zado últimamente en Ct ihna•
- ¡ Reemplazarm, !. .....
hua, cou el carácter de ce lebraY Brechut rn echó á llorar
ción patriótica, cuyo principal
como un niño.
atractivo consistió eu algunas
-No, mi Comandantecarreras de bicicletas en Jw,que
añadió el asistente-usted no
tornar·on parte I os mejores
puede despedirme y, por lo
campeones de aquella ciudad
tanto, antes que separarmedti
con promesa de premios c0n •
su lado, pretiero renn11ci,,r .t
eistentesen bandas y d.iplomas,
mi matrimonio con la odalisca.
discernidos por un grupo dt
Me enternecí ante la i,lea de
guapas eefioritas.
aquel sacrificio, que por otra.
Se comprendtrá, sin eEfuer•
parte no hntiera yo podido
zo, que el estímulo comuuicaaceptar, en atención á la tenado por la gentil pnstincia de
cidad de Demetria, y no tnve
lss jueces, ije tradujo en entumás remedio 'lUe resigna1·me y
siasmo y en refiidos esfue zo¡
acceder al matrimonio de Brede los campeones por hacerse
chnt.
acreedores á una merced que
Desde entonces fué para mi
de tan blancas y delicadas maimposible la exi4encia, al ver
noR venía.
por tierra todas mis idens acerTomen en cuenta esto nue•de la jerarqt1ía social y d&amp;
tros clubs ciclistas, y busquen UN SIMPATIGO JURADO.;-Relnas que presidieron las carreras d~ bicicletas efectua:la, últlm ,mente en Chihuahua ca
la disciplina militar.
Ana ~unquez.
, ~nii!'ª Terrazas.
J d .3..Í.i B.!r m l l ?~
..ll.1,: i:J. A d .1 .u L.&gt;
•
la manera de que presidau sus
Mi suegrq me limpiaba las
Emlha Ketelsen.
C.um~n Herninlez.
concursos cíclicos, reinas escobotas, me co,ía los botonee.
g!daa entre las sefioritas más bellas de la Cdpital. A ~i veSUEGRO Y YERNO.
m~ hacía la cama, y luegn, á la hora de almorzar, recora,! como gana1;1 en entusiasmo y vida sus torneos y como
br.1b&lt;i su d ignidad de su..gro y se sentab1 á la mesa con
la tuerza se agiganta con el estímu lo y surge vencedora.
Días atras entabló~e en cierta tertulia una animada la familia, debiendo yo ~uardarle las deferencias que le
, Ofrecemos á nuestros lectores como ilustración de estas
correspondían .
lrne~s una fotografía del grupo de las "'raciosas
miembros co 1versación acerca del capítulo de los suegros.
0
. _De pronto tomó la palabra el general Vermandois y
Era yo a l miqmo tiempo el superior y el inferior. Podtl¡urado.
diio:
día imponer ocho días de arresto á mi enegro; pn" él po-Ninguno de nstedes ha tenido un sue"'ro como el mío
día desheredar á su comandante y hasta maldecir á a11_
Todos se mir~ron con sorpreoa porque ºnadie sabía qu~ yerno.
LA SANTA DE CABORA.
el GAneral hubiese contra1do matrimonio.
. Ibamos á ~egresará Francia, cuando el Dios de lns ejéc-Tenemos que retr&lt;Jceder-añadió el militar-al año citos tuvo piedad de mí. La peste arrebató en oC\lio dft!i
A título ~e cnriosidad ofrecemos á nue~tros lectores de 1860, en cuya época tenía yo treinta y cinco añoR y
á Dtlmetria y á Zelina, y me encontr~ ~olo con BrPc!mt.
do~ fo~~grahas. de_ la II ltracélebre Teresita '{; rrea en acti- mandaba un batallón de cazadores de infantería. Por
De v1wlta á la patria. mi suegro murió comn un rnlien•
t!,ldes 01en ant1tét1cas: una que podríamos llamar hierá- aquel entonces. estalla.ron las matan as de Siria, ocupada te en 1870. no quedando hoy de aquella hi~tori:i oriental
tu:,1 y otra profana.
pur ~os pobla_c1~&gt;0ee nvales: los maronitas y los drusos; más que el recuerdo de nna situación digna dtJ tentar la
Et Impar~ial, que publicó estos retratos á líneas, desig- la pri_mera cr1~t1ana y musulmana la segnnda; pacífica y pluma dP un libretista de ópera cómica.
nó tales..act1tudes cou los nombres de «Divinan y «Huma- traba¡adora Ja una, y la otra errante, guerrer&lt;i y un tanto
Despnt!-3 de este relato-añadió PI Gerrr»l-na&lt;la tiene
na... Eh¡an n_uestros lec~ree la denominación que más feroz.
dfl extraño qne sea yo partidario de la abolici6u de.... loe
!es p\azca Y digan qué actitud favorece más á la apreciable
La población mahometana de Damasco había atacado lus padres políticos.
llummada. Por nuestra parre...... opinamos por la hu- el barrio ~e los cristianos y hecho entre ellos una espan·
mana.
R1cARno O'l\foNROY.
tosa carmcería.
Estos retratos, tomados hace pocos días por u~a casa
El clamor de las victimas reclamaba la intervPnción
de T~xas, se vt;ndeu como imágenes, y hay quien los lleve e _1ropea, y en el mes ~e ~gosto decidió el emperador enEs preciso tener honor, antes de tener opinionee.
consigo á manera de amnleto contra tod0 mal.
viar un cuerpo del e¡érc1to compueRto de seis mil homG. TlllEl.l.HILT.
Igf!,o_ramos e\ a_lcance de su eficacia y si están tocados brt&gt;s, al mando del Gentral de Bru.ufort.
al or1gmal; lo urn~o que podemos asegurar es que son fieDese_mbarcamos en Trípoli, y nutstra llegada bastó
les y dtl todo recientes.
para d1Sper~ar á los druaos.
Los B:i.rtolos son los que hacen las Rosinae.
A los .pocos días me mandt.ron con mi tatallon á Alepo,
!\,fax 0 ' RE1,r,.
1~ Palmi_ra moderna, y me albergué en un soberbio palacio. ~abitado por Dcmetria, viuda maroti na de un mollah
de primera clase, descendiente en línea recta del mismísimo Autioco.
En mi excúrsión me acompañaba mi fiel asistente
Brechut, y confiern que 110 lo pasaba del todo mal en el
punto de mi residencia.
Sin embargo, mE\ habría fastidiado á veces soberanament.e á no haber vi_vido en compañía de la hija de Dem!'tria, llamada Zehna: una criatura angelical, de dieci•
s~1s años de edad, de rostro encantador, de labios purpunnos, Y con unos o¡os vtrdaderamente admirables.
Co1no uu Vermaudois podía aliarse sin el menor desdoro ú una cristiana dtscendíente de Antioco me casé
con Zdina, habiéndome servido de padrino ~l General
de Beaufo1 t.
La ocu¡&gt;ación se prolo_ngaba, temiéndose sin duda, que
d~~pués de nue~tra partida se tomasen los enemigos ternbles reprtsalias, y era yo el rnái! dichoso de loscomauda,,tes.
Pasó el invierno de ~8601 y al empezar el afio 61 me
llam~ un dla á sus hab1tac1ones mi aprt&gt;ciable suegra Demetri~, muJe.r hermosa todavfa y qnt sólo contaba treinta Y, ~rnco pruuaveras, con objeto de comunicarme una
uouc1a importante.
-Mi querido comandante-me dijo- no quiero qne
Eepas por otro conducto lo que voy á ¡,,articiparte yo misma. Me caso uno de estos ctíaa.
-¿Y poiré saber con quién?
--COn Brt;chut.
- ¿Con mi asistente?
-8í, es~y en~rnorada de él.Y creo que me hará feliz.
-Pero I v~ ve .D10.;i, stñora! p1tnse usted que voy á ser
yerno de mi criado.
- ¿ Y á mí qué me cuentas?_ Reemplázale por o.ro.
Entré de mal hU!JlO~ en m1 cuan.o y dije á Zelina, con•
desa de Vermando~s, que su ~adre Re había vuelto loca
Y qne una Demet.na, descendiente de Antioco, no podía
ca~arse con un cnado, para convertirse en mádame Bre·
chut.
TERESITA URREA.-En actitud mundans.
-¿Yeso qué imp:&gt;rta?-me contestó Z~lina sonriendo.
TERESITA UR:IEA.-En-actltud mística.

l

r

t,

�EL MUNDO.

268

25

ÜCTUBRE.

1896.

en la actualidad-pese á nuestro orgullo nacional-encontrar excelentes vinos espumosos !uera de Francia. Eeto
ea debido, nos. apreBüramoe á decirlo, á los importante&amp;
progresos realizados en estos últimos años por las ciencias enológicas y á la actividad desplegada por inteligentes especialistas. Es así qne Eep&amp;f\a, país clásicc de vinos espesos de licor, ee encuentra actualmente en condiciones de suministrar al cc-nsumo europeo exéelentee vi~
nos espumosos, rivalizando con los mejores productos
champaileses y pudiendo como ellos figurar dignamente
en las mesas mejor servidas.
Una de las marcas más conocidas es l!!. del CEIAMPAGNII:
CooORNJU, preparado en el establecimiento de D. Manuel
Raventós, de i::an Sadurní de Noya, provincia de Barcelona (España).
Los franceses son franceses. Hallan el Cn.UrPAGNE CoDORNll.: premiado con m~dalla de oro en AmbereA, y al
escribir de esta Exposición lo alaban aunqHe pese á su orgullo nacional, como dicen, pero aprovechan la ocasión
de denigrar á España como país clásico ae los vinoe de
cuerpo y dulces, como si España no tuviese de todo.
Y si tales alabanzas tributa la prensa extranjera al pasado y al presente de la CASA CoooRNJU, veamos el porvenir que le augura un compatriota, para demostrar quetambién hay quien en su patria ee profeta:

..

,

'/ \ t
b;,..,.¡;:.;.;;;;:..,,..u

, "

Champagne natural
y Champagne artificial.
I
Mucho ee ha escrito en Francia y en Es¡:af\a sobre
cbampagne, pero ¡con qué lige1e2a tn general! ¡con qué
poco conocimiento de causa! .A.parte de unos Pº?ºS auto1·es que con(Jcen el asunto, loa demás euelen ?op1ar, traducir 6 comentar, reuniendo un montón de ideas que el
lector no e111ie11de, ni el escritor ta~poc,).
.
~I desconoc1w1.:uto de un detalle o de una operación
hace surgir de la pltma una palab1a impropia que denarua obscuridad en tt&gt;do el escrito.
.
llimase champagne á tod l vino blanco ~Ppumoso, s1!1
pensar que se agrupan así dos clases de VID·&gt; de condiciones tan distintas, ue elabvrac16u ian rn_11a la, de proi,ietlades organolépticas é higiénicas ~an d1ft1entee, que
l,ien merecti norub,e a¡.arte.
.
.El champagne será natural, cuando además de ser vino puro, esté daborado por el ~is~ema cbampañés, que
consiste en provocar una formt-nt~c16!1 dentro d~ la botella, produciéndose naturalmente el ácido ~arbómco en su
int.erior; será artificial, ya t,or .~er an!n.c1al ti ~1~0 con
que se elabore, ya por i1.1troducirle el ac1do ?arb1,n1co ariificiaimeme 6 sea por med10 de una máq_urna de ga_seo881! ó de ácido carbóuico líquido, 6 por mil otros sistema~, que la baratura y la ciencia in".entan cada día ..
El champagne natural es, pues, vmo puro, y su á~1do
carbónico es de fermentación y producido en el mismo
-vino.
Queda al final sin fermento alguno.
l!:l champagne artificial no es má_s que una gesecsa de
vino 6 un vino a1tificial champañizado.
.
El' primero exige profundas y exteneas_ cue~·as y gran
existencia; pues eu tra?ajo natural necesita anos, y todo
esto r(;-pre~enta un capital eno1me, y ~·esul_ta car?,
l!:l et-gundo no t-xige nada de esto, m capital, m cue,as:El viuo que se corupró por la mañana, puede embotellarse 1:,eguidawe..:te, y beberse como champagne por la
noche.
ºfi • 1
Por esto abuud 1 tanto el champagne art1 cm , Y ee
consume tan poco el natural.
.
Sabido ee que en difor~ntes puntos de Francia, Marne, S.1umur, ilunrgogue, en Alemania, en Rusia, en Italia, en los .Estados lJ uidos; en Espaii~ y en todas partes
1 e elabora champagne en abundancrn; pero_ ¡cuant~ y
l u.iota falsific11ció,1 por doquiera! ¡cuiint_os vmos _ar~1hc1ales! ¡cuánto, vmc.s naturales champañlzados art1fimalmt:nte! El consumidor anda ciego, y ~ v~cei, consume lo
was caro, y á pesar de ello lo más ar~1fic1al.
.
L:i. tilaburación del champagne fué mvento de un fraile
benedictino llamado Don l'erignon, de la Abadía de
Hautvitlers, de }'raucia.
Tomó eu mmbre de la antigua división de Francia, de
la p10,·incia de Champagne.
.
Mas hoJ' ee elaboran tinfeimos champagnes en varioe

Tienen menoE razón aun, porque en en departamento
apenas Ee da la viña, y han de pagar el vino en la COSE:·
cha á 400 francos hectolitro, Jo que hace que compren vinos á todas las comarcas de Francia, á Espaf\a, á Hungría, etc., para elaborar eus champagnee, ya Il'!tzclados,
ya eoloP, pues en t-1 país no se produce la décima parte
del charnpagne que expendt-n, y menos hoy que la filo.xera está deetruyendo sus viñedoe.
. .
No tiE:nen máe razón al querer el exclus1v1smo del nombre, que ei afirmaeen los p ·risiensee que no eon pontas
de París las fabricadas en España.
LlárneEe puee, champagne, ya que allí fué su cuna,
aunque en'aquel pafe deban añadir!" cognac, madera ú
oporto, pues como sus vinos nó 11• garon á madurar Y la
viña vt&gt;geta diffcil y forimdamen1..,, han de 1eforzarlos
con gént'roe de otros paleet; pero conr,te que de@pnés que
ee han f'nFavado otros vinos, ee ha visto que hay muchos
,. en diferentes pafses que se prestan mejor, por sí solos,
para dar magníficos champagnes.

II.
IIISTORIA.

EntreFacada de un largo artfculo que M. Claude Yigny
publicó en la Ericiclopedes Coritemporairie Ilustrée. Reme
Hebdornadaire Unfrersel dP~ Scierices, des Arts et del' Indus•
trie, Parfs f:O FtrriPr 1895, con ocai,ión de haber vieto

premiado l0n medalla de oro en .Amberei, el CIIAMPAGNE
Cooo1rnrn, es reducida á poC'as palabras, la siguiente:
Nuestras visitas á la mayor parte de las exposiciones,
así como nue~tras excursiones á los paiees vecinos qne se
dedican á la viticultura, noe han probado que se puede

'

A no equivocarnos, está nuestra población llamada ,
ser, dentro de pocos años, un centro importantfeimo,
gracias á la actividad é intelig,mcia de uno de sus hij°'•
el conocido agricultor y publicista Don Manuel Raven•
tós [á] CodornÍI!.
Tomando por baee las tentatiyas hechas por su padreDon José para elaborar vino espumoso (champagne) , dedicó parte de eu actividad y de su fortuna á la fabricación
de aquél. Habiendo recorrido los países del extranjeroque elaboran aquel producto, como .Alemania, Italia y
Francia, quedó convencido de que la comarca de Champagne era la que con más perfección lo obtenía, y De&gt;
dudando después de repetidos eneayos de vinos de aJgu.
nas de nuestras variedades de cepas indfgena11 que podían producirlos tan finos como los. de los _vif!edoe de
Reims, de La Mame, Epernay etc., hizo venir ~rsonal
inteligente de aquellos países para preparar trabaJadoree
del nuestro, y excavando debajo de tierra, haciendo¡rra.
tas y echando miles de duros en instalacioneA, ha co111eguido lo que había previAto, ya que hoy fabrica y despacha botellas pa1·a todas las naciones de Europa con 11D
éxito creciente y con distinciones que no llegan á ob&amp;ener las marcas de champagnee finos hoy más conaidilradas.

................................................................................•

Debido á estos resultados, muy superiores á todo lo
qne podía esperarse, no cabe decir el vnelo y desarrollo
que va adquiriendo la indust!ia del cba_mpagne aqnf,
que hace ·que cada día _c&lt;;&gt;merc1antes de d1 versos pun&amp;1?9
vengan á proveerse y v1s1tarnos, y auguren un porvenll'
y renombre grande á nuestra vill'.-\, que habrá forzoea•
mente de aprovecharse de las vemajas que la habrá pro•
porcionado la implantación de eea importante indUBtrla
vinícola.
Haga Dios que tan halagado1·ae esperanzas no ee disipen, cosa á que tan expuestos estamos en este p~ís, ~onde una disposición del Gobierno basta -para fundir mlilones, llevar á la miseria muchas familias y paralizar la
vida de todo un país.
EL CoRRESPONBAL.
(De La Rrnai:ra11re, diario de Cataluña, nümerode 2:7 Dfclembrell!M·

( Continuará).

Altar para el oratorio del Sr. D. Felipe Mnriedas, San Luis Potosí,

países,
. d e8 d e cb ampagne al eAparte las importantes cant1da
mán, ltaliano, 1 uso, espaiiol, l te., dentro la umrua Fran. se elabora champagne en la mayoría de los departa:.!ntoe del :Este y p1incip1lmente en el Sur, en el Centro
y en el Oeete.
•
.
·
ó
Los comnciantes de la Mame qmeren, m:. raz n,
e Eó!o pueda llamaree cbam¡:agne el que sale de su
~~tigua pro, incia, queriendo eer como. los de Jerez 6
Burátios. sin tener en cuenta que estos vmos los producen sus tierras y el champagnti como el ~ognac lo produ:
el hombre pues sus cepas no dan vino esl&gt;Umoso, n1
~e fo?me espuma por sí e_olo, eino que sus vmos más ó
menos finos, tegún con quienes se comparen, son como
todoe los demás.

~~;--" 1-f•
-

1:XA ISDUSTilIA DIPORTA::s'TE.

Visto. general de Casa Codorniu.

.

't-1 . .

Ejecutado en madera dorada, en combÍnación con varios bronces,
Construcción de boco¡-es rn la Sec~i6n de 'Tonelerla.

En la fáhrica

de Jorge Unna y

Compañia, San Luis Potosi:

�Siguiendo nuestra excursión, vicitamos dos largas galerías subterráneas de 200 metros cada una, y ~n canal
en construcción, para producir un ~provecham1ento de
la¡ agnasdel ríoNoya, de fuerz~ de 60 c~b11.llos de vapor.
Su objeto es para la iluC1inac1ón _eléctrica d!'J las ene, as,
en que gasta hoy centenares de _kilos de bu¡ías, y para
una máquina de aserrar con ob¡eto de hacerse en caEa
las cajas de embalaje con mayor economía.

•

--DEL--

III
Agricultora en la "Casa Codorniú"
¡Cuán falsamente se dice qne 1!!, agricultui:a. española

está atrasada! Salen de vez en cnando com1s1on~ para

estudiar la agricultura en otros pa(Re•. y el_ Gobierno Y
las diputaciones mandan delPg,vhs_ á Francia, á Inglaterra, á Alemania, á los E31.ados Untdos, etc., para est~diar taló cual cuestión agrícola, tales ó cuales máqu1•
nas, sin pensar que hay mucho que aprender en nuestra
patria.
d e s in sa d urn í
En diferentes ocasiones se ha dicho
que era en agricultura el pueblo más adelantado de Es•
paña.
.
d e p ~ria,
, pn bl'1có
El Joumal d' Agriculture Pratique,
unos artículos y luego un folleto sobre es1: nucleo de proiedades de San Sadnrnf, que tanto _traba¡an y estudian.
p Allí se publica el Resumen de Agriciiltura. que es la ri;•
vista agrícola mái leída de España; allí la Agen_da .igricola de bolsillo, para guía de agrónomos y agricu!tores,
age~da que no ex:iste tan C0!13pleta en el ~xtr~n¡ero, y
de ambas publicaciones es director y prop1etar10 .el Sr.
Codorniu.
• •
d l
Al visitar con nuestros amigos el establec11mento e
Sr. Codorniu, ¿no habíamos de en?rgullec~rnos? Senta•
dos al rededor de gran mesa, con cmcuenta ó sesenta revistas agrícolas, rodeados de magnífic!' biblioteca agr~cofa de unos 1,500 volúmenes, s?lo respmí.bamos entusiasmo por la ciencia y por la agricultura.
¡Qué satisfacción al conv..rsar C&lt;?D un agróuomo t~n
inteligente, que con sencillez nos hizo ver su laboratorio
agrícola con todos sus aparatos y detalles!
La baianza de precisión de á medio milfgramo, la de
densidades Mohr-Westphalt, varios alambiques y ebulliómetros, el afrómetro para merl:ir la presión de ,as botellas de champagne y poder seguir la ~archa de lh~ fermentaciones, el microscopio para estn1iar todos los fermentos del vino una hermosa colecc1óu de fermentos,
tipos para conoc'er las fermentaciones ó enfermedades de
que puede ser invadido un vino, barómetro, manómetro,
higrómetro, dl•nsímetros graduados, buretas, etc. 1 ~te.
El Jurado del Centro Agrícola del Panadés, prec1d1do
por el Exmo, Sr. _D. :\Jan~el Durán y Bas, al_ negar al Sr.
Raventós el premio ofrecido por S. M. la Rema Regen!R,
se expresa como sigue en el dictamen firmado por D.
Modesto Lleó y D: Cayetano Yidal y Va!Pnciano, pn_blica lo en los periódicos en septiembre de 1880 y archivado en el CentroA~rícola. de Villafranca del P,rnadée.
«Han sido moti vos diametralmente opuest_os _los que
han militado en el espíritu del Jurado para eh]mnar dtl
premio á D. Manuel Raventos...... Hay más aun. ¿Se hallaría en el Panadés, en. Cat~luña_, eu Espa~a. tal vez,
otro propieta_rio por su m~hg~ncm y su act1v1d_ad, pudiese competir con el _propietano de c . . ~~ CoooR_:siu? Ebta hacienda no es hacienda: es una granJa expenmental,
nna es&lt;'uela modelo, una explotación agrí!)ola en toda
forma al nivel de las más pe_rfectas y a~red1tadas del exuanje~o, dirigida P?r un aincultor emi_ne!lte, que á_ los
conocirnientospráct1cos reune loa conoc1m1entos t~óncos,
que ¡:nuy pocos poseen, á la cual, con preferenc1_a á !as
escuelas oficiales, Jeberíamos mandar los propietarios
nuestros hijos para que al lado de tan bue1:1 maestr?
aprendiesen las prácticas ~grfcolas, las ope~c.1ones quimicas apUcables á la ¡,gr~cultura, la contab1!1dad mercantil, el ruanejo de ~o~ diferentes apa_ra~os é mstrume_ntos que requiere la v1t1cultura y la mm1cultura, los sis•
temas Ulás prácticos y de mejor resultado para roturar,
plantar, arar, binar_ ~ pod~r; las mani~ulaciones más
apropiadas para la vm1ficac16n y elaboración de los mostos, para la confección de calal,,·es por medio de azufrado...... todo cuando es menester, en resumen, para que
la tierra dé lo que debe dar, y puede decirae en el ~rans('Ur,.0 del tiempo que el Panedés, el hermoso y fértil ,PaMtdés ,-s nn" cc1111arca verdaderamente agrícola. al mvel
'(Je las más :ivauzad!IB que tiene el extranjero. Todo esto
tB y todo esto se puede aprender en la incmpnrnb1e ha-

cien(j.a del Sr. Raventós Justo, mnv justo fué pues, el
prPmio ofrecido por el Misterio de J:-&gt;_roento que le con•
cedió el Jurado General de la Ex:pos1c1ón de 8arcelona,
y mayor poilría haber sido; pero sería poco, y además
de poco no del todo jnsto, el premio concedido por S. .l\f.
la Reina R~gPnte al Centro Agrícola del Panadés, ya que
el Sr. RavAntói, por carta de más. como se ha dicho, n?
entra en el círculo de condicioues consignadas en el primero de los tema~ de Progra,ua ó de cartel de este año.11
¡Con que detalle, coml} entu'!iastas que somos de la
agricultura, fuimos signiendo, no precieamante los ad,~lantos, sino todos !03 emayos, bueuos ó malos, q_ne h_a
efectuado el Sr. Codorniu en su hermosa explotación v1tícola, y con qué amabilidad nos dió cien pormenores y
expli,;aciones del porqué de cada corla, en 10a cuales no
entraremos, pues no es para tanto la índole de esta monografía
.
.
.
Sin embngo, m pasaremos por alto m olv1dai'llmos
nunca por su hermoso trabajo, el deEfoode de tierras con
arado 'roturador ya con malacate movido por bueyes ó
ca bayos por el ~ual obtuvo en L892 el Sr. Codorniu un Diploma de honor y de gratitud del Instituto Agricola Catalán de Sanisidro, va con fuerza de vapor, que es para
las grandes extencio·nes y que vimos en pleno trabajo.
La lono-itud del cable qne arrastra el arado es de 5cl0
metros, c~n lo cuil puede trabajar m~~io kilómetro ?t~adrado sin mover la alació u de un solo s1t10; á nuestra v1S1ta
trabajaba el arado uuos metros lejo3 de la máquina de
vavor que le daba fuerza.
¡ Hermoso espectáculo, ver en me~io de una gran _llanura circulada de montañas la máqurna de vapor cmdada por labradores!
Hace un magnífiro efecto oir de !os labios de_aquellos rústicos franceses los nombres técnicos de pres1onee; atmósferas, caja de distribución, _émbolo, r!'lgulador, etc., etc.,
Es imprt'sión que no la olvidaremos ¡amás.
¡Bendita inteligencia y bendito estudiC&gt; que así transforma las cosas!

•

DR. AYER

IV
V,ndimia.

BODEGA DE LOS AIICOS.

lnfermos del Estómago

LA ZARZAPARRILLA
Purifica la Sangre.

En Septiembré se da principio á la vendimia. Esta e3
la época en que la CASA ConoRNIU preseJ?,ta un a~p~cLO
más grandioso. Toda de cerca esta rnvad1da_de carr,-e y
de gente y t-n la casa cruzan hombres Y mu¡eres por Lu•
doH lado~, sin que el visitante pueda hacerse cargo dd
conjunto y del orden que allí rema.
Ver allí reunidos alguno~ cent!'lnares de pers•:nas, la
mayor par•e venidas de Valencia, ~e Aragón o ~e l.1::1
otras provincias catalanas, gente rustica que no entien•le
lo que hace, sino que ocupa su lugar como una rneda de
un reloj eiu darse cuenta del papel que representa, t:s
éoFa qu~ causa ad1,.1iración.
.
.
En esta época son j,fe~ de ~r1gada todos los traba¡a~ort&gt;R de la casa; resultan rntehgentes todos los operanos
delEntrar
país. como han entrado en un solo d'ia 80, 000 k1·1os
de urn que hao de producir 600 hectólitros.de vino, y
trabaj::u-los, no de vino usual, sino to&lt;1:o de gént-ros e~p1;ciales, repres.1:nta _un cúmulo de traba¡o y una org.in1¿ación extraorarnaria.
.
.
. .
En el campo, diez 6 doce brigadas de venduma~oreP,
de veinte ó treinta personas cada una, con sus directores según el destino de las uva,q. Para el champague se
coge sólo el Pineau, Mennier,. ],forado, Momonech, et:.,
casi todas uvas negra&amp; e&amp;cog1das, sanas y maduras_ por
igual. Se embalan cuidadosamente_ en cestos, como s1 debieran venderse para mesa, pues s1 se rompen granos ya
no eirven para champagne.
.
.
Eu la casa hay la brigada de los que traba¡an las mis•
telas por un lado· por otro, la de los mostos azufrados,
con su inmensa c~lumna azufradora y su horno, y bo::nbas movidas con ~uerza animal; por otro, la ~e los vino3
comunes; pero la más complicada y la. ~á~ importante,
es la de los charnpañistas con sus sub~1v1s1ones..
LIMPIA: Llegan las uvas, y una br!gada de crncuenta
mujeres con sus tijeras, tomau los racunos ~n la ruano y
separau grano por grano los que haya podridos, verdes,
raeg.i.dos, endurecidos, etc., pues sólo han de quedar los
granos enteramente sanos y enteros. .
P&amp;E.,s.i.oo: .P.isan estas uvas .i las rnmenaas prensa_s,
veinte veces mayores que las usuales del país! donde, sm
pisarlas s1 aprietau, aprovechando sólo el pnmu mosto
que sale pues tan pronto como da color (ya que se hace
de uvas 'negras) no sirve para champagne. Sólo se aprnvecha la mitad del mosto. En la Mame, donde por el
frío, vida raquítica de las cepas, múltiples enfermedades,
poca viñ&lt;1 y esvasa cosech:", se venden. las uvag para
champagoe á. 2 fr.rnco3 el kilo, no es posible hacer una
selección tan esmerada que les haría p;,rJer ya d.-sJe luego la mitad de las u vas, ni es posible content_arse con _só ·
lo aprovechar para champarne el ~osto pnmero, smo
que prensan tr&lt;lB veces, y como el vrno m&lt;,,to resulta de
color es decolorado después, á pesar de lo cual resulta e l
vino 'á 5 y á 6 francos por botella.
PRIMER TRASIEGO: S.1cado de las uvas el mosbo incoloro
para champagne, y el de coloi: para vino fin&lt;;&gt; de mesa,
se coloca en botas de 10 hectohtros, y á las v,nnte y cuatro horas se trasit-ga para separar polvo, arena y el poso
que pueda haber, para que ferme1:1te brillante y no tome
gusto. Sólo el gran cuidaio y rapidez det.ene la fermentación las veinticuatro horas pnmeras.
F.:RMENTACIÓN: Fermenta este mosto luego en bodega,
bajo el suelo, en b.&gt;coyes de 6 !rnctólitros, que han de ser
precisamente de roble de Rusia, y la e,puma Y alguno!!
¡:ocos residuos que quedar..in se _desbordan del bxoy,
evitaudo 1ue queden den~ro del vrno.
( Continuará. )

"-•"'Toda sangre pura es garantía de salud, fuerza y felicidad. La sangre
mala engendra escrófula, chancros, granos, ronchas, fioroncos, carbunclos,
úlceras, tumores y otras afecciones peligrosas y molestas. No importa
cuán impura esté la sangre, la Zarzaparrilla del Dr. Ayer la limpia, vitaliza
y enriquece.
Por ecpacio de medio siglo la superioridad de la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer como tónico y depurativo de la sangre, ha sido reconocida en todo
el mundo. Ningún otro remedio está compuesto de ingredientes tan
costosos y con tanto cuidado escogidos. Ningún otro remedio es tan
eficaz para producir un éambio rápido y permanente en la sangre, expeler
los gérmenes de la enfermedad y decaimiento y comunicar

vm.A. -Y

·Es conveniente convencerse de
gue el DIGESTIVO M:OJARRIETA es
lo único positivo, lo único que cura.
radicalmente las enfermedades del
Aparato Digestivo, y exigir grabado sobre caaa. Oblea, el nombre DIGE~TIVO MOJARRIETA.
Di~pepsia, Gastralgía y Enteritis crónicas
con sus sínt,)nias: Agrios después de las comiclas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón ó Peso en
el Vientre por poco que se ooma, Digestiones lentas
ó incompletas q u~ producen Rt,pugnanda, Mareos,
Dolores &lt;le Vientre, Vómitos biliosos y Diarreas crónicas.
Son enfermedades que SPgún enseñan millares de
personas l&gt;ien conocidas y re..-.;perable~, á quienes se vió
sufrir dnrc1nte rnuchos años y atlt-'más r-econocen eminencias médica~ de varidS naciones, sólo se curan con1plda y nu.licalmente con el

EN"EIEl.G-1:.A.

y de ningún otro remedio se registran tantas curaciones notables. La
Zarzaparrilla del Dr. Ayer es el depurativo de la sangre más popular y
más abonado de cuantos existen. De que posee virtudes curativas,
renovadoras y reconstituyentes de que carecen las preparaciones análogas,
es un hecho admitido desde hace mucho tiempo por los Farmacéuticos
y Médicos principales. Como fortalecedor de las fuerzas vitales y especifico para toda clase de enfermedades de la sangre, la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer no tiene igual. Cura las enfermedades con la remoción de la
causa que las engendra, aviva el apetito, destruye aquella tan conocida
Sense.ci6n de Fatiga, pone fuertes á los débiles y vigoriza con sus efectos
sanativos los nervios, tejidos y fibras del cuerpo. Como ha curado á otros
le curará á usted. Téngase la seguridad de que se toma

La Zarzaparrilla del Dr. Ayer
LA UNICA ZARZAPARRILLA

Qae obtuvo los más altos premios en las grandes exposiciones del mundo.
Preparada por el Dr. J. C. Ayer y Ca., Lowell, Mass., E. U. A:

Las PUdoras del Dr. Ayer son •~ ·

Medicint Purgante.

~

ESPIC
ASMA Y CATARR0·PCIGARRIU.OS
J g_
6 Polvo
(Cajita 2 fr. j

3. ESPlC, 20,

rue

Digestivo Mojarrieta.
EH totlas las Droguerías de México.
GRAN PREMIO, EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1889
la mas alta recompensa otorgada a la Perfumeria
::E-:Cigie:n.e de 1.a. Cabeza.

EXTRACTO
VEGETAL
DE ROSAS Y DE VIOLETAS
preparado con yemas de huevos.

ED.PINAUD
PERFU MISTA-QUIMICO

PARIS- 37, Boulevard de Strasboul'(J. 37-PARIS

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Saint--Laaare. PAl\lS, v

TODA.a FARMACIAS

v D

"":0Cus.F11As.

PATE EPILATOIRE DUSSER

RAl~ES el ~ELL9 del rostro de fas damas (Barba. Bigole, etr..). sha
mngun pehgro ~ara el cul,s. SO Aii- de Bl&lt;ito, y millares de testimonios garantizan la eficacia
de esta preoaracwn. (Se •ende en cajas. ,ara la harb._ y en 1/2 o ajas para el l,igote ligero). Par&amp;
lo, brau,s, empléese el i'.I.L.I. • 0.UA. DVSSER., l,nie ,1,.,¡,.Rouaaeau, Paria.
d~truye hasta las

11?4+11--t??A;,,
~

. ~&amp;.---._

BAÑOS DE LAS DIOSAS,

C..¾5ir!P- .CABELLOS,DE
LAS NINFAS,
~~
CUTIS DE CLEOPATRA,
· .

•

&lt;b

JABOJ

HA~~~~~~"~ DR. ~JS,1.

EL FAMOSO REMEDIO Y PURIFICAU0R
BL Q!JB CIJ1U LAS

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las Afecciones del Cútis.

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A-__
c~m;:p.R:::...mV~Usmo

el que ademas de sus dcctoa purtli.caate,i &lt;cmccl.oa é impide el

•

V

UNA ESPECIALIDAD ~~•~~,'ctºº

6 1erccr gmdodel \.ENENO DE LASAWGllE
permanentemente curados de 15 a :l.5 dias. Vd.

.

puede curar~e en su ca!ln.

Nada cobramos

que ~raouzamas cnrar. Sollcll~mos los mas ob•linado., ctsos y apelamos al Mundo entero por un
coso en q 1'? no hallamos podido curar. EEtt.a enfermedad IJ&amp; e,do siempre la pesadil)a de los mns
eminentes 1néd1cos. 5500.000 de capital para responder de o 1estra J!8ranw1.. Prut"vas absolutas se
cnvian t&gt;or corren s~l1ado il QUl&lt;"n Jo sohc1te. Dir.
ecc,011. COOK Rfi:~n:oy co., il07 Masoruc Temple
Ch1cago, 111, E. l'
'
B ODF.GA r.RA Xll'P..

-

S1 t:"e hft.....tomado mercurjo_ [odado

de µoras._,. y tocta.v1a se i;1e:nu•n dolorc~ y molestia@,
Esputo:.\ .ducosos en la Boca,oGargantn Ulcerada,
1&gt;1v1eso-1. Manchas Cobrizas, Llngns e,J cualquier
11arte del cuerpo. Calda del Cabello y Cejru;. este es
el oe~undo peroodo del VENENO DE Li' SANGRE

-

LAIT AN-TÉJ&gt;IIÉUQL'E -

LECHE ANTEFÉL
1

o=

ura 6 mezclada con agua, disi
AS. LENTEJAS, TEZ ASOLE
.A.RPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

y laGo,:a.

..

~
~ ...· '
• ..

_ca~eqacencadapaqoeteestá11Dpn,ooDn nos.. CoMPANV,
u. deA.,lllllCUJOJeq~dejadeeer le~o.

Montcl111r, N. J., E.

i~A;:,-

ENENO DE LA SANGRE ,

F-1 no curamos.

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Este periódico está impreso con las tz·ntas finas

de la Casa LORILLEUX

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París.-U nicos ..\gentes en la Rcpu blica:-

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JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

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warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
'799 Termiaalcsd'e 1 ~. qae ~ det~
ainairán p&lt;&gt;f llas dlGs ú1t1mtio&amp;ras ctel billcM q_ue obten¡-a d
remio prioci?al: d~ t ~.ooo.... , l !5.980

()ftcinaa:

'

"'1...

m

U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
ROJ(I y BLANCII en cbnpetll8.
ROJ(I VEGETAL en polvo.
LÁPICES especlnles para ennegrecer pestaflns y ceJu.

POLVOS pnm en:pol &lt;ar los cabellos. Blondo, blnnco,
oro. pinto. y Jtnmante.

BLANCII de PERLA en polvo, blanco, róseo, Rache!.
POMADA ROJA pnra los labios, en botes y en rollos.

Los Productos de CH. FA Y se encuentran en el Mundo entero. en casa de los Principales Perfumistas y Droguistas.

~&amp;stá ud. anémico ó debilitado?~
El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

9,000 ejexn.plare&amp;

SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SALCIIICHONERIA ALEllA..,.&amp;
DE GERARDO IIEENE•.
JIEXICO.-COLIISEO NUMERO !&gt;. -JOXJCY.
Este cese tiene constentemente -

craadc y

warlado surtido de tode ele se de aalchocll-y e.ames frias~

TOMOil

MEXICO, DOMINGO 1? DE NOVIEMBRE DE 1896.

NSNYYYYS&amp;YW

Jlll próximo sorteo, con premio
mayor de

$10,000-- Teriftoa.rá en el Pabellón Mol'WCOp
6 laa tres de la tarde, el Juevee

12 de Noviembre 1896..
b~o el plan siguiente:
✓ 14,000 Billetes á $ 2.00 cada
uno, divididos en vigésimo•
de á. 10 centavos.

Fondo: $ 28,000.
PREMIOS:

1 Premio de.••. $ 1 0,000.••. s 10,000
1
.,
.,
., 1 ,ooo.... ,, 1 ,000
1
.,
,,
.,
600.... .,
600
1
.,
.,
.,
200.... "
200
2
,,
,,
,,
1 oo.... .,
200
10
,,
.•
,,
50......
600
25
,,
,,
,,
40.••.•, 1,000
100
,,
,,
20...... 2,000
200
.,
.,
..
1 o...... 2,000
2 Aproximaciones de 1 $ 1 001•
una anterior y otra posterior a
nllmero ¡,remtado con los ••••••
S 1 0.000 •. ;•• •...•......••..•
200
2 Aproximaciones de á $60; una
anterior y otra posterior al nú•
mero premiado con los
.
S 1.000.......................
100

845 Premio• que hacen

un total de

e

~·' ·W,OLF
UN I LA l?f PU Bl:.IGA
tN
MÉXICA.NA

17.700

:en próximo sorteo,

con premio
mayor de

$60,000
ae Teriftoa.rá en el Pa,bell6:n Kort.oe_
• laa 11 a.m., el Jue-vee

26 de Noviembre de 1896.
beJo el plan siguiente:
11,000 BILLETES.
FONDO: S 320,011.

fP

~
V

PRECIO DE LOS BILLETES:

Enteros: $ 4.00.-Medlos: S 2.00.
$ 1.00. - Décimos: 40 oente.
Vl&amp;"éslmos: 20 cent•.

cuartos:

PRED.108:

i:re
t f'Naloa ~• llaea a follU•:. S 1 7'.~-&amp;eO
ErTodos los sorteos e,tolft baJO ~a Tilrtl~

:,-alrecclóo pcr!IODilles del SI'. D. Apolinar Cestillo,
Interventor del Gobie~. y ~ - ea¡pka.do d&amp; la
Tuorerla General de la Nae16&amp;
~
~

r

San Francisco n'lllD.

.r

ouTIN E

:¡
Polvo de Arroz especial preparado coa Bismuto.

HIGIENICO,
ADHERENTE,
INVISIBLE
fata lJecompermda e11 ta ,lzpc:iclón Yr:ivmat de 1889.

1

C::Ei:. F .AV, Perfumista, 9, Ruede la Paix, París
(Guardarse de las Imitaciones y Fals11icac1ones. - Sentenci! de 8 de Maya de 1875).

Premio mayor de ..••... ••• 180,000
Premio principal de ........ 20,000
t Premio principal de ........ l0,000
6 Premios de $ 1 ,000........ 5,000
' Premios de., 500 ..•.•• ., 5,000
1o
26 Premios de,. 200 .••••. ., 6,000
100 Premios de.,
100 .••- . ., l0,000
2eo Premios de., 40 •••••• ., 10,-400
480 Premios de.,
~o .. , ...., 8,::ZOO
t 00 Premios de 8 60, aprox.unacrones
al premio de 860,000. ...•••• ,.... 8.000
1 00 Premios de 8 40 aproximaCJonea
al premio de 8 2J,000.. •.•· •••, •··• 4.000
1 00 Premios de 1 20, aproxllllaCJones
al premio de 8 10,000. ••••••••••• 1
2.000
'799 Terminales de 8 20. que s.e dete]!:minarAn por las dos últimas Cl•
fras del billete que obten¡ra et
premio mayor del (,()Jl)Q · · · · · · • l 5.880
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U. BASSETTI, O.renta.

J'.ÁJJlUOA ESPECU.:C. de Al"El'l'.S:S de 'l'OCADOll. pa.ra. PASEO y 'l'EA'l'DO
CRE•A CAfflELIA, CREfflA ElflPERA TRIZ.
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El mejoraemanerlo pera eau••

TOME VD. EL VINO DE BAGNOLS

ciar,••
••EL MUNDO,•.
q~e certifica un tiro de

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SAN JUAN.
De venta en to tas las Droguerías y Casas Importadoras del Ra1H

Con firma de un Notario.
LOa lectores de este perlódlaon de le clase más ele-da
del país.

.2 DE NOVIEMBRE, Por J. M. Villasana.
lfadre, yo no sé c¡:i&lt;'. t:cncn--:as llores d el ramposanto,-1uc cuunrto las mueve el ,icnlo--parcc: que están llomr.&lt;!o•......

•

NUMER018

�19 NOVIEMBRE, 1896.

EL MUNDO.

270
~~EL MUNDO."
SEMANARIO ILUSTRADO,

Teléfono 434.-Calle de Tiburdo núm. 20.-Apartado 87 b.
UXICO,

Toda la correspondencia, debe dlrlgl.rse
al Gerente de este periódico.

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Todo pago debe.ser preei~amente adelantado.
BBGISTBADO COMO ARTICULO DE SEGUNDA CLASE.

gía, cualesquiera qu~ fuesen los móviles. que la guiaran y
los pretextos 6 motivos qne la favorecieran; pasaremos,
en silencio la inc.m~istencia del proyecto, que apenas ha
dejado entrever una ~specie ~e protectora&lt;'l:o n~minal,
ejercido por. las potencias ~ed1:idoras e1;1 la mfeliz colonia pero de¡ando á Espafla intacta su disputada soberanía' y sólo nos referiremo~ á la posición que guardan en
la ~ctualidad los insurrectos, en los momentos en que seabre con todo vigor la campa?ª ~e invi~rno.
Limitado Maceo á la prov10c1a de Pmar del Río, por
virtud del dique opuesto á sus excursiones en la formidable Trocha, según aseguran los españoles, .6 por.su propia soberana voluntad, como cuentan los s1mpat1zadores
de la revolución, ha podido, en el relativo descanso de
la estación de lluvias, organizarse y recibir de fuera todos
los recursos de guerra necesari&lt;ls:á hacer fuerte su posición
en la intrincada sierra, 6 á darle los elementos indispensables á emprender con éxito nuevas aventuras lejos de
sus escondidas madrigueras.
Máximo Gómez y Calixto García, entre t1mto, en el
centro y el oriente de .1a Isla, no han po~ido permanecer
en indolente reposo, sino quA han deb1dn prepararse á
Los periódicos enropeos se han ocupado últimamente la tremenda lucha qne sean-eglaba cQntra ellos con nuevos
del fracaso que el séptim9_Congreso de la Paz, acaba. de recnrso~ y soldados nuevos en la presente temporada.
Roloff, el llamarlo mbistro de la Guerra de la embrioobtener en Budapest. En esta asam~lP.a toda la ~dm1ranaria república, ha derramado desde las playas extranble dialéctica de los juristas ha venido, como .siempre,
á tierra, derribada por la poderorn elocuencia de los jeras los recursos recojidos pnr sus lab?r.antes y parciales,
y en no interrumpida línea de expedtc1ones filibusteras,
hecho~.
f
ha mandado á los qne luchan por la libertad de la soña·
Cada temporada un gr&lt;tpo de per~onas de buena e,
entusiastas, sinceras. p.i1-.J dA talla exigua para ~altar_ al da patria cubana todo cuanto pudieran necesitar sus co·
pedestal de los hombres de E,tado,
µropone rnv~r•a• rreligionarios, en su insaciable sed de odios tradicionales
blemente realizar el hermoso sueño &lt;le confratermdad y de venganzas lPgendatias.
Los jefes subalternos no han cesado en su tarea, y ape•
universal, sorprendido en las rosadas y luminosas horas
de sus buenas digePtioneP. Se convoei\ á un Co!lgreso sarde las dificultades ofrecidas por la inclemencia de la
Internacional de la Paz, en el qne $P. proponen pnmeros estación y las numer, sas guarniciones españolas qne los
premio~ de oro y plata (dApreciada ) para \os autores de han tenido en jaque, han sabilo burlar toda previsión y
los mejores trabajos relativos á _la matt na s,e pronu_n• continuado su obra dP. destrucción, en donde quiera que
cían discursos trnfados ae retóricas g:\rrulenas, se dis- se levantaba un ingenio 6 se alzaban los muros de u na hatribuyen abrazo~ _á diestra y s~n_iestr,L, y _se clausura el cienda. que pudiera ser fueute de recursos al gobierno.
concurso en m,dto de un delmo de a1111stad adornado colonial.
con éxtasis y desmayos de los concurreates.
Y en tales circunstancias, cuando España, no obst:mte
Y á cada nueva tentativa romántica de est:\ naturale• sus inmensos sacrificios, y las hazañas heroicas de sus
za, contestan los Gobiernos del mundo civi!i?.ado ens::i~- hi;oe y los proaigios de valor de sus soldados, no ha
chando su material de guerra, reforzando su efe?tl.vo mi- po'dido dominar la insurrección; cuando se la ve obligada
litar, adquiriendo nuevas máquinas de extermm10, pre- á solicitar en extrañas fuentes los recursos pecuniarios
parándose á la lucha y descargando sobre el contnbu- que la faltan en el interior, y se la mira amenazada por
yente el horrible mazazo de la paz armada.
dentro con los fanatismos de los carlistas y los arrebatos
Todo sér humano que penetra á la vida, ignora la suma de los republicanos, y se la contempla comprom?-tida en
de dolores de donde ha salido; sn espíritu es estrecho pa- la nueva y formidable g11f'rrn. de FilipiuaF; sabiendotodora abarcar el número de víctimas que han determinad'&gt; esto ¿habían de consentir los patriotas cubanos en consu existencia; pero sí sabe, que la vida es lucha)'. que en trae~ otros coU1promi,os que no foeran los que han de
ella no se realiza el triunfo de los más buenos, smo ~l de aproximarlOd á su anhelada independeucia? Ellos, que
los más aptos. Y desde el momento en que las necesida·
con valor de todos r.,conocido, han ido con serenidad al
des del me lio le imponen la obligación de aceptar esta cadalso y han caído en los c:i,!:!Pº~ de batalla: cobijados
forma inapelable de persistencia. susenngías c&lt;rneurren
por la enseña de la «estrt'lla solttana,» ¿renunctarían á sus,
al combate de la2 fuerzas coutrarias que se alzan en su sueflos, hoy que pretenden alcauzar la prox:imidad de su
camino.
realización, como Moieé• la tierra prometida? ......
Hay para las n'.lciones tambiéu un pritci¡_&gt;io que sobreNo es de creerse. Hu biérastoles ofrecido semejante trannada por encima de las aparatosas declaraciones del De• sacción á raíz de la contienda, y no .is difícil pensar que
recho Internacional, como por encima de los lagos tran- la hubieran aceptado.
quilos se amontonan los nimbusen las t.ardes tempestuo@as:
Ninguno más que nosotros ha clamado por una solu•
laforce prime le droit-la fuerzª domina al derech(); fór· ción aceptable paraamhas part1-s; nadie más que nosotros,
mula que el hombre terrible que más influencia ba e}er· ha predicado la concesión de libertades autonómicas, bon•
cido en el viejo continente, en las postrimerías del siglo rosas para España y convenientes para Cuba; pero eso.
XIX, ha tomado por su divisa, y apoyado en ella,. ha en ~u oportunid,1d y sazón. H0y, con pena lo decimos,
arrojado al surco la simie1;1te de la revancha, de ese ah1:n- creemos que par&lt;1 de8gracia de Cuba, y pese al orgullo y
to caliginoso, que presagiado por V1?tor Hi~go, le hizo amor propio mal encauzado de los españoles, no queda.
escribir aquella frase aterradora: El msommo de la Eu- otro recurso, que hacer un sugremo esfuerzo para arra nropa comienza!
car de raíz toda idea separatista tn Cuba, 6 resi¡¡;nar•e á
La amenazadora profecía ee ha cumplido, y d~Ppués &lt;1e ¡,erder una posesión que á la Corona cuesta mucho más.
siete Congresos de la Paz, todavía sobre las naciones dé- de lo que vale.
biles de la humanidad se agitan las poderosas manos de
Ninguna mediación pacífica tendría resultado po~itivo.
los pueblos fuerteP, disp11estos ácon_verti! las medallas de en tan difíci,es circunetancias; y antes de intervenir de
bronce de esos concursos en materia pnma para sus ar- modo violento, deben pensarlo 111ucho los Estados Unimas de fuego.
dos, porque de st-guro, enesaaventnra, ni querría, ni po •
drfa México seguir una política agresiva.

zas que no nos parezca digno de ser ac&lt;;&gt;metido, cuando
]a ~tiqueta del patriotismo lo ampara, m magno proyecto
que no halle eco en los espíritus. El que se atrevi,_á poner en duda la realización de una de estas maravillosa.s
a venturas, caerá á !os gol pes de_ la opinión más generalizada y se le tratará de mal mex1can.o. .
.
Y de esta manera, falseando el criterio de una virtud,
se llega á establecer el principio contrario.
Estamos obligados á ampliar más el concepto de la Patria, representándonos á ésta de tal modo grande y f!lerte
que resista á las severas enseñan¡¡as de la obs~rv~c16n Y
del análisis, y de tal suerte serena que nos aco¡a siempre
en nuestras desventuras y nos perdone nuestras faltas.
Ese patriotismo puesto al serv!ci.o. di: tantos pensamientos descabellados y de tantas 1mc1at1 vas locas, no es
el sano y robuEto afecto que l:.\ República necesita. El
verdadero patriotismo está má~ &amp;ltol

•Agentes exclusivos para los Estados Unidos y Can~dá Tite Spanish American Newspaper Company, 136 L1berty St. New York, E. U.»

líloht5 rbiti1rialrs.
¿1fa banrnrrota br lit 1.}h'morrada?
¿Ha hrcho la Democracia bancarrota? ...... Esta inesperada pr?gnnta, que se destaca como ,.¡. som?río Man e,
Thecel, Pharés en los festines de las nac1onal;dade~ modernas, parece desprenderse de las ama!~ªª revelaciones
contenidas en una epístola &lt;'l:e J?o.n Em1lt0 Caste]ar ac_er•
ci\ del sufr~gio; surge de la mc1s1va pin~~ dP_I ¡acobt~o
Proal, en su curioso volumen sobre la cnminal_idad politica; se evapora de la robusta pluma del expenmen~ador
Zola, rE ciamando un flTan sable para la rt-splandec!ente
rE•pública pnropea. ¿(.!ué puede espe•ar el porvenir d.e
una forma de gobierno que tan dolorosas llagas nos exhibe? ¿Qué c1.,be aguardara~ de un sistema engendrailor de
tan disoh·entes actos sociales? ¿Ha llPgado par:, la Democracia l:1 hora de morir, 6 quizás una evolución podrá
salvarla de Fu fracaso?
.
.
La vtrdad es que el ideal democ1 ático no ee ha _realiza•
do en ningt'in país ni'en ninguna época; el gobierno de
la mayoría, la dirección de l?s asuntos públ_icos _POr las
multitudes, jamás se ha rf'g1strado en la h1stona de la
humanidad· como ideal h1tsido ·imado por todos los
poetas y en~alzado por tod?s los polfticos soñadores; en
la realidad nunca hemos visto practicado ese programa,
y en aquellos pueblos en que se ha intentado ensanchar
la acción de las masas, la anarquía más e~pantosa ha
substituido al hermoso espectáculo prometido por los
admiradores contemplativos de la serena diosa del gorro
ftigio.
La ingerencia de las clases populares en los. asuntos
públicos, cuando est~s maEas. no rep~esentan mtereses
permanentes sino p:is1ones ba¡as, apetitos y r~ncoreF, sólo producirá trastQTDOB profundos, perturbncJones hondaA, , esequilibrios enormes en el aparato soetal. Por u!l
momento pudo creerse que fstas do_lencias .serían radicalmente extirpadas con la panacea instrucci67!-; p~ro hechos recientes han demostrado que esta med1cac1ón no
ba~ta cuando no va acompañada de una fuf rte dosis de
riqueza crPada.
F:l socialismo europPo Fe rPclnta entrA obrPr0s elevados
á cierto grado intelectual. 8p... ncn cita en una de sus
obras la carta de un operario inglé8 im-truiJo de cierto
nivel de neeesidades qne no pnede FBLibfacer: 1a instrucción ha sido para él, el vehículo poderoso para arra~t.rar
sus ideas la marmita en que han entrado fn ebulltc16n
snR disol~encias tumultuosas. Conciencias tan mal preparadas no están en aptit•ld de realizar l&lt;?s fines demo•
cráticos, fundados en la más pura y heroica reserva _dA
virtudes sociales. ¿Q11é sucede pues, con l.a D~mocrac!a?
La Democracia mceEita afinar sn maqumana, mod1fi•
car su mecanism0 rectificar sus aparatos. Alguien ha
dicho que los cue~pos existen por el equilibrio, más ?
mPnos estable, de las fuerzas; el resultado de eete eqmlibrio es la vida. Para las naciones como para los cuer•
pos, la condición de la vida es el equilibrio, y en ellas las
fuerzas las constituyen los intereses. Hacer entrar en el
t-jercicio de la soberanía el mayor número de interese!',
es el remedio de la Democracia, y para ello EL MuNDO ha
abogado por el sufragio restringido.
La época presente, de transición y recon trucción, dPbe seflalarse por dPjar bien preparados unos, y resueltos
otros de los problemas políticos que se des~acan en lo fu .
turo. Basar nuestras instituciones en algo eólido y ver·
dadero que aparte de la ~epública la ~ospecha de una
conmoción altamente nociva para la soCiedad, es tarea de
la generación actnal. Los hechos que en estos momentos
se nos ofrecen, deben servirnos de ejemplos para la obra
que algún dí.i estamos obligados á realizar.

$olJrt p-atriotismo.
Frecuentemente circulan acerca del patliotisruo las
ideas más extravagantes. Se tiene como una grave falta
de amor patrin, exhibir defectos y pre¡uicios, deshacer
C&lt;lnceptos erróneos y emití~ rectificaciones .necesarias.
BJjo el pabellón de la Patria encuentran salida muchas
mercancías averiadas que conviene retirar de la circulación.
Entendemos nosotros que el verdadero patriotismo no
está en ocultar uuestras enfermedades, sino en procurar
su curación.
No sucede así, sin embargo, y en México se estima que
el amor patrio consiste en halagar nuestra vanidad, en
hacer la apología de nuestros defectos y en cerrar los
ol1los á la voz de la verdad.
No hay impulso, por superior que sea á nuestras fuer•

ª"

***
electqral que

RESU)IE'.'1.-Una inciativa dPl "New York H•raM."-Dillculta1l para que progresP.-La in,nrrecci6n ,1~ C11ha y sus
dtf~nsore~.-l&lt;'in de la Campaña elPctoral en Norte Améri·
ca. • Una anécdota de Gnillermo 11.
Aunque quisiéramos apartar la vista de los graves acon·
tecimientos que se dernrrollan en los candentes campos
de Cuba; aunque intentáramos desentendernos de las interesanteF cuestiones que allí se debaten entr.. los resplan.
dores del incendio y !ns gritos salvajes de la matanza y
el exterminio, no podríamos sino fingir indiferencia, ante la solución ele un problPma que efecta pueb!os de nuestra raza y grupos sociales que á nosotros se unen por comunidad dA aApiraciones.
El Ne:w York 1/erald, periódico de a:ta importancia y
reconocida universal significación por su manera de tratar la política internacional, ha lanzado la espPcie y sos•
tenido la posibilidad de zanjar todas las dificu ltadt:, y remediar todos los males que aquejan la révuelta Antilla,
mediante la amistosa intervención de los Estados unidos
y México, ante el gobierno de España, para que haga cesar una situación lamentable bajo todos aspectos, porque
agota estérilmente las fuerzas y &amp;nergías de la metrópoli
y convierte la antes rica y próspera colonia en lúgubre
teatro de desolación y de ruina. Para considerar debidamente y juzgar sin pasión la iniciativa del reputado diario neoyorkino, no mencionaremos la oculta rivalidad
que ha provocado en la prensa europea, especialmente en
la francesa, que pretende vislumbrar miras intere@adas
en toda intervención americana, aunque se intente cubrirla con el ropaje de la abnegación y la buena fe que
nosotros suponemos; no trataremos de la exquisita susceptibilidad del patriotismo español que se ha sentido
herida con más 6 mpnos fundamento, al sólo anuncio de
una posible mediación, que sería rechazada con viril ener-

La ruda campaña
por luengos meses ha.
llenado la pública atención en 1a gran república americana, apartándola d,. todo cuanto no fue ra la discusión delos candidatos ele idos en las convenciones nacionales,
está ya para terminar, dando fin:!. e,a excitación extraor·
diuaria, que por tanto t.iempo ha mauteniJo los ániwos
fuera de su natural nivel y ordinaria serenidad.
¡Qué de di;curaos rn han pro11unciado! ¡cuánt,o~ ar·
ículos se han escrito! ¡cuánto dint'ro se ha derrochado.
buscando votos y comprando voluntades!
D.i un lado el capital, el monop.. lio, la riqueza soberbia.
qne apedrea á la mnltit11d con sus fajos dt1 billetes y re·
el uta adeptos al @o u engañador de 1111 proteccionismo exa·
jerado; del otro, la audacia, el liri~rno elocuente, la poesía financiera qne g,,lpea ,í. los mePtings con catapultas de
tropos y ametralladoras de rnetáforaE&lt;; el esfoerzo de los,
proletarios qne prvtestan contra una situación que juzgan
contraria á las masas que trabajan y que sufren, el socia·
lismo, e11g,rndro de civilizaciones cadúcas, asomando su
cabeza tnangular nor entre la virgen selva americana; Y
por encima úe .-ste Cl)nflicto de interesPB y de e,te cho-·
que furibundo de pasiones, el buen sentido del p&lt;iÍS que
cree y espera qu•·, confía tranquilo en q1te, cualquiera quesea el preferido eu loi comicios del tres de nvvielll b~e,
la República será salva, porque tiene sangre b.1stante JO·
ven en sus venas para soportar esta9 crisis, y serenidad
suficiente en el pueblo luchador para no verse.arr:istrado,
hasta el suicidio.
Sí, hay energía bastante en la gtan nación americana
paras ·lir incólume de esta pru ib L. Tufo anuncia que la
candidatura republicana saldr í vencedora, elevánJ,i~e,
sobre el pavés al gran proteccionista,al ya célebre Me Ktn·
h,y; pero si los cálculos más favorecido'! resultaran erró·
neos, y fuera electo el joven orador de N ebraska, el incan ·
sable Mr. Bryan, ya encontrarla la federación la manera de
salvarse y continuar su carrera de progreso; puea ui Mac
Kinley habla de ser en la primera mag_istrdt1ira tan con·
servador como lo hacen su3 p:utidario.;, ni Brydn t:i.n ra-

}9 NOVIEMBRE,

1896.

EL MU~7)0.

dical y socialista como lo pintan sus arrebatadores discursos.
Pronto pasará la exaltación política temporal, y, serena y majestuosa, continuará la república anglo•sajona su
gloriosa tarea de progreso y engrandecimiento.
Para mostrar la íntima ***
rivalidad y profunda división
que aparta las unidades germánicas, que solo por la fuerza permanecen atadas al trono de Prusia, que sobre ella!i
ejerce odiosa tutela y ruda hegemonía, ,·amos á referir
una anécdota que se refiere al Emperaior Guillermo.
Acababan de efectuarae las maniobras navales de Kiel.
El Emperador, satisfecho, recorría las filas de sus valientes súbditos.
Acercóae ante un recluta bivaro, y despuéRde la sacramental frase de «t.eme á Dios y obejece al Káiser,» con
que acostumbra saludará los marinos y soldados, ¿á quié n
te refieres, le dijo, cuando hablas de nuestros enemigos
exteriores?
-A los rnsos contestó el recluta.
-¿Y quiénes son, según tu modo de pensar, los enemigos interio•es de Alemania?
-Los prusianos, dijo el inocente b.í.varo con toda gra·
vedP.d.
29 de Octubre de 1896.

X.X. X.

DOS ERRATAS.
Rnplicamos á nuestros lectores se sirvan excusarnos las
dos erratas de caja que apart-cen en EL MUNDO dP. hoy:
una, que retraza el número de orden del periódico, di·
ciendo , 7 en vez de 18 y la otra que da al folletín la fecha
del ai'io pasado.
Nuestros empleados del departamento de caja son nuevos y e&amp;to pudiera servirnos de disculpa.

Cajas tle p:,pel, cartón 6 cartnlina impermeable~.
Se hacen ~e papPl, de cartulina 6 de cartón, pintadas
con un baru1z que las haga impermeables á los líquidos,
y grasas.
Dicho barniz puede aplicarse interior 6 exteriormente 6 por ámb,1s caras á la vez. Las cajitas pueden tene1~ forma r_edonda, oval, cuadrada ú otra que se conside
re con vement.,.
Para fabricar estas caj'tas se hace primero el tubo que
ha de constituir el cuerpo de la caja, para lo cual se puede _proceder de dos mo!1os: 6_bien se corta el papel, cartulina 6 car.tón á las d1mensienes necesarias, y se encola para formar t&gt;l cuerpo, 6 se hace un canuto cuyas diDlenciones correspondan á las de varias cajas, y después
se corta tra nsveraal mente á las medidas nec.isarias. Del
mismo modo se puede hacer el cuerpo de la tapa, dándole las dimeuciones necesarias para que pueda verificarse
el enchufe con el cuerpo de la caja.
Los fondoe se cortan con un cortader 6 sacabocados
dándole las medidas justas que ha de tener interiormen'.
te la caja 6 la tapa, y se colocan en una 6 en otra por simple aplicación ó encaje.
Fin~lme1,tt-, Pe le da la capa de b~rniz que hace que resulte impermeable el papel, cartultna, etc., y las juntas
que forman los fondos con los cuerpos respectivos.
. Como harniz puede emplearse cualquiera de los que
tienen por ba~e ólPo, alcohol, esencias, ooncina petroleo, sulfnru de ca,·bono, espíritu de maderas, ber:zon
éter de petmlt-o, éteres, amoniaco, jabón etc.
'
E~tas caja~ ti'clnen sn ¡,rincipal aplicación en las farmacias y &lt;lroguerías, para contener los ungüentos 6 preparados farmacéuticos gracientos, pastosos 6 semiliquidos.

FERROCARRIL ELECTRICO SUBllARINO.
S l está poniéndo en práctica nn provPcto de [Prrocarri 1
eléctrico submarino en Iri~laterra, que.debe unir Brighton
y la aldea marítima de Rottingdeau en la costa meridio•
nal inglPsa, condado de Suseex.
Para facilitar las relacion0s entrP r~tas dos estaciones
balnearias, distantes una dt, otra ~eis kilómetros aproximadamPnte, Ee ha hecho pnsar una vfa férrPa por la pequef!a bahía que la costa forma en este lugar. El fondo de
esta bahía, perfectamente unido, debe recibir los carriles
dl'.l ferrucarril eléctrico proyectat.lo. Los alambrea eléctricos se colocarán, sobre p0stes elevados de 5 á 7 me·
tros sobre el nivel ddos carriles durante la marea alta.
Sobre esta vía férrea circulará un cochi, mny elevado.
de 16 metros de largo, que podrá conu¡ner 150 perAonas
Para impedir la inmersion del coche, se 1~ colocará so'.
bre barras de ~cero de 10 metros de altura, fijando las
partes sumergidas de estas barras eobre ocho ruedas que
pasarán por los carriles colocados en el fondo del war.
Dos dinamos colocados en la parte superior del coche
Y uni~os á los 3;lambr~s dan 111ovimiento8ecalc11laquese
necesitarán tremta minutos para frauquear la distancia
-qo.e separa Brighton de Rottingdeau.

DON füAN DE D¡IOS CARRASQUILLA.
T1:nemos el gusto de publicar como jnsto tributo al
mén!-0,. el r~~rato del St: Doctor Carraequilla L., bogotano &lt;'l:1strngu1ao, que es sm duda una de las más positivas
.glorias d" nuestra América latina.
El Sr. Doctor Carrasqui.lla.es &amp;l ~ d e - l a - steroterapia anti lPproea, que ha llamado la atención de todo el mundo médico.
.El rP.trato que publicamos pertenéce á la Sociedad
~1ent.ífica Antonio Alzate que tanto estímulo presta á la
c1enc1a en nuestro país y que, de paso, merece que la consagremos algunas lineas.

DR. J UAN DE D. CARRASQl:ILLAL.

[Vease el artículo

rdat.ivo)

E, esta i\sociación la mejor relacionada con el extranjero, pudiéndose mostrar como prueba inequívoca de ... 110
el dato de que suele recibir cada mes m,í~ de 40ü voliírntines remitidos por los principales centros científl~os del
mundo. En lA actualidad el número anual de estas donaciones asciende por termino medio á más de mil y el progreso es constante; lo que hace que no exista en México
una biblioteca dotada como la suya de las mejore➔ obras
de la ciencia contemporánea. Las Memorias y Revista de
la Soc·edad circulan y son leídas en muchas naciones,
debido en gran parte probablemente á que en general todos aquellos artículos que se comprende que son de inte·
rés universal, se leen con gusto.
Volviendo al Doctor Carrasquilla, olvidamos decir que
es entre muchos sabios, uno de los miembro8 correspondientes de la mencionada sociedad.

UN.A. PRESENT.A.CION
En nuestro próximo número tendremos el gusto de
presentará nuestros lectores á una poetisa tan vigorosa
como inPpirada...... y bella añadiríamos, si no te1Uié80•
moA sPr indiscretos.
Véade nuestro próximo número.

Un gran congreso fomenista.
Las mujerPs han celebrado en estoA días su gran congreso, reuniéndose en Berlín lmi directoras del movi•
miento femenino. mal llamado femenista.
No Re descuidan las faldaA en imir.ar á lo~ hombres en
Psto de aprove~har 6 de perder PI tiempo jngand" á los
Congresoe. En Abril de este año convoc.ll"on s11 Aguel,i.
rre ( ¡con perdón sea dicho, oh crítico escrupuloso!) +-n
París, ahora en la r.apital de Alemania, y el año que vi.,.
nP 11e reunirán en Bruselas, y en 1898 en Londres.
Bueno; y
«¿Qué quieren esas nnbes qnp con furor se agrupan
Del aire trasparente por la r..gión aznl?
¿Qué quieren, cnando el paso de su vacío ocupau
Del cenit snspendienao sn t,n,ebrorn tul?
¿Qué instinto las arrastra? ¿qné ePPncia l•s mantiene?
¿Con qué Re.:reto impnlso por el vacío van?
¿Qné ser velado en ellas atravPsando vienP?
8us cóncavas llanuras que sin lu1ubrera están?"
EstaP pre1rnntas, envneltas en la&amp; Püdoras de SalornSn
que dirigía Zorrilla á las nnb...s, hace cincuenta años'.
la~ dirigen hoy toilns los prójimos pacíficos á las señoras
congresistas, que d ... jando de cuando en cuando P-1 techo
paterno de su~ maridos, como decía el otro, se sub&lt;&gt;n, un
á las nubeH, amo más arriba &lt;le los cuerno!! de la lu1H1 ,í
los cielos de la bienandanza futura femP.nina.
'
Mujeres hay qne sólo BRpiran á nutrir y sostPn"r t-1
culto del amor á la patria, a, hien y á la humanidad en
platonismo puro; otraR qnr quieren nutrir la inteligencia
de sus compafleras y dA los niñoq en ¡;edagngía perrnanente, y otras que aspiran á nutrir el corazón y el ánimo di' los deegraciados con la sa111a carirlad. Todo e8to
est.l. muy bien, admirab lem1&gt;11t., bien. E,,e es el oficio
providencial de la mujer, nutrir. Primno, con su sangre,
con ~I néctar incomparable de sus pechot!, crían á~a hu~am~ad; d~spués nu_tren con su amor y su calor la dificil ex1stenc1a de la niñez; más adelante, con sus cuidados y su trabajo alimen~an á la familia; y muy á menudo
nutren el corazón de la ¡uventud con sus sanos consejos
de madres, y, en fin, nutren todos ios ideales todas la,i
esperanzas, todas las dichas del hombre con ;u amor. Si
algunas- veces, por desgracia, no ocurre esto no tieoeu
ellas s~las la culpa, ni nosotros tampoco, sin~ ellas y nosotros ¡untos.
Vengan, pues, en hora buena las mujeres á los congresos y á los ~ ings, y á las luct.as de la sociedad, y al
hogar y al desierto, y al funeral y al baile, siempre que
lo bagan para realizar su especial misión de nutrir las in-

271
teligenciaq y 103 corazones; pero no se molesten en querer ejercer oficios como los de gobernar y dirigir los pueblos, pidienao, por ejemplo, el manhood suffrage, el
sufragio del ciudadano, 6 la entrada en la junta municipal ( P11ris and D ~3trict Courir.il•) 6 en la diputación provencial ( CounJ.y Council!!), Aq•1ell"s argumentos del rebullicio de Chicago, con lo que gráficamente se r.ipresentaba la condición de la mujer, exponiendo que las lt!yes
americanas no dejan votar...... «ni á los Pieles Rojai, ni
á los idiotas, ......... r,i á los locos, ni á los p•?-sid iarios ...... !ni á la mujer/.,; fueron recibidos con irónicas burlas por la mayor parte de las damas nort,P--am iricanas y extranjeras que visitaron la Exposición, y se
detuvieron ante tal cuadro, porque ellas, los últimos seres,
al parecer, en esa denigrante escala, imperaban, guiab.in,
volvían tarumba y traían hechos unos monigotes, verdaderos esclavos, á los senadores, diputados, títulos, millonarios, ingenieros, oradores, generales, :filó~ofos y demagogos con quienes estaban casadas, sin consentir que
semejantes usufructuarios del manhood sn,(frage se opusieran á ningún capricho ni deseo de sus caras mitadP.s. Eito, ee entiende, entre matrimonios decentes y bi,•n avenidos: porque entr.i gente tronada no cabe más id.ial de
justicia que el que debe desempeñar el g,rndarmP.
Así mandan y gobiernan, sólo por m iniqterio del cariño, del respeto y de la hidalga cortesí.1, l:is fa\rlas P11 los
c~lzones. ¿Y aun quieren ustedes má'l per8onalidad, autonomía y progreso, señoras mujeres?
Por eRto, pu,..s, hay que distinguir entre pretensiones y
pretensiones. La instrucción, la educación, la caridad, la
propaga11da del bien, los títulos universitarios, la prepiedad y disfrute de su~ ganancia'l, ld participación en
las profesiones apropiadas á su suficiencia, los puesto3
distinguiJos, la Academia, todo para ustedes, si á ello aspiran y para ello demuestran tenP.r aptitud, en competencia con los hombres. Pero en la política y gobierno,
en la guerra y en los penosos tr.1.b ,j,,s de las profundidades de la tierra y de las soledad➔s d~l m.1r, dejen la labor
á los hombres, mientras la mnjer tenga las cualidades físicas y, por consigLtiente, las de sensibilidad, que tiene

DESPERDICIOS l&gt;B ORO Y PLATA
La estadística de la Real Casa de Moneda inglesa nos
dice que cuesta 31,000 librns esterlinas anualea el renos
var la moneda de plata. Est:.&gt; representa seis tonelada.
de plata que se halla de~parrarnada por Inglate•·ra, 6 en
otras palabras, que la pérdida diaria de metal es, por término medio, como de 86 libras esterlinas.
El oro no se usa tanto como la plata, más su pérdida es
tambié n de consideracióJ. De la Casa d.i Moneda salen
4.645,521 libras esterlinas y doble de este número de media➔ libras al año. E l pesJ nerdido en la manipulación
simple Pn las libras es de 0.396 grano al año, y en las medias 0.551 grano. Si alguno tuviera la curiosidad de calcular este desperdicio, encontraría qne si pudiera colectarse, bastaría para la cantidad de 16 libras esterlinas
diarias. No es dtt adntirarse, por lo mismo, que el lodo
que SE' lleva de una parte &lt;iti Londres donde han frecnenta&lt;ln por siglos hombres de dinero, t•1viera und c.rntidad
de lo~ metales preciOiOS.

.........

El telégrafo y , I teléfono en Abisinia.
Recientemente Re ha1t establecido en la Abisinia redes
tel ..gr•ficas y telt-fónicas.
1\1. Monrlon, ingeníerJ electricista, ie encargó del estudi0, organización y suministro de todo el material recesar'o para unir las más importantes poblaciones de
aqnel Imperio.
Estas in~talacione~ son del sistema Van Rissrll erghe,
~·a adoptado en Bélgica y otros puntos, que per.uite telegrafiar y telefonear por un miF&lt;mo hilo.

I 111licar1'1r eléctrico para bnqnes.
DeP'.lP hace tiempo, en todos los buques, las órdenes Re
traq1111te~ dt&gt;s,le el puente del capitán á la cámara de
máq11i11as, por medio de aparatos &lt;fe cable metálico sin
fin, qnt' nccionan una manecilla dispuesta en un cuadro
indic,.,lor.
&amp;gtí n la R evue Practique de l' Eletricüé, se acaba de ensn yar nno de esto~ aparatos accionando por medio de la
elt&gt;ctricidacl qne par,.ce dar tnPjored resultados bajo el
pnnto de viFta QP. en fnncionarnieuto. De este modo se suprime el cable ~in fin, q11e µresent,a graves inconvenienteH ya por s11 dila :ación bajo la influHncia de la temperatnn1, ya pQr las fr_ec11t'11te~ rupturas :í que está expuesto
á JJ':"ª" de los cmdados que se tengan para su conservnc1011.

Otro pago de $3,000.00, de "La Mutua"
EN GUADA.LA.JAH.A.

Guadalajara, Octubre 2ú de 1896.
Sr. Don Carlos Sommer, Director Generar de «La Mdtua» de Nueva York en México.
Muy seflor nuestro:
Hoy hemos recibido por conducto del B meo de LJo•
dres y Méx:1co y ante el notario Sr. D. Arcad in ra&lt;lilla la.
Puma de $3.000,00 (tres mil pesos fuerte, ) valur o.le la pó,
liza núm. 661,409 bajo la cual Pstuvo as..gurndn 1mestro
finado hermano el Rr. Cura D0,1 Guadalu pt1 , l&gt;arrn.
Que l:' presente sirva par,i h&gt;\cer públic.L 1111.,dLra g-rati-."
tud hacia u~ted que tan bondadosamente 110s ba facili•
tado todo hasta recibir la suma anti&gt;s dicha. si •1 haber
e_rogado gasto alguno ni haber.demorado el ¡,ago, qne como
siempre lo acodtumbra eea digna compañia, ha ijido vio,•
lento.
De usted afmas. attas. y f:l. S.
SOL:!DAO lBARRA,-RBffGIO IBARRA,

�]9

EL MUNDO.

272

~ · = = ~ = = = = = = = = = = = = = = = = = ==

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N üVIEllIBRE, 1896.

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. F,T, MTTNno.

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273

CHERBO0RG.

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Desembarque ae $$.

roro. el ~mp~raaor

't la $mperatriz ae Rusia.

[Grabado en los talleres de "EL MUNDO"]

�EL MUNDO.

27.4

LOS CZARES EN PARIS.
Por fiu podemos dará uuestros lectores la relación ilustrada de la última etapa del viaje de los Czares, llegados
á París á principioR de este roes. Buen remate suá este
de nuestra tarea i nformatÍ\•a, del todo oportuna si se
atiende á que simultánPameute con las ilustraciones espaiíolas y norte-americanas, ofrecernos á nuestros lectores, los grabados que son la gráfica historia 1e ese pomposo viaje.
París se portó como bueno,
desplegando ante los Czares toda la pompa de que es
capaz, y eclipsando los feste•
jos todos de las otras potencias. París, ya lo hemos dicho no hace jamás las cosas
á medias, debía, pues, sPr
deslumbradora la recepción
v lo fué como verán nnestros
favorecedores por el siguiente relato.

Acai,o están admirados ellos también de la ooledad de
etiOd muelli!s que han contemplado un instante y del silencio que Lurba!", solamente los martill.,zos de los carpinteros que rf\oaran á toda prisa una aver(a sobrevenida
al puente del B i.sson Pero ya han de&gt;!cend1do la eocalera
de sn yacht. Av-entúranse por el puente, y ~~í es do1_1de
M. Fél ix: Faurrl avanza hacia ellos coil afabilidad fácil y
llena de dignidad, deseándoles la primer bienvenida de
Francia.
El Presidente de la República, con la cabeza deacu-

19 NOVIEMBRE, 1896.
e aperador al lado d, 1 Presidente de la Republica y en.
ob,equio del cual fueron pronunciarlos lo~ primeros brindis, los soberanos y el Presidente subieron á sus trenes.
respectivos que partieron, con un cuarto de hora de intervalo v á pequeña velocidad para París. A todo lo largl).
de la.vía que seguía el tren imperial había centinelas colocados: las l'nternas de las locomotoras ilu:!"linaban brus•
camentP. sus siluetas al paso; y las láwinas triangulares,
de las bayonetas arrojaban furtivos relámpagos ec. la.
noche.
En Cberbonrg, la Tecep•
ción del Czar Nicolás II y de
la Emperatriz Alt•jandra, había ten ido el caracter casi
exclusivo de una solemnidad
marítima y fu é como el sencillo prólogo de las solemnidades de París.
La llegada á París.
A las 9 de la maftada del'

martes, el tren imperial seunió en VerRalles al tren pre·
sidencial. En tanto que el
En Cherbourg.
tren ruso proseguía su ca•
mino hacia la estación MontAl pasar la Mancha el lupa rnasse para conducir dines 5 de Octubre para dirirectamente á los barrios de
girse de Inglaterra á Francia,
la ribera derecha de ParíP á
de Portsrnouth á Cherbourg,
la pequeña gran duquesa Oilos soberanos r:isos fueron
ga, el de M. Félix Faure. en
testigos de una verdadera.
el cual habían tomado sitio.
tempestad. En la mañana no
dejaba de haber sus in4uielos hué3pedes imperiales, tomaba la línea de cintura patudes en Cherbourg con resra dirijirse al desembarcade•
pecto á la tra veRía de los yaro escogido.
tes imperiales. El viento, so· Ahí, en Ranelagh, una esplando del Noroeste, era tan
tación minúscula había sidoviolento, que ni ann se había.
construida en eeis días. Imoído la salva de 101 cañonaposible imaginar trozo de
zos anunciando quH la Esarquitectura provisional más
cuadra del Norte, que había
partido á primna hora al encoqueto. Una marquesa de
cuPntro d&lt;' la E•trell"- Polar y
150 metros de longitud cuel St 1andart, los había enconbierta de colgaauras grises.
trado; cuando por fin, á meqne caían gracioFamente y endio día, un despacho del se~uirnaldada de follaje y de
miHorn aeñaló su aprnxi maflores.
ción. Una hora y media más
&lt;'omoen Cherbourg el Czar
tarde, la escuadrilla ruea y
y la Czarina aparecieron con
la escuadra del Norte e~taM. Felix Faure. Presentacioban á la vista del dique del
nes, salutaciones, palabras
arsenal y el cañón de loa fuerde bienvenida, revist.a de la
tes, después del de los acoguardia de honnr, prece1ien•
razados, saludó á los hnéspedo á la formación del cortedes imperiales de Francia.
jo. Todo esto pa~ó ante un
Al mismo tiempo el sol apapequeño nümero de privilerecía, en tanto que caía aún
giados, y no parecía sino queuna menuda lluvia, y á la.
el Czar tenía prisa de acabarentrada del puerto ee veía le
con todas eeas exigencias del
vantarse un arco iris triunfal.
protocolo, de hacer su entra•
A las dos y media, exactada á París, de sentir alrede•
mente, la Estulla Polar frandor de sí ya no las vanidades,
queó el naso. El pabellón imsatisfechas, sino el «corazón
perial flotó en el extremo
del pueblo francés» manifesdel gran mástil blanco, con
tando su simpatía entusiasta
el águila dorada de Rusia.
con fren éticos vivas, de los,
La impresión que expericuales no conocía aún más
mentaron entonces los especque el eco.
tadores agrupados aquí y ahí.
Ca población de París, enfué de lo más inesperado.
grosada por muchas centenas.
Fué una senaación de frío tan
de millares de provincianos,
característica como intemno estaba menos impaciente.
pestiva. Lo!! pérsonajes ofiDesde hace ya muchos día&amp;
ciales, los periodistas, los cuestá preparada, y bu aleriosos privilegiados, se agrugría, más que los adornos qne
paban en los parajes abiertos
se ven por todas partes, dan
al abrigo de las injurias del
á la ciudad una fisonomía de
viento y de las violencia!! de
fiesta. Desde horas atrás se
los centinelas apostados. El
atropella á todo lo largo de
muelle del arsenal estaba.
la vía asignada al cortejo im-.
desierto. De distancia en disperial.
tancia surgía únicamente la
Un cañ.onazo anuncia porsilueta de nn gendarme enfin la llegad" de Sus Ma¡es·
carnando el deber imprestades Imperiales á Ranelagb.
cindible, pero no simbolizanUn cuarto de hora, media.
do por cierto el carrno de
hora, tres cuartos de hora
Francia para con sus augusdespués, según el sitio que
to~ visitantes.
se ocupa entre la Muette y la
Sin embargo, el cai'\ón truecalle de Grenelle, la cabeza
na con rabia, las trompeta11
del cortejo aparPce. Un pisuenan en los campos. Todo
quete de guardias republ:caeste ruido no hace empero
LOS CZARES EN P .ARIS.-La visita á los Inválidos.-Ante la tumba de Napoleón.
nasá caballo, a ore la marcha;
aparecer menos largas las
se grita: u¡Viva la guardia!»•
maniobras de fondear de la
Estrella Powr, que trata de acercarse al Bisson, destinado bierta, se inclina y besa la mano de la Emperatriz; dt:s- La caballería de Africa, cazadores y spahiR, asoman en
sus caballos blancoe: «¡Vivan los spahis!» Los Jefes ára·
á servir de desembarcadero y en el cual espera un poco pués estrecha la mano del Czar.
Inmediatamente el estandarte imperial de la Estrella bes, los agahes de Argel, los caída de Tunes, con susgrannervioso M. Félix Faure. Pasa como una media hora.
Polar tué trasladado; ahor, flota sobre el muelle á la !'n- d&lt;&gt;s turbantes y ~ns vistosos trajes, vienen después y el•
A bordo de la Estrella, los marinos rusos se han alineado.
Dos grandes cosacos rojos se hallan inmóviles á la puerta trada del paso qne conduce al arsenal, cerca Jel pabellón público grita: «¡Vivan los árabes!» y los árabes saludan
del camarote imperial. La música del yacht imperial to- personal de M. F élix Faure. El Presidentedn la Repúbli- con el rehímpago azulado de las cimitarras; y por fin apa·
rece un carruaje á la daumont y un estremecimiento deca, ofrece el brazo á la )zarina, el emoerador marcha á
ca alegremente la Marsellesa.
1
A las tres de la tarde todo está listo, en fin, para el de- su derecha, y los tres atravies : n así el BHJson, franquean- entusiasmo sacude inmediatamente á la mn titud que re·
sembarque de los seberanos. El Presidente de la Repú• do la escalera empurpurada; después se aventuran por el conoce al Czar y á la Czarina, tan esperados. El empeblica, M. Loubet y M. Brisson, se mantienen en la ex- segundo puente. La música de la infantería de marina rador con uniforme verde y sombrero de Coronel del retremidad del puente que une la Estrella Polar al Bisson. ataca el himno ruso y los vivas de los invitados dan la gimiento Preobajensky, con la mirada grave y dulce y
La puerta del salón imperial se abre y la Czarina Ale- sei'\al de las aclamaciones á la multitud enorme que las el rostro muy pálido, saluda militarmente llevándose la
mano al bonete de Astrakan.
jandra. Feodorovna aparece la primera, vestida de un consignaR despiadadas han relegado á lo l,,jos.
La emperatriz Alix, sonrosada por la emoción, lleva
Ueapuée de las recepciones y las representaciones oblitraje gris tórtola, muy claro, con pelerina del mismo color, de gran cuello guarnecido de encajes, llevando un gatorias, tuvo v, rificativo una brillante revista naval. El una exquisita toilette de saten blanco, guarnecida so•
sombrerito de rosas y una ligera so·,1brilla en la mano, Elan llevando á los soberanos rusos y á M. Félix Faure briame11te de trébol0" de oro, un boa ligero de plumas
como si estuviese segura de encontrar el sol y no la llu- pasó ante las tres líneas de la escuadra en •••tdio de los blancas rodea t1u cuello, se inclina graciosa y sonriente·
via sobre la tierra francesa. El Emperador Nicolás II la hurras. Después la emperatriz y los dos jefes de Estado y se ve balancear.se sobre su cabeza la pluma blanca de·
sigue, lleva el uniforme de capitán de navío de primera se hicieron conducir á bordo del crucero almirante Ho- su sombrero; frente á ellos M. Felix Faure, de frac, con•
clase, túnica y claque y el gran cordón de la Legión de che, que el Czar visitó largamente, aimirando con since- el sombrero un poco i_nclinado, eonríe alegremente. Apesarde las triples vallas de guardias, Fe establece el con•
Honor. La mala travesía no parece haberles dejado ridad sus ventajas.
Después de un banquete al que asistió únicamente el tacto entre el pueblo de París y sus huéspedes imperia,..
huella.

19

NOVIEMBRE,

1896.

EL MUNDO.

les. _Millares de voces aclaman al Czar, á la Czarina, á
Rusia y en .tauro qne el desfile dura, el eco de 103 vi vas
acompaña a S. S. M. M. hasta que penetran en el patio
del hotel ue ia Embajada rusa.

275

El traje de cola de la es•
posa del ?residente Faure
era de brocado azul pálido
con corsé de viPja Irlanda
y tul de sf!da bordado de
La estátua ,le Strasburgo.
topacios. M. Félix Faure
. Uno dt: los cuad~os _mejor apropiados al corteJo impe·- llevaba el gran cordón de
r1al era BID contradicción la plaza de la Concordia tanto San Andrés. En segundo
término, los otros persona~ c~usa de FU.; vastas «;Iim_ensi?nes como por su sit~ación
umca y su hermosa d1st~1buc1ón. Así, pues, la afluencia jes admitidos en el palco,
ahí era enorme c~m m?tl;ro «;le la llegada del Cr.ar, y co- ocupaban sillas rojas.
"'º se había previsto, 1Dtrép1dos curiJsos se habían e.iLa Srita. Lucía Faure,
caramaclo como racimos humanos á las estátuas colosales vestida de moiré Reoacide las cmdadts de Francia. Una sola de esas eatátuas
miento, negro, bordado, esgracia~ á una vigilancia especial de la policía, permanecí~ taba colocada detrás d.e su
protegida contra el escalamiento: la de Straaburgo. Ob· madre.
¡eto del culto constante de las sociedades alsacianas loDetriís de la Emperatriz
renesas, había sido decorada para el caso con banderas manteníanse la princesa
nuevas y coro.nas frescas. y se había cubierto Fu cabeza Galitzina, gran dama de la
con la larga cmta de seda negra de extremos largos que corte, la princesa Waesiltc~ían de cada lado del rostro, añadiénd0le una cucarda cbikoff y la princesa Ohotncolor. Era un contraste muy sugestivo el que formaba
linaky, damas de bon01·;
aqut:11ª. orgull~sa_ figura aislada y respetada, en su duelo detrás del Emperador el
patriót_1co y as1st1endo desde lo alto de su pedestal á la príncipe Dolgorouky, ayurecepción de un emperador, como un testigo meditabun- da de campo, y en último
do, clavado en una inmobilidad de piedra.
término una quincena de
En la Iglesia Rusa.
oficiales rusos y franceses.
El golpe de vista era soDespués del med~o.día del martes el Czar tuvo que lle·
na~ sus deberes rehgwsos antes de la recepción oficial del ore todo interesante en el
momento e n que la concn..
.
. ., . .
. ..
El1seo. Llevando el miam&lt;_&gt; t raje que por la mañana y
rrencia, al ejemplo del PreJefes Y Oficiales del Batallón de , oluntar,os Principado de As1u11as.
acompaftado de la ~mp~r::'t~1z que llevaba traje claro con
cuello de tul naranJa, dmg1óse á la Iglesia Rusa de la-ca- sidente d~ la Rep?bl ica yfde los augu~tos huéepedes, eecu- la cripta, se detuvo algr1n tiempo ante el monumento f ú
lle Dasu por la calle Real, el bulevar Mal, sherbes y el chó dt: pie ~l himno ruso, con Ja faz vudta hacia el nebre; después subió á la capilra, 110 sin haber dado un ojeada á la pieza obscura !ramada el «relicario,» donde ea
parque Monceau: ~mbos ha?ían sido precedidos por el palco imperial.
De ese palco central donde se encontraban en algún c0nsnvau diversos objt:tos quti pertenecieron al Eme
barón de Mob~e nhe1m, embaJador de Rusia y el príncipe
Orloff, con umforme blanco de la guardia, cubierta la ca. n~odo, alr~dedo~ de los soberanos, Ja eltgancia resplande- pe1ador.
c1ente_de 1as to1!ettes femeninas y la magnificencia de
beza co~ el c~sco corvnado por el águila imperial.
E!l, el mterior de la. iglesia, cuyo vestíbulo sol,:, estaba los umformes, d1 fu ud_íaee u na especie de radiación por la
cub1~~to de ba~de~as, se oprimían los personaj¡,s de la sala en_tera. cuyo con¡unto, gracias al brillo de los adorLA GUERRA EN CUBA
com1t1va y los 1!1v1tados qne p~rtenecían en su mayor nos ba¡o la luz de las arai'\as, realizó todo el brillo que se
Sorteo de qulnto,...-Má.,, soldado;;..
~arte á_ la_ colonia rusa. En la puerta el arcipreste Vassi- podía desea1· para una de esas fiestas de aparato cuyo
heff as1st1do de todo el clero revestido de sus ornamen• caráct•ir p~ramente oficial, ann más acentuado e;ta vez
Esa vorágine que ~e llaf!ia guerra de Cnba sigue .'tratos sacerdotales de las grandes fieRt.as, recibió á los so- por la estricta obePrvancia de la etiqueta in:.plica siempre alguna frialdad.
'
gando hombres: las Juvemles ene,gías de España, Pin miberano_s que so co(ocaron frente al Y conosta•io, muy cersericordia. _Año y medio hace que tmp~zó y de entonces
ca del JCono ofrecido por el Czar Alejandro II cuando su
acá ba habido una docena d'l sortE'OB, qne Fe diferencian
La visita á los 1:n.vápoco los unos de los otros y cuya füonomfa esptcial pueUdos.
de verse en el grabado que publicamos.
Si los s&lt;,rteados son soldados, hny alguna ansiedad
Esta visita figuraba en el
miE'ntras dura el sorte_o: antE's y ~eepuée, alfgría. Pocos,
progrma del 7 de Octubre.
Los soberanos, que habían muy pocos, quedan t ristes. La tr1Hi,zn de los parientes
coneagra&lt;lo la primera parte es la única que se permite asoruar la cabez.1 de cuando
de la mañana á Notre Dame, en cuando.
, ~l propio t_ie_mpo que llfgan á Cuba las tropas"de ·la
al Palacio de Justicia á la
Santa Capilla y al Pa~teón, ultima exped1c1ón, van y v1e11en, las que están en Ía isla
llegaron a.l hotel de los Invá• de unos puntos á otros, según las disposiciones del gene:
ral en jefe, gue en estos momentos dispone Jo que lepalid os hacia la~ once y media.
M. Félix Faure daba el rece neces~no para comenzar la campaña y en la Península se despide cariftoeamente á aquel ejérc;to que significa
brazo á la Emperatriz.
Recibidos por· el General el postrer esfuerzo en pro de una causa inmensamPnte
Pillot, Ministro de la Gue- dificil. El batallón de voluntarios de Asturias ( de cnya
rra. y por el General de Bois- oficialidad damos otro grabado), ha cerrado la marcha
d,effre, recorrieron los prin- de esos 40,000 soldados españoles que han ido á arroscipales locales del Pstableci- trar últim~mente la~ inclemencias de la ¡rnerra y en Oviemiento bajo la dirección del do, al part1r, fué ob¡eto de ladPmostración más cariftosa
A las cinco y mPdia de la madrugada del día 21 del co:
CornaRdante militar, Generriente, salió de dicha ciudad para Gijón el batallón de
ral Arnonx, que aunque muy
vol_untarios ~el ¡: rincipado ~e As_t1iriae y á pesar de la hoenfermo de antiguas heridae
había querido presentare¿ ra m tempestna, túdo el vecmdano bajó á la estación donen su puesto. Parnron igual- de~., confu:°~ían en_t~e el público l~s corporaciones y aumente revista á los viejos sol- 1or1dades c1y1les, militares y tclee1ásticae, sociedadt s y
dados, a lineados en una ca- representaciones del comercio. Hízose el emba1que con
el J?)ayor orden; 1, s !~luntarios. iban muy contentes y
lle d!'I patio de honor.
sa~1sfechos; al tn n m1l_1tar seumeron algunos vagon~s de
Anteriormente habían heprimera paro !ns a uton~ad~s ovetence~, junta organizacho una larga estación en 'la
dc ra del batallón y penod1stas de Ov1edo que iban á
ca-pilla, pero el Czar solo
acompañado del Ministro d¿ acomp~flar á !os EO!dados hasta el punto de' embarque.
:1?art1ó el tren _entre las aclamaciones ruidosas del púla Guerra, del General Arb11co, y l?1B ovac10nes no cesaron en todas las eEtacioues
PAL= DE MAYORCA.-Acto del sor~, en el patio del Cuarrel del carmen, para organizar la séptima Com- nonx y de los oficialoe rusos,
pan!a del Batallón Prov1si&lt;¡nal cte Cuba.
había penetrado en la crip- del tránsito, donde pueblos enteros se congregaban para
aplaudir á l~s valientes voluntarios de Asturias.
vi~je á París en 1867. Después Eegún ellrito de la religión ba de Napoleón I El sar órdon:e seen_cuen~ra
la tn!'ll•
1
El t~e!1 ~ 1litar ~legó á Gijón á las siete de la rnafiana.
griega, el arciprestP 'es ofreció el pan y la sal. En segui- Jandia, Pe eleva e~ medio ge ago, ~ gr;t ~ ro¡ob_:le Fi~- El rec!b1m1ento d1speneado á la fuerza expedi.cionaria fué
da fué cantado un. Te Deum eolemne y ¡,,I oficio se termi- tuadafiebajo de la cúpula de/1d~:io on a escu ierta s1• grand10so; t~ el andén estaban laa bandas del ngimiennó con laceremoma del beso del crucifijo en la cual toDespués de haber descend'd
I
maron parte los soberanos.
d
á
bl
o 1os cuarent.a y cuatro es- io d~l Pr_fn~1pe y la 1:11unicipal; banderas y t-standa1t~s
ca1ones e m rmo I aneo y de bronce, que d·in acceso á
con rnscr1pc10nes alusivas füstacándose sobre la multitud
y de los balcones tapizado~
La representación en la Opera.
descendía una II u via de floEntre todas las fiestas organizadas en honor de los sores
beranos rusos la representación de gala dada en la ópeDesembarcó el batallón
ra de~ía ser una de las más brillantes. El programa, cuaque precedido de las música~
lesquiera que fuese la composición, no tenía naturalmeny seguido de todo el vecindate más que una importancia secundaria: por que el verrio recorrió las principales
~adero espeetáculo, como sucede siempre en casos seme.
calles. En el muelle se pasó
Jante&amp;,_ estaba en la sala, y era de preverse que las mirarevista á la futi1za 1 proced.as de¡arfan la escena para d irigirse de preferencia ha,
cia los es;iectado_res y sobre tod'? al palco imperial.
diéndose al reparto de dinero
y otros obstquios áloe expe•
d Este p_alc_o, obJeto_ de la atención más ó menos discreta
dicionarioF. .
de un p~bhco e~cog1do, había sido dispneato en medio
e l'.' primera hilera } estaba encuadrado con telas de
A las diez de la mafia.na
terc1opelo_caw1esí y palm11s y coronado con el escudo
comenzó el embarque de las
del Imper.10 entre las banderas de las dos naciones aliafuerzas en grandes gabarra~.
da¡¡; pequeños s,)les y crisantemas amariliat! guarnecían
que conducían la tTopa al
el rebúrde de terciopelo y oro, y en la parte'alta del baltraeatl ántico Ciudad de Cadiz
cón se destacaba netamente la palabra Pax. El Emperaanclado en la bahía á unas
~or, en el centro, ocupaba uno de los cuatro grandes sidos millas del puerto. A cao_nes de vieja tapicería de Aubusson, tomados de la
da compañía que entraba Pn
ut1!ería1 teniendo á _su derecha á la Sra. Félix Faure y á
las gabarras repetfanse las
su 1zqmerda al Presidente de la República á la 4jlerecba
manifE's1aciones de entusias•
~el cual estaba sentada la Czarina. Esta ll¿vaba un traje
mo: los vaporea a nclado11 rn. e falla azul celestf\. de larga cola, guarnocido de encaludaban con sus sirenas. las
~es, !!na magnífica dia_dema de di~mantes y una riviere
müsicas no cesaban repitiéne cmco ~rdenea d~ piedras. El ..l!;mperador iba vestido
dc, la marcha de Cadiz, y los
con el umforme ro¡o de coronel de los cosacos, con chal. .
voluntariM. agitando paflnerreteras de plata y el gran cordón de la Legión de H onor.
EXPOSICIONLDE BUDAi'EST.-Fa.kir dormidc.-(Vease el articulo relativo.)
los y sombreros, devolvían

°·

�y

] 9 NOVIEMBRE,

276

19

EL MUNDO.

NOVIEMBRE,

1896.

~ = = = = = = = = = = ~ ~ ~ ~ = = = = = = - = = = == = = =

-el ealndo al pueblo que les veia partir con tanto sentimiPnto como entusiasmo.
Terminado el embarque de los sol~a~os, el Ayuntamiento de Gijon dió un lunch á la oficialidad; 4 las tres
-de la tardese,rn:.barcó ésta en remolcado,es, y á las cuatro
y merl.ia levó anclas el Ciudad de Cadiz, zarpaudo tin di•
rección á la Coruña.
Para concluir, una nota curiosa: el Jefe de este ~atallón
de AFturias es nada menos que un cubano, pedl~o por
acla11,aci6n para general del cuerpo. La preferencia, sal•
vo los odios del caso. se explica perfectamente, supuesto
t&gt;l profundo conocimiento que ese general debe tener de
los suyos.

La botadora del ''Cristobal Colón."
Damos una vista de la botadur,i de este nuevo buque
&lt;le gunra, efectuada en Génova últimamente y acerca de
la cual y refiriéndose á los dueiios de los talleres de do11&lt;'le snrgtó el soberbio buque, dice lo siguiente un periódico f'spañol:
Lá razón social Gio. Asnaldo y ~ exiatP. deFde ]846,
pP10 ha~ta 1853 no tuvieron SnR talleres Pino muv mediana importancia. Ea aquella fecha entró en la Sociedad el senador Varios Bombrini, y desde entoncPB la dirección dti los negocios de la casa pasó á manos de Carlos
y l\larcelo Bombrini, bijos de aquél. los cuales dedicaron
todo rn talento y sus muchos bienes á fomentar las diwrsas indnstrias en QUP aquella trabaja.
Gracias~ ellos, son h_oy los tall~res de S.impi~rdarena
y de s~str1 Penente qu1zas los primeros de Italia y sin
du&lt;ia de los mejores de Europa.
'
1'~1 Cri.Jit6bal Col6n fué botaJo al agna á !as nueve de la
mañana d:1 día 16 del corriente, asistiendo á la ceremonia una muchedumbre inmensa qne llenaba todos los
mnelle~.
For_máb~n la C?mitiva o_ficial _el Arzr,bispn de Génova,
el é&gt;b1spo in parf1bus de D1oclez1a y Monsefior Acier; el
Prcfocto, el Al~alde, el conde &lt;..e Benornar, embajador de
Espafia; el almirante Butler, el contraalmirante de la escuadra italiana, Sr. Candioni; representantes del Parlamento, de la Audiencia y de otraF! mucha'!! cnrporac10nes. Er, la hermosa y tra_nq~ila b~hía estahan los buques
d,e 15uer~a de la escuadra italiana Duilio, .il farío. Pia y Eurí.dwe, ern duda para muestra de cómo una nación pobre
pue~e tener en p0cos años poderoPa marina de guerra
gracias al deseo de tenerla, nacido del conocimi¿nto de
su sitnación en el mundo.
. Dirigió la botadura el ingeniero Bigliati, jefe de lns astilleros. Terminada con toda felicidad ia optiración hubo
en la galería de calde~as de los astilleros un opíp~ro al":111P_rzo al que_asist~ero_n mil personas, entre ellas los penol1stas espanoles 10v1tados á la tiesta de la botadura,
y que tan agasa¡ados han sido en ltalia. Se brindó muchl) por España y por la amistad de las dos naciones.
D&lt;1mos una vista de la botadura.

Colisión al g~sto.
:C 1a colisión d~ trenes preparada de antemano para deleite de un púbhco afecto á cosas capaces de sobrexitar los ne, vios, ea espectáculo muy costoso y poco común. Una compañía ferrocarrilera de los Estados Unido•, arregló días pasados una colisión que había de veriflMrs~ frente á una estación improvisada y propiamente b mt1zada con el nombre de «Plasta. n Veinticinco mil
P!lrsonas presenciaron l_a colisión. Las máquinas fueron
pintadas con colores brillantes, y la distancia fué cuidad_oF!amente medida, con objeto de que la colisión se verificara en el punto deseado. Las máquinas se precipita-

ron con la fuerza y la velocidad de un torna do, semejan·
do sus pitazos constantes una
música infornal. E, suelo
temblaba al paso de e sos
monstruos que se acercaban
con una velocidad de 50 wi ·
llas por hora. U o momento
después los trenes se encon•
traron produciendo un ruido terrible; l08 carros queda·
ron hecboti mil a~tillas, y las
calderas al nwentar produjeron nna detouación ensordecedora é hicieron 8alir torrentt&gt;S de vap&lt;&gt;r que ocultaron la masa informe á la vista de los espectadores. Con
la fuer:r.a de la PXplosión mucb·•s pesadaF! piezM dti hierro
fueron á cael' á media milla
de distancia dP.l lugar. del
choq11e. F,1é nn verdadero
milagro qne entre la multitud hubit&gt;ra habido tan pocas de~gracias. pues solo re•
snltaron tres muertos y doce
heridos. Las per~onas que
presenciaron est" barbaridad
la recordarán mitiutrlls vivan, y con tceguridad que el
espectáculo no se repetirá.

277

EL MUNDO.

189'1.

PAGINA BLANCA.-

'
¿Por qué va á tí mi pensamiento siempre que veo nevar? También es blanco el sol y no se le parece sin embargo.
¿Será que son tristes la nieve y tu recuerdo?
Ello es que de tal modo os asocio yo en mi mente, que
no parece sino que eres tú la que nievas..... .
M. MENÉNDEZ y PELAYO.

-·-····••c&gt;t••······-

DE BLANCO.

Curiosi1lades.
EL FAKIR DOUMIDO,

Una de las cosas que en la
actualidad lhman más la
atención ea Budapest, donde
según se 8abe, con una brillante Exposición se celebra
,.¡ milenario de Hungl'ía, es
un par de Jakires, de lus cuales se ha hecho gran caso.
Provenientes de Londres,
donde estuvieron siete meses y donde hicieron sus
primeros experimentos de
muerte anticipada, atrayendo
la att&gt;nción y la curiosidad
del público, estuvieron primero enViena,dondelapolicía no permitió el expe rimento; después, por la vía de
Presburgo, fueron á Budapest. Los R dicen~eR fdkires son
estudiantes de Lah&lt;&gt;re y se llaman Bhina s~na Pralap, de
23 años, y Gopal Kricbna de Cawnpnre, nacidos en la
India. Ambos han dormido repetidas veces dnraate
treinta días consecutivo~ en Londrns, y uno de ellos, d
segundo, no contento con dormir en su ataúd de cri-1tal,
ha querido también ser entP.rrado por n'ueve días y medio. Los dos jóvenes indios dicen qne el fenómeno se
produce en ello~ sólo en fuerza de la ~utnsngestión.
El experimento, repetido en B•1dapeFt, tuvo mucho
éxito y atrajo vivamente la curio~idad y la ~.tención del
público.
0

Qué cosa más blanca que cándido lirio?
¿Qué cosa más pura que místico cirio?
¿Qué cosa más casta que tierno azahar?
¿Qué cosa más virgen que leve neblina?
¿Qué cosa más santa qae el ara divina
De gótico altar?

COLISIÓN AL GUSTO.

LUZ ELEOTRICAHasta h'&gt;ra las instalacil)nP.~ hidráulicas h:i.n cr,nstituido el medio más económico de obitiner electricidad para
el alumbrado y otros nso8.
8 ..gú n la prensa ingl,-,-¡a, parPCP. hab'lrse resnelto el problema de producir corrientti~ bast,antt':l para el alnmbrado por medio de pilas, que sieru.lo de alimPntación económica, y de un volúmen sPm&lt;"j'lnte á las qu ➔ el teltlfono
ern plea, ofrecen p&lt;&gt;tencia suficitinte para satisfacer las uec.,sidades domésticas.
S!'gún cálcnll)s de la Asociación de la pr.-.nFa inglesa,
una lámpara incandesce1 t~ de veinte bujías, costará á lo
sumo 1,50 pesetas mt&gt;nsuales; se evitan lus t&gt;foctos de la
interrnpciones gP.nerales del a'umbrado y la iustalacióu
de cables aéreos y subterráneos.
Fabricación. de Hilos de Papel.

Se ha invenlado nn procedimiento q11e permite fabricar
un hilo sin ayuda de fibra9 vegetales, simplernentti por
medio de tiras estrecha~ de •&gt;apel. Este hilo pn!)de em•
p!earse lo mismo que cualquiera otra clase de hilo de lana, lino, etc.
El procedimiento que se emplea es el signiente:
Se teLDpla el papel que se quiere trabajar, en bañ&lt;&gt;s
formados por productos químicos convtinientes Q':le le
dan la ductilidad y tenacidad requeridas. Por med10 &lt;le
una disposición especial, se corta en el sentido de la longitud en forma de cintas estrechas: una vez preparado
de est,e modo, se le impregna de •ma materia que contenga cola, y se arrolla cada cinta en un carrete especial provist,; de agujeros. Cuando t')das las cintas se han colocado en los carretes se someten á la acción del vapor de
modo que éste atraviese el c~rrete desde el inttiiior al
exterior. Se someten á la acción del vapor, con ob¡eto
de que por una parte se disuelva la materia gomosa Y
por otra los productos químicos, con loe que se ha impregnado previamente el papel.
Despues de esta operación se colocan los carretes sobre
un apar.ito de hilar y se tuerce la tira de papel. De este
aparato va el hilo torcido sobre otro de estirar, que fe
compone de dos eatiradoree, uno en la parte de delante
y otro en la de detrá~, entre los cuales hay un par de cilindros recubiertos de productos químicos por loti cuales
pasa el hilo.
Después dti estirado ee hacen pasar todos loe hilos por
un aparato secador, en el cual circula el aire _de_ modo qn_e
los hilos que han de secarse tengan un mov1m1ento o,Cl·
latorio.
Los hilos de papel obtenido~ por este prncedi_miento
pueden tf'jHse y trabajarse lo mismo que cualqmer otra
clase de h1loe de lana, lino, yute, etc.

Botadura del Crlst.oba.1 C:&gt;lon. ':

Una nación que cede el poder absoluto á un hombre,
le da f'I derecho de atreverse á todo y se impone la necesidad de sufrirlo todo.
DE S.e:GUR.

.A UN.A PÁLIDA.
(NEVANDO.)

Aquí dentro, fuego; ahí fuera, nieve...... Así eres tú,
&lt;:omo dijo aquel poeta que también te quiso:
-Fuego en e l corazón, nieve en el rostro..... .
Fuego como é•te, calor de hogar manso, tranquilo, no
enervante como e' del sol de estío que ata el ingenio y
para la fantasía y entraba al par los movimientos del
·cuerpo y del pensamiento: fuego tranquilo del que no
hay qRe temer que suba á incendio, fuego alimentado de
excelsas materias, de troncos generosos que un día tuvieron colores, y cuando _v a no los tienen, privados de alegrarnos con ellos los ojos. se dan en pasto á la llama para
volverá ser útiles y prestarnos abrigo y consuelo ..... .
Tal l:mbiera sido tu amor, estoy seguro. Primero flores,
lne~o luz y calor.
S1 la vieras esta noche, qué bonita, tú, á quien tanto
-guPta la nieve)
Si pudiera yo verla contigo, yo, á quien tanto gua.
tas tú!
Ha caido de repente y dura un momento.
No es la nieve frecuente encanto de los climas, como
en e l mundo son raras las muchachas como tú.
A parece siempre á nuestrm, ojos como espectáculo mrn&lt;:a visto y con la intensidad y la fuerza de un pensamiento nue,o.

Así, á través de uno y otro año, de uno y
otro dolor verdadero y de una y otra ficticia ventura, viene, blanca como la nieve, , u memoria,
á llenar de poético y triste encanto el pensamiento.
Baja ~obre él mansamente, como bajan sobre
el agostado jardín esos copos y le van formando
Psta blanca vestidura que, por ser tan fría, parece que ha de abrigarle y protegerle.
Como es tan raro que nieve, hasta la luna, esta
esquiva, de quien apenas conservábamos memo1-ia. se ba dignado l!alir á verla.
Y la he saludado con la misma alegría. que á
tí, cuando pasado un luto, 3pareces en una fiesta,y pensando en tí, me be puesto á contemplar
el maravilloso espectáculo de sus reflejos sobre la
nieve.
¡Qué luz tan melancólica, tan hermosa! ¡Qué
musa!
La nieve, que E'P t.ri,te, parece sonreír ante las
caricias del astro, como se sonríe tu rostro pálido al sentir sobre sí la lu~ de unós ojos.
Si pudieras verlo tú, á quien tanto guata la
nieve!
Durará un momento, pero la impresión de esta blancura. de esta delicada belleza de la nieve,
vivirá aún largo rato en mis ojos, como en mi
memoria la de tu hermosura, con que me alumbró entre las tinieblas y obscuridades de la
vida. A mí me gusta la nieve porque te guata á
tí, y á tí te gusta porque es blanca.
Y repara que quizá no he dicho una simpleza.
Blancos son tus pensamientos, y tus suefios, y
tu alma, y tu rostro, y blanco tiene que ser todo
lo que te guste, y por ser blanco tiene que gustarte, porque lo blanco es la pureza, lo inmaculado, lo no vulgar; y tú no puedes _encontrar
•
bello nada que no sea así.
En el jardín del mundo, del que sois vosotras las florea-y nosotros pudiéramos eer los árboles, quién el fuer•
te roble, quién el laurel glorioso, quién ¡ayl el ciprés tristísimo-las hay de todos colores y aspectos. Prefiere uno
los claveles porque son alegree; otroe los encuentran vulgares y eligen la roF!a té, por lo triste, por lo aristocrática; hay quieneljcoje los pensamientos por lo que significan, y no se paga de exteriores encantos!.. ....
Pues bien, en ese jardín tú eres la rosa blanca, la que
t.ndos admiran aunque sin atreverse á aspirar en ella, la
que no se discute, la que no admite comparaciones ni rivalidades.
El blanco es la suma de todos los colores, de todas las
bellezas de la vida, por tanto.
La pureza, que es el blanco entre los matices del espíritu, es la suma de todas las virtudes, de todeé los afectos tiernos y generosos.
Vieta á través do tu alma, la vida y la naturaleza humana se transfiguran y se embellecen; bajo ella ocultan
PUB esperanzas la una, su flaqueza y miseria la otra. En
10 cual eres todavía igual que la nieve, que cubre con su
inmaculada alfombra el lodo y el sucio aspecto de la calle
ó el camino.
.
¡Celestemente hermosas sois tú y la nieve!
Parecen estos copoP, pétalos de rosas blancas que alguien se entretiene en deshojar desde allá arri1:)a.
Diríase que ibas tú :á pasar por debajo.
Y eso parece tu rostro; no blanco sino nevado. Pálido,
no oor taita de c;ilor, sino por aobra de blancura..... .
Hermos!'s sois tú y la nieve.

De blancas palomas el aire se puebla;
Con túnica bla.:.ca, tejida de niebla,
Se envuelve á lo lejos feuda1 torreón;
Erguida en el hnerto la trémula acacia,
Al soplo del viento sacude con g, acia
Su níveo pompón!
¿No ves en el monte la nieve que albea?
La torre muy blanca domina la aldea,
Las tiernas ovejas triscando se van;
De cisnes intactos el lago se llena;
Columpia su copa la enhiesta az11cena
Y su ánfora inmensa levanta el volcán.
Entremos al templo; la hostia fulgura;
De nieve parecen las canas del cura,
Vestido con alba de lino sutil;
Cien niñas hermosas ocupan las b"ncas,
Y todas vestidas con túnicas blancas
En ramos ofrecen las flores de .A.bl'i l.
Subamos al coro: la virgen propicia
Escucha los rezos de casta novicía
Y el cristo de mármol expira en la cruz;
Sin mancha se yerguen las velas de cera;
De encaje es la tenue cortina ligera
Que ya transparenta del alba la luz.
Bajemos al campo: tumulto de plumas
Parece el arroyo de blancas espumas
Que quieren, cantando, correr y salear;
Su airosa mantilla de fresca neblina
Terció la montafl.a; !a vela latina
De barca ligera se pierde en el mar.
Ya salta del Íecho la joven hermosa
Y el agua refresca sus hombros dti diosa,
Sue Qrazos ebúrneos, .su cuello gentil;
Cantando y risueña se ci!l.e la enagua,y trémulas brillan las gotas del agua
En su árabe peine de blanco marfil.
¡Oh mármol! ¡Oh nieves! ¡Oh inmensa blancura,
Que esparces doquiera tu casta hermosura!
¡Oh tímida virgen! ¡Oh casta ve~tal!
'l'ú estás en la estátua de eterna belleza;
De tu hálito blando nació la pureza,
¡Al ángel das alas, sudario al mortall
Tú ctlbres al niño que lte~a á la vida,
CoroQas las sienes de fiel pro metida,
Al paje revistes de rico tisú.
¡Qué blancos son, reinas, los mantos de armiño!
¡.Qué blanca· es, ¡oh madré.,! la cuna del nifio!
.(Qué blanca, mi amada, qué blancá eres tú!
En sueños ufanos de amores, contemplo
Alzarse muy blancas las torres de un templo,
Y oculto entre !ir.íos abrirse 110 hogar¡
Y el velo de novia prenderse á tu frente,
Cual nube de gasa que cae lenta.mente
Y viene en.tus b,omb~os su. encaje á posar.
1888.

.

-

-

Sea tu alma como la nieve de las cimas: solitaria, pero
inhollada, excelsa, y por lo mismo blanca: sin recibir
más beso~ qne loa del cielo azul: el azul que es el ideal,
puede besar al blanco, q_ue es la pu1ez.a.

\

�19 NOVIEMBRE,

EL MUNDO.

278

189n.

1

PARA LOS MUERTOS.

LA ISLA DE LA MUERTE.
POR RUBÉN DARÍO.

En qué -país de ensuel'io, en qué fúnebre país de ensue•
fio está la isla sombría? Es en un 1ejano lugar en donde
reina el silencio. El agua no tiene una sola voz en su cristal, ni el viento en sus leves soplos, ni los nPgros árboles
mortuorios en sus hojas, los negros cipreses mortuorios
que semejan agrupados y silenciosos, monjes-fantasmas.
Cavadas en las volcánicas rocas mordidas y rajadas por
el tiempo, se ven, á modo de nichos oscuros, las bocas de
las criptas. en donde bajo el misterioso taciturno cielo,
duermen los muertos. La lámina especular de abajo refleja loe muros de ese solitario palacio de lo Desconocido.
Se acerca en su barca de duelo un mudo enterrador, como en el poema de Tennyéon. ¿Qué pálida princesa di·
funta es conducida á la isla de la muerte? ¿Qué Elena,
qué Ofelia, qué adorada Yolanda? Canto suave, en tono
menor, canto de vaga m'3lodía y de desolación profunda!
Acaso el silencio fuese interrumpido por un errante sollozo, por un suspiro; acaso una visión envuelta en un velo
como de nieve......... Allí e~ donde comienza la posesión
de Peíquis; en esa negrura es donde verás quizá brotar,
pobre soflador, de la obscura larva las alas prestigiosas
de Hipeipila. A tu isla solemne, ¡oh BOAKLIN ! va la reina
Beteabé pálida. Va tambien con un manto de duelo, la
esposa de Mausoleo que pone cenizas en el vino. Ya Hécuba, y, )horrible trance, va silenciosa, mordiendo su aullido, clavando sus dedos en los dolorosos maternalespechoel Va Vénus, sobre su concha tirada por las blancas
palomas, por ver si vaga gimiendo la sombra de Adónis.
Va la tropa in..perial de las sobe, bias porfirogénicas que
amaron el Amor al mismo tiempo que !a Muerte. Ya, en
un esquife divino, con un arcángel por timonel, la Virgen
María, herido el pecho por los siete pul'ialedl

Y es preciso partir! Voy á la sombra:
Allí el olvido reina
Y la humedad devora los tegidos
Y los huesos se hielan!
Ven conmigo á dormir en esta fosa
Que tu pasión encierra,
.
La vida de la tumba es tan tranquila,
Su noche tan eterna! Y vio surgir la palidéz marmorea
Sobre su faz serena,
Y el fulgor apagarse de sus ojos
En las obscuras ruencas;
Sintió los brazos de su amada asirse
A su garganta aeca
Y un beso que en su boca le clavaban
Los Labios de la muerta;
Caér sintióse en pavoroso vértigo,
Al fondo de la huesa,
Y cerrar aquel tálamo sombrio
La lápida de piedra!!. ....... .

MAGNA MATERLa existencia es el mal, y en nuestra vida
E! dolor, enemigo es y tirano,
El pasado, de duelos es arcano,
El porvenir, la esfinge obscurecida.
Por esa eterna ley desconocida
Que nos arrastra al mal con férrea mano,
Es el dantesco sufrimiento humano
Nuestra historia, y la duda nuestra egida.
Nada viene á decirnos la esperanza,
La fe en el alma permanece inerte
Y triste el hombre en el camino avanza!
Y solo tu le acojes, le haces fuerte,
Tú que tienes no mas una balanza,
¡Oh madre universal, oh blanca muerte!

FUNERALES INDIGENAS.
BALADA DE ULTRATUMBA.

MUERTE.
......Y la muerte decía:
Yo soy la encantadora y triste maga,
Que al segar el amor y la alegría
La fiebre del dolor por siempre apaga.
L!\ vida es el eneueflo,
Mas el perpetuo despertar la quiebra;
Y yo vierto en loe ojos el belelio
Que el infinito al infinito enhebra.

Que haya otra vida quieres..... .
Para qué te entristeces porque río!
Yo doy lo que no hallaste en las mujeres!
Soy la consolación para tu hastío!
Que hay otra vida sueñas.....•
¿No ves que de ambición eres el germen?
Tu mal es incurable y me desdeñas!. .....
Dichosos son los que en mis brazos duermen!
Reclínate, ven luego,
Ya vivieie, gozaste y padeciste..... .
Quema mi boca inextinguible fuego,
Anda, ven, estoy triste!
Vivir es florecer en primavera
Y tu ya floreciete! ......es la caída!
No morirás mientras 9-ue yo no muera..... .
Y tu vida es mi vida!

Murió su amada, y con el alma herida
Por la terrible ausencia,
La amortajó, poniendo entre sus manos
Un ramo de azucenas.
Él mismo la condujo al cementerio,
Y en una tumba nueva
Sus esperanzas y sus muertas dichas
Allí enterró con ella.
Y todo lo dejó, eolo en el alma
Se llevaba la pena;
La amargura infinita del que llora
Su soledad inmensa!
Diez noches en la cámara mortuoria
Pasó solo y en vela
Y á la undécima, en horas avanzadas
Llamaron á. en puerta;
-¿Quien á turbar mi religioso llanto
Y mi dolor, se acerca?
-Yo que la paz no gozo de la tumba,
Su amada le contesla!y se adelanta á abrir,-aquí me tienesLe dict&lt; la doncella,
-Tu dolor me levanta del sepulcro,
Tus lágrimas me queman!Él permanece mudo, y ella entonces
Como vision de nieblas,
Con la ruirada en él, viendole siempre,
Silenciosa se alej...
La sigue y alumbrados por la luna,
La llanura atraviesan,
Ella delante de él, como una sombra
En su mortaja envuelta.
lltllegan del lejano cementerio
Ante la obscura verja
Que se abre, y en el campo de las tumbas
Los amantes penetran.
Los cipreces sus sombras recortadas
Arrastran por la tierra,
La blancura apagando de los mármoles
Con una mancha negra.
Ante el sepulcr• nuevo se detiene
La virgen, y se sientan,
Y ella le dice al escuchar un eco
Que doloroso suena:
-No escuchas? Es el canto de los gallos,
Obscuros centinelas
Que de las horas la pesada marcha
En el silencio velan,

19 NOVIEMBRE,

La muerte fué el primer gran dolor de l?, humani1ad:·
hizo volver las pupilas atónitas del hombre á esa región
lejana, lugar más apartado que el remoto término de las
peregrinaciones prehistóricaii. E1 culto á los muertos es
el preludio de las divinidades y de las religiones; en las.
generaciones primitivas antes que los altares se encuentran los monumentos fúnebres; sus dioses no son sino el·
recuerdo de varones ilustres que murieron, divinizados.
á través de los atlos: las viejas hilanderas de leyendas.
La ignorancia, la superstición y el dolor condensan en.
torno del cadáver creencias ·sombrías que fueron causa.
de tantas patéticas ceremonias.
'El alma es hija de la muerte, el deudo no puede con:
cebir que el padre, el hijo, la a macla ó el amigo se disuelvan en la tumba; queda de él algo todavía, algo intangible que se escapó de los despojos transformados en polvo, algo que vive aun venerado en la memoria, algo que·
flota en la noche y puede evocarse, algo que ea como el
individuo moral que no ha sucumbido y que habitando
otras esferas, y al llamamiento de algunos elegidos, se comunica con ellos, sufre y goza, se encarna como e~trs loa
egipcios en un animal más ó menos noble según loe ac·
tos buenos ó malos de su vida aquilatados por un decálogo de la época tan acertado en la calificación de loe hom·
bree como en la dignificación de los irracionales.
Tras preocupaciones consoladoras, la resistencia ácreer·
que todo concluye con el último estertor y la última mirada, la suprema aspiración al má1:1 allá., poblaron y pue blan todavía el campo de la Historia con las leyendas más.
extral'ias.
Nos hablan de ellas las pirámides que fueron tumbas
de reyes; las momias ungidas de olorosos bálsamos, en-vueltas en finísimos sudarios, los objetos familiares y domésticos del difunto, !as inscripciones policromas y glorioeaa, las estátuas y las ceremonias en torno de loa despojos yacentes.
Ya que no la vida cuando menos se prolonga el recuerdo, esa penumbra de otra vida: unos embalsaman, otros
incineran el cadáver, pero embalsamado ó cremado lo
consideran como un viajero. La nigromancia nace del
culto á los cadáveree, que han sido y serán el indescifra-·
ble enigma; de esos cadáveres cuyos misterios se han po ·
dido entrever en los fenómenos complicados de la vida,
pero no en la quietud helada de la muerte. Los pueblos
más dietantes por sus religiones, por su~ costumbres Y
hasta por su asiento, suelen coincidí~ en el mi~mo respeto á los difuntos y en el ritual de sus ceremonias.
Corto espacio es un artículo para reseñarlos ~• habremos de contentarnos con apuntar algunos de nuestros au·
tepaaados indígenas.
Los chichimecos enterr.iban sus cadáveres en las cue-

vas de los montea; pero á medida que se civilizaron adqajrieron loe ritos y costumbres de loe Alcohuas que segulen casi en todo las mismas que los mexicanos de quien ea:bablaremos.
/ ~B miatecos se diferenciaban en algo de los chichimeeos. Muerto uno de sus seiiores aegulan hablando de él
como si estuviese vivo. Ponían frente al cadáver alguno
de sus esclavos, que cuoierto con una máscara, vestía las
ropis de su seflor y por espacio de un día recibía los
mismos honores que aquel. Enterrado el difunto en un
bosque que se suponía ser la puerta del Paraiso, sepultá·
base también al esclavo sacrificado. con las insignias de
su efímera autoridad, ~ero sin cubrirlo de tierra. Ce e ·
braban al año el nac1mientc pero jamás la muerte del
Sel'ior.
Los zapotecas embalsamaban el .;adaver y los mayas,
eegún Orozco y Berra, llorabqn con gran lástima á sus
muertos y se sujetaban á la abstinencia y al ayuno.
Envuelto el difunto en un sudario, llenábanle la hoca
con el maíz molido que llamaban koyem y con las piedras
que usaban como moneda, á fin de que no careciese de
subsistencia en la otra vida. Entt-rrában lo dentro ó fuera
de la casa, que se abandonaba si la familia no era numerosa. Acompal'iaban al difunto como únicos veladores,
sus dioses, sus libros si era sacerdote, sus armas si era
guerrero, y sus hechizos si hechicero. Quemaban á los
señorea y gente principal, depositando las cenizas en
grandes vasij¡is ó en estátuas huecas de barro. A las personas de alta jerarquía quemaban eólo una parte dul cuer•
po, cuyo residuo colocaban en el hueco hecho á una estátua de madera, cubriéndola con la piel del colodrillo
que se quitaba al difunto: tal figura se guardaba entre los
ídolos.
Según Beaumont, los tarascos fueron el más solemne de
los pueblos en sus ceremonias fúnebres. El Sr. Lic. Don
Eduardo Ruiz, en su magnífica obra sobre Michoacán,
describe estas ceremonias extral'ias:
Los funerales del entierro eran adecuados á las distintas clases sociales. Los cronistas refieren de la siguiente
manera los que se tributaban al Rey:
No bien circulaba en el Imperio la noticia de la enfer•
medad del monarca, cuando los reyes aliados y los jefes•
de las poblaciones se apresuraban á acudir á Tzintzuntzan, cargados de presentes y acompal'iados de los médicos más notables de la tierra.
Los patios del palacio se llenaban de nobles, que oían,
llenos de impaciencia, las noticias de la enfermedad del
11:ran seflor; pues que nadie, excepto la familia íntima del
Rey, podía penetrar en el aposento.
La nueva de la muerte del Rey era recibida con grandes aclamaciones de dolor, que partían del palacio, se
repercutían por la ciudad y eran llevadaP en alas del eco
á todos los ámbitos del país.
Desde luego ee escogía la comitiva que había de acompal'iar al soberano en su viaje á la otra vida; siendu de
observar que esta elección se hacía casi siempre entre
multitud de personas que se empellaban á porfía en tener la grandísima honra de ser sacrificadas en la ceremonia fúnebre. El heredero del trono tenía derecho á designar á los que habían de ser sacrificados. ¡Terrible po•
der que le permitía á veces deshacerse de sus,enemigosl
En seguida lavaban el cadáver con aguas aromáticas;
veetíanle en traje de ceremonia, adornábanle con sus mejores alhajas, depositaban á su lado las más valiosas armas y lo colocaban en andas.
Entretanto, los individuos de la servidumbre que había de acompal'iarle, se aseaban y adornaban de la misma manera.
Pero el rito principal de esta ceremonia era el de construir inmediatamente un!l estátua del Rey, cuya obra se
encomendaba á los más hábiles eecultorea del reino, y en
Michoacán los había dignos de nombradía.
Así perpetuaban loa tarascos la memoria de los antepasados.
. El acompal'iamiento del Rey se componía de siete muJeres, una de las cuales había de servirle de esposa y las
demás de esc,avas, y de muchos hombres, uno que era
su proveedor de trajes, otro para sus guirnaldas y ramilletes, un peluquer~, otro guarda-muebles, otro que llevaba sus armas, otro que guardaba las hachas de oro para hacer lel'ia, otro que tenía por oficio portar el quitasol
para hacer sombra al Rey, y una multitud de empleados
para todos loe servicios, siendo digno de referir que tenían que acompaflarle también loe médicos que no habían acertado á curarlo.
Poníanse todos guirnaldas de trébol en la cabeza y pintaban su cuerpo de amarillo, y entre ellos, los músicos
&amp;aflían marchas fúnebres de una melodía impregnada de
dolor.
A la cabeza de la comitiva iban los tres reyes de Hueta!Ilo ó Coyucan, Pátzcuaro y Tzacapu, entonando un
triste cantar en lengua desconocida que sólo ellos col'n•
prendían.
. La procesión salía del palacio á media noche. En el
rnmenso puebl? que marchaba adelante, todos llevaban
hachas encendidas en las manos y los músicos iban taflendo trQmpetas y caracoles horrísonos. Los que habían
de sacrificarse por el Rey iban al frente de las andas que
conducían el cadáver, barrían el camino y guiaban á los
cargadores, v_ol_viendo la vista de tiempo en tiempo hacia
el cadáver, diciendo: «por aquí lUUJ &lt;k venir mira. no pierdas el camino.n Se dirigían al templo maydr de la capital.
en donde estaba preparada una gran pira de lefia olorosa Y de rajas de pino, y después de dar cuatro vueltas con
el cadliver alrededor del túmulo, le poufan encima de él
Y prendían fuego á la hoguera
En este acto sacrfficaban á golpes de maza áloe individuos de l!l comitiva de ultratumba, á quienes embriagaban previamente para que no lamentasen su muerte.
M1entr~s duraba la cremación, los nobles y los sacerdot-es b~ilaban al ?-erredor de la hoguera, entonando
cantos funebres, atizando el fuego y recogiendo cuidadosamente las cenizas del monarca.
Reunidas las cenizas un escultor las amasaba habilmen·

279

EL MUNDO.

18~6.

te, dándoles la forma humana; colocaban PO la cara una
máscara de turqnesae, vestfanle y atavfabanle como si
estuviese vivo, poníanle á la espalda el carcax de oro,
cascabeles del mismo metal en las piernas y á su lado
sus armas y en seguida la comitiva, llevando la efigie sagrada y los cadáveres de sus acompañ '.ntes, tomaba el
camino de la yácata (túmulo ) destinado á guardar sus
restos, la cual estaba destinada á _ervir de templo á Ourf.caneri.
En el interior había esteras, rodelas de oro y plata, flechas, vasos y demás utensilios de plata y barro para el
servicio del rey, tinajas con agua, plumae, mantas, y toda clase de vestimentas para los oficios ó artes de los que
formaban la servidumbre.
La efigie del rey, guardada en rica ánfora de metal ó
de alabastro, se colocaba de modo que el semblante mirase hacia el orii,nte.
Durante los cinco días que seguían al del entierro, se
guardaba el más riguroso luto, sin encenderse fuego en
el hogar, sin hacer ninguna operación de comercio, sin
salir nadie de sus casas, sin hablar en voz alta, reinando
en todas partee el más pavoroso silencio. Solamente en
las noches se reunían los nobles y los SP.cerdotes para
orar en voz baja."
Los mexicanos (1) en nada eran tan supertir.iosos como en eus ceremonias fúnebres. Había maestros para
ellas, maestros que desde luego cortaban muchos pedazos
de papel con loa cuales cubrían al cadaver cuya cabeza
baiiaban con un vaso dP. agua, diciendo que era la que se
tomaba durante la vida. Si el muerto era guerre10, se le
vestía como á Huitzilopochtli; si mercader, como,. Xacatenctli; si artesano, como al protector de su oficio Al
que moría ahogado como á Tlaloc, y al borracho como al
baco azteca que se llamaba Tezcatzoncatl.
Gentes hubo, y Gomara lo dice con razón, que vistieron mejor después de muertos que durante la vida.
Nuestro pueblo bajo, en las postrimerías del siglo, disfraza todavía á sus finados nii'ios con papPI de china sólo que usa la indumentaria cristiana, prefiriendo lo; colores y ropas de San Joeé y de San Antonio.
Ponían al cadáver un jarro de agua entre la ropas y
pedazos de papel, en el que explicaban al cadaver su uso;
e~an todos, salvo conductos para el gran viaje de la eter~1dad: «Con este, decla uno, por ejemplo, pasarás sin peligro por entre los montes que están peleando.n nCon este otro por el camino defendido por la gran serpiente.»
Por el de! cocodrilo Xochil.onal, para los ocho desiertos
para los ocho collados, para el viento agudo y constant~
d.e un lugar llamado Itzehecayan; tan fino que era necesa•
no quemar las ropas, las armas y provisiones del muer«?, para qu~ su calor lo preservase del rigor de aquel
viento ternble.n
Mataban un techichf, especie de perro mexicano para
que _lo acompaflase: le ataban un cordel al cuello para que
pudiera atravesar el profundo río de Chiunahuapan ó de
las nueve aguas.
Al són de ca.ntos fúnebres se quemaba el cadaver, guarda':lan sus cemzas en una olla, y entre ellas una esmeralda ú otra piedra preciosa, que debía servirle de corazón
en la otra vida. Ente~raban la vasi'ja en un lugar orofundo, sobre el cual se hacían oblaciones de pan y vino durante una semana.
.
En las exequias de los reyes el ritual era más solemne
á los vestidos finfeimoa se afladía una urna, en la que s~
guardaba su cabello de cuando era nii'io y el último que
se habfa, cortado, juntos con la simbólica esmeralda. Mataban al esclavo que había cuidado de su oratorio. Mientras se quemaba el cuerpo adornad", se sacrificaban al
pie da la pira á los esclavos y á los seres monstruosos
q_ue habían servido de bufones al rey, para que lo divirtieran en el otro mundo. Con el mismo objeto se inmolaban algunas mujeres, esceptuándose de la cremación
los ahogados y los hidrópicos.
Los mexicanos celebraban, eegun el P. Durán, las fiestas por los muertos en el mes de Agosto; la primera se
llamaba de los 1nuertecil.o•, porque se bacía en honor de
los nifioa; era una preparación para la grande y en ella se
hací.an ofrendas de dinero, cacao, cera, a ves, frutos y
semillas.
Cortaban del bosque un gran palo: le quitaban
la corteza y lo cepillaban para colocarlo á la entrada de la ciudad, donde se recibían los sacerdotes con c.mtos y bailes, ofrendas, comidas y zahumerioe· poníanle
el nombre de Xocotl, lo dejaban veinte düs por tiena,
durante los cuales le hacían la ceremonia de la adoración
que los cristianos hacen á la cruz. Ese día (habla el P.
~urán) hacían los viejos con los niños grandes supersticiones. dando á entender así que no morirían.
;El Xocotl se l~vantaba el día de la fiesta grande y se
erigía en el patio del templo, 1·ematado por un pájaro de
ma~a. h~cíai:i pr,r derribarlo y derribado se llamaba Xocotlhuetzi, caido de Xocotl.
Antes de derriba, lo lo rodeaban de comida y vino Jo
emplumal.an y floreaban. Con los cuerpos pmtado~ y
?rn~dus de plumas ~ojas, llevando en la mano grandes
1dohllos de masa y pifias de la misma, bailaban en torno
del Xocotl. .Todos bebían menos á los que se les prohibía,
porque el hcor era sagrado y sólo desde cierta edad les
estaba permitido apurarlo.
•
Quizá el pan de muerto, que representa una tumba con
una calavera y su X de canillas, sea recuerdo de aquellas
ofrer&gt;'das de masa entre los mexicanos.
La.a of~endas no ter~inaro~ con los indígenas: en la
dommac1ón espaflola, dice lo siguiente un historiador (*)
«El ~ño de 1572 contó el relUoso que tenía á su cargo
la cap11l~ de San José, que habían ofrecido los indios el
Día de Frnados más de 5,000 panes de Castilla 3 ó 4 000
candelas de cera blanca, gran cantidad de galÍinlll! i:nuchoa huevos y la fruta de Castilla y de la tierra qu~ ape·
nas se puede llevar á la reftctoría. n
En nuestros días las ceremonias fúnebres prevalecen
la gente del pueblo pone un altar y presenta su .ofrend~
(1)
(*)

Clavijero.
Mendieta. Historia ecleclástfcalndlana. Cap. XV1I. Libro rv,

adornada con la flor cadavérica del zempazuchitl: creen que
el muerto extrae la substancia de los 9anes y la dulzura.
de las calaveras de azúcar.
Los rituales antiguos se pierden en los tiempos. el funeral es hoy una ceremonia que arreglan agencias con
servidumbre uniformada, tranvías y carrosas desinfectadas.
El culto antiguo es hoy paseo de panteones, feria de
crespones, coronas, candeleros y flores costosas. El dolor
sincero, como el pájaro, busca la soledad para posarse en
la urna de mármol y lanzar su breve elegía en la fiesta
primaveral de los arbustos y los rayos de sol.
La cremación se pone de moda, las urnas se harán para el rico, en oro; para el pobre, en papier maché, y la
electricidad tornará los cuerpos en estátuas galvanoplásticas, á tanto la postura académica ó decadente. . La ~oda asigna plazos fijos al dolor, plazos que las ex1gencrns
sociales disminuyen día á día.
Y nuestros corazones se parecen á lo~ muertos del po~venir: capas metalizadas en cuyo fondo duerme un residuo de ceniza humana.

REQUIEM .....
Oh! Señor Dios de los ejércitos
Eterno Padre, Ete, no Rey;
'
por este mundo que creaste
con la virtud de tu poder
por que dijiste: cela Inz se~»
y á tu palab!a la luz jué;
porque coexistes con el Verbo·
porque contigo el Yerbo es
'
desde los siglos de los siaJos
y sin mai'iana y sin ayet
Requiem eternam dona eis, Domine
et lux perpetua luceat eit !
Oh! Jesucristo; por el frío
De tu pesebre ~e Belem;
por tus angustias en el huerto·
por el vinagre y por la hiel· '
por las espinas y las varas '
con que tus carnes desgarré
y por la cruz en que borraste
tortas las culpas de Israel·
Hijo del hombre, desolado'
trágico Dios, tremendo J~ez:
Requiem eternam dona ei$ Domine
et lux perpetua luceat eis!
Divino Espíritu, Parácleto
Aspiración del gran Iahveh
que unes al Padre con el Hijo
y soia el Uno y sois los Tres:
por la paloma de alas niveae·
por la inviolada doncellez '
de aquella virgen que en su seno
llevó al Mesías Emmanuel ·
por las ardientes len~uas rojas
con que infundiste ciencia y fe
á los discípulos amados
de Jesucristo Nuestro Bien:
Requiem eternam dona ei8, Domine
el, lux perpetua luceat eis!

***

¡Virgenc!tas difuntas: cómo son tristes vuestros despojos!
En las miradas muertas que se desprenden de vuestros ojos
llay algo que suplica, algo que gime, algo que implora;
¿Que esperanza suprema, que a11Jbicionados y hondos amores

Dejó helados la pálida?...... ¡ En vuestros ojos pertubadores
.
Hay algo que ora!
l Oh! 21 acaso la mu.erted~jó in~ompletas vuestras plegarias,
Ponedlas en mis labios; diré las mfas y todas ju11tas
Cruzarán los espacios sin hacer sombra...... ¡oh solitarias
Virgencitas difuntas!

�EL MUNDO.

280

19

NOVIEMBRE,

1896. '

los que anidaban también entre cuadernos de números y
aumentado de un modo nctable. ¡Qué ee yo! se han re- que
se sentían arrojados, por burlas y sarcasmos, y 4ue
producido, 6 han venido de otros lugares, atraidas por la provocaban Ja,¡ cóleras de los emplea:los cumplidos y sequietud y la frescura del corredor. Eotre el refunfuño
rios ... ... Decididamente las aves se adoraban cada vez
(1~ los empleados que dictan cantidades 6 confrontan mimlis. Ya no salían de su rincón; ya casi no cantaban su
nutas, se oyen arrullos tristes, reclamos de amor y bulli· estrofa de amor monótona y lacrimosa: por rareza inteciosos aleteos: arias apasionadas, duos encantadores que
rrumpían el silencio y mis iras.cibles colegas las echaban
acompaña un coro dt! canónigos enronquecidos y sofio- de seguro, en olvido.1 Pero una b!rde, al salir, cometie~
lieotos. Las palomas no pueden vivir sin enamorarse,
grandes delitos: probablemente fiadas en el compa•
todo .-1 día ee cortejan: ellos son galanteadores de oficio; ron
ñerismo, se atrevieron á. pararse en la mesa del Jefe l\
aGrevidos, donjuant!SCos. romá.nticos; ellas son tímidas volar á ras del suelo por todo el salón, 11 volcar tinte;os,
y ti~rnas, con una sencillez voluptuosa y una docilidad á sacudirá. aletazos cuadernos y libros, en un frenético
para las caricias, verc"aderamente conmovedoras. Aman aturdimiento, en una embriaguez alada, cuya causa papara vivir, al aire libre, con unción, con recogimiento,
recía ser algo como un ciego pánico de pájaro asustado.
olvidadas de cuanto les rodea, extiticas, como si estuvie- El ansia de irnos nos impidió enojarnos: la escena se ceeen celebrando el rit.o de un divino culto. ¡Oh, aves de lebró con risas. Las palomas salieron al cabo, hasta paVenus! ... ..... .
rarse l\ lo lejos, en el travesailo de una torre de hierro.
Desde hace muchos días una pareja concibió un caTodos nos fuimos de prisa; digo mal, no todos¡ un vej~te
pricho extrat'l.o: anidar Pn este salón polvoso, sobre la bilioso, una momia egipcia, se quedó á. componer su me-cornisa de un vieio estante, en el hue-coquedejan dos sa, sobre la cual, el tintero derramado había pintado un
montones de expedi~ntes que !!U ben hasta el techo co·
atlas en la blancura del papel.. ....
roo dos columnas de cartón amarillento Una mailana .soberbio
A la mañana siguiente, al penetrar en el salón, noté que,
abrí la vidriera, y é l, el enamorado, se coló de un vuelo
la ventana ya estaba abierta. ¡Qué raro, yo era el que
en la oficina, ealtó de acá para allá, corno buscando un
me ocupaba en eso.. .. .. .
sitio que le conviniese, se paró sobre loe legajos, recorrió siempre
El veje-te, sentado frente 11 su pupitre admirablemenlas estanterfae, y, t-n seguida, volvió l\ salir con una ra•
11111,·
te arreglado, me contó sonriendo la historia: llegó tempidez ibesperada. Regresó acompailado. Venía con él,
apoyó la escalera sobre el estante, subió, hizo una
una bella bem ora, d"' blancura (ragil y luciente, como prano,
trampa de expedientes-una ingeniosa trampa, un vode esp'.!ma de mar en plenilunio; le ensenó el hueco, la
luntario y rápiio derrumbramiento, y abrió la ventana.
obligó á. fuerza. de ttrn11los á que lo escudriíl:m1., le hizo
Después, cuando llegaron JuliP,ta y Romeo, se verificó la
.
juramento@,
la
sedujo
con
la
ardorosa
elocuencia
de
sus
,
catástrofo. Sólo él murió; más atrevido ó más enamorado
reclamos. Ella vaciló en un principio. y al fin cedió á. los entró el primero, y sucumbió en su audacia. Ella h uyó,
ruegos; esponjóse en un estrem~cimiento de deseo, é inimpulsada por el instinto ...... Mi compafiero sonreía:
clinándose, clavó e11 su pecho de nieve el vívido con-1 del
dentro de los vidrios de sus antiparras fosforecían su,
pico. '-- partir de aquel dfa, los dos amantes no cesaron
pupilas vengativas ..... .
de pertlll barnot1 en nuestras laboree : golpeaban los viDe ~ntonces á ~cá. han cesado los arrullos en la Oficina
drios ei la ventana estaba cerrada, picoteaban la persia- de la Estadística Fiscal. Ya no hay palomas en el corre•
na, y cuando abría yo, entrab:10 sin miramientos, como
las han prohibido .
.en país conquistado, á decirse ternezas sobre el viejo es- dor:
Algunas veces, recuerdo á los amantes infortunados y
Cuentos de mi vida.
tante, en el hueco sombrío de los montones de expedienme pongo melancolico á ratos: no me atrevo á. asegurar
•tes. Nos hicimos am gos. ¡Qué guapo era el seductor. y que triste, porque .... ..... ¿qué va á decir el Ministro cuan •
qué bi6n ataviado con su manto de tornasoles á la espal- do sepa que un empleado de la Estadística se pone tri1r
OTRO IDILIO TRAGICO.
·da, como bordado de pedrería, y armiñado el pecho en el
te por la muerte de una paloma?
En la oficina donde estoy empleado, frente por frente ·que brillaba, como un toisón de esmeralda, e l collar de
pluma1
joyantes!
Ella,
toda
blanca,
de
nieve
inhollada,
de mi pupitre ron.oso y de forma arcaica-potro de torment.o de d,iez generaciones de infelices---l se abre una se sentía orgullosa de su príncipe. Cantaba, mirándole,
ventana, hermosa y amplia, que es la repartidora de luz con un ritmo suave, casj imperceptible, como si estuvie•
y de alegría en el salón, hlÍmedo, polvoso y tapizado de ,ee desfallecida de emoción. J!;n las primeras mañanas, me
estanterías ¡ legajos. Desde ella, cada vez que levanto irrité, lo confieso: me distraían con eu alhataca, de alas y
la mirada, puedo ver un corredor cercano, cuyo pretil de de arrullos, aquellos recien casados¡ no ofa bien las cifras
mampostería so'9tiene una línea de macetas. una pared que me dictab1n los escribientes, y equivocaba las sumas
pintada de rpsa en la que se destaca el verde fresco de y las multiplicaciones. Mas llegué á acostumbrarme con
las plantas florecidas, y en lo alto, un pedazo de cielo la ruidosa comp~ñfa. Mientras yo sumÁba, dos y dos 13;on
rasgnñado aquí y alll1 por los alambres del telégrafo y cuatro, ellos, se preguntaban la eterna pregunta: ¿Me
La verdadera modestia no ea aquella qne se conserva
las torres de tierro de los tinacos . Para mí especialmen- •am.as?J ¡Deveras que est.aban locos! ¡eran extravagantes y
en medio de lós elogios, sino la que permanece impas iexquisitoa,
y
buscaban
sensaciones
raras,
nunca
sentidas,
te, la vente.tia es un cuadro animado que no deja de inteble ante los ataque de la maledicencia.
resa.eme. Parece que escogí el sitio ml::ljor y más confor- como los modernos refinados! Tenían espac io, sol, cielo,
flores,
y
preferían
este
salón
triste,
Pse
mueble
apolillado,
me con mi temp~ramento, para vivir si¡;:,tt, horas del día,
entre guarismos. Mi trabajo consiste en formarlos sobre .aquel rincón telar., ñoso y obscuro. Allá, fuera, trasciende
El hombre mM dichol!I0 es aqm,1 que sabe establecer
el papel, á manera de grandes batalloned, y bacerlos evo- á rosas· aquí huele á papel viejo, á. ratones, á p1"'lbreza: el una íntima relación en~re el principio y el fin de@u vida.
corred¿r
~s
un
oedazo
d""
campiña¡
el
salón
es
un
cemenlucionar en ~ee campo blanco, y ejecutar con tal ejército las mlisdiffcilPs maniobras. Doy un toque de atención terio de almas y de legajos. No
y hago marchar las columnas de cifras ...... tsnl tan! en obstante ellos á. juzgar por sus
rnterminable desfile. La labor, en fuerza de monótona..., aspavientos, encontrnban ~¡ nido
ha llegado á eér mecánica y abur ridora; pero es preciso delicioso. Yo pensaba: si fue ran
ganar el pan, y aquí me estoy enconadoijobre expedien- golondrinas, me lo explicaría, pero
tes y cuadernos, ordenando ~lotones de números, ha- palomas!. .....
cie11do largas Sumas y multiplicaciones imposibles, en
Por supuesto que mis coiopaf'i.e-lucha perpetua con estas cantidades cuya significación y ros estaban furiosos: algunos se leresultado no alcanzo, del mismo mvdo que el sargento vantaban irascibles, y con los pluno µuede daree cuenta del plan de campai\a del general.
meros de los escritorios ó con pro·
Ah! si est&lt;.'s números fueran alguna cosa: objetos, moneyectiles de papel asustaban á. Juliedas, bultos; si me dijeran algo al pasar! Pero no: conser- ta y á. Romeo. A la pareja le imporvan su mi~terio, y su rigidez: son. imperturbables, son taba un bledo esta conspiración
abstractos. uno, dos, tres, cuat,ro, cinco ..... .
armada: ¡bah! tenía alas, y cuando
Por eso, la escapatoria de un instante, la repentina fumucho Re fastidiaba con semejan•
ga de este cuartel de operaciones, consuela un poco mi tes demostraciones de descontento,
fantasía. Dejo de ser máquina por segundo~, y torno á ser se iba golpeando el aire enrarecido
hombre: por veloces intermitencias, pienso, y, como el de la oficina, á. seguir, en el pretil
filósofo, me doy cuenta de que existo. De ordinario, n.l en- de piedra, su diálogo shakeeperiatrar por la maiiana en la oficina, ó por la tarde, cuando no. Cerrábamos la ventana; pero á.
se va la luz, y el salón se obscurece hasta impedirme tra- poco, era necesario volverá. abrirla
bajar, tengo más tiempo de que vuele hacia la ventana porque nos asfixiátamog en aquella
alguno que otro sueiio impenitente y terco. A vecee, es atmósfera caqada de mias0111.s y
preciso echar h persiana. porque el sol ea Jh;1y iru-olente guarismos. La ventana ee nuestro
y me arroja á. los ojos, para deslumbrarme, puñados de sue
único medio de ventilación. De
diamantes californianos, y el aire es muy travieso y se modo que los enamorados regrepone l\ jugar con mis papeles. Aveces también me obli- saban con una terquedad irriuaute,
gan mis compafieros de pre&amp;idio á cerrar la vidriera: mis :sobre t.odo, para mis colegas, mid
compafieroe, viejos asmáticos, jóvenes anémicos y algunos viejos cole,i:.s, habituados a no ser
cuarentones egoistas que ya se hicieron el ánimo de pa- interrumpidos en su silencio de
sane la existencia enclavados en sendas sillas. Sin em- tumba ni en su aetit.ud Pedente de
bargo, 11 través di, los vidrios opacos y sucios, sigo, cuan• momias &lt;'gipcias. Cuando el reloj
do quiero, contemplando mi horizonte. Le ponen cristal acatarrado-una antigualla llena
á. la pintura como si fuera un cromo corriente: _pierde al- de polvo como las meeas, los expe.
go de su cará.cter¡ pero todavía se la ve eimpá.tica, ale- dientes y los estantes-edtornuda-gre, sobre todo en tardes de lluvia, cuando los hilos de balas seis, oíase ruido de caJonee
agua tejen en el viento sus caprichosos y. sutiles encajes,
que se cierran, de sillas que ser~•
y !as gotas lcx¡uean y saltan al caer, como si tuviesen vimueven , d6 manos que s~ frotan,
da propia, haciendo mil ruidosas diabluras en los juncos de pies que andlln¡ t:I momento ex•
colgados del muro y en las flores y las hojas de las ma- traordiutt.rio d"' la libert.ad, el mi•
cetas. Mi cuadro tiene muy ¡toco movimiento. Es un pai.- nuto de crisi:1 eu que recobrámoe
E!aje sin figuras. Suelen en un momento aparecer por en- nuestra ac1,ividad y nuestra con tre una mata de claveles 6 tras un penacho de margari- ciencia. Al eeuépi1,o inusitado, las
tas, loe semblantes cetrinos y vulgares de las muchachas palomas se escapaban cuu la aleindígenas que habitan ~n ese pequefto paraiao, plantadó,
gría de los merit.orios, que huyen
para darnos envidia, freote á. nuestro infierno burocrát.i.• Uel encierro, y volaban con tal saco. Pero·e01iian feas las pobrecillas--cabezas de ilustratisfacción q_q_e, en mucbas ocasiociones de viajes 8,1 Africa-qne, eo lugar de aumentar, le nes, mientras cerraba yo la venta•
quitan interés á la composición, y, la vez que en ella se na, las vf p~rderse en el cielo de
presentan, tal parece que algún irreverente y mal inten· ópalo del c1epúsculo.
cionado, emborronó con sepia aquellas figurM groseras
L'\S con&lt;1.ideré camaradaq mías:
con el propósito de deslucir la delicadeza del fondo. En
cambio, cuando uua veintena de palot0as e~ para. en el llegaron 6. imponéreiem"', á sujee·
tionarme-. Gustaba de verlu.e al 1(
DAMAS DISTINGUIDAS DE LA REJPUBLIOA
pretil de piedra y lo atraviesa á. ca.neru y semi vuelos,
SEJORlTA M .UlA Es&amp;IQUETA BRAVO ( De Qaxac&amp;. )
cualquiera al verlo, d1rfa que t-stá. mirando una linda porque encontraba en ellas una
metáfJra
viviente
di:,
mi1:1
\'er.:svs,
acuarela. De buen tiempo á esta parte, la~ palomas han

1 ~ N OVIEMBBE, 1896.

ELMUNDO.

il

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1

Gmor 1' alas.

281

�Je.&gt; NOVIEMBRE, 18H6.
282
EL MUNDO.
-===--=============~=============-

LA

19 NOVIEMBRE, 1896.

INUTIL RIQUEZA.-Por Jorge Ohnet.
Número 'l.-V(anse nuestros números desde el 25 de Octubre de 1895.

padre al tiempo de expatriarse, no tenía más que sei~ inagotable de aquella señora, el sobrenombre no se hizo.
ga!\rdar silencio y no dar á conocer sn alegría, y acostado sobre miles de millones que e l suelo le guardaba fiel- años y era un guapo mucha~!:.?, cuyo retrato_ poseía e. un título de odio, sino una patente de generosidad.
En aquella situación, apoteosis de su vida, Gedeón
mente, continuó trabajando como un pobre diablo, de la conde y que sonreía con gracia rnocente. La srnora Mos~ler tomó carifio desde léjos al nif'io abandonado y envió se sintió herido irrómediablemente. Con estoica melanmañana. á la noche.
colía, porque aquel protes,tante tenía un alma ~e héroe,
Durante diez años no tuvo concurrencia alguna. Se dinero á la nodriza que le cuidaba.
.Acaso la juventud y los atractivos del cond~ Jacobo ~o se dió cuenta de que ll)S d1aa de lucha y de traba¡o habían
hizo enviar por Eliphas pulverizadores, excavadores y
tolo el material necesario y al mismo tiempo invitó á su fueron extraños á la ternura que aquella mu¡er, en.ve¡e• sido loa más dichosos y rle que el sueño del reposo aleamigo á que le confiara sus economías. « Daré á usted cida sin hijos, concibió por el semihuerfano. Invest1g~n- gre y pacífico era una ilusión. Después de haber cult;va-.
buena cuenta de ea dinero, le escribla, tenga confianza do bien en el corazón de la austera ¡:;rotestante, ;,quien do su campo y sembrado en él abundantes mieses regaen mí." Eliphas, que tenía cuarenta mil francos, los dió sabe si se hubiera descubierto una tardía eflorecencia de das con su eudor, con sns ),!grimas y con su sangre, la.
sin pedir explicaciones y no pareció que le extrañab.\ el amor hacia aqnel simpático tarambana que tanto ani~a- dura condición humana le hacía sentir el peso de su yu•
no recibir intereses durante varios años. Pensaba que ba la vida del desierto? Nadie pudo sospecharlo y la mis- go cuando no ha~fa que ~8'.cer sino aprov~char los soberMossler debía de hacer importantes negocios á juzgar ma señora Mossler no lo supo jamás, probablemel!te. Sus bios frutos recogidos y vivir opulento y hbre. La muerpor los útiles que pidió, pero no tenía más qu11 vagas no- principios eran demasiado sólidos para que pnd1era co- te se presentaba; ~n cuant? llegase á su obj~to, era preciones respecto del género de trabajo á que se entregaba rrer ni una sombra de peligro. El favor en que tenía al ciso vol ver á partir, para siempre ya. Se resignó, puso á .
conde afectaba la forma de un cariño maternal, hasta el su mujer al corriente de los negocios, le enseñó á dirigirsu compatriota.
Una mañana, después de largos mese~, recibió aviso punto de que Mossler se asombraba viendo la inquietud los, colocó á su lado á Eliphas como guardián incorru9tide que en la casa Pilet y Berger tenía depositada á su que sentía su mujer cuando aqnél tardaba en volver ~e ble y, seguro de que su obra no corría rieegos, una noche
disposición una suma de quinientos mil francos, importe alguna expedición. El honrado Gedeón estaba demasia- 1:e extinguió sin sacudidas, sin sufrimiento, como una
de sus beneficios, y habiendo escrito, estupefacto, para do seguro de su mujer para entrar en desconfianza. Por lámpara que se apaga al soplo de la tormenta. La sef'i?ra
pedir explicaciones, Mossl11r le contestó á vuelta de co- el contrario, se complació en colmar de ~avores al .prote- Mossler qnedó inconsolable, pues sentía por su mando
rreo, al cabo de algunas semanas y como hombre que no tegido de la sef'iora MosslPr. Corno á Ehphas le d1ó una una ternura mezclada de admiración, sentimientos deditiene tiempo de hacer frases: « Las veinte mil libras es- participación en los beneficios, y d conde Chef de Cou• cados reRpecti vamente al hombre y al genial aventurero.
terlinas son el producto de ea comandita de usted. No se trasvió con profunda alegría que con nn poco de valor Le lloró en ~ilencio, cerró su casa, se retiró á su propie-atormente; guardo aún eue cuarenta mil francos, 'iue se y de paciencia, vol vería á Francia más rico que nunca lo dad de la ChJpelle-Sauvigny, y concentró todo el inte•
había sido, pero no se le logró esa dicha; una fiP,bre pal~- rés de sn vida en el hijo de aquel á quien había amado,
reproducirán todavía"·
En llfosslerburgo había ya dos mil almas y, por des• dica que adquirió en los pantanos de Buffelsdorn le am- acaso, en SWl ens11efios.
gracia, no escaso número de europeos, escoria del viejo qniló en pe.cae horas y, á pPsar de los cuidados de la ~eII
mundo, hasta el punto de qne había eido preciso organi- ñora Mossler y de la intervención del excelente médico
zar una milicia para defenderse de los blancos, infinita- de la explotación, murió en la plenitud de sus fuerzas y
El muchacho tenía quince afios y estaba estudiando en
mente más temibles que 10&gt;1 negros. Mossler y su mu¡er de su juventud, suplicando á sus amigos, consternados,
el liceo de Luis el Graude por dec isión de Gadeón Moesno habitaban ya el pueblo, pues se habían establecido en quP no abandonasen al pequeño Valentía.
ler el cual. no habiendo recibido sino una educa~ión muy ·
el interior de las tierras. Eran poseedores de un territorio
Part!ció aue la muerte del conde hacía odiosa la permás grande que tres provincias francesas y vivían no sólo manencia en el Transvaal á la sef'iora Mossler, pues desde eu~aria consideraba la instrucción como el primero decon comodi'.lad sino con lujo. El cultivo había converti- entonces estuvo triste y su debilidad y desmejoramiento los bien~e. La señora Moseler sacaba al joven del_ colegio
do aquella comarca en un verdadero paraíso. Dueño en llegaron á tal punto, que fué preciso que vol viese á Euro- todos loa domingo.: é iba á visitarle cun regularidad toesta época de una inmensa fortuna que no podía menos pa para 1establecer rn ealud. Mossler no quiso deji.rla dos los jueves. No le mimab8'. y le dirigía siempre graves
de aumentar con incalculable rapidez, Moeeler sPguía partir sola y se embarcó con ella. Se instalaron en París discursos qne parecían aburrir soberanamente á Velensiendo el hombre sencillo que en otro tiempo corría en en el magnífico hotel de los Campos Elíseos y entonces tín. Era dificil encontrar un muchacho más bello q.ue el
su carricoche l)Or Tos caminos de .Alsacia para comprar hicieron por primera vez con la casa Pilet y Berger la hijo del Conde Chef de Contras. .Alto, delgado, rubio co•
híerro viejo. Tenía cuarenta y seis años, pero fatigado cuenta de lo que poseían en capitales realizados. En aq\1e- mo su padre, con njos cariciadores y boca sensual adorpor la vida terrible que había soportado al comienzo de lla época la riqueza de Mossler se elevaba á setenta y CID· nada dP blancos dientl's, prometía ser, como fué, uno de
e 1 explota~ión, eataba er.terame,nte canoso. La seño1a co millones, empleados en valores de primer orden en los hombres más seductores de París. Su carácter, aun
Mossler. morena y delgada, conservaba las apariencias Inglaterra, en Francia y en .América. Sus minas de oro no bien formado, s, anunciaba resuelto. Un día el rechonde la ju ventad, á pesar de que tenía tr. inta y nueve años estaban en plena actividad y producían todos los añ?B cho Simeón Golschmidt, de la casa Golschmidt y Baaer,
y de que no había economizado sus fuerzas al lado de su beneficios inmensos. Era dueflo absoluto de ellas, BID un externo que iba á clase Pn coche de dos caballos y con
un laca_l'o para llevarle los libros, quiso hacer el gracioso,
marido.
más accioniBta que su amigo Eliphas Clement á quien
No tenían ningún hijo, pero Gedeón parecía consolar• los cuarenta mil francos producían, próximaroentP, el y al Palir del liceo, donde PI profesor acababa de comentar el re.inado de Enrique IV, preguntó:
se con los absorbentes cuidados de una explotación coloquinientos por ciento anual y esto porque el severo
-Entonces, ¿fué uno de tus antepasados quien ganó
s'll. Tenía veinte minas en plena actividad y los pf-rfec- puritano no quería aceptar más, por encontrar inmoral
la batalla de Contras, cuyo nombre llevas?-No; fué ef
cionamieatos que introducía de momento en momento tanta ganancia.
rev contestó tranquilamente Valentía; pero como m1
en las operaciones de extracción y lavado, aumentaban
Entonces Mossler, que se aproximabaá los sesenta afio~, ab·u'eto había tomado la ciudad, el Bearnés le dijo: «Tienes
el rendimiento de mineral. Era il,iposible calentar las
ganancias y él solo sabía lo que los bancos de Pretoria, juzgó que su actividad sería pronto insuficiente parad~- la ciudad· ~nárdala. Te la d-&gt;Y"· De esto viene mi nombre.
-Está hien ea cuanto á Uoutras; ese apellido le explide Natal y del Cabo giraban á Europa por su cuenta. Por rigir sus inmensos negocios y determinó dividir sus milo demás, la concurrencia empezaba á hacerse seria. El nas en acciones. Bien accnsejado por Federico Clement, ca la batalla. Pero «Chef» parece más bien cosa de cocina ...
Los muchachos habían hecho corro en torno de los dos
país estaba surcado por los buscadores de oro y con gran que dirigía ya casi solo el banco Pilet y Berger, emitió los
frecnencia se libraban combates sangrientos entre las títulos en el mercado de Londres á una libra esterlina. colegiales y una carcajada ruidosa ac~gió el c~iste del rimilicias que escoltaban los convoyes y los salteadores de Esa form!!. de emisión fué una novedad; la fortuna puesta co é importante externo. Valentía miró ásu 1Dterlocutor·
al alcance de todos los bolsillos, aun de los ménos pro· que con la boca hendida hasta las orejas y la na~iz de
caminos que intentaban robarlos.
promotourio, se balanceaba, encan~ado c~n aqu~l ~x1to ¡o•
A. consecuencia de una de estas escaramuzas en el ca- vistoe. El r~sultado fué inmenso. Mossler, que se quedó
mino de Pretoria, los negros llevaron un día á la quinta siendo propietario de la mitad de los títulos, cobró, por pu lar. ~I joven conde ee puso páhdo y BID decir palabrll,
la
otra
mitad,
la
suma
de
ciento
veinticinco
millones
y
pegando antes de amenazar_. que es como se i:iacen esae
un joven extranjero gravemente herido de un tiro en una
pierna. Acogido por los sef'iores Mossler, el herido decla- el antiguo ferretero alsaciano permaneció tan tranquilo fosas aplicó en la cara de Suneón una flor de cmco ho¡~,
ante
aquella
realización
prodigiosa
como
lo
estuvo
en
otro
tar ~agnífica que nunca debió producirla semejante la
ró, cuando recobró el conocimiento, que era francés y
que se llamaba Jacobo conde de Chef de Coutras. Arrui- tiempo antó la ruina y la inminente quiebra. Compró tierra de Can¡an. El heredero de l•&gt;B Golschmidt y Bauer
casas
y
terrenós,
subvencionó
industrias,
empleó
sus
carecogión sus libros esparcid.os por el polvo, se _levantó Y
nado por una vida de disipación se expatrió para no
11rrastrar su miseria por Paria, y en sociedad con un ir- pitales del modo más juicioso y fundó los cimientos de sin más réplicas, desapareció hgero como un ciervo.
una
indestructible
fortuna.
En
seguida,
después
de
llelandés mny poco escrupuloso, formó el proyecto de dediPero la cl\ea Golsch:nidt tenía influencia y no podía tocarse al comercio de aguardientes. Iban ambos escoltan- var el niño Valentía á su mujer, para distraerla, volvió ]erar que se la abofetease en la persona de su descendienal
Transvaal,
queriendo
tener
el
honor
de
enriquecerá
do sns mercancías, cuando el convoy fué atacado al pasar
te. Valentín fué llamado ante el provisor y sufrió una
el río Jacaon. El irlandés se hizo matar valientemente sus accionistas como él mismo se había enriquecido.
reprimenda mayúscula, después de la cual quedó arresDurante dos años todavía trabajó con ardor admirable tado por el resto de la semana. En tal situación le enconsobre sue toneles de alchol, pero los salteadores resultaron los más fuertes y el joven conde fué salvado por al- y en aquellos veinti?uatro mes1;s dió á sus asun~os un tró la señora Moesler cuando, según de costumbre, fué á
gul!-os servidores fielee. Se encontraba, pues, sin ~ecursos impulso que debía de¡arlos florecientes por mucho tiempo, verle el jueves. Encerrado en una celda de dos metros
y srn esperanzas y no le restaoa sino hacerse fihbustero nada más que por 1a fuerza adquirida. Puso al frente de cuadrados, con ventanillo en la puerta, como las de las
ó ~egarse un tiro en la cabeza. ·
todos los servicios hombres adiestrados por él é interesa• prisiones, el joven conde había aceptado filosóficamente
,:fossler le advirtió con mucha calma que todo era pre- dos en Ir empresa, y cansado de vivir solo, á su edad, sn suerte, y copia~a en papel ri~~ado, cien líneas por hoferible á la muerte y que trabajando se ganaba más que volvió á Francia y declaró que no pensaba ir e: ás á. Pre- ra bajo la inspecc1on de un anuguo gendarme llamado
r?bando. Le ofreció en seguida emplearle en la explota- toria, pues dirigiría de léjos los trabajos de la compafifa. Seguín. .Aquella tarea le aburría desesperada~ente, pero
ción, y como el conde Chef de Contras declaró franca- Pero no pareció sino que la activiaad era la ley vital de la cumplía ein murmurar, contento en su interior por ha·
men~e qu1; jamás había empleado sus diez dedos y que, aquel trabajador, hasta t-ntonces incansable, y q •1e
ber obrado como le parecía que debió hacerlo. El gendarfuera de tirar á la perfección y de montar intrépidamen- sus fuerzas debían abandonarle en cuanto permaneciera me convertido en carcelero asomaba de vez en cuand.o
te, ª.º se creia apto para nada, Gedeón le encargó de ins• ocioso. hstalado en eu suntuosa casa de París, MosRler, por el ventan'llo la cabeza canosa y rapada y decía, mi¡,ecc1onar los establecimientos. La tarea no era insigni- que nunca había estado enfermo, se sintió debil y delica- rando á todas partes con ojos terribles:
ncante. .l.' el conde Jacobo tuvo ocasión de probar &amp;us do. Consultó á los mejores médicos y todos estuvieron
-1Coutras, usted no trabaja! ¡Contras, está usted et•·
d.1spos1c1oae~ de caballista por caminos muy poco prac- de acuerdo en declarar que no estaba atacado de ningu- tropeando la me3a con el corGaplumasl
ucables. Se iba por dos ó tres días á veinte ó treinta le- na afección claramente determinada, pero qu11 todos sus
y Valentía, inclinado melancólicamente sobre el paguas de di tancia, la carabina colgada del arzó¡¡ y el 1·e• órganos estaba., cansados . .Aquella máquina, demasiado pel, respondía:
v&lt;&gt;lver dispuesto en las pistoleras, y permanecía en medio caldeada y á la que había exigido tantos eefuerzoe, se
-Ilustre s~guín, déjeme usted en paz. Est?Y en el enue los campamentos de negros. Esta existencia aventa• descomponía en el reposo y se hacía rebelde para su cierro, debajo del tejado. No me pueden enviar más alto .
r.ira le agradaba. Cuando la señora Mossler se apiadaba dueño.
de lo que estoy, como no me pongan en el globo.. .Arrepor la dureza de su suerte, el respondía: «No me compaMossler, que había dado muchas pruebas de un valor gle usted sus papeles y no me enseñe su cara de polizonte.
ú~zca usted; vale más vivir como vivo, libre y en pleno muy sólido, no se dejó abatir y luchó contra la muerte
-¡Contras, usted no respeta á un veterano; usted aca•
aire, qne vegetar en un rincón de provincia siendo como había luchado por la vida. Abrió su casa y dió bará de mala manera!
. .
sul.&gt;p~efecto ó casarse con una cocotte retirada con sus ga- fiestas que han permanecido famosas por su eeplendor.
-¡Seguín usted no tiene miramientos con un prisionancias.
nero·
usted
~cabará
siendo
gendarme,
como
empezó!
Deslumbró á París con su lujo y le asombró con su beneE~ medio de estos caloquios agridulces, la señora Mose•
Su distracción era la caza, en la que sobresalía Jamás ficencia. Hizo construir en Gros-Caill.:m un hospital paee había visto un tirador más seguro· ponía la b~la don- ra seiscientos enfe1·mos y le dotó con bastante esplendi- ler se presentó en el local penitenciario de techo aguarde quería. Mató todos los jaguares qu.? amenazaban los dez para que nunca necesitase recurrir á los fondos dillado desde el cual se extendía la vista, de un lado por
gauados de Moasler é hizo con !aa pieles una alfombra públicos. Compró objetos de arte, que sin él hubieran otro el 'Panteón y la biblioteca de Santa Genov~va Y del
vara el salón que no tenía nada de ordinaria. Cuándo emigrado á .América, é hizo de su hotel un museo. En- otro por el boulevard Saint-Micli.el. Las golondrmas que
toUió_cofianza con sus huéspedes, contó au vida íntima á tonces fuécuando un cronista llamó á la señora Mossler había anidado en las altas chimeneas surcaban piando la
la_ senora_ Mossler. Dijo que había dejado en Francia un la reina del oro, nombre que fué recogido con ironía por ligera .atmósfera. Aquel observatorio hubiera sido encannrño nacido de su union con una mujer clivorciada, que sus envidiosos y con respeto por sus agradecidos; pero tador, para gozarle en libertad y no á través de v1 nta~aehabía ya muerto. El niño, Valentín, reconocido por su como éstos eran los más numerosos, gracias á la cariJad tan rudamente enrejada,. Al ver entrar aquella mu¡er-

•

283

EL MUNDO.

pequeña y delgada y tan sencillamente vestida Seguín la
tomó por un ama de gobierno y en tono meno~ que amable preguntó:
-¿Qué desea usted?
-Verá Valentín Coutras ......
-¿Viene usted tle parte de su familia? Bor.ito mucha
eho tienen ustedes......
La reina del·oro. miró fríamente al anti~uo gendarme,
le entregó el permiso firmado por el previsor y dijo en
tono que no admitía réplica:
'
-Despáchese ust~d¡ no tengo tiempo que perder.
La p_r1erta se abrió. rnstantáneamentey Valentío, prorrumpiendo en un gnto de alegría se arrojó en los brazos de su madre adoptiva.
'
-_vamos á ver, hijo mió, ¿qué has hecho para que te
castiguen tan gravemente?
-Nada. He cascado las liendres á un compañero por
burlarse del nomb~e de mi padre.
-¿Y por eso estás aquí? El profesor me ha dicho que
estabas en rebelión perpetua contra los profesores ... .. .
-Ese es mamarracho de Golrnhmidt que ha ido á quejarse á su padre...... Y como hay un montón de pers0nas
de esa familia en el gobierno, el provisor está boca
abajo......
La sef'iora Mossler habló de otra cosa, pero su fisonomía
cambió y sns palabras S6 hicieron escasas. Habitualmen·
te le irritab~ la injusticia, pero entonces sentía un agudo
tormento viendo á Valentía castigado casi ignominiosa mente por un acto que ella juzgaba legítimo. Al cabo de
un rato se levaat6 y sin informar al joven de !o que pro•
yectaba, le dejó y volvió al gabinete del provisor, el cual
vió á reaparecer con muy mal geeto á la sefiora Mossler, de la qne creía llaberse ya librado. Deseando acabar
en dos palabras, se apoyó en la chimenea.
-¿Cómo es, señor, preguntó la madre adoptiva de Valentín, que me ha dado usted unas razones tan erróneas
eobr., el casfigo en que ha incurrido mi pupilo? .Ahora sé
á que atenerme...... E~e muchacho tenía razón.
El provisor, muy sofocado, replicó con énfasis:
-Entre ias imparciales afirmaciones del maestro y los
relatos intere&amp;ados del alumno, ¿podrá usted, sei'lora, dudar un solo instante?
La sef'iora Mo~sler no respondió. Miró con aire de dis•
gusto á todos lados y dije,:
-Ese sexto piso en que le han encerrado ustedes es
muy cálido...... como que está debajo del tejado. El sitio
es sucio y nauseabundo...... Supongo que pensará usted
hacerle bajar......

-Pero, señora, un castigo merecido debe cumplirse....
La señora Mossler no pareció haber oído. Examinó
por la ventana del patio las construcciones viejas y carcomidas del llDtiguo liceo, y dijo con flema:
-Este colegio es horrible y debe ser mal sano....... En
tiempo de ep1Jemia moriráu aquí los muchachos como
moscas..... Me aan gauas de comprarle para hacerle demoler y edificar uno nuevo ..... .
.Al oir aquel propó3ito fenomenal, el provisor se quedó
aturdido y balbuctó:
-Pero, señora, un edificio del Estado........ La nación
no vende jamás....... No se compran las propiedades del
gobierno......
La dama respondió con placidez:
-::!i quisiera ofrecer solameute dos millones al E3tado
por echar abajo este nido de ratas y reedificarlo decentemente, el asunto no dormiría ...... Valentía de Chef de
Cautras no puede permanecer aquí ni una hora más ..... .
Ruego á ustad que envíe á buscarle; le espero en mi
coche.
Dirigió al provisor un signo imperioso y sin mirar si·
quiera que la seguía, salió del deijpacho dt&gt;jando á aquel
administrador petrificado.
.Al día siguiente Valentía se instaló en la avenida de
los Campos Elíseos y fué enviado como externo al liceo
Condorcet. D&lt;lsde ese día no ab.mdonó ya á la sef'iora
Mossler y la influencia que adquirió sobre ella fué inm• n·
sa. El muchacho era encantador y había en él un cierto
deje de inconstancia que tenía á sn bienhechora en per•
petua alarma. La bueua señora experimentaba la sensación de que nunca era completamente suyo y de que siempre faltaba algo que hacer para estreclur los lazos que le
unían con ella. ~ra como uu!l bel la mariposa q ne se te.
me ver volar, que enseña :ius alas bril lantes, pérfidamente deseosa de hacerse apreciar más y m,is y que á cada
momento se levauta, revolotea, toma una dirección como
si fuese á alej~rse para siempre y acaba al fin poi· quedarse, porque el ¡ardín es rico en suaves y deliciosas flores.
La dama hizo pur él todo gé nt!rO de sacri.ficbs, le col·
mó de favores y se adhirió á el tanto mál!! cuanto más frivolo y casi indiferente lo veía. Jamás se pr~gnntó si no
siendo el más agradecido y el wás tierno de los hombres
podría no tener corazón. Le veía elegai:i,te, espiritual, seductor y, sobre todo, á través de su tnunfante persona,
veía á su padre, al encantador J•cobo, en el cual no había dejado de pensar desde lo más profundo de su ~ér. Valentía probó, por lo demás, desde su más tierna edad
una instintiva malicia. Si hubiera pedido dinero á ¡~

~eñora Moss!er la hubiera, acl8o, hecho entrar en deseonfia?-Za: Los ricos son escamones; cree~ siempre que se
qmere abusar de ellos y están en guard1a. Gracias á esta
vigilancia de sus intereses, los millonarios consiguen pa•
garlas cosas menos caras que los miserables y son mu·
cho menos engai'lados que Pngaf'iadores.
Valentía mostró una i:ldiferencia porel dineroqueen•
cantó á la señora Mo~srer. Aquella mujer, que había parndo. su vidá e~ medio de los rudos buscadGres de oro,
admuó á un mño que parec,a no tener necesidades, gozaba. del lujo sin parecer apreciarle y se mostraba tan
seac1 llo como el más pobre de sus camaradas. Vió en ese
desdén unl\ prueba de nobleza y amó á Valentín por su
des;Jrecio hacia lo qne había sido el único fin de loR esfuerzos de tedos los que ella había conocido. Lo creyó un
muchach.o superior y le agradeció la dicha que de ese modo le proporcionaba.
Cnando Valentín fué mayor, le hizo llamar una mafiana al saloncillo del que surgían las liberalidades ilistribuidas por el Feñor Eliphas, y le dijo, después de hacer•
le sentar á sn lado:
-Mi querido hijo, has llegado á ser un hombre y creo
necesario algunas exp'.icaciones entre nosotros para pre•
cisar nuestra situación. Hasta aquí, has vivido á mi lado
como si fueses mi hijo y, sin embargo, ningún lazo nos
unP, como no sea nuestra voluntad, Tu podrías dejarme
mañana miemo y yo separarme de tí. Ni tú por el daño
material que esto te haría ni yo por el pesar que me pro.
duciría tu partida, podríamos reclamarnos mutuamente
nada. No ignoras que tu padre me recomendó que velase
por tí y bien has visto que he cumplido su encargo lo
mpjor que he podido.
Valentín cogió la mano de su bienhechora, y sin decir
una palabra, la besó con tierno reconocimiento.
La sef'iora Mossler continuó con voz un poco temblona:
-Hoy, que vas á entrar en la vida y á ser responsable
de tus actos y dueño de conducirte como más te plazca
tengo que hacerte una proposición.
'
-Te escucho, mamá querida, respondió el joven con
voz dulce y simpática; pero ¿por qué ese preámbulo tan
grave? ¿Tienes un deseo y dudas que me preste á él?
-¿Y si se tratara de dejartu nombre para tomar el mío?
La cara de Valentíu se puso sombría y no pudo resistir
un gesto de dolorosa sorpresa.

(Continuará).

0

Er Conde Valentín de Chef de Coutraa abrió la puerta y entró en la habitación C:e la Sra. Moasler.

[Véase el pliego anterior l
\

�19 N OVIEMBRE, 1896.

284

LA NOTA DE LA MODA.
l

:··~~

:

•· ' f

TOMOII

MEXICO, DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE DE 1896,

.., ...!·.__, _

··.,-. ,';/&lt;·'

&amp;I amor es más fuerte que la muerte .

•

.,

' ·: ~

~

.-

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.

:--- _.

:t ::.t~''.,:,~ -~ ·½':,

1

~~ ..

.

'T'raje ae calle para principio ae int1ierno.
En el panteón.-Recuerdo del dia

2

de Noviembre, roR

ALCALDE.

•
NUMEROJ9

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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